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<dcvalue element="relation" qualifier="ispartof" language="es_ES">En: La liberalización del comercio en el Hemisferio Occidental - Washington, DC : BID/CEPAL, 1995 - p. 13-40</dcvalue>
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<dcvalue element="date" qualifier="accessioned" language="">2014-01-02T14:51:16Z</dcvalue>
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Marco Dini
Centros de desarrollo empresarial
en América Latina
Lecciones de política de cinco experiencias institucionales
Publicaciones 
de la CEPAL
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Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
Centros de desarrollo 
empresarial en América Latina
LECCIONES DE POLÍTICAS DE  
CINCO EXPERIENCIAS NACIONALES
Centros de desarrollo empresarial
en érica atina
Lecciones de política de cinco experiencias institucionales
Marco Dini
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Esta publicación ha sido preparada en el marco del proyecto EUROMIPYME “Mejores políticas 
para las micro, pequeñas y medianas empresas en América Latina”, financiado por la Unión 
Europea, y es el resultado de una asistencia técnica al Servicio de Cooperación Técnica de 
Chile cuyo propósito principal ha sido la sistematización de la experiencia de esta institución 
en el diseño y gestión de los Centros de Desarrollo de Negocios y la comparación con buenas 
prácticas de otros países de la región. La investigación que se realizó para elaborar la presente 
publicación se desarrolló entre 2017 y 2018. 
El autor agradece a Emilio Bravo por su labor de sistematización de la información relativa 
a los centros de América Latina, que se utilizó en el capítulo I; a Federico Poli, que, en el 
marco de EUROMIPYME, investigó la evolución de los centros empresariales de España; a 
Jonatan Rios, del Ministerio de la Producción de Perú, que proporcionó información sobre 
los centros de desarrollo empresarial de ese país; a Iván Rivas por los datos sobre los centros 
de competitividad del Consejo Mexicano de Negocios; a Felipe Correa, Nicolo Gligo, Martín 
Rueda, Xabier Sabalza y Giovanni Stumpo por los comentarios a la versión preliminar, y a 
Francisca Lira, por la diagramación de la publicación.
Las opiniones expresadas en este documento, que no ha sido sometido a revisión editorial, 
son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no coincidir con las de la Organización.
Publicación de las Naciones Unidas
LC/TS.2019/21
Distribución: L
Copyright © Naciones Unidas, 2019
Todos los derechos reservados
Impreso en Naciones Unidas, Santiago
S.19-00209
Esta publicación debe citarse como: M. Dini, “Centros de desarrollo empresarial en América Latina: 
lecciones de política de cinco experiencias institucionales”, Documentos de Proyectos (LC/TS.2019/21), 
Santiago, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), 2019.
La autorización para reproducir total o parcialmente esta obra debe solicitarse a la Comisión 
Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), División de Publicaciones y Servicios Web, 
publicaciones.cepal@un.org. Los Estados Miembros de las Naciones Unidas y sus instituciones 
gubernamentales pueden reproducir esta obra sin autorización previa. Solo se les solicita que 
mencionen la fuente e informen a la CEPAL de tal reproducción.
3Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
Índice 
Introducción ............................................................................................................. 5 
I.  Los centros de desarrollo empresarial en una perspectiva general ............ 9
 A. La relevancia de las mipymes y las características  
 de las políticas de apoyo que estimulan su desarrollo ................................ 10
 B. Elementos conceptuales para la interpretación  
 del rol de los centros de desarrollo empresarial .......................................... 13
 C. Los centros de desarrollo empresarial  
 en una perspectiva internacional ................................................................. 16
 D. Los centros de desarrollo empresarial en América Latina........................... 21
II.  Los centros de desarrollo empresarial  
en Chile, Colombia, El Salvador y México .................................................... 25
 A. Los CDE en las políticas de desarrollo productivo ...................................... 26
 B. El origen de la iniciativa y su evolución en los cuatro países ...................... 31
 C. El modelo de atención de los CDE, en los cuatro países............................ 34
 D. Actores y características principales  
 del programa de promoción de los CDE ..................................................... 40
 E. Modalidades de organización  
 de los centros de desarrollo empresarial..................................................... 53
 F. Mecanismos de financiamiento y recursos invertidos ................................. 60
4 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
 G. Modelos de gestión y valoración de los resultados  
 de los centros de desarrollo empresarial......................................................64
III.  Conclusiones: lecciones aprendidas y perspectivas ...................................69
 A. Las contribuciones de los CDE  
 a las políticas de fomento de las mipymes ...................................................70
 B. Lecciones aprendidas y factores críticos de éxito ........................................74
 C. Nuevos desafíos y perspectivas  
 para los centros de desarrollo empresarial ..................................................79
Bibliografía ..............................................................................................................84
5Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
Introducción
Los centros de desarrollo empresarial (CDE) son una componente de las políticas 
de apoyo a las empresas micro, pequeñas y medianas (mipymes) que ha sido 
desarrollada a partir de la segunda mitad de la década de 1980, por numerosas 
instituciones de fomento productivo, en el mundo. 
En Europa los precursores de esta iniciativa fueron los países que a mediados de la 
década de 1970 desarrollaron centros de servicios con el propósito de proporcionar 
apoyo técnico a las mipymes para gatillar procesos permanentes de aprendizaje, 
innovación y transformación de los sistemas económicos locales. 
En América Latina, los CDE han tenido un impulso muy importante en la última 
década y en la actualidad una quincena de países de la región ha dado vida a 
políticas nacionales para la promoción de estos centros, logrando movilizar ingentes 
cantidades de recursos de los sectores público, académico y privado.
En muchos casos la experiencia regional se ha inspirado en los Small Business 
Development Centers (SBDC) de Estados Unidos. Dicho modelo ha sido modificado 
(en mayor o menor profundidad) por las instituciones latinoamericanas a cargo de 
estas iniciativas, para generar programas nacionales que se ajusten a las respectivas 
idiosincrasias institucionales y económicas. En el contexto de este variado 
escenario, sin embargo, los Centros de Desarrollo Empresarial mantienen ciertos 
elementos comunes que les permiten destacar positivamente entre las políticas de 
apoyo de las mipymes latinoamericanas:
• En primer lugar, representan un intento para institucionalizar la acción de 
apoyo a las mipymes, proyectándola en el mediano y largo plazo.
6 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
• En segundo lugar, se esfuerzan para introducir un modelo de gestión orientado 
a los resultados y una disciplina de evaluación permanente de los impactos 
generados en las empresas atendidas.
• En tercer lugar, se desarrollan a partir de un esfuerzo conjunto de distintos 
sectores de la sociedad: el sector público, el académico y el empresarial, que 
colaboran aportando recursos y conocimientos para el desarrollo de las mipymes.
• En cuarto lugar, proponen una modalidad de atención integral y un 
acompañamiento a las empresas beneficiarias que permite asistirlas a lo largo 
de sus procesos de transformación.
• Por último, operan de una manera descentralizada, adaptándose a las 
realidades de los territorios en los que se localizan.
A pesar de los logros alcanzados a la fecha, no todos los problemas están 
resueltos: algunos países de la región están en las primeras etapas del proceso de 
implementación de los centros; otros están revisando el esquema adoptado hasta 
el momento e, incluso los que ya cuentan con una estructura más desarrollada, 
están preguntándose cómo consolidarla y cómo ajustarla a los desafíos que plantea 
la revolución industrial en curso (Castillo, Gligo,  Rovira, 2017).
El propósito principal de este documento es precisamente ayudar las instituciones 
que están trabajando para la consolidación de los centros establecidos y, al mismo 
tiempo, apoyar aquellas que están recién empezando su implementación. Para eso, 
se espera estimular una reflexión y un debate que, partiendo de las experiencias 
concretas, facilite la identificación de los factores críticos de éxito y contribuya 
a la difusión de las lecciones aprendidas y de las buenas prácticas en el diseño, 
implementación y gestión de los CDE.
Para lograr este objetivo, el documento se ha estructurado en tres secciones:
• En la primera, se introduce el tema, a partir de tres elementos de reflexión: en 
primer lugar, se contextualiza la experiencia de los CDE, haciendo referencia 
a los resultados de recientes investigaciones que ilustran la importancia y el 
desempeño de la mipyme en la economía de la región y analizan la evolución 
de las políticas de fomento de las empresas de menor tamaño en América 
Latina. En segundo lugar, se sintetizan las distinciones conceptuales que la 
literatura ha planteado sobre la problemática de los centros de apoyo a las 
empresas. Y, finalmente, se hace referencia a las experiencias de los centros 
de desarrollo empresarial a nivel internacional y se esboza un mapa de las 
principales políticas de promoción de los CDE en América Latina.
7Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
• En la segunda sección, se analizan en profundidad y se comparan las 
experiencias de cinco instituciones latinoamericanas que, en los últimos 
años, han dedicado esfuerzos importantes a promover y consolidar centros de 
desarrollo empresarial (CDE) en sus respectivos países. Se trata del Servicio 
de Cooperación Técnica (SERCOTEC) de Chile; el Ministerio de Comercio, 
Industria y Turismo (MINCIT) y el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) de 
Colombia; la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (CONAMYPE) 
de El Salvador y la Asociación Mexicana de Centros de Desarrollo de la 
Pequeña Empresas (AMCDPE) de México.
• Por último, la tercera sección concluye la reflexión con un balance que 
pretende evidenciar, por un lado, las principales contribuciones que los CDE 
pueden realizar a la mejora de las políticas de fomento de las mipyme y, por 
otro, los puntos débiles o los factores críticos aún no están resueltos y que 
representan el mayor desafío para consolidar esta experiencia de política.
Este documento se ha desarrollado en el marco del proyecto EUROMIPYME, un 
programa de cooperación entre la Comisión Económica para América Latina y 
el Caribe (CEPAL) y la Unión Europea, que las dos instituciones firmaron con el 
propósito principal de apoyar el diseño de mejores políticas de fomento de las 
mipymes en América Latina. 
Originalmente, la idea de analizar los CDE fue planteada por SERCOTEC que, a 
mediado de 2017, solicitó el apoyo de la CEPAL para sistematizar su experiencia en 
la puesta en marcha de la red de los 51 Centros de Desarrollo de Negocios que el 
Servicio de Cooperación Técnica estaba conformando en Chile. 
En septiembre de 2017, SERCOTEC, con el apoyo de la CEPAL, organizó el “Encuentro 
Internacional y Redes Comerciales de Centros de Desarrollo de Negocios” que 
contó con la participación de representantes de instituciones de fomento de 
una decena de países que, en América Latina y Europa, estaban trabajando en la 
promoción de centros de apoyo a las empresas. En el marco de esta iniciativa, 
CONAMYPE, MINCIT y AMCDPE manifestaron su interés por participar en esta 
labor de sistematización. Finalmente, a mediado de 2018, se incorporó SENA. 
La información utilizada para la elaboración del capítulo 2 de este documento, 
sobre el desarrollo de las cinco experiencias nacionales, ha sido elaborada por los 
respectivos equipos nacionales. Por eso, se agradece la valiosa colaboración de las 
siguientes personas:
• Sara Cabrera, Carolina García, Milenne Grimau, Claudia Martínovich y 
Angélica Salcedo del SERCOTEC;
8 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
• Doria Patricia Puerto del MINCIT;
• Carlos Arturo Gamba y Jazmín Tapiero del SENA;
• Wendy Aleyda Josefina Flores Flores y Rafael Antonio Ortiz Vásquez de 
CONAMYPE;
• Eugenio José Reyes de la AMCDPE.
9Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
I. Los centros de desarrollo  
empresarial en una perspectiva general
Para una mejor comprensión y una más precisa valoración de la experiencia de los 
centros de desarrollo empresarial (CDE) es útil, en primer lugar, sintetizar algunos 
elementos clave del contexto en el cual dichos centros se desarrollan. Con este 
propósito, en el siguiente acápite se hace referencia brevemente a la realidad de 
las mipymes de América Latina y al rol de estas empresas en la economía regional. 
Así mismo, se mencionan los resultados de recientes investigaciones que analizan 
la evolución de las políticas de apoyo a las empresas de menor tamaño impulsadas 
por las instituciones de fomento de la región y los desafíos que dichas instituciones 
enfrentan en el actual escenario de rápido y profundo cambio tecnológicos.
En la segunda sección de este capítulo, se introducen algunos de los conceptos 
que han sido elaborados en la literatura para analizar la experiencia de los centros. 
En particular, se toman en consideración los elementos que, desde distintas 
perspectivas, justifican la razón de ser de los CDE y su contribución al desarrollo 
no sólo de la mipyme, sino también del tejido productivo en el cual ésta se inserta.
En la tercera sección, se hará referencia a la experiencia de algunos países de Europa 
que han sido pioneros en la puesta en marcha de estas iniciativas. En este marco se 
considerará el caso de Italia que permite observar de qué manera han evolucionado 
los centros, como consecuencia de la transformación del escenario competitivo 
internacional, en las últimas cuatro décadas.
Finalmente, en la última parte, se esboza un mapa de la realidad latinoamericana 
actual que se caracteriza por los esfuerzos desarrollados por una quincena de 
instituciones de fomento que registran, en la actualidad, distintos grados de 
desarrollo. En este contexto, se presentará de forma sintética el modelo de los Small 
Business Development Centers (SBDC) que ha inspirado muchas de estas iniciativas 
y, en particular, las que se estudiarán en profundidad en el siguiente capítulo.
10 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
A.  La relevancia de las mipymes y las características  
de las políticas de apoyo que estimulan su desarrollo
Los centros de desarrollo empresarial (CDE) nacen, tanto en Europa, como en 
América Latina y Estados Unidos, como una componente de las políticas de 
apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes). La importancia 
de estas empresas es la principal justificación que motiva la institucionalidad 
de fomento a promover estas políticas. 
En América Latina, el cuadro general, confirmado por investigaciones desarrolladas 
por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) a lo largo 
de los últimos 15 años, puede resumirse en cuatro elementos principales: las 
mipymes representan aproximadamente el 99% de los establecimientos; son 
responsables de alrededor del 61% del empleo formal y del 25% del valor 
añadido; y su aporte a las exportaciones se coloca, generalmente, entre el 2 y el 
10% (CEPAL, 2010, 2012; Dini  Stumpo, 2018; Ferraro  Stumpo, 2010, 2010; 
Peres  Stumpo, 2002). Hay, obviamente, variaciones importantes por país y por 
sector, pero en términos generales la contribución de las mipymes a la economía 
regional en estas cuatro variables se ha mantenido en los rangos mencionados, 
en el periodo analizado.
Comparando estos datos con otras realidades internacionales, se desprende otro 
elemento importante que caracteriza la realidad de las mipymes latinoamericanas, 
diferenciándola significativamente de la de los países más industrializados: la 
brecha de productividad laboral entre empresas de distintos tamaños, en la región, 
es extremadamente alta, alcanzando valores que, para las micro empresas, pueden 
llegar a ser superiores al 95%, según los países. Esto contrasta sensiblemente con los 
resultados de, por ejemplo, los países europeos, en los cuales esta brecha no supera 
el 60%, llegando, en algunos casos a menos del 30%. El panorama empresarial que 
predomina en la región, por lo tanto, está caracterizado por una heterogeneidad 
extremadamente marcada entre agentes productivos y, en particular, por una fuerte 
polarización entre las empresas micro que son responsables de aproximadamente 
dos tercios de los empleos formales y las grandes que generan, por si solas, alrededor 
del 75% de la producción (Correa, Leiva,  Stumpo, 2018).
Estos elementos tienen impactos relevantes tanto en la competitividad de las 
economías, como en sus dinámicas sociales:
• Con respecto a esta últimas, la reducida productividad laboral de empresas, 
que son responsables de una porción mayoritaria del empleo formal, se 
traduce en salarios bajos para una porción muy significativa de trabajadores. 
11Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
Esto, evidentemente, repercute negativamente en los ingresos de las 
familias y contribuye a perpetuar condiciones de pobreza para un porcentaje 
significativo de la población. 
• En los aspectos más estrictamente productivos, la brecha de productividad 
entre mipymes y empresas más grandes afecta la construcción de relaciones 
de colaboración entre firmas de distintos tamaños, limitando la generación 
de acciones colectivas que aceleren la generación y difusión del conocimiento 
y, por esta vía, estimulen el desarrollo de estrategias competitivas basadas 
en la innovación.
Las mipymes, por lo tanto, son un sujeto crucial para enfrentar temas centrales en 
el desarrollo de la región y pueden representar el nexo para desarrollar políticas que 
se propongan alcanzar simultáneamente respuestas a las problemáticas sociales y a 
los desafíos de un desarrollo productivo más dinámico. 
Los puntos anteriores contribuyen a explicar porque las mipymes no han dejado 
nunca de ocupar un espacio relevante en la agenda de fomento productivo de 
la mayoría de los países de la región. De hecho, como comprueba una reciente 
publicación de la CEPAL (Dini  Stumpo, 2018), en la última década numerosos 
países han ampliado el marco normativo en favor de las mipymes, reconociendo 
el rol central de este actor económico. En este contexto, han sido introducidos 
regímenes tributarios y administrativos especiales para estas empresas, se han 
ampliado e incrementado los instrumentos de crédito y diversificado los programas 
de apoyo basados en subsidios y compras públicas. De esta manera, se ha orientado 
una cantidad no despreciable de recursos hacia las empresas de menor tamaño y 
se ha dado impulso a la generación de un amplio entramado de instituciones de 
fomento, tanto públicas como privadas (Dini  Rueda, 2018).
A pesar de estos avances, las políticas de fomento de las mipymes arrastran todavía 
debilidades importantes que han caracterizado su evolución a lo largo de las últimas 
dos décadas, afectado de manera significativa su eficacia. En particular, la falta de 
coordinación entre las entidades de fomento y la escasa integración entre las políticas 
para las mipymes y las políticas nacionales de transformación productiva, han impedido 
que se lograra una adecuada focalización de los esfuerzos, favoreciendo, al contrario, una 
enorme dispersión y fragmentación de las iniciativas en centenares de medidas aisladas 
y de escaso alcance. Al mismo tiempo, la falta de entidades adecuadamente preparadas 
y financiadas, estables y suficientemente autónomas de los ciclos políticos, ha limitado 
la capacidad de los países de transformar las iniciativas de fomento en estrategias de 
largo plazo. Por otro lado, si bien se ha ampliado el espacio de participación al sector 
privado, el diálogo y la colaboración entre las instituciones públicas de fomento y las 
asociaciones empresariales son aún esporádicos o débilmente estructurados. 
12 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Por último, la gestión de los instrumentos más consolidados y el desarrollo de 
nuevas medidas de apoyo que han enriquecido el abanico de herramientas de 
fomento para las mipymes, raramente se han basado en un esfuerzo permanente 
de medición de resultados, registro de aprendizajes y buenas prácticas, análisis de 
errores y ajustes de los rumbos de intervención. De esta manera, el conocimiento 
institucional sigue acumulándose en las personas que lo desarrollan y la capacidad 
de aprendizaje de las instituciones sigue dependiendo de la permanencia de sus 
funcionarios que, a menudo, registran altas tasas de rotación, especialmente en 
correspondencia de los ciclos políticos.
Si bien estos problemas no son nuevos en la historia de las políticas de apoyo a las 
mipymes, en actualidad su efecto puede resultar aún más pernicioso a la luz de la 
transformación acelerada de los escenarios competitivos y de los desafíos que la 
transformación tecnológica en curso plantea a todos los sectores productivos y, en 
forma más dramática, a los segmentos menos dinámicos de las mipymes. 
Un análisis de la que ha sido denominada cuarta revolución industrial (Castillo 
et al., 2017; Schwab, 2015) y sus impactos sobre las mipymes trasciende las 
posibilidades y los propósitos de este documento. Pero puede ser útil mencionar 
que ya existe una amplia literatura que analiza  las modalidades de convergencia e 
integración del mundo físico con el digital; que describe de qué manera la analítica 
de grandes datos y las plataformas electrónicas están redefiniendo los modelos de 
negocio de las empresas; que pondera los impactos de las nuevas tecnologías de 
transmisión de datos sobre la convergencias de distintas disciplinas científicas y sus 
efectos sobre los procesos de aprendizaje y educación; y que evalúa los potenciales 
impactos de la robotización y, más en general, de internet de las cosas, en el empleo 
de los distintos sectores (Boston Consulting Group, 2013; Casalet, 2017; CEPAL, 
2016a, 2016b, 2018a; CEPAL  eLAC, 2015; Mason, 2016; Mckinsey Digital, 2015; 
Ross, 2016; Schwab, 2015).
Muchos menos exhaustivas son las evidencias acerca de los impactos de esta 
transformación y, en particular de las tecnologías digitales, sobre las mipymes. A 
pesar de una casuística creciente que describe empresas de tamaño reducido que 
inventan nuevos negocios gracias a las potencialidades digitales, las evidencias 
cuantitativas aún señalan un profundo atraso de las mipymes de la región. Al 
respecto, cabe mencionar los resultados de las encuestas empresariales del Banco 
Mundial sobre incorporación de tecnologías digitales en empresas de una decena de 
países de América Latina (véanse Enterprise Surveys, http://www.enterprisesurveys.
org, The World Bank). 
La investigación se focaliza exclusivamente en tecnologías maduras (páginas web 
y uso de correo electrónico para comunicarse con los clientes) y sus resultados 
13Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
indican que, si bien hay un crecimiento relevante en las empresas que adoptan estas 
tecnologías en el período observado (2010 y 2017), persisten brechas significativas 
entre pymes y grandes empresas. En los países menos desarrollados, estas 
brechas aún bordean los 30-40 puntos, evidenciando retrasos extremadamente 
significativos en la incorporación de tecnologías digitales primarias que son 
imprescindibles para concretar cualquier paso hacia la integración de las mipymes 
de la región en la cuarta revolución industrial.
Las políticas de fomento no han estado completamente ajenas a estos procesos, 
como demuestra la atención creciente que las agendas digitales de los países 
latinoamericanos han puesto en los problemas relacionados con la transformación 
digital de los sectores productivos (CEPAL, 2018b; CEPAL  eLAC, 2015). No 
obstante, especialmente por lo que concierne las mipymes, aún se registran lagunas 
importantes. Esfuerzos no despreciables han sido realizados para sensibilizar 
las empresas menos dinámicas, proveerles conocimientos básicos acerca del 
funcionamiento de las tecnologías digital y facilitar su conexión a internet, 
mediante inversiones en infraestructura y subsidios para el acceso; muchos más 
esporádicos han sido los programas que se proponen apoyar la transformación 
digital de estas firmas, acompañando la necesaria redefinición de sus modelos de 
negocios, organización productiva y modalidad de gestión. 
La experiencia de los centros de desarrollo empresarial de América Latina que se describe 
a partir de las próximas secciones, debe ser analizada a la luz de estos elementos.
B. Elementos conceptuales para la interpretación  
del rol de los centros de desarrollo empresarial 
La historia de los centros de desarrollo empresarial remonta, en Europa, al 
comienzo del siglo veinte. En un principio, esta modalidad de acción fue impulsada 
especialmente por las cámaras de comercio; sin embargo, en la segunda mitad 
del siglo (y en particular en las décadas de 1980 y 1990) se afirmó también como 
instrumento de política pública para el apoyo a las micro pequeñas y medianas 
empresas (mipymes). 
En términos generales, con el concepto de centro de desarrollo empresarial se 
identifica una política de apoyo a las empresas basada en equipos profesionales 
permanentes que operan al interior de estructuras físicas adecuadamente 
equipadas, con el propósito de apoyar las firmas (especialmente mipymes) de un 
territorio específico, principalmente en las áreas de gestión.
14 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
En un documento de 2001, la Comisión Europea propuso la siguiente definición de 
centros de desarrollo empresarial (CDE): los CDE son aquellos servicios generados 
por una iniciativa pública, que apuntan a asistir a las empresas o a los empresarios, 
para que puedan desarrollar exitosamente sus negocios y responder eficazmente 
a los desafíos que su ambiente físico, social y de negocio les plantea (Comisión 
Europea, 2001).
Desde el comienzo, estas modalidades de apoyo se concentraron en la provisión 
de asistencia técnica, entendida, en sentido amplio, como la prestación de soporte 
profesional y acompañamiento, para la transmisión de nuevos conocimientos y el 
desarrollo de nuevas capacidades en las empresas.
Las principales justificaciones que se esgrimen para explicar la necesidad de estas 
medidas de apoyo a las empresas se relacionan con elementos conceptuales que 
varían según en enfoque teórico que se adopta. 
Una primera interpretación considera los CDE como una respuesta necesaria para 
enfrentar las dificultades que las empresas (especialmente las mipymes) encuentran 
en la adquisición en el mercado de servicios de apoyo. Dichas dificultades se verifican 
cuando las firmas experimentan por lo menos una de las siguientes circunstancias 
que motiva la externalización de los servicios (Pietrobelli  Rabelloti, 2002):
• Los servicios que se quieren adquirir tienen costos muy altos y, más 
precisamente, los costos mínimos para su desarrollo al interior de la empresa 
alcanzan valores muy elevados (debido a la indivisibilidad de los procesos 
considerados) o, más en general, los costos de transacción para acceder a 
servicios externos son inferiores a los que experimentaría la compañía para 
desarrollarlos internamente con recursos propios;
• Por razones estratégicas la empresa decide organizar su estructura de 
manera flexible y liviana, concentrando sus recursos exclusivamente en el 
desarrollo de pocas competencias vitales (core-competences) y adquiriendo 
los conocimientos y tecnologías complementarios de sujetos externos;
• Cuando existen factores tecnológicos: las empresas podrían no poseer las 
competencias necesarias para desarrollar internamente determinadas áreas, 
especialmente en un contexto en que la complejidad tecnológica y los riesgos 
asociados al desarrollo tecnológico están incrementando permanentemente 
y a velocidad creciente.
En estas circunstancias, las empresas, en lugar de desarrollar internamente los 
conocimientos y tecnologías necesarias para mejorar su gestión y procesos 
productivo, se inclinan por buscar el apoyo de proveedores externos. Sin embargo, 
el mercado de estos servicios de apoyo no opera de forma eficiente, porque, en 
15Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
presencia externalidades significativas y alto contenido de bien público (como es 
el caso de las informaciones, conocimientos y nuevas tecnologías que las empresas 
necesitan adquirir), los precios relativos se revelan mecanismos imperfecto de 
coordinación entre demanda y oferta (Katz, 1993).
En una perspectiva distinta basada en la teoría evolucionista, el proceso de 
formación del conocimiento está relacionado con las rutinas de las empresas 
y depende de las características de los sistemas locales de relaciones que se 
establecen entre los actores productivos (Camuffo  Grandinetti, 2005; Cimoli 
 Porcile, 2015; Grandinetti, 2003; Johnson  Lundvall, 1994). En este marco, se 
valora especialmente que los CDE contribuyen a impulsar el desarrollo de relaciones 
directas entre usuarios, lo que facilita el intercambio de aquella componente tácita 
del conocimiento que es especialmente relevante para las empresas de menor 
dimensión que no poseen estructuras formales de investigación y desarrollo 
(Cimoli  Dosi, 1994; Dini  Stumpo, 2004; Johnson  Lundvall, 1994; Llisterri  
Pietrobelli, 2011; Lundvall  Lorenz, 2010). 
Este último elemento se reconecta con el concepto de “servicios reales” que ha 
caracterizado la experiencia de los CDE en Europa, especialmente en Italia, desde 
la década de 1980. Con esa denominación se quería enfatizar no tanto el tipo de 
servicio entregado (tecnológico, más que financiero), sino el impacto que éste 
produce en las empresas atendidas:
Por un lado, los centros que ofrecen este tipo de apoyo apuntan a estimular un 
proceso de aprendizaje que induce una transformación profunda y permanente 
de las rutinas y organización productiva de las empresas atendidas (Bellini, 1985, 
2008; Brusco, 1992); 
Por otro lado, estos servicios modifican de manera estructural el ciclo de 
producción, permitiendo un ajuste estratégico en la cadena productiva y en el 
sistema de relaciones que constituye el entramado productivo local (Bianchi, 
Bellini, Giordani,  Pasquini, 1986). 
En esta última perspectiva, por lo tanto, los centros adquieren un rol importante, 
no exclusivamente por su acción de apoyo individual a las empresas, sino también 
por su capacidad de estimular el proceso de reconfiguración de las estrategias 
colectiva de los actores que conforman los sistemas productivos locales. Como ha 
demostrado la experiencia exitosa de los distritos industriales italianos y, más en 
general, de los clusters de varios países europeos y de Estados Unidos (Becattini, 
2000, 2002, n.d.; Becattini, Bellandi,  De Propis, 2011; Pyke, 1990; Sammarra, 
2003), el desarrollo de un entramado de relaciones de colaboración estables y 
fluidas, entre empresas que comparten una misma identidad productiva facilita 
el desarrollo de acciones conjuntas para la creación y gestión eficiente de bienes 
16 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
comunes (Ostrom, 2009) y para el intercambio de conocimientos y la difusión 
de la innovación (Camuffo  Grandinetti, 2005; Grandinetti, 2003; Grandinetti 
 Tabacco, 2003). En esta perspectiva, la acción de los centros empresariales 
puede ser clave para catalizar la acción colectiva en las localidades que no poseen 
un entramado empresarial consolidado o puede contribuir al desarrollo de bienes 
públicos locales que complementan el “core” de conocimientos de sistemas 
productivos locales más desarrollados (Bellandi, 2003).
C. Los centros de desarrollo empresarial  
en una perspectiva internacional
En su artículo de 2008, Bellini reconocía las dificultades ínsitas en la estimación 
de la importancia de los servicios de apoyo a las empresas en el conjunto de los 
las políticas de fomento productivo (Bellini, 2008). En un estudio recientemente 
publicado por la CEPAL, se ha estimado que los fondos no retornables destinados 
a políticas de apoyo técnico a las empresas (en los que se incluyen aquellos 
destinados a los CDE), representan una porción minoritaria del total de recursos 
que se orientan hacia las mipymes (Dini  Rueda, 2018). 
Aún más escasas son las referencias bibliográficas acerca de los impactos de los 
centros en las empresas atendidas. Una excepción interesante es la que se sintetiza 
en un artículo de 1995 de Chrisman y Katrishen, sobre los 55 centros que estaban 
operando en Estados Unidos en la década de 1990. Mediante análisis estadísticos, 
los autores comprobaron que los centros analizados habían generado mejoras 
significativas tanto en el empleo como en las ventas (especialmente en start up 
empresariales) y que los clientes evaluaban positivamente los logros alcanzados 
gracias a los centros (Chrisman  Katrishen, 1995). Los datos disponibles en el sito 
oficial del programa federal de los Estados Unidos que promueve el desarrollo de 
centros empresariales (los Small Business Development Centers, SBDC) confirma 
esta tendencia dos décadas después1. Más adelante en este texto se retomará este 
tema, por lo que concierne los centros de desarrollo empresarial latinoamericanos.
A pesar de las dificultades mencionadas, Bellini terminaba su artículo (cit.) con dos 
consideraciones generales: que los centros (el autor utiliza el concepto de “business 
support services”) son un fenómeno muy amplio que interesa a una cantidad 
importante de países; y que se trata de un fenómeno en expansión. Los avances 
alcanzados por el SBDC de Estados Unidos y por los CDE de Europa y América 
Latina confirman las percepciones de Bellini. 
1 Véanse: https://americassbdc.org/about-us/economic-impact/, consultado el 26 de septiembre de 2018. 
17Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
El modelo SBDC nace en 1976 con una iniciativa piloto, financiada por la Small 
Business Administration (SBA), con la Universidad Politécnica del Estado de California. 
Dicha iniciativa se denominó University Business Development Centers (UBDC). En 
1979 se constituyó la red de centros (la Association of Small Business Development 
Centers) y un año después el presidente Carter firmó la ley que promulgaba la 
conformación oficial de la red de Small Business Development Centers (P.L. 96-302). 
Como se vio anteriormente, a mediado de la década de 1990 los centros en función 
eran 55. En la actualidad son aproximadamente mil y cuentan con una red muy 
extensa de aproximadamente 5.000 profesionales2. En este contexto, a comienzo 
de la década de 2000, la Universidad de San Antonio Texas (UTSA) empezó una 
labor de difusión de este modelo de centros, en los países de América Latina. Este 
proceso de internacionalización recibió un fuerte impulso en 2012, con el anuncio 
de parte del presidente Obama, de la creación del Small Business Network of the 
Americas cuyo objetivo principal es fortalecer las mipymes de la región, mediante 
el desarrollo de vínculos de colaboración entre los centros de los distintos países, 
para estimular el intercambio de conocimientos y promover el comercio. La labor de 
divulgación y apoyo técnico desarrollada por la UTSA se intensificó después de este 
anuncio y en la actualidad son una quincena los países que han recibido algún tipo de 
asesoría incluyendo: capacitación sobre el modelo SBDC para los funcionarios de las 
instituciones involucradas; pasantías en la UTSA para conocer el funcionamiento de 
los SBDC; visitas de expertos a los países interesados; facilidades para participar en 
encuentros de intercambio de experiencias, entre otras.
Casi una década antes de que la UTSA empezara su actividad de internacionalización 
de los SBDC, el Fondo Multilateral de Inversión (FOMIN) del Banco interamericano 
de Desarrollo (BID) realizó un importante esfuerzo para poner en marcha centros de 
desarrollo de servicios en América Latina. En la segunda mitad de la década de 1990, el 
Fondo cofinanció 17 programas pilotos mediante los cuales se experimentaron modelos 
de gestión públicos privado para la creación de instituciones de apoyo a las mipymes. 
Esto representó la primera etapa de un programa de acción que por casi dos décadas 
contribuyó al fomento de los sistemas productivos locales en América Latina3. 
En la Unión Europea también los centros de desarrollo empresarial se han ido 
consolidando como modalidad de apoyo a las mipymes, en las últimas décadas. Sin 
embargo, detrás de este hecho, hubo cambios relevantes que es útil destacar, para 
evidenciar las características específicas de la experiencia europea4. 
2 Véanse: https://americassbdc.org/about-us/history/, consultado el 26 de septiembre de 2018. 
3 Faltan estudios que analicen de manera rigurosa la contribución de esta experiencia. Las referencias en el texto se 
basan en documentos internos de difusión restringidas (Castello et al., 2014).
4 Dado el importante rol que desempeñan los gobiernos nacionales y regionales en la promoción de estas políticas 
de fomento (lo que determina diferencias significativas en los modelos de apoyo implementados), el concepto 
de “experiencia europea” utilizado en el texto debe entenderse como una simplificación heurística que apunta a 
evidenciar las características similares de las iniciativas impulsadas en los distintos territorios de la Unión.
18 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
La difusión de los centros se produjo principalmente en la década entre 1975 y 
1985. En esa fase, numerosas regiones europeas pusieron en marcha CDE para 
apoyar a las mipymes, los que, desde un comienzo, tuvieron una fuerte orientación 
territorial y una gobernanza que integraba el sector empresarial y las universidades. 
Desde entonces, los modelos de gestión de los centros no han dejado de evolucionar. 
De manera esquemática pueden identificarse tres etapas principales: la primera de 
ajuste funcional; la segunda de ajuste operativo y la tercera de ajuste estratégico.
Por lo que concierne la primera, resulta especialmente ilustrativa la experiencia italiana, 
analizada en un artículo que sintetiza los resultados de una investigación comparativa 
de 25 centros de servicios impulsados en 11 regiones de ese país (Bianchi et al., 1986). 
Después de una fase de puesta en marcha, en la que se generó una amplia y diversificada 
institucionalidad de apoyo, se generó un ajuste que llevó a la redefinición de las 
funciones de los centros, en un contexto de grandes cambios competitivos y sin que 
existieran políticas nacionales que guiaran este proceso. El modelo analítico propuesto 
por los autores clasifica los centros sobre la base del número de servicios de apoyo 
brindados y del número de sectores atendidos. El análisis revela que, las estrategias que 
más se repiten son, por un lado, las que combinan varios servicios, para varios sectores 
atendidos (solución I), como en el caso de agencias de desarrollo de un territorio; y, por 
otro, las de los centros que se especializan en un sector y un servicio (solución III), como 
en el caso de centros tecnológicos que operan en un distrito industrial determinado. 
Menos frecuentes son las otras tres soluciones identificadas (ver diagrama 1).
Diagrama 1
Clasificación de los centros de servicio,  
según servicios prestados y sectores atendidos
 
Fuente: elaboración propia, sobre la base de Bianchi et al., 1986.
Sectores atendidos
Un sector Varios sectores
IV
I
III
II
x x
x xx x x
x x x
x x
x
x x
x x
x x x
x x x
x x
V
U
n 
se
rv
ic
io
V
ar
io
s 
se
rv
ic
io
s
S
er
vi
ci
os
 p
re
st
ad
os
19Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
El proceso de ajuste identificado por los autores evidencia algunas direcciones 
de evolución bastante claras: los centros que operaban en sistemas productivos 
locales caracterizados por una fuerte concentración geográfica y especialización 
sectorial (los que en la literatura italiana se denominan distritos industriales) 
que hubiesen nacido con una marcada especialización funcional (tipo III en el 
diagrama 1), tendieron a ampliar la gama de servicios brindados; mientras que los 
centros creados con finalidades más generales y que operaban en sistemas locales 
que no poseían una identidad industrial específica (tipo I), intentaron evolucionar 
hacia una mayor especialización funcional (véanse el diagrama 2). Menos netas han 
sido las tendencias de los centros que los autores colocan en la zona intermedia 
del gráfico (casos IV y II), mientras que los que partieron con una especialización 
funcional clara, mantuvieron su posición (caso V).
Diagrama 2
Evolución de los centros de servicios
 
Fuente: elaboración propia, sobre la base de (Bianchi et al., 1986).
Una de las principales conclusiones del estudio es que la oferta de un servicio 
que responda, de manera específica, a las necesidades de reorganización de los 
procesos productivos de las empresas de un territorio determinado es clave para 
el éxito del centro. Para eso es necesario que éste conozca (o aprenda a conocer) 
el carácter estratégico de los servicios que quiere brindar, es decir que se vea y 
opere como facilitador del proceso de modernización de las empresas, no vistas de 
manera individual, sino en cuanto parte de una cadena y de un sistema productivo 
específico.  Los centros que, al contrario, se limitaron a prestar servicios a las 
Sectores atendidos
Un sector Varios sectores
I
III VU
n 
se
rv
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io
V
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io
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se
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s
S
er
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os
 p
re
st
ad
os
20 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
empresas individuales, sin una visión estratégica del sistema local o que no fueron 
dotados de capacidades propositivas para promover una transformación del mismo, 
encontraron graves dificultades para consolidarse, porque no supieron adaptarse a 
las transformaciones que dicho sistema fue experimentando.
Una segunda fase de ajuste de los centros consistió en la reorganización de su 
estructura propietaria. En esta etapa, predominó la preocupación por la eficiencia 
de los centros y las economías de escala. Para alcanzar este objetivo, tanto en 
España como en Italia, se asistió a un proceso de selección y fusión que involucró a 
numerosos centros (especialmente a los más pequeños) y que llevó a la conformación 
de instituciones de mayor tamaño, con capacidades operativas idóneas a enfrentar 
operaciones de gran escala.
Finalmente, una nueva etapa de reestructuración se ha generado, en años más 
recientes, por impulso de la fuerte aceleración experimentada por los procesos 
de innovación tecnológica y en particular por la profunda transformación de 
los modelos de consumo y de producción que está siendo impulsada por la 
revolución digital (CEPAL, 2013, 2016b, 2016b, 2018b; CEPAL  eLAC, 2015). El 
principal catalizador de este proceso es el nuevo concepto de innovación que dicha 
transformación trae consigo. Si bien los sistemas productivos locales siguen siendo 
el principal objetivo de las políticas, la aceleración de los procesos de innovación 
pone en tela de juicio la validez de estructuras que están concebidas para impulsar 
una innovación más bien paulatina y progresiva, y plantea la necesidad de invertir 
más decididamente en la generación de innovaciones radicales. 
Un aspecto clave de estas estrategias es la innovación institucional: no se desconoce 
la utilidad de los centros tradicionales en contextos determinados y, en particular, 
en áreas más deprimidas o para el desarrollo de funciones específicas (por ejemplo, 
la promoción del emprendimiento o la alfabetización digital), pero las políticas de 
la Unión Europea en la actualidad apuestan más claramente a la creación de nuevos 
sujetos institucionales, conformados por una pluralidad de actores que operan en 
estrecha coordinación para complementar recursos, conocimientos y capacidades 
organizacionales. Con este propósito, la Unión Europea ha ido elaborando una 
estrategia caracterizada por la integración, cada vez más explícita de tres ejes: la 
centralidad de la innovación, con especial atención para un conjunto de tecnologías 
que, por su impacto transversal sobre las potencialidades de desarrollo de los 
distintos sectores productos, son consideradas clave5; la elaboración de estrategias 
de especialización territorial que permitan la identificación y valorización de las 
vocaciones productivas de las distintas regiones; y la articulación de las diferentes 
entidades (públicas, privadas y académicas) que operan en el territorio, en las áreas 
de acción seleccionadas. En este contexto y en el marco estratégico delineado por 
5 En el lenguaje de la UE se habla de KET, key enabling technologies.
21Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
los programas de innovación (Horizon 2020) y de desarrollo regional (programa de 
cluster, programa de especialización estratégica inteligente), uno de los programas 
más novedoso es el Digital Innovation Hub (DIH) que ha sido lanzado a mediado de 
la década de 2010. Mediante este programa, la Unión Europea apoya la creación de 
estrategias colectivas, elaboradas conjuntamente por los actores de las localidades 
consideradas, que promueven proyectos de innovación con el propósito de 
enfrentar temas de interés estratégico para el territorio, mediante el desarrollo de 
tecnologías de frontera (KET). 
Si bien desde el punto de vista estratégico, la necesidad de enfrentar los desafíos 
y las oportunidades que plantea la cuarta revolución industrial (Schwab, 2015), 
justifica la atención que los nuevos programas ponen en el desarrollo de tecnologías 
de frontera y de innovaciones exponenciales, aún no está resuelto el problema de 
cómo ayudar las mipymes más tradicionales, que representan la gran mayoría del 
tejido productivo (tanto en América Latina como en Europa), a integrarse en este 
proceso. En este sentido es interesante observar que en varias regiones europeas 
(por ejemplo, el País Vasco en España y Emilia Romagna o Veneto en Italia) un rol 
importante para facilitar la innovación de las mipymes, especialmente en el área 
digital, es desarrollado por las asociaciones empresariales que, en el marco de las 
respectivas políticas territoriales de especialización inteligente, apoyan el desarrollo 
de nuevos bienes colectivos locales6 y acompañan las empresas en el rediseño de sus 
modelos de negocio. Dichas instituciones combinan la cercanía con las empresas, la 
competencia profesional y la visión del territorio y logran desempeñar activamente 
un rol de sensibilización, apoyo técnico y asesoría estratégica que en América Latina 
está aún poco desarrollado (Bravo, Dini,  Rueda, 2018).
D. Los centros de desarrollo empresarial en América Latina 
En la actualidad, en la región hay numerosas instituciones de fomento que han 
impulsado la creación de centros de desarrollo empresarial. Varias de ellas se inspiran, 
con distintos grados de cercanía, al modelo de los small business development 
centers (SBDC) de Estados Unidos. Dicho modelo contempla principalmente apoyo 
en capacitación, gestión y comercialización, mediante asistencia individuales y 
cursos colectivos. Entre sus características destacan los siguientes elementos:
6 El caso del cluster de packaging de la provincial de Bologna (Italia) se analiza en un artículo, aún inédito, de Fe-
derico Frattini (Frattini, 2017). Otras referencias interesantes sobre las experiencias de las asociaciones de micro 
y pequeñas empresas de Italia y de los cluster del País Vasco se encuentran en las páginas de estas organizacio-
nes. Entre ellas, véanse, por ejemplo: https://hub.cna.it/ y http://www.gaia.es/.
22 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
• Gestión y financiamiento basados en la colaboración entre gobierno, 
academia y sector privado;
• Acción orientada a los resultados y registro constante de las mejoras generadas 
por la acción de los centros en las empresas atendidas, en particular en cuanto 
a generación de empleo, incremento de ventas y acceso a crédito;
• Asistencia de largo plazo.
El cuadro siguiente resume los elementos principales de estos programas 
evidenciando las diferentes soluciones, adoptadas por las distintas instituciones 
promotoras de los centros, en temas relevantes como el financiamiento y la gestión.
Cuadro 1
Programas para la promoción de Centros de Desarrollo  
Empresarial en América Latina, países seleccionados
País Nombre Programa
Entidades 
Promotoras Entidades Operadoras
Fuentes de 
financiamiento
Año de 
Inicio
Número 
centros 
activos
Belice SBDC Belice BELTRAIDE BELTRAIDE Financiamiento 
público y apoyo 
logístico de la 
academia
2012 2
Chile Centros de 
Desarrollo de 
Negocios
SERCOTEC Institutos de estudios 
superiores (IES), 
organizaciones no 
gubernamentales (ONG), 
fundaciones, asociaciones 
empresariales, entidades 
privadas
Público y privado 2015 51
Colombia Centros de 
Desarrollo 
Empresarial
MinCIT IES, ONGs Público y privado 2013 9
Colombia Centros de 
Formación
SENA SENA Público 2014 117
Costa Rica CIDE PYME DIGEPYME 
(Ministerio de  
Economía, 
Industria y 
Comercio)
DIGEPYME Público - 7
El Salvador CDMYPE CONAMYPE IES, organizaciones  
sin fines de lucro
Público y privado 2010 14
Guatemala Promipyme Viceministerio 
del Desarrollo 
de la Mipyme, 
Ministerio de 
Economía
Viceministerio Fondo gobierno 
(préstamo BID)
2012 8
Honduras CDE Mipyme Secretaría de 
Desarrollo 
Económico
Universidades y consorcio 
de entidades público-
privadas que prestan 
servicios a mipymes
Público y privado 2016 13
23Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
País Nombre Programa
Entidades 
Promotoras Entidades Operadoras
Fuentes de 
financiamiento
Año de 
Inicio
Número 
centros 
activos
México CDPE AMCDPE IES Público y privado 2003 31
Nicaragua Delegaciones 
Regionales
Ministerio 
de Economía 
Familiar, 
Comunitaria, 
Cooperativa y 
Asociativa
Delegaciones 
departamentales (oficinas 
regionales de la instancia 
rectora)
Público 2007 19
Panamá Oficinas 
Regionales
Autoridad de la 
Mipyme
Oficinas regionales - 13
Perú Centros de 
Desarrollo 
Empresarial
Ministerio de la 
Producción
Universidades, gobiernos 
regionales y locales, 
cámaras de comercio  
y notarías.
El mismo Ministerio de la 
Producción, a través del 
Programa Nacional “Tu 
Empresa”, se encuentra 
implementando CDE.
Público y privado 2013 36
República 
Dominicana
Centro 
Mipymes
Ministerio 
de Industria, 
Comercio y 
Mipyme
Universidades públicas  
y privadas
Público y privado 2015 13
Uruguay Centros de 
Competitividad 
Empresarial
ANDE Agencias de  
Desarrollo Local
Público y privado 2018 2
Fuente: elaboración propia sobre la base de información oficial.
En primer lugar, todos los programas identificados (con la excepción de México 
y Nicaragua) se constituyeron en la última década (de hecho, 10 de los 15 
considerados han sido puesto en marcha en los últimos 8 años). En la actualidad, 
estas iniciativas han alcanzado distintos grados de expansión que claramente no se 
relacionan con el tamaño del país.
En segundo lugar, el principal esfuerzo de promoción ha sido desarrollado por el 
sector público. Las excepciones más relevantes son los CDE de México que, en su 
mayoría han sido impulsados por el sector académico y por el sector empresarial. 
En tercer lugar, los financiamientos son en su mayoría generados mediante el 
esfuerzo conjunto del sector público, privado y académico. Nuevamente hay 
excepciones: los CDE de SENA de Colombia, los centros de Nicaragua y los de Costa 
Rica7 son financiados y gestionado totalmente por el sector público. La mayoría de 
7 Al cierre de esta investigación, el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) de Costa Rica estaba 
redefiniendo este modelo con el propósito de dar un nuevo y mayor impulso a los CDE.
Cuadro 1 (conclusión)
24 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
los centros de la Asociación Mexicana de Centros de Desarrollo de la Pequeñas 
Empresas, es financiada y gestionada por la academia o por el sector privado, con 
una participación limitada del sector público8.
Por último, cabe destacar que, con pocas excepciones, estos programas atienden 
a empresas de todos los sectores, sin una estrategia definida que tome en 
consideración las prioridades y potencialidades de los rubros que conforman el 
tejido local. Esta orientación, que marca una clara diferencia con las experiencias 
europeas que se han mencionado previamente, hace que, con pocas excepciones, 
los CDE atiendan tanto a empresas pertenecientes a sectores con potencialidades 
de desarrollo, como a firmas de rubros con proyecciones menos alentadoras, 
reduciendo la posibilidad de alcanzar masas críticas suficientes para generar 
impactos significativos en las respectivas realidades productivas locales. 
En el próximo capítulo se sintetizarán los principales resultados de un estudio a 
profundidad de las experiencias de 5 de estas instituciones. Partiendo de estudios 
previos (Bellini, 2008; Clara, 1998) que han analizado factores críticos de centros 
de apoyo empresarial, se han identificado y comparado los aspectos centrales de 
los cinco modelos de gestión.
8 Como se verá en el próximo capítulo, la principal excepción es representada por los Centros de Competitividad de 
México, del Consejo Mexicano de Negocios.
25Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
II. Los centros de desarrollo empresarial 
en Chile, Colombia, El Salvador y México
El propósito de este capítulo es analizar la experiencia de estos cuatro países en la 
construcción de centros de desarrollo empresarial (CDE)9. Mediante una lectura 
comparada, se espera profundizar el análisis empezado en el capítulo anterior, 
evidenciando tanto similitudes como diferencias en los modelos operativos de 
los CDE y en las estrategias de implementación desarrolladas por las siguiente 
instituciones promotoras de los CDE: el Servicio de Cooperación Técnica 
(SERCOTEC), en Chile; la Dirección de la micro, pequeña y mediana empresa del 
Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (Dirección MIPYME del MINCIT), y 
la Dirección de Empleo y Trabajo del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) en 
Colombia; la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (CONAMYPE), en 
El Salvador; y la Asociación Mexicana de Centros para el Desarrollo de la Pequeña 
Empresa A.C. (AMCDPE), de México.
Los temas que se analizarán conciernen las características generales de los centros, 
su vinculación con las políticas de fomento productivo, el proceso de puesta en 
marcha de los programas que dieron vida a los CDE, la naturaleza de los servicios 
que estos prestan, el sistema de alianzas institucional que han desarrollado, las 
distintas modalidades de organización y los resultados logrados, poniendo una 
especial atención en las estimaciones de los efectos económicos generados en las 
empresas atendidas.
9 Cabe destacar que los centros tienen nombres distintos en los cuatro países: centros de desarrollo de negocios 
(CDN) en Chile; centros de desarrollo empresarial (CDE) en Colombia; centros de desarrollo de la micro y 
pequeña empresa (CDMYPE) en El Salvador; y centros de desarrollo de las pequeñas empresas (CDPE) en México. 
En el texto, se utilizará preferentemente el concepto general de CDE, salvo referencias específicas a aspectos 
peculiares de los países, para lo cual podrán utilizarse las siglas nacionales.
26 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
A. Los CDE en las políticas de desarrollo productivo
Los centros de desarrollo empresarial han adquirido una importancia creciente, en 
los cuatro países considerados. En la actualidad hay 31 CDE activos10 en México, 
51 en Chile, 14 en El Salvador y 125 en Colombia11. En los cuatro países, los centros 
son considerados instrumentos de fomento para promover el desarrollo de nuevos 
emprendimientos y generar impactos positivos en las empresas de menor tamaño, 
especialmente en las firmas micro y pequeñas. 
En términos generales, el propósito de esta política es la generación o la defensa 
del empleo y el incremento de las inversiones y de las ventas de las empresas 
atendidas. En los objetivos de los programas de fomento de los centros hay, sin 
embargo, énfasis distintos: el SCT y la AMCDPE ponen el acento en el aumento de la 
productividad de las firmas; el MINCIT y CONAMYPE evidencian su contribución al 
desarrollo y dinamización de las economías locales; y el SENA se propone fomentar 
la cultura de emprendimiento y generar impactos en las regiones en términos de 
creación de empresas y generación de empleos. 
En Colombia, Chile y El Salvador, los centros se han transformado en un instrumento 
importante de la política de fomento de las mipymes. En estos tres países, las 
instituciones promotoras (SCT, MINCIT, SENA y CONAMYPE) son las entidades 
públicas responsables de la política de apoyo a este segmento de empresas y, en el 
caso del SENA, de la formación para el trabajo. Para ellas, los CDE se han vuelto una 
herramienta importante, a través de la cual alcanzar sus metas institucionales. En 
particular, los centros se han transformado en un medio para facilitar el acceso de las 
mipymes a los instrumentos de apoyo que las instituciones promotoras manejan. Es 
así como, por ejemplo, los CDMYPE de El Salvador se han vuelto una pieza esencial 
para garantizar una presencia capilar de la entidad de fomento en el territorio 
nacional, permitiendo a CONAMYPE tener una plataforma de diálogo y contacto 
directo con las empresas en las principales municipalidades del país. Los CDE del 
SENA, por su parte, han sido creados en el marco del proceso de modernización del 
Fondo Emprender12, con el propósito preciso de mejorar las fases de ejecución y 
puesta en marcha de los planes de negocio que dicho fondo financia, incrementando 
la calidad del servicio prestado a los emprendedores, mediante un reforzamiento 
10 En total, los centros que se inscribieron en la Asociación Mexicana de Centros de Desarrollo de las Pequeñas 
Empresas (AMCDPE), han sido 160, pero a finales de 2016 eran 90 los que permanecían vigentes, los demás no 
continuaron por la rotación del personal académico encargado de su gestión, por la falta de fondos, por cambio de 
prioridades, o simplemente por no terminar su proceso de inscripción. De ellos, son 31 los que poseen un registro 
regular de su actividad, participan en el Consejo, asisten a la Conferencia anual de la asociación y/o están en 
comunicación con la AMCDPE.
11 14 impulsados por el MINCIT (8 de los cuales activos) y 117 por el SENA. 
12 Dicho fondo fue creado por la ley 789, de 2002, como una cuenta independiente y especial, adscrita al SENA, con 
el propósito de financiar iniciativas empresariales. Su reglamentación fue establecida por el Decreto 934 de 2003.
27Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
de las competencias de los profesionales que les brindan esta asesoría. En el 
caso de Chile, la puesta en marcha del programa de Centros de Desarrollo de 
Negocio representó una decisión de importancia estratégica para el Servicio de 
Cooperación Técnica. Éste, para dotarse de las herramientas necesarias a la gestión 
de esa compleja iniciativa, reorganizó su estructura organizacional, instituyendo 
una nueva gerencia ad hoc y nombrando responsables de los CDN en todas las 
oficinas del SERCOTEC a lo largo del país. Al mismo tiempo, el Servicio movilizó 
todos sus oficinas regionales y departamentos institucionales (y sus respectivas 
competencias), con el propósito de apoyar los centros en el desarrollo de sus líneas 
estratégicas, en aspectos clave, tales como: desempeño financiero, comunicacional, 
tecnológico, legal, administrativo, entre otros. 
Otro reflejo de la centralidad adquirida por los CDE en las políticas de los tres países 
es el reconocimiento de estas iniciativas en las respectivas estrategias nacionales 
de fomento productivo. En Chile, los CDN, que se lanzaron como piloto en el 
primer gobierno del Presidente Piñera, han sido contemplados entre las medidas 
priorizadas por la Agenda de Productividad, Innovación y Crecimiento del Gobierno 
de la Presidenta Bachelet (2014-2018). La medida 24 del documento reconoció que, 
si bien las acciones de apoyo a las empresas han crecido de número y calidad, “los 
servicios [de apoyo] suelen ser dispersos, escasamente integrados y por lo general 
en formatos generales, con baja adaptación a los planes de negocio específicos 
de los emprendedores”. Para eso se propuso la conformación de una red de 50 
centros de apoyo a las empresas, designándose el SCT como entidad responsable, 
para que “las empresas no solo encuentren información, sino también asistencia 
especializada de mentores altamente capacitados para desarrollar y fortalecer su 
gestión y financiamiento.”(Gobierno de Chile, 2014). Cabe destacar que, a pesar 
del cambio de signo político, la coalición de gobierno actual ha confirmado su 
respaldo a la iniciativa que, de esta manera, se encamina a transformarse en un 
programa de Estado.
En Colombia, los CDE son mencionados explícitamente en la Política de Desarrollo 
Productivo CONPES 3866 del 2016, del Consejo Nacional de Política Económica y 
Social (CONPES)13. En el capítulo dedicado a “aumentar la actividad innovadora y 
el emprendimiento en el aparato productivo”, la séptima medida establece que “el 
Ministerio de Comercio, Industria y Turismo fortalecerá el programa de Centros de 
Desarrollo Empresarial bajo la adaptación del modelo Small Business Development 
Centers (SBDC), para desarrollar capacidades al interior de las empresas ofreciendo 
asesoría personalizada, acompañamiento y capacitación al emprendedor y 
empresario” (Consejo Nacional de Política Económica y Social, 2016).
13 Dicho órgano, creado por la Ley 19 de 1958, es la máxima autoridad nacional en materia de planeación económica 
y social del gobierno de Colombia.
28 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
En El Salvador, los CDE son reconocido entre los objetivos de la Ley de Fomento, 
Protección y Desarrollo para la Micro y Pequeña Empresa, aprobada en 2017, con 
el Decreto 667. En el art. 43 de dicho decreto se establece que en el marco del 
“Programa de Fomento y Desarrollo de la Micro y Pequeña Empresa, CONAMYPE 
impulsará, con el apoyo de instituciones de educación superior, organizaciones 
privadas sin fines de lucro y/o entidades estatales, los Centros de Desarrollo 
de la Micro y Pequeña Empresa, para implementar programas de capacitación, 
asistencia técnica, asesoría empresarial y financiera para las MYPE, incluyendo 
programas específicos para promover la participación de mujeres emprendedoras 
y empresarias, así como todos aquellos que se consideren necesarios para tal fin” 
(Asamblea Legislativa, 2017). 
El nivel de concreción alcanzado por estas resoluciones ha sido distinto en los tres 
países, sin embargo, en los tres casos, estas disposiciones han contribuido a oficializar 
el concepto de CDE y a responsabilizar las respectivas instituciones públicas de 
fomento, para que garanticen la constitución y el desarrollo de los centros. 
Esta situación marca una diferencia importante con la experiencia mexicana, donde 
los CDPE han sido el resultado de una iniciativa impulsada por instituciones de 
educación superior (IES), sin el apoyo explícito de una entidad de gobierno14. En 
la década del 2000, numerosas IES se habían beneficiado de un programa público 
de fomento que les otorgaba recursos para impulsar la creación de incubadoras de 
empresas15. Eso facilitó la acumulación de experiencia que muchas IES aprovecharon 
para impulsar también la creación de centros de desarrollo empresariales. Gracias al 
compromiso de estos institutos, se logró una rápida difusión del concepto de CDE y 
la apertura de numerosos centros, en un lapso relativamente breve16. No obstante, 
la falta de un financiamiento específico dificultó notablemente la implementación 
plena del modelo SBDC. En particular, la imposibilidad de contratar a profesionales 
especializados, con competencias en materia de negocios y dedicados a tiempo 
completo a los CDE hace que, aún en la actualidad, muchos centros impulsados por 
IES no cumplan plenamente con las especificaciones y requerimientos establecidos 
por el modelo SBDC.
Una excepción, en la red de centros asociados a la AMCDPE, es la representada por 
el CDE operado por la el World Trade Center Monterrey y la Universidad Autónoma 
de Nuevo León (WCT-UANL), con el apoyo de BANREGIO (ver recuadro 1). Como se 
verá más a profundidad en los siguientes acápites de este capítulo, la contribución del 
14 La principal excepción es representada por los centros de competitividad impulsados por el Consejo Mexicano de 
Negocios, véanse el recuadro n.2.
15 El programa alcanzó su máxima expansión en 2012, año en que se registraron 10.546 proyectos incubados y 502 
incubadoras en operación, la mayoría de las cuales gestionadas por una entidad de estudios superiores. A partir de 
2012, los recursos destinados a este programa se redujeron sensiblemente.
16  Entre 2003 y 2012, la red pasó de 5 a 118 centros.
29Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
banco ha mejorado significativamente la eficacia del centro, contribuyendo a validar 
una modalidad de trabajo que puede resultar de interés para aquellas entidades que 
estén impulsando la generación y consolidación de centros de desarrollo empresarial.
Recuadro 1
El centro de desarrollo empresarial del World Trade  
Centre de la Universidad Autónoma de Nuevo Leon
De un proyecto piloto a un programa permanente de desarrollo de las pymes
Entre los 31 CDE activos en la Asociación Mexicana de Centros de Desarrollo de las 
Pequeñas Empresas, destaca el Centro impulsado por el World Trade Centre Monterrey de la 
Universidad Autónoma de Nuevo León.
La peculiaridad de este centro se relaciona con la colaboración establecida entre el mismo centro 
y BANREGIO, un banco regional con fuerte orientación hacia las pequeñas y medianas empresas.
El primer contacto entre el banco y el centro fue una reunión a finales de 2015, en la cual la 
universidad presentó a BANREGIO sus iniciativas de vinculación con el sector empresarial. 
El banco valoró positivamente el enfoque SBDC, por su clara orientación hacia la generación 
de impactos tangibles en las empresas asistidas y por su disciplina de monitoreo y registro de 
resultados que permite un cálculo preciso de los beneficios generados y una estimación de la 
rentabilidad de las inversiones realizadas.
A partir de esa primera conversación, se definió un proyecto piloto que arrancó en febrero de 
2016 sobre la base de los siguientes acuerdos:
• El banco financiaría un equipo de nueve profesionales especializados (no académicos) 
y de dedicación completa que atenderían a las pymes aplicando el modelo SBDC;
• Se acordó que entre los asesores habría uno que fuese empleado del banco con la 
doble intención de entender mejor el modelo SBDC y tener un aliado estratégico en la 
operación diaria del banco;
• BANREGIO contribuiría también a cubrir gastos de la universidad, por un monto 
equivalente al 20% del presupuesto total;
• Durante los primeros tres meses del proyecto piloto, el WTC Monterrey-UANL se encargaría 
de realizar una capacitación a los miembros del equipo, sobre el modelo SBDC;
• La universidad ofrecería espacios para trabajar y complementaría la acción del equipo 
del CDE con sus competencias en áreas específicas;
• Las pymes beneficiarias se seleccionarían entre los clientes del banco, con potencialidad 
de crecimiento rápido;
• El banco ofrecería el apoyo del CDE a las empresas de su cartera clientes, como un 
servicio gratuito de asistencia.
El proyecto piloto se propuso combinar los intereses de las pequeñas empresas asistidas, con los 
del banco. En particular: una mejora en el desempeño de las empresas que reciben ayuda del centro 
genera un incremento de sus depósitos o de los créditos que el banco les otorga; al mismo tiempo, la 
retención o generación de empleos permite un incremento en la bancarización de la nómina.
Partiendo de los puntos acordados, BANREGIO y el World Trade Centre Monterrey-Universidad 
Autónoma Nuevo León formalizaron su colaboración mediante la firma de un contrato.
En la actualidad, después de dos años de prueba que arrojaron resultados muy positivos (de 
los que se trata más adelante en el texto), el banco ha trasformado su compromiso con el CDE 
WTC-Monterrey en un acuerdo permanente.
Fuente: elaboración propia sobre la base de información proporcionada por los responsables del Centro.
30 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Siempre en México, cabe destacar la experiencia del Consejo Mexicano de Negocios 
que entre el 2011 y el 2016 ha impulsado el desarrollo de centros de competitividad 
(CCMX). En 2017, tres de estos centros se han integrado en la Asociación Mexicana 
de Centros de Desarrollo de la Pequeña Empresa (AMCDPE), determinando un 
salto significativo en los resultados alcanzados por dicha asociación. De hecho, 
ese mismo año, el 75% de los empleos creados y el 93% de las ventas adicionales 
generadas por las empresas atendidas por todos los centros de la AMCDPE han sido 
el resultado de la acción del Centro WTC-UANL y de los tres CCMX (sobre estos 
últimos véanse el siguiente recuadro). 
Recuadro 2
Centro de Competitividad de México
CCMX: un ejemplo de integración entre grandes empresas y sector público para impulsar el 
desarrollo de las pymes.
El CCMX es un programa de apoyo impulsado por el Consejo Mexicano de Negocios cuyo 
propósito principal es estimular el desarrollo de las pymes y, en particular, cerrar la brecha de 
productividad y crecimiento con las grandes empresas. Para lograrlo, el Centro ha desarrollado 
una metodología de trabajo que se articula en dos fases:
• La fase de desarrollo que contempla, por un lado, consultorías especializadas para 
diagnosticar la pyme y elaborar modalidades de apoyo a la medida y, por otro, un 
programa de formación “empresario a empresario” organizado en cinco diplomados 
temáticos en los cuales, los profesionales de las empresas más grandes transfieren su 
experiencia a las pymes; 
• La fase de crecimiento que contempla la generación de relaciones de proveeduría con 
empresas grandes y planes de gestión financieras para facilitar el acceso al crédito. 
En los siete años de funcionamiento del este modelo (2011-2018) más de 3.000 pymes recibieron 
consultorías, lo que se estima haya permitido la creación de aproximadamente 4.000 puestos 
de trabajo. Además, 1.200 pymes recibieron capacitación de parte de grandes empresas; 127 
millones de pesos de ventas fueron generados mediante relaciones de proveeduría que se 
han establecido con empresas del Consejo; 228 millones de pesos para financiamiento han 
sido proporcionados, gracias a los planes de asistencias financieras elaborados con el apoyo 
del CCMX, a las empresas asistidas, principalmente por entidades no bancarios (Fintech, 
Arrendadoras y Sofomes) y, en menor medida, por NAFIN y la banca comercial.
El programa empezó a operar en 2011 en Ciudad de México. En la actualidad está 
desarrollando acciones de apoyo y capacitación en una decena de Estados mexicanos.
El modelo de gestión se basa en una participación activa de las empresas afiliadas al Consejo 
Mexicano de Negocios (CMN) y una colaboración con los gobiernos locales, estatales y 
federal. Esto se refleja en la estructura del presupuesto que contempla aportaciones del 
CMN, del Instituto de Desarrollo del Emprendedor (INADEM) y de las empresas participantes. 
En los siete años, los recursos disponibles se han incrementado nominalmente en un 192%, 
pasando de los 13 millones de pesos del 2011, hasta los 38 millones de pesos previstos para 
el 2018 (poco menos que 2 millones de dólares). En los últimos dos años, el incremento se 
debió principalmente al aumento de la recaudación de los ingresos propios (principalmente 
31Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
procedentes de las administraciones locales) que superaron el 60% del presupuesto total. El 
CMN contribuye con un monto estable de 4 millones de pesos anuales (aproximadamente dos 
cientos mil dólares) e INADEM con cifras que fluctúan según la disponibilidad presupuestaria 
del Instituto, generando una contribución que, en promedio ha bordeado los 11,3 millones de 
pesos anuales. En 2017, tres CCMX se han incorporado en la AMCDPE.
Fuente: elaboración propia sobre la base de información proporcionada por los responsables del Centro.
B. El origen de la iniciativa y su evolución en los cuatro países
Sin considerar los 17 proyectos del FOMIN mencionados anteriormente, los CDPE 
de México fueron los centros pioneros en América Latina. La constitución de la red 
de centros remonta al 2003, año en que los representantes de tres universidades 
(Universidad Veracruzana, Universidad de Monterrey y Universidad Autónoma 
de Guadalajara) suscribieron con el director general del Sistema Estatal de 
Financiamiento de la Pequeña Empresa de Guanajuato y con el director general 
del Fomento a la Mediana y Pequeña Empresa de Aguascalientes, el acto de 
conformación de esta nueva entidad. El impulso decisivo, sin embargo, se produjo 
entre 2006 y 2009 gracias a unos fondos de la cooperación de Estados Unidos que 
permitió ampliar de 5 a 83 la red de centros integrado en la asociación.
2009 es también el año en que CONAMYPE adopta el modelo SBDC, como 
parte integrante de su política de promoción de los centros, a partir de la 
exposición de esta experiencia que la Universidad de San Antonio Texas hizo en la 
conferencia anual sobre “Buenas Prácticas en la promoción de la competitividad 
en las MIPYMES”, convocada por la Organización de Estados Americano, en 
Orlando (Florida). Sobre esta base, en 2010, después de una labor de ajuste 
de la metodología de Estados Unidos a la realidad salvadoreña, CONAMYPE 
puso en marcha la fase piloto del proceso de desarrollo de los CDMYPE. En 
esta etapa se conformaron cinco centros, mediante convenios con otras tantas 
entidades promotoras (3 universidades y 2 organizaciones no gubernamentales) 
y se desarrolló un programa de formación de los profesionales que se harían 
cargo de la gestión de estas nuevas estructuras. En un comienzo, los servicios 
prestados por los CDMYPE fueron: asesoría empresarial, capacitación y asistencia 
técnica. El año siguiente, la red de centros se amplió con la apertura de 5 nuevos 
CDMYPE y con la incorporación de la asistencia en tecnologías de la información 
y comunicación. En 2013, se sumaron las asesorías en temas financieros y 
empresarialidad femenina. En el mismo periodo la capacitación se estructuró 
y formalizó mediante cursos cortos obligatorios para todas las entidades que 
desearan integrarse en el proceso de constitución y gestión de los centros.
Recuadro 1 (conclusión)
32 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
La estrategia de implementación se repite con ciertas similitudes para el 
SERCOTEC de Chile y el MINCIT de Colombia, aunque con importantes diferencias 
en cuanto al tamaño de los esfuerzos realizados por las entidades promotoras. 
Algo distinta resulta la experiencia del SENA ya que, en este caso, la red de centros 
se conforma adaptando las preexistentes Unidades de Emprendimiento al modelo 
SBDC. Dichas unidades son órganos operativos pertenecientes a SENA y que 
operan en los 32 departamentos de Colombia, prestando apoyo a emprendedores 
y a empresas nacientes. 
La revisión de las experiencias analizadas sugiere que en los procesos de 
implementación de los programas de desarrollo de los centros se repiten con 
frecuencia algunas características importantes: 
1. La gradualidad de dichos procesos que transitan, generalmente, de una fase 
piloto, a una de desarrollo y, finalmente, a una de consolidación. Al respecto 
es interesante observar que en algunos países crecen paulatinamente tanto el 
número de centros, como la tipología de servicios prestados. En otros (como 
Chile) los centros parten con paquetes de servicios preestablecidos que las 
entidades locales responsables de los centros adecuan a las necesidades y 
potencialidades de los respectivos territorios de pertenencia.
2. La adaptación de la metodología propuesta por el modelo SBDC, antes 
y durante la fase piloto: todas las instituciones han elaborado manuales 
operativos o protocolos de funcionamiento de los centros. Un elemento 
central de estas normas son los estándares mínimos de calidad que la entidad 
promotora de la iniciativa define para garantizar un nivel uniforme de los 
servicios proporcionados por los centros. 
3. La formación del personal involucrado en la gestión de los centros, mediante 
actividades que se van formalizando a lo largo del proceso y que tienden a 
volverse obligatorias para los participantes. 
Como en los casos previamente mencionados de AMCDPE y CONAMYPE, 
también los primeros pasos de MINCIT, SENA y SERCOTEC fueron estimulados 
y respaldados por la Universidad de San Antonio Texas17 que proporcionó 
información sobre la experiencia norteamericana, metodología e instrumentos de 
trabajo. Utilizando estos insumos, estas tres instituciones elaboraron sus propios 
manuales operativos y pusieron en marcha una estrategia de implementación de 
centros, que resultó más acelerada en el SENA y más gradual en el caso de MINCIT 
y SERCOTEC. El siguiente gráfico, que ilustra (aproximadamente) el número de 
17 En Chile, SERCOTEC contrató los servicios de la UTSA, para acompañar la implementación de los centros y la 
instalación del modelo.
33Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
centros que han sido puesto en marcha por las cinco instituciones analizadas en el 
período analizado, da una idea de cómo en los últimos años se haya intensificado 
el esfuerzo realizado por las entidades promotoras, para ampliar el número de 
centros en los respectivos países18. 
Gráfico 1 
Número de centros creados por las cinco instituciones analizadas
Fuente: elaboración propia sobre la base de información oficial proporcionada por las entidades 
responsables de los CDE en los países.
Con respecto a estas experiencias, cabe destacar lo siguiente: 
a) En Colombia, la colaboración entre MINCIT y la Universidad de San Antonio-
Texas (UTSA), permitió constituir el Centro de Desarrollo Empresarial y 
Empleabilidad “Próspera Aguablanca”, operado por la Cámara de Comercio de 
Cali (en 2013) y realizar actividades de transferencia de la metodología a las 
que participaron representantes del sector público, privado y académico, de las 
4 de las principales ciudades de Colombia: Bogotá y Cali en 2013, Barranquilla y 
Medellín en 2014. En 2015, MINCIT realizó una primera convocatoria para crear 
4 nuevos centros y otros 4 se pusieron en marcha a partir de la convocatoria de 
2016. Estos últimos empezaron a operar en 2017.
b) En el caso del SENA el proceso de implementación tomó más de dos años, desde 
18 Cabe destacar que lo que se retrata no es la capacidad instalada de atención a las empresas, ya que, para 
estimar esta variable, del número de centros creados cada año debería restarse los que dejaron de operar. Como 
demuestra el caso de México, donde se estiman en 160 los centros constituidos, 90 los integrantes a la AMCDPE 
efectivamente vigentes y 31 los realmente operativos, esta diferencia puede ser muy significativa.
0
50
100
150
200
250
300
350
400
2003-05 2006-09 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
N
úm
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en
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ge
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ra
do
s
SERCOTEC-Chile MINCIT-Colombia SENA-Colombia
CONAMYPE-El Salvador AMCDPE-México
34 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
2015, fecha en que se tomó la decisión de poner en marcha los centros, sobre 
la base del modelo SBDC, hasta diciembre de 2017, fecha en la que se realizó el 
lanzamiento de la red SENA-SBDC Centros de Desarrollo empresarial. En este 
período el SENA trabajó en el ajuste del modelo SBDC y en la transferencia a 
sus profesionales de la metodología (adaptada a su realidad institucional).
c) En Chile, el apoyo que la UTSA brindó al SCT permitió impulsar (en 2014) un 
programa de formación abierto a potenciales operadores, que contempló un 
diplomado19 y pasantías en Estados Unidos y El Salvador, para los funcionarios 
del Servicio. 
C. El modelo de atención de los CDE, en los cuatro países
Como se ha evidenciado en el capítulo anterior, estas cinco experiencias son 
parte de un movimiento más amplio para la creación de centros de desarrollo 
empresarial que involucra a numerosos países de América Latina los cuales, además 
de inspirarse en el modelo de los Small Business Development Centers (SBDC) de 
Estados Unidos, han recibido apoyo de parte del gobierno de ese país, a través de 
actividades de asistencia técnica y de formación, brindada por la Universidad de 
San Antonio, Texas (UTSA).
Dado el origen común de los programas, no sorprenden las similitudes cuyos aspectos 
principales se relacionan con los elementos que caracterizan el modelo de los 
CDE: i) atención directa, individualizada e integral de las micro, pequeñas y medianas 
empresas del sistema productivo local en el que se localiza el CDE; ii) fuerte orientación 
hacia el desarrollo de resultados tangibles en el desempeño competitivo de las empresas 
atendidas (ventas y empleo, en primer lugar); iii) registro y monitoreo permanente de 
los resultados de los centros20; iv) gestión basada en la colaboración de entidades 
públicas, privadas y académicas; v) proyecciones estratégicas de  largo plazo para los 
centros constituidos.
Los cuatro países considerados, sin embargo, realizaron también ajustes del modelo 
original en aspectos relevantes, para garantizar una mejor adaptación al contexto 
económico e institucional respectivo. 
A continuación, se comparan algunos de estos elementos, destacando las distintas 
19 En 2014, se dictaron dos sesiones del diplomado, una presencial, a la que participaron 154 personas y otra virtual 
con 443 asistentes. Los participantes fueron principalmente representantes de entidades de educación superior, 
de gobiernos locales, instituciones públicas, organizaciones empresariales entre otras. 
20 El registro y monitoreo se realiza a través de la plataforma computacional NEOSERRA o de instrumentos similares 
desarrollados por los países.
35Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
soluciones adoptadas por las entidades promotoras en lo que concierne: el tipo 
de empresa objetivo, los servicios brindados, la política de cobro y la estrategia de 
comunicación con los clientes.
1. Público objetivo
Todos los programas que impulsan la conformación de centros de desarrollo 
empresarial se proponen estimular el desarrollo de empresas de menor tamaño. 
Los cinco casos analizados en este capítulo no son una excepción, sin embargo, hay 
algunos matices que pueden ser destacados. 
En Chile, Colombia y El Salvador, los centros apoyan tanto empresas constituidas, 
como emprendedores que están intentando poner en marcha nuevos negocios. En 
Colombia y Chile, una atención particular está dirigida a las empresas jóvenes con alto 
potencial de crecimiento (empresas gacelas). MINCIT, además, ha puesto un especial 
énfasis en estimular el proceso de formalización de las empresas. Tanto en Colombia, 
como en Chile y México, los centros apoyan a empresas de todos los sectores. En El 
Salvador, al contrario, los principales esfuerzos de los CDMYPE priorizan las firmas de 
los rubros que el gobierno ha definido como estratégicos para el desarrollo del país. 
Por último, en el caso del Centro de Desarrollo WTC-UANL que opera con el apoyo 
de BANREGIO, la selección de las empresas es realizada por los gerentes del banco, 
considerando las empresas del territorio con por lo menos 2 años de actividad 
formal, 10 empleos mínimos y al menos 5 millones de pesos de ventas anuales.
2. Modalidad de atención y servicios brindados
La atención a las mipymes comienza, en cuatro de los cinco casos (AMCDPE, CONAMYPE, 
MINCIT,  SERCOTEC y SENA), con un análisis rápido de las necesidades y potencialidades 
de las empresas. Esta labor es desarrollada por los profesionales de los centros que, sobre 
la base de este diagnóstico, orientan los empresarios hacia distintas alternativas de 
atención. En términos generales, la disyuntiva principal consiste en la elección entre una 
atención estandarizada o una atención personalizada (véanse el diagrama 3). En el primer 
caso, el centro brinda servicios de apoyo pre-confeccionados, especialmente cursos para el 
desarrollo de capacidades básicas, como, por ejemplo, elaboración de planes de negocios 
o elementos de contabilidad. En el segundo, se abre un abanico de distintas acciones de 
asistencia que se realizan directamente en la empresa. Estas asistencias personalizadas 
son desarrolladas por profesionales especializados que pueden ser parte de la planilla del 
centro (como se verá más adelante, hay CDE que cuentan con especialista en distintas 
áreas) o asesores externos perteneciente a alguna de las entidades que participan más 
esporádicamente a las iniciativas de apoyo a las empresas clientes.
36 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Diagrama 3
Modalidad de atención
Recepción de las empresas 
en el centro y registro de los datos
Cursos de 
capacitación
Lagunas en 
competencias 
de base
Necesidades 
específicasDiagnóstico Asistencia 
técnica 
especializada
Evaluación de resultados
Fuente: elaboración del autor.
El caso de SENA las actividades de asesorías están organizadas en tres módulos 
predefinidos, en los que se les proporcionan herramientas útiles para la creación, 
puesta en marcha o fortalecimiento de las empresas. Los clientes de los centros 
se incorporan al módulo que les corresponde, sobre la base de sus necesidades, 
configurándose, donde necesario, un itinerario de formación en tres etapas, por un 
total de 200 horas de duración (entre 20 y 36 meses). Todas las actividades de 
apoyo son desarrolladas por profesionales del SENA.
En lo que concierne a los ámbitos temáticos, se registran importantes coincidencias 
en los cuatro países, siendo la asesoría técnica y empresarial (calidad, gestión, 
administración y contabilidad) el área que concentra el mayor número de prestaciones. 
Sin embargo, como se evidencia en el cuadro 2, las entidades promotoras ofrecen 
distintas combinaciones de servicios.
Cuadro 2 
Servicios prestados por los Centros de desarrollo empresarial
Países seleccionados
 SERCOTEC MINCIT SENA CONAMYPE AMCDPE
Diagnóstico de la empresa x x x x x
Asesoría técnica – empresarial x  x x  x
Asesoría en modelos de negocio  x x x   
Asesoría en temas comerciales y de mercado x x x x x 
Asesoría en tecnologías de información y comunicación x  x x x 
37Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
 SERCOTEC MINCIT SENA CONAMYPE AMCDPE
Asesoría financiera x  x x x 
Acceso a productos financieros x x x x  
Capacitación x x x x x
Apoyo en la creación de empresas x x x   
Asesoría en empresarialidad femenina x  x  
Vinculación x  x x
Apoyo de las exportaciones x  x  x x
Fomento de la articulación entre clientes y proveedores x  x  x x
Fuente: elaboración propia sobre la base de información oficial proporcionada por las entidades 
responsables de los CDE en los países.
En particular:
• En Chile, el modelo de atención propuesto por SCT se ha enriquecido gracias 
a la cooperación con entidades de fomento productivo o financieras21, lo que 
ha permitido ampliar la gama de servicios especializados que pueden recibir 
las empresas que se dirigen a los centros.
• Los CDE de Colombia, tanto los del SENA como los del MINCIT, concentran 
una parte relevante de sus esfuerzos en la realización de asesorías y 
capacitaciones para la ideación y estructuración de modelos de negocio, 
validación temprana de mercados, constitución de empresas y otros temas 
asociados con la creación de nuevos emprendimientos y el fortalecimiento de 
las firmas de menor tamaño.
• En la experiencia de los CDMYPE de El Salvador, destaca el énfasis puesto 
en el desarrollo de actividades de sensibilización y alfabetización en 
tecnologías de información y comunicación que se realizan mediante la labor 
de asistencia brindada a las empresas clientes por especialistas del área22. 
Más recientemente (2013), mediante un mecanismo similar de especialistas 
temáticos, los CDMYPE salvadoreños empezaron a atender la problemática 
de la empresarialidad femenina y a brindar asesoría financiera.
• En el caso de los centros de desarrollo de México entre las asesorías prestadas 
por las instituciones de educación superior que adhieren a la red de apoyo, 
21 Más adelante se ampliará este punto.
22 En el caso de los CDN de Chile, para impulsar el desarrollo de capacidades en el área relacionada con tecnología digital, 
el SERCOTEC ha establecido, entre las condiciones que tienen que cumplir las entidades operadoras, que éstas deberán 
dotar sus centros con una sala de equipada con tecnología informática para capacitación en temas digitales.
Cuadro 2 (conclusión)
38 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
destacan dos herramientas originales, denominadas “speed mentoring” y 
“networking”. La primera consiste en una sesión de seguimiento en la cual 
cada empresa recibe sugerencias y comentarios de parte de los asesores del 
centro que normalmente apoyan otras firmas. Para preparar el encuentro, 
cada asesor elabora una ficha técnica de una de las empresas que está 
atendiendo, resaltando sus potencialidades y resultados y describiendo las 
soluciones propuestas para alcanzarlos. Antes del encuentro, las fichas son 
distribuidas a los demás asesores y en el día prestablecido se juntan todas las 
empresas “fichadas” y todos los asesores. Estos últimos reciben las empresas 
(de las que leyeron con antelación las fichas respectivas) y, en pocos minutos, 
les plantean sus observaciones y propuestas con respecto al plan de asistencia 
elaborado por el asesor titular. Al terminar la ronda de reuniones, se realiza 
una sesión de “networking”, durante la cual todos los participantes al trabajo 
de speed mentoring dialogan sobre lo que vieron, intercambiando ideas y 
propuestas acerca de la asistencia recibida. De esta manera, se acelera el 
proceso de aprendizaje colectivo y la actividad desarrollada por cada asesor 
es validada y mejorada gracias a la experiencia de los demás colegas. 
Una última observación relevante concierne el fomento de la internacionalización. 
Esta área de actividad aún no se encuentra entre las prioridades de los CDE. Esto 
se debe a que el público objetivo predominante en los centros está conformado por 
empresas micro para las cuales el tema de penetración en los mercados externos 
no es prioritario. 
Una decisión distinta es la que tomaron los CDMYPE de El Salvador.  Estos centros 
empezaron en 2015 a promover el crecimiento de las micro y pequeñas empresas 
(MYPE) con capacidad exportadora, mediante asistencia técnica y asesoría 
especializada, como parte del Plan Estratégico Institucional 2015-2019. Hasta la fecha, 
la labor de los CDMYPE ha permitido identificar y apoyar a un total de 297 MYPE, 
de las cuales: 12 emprendedores, 243 microempresas y 42 pequeñas empresas. Esta 
actividad ha generado aproximadamente 2,5 millones de dólares en exportaciones, 
siendo los principales mercados de exportación Centroamérica y Estados Unidos. 
En la mayoría de los otros casos, la experiencia de los países es más incipiente o el 
tema está siendo evaluando para decidir si incorporar este servicio de apoyo entre las 
actividades futuras de los centros.
3.3 Cobro de los servicios
Otro aspecto relevante que marca una diferencia significativa en los modelos de 
atención adoptados por los CDE de los distintos países concierne el precio de los 
servicios brindados. 
39Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
Las actividades de apoyo prestadas por los CDE del SENA (Colombia) y por los CDN 
(Chile) son completamente gratuitas23. En los demás países, coexisten servicios 
libres de pago, con actividades subsidiadas, en las cuales las empresas atendidas 
deben cubrir un porcentaje del costo. 
En los CDE del MINCIT, los cobros se realizan exclusivamente cuando la actividad 
de apoyo precisa de la contribución de un especialista o de materiales específicos. 
En México en el marco de la AMCDPE conviven varios modelos: por un lado, el centro 
del WTC-UANL y un número importante de otros centros de la asociación cobran 
por las actividades de capacitación, las que se vuelven una fuente importante de 
ingresos para los CDPE24. Por otro lado, los CCMX subsidian (con recursos INADEM) 
una consultoría, dos diplomados, la actividad de vinculación con la gran empresa 
y la orientación financieras, mientras que consultorías especializadas y otros 
diplomados, son financiados directamente por las pymes interesadas.
En El Salvador, la capacitación es gratis, mientras que las empresas asistidas por 
los CDMYPE contribuyen al financiamiento de las asesorías personalizadas con 
porcentajes variables (del 3 al 20%).
3.4 Estrategias comunicacionales
Las estrategias comunicacionales de los centros tienen el doble propósito de, por 
un lado, sensibilizar las potenciales empresas beneficiarias acerca de la posibilidad 
de incrementar su desempeño mediante una mejora en su capacidad de gestión; y, 
por otro, de informarlas acerca de las características de los servicios prestados por 
los CDE y de sus modalidades de atención. 
Las herramientas de comunicación se ajustan a las características de las empresas 
y de los entornos respectivos. En primer lugar, los CDE utilizan los canales y medios 
de las instituciones que promueven y gestionan los centros. El arraigo que éstas tienen 
en el territorio y su credibilidad en el mundo empresarial son clave para garantizar una 
comunicación efectiva. A eso se añade la contribución que pueden realizar, en estos 
mismos aspectos, los socios estratégicos. Especialmente donde la red de entidades socias 
es muy articulada, como en el caso de Chile que cuenta con la colaboración de decenas 
de universidades, asociaciones empresariales y gobiernos locales (especialmente 
alcaldías), la comunicación de los centros se amplifica significativamente gracias a los 
contactos que cada una de estas entidades realiza por su cuenta con las firmas locales.
23 En el caso del Chile, son gratuitas también aquellas acciones que requieren de la contratación de asesores 
externos. En estos casos, los CDE chilenos cuentan con recursos ad hoc.
24 En el caso del centro impulsado por el WTC-UANL, los recursos generados por las actividades de capacitación son 
aproximadamente 500.000 pesos (alrededor de 27.000 dólares), equivalentes al10% de los ingresos propios.
40 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
En los sectores urbanos y que cuentan con alta tasas de conexión a internet (es el 
caso de las áreas metropolitanas de Chile y México, por ejemplo), los CDE hacen 
un uso intensivo de las redes sociales para agilizar la comunicación con los clientes 
potenciales y utilizan el e-mail para sostener conversaciones más personalizadas. 
Los contactos directos son, de todas maneras, una parte predominante de la 
actividad comunicacional de los profesionales de los centros y, en los territorios 
rurales y en los países que cuentan con una calidad de conexión relativamente más 
baja, son la estrategia más relevante de comunicación que se complementa con el 
uso de la radio y, en menor medida, de los periódicos.  
Por último, cabe destacar que un rol importante en la transmisión de la experiencia 
de los centros es desempeñado por los propios empresarios atendidos, en las 
comunicaciones con sus pares. Su testimonio tiende a resultar especialmente 
efectivo, por proceder de personas que comparten problemáticas y expectativas 
comunes, pero, a menudo, es ocasional y escasamente sistemático, si es que el 
centro mismo no lo organiza y no invierte en la sistematización de las experiencias 
y de los resultados alcanzados por las empresas que reciben su apoyo.
D.  Actores y características principales  
del programa de promoción de los CDE
Los principales actores que intervienen en el funcionamiento de los centros de 
desarrollo empresarial son25: las entidades promotoras que son quienes financian 
y toman la iniciativa de crear los CDE; las entidades operadoras que cofinancian 
los centros, formulan y gestionan los respectivos planes operativos y atienden a las 
empresas; los socios estratégicos, que coadyuvan a las entidades operadoras en la 
atención a las empresas, aportando recursos y conocimientos que potencian la calidad 
y cantidad de servicios de apoyo que los centros brindan26; y las entidades aliadas que 
complementan la actividad del centro, aportando (de manera más esporádica de la 
brindada por los socios estratégicos) sus conocimientos y capacidades.
25 Las denominaciones adoptadas en este documento coinciden de manera parcial con las que utilizan los distintos 
países. Por ejemplo, en Chile, las instituciones que colaboran con la entidad promotora en la gestión de los 
CDN se denominan respectivamente: entidades operadoras, entidades colaboradoras (participan en los comités 
directivos de los CDN) y socios estratégicos. En Colombia se habla de entidad anfitriona para indicar aquellas 
que se encargan de operar los centros, según lo que estipulen en los respectivos convenios de colaboración 
firmados con el MINCIT; mientras que las “entidades socias” son aquellas que aportan económica y técnicamente 
al funcionamiento de los CDE, comprometiéndose por períodos mínimos de 3 años; y las “entidades aliadas” las 
que contribuyen de forma ocasional a la actividad de los centros.
26 En algunos casos, los socios estratégicos participan directamente en la gestión de los centros, integrándose en los 
respectivos órganos directivos; en otros, colaboran activamente sin asumir responsabilidades de gestión.
41Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
La colaboración entre estos actores ha generado un tejido de relaciones que 
involucra a decenas o, en algunos casos, centenares de actores que participan 
activamente en el desarrollo de los CDE y en las labores de apoyo a las mipymes. 
Se trata, probablemente, de la red de entidades de desarrollo productivo más 
amplia de América Latina y el Caribe, siendo conformada por entidades del Estado 
central, gobiernos locales, instituciones de estudios superiores, asociaciones 
empresariales y entidades de la sociedad civil. En Chile, dicha red suma más 
de 580 entidades, de las cuales 345 privadas (universidades, asociaciones 
gremiales, cámaras, corporaciones y fundaciones) y 235 públicas (instituciones 
de fomento como PROCHILE, centros de extensionismo, gobiernos municipales 
y gobiernos provinciales).
El cuadro siguiente ilustra sintéticamente la tipología de las instituciones involucradas:
Cuadro 3
Características de las entidades participantes  
en los centros de desarrollo empresarial
País Entidad promotora Entidades operadoras Socios estratégicos Entidades aliadas
Chile Servicio de 
Cooperación Técnica 
(SERCOTEC): entidad 
pública de derecho 
privado, ejecutora de 
políticas de fomento 
de la micro y pequeña 
empresa en Chile.
Son universidades, 
corporaciones, 
fundaciones y entidades 
privadas (especialmente 
cámaras de comercio)a 
que firman un contrato 
de desempeño con 
el SERCOTEC para la 
gestión de los centros.
(Entidad operadora)
Universidades, 
asociaciones gremiales, 
cámaras, corporaciones y 
fundaciones, principalmente 
ligadas a los rubros del 
turismo, el comercio y los 
servicios. Entre las entidades 
públicas, destacan 
especialmente los gobiernos 
locales.
(Entidad colaboradora)
Instituciones de fomento 
productivo.
(Socio estratégico)
Colombia
(MINCIT)
Dirección de la 
micro, pequeña y 
mediana empresa 
del Ministerio de 
Comercio, Industria 
y Turismo (Dirección 
MIPYME del MINCIT) 
con el apoyo de 
INNPULSAb.
Son entidades del 
sector público, privado 
o académicoc, que se 
comprometen a alojar 
en sus instalaciones 
un CDE, por período 
no inferior a tres años. 
Estas entidades ponen 
al servicio del CDE 
su infraestructura 
y trabajan 
mancomunadamente 
con las entidades socias 
y aliadas.
(Entidad anfitriona)
Son entidades del 
sector público, privado 
o académico, que se 
comprometen de manera 
voluntaria, a aportar 
económica y técnicamente 
al funcionamiento de los 
centros, por un periodo no 
inferior a tres años. 
(Entidad socia)
Son instituciones 
públicas, privadas 
(entidades de 
financiamiento, 
gremios, fundaciones, 
cámaras de comercio, 
etc.) o académicas que 
contribuyen técnica 
o económicamente, 
de forma ocasional, 
al desarrollo de las 
actividades de los centros. 
(Aliados)
42 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
País Entidad promotora Entidades operadoras Socios estratégicos Entidades aliadas
Colombia
(SENA)d
Coordinación Nacional 
de Emprendimiento. 
Esta división del 
SENA realiza el 
seguimiento y control 
del cumplimiento 
de las metas del 
programa CDE; 
organiza y estructura 
los equipos de 
trabajo; descentraliza 
el presupuesto; 
revisa alianzas y 
acuerdos; establece 
lineamientos y es 
responsable de la 
ejecución de los 
diferentes programas 
(ver resolución 329 de 
marzo de 2016).
Director Regional SENA 
del programa CDE. Tiene 
la función de celebrar a 
nombre del programa los 
acuerdos y alianzas de 
servicio, seleccionar el 
equipo de trabajo de los 
CDE del SENA, realizar 
el seguimiento y control 
de cumplimiento de 
metas regionales y dar 
seguimiento y controlar 
el presupuesto.
Subdirector Centro de 
Formación SENA del 
programa CDE. Ejecuta 
acciones y estrategias a nivel 
de Centro, colaborando con 
la Coordinación Nacional de 
Emprendimiento y apoyando 
la misión de los CDE del 
SENA.
Gobiernos locales
Incubadoras y 
aceleradoras, de 
empresas, etc.
El Salvador Comisión Nacional 
de la Micro y 
Pequeña Empresa 
(CONAMYPE).
Universidades, 
asociaciones de 
desarrollo económico 
local, asociaciones 
de municipios y 
fundacionese.
(entidad socia/aliada)
Cajas de crédito, 
cooperativas productivas, 
cooperativas financieras, 
banca pública y banca 
privada.
Cajas de crédito, 
cooperativas productivas, 
cooperativas 
financieras, banca 
pública y banca privada, 
PROESA, fundaciones, 
universidades, Ciudad 
Mujer, instituciones de 
apoyo a la mujer
México Asociación Mexicana 
de Centros para 
el Desarrollo de la 
Pequeña Empresa A.C. 
(AMCDPE). 
En la actualidad los 
miembros que han 
completado el proceso 
de registro en la 
AMCDPE son 90.
El 98% de los 
operadores son IESf.
Aproximadamente la 
mitad de los centros 
(52%) son operados por 
Institutos Tecnológicos 
pertenecientes al 
Tecnológico Nacional de 
México.
BANREGIO (exclusivamente 
en el caso del centro 
impulsado por el WTC-
UANL).
NAFIN
PROMEXICO.
Fuente: elaboración propia sobre la base de información oficial proporcionada por las entidades 
responsables de los CDE en los países.
Nota: Entre paréntesis el nombre con el que se designa la entidad en el país respectivo.
a 13 universidades, 8 corporaciones y fundaciones, 4 entidades privadas.
b INNPULSA es un programa del MINCIT cuyo patrimonio autónomo es administrado por un fideicomiso 
(FIDUCOLDEX) que promueve la innovación, el emprendimiento y el desarrollo empresarial para el 
fortalecimiento de la productividad y la competitividad de las empresas de Colombia.
c Entre los operadores de los 8 CDE actualmente en función hay 3 fundaciones sin fines de lucro, una 
corporación de desarrollo, dos universidades y dos cámaras de comercio. 
d Servicio Nacional de Aprendizaje: es un establecimiento público de orden nacional, adscrito al Ministerio 
del Trabajo, con personería jurídica, patrimonio propio e independiente y autonomía administrativa.
e Son ocho universidades, tres asociaciones (dos de desarrollo local y una asociación de municipios) y dos 
organizaciones no gubernamentales (ONG). En un caso (CDPYME de Sonsonate), la función de operadora 
es compartida entre la universidad y la agencia de desarrollo local.
f Considerando los 90 centros vigentes.
Cuadro 3 (conclusión)
43Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
La información sintetizada en el cuadro 3 indica, en primer lugar, que hay separación 
de funciones entre las entidades que poseen la responsabilidad de impulsar el 
programa, aquellas que lo ejecutan, las que aportan recursos y conocimientos 
y las que contribuyen a su realización de manera más esporádica. En segundo 
lugar, sugiere que, con la excepción del SENA, estas funciones son desarrolladas 
por organismos autónomos que colaboran sobre la base de convenios. En el caso 
del SENA todas las funciones son desarrolladas por el mismo Servicio, con una 
división de responsabilidad al interior de la organización, entre el nivel central y los 
organismos regionales.
Los cinco casos analizados, por lo tanto, configuran tres modalidades distintas de 
creación y gestión de los CDE:
• En un caso (el SENA), tanto la promoción, como la ejecución de los centros son 
responsabilidad de una única institución pública;
• En tres casos (MINCIT, CONAMYPE y SERCOTEC), la promoción es pública, mientras 
que la ejecución involucra de manera activa al sector privado y a la academia;
• Finalmente, hay un caso (AMCDPE) en que tanto la promoción, como la 
ejecución de los centros es responsabilidad de la academia con participación 
del sector privado.
Estas diferencias se reflejan en la contribución que las entidades promotoras y 
operadoras realizan para el financiamiento de los centros. Como se señala más 
adelante (ver cuadro 5), en la mayoría de los casos el aporte de los operadores se 
sitúa entre el 25 y el 50%, pero hay también casos en que la entidad pública financia 
completamente los CDE (es la realidad de los centros del SENA27) y casos en que 
el financiamiento está totalmente cubierto por los operadores (algunos centros del 
MINCIT y el centro del WTC-UANL).
En El Salvador, las entidades operadoras deben garantizar los recursos que reciben 
de la entidad promotora. En Chile, la garantía debe cubrir el total del presupuesto, 
incluyendo tanto el aporte público, como el privado; su costo se imputa al 
presupuesto de centros y es financiada por Sercotec. 
A continuación, se profundiza el análisis de las principales funciones desarrolladas 
por estos cuatro actores, con especial énfasis por el rol de las entidades promotoras.
 
27 Los CDE del SENA no reciben aporte de otras entidades.
44 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
1. El rol de la entidad promotora  
en el desarrollo de los programas de fomento de los CDE
Por definición, se denomina “promotora” la entidad que se encarga de diseñar y 
poner en marcha un programa orientado a la creación de centros de desarrollo 
empresarial. Para alcanzar este objetivo, dicha entidad tiene que definir metas y 
prioridades; fijar estándares y modalidades de operación de los centros; decidir 
su localización; seleccionar las entidades operadoras y establecer con ellas 
contratos de desempeño e implementar metodologías de supervisión; conseguir 
e invertir recursos para el funcionamiento de los CDE; promover la formación de 
los profesionales que participan en el programa; supervisar la implementación y 
gestión de los centros; impulsar alianzas con actores públicos y privados que, con 
sus recursos, pueden complementar la acción de las entidades operadoras. 
Cuatro de las cinco entidades promotoras son instituciones de fomento. Tres de 
ellas (SERCOTEC, MINCIT y CONAMYPE) son responsables de las políticas de 
fomento de las mipymes en los países respectivos y una (SENA) es titular de la 
política nacional de aprendizaje. La quinta entidad (AMCDPE) es una institución 
privada, conformada principalmente por aquellas universidades que decidieron 
comprometerse con el desarrollo de los CDE, siguiendo los lineamientos propuestos 
por el Small Business Development Center (SBDC) de Estados Unidos.
A continuación, se analizarán especialmente sus enfoques en lo que corresponde a: 
(i) la determinación de las prioridades y metas; (ii) la localización de los centros; y (iii) 
la selección de las entidades promotoras. Como se verá, las principales distinciones 
se relacionan con la naturaleza de la entidad promotora (si es una institución de 
fomento, o no) y con el enfoque de gestión que las caracteriza.
i. La definición de las prioridades y metas
Como se ha mencionado anteriormente, la meta general de los CDE es igual 
para las cinco instituciones y se refiere a la generación o defensa del empleo y al 
incremento de las ventas de las empresas atendidas, a través de lo cual, se espera 
que los centros contribuyan al desarrollo de las localidades en las que estos operan. 
Para las cuatro entidades promotoras que en los respectivos países operan como 
instituciones públicas de fomento, la concepción y puesta en marcha de un 
programa para el desarrollo los CDE es parte integrante de sus políticas, y los 
objetivos y metas de los centros adhieren (explícita o implícitamente) a lo que 
estas políticas plantean. Para SERCOTEC, MINCIT y CONAMYPE, lo anterior 
implica prestar especial atención al desarrollo de los sistemas productivos de los 
territorios en los que se localizan los CDE; para SENA, en el contexto más general 
de una preocupación para el desarrollo económico del país, la meta principal 
45Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
consiste en generar una mejora continua en el desempeño de uno de sus principales 
instrumentos de acción, el Fondo Emprender28.
El caso de la Asociación Mexicana de Centros para el Desarrollo de la Pequeña 
Empresa A.C. (AMCDPE), de México es distinto. Su planteamiento, si bien recoge las 
indicaciones del modelo SBDC de focalizar la acción de apoyo hacia la generación 
de resultados tangibles para las empresas asistidas, no conforma una estrategia 
de desarrollo-país, ni tal vez podría hacerlo, dada la orientación académica de las 
entidades promotoras. 
Finalmente, en la experiencia mexicana, nuevamente destaca el caso del centro 
impulsado por el WTC-MTY-UANL que, gracias a la colaboración con BANREGIO, 
define objetivos que combinan los intereses de las empresas atendidas (principalmente 
mejora de la competitividad, con efectos tangibles en su facturación), con los del 
banco que financia la operación del centro (principalmente: ampliación de los 
depósitos y créditos, bancarización de un número crecientes de empleados de las 
empresas atendidas y rentabilidad positiva de la inversión realizada en el CDE).
ii. Estrategias de localización de los centros
En la definición de la localización de los CDE se observa una diferencia importante en 
las estrategias adoptadas por las entidades promotoras. En particular: CONAMYPE 
y SCT localizan sus centros en función de las prioridades previstas por las respectivas 
estrategias de atención a las mipymes, mientras que para MINCIT y AMCDPE no 
se puede hablar de una verdadera estrategia de cobertura ya que la ubicación de 
los centros, en estos casos, es el resultado de las propuestas formuladas por las 
entidades operadoras, las que, a su vez, reflejan la distribución y el arraigo territorial 
de dichas entidades. Por último, en el caso del SENA, la localización de los CDE no 
ha sido objeto de discusión ya que los centros han surgido de la transformación de 
las preexistentes Unidades de Emprendimiento29.
En cuanto al nivel de cobertura geográfica alcanzado, hasta la fecha, por los 
programas de desarrollo de los CDE, puede destacarse lo siguiente: 
En México los centros están presente en 26 de los 32 Estados (véanse diagrama 4). 
No obstante, como consecuencia de la falta de una estrategia de localización, no hay 
congruencia entre el número de centros y la población, la densidad de empresas o el PIB 
de los Estados y tampoco hay una relación clara entre el número de los centros de cada 
Estado y el efectivo dinamismo que estos expresan en el territorio correspondiente. 
28 Se trata de un fondo de capital semilla, creado por el gobierno nacional en 2002 y administrado por SENA (ver http://
www.fondoemprender.com/SitePages/Que%20es%20FondoEmprender.aspx, consultada el 20 de octubre de 2018).
29 La localización de estas unidades, de todas maneras, responde al objetivo de garantizar una cobertura que alcance 
1.101 municipios, en los 32 departamentos de Colombia.
46 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
En la experiencia mexicana, el factor que más intensamente determinó la ampliación 
de la cobertura de los CDE ha sido la incorporación de distintas instituciones de 
educación o fomento en la gestión de estas iniciativas. Es así, por ejemplo, que en el 
período 2014-2017, en el que la UANL presidió la AMCDPE, se firmó un acuerdo entre 
la asociación y los Institutos Tecnológicos pertenecientes al Tecnológico Nacional 
de México, lo que impulsó a que dichos institutos se incorporaron al directorio 
de la AMCDPE. Por otro lado, durante la presidencia UAEMEX (2010-2013) se 
convirtieron en centros las 13 incubadoras que la misma UAMEX gestionaba. 
Diagrama 4
Mapa de los 90 CDE vigentes a la fecha, en México
(El diámetro de los círculos indica el número de centro en los distintos Estados)
 
Fuente: Informe WTC-UANL.
En Chile, la preocupación primordial del SERCOTEC al momento de definir los 
criterios de localización consistió en asegurar una cobertura geográfica de todas 
las regiones del país. Con este propósito, el SERCOTEC realizó propuestas de 
localización para cada uno de los centros, las que fueron analizadas y validadas 
por los gobiernos locales respectivos. Dichas propuestas se basaron en un análisis 
técnico de variables tales como: densidad de empresas y población, conectividad 
y accesibilidad, existencia de oferta pública y privada de servicios para las 
pequeñas empresas, presencia de zonas extremas o aisladas. El modelo finalmente 
desarrollado, basado en 51 Centros de Desarrollo de Negocios y 76 Centros Satélites 
o puntos de atención (ver recuadro 3), logró una cobertura del 96% de las comunas 
del país. 
5 centros
1 centro
3 centros
6 centros 
16 centros 
4 centros
2 centros
47Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
Recuadro 3
Los centros satélites de Chile
Los centros satélites y la estrategia de cobertura del sistema de CDN
Los centros satélites son puntos de atención con horario parcial adonde los asesores de 
los CDN se desplazan ciertos días de la semana, con el propósito de acercar los servicios 
a las empresas de menor tamaño y a los emprendedores que se encuentran en localidades 
apartadas, dentro del territorio de intervención del centro principal. 
La localización geográfica de cada centro y sus satélites responde a una propuesta hecha 
por el SERCOTEC y validada por los gobiernos locales, de acuerdo con criterios técnicos 
que toman en consideración las características de los territorios respectivos. Entre las 
características consideradas destacan: densidad de empresas y población, conectividad y 
accesibilidad, existencia de oferta pública y privada para las pequeñas empresas, presencia 
de zonas extremas o aisladas.
La combinación de todos esos factores determinó el tamaño de cada centro (grande, mediano 
o pequeño), con una dotación de personal acorde a la cobertura potencial de atención, así 
como la instalación de centros satélites.
 
Fuente: elaboración propia sobre la base de la información proporcionada por los responsables de los CDN.
Diagrama 5
Mapa de la distribución geográfica de los CDE en Chile
Fuente: Informe SERCOTEC.
Puerto Aysén
Arica
Iquique Antofagasta
Calama
Copiapó
Vallenar
La Serena
Ovalle
Quillota
Valparaíso
San Antonio
Pozo 
Almonte
Rancagua
Chillán
Cañete
Ángol
Santa
Cruz
Curicó
Talca
Cauquenes
Los
Ángeles
Temuco
Valdivia
Osorno
Puerto Montt
Coyhaique
Puerto Natales
Punta Arenas
La Unión
Illapel
Aconcagua
Colina
Estación Central
Independencia
Melipilla
Maipú
Ñuñoa
La Florida
Las Condes
Pudahuel
Puente Alto
Quilicura
Santiago
San Bernardo
Talagante
San Fernando
Linares
Concepción
Villarrica
Chiloé
48 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
En El Salvador, CONAMYPE, basó la decisión de la localización de los CDMYPE 
conjugando criterios geográficos y sectoriales. En particular consideró necesario que 
los CDMYPE contribuyeran a la consolidación y desarrollo de las áreas priorizadas 
por la estrategia nacional de desarrollo productivo. En términos geográficos, su 
estrategia permitió garantizar la cobertura del 100% de los departamentos del 
país, ver el diagrama 6.
Diagrama 6
Mapa de la distribución geográfica de los 14 CDE en El Salvador
Fuente: Informe CONAMYPE.
En Colombia, los CDE impulsados por el MCIT se localizaron tomando en cuenta 
coyunturas especiales (tales como, la problemática de frontera con Venezuela) y 
el orden de llegada de las propuestas seleccionadas en las convocatorias30. Una 
ampliación significativa de la cobertura se alcanzará en 2018 con una nueva licitación 
mediante la cual se espera poner en marcha 20 nuevos CDE. Una presencia mucho más 
capilar es garantizada por los centros del SENA que se encuentran en cada uno de los 
32 Departamentos del país. En la Ilustración 4 se muestra su distribución geográfica.
30 Es interesante destacar que para los 20 centros que se esperan seleccionar en 2018, se utilizarán los siguientes 
criterios: 1) cobertura geográfica; 2) potencial de las mipymes que pueden ser atendidas por los centros; 3) alianzas 
generadas por la entidad operadora del centro; y 4) el alcance, objetivos y resultados de los servicios de asesoría 
empresarial y/o de emprendimiento, básica o especializada.
49Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
Diagrama 7
Mapa de la distribución geográfica de los CDE de Colombia
8 centros - SBDC MINCIT
117 centros - SBDC-SENA
Fuente: Informe MINCIT.
i. La selección de las entidades operadores
Una vez definida el área donde trabajar, las entidades promotoras (EP) invitan 
(mediante concurso público o convocatoria) las instituciones que trabajan en pro 
del desarrollo económico de las localidades seleccionadas, a formular propuestas 
para la construcción y gestión de CDE. 
La evaluación de dichas propuestas se basa esencialmente en la revisión del 
cumplimiento de las metas y de los estándares mínimos fijados por la entidad 
promotora. Para elegir entre las alternativas, se valoran especialmente las 
características del plan de trabajo planteado, los aportes que la institución que 
presenta la propuesta se compromete a realizar, su experiencia, las características de 
la infraestructura que se utilizará y la calidad de los recursos humanos involucrados. 
En la experiencia del SERCOTEC y CONAMYPE, una característica a la que se presta 
especial atención es la capacidad de estas instituciones de plantear propuestas que 
se adapten y contribuyan a valorar las características productivas e institucionales 
del territorio. En Chile, estas acciones mantienen una orientación horizontal, 
es decir que no discrimina los sectores prioritarios. En El Salvador, al contrario, 
se toman en consideración los rubros priorizados por la estrategia de desarrollo 
país. En por lo menos un caso, el del CDMYPE ADEL Morazán que se describe en el 
siguiente recuadro, el centro se transforma en uno de los principales motores del 
desarrollo de los siete sectores priorizados localmente.
50 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Recuadro 4
La estrategia de vinculación del CDMYPE ADEL Morazán
Una experiencia de integración de un CDE en las estrategias de desarrollo del territorio
El CDMYPE ADEL Morazán ha sido constituido en 2010, mediante un acuerdo entre la Asociación 
de Desarrollo Local (ADEL) Morazán y el CONAMYPE, con el propósito de “acercar los servicios 
de desarrollo empresarial a las micros y pequeñas empresas del departamento, que tuviesen 
potencial de crecimiento, productividad y competitividad, contribuyendo de esa manera a la 
dinamización de las economías locales y a la formación de tejidos productivos y empresariales”.
El enfoque adoptado por la ADEL es de tipo participativo y se estructura alrededor de dos 
instancias de colaboración entre los actores locales: las Mesas de Producción Sub sectorial 
(MPS) y el Foro de Desarrollo Económico y Productivo de Morazán (FDEP). 
Las Mesas, que han sido constituidas en los siete sectores más relevantes para el departamento 
(apicultura, artesanías, café, henequén, hortalizas, ganadería y turismo) están conformadas 
por los principales actores de los rubros respectivos. Estos se reúnen periódicamente para 
analizar sus potencialidades, identificar los problemas que afectan su desarrollo y elaborar 
planes y programas que les permitan superarlos. 
El Foro está compuesto por 2 delegados de cada una de las MPS. Su finalidad principal 
es impulsar y gestionar acciones orientadas a contribuir al mejoramiento de los procesos 
productivos de los sectores priorizados, bajo una visión empresarial y territorial.
Desde el momento de la constitución de las mesas, se delegó al CDMYPE la responsabilidad de 
la conducción de estas instancias colaborativas. En términos concretos, el personal del Centro se 
encarga de convocar las reuniones de las mesas; realizar periódicamente un diagnóstico de los 
subsectores priorizados; apoyar la formulación de propuestas que apunten a mejorar el desempeño 
de las empresas; y facilitar los contactos entre las empresas que quieran impulsar proyectos de 
mejora de su competitividad, con las entidades de fomento que operan instrumentos de apoyo que 
pueden ser utilizados para financiarlos. Así mismo, el CDMYPE se encarga de apoyar las empresas 
de las mesas en los siguientes aspectos: el desarrollo de sus estrategias de comercialización; el 
fortalecimiento de su gestión administrativa, de sus controles internos y de su planificación financiera 
anual; la gestión financiera y contable de los recursos recibidos por las entidades de fomento.
La participación del CDMYPE en la labor de las mesas ha permitido al centro desarrollar un 
conocimiento profundo de los sectores y establecer un contacto directo y una relación de 
confianza con las empresas más relevantes de cada rubro. Su labor de vinculación ha logrado 
impulsar 41 iniciativas de apoyo para las que se ha logrado movilizar un total de 460.623 
dólares, financiados por 8 cooperantes nacionales e internacionales, durante el período 
comprendido entre marzo 2013 y diciembre 2016.
Desarrollo de la cadena del café
Desde 1989, en El Salvador opera el Consejo Salvadoreño del Café  (CSC), una institución 
estatal de carácter autónomo, cuya administración cuenta con la participación del sector 
público y privado. Los objetivos del CSC se relacionan con el desarrollo del sector caficultor 
de El Salvador, en los ámbitos comerciales, normativos y de capacitación.
51Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
A partir de 2014, el CDMYPE y el CSC empezaron a colaborar para impulsar iniciativas relacionadas 
con el sector caficultor del departamento de Morazán. Dicha colaboración se materializó en la firma 
de un Convenio de Cooperación Técnica entre el CSC, ADEL Morazán y la MPS de Café, en 
agosto del 2015, que promueve la colaboración interinstitucional para el desarrollo y fortalecimiento 
de capacidades de los representados en la “Mesa de Caficultores del departamento de Morazán” 
(productores, productoras, cooperativas y asociaciones de pequeños productores). 
En el marco de este acuerdo, se han desarrollado asistencias técnicas y asesorías a más de 
300 personas asociadas en nueve cooperativas, en áreas de calidad, búsqueda de mercados, 
articulación para participar en ruedas de negocios, visitas comerciales, participación en ferias, 
procesos de formación a empresas turísticas para promocionar la compra de café de calidad 
y producido localmente. Sobre esta base se ha emprendido el proceso para el reconocimiento 
de la denominación de origen local que, en febrero de 2017, ha culminado con la aprobación 
del Certificado de Registro de la Denominación de Origen Café Cacahuatique.
Fuente: elaboración propia sobre la base de información oficial.
Una vez seleccionadas las propuestas, la entidad promotora firma con las 
instituciones que las propusieron un convenio de colaboración. Mediante este acto 
dichas instituciones se convierten formalmente en entidades operadoras (EO). 
El convenio compromete las partes a alcanzar las metas acordadas mediante el 
desarrollo de las actividades planificadas y la inversión de los recursos (profesionales, 
infraestructura, conocimientos, etc.)31 especificados en la propuesta. 
La modalidad de contrato difiere según el país. En Chile, se firman “convenios de 
agenciamiento” de 5 años de duración y acuerdos de desempeño que se revisan y 
financian anualmente. En el programa del MINCIT de Colombia las partes suscriben 
contratos anuales, mientras que en El Salvador se suscriben convenios anuales, 
respaldados por una fianza de fiel cumplimiento. En el caso del SENA, si bien los CDE 
pertenecen a la estructura misional del Servicio, los centros suscriben un acuerdo 
anual con la coordinación nacional de Emprendimiento, en el cual se especifican las 
metas, las líneas de acción y el personal requerido para su funcionamiento.
2. Entidades operadoras
En el contexto de este documento se han denominado entidades operadoras 
aquellas instituciones que han firmado un acuerdo de colaboración con la entidad 
promotora para el desarrollo de centros de desarrollo empresarial. 
31 Véanse el cuadro 5, más adelante.
Recuadro 4 (conclusión)
52 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
En la mayoría de los casos, las entidades que gestionan los centros son instituciones 
de educación superior (el 98% de los operadores de México32, el 60% en El Salvador 
y el 52% en Chile). Los centros del MINCIT, al contrario, son gestionados en su 
mayoría por asociaciones empresariales o fundaciones privadas sin fines de lucro 
(en los ocho CDE en operación éstas representan el 67%).
En términos generales, las entidades operadoras son responsable de la elaboración del 
plan de trabajo de los centros y de su realización mediante la contratación de personal 
especializado que, en el modelo canónico de los CDE, se dedica a tiempo completo 
a atender las empresas clientes, registrar sus avances y difundir los resultados y 
aprendizajes de los centros. En el caso de los centros inscritos en la AMCDPE33, al 
contrario, la dedicación de los profesionales que trabajan en los centros es parcial, 
debido a que distribuyen su tiempo entre la práctica con las empresas y la docencia.
3. Socios estratégicos, entidades aliadas y la relación  
con el sistema de fomento de las mipymes
La contribución de estas entidades es clave para garantizar la eficacia de los centros. 
Su aporte se concreta generalmente en horas profesionales. Generalmente el 
aporte técnico que realizan los socios estratégicos (SE) abarca las áreas o disciplinas 
de especialización de estas entidades. 
Mediante las alianzas con estas instituciones, los CDE pueden ampliar el espectro 
de los servicios prestados, sin tener que incrementar desmedidamente su planta o 
perjudicar la calidad del servicio otorgado. Al mismo tiempo, las relaciones que se 
establecen entre los centros y las entidades socias y aliadas contribuyen a fortalecer 
la capacidad del CDE de llegar a las potenciales empresas clientes, aprovechando 
los contactos que las aliadas poseen. 
El SERCOTEC de Chile ha dado un fuerte impulso a esta estrategia de alianzas, 
promoviendo desde el nivel central un conjunto de acuerdos de colaboración con 
varias entidades nacionales. Entre ellas destaca la colaboración con los trece centros 
de extensionismos tecnológico de la Corporación de Fomento a la Producción 
(CORFO) cuya finalidad es proporcionar asesoría técnica especializada a las empresas 
pequeñas y medianas, para estimular la innovación y potenciar sus cadenas de valor34.
32 Considerando los 90 centros vigentes de la AMCDPE.
33 Con la excepción del centro del WTC-UANL y de los CCMX.
34 Otros acuerdos de colaboración han sido firmados con Escritorio Empresa, la plataforma impulsada por el 
Ministerio de Economía que integra los distintos servicios del Estado; PRODEMU, la entidad dependiente de la 
Presidencia de la República y encargada de facilitar la participación, organización y desarrollo integral de la mujer; 
PROCHILE (el acuerdo se firmó en 2014), la institución del Ministerio de Relaciones Exteriores encargada de la 
promoción de la oferta exportable de bienes y servicios nacionales; CHILECOMPRA (2016), que administra la 
plataforma de compra pública de Chile; la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (2017), servicio 
público que vela por la efectividad y transparencia de los procedimientos concursales y de quiebras; entre otros.
53Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
Una estrategia de colaboración de particular interés ha sido también la que el 
mismo SERCOTEC impulsó con entidades financieras. Para ampliar la posibilidad de 
acceso a instrumentos financieros en localidades alejadas y acercar los clientes de 
los CDN a estos productos, el SERCOTEC ha firmado acuerdos de colaboración con 
tres entidades que abrieron 9 puntos de atención en los centros empresariales de 
dichas localidades. De la misma manera, SERCOTEC ha establecido convenios de 
alcance nacional con BCI y BancoEstado, dos entidades que figuran entre los bancos 
más importantes del país en atención a las empresas de menor tamaño. El acuerdo 
con BancoEstado, por ejemplo, contempla, entre otros, productos financieros, tasas 
preferenciales para capital de trabajo y crédito de inversión diferenciados según el 
nivel de asesoría que el microempresario ha alcanzado con el CDN, así como ofertas 
no financieras, basadas en talleres de capacitaciones empresariales de educación 
financiera. A diciembre de 2017, un total de 502 empresas derivadas por los CDN 
habían accedido a algunos de los instrumentos financieros ofrecidos por los bancos.
En el caso de México, la AMCDPE ha establecido una colaboración con dos 
instituciones relevantes: Nacional Financiera (NAFIN)35 y PROMEXICO36. El 
principal aporte de NAFIN consiste en el dictado de cursos de capacitación para 
mipymes. Los socios de la Asociación convocan a las empresas y ponen a disposición 
la infraestructura. NAFIN financia los especialistas. Con PROMEXICO se ha definido 
(y parcialmente realizado) un programa de formación de los asesores de los CDE, 
en materia de internacionalización de las mipymes.
En El Salvador, las alianzas de los Centros de Desarrollo de las MYPE se articulan a 
nivel local. 
E. Modalidades de organización  
de los centros de desarrollo empresarial
En la gran mayoría de los casos los CDE no tienen una figura jurídica propia, sino 
que adoptan la personería jurídica de la entidad operadora (o, en el caso del SENA, 
35 NAFIN es el banco de desarrollo de México cuya misión es: “Contribuir al desarrollo económico del país a través de 
facilitar el acceso de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), emprendedores y proyectos de inver-
sión prioritarios, al financiamiento y otros servicios de desarrollo empresarial, así como contribuir a la formación 
de mercados financieros y fungir como fiduciario y agente financiero del Gobierno Federal, que permita impulsar 
la innovación, mejorar la productividad, la competitividad, la generación de empleos y el crecimiento regional”, ver 
la página web de la institución en https://www.youtube.com/watch?v=COGcCBJAC6I, consultada el 16/03/18.
36 PROMEXICO es la institución de fomento encargada de la promoción de la internacionalización de las empresas 
mexicanas. Su misión es: “Promovemos la atracción de inversión extranjera directa y las exportaciones de productos 
y servicios, así como la internacionalización de las empresas mexicanas para contribuir al desarrollo económico y 
social del país, y al fortalecimiento de la imagen de México como socio estratégico para hacer negocios” ver la página 
web de la institución en https://www.gob.mx/promexico/que-hacemos, consultada el 16/03/18.
54 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
de la institución promotora). Donde adquieren forma jurídica propia, como en los 
CDE del MINCIT de Colombia, adoptan figuras distintas, según el caso: entidades 
sin ánimo de lucro o convenio de cooperación.
1. Estructura de dirección
En los CDE del MINCIT, la dirección de los centros es responsabilidad de un 
órgano colegial, conformado por los representantes de las entidades socias del 
CDE, que tiene que velar por el cumplimiento del plan de trabajo y los estándares 
operativos definidos por la entidad promotora. En Chile, El Salvador y México la 
responsabilidad recae en el director del centro, mientras que el comité directivo 
desempeña una función asesora, formulando lineamientos y propuestas. En el 
caso de Chile, dicho comité está compuesto, en un 80%, por representantes de 
asociaciones empresariales y empresarios destacados del territorio.
En los CDE del SENA, la dirección corresponde a los responsables regionales del 
Servicio que están encargados de los centros de su jurisdicción. Dicha estructura, 
permite a los centros mantener un cierto grado de autonomía de operación, en el 
marco de los lineamientos definidos por la Coordinación Nacional de Emprendimiento 
del mismo SENA.
En general el director es la cara institucional del centro y es la persona responsable 
de la organización del equipo, del cumplimiento del plan de trabajo y de la gestión 
correcta y transparente de los recursos.
2. Funciones y perfiles profesionales
Todas las personas involucradas en la experiencia de los CDE concuerdan que la 
calidad de la atención que brinda un centro depende en gran medida del grado de 
profesionalismo, experiencia y motivación de los profesionales que lo integran. Esto 
hace que la política del personal sea crítica para el éxito del centro. En particular, 
resulta fundamental definir modalidades de selección basadas en la experiencia, 
competencia, actitudes y aptitudes de las personas, evitando la contaminación con 
criterios clientelares o influencias políticas indebidas. 
Un elemento clave para garantizar este resultado es la actividad de formación 
de los integrantes de los equipos y una cuidadosa descripción de funciones y 
perfiles profesionales. 
Para contar con profesionales que conozcan la metodología de operación de los 
CDE, todos los países han desarrollado actividades de información y capacitación. 
Éstas, en numerosos casos, han contado con el apoyo de la Universidad de San 
Antonio, Texas que ha facilitado la participación del personal de las entidades 
55Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
latinoamericanas en actividades de difusión y cursos en Estados Unidos y apoyado 
el desarrollo de diplomados en los países de origen. 
En Chile, la realización de estas actividades fue previa al lanzamiento del programa 
de centros y la masiva demanda de participación de parte de profesionales 
se demostró un buen predictor del interés que este programa despertaba en 
numerosas instituciones del país. Como mencionado, los diplomados fueron 
tanto presenciales como virtuales. Estos último siguen dictándose, para garantizar 
la formación de los profesionales que van incorporándose en el programa. En El 
Salvador, CONAMYPE desarrolló dos diplomados, el primero al comienzo de la 
fase piloto y el segundo cuando lanzó la segunda convocatoria para ampliar la 
cobertura de los CDMYPE. En el caso del MINCIT, la aprobación de un curso sobre 
el modelo SBDC ha sido incorporada como condición necesaria para ser admitidos 
a las convocatorias del ministerio.
Siempre en materia de formación de los profesionales encargados de los CDE, cabe 
destacar la labor desempeñada por el Centro Regional de Promoción de las MIPYME 
(CENPROMYPE)37, en la región SICA38. Esta institución ha realizado una actividad 
de sensibilización dirigida a los responsables de las políticas mipyme de los 8 
países de la región; ha desarrollado (con el apoyo de la UTSA) cursos de formación 
e impulsado el intercambio de buenas prácticas, contribuyendo sensiblemente a 
consolidar esta metodología de atención a las mipymes, en el área SICA.
Por lo que concierne la organización de los CDE, en general el modelo canónico 
contempla las siguientes funciones: un director encargado de representar el centro 
y responsable de su gestión y desempeño; asesores senior que atienden a las 
empresas que precisan de apoyo personalizado; asesores junior que se encargan del 
diagnóstico inicial y de coordinar los servicios más estandarizados; especialistas en 
temas específicos (aspectos inherentes un sector o una problemática determinada); 
pasantes de las universidades que acompañan y complementan la labor de los 
asesores; un administrativo, encargado de supervisar la gestión económica y los 
trámites legales del centro. Sin embargo, como sugiere el cuadro 4 que se presenta 
a continuación, cada país ha ido adaptando este esquema general, ajustando el 
perfil de los profesionales involucrados e introduciendo variaciones en la definición 
de las funciones principales.
37 El Centro Regional de Promoción de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (CENPROMYPE) es la instancia especializa 
en MIYPME del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) cuyo objetivo principal es contribuir al desarrollo 
productivo de dichas empresas (https://www.sica.int/cenpromype/breve.aspx; consultado el 12/11/2018).
38 El Sistema de Integración Centro América incluye 8 países: los siete de Centro América y República Dominicana.
56 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Cuadro  4
Funciones y composición de los centros
SERCOTEC
Chile
MINCIT
Colombia
SENA
Colombia
CONAMYPE
El Salvador
AMCDPE 
México
Director Los profesionales que 
desempeñan este 
cargo tienen más de 
7 años de experiencia 
en funciones 
gerenciales vinculadas 
a la dirección de 
equipos de trabajo 
y desarrollo de 
negocios. 
Mínimo de cuatro 
años de experiencia 
laboral en temas de 
emprendimiento, 
fortalecimiento 
empresarial, gerencia 
de negocios, asesoría 
a empresas y dos 
años en cargos 
directivos
Los profesionales del 
programa CDE son 
funcionarios del SENA. Las 
principales figuras directivas 
son: el coordinador nacional 
de emprendimiento que 
realiza el seguimiento 
de la metas, organiza y 
estructura los equipos 
de trabajo, descentraliza 
presupuesto, entre otros; 
el director regional SENA,  
cuya función principal es 
la de celebrar a nombre 
del Centro los acuerdos 
y alianzas de servicio, 
seleccionar el equipo de 
trabajo de los SENA SBDC 
Centro de Desarrollo 
Empresarial de la regional, 
realizar el seguimiento y 
control de cumplimiento 
de metas regionales y 
realiza el seguimiento y 
control del presupuesto; 
y el Subdirector Centro 
de Formación SENA 
que ejecuta acciones 
y estrategias a nivel 
de Centro, que tengan 
impacto en el territorio, 
colaborando con la 
Coordinación Nacional de 
Emprendimiento apoyando 
la misión de los SENA 
SBDC.
Es el encargado de 
dar cumplimiento al 
convenio establecido 
con CONAMYPE en 
lo que concierne a 
metas, informes de 
operación, control de 
presupuesto, garantía 
de administración 
y promoción de los 
centros.
Profesores de 
los IES
Asesores Hay asesores senior, 
junior y especialista 
en disciplinas 
específicas. Los 
asesores senior 
cuentan con cinco 
años de experiencia 
en gestión de 
empresas o negocio; 
los juniors, con tres.
Asesor senior: 
mínimo de tres 
años de experiencia 
profesional en temas 
de fortalecimiento 
empresarial, 
asesoría a empresas, 
emprendimiento, 
desarrollo 
empresarial y 
gerencia de negocios 
o cargos directivos 
de grandes 
empresas. 
Asesor junior y 
asesor jurídico: 
mínimo dos años 
de experiencia 
profesional en sus 
áreas respectivas.
Tanto en la esfera 
nacional como en la 
regional y local, los 
equipos cuentan con 
apoyo profesional 
(brindado por técnicos 
con distintos grados 
de especialización) y 
administrativo.
Hay cuatro tipos 
de asesores que 
están encargados 
de apoyar a 
las empresas 
en distintas 
especialidades: 
asesor empresarial, 
asesora de 
empresarialidad 
femenina, asesor 
en tecnología de 
información y 
comunicación y 
asesor financiero. 
En los casos de 
los asesores 
empresariales 
y financieros, 
se requiere una 
experiencia de 
trabajo previa de, 
respectivamente, dos 
años y un año.
Predominan 
profesionales 
con experiencia 
en docencia de 
las IES. El CDE 
del WTC-UANL 
que opera bajo 
un convenio con 
BAREGIO, cuenta 
con profesionales 
seleccionados 
ad hoc. Cada 
asesor trabaja en 
promedio con 40 
pymes
57Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
SERCOTEC
Chile
MINCIT
Colombia
SENA
Colombia
CONAMYPE
El Salvador
AMCDPE 
México
Administrativo Tienen experiencia 
laboral en atención a 
público y en área de 
administración (entre 
dos y tres años).
Mínimo un año 
de experiencia 
profesional en 
actividades de 
apoyo, asistencia, 
servicio al cliente.
Tanto en la esfera 
nacional como en la 
regional y local, los 
equipos cuentan con 
apoyo profesional 
(brindado por técnicos 
con distintos grados 
de especialización) y 
administrativo.
Técnico de Compras:
Persona encargada 
del proceso de 
contratación de 
los servicios de 
asistencia técnica 
y capacitación y 
del registro de 
los expedientes 
de los servicios 
proporcionadas a 
MYPE.  
Asistente 
administrativo: 
Persona encargada 
de atender a 
los clientes, 
representantes 
de instituciones y 
otras personas que 
visiten el CDMYPE, 
proporcionándoles 
información 
sobre los servicios 
que se brindan y 
referirlos al asesor 
correspondiente.
Personal de la 
IES que conozca 
los módulos y 
procedimientos 
administrativos 
de la institución.
Fuente: elaboración propia sobre la base de información oficial proporcionada por las entidades 
responsables de los CDE en los países.
En cuanto al tamaño de los equipos profesionales de los CDE, Chile, Colombia y El 
Salvador que han tenido que construir los centros desde cero, han ido diversificando 
las soluciones en función de las necesidades de los sistemas productivos territoriales 
atendidos. Es así, por ejemplo, que el SERCOTEC ha creado tres tipologías de CDN: 
pequeño, mediano y grande, en función principalmente del número de empresas 
existentes en cada territorio. De la misma manera, MINCIT ha definido una 
estructura mínima conformada por seis personas (un director, un asesor senior, 
un junior, dos practicantes y un asistente administrativo) y una recomendada de 
nueve personas (un director, dos asesores senior, dos juniors, un asesor jurídico, un 
asistente administrativo y dos o más practicantes). Por su parte, CONAMYPE ha 
previsto asignaciones presupuestarias que varían según el número de asesores que 
cada CDMYPE posee, contemplando una gama que va de 1 a 10 profesionales.
3. Incentivos y rotación del personal
Un indicador importante del buen funcionamiento de los CDE es el grado de rotación 
de sus profesionales. No hay datos suficientes para un análisis a profundidad del 
tema. Sin embargo, las organizaciones promotoras han encendido señales de alerta, 
por los impactos negativos en la calidad del servicio de apoyo a las empresas y por 
Cuadro 4 (conclusión)
58 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
los costos de re-entrenamiento del personal de los CDE que se generan cuando 
hay una excesiva rotación profesional. En particular, la AMCDPE señala que la 
estabilidad de los encargados de los centros es inferior a lo deseado y que la alta 
rotación se debe a la dinámica natural de la carrera docente de los profesores de los 
IES. Lamentablemente, no habiendo en México (con la excepción del centro WTC-
UANL y del CCMX) una entidad que promueva la conformación de CDE con equipos 
autónomos y con financiamiento propio, su estabilidad está sujeta a la variación 
de las plantas profesionales de los institutos que los operan. En Chile, no se realizó 
un análisis del tema, sin embargo, el nivel salarial de los asesores representa un 
elemento de preocupación, pues resulta escasamente competitivo en comparación 
con trabajos equivalentes en el sector público.
Una política del personal que quiera operar a 360 grados debería contemplar, entre 
otros elementos, inversiones en capacitaciones y una línea de carrera que considere 
avances relacionados con desempeño. Entre las experiencias analizadas, sin embargo, 
no hay nada tan articulado. No obstante, tanto en Chile como en El Salvador, las 
entidades promotoras han introducido una modalidad de incentivos salariales por 
cumplimiento de metas. En El Salvador, CDMYPE otorga un aporte mensual a la 
institución que logre las metas del CDMYPE. Estos fondos pueden ser utilizados para 
la mejora del Centro, apoyo a la operatividad del mismo, fortalecimiento de su recurso 
humano, compra de activos, compra de materiales de apoyo para la operatividad o 
promoción del Centro y/o atenciones a los clientes. En Chile, los incentivos dependen 
de la política salarial del ente operador.
Lamentablemente, hasta el momento no hubo una evaluación de estos 
instrumentos que permita verificar su eficacia para incrementar la estabilidad del 
programa y la calidad de sus equipos profesionales.
4. Red de centros
Como fue mencionado en el capítulo anterior, en los últimos cinco o seis años, 
el concepto de CDE se ha difundido ampliamente en la región y un importante 
número de gobiernos ha emprendido acciones para dar impulso a redes nacionales 
e internacionales de centros empresariales.
A nivel internacional, destaca la experiencia del CENPROMYPE que, como 
mencionado anteriormente, apoya el desarrollo de los CDE en la región SICA. 
Gracias a su sistemática labor de apoyo a las entidades de fomento de las mipymes 
de la región, los CDE se han transformado en un eje central de las políticas de 
desarrollo de la región. Si bien se registran distintos grados de avance en los países, 
el concepto ha sido incorporado en la discusión de las máximas autoridades de 
gobierno dedicadas al tema mipyme y la labor de articulación que CENPROMYPE 
desarrolla para apoyar y visibilizar a las acciones de los distintos países en esta área 
59Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
ha permitido avanzar hacia la consolidación de una red regional de profesionales 
y técnicos que comparten metodologías de trabajo y que poseen una visión 
compartida acerca de los estándares mínimos que estas actividades deberían 
cumplir para garantizar su éxito y continuidad.
A nivel nacional, los países que han avanzado mayormente en la creación de una red 
de centros son El Salvador y México. 
La Asociación Mexicana de Centros de Desarrollo de la Pequeña Empresas (AMCDPE) 
afilia a 90 entidades (especialmente institutos de educación superior), con distintos 
grados de compromiso con la promoción de los CDE. La red se financia con las cuotas 
que aportan los integrantes y cuenta con un equipo técnico conformado por un 
director general, un responsable de las herramientas virtuales (un portal informático, 
las redes sociales y las plataformas de internet); un responsable de la calidad, un 
administrador y un especialista en el modelo SBDC, responsable de las actividades 
de formación sobre el tema, dirigidas a los socios de la red. La AMCDPE está dirigida 
por la asamblea general de todos los socios (los que están al día con sus cuotas), 
representando el máximo órgano directivo de la red. La asamblea elige el presidente y 
aprueba la conformación del consejo directivo, propuesto por el mismo presidente39. 
La actividad de estos organismos es apoyada por un consejo consultivo conformado 
por los rectores o representantes de las instituciones de educación superior que se 
han desempeñado como presidentes de la red.
La iniciativa de México está siendo tomada como referencia por otros países e 
indudablemente representa un avance importante en la institucionalización de la 
labor colectiva de los centros, en pro de una estrategia de visibilidad y alianzas más 
efectivas y de una acción más sistemática de intercambio de experiencias y buenas 
prácticas. La red mexicana, sin embargo, presenta también señales de debilidad que 
se manifiestan en los escasos impactos alcanzados por la mayoría de sus integrantes 
(véanse más adelante) y en la baja asistencia a las reuniones de la asamblea de 
la asociación. La causa principal debe atribuirse al hecho que los profesionales 
encargados de la gestión de los centros son, en su mayoría, profesores de los IES y, 
como tales, están sujetos a las restricciones financieras y burocráticas de la entidad 
de educación a la que pertenecen. 
En el Salvador la Asociación de Centros de Desarrollo de las Micro y Pequeñas 
Empresas (ACDMYPE) se constituyó en mayo de 2015 con el propósito de impulsar 
los esfuerzos de CONAMYPE para crear centros de desarrollo empresarial y 
para constituir una instancia que vele por los intereses de los CDMYPE y que los 
representen frente a actores públicos o privados, nacionales o internacionales.
39 El presidente, el vicepresidente, el secretario, el tesorero y 5 vicepresidentes regionales.
60 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
La ACDMYPE está conformada por 12 instituciones operadoras, cuenta con una 
oficina permanente compuesta por un gerente, un asistente técnico y una secretaria. 
El financiamiento depende de las cuotas que pagan sus miembros y de eventuales 
contribuciones de terceros.
En Colombia el proceso de construcción de la red de centros MINCIT ha procedido 
más despacio de lo deseado. Aquí el elemento que más directamente parece haber 
obstaculizado la conformación de la red ha sido el limitado grado de consolidación 
de los CDE que reciben aportes públicos por un periodo muy corto, debiendo 
solventar la totalidad de sus gastos, desde el segundo año de operación,. Por otra 
parte, la estrategia SENA ha permitido construir una amplia red de centros en 
tiempos relativamente corto, pero el sistema está conformado esencialmente por 
organismos y profesionales de la misma institución con una participación menor de 
actores externos. 
F. Mecanismos de financiamiento y recursos invertidos
El modelo canónico de los centros, según lo que plantea el SBDC, prevé que el 
financiamiento de los CDE sea compartido entre el sector público, el sector privado 
y la academia. Esto es efectivamente lo que ocurre en los programas de SERCOTEC y 
CONAMYPE. No obstante, en estos casos también hay diferencias significativas que 
conciernen la envergadura de los financiamientos, las modalidades de los subsidios 
y el origen de los recursos invertidos por las entidades promotoras y operadoras. 
En lo que respecta al monto invertido en Chile, para el 2018, año en que la red de CDN 
se habrá estabilizado en 51 centros, se prevé una inversión pública de aproximadamente 
13.400 millones de pesos (21,9 millones de dólares40) que se destinará a cubrir los 
costos de ejecución regular del programa41. Considerando la contribución de las 
entidades operadoras, el costo total anual para el funcionamiento de los 51 centros 
bordeará los 30 millones de dólares. Un monto similar es el que invirtieron, en El 
Salvador, CONAMYPE y los aliados entre 2012 y 201842. Si se calcula la cantidad de 
recursos por centro, en los dos países, se puede constatar que la inversión que se realiza 
en Chile es de 1,6 veces la que realiza en El Salvador43 (véanse el cuadro 5). En Colombia, 
los montos que el MINCIT asigna a los operadores mediante convenios y contratos, son 
significativamente más bajos, bordeando los 80.000us$ anuales por centro. 
40 Considerando el cambio promedio del primer semestre de 2018 que fue aproximadamente de 611 pesos por dólar.
41 Aproximadamente el 60% del presupuesto se destinará al financiamiento de los equipos profesionales.
42 De ellos, en el período 2010-2016, un promedio del 53,6% se invirtió en el ítem personal (correspondientes a los 
salarios de los asesores). 
43 Dado que se comparan años diferentes, este indicador tiene exclusivamente un valor referencial.
61Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
En el caso del SENA, la comparación es más difícil porque todos los ítems de 
gasto están cubiertos por el presupuesto del Servicio. Para tener una referencia, 
es útil considerar que la estimación de la inversión a ser realizada en 2018 en el 
ítem “personal”, que en los demás países bordea el 50-60% del presupuesto total, 
será de 29.761 millones de pesos (equivalentes aproximadamente a 10,4 millones 
de dólares44). Si en este programa este ítem tendrá efectivamente la misma 
importancia que en los otros países, se estaría considerando un presupuesto global 
de aproximadamente 20 millones de dólares, lo cual colocaría los centros de SENA 
en un nivel de costo intermedio entre los de MINCIT y los de CONAMYPE.
Un nivel intermedio es también el que alcanza el presupuesto del centro del WTC-
UANL de México. En este caso destaca que la entidad promotora (la Asociación 
Mexicana de Centros de Desarrollo de la Pequeña Empresa) no realiza aportes 
tangibles y todos los costos operativos están solventados por las entidades 
operadoras (BANREGIO y la Universidad).
En el caso de los centros mexicanos, las diferencias atañen también el 
financiamiento provisto por el sector público. A pesar de que, en más de una 
ocasión, a lo largo de sus quince años de historia, se lograron promesas de apoyo45, 
hasta el momento el financiamiento de los centros se basa casi exclusivamente 
en las contribuciones realizadas por las instituciones de educación superior (IES)46 
que aportan infraestructura y personal, a las cuales se suman recursos de NAFIN 
para actividades de capacitación. Como se ha mencionado previamente, algunas 
IES aprovecharon las contribuciones otorgadas por la Secretarías de Economía, en 
el marco del Programa de Incubadoras. Sin embargo, estas contribuciones ataban 
el financiamiento a reglas de operaciones que no encajaban muy bien con el 
modelo operativo de los CDE47 y, de todas maneras, a partir de 2012 disminuyeron 
significativamente. Faltando un financiamiento complementario de parte del 
sector público (y privado) los centros de la Asociación se encuentran restringidos 
en sus capacidades operativas, dado que los profesores dividen su tiempo entre las 
actividades académicas y el trabajo en el centro.
44 Considerando el cambio promedio de los primeros seis meses del año que fue de 2.853 pesos por dólar.
45 Por ejemplo, tras una misión a Estados Unidos “durante la cual una delegación de diputados mexicanos tuvo la 
oportunidad de conocer el modelo SBDC, en 2009, la Cámara de Diputados redactó un documento denominado 
“Programa integral de apoyo a PYMES con el apoyo de Instituciones de Educación Superior” en el que se 
contemplaba un presupuesto de 600 millones de pesos para un fideicomiso público con el fin de apoyar a las 
empresas de menor tamaño, a través de las acciones desarrolladas por la AMCDPE junto con una agencia federal. 
Otro hito fue el Acuerdo de Entendimiento firmado en abril 2014 entre el INADEM y el Departamento de Estado 
de EE. UU. cuyo objetivo es el desarrollo de infraestructura para apoyo a PYMES, incluyendo CDE.
46 Con la excepción ya mencionada del Centro para la Competitividad que ha recibido aportes anuales del Instituto 
Nacional del Empresario (véanse el recuadro 2).
47 En particular condicionaban el financiamiento al desarrollo de un plan de negocio para cada empresa incubada.
62 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Otro aspecto relevante, con relación al cual se registran diferencias significativas, 
concierne las modalidades de entrega de los subsidios: aunque generalmente, la 
asignación de fondos de la entidad promotora a las operadoras se realiza anualmente, 
a partir de una revisión de los resultados alcanzados y de las metas previstas para 
el año, en varios casos los procedimientos adoptados por las entidades promotoras 
registran diferencias no menores. 
En Colombia los acuerdos estipulados entre el MINCIT y las entidades operadoras 
son de 12 meses, al cabo de los cuales dicha entidad debe poner en marcha un 
plan de sostenibilidad económica. En la actualidad son 4 los CDE que en Colombia 
aún reciben un financiamiento del MINCIT, todos los demás ya operan con 
fondos proporcionados por las entidades operadoras y los socios/aliados. Cabe 
destacar que los centros más recientes fueron impulsados, desde el comienzo, 
exclusivamente con los recursos de los actores locales48. 
Como se verá más adelante, en Chile la modalidad de entrega de los recursos se 
basa en revisiones anuales de los avances, en el marco de un acuerdo quinquenal 
entre SERCOTEC y la operadora. 
En El Salvador los acuerdos son anuales49 y la asignación de los recursos públicos 
se efectúa en varios desembolsos: el primero equivale a un 30% del total de los 
recursos comprometidos por CONAMYPE y los demás se realizan en desembolsos 
mensuales, previa revisión de las metas logradas.
Por lo que concierne la contribución de las entidades operadoras (EO) es importante 
destacar que las fuentes de los recursos pueden ser diferentes. Entre ellas se 
encuentran tanto actores privados (especialmente Cámaras de Comercio), como 
entidades públicas locales, tales como alcaldías o gobiernos regionales.
En todos los casos, la contribución realizada por estas organizaciones sugiere que 
su involucramiento en la gestión de los CDE no está motivado por la captura de un 
subsidio. El incentivo que estimula la participación de instituciones como cámara 
o universidades es más bien el hecho que a través de los centros, dichas entidades 
logran desarrollar más eficientemente una función que ya está prevista en su 
misión estratégica: la atención a las empresas afiliadas, en el caso de las Cámaras o 
el extensionismo en el caso de las universidades. Coherentemente con esto, cuando 
las instituciones promotoras seleccionan a los operadores, escogen los que ya están 
comprometidos con estas funciones y que ya tienen instaladas capacidades para
48 Es lo que ocurrió con el CDE de Cúcuta, que ha funcionado hasta 2018 con la contribución del Instituto Nacional 
de Enseñanza Media (INEM) y la Corporación EMPAIS, y con el centro de la ciudad industrial de Yumbo, en el 
Valle, impulsado por la Cámara de Comercio de Cali (todavía en función). En ambos casos, el MINCIT proporcionó 
exclusivamente lineamientos metodológicos y asistencia técnica.
49 Y se formalizan mediante convenios anuales.
63Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
 desempeñarlas. De esta manera, los recursos procedentes del Estado representan 
exclusivamente un complemento que permite ampliar o profundizar la acción de 
apoyo a las mipymes y no un aporte vital para su realización.
Cuadro 5
Costo promedio de los CDE y principales fuentes de financiamiento 
(Dólares y porcentajes)
 Costo promedio de un CDE
Contribución promedio 
de la entidad promotora
Aporte de la entidad 
operadora
Chile (presupuesto estimado 2018) 588 653 429 717 158 936(27%)
Colombia – MINCIT (2017)a 106 667 80 000 26 667(25%)b
El Salvador (2016) 367 008 183 504 183 504(50%)
México WTC-UANL y BANREGIO 
(2016) 265 960 -- 
178 193 BANREGIO
(67,7%)
87 767 WTC-UANL
(33,3%)
Fuente: elaboración propia sobre la base de información oficial proporcionada por las entidades 
responsables de los CDE en los países.
a Se refiere a los Centros creados a través de convocatoria. A la fecha los CDE se financian 100% con recursos 
de la entidad anfitriona y de los socios como alcaldías locales, cámaras de comercio y Universidades. 
b Los centros generados mediante convocatorias recibieron un aporte mínimo de las entidades 
operadoras (anfitrionas, según la definición en uso en Colombia) del 25%. Actualmente 5 de los 8 CDE 
activos se financian totalmente con recursos de las entidades anfitrionas y de sus socios (alcaldías, 
cámaras de comercio y universidades). 
En cuanto al origen de los recursos invertidos por la entidad promotora, en los 
tres países en los cuales los CDE han sido incorporados en la política de fomento 
de las mipymes, los recursos derivan del presupuesto de la nación o de fondos 
parafiscales (en el caso del SENA). Dado que el monto a asignar a esta actividad 
debe ser aprobado anualmente por el órgano responsable (la asamblea legislativa 
o la propia institución rectora, en el caso del SENA), siempre es posible que haya 
recortes, sin embargo, el hecho de que exista una glosa del presupuesto público que 
prevé este gasto hace más estable su financiamiento. 
En Chile, Colombia y El Salvador son las entidades promotoras las que reciben 
y administran estos fondos, respectivamente: SERCOTEC, MINCIT (a través de 
INNPULSA), SENA y CONAMYPE. 
64 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
G. Modelos de gestión y valoración de los resultados  
de los centros de desarrollo empresarial
El monitoreo de las actividades realizadas y el registro de los avances alcanzados por 
las empresas atendidas son dos aspectos clave de la acción de los centros. Para esto, 
las instituciones encargadas de los CDE han trabajado en dos vertientes principales: 
• Por un lado, han elaborado sistemas informáticos que permiten el registro de 
las acciones desarrolladas y de los resultados económicos alcanzados. 
• Por otro lado, han realizado importantes esfuerzos para el desarrollo de una 
cultura institucional que entienda y valore el significado de una acción de 
monitoreo permanente. Esto les ha obligado a trabajar tanto hacia el interior 
de la institución, como hacia las empresas clientes: con estas últimas, ha sido 
necesario consolidar la relación de confianza para que entregaran la información 
de manera certera y oportuna. Un paso clave en esta dirección ha sido informarles 
de los objetivos del monitoreo y demostrarles la utilidad de este ejercicio para 
la conducción de sus negocios. En cuanto a la propia institución, el factor crítico 
principal ha sido la motivación de los profesionales de los centros que se ha 
desarrollado mediante actividades de capacitación sobre el funcionamiento y la 
aplicación práctica de la metodología de registro y monitoreo.
1. Modalidades de apoyo y resultados alcanzados por los CDE
A continuación, se sintetizan las principales actividades de apoyo desarrolladas 
por los CDE (cuadro 6) y los principales resultados que las empresas atribuyen a 
dicha actividad y que las entidades operadoras de los cuatro países han recopilado 
mediante los respectivos sistemas de monitoreo (cuadro 7). 
Para una clara valoración de estas cifras hay que tomar en cuenta que el sistema de 
monitoreo contempla dos registros: el primero se lleva a cabo durante el diagnóstico 
inicial de la firma; el segundo, que se realiza después del término del proceso de 
asesoría, identifica las variaciones que los empresarios atribuyen a la actividad de 
apoyo que el centro les ha proporcionado. Como siempre ocurre en estos casos, los 
valores registrados están sujetos a un cierto margen de error que depende de la calidad 
de los registros de las empresas y, aún más, del grado de confianza que éstas tiene con 
las personas del centro encargadas de la recopilación de la información. Lo primero 
afecta la precisión del dato; lo segundo incide especialmente en la confiabilidad de 
las cifras que se transmiten al centro, en particular en temas complejos y delicados 
como empleos y ventas. 
65Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
Por lo que se refiere al registro de las actividades debe además tomarse en cuenta que, 
para este estudio, no fue posible verificar la completa homogeneidad de los criterios 
y de las definiciones utilizadas por los países. Aun así, la información disponible 
permite evidenciar que las cinco instituciones adoptan distintas modalidades de 
apoyo, en las cuales, en algunos casos predomina el esfuerzo para brindar asesorías 
personalizadas (por ejemplo, El Salvador), mientras que en otros se pone mayor 
atención a la provisión de capacitación (como en el caso del centro WTC-UANL). 
Cuadro 6
Actividades realizadas por los CDE
Número de 
empresas 
asesoradas
Número de 
empresas 
capacitadas
Horas de 
asesoría
Relación entre el 
número de empresas 
capacitadas y el 
número de empresas 
asesoradas
Número de 
horas de 
asesoría, 
por empresa 
asesorada
Chile (octubre 2015 – 31 diciembre 2017)         22 335 n.d. 206 067 -- 9,2
Colombia, MINCIT (desde el segundo 
semestre del 2015, al 31 de diciembre  
de 2017)
6 188a 12.285 31 932 2,0 5,2
Colombia, SENA (junio-diciembre 2017) 9 945b 38 432c 377 267 3,9 37,9
El Salvador (2010 – 2017) 19 956 14 708 484 159 0,7 24,3
México, total AMCDPE (2017) 738 1 634  18 005 2,2 24,4
México, exclusivamente el CDPE  
del WTC-UANL (2017)d       249          1 591 5 412 6,4 21,7
Fuente: elaboración propia sobre la base de información oficial proporcionada por las entidades 
responsables de los CDE en los países.
a 4.562 empresas propiamente tales y 1.626 emprendedores.
b Número de clientes que han recibido asesoría técnica personalizada.
c Número de participantes en entrenamientos.
d En el período 2016-2017 el Centro del WTC-MTY UANL asesoró a 488 empresas, por un total de 11.873 
horas de asesoría. 808 empresas participaron en talleres de capacitación).
Otro aspecto que el registro de actividades permite destacar es la sensible diferencia en 
el número de horas de acompañamiento personalizado que cada institución dedica a 
las empresas atendidas. La brecha más alta se registra entre las entidades de Colombia: 
cada empresa atendida por los CDE del SENA recibe, en promedio, poco menos de 38 
horas de asesoría, mientras que las del MINCIT superan de poco las 5 horas cada una.
Las cifras reportadas por las entidades promotoras se basan exclusivamente en la 
opinión subjetiva de los empresarios atendidos. La literatura especializada en análisis 
de impacto, sin embargo, sugiere que, para dimensionar el efecto de un programa de 
apoyo, diferenciándolo de otros factores (como, por ejemplo, la dinámica del sector) 
que igualmente inciden en el desempeño de las empresas, se precisa de un estudio 
66 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
contrafactual50. En éste, se comparan los resultados económicos alcanzados por 
las empresas beneficiarias con los que registran firmas de perfil similar que no han 
participado del programa.  No disponiendo de datos suficientes para realizar este tipo de 
estudio, no ha sido posible estimar el impacto económico de los programas analizados. 
Las cifras del cuadro siguiente, por lo tanto, representan los resultados registrados 
por el sistema de información de las entidades promotoras (y atribuido a la acción de 
los CDE, según las percepciones subjetivas de los beneficiarios). Una evaluación más 
rigurosa que permita estimar impactos tendrá que realizarse en estudios específicos.
Cuadro 7
Principales resultados económicos
Empleo creados 
o retenidosa
Incremento en las ventas 
(millones de dólares) Otros resultados
Chile  
(de octubre 2015 al  
31 diciembre de 2017)
   3 180 54,9 779 empresas generan nuevos productos o 
servicios; 
2.104 empresas acceden a financiamientos 
públicos o privados
27 nuevas empresas exportadoras
Colombiab SENA  
(junio-diciembre 
2017) 
      9 031 5,9 23 millones de dólares de financiamiento 
obtenido por las empresas gracias a la acción 
de apoyo de los centros; 
3.930 nuevos negocios creados.
El Salvador (2017) 2 343 16,4 Reducción de costos por un monto total de 
976.587 dólares; 
Créditos aprobados por un monto total de 
8.867.818 dólares;
Exportaciones: 1.033.981 dólares.
México  
AMCDPE (2017)
5 380 37,8 1,4 millones de dólares de levantamiento de 
pasivos
México CDPE  
WTC-UANL (2017)
1 800 13,4 0,95 millones de dólares de levantamiento de 
pasivos
Fuente: elaboración propia sobre la base de información oficial proporcionada por las entidades 
responsables de los CDE en los países.
a El concepto de “empleo retenido” se refiere a los empleos que, de acuerdo con la apreciación de los 
empresarios interesados, se habrían eliminados de no haber habido la intervención del CDE.
b En el caso de MINCIT, la mayoría de los centros se encuentran en la etapa inicial de operación, lo que 
hace difícil medir impactos económicos, dado que sus tiempos de maduración son relativamente lentos. 
Si bien no sean suficientes para una evaluación de impacto y aunque deban ser tomado 
con la prudencia sugerida por las consideraciones anteriores, los datos del cuadro 
7 aportan elementos útiles para integrar el análisis de las distintas modalidades de 
50 La CEPAL tiene una larga experiencia en la materia que remonta a los estudios de los años noventa sobre el diseño 
y la evaluación de programas sociales (CEPAL, 1993; Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación 
Económica y Social - ILPES, 1998). Una aplicación reciente de estas metodologías a programas de desarrollo con 
énfasis en pyme se encuentra en (Dini, Stumpo,  Vergara, 2005)
67Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
operación adoptadas por las cinco entidades promotoras, a la que ya se hizo referencia 
en los apartados anteriores. En particular, si se calculan los resultados unitarios (es 
decir, las ventas y el empleo por el número de empresas capacitadas o asesoradas) se 
observa que la posición más destacada es la de los centros mexicanos y, en particular, 
del centro del WTC-UANL. La particularidad que diferencia la operatoria de estos 
centros es la modalidad de selección de las empresas a atender, la que apunta a 
seleccionar las pymes formales con mayor potencialidad de crecimiento. En los CDE 
de Chile, Colombia y El Salvador, al contrario, la orientación hacia las empresas más 
pequeñas hace que este indicador presente valores más bajos.
Por último, el cuadro 8, que retoma los costos de funcionamiento de los centros 
y los relaciona con el número de empresas atendidas, confirmaría la misma 
conclusión, evidenciando profundas diferencias en las modalidades de gestión. Las 
dificultades encontradas para acceder a valores comparables restringieron el campo 
de análisis a tan sólo tres experiencias. Entre ellas, las diferencias en las inversiones 
por empresa atendidas superan el 130%, siendo la entidad mexicana que selecciona 
las empresas a apoyar, la que menos invierte en términos individuales.
Cuadro 8
Costo de operación por empresa atendida
Costo total 
(millones de 
dólares)
Número de 
empresas 
atendidas
Costo por 
empresa atendida 
(dólares)
Chile (de octubre 2015 al 31 diciembre de 2017)         56,7 22 335 2 537 
El Salvador (2012 – 2017 incluido) 28,0 19 956 1 402 
México exclusivamente el CDPE del WTC-UANL (año 2017) 0,266    249     1 068 
Fuente: elaboración propia en base a la información oficial proporcionada por las entidades responsables 
de los CDE en los países.
2. Dilemas estratégicos y pluralidad de modelos:  
interrogantes no resueltos
Para concluir esta reflexión sobre las distintas modalidades de gestión de los 
centros, es importante reconocer que, hasta la fecha, ninguna de las soluciones 
propuestas ha alcanzado un nivel realmente masivo de atención a las mipymes. 
En el mejor de los casos, después de algunos años de funcionamiento, el conjunto 
de empresas beneficiadas por los CDE aún se mide en pocos puntos porcentuales 
del universo total. La pregunta de fondo entonces es si las distintas metodologías 
de apoyo que se han experimentado hasta la fecha y que apuntan a mejorar de 
forma tangible el desempeño de las mipymes, gracias a un acompañamiento que 
se extiende en el tiempo y con una visión integral de la problemática de desarrollo 
de la firma, pueden multiplicarse hasta conseguir efectivamente un impacto visible 
que marque una diferencia perceptible en la realidad de este universo de empresas.
68 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Las dos elecciones estratégicas que parecen delinearse sobre la base de los datos 
recopilados postulan, en un caso, que los beneficiarios deben ser seleccionados sobre 
la base de su potencial de crecimiento para maximizar el efecto esperados y, en el otro, 
que debe atenderse la totalidad del universo de las mipymes, con especial atención para 
las empresas de menor tamaño, privilegiando la cobertura por sobre los resultados.
Más allá de las motivaciones políticas que pueden sustentar legítimamente 
ambas opciones (la primera con una mirada inclusiva y la segunda con un enfoque 
orientado hacia la promoción de áreas/sectores estratégicos), en ambos casos 
quedan abiertos interrogantes clave: la primera opción debe aún encontrar una 
respuesta a los problemas de sostenibilidad económica del modelo de atención. 
Las experiencias analizadas registran resultados muy distintos en cuanto al costo 
unitario de la atención brindada a las mipymes, pero ninguna ha encontrado 
una solución que permita masificar la atención sin multiplicar enormemente el 
costo del programa. La segunda solución, optimiza evidentemente el uso de los 
recursos, pero para lograrlo excluye deliberadamente a la gran mayoría del universo 
empresarial. En este caso, el interrogante principal es cuándo y cómo hacerse cargo 
de las empresas menos dinámicas y más necesitadas (interrogante especialmente 
dramático en un contexto de acelerada trasformación tecnológica, como el actual).
Parte de la solución puede buscarse, posiblemente, en un análisis más profundo de 
los diferentes modelos de gestión que se identificaron y que, como se vio en el texto, 
alcanzan distintos niveles de eficiencia administrativa y costo unitario de la atención a las 
mipymes. Tal vez haya, en las diferencias que se constataron en estos aspectos, márgenes 
de maniobras que permitan mejorar la gestión de los centros, sin desvirtuar su propósito 
y su modalidad de apoyo. No obstante, queda la impresión de que los avances en esta 
dirección no serían suficientes. Una parte del problema (y de la solución), probablemente 
radica en la eficiencia y eficacia del sistema de atención a las empresas en su globalidad. 
La eficacia de los CDE depende, en un grado importante, de la existencia de otros 
actores que operen de forma complementaria, con el mismo propósito de generar una 
mejora en el desempeño del sistema productivo en su integralidad. Un aspecto positivo 
de la experiencia de los centros es precisamente su vocación a la articulación de los 
actores de fomento. Esta función puede ser potenciada en la medida en que los centros 
se perciban a sí mismos como articuladores del tejido local, inviertan recursos en ello y 
se preocupen de desarrollar competencias en este ámbito. 
Por último, otra dirección a explorar en la búsqueda de soluciones a los dilemas 
planteados apunta hacia la modificación del enfoque de atención individual que hasta 
el momento ha predominado en los centros, en favor de una acción que considere 
explícitamente la posibilidad de promover soluciones colectivas, tales como la 
generación de redes, el desarrollo de acciones grupales de asistencia, la conformación 
de consorcios o cooperativas, la creación de bienes comunes locales, entre otros.
69Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
III. Conclusiones: lecciones  
aprendidas y perspectivas
La puesta en marcha de los centros de desarrollo empresarial ha movilizado 
importantes cantidades de recursos humanos y financieros en América Latina y 
el Caribe y generado grandes expectativas, tanto en el sector público como en el 
privado, acerca de la posibilidad de crear un nuevo y eficaz instrumento masivo de 
apoyo a las empresas de menor tamaño. 
En las páginas anteriores se ha intentado un primer balance del camino recorrido 
hasta ahora. En el capítulo II, si hizo referencia a herramientas conceptuales que 
permiten situar y analizar teóricamente los CDE; se esbozó un mapa de algunos de 
los principales programas que han impulsado los centros empresariales en la región, 
dando cuenta de una amplia gama de experiencias, con importantes similitudes y 
diferencias entre los países analizados; se describió sintéticamente la experiencia 
de los Small Business Development Centers (SBDC) que ha inspirado muchos 
de los países de América Latina; y se presentaron brevemente los elementos de 
la experiencia europea que mayormente pueden aportar a la reflexión sobre la 
evolución de los CDE latinoamericanos. 
En el capítulo III, se analizaron en profundidad y compararon las experiencias de 
cinco de las principales instituciones que, desde hace unos años, están dedicadas 
a la puesta en marcha y consolidación de centros de desarrollo empresarial, en 
los respectivos países (SERCOTEC en Chile, el Ministerio de Comercio, Industria 
y Turismo y el Servicio Nacional de Aprendizaje en Colombia, CONAMYPE en El 
Salvador y la Asociación Mexicana de Centros de Desarrollo de la Pequeña Empresa 
en México). Juntos con la descripción de las distintas soluciones adoptadas en los 
principales aspectos de gestión, se han evidenciado importantes diferencias en 
las modalidades operativas que sugieren la existencia de una amplia variedad de 
70 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
enfoques en las estrategias de las entidades promotoras. Por último, en la sección 
conclusiva del capítulo anterior, se han sintetizado algunos interrogantes clave que 
aún no han sido resueltos por los distintos modelos de intervención.  
Para finalizar el documento, en las próximas secciones se presentan algunas conclusiones 
que se centran básicamente en tres temas: en primer lugar, se intenta ilustrar de qué 
manera los CDE pueden aportar al desarrollo de mejores políticas de fomento de las 
mipymes; en segundo lugar, se describen cuáles son las condiciones que tienen que 
respetarse para que este modelo de atención, cumpliendo con sus características 
distintivas, pueda efectivamente contribuir a la mejora de las políticas de fomento; y, 
por último, se plantean algunas preguntas que ayudan a dibujar la ruta de evolución de 
estos centros, en vista de los desafíos que tendrán que enfrentar las mipymes y, más 
en general, los sistemas productivos regionales en un futuro muy próximo.
A. Las contribuciones de los CDE a las políticas  
de fomento de las mipymes
A pesar de los importantes avances registrados en las políticas de fomento de las 
mipymes, en la mayoría de los casos los programas de apoyo implementados en 
América Latina aún experimentan debilidades que afectan seriamente su efectividad 
(Dini  Stumpo, 2018). Algunas de las características distintivas que caracterizan 
el modelo de atención basado en los CDE contribuyen a enfrentar y corregir estos 
problemas. A continuación, se sintetizan los más relevantes.
Desarrollo institucional mediante una acción conjunta  
entre sector público, privado y academia
En el contexto regional de una institucionalidad de apoyo a las mipymes 
generalmente débil y precaria (Dini  Stumpo, 2018), el esfuerzo realizado por 
los países que han invertido en CDE representa, en primer lugar, una contribución 
significativa a la institucionalización de los programas y políticas de fomento 
destinados a este sector empresarial. En segundo lugar, la creación de capacidades 
profesionales ad hoc y la realización de un esfuerzo concertado entre sector público, 
sector privado y academia, pone las bases para una política de fomento que podría 
aspirar a proyectarse en el mediano y largo plazo, lo cual es una condición esencial 
para desarrollar modalidades de apoyo a la altura del desafío de transformación 
planteado por la revolución tecnológica en curso.
En esta perspectiva, para la mayoría de los países de la región que cuentan 
exclusivamente con instituciones incipientes, escasamente estables y generalmente 
centralizadas en las respectivas capitales nacionales, los centros representan una 
71Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
apuesta interesante para la conformación de entidades más estables, técnicamente 
preparadas, con experiencia en el trato con las empresas y presencia (más) capilar 
en los territorios.
Adicionalmente, cabe destacar que la participación activa de numerosos 
actores del mundo privado, la academia y la sociedad civil, genera espacios de 
colaboración inéditos y permite movilizar fondos, conocimientos y experiencias 
que tradicionalmente no lograban ser aprovechados de forma óptima en el marco 
de las acciones de apoyo a las empresas. La mayor parte de estos actores no tiene 
(fuera de los CDE) espacios y oportunidad de participación en las actividades de 
fomento o, si excepcionalmente participa, lo hacen de manera aislada, sin una 
sistemática labor de intercambio y coordinación con los hacedores de políticas 
y con los demás sujetos que conforman el entorno productivo. En los países que 
se estudiaron en profundidad, destaca especialmente el rol de los institutos de 
educación superior (especialmente en México), pero una contribución importante 
viene también de la sociedad civil, con la participación de agencias de desarrollo 
local o asociaciones de municipios (El Salvador) y del sector privado organizado, a 
través de sus cámaras o asociaciones (Colombia y Chile). Estas entidades no sólo 
aportan recursos materiales y conocimientos, sino contribuyen a difundir la acción 
de los centros y a mejorar su legitimidad y credibilidad con el sector empresarial.
Por último, cabe insistir sobre la capacidad de los centros de ampliar la cobertura 
geográfica de la acción de fomento. A pesar de ser el producto de políticas 
nacionales, los CDE son esencialmente iniciativas locales que nacen para hacerse 
cargo de las problemáticas y posibilidades de las empresas (mipymes) de una 
localidad determinada y para trabajar de concierto con los actores que ahí operan. 
Su capacidad de articulación con el sistema productivo territorial no está resuelta 
de forma clara y definitiva (como se verá más adelante), sin embargo, la presencia 
de instancias de fomento en las localidades menos centrales permite por lo menos, 
reducir los costos de interacción entre las empresas y las entidades centrales de 
apoyo y facilitar la recíproca colaboración en pro de enfrentar las problemáticas y 
especificidades de los territorios considerados.
Promoción de la convergencia y superación  
de la fragmentación de las acciones de apoyo
Un segundo pecado capital de las políticas de apoyo a las mipymes consiste en la 
falta de coordinación entre las instituciones que gestionan las medidas de fomento 
y en la fragmentación de las acciones de apoyo. 
En los países de la región que cuentan con instrumentos de apoyo para este sector 
empresarial, se observa a menudo que las entidades que los implementan operan 
según una lógica de compartimentos estancos que dificulta la generación de 
sinergias y dispersa los recursos disponibles.
72 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
En este contexto, los centros de desarrollo empresarial (por lo menos los que 
operan en un entramado institucional articulado) pueden contribuir a superar esta 
falta de coordinación. De hecho, debido a la complejidad de las respuestas que las 
mipymes requieren, los CDE tienen que complementar sus recursos y competencias 
con los de entidades especializadas que operan en las distintas áreas del quehacer 
empresarial. Lo anterior debería inducir los CDE a realizar un esfuerzo explícito para 
identificar y sensibilizar las entidades de fomento que operan en su territorio; sugerir 
ajustes de sus respectivas estrategias de apoyo; y definir tiempos y método que 
garanticen el máximo nivel de cooperación entre las distintas entidades, en función 
de las necesidades que los centros detectan en su labor de diagnóstico y asistencia 
a las mipymes. Como se ha visto en las páginas anteriores, hay avances en esta 
dirección y en algunos países los centros han firmado convenios de colaboración 
con las entidades financieras, para facilitar el acceso al crédito; con los organismos 
técnicos para promover la transferencia de nuevas tecnologías; con entidades de 
promoción para apoyar el desarrollo de mercados, etc. Estas experiencias, aunque 
incipientes, van en la dirección correcta. El siguiente paso, junto con la consolidación 
de estas relaciones, debería consistir en generar una retroalimentación, desde los 
CDE a las entidades nacionales de fomento, para estimular la adaptación de sus 
programas a la realidad de los territorios en los cuales los centros trabajan.
Otra debilidad de las políticas tradicionales de atención a las empresas es su 
fragmentación. Los recursos asignados a las acciones o instrumentos de apoyo, a 
menudo, se pulverizan en un abanico muy amplio de medidas de reducido alcance 
y de escasísimo impacto que se fragmentan en una serie de acciones puntuales 
que pretenden responder a los distintos problemas y necesidades de las empresas 
sin una visión de conjunto, ni una idea precisa de las posibles interacciones. Los 
centros, al contrario, postulan a una atención integral a las mipymes. Partiendo 
de un diagnóstico inicial de las distintas áreas del quehacer empresarial, los 
profesionales del centro y los dueños/gerente de las firmas atendidas definen 
estrategias de mejora que se proyectan en horizontes de mediano y largo plazo, 
priorizan un número limitado de objetivos y se preocupan de verificar el impacto 
de las acciones individuales en las distintas áreas de las empresas, a lo largo del 
proceso de ajuste y transformación.
Énfasis en los resultados 
Por último, cabe mencionar la orientación a los resultados y la práctica de seguimiento 
y evaluación de las mejoras generadas en las empresas atendidas. En eso también 
los CDE han querido diferenciarse de una tradición, desafortunadamente bastante 
común, de políticas que se preocupan más de la realización de las actividades de 
apoyo, que de la mejora en las capacidades de las empresas beneficiarias y que tan 
sólo muy parcialmente registran las acciones y aún más raramente los resultados 
alcanzados por las mismas. 
73Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
Como fue observado en el capítulo III, las áreas en las cuales la acción de apoyo 
de los CDE tiene posibilidad de generar cambios significativos el desempeño 
competitivo de las empresas, son varias, incluyendo la adopción de métodos 
más eficientes de administración y contabilidad, la mejora de productos y la 
incorporación de nuevas tecnologías. El registro de estos logros es seguramente 
útil para valorar con mayor precisión las potencialidades de los centros, pero las 
variables que finalmente podrán permitir estimar un impacto tangible sobre el 
desempeño de las empresas son los incrementos de las ventas y del empleo. 
Como mencionado en el capítulo anterior, para que de los registros actuales 
se logren análisis de impacto y estimaciones de la rentabilidad social y fiscal 
de los CDE, dichas variables deberían ser afinadas51 y ponderadas a la luz de 
comparaciones contrafactuales. 
No todos los programas que han impulsado la creación de CDE han realizado 
los mismos esfuerzos institucionales para la instalación de mecanismos serios y 
permanentes de medición de impactos. Tampoco puede decirse que hayan sido 
resueltos todos los interrogantes y problemas metodológicos, especialmente 
aquellos relacionados con el registro de mejoras en áreas como la innovación, la 
eficiencia de gestión y las nuevas capacidades empresariales; o la atribuibilidad 
de los resultados alcanzados y la evaluación de los impactos. No obstante, sobre 
un punto hay una clara convergencia de opiniones: estos dos elementos, la 
orientación de los CDE hacia el desarrollo de resultados económicos tangibles en 
las empresas asistidas y la disciplina de monitoreo y evaluación permanente de 
los mismos, constituyen una característica esencial de los centros que contribuye 
a diferenciarlos de todas aquellas políticas de fomento de las mipymes que se 
focalizan en la cobertura (número de personas atendidas) y en las actividades 
desarrolladas, más que en los efectos de dichas acciones. Es importante tenerlo 
presente porque, si bien nadie discute seriamente la centralidad de los objetivos 
concretos (incrementos de ventas y empleos) y la utilidad de las metodologías 
de evaluación de los mismos, siempre existe la tentación de adoptar posturas 
más relajadas y de más fácil implementación. Sin embargo, renunciar a estos 
dos elementos terminaría desvirtuando completamente la filosofía de acción 
de los centros.
Los aspectos descritos en esta sección y los resultados que las entidades promotoras 
atribuyen a los CDE contribuyen a explicar el interés que estos programas han 
despertados en muchos países de la región. No obstante, es importante dejar en 
51 Las ventas, por ejemplos, se utilizan como proxi del valor agregado de las empresas, pero evidentemente, entre 
los ingresos y la riqueza neta efectivamente producida existe un margen variable que depende del nivel de 
gastos en insumos intermedios y materias primas, así como de los impuestos sobre el valor añadido. Por lo que 
concierne el empleo, una primera distinción importante que, de hecho, varios países toman en cuenta en sus 
estadísticas, se refiere a la diferencia entre empleo ocasional o permanente. Otro aspecto relevante concierne 
la calidad de estos empleos, en términos de calidad del ambiente laboral, derechos de los trabajadores, 
condiciones contractuales, etc.
74 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
claro que, en muchos casos, estas situaciones no se cumplen totalmente y que los 
aportes de los centros a la mejora de las políticas de fomento aún están, en medida 
importante, en la esfera de las potenciales. En la próxima sección, por lo tanto, se 
volverá sintéticamente sobre aquellos factores que se consideran clave para garantizar 
el éxito de estas iniciativas.
B. Lecciones aprendidas y factores críticos de éxito
Como demuestran las páginas anteriores, el análisis comparado de las experiencias 
es una herramienta muy útil para identificar peculiaridades y destacar tanto 
elementos de fortalezas y originalidad, como aspectos que deberían ser mejorados 
o tareas que han quedado incumplidas y que deberían revisarse. 
Los instrumentos de seguimiento adoptados en los distintos países contribuyen a 
facilitar el acceso a información clave para el desarrollo de estos análisis y, si bien en el 
contexto de este estudio no se ha podido revisar los detalles del funcionamiento de los 
centros, seguramente las ideas esbozadas aquí podrán ser retomadas y profundizadas 
en investigaciones posteriores más específicas. Aun así, de los datos recolectados y 
de las opiniones de los actores, es posible extraer algunas consideraciones acerca de 
los factores críticos de éxitos, sobre cuya importancia hay una amplia convergencia 
de opiniones.
Integración de los CDE en las políticas de fomento de las mipymes
El primer paso hacia el desarrollo de centros que desempeñen un rol activo 
en la puesta en marcha de mejores políticas de fomento es que estos sean 
considerados parte integrante de la estrategia nacional de fomento productivo y 
que los actores públicos y privados reconozcan sus potencialidades. Para que esto 
ocurra, la contribución de las mipymes al desarrollo nacional debe ser reconocida 
explícitamente en la estrategia, así como el rol que los centros deben cumplir para 
que estas empresas alcancen esa meta. En este contexto, un aspecto que debería ser 
rediscutido es el enfoque neutral que actualmente caracteriza, en la mayoría de los 
casos, las modalidades de atención de los CDE que postulan la no discriminación 
entre los sectores de pertenencia de las empresas atendidas. Dicha modalidad de 
atención, de hecho, favorece la dispersión entre sectores distintos y, en muchos 
casos, de escasa proyección y baja prioridad, tendiendo a limitar significativamente 
su impacto en los respectivos sistemas territoriales. 
Una segunda condición importante es evitar que los CDE se vean recargados con 
expectativas excesivas y escasamente realísticas. Al respecto, es útil recordar 
que la función de un centro es apoyar el desarrollo de empresas de pequeñas 
75Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
dimensiones y que sus funciones y competencias son necesariamente focalizadas 
a estas metas específicas. Desde este punto de vista, la vinculación con la política 
y la institucionalidad de fomento productivo es fundamental en dos sentidos: por 
un lado, porque de esta manera se legitima el rol de los centros y se asegura un 
financiamiento de parte del sector público; por otro, porque, integrándose con las 
actividades desarrolladas por otras entidades de apoyo, los CDE pueden ser más 
eficaces en su labor de acompañamiento a las empresas. Esto último significa que la 
estrategia de fomento de las mipymes no se logra con un instrumento único, por muy 
poderoso y eficaz que sea, sino que requiere de la existencia de una multiplicidad 
de entidades distintas, con diferentes funciones y especializaciones que cooperan 
para brindar una atención integral y permanente a los beneficiarios. En la práctica, 
tan sólo en un entorno empresarial que cuenta con instituciones de investigación, 
entidades de capacitación, programas especializados en internacionalización, 
sujetos activos en la difusión de tecnologías, etc., un centro puede desempeñar 
cabalmente su función de apoyo a las mipymes y de articulación entre las empresas 
y las entidades de apoyo. La construcción de un entorno, densamente poblado 
de actores especializados, con funciones y competencias distintas, no puede ser 
delegada (exclusivamente) a los centros. Ni estos pueden reemplazar exitosamente 
la eventual falta de otras entidades de fomento, inventándose capacidades en 
todos aquellos frentes que se requieren para garantizar una adecuada atención 
a las empresas. La visión de conjunto de este sistema y la puesta en marcha de 
una estrategia coherente que permita su construcción es, más bien, el corazón 
del diálogo y de la cooperación entre todos los actores públicos y privados que 
conjuntamente diseñan y ponen en marcha la política de fomento de las mipymes.
Sistema de alianzas y colaboración público-privado-academia
Estrechamente relacionado con el punto anterior, resulta clave la colaboración entre los 
sujetos que conforman, junto con el sector público, el entramado institucional de las 
mipymes y en particular, universidades, gobiernos locales y asociaciones empresariales.
El rol desempeñado por las instituciones de estudios superiores ha sido (y es) 
muy importante en todos los países, para lograr un sistema de fomento eficaz. La 
orientación de las competencias de las universidades hacia las empresas de menor 
tamaño representa un método eficaz para profesionalizar la gestión de estas 
empresas y facilitar el acceso a especializaciones que, de otra manera, quedarían 
fuera de su alcance. Asimismo, la construcción de una vinculación permanente 
entre mundo empresarial y universidad permite a esta última recalibrar su estrategia 
educacional, tomando en cuenta tanto las necesidades, como las experiencias y los 
conocimientos acumulados en las firmas.
Otro actor que ha adquirido una importancia no menor en la operación de los CDE 
es el gobierno local. Lamentablemente su rol como actor político que, desde una 
76 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
interpretación autónoma de las necesidades y potencialidades del territorio, se 
plantee como líder del proceso de elaboración colectiva y puesta en marcha de 
estrategias de desarrollo de los sistemas productivos locales, es aún un propósito 
más que un hecho, para la mayoría de los países. Muchos gobiernos locales son 
entidades débiles, con escasos recursos, atribuciones no claras y baja motivación. 
La descentralización de las competencias del Estado central en materia de políticas 
productivas y la creación de competencias y recursos adecuados en las localidades 
es, sin embargo, una tendencia concreta en varios países y, en este contexto, 
los CDE pueden volverse un interlocutor importante en la construcción de una 
institucionalidad de fomento con un fuerte arraigo territorial.
Por último, es esencial el rol de las asociaciones empresariales. Un análisis más 
profundo de cómo estas entidades pueden aportar al desarrollo productivo 
requiere otros espacios de reflexión (Bravo et al., 2018). Aquí es suficiente destacar 
la contribución difícilmente reemplazable que estas organizaciones pueden hacer 
para sensibilizar las mipymes, acercarlas a la oferta de servicios de los centros, 
garantizar la pertinencia de dicha oferta y complementar los recursos del Estado con 
los fondos y conocimientos del sector privado organizado. Es interesante observar 
que las modalidades adoptadas por los países, en cuanto al involucramiento del 
sector empresarial en la gestión de los CDE varían significativamente, siendo las 
experiencias del MINTIC en Colombia y del SERCOTEC en Chile, las que parecen 
más proclives a estimular esta colaboración.
La calidad de los equipos profesionales 
La efectividad de la labor del centro depende de manera decisiva de las características 
de las personas que más directamente se relacionan con las empresas atendidas, es 
decir del equipo profesional que trabaja en el centro.
A pesar de las diferencias registradas en los países analizados, todos concuerdan 
en que dichos equipos deben estar conformado por profesionales con experiencia 
práctica en la atención a las empresas, con una fuerte motivación y con dedicación 
de tiempo completo. El equipo puede incluir distintas especialidades, pero 
experiencia, competencias, motivación y dedicación parecen ser las condiciones 
esenciales e imprescindibles para la conformación de grupos eficientes de trabajo.
Para garantizar dichas condiciones, es necesario que, desde el comienzo, es decir, 
desde la definición de los lineamientos de la política que impulsa la puesta en 
marcha de los centros, se establezcan con claridad los siguientes principios: en 
primer lugar, que los mecanismos de selección sean transparentes y, en segundo 
lugar, que la elección de las personas dependan de sus condiciones profesionales 
y actitudes (y aptitudes) personales, sin que esta decisión sea influenciada por 
factores de naturaleza distintas. El proceso de selección puede llevarse a cabo 
centralmente o puede realizarse localmente, pero es frecuente que, en ambos 
77Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
casos, surjan presiones de intereses políticos o clientelares que intenten condicionar 
las decisiones. En estas circunstancias, el programa debe instituir mecanismo de 
protección que permitan a las personas encargadas de conformar los equipos elegir 
según parámetros rigurosos (predefinidos, claros y conocidos) las personas que 
mejor pueden contribuir a la labor de los CDE.
Por lo que concierne a las competencias, varias instituciones han tenido dificultades 
para encontrar profesionales que cuenten con la combinación adecuada de 
experiencia de trabajo con las empresas, competencia en temas de gestión, 
conocimientos del funcionamiento del sistema de fomento productivo, capacidad 
de liderazgo y trabajo en equipo, flexibilidad, proactividad y determinación. La 
solución adoptada es desarrollar programas de formación y capacitación de 
profesionales jóvenes, mediante cursos presenciales y virtuales. En esta área, 
los países analizados han logrado resultados interesantes, estructurando cursos 
(especialmente diplomados) de distinta duración, pasantías, programas de 
intercambio de funcionarios, entre otros. En Centro América, este proceso, liderado 
por CENPROMYPE ha dado impulso al desarrollo de la institucionalidad de fomento 
y ha contribuido a consolidar lazos entre los países, fortaleciendo la integración 
regional. La reproducción de este modelo de colaboración y cooperación entre los 
países en una escala latinoamericana sugiere uno de los posibles caminos para el 
fortalecimiento de las distintas iniciativas CDE en la región.
Un tercer elemento clave está relacionado con la motivación de las personas 
escogidas, de las cuales depende tanto la energía y pasión dedicada al tema para lo 
cual se les contrata, como la estabilidad en el puesto. Los datos recogidos acerca de 
la rotación, aunque muy parciales, sugieren que este último punto aún no ha sido 
resuelto en los países analizados. Los incentivos contemplados pueden referirse, 
entre otros, a un sueldo competitivo, a un adecuado reconocimiento de la labor 
desarrollada y a programas de formación profesional que permitan a las personas 
contratadas ampliar o profundizar el espectro de sus competencias. 
En cuanto al reconocimiento, mucho de los resultados en este ámbito dependen de 
la centralidad y visibilidad que los CDE alcancen en el contexto de las políticas de 
fomento productivo de cada país. Evidentemente, cuanto más clara es la importancia 
que se le atribuye y se les reconoce a los centros (nos tan sólo como herramienta 
de trabajo, sino como estrategia de articulación de los actores e instrumento de 
concreción de la política productiva), tanto más interesante resultará para los 
profesionales del área trabajar en estos espacios. Finalmente, la motivación está 
asociada también a los niveles de sueldo reconocidos a los profesionales de los 
CDE. Dado el perfil profesional de las personas involucradas, la comparación debe 
hacerse tanto con el sector público, como con el privado. Inevitablemente, niveles 
más bajos del promedio, tienden a favorecer una rotación alta del personal, con 
costos significativos para la funcionalidad de los centros. 
78 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Un último punto relativo al tema de los equipos profesionales de los CDE concierne 
el grado de dedicación que estos prestan a las actividades de apoyo a las empresas. 
Con relación a esto, las experiencias revisadas sugieren poner atención a dos 
aspectos distintos: en primer lugar, y parecería ser una condición muy relevante en la 
estructuración del modelo de CDE, las labores de atención a las empresas parecen 
difícilmente compatibles con la realización de otras actividades no conectadas 
con el funcionamiento del centro. Las personas que trabajan en estas estructuras 
deben poder dedicarse completamente a ello. El corolario de esta conclusión es 
que el centro tiene que recibir una adecuada contribución financiera que le permita 
sostener el equipo profesional sin que éste se vea obligado a desempeñar otras 
funciones para sustentarse, como lamentablemente sucede en algunos de los 
casos analizados.  El segundo aspecto apunta a la organización del trabajo de los 
equipos profesionales y a la posibilidad de que estos puedan concentrar una parte 
preponderante de su tiempo en la acción directa con la empresa, minimizando (o 
distribuyendo equilibradamente) las tareas administrativas (especialmente las 
relacionadas con la gestión de los requerimientos de la burocracia estatal que 
financia el programa).
Infraestructura de calidad
Por lo que concierne la infraestructura, la mayoría de las personas que han 
participado en la elaboración del presente documento concuerdan acerca de la 
importancia de que los centros operen en estructuras de fácil acceso y que cuenten 
con espacios de trabajo con elevados estándares de calidad. 
Dado que la asesoría especializada se realiza, normalmente, en las instalaciones de 
las entidades aliadas, las que supuestamente disponen de equipamiento adecuado 
para prestar apoyo de calidad en su área de atención, la dotación de los centros 
puede limitarse a los equipos de trabajo para los profesionales y las salas de clases. 
Un área que ha tomado cada vez más espacio en los centros y que ha exigido 
inversiones de una cierta importancia es la que concierne la actividad de formación 
y asistencia en tecnología informática. Con este propósito, numerosos centros se 
han dotados de conexiones en banda ancha y equipos computacionales que les 
permiten desarrollar actividades de capacitación y además desempeñarse como 
punto de contacto de redes virtuales para realizar trámites, postular a proyectos, 
solicitar atención de otras entidades de apoyo, etc.
Financiamiento y sostenibilidad de los centros
Lo que se planteó en los puntos anteriores (principalmente equipo profesional e 
infraestructura) supone una disponibilidad adecuada de recursos. Esto tiene implicancias 
tanto en el monto, como en las modalidades de asignación de los mismos. 
79Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
Como se ha documentado a lo largo del texto, estas iniciativas no son de bajo 
costo. Mantener equipos profesionales de alto nivel e infraestructuras de calidad 
requiere inversiones anuales significativas que, obviamente, deben estar calibradas 
según los requerimientos y necesidades específicos de las localidades en las cuales 
los centros se localizan. 
Un segundo elemento que debería considerarse concierne la fuente de los recursos. 
Dado que la finalidad de los CDE es promover el desarrollo de las microempresas 
y las pymes, la fuente de los recursos tiene que ser una entidad (pública o privada) 
que se dedica al fomento productivo. Esperar en un financiamiento basado en la 
venta de servicios desnaturalizaría por completo la iniciativa, obligando los centros 
a desempeñarse como empresa de consultoría, competir en el mercado de los 
servicios y, sobre todo, modificar el público objetivo, orientándose hacia aquellas 
empresas que, por su modelo de negocio y estrategia competitiva, ya valoran la 
asesoría especializada y tienen la posibilidad de costearla.
Tan importante como el monto y la fuente de los recursos, es la modalidad que se 
utiliza para transferirlos y, especialmente, la certeza de su transferencia a tiempo. La 
certeza del financiamiento es condición básica para el funcionamiento eficiente de 
los centros. De eso depende que el centro pueda planificar actividades de mediano 
y largo plazo, garantizar continuidad en la atención a las empresas y, no menos 
relevante, asegurar al equipo una proyección profesional que resulte atractiva. De 
las experiencias analizadas, la definición de un ítem presupuestario en el balance del 
Estado parece ser la solución que más garantías otorga de un financiamiento seguro.
C. Nuevos desafíos y perspectivas  
para los centros de desarrollo empresarial
Los temas tratados en los dos apartados anteriores dan cuenta de una discusión 
intensa y muy vivaz sobre aspectos críticos en el funcionamiento de los centros. 
Las preguntas surgen de la práctica y las estrategias adoptadas por las entidades 
promotoras de los CDE son respuestas que delinean distintos caminos que se 
adaptan a las diferentes circunstancias y condiciones económicas e institucionales.
En la agenda de las entidades involucradas, sin embargo, hay otras preguntas 
también que si bien más abstractas, son centrales para determinar las 
perspectivas de desarrollo de los centros y conciernen las estrategias que 
estos adoptarán para enfrentan algunos desafíos centrales relacionados con 
los actuales escenarios competitivos. Las principales son: i) cómo enfrentar 
el cambio tecnológico en curso y apoyar la incorporación en las mipymes de 
nuevas tecnologías, especialmente las digitales; ii) qué espacio hay para impulsar 
80 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
el desarrollo de acciones colectivas en el marco de la actividad de apoyo a las 
empresas que impulsan los centros; y iii) cómo se relacionan los centros con los 
gobiernos locales. A continuación, se esbozan algunas pistas para contribuir a 
una reflexión sobre estos interrogantes estratégicos.
Nuevas tecnologías y especialización
Un ámbito especialmente importante de reflexión concierne los desafíos que 
las nuevas tecnologías plantean a las empresas, especialmente a las de menor 
tamaño. Como mencionado al comienzo de este documento, la transformación 
generada por la difusión de las tecnologías digitales y la aceleración de los procesos 
de innovación que esto ha determinado no es un fenómeno que caracterizará el 
futuro de las empresas, sino que es ya una realidad del presente que, querer o no, 
los actores involucrados en el desarrollo de las empresas (hacedores de políticas, 
universidades, asociaciones empresariales, sociedad civil, etc.) no pueden evadir. 
El diseño de estrategias adecuadas para enfrentar este enorme desafío trasciende, 
evidentemente, las posibilidades de los CDE. No obstante, aquellas entidades que 
están apoyando o se proponen apoyar la construcción de estos centros tienen la 
obligación de preguntarse de qué manera la transformación tecnológica en curso 
afectará al desarrollo de las mipymes y cómo estos centros pueden ayudar las 
empresas de menor tamaño a ser parte activa de esta transformación.
Una respuesta precisa supera las posibilidades de este documento. No obstante, es 
posible trazar algunos lineamientos generales que tal vez ayuden a enfrentar el tema.
Un primer aspecto que tiene que ser considerado para definir la estrategia de los 
CDE en esta materia es que el grado de madurez digital de las mipymes es muy 
heterogéneo. Entre los factores que inciden en la generación de este resultado, 
destacan la antigüedad da las firmas, el sector de pertenencia y las características 
del entorno productivo. Con respecto al primer punto, cabe destacar que 
tendencialmente las empresas de más reciente constitución nacen con un nivel 
de digitalización mayor, mientras que las más consolidadas incorporan las 
tecnologías digitales de manera mucho más fragmentaria y parcial. En cuanto al 
área de especialización, las diferencias más evidentes se constatan entre sectores 
tradicionales que están en proceso de ajuste (o de profunda transformación) 
para incorporar las nuevas tecnologías, y otros que han sido concebidos desde 
el comienzo con el propósito de explotar las potencialidades de las nuevas 
tecnologías, como en el caso de los rubros relacionados con la economía creativa 
o la producción de software. Por último, hay que tener presente las diferencias 
de entorno que caracterizan los sistemas productivos locales de América Latina, 
donde las brechas en calidad de servicios disponibles (desde la facilidad y calidad 
de la conexión, a los servicios de apoyo técnico) varían dramáticamente de un 
territorio a otro. Lo anterior obliga los centros (así como todas las demás entidades 
81Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
de apoyo) a desarrollar capacidades analíticas para entender las necesidades y 
efectivas potencialidades de absorción digital de las empresas de su territorio de 
competencia, y a generar capacidades de adaptación que les permitan ajustar la 
metodología de trabajo definida centralmente a las condiciones locales. 
Lo anterior, esperablemente, llevará algunos centros a concentrarse en tareas más 
básicas de sensibilización y alfabetización para el uso de las tecnologías digitales, 
como pueden ser el acceso a internet y la incorporación de las redes sociales en el 
rediseño de productos o estrategias comerciales; y otros, a enfrentar desafíos más 
complejos como, por ejemplo, apoyar el diseño y la incorporación de los estándares 
que se deben cumplir para facilitar la integración de las mipymes en redes o 
cadenas productivas internacionales; la mejora de las capacidades productivas para 
ser proveedora de una entidad pública; o la definición de planes y programas de 
capacitación de los niveles gerenciales, para garantizar una capacidad directiva a la 
altura de los nuevos desafíos estratégicos.
Estos temas han reabierto una reflexión acerca de la posibilidad y oportunidad 
de especializar a los centros. No se trata, en verdad, de una pregunta nueva, 
pero los desafíos de innovación asociados con la transformación tecnológica en 
curso vuelven a plantear este interrogante con renovado interés. La idea de que 
un CDE se especialice (es decir, que concentre capacidades y competencias sobre 
un tema determinado y provea atención exclusiva o preponderante sobre este 
tema) representaría una modificación profunda del esquema tradicional. Dicha 
modificación, sin embargo, podría resultar muy necesaria para apoyar los procesos 
de incorporación de tecnologías de nueva generación, si el entramado institucional 
local aún no cuenta con entidades con este grado de especialización. 
No hay, probablemente, una respuesta válida en absoluto. Cada país tendrá que 
tomar en cuenta el nivel de avance de los procesos de transformación de su sistema 
productivo, identificando las áreas geográficas y los sectores más expuestos a estos 
cambios e interesados en construir estrategias colectivas para enfrentarlos. Al 
mismo tiempo, considerando las distintas políticas de fomento (especialmente la 
de promoción de la innovación y de estímulo a la incorporación de tecnologías 
digitales), deberá decidir qué rol pueden jugar en ellas los CDE. 
Si ya existe una red de entidades especializadas en temas tecnológicos (tales como 
centros de transferencia de tecnologías o centros de investigación), lo más razonable 
parecería ser el establecimiento o la consolidación de una estrategia de colaboración 
que permita, por un lado, aprovechar los contactos de los CDE con las empresas, para 
ampliar el radio de atención de las entidades especializadas; y, por otro, aprovechar 
las competencias de estas últimas, para atender a los requerimientos más complejos 
de las empresas, sin que los centros tengan que invertir en la construcción ex novo 
de capacidades especializadas. 
82 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Distinta respuesta podría formularse para aquellos países que no cuentan con 
una institucionalidad consolidada de fomento de la innovación y la transferencia 
tecnológica. En este caso, una estrategia posible podría consistir en especializar 
algunos centros en temas de crucial interés estratégico para el país (como podría 
ser, precisamente, la generación e incorporación de nuevas tecnologías digitales), 
para proveer una atención dirigida no tanto a las empresas, cuanto a los demás 
centros de desarrollo empresarial, creando lo que podrían denominarse “centro de 
segundo nivel”.
Fomento a la creación de redes empresariales y acciones colectivas
La metodología de atención actualmente utilizada por los CDE contempla 
exclusivamente una modalidad de apoyo individual. Entre el centro y la empresa 
cliente se establece un diálogo a partir del diagnóstico que se realiza cuando 
empieza la actividad de apoyo. El plan que se diseña apunta exclusivamente a 
enfrentar la problemática de la compañía considerada. No hay, entre las experiencias 
consideradas en este estudio52, programas que toman en consideración la promoción 
de acciones colectivas. Sin embargo, especialmente para temas que requieren 
inversiones significativas y grandes economías de escala, la generación de acciones 
mancomunadas podría ser, para empresas de tamaño pequeño, la única estrategia 
en grado de prospectar una real transformación de las posibilidades competitivas.
La acción colectiva puede facilitar el acceso a mercados o permitir la incorporación 
y uso eficiente de tecnologías más productivas y, en general, mejora la capacidad 
de decisión estratégica de los empresarios y empresarias involucrados (Dini, 2010). 
La cercanía con las empresas y su arraigo en la comunidad local representa para los 
centros un capital de confianza que haría posible el desarrollo de acciones comunes. 
Esta posibilidad es reconocida por algunos de los operadores entrevistados en la labor 
de preparación de este documento, los que han manifestado entender y compartir 
este enfoque metodológico. No obstante, los mismos operadores advierten que 
todos los incentivos actualmente establecidos premian exclusivamente la labor de 
asistencia individual y no valoran eventuales acciones que contribuyan a construir 
actividades mancomunadas entre grupos de empresas. 
De nuevo, sería muy reductivo pensar en respuestas únicas para realidades diferentes. 
La promoción de las acciones colectivas entre empresas no es seguramente una 
actividad simple y su efectividad debe ser evaluada caso a caso. Sin embargo, los 
desafíos que caracterizan el actual escenario competitivo sugieren que se evalúe 
seriamente la incorporación de estas herramientas en el set de instrumentos de 
52 Con la excepción tal vez de los CDE de El Salvador que, como en el caso del CDMYPE-ADEL Morazán, se 
integran en los procesos de elaboración e implementación de estrategias colectivas de desarrollo de los 
sectores priorizados localmente.
83Centros de desarrollo empresarial en América Latina...
trabajo de los CDE y que se revisen los sistemas de incentivos para que los centros 
que lo consideren oportuno tengan efectivamente la oportunidad de dar vida a 
experiencias de trabajo colectivos entre mipymes.
Capacidad de articular el territorio
Dos corolarios del planteamiento anterior apuntan a que los CDE deben, por un 
lado, desarrollar una capacidad propia de interpretación del contexto productivo 
e institucional en el cual se mueven; por el otro, intensificar su atención hacia 
todas aquellas estrategias de colaboración con otras entidades de fomento que les 
permitan multiplicar sus recursos y su capacidad de impacto en su universo objetivo.
Algunos de los países analizados han puesto mucho énfasis en el hecho que los 
planes de desarrollo de los centros se relacionaran con una visión estratégica de 
las potencialidades y debilidades del entorno. Esto concretamente ha significado 
que una parte de los recursos de estos CDE ha sido destinada a diagnosticar el 
sistema productivo local en el cual estos se insertan. La capacidad de respuesta 
más efectiva que se obtiene de una mejor coordinación con el entorno debería 
justificar con creces este esfuerzo, pero son pocos los centros que se han dotado de 
las competencias necesarias para moverse en esta dirección y aún menos los que, a 
partir de esta decisión estratégica, han introducido una contabilidad de las acciones 
realizadas y resultados obtenidos que permita registrar y valorar estos impactos.
Especialmente en consideración de los procesos de descentralización y 
desconcentración de las funciones de fomento productivo, este último tema 
pone a los centros un último interrogante estratégico acerca de la oportunidad y 
factibilidad de conciliar su actividad de apoyo a las empresas (lo que indudablemente 
debe seguir siendo su función principal), con acciones que apuntan a entender y 
fortalecer el contexto local.
En los territorios que cuentan con otras entidades locales de fomento (tales como 
las ADEL, corporaciones municipales, asociaciones de municipios, etc.), la acción de 
los CDE puede centrarse exclusivamente en la labor de asistencia a las empresas 
y de coordinación de los instrumentos de apoyo disponibles localmente, con el 
propósito de generar sinergias y potenciar la eficacia de los servicios brindados. 
En otras localidades, caracterizadas por una menor densidad institucional, el 
desarrollo local podría volverse un punto central en la estrategia de los centros.
84 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
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88 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Los centros de desarrollo empresarial son entidades 
de apoyo para el fomento de las mipymes. En la 
última década, dichos centros han recibido un impulso 
importante por parte de numerosos Gobiernos de 
América Latina.
A pesar de los logros alcanzados a la fecha, no todos los 
problemas están resueltos: algunos países están recién 
emprendiendo el proceso de implementación de los 
centros, y los que ya cuentan con una estructura más 
desarrollada están preguntándose cómo consolidarla.
Este documento, que se ha desarrollado en el marco 
del proyecto EUROMIPYME “Mejores políticas para 
las micro, pequeñas y medianas empresas en América 
Latina”, financiado por la Unión Europea, resume los 
resultados de una investigación que sintetiza y compara 
la experiencia de cinco instituciones latinoamericanas 
de Chile, Colombia, El Salvador y México.
Su propósito principal es, por un lado, difundir las 
lecciones aprendidas que se extraen de las experiencias 
estudiadas y, por otro, estimular una reflexión y un 
debate más amplio que, partiendo del análisis de los 
programas de fomento de los centros de desarrollo 
empresarial, contribuya a enriquecer y profundizar la 
reflexión acerca de los factores de éxito de las políticas 
de apoyo de las mipymes en la región.

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