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E
I
S

E

R

62

medio ambiente y desarrollo

G

estión municipal para la
superación de la pobreza:
estrategias e instrumentos de
intervención en el ámbito del
empleo, a partir de la experiencia
chilena
Daniel González Vukusich

División de Desarrollo Sostenible y
Asentamientos Humanos
Santiago de Chile, abril de 2003

Este documento fue preparado por el señor Daniel González Vukusich,
practicante de la División de Desarrollo Sostenible y Asentamientos Humanos
(DDSAH) de la CEPAL, en el marco del proyecto “Instrumentos y estrategias
de gestión urbana para el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe”,
que cuenta con el apoyo financiero del Ministero degli Affari Esteri del
Gobierno de Italia. Este proyecto es parte de un conjunto de actividades sobre
gestión urbana cuyo objetivo es mejorar las capacidades institucionales de los
gobiernos nacionales y locales para resolver los problemas del desarrollo
territorial en América Latina y el Caribe.
Las opiniones expresadas en este documento, que no ha sido sometido a
revisión editorial, son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no
coincidir con las de la Organización.

Publicación de las Naciones Unidas
LC/L.1802-P
ISBN: 92-1-322093-6
ISSN versión impresa: 1564-4189
ISSN versión electrónica: 1680-8886
Copyright © Naciones Unidas, marzo de 2003. Todos los derechos reservados
N° de venta: S.02.II.G.115
Impreso en Naciones Unidas, Santiago de Chile
La autorización para reproducir total o parcialmente esta obra debe solicitarse al
Secretario de la Junta de Publicaciones, Sede de las Naciones Unidas, Nueva York, N.
Y. 10017, Estados Unidos. Los Estados miembros y sus instituciones gubernamentales
pueden reproducir esta obra sin autorización previa. Sólo se les solicita que mencionen
la fuente e informen a las Naciones Unidas de tal reproducción.

CEPAL - SERIE Medio ambiente y desarrollo

N° 62

Índice

Resumen ........................................................................................5
Introducción .......................................................................................7
Antecedentes: El proyecto Estrategias e instrumentos de
gestión urbana para el desarrollo sostenible en América
Latina y el Caribe (GUDS)...........................................................7
Objetivos de la investigación .........................................................8
I. Hacia una propuesta de análisis e intervención...............9
1. Antecedentes teóricos.............................................................9
1.1 La pobreza urbana en América Latina ..........................10
1.2 El trabajo como activo principal: las teorías
de la vulnerabilidad.......................................................12
1.3 El papel del sector público............................................14
1.4 Las perspectivas del desarrollo local y territorial .........15
1.5 El municipio como gobierno local................................16
2. Perspectivas de intervención ................................................17
3. Orientaciones para la investigación aplicada........................20
II. Estrategias y mecanismos de intervención
a partir de la experiencia chilena ........................................21
1. Metodología..........................................................................21
1.1 Orientaciones generales ................................................21
1.2 Diseño metodológico ....................................................22
2. Análisis.................................................................................23
2.1 Contextualización general: los municipios y el
desarrollo social ............................................................23
2.2 Municipio y empleo: las Oficinas Municipales
de Información Laboral (OMIL)...................................24
2.3 Municipio y empleo: limitaciones y problemáticas ......29
2.4 Mecanismos de intervención: perspectivas para el fortalecimiento de las OMIL.......31
3

Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …

3.

Experiencias relevantes...................................................................................................... 37
3.1 El Programa de Acciones Integradas para familias en extrema pobreza (PAI)
de la Municipalidad de La Florida ............................................................................ 38
3.2 La propuesta de la Comisión de Desarrollo Social de la Asociación Chilena
de Municipalidades ( ACHM) ................................................................................... 40
III. Síntesis analítica y conclusiones..................................................................................... 41
Bibliografía .................................................................................................................................... 43
Listado de abreviaturas .............................................................................................................. 45
Anexo
.................................................................................................................................... 47
Serie Medio ambiente y desarrollo: números publicados................................................. 51

Índice de cuadros
Cuadro 1
Cuadro 2
Cuadro 3

Comunas seleccionadas.............................................................................................. 23
El municipio (OMIL) como ejecutor de la política nacional ..................................... 28
Intervención respecto de la demanda de empleo........................................................ 33

Índice de gráficos
Gráfico 1

4

Modalidades de inserción institucional de las OMIL................................................. 26

CEPAL - SERIE Medio ambiente y desarrollo

N° 62

Resumen

A través de este trabajo de investigación se indaga acerca de las
perspectivas actuales y potenciales de intervención municipal en el
ámbito de la pobreza y del empleo, a nivel local. En la primera sección
del documento se plantea una orientación teórica que apunta hacia la
generación de una propuesta de análisis e intervención respecto de ese
tema, sobre la base de una revisión de distintos enfoques y
orientaciones existentes en la literatura y el debate contemporáneos,
tales como las teorías de la vulnerabilidad, las visiones sobre el
desarrollo local y los rasgos actuales de la pobreza urbana en América
Latina. Al respecto, se propone como perspectiva de intervención
sostenible la posibilidad de actuar sobre las condiciones asociadas al
proceso de inserción en el mercado laboral de personas y hogares en
situación de pobreza, a través de dos dimensiones de dicho mercado: la
demanda y la oferta de empleo.
En la segunda parte –de carácter aplicado– se desarrollan los
resultados de una investigación de campo, realizada en las cinco
comunas más pobres de la provincia de Santiago, cuyo objetivo fue dar
cuenta de las posibilidades y limitaciones específicas que configuran la
acción municipal y evaluar las condiciones para la formulación de
propuestas. Mediante la sistematización de prácticas, se espera
posibilitar el desarrollo de estrategias inteligentes en torno al empleo y
favorecer la ruptura de los circuitos de precarización laboral, mejorar
la estructura productiva y disminuir la pobreza.

5

CEPAL - SERIE Medio ambiente y desarrollo

N° 62

Introducción

Antecedentes: El proyecto Estrategias e
instrumentos de gestión urbana para el
desarrollo sostenible en América Latina y
el Caribe (GUDS)
La presente investigación corresponde a un área definida de
trabajo, dentro del marco más amplio del proyecto Estrategias e
instrumentos de gestión urbana para el desarrollo sostenible en
América Latina y el Caribe (GUDS), que la División de Desarrollo
Sostenible y Asentamientos Humanos (DDSAH) de la CEPAL ha
desarrollado desde mediados de 1999, con el apoyo financiero del
Gobierno de Italia. Como objetivo general, se ha planteado mejorar las
capacidades institucionales de los gobiernos locales1 para resolver los
problemas de gestión en el desarrollo territorial, centrándose en la
pobreza urbana, dentro del contexto del desarrollo económico
regional en América Latina y el Caribe. Asimismo, se han trazado
cuatro objetivos específicos, que se detallan a continuación:
a) facilitar el acceso de los municipios a los sistemas de
modernización de los métodos de gestión;
b) prestar colaboración a los gobiernos locales en el diseño de
políticas y programas;

1

En términos generales, el concepto gobierno local se emplea asociado al nivel municipal, es decir, básicamente en
referencia a un ámbito territorial menor que el de gobierno nacional o regional. Además, el municipio, en general,
constituye una unidad relativamente equivalente en la mayoría de los países latinoamericanos.

7

Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …

c) capacitar a los funcionarios municipales en la elaboración y administración de sistemas de
gestión eficiente, e
d) implementar un sistema de difusión de los resultados y las experiencias relevantes.
A partir de las inquietudes y necesidades expresadas a través del contacto directo con los
propios municipios latinoamericanos, en el proyecto se han definidolas siguientes tres grandes áreas
temáticas para desarrollar el trabajo:
a) gestión de los servicios urbanos;
b) recuperación de las áreas centrales deterioradas de las ciudades, y
c) mitigación2 de las situaciones de pobreza urbana.
Esta investigación se concentra fundamentalmente en la tercera de esas actividades, vale
decir, en los mecanismos de gestión y coordinación municipales tendientes a enfrentar la
problemática de la pobreza urbana. De esta forma, constituye un insumo para la elaboración final de
un conjunto de propuestas e instrumentos concretos de gestión destinados a apoyar y fortalecer la
labor de los gobiernos locales y sus capacidades técnicas, institucionales y políticas.

Objetivos de la investigación
El objetivo básico es indagar sobre actuales y potenciales estrategias e instrumentos de
gestión municipal para la superación de la pobreza, desde una perspectiva sostenible, pero con un
particular énfasis en la intervención respecto del empleo. La orientación hacia la pobreza y el
empleo proviene, principalmente, de ciertos progresos alcanzados en etapas previas del proyecto,
las cuales han puesto de relieve la centralidad del factor empleo e ingresos laborales en la definición
actual de la pobreza en las ciudades de la región (Arriagada, 2000). Esto, ciertamente, impone
importantes desafíos a la acción de los gobiernos locales y, en consecuencia, al iniciar este estudio
se profundiza en ese campo, definido por la relación entre el municipio y el empleo, en el ámbito
local.
Para ese fin, y como lo revela el propio énfasis que se da en el proyecto al desarrollo de
estrategias e instrumentos, la investigación comprende dos fases. En la primera, se examina una
serie de elementos y orientaciones existentes en la literatura relativa al tema, a fin de permitir que
el trabajo se oriente, de la mejor manera posible, hacia una propuesta de perspectivas y mecanismos
de intervención municipal con relación al empleo.3 Luego, en la segunda fase, se toma contacto con
la realidad municipal, a partir de la experiencia chilena, a través de un análisis en terreno que
permita dar cuenta de las dinámicas de posibilidades y limitaciones de la gestión municipal en
relación con la pobreza y el empleo, así como evaluar la potencialidad real de las perspectivas
emanadas de la investigación teórica.

2
3

8

En general, existe un uso relativamente indistinto de los términos mitigación, superación y disminución de la pobreza.
En otras palabras, se trata de que la discusión teórica ilumine respecto de hacia dónde dirigir la acción y qué posibles
intervenciones en la esfera del empleo constituyen un potencial importante, siempre en la mira de una superación
sostenible de la pobreza.

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N° 62

I. Hacia una propuesta de análisis
e intervención

1.

Antecedentes teóricos

Según se ha señalado, la presente investigación se inserta dentro
de un esfuerzo mayor por desarrollar perspectivas e instrumentos que
permitan apoyar la gestión de los gobiernos locales respecto del
fenómeno de la pobreza y su superación, considerando como foco de
trabajo el logro de una intervención sostenible en esa materia.4 De esta
manera, resulta fundamental analizar, a la luz de la discusión que
actualmente se encuentra en la literatura especializada, las
posibilidades específicas de acción de acuerdo con los rasgos concretos
que hoy muestra la pobreza urbana y con el instrumental que aportan
las distintas aproximaciones teóricas. Así, en esta sección se discutirán
una serie de elementos y enfoques existentes en la literatura, de modo
de orientar la investigación respecto de una intervención sostenible
para la superación de la pobreza.
Sin embargo, es necesario señalar que no es pretensión del
presente trabajo el realizar una revisión exhaustiva de las perspectivas
que a continuación serán examinadas –ya que varias de ellas, como es
el caso de las teorías de la vulnerabilidad o los enfoques de desarrollo
económico local, constituyen cuerpos profusamente documentados y

4

La noción de sostenibilidad indica que la intervención de las políticas sociales debe producir cambios permanentes en las
condiciones manifestadas y experimentadas por las personas y hogares en situación de pobreza; de modo de asegurar el
mantenimiento en el tiempo de ciertos estándares de ingreso y bienestar.

9

Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …

que exigirían individualmente un tratamiento intensivo–, sino que, básicamente se trata de relevar
ciertos elementos fundamentales para apoyar el desarrollo de las estrategias y mecanismos de
gestión municipal; de modo que se hará un uso básicamente instrumental de ciertos aspectos
particulares de las perspectivas analizadas.5

1.1 La pobreza urbana en América Latina
a)

El fenómeno de la vida urbana

Hacia comienzos del siglo XXI, virtualmente la mitad de la población del mundo vive en
áreas urbanas (World Bank, 2000).6 En este sentido, el continuo desarrollo hasta hoy del proceso de
urbanización en todo el mundo constituye una de las tendencias globales más nítidas de nuestra
época, esperándose que para el período 2000-2030 prácticamente todo el crecimiento de la
población mundial se concentre en las zonas urbanas (UN, 1999).7 Asimismo, se calcula que en el
2030 más del 60% de la población del planeta será urbana (UN, 1999).
Los mencionados elementos, sin embargo, adquieren formas particularmente singulares en las
zonas menos desarrolladas del mundo. En América Latina, la población que vive en ciudades y
pueblos ha aumentado en 10 puntos porcentuales en los últimos 20 años, alcanzando hacia el año
2000 el 75% del total de la región (World Bank, 2000).8 De hecho, en la última década, los procesos
de urbanización y de extensión de las grandes áreas metropolitanas han mantenido ritmos
sostenidos de crecimiento, incluso superiores a los observados hasta 1980 en los países más pobres
del subcontinente (Clichevsky, 2000).
El anterior marco contribuye a indicar la relevancia y especificidad del fenómeno de la vida
urbana. De hecho, es en las ciudades donde con mayor fuerza se experimenta el impacto de los
fenómenos que impone un contexto global, y ciertamente en ellas la situación económica adversa de
desaceleración y aumento del desempleo de los últimos años ha implicado particulares
repercusiones.9 De esta manera, resulta importante comprender a la vida urbana, y más
específicamente, a la pobreza urbana, como fenómenos que se enfrentan a dinámicas propias y que
deben reconocerse en su especificidad como objeto de análisis e intervención.
b)

La pobreza urbana en América Latina en los albores del siglo XXI

Las transformaciones políticas y económicas experimentadas por la región durante las
últimas décadas –en un contexto global– han introducido importantes cambios en la configuración
de las condiciones a las que deben enfrentarse la gran cantidad de hogares y personas que viven en
situación de pobreza. La apertura hacia la economía mundial, el repliegue en las funciones del
Estado –particularmente respecto de las productivas– y el preponderante rol del mercado en la
asignación de recursos (Pizarro, 2001), sumados al descrito proceso de urbanización, han
constituido elementos centrales en la conformación de los nuevos escenarios económicos y sociales.

5
6

7

8
9

10

En este sentido, se revela la orientación más técnicamente operativa que académica del presente trabajo de investigación.
La definición de “urbano” no es absoluta. Existen distintos criterios para distinguir a la población que será considerada
como habitante de zonas urbanas, los que son definidos por los diferentes países. Sin embargo, un criterio general
(aplicado en Chile) corresponde a considerar como área urbana a aquellos conjuntos de viviendas concentradas con más
de 2.000 habitantes, o entre 1.001 y 2.000 habitantes, con el 50% de su población económicamente activa dedicada a
actividades secundarias y/o terciarias. Fuente: www.mideplan.cl.
La tasa de crecimiento promedio anual de la población urbana esperada para ese período (1.8%) casi dobla a la de la
población total (1.0%).
En Chile, la población urbana supera el 85% del total. Estimación para junio del 2000. Fuente: INE, 1999a.
De hecho, según muestran los datos de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) 2000, la
reducción de la pobreza en Chile entre 1998 y 2000, si bien ya fue escasa, fue menor aún en las zonas urbanas que en las
rurales; implicando así que la situación económica adversa de los últimos años ha impactado con mayor fuerza en las
áreas urbanas.

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N° 62

La evolución de la pobreza en nuestros países muestra claras perspectivas en los últimos
años. Hacia 1999, existían en la región algo más de 211 millones de personas pobres, lo que
corresponde al 43.8% de la población total (CEPAL, 2001). Estas cifras revelan un cierto quiebre,
en los últimos años de la década, en la hasta entonces manifiesta tendencia a la disminución de la
pobreza experimentada desde comienzos de los noventa –luego de la denominada “crisis de la
década perdida”10 (Arriagada, 2000) durante los años ochenta–; lo que ciertamente se encuentra
ligado a la desaceleración y mayor volatilidad del crecimiento económico que han marcado a los
últimos años (CEPAL, 2001).
Por su parte, acompañando al proceso de urbanización general, ha continuado el fenómeno de
urbanización de la pobreza. De esta manera, si en 1970 la gran mayoría de los pobres vivía en zonas
rurales (más del 63%), hacia el año 2000 la relación se ha invertido, y alrededor del 62% reside
ahora en áreas urbanas (Arriagada, 2000). Asimismo, la incidencia de la pobreza dentro de las zonas
urbanas supera el 37% (CEPAL, 2001).
Más allá de estas líneas generales, la pobreza urbana en América Latina también ha
experimentado importantes transformaciones en un nivel cualitativo, en lo que respecta a las
características principales que hoy acompañan y definen la vida de la población pobre. En nuestros
países es posible distinguir una marcada tendencia que, en términos de Arriagada (2000),
corresponde a un paso de la pobreza por necesidades básicas insatisfechas (NBI) a la pobreza por
ingresos. Esta afirmación da cuenta de una evolución en la estructura de la pobreza, operada durante
las últimas décadas, caracterizada por la constatación de que, a diferencia de las demás áreas en
desarrollo del mundo, en América Latina existe un claro predominio de una pobreza económica
(Arriagada, 2000), definida básicamente por indicadores monetarios y asociada estrechamente a
empleo precario, subempleo –más que desempleo–11 y bajas remuneraciones laborales (OIT, 2000).
Asimismo, las NBI –caracterizadas centralmente por las carencias habitacionales, nutricionales,
educacionales y de acceso a salud– han experimentado una progresiva disminución en
prácticamente todo el subcontinente, de modo que actualmente la pobreza urbana, medida por
índices monetarios (bajos ingresos, método de la línea de pobreza) presenta una incidencia mayor
que las carencias físicas de acceso a agua potable y saneamiento domiciliario, que constituyen
indicadores concretos de NBI.12 Entre los factores asociados a este fenómeno, es posible identificar
la avanzada urbanización de América Latina (en contraste con otras regiones en desarrollo, como el
sur de Asia y África) y el aumento en la cobertura de los servicios básicos domiciliarios (Arriagada,
2000).13
De esta manera, hacia comienzos del siglo XXI, la situación laboral se encuentra
estrechamente relacionada con la condición de pobreza en nuestras ciudades, mientras que los
desequilibrios cualitativos y cuantitativos del mercado laboral configuran el principal factor
explicativo de las situaciones de pobreza (Arriagada, 2000). Así, la inserción precaria en el mercado
laboral –a la que típicamente acceden las personas y hogares pobres– constituye un elemento central
en la reproducción de dicha condición:
10

11

12

13

En relación a esto, es relevante señalar que hasta hoy no se ha logrado recuperar los niveles de pobreza que existían en la
década de los setenta.
Según señala Arriagada (2000), la pobreza urbana en nuestra región posee un componente mayor de subempleo que de
desempleo. De hecho, de acuerdo con datos de la CEPAL (citados en el mismo texto), siete de cada diez hogares pobres
urbanos se encuentran en dicha condición debido a bajos ingresos laborales y sólo dos como consecuencia del
desempleo. Sin embargo, si bien el desempleo en América Latina es menor que en otras regiones (Europa, por ejemplo),
se debe considerar que gran parte de las personas que se cuentan como empleadas sólo acceden a trabajo en el sector
informal, lo que ciertamente mantiene altos grados de precarización laboral.
La evolución en estos aspectos ha sido clara durante los últimos 20 años. En 1980, el 30% de la población urbana se
ubicaba por debajo de la línea de la pobreza, pero el 54% no tenía acceso a saneamiento. En cambio, hacia 1997 la
relación se ha invertido, ubicándose las carencias físicas por debajo de la pobreza económica (32% y 36%,
respectivamente).
Estas consideraciones vuelven a reflejar la especificidad de las dinámicas y problemáticas del medio urbano.
Ciertamente, las constataciones referentes a la evolución de las NBI no son extrapolables a la población rural.

11

Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …

“En la práctica, el acceso al empleo en las ramas modernas y en las grandes empresas, vale
decir en el sector dinámico de la economía, se encuentra restringido a personas con formación
altamente calificada. Para el resto de la fuerza de trabajo las oportunidades se reducen a las
ramas de baja productividad y a las micro y pequeñas empresas, las que normalmente ofrecen
bajos salarios y se caracterizan por una mayor precariedad” (Pizarro, 2001).
En este contexto, la discusión respecto de la calidad de los trabajos –especialmente en lo
referente a la posibilidad de acceso a ingresos aceptables y estables– adquiere particular relevancia,
ya que ésta aparece estrechamente ligada a la situación de pobreza. Así, la preocupación por el
“empleo decente”,14 al menos en este sentido, deja de ser una consideración superflua, propia de
países desarrollados –o una necesidad post-material, para emplear el ya clásico término de R.
Inglehart–, para situarse en el centro mismo de la discusión respecto de la pobreza y su superación.
De esta manera, considerando el anterior contexto, es posible considerar el factor empleo
como variable central en la configuración de la pobreza urbana hoy y como elemento fundamental a
la hora de enfrentar esta condición.15 Así, la fuerza de trabajo constituye el más importante de los
recursos con que cuentan las personas y hogares ante la perspectiva de superar la situación de
pobreza y acceder a una mejor calidad de vida (Pizarro, 2001; Kaztman, 1999; Moser, 1998).

1.2 El trabajo como activo principal: las teorías de la
vulnerabilidad
Probablemente uno de los principales aportes realizados por el conjunto de aproximaciones
analíticas que hoy conocemos como teorías de la vulnerabilidad está dado por el reconocimiento
inicial de que las personas y hogares que se desenvuelven en una situación de pobreza no sólo
experimentan necesidades y carencias, sino que además poseen y controlan una serie de recursos y
capacidades con los cuales desarrollan sus estrategias de supervivencia. Tradicionalmente, al
conceptualizar y medir la pobreza se tiende a hacer referencia a una serie de carencias en relación a
ingresos, necesidades básicas, educación, condiciones de vida, etc. Sin embargo, al no enfatizar en
los déficit, sino en los recursos, los enfoques de la vulnerabilidad logran descubrir y abarcar una
serie de aspectos que constituyen una importante aportación analítica, pero que sobre todo abre
grandes desafíos a la implementación de políticas hacia la pobreza.
El concepto de vulnerabilidad –al igual que el de desarrollo sostenible– parece haber sido
importado a las disciplinas sociales desde las ciencias de la naturaleza.16 Sin embargo, durante la
década de los noventa su uso se consolidó dentro de los círculos intelectuales y gubernamentales
latinoamericanos; en los cuales muchas veces, sin mayor detención, se le emplea como sinónimo de
pobreza (Pizarro, 2001). No obstante, este concepto hace referencia a ciertos rasgos bien definidos.
La relevancia obtenida por esta aproximación proviene centralmente de la constatación de
que, efectivamente –y particularmente en un contexto urbano–, grandes grupos de la población se
han visto enfrentados a situaciones de inseguridad ante el impacto provocado por las condiciones
asociadas al “nuevo patrón de desarrollo” (Pizarro, 2001) consolidado en las últimas décadas,
caracterizado por la apertura hacia la economía mundial, el retiro del Estado de la actividad
productiva y el rol predominante del mercado en la asignación de recursos:
“Es cierto que la apertura al mundo, el predominio del mercado en la vida económica y el
repliegue del Estado de las funciones que tuvo en el pasado ampliaron los espacios de actuación de
ciertas capas de la población, con nuevas y mayores oportunidades profesionales y de negocios.
Pero, por otra parte, también provocaron un cambio tan rápido y de tanta envergadura en la
14
15
16

12

Según se ha introducido el concepto, básicamente por la OIT y su Programa de Trabajo Decente.
Tanto desde quienes viven esa condición como desde las políticas sociales, como se desarrollará más adelante.
De acuerdo con Pizarro (2001), originalmente aparece en estudios sobre los desastres naturales y su impacto en las
comunidades.

CEPAL - SERIE Medio ambiente y desarrollo

N° 62

economía y en las instituciones17 que acentuaron las condiciones de vulnerabilidad de las personas
y familias de ingresos medios y bajos en las áreas urbanas (…)” (Pizarro, 2001).
De esta manera, la noción de vulnerabilidad remite directamente a la idea de riesgo, y más
específicamente, de riesgo diferencial (Arriagada, 2000). En otras palabras, este concepto apunta a
comprender la capacidad que posee un individuo o grupo para controlar, adaptarse o hacer frente a
las fuerzas y cambios que lo afectan (Pizarro, 2001; Kaztman, 1999; Moser 1998); siendo la
constatación básica el hecho de que existen profundas diferencias en los recursos y capacidades con
que cuentan distintos segmentos de la población para encarar los fenómenos económico –sociales
que en ellos impactan. De esta manera, el nivel de vulnerabilidad se encuentra en directa relación
con la posesión o control de recursos o activos (Kaztman, 1999); y desde esta perspectiva es posible
comprender a los pobres como “administradores estratégicos de un portafolio complejo de activos”
(Moser, 1998), estableciéndose así una particular preocupación por la manera en que ellos utilizan y
movilizan los recursos –escasos– con que cuentan. Sin embargo, en términos aportados por
Kaztman (1999), estos recursos sólo se convierten propiamente en activos en tanto se vinculan a las
estructuras de oportunidades que les presenta el contexto social; y en este sentido, las eventuales
modificaciones en el nivel de vulnerabilidad de personas y hogares están dadas tanto por los
cambios en los recursos que poseen o controlan como por las variaciones en los requerimientos de
acceso a la estructura de oportunidades de su medio (Kaztman, 1999). De esta forma, los activos
interactúan con las oportunidades sociales y de mercado para generar ingresos, una mejor calidad de
vida y la percepción psicológica de bienestar (World Bank, 2001).
De manera más específica, y empleando una distinción clásica, Kaztman describe tres
grandes ámbitos desde los cuales se dibujan las estructuras de oportunidades, las que se definen
como las probabilidades de acceso a bienes, a servicios o al desempeño de actividades: el mercado,
el Estado, y la sociedad, en tanto instituciones básicas del orden social. Sin embargo, y en
concordancia con lo señalado por Pizarro, el autor diagnostica una creciente centralidad del
mercado en la definición de las estructuras de oportunidades, acompañado de un relativo
debilitamiento del Estado y de las instituciones primordiales (familia y comunidad) como instancias
de integración social. No obstante, y a pesar de esta centralidad, el mercado no ha logrado
constituirse en un mecanismo suficiente y eficaz para resolver los problemas de integración y
movilidad, ni para garantizar formas efectivas de mejoramiento del bienestar general (Kaztman,
1999). De esta manera, para el autor, existe un rol fundamental que debería ser asumido por el
sector público.18
Los fenómenos estructurales hasta aquí analizados ponen de manifiesto, nuevamente, que la
capacidad de trabajo constituye el principal de estos recursos con que cuentan las personas y
hogares de los grupos medios y bajos, y que en gran medida la potencial superación de una
condición de pobreza y vulnerabilidad extrema tiene que ver con la consecución de una adecuada
vinculación e inserción en la estructura de oportunidades que ofrece el mercado laboral –expresada
en empleos menos precarios, mejor remunerados, más estables, entre otros–. De este modo,
potenciar, aprovechar y movilizar de manera óptima el activo trabajo con que se cuenta constituye
una de las perspectivas centrales en el desarrollo de personas y hogares19 en situación de pobreza.

17

18
19

El autor destaca como expresiones de estas transformaciones “en la economía y en las instituciones” la prioridad
alcanzada por la política de “equilibrios macroeconómicos”; el fin de la universalidad en la política social –ante el
paradigma de la focalización–; la privatización de servicios públicos; la escasa regulación laboral; el debilitamiento de las
organizaciones sindicales; el crecimiento del sector informal; y la preponderancia de los valores individuales por sobre
las lógicas colectivas, entre otros elementos.
Tema que se discutirá a continuación.
Un aporte adicional de los enfoques de la vulnerabilidad está dado por el particular énfasis que éstos hacen en los
hogares, en tanto unidades analíticas y de intervención. Éstos ciertamente poseen características y dinámicas que deben
ser consideradas en su particularidad –centralmente con relación al portafolio propio de activos que administran–.

13

Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …

De acuerdo con Pizarro (2001), la vulnerabilidad en la esfera del empleo se expresa
centralmente en América Latina en un contexto de precarización, desregulación y segmentación
laboral. En términos generales, estos elementos se encuentran asociados a la creciente
heterogeneidad de la estructura productiva, caracterizada por los profundos diferenciales de
productividad, inversión y desarrollo técnico que se observan entre las áreas dinámicas de actividad
(ciertas ramas modernas y grandes empresas) y el resto de los sectores de la economía. Esta
situación genera que sólo una minoría de trabajadores alcance empleos bien pagados y de calidad en
los núcleos de actividad modernos, mientras que la mayor cantidad de puestos de trabajo –y de mala
calidad– se concentra en empresas de baja productividad y en el sector informal (Pizarro, 2001). De
esta forma, resulta necesario asumir esta configuración en las estructuras de oportunidades del
mercado laboral para así orientar las potenciales posibilidades de intervención y apoyo hacia el
activo trabajo de personas y hogares pobres.

1.3 El papel del sector público
Los factores estructurales hasta aquí analizados plantean profundos desafíos a la acción del
Estado en materia de desarrollo económico y social. En este sentido, las políticas de intervención
hacia la superación de la pobreza necesariamente deben asumir la centralidad del mercado en la
asignación de recursos, procurando potenciar sus fortalezas y corregir las distorsiones que éste
genera.
Por una parte, la configuración de una pobreza urbana definida centralmente por empleo
precario y bajos ingresos laborales implica que el tradicional rol subsidiario o asistencial de las
políticas públicas –dirigido típicamente hacia el ámbito de las NBI– se revele claramente
insuficiente ante la perspectiva de una superación sostenible de la pobreza, al no necesariamente
introducir una modificación en esta inserción precaria en el mercado y en el nivel de ingresos
percibido. Por otra parte, la situación de alta vulnerabilidad de la población pobre determinada por
la escasa posesión o control de activos en relación al trabajo –con una baja o nula calificación
laboral como rasgo característico– y por la adversa estructura de oportunidades definida por la gran
heterogeneidad productiva y la segmentación del mercado laboral, dibuja un contexto relativamente
adverso para la acción pública, que implica la necesidad de vincularse con el sector privado. A nivel
social es el mercado, y no el Estado, el encargado de generar empleo e ingresos20 –y las
consecuentes posibilidades de integración, movilidad y superación de la condición de pobreza.
No es posible desconocer que el sector público posee un rol económico relevante, en general,
y en el desarrollo del empleo, en particular. Básicamente, el Estado cumple una función reguladora,
de garante de las “reglas del juego”, asegurando las condiciones para el desempeño óptimo del
sector privado y la distribución de la riqueza (a parte de la función productiva que mantiene en
algunas ramas).21 Además, desarrolla un papel más activo en la promoción de la actividad
económica y del empleo, fundamentalmente en la línea del fomento productivo. En este sentido, con
el fin de potenciar el desarrollo de las actividades de mercado, existe toda una institucionalidad
pública ad-hoc, principalmente dirigida hacia el apoyo a la mediana, pequeña y microempresa, así
como políticas de desarrollo sectorial (pesca, agricultura, minería, etc.). De esta manera, se apunta a
que mediante el crecimiento y fortalecimiento de la gestión empresarial se logrará, a su vez, la
expansión en cantidad y calidad del empleo. Y en el circuito de implementación de la política

20

21

14

El empleo público en los países latinoamericanos corresponde a un promedio de alrededor del 10% del empleo total,
mientras que en Chile esta cifra llega aproximadamente al 7% –considerando las instituciones descentralizadas como
municipios y servicios de salud y educación– (Marcel, 1997). En períodos de desempleo, esta cifra puede incrementarse a
través de los programas coyunturales o de emergencia; sin embargo, como se observa, estos programas apuntan a paliar
situaciones críticas más que a constituir una perspectiva para la superación sostenible de la pobreza.
Véase, por ejemplo, el documento Las políticas públicas del gobierno del presidente Ricardo Lagos – Área económica. Ministerio
Secretaría General de la Presidencia, Noviembre de 2000. www.minecon.cl

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N° 62

social, dentro de la institucionalidad existente, el municipio constituye un nivel y un actor relevante
(Ábalos, 2000).
En esta línea, y mirando nuevamente a través de las teorías de la vulnerabilidad, el Estado –y
los gobiernos locales, dentro de éste– tiene un importante rol en la activación del recurso trabajo
con que cuentan personas y hogares en situación de pobreza, ya sea desarrollando las capacidades
de éstos, originando estructuras de oportunidades o generando las condiciones para el
aprovechamiento de las que proporciona el mercado.

1.4 Las perspectivas del desarrollo local y territorial
De forma similar a lo realizado por las teorías de la vulnerabilidad, la aparición de ciertos
enfoques que han enfatizado en el nivel local como unidad de desarrollo y en el territorio como
ámbito concreto de intervención, constituyó un importante refresco para las agotadas políticas
públicas latinoamericanas a partir de la década de los ochenta. Hacia esos años el paradigma
conformado durante décadas de acción estatal –caracterizado por una visión centralista,
universalista, vertical y sectorial– se encontraba severamente cuestionado en su eficiencia y
eficacia, en el marco de las importantes transformaciones que se operaban en los modelos de
desarrollo económico y de administración del Estado. Asimismo, existía una particular
preocupación por la orientación básicamente asistencialista de las políticas públicas, que en un
contexto de creciente apertura, competitividad e innovación productiva se hacía claramente
insuficiente y exigía un viraje hacia una actividad más promocional.
A estas cuestiones han contribuido a responder las perspectivas locales de desarrollo. En
primer lugar, se debe señalar que estos enfoques centran su atención en el reconocimiento de la
enorme heterogeneidad de las distintas regiones y territorios, que típicamente escapaba a la
orientación tradicional universalista y sectorial de la intervención estatal. Y en este sentido,
presentan como objetivo básico el logro de mayor eficiencia y eficacia en las políticas de desarrollo
económico y social, a través de la adecuación y diseño específico de los programas e instrumentos
de fomento de acuerdo a las demandas y características de los sistemas productivos locales (Aghón,
2001). Así, el elemento fundamental se encuentra en el reconocimiento, como punto de partida, de
las particularidades que poseen las localidades y territorios –fundamento de la perspectiva del
desarrollo económico local– en los distintos ámbitos que constituyen su configuración específica
(bases productivas, mercado de trabajo, recursos naturales, capacidades empresariales,
infraestructuras, institucionalidad política, tradiciones culturales, etc.).
De acuerdo con Vázquez Barquero (2000), las visiones locales típicamente asumen que los
territorios poseen un conjunto de potencialidades que es posible desarrollar: “La hipótesis de
partida es que las localidades y territorios tienen un conjunto de recursos (económicos, humanos,
institucionales y culturales) y de economías de escala no explotadas, que constituyen su potencial
de desarrollo.” Y más específicamente, si las propias comunidades locales son capaces de hacerse
cargo de desencadenar los procesos de activación, se habla de desarrollo endógeno.22
Considerando los elementos anteriores, este autor llega a definir el desarrollo económico
local como “un proceso de crecimiento y cambio estructural que mediante la utilización del
potencial de desarrollo existente en el territorio conduce a la mejora del bienestar de la población
de una localidad o región” (Vázquez Barquero, 2000).
Otros autores hacen referencia al desarrollo económico local como una dimensión que, al
enfatizar en la importancia de los niveles microeconómicos y territoriales, complementa la
orientación principal hacia las políticas de equilibrios macro, siendo ambos niveles necesarios para
22

Nótese que la dimensión institucional constituye uno de los componentes que configuran la realidad territorial, por lo
que al hablar de comunidad local ciertamente se incluye a los gobiernos locales, como parte importante de los tejidos
económico-productivos.

15

Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …

el desarrollo económico (Aghón, 2001). Sin embargo, se destaca que existen algunos aspectos
relevantes que sólo consiguen ser cabalmente abordados desde una perspectiva territorial, tales
como la introducción de innovaciones productivas y la calificación apropiada de los recursos
humanos.23 Por su parte, otros autores señalan la importancia del desarrollo local como contraparte
de la globalización (Arocena, 1995; Silva Lira, 2001).
Un último elemento relevante dice relación con el concepto de territorio. Al hacer referencia
a esta noción, no se está indicando el mero escenario físico de la actividad económica, sino que este
concepto implica una forma específica de comprensión de las dinámicas y sinergias particulares que
se producen en el nivel local (Vázquez Barquero, 2000). Así, por ejemplo, es en el territorio donde
las personas y hogares concretos experimentan la situación de pobreza, con todas sus expresiones y
complejidades.
Los enfoques locales y territoriales de desarrollo se consolidaron como alternativa para la
política social durante la década de los noventa, donde comenzaron a expresarse en la
implementación concreta de programas, proyectos y mecanismos de intervención. Asimismo, han
constituido uno de los pilares básicos para la justificación y profundización de los procesos de
descentralización que, en mayor o menor grado, han constituido una tendencia general en los países
latinoamericanos durante la última década (Finot, 2001). De esta manera, se expresa una importante
asociación entre la consolidación de las lógicas locales de desarrollo y la creciente importancia del
municipio, en tanto institucionalidad ad-hoc para la gestión local; particularmente, en razón de su
central posición operativa y de intervención en territorio, que le otorga una especial capacidad para
articular y acceder a las demandas, intereses y particularidades del tejido económico y social local.

1.5 El municipio como gobierno local
Hasta el minuto los términos municipio y gobierno local se han empleado de manera
relativamente indistinta. Sin embargo, la noción de gobierno local contiene ciertas implicancias que
le otorgan un carácter y una orientación más específica, básicamente ligada a la capacidad efectiva
de los municipios para constituirse en gestores del territorio, es decir, para hacerse cargo
activamente del desarrollo de la comunidad local, en las distintas dimensiones que esto implica, a
partir de las condiciones reales y particulares a las que se enfrentan. En este sentido, es posible
avanzar en la comprensión del proceso de descentralización –uno de los pilares básicos de los
proyectos de modernización del Estado– como el conjunto de dinámicas a través de las cuales el
municipio se transforma propiamente en gobierno local, adquiriendo las capacidades (políticas,
técnicas, humanas, financieras) y asumiendo las orientaciones para liderar los procesos de
desarrollo económico local, superación de la pobreza y mejoramiento de la calidad de vida de la
población, en concertación con los demás actores relevantes en el territorio.24
Las perspectivas y estrategias asociadas a los enfoques territoriales han relevado la
centralidad de las administraciones locales en la gestión de los procesos de desarrollo económico
(Alburquerque, 1997). No obstante, los municipios constituyen actores económicos relevantes en el
territorio no sólo por su eventual intervención en los procesos productivos a través de mecanismos
específicos de fomento, sino porque poseen una suerte de gestión económica-productiva difusa:
“When we think about the role of government in economic development, there is a tendency
to focus on activities that directly affect business decisions as subsidies, special infrastructure, tax
abatements, and so forth. However, a more important role may be performing a variety of
23
24

16

Aspecto que resultará especialmente relevante a la luz de los desarrollos posteriores.
En este sentido, es importante destacar que local no es sinónimo de municipal o comunal (Aghón, 2001). De hecho, los
circuitos productivos locales no se conforman estrictamente de acuerdo a los límites administrativos, por lo que resulta
de particular relevancia el hecho de que muchas veces el desarrollo económico local requiere de estas asociaciones con
municipios vecinos y otras instancias de la institucionalidad territorial, sea pública o privada.

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traditional tasks well, creating an overall atmosphere that encourages economic development. A
well-functioning government can contribute to the elusive but important business climate”
(Blair, 1995).
Esta capacidad amplia del municipio para repercutir en el desarrollo económico local se
encuentra relacionada, entonces, con una serie de instrumentos y funciones que habitualmente
maneja, tales como el ordenamiento y planificación del territorio (con el plan regulador como
herramienta básica), la gestión de los servicios urbanos, la aplicación de impuestos y contribuciones
(patentes, permisos de edificación, etc.), la administración de la educación y la salud
municipalizada, el aseo y ornato, y la promulgación de reglamentos y ordenanzas municipales, entre
otros. En este sentido, el municipio juega un rol relevante en la generación de un entorno favorable
a la actividad económica.
De manera más específica, las administraciones locales realizan una serie de actividades que
tienen como fin explícito el intervenir en los procesos económicos. En esta línea, y ante el sólo
incipiente proceso de descentralización, aparecen básicamente como administradores y/o ejecutores
de una serie de programas y recursos –que en su mayoría proceden de un nivel central– orientados
al fomento productivo, la promoción de empleo y la capacitación, que vienen definidos por la
política nacional y sobre los cuales en la práctica poseen escaso poder discrecional. Sin embargo,
respecto de este punto, sí se hace particularmente relevante la forma en que el municipio procesa e
interactúa con estos recursos, y desarrolla la capacidad para orientarlos de manera adecuada y
específica a la realidad local, en concordancia con una perspectiva de desarrollo territorial.
En relación a lo anterior, el factor decisivo parece estar dado por la capacidad efectiva del
municipio para convertirse y asumirse como gobierno local, y por lo tanto, como responsable
inmediato del desarrollo de su territorio, con un particular énfasis en las situaciones de pobreza. En
este sentido, un punto fundamental está en reconocer que para el logro cabal de este estatus existen
elementos que escapan al control del propio municipio –como la persistencia de estructuras
centralistas y la habitual insuficiencia de recursos que deriva de ella–, pero que hay otros que
dependen directa e indirectamente de él, los que se encuentran asociados –como elementos
centrales– al desarrollo de una orientación específica para enfrentar las problemáticas de desarrollo
económico, empleo y pobreza, y al fortalecimiento de sus capacidades institucionales y de recursos
humanos.

2.

Perspectivas de intervención

¿Cómo enfrentar, desde el municipio, una pobreza que posee como rasgos centrales el
empleo precario y los bajos ingresos laborales? Los antecedentes hasta aquí analizados reflejan la
enorme complejidad de esta pregunta, pero a la vez presentan ciertos elementos para responderla.
En primer lugar, la discusión anterior destaca la importancia de analizar el mercado laboral al
enfrentarse a la pobreza. En este sentido, los pobres son pobres –y permanecen en esa condición– en
gran medida porque típicamente sólo acceden a una inserción precaria en el mercado laboral, que
les determina inestabilidad, escasa protección y bajos ingresos. Y esta situación tiene su origen
tanto en los limitados recursos de trabajo que poseen las personas y hogares en situación de pobreza
como en la adversa configuración de las estructuras de oportunidades brindadas por el mercado.
En segundo lugar, se revela la insuficiencia, para la superación de una pobreza de estas
características, de muchas de las actividades de carácter básicamente asistencialista de la política
social (particularmente de los municipios). En este sentido, por ejemplo, los programas de empleo
de emergencia, que han tenido un desarrollo tan importante en Chile durante los últimos años, si
bien han permitido paliar la situación de cesantía de muchos hogares, claramente no constituyen
una intervención que apunte a superar la pobreza, ya que no introducen una modificación en los
17

Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …

factores estructurales que determinan un contexto negativo de inserción (la escasez de activos de los
pobres, la heterogeneidad productiva y segmentación del mercado laboral, etc.).25 Por lo demás,
dado el actual modelo económico, el hecho de que el Estado genere empleo de manera
extraordinaria no va a redundar en una superación sostenible de la pobreza, ya que a nivel social es
el mercado el encargado de generar empleo e ingresos.
De esta manera, si el objetivo de la política social apunta a una superación sostenible de la
pobreza, ella debe hacer frente a los factores estructurales –que en este caso están dados por la
inserción precaria en el mercado laboral–, y no coyunturales. Para realizar una intervención
sostenible, se revela como una potente estrategia la posibilidad de actuar sobre el proceso de
inserción en el mercado laboral de personas y hogares en situación de pobreza, de modo de
fortalecer y desarrollar esa inserción que ellos logran.
El carácter de dicha intervención se encuentra dado por la propia naturaleza del mercado
laboral. Éste, como todo mercado, posee dos dimensiones básicas:
•

Demanda de empleo: dada por las unidades productivas en el territorio (empresas de
todos los tamaños), las que requieren de fuerza de trabajo para operar.

•

Oferta de empleo: corresponde a las personas y hogares, quienes se movilizan hacia el
mercado laboral para vender su fuerza de trabajo.

Considerando estos elementos, y como perspectiva de políticas, la importancia de esta
distinción está en que ambos aparecen como ámbitos de intervención; es decir, que es posible actuar
sobre las condiciones asociadas tanto a la demanda como a la oferta de trabajo. Se trata de realizar
una intervención propiamente sostenible, es decir, que transforme y altere las condiciones de
inserción, de modo de introducir modificaciones en las configuraciones estructurales asociadas a
ambas esferas.
La intervención respecto de la demanda, en términos generales, corresponde al ámbito que
hasta hoy se ha denominado de fomento productivo. Ésta es una dimensión que si bien recién se
está consolidando como esfera de gestión municipal, existen ya numerosas experiencias, y lo que es
más importante, se asume ampliamente que el municipio posee responsabilidades respecto de esta
área. En esta línea se insertan un complejo conjunto de iniciativas e instituciones que buscan
fortalecer y expandir la gestión de las unidades productivas, de modo que éstas generen más puestos
de trabajo e inicien procesos de desarrollo económico local; y en este sentido, la acción respecto de
este ámbito puede constituir una intervención sostenible en miras a elevar el nivel de empleo y de
los salarios.
Por su parte, las acciones dirigidas hacia la oferta presentan un nivel más difuso de
desarrollo. En este sentido, si bien normalmente la política social desarrolla una serie de actividades
de reinserción laboral y capacitación, en general no se identifica una orientación específica dirigida
a apoyar una movilización óptima hacia el mercado laboral de los recursos de trabajo con que
cuentan las personas y hogares pobres y a mejorar sus condiciones de empleabilidad (al menos al
nivel en que es asumido y tematizado el ámbito del fomento productivo). Así, ésta constituye una
esfera que ciertamente requiere de un mayor desarrollo, pero que se presenta como fundamental
para lograr una inserción menos precaria en el mercado laboral.
De esta forma, el punto fundamental se encuentra en reconocer, examinar y fortalecer las
capacidades actuales y potenciales del municipio para realizar una intervención en el proceso de
inserción en el mercado laboral, tanto respecto de la demanda como de la oferta. De acuerdo con lo
25

18

No obstante, esto no significa que las actividades asistenciales deban ser suprimidas. De hecho, siguen siendo necesarias
–sobre todo para recuperar un nivel mínimo de bienestar–, pero por sí solas son insuficientes. En este sentido, el debate
respecto de una orientación asistencialista versus una orientación promocional o habilitadora tiene mucho de ficticio, ya
que ambas constituyen dimensiones complementarias.

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hasta aquí revisado, la hipótesis inicial corresponde a que el municipio puede constituirse en un
actor relevante respecto de la intervención en ambos ámbitos.
Sin embargo, y como complemento, se debe indicar que no sólo es posible orientar la
intervención tanto hacia la demanda como hacia la oferta, sino que además es necesario. La acción
respecto de la demanda apunta a incrementar la productividad de las empresas y a generar más
puestos de trabajo, mientras que la orientación micro propia del apoyo hacia la demanda permite
abarcar aspectos que difícilmente son enfrentados cabalmente desde otras perspectivas.26 Sin
embargo, sobre todo, es fundamental avanzar hacia una comprensión del desarrollo económico local
como un proceso que se funda y requiere del fortalecimiento de ambas esferas. La generación de
procesos de desarrollo económico local y de superación de la pobreza no puede sostenerse sólo en
el fortalecimiento de las unidades productivas (la demanda), sino que requiere de un apoyo paralelo
respecto de las condiciones de la oferta de empleo, es decir, de los recursos con que cuentan
personas y hogares en situación de pobreza para insertarse en el mercado laboral. El desarrollo de
ambas esferas aparece como central cuando se trata de activar los mencionados procesos, ya que un
desarrollo económico local propiamente sostenible –orientado hacia la reducción de la pobreza–
debe encauzarse hacia la expansión de la calidad y cantidad de la actividad económica, una mayor
productividad de las empresas, un aumento de la demanda interna territorial y finalmente hacia un
mejoramiento de las condiciones de vida de la población, particularmente de los grupos más
vulnerables; y, como se observa, todos éstos son elementos que involucran necesariamente el
desarrollo de las condiciones y activos asociados tanto a las unidades productivas como a las
unidades oferentes de fuerza de trabajo (personas y hogares).27 Asimismo, el desarrollo armónico de
ambas dimensiones se revela como una potente perspectiva en relación a la reducción de la
heterogeneidad de la estructura productiva y la segmentación del mercado laboral, aspectos que,
según se examinó, se encuentran estrechamente asociados a la reproducción de una inserción
precaria en el trabajo de amplios grupos de la población.
Finalmente, se debe señalar que la aproximación aquí propuesta, dada por la posibilidad de
intervención en el proceso de inserción en el mercado laboral (en sus dos dimensiones), pretende un
doble valor: por un lado, como perspectiva de intervención, es decir, como marco que permita
orientar el diseño e implementación de programas y políticas; y por otro, como instrumental
analítico, que permita examinar y sistematizar las intervenciones y políticas que hoy se desarrollan.

3.

Orientaciones para la investigación aplicada

A la luz de los lineamientos desarrollados en las páginas anteriores, es posible definir ciertas
perspectivas claras para la observación empírica. Así, el presente trabajo de investigación procura
indagar en las capacidades reales de los municipios, de acuerdo con las características de la
institucionalidad existente, para ejercer un rol de efectiva intervención en el proceso de inserción
en el mercado laboral de personas y hogares en situación de pobreza, a través de un impacto en las
condiciones asociadas a la demanda y/u oferta de empleo.

26

27

Véase el punto desarrollado en Aghón (2001), mencionado en el capítulo dedicado a las perspectivas del desarrollo local,
según se llama la atención en la nota al pie N° 24.
No obstante, como se descubrirá en el desarrollo del trabajo, la presente investigación finalmente genera una orientación
más específica hacia las posibilidades de intervención respecto de la oferta. Este hecho encuentra su fundamento en el
carácter más difuso y novedoso con que aparece esta área de intervención –al menos en comparación con la línea de
apoyo a la demanda, el fomento productivo–, de modo que puede constituir un mayor aporte a la discusión respecto de
las posibilidades de gestión municipal –sin descuidar ni desconocer la importancia del fortalecimiento de ambas
dimensiones–.

19

Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …

Además de los elementos ya examinados, este objetivo incluye el análisis de la estructura
institucional básica de los municipios en Chile,28 particularmente en relación a la esfera del empleo.
Esto responde a la idea de profundizar inicialmente en la situación real y concreta de la gestión
municipal, para luego examinar las alternativas de fortalecimiento o innovación en torno a la
perspectiva de intervención propuesta.
Así, la perspectiva general arriba enunciada se desglosa para la fase empírica en los
siguientes objetivos específicos:
•

Caracterizar los mecanismos institucionales a través de los cuales el municipio se
relaciona con el ámbito del trabajo en su comuna (Oficinas Municipales de Información
Laboral, OMIL).

•

Identificar potenciales mecanismos de gestión municipal de intervención en el proceso
de inserción en el mercado laboral de personas y hogares en situación de pobreza. Este
objetivo, a su vez, se desglosa en dos componentes:
a) Examinar el rol y los mecanismos a través de los cuales el municipio interviene y
fortalece la demanda por empleo (unidades productivas en el territorio).
b) Examinar el rol y los mecanismos a través de los cuales el municipio interviene y
fortalece la oferta de empleo, vale decir, apoya una movilización óptima hacia el
mercado laboral de los recursos de trabajo con que cuentan las personas y hogares
en situación de pobreza y mejora sus condiciones de empleabilidad.

El examen de estos aspectos, además, debe insertarse en todo momento en el contexto de la
manera en que los municipios enfrentan la tarea global de la superación de la pobreza, dentro del
marco general de las políticas públicas en el país.

28

20

La investigación, particularmente en su componente empírico, se encuentra basada y referida a la realidad chilena. Sin
embargo, dado el marco general desarrollado hasta aquí, sus elementos analíticos y conclusiones resultan plenamente
evaluables en cuanto a su aplicabilidad y replicabilidad en el contexto más amplio de América Latina.

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II. Estrategias y mecanismos de
intervención a partir de la
experiencia chilena

1.

Metodología
1.1 Orientaciones generales

El diseño de un proceso investigativo resulta, ante todo, una
tarea creativa. En este sentido, se procura dar cuenta de la
particularidad y diversidad empírica de los fenómenos y dinámicas
examinadas, en el marco del ámbito específico definido e iluminado
por la discusión teórica. De esta manera, la propia naturaleza de la
esfera de estudio y de los objetivos anteriormente trazados dibuja
ciertas perspectivas para el trabajo empírico.
En primer lugar, la investigación en terreno desarrolla
básicamente una orientación cualitativa. Una aproximación de esta
naturaleza resulta particularmente relevante cuando se trata de
examinar con relativa profundidad los procesos complejos y la riqueza
del fenómeno –especialmente en relación al marco específico de
posibilidades y limitaciones que configuran el ámbito de acción
municipal en relación a pobreza y empleo–. Asimismo, permite
incorporar, como dimensión fundamental, la experiencia y valoración
subjetiva de los propios actores ligados al quehacer municipal.

21

Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …

En segundo lugar, el análisis señala una orientación descriptiva. De esta manera, se trata de
dar cuenta de la situación concreta de la gestión municipal, como punto de partida para la discusión
respecto de las capacidades actuales y potenciales de intervención respecto de empleo y pobreza, a
través de la presentación de la institucionalidad básica y de una serie de mecanismos específicos
asociados a dicha esfera.
Finalmente, el estudio adquiere una dimensión evaluativa, en el sentido de examinar
críticamente los enfoques e instrumentos utilizados por los municipios para actuar sobre el empleo –
así como la ausencia de ellos–. En términos generales, el criterio de evaluación básicamente
corresponde al de la “best practice” –o mejor práctica–, es decir, la identificación de los
mecanismos y perspectivas de desempeño óptimo, o que constituyen los casos más desarrollados;
para así dibujar una serie de posibilidades para el fortalecimiento de la gestión promedio y la
replicación de las experiencias más exitosas –desde la perspectiva analítica y de intervención
propuesta en el presente trabajo–.

1.2 Diseño metodológico
La observación empírica de los elementos asociados a los objetivos de investigación se
desarrolla, en términos generales, en el marco de un estudio de casos. En este sentido, siendo la
unidad de análisis el ámbito de gestión municipal en relación a la esfera del trabajo y la superación
de la pobreza, la observación concreta se realizó en cinco municipios de la Región Metropolitana de
Santiago.29
a)

Muestreo

La selección específica de los municipios donde se realizó el trabajo de campo responde
básicamente a dos criterios intencionales. En primer lugar, se deben considerar comunas de
naturaleza eminentemente urbana, dado el contexto del proyecto GUDS y la discusión respecto de
los rasgos de la pobreza. Así, de acuerdo con esta condición, se ha seleccionado como marco
muestral la provincia de Santiago, el cual asegura el carácter urbano de la población en su interior.
En segundo lugar, se debe trabajar en comunas con un componente importante de pobreza, de modo
que esta problemática constituya uno de los factores centrales que afectan a la realidad comunal y,
presenten entre sí configuraciones relativamente comparables en relación a la situación de pobreza.
De esta forma, se seleccionaron finalmente las cinco comunas más pobres de la provincia de
Santiago, de acuerdo con los datos de la encuesta CASEN 2000, las que corresponden a las
siguientes. (Véase cuadro 1).
A su vez, al interior de cada municipio, y de acuerdo a la intención de considerar como punto
de partida la institucionalidad existente en relación a la esfera del empleo, se considera como subunidad básica de observación a las oficinas laborales municipales, las OMIL.
En el análisis del ámbito de gestión municipal hacia empleo y pobreza, resulta
particularmente relevante incorporar la visión de otros organismos ligados directamente al quehacer
municipal en esta esfera. En concreto, se consideran en la investigación los elementos aportados por
el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE) –el cual básicamente constituye el
interlocutor técnico central de las OMIL– y por la Asociación Chilena de Municipalidades (AChM),
que apoya y orienta la gestión municipal en diversos ámbitos.

29

22

Sin embargo, es importante señalar que la presente investigación no pretende realizar un examen detallado y descriptivo
(y menos una evaluación) de cada uno de los casos observados. En general, se trata de desarrollar un análisis basado en
casos y dar una cuenta global, más que específica. En este sentido lo más relevante son las conclusiones y reflexiones que
puedan emerger de la observación; esto aparece como lo principal ante la perspectiva de aportar a la discusión general
acerca de municipio, pobreza y empleo.

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N° 62
Cuadro 1

COMUNAS SELECCIONADAS

Comuna
1. La Pintana
2. San Ramón
3. Lo Espejo
4. Renca
5. Cerro Navia

Provincia de Santiago
% de población
bajo la línea de pobreza
31.1
29.0
27.0
25.7
23.9
Fuente: CASEN 2000.

Finalmente, se considera el análisis de otros casos destacados, de acuerdo a la relevancia de
la experiencia, en relación al marco que da origen al presente trabajo; particularmente respecto a
experiencias innovadoras en la esfera de intervención hacia la oferta de trabajo.
b)

Instrumentos

Tomando en cuenta el carácter básicamente cualitativo de la presente investigación, el trabajo
en terreno comprende la aplicación de diversas técnicas de recolección de información. En concreto,
el diseño considera como instrumento principal la realización de una serie de entrevistas en
profundidad –semi-estructuradas– básicamente en las jefaturas de las OMIL, además de la
observación directa y la recopilación del material documental que pueda ser aportado por los
actores. De esta manera, se pretende lograr una comprensión lo más global posible de los procesos y
dinámicas asociados a la intervención municipal hacia empleo y pobreza.

2.

Análisis
2.1 Contextualización general: los municipios y el desarrollo
social

“La administración local de cada comuna o agrupación de comunas que determine la ley
reside en una municipalidad.
Las municipalidades son corporaciones autónomas de derecho público, con personalidad
jurídica y patrimonio propio, cuya finalidad es satisfacer las necesidades de la comunidad local y
asegurar su participación en el progreso económico, social, y cultural de las respectivas comunas”
(Artículo 1º, Ley de la República de Chile Nº 18.695, Orgánica Constitucional de Municipalidades).
Los municipios poseen un rol fundamental en la promoción del desarrollo económico y social
de las comunidades y en el mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes. Constituyen
típicamente el primer nivel de contacto entre la institucionalidad pública y la población general, y se
encuentran en una central posición operativa y de intervención en el territorio. Asimismo, poseen un
conjunto de funciones privativas y compartidas –relacionadas con la planificación y regulación del
territorio, las obras municipales, el aseo y ornato, la administración del tránsito, la educación y la
salud, por sólo nombrar algunas– que en su conjunto ejercen un importante impacto en las
condiciones de vida de la población. Sin embargo, una de las tareas más relevante de su gestión dice
relación con la acción social municipal.
El municipio, en tanto representante local de la institucionalidad pública, cumple una
importante y compleja labor en el área del desarrollo social. En este sentido, el objetivo final de la
acción social municipal coincide con los de la política nacional en la materia: erradicar la pobreza
23

Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …

y apoyar a los grupos vulnerables de la comuna en la solución de sus problemas más urgentes
(Transversal, 2001).
La gestión de la acción social municipal recae típicamente en las Direcciones de Desarrollo
Comunitario (DIDECO),30 las cuales, a su vez, presentan diversas configuraciones internas, según
se observa en los distintos municipios del país. Estas direcciones, a través de sus distintas unidades,
articulan una serie de roles y funciones, los que básicamente tienen que ver con la administración e
implementación de las actividades asistenciales (pensiones y subsidios), la formación de oficinas
temáticas (mujeres, jóvenes, adultos mayores), la promoción de la participación ciudadana –a través
del desarrollo de las organizaciones comunitarias– y la aplicación de las herramientas de
estratificación y focalización (ficha CAS II); además de mantener una vinculación con las áreas de
gestión en salud, educación, vivienda, empleo y, recientemente, fomento productivo.31 Todas estas
labores, no obstante su diversidad, se orientan al fin explícito –recogido tanto en la literatura como
en el discurso de los propios funcionarios municipales– de la superación de la pobreza; y en su
conjunto logran un relevante impacto en el apoyo a los grupos más vulnerables.
A partir de la observación en terreno es posible apreciar en la acción social municipal una
relativamente limitada integración de estas distintas funciones y tareas en relación a una estrategia
mayor de superación sostenible de la pobreza. En este sentido, la excesiva departamentalización con
que las distintas sub-unidades tienden a desarrollar su acción se constituye en una clara limitación
para las posibilidades de gestión; sin embargo, esto se vuelve relevante, sobre todo, ante la ausencia
–o precariedad– de una planificación general de la acción contra la pobreza, que defina y coordine
una acción complementaria de los diferentes ámbitos. Así, por ejemplo, el Plan de Desarrollo
Comunal (PLADECO) –principal instrumento de la gestión municipal, definido en la legislación–
en muchos casos no logra constituirse en una herramienta operativa para la gestión, o definir
cabalmente una estrategia municipal de intervención hacia la esfera de la pobreza.32. Esta situación
redunda en que típicamente la acción social se circunscribe al desempeño de un conjunto de tareas
básicas, contribuyendo a la definición de una labor característicamente asistencialista.33
Se hace especialmente relevante avanzar en el desarrollo de esta función de coordinación y
planificación de la acción hacia la pobreza, de forma de integrar y dar coherencia a una labor
importante pero dispersa.34 Y en este sentido, es fundamental la incorporación de la intervención
hacia la esfera del empleo –como ámbito central– dentro de una estrategia mayor de superación
sostenible de la pobreza.

2.2 Municipio y empleo: las Oficinas Municipales de Información
Laboral (OMIL)
Dentro del ámbito de la acción social municipal, se encuentra la gestión respecto del área
laboral. De esta forma, y siempre apuntando hacia el objetivo de indagar en las capacidades de los
municipios para realizar una efectiva intervención sobre el proceso de inserción en el mercado
laboral, resulta fundamental comenzar el examen a partir de los mecanismos institucionales
existentes a través del los cuales el municipio se vincula con la esfera del empleo. Dentro de la
30

31
32

33

34

24

La existencia de una estructura especializada en desarrollo social, como son las DIDECO –o una unidad equivalente–, es
obligatoria, de acuerdo a la legislación, sólo para las comunas de más de 100.000 habitantes.
Nota: Todas las comunas consideradas en la presente investigación poseen una población por sobre esta cantidad, según
datos del INE (1999b).
De acuerdo a las variaciones de la orgánica interna municipal.
De hecho, de acuerdo a un diagnóstico realizado por la Intendencia Metropolitana, como limitaciones institucionales
básicas se destacan la “utilización inefectiva de los instrumentos de gestión disponibles” e incluso la “inexistencia en un número
considerable de municipios de PLADECO, plan regulador y de instrumentos de inversión” (GORE, 2000).
Orientación que, como se ha comentado, si bien es necesaria, no es suficiente para apuntar a una estrategia de superación
sostenible de la pobreza.
Lo que ciertamente se encuentra ligado en forma directa a que el municipio, en tanto gobierno local, vaya desarrollando
una orientación más proactiva en relación a la gestión del territorio y a la problemática de la pobreza.

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N° 62

relativamente diversa orgánica interna municipal, las Oficinas Municipales de Información Laboral
(OMIL) constituyen la institucionalidad ad – hoc en relación a los ámbitos del trabajo, capacitación
laboral y fomento productivo –las unidades municipales de intervención respecto de la esfera del
empleo– (Transversal, 2001), y conforman unidades relativamente estándares entre los distintos
municipios, desarrollando ciertas tareas mínimas de acuerdo a las consideraciones legales, técnicas
y administrativas.
Las OMIL se constituyen en convenio entre la municipalidad y el Servicio Nacional de
Capacitación y Empleo (SENCE),35 y se encuentran en continuidad con las antiguas oficinas
municipales de colocación (OMC), quienes fueron su antecesor operativo.36 De esta manera, las
OMIL poseen una doble dependencia: administrativamente dependen del propio municipio y
técnicamente del SENCE. Este último organismo define las líneas principales de acción y las tareas
mínimas que componen la labor de estas unidades; y en este sentido, diseña la política nacional, la
que en términos generales se orienta a las actividades asociadas al apoyo en información,
orientación, intermediación laboral (relacionar oferta y demanda de empleo), capacitación,
administración del subsidio de cesantía y fomento productivo (apoyo a la microempresa).37
Institucionalmente, las OMIL no se insertan de una manera única en los respectivos
organigramas municipales. Aunque en general dependen de la Dirección de Desarrollo Comunitario
(DIDECO), se aprecian importantes diferencias en la posición institucional de estas oficinas, lo que
eventualmente redunda en diferencias en la orientación de su acción –particularmente en los casos
en que se ha desarrollado al interior del municipio un área especializada de desarrollo económico
local o fomento productivo–.38 De esta manera, las formas más habituales de inserción de las OMIL
se reflejan en el siguiente esquema. (Véase gráfico 1).
Esta situación se constituye en la primera expresión de un rasgo que conforma una inicial
línea de conclusiones empíricas: la constatación de que existe un importante grado de
heterogeneidad en las labores, funciones, configuraciones y orientaciones que poseen las OMIL
entre las distintas municipalidades observadas. Si bien hasta cierto punto ésta es una situación
esperable –dada la reconocida diversidad en las realidades municipales–, la heterogeneidad se hace
relevante en tanto se observa entre municipios que enfrentan contextos relativamente similares,
situaciónes de pobreza de su población y control de medios distintos y variados.

35

36

37

38

Lo que implica que no todos los municipios poseen OMIL; según datos SENCE, 216 de 341 (total de comunas del país)
cuentan con esta oficina. Normalmente, son las comunas más pequeñas, rurales y de menor planta municipal las que no
tienen en funcionamiento esta oficina especializada.
El cambio en la nomenclatura respondió a la intención de comenzar a transformar el rol de las OMIL hacia una
perspectiva más integral. Sin embargo, y como se profundizará más adelante, la heterogeneidad que se observa en la
labor de estas unidades determina que en algunos municipios se siga hablando de oficina de colocaciones, mientras que
en otros, más avanzados en este ámbito, ya se esté proponiendo un cambio en la significación de la “I” de la sigla, de
“Información” a “Intermediación”, reflejando una orientación aún más específica.
Aunque esta última función no siempre corresponde la labor habitual de las OMIL; ya sea porque escapa a la estricta
jurisdicción técnica del SENCE, porque es asumida por otras unidades o porque simplemente posee un escaso desarrollo
dentro del municipio.
La que a su vez puede o no pertenecer a la DIDECO. Sin embargo, la relevancia de este punto está en que, de acuerdo
con el SENCE, las OMIL que han mostrado un mayor despegue en sus funciones tienden a estar asociadas a la existencia
de una de estas unidades de fomento productivo.

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Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …
Gráfico 1

MODALIDADES DE INSERCIÓN INSTITUCIONAL DE LAS OMIL

a) DIDECO
b) DIDECO

OMIL
Unidad de desarrollo económico o productivo
OMIL

c) Unidad de desarrollo económico o productivo

OMIL

Fuente: Elaboración propia.

De esta manera, a modo de examinar con más detención la señalada heterogeneidad, se
vuelve útil introducir ciertas distinciones analíticas y operativas.
En primer lugar, de forma genérica, es posible identificar dos áreas principales de acción de
las OMIL. Una de ellas dice relación con los servicios entregados por la oficina, qué básicamente
corresponden al apoyo en la colocación laboral o intermediación entre oferta y demanda de trabajo
(ámbito que define propiamente la actividad habitual de las OMIL); mientras que a la otra esfera
corresponden el conjunto de tareas asociadas a una labor de promoción, referidas principalmente a
fomento productivo y capacitación. Servicios y promoción constituyen, así, dimensiones de la
acción de las OMIL y en ambas es posible descubrir importantes diferencias en los mecanismos de
gestión específicos entre los distintos municipios observados.
Adicionalmente, una segunda distinción relevante es aportada por el Manual Gestión
Municipal en Chile (Transversal, 2001). Este texto establece una diferencia entre el municipio como
ejecutor de la política nacional (definida centralmente por la jurisdicción técnica del SENCE) y en
tanto gestor autónomo de proyectos, lo que implica el diseño e implementación de sus propias
iniciativas. A continuación se examinarán con mayor detenimiento estas distinciones y las
relaciones entre ellas.
a)

El municipio como ejecutor de la política nacional

De acuerdo a los lineamientos emanados del SENCE y la legislación, las OMIL desarrollan
una serie de tareas básicas. Como elemento inicial, estas oficinas llevan un registro de los
trabajadores de la comuna que llegan a inscribirse a la municipalidad, generalmente porque se
encuentran cesantes,39 quienes entonces pueden acceder a los distintos servicios otorgados por la
oficina. Además, en general mantienen un contacto con un conjunto de empresas, de diferentes
tamaños y características. A partir de estos elementos, las OMIL entregan sus distintas prestaciones
–tanto para los trabajadores como para las empresas–, relacionando demanda y oferta de empleo.
Uno de los servicios básicos desarrollados por las OMIL dice relación con la entrega de
información y orientación respecto de una serie de perspectivas laborales. Esta área, según es
delineada por el SENCE, pretende ayudar a un mejor funcionamiento del mercado laboral –a través
de la disminución de las asimetrías de información– y a lograr una adecuada difusión de las
posibilidades e instrumentos existentes para apoyar en su fortalecimiento laboral tanto a personas
como empresas. Así, por ejemplo, a través de esta línea se informa y se orienta respecto de los
39

26

Las OMIL también pueden inscribir y operar con personas que tienen trabajo, pero que esperan acceder a cursos de
capacitación o a aumentar su nivel de ingresos. Sin embargo, como se discutirá, esta es una actividad claramente
marginal frente al trabajo de intermediación y colocación para cesantes.

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mecanismos de acceso a capacitación, de las postulaciones a créditos y beneficios (programa de
franquicia tributaria por capacitación) y, como elemento principal, acerca de las posibilidades
laborales (cupos de trabajo) que han llegado a la oficina desde las empresas. En este sentido, las
personas inscritas en la OMIL tienen derecho a revisar regularmente el listado de vacantes
publicados por ella.
Estrechamente ligada a esta primera función se encuentra la línea de trabajo más reconocida
de las OMIL, que dice relación propiamente con las actividades de intermediación y colocación.
Por medio del acercamiento entre la oferta y demanda de empleo, se procura colocar laboralmente a
los trabajadores cesantes y satisfacer los requerimientos de mano de obra de las empresas. Para este
fin, típicamente los municipios comunican a través de la prensa escrita los servicios ofrecidos por
los trabajadores que tienen inscritos,40 de acuerdo con sus distintos oficios y profesiones, y
responden a las solicitudes de mano de obra que les hacen llegar las empresas. De esta forma,
logran manejar un número variable de puestos de trabajo para sus inscritos.
Por su parte, otro de los servicios gestionados por las OMIL corresponde a la administración
del subsidio de cesantía. En este sentido, éstas son las encargadas de acreditar la pérdida de empleo
–por razones ajenas a la voluntad del trabajador–, reuniendo los antecedentes necesarios (finiquito,
liquidaciones de sueldo), para que el subsidio pueda ser cobrado en la caja de compensación
respectiva, durante un plazo no superior a un año.
Respecto de su rol promocional, en la política nacional aparecen dos áreas básicas de gestión.
En primer lugar, la OMIL es la encargada de intermediar el acceso a los cursos y programas de
capacitación que entrega el SENCE. Normalmente los municipios manejan un cierta cantidad de
cupos para capacitación, los que son destinados a las personas inscritas en la OMIL. El proceso
concreto de selección de los beneficiarios puede recaer en la propia oficina municipal, o en el
organismo técnico de ejecución de la capacitación (OTEC); en este último caso, la OMIL se limita a
proporcionar los listados de personas que posee en sus registros. Asimismo, la oficina puede
mantener ciertas vinculaciones con otros organismos de la institucionalidad pública –los más
habituales son FOSIS, SERCOTEC y SERNAM– quienes les proporcionan de posibilidades de
capacitación para sus trabajadores inscritos o para las empresas (medianas y pequeñas,
básicamente), que busquen aumentar las destrezas de su personal.
En segundo lugar, y muy ligado al punto anterior, se encuentra la función propiamente de
fomento productivo. Éste es un ámbito de acción municipal que, como se ha comentad, si bien es un
área incipiente, ya presenta un cierto grado de desarrollo en los distintos municipios. De esta forma,
en esta esfera la OMIL constituye un interlocutor importante en el nivel local de las instituciones
básicas de la política nacional de fomento a la mediana, pequeña y microempresa, FOSIS,
SERCOTEC y CORFO. Así, la municipalidad juega un rol en cuanto al acceso a créditos, a
capacitación en gestión y a mejoras en las perspectivas de comercialización, como principales
iniciativas en la materia.
No obstante, esta función no siempre es asumida propiamente por las OMIL, dado que escapa
a la estricta jurisdicción técnica del SENCE y a las labores que éste define para la acción general de
estas oficinas. Cuando esto sucede, se resuelve empíricamente a través de dos situaciones
contrapuestas. Por una parte, se ha indicado que en varios municipios se han desarrollado durante
los últimos años unidades especializadas en fomento productivo o desarrollo económico local, las
que asumen esta función mediante estructuras diferentes a la propia OMIL,41 mientras que, por otra
parte, se observa que en ciertos municipios la función de fomento productivo presenta un escaso o
nulo desarrollo, lo que significa que simplemente no es asumida como ámbito de acción municipal
40
41

Los municipios corren con este gasto o consiguen los avisos de manera gratuita.
En concreto, tres de los cinco municipios considerados en la investigación cuentan con un área especializada en fomento
productivo o desarrollo económico local.

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Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …

y que no existe una unidad que de forma más o menos especializada asuma una responsabilidad y
una interlocución con los organismos de la política nacional en la materia.
Cuadro 2

EL MUNICIPIO (OMIL) COMO EJECUTOR DE LA POLÍTICA NACIONAL
Principales líneas de acción
Servicios

Información / Orientación
Intermediación / Colocación
Subsidio de cesantía

Promoción

Capacitación
Fomento productivo
Fuente: Elaboración propia.

Si bien éstas son actividades básicas, presentes en la mayoría de los municipios, la
constatación relevante está dada por la diversidad de formas específicas que adquiere entre las
distintas OMIL la gestión de cada una de estas tareas, lo que determina a su vez distintos niveles de
impacto. De esta manera, las diferencias en la gestión de estas áreas constituye un factor de
particular importancia en la configuración de la potencia de la intervención que realizan las OMIL.
b)

El municipio como gestor autónomo de proyectos e iniciativas

Los municipios en general, y particularmente los de las comunas más pobres, se ven
obligados a desempeñar una gran cantidad de tareas con un conjunto limitado de recursos, tanto
económicos como humanos e institucionales. Sin embargo, en muchos casos ellos mismos diseñan e
implementan distintas estrategias e iniciativas dirigidas hacia la esfera del empleo –o hacia la
pobreza, en un marco más amplio–, y en ese sentido se constituyen en gestores autónomos de
proyectos.
Esta constituye un área en la que se aprecia una gran diversidad entre los municipios
observados; y la variedad comprende desde aquellos que se limitan a realizar estrictamente las
tareas mínimas de la política nacional, hasta los que poseen elaborados proyectos propios y una
institucionalidad especializada para desarrollarlos.
En general, las iniciativas autónomas de los municipios en el área del empleo pueden ser
relacionadas con los ámbitos señalados respecto de la política nacional. En primer lugar, en la esfera
de los servicios, es posible destacar particularmente las estrategias desplegadas en el área de
intermediación/colocación, sobre todo en lo referente a la captación de vacantes laborales; y en
segundo lugar (y como ámbito privilegiado para el desarrollo de proyectos autónomos), respecto de
las actividades de promoción, resultan especialmente importantes las actividades ligadas a la
capacitación (ejemplos los constituyen la gestación propia –y con recursos municipales– de
programas de nivelación de estudios de enseñanza básica y media,42 o la conformación de un OTEC
municipal)43 y a los mecanismos e instancias diseñadas para el apoyo y fortalecimiento a los
microempresarios, los que se encuentran estrechamente ligados a la existencia de unidades de
fomento productivo o desarrollo económico local (como es el caso de un centro para el acceso al
comercio electrónico de los microempresarios de la comuna en la municipalidad de Cerro Navia).

42
43

28

Caso de La Pintana.
Caso de Cerro Navia.

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La capacidad del municipio para gestionar autónomamente sus propios proyectos en esta área
se relaciona con el desarrollo de ciertos factores. En este sentido, como elemento inicial se destaca
el posicionamiento de la gestión hacia el empleo (o el desarrollo económico, en términos más
generales) dentro del propio quehacer municipal, con su respectiva expresión en términos del
presupuesto municipal y personal asignado. Asimismo, resulta central la orientación y la capacidad
para gestionar recursos externos, postulando a los fondos disponibles pero, sobre todo, asociándose
con la institucionalidad pública que opera en el territorio (FOSIS, SERCOTEC, CORFO, etc.); de
hecho, en este sentido lo más relevante pasa a ser cómo el municipio se apropia o procesa un
conjunto de recursos que típicamente proceden del nivel central. Finalmente, adquiere especial
relevancia la capacidad para comprometer en el apoyo a proyectos de desarrollo local al sector
privado –tanto solidario como lucrativo–, el cual puede ser una importante fuente de recursos para
la implementación de las iniciativas municipales.
Los mencionados factores contribuyen a configurar las distintas realidades municipales. No
obstante, la descrita situación de heterogeneidad observada entre los distintos municipios no se
reduce a las diferencias entre aquellos que desarrollan proyectos propios y los que carecen de éstos,
sino que –y tal vez en algo más relevante aún–, ésta se encuentra dentro de la misma ejecución de
las tareas básicas consignadas en la política nacional; determinando así resultados e impactos
tremendamente disímiles a partir de la pura implementación de las actividades habituales de las
OMIL.44 Las diferencias y matices que son posibles de apreciar entre los distintos municipios en la
ejecución de la política nacional se relacionan, en gran medida, con esta eventual capacidad del
actor municipal para gestionar estrategias y proyectos autónomamente, en tanto ésta resulta
expresión de una orientación específica del municipio para asumir una labor proactiva y definida
hacia una intervención en la esfera de empleo y pobreza. La presencia de una orientación de este
tipo, que debe provenir de las autoridades políticas y técnicas municipales, se constituye en un
elemento clave en el despegue de la intervención del gobierno local respecto de empleo y pobreza.

2.3 Municipio y empleo: limitaciones y problemáticas
La gestión de los municipios hacia la esfera del empleo, delineada hasta aquí en sus aspectos
principales, se encuentra asociada a importantes limitaciones. Éstas dibujan un contexto
especialmente relevante cuando se trata de examinar las posibilidades para desarrollar y fortalecer
una intervención más específica e intencionada respecto del ámbito del trabajo.
En primer lugar, se debe mencionar la siempre patente escasez de recursos económicos y de
fuentes de financiamiento, que significa que normalmente las OMIL se encuentren evitando incurrir
en gastos excesivos.45 Además, en el caso de que la institucionalidad pública central destine
recursos para la comuna en cuestión, la escasez se expresa en el muy limitado poder discrecional
que el municipio alcanza sobre esos recursos. Asimismo, también es importante considerar en este
aspecto el eventual precario posicionamiento del tema empleo al interior del propio presupuesto
municipal –que se concentra en las actividades asistenciales tradicionales y posiblemente en las
“más visibles” (obras, ornato, áreas verdes, etc.)–, lo que redunda en el poco despegue de la
intervención.46

44

45

46

De hecho, como se sostendrá más adelante, las OMIL presentan un gran potencial para realizar una efectiva intervención
sostenible sobre el proceso de inserción en el mercado laboral –y particularmente sobre las condiciones asociadas a la
oferta de trabajo–, a partir del estricto fortalecimiento o gestión óptima de las tareas contempladas en las líneas generales
de la política nacional, sin siquiera tener que asumir un desarrollo particular como gestor autónomo de proyectos.
“(…) A nosotros ojalá nos cueste cero peso. Damos todas las facilidades del recinto, de todo lo que necesiten, eso sí; pero nosotros
gastar recursos municipales que hay para, no”. Entrevista OMIL San Ramón.
Aunque con el aumento en el desempleo nacional que se ha experimentado en los últimos años, en general el tema
empleo ha alcanzado una posición más central en las agendas. Sin embargo, cabe preguntarse si la preocupación va más
allá de la situación puramente contingente.

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Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …

Por otra parte, un elemento recurrente en la discusión respecto de la gestión municipal –
constatado en la observación empírica– dice relación con el tema de los recursos humanos. En
general, los funcionarios ligados a la labor de las OMIL, además de ser pocos, en muchos casos no
presentan una particular idoneidad técnica, existiendo una clara escasez de profesionales.47
Asimismo, los continuos esfuerzos desarrollados por mejorar las competencias del recurso humano
municipal topan con la frecuente rotación, por motivos políticos, de los cargos técnicos, lo que
implica que personas y equipos que han sido capacitados y han ganado una “expertise” práctica, se
terminan perdiendo.48
No obstante, las dificultades adquieren una particular expresión cuando se trata de
comprender y vincular la gestión hacia el empleo con una estrategia sostenible de superación de la
pobreza; y en este sentido, se revelan ciertos elementos centrales que constituyen importantes
limitaciones para el logro de una capacidad efectiva de intervención sobre las condiciones asociadas
al proceso de inserción en el mercado laboral de personas y hogares en situación de pobreza.
De este modo, es necesario señalar que, por lo general, la intervención actual hacia el empleo
no apunta a ni forma parte de una estrategia más amplia de superación sostenible de la pobreza. No
se expresa una planificación explícita, integral, para coordinar las distintas esferas de acción
municipal –con la intervención respecto del empleo como elemento central– en función de este
objetivo mayor. Así, por ejemplo, los PLADECO hasta el momento no han demostrado ser un
instrumento plenamente operativo, que permita orientar con la suficiente desagregación la gestión
de las distintas unidades municipales (y específicamente la acción hacia el empleo).
En esta línea, y de forma más específica, la actividad habitual de las OMIL plantea ciertas
problemáticas que enfrentar. En primer lugar, es posible constatar que la estricta labor de
intermediación y colocación, si bien puede lograr paliar una momentánea situación de cesantía y
vulnerabilidad, no contribuye necesariamente a una superación de la pobreza en el mediano plazo, y
que de hecho puede tender a reproducir la precaria inserción en el mercado laboral a la que
típicamente acceden personas y hogares en situación de pobreza, hecho que, como se ha indicado,
se encuentra tan estrechamente asociada a esa condición. Esto implica que la
intermediación/colocación, si bien entrega un servicio que es altamente valorado por los
beneficiarios, no constituye propiamente una intervención en el sentido de alterar las condiciones
asociadas al proceso de inserción en el mercado laboral. La OMIL ayuda al trabajador a conseguir
empleo, le otorga un cierto respaldo institucional ante los ojos del empleador, pero –se insiste, si la
función se remite estrictamente a servir de buzón de colocaciones– no deja una marca, un impacto
más allá en las condiciones con que ese trabajador continuará insertándose laboralmente en el futuro
(ya que además es muy probable que el trabajo conseguido por la OMIL reproduzca un perfil de
empleo precario y bajos ingresos).
Junto con esta tendencia potencial a la reproducción del circuito de precarización, se observa
que la labor de las OMIL se encuentra expuesta a la generación de ciertos mecanismos de
exclusión. Esto refiere a la idea de que, debido a los limitados recursos y vacantes laborales, sólo
ciertos grupos acceden a los empleos –que típicamente corresponden a aquellos que poseen algún
tipo de activos–, mientras que van quedando fuera del ámbito de acción de estas oficinas ciertos
colectivos de difícil inserción laboral –y que en muchos casos corresponden a los más pobres de los
pobres– tales como discapacitados, las personas con escasa o nula calificación, con antecedentes
penales o con problemas de adicción, así como aquellos a los que anteriormente se les ha
conseguido empleo pero han tenido malas experiencias (no se han presentado, fueron despedidos,
etc.). Asimismo, como mecanismo para mejorar su propia gestión y acceder a más vacantes, las
OMIL procuran mantener un cierto prestigio frente a las empresas que les requieren de trabajadores,
47

48

30

Los cargos profesionales, según se observó, son casi íntegramente ocupados por asistentes sociales, y la gran mayoría son
mujeres.
Fuente: Entrevista SENCE.

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N° 62

para lo cual tienden a priorizar a los mejores elementos y no a los más difíciles. De esta forma, en
estos procesos hay un riesgo de generar mecanismos de exclusión que dejen sin posibilidades a los
grupos más vulnerables y de más difícil inserción laboral.49
De esta forma, estos procesos no sólo no contribuyen a la superación sostenible de la
pobreza, sino que incluso pueden aportar a su reproducción.

2.4 Mecanismos de intervención: perspectivas para el
fortalecimiento de las OMIL
La intervención municipal respecto del empleo, así como tiene limitaciones, también posee
fortalezas. Sin embargo, particularmente es posible identificar los principales mecanismos a través
de los cuales el municipio efectivamente logra introducir una transformación en las condiciones
asociadas al proceso de inserción en el mercado laboral, tanto respecto de la demanda como de la
oferta de empleo. De esta forma, en esta sección se examinarán los mecanismos más destacados
encontrados a partir de la observación, de manera de delinear una suerte de “mejor práctica” que
permita orientar las posibilidades de fortalecimiento de la acción de las OMIL y hacer frente a las
importantes limitaciones señaladas en el capítulo anterior.
a)

Intervención respecto de la demanda de empleo: el fomento productivo
municipal

En términos generales, la demanda de empleo asociada al mercado laboral está constituida
por las unidades productivas –empresas de todos los tamaños y características– que requieren de
fuerza de trabajo para operar. En este sentido, la intervención respecto de este ámbito corresponde a
la línea que típicamente se ha denominado de fomento productivo, la que normalmente comprende
acciones de desarrollo empresarial (con especial énfasis en la mediana, pequeña y microempresa,50
quienes son las principales proveedoras de empleo en el país), acceso a créditos y subsidios,
capacitación en gestión, etc.; con el objetivo de fortalecer y desarrollar las unidades productivas a
fin de que éstas incrementen sus niveles de productividad, creen más puestos de trabajo y generen
mayor riqueza. En este contexto, el municipio se inserta de forma particular dentro de la
institucionalidad pública asociada al fomento productivo, adquiriendo una mayor relevancia durante
los últimos años.
El fomento productivo no constituye una novedad como perspectiva de intervención estatal.
De hecho, en Chile ya en los años 30’s aparece la Corporación de Fomento de la Producción
(CORFO), y durante gran parte del siglo XX los modelos de industrialización y sustitución de
importaciones –fundados en la pretensión de expandir las capacidades productivas nacionales–
constituyeron la orientación principal de la acción pública en los países latinoamericanos. Sin
embargo, durante las últimas décadas, los importantes cambios operados en las orientaciones
económicas globales –encabezados por una tendencia general al repliegue del Estado– han
introducido grandes transformaciones a las posibilidades de intervención en esta línea. De manera
más específica, recientemente, a la luz de las perspectivas locales y territoriales de desarrollo, ha
sido destacada la relevancia del municipio –en tanto gobierno local– como actor principal dentro de
los procesos económicos en el territorio, y particularmente por su central posición operativa y de
intervención en el nivel local (Alburquerque, 1997; Ábalos, 2000).51 De esta manera, a modo de
tendencia general, en los últimos años el tema del fortalecimiento productivo ha venido
49

50

51

Este es un punto que se ve apoyado por el hecho de que los a organismos capacitadores (OTEC) muchas veces se les
paga de acuerdo a trabajador capacitado y colocado; de manera de que si son ellos quienes seleccionan a las personas
que ingresarán a los cursos, pueden precisamente tomar no a los más deficitarios, sino a aquellos que tienen más
posibilidades de conseguir un empleo.
Distinción realizada, desde 1991, basándose en los volúmenes de venta. Para una explicación detallada, puede
consultarse la información del Servicio de Cooperación Técnica (www.sercotec.cl)
Ejemplos dentro de una profusa literatura.

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Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …

posicionándose dentro de la agenda de gestión municipal; de hecho, en 1999, una modificación a la
Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades (Transversal, 2001) incorporó explícitamente la
labor de fomento productivo dentro de las funciones municipales.52
En concordancia con lo anterior, durante los últimos años distintos municipios en Chile y
Latinoamérica han ido progresivamente implementando áreas o unidades especializadas en
desarrollo económico local, fomento productivo y apoyo a la micro y pequeña empresa; de manera
que, si bien ésta constituye una esfera de acción que aún se está consolidando y donde hay aún
mucho por hacer, existen ya abundantes experiencias y lo que es más importante, se asume
ampliamente que el municipio posee responsabilidades respecto de este ámbito –aunque muchas
veces se limite a una mera ejecución o intermediación frente a iniciativas provenientes de la
institucionalidad central–.
De esta forma, las principales áreas de actividad a través de las cuales el municipio puede
apoyar la demanda de empleo, fortaleciendo la gestión de las unidades productivas en el territorio
(sea como gestor autónomo de proyectos o como actor relevante en el circuito de inversión pública
central), se sintetizan en el cuadro 3.53
El conjunto de estas actividades, y la función de fomento productivo en general –dependiendo
del grado de desarrollo que presente en un determinado municipio–, puede lograr un importante
impacto respecto de las condiciones relativas a la demanda de empleo asociada al proceso de
inserción en el mercado laboral –especialmente si apunta a introducir modificaciones respecto de la
productividad de las empresas, perspectivas de comercialización, etc.– y en este sentido, constituir
una intervención sostenible en miras a elevar el nivel de empleo y los salarios (y por lo tanto a
reducir la pobreza). De esta forma, resulta fundamental continuar apoyando y profundizando el
desarrollo de esta área de intervención al interior de las OMIL –en caso de que ella la asuma– o
generando las unidades específicas de fomento económico y productivo que se hagan cargo del
tema.

52

53

32

De esta manera, el artículo 4° de la citada ley señala lo siguiente: “Las municipalidades, en el ámbito de su territorio, podrán
desarrollar, directamente o con otros órganos de la administración del Estado, funciones relacionadas con: a) (…) d) La capacitación,
la promoción del empleo y el fomento productivo.” Nótese la distinción “directamente (se entiende autónomamente) o con otros
órganos”. Fuente: Ley N° 18.695, Orgánica Constitucional de Municipalidades.
Aquí se da cuenta de las principales líneas de actividad que se encontraron empíricamente en ejecución en los distintos
municipios observados.

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Cuadro 3

INTERVENCIÓN RESPECTO DE LA DEMANDA DE EMPLEO
El fomento productivo municipal
Área

Descripción / Objetivo

Franquicia SENCE

Beneficios tributarios por capacitación de los
trabajadores.

Acceso a créditos

Financiamiento para el desarrollo productivo.

Capacitación en gestión

Incremento de las capacidades técnicas
empresariales.

Bonificación a la contratación

Subsidio por la incorporación de más
trabajadores.

Microemprendimiento

Apoyo a la capacidad emprendedora y asociativa,
dirigida a la generación de nuevas iniciativas
productivas.

Comercialización

Organización de ferias, encuentros, acceso al
comercio electrónico, etc.
Fuente: Elaboración propia.

b)

Intervención respecto de la oferta de empleo

Como se ha indicado, la generación de procesos de desarrollo económico local y de
superación sostenible de la pobreza no pueden fundarse enteramente en el fortalecimiento de la
demanda de empleo, sino que requieren de un desarrollo paralelo de las unidades oferentes de
fuerza de trabajo, vale decir, de las personas y hogares que movilizan sus capacidades laborales
hacia el mercado a cambio de una remuneración.
La intervención hacia la oferta es un área que exige una particular detención. Si bien ésta es
una esfera sobre la cual tradicionalmente se actúa –típicamente a través de acciones de capacitación
o nivelación de estudios–, ciertamente presenta un desarrollo menor que el área de apoyo hacia la
demanda (el fomento productivo), en términos de su definición como un ámbito específico de
intervención, institucionalidad ad-hoc, etc. Además, y como rasgo central, se descubre en las
propias OMIL un gran potencial empírico para ejercer un rol de efectiva intervención sobre las
condiciones de la oferta,54 tematizado como el apoyo a una movilización óptima hacia el mercado
laboral de los recursos de trabajo con que cuentan personas y hogares, y el mejoramiento de sus
condiciones de empleabilidad. Éste constituye un potencial que no se encuentra del todo explotado,
pero que se revela como una herramienta importante de apoyo en el sentido de una superación
sostenible de la pobreza.
De esta forma, se hace particularmente relevante identificar, a partir de las configuraciones
empíricas, dónde se encuentran en concreto estas potencialidades para intervenir en la oferta y cómo
es posible desarrollarlas. Para este fin, resulta útil establecer una distinción entre las dos unidades
consignadas como oferentes de fuerza de trabajo: personas y hogares. Ambas poseen
particularidades y fenómenos propios y, sobre todo, poseen diferentes portafolios de activos,
respecto de los cuales es posible intervenir.

54

Asociada al proceso de inserción en el mercado laboral.

33

Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …

i)

Unidad de intervención: personas

La actividad de las OMIL se dirige preferentemente hacia los trabajadores. Éstos son los
principales beneficiarios de sus labores habituales, tanto en la esfera de los servicios
(intermediación/colocación) como de la promoción (capacitación). Sin embargo, como se ha
indicado, muchas veces la acción de estas oficinas no contribuye a lograr una superación de la
condición de pobreza e incluso puede llevar a reproducir el circuito de inserción precaria y bajos
ingresos. Esta situación puede ser sintetizada a través de la idea de que dichos fenómenos
encuentran su origen en el hecho de que las OMIL a menudo no realizan propiamente una
intervención en las condiciones con que los individuos se insertan en el mercado laboral, en el
sentido de introducir un cambio, generar un impacto y alterar las posibilidades que manejan los
trabajadores. Sin embargo, en un punto particularmente relevante, a partir de la observación se
descubre que las OMIL podrían asumir de forma mucho más potente e intencionada la capacidad de
realizar esta intervención –e impactar de manera mucho más efectiva en las condiciones enfrentadas
por los trabajadores– estrictamente a través del fortalecimiento y profundización de las líneas de
operación habitual que estas poseen y según son establecidas por el SENCE. Con el objeto de
examinar con más detención esta afirmación, a continuación se desglosan punto por punto las
perspectivas a través de las cuales es posible potenciar las labores generales de las OMIL de modo
de lograr constituir efectivos mecanismos de intervención.55
•

•

55

34

La función básica de información y orientación, dependiendo de su naturaleza, genera
un enorme potencial de intervención, el que se desaprovecha al consistir esta función en
la mera inscripción del trabajador cesante y en la publicación de las vacantes de trabajo
que llegan a la oficina. No obstante, cuando se pierde el carácter de simple inscripción
para constituir una entrevista, es posible comenzar a indagar en la situación más
específica de la persona, averiguar su historia laboral y situación familiar, detectar
necesidades e intereses de capacitación (así como hábitos laborales inadecuados) y
desarrollar habilidades básicas de búsqueda de empleo (construcción de currículum,
presentación personal). Asimismo, este trabajo personalizado puede derivar en la
generación de una estrategia de reinserción laboral, diseñada en conjunto por la OMIL
y el trabajador involucrado, que incluya orientación y capacitación, así como apoyo
psicológico y motivacional. De este modo, la OMIL desarrolla propiamente una
intervención con el trabajador, comenzando a desarrollar perspectivas para una mejor
inserción laboral de éste.
La labor central de intermediación/colocación, como se ha visto, presenta importantes
limitaciones –y el central riesgo de reproducir el circuito de inserción precaria, bajos
ingresos y mantenimiento de la situación de pobreza en el mediano plazo–. Es posible
afinar el trabajo en este sentido, precisamente cuidando no caer en este círculo. En este
sentido, existe la potencialidad para desarrollar lo que resulta adecuado denominar
“colocación proactiva”, es decir que cuide aspectos más específicos respecto de la
calidad y perspectivas futuras del empleo en el cual se está insertando al trabajador. Se
trata de procurar colocar a la gente en un buen trabajo –que se logre una mejor inserción
laboral–, considerando factores como la estabilidad, el nivel salarial, las condiciones de
seguridad (físicas y previsionales) y de beneficios, la regularidad de los contratos de
trabajo, e incluso aspectos como la lejanía respecto del domicilio (y por lo tanto, el gasto
en locomoción). Asimismo, la OMIL puede considerar el historial de las empresas a las
que han derivado trabajadores, observando posibles antecedentes de incumplimiento de
contratos, retraso o no-pago de remuneraciones, etc., de modo de evitar volver a operar

Se debe reiterar que los mecanismos señalados a continuación se descubren a partir de la propia observación empírica,
sintetizando y desarrollando las “mejores prácticas” o experiencias más avanzadas en la materia, encontradas en los
diferentes municipios.

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N° 62

con ellas. En este sentido, también se trata de fortalecer el respaldo institucional
otorgado por la municipalidad a la persona que va a solicitar trabajo. Asimismo, un
elemento central en el desarrollo óptimo de la labor de intermediación corresponde a la
existencia de una política y una estrategia activa de vinculación con las empresas de la
comuna y de la región (a través de visitas periódicas, cartas y llamados respaldados por
el alcalde), de manera de acceder de forma expedita a vacantes laborales.
•

El siguiente punto se encuentra estrechamente relacionado con el anterior. Para
desarrollar esta función más fina, de colocación proactiva –en el sentido de apuntar a
romper el circuito de precarización– y lograr acceder a mejores condiciones laborales
para sus trabajadores, la OMIL requiere de un cierto posicionamiento y “prestigio
institucional” frente a las empresas, en tanto gestionador eficiente de fuerza de trabajo.
Para esto, el municipio típicamente procura satisfacer las demandas de las empresas con
los trabajadores adecuados y que además respondan de manera responsable –para que
así, en el futuro, las empresas vuelvan a recurrir a las OMIL cuando requieran contratar
personal–. Sin embargo, esta válida estrategia lleva asociada el riesgo de generar
mecanismos de exclusión, respecto de ciertos colectivos de más difícil inserción
laboral56. De esta manera, es necesario comprender que, en términos organizacionales,
ciertas formas de exclusión son necesarias (e incluso deseables) para el funcionamiento
óptimo de la gestión de la oficina; sin embargo, también es necesario asumir que se debe
tomar conciencia de las posibles exclusiones generadas y desarrollar un trabajo más
específico (que probablemente quede fuera de la acción de la OMIL) con esos grupos de
más difícil inserción,57 de modo de no dejar desprotegidos a los más pobres de los
pobres.58

•

Por su parte, se debe considerar que la capacidad de intervención de las OMIL no sólo
puede orientarse hacia el trabajo con personas cesantes, sino que también, y como
potente área de gestión, es posible dirigir la acción hacia trabajadores con empleo que
perciban ingresos bajos, cercanos al salario mínimo. En este sentido, así como se habló
de estrategia de reinserción laboral, también existe la posibilidad de generar estrategias
de mejoramiento salarial, que permita acceder a estas personas a niveles más estables de
ingresos.59

•

Adicionalmente, siempre es importante continuar el fortalecimiento de las actividades de
capacitación y nivelación de estudios, como mecanismos concretos para elevar la
empleabilidad de los trabajadores y sus posibilidades para acceder a mejores empleos y
mejor remunerados. Sin embargo, es fundamental que estas actividades vayan
acompañadas de un apoyo integral respecto de la inserción laboral, ya que por sí solas
no garantizan los objetivos esperados.

De esta forma, a través de esta serie de mecanismos de desarrollo y fortalecimiento, se trata
de comprender que las actividades de las OMIL correspondiente a la esfera de los servicios,60
pueden pasar a convertirse también en propiamente promocionales; en este sentido, por ejemplo, la
función de intermediación/colocación –que incluso poseía el riesgo de reproducir el circuito de
56

57
58

59

60

Como ya se comentó en el capítulo correspondiente a las limitaciones y problemáticas. Grupos que quedan en esta
situación son los discapacitados, los trabajadores con escasa o nula calificación y aquellos que poseen antecedentes
penales (muchas veces las empresas exigen a las OMIL el papel de antecedentes antes de la contratación).
Trabajo que conduce directamente hacia el involucramiento del hogar, como unidad de intervención.
La propia encuesta CASEN 2000 reveló un importante problema en la focalización de la política social, específicamente
en la dificultad de llegar a los más vulnerables. En concreto, la encuesta muestra que si bien la pobreza general
disminuyó alrededor de un punto porcentual entre 1998 y 2000, la indigencia aumentó. Fuente: MIDEPLAN, 2001.
De hecho, el SENCE tiene tipificada esta línea de acción, a través del reentrenamiento laboral de trabajadores perceptores de
ingresos cercanos al salario mínimo.
Véase la distinción sintetizada en el cuadro 2.

35

Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …

precarización–, con el desarrollo de este trabajo más específico, proactivo e intencionado pasa a
conformar claramente una intervención, transformando las condiciones de inserción laboral que
enfrentaba el trabajador y logrando objetivos que difícilmente éste podría haber conseguido por su
propia cuenta.
ii)

Unidad de intervención: hogares

Los hogares constituyen una unidad de intervención fundamental no sólo asociados a un
nivel analítico, sino principalmente porque éstos constituyen unidades reales, operativas,
conformadas por un grupo de miembros que aportan conjuntamente para la satisfacción de sus
necesidades básicas (en primer lugar la alimentación).61 En este sentido, los hogares manejan un
conjunto de recursos distintos a los de las personas (consideradas individualmente), por lo que
deben ser examinados en su especificidad.
No obstante, se debe considerar que ciertamente la acción respecto de los hogares
empíricamente escapa a la labor que desempeñan típicamente las OMIL. Por esta razón, a
continuación, junto con examinar más detenidamente –de manera similar a lo realizado respecto de
las personas– ciertas perspectivas para el fortalecimiento y desarrollo de un rol de efectiva
intervención sobre el proceso de inserción en el mercado laboral, se revisarán ciertas experiencias,
que si bien escapan al diseño general de la investigación (de hecho, no corresponden a los cinco
casos considerados centralmente en la observación), surgieron como iniciativas relevantes durante
el proceso de recolección de información.
Respecto de los hogares, el tema que se hace especialmente relevante corresponde al apoyo
para una movilización óptima de los recursos de trabajo con que éstos cuentan. En este sentido, a
partir de la observación empírica se destacan ciertos aspectos.
•

•

61

62

36

Ante el bajo nivel de ingresos –determinado por la situación de empleo precario,
subempleo o desempleo del jefe de hogar–, las familias se ven obligadas a buscar
nuevas fuentes de recursos. Así, muchas mujeres, tradicionalmente dueñas de casa, se
movilizan hacia el mercado laboral buscando trabajo por primera vez, con escasa o nula
calificación técnica, lo que las sitúa en un escenario particularmente complicado.62 De
esta forma, se hace relevante orientar un especial apoyo a la mujer y al hogar, ya que si
ésta se moviliza hacia el mercado laboral también típicamente genera una serie de
impactos en la situación interna de la propia familia (cuidado de los hijos, tareas de la
casa, etc.); y porque si la cónyuge logra una inserción adecuada en el empleo puede
constituir un apoyo fundamental para los ingresos del hogar (y el ubicarse por sobre un
umbral de mera subsistencia).
Sin embargo, ante esta misma situación de bajos ingresos, también es posible observar
que en ciertos casos no es la cónyuge la que se moviliza hacia el mercado laboral, sino
que, por temas culturales (“machismo”), sociales (no se tiene con quién dejar a los niños
menores) o de incentivos perversos (mayor rentabilidad inmediata), son los hijos los que
salen a buscar empleo. Y en este sentido, la principal problemática asociada a este
fenómeno, como es reconocido, radica en el riesgo de deserción escolar y reproducción
de la pobreza en el mediano y largo plazo; ya que, si bien el ingreso aportado por los
hijos puede contribuir a la disminución de la vulnerabilidad inmediata del hogar,
ciertamente no constituye una perspectiva que pueda permitir apuntar a una superación

Y dada esta definición operativa de hogar resulta más adecuado emplear éste término que el de familia, el que presenta
otras connotaciones. Sin perjuicio de lo anterior, esta última palabra puede ser empleada aquí, con fines puramente
estilísticos.
“(…) últimamente ha venido mucha gente a inscribirse, pero gente que para mí no son cesantes, sino, por ejemplo, son dueñas de
casa, que se han visto en la obligación de salir a buscar trabajo (…) Entonces para nosotros es más difícil aún poder darle trabajo a
esa gente, porque no tiene experiencia en nada”. Entrevista OMIL San Ramón.

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sostenible de la pobreza, y más bien tiende a perpetuar intergeneracionalmente esta
condición.
•

La consideración del hogar como unidad de intervención además permite un tratamiento
más cercano de los potenciales problemas intrafamiliares que puedan estar influyendo
en una subutilización o movilización inadecuada de recursos de trabajo hacia el mercado
laboral. En este sentido, las situaciones de violencia, adicciones, discapacidad o
enfermedades al interior del hogar63 claramente limitan sus capacidades de trabajo
potenciales, por lo que un apoyo respecto de estas materias puede constituir una efectiva
intervención sobre las condiciones a las que se enfrentan los hogares pobres para
insertarse laboralmente.

Por su parte, así como se discutió respecto de las personas, en el caso de los hogares también
es posible, a través de un trabajo conjunto entre municipio y familia, desarrollar estrategias de
incremento de los ingresos, sea apoyando una mejor inserción laboral de los miembros adultos del
hogar, o fomentando las iniciativas de autoempleo, microemprendimiento y trabajo en el hogar.
No se debe perder de vista que el objetivo final de estos mecanismos –tanto para personas
como hogares– está en realizar propiamente una intervención, es decir alterar las condiciones a
partir de las cuales estas unidades oferentes de fuerza de trabajo se insertan en el mercado. Y si bien
esta intervención no asegura estrictamente la consecución de una mejor inserción laboral,
ciertamente permite generar nuevas posibilidades y cambios en las estructuras de oportunidades (en
términos de Kaztman) a las que se enfrentan las personas y hogares en situación de pobreza.

3.

Experiencias relevantes

La intervención hacia los hogares constituye un área emergente de trabajo. Sin embargo,
desde distintos orígenes y sin vinculación entre sí, se han desarrollado en los últimos años algunas
iniciativas particularmente relevantes respecto de lo que Kaztman (1999) llama “abrir la caja negra
que encierra los recursos de los hogares y las estrategias que éstos utilizan”. De hecho, en cierta
medida es posible afirmar que una insatisfacción general con la política de corte básicamente
asistencialista de la acción social municipal ha ido derivando en una creciente preocupación por las
posibilidades de intervención respecto de los propios hogares, ante el objetivo de lograr una
superación sostenible de la pobreza.
A continuación se revisarán algunos casos que, a pesar de encontrarse al margen del diseño
general de la investigación, emergieron en tanto experiencias relevantes a partir del propio proceso
de recolección de datos; y que precisamente aportan sustento empírico a la posibilidad de intervenir
eficazmente sobre las condiciones y recursos de los hogares en situación de pobreza, a través de la
capacidad para comprometer al propio hogar en un proyecto de desarrollo integral y superación de
la pobreza.

63

Tema asociado a la discusión anterior respecto de los grupos de difícil inserción laboral y los mecanismos de exclusión.

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Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …

3.1 El Programa de Acciones Integradas para familias en extrema
pobreza (PAI) de la Municipalidad de La Florida
Entre las iniciativas innovadoras encontradas a partir de la recolección de información, se
destaca particularmente esta experiencia desarrollada en la Municipalidad de La Florida. El
Programa de Acciones Integradas (PAI) pretende representar un cambio en el enfoque de la política
social municipal, en el sentido de que trabaja con familias, más que con personas aisladas, sale a la
comunidad e invita a las familias a participar, en vez de desarrollar la tradicional “labor de
ventanilla”.
El objetivo general del programa apunta a brindar atención preferente a las familias en
extrema pobreza de la comuna, integrando los servicios municipales, locales y los beneficios de la
red social del Estado disponibles, a través de una estrategia centrada en potenciar los proyectos de
vida y desarrollo de cada una de las familias atendidas; de modo de activar sus energías disponibles
y expandir su responsabilidad en la solución de sus problemas –además de entregar directamente
bienes y servicios–. En este sentido, constituye un programa altamente focalizado y hecho a la
medida de cada hogar, procurando básicamente comprometer a sus distintos integrantes con la
superación de su situación de extrema pobreza.
El PAI surge en 1997 a partir de un diagnóstico de la realidad comunal y de una
insatisfacción con la red social existente en la mayoría de los municipios. Estos elementos
apuntaban básicamente a que la orientación pasiva y asistencial de la acción municipal no lograba
un impacto especialmente respecto de las familias en extrema pobreza. A partir de esta constatación,
la dirección de desarrollo social de la Municipalidad recibió un importante apoyo institucional –
encabezado por el Alcalde y el Consejo– para experimentar una nueva estrategia de intervención.
El PAI es implementado por una coordinadora y un número de operadoras. Éstas llevan el
contacto directo con los hogares, y cada una maneja una cartera de familias.64 La vinculación con
los hogares, según indica el diseño básico del PAI, comprende la realización de una serie de etapas:
•

•

Intervención: esta etapa se basa en la construcción e implementación de un plan de
acción, concordado entre la familia y la operadora, que apunte al desarrollo de tareas
más complejas y al logro de un cierto estado deseado futuro (que puede tener relación
con lo laboral, la vivienda, tratamiento contra el alcoholismo, etc.). Así, la operadora va
entregando apoyo material y afectivo, facilitando el acceso a las redes de la
institucionalidad pública, pero dejando siempre que la familia tome la iniciativa y
busque las alternativas de acción.

•

38

Contacto inicial y habilitación básica: se explica el programa a la familia y se la invita a
participar. Se establece un vínculo a través de las visitas periódicas de la operadora al
hogar y de algún miembro de la familia al municipio. De esta forma, se realiza un
diagnóstico conjunto de la situación material y psicosocial de la familia y se establecen
ciertos compromisos iniciales simples (como el sacar cédula de identidad o inscribirse
en el consultorio o en la OMIL).

•

64

Selección de la familia: de acuerdo a los puntajes de la ficha CAS, la referencia de otros
programas o del consultorio de salud. Se identifica una familia en situación de extrema
pobreza.

Egreso y seguimiento posterior: paulatinamente, a medida que la familia va ganando en
autonomía y la operadora pasa a ser parte de una red mayor de recursos con que ésta

Actualmente en el PAI trabajan tres personas, una coordinadora y dos operadoras, todas asistentes sociales de profesión.
Cada operadora lleva un número de alrededor de 30 familias. Asimismo, al mes de Octubre, durante el año 2001 se había
intervenido en aproximadamente 80 familias.

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cuenta, se acerca la etapa de egreso, el que se produce de mutuo acuerdo. Se revisan los
logros respecto del plan de acción y se evalúa si la familia se siente capaz de seguir sola.
Posteriormente, un operador distinto recoge la situación y las impresiones de la familia
una vez que ha egresado del programa.
Actualmente existe una gran satisfacción con los resultados del programa, a pesar que a modo
de evaluación sólo se cuenta con ciertas estimaciones realizadas el año 1999, en base a la
experiencia de los dos años anteriores. En este marco, se aprecian importantes logros en diferentes
aspectos, como en la situación en vivienda (aumento en la cantidad de familias que obtuvo casa
propia y en aquellas que se encuentran postulando), en empleo (incremento en el porcentaje de
familias en que al menos un integrante tiene trabajo estable, aumento en el nivel de ingresos del
hogar y ordenamiento del presupuesto familiar), en salud (100% de las familias inscritas en los
consultorios y con asistencia periódica a controles), y en el tratamiento de adicciones
(especialmente el alcoholismo). Asimismo, hay una situación preferencial respecto de los otros
programas municipales, lográndose cupos en los jardines infantiles, en cursos de capacitación y
acceso a subsidios, pensiones y becas.
Además, en el plano subjetivo, el éxito del programa se aprecia en las impresiones que
manifiestan las propias operadoras. Ellas, a pesar del desgaste profesional y humano que significa
trabajar en el PAI, expresan una particular satisfacción por lo que denominan ”la generación de un
proceso irreversible” de cambio en la situación de vida de las familias, reflejado en la patente
modificación de prácticas, visiones y expectativas de vida. Para las operadoras, existen dos factores
claves para explicar el éxito de esta forma de intervención: el hecho de que el PAI pretenda acercar
una serie de posibilidades –“y no plata”– a los hogares pobres que ellos deben utilizar, así como
devolverles ciertas confianzas básicas; y la capacidad que tiene esta modalidad para comprometer
los esfuerzos de los propios integrantes de las familias65 para la superación de sus problemas más
urgentes y el mejoramiento en su calidad de vida.
Sin embargo, pese a los esfuerzos desplegados, se estima que alrededor de un 20% de las
familias inicialmente contactadas no se incorporan al programa o desertan tempranamente.
Un aspecto que se ha destacado a su vez por su vital importancia ante una intervención de
esta naturaleza dice relación con el recurso humano ligado al programa. Este elemento presenta una
especial complejidad, ya que esta metodología exige desprenderse de muchas de las prácticas
habituales de la asistencialidad tradicional,66 y además demanda aptitudes no sólo técnicas y
profesionales, sino rasgos valóricos y de personalidad compatibles con el trabajo. De esta forma,
este aspecto debe ser especialmente considerado en el diseño y ejecución de iniciativas de este tipo.
Finalmente, es necesario destacar el apoyo y compromiso institucional, técnico y político del
municipio con el programa. El PAI opera íntegramente con financiamiento municipal, y
actualmente se evalúan sus posibilidades de ampliación, dado que ha comprobado constituir una
intervención más sostenible en relación a la superación de la pobreza, sin significar un costo
elevado. Además, ha aportado la constatación empírica de que es posible realizar un importante
trabajo de activación de los recursos y energías con que cuentan las personas y hogares en situación
de pobreza.

65
66

De hecho, el compromiso y la actitud de las familias es destacado como un elemento central.
Dado que un elemento central del programa consiste en no crear una dependencia, sino que procurar siempre que las
iniciativas y propuestas provengan de la propia familia.

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Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …

3.2 La propuesta de la Comisión de Desarrollo Social de la
Asociación Chilena de Municipalidades (AChM)
Siguiendo una línea paralela y una historia absolutamente distinta, la Comisión de Desarrollo
Social de la AChM –encabezada por su presidente, el alcalde de la ciudad de Quillota–, en su afán por
lograr fortalecer la capacidad de intervención municipal con relación a la superación de la pobreza, ha
arribado a un modelo que presenta enormes similitudes con lo desarrollado en La Florida.
La propuesta de la comisión encuentra básicamente dos antecedentes, ambos fundados
particularmente en la experiencia del equipo de trabajo del municipio de Quillota. En primer lugar,
existía una profunda insatisfacción por la excesiva segmentación y departamentalización con que
típicamente se desarrolla la gestión de las áreas sociales (básicamente las DIDECO), las que se
encuentran compuestas por una serie de oficinas (de la mujer, del adulto mayor, jóvenes, OMIL,
etc.) pero con una escasa coordinación hacia una planificación integral de superación de la pobreza
y mejoramiento de la calidad de vida de la población. Y en segundo lugar, se gestó en ese municipio
una iniciativa que sirvió de complemento y respuesta a esa insatisfacción. Tal experiencia consistió
básicamente en el desarrollo de un programa para disminuir la deserción del sistema escolar de los
niños de las escuelas municipales de la comuna. Para esto, se contactó a las familias cuyos hijos
habían desertado de las escuelas durante el año anterior, y se las invitó a participar de esta
iniciativa, que implicaba que la Municipalidad apoyaba especialmente al hogar pero con el
compromiso de que los niños volverían a la escuela. Los resultados fueron sencillamente
espectaculares, lográndose una reducción enorme de la deserción.
A partir de esta insatisfacción y de esta experiencia, la Comisión llegó a la conclusión de que
es posible transformar los mecanismos de intervención que hasta hoy son habituales en los distintos
municipios. Su hipótesis de partida es que los hogares pobres están dispuestos a asumir contratos
sociales, compromisos para salir de la pobreza, si es que reciben apoyo y la institucionalidad
municipal se compromete por su parte. De esta forma, la Comisión propone una completa
transformación de las DIDECO municipales –caracterizadas por una acción sectorial, segmentada y
escasamente coordinada–, a través de la formulación de dos grandes mecanismos: el modelo de
intervención familiar (MIF) y el modelo de intervención comunitario (MIC). De esta forma, las
unidades relevantes pasan a ser hogares y territorios, sobre los cuales es posible desarrollar un
apoyo integral respecto de distintas dimensiones. Así –y de forma muy similar a lo pretendido por
el PAI, a través de un proceso de ingreso, intervención y egreso–, el objetivo final es contar con
familias y comunidades autogestoras, capaces de hacerse cargo de sus propios proyectos y
perspectivas de mejoramiento.
Los casos anteriores muestran que no sólo es posible a un nivel teórico postular la
potencialidad de la intervención respecto de los recursos y capacidades con que cuentan los
hogares, sino que existe apoyo concreto que demuestra la viabilidad de esta perspectiva (como
aporta centralmente el PAI);67 y además que ya se está asumiendo como perspectiva específica de
políticas sociales en el ámbito municipal. Asimismo, se revela la particular posibilidad de la
institucionalidad pública para convertirse en un eficaz suministrador de estructuras de
oportunidades (en términos de Kaztman), en el sentido de activar los recursos latentes de personas y
hogares, acercar las posibilidades que entrega el mercado y generar nuevas oportunidades.
Finalmente, es necesario constatar que, de acuerdo a estas experiencias, la intervención integral
respecto del hogar constituye un mecanismo potente para activar el recurso trabajo, junto con las
dimensiones anexas que ciertamente influyen en él; conformando una unidad idónea para apreciar
las complejas dinámicas y sinergias que establecen los activos entre sí.

67

40

No obstante, en este contexto se hace más relevante aún poder contar en el futuro con una evaluación y una
sistematización más acabada del impacto logrado por el programa.

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III. Síntesis analítica y conclusiones

La constatación inicial respecto de la centralidad del factor
empleo e ingresos laborales en la configuración de la pobreza hoy en
nuestras ciudades abre una importante discusión y un desafío para las
políticas sociales, particularmente si se apunta a la generación de
mecanismos específicos de gestión que permitan lograr una reducción
sostenible de la pobreza. Asimismo, la centralidad del mercado en la
asignación de recursos y de oportunidades obliga a que las políticas se
vinculen con las dinámicas de fortalezas y limitaciones que presenta la
operación de este mecanismo, y procuren corregir sus distorsiones. En
este sentido, la propuesta emanada del presente trabajo se sintetiza en
que hoy en nuestras ciudades, como parte de una estrategia mayor en
relación a disminución de las situaciones de pobreza, es necesario
intervenir respecto del empleo y el mercado laboral; y que esta
intervención puede y debe orientarse hacia la instalación de procesos
de transformación en las condiciones asociadas tanto a la demanda
como la oferta de empleo. En esta línea, el apoyo una inserción menos
precaria en el mercado laboral, el fortalecimiento de las condiciones de
empleabilidad, la expansión de las capacidades productivas y de
gestión de las medianas y pequeñas empresas, y la disminución de la
heterogeneidad productiva deben constituir elementos presentes en las
perspectivas de acción del mundo público, sobre todo si se encuentran
hoy tan estrechamente ligadas a la definición de la condición de
pobreza.
En este contexto, la posibilidad de intervenir en el proceso de
inserción en el mercado laboral aparece como una amplia posibilidad
de gestión. Sin embargo, una intervención propiamente sostenible debe
apuntar hacia el apoyo de las dos grandes dimensiones que este
41

Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …

proceso lleva asociadas, es decir, tanto hacia la demanda como hacia la oferta de empleo. De esta
forma es posible generar dinámicas realmente integrales de desarrollo económico local y aportar en
la reducción de las brechas en la estructura productiva y de la segmentación del mercado laboral.
El municipio, en tanto actor principal de la institucionalidad pública en el nivel local, juega
un rol central en la administración de las políticas sociales en el territorio. Sin embargo, hasta qué
punto posee las capacidades para asumir una activa intervención en el proceso de inserción el
mercado laboral permanece en la discusión. En este sentido, la presente investigación permite
afirmar que el municipio efectivamente interviene tanto respecto de la demanda de empleo (de
forma incipiente, pero ya asumida y tematizada) como de la oferta (pero de una manera bastante
menor y poco intencionada), aunque de forma bastante limitada; y lo que es más importante aún,
esta intervención no forma parte por lo general de una estrategia mayor de superación sostenible de
la pobreza. De esta forma, se hace particularmente relevante que el municipio, en tanto gobierno
local, asuma una orientación específica para hacerse cargo del desarrollo integral de su territorio y,
que en ese marco, intervenga técnicamente respecto de la esfera del empleo en miras a una
disminución sostenible de la pobreza.
De esta manera, es necesario que, por una parte, se continúen desarrollando las capacidades
municipales para intervenir respecto de la demanda de empleo –el fomento productivo municipal–,
ya que si bien el tema aparece bastante posicionado y asumido, no presenta el mismo desarrollo a
nivel de implementación; y a la vez se requiere, de forma complementaria, el desarrollo de un
apoyo hacia la oferta –a los recursos y capacidades de trabajo con que cuentan personas y hogares
pobres–, como potente mecanismo para romper el circuito de empleo precario, bajos ingresos y
pobreza al que típicamente acceden los grupos más vulnerables.
Las OMIL se caracterizan por el desarrollo de una gestión centrada más en los servicios que
en lo promocional. Sin embargo, manifiestan una gran potencialidad para realizar una intervención
mucho más específica respecto de la oferta de trabajo. En este sentido, la observación empírica
demuestra que a través del fortalecimiento de las tareas y funciones más clásicas de estas oficinas –
alcanzando los niveles óptimos o “mejores prácticas”, que son posibles de descubrir dispersas entre
distintos municipios– las OMIL pueden llegar a realizar una activa intervención en el proceso de
inserción en el mercado laboral, desarrollando las capacidades de personas y hogares y
vinculándolas a perspectivas menos precarias de empleo. Sin embargo, hay un gran camino por
recorrer.
En esta línea, el apoyo hacia los hogares se revela como una poderosa posibilidad empírica.
A pesar de que existen muy pocas experiencias concretas, lo observado a partir de los casos de La
Florida y Quillota reflejan que intervenir en el propio grupo familiar genera dinámicas y sinergias
particulares –que por ejemplo se reflejan en una mejor movilización hacia el mercado de los
recursos de trabajo con que cuenta el hogar– y que, de esta forma, existen mayores posibilidades de
introducir modificaciones sostenibles respecto de prácticas, visiones, estrategias y estructuras
mentales; en síntesis, de activar los recursos y energías para que los hogares se transformen
efectivamente en gestores de su propio desarrollo.

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Bibliografía

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FOSIS (2002), Construyendo un Puente. Fundamentos y resultados
esperados. Documentos del promotor familiar.

43

Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …

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44

CEPAL - SERIE Medio ambiente y desarrollo

N° 62

Listado de abreviaturas

AchM
CAS
CASEN 2000
CEPAL
CORFO
DMAAH

: Asociación chilena de municipalidades.
: Ficha de caracterización socioeconómica.
: Encuesta de caracterización socioeconómica nacional.
: Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
: Corporación de fomento de la producción.
: División de Medio Ambiente y Asentamientos Humanos,
CEPAL.
DIDECO
: Dirección de desarrollo comunitario.
FOSIS
: Fondo de solidaridad de inversión social.
GORE
: Gobierno regional.
GUDS
: Proyecto Estrategias e Instrumentos de Gestión Urbana para
el Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe.
INE
: Instituto nacional de estadísticas.
OIT
: Organización Internacional del trabajo.
OMC
: Oficina municipal de colocaciones.
OMIL
: Oficina municipal de información laboral.
OTEC
: Organismo técnico de ejecución de capacitación.
PLADECO : Plan de Desarrollo Comunal.
SENCE
: Servicio nacional de capacitación y empleo.
SERCOTEC : Servicio de cooperación técnica.
SERNAM
: Servicio nacional de la mujer.

45

CEPAL - SERIE Medio ambiente y desarrollo

N° 62

Anexo

47

CEPAL - SERIE Medio ambiente y desarrollo

N° 62

Los desarrollos recientes en políticas públicas en Chile: el
Sistema Chile Solidario y el Programa Puente
En los meses posteriores a la realización del presente trabajo de investigación, la intención
por desarrollar políticas públicas más orientadas hacia la activación de los recursos y energías
latentes de los hogares pobres y que permitan trabajar con la población bajo la línea de indigencia
desde una perspectiva integradora, se ha plasmado durante el año 2002 en el lanzamiento del
Sistema Chile Solidario y el Programa Puente, como componente básico e inicial de dicho Sistema.
Esta iniciativa se construye desde la búsqueda por erradicar la pobreza extrema en el país, y
pretende en gran medida generar la reformulación del circuito de implementación de las políticas
sociales en el país. El propósito del Programa Puente, según es definido por el FOSIS –institución a
cargo de su diseño e implementación–, apunta a que “familias en situación de indigencia, logran
satisfacer sus necesidades básicas, a través de la generación de ingresos autónomos superiores a la
línea de indigencia, y la activación de las habilidades sociales necesarias para su integración a las
redes locales disponibles”. Operativamente, el programa invita a incorporarse a las familias que
poseen más bajos puntajes CAS68 en las distintas comunas, estableciéndose una relación a largo
plazo entre el hogar y un profesional denominado apoyo o promotor familiar –de manera muy
similar, como se observa, a lo desarrollado en años anteriores por el PAI de la Municipalidad de La
Florida y a lo planteado por la Asociación Chilena de Municipalidades, según se destacó en las
experiencias relevantes–. Así, el programa busca el desarrollo de ciertas condiciones mínimas y un
trabajo promoción de los hogares en situación de indigencia respecto de siete ámbitos (o pilares) del
Puente: identificación, salud, educación, dinámica familiar, habitabilidad y calidad de vida,
trabajo e ingresos. Durante el segundo semestre del 2002 se desarrollará la implementación
concreta del programa, el que en un plazo de cuatro años debe intervenir en las familias más pobres
de las distintas comunas del país, desde el soporte municipal.69 En este sentido, el programa Puente
constituye una potente apuesta por las metodologías de intervención respecto de lo que aquí se ha
denominado las unidades oferentes de fuerza de trabajo y posiciona centralmente este ámbito en el
nivel municipal. De esta forma, se espera en los próximos meses comenzar a contar con el respaldo
empírico concreto y las evaluaciones de impacto de la intervención que permitan efectivamente una
medición de la potencia de la línea aquí descrita.

68

69

La ficha CAS es el instrumento estándar a nivel nacional de caracterización socioeconómica para efectos de focalización,
y es administrada por cada municipio.
De hecho, el rol de apoyo familiar es asumido en un gran porcentaje por funcionarios municipales.

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N° 62

Serie

medio ambiente y desarrollo
Números Publicados
1.
2.
3.
4.
5.
6.

7.

8.

9.

10.
11.

12.

13.
14.

15.

16.

17.

Las reformas del sector energético en América Latina y el Caribe (LC/L.1020), abril de 1997. E-mail:
fsanchez@eclac.cl - haltomonte@eclac.cl
Private participation in the provision of water services. Alternative means for private participation in the
provision of water services (LC/L.1024), May, 1997. E-mail: ajoravlev@eclac.cl
Management procedures for sustainable development (applicable to municipalities, micro region and river
basins) (LC/L.1053), August, 1997. E-mail: adourojeanni@eclac.cl, rsalgado@eclac.cl
El Acuerdo de las Naciones Unidas sobre pesca en alta mar: una perspectiva regional a dos años de su firma
(LC/L.1069), septiembre de 1997. E-mail: rsalgado@eclac.cl
Litigios pesqueros en América Latina (LC/L.1094), febrero de 1998. E-mail: rsalgado@eclac.cl
Prices, property and markets in water allocation (LC/L1097), February, 1998. E-mail: tlee@eclac.cl ajouralev@eclac.cl
Los precios, la propiedad y los mercados en la asignación del agua (LC/L.1097), octubre de 1998. E-mail:
tlee@eclac.cl - ajouralev@eclac.cl
Sustainable development of human settlements: Achievements and challenges in housing and urban policy in
Latin America and the Caribbean (LC/L.1106), March 1998. E-mail: dsimioni@eclac.cl www
Desarrollo sustentable de los asentamientos humanos: Logros y desafíos de las políticas habitacionales y
urbanas de América Latina y el Caribe (LC/L.1106), octubre de 1998. dsimioni@eclac.cl www
Hacia un cambio de los patrones de producción: Segunda Reunión Regional para la Aplicación del Convenio
de Basilea en América Latina y el Caribe (LC/L.1116 y LC/L.1116 Add/1) vols. I y II, en edición. E-mail:
cartigas@eclac.cl - rsalgados@eclac.cl
La industria del gas natural y las modalidades de regulación en América Latina, Proyecto CEPAL/Comisión
Europea “Promoción del uso eficiente de la energía en América Latina” (LC/L.1121), abril de 1998. E-mail
fsanchez@eclac.cl www
Guía para la formulación de los marcos regulatorios, Proyecto CEPAL/Comisión Europea “Promoción del uso
eficiente de la energía en América Latina” (LC/L.1142), agosto de 1998. E-mail: fsanchez@eclac.cl www
Panorama minero de América Latina: la inversión en la década de los noventa, Proyecto CEPAL/Comisión
Europea “Promoción del uso eficiente de la energía en América Latina” (LC/L.1148), octubre de 1998. E-mail:
fsanchez@eclac.cl www
Las reformas energéticas y el uso eficiente de la energía en el Perú, Proyecto CEPAL/Comisión Europea
“Promoción del uso eficiente de la energía en América Latina” (LC/L.1159), noviembre de 1998. E-mail:
fsanchez@eclac.cl www
Financiamiento y regulación de las fuentes de energía nuevas y renovables: el caso de la geotermia
(LC/L.1162) diciembre de 1998. E-mail: mcoviello@eclac.cl www
Las debilidades del marco regulatorio eléctrico en materia de los derechos del consumidor. Identificación de
problemas y recomendaciones de política, Proyecto CEPAL/Comisión Europea “Promoción del uso eficiente
de la energía en América Latina” (LC/L.1164), enero de 1999. E-mail: fsanchez@eclac.cl www
Primer Diálogo Europa-América Latina para la Promoción del Uso Eficiente de la Energía, Proyecto
CEPAL/Comisión Europea “Promoción del uso eficiente de la energía en América Latina” (LC/L.1187), marzo
de 1999. E-mail: fsanchez@eclac.cl www
Lineamientos para la regulación del uso eficiente de la energía en Argentina, Proyecto CEPAL/Comisión
Europea “Promoción del uso eficiente de la energía en América Latina” (LC/L.1189), marzo de 1999. E-mail:
fsanchez@eclac.cl www
Marco legal e institucional para promover el uso eficiente de la energía en Venezuela, Proyecto
CEPAL/Comisión Europea “Promoción del uso eficiente de la energía en América Latina” (LC/L.1202), abril
de 1999. E-mail: fsanchez@eclac.cl www

51

Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …

18. Políticas e instituciones para el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe, José Antonio Ocampo

(LC/L.1260-P), Nº de venta: S.99.II.G.37 (US$10.00), septiembre de 1999. E-mail: jocampo@eclac.cl www
19. Impactos ambientales de los cambios en la estructura exportadora en nueve países de América Latina y el

20.

21.

22.
23.
24.

25.

26.
27.
28.
29.
30.

31.

32.

33.
34.
35.

36.

37.
38.

39.

52

Caribe: 1980-1995, Marianne Schaper (LC/L.1241/Rev1-P), Nº de venta: S.99.II.G.44 (US$10.00), octubre de
2000. E-mail: mschaper@eclac.cl www
Marcos regulatorios e institucionales ambientales de América Latina y el Caribe en el contexto del proceso de
reformas macroeconómicas: 1980-1990, Guillermo Acuña (LC/L.1311-P), Nº de venta: S.99.II.G.26
(US$10.00), diciembre de 1999. E-mail: gacuna@eclac.cl www
Consensos urbanos. Aportes del Plan de Acción Regional de América Latina y el Caribe sobre Asentamientos
Humanos, Joan MacDonald y Daniela Simioni (LC/L.1330-P), Nº de venta: S.00.II.G.38 (US$10.00),
diciembre de 1999. E-mail: dsimioni@eclac.cl www
Urban consensus. Contributions from the Latin America and the Caribbean Regional Plan of Action on Human
Settlements, Joan MacDonald y Daniela Simioni (LC/L.1330-P), Sales Nº: E.00.II.G.38 (US$10.00), June
2000. E-mail: dsimioni@eclac.cl www
Contaminación industrial en los países latinoamericanos pre y post reformas económicas, Claudia Schatan
(LC/L.1331-P), Nº de venta: S.00.II.G.46 (US$10.00), diciembre de 1999. E-mail: mschaper@eclac.cl www
Trade liberation and industrial pollution in Brazil, Claudio Ferraz and Carlos E.F. Young (LC/L.1332-P), Sales
Nº: E.00.II.G.47 (US$10.00), December, 1999. E-mail: mschaper@eclac.cl www
Reformas estructurales y composición de las emisiones contaminantes industriales. Resultados para México,
Fidel Aroche Reyes (LC/L.1333-P), Nº de venta: S.00.II.G.42 (US$10.00), mayo de 2000. E-mail:
mschaper@eclac.cl www
El impacto del programa de estabilización y las reformas estructurales sobre el desempeño ambiental de la
minería de cobre en el Perú: 1990-1997, Alberto Pascó-Font (LC/L.1334-P), Nº de venta: S.00.II.G.43,
(US$10.00), mayo de 2000. E-mail: mschaper@eclac.cl www
Servicios urbanos y equidad en América Latina. Un panorama con base en algunos casos, Pedro Pírez
(LC/L.1320-P), Nº de venta: S.00.II.G.95, (US$10.00), septiembre de 2000. E-mail: dsimioni@eclac.cl www
Pobreza en América Latina: Nuevos escenarios y desafíos de políticas para el hábitat urbano, Camilo Arraigada
(LC/L.1429-P), Nº de venta: S.00.II.G.107, (US$10.00), octubre de 2000. E-mail: dsimioni@eclac.cl www
Informalidad y segregación urbana en América Latina. Una aproximación, Nora Clichevsky (LC/L.1430-P), Nº
de venta: S.99.II.G.109, (US$10.00), octubre de 2000. E-mail: dsimioni@eclac.cl www
Lugares o flujos centrales: los centros históricos urbanos, Fernando Carrión (LC/L.1465-P), Nº de venta:
S.01.II.G.6, (US$10.00), diciembre de 2000. E-mail: rjordan@eclac.cl www
Indicadores de gestión urbana. Los observatorios urbano-territoriales para el desarrollo sostenible. Manizales,
Colombia, Luz Stella Velásquez (LC/L.1483-P), Nº de venta: S.01.II.G.24, (US$10.00), enero de 2001. E-mail:
rjordan@eclac.cl www
Aplicación de instrumentos económicos en la gestión ambiental en América Latina y el Caribe: desafíos y
factores condicionantes, Jean Acquatella (LC/L.1488-P), Nº de venta: S.01.II.G.28, (US$10.00), enero de
2001. E-mail: jacquatella@eclac.cl www
Contaminación atmosférica y conciencia ciudadana. El caso de la ciudad de Santiago, Cecilia Dooner,
Constanza Parra y Cecilia Montero (LC/L.1532-P), Nº de venta: S.01.II.G.77, (US$10.00), abril de 2001. Email: dsimioni@eclac.cl www
Gestión urbana: plan de descentralización del municipio de Quilmes, Buenos Aires, Argentina, Eduardo Reese
(LC/L.1533-P), Nº de venta: S.01.II.G.78, (US$10.00), abril de 2001. E-mail: rjordan@eclac.cl www
Gestión urbana y gobierno de áreas metropolitanas, Alfredo Rodríguez y Enrique Oviedo (LC/L.1534-P), Nº
de venta: S.01.II.G.79, (US$10.00), mayo de 2001. E-mail: rjordan@eclac.cl www
Gestión urbana: recuperación del centro de San Salvador, El Salvador. Proyecto Calle Arce, Jaime Barba y
Alma Córdoba (LC/L.1537-P), Nº de venta: S.01.II.G.81, (US$10.00), mayo de 2001. E-mail:
rjordan@eclac.cl www
Consçiêcia dos cidadãos o poluição atmosférica na região metropolitana de São Paulo – RMSP, Pedro Roberto
Jacobi y Laura Valente de Macedo (LC/L.1543-P), Nº de venta: S.01.II.G.84, (US$10.00), mayo de 2001. Email: dsimioni@eclac.cl www
Environmental values, valuation methods, and natural damage assessment, Cesare Dosi (LC/L.1552-P), Sales
Nº: E.01.II.G.93, (US$10.00), June 2001. E-mail: dsimioni@eclac.cl www
Fundamentos económicos de mecanismos de flexibilidad para la reducción internacional de emisiones en el
marco de la Convención de cambio Climático (UNFCCC), Jean Acquatella (LC/L.1556-P), Nº de venta:
S.01.II.G.101, (US$10.00), julio de 2001. E-mail: jacquatella@eclac.cl www
Fundamentos territoriales y biorregionales de la planificación, Roberto Guimarães (LC/L.1562-P), Nº de venta:
S.01.II.G.108, (US$10.00), julio de 2001. E-mail: rguimaraes@eclac.cl www

CEPAL - SERIE Medio ambiente y desarrollo

N° 62

40. La gestión local, su administración, desafíos y opciones para el fortalecimiento productivo municipal en

41.

42.

43.

44.

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46.

47.

48.
49.
50.
51.
52.

Caranavi, Departamento de La Paz, Bolivia, Jorge Salinas (LC/L.1577-P), Nº de venta: S.01.II.G.119,
(US$10.00), agosto de 2001. E-mail: jsalinas@eclac.cl www
Evaluación ambiental de los acuerdos comerciales: un análisis necesario, Carlos de Miguel y Georgina Núñez
(LC/L.1580-P), Nº de venta: S.01.II.G.123, (US$10.00), agosto de 2001. E-mail: cdemiguel@eclac.cl y
gnunez@eclac.cl www
Nuevas experiencias de concentración público-privada: las corporaciones para el desarrollo local, Constanza
Parra y Cecilia Dooner (LC/L.1581-P), Nº de venta: S.01.II.G.124, (US$10.00), agosto de 2001. E-mail:
rjordan@eclac.cl www
Organismos genéticamente modificados: su impacto socioeconómico en la agricultura de los países de la
Comunidad Andina, Mercosur y Chile, Marianne Schaper y Soledad Parada (LC/L.1638-P), Nº de venta:
S.01.II.G.176, (US$10.00), noviembre de 2001. E-mail: mschaper@eclac.cl www
Dinámica de valorización del suelo en el área metropolitana del Gran Santiago y desafíos del financiamiento
urbano, Camilo Arraigada Luco y Daniela Simioni (LC/L.1646-P), Nº de venta: S.01.II.G.185, (US$10.00),
noviembre de 2001. E-mail: dsimioni@eclac.cl www
El ordenamiento territorial como opción de políticas urbanas y regionales en América Latina y el Caribe, Pedro
Felipe Montes Lira (LC/L.1647-P), Nº de venta: S.01.II.G.186, (US$10.00), diciembre de 2001. E-mail:
rjordan@eclac.cl www
Evolución del comercio y de las inversiones extranjeras en industrias ambientalmente sensibles: Comunidad
Andina, Mercosur y Chile (1990-1999), Marianne Schaper y Valerie Onffroy de Vèréz (LC/L.1676-P), Nº de
venta: S.01.II.G.212, (US$10.00), diciembre de 2001. E-mail: mschaper@eclac.cl www
Aplicación del principio contaminador-pagador en América Latina. Evaluación de la efectividad ambiental y
eficiencia económica de la tasa por contaminación hídrica en el sector industrial colombiano, Luis Fernando
Castro, Juan Carlos Caicedo, Andrea Jaramillo y Liana Morera (LC/L.1691-P), Nº de venta: S.02.II.G.15,
(US$10.00), febrero de 2002. E-mail: jacquatella@eclac.cl www
Las nuevas funciones urbanas: gestión para la ciudad sostenible, (varios autores) (LC/L.1692-P), Nº de venta:
S.02.II.G.32, (US$10.00), abril de 2002. E-mail: dsimioni@eclac.cl www
Pobreza y políticas urbano-ambientales en Argentina, Nora Clichevsky (LC/L.1720-P), Nº de venta:
S.02.II.G.31, (US$10.00), abril de 2002. E-mail: dsimioni@eclac.cl www
Políticas públicas para la reducción de la vulnerabilidad frente a los desastres naturales, Jorge Enrique Vargas
(LC/L.1723-P), Nº de venta: S.02.II.G.34, (US$10.00), abril de 2002. E-mail: dsimioni@eclac.cl www
Uso de instrumentos económicos para la gestión ambiental en Costa Rica, Jeffrey Orozco B. y Keynor Ruiz M.
(LC/L.1735-P), Nº de venta: S.02.II.G.45, (US$10.00), junio de 2002. E-mail: jacquatella@eclac.cl www
Gasto, inversión y financiamiento para el desarrollo sostenible en Argentina, Daniel Chudnovsky y Andrés
López (LC/L.1758-P), Nº de venta: S.02.II.G.70, (US$10.00), octubre de 2002. E-mail: cdemiguel@eclac.cl
www

53. Gasto, inversión y financiamiento para el desarrollo sostenible en Costa Rica, Gerardo Barrantes (LC/L.1760-

P), Nº de venta: S.02.II.G.74, (US$10.00), octubre de 2002. E-mail: cdemiguel@eclac.cl www
54. Gasto, inversión y financiamiento para el desarrollo sostenible en Colombia, Francisco Alberto Galán y
Francisco Javier Canal (LC/L.1788-P), N˚ de venta: S.02.II.G.102 (US$ 10.00), noviembre de 2002. E-mail:
cdemiguel@eclac.cl www
55. Gasto, inversión y financiamiento para el desarrollo sostenible en México, Gustavo Merino y Ramiro Tovar
(LC/L.1809-P), N˚ de venta: S.02.II.G.119 (US$ 10.00), noviembre de 2002. E-mail: cdemiguel@eclac.cl
www

56. Expenditures, Investment and Financing for Sustainable Development in Trinidad and Tobago, Desmond
Dougall and Wayne Huggins (LC/L.1795-P), Sales N˚: E.02.II.G.107 (US$ 10.00), November, 2002. E-mail:
cdemiguel@eclac.cl www
57. Gasto, inversión y financiamiento para el desarrollo sostenible en Chile, Francisco Brzovic, Sebastián Miller y
Camilo Lagos (LC/L.1796-P), N˚ de venta: S.02.II.G.108 (US$ 10.00), noviembre de 2002. E-mail:
cdemiguel@eclac.cl www
58. Expenditures, Investment and Financing for Sustainable Development in Brazil, Carlos E. F. Young and
Carlos A. Roncisvalle (LC/L.1797-P), Sales number: E.02.II.G.109 (US$ 10.00), November, 2002. E-mail:
cdemiguel@eclac.cl www
59. La dimensión espacial en las políticas de superación de la pobreza urbana, Rubén Kaztman (LC/L.1790-P) Nº
de venta: S.02.II.G.104 (US$ 10.00), abril de 2003. E-mail: dsimioni@eclac.cl www
60. Estudio de caso: Cuba. Aplicación de Instrumentos económicos en la política y la gestión ambiental, Raúl J.
Garrido Vázquez (LC/L.1791-P), N˚ de venta: S.02.II.G.105 (US$ 10.00), octubre de 2002. E-mail:
jacquatella@eclac.cl www

53

Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del empleo a partir de la …

61. Identificación de áreas de oportunidad en el sector ambiental dirigido a las micro y pequeñas empresas: el caso
mexicano, Lilia Domínguez Villalobos (LC/L.1792-P), N˚ de venta: S.02.II.G.106 (US$ 10.00), abril de 2003.
E-mail: mschaper@eclac.cl www
62. Gestión municipal para la superación de la pobreza: estrategias e instrumentos de intervención en el ámbito del
empleo, a partir de la experiencia chilena, Daniel González Vukusich (LC/L.1802-P), N˚ de venta:
S.02.II.G.115 (US$ 10.00), marzo de 2003. E-mail: : rjordan@eclac.cl www

•
•

El lector interesado en números anteriores de esta serie puede solicitarlos dirigiendo su correspondencia a la División de Desarrollo
Sostenible y Asentamientos Humanos, CEPAL, Casilla 179-D, Santiago, Chile. No todos los títulos están disponibles.
Los títulos a la venta deben ser solicitados a la Unidad de Distribución, CEPAL, Casilla 179-D, Santiago, Chile, Fax (562) 210 2069,
publications@eclac.cl.

:

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Nombre: ...................................................................................................................................
Actividad:.................................................................................................................................
Dirección:.................................................................................................................................
Código postal, ciudad, país: .....................................................................................................
Tel.:............................ Fax:..................................... E-mail: ....................................................

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</dcvalue>
</dublin_core>
