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<dcvalue element="relation" qualifier="ispartof" language="es_ES">En: La liberalización del comercio en el Hemisferio Occidental - Washington, DC : BID/CEPAL, 1995 - p. 13-40</dcvalue>
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6(5,(

83

financiamiento del desarrollo

U

n perfil del déficit de vivienda
en Colombia, 1994

Raquel Szalachman R.

Proyecto CEPAL/Gobierno de Holanda
“Políticas financieras para incrementar el ahorro y
promover la equidad”
Santiago de Chile, julio de 1999

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

Este documento fue elaborado por la Sra. Raquel Szalachman, Oficial de asuntos
económicos, con la colaboración de Nora Ruedi, consultora, ambas de la Unidad
de Financiamiento de la División de Comercio Internacional y Financiamiento
del Desarrollo, CEPAL. El trabajo estadístico estuvo enteramente a cargo de la
Srta. Ruedi. Este trabajo forma parte de las actividades del Proyecto Conjunto
CEPAL/Gobierno de Holanda “Políticas financieras para incrementar el ahorro y
promover la equidad”. La autora agradece los valiosos comentarios de Luis
Felipe Jiménez y Günther Held. Sin embargo, las opiniones expresadas en este
documento, el cual no ha sido sometido a revisión editorial, son de exclusiva
responsabilidad de la autora y pueden no coincidir con las de la Organización.

Publicación de las Naciones Unidas
LC/L.1234-P
ISBN: 92-1-321500-2
Copyright © Naciones Unidas, julio de 1999. Todos los derechos reservados
o
N de venta: S.99.II.G.15
Impreso en Naciones Unidas, Santiago de Chile

La autorización para reproducir total o parcialmente esta obra debe solicitarse al
Secretario de la Junta de Publicaciones, Sede de las Naciones Unidas, Nueva York,
N.Y. 10017, EE.UU. Los Estados miembros y sus instituciones gubernamentales
pueden reproducir esta obra sin autorización previa. Sólo se les solicita que mencionen
la fuente e informen a las Naciones Unidas de tal reproducción.

2

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

Índice

Resumen .................................................................................5
Introducción............................................................................7
I. Información utilizada y características
de las viviendas ............................................................. 11
II. Estimaciones de déficit de vivienda............................. 15
A. Déficit cuantitativo ................................................................16
B. Déficit cualitativo ..................................................................17
III. Características socioeconómicas de
los hogares y déficit de vivienda .................................. 25
A. Pobreza y déficit ....................................................................25
B. Características del jefe de hogar y déficit..............................32
1. Género...............................................................................32
2. Estructura de edad.............................................................33
3. Educación del jefe de hogar..............................................35
4. Condición de actividad y categoría ocupacional ..............36
5. Resumen............................................................................38
IV. Consideraciones finales................................................ 41
Bibliografía ..................................................................... 47
Anexo estadístico .......................................................... 49

3

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

Resumen

El diseño de una política de vivienda depende, entre otros factores, de
estimaciones confiables de la magnitud de la discrepancia entre la cantidad
de viviendas existentes y la totalidad de la población de una país (déficit
cuantitativo) y de la medida en que las viviendas existentes cumplen con
ciertos estándares mínimos que permitan ofrecer una calidad de vida
adecuada a sus habitantes (déficit cualitativo).
Este documento utiliza información de las encuestas de hogares
y es el tercero de una serie de estudios relacionados con el tema en
cinco países de la región: Bolivia, Brasil, Colombia, Chile y Uruguay.
Estos trabajos forman parte del Proyecto Conjunto CEPAL/Gobierno
de Holanda “Políticas financieras para incrementar el ahorro y
promover la equidad”, en torno al ahorro y el acceso a la vivienda de
los estratos de menores ingresos en la región.
El objetivo de este estudio es realizar estimaciones de los déficit de
vivienda tanto cuantitativos como cualitativos en Colombia. Para ello se
construyen indicadores en base a conceptos nuevos y utilizando información
que no se había ocupado para este propósito con anterioridad.
Posteriormente, con el objeto de poder identificar el grupo de
hogares en que se concentran éstos déficit, los indicadores se asocian
con los niveles de pobreza de los hogares, y otras características
socioeconómicas del jefe del hogar, tales como género, estructura de
edad, educación, condición de actividad y categoría ocupacional.
Los resultados de éstas asociaciones permiten arribar a conclusiones
relacionadas con los distintos tipos de déficit de vivienda y por ende a
sugerencias en torno a la política habitacional en Colombia.
5

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

Introducción

La vivienda juega un decisivo papel en la calidad de vida de las
personas y conlleva, en la mayoría de los casos, al acceso a servicios
hoy considerados esenciales para alcanzar niveles mínimos de
bienestar. En adición a lo anterior, representa la principal inversión y
el patrimonio más importante de las familias de ingresos medio y bajo;
en algunos casos constituye incluso una fuente importante de ingresos.
No obstante, gran parte de la región muestra fuertes déficit
habitacionales entre las familias de menores ingresos, lo que se
expresa tanto en la carencia absoluta de vivienda (déficit cuantitativo)
como en la habitación de viviendas de calidad muy deteriorada o que
no ofrecen los servicios básicos (déficit cualitativo).
Este documento forma parte de una serie de trabajos que
utilizan un enfoque distinto a los estudios tradicionales relativos a la
carencia de vivienda y realizan un aporte al tema al menos en dos
direcciones. En primer lugar se basan en la información obtenida de
Encuestas de Hogares que se realiza desde hace algunos años en
diversos países de América Latina. Esta información no ha sido
utilizada con anterioridad en ninguno de los estudios relativos al tema,
por lo que se entregan aquí antecedentes inéditos y, a pesar de algunas
limitaciones, son útiles en el análisis de la situación en materia de
vivienda en los países de la región. En segundo lugar, se utilizan
indicadores construidos en base a conceptos diferentes, que muestran
facetas del problema habitacional que generalmente han quedado
encubiertas en el análisis tradicional.

7

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

Una de las limitaciones que presenta este estudio así como los otros de la serie, se relaciona
con la comparación de resultados entre países.
Como se señaló, la información utilizada para el análisis se basa en encuestas de hogares
centradas principalmente en ingresos y empleo, lo que implica que las preguntas no han sido
elaboradas específicamente para un estudio relativo a la problemática de vivienda. Por esta razón
no existe uniformidad en cuanto a las información referida a este tema. Tampoco existe
uniformidad en la cobertura; en algunos países la información es únicamente urbana, en tanto que
en otros cubre los sectores urbano y rural. Finalmente, dado que las preguntas referidas a vivienda
no se realizan todos los años, hay diferencias en cuanto a los períodos que se consideran en cada
país, si bien en todos los casos la información corresponde a la presente década.
En adición a lo anterior, existen diferencias relacionadas con características nacionales, que
dificultan definir conceptos uniformes, válidos para todos los países. Así por ejemplo, el tipo de
materiales utilizados en la construcción de viviendas varía, dependiendo de condiciones climáticas
y de la abundancia o escasez de materiales en cada caso. A modo de ilustración, los muros de
ladrillo se utilizan en Colombia en la mayoría de las viviendas, sean estas precarias o no, en tanto
que en otros países sólo se ocupan en construcciones de calidad superior. En consecuencia no es
posible, por ejemplo, definir la calidad de las viviendas utilizando los muros de ladrillo como
criterio uniforme para todos los países.
A pesar de estas dificultades, se construyen aquí indicadores que sin ser idénticos, son al
menos comparables, contribuyendo así a una mejor visión de la situación de vivienda y permitiendo
realizar comparaciones entre países en algunas áreas.

Algunos conceptos previos
Para determinar hasta qué punto las necesidades de vivienda de la población están
satisfechas, se requiere tomar en cuenta dos factores. En primer lugar se debe estimar en qué
medida la cantidad de viviendas existentes es suficiente para albergar a la totalidad de la población
de un país. En segundo lugar se requiere que las viviendas cumplan con ciertos estándares mínimos
con el objeto de ofrecer una calidad de vida adecuada a sus habitantes. A continuación se discute el
modo en que se ha recogido la incidencia de estos dos aspectos sobre la situación de déficit de
vivienda.

1.

Déficit cuantitativo

La definición tradicional de “déficit cuantitativo” de vivienda se basa en la comparación
entre el número de hogares y el de viviendas permanentes. El monto en el cual la primera de estas
cifras supera la segunda es lo que en la mayoría de los textos se designa como déficit cuantitativo.
Sin dejar de reconocer la importancia de la anterior definición, este trabajo sostiene que ésta es tan
sólo una primera buena aproximación a esta medida.
Al tomar en cuenta únicamente el número de viviendas se dejan de lado consideraciones
tales como los materiales utilizados su construcción o su estado de conservación. Si bien a simple
vista pareciera ser que estas variables son de carácter más bien cualitativo, tienen un trasfondo que
trasciende este aspecto. Una vivienda cuyo techo es de un material tan precario que no impide la
entrada de lluvias y temporales, no cumple con el objetivo de proteger a sus moradores contra las
inclemencias del tiempo, por lo que esta situación debiera considerarse como parte del déficit
cuantitativo.
Este trabajo utiliza un enfoque un tanto más amplio para la definición del déficit
cuantitativo. Para ello se parte tomando en consideración el tipo de materiales utilizado en la
8

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

construcción del techo, muros y suelo de las viviendas. Luego, realizando combinaciones entre
materiales sólidos y precarios se clasifican las viviendas, desde aquellas que utilizan los materiales
más sólidos hasta las que utilizan materiales totalmente precarios. En países en que no existe
información disponible respecto de estos tres elementos, se utiliza una aproximación basada en los
datos existentes. Por ello en algunos casos se toma en consideración únicamente el techo y los
muros, en tanto que en otras el suelo y los muros.
En base a estas combinaciones, se establecieron tres categorías de vivienda recurriendo
exclusivamente a materiales de construcción. La categoría I es la más sólida y de mejor calidad, por
estar compuesta de los materiales más resistentes1. Esta categoría no presenta ningún tipo de
déficit. En el otro extremo está la categoría III, que incluye las viviendas construidas con los
materiales más precarios2. En este trabajo se considera suficiente para que la vivienda forme parte
de la categoría III, que alguno de los componentes de la vivienda (techo, muro o piso) sea de
material precario. Además, dado su carácter perecedero, en la mayoría de los casos, las viviendas
que pertenecen a esta categoría forman parte del déficit cuantitativo, siguiendo la definición más
amplia descrita anteriormente. Entre ambas categorías se encuentra la II que agrupa a aquellas
viviendas compuestas por materiales de construcción sólidos pero de calidad inferior a los de la
categoría I3 y claramente superiores a los de la categoría III, o bien una combinación entre
materiales de excelente calidad (como los de la categoría I) y otros no tan buenos. En esta categoría
existe en general una alta concentración de viviendas que presentan déficit cualitativos, es decir, de
calidad insuficiente.
En síntesis, se considera que el déficit cuantitativo incluye tanto los hogares que comparten
una vivienda, como aquellos que ocupan viviendas de un carácter muy precario. Para el caso
específico de Colombia, como se explica más adelante, el segundo concepto de déficit cuantitativo
se define en base a las características del piso y las paredes, dado que no se cuenta con información
relativa al techo.

2.

Déficit cualitativo

Este concepto es en sí mismo de carácter cualitativo y está también muy ligado a
características propias de cada país. Al igual que en gran parte de estudios relativos al tema, en este
trabajo se ha asociado el déficit cualitativo a tres tipos de variables: la disponibilidad de servicios,
la calidad y el estado de la construcción de la vivienda, y el hacinamiento.
En cuanto a la disponibilidad de servicios, se considera en primer lugar el acceso a servicios
públicos tales como agua, luz y alcantarillado. Si bien hay algunas diferencias entre los países en la
definición de disponibilidad de cada uno de estos servicios, se ha denominado “ALEX”4 al
conjunto de estos y se considera que parte del déficit cualitativo en cualquier país está formado por
aquellas viviendas que no disponen de ALEX (de acuerdo con la definición específica de cada país)
en áreas urbanas5.

1

2

3

4

5

En general esto corresponde a techos de teja o loza; paredes de ladrillo, adobe revocado, cemento y hormigón; y pisos de madera
pulida, mosaico o radier revestido.
En general estas son viviendas con techo de paja, caña, palma, fonolita y materiales de desecho; los muros son de caña, palma,
barro, madera, troncos u otro material sin revestir; y los pisos son de tierra o algún material sin revestir. En otras palabras hay una
combinación de materiales muy precarios o de desecho.
Los techos aquí son de calamina o plancha; las paredes incluyen adobe sin revocar y madera y los pisos son de cemento recubierto
con materiales de baja calidad.
La disponibilidad de ALEX que se refiere a agua, luz y descarga de excretas no es totalmente comparable entre países. En algunos
países “disponer de servicio de excretas” significa tener descarga instantánea, en otros en tanto, significa disponer únicamente de
una caseta sanitaria. Esta es una variable que está muy relacionada con el nivel de desarrollo general del país.
En aquellos casos en que existe información disponible, este concepto se ha ampliado agregando el origen de la distribución de agua
(si proviene de dentro o fuera del hogar) y aclarando si los servicios higiénicos son o no compartidos.

9

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

En segundo lugar, en aquellos casos en que existe información, se ha agregado la
disponibilidad de servicios, como baño y cocina dentro de la vivienda, como un indicador de
calidad de la vivienda, distinguiendo en lo posible servicios de “uso exclusivo” o “compartido”.
Por lo tanto, en la medida que la información lo permite, también en este caso se emplea una
definición de disponibilidad de servicios más amplia que la tradicional.
La calidad de la construcción, es la variable que resulta más difícil de definir en forma
uniforme para todos los países. En primer lugar, la información es muy asimétrica y está sujeta a
diferencias relacionadas con la disponibilidad de materiales o el estilo de construcción de cada
país. En segundo lugar, para determinar la calidad de una vivienda, además de establecer el tipo de
materiales utilizados en su construcción, también es necesario poseer información respecto de su
estado de conservación. Lamentablemente esta información no siempre está disponible. En casi
todos los países las deficiencias en cuanto a calidad se encuentran en las viviendas de categoría II.
Sin embargo, dada la enorme variedad de viviendas que agrupa esta categoría, no todas presentan
problemas de calidad. Para el caso colombiano específicamente, no existe información en cuanto a
los techos y la gran mayoría de las viviendas tiene muros de ladrillo, por lo que la categorización
descansa fuertemente en el material de los suelos.
El concepto de hacinamiento se refiere a una comparación entre el número de cuartos y el de
personas que habita una vivienda. Puede ser estimado considerando tanto el “número de personas
por dormitorio” como el “número de personas por habitación”. En aquellos casos en que existe
información al respecto, se ha utilizado este último concepto, por ser relativamente menos
ambiguo. En suma, se consideran hogares hacinados aquellos en que hay dos o más personas por
habitación, excluyendo la cocina y el baño.
En la siguiente sección se realiza una descripción de la información utilizada y de las
características de la vivienda; en la segunda parte se describe la construcción de los indicadores de
calidad, se definen los déficit y se estiman en base a la información relevante. Las definiciones de
déficit cuantitativo y cualitativo, así como su caracterización, llevan a interrogantes respecto del
tipo de familias y jefes de hogar que habitan estas viviendas. Esta es la razón por la que en la
tercera sección se identifican variables tales como pobreza y tamaño del grupo familiar. Otras
variables consideradas están relacionadas con el jefe del hogar, tales como: género, condición de
actividad, edad, educación, categoría de ocupación, etc. Finalmente, la última parte se establecen
algunas conclusiones y se sugieren recomendaciones de política.

10

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

I.

No 83

Información utilizada y
características de las viviendas

La información utilizada en este estudio está basada en la
Encuesta de Hogares del año 1994 disponible en el Banco de Datos de
la División de Estadística y Proyecciones Económicas de la CEPAL.
Los datos son del sector urbano únicamente, un 28% corresponde a
Santa Fe de Bogotá y el resto a otras ciudades. El tamaño de la
muestra es de 18.123 y representa a 4,600,000 hogares que es el total
de hogares urbanos correspondientes al año 1994, en que Colombia
contaba con una población urbana de 25.786 miles de habitantes6.
Alrededor de un 68% de los hogares habita en casas
independientes, y un 28% en apartamentos. El resto vive en cuartos
(1.2%), inquilinatos (2%)7 u otros (0.7%)8. En cuanto a la tenencia, un
poco más de la mitad de los hogares (52%) son propietarios de las
viviendas que ocupan, cerca de un 8% aún está pagando las viviendas
que ocupan, más de un 35% arrienda las viviendas, un 4% usufructúa
las viviendas que ocupan, y un 0.4% son “invasores” (cuadro 1).
En cuanto al su tamaño, la evidencia indica que las viviendas en
las zonas urbanas de Colombia son en promedio bastante espaciosas.

6
7
8

La población total de Colombia en 1995 era de cerca de 37 millones de habitantes.
Se refiere a hogares que arriendan una habitación en una vivienda que pasa a ser compartida por varias familias.
Tales como desechos, edificaciones no destinadas a habitación, ranchos chozas, cabañas, carpas o cuevas.

11

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

Cuadro 1

COLOMBIA 1994: TIPO, TENENCIA Y CATEGORIZACIÓN DE LAS VIVIENDAS
(Porcentajes del total de hogares)

Sector urbano
Total Categoría Categoría Categoría
I
II
III
I Tipo de vivienda
Todas las viviendas
Casa Independiente
Apartamento
Cuarto
Inquilinato
Otro
No informa

100.0
67.7
28.1
1.2
2.0
0.7
0.3

100.0
65.9
31.6
0.6
1.7
0.2
0.0

100.0
74.4
20.0
2.4
2.7
0.5
0.0

100.0
60.5
22.2
3.3
2.5
11.4
0.0

Total Categoría Categoría Categoría
I
II
III
II Tenencia de
vivienda
Todas las viviendas
Vivienda propia
Vivienda
propia/pagando
En arriendo
Usufructo
Invasores
No informa

Total

Categoría Categoría Categoría
I
II
III

100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
Total

69.5
67.6
78.1
36.2
59.3
16.3
0.0

26.1
28.7
18.6
52.2
35.5
17.0
0.0

4.2
3.7
3.3
11.6
5.3
66.7
0.0

Categoría Categoría Categoría
I
II
III

n.i.

0.3
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
100.0
n.i.

la
100.0
52.1
7.7

100.0
51.9
8.8

100.0
52.3
5.6

100.0
55.8
3.2

100.0
100.0
100.0

69.5
69.3
79.3

26.1
26.2
19.0

4.2
4.5
1.7

0.3
0.0
0.0

35.5
4.1
0.4
0.3

36.0
3.1
0.1
0.0

35.3
5.9
0.7
0.0

29.9
8.5
2.7
0.0

100.0
100.0
100.0
100.0

70.5
53.2
16.7
0.0

26.0
38.1
52.6
0.0

3.5
8.7
30.7
0.0

0.0
0.0
0.0
100.0

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
n.i. No informa.

Así más de un 72% de los hogares habita en viviendas que cuentan con tres o más cuartos, y
sólo cerca de un 28% en viviendas que tienen uno o dos cuartos. De otro lado, un 25% de los
hogares ocupan viviendas que cuentan con un dormitorio, casi 34% en las que tienen dos
dormitorios y más de un 40% en viviendas con tres o más dormitorios (cuadro 2).
Para la calidad de las viviendas, la encuesta de hogares considera el material predominante
en los pisos, y paredes y define cinco calidades del primer elemento y siete para el material de las
paredes. En este estudio estas calidades han sido agrupadas en tres tipos para cada uno de los
componentes, con el objeto de facilitar el análisis.
De esta forma, se considera de calidad superior los pisos de madera o baldosín; los de
cemento como de calidad intermedia; y los de tablón o tierra como de calidad más baja. Las
paredes de mejor calidad son de ladrillo; las de calidad intermedia de adobe o bahareque revestido;
y las de baja calidad de bahareque sin revestir, guadua, madera, o tela.
Un poco más de 72% de los hogares ocupan viviendas con piso de madera o baldosín, cerca
de un 24% en viviendas con piso de cemento y un 3.6% en viviendas cuyo piso es de tablón o
tierra. Un 93.5% de las viviendas tienen paredes de ladrillo, un 4.6% de adobe o bahareque
revestido y un 1.6% de bahareque sin revestir, guadua, madera o tela (cuadro 3).

12

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

Cuadro 2

COLOMBIA 1994: DISTRIBUCIÓN DE HOGARES SEGÚN CATEGORIZACION DE VIVIENDAS,
a/
NÚMERO DE CUARTOS Y NÚMERO DE DORMITORIOS EN LA VIVIENDA
Sector urbano
Total
Cuartos
Un cuarto
Dos cuartos
Tres cuartos
Cuatro cuartos o más
No informa

100.0
10.8
16.8
22.5
49.7
0.3
Total

Dormitorios
Un dormitorio
Dos dormitorios
Tres dormitorios
Cuatro dormitorios
más
No informa

o

100.0
24.8
33.7
27.0
14.2
0.3

Categoría Categoría
I
II
100.0
100.0
7.9
16.2
12.8
25.3
20.5
27.7
58.8
30.8
0.0
0.0

Categoría
III
100.0
25.0
31.2
24.4
19.4
0.0

Total

Categoría Categoría Categoría
I
II
III
100.0
100.0
100.0
19.8
35.4
44.3
31.7
38.6
38.0
30.8
19.5
12.8
17.7
6.6
4.8

Total

0.0

0.0

0.0

100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0

Categoría Categoría Categoría
I
II
III
69.5
26.1
4.2
51.0
39.3
9.7
53.0
39.3
7.7
63.4
32.1
4.5
82.2
16.2
1.6
0.0
0.0
0.0

100.0
100.0
100.0
100.0
100.0

Categoría
I
69.5
55.4
65.4
79.2
86.5

100.0

0.0

Categoría Categoría
II
III
26.1
4.2
37.2
7.4
29.9
4.7
18.8
2.0
12.0
1.4
0.0

0.0

n.i.
0.3
0.0
0.0
0.0
0.0
100.0
n.i.
0.3
0.0
0.0
0.0
0.0
100.0

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
a/
Se excluyen baño y cocina.
n.i.: No informa.

Cuadro 3

COLOMBIA 1994: CATEGORIZACIÓN DE VIVIENDAS SEGÚN MATERIALES
UTILIZADOS EN PAREDES Y PISOS
(Distribución de hogares como proporción del total)

Sector urbano
a/

Total
Categoría I
Categoría ll
Categoría III
No informa
Total
Categoría I
Categoría II
Categoría III
No informa

Total
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
69.5
26.1
4.2
0.3

S-1
72.3
100.0
10.3
3.2
0.0
100.0
96.1
3.7
0.2
0.0

Pisos
S-2
S-3
23,8
3.6
0.0
0.0
89.7
0.0
11.0
85.8
0.0
0.0
100.0
100.0
0.0
0.0
98.1
0.0
1.9
100.0
0.0
0.0

b/

c/

n.i.
0.3
0.0
0.0
0.0
100.0
100.0
0.0
0.0
0.0
100.0

P-1
93.5
100.0
85.2
44.3
0.0
100.0
74.3
23.8
2.0
0.0

Paredes
P-2
P-3
4.6
1.6
0.0
0.0
14.8
0.0
18.4
37.3
0.0
0.0
100.0 100.0
0.0
0.0
83.4
0.0
16.6 100.0
0.0
0.0

c/

n.i.
0.3
0.0
0.0
0.0
100.0
100.0
0.0
0.0
0.0
100.0

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
a/
S-1: pisos de madera pulida o baldosín; S-2 pisos de cemento; y S-3: piso de tablón o tierra.
b/
P-1: paredes de ladrillo; P-2 paredes de adobe o bahareque revocado; P-3 paredes de guadua o bahareque sin revocar.
c/
No informa.

En base a estas calidades, se han definido tres categorías, partiendo desde aquellas viviendas
que cuentan con los mejores materiales hasta las viviendas construidas con materiales que son casi
de desecho. Dada la dificultad para trabajar con los dos componentes de la vivienda en forma
simultánea, y considerando que el alto porcentaje de viviendas con muros de ladrillo hace que sea
difícil categorizar las viviendas en base a este elemento, se tomó como determinante el material
13

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

predominante del piso. La categoría I que representa el 69.5% del total, agrupa a los hogares que
habitan viviendas que en su totalidad tienen piso de madera o baldosín y paredes de ladrillo. La
categoría II (26.1%) agrupa a hogares que habitan viviendas que en su gran mayoría tienen piso de
cemento, y en una pequeña proporción de madera o baldosín; en tanto que las paredes en su
mayoría son también de ladrillo y el resto de adobe o bahareque revocado. Por último la categoría
III (4.2%) agrupa a las viviendas que en su gran mayoría tienen piso de tablón o tierra, y paredes
que en mas de un 50% son de bahareque sin revestir, guadua o cemento (cuadro 3).
Como se observa en el cuadro 1 del Anexo estadístico, la situación es muy diferente en el
sector rural. Siguiendo la misma categorización que la utilizada para el sector urbano, en el rural las
proporciones para las categorías I, II y III son de 17.4%, 50.7% y 31.9% respectivamente. Para el
país como un todo entonces, los porcentajes están comprendidos entre uno y otro extremo. Sin
embargo, es probable que la distribución total se asemeje más a la rural, puesto que resulta difícil
imaginar que cerca de un 70% de los hogares urbanos habiten en viviendas sólidas y de buena
calidad.

14

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

II. Estimaciones de déficit
de vivienda

A continuación se presentan estimaciones del déficit
habitacional en Colombia, tomando en cuenta tanto sus aspectos
cuantitativos como aquellos de carácter cualitativo. Una vez realizadas
estas estimaciones independientes, se ha procedido a calcular el aporte
de cada componente (cualitativo y cuantitativo) al déficit total,
evitando las duplicaciones que se presentan en aquellos casos en que
una determinada vivienda exhibe carencias en ambos sentidos.
Gráfico 1

DISTRIBUCIÓN DEL TOTAL DE HOGARES URBANOS
SEGÚN SITUACIÓN DEFICITARIA

10.1%
25.5%
64.4%
Sin déficit

Déficit cuantitativo

Déficit cualitativo

15

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

A.

Déficit cuantitativo

De acuerdo con la definición tradicional de déficit cuantitativo (comparación entre el número
de hogares y el número de viviendas establecidas) éste sería de un 22.3%9 y correspondería a
aquellos hogares de los sectores urbanos que comparten la vivienda con dos o más hogares. Llama
la atención que un 64% de éste déficit este concentrado en hogares que habitan en viviendas de
categoría I y sólo un 4.9% en viviendas de categoría III10. Lo anterior estaría señalando que hay una
proporción muy elevada de hogares que si bien habitan viviendas de buena calidad de construcción,
no viven en condiciones óptimas, al verse obligados a compartir esta vivienda con otros hogares11.
Sin embargo, también podría estar señalando que un alto porcentaje de viviendas de categoría I
presenta deficiencias en cuanto al estado de conservación de los materiales12 (cuadro 4).
Cuadro 4

COLOMBIA 1994: CATEGORIZACIÓN Y NÚMERO DE HOGARES POR VIVIENDA
(Porcentaje del total de hogares)

Sector urbano

Total hogares
Categoría I
Categoría II
Categoría III
No informa

Total
100
100
100
100
100

1 Hogar
77,4
79,5
73,3
73,7
0

Viviendas con
2 ó más hogares
22,3
20,5
26,7
26,3
0

Total hogares
Categoría I
Categoría II
Categoría III
No informa

Total
100
69,5
26,1
4,2
0,3

1 Hogar
100
71,3
24,7
4,0
0

Viviendas con
2 ó más hogares
100
63,9
31,2
4,9
0

No informa
0,3
0
0
0
100

No informa
100
0
0
0
100

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

Sin desmerecer la estimación clásica, este estudio incorpora una definición adicional.
Independientemente del material preponderante de las paredes, se considera que cualquier vivienda
cuyo piso es de tablón o tierra, no ofrece las condiciones mínimas de habitabilidad para las
personas que lo ocupan. Las viviendas que pertenecen a la categoría III en su mayoría (86%) tienen
piso de tierra. Esto adiciona un 4.2% a la estimación anterior. En consecuencia, únicamente por
este último concepto, en Colombia habría existido un déficit cuantitativo de viviendas urbanas de
mas de 200.000 unidades en 1994 (cuadro 3).

9

10

11

12

16

De acuerdo con datos censales, en 1995 el déficit cuantitativo de viviendas en Colombia estaba comprendido entre un 16.6% y un
20,6%. CEPAL, 1996 “La producción de vivienda en América Latina y el Caribe”.
En el sector rural en cambio, sólo un 8.2% del total de hogares comparte su vivienda, y de éstos cerca de un 78% corresponde a
viviendas de categoría II o III (Anexo estadístico, cuadro 2).
Nótese que un 79% de las viviendas de categoría I cuenta con tres o más cuartos, es decir, son viviendas bastante amplias (cuadro
2).
Lo cuál es altamente probable, considerando la elevada proporción de viviendas en la categoría I, en especial en comparación a los
otros estudios realizados para la región. Véase CEPAL, Serie Financiamiento del desarrollo No 76 y 79.

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

De este modo, tomando ambos indicadores, en los sectores urbanos de Colombia existiría
un déficit cuantitativo de viviendas cercano al 27%13. Empleando el criterio más tradicional, en
1994 habría existido un déficit habitacional equivalente a 1 millón de viviendas. En cambio, en una
noción más amplia este déficit alcanzaba a 1,2 millones de viviendas en dicho año.
Si bien para el sector rural el déficit total (empleando ambos conceptos) es muy similar, la
composición es exactamente inversa. Sólo un 8.2% del total de hogares comparten su vivienda con
otros (y más de la mitad de éstos ocupan viviendas de categoría II). En tanto que las viviendas de
categoría III son un 31.9% del total. El déficit cuantitativo total para el sector rural colombiano
estaría comprendido entre un 8.2% y un 31.9% (Anexo estadístico, cuadros 1 y 2).

B.

Déficit cualitativo

La definición clásica de déficit cualitativo engloba a aquellas viviendas que son de calidad
insatisfactoria en relación con ciertos criterios básicos. Tres variables se toman habitualmente en
cuenta para caracterizar éste déficit: la disponibilidad de servicios públicos, el estado material de la
construcción y el hacinamiento. Las tres variables por sí solas o en conjunto son determinantes
claves de la calidad de vida de las personas y cuando presentan insuficiencias convierten a quienes
habitan este tipo de viviendas en demandantes potenciales de vivienda.
Lamentablemente no es posible en este estudio realizar una estimación de la cantidad de
viviendas cuyo estado de conservación no es el óptimo. En cambio sí se dispone información
respecto de la disponibilidad de baño y cocina. Por lo tanto, en este estudio se considera que es
condición suficiente para la existencia de un déficit cualitativo la deficiencia en alguna de las
variables señaladas. A modo de ejemplo, se supondrá que presenta déficit cualitativo toda vivienda
que no dispone de baño y cocina, aún cuando disponga de los otros servicios y no existan
problemas de hacinamiento.

Estimación de insuficiencia de servicios
Tal como se explicó en la introducción, se denominará ALEX a un indicador de la
disponibilidad conjunta de servicios públicos (agua, luz y alcantarillado). En este caso se considera
que la vivienda dispone de agua siempre que ésta provenga de una red pública o por tubería. La
disponibilidad de luz esta asociada a la conexión con energía eléctrica pública. La disponibilidad
de alcantarillado se define como la disponibilidad de sanitario conectado a alcantarillado o a pozo
séptico.
Siguiendo estas definiciones, un 96.4% del total de hogares cuenta con ALEX, en el
entendido que cuentan con los tres servicios básicos (de acuerdo con la definición anterior) en
forma simultánea. Del total de hogares, un 98% dispone de agua, un 99.5% cuenta con luz y un
97.4% cuenta con servicios higiénicos (aunque sólo un 94% este está conectado al sistema de
alcantarillado) (cuadro 5).

13

Nótese que un 1.1% del total de hogares urbanos comparten con dos o mas familias viviendas que tienen piso de tierra o tablón. Es
decir, hay un 1.1% de hogares que están incluidos en ambas definiciones (Anexo estadístico, cuadro 3).

17

(Porcentajes respecto del total en cada categoría)

Sector urbano
Total
Total
Categoría I
Categoría II
Categoría III
No informa

100.0
100.0
100.0
100.0
100.0

SI
ALEX
96.4
99.2
93.2
78.2
0.0

NO
ALEX
3.3
0.8
6.8
21.8
0.0

N.I.
0.3
0.0
0.0
0.0
100.0

SI AGUA
Total
98.1
99.5
97.0
89.6
0.0

Red
96.7
99.0
93.6
83.6
0.0

a/

Tubería
1.5
0.5
3.4
6.0
0.0

SI EXC
b/

Total
97.4
99.5
95.3
81.2
0.0

Con alc.
94.0
98.5
87.4
67.4
0.0

c/

d/

SI
Con pozo
3.3
1.0
7.9
13.8
0.0

e/

Luz
99.5
100.0
99.6
97.0
0.0

NO
Agua
1.6
0.5
3.0
10.4
0.0

NO
f/

Exc
2.3
0.5
4.7
18.8
0.0

NO
Luz
0.2
0.0
0.4
3.0
0.0

(Porcentajes según disponibilidad de servicios)

Total
Total
100.0
Categoría I
69.5
Categoría II
26.1
Categoría III
4.2
No informa
0.3

SI
ALEX
100.0
71.4
25.2
3.4
0.0

NO
ALEX
100.0
17.8
54.4
27.8
0.0

N.I.
100.0
0.0
0.0
0.0
100.0

SI AGUA
Total
100.0
70.4
25.8
3.8
0.0

a/

Red
100.0
71.2
25.2
3.6
0.0

Tubería
100
21.9
61.1
17.0
0.0

SI EXC
b/

Total
100
71,0
25,5
3,5
0

Con alc.
100
72,8
24,2
3,0
0

d/

c/

SI
Con pozo
100
21.2
61.6
17.2
0.0

e/

Luz
100
69.8
26.1
4.1
0.0

NO
Agua
100
22.2
50.1
27.7
0.0

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
N.I.: No informa
a/
d/
Agua de red pública
Sanitario conectado a alcantarillado
b/
e/
Agua proveniente de tubería
Sanitario conectado a pozo séptico
c/
f/
Disponibilidad de sanitarios
Agua proveniente de carrotanque, pozo, aljibe o alguna fuente natural (río, manantial o agua lluvia)

NO
f/

Exc
100
14.0
52.7
33.4
0.0

NO
Luz
100
11.1
38.9
50.0
0.0

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

18

Cuadro 5

COLOMBIA 1994: HOGARES CON Y SIN SERVICIOS PÚBLICOS Y CATEGORIZACIÓN DE VIVIENDAS

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

Lo anterior implica que un 3.3% del total de hogares no cuentan con ALEX, en el entendido
que no cuenta simultáneamente con los tres servicios básicos. De estos más de un 82% habitan en
viviendas de categoría II y III, y sólo cerca de un 18% ocupan viviendas de categoría I (cuadro 5).
Del total de hogares, 1.6% no disponen de agua. Es decir, el agua que utilizan proviene de
fuentes distintas a una red pública o tubería, tales como: carrotanque, pozo o aljibe, pila pública o
alguna fuente natural tal como río, manantial o agua lluvia. Un 0.2% del total de hogares carecen
de luz eléctrica y un 2.3% no cuentan con sanitario. Es decir, de todos los servicios públicos la
conexión con energía eléctrica es la menos deficitaria y la instalación de alcantarillado es la que
presenta un déficit mayor. Es importante señalar que en relación con el resto de los países de la
región, Colombia figuraba como el país menos deficitario en términos de disponibilidad de
servicios14.
Excluyendo los hogares urbanos que presentan algún déficit cuantitativo15, para evitar
duplicaciones, en 1994 un 1.7% de los hogares urbanos en Colombia habitan viviendas que son de
calidad insatisfactoria en el sentido que no cuentan con servicios básicos como agua, luz y
alcantarillado en forma simultánea16. Esta es entonces una estimación del primer componente del
déficit cualitativo.
Para el sector rural estas cifras son completamente diferentes. Así, del total de hogares
rurales, un 45% no cuenta con ALEX. De éstos cerca de un 52% ocupan viviendas de categoría III
y un 43% viviendas de categoría II. Además, del total de hogares, un 14.6% no cuenta con luz, un
22.3% utilizan agua que proviene de fuentes distintas a una red pública o tubería, y un 36% no
cuenta con sanitario (Anexo estadístico, cuadro 4).
Además de la disponibilidad de servicios públicos básicos, la encuesta de hogares de
Colombia contiene información respecto de la disponibilidad de baño y cocina17 dentro de la
vivienda. Un 90.6% del total de hogares urbanos ocupa viviendas que disponen de ambos servicios
en forma simultánea; 6.8% disponen únicamente de servicio higiénico y 1.2% únicamente de
cocina y 1.1% no cuentan con ninguno de los dos servicios. La categoría III es la más deficitaria
(38.7% de las viviendas de esta categoría no disponen en forma simultáneamente de baño y cocina)
y la I es la menos deficitaria (sólo un 4.6% de las viviendas de esa categoría no disponen de estos
servicios) (cuadro 6).
Excluyendo a los hogares con déficit cuantitativo, una estimación del segundo componente
del déficit cualitativo arroja un 5.0% 18.

Estimación del grado de hacinamiento
El hacinamiento se define relacionando dos variables: el número de habitaciones (cuartos o
dormitorios) y el número de personas que las ocupan. En este estudio se considera que viven en
condiciones de hacinamiento los hogares donde hay más de dos personas por cuarto. Un 14.8% del
total de hogares urbanos viven en estas condiciones. Tomando las categorías individualmente,
cerca de un 40% de los hogares que habita viviendas de categoría III, un 26% de los que habitan
viviendas de categoría II y 9% de los que habitan viviendas de categoría I, viven en condiciones de
hacinamiento. Nótese que del total de hogares con problemas de hacinamiento sólo un 11% ocupa
viviendas de categoría III (cuadro 7).

14
15
16
17
18

CEPAL, 1998, Anuario estadístico.
Es decir los que comparten una vivienda u ocupan viviendas de categoría III (Anexo estadístico, cuadro I)
Esto corresponde a un 0.3% de viviendas de categoría I; y 1.4% de viviendas de categoría II. (Anexo estadístico, Cuadro 3).
En el entendido que existe un cuarto dedicado sólo para cocinar.
Esto corresponde a: 2% de categoría I y 3% de categoría II (Anexo estadístico, cuadro 3).

19

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

Cuadro 6

COLOMBIA 1994: DISPONIBILIDAD DE BAÑO Y COCINA
Sector urbano
Total

Total hogares
Categoría I
Categoría II
Categoría III
No informa

100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
Total

Total hogares
Categoría I
Categoría II
Categoría III
No informa

100.0
69.5
26.1
4.2
0.3

Tiene
baño y
cocina
90.6
95.4
83.6
61.3
0.0

Sólo
baño

Tiene
baño y
cocina
100.0
73.1
24.1
2.8
0.0

Sólo
baño

6.8
4.1
11.7
20.0
0.0

100.0
42.6
45.2
12.3
0.0

Sólo
cocina
1.2
0.3
2.8
6.0
0.0
Sólo
cocina
100.0
19.2
60.0
20.9
0.0

No tiene
baño ni
cocina
1.1
0.1
2.0
12.8
0.0
No tiene
baño ni
cocina
100
8.5
45.0
46.5
0.0

n.i.

0,3
0.0
0.0
0.0
100.0
n.i.

0,3
0.0
0.0
0.0
100.0

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
n.i.: No informa.

Cuadro 7

COLOMBIA 1994: DÉFICIT POR HACINAMIENTO
Sector urbano
Número de personas por cuarto
Total hogares
Categoría I
Categoría II
Categoría III
No informa

Total
100
100
100
100
100

Menos de 1
48,1
56,0
30,9
26,9
0

De 1 a 2
36,9
35,0
43,0
33,2
0

Más de 2
14,8
9,1
26,1
39,9
0

n.i.
0,3
0
0
0
100

Número de personas por cuarto
Total hogares
Categoría I
Categoría II
Categoría III
No informa

Total
100
69,5
26,1
4,2
0,3

Menos de 1
100
80,9
16,8
2,3
0

De 1 a 2
100
65,9
30,4
3,7
0

Más de 2
100
42,7
46,1
11,3
0

n.i.
100
0
0
0
100

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
n.i.: No informa.

La tercera medición cualitativa señala que, excluidos los hogares que adolecen de déficit
cuantitativo, en un 6.4%19 de los hogares sus ocupantes viven en condiciones de hacinamiento
(Anexo estadístico, cuadro 5).

19

20

Esto es: 2.4% de categoría I y 4% de categoría II (Anexo estadístico, cuadro 3).

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

En el sector rural estas proporciones son considerablemente superiores. Así en más de un
cuarto del total de hogares hay dos o más personas por cuarto, y un 93% de ellos ocupan viviendas
de categorías II y III (Anexo estadístico, cuadro 5).

Estimación de insuficiencia de calidad
En general se considera que las viviendas de categoría I no pueden ser calificadas como
deficitarias en cuanto a la calidad de su construcción dado que el material preponderante ocupado
en la construcción de techos, muros y pisos es el más sólido20. Las viviendas de la categoría III, son
aquellas cuyos materiales de techos, muros o pisos son de una calidad tan precaria que pasan a
formar parte del déficit cuantitativo. Por lo tanto, la categoría II, que agrupa viviendas que no se
encuentran en ninguno de los dos extremos, en la que ninguna de las viviendas ocupa materiales de
la calidad más baja, y en la que hay combinaciones de materiales buenos e intermedios entre pisos,
techos y muros, correspondería a viviendas que podrían adolecer de déficit por insuficiencia de
calidad21.
Sin embargo, en el caso de Colombia la situación es un tanto más complicada. La encuesta
de hogares no entrega información relativa al material predominante de los techos, además,
considerando la elevada proporción de viviendas con muros de ladrillo, sólo se puede arribar a
algunas conclusiones en base a información referida al material de los pisos y no es posible
referirse a una calidad intermedia global. Así por ejemplo, de la totalidad de las viviendas de la
categoría II, un 85% tiene muros de calidad superior (ladrillo) y sólo un 15% tienen muros de
calidad intermedia (adobe o bahareque revocado). De igual forma, de la totalidad de las viviendas
de esta categoría, cerca de un 90% tienen pisos de calidad intermedia (cemento), pero más de un
10% tiene pisos de calidad superior (madera pulida o baldosín).
En adición a lo anterior, tampoco se cuenta con información relativa al estado de
conservación de la construcción, en el sentido de señalar si la vivienda es o no precaria y si
requiere o no de algún tipo de reparación. Además cierta proporción de las viviendas de categoría I
adolece de otros problemas deficitarios tales como hacinamiento, falta de servicios públicos, o falta
de baño y cocina. Por esta razón, es probable que además de las viviendas de categoría II, cierta
proporción de viviendas calificadas como pertenecientes a la categoría I, adolezcan de serios
problemas de calidad en cuanto a los materiales y/o el estado de conservación de la construcción.
Lo anterior señala la dificultad de estimar en términos numéricos el déficit cualitativo basado
en el material predominante de los pisos y muros. Sólo es posible concluir que cierta proporción de
las viviendas de categoría II adolece de problemas de calidad, en el sentido que los materiales
preponderantes ocupados en la construcción de suelos o muros no son los óptimos.
Contrastando la información correspondiente a zonas urbanas con la del sector rural, sólo un
17.4% de los hogares habita en viviendas de categoría I, en tanto que cerca de un 51% y 32%
habita en viviendas de categorías II y III respectivamente. En otras palabras, sólo un 17.4% de los
hogares habitaría viviendas no deficitarias en cuanto a la calidad de su construcción22, en tanto que
una elevada proporción del 51%23 de las viviendas categoría II presentarían problemas relacionados
con la calidad de su construcción (cuadro 3 y Anexo estadístico, cuadro 1).

20

21
22
23

En estricto rigor, aún disponiendo de los mejores materiales de construcción, es posible que el piso, muros o suelo de estas viviendas
se encuentren en un estado tal de deterioro que se traduzca en una muy mala calidad de las viviendas. Sin embargo, cuando no se
dispone de información al respecto, no es posible una definición más exacta en cuanto a calidad.
Serie Financiamiento del desarrollo No 76 y 79, CEPAL 1999.
En el sector urbano este total es de 69.5%
Comparado con un 26% de las viviendas urbanas.

21

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

Estimación de déficit cualitativo total
Excluyendo los hogares que entran en la definición de déficit cuantitativo, las anteriores
estimaciones del déficit cualitativo señalan que de los hogares urbanos en Colombia que habita
viviendas que exhiben serios problemas de calidad, un 3.3% lo hace en viviendas que no cuentan
con ALEX, en el entendido que no cuenta simultáneamente con los tres servicios básicos, un 9.1%
en viviendas que no disponen de servicios tales como baño y/o cocina dentro de la vivienda, y un
14.8% vive en condiciones de hacinamiento. Esto sin considerar que existe otro porcentaje de
hogares que habita viviendas cuyos elementos no cumplen con los requisitos mínimos de calidad ya
sea porque los materiales de construcción utilizados no son los indicados para una buena aislación,
o porque ya se encuentran muy deteriorados24.
La acumulación de déficit cualitativos permite calificarlos en términos de “grados”, en el
supuesto que los hogares que habitan viviendas que adolecen de dos o tres déficit cualitativos
enfrentan un problema más serio que las que ocupan viviendas que presentan sólo uno de estos.
Así, excluyendo los hogares que exhiben algún déficit cuantitativo, del total de estos que
habita viviendas que carecen de ALEX (3.3%) un 0.3%25 presentan déficit cualitativo únicamente
por esta razón. De igual forma, del total de hogares que habita viviendas que no disponen de baño
y/o cocina (9.1%), un 2.6%26 sólo presenta este déficit cualitativo. Finalmente del total de hogares
que vive en condiciones de hacinamiento (14.8%), un 4.8%27 presenta únicamente este problema.
En consecuencia, un 7.7% del total de hogares presenta alguno (y sólo uno) de los déficit
cualitativos de vivienda que se han considerado en este estudio (cuadro 8).
En contraposición a lo anterior, un 0.5% del total de hogares habitan viviendas que presentan
los tres déficit cualitativos en forma simultánea (no cuentan con ALEX, no disponen de baño y/o
cocina, y sus moradores viven en condiciones de hacinamiento). Entre estos extremos está un 1.9%
que corresponde a la proporción de hogares que habita viviendas que presentan dos déficit
cualitativos en forma simultánea28(cuadro 8).
Por lo tanto, de acuerdo con la información utilizada en este estudio, y sin considerar el
déficit en cuanto a calidad de la construcción29, en las zonas urbanas un total de 10.1% de los
hogares ocupan viviendas que presentan uno o más déficit cualitativos. Un 7.7% habitarían
viviendas con un sólo déficit; 1.9% viviendas con dos déficit simultáneos; y 0.5% viviendas con
tres déficit cualitativos. En las zonas rurales, como se vio anteriormente, estas cifras con
considerablemente mayores, por lo tanto también los déficit totales son superiores30.

24

25

26

27

28

29

30

22

Excluyendo el tema de los materiales de construcción, el déficit cualitativo total no sería de 27.2% que correspondería a la suma de
los tres déficit. Esto supondría la ausencia total de sobreposición o solapamiento entre los tres indicadores de déficit. A modo de
ejemplo, esto implicaría que ninguna de las viviendas que carecen de ALEX presenta además problemas de hacinamiento o de falta
de baño y cocina.
Este porcentaje corresponde a hogares que habitan viviendas que están en las categorías I (0.1%) y II (0.2%); que disponen de baño
y cocina; que no presentan problemas de hacinamiento; y que no cuentan con ALEX (Anexo Estadístico, cuadro 3).
Esto es viviendas de categoría I (1.5%) y de categoría II (2.1%) que disponen de ALEX, no presentan problemas de hacinamiento,
pero no disponen de baño y/o cocina (Anexo estadístico, cuadro 3).
Esto es: viviendas de categoría I (2.2) y de categoría II (2.6) que disponen de ALEX y de baño y cocina, pero presentan problemas
de hacinamiento (Anexo estadístico, cuadro 3).
Aquí se incluyen las viviendas que no disponen de ALEX ni de baño y cocina (0.8%); los que no disponen de ALEX y además viven
en condiciones de hacinamiento (0.1%); y finalmente los que no disponen de baño y cocina y además viven en condiciones de
hacinamiento (1%) (cuadro 8).
Estimaciones muestran que al menos un 3% de las viviendas tendrían problemas en su estructura. Véase Serie Financiamiento del
desarrollo No 61, junio 1997.
El déficit cualitativo total (urbano y rural) sería cercano al 26%. Véase Serie Financiamiento del desarrollo No 61, junio 1997.

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

Cuadro 8

COLOMBIA 1994: DISTRIBUCIÓN DE HOGARES, SEGÚN DIFERENTES
TIPOS DE DÉFICIT, SECTOR URBANO
Déficit de vivienda

Número de hogares

Porcentaje

Total hogares

4603855

100.0

Sin déficit

2955379

64.2

Déficit cualitativos

465842

10.1

Sólo 1 déficit

353273

7.7

10606

0.3

2. sólo no baño y cocina

118881

2.6

3. sólo hacinamiento

223786

4.8

1. sólo no alex

Dos déficit

90074

2.0

4. no alex y no baño y cocina

39544

0.9

5. no alex y hacinamiento

3247

0.1

6. no baño y cocina y hacinamiento

47283

1.0

Tres déficit

22495

0.5

7. no alex, no baño y cocina y
hacinamiento

22495

0.5

1169216

25.4

13418

0.3

Déficit cuantitativo total
No informa

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

Gráfico 2

DISTRIBUCIÓN DE LOS HOGARES URBANOS DEFICITARIOS
SEGÚN DÉFICIT CUALITATIVO

76%

19%

5%
Un déficit

Dos déficits

Tres déficits

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

23

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

III. Características socioeconómicas
de los hogares y déficit de
vivienda

Una vez cuantificados los déficit habitacionales, es importante
identificar en que grupo de hogares se concentran mayormente, con el
objeto de poder orientar hacia estos sectores las políticas de vivienda.
En lo que sigue en primer lugar se tratará de encontrar la asociación
existente entre déficit de vivienda y pobreza y, dado que la encuesta de
hogares también contiene cierta información relativa principalmente a
los jefes de hogar, se intenta determinar la posible relación entre esas
características socioeconómicas y los déficit habitacionales.

A.

Pobreza y déficit

Los hogares de la muestra se han dividido en tres categorías: no
pobres, pobres no indigentes e indigentes, de acuerdo con la
clasificación utilizada por CEPAL31 32.
De acuerdo con las definiciones anteriores, en 1994 un 59.4%
de los hogares calificaba como “no pobre”, un 24.4% como “pobres no
indigentes” y un 16.2% como “indigentes” en 1992 (cuadro 9).
31

32

La línea de indigencia se ha definido en base al costo de una canasta de alimentos cuya composición cubre las necesidades
nutricionales mínimas por persona, y considera los hábitos de consumo predominantes, la disponibilidad efectiva de alimentos y los
precios de los mismos para cada país. Para estimar la línea de pobreza, al valor de esa canasta se adiciona una estimación de los
recursos requeridos por los hogares para satisfacer el conjunto de otras necesidades básicas no alimentarias. Para el caso de Bolivia
se consideró únicamente la zona urbana.
Magnitud de la pobreza en América Latina en los años ochenta, en Estudios e informes de la CEPAL 81, Santiago de Chile 1991.

25

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

El gráfico a continuación muestra la distribución de la totalidad de los hogares urbanos en
Colombia en relación a la línea de pobreza. Para 1994, según estimaciones de CEPAL (1998), un
34% de los hogares de las regiones urbanas de América Latina se hallaba en situación de pobreza.
La correspondiente cifra para los hogares en situación de indigencia es de 12%33. En comparación
con el resto de la región, entonces, en Colombia los hogares pobres eran un 30% menos que el
promedio de la región, pero los hogares indigentes eran un 35% más 34.
Gráfico 3

COLOMBIA: DISTRIBUCIÓN DE LOS HOGARES URBANOS
EN RELACIÓN A LA LÍNEA DE POBREZA, 1994

59,4%

24,4%
16,2%
Indigentes

Pobres no indigentes

No pobres

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

En comparación con el ingreso total promedio, los no pobres perciben un 48% por encima de
la media, en tanto que los “pobres no indigentes” y los “indigentes” perciben un 62% y un 84%
menos que el ingreso total promedio, respectivamente (cuadro 9). Estas relaciones quedan más
claras en el gráfico siguiente.
El déficit cuantitativo basado en el número de hogares por vivienda, muestra que cerca de un
30% de los hogares “indigentes” y “pobres no indigentes” comparten su vivienda con otros
hogares, en contraposición a casi 18% de los hogares “no pobres”, es decir, la incidencia del déficit
es mucho menor en los hogares no pobres (cuadro 10).
Considerando el régimen de ocupación (tenencia) de la vivienda, se aprecian importantes
contrastes entre aquellos hogares en situación de pobreza vis a vis el resto. En efecto, como se
desprende del cuadro 10, un 62% de las viviendas propias ya pagadas y más de un 70% de las
viviendas que se están pagando, son ocupadas por los hogares no pobres, en comparación por
ejemplo con un 56% de las viviendas en arriendo. De otro lado, los hogares “indigentes” y “pobres
no indigentes” ocupan cerca del 60% de las viviendas en usufructo35 y más del 40% de las
viviendas en arriendo (cuadro 10).

33
34
35

26

Para 1990 las cifras son de 36% para la línea de pobreza y de 13% para la línea de indigencia.
CEPAL, 1998, Panorama social de América Latina, edición 1997.
Además del 78% de las viviendas tomadas como invasión.

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

Gráfico 4

COLOMBIA 1994: POBREZA E INDICE RELATIVO DEL INGRESO
DISPONIBLE PROMEDIO PARA HOGARES URBANOS
(Promedio total = 100)

160
140
120
100
80
60
40
20
0

148

38
16

Indigentes Pobres no No pobres
indigentes

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

En consecuencia cerca de la mitad de los hogares “indigentes” o “pobres no indigentes” no
son propietarios de las viviendas que habitan, lo cuál es sugerente en relación a la magnitud del
déficit cuantitativo en este grupo poblacional36. Ahora bien, dentro de este grupo es particularmente
relevante el aproximadamente 38% de hogares que arriendan las viviendas que ocupan, ya que esto
sería indicativo de cierta capacidad de pago de estas familias, que podría canalizarse ya sea hacia
ahorro previo o al pago de dividendos para la adquisición de una vivienda.

36

Esto se refuerza con la información del cuadro 10. Obsérvese que más de la mitad (53%) de los hogares que comparten su vivienda
son “indigentes” o “pobres no indigentes”.

27

Distribución de hogares
Total
Total
Categoría I
Categoría II
Categoría III
No informa

Indigentes

100
100
100
100
100

16.2
10.6
27.9
36.4
13.8

Total
Pobres no
indigentes
24.4
20.7
33.1
31.6
29.3

No pobres

Total

59.4
68.7
39.0
32.0
56.9

75.8
75.3
77.2
74.6
69.9

Hombres
Indigentes
Pobres no
indigentes
12.3
18.6
7.9
15.7
21.7
25.5
26.4
23.0
7.5
26.3

No pobres

Total

44.9
51.7
30.0
25.2
36.1

24.2
24.7
22.8
25.4
30.1

Mujeres
Indigentes
Pobres no
indigentes
3.9
5.8
2.7
5.0
6.2
7.6
10.0
8.6
6.3
3.0

No pobres
14.5
17.0
9.0
6.8
20.8

Indice relativo del ingreso disponible promedio del hogar
(Promedio total = 100)

Total
Total Indigentes Pobres no
indigentes
Total
Categoría I
Categoría II
Categoría III

100
120
55
48

16
16
16
17

38
38
38
36

No pobres

Total

148
161
98
96

106
128
58
53

Hombres
Indigentes
Pobres no
indigentes
17
17
17
17

39
39
38
38

No pobres

Total

159
172
104
104

81
95
46
35

Mujeres
Indigentes Pobres no No pobres
indigentes
13
12
15
16

35
35
35
32

117
126
77
67

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

Un perfil del déficit de viviendaa en Colombia, 1994

28

Cuadro 9

COLOMBIA 1994: DISTRIBUCIÓN DE HOGARES E INGRESO TOTAL DISPONIBLE PROMEDIO DEL HOGAR
SEGÚN CATEGORIZACIÓN DE LA VIVIENDA, POBREZA Y GÉNERO DEL JEFE DEL HOGAR, SECTOR URBANO

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

Cuadro 10

COLOMBIA 1994: CARACTERÍSTICAS DE LOS HOGARES SEGÚN NIVEL DE POBREZA
Sector urbano
Total
Total hogares
I. Tenenecia
Propia pagada
Propia pagando
En arriendo
Usufructo
Invasor
II. Tipo de vivienda
Casa independiente
Departamento
Cuarto e inquilinato
a/
Otros
III. Categorización
Categoría I
Categoría II
Categoría III
No informa
IV. Servicios públicos
Disponen de Alex
No disponen de Alex
V. Servicio sanitario
Uso exclusivo
Sanitario compartido
Letrina/no tiene
VI. Baño y cocina
Disponen de ambos
Sin baño y/o cocina
VII. Hacinamiento
Hasta 2 personas p/cuarto
2 ó más personas p/cuarto
No informa
VIII. Hogares por vivienda
1 hogar
2 ó más hogares
No informa

100

Indigentes
16.2

Pobres
24.4

No pobres
59.4

Total
100

Indigentes
100

Pobres
100

No pobres
100

100
100
100
100
100

15.1
10.2
17.4
30.0
36.8

23.0
19.4
26.6
29.3
41.3

61.9
70.4
56.0
40.6
21.9

52.1
7.7
35.5
4.1
0.4

48.4
4.9
38.1
7.5
0.8

49.2
6.2
38.8
4.9
0.6

54.2
9.2
33.4
2.8
0.1

100
100
100
100

17.4
12.3
22.5
30.6

26.3
18.5
33.7
34.5

56.4
69.2
43.8
34.9

67.7
28.1
3.1
0.7

72.6
21.4
4.4
1.3

73.0
21.3
4.3
1.0

64.3
32.7
2.3
0.4

100
100
100

10.6
27.9
36.4

20.7
33.1
31.6

68.7
39.0
32.0

69.5
26.1
4.2
0.3

45.5
45.0
9.3
0.2

58.9
35.4
5.4
0.3

80.4
17.1
2.2
0.3

100
100

15.2
45.7

24.1
31.8

60.7
22.5

96.4
3.3

90.6
9.2

95.4
4.3

98.2
1.2

100
100
100

13.6
24.5
51.6

22.6
32.5
32.1

63.8
43.0
16.4

81.6
15.7
2.3

68.5
23.8
7.4

75.6
21.0
3.1

87.7
11.4
0.6

100
100

14.4
33.8

23.8
30.2

61.8
36.0

90.6
9.1

80.8
19.0

88.4
11.3

94.2
5.5

100
100

12.5
37.7

22.0
38.2

65.6
24.0

85.0
14.8
0.3

65.4
34.4
0.2

76.5
23.1
0.3

93.8
6.0
0.3

100
100
100

14.7
21.6
13.8

22.4
31.3
29.3

63.0
47.1
56.9

77.4
22.3
0.3

70.0
29.8
0.2

71.0
28.6
0.3

82.0
17.7
0.3

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
a/
Se refiere a desechos, edificaciones no destinadas a habitación, rancho, choza o cabaña.

Respecto del tipo de vivienda, tanto los hogares “no pobres” como los “pobres no
indigentes” e “indigentes” viven en su mayoría en casas independientes o departamentos, aunque
proporcionalmente es mayor la cantidad de los hogares “no pobres” que habita en apartamentos y
lo contrario ocurre con las casas independientes. De otro lado, si bien más de un 56% de los cuartos
e inquilinatos y cerca de un 65% de “otros” tipos de vivienda (tales como desechos, edificaciones
no destinadas a habitación, ranchos, chozas o cabañas), son ocupadas por hogares “indigentes” o
“pobres no indigentes”, estos dos tipos de vivienda representan apenas un 4% del total de viviendas
urbanas en Colombia (cuadro 10).
Cerca de un 30% de los hogares “indigentes” y “pobres no indigentes” comparten su
vivienda con otros, en comparación con un 18% de los hogares “no pobres”. Además, también es
superior la proporción de hogares “indigentes” y “pobres no indigentes” que ocupan viviendas de
categoría III. Así un 9.3% de los hogares “indigentes” y un 5.4% de los hogares “pobres no
indigentes” ocupan viviendas de categoría III, en comparación con un 2.2% de los hogares “no
pobres”.

29

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

Gráfico 5

COLOMBIA 1994: DISTRIBUCIÓN DE HOGARES URBANOS
SEGÚN TENENCIA DE LA VIVIENDA Y ESTRATOS SOCIOECONÓMICOS
80
70
60
50
40
30
20
10
0

Propia
pagada

Propia En arriendo Usufructuo
pagando
Indigentes

Pobres

Invasor

No pobres

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
Gráfico 6

COLOMBIA 1994: DISTRIBUCIÓN DE HOGARES URBANOS SEGÚN ESTRATO
SOCIOECONÓMICO, POR CATEGORÍA DE VIVIENDAS

70
60
50
40
30
20
10
0

Categoría I
Indigentes

Categoría II

Pobres no indigentes

Categoría III
No pobres

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

Por lo tanto, además del número de hogares que comparten una vivienda y del régimen de
tenencia de las viviendas, el indicador de déficit cuantitativo basado en viviendas con piso de

30

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

tablón o tierra y paredes de guadua o bahareque sin revocar, apunta a un déficit proporcionalmente
mucho mayor para los hogares “indigentes” y “pobres no indigentes”37.
Algo similar ocurre en relación los déficit cualitativos. Así, sólo poco más de un 1% de las
familias “no pobres” no cuentan con ALEX, en comparación con un 9.2% y un 4.3%
respectivamente de las familias “indigentes” y “pobres no indigentes”. Nótese que como reflejo de
lo anterior, más de un 31% de los hogares “indigentes” y un 24% de los hogares “pobres no
indigentes” comparten el servicio sanitario con otros o bien habitan en viviendas que no cuentan
con servicio sanitario, en comparación con un 12% de los hogares “no pobres”.
También es notoriamente mayor la falta de baño y cocina para los hogares “indigentes”
(19%) y “pobres no indigentes” (11.3%), en comparación con los hogares “no pobres” (5.5%). A su
vez, en más de un 34% de los hogares “indigentes” y en un 23% de los hogares “pobres no
indigentes” los cuartos son compartidos por dos o más personas, en comparados con un 6% de los
hogares “no pobres”. Finalmente, como se observa en el gráfico anterior, cerca de un 45% de los
hogares “indigentes” y más de un 35% de los hogares “pobres no indigentes” ocupan viviendas de
categoría II, gran parte de las cuáles adolecen de deficiencias de calidad por los materiales
ocupados en el piso o muros A su vez, cerca de un 70% de las viviendas de categoría I son
ocupadas por hogares “no pobres” (cuadro 10).
Proporcionalmente entonces, tanto el déficit cualitativo como el cuantitativo son mucho
mayores para los hogares “indigentes” y “pobres no indigentes”38. Así, como se observa en el
gráfico a continuación, más de un 20% de los hogares “indigentes” y un poco más de un 14% de los
hogares “pobres no indigentes” presentan algún déficit de calidad, en tanto que un tercio o más de
éstos hogares tienen un déficit cuantitativo. En contraste, para los hogares “no pobres” estas
proporciones son de 5.6% y 19.4% respectivamente (cuadro 11).
Gráfico 7

COLOMBIA 1994: DISTRIBUCIÓN DE HOGARES URBANOS POR ESTRATO
SOCIOECONÓMICO SEGÚN TIPO DE DÉFICIT

80
60
40
20
0
Indigentes

Sin déficit

Pobres no
indigentes

No pobres

Déficits cualitativos

Déficit cuantitativo
Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de
hogares.
37
38

De hecho, un 68% de las viviendas de categoría III son habitadas por familias “indigentes” o “pobres no indigentes”.
También en términos absolutos el número de hogares “indigentes” o “pobres no indigentes” que presenta algún déficit de vivienda
es muy superior en relación con los hogares “no pobres”. Así por ejemplo, de los 193.000 hogares que habitan viviendas con pisos
de tablón o tierra, 131,500 son “indigentes” o “pobres no indigentes”. Algo parecido sucede con los déficit cualitativos, 118,000
hogares “indigentes” o “pobres no indigentes” (de un total de 152,000) no cuentan con ALEX; 268,079 (de un total de 419,005) no
tienen baño y cocina; y 517,000 viven en condiciones de hacinamiento (de un total de 681,000) (cuadro 10).

31

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

Cuadro 11

COLOMBIA 1994: DÉFICIT DE VIVIENDA Y POBREZA
Sector Urbano
Total hogares

Total hogares
Sin déficit
Déficit cualitativos
Déficit cuantitativos
No informa

Pobreza
Pobres

No pobres

Ingreso
a/
relativo

100
100
100
100
100

16.2
10.8
32.7
23.2
13.8

24.4
20.0
34.2
31.5
29.3

59.4
69.2
33.1
45.3
56.9

100
124
65
53
68

Total hogares

Total hogares
Sin déficit
Déficit cualitativos
Déficit cuantitativos
No informa

Indigentes

Indigentes

Pobreza
Pobres

No pobres

Ingreso
a/
relativo

100.0
64.2
10.1
25.4
0.3

100.0
42.9
20.4
36.4
0.2

100.0
52.7
14.2
32.8
0.3

100.0
74.7
5.6
19.4
0.3

100
124
65
53
68

Tamaño
del
hogar
4.2
4.2
5.7
3.8
4.4
Tamaño
del
hogar
4.2
4.2
5.7
3.8
4.4

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
a/
Es el ingreso total disponible per cápita del hogar.

Lo anterior señala la importancia de una política de vivienda que otorgue especial apoyo a
los grupos de menores ingresos. En especial si tomamos en consideración que el ingreso per capita
que perciben los hogares que tienen déficit cuantitativos es un 47% inferior al promedio, y el de los
que habitan viviendas que muestran algún déficit cualitativo un 35% inferior al promedio(cuadro
11). En consecuencia, será más difícil para estos hogares superar esta situación de carencia sobre la
base de sus propios medios. Las políticas de apoyo serán claves en lograrlo.

B.

Características del jefe del hogar y déficit

La encuesta de hogares contiene cierta información relativa al género, estructura de edad,
educación, condición de actividad y categoría ocupacional de los jefes de hogar. Algunas de estas
variables no muestran una asociación con el déficit habitacional, en tanto que otras muestran
algunas relaciones que permiten establecer una mejor visión del problema.

1.

Género

En cerca de un 76% de los hogares el jefe de hogar es hombre. Respecto de la edad, la
proporción de personas entre 25 y 54 años es mucho mayor entre jefes de hogar de sexo masculino
(73% para los hombres y 59.6% para las mujeres) en tanto que la proporción de personas en edad
de jubilación es mayor entre los jefes de hogar mujeres, así un 37% de los jefes mujeres tienen 55 o
mas años, en comparación a un 22% de los jefes hombres. Esto último se refleja en parte, en una
proporción muy superior de inactivos entre los jefes de sexo femenino (45% vrs 11%) y en una
mayor proporción de ocupados entre los jefes de hogar de sexo masculino. En cuanto a categoría
ocupacional, entre los jefes de hogar mujeres hay una menor proporción de patrones, trabajadores
por cuenta propia, y obreros y empleados y una mayor proporción de empleadas domésticas (Anexo
estadístico, Cuadro 6-A y 6-B)

32

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

Las diferencias en cuanto a género son bastante pronunciadas en lo que se refiere a
instrucción formal. Cerca de un 37% de los jefes de hogar de sexo masculino tienen 10 o más años
de instrucción formal, en comparación con un 27.6% de los jefes mujeres. Además, un 23% de los
jefes de sexo femenino tienen menos de 3 años de instrucción formal, en comparación con un 15%
de los jefes hombres (Anexo estadístico, cuadro 6-A).
Como reflejo tanto de las diferencias en cuanto a educación como en lo que se refiere a
categoría ocupacional y condición de actividad de los jefes de hogar, los ingresos totales del jefe
del hogar están un 6% por encima de la media cuando el jefe es de sexo masculino, y un 19% por
debajo de la media cuando el jefe del hogar es mujer (cuadro 9).
Sin embargo, tal como se observa en el cuadro 12, el género no marca diferencias de
importancia en cuanto a la magnitud de los déficit. El déficit cualitativo es levemente inferior en
los hogares con jefes mujer comparados con aquellos en que el jefe es hombre, en tanto que lo
contrario ocurre con el déficit cuantitativo. Lo anterior se refuerza observando la relación entre
género y categorías de vivienda; en efecto, en comparación con los hogares con jefes hombre, la
proporción de hogares con jefes mujer que habitan en viviendas de categoría II (que se asocian con
el déficit cualitativo) es un poco inferior, y lo contrario ocurre con las que habitan en viviendas de
categoría III (que se asocian con el déficit cuantitativo) (Anexo estadístico, cuadro 7).

2.

Estructura de edad

Colombia muestra una distribución de su población uniforme en términos de la estructura de
edad del jefe del hogar. Así, un poco más de la mitad de los jefes de hogar tiene 44 años o menos, y
el resto es mayor que 45 años (cuadro 12).
Cuadro 12

COLOMBIA 1994: DÉFICIT DE VIVIENDAS Y CARACTERÍSTICAS SOCIOECONÓMICAS
DEL JEFE DEL HOGAR
Sector Urbano

Total hogares
Sin déficit
Déficit cualitativos
Déficit cuantitativos
No informa

Total hogares
Sin déficit
Déficit cualitativos
Déficit cuantitativos
No informa

Género
Hombres
Mujeres

Total
100
100
100
100
100

75.8
75.5
79.2
75.1
69.9

Total
100
64,2
10,1
25,4
0,3

24.2
24.5
20.8
24.9
30.1

Género
Hombres
Mujeres
100.0
64.0
10.6
25.2
0.3

100.0
64.9
8.7
26.1
0.4

24

25-34

Edad
35-44

45-54

55+

4.5
2.5
4.5
9.4
7.5

22.8
18.8
24.4
32.2
16.4

26.6
27.6
28.2
23.4
32.8

20.3
22.4
21.0
14.9
17.2

25.8
28.7
21.9
20.2
26.0

25-34

Edad
35-44

24
100.0
36.1
10.3
53.1
0.5

100.0
53.0
10.9
35.9
0.2

100.0
66.6
10.7
22.3
0.4

45-54

55+

100.0
70.7
10.4
18.6
0.2

100.0
71.3
8.6
19.8
0.3

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

Esta estructura de edades, asociada a la distribución del ingreso total disponible del jefe de
acuerdo con su edad, reproduce la teoría del ciclo de vida. Los jefes de hogar con edades de entre
35 y 54 años, que es la edad más productiva, tienen el ingreso total del trabajo más alto: entre un
33

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

13% y 18% por encima de la media. Los jefes con edades entre 25 y 34 años o entre 55 y 64 años,
tienen un ingreso total del trabajo que es entre un 17% inferior y un 2% superior a la media,
respectivamente. En tanto que los jefes de hasta 24 años, y mayores de 65 años, etapas de la vida en
que más se desahorra, tienen un ingreso total entre un 43% y 13% inferior a la media. Este
comportamiento del ingreso en relación con la edad del jefe se mantiene independientemente del
género o de la situación de pobreza del jefe del hogar (Anexo estadístico, cuadro 8).
Gráfico 8

Ingreso disponible

EDAD E ÍNDICE RELATIVO DEL INGRESO DISPONIBLE DEL JEFE DEL HOGAR

140
120
100
80
60
40
20
0
14-24

25-34

35-44

45-54

55-64

65 ó más

Edad

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

De otro lado, la edad del jefe del hogar muestra una asociación directa con el
comportamiento de la propiedad de la vivienda. En efecto, a partir de las edades más productivas se
aprecia un paulatino incremento en la propiedad de la vivienda. Así sólo un 17.6% de los hogares
con jefes de hasta 24 años son propietarios de las viviendas que ocupan, y esta proporción va
aumentando conjuntamente con la edad del jefe del hogar hasta llegar a un 80% para los hogares
con jefes de 65 o más años. Consecuentemente, un 80% de los hogares con jefes de hasta 24 años y
un 66% de los con jefes entre 25 y 34 años, ocupan viviendas arrendadas o en calidad de usufructo.
De otro lado, del total de viviendas propias que se están pagando, un 40% corresponde a hogares
con jefes entre 35 y 44 años, y un 25% con hogares cuyos jefes tienen entre 45 y 54 años (Anexo
estadístico, cuadro 9).

34

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

Gráfico 9

Porcentaje

RÉGIMEN DE TENENCIA DE LA VIVIENDA SEGÚN EDAD DEL JEFE DEL HOGAR

90
80
70
60
50
40
30
20
10
0
14-24

25-34

35-44

45-54

55-64

65 ó más

Edad del jefe del hogar

Propia

Otros

Lo anterior también se relaciona con una mayor concentración del déficit cuantitativo entre
aquellos hogares en que el jefe tiene menos de 45 años. En efecto, las cifras indican que del total de
hogares que tienen un déficit cuantitativo de vivienda, cerca de un 65% tienen jefes de hogar de
hasta 44 años, (situación que no es tan acentuada entre los hogares que exhiben déficit cualitativo)
(cuadro 12)39.

3.

Educación del jefe de hogar

Un 17% del total de hogares tienen jefes de hogar que han recibido tres o menos años de
instrucción formal, un 48% han recibido entre 4 y 9 años, un 21% entre 10 y 12 años, y un 13%
más de 13 años (cuadro 13).
Los jefes de hogares que presentan, ya sea un déficit cualitativo o cuantitativo, exhiben en
promedio un menor nivel educacional en comparación a los de hogares sin déficit. Así, como se
aprecia en el cuadro 13, cerca de un 79% de los hogares con déficit cuantitativo y casi un 82% de
los con déficit cualitativo está encabezado por un jefe con menos de 9 años de educación, en
contraste con un 57% de hogares no deficitarios. A su vez, menos de un 3% de los hogares
encabezados por jefes con más de 13 años de educación presentan un déficit cualitativo, en
comparación con más de un 89% de hogares no deficitarios. En suma, los hogares en situación de
déficit no sólo presentan un menor stock de capital físico, sino que también una menor
acumulación de capital humano.

39

En términos absolutos, aproximadamente 980.000 hogares (que representan un 21% del total de la población) de los 1.630.000 que
presentan déficits cuantitativos o cualitativos, tienen jefes de 44 años o menos, en contraposición a 335.000 hogares (que
representan el 7% del total de la población) con jefes de 55 años o más años (cuadro 12 y Anexo estadístico, cuadro 9).

35

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

Cuadro 13

COLOMBIA 1994: DÉFICIT DE VIVIENDA Y CARACTERÍSTICAS SOCIOECONÓMICAS
DEL JEFE DEL HOGAR
Sector Urbano
Educación
Total
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0

17.0
13.3
27.9
22.1
14.2

Total

Total hogares
Sin déficit
Déficit cualitativos
Déficit cuantitativos
No informa

de 3

100.0

4a9

Condición de actividad

10 a 12

13 y más

n.i.

48.1
43.8
53.9
56.5
53.1

21.2
23.9
14.0
17.0
25.2

13.4
18.6
3.7
4.0
7.6

0.4
0.4
0.4
0.4
0.0

de 3

4a9

10 a 12

100.0
50.1
16.6
33.0
0.2

100.0
58.5
11.3
29.8
0.3

100.0
72.6
6.7
20.4
0.3

Ocupados

Educación
Total hogares
Sin déficit
Déficit cualitativos
Déficit cuantitativos
No informa

64.2
10.1
25.4
0.3

Desempleados Inactivos

78.2
76.4
80.2
82.2
68.1

2.3
2.0
3.1
2.7
0.0

19.5
21.6
16.7
15.1
31.9

Condición de actividad

13 y más
100.0
89.4
2.8
7.6
0.2

n.i.

Ocupados

100.0
62.2
11.0
26.8
0.0

Desempleados Inactivos

100.0
62.7
10.4
26.7
0.3

100.0
56.1
13.8
30.1
0.0

100.0
71.2
8.7
19.7
0.5

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
n.i.: No informa.

Gráfico 10

COLOMBIA 1994: DÉFICIT DE VIVIENDA Y EDUCACIÓN DEL JEFE DEL HOGAR

90
80
70
60
50
40
30
20
10
0
menos de 3

4-9

10-12

13 y más

Años de escolaridad

Sin déficit

Déficit cualitativo

Déficit cuantitativo

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

4.

Condición de actividad y categoría ocupacional

Un 78.2% de los jefes de hogar están ocupados y el resto son inactivos o desempleados. La
proporción más alta de déficit cuantitativo (30.1%) corresponde a hogares cuyo jefe esta
desempleado y la más baja a aquellos en que el jefe es inactivo (19.7%) (cuadro 13).
En el caso de los jefes inactivos, la menor incidencia del déficit total (28.4%) se asociaría, de
acuerdo a su estructura de edades, al hecho de ser jubilados o pensionados, o jubilados que
36

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

atravesaron previamente la fase de acumulación de activos, la vivienda entre ellos40. La
interpretación acerca de la influencia de la variable relativa a la condición de actividad requiere
cierta cautela, en particular porque en sólo el 2.3% de los casos, el jefe de hogar aparece como
desocupado41. Dentro de dicha limitación, la mayor incidencia del déficit cuantitativo entre estos
hogares en comparación con aquellos en que el jefe está ocupado se relacionaría con el hecho de no
estar percibiendo un ingreso que permita hacer frente a gastos habitacionales.
Del total de hogares con jefes ocupados, un 58.9% son obreros y empleados, 31.9%
trabajadores por cuenta propia, 7.9% patrones, y 1.3% son trabajadores familiares no remunerados,
o empleados de hogar. De las tres categorías ocupacionales más representativas, cerca de un 81%
de los hogares con jefes de hogar que son patrones no presentan problemas deficitarios, en tanto
que los hogares con jefes que son empleados domésticos son los que presentan el mayor déficit
total (72.4%) y más de la mitad de los hogares con jefes trabajadores familiares no remunerados
tienen déficit cuantitativo. Por otra parte un 37% de los hogares con jefes obreros o empleados
presentan algún déficit, siendo proporcionalmente mayor el cuantitativo. Es decir, los déficit
habitacionales están fuertemente concentrados en hogares con jefes empleados domésticos o y
trabajadores familiares no remunerados42 (cuadro 14).
Cuadro 14

COLOMBIA 1994: DÉFICIT DE VIVIENDA, POBREZA, GÉNERO Y CATEGORÍA OCUPACIONAL DE
LOS JEFES DE HOGAR OCUPADOS
Sector Urbano
Pobreza

Total jefes
ocupados
Sin déficit
Déficit cualitativo
Déficit cuantitativo
No informa

Género

100.0
100.0
100.0
100.0

10.2
32.9
23.0
11.1

20.0
33.7
32.4
34.3

69.8
33.4
44.5
54.6

84.1
86.6
81.9
91.6

Pobreza

Total jefes
ocupados
Sin déficit
Déficit cualitativo
Déficit cuantitativo
No informa

Categoría ocupacional

Total Indigen- Pobres
No Hombres Mujeres TFNR
tes
pobres
100.0
16.0
24.8
59.3
83.8
16.2
0.1

Total Indigen- Pobres
tes
100.0 100.0
100.0
62.7 40.1
10.4 21.3
26.7 38.5
0.3 0.2

50.6
14.1
35.0
0.4

15.9
13.4
18.1
8.4

a/

Obr/emp ED

c/

b/

TPC

d/

58.9

1.2

31.9

7.9

58.6
55.8
60.7
53.6

0.1
0.0
0.2
0.0

Género

0.6
2.2
2.5
0.0

30.6
37.0
32.9
37.2

10.2
5.0
3.7
9.2

Categoría ocupacional
a/

c/

d/

No
Hombres Mujeres TFNR Obr/emp ED
TPC
b/
pobres
100.0
100.0
100.0
100.0 100.0
100.0 100.0
73.9
5.9
20.1
0.2

62.9
10.7
26.1
0.3

61.5
8.6
29.8
0.1

Patrones

48.9
0.0
51.1
0.0

62.4
9.8
27.5
0.2

27.6
18.4
54.0
0.0

60.1
12.0
27.5
0.3

Patrones
100.0
80.8
6.5
12.4
0.3

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
a/
c/

40

41

42

Trabajadores familiares no remunerados
Empleados domésticos

b/
d/

Obreros y empleados
Trabajadores por cuenta propia

Un 83.5% de los hogares en que el jefe es mayor de 65 años ocupan viviendas propias ya sea pagadas o que se están pagando
(Anexo estadístico, cuadro 9).
Según CEPAL 1998, la tasa de desempleo abierta urbana en Colombia alcanzaba a un 8.9% en 1994 y, en línea con la experiencia
regional, con una incidencia marcadamente mayor entre mujeres (12.2%) y entre los más jóvenes. CEPAL, 1998, Anuario
estadístico de América Latina y el Caribe. Edición 1997.
Que en conjunto representan el 59% de los hogares.

37

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

5.

Resumen

De acuerdo con la información disponible el género, no presenta una asociación sistemática
con la situación de vivienda. En cambio la incidencia del déficit habitacional, tanto cuantitativo
como cualitativo, es mayor en tanto más jóvenes son los jefes de hogar y en tanto menor el nivel
educacional logrado por éste. Las dos variables mencionadas, edad y educación, exhiben por lo
general una alta correlación con las medidas de ingreso. En otras palabras, tras la mayor incidencia
de déficit de vivienda entre los hogares encabezados por jefes de menor edad y calificación, se
encuentra el ingreso, factor decisivo en la capacidad de ahorro y, frecuentemente, como
determinante del acceso al crédito.
La condición de actividad del jefe de hogar también exhibe una influencia relevante. Así, en
comparación con aquellos hogares cuyo jefe esta ocupado, aquellos encabezados por un jefe
inactivo son los menos deficitarios en tanto que los que tienen un jefe desempleado exhiben mayor
incidencia de déficit cuantitativo. Esta asociación resulta interesante por cuanto las variables
empleadas para determinar las situaciones de déficit, no son afectadas grandemente por
fluctuaciones de corto plazo del nivel de actividad. En contraste, la ocupación efectivamente suele
responder a dichas fluctuaciones, así como también a tendencias de largo plazo. En consecuencia,
esta asociación entre desocupación y mayor incidencia de los déficit de vivienda sugiere que estos
hogares deficitarios estarían encabezados por jefes crónicamente desempleados. La situación de
desempleo no sería un fenómeno transitorio43, si no que sería más bien uno de carácter prolongado,
que limita su capacidad de largo plazo para ahorrar (y acceder al crédito) con el fin de superar sus
carencias habitacionales entre otros.
Además, de acuerdo al tipo de ocupación, se advierte una mayor incidencia de los déficit
entre hogares cuyos jefes son empleados domésticos y trabajadores familiares no remunerados. En
relación con este punto, es interesante observar el comportamiento de los ingresos en relación al
promedio para las distintas categorías ocupacionales. Así, entre los hogares que presentan déficit
cuantitativo, los jefes que son empleados domésticos perciben un ingreso por su trabajo equivalente
al 26% del promedio de ingresos de los jefes de hogar que están ocupados, los obreros y empleados
un 52% de este promedio, y los trabajadores por cuenta propia un 57%. En los hogares que ocupan
viviendas con algún déficit cualitativo, estas proporciones son de 22%, 51% y 60% del promedio
respectivamente. En contraste, los jefes de hogar que son patrones, perciben ingresos por su trabajo
que exceden el promedio en un 74%, 96% y más de 200% según si presentan déficit cualitativo,
cuantitativo o ninguno de los dos (cuadro 15).

43

38

La tasa de desempleo abierto urbano en Colombia se ha mantenido por encima del 8.6%, y un promedio cercano al 10% en la última
década, por lo que este no sería un fenómeno transitorio. CEPAL, 1998, Anuario estadístico 1997.

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

Cuadro 15

COLOMBIA 1994: DÉFICIT DE VIVIENDA Y DISTRIBUCIÓN DE INGRESO SEGÚN POBREZA Y
CATEGORÍA OCUPACIONAL
Sector Urbano
Pobreza e índice relativo del ingreso del trabajo de los jefes de hogar ocupados

Total Jefes ocupados
Sin déficit
Déficit cualitativo
Déficit cuantitativo
No informa

Total
100
125
60
58
84

Pobreza
Jefes
Pobres
43
44
44
40
46

Jefes
Indigentes
22
23
23
22
32

Jefes
No pobres
145
163
112
89
118

Categoría ocupacional del jefe del hogar e índice relativo del ingreso del trabajo
de los jefes de hogar ocupados
Categoría Ocupacional
Total Jefes Ocupados
Sin déficit
Déficit cualitativo
Déficit cuantitativo
No informa

Total
100
125
60
58
84

TFNR
0
0
0
0
0

a/

Obr/emp
85
105
51
52
72

b/

ED
27
34
22
26
0

c/

TPC
83
100
60
57
76

d/

Patrones
290
315
174
196
184

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
a/
b/

Trabajadores no remunerados
Empleados domésticos

b/
c/

Obreros y empleados
Trabajadores por cuenta propia

Lo anterior estaría indicando una fuerte concentración de los déficit en aquellas categorías
ocupacionales que perciben ingresos inferiores al promedio. Esto estaría sugiriendo la necesidad de
evaluar la política habitacional, en particular en lo concerniente a subsidios estatales para las
familias de ingresos más bajos.

39

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

IV. Consideraciones finales

El principal problema que presentaba Colombia en 1994, en
cuanto a situación habitacional se refiere, era el déficit cuantitativo
urbano. Por razones tanto de carácter demográfico como de
modificaciones en la política habitacional, la diferencia entre el
número de hogares y el de viviendas se triplicó entre 1964 y 1993, y
las proyecciones apuntaban a un aumento continuo de este déficit
44
hasta el 2015 . El déficit cualitativo en tanto, también aumentó entre
1985 y 1993 aparentemente debido al tipo de soluciones ofrecidas y a
45
la disminución del gasto social en vivienda .
Según la información utilizada en este estudio, en 1994 un
25.4% del total de hogares urbanos presentaba un déficit cuantitativo
de vivienda, en el sentido que compartían esta vivienda con otras
familias o bien no contaban con una vivienda de una calidad
46
aceptable . Empleando este criterio, se habrían necesitado construir
aproximadamente 1.170,000 viviendas para superar el déficit
47
habitacional urbano existente en 1994 .
Proporcionalmente este déficit afecta en mayor medida a
hogares “indigentes” y “pobres no indigentes”.

44
45

46

47

CEPAL, 1997 Serie Financiamiento del desarrollo No61.
El gasto social en vivienda cayó de 0.53% del PIB en 1990 a 0.34% del PIB en 1994, CEPAL, 1997 Serie Financiamiento del
desarrollo No61.
Nótese que para el sector rural esta cifra es de alrededor de un 30% puesto que un 32% del total de hogares rurales viven en
viviendas de categoría III, que en un 5.6% de los casos es compartida (véase Anexo estadístico, cuadro 2).
De acuerdo con estimaciones basadas en el Censo de población y vivienda, en 1993 el déficit cuantitativo total, siguiendo la
definición tradicional, era de 1.093.343 unidades; en tanto que la correspondiente cifra para el sector urbano alcanzaba a las
991.653 unidades. Véase CEPAL 1999, Serie Financiamiento del desarrollo N° 80.

41

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

Cerca de la mitad de estos hogares arriendan u ocupan viviendas cedidas ya sea por servicios
o por parentesco y casi un 30% comparten su vivienda, lo que corresponde a 221.800 y 321.300
hogares “indigentes” y “pobres no indigentes” respectivamente. Por otro lado, 131.500 de las
193.300 viviendas que tienen pisos de tierra o tablón, pertenecen a hogares “indigentes” o “pobres
no indigentes. Según estimaciones recientes, un 93% del déficit cuantitativo de vivienda de las
ocho principales ciudades del país se concentraba en los tres estratos más bajos de ingresos48.
Sintetizando estas cifras mediante un índice de incidencia49, un 16.2% del total de hogares
(población indigente) concentra un 23.2% del déficit cuantitativo, lo que arroja un índice de 143%.
Además, un 24.4% (población pobre) concentra un 31.5% de este déficit, lo que arroja un índice de
incidencia de 129%. A su vez, los hogares no pobres, 59.4% del total, tienen un 45.3% del déficit,
con lo cual la incidencia es de 76.3%. Es decir, la incidencia de este tipo de déficit es entre una y
media y dos veces superior entre los hogares “indigentes” y “pobres no indigentes”. De otro lado,
la incidencia del déficit cuantitativo es mucho mayor para los hogares con jefes desempleados o
inactivos. Así, un 2.3% del total de hogares tiene un jefe de hogar que esta desempleado y
concentra un 2.7% del déficit cuantitativo, mostrando un índice de incidencia de 117%, más de un
50% superior al respectivo índice para los hogares con jefes de hogar inactivos (77.4%) y un 11%
superior al de los hogares con jefes de hogar que están ocupados (105%).
En cuanto a los déficit cualitativos, de acuerdo con la información disponible y las
definiciones utilizadas en este estudio, un total de 10.1%50 de los hogares urbanos ocupan viviendas
urbanas que presentan uno o más déficit cualitativos De éstos un 7.7% presentan sólo uno de los
déficit aquí definidos, 2.0% presentan dos déficit cualitativos en forma simultánea, y 0.5%
presentan al mismo tiempo tres déficit. Nótese además que los déficit cualitativos serían
considerablemente superiores si se incluyera al sector rural en el análisis. Así, por ejemplo, un 45%
de los hogares rurales no cuentan con ALEX. Entre los hogares que habitaban viviendas urbanas,
de acuerdo con las estimaciones de este estudio, más de 355.000 ocupaban viviendas que requerían
al menos de algún mejoramiento, un poco más de 92.000 viviendas que necesitaban de dos arreglos
simultáneos y 23.000 viviendas que precisaban en forma simultánea de instalación de alguno o
todos los servicios básicos, de baño y/o cocina, y de ampliaciones 51.
Dada la magnitud de los déficit cualitativos debidos al hacinamiento y a la falta de baño y
cocina en las zonas urbanas, el diseño de una política que intente solucionar el problema
habitacional, tendría que considerar la necesidad de apoyar no sólo a aquellos hogares que no
cuentan con una vivienda establecida, si no también a aquellas familias que, teniendo una vivienda
propia, esta no reúne condiciones mínimas para alcanzar una calidad de vida adecuada.
El déficit por hacinamiento sugiere además otro tipo de consideraciones para las viviendas
urbanas. Una proporción cercana al 70% de los hogares que sufre problemas de hacinamiento,
habitan en viviendas de categoría I, es decir, construidas con materiales de relativamente buena
calidad. En la medida que los hogares hacinados habitan en casas, se pueden utilizar esquemas
similares a los que intentan solucionar el déficit cuantitativo, es decir ahorro previo, subsidios y
crédito hipotecario para ampliación. Estos subsidios pueden ser tanto en dinero como en especie.
Sin embargo, la solución del problema es bastante más compleja cuando las viviendas se

48
49

50

51

42

CEPAL, 1999, Serie Financiamiento del desarrollo N° 80.
El índice de incidencia corresponde a la razón entre el porcentaje del déficit que recae sobre cierto grupo y la participación de ese
grupo en la población total.
Esta cifra subestima el déficit por calidad puesto que no considera aquellas viviendas cuyos materiales de construcción o cuyo
estado de conservación no son óptimos.
De acuerdo con estimaciones recientes, en 1993 un 40% de los hogares en Colombia se encontraba afectado por problemas de
calidad de vivienda en términos de estructura, servicios o hacinamiento. De éstos, 954.937 correspondían a zonas urbanas. CEPAL,
1999 Serie Financiamiento del desarrollo N° 80.

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

encuentran ubicadas en departamentos, por cuanto las posibilidades de ampliación son escasas.
Desde luego que en la medida que exista adecuada movilidad habitacional, el problema tendería a
desaparecer puesto que las viviendas más pequeñas serían ocupadas por familias recién formadas o
de menor tamaño, de forma tal que las familias más numerosas podrían trasladarse a viviendas más
amplias. Por tanto resulta importante analizar factores que afectan la movilidad del mercado
inmobiliario, con el fin de reforzarla en aquellos casos en que exista rigidez.
Cuadro 16

COLOMBIA 1994: INDICE DE INCIDENCIAS PARA LOS DÉFICIT SEGÚN CONDICIÓN
DE ACTIVIDAD Y CATEGORÍA OCUPACIONAL DEL JEFE DEL HOGAR
Déficit cuantitativo

Déficit cualitativo

Categoría socio-económica
Indigentes
Pobres no indigentes
No pobres

143.2
129.1
76.3

201.9
140.2
55.7

Condición de actividad
Ocupados
Desocupados

105.1
117.4

102.6
134.8

77.4

85.6

Categoría ocupacional
Trabajadores familiares no remunerados
Obreros/empleados

200.0
103.0

100.0
94.7

Empleados domésticos

183.0

208.0

Trabajadores por cuenta propia

103.0

116.0

46.8

63.3

Inactivos

Patrones

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

Los hogares “indigentes” y “pobres no indigentes” concentran un 32.7% y 34.2%
respectivamente del déficit cualitativo. Como se observa en el cuadro 16, esto arroja un índice de
incidencia de 202% y 140% respectivamente. En tanto que para los hogares “no pobres” el déficit
cualitativo es de 33.1% y su índice de incidencia de 56%, es decir, la incidencia del déficit
cualitativo es entre 2,5 y 3,6 veces superior entre los hogares pobres52. Con respecto a la situación
ocupacional, la incidencia de los déficit cualitativos es algo superior para los hogares con jefes
ocupados. Así, los respectivos índices de incidencia son de 135% para los hogares con jefes de
hogar desocupados, 85.6% para los jefes de hogar inactivos y 102.6% para los jefes de hogar
ocupados. Del mismo modo, el mayor índice de incidencia para el déficit cualitativo y cuantitativo
por categoría ocupacional, corresponde a los empleados domésticos (208 y 183 respectivamente) y
a los trabajadores familiares no remunerados (100 y 200 respectivamente) y el más bajo a los
patrones (63 y 47 respectivamente).
Ahora bien, debe tenerse presente que, de acuerdo a las cifras del cuadro 9, en los hogares
“indigentes” o “pobres no indigentes” el ingreso disponible promedio total es entre un 84% y un
52

Se estima que el 61% de los hogares que viven en condiciones de hacinamiento corresponde al grupo de pobreza crítica (ingresos
inferiores a US$ 285) y un 24% al grupo de pobreza relativa (ingresos entre US$ 285 y US$ 570). CEPAL, 1997 Serie
Financiamiento del desarrollo N° 61.

43

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

62% inferior al del promedio poblacional. Igualmente, la incidencia del desempleo es mayor entre
éstos. Ambas condiciones pueden dificultar la acumulación del ahorro previo, especialmente entre
los pobres, reduciendo la efectividad potencial de programas basados en la acumulación previa de
recursos.
En Colombia en el período 1990-94 se dio inicio a un nuevo plan de vivienda. De esta forma,
en 1991 empezó a operar el Subsidio familiar de vivienda, consistente en la entrega de subsidios
directos para aquellas familias con ingresos de hasta 4 sueldos mínimos mensuales (SMM)
equivalentes a US$ 570. Este subsidio tenía el carácter de individual para ingresos entre 2 y 4
SMM, o colectivo para ingresos inferiores a 2 SMM (US$ 285). En el sector rural el énfasis se
puso en la entrega de subsidios para saneamiento básico y mejoramiento. Además, se desvinculó al
Estado de la construcción directa de viviendas y se incorporó al sector privado a la construcción de
vivienda social.
Una de las exigencias de la nueva política habitacional para la entrega del subsidio era
disponer de un ahorro previo equivalente a entre un 5% y 30% del valor de la solución
habitacional. Este aporte podía ser en dinero o en especie. El crédito hipotecario podía financiar
hasta un máximo de 70% del valor de la vivienda. Los resultados de esta política no fueron muy
positivos. Tanto el déficit cualitativo como el cuantitativo continuaron aumentando. El primero
como consecuencia del tipo de soluciones habitacionales (se adjudicó en forma excesiva subsidios
para los lotes con servicios, que posteriormente no se convirtieron en una solución efectiva de
vivienda) y el segundo por el bajo porcentaje de cobros efectivos de subsidio y la brecha de tiempo
entre la adjudicación y el cobro. Esto último tendría su explicación en la dificultad para cumplir
con las metas de ahorro producto del bajo nivel de ingresos de este grupo poblacional53.
Para los aproximadamente 152.000 hogares urbanos y 1.380.000 hogares rurales que
ocupaban viviendas que no contaban con la totalidad de servicios públicos surgía la necesidad de
ampliación de redes de agua potable, alcantarillado y tendido eléctrico, ya sea directamente por el
Estado o a través de licitaciones públicas. La ley de servicios públicos aprobada en 1994 permite la
participación del sector privado en el ofrecimiento de éstos servicios, y los programas de
mejoramiento prácticamente se iniciaron ese año54. En el sector rural las consideraciones son un
tanto diferentes puesto que más de la mitad de los 1.380.000 hogares que no contaban con la
totalidad de servicios públicos ocupaban viviendas construidas con materiales de la peor calidad,
por lo que más que solucionar el problema de acceso a los servicios, se requiere una solución más
integral.
Otro de los problemas que presenta Colombia y que ha tenido una fuerte incidencia en el
déficit cualitativo, se refiere a la escasez de tierras urbanizables y que se ha traducido en elevados
precios de los terrenos. Como consecuencia de lo anterior, ha proliferado la construcción de barrios
ilegales en zonas de alto riesgo, con graves deficiencias urbanísticas y de servicios. Las familias
que habitan este tipo de viviendas están prácticamente marginadas de los subsidios de gobierno y
del crédito de las entidades financieras55.
Para resolver estos problemas, a partir de 1994 se diseñó una nueva estrategia dirigida a la
población de menores ingresos, ofreciendo programas de mejoramiento de vivienda y entorno y una
política de tierras para impedir que la valorización de los terrenos excluya del mercado, por la vía
de alzas de precios, a la población más pobre. Como resultado se redujo tanto el déficit

53
54
55

44

CEPAL, 1997 Serie Financiamiento del desarrollo N° 61
CEPAL, 1997 y 1999 Series Financiamiento del desarrollo N° 61 y N° 80
UNIAPRAVI, 1994.

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

cuantitativo, que pasó de 1,1 millones de unidades en 1993 a 0,85 millones en 1997, como el déficit
cualitativo (de 3,3 millones en 1993 a 2,9 millones en 1997)56.
Sin embargo, el bajo el nivel de ingresos y la fuerte vinculación a trabajos informales
dificultan a los hogares de menores ingresos generar los ahorros suficientes para financiar la cuota
inicial de su vivienda, acceder al crédito y atender el servicio de la deuda. En consecuencia, de
acuerdo con estudios recientes, pareciera que para los programas de adquisición de vivienda, el
monto de los subsidios sigue siendo bajo para las familias con ingresos inferiores a dos salarios
mínimos. Esto involucra la necesidad de incrementar el valor unitario de los subsidios, lo que a su
vez implicaría reducir la cobertura para los menos pobres57.
Todo lo anterior señala la importancia de aumentar los recursos destinados a solucionar el
problema habitacional en Colombia. De hecho, la inversión total en vivienda alcanzó un 2.5% del
PIB en 1994, cifra inferior al 2.9% correspondiente al promedio para la región para el mismo año.
De acuerdo con estimaciones realizadas, Colombia requería una inversión equivalente al 13% del
PIB, para cubrir el déficit cualitativo en 1995, es decir cinco veces la inversión promedio en
vivienda, en tanto que para superar el déficit cuantitativo se requería un 26% del PIB, es decir 10
veces la inversión promedio en vivienda.58 Esto lleva implícita la necesidad de movilizar una
cantidad de recursos suficientes para financiar esta inversión y la de desarrollar mecanismos
especiales de financiación que sean lo suficientemente flexibles como para alcanzar al sector
informal.

56
57
58

CEPAL, 1999 Serie Financiamiento del desarrollo N° 80.
CEPAL, 1999 Serie Financiamiento del desarrollo N° 80.
CEPAL, 1996 Situación de vivienda en América Latina y el Caribe.

45

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

Bibliografía

UNIAPRAVI, 1993. “Nuevos modelos de financiamiento de vivienda en
América Latina”. Montevideo, Uruguay.
CEPAL, 1991. “Magnitud de la pobreza en América Latina en los años
ochenta”. Estudios e Informes de la CEPAL 81. Santiago de Chile.
UNIAPRAVI, 1994. “Recuperación de créditos hipotecarios y fondos
financieros de vivienda; experiencias Latinoamericanas”. Lima, Perú.
UNIAPRAVI, 1994. “América Latina: organización institucional y reformas
en el sector vivienda”. Lima, Perú.
UNIAPRAVI, 1995. “Reformas financieras y financiamiento habitacional en
América Latina”. Lima, Perú.
CEPAL, 1996. La producción de la vivienda en América Latina y el Caribe.
Santiago de Chile.
CEPAL, 1996. Producción de vivienda en América Latina y el Caribe: Areas
de interés para una política habitacional innovativa. Santiago de Chile.
CEPAL, 1997. Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe. Edición
1997. Santiago de Chile.
Gonzáles Gerardo, 1997. “Acceso a la vivienda y subsidios directos a la
demanda: experiencias latinoamericanas”. Serie Financiamiento del
desarrollo No 63, CEPAL, Santiago de Chile.
ICAV, 1997. “Logros y desafíos de la financiación a la vivienda para los
grupos de ingresos medios y bajos en Colombia”. Serie Financiamiento del
desarrollo No 61, CEPAL. Santiago de Chile.
CEPAL, 1998. Panorama Social de América Latina. Edición 1997. Santiago
de Chile.
Szalachman Raquel, 1999. “Un perfil del déficit de vivienda en Uruguay, 1994”.
Serie Financiamiento del desarrollo No 76, CEPAL. Santiago de Chile.
Szalachman Raquel, 1999. “Un perfil del déficit de vivienda en Bolivia, 1992”.
Serie Financiamiento del desarrollo No 79, CEPAL. Santiago de Chile.
Chiappe de Villa, María Luisa, 1999. “La política de vivienda de interés social
en Colombia en los noventa”. Serie financiamiento del desarrollo N° 80,
CEPAL, 1999, Santiago de Chile.

47

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

Anexo estadístico

49

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

Cuadro 1

COLOMBIA 1994: CATEGORIZACIÓN DE VIVIENDAS SEGÚN MATERIALES
UTILIZADOS EN PAREDES Y PISOS
(Distribución de hogares como proporción del total)
Sector rural
Pisos
Total
100.0
17.4
50.7
31.9
0.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0

Total
Categoría I
Categoría II
Categoría III
No informa
Total
Categoría I
Categoría II
Categoría III
No informa

S-1
100.0
72.6
23.2
4.2
0.0
24.0
100.0
11.0
3.2
0.0

S-2
100.0
0.0
91.5
8.5
0.0
49.3
0.0
89.0
13.1
0.0

a/

Paredes

S-3
100.0
0.0
0.0
100.0
0.0
26.7
0.0
0.0
83.7
0.0

c/

n.i.
100.0
0.0
0.0
0.0
100.0
0.0
0.0
0.0
0.0
100.0

P-1
100.0
33.5
58.0
8.5
0.0
52.0
100.0
59.5
13.9
0.0

P-2
100.0
0.0
67.0
33.0
0.0
30.7
0.0
40.5
31.8
0.0

b/

P-3
100.0
0.0
0.0
100.0
0.0
17.3
0.0
0.0
54.3
0.0

c/

n.i.
100.0
0.0
0.0
0.0
100.0
0.0
0.0
0.0
0.0
100.0

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
a/
S-1: pisos de madera pulida o baldosín; S-2: pisos de cemento; y S-3: piso de tablón o tierra.
b/
P-1: paredes de ladrillo; P-2: paredes de adobe o bahareque revocado; P-3: paredes de guadua o bahareque sin revocar.
c/
No informa.
Cuadro 2

COLOMBIA 1994: CATEGORIZACIÓN Y NÚMERO DE HOGARES POR VIVIENDA
(Porcentaje del total de hogares)
Sector rural

Total hogares
Categoría I
Categoría II
Categoría III
No informa

Total
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0

1 hogar
91.8
89.5
90.9
94.4
0.0

Viviendas con
2 o más hogares
8.2
10.5
9.1
5.6
0.0

Total hogares
Categoría I
Categoría II
Categoría III
No informa

Total
100.0
17.4
50.7
31.9
0.0

1 hogar
100.0
17.0
50.2
32.8
0.0

Viviendas con
2 o más hogares
100.0
22.3
56.2
21.5
0.0

No informa
0.0
0.0
0.0
0.0
100.0

No informa
0.0
0.0
0.0
0.0
100.0

Fuente: CEPAL, sobre base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

51

Sector urbano

Total
Total
1 hogar
2ó+
n.i.
Categoría I
1 hogar
2ó+
Categoría II
1hogar
2ó+
Categoría III
1 hogar
2ó+
n.i.

100.0
77.4
22.3
0.3
69.5
55.2
14.3
26.1
19.1
7.0
4.2
3.1
1.1
0.3

Total
si
ALEX
96.4
75.0
21.4
0.0
68.9
54.9
14.0
24.3
17.7
6.6
3.3
2.3
0.9
0.0

Si Alex
Si Baño y Cocina
No Baño y Cocina
Personas por cuarto
Personas por cuarto
Hasta 2 Más de 2 Total Hasta 2 Más de 2
Total
90.2
78.8
11.3
6.3
4.2
2.1
65.5
5.3
2.8
1.3
70.9
4.1
13.3
6.0
1.4
0.8
19.3
2.1
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
60.5
5.7
2.2
0.5
66.2
2.7
50.9
2.2
1.5
0.2
53.2
1.8
9.6
3.4
0.7
0.2
13.0
1.0
16.6
4.9
1.6
1.2
21.5
2.8
13.3
2.6
1.1
0.8
15.9
1.9
3.3
2.3
0.5
0.4
5.6
1.0
1.7
0.8
0.4
0.4
2.5
0.8
1.3
0.5
0.3
0.3
1.8
0.5
0.4
0.3
0.1
0.1
0.7
0.2
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
n.i.: No informa.

Total no
ALEX
3.3
2.4
0.9
0.0
0.6
0.3
0.3
1.8
1.4
0.4
0.9
0.7
0.2
0.0

No Alex
Si Baño y Cocina
No Baño y Cocina
Personas por cuarto
Personas por cuarto
Hasta 2 Más de 2
Hasta 2 Más de 2
Total
Total
0.5
0.3
0.1
2.8
1.6
1.2
0.3
0.1
1.1
0.9
0.3
2.0
0.1
0.1
0.5
0.3
0.1
0.8
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
0.1
0.0
0.4
0.1
0.1
0.5
0.1
0.0
0.2
0.0
0.1
0.2
0.0
0.0
0.2
0.1
0.0
0.3
0.2
0.1
0.9
0.6
0.3
1.5
0.2
0.1
0.7
0.5
0.2
1.1
0.0
0.0
0.2
0.1
0.1
0.3
0.0
0.0
0.3
0.5
0.1
0.8
0.0
0.0
0.3
0.4
0.0
0.7
0.0
0.0
0.1
0.1
0.0
0.2
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0

n.i.
0.3
0.0
0.0
0.3
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
0.3

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

52

Cuadro 3

COLOMBIA 1994: CATEGORIZACIÓN DE VIVIENDAS, NÚMERO DE HOGARES POR VIVIENDA, DISPONIBILIDAD DE SERVICIOS
Y NÚMERO DE PERSONAS POR CUARTO
(Distribución respecto al total de hogares)

Sector rural
(Porcentajes respecto del total en cada categoría)

Total
Total
Categoría I
Categoría II
Categoría III
No informa

SI ALEX

NO ALEX

n.i.

100.0
100.0
100.0
100.0
100.0

55.0
86.1
62.0
26.9
0.0

45.0
13.9
38.0
73.1
0.0

0.0
0.0
0.0
0.0
100.0

Total
77.7
91.6
83.8
60.2
0.0

SI AGUA
a/
b/
Red
Tubería
57.3
20.4
80.3
11.3
62.0
21.8
37.2
23.0
0.0
0.0

c/

Total
64.1
93.6
71.2
36.5
0.0

SI EXC
f/
d/
e/ SI LUZ
NO AGUA NO EXC NO LUZ
Con pozo
Con alc.
33.4
30.7
85.4
22.3
35.9
14.6
65.1
28.5
98.2
8.4
6.4
1.8
34.1
37.2
90.7
16.2
28.8
9.3
15.0
21.5
69.9
39.8
63.5
30.1
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
(Porcentajes según disponibilidad de servicios)

Total
Total
Categoría I
Categoría II
Categoría III
No informa

SI ALEX

100.0
17.4
50.7
31.9
0.0

100.0
27.3
57.1
15.6
0.0

NO ALEX

n.i.

100.0
5.4
42.9
51.8
0.0

100.0
0.0
0.0
0.0
100.0

Total
100.0
20.6
54.8
24.7
0.0

SI AGUA
a/
b/
Red
Tubería
100.0
100.0
24.4
9.6
54.9
54.4
20.7
36.0
0.0
0.0

c/

Total
100.0
25.5
56.4
18.2
0.0

SI EXC
f/
d/
e/ SI LUZ
NO AGUA NO EXC NO LUZ
Con alc.
Con pozo
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
34.0
16.2
20.0
6.5
3.1
2.1
51.7
61.5
53.9
36.7
40.6
32.2
14.3
22.4
26.1
56.8
56.3
65.7
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
n.i.: No informa.
a/
d/
Agua de red pública .
Sanitario conectado a alcantarillado.
b/
e/
Agua proveniente de tubería.
Sanitario conectado a pozo séptico.
c/
f/
Disponibilidad de sanitario.
Agua proveniente de carrotanque, pozo, aljibe o alguna fuente natural (río, manantial o agua lluvia).

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

Cuadro 4

COLOMBIA 1994: HOGARES CON Y SIN SERVICIOS PÚBLICOS Y CATEGORIZACIÓN DE VIVIENDAS

53

Cuadro 5

COLOMBIA 1994: DÉFICIT POR HACINAMIENTO
Sector rural

Total hogares
Categoría I
Categoría II
Categoría III
No informa

Total
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0

Número de personas por cuarto
Menos de 1 De 1 a 2
Más de 2
37.4
37.1
25.5
56.2
33.7
10.0
37.6
40.1
22.3
26.9
34.2
38.9
0.0
0.0
0.0

n.i.
0.0
0.0
0.0
0.0
100.0

Total hogares
Categoría I
Categoría II
Categoría III
No informa

Total
100.0
17.4
50.7
31.9
0.0

Número de personas por cuarto
Menos de 1 De 1 a 2
Más de 2
100.0
100.0
100.0
26.2
15.8
6.9
51.0
54.8
44.4
22.9
29.4
48.7
0.0
0.0
0.0

n.i.
100.0
0.0
0.0
0.0
100.0

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
n.i.: No informa.

54

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83

Cuadro 6 A

COLOMBIA 1994: DÉFICIT DE VIVIENDA Y CARACTERÍSTICAS SOCIOECONÓMICAS DE LOS JEFES DE HOGAR

Total jefes
Indigentes
Pobres NI
No pobres
Edad del jefe
 25
25 a 54
55 ó más
Estudios
 3 años
4 a 9 años
10 a 12 años
13 ó más
Ignorado
Ocupación
Ocupados
Desocupados
Inactivos
Categoría
a/
TFNR
b/
O/E
c/
E.D.
d/
TPC
Patrones

Total
100.0
16.2
24.4
59.4

Jefes
Hombres Mujeres Total
100.0
100.0 100.0
16.2
16.1
10.8
24.5
24.0
20.0
59.3
59.9
69.2

Sin déficit
Jefes
Hombres Mujeres
100.0
100.0
10.9
10.5
20.0
20.0
69.0
69.5

Jefes de hogar en viviendas
Con déficit cualitativos
Jefes
Total Hombres Mujeres
100.0 100.0
100.0
32.3
34.6
32.7
34.0
34.9
34.2
33.8
30.5
33.1

Con déficit cuantitativos
Jefes
Hombres Mujeres
Total
100.0
100.0
100.0
23.1
23.8
23.2
31.7
30.6
31.5
45.2
45.6
45.3

4.5
69.7
25.8

4.8
72.9
22.3

3.6
59.6
36.8

2.5
68.8
28.7

2.6
72.5
24.9

2.2
57.4
40.4

4.5
73.6
21.9

5.0
75.4
19.6

2.6
66.7
30.7

9.4
70.7
20.2

10.1
72.9
17.0

7.2
64.3
29.6

17.0
48.1
21.2
13.4
0.4

15.0
47.8
22.1
14.6
0.4

23.1
48.9
18.2
9.4
0.4

13.3
43.8
23.9
47.0
0.4

11.6
43.0
24.6
20.5
0.4

18.5
46.2
21.9
128.7
0.5

27.9
53.9
14.0
3.7
0.4

26.3
53.9
15.1
4.2
0.5

33.9
54.0
10.0
1.8
0.2

22.1
56.5
17.0
4.0
0.4

19.2
57.5
18.7
4.2
0.5

30.8
53.6
11.7
3.6
0.3

78.2
2.3
19.5

86.5
2.0
11.4

52.3
3.0
44.7

76.4
2.0
21.6

85.1
1.8
13.1

49.5
2.5
48.0

80.2
3.1
16.7

87.7
3.0
9.3

51.6
3.3
45.1

82.2
2.7
15.1

89.7
2.2
8.2

59.8
4.2
36.0

0.1
46.1
1.0
24.9
6.2

0.1
51.4
0.1
27.4
7.5

0.1
29.3
3.8
17.1
2.0

0.1
44.8
0.4
23.4
7.8

0.1
49.9
0.1
25.7
9.4

0.1
29.0
1.5
16.2
2.6

0.0
44.8
1.8
29.7
4.0

0.0
50.3
0.1
32.6
4.7

0.0
23.8
8.3
18.5
1.1

0.2
49.9
2.1
27.0
3.0

0.2
55.9
0.1
29.7
3.7

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

Total de hogares

0.1
31.8
8.0
19.1
0.9

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
a/
b/
Trabajadores no remunerados por cuenta propia
Obreros y empleados.
c/
d/
Empleados domésticos
Trabajadores por cuenta propia.

No 83

55

Total de hogares

Total jefes
Indigentes
Pobres
No pobres
Edad del jefe
 25
25 a 54
55 ó más
Estudios
 3 años
4 a 9 años
10 a 12 años
13 ó más
Ignorado
Ocupación
Ocupados
Desocupados
Inactivos
Categoría
a/
TFNR
b/
O/E
c/
E.D.
d/
TPC
Patrones

Total
100.0
100.0
100.0
100.0

Jefes
Hombres Mujeres
75.8
24.2
75.9
24.1
76.2
23.8
75.6
24.4

Total
64.2
42.9
52.7
74.7

Sin déficit
Jefes
Hombres Mujeres
48.5
15.7
32.7
10.2
39.8
12.9
56.3
18.4

Con déficit cuantitativos
Jefes
Hombres
Mujeres
Total
25.4
19.1
6.3
27.1
9.3
36.4
24.8
7.9
32.8
14.5
4.8
19.4

100.0
100.0
100.0

80.7
79.3
65.5

19.3
20.7
34.5

36.1
63.4
71.3

28.2
50.4
46.7

7.9
12.9
24.6

10.3
10.7
8.6

9.0
8.7
6.1

1.2
2.0
2.5

53.1
25.8
19.8

43.0
20.0
12.6

10.1
5.8
7.2

100.0
100.0
100.0
100.0
100.0

67.1
75.4
79.1
82.9
75.0

32.9
24.6
20.9
17.1
25.0

50.1
58.5
72.6
225.4
62.2

33.0
43.4
56.3
74.2
43.2

17.1
15.1
16.3
151.2
19.0

16.6
11.3
6.7
2.8
11.0

12.4
9.0
5.7
2.5
9.8

4.2
2.4
1.0
0.3
1.2

33.0
29.8
20.4
7.6
26.8

21.5
22.8
16.9
6.0
22.0

11.5
7.0
3.5
1.7
4.8

100.0
100.0
100.0

83.8
67.7
44.4

16.2
32.3
55.6

62.7
56.1
71.2

52.7
38.6
32.5

9.9
17.5
38.7

10.4
13.8
8.7

9.0
10.8
3.8

1.4
3.1
4.9

26.7
30.1
19.7

21.9
18.4
8.0

4.8
11.7
11.7

100.0
100.0
100.0
100.0
100.0

78.6
84.6
6.3
83.4
92.0

21.4
15.4
93.7
16.6
8.0

48.9
62.4
27.6
60.1
80.8

31.9
52.5
3.1
49.9
74.1

16.9
9.9
24.5
10.2
6.7

0.0
9.8
18.4
12.0
6.5

0.0
8.8
0.6
10.5
6.2

0.0
1.1
17.8
1.6
0.4

51.1
27.5
54.0
27.5
12.4

46.6
23.2
2.6
22.7
11.5

4.5
4.4
51.4
4.8
0.9

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
a/
b/
Trabajadores no remunerados por cuenta propia
Obreros y empleados
c/
d/
Empleados domésticos
Trabajadores por cuenta propia

56

Jefes de hogar en viviendas
Con déficit cualitativos
Jefes
Mujeres
Total Hombres
10.1
8.0
2.1
16.0
4.5
20.4
11.2
3.0
14.2
4.6
1.1
5.6

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

Cuadro 6-B

COLOMBIA 1994: DÉFICIT DE VIVIENDA Y CARACTERÍSTICAS SOCIOECONÓMICAS DE LOS JEFES DE HOGAR

Cuadro 7

COLOMBIA 1994: GÉNERO Y CONDICIÓN DE ACTIVIDAD DE
LOS JEFES DE HOGAR Y CATEGORIZACIÓN DE VIVIENDAS
Sector urbano

Total
Ocupados
Desocupados
Inactivos
Hombres
Ocupados
Desocupados
Inactivos
Mujeres
Ocupados
Desocupados
Inactivos

Total
100.0
78.2
2.3
19.5
75.8
65.6
1.5
8.7
24.2
12.7
0.7
10.8

Categoría I
100.0
77.3
1.9
20.8
75.3
64.6
1.2
9.5
24.7
12.7
0.7
11.3

Categoría II
100.0
80.7
3.1
16.2
77.2
68.3
2.3
6.6
22.8
12.4
0.8
9.6

Categoría III
100.0
79.7
3.6
16.7
74.6
65.1
2.5
7.0
25.4
14.5
1.1
9.7

n.i.
100.0
68.1
0.0
31.9
69.9
62.4
0.0
7.6
30.1
5.7
0.0
24.4

Total
Ocupados
Desocupados
Inactivos
Hombres
Ocupados
Desocupados
Inactivos
Mujeres
Ocupados
Desocupados
Inactivos

Total
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0

Categoría I
69.5
68.6
57.8
74.3
69.1
68.4
54.1
76.5
70.7
69.6
65.6
72.5

Categoría II
26.1
26.9
35.5
21.7
26.6
27.2
39.1
19.8
24.5
25.5
28.0
23.2

Categoría III
4.2
4.2
6.7
3.6
4.1
4.1
6.8
3.4
4.4
4.8
6.5
3.7

n.i.
0.3
0.3
0.0
0.5
0.3
0.3
0.0
0.3
0.4
0.1
0.0
0.7

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
n.i.: No informa.

57

Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

Cuadro 8

COLOMBIA 1994: GÉNERO, CONDICIÓN DE POBREZA, ESTRUCTURA DE EDAD E
INGRESO TOTAL DISPONIBLE DEL JEFE DE HOGAR
Sector urbano
Pobreza, estructura de edad y género de los jefes de hogar
Total jefes
Hombres Mujeres Total

Total

Total
14-24
25-34
35-44
45-54
55-64
65 y
más

Indigentes

100.0
4.7
24.1
27.9
20.5
13.0
9.9

100.0 100.0
4.9
4.0
26.2 16.2
28.0 27.6
20.1 21.6
12.2 16.1
8.7 14.5

Pobres no
indigentes

Hombres Mujeres

100.0
6.0
32.4
31.7
16.9
7.4
5.7

Total

100.0 100.0
6.3
4.3
34.0 25.5
31.8 31.1
16.5 18.4
6.6 10.9
4.7
9.8

100.0
5.1
27.7
30.3
18.2
10.3
8.4

No pobres

Hombres Mujeres Total

100.0 100.0
5.6
3.4
30.0 18.3
29.5 33.3
17.7 20.0
9.4 14.1
7.7 11.0

100.0
4.2
20.6
26.0
22.2
15.4
11.6

Hombres Mujeres

100.0
4.2
22.6
26.3
22.0
14.8
10.1

100.0
4.2
13.5
24.9
22.8
17.8
16.8

Ingreso disponible del jefe de hogar, índice relativo
Total jefes
Total

Total
14-24
25-34
35-44
45-54
55-64
65 y
más

Indigentes

Hombres Mujeres Total

100.0
57
83
113
118
102
87

108
59
85
121
133
113
101

69
52
72
80
65
70
56

20
16
21
22
21
17
17

Pobres no
indigentes

Hombres Mujeres

21
16
21
23
23
19
19

17
14
19
19
15
14
15

No pobres

Hombres Mujeres Total

Total

39
34
41
43
38
35
31

41
35
41
45
41
38
33

31
28
35
34
29
27
26

Hombres Mujeres

143
83
129
171
162
129
112

157
87
132
186
184
142
132

93
67
110
117
84
90
68

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
Cuadro 9

COLOMBIA 1994: TENENCIA DE LA VIVIENDA Y ESTRUCTURA DE EDAD DEL JEFE DEL HOGAR
Sector Urbano
Edad del jefe del
hogar
Total
10-24
25-34
35-44
45-54
55-64
65 y más
Edad del jefe del
hogar
Total
10-24
25-34
35-44
45-54
55-64
65 y más

Total

100.0
4.7
24.1
27.9
20.5
13.0
9.9

Tenencia de la vivienda
Propia
Pagada
Pagando
100.0
100.0
1.6
1.0
12.8
19.2
26.0
39.8
25.6
24.9
18.4
10.9
15.6
4.3

Total

100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0

En arriendo Usufructo
100.0
9.2
39.3
28.1
13.2
6.7
3.5

100.0
6.6
24.3
38.9
11.1
7.8
11.4

No informa
100.0
7.9
17.3
34.5
16.3
6.8
17.1

Tenencia de la vivienda
Propia
Pagada
Pagando
50.9
7.9
17.6
1.6
27.1
6.3
47.6
11.3
63.6
9.6
71.9
6.6
80.1
3.4

En arriendo Usufructo
36.5
71.7
59.7
36.8
23.6
18.9
12.8

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

58

100.0
9.5
37.7
24.6
14.1
7.1
7.0

Invasor

4.0
8.2
6.3
3.6
2.8
2.2
2.8

Invasor
0.3
0.4
0.3
0.4
0.2
0.2
0.4

No informa
0.3
0.5
0.2
0.4
0.2
0.2
0.5

CEPAL  SERIE Financiamiento del desarrollo

No 83



Serie

financiamiento del desarrollo1
Números publicados
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11

12
13
14
15
16

17
18
19
20
21

Regulación y supervisión de la banca en la experiencia de liberalización financiera en Chile (1974-1988),
Günther Held y Raquel Szalachman (LC/L.522), 1989.
Ahorro e inversión bajo restricción externa y focal. El caso de Chile 1982-1987, Nicolás Eyzaguirre
(LC/L.526), 1989.
Los determinantes del ahorro en México, Ariel Buira (LC/L.549), 1990.
Ahorro y sistemas financieros: experiencia de América Latina. Resumen y conclusiones, Seminario
(LC/L.553), 1990.
La cooperación regional en los campos financiero y monetario, L. Felipe Jiménez (LC/L.603), 1990.
Regulación del sistema financiero y reforma del sistema de pensiones: experiencias de América Latina,
Seminario (LC/L.609), 1991.
El Leasing como instrumento para facilitar el financiamiento de la inversión en la pequeña y mediana
empresa de América Latina, José Antonio Rojas (LC/L.652), 1991.
Regulación y supervisión de la banca e instituciones financieras, Seminario (LC/L.655), 1991.
Sistemas de pensiones de América Latina. Diagnóstico y alternativas de reforma, Seminario (LC/L.656),
1991.
¿Existe aún una crisis de deuda Latinoamericana?, Stephany Griffith-Jones (LC/L.664), 1991.
La influencia de las variables financieras sobre las exportaciones bajo un régimen de racionamiento de
crédito: una aproximación teórica y su aplicación al caso chileno, Solange Bernstein y Jaime Campos
(LC/L.721), 1992.
Las monedas comunes y la creación de liquidez regional, L. Felipe Jiménez y Raquel Szalachman
(LC/L.724), 1992.
Análisis estadístico de los determinantes del ahorro en países de América Latina. Recomendaciones de
política, Andras Uthoff (LC/L.755), 1993.
Regulación, supervisión y desarrollo del mercado de valores, Hugo Lavados y María Victoria Castillo
(LC/L.768), 1993.
Empresas de menor tamaño relativo: algunas características del caso brasileño, Cézar Manoel de Medeiros
(LC/L.833), 1994.
El acceso de las pequeñas y medianas empresas al financiamiento y el programa nacional de apoyo a la
PYME del Gobierno chileno: balance preliminar de una experiencia, Enrique Román González y José
Antonio Rojas Bustos (LC/L.834), 1994.
La experiencia en el financiamiento de la pequeña y mediana empresa en Costa Rica, A.R. Camacho
(LC/L.835), 1994.
Acceso a los mercados internacionales de capital y desarrollo de instrumentos financieros: el caso de
México, Efraín Caro Razú (LC/L.843), 1994.
Fondos de pensiones y desarrollo del mercado de capitales en Chile: 1980 - 1993, Patricio Arrau Pons
(LC/L.839), 1994.
Situación y perspectivas de desarrollo del mercado de valores del Ecuador, Edison Ortíz-Durán
(LC/L.830), 1994.
Integración de las Bolsas de valores en Centroamérica, Edgar Balsells (LC/L.856), 1994.

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Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

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La reanudación de las corrientes privadas de capital hacia América Latina: el papel de los inversionistas
norteamericanos, Roy Culpeper (LC/L.853), 1994.
Movimientos de capitales, estrategia exportadora y estabilidad macroeconómica en Chile, Manuel Agosín
y Ricardo Ffrench-Davis (LC/L.854), 1994.
Corrientes de fondos privados europeos hacia América Latina: hechos y planteamientos, Stephany
Griffith-Jones (LC/L.855), 1994.
El movimiento de capitales en la Argentina, José María Fanelli y José Luis Machinea (LC/L.857), 1994.
Repunte de los flujos de capital y el desarrollo: implicaciones para las políticas económicas, Robert
Devlin, Ricardo Ffrench-Davis y Stephany Griffith-Jones (LC/L.859), 1994.
Flujos de capital: el caso de México, José Angel Guirría Treviño (LC/L.861), 1994.
El financiamiento Latinoamericano en los mercados de capital de Japón, Punam Chuhan y Kwang W. Ju
(LC/L.862), 1994.
Reforma a los sistemas de pensiones en América Latina y el Caribe, Andras Uthoff (LC/L.879), 1995.
Acumulación de reservas internacionales: sus causas efectos en el caso de Colombia, Roberto Steiner y
Andrés Escobar (LC/L.901), 1995.
Financiamiento de las unidades económicas de pequeña escala en Ecuador, José Lanusse, Roberto
Hidalgo y Soledad Córdova (LC/L.903), 1995.
Acceso de la pequeña y microempresa al sistema financiero en Bolivia: situación actual y perspectivas,
Roberto Casanovas y Jorge Mc Lean (LC/L.907), 1995.
Private international capital flows to Brazil, Dionisio Dias Carneiro y Marcio G.P. Gracía (LC/L.909),
1995.
Políticas de financiamiento de las empresas de menor tamaño: experiencias recientes en América Latina,
Günther Held (LC/L.911), 1995.
Flujos financieros internacionales privados de capital a Costa Rica, Juan Rafael Vargas (LC/L.914), 1995.
Distribución del ingreso, asignación de recursos y shocks macroeconómicos. Un modelo de equilibrio
general computado para la Argentina en 1993, Omar Chisari y Carlos Romero (LC/L.940), 1996.
Operación de conglomerados financieros en Chile: una propuesta, Cristián Larraín (LC/L.949), 1996.
Efectos de los shocks macroeconómicos y de las políticas de ajuste sobre la distribución del ingreso en
Colombia, Eduardo Lora y Cristina Fernández (LC/L.965), 1996.
Nota sobre el aumento del ahorro nacional en Chile, 1980-1994, Patricio Arrau Pons (LC/L.984), 1996.
Flujos de capital externo en América Latina y el Caribe: experiencias y políticas en los noventa, Günther
Held y Raquel Szalachman (LC/L.1002), 1997.
Surgimiento y desarrollo de los grupos financieros en México, Angel Palomino Hasbach (LC/L.1003),
1997.
Costa Rica: una revisión de las políticas de vivienda aplicadas a partir de 1986, Miguel Gutiérrez Saxe y
Ana Jimena Vargas Cullel (LC/L.1004), 1997.
Choques, respostas de politica economica e distribucao de renda no Brasil, André Urani, Ajax Moreira y
Luis Daniel Willcox (LC/L.1005), 1997.
Distribución del ingreso, shocks y políticas macroeconómicas, L. Felipe Jiménez (LC/L.1006), 1997.
Pension Reforms in Central and Eastern Europe: Necessity, approaches and open questions, Robert
Hollzmann (LC/L.1007), 1997.
Financiamiento de la vivienda de estratos de ingresos medios y bajos: la experiencia chilena, Sergio
Almarza Alamos (LC/L.1008), 1997.
La reforma a la seguridad social en salud de Colombia y la teoría de la competencia regulada, Mauricio
Restrepo Trujillo (LC/L.1009), 1997.
On Economic Benefits and Fiscal Requirements of Moving from Unfunded to Funded Pensions, Robert
Hollzmann (LC/L.1012), 1997.
Eficiencia y equidad en el sistema de salud chileno, Osvaldo Larrañaga (LC/L.1030), 1997.
La competencia manejada y reformas para el sector salud de Chile, Cristián Aedo (LC/L.1031), 1997.
Mecanismos de pago/contratación del régimen contributivo dentro del marco de seguridad social en
Colombia, Beatriz Plaza (LC/L.1032), 1997.
A Comparative study of Health Care Policy in United States and Canada: What Policymakers in Latin America
Might and Might Not Learn From Their Neighbors to the North, Joseph White (LC/L.1033), 1997.
Reforma al sector salud en Argentina, Roberto Tafani (LC/L.1035), 1997.
Hacia una mayor equidad en la salud: el caso de Chile, Uri Wainer (LC/L.1036), 1997.

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El financiamiento del sistema de seguridad social en salud en Colombia, Luis Gonzalo Morales
(LC/L.1037), 1997.
Las instituciones de salud previsional (ISAPRES) en Chile, Ricardo Bitrán y Francisco Xavier Almarza
(LC/L.1038), 1997.
Gasto y financiamiento en salud en Argentina, María Cristina V. de Flood (LC/L.1040), 1997.
Mujer y salud, María Cristina V. de Flood (LC/L.1041), 1997.
Tendencias, escenarios y fenómenos emergentes en la configuración del sector salud en la Argentina,
Hugo E. Arce (LC/L.1042), 1997.
Reformas al financiamiento del sistema de salud en Argentina, Silvia Montoya (LC/L.1043), 1997.
Logros y desafíos de la financiación a la vivienda para los grupos de ingresos medios y bajos en
Colombia, Instituto Colombiano de Ahorro y Vivienda (LC/L.1039), 1997.
Acesso ao financiamento para moradia pelos extratos de média e baixa renda. A experiência brasileira
recente, José Pereira Goncalves (LC/L.1044), 1997.
Acceso a la vivienda y subsidios directos a la demanda: análisis y lecciones de las experiencias
latinoamericanas, Gerardo Gonzáles Arrieta (LC/L.1045), 1997.
Crisis financiera y regulación de multibancos en Venezuela, Leopoldo Yáñez (LC/L.1046), 1997.
Reforma al sistema financiero y regulación de conglomerados financieros en Argentina, Carlos Rivas
(LC/L.1047), 1997.
Regulación y supervisión de conglomerados financieros en Colombia, Luis Alberto Zuleta Jaramillo
(LC/L.1049), 1997. www
Algunos factores que inciden en la distribución del ingreso en Argentina, 1980-1992. Un análisis
descriptivo, L. Felipe Jiménez y Nora Ruedi (LC/L.1055), 1997.
Algunos factores que inciden en la distribución del ingreso en Colombia, 1980-1992. Un análisis
descriptivo, L. Felipe Jiménez y Nora Ruedi (LC/L.1060), 1997.
Algunos factores que inciden en la distribución del ingreso en Chile, 1987-1992. Un análisis descriptivo,
L. Felipe Jiménez y Nora Ruedi (LC/L.1067), 1997.
Un análisis descriptivo de la distribución del ingreso en México, 1984-1992, L. Felipe Jiménez y Nora
Ruedi (LC/L.1068), 1997.
Un análisis descriptivo de factores que inciden en la distribución del ingreso en Brasil, 1979-1990, L.
Felipe Jiménez y Nora Ruedi (LC/L.1077 y Corr.1), 1997.
Rasgos estilizados de la distribución del ingreso en cinco países de América Latina y lineamientos
generales para una política redistributiva, L. Felipe Jiménez y Nora Ruedi (LC/L.1084), 1997.
Perspectiva de género en la reforma de la seguridad social en salud en Colombia, Amparo Hernández
Bello (LC/L.1108), 1998.
Reformas a la institucionalidad del crédito y el financiamiento a empresas de menor tamaño: La experiencia
chilena con sistemas de segundo piso 1990-1998, Juan Foxley (LC/L.1156), 1998. www
El factor institucional en reformas a las políticas de crédito y financiamiento de empresas de menor tamaño: la
experiencia colombiana reciente, Luis Alberto Zuleta Jaramillo (LC/L.1163), 1999.
Un perfil del déficit de vivienda en Uruguay, 1994, Raquel Szalachman (LC/L.1165), 1999.
El financiamiento de la pequeña y mediana empresa en Costa Rica: análisis del comportamiento
reciente y propuestas de reforma, Francisco de Paula Gutiérrez y Rodrigo Bolaños Zamora
(LC/L.1178), 1999.
El factor institucional en los resultados y desafíos de la política de vivienda de interés social en Chile,
Alvaro Pérez-Iñigo González (LC/L.1194), 1999.
Un perfil del déficit de vivienda en Bolivia, 1992, Raquel Szalachman (LC/L.1200), 1999.
La política de vivienda de interés social en Colombia en los noventa, María Luisa Chiappe de Villa
(LC/L.1211-P), Número de venta: S.99.II.G.10 (US$ 10.0), 1999. www
El factor institucional en reformas a la política de vivienda de interés social: la experiencia reciente de
Costa Rica, Rebeca Grynspan y Dennis Meléndez (LC/L.1212-P), Número de venta: S.99.II.G.11 (US$
10.0), 1999. www
O financiamento do sistema público de saúde brasileiro, Rosa María Márques (LC/L.1233-P), Número
de venta: S.99.II.G.14 (US$ 10.0), 1999. www
Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994, Raquel Szalachman, (LC/L.1234-P), Número de
venta: S.99.II.G.15 (US$10.0), 1999. www

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Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994

Otras publicaciones de la CEPAL relacionadas con este número
- Panorama social de América Latina 1998 (LC/G.2050-P), 1999. N° de venta: S.99.II.G.4 (US$ 25.0).
Intervenciones en vivienda y desarrollo urbano en Chile: un enfoque integral (LC/R.1673), 1996.
- Construcción de vivienda de bajo costo en Perú: casos Los precursores y Santa Rosa (LC/R.1675), 1996.
- Análisis comparativo de la gestión urbana en las ciudades intermedias de Cusco, Manizales, Ouro Preto,
Puerto España y Valdivia (LC/R.1688), 1996.

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El lector interesado en números anteriores de esta serie puede solicitarlos dirigiendo su correspondencia a la Unidad de
Financiamiento de la División de Comercio Internacional y Financiamiento para el Desarrollo, CEPAL, Casilla 179-D, Santiago,
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