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<dcvalue element="contributor" qualifier="author" language="es_ES">Corden, W. Max</dcvalue>
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<dcvalue element="relation" qualifier="ispartof" language="es_ES">En: La liberalización del comercio en el Hemisferio Occidental - Washington, DC : BID/CEPAL, 1995 - p. 13-40</dcvalue>
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INT-0161
COMISION ECONOMICA PARA AMEIRICA LATINA
Projrecto de Desarrollo Social Rural

Documento para
discusión
John Durston
Septiembre, 1977

MODERNIZACION AGRICOU Y CAIIBIO SOCIAL RUHAL EN
AlffiRICA UTINA: UNA HIPOTESIS I SUS VARIANTES

77-9-2531

II
V

Página
I.

INTRODUCCION

II. LA HIPOTESIS CENTML

1
2

A. Nuevas condiciones de desarrollo
dependiente y sus implicancias

2

B. Los impactos de las innovaciones
tecnológicas

6

C. El contexto ideal: un paradigma

11

III. VARIACIONES SOBRE LA HIPOTESIS BASICA

16

A.

Cambio socio-económico en distintos
contextos#•«••«•••«•««•««ycA**»***»**»*

lé

B. Revisión de contextos básicos

21

C.

28

Impactos en el sector campesino

D. Estado reformista y estructura egraria. 34
IV. DE LA HIPOTESIS A LA INVESTIGACION
EMPIRICA: CONCLUSIONES Y APUNTES
METODOLOGICOS

44

I.

INTRODUCCION

El presente trabajo tiene un doble propósito.

En primer lugar, representa

un esfuerzo de definir con mayor claridad y coherencia una serie de ideas
más o menos conexas, con las cuales se espera construir un marco de referencia
sobre el tema del titulo.

Por otra parte, se hará un intento de formular

algunas hipótesis preliminares de relevancia para un futuro proyecto de
investigación sobre este y otros aspectos del cambio social rural en
América Latina.
Parece deseable en esta primera fase presentar desde los argumentos
más repetidos hasta especulaciones algo vagas, surgidos de un conocimiento
nniy impresionxstico de la realidad del campo latinoamericano.

No se

apoyarán estas conjeturas en pruebas empíricas; se espera que este ejercicio
ayudará a orientar y encauzar el esfuerzo investigativo de juntar y evaluar
datos relevantes a la problemática del tema.

En la etapa investigativa se

dará un constante proceso de confrontación de estas hipótesis preliminares
con nuevos datos, a medida que éstos se vayan descubriendo.

Esto obligará

a descartar algunas hipótesis, a formular otras nuevas, y en general a
refinar y profurKiizar este marco conceptual preliminar.
Se ha decidido organizar la discusión en términos de una hipótesis
y sus variantes.

Hemos adoptado aquí los conceptos básicos de la conocida

hipótesis sobre los aspectos concentradores y de dominación socio-económica
del desarrollo capitalista dependiente.

Sin embargo, muchos elementos de

esta hipótesis central resultan demasiado rígidos (en su expresión más
simplista) y sin matices para explicar adecuadamente las variadas tendencias
de cambio social en los contextos específicos que conforman el mosaico del
mundo rural de los países de la región.

Se presentan algunas variantes

de la hipótesis con el afán de dirigir la atención hacia la consideración
de interpretaciones alternativas para fenómenos observados, y de llamar la
atención sobre el hecho de que, en contextos muy variados, las tendencias
de cambio no siguen una línea universal.

Se trata también de explicitar las

actitudes y valores del investigador, de darles una expresión precisa y lógica.

/ai formular

- 2 -

Al formular un conjunto de hipótesis preliminares alternativas, a ser
comprobadas o descartadas por datos empíricos relevantes, se espera dar
una mayor valor científico a la investigación de lo que tendría un ejercicio
puramente descriptivo influenciado por ideas preconcebidas no declaradas,
II. LA HIPOTESIS CENTRAL
. A. NUEVAS CONDICIONES DE DESARROLLO DEPENDIENTE Y
SUS IMPLICANCIAS PARA EL CAMBIO RURAL %/
Para poder analizar correctamente las actuales tendencias de cambio
económico y social en el agro latinoamericano, es necesario considerarlas
dentro del contexto general de crecimiento capitalista dependiente que
caracteriza, en una medida u otra, a casi todos los países de la región.
Á nivel nacional este crecimiento se caracteriza por la pre-eminencia de
una burguesía industrial y comercial ligada al gran capital transnacional,
frecuentemente apoyada por un estado tecnocrático.

En el ámbito netamente

rural, sé da típicamente la modernización de la producción agrícola
acon^iafiada por procesos de proletarización del campesinado y la cristalización de nuevas estructuras de estratificación social. En un país dado, es
posible entender las formas que el crecimiento dependiente da a la modernización agrícola, y como esta a su vez genera nuevas relaciones de clase en el
campo, mediante el análisis de las estrategias económicas adoptadas por los
distintos grupos sociales frente a las nuevas condiciones.
Él tema específico que deseamos abordar aquí - el impacto de la
modernización agrícola en las eétructuras sociales rurales - exige, entonces,
que resumamos los aspectos más relevantes del actual proceso de desarrollo
dependiente, aunque sea en los términos de una hipótesis simplista que sirve
•

•

•



de punto de partida, para ir desarrollando posteriormente sus matices y
sus excepciones.
1/ La literatura y el debate sobre la teoría de la dependencia es muy extensa;
aquí no se pretende más que resumir lo más brevemente posible algunos
rasgos generales que tienen relevancia para nuestra discusión del cambio
agrario.
/a través

- 3 -

A través de las últinas dos o tres décadas las formas de participación
del capital de los países industrializados en las economías latinoamericanas
ha evolucionado hacia un modelo más complejo y de una participación más
directa en la economía local, según el grado de desarrollo alcanzado en
cada país. El tipo de economía dependiente tradicional, caracterizado
por enclaves de producción y exportación primaria y por la importación de
productos industriales terminados, se ha visto transformado en un tipo de
dependencia esencialmente financiera y tecnológica. La nueva dependencia se
caracteriza por el desarrollo de una industria nacional de cierta importancia, propiedad de una combinación de capital nacional y extranjero, basada
comunmente en tecnología otorgada por la corporación transnacional. Los
productos finales de esta industria moderna son bienes de consumo que son
comprados, en gran parte, por estratos minoritarios - precisamente los
grupos sociales que perciben ingresos que les permiten participar en la
nueva sociedad de consumo.
En lo social, se han visto aumentadas dos importantes clases
sociales: la pequeña burguesía urbana, de empleados, profesionales y
pequeños empresarios comerciales, que dan apoyo político al sistema y son el
principal mercado de sus productos; y la gran burguesía nacional, que
aunque numéricamente pequeña y con fuerte dependencia del capital extranjero,
es cada vez más poderosa económicamente y juega un papel clave, combinando
funciones capitalistas y empresariales en la construcción de las economías
nacionales. En muchos países, además, la influencia de la gran burguesía
en la economía nacional se ha visto aumentada por los estímulos brindados
por el Estado al proceso de industrialización en diversas formas, políticas,
proteccionistas, préstamos a bajo interés, creación de infraestructura, etc.
En el ámbito rural, aparentemente estamos presenciando en los últimos
años los comienzos de un cambio importante en el papel jugado por la
agricultura en los estilos de desarrollo de muchos países latinoamericanos.
Gran parte del capital nacional invertido en el proceso de industrialización
ha venido de excedentes extraídos del sector agrícola, sea directamente en
la form

de capital acumulado por los grandes terratenientes e invertido

por ellos en industrias, servicios, construcción, etc. en los centros urbanos*
/sea indirectamente

- 4 -

sea indirectamente en la forma de precios deprimidos para los productos
comestibles, lo que permite que el costo de mano de obra urbana se mantenga
bajo. Debido a la mayor rentabilidad .del capital en la industria y otras
actividades urbanas (en gran medida el efecto planeado de políticas
conscientes para fomentar el desarrollo nacional), el hacendado o latifundista
tradicional invierte solamente el mínimo necesario para nantener funcionando
su operación agrícola.

Busca la forma de maximizar el excedente que puede

invertir en negocios más lucrativos.

Sobre todo, utiliza mecanismos para

abaratar la mano de obra rural, distorsionando el mercado local de trabajo
mediante relaciones de producción serviles, sistemas de aparcería y
endeudamiento, represión directa, etc. Está dispuesto a sacrificar
productividad para abaratar sus costos; incluso, en la medida en que participe
directa o indirectamente en el proceso de industrialización, le conviene
al empresario agrícola que se mantengan bajos los precios de los productos
alin»nticios para proteger sus inversiones no-agrícolas más rentables.
Hoy en día la proporción de inversión nacional total dedicada a la
agricultura en varios países latinoamericanos ya tiende a aumentar. Este
cambio, de enorme importancia para las futuras estructuras socio-económicas,
parece responder a tres causas principales:
1.

El proceso de industrialización ya ha exprimido, en muchos países,

todo el excedente posible de la agricultura. Es decir, el sector urbanoirriustrial ha alcanzado un tamaño que exige más productos agrícolas y
mayor acumulación de cantidades de capital, de lo que puede dar la agricultura
nacional sin nuevas inversiones importantes en infraestructura mral y en el
mismo proceso de producción agrícola.

Por eso casi todos los gobiernos de

la región, independientemente de los estilos de desarrollo nacionales
divergentes, están combinando una mayor inversión pública en el sector rural
con políticas destinadas a hacer más rentable la agricultura, por lo menos
en lo que se refiere a algunos productos.
2/ Para una discusión más detallada de este y otros aspectos económicos
del cambio agrario en el tercer mundo, ver Keith Griffin, The Political
Economy of Agrarian Change. Harvard U. Press, 1974.
/2.

La

- 5 -

2.

La tendencia a largo plazo alcista (aunque errática) de los precios

mundiales de productos agrícolas (especialmente algunos insumos a la
agroindustria) hace más atractiva las actividades agrícolas - no solo para
los inversionistas y empresarios nacionales, sino también para el gran
capital internacional.

Sobre todo donde se haya establecido una conexión

con el agrobusiness internacional (sistemas verticales de producción,
transformación y comercialización, generalmente parte de un conglomerado
transnacional), la inversión en agricultura de exportación puede rendir
grandes utilidades a corto plazo.
3.

Los avances en la tecnología agrícola durante la última década permiten

aumentar la productividad de los factores tierra y mano de obra.

Con fuertes

inversiones de capital en el paquete tecnológico que requieren, para un
rendimiento óptimo, las semillas mejoradas de granos (HYV) y de varios
cultivos agroindustríales - riego, muchos fertilizantes, insecticidas,
plaguicidas, y generalmente maquinaria - el empresario agrícola puede
percibir una rentabilidad mucho mayor, gracias a la mayor eficiencia de estos
insumos materiales modernos.
Este hecho, en conjunto con los otros dos cambios mencionados
(políticas estatales para crear infraestructura y fomentar la inversión
agrícola; la creciente demanda mundial para productos agrícolas, y la mejor
organización de la comercialización internacional) hacen de la agricultura
una actividad mucho más atractiva ahora para la inversión de importantes
capitales.

Se ha iniciado un proceso - ya bastante evidente en las zonas

mejor dotadas de América Latina - de modernización capitalista en la agricultura.

Las características sobresalientes que definen estas operaciones

como modernas son: 1) su manejo con métodos de administración, contabilidad
y planificación parecidos a los de cualquier industria o comercio de los
países industrializados; 2) acceso a capital y crédito que permiten inversiones
en infraestructura y grandes cantidades de insumos tecnológicos y de materiales
manufacturados; 3) integración con sistemas eficientes de comercialización
nacional e internacional, que permite la venta de sus productos en grandes
cantidades; y 4) una escala relativamente grande de operaciones de la empresa,
en términos de capital invertido, y, secundariamente, de la extensión de
terreno bajo cxiltivo.

/Como se

. 6 -

Como se desprenderá de esta definición, el término modernización
se usa aq\xí en un sentido estrictamente limitado a cambios en la organización
y las tecnologías de la producción.

Se rechaza aquí el concepto de

modernización como un proceso amplio, multifaceta y unidireccional, en que
la modernización productiva estaría ligada a ciertas formas de modernización social, modernización cultural, modernización política, etc.,
tendientes en su conjunto hacia el modelo de las sociedades industrializadas
occidentales.

Al contrario, los cambios sociopolíticos asociados

con los procesos de modernización de la producción agrícola en América
Latina constituyen el objeto de esta investigación y quedan por
descubrirse mediante la confrontación entre hipótesis y datos empíricos
sobre contextos específicos.

Por otra parte el hecho de que se analice

aquí la modernización capitalista no implica que esta sea la única modalidad
de verdadera modernización agrícola posible.
Evidentemente, la creciente inversión en actividades agrícolas,
en las formas tecnológicas que ha tomado predominantemente, tiene un fuerte
impacto en las estructuras socio-económicas rurales pre-existentes. Este
impacto variará mucho según las situaciones específicas nacionales, y
locales donde se dé,
B. LOS IMPACTOS DE LAS INNOVACIONES TECNOLOGICAS
Varias evaluaciones de la llamada revolución verde hechas en los
últimos años en muchos países del tercer mundo, han señalado que los
beneficios de estos y otros adelantos tecnológicos no han llegado por igual
a todos los sectores de la población rural. Lo que es más, con pocas
excepciones, donde se haya dado un fuerte proceso de modernización agrícola
se encuentran también una concentración de la riqueza y una desigualdad en
la, distribución del ingreso agrícola cada vez más pronunciada.

Se dice

que esto se debe principalmente a que las nuevas técnicas son intensivas en
capital; para un rendimiento máximo, requiere una combinación precisa de
insumos que incluyen necesariamente sistemas de riego y fuertes aportes de
fertilizantes químicos.

Los investigadores que desarrollaron las semillas
/mejoradas se

- 7 -

mejoradas se basaron en métodos aprendidos en los países industrializados,
donde la mano de obra agrícola es relativamente más cara en relación al
capital - y se esforzaron a encontrar técnicas para maximizar rendimientos
por hectárea, sin tcanar en cuenta ni el hecho que en el tercer nnindo la
disponibilidad de mano de obra es abundante en relación al capital en la
agricultura, ni la extrema pobreza de la mayoría de los agricultores.
Como resultado, los grandes terratenientes han adoptado las nuevas técnicas,
realizando importantes aumentos en sus ingresos, mientras que la mayoría
de los pequeños agricultores carece de los recursos financieros para
poder comprar los insumos requeridos para participar en la revolución
verde.
Sin embargo, esta explicación toca sólo un aspecto del problema,
y deja varios interrogantes.

Por ejemplo, no es el caso que todas las

nuevas técnicas exijan obligatoriamente economías de escala para ser
rentables. Una combinación poco diferente de los mismos insumos podría
ser utilizado también por los agricultores pequeños.

Si hay obras públicas

de infraestructura en zonas de pequeños productores, si están organizados
para aprovechar sus propios recursos de mano de obra abundante y para
compartir la poca maquinaria necesaria, y, sobre todo, si tienen libre
acceso al crédito al mismo costo real que los grandes productores,
entonces, teóricamente los pequeños productores pueden compartir proporcionalmente los beneficios de los métodos más productivos.

Por otra parte,

se habría de esperar que la mayor productividad de la mano de obra con las
nuevas técnicas redundarían en mejores ingresos para los obreros agrícolas
sin tierra. Esto nos sugiere que la concentración de ingresos y tierra
que generalmente acompaña la introducción de nuevas técnicas agrícolas
tiene más que ver con las situaciones pre-existentes que con las
características de las técnicas mismas.
Una implicancia de nuestra hipótesis básica es que el aspecto de
la situación agrícola de América Latina que más determina el impacto de las
innovaciones tecnológicas es la distribución de la propiedad de la tierra.
Es conocido y comprobado que, en casi todos los países de la región, la
/mayor parte

- 8 -

mayór parte de la tierra de buena productividad esta concentrada en
grandes propiedades privadas en manos de un ínfimo porcentaje de la
población económicamente activa en la agricultura.

Según la teoría

ortodoxa del funcionamiento del sistema de mercado, estas grandes empresas
se beneficiarían más de los avances tecnológicos porque son más eficientes
- g o z a n de economías de escala, son mejor administradas, etc.

Pero varios

datos disponibles indican que los latifundios tienen una productividad más
alta que los pequeños predios únicamente en cuanto al factor mano de obra
- precisamente el recurso que abunda.

En cuanto a. la productividad por

hectárea (que los agricultores campesinos explotan más intensivamente) o
por otros insumos materiales (de los ctiales los campesinos usan muy poco),
los grandes terratenientes cultivan sus propiedades con baja productividad,
en relación con productores más pequeños.3/ La ventaja fundamental del
agricultor grande reside en el poder económico y social conferido por su
posesión de los medios básicos de producción agrícola.
La ventaja más evidente que tiene el terrateniente es financiera.
No sólo tiene, por lo general, mayor liquidez que le permite adquirir
insumos más rápidamente y a bajo costo, sino también un acceso preferencial
y frecuentemente exclusivo al mercado formal de crédito, por la garantía

2/

•

Varias investigaciones revelan estas diferencias en la productividad. .
Se ha calcvilado que en México en I960 los predios pequeños (menos de
5 hás.) tenían una productividad de la tierra tres veces la de los
predios mayores de 5 hás.j éstos tenían una productividad de la
mano de obra 7 veces la de los predios pequeños, gracias a los
insumos de capital en las grandes empresas agrícolas. Griffin, op.clt.,
p. 94, basada en SalcHnón Eckstein, El marco macroeconómlco del problema
agrario mexicano; CIDA, México 1969, y otras fuentes. Igualmente,
en el departamento de Valle en Colombia, en un estudio de minifundios
(tamaño promedio: 3 hás.) y grandes empresas agrícolas (promedio:377 hás.)
se comprobó que el valor agregado por hombre era 3 veces mayor en los
predios grandes. Pero el valor agregado por hectárea era casi 4 veces
mayor en los predios pequeños (con uso más intensivo de mano de obra),
a pesar de que las empresas grandes tenían casi cuatro veces el valor
de maquinaria por hectárea. (¥. Thirsk, The Economics of Farm
Mechanization in Colombia, tesis doctoral, Yale University, 1974,
en Griffin, op.cit.)
/que le

i
p

- 9 -

que le da el poseer valiosa propiedad agrícola.

Pero su poder se extierrie

mucho más allá de las reglas normales del mercado, y se expresa en una
compleja red de relaciones a la vez económicas, políticas y sociales.
Mediante sus lazos familiares, de amistad y de clase, o simplemente por
su poder político de grupo de interés derivado de su poder económico, los
terratenientes y sus socios organizan, controlan o influencian mecanismos
e instituciones sociales que son determinantes en el comportamiento de
la economía agrícola.

Desde los precios locales de la tierra y la mano

de obra hasta la formulación de políticas nacionales de fomento, todas las
facetas de la situación rural pueden verse afectadas por estos recursos
no económicos de la clase terrateniente.
Las influencias ejercidas por los grandes terratenientes hacen que
los mercados de insumos de producción agrícola, en todas las economías
capitalistas del tercer mundo, sean imperfectas.

Es decir, los

precios de un mismo factor productivo no son los ndsmos para todos los
participantes en el sistema.

Ya hemos visto los factores económicos que

hacen que el crédito sea más barato para los grandes terratenientes} pero
también pueden abaratar sus costos mediante el parentesco o la amistad
con miembros de su clase que ocupan posiciones de responsabilidad en
instituciones financieras - o hasta haciéndose socios en actividades
empresariales con altos funcionarios estatales.
Estos y similares mecanismos también se utilizan para influenciar
los mercados y precios de otros factores de producción.

En contextos

locales de limitada movilidad de la población, la situación semi-monopólica
de los grandes terratenientes - o bien su influencia política con las
autoridades ~ pueden servir para deprimir artificialmente el costo de mano
de obra.

Lo mismo ocurre en los mercados de tierra y en el sistema de

comercialización del producto agrícola.
Como en toda empresa capitalista, el terrateniente trata constantemente de expandir, aumentando sus ingresos y su riqueza mediante la reinversión de sus utilidades (aunque no necesariamente en actividades
agrícolas) en más capital productivo.

Sus mecanismos de control permiten

a los terratenientes manipular un factor para influenciar el mercado de
/otro factor.

= 10 =

otro factor.

Por ejemplo, si hay necesidad de más niáno dé obra sin

mayores sueldos, les es posible subir el costo del factor tierra retirando
sus propias posesiones del mercadoj y así obligar a una mayor proporción
de los campesinos a ofrecer su trabajo en el mercado.

Por lo demás, estos

mecanismos son muy adaptables a cambios en las condiciones de producción.
En un período criando es deseable expandir sus propiedades, lé es posible
al terrateniente abaratar el costo de la tierra mediante los arreglos
institucionales que encarecen o limitan el acceso al crédito, a los
fertilizantes, etc. para los productores campesinos.
El análisis de los mercados y sus impérfecciones de factores de
producción es muy importante para entender las estrategias seguidas por
distintos grupos en contextos específicos, siempre que se tenga presente
que esta imperfección, más que un simple obstáculo al desarrollo, es al
contrario el resultado buscado por las clases terratenientes en sus esfuerzos
de influenciar los mercados en sU propio beneficio.
Por otra parte, es bastante claro que algunas desigualdades habrían
resultado de cualquier proceso de crecimiento de la economía agrícola, aun
si esto fuera el resultado exclusivamente de mejores precios en el mercado
mundial, mayor consumo urbano, o mejor integración con la economía nacional,
sin innovación tecnológica.

Las ventajas económicas de los grandes

terratenientes, combinado con el poder extraeconómico que emana de su
posesión de la tierra, garantiza que el desarrollo agrícola será acompañado
por una desigualdad cada vez más aguda, a menos que haya una redistribución
radical de la propiedad agrícola.

.

La importancia particular que tiene la modernización agrícola para
los cambios en la estructura social rural es notoria en dos aspectos:
como una forma de crecimiento capital-intensivo, acelera-el proceso de
ac\imulación y concentración ya en marcha; y, como una transformación más o
menos profunda del sistema productivo tradicional, transforma a la vez las
rélaciones de producción y también a la larga, las instituciones y estructuras
socioeconómicas de clase en el sector rural.
/La modernización

-11 -

La modernización tecnológica es quizás el aspecto más sobresaliente
de la transformación social que está acompañando al desarrollo capitalista
de la agrictiltura latinoamericana, pero hay otros factores importantes,
algunos de ellos ya mencionados: la integración dependiente al sistema
capitalista nacional e internacional, con conexiones con nuevos y más
grandes mercados para productos agricolas; el cambio consiguiente de los
cultivos de mayor importancia; el crecimiento de la población rural a un
ritmo en muchos países casi igual al de la producción agrícola; y un mejor
conocimiento por parte de la masa campesina
nacional

del sistema político-económico

son algunos de los procesos más generalizados que influyen en

esta transformación.
Estos aspectos casi universales del actual proceso de desarrollo
agrícola están teniendo también algunas consecuencias bastante generalizadas
en la región: la metamorfosis de la hacienda y el latifundio tradicionales
en empresas agrícolas capitalistas modernas; como requerimiento productivo
de estas nuevas empresas grandes, la progresiva proletarización de la
fuerza de trabajo rural; y como consecuencia del crecimiento demográfico
en situaciones de relativo estancamiento productivo: 1) la fragmentación
aún más aguda de los minifundios; 2) el crecimiento de un ejército de
reserva de obreros agrícolas sin tierra y en desempleo más o menos abierto,
ya que exceden a las necesidades de mano de obra asalariada de las empresas
agrícolas, tanto modernas cono tradicionales; y 3) la migración a los centros
urbanos, o entre las zonas de agricultura más avanzadas, en busca de empleo
estacional según las distintas temporadas de siembra y cosecha.

C.

EL CONTEXTO IDEAL: UM PARADIGMA

Se ha empezado con una presentación de la hipótesis central, pero las
manifestaciones concretas de sus elementos básicos en situaciones reales
son enormemente variadas.

De hecho, la confrontación de la hipótesis simplis-

ta con la compleja y variada realidad rural latinoamericana puede obligar a
la revisión de muchos de sus conceptos.

Antes de entrar en este proceso

de refinamiento, sin embargo, vamos a ver la extensión de la hipótesis en
un contexto específico, aunque abstracto, en que se darían condiciones para
cambios de estructura social en completo acuerdo con las implicancias de la
hipótesis central.

„
^
/Para ilustrar

- 12 - 

Para ilustrar nuestro argumento sobre el impacto de la modernización,
de acuerdo con la hipótesis central, podemos examinar primero lo que
sería un paradigma de una situación  i d e a l p a r a
agrícola tecnificado y capitalista.

un rápido desarrollo

Esto exige sobre todo condiciones

básicas de suelo, clima y agua óptimas - tales como existen, por ejemplo,

O

en zonas tropicales de planicie litoral de Venezuela, Ecuador, el noroeste
de México, el norte del Perú, el sur de Brasil, etc.; o en los grandes valles
de clima subtropical o templado que se encuentran desde el centro de
México hasta Colombia y Chile, entre otros.

Finalmente están las zonas que

reúnen todas las condiciones requeridas por cultivos con exigencias especiales
como el café, banano, arroz de inundación, ganadería extensiva, algunas
frutas de clima templado, etc.
La situación óptima se caracteriza también por la existencia previa
de una infraestructura de comunicaciones conectada a los centros de
insumos y de consumo, y de por lo menos algunas emnresas agrícolas más o menos
grandes y orientadas hacia la producción comercial^

Esto simplifica la

aplicación de fuertes inyecciones de capital, y agiliza la introducción
de prácticas administrativas de una empresa moderna.

E n cuanto al factor

trabajo, lo ideal incluiría fuerza de trabajo de obreros agrícolas sin
tierra, subempleados, suplementada por una reserva de minifundistas u
obreros migrantes para la siembra y la cosecha.

Por otra parte, la

necesidad de muchos insumos manufacturados que caracteriza la modernización .
tecnológica da una importancia especial al otro factor productivo: el
capital mismo.

Parte de esto puede provenir del proceso de acumulación

por parte de los agricultores comerciales ya operando en la zona, pero
normalmente la mayor parte del capital es otorgado por fuentes financieras
e inversionistas operando a nivel nacional.
Los requisitos de capital nacional (e internacional) destacan la
importancia que tienen para la situación típica ideal de desarrollo
fjJ Ideal en el sentido de un modelo abstracto tipo-ideal, pero también
en el sentido corriente de ideal como óptimo, desde él punto de
vista de una empresa agrícola capitalista.
/agrícola capitalista.

(
W

- 13 - 

agrícola capitalista, los factores no-económicosj o sea, políticos y
sociales.

Estos factores, claro está, vuelven a ser económicos en la

medida en que influyan en el comportamiento de los mercados de factores
productivos en la zona.

Así, en nuestro caso óptimo para la rápida

modernización, los grandes terratenientes de la zona estaran asociados
en un poderoso grupo de presión con influencias nacionales, que les
ayuda a atraer inversionistas, conseguir créditos baratos - y tener voz
en la formulación de la política agraria estatal.

Mediante estas presiones

organizadas y conexiones personales, pueden asegurarse los estímulos,
subvenciones y políticas de precios que hagan más rentable las actividades
agrícolas en general - y, en especial, mantener las imperfecciones en los
mercados de factores de producción que favorecen a sus empresas agrícolas
grandes, modernas e intensivas en capital.
Estrategias de distintos grupos.

En donde se den plenamente estas

condiciones ideales para un rápido proceso de modernización agrícola
capitalista, las estrategias seguidas por los distintos participantes en
el juego económico llevarán también rápidamente a los procesos de cambio
en la estructura social rural, mencionados anteriormente.
Las estrategias económicas, en este contexto, son las decisiones
tomadas por individuos o grupos, frente a las oportunidades que les
presenta el contexto que les rodea, para organizar sus actividades
económicas para su máximo beneficio a largo plazo.

Los terratenientes

y sus socios inversionistas, con su gran concentración de poder basado
en la propiedad, no solo reaccionan a su contexto, sino también tratan
de cambiar algunos de los factores que conforman ese contexto.

Así, por

un lado reaccionan a las nuevas oportunidades de ganancia en la agricultura
moderna, invirtiendo en sistemas privados de riego y mejoramiento del suelo,
en fertilizantes e insecticidas, en maquinaria, en más tierra, y contratando
obreros asalariadosj pero por otro lado también tratan de cambiar la
situación, utilizando lazos sociales para conseguir capital e insramos
materiales en términos más favorables que los normalmente disponibles
para los agricultores pequeños.

En el escenario netamente local, combinan

esta ventaja competitiva con su posición semi-nwnopólica para cambiar los
/mercados de

- 14 - 

mercados de tierra y de mano de obra - terminan sus contratos con
aparceros, para integrar sus terrenos a sus propias operaciones, y también
aumentan las presiones sobre los agricultores pequeños para obligarlos
a hipotecar o vender sus propiedades.

Asi obtienen nuevas tierras a precios

más bajos, y aumentan el número de obreros agrícolas sin tierra, que


f

permite expandir sus operaciones con mayor cantidad de mano de obra a bajo
costo.
De acuerdo con nuestra hipótesis preliminar, entonces, tenemos en
este contexto un proceso de transformación de las viejas instituciones y 
relaciones de la hacienda o el latifürxiio en las de una moderna eriqpresa
agrícola capitalista.

Este proceso, a su vez, estimula la proletarización

del campesinado: directamente, ya qüe la nueva organización de producción
requiere que se sustituya a los peones y medieros por un cuerpo creciente
de obreros asalariados; e indirectamente, ya que la expansión territorial
de las grandes empresas agrícolas se basa en gran parte en mecanismos
para desalojar a los aparceros, arrendatarios y minifundistas, que se
ven obligados a vender su trabajo para subsistir.

Hay, además, un factor

ecológico que contribuye a la aceleración del proceso de proletarización
rural: la presión demográfica sobre la tierra en el.sector minifundista.
Por una parte, el cultivo intensivo sin abono de los minifundios durante
varias generaciones lleva al rápido desgaste de la fuerza productiva de .
la tierra; por otra, la explosión demográfica de las últimas décadas ha
tenido como consecuencia la subdivisión de la propiedad, por herencia,
en predios minúsculos, y el crecimiento de las comunidades campesinas
hasta niveles que las tierras que poseen no pueden sostener.

Excepto en

contadas situaciones donde el crecimiento del sector moderno es muy
rápido y la población campesina muy pequeña, la mano de obra liberada
por estas presiones excede la demanda de los empleadores agrícolas.

Como

es sabido, gran parte de los ex-campesinos que no quedan como obreros
agrícolas ocupados temporalmente en las grandes empresas durante períodos
de cosecha, emigran y se suman al sub-proletariado urbano.
/Cambios en

- 15 - 

Cambios en la estructura de clases.

Como consecuencia de estos procesos,

es evidente que los cambios en las relaciones entre grupos sociales, y en
la composición misma de la estructura social de la región, serán profundos.
En la fase pre-moderna de la situación que analizamos en este modelo, la
clase dominante eran latifundistas comerciales que organizaban su producción
con un mínimo de insumos capitales, buscando por todos los medios abaratar
sus costos e invirtiendo las rentas en actividades más lucrativas.

Ellos son

desplazados por los empresarios agrícolas modernos y los inversionistas
ligados al gran capital nacional - o son absorbidos en esta nueva oligarquía
en la medida en que logren modernizarse y aumentar sus capitales a los
nuevos niveles.

Los hacendados y latifundistas, junto con la pequeña clase

media rural amorfa que consistía en pequeños hacendados y los campesinos
más prósperos, desaparecen poco a poco debido a la venta de sus terrenos
a las empresas modernas en expansión.
También, como hemos visto, desaparece el campesinado, transformándose
en proletariado rural o dejando el sector agrícola.

Incluso las válvulas

de escape tradicionales del campesinado - las pequeñas ocupaciones
independientes como la artesanía para consumo campesino, o el comercio
errante - son cerradas por la progresiva especialización que las reemplaza
por industrias manufactureras y grandes empresas comerciales.
Mientras avanza la modernización agrícola en estas circunstancias,
empieza a cristalizarse una nueva estructura de clases.

Hay una reducida

clase dominante, dueños de la mayor parte de la tierra y otras formas de
capital; y una clase media o pequeña burguesía rural, principalmente dueños
de negocios medianos, de servicios a la agricultura comercial y la agroindustria (proveedores de insximos a la agricultura, transporte y comercialización, etc.) administradores de grandes empresas agrícolas y profesionales.
Los aparceros y minifundistas, cada vez nás reducidos, se transforman en una
gran masa de proletariado agrícola - posiblemente con una pequeña elite
laboral de obreros permanentes y semi-calificados en las grandes empresas
agrícolas y agroindustrias.

La clase dominante tiene un alto grado de

control del sistema, mediante su posición de semi-monopolio en el mercado
de trabajo local, y gracias a su influencia política basada en su importancia
en la economía nacional.
/Se puede

- 16 - 
Se puede suponer que el crecimiento relativo y absoluto del
proletariado rural - en ausencia de un crecimiento comparable en la demanda
de mano de obra - llevará a una situación de desempleo jrural más o menos
abierto, y a una mayor conciencia de su situación de clase dentro del seno
de la masa campesina.

Las relaciones con el patrón o el funcionario político

ya no son personales y paternalistas, como en el sistema tradicional.
Probablemente el juego político basado en cadenas verticales de clientela
se vea sustituido por confrontaciones de clase: el fortalecimiento de las
organizaciones sindicales de los obreros agrícolas, demandas de mejores
sueldos y condiciones, y de reforma agraria - y esfuerzos por parte de la
clase dominante para reprimir o cooptar estos movimientos»

Los recientes

conflictos agrarios en el noroeste mexicano son, en parte, un ejen^lo de
esta clase de confrontación,
ni.

VARIACIONES SOSÍE U

HIPOTESIS BASICA

Estas proyecciones - o escenarios, si se quiere - del desarrollo agrícola
bajo condiciones económicas, sociales y políticas óptimas para una
modernización capitalista, corresponden en sus rasgos generales a las
advertencias, basadas en conceptos parecidos a nuestra hipótesis preliminar,
hechas con cierta frecuencia últimamente sobre el impacto social previsible
de la revolución verde,

Pero cabe recordar que se trata de una

abstracción bastante simplificada.

La situación analizada representa un

extremo encontrado en muy pocas regiones rurales de América Latina; como se
señalaba anteriormente, la enorme variabilidad de estas condiciones significa
que, en la realidad, el proceso de modernización agrícola tendrá impactos
sobre las estructuras sociales que difieren enormemente de una localidad
o región a otra.
A.

CAMBIO SOCIO-ECONOMICO EN DISTINTOS CONTEXTOS

Las formas que tomará el proceso de crecimiento y moderrózación agrícola en una
localidad o región rural específica están determinadas en gran parte por el
juego de oferta y demareia de los factores de producción y del producto mismo.
Aspecftos como la abundancia o escasez de tierra, agua, mano de obra o capital ai
/la zona

- 17 - 

la zona, la forma de integración a mercados urbanos e internacionales,
pueden llevar a consecuencias muy distintas para un mismo proceso de
modernización.

Los mercados de factores productivos son altamente

susceptibles a las configuraciones precisas de la estructura de poder, a
sus influencias sobre el comportamiento de toda la población local y sobre
las politicas del estado nacional.
Un contexto de atraso crónico.

Para ilustrar hasta qué extremo pueden

variar las consecuencias de la modernización agricola capitalista bajo
condiciones distintas, basta considerar que aún dentro de un contexto
nacional de modernización agricola pueden encontrarse zonas con muy limitadas
posibilidades reales para un rápido desarrollo, por sus pocos recursos
naturales y su aislamiento.

La sierra ecuatoriana - como otras regiones

de topografía accidentada, de condiciones de suelo y clima de relativa
baja productividad, poca infraestructura de transporte y comercialización,
y con una estructura productiva de haciendas y minifundios - ha visto el
proceso de modernización principalmente en focos aislados.

En tanto, la

costa eciiatoriana reúne gran parte de las condiciones de una región ideal
para la modernización capitalista, y ha tenido un crecimiento acelerado.
Los procesos en ambas regiones han sido influenciados por las primeras
medidas de una reforma agraria (finalmente frustrada) y por el papel
del Estado en estimular la inversión en la agricxiltura.
Se puede identificar dos aspectos principales de las reformas en
el agro ecuatoriano: los referentes a la eliminación de formas precarias
de tenencia y los que llevaron a la expropiación de grandes propiedades
subutilizadas y a su asignación a los campesinos.
parte

Se cumplieron en gran

el primer tipo de medidas, que hacían ilegales las relaciones

se3?viles de trabajo (como el huasipungo) en que se fundamentaba la
hacienda serrana -cradicional.

Se prohibieron el pago obligatorio en

nano de obra y eu parte fija de la cosecha al hacendado, que eran las
formac de renta que se cobraban al peón por el usufructo de un pequeño predio
sub-familiar.

En algunos casos se entregó al peón este minifurriio que su
/dueño le

- 18 - 

dueño le había permitido cultivar.

La redistribución de las grandes

propiedades agrícolas, en cambio, nunca se realizó plenamente, limitándose
a la conversión en empresas cooperativas de algunas ex-plantaciones
tropicales.
El cumplimiento incompleto de las provisiones claves de las leyes
y decretos de reforma agraria ha significado que sólo en la costa se ha
dado, en alguna medida, el resultado previsto.

Allí, la formación de

cooperativas por algunos campesinos y obreros afortunados, llevó a la
creación de un nuevo tipo de empresa capitalista de autogestión y a la
transformación de estos ex-campsinos en una clase de pequeña burguesía
agrícola.

En la sierra, en cambio, los resultados de la reforma agraria

son distintos: pocos campesinos han recibido el dominio de predios que
rinden un ingreso adecuado.

Es más común que se entreguen minifundios

subfamillares y que los arrendatarios de terrenos m s extensos sean
desalojados por parte de los hacendados.
Se podría pensar que esta creación de una masa de semi-proletariado
minifundista (de ex-huasipungueros, etc.) daría las condiciones para el
desarrollo rápido de modos de producción capitalista en la sierra.

Los

hacendados de la sierra quisieron aprovechar los generosos créditos del
Estado (fruto del boom del petróleo) para convertir sus terrenos, antes
explotados bajo formas de tenencia precaria, en empresas capitalistas
completas.

Pero, a pesar de la utilización de insumos tecnológicos,

sus alternativas reales parecen muy limitadas, y se quejan de un doble
obstáculo de bajos precios y escasez de mano de obra, lo que realmente
parece ser un problema de rentabilidad relativa.
La productividad del suelo y del clima es tantas veces mayor en
la planicie litoral que en la sierra, y las economías de escala son tan
extensas en aquella región, que se hace posible una rentabilidad muy alta
a la inversión en la agricultura costeña que también permite la comercialización de sus productos a precios muy competitivos.
El supuesto problema de los bajos precios del hacendado serrano
se debe en gran parte a que su operación es menos rentable que las empresas
/agrícolas de

- 19 - 

agrícolas de la costa.

Igualmente la falta de mano de obra en la sierra

- a pesar de la presencia de un gran semi-proletariado local sub-ocupado se debe a que las empresas y cooperativas del litoral, al igual que la
industria de construcción urbana, pueden ofrecer salarios suficientemente
altos para atraer al campesino de su hogar serrano, excepto durante los
pocos días de siembra y cosecha en su mini-predio.

Mientras tanto, el

hacendado serrano quebrarla si pagara más de la mitad de lo que gana un
obrero rural dispuesto a migrar estacionalmente a la costa o la ciudad.
Con estas perspectivas, el hacendado serrano probablemente escogerá
entre tres estrategias posibles, según su situación concreta.

Puede

seguir una sub-cultivación de sus terrenos, con un mínimo de insumos
modernos y con la poca mano de obra barata que se ofrece localmentej
o puede aprovechar su acceso, en condiciones ventajosas, a los insumos
tecnológicos.

Esto permite al hacendado formar nuevas relaciones de

dependencia con el campesino, basadas en el monopolio local de fertilizantes
y otros insumos.

Finalmente, en muchos casos, los hacendados han preferido

invertir en la producción ganadera/lechera, un modo de producción
intensivo en capital, con necesidades mínimas de mano de obra y una
rentabilidad relativamente alta si está cerca de centros de constmo.
Todas estas formas de modernización permiten al hacendado una acumulación y una concentración de capital progresivas, aunque más lentas que en
el literal, pero sin absorber toda la población serrana en relaciones de
producción capitalistas modernas.
Por otra parte, la posible formación de una numerosa pequeña
burguesía agrícola en la sierra, de campesinos con predios medianos, se
ve inhibida.

Por un lado los campesinos no pueden recibir crédito oficial

porque no tienen título legal de sus terrenos y porque no pueden conseguir
un 10 por ciento de su inversión de fuentes no oficiales.

Por otro, no

tienen economías de escala y siguen dependientes de la gran burguesía
provinciana.

En una crisis como la sobreproducción de la papa en 197é, un

mediano o pequeño productor no puede absorber la pérdida cano lo harán
hacendados con recursos más variados y volverá a la pobreza y quizá a la
semiproletarización.
/Todo esto

- 20 - 

Todo esto sugiere un modeló de una estructura de clases emergente
en la sierra, compuesta por una gran burguesia agrícola modernizante (pero
solo parcialmente con empresas de tipo capitalista moderno), una pequeña
burguesía agrícola muy reducida y poco dinámica; y una gran masa rural
que son campesinos minifundistas en la sierra, pero que son temporalmente
proletariado en la costa (donde florecen burguesías agrícolas pequeñas y
grandes) y en la ciudad.
Es decir, gran parte de los minifundistas de la Sierra ecuatoriana
se han convertido en lo que podría llamarse semi-proletariado migratorio
sigue siendo minifundista en la región y trabaja como obrero agrícola
asalariado fuera de la región solamente.

A pesar del desarrollo agrícola

nacional, esta región tiene serias desventajas relativas y no atrae a los
inversionistas y empresarios modernos; al contrario, subsisten las
instituciones productivas y estrategias empresariales (supuestamente
pre-modernos o pre-capitalistas) de la hacienda, extrayendo el máximo
de renta con el mínimo posible de gastos productivos, e incluso subsisten
relaciones productivas de peonaje y aparcería precaria, prohibidas por las
reforms legales.

Probablemente esta situación de marginación del proceso

de modernización agrícola persistirá en la sierra durante largo tiempo,
hasta que las posibilidades de inversión más rentables en otras regiones
y sectores económicos se saturen; o hasta que la demanda de ciertos
productos agrícolas exceda la capacidad productiva de zonas modernizadas,
llevando a precios más altos; o hasta que el Estado, por razones sociales
y políticas, promueva más enérgicamente el desarrollo de regiones con poca
potencial productiva.. También hay una posibilidad de cambio profundo en la
sierra, que está fuera de las normas del funcionamiento del sistema actual:
el sublevamiento de las masas campesinas de la zona.

De hecho, hay un-

movimiento agrario en la sierra bastante grande y agresivo, con•incidentes
de confrontación violenta.

En contraste con los conflictos de un proletariado

agrícola contra las grandes empresas modernas, el movimiento serrano parece
ser de índole más tradicional - esencialmente campesino e indigenista,
poco definido y coordinado, con solo incipientes características de lucha
de clase.

Es esencialmente una demanda de repartición de tierra, un ataque
/a las

- 21 - 
a las instituciones premodernas de la hacienda y el latifundio, con sus
tierras subutilizadas.

Como tal, podría ser tolerado y aceptado por el

sistema capitalista nacional, ya que solo amenaza a empresas anticuadas y
poco productivas, en una zona que pierde cada año más importancia relativa
en el cuadro general de la economía.

Pero, por otra parte, esto sería

tolerar la rebelión explosiva de gran parte de la población nacional, que
pcdria desbordarse en graves conflictos en todos los sectores de la clase
obrera.
Las relaciones entre distintos contextos regionales.

Sobresale en este

caso la gran importancia que tiene la integración nacional en el impacto
diferencial de la modernización agrícola.

Sería difícil encontrar dos

contextos regionales más dispares en el impacto que ha tenido en ellos el
desarrollo de la agricultura capitalista, a pesar de la proximidad de la
sierra y la planicie litoral ecuatoriana.

El papel clave de la integración

nacional ha sido doble: primero, que ya todas las regiones del país compiten
mucho más en mercados centralizados de capital y de ventas de productos
agrícolas, en que la distancia de los consumidores urbanos es menos decisiva,
por el desarrollo del sistema de comercialización; y segundo, porque las
mejoras en comunicaciones y transporte - junto con reformas laborales y de
tenencia - otorga a los campesinos serranos una mayor movilidad en su
búsqueda de Ingresos.

Estos efectos de la integración alivian un poco las

presiones del descontento campesino sobre las tradicionales instituciones
productivas de la sierra, a la vez que éstas quedan progresivamente relegadas
al atraso relativo.
B. REVISION DE CONCEPTOS BASICOS
Evidentemente, la enorme mayoría de situaciones de modernización
agrícola no conforman el contexto óptimo para el desarrollo
capitalista del agro, sino que caen entre este extremo y el del
contexto menos favorable en casi todos los aspectos.

Lo que intentamos

señalar aquí es que generalmente no se estali dando las transformaciones
estructurales en forma tan clara y mecánica como sugieren casi todos los
/modelos simplificados

- 22 - 

modelos simplificados del imipacto de la revolución verde y de la penetración
del capitalismo.

Especialmente, los datos disponibles indican que los

impactos socio-económicos son bastante distintos de los pronosticados en
cuando a: 1) la transformación de las tradicionales instituciones productivas;
2) los cambios en las relaciones de producción; y 3) la proletarización
completa y descampesinación de las masas rurales.

Concretamente, aun una

apreciación impresionistica de la realidad rural impone un análisis crítico
a los siguientes conceptos de nuestra hipótesis preliminar: 1) que la
modernización lleva a la transformación de la hacienda en una empresa
parecida a la fábrica en un país industrializado; 2) que la mano de obra
asalariada reemplaza a otras relaciones de producción en la gran empresa
agrícola; y 3) que el campesino minifundista tiende a desaparecer como tal.
Transformación de las instituciones productivas.

La organización de la

producción agrícola en una situación pre-moderna se basa principalmente en
las instituciones de la hacienda y del latifundio.
que hace E. Klein ^

Es útil la distinción

entre las definiciones de estos dos términos: la

hacienda se caracterizaba por el arriendo de pequeñas parcelas, pagado
con trabajo en la tierra cultivada directamente por el patrón o con una parte
de la cosechaba colones o aparceros; el latifundio, de acuerdo con esta
definición, se distingue de la hacienda en que la mayor parte de las tierras
arrendadas son absorbidas dentro de las operaciones del latifundista, y trabajadas por jornaleros asalariados, según los requisitos estacionales del dueño.
La institución hacienda-aparcero era una solución por parte del patrón al
problema de escasez relativa de mano de obra, y también pasaba al arrendatario
gran parte del riesgo económico.

La hacienda se convirtió en complejo

latifundio-minifundio al ritmo del crecimiento de la fuerza laboral; mientras la
mano de obra se abarataba por el exceso de oferta, los terratenientes preferían
cada vez más la relación de producción basada en el trabajo asalariado.

Por

lo demás, el sector minifundio absorbe parcialmente la mano de obra
E. Klein, Agrarian Structures and Employment in Latin America: An
Analytical Framework, International Labour Review. Vol, 115» N® 1,
January-February 1977, pp.41-52.
/desempleada durante

- 23 - 

desempleada durante períodos de poca actividad en el latifundio.

Finalmente,

cuando nuevas técnicas y cambios en la estructura de precios dan una ventaja
competitiva a las empresas capital-intensivas, el latifundio se convierte
forzosamente en empresa agrícola moderna.
Esta secuencia de transformaciones, según esta hipótesis, no es
un proceso evolutivo gradual sino que constituye el cambio total de modo
de producción; son tres instituciones bien distintas, con requerimientos y
propósitos distintos y relaciones de producción contrarias, a pesar de
ser transformaciones secuenciales de etapas menos modernas.

Este doble

aspecto de inevitabilidad y separación absoluta - no sus apreciaciones
generales sobre la transformación de las estructuras agrarias - en la
hipótesis de Klein, nos parece demasiado rígido y mecánico.

Argüimos, al

contrario, que abundan formas combinatorias de aspectos de estos tres
tipos institucionales puros (hacienda, latifundio, empresa moderna), y
que son, más que arreglos transicionales en un proceso evolucionarlo,
instituciones híbridas de gran adaptabilidad y durabilidad.
Podemos empezar este razonamiento volviendo al viejo debate de
si la hacienda y el latifundio son o no capitalistas, no-capitalistas,
pre-capitalistas, etc.

Aparte de la discusión terminológica algo estéril,

es importante identificar claramente los principios que guían su funcionamiento, para analizar el comportamiento de los latifundistas frente a las
nuevas condiciones de la modernización.

Lo cierto es que la hacienda (o el

latifundio) no se parecía a la imagen común de una empresa capitalista: no
operaba para maximizar su renta, ni tenía un fuerte proceso de acumulación,
ni organizaba la fuerza de trabajo como proletariado.

Pero no se debe

olvidar que la hacienda cumplía importantes funciones como parte de un
sistem capitalista; la extracción de capital, a un mínimo de costo, de la
agricultura y su transferencia a sectores más rentables, como la industria y
el comercio.

Es decir, la misma organización aparentemente pre-capitalista

de la hacienda era el resultado de una estrategia más amplia, netamente
capitalista.^ Por ende, no debe causar sorpresa que si las condiciones
^

Dicho de otra forma, se trata de un mecanismo típicamente capitalista
bajo apariencia feudal, k, Tobón, La Tierra y la Reforma Agraria en
Colombia. Edición Cancer, Bogotá, p.28.
/fundamentales se

- 24 - 

fundamentales se lo permitían, los dueños de hacienda respondían como
capitalistas a nuevas posibilidades y exigencias.
Por otra parte, como señala Klein, la hacienda podía atar al
campesinado local a relaciones serviles de coloniaje o aparcería, gracias
a su semimonopolio de la tierra.

Las relaciones y mecanismos no-económicos

sirvieron para abaratar los precios de la tierra y la mano de obra y para
mantener la represión de la población rural.

Pero esto no la hacía menos

capitalista; las empresas más grandes del mundo buscan constantemente ventajas
monopólicas e inventan arreglos para abaratar costos y controlar el contexto
social, que poco tienen que ver con las leyes del mercado*
Sobrevivencia y adaptación de relaciones tradicionales de producción.

En

consecuencia, la transformación del latifundio en empresa capitalista moderna,
no implica necesariamente que desaparezcan los mecanismos tradicionales.

Al

contrario, el latifundista-empresario sólo abandonará o adaptará una relación
productiva, que le ha venido sirviendo eficientemente para abaratar sus
costos, en la medida en que la expansión de su operación la hace
rentable que otra relación nueva.
locales específicas.

menos

Esto depende sobre todo de las condiciones

Por ejenplo, el hacendado abandonaba las relaciones de

aparcería y se convertía en latifundista (en el sentido en que Klein emplea
la palabra) no porque la mano de obra asalariada es intrínsecamente más
eficiente, sino porque el crecimiento demográfico lo abarataba y resultaba
más rentable que mantener el gasto de tiempo y organización que implicaban
las complejas relaciones personales entre patrón paternalista y peón.

Otra

razón por la cual el terrateniente puede preferir que el cultivo de su tierra
lo realicen obreros asalariados es que, cuando la agricultura se vuelve más
rentable, ya no importa tanto que el campesino corra con el riesgo; más
bien, el dueño preferirá tomar las decisiones de cómo aplicar las técnicas
intensivas en capital y tanibién evitar entregar la mitad de la cosecha
aumentada a unos medieros.
Pero esto no significa necesariamente que en todos los casos de
modernización las relaciones de peonaje y aparcería tengan que ser reemplazados
por obreros asalariados.

Los mecanismos de dominación tradicionales, si se

pueden mantener, hacen del peón y del aparcero las formas de mano de obra más
baratas en términos de gastos monetarios.

Limita su movilidad oc\ipacional y
/horizontal en

- 25 - 

horizontal en busca de mejores salarios, y limitando el tamaño del predio
entregado al mediero o arrendatario, se le obliga a entregar al mercado una
proporción más grande de su producción de lo que baria voluntariamente un
minifundista independiente, ya que este reservaría más de la mitad de su
cosecha para el consxuno de su familia.

De hecho, en muchas circunstancias

locales estas relaciones de producción típicas de la hacienda no solo son
adaptables a las técnicas modernas sino que son la única forma posible de
aprovecharlas.

Irónicamente, la crisis de las haciendas serranas en el

ejemplo ecuatoriano no tuvo su origen tanto en la competencia de las empresas
modernas de la costa sino en la reforma legal que prohibió el huasipungo y
otras formas de coloniaje.

Antes, la viabilidad de lá hacienda dependía

de los mecanismos que ataban los can^jesinos a ella.• Las reformas dieron a
los campesinos la libertad de proletarizarse, aumentando las reservas de
mano de obra de la gran agricultura de la costa.

Este ejemplo también

apoya la tesis de Klein (acerca del papel de la oferta de mano de obra en
la transformación de hacienda en latifundio-minifundio)mostrando la otra
cara de la moneda: el terrateniente cambiará sus relaciones de producción
basadas en coloniaje o aparcería por formas basadas en la mano de obra
asalariada si esta le resulta más rentable.

Esto no es, sin embargo, inevi-

table: si puede mantener los mecanismos de dominación, el latifundista
expanderá su operación usando la aparcería y el arriendo como el tipo más
barato de mano de obra; pero si no puede mantenerlos, y si las desventajas
de suelo y clima, etc. no justifican los costos de los insumos de una
empresa moderna, el latifundio no podrá transformarse y se vera condenada
al estancamiento.
Por otra parte, en muchas regiones de América Latina hay una
modernización y crecimiento agrícola basado en relaciones de arriendo y
aparcería que no distan tanto de las de la hacienda tradicional.

Ya que la

modernización parte de una situación inicial de desigualdad, los grandes
terratenientes gozan de dominio cada vez más monopólico de la tierra.

En estas

circunstancias, de concentración de la tierra (poca oferta y precios muy
altos) de poco empleo asalariado y muchos campesinos sin tierra, el arrendatario no tiene más alternativa que aceptar los términos que aumentan al
máximo la renta que recibe el terrateniente,
/Evidentemente, la

- 26 - 

Svidentemente, la adaptabilidad de

relación de aparcería a

los requisitos de la modernización agrícola capitalista oTjliga a calificar
la hipótesis de que este proceso llevaría, directa e inevitablemente a la
proletarización del canpesinado. En realidad, los ejemplos de enqpresas
agrícolas capitalistas puras como en la situación ,ideal son
relativamente escasas; además, en su mayoría no son casos de transformación
de formas productivas de tipo hacienda o latifvuvüo,. Con n¡ayor frecuencia
estás empresas tipo fábrica, .basadas en el ei^le^o de un proletariado
rural y él funcionamiento de un mercado de trabajo, agrícola, son ejenplos
de capitalización y tecnificación de ex~plantaciones-exp,ortadora3 (en cierta
medida el prototipo de la, gran empresa agrícola moderna) o son enpresas
totalmente nuevas. fundadas en los centros de actividad, capitalista y
organizadas por equipos ,de. m^agement import ados. J/: Esta diferencia
es v n reflejo no tantoi de actitudes tradicionalistas-^de Ipjs terratenientes
i
establecidos, sino más bien de su mayor conocimiento y pianejq de los
mecanismos de control y abaratamiento de la mano de obra en el sistema
social regional, lo que les sirve para sustituir parcialiaente sus
necesidades de inversión de capital en la modernización de sus operaciones.
Aparte de las sobjj^yivencias de relaciones pre^-capitalistas^ de
producción como el peonajf y la aparcería, se ha adoptado-casi univérsalmente
en las grandes empresas agrícolas modernas el mecanismo central del. complejo
latifundio-minifundios, el en^jleo temporal de los canpesinos sub-empleados
del sector minifundista.

Contrario a muchos vaticinios, la modernización

agrícola no ha llevado a la eliminación de este sector, sino que aparenten«nte
contribuye, como fuente de ingresos complementario, a la sobrevivencia del

\J

Incluso el caso de proletarización masiva que es la situación de las
boias frías (ex-campesinos que trabajan como jornaleros en grandes
empresas agrícolas pero residen en centros urbanos) del Brasil,
frecuentemente la institución productiva no es una ex-hacienda
^ transformada sino una plantación - por ejemplo un ingenio de azúcar que ha funcionado durante muchos años como empresa integrada a la
agro-industriá, basada eñ la mano de obra asálariada en una foñna
. ; . U . otra. Ver-.0.. lanni, A Clase Operario vai ao campo, CEBRAP, Sao-Paulo,
.
;i976.
• —
/campesino minifundista.

- 27 - 

campesino minifundista.

Además, este fenómeno parece de larga dtiración;

como señala Klein, más de la mitad de; la mano de obra requerida para la
producción de cultivos como el azúcar, el café y el algodón se enplea
durante el período de cosecha, así que la proporción de obreros permanentes
en este tipo de enpresa moderna ha disminuido.§/

Aun en cultivos

modernos que requieren mayores insumos de mano de obra en las fases de
siembra, liii:$)ieza, fumigación, etc., el empleo por temporadas cortas
de un semi-proletariado minifundista ofrece importantes atractivos: el
hecho de que parte de sus necesidades alimenticias y habitacionales se
satisfagan en el minifundio, permite bajar los salarios a niveles que no
permitiría la sobrevivencia de miembros de un proletariado agrícola sin
tierra alguna.
Otro factor, ya mencionado, que frena el proceso de proletarización
del campesinado es el conocido carácter intensivo en capital de las
grandes empresas modernas.

La concentración de la tierra, el acceso

privilegiado al capital y al crédito, y las imperfecciones creadas en
los distintos mercados de factores y productos, hacen más rentable para
los.grandes terratenientes mantener bajo la participación de mano de obra
en sus operaciones, aunque esto sea una asignación irracional de recursos
en el conteacto del sector agrícola como \m todo.

Es interesante especxilar

si la constante inflación relativa de los costos de insumos manufacturados
- especialmente la maquinaria, el combustible y los fertilizantes químicos no induciría a los empresarios a hacer sus operaciones un poco más
intensivas de mano de o b r a . ^
Pero los terratenientes también tienen otros motivos para no
aumentar el empleo de proletariado agrícola: temen que la creación de una
gran masa obrera pueda llevar a su concientización, organización y movilización,
trayendo graves conflictos laborales y políticos; y saben por otra parte.
8/

E. Klein, op. cit., p. 49.

9/

Aunque generalmente se consideran sustituto de mano de obra solamente a la
maquinaria, y a los fertilizantes como sustituto de la tierra, es evidente
que el uso intensivo de mano de obra puede aumentar la productividad por
hectárea con o sin el uso de fertilizantes; mediante una atención más
cuidadosa en la preparación de la tierra, la siembra, la linpieza, la
aplicación de riego, etc.
,
/que aumentar

-

2d.

- ;

..
.

que auaentair su demanda de mano de obra puede aumentar su écfst o en el
mercado de trabajo regional, sobre

todo si se basa en la transformación

de semi-proletariado minifundista en proletariado.

Tienden a preferir

estrategias económicas que aprovechan sus influenGiaa individuales y de
grupo organizado para obtener, rebájas arancelarias para inéümos importados^

,
,

apoyo oficial para precios más altos por susproductos y otras formas
de subvención - o sin®lemente pasan stís costos ai consimLdor.
C.

. IMPACTOS EN EL SECTOR CAMFESINO •

Los datos censales para América Latina ipara I960 y í^iO^ aunque de
confiabilidad limitada én cuanto al sector agricolaV parecen apoyar estas
conclusiones.

Por varias razones, entonces, la modernización agrícola se está

fundamentando en una gámá dérelaciones de producción muy diferentes, y no
sólo en la proletarización completa.

La proporción de obreros asalariados en

el total de mano de obra agrícola ha aumentado, según los censos, en algunos
paíseS;, pero se mantiene nias baja en varios otros.

De toáas formas no hay

evidencias claras del rápido crecimiento esperado de un proletariado rural,
fruto dé uña transformación del campesinado por el proceso de ¿lodemización
en las gíahdes enprés^^^

. ., .

-

Lo qué si se ha dado bastante generalmente, y del cuál haiy evidencias,
es el empobrecimiento absoluto de proporciones ingjortantes de la población
rural.

No sólo hay tina concentración relativa de los ingi-esos rurales,

res\ü.tado del auge económico de la clase terrateniente y comercial, sino
que los niveles reales de vida de más del 20 por ciento más pobre de la
población rural ha empeorado en los últimos años en varios países íatinoamericanós

10/

/

^
^

Ver C. Filgueira, Proyecto sobre estratificación y movilidad social en
América Latina: Cuadros básicos, CEPAL/UNIGEF, 1975, basado en censos
nacionales.
Ver F^r ejemplo, S. Barracloiigh, Ágricultuiral Production Pix)spects in
L a t ^ Anífer^aSniáimscííito^ Cornell University, 1977.
•

,



 .

•



,

 •

/Este empobrecimientó

- 29 - 

Este en^obrecimento absoluto, más que la creación de un gran
proletariado rural trabajando en extensas fábricas agrícolas, parece ser
el impacto social juás importante, hasta este nKJinento, de la modernización
en la agricxiltura latinoaiaericana.

Mas específicámenté, las estrategias

de crecimiento escogidas por los terratenientes-empresarios han
combinado tecxúcas basadas en la mecanización y otros insximos materiales,
con la expansión de sus tierras, absorbiendo propiedades pequeñas
mediante la manipulación de los mercados y diversos mecanismos de coacción.
Esto, en conjunto con el crecimiento demográfico, ha llevado a que una
parte Importante del sector campesino sea reducido a lacondición de
siub-minifundista o sub-proletariado en agudo desempleo estacional.
La familia y la comunidad campesina.

En sectores donde la proletarización

de la mano de obra rural es ya casi total - donde hay condiciones óptimas
para el desarrollo agrícola capitalista, donde se ha transformado el sistema
tradicional de la plantación agro-exportador, y cerca de algunas ciudades
grandes - evidentemente ha desaparecido la institución de la familia
campesina tradicional (como unidad productiva y, en su forma extendida,
como institución básica de organización y de apoyo).

La cormnidad

caii^jesina también pierde su carácter de subsistema social casi autónomo,
de estructura determinante de las relaciones personalistas multivalentes,
características de sociedades tradicionales y de medio de conservación
de su sistema de valores.

El asalariado agrícola desempeña un rol

productivo totalmente independiente del contexto familiar, y generalmente
fuera de la comunidad.

El obrero esta sujeto a nuevas exigencias y normas,

distintas de las de su comunidad; y a muchas familias las condiciones
de mercado de trabajo les llevan lejos de la red de relaciones sociales
y de parentesco de su comunidad.
Pero por lo general, la familia y la ccminidad can^iesinas muestran
la suficiente flexibilidad para sobrevivir el impacto del proceso de
modernización, y para adaptarse a ello.

Como hemos notado, el proceso de

proletarización ha sido incompleto o débil en muchas zonas: la funcionalidad
que sigue teniendo el minifundio en mantener la fuerza de trabajo estacional
requerida por las grandes en^jresas agrícolas, también sostiene la viabilidad
/de la

- 30 - 

de la familia can?)esiJía como unidad productiva ( n el d m
s

y permite

la,sobrevivencia de la comunidad como conjunto residencial y marco
principal de interacciones sociales,
M ^ s , de permitir la sobrevivencia de relaciones tradicionales, el
desarrollo económico ^.que reúne junto con la modernización tecnológica,
los aspectos de crecimiento del producto e integración nacional - presenta
al caii?)esino con alternativas económicas que, aunque no mejores que las
.antiguas, por lo menos son nuevas y. más numerosas. Enjla^s fases
iniciales de una modernización incipiente, cuando la especialización no
ha llegado a su término, el campesino encuentra varias posibilidades dé
diversificar (al contráFio de lo planteado en la.hipótesis preliminar)
su estrategia económica fuera del minifundio, pero sin dejar de ser
campesino. Atinque sus alternativas se limitan en realidad a reacciones
a las estrategias escogidas por miembros de la gran, burguesía agrícola
y los mecanismos organizados por éstos para llevar a cabo su desarrollo,
el hecho de que hay un crecimiento de demanda en los sectores medios y
altos, y que el sistema de comunicaciones nacional da mayor conocimiento
y movilidad al campesinado, le permite dedicar su tiempo .sobrante a la
producción artesanal para nuevos mercados de consumidores ^banos y turistas,
al comercio ambulante a grandes distancias, a migrar temporalmente a otras
zonas agrícolas o a la ciudad, etc.

Estas nuevas estrategias campesinas

exigen ciertos cambios de las instituciones y relaciones sociales tradicionales,
pero no necesariamente su destrucción.
Por ejemplo, cuando el mejoramiento del sistema de transporte y la
morietarización de la economía campesina nacional hacen más rentable la
expansión de la producción casera de algunos útiles artesanales especializados,
esto lleva a una redefinición de roles y una reorganización de la división
de trabajo en la familia. El hombre, para aprovechar esta estrategia,
tiene que dejar de dedicarse casi exclusivamente a la agricultura, y tiene
que integrarse a tareas artesanales que en muchas culturas canpesinas
tradicionales se consideraban como trabajo de mujer». Sin eníbargo, se
mantiene la fvinción de la familia como unidad productiva e incluso se
/fortalece la

-

- 31 - 

fortalece la coopejjación más estrecha entre las unidades nucleares que
conpDíien la familia extendida, cviando el aumento de las ventas exige
una organización productiva más grande y más compleja.
Aun en el caso de la emigración - la estrategia campesina que
pareciera totalmente destructiva de las instituciones familiares y
comunitarias tradicionales - no necesariamente ron^ie con estas relaciones.
Los nuevos migrantes generalinente se apoyan en las relaciones de parentesco
o vecindad con gente suya en el nuevo lugar de residencia, quien tiene
la obligación de recibirlo y ayudarlo.

Las relaciones tradicionales,

aunque menos intensas y complejas que antes, se mantienen a pesar de la
distancia: muchas veces por carta, más frecuentemente por boca de un
vecino que viaje, por visitas, por remisión de ayuda económica, etc.
Hasta el residente de muchos años en una ciudad no deja de ser miembro
de su familia y comunidad campesinas.
Los lazos fundamentales de estas instituciones se extienden y toman
nuevas f o r m s , pero las normas y muchas de las funciones tradicionales siguen
vigentes.
En muchos casos, además, la migración campesina penoanente no es
tan definitiva como parece.

Es conocido que esta migración es selectiva,

afectando sobre todo a los adultos jóvenes.

Frecuentemente se trata^ de una

variación moderna del tradicional ciclo familiar en las sociedades agrarias,
y a m q u e la ausencia de la comunidad se prolonga por varios años, puede ser
sólo temporal, una fase de una estrategia económca a largo plazo.

Tratándose

de una campesina soltera, evidentemente busca trabajo en el sector servicios
de un centro urbano obligada por necesidad económica de sus padres, y la
inexistencia de oferta de trabajo en su pueblo.

Pero puede ser una solución

interina mientras ella espera hasta que un joven cairpesino logra iniciar
ima vida económica independiente en el pueblo, para volver a casarse y
posiblemente contribuir con algunos ahorros, permaneciendo ella después
en su pueblo natal.
En el caso del joven migrante cangíesino, casado o soltero, la
estrategia de buscar trabajo fuera del pueblo por vm periodo más o menos largó,
suele estar relacionado con los mecanismos de trabajo agrícola en la familia
/extensa y

-32-

extensa y la herencia, de la tierra.

Usualmente en Améritea Latina el

campesino jefe de ima familia extensa cultiva sus terrenós en cooperación
con sus hijos adultos, aunque en algunas culturas puede donar una pairte
de su propinad, a cada mío. cuando se casa, quedando laé economías domésticas
nucleares independientes una de otra.

Dvirante esta etapa, con el máxirao

de mano de obra familiar, pueden prosperar e incluso aumentar la propiedad
en tierra, animales, etc.

Pero con el impacto combinado del crecimiento

demográfico del pueblo y el acaparamiento de la tierra por las grandes
eii?)resas modernas, la minifundización progresiva hacé im^sible que los
é t i m o s hijos en madurar tengan su terreno o contribuyan eficientemente
a la producción familiar.

Si es soltero o todávía puede contar con el apoyo

de padres o suegros para inentener a su esposa e hijos jíequeños, el joven
canqjesino puede tomarse el riesgo de aventurarse durante un período buscando
trabajo en lugares desconocidos, y experimentando con oficios nuevos.
Remitirá dinero para ayuda de sus padres o los gastos dé sus faropios
dependientes.

Pero terminada esta etapa del ciclo familiar, volverá a su

pueblo si logra suficientes ahorros para iniciarse independientemente en
la agricultura, o cuando la muerte de su padre le deja una herencia de
parte de la propiedad familiar.

En estos casos, la migración, en vez

dé ser síntoma del colapso de la familia can$»esina tradicional, es más
bien una adaptación de ésta a las presiones de la moderhización económica
y que permite su sóbrevivencia.
Por lo general, las instituciones de la familia campesina han sobrevivido
mejor bajo las nuevas condiciones de loqie ha hecho la comunidad.

Con su 

progresiva integración en el sistema económico nacional, la familia como
tmidad económica ha podido establecer lazos comerciales con personas del sector
jnodemo, sin pasar por la mediación de los brokers tradicionales, las
autoridades de la comunidad.

Cierto es que estas nuevas relaciones son

aantenidas por mecanismos personalistas tradicionales, de conqpadre o patirónj
pero el fenómeno mismo de esta interpenetración con el mijndo de afuera,
por comercio, política y migración, socava la exclusividad que reforzaba
á la estructura comunitaria tradicional.

Disminuida esta estructura en que

-se enmarcaba, la familia campesina se ve más expuesta a las fuerzas de
/cambio y cede

- 33 - 

cambio y caie algunas de sus funciones de unidad productiva - pero sólo
parcialmente y a largo plazo.
Su progresiva integración en la economía nacional, entonces, debilita
a la comunidad campesina tradicional porque trae nuevas alternativas que
cvnnplen, a veces con mayor eficiencia, las miañas funciones que las viejas
instituciones locales.

La estmctura comunitaria se adapta y sobrevive,

pero

sus líderes tradicionales pierden autonomía y autoridad frente a las fuerzas
externas, y las formas de cooperación económica a nivel comunitario son
reen5)laz5«ios en gran parte por relaciones comerciales contratadas a nivel
de familia.
La comunidad campesina también sufre una transformación en cuanto
a su composición interna; la integración económica conlleva a una progresiva
diferenciación socioeconómica entre sus habitantes, y a nuevas distinciones
de

status y estratificación social.

En todas las comunidades campesinas

siempre han existido diferencias de ingreso; hay familias muy í^jbres y otras
menos pobres en todo pueblo.

Pero en parte estas diferencias respondían a

distintas etapas del ciclo familiar, ya mencionado, y en todo caso no llegaban
a constituir distinciones de clase entre los integrantes de una comunidad
cangiesina.

Pero la modernización agrícola y la integración comercial

aumentan el volumen del flujo monetario en el sector rural, y en muchas
situaciones unos pocos integrantes de la comunidad cangjesina logran
posiciones de relativa importancia dentro del nuevo sistema.

Claro está,

como hemos señalado, que en términos globales la mayor parte de los beneficios
de este crecimiento económico se concentra en manos de los grandes
terratenientes que ya ostentan el dominio del sistema productivo.

Pero las

imevas condiciones a todo nivel también les permite a loa agricultores con
vea poco más de capital, y a los que tienen las posibilidades de iniciar
alguna actividad comercial, alcanzar un grsido de control de la actividad
productiva campesina y una prosperidad may por encima de sus vecinos.
En México, por ejemplo, incluso en comunidades con poco potencial agrícola,
algunos campesinos han tenido éxito en la comercialización de los productos
campesinos y en años recientes se han transformado en los prin^ros patrones
dentro
12 /

de sus respectivas comunidades.

Operan plenamente dentro del marco

J. Durston, Orgyiización social de los mercados campesinos en el centro
de Michoacán. México. 1976. SEP~3KI. páes.
3U3-3kB,
/institucional tradicional:

- 3-.^
4.

institu,cional tradicionals sus relaciones contractuales con los productores
son estables gracias a las obligaciones de los roles de parentesco
y compadrazgo, y en algunas comunidades refuerzan la estructura tracicional
auspiciando grandes fiestas religiosas, que son las principales expresiones
tradicionales de pj?estigio socie.l.

Pero las relaciones de producción

nuevas establecidas por estos campesinos-comerciantes son contrarias a los
principios tradicionales,

A medica que sus opei^aciones económicas crecen,

llegan a asumir funciones netamente empresariales, comprando la, mano de obra
o los productos de los otros campesinos, y sus relaciones con éstos
se vuelven cada vez más paternalistas.

Llegan a constituir una pequeña

élite dentro de la comtinidad campesinaj sus intereses económicos, sus
estilos de consumo y en algunos casos sus sistemas de valores
empiezaJi a

aproximarse a los de la pequeña btargueáía rural.
D.,..ESTACO REFORMISTA I ESTRUCTPRA AGRAHLl

Al resximir la hipótesis basida de la modernización agraria-en ün contexto
de capitalismo dependiente^ decíamos que los gobiernos en e^té contexto
deben su existencia al apoyo de los grupos ecpnómicaménté más poderosos,
y que generalmente aplican políticas que favorecen a estos gñipos.
Este planteaméhtb-es Evidentemente demasiado simplista^-^f varias
razones, Por on lado, él Estado en casi todas las situaciones reales
tiene por lo menos algún grado de autonomía de acción.

Por otra, parte,

generalmente logra equilibrar el de grupos económicamente poderosos
con políticas favorables a importantes sectores medios, que participan
activamente en el juego político a pesar de no poseer grandes concentraciones
de capital.

Esto significa que el área d« las políticas estatales puede

constituir la variación más importante a la hipótesis básica del
desarrollo capitalista del agró.

Casi todos los países latinoamericanos

lian tenido en alguna ocasión gobiernos reformistas o revolucionarios,
fruto de movimientos organizados de masa.

Esencialmente, tratan de -.

organizar nuevas bases de apoyo., proponiéndoles Pi-oyectos políticos qué
favorecerán é estos sectores, uiia vea que el movimiento político alcance
el ipoder.

Un gobierno raformieua o- revolucionario representa un

desfase entre la estructura de poder económico y el ejercicio del/poder político

- 35 - 

poder político, ya que intenta alterar esa estructura a favor de sus
grupos de apoyo,

Pero mientras \in movimiento revolucionario necesita

conquista (política- y militarmente) el poder total, y pretende eliminar
las clases dominantes y transformar el sistema capitalista en socialista,
un gobierno reformista sólo pretende modificar el sistema existente - menguar
y regalar las tendencias monopolisticas, redistribuir parte del ingreso
hacia sectores menos favorecidos, facilitar la movilidad vertical, etc.
Para lograr esto un gobierno reformista no sólo necesita el apoyo organizado
de las masas a quienes promete beneficiar, sino que sobre todo tiene que
convencer a los grupos económicamente poderosos de que les conviene a
largo plazo desviar una parte de sus rentas - para agrandar el mercado
de consumo, mejorar la productividad de la mano de obra, etc. - o por lo
menos que un proyecto reformista represente el méhor de dos males, un costo
inevitable para mantener el sistema capitalista frente a la amenaza
de una revuelta popular.

Un gobierno reformista no pretende ni podría

llevar a cabo cambios estructurales fundamentales que quitaría la calidad
de propiedad privada a los medios de producción, o que destruiría los
mecanismos de acunaulación y concentración.
El reformismo en el sector agrario.

Las políticas de reforma dirigidas

al sector agrario en años recientes son nmerosas y variadas, pero casi
todas combinan las tres metas de incorporar las masas cangiesinas a la
economía moderna (como productores y consumidores); desarmar la bomba
de tieng» de las demandas de este sector postergado; y vencer el estancamiento
del subsector agrícola no modernizado.

De esta manera, los gobiernos

reformistas diseñan programas de inversión en infraestructura, pero tratan
de asegurar que se maximice el empleo de mano de obra campesina en su
construcción, y que la infraestructura creada beneficie a agricultores
mini,fondistas.

Organizan programas de crédito y subvención de insumes,

tratando de asegurar que los pequeños agricultores también tengan acceso
a estos servicios.

Organizan cooperativas de productores y de comercialización,

y crean organismos estatales comi)radores de la producción agrícola,
para ayudar y proteger a los pequeños productores.

Prohiben las relaciones

de producción serviles y reglamentan las condiciones de arriendo y de empleo
en el agro para proteger los derechos básicos de los obreros agrícolas.
/Lo que

- 36 - 

Lo que tienen en común estas políticas reformistas-, es que todas
pretenden efectiiar xma , redistribución deX ingreso rural, a favor
de los .sectores más pobresj sin afectar la distribución de-la propiedad
productiva.

Tratan de mejorar el nivel de vida del campesino,

perp no quitan al gran terrateniente, empresario o inversionista su
concentración del poder económico y por ^nde áu capacidad par.a .
controlar y manipular el sistema económico mismo.

Estos grupo.s dominantes,

naturalmente, adaptan sus estrategias ai nuevo contexto. , Ejo la práctica,
estas reformas pueden lograr,una mejora en el nivel absoluto, de pobreza
de una parte de la jnasa campesina., pero cambian poco .su situación relativa
en la estructura de clases rural,, o su proporción del ingresa ..total.
Por tm lado, los gastos.,del Estado en políticas d.e -reforma
popxilista rural son esencialmente insuraos a un sistema caracterizado
por sus mecanismos de acun^ación y concentración.

Con programas

de fomento campesino realmente masivos ^ en volumen tapto.. como en
alcance - sería posible mejorar la distribución del ingreso agrícola
a favor de los pequeños propietarios.

Pero las experiencias de muchos

países indican que es muy difícil dirigir grandes cantidadés de ayuda
económica exclusivamente a los campesinos.

Por un lado, s i . ^ y urgencia

de aumentar la producción agrícola, las grandes empresas.agrícolas
ofrecen, con su tecnología y administración moderna ya establecidas,
una solución tentadora.

El Estado, ante las dificultades y la lentitud

in?)lícitas en la tarea de modernizar las pequeñas empresas can?)esinas,
puede ceder a las influencias de los grandes propietarios y un i-endimiento

/inmediato para

i;
»

- 37 - 

inmediato para su inversión en la agricultura .12/

La importancia

política de los grandes terratenientes hace que protestaran intensamente
hasta que se les otorgue, del facto o legal, al mismo tipo de crédito
barato, insiunos subvencionados, etc. de lo que se les d a n a los carqiesinos.
Además, donde los grandes terratenientes

tienen algún grado de control

sobre el aparato gubernamental local, es frecuente que gran parte de los
fondos y materiales no llegan a sus destinatarios, los campesinos.
Finalmente, sin cambiar la alta concentración de la tierra, las
posibilidades de mejorar los ingresos de minifundistas y campésinos
sin tierra tienen límites muy claros.

A lo svimo se logra formar una

pequeña élite dentro de la comunidad cangjesina de empresas familiares
tipo parcelas, más o menos prósperas; se puede también paliar los aspectos
más agudos de la exbrema pobreza, pero es difícil mejorar la situación
relativa de la masa campesina en la estructura socioeconómica nxral,
sin que el sector campesino disponga de una proporción de la tierra y
otros factores productivos, más de acuerdo con sus necesidades.
Reformas agrarias.

La redistribución de la propiedad de la tierra, por

lo visto, es imprescindible para lograr la distribución equitativa
del ingreso rural, que es fxandamental para el desarrollo social.

Por otra

parte,, reforma de la tenencia lleva el uso más productivo del conjunto
de recursos a nivel,del sector agrícola como un todo: los grandes terratenientes
13/

Parece ser que hubo un cambio de rumbo de este tipo en las pblíticas
de désarrollo agrícola en Í Í S K Í C O , después del gobierno de Cárdenas.
Desde los años 40, loa gobiernos mexicanos han tendido a frenar
los procesos que llevaban hacia conflicto de propiedad y producciónj
se ha desarrollado, en cambio, una interrelación estrecha entre el
fomento estatal y el crecimiento de un gran sector de empresas agrícolas
capitalistas. Incluso el hecho de que las características de las
semillas mejoradas de la revolución verde hagan más apropiado su uso
en empresas agrícolas con una alta composición de capital que en los
minifundios campesinos, lejos de ser un efecto colateral imprevisto,
fue el resultado de la decisión de orientar el programa de investigaciones
agrarias hacia la creación de una tecnología para maximizar la
productividad de la gran empresa agrícola privada, dentro de un
modelo de desarro3-lo nac.-i.onal esencialmente capitalista. Ver
Cynthia Heiri-tt de Alcántara, Modernizing Mexican Agriculture;
Socio-economic Implications of Technological Change 1940-1970»
UNRISD, Geneva, 1976, Report N«76.5.
• - /subutilizan la

-38 -

subufcilizan la nano de obra en relación con sü disponibilidad general

.

mientras que los minifundistas subutiliaan los factóres tierra y capital.
Estos dos argumentos, en alguna de sus variantes; Son las que
siempre se repiten para demostrar la necesidad de la réfórma agraria
en los países de América Latina.- Pef-ó én la práctica, el diseño y la
implementación de reformas agrarias ha respondido a combinaciones muy
diferentes de factores políticos y éconómicosj como consecuencia han .
tenido impactos muy diferentes en distintos países. Para nuestros
propósitos se puede distinguir entre reformas agrarias que han sido,
en su aplicación, de tipo estabilizador, modernizante, o



estructural; todos implican excepciones al modelo de lo simplista de
desarrollo agrícola capitalista.

:

En teoría toda reforma dé la tenencia es im cambio fundamental
en la estructura s o c a ^ y económica del sector rural.

Pero las

reformas que han formado parte de un estilo de desarrollo capitalista
puro han tenido fines principalmente de estabilizar lasestructuras
pre-existentes.

Han sida, en gran parte campanas propagandísticas,

destinadas a convencer dé :las simpatías populistas del régimen,
aprobadas poí legislaturas de orientación oligárquica,,y hechas con
el fin de contrarrestáis los movlmentos agrarios canpesinos.

Redis-

. ,

tribuyeh uña peqúeña parte de lo. tierra privada, generalmente en abandono,
o subutilizada, en combinación con tierras fiscales y zonas de colonización.
En Latinoamérica han sido promulgadas varias reformas agrarias que conforman
más o menos a este tipo, muchas de ellas impulsadas por los conceptos
de la Alianza para el Progreso de principios de la década de los 60,
y algunas de las cuales nunca fueron realizadas, aún dentro de.sus .
objetivos limitados.
En él tipo d e reforma agraria modernizante, en cambioji dentro de un
estilo, dé desarrollo reformista, se redistribuye \ina parte infartante de la
tierra agrícola.

Un objetivo es de dividir las grandes haciendas y lati-

fundios de muy baja productividad, entregando sus tierras a cooperativas
can^sihaía.o éh unidades familiares.

Se espera que estas nuevas unidades

más pequeñas con asistencia técnica y una explotación más áiitensiva de la
/capacidad productiva

- 39 - 

capacidad productiva de la tierra, Uteva a un aumento de la producción
global de estos teirenos.

Con este criterio, se exime de la expropiación

o venta forzosa a las empresas agrícolas modernas de mayor productividad,
por grandes que sean.

Las reformas modernizantes también tienden a crear

una subclase de cai^sinos medios - con capacidad de consumo de los productos
manufacturados de la naciente industria nacional.
E l valor central que motiva esta clase de reforma es la del crecimiento
de la producción, más que la transformación de la estructura social.
Sin embargo, y a distinción de las reformas estabüizadoras, estas
refonms modernizantes introducen algunas alteraciones en la composición
y el congxjrbamiento de la estructura social rural, aunque sin cambiar
su carácter de sistema de clase,

ai la clase dominante rural, en vez

de una élite dividida entre latifundistas tradicionales y enpresarios
modernos, quedan solanente los enpresarios productivos.

Se reduce,

asimismo, la frecuencia de las instituciones y relaciones de producción
serviles, pero la situación de la mayoría de los cangaesinos pobres no es
cambiado sustancialmente por la reforma agraria, ya que la pi^porción
de la tierra agrícola que entra al sector reformado no es suficiente para
beneficiar más que a upa minoría.

El efecto principal es de acelerar

los cambios económicos y sociales de la modernización capitalista, ya
mencionadas (incluyerKio la concentración del ingreso y la proletarización), ,
con la diferencia que se fomenta también una pequ^a burguesía agraria,
que da una mayor viabilidad a largo plazo al sistema.

A distinción

de las reformas agrarias estruct\irales, que corresponden a un estilo
de desarrollo revolucionario, las reformas agrarias modernizantes no
tienen el objetivo de destruir la clase dominante expropiándole su
propiciad, ni de cambiar fundamentalmente la economía capitalista,.

Uj

La reforma agraria colombiana, por ejemplo, parece combinar fTOciones
estabilizadoras y modernizantes. El objeto de la reforma agraria
fcolombiana según Tobón - no es capitalista,,, A. Tobón, op, cit,.
pág. 161,
/Mientras que

- 40..-(

Mientras que las. reforms agrariasfestabilizadorás y modernizantes
influyen en el proceso de desarrollo capitalista del agro,.sólo la
refonna. agraria revolucionaria, estructural, contrarresta el proceso
de concentración de la tierra y del ingreso.. Pór ende, .e a .la política
^
e:statal de mayor importancia como posible variante a. la hipótesis base
referente a la modernización agrícola i ens .el .ciontexto. del-capitalismo
dependiente.

Es importante, entonces, determinar bajo cuáles condiciones

podría darse una reforma estructural dentro de las actu^es circunstancias
y tendencias generales de América.Latina.

Otra pregunta ¡relevante es:

cuál sería elprobable impacto de una reforma.. completa; de. la tenencia
de la tierra en un contextc» de moderrázación agrícola capitalista?
Podemos formular respuesta;s. ten;tativas a estas dos incógnitas, examinando
las experiencias históricas de las principales refornas agrarias de 
América Latina - las condiciones comunes que las ingxilsaron, y las
consecuencias socioeconómicas que han tenido a largo -plazo^i
Las reformas agraria.s de la región que han eliminadf?^ las grandes
concentraciones de la propiedad de la tierra (es decir^ ^^.s, reformas
de carácter estruct\iral) han sid.o.la mexicana, la boliviana, la cubana,
la chilena, y la peruana.

Tuvieron en común algunas precondiciones claves

que se puede^ comparar con las, circunstancias operani^es hojf.^n. día.

Todas

estas reformas agrarias estructurales fueron realizadas por; gojaiemos
nacionales que se-auto-identifican como revolucicwiarios.

Todas fueron

precedidas por movimientos.campesinos masivos, que reclamaban, la división
de las grandes propiedades.15/

15/

Otra .característica común de estas cinco

En el caso cubano, como en la revolución mexicana, el movimiento
campesino tomó la forma de un apoyo directo a ^ s fuerzas rebeldes.
En el Perúv aunque la aplicación de una reforma agraria fue decretada 
por el gobierno militar, no hay que olvidar las violentas luchas
campesinas que precedieron la toma del poder por los militares. Por
otra párbé, al poner én práctica lá reforma, el gobierno militar
pei^éino logró organizar üna participación campesina én el proceso,
•bastante masivo,
/reformas importantes

- 41 - 

refonuas importantes es que fueron dirigidas principalmente contra
haciendas tradicionales y (en el caso cubano especialDiente) enclaves
exportadoras en manos de extranjeros - es decir, además de ser reformas
estructurales, tuvieron también características nacionalistas y
ntodemizantes.
En un contexto de modernización dependiente avanzada, naturalmente
no se dan estas condiciones en exactamente las misnas formas que en
el pasado, fivaluar la posibilidad de surgimiento de gobiernos revolucionarios
está fuera del alcance de este estiidio, pero se puede decir que parece
menos probable en países donde el proceso de modernización capitalista
está ya fintEmente establecida, o donde se da la tendencia de la
militarización del Estado basado en conceptos de la seguridad nacional
anti-revolucionario.

Ha disaninuldo también en los últimos años la

frecuencia y el in^jacto de movimientos campesinos.

Puede haber factores

actitudinales y de percepción en esta falta de militancia; muchos
caugjesinos guardan la esperanza de integrar J . pequeña minoría que han
a
logrado algo de movilidad vertical en las nuevas condiciones de modernización.
Por otra parte, el crecimiento de una economía rural más compleja ha acentxiado
las diferencias superficiales de Ínteres entre campesino y cau^jesino.
Un minifundista ireiependiente no tiene las mismas metas que un jornalero
asalariado o un pequeño comerciante campesino.

Un agricultor cait$)esino

en una zona de alta productividad y modernización tiene problemas muy
distintos de su contraparte en una región atrasada.

Los distintos sectores

campesinos de interés tienen dificultades en ponerse de acuerdo en cuanto
a demandas y tácticas,

Ejei^plos de este tipo de problema en años recientes

son numerosos - están los casos de la M U C colombiana y el movimiento
canpesino venezolano, entre otros.

Quizás el más fuerte freno a los

movimientos campesinos en tiempos recientes, sin embargo, es la eocperiencia
de la eficiencia de la represión oficial, de los variados mecanismos
económicos y militares constantemente a la alerta para aplastar cualq^er
tertíencias de masas que U e g a a amenazar la estabilidad del sistema existente.
En iin contexto de modernización agrícola avanzada, por definición,
la hacienda tradicional ha perdido su importancia en el ctiadro nacix)nal.
/La modernización

- 42 - 

La modernización ya está encauzada én m

modelo capitalista; si hay una .

reforma mbdemizánte, será muy limitada y selectiva, y no tendrá
características revolucionarias.

Por otra parte, la distinción

entre

capital extranjero y capital nacional en la agriciiltura está más borroso,
así que el impulso nacionalista pierde un poco de fuerza y encuentra la
oposición de poderosos sectores nacionales, aliados en inversiones con
las compañías extraijerasV
En resumen, las tres condiciones qué contribuyeron a ÍLa realización
de reformas agrarias profundas en algunos países, no están pi^esentes con
la misma inqportancia eñ un contexto de franca modernización Capitalista.
Pareciera, entonces, que ha disminuido ya la posibilidadde reformas agrarias
estructurales en América Latina..

Por otra parte, también ha disminuido

el temor de las clases gobernantes anté posibles revueltas canííesinas que,
después de la Revolución Cubana, engendró una serie dé refonaas estabilizantes;
y crece la opinión de que el latifundio tradicional puede ser reen^ilazado
por empresas agrícolas modernas, como un aspecto espontáneo del crecimiento
capitalista, sin necesidad de reformas agrarias modeinizahtes.
Sin embargo, hs.y contextos y variables que constdtuyen excepciones
a este pronóstico.

Por una parte, en varios países de AméiicaLatina la

modernización agrícola está todavía en una fase embrionaria, y se dá en
forma localizada y débil; existen presiones muy parecidas a las que
precedieron las reformas agrarias profundas del pasado.

Por otra, es difícil

evaluar e imposible predecir las posibilidades de movimientos revoluciomrios
o populares en los países con modernización económica más avanzada, sobre todo
en el crecimiento y volátil sector urbano.

La llegada al poder de gobiernos

populares implicari^ reformáis ajgrarias estructurales como parte integrsú. del
proceso de cambio, y obligaría a reformular ótra excepción a la hipótesis
de la concentración de la propiedad como aspecto esencial de la modernización
agrícola.
Cuál sería, entonces, el Impacto de una reforma agraria profunda
en un contexto de modernización?

Las respuestas obvias serían: una

redistribución radical del ingreso agrícola y de la participación efectiva en
el poder político.

Pero al mirar las experiencias históricas, vemos que
/la tendencia

- 43 - 

la terxiencia a largo plaao ha sido otra.

Con excepción del caso cubano,

donde se ha dado un proceso de estatizacion de la tierra en predios
más o menos grandes con tecnología laodema, en los otros países con
reforma agraria la modemissación se ha realizado principalmente mediante
la inversión privada.

Tarde o tengirano se ha vuelto a vma situación

de concentración de ingreso y de la propiedad (tierra más otras formas
de capital) equivalente a la realidad pre-reforma, aiinque en un
contexto económico distinto y más desarrollado.

Los gobiernos revolucionarios

de estos países no llegaron a transformar totalmente las instituciones
capitalistas ni a romper los grupos burgueses y capitalistas como un
eficiente sistena de control y manipulación económica y política.

Se

nacionalizaron las grandes propiedades agrícolas, y en algunos casos,
parte de las más ingjortantes concentraciones industriales y bancarias.
Pero el poderío de la gran burguesía rxaral no está basada exclusivamente
en la propiedad agrícola, sino también en las más variadas actividades
comerciales, financieras, etc., hasta en el extranjero.

Por otra parte,

cono hemos visto, aunque la propiedad productiva es la base del poderío
• económico, esto se manifiesta mediante la compleja red de relaciones
sociales, de influencias y de mecanismos informales de dondnación y manejo.
La base diversificada de propiedad, y la eficiente organización
social de actividades económicas y políticas, han permitido a las
clases dominantes

combatir medidas, como la informa agraria, dirigidas

en su contra, y a veces hasta aprovecharse de los cambios desatados.
E n algunos casos, ha sido posible parar en seco y revertir el procesó
revolucionarioj esto incluyó la areconcentración rápida del capital y el
ingreso agrícola .

En paiaes

como México y Solivia, (y en cierta

.

medida Venezuela) la secuela de la reforma agraria es más lenta y sutil,
AuiKjue incluye algunos casos importantes de usurpación de tierras del
sector reformado, allí el proceso de reconcentración se basa en el
crecimiento económLoo

— la corabinación de gastos oficiales en infraestructura

e insumós subvencionados con grandes inversiones privadas en zonas
anteriormente de baja productividad y relativamente despobladas.

En el

Perú, donde tan^xico se llegó a desbaratar la clase dominante, el cuadro es
menos claro, pero declaraciones y acciones del gobiezmo

actual sugiejpen .un

mayor énfasis en el crecimiento agrícola fuiKiado en la inversión p r i v a d .
/ n , DE

-lih
IV. DE lÁ HIPOTESIS A XA DíVESTIGACION EMPXRIQA:.
OOMCLÜSIONES Y APUNTES METODOLOGICOS

^ •

De nuestras discusiones de posibles variaciones sobre nuestra hipótesis
preliminar, salió sin mayores áodificacxones el concepfcd central de la
hipótesisj que la nodernizacion ágrícoíá capitalista, en lois corrtéxtos •
latinoamericanos, conlleva a cambios en la estructura social rural
caracterizados por una concentraciónprogresiva del podérío económico.

i

Pero la confrontación con un resíméñ^iprésiónista déla variada;
realidad actual nos ha obligado á révisar aspectos importantes de la
hipótesis central.

Fbr un^lado,vimos que la modernización de las

instituciones y relaciones de producción es condicionada porla
sobrevivencia de mecanismos y relaciones pre-existentes, y que rara vez
resulta, en formas capital,istas piiras.

Por otro, se vio qúe el in?acto

sobre la familia y la, comacmidad campesíjm es c o m p l e j a n o limitándóse
a procesos de proletarización y descsuapesinación simples.

Al contrario

los requerimientos del. desarro31o capitalista y la integración funcional
entre regiones frecuentemente contribuye a la continuación del minifundismo.
F u l m e n t e , nuestro análisis ha revelado una contradicción en la hipótesis
preliminar.

Por un lado, se habló dé la propiedad de lá- tierra como la

fuente del poderío del latifundista, y de la reforma de T a tenencia como
la sine qua non del desarrollo social rural.

Pero por otra parte,

se habló de la importancia del capital industrial y finaneiei».-para la
economía rural actual, y además, se hizo hincapié en las formas
no-económicas del poderío de los grupos dominantes en el agro. Finalmente,
cuando se llegó al tema de las reformas agrarias, se vió que la realización
de una reforma de tenencia no significa conquistar el poder, ni garantiza
un desarrollo social auténtico.

La conclusión evidente es que el poder

socio-económico no emana simplemente de la poseaióii-de.la mejor tierra;
en el mundo real, la tenencia de la tierra es sólo una faceta de un
síndrome de poder, conectada, por un lado, con la posesión de otras :
formas de capital liquidables y traneferlbl® según la estrategia
escogida, y por otro con el complejo de relaciones de parentesco y
conexiones de amistad, influencias y acceso a información privilegiada
,

/que conforma

; .



- 45 - 

que conforma el status social, o si se quiere, la situación de clase
de los grupos dominantes en el agro.

Analizar estos fenómenos puede

revelar mucho más sobre el impacto de la modernización de lo que haría
un examen de la tenencia y la actividad económica en aislamiento.
Aparte de estas revisiones en la hipótesis básica, también quedo
claro que es necesario adaptarla de acuerdo con variables situacionales.
Por una parte, en muchos países latinoamericanos las políticas estatales
tienen elementos claramente reformistas o populistas, y no conforman
al con^wrtamiento del estado en el tipo de desarrollo capitalista ideal.
Por otra, la modernización y sus impactos toman foi--íEas imiy distintas
según las configuraciones físicas y humanas de los distintos contextos
concretos de distintas zonas rurales de un mismo país.

Estas consecuencias

concretas a largo plazo son imposibles de prever sin un conocimiento
más detallado de los procesos actxiales de cambio rural.

Es por esto que

es imperativo intentar la descripción empírica, guiada por hipótesis
alternativas, de las diversas realüades mírales, para empezar
a entender las implicancias reales de la modernización agrícola para
América Latina.
Hipótesis alternativas e hipótesis opuestas.

Una forma de confrontar la

hipótesis con los datos enpíricos es simplemente de preguntarse si la
hipótesis se congjrueba, o si se prueba que es falsa, por la observación.
Para saber, por ejemplo, si la modernización agrícola lleva a la
proletarización del campesinado, podríamos con^arar datoo

sobre nivel de

inversión y tecnología, por \in lado, y sobre ocupación, por otro,
en distintos contextos o distintos años.

Pero es sabido que iniciar una

inves-fcigación empírica con un solo marco teórico muy definido y elaborado,
tiende a poner anteojeras al investigador, que no jxKirá ver claramente otras
posibilidades o interpretaciones razonables no contemplados por sus
hipótesis.

Por esta razón hemos tratado de elaborar algunas hipótesis

alternativas sobre los impactos de la modernización capitalista en las
estructuras sociales rurales de América Latina.

Pero las variantes

propuestas son todas consecuentes con el marco conceptual general de este
estudio; la mayor parte de las alternativas s^aladas depende más de
/variaciones en

- 46 - 

variaciones en el contexto concreto de la modernización, que en un punto
de vista teórico diferente.

Una metodología más rigurosa conten4laría

hii^tesis no solamente alternativas sino opuestas; por ejemplo, a la
hipótesis de que el desarrollo capitalista del agro ee caracterice por
la concentración de la propiedad y del ingreso, se podría oponer la idea
que, aX contrario, las inversiones de los empresarios tengan un efecto
expansivo, un trickle-down que contagia de prosperidad a todos.

Evaluar

I

con datos en^íricos a hipótesis tan contrarias, basadas en teorías
socioeconómicas totalinente distintas, llevaría a descartar \ina u otra,
o quizá a la elaboración de \ana nueva hipótesis intermedia, más
sofisticada-.

•

Unidades de análisis.
unidad de análisis.

Otro aspecto, metodológico de importancia es la

Evidentemente, las estadísticas, a nivel de toda

América Latinéi ayudan muy poco a entender las, relaciones causales entre
modernización y cambio social.

Será necesario, para, machos aspectos del

tema, analizarlos a nivel nacional.

Para poder generalizar sobre las

tendencias a nivel supra-^-nacional, se podría fomailar una tipología
sencilla o un cuadro con dos dimensiones que caractericen y comparen los
países en cuanto a su estilo de desarrollo (desde capitalista dependiente
oligárquica, pasando por reformista, hasta revólucionario), cruzado, con
el nivel de modernización agrícola, medida por la inversión o la productividad
por hectárea.

Esto podría.hacer más claras algunas conclusiones sobre :

aspectos de reforma agraria, proletarización, etc..en distintos contextos
nacionales.

i
.

Sin embargo, el enfoque q^ue considera a la nación como unidad
principal de investigación también tiene limitaciones serias,. Por una parte,
la disponibilidad de datos relevantes y recientes a nivel nacional es muy
deficiente.

Por otra, anticiparlos que la modernización está concentrada

en pocas zonas de un país dado.

Finalmente, anticipamos que el iii5acto

de la modernización agrícola varía enormemente, de acuerdo con la situación
pre-existente en una zona u otra.
/Para el

f

- 47 - 

Para el a z ^ i s l s de un contexto sutaiaclonal (regional o local)
se dependerá en gran parte de estudios de casos laonográficos basados
en trabajos de c a i ^ eoonóroicos o sociológicos.

Estos estudios

p u ^ e n ser coiiplemsntados por análisis de estadísticas a iiivel de la
provincia, el departamento o el nainicipio en que se realizó el
estudio de caso en cuestión.

E l contexto nacional siempre tendrá

relevancia tanibiln, sobre todo en cuanto al inpacto del estilo
de desarrollo nacional y el is^jacto de políticas de desarrollo o
reforma en la situación regional o local.
Análisis conaaara-^ivo.

Si se toman en cuenta estos factores contextúales,

podría hacerse un análisis comparativo del canáíio social en situaciones
locales parecidas.

Se podría congjarar los cantoios en las i^elaciones

de producción, estructura de clase, etc. en cirt^stancias concretas
parecidas (dentro de un mismo país, entre varios países).

Para este

tipo de análisis, sea dentro de tin contexto local o ccHaparando distintos
contextos, se necesitarían datos que iluminen tres aspectos fundamentales
de cada situación concreta:

las características generales del contexto

local; los aspectos de modernización agrícola en años recientesj y los
cambios sociales más in^rtantes en el período actual.

Coníarando xin

nnero suficiente de ejen^xLos concretos, se podría llegar a conclusiones
toitativas sobre el impacto social de la mc^emización en distintos
contoKtos en M é r i c a Latina.
Los requerimientos de datos relevantes a estos tres aspectos de cada
situación pueden ser eaqjresados en tórmiiws de variables claves - determinados
en función de las hii»tesi8 preliminares - y los indicadores que
permitirían evaluar y conqparar estas variables.

El listado siguiente

se presenta a título de ejen5lo, incongleto y tentativo, referente al
análisis de un ant^cto regional o local:
/Variable

- 48 - 

Ihdicáiáor 

Variable
I. Características básicas de
la re¿icn
Geografía ecoxtomica

Climaj suelo; topografía, etc.

Historia

Productos tradicionales; ciclos productivas;
Instituciones productivas, formación de
estmctura social.

Urbanisnio

Porcentaje de población en centros urbanos

Integración espacial

Distancia de grandes ciudades y puertos

Etnicidad

Porcentaje de haKLa indígena; inmigrantes
extrarijeros.

Densidad hanabre/tierra

-

Población rui^/has. terreno agrícola

II. Candios en producción agrícola
(Ifodemización)
• .
CambioiS de pa^ucto

En distintos años: principales productos
agrícolas y volúmenes

Capite3i.Mción ,

,En distintos años: inversión total en
agriculttira; préstamos y créditos
bancarios.

Mecanización .



En distintos años: porcentaje y Volüáteñ
de invérsión agrícola en Maquinaria 

Productividad

En distintos años: toneládas/ha/hombrfe por
productos principales.

Expansión agrícola

En distintos años: N» de has. bajo cultivo
producción én toneladas y cabezas de
ganado.

/Variable

- 49 - 

Variable

Indicador
n i . Cambios de estrácttxra
so cioecor^mica ,

Tenencia de tierra



Distribución de tierra agrícola en
distintos añosj- redistribución por
reforma agraria

Proletarizacién

En distintos años: Porcentaje FEA en
agricultura-eii5leadó3rea, cuenta propia
y asalariado.• 

Migración

Emigración é inmigración regional neto
entre últimos censosj migración
estacional,

Moviliasación política 



Organizaciones sikiicáles y grupos
de interés organissados; tamaño y
• acstividades.

^Evidentemente, en ningún país específico feerá posiblecontar
con datos para cada xmó de los indicadores propuestos.

Lá información

será inevitablemente fragmentaria; sin embargo, bada país:tiene
fuentes e^eciales dé estadísticas, aparté de las mas obvias como
los censos agropecuarios y dé población*

Los baricosi nacionales de

fonento, oficinas de planificación, agencias de reforma agraria, agencias,
internacionales de desarrollo - todos tienen estudios de diagnóstico
o de pre-inversá^n, con información de gráh utilid^ para el presente
proyecto.
Pero a falta de datos cxismtitativos, y para muchos aspectos
estructurales imposibles de cuantificar, el proyecto dependerá en
gran parte en la disponibilidad de análisis cualitativos (o de
encuestas en zonas liajiitadas) hechas por universid^es o centros de
investigación en ciencias sociales.

Estos trabajos de investigación

y análisis, ya realizados, tienen un especial valor para el proyecto
ya que no se cuenta con recursos suficientes para basarse solamente
en la investigación original y el análisis de datos crudos.

Pero

/probablemente la

- 50 -

•

probablemente la mejor forma de apreciar los procesos actuales de
cambio social rural sería realizar breves misiones de reconocimiento
a zonas ya identificadas como casos relevantes á los problemas a analizar.
Sólo mediante la observación directa, entrevistas a informantes de distintos
grupos, y recolección de material de funcionarios locales dé la-ogramas de
desarrollo, etc., se podrá llegar a una apreciación concreta de la realixiad
compleja de procesos de cambio agrario.

Esta loetodologia investigadora

cobrar^ aún más importancia si se con5)rueba que las fuentes bibliográficas
existentes, tanto estadísticas cono monográficas, son demasiado fragioantarits
y anticuadas para permitir realizar los objetivos del proyecto.
En este sentido el listado de variables e indicadores, aunque se ha
formulado en. términos de datos estadísticos básicos, es en realidad nada más
que una aproximación a los distintos tópicos de información que habrá qué
buscar, por cualquier medio.
buscar ejei^ilos de correlación

Lo que es más fundan^ntal es la ta37ea de
- si

es posible, de relación causal - entre

las tres clases de variables: características básicas del contexto;
aspectos de modernización agrícola; y cambios de estructura socioeconómica.
En la medida en que se l o ^ e juntar este tipo de inforínáción, se tendrá
un conocimiento de los cambios agrarios en América Latina que permita
evaluar las hipótesis preliminares y ^elaborar una síntesis de los conceptos
más .válidos sobl^ estas realidades y sobre sú posible evolución futura,
que aportaría una base más segura para determinar opciones válidas de
políticas de desarrollo social rural.



i

I


4


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</dublin_core>
