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<dcvalue element="description" qualifier="null" language="es_ES">Incluye Bibliografía</dcvalue>
<dcvalue element="relation" qualifier="ispartof" language="es_ES">En: La liberalización del comercio en el Hemisferio Occidental - Washington, DC : BID/CEPAL, 1995 - p. 13-40</dcvalue>
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DESARROLLO en transición
Instrumento regional 
de la Unión Europea para 
América Latina y el Caribe
Recursos 
naturales  
y crecimiento
Aspectos macro  
y microeconómicos,  
temas regulatorios,  
derechos ambientales  
e inclusión social
Jorge Katz
Publicaciones 
de la CEPAL
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Recursos naturales  
y crecimiento
Aspectos macro y microeconómicos,  
temas regulatorios, derechos ambientales  
e inclusión social
Jorge Katz
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
DESARROLLO en transición
Instrumento regional 
de la Unión Europea para 
América Latina y el Caribe
El presente documento fue elaborado por Jorge Katz, Consultor de la División de Desarrollo 
Productivo y Empresarial de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
 
El autor agradece los comentarios y aportes de Giovanni Stumpo, Jefe de la Unidad de 
Inversiones y Estrategias Empresariales de la CEPAL, José Miguel Benavente, de la 
Universidad Adolfo Ibáñez de Santiago (Chile), y de Roberto Bisang, de la Universidad 
Nacional de General Sarmiento y la Universidad de Buenos Aires (Argentina). 
Este documento es parte de las actividades realizadas en el marco del proyecto “Facility 
on Development in Transition”, financiado por la Unión Europea y ejecutado por la CEPAL.
Las opiniones expresadas en este documento, que no ha sido sometido a revisión editorial, 
son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no coincidir con las de la Organización.
Publicación de las Naciones Unidas
LC/TS.2020/14
Distribución: L
Copyright © Naciones Unidas, 2020
Todos los derechos reservados
Impreso en Naciones Unidas, Santiago
S.19-01207
Esta publicación debe citarse como: J. Katz, Recursos naturales y crecimiento: aspectos macro y 
microeconómicos, temas regulatorios, derechos ambientales e inclusión social, Documentos de Proyectos 
(LC/TS.2020/14), Santiago, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), 2020.
La autorización para reproducir total o parcialmente esta obra debe solicitarse a la Comisión Económica 
para América Latina y el Caribe (CEPAL), División de Publicaciones y Servicios Web, publicaciones.cepal@
un.org. Los Estados Miembros de las Naciones Unidas y sus instituciones gubernamentales pueden 
reproducir esta obra sin autorización previa. Solo se les solicita que mencionen la fuente e informen a la 
CEPAL de tal reproducción. 
Índice
Introducción .......................................................................................................... 7
Parte 1 .................................................................................................................. 19
Capítulo I  
La teoría del crecimiento cuando este está basado  
en la explotación de recursos naturales  ............................................................21
Capítulo II 
El recurso natural como factor de producción .................................................. 29
A. El recurso natural como factor de producción .............................. 34
1. Transición hacia la producción “basada en ciencia” ................ 35
2. Subcontratación y desarrollo de proveedores .........................36
3. El recurso natural como bien de uso compartido .................... 37
Capítulo III 
El ciclo internacional de precios de los commodities  
y su impacto macro y microeconómico ..............................................................41
A. Impacto sobre la firma .....................................................................41
B. Impacto sobre la estructura y comportamiento
 de la industria .................................................................................. 43
C. Impacto macro ................................................................................ 43
Capítulo IV 
Agencias regulatorias estatales, su comportamiento  
y aprendizaje a través del tiempo ......................................................................45
4 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Capítulo V 
Comunidades locales, derechos ambientales e inclusión social .......................49
Capítulo VI 
Hacia una lectura micro-macro del crecimiento  
basado en recursos naturales ............................................................................. 55
Parte 2 ..................................................................................................................63
Capítulo VII 
Reflexiones sobre el largo plazo de la economía chilena  
y el crecimiento basado en la explotación de recursos naturales ....................65
Capítulo VIII 
La industria chilena del salmón ..........................................................................69
A. Fase de implantación de la industria salmonera ............................ 70
B. Fase de crecimiento de la acuicultura comercial ........................... 74
1. Tamaños de planta ..................................................................... 75
2. Concentración económica ......................................................... 76
C. Crecimiento e impacto sanitario y medioambiental ...................... 78
D. La creación de capacidades tecnológicas domésticas .................. 82
1. Barrios salmoneros ....................................................................89
2. “Score de riesgo” ......................................................................90
E. Reflexiones finales...........................................................................90
Capítulo IX 
La industria minera chilena .................................................................................93
A. Propiedad del recurso, concesiones y apropiación
 de la renta primaria .........................................................................94
B. Evolución de la productividad y competitividad sectorial ............. 97
C. Firmas de ingeniería y el desarrollo de
 proveedores locales de clase mundial ............................................99
D. Sernageomin y el aprendizaje regulatorio en  
el sector público ............................................................................. 101
1. Fase I. Los inicios del Sernageomin y de la labor
 minera y geológica ....................................................................102
2. Fase II. La crisis como detonante del cambio, ‘Somos 33 y 
estamos todos vivos’. Avances en gestión del riesgo .............105
E. La institucionalidad actual. Valor Minero y Alta Ley .....................107
F. El papel de las comunidades y la “licencia social” ....................... 109
G. Una mirada de cierre ...................................................................... 110
Capítulo X 
Reflexiones finales ..............................................................................................111
Bibliografía.......................................................................................................... 117
Recursos naturales y crecimiento... 5
Cuadros
Cuadro 1 Biomasas promedio por centro productivo, Chile y Noruega .......................75
Cuadro 2 Distribución de concesiones ...........................................................................77
Cuadro 3 Indicadores de desempeño de la industria  
salmonera chilena en el período 2002-2007...................................................81
Cuadro 4 Fortalezas y debilidades de la industria chilena del cobre ........................... 98
Gráficos
Gráfico 1 Importación y producción local de ovas de salmón .....................................72
Gráfico 2 Nuevos permisos de cultivo por regiones del Sur de Chile ..........................77
Gráfico 3 Expansión de la frontera de explotación acuícola hacia Aysén ...................77
Gráfico 4 El catch-up de la industria salmonera chilena, 1990-2002 .............................79
Gráfico 5 Catching up y sobreexplotación del recurso ................................................ 80
Gráfico 6 Evolución del presupuesto de Sernapesca .................................................. 87
Gráfico 7 Evolución 2002-2016, dotación efectiva Sernapesca  
y porcentaje de profesionales ...................................................................... 87
Gráfico 8 Evolución Presupuesto Sernageomin ......................................................... 102
Gráfico 9 Evolución 2002-2016. Dotación Efectiva Sernageomin  
y porcentaje profesionales ..........................................................................104
Gráfico 10 Evolución presupuesto Sernageomin por programas ................................ 105
Gráfico 11 Evolución fiscalización en seguridad minera...............................................106
Recuadro
Recuadro 1 Rasgos estilizados del modelo chileno de salmonicultura  
en la fase de implantación de la industria .................................................... 70
Diagramas
Diagrama 1 Actores del modelo e interdependencias, dinámicas entre los mismos.......... 30
Diagrama 2 Las interdependencias dinámicas al interior del modelo ............................. 31
Diagrama 3 Organización industrial del sector .................................................................82
Diagrama 4 Servicios intensivos en conocimientos (KIBS) ............................................. 83

Recursos naturales y crecimiento... 7
Introducción
El presente trabajo está dividido en dos partes. En la primera, se examinan 
diversos aspectos teóricos del modelo de crecimiento cuando este está 
basado en la explotación de recursos naturales. Producir salmones, cobre, 
vino, gas de esquistos o productos forestales no es lo mismo que producir 
zapatos o automóviles. En el caso de los primeros el medio ambiente y el 
impacto sobre el equilibrio ecológico en la zona donde se instala la unidad 
productiva cuentan e inciden de manera fundamental en el comportamiento 
de la firma y de la industria, condicionando la organización del trabajo y la 
tecnología empleada para producir, el manejo de largo plazo del recurso 
y su sustentabilidad en el tiempo, el papel de las agencias regulatorias 
del sector público encargadas de fiscalizar el impacto ambiental y, no 
menos importante, el comportamiento de las comunidades que habitan 
en las regiones donde se explota el recurso. Todo ello no ocurre cuando 
producimos zapatos o vehículos, actividades que tienen poco impacto sobre 
la ecología y el medio ambiente de la localidad donde se instala la planta 
industrial, no demandan mayor intervención fiscalizadora de parte de la 
autoridad sanitaria y/o medioambiental del estado y traen muy pocos efectos 
disruptivos para la comunidad que habita en las inmediaciones de la unidad 
productiva. Mientras que en el caso de la producción de vehículos o zapatos 
la metáfora neoclásica del technology shelf (stock de tecnologías) disponibles 
en países desarrollados, que eventualmente pueden ser utilizadas por 
países en desarrollo (los que, por lo tanto, no necesitan realizar localmente 
esfuerzos de ID para acceder a las mismas) y la existencia de una función 
de producción “genérica” y ”universal” para describir el proceso productivo 
de una dada industria, constituyen una abstracción analítica aceptable, 
ello no es así en el caso de las actividades que explotan recursos naturales, 
8 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
donde cada localidad tiene identidad física y biológica propia, lo que hace 
que indefectiblemente sean necesarios esfuerzos tecnológicos locales para 
descubrir a novo muchos de sus parámetros físico-biológicos si hemos de 
entender adecuadamente cual es la  capacidad de carga del recurso en una 
dada localidad y la mejor tecnología para operar en la misma.  En este caso “lo 
local” es insoslayable y simplemente no puede ser dejado de lado recurriendo 
a un supuesto simplificatorio. Se requiere un marco analítico diferente que 
refleje lo distintas que en este caso son las firmas, las instituciones, el cuadro 
regulatorio y el comportamiento de las comunidades que habitan en las 
inmediaciones de las zonas de explotación del recurso, aun cuando todas 
produzcan el mismo commodity. Es más, el recurso “muta” en el tiempo, 
producto de sequias inundaciones, patógenos, cambio climático y más, 
obligándonos a pensar en términos de un ‘blanco móvil’ al cual los agentes 
económicos deben necesariamente adaptarse, lo que también reclama 
conocimientos tecnológicos domésticos para comprender y responder a la 
mutación del recurso en el tiempo.  
Los primeros capítulos de esta monografía exploran distintos aspectos 
teóricos, macro y microeconómicos, así como regulatorios e institucionales, 
relacionados, con estos temas. La organización del trabajo y el 
comportamiento de las firmas e industrias de estos sectores productivos, 
su impacto fiscal y sobre el balance comercial de la economía, la fiscalización 
del impacto sanitario y medio ambiental que debe sistemáticamente llevar 
a cabo la autoridad regulatoria estatal velando por el manejo adecuado y 
sustentabilidad del recurso y, finalmente pero no por ello menos importante, 
el  creciente reclamo que emerge de las comunidades aledañas a las zonas 
de explotación del mismo —muchas veces pueblos originarios radicados 
en dichas regiones desde épocas anteriores a la organización política de los 
países en los que se radica la industria— por  mayor respeto por  sus derechos 
ambientales —aire y agua limpios, cuidado de la biodiversidad, respeto 
por lugares ancestrales de culto y más— constituyen rasgos centrales del 
modelo de crecer en base a industrias que explotan recursos naturales que 
necesitamos comprender tanto desde una perspectiva teórica como en lo 
que se refiere a la formulación de  políticas públicas. Se trata muchas veces 
de temas que escasamente constituyen motivo de preocupación de los 
economistas cuando estos estudian sectores “convencionales” de industria 
como son los previamente mencionados, zapatos o automóviles. La caja de 
herramientas requeridas en el caso de las industrias basadas en recursos 
naturales es significativamente distinta, y las preguntas que tenemos que 
contestar difieren en el plano analítico y en la naturaleza de la intervención 
gubernamental requerida en cada caso.   
Haciéndonos cargo justamente de la especificidad de lo local, la segunda 
parte del documento incursiona en el estudio de dos ramas particulares de 
industria basadas en la explotación de recursos naturales en Chile. Se trata, 
Recursos naturales y crecimiento... 9
de relacionar el marco teórico examinado en los capítulos iniciales con el 
comportamiento de la salmonicultura y de la minería chilena.  Mostramos en 
estos capítulos como las instituciones sectoriales, la especificidad local del 
recurso natural sobre el que está asentada la industria, la “capacidad de carga” 
del recurso, los vínculos publico/privados que se van construyendo —y que 
van cambiando— a lo largo del tiempo, el grado de concentración económica 
y el comportamiento de los grandes grupos económicos que controlan la 
actividad sectorial, juegan un papel crucial como determinantes del sendero 
de largo plazo por el que transitan estos sectores productivos. En cada uno 
de estos casos es dable identificar fases o etapas evolutivas en el desarrollo 
de la industria en las que el papel de lo público y lo privado fue cambiando 
en Chile con el correr de los años. Es factible identificar una primera “fase 
de implantación” de la industria en la que el sector público hubo de cumplir 
en ambos casos un papel fundamental resolviendo incertidumbres, fallas de 
mercado y la falta de bienes públicos que obstaculizaban la inversión del sector 
privado, a través de CORFO y otras agencias estatales. Así, observamos que 
en ambos casos el Estado apoyo originalmente el desarrollo de tecnología, 
la formación de capital humano, la creación de infraestructura física de uso 
compartido, el diseño, la construcción (y hasta el financiamiento) de nuevas 
plantas fabriles y más. Esta es la historia que hemos encontrado tanto en la 
acuicultura como en la minería de Chile, aun cuando en el imaginario colectivo 
de la sociedad chilena se tienda a pensar que la implantación original de 
estos sectores ha sido obra de “la mano invisible del mercado”. En rigor de 
verdad ello no ha sido así y el estado cumplió un papel fundamental en ambos 
casos resolviendo fallas de mercado y distintos tipos de incertidumbre, que 
bloqueaban el desarrollo inicial de estos sectores.    
Finalizada la “fase de implantación” de la industria y resueltas las 
principales carencias iniciales, observamos que en ambos casos se transita 
hacia una fase de rápido crecimiento motorizada por el sector privado, el que 
ahora toma las riendas del proceso de inversión en tanto que el sector público 
crecientemente adopta una actitud de prescindencia retirándose hacia roles 
más subsidiarios. En esta segunda fase van gradualmente emergiendo nuevas 
instituciones y reglas del juego en ambos sectores. Junto al crecimiento de las 
firmas que explotan el commodity también observamos que van surgiendo y 
adquiriendo importancia productores locales de servicios técnicos y equipos 
de capital —aunque quizás no en la dimensión y profundidad con que ello 
ocurriera en otros países que crecieron explotando recursos naturales— 
como Finlandia con sus bosques, Noruega con la acuicultura, Australia con 
la minería o Dinamarca u Holanda con los lácteos. Chile no alcanzo —aún en 
sus sectores de punta— a desarrollar proveedores locales de servicios de 
ingeniería y fabricantes de equipos de capital de la solidez y competitividad 
internacional que es dable observar en los países previamente mencionados. 
No es que no los haya, pero ciertamente no en la escala y nivel de sofisticación 
10 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
en que los hay en los países más arriba mencionados. Surge entonces la 
pregunta de porque ello es así, pregunta que en este trabajo contestamos 
argumentando que la explicación más plausible debe buscarse en el rol 
pasivo que el estado fuera adoptando en esta materia y en la ausencia 
de una “estrategia país” de largo plazo que pusiera énfasis no solo en 
capturar la renta primaria del recurso —otorgando para ello concesiones de 
explotación— sino también en construir ventajas comparativas dinámicas 
basadas en el conocimiento y en la acumulación de capacidad tecnológica 
local para  poder transitar en el tiempo hacia una estructura productiva más 
sofisticada y compleja capaz de lograr un mejor patrón competitivo en los 
mercados mundiales.  
En este sentido nuestra respuesta se acerca a la mirada de D.Acemoglu 
y R.Robinson (D.Acemoglu y R.Robinson, 2016) que argumentan que hay 
sociedades cuyo ADN está más asociado a una impronta de captura de corto 
plazo de la renta derivada de la explotación del recurso natural,  en tanto que 
otras sociedades operan en base a una visión estratégica de futuro y de lo 
inter-generacional y se preocupan por “construir” capacidades tecnológicas 
domesticas que —aun explotando un recurso natural— pavimenten el 
sendero de transformación estructural  de la economía hacia actividades de 
mayor valor agregado doméstico.  
En nuestra visión una excesiva confianza en el “dejar hacer, dejar pasar” 
y en los automatismos de mercado, propios de la mirada neoclásica del 
comportamiento de la economía, constituye parte de la explicación del retraso 
tecnológico con que Chile (y otros países de América Latina) opera hoy en la 
escena mundial, aun en industrias en las que su elevada participación en los 
mercados internacionales —como es el caso de cobre o salmones— ameritaría 
haber construido hace largo tiempo una base científico-tecnológica local de 
clase mundial. Todavía es ajena a la mirada local la idea de pensar el largo 
plazo como un proceso evolutivo en el que gradualmente se “construyen” 
capacidades domésticas y ventajas comparativas dinámicas basadas en el 
conocimiento a partir de las cuales se logra mayor competitividad en los 
mercados mundiales. La mirada comparativa con Australia o Canadá en 
minería, y con Noruega en salmonicultura avalan esta manera de interpretar 
los hechos, como veremos en los capítulos VI y VII de este documento.    
Resalta aquí el carácter “sector específico” de cada uno de estos dos 
escenarios. Lejos de la metáfora del “agente representativo” de la teoría 
convencional de los precios, y de un cuadro universal y genérico de ‘fuentes 
del crecimiento’ del tipo del que nos brinda la ‘contabilidad del crecimiento 
“a la R.Solow”, (R.Solow, 1957) en la que lo institucional y lo histórico casi 
ni aparecen o juegan un papel secundario, observamos en los casos aquí 
estudiados  que debemos tomar en cuenta las instituciones específicas 
de cada sector y su evolución en el tiempo si pretendemos comprender 
Recursos naturales y crecimiento... 11
las fuerzas que guían  el comportamiento de la industria. En cada uno de 
estos sectores se fue  construyendo  un entramado (o cluster) de empresas 
que explotan el recurso y producen el commodity, de firmas de  ingeniería 
y fabricantes (e importadores) de equipos que las abastecen, de agencias 
regulatorias del estado que monitorean su desempeño medio ambiental 
y el manejo del recurso y de comunidades locales que presionan por lograr 
mayor respeto por sus “derechos  ambientales” (respirar aire limpio, y tener 
acceso a agua potable no contaminada), así como también de intendencias y 
agencias locales de gobierno, universidades y escuelas locales de formación 
de capital humano y más, que fueron surgiendo en las regiones, Antofagasta 
en el caso minero y Puerto Montt en salmonicultura. Todos y cada uno de 
estos segmentos del cluster sectorial fueron evolucionando y sufriendo 
transformaciones en el tiempo, acumulando experiencia, experimentando 
distintas formas de aprendizaje y realizando esfuerzos de adaptación a los 
cambios que sufren tanto el medio ambiente y el recurso, como la frontera 
internacional del conocimiento, que obviamente tiene una dinámica propia 
de cambio y transformación no determinada por los agentes locales. Detrás 
de ese proceso evolutivo surgen nuevas instituciones y reglas del juego lo 
que debe verse como factor determinante central del sendero evolutivo de 
cada industria. Esta mirada de las “fuentes del crecimiento” es sumamente 
distinta a la mirada neoclásica de la “contabilidad del crecimiento” que deja 
de lado el papel de las instituciones y lo histórico en un intento por construir 
una métrica universalmente valida, y comparable entre países, de los factores 
que motorizan el crecimiento de una economía o de un sector productivo. 
Este afán de universalidad hace que el análisis neoclásico de la contabilidad 
del crecimiento pierda información valiosa en el camino y termine por brindar 
explicaciones “genéricas” poco convincentes, alejadas de la realidad sectorial 
que pretendemos describir.
Todos los capítulos de este documento están basados en estudios 
e investigaciones llevadas a cabo por el presente autor a lo largo de los 
últimos años. Algunos de dichos trabajos fueron publicados en revistas 
internacionales como Innovation and Development, Resource Policy, The 
International Journal of Institutions and Economies, Industrial and Corporate 
Change, así como en documentos de la División de Desarrollo Productivo de 
CEPAL, o en informes de consultoría entregados a agencias del sector público 
chileno como Corfo, Sernapesca o Sernageomin. En dichos estudios han 
colaborado numerosos profesionales —economistas, geógrafos, biólogos, 
veterinarios, ingenieros en minas— así como también alumnos del magister 
de economía de la Universidad de Chile, que han encontrado en los trabajos de 
campo oportunidad para completar sus tesis de graduación y de comprender 
en detalle el comportamiento de la micro chilena. Es largo enumerar a todos, 
razón por la que hago aquí un reconocimiento y agradecimiento colectivo y 
expreso mi gratitud por haber trabajado junto a ellos durante los últimos años. 
12 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Contenidos del presente documento
Tras la Introducción, en el capítulo I se estudian las razones por las que la 
“explicación” neoclásica del crecimiento es tan diferente de la que nos brinda 
el marco analítico estructuralista-Schumpeteriano y porque los recursos 
naturales constituyen un factor muy especial de producción, distinto en 
muchos sentidos a los factores productivos tradicionales, capital y trabajo, 
que entran en la especificación de la función de producción de la teoría 
convencional. El recurso natural está afectado por fuerzas ecológicas y 
medioambientales, “muta” en el tiempo y es afectado tanto por fenómenos 
de la naturaleza como por las tecnologías y formas de organización de la 
producción que el ser humano adopta para explotarlo. Qué consecuencias 
tiene todo ello sobre el comportamiento de la firma y sobre la morfología y 
funcionamiento de estas industrias, sobre lo macro y lo micro de la economía 
constituyen los temas que examinamos.   
En el capítulo II nos ocupamos del impacto que la volatilidad de los 
precios internacionales tiene sobre la macro y microeconomía de países 
cuyo patrón de especialización productiva está fuertemente volcado a la 
explotación de recursos naturales y como dicha volatilidad afecta tanto la 
estructura y comportamiento de las industrias y empresas que producen el 
commodity como el cuadro fiscal y las cuentas externas del país. En la fase 
de bonanza de los precios internacionales las firmas tienden a desarrollar 
un fuerte apetito por crecer más rápidamente y expandir sus exportaciones 
utilizando más intensamente sus instalaciones productivas y poniendo 
en producción plantas y localizaciones nuevas que con frecuencia tienen 
rendimientos menores y costos unitarios de producción mayores que la media 
de la industria. Desde una perspectiva macro el crecimiento de la producción 
y de las exportaciones resulta en acumulación de reservas internacionales 
y en mayores ingresos fiscales. En la fase contractiva del ciclo de precios 
las plantas y localizaciones marginales deben muchas veces abandonar el 
mercado ya que sus rendimientos son menores y sus costos variables mayores 
que los precios del mercado internacional, forzando ello una reestructuración 
de la actividad, con incidencia sobre el grado de concentración económica del 
sector, el empleo y el bienestar de las comunidades locales involucradas en la 
explotación del recurso. También el efecto se siente en lo macro, ámbito en el 
que en la fase contractiva del ciclo los gobiernos con frecuencia enfrentan el 
hecho de que han sobre estimado el flujo de ingresos fiscales y las entradas por 
exportación que se habrían de alcanzar y surgen desequilibrios importantes 
en las cuentas agregadas de la economía. Para reducir el impacto de la 
volatilidad de los precios internacionales es que se aconseja a los gobiernos 
operar sobre la base a estimaciones de largo plazo de los precios esperados 
del commodity y del balance estructural de las cuentas públicas, algo que 
pocos gobiernos hacen. El déficit —fiscal y externo— tiende así a reflejar el 
Recursos naturales y crecimiento... 13
impacto de la volatilidad de los precios internacionales de los commodities en 
países cuyo patrón de especialización se halla muy volcado hacia industrias 
procesadoras de recursos naturales.  
En el capítulo III examinamos el papel que en estos sectores 
productivos cumplen las agencias regulatorias del Estado, encargadas de 
entregar permisos de explotación y fiscalizar el impacto ambiental de las 
empresas que explotan el recurso. Argumentamos en ese capítulo que tanto 
las empresas privadas como las agencias públicas tienen que ser miradas 
desde una perspectiva evolutiva que incorpore los procesos de aprendizaje 
y cambio organizacional que las mismas sufren a través del tiempo. Un factor 
crucial determinante de la conducta, tanto de firmas como de agencias 
regulatorias, es el de las crisis sanitarias y medio ambientales —difíciles de 
predecir a priori— que recurrentemente padecen estos sectores por la 
difusión de patógenos, virus y enfermedades o por eventos de la naturaleza 
como inundaciones, sequias o calentamiento global. En el caso de las agencias 
regulatorias encontramos que el aprendizaje y la acumulación de experiencia 
va emergiendo en el curso de sus actividades de fiscalización del impacto 
sanitario y medio ambiental de las empresas que explotan el recurso. Tal como 
se dice más arriba, son frecuentes las crisis sanitarias y medio ambientales que 
estas actividades sufren y en el proceso de responder a dicha circunstancias 
las agencias regulatorias se ven obligadas a reformular y profundizar los 
protocolos de fiscalización imponiendo nuevas reglas sanitarias y de manejo 
medio ambiental. Esto hace que no solo las firmas aprendan como resultado 
de las crisis, sino que también las agencias regulatorias del Estado lo hagan 
igual que aquellas. Desde un patrón de reacción ex pos, respondiendo a la 
crisis una vez que esta ha ocurrido las agencias regulatorias van gradualmente 
desarrollando capacidad de gestión de riesgo ex ante, es decir capacidad 
de monitorear y predecir las condiciones de funcionamiento de la industria 
y operar preventivamente antes que la crisis se manifieste.  Este proceso 
conlleva un considerable aumento de la capacidad científico-tecnológica de la 
agencia, lo que se manifiesta en la necesidad de mayores recursos financieros, 
personal calificado, infraestructura experimental y de fiscalización. El juego 
dinámico de interdependencia entre las empresas que explotan el recurso 
y las agencias regulatorias que fiscalizan su desempeño se constituye así en 
un elemento central del funcionamiento de estos sectores productivos sobre 
los que la literatura recibida no ha avanzado suficientemente y que resulta 
necesario estudiar, tanto en el plano teórico como en el de la formulación de 
políticas públicas.   
En el capítulo V del trabajo dedicamos atención al comportamiento 
de las comunidades locales que laboran y viven en las inmediaciones de la 
zona de explotación del recurso y en el creciente reclamo que las mismas 
han ido desarrollando en años recientes por mayor respeto a sus “derechos 
ambientales” y por medidas de mitigación del impacto de las empresas sobre 
14 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
la ecología, la biodiversidad, el uso del agua y la energía y mucho más. Se 
habla contemporáneamente de la “licencia social” como el permiso que las 
comunidades deben dar a las firmas interesadas en producir el commodity y 
en las medidas de compensación y mitigación del impacto sobre la calidad 
de vida en el entorno a las unidades de producción. Un aspecto separado 
—pero no por ello menos importante— de esta temática es el manejo de 
las relaciones de la industria con los pueblos originarios —muchas veces 
asentados en zonas petroleras, de bosques naturales, de pesca artesanal, 
y más—que ven avasallados sus derechos a sostener rasgos centrales de su 
cultura con la llegada de estas empresas.    
 En años recientes, y a raíz de la presión de las comunidades sobre 
el aparato político-institucional de la sociedad se ha ido avanzando en la 
aprobación legislativa de un incipiente cuadro de normas y leyes de manejo 
medio ambiental que claramente inciden sobre la conducta de inversión de 
las firmas que explotan recursos naturales. Un nuevo cuadro de relaciones 
empresas-gobierno-comunidades esta gradualmente tomando forma —
en los países individualmente y a nivel internacional— y el mismo reclama 
ser comprendido si hemos de entender su impacto sobre la inversión y el 
crecimiento de estas actividades.
En el capítulo V presentamos una visión de conjunto sobre el 
funcionamiento —macro y micro— de economías basadas en la explotación 
de recursos naturales. Destaca el hecho de que el sendero de crecimiento 
de la misma está especialmente afectado por la volatilidad de los precios 
internacionales del commodity, lo que genera efectos tanto micro —en 
el comportamiento de la firma que explota el recurso— y en la estructura 
y comportamiento de la industria en su conjunto, como también efectos 
macro en el plano fiscal y del balance comercial externo de la economía. 
Estos efectos son presentados en este capítulo como una serie de “hechos 
estilizados” que caracterizan al modelo de crecimiento cuando el mismo está 
basado en la explotación de recursos naturales.  
En la segunda parte del trabajo —capítulos VII y VIII— buscamos 
acercar nuestro análisis a la realidad chilena, país en el que el patrón de 
especialización productiva se halla fuertemente volcado hacia los commodities 
industriales y alimentos. Chile crece a partir de unos pocos recursos naturales 
—minería, salmonicultura, vitivinicultura, celulosa y papel— en los que ha 
ido ganando participación en los mercados mundiales, particularmente en 
los años 1990 y 2000. En algunas de las industrias previamente mencionadas 
—cobre o salmón, por ejemplo— las exportaciones de Chile representan ya 
cerca de un tercio de las ventas mundiales, razón por la que ya no es posible 
pensarlas como “marginales” y sin incidencia sobre el precio internacional 
del commodity. Para entender el proceso evolutivo de estas industrias es 
necesario identificar diversas etapas o fases de crecimiento, comenzando 
Recursos naturales y crecimiento... 15
por comprender como cada una de ellas se inicia y toma forma en el país en 
el momento de su implantación original. No todo fue consecuencia de reglas 
de mercado, como muchas veces se piensa, y resulta necesario comprender 
como la minería, la salmonicultura, o la industria de celulosa y papel se 
implantaron originalmente en el país a partir de una fuerte influencia estatal. 
Solo tras una fase inicial en que la autoridad pública resolvió factores cruciales 
generadores de incertidumbre y acceso al financiamiento y la tecnología fue 
surgiendo la inversión privada dando paso a nuevas reglas del juego en las que 
el Estado hubo de adoptar un rol más subsidiario y prescindente. Tras esa fase 
de implantación se avanzó hacia una nueva etapa de rápido crecimiento en la 
que la morfología y comportamiento de estas actividades fue cambiando en 
el tiempo, aumentando la concentración económica y el grado de oligopolio 
prevalente al interior de las mismas. En paralelo a ello aguas arriba y aguas 
abajo de la producción del commodity se fueron desarrollando nuevas 
actividades proveedoras de insumos intermedios y servicios a la producción 
para las empresas que explotan el commodity, gestándose incipientes formas 
de “clusterizacion” de la actividad sectorial. Firmas de servicios de ingeniería, 
bancos, empresas de transporte y de seguros, servicios de logística de 
exportaciones, universidades, agencias regulatorias y más y se fueron 
construyendo nuevas formas de interacción y crecimiento con las firmas 
productoras del commodity, dando paso a un sendero industria-especifico de 
desarrollo que hasta el presente ha sido relativamente poco estudiado. (En 
relación al tema salmonero véase Hosono, Izuka y Katz, 2016 y con respecto 
a minería puede verse J.Valverde 2018,  Comision Nacional de Productividad, 
2018, Cepal, 2018, O.Urzua, Tesis Doctoral Universidad de Sussex, UK, 1995).  
Junto a los temas micro también la institucionalidad macro chilena va 
sufriendo cambios y transformaciones de importancia. En los años 80 y 90 
surge y se consolida en Chile una nueva visión del papel de “lo estatal” en la 
economía, que lleva hacia un modelo de estado subsidiario en reemplazo del 
estado proactivo de décadas anteriores. Las casi dos décadas de gobierno 
militar no fueron inocuas en este sentido en tanto impulsaron con particular 
determinación, y no poca represión social, esta visión del estado subsidiario 
en la sociedad. Mientras que en los 70 y 80 Corfo y otras agencias del estado 
cumplieron un papel  protagónico en la implantación de muchas de las 
industrias basadas en recursos naturales, induciendo la instalación de plantas 
productivas y el desarrollo de capacidades tecnológicas domésticas, en los 90 y 
el 2000 el sector público chileno adopta el papel de  “estado prescindente”  que 
deja en manos del mercado la construcción del sendero de crecimiento y de las 
reglas del juego en que operan las distintas actividades del aparato productivo. 
Se argumenta en este estudio que esta mirada del estado como ente 
subsidiario en el proceso de crecimiento llevo a Chile a perder importantes 
oportunidades de desarrollar localmente ventajas comparativas dinámicas 
asociadas al cambio tecnológico y a la consolidación   de industrias de 
16 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
servicios de ingeniería y de producción de equipos aguas abajo y aguas arriba 
de los recursos naturales en sí. No es el haber basado su crecimiento en 
recursos naturales lo que llevo a Chile a permanecer en una senda de bajo 
valor agregado doméstico y de escaso desarrollo de la ingeniería local, sino 
la forma como se optó por hacerlo en base a concesiones —sin fiscalizar 
el uso efectivo de las mismas— e importación de equipos y sin una actitud 
proactiva por desarrollar capacidades tecnológicas domesticas en asociación 
con la explotación del recurso. Chile sigue gastando menos de medio punto 
porcentual del PIB en financiar esfuerzos tecnológicos domésticos, y gran 
parte de dicho gasto lo lleva a cabo el Estado y no el sector privado, como 
ocurre en países desarrollados. Una estrategia país diferente y un esquema 
distinto de vínculos público-privados volcados hacia lo tecnológico y 
productivo —y no solo hacia lo financiero y de corto plazo— probablemente 
habría permitido a Chile avanzar hacia una economía más sofisticada y 
profunda como ocurriera en Australia en lo que hace a servicios de ingeniería 
en el campo minero, en Finlandia en la producción de equipamiento forestal, 
en Holanda o Dinamarca en la producción de robótica para la lechería o en 
Israel en servicios de ingeniería y equipos asociados al manejo del agua.  Una 
mirada proactiva del Estado empujando en esa dirección y generando bienes 
públicos para ello probablemente habría permitido alcanzar un patrón más 
profundo de inserción competitiva en los mercados mundiales exportando 
no solo commodities sino también servicios de ingeniería y equipos asociados 
a la producción de los mismos. Ello no ha ocurrido, o solo ha ocurrido de 
manera muy incipiente, casi por default.     
Cerramos el presente trabajo en el capítulo IX con un conjunto de 
reflexiones relacionadas con las nuevas ventanas de oportunidad que 
contemporáneamente se están abriendo en el mundo de los commodities 
industriales y los alimentos por dos motivos distintos e independientes. Por 
una parte, por el crecimiento de la demanda mundial a raíz de la vertiginosa 
expansión de la población, y la aparición de una nueva clase media en países 
como China, India, Rusia o Brasil, ávida por acceder a proteínas de calidad y 
a una dieta moderna de alimentación y, por otro, por los profundos cambios 
que están ocurriendo en la frontera científico-tecnológica en lo biológico, 
genético, digital y más, hacia lo que podríamos llamar industrias basadas en 
ciencia. El mundo se encamina hacia una nueva etapa en lo que a “fuentes 
del crecimiento” se refiere y esta tiene que ver con cómo se produce, 
distribuye y consume commodities industriales y alimentos a lo largo de 
cadenas globales de valor actualmente en franca expansión. Argumentamos 
aquí que los países de América Latina —Chile entre ellos— debería 
aprovechar esta nueva ventana de oportunidad y que ello requiere una 
nueva arquitectura institucional y científico-tecnológica que los lleve a ser 
protagonistas tempranos de los nuevos escenarios que se están abriendo a 
escala mundial en los mercados de commodities industriales y de alimentos. 
Recursos naturales y crecimiento... 17
Ello, sin embargo, requiere una mirada distinta a la actual de lo público/
privado y una nueva estrategia país de largo plazo que haga factible avanzar 
en esa dirección. Como transitar desde lo financiero y de corto plazo —hoy 
priorizado por los elencos de gobierno de la región— hacia lo productivo 
y estructural de largo plazo (sin por ello dejar de lado el manejo adecuado 
de las cuentas agregadas de la economía) parece ser la pregunta ultima que 
debemos contestar a futuro.      

Recursos naturales y crecimiento... 19
Parte 1

Recursos naturales y crecimiento... 21
I. La teoría del crecimiento cuando 
este está basado en la explotación 
de recursos naturales 
Dos grandes escuelas de pensamiento han ido tomando forma a través de 
los años para explicar porque una economía crece y se desarrolla, porque se 
vuelve más “sofisticada” y profunda en el tiempo.   
Por un lado, los autores de formación neoclásica proponen una 
narrativa en la que la “mano invisible” del mercado “construye” el sendero 
de crecimiento de largo plazo por el que transita la economía. La “firma 
representativa” de Sir J.Hicks es el agente central del relato. Esta opera 
con perfecta información, tiene expectativas racionales, adquiere servicios 
de capital y trabajo en mercados perfectos de factores donde paga la 
productividad marginal de los mismos, maximiza beneficios y no ve afectada 
su conducta por incertidumbre o por incompleta comprensión del futuro. El 
modelo carece de instituciones —más allá del mercado como tal— y lo que 
se describe es un escenario genérico y atemporal, valido en distintos países 
o momentos del tiempo, donde la economía avanza a lo largo de un sendero 
de puntos Pareto Óptimo, es decir, que reflejan el mejor uso posible que 
dicha sociedad alcanza a partir de los recursos de que dispone, dados los 
gustos de los consumidores y las tecnologías a que tiene acceso. La autoridad 
pública tiene en este cuadro analítico un papel relativamente subsidiario ya 
que solo debe preocuparse por asegurar derechos de propiedad y reglas 
de competencia, así como de resolver fallas de mercado —cuando estas 
ocurren— que impiden que las señales de precios operen eficientemente. 
Es la soberanía del consumidor, la disponibilidad de factores y las relaciones 
22 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
de precios entre los bienes lo que decide el sendero de equilibrio por el 
que transita la economía. La distribución del ingreso es la que resulta del 
equilibrio general en que opera el sistema. No hay preguntas de estructura 
productiva ya que la misma deviene de las productividades relativas y las 
preferencias de los consumidores, incluidas las preferencias de los mismos 
entre consumo presente y futuro (inversión). En Hicks la teorización de 
los años 1940 se refiere a una economía cerrada, pero algo más adelante 
Mundell-Fleming extienden el modelo al caso de una economía abierta al 
comercio internacional, introduciendo el papel que el tipo de cambio juega 
en el sendero de equilibrio del sistema. (Mundell-Fleming, 1962 y 1963 en 
Canadian Journal of Economics, 1963 y IMF staff papers, 1962). Esta línea 
de pensamiento de crecimiento en equilibrio se enriquece aún más con el 
aporte de M. Sidrauski quien extiende la cobertura del modelo agregando 
el papel de lo monetario y la demanda del “hogar representativo” por 
activos financieros. (Sidrauski, 1968). Es en ese contexto de teorización 
del crecimiento en equilibrio en el que R.Solow pone, en los años 1950 
(Solow, 1956), la piedra fundacional de la Moderna Teoría del Crecimiento, 
mostrando que la acumulación de factores y un “residuo” que —a falta de 
algo mejor llamamos “productividad total de factores, PTF”— “explican” el 
crecimiento de largo plazo del producto bruto. La PTF se transforma asi en el 
eje del debate neoclásico de porque algunos países crecen más que otros y la 
discusión de política economía relacionada con cómo mejorar el desempeño 
de largo plazo de una economía se centra en cómo mejorar la PTF tendencial 
o estructural de la economía1.   
Junto a esta narrativa ha ido surgiendo otra que intenta explicar 
porque una economía crece y se torna más productiva y sofisticada en el 
tiempo a partir de la “selección natural” Darwiniana, complementada a lo 
largo del camino con la idea Schumpeteriana de la “creación destructiva”. 
Para estos autores el verdadero motor de crecimiento de una economía no 
es la competencia de precios, como en el mundo neoclásico sino el ritmo 
de innovación de la economía —el reemplazo de lo que hoy existe por “lo 
nuevo”, sea esto nuevos productos, nuevos procesos productivos o nuevas 
formas de organización de la producción— que van desplazando a lo hoy 
disponible en el mercado. En este marco analítico el sistema nunca alcanza 
el  estado estacionario de equilibrio, sino que “lo nuevo” va  perpetuamente 
1 La versión original de R.Solow en que el conocimiento tecnológico es “exógeno” y cae como “maná” 
del cielo fue muy criticada en los 70 justamente por eso, porque no hay narrativa alguna que diga 
de donde viene ese “algo” que explica dos terceras partes del aumento observado de productividad. 
El mundo neoclásico avanzo en años más recientes en la comprensión del fenómeno tecnológico 
tras las contribuciones de K. Arrow, Barro y Salas, I. Marti, Lucas, Aghion y otros que nos dicen que 
el conocimiento tiene rasgos de no rivalidad —mi uso no impide que lo use otra persona— y de 
imperfecta excludibilidad, razones por las que no es posible alcanzar una situación Pareto Optima en 
el mercado de tecnología sin el empleo de otras instituciones —por ejemplo, el sistema de patentes— 
que complementen el imperfecto funcionamiento del sistema de precios. Pero esto sale fuera del 
modelo de equilibrio competitivo inicialmente planteado por R.Solow y nos introduce en un mundo de 
cuasi rentas oligopólicas distintas a las del modelo del equilibrio competitivo.   
Recursos naturales y crecimiento... 23
desplazando a “lo viejo” en una sucesión recurrente de episodios de creación 
destructiva (“a gale of creative destruction” en las palabras de J.Schumpeter, 
1942) que se originan en la pulsión inventiva que caracteriza al ser humano, 
que lleva a que este  constantemente este a la búsqueda de mejores formas 
de satisfacer sus necesidades, dando ello pie a la  evolución de la especie y 
a las mejoras de productividad y bienestar. Aquí la firma no es un autómata 
que cumple irreflexivamente una receta determinada por fuerzas exógenas, 
sino que tiene “vida propia” expresada en una estructura, una estrategia 
y un stock de capacidades técnicas propias, (Nelson, 1995) distintas unas 
de otra, aun al interior de una misma rama de actividad productiva. Cada 
firma transita por caminos diferentes a los de sus competidores. No solo 
compite por precios —como en el modelo neoclásico— sino que lo hace 
por la innovación, que desplaza a sus competidores. Aquí no hay agente 
representativo ni perfecta información, no hay expectativas racionales 
ni completa comprensión del futuro y la firma toma decisiones bajo 
condiciones de incertidumbre. Por el contrario, hay racionalidad acotada, 
contratos incompletos, heurísticas de búsqueda basadas en ensayo y error, 
en aprendizaje y en éxito y fracaso. Hay ganadores y perdedores, hay 
selección natural y esta va generando cambios estructurales en la economía. 
Empresas y ramas enteras de actividad desaparecen en el tiempo y son 
reemplazadas por otras que reflejan más adecuadamente las preferencias de 
los consumidores y el estado de la ciencia y la tecnología disponibles en la 
sociedad. Este relato tiene una clara impronta biológico-evolutiva que llega 
desde Marshall y que resulta visible en el hecho de que las rutinas de la firma 
—su manera propia e idiosincrásica de hacer las cosas— determinan como 
esta se relaciona con su medio siguiendo heurísticas de comportamiento 
adaptativo, que a veces salen bien y otras veces salen mal, poniendo en 
riesgo la sobrevivencia de la empresa. Dichas rutinas y su adaptación al 
medio tienen algo de los genotipos y fenotipos del pensamiento biológico 
(Nelson, 1995). La firma “construye” sus propias rutinas de comportamiento 
de manera evolutiva, aprende de su pasado y se adapta a los cambios del 
entorno. La historia “cuenta” y también cuenta el marco institucional —país 
y localidad específico— en que la misma se desempeña.  
Mientras que en la versión neoclásica de R.Solow el cambio tecnológico 
que permite bajar precios y profundizar la competencia es de carácter 
exógeno, y “cae como mana” del cielo, en la teorización neoSchumpeteriana 
contemporánea la Teoría de la Innovación juega un papel fundamental en la 
explicación del crecimiento y refleja las instituciones y reglas del juego que 
24 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
condicionan la capacidad científico-tecnológica de una determinada sociedad 
para acceder, aumentar y poner en práctica el rico bagaje de conocimientos 
sobre el que opera la humanidad2.   
Esta diferencia entre lo “genérico”, “universal” y de equilibrio del modelo 
neoclásico y lo “histórico”, institucional, localista y “fuera del equilibrio” del 
modelo evolucionista ha persistido a lo largo del tiempo. El creciente uso de 
instrumental matemático por parte de las nuevas generaciones de economistas 
ha llevado a que el pensamiento de equilibrio fuera ganando espacio dentro de 
la profesión por sobre lo histórico-institucional, haciendo que el estudio del 
crecimiento de la economía se parezca  más hoy a la “contabilidad neoclásica 
del crecimiento” (el crecimiento se explica por la acumulación de factores 
más un “residuo” que no sabemos muy bien que es, pero que engloba una 
suma de efectos tangibles e intangibles, algunos no muy fáciles  de medir y 
explicar) que a una disciplina que ahonde en las profundidades e incompleta 
comprensión que tenemos acerca de los determinantes del comportamiento 
del ser humano en múltiples campos, entre ellos el de la conducta innovativa. 
Se razona más desde lo deductivo, partiendo desde el modelo, y asumiendo 
el equilibrio, que interpelando a la realidad como lo hacían los pensadores 
clásicos, desde la historia y las instituciones. Esta tensión entre ambas 
maneras de mirar los “hechos estilizados” que nos rodean subsiste aun hoy 
en día y seguramente seguirá haciéndolo en el futuro.  
Más allá de lo anterior, sin embargo, es importante observar que 
ninguna de las dos agendas de investigación a que hemos hecho referencia 
nos brinda una caja adecuada de herramientas para comprender el tema del 
crecimiento cuando este está basado en la explotación de recursos naturales. 
Producir soja, salmones, cobre o gas natural, celulosa y papel, energía solar 
o eólica y más, no es lo mismo que producir zapatos o automóviles. La 
especificidad biológica, genética, geológica etc. de la tierra agrícola, de los 
bosques naturales (o plantados), de las minas de cobre o de las reservas 
gasíferas, de los lagos, ríos y cuencas acuíferas y el estrecho vínculo que 
estos guardan con el cuadro ecológico y ambiental de la localidad donde se 
implanta una determinada unidad productiva hace que no podamos pensar 
en una función de producción “genérica” y “universal” como lo hacemos 
en la teoría neoclásica de la producción. Debemos, en el caso de actividades 
basadas en recursos naturales prestar especial atención a la ecología y 
al medio ambiente, a la “capacidad de carga” del recurso —que varía de 
localidad en localidad— haciendo que las firmas sean todas muy distintas, 
aun cuando producen el mismo commodity. Una fábrica de zapatos es una 
2 En esa dirección también pretende ir la Moderna Teoría del Crecimiento tal como lo plantea, por 
ejemplo, P. Aghion. Sin embargo, analíticamente el modelo pierde algo de consistencia ya que asume 
condiciones de competencia y factores pagados su productividad marginal en todos los mercados, 
excepción hecha del mercado de conocimientos donde debe prevalecer una cuasi renta que induzca el 
gasto de ID ya que la baja apropiabilidad del mismo hace que las reglas convencionales de mercado 
no funcionen induciendo un gasto socialmente optimo en ese ámbito.  
Recursos naturales y crecimiento... 25
fábrica de zapatos independientemente de donde se localice. No podemos 
decir lo mismo si se trata de producir salmones en Chiloé o en Aysén, en 
Chile. Aquí lo ecológico y medio ambiental “cuentan” y condicionan severa 
mente no solo las tecnologías con que la firma debe encarar la producción 
y su modelo de organización del trabajo, sino también el impacto medio 
ambiental y la sustentabilidad de medio y largo plazo del recurso. También 
se ve afectada, y de manera crucial, la comunidad en cuya vecindad se ha de 
localizar la planta. Definir la localidad, comprender la capacidad especifica de 
carga del recurso en la misma, adaptarse a su mutación biológico-genética en 
el tiempo —resultante de inundaciones, sequias, plagas, cambio climático— 
y comprender que estamos frente a un “blanco móvil” que va mutando en 
el tiempo tanto a raíz de cambios que nos impone la naturaleza como del 
uso que el ser humano hace del recurso, nos lleva a pensar que el modelo de 
crecimiento basado en la explotación de recursos naturales necesariamente 
debe ser distinto del que nos brinda la teoría convencional de la producción, 
donde escasamente se hace referencia alguna a lo ecológico o ambiental, a 
la mutación del recurso en el tiempo o al comportamiento (diferencial) de la 
comunidad  vinculada a  la explotación del mismo. 
Por motivos distintos tanto el mundo neoclásico como el evolucionista 
no nos dan herramientas adecuadas para explorar el funcionamiento de 
escenarios de este tipo donde el recurso natural y su sustentabilidad en el 
tiempo y la especificidad de lo local resultan centrales para la comprensión 
de los hechos.  La realidad productiva y de organización social de distintas 
localizaciones abre preguntas cruciales que ambas agendas de investigación 
no exploran adecuadamente.  Veamos por qué.
En el caso del modelo neoclásico uno de los supuestos básicos del 
análisis es que los bienes que se tranzan son bienes privados puros, es decir 
tienen bien definidos los derechos de propiedad y por consiguiente las señales 
de precios son suficientes para llevar al equilibrio. Solo se justifica que el Estado 
intervenga cuando hay fallas de mercado que hacen que esto no ocurra. Frente 
a una falla de mercado la respuesta de política pública es crear una nueva 
institución —un impuesto, por ejemplo, penalizando a la empresa que emite 
humo y contamina el aire— o un subsidio, cuando por razones de imperfecta 
apropiabilidad del conocimiento la firma gasta menos en creación de 
tecnología que lo que sería el gasto optimo social. Las respuestas son simples, 
pero no aportan mucho para pensar en la complejidad de los escenarios de 
organización social y productiva que pretendemos aquí examinar. Porque los 
agentes económicos hacen lo que hace cuando de por medio hay un factor de 
la producción —un recurso natural—  que a veces tiene rasgos de bien de uso 
colectivo —un bosque natural, una vertiente de agua, la franja costera— donde 
las reglas convencionales de maximización individual no llevan a un óptimo 
social, la función de producción es “localidad especifica”, muta en el tiempo 
y debe imaginarse como  un “blanco móvil” y no como un artefacto dado de 
26 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
producción, como una maquina o equipo de capital. Como incide el hecho de 
que la comunidad asociada a la explotación del recurso pueda legítimamente 
reclamar mayor respeto por sus derechos ambientales exigiendo la instalación 
de plantas de procesamiento de desechos industriales o programas de 
mitigación del deterioro de la biodiversidad o la contaminación ambiental 
en la cercanía de su hábitat. ¿Cómo afecta el funcionamiento del modelo el 
hecho de que el recurso natural este muchas veces situado en una zona donde 
residen pueblos originarios y tienen allí sus lugares de culto desde épocas 
precolombinas? Algunos de estos temas son centrales para comprender el 
funcionamiento de las industrias basadas en recursos naturales y serán motivo 
de detenida discusión a lo largo de este trabajo.   
En el modelo evolucionista el crecimiento se ve desde una óptica 
distinta, donde la firma desarrolla conductas adaptativas en un mundo 
que cambia constantemente, donde las instituciones “cuentan” y donde 
hay espacio para pensar en la capacidad de carga del recurso, en la 
sustentabilidad medio ambiental, en el comportamiento diferencial de los 
agentes que explotan el recurso. Sin embargo y pese a ello, estos temas no 
han sido adecuadamente estudiados en la literatura evolucionista recibida. 
Gran parte de la misma se ha dedicado a explorar el régimen de incentivos 
que motiva la conducta tecnológica de empresas en industrias mecánicas, 
químicas o electrónicas, pero ha prestado mucha menos atención a sectores 
ocupados de la producción agropecuaria, minera, de gas y petróleo, de 
productos forestales, de vinos y más3. Quizás la explicación de esto deba 
buscarse  en la tradición Schumpeteriana de  asociar el progreso tecnológico 
y la innovación al mundo de la industria  y en la idea —comúnmente aceptada 
por los economistas en los años 80— de que una alta dotación de recursos 
naturales constituye en realidad una “maldición” para el desarrollo económico 
por su impacto negativo sobre el tipo de cambio y por su incidencia en la 
aparición recurrente de episodios de Enfermedad Holandesa que acaban por 
consolidar una estructura productiva dual, entre las actividades productoras 
del commodity, por un lado y el resto de la economía, por otro, induciendo 
episodios recurrentes de stop and go que terminan afectando el desempeño 
de largo plazo de la economía. Por una u otra razón, lo cierto es que hasta muy 
recientemente no se ha pensado que la agricultura, la minería, la producción 
de gas o petróleo, la industria forestal o la acuicultura pueden ser actividades 
en las que hay fuertes cambios tecnológicos y que las mismas generan 
3 Comienza a surgir contemporáneamente una nueva literatura que intenta mirar estos vacíos 
intelectuales como por ejemplo el Globelics Thematic Review on Natural Resources, Innovation 
and Development (Andersen et. Al, 2015), M.Iizuka y J.Katz Globalization, sustainability and the 
role of institutions. The case of the Chilean salmon industry. Tijdchrift voor Economische and sociale 
geografie, 105, 2015, A.Marin L.Navas/Aleman y C.Perez Natural resource industries as a plataform for 
the development of knowledge intensive industries. Tidjchrift voor Economische en Sociale Geografie, 
106, 2015. G.Crespi,J.Katz y J.O)livari Innovation, natural resource based activities and growth in 
emerging economies. Innovation and Development, 2017. Estos son solo algunas de las monografías 
más recientes explorando estos temas.   
Recursos naturales y crecimiento... 27
derrames positivos hacia otras actividades productoras de bienes y servicios. 
Podemos suponer que esta es la razón por la que gran parte de la literatura 
evolucionista se ha concentrado en estudiar sectores de manufactura como 
los antes mencionados y ha prestado menos atención a actividades basadas 
en recursos naturales (R.Nelson, 1993; Nelson y F.Malerva, 2010; K.Lee, 2013).  
En otras palabras, el evolucionismo efectivamente abre un camino 
analítico distinto al neoclásico para estudiar el crecimiento, cuando este 
está basado en recursos naturales pero primero es necesario construir un 
relato teórico —micro y macroeconómico— que aún no está disponible 
que estudie porque los agentes económicos hacen lo que hacen cuando 
la producción está basada en la  explotación de un recurso natural, cuáles 
son las instituciones que en este caso “cuentan”, como se comportan tanto 
la macro como la micro en escenarios de este tipo en que predomina  la 
volatilidad de los precios internacionales, que tipo de conductas de mercado 
aparecen cuando en la función de producción entran bienes de uso colectivo, 
y no solo bienes privados puros, y demás. En estos casos aparecen en primer 
plano la sustentabilidad ambiental, lo ecológico, la volatilidad de los precios 
internacionales de los commodities, la idiosincrasia de las comunidades locales 
involucradas en la explotación del recurso — muchas veces pueblos originarios 
asentados en dichas localidades desde épocas coloniales, anteriores a los 
estados nacionales como hoy los conocemos— las agencias regulatorias 
del sector público encargadas de fiscalizar el impacto ambiental de estas 
actividades, las universidades y los centros locales de formación de recursos 
humanos y mucho más. Este complejo entramado de actores y preguntas 
deriva en un escenario dinámico de comportamiento inter temporal que es 
sector específico y para el cual carecemos aun de un marco analítico adecuado. 
El comportamiento micro se ve influido por instituciones y reglas del juego 
tanto domesticas como externas, así como por la interdependencia entre las 
firmas que explotan el recurso, sus proveedores de insumos intermedios y 
equipos, las agencias regulatorias del Estado, las autoridades municipales en 
las zonas donde se explota el recurso, las comunidades locales que habitan 
en las inmediaciones de las áreas de producción, y más. El comportamiento 
macro, por otro lado, se ve afectado por la volatilidad externa que deriva 
del alto grado de inestabilidad que subyace bajo los precios mundiales de los 
commodities industriales y de los alimentos, que cada país debe manejar en el 
marco de sus instituciones e historia. El propósito de los próximos capítulos es 
el de estudiar en el plano micro y macro la incidencia de estos temas. 

Recursos naturales y crecimiento... 29
II. El recurso natural como factor  
de producción
A diferencia del modelo neoclásico en el que el relato de la dinámica del 
crecimiento gira en torno a la conducta de la firma representativa que actúa 
arms length de sus competidores, solo guiada por señales de precios y en 
un escenario en el que están ausentes las instituciones, el crecimiento en el 
mundo de los recursos naturales revela una dinámica distinta fuertemente 
afectada por el comportamiento del recurso natural sobre el que está basada 
la producción. En torno a dicha dinámica se produce la interdependencia 
entre las firmas que producen el commodity, sus proveedores de insumos 
intermedios y bienes de capital, las agencias regulatorias del sector público 
que monitorean el impacto ambiental de las primeras y las comunidades 
locales que laboran en la explotación del recurso y viven en las inmediaciones 
de las plantas extractivas. Empresas, agencias regulatorias y comunidades 
conforman un “entramado” (cluster) de agentes interdependientes que van 
construyendo reglas del juego que dan forma al comportamiento sectorial 
de largo plazo —y sus cambios en el tiempo— que exhibe el sector. Aquí el 
cuadro institucional “cuenta”, y las dinámicas de aprendizaje de cada uno de 
los agentes y la forma en que cada uno de ellos responde a las conductas de 
los otros agentes del cluster, influye sobre el sendero de largo plazo por el que 
transita el sector. El diagrama 1 presenta una primera descripción estilizada 
del escenario que queremos estudiar.
30 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Diagrama 1  
Actores del modelo e interdependencias, dinámicas entre los mismos
Comunidad
Agencia 
regulatoria
Derechos 
ambientales
Medioambiente 
(el recurso natural)
Promover 
sustentabilidad 
ambiental
Legitimación social 
y conflicto
Empresas
Regulación y 
fiscalización 
(carrot  stick)
Productividad e 
impacto ambiental
Transparencia 
y participación
Fuente:  La versión original de este gráfico viene de R. Caceres, J. Katz y M. Dini, Serie Desarrollo Productivo, 220, 
CEPAL, Santiago de Chile.   
La primera de las columnas describe lo que genéricamente podríamos 
llamar la industria productora del commodity. La misma se integra tanto por 
las firmas que explotan el recurso —la gran firma minera, la empresa agrícola, 
la firma salmonera— como por las empresas de ingeniería que proveen 
a aquellas de equipos y know how de procesos con los que llevar adelante 
sus actividades productivas. Las industrias productoras de commodities 
industriales forman parte del grupo de industrias llamadas “dependientes de 
proveedores” (Pavitt, 1984) esto es, aquellas  en las que el grueso de la ID 
de procesos y el diseño de nuevos equipos viene de firmas subcontratistas, 
que son las que operan plantas piloto, llevan a cabo actividades de ID de 
procesos, construyen prototipos y demás, para atender las necesidades de las 
empresas que explotan el recurso. Es poco lo que estas últimas hacen por sí 
mismas en materia de investigación y desarrollo buscando nuevas tecnologías 
físicas o diseñando nuevos equipos, aunque si es dable observar que llevan a 
cabo esfuerzos importantes en materia de organización de la producción. Las 
mejoras de procesos y los nuevos equipamientos normalmente provienen de 
subcontratistas especializados ocupados de producir know how de ingeniería 
civil y construcciones, de ingeniería eléctrica o hidráulica, de manejo medio 
ambiental y más. Es lo que observamos detrás del comportamiento de 
la industria forestal de Finlandia, de la industria láctea de Dinamarca, de la 
industria minera australiana o de las empresas de fruticultura de Israel. En 
resumen, el segmento “empresas” en el diagrama involucra tanto a las firmas 
que explotan el recurso, como a sus proveedores de bienes y servicios.  
En otras palabras, en el modelo de crecer en base a la explotación 
de recurso naturales reemplazamos la figura del “agente representativo” 
neoclásico, que actúa arm length de sus competidores, solo guiado en su 
Recursos naturales y crecimiento... 31
conducta por relaciones de precios, y pasamos a un escenario de inter 
dependencias dinámicas entre las empresas que explotan el recurso, 
los  subcontratistas que las proveen de equipos e ingeniería de procesos, 
la comunidades locales que viven en las inmediaciones de las plantas de 
procesamiento del recurso y las agencias regulatorias del Estado que 
fiscalizan el impacto medioambiental de las firmas.    
 En cada uno de estos segmentos del entramado sectorial se generan 
procesos de aprendizaje y acumulación de capacidades que inciden tanto 
sobre la sustentabilidad de largo plazo del recurso como sobre el patrón de 
desarrollo sectorial que va tomando forma a través del tiempo. Lo que ocurre 
en cada uno de dichos segmentos induce respuestas adaptativas en los otros 
núcleos del modelo. Así, por ejemplo, cuando las empresas que explotan el 
recurso no respetan la “capacidad de carga” del mismo y lo sobre explotan, 
las agencias regulatorias del Estado registran situaciones de riesgo ambiental 
y se ven forzadas a intervenir aumentando la fiscalización para enfrentar 
posibles crisis que afecten tanto a los habitantes de la región como el manejo 
del recurso. Ello las lleva a diseñar nuevos protocolos de fiscalización, a 
realizar más visitas de inspección a las firmas que explotan el recurso, a 
contratar más profesionales y técnicos, y a incorporar mejor equipamiento 
de control de impacto. Esta dinámica va dando paso a la aparición de nuevas 
instituciones y reglas del juego en el funcionamiento sectorial que buscamos 
reflejar en el diagrama 2 a continuación. 
Diagrama 2  
Las interdependencias dinámicas al interior del modelo
 El modelo de crecer en base a recursos naturales
demanda comprender la interacción sistémica y los procesos co-evolutivos entre  
organización industrial, marco regulatorio  y comportamiento de la comunidad
La expansión de la frontera de explotación de los recursos naturales involucra no solo a 
productores del commodity, sino a la banca, el transporte, las universidades, las 
municipalidades y la comunidad local. 
Organización industrial Marco regulatorio La comunidad local
Medioambiente 
(el recurso natural)
En las agencias 
regulatorias sectoriales
En otras agencias 
del sector público
En las Empresas que 
producen el commodity
Entre sus proveedores 
de insumos y servicios 
y subcontratistas
 Educación, transporte
salud,vivienda
Pueblos 
originarios
Intendencias
Sindicatos
BancaPlaneamiento
urbano
Informes de impacto 
ambiental
1.Búsqueda de 
nuevas localizaciones.
2.Decaimiento  biológico 
del recurso y costos.
3.Productividad 
laboral
1.Aprendizaje
2.Exportación de
    servicios
Score de
riesgo
Fuente: elaboración del autor. 
32 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
La segunda de las columnas integra a las agencias regulatorias del 
estado responsables por fiscalizar el desempeño medioambiental de las 
empresas que explotan el recurso, y de monitorear el impacto que las 
mismas tienen sobre la sustentabilidad de largo plazo del mismo.  Son 
múltiples los campos del saber que las agencias regulatorias deben dominar 
y las disciplinas científico-tecnológicas que entran en juego en el proceso 
de fiscalización. Biología, genética, Informática, ciencias de la salud (animal 
y vegetal), hidrología, geología y mucho más forman parte del espectro de 
conocimientos que estas agencias deben abarcar, ya sea a partir de recursos 
humanos calificados propios, o subcontratando los mismos a terceros, tanto 
local como internacionalmente. Las agencias regulatorias aprenden con el 
correr del tiempo a medida que acumulan experiencia y deben responder 
a situaciones de mal manejo ambiental por parte de las empresas. Sus 
actividades muchas veces se inician fiscalizando ex post la conducta sanitaria 
y medio ambiental de las empresas, pero gradualmente avanzan hacia el 
manejo ex ante de riesgo, es decir operando preventivamente antes de que la 
crisis efectivamente ocurra. Esto requiere comprender los diferentes grados 
de riesgo con que funcionan distintas localizaciones y empresas dedicadas 
a la explotación del recurso.  Hay localizaciones más riesgosas que otras y 
también hay firmas que gastan más que otras en cuidados medioambientales 
configurando ello un mapa altamente heterogéneo de situaciones que la 
agencia regulatoria debe identificar y manejar preventivamente, es decir 
antes de que la crisis se manifieste. Aprender a hacer gestión ex ante de 
riesgo sanitario o medio ambiental implica justamente poder comprender 
posibles escenarios de crisis y adelantarse con suficiente antelación a que 
la misma ocurra. Debemos comprender que transitar desde una respuesta 
ex post a una situación de crisis al manejo ex ante de riesgo —sanitario y 
medio ambiental— constituye un verdadero salto cualitativo en el modelo de 
funcionamiento de la agencia regulatoria. Implica poder manejar un tablero 
digitalizado de control de las distintas localizaciones en que se explota el 
recurso y contar con una base informática propia —no la información provista 
por las mismas empresas fiscalizadas— que describa la dinámica evolutiva de 
las firmas, su manejo del recurso y más. 
Pensar en las agencias regulatorias desde esta perspectiva y 
comprender que estas “aprenden” y acumulan capacidades técnicas a través 
del tiempo nos lleva a imaginar  que en algunos casos (no necesariamente 
siempre) dichas agencias consiguen avanzar hacia  una tercera fase 
evolutiva más sofisticada que las dos previamente mencionadas, que les 
permite desarrollar formas de pensamiento estratégico derivadas de 
una comprensión más profunda de cómo está evolucionando la frontera 
tecnológica internacional y el conocimiento científico-técnico en su campo de 
referencia y como los agentes locales se posicionan respecto a dicha frontera. 
Recursos naturales y crecimiento... 33
Esta última fase describe lo que llamaríamos una agencia “inteligente” 
capaz de pensar el futuro y adelantarse al papel que lo científico-tecnológico 
internacional puede aportar a la evolución de la industria en el medio local. 
Este tercer escenario evolutivo reclama un mayor dominio de conocimientos 
científico-técnicos al interior de la agencia y también un constante dialogo 
con universidades, centros tecnológicos internacionales, oficinas de patentes 
del mundo desarrollado y más. No todas las agencias regulatorias del sector 
público alcanzan este status de agencia “inteligente”. Llegar a esta etapa 
demanda recursos, personal calificado, equipamiento más sofisticado y más. 
(Veremos ejemplos de este tipo más adelante en el trabajo, al tratar los casos 
de Sernapesca y Sernageomin, en Chile).   
La tercera columna del diagrama 2 hace referencia a la estructura 
y comportamiento de la comunidad local que labora en la explotación del 
recurso y vive en las inmediaciones del área de explotación del mismo. La 
misma muestra una diversidad de agentes que van desde escuelas técnicas, 
universidades, asociaciones laborales, departamentos técnicos de las 
municipalidades, empresas de servicios y demás, que trabajan tanto con 
las firmas que producen el commodity y sus subcontratistas como también 
con las agencias regulatorias del Estado que operan en la localidad. Las 
comunidades locales involucradas en la explotación del recurso muestran 
un muy diverso grado de madurez y acumulación de capacidades en lo que 
a manejo del recurso se refiere y disponibilidad del capital humano que el 
desarrollo de la industria requiere. Las hay muy ricas en dotación de escuelas 
técnicas y cursos de formación profesional y también las hay carentes de 
ello, lo que fuerza a las empresas que producen el commodity a traer desde 
otras regiones los servicios de ingeniería, mantención de equipos, etc. que 
necesitan, con el consiguiente aumento de costos que ello trae aparejado. 
Esto último obviamente encarece los costos de producción en la localidad que 
carece de una base propia de recursos humanos calificados y debe limitarse 
a importar los mismos de otras regiones. En uno y otro caso, sin embargo, 
se van construyendo procesos dinámicos de interdependencia entre la 
comunidad, las empresas y las agencias regulatorias que gradualmente 
derivan en la consolidación de clusters o entramados regionales del tipo de 
los que A.Marshall identificara tempranamente en los distritos del norte 
italiano. Sus escritos abrieron el camino a una extensa literatura sobre estos 
temas (Piore y Sabel, The Second Industrial Divide, 1984).     
Identificado el cuadro de agentes que participan de modelo que 
pretendemos estudiar y la presencia de efectos dinámicos de aprendizaje y 
acumulación de capacidades pasamos ahora a ocuparnos del recurso natural 
en si como factor de producción.             
34 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
A. El recurso natural como factor de producción
La producción de granos, ganado, vinos, productos forestales o acuicultura 
puede llevarse a cabo en distintas localizaciones dentro de la geografía 
de un país dado, cada una de ellas caracterizada por una distinta dotación 
y calidad del recurso natural sobre el que se va a asentar la producción del 
commodity. No existen dos localizaciones exactamente iguales donde el 
rendimiento de la tierra, la ley del mineral, el “terroir” en el que se implanta 
una viña, la naturaleza de la columna de agua en que se desarrolla el cultivo 
de una especie acuícola, puedan ser vistos como sustitutos perfectos unos de 
otros. Es justamente esta diferencia en la naturaleza del recurso en distintas 
localizaciones la que justifica la existencia de rentas diferenciales de la tierra, 
rendimientos distintos en distintos yacimientos mineros, mayor o menor 
riqueza en contenido alimenticio de distintas cuencas de explotación ictícola, 
etc. y distintos valores de arriendo entre zonas y localizaciones en función de 
ello, aun cuando todas producen el mismo commodity. 
La tierra agrícola está compuesta por minerales, material rocoso y 
una diversidad de seres vivos que incluye bacterias, plantas, virus y más, 
que conviven, alimentados por la luz solar, la disponibilidad de agua, y más. 
Un metro cuadrado de tierra alberga millones de estos seres vivos que 
conviven en equilibrio biológico. El ser humano incide sobre dicho equilibrio 
cuando interviene utilizando distintas tecnologías para explotar el recurso. 
Algunas tecnologías son más intrusivas que otras e influyen más que otras 
sobre el equilibrio biológico preexistente. Las tecnologías involucran 
insumos intermedios específicos —fertilizantes, herbicidas, arados, etc.— 
que inciden sobre el recurso generando, ello distintos rendimientos y 
durabilidad biológica, mineralógica, etc. del recurso y también distinto ritmo 
de agotamiento del mismo. Desde esta perspectiva la agricultura, la minería 
o la acuicultura pueden ser vistas como “industrias a cielo abierto”4 que 
transforman energía, trabajo y recursos naturales en alimentos e insumos 
industriales intermedios, con resultados que son muy variables y altamente 
dependientes tanto de las características del recurso en cada localización 
como del “paquete tecnológico” que las firmas emplean para explotarlo. El 
“agotamiento” del recurso, sus ritmos de “recomposición biológica” (en el 
caso de la agricultura o la acuicultura) en función del modelo de explotación, 
constituyen aspectos aun no muy bien comprendidos por el ser humano, que 
reclaman investigación in situ.  
En todos estos casos se trata de pensar el comportamiento del 
sector como dependiente tanto de la ecología y el medio ambiente como 
de las tecnologías de proceso y manejo del recurso que usan las firmas 
ocupadas de su explotación. No hay nada de “genérico” y “universal” 
4 Esta caracterización ha sido presentada en varios trabajos de R.Bisang y W. Anllo. Véase, por ejemplo. 
Cambios estructurales en las actividades agropecuarias. CEPAL, Bs.As.2010. 
Recursos naturales y crecimiento... 35
en este cuadro de organización de la producción sino un alto grado de 
especificidad local y de conducta firma-especifica que condicionan los 
resultados del proceso productivo.
1. Transición hacia la producción “basada en ciencia”
Muchas industrias productoras de commodities industriales y alimentos se 
encuentran en la actualidad en pleno proceso de transición  hacia actividades 
“basadas en ciencia” donde una gran variedad de nuevas tecnologías de 
proceso que vienen de la biología molecular, la genética, las ciencias de la 
salud (animal y vegetal) y mucho más, y nuevas formas de equipamiento 
digitalizado como drones, censores, equipos de geo-referenciación 
satelital y otros,  están siendo utilizadas   por las empresas que explotan el 
recurso. Los subcontratistas que las proveen de ingeniería de procesos y de 
equipamiento operan muchas veces como vehículo de transmisión de estos 
avances tecnológicos. Este cambio paradigmático relacionado con la forma 
de producir y distribuir commodities industriales y alimentos influye sobre 
las industrias que proveen insumos intermedios para estos sectores, pero 
también lo hacen sobre otras actividades de la economía como, por ejemplo, 
la banca que ofrece distintos instrumentos financieros, las firmas de seguros, 
las de transporte o las de logística de puertos y exportación y demás.  
Si bien estos  procesos de cambio tecnológico —e incorporación 
de nuevas tecnologías basadas en ciencia— están ocurriendo a escala 
mundial es importante comprender como la difusión de conocimientos  y la 
adaptación de los mismos a la ecología y medio ambiente local toma forma en 
los distintos escenarios de América Latina dependiendo de la disponibilidad 
local de recursos humanos calificados,  el desarrollo del aparato científico-
tecnológico de cada país, y la manera en que cada sociedad avanza en la 
implantación y desarrollo de las industrias basadas en recursos naturales. 
A veces ha sido el estado el que ha tenido un rol protagónico en impulsar la 
implantación domestica de una industria, como es, por ejemplo, el caso de 
la salmonicultura o la minería chilena, otras veces han sido  grandes firmas 
multinacionales y sus cadenas mundiales de  supermercados las que han 
empujado a firmas locales a transitar hacia nuevas tecnologías digitales y 
trazabilidad de sus procesos productivos como condición necesaria para 
sostener  su participación en cadena globales de valor. Construir reputación 
para conseguir el status de proveedor de una cadena global no resulta sencillo 
y depende del upgrading tecnológico y organizacional que logre alcanzar la 
firma local. Otras veces son grandes grupos económicos locales que avanzan 
en la incorporación de nuevas tecnologías como parte de su estrategia de 
internacionalización, como es el caso de la industria de semillas, o del sector 
farmacéutico de Argentina (G.Crespi, J.Katz y J.Olivari, Innovation and 
Development 2017). Las diferencias entre países de la región en esta materia 
36 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
son grandes y reclaman un estudio pormenorizado país y sector específico 
para comprender como cada uno de ellos se va posicionando en la escena 
competitiva internacional en el marco de esta transición hacia tecnologías 
basadas en ciencia.  
No es solo el productor local del commodity y sus proveedores de 
bienes y/o servicios los que deben avanzar en la incorporación de nuevas 
tecnologías de proceso y bienes de capital sino que también deben hacerlo 
las agencias regulatorias locales encargadas de monitorear la sustentabilidad 
ambiental, las universidades y escuelas de formación técnica encargadas de 
la formación de recursos humanos calificados, las autoridades municipales 
que deben ejercer tareas de fiscalización local en función de sus propios 
departamentos técnicos y demás. De una forma u otra todas ellas participan 
—apoyando o retardando— el proceso de difusión de estas nuevas 
tecnologías de producción y comercialización “basadas en ciencia”. 
En otros términos, la difusión y absorción de nuevas tecnologías 
basadas en ciencia refleja un proceso sistémico de maduración social que 
involucra no solo a los productores del commodity en si sino también a otros 
sectores de la sociedad que conviven con aquellos debe verse como parte del 
desarrollo de estas actividades.    
2.  Subcontratación y desarrollo de proveedores
Otro rasgo estructural de importancia en las industrias procesadoras de 
recursos naturales es que las mismas son “dependientes de proveedores” 
como denominaba K.Pavitt (Sectoral Patterns of technical change, Mimeo 
1984) de la universidad de Sussex al hecho de que estos últimos son la fuentes 
u origen del cambio tecnológico que incorporan aquellas a sus procesos 
productivos. No es la gran firma minera, productora de gas o petróleo, o la 
que cultiva salmones, la que lleva adelante esfuerzos de ID, experimentación 
de planta piloto o construcción de prototipos de nuevos equipos, sino que 
subcontrata dichas actividades a terceros —generalmente firmas mucho 
más pequeñas y especializadas en diferentes ramas del saber. Pese a que en 
las etapas iniciales de su actividad productiva muchas firmas procesadoras 
de recursos naturales comienzan integrando verticalmente algunas de las 
actividades previamente mencionadas —por falta de productores locales— 
con el correr del tiempo las mismas des verticalizan la provisión de insumos 
y trasladan a subcontratistas especializados la producción de servicios de 
ingeniería y equipos.  
La creciente complejidad y lo “localidad especifico” del conocimiento 
requerido para explotar un recurso natural en determinada región, y el 
vertiginoso avance de las tecnologías digitales en años recientes ha generado 
un amplio espectro de nuevas oportunidades de organización productiva y 
Recursos naturales y crecimiento... 37
de modelos de negocio en las industrias basadas en recursos naturales en 
países periféricos que hace que pequeñas y medianas empresas domesticas 
altamente intensivas en recursos humanos calificados —biólogos, genetistas, 
biotecnólogos, geólogos, enólogos, especialistas en manejo de suelos, 
técnicos en hidráulica y mucho más— hoy comiencen a jugar un papel 
importante  en el desarrollo de estas actividades. Una vasta industria de 
sensores va tomando forma abasteciendo las necesidades de la agricultura, la 
minería, la acuicultura o la vitivinicultura. No se requiere producir localmente 
los microprocesadores que integran dichos sensores ya que los mismos 
son un commodity altamente disponible a escala mundial, pero el software 
empleado por dichos sensores ciertamente es localidad específica y debe 
incorporar las peculiaridades del recurso y la ecología local. Saber operar 
drones, sensores, equipos de geo-referenciación y más requiere habilidades 
que son de localidad específica y no enteramente “genéricas”.   
La subcontratación de servicios a terceras empresas especializadas 
constituye una de las principales razones que explican la aparición y desarrollo 
de empresas de ingeniería intensivas en conocimientos que es dable 
observar en AL en la última década. (G. Crespi, J. Katz y J. Olivari, Innovation 
and Development, 2017) y la formación de clusters de servicios asociados 
a la producción de commodities industriales y alimentos. La dimensión y 
profundidad tecnológica de estos varían de sector a sector y de país en país, 
pero resulta evidente que hace falta una base mínima inicial de capacidades 
tecnológicas locales para poder avanzar por este camino. La investigación 
de años recientes en América Latina parece sugerir que en algunos países 
de la región —Brasil, Argentina, Chile, México, Colombia— se ha comenzado 
a recorrer un camino novedoso de formación de clusters y de industrias de 
servicios a la producción que varias décadas antes, —y con apoyo Estatal— 
fue recorrido por  países como Australia en minería, Finlandia en industrias 
forestales, Noruega en acuicultura, Israel en fruticultura, Dinamarca en 
lechería, etc., que lograron a partir de sus recursos naturales un fuerte avance 
hacia el desarrollo. 
3.  El recurso natural como bien de uso compartido
Las industrias basadas en recursos naturales frecuentemente están ubicadas 
en áreas de propiedad colectiva, como pueden ser los bosques naturales, las 
franjas costeras, lagos y ríos, las cuencas acuíferas y más. Esto abre un amplio 
espectro de nuevas preguntas relacionadas con el manejo de “lo colectivo” 
como lo denomina E. Cárdenas de la universidad de Los Andes en Colombia. 
Entran en juego aspectos de confianza, reciprocidad, oportunismo, 
construcción de acuerdos cooperativos y mas que no son parte del modelo 
neoclásico convencional. Este está pensado desde la metáfora del arm length 
donde cada productor actúa por sí mismo, solo guiado por señales de precios 
38 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
y sin entrar en dialogo y comunicación con otros productores. El mundo de 
los bienes colectivos es muy distinto en este sentido y debemos comprender 
porque algunos núcleos humanos generan, y otros no, mecanismos de 
asociatividad y cooperación que favorecen la confianza y la reciprocidad. E. 
Ostrom (Governing the Commons, CUP, 1980), ha avanzado significativamente 
en explorar estos casos en sus estudios sobre comunidades pesqueras, 
agrícolas, y más que por generaciones han ido desarrollando un espíritu 
cooperativo donde el respeto a “lo colectivo” adopta un carácter crucial 
en la comunidad y permite ir consolidando instituciones sólidas en esta 
materia. En sus trabajos esta autora llega a pensar que dichas instituciones 
(reglas del juego) —que surgen del consenso comunitario— pueden llegar 
a constituir una alternativa al papel regulatorio del Estado que fuera la 
primera respuesta intuitiva que diera T. Hardin (Science,1968) a situaciones 
de este tipo donde las señales de precios operan muy imperfectamente. Al 
estudiar estos casos Hardin acuño la metáfora de “Tragedia de los Comunes” 
para referirse a situaciones donde el oportunismo de unos pocos lleva a la 
destrucción del bienestar del conjunto, por razones de sobre explotación 
del recurso. Según este autor las soluciones competitivas fracasan en este 
caso y es la figura del monopolio, o de la regulación estatal, las que permiten 
asegurar el respeto por la capacidad de carga del recurso. En el pensamiento 
de Ostrom hay rasgos de solidaridad social, reciprocidad y confianza colectiva 
que no son parte del razonamiento neoclásico convencional ni de la manera 
como en su momento viera Harding este tema, que darían lugar a pensar 
en que la sociedad puede “construir” reglas del juego propias en base a la 
solidaridad y reciprocidad. Porque algunos países logran mejores formas 
de respeto por lo colectivo que otros constituye una pregunta abierta que 
aun demanda investigación. Hemos mencionado previamente que autores 
como Robinson y Acemoglu ven esto como un rasgo caracterológico de 
ciertas sociedades que operan desde una pauta rentística a diferencia de 
otras que lo hacen con una perspectiva de mayor respeto a “lo colectivo”. 
Estudios recientemente llevados a cabo por el presente autor en el caso de 
la salmonicultura chilena dejan en claro la dificultad que en este país se ha 
enfrentado tras la crisis sanitaria del 2008 para generar soluciones de tipo 
colectivo, como las descriptas por Ostrom, ante el extremo individualismo 
que predomina entre los productores locales. (A. Hosono, J. Katz, y M. Iizuka, 
Springler 2016). También aquí surge un debate interesante acerca de cómo el 
Estado debe reaccionar —zanahoria o garrote— a efectos de conseguir una 
mejor respuesta cooperativa de parte de los agentes que explotan el recurso 
natural con el fin de preservar su sustentabilidad de largo plazo. 
En síntesis, la especificidad local del recurso, su gradual mutación 
biológico-genética en el tiempo, la rápida transición que hoy experimenta 
la humanidad  hacia tecnologías de producción “basadas en ciencia” en 
el campo de los commodities industriales y los alimentos, la naturaleza 
Recursos naturales y crecimiento... 39
de bienes de uso colectivo que poseen muchos recursos naturales, el rol 
de lo regulatorio y de la construcción de confianza en el ámbito local para 
preservar la sustentabilidad del largo plazo del recurso, la necesidad de ir 
construyendo modelos cooperativos entre las empresas que explotan el 
recurso y las comunidades locales y más, revelan que se debe construir un 
cuadro analítico alternativo al neoclásico si deseamos comprender la dinámica 
de comportamiento de las industrias basadas en recursos naturales.
Dicho cuadro analítico debe arrojar luz sobre los determinantes 
del comportamiento de los agentes productivos que integran el cluster, 
las agencias regulatorias, las organizaciones locales —universidades, 
intendencias, escuelas técnicas— que forman parte del mismo, así como 
el cambio que cada uno de dichos actores sufre a través del tiempo, y las 
respuestas que estos van dando al cambio y agotamiento del recurso en 
función de su explotación. Ello constituye requisito sine qua non si hemos 
de comprender tanto el funcionamiento del cluster como el manejo de largo 
plazo del recurso natural sobre el opera la industria.  

Recursos naturales y crecimiento... 41
III. El ciclo internacional de precios 
de los commodities y su impacto 
macro y microeconómico
Los países ricos en recursos naturales especializados en la producción y 
exportación de commodities industriales y alimentos se hallan expuestos a la 
volatilidad de los precios internacionales de dichos bienes. Dicha volatilidad 
afecta tanto el balance estructural macro de la economía exportadora como 
el comportamiento micro de las firmas que producen el commodity y de la 
industria en su conjunto, como veremos a continuación. Comenzamos con 
una narrativa simple a nivel de la firma y la industria. 
A.  Impacto sobre la firma
En la fase de auge de precios y demanda las firmas que producen el commodity 
desarrollan un fuerte apetito por expandir el volumen físico de producción 
a fin de aumentar sus ganancias. En algunas industrias eso es relativamente 
fácil y se releja, por ejemplo, en el aumento de hectáreas sembradas en el 
periodo siguiente, o en la densidad de siembra por m3 de agua en la industria 
acuícola. En otras industrias es bastante más complejo y puede demandar 
largos años poner en explotación un nuevo yacimiento minero ya que se 
requiere una diversidad de estudios técnicos, de impacto medio ambiental, 
de disponibilidad de agua y energía, etc.   
Para aumentar la producción y las exportaciones las firmas pueden 
incrementar el nivel de utilización de plantas que ya tienen en funcionamiento 
y también pueden a poner en producción nuevas plantas en otras 
42 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
localizaciones. Estas últimas muchas veces tienen menor rendimiento físico y 
mayores costos unitarios de producción, que las que ya tienen en operación, 
pero que con los altos precios internacionales del commodity pueden operar 
y generar rentabilidad para la empresa. En esa fase de bonanza crece la 
inversión y también los esfuerzos de ingeniería destinados a mejorar la 
productividad de la empresa. 
Por el contrario, en la fase descendente del ciclo de precios del 
commodity mucho de lo anterior se revierte. Al bajar la rentabilidad de la 
firma se reduce y ello se refleja en los mercados bursátiles que castigan el 
valor de la acción en bolsa.  A fin de contrarrestar este efecto y mejorar su 
situación bursátil  la compañía debe bajar sus costos operativos. Busca para 
ello disminuir sus gastos en distintos frentes —exploración, mantenimiento, 
esfuerzos de mejora de procesos, y más. 
Es interesante observar el elemento de inconsistencia dinámica que 
subyace bajo el comportamiento de la empresa en su ajuste de corto plazo. 
Acuciada por un escenario adverso marcado por la caída de su rentabilidad 
la compañía se ve forzada a reducir costos operativos, muchos de ellos 
asociados a la contratación de servicios de mantenimiento de sus equipos 
y esfuerzos de ingeniería de mejoras de proceso que en el medio plazo 
seguramente tendrían un efecto positivo sobre el desempeño de la empresa. 
En otros términos, razones financieras de corto plazo empujan a la firma a 
reducir esfuerzos que en el medio y largo plazo probablemente redundarían 
en una mayor durabilidad de sus equipos y en un mayor rendimiento físico 
unitario asociado a mejoras de proceso. Este elemento de inconsistencia 
dinámica seguramente afecta de manera diferente a distintas empresas 
haciendo que aquellas con mejor acceso a fuentes de financiamiento de 
corto plazo estén en condiciones de afrontar mejor la volatilidad del precio 
internacional del commodity.
Es más, dado que estamos frente a un hecho que afecta al conjunto de 
las firmas —más a unas que a otras— el impacto adquiere un carácter sistémico 
que termina afectando el esfuerzo tecnológico agregado de la industria lo 
que repercute de manera genérica sobre el sector de subcontratistas que se 
ven asi forzados a reducir sus trabajos en planta piloto, la construcción de 
prototipos y demás que constituyen la esencia del esfuerzo tecnológico que 
lleva a cabo el sector. Vemos aquí que la volatilidad del ciclo internacional de 
precios del commodity termina afectando no solo la estrategia tecnológica 
de la firma individual sino también el esfuerzo agregado de la industria la que 
reduce sus contratos con las firmas de ingeniería que operan en el sector. En 
otros términos, la volatilidad del precio internacional del commodity afecta el 
trade off entre comportamientos de corto y largo plazo de la firma individual 
y también genera un efecto anti-tecnológico desde el punto de vista de la 
industria en su conjunto en la medida en que empuja a las firmas a disminuir 
contratos con sus proveedores de servicios de ingeniería.        
Recursos naturales y crecimiento... 43
B. Impacto sobre la estructura y comportamiento 
de la industria
Otro plano en el que el ciclo internacional del precio del commodity afecta a la 
industria local que explota recursos naturales tiene que ver con la entrada y 
salida de firmas al y del mercado y el grado de concentración económica que 
el sector exhibe en el tiempo.  
 Si suponemos que la industria que explota el recurso está integrada 
por firmas de distinta eficiencia productiva —o que explotan localizaciones 
de distinta calidad del recurso—  el ciclo internacional de precios del 
commodity afecta la morfología del sector ya que fuerza a las firmas y 
localizaciones marginales a salir del mercado cuando no alcanzan a cubrir 
sus costos variables de producción cuando cae el precio del commodity. 
En esta situación es frecuente observar fusiones y adquisiciones entre 
compañías, o lisa y llanamente el abandono del mercado de las empresas de 
menor eficiencia operativa o que explotan localizaciones físicamente menos 
rendidoras.
En la fase de bonanza de los precios internacionales se abre espacio para 
que entren al mercado localizaciones y firmas marginales de menor eficiencia 
física y más alto costo unitario de producción. El alto precio internacional del 
commodity hace que estas puedan operar competitivamente en la industria, 
generando ganancias a sus propietarios. Tiende a reinar un clima de gran 
optimismo en la industria en el que aun firmas o localizaciones de menor 
rendimiento unitario son incorporadas a la oferta. Ello cambia radicalmente 
en la fase contractiva del ciclo, en que las firmas más chicas y las localizaciones 
menos productivas no alcanzan a cubrir sus costos variables de producción y 
deben gradualmente abandonar el mercado. Ganan en ese momento posición 
relativa las firmas más grandes de plaza y las localizaciones más eficientes, 
registrándose procesos de adquisición de parte de las firmas más grandes de 
plaza por sobre las más pequeñas. También tienden a salir ganadoras netas 
de estos ciclos de fusiones y adquisiciones las empresas de capital extranjero 
que tienen mayor respaldo financiero de sus casas matrices.  
Junto a todo esto —que ocurre a nivel de firma y la industria— el 
ciclo internacional de precios del commodity también genera efectos 
macro, en especial, sobre el balance fiscal y externo de la economía, como 
veremos seguidamente.  
C. Impacto macro 
La fase de bonanza del ciclo internacional de precios hace que el balance 
externo de la economía y las cuentas fiscales del gobierno se beneficien 
significativamente tanto por la mayor recaudación fiscal asociada al pago de 
44 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
impuestos de las firmas que procesan el recurso y exportan el commodity, 
como por el mejoramiento del balance comercial derivado del aumento 
de exportaciones. Esta mayor holgura —fiscal y externa— puede llevar a 
aumentos del gasto público y de las importaciones, que no necesariamente 
resultan sostenibles cuando la demanda internacional y los precios del 
commodity exportado entran en una fase descendente. No son pocos los 
gobiernos que comprendiendo este hecho deciden operan sobre la base de 
estimaciones de precios de largo plazo del commodity y del balance estructural 
de las cuentas agregadas de la economía evitando tomar compromisos que 
no son sustentables en la etapa contractiva del ciclo.  El caso de Noruega, 
y de sus ingresos como exportador de hidrocarburos, aparece como 
paradigmático en esta materia, mostrando como la formación de fondos de 
reserva se transforma en eje fundamental de política anticíclica que busca 
contrarrestar la volatilidad recurrente de los precios internacionales de los 
commodities industriales. 
Son pocos los países Latinoamericanos que han avanzado en el 
desarrollo de instituciones de este tipo que les permitan llevar adelante 
intervenciones macro inspiradas en el propósito de contrarrestar la volatilidad 
de los precios internacionales de los commodities que exportan y generar 
fondos de reserva y ahorros durante la fase de bonanza del ciclo. Dado que 
el gasto público está asociado a una diversidad de objetivos distributivos —
disminuir la pobreza y la indigencia, mejorar el acceso a servicios de salud, a 
pensiones, avanzar en la entrega de  bienes públicos como agua potable y 
servicios sanitarios, construcción de infraestructura pública como vivienda, 
caminos o puertos, o a enfrentar situaciones inesperadas como terremotos 
o inundaciones— la posibilidad de operar en base al balance estructural 
de largo plazo de las cuentas públicas plantea una serie preguntas de 
economía política que cada país enfrenta en el marco de su propia historia 
e institucionalidad. Los países son todos muy distintos y es difícil encontrar 
reglas generales de “comportamiento optimo” en función del balance de 
costos y beneficios sociales que cada sociedad enfrenta. 
Recursos naturales y crecimiento... 45
IV. Agencias regulatorias estatales, 
su comportamiento y aprendizaje  
a través del tiempo
Las agencias regulatorias del sector público encargadas de monitorear el 
comportamiento medio ambiental y sanitario de las empresas que explotan 
el recurso y la sustentabilidad de largo plazo de este último conforman otro 
de los segmentos importantes del modelo que estamos examinando. Estas 
agencias se ocupan de entregar concesiones de explotación, diseñar y poner 
en práctica los protocolos de fiscalización del impacto ambiental de las firmas 
que lo explotan, vigilar el cumplimiento de las normas y penalizar el mal 
desempeño de las empresas.   
Es frecuente que estas agencias sean vistas como entes burocráticos, 
poco importantes a la hora de explicar la conducta tecnológica de largo 
plazo de las empresas que explotan el recurso y de sus proveedores de 
equipos y servicios de ingeniería. Se supone que las mismas siguen una 
conducta inercial poco receptiva a procesos de aprendizaje y acumulación 
de experiencia y capacidades tecnológicas, repitiendo de manera acrítica en 
el tiempo tareas de fiscalización del comportamiento empresario. En este 
trabajo adoptaremos una perspectiva distinta, argumentando que, al igual 
que las empresas industriales, las agencias regulatorias del sector público 
experimentan procesos de aprendizaje y de acumulación de experiencia a raíz 
de su actividad fiscalizadora de la conducta empresaria. En otros términos, 
argumentare que también aquí se produce un efecto del tipo learning by 
doing identificado en los trabajos de K. Arrow (Arrow, 1962) en el ámbito 
de la empresa privada, como consecuencia de la repetición de tareas y la 
46 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
acumulación de experiencia. Ha habido hasta el presente poca comprensión 
de que muchas de estas agencias fiscalizadoras de impacto ambiental 
acumulan conocimientos a medida que van desarrollando su tarea de 
vigilancia del comportamiento medio ambiental, y que ello las lleva a diseñar 
y poner en práctica protocolos de fiscalización más complejos y sofisticados 
a través del tiempo con los que consiguen gradualmente reducir el  riesgo 
sistémico —sanitario y medio ambiental— que la sociedad enfrenta al 
explotar un recurso natural. En otros términos “producen” una externalidad 
—un bien público puro— que beneficia al conjunto de la sociedad, como 
veremos algo mas adelante en este capítulo.  
La actividad fiscalizadora de una agencia que monitorea el impacto 
ambiental de las firmas que procesan el recurso tiene, dos componentes 
distintos. Por un lado, un componente rutinario de conductas repetitivas 
que involucran el seguimiento cotidiano de las empresas, pero por otro, un 
componente no programado que resulta de tener que enfrentar situaciones 
de crisis (sanitaria o medio ambiental) inesperadas que las fuerzan a cambiar 
sus rutinas operativas para responder a circunstancias no previstas. Estos son 
momentos de ruptura de las rutinas institucionales que obligan a las agencias 
a reestructurar sus comportamientos y su dialogo con el sector productivo. En 
otros términos, imaginamos la historia evolutiva de las agencias regulatorias 
del estado como repitiendo conductas inerciales, pero también como 
teniendo que reaccionar a situaciones de crisis inesperadas ante las cuales las 
rutinas normales no alcanzan a dar respuestas satisfactorias. En este devenir 
de cosas hay acumulación de experiencia. 
El comportamiento de una agencia regulatoria del sector público 
atraviesa distintas fases evolutivas comenzando por la fiscalización rutinaria 
ex post del comportamiento de las empresas del sector. Solo toma acción 
después que una crisis ha ocurrido. Con el correr del tiempo la agencia puede 
transitar hacia una fase de gestión ex ante del riesgo ambiental y sanitario. 
Ese avance refleja acumulación de capacidades y conocimientos al interior 
de la institución. Esta mejora en la capacidad de la agencia regulatoria 
normalmente está también asociada al logro de mayor presupuesto operativo 
de parte del Estado, a cambios organizativos internos, a la incorporación de 
recursos humanos calificados y más, pero por sobre todo a un mejor manejo 
del conocimiento técnico en su ámbito de incumbencia. En los dos casos 
estudiados —que examinaremos en detalle en la segunda parte de este 
trabajo— hemos observado que se fue o transitando desde la fiscalización 
ex post —muchas veces después de una  crisis sanitaria o ambiental— hacia 
modelos de control ex ante del riesgo asociado a la explotación del recurso 
pero que dicha transición solo resulta posible cuando la agencia comienza a 
manejar una base propia de información que le permite mapear el universo 
de escenarios en los que debe actuar —distintas localidades y diferentes 
Recursos naturales y crecimiento... 47
conductas empresarias en lo que a manejo del recurso se refiere— a efectos 
de confeccionar un cuadro predictivo de los distintos grados de riesgo 
que se experimenta al interior del universo fiscalizado. Intuitivamente 
podemos comprender que desarrollar esta capacidad de hacer gestión ex 
ante de riesgo involucra un mucho mayor conocimiento tecnológico y de 
comportamiento del recurso y de los agentes que lo explotan, lo que muchas 
veces ocurre tras varios episodios de crisis que llevan a la agencia a acumular 
experiencia. Veremos en los estudios de casos de la segunda parte que es 
muy distinto hacer mantenimiento preventivo para hacer gestión ex ante de 
riesgo que reaccionar ex post cuando el sistema ya ha fallado y la crisis ha 
adquirido presencia.      
Además de dicha transición desde la fiscalización ex post a un manejo 
ex ante de control de riesgo, podemos pensar en una tercera “fase evolutiva” 
en el desarrollo de las agencias regulatorias del sector público que, a falta de 
un nombre mejor, habremos de denominar aquí  transición a una “agencia 
inteligente” capaz de comprender la evolución que va experimentando el 
estado del arte internacional en la materia en que le toca actuar, y desarrollar 
ciertas formas de pensamiento estratégico de largo plazo para lo cual requiere 
nuevos saberes, nuevos profesionales educados en ciencia y tecnología y 
nuevas formas de dialogo con la industria.  
En síntesis, nos parece posible pensar en una dinámica evolutiva 
interna de las agencias regulatorias del estado, que se compone de aspectos 
inerciales rutinarios, por un lado y, de disrupciones organizacionales que se 
desencadenan a partir de hechos inesperados de naturaleza exógena como 
pueden ser terremotos, difusión de patógenos y enfermedades, factores 
ecológicos y demás. Con independencia de cuál sea el mecanismo que 
pone en marcha el proceso de transformación institucional es importante 
comprender que el mismo conlleva cambios profundos en la gestión de 
la agencia, incorporación de personal calificado y la producción de un bien 
público que es el menor riesgo ambiental o sanitario que experimenta la 
industria y la sociedad cuando explota sus recursos naturales. 
 En resumen, las agencias regulatorias del estado experimentan 
procesos de “aprendizaje” a medida que desarrollan su actividad 
fiscalizadora y su comportamiento puede verse como siguiendo “fases 
evolutivas” que van desde la fiscalización ex post, posterior a situaciones de 
crisis, hacia la gestión ex ante de riesgo, incorporando tareas no rutinarias de 
prevención de posibles escenarios de crisis. También resulta factible pensar la 
evolución de dichas agencias hacia lo que podríamos denominar una agencia 
“inteligente” capaz de desarrollar pensamiento estratégico propio acerca de 
la evolución de largo plazo de la frontera científico-tecnológica universal en 
su campo de injerencia. 
48 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Interesa resaltar aquí el papel que las crisis —sanitarias y 
medioambientales— muchas veces cumplen desencadenando procesos 
de cambio institucional capaces de modificar tanto las rutinas operativas 
de la agencia regulatoria como los vínculos de la misma con la industria, 
motorizando cambios del modelo de gobernanza del sector y adquiriendo 
mayor poder relativo de negociación   vis a vis las empresas que explotan el 
recurso.  Veremos en capítulos posteriores de este trabajo que algo de esto 
efectivamente ha ocurrido en los casos de industrias chilenas que explotan 
recursos naturales.  
Recursos naturales y crecimiento... 49
V. Comunidades locales, derechos 
ambientales e inclusión social
Además de las empresas que producen el commodity y sus proveedores de 
insumos intermedios y servicios de ingeniería, por una parte, y por otra, de las 
agencias regulatorias del sector público que monitorean el impacto ambiental 
y sanitario de aquellas, el modelo analítico que estamos examinando identifica 
un tercer segmento de actores dentro del cuadro de comportamiento de las 
industrias que explotan recursos naturales. Nos referimos a la comunidad local 
en cuya vecindad se lleva a cabo la explotación del recurso. Minería, acuicultura, 
industria forestal, gas y petróleo, generación de energía y más son sectores 
donde el impacto local de la explotación del recurso se hace sentir fuertemente, 
no solo desde el punto de vista medioambiental y sanitario sino también, y 
muy particularmente, desde la perspectiva de la salud humana, el riesgo de 
catástrofes, el uso del agua y la energía y otros factores críticos que afectan el 
bienestar de la comunidad local. 
Hasta hace relativamente poco tiempo estos temas pasaban casi 
desapercibidos, en un contexto en el que lo que importaba era extraer la 
renta del recurso, como si ello estuviera exento de costos ambientales y 
sociales y lograr la renta no fuera más que un tema de inversión y tecnología. 
Los desastres medio ambientales, la destrucción de la biodiversidad, el 
aumento de tierras afectadas por sequias o inundaciones, y el reclamo de las 
comunidades aledañas a la zona de explotación del recurso aparecen como 
una realidad que recién ahora ha comenzado a entrar en la agenda política de 
los países, tanto local como internacionalmente.    
50 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Pensemos que toda comunidad tiene un Intendente, o autoridad 
comunal, y un cuerpo de funcionarios públicos (muchos de carácter estable 
y otros cuyo  cargo debe ser convalido por elecciones cada cierto número 
de años) que maneja recursos públicos —algunos  originados en la misma 
localidad, y otros provenientes del  gobierno central— a partir de los que 
deben entregar ciertos bienes y servicios a la comunidad, mantener escuelas 
municipales, postas sanitarias,  oficinas de gobierno como correos, tribunales 
de justicia, servicios de policía, etc. 
Entre sus obligaciones también se encuentra la de proteger y hacer 
sustentable en el tiempo el medio ambiente y los recursos naturales que la 
región posee, ya sea para el disfrute de la presente generación como también 
de generaciones futuras. Esto implica inversiones en infraestructura, 
pero también la gradual “construcción” de una serie de “intangibles” 
institucionales relacionados con la cooperación y la asociatividad referidos 
al cuidado del patrimonio natural, creando conciencia de “reciprocidad 
intergeneracional”, un concepto quizás altamente elusivo desde la 
perspectiva de la economía tradicional, pero de fuerte contenido ético en el 
camino de construir y consolidar una identidad local. 
Es en escenarios de este tipo a los que arriba una empresa externa 
dispuesta a explotar una riqueza natural existente en la zona.  Es allí donde se 
entabla un complejo proceso de negociación entre la empresa y los distintos 
agentes locales afectados por la actividad extractiva que la misma ha de poner 
en marcha. Los funcionarios públicos y sus operadores políticos casi siempre 
habitan en centros urbanos o lugares relativamente alejados del punto específico 
en el que se explota el recurso, siendo ello también cierto para gran parte de los 
miembros jerárquicos de la compañía, que por lo general radican en los centros 
metropolitanos, ejerciendo desde allí la dirección de la empresa. Es imposible 
no percibir el componente de imperfecta información que caracteriza a estos 
actores alejados de la escena donde se explota el recurso. Por ello los vínculos 
de los altos  ejecutivos de la firma con los problemas locales que experimenta 
la comunidad donde se explota el recurso habrán de ser difusos y cargados de 
imperfecta comprensión acerca de lo que efectivamente  ocurre a escala local. 
Esto puede influir sobre el grado de legitimidad que la comunidad otorgue 
tanto a los cuadros políticos regionales como a los agentes de la empresa que 
esporádicamente llegan a la zona a fin de informarse sobre aspectos de impacto 
medio ambiental y de consecuencias sobre los habitantes de la zona que se 
derivan de la explotacion del recurso.    
Junto a las autoridades y agencias locales de gobierno, y a los 
representantes de la empresa podemos identificar al menos dos segmentos 
de la comunidad local —a los que llamaremos A y B, en función de su mayor 
o menor cercanía y vínculo con la explotación del recurso. El segmento A 
agrupa a los pobladores que mantienen un vínculo cercano y directo con la 
Recursos naturales y crecimiento... 51
empresa y la explotación del recurso. El segmento B —mucho más amplio 
que el anterior— no tiene acceso y dialogo directo con la empresa pero 
también ve afectadas sus condiciones de vida y puede expresar su opinión de 
manera indirecta a través de marchas colectivas, uso de redes sociales, etc. 
Responden, por ejemplo, al aumento de la contaminación atmosférica, ruido, 
destrucción de caminos por aumento del flujo vehicular, aumentos del costo 
del suelo y los arriendos habitacionales, mala calidad del aire que respiran y 
contaminación de las aguas.  
La población reclamara compensaciones y medidas de mitigación por los 
diversos efectos más arriba mencionados, los que deberán ser debidamente 
acreditados por vía de estudios de distinto tipo, sobre el comportamiento del 
suelo, las vertientes hídricas de la zona, los riesgos de sequias o inundaciones, 
el impacto sobre la disponibilidad de agua de riego o de consumo domiciliario, 
la disponibilidad de energía en la zona y mucho más. En otros términos, la 
posibilidad de que la inversión se lleve adelante requiere primero un largo 
período de estudios —en algunos casos estos pueden demandar varios años - 
y, segundo, un acuerdo con la comunidad tanto con los líderes del segmento A, 
que son los que negocian, como con el resto de la población involucrada en el 
segmento B, en torno a las compensaciones y mitigaciones que la comunidad 
encuentre aceptables para conceder lo que contemporáneamente se ha dado 
en llamar la “licencia social”, es decir el permiso para operar en la zona. Debe 
comprenderse el alto grado de incertidumbre y de aleatoriedad que rodea a 
estos escenarios de negociación y la fuerte posibilidad de judicialización que 
subyace bajo acuerdos de este tipo que por definición son sumamente frágiles. 
Los vínculos entre el segmento A y B de la comunidad pueden dar 
paso a diversos escenarios de conflicto en la zona y afectar la naturaleza de la 
acción colectiva y el grado de cooperación y/o antagonismo que se establezca 
entre la firma y la comunidad. 
También forman parte del cuadro que describimos las agencias 
Regulatorias del Sector Publico cuyos funcionarios pueden muchas veces 
ser llamados a participar de las negociaciones, particularmente si la agencia 
regulatoria tiene una oficina de representación en la zona y personal 
calificado. El tener dicha oficina de representación local asegura a la agencia 
regulatoria una mejor percepción de las necesidades específicas de la 
comunidad y dimensionar las  posibles acciones de compensación y mitigación 
del impacto medio ambiental. 
 Además de los actores previamente mencionados también pueden 
ser parte del cuadro otras organizaciones —por ejemplo, ONG locales o 
internacionales— que muchas veces buscan intervenir en la negociación del 
conflicto respondiendo a una lógica de carácter mas global de defensa de lo 
ambiental a escala internacional. 
52 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Pensemos ahora en las empresas que explotan el recurso y en sus 
distintos estilos de relacionamiento con la comunidad. La diversidad de 
conductas posibles es enorme. Las firmas difieren en tamaño, cultura 
empresarial y formas de expresar sus vínculos con los habitantes de la 
comunidad local. También son distintas las estrategias de manejo de situaciones 
de conflicto. Las firmas deben presentar informes de impacto ambiental a las 
autoridades gubernamentales antes de encarar programas de inversión o de 
modernización tecnológica. Dichos informes toman años en ser efectuados 
y además están ahora obligados a contener una sección explicita de consulta 
con la comunidad en cuyo espacio territorial se radica el proyecto.  Dicho 
acuerdo es hoy condición sine qua non para poder llevar adelante el proyecto, 
abarcando ello desde la exploración inicial de la zona hasta, posteriormente, 
la inversión y explotación del recurso. Las acciones de explotación del recurso 
normalmente afectan el medio ambiente local siendo ello la fuente del reclamo 
de la comunidad que la empresa debe considerar,  proponiendo acciones de 
mitigación y compensación pecuniaria y no pecuniaria de distinto tipo.       
Habiendo hasta aquí descripto los distintos actores y temas involucrados 
en el proceso de radicación de una nueva fuente de explotación de un recurso 
natural debemos ahora pensar en la dinámica de gestión del conflicto. En 
relación a esto debemos comprender que la historia “cuenta”, esto es, que lo 
que ocurre hoy no es solo reflejo de lo inmediato, sino que también influyen 
hechos históricos que están en la “memoria colectiva” de la comunidad y que 
remiten indefectiblemente al pasado y a la forma como en su momento se 
resolvieron (o no) los conflictos sociales y medioambientales en la zona.
Fases evolutivas del proceso de resolución de conflictos
Los vínculos entre una empresa que busca explotar un recurso natural y 
la comunidad que habita en la localidad en que el mismo se encuentra, no 
surgen como una página en blanco, carentes de historia pasada. Los mismos 
se inscriben en el marco de un imaginario social, cuyos orígenes datan de años 
atrás, incluso décadas.  Dicho imaginario social se construye de hechos reales, 
esto es de eventos que en realidad ocurrieron en la localidad en algún momento, 
pero también en base a relatos y creencias que circulan en la localidad, a veces 
ciertas, otras veces no. El imaginario social de una comunidad bien puede estar 
alimentado de hechos irracionales y de creencias que la gente alberga al margen 
de lo que en realidad haya ocurrido. La gestión del conflicto muchas veces se ve 
afectada por creencias que la comunidad alberga, que pueden o no ser ciertas 
pero que inciden sobre la negociación.  
• Durante la fase inicial de un proyecto de inversión asociado a la 
explotación de un recurso natural la compañía debe identificar con 
claridad la zona geográfica que habrá de experimentar el impacto del 
proyecto. Solo tras dicha identificación, y de separar entre quienes 
Recursos naturales y crecimiento... 53
estarán directamente afectados por el proyecto y quienes solo lo serán 
indirectamente, es que se puede comenzar a pensar en medidas de 
mitigación de impacto. 
• Identificado el impacto se puede comenzar a pensar en compensaciones 
y medidas mitigatorias que llevaran a acuerdos y contraprestaciones 
—pecuniarias y no pecuniarias — de parte de la empresa.  Crítico es la 
creación de confianza a partir del inicio de las conversaciones ya que sin 
ella es difícil llegar a buen término en el proceso de negociación.
• Los acuerdos entre la compañía y la comunidad darán lugar a nuevas 
reglas del juego que habrán de afectar tanto a la “zona critica” donde 
la empresa encara la explotación del recurso como a otros lugares 
cercanos, que también resultan afectados y que la comunidad destina a 
otros usos, como producción agrícola, usos recreativos, etc.  
• Aunque la relación entre la compañía y la comunidad se encuentre 
regulada por dichos acuerdos los mismos no garantizan la estabilidad de 
la relación. La mutación del recurso por plagas, sequias, inundaciones y 
más y la continua intervención de la empresa sobre el recurso pueden 
afectar el equilibrio preexistente y abrir nuevas fuentes de conflicto 
entre la empresa y la comunidad. También ello puede ocurrir cuando 
por algún evento exógeno la comunidad reacciona reclamando mayores 
compensaciones o medidas de mitigación.  
• Cuando en estos casos la comunidad reclama nuevas compensaciones 
y medidas de mitigación, generalmente surgen mesas de trabajo en las 
que se renegocian las condiciones inicialmente pactadas.
• El hecho de que existan dos grupos al interior de la comunidad, uno 
directamente involucrado en las negociaciones con la empresa y el otro 
que no participa, pero que tiene formas indirectas de expresar su rol en 
la comunidad, puede dar paso a nuevas instancias de conflicto al interior 
de la comunidad que cuestionen el equilibrio previamente alcanzado en 
las negociaciones con la empresa. 
• A raíz de lo anterior y cuando ello ocurre,  las firmas se ven muchas 
veces obligadas a crear una nueva institucionalidad paralela —mesas 
de trabajo— para abrir el dialogo con aquellos otros núcleos de la 
comunidad que no se sienten bien representados por los negociadores 
iniciales  Un ejemplo de este tipo de situaciones son los programas Creo 
Antofagasta, Calama Plus y Somos Choapa, en el caso de la minería de 
Chile, donde la firma se ha visto forzada a apalancar recursos públicos 
y privados para avanzar en la entrega  de nuevos bienes públicos 
accesibles al conjunto de la comunidad que no eran parte del acuerdo 
original. Muchas veces estos procesos de dialogo social ocurren al 
margen de la institucionalidad formal del Estado. 
54 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Estos espacios de dialogo para el desarrollo territorial obedecen más 
bien a una lógica reactiva de gestión ex post de controversias que refleja la 
ausencia de una institucionalidad formal del estado es decir, la falta de un 
cuadro legal aceptado por la comunidad y las empresas, que fije ex ante los 
límites de lo posible a los que la firma debe adaptarse. En otros términos, 
cuando falta un marco legal claro que fije ex ante las reglas del juego que las 
empresas deben respetar, y cada caso se examina individualmente, se hace 
evidente la fragilidad y falta de coordinación en el accionar del gobierno. El 
operar “caso a caso” y sin una regla general que establezca ex ante los límites 
de lo aceptable y lo no aceptable en materia de impacto medio ambiental y de 
relacionamiento con la comunidad los acuerdos público-privados se tornan 
mas frágiles y el accionar de la autoridad pública se vuelve más inconsistente 
y falto de claridad.
La situación chilena 
El informe anual del Instituto Nacional de Derechos Humanos presenta un mapa 
de conflictos socioambientales que en la versión digital de 2016 revela que en 
los tribunales de justicia del país se tramitan 102 casos de conflictos que afectan 
de una forma u otros derechos de comunidades locales, en algunos casos 
pueblos originarios en otros no. Dichos conflictos se refieren a disputas entre 
actores —personas naturales, organizaciones, empresas públicas y privadas y 
el Estado— por afectación de derechos humanos derivadas del acceso y uso de 
recursos naturales. Las comunidades involucradas son caracterizadas por nivel 
de pobreza y de desarrollo humano comunal tales como estos emergen de la 
encuesta Casen del 2006. Se describen también las causas del conflicto y el 
sector productivo al que se asocian las empresas denunciadas o denunciantes 
en el conflicto de acuerdo a las categorías del Servicio de Evaluación Ambiental. 
Dentro de este vasto conjunto de casos aparece también registrado el 
reclamo de los pueblos originarios, que crecientemente emergen como factor 
de bloqueo de la inversión de las empresas mineras, forestales, petroleras, 
etc., reclamando como propios territorios en los que ancestralmente han 
localizado su hábitat, en el que mantienen sus lugares sagrados de culto, sus 
cementerios. Los proyectos de apertura de nuevas localizaciones productivas 
en dichos territorios, la inversión y los programas de incorporación de nuevas 
tecnologías deben hoy enfrentar la nueva exigencia legal de contar con la 
aprobación de las comunidades locales antes de iniciar cualquier programa 
de inversión y expansión de la capacidad productiva. La dificultad de cumplir 
satisfactoriamente con esta condición – que se denomina “licencia social” —
está desalentando a las empresas productoras de commodities industriales a 
encarar proyectos de inversión y modernización tecnológica. No solo es la tasa 
de retorno al capital lo que condiciona la inversión sino, y muy particularmente 
hoy en día, la necesidad de que la comunidad otorgue su acuerdo —la licencia 
social— lo que se interpone en el sendero de expansión de estas industrias.  
Recursos naturales y crecimiento... 55
VI. Hacia una lectura micro-macro 
del crecimiento basado en 
recursos naturales
Habiendo en los capítulos I al V de este documento examinado diversos 
aspectos micro y macroeconómicos relacionados con el modelo de desarrollo 
cuando este está basado en la explotación de recursos naturales, estamos 
ahora en condiciones de plantear una mirada de conjunto sobre estos 
temas resaltando varios rasgos centrales que demandan atención. Tal como 
dijéramos previamente crecer a partir de recursos naturales es muy distinto 
a hacerlo en base a manufacturas convencionales, como calzado o vehículos. 
Marcaremos dichas diferencias a partir de una serie de “hechos estilizados” 
que presentamos a continuación. 
1. Quizás el rasgo central que más llama la atención al estudiar industrias 
basadas en la explotación de recursos naturales es el de la fuerte 
volatilidad que experimentan los precios internacionales de estos 
productos. El cobre, la celulosa y papel, el petróleo, la soja y otros 
commodities se caracterizan por tener ciclos de fuertes alzas y bajas 
de precios en los mercados mundiales, alzas y bajas que ciertamente 
son mayores que las observadas en otros mercados manufactureros. 
El denominado “súper ciclo” de los commodities, que caracteriza a 
la escena mundial de los años 90 y 2000 y que fuera motorizado por 
la vertiginosa expansión de la demanda China, hizo que los precios 
internacionales del cobre, el petróleo, la celulosa y papel, la soja, el 
carbón y otros experimentaran un inusual crecimiento, acompañando 
por el aumento de las cantidades físicas demandadas. (R. Jenkins, 
56 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Revista de la Cepal, abril 2011). Ello duro buena parte de la década de 
los 90 y tuvo consecuencias tanto micro como macroeconómicas en 
los países exportadores de commodities y alimentos, que brevemente 
visitamos a continuación.          
2. Empujadas por la bonanza de precios en los mercados mundiales 
las firmas productoras del commodity buscaron expandir sus 
exportaciones aumentando para ello la producción de plantas que 
ya tenían en operación, y/o instalando nueva capacidad productiva 
en otras localizaciones. Por un lado, ello está asociado a inversión e 
incorporación de nuevos equipos, al aumento en la contratación de 
servicios de ingeniería en una gran variedad de campos, ingeniería 
básica y de detalle de nuevas instalaciones, estudios de suelos, estudios 
de hidráulica, y sobre disponibilidad de agua y energía, análisis del 
impacto medio ambiental y sobre la comunidad y mucho más. En otros 
términos, la fase de bonanza en el ciclo de precios de los commodities 
industriales y los alimentos pone en marcha un proceso sistémico de 
expansión no solo de estas industrias en particular, sino de otras, aguas 
abajo y aguas arriba del recurso natural en sí, incluyendo servicios de 
consultoría e ingeniería, bancos, seguros, logística de puertos y de 
transporte y más.  
3. Aumentar el ritmo de explotación de plantas ya en producción, 
o incorporar nuevos centros de producción, normalmente está 
asociado a aumentos del costo unitario de producción, ya sea por 
caídas en la ley del mineral, en el caso de explotaciones mineras, peor 
calidad del recurso natural puesto en producción, mayores costos 
de transporte a las plantas de procesamiento —cuando las nuevas 
instalaciones están en zonas más alejadas de los puertos, centros de 
acopio y procesamiento, etc.  Los proyectos de inversión destinados 
a expandir la capacidad instalada normalmente reclaman esfuerzos 
de construcción de infraestructura física, distintos según la industria 
de que se trate. Mientras que en soja o en acuicultura los planes de 
siembra y cosecha son relativamente cortos —año o año y medio— 
y pueden mostrar  una respuesta casi inmediata a la suba del precio 
internacional del commodity, en celulosa y papel, minería o petróleo 
la puesta en marcha de nueva capacidad productiva normalmente 
demanda varios años —llegando a veces hasta una década— debido 
a los estudios que se requieren sobre la naturaleza del recurso, la 
tecnología básica necesaria para explotarlo según lo requiera la 
especificidad del recurso en la zona donde se decide explotarlo, el 
posible impacto medio ambiental de la unidad productiva, la necesidad 
de infraestructura física (caminos, plantas de energía), y más que son 
parte del programa de inversión.
Recursos naturales y crecimiento... 57
4. El ciclo expansivo asociado a la fase de bonanza de los precios 
internacionales del commodity muchas veces deriva en una caída 
de la eficiencia marginal de la inversión, en la medida en que la 
euforia reinante lleva a la aceptación por parte de las empresas de 
proyectos de inversión que no necesariamente son de calidad A, 
pero que a los altos precios del mercado mundial del commodity 
alcanzan a rendir rentabilidad suficiente como para ser puestos en 
funcionamiento.  Dichos proyectos de inversión son luego los primeros 
en ser descartados cuando la euforia se torna primero en caída 
de la propensión a invertir de las empresas, cuando los precios del 
commodity bajan, y posteriormente en salidas del mercado de plantas 
marginales, cuando estas ya no alcanzan a cubrir sus costos variables 
de producción a los nuevos precios vigentes en el mercado mundial.
5. Durante los años de altos precios internacionales del commodity 
el fisco logra ingresos incrementales de importancia tanto por el 
aumento de las regalías pagadas por las concesiones de explotación 
otorgadas por el Estado como por los mayores impuestos a las ventas 
y a las ganancias que alcanzan las firmas que explotan el recurso. La 
institucionalidad fiscal de cada país —y el tratamiento que en cada 
caso reciben las firmas extranjeras que operan localmente en la 
explotación del recurso— habrán de determinar cuánto las cuentas 
agregadas de la economía logran captar de la bonanza de precios que 
se registra en estos mercados y cuanto fluye al exterior en la forma de 
regalías u otros pagos por licencias, etc. 
6. En la fase contractiva del ciclo mucho del “efecto precio” a que 
hacemos referencia tiende a diluirse y desaparecer. La tasa de retorno 
de las compañías que explotan el recurso cae ante la caída de los 
ingresos por ventas. Esto tiene consecuencias bursátiles para las 
firmas que cotizan públicamente sus títulos y en el valor de mercado 
de las empresas frente a posibles situaciones de adquisición o de 
fusión entre compañías. Individualmente las firmas buscan reducir 
costos unitarios de producción lo que muchas veces las lleva a reducir 
gastos de mantenimiento y programas de ingeniería subcontratados 
a terceros, lo que no necesariamente es bueno en el medio y largo 
plazo, en la medida en que la restricción financiera de corto plazo —
expresada la caída del valor bursátil de la compañía — las fuerza a 
reducir gastos que tienen por objeto mantener el valor reproductivo 
del equipamiento físico o sostener el flujo de esfuerzos tecnológicos 
domésticos que traen mejoras de productividad uno o dos años 
más adelante en el tiempo. Desde el punto de vista agregado de la 
industria la fase contractiva del ciclo de precios internacionales esta 
muchas veces asociada al aumento en la concentración del sector 
ante el aumento de las fusiones y take overs empresarios en los que 
58 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
generalmente son las empresas pequeñas y medianas de propiedad y 
gestión familiar las que resultan adquiridas por las firmas más grandes 
de plaza. En otros términos, la fase contractiva del ciclo internacional 
de precios favorece la oligopolización de la industria.  
7. Desde una perspectiva algo más intangible, pero igualmente 
importante en relación a las “fuentes de crecimiento” de largo plazo 
del sector, la disminución de los gastos de ingeniería —buscando 
ahorrar costos— de las firmas productoras del commodity afecta 
negativamente la “construcción” de capacidades tecnológicas 
domesticas en el sector, en la medida en que induce a aquellas a reducir 
la subcontratación de servicios de ingeniería de sus proveedores, que 
son los que en última instancia desarrollan actividad experimental en 
plantas piloto, construyen prototipos y buscan mejorar los procesos 
productivos de las firmas que explotan el recurso.  
8. Por lo general las firmas de ingeniería que proveen servicios a las 
compañías que explotan el recurso son firmas pequeñas y medianas, 
intensivas en el uso de recursos humanos calificados, pero con escasa 
capacidad financiera como para soportar periodos largos de falta de 
trabajo. Muchas de ellas son empresas altamente especializadas —en 
ingeniería hidráulica, ingeniería eléctrica, automatización de procesos, 
estudios medio ambientales, etc.— que operan por proyecto y tienen 
baja capacidad de redireccionar su oferta de servicios en el corto plazo.
9.  La fase expansiva del ciclo muchas veces esta también asociada a un 
mayor impacto ambiental en la medida en que las firmas que explotan 
el recurso aumentan la densidad de carga del mismo incentivadas por 
el estímulo potencial de una mayor tasa de ganancia. Crece la densidad 
de siembra en acuicultura y agricultura, la extracción de mineral en 
minería, y así sucesivamente. Esto tiene consecuencias sobre usos del 
agua y la energía, impacto sobre la biosfera y más.       
10.   Los ciclos de bonanza y depresión que se originan en las variaciones del 
precio internacional del commodity no afectan sola y exclusivamente el 
funcionamiento sectorial  —como se indica en los párrafos anteriores— 
sino que tienen un carácter sistémico e impactan otras actividades en la 
economía a veces en campos alejados de la producción del commodity, 
como pueden ser el transporte, la construcción o incluso el desarrollo 
de infraestructura educativa y de formación de recursos humanos 
calificados afines al sector productor del commodity, etc. A veces el 
fenómeno puede hasta llegar a tener la magnitud y envergadura de 
un episodio de carácter “sistemico” como fuera, por ejemplo, el caso 
de la expansión de la frontera agrícola norteamericana en el siglo XIX, 
que involucro no solo al sector agropecuario en sí, sino que arrastró 
consigo la expansión de la industria ferrocarrilera, el sector bancario, 
Recursos naturales y crecimiento... 59
la producción de maquinaria agrícola y mucho demás, a lo largo y 
ancho del territorio de EEUU.
11.   Como lo sugiere el párrafo anterior no es solamente un fenómeno de 
desarrollo de la base productiva de la sociedad, sino que en paralelo a la 
expansión de dicha base productiva se va gestando un vasto proceso de 
construcción institucional (y regulatoria) que muestra hasta qué punto 
el crecimiento a partir de la explotación de recursos naturales puede 
entenderse como un genuino fenómeno de desarrollo económico/
social que trasciende a lo estrictamente productivo. Es el conjunto 
de la organización social lo que resulta impactado por la puesta en 
explotación y crecimiento de industrias basadas en recursos naturales.
12. El crecimiento a partir de la explotación de recursos naturales abre una 
importante “ventana de oportunidad” para el desarrollo de capacidad 
tecnológica doméstica, aguas arriba y aguas abajo de la industria 
productora del commodity en sí. Aguas arriba las firmas que explotan 
el recurso requieren servicios de ingeniería en un vasto conjunto de 
temas, que les permitan comprender la especificidad del recurso 
natural que pretende explotar. Avanzar en la comprensión de la 
naturaleza físico-biológica del recurso permitirá en una fase posterior 
especificar con más precisión el equipamiento necesario para operar, 
la necesidad de adaptación de equipamiento disponible en el mercado 
o la necesidad y/o conveniencia de diseñar y fabricar localmente parte 
de dicho equipamiento, y la naturaleza de los esfuerzos domésticos 
de ID necesarios para ello. De todo ello surgirá una lista de temas en 
los que la firma productora del commodity encontrará conveniente 
subcontratar con firmas locales de ingeniería programas de desarrollo 
tecnológico que avancen en la búsqueda de soluciones para sus 
necesidades. (Scott-Kemis, 2016 sobre el caso australiano).  
13.  Avanzar en la comprensión de la naturaleza físico/biológica del recurso 
también es crucial para entender la capacidad de carga del mismo en 
una localidad específica, comprendiendo que la misma no es un dato 
“genérico” sino que varía de localización en localización.  Dado que 
también el equilibrio ecológico de distintas localizaciones muestra 
diferencias comprender la especificidad de cada escenario productivo 
ayuda a definir las medidas de mitigación del impacto medio ambiental 
de la instalación de nueva capacidad productiva.
13.  En lo que hace al impacto aguas abajo del crecimiento a partir de la 
explotación de recursos naturales se observa que la expansión de 
aquella motoriza una diversidad de “encadenamientos” (Hirschman, 
1984) que involucran a la banca, el transporte, los seguros, la logística 
de puertos y mas, dando paso a un efecto sistémico que trasciende 
al sector en si e involucra a una diversidad de otras actividades a 
60 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
lo largo de la matriz productiva del país. Episodios rodeados de una 
cierta épica histórica como es el caso de la expansión de la frontera 
agrícola norteamericana en el siglo XIX muestran las características 
sistémicas del fenómeno a que hacemos referencia. No fueron solo 
los granjeros norteamericanos los que protagonizaron dicho proceso 
de expansión de la frontera agrícola en dicho país, sino que el proceso 
arrastro consigo a una diversidad de otros sectores como la banca, los 
ferrocarriles y mucho más.
14.   Las agencias regulatorias del sector público responsables de 
monitorear el impacto que las empresas productoras de commodities 
industriales tienen sobre el medio ambiente y sobre las comunidades 
que habitan en las inmediaciones de las plantas productivas 
constituyen otro de los agentes centrales del cuadro de organización 
social que estamos describiendo. Dichas agencias generan los 
protocolos de fiscalización y visitan regularmente a las firmas a fin 
de monitorear el cumplimiento de las normas. Dichas visitas generan 
diversas formas de aprendizaje y de acumulación de experiencia al 
interior de la agencia regulatoria. Dicho de otra manera, también 
estas “aprenden” en el proceso de ejercer su tarea de fiscalización y se 
tornan más sofisticadas y “profundas”. Comienzan regulando ex post, 
es decir después que el impacto ambiental o sanitario ha ocurrido, 
pero gradualmente van transitando hacia gestión ex ante de riesgo 
aprendiendo a monitorear al conjunto del sistema de forma preventiva 
y de ir asignando sus fuerzas operativas en función del riesgo relativo 
de distintas localizaciones y empresas monitoreadas. Ese tránsito hacia 
una agencia “inteligente” requiere tiempo, recursos, capital humano 
calificado y demás.  
15.   También las comunidades locales van adquiriendo mayor conciencia 
e información acerca del impacto ambiental o sobre la salud humana 
tiene la explotación de los recursos naturales en la cercanía de su 
hábitat. La calidad del aire que se respira, del agua potable, o el 
impacto sobre la salud humana tardan en registrarse y hacerse parte 
de la calidad de vida de la población que habita en las cercanías de 
la zona de explotación del recurso, y también toma tiempo hasta 
que comprender dicho impacto se traduce en acciones coordinadas 
de respuesta social. La actual discusión a escala planetaria sobre 
“derechos ambientales” y la transformación de esto en el reclamo de 
medidas de compensación y mitigación también debe verse como un 
proceso gradual de maduración de las fuerzas de cohesión social que 
operan al interior de cada comunidad.
Recursos naturales y crecimiento... 61
16.  La resolución “caso a caso” versus la existencia de una legislación 
e institucionalidad de validez nacional en materia de manejo de lo 
medioambiental debe verse como un signo del grado de desarrollo 
alcanzado por las instituciones de cada país. La resolución ‘caso a 
caso’ es siempre más aleatoria y sujeta a discrecionalidad por parte 
del aparato gubernamental que el caso en el que existe una legislación 
clara que especifica que se puede y que no se puede hacer en términos 
de impacto ambiental. 
Como podemos ver a partir del listado de “hechos estilizados” que 
acabamos de reseñar el crecimiento a partir de la explotación de recursos 
naturales involucra una diversidad de temas y de agentes e instituciones 
que difieren significativamente de escenarios más convencionales como la 
producción de zapatos o vehículos, con los que normalmente construimos 
las metáforas descriptivas del comportamiento de la firma y los mercados. 
Aquí el medio ambiente “cuenta” y también lo hace el comportamiento 
del aparato regulatorio del Estado y las lógicas de reacción social de cada 
comunidad involucrada en la explotación del recurso, reclamando por sus 
derechos ambientales. Crecer a partir de la explotación de recursos naturales 
requiere contar con un modelo analítico más complejo y detallado que el que 
normalmente hallamos en los libros de microeconomía.   

Recursos naturales y crecimiento... 63
Parte 2

Recursos naturales y crecimiento... 65
VII. Reflexiones sobre el largo plazo 
de la economía chilena y el 
crecimiento basado en la explotación 
de recursos naturales
El propósito de los dos próximos capítulos que conforman esta segunda 
parte de la monografía es el de llevar el análisis a dos sectores específicos de 
industria, a fin de ver como en terreno se comportan las diferentes fuerzas 
económicas e institucionales previamente examinadas. Hemos elegido para 
ello los casos de la minería y de la salmonicultura.    
Cada uno de estos dos sectores exhibe un cuadro idiosincrático de 
estructura y comportamiento que demanda ser estudiado en su propia 
dinámica y proceso de transformación en el tiempo. En cada uno de ellos 
resulta factible identificar una primera fase de implantación de la industria 
en la que el Estado cumpliera un rol fundamental resolviendo fallas de 
mercado, entregando bienes públicos de diversa índole, desarrollando 
tecnología, formando recursos humanos calificados, construyendo 
infraestructura de uso compartido y aun financiando la construcción y 
puesta en marcha de las primeras unidades productivas, dando una clara 
señal al sector privado de que ambas industrias era viables en el medio local. 
En otros términos, no fueron señales puras de mercado, como muchas veces 
se cree, lo que motorizo el proceso de implantación de ambas industrias, 
sino una clara estrategia-país de largo plazo lo que puso en marcha el 
66 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
proceso5. Tras esa primera fase de implantación sigue una segunda etapa de 
rápido crecimiento en la que el Estado adopta una actitud más prescindente, 
y es el sector privado el que toma las riendas del proceso de crecimiento, 
instalando nueva capacidad productiva, una vez que las principales fuentes 
de incertidumbre y falta de bienes públicos habían sido satisfactoriamente 
resueltas por la intervención estatal. Dicha fase de rápido crecimiento 
conlleva también un exitoso proceso de internacionalización en que las 
exportaciones chilenas van ganado presencia en los mercados mundiales 
llegando en algunos casos —minería y salmonicultura, en particular— a 
constituir casi una tercera parte de la oferta mundial del commodity, lo que 
está lejos de constituir una fracción marginal de la misma, haciendo que 
Chile no sea ya un mero tomador de precios en los mercados mundiales. La 
oferta chilena “cuenta” en el funcionamiento del mercado internacional de 
estos commodities. También en dicha fase de rápido crecimiento comienzan 
a aparecer firmas locales de servicios de ingeniería y productores de insumos 
intermedios lo que va haciendo más compleja y sofisticada la estructura 
productiva sectorial. Dicha segunda fase del proceso expansivo es seguida 
por una tercera etapa —la actual— en que la industria gradualmente 
va avanzando hacia lo que podríamos caracterizar como un oligopolio 
concentrado en el que un reducido número de firmas manejan el sector.    
Nuestro modelo sugiere, además, que no son solo las firmas 
productoras del commodity las que sufren estos procesos evolutivos  sino 
que también son parte de una mecánica evolutiva similar los productores 
domésticos (pocos, si se compara con otros países) de servicios de ingeniería 
y producción de equipos, las agencias regulatorias del sector público que 
monitorean el desempeño sanitario y ambiental, y las comunidades regionales 
locales involucradas en la explotación del recurso, que van adquiriendo voz y 
participación política con el correr de los años, reclamando mayor respeto por 
sus “derechos ambientales” que originalmente no fueran objeto de cuidado y 
consideración por parte de las firmas que explotan el recurso ni tampoco de 
la autoridad gubernamental que las fiscalizaba en su desempeño ambiental. 
En otros términos, junto con el crecimiento de la industria que explota el 
recurso, Chile parecería estar entrando en la actualidad en una nueva fase 
de su desarrollo en la que comienzan a abrirse  nuevas oportunidades no 
solo como país exportador del commodity, sino también como eventual 
país exportador de servicios   de ingeniería y equipos aguas arriba y aguas 
abajo de la producción del commodity en si, como inversor internacional 
en terceros países deseosos de entrar a la misma actividad extractiva y,
5 Una “estrategia país” que luego ha estado ausente a lo largo de las últimas décadas en las que 
el Estado ha priorizado lo financiero y el equilibrio fiscal de corto plazo dejando de lado la idea de 
intervenir en lo que hace a la estructura y el patrón de especialización productiva que el país debería 
alcanzar en el largo plazo.  
Recursos naturales y crecimiento... 67
finalmente,  pero no menos importante, como sociedad más madura capaz 
de avanzar a ser de “clase mundial” en lo que se refiere al cumplimiento de 
normas internacionales de respeto por el medio ambiente y los derechos  de 
los habitantes en las regiones donde se produce el commodity.  
 Sin embargo, avanzar por este sendero no es ni obvio ni automático. 
Las industrias basadas en la explotación de recursos naturales pueden 
motorizar procesos sistémicos de desarrollo económico, tecnológico e 
institucional, e incluso avanzar en el desarrollo de instituciones “inclusivas” 
pero, para que ello ocurra, debe mediar una estrategia país público-
privada que explícitamente busque aprovechar las oportunidades que se 
abren, por un lado, por el rápido crecimiento de la demanda mundial de 
commodities industriales y alimentos y, por otro, por los  cambios científico-
tecnológicos que están ocurriendo en la frontera de lo biológico, genético, 
digital relacionados con las formas de producir y consumir estos bienes6. 
Comprender estos temas y transformarlos en una fuerza dinámica de 
construcción de ventajas comparativas dinámicas, mayor competitividad 
internacional y mayor inclusión social demanda una nueva arquitectura 
público-privada de gobierno que comprenda la enorme variedad de bienes 
públicos e instituciones que se requieren para ir en esa dirección. Como ver 
esto en el contexto de la minería y la salmonicultura chilena constituye el 
tema de las páginas finales de esta monografía, tras haber estudiado en los 
capítulos VII y VIII que siguen la estructura y comportamiento evolutivo de 
estas industrias en el medio local. 
6 Es cierto que existe una cierta “inercia” que hace que las señales de precios empujen en esa dirección, 
pero resulta claro que en un contexto en el que hay múltiples fallas de mercado que bloquean la 
propensión a invertir de la comunidad empresaria el ritmo de aprovechamiento de estas nuevas 
oportunidades tiende a ser menor que el que el país podría potencialmente alcanzar. 

Recursos naturales y crecimiento... 69
VIII. La industria chilena del salmón7
Crear una industria desde cero no es tarea sencilla, más aún si la misma es 
intensiva en la explotación de un recurso natural —como en el caso de la 
producción de salmones— que requiere aclimatar a la ecología y el medio 
ambiente local una especie exótica, ajena al cuadro biológico doméstico.  
Desarrollar una especie exótica al medio local abre una serie de 
preguntas y formas de incertidumbre que normalmente descorazonan al 
inversor privado, el que no siempre está dispuesto a enfrentar la falta de 
conocimientos tecnológicos, recursos humanos calificados, infraestructura 
física y demás necesarios para implantar una nueva actividad en el medio local. 
En el caso del salmón fue el Estado, el que, a través de diversos 
organismos públicos, se encargó de proveer —apoyado por la Agencia 
Internacional de Cooperación de Japón (JICA)— la tecnología y los recursos 
humanos calificados para la crianza de salmón en cautiverio, algo que con 
anterioridad a los años 70 no era visto como una opción posible en el medio 
local. Las experiencias previas de ranching —liberar juveniles a la espera 
de su posterior retorno—terminaron en fracaso. La tasa de retorno de los 
mismos fue muy baja, y por ello recién entonces se pensó en criarlos en 
cautiverio. Debemos comprender que reproducir en un espacio cerrado las 
condiciones que el salmón tiene viviendo libre en la naturaleza es una tarea 
compleja y que las diferencias entre uno y otro modelo de crianza afectan 
7 Este capítulo está basado en ideas y el marco conceptual de un programa de investigación sobre la 
industria del salmón que liderara durante varios años Juan Pablo Zanlungo de la Universidad de Chile y en 
el que colaboramos Catalina Araya, Valentina Vera, Ricardo Norambuena y el presente autor, entre otros. 
Dicho equipo produjo en 2016 la Hoja de Ruta del Programa Estratégico Nacional en Acuicultura, además 
de otros estudios entre los que destaca el de Hosono, Iizuka y Katz (Op. Cit. 2016), publicado por Springler 
en USA, y la tesis de Maestría de C. Araya para la Universidad de Heidelberg (C.Araya, 2017).   
70 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
considerablemente la calidad de vida y el comportamiento autoinmune de la 
especie, hecho que se hiciera evidente algunos años más tarde. Este tema no 
fue bien comprendido en los albores del desarrollo de esta actividad. 
El vínculo entre JICA y Chile se forjo a través del proyecto Japón-Chile 
que funciono durante casi 20 años entre 1969 y 1989. Dicho proyecto aporto 
gran cantidad de conocimientos y bienes públicos a la naciente industria 
salmonera de Chile. (Hosono, Iizuka y Katz, 2017).
Durante la etapa inicial de implantación de la industria se crearon tanto 
el Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca) como la Subsecretaria de Pesca 
(Subpesca) siendo la primera de dichas agencias la contraparte oficial del proyecto 
salmón Japón-Chile. Por su parte JICA hubo de crear en el sur de Chile —en las 
cercanías de Coyhaique— una agencia experimental de ID bajo la dirección 
de un científico japonés dr. Shiraishi, la que opero como fuente de formación 
de recursos humanos calificados y de difusión de tecnología a un medio social 
que por ese entonces estaba poco formado en las tecnologías y complejidades 
propias es de esta actividad. (pags. 28 y sigs, Hosono, Lizuka, Katz). 
El desarrollo del sector puede ser descripto como transitando a través 
de distintas fases evolutivas, como veremos a continuación.
A. Fase de implantación de la industria salmonera
Recuadro 1 
Rasgos estilizados del modelo chileno de salmonicultura en la fase de 
implantación de la industria
1. La industria partio como un sector de firmas pequeñas y medianas de 
propiedad familiar, ‘cuasi-artesanales’ y con escaso conocimiento en lo biologico 
y madio-ambiental.
2. Construyo jaulas de cultivo, redes y mas con tecnicas rudimentarias. 
El alimento para salmones se producia diariamente en planta y se intragraba 
verticalmente servicos de buceo, limpieza y fabricacion de redes, retiro de 
mortalidades, por falta de subcontratistas locales.
3. Los centros de cultivo se localizan muy cerca unos de otros por falta de 
bienes publicos – escuelas, postas sanitarias – alejadas de centros urbanos 
importantes como Puerto Montt o Castro.  
4. El marco regulatorio esra sumamente fragil y la cooperacion entre firmas 
en el cuidado medio-ambiental casi inexistente. Tampoco la relacion con las 
comunidades y las relaciones laborales era el mas adecuado.
5. Los gastos de ID para estudiar la capacidad de carga del recurso y el 
medio ambiente local eran casi nulos y la densidad de siembra mucho mayor a lo 
aconsejable. Se llego a sembrar mas de 30kgs por metro cubico de agua ante el 
aliciente de los altos precios internacionales.
 
Fuente: A.Hosono, M.Iizuja y J.Katz. Chile´s Salmon Industry. Springler 2017.
Recursos naturales y crecimiento... 71
Tal como lo indica el cuadro la industria parte con una impronta cuasi-
artesanal de firmas pequeñas y medianas que en su mayoría carecen de 
experiencia en el tema acuícola. Siendo Chile un país de tradición pecuaria no 
tiene ni el know how ni la institucionalidad de países como España o Japón 
que exhiben una tradición milenaria en el manejo de cuestiones marítimas y 
en los que la alimentación de la población está basada en productos del mar. 
Ello no es la realidad chilena. 
La implantación de la salmonicultura ocurre en Chile a partir de 
ovas importadas y de tecnología artesanal de origen local reflejada en la 
construcción de jaulas de madera, redes de pesca adaptadas de la pesca 
industrial, preparación diaria de alimentos para salmones, y más.  El 
cuadro original está claramente cargado de ensayo y error, de imperfecto 
conocimiento de las disciplinas científicas y tecnológicas relacionadas 
con la vida marítima, y de incompleta comprensión de las fuerzas de la 
naturaleza que determinan el comportamiento de una cierta biomasa criada 
en cautiverio. Poco se sabe por entonces de la “capacidad de carga” del 
recurso en diferentes localizaciones, de logística de transporte de insumos 
intermedios y de cosechas, de manejo de mortalidades y más. Debemos 
comprender que hay aprendizaje gradual y acumulación de experiencia 
de parte de los profesionales y técnicos que emplea el sector, los que por 
primera vez acometen el intento de cultivar salmón localmente. Muchos de 
estos profesionales completan su formación en centros de cultivo de Japón, 
invitados por JICA a visitar dicho país. Es justamente este aprendizaje —y la 
diversidad de disciplinas y saberes y tecnologías en que el mismo va tomando 
forma— lo que más resalta en los años iniciales de implantación de esta 
industria en Chile. (pags 30 y sigs libro Hosono, Lizuk, Katz).
Veamos, a título de ejemplo, lo ocurrido en el caso de ovas de salmón, 
un insumo crítico para la industria. El gráfico siguiente nos muestra que 
Chile comenzó a producir ovas de salmón varios años más tarde, cuando ya 
el desarrollo de recursos humanos calificados y las capacidades tecnológicas 
domesticas en microbiología, inmunología y más hicieron posible reducir el 
riesgo asociado a la manipulación de las mismas. Se trata de un segmento 
delicado del proceso productivo de la industria en el que llevó largo tiempo a 
Chile poder contar con una adecuada base científico-tecnológica y de recursos 
humanos calificados para avanzar en la sustitución de importaciones.  
72 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Gráfico 1 
Importación y producción local de ovas de salmón
0
50
100
150
200
250
300
350
400
450
500
0
100 000
200 000
300 000
400 000
500 000
600 000
700 000
800 000
900 000
1 000 000
1984 1986 1988 1990 1992 1994 1996 1998 2000 2002 2004 2006 2008
Importación de huevos Producción doméstica Exportación de salmón
Fuente: A. Hosono, M. Iizuka y J. Katz. Op Cit. Springler 2017.
Al igual que en el caso de las ovas, las capacidades para producir muchos 
otros bienes intermedios y servicios a la producción se fue adquiriendo 
gradualmente y en el camino se fueron desarrollando recursos humanos 
calificados, construyendo sobre la marcha nuevas formas de división de 
trabajo y de especialización al interior de la industria. Ello fue dando paso a 
la aparición de un incipiente entramado (cluster) doméstico de proveedores 
de servicios técnicos e insumos intermedios. Debemos imaginar a cada 
empresa como moviéndose a lo largo de un sendero propio de aprendizaje, 
“construyendo” sus propias rutinas operativas, logrando paulatinamente 
mayor eficiencia y economías de escala a través del tiempo.  En el proceso 
también fueron apareciendo subcontratistas especializados que tomaron 
a su cargo la provisión de servicios originalmente desarrollados en planta 
por las mismas empresas salmoneras, las que a raíz de ello se iniciaron a la 
vida con un alto nivel de integración vertical para luego —gradualmente— ir 
descentralizando y subcontratando distintos subprocesos, como vacunación, 
ensilado de mortalidades, buceo, etc. 
 Es importante comprender que el avance hacia una mayor eficiencia 
productiva al interior de la firma no necesariamente hubo de extenderse a 
un mejor manejo medioambiental y del recurso agua. Este último —como 
un bien de uso colectivo— no recibió la atención debida de parte de las 
firmas reflejando ello la poca valoración que lo público ha recibido al interior 
del modelo chileno de producción de salmones. Esta falta de cuidado por 
Recursos naturales y crecimiento... 73
lo colectivo ha hecho que la posibilidad de que ocurrieran episodios de 
“tragedia de los comunes” ha estado todo el tiempo presente desde la 
implantación de la actividad.  Tampoco los temas de la vinculación con 
las comunidades locales recibieron suficiente atención por ese entonces 
de parte de las firmas, ya que era posible observar el incumplimiento de la 
legislación laboral y la poca preocupación por el impacto de la industria sobre 
la vida de la comunidad. Los vínculos entre la industria y las comunidades 
nunca fueron realmente cooperativos y de adecuada comprensión. En este 
ámbito es factible identificar fuertes diferencias con el modelo noruego de 
salmonicultura donde el papel del Estado como agente regulador y el vínculo 
de la industria con la comunidad han sido sumamente distintos desde los 
orígenes de la industria. 
En paralelo a lo anterior también el sector público inicia en esos años su 
propio proceso de desarrollo y aprendizaje en materia de vigilancia y monitoreo 
de impacto ambiental. Chile no es un país con una institucionalidad acuícola 
fuerte, y el modelo regulatorio local pone de manifiesto la escasa comprensión 
inicial del tema. Se partió pensando a la acuicultura como un subsector de la 
agricultura, e instalando el manejo institucional del sector en el ámbito del 
SAG. Siendo Chile un país de tradiciones pecuarias que ha vivido “de espaldas” 
al mar quizás es comprensible dicha falta de percepción inicial de que pesca es 
distinto que agricultura y que pesca industrial y acuicultura son dos negocios 
completamente diferentes que necesitan modelos regulatorios y de monitoreo 
de impacto ambiental también distintos. Es recién a comienzos de los años 
2000 cuando Chile aprueba una nueva normativa separando ambas actividades 
y otorga a la acuicultura un status específico creando diversas instituciones y 
normas propias de una industria que cultiva peces en cautiverio a diferencia 
de otra que explota la pesca industrial de altura, que opera con una biomasa 
mucho más incierta y sujeta a movimientos aleatorios.     
En resumen, la fase inicial de implantación de la industria salmonera 
en Chile se caracteriza, por un lado, por un sector privado que inicia sus 
actividades con una fuerte impronta artesanal, a partir de muchas empresas 
chicas de propiedad y gestión familiar que van creando conocimientos 
incrementales y siguiendo una lógica de aprendizaje derivada de las demandas 
de su propia localización y procesos productivos altamente idiosincráticos. En 
dicha etapa inicial el Estado juega primero un papel proactivo, induciendo el 
desarrollo tecnológico, la formación de recursos humanos y la apertura de 
nuevas empresas, pero años más tarde abandona ese rol  proactivo y se limita 
a un rol subsidiario, concentrando su actividad en el monitoreo de impacto 
ambiental (actividad que lleva a cabo de manera escasamente eficiente en 
sus comienzos) y a la entrega de concesiones de explotación acuícola, como 
mecanismo que intenta regular la expansión del sector. Hasta ese momento 
el país no había comprendido que la cooperación entre las empresas del 
sector y con las Agencias Estatales encargadas de monitorear el desempaño 
74 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
ambiental de la industria son factores esenciales del modelo de gobernanza 
en una actividad que explota un recurso natural de uso compartido. Es 
muchos años más tarde —y, como veremos más adelante, tras sufrir el 
impacto de una profunda crisis sanitaria y medio ambiental en 2008— que 
tanto las firmas como el Estado comienzan a comprender la importancia 
del dialogo público-privado como un componente central del modelo de 
gobernanza de esta industria.  Volveremos sobre este tema.   
B. Fase de crecimiento de la acuicultura comercial
En los quince años que van desde el inicio de los 80 hasta mediados de 90 el 
número de firmas salmoneras crece exponencialmente y también lo hacen la 
producción y las exportaciones de salmónidos.   
En 1985 funcionaban en Chile 36 firmas salmoneras. En 1987 el número 
había crecido a 56, las que controlaban 117 centros de cultivo. En 1994 las 
empresas ya eran 184 y en 1997 llegaban a 219. Varias firmas del ámbito de la 
pesca industrial entraron en ese momento al negocio de la salmonicultura, 
entre ellas Camanchaca, Friosur, Pesquera San José y otras. Estas trajeron al 
sector conocimientos tecnológicos de importancia relacionados con el manejo 
de la cadena de frío, técnicas de empaque y más.  
La Fundación Chile mantuvo durante esos años su liderazgo creando y 
difundiendo bienes públicos para el sector. Por una parte, organizó seminarios 
en aspectos tan diversos como patologías de salmónidos o construcción de 
jaulas de cultivos, a los que invito a especialistas internacionales a efectos de 
favorecer el catching-up tecnológico de las firmas locales. Por otro lado, envió 
representantes chilenos a Noruega, Japón, Escocia y Estados Unidos con la 
finalidad de actuar como “antenas tecnológicas” a fin de mejorar el acceso a 
la información técnica y la competitividad de los empresarios locales.  
La búsqueda de más eficiencia productiva y menores costos 
de producción lleva a las empresas a explorar distintas formas de des 
verticalización de sus procesos productivos y a adquirir insumos intermedios 
y servicios a proveedores especializados. Surgen así empresas de producción 
y mantenimiento de redes, de servicios de vacunación, de buceo y retiro de 
mortalidades, y demás. 
Varios hechos destacan como resultado del creciente clima competitivo 
que vive el sector. Por una parte, las firmas experimentan la necesidad de 
formar alianzas para enfrentar los retos del mercado internacional. El juicio 
por dumping que la industria sufre de parte de salmoneros de Maine, EEUU, 
sirvió como aliciente para que las firmas locales buscaran nuevas formas 
de asociatividad. También el Estado —que se hizo parte de la defensa de los 
intereses chilenos en el mencionado juicio, contratando servicios legales en 
Recursos naturales y crecimiento... 75
Washington— apoya la construcción de formas cooperativas público-privadas 
de funcionamiento. Esto lleva al Estado a apoyar misiones tecnológicas 
de empresarios locales que buscan conectarse con las mejores prácticas 
tecnológicas internacionales. El tema de cómo lograr mayor acción colectiva y 
asociatividad ha continuado siendo uno de los flancos débiles de esta industria. 
No es mucho lo que se ha logrado avanzar en este sentido, constituyendo esto 
uno de los temas centrales que todavía resta por mejorar a futuro. La industria 
es aún un conjunto de individualidades y no un entramado de empresas que 
piensan asociativamente un destino común.    
El rápido crecimiento de la industria en esos años está asociado 
a cambios en el tamaño medio de planta, a la incorporación de nuevas 
tecnologías y al aumento del grado de concentración económica que exhibe 
la industria. Vemos brevemente estos temas. 
1. Tamaños de planta
Hacia el año 2008 la producción de salmónidos de Chile y Noruega era más 
o menos comparable, pero, a diferencia del país nórdico, Chile produce 
dicha cantidad en una mucho menor superficie costera y con mayor biomasa 
promedio por centro de cultivo (ver cuadro 1).
Cuadro 1 
Biomasas promedio por centro productivo, Chile y Noruega
Área de cultivo en Chile Biomasa (Tons/Centro)
Chiloé Centro 1 136
Melinka 1 106
Chiloé Sur 859
Estuario Reloncaví 1 142  
Aysén 757 
Hornopirén 1 079
Cisnes 892
Seno Reloncaví 1 076
Total 1 021
Área de cultivo en Noruega                     (Tons/Centro)
Finnmark 255
Troms 499
Nordland 528
Nord-Trondelag 518
Sor-Trondelag 522
More og Fjordane 424
Hordaland 374
Rogaland 506
Ovrige fylker 689
Total 474
Fuente: EWOS, Comparación de resultados productivos en salmón atlántico. Noruega-Chile. Mimeo, Puerto 
Varas, November, 2007.
76 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Tal como vemos, los centros de cultivo son, en promedio, mucho más 
grandes en Chile que en Noruega. Ello fue planteado en una conferencia 
del Sr.V.H.Puchi —expresidente de Aquachile SA—quien en 2009 dice:  “La 
producción es 50% mayor por concesión en Chile en una superficie total 
que es 70% más pequeña que en Noruega” (H. Puchi, El salmón chileno, 
experiencia histórica y futuro. abril 2009). Este hecho nos llevará, más 
adelante, a explorar el impacto que la mayor densidad de siembra tiene 
tanto sobre indicadores de desempeño de la industria como sobre el modelo 
local de salmonicultura que se apoya en un mayor uso de antibióticos como 
practica preventiva de enfermedades ante el mayor grado de hacinamiento 
y stress en las jaulas de cultivo, y el impacto que ello tiene sobre la capacidad 
autoinmune de los salmones.  
2. Concentración económica 
A diferencia de lo que ocurría durante las primeras dos décadas de desarrollo 
del sector —en las que preponderaba la empresa pequeña o mediana de 
capital nacional— la producción de salmón va avanzando en el fin de los 
90 hacia una industria altamente concentrada donde las 5 compañías más 
grandes concentran más del 50% de las concesiones y 73% de la superficie 
de cultivo. Tras los recientes episodios de fusión y compra de AquaChile por 
parte de Agrosuper, y de la entrada de una firma japonesa al sector el grado 
de concentración ha experimentado un nuevo incremento. 
El otorgamiento de concesiones crece significativamente en los años 
2000 y favorece la estrategia de muchas empresas de mover su producción 
hacia aguas vírgenes, de mejor condición aeróbica, en Aysén y Magallanes. 
Más que plantearse el sancionar de manera efectiva la falta de cumplimiento 
de las normas sanitarias y ambientales, tanto el Estado como la industria 
optan por impulsar el crecimiento a través del otorgamiento de nuevos 
permisos de cultivo en zonas todavía vírgenes, favoreciendo ello un aumento 
en el grado de concentración en la industria al ser las firmas “grandes” las 
que reciben mayoritariamente los nuevos permisos de producción. En otros 
términos: se opta por más de lo mismo, esto es, continuar con el modelo 
rentista de explotación del recurso en lugar de impulsar la profundización 
tecnológica desarrollando nuevas capacidades de manejo ambiental.   
Recursos naturales y crecimiento... 77
Gráfico 2 
Nuevos permisos de cultivo por regiones del Sur de Chile 
0
20
40
60
80
100
120
140
IV Coquimbo AraucaníaIX XIV Los Rios X Los Lagos AysénXI XII Magallanes Total
1982 1986 1988 1990 1992 1994 1997 1999 2001 2003 2005 2007 2009 2011*
Fuente: A. Hosono, M. Iizuka y J. Katz, Op. Cit. Springler 2017.
Gráfico 3 
Expansión de la frontera de explotación acuícola hacia Aysén
0
100 000
200 000
300 000
400 000
500 000
600 000
700 000
800 000
900 000
2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012
Total X Región XI Región
To
ne
la
da
s 
de
 p
ro
du
cc
ió
n
XII Región
Fuente: A. Hosono, M. Iizuka y J. Katz, Op. Cit. Springler 2017.
Cuadro 2 
Distribución de concesiones
Empresa Superficie Concesiones Has. por concesión
Marine Harvest 1.460,7 92 15.,85
Mainstream Chile 928,3 46 20,17
Aquachile 795,0 56 14,19
 Camanchaca 389,3 34 15,56
Invertec Mar de Chiloé 388,9 25 15,52  
Ventisqueros 278,8 20 13,90 
Multiexport 238,2 23 10,34 
Cultivos Marinos Chiloé 216,4 15 14,40
Salmoconcesiones 182,5 18 10,11
78 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Empresa Superficie Concesiones Has. por concesión
Trusal SA 164,4 26 6,30
Salmones Pacific Star 135,8 21 6,42
Congelados Pacifico 126,9 8 15,76
Cultivos Yadran 116,6 12 9,66
Salmones Humboldt 101,1 11 9,63
Salmones Antártica 95,0 10 9,50
Patagonia Salmón Farming 61,4 3 20,30
Granja Tornagaleones 40,2 3 13,30
Salmones Antártica                  31,1 5 6,20
Abarca Casteló Octavio 30,7 3 10,00 
Caleta Bay 29,9 7 4,10
Comercial Mirasol 26,6 3 8,60
Martínez Escudero Liliana 21,0 1 21,00
Claro Fernández 18,0 1 18,00
Hernández Rosa, Estrella 18,0 1 18,00 
Ganadera del Mar 11,3 1 11,00 
Sea salmón 10,0 2 5,00
Pérez Carcomo 10,0 1 10,00
LandCatch Chile 9,4 3 3,31
Mesa Oliva, Luis Humberto 8,0 1 8,00
Instituto Prof. de Osorno 7,5 1 7,50
Caro, Álvaro Enzo 7,3 1 7,30
Cultivos Manantiales 6,0 1 6,00 
Aquamont 5,0 1 500 
Campos Núñez, Sonia 2,8 1 2,80 
Alcazar Villalobos, Víctor 2,5 1 2,50
Metas SA 2,0 1 2,00
Fuente:   Sernapesca. 2008.
C. Crecimiento e impacto sanitario y 
medioambiental
La industria crece vertiginosamente en los años 90, experimentando un 
fuerte proceso de catch up con Noruega, el mayor productor mundial de 
salmón. El grafico siguiente muestra dicho escenario.
Sin embargo, el catch up con Noruega no ocurre sin que surgieran 
costos ambientales y sanitarios como vemos a continuación. El crecimiento 
ocurre en un espacio geográfico sumamente pequeño, generándose un 
fuerte aumento en los índices de hacinamiento en que operan los centros 
de cultivo.  Ello sin duda afecta la capacidad autoinmune de las especies 
Recursos naturales y crecimiento... 79
cultivadas.  En esos años aparecen varias nuevas enfermedades en el medio 
local —ERM, RTFS, N.Salmonis, U2, Francisella—  complicando de manera 
significativa el escenario sanitario de la industria. Es recién en 2001 cuando 
Chile incorpora el RAMA (Reglamento Ambiental para la Acuicultura) a su 
marco regulatorio sectorial y por primera vez establece que la distancia 
mínima entre centros de cultivo debe ser unos 3 mil metros (2.778 metros, más 
precisamente). Numerosas concesiones de explotación acuícola entregadas 
con anterioridad a RAMA (especialmente en comunas como Calbuco, Curaco 
de Velez, Quinchao, Castro y Chonchi, en Chiloé, no cumplen con ese requisito 
de distancia mínima, lo cual sin duda aumenta la probabilidad de que haya 
transmisión horizontal de patógenos y vectores. 
Gráfico 4 
El catch-up de la industria salmonera chilena, 1990-2002 
0
100 000
200 000
300 000
400 000
500 000
600 000
1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002
To
ne
la
da
s
Noruega Chile Reino Unido Canadá Isla Faroe Australia
Fuente:  A. Hosono, M. Iizuka y J. Katz. Op. Cit. Springler 2017.
Pero es recién en el período subsiguiente, de muy rápido crecimiento 
—2000-2008— en que la  producción sobrepasa las 500 mil toneladas anuales 
cuando la situación sanitario se torna realmente crítica con la aparición de 
diversas nuevas patologías como ISA, Deformación de Mandíbula, Aeromonas 
Salmonicia atípica, IPN (necrosis pancreática), Steptococo Phocae, Vibrio 
Ordali, salmonicida masoucida). De ese conjunto SRS, ISA y Caligidosis son las 
patologías que más afectan a la industria, aun hasta el presente. En relación a 
SRS (Septicemia Rickettsial del Salmón) en un informe de Sernapesca de 2009 
se dice que la estrategia de control ha probado ser insuficiente, pese al fuerte 
impacto negativo que esta enfermedad acarrea a la industria (Sernapesca, 
Informe Técnico 520075309, Establecimiento de medidas de manejo sanitario 
por áreas aplicables a centros de salmónidos: períodos de descanso y límites 
de densidad, Junio 2009). El impacto del SRS continua siendo altamente 
negativo aun hoy en dia. 
80 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
El deterioro de la situación sanitaria aparece mencionado en diversos 
estudios de la época, por ejemplo, en el trabajo de C. Wurman y G. Moreno: 
(Policies and governance in Chilean fisheries and aquaculture: current situation, 
the evolution process and future challenges. OECE, Mimeo, 2008) basádo 
en una investigacion  del Dr. P. Bustos de ADL Diagnostics, (Manejo Sanitario 
Integral en Centros de Agua Dulce, Skretting, noviembre 2008). Ambos trabajos 
argumentan que el cuadro de morbilidad se está deteriorando rápidamente, y 
lo fundamentan en la información que muestra el gráfico siguiente.
Gráfico 5 
Catching up y sobreexplotación del recurso
0
100
200
300
400
500
600
700
1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007
Salmón Atlantico Salmón Coho Trucha
Caligus
SRSBKD
ERM RTFS
N. salmonis
Jaw deformity
A. salmonicida
atipica
Streptococus phocae
A. salmonicida
masoucida
Vibrio ordalli
ISA
IPN
ISA
U2-Francisella
Fuente:  A. Hosono, M. Iizuka y J. Katzil. Op Cit. Springler 2017.
Pese al cuadro sombrío que en el plano sanitario y medio ambiental 
reflejan los indicadores del cuadro, la industria vive en esos años un clima 
de euforia que deriva de haber alcanzado el equivalente a la producción del 
mayor productor mundial de salmón. La euforia impide comprender que el 
medio ambiental “cobre la cuenta” y responde al aumento de la densidad 
de carga del recurso con mayor difusión de patógenos. El aumento de la 
incidencia de enfermedades y el impacto que ello ha tenido sobre el modelo 
productivo doméstico —mayor uso de antibióticos por razones preventivas— 
constituye un tema que fue cobrando repercusión no sólo en el plano interno, 
sino también en los medios internacionales, lo que sin duda castiga la imagen 
internacional de la industria e incide negativamente sobre los precios que 
el salmón chileno alcanza en los mercados mundiales. En otros términos, el 
modelo chileno de salmonicultura exhibe un gran éxito expansivo y logra 
conquistar nuevos mercados en el mundo —Rusia, Brasil, EEUU— pero al 
mismo padece de una falla estructural profunda que es su pobre desempeño 
sanitario y medioambiental el que solo logra disimular detrás del uso de 
antibióticos para frenar la posible difusión de patógenos.
Recursos naturales y crecimiento... 81
Estudios de la época realizados por EWOS indican que la mortalidad ya 
iba creciendo en esos años y que otros indicadores de desempeñoño también 
muestran signos de deterioro que no fueron adecuadamente contrarrestados 
por la industria. 
Cuadro 3 
Indicadores de desempeño de la industria salmonera chilena en el período 2002-2007
2003 2004 2005 2006 2007
Kgr. salmón salar producidos 71 856 76 968 82 838 102 015
Kgr/smolt 3.71 3.66 3.57 3.34 3.14
Kgr/ova 1.30 1.28 1.25 1.17 1.10
Peso promedio en planta 4 444 4555 4342 4 219 4 130
Factor conversión económica 1.36 1.40 1.38 1.42 1.52
Factor conversión biológica 1.24 1.27 1.28 1.30 1.34
Días de cosecha 487 497 484 4.88 543
Fuente:  Comparación Resultados Productivos Salmón Atlántico, Noruega-Chile EWOS Health, Puerto Varas, 
noviembre, 2007.
El proceso de deterioro sanitario y medio ambiental hace eclosión en 
2007 cuando el virus ISA emerge  en una planta de Marine Harvest en Chiloé, 
desencadenando un grave episodio de carácter sistémico que involucra a 
Bancos, autoridades municipales, comunidades y gobierno central en un 
episodio que habría de durar varios años, y cuya incidencia no solo afecto a 
las empresas sino también a diversas otros núcleos de la sociedad chilena, 
particularmente en pueblos de sur del país, en muchos de los cuales la 
industria del salmón provee cerca del 90% del empleo.   
En resumen, la fase de rápida expansión en los años 1990 consolida una 
estructura productiva de firmas “grandes” que operan con centros de cultivo 
de mucho mayor tamaño a los inicialmente instalados durante la fase de 
implantación de la actividad y con una densidad de siembra muy superior a la 
observable en países competidores. La capacidad de la industria de sostener 
un razonable equilibrio con el medio ambiente se deteriora paulatinamente, y 
el sector entra en una espiral contractiva cuando se desencadena el episodio 
del ISA que fuerza al cierre a casi 60% de la capacidad instalada y genera el 
despido de cerca de 25 operarios de los algo mas de 50 mil personas que 
emplea la industria. Al tener que sacrificar millones de peces —su principal 
capital de trabajo— las firmas se vieron impedidas de cubrir sus deudas con 
el sistema bancario el que se negó a refinanciar nuevas campañas de siembra 
obligando a numerosas firmas a dejar el mercado o a ser adquiridas por otras 
empresas, acelerando el proceso de concentración del sector.      
82 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
D. La creación de capacidades tecnológicas 
domésticas
La producción de salmónidos abarca cuatro fases, comenzando por la siembra 
de alevines en agua dulce para pasar luego —al llegar aproximadamente a los 
200 gramos de peso— a la fase de engorde en agua de mar.  Dicha fase puede 
durar cerca de un año hasta que el pez alcanza 4 a 5 kilogramos de peso y pasa 
a la etapa de procesamiento y posteriormente a la fase de comercialización, 
la que puede ser en muy distintas presentaciones y adaptadas a los 
requerimientos de los distintos mercados compradores.    
Como muestra el cuadro, podemos hablar de proveedores de servicios 
específicos de cada una de esas cuatro etapas, como también de proveedores 
transversales que brindan servicios a lo largo de la cadena productiva.  El 
punto central a comprender es que en uno y otro caso dichos proveedores 
acumulan experiencia y experimentan distintas formas de aprendizaje pari 
pasu con el desempeño de sus tareas para las empresas salmoneras.  
Diagrama 3 
Organización industrial del sector 
Fuente:  A. Hosono, M. Lizuka y J. Katz, Op. Cit. Springler 2017.
Junto a la transformación que la industria sufre durante la fase de 
rápido crecimiento también se observa un rápido aumento en el grado 
de sofisticación de las ramas proveedoras de servicios a la producción y 
Recursos naturales y crecimiento... 83
de insumos intermedios que las abastecen. Una diversidad de industrias 
ocupadas de la producción de alimentos para peces, vacunas, fabricación 
y mantenimiento de redes, estudios de genética, de veterinaria y salud 
animal y mucho más entran al mercado buscando dar respuesta a las 
crecientes necesidades de la industria.   En paralelo a ello también las 
agencias regulatorias del sector público que deben monitorear el impacto 
ambiental experimentan procesos parecidos a aprendizaje, acumulación 
de experiencia y mejor respuesta a la diversidad de situaciones sanitarias y 
medio ambientales que deben enfrentar. 
Los Diagramas que siguen presentan de manera esquemática el gradual 
desarrollo de nuevos campos científico-tecnológicos que van tomando forma 
en la industria. En cada uno de dichos campos van emergiendo empresas —
algunas tecnológicamente más sofisticadas que otras— que proveen insumos 
intermedios y servicios técnicos a las firmas salmoneras y que en el proceso de 
hacerlo se ven inducidas a realizar esfuerzos domésticos de creación de nuevos 
conocimientos tecnológicos. Instalan a tal efecto plantas piloto, facilidades 
experimentales, construyen y más que deben ser vistos como el reflejo de una 
incipiente capacidad tecnológica domestica que gradualmente va tomando 
forma para atender los requerimientos “localidad específicos” de las distintas 
firmas salmoneras.    
Diagrama 4 
Servicios intensivos en conocimientos (KIBS)  
Aumento de la Vacunación
Salud animal
Genética
Nutrición
Ingeniería 
especializada
Gestión
Gestión ambiental
Obligatoreidad de Diagnósticos
Reproducción y resistencia 
a enfermedades
Mayor transparencia 
auditorias ambientales
Innovación en alimentos 
Transporte y logística bioseguros
Certificación bioseguridad
Innovación en la gestión
Tendencias y dominios de conocimiento
Nuevas y más exigencias 
regulaciones sanitarias 
Expansión de frontera
Gestión del riesgo 
sanitario-financiero en las empresas
Maduración de servicios 
y desarrollos
Fuente:  C. Araya y J. P. Sanlungo.
En el curso de un reciente trabajo de campo realizado en la región 
de Puerto Montt hemos observado que el crecimiento de esta industria 
ha estado asociado a la acumulación de experiencia, al aprendizaje y al 
desarrollo de capacidades tecnológicas domésticas, no solo en las plantas 
84 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
salmoneras en sí, sino en una vasta gama de empresas prestadoras de 
servicios que cubren la producción de insumos intermedios —Badinotti y 
Ewos, por ejemplo, en redes y alimentos para salmones— y en servicios a la 
producción, propiamente tales, como ADL y Aquinovo, en temas de genética, 
salud animal, y más.
Las firmas proveedoras de bienes y servicios a la producción han 
ido creciendo pari pasu con el crecimiento de la industria y desarrollando 
capacidades tecnológicas domesticas en sus respectivas áreas de actividad.  
Cada una de estas firmas opera en un mercado particular en el que 
compite con otras empresas. Dicha competencia generalmente es por 
precios, pero también lo es por reputación y confianza alcanzados en base 
a calidad, tiempos de entrega del producto o servicio, acompañamiento del 
mismo con asistencia técnica de planta relacionada con el uso del bien o 
servicio entregado, con las mejoras tecnológicas posteriores a la entrega y 
demás. Comienza a haber trabajo mancomunado entre los elencos técnicos 
del cliente desarrollando productos o procesos adaptados a las necesidades 
específicas de cada situación. Cada centro de cultivo tiene especificidades 
propias y las soluciones “genéricas” muchas veces son insuficientes como 
para cubrir satisfactoriamente lo que el cliente necesita. No es infrecuente 
observar que cada caso demanda una solución particular y que ello requiere 
la realización de un proyecto ad hoc de creación de conocimientos. Dicho 
proyecto puede durar entre algunas semanas y varios meses, requerir 
ensayos y pruebas piloto, tareas experimentales, construcción de prototipos 
y más. Dichos proyectos involucran unidades incrementales de conocimiento 
que las firmas salmoneras incorporan a sus procesos productivos, mejorando 
su productividad, bajando sus costos y aumentando la calidad del producto 
ofrecido. Cada una de estas empresas opera en base a un elenco técnico y 
personal calificado —muchas veces con grado de PhD de universidades 
extranjeras— y emplea recursos que pueden variar entre unos pocos miles 
de dólares hasta montos mucho mayores desarrollando nuevas ideas para sus 
clientes. Algunas de estas firmas han recurrido a fondos públicos de Corfo u 
otras agencias del Estado para desarrollar productos o procesos “nuevos”, 
otras operan en el marco de programas de sus casas matrices, integrando 
así una red de carácter global que se retroalimenta con el aprendizaje 
tecnológico doméstico. En algunos casos, la fabricación de redes, por 
ejemplo, se trata de actividades cuasi-artesanales que no se ven influidas por 
el rápido avance de las tecnologías digitales —se tarda cinco años o más en 
formar  un buen técnico tejedor de redes— mientras que en otros casos, los 
estudios de comportamiento genético —por ejemplo, la búsqueda de nuevos 
conocimientos se parece más a lo hace una planta farmacéutica, que explora 
la respuesta de una cierta condición sanitaria o cuadro infeccioso a un 
fármaco usando grupos de control y test de “doble ciego” con poblaciones 
testigo— que cuesta imaginar cómo asociadas a la producción de salmones.
Recursos naturales y crecimiento... 85
El estudio de campo muestra que Chile ha alcanzado mayor progreso 
en las industrias de servicios asociadas a lo biológico, bioquímico, genético, 
o veterinario, que en el campo de lo metalmecánico. Las maestranzas 
metalmecánicas chilenas exhiben menos avance en la incorporación de 
tecnologías de frontera siendo por ello más frágiles a la hora de pensar en la 
preparación de prototipos o en el desarrollo de equipos como los que demanda 
la industria salmonera. Sensores, por ejemplo, que son frecuentemente 
utilizados en numerosos tramos de la cadena productiva de salmones, 
son muchas veces fáciles de importar, o de armar localmente en base a 
componentes estandarizados disponibles en el mercado mundial, pero son 
pocas las firmas metalmecánicas chilenas que han incursionado en esta esfera.  
Lo cierto es que la presencia e interacción de estos muchos 
proveedores de insumos intermedios y bienes de capital en el entorno a 
Puerto Montt —y algunos pocos proyectando actualmente su presencia hacia 
Puerto Aysén— nos remite al mundo Marshaliano de los distritos italianos 
donde el conocimiento “flota en el aire” (“knowledge is in the air”, decía 
Marshall) y donde el entramado social acarrea un invaluable componente de 
conocimiento “tácito” de gran valor comercial, no necesariamente reflejado 
en el sistema de precios. Esto no resulta de la acción de alguien en particular —
Estado o empresa— sino que es el reflejo acumulado de años de experiencia e 
interacción social. Son contactos técnicos y profesionales que muchas veces se 
inician temprano en la vida de los individuos, en su etapa formativa en escuelas 
técnicas, en los años de universidad, en asociaciones profesionales y más, 
algo que a falta de un nombre mejor podríamos llamar ‘capital social’. Puerto 
Montt posee, sin duda, dicho rasgo como ciudad en la que el conocimiento 
salmonero flota en el medio ambiente, en el sentido de Marshall.
Como pensar en el aprovechamiento del valor estratégico de estos 
múltiples procesos de acumulación de capacidades tecnológicas, de qué 
manera potenciarlos y hacer de ellos una “fuente” estable de ventajas 
competitivas basada en el conocimiento constituye una pregunta de crucial 
importancia a futuro a la cual hemos de volver en las páginas finales de este 
estudio.  Se abre aquí una nueva “ventana de oportunidad” que hasta el 
momento el país escasamente ha aprovechado, pero que en el futuro  podría 
transformarse no solo en fuente de divisas de exportación sino también en 
espacio de importante desarrollo científico-tecnológico local. 
Resiliencia de las empresas y las instituciones sectoriales tras  
la crisis sanitaria
Tras un arranque cuasi-artesanal, con un Estado proactivo creando 
y difundiendo tecnología, formando recursos humanos y motorizando la 
creación de empresas hasta la versión contemporánea de la industria, como 
un sector altamente concentrado, controlado por pocas firmas grandes 
(y mayoritariamente de propiedad extranjera), que fueron gradualmente 
86 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
incorporando tecnología de frontera y subcontratando con terceras empresas 
independientes la provisión de insumos intermedios y servicios a la producción, 
el sector salmonero de Chile ha crecido vertiginosamente, transformándose 
en un actor de importancia en la escena internacional.  Dado que dicho 
crecimiento ha ocurrido  en una superficie de cultivo extremadamente 
pequeña, con centros de cultivo muy próximos unos de otros y con poco 
esfuerzo colectivo por cuidar sanitaria y ambientalmente el recurso, se han 
generado rasgos de  hacinamiento y escaso cuidad medioambiental que dieran 
lugar a episodios de sobre explotación del recurso y transmisión horizontal de 
patógenos del tipo de los que la literatura económica califica como de Tragedia 
de los Comunes, donde la maximización del beneficio individual acaba por 
destruir el beneficio social.  Este ha sido el verdadero “talón de Aquiles” sobre 
el que esta edificada la salmonicultura de Chile. 
Más alla de lo anterior, que refleja una cierta debilidad estructural de la 
industria es necesario ver que  el crecimiento de la misma también ha estado 
asociado a la aparición  de una extensa infraestructura de proveedores de 
insumos intermedios y servicios a la producción y a cambios graduales en 
el modelo de organización de la producción de las firmas productoras del 
commodity, las que optaron, por una parte, por des/verticalizar sus procesos 
productivos y subcontratar a firmas independientes  insumos intermedios y 
servicios a la producción que previamente producían “in house” y, por otra, 
por incorporar masivamente nuevas tecnologías de proceso, digitalizar 
operaciones, y ser desde el punto de vista productivo de “clase internacional”. 
Sin embargo, la incapacidad de actuar colectivamente en pro de 
mejorar su desempeño sanitario y medio ambiental y de avanzar hacia un 
mejor trato a las comunidades en las que operan lleva a concluir que en estos 
planos la industria aun enfrenta asignaturas pendientes y está lejos de ser de 
clase mundial. 
Frente a este hecho emerge como pregunta central cual ha sido la 
respuesta del sector público a esta fragilidad estructural del sector privado 
y a su incapacidad de generar acción colectiva y respuestas cooperativas 
frente al visible deterioro sanitario y medio ambiental que se genera al 
sobrepasar umbrales de producción cercanos a las 700 u 800 mil toneladas 
de producción. ¿Cómo ha reaccionado el sector público chileno a esta falta 
de acción colectiva de parte del sector privado? A contestar esa pregunta nos 
dedicamos a continuación.
La literatura internacional relacionada con los factores que influyen en 
el cambio de las instituciones muestra con claridad que las crisis constituyen 
un factor importante inductor del cambio. Veremos a continuación que el 
episodio del ISA efectivamente ha actuado de esa manera, sirviendo como 
factor catalizador de cambio y gradual transformación de las instituciones 
sectoriales, particularmente en el ámbito del sector público.
Recursos naturales y crecimiento... 87
Gráfico 6 
Evolución del presupuesto de Sernapesca
Fuente:  R. Caceres, J. Katz y M. Dini. Agencias Regulatorias del Estado aprendizaje y desarrollo de capacidades 
tecnológicas internas. Serie Desarrollo Productivo, CEPAL-Corfo  220. Santiago, Junio 2018.
Gráfico 7 
Evolución 2002-2016, dotación efectiva Sernapesca y porcentaje de profesionales
Fuente:  R. Caceres, J. Katz y M. Dini, Op. Cit. CEPAL-Corfo, Santiago 2018.
Tras largos años de relativa pasividad, la crisis del ISA y la clara 
incapacidad para enfrentarla que en ese momento manifiestan Sernapesca 
y Supesca para enfrentarla,  desencadena una nueva fase mejoramiento 
institucional que lleva a que el país alcance una sustantiva mejora en 
fiscalización y monitoreo de impacto ambiental del sector.  Obviamente 
el primer escollo es la falta inicial de recursos humanos calificados, de 
presupuesto y de una base informativa independiente (no proveniente de 
las mismas empresas fiscalizadas) para avanzar hacia un nuevo modelo 
regulatorio y hacia la implementación judicial (enforcement) de penas por 
incumplimiento de normas de parte de las empresas.   
88 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Ambas agencias —Sernapesca y Subpesca— reciben mayores 
recursos de parte del Estado (véase el gráfico siguiente) expanden su planta 
de recursos humanos calificados, abren oficinas regionales e incrementan 
significativamente las visitas fiscalizadoras a las firmas salmoneras.
Las reglas del juego comienzan a cambiar. Aparecen en esos años 
nuevas e importantes instituciones sectoriales que van modificando los 
vínculos público-privados hasta allí imperantes, y también las  relaciones de 
poder al interior del grupo de firmas que integran la Camara empresarial del 
sector,  Salmon Chile.  El poder relativo de las agencias públicas crece vis a 
vis el sector privado y al interior de la industria el peso de las firmas grandes 
avanza considerablemente. Los siguientes temas describen el cambiante 
clima institucional que exhibe el sector.
1.  Modificación de la ley General de Pesca y Acuicultura (Ley 20434) en 2010.
2.  Modificación del Reglamento Sanitario (RESA) Entre 2009 y 2016.
3. Modificacion del Reglamento Ambiental (RAMA) entre 2008 y 2016.
4.  Reformulación de los Programas Sanitarios. 
5.  Cambios de la Estructura Orgánica de Sernapesca (2011 y 2014).
6.  Transición desde la fiscalización documental a la fiscalización en terreno.
7.  Aumento de la dotación de personal y del número de inspectores.
8.  Adopción de medidas de bioseguridad.
9.  Introducción de los “barrios salmoneros” y la “gestión de riesgo” como 
forma de asegurar descansos obligatorios coordinados y reducción de 
la densidad de siembra.
En el manejo de la emergencia del 2008 la baja capacidad fiscalizadora 
de Sernapesca la llevo a la contratación a honorarios de inspectores en 
acuicultura. Además, se destinaron 5.300 millones del presupuesto —35% 
del total— a la habilitación de un sistema de diagnóstico oficial de ISA que 
reunió a un laboratorio oficial de la PUCV y otros laboratorios autorizados 
por Sernapesca para validar los métodos de diagnóstico y capacitación de 
personal en el muestreo y vigilancia del virus. Además, Sernapesca emitió 
normativas para fortalecer el control aprobando el programa sanitario 
específico de vigilancia y control de la Anemia Infecciosa del Salmon. La 
presencia fiscalizadora de Sernapesca aumento considerablemente lo que 
significo expandir la dotación a 82 profesionales ese año. Las acciones de 
inspección de los centros de cultivo, fiscalización de puertos, movimientos de 
peces, controles carreteros y más aumento considerablemente.
Dos temas centrales que, en nuestra opinión marcan la transformación 
que ha ido sufriendo el vínculo público-privado tras la crisis del ISA son a. los 
denominados barrios salmoneros, que buscan institucionalizar cronogramas 
compartidos de siembra, cosecha y descanso por parte de firmas localizadas 
Recursos naturales y crecimiento... 89
en espacios cercanos unas de otras a fin de recuperar la calidad aeróbica del 
agua tras una dada campaña productiva y, b. La reciente implantación de 
“scores de riesgo”, que avanzan hacia un escenario de mayor transparencia 
informativa —las firmas deben informar en línea múltiples detalles de su 
programa productivo futuro, y solicitar autorización para el volumen de peces 
que piensan sembrar en la siguiente campaña productiva— permitiendo ello 
el monitoreo ex ante (y no ex post) del comportamiento empresario por 
parte de la autoridad regulatoria. Dado el desempeño sanitario de la firma 
en el periodo anterior —diferencias entre siembra y cosecha— la autoridad 
tiene potestad de autorizar la propuesta empresaria, o solicitar que la firma 
reduzca la densidad de siembra planeada.  Este tipo de monitoreo ex ante de 
la densidad de siembra constituye un hecho novedoso y hasta aquí inédito en 
la historia de la industria. 
Ambos temas —barrios salmoneros o agrupación de concesiones 
y score de riesgo— afectan de manera profunda el modelo de gobernanza 
sectorial y el dialogo público-privado, como veremos a continuación.
1. Barrios salmoneros
Los barrios y las macrozonas —a veces también denominados agrupación 
de concesiones— constituyen delimitaciones de áreas de cultivo basadas 
en la naturaleza del ecosistema en que operan distintas empresas. Se busca 
impedir el hacinamiento de la biomasa en cultivo, y lograr cronogramas 
consensuados de siembra, cosecha y descanso entre los miembros de un 
mismo barrio. Se espera con ello conseguir recuperar la condición aeróbica 
del recurso tras una dada campaña productiva. 
Hay barrios mejores y peores en función de rasgos propios del 
ecosistema —calidad del fondo marino, comportamiento de la columna de 
agua, presencia de algas y otros vectores, distancias con puertos de embarque 
y abastecimiento etc.— y también de factores socio políticos asociados, por 
ejemplo, el número y tipo de empresas que operan en el mismo, portafolio 
de concesiones de explotación que las mismas controlan, etc. Los diagramas 
que siguen brindan una descripción grafica del modelo de organización de la 
industria en barrios, y muestran también la distribución real de los centros de 
cultivo y la producción por barrios y macrozonas.  
La reestructuración de la industria en barrios salmoneros constituye 
un proceso aun en plena gestación. El número de concesiones —y la 
localización— que cada firma maneja, y la búsqueda de mayor control 
al interior de cada barrio por parte de las firmas “grandes”, junto con 
el proceso de compras y fusiones de empresas actualmente en pleno 
desarrollo, ha llevado a la existencia de un fluido mercado de transferencias 
de concesiones, y de intentos de relocalización de las firmas. Este proceso 
90 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
va modificando la estructura y comportamiento de la industria y la manera 
como las distintas firmas se posicionan en el mercado de cara al futuro. 
En este sentido el número de concesiones que cada firma maneja y la 
reestructuración de la industria en barrios resulta ser parte intrínseca del 
modelo de reestructuración que la industria está sufriendo en la actualidad.   
2. “Score de riesgo”
Al igual que en el caso de los barrios salmoneros el tema del ´score de riesgo´ 
debe ser visto como un cambio importante en las reglas del juego que surge 
a raíz de la crisis sanitaria y medioambiental del 2007.  Y, al igual que en lo 
que ocurre con la normativa sobre barrios salmoneros, el “score de riesgo” 
debe verse todavía como en ‘marcha blanca’, es decir en pleno proceso de 
implementación.  
Esta nueva institucionalidad, que implica mayor transparencia 
informativa y una mucho mayor capacidad de fiscalización de parte de la 
autoridad sanitaria del desempeño de las firmas salmoneras, (al tener ahora 
potestad para evaluar ex ante el plan de siembra que cada firma pretende 
encarar en su próxima campaña productiva) es de reciente gestación y aún 
debe verse como en “marcha blanca”.    
En base al desempeño de la firma en el periodo previo, a la naturaleza 
del Informe ambiental que la firma presenta y a la propuesta de la firma 
de la densidad de siembra que desea efectuar en la siguiente campaña 
productiva Sernapesca puede convalidar o no lo solicitado por la empresa, 
pudiendo exigir una reducción en la densidad de siembra si la información a 
su disposición así lo justifica. 
E. Reflexiones finales
La industria chilena del salmón nos confronta con un vasto escenario de 
luces y sombras, de éxitos de gran importancia y de fracasos y asignaturas 
pendientes que aun tendrán que ser enfrentadas creando nuevas reglas del 
juego y nuevos escenarios publico/privados de gobernanza.
Tras una fase exitosa de implantación en la que el Estado y la cooperación 
internacional resolvieron adecuadamente la falta de tecnología local y bienes 
públicos cruciales para mostrar que Chile podía satisfactoriamente poner 
en producción una especie ictícola exótica al cuadro biológico local y en el 
que un extenso número de pequeñas y medianas empresas de propiedad y 
gestión familiar entraron al sector y crecieron siguiendo caminos altamente 
idiosincráticos y artesanales  desarrollando capacidades tecnológicas propias 
y formando recursos humanos calificados,  hasta el presente, la industria 
ha protagonizado tres décadas de vertiginoso crecimiento, dando empleo a 
Recursos naturales y crecimiento... 91
cerca de 50 mil personas, y experimentando una profunda transformación 
organizacional y tecnológica acercándose al estado del arte internacional. 
Dichos años de bonanza y éxito no consiguieron, sin embargo, que 
surgiera acción colectiva y cooperación entre las empresas para lograr 
adecuado respeto por aspectos sanitarios y medio ambientales, y por 
cuestiones de inclusión social en las comunidades en que la industria opera, 
temas ambos en los que la industria se ha mantenido en deuda a través 
del tiempo. El deficiente desempeño sanitario y medio ambiental acabo 
haciendo eclosión en la segunda mitad de los 2000 con la difusión del virus 
ISA —una crisis sanitaria de grandes proporciones que llevo al cierre de 
casi 60% de los centros de cultivo en operación, forzando el despido de 
unos 25 mil trabajadores.  El mal manejo sanitario y medio ambiental era 
ya evidente desde varios años antes de la crisis, pero el clima de éxito y la 
falta de adecuada fiscalización de parte del sector público impidieron que el 
episodio de tragedia de los comunes —que se veía venir— recibiera adecuada 
respuesta ex ante.  
Al momento de irrumpir la crisis del ISA Sernapesca descubre que está 
completamente sobrepasada por las circunstancias. Hasta ese momento 
jugaba un rol subsidiario como parte de un Estado que optaba por no 
interferir en el comportamiento de la industria. Esta   se veía a si misma como 
ejemplo de éxito y sentía que no se justificaba mayor regulación.  Pocas eran 
las preguntas que el país se hacía en ese entonces sobre capacidad de carga 
del recurso, sustentabilidad medio ambiental de la acuicultura y papel de 
la inclusión social en las comunidades locales involucradas en la explotación 
del recurso. La crisis sanitaria pone sobre mesa todos estos temas y la 
falta de un modelo público/privado de funcionamiento de la industria que 
asegure la sustentabilidad de largo plazo de recurso y un mejor vínculo con 
las comunidades costeras involucradas en la explotación del mismo. Dado 
el clima de “dejar hacer, dejar pasar” hasta allí predominante a nivel país la 
industria no logra reaccionar colectivamente y buscar soluciones cooperativas 
para enfrentar la difusión del patógeno y decide apelar a la intervención 
del sector público pese a su manifiesta oposición de años previos. Es en ese 
contexto que Sernapesca comienza gradualmente a desarrollar capacidad 
regulatoria propia, aumentando la dotación de recursos humanos calificados 
de su planta permanente, expandiendo su capacidad fiscalizadora en 
regiones, incrementando el número de visitas fiscalizadoras a las empresas y 
desarrollando una creciente base informática propia que le permite operar no 
ya sobre la información que le proveen las empresas fiscalizadas, sino con sus 
propios registros estadísticos. Esto va dando forma a nuevas reglas del juego 
que van cambiando el dialogo público-privado al interior de la industria.  Entre 
las nuevas instituciones que resultan de este proceso podemos resaltar dos, la 
puesta en marcha de los “barrios salmoneros” que permiten imponer normas 
de descanso obligatorio por zonas de cultivo para asegurar la recuperación 
92 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
biológica del recurso, y posteriormente, la aplicación del denominado “score 
de riesgo” que permite discriminar entre barrios y empresas en función 
del riesgo sanitario ex ante representado por distintos barrios y empresas 
en función de la densidad de siembra, la capacidad de carga del recurso, 
el manejo medioambiental de las distintas firmas y más.  Estas deben ahora 
solicitar permisos de siembra antes de iniciar una nueva campaña de cultivo, 
especificando la densidad por m3 de agua que desean cultivar, y Sernapesca 
debe responder a dicha solicitud, positivamente, si acepta la propuesta de la 
empresa, o sugerir cambios si su evaluación de riesgo le sugiere la necesidad 
de disminuir la densidad de siembra en dicha localidad especifica. Esta es una 
notable transformación del vínculo público privado respecto al pasado cercano 
ya que permite a la agencia regulatoria opinar acerca del comportamiento de 
la firma en materia de densidad de siembra, algo totalmente impensado poco 
tiempo atrás.   
Una industria más concentrada y de carácter oligopólico y un sector 
público significativamente más sofisticado en su accionar regulatorio constituyen 
hoy los rasgos más salientes de la industria chilena productora de salmones. 
Profundizar el compromiso —público y privado— con la investigación, avanzar 
en la comprensión de la capacidad de carga de los distintos escenarios locales 
y mejorar en términos de inclusión social y respeto por los derechos de las 
comunidades constituyen todavía hoy asignaturas pendientes en las que habrá 
que ir gradualmente mejorando a futuro.  
Recursos naturales y crecimiento... 93
IX. La industria minera chilena8
Por su enorme magnitud, y su compleja historia político institucional, la 
minería de Chile y —más en particular aun, la industria del cobre— no puede 
ser tratada como un sector más de la economía local. La metáfora de que “el 
cobre es el sueldo de Chile” revela la gran importancia que el país otorga a 
esta actividad. El cobre chileno se acerca a un tercio del total comercializado 
de este producto hoy en el mundo, y el país posee también un tercio de las 
reservas mundiales hoy conocidas en el planeta9. El cobre constituye de lejos 
el mayor producto de exportación del país, habiendo en 2016 alcanzado cerca 
de 30 mil millones de dólares. Entre 1994 y 2003 la minería aporto cerca de 
6% de los ingresos fiscales del país, lo que se triplico entre 2004 y 2014 por los 
excepcionales precios internacionales del cobre resultantes de la vertiginosa 
expansión de la demanda de China, India y otros países del sudeste asiático.  
Pero,  más allá de lo estrictamente cuantitativo, es importante 
comprender que el cobre  despierta en Chile una diversidad de opiniones y 
reacciones emocionales que reflejan las distintas visiones  que diferentes 
segmentos  de la sociedad  tienen sobre temas tales como derechos de 
propiedad sobre los yacimientos mineros,  apropiación de la renta que los 
mismos generan,  mayor o menor éxito que la industria alcanza en materia 
de productividad y competitividad internacional, grado de sofisticación 
y capacidad tecnológica  de las firmas locales de ingeniería y empresas 
8 El presente capitulo refleja muchas de las ideas contenidas en el trabajo que J. Castillo, F. Correa, 
M. Dini y J. Katz prepararon para el Programa CORFO-CEPAL en 2017 y que fuera publicado como 
Monografía 218 de la División de Desarrollo Productivo de Cepal con el título Políticas de Fomento 
Productivo para el desarrollo de sectores intensivos en recursos naturales.   
9 Veremos más adelante que es mucho menor su participación en el total mundial de esfuerzos 
científico-tecnológicos que se realizan en el mundo en la industria del cobre, lo cual revela el retraso 
en este plano.
94 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
productoras de equipos de capital que abastecen a la misma, posibilidad 
de que en el largo plazo Chile llegue a ser una economía que exporta know 
how asociado a la explotación y el uso del cobre y  no solo exporta  el 
commodity en bruto o apenas refinado,  como en la actualidad, cuánto debe 
el país conceder al capital extranjero para que este opere  localmente, como 
manejar la compleja relación con los sindicatos, significativamente más 
combativos que en otros sectores de la economía, y más. Esta diversidad 
de temas, en los que ciertamente no reina consenso, y donde se pone en 
evidencia la necesidad de una arquitectura institucional de acuerdos y reglas 
del juego que el país hoy no tiene, revela hasta qué punto el cobre es un tema 
neurálgico en el imaginario chileno. ¿Puede el mismo proporcionar un camino 
virtuoso al desarrollo y transformación social de largo plazo? Y, si así fuera, 
¿Bajo qué arquitectura institucional seria ello posible?  Lo amplio del tema 
sugiere que se requeriría una discusión más extensa que la que el presente 
capitulo puede ofrecer. Tratando de aportar a dicha discusión examinaremos 
aquí los siguientes temas:
1. Propiedad del recurso, concesiones y apropiación de la renta primaria.  
2. Evolución de la productividad y competitividad internacional.
3. Firmas locales de ingeniería y desarrollo de proveedores de   
 clase mundial.
4. Rol y aprendizaje de Sernageomin, la agencia estatal de regulación.
5. El escenario actual, Valor Minero y Alta Ley.
6. Papel de las comunidades y de la licencia social.  
A. Propiedad del recurso, concesiones y apropiación 
de la renta primaria
El principio de propiedad estatal de los recursos naturales ha sido 
históricamente aceptado en Chile y consagrado en la Constitución (ley 17450). 
Dicho principio se mantuvo en la reforma constitucional de 1980 sancionada 
por el Gobierno Militar. Se supone que el espíritu del legislador no se refiere sola 
y exclusivamente a la propiedad física del recurso, sino que su mirada apunta a 
la renta minera —es decir, a aquello que el recurso puede producir en términos 
de valor— lo que se afirma que debe ser patrimonio de todos los chilenos.  
Observamos, sin embargo, que ello no es necesariamente lo que 
ocurre a raíz de un entramado de arreglos institucionales que afectan la 
apropiación de las rentas del cobre. Ello ocurre a raíz de 1.  Tratamiento a 
la Inversión Extranjera, 2. Ley de Concesiones Mineras, 3. Ley de Impuesto 
a la Renta, y más. Una diversidad de instituciones en dichos campos lleva a 
que la apropiación de la renta minera no sea exactamente lo que el espíritu 
del legislador pretendía. En efecto, el estatuto sobre Inversión Extranjera 
Recursos naturales y crecimiento... 95
—Decreto Ley 600 de 1974— y el DL 1748 de 1977, la Ley Orgánica de 
Concesiones Mineras  —ley 18097 de 1982— la Ley de Impuesto a la Renta 
—la primera de 1974 y la última, la 18985, de 1990, promulgada durante el 
gobierno del presidente Aylwin, llevan a que existan en esta industria  altas 
barreras al ingreso de nuevos productores, que hacen que la competencia 
entre empresas sea escasa y que la industria funcione como un oligopolio 
concentrado, con alta participación extranjera, lo que hace que  la apropiación 
de la renta derivada de la explotación del cobre no sea exactamente lo que 
pretendía el texto constitucional.
La Ley Orgánica de Concesiones, de 1982 y el Código de Minería, 
de 1983, dejan en manos de las empresas mineras —bajo el concepto de 
“concesión plena”— la decisión de explotar o no la concesión otorgada, 
según sea su conveniencia. No se fija un plazo de término para ese beneficio, 
aun cuando el yacimiento no esté en explotación.  El amparo de la concesión 
se mantiene mientras la empresa haga efectivo el pago de la patente por 
la misma. Siendo este sumamente bajo —ciertamente menor que en otros 
países mineros— escasamente constituye un factor que induzca a la empresa 
a hacer uso de la concesión. Lo bajo del costo de mantener el amparo 
permite al titular de la concesión bloquear el acceso de nuevos actores a 
la industria, condicionando el grado de competencia vigente en el sector. 
Amplias regiones del centro del país dotadas de los más ricos yacimientos 
mineros hoy conocidos se encuentran completamente concesionadas siendo 
casi imposible entrar en las mismas con nuevos programas de exploración 
y explotación minera. (Cochilco, Propiedad minera en Chile, octubre 2016). 
Mientras que la legislación establece que la concesión “obliga al dueño 
a desarrollar la actividad necesaria para satisfacer el interés público que 
justifica el otorgamiento de la concesión”, CNP, pag.296), el marco legal 
vigente permite que las concesiones puedan ser usadas con fines distintos a 
los del desarrollo minero (CNP, pag.307), por ejemplo, para especular con el 
valor inmobiliario del terreno, con la existencia de cuencas hídricas y más10.   
De igual manera, la ley 18985 de 1990 establece que las grandes 
empresas mineras (con producción superior a las 36 mil toneladas) estarán 
sometidas desde el punto de vista impositivo al concepto de renta efectiva 
10 El capítulo. 8 del estudio sobre la Gran Minería del Cobre en Chile llevado a cabo por la Comisión 
Nacional de Productividad muestra la baja disponibilidad de zonas para exploración en las principales 
franjas metalogénicas del país debido a las concesiones vigentes y a la facilidad de mantenerlas 
vigentes por su bajo costo de la patente. Dice dicho estudio “Los principales titulares de propiedad 
minera son de dos tipos, empresas mayores y personas naturales/empresas menores. Muchas de 
estas últimas no cuentan con los recursos para desarrollar el potencial de los derechos adquiridos y es 
posible inferir que mantienen su propiedad con fines especulativos” (CNP, Pag.304). Tanto el estudio 
de la CNP, como el trabajo de Cochilco de 2016 (Propiedad Minera en Chile, octubre 2016) estiman 
que lo bajo del “costo de amparo” de la concesión en Chile —este es apenas una fracción de lo que 
el mismo es en Perú, Australia, Canadá o USA (ver pag.327 estudio CNP), y el que la propiedad se 
utilice para otros fines (como uso del suelo para otros fines como proyectos inmobiliarios u obras de 
infraestructura) explican que en los hechos muchas concesiones mineras terminen actuando como 
barrera al ingreso de nuevas firmas interesadas en la minería.  
96 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
(y no renta presunta), lo que abre paso a la posibilidad de que la gran minería 
privada del cobre aporte menos al fisco de lo que en realidad debería 
aportar. Esto, conjuntamente con la introducción del concepto de costo de 
pertenencia que permite a las empresas contabilizar como costo la perdida de 
patrimonio que se origina en la caída de la ley del mineral, opera reduciendo 
la rentabilidad de la firma y agrega nuevas razones por las que el aporte fiscal 
que la gran minería privada del cobre hace al erario público sea inferior al 
teóricamente esperable.  Dicho aporte fue cayendo durante los 90. (Comisión 
Especial del Senado de la Republica encargada del estudio de la tributación de 
las empresas mineras, 2004), y es esto lo que lleva a que autores como Sturla, 
Accorsi, Lopez y Figueroa (2017) concluyan que “en los 10 años que van desde 
2005 a 2014 la gran minería privada se ha apropiado de una renta estimada en 
aproximadamente 120 millones de dólares”. Obviamente esto no se condice 
con lo que el espíritu constitucionalista imaginaba, como la renta del cobre 
propiedad de todos los chilenos.  
Uno de los rasgos centrales del cuadro institucional chileno que más 
pone en evidencia esta tensión entre lo deseado por la constitución  y la dura 
realidad del mercado, que trae consigo  la posibilidad de que una concesión 
sea solicitada para bloquear la competencia, o con fines especulativos, 
y no necesariamente para explotar el yacimiento, puede verse, por un 
lado, por  el alto grado de concentración que observamos en materia de 
concesiones otorgadas de explotación minera —donde pocas empresas 
grandes como Codelo, SQM, HPBilliton, Antofagasta Minerals, concentran 
el grueso de las mismas— y, por otro,  por el hecho de que una fracción no 
menor de las concesiones otorgadas esté en manos de personas físicas y/o 
empresas  pequeñas que  las solicitan solo con fines especulativos y no con la 
intención de realizar actividad minera. Esto lleva a que la Comisión Nacional 
de Productividad concluya, entre las muchas materias en las que asesora 
al gobierno en temas de política pública, aumentar drásticamente el valor 
de la patente minera a efectos de que el titular se vea inducido a usarla, 
o bien a desistir de su tenencia. En otros sectores – el uso de las patentes 
farmacéuticas, por ejemplo, —el bloqueo al ingreso de nuevos productores 
al mercado se enfrenta por vía de licencias obligatorias a favor de potenciales 
interesados en entrar a la industria, lo que cumpliría en el caso minero un rol 
parecido al del encarecimiento del amparo que otorga la concesión minera. 
En resumen, si bien la propiedad pública del recurso natural constituye 
un claro mandato constitucional observamos que ello no es condición 
necesaria y suficiente para que la renta primaria del cobre acabe beneficiando 
a todos los chilenos, como el texto constitucional lo imagina.  
Recursos naturales y crecimiento... 97
B. Evolución de la productividad  
y competitividad sectorial       
La productividad —laboral y del total de factores productivos (TPF)— de la 
industria del cobre muestra una fuerte caída en Chile a lo largo de la última 
década. Ello sin duda constituye motivo de preocupación y debate en el 
medio local.
Parte central, aunque no única, de la explicación de lo ocurrido se 
atribuye a la caída secular de la ley del mineral. Así, el estudio de Cochilco de 
2015 dice “La ley promedio del cobre define la calidad de las reservas mineras. 
En las minas activas de Chile esta ha venido bajando desde hace más de 10 
años, de 1% en 2004 a alrededor de 0.7% en 2011.” (Cochilco, Competitividad, 
Julio 2015). Si bien esto es un indicador promedio que alberga en su interior 
fuerte diversidad de la ley entre minas “viejas” (Chuquicamata, por ejemplo, 
abierta en 1916) y minas “nuevas” (Ministro Hales, por ejemplo), que 
ostentan una ley más alta que el promedio. Más allá de lo anterior, debemos 
comprender que la caída de la ley del mineral constituye sin duda un factor 
que incide en la competitividad internacional de Chile en cobre. Visto en una 
perspectiva comparada Chile no figura en los primeros puestos del ranking 
internacional en lo que a ley promedio del mineral se refiere, aunque sin 
embargo esto se compensa por la gran magnitud de las reservas cupríferas 
que el país tiene, ciertamente las mayores hoy conocidas en el mundo. Por 
otro lado, debemos tener presente que dicha caída de largo plazo en la ley 
del mineral es algo que también se observa en otros países mineros, aunque 
quizás en menor medida en países como Perú o Australia. 
¿Cómo afecta este hecho la competitividad chilena en los mercados 
mundiales? Cochilco, en un estudio de Julio de 2015 encara esta pregunta 
y muestra que la competitividad del país en cobre no depende sola y 
exclusivamente de la ley promedio del cobre  sino de otros varios factores, 
algunos de carácter físico y geológico —magnitud de las reservas mineras, 
donde Chile por lejos supera a otros países mineros, disponibilidad y costo 
de agua y energía, donde la situación Chilena  no es particularmente buena 
y se está ya avanzando en la construcción de plantas de desalinización 
de agua marina y en la construcción de fuentes propias de abastecimiento 
energético en diversas compañías. En otros planos, marco institucional 
y político, estabilidad de las reglas del juego, tratamiento impositivo 
favorable al capital extranjero, Chile gana posiciones en el ranking mundial 
y, en otros, como el funcionamiento del mercado de trabajo y la existencia 
de servicios de ingeniería, Chile lo pierde, al no calificar como un caso de 
excelencia ya que sus costos laborales son altos —comparativamente con 
otros países mineros— el  poder relativo de negociación de los sindicatos  y 
subcontratistas es considerable, y el desarrollo de firmas locales de ingeniería 
que provean servicios técnicos a la producción, es relativamente frágil. 
98 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
No son pocas las veces que las grandes firmas mineras utilizan a las firmas 
locales de ingeniería como factor de ajuste en las fases de caída de los precios 
internacionales del commodity, extendiendo plazos de pago por sus servicios 
o simple y llanamente discontinuando contratos de provisión de servicios, lo 
que afecta considerablemente el funcionamiento de largo plazo de aquellas.   
En base a todo los anterior Cochilco construye un complejo algoritmo 
—en el que intervienen variables a veces difíciles de medir, como es el “clima 
institucional” prevalente en el país— que resume las fortalezas y debilidades 
de la industria chilena del cobre y afectan su competitividad internacional. 
El cuadro siguiente presenta de 1 a 10 los resultados que dicho algoritmo de 
fortalezas y debilidades estima para la industria Chilena, según lo ve Cochilco 
(Cochilco, 2015).
Cuadro 4 
Fortalezas y debilidades de la industria chilena del cobre
Pilar Indicadores Posición de Chile
Potencial geológico Reservas 1
Ley promedio del cobre 7
Vida útil 5
Clima de inversión Variación cambiaria 6
COSTOS cash/cost (2014)                             6
Costo neto a cátodo (2014) 10
MERCADO LABORAL
Eficiencia del mercado laboral 3
Costo laboral 10
Eficiencia laboral de la minería   2
Estabilidad política 3
Marco regulatorio y legal 2
SISTEMA TRIBUTARIO
Libertad fiscal 6
Tasa tributaria 3
 Efecto de la tributación 3
Fuente: Elaboración en base a datos de Cochilco, 2015.
A partir de la información anterior Cochilco concluye afirmando: “Chile 
en promedio se ubica dentro de los primeros cinco lugares de la muestra de 
países considerados en el estudio. Muestra ventajas significativas en potencial 
geológico, marco regulatorio y legal, estabilidad política y sistema tributario. 
Sin embargo, presenta desventajas relevantes en lo que hace a costos de 
producción, donde está sobre la media. En este contexto la industria tiene 
desafíos de generar modelos de gestión para aumentar la productividad y 
compensar el mayor costo laboral y el deterioro progresivo de las leyes de 
explotación, pero también desafíos de tipo estructural como la disponibilidad 
de agua que obliga a las firmas a desalinizar agua de mar” (pag.35, Op.Cit).  
Recursos naturales y crecimiento... 99
Pese a lo instructivo del cuadro que nos entrega Cochilco 
identificando fortalezas y debilidades que inciden sobre la competitividad 
chilena en cobre, el mismo requeriría, en nuestra opinión, incluir al menos 
tres aspectos adicionales. Primero, la inversión en minería se ve hoy 
particularmente afectada por la falta de institucionalidad medioambiental 
clara y de mecanismos objetivos que aseguren el cumplimiento de la misma 
(enforcement) y no seguir procediendo caso por caso como en la actualidad. 
Se trata de que la regulación no desaliente la inversión, por un lado, pero 
que no desoiga el reclamo de las comunidades, por otro, evitando el clima 
confuso que hoy reina en la materia11. Segundo, el esfuerzo domestico de 
investigación y desarrollo es particularmente magro, tema que sugiere la 
falta de una estrategia país clara pensando en cómo cerrar la brecha relativa 
de productividad que separa al país de la frontera tecnológica universal. 
El tercer y último tema que merecería un tratamiento mas fino es el de la 
relación con las comunidades y, mas particularmente aun, con los pueblos 
originarios, en torno a la aplicación del Convenio 169 de OIT. El reciente caso 
de los pueblos atacameños en torno al litio sugiere que son posibles caminos 
concertados de resolución de conflicto que hasta ahora no se han explorado 
adecuadamente a fin de evitar situaciones de litigio que afectan la inversión 
productiva y un mejor desempeño colectivo.  
Estas son, en nuestra opinión, algunas de las grandes asignaturas 
pendientes que la industria chilena del cobre aún no ha logrado resolver y que 
impiden que la misma puede ser vista como industria de “clase mundial” como 
bien podría serlo, dados su tamaño y jerarquía. Volveremos a estos temas en 
las páginas finales de este capítulo al intentar una reflexión de cierre.   
C. Firmas de ingeniería y el desarrollo de 
proveedores locales de clase mundial
La industria minera es típicamente una industria “dominada por 
proveedores” (K. Pavitt, 1986), lo que en los hechos significa que una parte 
importante del cambio tecnológico que la misma incorpora viene de firmas 
de ingeniería que efectúan tareas de investigación y desarrollo mejorando 
procesos productivos y diseñando equipos. Para ello estas empresa, que son 
muchas veces de reducido tamaño comparativamente con las grandes firmas 
mineras, de alto contenido de mano de obra especializada, dedicadas con 
frecuencia a temas específicos —ingeniería hidráulica, estudios de suelos, 
estudios de contaminación atmosférica, y mucho más— operan plantas 
piloto, construyen prototipos y realización tareas experimentales dedicadas 
a la producción de conocimientos tecnológicos incrementales con los que 
11 Esto se traduce —como lo muestra el ejemplo reciente de Dominga— en conflictos insolubles entre 
jurisdicciones de gobierno, (véase el caso de la renuncia del ministro Valdés y su equipo), y en una alta 
inoperancia de la autoridad estatal.
100 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
mejorar la productividad y reducir los costos unitarios de producción de las 
empresas productoras del commodity. 
Es importante comprender que el modelo de negocios, la capacidad 
financiera y el modus operandi de las firmas de ingeniería es significativamente 
diferente al modus operandi de las grandes firmas mineras que operan como 
proceso continuo 7x24 en tanto que las otras muchas veces se organizan por 
proyecto y muestran un alto grado de flexibilidad, tanto en la expansión como 
en la fase contractiva, cuando reducen el número de proyectos en realización. 
Son sumamente dependientes de las firmas que producen el commodity tanto 
en la identificación de los temas de trabajo en los que encarar programas de 
investigación como en el acceso que aquellas les brindan para probar en la 
línea de producción sus avances de ID.  Para una firma de proceso continuo 
parar o disminuir el ritmo de su operatoria para probar una posible mejora del 
proceso puede implicar una decisión muy costosa y es por ello que muchas 
veces son reacias a permitir un más fluido acceso a las firmas de ingeniería 
a su línea de producción. Sin embargo, sin un fluido vinculo de confianza y 
apertura de parte de las grandes empresas mineras las empresas de ingeniería 
encuentran muy difícil llevar adelante su tarea que es altamente experimental 
y necesita en algún momento del proceso exploratorio ser sometida a pruebas 
de funcionamiento en la línea de producción de las empresas que producen el 
commodity. Para estas últimas el costo de tales ensayos puede ser importante 
y es por ello que muchas veces son reacias a permitirlos.    
Por motivos difíciles de explicar Chile no ha logrado hasta el presente 
desarrollar una industria de servicios de ingeniería y de producción de 
equipos para el sector minero que se condiga con la escala productiva y 
las exportaciones de sus empresas productoras de cobre. En parte ello 
se explica por la fuerte presencia de firmas de capital extranjero entre las 
empresas cupríferas y al hecho de que estas canalizan prioritariamente sus 
compras hacia sus proveedores internacionales, grandes firmas de ingeniería 
y fabricantes de equipos de su propia nacionalidad.  
Pero también el hecho de ser la industria chilena del cobre una 
actividad que originariamente se planteara con un carácter fuertemente 
“extractivista” y poco volcada a la creación de eslabones tecnológicos 
domésticos aguas arriba y aguas abajo de la extracción en si del cobre, 
ha condicionado de manera indeleble este hecho que nos remite a la baja 
“profundidad tecnológica” de la industria. Si comparamos la situación Chilena 
—exportaciones mineras totales del orden de los 40.000 millones de dólares 
y exportaciones de servicios de ingeniería de unos 600 millones de dólares— 
con el caso de Australia donde las  firmas locales de ingeniería —menos en 
número que en Chile, pero de mayor tamaño que las locales, que registran 
exportaciones por un valor cercano a los 12.500 millones de dólares— 
debemos concluir que las firmas locales de ingeniería no han sido exitosas 
Recursos naturales y crecimiento... 101
en construir una dinámica de transformación y crecimiento ni remotamente 
cercana a la australiana. La explicación principal de este hecho parece ser que 
las firmas australianas de ingeniería operan apoyadas por las grandes firmas 
mineras de su propia nacionalidad, las que les abren caminos de inserción a la 
cadena global de valor de la minería y facilitan su internacionalización como 
proveedores de know how. Esto se ve muy poco en el caso chileno. 
En el estudio de P.Meller y J. Gana del 2016, —citando a Lagos et al. 
(2007)— se dice  que apenas el 26 % de los proveedores de servicios vinculados 
a minería en Chile exportaban en 2012, (proporción que sube al 34 % en 2016), 
pero que para solo 9 % de estas empresas las exportaciones representaban 
más del 10 % de sus ventas (Fundación Chile, 2014). En el período 2010-2014, las 
exportaciones de bienes y servicios de los proveedores chilenos alcanzaron 
un máximo de US$650 millones, con apenas cinco empresas exportando 
más de US$25 millones anuales cada una (Fundación Chile, 2015). Y concluyen 
seguidamente afirmando que su estudio revela la gigantesca brecha —
de escala y sofisticación tecnológica— con que Chile opera en este campo 
en comparación con Australia. Se diría que en materia de desarrollo de 
proveedores de servicios técnicos y equipos para la minería todo está aún por 
hacer. Tal como lo dicen Meller y Gana dicho panorama difícilmente cambiara 
sin un esfuerzo público-privado significativamente mayor que el actual por 
empujar la innovación en minería.
D. Sernageomin y el aprendizaje regulatorio en el 
sector público
El Servicio Nacional de Geología y Minería es creado en el año 1981 (D.L 3525) 
como el sucesor legal y continuador del Servicio de Minas del Estado y el 
Instituto de Investigaciones Geológicas. Su principal división administrativa 
se conforma en dos subdirecciones: la Subdirección Nacional de Minería y la 
Subdirección Nacional de Geología. Sus principales funciones, al año 2016, son 
las siguientes:
Fiscalización en seguridad minera:
• Entrega de concesiones mineras (asesoría a tribunales de justicia).
• Formación y capacitación en seguridad minera y prevención de riesgos.
• Publicaciones de cartografía geológica del territorio nacional y 
Estudios de geología aplicada.
• Monitoreo de la actividad volcánica del territorio nacional.
• La evolución del presupuesto de Sernageomin, nos brinda una 
primera idea de cómo han ido evolucionado en el tiempo las 
funciones de esta agencia estatal, y de cómo solo recientemente 
102 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
esta ha comenzado a tomar cartas en la fiscalización del riesgo 
minero. A diferencia de otros países mineros —Australia, Canadá— 
Chile debe verse como recién llegado a este tema y en una fase 
temprana del ciclo de aprendizaje al que nos refiriéramos en los 
capítulos iniciales de este estudio. Veamos este tema con algo más 
de detenimiento. 
Gráfico 8 
Evolución Presupuesto Sernageomin
(En millones de pesos corrientes)
Fuente: Elaborado en base a datos de la Dirección de Presupuestos (Dipres). Ver R. Caceres, J. Katz y M. Dini, 
Op. Cit. CEPAL-Corfo, 2018. 
Nota: Montos período 1982-2002 en base a ley de presupuestos, mientras que 2003-2016 en base a 
presupuesto vigente. Línea punteada: Tendencia de media móvil (2 períodos). 
1. Fase I. Los inicios del Sernageomin y de la labor 
minera y geológica
Sernageomin no inicia sus actividades como una agencia responsable por 
monitorear el riesgo minero. Su tarea inicial fue la de construir la Carta 
Geológica de Chile. El IIG sentó las bases del desarrollo cartográfico, con 
logros relevantes tales como la confección de la Carta Geológica de Chile 
escala 1:1.000.000, el descubrimiento de importantes yacimientos metálicos y 
no metálicos (cobre, fierro y litio), estudios de aguas subterráneas, y de suelos, 
etc. La actividad de Sernageomin se halla en sus orígenes muy volcada hacia 
el área cartográfica. Como parte de dicho cometido opera un laboratorio 
propio de análisis geológico, pero todo a escala sumamente reducida, con 
muy escasos recursos y poca expectativa de cumplir un rol significativo en 
materia de fiscalización de la minería. Debido al alto costo de las actividades 
asociadas a la confección del manual de cartografía, la toma de muestras 
y los análisis de laboratorio, gran parte de las publicaciones geológicas del 
Sernageomin se financiaban con recursos del FNDR, FONDECYT, gobiernos 
regionales, y en algunos casos Codelco. Además, los proyectos de cartografía 
eran de mediano plazo, y en general tomaban varios años en completarse.  
Recursos naturales y crecimiento... 103
Con la vuelta de la democracia, el presupuesto de Sernageomin 
se triplica entre 1990-1992, pero la función central de dicha agencia —
dependiente de CORFO— continuaba siendo la elaboración de cartografía 
geológica. En el año 1993 se da un gran paso hacia la cartografía digitalizada, 
a cargo de la Unidad de Sistemas de Información Geológica, mejorando la 
calidad de los mapas y su tiempo de procesamiento.
Por otra parte, Sernageomin era también responsable de llevar registro 
de la estadística minera, con acciones tendientes a hacer catastros de las faenas 
mineras activas, para posteriormente, desde 1990, comenzar a catastrar a la 
pequeña minería artesanal, mucho más atomizada y de la que no se conocía 
prácticamente nada.  En el año 1997 finalmente se completa el primer Catastro 
Minero, donde se fijan las mensuras en terreno de todas las faenas activas. 
En este mismo año se crea el departamento de Informática en el 
Sernageomin, encargado de administrar las crecientes bases de datos de 
información geológica y georreferenciación asociadas a la cartografía digital 
y a la propiedad minera, respectivamente, y de gestionar las plataformas 
computacionales dentro de la agencia.
Al igual que Sernapesca, desde 1997, en el marco de la puesta en marcha 
del Sistema de Evaluación Ambiental (SEIA), el Sernageomin pasa a hacerse 
cargo de la evaluación de los Estudios y Declaraciones de Impacto Ambiental 
(EIA, DIA) de faenas e instalaciones mineras, que son parte del proceso para la 
obtención de una Resolución de Calificación Ambiental (RCA). El Departamento 
de Ingeniería y Gestión Ambiental (DIGA) de Sernageomin, creado en 1992, ha 
estado a cargo de estas evaluaciones. Los esfuerzos de la agencia luego de esta 
nueva atribución han sido enfocados en agilizar los procesos de evaluación de 
estos instrumentos y reducir los tiempos de despacho.
La cooperación internacional y los convenios de cooperación técnica, 
especialmente en temas ambientales, han sido relevantes en la construcción 
de nuevas capacidades en Sernageomin. Destacan principalmente los 
convenios con el Instituto Federal de Geociencias y Recursos Naturales de 
Alemania (BGR) y con la Agencia de Cooperación Internacional de Japón 
(JICA). La JICA, al igual que en acuicultura, ha sido relevante en la transferencia 
tecnológica y asistencia técnica, en este caso, en materias geológicas, 
ambientales y de seguridad minera, apoyando a Sernageomin a través de la 
donación de equipos de última tecnología para el levantamiento de nuevos 
laboratorios, trayendo expertos para realizar transferencia tecnológica y 
enviando becarios a Japón. 
Los dos principales proyectos con JICA fueron: “Centro de Capacitación 
en Seguridad Minera y Medio Ambiente” (1994-1999) que consistió en la 
construcción de un centro de capacitación de nivel internacional, con distintas 
actividades enfocadas a empresas mineras, a instituciones del Estado y cursos 
104 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
internacionales, además de la habilitación de un laboratorio de análisis químico-
ambiental, principalmente para la determinación de la calidad de aguas y la 
donación de una unidad móvil de laboratorio. Involucró el envío de 10 expertos 
japoneses de largo plazo y 12 de corto plazo (Sernageomin, AGCI  JICA, 1997).
El segundo proyecto es el “Fortalecimiento de la Capacidad Institucional 
en Gestión Ambiental Minera FOCIGAM” (2002-2007) que consistió en la 
transferencia de metodología de investigación de contaminación minera 
y de evaluación de riesgos, en el que capacitaron a personal en terreno y 
generaron metodologías e instrumentos para hacer catastros y mediciones 
de riesgo, como por ejemplo el formulario E-400, para el levantamiento de 
información en terreno para 213 faenas mineras abandonadas y paralizadas 
(FMA/P) en el período. Consistió en el envío de 9 expertos japoneses de largo 
plazo y 8 de corto plazo y, por otro lado, 19 funcionarios del Sernageomin 
COMO becarios a Japón. El proyecto incluyó la donación de equipos de 
laboratorio por un valor de USD$1,37 millones (Sernageomin  JICA, 2007).
Por otra parte, la BGR ha apoyado a Sernageomin prestando asistencia 
técnica en distintos proyectos, entre ellos el fortalecimiento del departamento 
de ingeniería y gestión ambiental (1994-2004), el proyecto “Bases para la 
Remediación de Pasivos Ambientales Mineros” (2003-2008), cuyo objetivo fue 
la capacitación de funcionarios en la identificación y clasificación de los PAM, en 
la evaluación de planes de remediación y fiscalización de la ejecución de éstos, 
además de determinar instrumentos de financiamiento para la remediación de 
pasivos de responsabilidad estatal (Oblasser  Chaparro, 2008). 
A continuación, presentamos la evolución del personal de Sernageomin 
desde el año 2002. Observamos una marcada tendencia al aumento de la 
proporción de profesionales.
Gráfico 9 
Evolución 2002-2016. Dotación Efectiva Sernageomin y porcentaje profesionales
Fuente: Elaboración propia en base a Balances de Gestión Integral (BGI) 2002-2016 de Sernageomin. Vease, 
R. Caceres, J. Katz y M. Dini, Op.Cit. CEPAL-Corfo, 2018.
Recursos naturales y crecimiento... 105
2. Fase II. La crisis como detonante del cambio, 
‘Somos 33 y estamos todos vivos’. Avances en 
gestión del riesgo
El 2010 marcó un hito en la historia evolutiva de Sernageomin y este estuvo 
asociado al derrumbe de la mina San José, en Copiapó y el posterior rescate 
de los 33 mineros que permanecieron atrapados durante 69 días. La cobertura 
mediática a nivel mundial alrededor del campamento Esperanza, puso las 
luces sobre este accidente y sobre la relevancia de la seguridad minera. El 
Sernageomin, al estar a cargo de la fiscalización de la seguridad minera, 
apareció como el principal blanco de críticas y, en respuesta a las presiones 
políticas por cambios significativos, para el año siguiente aparecen en la 
ley de Presupuestos del año 2011 tres nuevos programas bajo el alero de 
Sernageomin, con un presupuesto independiente: i) El Programa de Seguridad 
Minera (PSM), ii) el Plan Nacional de Geología (PNG) y iii) la Red Nacional de 
Vigilancia Volcánica (RNVV). La puesta en marcha de estos programas hace 
que el presupuesto total de Sernageomin incremente a más que el doble en 
sólo dos años, desde 2010 a 2012 (aumento 113%). En el siguiente gráfico se 
puede apreciar el presupuesto diferenciado por cada uno de estos programas. 
Gráfico 10 
Evolución presupuesto Sernageomin por programas 
(Millones de pesos)
Fuente: Elaboración propia en base a datos de la Dirección de Presupuestos (Dipres). Vease, R. Caceres, J. Katz 
y M. Dini, Op. Cit. Cepal-Corfo, 2018.
Con respecto al Programa de Seguridad Minera, si bien desde sus inicios 
el Sernageomin ha estado a cargo de la fiscalización en seguridad minera, el 
limitado presupuesto asignado al Sernageomin durante sus primeras dos 
106 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
décadas de labor se evidenció también en una baja capacidad fiscalizadora. 
Las acciones de fiscalización que realiza son principalmente: i) Inspección a 
faenas mineras en base al Reglamento de Seguridad Minera, ii) el seguimiento 
de acciones correctivas que resultan de dichas inspecciones, iii) regularización 
de proyectos de explotación, iv) la investigación de accidentes con resultado 
de muerte y v) autorización para transporte de explosivos. En el siguiente 
gráfico se presenta la evolución de la fiscalización en seguridad minera por 
parte de Sernageomin.
Gráfico 11 
Evolución fiscalización en seguridad minera
Fuente:  Elaboración propia en base a Balances de Gestión Integral (BGI) 2002-2016 de Sernageomin.
Nota:  Para el período 1990-1998 se denota el número de faenas mineras fiscalizadas, y luego en 1999-2016 el 
número de fiscalizaciones.
Desde que existen datos disponibles, durante el período 1999-2006, 
el número de fiscalizadores se mantuvo prácticamente constante (10-11 
inspectores) por las restricciones de presupuesto, la cobertura de faenas 
mineras no era completa12, y el Sernageomin implementaba estrategias 
para incrementar la productividad de los inspectores sin mayor éxito, pues 
la dotación de inspectores evidentemente limita la capacidad fiscalizadora. 
En efecto, el coeficiente de correlación entre ambas series (inspectores 
y fiscalizaciones) es de 0.99. Analizando el gráfico se puede apreciar 
claramente el punto de quiebre luego del año 2010 con el episodio de los 33 
mineros, pues se da inicio al Programa de Seguridad Minera (PSM) con un 
presupuesto independiente, incrementando la dotación de 18 a un promedio 
de 71 inspectores para los años 2013-2016. Además, se han realizado 
programas de sensibilización de los peligros mineros, donde destacan las 
“Reglas de oro de la seguridad minera”, campaña realizada en función de la 
investigación de las causantes más recurrentes en los accidentes.
12  Al año 2010 se alcanzaba un 74% de cobertura de faenas mineras.
Recursos naturales y crecimiento... 107
Con respecto a la calidad de estas fiscalizaciones, se han incorporado 
sistemas en línea para el seguimiento de las acciones correctivas y su subsanación 
(SIMIN 2.0) y la incorporación de equipos como medidores de gases. 
Como viéramos anteriormente la accidentabilidad en minería ha bajado a 
través del tiempo. No todo ha sido por efecto de la intervención de Sernageomin 
y de la incorporación de personal de mayor calificación. Hay detrás del fenómeno 
observado —caída de la tasa de accidentabilidad— diversos componentes 
inerciales que deben ser estudiados, pero sin duda las mejoras de desempeño de 
parte de Sernageomin explican parte de lo ocurrido. 
En resumen, el proceso madurativo de Sernageomin debe verse 
como un fenómeno evolutivo que lleva a transitar desde una entidad que 
inicia su vida operativa con muy escaso presupuesto y muy baja capacidad 
de fiscalización de impacto ambiental y sanitario en el campo minero, y que 
gradualmente va avanzando hacia constituirse en una agencia más sofisticada, 
capaz de hacer gestión ex ante de riesgo, y actuar  preventivamente, 
tras mapear el territorio y poder identificar el diferente riesgo sistémico 
de distintas faenas mineras.  Dado lo reciente del hecho a que hacemos 
referencia y a que el mismo involucra la incorporación de nuevos saberes 
y disciplinas al elenco profesional de la agencia, debemos comprender que 
se trata de un proceso que demanda tiempo y reclama creciente capacidad 
institucional de gestión, además de recursos fiscales que financien el proceso 
madurativo de la agencia.   
E. La institucionalidad actual. Valor Minero y Alta Ley
A tres meses de haber asumido el segundo gobierno de la Dr Bachelet diversos 
profesionales chilenos relacionados con el sector minero presentan un 
documento titulado “Mineria y desarrollo sostenible en Chile, hacia una visión 
compartida” donde proponen una diversidad de ideas y ejes temáticos para 
potenciar el desarrollo sostenible e inclusivo del sector. Seis meses después, 
y bajo el alero de CNIC (Consejo Nacional de innovación y competitividad) 
se publica un segundo informe que avanza sobre el anterior proponiendo 
una hoja de ruita y una institucionalidad publico/privada para coordinar las 
acciones entre diferentes actores relacionados a la minería. Buena parte de 
las ideas contenidas en ambos documentos no llega a materializarse  en parte 
por falta de capacidad de coordinación entre distintos niveles y secretarias de 
gobierno pero en parte también porque el súper ciclo del cobre llega a su fin 
y la drástica caída del precio internacional del commodity hace que muchos 
de los programas en marcha se interrumpan y  que las firmas productoras de 
cobre  se vieran enfrentadas  a la necesidad imperiosa de reducir sus costos 
de producción para contrarrestar la caída estrepitosa de su tasa de retorno, el 
EBITDA de cada compañía y el consiguiente castigo de los mercados bursátiles. 
Una de las líneas centrales en las que ambos documentos previamente  citados 
108 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
sugería la necesidad de avanzar  era la que dice relación con el desarrollo de una 
industria local de firmas de ingeniería de clase mundial que pudiera proveer a las 
grandes firmas mineras de know how de procesos, servicios de mantenimiento 
y demás de alta calidad, capaz de emular la experiencia australiana en esta 
materia y eventualmente convertirse también en una fuente importante de 
exportación de servicios de alto valor agregado doméstico.  
Es importante comprender que dichas propuestas cobraron vida 
y suscitaron extenso apoyo de expertos durante los años de bonanza del 
ciclo internacional de precios del commodity, pero pierden fuerza y apoyo 
empresario al finalizar dicho período, cuando cae significativamente el precio 
del cobre. A nivel de las firmas productoras del commodity se produce una 
fuerte caída del de la tasa de retorno, lo que es rápidamente castigado por los 
mercados bursátiles. En su afán por reducir costos unitarios de producción y 
mejorar su EBITDA las emprestas productoras de cobre reducen sus gastos 
de mantenimiento, disminuyen la subcontratación de servicios y vuelven 
a internalizar en la compañía servicios que compraban a terceros. Parte del 
ajuste se descarga sobre la industria proveedora de servicios de ingeniería 
que lleva a cabo trabajos de ID para las firmas mineras. En esta nueva 
situación las firmas de ingeniería —normalmente pequeñas empresas de 
alto contenido de personal calificado— se ven forzadas a contraer su nivel 
de actividad, sus ensayos en planta piloto, la construcción de prototipos 
y demás, lo que sin duda resiente el proceso evolutivo de muchas de ellas y 
resulta contraproducente para la propuesta de construir una industria local 
de firmas de ingeniería de “clase mundial”. Esta inconsistencia dinámica entre 
corto y largo plazo a nivel de las grandes firmas mineras termina afectando 
profundamente la estrategia de crear una industria local de servicios de 
ingeniería de clase mundial, proyecto que pierde fuerza y consistencia en las 
nuevas condiciones en que opera la industria.  (Meller y Parodi, 2017).
El tema de la productividad es nuevamente abordado poco tiempo más 
tarde —y cuando ya el ciclo internacional de precios del cobre experimenta 
una cierta mejora— por la Comisión Nacional de Productividad la que produjo 
un primer informe en 2017 con un extenso listado de propuestas destinadas a 
mejorar la eficiencia y productividad de la industria.  Quizás lo más relevante 
de la propuesta de la Comisión es el haber planteado en detalle los contenidos 
de una agenda para una minería ambientalmente sustentable, competitiva y 
socialmente inclusiva y, también, el haber pensado en la institucionalidad y el 
modelo de gobernanza que reclama un esfuerzo público/privado para poder 
avanzar. Sin embargo, las demandas relacionadas con el manejo de lo medio 
ambiental y la inclusión social no parecen todavía haber tenido suficiente eco 
en el ámbito gubernamental donde aún falta encontrar un marco institucional 
adecuado que conjugue lo social y ambiental con los temas de productividad 
y rentabilidad empresarial que se requiere para recomponer la inversión y el 
crecimiento en este campo. 
Recursos naturales y crecimiento... 109
Reflejando lo anterior se observa en la actualidad el surgimiento de dos 
iniciativas paralelas Alta Ley y Valor Minero que en buena medida reflejan la 
tensión más arriba mencionada entre lo medioambiental y social, por un lado y 
la productividad y rentabilidad de la industria, por otro. Mientras que Alta Ley 
se ha enfocado principalmente en temas relacionados con la productividad 
del sector,  Valor Minero lo ha hecho en temas de sustentabilidad e inclusión, 
y pese a que son muchos los intentos que se han hecho en pro de la 
convergencia de ambas miradas aún perdura en el cuadro institucional chileno 
dicha tensión entre lo productivo estrictamente tal, y lo medio ambiental y de 
inclusión social que necesariamente debe ser parte de todo programa que se 
plantea crecer a partir de la explotación de recursos naturales. Dicha tensión 
aún no está resuelta y sin duda refleja la falta de una estrategia país de largo 
plazo construida sobre la base de confianza, reciprocidad y cooperación entre 
los varios actores del mundo minero. (J.Castillo, F.Correa,M.Dini y J.Katz, 
CEPAL, 2018). La falta de una institucionalidad clara en materia de fiscalización 
de impacto ambiental y el hecho de que por este motivo se sigue operando 
caso a caso acentúa el tema de la falta de predictibilidad e incertidumbre que 
afecta el ritmo de inversión en este campo de la actividad productiva.  
F. El papel de las comunidades y la “licencia social”
Junto a lo anterior también el tema de la “licencia social” —como se ha dado 
en llamar en el debate local reciente la consulta obligatoria que establece la 
ley con las comunidades, previa iniciación de programas de exploración o de 
producción— aparece como un factor adicional de bloqueo de la inversión en 
el campo minero. Las comunidades —y en particular los pueblos originarios 
con sus reclamos de respeto por su identidad cultural y sus tradiciones— han 
emergido en años recientes como un nuevo actor de peso en este campo de 
la economía de Chile. También aquí resalta la falta de una institucionalidad 
clara como factor de ralentización de la inversión productiva que al 
presente pone en evidencia el sector. Sin duda algunas inversiones se siguen 
materializando, particularmente en ámbitos como la construcción de plantas 
desalinización de agua marina y de provisión de energía, dos cuellos de botella 
particularmente fuertes en esta industria, pero el clima de incertidumbre y de 
falta de claridad institucional persiste afectando las decisiones de largo plazo 
de las empresas mineras. El tema del respeto por los derechos ambientales 
de las comunidades locales, de las compensaciones y medidas de mitigación 
de los impactos ambientales que esta industria trae aparejados  ha adquirido 
status universal en el debate internacional contemporáneo en materia 
de explotación minera y no es difícil predecir que el mismo continuara 
siendo un tema de gran importancia en el ámbito doméstico hasta que el 
cuadro institucional enfrente de manera más clara como compatibilizar 
la rentabilidad empresarial con los intereses de las comunidades en cuya 
proximidad se encara la explotación de yacimientos mineros. 
110 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
G. Una mirada de cierre
La industria chilena del cobre constituye, sin duda, la punta “moderna” de 
la economía nacional, aquella que sustenta con su alta productividad relativa 
vis a vis otros sectores del aparato productivo doméstico, la competitividad 
externa del país y también parte importante de los ingresos con que cuenta el 
Estado para sustentar su presencia en lo domestico. Desde esta perspectiva 
el cobre constituye, sin dudarlo, el sector insignia de la economía nacional. 
Esta mirada que refleja éxitos y avances de gran significación, aprendizaje, 
construcción de capacidades tecnológicas locales, difusión de impactos 
sistémicos hacia diversas ámbitos regiones —Antofagasta, en particular, 
pero no exclusivamente— debe ser matizada con otra lectura que, en 
paralelo, ponga de manifiesto asignaturas pendientes que aún no han logrado 
resolverse para llegar a ser una industria de “clase mundial”, factible de ser 
comparada en un plano de igualdad con, por ejemplo, Australia o Canadá.
Son varios los temas en los que la institucionalidad sectorial local 
muestra debilidades que tendrán que ser enfrentadas en el camino de llegar 
a ser líder mundial en esta materia. Avanzar en la construcción de una base 
tecnológica doméstica, aumentando el gasto en ID y construyendo un 
sector local de empresas de ingeniería de talla internacional, diseñar y poner 
en funcionamiento una legislación moderna de manejo medio ambiental, 
mejorar el vínculo con las comunidades locales que laboran y habitan allí 
donde se explota el recurso —en particular con pueblos originarios cubiertos 
por el Convenio 169 de OIT del cual Chile es signatario— asegurar la adecuada 
provisión de agua y energía, que serán de ineludible necesidad para expandir 
la producción doméstica de cobre a los niveles que se desea alcanzar en 
la próxima década, aumentar la competencia en el mercado doméstico 
velando por un uso adecuado de las concesiones de explotación otorgadas 
por el Estado, asegurar que una mayor alícuota de la renta minera llegue a la 
población Chilena —como originalmente lo imaginara el texto constitucional 
del país— constituyen algunos de los temas sobre los que se deberá trabajar 
a futuro si se desea hacer de esta industria un baluarte de nivel mundial y 
asegurar un verdadero derrame de sus logros sobre la ciudadanía local.  
La historia muestra que avances como los previamente mencionados 
no se logran de la noche a la mañana —no son producto de lo actuado por una 
administración de gobierno (cualquiera sea su signo ideológico)— y sin que 
medie una proactiva intervención gubernamental.  Canadá o Australia revelan 
que procesos evolutivos de este tipo han tomado décadas de interacción 
público-privada, ingentes recursos públicos y una gradual transformación 
de las instituciones sectoriales, algo que solo puede alcanzarse por vía 
del dialogo político y en el marco de lo idiosincrático de cada sociedad. No 
hay recetas universales, como en el mundo neoclásico, sino ensayo y error, 
aprendizaje y gradual construcción de capital social. 
Recursos naturales y crecimiento... 111
X. Reflexiones finales 
La visión que nos transmite tanto la mirada gubernamental como la prensa 
económica internacional, es la de Chile como un país institucionalmente 
estable, abierto al mundo, con un sistema financiero sólido, fuertemente 
apegado a reglas claras de mercado y celoso por mantener el equilibrio 
financiero de corto plazo y las cuentas agregadas de la economía cerca de su 
balance estructural de largo plazo.  
En su “época de oro”, 1984/2008, Chile alcanzo un ritmo excepcional 
de crecimiento —7,5% anual— el que estuvo asociado a un fuerte proceso 
de cambio estructural en el que nuevas firmas, industrias y comunidades 
empresarias fueron surgiendo y tomando forma en la economía nacional, 
permitiendo un importante salto en el nivel de bienestar alcanzado por la 
sociedad. Pese a que las brechas entre los tramos altos y bajos de ingreso 
no se redujeron significativamente durante esos quince años de bonanza, se 
logró reducir la indigencia y la pobreza y despunto una nueva clase media 
con patrones de consumo cercanos a los de país desarrollado. Esos años de 
éxito sostenido llevaron a muchos analistas a pensar que Chile estaba a las 
puertas del desarrollo. 
Pero, no todo es lineal en el comportamiento de la economía. Desde la 
crisis asiática del 2008 hasta el presente el país solo ha logrado crecer a una 
tasa que es apenas la mitad de la que tuviera en su “época de oro”, y el cambio 
estructural y las mejoras de productividad prácticamente han desaparecido, 
sin que sea claro el porqué. Algunos analistas ponen el peso de la explicación 
en factores externos, el comportamiento errático de la economía mundial y 
más, en tanto que otros atribuyen lo ocurrido al aumento de la incertidumbre 
doméstica que —en particular en el último quinquenio— parece haber 
112 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
aumentado, afectando la propensión a invertir de las empresas y la tasa de 
inversión sobre el producto. Una muy leve recuperación se experimenta en 
fechas más recientes, pero ello no alcanza a despejar las fuertes aprensiones 
de cara al futuro. 
 En nuestra opinión la explicación es algo más compleja que ambas 
lecturas de la situación e involucra temas estructurales e institucionales que 
la mirada macro deja de lado. 
Es poco lo que el debate actual dice acerca del comportamiento 
estructural de la economía y de los “límites” que la micro y lo institucional 
están poniendo al proceso expansivo. La discusión se limita a “lo macro”, 
como si en el ámbito sectorial no hubiera nada que decir y si la falta de cambio 
estructural y el plateau al que parecen haber llegado diversos sectores 
productivos —en particular la industria manufacturera— no fuera factor 
de preocupación, pensando en que el libre juego de las fuerzas de mercado 
se hará cargo de resolver los temas estructurales. La versión predominante 
parecería ser que la rápida expansión de los años 90 se podría volver a reeditar 
si la situación externa mejora —los precios del cobre y los niveles de comercio 
internacional hoy afectados por la confrontación China-US mejoran— y se 
deja a los mercados operar libremente. 
El material presentado en los primeros capítulos de esta monografía 
nos lleva a pensar que lo micro y estructural cuenta y que se debería 
estudiar con mayor detalle los factores institucionales y de comportamiento 
empresario de cada uno de los escenarios sectorial que importan a fin de 
comprender la especificidad de las barreras que en cada caso obstaculizan el 
crecimiento futuro, en lugar de asumir acríticamente que una mejora de las 
condiciones internacionales y el libre juego de las fuerzas de mercado habrían 
de inducir la transformación estructural y el cambio institucional que Chile 
necesita para crecer más rápido y, simultáneamente, lograr mayor equidad 
e inclusión social. Mientras que en lo macro la economía ha experimentado 
ciclos de ajuste más o menos exitosos a la volatilidad cambiaria y ha logrado 
responder con eficiencia a las variaciones del escenario global, existe poca 
conciencia de que la estructura productiva y la morfología y comportamiento 
de los distintos sectores de la matriz productiva han ido cambiando a través 
del tiempo en el marco de un proceso de transformación que ha sido poco 
estudiado en la literatura local.  Ha aumentado la concentración de la 
propiedad y se han profundizado conductas oligopólicas de distinto tipo 
en los varios sectores productivos que bloquean la competencia y afectan 
el proceso de crecimiento de la economía. Pese a ser este el patrón común 
que observamos sin duda hay aspectos diferenciales entre sectores que 
conviene mencionar. 
Recursos naturales y crecimiento... 113
En tanto que la minería desde sus inicios ha sido un sector altamente 
concentrado, con fuerte presencia extranjera, en el que la entrega de 
concesiones —sin mayor fiscalización del uso— ha ido condicionando las 
condiciones de competencia prevalentes en el sector, los límites al crecimiento 
futuro están hoy dados por la necesidad de asegurar fuentes adecuadas 
de aprovisionamiento de agua y energía, frenar el alza de los altos costos 
laborales (originados en parte por el fuerte poder de negociación sindical 
en esta industria) y mejorar los vínculos conflictivos que la misma  tiene 
con las comunidades locales. No es solo la existencia de grandes reservas 
del mineral y buenos precios internacionales lo que habrá de asegurar un 
comportamiento satisfactorio del sector en el futuro, sino que también 
se requiere una profunda transformación de las instituciones y reglas del 
juego a nivel sectorial en relación al impacto ambiental, manejo de relaves, 
aumento de la competencia e ingreso de nuevos productores a la industria 
(fiscalizando el no uso de las concesiones otorgadas). Se requiere también 
apoyar el desarrollo de la ingeniería nacional buscando que la misma no sea 
el factor de ajuste al vaivén del ciclo internacional de precios del commodity.   
A diferencia de la minería. La acuicultura muestra rasgos estructurales 
e institucionales bien diferentes. La industria se inicia como un sector de 
firmas pequeñas y medianas de propiedad y gestión familiar y solo avanzado 
el proceso de crecimiento y tras una fuerte crisis sanitaria y medioambiental 
en 2008 se observa un marcado proceso de concentración vía MA de 
firmas pequeñas y medianas por parte de empresas ‘grandes’, algunas 
de ellas de propiedad extranjera. También aquí, al igual que en minería, el 
otorgamiento de concesiones por parte del Estado y la nula fiscalización 
hasta fechas recientes del uso de las mismas, ha permitido la aparición 
de conductas especulativas. Tras haber partido con más de 200 firmas la 
industria salmonera registra hoy menos de 20 firmas en operación, habiendo 
desaparecido buena parte de las empresas chicas de propiedad y gestión 
familiar. Los limites al crecimiento parecen aquí estar dados por la “capacidad 
de carga” del recurso —el agua— tema que solo recientemente comienza 
a ser manejado de mejor manera  tras un fuerte aumento de la capacidad 
institucional y tecnológica de Sernapesca y de su poder de negociación vis 
a vis las empresas salmoneras fiscalizando ex ante la densidad de siembra 
de los distintos centros de cultivo e imponiendo un cronograma estricto de 
descansos obligatorios a efectos de permitir la recuperación de la calidad 
aeróbica del agua tras un ciclo productivo.  Aún no se logran grandes avances 
en términos de acuerdos y formas cooperativas de acción entre las firmas 
del sector a fin de enfrentar colectivamente la incertidumbre que se deriva 
de la presencia de patógenos, marea roja y otros temas semejantes. Parece 
haber acuerdo que pasado cierto límite de producción —800 mil toneladas, 
piensan diversos actores de la industria— la calidad de vida de la biomasa 
cultivada se ve afectada, la difusión de patógenos aumenta y la capacidad 
114 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
autoinmune de los salmones cultivados decae poniendo en peligro el 
funcionamiento no solo de un centro de producción en particular, sino que la 
del conjunto de centros cercanos al mismo.   
 En otros casos —industria forestall, por ejemplo— los grandes 
conglomerados domésticos ya no miran exclusivamente “hacia adentro” 
sino que están redirigiendo sus inversiones a terceros mercados como Perú, 
Colombia, Argentina, Brasil o Uruguay, en los que encuentran un ambiente 
institucional en el que pueden capitalizar los procesos de aprendizaje por los 
que transitaran en su rápida expansión local en los años 90. 
Por otro lado, las subsidiarias locales de grandes empresas 
multinacionales conforman un subgrupo de firmas que debe ser mirado 
separadamente. Las mismas forman parte de cadenas globales de valor 
manejadas por sus respectivas casas matrices y al interior de las cuales Chile 
es solo un actor pequeño dentro de un cuadro planetario mucho más amplio e 
intricado. Los esfuerzos domésticos de ID de estas firmas son francamente 
magros y se limitan solo a tareas ‘adaptativas’ de reducida envergadura. 
Sus demandas de servicios de ingeniería están muchas veces cubiertas por 
proveedores internacionales de equipos y de servicios de ingeniería que se 
han desarrollado al alero de sus respectivas casas matrices. No tienen una 
estrategia propia, sino que cumplen un rol específico dentro de una partitura 
global en la que Chile es solo un actor de reparto.  
Vemos que la diversidad de situaciones es grande y que faltan estudios 
sectoriales de detalle que den una mirada micro/macro e institucional/
evolutiva que se haga cargo del hecho de que Chile habiendo en parte 
cerrado la brecha relativa con el mundo desarrollado, ha  llegado a un plateau 
en materia de cambio estructural y mejoras de productividad —por razones 
distintas en distintos sectores productivos— y no dispone de grandes 
espacios para repetir  recetas del pasado pensando que el automatismo de 
las reglas de mercado —que dieron resultado en los 90— habrán de traer 
hoy la transformación estructural y el ritmo de profundización tecnológica 
que  la economía reclama, así como mejoras de equidad y mayor respeto 
por lo ambiental y por la inclusión social, que el país requiere. Falta pensar 
en la necesidad de una estrategia productiva de largo plazo que, en el 
marco de un manejo adecuado de los fundamentos macro de la economía 
busque diversificar la matriz productiva y alcanzar mejoras de productividad 
mayores que las que hoy se alcanzan, para poder lograr una mejor inserción 
en los mercados mundiales. El mundo está transitando hacia industrias de 
comodities industriales y alimentos basadas en ciencia y hacia una explosiva 
expansión de una nueva clase media a escala planetaria (China, Rusia, 
Indonesia, Brasil, Emiratos Árabes, Israel y más) que demanda una canasta 
“moderna” de bienes y servicios, producida por firmas de “clase mundial”. 
Como se posicionará Chile en este nuevo escenario global constituye aún una 
Recursos naturales y crecimiento... 115
incógnita no resuelta, que seguramente habrá de requerir fuertes cambios 
institucionales y tecnológicos que muchos otros países del mundo están 
transitando vía programas cooperativos público/privados y diversas formas 
de concertación en el marco de su propia idiosincrasia política. Ese parece ser 
el camino elegido por diversas naciones ricas en recursos naturales que se han 
apoyado en estos últimos para desarrollar industrias domesticas de bienes 
de capital “sector-específicos” y firmas de ingeniería que se iniciaron en su 
trayectoria evolutiva produciendo know how para las empresas domesticas 
productoras de commodities industriales y alimentos. Este parecería ser el 
camino que la experiencia mundial sugiere seguir en el caso local.
Hemos visto en capítulos anteriores de este trabajo que en la fase 
de implantación de industrias “nuevas” el Estado asume un papel crucial 
resolviendo fallas de mercado, desarrollando tecnología, formando recursos 
humanos calificados, creando una infraestructura importante de bienes 
de uso compartido y, en no pocos casos, hasta financiando la construcción 
y puesta en marcha de nuevas empresas. Es solo después de dicha fase 
de implantación, y con las principales fallas de mercado e incertidumbre 
resueltas, que el sector privado ha tomado las riendas del proceso expansivo, 
buscando su internacionalización.  Cuanto de ese rol proactivo del Estado 
—que fuera crucial para poner en marcha lo ocurrido en la “época de oro” 
del crecimiento de Chile— resulta hoy nuevamente necesario es  difícil 
de contestar pero la receta del “dejar hacer, dejar pasar” en que se insiste 
contemporáneamente —no solo en Chile sino en gran parte del escenario 
Latinoamericano— parece haber tocado techo siendo hoy necesarias nuevas 
ideas que revitalicen el proceso expansivo atendiendo a la idiosincrasia local 
de la estrategia de largo plazo que cada país se fije y de las industrias que se 
elija dar prioridad.      
El rápido ritmo expansivo de los 90 facilitó el cierre parcial de la brecha 
relativa de Chile respecto al mundo desarrollado, pero no trajo consigo un 
cambio sustantivo en la naturaleza esencialmente extractivista del modelo 
local de explotación de los recursos naturales. Se entregaron concesiones de 
explotación sin mayor cuidado por monitorear su desempeño medio ambiental. 
Ello permitió el crecimiento rápido, pero también el desarrollo de conductas 
poco cuidadosas del medio ambiente y la dificultad de firmas pequeñas y 
medianas de propiedad y gestión familiar de sobrevivir en ese escenario 
competitivo  Pasada la euforia inicial y la fase de rápido crecimiento de los 90 
Chile ha comenzado a percibir que ser de “clase mundial” no necesariamente 
quiere decir producir mucho, sino que quiere decir producir “mejor” y esto, en 
industrias basadas en la explotación de recursos naturales significa un mejor 
cuidado del medio ambiente y de la inclusión social en las regiones en las que 
se explota el recurso. Más respeto por la ecología y la gente. Los esfuerzos 
tecnológicos domésticos, necesarios para un mejor manejo del recurso natural 
116 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
y la búsqueda de modelos de organización social de la producción que respeten 
la idiosincrasia de los diferentes escenarios locales, resultan centrales para que 
Chile llegue a ser de “clase mundial” en las industrias de punta que hoy posee. 
Los ejemplos de Noruega, Finlandia, Nueva Zelanda, Dinamarca, Australia, 
Canadá, Israel y muchos otros que han ido transitando al desarrollo a partir 
de una explotación inteligente de sus recursos naturales, deberían servir de 
inspiración para que el Estado chileno busque conjugar un manejo adecuado 
de los fundamentos macro de la economía con la transformación estructural 
y las mejoras de equidad e inclusión social que se requieren para llegar 
efectivamente a ser de “clase mundial” en las próximas décadas.   
Recursos naturales y crecimiento... 117
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El crecimiento basado en la explotación y la industrialización 
de recursos naturales ha caracterizado una parte importante 
de las estrategias económicas de los países de América Latina 
y, en buena medida, sigue siendo un aspecto central en el 
debate regional.
El presente documento constituye un aporte significativo al 
análisis de las especificidades que caracterizan a este tipo 
de modelo y que se refieren a aspectos teóricos, macro y 
microeconómicos, regulatorios e institucionales, así como a 
los procesos de aprendizaje y de desarrollo tecnológico locales 
que es necesario abordar.
El documento analiza también la experiencia de Chile y muestra 
cómo en las últimas décadas el Estado chileno ha adoptado 
un papel de ente subsidiario y se ha dejado en manos del 
mercado la construcción del sendero de crecimiento y de las 
reglas del juego, lo que ha llevado a perder, de esta manera, 
importantes oportunidades para desarrollar localmente ventajas 
comparativas dinámicas asociadas al cambio tecnológico y a 
la consolidación de industrias proveedoras de servicios de 
ingeniería y de producción de equipos para la explotación e 
industrialización de recursos naturales.
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