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<dcvalue element="date" qualifier="issued" language="es_ES">1995</dcvalue>
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<dcvalue element="callnumber" qualifier="null" language="es_ES">382.3 B584L(58739)</dcvalue>
<dcvalue element="contributor" qualifier="author" language="es_ES">Corden, W. Max</dcvalue>
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<dcvalue element="subject" qualifier="spanish" language="es_ES">LIBERALIZACION DEL INTERCAMBIO</dcvalue>
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<dcvalue element="subject" qualifier="english" language="es_ES">FREE TRADE AREAS</dcvalue>
<dcvalue element="coverage" qualifier="spatialeng" language="es_ES">LATIN AMERICA</dcvalue>
<dcvalue element="subject" qualifier="english" language="es_ES">TRADE LIBERALIZATION</dcvalue>
<dcvalue element="subject" qualifier="english" language="es_ES">TRADE NEGOTIATIONS</dcvalue>
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<dcvalue element="subject" qualifier="english" language="es_ES">NAFTA</dcvalue>
<dcvalue element="title" qualifier="null" language="es_ES">Una zona de libre comercio en el Hemisferio Occidental: posibles implicancias para América Latina</dcvalue>
<dcvalue element="description" qualifier="null" language="es_ES">Incluye Bibliografía</dcvalue>
<dcvalue element="relation" qualifier="ispartof" language="es_ES">En: La liberalización del comercio en el Hemisferio Occidental - Washington, DC : BID/CEPAL, 1995 - p. 13-40</dcvalue>
<dcvalue element="project" qualifier="null" language="es_ES">Proyecto Apoyo al Proceso de Liberalización Comercial en el Hemisferio Occidental</dcvalue>
<dcvalue element="identifier" qualifier="uri" language="">http://hdl.handle.net/11362/1510</dcvalue>
<dcvalue element="date" qualifier="accessioned" language="">2014-01-02T14:51:16Z</dcvalue>
<dcvalue element="date" qualifier="available" language="">2014-01-02T14:51:16Z</dcvalue>
<dcvalue element="description" qualifier="provenance" language="es_ES">Made available in DSpace on 2014-01-02T14:51:16Z (GMT). No. of bitstreams: 0
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<dcvalue element="topic" qualifier="spanish" language="es_ES">POLÍTICA COMERCIAL Y ACUERDOS COMERCIALES</dcvalue>
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<dcvalue element="workarea" qualifier="spanish" language="es_ES">COMERCIO INTERNACIONAL E INTEGRACIÓN</dcvalue>
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ENERGIA Y DESARROLLO
SUSTENTARLE EN AMERICA LATINA Y
EL CARIBE:
Enfoques para la política energética

PROYECTO ENERGIA Y DESARROLLO SUSTENTABLE EN AMERICA LATINA Y EL CARIBE
ORGANIZACION LATINOAMERICANA DE ENERGIA
COMISION ECONOMICA PARA AMERICA LATINA Y EL CARIBE
DEUTSCHE GESELLSCHAFT FÜR TECHNISCHE ZUSAMMENARBEIT

Quito, Ecuador
Mayo 1997

900019327
9 0 0 0 1 9 3 2 7 - B IB L IO T E C A C E P A L

(d 5 3 ? ^

© OLADE
La auto riza ció n para re p ro d u c ir esta obra debe s o lic ita rs e al D ire c to r de P lan ifica ció n y
Proyectos Energéticos de la Secretaría Permanente de OLADE. Los Estados M iem bros y sus
instituciones gubernam entales pueden reproducirla sin autorización previa; sólo se les solicita
m encionar la fuente e inform ar a la Secretaria Permanente de OLADE sobre tal reproducción.
ISBISI-70-081 -1

OLADE Organización Latinoam ericana de Energía
Casillas 1 7 -1 1 -6 4 1 3 / 17-097301
Quito, ECUADOR
TELEFONO:
(593-2) 598-122/280
FAX:
(593-2) 539-684/679
E-M AIL:
olade1@ olade.org.ec
CEPAL Comisión Económica para América Latina y el Caribe
Casilia 179-D
Santiago de Chile, CHILE
TELEFONO:
(5 6 2 )2 1 0 -2 0 0 0
FAX:
(562) 208-1946/0252
GTZ Deutsche Gesellschaft für Technische Zusam m enarbeit GmbH
División Energía y Transporte
D ag-Ham m arskjöld-W eg 1-5
Postfach 51 80
65726 Eschborn, ALEMANIA
TELEFONO:
(49 61 96) 79-1617/1628
FAX:
(49 61 96) 79-7144

PROLOGO

Energía y Desarrollo Sustentable en América Latina y el Caribe es un proyecto
conjunto de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), la Comisión Económica
para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas y la Deutsche Gesellschaft für
Technische Zusammenarbeit (GTZ).
Este proyecto cuenta con el auspicio y el cofinanciamiento del gobierno de la
República Federal de Alemania y se puso en marcha con el propósito de fortalecer los
procesos de formulación de políticas energéticas para armonizar crecimiento económico,
equidad social y protección del medio ambiente a fin de contribuir a que las reformas
energéticas que vienen emprendiendo los países de la región propendan al desarrollo
sustentable.
Para alcanzar este propósito, el proyecto asume un enfoque sistèmico reconociendo
la responsabilidad compartida que les compete a los actores del desarrollo energético,
precisando los lineamientos de política, e identificando los instrumentos y acciones concretos
para alcanzar las orientaciones y objetivos del desarrollo sustentable.
Del trabajo realizado se desprende que la sustentabilidad del desarrollo energético
plantea una serie de desafíos a futuro. Concordante con la reactivación del crecimiento
económico en los años noventa se manifiesta todavía una baja productividad energética. A
esto se suman una reducida cobertura de satisfacción de las necesidades energéticas y el
deterioro forestal, conjuntamente con la baja calidad del consumo energético y los impactos
en el nivel de emisiones que tendrá la incorporación de fuentes contaminantes en la expansión
de los sistemas energéticos regionales.
El incremento de la productividad energética corresponde sin duda a una mayor
eficiencia en el uso de la energía, aspecto que deberá ser un propósito prioritario de las
reformas energéticas. Este propósito no sólo tendrá efectos importantes en la competitividad
internacional, y por ende en el crecimiento económico, sino que generará un impacto
favorable en la equidad social al reducir la ponderación del gasto en energía dentro de la
satisfacción de las necesidades de los usuarios residenciales.
Junto con el mejoramiento de la eficiencia en el uso de la energía se requiere
aumentar la cobertura social de los servicios energéticos, adoptando acciones que articulen
los mayores niveles de consumo energético con la generación de empleo y la elevación de los
niveles de ingreso. Hay maneras, como se subraya en este libro, de com patibilizar los
programas de desarrollo energético con las acciones de descentralización económica,
especialmente en las zonas rurales.
Por otra parte, el trabajo manifiesta una preocupación respecto a la sustentabilidad
de la expansión de los sistemas energéticos. En la actualidad los países de América Latina y
el Caribe no tienen una responsabilidad significativa en los problemas ambientales globales,
ya que sólo generan el 5% de las emisiones mundiales de C02 mientras que los países
desarrollados aportan alrededor del 70%. Sin embargo, los nuevos desarrollos energéticos
basados en el mayor consumo de hidrocarburos podrán incrementar la contribución de la
región al deterioro del ambiente. Al mismo tiempo, la expansión basada en la generación
hidroeléctrica tiene también algunas limitaciones a pesar de que contribuye positivamente a
la m itigación de las emisiones, lo que plantea nuevos desafíos a la reforma del sector
energético.
La mayoría de los países de la región han dado un paso importante al poner en
marcha la reestructuración de sus respectivos sectores energéticos. Empero las motivaciones
de la reforma se ubican más en la perspectiva de consolidar la estabilidad macroeconómica

y superarlos obstáculos financieros para su futura expansión. Siendo válida esta orientación
en el corto plazo, se requiere incorporar objetivos de más largo aliento que tengan relación
con el mejoramiento de la productividad y la eficiencia energéticas y p o r ende de la
competitividad internacional, el crecimiento y la equidad social y el uso de fuentes armónicas
para la protección del medio ambiente.
En este documento se reconocen los avances que se han producido hasta el
momento. Las reformas han inducido a una mejora de los indicadores financieros y en la
eficiencia operativa de las empresas del sector energético, aspecto en el que tuvieron
importante contribución los aumentos de precios y tarifas, y en algunos países el
saneamiento financiero de las empresas públicas que fueron privatizadas. Asimismo, la
eliminación de los monopolios públicos, la búsqueda de mercados com petitivos y la
aplicación de mecanismos regulatorios para garantizar las condiciones de competencia han
estimulado la inversión privada, la dinamización de los mercados bursátiles de la región y la
incursión en los mercados internacionales de capitales.
Se requiere, no obstante, fortalecerlas instituciones y perfeccionar los mecanismos
regulatorios para garantizar la necesaria estabilidad que requieren los inversionistas. En este
sentido, la superación de ciertas tendencias al uso inadecuado de las posiciones dominantes
en el mercado, el mejoramiento de los flujos de información entre las empresas y los entes
reguladores, y sobre todo la transparencia en la determinación de costos de las transacciones
energéticas, son los mejores alicientes para prom over ¡a inversión tanto privada como
pública.
Asimismo, es importante coordinar las políticas energéticas de los países en un
proceso de integración subregional o regional para optimizar los esfuerzos de expansión de
los sistemas, así como para enfrentarla influencia de las nuevas variables exógenas que están
surgiendo a raíz de la Ínternacíonalización de las cuestiones ambientales. Es evidente que las
cuestiones ambientales han evolucionado hacia un status que supera las fronteras de las
naciones, convirtiéndose en uno de los puntos básicos de la agenda internacional.
En síntesis, la explotación de los recursos energéticos y el uso eficiente de la energía
son asuntos cruciales de la temática ambiental. En este contexto han venido cobrando cada
vez mayor significación las posiciones en favor de una normatívídad internacional que podrá
tener repercusiones muy significativas en la explotación de estos recursos.

Luiz A .M . da Fonseca
Secretario Ejecutivo
OLADE

Gert Rosenthal
Secretario Ejecutivo
CEPAL

RECONOCIMIENTOS

La R epública Federal de Alem ania
ha visto en el presente proyecto la p o s ib ili­
dad de cooperar desde 1993, a través de
su M iniste rio Federal de Cooperación Eco­
nóm ica y D esarrollo (B M Z), con A m érica
Latina y el Caribe en aspectos de im po rtan ­
cia para el d e s a rro llo su ste nta bie, com o
son las interacciones de sus diversas d i­
m ensiones y la energía. El proyecto no se
hubiera p o d ido realizar sin su fin a n cia m iento.

CEPAL
Axel D ourojeanni (D ire cto r URNE),
Fernando Sánchez A lbavera (A sesor Re­
gional), Hugo A ltom onte (C onsultor de lar­
go plazo del proyecto OLADE/CEPAL/GTZ)
y Fernando Cuevas (U nidad de Energía,
CEPAL M éxico).

En la preparación y la ejecución del
p roye cto han in te rv e n id o , desde que se
gestionó la idea, m uchas personas, sobre
to d o de las tres c o n tra p a rte s: OLADE,
CEPAL y GTZ. El d ire c to rio del proye cto
agradece a cada uno de ellos por la c o n ­
fianza en llevar adelante una tarea que re­
s u ltó novedosa en m u cho s aspectos. A
continuación se m encionan los principales
colaboradores.

Coordinación en los países

El proyecto mantiene una coordina­
ción estrecha con el S ecretario Ejecutivo
de OLADE, con el S ecre ta rio G eneral de
CEPAL y con el D ire ctor de Planificación y
G estión de P rog ra m a s de CEPAL. Por la
parte alemana, el proyecto goza del apoyo
de la organización encargada de la im plem entación, la Sociedad Alem ana de C oo­
peración Técnica (GTZ).

GTZ
Paul H. S uding , Bernhard Bósl, Tilm an
Herberg y Uírich Mohr.

Chile:
María Isabel González y José A ntonio Ruiz
(C om isión Nacional de Energía).
Colombia:
Germán C orredor y G ilberto Jaim es (U ni­
dad de Planeación M inero-Energética).
El Salvador:
M aría de Lourdes Arévalo de Sandoval y
Ernesto Arce (G rupo Asesor Económ ico y
Social, M inisterio de Planificación y C oor­
dinación) y Jorge M ontesinos (C om isión
Ejecutiva H idroeléctrica del Río Lempa).
El proyecto contó con un gran nú­
m ero de consultores de corto plazo:
Consultores para Estudios de Caso

La d ire c c ió n del p ro ye cto está
constituida por el D irector de Planificación
y P roye cto s E nergéticos (D IP LA P ) de
OLADE, el D ire ctor de la Unidad de Recur­
sos Naturales y Energía (URNE) de CEPAL
y el C oordinador de GTZ.
El personal actual y anteriorm ente
activo dentro del proyecto es el siguiente:
OLADE
A rm a n d o R. M eleán (D ire c to r D IPLA P);
Francisco Figueroa de la Vega (C onsultor
de largo plazo del p ro ye cto OLADE/
CEPAL/GTZ) y Byron Granda. Fueron direc­
to re s del p ro y e c to A rn a ldo V ieira de
C arvalho, C arlos M a n silla y R oberto
Gomelsky.

Chile:
Jaim e Tohá, Juan Sebastián Bernstein, Pa­
tric io Leighton, Pedro M aldonado, M iguel
M árquez, R icardo Paredes, G abriel
Inostroza, R oberto Andrade y Sergio Lorenzini.
Colombia:
Héctor Pistonesi (Argentina), José M edar­
do Prieto, Carlos Fonseca y Rafael C ubi­
llos.
El Salvador:
V íctor Rodríguez y Francisco M onteverde
(M éxico), Daniel Bouilie (Argentina), Isaac
C astillo (P anam á), M auricio González (El
Salvador) y Angel Zannier (Bolivia).

Consultores para la Síntesis Regional:
Adilson de Oliveira (Brasil), Carlos Suárez
(A rgentina), Alvaro Umaña (Costa Rica) y
W ito ld Teplitz-Sem bitzky (Alemania).
Otras consultorías específicas:
A lexander S chub ert (A lem ania), A lb e rto
Acosta (Ecuador), Isaac C astillo (Panamá),
Héctor Pistonesi (A rgentina), Helder Pinto
Jr. (Brasil) y June Budhooram (Trinidad y
Tobago).

Las tareas de edición fueron realizadas
en OLADE
Gustavo M artínez (C oordinación Editorial),
Juan Carlos Vega (D iagram ación y Arte) y
Patrick Saari (C orrección y traducción).
Información
La fuente principal de datos ha sido el S is­
tem a de Inform ación Económ ica-Energética (SIEE) de OLADE. Los gráficos y c u a ­
dros que no se refieren a fuentes específi­
cas han sido elaborado s con base en el
SIEE.

La coordinación y redacción de “Energía y Desarrollo Sustentable en América
Latina y el Caribe: Enfoques para la política energética” fue realizada por:

Paul H. Suding
GTZ
Francisco Figueroa de la Vega
OLADE

Hugo A ltom onte
CEPAL

H éctor Pistonesi
IDEE/FB
Las opiniones expresadas en este trabajo son de exclusiva responsabilidad del
directorio del proyecto y no com prom eten a las instituciones involucradas ni a las
contrapartes nacionales

INDICE
PROLOGO
RECONOCIMIENTOS
INDICE
INTRODUCCION

i
..........................................................................................................................iii
v
................................................................................................................... 1

CAPITULO 1: ESTADO ACTUAL DEL DESARROLLO ECONOMICO, SOCIAL,
AM BIENTAL Y ENERGETICO EN AMERICA LATINA Y EL CARIBE Y SU
SUSTENTABILIDAD
...........................................................................................................................3
1, Estado del desarrollo general y su sustentabilidad....................................................................3
1.1. D efinición: El ser hum ano com o sujeto y objeto del desarrollo
sustentable
...........................................................................................................................3
1.2. Evaluación del grado de desarrollo y de su s u s tentabilidad...........................................4
1.3. T ipificación de situaciones del estado de desarrollo y su sustentabilidad
5
2. La influencia del sector energético y de la energía en la sustentabilidad:
Interrelaciones
...........................................................................................................................6
2.1. Selección de ind ica do re s..........................................................................................................8
2.2. T ipificación de situaciones a partir de indicadores energéticos.................................... 9
2.3. C lasificación de los países respecto a la sustentabilidad energé tica.........................11
3, Patrones de sustentabilidad general y energética....................................................................12
4. C onclusión: El desarrollo sustentable no sólo es deseable sino que
adem ás es posible .........................................................................................................................12
CAPITULO 2: ENERGIA Y ECONOMIA.............................................................................................. 15
1. Energía y crecim iento e c o n ó m ic o ..........................................
15
1.1. Estado de la productividad energética en la re g ió n ........................................................15
1.2. P roductividad energética desde 1 9 7 0 ................................................................................16
1.2.1,Vista gen era l...................................................................................................................... 16
1.2.2.Tendencias en los sectores de c o n s u m o ...................................................................18
2. El desem peño del sector energé tico............................................................................................20
2.1. S ituación en el pasado recie nte........................................................................................... 20
2.2. Desempeño actual de los tres subsectores principales.................................................22
2.2.1. El subsector ele ctricid a d............................................................................................... 22
2.2.2. El subsector p e tró le o ......................................................................
25
2.2.3. El subsector gas n a tu ra l......................................
26
3. El sector energía, políticas m acroeconóm icas y fiscales y
la política de d e s a rro llo .................................................................................................................. 28
3.1. La prioridad de los objetivos m acroeconóm icos en el pasado................................... 28
3.2. Ajustes desde los años ochenta: P redom inio de los objetivos fis ca le s ....................28
3.3. Nuevos enfoques: El rol catalizador del sector energético ......................................... 30
4. Factores po lítico-económ icos externos e in te rn o s ................................................................. 33
4.1. Consideraciones político-económ icas en las relaciones e xternas............................. 33
4.2. R am ificaciones político-económ icas in te rn a s ................................................................. 34
5. C onclusión: Lineam ientos p rio rita rio s .......................................................................................35
CAPITULO 3: ENERGIA Y EQUIDAD..................................................................................................39
1. Estado y evolución de la equidad en A L C ..................................................................................39
2. Estructuras del consum o energético residencial en los países de A L C
.......... 40
2.1. Im portancia del consum o residencial en la re g ió n .........................................................40
2.2. Nivel y estructu ra del consum o residencial en función
del ingreso p ro m e d io ..................................................
41
2.3. Oferta: C obertura eléctrica y diversificación energética............................................... 41
3. C obertura de necesidades energéticas b á sica s....................................................................... 42
3.1. Estado actual de la cobertura de necesidades básicas..................................................42
3.2. La evolución del consum o residencial y de la cobertura en el pasado.....................43
4. Uso y gasto energético y el nivel de in g re s o ............................................................................44
5. Efectos sociales de los ajustes y reform as energéticas.........................................................45
6. C onclusión: Lineam ientos p rio rita rio s ........................................................................................46

v

CAPITULO 4: ENERGIA Y RECURSOS NATURALES.................................................................... 49
1. Los recursos naturales y el m edio am biente en ALC .............................................................. 50
2. Los im pactos am bientales del sector energía........................................................................... 51
2.1. Em isiones a la a tm ó s fe ra .......................................................................................................51
2.2. Preocupación y participación energética en la reducción
de los recursos fo re s ta le s ......................................................................................................52
2.3. Am biente y pobreza..................................................................................................................54
3. Alcance de los recursos energéticos fó s ile s ..............................................................................55
4. Recursos energéticos renovables.................................................................................................56
4.1. Leña y residuos, biom asa y b io g a s .....................................................................................56
4.2. H id ro e le ctric id a d ...................................................................................................................... 57
4.3. Pequeñas centrales hidráulicas y otras energías renovables:
geoterm ia, eòlica y s o la r........................................................................................................ 58
5. Conclusión: Lineam ientos p rio rita rio s ........................................................................................ 59
CAPITULO 5: LINEAMIENTOS DE POLITICAS ENERGETICAS PARA UN
DESARROLLO SUSTENTABLE......................................................................................
61
1. Introducción y re capitulación ................................................................................................... 61
2. El nuevo paisaje del sector y tendencias en su e n to rn o ........................................................ 62
2.1. La organización emergente del sector energía ................................................................ 62
2.2. Tendencias de las condiciones externas............................................................................ 62
3. Lineam ientos para la política energética.....................................................................................63
3.1. P rincipios de la política energética...................................................................................... 63
3.2. Objetivos am pliados y m u ltid im e n s io n a le s ...................................................................... 65
3.3. Los instrum entos p o lític o s .................................................................................................... 67
3.4. Enfoques y p ro ce so s ............................................................................................................... 69
3.4.1. Enfoque integrado, sistèm ico, responsabilidad com partida,
situación en el ám bito apropiado ..............................................................................69
3.4.2. D esarrollo desde abajo: “ espacio v ita l” y la
responsabilidad en diferentes n iveles........................................................................69
3.4.3. Procesos y rol del Estado central: form ulación de políticas y
tom a de decisiones, planificación y coordinación, inform ación y
m o n ito re o .........................................................................................................................71
4. C onclusión...........................................................................................................................................75
ANEXO
ANEXO
ANEXO
ANEXO

I: Estado de la S u ste n ta b ilid a d Energética en A L C .....................................................77
II: Notas té cnicas y M e to d o ló g ic a s .................................................................................. 80
III: D ocum entos de Trabajo del Proyecto OLADE/CEPAL/GTZ................................. 87
IV: A ctivid a d e s de D ifusión del Proyecto OLADE/CEPAL/GTZ................................. 89

Cuadros
Cuadro
Cuadro
Cuadro
Cuadro

1.1 :
1.2:
1.3:
1.4:

Tipificación del estado del desarrollo hum ano y de su s u s te n ta b ilid a d
5
Objetivos energéticos relacionados con el desarrollo s u s te n ta b ie ....................7
Indicadores seleccionados de sustentabilidad ene rg é tica ....................................8
Tipificación de situaciones y clasificación de países de ALC en té rm inos de
sustentabilidad energé tica............................................................................................. 9
Cuadro 1.5: Asociación de patrones de desarrollo y de tipos de sustentabilidad en
térm inos energéticos...................................
12
Cuadro 3.1 : Energía neta y fina! en el sector residencial...........................................................43
Cuadro 5.1 : Objetivos e instrum entos de la política energética para un desarrollo
s u ste n ta b ie ...................................................................................................................... 66

Gráficos
Gráfico
G ráfico
G ráfico
Gráfico

1.1 :
1.2:
1.3:
2.1 :

Tipos de desarrollo y su s u s te n ta b ilid a d ..................................................................6
Patrones de sustentabilidad energé tica.........................................................
10
Estado de la sustentabilidad energética en A L C .................................................. 11
Consum o final de energía y producto interno bruto (1 9 9 5 )...............................16

Gráfico 2.2: Areas de intensidad energética: 1970-1994 ........................................................17
Gráfico 2.2.1 G rupo 1: Países con crecim iento y dism inución de la
intensidad energética...................................................................................................17
Gráfico 2.2.2:G rupo 2: Países con crecim iento y aum ento de la intensidad energética...18
Gráfico 2.2.3:G rupo 3: Países con reducción e c o n ó m ic a .........................................................18
Gráfico 3.1: D istribución del consum o final de e n e rgía............................................................ 40
Gráfico 3.2: C onsum o residencial de energía..............................................................................41
G ráfico 3.3: Cobertura eléctrica y nivel del P IB .......................................................................... 41
G ráfico 3.4: G rupo A: Evolución sostenida del consum o residencial de
energía final y ú t il..........................................................................................................44
G ráfico 3.4: G rupo B: Evolución errática del consum o residencial de
energía final y ú t il..........................................................................................................44
Gráfico 3.4: G rupo C: Evolución estancada del consum o residencial de
45
energía final y ú t il.....................
Gráfico 3.4: G rupo D: Evolución sustitutiva del consum o residencial de
.
energía final y ú t il......................................
45
G ráfico 3.5: Colom bia: D istribución del consum o de energía por e stra to s.........................46
Gráfico 4.1: Estructura m undial de em isiones de C02 (G TN )................................................ 51
G ráfico 4.2: Evolución de em isiones específicas de C 0 2 .......................................................... 52
G ráfico 4.3: ALC: Em isiones de C 02 y d e s a rro llo ...................................................................... 52
Gráfico 4.4: ALC: Tendencias en la actividad del gas n a tu ra l..................................................55
Gráfico 5.1: D im ensiones del desarrollo sustentabie y sus inte rre la cio n e s.........................65
Gráfico 5.2: Principales ejes de la política e ne rg é tica ................................................................ 68
Gráfico 5.3: Indicadores del desarrollo sustentabie en un país de la r e g ió n ...................... 74

Recuadros
Recuadro
Recuadro
Recuadro
Recuadro
Recuadro
Recuadro

2,1:
2.2:
2.3:
2.4:
2.5:
4.1:

R eform as en los sistem as e lé c tric o s ..................................................................21
R eform as en el subsector p e tró le o..................................................................... 22
Auge y estructuración en el sector g a s ..............................................................23
Integración energética en A L C ..............................................................................34
Evolución de la regulación energética................................................................ 35
Sistem atización e institucionalización de la política para
el m edio a m b ie n te ....................................................................................................53
Recuadro 4.2: La internacionalización de las cuestiones am bientales..................................54
Recuadro 5.1: Uso racional de la energía...................................................................................... 71
............................................................71
Recuadro 5.2: M anejo sustentabie de la b iom asa

INTRODUCCION
Desde el período de las nacionaliza­
ciones y en particular a partir de m ediados
de los años ochenta, se asiste a la m ayor
transform ación del sector de la energía de
los países de A m érica Latina y el Caribe
(ALC). La tra n s fo rm a c ió n actual abarca a
to do s los sub secto re s e im plica , de una
m anera diferente en cada país, la gradual
abolición de m ono po lio s en algunos m er­
cados energéticos y la correspondiente in­
trod ucción de la com petencia y participa­
ción de nuevos actores, la reorientación co­
m ercial de em presas públicas, una nueva
repartición del trabajo entre el sector priva­
do y el Estado, la revisión de la regulación
sectorial, la apertura para la em presa priva­
da en varias form as (com o contratista, co­
m o co m p e tid o r), el cam bio de propiedad
por ventas de activos del Estado, etc. Estos
cam bios coincid e n con otras tendencias
que están transform an do a los Estados de
la región, sobre todo con la descentraliza­
ción, Ellos coincide n tam bién con la cre­
ciente tendencia a la globalización por un
lado y la integración económ ica por otro.
Los m otivos de esos enorm es cam ­
bios han sido presentados y discutidos en
m uchas partes aunque los resultados han
sido analizados sólo en form a parcial, p rin ­
cipalm ente desde el punto de vista de los
objetivos de financiam iento y eficiencia. No
parecen existir, hasta ahora, trabajos con
una evaluación general de esos fe n ó m e ­
nos, aún m enos una evaluación que rela­
cione todas estas tendencias con el sector
e nergé tico con el o b je tivo del d e sa rro llo
sustentable, a pesar de que este últim o se
vuelve cada vez más un objetivo reconoci­
do tanto por los países de la región com o
por los de afuera de ella.
En ese contexto el propósito de es­
te trabajo no es una evaluación detaliada
sino una apreciación conceptual para esti­
m ular una revisión de las políticas energé­
ticas con el fin de integrarlas a una política
general en favor del desarrollo sustentable.
Las reform as en el sector energéti­
co y en todo el sector público han creado
un nuevo escenario. Ha surgido una gran
variedad de nuevos actores y todavía no se
sabe sí el sector energético va a evolucio­
nar de la m anera deseada. Antes que nada

hay que definir esa situación deseada y ex­
presarla en objetivos.
Es cierto que el concepto anterior
de manejo del sector energético se ha ago­
tado. Ahora el Estado debe actuar con una
am plia gam a de o tro s in s tru m e n to s . En
otras palabras, el Estado, no sólo debe m o­
dificar su rol dando acceso a otros actores,
sino que además debe aprender el oficio de
su nuevo rol. Los adm inistradores del Es­
tado deben aprender a observar, analizar,
intervenir para com plem entar la evolución
autógena, cortar el desarrollo de sobrepe­
sos preponderantes que amenazan el equi­
lib rio , fo m e n ta r el c re c im ie n to de in g re ­
dientes necesarios pero débiles y acom o­
dar la inserción de actores poderosos que
pueden aportar al desarrollo sin m ayores
posibilidades de control.
Después de una década de fru s tra ­
ción existen m uchas expectativas sobre las
nuevas oportu nida des que se abren para
negocios y sobre las perspectivas de cre­
cim iento del sector. Esa situación no debe
llevar a que no se reconozcan problem as
que todavía existen, a una ciega confianza
en nuevos paradigm as o a la renuncia de
una política energética. Tam poco la des­
confianza tra d icio n a l en los m ecanism os
del mercado debe ser el hilo conductor de
la política energética.
Aún puede faltar un sobrio análisis
de lo que pasaría después de ím plem entar
los criterios del desarrollo sustentable e in­
ducir por ello a in tro d u cir a priori m odelos
basados en axiom as que pueden llevar a
perderse en utopías. Pero, reconociendo el
vigor y la viabilidad política de los objetivos
del desarrollo sustentable parece realista
toda acción ten d ie n te a d e fin ir p o líticas
conducentes en esa dirección.
El propósito de co n trib u ir a que la
evolución actual, con la gran cantidad de
cam bios, resulte positiva dom ina tam bién
este trabajo que se presenta com o un re­
sultado del proyecto OLADE/CEPAL/GTZ.
El m ism o trata su propósito en cinco capí­
tulos (el prim ero de definiciones y análisis
general, los tres siguientes de análisis por
dim ensiones del desarrollo sustentable y el
ú ltim o de sugerencias de políticas) b u s­

•

Evolución de las relaciones entre ener­
gía y desarrollo sustentable: ¿qué pa­
só con el desarrollo sustentable y por
qué?

•

2

•

Nuevo escenario político: ¿cúal es el
rol del Estado?

•

C onceptos y ejem plos de políticas
conducentes al desarrollo sustentable:
¿qué hacer?

C on trib ució n del se ctor energía: ¿de
qué manera im pacta el sector energé­
tico en el desarrollo sustentable?

•

¿Es posible un desarrollo sustentable
en ALC? ¿qué lím ites tiene lo que se
ha hecho y qué falta?

Descripción del estado del desarrollo
sustentable en ALC: ¿cuáles son los
patrones de d e sa rro llo económ ico,
social y am biental?

•

Cómo evolucionan los factores exter­
nos (abastecim iento energético fu tu ­
ro, im plicaciones para la seguridad del
abastecim iento, em isio nes globales,
globalización, integración, internacionalización de cuestiones am bientales,
nuevo papel de los organism os inter­
nacionales, fin a n c ia m ie n to , tra n s fe ­
rencia tecnológica) y cóm o tra ta r con
ellos: ¿qué im plicaciones tienen esos
factores para el desarrollo sustentable
y cóm o pueden los Estados defender­
se frente a los aspectos p e rn icio so s
de los m ism os?

D efinición del desarrollo sustentable:
¿qué entendem os por desarrollo sus­
tentable en el sector energético?

•

•

•

cando dar respuesta a los siguientes inte­
rrogantes:

Las reform as recientes (electricidad,
petróleo, gas, otros aspectos) y el de­
sarrollo sustentable: ¿apuntan las re­
form as a un desarrollo sustentable?

CAPITUL01: ESTADO ACTUAL DEL
DESARROLLO ECONOMICO, SOCIAL,
AMBIENTAL Y ENERGETICO EN AMERICA
LATINA Y EL CARIBE Y SU
SUSTENTABILIDAD
1.

Estado del d esarrollo general y su
sustentabilidad

1.1. Definición: El ser humano como su­
jeto y objeto del desarrollo sustentable
El concepto de desarrollo se refiere
al desarrollo hum ano, resumido por el
Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo (P N U D ) como “ el proceso de

ampliar la gama de opciones de las perso­
nas, brindándoles mayores oportunidades
de educación, atención médica, ingreso y
empleo, y abarcando el espectro total de
opciones humanas, desde un entorno físi­
co en buenas condiciones hasta libertades
económicas y p o lí t ic a s  Esta form a de
definir el concepto de desarrollo humano
tiene dos grandes méritos. Por una parte,
abre el abanico de dimensiones relevantes,
identificando algunos de sus elementos:
•

con “educación, salud, ingreso y em ­
pleo” se enum eran elementos de las
d im e n s io n e s s o c ia le s y e c o n ó m i­
cas;

•

con el “entorno físico” se sobreentien­
de la dimensión am biental; y

•

con las “libertades” como opción de las
personas en la sociedad, se indica la di­
mensión política.

Por otra parte, se coloca al ser hu­
mano en el centro de las consideraciones,
y así deja en claro que el desarrollo debe
ser enfocado como algo que les ocurre a
las personas, y por extensión a la socie­
dad. El ser hum ano es al mism o tiem po
sujeto activo y objeto de la política del Es­
tado que, siendo una manifestación de to­
da la sociedad y no solamente de las cla­
ses gobernantes, juega un papel importan­
te en este proceso.

Esta perspectiva, focalizada en el
punto de vista del ciudadano y en la articu­
lación persona-sociedad-Estado, prevalece
en las reflexiones de análisis y la elabora­
ción de políticas que se desarrollan a con­
tinuación.
El imperativo de la sustentabilidad
agrega la dimensión del tiempo ya que
existen fuertes consecuencias del accionar
en el presente sobre las oportunidades fu­
turas. En función de esto, se requiere que
este desarrollo humano sea sustentable; es
decir que se trate de un desarrollo que sa­

tisfaga las necesidades del presente sin
comprometer la capacidad de las futuras
generaciones para satisfacer las propias 2 .
Así la satisfacción de necesidades
del presente se convierte también en una
dimensión del desarrollo sustentable. En
términos concretos, esto significa que no
se considera sustentable una situación
donde una parte significativa de la pobla­
ción tenga ingresos medios extrem ada­
mente bajos y se vea afectada por el ditícil
acceso a los servicios básicos, aún cuan­
do en el largo plazo puedan esperarse me­
joras en dicha situación. Por otra parte no
pueden esperarse cambios espontáneos a
este respecto. Cuanto más bajo sea el esta­
do de desarrollo humano en el presente,
tanto más urgente debe ser el esfuerzo po­
lítico por cambiar esa situación.
Sin embargo, aún se advierten cier­
tas limitaciones en el concepto de desarro­
llo sustentable, por el uso indiscriminado
del ambiente global por parte de algunos
países creando condiciones nocivas (efec­
to invernadero) en el territorio de otros paí­
ses, que se pueden corregir al introducir el

derecho a la igualdad internacional de
oportunidades, dentro de cada generación,
para accederá una naturaleza lo más intac­
ta posible 3 .

PNUD,
D esarrollo
Hum ano:
In fo rm e 1 9 9 2 , publicado para el
P N UD , Bogotá, 1 9 9 2 , p. 18.
W o rld
C o m m ission
on
E nvironm ent and D evelopm ent
(W E C D ), O ur C om m on Future,
N ew Y ork-O xford, 1 987.
V éase
la
prop uesta
“Zukunftsfähiges Deutschland: Ein
Beitrag
zu
e in e r
global
nachhaltigen E ntw icklung [‘ Una
A lem ania sustentable: Un aporte
para un desarrollo sustentable
g lo bal-], W u p p e rta l Institut fü r
K lim a - U m w e lt - Energie G m bH
im
W issen schaftszentrum
N ordrhein - W estfalen, septiem bre
1995.

3

R esum iendo, se reconocen com o
dim ensiones relevantes del desarrollo sus­
tentable la lib erta d política, el bienestar
económ ico, ia equidad social y un m edio
am biente sano además de una cierta con­
servación de los recursos naturales. Esas
dim e n sio n e s se extienden en el espacio
(aéreo y terrestre) y en el tiem po (presente
y futuro).
1.2. Evaluación del grado de desarrollo y
de su sustentabilidad
Los países de A m érica Latina y el
Caribe (ALC) presentan una gran d iversi­
dad de situaciones en lo que se refiere al
grado de desarrollo alcanzado. Debido a
ello la construcción de una tipificación de
los países de la región según su grado y
naturaleza de desarrollo político, económ i­
co, social y am biental resulta un tarea m uy
com pleja y de resultados poco satisfacto­
rios. No obstante y com o prim era aproxi­
m ación, se intenta realizar una caracteriza­
ción de los diferentes patrones típicos de
d e s a rro llo a fin de poner en evidencia la
distancia relativa de los diferentes países
con relación a las situaciones económ icas,
sociales y am bientales deseadas. En esta
caracterización no se considera la s itu a ­
ción política, por ser un dim ensión aún
más com pleja.
Se tipifican el grado y sustentabili­
dad del desarrollo mediante los siguientes
indicadores (ver las definiciones en el Ane­
xo II):
•
•

•

el PIB per cápita, para la dim ensión
económ ica;
la distribución del ingreso, que repre­
senta la dim ensión social en el sentido
de equidad; y
la inversión interna neta en capital fí­
sico y natural (abono genuino) para la
dim ensión del entorno físico incluyen­
do recursos naturales y medio am bien­
te. Este indicador se com plem enta con
la dotación del capital natural per cápi­
ta, que abarca tanto el capital natural
no renovable (fósil) com o el renovable
(suelos, bosques, etc.).

Un alto p r o d u c t o in te rn o b r u to per
c á p ita ( P I B p c ) s ig n if ic a no s o la m e n t e un
a lt o in g r e s o p r o m e d i o s in o t a m b i é n u n a
elevada p r o d u c t iv id a d de la e c o n o m ía , que
es a su v e z un e le m e n t o im p o r t a n t e para la
s u s t e n t a b ilid a d e c o n ó m ic a . N o o b s ta n te ,
aún c u a n d o se ha t o m a d o en c u e n ta el p o ­

der de com pra en la estim ación del PIBpc
en térm inos constantes, sus lim itaciones
para traducir de m anera satisfactoria la ca­
lidad de vida de la población son evidentes.
En el caso de la equidad se sobren­
tiende que una reducción de las asim etrías
en la d is trib u c ió n de ingresos es s o c ia l­
mente más sustentable. Los niveles de in­
greso m edio y su d istribució n no cam bian
de un año a otro. Tom ando en cuenta esa
inercia a m ediano plazo, los bajos niveles
de ingreso m edio o los altos grados de asi­
metría distributiva resultan preocupantes y,
para la fo rm u la c ió n de políticas, deben
considerarse com o graves problem as de
sustentabilidad.
El tercer indicador (ahorro genuino)
se com plem enta con un cuarto, el stock
de capital natural. La noción de ahorro ge­
nuino tiene una vinculación directa con la
sustentabilidad dado que traduce ios es­
fuerzos que se realizan en el presente para
potenciar el ritm o de desarrollo hacia el fu ­
turo. En la construcción del indicador, ade­
m ás de las inversiones netas calculadas
de m anera tradicional (inversión bruta m e­
nos depreciación del capital físico), se to ­
man en cuenta tam bién las reducciones en
el s to ck de los recursos natura les (p or
agotam iento), el deterioro del m edio am ­
biente (por degradación) a causa de em i­
siones, y las Inversiones financiadas con
capital extranjero (ahorro externo) sujeto a
ser retransferido. Así representa bien todo
lo que se refiere al e ntorn o físico (ver la
discusión del indicador en el Anexo II),
El ahorro genuino m uestra una va­
ria b ilid a d m ayor en el tie m p o porque se
trata de una variable relativa que puede
m ostrar valores positivos y negativos. No
obstante, se observa que los países se ubi­
can y mantienen por varios años alrededor
de ciertos niveles y cuando se m ueven de
un nivel a otro, este cam bio tom a algunos
años y no se revierte rápidamente.
M ie n t r a s q u e los tr e s p r i m e r o s In ­
d i c a d o r e s e x p r e s a n n iv e le s c o r r i e n t e s
a n u a le s ( c o m o v a ria b le s de “ f l u j o ” ) o c a m ­
b io s de e s tr u c t u r a ( d is t r ib u c ió n del In g r e ­
s o ), el c u a rto In d i c a d o r refleja la base fí s i­
c a -n a tu ra l para el d e s a r r o llo ( r e f e r id o a un
“ s t o c k ” ). La re le v a n c ia de e s te In d i c a d o r
para ia s u s t e n ta b ilid a d del d e s a r r o llo re s u l­
ta e v id e n te si se tie n e en c u e n ta q u e c u a n ­
to m a y o r sea la d o ta c ió n de r e c u r s o s n a t u ­
rales, ceteris paribus, m á s a lto p o d r á s e r el

grado de c re c im ie n to e co n ó m ic o que se
apoye de m odo esencial en el uso de los
m ism os, com o es el caso de buena parte
de los países de Am érica Latina.

te dependientes de im portaciones ener­
géticas (ejem plo: Brasil).
C: M oderada o alta integración y d ive rsifi­
cación productiva interna, desigualdad
social acentuada, exportaciones diver­
sificadas basadas en recursos natura­
les (ejem plo: Colom bia).

Con base en los criterios señalados
y los correspondientes indicadores se rea­
lizó una prim era aproxim ación en la carac­
terización del grado de sustentabilidad del
desarrollo que se tendría en cada país. A
partir del análisis de los valores resultantes
se definieron los valores extrem os de cada
indicador (no sustentabilidad, alta susten­
tabilidad) y, en fu nción de tales valores, se
realizó una n o rm aliza ció n tendiente a lo ­
grar un rango de variación contenido en el
intervalo [0,1 ].

D:

Bajo nivel de desarrollo relativo basa­
do en recursos naturales y e x p o rta ­
ción de productos prim arios, m ineros
y/o energéticos (ejem plo: Bolivia).

E/F: Bajo o m uy bajo grado de desarrollo
con reducida dotación de recursos na­
turales (ejem plos: Guatemala y Haití).

1.3. Tipificación de situaciones del esta­
do de desarrollo y su sustentabilidad

En el G ráfico 1.1 se caracterizan al­
gunas de las tipologías descritas. Con ellas
se pretende fa cilita r la visualización de las
orientaciones que ha tom ado cada grupo
de^países con relación a las dim ensiones
del desarrollo sustentable. Los gráficos po­
nen de relieve sesgos que pueden ser pro­
ducto de políticas deliberadas o no y que
en am bos casos pueden llegar a m o stra r
una orientación o una espontaneidad pro­
pia de la falta de un m arco conceptual del
desarrollo sustentable que tiene com o fin
alcanzar soluciones m ultiobjetivo. Esta v i­
sualización es una prim era aproxim ación,
donde se otorga igual ponderación a cada
uno de los in dicadores (del triá n g u lo ).
Siendo que esta a p ro xim a ció n tiene un
gran núm ero de supuestos im plícitos no se
presenta una clasificación de sustentabili­
dad (ranking) general de los países. En una

U tilizando indicad o res co rre s p o n ­
dientes a las dim ensiones económ icas, so­
ciales y am bientales y tom ando en cuenta
las tendencias actuales se pueden d is tin ­
guir al m enos seis patrones de desarrollo
(Cuadro 1.1):
A:

Altos niveles de ingreso medio, m ode­
rada desigualdad social, baja integra­
ción p ro d u c tiv a , depend iente de ex­
portaciones energéticas (ejem plo: Ve­
nezuela).
B: Alta integ ra ció n y d ive rsifica ció n p ro ­
d u c tiv a con gran a b so rció n interna,
m arcada diferenciación social y re g io­
nal, im portante base de recursos natu­
rales, autosuficientes o m oderadam en­

Cuadro 1.1: Tipificación del estado del desarrollo hum ano y de su sustentabilidad

Patrón

Países

Desarrollo
Económico
(PIB per capita)

Equidad
(Asimetrías Sociales)

Inversión en
Recursos
(Ahorra genuino)

Dotación de
Recursos Naturales
(Capital/per cápita)
alto-medio alto

A

VE, TT, BB

alto

medio alto

B

AR, BR, CL, UY, PY

alto-medio alto

medio alto-medio bajo

medio alto

alto

C

CO, CR, MX, PA, JM

alto-medio alto

medio alto-medio bajo

medio alto

alto-medio alto

D

BO, EC, GY, NI, PE, SR, CU

medio bajo-bajo

medio alto

E

GT, HN, DO

medio bajo-bajo

medio bajo

medio bajo

medio bajo

F

SV, GD, HT

medio bajo

medio bajo

bajo

alto-medio alto

Gráfico 1.1: Tipos de desarrollo y su sustentabilidad
T ip o A

T ip o D

D esa rro llo E co nó m ico (P lB per
espita)

D esarrollo Eco no m ico (P lB per
capita)
1.0 N

10 [

■

os!É k
É
lll;.

Inversion en recu rso s fioco*-

So cial/E q uid ad (distribución

(A ho rro autentico)

D otación co

D otación con recu rso s ra tu ra ie s (C a pita l na tu ra l i C apita)

recu rso s na tu ra les (C a pita l natural / C apita)

D esarropo Económ tco (PlB per
capita)

:4
Inversión en recursos físicos

v S o cial/E q uid ad (distribució n
ingreso)

(A horro autentico)

D otación con recui

[Capita) nat

Desarrollo Económ ico (P lB per
capita)

Inversión en recursos físicos
(A horro autentico)

Social/Equidad (distnbuaor
ingreso)

¡ 0 .5
D otación con recursos n aturales (C a pita l natural / CApita)

Nota: R ecursos físicos en este caso incluyen: activos fijos, recursos naturales y am bientales
fase posterior del proyecto se profundizará
este análisis.
2.

La influencia del sector energético
en la sustentabilidad: In te r n a c io ­
nes

El sistem a energético está interrelacionado con algunos de los principales as­
pectos anteriorm ente m encionados. El ni­
vel y la e s tru c tu ra del a b astecim iento y
usos energ é tico s interactúan de m odo
com plejo con el desarrollo socioeconóm i­

6

co, producen intensos im pactos sobre los
recursos naturales e in flu e n cia n fu e rte ­
m ente al m edio am biente. En el Cuadro 1.2
se señala un con ju n to de aspectos relati­
vos al sistem a energético que afectan de
diferente manera y grado la sustentabilidad
del desarrollo en las dim ensiones política,
económ ica, social y am biental.
Los aspectos señalados están ex­
puestos en fo rm a de o b je tiv o s y están
asignados a las d iferentes d im ensiones.
Sin em bargo, varios de esos objetivos ge­

Cuadro 1.2: Objetivos energéticos relacionados con el desarrollo sustentable

Dimensiones Objetivo/forma en que contribuye el sector energético
Política

Económica

Desarrollo
Sustentable

Social

Ambiental

Sostenimiento del espacio de maniobra para la política
Mantenimiento de peso/influencia internacional
Desconcentración del poder político-económico (estatal y
privado)
Seguridad de instalaciones ante conflictos
Seguridad y diversificación del abastecimiento externo
Suficiente grado de autarquía energética
Reducida cuota energética en importaciones
Menor peso de ingresos variables en el presupuesto
Menor peso en el balance de pagos
Flujo estable de ingresos por exportaciones
Captación de rentas energéticas
Flujo estable de ingresos fiscales
Inversión de rentas energéticas en otras formas de capital
Reducida intensidad energética
Uso racional de energía en los sectores productivos
Eficiencia energética
Eficiencia productiva en el sector de la energía
Financiamiento suficiente del sector
Mayor valor agregado en la cadenas energéticas
Mayor calidad del suministro energético
Confiabilidad del abastecimiento
Reducidos costos de suministro energético
Diversificación del mix energético
Abastecimiento suficiente
Satisfacción de necesidades básicas
Acceso a energéticos modernos
Mayor acceso a la electricidad
Abastecimiento de servicios sociales
Reducción de impactos locales y globales por emisiones
Conservación del suelo
Manejo sostenlble de la leña
No contaminación de las aguas
Manejo ecocompatible de explotación de recursos fósiles
Manejo sustentable de las cuencas hidráulicas
Programas sostenibles de explotación de recursos fósiles
Explotación sustentable en el largo plazo de los recursos fósiles
Utilización de los recursos renovables

neran efectos no sólo sobre una dim ensión
sino tam bién sobre dos o más de ellas. Un
m enor c u m p lim iento de los objetivos s ig ­
nifica m e no r su ste n ta b ilid a d porque trae
aparejados riesgos, vulnerabilidades y res­
tricciones para el desarrollo socioeconóm i­
co, sesgos in e q u ita tiv o s en el a b a ste ci­
m iento energético, incoherencias en el uso
de los recursos y efectos sobre el m edio
am biente. La lista no pretende ser exhaus­
tiva y tam poco pretende in d ucir a conclu­
siones term inantes e indiscutibles.
Adem ás de las interacciones entre
el sector energético y el proceso general de
d e sa rro llo , esta e n u m era ción sirve para
evidenciar las interrelaciones entre las d i­
ferentes dim e n sio n e s. Un cie rto nivel de
d e sarro llo con respecto a una dim ensión
podría poner en peligro el desarrollo en el

largo plazo respecto a otras dim ensiones.
Por ejem plo, la e xplotación intensa de
energéticos fósiles no es sustentable en el
caso de un bajo nivel de reservas, y pone
en peligro el d e s a rro llo so c io e c o n ó m ico
del país en el largo plazo, sobre todo si no
hay reinversión suficiente en otras form as
de capital.
Con esta presentación del conjunto
de objetivos en varias dim ensiones se pre­
tende abrir un nuevo enfoque para la polí­
tica, que tiene en cuenta aspectos m u ltid i­
m ensionales de com pleja solución que no
pueden resolverse espontáneam ente (por
una mano invisible) ni direccionarse exclu­
sivam ente en form a centralizada (p o r un
Estado rector). El equilibrio entre estos as­
pectos es el desafío de los nuevos tiem pos
para la región.

7

Cuadro 1.3: Indicadores seleccionados de sustentabilidad energética

Nro

In d ic a d o r

A lta s u sten tab ilid ad
se relaciona con:

1

Autarquía energética

baja participación de las - seguridad del abastecimiento externo
im portaciones
en
la - sostenimiento del espacio de maniobra para la política
oferta energética
(alto grado de independencia política)
- reducción del riesgo de desequilibrio en el balance de
pagos

2.

Robustez frente a
cambios externos

baja contribución de las - flujos estables de ingresos de las exportaciones
- menor peso de ingresos variables en el presupuesto
exportaciones
- reducción del riesgo de desequilibrio en el balance de
energéticas al PIB
pagos

3.

Productividad
energética

alto PIB por unidad de - eficiencia productiva
- eficiencia energética
energía
- financiamiento suficiente (por reducción de necesidades
de inversión en el sector)
- reducción de costos del suministro energético
- abastecimiento suficiente (por reducción de la demanda)
- mejor calidad del aire (por reducción de emisiones con
efecto local)
- reducción de emisiones de gases con efecto climático
- extensión de alcance de los recursos no renovables

4.

Cobertura eléctrica

a lto p o rc e n ta je
de - diversificación del mix energético
hogares electrificados
- abastecimiento suficiente
- acceso a energéticos modernos y productivos
- abastecimiento de servicios sociales

5.

Cobertura de
necesidades
energéticas básicas

suficiente consum o de - satisfacción de necesidades básicas
energía útil residencial
- diversificación del mix energético
- manejo sostenible de la leña

6.

Pureza relativa del uso
de energía

bajos
n iv e le s
emisiones (de C02)

7.

Uso de energías
renovables

alta p a rticip a ció n
de - mejor calidad del aire (por reducción de emisiones con
energías renovables en
efectos locales y regionales)
- reducción de emisiones de gases con efecto climático
la oferta energética

8.

Alcance de recursos
fósiles y leña

alto nivel de relación - extensión del alcance de recursos al largo plazo
reservas/producción de - seguridad de suministro al largo plazo
energéticos fósiles y leña - mantenimiento de un mínimo de patrimonio natural

de

Responde a objetivos:

- mejor calidad del aire (por reducción de emisiones con
efectos locales y regionales)
- reducción de emisiones de gases con efecto climático

2.1. Selección de indicadores
Para determ inar las oportunidades
y/o los con dicio n an tes para el desarrollo
de los países derivados de su sector ener­
gético, se han seleccionado algunos objeti­
vos sectoriales im portantes, para los cua­
les ha s id o p osib le fo rm u la r indicadores
cuantitativos.
Dadas las dificultades de in fo rm a ­
ción que im pidie ron lograr una cobertura
suficiente a nivel regional, hubo que renun­
ciar a la expresión cuantitativa de algunos

8

aspectos conceptualm ente relevantes para
la s u ste n ta b ilid a d , co m o por ejem plo, el
gasto en energía por niveles de ingreso. En
función de la disponibilidad de datos para
la mayoría de los países, ocho indicadores
(y su m edición) fueron seleccionados: tres
para la dim ensión económ ica, dos para la
dim ensión social y tres para la dim ensión
de recursos naturales.
En el Cuadro 1.3, se presentan los
indicadores seleccionados y su respectiva
definición (véanse más detalles m etodoló­
gicos en el Anexo II). Además, se relacio-

Cuadro 1.4: Tipificación de situaciones y clasificación de países de ALC en térm inos de
sustentabilidad energética

Países

Economía

Equidad

Recursos Naturales

Autarquía
energética

Robustez

Productividad
energética

Cobertura
eléctrica

Cobertura
necesidades
básicas

Pureza
Uso energía A lcance
ambiental del renovable
recursos
uso
fósiles
energético

a: VE, TT

alto

m uy bajo

medio bajo

alto

medio alto

medio

bajo

b: BB

bajo

bajo

alto

alto

medio bajo

medio bajo

bajo

a: CO, MX

alto

medio alto

medio bajo

medio alto

medio

medio alto

medio bajo

alto

b: BO, EC, PE

alto

medio bajo

medio bajo

medio

medio alto

m edio bajo

medio bajo

III

AR, CL, BR, ÜY, PY

alto

alto

medio

medio alto

m edio alto

alto

medio alto

medio alto

IV

a: CR, PA, JM

bajo

alto

medio bajo

medio alto

m edio bajo

medio alto

medio bajo

m uy bajo

b: GY, SR, NI, CU

m edio bajo

alto

bajo

m edio bajo

m edio bajo

medio alto

medio

medio bajo

c: GT, HN, DO, SV, HT, m edio alto
GD

alto

bajo

bajo

bajo

medio alto

bajo

m uy bajo

!

II

1H

alto
■

l.

Países m onoexportadores (petróleo y derivados) y cobertura eléctrica alta.
Países exportadores de energía con;
a) cobertura eléctrica m edio alta
b) cobertura eléctrica m edio baja
III. Países autoabastecidos o con un peso de im portaciones relativam ente bajo, pero con co­
bertura variable de necesidades básicas.
IV. Países im portadores con:
a) cobertura eléctrica y de necesidades básicas m edio alta
b) cobertura eléctrica y de necesidades básicas m edio baja
c) cobertura eléctrica y de necesidades básicas baja

!l.

nan los indicadores, cada vez, con varios
de los o b je tiv o s de la p o lítica energé tica
expuestos en el Cuadro 1.2.
2.2. Tipificación de situaciones a partir
de indicadores energéticos
De la clasificación de los países de
ALC de acuerdo con los ocho Indicadores
m encionados se pudieron identificar siete
tipos de situaciones que se distinguen en­
tre sí p o r d ife re n cia s s ig n ific a tiv a s en al
m enos dos de tales indicadores, y se o b ­
serva que las m ism a s pueden agruparse
en cuatro tip o s básicos con algunos subgrupos (C uadro 1.4).
La caracterización empleada es una
aproxim ación que perm ite identificar en los
siguientes gráficos (G ráfico 1.2) las cua­
tro tip o lo g ía s , con v a ria n te s d e n tro de
ellas. Interesa al respecto

•
•
•

la form a,
la posición, y
el tam año de las siluetas de cada con­
ju n to de países (d e te rm in a d o por el
prom edio).

La forma sugiere, cuanto más tien­
de a un octaedro, una m ayor solidez de los
sistem as energéticos. Esa configuración se
advierte en los Grupos ll- a y III. La solidez
se sustenta en un m ayor e q u ilib rio entre
las ocho dim ensiones del radogram a y en
la posibilidad de realizar ajustes graduales
en cada una de ellas para m ejorar las con­
diciones del desarrollo sustentable.
Entre los Grupos l-a, II y III se ad­
vierte una expansión diferente de las d i­
m ensiones relacionadas con la robustez,
cobertura, pureza y uso de las energías re­
novables debido a la diferente estrategia
energética que cada país decidió seguir en
el pasado.

9

Gráfico 1 .2: Patrones de sustentabilidad energética

Robustez

Grupo I

Autarquí.

Productividad

A lcance 1

Uso El
Pureza

El tamaño sugiere la potencialidad
de unos siste m as respecto ae o tro s. Es
evidente que hay países que afrontan situa­
ciones derivadas de ventajas naturales que
favorecen su situ a ció n al m argen de las
posibilidad es de m ejorar voluntariam ente
su situación.
Sin em bargo, hay países que, pese
a sus desventajas naturales, han encontra­
do soluciones que los sitúan en una m ejor
1 0

posición. De m odo que la potencialidad no
depende tanto de las ventajas naturales
que tenga cada país com o de la co n ce p ­
ción integral de sus sistem as energéticos.
No obstante, existen sistem as que pueden
tener igual tam año pero d is tin ta fo rm a o
posición. Sin em bargo, la cuestión requie­
re una adecuada evaluación ya que la c ir­
cu n stancia no Im plica necesariam ente
igual estado respecto al desarrollo susten­
ta re .

Gráfico 1 .3: Estado de la sustentabilidad energética en ALC

Indicadores promedio de sustentabilidad energética

Por últim o, es diferente la situación
de los países que están geográficam ente
aislados dentro de la reglón de la de aque­
llos que configuran una unidad geográfica
subregional con posibilidades de in te g ra r­
se energéticam ente. La integración energé­
tica, m ediante redes de transm isión eléctri­
ca, o leoductos y gasoductos, favorece la
robustez del país exportador y la autarquía
subregional por el hecho de d iversificar y
asegurar el s u m in istro a largo plazo.
Los países del MERCOSUR, Grupo
Andino y Am érica Central son los que pre­
sentan m ayores posibilidad es de m ejorar
las c o n d icio n e s, m ediante la in te g ra ció n
subregional, en cuanto a las dim ensiones
m encionadas de robustez y autarquía.
2.3. Clasificación de los países respecto
a la sustentabilidad energética
C lasificar países respecto a un tem a
m ultidim e n sio n a l com o el desarrollo su s­
te n ta re es una tarea com pleja, que invo lu ­
cra una cantidad de ju icio s de valor a d is­
tintos niveles, m uchas veces im plícitos en
la selección de indicadores, su norm aliza­
ción, la valoración relativa, etc. Si se asig­
na, co m o prim era aproxim ación, un peso
equivalente (Igual ponderación) a cada In­
dicador, los resultados m uestran un nivel
d istinto de sustentabilidad o, dicho de otra

m anera, los países se ordenan (G ráfico
1.3) según la atención que respectivam en­
te han podido prestar a cada una de las
ocho dim ensiones energéticas expuestas
en el Cuadro 1,3.
Como se trata de una primera apro­
xim ación, no hace falta com entar el ranking
en detalle. Cabría solamente explicar la posi­
ción relativa de Jamaica y Haití, puesto que
este resultado demuestra la Influencia de la
selección de los Indicadores y su definición
y norm alización sobre los resultados.
Como se puede ver en los datos del
Cuadro C, en el Anexo II, Jamaica tiene una
m ejor posición que Haití en cuatro de los
ocho indicadores m ientras que, en dos de
ellos, m uestra una p o sic ió n igual. S o la ­
mente en té rm in o s de em isiones y autar­
quía dem uestra indicadores de m enor im ­
portancia. Evidentemente las em isiones del
sistem a energético de Jam aica son relati­
vam ente m ayores a causa de su extenso
sistem a eléctrico basado en com bustibles
y al im portante consum o del sector trans­
porte. Haití a pesar de su m ayor población,
no dispone de estos sistem as. Respecto al
indicador de autarquía, de hecho Haití, no
im porta energéticos prim arios por falta de
recursos financieros, m ientras que Jam ai­
ca es un gran im portador.

11

Cabe destacar que del cruce de los
indicadores energéticos de equidad con el
de desarrollo económ ico, m edido por el ín­
dice de PIBpc, surge una elevada correla­
ción que indica una tendencia creciente ha­
cia una m a yo r co be rtu ra de necesidades
básicas y de electricidad a m edida que au­
m enta el ingreso m edio. Este aspecto pa­
rece tener una m ayor preponderancia que
los o tro s indicadores vinculados al c re ci­
m iento económ ico y a los recursos natura­
les que m uestran un com portam iento errá­
tic o al respecto.
3.

Patrones de sustentabilidad genera!
y energética

La c o n fro n ta c ió n de los patrones
de desarrollo general y de los tipos de paí­
ses con respecto a la sustentabilidad ener­
gética perm ite una asociación bastante es­
trecha entre ellos. En el siguiente Cuadro
1.5, se ubican los países de la región res­
pecto a los dos conjuntos de criterios para
fo rm a r los ocho grupos.
Aún cuando se ha utilizado un am ­
plio núm ero de indicadores y se han defini­
do varios niveles para cada uno de ellos, ha
sido posible establecer relaciones entre las
situaciones típicas que se observan a nivel
s o c io e c o n ó m ico y a m biental y aquéllas
que corresponde n al plano energético de
m odo que se identificaron ocho patrones
de c o n d ic io n e s de s u s te n ta b ilid a d . Sin
em bargo, la vinculación de algunos países
respecto a esos patrones de suste n ta b ili­
dad no resulta siem pre inequívoca y es fre­
cuente que un país se diferencie de la s i­
tuación típica con la que se lo haya relacio­

nado en algunas de las dim ensiones co n si­
deradas o, que dos países vinculados a un
m ism o patrón de sustentabilidad difieran
considerablem ente en algunos de los in d i­
cadores considerados. Así p o r ejem plo,
Paraguay (PY) se diferencia dentro del pa­
trón ill-b p or el elevado uso de fuentes re­
novables de energía y S urinam (SR) den­
tro del IV-d p o r su s ig n ific a tiv o nivel de
a h o rro genuino. B rasil (BR) y A rg e n tin a
(AR), ubicados en la m ism a situación tipo,
se diferencian entre si m arcadam ente en
los indicadores de equidad y en el grado de
cobertura de los requerim ientos energéti­
cos básicos.
Si se representan las c ondicio nes
de sustentabilidad del desarrollo tanto a ni­
vel general del sistem a socioeconóm ico y
am biental com o en relación al plano ener­
gé tico una s itu a ció n es m ás su stentable
cuanto más grande es el área de su respec­
tivo radogram a (véase Anexo I).
4.

Conclusión: El desarrollo sustentable no sólo es deseable sino que
adem ás es posible

Los indicadores que se han presen­
tado m uestran carencias y sugieren p rio ri­
dades de política energética para el desa­
rrollo sustentable. Una estrategia energéti­
ca com patible con el desarrollo sustentable
supone expandir la superficie de los radogram as m ostrados precedentem ente, m e­
jorando las posiciones vectoriales de cada
indicador sin deteriorar las de los otros.
Los ejem plos de ios países más
avanzados de la región en su estado de de­

Guadro 1.5: Asociación de patrones de desarrollo y de tipos de sustentabilidad
en térm inos energéticos

sarrollo sustentable confirm an la viabilidad
de este concepto. Es posible hacer avanzar
el sistem a energético para que sea más efi­
ciente en té rm in o s de p roductividad, m e­
nos vulnerable y más equitativo, produzca
m enos em isio n es (en este aspecto la re­
gión está m uy avanzada), use los recursos
naturales en fo rm a más equilibrada y con
m ayor perspectiva en el tiem po y haga aún
un m ayor uso de los recursos renovables.
Existen pocos c o n flicto s entre los o b je ti­
vos, si se sobreentiende que se pueden al­
canzar de m anera gradual. En algunos ca­
sos, inclu so puede haber una relación de
fortale cim ien to m utuo entre ellos.
Sí se pueden presentar co nflicto s a
nivel de los instrum en tos y sus relaciones
con v a rio s o b je tiv o s . El in s tru m e n to de
precios por ejem plo tiene siem pre un lado
positivo en térm inos de asignación eficien­
te de recursos y de p e rm itir autofinancia­
m iento y un lado más bien negativo por su
efecto sobre el ingreso, especialm ente en
los estratos de m enor Ingreso. Pero, en és­
te com o en otros casos, si se usan los in s­
tru m e n to s de una m anera flexible, acom ­
pañados con m edidas co m p e n sa to ria s
bien orientadas, se puede resolver el con­
flicto.
Es evidente que el fin a n cia m le n to
pone lím ites para una rápida realización de
objetivos com o una m ayor cobertura eléc­
trica , m a yo r d iv e rs ific a c ió n de fu en te s
energéticas, un m ayor uso de recursos re­
novables, una m ejor calidad de su m in istro ,
etc. Pero, vista la m ultiíuncionalida d de al­
gunos in s tru m e n to s , si se considera por
ejem plo la Integración energética que con­
trib u y e a v a rio s o b je tiv o s del d e s a rro llo
sustentable, igual que la energización rural
con apropiada participación de energías re­
novables y el uso adecuado de im puestos
para aum entar la eficiencia energética, re­
ducir em isiones y recaudar ingresos para
el Estado sin tener el efecto social negati­
vo, y otros ejem plos más, el problem a del
financiam iento se vuelve relativo.
Entre los países de la región, algu­
nos han logrado una m ejora sostenida en
los ú ltim o s 25 años, o tro s han m ejorado
su situación respecto a los objetivos de de­
sarrollo sustentable en los últim os años y
otros se hallan en una situación tan desfa­
vorecida que parecen no tener salida. No
obstan te, el e je m p lo de los países más
avanzados y el grado del atraso en que al­
gun os países se encu e ntra n im p lica , en

principio, que existe una am plia perspecti­
va de m ejoram iento. Para todos los países
se puede diseñar un escenario energético
m ás sustentable en té rm in o s p o lítico s,
económ icos, sociales y am bientales reali­
zable en el largo plazo con los recursos del
país.
Los im p e d im e n to s suelen apare­
cer en la fase de tra n sició n , que trae ajus­
tes y efectos re d istrib u tivo s y que requie­
re tam bién m edidas tra n s ito ria s para ate­
nuar las crisis y los Im pactos sociales. El
te m o r de estar en el grupo de rezagados
en esta re d istribución im pide m uchas ve­
ces que los grupos relevantes se em bar­
quen en una e strategia de c am bio. Si el
d e s a rro llo s u s te n ta b le im p lic a un gran
ca m b io en m u c h o s niveles so cia le s, la
transición será más d ifícil. Se necesita un
gran esfuerzo de c o n ve n cim ie n to y concertación con m edidas prudentes y sobre
to d o e s tim u la r la d e s centralización para
asegurar un sistem a de vida dem ocrático
m ás efectivo. Los ú ltim o s grandes cam ­
bios en el se cto r energético, que se han
dado en el m arco de las re fo rm a s, han
surgido por la am plitud de problem as m acro e conóm icos tangibles. En las situ a c io ­
nes extrem as, se han dado ios ca m bios
m ás radicales y con m enos tie m p o de
tra n sició n en situaciones políticas especí­
ficas con cierta dosis de au to rita rism o . E!
ejem plo de o tro s países dem uestra que el
cam ino de la concertación tam bién existe,
a pesar de que parece m ás lento y d o lo ro ­
so. Para los cam bios hacia el desarrollo
sustentable, este ú ltim o tip o de transición
es la más recom endable.
La elaboración de las políticas des­
de una perspectiva de sustentabilidad de­
be nutrirse de las realidades locales o re­
gionales. En la m edida que se encuentren
situaciones altam ente sustentabies en ciu­
dades o regiones dentro de un país, el es­
tudio de las m ism as, así com o de los ins­
trum ento s de política que resultaron con­
ducentes, puede servir de base para la ela­
boración de propuestas prácticas en otros
casos.
Por últim o, debe recordarse que las
constataciones que se han realizado a par­
tir de los indicadores globales no significan
que los elem entos más im portantes para el
d e s a rro llo su stentable deban necesaria­
m ente situarse o lim itarse al plano global
nacional. M uy por el contrario, puesto que
el desarrollo económ ico y social afecta al

ser hum ano en lo concreto, del m ism o m o­
do que lo es la incidencia de la mayoría de
los daños am bientales locales, el enfoque
adoptado para la fo rm u lación de políticas
debe plantearse en térm inos de la m ejora
del espacio vital de las personas. Este es­
pacio está determ inado por los estilos de
consum o, producción v distribució n loca­
les y concretos, y en estos ám bitos el uso
de la energía está tom ando una evolución
preocupante en ciertos aspectos.

14

En los próxim os capítulos se anali­
za el estado y evolución, hasta el presente,
de la energía respecto a las diferentes d i­
m ensiones del desarrollo sustentable. En
el últim o capítulo se vuelve a los concep­
tos de política tratando de concretar más
sobre los m ism os. Adem ás de objetivos se
presentan de m anera más sistem ática ac­
ciones o instrum entos, actores y sus posi­
bles roles para p o sib ilita r una estrategia de
desarrollo sustentable desde la perspecti­
va energética.

CAPITULO 2: ENERGIA Y ECONOMIA

Las interrelaciones entre la energía
y la d im e n s ió n e conóm ica del d esa rrollo
sustentable se sitúan en varios planos.
En el plano político el sector es ob ­
jeto de m uchas preocupaciones con res­
pecto a situacio nes de dependencia y de­
s e q u ilib rio de poderes. Estas situaciones
pueden s u rg ir entre países (exportadores o
im p o rta d o re s), entre g ru p o s económ icos
(abastecedores y clientes), entre regulado­
res y re g u la d o s y hasta entre Estados y
em presas im p o rtan tes (en el m arco de la
globalización).
En el plano m acro e co n ó m ico , el
sector tiene fuertes im pactos sobre el ba­
lance externo y los ingresos fiscales y ta m ­
bién sobre los gastos e inversiones p úb li­
cas. Anteriorm ente existía la percepción de
que el sector era además un m o tor p rin ci­
pal de c re c im ie n to , conce pto que no ha
funcionado de la m anera esperada. Actual­
mente, la con trib u ció n del sector al desa­
rrollo económ ico, adem ás de poner a d is­
posición energía en cantidad y calidad su fi­
ciente, genera beneficios e inversiones que
incorporan el progreso técnico y articulan
con otros sectores aum entando valor agre­
gado interno. De esa m anera aparece com o
el sector clave en el concepto de “ tra n s fo r­
mación productiva con equidad” .
A nivel sectorial, el desem peño del
sector energé tico es cru cia l en la econo­
mía, sobre tod o p or la necesidad de cali­
dad y confiabilidad del s u m in istro energé­
tico. Para esto el sector, en p rim e r lugar,
tiene que ser viable y c u m p lir sus fu n c io ­
nes principales, lo que im plica, entre otros
aspectos, d is p o n e r de un fin a n cia m ie n to
satisfactorio. A un nivel m ás avanzado, el
sector tiene que alcanzar un fun cio na m ien ­
to óptim o, lo que significa eficiencia ener­
gética en los procesos de producción, dis­
trib u c ió n y c o n s u m o y la asig na ció n e fi­
ciente de los recursos financieros y hum a­
nos dentro del sector.
La energía es un fa cto r de produc­
ción o un insum o en casi todas las a ctivi­

dades. Por esta razón la p ro d u c tiv id a d
energética se convierte en un objetivo eco­
nó m ico fu n d a m e n ta l. Se tra ta de utiliz a r
energía de manera productiva: uso racional
de la energía en los diferentes sectores de
c o n s u m o y e ficiencia energética en los
procesos.
El presente capítulo trata de profun­
dizar en estas interrelaciones, com parando
el estado actual y la evolución de algunos
factores en los países de la región en los
ú ltim o s años, a d virtie n d o deficiencia s,
riesgos y vulnerabilidades, todavía su bsis­
tentes y a tratar en la política energética.
1.

Energía y crecim iento económico

La intensidad energética (consum o
final de energía/PIB) o su inversa, la pro­
ductividad energética, es una m edida que
proporciona inform ación sobre la sustentabilidad en varios aspectos. Una alta in­
tensidad energética del PIB indica general­
mente (salvo que sea a causa de una es­
tru ctu ra industrial específica) una baja pro­
ductividad y una co m petitivida d reducida
de la econom ía. Adem ás, s ig n ific a que la
econom ía está altam ente expuesta a los
riesgos derivados de las fluctuaciones de
los precios de los energéticos y de las altas
cargas de em isiones dañinas al m edio am ­
biente.
1.1. Estado de la productividad energéti­
ca en la región
Los países de ALC tienen un nivel
desigual de desarrollo económ ico. Las c i­
fras del PIBpc en dólares estadounidenses
co rrie n te s de 1995 m uestran una gam a
que va desde alrededor de 200 hasta casi
5000 dólares estadounidenses. El co n su ­
mo energético final per cápita (BEPpc), co ­
m o aproxim ación del uso de energía para
p roducir tal PIBpc, se correlaciona relativa­
mente bien con esta diversidad.
En el G ráfico 2.1, el co n su m o de
energía final de los países de ALC está pre­
sentado de manera ordenada (de m enor a

Gráfico 2.1: Consumo final de energía y producto interno bruto (1995)

5000
4500
4000
3500
3000

£F

2500

!

2000

g

1500
1000

500

O

m ayor) p o r los consum os de energía co­
m ercial per cáplta (sin leña). Luego, se
agrega la leña que m odifica el ordenam ien­
to por totales consum idos. Más interesan­
te que la regularidad evidente de los con­
sum os com erciales son las aparentes ex­
cepciones.
Los países que dem uestran un
a ce rca m ie nto entre c o n su m o total de
energía y el PIBpc son más energointensivos que los otros. Recíprocamente, en té r­
m in o s de p ro d u c tiv id a d energética son
m enos eficientes. Destacan los casos de
Trinidad y Tobago, Surinam , Cuba, Guyana,
Honduras, Nicaragua y Haití. También son
relativam ente m enos energolntensivos, so­
bre todo en té rm in o s de energía com ercial,
Venezuela, M éxico y Jam aica. Incluyendo
la leña, R epública D om inicana, Paraguay,
Perú y eventualm ente El Salvador parecen
más energointensivos que el prom edio.

Cabe destacar el porcentaje decre­
ciente de leña en la estructura del consu­
mo de energía en función de un creciente
estado de desarrollo económ ico. Es intere­
sante tam bién observar en la estructura las
excepciones a la regla: porcentaje elevado
de los consum os de leña en países con un
grado de desarrollo relativo alto (Paraguay,
Chile, Uruguay, Brasil, C olom bia) y p o r­
centajes m uy reducidos en el Caribe (Cu­
ba, Barbados, Trinidad  Tobago, Jam ai­
ca). Aquí tam bién hay varias razones: falta
de oferta de leña, bajos p re cio s de los
com bustibles com erciales y oferta diversi­
ficada (com bustibles líquidos, gas, electri­
cidad).
Una oferta diversificada de energía
es un factor que favorece el desarrollo eco­
nóm ico. Siguiendo el criterio de la cantidad
de diversos energéticos en el consum o to ­
tal, C olom bia, Chile y Brasil con cinco
energéticos (adem ás de los diversos p ro ­
d u c to s derivados del p e tró le o ) parecen
ofrecer m ejores condiciones, seguidos por
M éxico, A rgentina (tom ando en cuenta el
uso del carbón m ineral en la generación
eléctrica) y Venezuela. Con el m ayor desa­
rro llo del uso del gas natural en estos y
otros países (Perú) las condiciones serán
aún mejores.
1.2. Productividad
1970
1.2.1

4.

16

Véase c o m o base de d a to s el
S is te m a
de
In fo rm a c ió n
E c o n ó m lc a -E n e rg é tic a
(S IEE ),
OLADE

desde

Vista general

En la evolució n económ ica de los
países latinoam ericanos, p osterior a 1970,
pueden id e ntificarse tres fases bien d ife ­
renciadas y que co incide n a p ro x im a d a ­
mente con los cam bios de décadas:
•

En general, se puede a firm a r que
los e lem entos c o n s titu tiv o s de una baja
productividad, fuera de las diferencias es­
ta d ística s y de m e d ición, son p rin c ip a l­
m ente: una e s tru c tu ra de la econom ía
e nerg o inte n siva , especialm ente de la In­
dustria; una alta participación de energéti­
cos con reducido contenido de energía útil
(com o la leña); un bajo nivel de actividad
económ ica; y/o sim plem ente un uso Inefi­
ciente de energía. Las causas principales
son una política de in d u stria liza ció n con
base en la energía, subsidios no focaliza­
dos en el consum o de energía y la falta de
disponibilidad local de alternativas energé­
ticas.

en erg ética

•
•

crecim iento rápido (37% ) entre 1970
y 1980;
c ris is y ajustes (-8 % ) desde 1981
hasta 1990; y
recuperación desde 1991.

Por su parte, la intensidad energéti­
ca 4. la Inversa de la productividad, no ha
cam biado co n sid e ra b le m e n te a nivel del
prom edio regional desde 1970:
•
•
•

se redujo en alrededor de 10% entre
1970 y 1980;
subió un 7% de 1980 hasta 1991; y
quedó estancada desde 1991.

Sin em bargo, son pocos los países
que m uestran un c o m p o rta m ie n to de in ­
tensidad energética sem ejante a dicho p ro ­
medio. La aparente regularidad de ese p ro ­
medio es el resultado de evoluciones muy
diversas en los países. En el Gráfico 2.2 se
presentan patrones de m ovim iento de los
indicadores de intensidad energética y del
PIBpc para los países de la región, diferen­
ciando, los países com o se indica a c o n ti­
nuación:

Gràfico 2.2: Areas de intensidad energética: 1970-94
6 
y

3
2
1

-»

-»

M ientras que C olom bia, Chile y Uruguay
m e joraron sus in d icad ores con relativa
continuidad, los restantes países lo h icie ­

-1500

-1000

-500

I
1
jOO

-1 
I
-2 ------I
-3
II
-5

t
1000

1
1oOO 

2000

A

\

Variación d e l P IB / Cápita [US$ 1980/]
I

Grupo

1

-• -G ru p o

:

— Grupo 3:



ron únicamente o sustancialm ente a lo lar­
go de la década de los años 70. Barbados
y, en m enor m edida, Uruguay redujeron su
intensidad energética aún a partir de los re­
d u c id o s niveles que presentaban ya en
1970.
El segundo grupo (G ráfico 2.2.2)
incluye a Argentina, M éxico y Panamá que
lograron un m ayor crecim iento económ ico
per capita en ios años setenta y muestran
un estancam iento o un leve increm ento en
la intensidad energética. En cam bio, Trini­
dad  Tobago, que tam bién se incluye en
este grupo, experim entó un fuerte in c re ­
m ento en su intensidad energética, debido
a la estrategia industrial im plem entada en
los años ochenta, y grandes fluctuaciones
en el nivel de PIBpc, resultado de las brus-

El p rim e r grupo de países (Gráfico
2.2.1), caracterizado por el crecim iento del
PIBpc y una dism in ució n de la intensidad
energética, incluye a:

-

I

-A

El prom edio de ALC con respecto a
estos indicadores tiene un c o m po rta m ie n­
to sem ejante al de los países del p rim e r
grupo (G ráfico 2.2.1). De acuerdo con ese
prom edio, en 1994 el nivel de intensidad
energética de ALC se situaba en apenas un
3% (1 bep/103 US$[1980J) por debajo del
nivel de 1970, m ie n tra s que el nivel del
PIBpc en 1994 superaba en m ás de
5 2 0 U S $ [ 1980] (3 3 % ) al v alor de 1970,
gracias al increm ento logrado entre 1970 y
1980 (591 US$[1980J).

Brasil, C olom bia y Paraguay, que son
los que lograron m ejorar significativa­
mente am bos indicadores (500 US$
y  1 bep/103U S$);
Barbados, Chile, Ecuador y Uruguay,
con m ayo r c re c im ie n to eco n ó m ico
pero m enor d ism inución ( 500 US$,
pero  1 bep/103US$)
R epública D om inica n a y H onduras
(m enor crecim iento:  500 U S $ , más
dism in ución:  1 bep/1 OaUSS); y
Costa Rica y Guatemala (m enor creci­
m iento y m enor dism in ución).

i

I
-2000

Grupo 1: Países que avanzaron en los ú lti­
m os 25 años en la dirección de­
seada (a um en to del PIBpc y re­
ducción de la intensidad energéti­
ca).
Grupo 2: Países que lograron un aum ento
del PIBpc pero que experim enta­
ron un crecim iento de la intensi­
dad energética.
Grupo 3: Países que no lo g ra ro n in c re ­
m en tar su PIBpc y se vo lvie ro n
menos energoproductivos.

-♦

j i

Gráfico 2.2.1: Grupo 1: Países con crecimiento y disminución de la
intensidad energética

In te n s id a d

e n e r g é tic a

[b e p

14__- _

10 4



/ 1 0 (3 )U S $

1980]

,--------

O

J

0

♦

1000
--»—B ARBADO S
-» -C H IL E
-• -P A R A G U A Y

-----

1

t

t

f.----------------------------

2000
3000
4000
5000
P IB p c [U S S 1 9 8 0 ]
-o -B R A S IL
-»-C O LO M B IA
^ o -C O S TA RICA
EC U A D O R
— G UA TEM A LA
-» -H O N D U R A S
- * - R E P . DOM INICANA« - t S UGUAY_________-« -A L Y C

6000

17

tendencias de crecim iento en el PIBpc y de
reducción de la intensidad energética. Sin
em bargo, con relación a esta últim a, debe
destacarse que sus m odificacione s no se
encuentran ú n icam ente asociadas con
cam b io s de la e ficiencia en el uso de la
energía. En el caso de los países en desa­
rrollo, tanto el proceso de industrialización,
com o un rápido avance en la cobertura de
los requerim ientos de energía de la pobla­
ción im plican generalm ente un increm ento
en la intensidad energética. Por otra parte
el proceso de transfere ncia de las in d u s­
trias más energointensivas desde las áreas
de los países de industrialización m adura
hacia las regiones en desarrollo, durante
las décadas de los años setenta y ochenta,
contribuyó al increm ento de la intensidad
energética en estas últim as regiones 5 .

Gráfico 2.2.2 : Grupo 2: Países con crecimiento y aumento de
la intensidad energética

in t e n s id a d e n e r g é tic a [b e p / 1 0 (3 )U S $ 1 9 8 0

P IB p c [U S $ 1 9 8 0 ]

A R G E N TIN A -« -M E X IC O -*--P A N A M A -® -TR IN ID A D V TOBAGO

1.2.2 Tendencias en los sectores de con­
sumo

cas oscilaciones de los precios dei petró­
leo.

La m encionada relocalización de in­
dustrias energointensivas hacia los países
de la región con abundante dotación de re­
cursos energéticos no p erm itió reducir la
intensidad energética.

El tercer grupo (Gráfico 2.2.3) pare­
ce bastante m ás heterogéneo. Los países
que inclu ye este g ru p o presentan en co­
m ún el hecho de haber vivido crisis econó­
m icas prolongadas y, en varios casos, con­
flic to s in te rn o s. Por una parte, Jam aica,
Guyana, El Salvador, S olivia y Perú, que
después de s o p o rta r un retroceso en los
años setenta y ochenta, recuperan terreno.
Por últim o, Nicaragua, que a pesar de una
contracción económ ica continua, m antuvo
la tendencia creciente en su intensidad
energética.

En Brasil y M éxico se produjo una
fuerte expansión de in d u s tria s e n e rg o in ­
tensivas durante la década del ochenta.
Brasil pasó de ser im p o rta d o r de acero a
uno de sus principales exportadores. Vene­
zuela y M éxico redujeron c o n s id e ra b le ­
mente sus im portaciones de acero, s u s ti­
tuyé n d o la s por p ro d u c c ió n nacional. En
Trinidad  Tobago se instaló una industria
quím ica de m agnitud cuya influencia sobre
el desem peño de la econom ía actualm ente

La evolución deseable se caracteri­
zaría, en principio, por la com binación de

Gráfico 2.2.3: Grupo 3: Países con reducción económica

Inte n sid a d e ne rg ética [bep

1 10(3)US$

1980]

P I B p c [US S 198 0]
! - ♦ — B O L IV IA - » - E L S A L V A D O R * - G U Y A N A - * - H A IT I - « - J A M A I C A ——- P E R Ü ~ ^ - N I C A R A G U A - * - V E N E Z U E L A

5

18

V éase G ra n d a , B. E fe c to s de la
re lo ca liza ció n in d u s tria l so b re lo s
s iste m a s e n e rg é tic o s re g io n a le s,
O LADE/CEPAL/G TZ, 1995.

I

resulta decisiva. La m enor diversificación
relativa de las econom ías de Trinidad  To­
bago y de Venezuela hace que el increm en­
to de la Intensidad energética en estos paí­
ses haya sido s ig n ific a tiv a m e n te m ayor
que el registrado en Brasil o M éxico. Con
el estancam iento de la relocalización, la in­
tensidad energética de la industria tam bién
se estabilizó. En los últim os años empiezan
a verse otras tendencias a la baja. Deben
destacarse algunas m ejoras puntuales co­
m o por ejem plo la reducción del contenido
energético de la p rod u cción del cobre en
Chile y en otras a ctivida de s in d u s tria le s
e ne rg o ln te n siva s de la región. La m ayor
exposición a la com petencia externa, junto
a la reducción de los subsidio s y los nue­
vos requerim ientos am bientales, ha im p u l­
sado a las in d u s tria s a in tro d u c ir nuevas
tecnologías que tienen com o efecto la re­
ducción del co nsu m o específico de ener­
gía.
Por su parte, la com paración de la
intensidad energética entre países, en dife­
rentes períodos de desarrollo, puede estar
distorsionada por la existencia de ia econo­
mía inform al y por el cálculo del PIB real en
dólares. M ientras que el consum o energé­
tico está registrado en la estadística ener­
gética, su co n trib u c ió n al PIB no está re­
gistrada. A su vez, el tip o de cam bio puede
estar sujeto a una política de devaluaciones
y disto rsio n a r las paridades reales.
A diferencia de lo que ocurre en la
industria, la energía utilizada en el tra n s ­
porte m uestra un increm ento acelerado de­
bido a una p rep on d eran cia creciente del
autom óvil. Sin em bargo, algunos ejem plos
dentro de la región m uestran la posibilidad
de m o d ific a r esa tendencia. La política
energética y la intervención m unicipal pue­
den orientar, por ejem plo, el consum o ha­
cia el gas natural c o m p rim id o (GNC) y la
e vo lu ció n de la e s tru c tu ra de tra n s p o rte
para hacerla más racional.
O tras actividades p rod uctiva s con
alto consum o de energía son las del propio
sector energético, tanto en el ám bito m ine­
ro com o en los centros de transform ación
(centrales térm icas de generación e lé ctri­
ca, refinerías, etc.) o en la distribu ció n. En
ALC este tip o de con sum o se ha increm en­
tado m ás lentam ente que en los sectores
de tra n spo rte e ind u stria, no sólo por los
ca m b io s e s tru c tu ra le s en la generación
eléctrica (fuerte increm ento de ia participa­
ción hidroenergétíca) sino tam bién por la

falta de expansión de la refinación petrole­
ra durante los años ochenta. Pero, en el
transcurso de la prim era mitad de la déca­
da del noventa estos consum os han vuelto
a acelerar su ritm o de crecim iento por la
expansión de la capacidad de generación
térm ica.
En el consum o residencial se cuen­
ta con un uso energético con bajo rendi­
m iento. En prim er lugar, el consum o de le­
ña im p lica una baja eficiencia energética
(véase el ca p ítu lo sig u ie n te ), adem ás el
e q u ipam iento para su uso tam bién tiene
bajos rendim ientos. Aunque la rentabilidad
de tecnologías m odernas para la utilización
de la energía en el c o n su m o d om éstico
(por ejem plo, lám paras fluorescentes, re­
frigeradores eficientes) puede ser s ig n ifi­
cativa, los m ayores costos de inversión in i­
cial y la falta de inform ación parecen ser
un gran obstáculo para el uso de las m is­
mas. Los clientes no realizan análisis diná­
m icos com plicados de tipo “ costo benefi­
cio” para elegir entre las opciones; sim p le ­
mente com pran ia cocina, la refrigeradora
o el electrodom éstico que esté al alcance
de su presupuesto fam iliar.
Si bien los cam bios estructurales
podrían ayudar a explicar parte del c o m ­
p o rta m ie n to de la intensidad energética
que se observa en algunos países, tam bién
es cierto que el m ism o se ve afectado por
la falta de progreso de la eficiencia en ei
uso de la energía. Se saca esta conclusión
prelim inar al elim inar los niveles de eficien­
cia energética de los procesos de produc­
ción en algunas ramas de la industria pe­
sada, las características técnicas y el esta­
do de m antenim iento del parque autom o­
to r y el tipo de artefactos electrodom ésti­
cos, entre o tro s , d e n tro de la reglón en
com paración con lo que se observa a ese
respecto en los países industrializados.
No se ha logrado aún dem asiado
éxito en ALC respecto a la pro d u ctivid a d
energética. Tam poco las reform as y los in­
crem entos de precios que se han im plem entado a partir de m ediados de ios años
setenta han tenido, a ese respecto, los re­
sultados que suelen postularse, ni se han
logrado efectos s ig n ific a tiv o s a p a rtir de
ias políticas deliberadas de uso racional de
energía (URE) que se han puesto en m ar­
cha.
Se concluye que hay un atraso s ig ­
nificativo en uso racional de energía (URE).

Aún cuando está am pliam ente dem ostrado
que es una opción que com pite con la in ­
ve rsión en el área de la oferta, la política
energética de la m ayoría de los países ALC
sigue fuertem ente orientada hacia esta ú lti­
ma (véase la sección 3 de este capítulo).

Si la viabilidad es una condición m í­
nima para el funcionam iento del sector, la
eficiencia es un objetivo a c u m p lir por el
sector.

2.

En ei curso de los últim os 25 años,
la región ha d e s a rro lla d o c o n s id e ra b le ­
m ente su in fra e s tru c tu ra para la p ro d u c ­
ción, transform ación, transporte y d is trib u ­
ción de energía. Hasta m ediados de los
años ochenta efectuó grandes inversiones
para expandir la oferta para el m ercado In­
terno y la exportación.

El desempeño del sector energético

Los aspectos del desem peño de los
subsectores energéticos considerados de
gran im portancia por sus incidencias en la
econom ía son, entre otros:
•

Servicio energético suficiente en can­
tidad y en calidad com o condición pa­
ra la com petitividad de la econom ía

La actividad económ ica está condi­
cionada por la disponibilidad de energía y
es más flexible si puede aprovechar de una
oferta energética diversificada. A su vez, la
calidad de la energía disponible facilita el
crecim iento económ ico. En consecuencia,
dados los altos costos de los sistem as de
abastecim iento el objetivo es una disp o n i­
b ilid a d adecuada en cantidad y calidad.
Una alta inseguridad de sum inistro energé­
tico lleva consigo la probabilidad de altos
costos, sea por pérdidas de producción o
por la necesidad de instalar sistem as de re­
serva.
•

Viabilidad

Para poder brindar el servicio nece­
sario a la econom ía el sector m ism o debe
lo g ra r fu n c io n a r bien. Debe d isp o n e r de
suficientes recursos (bienes de capital, re­
cursos naturales, recursos hum anos y fjn anciam iento), y adem ás, el se c to r debe
utilizar estos recursos de manera adecua­
da.
•

6

2 0

V éase el d ia g n ó s tic o del B anco
M u n d ia l y O LADE en E vo lu ció n ,
S itu a c ió n y P e rs p e c tiv a s del
S e c to r E lé ctric o en lo s Países de
A m é ric a L a tin a y el C aribe
d ic ie m b re 1991.

Eficiencia

Como los otros sectores de la eco­
nomía, el sector de la energía contribuye al
crecim iento económ ico tanto más cuanto
cum ple con criterios de eficiencia produc­
tiva en la m edida que se usan menos re­
cu rsos por unidad de producto; así parte
de ellos se liberan para las otras activida­
des. La eficiencia se traduce tam bién en la
reducción de costos y si no hay distorsión
en los precios de energía para otros secto­
res productivos y el consum o, la eficiencia
dentro del sector m ejora las condiciones
de com petitividad.

2.1. Situación en el pasado reciente

La producción de petróleo, que era
ya en 1970 una actividad m adura en algu­
nos países de la región (Venezuela), creció
en alrededor de 50% hasta 1994; los apor­
tes principales provienen de M éxico, C o­
lom bia, B rasil, A rg e n tin a y Ecuador, La
producción de gas natural se duplicó, la de
carbón creció cuatro veces, y la de electri­
cidad nueve veces.
La capacidad instalada para refina­
ción se duplicó entre 1970 y 1980 y se es­
ta b ilizó desde entonces. En generación
eléctrica, creció más de cuatro veces. Un
esfuerzo adicional ha sido el desarrollo de
las recursos hidroeléctricos que se m ani­
festó por el crecim iento de ia participación
de la potencia instalada a cerca del 65% .
La inversión decreció en los años ochenta
y la oferta empezó a m ostrar carencias.
La deuda del sector eléctrico repre­
sentaba una pesada carga sobre los recur­
sos fiscales y podía constituirse en un fa c­
to r lim itativo del desarrollo. La falta de fo n ­
dos y el deterioro de la confiabilídad y d is ­
ponibilidad del servicio e constituyeron una
lim itación que se evidenció en el p re d o m i­
nio de factores políticos sobre considera­
ciones de eficiencia en más de un país.
La prioridad para la expansión deí
servicio energético en los años setenta ha
dado frutos hasta los años ochenta cuan­
do se evidenció la falta de sustentabílídad
de la estrategia escogida, dependiente de
los aportes externos y negando principios
de eficiencia productiva.
El petróleo, com o principal fuente
de recursos fiscales, tenía en los países ex­
portadores prioridad sobre las otras fuen­
tes energéticas, favoreciendo la e xp o rta ­
ción y el consum o interno de sus deriva-

dos por sus bajos precios, m ientras que en
ios países im porta do re s que cuentan con
recursos potenciales, después de las suce­
sivas crisis de los años setenta se concen­
traron cuantiosos recursos en exploración
y d e s a rro llo , para m itig a r los efe cto s de
eventuales alzas fu tu ra s de precios en el
m ercado internacional.
El gas natural, con una producción
creciente asociada a la de petróleo, salvo
pocas excepciones, carecía de infra estru c­
tura de transporte y distribu ció n dando lu ­
gar a que se desperdiciara gran parte de su
p roducción en la atm ósfera o a que se lo
destinara a usos poco apropiados para ju s ­
tifica r su com bustión.
El carbón, según condiciones geo­
lógicas, calidades de producto y fo rm a de
explotación, se encontraba en descenso en
algunos países y con grandes perspectivas
en o tros. Esta s itu a ció n básicam ente no
ha cam biado desde los años ochenta.
Otras inversiones en energía se des­
tinaron a obras cuya producción posibilitó
s u s titu ir consum os de petróleo y derivados
a p a rtir de la hidroelectricidad, in tercone­
xión de sistem as nacionales, program as de
alcohol, geoterm ia y nucleoelectricidad en­
tre otros, originando gran parte de la deuda
externa sectorial de los países de ALC.
C om o causas fundam entales de un
desem peño cada vez m ás d eficiente del
sector energético se identifican serias dico­
tom ías entre los intereses m acroeconóm icos y energéticos en un buen núm ero de
países de la región. Estas contradicciones
guardaron relación con el papel que jugó el
sector energético en el enfrentam iento de
las presiones inflacionarias, con el im pacto
de las políticas de precios y tarifas en el fin a n cia m ie nto del s e cto r y con el m anejo
fiscal de las rentas energéticas l

Recuadro 2.1: Las reformas de los sistemas eléctricos

Considerando la participación privada, los marcos legales y el funciona­
miento de los mercados, los sistemas eléctricos regionales pueden agru­
parse en tres grupos:
Grupo 1: Sistemas legalmente segmentados con mecanismos de com­
petencia y poca restricción para la propiedad e inversión pri­
vada
Grupo 2: Sistemas integrados o regionalmente segmentados con aper­
tura limitada para la inversión privada
Grupo 3: Sistemas integrados de propiedad estatal
Ai inicio de los años ochenta, los sistemas eléctricos de ALC se
clasificaron principalmente en el grupo 3 y con algunas excepciones en
el grupo 2.
Las reformas, a pesar de la gran variedad de los casos específi­
cos, se dejan a su vez clasificar en dos modalidades:
Modalidad 1: Apertura amplia para la inversión privada, competencia en
la generación, acceso abierto a las redes (llevando al gru­
po 1 de sistemas)
Modalidad 2: Apertura parcial en la generación (llevando al grupo 2)
Al inicio del año 1996, en cinco países de América del Sur los
sistemas tenían características del grupo 1 o evolucionaron en esa di­
rección (Chile, Argentina, Perú y con matices, Bolivia y Colombia). La le­
gislación en Ecuador apunta también a la apertura.
En el grupo 2 se observa el número más grande de sistemas
eléctricos de la región, en la mayoría de tamaño reducido (países de
Centroamérica y del Caribe, pero también México). Lo típico es la parti­
cipación de generadores privados (independent power producers -IPP)
de forma indirecta, bajo esquemas contractuales con la empresa eléctri­
ca (power purchase agreements -PPA) manteniendo más o menos in­
tacto el sistema integrado de generación, transmisión y distribución con­
trolado por una entidad estatal. Otro elemento típico de la apertura limi­
tada es la aplicación de esquemas de construir-operar-transferir (más
conocido como BOT) para Involucrar al capital privado.
Un grupo de países (Venezuela, Uruguay y Paraguay) todavía no
ha recurrido a los generadores independientes privados (IPP) bajo es­
quemas de contratos de compra garantizada tipo PPA, elemento carac­
terístico para una apertura limitada, por lo que se pueden clasificar en el
grupo 3.

Para re v e rtir esa situ a ció n , desde
los años ochenta, la m ayoría de los países
de ALC em prendieron reform as en los subsectores e n e rgé tico s (véanse los Recua­
dros 2.1 a 2.3).

En Brasil el sistema está abriéndose a una mayor participación
privada - al menos a nivel de los Estados- antes de que entre en vigen­
cia un nuevo marco legal federal.

Los objetivos de las reform as, p rin ­
cipalm ente llevadas a cabo en los sectores
de ele ctricida d y petróleo, enfocaron por
un lado, a nivel sectorial:

El proceso de transición no está concluido. Para el año 2000, la
tendencia apunta hacia cambios profundos: casi la mitad de 30 países y
aproximadamente 60% de la capacidad instalada habrán adoptado algún
tipo de modalidad 1y algunos países que actualmente han adoptado la
apertura pardaI no descartan un paso más adelante hacia la apertura to­
tal.

7

Ver Sánchez A lbavera, F. y A lto m o n te , H., El D e sarrollo
E n e rg é tic o de A m é ric a L a tin a y el C a rib e , In fo rm e
p re p a ra d o p o r CEPAL . se p tie m b re 1995

21

•

Recuadro 2.2: Reformas en el subsector petróleo

En los últimos años se han llevado a cabo modificaciones en la le­
gislación petrolera de Argentina, Brasil, Solivia, Colombia, Ecuador, Perú y
Venezuela.
El origen y las motivaciones de las reformas petroleras que se han
llevado a cabo en estos países son similares aunque existen algunas dife­
rencias propias de las particularidades nacionales. En general, se puede de­
cir que se sustentan en la tendencia dominante, que otorga a las fuerzas
del mercado el predominio en la asignación de recursos, precisándose que
la intervención del Estado se justificaría sólo cuando se afecte el interés na­
cional, se distorsione la libre competencia o se produzcan efectos contra­
producentes desde el punto de vista de la equidad social.
Vista la política económica general de los países de la región, pare­
ce sorprendente que aún México y Chile, considerados como países de ma­
yor apertura y de regulación, figuren entre los países con menores cambios
en el sector petrolero. En Argentina, Bolivia y Perú se consideraba que el
estilo de desarrollo de la industria petrolera, basado en la hegemonía de las
empresas públicas, estaba agotado y se efectuaron cambios radicales.
En Brasil, Colombia, Ecuador y Venezuela las reformas han estado
orientadas a alentar la inversión extranjera en exploración y explotación de
petróleo. No se cuestiona la necesidad de la empresa pública petrolera,
planteándose más bien su adecuación a un régimen de libre mercado en
los diferentes sectores “upstreamy downstream de la industria.
En líneas generales la secuencia de las reformas en los mercados
internos ha seguido el siguiente derrotero:
• corrección de precios,
• reestructuración y saneamiento financiero de las empresas,
• organización de un mercado competitivo,
• promoción de la inversión privada y privatizaciones.
En el régimen de la contratación petrolera, se empezaron a flexibillzar en los años ochenta los niveles de retribución a los contratistas, a fin
de atraer mayores inversiones, como resultado de la mayor oferta disponi­
ble en el mercado mundial, pero las pautas de contratación ( “prestación de
servicios, “operación”, “asociación, “participación) no se alteraron ma­
yormente.
La apertura petrolera, en lo que va de este decenio, ha significado
la introducción de nuevas modalidades dentro del régimen de contratación.
Estas tienen vigencia en Argentina y Perú, con la reinstauración de la mo­
dalidad de “concesión” y con los “contratos de licencia” respectivamente,
en los que a cambio de una regalía, los contratistas tienen derecho a la pro­
piedad del petróleo extraído. En otros países se trata de compartir el riesgo
y atraer la participación de nuevos contratistas con la introducción del fac­
tor fí en los contratos de asociación y participación.
Otras novedades, eventualmente más impactantes, son: la supre­
sión del monopolio de PETROBRAS en Brasil en 1995 y los nuevos contra­
tos para explotación de “campos margínales que suscribió PDVSA de Ve­
nezuela en 1992-93 y los recientes contratos de ,ganancias compartidas”
que dicho país ha empezado a suscribir a fines de enero de 1996.

22

increm entar la confiabilidad de los s is ­
temas
•
m ejorar la eficiencia productiva
•
o b te n e r fin a n c ia m ie n to a través del
aporte privado
•
proteger los intereses de los co n su m i­
dores
y p o r otro, a nivel m acroeconóm ico e q uili­
brar las cuentas del sector público, e lim i­
nando el déficit de las em presas estatales.
Los objetivos superaban los ám b i­
tos del sector energético y se inscribieron
en la reform a del sector público y en las re­
form as económ icas generales en m uchos
países de ALC. Esas reform as contrastaron
radicalmente con las condiciones predom i­
nantes en Am érica Latina, donde se consi­
deraba que especialmente el sector eléctri­
co era un sector estratégico de la econom ía
cuyo objetivo era sum inistrar electricidad a
la m ayor cantidad de “ usuarios” que le fue­
ra posible elim inando de piano, en algunos
países, toda consideración económ ica en el
manejo em presario y sectorial. El m ercado
interno de derivados del petróleo era en los
países productores instrum entalizado para
hacer participar en form a creciente a la po­
blación y para otros fines m acroeconóm icos (véase la siguiente sección).
El s u b s e c to r de gas natural no ha
sido re fo rm a d o de m anera general. Sin
em bargo, en los años noventa em pezó un
auge en este subsector que lleva a la fo r­
m ación de mercados de gas natural en va­
rios países y a una integración de redes.
El s u b s e c to r c arbón ha c o n o cid o
tendencias m uy diversas en la región, por
un lado, una reestructura ción y redim ensionam iento a un tam año económ icam en­
te más viable, com o en el caso de Chile y
p o r o tro el d e sa rro llo de una im p o rta n te
actividad de exportación m uy com petitivo,
en el caso de Colom bia.
2.2. Desem peño actual de los tres subsectores principales
T ra n s c u rrirá n m u ch o s años para
que ios efectos de las reform as y la p a rtic i­
pación privada en el sector energético de
Am érica Latina y el Caribe se puedan eva­
luar plenamente. Sin em bargo, se pueden
observar algunas tendencias prelim inares.
2.2.1.

El subsector electricidad

P robablem ente desde 1990 hayan
m ejorado los indicadores financieros en el
s u b s e c to r ele ctricid a d de ALC (relación

de u da -ca p ita l, fin a n c ia m ie n to in te rn o de
los proyectos, cobertura del servicio de la
deuda, entre o tro s ), explica d os en gran
parte p o r los aum entos de tarifas, la reduc­
ción de la deuda y en algunos países, por la
reestructuración o saneam iento financiero
de las em presas eléctricas previo al proce­
so de privatización. Las estrategias de re­
fo rm a y privatización han ten id o éxito en
o btener fin an cia m ie nto para la expansión
del sector eléctrico. En efecto, m ientras los
países que produjeron reform as profundas
(Chile, Argentina) tuvie ro n m enos proble­
m as para e n c o n tra r fin a n c ia m ie n to para
sus proyectos de expansión, aquellos que
in tro du je ron una apertura lim itada (M é xi­
co) todavía se esfuerzan por asegurarlo.
Los p ro blem a s que surgen de la
utilización de nuevas fo rm a s de fin a n c ia ­
m iento en un período de transición se han
encontrad o potenciados p or la in e s ta b ili­
dad de los m ercados de capitales regional
y m un dia l (c ris is m exicana) y el núm ero
cada vez más grande de oportunidades de
inversión a m edida que más países, a lgu­
nos de ellos con un tam año de m ercado
im portante co m o el de Brasil, lanzan una
estrategia de privatización.
Los países que no efectuaron re fo r­
mas, im plícita o explícitam ente están avan­
zando hacia alguna reestructuración. Bra­
sil, p o r ejem plo, con un gran núm ero de
proyectos en ejecución, busca actualm en­
te actores del se cto r privado para que se
asocien con las em presas estatales para
concluirlos. En este m ism o sentido, los se­
rios problem as de abastecim iento en Ecua­
d o r han p resion ad o a las auto rida de s a
busca r y c o n c re ta r du ra nte 1995 varios
proyectos de generación eléctrica con par­
ticip ación privada, incluyen do el arrenda­
m iento tem poral.
Los ajustes y cam bios en los crite ­
rios para determ in ar la form ación de pre­
cio s. así com o la disponibilidad de garan­
tías de gobierno, han desem peñado un pa­
pel im portante en el financiam iento de nue­
va capacidad en sistem as com o Argentina
y Chile. Es difícil determ inar hasta qué pun­
to el solo ajuste en los precios, sin las re­
form as sectoriales o garantías del g o bier­
no, hubiera m ejorado la situación financie­
ra im perante en épocas anteriores a las re­
form as. No obstante, e! saneam iento finan­
ciero de las em presas energé ticas se ha
visto, sin duda, favorecido por la reorienta­
ción de las políticas de precios y tarifas.
Por o tro lado, se ha buscado m ejo­
rar la eficiencia operativa y se han aplicado

Recuadro 2.3: Auge y estructuración en el sector gas

Una primera aproximación a la clasificación de los países con relación
a las tendencias de su política respecto a ia propiedad de los activos en las ca­
denas del gas natural pone de relieve ciertas preferencias de los países res­
pecto al rol que deben jugar sus empresas en la retención y control de la ren­
ta gasífera. Mientras que algunos países asignan particular importancia al rol
de las empresas de propiedad estatal en la retención de rentas, otros prefieren
la participación accionaria minoritaria, el establecimiento de regalías e impues­
tos a las utilidades y a los ingresos brutos, entre otros, como medio de capta­
ción de rentas.
Cuadro 1: Clasificación de países de acuerdo a las tendencias de la
política de reestructuración de las empresas

S is te m a s
p re d o m in a n te m e n te
e s ta ta le s

S is te m a s m ixtos

Exploración
Producción

Brasil, México, Venezuela

Bolivia, Chile, Colombia

Argentina, Perú

Transporte

México, Venezuela

Solivia, Brasil, Colombia

Argentina, Chile, Perú

Brasil, México, Venezuela

Argentina,
Solivia,
Colombia, Chle, Perú

Ministerio de
Energía
(upstream)
Enles
Reguladores
(downstream)

Ministerio de
Energía
(upstream)
Entes
Reguladores
(downstream)

Distribución
Autoridad
R eguladora

Ministerio de Energía

S is te m a s
p r e d o m in a n te m e n te
p riv a d o s

Fuente: Elaboración propia. Abril 1996

En las etapas de exploración y producción (upstream), para los países
con sistemas predominantemente estatales, también prima el concepto de se­
guridad del abastecimiento como una responsabilidad del Estado, mientras
que en aquellos con sistemas predominantemente privados el énfasis se asig­
na al juego de las fuerzas del mercado dentro de ciertas restricciones legales
que regulan ¡a actividad.
En las etapas de transporte y distribución (downstream), las tenden­
cias de la política muestran un deslizamiento hada los sistemas mixtos o pri­
vados. En esas etapas, la principal preocupación pasa por la segundad del
abastecimiento, el libre acceso a los sistemas de transporte y la cobertura de
servicios a los sectores no solventes de la sociedad. Sin embargo, parte de es­
tos aspectos tienden a ser resueltos mediante la creación de Entes Regulado­
res que tienen por finalidad velar por el interés general respecto a la prestación
del servicio público y arbitrar y controlar el cumplimiento de los contratos de
licencia.
En Brasil, con la aprobación de la Enmienda Constitucional que pone
fin al monopolio de Petrobras en todas las etapas de la cadena gasífera se po­
sibilita la participación privada en el transporte y distribución. En Venezuela y
México, aparecen manifestaciones gubernamentales y decisiones que tienden
a favorecer la Intervención privada en el transporte y distribución, en particu­
lar en las áreas marginales de Venezuela. En Colombia el Plan de Masificaclón
del gas natural lanzado simultáneamente con la reforma institucional se ha
orientado a facilitar la participación de la actividad privada en el transporte y
distribución.
En Argentina, desde fines de 1992, se encuentran operando dos em­
presas transportadoras de gas natural y ocho distribuidoras controladas por el
Ente Regulador del Gas. BOlivia, a partir de 1995, está en vías de instrumentar
un sistema de capitalización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos
que implicaría la participación de actores privados incluso en la operación de
las empresas que emerjan de la reforma. En Chile se han favorecido acuerdos
con Argentina y Bolivia propiciando proyectos privados y mixtos que en pocos
años cambiaran su matriz energética. Perú, aún se encuentra en ia etapa de
concretarla política del gobierno que tiende a favorecer las iniciativas privadas
en el campo de los hidrocarburos.

políticas de reducción de personal, a efec­
tos de d is m in u ir costos. Se han separado
las unidades productivas (finalización bajo
esquem as del tip o “ h o ld in g ” ), para hacer
más transparente el rendim iento de las fa­
ses del p ro ce so p ro d u c tiv o y evitar las
transferencias (subsidios) de una actividad
a otra que perm itían actos discrecionales y
producían fuertes d isto rsiones en la eco­
nomía.
Resulta bastante evidente que den­
tro de los im pactos positivos, las reform as
tienden a m ejorar la eficiencia operativa del
sector: calidad del servicio y confiabilidad
de los sistem as, reducción de costos, au­
m ento de la p ro d u c tiv id a d (m edida por
em pleado ocupado, por cliente servido o
energía vendida), y reducción de pérdidas
técnicas y no técnicas derivadas de cam ­
bios en la gestión com ercial.
Resulta más difícil evaluar los efec­
tos sobre la reducción de costos en gene­
ración. ya que se observan sesgos en favor
de proyectos medianos, con cortos plazos
de construcción y una vida útil breve com o
las turbinas y plantas de ciclo com binado
a gas. Ese sesgo hacia una baja intensidad
de capital puede conducir a estructuras de
generación económ icam ente no óptim as.
Eso es más evidente en los casos de varias
plantas a fuel oil y a diesel que están ope­
rando en la base de los diagram as de car­
ga de a lg un os países. Este problem a es
agravado en aquellos casos donde las nue­
vas centrales eléctricas (té rm ic a s ) son
construidas p o r un generador privado in­
dependiente (¡ndependent pow er producer
- IPP) con base en un rígido contrato de
largo plazo (pow er purchase agreem ent PPA) que distorsionan el orden de m érito
económ ico con que se despachan las cen­
trales.

Véase In o s tro z a , G. C o n tro l del
E stado y gestió n e m p re sa ria l en el
s e c to r
e lé c tric o
ch ile n o .
D o c u m e n to
p re p a ra d o
para
CEPAL, L C /R .1 4 9 7 , S a n tia g o ,
fe b re ro 1995.

En com paración con la situació n
anterior, las condiciones para la producción
eléctrica de pequeña escala, a m enudo de
fuentes renovables, y la coaeneración han
m ejorado o al menos se han vuelto más se­
guras, ya que los té rm in o s de entrega de
energía a la red y la rem uneración se han
d efin id o con más claridad dentro de los
nuevos m arcos legales. Sin em bargo, en
térm inos prácticos, todavía no se observan
los im pactos positivos de las reformas so­
bre la expansión de las fuentes renovables
y la cogeneración en Chile y A rgentina,
m ientras que esas opciones han tenido ma­
yo r acogida en algunos países que adopta­

ron el enfoque de apertura lim itad a com o
México, Costa Rica y Guatemala.
Al evaluar los lo g ro s de eficiencia
alcanzados por el proceso de reform as, se
deben tom ar en cuenta los cam bios en los
objetivos sectoriales. Los nuevos objetivos
son s u m in istro confiable a bajo costo eco­
nóm ico y riesgo, m ientras que el objetivo
anterior a las reform as frecuentem ente in­
cluía o b je tiv o s sociales que no estaban
adecuadam ente fo ca liza d o s, de in fra e s ­
tru c tu ra con costos im p revisibles y otras
metas de desarrollo.
A s im is m o , este cam bio de o b je ti­
vos, evaluados desde el punto de vista del
progreso técnico y atendiendo al caso de
ias em presas eléctricas de Chile sugiere
que, “ después de la privatización, las ga­
nancias, la ingeniería financiera y los m é­
todos m odernos de gerencia prevalecieron
sobre el enfoque tra dicional de ingeniería
eléctrica” «.
La re fo rm a del s e c to r elé ctrico
afectó negativam ente la electrificación ru­
ral; por una parte, el objetivo de m axim izar
los b e n eficios de las em presas con una
orientación com ercial lim ita su interés en
abastecer sólo áreas de gran densidad de
demanda eléctrica; por otra, la intervención
pública medida por las políticas y acciones
concretas (subsidiariedad) que se pusieron
en práctica, es aún incip ien te - y en m u ­
chos casos nula - com o para re d u c ir la
brecha existente entre la electrificación de
áreas urbanas y rurales. No obstante, algu­
nos países con fuerte apoyo de la coopera­
ción bilateral y m ultilateral, están empezan­
do program as para prom over la electrifica­
ción rural con base en las energías renova­
bles (h id ro e le c tríc id a d , energía eólica y
energía solar fotovoltaica).
Respecto al uso racional de energía
por los clientes, las reform as no han inclui­
do explícitam ente la eficiencia energética.
La desintegración vertical introducida por
las reform as en algunas cadenas energéti­
cas (electricidad, gas natural), no favorece
el interés de las em presas d is trib u id o ra s
para im pulsar esas acciones de conserva­
ción por parte de los clientes. Tam poco los
entes reguladores se han involucrado en el
tema.
El papel de ias reform as en general,
y de las privatizaciones en particular, en el
desarrollo de los m ercados locales de capí-

tal, se lo suele cita r entre los im pactos po­
sitivos; argum entándose, además, que las
em presas eléctricas privatizadas de a lgu ­
nos países latinoam ericanos y p a rtic u la r­
m ente en Chile, han s id o las prim eras en
acceder a los m ercados internacionales de
capital.
Desde el punto de vista de la regu­
lación de m ercados, puede afirm arse que
el proceso de privatización en Am érica La­
tina aún presenta diversas fallas, algunas
de las cuales afectan al proceso de acum u­
lación. tales cóm o la falta de regulación en
m ercados no co m p e titivos (lo que ha ge­
nerado que las supuestas ganancias de efi­
ciencia derivadas de la privatización no ha­
yan sido traspasadas a la com unidad a tra ­
vés de m enores precios), o am pliación de
cobertura de los se rvicios y m ejoram iento
en su calidad. Se concluye que hasta aho­
ra, la m ejora en los servicios p or su tra s­
paso al se cto r privado nacional o extranje­
ro a m enudo pero no siem pre se ha hecho
evidente. La experiencia indica que la capa­
cidad reguladora de los gobiernos de la re­
gión ha estado a la zaga de los procesos de
reform a. El éxito de los fu turos program as
de privatización dependerá de la capacidad
de im p lem entar esquem as de regulación y
control que prom uevan la com petitivida d y
la inversión de las em presas privatizadas.
2.2.2.

El subsector petróleo

C om o se ha señalado, en la etapa
“ upstream  el ritm o de crecim iento se ace­
leró desde finales de los años ochenta, de­
bido al aum ento registrado en Venezuelay
en m enor m edida al de los otros p ro d u cto ­
res (A rg e n tin a , C o lo m b ia , Brasil y Ecua­
dor). Salvo en el caso de Argentina, estos
increm entos no pueden ser considerados
com o resultados de las reform as: intervie­
nen hallazgos im portantes a desarrollar co­
m o en C olom bia y la política petrolera en ei
m arco de la OPEP com o en Venezuela.
A rgentina experim entó un desarro­
llo petrolero rápido y se está acercando a
un tope de su potencial, m ientras que M é ­
xico, Venezuela, B ra sil, C o lo m b ia y E cu a ­
dor d e sa rro lla ro n su capacidad paulatina­
m ente para a u m e n ta r la p ro d u cció n , aún

plo la interconexión entre Argentina y Chi­
le). El tem a en el segm ento de refinación es
la reestructuración (concentración en Centroam érica, adaptación a las restricciones
am bientales m odificando la estructura de
las unidades de proceso para obtener pro­
ductos más lim pios, etc.) y la privatización.
El proceso de la reestructura ción avanzó
lenta pero exitosam ente, ia p rivatización
más paulatinam ente. Como resultado de
este proceso, la estructura de la refinación
es ahora más apropiada para la dem anda
interna, aunque con excepciones im p o r­
tantes (C olom bia, Ecuador, Perú). La red
de transporte tiene todavía cuellos de bo­
tella en algunos casos (Ecuador).
Con respecto a los m ercados inter­
n o s . las correcciones de precios o rie n ta ­
das a reducir las transferencias presupues­
tarias, adquirieron en la mayoría de países
de ALC una cierta gradualidad vinculada a
los propósitos de los program as de estabi­
lización económ ica. Por lo genera!, se
adoptaron políticas de precios que to m a ­
ron com o referencia los patrones interna­
cionales (costo de op o rtu n id a d ) aunque,
en algunos países, éstos no tienen todavía
plena aplicación. Entre 1988 y 1 995 la evo­
lución de los precios de los principales de­
rivados de petróleo, m ostró una tendencia
al aum ento en la mayoría de los co m b u sti­
bles, con diferencias de intensidad entre
países y entre los derivados. Así puede
constatarse que los m ayores aum entos se
registraron para las gasolinas y los deriva­
dos interm edios.
A sim ism o, en el caso de aquellos
países que redujeron o elim inaron los su b ­
sidio s ai gas licuado para co nsum o resi­
dencial y al diesel oil para el transporte, se
observan los m ayores aum entos de p re ­
cios en térm inos absolutos.
El saneam iento fin a n c ie ro de las
empresas se ha visto favorecido - aunque
no en todos los casos y dependiendo de
cada una de las realidades nacionales - por
la reoríentación de las políticas de precios,
¡a m enor transferencia de recursos de las
em presas al fisco , la reestructura ción de
los pasivos y la refinanciación de la deuda
externa.

co nsiderable, en lo s p ró x im o s c in co años.
En térm in o s de inversión y financia­
En la etapa “ d ow n stre a m  no se ha

m ie n to, se han p ro d u c id o im p o rta n te s

aum entado la ca pa cid a d instalada en refi­

avances, respecto a la situ a ció n p re d o m i­

nación y se ha e xtendido la red de los o le o ­

nante en el decenio anterior. Para estim u lar

d u ctos s ó lo en a lg u na s partes (por ejem ­

la entrada del ca pita l priva do en el “ u ps-

tream ” , se han adoptado diversas modalida­
des de contratación con el capital nacional y
extranjero o adquirido empresas para incor­
porar tecnología y “ management” , com o en
el caso de la com pra de Maxus por YPF de
Argentina. Sólo M éxico m antiene todavía
restricciones en esta fase de la industria.
Más allá de la estrategia exportadora
seguida por algunos países, en la que puede
cuestionarse la sustentabilidad a mediano o
largo plazo de las reservas probadas del re­
curso, pueden mencionarse ciertas modalida­
des de contratación que se están optando que
abren ciertos interrogantes sobre la seguridad
del sum inistro interno.
Aquellos países que optaron por m o­
dalidades de contratación que incluyen la li­
bre disponibilidad del crudo sin com prom iso
de abastecer el mercado interno podrían ver­
se en una situación de m ayor vulnerabilidad,
que otros países que optaron por la seguri­
dad del sum inistro interno, en particular si la
dotación de recursos no es tan abundante.
Esta podría ser una situación que en
el futuro tendrían que enfrentar países como
Argentina y Perú (y probablemente Bolivia),
que serían más vulnerables a las fluctuacio­
nes del mercado internacional y a su im pac­
to m acroeconóm ico que países com o Co­
lom bia que tendrían asegurado el sum inis­
tro. En la mism a línea estaría también Vene­
zuela que ha optado por la apertura al sector
privado pero bajo un esquema de “ ganan­
cias com partidas” . En este últim o caso exis­
ten elementos de juicio que permitirían ga­
rantizar un m ejor reparto de los beneficios a
la vez que la seguridad del sum inistro inter­
no.
Un tema conflictivo, es la desintegra­
ción vertical. En algunos casos, se está ¡mplem entando una fragm entación radical de
las actividades de la industria petrolera lo
que se contrapone con el fuerte grado de in­
tegración vertical existente, no solo en ALC
sino globalmente.

9

26

CEPAL, S ubsede R egional M é xico ,
Is tm o C e n tro a m e ric a n o : In fo rm e
so b re
A b a s te c im ie n to
de
H id ro c a rb u ro s 
C o n v e n io
C E P A L /R e p u b lica
Federal
de
A lem ania, a b ril 1995.

La desintegración ha funcionado, en
to d o caso, cuando se ha alcanzado gran
m agnitud en las operaciones, pero ello no
implica que no exista un “ holding” que asu­
ma una dirección central y por ende un pla­
neamiento estratégico integral. En este caso
se trata sim plemente de separar las “ unida­
des de negocios” , existiendo inclusive, la fi­
jación de “ precios de transferencia” si así lo
determinan las estrategias empresariales.

No cabe duda que quienes tengan
acceso al petróleo crudo pueden disfrutar
de nuevos y adicionales márgenes de ga­
nancia en su refinación, los cuales pueden
extenderse hasta las actividades de com er­
cialización y d istrib u ció n directa. Así ope­
ran las más grandes em presas del m erca­
do, tanto privadas com o públicas, tanto re­
gionales com o globales.
M antener una em presa integrada
da la oportunidad de crear una em presa in­
ternacionalm ente com petitiva, com o apa­
rentem ente m uestra el ejem plo de YPF de
A rgentina. La d e sin te g ra ció n y p riva tiza ­
ción por partes sea p o r capitalización (B o­
livia) o por licitación, lleva a que otras em ­
presas internacionales existentes in corpo­
ren esas partes.
En resum en, la s itu a ció n re lativa­
mente m ejor del desem peño del subsector
petróleo, no se puede a trib u ir a un cierto ti­
po de política o a la aplicación de un para­
digm a. Lo más general parece ser la m ejo­
ra a nivel del servicio del m ercado interno
com o resultado de la introducción de com ­
petencia y la política de precios. No parece
necesaria la privatización si se abandona el
m onopolio. La experiencia regional en el
“ u p s tre a m ” , la re fin a ció n y el tra n s p o rte
parece todavía m ixta, sin que los m ejores
resultados puedan ser asociados con una
estrategia y los m enores con otra. El análi­
sis todavía a realizar, se encuentra con m u­
chos casos atípicos, com o el de ENAP en
Chile, YPF en A rgentina, PETROBRAS en
Brasil, etc.
En el caso de mercados relativamen­
te pequeños, com o por ejem plo eri los paí­
ses de Centroamérica, y aún cuando no ha­
ya suficientes elementos para evaluar los re­
sultados de los procesos de iiberalización
del com ercio de hidrocarburos, algunos da­
tos invitan a revisar críticam ente lo actua­
do 9. En este sentido, Costa Rica y Nicara­
gua - con empresas estatales a cargo de la
im portación - com praron a un precio FOB
cercano al Platt’s para la Costa del Golfo de
los Estados Unidos, precio m uy inferior al
adquirido o vendido por el resto de países.
2.2.3.

El sub se cto r gas natura l

El subsector gas está relativam ente
“ subdesarrollado” en la región. No se trata
entonces de reform arlo para obtener m ejo­
res resultados com o en los otros subsectores sino de desarrollarlo.

En todos los países productores de
gas en la región se observan cam bios sig ­
n ific a tiv o s con relación al rol a trib u id o a
ese energético. En algunos de ellos, este
rol está reforzado reforzado por la fuerte
expectativa que deriva de los potenciales
procesos de in teg ra ción subreg ion a l que
abren una nueva dim ensión a los m erca­
dos y que posibilitan que los excedentes de
gas sean revalorizados por los productores
al existir una gran dem anda potencial entre
sus vecinos.

penetración en los consum os residenciales
ha p e rm itid o re d u c ir los con su m o s de
electricidad en los usos de cocción y calen­
ta m ie n to de agua. La penetración, en el
sector transporte, del gas natural c o m p ri­
m ido (GNC) se verificó con intensidad en
Argentina seguido por otros países a partir
de fines de la década pasada con la venta­
ja de reducir ei consum o de com bustibles
líquidos, m ejorar el rendim iento en los ve­
hículos y reducir el im pacto am biental en
ias ciudades.

Hasta hace poco tie m p o en la re­
gión se han privilegiado, dentro de las fle ­
xib ilid a d e s que p o s ib ilita la relación gas­
/p e tró le o (GOR), los d e s cu b rim ie n to s de
petróleo respecto a los de gas natural. Es­
to se ha debido en parte a los elevados pre­
cios del petróleo en ia década del setenta y
a la relativam ente baja capacidad de tra n s­
porte y d istrib ució n de gas natural en casi
todos los países, lo que a su vez explica los
elevados volú m e ne s de gas no utilizado.
Sin em bargo, con la caída de los precios
del petróle o a m ediados de la década de
los o c he nta la relación GOR com ienza a
crecer poniendo en evidencia un m ayor in­
terés por el gas natural.

El gas natural constituye, en la re­
gión, la segunda fuente en im portancia pa­
ra la generación eléctrica en plantas té rm i­
cas después del fuei oil y se prevé su m a­
yor penetración y la sustitución de im p o r­
tantes volúm enes de com bustibles líquidos
adem ás de m ejoras en los re n d im ie n to s
respecto a las plantas térm icas convencio­
nales.

En 1994 el gas natural representa­
ba el 19.6% de la oferta de energía p rim a ­
ria de la región. En esa participación inci­
den los países con elevada p rod ucción
p e trolera y gas asociado de alta relación
GOR a nivel de los recursos, com o Vene­
zuela, Bolivla y A rgentina que han tenido
que destina r el gas a d is tin to s usos libe­
rando com bustibles líquidos para la expor­
tación o para red u cir sus im po rtacion es.
En el caso de Chile, que tiene una relación
GOR elevada, la distancia de sus yacim ien­
tos a los centros de consum o ha de term i­
nado un uso cautivo en ei extrem o sur del
país.
En 1 994, la o fe rta de gas era de
808.4 M bep. De esa oferta 15.7% se con­
su m ió en las plantas de generación de
electricidad, 33.9% se destinó a la produc­
ción de GLP y gasolinas, 31.9% al co nsu ­
mo final de los sectores socioeconóm icos
y el resto a consum o propio y pérdidas.
Los consum os finales de energía se
co n c e n tra ro n en la in d u s tria (7 0 % ), con
considerable participación en el sector re­
side ncia l (1 7 ,2 % ), de la p e troq u ím ica
(6.7% ), del sector com ercial, público y ser­
vicios (3 .5% ) y del transporte (1.7% ). La

La situación expuesta no es u n ifo r­
me entre países. La m ayor difusión del gas
se encuentra en Argentina que tiene ade­
m ás la m ayor red g a so d u cto s para el
transporte y distribución (aproxim adam en­
te 50.000 km.) en la región. La penetración
en el transporte público y privado dei GNC
ha pe rm itid o desarrollar una in dustria de
particular relevancia en equipam ientos pa­
ra buses y autom óviles. El resto de los paí­
ses, con d istinto grado de distribució n p ri­
vilegia en general la utilización del gas na­
tural en la generación de electricidad y en
la industria.
En los países productores, autosuficientes y con recursos abundantes de gas
com o Venezuela, M éxico, C olom bia y A r­
gentina han encarado proyectos de expan­
sión del gas en d istintos usos sectoriales
mediante la apertura del transporte y dis­
trib u ció n al sector privado.
Los indicadores de evolución de la
actividad en Argentina, luego de la reform a
en el sector, m uestran en principio una m e­
jora aún cuando todavía es prem aturo ase­
gurar, por el corto lapso de funcionam ien­
to del nuevo régim en institucional, que el
sistem a no producirá los acom odam ientos
derivados del proceso de ajuste. En el res­
to de los países las reform as en el sector
son m uy recientes o aún se encuentran en
proceso y en algunos casos con demoras
de ¡m plem entación debido a la dificultad de
encontrar un equilibrio razonable entre las
expectativas gubernam entales y privadas.

Los países que tienen baja disponi­
bilidad de gas o que por su ubicación geo­
gráfica son de difícil acceso com o en Brasil,
M éxico y Chile han posibilitado el desarrollo
de proyectos de im portación con financia­
ción de empresas públicas y/o privadas. El
gasoducto que unirá Argentina con Chile y
que se encuentra en construcción (Gasandes), o el de Bolivia con Brasil, son ejemplos
del potencial que tiene una red subregional
de gas que puede encontrarse operando a
pleno dentro de los próxim os quince años.
3.

El sector energía, políticas macroeconómicas y fiscales y la política de
desarrollo

3.1. La prioridad de los objetivos m acroeconómicos en el pasado
En A m é rica Latina y el Caribe el
sector de la energía ha sido utilizado para
varios fines por la política general, que ha
condicionado el sector a objetivos macroeconóm icos:
•

Con el objetivo de crecim iento econó­
m ico - y tam bién con fines sociales se am plió la Infraestructura energéti­
ca, creando oferta energética y expan­
diendo el servicio.

•

El objetivo socioeconóm ico de pleno
em pleo ha llevado a una profusión de
personal pagado por los entes estata­
les. El s e cto r se ha m o stra d o poco
efectivo en razón de ser una fuente de
em pleo redundante, creándose una
gran burocracia y una fuente potencial
de co nflicto s sociales.

•

En el afán de controlar la Inflación, la
política económ ica reguló los precios
de los energéticos y no perm itió que
estos se ajustaran a ios costos, e lim i­
nando de ese m odo la racionalidad
económ ica.

•

V éase O LA D E , La D euda E xlern a
del S e c to r E ne rg é tico de A m é rica
L a tin a y El C a rib e , Q u ito 1 98 8 : y
O LADE, P ro s p e c tiv a E ne rg é tica y
D e s a rro llo E c o n ó m ic o en el S ig lo
X X I: La P e rs p e c tiv a L a tin o ­
a m erica n a en el C o nte xto M u nd ia l.
Q uito, 1993.

Las oscilaciones de los precios del pe­
tróleo han sido un factor de inestabili­
dad en el equilibrio com ercial externo
no solo para los países im portadores,
sino tam bién para los países exporta­
dores. Los países im portadore s han
recurrido a una estrategia de dive rsifi­
cación de fuentes y de sustitución de
im p o rta cio n e s con un éxito variado.
M ientras que los exportadores tu v ie ­
ron fuertes Im pactos sobre sus cuen­
tas fiscales.

La priorización de estos objetivos
m acroeconóm icos sobre el desarrollo autosostenldo de los subsectores, c o n trib u ­
yó al desequilibrio fiscal de la m ayoría de
los países de la región. El sector eléctrico
se volvió, en los años setenta y ochenta, un
s e cto r fuertem ente subsidia do, así com o
m uchos m ercados internos de c o m b u s ti­
bles. Las rentas energéticas provenientes
de la explotación de hidrocarburos dieron
lugar a program as de gastos corrientes ge­
neralm ente s u b sid ia d o s, en lu g a r de s o ­
cialm ente focalizados en los países expor­
tadores, en particular en dos ocasiones de
altos precios (1974-78 y 1980-86). Con la
c o n tra c c ió n de p re cio s del p etróleo, los
program as y costum bres de gasto público
se volvieron ¡nsustentables.
Adem ás del d esequilibrio fiscal, la
política de elevado gasto e inversión p úbli­
ca, en com binación con otros factores in­
ternos y externos, ha favorecido el endeu­
dam iento externo, que se ha vuelto una hi­
poteca apenas soportable para el desarro­
llo económ ico de los países de la reglón
hasta el p ró x im o s ig lo , al a b s o rb e r gran
parte del ahorro Interno. Los subsectores
electricidad y petróleo han sido los desti­
natarios finales o, en algunos casos, inter­
m edios de estos fondos externos ,0.
Como instrum ento para contrarres­
ta r los efectos nocivos de las oscilaciones
de precios en el m ercado m undial de ener­
gía, pero tam bién para una m ayor seguri­
dad de sum inistro y otros fines (véase pró­
xim a sección), siem pre se ha buscado una
m ayor integración energética en Am érica
Latina, proceso que se intensificado en los
años noventa (véase Recuadro 4).
3.2. Ajustes desde los años ochenta: Pre­
dominio de los objetivos fiscales
Los program as de ajuste m acroeconóm ico, aplicados en la región desde los
años ochenta, in v irtie ro n las prioridades.
Se ha dado p rio rid a d al e q u ilib rio fiscal,
que im plicaba la reducción de gastos en el
sector, la necesidad de encontrar financiam iento privado para el sector y hasta financiam iento para el presupuesto general del
Estado vendiendo activos del sector ener­
gético. Surgió en esta fase la ¡dea de que,
en los subsectores energéticos com o en
o tros sectores públicos, sería posible in­
tro d u c ir m ucho más com petencia (que au­
m entaría la eficiencia, véase la sección an-

terior) y sería posible un retiro sustancial
del Estado.
La utilización del sector energía pa­
ra fin es m a c ro e c o n ó m ic o s fue ge n e ra l­
mente reducida a la dim ensión fiscal. En el
presente, se practica solam ente en pocos
países el c o n tro l de precios por razones
antiinflacionarias; tam bién es un tem a im ­
portan te la re du cció n de personal en el
pro ceso de aju ste se cto ria l, pero aún se
adoptado com o objetivo para el sector. Los
program as e specíficos de s u s titu c ió n de
energía im p o rta d a e xp ira ro n . La a m p lia ­
ción y la operació n de la in fra e s tru c tu ra
energética está considerada com o un ne­
gocio, financiado y m anejado por el sector
privado o al m enos con criterios com ercia­
les por em presas privadas y públicas, se­
gún el tipo de m ercado, regulado o autoregulado (véanse los Recuadros 1, 2, 3).
El proceso de privatización ha co n ­
trib u id o a que los países se acerquen al
equilibrio fiscal  , Las recaudaciones acu­
m uladas a p a rtir de co m ie nzo s de los
ochenta co m o re su lta d o del trasp aso y
venta de em presas públicas (te le co m u n i­
caciones, energía, m inería y otras) han cre­
cido en form a significativa. El m onto anual
recaudado po r c o nce pto de p riv a tiz a cio ­
nes, que en 1985 ascendía a US$40 m illo ­
nes, representaba a fines de 1991 una cifra
superior a los US$17 m il m illones. A fines
de 1994, el m onto total acum ulado recau­
dado en ALC alcanzaba a US$56 m il m illo ­
nes. Estas cifras incluyen los aportes de
inve rsió n c o m p ro m e tid o s o generados a
partir de! proceso de privatización, que en
algu no s casos representan valores m uy
significativos.
Entre los países con procesos de
privatización consolidados se destaca Chi­
le, cuyas recaudaciones acum uladas entre
1974 y 1989 ascienden a más de 16 pun­
tos del PIB. Le siguen M éxico con un 8.8%
y Argentina con casi un 7% del PIB. Final­
m ente, Brasil exhibe el m enor porcentaje
dentro de este grupo con solam ente el 2% ,
aunque el plan m asivo de privatizaciones
en ese país está anunciado para los p ró xi­
mos años.
Dado que en m uch o s casos aún
prevalece el crite rio de recaudación de in ­
gresos en el co rto plazo, sólo excepcional­
mente se estim uló un proceso de acum ula­
ción en los sectores privatizados in co rp o ­
rando explícitam ente en ¡a licitación el fo ­

m ento a nuevas inversiones, com o en las
experiencias de B o liv ia y Perú. En el resto
de países, las em presas privatizadas que
am pliaron su capital e inversiones han sido
las de te lecom unicacion es, energía (h i­
droeléctricas, gas y petróleo), o grandes
em presas m ineras, en las que existe un
gran potencial de expansión. Sin em bar­
go, dado que en m uchos de los países es­
te proceso es reciente, es posible que aún
no se refleje en las cifras de form ación bru­
ta de capital fijo a nivel global.
El efecto sobre las finanzas p ú b li­
cas en el m ediano y largo plazo parece in­
cierto, ya que el beneficio depende del des­
tin o de los recursos provenientes de las
ventas de empresas. Las restricciones fis ­
cales han representado y siguen represen­
tando un factor im portante en la acelera­
ción del proceso de venta de em presas pú­
blicas en A m érica Latina en los ú ltim o s
años.
Adem ás del efecto d ire cto de las
privatizaciones sobre la situación hay efec­
tos indirectos com o el de no cubrir el défi­
cit anual de las empresas, la reducción de
inversiones públicas en el sector eléctrico,
el ajuste de precios y la lim itación de sub­
venciones a pequeños grupos de consum i­
dores, que s ignifican un alivio de cargas
para el fisco en el mediano y largo plazo.
El s e cto r de h id ro c a rb u ro s sigue
siendo una de las fuentes fundam entales
para el presupuesto estatal en m uchos paí­
ses de la región. Aún cuando las cifras pu­
blicadas están c o n stru id a s bajo c rite rio s
diferentes, es factible com probar que en al­
gunos países las rentas petroleras co n tri­
buyen hasta decisivam ente a la recauda­
ción fiscal 12 y que en ciertas empresas el
Estado capta la m ayor proporción de los
excedentes %
En el período 198 0 -9 0 , el sector
público de M éxico se financió absorbiendo
ingresos petroleros que representaron en­
tre 9% y 13% del PIB m ientras que dicho
coeficiente flu c tu ó en A rgentina y Bolivia
entre 2% y 9% y entre 1.5% y 3% del PIB
respectivam ente. En Venezuela, dichos in ­
gresos se s ituaron en un rango de entre
10% y 19% del PIB en el período 1988-92.
Los casos de Bolivia y Venezuela ilustran
aún más la significación que tienen las ren­
tas petroleras en la recaudación fiscal. En
Bolivia, la proporción de los ingresos deri­
vados de los hidrocarburos sobre el total

11

12

13

V éase C o m in e tti, R., C EPAL, El
P ro ce so de P riv a tiz a c ió n en
A m é ric a
L a tin a 
D o c u m e n to
e la b o ra d o p ara el S e m in a rio
In te rc a m b io
de E x p e rie n c ia s
so b re P o lític a s E c o n ó m ic a s y
S o c ia le s p ara el D e s a rro llo e n tre
A m é ric a L a tin a , R u sia y Países
Europeos S ele ccio n ad o s, M o scú ,
se p tie m b re 1995.
CEPAL. R e fo rm a s trib u ta ria s en
A m é ric a L a tin a . A n á lis is de
e xp erie ncias d ura n te la década de
los och en ta . Trabajo elab o rad o p o r
C a rc io fi,
R.,
B a rris ,
G.
y
C e trà n g o lo , 0 . P ro ye cto R egional
de R e fo rm a s de P o lítica P ú b lica ,
S antiago de C hile, 1994.
CEPAL,
T e n d e n cia s
en
la
re e s tru c tu ra c ió n de la in d u s tria
p e tro le ra
y
e stra te g ia s
e m p re sa ria le s en A m é rica Latina.
E s tu d io
e la b o ra d o
por
C a m p o d ó n ic o , H. para la U n ida d
de R e c u rs o s N a tu ra le s y E nergía
de la D ivisió n de M e dio A m bie n te
y D e s a rro llo , S a n tia g o , a b ril de
1996, en e d ic ió n .

29

de ingresos del fisco representó entre 42%
y 50% , en el período 1 987-8 9 m ientras
que en Venezuela, flu c tu ó entre 55% y
82% , en el período 1982-92.
Es posible d is tin g u ir tres casos
bien m arcados considerando com o criterio
de referencia la tasa m edia del im puesto a
la renta (30% ) vigente en la región.
1.

Empresas con un nivel alto de c o n tri­
bución al fisco lo que puede consta­
tarse en los casos de ECOPETROL de
C olom b ia (en el período 1990-9 4
equivalente en prom edio al 52 % de
los ingresos operacionales) y de PEMEX de M éxico (63 % de sus ingre­
sos totales).

2.

Em presas con un nivel m ediano de
c o n tribu ción al fisco en el que se in­
cluyen PDVSA (contribución del 44%
al 23% de sus ingresos totales en el
período 1990-94, arrojando una m e­
dia de 33% ), PETROECUADOR (entre
1990 y 1992 dicha contribución decli­
nó de 65% al 28% de los ingresos to ­
tales) y PETROBRAS (el prom edio fue
de un tercio de los ingresos totales de
la em presa en el período 1992-94, con
tendencia creciente).

3.

Empresas con un nivel bajo de c o n tri­
bución al fisco en el que se consignan
los casos de ENAP (6% de sus ingre­
sos totales) y PETROPERU, que pasó
de una situ a ció n d e ficita ria , hasta
1990, a una c o n trib u c ió n m edia del
orden del 9% de sus ingresos totales
en el período 1991-94.

3.3 Nuevos enfoques: El rol catalizador
del sector energético

14

30

CEPAL, T ra n s fo rm a c ió n p ro d u c ­
tiva co n e q u id a d : La ta re a p r io ­
rita ria del d e s a rro llo de A m é ric a
La tin a y el C a rib e en lo s años
n o v e n ta ,
N a cio n e s
U n ida s,
S antiago de Chile, 1994.

Aunque las experiencias del m ane­
jo sectorial con objetivos m acroeconóm icos han s id o parcialm ente negativas, es
obvio que el sector de la energía puede ju ­
gar un papel catalizador en el de sa rro llo
económ ico de un país en vías de desarro­
llo. Es cierto que el sector no debería ser
utilizado por la política económ ica en con­
flic to con sus p ropios objetivos de desa­
rro llo . No obstante, existen una serie de
cam pos, donde puede haber coincidencia
entre los dos gru p os de o b jetivos, por
ejem plo: las dim ensiones social y am bien­
tal.

Ya se ha visto la im portancia de la
recaudación de rentas energéticas, que ali­
m enta el presupuesto del Estado, que a su
vez, es la fuente principal de financiam lento de program as sociales y el fundam ento
del desarrollo fu tu ro bajo la form a de edu­
cación y otra inversión en capital hum ano.
Se sugiere com o regla que las rentas ener­
géticas sean utilizadas para inversiones en
capital físico, en la conservación del capital
natural o en recursos hum anos.
Además, se v islum bra otra p o sib ili­
dad de conjugar objetivos fiscales, econó­
m icos, am bientales y hasta sociales en la
aplicación apropiada de im p u e sto s. U tili­
zando el instrum ento de Im puestos espe­
ciales de manera diferenciada sobre el uso
de energéticos, es posible e m itir señales
para un uso racional de energía, la prefe­
rencia de energéticos lim pios y asignación
de recursos en general. Al m ism o tiem po,
se busca diseñar estos Im puestos de m a­
nera que tengan un efecto re d istrib u tivo .
En la m anera que esos im puestos c o n tri­
buyen al ingreso fisca l, es po sib le bajar
otros que im piden eventualm ente el creci­
m ie n to eco n ó m ico . Estas fo rm a s de im ­
puestos se discuten actualm ente en Euro­
pa y eventualm ente debe estudiarse su po­
sible aplicación en la reglón.
Adem ás de su im portancia fiscal, el
sector desem peña un papel catalizador en
la estrategia de transform ación productiva
con equidad14 en sus elem entos: apertura,
form ación de m ercados internos de bienes
y servicios, form ación de m ercados fin a n ­
cieros, m ayor va lo r agregado, fo rm a c ió n
de recursos hum anos e incorporación del
progreso tecnológico.
♦

♦

♦

Como sector con m uchos enlaces in­
ternacionales es clave para la apertura
hacia afuera.
T ra d icionalm ente es un s e c to r de
grandes inversiones y se presta, bajo
ciertas condiciones, para la atracción
del capital privado.
Por absorber grandes inversiones es
uno de los sectores más apropiados
para la fo rm a ció n de m ercados in te ­
riores de capital. Si, además, la fo rm a ­
ción de m ercados internos llega a fo ­
m entar el ahorro interno, se cum ple
una co n d ic ió n básica para el c re c i­
m iento económ ico en la región.
En los años ochenta y noventa, el sec­
to r energético, en particular el sector

e léctrico, ha c o n trib u id o a y a pro ve ­
chado de, los m ercados locales de
capital que, en algunos países, se han
convertido en una fuente considerable
de recursos fina ncie ro s para las e m ­
presas e léctricas. El d e s a rro llo de
m ercados locales de capital ha im p li­
cado una im p o rta n te cap tació n de
ahorro interno, especialm ente a través
de los fond o s de pensión y, en m enor
m edida, p o r m edio del sistem a banca­
rio nacional. En Chile, la privatización
de em presas eléctricas y el surgim ien ­
to de in v e rs io n is ta s in s titu cio n a le s ,
especialm ente fo nd os de pensión, de­
sem peñaron un papel d ecisivo en la
fo rm a ció n de m ercados de capital. Se
están desarrollando o tros in version is­
tas in stitu cio n a le s, co m o las em pre­
sas de seguros y los fo n do s de inver­
sión co m partidos, que en otros países
(A rgentina) tam bién contribuyen, ju n ­
to con los bancos m ultilaterales, a sa­
tis fa c e r las necesidades de recursos
de largo plazo para las em presas. Pe­
ro, por el m om ento, so lo puede carac­
terizarse a estos m ercados de capital
c om o em ergentes 1^.
Las reform as, las privatizaciones y la
in v e rs ió n privada han in d u c id o to d a
una nueva ingeniería financiera, para
resolver los pro blem a s invo lucrad os
de la a m p litu d de las operaciones, la
re n ta b ilid a d , los d ife re n te s tip o s de
riesgos según el m arco legal y la o r­
ganización del m ercado respectivo
Adem ás de los m ercados de capitales
y la in g e n ie ría fin an ciera, el s e c to r
puede im p u lsa r el desa rrollo de nue­
vas actividades en su entorno, crean­
do sobre to d o m ercados de servicios
más o m enos especializados. La idea
im plica desarrollar servicios y produc­
ció n de bienes para los subsectores
energéticos y para el uso racional de
energía bajo la condició n de que estos
sean com petitivos. En relación con la
protección del m edio am biente, se ne­
cesitan cada vez más servicios.
Una m ayor profundización y articula­
ción d entro del m ism o sector crearía
un m ayor va lor agregado. Eso no im ­
plica que cada uno de los países deba
te n e r un siste m a c o m p le to de cada
cadena energética. Pero sí im plica la
idea de tratar, a p a rtir de las partes
c o m p e titiv a s e xisten tes, de a ñ ad ir

nuevas partes cori p o sib ilid a d e s de
com petitividad,
♦

El sector puede dar im p u ls o para la
form ación de recursos hum anos alta­
m ente calificados. El nivel tecnológico
de los diversos subsectores energéti­
cos es relativam ente alto pero el pro­
greso técnico m antiene una gran velo­
cidad. Para solu cio n a r problem as de
acceso a los recursos y am bientales o
sim plem ente de m ejorar la eficiencia y
reducir costos se requieren general­
m ente recursos hum anos altam ente
calificados en cuestiones de investi­
gación, ingeniería, gestión, financiam iento. Si se capacitan y p e rfe c c io ­
nan, los recursos hum anos naciona­
les tienen m ejores oportu nida des en
el sector, los problem as del sector re­
ciben una m ejor atención y s olución y,
además, se dan efectos dinam izadores en otros sectores, com o externalidades tecnológicas.

♦

La profundización y articulación den­
tro y fuera del sector y la creación de
m ercados in te rn o s de p ro d u c to s y
servicios, m uchas veces novedosos,
com binado con el perfeccionam iento
de personal local, lograrán la incorpo­
ración del progreso técnico que a su
vez tiene im pactos transcendentes en
el país.
Un a nálisis de la in c o rp o ra c ió n del
progreso técnico en el sector energía
en la región v indica, que más allá de
los m ecanism os de inducción del Es­
tado, se dan las p o sib ilid a d e s de la
asociación de m ercados internos y de
articulación de cadenas sectoriales.
En varios subsectores energéticos se
puede observar que la calidad de ias
tecnologías energéticas aplicadas es
inferior a la de los países industrializa­
dos. Los bajos precios de los energé­
tic o s (aún sub ve n cio n a d o s en m u ­
chos países de Am érica Latina y el Ca­
ribe), la existencia de m onopolios es­
tatales o privados en las diferentes ca­
denas energéticas, las políticas de las
econom ías cerradas, predom inantes
en casi todos los países de ALC hasta
el principio de los años noventa, gene­
raron pocos incentivos para el m ejo­
ram iento de tecnologías y para el in­
crem ento de la eficiencia. Por lo ta n ­
to, gran parte del parque tecnológico

15

16

17

V éa se S á n ch e z A lb a ve ra , F.,
“ G lo b a iizació n y R e e s tru ctu ra c ió n
E n e rg é tic a en A m é ric a L a tin a ,
R e vista de CEPAL 5 6 . a g o s to
1 995, p. 133,
V éase V ie ira de C a rv a lh o , A .,
S u d in g , P.H., Fig ue ro a de la Vega,
F.,
N u e v a s
F o rm a s
de
F in a n c ia m ie n to
del
S e c to r
E lé c tric o en A m é ric a L a tin a y El
C a rib e ,
O LA D E ,
R e vista
E nergética, A ño 19, N9 11, e ne ro a b ril 1995,
Véase
B o s l,
B,
L as
T ra n s fo rm a c io n e s en el S e c to r
E n e rg é tic o D e riv a d a s de las
T ransferencias T e cnológicas de los
Países In d u s tria liz a d o s a A m érica
L atina y el C a rib e , D o cu m e n to de
Tra ba jo N9 44 d e l p ro y e c to
Q LA D E /CE PA L7G TZ,
Quito,
o ctu b re 1995,

31

de ALC está caracterizado p o r una
edad avanzada y falta de m a n te n i­
m iento.
El análisis m uestra la presencia de to ­
das las m odalidades de transferencia
en el sector energético, llegando en al­
gunos casos a presentarse esa diver­
sidad en un m ism o equipam iento. Hay
tecnologías cuyos com ponentes son
en parte im portadas y en parte cons­
truidas en el país bajo licencia, o bien
desarrolladas internam ente a partir de
una tra n sfe re n cia de “ know h o w ” ,
d e n tro de un “ jo in t v e n tu re ” o con
auspicio de la cooperación técnica in­
ternacional. Pero existen algunas s i­
tuaciones específicas donde predom i­
nan las m odalidades de transferencia
te cn o lóg ica “ pasiva” (adquisició n de
equipos, inversión extranjera directa,
producción bajo licencia); tal es el ca­
so de los sectores tradicionales y de
gran im p o rta n cia económ ica (In d u s­
tria petrolera, generación de electrici­
dad a través de fuentes fó siles, h¡droenergía, nuclear, sector industrial y
transporte). En cam bio, en el caso de
las tecnologías más “jóvenes” , que no
tienen todavía una gran im portancia
económ ica, puede observarse una im ­
portante presencia de tipos “ activos
de transfere n cia. A lguno ejem plos a
éste respecto son: la pro d u cció n de
etanol, la g a sifica ció n de biom asa y
las d istin ta s fuentes renovables para
la generación de electricidad. En todos
estos sectores la tra n sfe re n cia de
“ know h ow ” , el auspicio de la coope­
ración técnica y especialm ente los de­
s a rrollos locales juegan un papel im ­
portante.
Por lo tanto, considerando la Im p o r­
tancia económ ica de los sectores, se
podría concluir que predom inan estra­
tegias pasivas para la transferencia de
tecnologías energéticas a ALC. A pe­
sar de que existe capacidad tecnológi­
ca local, ya que en algunos países se
han c o n s tru id o reactores nucleares,
se producen tu rb in a s para centrales
hidráulicas o se han desarrollado tec­
nologías de exploración “ off shore” , la
corriente predom inante ha sido la de
Im p o rta r la m ayor parte del e q uipa­
m iento. El m ercado lim itado, los bajos
niveles de ventas y, consecuentem en­
te, las pequeñas cantidades de p ro ­
ducción m uchas veces no justifican la

inversión en la producción autóctona.
Desafortunadam ente hay varios casos
en los cuales los gobiernos o la Indus­
tria local fo rza ro n la p ro d u c c ió n na­
cional aunque no fuera rentable, deci­
sio n e s que, aún cuando hayan sido
bien in tencionadas, m uchas veces
afectaron la calidad y causaron costos
más altos. Pero tam bién se observan
experiencias exitosas a partir del uso
de ese tipo de instrum entos (com o los
desarrollos m encionados previam en­
te) y existen ejem plos que, m uestran
que si hay c o n d ic io n e s favorables,
“ know h o w ” y experiencia local, así
com o in centivos m oderados del g o ­
bierno, que no anulen las fuerzas del
m ercado, pueden te n e r gran éxito y
provocar un proceso autodlnárriico de
d e s a rro llo te c n o ló g ic o (P ro A lc o o l y
gasificación de biom asa en Brasil).
Aparte de estas razones, basadas en
las co n d icio n e s del m ercado, hay
otras razones m uy im portantes com o
son la ausencia de una profunda fo r­
m ación profesional y la falta de p osibi­
lidades de capacitación posterior.
También en el uso eficiente de la ener­
gía, especialm ente en el sector resi­
dencial, se puede observar una situa­
ción sim ilar. Por falta de recursos fi­
nancieros y de inform ación, gran par­
te de las tecnologías dom ésticas son
obsoletas, de m enor eficiencia y mal
m antenidas.
La evolución reciente y los im pactos
de los cam bios políticos sobre la a rti­
culación y p rofun dización de m erca­
dos internos de bienes y se rv icio s a
partir y dentro del sector de la energía
todavía no han s ido e stu d ia d o s de
m anera satisfactoria. Tam poco se ha
estudiado su efecto sobre el perfec­
cionam iento de los recursos hum anos
y eventuales efectos tecnológicos ex­
ternos en otros sectores.
La apertu ra para la com petencia,
incluso del exterior, de los m ercados ener­
géticos y de los m ercados relacionados (fi­
nanciero, s e rv ic io s y p ro d u c to s para la
producción, transporte y uso en general de
la energía) abre o p o rtu n id a d e s para una
transferencia tecnológica más rápida, pero
s ignifica tam bién una fuerte com petencia
para los actores nacionales en estos cam ­
pos.

De ahí surgen varias preocupacio­
nes respecto al efecto sobre el desarrollo
de los países, que se abren a la tendencia
globalizadora respecto a la exclusión, falta
de un c o m p ro m is o con el d e sa rro llo del
país en el largo plazo, la no reinversión de
ganancias en el país o en la reglón y la in ­
versión en sólo una parte específica de la
cadena energética que no van a crear ser­
vicios y producción relacionados. Esto po­
dría incluso Im plicar el retorno a esquemas
de p rod ucción prim aria en lugar de crear
un m ayor valor agregado.
No se puede negar la realidad de
estos p e lig ro s. No obstante, sin adoptar
una p o s tu ra excesivam en te ingenua, se
puede a firm a r que la m ayoría de los efec­
to s n eg ativo s m e n cio n a d o s pueden ser
atenuados o neutra lizad os po r m e d io de
instrum entos de política que se encuentran
disponibles. Algunos países de la reglón s i­
guen m o s tra n d o fue rtes carencias en la
form ulación de sus políticas públicas, dan­
do así lugar a la aparición o acentuación de
a quellos e fectos negativos. O tros países
lo g ra ro n s u b s is tir con la g lo b allzación
m anteniendo una política que favorecía a
los actores nacionales, incluso m antenien­
do ciertas barreras de entrada, prácticas
que existen en otras reglones del m undo.
Las em presas eléctricas de Chile y em pre­
sas petroleras anteriorm ente nacionales se
tran sform aro n, bajo esas condiciones, en
más dinám icas o en em presas internacio­
nales. Un rol im p o rta n te del s e c to r para
c o ntra rre sta r los peligros de la giobalización es el co n ce rta r políticas energéticas
entre los países de la región, tem a de la
próxim a sección.
4.

m lento con sus ra m ifica cio n e s e c o n ó m i­
cas (costos elevados) y políticas (p re sio ­
nes externas) siem pre han tenido gran im ­
portancia y hasta consecuencias bélicas.
R ecientemente, tam bién los exportadores
energé ticos se han v isto enfren tados a
condicionam ientos externos.
•

El tem a de la falta de abastecim iento
(por reducción en la oferta con el ob ­
je tivo de racionar un p ro d u c to para
que suba el precio o para presionar
con un o b je tiv o específico) es una
preocupación perm anente de los paí­
ses industrializados confirm ada por la
crisis “ petrolera” de 1974 y de nuevo
incentivada por la crisis del G olfo Pér­
sico. Ellos, además de Incluir medidas
m ilitares en su estrategia, se han o r­
ganizado y han acordado entre sí m e­
canism os internacionales de c o n tin ­
gencia, que Im plican alm acenam ien­
tos e stratégicos, esfuerzos por au­
m entar la oferta interna, m edidas ten­
dientes a la diversificacíón de fuentes
energéticas y de orígenes de su m in is­
tro y ahorro energético en general.

•

Para los países im portadores de la re­
gión, la preocupación por la eventual
escasez en el m ercado internacional
con la consecuencia de altos precios
no ha sido menor. Las estrategias de
los países se han orientado a sus pro­
pios recursos. En m uchos países se
han ejecutado program as de e le ctrifi­
cación con la construcción de grandes
capacidades h id ro e lé c tric a s , otro s
program as de energías alternativas
estaban al alcance sólo de países con
alto potencial económ ico com o Brasil
(alcohol) y Venezuela y Argentina (gas
natural). Los pro g ra m a s de apoyo
m utuo o unidireccional entre países y
grupos de países no han sido m ayor­
mente efectivos, con excepción de la
cooperación entre M éxico y Venezue­
la por un lado y los países de Centroam érica por otro o los aprovecham ien­
tos hidroeléctricos com partidos (bina­
cionales) entre los países del M erco­
sur.

•

Los países p ro d u c to re s tienen que
tratar cada vez con nuevos co n d icio ­
nam ientos, im puestos por países im ­
portadores o m ultilateralm ente por o r­
ganizaciones m undiales de com ercio
que tienden a ir más allá de la calidad
de los productos y que se extienden a

Factores
político-económ icos
externos e internos

El se ctor de la energía se presta pa­
ra la acum ulación y concentración de po­
der político-económ ico. Su ejecución pue­
de poner en desventaja a individuos o g ru ­
pos que dependen de un servicio con tro la­
do por otros individu os o grupo en el po­
der. Tales situaciones se han p roducido no
sólo entre grupos de países, a nivel de re­
laciones exteriores, sino tam bién al inte­
rior de los países.
4.1. C onsideraciones p o lítico-econ óm i­
cas en las relaciones externas
Las preocupaciones de los im p o r­
tadore s so bre la se g urida d del a basteci-

ias form as de producción y eventual­
m ente hasta el em bargo. Son pocos
los foros donde participan los expor­
tadores o im p o rta d o re s de la región
para la defensa de sus intereses, con
resultados poco satisfactorios.

Recuadro 2.4: Integración energética en ALC

Desde la década del 80, la renovación de los procesos de integra­
ción en ALC se produjo en el contexto de la creciente intensificación de
los efectos de la globalización y de la mano de las políticas de apertura
unilateral que fueron adoptando los países de la Reglón de modo genera­
lizado. En muchos casos se observó que la combinación de la apertura
comercial con los procesos de desregulación y privatización produjo en el
sector privado un singular interés por las nuevas oportunidades de nego­
cios, sobrepasando incluso las expectativas gubernamentales.
En América Latina y el Caribe se identifican los siguientes bloques
subregionales: El Mercado Común del Sur, el Grupo Andino, el Mercado
Común Centroamericano, el Grupo de los Tres, y el Mercado Común del
Caribe. Como primer paso de entrelazamiento de ALC con EE. UU. y Cana­
dá se ha firmado el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte que
incluye a México y como segundo, el proceso que se inicia en diciembre
de 1994 en la Cumbre de lasAméricas. La integración física abarca varias
formas: interconexiones eléctricas, gasoductos, oleoductos y aprove­
chamiento de recursos hidroeléctricos compartidos.
Existen entre los países de ¡a región varios aspectos energéticos
que representan elementos y formas de cooperación que muchas veces
van ligados con la integración física. Hay al respecto muchas posibilida­
des, entre las que se pueden distinguir, según el grado de integración e
institucionalización, las siguientes:
=

=
=
=5

=
=
=
=
=
=
=

Coordinación entre varios países sobre cuestiones delimitadas:
negociación conjunta de proyectos específicos: ejecución de pro­
gramas de manejo ambiental; adopción de posiciones concerta­
das en foros internacionales.
Acuerdos económicos bilaterales y colaboración entre entidades
nacionales.
Programas conjuntos de formación y perfeccionamiento.
Intercambio de resultados y coordinación en materia de investi­
gación y desarrollo; transferencia de tecnologías y de innovacio­
nes en el campo energético.
Información mutua (creación y mantenimiento de sistemas de in­
formación)
Mecanismos de cooperación en casos de contingencias o de cri­
sis.
Política regional con carácter subsidiario a las políticas de los paí­
ses.
Coordinación permanente de políticas energéticas.
Reducción de barreras arancelarias y no arancelarias en materia
energética.
Armonización de leyes y reglamentos internos, incluso en el pla­
no fiscal (impuestos, subsidios).
Creación de mercados unificados para uno o varios energéticos.

Los incipientes procesos de integración regional han generado
corrientes de comercio de energía que han implicado un importante in­
cremento en las transacciones de petróleo y sus derivados, así como de
carbón mineral. El mayor incremento se observa a partir de 1990, año en
que tas corrientes de comercio se reorientan hacia ei mercado regional. El
Mercosury el Grupo Andino han sido las dos regiones más dinámicas en
cuanto a éste nuevo esquema, priorízando las exportaciones destinadas a
países de la misma subregión. Una tendencia similar se ha observado en
el MOCA que, aún siendo una subregión importadora neta, ha incremen­
tado la participación de las exportaciones de derivados petrolíferos dirigi­
das al interior del área.

34

Estos p u n to s ponen de relieve ia
necesidad de una m ayor coordinación y or­
ganización regional.
La creciente in te g ra c ió n física de
sistem as energéticos creará una m ayor se­
guridad de abastecim iento, no sólo favore­
ciendo un m ayor crecim iento económ ico,
sino tam bién más libertad de decisión po­
lítica en situaciones críticas 1». La integra­
ción energética (véase Recuadro 2.4) es un
instrum ento fundam ental para la seguridad
de su m in istro nacional en el corto, m edia­
no y largo plazo, evitando la interferencia
de factores externos al s u m in istro energé­
tico que puede ejercer la política exterior de
terceros países.
4.2. Ram ificaciones político-económ icas
internas
Al in te rio r de los países, la concentración
del control y m anejo sobre el sector ha lle­
vado en el pasado a una concentración po­
lítico-económ ica en m anos de grupos del
gobierno de tu rn o . Esa concentración ha
p e rm itid o , por un lado, la u tiliz a c ió n del
sector para fines m acroeconóm icos, y por
otro, tam bién el abuso para fines persona­
les.
Las reform a s, em pezando p o r la
separación de funciones estatales y em pre­
sariales y la reorientación com ercial de las
em presas públicas, pero en p a rtic u la r la
privatización, llevó a la posibilidad de des­
concentrar el poder que controla la oferta.
Las reform as pretenden crear la o p o rtu n i­
dad para la desconcentración del poder po­
lítico -económ ico en el sector. Habrá que
estudiar en qué m edida se ha logrado esa
desconcentración.
En algunos casos se ha dado una
concentración de poder en m anos de ge-

18

V éase O LA D E ,  In te g ra c ió n E n e rg é tic a en A m é ric a
Latina y el C aribe (Tem a Focal de la X XVI R eunión de
M in is tro s ); Figueroa de la Vega, F. “ Los e fe cto s de la
fo rm a c ió n de b loq u es s o b re la in te g ra ció n e nergética
re g io n a l, Dto. de T rabajo O LAD E/C E PA L/G TZ, 1 995;
I0E E , “ In te g ra c ió n e n e rg é tica en A m é rica L atina y el
C aribe en un c o n te x to de d e s a rro llo s u s te n ta b le ,
tra b ajo para GTZ, 1995; S u d in g , P. “ La c o n trib u c ió n de
la in te g ra c ió n e n e rg é tic a al d e s a rro llo s u s te n ta b le ;
E lem entos de una e v a lu a ció n .

rentes de em presas eléctricas verticalm ente
integradas o afiliadas. En o tros casos, se
han form a do conglom erados con intereses
im portantes en varias etapas de las cadenas
energéticas. El Estado en su funció n de re­
gulador y representante de los intereses de
los consum idores se ve en una posición re­
lativam ente débil, sobre to do por la asim e­
tría de info rm a ció n en los procesos de re­
gulación (véase Recuadro 2.5).

Recuadro 2.5: Evolución de la regulación energética
Existen aún respecto a las cuestiones regulatorías una gran confusión de
roles. Se incluyen, p or ejemplo, conceptos distintos bajo un m ism o nombre: la p o ­
lítica en general, competencia jurisdiccional de autoridades, la función de las em pre­
sas estatales en mercados competitivos. En m uchos casos las funciones políticas,
regulatorías y empresariales, eran realizadas p o r un m ism o ente. No obstante, más
allá de las modalidades que asumieron las reformas en la industria energética en los

Las reform as sectoriales discutidas
en la sección anterior, apoyadas por las ten­
dencias que consagran la con strucció n de
un Estado subsidiario y su intervención so ­
lo en la c o rre cció n de las im pe rfe ccion e s
del m ercado y los condicionantes externos,
plantean cie rto s in te rro g a n te s sob re las
eventuales restricciones que tendría el Esta­
do en cuanto a la capacidad de articular po­
líticas p úblicas que p e rm itan alcanzar los
objetivos del desarrollo sustentable.

diferentes países, se observa en la región una tendencia generalizada hacia la clari­
ficación de esos roles.

También se han introducido cambios importantes con relación a los roles
de formulación de políticas y en particular, de diseño de normas regulatorías (mar­
cos legales, resoluciones reglamentarias) con referencia a aquellas funciones m ás li­
gadas con la fiscalización y control del cum plimiento de normas, el arbitraje de con­
flictos y el poder de policía de los servicios. Sin embargo, com o tendencia general,
la separación y clarificación de estos roles se encuentra en un estado m ucho más in­
cipiente, ya que se requiere un proceso de aprendizaje mucho m ás complejo.

E l diseño de las normas regulatorías constituye una función específica de

La libre d isponibilidad de los recur­
sos naturales, el cuestionam lento a la em ­
presa pública, la dosis público-privada en el
control de la renta petrolera y las m odalida­
des de contratación, la relación entre regu­
lador y regulado, pueden destacarse com o
variables im p o rta n te s para la fo rm u la ció n
de una política energética que pretenda al­
canzar los objetivos del desarrollo sustentable. En ciertos países se vería más difícil al­
canzar sim ultáneam ente esos objetivos.

los órganos de definición de las políticas públicas ya que, a través de dichas nor­
mas, se plasman ciertos objetivos ligados con la estructura productiva, la organiza­
ción institucional y el funcionam iento de los mercados en las diferentes cadenas
energéticas. En cambio, las funciones más relacionadas con la aplicación y la fisca­
lización de tales norm as y con el arbitraje de los conflictos que pueden su rg ir entre
los diferentes actores, la tendencia va hacia la conformación de instituciones que
tengan una m ayor independencia respecto del poder político. Sin embargo, en estos
dos planos se observan aún problemas de importancia:

•

En algunos casos no existe una clara separación de esos dos conjuntos de
funciones existiendo varios organismos regulatorios con esferas de compe­
tencia superpuestas.

5.

Conclusión: Lineam ientos p rio rita ­
rios

•

En otros casos, las funciones de fiscalización, control y arbitraje, s i bien
fueron claramente separadas de los roles de carácter más político, fueron
atribuidas a entes especializados a nivel subsectoríal (electricidad, gas na­

El eje central de la política energéti­
ca respecto a la dim ensión económ ica pa­
rece ser la productividad energética obser­
vando la p rioridad del m enor costo y ries­
go. Esto subraya la im p o rta n cia de la e fi­
ciencia de los procesos energéticos en par­
tic u la r y del uso racional de energía en ge­
neral. No obstante, el im perativo no debe­
ría ser solam ente ahorrar energía y p ro du cir
con eficiencia sino hacer m ucho más con
una oferta reestructurada en fa vor del desa­
rro llo sustentable.

tural, etc). Teniendo en cuenta las fuertes interacciones que presentan las
cadenas energéticas, tanto en la esfera de producción como de consumo,
la conformación de instituciones y marcos normativos externamente espe­
cializados genera vacíos (campos de nadie) regulatorios.

•

En el otro extremo, se presentan algunas situaciones donde el ente encar­
gado de la fiscalización abarca un campo m uy am plio de competencia (to­
do el espectro de los servicios públicos), no siempre con la necesaria especialización interna.

Dada la convicción de que en una mism a cadena productiva, solo en algu­
nos de los eslabones o segmentos dentro de ellos, permiten la introducción de la
competencia, se plantearon com o m edios para alcanzar aquel objetivo, la desinte­
gración vertical y horizontal y el acceso abierto a las redes (electricidad, gas natural)

Los c o s to s de la energía son, en
m uy pocas ram as de la econom ía, un fa ctor
im portante. En cam bio, sí es im portante en
casi todas las ram as la calidad de la ener­
gía, es decir, las fo rm as de la energía d isp o ­
nibles y la conflabiiidad del abastecim iento.
Para el d esarrollo de la Industria, entre un
abastecim iento de m ayor calidad con m a ­
yo r costo por un lado y uno de m enor calí-

y la apertura de los mercados en la actividad petrolera. Sin embargo, en algunos ca­
so s la reestructuración concreta de las cadenas de electricidad y de gas natural, no
respondieron plenamente a ese enfoque de segmentación dejando al m ism o tiempo
sin instrumentos al ente regulatorío para controlar las prácticas m onopólicas. M ás
allá de esas prácticas, la concentración económica a que dio lugar el proceso de pri­
vatización en algunos países trente a entes reguladores aún débiles reducen la capa­
cidad de estos últim os para defenderlos intereses de los consumidores, que es uno
de los principales propósitos explícitamente declarados dentro de sus funciones.

35

dad y m enor costo por otro, parece prefe­
rible la prim era alternativa.
La creación de industrias energointensivas a base de energía barata y even­
tualm ente subsidiada, m uchas veces ha s i­
do un fracaso p o r su baja p ro d u c tiv id a d
general y su alta vulnerabilidad a cam bios
de pre cio s por g iros del m ercado o por
otra s razones, co m o p or ejem plo, de no
sustentabilidad de subsidios, la incoheren­
cia de precios con los costos am bientales.
Incluso, en algunos casos, los precios sub­
sidiados han sido un im pedim ento para la
integración económ ica.
Una reducida incidencia de la ener­
gía en los costos de producción de bienes
y se rvicios com binada con una potencial
racionalización en el consum o energético,
significa la posibilidad de utilizar efectiva­
mente el m ecanism o de precios para indu­
c ir un uso más productivo de energía. Otra
condición es una demanda estable para los
productos. Estas condiciones no se dan en
todos los países de la región y tam poco en
todas las ramas de la econom ía.
Especialm ente en los países en
transición, que todavía no han ím plem entado y superado los efectos de las re fo r­
m as e s tru ctu ra le s del sector p ú b lic o y
energético, habrá que aplicar una estrate­
gia cautelosa. No creem os apropiada una
estrategia de “ sh o ck” para las industrias
ineficientes, con costos elevados, para que
se adapten o m ueran. Habrá que proceder
de m anera sistè m ica (con elem entos de
asistencia técnica en cuestiones tecnológi­
cas y de m arketing, líneas de crédito, au­
m entos de precios escalonados) para que
las empresas tengan m ejores posibilidades
de adaptarse salvando la actividad en el
país, el em pleo, etc.
La colaboración con las asociacio­
nes y las cámaras por un lado y con las au­
toridades nacionales y locales por otro pa­
ra la prom oción y apoyo de la industria por
otro, parece fundam ental. Esta c o labora­
ción tendría que ponerse bajo una perspec­
tiva de largo plazo para la que habrá que
de finir “ estilos de prod ucción” adaptados.
La oferta energética debería co n trib u ir pro­
poniendo servicios energéticos (calor, frío,
ilum inación, fuerza m otriz) apropiados en
lugar de cantidades de determ inados ener­
géticos.

36

La p ro d u c tiv id a d energética en el
sector de transporte está evolucionando de
manera m uy preocupante. El transporte in­
dividual de personas, a pesar de las m ejo­
ras de eficiencia de los vehículos, parece
inevitable. Sin em b a rg o , hay ejem plos,
aunque se adm ite que no son m uchos, en
ciudades de Europa, Asia, Estados Unidos
y tam bién en Am érica Latina, donde se ha
logrado reducir el uso del autom óvil p a rti­
cu la r en fa v o r de siste m as m o d e rn o s y
efectivos de transporte público. Evitar co­
piar los sistem as de transporte in d ividu ali­
zados significa dar otro rum bo al estilo de
vida en las ciudades. Esta es tam bién una
tarea sistèm ica, que im plica casi todas las
funciones de la adm inistración de una ciu­
dad y el apoyo por el gobierno y otras ins­
tituciones centrales, que deberían no solo
fin a n c ia r p royectos s in o c o n fo rm a r un
marco propicio de leyes de tránsito, de u r­
banización, de precios y reglam entación de
la oferta energética.
El transporte público interurbano se
ha transform ado en los grandes países de
Am érica Latina hacia sistem as con unida­
des cada vez más pequeñas alim entadas
por derivados de p etróleo (auto, bus,
avión) m ientras que las líneas de ferroca­
rril aparecen en regresión. Al m ism o tie m ­
po, varios países de Europa y Asia están
haciendo grandes esfuerzos para el renaci­
m iento de los trenes con cierto éxito. Ha­
brá que revisar la política de transporte (in ­
cluso de las privatizaciones) favoreciendo
de este m odo el transporte altam ente energoef ¡cíente.
Por ú ltim o, la m anera de producir,
v ivir y transportar en el campo, es decir el
estilo de vida rural, depende de la energía
disponible y a su vez determ ina el uso de
energía. Los productores rurales necesitan
tener acceso a los m ercados, ya que la pro­
ducción rural necesita el funcionam iento de
mercados. En ambos aspectos la energía in­
terviene, una vez com o com bustible m otriz
y otra com o un bien con oferta local, alrede­
dor de la cual se puede desarrollar una acti­
vidad económica. De esta form a, la energización rural que va más allá de la tradicional
electrificación y significa una oferta más di­
ferenciada en el campo, es la estrategia indi­
cada. Otra vez, esto requiere de un enfoque
sistèm ico por parte de los actores privados
y públicos, a nivel local y nacional, del sec­
tor de la energía, del desarrollo rural, de la
agricultura y forestal, del flnanclam iento ru­
ral y de la ingeniería.

Una intensidad energética relativa­
mente baja es com o un seguro contra ries­
gos del m ercado ene rg é tico . Eso es así
tanto a nivel de la em presa com o a nivel
nacional. Una baja intensidad reduce la v u l­
nerabilidad po r cam bios en el m ercado u
otros riesgos del abastecim iento energéti­
co.
No se aboga p or precios elevados
de la energía, sim plem ente para incentivar
el uso racional. Esto debe estar fundado en
la internalización de costos, por ejem plo de
costo s a m b ien tales. De ning u na m anera
significa dar carta blanca a un sector ener­
gético costoso po r ineficiencia. Uno de los
objetivos p rio rita rio s del sector de la ener­
gía debe ser su eficiencia productiva in c lu ­
yendo la eficiencia energética.
R especto a la reform a de los subsectores energéticos, además de objetivos
de eficiencia, habrá que hacer más hinca­
pié en las particularidades de cada subsec­
tor. La desintegración vertical de sistem as
e lé c tric o s s u fic ie n te m e n te am plias en el
curso de la privatización parece un elem en­
to efe ctivo para alcanzar e ficie n cia y au­
m entar la calidad del servicio. Esto no s ig ­
nifica necesariam ente que tam bién la in ­
dustria petrolera debería ser desintegrada
verticalm ente.
Como en el caso de la Industria, el
gobierno debería preocuparse de la v ia b ili­
dad y de la sobrevivencia de una industria
energética nacional, que no significa nacio­
nalizada. Los m ism os casos de Argentina
(en el sector petróleo) y Chile (en el sector
eléctrico) dem uestran que empresas priva­
das con una gestión totalm ente com ercial
pueden co n trib u ir a una estructura de em ­
presas nacionales co m p e titiva s interna e
internacionalm ente.
La privatización y la orientación co­
m ercial no son necesariam ente a ntagóni­
cas con una estrategia de desarrollo nacio­
nal y con objetivos com o una m ayor p ro ­

fu ndidad de m ercados, m ayor in co rp o ra ­
ción de tecnología avanzada y un m ayor
v a lo r agregado de la cadena energética.
Parece que ios países que han escogido el
cam ino de la apertura am plia en los subsectores energéticos han alcanzado m ejo­
res resultados en este aspecto que los paí­
ses con una apertura lim itada (véase Re­
cuadro 2.1). Los proyectos BOT y los con­
tratos “ take-or-pay” aseguran por un lado
la capacidad de la o ferta pero por o tro
m antienen la transferencia tecnológica en
un m arco restringido.
Seguramente, la evolución en estos
países ha llevado a una re d istribución de
poderes político económ icos en favor, en
general, del sector privado y en especial de
grupos específicos. Sin em bargo, no cree­
m os que estos efectos tengan un peso
más im portante que los logros obtenidos
bajo la form a de eficiencia. Hay que contra­
rre s ta r la extensión de estos poderes y
eventualm ente tra ta r de d is m in u irlo s . El
único actor que puede hacer esto es el Es­
tado para preservar el interés general.
No se trata, entonces, de aplicar
ciegam ente recetas teóricas, sino de avan­
zar cautelosam ente. El trato y la conviven­
cia con empresas transnacionales es segu­
ramente un cam po, donde más cautela, in ­
te ligencia y experiencia se requiere. La
concertación entre los países de la región
tendría que prevalecer sobre la com peten­
cia entre estos.
Por fin, consid e ra m o s la in te g ra ­
ción energética com o otro eje de la m ayor
im portancia para el desarrollo económ ico
sustentable de la región. Es difícil identifi­
car desventajas de una m ayor integración.
Otra vez, hay que actuar cautelosam ente y
de manera sistém ica para resolver los pro­
blemas de transición que se dan y para que
las ventajas de la integración se d is trib u ­
yan de la manera más satisfactoria para los
involucrados.

CAPITULO 3: ENERGIA Y EQUIDAD

Las interrelaciones entre energía y
equidad que se discuten en éste capítulo
se encuentran a varios niveles:
•

•

•

•

Desigualdad entre países: Las estructu­
ras y el nivel del consumo energético
de los hogares son distintos entre los
países de ALC y dependen del avance
económico, es decir del ingreso y su
distribución, que Incide no sólo sobre
la demanda, sino tam bién sobre la
oferta energética (expansión de servi­
cios eléctricos, disponibilidad de ener­
géticos).
Una parte de los hogares no logra cu­
brir sus necesidades energéticas bási­
cas. El porcentaje de cobertura varía y
llega en muchos países apenas a la mi­
tad de la población. Además, una parte
de los servicios sociales carece de
energía.
Desigualdad dentro de los países: Ade­
más, los estratos de menores recursos
tienen que destinar una parte im por­
tante de sus ingresos y/o tiempo dis­
ponible al abastecim iento energético
de mala calidad. Esto implica, al inte­
rior de las familias (hombres, mujeres
y niños), esfuerzos distintos.
Las reformas en el sector energético,
en conjunto con las reformas en otros
sectores públicos, han tenido un fuerte
efecto sobre el ingreso disponible y el
bienestar de amplios estratos de la po­
blación y han afectado el nivel de em ­
pleo en el sector.

Antes de presentar más detalles so­
bre estas interrelaciones, se describirá el
estado y la evolución de la equidad general
en ALC.
1.

Estado y evolución de la equidad en
ALC

La equidad constituye sin duda una
noción compleja que abarca un conjunto
de aspectos o dimensiones y cualquier
proposición que se haga con reiación a ella
requiere de la formulación de juicios de va­
lor. Sin embargo, es claro que la distribu­

ción del ingreso es una de las dimensiones
más importantes de la equidad.
En el primer capítulo se mostró que
la equidad en términos de distribución de
ingreso en la región, está en un estado de
retraso. Los indicadores para algunos paí­
ses muestran valores muy insatisfactorios.
En los países de ALC el grado de
desigualdad en la distribución del ingreso
se incrementó significativamente durante
la década de los ochenta. Durante los pri­
meros años noventa la tendencia es menos
clara ya que en algunos casos se observa
una reversión de la tendencia anterior y en
otros, luego de alguna mejora, se vuelven
a presentar signos de profundización de
las asimetrías distributivas.
La evolución de la desigualdad de
la distribución no se correlacionó total­
mente con la magnitud del deterioro eco­
nómico general que se registró en los dife­
rentes países en los años ochenta « . Así,
por ejemplo, México y Venezuela mostra­
ron un incremento similar en la desigual­
dad distributiva, a partir de niveles compa­
rativamente bajos; no obstante en México
el ritmo de crecimiento económico no se
deterioró tanto como en el caso de Vene­
zuela. Brasil incrementó el alto grado de
desigualdad distributiva, aunque su PIBpc
permaneció casi constante durante esa dé­
cada. En Chile, el PIBpc se incrementó al
mismo tiempo que creció la desigualdad
de la distribución del ingreso. En cambio,
Colombia logró mejorar su distribución del
ingreso conjuntamente con su crecimiento
económico.
En los años noventa, los niveles de
equidad mejoraron levemente en varios
países, pero sin recuperar los niveles de
1980. En este período tampoco se verificó
una total correspondencia entre las men­
cionadas mejoras en la distribución con
los movimientos del PIBpc. Por ejemplo,
Colombia que, junto con Uruguay, había sido uno de los pocos casos en que se regis. ,
.
.,
. ,
.
. ,
..
tro una disminución de las asimetrías dis-

----------------19
véase CEPAL Panorama Social
1994, Naciones U nidas, Santiago
^94

39

tribu tivas durante los años ochenta, m os­
tró un cam bio de tendencia a ese respecto
entre 1 990 y 1992, aún cuando el PIBpc
seguía creciendo. Los países que efectua­
ron ajustes económ icos com o Chile, M éxi­
co y Argentina, perdieron tanto en té rm i­
nos de equidad d istributiva com o Venezue­
la o Brasil.
A partir de estos hechos se puede
c o nclu ir que los ajustes, que se han im p u l­
sado en ALC a p a rtir de 1980, han provo­
cado un fuerte deterioro en las condiciones
de equidad social que no se traducen cla­
ram ente en las variaciones registradas en
los in d icad ores m edios com o el PIBpc y
que la recuperación del crecim iento econó­
m ico en los años noventa no ha im plicado
m ejoras, al m enos no de la m ism a m agni­
tud, en el plano de las desigualdades d is tri­
butivas.
2.

Estructuras del consumo energético
residencial en los países de ALC

2.1. Im portancia del consumo residen­
cial en la región
En el capítulo anterior, se ha m os­
trado la correlación entre el nivel de consu­
m o de energía y de la producción interna
bruta. Siendo el PIBpc la medida del ingre­
so m edio de un país, su relación con el
consum o energético per cápita en los paí­
ses de la región proporciona una prim era
indicación (G ráfico 2.1) tam bién sobre el
estado social relativo de los países y de su
consecuente consum o energético. Los paí­
ses pobres de la región consum en m ucho
m enos energía per cápita que ios países

relativam ente ricos. Profundizando en esa
línea, el Gráfico 3.1 pone en evidencia que
la participación del sector residencial en el
consum o final de energía decrece a m edi­
da que aum enta el ingreso per cápita con
una fuerte tendencia declinante hasta el n i­
vel de U S $1500 y recíp ro ca m e n te en el
resto de los sectores e co n ó m ic o s . Más
adelante se verá que, aún cuando el con­
sum o residencial es relativam ente im p o r­
tante en los países de bajo in g re so , una
gran parte de la población no logra cubrir
sus necesidades básicas.
El crecim iento económ ico tiene, en
consecuencia, fu e rte incidencia entre los
consum os directos e indirectos de energía
de la sociedad. En los países de bajos nive­
les de ingreso los altos porcentajes de la
energía directa consum ida reflejan el bajo
grado del desarrollo industrial y del trans­
porte y la poca disponibilidad de bienes y
servicios.
A! com parar el consum o final total
(véase capítulo anterior) con el consum o
residencial se observa que a m edida que el
PIBpc crece no sólo es m ayor la d is p o n ib i­
lidad de energía com ercial en el sector re­
sid encia l sino que, adem ás, aum enta la
energía destinada a los o tro s sectores.
Com parando las posiciones relativas en el
“ ra n k in g ” del c o n s u m o fin a l per cápita
(G ráfico 2.1) y residencial (G ráfico 3.2) se
constata que Trinidad  Tobago, Surinam ,
Cuba, Guyana, Brasil y Colom bia favorecen
los consum os de energéticos com erciales
en los sectores productivos, m ientras que
en R epública Dom inicana, Grenada, y ta m ­
bién Uruguay, Chile y Argentina se ha favo-

Gráfico 3.1: Distribución del consumo final de energía
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%

10%
0%
O

500

1000

1500

2000

2500
PIBpc[US$1995]

3000

3500

4000

4500

5000

recido el consum o de energéticos co m e r­
ciales en el sector residencial. Si se tom a
en cuenta el consum o de leña, Chile, U ru­
guay, Paraguay y ta m b ié n los países de
Centroam érica y M éxico se adelantan en el
“ ra n k in g ” aún m ás, equiparán dose a A r­
gentina y Venezuela a un m ism o nivel de
consum o residencial.

Gráfico 3.2: Consumo residencial de energía

2.2. Nivel y estructura del consumo resi­
dencial en tunción del ingreso pro­
medio
No existe una clara correlación en­
tre el con sum o residencial de energía y el
ingreso m edio (PIBpc). Pero si se conside­
ra solam ente la energía com ercial la corre­
lación es más nítida (G ráfico 3.2).
Entonces se puede in fe rir que en
general el consum o directo de energía co­
m ercial está p o s itiva m e n te relacionado
con el estado de d esarrollo económ ico del
país m ientras que el consum o de leña está
relacionado n e g a tiva m e n te .
Existen excepciones de esta regla
com o los casos de Chile, Uruguay, M éxico
y o tro s, que im p lica n la in terve n ción de
otros factores tales co m o el acceso de la
ofe rta de leña, la p o lític a de precios de
otros energéticos, la necesidad o no de ca­
lefacción residencial, o una cierta m arginación de parte de la po bla ció n que puede
causar un alto con sum o de leña en los ho­
gares que no pueden acceder a otras fue n ­
tes de energía.
Algunos países han logrado una al­
ta diversificación de las fuentes de abaste­
cim ien to del sector residencial. Por ejem ­
plo, en Colom bia, contribuyen además de
la leña, los com bustibles fósiles de diferen­
te tipo, la electricidad, tam bién el carbón y
en fo rm a cre cien te el gas natural. O tros
países con m ayor d ive rsiflca ció n son A r­
gentina, Chile y M éxico. En el otro extrem o
se encuentran países con poca diversifica­
ción, com o Haití, donde la participación del
c o n su m o e lé c tric o es v irtu a lm e n te cero.
Hay otros países donde la leña y los co m ­
bustibles líqu id os alcanzan más del 80%
del abastecim iento residencial (Guatemala,
Nicaragua, H onduras y Guyana).

MT OT M

G V S V t M B O P V M C O C  B N C U C C P A a O O O S R T T . u t a i s r a s e V C M »
i^ i c m

K B B a c o m a m iG N b h b m e e i —

le

—

p b j

tiende a ser reemplazado por el gas natural
en los países de más alto ingreso.
2.3. Oferta: Cobertura eléctrica y diversi­
ficación energética
Una m ayor p a rticipación eléctrica
en el consum o residencial depende, entre
otras causas, de la existencia de la oferta
correspondiente. La cobertura eléctrica, de
hecho, m uestra g rados m uy diversos en
ALC (G ráfico 3.3). Solam ente un puñado
de países alcanza niveles s a tis fa c to rio s .
Evidentemente, existe la más dram ática In­
suficiencia justam ente en los países ante-

Gráfico 3 .3 : Cobertura eléctrica y nivel del PIB

1
0 .9

0.8

0 .7

0.6
0 .5

0 .4

0 .3

0.2
0.1

Es Ig ualm ente evidente el m ayo r
consum o de electricidad de los hogares en
los países de m ayor Ingreso medio, m ien­
tras que el uso de otro s com bustibles, pre­
fere n te m e n te líq u id o s (in c lu s o el GLP),

O
Fuente: C E P A L y C IE R

41

riorm ente m encionados de poca d ive rsifi­
cación de la oferta de energía.
El determ inante más im portante de
la cobertura eléctrica es el grado de desa­
rro llo económ ico. Entre otros factores que
causan una electrificación elevada figura el
grado y las form as de urbanización de ca­
da país (B rasil), la política adm inistrativa y
social (Costa Rica, Chile, Uruguay, Jam ai­
ca, TT, Barbados), la política de difusión
m asiva de los derivados del petróleo en
países p ro d u c to re s (Ecuador, C olom bia,
M é xico ), la abundante d is p o n ib ilid a d de
electricidad (Paraguay). También intervie­
ne el fa ctor equidad, visto que algunos paí­
ses, con una distrib ució n de ingreso más
igualitaria, alcanzan niveles más altos de
e lectrificación. Sin em bargo, este últim o
aspecto no se da exclusivam ente por esa
razón dado que tam bién han existido polí­
ticas gubernam entales que han favorecido
las conexiones dom iciliarías y el s u m in is­
tro a p a rtir de sub sidio s a sectores de la
población a los que un sistem a riguroso de
m ercado no hubiera posibilitado el acceso.
La electrificación ha recibido tra d i­
cionalm ente una m ayor atención y ha sido
identificada con la energía en general. Re­
cientem ente se ha reconocido que se pue­
de m ejorar la oferta energética de manera
apropiada prom oviendo otros energéticos
y m ejorando la infraestructura de abasteci­
m iento con energéticos com o GLP, kerose­
ne y carbón m ineral, creando las bases pa­
ra aplicar tecnologías de energía renovable
en el ám bito rural y hasta gas natural en las
áreas urbanas. La creación de m ercados
equilibrados de leña con base en una ofer­
ta sustentable, eventualm ente abastecidos
por plantaciones m ultifuncionales, tam bién
contribuye a la am pliación y diversificación
de la o fe rta energética. Adem ás, puede
crear nuevos em pleos e ingresos.

20

21

42

V éa n se B a th la , R .K ., “ D e m an d
A n a ly s is
M e th o d s , in
U.K.
R a m ia n i et al (e d ). R u ra l E ne rg y
P la n n in g
A sia
and
P a c ific
E xperiences, APDC and GTZ, Kuala
L u m p u r, 1 988
Ese es el re s u lta d o del a n á lis is
re a liza d o p o r P is to n e s i, H. V éase
O LA D E /C E P A L /G T Z . “ E ne rg ía y
D e s a rro llo en A m é ric a L a tin a :
E s tu d io de C aso de C o lo m b ia ,
O L A D E /M in is te río de M in a s y
E n e rg ía , Q u ito /S a n ta
Fe de
B o g o tá ,199 5 , ca p ítu lo 11.

El nudo del problem a del abasteci­
m iento insatisfecho parece ser la reducida
d im en sió n de los m ercados en general y
de la energía en particular, que se presenta
en las áreas urbano-m arginales y rurales
de la región que, a su vez, es resultado y
causa del estado de las asim etrías sociales
señaladas precedentem ente que no posibi­
litan el acceso de grandes franjas de la po­
blación a los mercados. Las reducidas eco­
nom ías que derivan de esa situación, por
la falta de una escala apropiada de produc­
ción, generan una dinám ica regresiva de
d ifíc il so lu c ió n y m uchas veces de vaga

percepción por los actores involucrados en
la tom a de decisiones. En otras situaciones
donde la percepción es más clara y genera­
lizada puede existir un in m o vilism o por es­
tructuras de gestión que im piden hacer lo
que corresponde. Esas situaciones han fa­
vorecido actividades no com petitivas que
siste m áticam en te dem andaron la p ro te c ­
ción estatal. No es posible rom per ese es­
quem a solam ente del lado energético, para
ello se necesita un enfoque integrado. El
ejem plo de las sociedades más e quilibra­
das m uestra m ercados más am p lio s que
ofrecen m ayores o p o rtu n id a d e s de elec­
ción y m enores costos de los bienes y ser­
vicios ofrecidos que, a su vez am plían la
capacidad de c o m p ra de la p o blación y
que, en consecuencia, p ro p orciona n una
m ayor satisfacción de sus necesidades.
3.

Cobertura de necesidades energéti­
cas básicas

3.1. Estado actual de la cobertura de ne­
cesidades básicas
El bajo nivel del consum o prom edio
de e nergé ticos co m e rcia le s im p lic a que
m uchos hogares de ALC no cubren to ta l­
mente sus necesidades energéticas bási­
cas. Tomando com o referencia un cálculo
teórico de la energía requerida para su co ­
bertura se estim a, para las regiones te m ­
pladas, alrededor de 0,18 barriles equiva­
lentes de petróleo (bep) de energía útil por
habitante (700 kcal/día para cocinar, ilu m i­
nar y c a le fa c c ió n )20, esto es, alrededor de
25 k ilo g ra m o s equivalentes de petróleo
(kep).
En el C uadro 3.1 se m uestran los
c o n su m o s de energía final y energía útil
(estos últim os calculados a base de coefi­
cientes) para los países de la región. Se
observa que el prom edio de ciertos países
com o Bolivia, N icaragua, Guyana, Guate­
mala, Jam aica y o tro s alcanza aju sta d a ­
m ente al nivel teóricam ente necesario de
0.18 BERpc y que, en el caso de Bolivia,
aún el prom edio parece insuficiente. En un
hogar de los estratos por debajo del p ro ­
m edio se consum e solam ente la m itad o
m enos del prom edio de energía útil per cápita correspondiente al conjunto del sector
residencial zr. A p licando esta e stim ación
resulta evidente que m uchos hogares de la
región no disponen de una ca ntidad de
energía útil suficiente para satisfacer sus
necesidades básicas. Tom ando ei caso de
C olom bia, un país con un c onsum o pro-

m edio de energía útil per cápita levemente
in fe rio r al p ro m e d io de ALC, se constata
que los estratos 1 y 2 (es decir 40% de los
hogares) carecen de una aceptable cober­
tura energética de los requerim ientos bási­
cos. Los p o rce nta jes en ios países más
alejados del prom edio deben ser aún más
altos.

Cuadro 3.1: Energía neta y final en el
sector residencial
ARGENTINA
BARBADOS
BOLIVIA
BRASIL
COLOMBIA
COSTA RICA
CUBA
CHILE
ECUADOR
EL SALVADOR
GRENADA
GUATEMALA
GUYANA
HAITI
HONDURAS
JAMAICA
MEXICO
NICARAGUA
PANAMA
PARAGUAY
PERU
REP. DOMINICANA
SURINAME
TT
URUGUAY
VENEZUELA
México
Centroamérica
Caribe
Zona Andina
Brasil
Cono Sur
ALC

La región debe enfrentar, entonces,
la realidad de dicho “ infraconsum o” com o
uno de los m ayores desafíos. La energía
consum ida por extensos estratos sociales
de la región es una necesidad vital que ape­
nas satisface las condicio nes de sob re vi­
vencia. Esta m anifestación de la pobreza
tiene fuertes im plicaciones aún en el m edio
am biente (véase el próxim o capítulo).
3.2. La evolución del consumo residen­
cial y de la cobertura en el pasado
D urante el pe ríod o 1 9 7 0 -1 9 9 4 el
co n s u m o de energía fin a l per cápita de
ALC en el se cto r residencial se redujo de
1,5 a 1,3 barriles equivalentes de petróleo
por habitante (BEPpc). Esa dism inución de
los co nsu m o s de energía final per cápita
en el s e c to r resid e ncia l está claram ente
asociada a los procesos de sustitución de
la leña. Así, a pesar de aquella declinación,
el consum o de energía útil per cápita regis­
tró un increm ento sostenido en dicho pe­
ríodo (en bep/h): 0,31 en 1970; 0,38 en
1980; 0,41 en 1990; y 0,46 en 1994. Ade­
más de la su stitu ció n de la leña, hay otros
p roce so s de s u s titu c ió n , m u y espe cia l­
m ente, el increm ento de la participación de
la electricidad que influyeron en ese d ife ­
rente com po rtam ie nto de la energía final y
de la energía ú til per cápita. Esas tenden­
cias a nivel del prom edio regional indican
un cierto progreso en la satisfacción de las
necesidades energé ticas de los hogares.
Sin em bargo, la evolución en los distintos
países ha sido bastante diversa.

•

ENERGIA FINAL [BEPpcl
1970
1994
1980
1990
1.364
1.675
1.475
1.678
0.529
0.912
1.314
0,702
0.444
1.097
0.766
0.868
1.685
1.252
0.886
0.830
1.223
1.220
1.516
1.211
2.107
1.571
1.791
0.830
0.760
0.556
0.743
0.608
1.824
1.739
1.645
2.205
1.045
1.395
1.190
1.045
2.174
2.251
1.406
1.969
0.541
0.543
0.832
0.495
2.290
1.871
2.000
2.180
0.808
1.519
1.613
1.540
1.592
1.846
1.485
0.996
2.377
2.005
1.812
2.602
0.446
0.359
0.507
0.562
1.632
1.602
1.760
1.523
1.811
1.960
1.672
1.618
1.769
1.684
1.435
1.608
1.967
2.252
2.428
2.358
1.382
1.749
1.662
1.444
0.954
0.884
1.159
1.449
1.237
1.164
0.970
1.151
0.644
0.364
0.510
0.523
1.567
1.486
1.390
1.501
1.113
1.067
0.861
1.611
1.523
1.632
1.602
1.760
2.129
1.702
2.111
1.827
1.019
0.833
0.911
1.051
1.194
1.290
1.286
1.351
1.685
1.252
0.886
0.830
1.696
1.628
1.824
1.536
1.426
1.305
1.527
1.245

ENERGIA UTIL [BEPpcl
1970
1980
1990
1994
0.596
0.816
0.732
0.855
0.321
0.534
0.890
0.437
0.110
0.206
0.209
0.192
0.249
0.266
0.311
0.322
0.350
0.295
0.285
0.358
0.388
0.394
0.443
0.356
0.230
0.344
0.335
0.277
0.447
0.493
0.506
0.638
0.214
0.302
0.296
0.301
0.276
0.294
0.241
0.331
0.132
0.150
0.271
0.257
0.248
0,284
0.274
0.233
0.185
0.234
0,246
0.220
0,197
0.166
0.118
0.157
0.309
0,319
0.289
0.284
0.173
0.207
0.155
0.238
0.347
0.479
0.553
0.660
0.260
0.259
0.216
0.213
0.387
0.529
0.496
0.349
0.274
0.295
0.363
0.402
0.343
0.306
0.279
0.305
0.241
0.183
0.348
0.458
0.273
0.433
0.383
0.421
0.170
0.308
0.383
0.428
0.464
0.448
0.449
0.550
0.399
0.582
0.569
0.837
0.347
0.660
0.479
0.553
0.291
0.324
0.297
0.279
0.268
0.287
0.299
0.199
0.294
0.352
0.369
0.422
0.249
0.266
0.311
0.322
0.745
0.529
0.631
0.678
0.407
0.313
0.381
0.456

aum ento del consum o de energía útil y
reducción del c onsum o final (G rupo

D
)
El G rupo A, m uestra un aum ento
continuo del consum o de energía útil y fi­
nal per cápita durante las tres décadas: es­
te g rupo está c o n s titu id o p o r países del
Caribe (Jam aica, Rep. D om inicana, TT,
Surinam ) a un nivel in ferior y del Cono Sur
(Argentina, Chile), Venezuela y M éxico a un
nivel superior. Ese m ovim iento parece de­
seable si el aum ento de energía final no es
más rápido que el de la energía útil y si la
relación entre energía final y útil no excede
ciertos límites. En este sentido la evolución
del consum o de Chile parece algo preocu­
pante.

•

aum ento del consum o de energía útil y
de energía final per cápita (G rupos A y

B
)

El Grupo B, que tam bién increm en­
tó el consum o con respecto a los dos in d i­
cadores, se diferencia del anterior en el he­
cho de que ese crecim iento se dio de m a­
nera no sostenida. Ese grupo está integra­
do principalm ente por otros países del Ca­
ribe y Bolivia. El hecho destacable en este
caso es ia reducción del consum o de ener­
gía útil per cápita que sólo podría explicar­
se por un deterioro en el nivel y /o de la dis­
trib u c ió n del ingreso conjuntam ente con
increm entos en los precios de la energía.

•

estancam iento del consum o de energía
útil y fuerte reducción del consum o fi­
nal (G rupo C)

El G rupo C, dem uestra este c o m ­
portam iento preocupante en varias déca-

En los G ráficos 3.4 (G rup os A-D)
se presenta una evolución com parada del
consum o de energía final y energía útil per
cápita en los dife re nte s países en los 25
años pasados. Se distinguen tres tipo s de
com portam iento:

43

4.

Gráfico 3.4: Grupo A: Evolución sostenida del consumo residencial
de energía final y útil

ENERGIA FINAL (bep/cápila)
—ARGENTINA

—CHILE

—JAMAICA

-M E X IC O

“ REP. DOMINICANA

-SURINAM E

-T RIN ID A D Y TOBAGO

—VENEZUELA

Gráfico 3 .4 : Grupo B: Evolución errática del consumo residencial de
energía final y útil

0.2

0.8

1

1
.2

ENERGIA FINAL lbep/cápiia

das, com binado con una fuerte reducción
en el consum o de energía final. El m ism o
está com puesto por países de Centroam érica y Perú. Este co m po rtam iento puede
estar indicando que la población más po­
bre ve lim itado el abastecim iento a la leña
y sin posibilidades de acceder a las fuen­
tes com erciales y tam bién por los factores
indicados para el G rupo B.

23

44

V éase A lto m o n te , H. A n á lis is de
los e fectos de la p olítica energética
s o b re la e q u id ad en El S a lva d o r,
D o c u m e n to
de
tra b a jo
del
p ro y e c to
O LA D E /C E P A L/G TZ,
CF.PAL, ju n io 1 99 5 , p.23
Véase
O LA D E /C E P A L/G TZ,
E ne rgía y D e s a rro llo en A m é rica
L a tin a : E s tu d io de ca so de
C o lo m b ia , op. c it., cap. 11.

Lam entab lem en te, no se dispone
todavía de un análisis sistem ático del con­
sum o de energía por estratos socioeconó­
m icos para los países de ALC. Sólo existen
trabajos aislados a nivel nacional. A m odo
de ejem plo citam os algunos resultados de
los estudios de caso sobre El Salvador 22y
C olom bia 23 y creem os que e studios adi­
cionales confirm arán la validez general de
los resultados.
En El Salvador, los estratos más al­
tos y de ingresos m edios, que representan
el 37% de la p o b la ció n , con ce n tra n las
fuentes de m ayor calidad, las más ve rsá ti­
les y las m enos contam inantes; es el caso
del GPL (70% ) y el de la energía eléctrica
(65% ). En el otro extrem o, los sectores de
más bajos ingresos, alrededor de un 62%
de la población, concentran el consum o de
leña y de kerosene; ese fenóm eno es más
acentuado en el área rural. Estas cifras
com prueban la desigual d istribució n de las
fuentes. Se presum e que es un fenóm eno
típico de la región.
Las fam ilias de escasos recursos y
las que no disponen de fuentes alternativas
requieren la m ism a energía final pero lo ­
gran o b te n e r m u ch o m enos energía útil.
Esto se explica por los bajos rendim ientos
de la leña para cocción y del kerosene pa­
ra ilum inación.

0 .6

22

Uso y gasto energético por nivel de
ingreso

El ú ltim o grupo, el G rupo D, inte­
grado por Colom bia, Ecuador, Brasil, Para­
guay y Uruguay, m uestra una reducción de
energía final y útil per cápita. Este es el ca­
so de una efectiva y s ig n ificativa s u s titu ­
ción de la leña.

En los años ochenta, el gasto en
energía de los hogares de diferentes estra­
tos socioeconóm icos urbanos no m o stró
m a yo r diferencia: el pobre pagaba ta n to
com o el rico, para una energía de calidad
m uy inferior. En el área rural, la población
más pobre logró reducir el gasto m oneta­
rio porque tenía acceso a la recolección de
leña.
Con la escasez creciente de la leña,
en los años noventa, los sectores más po ­
bres en el ám bito rural de El Salvador tie ­
nen que re d u c ir su c o n s u m o de energía
por falta de alternativas energéticas y de
recursos m onetarios, m ientras para los es­
tratos más pobres urbanos la situación de
abastecim iento m ejora y el gasto relativo
se reduce gracias a una política de su b si­
dios para la electricidad y el GLP.
En Colombia, el consum o de ener­
gía ú til del e s tra to más a lto de ingreso

(estrato 6) es casi siete veces s u pe rior al
correspondiente del estrato más bajo (es­
trato 1) y el consum o de energía final 3,2
veces superior. En los dos estratos in fe rio ­
res las fuentes predom inantes son la leña,
el cocinol y el kerosene, m ientras que en
los dos s u p eriores la ele ctricida d , el gas
natural y el GLP prevalecen. En los dos es­
tra to s in fe rio re s la co cció n absorbe más
que 80% del consum o total del hogar.

Gráfico 3.4: Grupo C: Evolución estancada del consumo residencial
de energía final y útil

Si se consideran las curvas de Lo­
renz correspondientes a las distribucio nes
del co n s u m o de energía por estratos s o ­
c io e c o n ó m ic o s u rb an o s se c o rro b o ra lo
expresado previam ente (G ráfico 3.5).
En p rim e r lugar, se observa que las
asim etrías distribu tiva s relativas a los con­
sum os de energía eléctrica son sig n ifica ti­
vam ente más marcadas que las correspon­
dientes a los consum os de energía útil. Es­
te hecho, que resulta tam bién usual en el
a n á lisis de los c o n s u m o s residenciales,
adquiere especial relevancia en el caso de
C olom bia debido a la presencia de la elec­
tricidad para el uso de cocción que se m a­
nifiesta con intensidad creciente, a pa rtir
del estrato 3.

ENERGIA FINAL [bcp/câpita]
—♦ — C OSTAR IC A

—B — EL SALVADOR

—A — GUATEMALA

—» — NICARAGUA

—» — PANAMA

— I— PERU

—O — HONDURAS

Gráfico 3.4: Grupo D: Evolución sustitutiva del consumo residencial
de energía final y útil

En segundo lugar, las asim etrías en
la d istribució n del ingreso son m enos fu e r­
tes que las correspondientes a la d is trib u ­
ción de los consum os energéticos. A pesar
de haberse reducido durante la década de
los ochenta siguen teniendo en C olom bia
un nivel com parativam ente alto.
ENERGIA FINAL [bep/cápita]

Las asim etrías m encionadas en los
consum os m edios de energía en los d ife­
rentes estratos socioeconóm icos están co ­
rrelacionados con la cobertura de usos y a
la calidad de las fuentes utilizadas.
Aún cuando los detalles en los paí­
ses son diferentes, las estructuras de uso y
gasto por nivel de ingreso son parecidas.
En ios países de los estudios de caso, los
estratos inferiores pagan igual precio que
los estratos superiores aún cuando su ca­
pacidad de com pra es menor.
Hay que to m a r en cuenta que los
sectores m ás pobres rurales dedican, en
lugar de dinero, su tiem po disponible a re­
co ge r c o m b u s tib le s . Por un lado es una
fo rm a de gan ar po rq u e ah orra n gastos
m onetarios dedicando su tiem po a esas ta­
reas. Por otro, es una activida d con baja
“ re m u n e ra ció n ” que tiene una carga adi-

BRASIL

—B — COLOMBIA

—A — ECUADOR

—O — PARAGUAY

—» — URUGUAY

cional, m uchas veces asum ida por las m u ­
jeres y los niños.
Un estudio reciente para Brasil lle­
ga a resultados parecidos que afirm an que
la calidad de vida de una fam ilia está estre­
cham ente relacionada con ia calidad de
energía que ella c o n s u m e 2i.
5.

Efectos sociales de los ajustes y re­
formas energéticas

En el curso de los últim os años, el
gasto de los hogares en energía ha sid o
fu e rte m e n te afectado por los ajustes de
precios en los países de la región que em ,.
.
,
.
prendieron procesos de reform a. A estos

-

—

de 0,¡velra A y de Alme¡da

E.L.F., “ E stilo de V id a e C o n s u m o

de El,er9a n0 Brasil”’  e  -U frj,

Rio de J a n e iro , 1996.

45

s o rc ió n de esa m ano de obra que en
general ha c o n trib u id o al in crem ento
de los índices de desocu p a ció n ; por
otra, ese m ism o fenóm eno im plicó un
aum ento de la productividad.

Gráfico 3 .5 : Colom bia: Distribución del consumo de
energía por estratos

O

10

20

30

40

50

60

70

80

90

100

% Hogares

Las re percusiones han sido m ás
fuertes en los países donde los ajustes en
el sector energético se asociaron con a jus­
tes en otros sectores del servicio público
(te le c o m u n ic a c ió n , agua, a lca n ta rilla d o ,
etc.), que se sum an con efectos indirectos,
especialm ente a través de increm entos en
los costos de transporte. De estos cam bios
sufrieron de manera más aguda los grupos
asalariados, que antes del ajuste tuvieron
bajos costos de estos servicios y que, m u ­
chas veces, perdieron su em pleo en el cu r­
so del ajuste general.
6

se sum an los im pactos sociales ocasiona­
dos por los ajustes económ icos genera­
les:
•

•

•

•

•

46

Los ajustes de precios han afectado de
form a variable a los grupos sociales de
m enores ingre sos. En cie rto s casos
(Argentina, Perú) al cam biar las estruc­
turas tarifarias han generado im pactos
negativos sobre los sectores de m eno­
res ingresos. En otros (C olom bia), se
optó por un sistem a de subsidios cru ­
zado de los altos a los bajos ingresos
que son más equitativos.
Al favorecer un só lid o financiam iento
de las em presas eléctricas m ediante la
regulación de los precios, surgen efec­
tos redistributivos entre los dueños de
las em presas eléctricas y los clientes,
especialmente los pequeños clientes en
m ercados cautivos (Chile, Perú).
La reducción en el ritm o de la electrifi­
cación rural afecta directam ente la sa­
tisfacción de necesidades de las pobla­
ciones rurales e indirectam ente su pro­
ductividad.
La privatización redujo el poder de ne­
gociación de los sindicatos del sector
público, que pudo c o n d u cir a una re­
distribu ció n del poder político y econó­
m ico en algunos países.
En ciertos países en los que las em pre­
sas públicas actuaban com o m ecanis­
m o de absorción de empleo disfrazado,
el proceso de privatización y racionali­
zación del se cto r pú blico pro d u jo un
doble im pacto: por una parte, la fuerte
reducción del núm e ro de em pleados
sin una política social paralela de reab­

.

Conclusión: Lineam ientos p rio rita ­
rios

El d e s a rro llo s u ste n ta b le im p lica
com o m ínim o que todos los hogares pue­
dan c u b rir sus necesidades básicas, inclu­
so energéticas; co m o o b je tiv o se puede
im aginar que la gran m ayoría de las fa m i­
lias puedan c um plir las funciones de coc­
ción, ilum ina ción, com unicación , conser­
vación de alim entos, calefacción de acuer­
do a sus necesidades de una manera efec­
tiva y práctica, sin cargas extrem as para la
m ujer y los niños y dentro de las restriccio­
nes económ icas. Existen cada vez más fo r­
mas alternativas (tecnología y energéticos
em pleados) para c u m p lir estas funciones.
P or lo que el o b je tiv o de abastecim iento
suficiente no incluye una form a determ ina­
da de energético.
Las re s tric c io n e s fu n d a m e n ta le s
son de naturaleza económ ica: la reducida
capacidad de pago para afrontar los se rvi­
cios energéticos y las Inversiones en equi­
pam iento de los estratos de m enor in g re ­
so. En el ám bito rural se añaden los eleva­
dos costos de abastecim iento de energéti­
cos disp e rso s que reducen la a c c e s ib ili­
dad.
El enfoque de las estrategias para
alcanzar los objetivos debe estar basado
en los esfuerzos de la gente, apoyado por
in stitu cio n e s u o rg anism os locales o na­
cionales, estatales y no estatales, en lugar
del paternalism o estatal o privado tra d icio ­
nal. No se aboga, entonces, por una po líti­
ca social específicam ente energética, sino
por una política social que atienda a las ne­

cesidades energéticas, que com binada con
la política general de d e sa rro llo y que se
sirve en lo posible de los instrum entos del
sector energético.
En el á m b ito u rb a n o -m a rg in a l, la
extensión de la oferta energética es un o b ­
jetivo, pero su realización es un problem a
de m enor envergadura una vez que se ha
establecido una cierta aglom eración poblaciorial dentro de ciertas norm as m unicipa­
les.
•

•

•

•

Un m ercado com p e titivo de c o m b u s ti­
bles evoluciona en su cobertura urbana
sin m ayor reglam entación, puesto que
no hay re g la m e n to s que im p id a n el
a b a s tecim ie nto , excepto por c u e s tio ­
nes de seguridad.
Las em presas d istrib uido ra s de electri­
cidad a su vez tienen interés de expan­
d ir su servicio en el ám bito urbano ba­
jo ciertas condiciones. Se ha m ostrado
extrem adam ente efectivo el obligarlas a
conectar y abastecer a todos los clien­
tes que dem andan el servicio a las ta ri­
fas vigentes, respaldándolas en sus es­
fuerzos de reducir sus pérdidas té cn i­
cas y no técnicas, es decir evitar las co­
nexiones ilegales. Es práctica reconoci­
da o to rg a r subsidio s a los estratos de
m e n o r co n s u m o e lé ctrico . El d é fic it
puede ser a b s o rb id o por el Estado o
p o r los o tro s clie n te s priva do s. Esto
s ig n ific a ría un s u b s id io cruzado, que
puede ser interpretado com o una m e­
dida in d ire c ta de re d is trib u c ió n . No
obstante, es im p o rta n te e lim ina r este
tip o de acciones derivadas de la p o líti­
ca cuando no son adecuadam ente fo ­
calizadas hacia los sectores que se
quiere favorecer.
Para los sectores más desfavorecidos
hay que p ro po n er una oferta alcanzable. Un elem ento para alcanzar el se rvi­
cio básico de electricidad es apoyarlo
con una política de subsidio s re strin gi­
do. Al c o n tra rio del se c to r eléctrico,
s u b s id io s para c o m b u s tib le s tra n sa bles (GLP, kerosene) tienen la gran
desventaja de no fa c ilita r ia focaliza ción. Por esto es preferible no utiliza r­
los co m o in s tru m e n to de política s o ­
cial. No obstante, desde el p u n to de
vista de la política am biental, pueden
ser e fe ctivo s para p re ve n ir la tala de
bosques.
La expansión del servicio de gas natu­
ral tam bién contribuye a la dive rsifica­
ción de la oferta; la ca ra cte rística de

costos de este servicio hace que se li­
m itara, sin em bargo, a los estratos de
ingresos altos y m edios. Como es un
s e rv icio por redes es apto, com o la
electricidad, para la discrim inación de
precios, con form as de tarificación que
perm itan extender su c o b e rtu ra m ás
rápidamente.
En to d o caso, el a b a stecim iento
e nergético tiene que ser un elem ento a
considerar en la política de vivienda y en ia
política de desarrollo urbano en general.
En el ám bito rural alcanzar los obje­
tivos del abastecim iento energético es más
difícil, por el alto costo de la expansión de
la oferta energética y por la m ayor pobreza.
La estrategia se basa en la participación de
los consum idores en la oferta, la com plem entación del abastecim iento central con
siste m a s descentralizados y un enfoque
sistèm ico en el que intervienen varios ac­
tores.
•

•

•

La em presa eléctrica extiende el siste­
ma central por redes hasta que la ren­
tabilidad de la extensión adicional toca
su punto m ínim o. El Estado o sus arti­
culaciones descentralizadas, a través
de las em presas de distribució n, puede
intervenir en el financiam iento o la in ­
versión de la in fra e stru ctu ra eléctrica
para aum entar su cobertura.
M ás allá de la fro n te ra de expansión
eléctrica por redes se pueden aplicar
las tecnologías descentralizadas. En
pequeñas aglom eraciones pobiacionales dispersas existe m uchas veces la
posibilidad de aprovechar un potencial
hidráulico con m ini o m icrocentrales.
También la solución tradicional del die­
sel puede ser reem plazada por otras
fo rm a s de pequeña generación, con
base en la energía eòlica o la biomasa,
donde la oferta las perm ita o donde se
pueda asegurar una explotación sostenible de plantaciones. Los problem as
de estos sistem as aislados no suelen
estar tanto en el ám bito técnico, sino
en las fallas de g estión y el s o s te n i­
m iento económ ico. Ahí tienen que m e­
jorarse las bases con el apoyo de in s ti­
tuciones locales, nacionales e interna­
cionales, in te rv in ie n d o tam bién las
em presas de d istrib u ció n eléctrica lo ­
cal.
Otra opción para disponer de una fuen­
te energética en un hogar rural para la
ilum inación, com unicación u otro ser-

vicio de baja potencia es la fo to vo lta i­
ca. La utilidad y viabilidad de esta tec­
nología en el ám bito rural desfavoreci­
do ha sido com probada en varios paí­
ses de la región. Se insiste, otra vez,
que el problem a no es de tipo técnico,
sino de carácter organizacional. El apo­
yo estatal es todavía im portante, No se
necesita una organización estatal para
la penetración de estas tecnologías, s i­
no de una contribución financiera, en la
m edida de lo justificable por los efectos
externos, económ icos, sociales y am ­
bientales.
El aba stecim ien to de las necesidades
de energía (cocción, calentam iento de
agua y calefacción) en el ám bito rural
puede seguir basado, en la mayoría de
los países, en la biom asa si se la utiliza
de una manera equilibrada. Esto im p li­
ca la intervención a veces reguladora y
a veces fom entada por instituciones lo­
cales, sean m unicipales o los organis­
m os encargados del desarrollo rural o
los organism os de conservación y pro­
te cció n de bosques, que co m b in a la
conservación con una explotación ra­
cional y sostenible de las áreas natura­
les.
En los países y áreas, donde la defores­
tación ha llegado a situaciones extre­
mas, todos los actores en el ecosiste-

ma tienen que coordinar su m anera de
explotar. Puede ser fundam ental desde
el p u nto de v is ta a m biental d ifu n d ir
com bustibles alternativos para aliviar la
situación y darse el tiem po para crear
una solución sustentable (véase el pró­
xim o capítulo).
El asegurar un ab a ste cim ie n to de
c o m b u s tib le s transables (GLP, kerosene,
etc.) contribuye fundam entalm ente a la d i­
versificación de la oferta energética rural.
Además de fom entar oportunidades (apo­
yar la instalación de alm acenam iento, etc.)
hay que c o n tro la r los p recios porque, al
ser reducido el tam año del m ercado se
tiende a favorecer situaciones m o nopólicas.
No es éste el lugar para d e s c rib ir
las alternativas técnicas. Lo im portante es
resaltar las posibilidades y clarificar ios pa­
peles de los d is tin to s actores. El enfoque
sistèm ico significa que los diferentes acto­
res (Estados nacional, provincial, m u n ic i­
pal y los sectores energético, social, fin a n ­
ciero, tecnológico o de la cooperación in ­
ternacional y la población) tienen que cola­
bo ra r y co o rd in a rs e para apoyar los es­
fuerzos de las personas en la búsqueda de
una m ejor calidad de vida.

CAPITULO 4: ENERGIA Y
RECURSOS NATURALES

En realidad, el medio ambiente ha­
ce parte de los recursos naturales. La dis­
tinción entre ambos surge de que anterior­
mente los medios ambientales, especial­
mente el aire, habían sido considerados
como bienes libres, mientras que a los re­
cursos naturales tradicionales, como los
fósiles y mineros e incluso la tierra o los
bosques, se los consideraba como bienes
escasos y en consecuencia con valor eco­
nómico. Mientras los recursos subterrá­
neos y superficiales (terrestres) son suje­
tos de explotación, los recursos ambienta­
les sufren los efectos externos de esas ac­
tividades. En la nueva contabilidad nacio­
nal, se debe considerar el agotamiento de
recursos naturales, incluida la degrada­
ción del ambiente, en iguales condiciones
que la depreciación del capital físico a
efectos de cuantificar adecuadamente el
ahorro nacional (véase al respecto el Ane­
xo II).
En este capítulo se propone, en
consecuencia, el término “recursos natura­
les” además o en lugar del de medio am ­
biente, ya que se tratarán esos temas co­
mo una unidad por las relaciones de cau­
sa-efecto y las interacciones que implican.
En efecto, existe una interrelación
circular entre la explotación de los recur­
sos terrestres y los recursos ambientales.
Los procesos de producción, consumo y
distribución a partir de los recursos ener­
géticos fósiles (carbón, hidrocarburos,
etc.) aparecen como determinantes de im ­
pactos am bientales sobre el aire y la at­
mósfera. Recíprocam ente, la calidad del
ambiente acciona sobre los recursos su­
perficiales, el suelo y el agua. La contami­
nación y degradación del agua y del suelo
significan una pérdida inmediata de recur­
sos productivos, mientras la contam ina­
ción de la atmósfera constituye, además,
una amenaza directa para la salud a través
de efectos de recalentamiento de la super­
ficie y para las bases de vida de las genera­
ciones futuras.

Los recursos naturales y procesos
energéticos intervienen en varios aspectos
y en diferentes lugares en este ciclo. La
sustentabilidad de este ciclo depende mu­
cho de la intensidad y forma en que se ex­
ploran, producen, transportan, transfor­
man y utilizan los energéticos. Intensidad y
forma repercuten sobre la calidad de la at­
mósfera, la duración de los bosques y el al­
cance de los recursos fósiles.
El descubrim iento de los efectos
nocivos, que se hicieron aparentes prime­
ro con la “muerte de los bosques” en Eu­
ropa en los años ochenta, puso las em i­
siones de los procesos energéticos en la
mira de la preocupación ambiental, al ini­
cio fueron las emisiones de S 0 2 y los de
NOx de las grandes instalaciones de com ­
bustión (generación eléctrica) con sus
efectos regionales, las partículas sólidas,
sustancias metálicas y químicas emitidas
por las industrias y el transporte con sus
efectos locales. El entrelazamiento múlti­
ple entre la energía y el ambiente se evi­
dencia más en los efectos climáticos glo­
bales, que se reconfirman con el informe
de la Comisión Científica del Panel Inter­
gubernamental sobre el Cambio Climático
(IPCC) que concluye 25 que “el balance de
evidencias sugiere que existe una influen­
cia humana distinguible sobre el clima
global”. Asimismo, se ha colocado el sec­
tor de la energía, el nivel y la estructura
por fuentes, en el centro de la discusión
sobre la reducción de las em isiones de
C 02.
América Latina y el Caribe ha sido
integrado en la discusión y ha sido objeto
de muchas acciones, no por sus propias
emisiones de C 0 2 que se encuentran a un
nivel bastante bajo, sino por ser la región
donde se ubica uno de los mayores alma­
cenamientos de C 0 2 bajo la forma de bos­
ques, lo que al mismo tiempo significa alta
capacidad de absorción (véase Recuadro
4.1).

25

Vease IPC C, S cience of Clim ate
C hange 1 99 5 . R eport of W orking
Group I, chapter 8.

49

Las actividades del sector han teni­
do tam bién efectos nocivos directos e in d i­
rectos sobre otros m edios com o el agua y
el suelo y la cobertura de las tierras. Por
esto los o b jetivo s respecto al m edio am ­
biente com o la pureza atm osférica (reduci­
das em isiones), la conservación del suelo
(baja degrad ación), el m anejo sostenible
de la leña (reforestación), la no contam ina­
ción de las aguas, el m anejo ecocom pati­
ble de la explotación de recursos fósiles y
el m anejo sustentable de las cuencas h i­
dráulicas han cobrado im portancia.
El sector de la energía desempeña
un papel im portante en dos frentes que a
su vez interactúan: por una parte en el tra ­
tam iento de los recursos naturales y por
otra por sus efectos sobre el ambiente. Co­
m o la u tiliza ció n de energía actualm ente
está principalm ente basada en recursos fó ­
siles, el tem a del agotam iento de los recur­
sos energé ticos com o de o tro s recursos
no renovables siem pre ha preocupado al
sector y a la política de desarrollo en el lar­
go plazo, es decir al desarrollo sustentable.
Por tanto, objetivos com o una m ayor sustentabilidad de los program as de explota­
ción de los recursos fósiles y su m ayor al­
cance, con efectos m enores sobre el m e­
dio am biente y conservadores de los re­
cursos naturales, hacen que sea cada vez
m ás p rio rita rio un m ayor uso de los recur­
sos renovables.
1.

26

27

28

50

E s tim a c ió n p re lim in a r de g ru p o s
de tra b a jo en el B anco M u n d ia l,
véase
G lo b a l A p p ro a c h to
E n v iro n m e n ta l
A n a ly s is ,
D o c u m e n to té c n ic o in te rn o de
so s té n
p a ra
el
p ro y e c to :
M o n ito rin g
E n v iro n m e n ta l
P ro g re s s (vé a s e el in fo rm e : A
R e p o rt on W o rk in P ro g re s s ,
V ic e p re s id e n c y E n v iro n m e n ta lly
S u s ta in a b le
D e v e lo p m e n t,
W a s h in g to n , 1995).
V éase W o rld B ank, E c u a d o r
P o v e rty R e p o rt, D o c u m e n t o f the
W o rld Bank, 1995.
Este a n á lis is está b a s a d o en
d o c u m e n to s in te rn o s del B anco
M u n d ia l, en p a rtic u la r: G lo b a l
A p ro a c h
to
E n v iro n m e n ta l
A n a ly s is . D o c u m e n to té c n ic o
in te rn o de s o s té n del p ro y e c to :
M o n ito rin g
E n v iro n m e n ta l
P ro g ress

Los recursos naturales y el m edio
am biente en ALC

Como se ha presentado en el Capí­
tulo 1, ALC está dotada de am plios recur­
sos naturales en la superficie de la tierra
(ios suelos, la flora y la fauna) y dentro del
subsuelo (m inerales, hidrocarburos y geo­
term ia). Además, tiene vastos recursos de
aguas en tierra y en el mar, una atm ósfera
poco contam inada, una abundante irradia­
ción so lar y recursos eólicos explotables
en varios países. La dotación con recursos
naturales per cápita en ALC parece m uy sa­
tisfactoria. Una estim ación del valor del ca­
pital natural per cápita (incluyendo tierras,
recursos fósiles y agua) llega a US$18.400
per cápita y ubica a ALC por encima de to ­
das las otras regiones en vías de desarro­
llo, incluso del M edio Oriente ^ .
C o ncluir que este va lo r prom edio
del capital natural no debería constituir una
preocupación para la sustentabilidad sería
un grave error;

La dotación con recursos naturales es
m uy d istin ta entre países. La e s tim a ­
ción para H aití resulta en solam ente
U S$200 pe, para El S a lvador en
U S$570 pe, m ientras que los valores
para M éxico se estim an en U S$12.000
pe, para Brasil y Venezuela alrededor
de U S $21.000 pe, para Chile a
U S $30.000 pe y para A rg e n tin a en
U S $61.490 pe, para no m e n c io n a r a
Guyana (U S $ 8 2 .7 3 0 pe) y S u rin am
(U S $298.3 60 pe). El v a lo r p ro m e d io
depende fuertem ente de la densidad de
población y del valor relativo de las tie­
rras y en m enor m edida de la dotación
de recursos fósiles m ineros y energéti­
cos (caso de Chile, TT, Venezuela y
M éxico).
La d istrib u c ió n de la propiedad sobre
las tie rra s con v a lo r es m uy desigual
dentro de los países. En Ecuador por
ejem plo, solam ente el 3% de las unida­
des de explotación agrícola poseen al­
rededor del 50% de las tierras 27.
La explotación de recursos naturales
fósiles se increm entó en los años se­
tenta de m odo m ás acelerado que la
p ro d u c c ió n b ru ta interna, e sp e c ia l­
mente a p a rtir del año 1977. En té rm i­
nos reales, el v a lo r de m ercado de la
u tiliz a c ió n de los re cu rs o s naturales
(prod ucción) en 1982 alcanzó al 400%
de! correspondiente a 1970, pasando
del 3 % del PIB en este ú ltim o año a
7% en 1982; ese alto va lo r se m antuvo
hasta 1985 y sólo a p a rtir de 1986 co ­
m enzó a m o s tra r una tendencia de cli­
nante 28. Es claro que ese c o m p o rta ­
m iento del producto de la explotación
de los recursos naturales ha sido in ­
fluenciado decisivam ente por la e volu­
ción del precio del crudo. Sin em bar­
go, es im portante destacar que, en té r­
m inos de cantidades físicas, la extrac­
ción de recursos fósiles ha crecido en
ALC de m anera continua desde 1975.
Adem ás de este agotam iento de recur­
sos fósiles o cu rrió un proceso de de­
gradación de tierras, cuyo va lo r es d i­
fícil de cuantificar.
Si el capital natural se redujera lenta­
m ente (si no hubiera un agotam iento
de recursos fósiles y no hubiera degra­
dación del am biente) el sim ple c re c i­
m iento de la p o blación re sultaría en
una dism in ución del capital natural per
cápita. En los ú ltim o s 25 años este
efecto asciende al 36% .

2.

Los impactos am bientales del sector
energía

el S 0 2 y ei NOx, existe una alta correlación
con respecto a la em jsión de estos gases.

Los im pactos am bientales de la ac­
tividad energética son m últiples: co ntam i­
nación del aire, agua y suelo en las ciuda­
des por el SO 2 y ÑOx, los gases, el plom o
y otros metales pesados, así com o diferen­
tes m ateriales tóxicos y desagües no trata­
dos de las actividades de uso y tra n s fo r­
m ación de energía; co n ta m in a c ió n del
agua de los ríos por la producción de bio­
com bustibles; y en el ám bito rural la pérdi­
da de suelos debido a ase nta m ie nto s no
p la n ifica do s, uso inadecuado de las tie ­
rras, m inería y c o n s tru c c ió n de represas
h id ro e lé c tric a s - Los e fectos sobre la a t­
m ósfera y su interrelación con la evolución
de los bosques parecen los más im pactan­
tes, no obstante los otros efectos.

En ALC, las e m isio nes totales de
C 0 2 crecieron, solam ente por el se c to r
energético, de 664 a 1008 m illones de Tn
(es decir en un 52% ) entre 1970 y 1990 29.
Tom ando en cuenta que el crecim iento de
las otras em isiones ha sido del m ism o o r­
den, hay que constatar, que las em isiones
de ALC han crecido a un ritm o m enor que
en otras partes del m undo y han permane­
cid o a un nivel relativam ente bajo. En
1990, las em isio nes totales de C 02 de
Am érica Latina y del Caribe representaban
solam ente el 5.8% del total m undial (G ráfi­
co 4.1).

A esos efectos directos de la a ctivi­
dad e n e rg é tic a s o b re la a tm ó s fe ra y en
m enor m edida, sobre los recursos fo re s ­
tales, hay que añadir los im pactos in d ire c­
tos, p o r ejem plo, p o r la exploración de hi­
d ro ca rb u ro s en e cosiste m a s frá g ile s c o ­
m o la A m a zo nia , don de la e ro sió n y la
destrucción de la biodiversidad no se p ro ­
duce tanto p o r la propia actividad explora­
to ria (la c o n stru cció n de ¡nfraestrucura de
acceso a la e x p lo ra c ió n , p ro d u c c ió n y
transporte tal com o oleoductos, gasoduc­
tos y líneas eléctricas), sin o por la co lo n i­
zación p o ste rio r (facilita d a por la apertura
para la actividad energética) y por la inten­
s ific a c ió n del uso de las tie rra s en las
cuencas hidro grá fica s, fom entada en par­
te p or la propia co n stru cció n de las repre­
sas, que ha c o n trib u id o a la erosión y a la
sedim entación de las m ism as. Sin em bar­
go, la p o lític a a m b ie n ta l ha m o s tra d o
avances Im p o rta n te s (véanse R ecuadros
4.1 y 4,2).
2.1. Emisiones a la atmósfera
C om o resultado de las actividades
que prod u cen e m isio n es nocivas para la
atm ósfera se distinguen las em isiones con
efectos estrictam e nte locales (partículas,
su sta n cia s q uím icas, etc.) y de aquéllas
que tienen im p actos regionales, com o el
S 0 2 y el N 0 Xy globales com o el C 02. El uso
de las cantidades volum étricas de C 02 co­
mo indicador representativo del com po rta­
m iento del c o n ju n to de las em isio nes a t­
m osféricas del sector energético se ju s tifi­
ca en el caso de ALC ya que, al no haber
im plantado tecnologías de m itigación para

El com portam iento del m encionado
indicador de em isiones, además de estar
ligado con los ritm os de crecim iento eco­
nóm ico, se ha visto influenciado por facto­
res propios del sector energético tales co­
m o los cam bios de e structura dentro del
sistem a de abastecim iento (el crecim iento
de la generación hidroeléctrica y la reduc­
ción del uso de la leña) y, en m enor cuan­
tía, las m odificaciones tecnológicas en los
planos de la producción y el consum o.

Gráfico 4.1: Estructura mundial de em isiones de CO2 (GTN)

1990

2005

F u e n te : I D E E /F B e n ba»e a E n e r g y tu E u r o p e , .-V vJcw tu Uic f n t u r e , C E C ,
D G X V U , S e p t i e m b r e ele 19*2.

Los países de ALC han logrado un
progreso relativo significativo, respecto a
la reducción de la contam inación atm osfé­
rica regional y global por parte del sector
energé tico que se dem uestra de form a
m ás clara en las em isio nes específicas.
Las em isiones específicas de C 02 del total
del siste m a energé tico se redujeron en

29

Véase Suárez, C „ D ia g n ó s tic o de
Im p a c to s A m b ie n ta le s de la
E v o lu c ió n H is tó ric a del S is te m a
E nergético de A m é rica L atina y el
C a rib e ” .
EN ER G IA.
N o.
2,
d icie m b re 1995.

51

más de 20% entre 1970 y 1990; la reduc­
ción más im portante (23% ) se produjo en­
tre 1972 y 1985 3°. A partir de este últim o
año, la e m isió n específica se m antuvo
constante.
Los logros más im portantes de re­
ducción se registraron en Brasil donde, en­
tre 1970 y 1990, las em isiones específicas
del s e cto r energético se redujeron en un
Gráfico 4 .2: Evolución de em isiones específicas de C02

500

1000

1SOO

2000

2500

3000

3500

4000

Aunque el sector energético de ALC
tiene una reducida co n tribución a los p ro ­
blem as am bientales de carácter g lobal o
regional, participa, en cam bio, m uy fuerte­
m ente en la co n ta m in a c ió n a nivel local.
Entre los efectos directos de este tip o se
destaca la contam inación atm osférica por
sustancias quím icas (C 02, S 0 2, N 0 X etc.) y
,
por partículas (plom o, hollín, etc.) en las
grandes ciudades, producida por el tráfico
vehicular y las actividades industriales, la
contam inación local del aire por partículas
derivadas de la producción del carbón, la
contam inación de los suelos y del agua por
la explotación petrolera o por program as
alternativos intensivos, así com o las pérdi­
das de tierras por la construcción de repre­
sas hidroeléctricas.

4500

5000

P BIpc

30

52

Véase Di S b ro iavacca , N. y Suárez,
C., Im p a c to de la e n e rg ía en el
d e s a rro llo y el a m b ie n te de
A m é ric a L a tin a y el C a rib e ,
O LADE-IDEE, 1992.

La relación entre em isio nes espe­
cíficas, generadas por el sector energético
y el nivel de ingreso en la región m uestra
una tendencia a la reducción (G ráfico 4.3)
que sería m ás m arcada si en el extrem o
no se diera un caso a típ ic o c o m o el de
TT.
Los últim os inventarios de las e m i­
siones de gases con efecto invernadero de­
m uestran que las originadas por la quem a
de bosques c o n stitu ye n en v a rio s países
un fa c to r m u ltip lic a d o r de las e m isio nes
del sector energético. No obstante, hay que
considerar que el sector energético c o n tri­
buye indirectam ente a estas em isiones por
la colonización que sus proyectos fo m e n ­
tan en la selva.

Gráfico 4 .3 : ALC: Emisiones de CO2 y desarrollo

O

nución de ese indicador fue lenta pero con­
tinua. En el Caribe, igual que en el Cono
Sur, no se registraron tendencias claras.

tercio, m anteniéndo se el nivel alcanzado
hasta 1995 (G ráfico 4.2). Por su parte M é­
x ico c o n s ig u ió d is m in u ir en un 15% las
em isiones específicas del sector energéti­
co entre 1975 y 1983, pero esa d is m in u ­
ción fue com pensada parcialm ente por los
increm entos posteriores. En las subregiones de C entroam éríca y Andina, la d is m i­

Los valores prom edio de em isión o
contam inación a nivel nacional no perm i­
ten reflejar la incidencia de esos im pactos
de carácter local. Más elocuentes que esos
p ro m e d io s son los ejem plos puntuales:
c ontam inación del aire, provocada por el
tra nsporte v ehicula r y la actividad in d u s­
tria l, en las grandes ciudades (C iudad de
M éxico, Santiago de Chile), derram es y la­
gunas de fango de petróleo en la selva, etc.
2.2. Preocupación y participación en er­
gética en la reducción de los recur­
sos forestales
Adem ás del v a lo r d erivado de su
aprovecham iento com o recurso (madera,
leña, los p ro d u c to s de su b io d ive rsid a d )

los bosques contribuyen con otras fu n c io ­
nes de especial im portancia para la sustentabilidad am biental com o, por ejem plo, su
capacidad de absorción de C 02. Por eso la
hum anidad atribuye a ALC una im portancia
especial por sus vastas áreas de bosques
y, de ahí a la capacidad de a b sorció n de
C 02, a la biodiversídad en los bosques na­
turales y a otras funciones. Independiente­
mente de que la causa para esa im po rtan ­
cia tiene una larga historia, en otras reglo­
nes del planeta, de explotación de los re­
cursos naturales, su agotam iento y la in ­
tensidad de la producción de gases inver­
nadero, el m u nd o tiene la expectativa de
que los bosques, so b re to d o los bosques
naturales de la región, sigan cu m p lie n d o
las fu n c io n e s señaladas y observan con
preocupación los procesos de defo re sta­
ción.
La elim inación y el uso in d is c rim i­
nado de los recursos forestales aum entan
la carga de C 02 en la atm ósfera y reduce a
su vez la capacidad de absorción de los ga­
ses de efe cto in ve rn ad ero generándose
una tendencia hacia la inestabilidad del sis­
tema de vida en la tierra que, de persistir,
puede alcanzar situacio nes críticas de no
retorno.
En los diez años com prendidos en­
tre m e d iad os de los años stenta y los
ochenta, los bosques de ALC d is m in u ye ­
ron en un 5% com o consecuencia del
avance de la fro n te ra agropecuaria 31. En
té rm in o s m o n e ta rio s, el va lo r tota l de la
tie rra p ro b a b le m e n te no haya cam biado
m ucho ya que la tra n s fo rm a c ió n de bo s­
ques en tierras cultivables aum enta su va­
lor m ientras que su conversión en pastu­
ras lo reduce. Pero el valor de los recursos
de ALC p rob ab lem e n te haya d is m in u id o
bastante debido a que las pérdidas han s i­
do m ayores en té rm in o s de biodiversídad
y o tro s aspectos no ta n g ib le s32. La d e fo ­
restación ha alcanzado su m áxim o a m e­
diados de los años o c h e n ta 33.

31
32

33

Véase W R I, W o rld R esources 1 990-91, O xford. New
Y ork, 1990.
S eg ú n e s tim a c io n e s del GEF (G lo b a l E n v iro n m e n ta l
F a cility) y del W R I (W o rld R e so urce s In s titu te ), ALC
d is p o n e del 2 8 .6 % del c a p ita l n a tu ra l e s tim a d o en
té rm in o s no m o n e ta rio s , m ie n tra s que su
p a rtic ip a c ió n es s o la m e n le del 8 .7 % en té rm in o s
m o n e ta rio s . V éase a R o d e n b u rg , E. et al.
E n v iro n m e n ta l In d ic a to rs fo r G lo b a l C o o p e ra tio n ”
GEF, W o rk in g Paper N° 11, W a sh in g to n DC, 1995.
V éase W R I, o p c it, p. 42.

Recuadro 4.1: Sistem atización e institucionalización
de la política para el m edio am biente

Al inicio de los años noventa se puede constatar un avance impor­
tante en la política del medio ambiente en ALC. En casi todos los países se
ha modificado de manera sustancial el marco legal y la estructura Institu­
cional de la política ambiental. Varios países han logrado sistematizar los
esfuerzos anteriormente aislados y puntuales y tal vez muy desiguales en
diferentes ámbitos y subsectores. Al mismo tiempo se ha establecido una
descentralización y el compromiso del ciudadano en las decisiones que le
afectan. La tarea se ha complicado con las reformas y la mayor participa­
ción privada en los subsectores energéticos.
La preocupación por el medio ambiente apareció paulatinamente
en algunos países de ALC en los años setenta. En el sector de energía se
dieron las primeras actividades de no solamente limpiar sino reducir emi­
siones en el aire y en el agua de instalaciones de la Industria petrolera co­
mo refinerías y pozos. La industria petrolera estatal de Venezuela, Colom­
bia, México, Brasil y otros creó en su seno Unidades de Control Ambiental.
El ejemplo de la industria petrolera de incorporar el tema ambiental en sus
actividades fue adoptado por empresas de otros subsectores (eléctrico y
carbón).
La implementación de consideraciones ecológicas dependía fuer­
temente de la disposición de las empresas en los distintos subsectores.
Los grandes proyectos hidroeléctricos de los años ochenta en la región
fueron acompañados regularmente por estudios sobre sus efectos am­
bientales y sociales, exigidos por las instituciones de financiamiento mul­
tilateral y bilateral. Estas instituciones jugaron un papel importante en la in­
corporación de aspectos ambientales en la política de desarrollo en gene­
ral y específicamente en el establecimiento de Estudios del Impacto Am­
biental que se volvieron obligados para grandes proyectos.
Los problemas de contaminación del aire en las grandes ciudades
llevaron a que algunos de ellos, por ejemplo la Ciudad de México y de San­
tiago en Chile desarrollaran reglamentos específicos para el transporte y la
industria hasta crearon organizaciones específicas con el objetivo de me­
jorar la calidad del aire. Al nivel de la política energética nacional la consi­
deración medio ambiental se manifestó en reglamentos sobre calidad de
los combustibles y en algunos países, en la promoción de energéticos me­
nos nocivos
En los últimos años, se adoptaron en muchos países de la Región
nuevas leyes ambientales. Se organizaron comisiones interministeriales de
medio ambiente y en algunos casos, además de Ministerios del Medio Am­
biente, o en otros apoyados por Secretarias Ejecutivas. Se otorgaron de­
rechos para participar en el proceso de decisión sobre proyectos energéti­
cos a los afectados a nivel municipalidad y hasta individual. Sin embargo,
en muchos casos el poder real de la nueva institucionalidad es todavía dé­
bil.
Respecto al concepto, el debate se relaciona a la necesidad de que
el que contamina paga, la intemalízación de costos ambientales y los
efectos asignativos consecuentes, Sin embargo, en la Implementación de
las políticas hasta la fecha, la mayoría de las medidas con objetivos medio
ambientales en ALC, han sido de tipo “mando y control”. Casi no hubo me­
didas de tipo incentivo (por ejemplo discriminación fiscal sobre impuestos
a los energéticos con más sustancias nocivas) y hubo pocas medidas ba­
sadas en el mecanismo del mercado (permisos transables de emisión de
partículas y las sanciones de derechos de uso de carreteras urbanas por
buses en Santiago).

Recuadro 4.2: La internacionalización de las
cuestiones ambientales
En ALC, los problem as ecológicos locales son percibidos m ucho más d i­
rectamente que los problem as globales. De hecho, la participación del sector ener­
gético latinoam ericano en los efectos ecológicos globales y regionales (efecto in­
vernadero) es mínima, sobre todo debido a i reducido consum o energético y al p or­
centaje relativamente alto de represas hidroeléctricas en la generación de electrici­
dad. P o r tanto, los países latinoam ericanos pueden contar un crédito ambiental
dentro de sus activos, mientras que los países industrializados p o r su alta Intensi­
dad de C 0 2y la desaparición de sus bosques han acumulado una “deuda ambien­
tal”.
Aunque los países no se consideran causantes de la problemática ecoló­
gica global, s i entienden que parte de la solución se encuentra en esta región y, más
concretamente, en la conservación de los bosques tropicales. Un cierto grupo de
países (al que pertenecen especialmente los países isleños del Caribe), que es el
más afectado p o r e l calentamiento global, aboga p or fuertes e inmediatas de m e­
didas de reducción de CO¡ en todas partes.

Un grupo de países exportadores de carbón e hidrocarburos (Venezuela,
México, Colombia, Ecuador) se siente afectado p o r los esfuerzos de los países in ­
dustrializados de reducir las em isiones de C02 medíante la instrumentación m edi­

En algunas regiones, la deforesta­
ción es la causa principal de la destrucción
de los suelos y de la e ro s ió n ; en otras
áreas resulta secundaria, sie n d o el uso
agrícola y ganadero la causa principal. La
deforestación se da en Am érica Latina por
varias razones. El uso energético de la m a­
dera es s ó lo una de ellas, pre d o m in a n te
sobre todo en Am érica Central y el Caribe,
secundario en otras regiones 3L Las te n ­

dencias observadas en el pasado en países
de C entroam érica y del Caribe señalan una
reducción de la oferta de leña y /o un au­
m ento de los costos de abastecim iento. En
el tra s fo n d o aparece un a g o ta m ie n to de
disponibilidad de leña en ciertos países o
áreas com o se ha constatado en el capítu­
lo anterior. Si la población no tiene acceso
a otra alternativa, ese agotam iento es su ­
mam ente grave, porque afecta a la pobla­
ción en sus posibilidades de c u b rir sus ne­
cesidades básicas, y no lleva a una reduc­
ción de la presión sobre los recursos fo ­
restales.

das fiscales en esos países (por ejemplo im puesto sobre el C 0 2) y de im poner nor­
m as ambientales sobre la exploración, producción y transporte de petróleo para la

2.3. A m b ie n te y pobreza

exportación en la región. A m bos medidas reducirían el beneficios en los países p e­
troleros de la región. M ás im puestos sobre el consum o de derivados y de carbón
causarían una reducción del consumo, el efecto deseado, pero a l m ism o tiempo re­
ducción de las ventas en los países petroleros. Adem ás , bajarían los precios del
crudo y carbón. S i simultáneamente se internalizarán más costos ambientales en
la cadena de producción en la región, se reducirían aún más los márgenes y la ren­
ta energética.
S i bien, hasta ahora fracasó ia introducción de un impuesto generalizado
sobre el contenido de C 0 2 en la Unión Europea, algunos países se adelantan en esa
dirección. E l punto m ás critico en un sistema de éste tipo se relaciona con el repar­
to y la aplicación de los fondos am bientales” derivados de esos impuestos. En
efecto, cuando las externalidades alcanzan niveles planetarios y afectan a toda la
población mundial, parece razonable que ¡a distribución de los fondos debería se ­

El denom inador com ún de la m ayo­
ría de los problem as am bientales en Am é­
rica Latina es la pobreza 35. La m igración
de los sectores m ás pobres a regiones
m arginales, m uchas veces ubicadas más
allá de la frontera agrícola en la selva o la
sierra, acelera la deforestación y erosión; la
m igración hacia las zonas m arginales de
las ciudades deteriora la situació n de los
habitantes, ya que allí las fam ilias frecuen­
tem ente no tienen una base sustentable de
vida.

gu ir algún criterio relacionado con ¡a población. El uso y aplicación de dichos fon­
dos debería atender al m ism o tiempo a los objetivos de desarrollo y protección am ­
biental y a la equidad social.
Esta exposición de la problemática demuestra que respecto a l cambio c li­
mático hace falta un acuerdo multilateral englobando todos los asuntos en un
Nuevo Orden Am biental Internacional, para el cual existe una marcada tendencia.
Sin embargo, va tomar m ucho tiempo antes de llegar a concretarse, com o se ha
manifestado en la carencia de todo acuerdo sustancial en las conferencias de Ber­
lín 1995 y Ginebra 1996.
En lugar de tales acuerdos se han creado instrumentos bilaterales a nivel
de proyectos, com o el “Canje de Deuda p o r Naturaleza, la Implementatíón Con­
junta, el Program a de Medidas para Prevenir el Cambio Climático, etc, en el co n ­

Se reconoce que la pobreza y el
medio am biente son problem áticas interrelacionadas. Esta interrelación com ienza a
reflejarse en las propuestas recientes para
políticas económ icas y ecológicas 36. Esto
se debe extender a las políticas energéti­
cas. Entonces en los países más afectados
de A m érica Central y el Caribe, se vuelve
siem pre más urgente ejecutar una política
decisiva para la a m p lia c ió n de la oferta
energética (véase con clu sió n del capítulo
anterior).

texto de la Convención M arco del Cambio Clim ático de la UNCED 1992 en Río.
Mientras el Canje de Deuda (bilateral y comercial) ha sido aplicado en la mayoría
de los países de la región, ia Implementación Conjunta se ha limitado a p ocos paí­
ses específicos dentro de la región (Centroaméríca)

34
35

Otro instrumento específico

es e l Global Environm ent Facility” del B M y del PNUD. En el marco del cual se fi­
nancian diferencíales de inversión causados p o r una m ayor protección ambienta/

36

en el desarrollo de proyectos 37.
37

Véase W R I op. cít., p. 127.
V éase
CEPAL,
“ El d e s a rro llo
s u s te n ta b le :
T ra n s fo rm a c ió n p ro d u c tiv a , e q u id a d y m e d io
a m bie n te , S an tia g o, Chile, 1991.
Véase C o m isión de D e sa rro llo y M e dio A m b ie n te para
A m é ric a L a tin a y El C a rib e : N u e s tra P ro p ia A genda,
B ID /P N U D , W a s h in g to n / N ew York, 1990.
Véase Pérez, C. I. y U m aña, A .E l F in a n cia m ie n to del
D e sa rro llo S u s te n ta b le , INCAE, A lajuela, 1996.

Gráfico 4.4 - ALC: Tendencias en la actividad del gas natural

Gráfico 4,4.3

Gráfico 4.4.1

200 00

18000
16000
14000
12000
10000

10(SfK»
6000
4000

50

2000

0
19 9 5

2005

2015

2025

A ños

2035

2045

2055

-

o ---------1995

“Descub^Acunr^^^— ^Rec^sos^(92j

L

2005

2015

2025
Anos

—— —Producción. A n u a l

2035
Consumo

2045

205

I

Gráfico 4.4.2
Reservas RemanerKos

1 0 0 0 0 r-

9000

-

8000

-

7000

-

6000

-

5000

-

3000

-

2000

-

1000
0

■
-----

1995

2025
A ños

2035

2045

2055

1995

2005

2015

Alcance de los recursos energéticos
fósiles

pregunta es: cuándo se hará sentir el ca­
rácter finito de los m ism os?.

Con respecto al uso de re cursos
energéticos fósiles y su sustentabilidad, la
discusión se refiere habitualm ente a la re­
lación entre reservas probadas y p ro d u c­
ción actual (R/P), esto es, la relación da el
núm ero de años que se puede m antener la
producción al m ism o nivel. Sin em bargo,
éste es un indicador estático que necesita
una in te rp re ta ció n cautelosa. La relación
R/P en ALC creció en los ú ltim os 25 años
para todos los energéticos fósiles, debido a
una intensificación de la exploración, apli­
cación de nuevas tecnologías en la explo­
ración y producción, y tam bién por una re­
valorización con base en precios sup erio ­
res de m ercado.

2025
Años

A p a rtir de un análisis dinám ico,
que tom e en cuenta el nivel de recursos úl­
tim os (G ráfico 4.4), puede obtenerse una
m ejor perspectiva de la sustentabilidad de
la política respecto a los recursos energéti­
cos no renovables 38. Dentro de ese enfo­
que la relación R/P no podría increm entar­
se sino tender a uri m ínim o, donde los cos­
tos de exploración y desarrollo sean igua­
les al valor económ ico del recurso (Gráfico
4.4.4).

3.

M uchos analistas creen que las re­
servas seguirán creciendo en el futuro por
los m ism os m ecanism os. Sin embargo esa
creencia es choca con la certeza, de que no
puede existir una infinidad de recursos. La

A d m itie n d o que las estim acion es
geológicas de los recursos últim os actua­
les representan adecuadamente su disp o ­
nibilidad definitiva 39 y que la velocidad de
descubrim ientos de reservas se mantiene
en los ritm o s observados en los últim o s
años, se podría concluir que se requeriría
un cierto lapso para que esos recursos se
conviertan en reservas probadas: en el

38

39

Véase F lg u e ro a de la Vega, F. y
Bósl, 8 ., P ro d u c c ió n , Reservas y
R e cu rs o s de Fuentes E ne rg éticas
no R e n o va b le s en M é x ic o y el
G ru p o A n d in o , D o c u m e n to de
Trabajo
O LA D E /C E P A U G T Z .
Quito, enero 1996.
F lis tó ric a m e n te las e s tim a c io n e s
geo ló gicas de los recurso s ú ltim o s
han ¡do v a ria n d o al p u n to que la
p ro d u c c ió n a c u m u la d a p re se n te
su p e ra las e s tim a c io n e s In icia les
de aquellos.

55

caso del gas natural, por ejem plo, alrede­
d or de 15 años (G ráfico 4 .4 :1 a 4).
Entonces, suponiendo que se m an­
tuvieran en la Región las tendencias obser­
vadas en la exploración, explotación y uso
interno de los m encionados recursos, em ­
pleando un m odelo basado en aquel enfo­
que, se puede determ inar ia trayectoria de
producción (G ráfico 4.4.3). Esta m ostraría
un m á xim o y una p o s te rio r declinación
hasta alcanzar el punto tem poral en que el
crecim iento de la demanda interna no po­
dría ser satisfecha en cada vez más países
y finalm ente im pediría la exportación aún
en los países de m ayor dotación.
Es claro que la realidad no habrá de
ajustarse necesariam ente a esa evolución
que, además de suponer constante la esti­
m ación de ios recursos últim os en sus ni­
veles actuales, no tom a en cuenta los cam ­
bios tecnológicos que pueden afectar a to ­
das las tendencias consideradas. Sin em ­
bargo, teniendo presente todas esas lim i­
taciones, el agotam iento progresivo de los
recursos energéticos fósiles, a nivel m un­
dial y en ALC, im p lica rá increm entos de
precios y cam bios en los patrones de ex­
ploración, producción y consum o, con im ­
portantes costos de adecuación a las nue­
vas condiciones.
De este enfoque analítico se deduce
un mensaje que no apunta a la considera­
ción literal de los topes tem porales que de
él se desprenden sino a los aspectos más
cualitativos relacionados con los costos de
la adaptación posterior a una rápida explo­
tación de los recursos disponibles. Es cla­
ro que este mensaje habrá de tener un te­
nor distinto según la situación (de reservas
d ispo n ib le s y de explotación de las m is ­
mas) en los diferentes países.

plazo com o e x p o rta d o r im p o rta n te . Con
base en sus recursos ú ltim os más am plios
y su explotación m enos avanzada, Brasil
podría m antener su patrón de autarquía
m ostrado en el Capítulo 1 por más tiem po
que Argentina.
En el caso del gas natural, una alta
sustentabilidad de la política actual se pre­
senta solam ente en Venezuela y Perú. Los
p ro g ra m a s de e xp o rta ció n de B o livia no
serían sostenibles en un plazo m ayor a 20
años y necesitarían respaldo de las reser­
vas peruanas. M éxico y C olom bia podrían
m antener el desarrollo de gas en su m er­
cado interno si intensifican la exploración
y d e s a rro llo de sus recursos gasíferos.
Ecuador tendría recursos para desarrollar
un m ercado interno lim ita d o y A rgentina
llegaría a un tope en pocos años.
Respecto al carbón, C olom bia po­
dría seguir su política sin encontrar lim ita ­
ciones por un largo tiem po en vista de los
recursos que dispone. M éxico proyecta
un aum ento de sus im portaciones de car­
bón que resulta sostenible dada la d ispo­
n ib ilid a d del re cu rso a nivel re g ional y
m undial.
4.

Recursos energéticos renovables

R especto a los re cursos renova­
bles, la preocupación no se refiere al ago­
tam iento y al alcance en el tiem po, sino a
su uso ó p tim o . Desde el p unto de vista
am biental, es deseable que su p a rtic ip a ­
ción en la oferta energética sea cada vez
mayor. Desde el punto de vista económ ico
hay que tener en cuenta ia d isponibilidad
de capital que se necesita para captar es­
tas form as de energía.
4.1. Leña y residuos, biomasa y biogas

En el caso del petróleo, el enfoque
arroja com o resultados que M éxico llega­
ría, de m antenerse la política de los ú lti­
m os años, a un tope de producción de pe­
tró le o en 20 años y a una pérdida de su
calidad de e x p o rta d o r en 30 años. Para
Ecuador, estos plazos c rític o s serían 10
años más cercanos, m ientras para C olom ­
bia serían sim ilares a los de M éxico. El fu ­
tu ro petrolero de Perú está por definirse,
después de largos años de reducida a ctivi­
dad exploratoria; sin em bargo es claro que
no pueden esperarse situaciones sim ilares
a las de M éxico o Venezuela. S olam ente
Venezuela puede m antenerse a más largo

El uso de la leña com o energético
se caracteriza por desequilibrios. M ientras
que en algunas partes, com o en la Am azo­
nia, la leña disponible no es utilizada com o
energético y se pudren residuos leñosos
en bosques vivos o talados, o son quem a­
dos en procesos de extensión de la fro n te ­
ra agrícola, en otras partes, la falta de alter­
nativas lleva a la tala y ha c o ntribuido a la
deforestación, com o en las islas caribeñas
y áreas de Centroam érica. El objetivo, en­
tonces, no es reducir el uso de la leña, los
residuos y los productos com o el carbón
vegetal, sino de crear e q u ilib rio s . Esto

puede in c lu ir la pro du cción de leña para f i­

En la parte activa de este program a figura

nes energéticos en áreas apropiadas.

esta co n trib u ció n a la autarquía, conserva­
ción de recursos fósiles, el valor agregado

En caso de carencia, además de la

y em pleo de toda una industria de alcohol,

falta de a lte rn a tiva s, la falta de derechos

la reducción de la em isión de C 0 2 y la co n ­

sobre el recurso ha p e rm itid o el acceso y

servación de petróleo; en la parte pasiva f i­

la tala in discrim ina da . La ejecución de los

gu ran p ro b le m a s de m o n o c u ltu ra , de la

derechos lleva a un uso con tro la do y pue­

contam inación de aguas y una leve pérdida

de s u rg ir un m ercado de leña con in ce n ti­

económ ica de la in d u stria petro le ra en la

vos para renovar el recurso.

m edida en que los precios del petróleo y de
sus derivados bajaron.

En el o tro caso, la falta de un m e r­
cado, po siblem ente a causa de la existen­

A pesar de sus aparentes ventajas

cia de alternativas energéticas subsidiadas,

eco nó m icas y de una cantidad de p ro ye c­

lleva a un desperdicio.

to s a nivel exp lo ta ción privada, la p ro d u c ­
ció n de biogas por la dig e stió n anaeróbi-

Existen en la región ejem plos de un
aprovecham iento equilibrado de la leña, en

ca todavía no ha lo gra do m ayor s ig n ific a ­
ción.

situaciones de au to co n su m o pero tam bién
a través del m eca nism o del mercado. A n i­

4.2. H id ro e le c tric id a d

vel del co n su m o residencial, el uso de ra­
mas del arb usto de café ha red ucido la ta ­

La expansión de la generación h i­

la de leña en Costa Rica y o tro s países. El

dro e lé ctrica fue consid erad a en los años

uso e n e rg é tic o de la b io m a sa leñosa de

och e n ta co m o eje cen tra l de la p o lítica

lo s bo squ es para fin e s in d u s tria le s tiene

energética con el objetivo principal de ga­

una larga h is to ria con e xp e cta tiva s para

nar más au tosuficiencia y autarquía, es de­

una ap licación extensiva en áreas de Brasil

cir reducir la dependencia del petróleo im ­

y Paraguay (ca rb o n iza ció n y ga sifica ción

portado. La m agnitud, la larga duración de

de leña); el ren acim ien to del uso de re si­

c o n s tru c c ió n

duos leñosos en la in d u stria de papel y ce­

obras y la falta de explotación a plena ca­

lulosa en Chile se destaca en los años n o ­

pacidad se han sum ado a una carga eco­

venta.

y s o b re c o s to s

de varias

nóm ica inesperada, por la intensidad y el
exagerado tiem p o de recuperación del ca­
Los residuos de la in d u stria m ade­

rera, de papel y celulo sa, de azúcar etc.,

pital que co n trib u yó a un endeudam iento
sustancial en varios países de la región.

son m u y ap rop iad os para la cogeneración
de e le ctricid a d y calor para uso p ro p io y

Además de su efecto positivo sobre

venta a la red e lé ctrica . En G uatem ala,

la autosuficiencia, se ha sum ado un efecto

Jam aica, Brasil y o tro s países de la reglón

m uy positivo sobre las em isiones. La m iti­

se han dado pasos Im p o rta n te s en la in ­

ga ció n de e m isio n e s p o r s u s titu c ió n de

du stria azucarera

centrales térm icas no ha sido plenam ente

Las con dicion es eco­

nó m ica s para la cog en eración no se han

revalorlzado aún pese al reconocim iento de

m ejorado en el curso de las reform as, por

la am p litu d de los problem as globales del

la d e p re cia ció n relativa de la electricid ad

clim a. Este efecto se está tra n s fo rm a n d o

su m in is tra d a a la red pública. De tal f o r ­

en un activo de la región en la negociación

ma, el potencial s ig n ific a tiv o para la coge­

m undial sobre la estrategia con tra el cam ­

neración en inge nio s azucareros tarda en

bio clim ático.

40

m aterializarse.
Todavía existe un am p lio potencial
El uso energético de residuos s ó li­

h id rá u lico no aprovechado. La estadística

dos urbanos se encuentra todavía en esta­

de OLADE sugiere la posibilidad de aum en­

do de estudio y de prim eras instalaciones

to s de la capacidad h id ro e lé ctrica actual,

(Brasil y Argentina).

de alrededor de 100 GW, en seis veces

El p ro g ra m a m ás im p o rta n te de
uso

de

la

b iom a sa

es

el

Sin em bargo, la expansión de la ge­

p ro g ra m a

neración hidráulica enfrenta sus p ro p io s lí­

PROALCOL de Brasil, im p lem e ntad o des­

m ites am bientales en los lugares donde re­

pués de la cris is de petróleo de 1973. Bra­

quiere cada vez m a yo r can tida d de tie ­

sil lo gró s u s titu ir una parte im portante del

rras 42 el desplazam iento de m ayo r c a n ti­

uso de ga solina en el sector de transporte.

dad de personas o donde co m p ite con el

41

42

Véase las M em orias del Sem inario
Regional:
M a rc o
Legal
y
C aracterísticas Económ icas de la
Cogeneración en Am érica Latina y
El C aribe, M o n te rre y , M éxico,
OLADE/CONAEGTZ.
Ver
OLADE,
Estadísticas
Ind icadores
E con óm icoEnergéticos de A m érica Latina y el
Caribe, junio 1996
El uso de las tierras para nuevos
em balses no m u estra una clara
tendencia. Existen aún, en las
diferentes regiones de ALC.
proyectos
cuya
ejecución

implicaría la inundación de
superficies reducidas (1 a 20 Ha
por M W ), m ientras que los
proyectos de llanura cubren hasta
1000 M W por Ha. (véase a Suárez,
C., op. cít., p. 135).

57

uso dei agua para o tro s fin e s, p rin c ip a l­

gética tardan todavía en hacerse sentir. La

m ente el riego. La in te n sifica ció n del uso

e je cu ció n de una p ro fu n d a re fo rm a en

de las tierras en las cuencas hidrográficas,

Chile y A rgentina no ha co n trib u id o m ucho

fom entada en parte p o r la propia co n s tru c ­

a p ro m o ve r el uso de las energías renova­

ció n de las represas, ha c o n trib u id o a la

bles o de la cogeneración en la generación

e ro s ió n y a la se d im e n ta ció n , aún en el

eléctrica, m ientras que esas opciones han

m ism o embalse. La colonización y la defo­

te n id o m a yo r aco g id a en alg u n o s países

restación en la cuenca hidrográfica ha p ro ­

que a d op ta ron el enfoque lim ita d o com o

ducido en algunos casos cam bios c lim á ti­

México, Costa Rica y Guatemala.

cos de carácter local de m odo tal que, en
ciertas situaciones extrem as (El Salvador,

Una razón para esos re su lta d o s,

C o lom b ia , E cuador), la p o tencia y/o la

bastante de cep cion an te s, puede ser que

energía disponibles se han vuelto conside­

los productores eléctricos de pequeña es­

rablem ente inferiores a las planificadas.

cala e industriales en Chile y A rgentina no

4.3. P e q u e ñ a s c e n tra le s h id r á u lic a s y

del m ercado m ayorista, co m ité s de despa­

o tra s e n e rg ía s re n o v a b le s : g e o te r­

cho central, etc.). Quedan co m o s u m in is ­

m ia , e ó lic a y s o la r

tra d o re s de una cate goría in fe rio r que a

pertenezcan ai “ c lu b ” o “ p o o l” (m ie m bros

m en ud o no tie n e n n in g u n a a so cia ció n ,
Las energías renovables lo g ra ro n

grem io o grupo defensor con algún peso.

un c ie rto nivel de d e sa rro llo en ALC. Sin

Los derechos de tra n sm isió n a nivel local

em bargo, el nivel actual no es satisfactorio,

no están claram ente de finidos y las em pre­

con la excepción del uso a grande y m edia­

sas de d is trib u c ió n no están o b lig a d a s a

na escala de la hidroelectricidad y la ener­

co m p ra r o tra n s m itir la electricidad p ro d u ­
cida

gía geotérm ica.

p o r pe qu eñ os

a p ro ve ch a m ie n to s.

Además, los gobiernos no han podido o no
Sin em bargo, parece que se inicia

están d ispu estos a ejecutar un pro gra m a

una nueva etapa en la p e n e tra c ió n del

efectivo de incentivos para las energías re­

m ercado. La p o sib ilidad de efectuar in sta­

novables o cogeneración.

la cio n e s a p ro v e c h a n d o la energía solar,
ge otérm ica, eólica y otras p o r debajo de

El éxito relativam ente m ayo r de la

10 M W ha aum entado co n sid e ra b le m e n ­

energía renovable y la cogeneración en paí­

te. No faltan p ro m o to re s, fina ncieros, c o ­

ses con reform as lim itadas se debe a p ro ­

n o cim ie n to s o tecnología com ercializable.

gram as o disposiciones legales especiales.

La v o lu n ta d p o lític a d e m o s tra d a en los

G uatem ala p ro m o v ió la p ro d u c c ió n de

p ro g ra m a s

nuevos

electricidad con base en la biom asa en la

acuerdos internacionales he m isíérico s re­

in du stria azucarera mediante un program a

n a cio n a le s

y

los

cie n te m e n te s u s c rito s parecen m u y im ­

específico. La C om isión Federal de Electri­

p o rta n te s .

Las re fo rm a s de los m arcos

cidad (CFE) de M éxico inició una coopera­

legales y la e stru ctu ra del secto r en la re­

ción con la in du stria para desarrollar la c o ­

gión deberían p ro p o rc io n a r nuevas p o s i­

generación y con varios p ro m o to re s para

bilidades para la in te gra ción y rem u ne ra­

desarrollar la generación con base en ener­

ción de a u to p ro d u cto re s, pro d u cto re s de

gías renovables. Costa Rica realizó una

energía cogenerada y d e sa b o lla d o re s p ri­

apertura para pequeñas centrales privadas

vados de centrales eléctricas más peque­

hasta 20 M W que canalizó la in versió n p ri­

ñas.

vada en esa dirección.
En c o m p a ra c ió n con la s itu a c ió n

Sin em bargo, las grandes expecta­

an terio r, las co n d icio n e s te ó rica s para la

tivas para este m ercado, debidam ente apo­

producción eléctrica de pequeña escala y la

yad o, no se extie nd en a te c n o lo g ía s de

cogeneración han m ejorado o al m enos se

energía renovable en un id ade s m en ore s

han vuelto más seguras, ya que los té rm i­

com o por ejem plo pequeñas plantas fo to -

nos de conexión a la red y la rem uneración

vo lta ic a s diseñadas para un s u m in is tro

se han definido con más claridad dentro de

de sce n tra liza d o de energía. La d ifu s ió n

los nuevos marcos legales.

m asiva de esas instalaciones depende del
apoyo de la cooperación técnica y del Esta­

En té rm in o s prá cticos, los im p a c­

do. Ya se ha com probado que los enfoques

tos de las reform as sobre la expansión de

p a rticip a tivo s tienen éxito, pero para a m ­

la energía renovable en general así com o

pliarse más, los proyectos individuales tie ­

sobre la cogeneración y la eficiencia ener­

nen que re u n irse bajo un só lo paquete y

necesitan un m arco p ro p ic io y un apoyo

ción. La desintegración vertical, la p a rtici­

sistèm ico decisivo.

pación restringida en el m ercado y la fo r­
ma de tarificación no los favorecen.

Las pequeñas fuentes eléctricas ba­
sadas en energía renovable son apropiadas

El efecto que pueden tener ciertos

para satisfacer la dem anda eléctrica en co­

cam bios en las reglas se evidencia clara­

m unidades aisladas.

mente por el auge del gas natural en la ge­
neración eléctrica, porque la tecnología se

C om o se ha d ic h o antes, algunos

adecúa pe rfectam ente a las con dicion es

países de ALC, con fuerte apoyo de la co o ­

del negocio, sobre tod o el riesgo. Este au­

peración bilateral y m ultilateral, están em ­

ge puede tener buenos efectos am b ie nta­

pezando program as para pro m ove r la elec­

les si reduce el uso de carbón y derivados

trific a c ió n rural con base en las energías

de petróleo en la generación eléctrica. Ha­

renovables (hídroelectricídad, energía eòli­

brá que ver si realm ente contribuye a una

ca y energía solar fotovo ltaica ).

m itig ació n de em isiones en la m edida que

5.

siones com o la generación hidráulica.

reem place el uso de tecnologías sin e m i­
C o n c lu s ió n : L in e a m ie n to s p r io r it a ­
rio s
Hay esfuerzos para al m enos m an­
La preservación de los recursos na­

tener un crecim iento del uso de las tecn o­

turales y el m edio am biente son objetivos

logías de energía renovable y del uso racio­

evidentes desde la perspectiva del desarro­

nal de energía, pero, com o se ha m encio­

llo sustentable: el uso racional de energía;

nado, de tip o proyecto o pro gra m a de fi-

la su stitu ció n de energéticos de alto con te­

n a n cia m ie n to . E stos esfu erzos no van a

nido de susta ncia s nocivas con e n erg éti­

cam b ia r d e fin itiva m e n te al ru m b o . No se

cos lim pio s, en particular el uso de renova­

distingue una consideración de efe cto s-in­

bles, la aplicación de tecnologías y pro ce­

centivos en todas las partes relevantes del

sos lim p io s en la pro du cción , el transporte

m arco legal y de la po lítica ejecutada. Al

y el uso de energía.

contrario, en la m ayoría de los países, los
precios de los energéticos no renovables

La cuestión es el alcance posible de

no reflejan siquiera los costos de o p o rtu n i­

estos ob je tivos en el tie m p o . El problem a

dad; en va rio s países los precios todavía

reside en los curso s de acción que se elijan

inducen al despilfarro o al uso de los ener­

para co n se g u irlo s. Hasta el presente, los

géticos más contam inantes. Y en los paí­

enfoques eran en la m ayoría aislados,

li­

ses que c o m p le ta ro n un c ie rto ajuste de

m itados en el espacio y en el tiem p o. Así

precios a un nivel inte rna cion al no existe

se logró m ejorar la eficiencia energética de

ninguna iniciativa seria para favorecer las

ciertas in du strias de algunos países, la efi­

energías ren ova ble s sa n cio n a n d o a los

ciencia del uso eléctrico en un sector de a l­

com p etid ores nocivos por los efectos ex­

guna ciudad, una cierta difu sió n de siste ­

ternos am bientales que crean.

mas fotovo ltaico s en un área de cierto país,
la rehabilitación y con stru cció n de peque­

Tanto

por

razones

eco n ó m ica s

ñas ce n tra le s h id ro e lé c tric a s en alg u n o s

(véase Capítulo 2), com o por razones so­

países, la operación de una instalación p ro ­

ciales (véase Capítulo 3), y sobre todo por

to tip o de uso lim p io de carbón.

razones am bientales y de conservación de

En alg u ­

nos casos se lo gró extender el proyecto a

recursos, los países no deberían perm itirse

un program a nacional, cada vez con apoyo

esta política. Los países que todavía favo­

financiero in stitu cio n a l específico.

recen el uso no racional de energía debe­
rían cam biar su enfoque cuanto antes. En

Sin em bargo, en m uy pocos casos

los países que ya ejecutaron las reform as

se puede d is tin g u ir un enfoque de política

y ajustes de precios habrá que revisar y de­

sistèm ica y generalizada. Tal política s ig n i­

sarro lla r las reglas del juego de los m erca­

ficaría crear al m enos iguales condiciones

dos y las norm as del uso de energía para

en los m ercados para el LIRE y para el uso

que no solo la construcción de centrales de

de energías renovables (ER) a pequeña es­

ciclo com binado (que usan gas natural) se

cala. Las reform as en el sector energético

vuelva un negocio sino tam bién la instala­

en la gran m ayoría de países han dado po­

ción de centrales eólicas, geotérm icas, pe­

ca im p o rta n c ia a e sto s tem as. G eneral­

queñas y m in i-hidra úlicas hasta la instala­

m ente no han m e jo ra d o las co n d ic io n e s

ción de calentadores solares.

para URE y ER, in cluso para la cogenera-

59

Los países p ro d u c to re s de h id ro ­

provienen de estos im puestos con los paí­

un in te rés

ses en vías de desarro llo en la m edida de

particular en el desarrollo y ia aplicación de

su co n trib u ció n a la reducción de las e m i­

tecn olo gías lim pia s que reducen las e m i­

siones globales.

c a rb u ro s y de carb ón tien en

siones de los procesos, del con sum o y so­
bre tod o de la transfo rm a ció n de energéti­

Ei m u ltila te ra lism o convendría más

cos. Aquí se abre una línea de articulación

a los países de la región, ya que el pre do­

y de a u m e n to del v a lo r agreg ado de las

m in io de enfoques nacionales podría llevar

respectivas cadenas energéticas. La in d u s­

a represalias com erciales, generando una

tria de los países de ALC tendría que p a rti­

fo rm a más perniciosa de in te rcam b io desi­

cipar en la producción de equipam iento de

gual, ai co n dicion ar la utilización del p a tri­

tecnologías lim pias en los usos de la ener­

m o n io natural sin co n sid e ra r m edidas de

gía.

c a rá cte r c o m p e n s a to rio . De esta fo rm a
ALC debe capitalizar sus esfuerzos realiza­
En lo in te rn a cio n a l, ios países de

ALC deberían in te n s ific a r su traba jo para

dos en el pasado en la m itig a c ió n de ios
daños am bientales.

lo g ra r con ven ios m ultilate ra le s que c o m ­
pensen a los países por su co m p o rta m ie n ­

M ientras el m ultila te ra lism o avanza

to energético, relativam ente benigno para

lentam ente, los países podrían aprovechar

el m edio am biente. El con cep to de ig u a l­

los nuevos Instrum e ntos ya existentes co­

dad internacional de op ortunidades al uso

m o la im plem entación conjunta, el canje de

del am biente sugiere que los países in du s­

deuda, el GEF. Sin e m b a rg o , habrá que

tria liz a d o s que resuelvan los p ro b le m a s

asegurar que la aplicación selectiva y co n ­

a m b ie ntale s glob ale s, in te rn a liza n d o sus

diciones distintas no dividirán a los países

c o sto s p o r

de la región.

m ed io de im p u e s to s en sus

países, deben co m p a rtir los ingresos que

CAPITULO 5: LINEAMIENTOS DE
POLITICAS ENERGETICAS PARA UN
DESARROLLO SUSTENTABLE
1.

Introducción y recapitulación

Dentro de lo s lincam ien to s p rio rita­
rios de la p olítica energética se destaca el

A l in iciar este capítu lo cabe una o b ­

objetivo del uso racional de la energía por

se rvación que pone en perspectiva la nece­

su co n trib u ció n a m ejorar la situ ació n res­

sid ad de pasar a la a cció n en el sen tido del

pecto a todas las dim ensiones: aum enta la

d esa rrollo sustentable: Con el agotam iento

produ ctividad económ ica, reduce la expo­

de lo s re c u rs o s no ren o v a b les y a lg u n o s

sició n al riesg o de racionam iento o de au­

renovables y la d eg ra da ción de los re cu r­

m ento de co sto s de los in s u m o s energéti­

s o s am bientales se reducirán las o p cion es

co s, aum en ta la e ficie n cia p ro d u ctiva del

e co n ó m ica s y s o c ia le s a futuro. S i la situ a ­

se cto r energético, m itiga la contam inación,

ció n no se revierte, el d e sa rro llo h um an o

p e rm ite c o n s e rv a r re c u rs o s n atu ra le s y

se estancará y el e sp a cio de la p olítica pa­

hasta reduce gastos en lo s hogares.

ra im p u ls a rlo

se re d u cirá cada vez m ás,

dado que en el largo plazo, las o p cio n e s de

O tro lin e a m ie n to im p o rta n te es la

la p o lítica dependen del cre cim ie n to e co ­

d iv e rs ific a c ió n en erg ética y la m ejora del

n ó m ic o que a su vez depende de la dota­

a cce so a una gam a variada de p ro d u cto s y

ció n de capital natural, fís ic o y hum ano.

te cn ologías. A u m enta la calidad y la se gu ­
ridad del abastecim iento, abre nuevas o p ­

S o la m e n te s i se realizan a c c io n e s

cio n e s productivas, de s e rv icio s so c ia le s y

en el presente, te n ie n do en cuenta la ne­

del bie n e sta r y co n trib u y e a la c o n s e rv a ­

ce s id a d de m a n te n e r el ca p ita l en to d a s

ció n de re cu rsos y a la m itigación de e m i­

s u s fo rm a s para a segurar las op o rtu n ida ­

sio n e s nocivas.

des en el la rg o p la zo , hay e sp e ra n za de
e m b a rca rse en un p ro c e s o hacia el d e sa ­
rro llo sustentable.

Aparece tam bién, con evidentes im ­
p lic a c io n e s p o sitiv a s m u ltid im en sio n a le s,
el aum ento del u so de re cu rso s energéti­

S i no se actúa para aum entar el ca ­

co s re n ovables.

pital en general y preservar el capital natu­
ral en particular, la idea que la p olítica de­

Otro lineam iento con efectos po siti­

te rm in a el d e s a rro llo e c o n ó m ic o s o c ia l y

v o s en m u ch o s a sp ectos es la integración

este últim o el d e sa rrollo de los re cu rso s en

energética, sea bajo la fo rm a de in teg ra ­

el largo plazo, puede resultar un espejism o

ción fís ic a o de integración de m ercados.

o una ilu s ió n nutrida p o r la s o b re e s tim a ­
ció n del poder p olítico.

Este últim o lineam iento im p lica a c ­
c io n e s p o lític a s co njun tas y a rm o n iza da s

En lo s c a p ítu lo s a n te rio re s se ha

de v a rio s países, m ientras que lo s tres p ri­

a n a liza d o la e v o lu c ió n y el e sta d o de la

m e ros so n m ás bien resultados de una e s­

energía respecto al d e sa rro llo su stentable

trateg ia a d e fin ir en cada país. D efinir li­

en su s tre s d im en sio n e s. Se han ide n tifica ­

n ca m ie n to s y m o stra r o p c io n e s para una

do una serie de p rob lem as, in su ficie n cia s,

estrategia de d esarrollo energético sosteni-

a tra so s y rie s g o s para a lca n za r ob jetiv o s

ble es tem a de este capítulo.

re la cion ad o s al d e sa rro llo sustentable. Se
han in d ica d o líneas p rio rita ria s para m ejo­

En

lo s

c a p ítu lo s

a n te rio re s

se

rar la s itu a ció n respecto a cada una de las

m e n cio n a ro n a lg u n o s p rin c ip io s so b re la

d im e n s io n e s , y se ha se ñ a la d o que m u ­

e s tra te g ia que tie n e que s e r in te g ra d a ,

c h o s de lo s p ro b le m as están ¡nterrelacio-

sistè m ica , g e n eralizada y no s ó lo ope ra r a

nados de m o d o que las s o lu c io n e s re sp e c­

n iv e l de p ro y e c to s . En este ca p ítu lo , en

to a un p rob lem a en una d im e n sió n tienen

fu n c ió n de las c o n d ic io n e s externas y las

que co n sid e ra r efectos sob re las otras d i­

n u e va s b a ses in s titu cio n a le s, se trata de

m en sion es.

s is te m a tiz a r co n c e p tu a lm e n te la s p o liti­

si

cas energéticas que c o n fig u ra n una estra­

La nueva fo rm a de m anejar el sec­

tegia para el d e sa rro llo sustentable: ob je ­

to r tiene fuertes relaciones con el rol y la

tiv o s , en foqu es, in s tru m e n to s , actores y

naturaleza de la planificación, in stru m e n to

procesos.

privile giado de la po lítica energética en el
pasado. Existe todavía una enorm e insegu­

El nuevo p a is a je d e l se c to r y te n d e n ­

ridad sobre los procesos de plan ificación y

c ia s en su entorno

2.

coordinación del desarro llo energético por
parte del Estado en la nueva in stitu cio n a li-

2.1. La o rg a n iz a c ió n em e rg e n te d e l s e c ­
to r e n e rg ía

dad m a c ro e c o n ó m ic a y s e c to ria l. En las
próxim as secciones se trata de trazar linca­
m ie n to s y p o sib le s en fo q u e s fu tu ro s de

Las reform as realizadas o en curso

una p o lítica energética para el d e sa rro llo

de realización en el sistem a a d m in istra tivo

sustentable dentro del nuevo paisaje in s ti­

del Estado, las em presas públicas y el m a­

tucional.

nejo de los sistem as energéticos han deja­
do (o dejarán, después de una fase de tra n ­

2.2. T e n d e n cia s de la s c o n d ic io n e s exter­
nas

sición m ás o m enos prolongada) una es­
tru c tu ra organizacional totalm ente m o d ifi­
cada. Los detalles estructurales del sector

La concepción de la política energé­

energético serán diferentes en los d istintos

tica nacional tiene que to m a r en cuenta la

países, pero se pueden destacar rasgos

situación previsible de los m ercados exter­

que son com unes.

nos y tam bién el c o m p o rta m ie n to y las ex­
pectativas de los actores externos im p o r­

En pocos años, el Estado se habrá

tantes que pueden in flue ncia r los datos en

retirado de la fun ción em presarial en m u ­

el entorno del negocio de su interés y has­

chos de los países, incluso en áreas co n si­

ta in c id ir en el m argen de m a n io b ra y en

deradas estratégicas y de servicio público.

las opciones que tiene un país.

Serán em p resa s de de rech o p riva d o las
que realicen estas funciones, aunque des­

Com o relevantes para la p o lítica

de el punto de vista de la propiedad tales

energética hay que con statar las tenden­

em presas puedan ser estatales, privadas o

cias de las econom ías y m ercados energé­

m ixtas. Con respecto a la ad m in istra ció n,

ticos m undiales:

el Estado central habrá cedido m uchas fu n ­
ciones a entidades provinciales y m u n ic i­

•

pales.

un dé bil c re c im ie n to e c o n ó m ic o de
los países industrializados y un m ayor
d in a m is m o de algunas reg io nes en

En el sector energético, se está p ro ­
d u cie n d o un cam b io en el régim en de la

desarrollo;
•

propiedad con m ayor participación del sec­

un c re c im ie n to de la d e m an da en el
mercado m undial de petróleo con im ­

to r privado, la reestructuración de los sub-

p lica cio n e s de c o n c e n tra c ió n de la

sectores, m uchas veces con una desinte­

oferta;

gración vertical, la introducción de elem en­

•

tos de com petencia con la subsiguiente ne­

un c re c im ie n to ráp id o de la g e ne ra­
ción térm ica de electricidad en econo­

cesidad de regular, y una apertura hacia el

mías em ergentes aum entando la em i­

exterior.

sión del C02, y de otras m aterias noci­
vas;

Se ha establecido en el sector ener­

•

tre el Estado y el sector privado. En los re­

•

la con form ación de nuevos mercados
de capitales y nuevos esquem as de fi-

cuadros de los capítulos anteriores se ha

nanciam iento;

tratado de dar una visión panorám ica pero
sistem ática de las reform as en los subsec-

un m ayor volum e n de com e rcio in te r­
nacional de energéticos;

gético una nueva repartición del trabajo en­

•

la vigencia de las reglas del m ercado

tores electricidad, petróleo y gas (R ecua­

respecto del m anejo de la cuenta de

dros 2.1 a 2.3), de la situación actual de la

capitales; m ayor m ovilidad in te rna cio­

regulación de m ercados energéticos (Re­

nal en la asignación de recursos y la

cuadro 2.5), de la nueva in stltu cio n a lid a d

e lim in ación de las re striccio n e s para

de las p re o cu p a cio n e s am b ie ntale s (R e­

el uso del c ré d ito in te rn o y externo,

cuadros 4.1 y 4.2) y de las tendencias de la

m ientras se flexibíliza n las re g ulacio­

integración regional (Recuadro 2.4).

nes para la c a p ta ció n de cap itales

(e m isió n de acciones, bonos y otros

•

el cu e s tio n a m ie n to del c o n tro l de la

valores);
•

renta de los recursos naturales p o r el

un increm ento general de la globaliza-

Estado;

ción; poniendo a los países en vías de

•

d e s a rro llo (PVD ) en una s itu a c ió n

e lim in a ció n de las po lítica s re s tric ti­
vas frente a la inversión extranjera d i­

m ás d ifíc il pero con o p o rtu n id a d e s ;

recta para poner en explotación nue­

com p eten cia entre los países p o r in ­

v o s re cu rso s, a m p lia r y m o d e rn iz a r

versiones extranjeras que podrían ser

las explotaciones existentes y, en ge­

sincronizadas si los niveles de preten­

neral, para a b s o rb e r los fru to s del
progreso técnico;

sión fueran m enores o lo gra r aso cia r­
se para con seg uir m ayores beneficios;

•

la e lim in a ció n de las barreras al c o ­

•

la con sag ració n de un Estado s u b s i­

m ercio de energía; y

y
•

la concentración y d ifícil accesibilidad

d ia rio cuya le g itim id a d de in te rv e n ­

al d e sarro llo tecnológico.

ción se suste nta en la co rre cció n de
Com o tendencias políticas con im ­

las im p erfeccio ne s del m ercado.

plicaciones sobre la política energética, se
destacan:

3.

L in e a m ie n to s para la p o lític a e n e r­
g é tic a

•

la rea firm ació n de la in stitu cio n a lid a d
de los m ercados m undiales, co n sid e ­

3.1. P rin c ip io s de la p o lític a e n e rg ética

rándose que las acciones concertadas
o unilaterales para in flu ir en el m erca­

Basándose en el nuevo esquem a

do (OPEP) son con tra ria s al iibre co ­

organizacional nacional y en la nueva con­

m ercio;

vivencia internacional y tom an do en cuen­

•

la fo rm a ció n de bloques regionales;

ta las experiencias hasta la fecha, se p ro ­

•

la in te rna cion alización de la cuestión

pone una serie de p rin cip io s de la política

am biental;

en erg ética fre n te a los desafíos in te rn o s

la p ro m o ció n de una no rm atívida d in ­

(re v e rtir las deficiencias económ icas, s o ­

te rna cio nal en el m arco de la OMC y

•

ciales y am b ie ntale s) y exte rn os (c o n tri­

o tros;

b u ir a la com p etitividad de los actores na­

la red efin ició n del papel de los org a ­

c io n a le s fre n te a la

nism os m ultilaterales y de la coo pe ra­

•

pueden tener el carácter de p rin cip io s ge­

g lo b a liz a c ió n ), que

ción internacional; m e n o r prio rid a d al

nerales para fo rm u la r una política energé­

fin a n cia m ie n to de proyectos energéti­

tica para el de sa rro llo sustentable.

cos estatales; esquem as de privatiza­
ción con m ayo r relevancia dentro de

•

Todos los países de la región tienen

las con dicion alida de s;

sus pro pios problem as y opciones, lo

la in clusión de los tem as relacionados

que sugiere solucio ne s diversas. To­

con el d e s a rro llo s u s te n ta b le , con

m ando en cuenta la cu ltu ra política y

se sg o a m b ie n ta lis ta , d e n tro de los

•

económ ica, así com o las condiciones

o b je tiv o s de o rg an izacion es in te rn a ­

básicas de fu n c io n a m ie n to del país,

cionales y estados nacionales, donde

se co n clu ye que no hay una receta

u n o de los te m a s ce n tra le s sig ue
sie nd o el de la energía; e
•

única.
•

No es aconsejable aplicar paradigm as

In c ip ie n te c o n s id e ra c ió n de la e q u i­

extrem os, sino ser flexibles y p ru de n­

dad y de las cuestiones energéticas.

tes; no juzgar y seleccio na r políticas
con base en ideologías s in o con base

A dem ás de las tendencias a n te rio ­

en el an álisis de la situ a ció n , o b je ti­

res ya visib le s, hay que ob serva r te n d e n ­

vos, opciones de acción, efectos p ro ­

cias p a ra d ig m á tica s co m p a rtid a s p o r un

bables respecto a todas las d im e n sio ­

“ m a in stre a m  de pensam iento, reforzado

nes, etc. Los paradigm as pueden ser­

por los “ th in k ta n k s ” de las organizaciones

v ir co m o re fe re n cia pero no com o

internacionales:

m andatos.
•

•

la co n sid eración del p a trim o n io y los

No basta con una reform a fo rm a l del
secto r p ú blico para su scita r la espe­

recu rsos naturales co m o de libre d is ­

rada iniciativa privada, la a u to -o rg a n i­

p o n ib ilid a d , bajo el p re d o m in io de las

zación de com u nidad es, la in te rv e n ­

reglas del m ercado;

ción ap rop iad a de los entes de scen­
tra liz a d o s co m o los m u n ic ip io s . La

política debe in d u cir m edidas para fo ­

•

En el curso de una reform a en el sec­

m entar todas estas in iciativas desea­

to r en erg ético, que to d o s los países

das. Aún cuando se pueda con statar

de la región em prenden tarde o te m ­

en m uchos países que el estatism o ha

prano y en una u otra form a, se esta­

sid o oficialm e nte abandonado, c o n ti­

blece una nueva d iv is ió n de tra b a jo

núa presente el espíritu del estado be­

entre el secto r privado y el Estado. Pe­

n e fa c to r ta n to en el á m b ito p o lític o

ro, queda aún un rol im p ortan te a de­

c o m o en la m entalidad cívica, sobre

sem peñar por el Estado en varios as­

to d o en tem as que a n te rio rm e n te

pectos del sector:

eran d o m in io del Estado com o el m a­
*

nejo del secto r energético.

El m anejo sectorial, después de la
reform a , le asigna al Estado v a ­

El con cep to del m ercado autoregulado (con sus con stituyen te s oferta, de­

rias funciones precisas, m o d ifica ­

m anda, fo rm a c ió n de p re cio s) tiene

das o nuevas, en p a rticular en la

una serie de ventajas que sugieren su

re g u la ció n de m e rca d o s m o n o ­

im plem entación en m uchas partes del

polices. Si no las efectúa, el siste­

sector, en reem plazo del concepto de

ma no puede p ro d u cir los resul­

m o n o p o lio pú blico o del concepto de

tados esperados, sobre todo en la
eficiencia asignativa.

a u toabastecim iento en el m edio rural.
Entonces,

*

donde sea factible, habrá

El sistem a reform ado, aún cuan­
do funcione m ejor en té rm in o s de

que m u ltip lic a r la existencia de m e r­
cados fo m e n ta n d o ese sistem a pero

eficiencia económ ica, no asegura

celosa m ente co n tro la n d o su fu n c io ­

autom áticam ente to d o s los ob je­

nam iento y e q u ilib rio de poderes.

tivos que espera para la sociedad

Se puede constatar que efectivam en­

resp ecto al d e s a rro llo hu m an o.

te es posible aprovechar del p rin cip io

Aquí el Estado debe ju g a r un rol

de la com p eten cia com o fo rm a refe-

de su b sid ia rie d a d e q u ilib ra d a y

rencial de la organización sectorial y

p ru d e n te fo rta le c ie n d o sus res­

la participación privada en más partes

ponsabilidades respecto a la sus-

del secto r energético de lo que se ha­

tentabilidad del desarrollo.
*

bía pensado en las décadas a n te rio ­
res.

E xisten e fe ctiva m e n te

Dadas las características propias

m enos

del secto r energético (intensidad

m o n o p o lio s n a tu ra le s en el se c to r

de cap ital y re cu rso s na turales,

que necesitan la fo rm a de m ercados

inversiones de lenta m aduración,

regulados, creando los entes de regu­

pro du cción de bienes esenciales

lación correspondientes. Esa con sta­

para la calidad de vida y fun cion a­

tació n vale particularm en te para m e r­

m ie nto de las actividades so cia ­

cad os m ás m a d u ro s y de m ayo r ta ­

les

m año, donde los ob je tivos de eficien­

m arca da m ente

cia p ro du ctiva y asignativa prevalecen

m o n o p ó lic o s

sob re los o b je tiv o s de d e sa rro llo de

fu e rte

in fra estructura .

p re ciso que en este s e c to r los

y

p ro d u c tiv a s ,

m erca do s

o lig o p ó lic o s
no

o

d isp u ta b le s,

im p a c to a m b ie n ta l), es

Una re fo rm a no es un fin en sí m is ­

m e ca n ism o s

m o, sin o un in s tru m e n to para posi-

c o m p le m e n te n con una acción

del

m erca do

se

cio na r el secto r en m ejores co n d ic io ­

c o o rd in a d o ra del Estado, de ca­

nes para ejecutar sus funciones y pa­

rácter in d ic a tiv o en m u ch o s ca­

ra lo g ra r ob je tivos Las reform as, aún

sos y por m edio de in stru m en to s

cuando sean p ro fu nd as

indirectos o acciones directas en

(in cluye nd o

otros.

re e stru ctu ra ció n , reg ulació n y /o p r i­
vatización) son a co ntecim ien to s s in ­
g u la re s en el d e s a rro llo de un país,

•

Se debe rea firm a r el p rin c ip io que el

aun cu a n d o se d ila te n en el tie m p o

Estado tiene el d o m in io o rig in a rio so­

po r una larga fase de transició n. Des­

bre los recursos naturales no renova­
bles con el fin de orientar su uso.

pués de la reform a los procesos vuel­
ven a una cierta rutina, eventualm en­

•

Los procesos de la glob alizació n c o ­

te con un rum b o m od ifica do. Enton­

m o los de la a p e rtu ra in te rn a y las

ces, hay que pensar ya en la era p o s­

fuerzas dinám icas que se desprenden

tre fo rm a en los países que han avan­

de ellos no deben ser c o n s id e ra d o s

zado sobre ella.

com o fuerzas superiores a las del pro­
pio Estado, adoptando así una form a

de “ dejar hacer” . No se debería cap i­

am pliada de objetivos im p lica una apertura

tu la r y caer en la Inactividad sino crear

y reorientación de la política energética ac­

y a p ro v e c h a r las o p cio n e s que se

tual.

abren. Así p o r e je m p lo , se pueden
con sid erar las fuentes externas de f¡-

Actualm ente, los esfuerzos dedica­

n a nclam ie nto co m o fue ntes co m p le ­

dos a reorientar la política energética en el

m entarlas, d e lim ita r el papel que to ca ­

largo plazo, en el sentido de la suste ntabi­

ría c u m p lir a la Inversión extranjera y

dos por la reestructuración del sector ener­

capital.
•

lidad, han sido desplazados y co n dicion a­

fo rta le ce r los m ercados nacionales de

gético con objetivos de com p etitividad , as­

A falta de un poder po lítico suprana-

pecto que se puede visualizar com o una li­

cional que se encargue de reglam en­

m itación para la sustentabilidad. La fase de

ta r las acciones de las em presas g lo-

transició n y de im plem entación de las re­

balizadas y co rre g ir los efectos no de­

fo rm a s está tod avía en pleno d e sa rro llo .

seables que puedan provocar, los g o ­

Entonces, la política energética de los paí­

b ie rn o s na cio nales deberían se g u ir

ses de A m érica Latina y el Caribe se en­

a sum iendo esas funciones. Es preciso

frenta a un doble desafío: realizar adecua­

recalcar la necesidad de que los g o ­

dam ente las reform as y favorecer los obje­

b iern os de la reg ió n id e n tifiq u e n los

tivo s de largo plazo, especialm ente aque­

factores del plano nacional sobre los

llos que se vinculan al de sarro llo sustenta-

cuales pueden accionar.

ble. Pero, en la m edida que se term ine es­

En el plano in te rn a cio n a l, los países

ta fase, se va a reconocer que los proble­

de la región deben coordinarse y c o o ­

mas energéticos de la región trascienden

perar para m ejorar su participación en

•

largamente el plano de la reform a.

la ¡n s titu c io n a lid a d de los m ercados
en erg éticos m un diale s. De la m ism a
form a deberían coo rdinarse respecto
al fo rta le cim ie n to de la posición reg io­

Gráfico 5 .1 : Dim ensiones del desarrollo sustentable y sus
in te rp elac io n es

nal en las negociaciones internaciona­
les de las cuestiones am bientales. Sin
ir dem asiado a los detalles estraté gi­
cos a este nivel de los lincam ien to s,
se puede sub raya r que la integración
en erg ética regional tien e efectos tan

Energía,

puede ser considerada com o un p rin ­

Energía,

re cu rso s

im portantes respecto al desarrollo que

re cu rso s
naturales y

naturales y

cipio de la política energética.

am biente

am biente
3.2. O b je tiv o s a m p lia d o s y m u ltid im e n ­
s io n a le s : en fo q u e s e c u e n c ia l para la
s o lu c ió n de c o n flic to s
A nteponer el desarro llo sustentable
c o m o o b je tiv o s u p e rio r para la p o lítica

Energía y

energética im p lica a m p lia r el espectro de

equidad

o b je tivo s del sector. En el G ráfico 5.1 se
presenta el concepto del desarrollo suste n­
tab le co m o área (c írc u lo grande) en que
caben las áreas energía y economía, equi­
dad y recu rsos (tres círculo s). El área no
cubierta puede entenderse com o área de la
s u s te n ta b ilid a d p o lític a , que sirve co m o

Por supuesto, no todos los ob je ti­

base. Se observa n in te rfa ses entre dos y

vos son ig ua lm en te relevantes para cada

tres dim ensiones.

país; por ejem plo: para los países que ca­
recen de una dotación sig n ifica tiva de re­

La gam a de o b je tiv o s que se ha

cursos fósiles, los objetivos ligados con la

p resentado de m anera cla sificad a p o r d i­

explotación racional de estos recursos no

m ensiones de incidencia está retom ada en

son tan relevantes com o para aquellos que

el Cuadro 5.1. Además se enum eran accio­

sí la tienen.

nes p ro p ic ia s para lo g ra rlo s . Esta gam a

La am pliación de objetivos, to m a n ­

En el C a p ítu lo I se a d v irtió que, a

do en cuenta varias dim ensiones, agudiza

pesar de esto s p ro b le m a s, el d e s a rro llo

el problem a de fo rm u la r políticas con o b ­

sustentable del se cto r energético no sólo

je tivos m ultidim ensionales.

es deseable sino que adem ás es posible.
La solución de estos problem as se encuen­

Si en una política m ultidim e nsiona l

tra en el plano de los pro ced im ie ntos. No

existe ya un cú m u lo de co n flicto s entre o b ­

se pretende resolver los pro blem as al m ar­

je tiv o s e in con grue ncias entre m edidas y

gen de la d iná m ica de los sistem a s, sino

objetivos (efectos secundarios indeseables

poner de relieve que la so lu ció n de aque­

sobre objetivos de terceros), estos c o n flic ­

llos es parte de un proceso.

tos se m u ltiplican con la consideración de
Las políticas tendrán que id en tificar

otras dim ensiones.

las acciones que tienen un efecto positivo

C u a d r o 5 .1 : O b je t iv o s e in s t r u m e n t o s d e la
p o lít ic a e n e r g é t ic a p a ra un d e s a r r o llo s u s t e n t a b le

D im e n s ió n

Política

Económica

Soda!

Ambiental/
Recursos

66

O b je tiv o s

A c c io n e s/In stru m e n to s

Sostenimiento de espacio de
maniobra para política
Mantenimiento de peso
internacional
Desconcentración de poder
político-económico
Seguridad de instalaciones ante
conflictos
Segundad de abastecimiento
externo
Suficiente grado de autarquía
Reducida cuota energética en
importaciones
Menor peso de ingresos variables
en el balance de pagos y en el
presupuesto estatal
Flujo estable de ingresos por
exportaciones
Flujo estable de ingresos fiscales
Captación de rentas energéticas
Inversión de rentas en otras formas
de capital
Reducida intensidad energética
Uso racional de energía en
sectores productivos y en el
transporte
Eficiencia energética en los
procesos
Eficiencia productiva en el sector
Financiamiento suficiente del sector
Mayor calidad del suministro
energético
Confiabilidad del abastecimiento
energético
Reducidos costos del suministro
energético
Mayor valor agregado en las
cadenas energéticas y
relacionadas
Diversificadón del mix
energético
Abastecimiento suficiente
Acceso a energéticos eficientes y
apropiados
Cobertura de las necesidades
básicas
Alta cobertura eléctrica
Abastecimiento de
servicios sociales
Pureza atmosférica
Conservación de suelos
Manejo sostenible de la leña
Preservación de aguas
Manejo ecocompatíble de las
cuencas hidráulicas
Perfiles sostenibles de explotación
de recursos fósiles
Mayor alcance de los recursos
fósiles
Mayor uso de recursos

Coordinar políticas de apertura en la región
Participar en organizaciones y foros
Conformar coaliciones internacionales
Separar funciones de soberanía y empresariales
Reforzar poderes y independencia de reguladores
Asegurar control democrático de funciones reguladoras
Consultar con autoridades de la defensa y de la seguridad interna
Diversificar fuentes energéticos y países de ongen
Concluir contratos a largo plazo
Almacenar energéticos para interrupciones cortas
Fomentar desarrollo de fuentes nacionales
Llevar adelante la integración energética regional
Diversificar la exportación
Crear y administrar fondos de estabilización de ingresos
Limitar riesgos con operaciones en el mercado de futuros
Aplicar instrumentos de la captación de rentas con el fin de incentivar en lugar de fiscalista
Reestructurar el presupuesto estatal con orientación a inversión en capital humano
Fomentar el uso racional de energfa (gama de instrumentos)
Asegurar la orientación de precios a costos
Estructurar y regular la tarificación con Incentivos para el ahorro energético
Limitar asentamientos de industrias energointensivos
Implantar el tema del uso racional de energía en la política urbana
Considerar el uso racional de energía en el ordenamiento espacial y la planificación del
transporte
Considerar el uso racional de energfa en el reglamento del transito
Crear y vigilar competencia en mercados autoregulado
Asegurar funcionamiento de regulación en mercados regulados
Regular prudentemente la rentabilidad de las empresas reguladas
Considerar la competitividad de los usuarios de servicios regulados
Permitir un autofinanciamiento suficiente en la regulación de precios
Dinamizar la interacción con actores de los mercado financiero internos
Asegurar el acceso a mercados internacionales de capital
Aprovechar de las ventajas de la organización privada
Apoyar el control de pérdidas técnicas y no técnicas
Regular la calidad de servicios y productos energéticos
Asegurar capacidad de reserva en la regulación
Fomentar el desarrollo interno y la transferencia de tecnología
Asegurar la transferencia tecnofógica en el reglamento de la inversión extema
Fomentar el entorno empresarial del sector (servicios para el sector)
Fomentar la transformación de productos energéticos en el país
Fomentar la producción y adquisición de equipamiento eficiente
Fomentar el uso y la aplicación de energía y tecnologías apropiadas
Fomentar díversificación de la oferta en el ámbito urbano
Fomentar infraestructura básica para un acceso extendido en el ámbito rural
Crear mercados energéticos en el ámbito rural
Reforestar y fomentar plantaciones energéticas
Asegurar derechos de propiedad y regular el acceso a la leña
Permitir discriminación de precios para fomentar el desarrollo de mercados
Estructurar tarifas permitiendo subsidios direccionados y transparentes
Internalizar efectos externos en los precios energéticos
Fomentar la penetración de energías limpias
Asegurar la evaluación de impactos ambientaíes de proyectos y las consecuencias
Crear términos de referencia para las actividades del sector y asegurar su cumplimiento
Definir perfiles de explotación de energéticos fósiles y controlar su cumplimiento
Definir normas, estándares, topes de emisión, etc. en los sectores de consumo
Crear y operar mecanismos efectivos y prácticos de control de cumplimiento
Crear sistemas de contingencia para todas las instalaciones
Fomentar desarrollo de tecnologías apropiadas de mitigación de emisiones
Crear un marco legal y reglas equitativos para energías renovables

sob re el m á x im o de o b je tiv o s

sin ten er

ellas. O tro e je m p lo , es la d is c rim in a c ió n

efe cto s n e g a tivo s sob re a lg u n o de ellos

aduanera de equipam iento de tecnologías

(solució n “ w in -w in ” ). Estas acciones o in s­

de energía renovable con tra equipam iento

tru m e n to s resp ectivo s existen en el caso

de tecnología convencional.

de la política energética, com o hem os v is ­
to a n te rio rm e n te (fo m e n to del URE, fo ­

F inalm ente, habrá que id e n tific a r

m ento de energías renovables, Integración

las posibilidades de In tro d u cir “ incentivos

regional). Esto es más fa ctib le en una s i­

sanos” para alcanzar objetivos del desarro­

tuación en que el grado de alcance de ob­

llo su ste n ta b le , co m o p o r e je m p lo para

je tivos es m enor en la m ayoría de d im e n ­

tecnologías de energías renovables, para e!

siones, situa ció n que prevalece en la m a­

uso racional de energía, etc.

yoría de los países de la región
3.3. L o s in stru m e n to s p o lític o s
Otras acciones pueden tener efec­
to s c o n tra d ic to rio s en v a rio s asp ectos.

En el Cuadro 5.1 se hizo una s in o p ­

C onsiderando tales acciones para m ejorar

sis de las acciones más relevantes del de­

la po sició n del país respecto a un objetivo

sa rro llo sustentable ju n to a objetivos. Las

se requiere p ro d u c ir acciones colaterales

acciones están definidas en fo rm a bastan­

que estim ulen el esfuerzo en otros o b je ti­

te general y sin indicar interrelaciones en­

vos o evitar ¡os efectos negativos sobre al­

tre ellas. Sin em bargo, algunas de las ac­

guno de ellos (soluciones com pensatorias,

ciones involucran varios in stru m en to s po­

evitando el “ trade o f f ) .

sibles. Específicamente, donde se indica la
acción fo m e n ta r” habrá que co n s id e ra r

La dinám ica de los procesos de de­

to d a la gam a a n te rio rm e n te presentada,

s a rro llo y de la p o lítica p e rm ite asegurar

desde la in fo rm ació n hasta la regulación y

este p rin c ip io y p e rm ite avanzar re la tiva ­

el m andato. P osteriorm ente se debería es­

mente más en una dirección y relativam en­

tructura rlas en un orden jerárquico, aspec­

te m enos en otra. Se requiere, por lo tanto,

to que no intentarem os en este capítulo.

a rm o n iza r las po líticas y la in te nsidad de
Los c a m b io s en el rol del Estado

las acciones que deriven de aquellas.

habrán de im p lica r una profunda m o d ifica ­
No basta con con ceb ir una estrate­

ció n en las m odalida de s de im p le m e n ta -

gia que resuelva los problem as de una vez,

cióri de la política energética. El Estado ya

sino de avanzar p o r pasos, ad quiriendo ex­

no ten drá un rol re c to r tra d u c id o p o r un

periencia y co rrig ie n d o sobre la marcha. El

m anejo d ire c to de la ofe rta energética, a

m e jor punto de partida para con ceb ir en la

través de las in stitu cio nes y empresas del

práctica tal estrategia sería tal vez un aná­

sector y a pa rtir del co n tro l de las p rincip a­

lisis de la política actual iden tificand o p ri­

les variables co m o las inversiones y pre­

m ero “ incentivos perversos, es decir m e­

cios.

didas e in stru m e n to s actualm ente en v ig o r
que causan una reducción en el alcance de

Sin em bargo, aún cuando el Estado

uno o algunos de los objetivos. Un in cen ti­

haya aban do nad o esas m o d a lid a d e s de

vo pe rverso en el pasado, m uy d ifu n d id o

c o n tro l directo, tiene todavía a su d is p o s i­

en la región, era por ejem plo, m antener el

ció n una gran can tida d de in stru m e n to s ,

precio de los energéticos m uy por debajo

co m o se d e m ue stra en el Cuadro 5.1, de

de sus co sto s e co n ó m ico s. O tro era, por

naturaleza m uy variada, hasta ahora poco

ejem plo, m antener el precio de un p ro d u c­

utilizados, para el logro de sus objetivos:

to que causa daños am bientales p o r deba­
jo del precio de un s u s titu to lim pio .

•

in stru m en to s “ blandos” , com o la in fo r­
m ación, la capacitación, el fom en to de
la investigación y de sarrollo te cn o ló g i­

Un s e g u n d o paso p rá c tic o sería

co;

id en tificar “ im p e d im e n to s” para avanzar en
el c u m p lim ie n to de los o b je tiv o s . Existe

•

in s tru m e n to s m ás in te rv e n c io n is ta s

una gran cantidad de ob stáculos de este t i­

com o in ce n tivo s fiscales, su b sid io s e

po en to d o s los países del m undo. Un ob s­

im puestos (incluyendo la captación de

táculo es la exclusión de pequeñas capaci­

rentas y su re d istrib u ció n ) y hasta in ­

dades de generación eléctrica, m uchas ve­

versiones públicas;

ces con base en energías renovables o de

•

in stru m en to s que abren un espacio pa­

cogeneración, del acceso a la red o la d is ­

ra nuevos actores, co m o el estableci­

crim inación de condiciones de acceso para

m iento de m ercados hasta ahora ine-

xistentes (creación de derechos transa-

El o tro g ru p o con tien e lo s In s tru ­

bles de propiedad, licencias); e
•

m entos apropiados para in te rve n ir activa­

in stru m e n to s que lim ita n de diferente

m ente en el m anejo del se cto r en el c o rto y

m odo el espacio de acción de los acto ­

m ediano plazo. Se trata de intervenciones

res, esta b le cie n d o m arco s, reglas de

de naturaleza cam biante tales com o:

juego, norm as regulatorias, sancionan­
do ciertos actos en su fo rm a m ás res­

•

trictiva, disponiendo las acciones, etc.

•

m edidas de persuasión;

•

investigación;

Los in s tru m e n to s de la p o lítica

•

educación y capacitación;

energética se pueden d iv id ir en dos g ra n­

•

in c e n tiv o s

fis c a le s

(tra n s fe re n c ia s ,

sub sid ios e im p ue sto s); e

des grupos. Uno de tales grupos contiene
in s tru m e n to s ligados con la organización

info rm ació n;

•

inversiones públicas

de estructu ras y p ro ced im ie ntos, que tie ­
nen que ser fijados y m antenidos sin gran­

Estas in tervenciones no tienen que

des cam bios p o r lapsos prolongados, per­

ser abruptas sino p ro d u cto de una política

m itie nd o así una m ayor seguridad para la

a n un ciad a y tra n sp a re n te , para no crea r

expectativa de los actores, la cual se tra d u ­

una inseguridad innecesaria para los acto­

ce en m e n o r riesgo, m en or costo, m ayo r

res

inversión, etc.
De este m odo una vez in tro d u cid o s
Estas políticas relacionadas con el

los cam b io s que se relacionan con el p ri­

o rd e n a m ie n to se c to ria l se refieren a la

m er gru po de in stru m e n to s de política, la

creación, supervisión y regulación de:

intervención del Estado a través de la polí­
tica energética será m uch o más in dire cta y

•

las estructuras de las cadenas p ro d u c­

ligada casi exclusivam ente con el segundo

tivas energéticas;

•

g ru p o de in stru m en to s.

la o rg a n iza ció n in s titu c io n a l (p ro p ie ­
Así, precios, inversiones y la oferta

dad, derechos, estructuración de m e r­
cados y obligaciones);

en erg ética en general, del m is m o m od o

•

las reglas para transacciones; y

que la dem anda serán m ás bien resu ltan­

•

las norm as y lim itaciones.

tes de varios factores de los cuales el Esta­
do co n tro la sólo algunos de relevante im ­
portancia com o su b sid io s e im puestos.
Estas p o lític a s del o rd e n a m ie n to

Grafico 5.2: Principales ejes de la
política energética

po r un lado y la intervención transparente
deben a rm o n iza rse si es p o sib le con los
o tro s ejes generales: in te g ra c ió n hacia
afuera y descentralización hacia adentro.
•

to m a r en cuenta la necesidad de a rm o ­
nizar p o líticas con los países ve cin o s
para viabilízar la integración energética,

•

asociar la clasificación del papel del Es­
tado a los niveles descentralizados, es­
pecialm ente la com petencia de las m u ­
nicipalidades y pro vin cias en relación a
la energía, y

•

c o m p a tib iliz a r ta le s re g la m e n to s no
energéticos (reglam entos am bientales,
etc) que tien en fu e rte s im p lic a c io n e s
para el secto r energético.
En el G ráfico 5.2 se pre sen ta una

visualización de los diferentes ejes de esta
política energética y sus in stru m en to s.

68

3.4. Enfoques y procesos

para que el m ercado y la com petencia lle­
gue a los resultados deseados. Pero, hay

3.4.1. Enfoque in te g ra d o y s is tè m ic o , re s ­

m uchos otros cam pos donde debe actuar

p o n s a b ilid a d co m p a rtid a , situ a c ió n

con iniciativa propia, en algunos casos o r­

en e l á m b ito a p ro p ia d o

ganizando m ercados donde no los haya y
en o tro s, co n tro la n d o las im p erfeccio ne s

El enfoque p o lític o desde la p e rs ­

que presenten.

pe ctiva e n erg ética debe in se rta rse en un
contexto más general, por cuanto el secto r

En consecuencia, las políticas y ac­

energético, com o subsistem a, que satisfa­

ciones que pretendan instrum entarse en el

ce necesidades hum anas, interactúa con el

s e c to r e n e rg é tico requieren un enfoque

resto de los s u b siste m a s de p ro d u cció n ,

sistèm ico y esfuerzos análogos en los de­

transporte, d is trib u c ió n y consum o.

más sectores. Además, se requiere la Inter­
vención de los actores que son sujeto y ob ­

Se ha visto que m uchos problem as

je to del d e sa rro llo sustentable co m o son

de suste ntabilid ad derivados de la in cide n­

los poderes del Estado (ejecutivo, legislati­

cia del secto r energético están fu e rte m e n ­

vo y ju d icia l) a los d is tin to s niveles (cen­

te in terrelacionados con otros sectores de

tral, p ro vin cial y m u n icip a l) así com o re­

activida d. Basta pensar en los pro blem as

presentantes de los em presarios, traba ja­

que se presentan en ciertas cuencas h id ro ­

dores y del resto de la sociedad civil p o r­

g rá fica s dond e se ha im p le m e n ta d o un

que el d e sa rro llo sustentable es una res­

proceso de sequilibrado en el uso del agua

ponsabilidad com p artid a ineludible y co m ­

y de la tierra, especialm ente por m edio de

patible con el sistem a dem ocrático. M ien­

la c o n s tru c c ió n de cen tra le s h id ro e lé c tri­

tras que este ú ltim o establece un m ecanis­

cas y la a g ricu ltura, d ism inu yen do la p ro ­

m o político de convivencia social, el desa­

d u c tiv id a d de to d o s sus elem e ntos y lle­

rro llo sustentable prom ueve un e q u ilib rio

gando in clu so hasta un punto de d e svalo­

en la sa tisfa cció n social de necesidades,

rización total. O tro ejem plo lo constituyen

que garantiza precisam ente esa con vive n­

los p ro b le m a s de s u s te n ta b ilid a d d e riv a ­

cia.

do s de! tra n s p o rte u rb a n o que presenta
una b a jíslm a p ro d u c tiv id a d , p ro v o c a n d o

Ya que las consideraciones ligadas

c o n ta m in a c ió n a tm o s fé ric a y a cú stica de

a la sustentabilidad del desarrollo im plican

niveles in so p o rta b le s, y o tro s pro blem as

una am pliación de los objetivos de política

para la calidad de vida de la población.

y en vista de los cam bios del rol del Esta­
do, los actores privados y la naturaleza de

Para atacar este tip o de problem as

ios nuevos in s tru m e n to s d isp o n ib le s, se

se n e cesita un e n fogu e in te g ra l, que va

requiere una reconstrucción de la e stru ctu ­

m u c h o m ás allá de la p o lític a se c to ria l

ra activa en el secto r energético y sus rela­

en erg ética, a b arca ndo a to d a la p o lítica

ciones en la organización del Estado y las

m a c ro e c o n ó m ic a , in d u s tria l, de in fra e s ­

m odalidades de fo rm u la ció n de la política

tru c tu ra social y m edio-am biental.

en erg ética.

Para ello es ne cesa rio

un

aprendizaje de las nuevas m odalidades de
El reco no cim ie nto y la fundam enta-

fun cion am ie nto, una definición de respon­

clon del d e sa rro llo en la pa rticip a ció n de

sab ilida de s y el d e sa rro llo de estrategias

actores de va rio s niveles (local, nacional y

que co m b in e n los in s tru m e n to s a p ro p ia ­

hasta in te r o s u p ra n a c io n a l) o de índole

dos.

(privados y públicos) im plican que conce­
b ir e im p le m e n ta r la política constituye un

El detalle de la redefinición de la d i­

enfogue s is tè m ic o . El m is m o supone to ­

visió n del trabajo y de roles entre el sector

m ar en cuenta las acciones de m uchos ac­

pú blico y privado, así com o del m ix a p ro­

tores, m anejando cada uno una gam a de

piad o de in s tru m e n to s , depende de las

in stru m e n to s am pliada p o r la apertura po ­

condiciones propias de cada país.

lítico-e con óm ica .
3.4.2. D e s a r r o llo d e s d e a b a jo : “ e s p a c io
Para lo g ra r los ob je tivos enum era­
dos, el Estado puede c o n fia r en a lg u n o s

v it a l” y

la re s p o n s a b ilid a d a d ife ­

ren tes n iv e le s

aspectos, en las fuerzas de m ercado y es­
pecialm ente en aquellos referidos a la efi­

La idea básica del enfoque s istè m i­

ciencia, ya que en el secto r energético, el

co y de la responsabilidad co m p a rtid a es

Estado debe m o s tra r una m ayor vigilancia

que participen todos los actores Involucra­

dos en la solució n de los problem as d istin ­

s a b ilid a d e s. Los m u n ic ip io s rep rese ntan

guiendo especialm ente a los que son afec­

las entidades políticas que deben tener m a­

tados o están interesados en los m ism os,

y o r in flu e n c ia so b re lo s e sp a cio s vita le s

ya que en últim a instancia el objetivo ge­

tangibles en:

neral y global es el “ desarrollo sustentable”
cuyos destinatarios y sujetos son las per­

•

sonas.

las ciudades respecto a la organización
de la vivie n d a y de las a ctivida des in ­
d u s tria le s ,

tra n s p o rte ,

respectivas;

seño de políticas es el espacio, en donde
viven y actúan las personas: su “ espacio

co m e rcia le s,

servicios pú blicos y las con stru ccio nes

El sistem a de referencia para el d i­
•

las áreas rurales con relación al o rd e­

v ita l” . Ese espacio vital no es solam ente el

nam iento local, la vivienda, las exp lo ta­

ám b ito tangible (el m edio am biente en su

ciones agrícolas y pecuarias, forestales

sentido propio) donde vive la persona, sino

y tam bién en gran parte de las activida­

su á m b ito intangible; es decir el con ju nto

des energéticas y m ineras y de las ins­

de las con dicion es, ap titude s y capacida­

talaciones de infra estructura .

des, derechos y obligaciones y o p ortun ida­
des. Las com unidades locales y los grupos

Los niveles in te rm ed ios de respon­

sociales com parten de cierta manera todos

s a b ilid a d deberían se r m ín im o s (u n o o

estos ám bitos.

dos) hasta llegar al corre spo ndien te al go­
bierno central.

D iseña r p o lítica s para el m e jo ra ­
m ie n to de ese espacio v ita l (que se en ­

Los e sp acios v ita le s ta n g ib le s no

cuentra ya debilitado y m uchas veces muy

corre spo nde n exactam ente a d e lim ita c io ­

re strin gid o) y aún para la recuperación del

nes políticas; algunas veces son m ás pe­

m ism o (donde ya se perdió), sig n ifica ub i­

queños que la extensión de un m un icip io ,

car la perspectiva de la política sobre la ba­

en o tro s casos son m uch o m ás am p lio s.

se de un enfoque desde abajo. Sin em b ar­

En consecuencia, pueden delim itarse espa­

go, la responsabilidad sobre ei espacio v i­

cios vitales de distin ta s extensiones según

tal no suele ser sie m p re el nivel básico.

el tem a y el tip o de interrelación; po r ejem ­

Hay que situ a r cada vez esa re sp o n sa b ili­

plo: m uch as cue nca s h id ro g rá fic a s son

dad según el alcance y la efectividad de la

mas extensas que los te rrito rio s m u n icip a ­

acción política. Entonces, en la era po st-re­

les, sus lím ites tam po co coinciden con las

fo rm a se requiere id e n tific a r á m b ito s de

fronte ras entre países. A veces ei m u n ic i­

ocu rren cia de problem as e in terrelaclonar

pio provee el espacio para actuar, p e rm i­

actividades y responsabilidades para poder

tie n d o la a u to -o rg a n iz a c ió n de la p o b la ­

actuar.

ción.
Adem ás, algunos objetivos y tem as

Los o rg a n is m o s descentralizados,

no afectan de m odo directo el espacio vital

estatales o p riva d o s, m erecen un papel

concreto de los ciudadanos, sino indirecta­

m ucho más im p ortan te en la fo rm a ció n de

mente, com o sería por ejem plo el caso de

una e s tru c tu ra e n e rg é tica m ás e ficie n te ,

la captación y el uso de las rentas energé­

e q u ita tiva y d in á m ica . Se debe en tonce s

ticas. Si bien se hace necesaria la vigilancia

aprovechar y fo m e n ta r las tendencias ha­

de los ciu da dan os so b re el uso de esas

cia la d e sce n tra liza ció n del Estado para

rentas en fu n ció n de la realización de los

crear nuevas o p cio nes para el d e sa rro llo

objetivos de la sociedad, las negociaciones

rural e integrar el fa cto r energía en los co n ­

sobre la captación de la renta no deben in ­

ceptos del d e s a rro llo urb an o: de le gar en

vo lu c ra r necesariamente los niveles bási­

las m unicipalidades responsabilidades pa­

cos de la sociedad. Hay tem as que, por su

ra fa vo re ce r un e stilo de vida co m p a tib le

naturaleza y m odo de tratam iento, se u b i­

con un m ejor uso de la energía.

can exclusivam ente a niveles altos de la o r­
ganización del Estado.

O tro g ru p o de a cto re s que tiene
que e sta r m u ch o m ás in v o lu c ra d o está

Partiendo desde abajo hacia arriba,

co n stitu id o por ios grandes con sum idore s

hay que id en tificar los espacios de política

y las o rg a n iza cio n e s que rep rese ntan a

para los m un icip io s, o entidades regiona­

grupos de con sum idore s (cám aras de co­

les (com o las provincias), los países y las

m e rcio , a so cia cio n e s in d u s tria le s y de

en tida de s su p ra n a cio n a le s en la m edida

tra n s p o rtis ta s , am as de casa, etc.), en el

que los países transfieran ciertas respon­

llam ado nivel m edio. A m odo de ejem plos,

en los Cuadros 5.1 y 5.2, se estructura una
política con un enfoque sistém lco para a l­

Recuadro 5 .1 : Uso racion al de la energía

canzar m e jo r cie rto s o b je tivo s re la cio n a ­
dos al de sarro llo sustentadle.

OBJETIVO S U PE R IO R :

El o b je tivo uso racional de energía
c o n s titu y e ya en m u c h o s países uno de
princip ales de la política energética (Cua­
dro 5.1). Planteado de otra manera, se tra ­
ta de con seg uir una alta eficiencia en todos
los usos de energía, especialm ente y p o r
orden de im p o rta n c ia , en la in d u s tria ,
transp orte y residencias.

R e d u c c ió n de co s to s e c o n ó m ic o s en general, au m e n ­

tar productividad, m e jo rar a c ce sib ilid a d y m itig a r im p a cto s am b ien tales
PRO BLEM AS:

Gran p o te n cia l de c o n se rv a ció n de energía n o ex p lo ­

tada
C O M O E N FO C A R:

Con p o lític a s púb licas, in flu e n c ia r so b re las d e c is io ­

nes d el uso energético (com portam iento) y de in versio n es determ inantes d e l uso
energético de in d iv id u o s u o rg a niza cio ne s
D O N D E CO N C E N T R A R :

S e c to r energía (generación, transform ación, tra n sp o r­

te), co n su m o fin a l de lo s sectore s (industria, transporte, residencial, p ú b lico )
CO N DICIO N ES:

Por ultim o, el tem a desarrollo sustentable de la biomasa es, com o se ha de­

P re c io s que reflejan c o s to s eco n ó m ico s, g a s to s en er­

g é tico s tangibles y reversibles
IN S T R U M E N T O S :

inform ación, concientización, p ersu asión , ed u cación;

d ifu sió n tecnológico, investiga ció n y desa rro llo tecno lóg ico: rev isió n y reorienta­

m ostrado, en varios países y áreas dentro

c ió n de reglam entos y no rm as relevantes, in c lu s o o rd enam ientos esp a cía le s (eli­

de los países, un tem a fun dam e ntal de la

m inand o obstácu los); ince ntivo s ( s u b s id io s y im puestos, p ro g ra m a s de financia-

s u s te n ta b ilid a d so c ia l y a m b ie n ta l. En el

miento, creació n de m ercados, licencias, etc.); c reació n de norm as, están d ares y

Cuadro 5.2 se presentan elem entos de una

reglam entos e sp e cífico s o relacion ad o s (am bientales); creació n o ap o yo de in s ­

política con este fin.

tituciones especializadas
A C T O R E S/IN T E R E S A D O S:

3.4.3. P r o c e s o s y f u n c io n e s d e l E sta d o

C E N T R A LE S:

U su arios (arrendatario, conductor, trabajador, c o n s e r­

cen tra l: fo rm u la c ió n de p o lític a s y

je, etc.); in v e rs o r (industrial, transportista, dueño, institución, etc.); em presa

to m a de d e c is io n e s , c o o rd in a c ió n ,

energética, em presa de servicio, órgano resp o nsab le de la p o lític a energética.

p la n ific a c ió n , in fo rm a c ió n y m o n i­

IN T ER M ED IO S:

toreo

A so c ia c io n e s de usuarios, in v erso res o m oradores; Cám aras, Federaciones; E le ­

P rod uctore s e im p ortad ore s de eq u ip os; co nsu ltores;

m entos d el siste m a educativo; Centros de In vestig ación y Capacitación; Institu­

C om o se ha v is to , co m o c o n s e ­

c io n es financieras, fondos; Fundaciones, otras ONG s; C o op e ra ció n in tern a cio ­

cuencia de los cam b io s institucionales, la

nal; M u n ic ip io s ; P artid os

apertura a la participación privada, la des­

PO LITICO S:

Ejecutivo; Leg isla tivo

centralización y reestructuración del Esta­
do y la d e m ocra tizació n, se instalan nue­
vos procesos de fo rm u la c ió n de políticas
energéticas y otra m anera de to m a r deci­

Recuadro 5.2: Manejo sustentable de la biomasa

sio ne s. A dem ás, se n ta r la atención en el
de sarrollo hum ano sustentable com o n o r­
te de la política, requiere de nuevas form as
de decisión, basadas en un consenso so­

OBJETIVO SU P E R IO R :

PRO BLEM AS:

cial.

E xp lotación so ste n ib le de la biom asa, m e jo r d is p o n ib i­

lid ad/acceso a en erg éticos para u suarios
En áreas deficitarias: p érd id a de ia base de existen cia en

áreas excedentarias: aprovecham iento su b ó p tim o
C O M O EN FO C A R:

En v a rio s países de la región, los

A tra er las fuerzas co n stru ctivas que actúan desde aba­

jo; fo m e ntar e l interés lo c a l en la su sten ta ció n d el esp acio vital, in v o lu c ra r a cto ­

pro ce so s de fo rm u la c ió n de p o lític a s ya

res p rivad o s; co m p ro m e te r actores de gran tamaño.

han c a m b ia d o y la p a rtic ip a c ió n de los

D O N D E C O N CE N T R A R : ám b ito s rurales en dese q uilib rio

afectados en de cisio n e s sob re p ro yectos

CO NDICIO NES:

ha a u m e n ta d o .

IN S T R U M E N T O S :

Sin e m b a rg o , d e n tro de

una perspectiva del desarrollo sustentable,

Concientización, sen sib iliza ció n ; inform ación, ed u ca­

ción, capacitación; C rear m e rca d os energéticos locales: a p o y a rla p ro d u c c ió n e s ­

es necesario revisar y sistem atizar los p ro ­

p ecífica y co m ercializació n de la biom asa, a se g u rar lo s títulos de propiedad, re­

cesos de pa rticip a ció n .

g lam en ta r lo s d ere cho s de acceso, entregar lic e n c ia s para b osq u es no p rivad o s;
in ce n tivo s (financiam iento, p a g o s p ara m antener b o sq u es (pago p o r serv icio s:

Una c o n d ic ió n básica es un c o n ­

a b so rció n de C02, recreo, etc.), fuentes interna cio na le s (Jl, G E F etc.); c re a r in ­

senso so b re la o rie n ta c ió n de la p o lítica

g reso s dependientes de la existencia d e l bosque; O rdenam iento e sp a c ia l (uso de

en e rg é tica d e n tro de la socied ad.

V isto

desde las posicio ne s divergentes a causa
de las corrientes políticas distintas y de los
intereses con tra pu estos de ios grupos de

tierras, reservas, parques, zon a s de exploración).
A CT O R ES:
C E N T R A LE S:

Com unidades, M u n icip io s, cam p esin os, p ro p ie ta rio s de

la fuente, explotadores, com ercializadores, m adereros, p ro m o to re s turísticos,
em presas de aprovecham iento energético de la biom asa

pre sió n, es ilu s o rio b u sca r un con sen so

IN T E R M E D IO S

total de la sociedad. No obstante, lo que se

nal, in stitucio nes de ia im p lem en tació n en conjunto (Jl), GEF, FAO

puede lo g ra r es un co n se n so sob re las

P O LIT IC O S

grandes líneas, por ejem plo, que la evolu-

G obierno local.

ONG s locales, A so ciacio ne s, Cooperación in tern a cio ­
E je cu tivo

(A u to rid a d e s

fo re sta le s),

L e g is la tiv o ,

71

ción del secto r energético debería co rre s­
ponder al desarrollo sustentable.

Hay que co n ce b ir la fu n ció n de re­
gulación y de su p e rvisió n co m o una fu n ­
ción independiente a ejecutar p o r una ins­

Por lo dem ás, sie m p re habrá que

titu c ió n especializada fuera de la esfera d i­

c o n s u lta r con los g ru p o s in te re sa d o s y

recta del gobierno actual. Sin em bargo, es

afectados antes de to m a r d e cisio ne s im ­

posible in tro d u c ir en la ley y los reglam en­

portantes.

tos que rigen la fu n c ió n de la in s titu c ió n
crite rio s y reglas que refuerzan un desarro­

El nuevo m arco legal instaurado en

llo sustentable, es decir, los o b je tivos con­

m u ch o s países de la reg ió n ofrece una

d u cen te s, fa v o re c ie n d o , p o r e je m p lo , el

o p o rtu n id a d para re d e fin ir el nivel y el al­

uso racional de energía o fo m e n ta n d o e!

cance de la participación. En los países en

uso de recursos renovables.

donde ya se ha cum p lid o la reform a, se ha
extendido la participación principalm ente a

El enfoque integrado sug erido más

los actores sectoriales independientes del

adelante requiere de una co o rdinación en­

gobierno. Las decisiones ahora se com p ar­

tre las in sta n cia s re sp o n sa b le s para los

ten entre varios actores. Sin em bargo, hay

asu n to s in c lu id o s (p o lítica fisca l, po lítica

preocupación en algunos países porque el

económ ica, política social, política am bien­

peso se ha desplazado dem asiado al sector

tal, política energética) y de ios entes regu­

privado y porque los actores del sector p ri­

ladores asociados.

vado tienen más libertad en la tom a de de­
cisiones sobre inversiones que direccionan

El enfoque sistè m ico requiere, ade­

el fu tu ro sistem a energético (p o r ejem plo,

más de una coordinación vertical entre in s­

sobre tam año y trazado de un gasoducto) y

tancias centrales, regionales y locales, una

que estas decisiones no coinciden con los

gestión sistè m ica . En co n tra p o sició n con

objetivos de la sociedad en el largo plazo.

la gestión tradicio nal, en la cual el Estado y
sus organizaciones tenían po r m isión preo­

Los nuevos m arco s re g u la to rio s ,

cuparse de casi to d o m enos del con sum o

adem ás de la p a rtic ip a c ió n privada, p ro ­

de energía, la g e stió n s is tè m ic a pone en

veen una m ayo r p a rtic ip a c ió n de g ru p o s

evidencia el sistem a relevante para un ob­

afectados (clientes, industriales, trabajado­

jetivo. El progreso respecto a cie rto s obje­

res, em presas del sector) en los entes re­

tivo s (en erg ización rural, uso racion al de

g u la to rios y de supervisión. Desde el pun­

energía, etc.) es m uchas veces o b s ta c u li­

to de vista de cie rto s g ru po s de la so cie ­

zado por falta de con ocim ien to , falta de in ­

dad, esta p a rtic ip a c ió n no es s u ficie n te

fo rm a ció n sobre in stitu cio nes y actores en

porque excluye a representantes de la gran

posesión de know -how , falta de program as

masa de consum idores.

apropiados en in stitu cio n e s existentes. La
gestión sistem ática facilita las conexiones

Al nivel de p ro ye cto s, se requiere

entre actores para que ellos puedan co n ­

un m ínim o de consenso de la gente que ve

c lu ir las tra n sa ccio n e s necesarias, even­

afectado su espacio vital por un proyecto.

tua lm en te apoyar en la creación del esla­

Esta p a rticip ació n es fun dam e ntal para el

bón del sistem a faltante (p o r ejem plo el t i­

éxito de una política de desarrollo hum ano

po a p ro p ia d o de c ré d ito ), in c e n tiv a r las

sustentable. Entonces, a pesar de la co m ­

tra n s a c c io n e s deseadas, etc. Se tra ta de

plejidad de estos procesos la creación de

activar un potencial y una dinám ica latente.

los m ecanism os de participación y su ho­

En esta gestión, las organ izacion es in te r­

nesta im plem entación es indispensable.

m edias juegan un papel im p o rta n te , tales
com o in stitu cio nes financieras, de in ve sti­

P or lo general hay que abandonar

gación y de ingeniería, asociaciones de la

la costu m b re de decisiones discrecionales

in du stria y del com ercio, cooperativas, c o ­

del gobierno.

m ité s locales, p ro d u c to re s de e q uipos,
consultoras, etc., pero tam bién la ad m in is­

La in sta ura ción de reglas tra n sp a ­

tració n pública a nivel local.

rentes y la seguridad de su cu m p lim ie n to
dism inu ye el riesgo de tod os los actores y

El esquem a de la política energéti­

crea una cultu ra de cum p lim ien to . Para los

ca anterior, en el cual el Estado asu m ió un

casos de c o n flic to entre o b je tivo s rep re­

papel preponderante y de responsabilidad

sen tado s eve ntua lm en te p o r dife ren te s

general para el desarro llo del sector, requi­

grupos de la sociedad, hay que establecer

72

rió de una Planificación energética com p le­

reglas de decisión y acatarlas.

ta, la cual s irv ió c o m o d ire c triz para la

con stru cció n y expansión del sector. Con el

dos sobre sus expectativas. El Estado po­

retiro del Estado de las fu n cio n e s e m p re­

dría m e jo ra r la in fo rm a c ió n de to d o s los

sariales, se produce un cam bio sustancial

actores y reducir el riesgo de inversiones

en lo que se refiere a la necesidad de recu­

equivocadas a través del fom en to de estu­

rrir al tradicio nal estilo no rm ativo de la pla­

dios p ro spe ctivos por terceros (in stitu to s

n ific a c ió n energética. G eneralm ente, se

científicos, consultores) e in d u cir a las em ­

puede con statar una gran inseguridad res­

presas del secto r a pa rticip ar en el debate

pecto al fu tu ro rol de la planificación en ei

con los resultados de su propia plan ifica­

sector y su in stitu cio nalid ad.

ción estratégica.

Para re sca ta r lo im p o rta n te de la

Para fines de m o m to re a r los efec­

planificación energética es tiem p o de aban­

tos de su propia política y ve rifica r en qué

donar las posiciones radicales po r y contra

m edida el sistem a se desvía del óp tim o, el

“ la p la n ifica ció n ” , que se basan en la aso­

Estado debería fom en tar estudios com p a­

ciación de la palabra con paradigm as y tra ­

rando el sistem a con un sistem a referen-

ta r el tem a ra c io n a lm e n te . No hay nada

cial para estudiar costos, em isiones y otros

m alo en la planificación. Es obvio que to ­

aspectos del sistem a. Además del Estado,

dos los a cto re s sig ue n p la n ifica n d o para

existe n en general otras o rg a n iza cio n e s

asegurar una racionalidad en el actuar de

(fundaciones, partidos políticos, asociacio­

la o rg a n iza ció n , sea privad a o pú blica.

nes em presariales, in stitu cio nes académ i­

También lo es que toda organización re cu ­

cas) que efectúan o p a tro cin a n e stu d io s

rre a una planificación de sus operaciones,

sobre el secto r energético.

sus o b je tiv o s y activid a d e s, sus p ro c e d i­
m ientos, los recursos a asignar, etc. Esta

En estos ú ltim o s tem as se mezcla

planificación procedural ia realizan tam bién

la fun ción de planificación con la del m o n i­

las in s titu c io n e s de la po lítica energética

toreo y de inform ación.

(plan ificar la asesoría, las consultas, la ela­
bo ración y el debate sob re leyes y reg la­
m entos, etc.)

Para m e n cio n a r o tro s

e jem p los

donde se necesita planificación en el se c­
to r energético se puede referir a los entes

Las in s e g u rid a d e s surg en con la

re g ulado res, que necesitan p la n ific a c ió n

cuestión de, hasta qué punto, en qué parte

específica según la fo rm a y el alcance de

de la cadena energética y con qué efecto

las reglas de la regulación.

(no rm ativo , indicativa, orientador, referencial) debe el Estado efectuar una plan ifica­

Adem ás, esa fu n ció n de p la n ifica ­

ció n s u s ta n tiv a del siste m a e n e rg é tico

ción es necesaria para que el Estado pueda

cuando no tiene las fun cion es em presaria­

c u m p lir con su rol sub sid iario de las deci­

les?

siones privadas, eri p a rtic u la r en m ateria
de la energización rural y urbano m arginal.
Una m anera p o s itiv is ta (to m a n d o

com o c rite rio lo que existe) de con testar a

O tros ejem plos para una plan ifica­

esas cuestiones se refiere al m arco legal de

ción apropiada puede ser una planificación

los diferentes países, en el cual se ha de­

de las in fra e s tru c tu ra s y p ro c e d im ie n to s

term in ad o la d ivisió n y asignación de res­

del a b a ste cim ie n to energético, del tra n s ­

ponsabilidades. Por ejem plo, si un país en

porte y los efectos am bientales a nivel de

la generación eléctrica opta por una aper­

las ciudades.

tura lim itada, en la que el Estado o su o rg a­
nización com petente define el pro gra m a de

La necesidad de una acción o rie n ­

expansión de la generación eléctrica y co n ­

tadora por parte del Estado se plantea cada

cluye co n tra to s de c o n stru cció n -p o se sió n -

vez con m ayor fuerza atendiendo a la inten­

opera ción -tra nsfere ncia con actores priva­

s ific a c ió n de ios v ín c u lo s entre cadenas

dos, es evidente que necesita una p la n ifi­

energéticas en el ám b ito de la producción,

cación sustancial bajo la form a de un plan

especialm ente entre la electricidad y el gas

“ m aster” . Si, al co n tra rio , un país opta por

natural en aquellos países o espacios eco­

la com petencia en la generación eléctrica,

nóm icos que cuentan con o pueden acce­

no sería conveniente establecer una plani­

der al uso de este ú ltim o energético. A es­

ficación no rm ativa de este subsector. Sin

te respecto la co o rd in a ció n y o rien ta ción

em bargo, puede ser útil una proyección del

de las decisiones de inversión de los acto­

sistem a de generación, por parte del Esta­

res privados y/o públicos es de especial re­

do, co m o orien ta ción de los actores priva­

levancia a fin de acercar la racionalidad m i-

Gráfico 5.3: Indicadores del desarrollo sustentable en un país de la región

a) En el presente

b) En el futuro (escenario)

cro e co n ó m ica a una óp tica de d e sa rro llo

dad.

sustentable en todas sus dim ensiones.

sió n en este a sp e cto no s ó lo d e n tro del

F recuentem ente o cu rre una c o n fu ­

g ru po de los actores externos del go bierno
La p la n ific a c ió n en erg ética debe,

sin o ta m b ié n en los in te rno s. Toda p ro s ­

entonces, te n e r un carácter estraté gico e

pectiva de un gobierno o de otra parte inte­

in d ic a tiv o a b an do nan do la rig ide z propia

resada tiene un cie rto grado de v o lu n ta ris ­

del enfoque no rm ativo tradicional. Así con­

mo. Por esto, la d istin ció n entre p ro sp e cti­

cebida, con stituye un in stru m en to esencial

va y ob je tivos se logra solam ente en parte.

para la fo rm u la ció n de una política energé­

Una m anera de d is tin g u irla es utilizar fo r­

tica integrada, flexible y factible, orientada

mas y m edios de presentación d istin to s.

a objetivos explícitos respecto al de sarro­
llo sustentable, verificab les p o r m edio de

Con base en un siste m a de in fo r­

indicadores cua ntitativo s y basada en una

m ación estrictam ente estadístico, el Esta­

prospectiva del co m p o rta m ie n to probable

do podrá crear en adición un sistem a de in­

del sector. Para una nueva form ulació n de

d ic a d o re s . Los siste m a s de in d ica d o re s

p o lítica s es necesario re visar la p o lítica

sirven para varios fines y deberían ser con­

en erg ética vig en te , m a n te n ie n d o to ta l o

cebidos consecuentem ente.

p a rcia lm en te los o b je tivo s a n te rio rm e n te
form ulad os, Incorporando aquellos aspec­

En el p rim e r c a p ítu lo se pre sen tó

to s v in c u la d o s a la s u ste n ta b ilid a d y to ­

un sistem a de indicadores que s irv ió para

m ando en cuenta to d o el espectro de los

la caracterización de los países de la reglón

nuevos in stru m en to s disponibles.

en térm in os del estado del desarrollo gene­
ral y energético. Un sistem a de indicadores

El Estado puede fa c ilita r m uch o el

parecido al que fue utilizado para la parte

desem peño de los entes descentralizados

energética (G ráfico 5.3 ), en el C apítulo 1,

y p riva d o s po n ie n d o a la d is p o s ic ió n un

podría se rvir com o base para m o n itore ar

sistem a de info rm ació n relevante, práctico

la situación v el progreso de un país en d i­

y actualizado. En el m arco de este sistem a

rección del desarrollo sustentable. Eviden­

de in fo rm a ció n íam bién puede poner a la

tem ente, el sistem a debería ser adaptado a

d isp o sició n de los actores una prospectiva

la situación de cada país y sus preocupa­

de la evolución del sector.

ciones m ayores. Tal sistem a, con relativa­
m ente pocos in dica do res, se pre sta para

Hay que d is tin g u ir entre p ro spe cti­

el m on itore o a un alto nivel de política p o r­

va y objetivos de la política. La prospectiva

que perm ite apreciar la situa ció n de m ane­

es una estim ación m ientras que la presen­

ra agregada y resum ida.

tación de objetivos es una revelación de las
prioridades y preferencias del go bierno co­

74

Este m ism o sistem a de indicadores

m o representante m ayo ritario de la socie­

podría ser aplicado tam bién a la prospectiva

(Gráfico 5.3.b). Se dispondría así de un ins­

grandes dim ensiones en com paración a un

trum en to de las im plicaciones más im p o r­

sistem a energético cerrado, teóricam ente

tantes, que te n d ría un escenario sob re la

direccionado desde una planificación cen­

economía, la situación social, el m edio a m ­

tral.

biente y los recursos naturales de una m a­
nera sum aria pero inform ativa y llamativa.

Sin em bargo, no es posible ni de­
seable regresar a las condiciones de hace

Para o tro s niveles y fines de la polí­

una década, Puede ser que fuera más fácil

tica, el sistem a de indicadores debería ser

p la n ifica r. Pero los re su lta d o s reales no

m o d ific a d o . Por ejem p lo, el an álisis de

han sido alentadores. Esto y el desafío de

efectos de una política especifica necesita­

hacer efectivam ente política en las c o n d i­

ría de los indicadores correspondientes. El

ciones actuales, con una visió n al futuro ,

m on itore o de una política del uso racional

no p e rm ite n una n o sta lg ia in activa . Hay

de energía no puede c o n te n ta rse con un

que enfrentar la nueva realidad.

solo in d ica d o r agregado sin o que debería
in cluir indicadores de eficiencia en diferen­

En el presente trabajo se han trata­

tes subsectores de la producción industrial,

do todos los aspectos m encionados en fo r­

del transporte, del sector público y co m e r­

ma ordenada d e sa rro lla n d o un con cep to

cial, de la transfo rm a ció n energética, etc.

en que cada aspecto encuentra su lugar.
Esto no debe engañar a los lectores y se­

F ina lm en te, el E stado debería fo ­

d u c ir a los fu n cio n a rio s para buscar nue­

m entar sistem as de indicadores para m e­

vos con cep to s de c o n d u c ir la p o lítica de

d ir la situación social y am biental del desa­

manera direccionada. Este trabajo preten­

rro llo , no so la m e n te para m o n ito re a r las

de ofrecer una vista general, un mapa y no

políticas, sin o para p e rm itir a los investiga­

un plan m aestro.

dores, c ie n tífic o s y el p ú b lic o en general
estu dia r la situación, sus efectos e interre-

Son los d ife ren te s acto re s en sus

¡aciones. M ientras las estadísticas existen­

espacios respectivos de quienes se espera

tes contienen gran cantidad de inform ación

que pongan la m ayoría de los esfuerzos.

económ ica, facilitad as p o r la contabilidad

Por esto, necesitan libertad para actuar, y

de em presas y las estadísticas de in s titu ­

ta m b ié n una d o sis su ficie n te de s u p e rv i­

ciones establecidas, en el tem a e sp ecial­

sión. Ellos requieren sobre to d o tener los

mente del m edio am biente la evolución es­

suficien te s recursos hum anos y fin a n c ie ­

tadística está todavía en su infancia. El sec­

ros, co m p a rtir la responsabilidad, situa r el

to r energético puede c o n trib u ir a la d isp o ­

tratam ie nto en el ám bito apropiado. El Es­

nibilidad de in fo rm a ció n y a cerrar la bre­

tado, por su lado, debe principalm ente o r­

cha entre los Indicadores del d e sarro llo a

ganizar los procesos para hacer que el sis­

un nivel m uy descentralizado y especializa­

tem a, que parece un caos, to m e la dire c­

do para m ed ir la situación am biental local y

ción del desarrollo sustentable. Adem ás de
ordenar, vigilar, regular y corregir, el Esta­

los in d ic a d o re s e xis te n te s a nivel m uy
agregado.

do debe intervenir en favo r de los objetivos
del de sarrollo sustentable. Para esto tiene

4.

C o n c lu sió n

que inform arse e in fo rm a r a los demás, in ­
clusive efectuar la prospectiva y la p la n ifi­

La nueva o rg a n iza ció n del s e cto r

cación según sus necesidades, m onitorear,

energético dentro dei país, la exigencia de

fo m e n ta r y co o rd in a r sistem á tica y sistè ­

descentralizar, la integración energética ha­

m icam ente,

cia afuera, el desafío de la globalización, la
m u ltitu d de nuevos actores que participan

Ei concepto presentado en este tra ­

desde d e ntro y desde fuera en los países,

bajo está abierto a inform aciones sobre la

la re ivin d ica ció n de una m ayo r p a rtic ip a ­

situación actual y pretende generar una v i­

c ió n , lo s o b je tiv o s a m p lia d o s y m u ltid i­

sión del fu tu ro . Se requiere in cen tivar v i­

m e n sio n a le s o rie n tá n d o s e al d e s a rro llo

siones y prospectivas en fo rm a de escena­

suste ntable, la a m p lia c ió n de la gam a de

rios deseables e investigar sobre las co n ­

los in stru m e n to s políticos, y tod o esto en

diciones y acciones necesarias para lograr

una situa ció n de falta de in fo rm a ció n y co­

un fu tu ro sustentable en Am érica Latina y

n o c im ie n to s , puede parece r un caos de

el Caribe, en todas las dim ensiones.

E sta d o de la S u s te n ta b ilid a d E n e rg é tica

de deseq uilib rio con fuertes asim etrías en

en A L C

la d istrib u ció n del ingreso (B rasil) o m a r­
cadas ten den cia s a la c o n c e n tra c ió n del
Los e je m p lo s que se exponen a

c o n tin u a c ió n

m u e stra n

poder económ ico (A rgentina), para el cual

las s itu a cio n e s

todavía no ha sido posible d e fin ir un in d i­

energéticas expuestas en el Cuadro 1.4 y

cador. La abundante dotación de recursos

G ráfico 1.2 (I a IV), en los que se exhibe la

naturales es aprovechada tanto para abas­

sustentabilidad de los d istin to s países que

tecer el m ercado nacional com o para la ex­

pertenecen a los patrones presentados.

portación, con un patrón com parativam en­
te más diversificado a nivel subregional (de

El p a tró n l-A

se d is tin g u e p o r su

m odo creciente) o al resto del m undo.

fuerte dependencia de los recursos natura­
les (petróleo), de los que dependen esen­

Las inversiones y el ahorro genuino

cialm ente sus exportaciones. En té rm in o s

presentan un nivel bastante sa tisfa cto rio .

de valor, la explotación de estos recursos

En lo e n erg ético se han lo g ra d o avances

agotables superan sen sib lem e nte al nivel

im portantes en la búsqueda del autoabas-

de las inversiones netas, de m odo tal que

te cim ie n to e incluso c o n trib u ir con saldos

estos países (Venezuela, Trinidad  Toba­

exportables (Argentina, Paraguay). Esta si­

go) no com pensan enteram ente la d e s in ­

tuación reduce la vulnerabilidad de las eco­

versión resultante del uso del capital natu­

nomías a los vaivenes de los m ercados de

ral con inversiones en capital de o tro tipo.

hid ro ca rb u ro s.

Los re c u rs o s que poseen les p e rm ite n

dad energética es com parativam ente baja.

Por otra parte, la in te n si­

m antener este patrón de acum ulación po­
El patrón C se d istin g u e del A por

co sustentable por un lapso relativam ente
p ro lo n g a d o .

Sin em b arg o, ese esquem a

tener una dotación m enor de recursos na­

de d e s a rro llo se ve s o m e tid o , e sp e cia l­

turales y una m ayor diverslfica ció n de su

mente en el caso de Venezuela, a las flu c ­

eco no m ía y de su base de e xp o rta ció n .

tu a c io n e s de los p re cio s en el m erca do

Además, lo que caracteriza a este gru po es

m un dial y a las co n d icio n e s de su propia

el nivel de desarrollo eco nó m ico alcanzado

pro du cción de h id ro carbu ros. En el abas­

y el de inversión interna que supera las de­

te cim ie n to energético in te rno se ha lo g ra ­

preciaciones del capital físico y la desinver­

do una am p lia cobertura. Los recursos re­

sión (exp lo ta ción ) de los recursos agota-

novables tienen una pa rticip a ció n aún in ­

bles.

suficien te . La baja p ro d u c tiv id a d (alta in ­
tensidad) energética responde parcialm en­

El grupo ll-C incluye países exp or­

te a razones e structu rale s (po r las in d u s ­

tad ores de petróleo que dem uestran este

trias de bienes in te rm ed ios química, side­

patrón de desarrollo. Por su m ayor diversi­

rurgia). Sin em bargo, en la m edida en que

ficación estos países no son tan afectados

refleje ineficiencias en el uso, puede im p li­

p o r cam b io s en los m ercados m undiales

car un escollo para la com p etitividad de las

de pe tró le o. A dem ás tienen una m a yo r

activida des pro d u ctiva s.

p ro d u ctivid a d energética que les pro cu ra

El nivel de e m i­

siones es alto con relación al estándar de

más estabilidad que a los países del grupo

A m érica Latina, pero in te rm e d io en c o m ­

A.

paración con los países industrializados.
Por otra parte han m ostrado im p o r­
El caso de Barbados, atípico dentro

tantes avances en la co b e rtu ra de los re­

del g ru p o l-A, se presenta aún más atípico

querim ien to s energéticos básicos, aunque

en la sustentabilidad energética, con eleva­

en un nivel in fe rio r y que en el caso de Co­

da p ro d u ctivid a d y co b e rtu ra de e le c tric i­

lo m b ia m u e stra im p o rta n te s carencias.

dad que lo diferencian de los otros países

También se advierte que hay un uso m ayor

considerados en este y otros patrones.

de fuentes de energía renovable.

está represe ntad o

Características del patrón C a nivel

p o r A rge ntin a, Brasil, y con algunos se s­

general se m an ifie sta n ta m b ié n en Costa

El p a tró n lll- B

gos por Chile y eventualm ente U ruguay y

Rica, Jam aica y Panamá, que conform an el

Paraguay. Este patrón parece relativam en­

g ru p o IV-C. Destaca el nivel inte rm ed io del

te e q uilib rado en lo eco nó m ico a causa de

in gre so per cápita, la relativa igualdad de

las e structu ras p ro d u ctiva s diversificadas

d is trib u c ió n y el nivel de a h orro genuino.

y/o la im p o rta n te d im e n sió n del m ercado

Se distinguen del grupo ll-C p o r ser países

interno. Pero se observan algunos rasgos

im portad ores de energía. Por lo tan to son,

Gráfico : Patrones de desarrollo y sustentabilidad energética

de m anera contrapuesta a ese grupo, afec­

naturales tan reducida, que los m ism os pa­

tados por los cam bios que se registran en

recen en p e lig ro de desaparición. El nivel

los m ercados de petróleo y no tienen una

de desarrollo económ ico es m uy reducido

base de recursos energéticos fósiles.

(Haití). En los ú ltim os años El Salvador ha
avanzado rápidam ente y actualm ente pue­

Adem ás, en el pasado, estos países

de haber rebasado a los países del G rupo F
.

practicaron un uso de los recursos fo re s ­

Com o en el Grupo E, emanan señales p o si­

tales poco sustentable. Al m enos en el ca­

tivas del nivel de ahorro genuino. En té rm i­

so de C osta Rica, la p rá c tic a m e jo ró . El

nos energéticos no hay m ayores d ife re n ­

resto m antiene valores parecidos para los

cias entre el g ru p o E y F: alta in te nsidad

in d ic a d o re s

energética y la dependencia de las fuentes

e n e rg é tic o s :

im p o rta n te s

avances en la co b ertura eléctrica y de los

im portadas, grandes carencias en la satis­

req ue rim ie ntos energéticos básicos y en el

facción de los requerim ientos básicos. La

uso de fuentes de energía renovable, p ro ­

fuerte presión de la población y la p ro g re ­

d u c tiv id a d e n erg ética in te rm e d ia relativa

sión de la fronte ra agrícola llevan a la casi

en la región.

desaparición de los recursos naturales.

Ei gru po ll-D presenta una relativa

La caracterización que se ha reali­

alta d o ta ció n de re cu rso s naturales, que

zado, con relación a la situación de susten­

constituye la base esencial de exportación

ta b ilid a d del d e s a rro llo de los dife re n te s

o de autoabastecím iento, baja articulación

países de ALC, ha sido efectuada tom ando

y/o aprovecham iento para un desarrollo ge­

en cuenta valores prom edio a nivel nacio­

neral, bajo nivel de ahorro genuino (Ecua­

nal. De este m odo la diversidad regional al

dor, Solivia y Perú). Los países im p o rta d o ­

in te rio r de los países no ha sido reflejada.

res con este p a tró n g ru ñ o IV -D : Guyana,

Esto no sig nifica dejar de reconocer que en

Surínam , Nicaragua y Cuba, presentan a su

algunos casos esa diversidad es tan m a r­

vez una alta dependencia de las im p o rta cio ­

cada que el prom edio nacional constituye

nes de h id ro c a rb u ro s para su a b a ste ci­

una m uy pobre representación de co n ju n ­

m iento interno y su de sarrollo se ve fuerte­

tos s o c io te rrito ria le s m uy s ig n ific a tiv o s

m ente afectado p o r las variaciones en los

d e n tro de un país.

precios de esos energéticos.

mente en el caso de aquellos países donde

Esto ocu rre esp ecial­

las asim etrías económ icas y sociales tie ­
Los países del grupo IV-E disponen

nen un correlato te rrito ria l. Así por ejem ­

de una reducida dotación de recursos na­

plo, buena parte de la población del N o r­

tu ra le s co m o es el caso de G uatem ala,

deste de Brasil enfrenta una situación que,

Honduras, R epública D om inicana y Grena­

tanto en el presente com o en perspectiva,

da. El nivel de desarrollo eco nó m ico es re­

no se aleja dem asiado de aquella del Grupo

ducido. A lgunas señales positivas em anan

E. El predom inio de las regiones del Cen­

del nivel de ahorro genuino, que alcanza n i­

tro, Sudeste y Sur en los p ro m ed ios nacio­

veles relativa m e nte m ás im p o rta n te s que

nales ha determ inado su inclusión en el pa­

los co rre sp o n d ie n te s a los de los gru po s

tró n B.

de países in cluido s en los tipo s A y D. La
alta Intensidad energética y la dependencia

En el cálculo de prom edios se m ez­

de las fuentes im p ortad as atenían contra la

clan estilos de vida y form as de organiza­

seguridad de abastecim iento. La c o b e rtu ­

ción de la producción m uy d istin to s dentro

ra eléctrica es baja y se presentan grandes

de un m ism o país. Es claro que esos e sti­

carencias (en cantidad y calidad) en la sa­

los de vida dependen tanto de las co n d icio ­

tis fa c c ió n de los re q u e rim ie n to s básicos.

nes naturales de la región en que se lo cali­

Dada la baja do tació n de recursos natura­

za la población com o de las oportunidades

les, la fuerte presión de la población sobre

que se planteen o generen a través de las

los m is m o s (esp ecialm e nte sobre los fo ­

in stitu cio nes económ icas y sociales a nivel

restales) es una de las señales más pre o­

loca!. Al m ism o tiem po, los estilos y la ca­

cup an te s para la s u s te n ta b ilid a d de este

lidad de vida pueden presentar fo rm a s m uy

patrón de desarrollo.

d ive rsa s en fu n c ió n de la pe rte ne ncia a
gru po s étnicos y clases sociales distintas.

Los países del gru p o IV-F: El Salva­
do r y Haití tienen una dotación de recursos

Notas Técnicas y Metodológicas

D evelopm ent” , y el do cum e nto “ GAEA Glo­

A.

así com o en K. H am ilton, “ Genuine Saving

bal A pproach to E nviro n m e n ta l A n a lysis”
In d ica d o re s de la s u s te n ta b ilid a d
g e n e ra l

¡n Developing C o un tries” , to d o s de 1995),
la noción de ahorro genuino pretende refle­

a.

D e fin ic io n e s , c á lc u lo s y n o r m a li­
z a c ió n p or in d ic a d o r

jar la m agnitud del fo n d o neto de inversión
que está co n stitu id o sob re la base del “ es­
fue rzo  interno y que representa una varia­

1.

P I B p e r c á p it a

ción del capital social total.

Se usó el PIB real per cápita 1993,

Este ú ltim o está in te g ra d o p o r la

en dólares transfo rm a do s según paridades

su m a en v a lo r del ca p ita l p ro d u c id o , del

de po de r a d q u is itiv o

(PPA), ia fue nte

p a trim o n io na tural y del cap ital hu m an o.

NN.UU. (PIMUD, Inform e sobre Desarrollo

Por tanto, la cua ntifica ción del ah o rro ge­

H u m an o 1994 y 1995) y Banco M u n d ia l

nuino debería reflejar las variaciones anua­

(W orld D evelopm ent Report 1995).

les (p o s itiv a s o n e ga tivas) en esos tres
com ponentes del capital total, com o resul­

La norm alización se hizo de m ane­

tado de los flujos anuales netos co rre sp o n ­

ra lineal, to m a n d o el m ín im o ab soluto de

dientes en un espacio so cio e co n ó m ico de­

US$100 com o no sustentable (=0) y el va­

term inado (país o región).

lo r de US$ 10.000 com o sustentable (=1).
Este concepto refleja el enfoque de
2.

D is trib u c ió n d e l in g re so

la “ s u s te n ta b ilid a d d é b il” que p o s tu la la
aditivid ad y su stitu tivid a d de todas las fo r­

El coeficiente de Gini no ha sido d i­

mas de capital, p o stu la ció n critic a d a por

rectam ente aplicable porque es un co e fi­

m uchos am bientalistas. Ei enfoque parece

ciente de desigualdad y, por lo tanto, se co­

válido com o prim e ra a p ro xim a ció n y, s o ­

rrelaciona negativam ente con la suste nta­

bre todo, por su resultado en fo rm a de un

bilidad. Con los datos d ispo nib le s de CE-

indicador que alerta sobre un hecho: lo que

PAL (Panoram a Social 1994) y con in fo r­

los países de la región ahorran en p ro m e­

m a ció n a d ic io n a l (E stu d io s de caso del

dio no es suficiente para su fu tu ro desarro­

pro yecto) se c o n s tru y ó un coeficiente de

llo.

igualdad para el año 1992, relacionando el
área po r debajo de la curva de distrib u ció n

Habrá que co m p le m e n ta r este en­

de Lorenz con el área po r debajo de la línea

foq ue id en tificand o donde la su ste ntabíii-

de e q uidistrib ució n.

dad ya está perdida respecto a una dim e n ­
sión, donde se tocan ya los lím ite s m ín i­

La norm alización se hizo de m ane­

m os y hasta donde no debería ser p e rm iti­

ra lineal, c o n sid e ra n d o un coe ficie nte de

da la desinversión y la su stitu ció n (susten­

0,2 com o no sustentable (=0) y un coe fi­

tabilidad fuerte).

ciente de 0,8 com o sustentable (=1)
Las cuentas nacionales tra d icio n a ­
3.

A h orro g en uin o

3.1

D e fin ic ió n y c á lc u lo

riación del capital p ro du cido , deduciendo

El concepto del ahorro genuino es

interna. Para va lo riza r las variaciones del

relativam ente reciente y parece apropiada

capital to ta l hay que ca lcu la r la variació n

una explicación más exhaustiva de! indica­

del p a trim on io natural y del capital hum a­

d o r utilizado y una discusión de su aplica­

no, tarea que resulta m ucho más com pleja.

les contienen una c u a n tifica ció n de la in ­
versión neta interna, que representa la va­
la depreciación anual de la inversión bruta

ción a países de ALC
L a V P ESD del Banco M undial u tili­
Tal com o se suele d e finir dentro de

za m étodos cortos (sh o rt-cu t) para llegar a

la literatura reciente (sobre tod o de la VP

los dos elem entos m ás im p ortan te s de va­

ESD (E n v iro n m e n ta lly S usta ina ble Deve­

ria ció n del p a trim o n io na tural: el a g o ta ­

lo pm e nt Vice Presidency) del Banco M u n ­

m ie nto por explotación (de pletion ) de los

dial (p u b lic a c ió n “ M EP M o n ito rin g Envi­

re cu rso s n a turales y la d e g ra d a ció n del

ronm ental P rogress, presentación de Is­

medio am biente por em isiones. Se usan la

m ail Serageldin en el “ 3rd. Annual W B Con­

extracción de activo s naturales (asset sa­

feren ce on E n v iro n m e n ta lly S ustainable

les) valorizado p o r un precio actual (50%

del precio en el m ercado m undial del res­

sigue siendo débil en m uchos países de la

pectivo pro d u cto ) para la parte ag otam ien­

Región, así el ahorro genuino incluyendo la

to y un va lo r de US$20 po r cada tonelada

inversión en capital hum ano no dem ostra­

de e m isio n e s de CO 2 c o m o v a lo r a p ro x i­

ría un imagen relativamente mejor.

m ado (p ro xy) del im p acto negativo sobre
agua, suelo y aire.

Las razones para esta situación son
m últiples. La depreciación y el ag otam ien­

D e scon ta nd o la in ve rsió n neta in ­

to po r la explotación de los recursos natu­

terna po r el ag otam iento y la degradación,

rales parecen factores im portantes; en rea­

resuita el ah orro genuino sin inversión en

lidad, sólo la explotación es relativam ente

capital hum ano.

m ás im p ortan te que en otras regiones en
desarrollo. Las razones m ás decisivas sue­

La inversión en capital hum ano va­

len estar en o tro s ám bitos, señalados más

ría seg ún e s tim a c io n e s p re lim in a re s del

arriba en el cálculo de las cuentas naciona­

pro pio Banco M un dial entre 2 y 9% del PIB

les: en un ahorro in te rno relativam ente ba­

(H a m ilton , pág. 16). A dicio n a n d o esta in­

jo y en las o b lig a cio n e s resu ltan te s de la

versión resulta el ahorro genuino.

deuda externa, es decir el pago neto nega­
tivo a los factores externos.

En este tra b a jo se usa co m o base
del in d ica d o r resp ectivo las estim aciones

Para desarrollar y retin ar en el fu tu ­

del Banco M undial y de sus colaboradores

ro el concepto del ahorro genuino, se p ro ­

(H am ilton) para los países de la Región. Se

ponen algunas m odificaciones además de

trata del a h o rro ge n u in o sin in ve rsió n en

las que se m encionan más adelante (iden­

capital hum ano porque no existen todavía

tific a c ió n de los lím ites m ín im o s, in cluso

de m anera generalizada estim aciones para

de la inversión en recursos hum anos). P ri­

esa inversión.

m ero, habría que con sid erar revaluaciones
de las reservas fósiles, m uy frecuentes co ­

Se calculó un pro m e d io de ah o rro

m o resultado de la exploración, co m o ad i­

genuino de 1986 a 1991 y se clasificaron

ciones de capital. Segundo, el enfoque dei

los países por niveles de sustentabilidad de

ah orro genuino debería in c lu ir de manera

acuerdo a sus tasas de ahorro genuino:

más com pleta la degradación del am biente
m un dial. Tales m o d ifica cio n e s llevarían a

S ustentabilidad de la tasa de ahorro genui-

que el cálculo ofrezca una imagen relativa­

no/PIB:

m ente m ejor para la región.

alta (0,9)

= a lre d e d o r de 10% y
más

Con re sp e cto al am b ie n te po dría
plantearse que el p a trim on io natural global

m edio alta (0,7)

= alred edo r de 5%

de la hum anidad se com pone de dos par­

m edio baja (0,5)

= alrededor de 0%

tes: una integrada por aquellos elem entos

baja (0,3)

= alrededor de -5%

que están a p ro p ia d o s a nivel nacional y

m uy baja (0,1)

=-10%

otra com puesta p o r el p a trim o n io natural
de propiedad com ún a nivel universal.

3.2

D is c u s ió n
Puesto que la noción del ah orro ge­
El c o n c e p to del a h o rro g e n u in o y

nuino se define dentro de la m encionada li­

su cálculo es algo novedoso, ya que m ue s­

teratura a nivel de los países o regiones, la

tra variaciones preocupantes del capital to ­

v a ria c ió n (tlu jo neto) c o rre s p o n d ie n te ai

tal de A m érica Latina. La estim ación es to ­

pa trim o n io natural, si se pretende que sea

davía prelim inar. No obstante, aún si el cál­

com patible con las restantes, debería estar

culo fuera más refinado, el resultado para

referida a la parte de ese p a trim o n io que

la Región sería sim ilar. El a h orro genuino

corresponde estrictam ente a cada nación.

pro m ed io de la Región ha resultado poco

Los c á lcu lo s a n te rio re s u tiliz a d o s para

sa tisfa cto rio en los ú ltim o s 15 años y m uy

co n sid e ra ció n de los im p a cto s (v a ria c io ­

po r debajo, p o r ejem plo, del de los países

nes) sobre el p a trim on io natural de pro pie­

recién in d u stria liza d o s y en vías de desa­

dad com ún (por ejem plo, la atm ósfera o el

rrollo en el Lejano Oriente.

m ar internacional) y de los efectos exter­
nos (elem en tos del p a trim o n io na tural o

En ia estim ación del ahorro genuino

acciones de un país que provocan de m o ­

hay que to m a r en cuenta la Inversión en ca­

do indirecto beneficios o perju icio s a otros

pital hum ano. Sin em bargo, esta inversión

países) de ntro del cálculo del a h o rro ge­

nuino puede pro voca r serias distorsiones,
especialm ente entre países o regiones.

Estas c o m p e n s a c io n e s

deberían

co n s id e ra rs e c o m o deudas p o r parte de
aquellos países que degradan el m edio am ­

Estas disto rsio nes son conceptual­

biente de propiedad com ú n p o r encim a del

m ente independientes de los problem as li­

pro m ed io a los que lo hacen por debajo y

gados a la valoración de los im pactos so­

de las naciones que provocan efectos que

bre el am biente natural.

dañan indirectam ente el p a trim o n io natural
pro pio de otras. Este enfoque sería válido

El p ro b le m a es relevante para las

aún cuando se im p on gan topes cu a n tita ti­

variaciones netas ligadas al capital natural

vos a dicho s im pactos. Es claro que, en el

po r m edio de la degradación de ios restan­

p rim e r caso, las com p e n sa cio n e s a esas

tes elem entos del m edio am biente, puesto

deudas deben ser calculadas sobre la base

que d e ntro de ella se in corp oran algunos

de la m agnitud m edia del im p a cto y no en

de los im pactos sobre el p a trim o n io natu­

té rm in o s in crem én tale s.

ral de p ro p ie d a d u n ive rsal co m ú n (p o r

rían al m argen del cá lcu lo las com p en sa­

Aún así qu ed a­

G rá fic o A: A h o rro G e n u in o

CD

Q-

t O r O  O ( D ( O ( 0 l O l D  O

O O O Q C O O O C O O O O O O O O O O O O O )

Fuente: Con base en datos del Banco M undial, VPESD

ejem plo, gases de efecto invernadero). Pa­

ciones de los im pactos acum ulados h istó ­

ra la validez de las m encionadas com para­

ricam ente hasta el presente.

ciones del indicador de ah o rro genuino las
dificultades se presentan tan to si se in clu ­

M ás allá de la d is c u s ió n so b re la

ye una con sid eración parcial de tales im ­

fo rm a de a p ro x im a r el cá lcu lo de tales

pactos co m o si se los deja totalm e nte de

com pensaciones, su consideración dentro

lado, lim itánd ose los efectos sobre el m e­

del concepto de ah orro genuino im plicaría

dio am biente local (nacional).

una co rrie n te fina nciera desde los países
in d u s tria liz a d o s hacia a q u e llo s p e rte n e ­

Una fo rm a de tra ta r los im p a cto s

cientes a las regiones en desarrollo. De es­

sobre el p a trim on io universal com ún y los

te m o d o las posiciones relativas de las tra ­

m encionados efectos externos dentro de la

yectorias del ahorro genuino de unos (p o r

n o ció n de a h o rro g e n u in o que perm íta

ejem plo, ALC) y o tro s (países o regiones

com p ara cion es válidas entre los países o

industrializadas) sería diferente. Con la in ­

regiones, es recu rrien do a un sistem a de

c o rp o ra c ió n de tale s c o n sid e ra cio n e s, la

com pensaciones.

curva de ahorro ge nu ino que se presenta

C uadro A: S u s te n ta b ilid a d M a c ro e c o n ó m ic a

Código

País

Economía
(PIBpc real)

Equidad
(Distribución de
ingreso)

Ahorro
Genuino

Recursos
(Capital Natural
per capita)

AR

A rg e n tin a

0 .8 8 5

BB

B a rb a d o s

0 .9 6 6

BO

B o liv ia

0 .2 3 3

0 .6 8 3

0 .0 5 0

0 .7 2 3

BR

B rasil

0 .5 1 9

0 .3 8 5

0 .9 0 0

0 .7 4 8

CO

C o lo m b ia

0 .5 4 3

0 .5 5 2

0 .6 0 0

0 .6 6 2

CR

C o s ta Rica

0 .5 4 3

0 ,6 2 6

0 .9 0 0

0 .6 4 0

CU

C uba

0 .3 3 5

CL

C h ile

0 .8 3 9

0 .4 9 8

0 ,8 0 0

EC

Ecuador

0 .4 2 9

SV

El S a lv a d o r

0 ,2 1 7

0 .6 0 0

0 .8 2 9
0 .5 5 8

0 .6 7 0
0 .7 7 5

0 .1 0 0

0 .6 3 9

0 .5 6 8

0 .4 7 7

GR

G re n a d a

0 .3 7 6

GT

G u a te m a la

0 .3 2 6

GY

G uyana

0 .1 7 2

0 .0 5 0

0 .8 5 2

HT

Haití

0 .0 9 6

0 .6 0 0

0 .3 9 8
0 .5 7 9

0 .5 0 6
0 .4 3 6

0 .3 0 0

0 .5 5 9

HN

H o n d u ra s

0 .1 9 2

0 .4 4 5

0 .5 0 0

JM

J a m a ic a

0 .3 1 3

0 .6 9 4

0 .1 0 0

0 .7 6 6

MX

M éx ic o

0 .7 2 7

0 .5 6 2

0 .5 0 0

0 .7 0 7

NI

N ic a ra g u a

0 .2 7 2

PA

P a nam á

0 .5 5 6

0 .4 6 9

0 .7 0 0

0 .6 8 8

PY

P a ra g u a y

0 .3 3 2

0 .5 0 0

0 .7 1 9

PE

P e rú

0 .3 2 3

0 .6 3 8

0 .1 0 0

0 .6 8 2

DO

Rep. D o m in ica n a

0.321

0 .5 6 8

0 .9 0 0

0.531

0 .6 0 2

SR

S u rinam e

0 .3 6 7

0 .5 0 0

0 .9 4 8

TT

T rin id a d T o b a g o

0 .9 7 6

0 .1 0 0

0.671

UY

U ru g u a y

0 .6 0 3

VE

V e n e z u e la

0.851

0 .6 5 6

E sta d o s U n idos

1.000

0 .7 4 4

C anadá

1.000

0 .7 8 8

0 .9 8 5

A le m a n ia

1 .0 0 0

0 .8 1 0

0 .7 4 3

0 .7 3 8
0 .1 0 0

0 .7 4 8
0 .8 6 9

R e in o U n id o

1,000

0 .7 0 9

0 .6 9 3

F ra n c ia

1.000

0.771

0 .7 6 8

Ita lia

1.000

0.801

0 .7 1 3

E spaña

1.000

0 .8 9 3

0 .7 6 3

A u s tra lia

1 .0 0 0

0 .7 3 8

1 .0 0 0

Japón

0 .8 8 3

0 .6 9 7

C o re a del S ur

1.000
0 .9 2 4

0 .8 0 6

0 .5 7 6

C h in a

0 .1 8 7

0 .7 7 2

0 .4 7 2

In d ia

0 .1 1 4

0 .8 4 3

0 .4 6 4

N o rm a liz a c ió n

O rig in a l

.

0 .0 0

$100

0.2

 - 50%

0

0 .5 0

$ 5 .0 5 0

0.5

+/- 0%

771

1.00

$ 1 0 .0 0 0

0.8

+15%

594650

en el gráfico, se desplazaría hacia arriba y

zadas utilizando m ú ltip lo s de ingresos por

por ta n to no m ostraría probablem ente los

capital de tierras respectivas (clasificadas

valore s n e g a tivo s que se observa n entre

p o r tipo de suelos según FAO),

1979 y 1983 o entre 1989 y 1991.

que la madera y activos en el subsuelo fue­

m ientras

4.

del m ercado m undial.

ron calculados ap lica nd o 50% del precio
C a p ita l n a tu ra l p e r capita
Se usan los datos del Banco M u n ­

Com o el caso del a h o rro g e n u in o

dial ESD VP (E nviron m e ntally Sustainable

se trata todavía de una estim ación p re lim i­

Developm ent Vice Presidency), d iscutid os

nar. En este caso, la crítica m ás profunda

en la p u b lic a c ió n “ MEP M o n ito rin g Envi­

se relacionaría con la valorización co m e r­

ro n m e n ta l P ro g re s s  y p u b lic a d o s en el

cial del capital natural, que deja sin con si­

d o cum e nto “ GAEA Global Approach to En­

deración to d o lo que no está actualm ente

v iro n m e n ta l A na lysis” en 1995.

valorizado por un precio de m ercado o por
su explotación con fines de crear ingreso.

Se trata de una estim ación del valor

A s im is m o , se c o n sid e ra de m anera m uy

com ercial de los recursos naturales in c lu ­

incipiente la biodiversidad de los bosques

so de las tierras. Las tierras fueron v a lo ri­

83

Cuadro B: Indicadores para la sustentabilidad en términos energéticos

N o rm a liza ció n

In dicador

D e fin ición

Fuente de datos

1,

Autarquía energética

Porcentaje de las im portaciones OLADE-SIEE, cálculos del
proyecto
en la suma de im portación y
producción primaria, 1994

0 =100%
1 =0%
sin norm alización

2.

Robustez frente a cambios
e xte rn o s

P o r c e n t a je

0 = 14 bep/1000 US$
1 = 1 bep/1000 US$

de

las OLADE-SIEE, cálculos del
energéticas proyecto

e xp o rta cio n e s
sobre el P IB ,
US$( 1980)

1994

(b e p /

norm alización lineal

3.

“P ro d u ctivid ad ” energética

In v e rs a de
la in te n s id a d
ene rg é tica
del PIB, 1994 (PIB/bep)

OLADE-SIEE, cálculos del
proyecto

0 = 0 US$/bep
1 = 1000 US$/bep
sin norm alización

4.

Cobertura eléctricas

Porcentaje
de
electrificados, 1989

Banco Mundial/OLADE 1991

0 = 0%
1 = 100%
sin norm alización

5.

h o g a re s

de
e n e rg ía
ú til OLADE-SIEE, cálculos del
C o b e rtu ra de necesidades Consum o
residencial, 1994 (bep/hab)
proyecto

energéticas básicas

0 = 0 bep/cap
1

= 1 bep/cap

sin norm alización
6.

7.

OLADE-SIEE, cálculos del
proyecto

0 = = 1 t/bep
1 = = 0,3 t/bep
norm alización lineal

de
e n e rg ía OLADE-SIEE, cálculos del
energías Participación
renovable en la oferta energé­ proyecto
tica, 1994

0 =
0%
1 = =50%
norm alización lineal

Pureza relativa del uso de
e nergía

U so

de

ren o va b le s

C 02/consum o energético, 1994

A lcance recursos fósiles y Relación entre producción y

0

leña

8.

1 = 25 años; =0%
norm alización lineal

OLADE-SIEE, cálculos del
de recursos fósiles (R/P); y tasa proyecto
de deforestación, 1994

= 0 a ñ o s ; = 1 %

naturales y no se considera su valor com o
absorbente de CO2 , etc.

1), 2) y 8) A u tarqu ía , ro b u ste z y a lc a n c e

En este trabajo, la norm alización se

Los indicadores de autarquía y ro ­

hizo de m anera no lineal. Se consideró un

bustez form an de cierta m anera un c o n ju n ­

va lo r m ínim o de US$100 com o no suste n­

to. Representan dependencias y vu lne rabi­

t a r e (=0), un va lo r alrededor de US$800

lidad es de las eco no m ía s na cio nales po r

c o m o m edia nam e nte su ste n ta b le (= 0.5),

cam bios de factores externos. El p rim er in­

un v a lo r de U S $ 2 1 .0 0 0 c o m o alta m en te

dicador índica la frágil sustentabilidad eco­

sustentable (=0,75).

nóm ica de países im portadores de energía,
el segundo la vulnerabilidad del desem pe­

b.

R e s u lta d o s

ño de econom ías altam ente dependientes
de su exportación energética. A su vez, los

En el Cuadro A se presentan los

indicadores de autarquía y alcance form an

grados de sustentabilidad calculados para

un conjunto en el sentido que se potencian.

los países de la Región y otros países se­

Con un gran alcance de recursos la autar­

leccionados.

quía vale aún más en el sentido de susten­
ta b ilid a d . Por eso, se ha y u xta p u e sto los

B.

In d ic a d o re s

de s u s te n ta b ilid a d

d e sd e el punto de v ista e n e rg é tico
a.

84

D e fin ic io n e s

dos Indicadores.

Cuadro C: Indicadores de sustentabilidad energética
Economía
A utarquía

Equidad

Robustez

Productividad

C obertura
electricidad

Recursos y Am biente

C obertura
necesidades

Pureza

básicas

Uso
Energías
Renovab.

TT

0.886

0.041

0.018

0.97

0.428

0.515

0.03

BB
AR
VE
CL

0.289

0.289

0.98

0.437

0.503

0.924
1

1

0.958
0.6
0.27
0.37
0.35

0.95
0.85
0.91
0.86
0.87

0.855
0.837
0 .6 38
0.66

0.779
0.587
0.811
0.818

0.253
0.171

0.55
0.349
0.358

0.907
0.787

0.449
0.956

0.026
1
0.654

0.464

1

0.215
0.965
0.307
0.689
0.98

1
0.541
1
1
0.304

GD

0

1

SR
CU

0.475
0.4 38
0.87

1
1

MX
UY
PA
CO
CR
BR
EC

PY
GT
PE

0.693
0.856
0.294

DO
JM
NI
BO
SV
HN

1
1

0.165
0.66
0.984
0.584
0.651
0.531

1
0.654
1
1

0.921

GY
HT

3)

0.545
1
1

1

1

P ro d u c tiv id a d

0.5
0.31
0.33
0.4
0.4
0.36

0.58
0.64
0.9
0.7

0.356
0.322

0.51

0.65
s/d

0.301
0.257

0.15

s/d

0.15
0.27
0.3

s/d
0.46
0.31
0,38

0.421
0.277
0.402

0.29
0.4
0.31
0.17
0.31
0.18
0.19
0.12
0.07

4)

0.38
0.58
0.38
0.25
0.48
0.34
s/d

0.233
0.279
0,458
0.238
0.213
0.192
0.331
0.284

0.1

0.22
0.157

0.763
0.848
0.952
0.721
0.61
0.896
0.719
0.947
0.764

0.117
0.161
0.116
0 .4 88
0.258
0.339
0.383
0,654
0.214
0.12
0.321
0.703
1
0.191

Alcance

0.482
0.128
0.273
1
0.955
0.963
1
0
0.576
0
0.388
0.473
0
0.364
0.272
0
0.052
0.386

0.823
0.684
0.343
0,738
0.531
0.759
0.808

0.316
0.131
0.128
0.32
0.393
0.282
0.287

0.682

0.477

0
0
0.8

0.795

0.098

0

0
0
0.8
0.393

C o bertura e lé c tric a

Este in d ic a d o r es la in ve rsa de la

Lam entablem ente no existen datos

habitual intensidad energética. El concep­

más actualizados para tod os los países de

to tiene una c o n n o ta c ió n m ás n o rm a tiva

una sola fuente. Se necesitaría un gran es­

que el de intensidad y parece más adecua­

fu e rz o para c o n s tru ir una base de datos

do en el m arco del desarro llo sustentable.

tem po ral actualizada.

Se correlaciona positivam ente con un m a­
y o r grado de sustentabilidad Una alta p ro ­

5)

Cobertura de necesidades básicas

du ctivid ad energética sig nifica que se p ro ­
duce más PIB por unidad de energía co n ­
sum ida.

El con sum o de energía útil se hizo
en base a datos del SIEE de OLADE a p li­
ca n d o e ficie n cia s de tra n s fo rm a c ió n de

Adem ás de la ve rsió n poco usual,

energía final entregada en energía útil para

hay que in te rpre ta r este indica do r con m u ­

cada en erg ético; e le c tric id a d (0 ,8 ), GLP

cha cautela; no necesariam ente indica efi­

(0 ,4 ), gasolina, kerosene, diesel, fuel oil

ciencia energética. Hay que to m a r en cuen­

(0,35), gas natural, otros gases (0,5), car­

ta, entre o tro s , los efe cto s e stru c tu ra le s

bón m in e ra l (0 ,2 ), leña, carb ón vegetal

(peso de in d u stria s intensivas en energía),

(0,1), otras prim arias (0,07).

la contabilización del secto r in fo rm al de la
econom ía resp ectiva , efectos de c o n v e r­

6)

P ure za a m b ie n ta l

sión en una m oneda com ú n y del cálculo
del PIB real.

La norm alización perm ite in vertir la
escala; Un nivel de 1 1 de emisiones de CO2

85

por bep de con sum o energético se con si­

re la tiva de cada e n e rg é tic o d e n tro de la

dera no sustentable, un valor de 0,3 t/bep

producción de energía prim aria. Se incluyó

casi alcanzado por algunos países parece

la leña ju n to con los recursos fósiles para

sustentable.

poner en evidencia el deterio ro del recurso
forestal en aquellos países con fuerte par­

7)

U so de e n e rg ía s re n o v a b le s

ticip a ció n de la leña en el ab astecim ien to
interno.

Com o energías renovables fue ro n
co n sid e ra d a s: h id ro ene rgía, g e oterm ia,

A q u e llo s países que no tien en re­

pro du cto s de caña, y otras prim arias (co ­

servas fósiles de energía y que reportaron

m o está d e fin id o en el SIEE de OLADE).

en el pasado una tasa de d e fo re s ta c ió n

M ie ntras la de forestación alcanza niveles

arriba de 1% reciben un valor de 0 en té r­

no sustentadles, la leña se considera ju nto

m in os de sustentabilidad. Por eso, los paí­

con los recursos fósiles com o una fuente

ses de tip o F E y C.b. (Am érica Central e is­
,

de energía no renovable (in dica do r N 18).

las caribeñas) tienden a m o stra r bajos n i­
veles de alcance.

8)

A lc a n c e de lo s re c u rs o s fó s ile s y
le ñ a
El in d ic a d o r se c o n stru ye p o n d e ­

rando esas variables p o r la p a rticip ació n

86

b.

R e s u lta d o s

En el Cuadro C se p re sen ta n los va lo re s
po r países.

Documentos b ásico s (p lan ificació n y
concepción del proyecto)

“ In fo rm e T aller de P la n ific a c ió n Z O P PP ro y e c ­
III
to O LA D E /C E P A L/G T Z , Fase I, C o ta ca ch i, Ecuador, m a yo 1993.
“ In fo rm e T a lle r de P la n ific a c ió n ZO PP IV, P ro ­
y e c to O L A D E /C E P A L /G T Z Fase I” .
Q u ito , Ecuador, m ayo 1994,
“ In fo rm e T aller de P la n ific a c ió n ZOPP V, P ro y e c ­
to O L A D E /C E P A L /G T Z , Fase II” .
Q u ito , Ecuador, m a yo 1 995.
“ S e le c c ió n de P aíses para E s tu d io s de C a s o ,
enero 1994.
“ L in e a m ie n to s M e to d o ló g ic o s , m arzo 1 9 9 4
“ B ases C o n c e p tu a le s : D o c u m e n to de T e s is ,
enero 1995.
“ R esum en de las Bases C o n c e p tu a le s ” . CEPAL,
en ero 1995.
“ O rg a n iz a c ió n , c o m u n ic a c ió n , in fo rm e s y m o n i­
to re o del p ro y e c to . GTZ, m arzo 1995.
A costa, A; P isto n e s!, H; C a s tillo , I; S ánchez A l­
bavera, F; T eplitz S em biízky, W. “ C o ­
m e n ta rio s a las Bases C o n ce p tu a le s:
D o c u m e n to de T e sis, m a rzo 1 9 9 4 m a yo 1995.
Estudio de Caso de Chile

A lto m o n te , H . “ S ín te s is del e s tu d io de caso de
C h ile ” . C E P A L, S a n tia g o de C h ile ,
m ayo 1995.
B e rn s te in , S. “ E s ta b le c im ie n to de u n a p o lític a
e n e rg é tic a b a sa d a en el fu n c io n a ­
m ie n to de m e rc a d o s c o m p e titiv o s y
en la p a rtic ip a c ió n p riv a d a : La e x p e ­
rie n c ia de C h ile  . C E PAL, S a n tia g o ,
C h ile , enero 1995.
De A n d ra d e , R. “ R e e s tru c tu ra c ió n del m e rca d o
e lé c tric o en A m é ric a L a tin a : La d ifu ­
s ió n de la e x p e rie n c ia c h ile n a ” ,
CEPAL, S a n tia g o , C h ile , enero 1995.
Inostroza, G. “ C o n tro l del Estado y g e s tió n e m ­
p re sa ria l en el s e c to r e lé c tric o de C h i­
le . C E P A L, S a n tia g o , C h ile , e n e ro
1995.
L e lg h to n , P. “ E s tu d io s o b re el c o m p o rta m ie n to
de las e m p re sa s e lé c tric a s en C h ile .
CEPAL, S a n tia g o , C h ile , enero 1995.
L o re n z iril, S. “A n á lis is de la c o m p e titiv ld a d en la
g e n e ra c ió n e lé c tric a : El c a so de
C h ile . CEPAL, S a n tia g o , C h ile , ene­
ro 1995.
M a ld o n a d o , P. “ E n e rg ía y e q u id a d ” . C E P A L,
S a n tia g o , C h ile , o c tu b re 1994.
M a ld o n a d o , P. “ R e e s tru c tu ra c ió n e n e rg é tic a y
d e s a rro llo s u s te n ta b le : El c a s o del

s e c to r e lé c tric o c h ile n o ” . C E PAL,
S a n tia g o , C h ile , enero 1995.
Paredes, R. “ El s e c to r e lé c tric o y el m e rcado de
c a p ita le s en C h ile . CEPAL, S antiago,
C h ile , enero 1995.
Tohá, J. “ E s tu d io s o b re la re fo rm a del s e c to r
e n e rg é tic o de C h ile ” . CEPAL, S a n tia ­
go, C h ile , enero 1 995.

Anexo II

D ocum entos de Trabajo del Proyecto
OLADE/CEPAL/GTZ

Estudio de Caso de Colombia

C u b illo s , R. “ C o lo m b ia : La ra c io n a lid a d de la
p o lític a de p r e c io s ” , O L A D E -U P M E ,
B ogotá, C o lo m b ia , s e p tie m b re 1995.
Fonseca, C. “ C o lo m b ia energía y m e d io a m b ie n ­
te . O L A D E -U P M E , B o g o tá , C o lo m ­
bia, d ic ie m b re 1995.
Ja im e s, G. et al “ C o lo m b ia : A n á lis is de la p o líti­
ca de c o n s e rv a c ió n de la e n e rg ía ” .
UPM E, B ogotá, C o lo m b ia , se p tie m b re
1995.
J a im e s , G. et al “ C o lo m b ia : F in a n c ia m ie n to de
las in v e rs io n e s e n e rg é tic a s ” , U P M E ,
B ogotá, C o lo m b ia , se p tie m b re 1995
Ja im e s, G. et al “ C o lo m b ia : Las p o lític a s de in te ­
g ra c ió n e n e rg é tic a ” . U P M E , B o g o tá ,
C o lo m b ia , s e p tie m b re 1995.
Ja im e s, G. et al “ C o lo m b ia : Las p o lític a s de in ­
v e s tig a c ió n y d e s a rro llo te c n o ló g ic o
en el s e c to r e n e rg é tic o . U P M E ,
B ogotá, C o lo m b ia , se p tie m b re 1995.
P is to n e s i, H. “ C o lo m b ia : A s p e c to s o c ia l de la
p o lític a e n e rg é tic a ” . O L A D E -U P M E ,
B ogotá, C o lo m b ia , se p tie m b re 1995.
P is to n e s i, El. “ C o lo m b ia : E nergía y d e s a rro llo
e c o n ó m ic o . O L A D E /U P M E , B ogotá,
C o lo m b ia , se p tie m b re 1995.
P is to n e s i, H. “ C o lo m b ia : energía y m e d io a m ­
b ie n te . O L A D E /U P M E , B o g o tá , C o ­
lo m b ia , enero 1996,
P is to n e s i, EL, P rieto, M .; C u b illo s , R. et al “ S ín ­
te s is del e s tu d io de c a so de C o lo m ­
b ia ” . O L A D E /U P M E , B ogotá, C o lo m ­
bia, se p tie m b re 1995.
P rieto, M . “ C o lo m b ia : C o n tin u id a d de la p o lític a
e n e rg é tic a ” . O L A D E /U P M E , B o g o tá ,
C o lo m b ia , s e p tie m b re 1995.
P rieto, M . “ C o lo m b ia : La p o lític a energética, as­
pectos g lo b a le s y s e c to ria le s ” . UPM E,
B ogotá, C o lo m b ia , s e p tie m b re 1995.
P rieto, M . “ C o lo m b ia : O p e ra tivid a d del pla n e a ­
m ie n to e n e rg é tic o ” . O L A D E /U P M E ,
B ogotá, C o lo m b ia , s e p tie m b re 1995.
P rieto, M . “C o lo m b ia : Rol del Estado en el sec­
tor e n e rg é tic o ” . O LA D E /U P M E , B o g o ­
tá, C o lo m b ia , se p tie m b re 1995.
Prieto, M . “ El S istem a E nergético C o lo m b ia n o 
O L A D E /U P M E , B o g o tá , C o lo m b ia ,
se p tie m b re 1995.

87

S ánchez S ierra, G. “ C o lo m b ia : Energía y d e sa ­
r r o llo : D el e s ta tis m o al m e rc a d o
a b ie rto  . U P M E , B o g o tá , C o lo m b ia ,
se p tie m b re 1995.
Estudio de Caso de El Salvador

A lto m o n te , H. “ Im p a cto s de la p o lític a e n e rg é ti­
ca s o b re la e q u id a d y la c o m p e titlv ldad: El caso de El S a lv a d o r” . CEPAL,
M é x ic o D.F., M é x ic o , m arzo 1995.
B o u llle , D. “ Energía y d e s a rro llo e c o n ó m ic o : El
caso de El S a lv a d o r. CEPAL, M é x ic o
D.F., M é x ic o , enero 1995.
C a s tillo , 1, “ Energía y m e d io am b ie n te : El caso de
El S a lv a d o r” . C E P A L, M é x ic o D.F.,
M é x ic o , enero 1995.
C uevas, F. “ S ín te s is del e s tu d io de c a s o de El
S a lv a d o r” . C E P A L -M IP L A N , M é x ic o
D.F., M é x ic o , a g o s to 1995.
G onzález O re lla n a , M . “ El S a lv a d o r: E nergía y
c o m p e titiv id a d ” . C EPAL, San S a lv a ­
dor, El S alvador, m arzo 1995.
M o n te v e rd e , F. “ El S a lva d o r: E strategias de d e ­
s a rro llo e n e rg é tic o s u s te n ta b le . CE­
PAL, M é x ic o D.F., M é x ic o , a b ril 1 995.
R o d ríg u e z P a d illa , V. “ D ia g n ó s tic o del s e c to r
e n e rg é tic o s a lv a d o re ñ o . C E P A L,
M é x ic o D.F., M é x ic o , m arzo 1995.
Zannier, A, “ Las R eform as en el se cto r e lé c tric o
de El S a lv a d o r” . CEPAL, M é x ic o D.F.,
M é x ic o , m arzo 1 995.
Zannier, A. “ U na p o lític a para la fo rm u la c ió n y la
e s ta b iliz a c ió n de re c u rs o s h u m a n o s
en El S a lv a d o r” . San S alvador, El S a l­
vador, a b ril 1995.
Temas Globales

A co sta , A. “ F a c tib ilid a d de una reform a fis c a l c o ­
m o in s tru m e n to de la p o lític a para el
d e s a rro llo s u s te n ta b le ” . Q uito, Ecua­
dor, a b ril 1995.
B ó s l, B. L a s T ra n s fo rm a c io n e s en el s e c to r
e n e rg é tic o d e riv a d a s de las tra n s fe ­
re n cia s te c n o ló g ic a s de lo s países in ­

d u s tria liz a d o s ” . GTZ, Q u ito , Ecuador,
M arzo 1 9 9 5 .
B ravo, V.; P isto n e si, H.; et al “ In te g ra c ió n ene r­
g é tic a en un c o n te x to de d e s a rro llo
s u s te n ta b le ” . IDEE, B a rilo c h e , A rg e n ­
tina, a b ril 1 9 9 5 .
CEPAL “ Las te n d e n c ia s del m a n e jo de lo s re cu r­
so s n a tu ra le s s o b re el d e s a rro llo s u s ­
te n ta b le . S a n tia g o , C h ile , ju lio 1993.
CEPAL “ Las im p lic a c io n e s para el s e c to r e n e r­
g é tic o de lo s a c u e rd o s g lo b a le s sobre
el m e d io a m b ie n te . S a n tia g o , C h ile ,
fe b re ro 1995.
F ig u e ro a de la Vega, F. “ L o s E fectos de la fo rm a ­
c ió n de b lo q u e s s o b re la in te g ra c ió n
e n e rg é tic a re g io n a l” . Q LAD E, Q uito,
Ecuador, m arzo 1995.
F ig u e ro a de la Vega, F.; B osI, B. “ P ro d u c c ió n , re­
servas y re c u rs o s de fu e n te s e n e rg é ti­
ca s no re n o v a b le s en M é x ic o y el
G ru p o A n d in o ” . O LA D E /G T Z , Q u ito ,
Ecuador, e n ero 1 996.
F ig u e ro a de la Vega, F. “ Gas n a tu ra l: La s e g u ri­
dad del s u m in is tro a la rg o pla zo en el
iVIERCOSUR, B o liv ia , C h ile y P e rú ” .
O LADE, Q u ito , Ecuador, fe b re ro 1 996.
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C h ile , a g o s to 1 995.
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Monografías

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P is to n e s i, H. “ C o lo m b ia : Energía y d e s a rro llo ” .
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p ro p u e s ta c o n c e p tu a l para A m é ric a
L a tin a y el C a rib e . Q u ito , E cuador,
n o vie m b re 1996.
O LAD E “ In te g ra c ió n e n e rg é tic a en A m é ric a L a ti­
na y el C a rib e . Q u ito , Ecuador, ju n io
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Artículos y ponencias

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A lto m o n te , H. “ Im p a c to s de las R e fo rm a s y la
R e g u la c ió n E lé c tric a en A m é ric a L a ti­
na y el C a rib e ” . II S e m in a rio L a tin o a ­
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A lto m o n te , H. “ R eform as, R e g u la c ió n y U so E fi­
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S u d in g , P. H. “W irs c h a ftlic h e u n d soziale E n tw ic­
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S u d in g , P. H. y F ig u e ro a de la Vega, F. “ Energy
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m e n t in L a tin A m e ric a a n d the C a rib ­
bean” ^
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S u d in g , P H . “ In d ic a d o re s de s u s te n ta b ilid a d ” ,
p re s e n ta d o en el S e m in a rio In te rn a ­
c io n a l s o b re In d ic a d o re s A m b ie n ta le s
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N a tu ra . CORDES, Frente S o c ia l, C O NADE, PLACE. Q u ito , Ecuador, o c tu ­
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S u d in g , P.H, “ In d ic a d o re s de S u s te n ta b ilid a d
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de la E scuela P o lité c n ic a N a cio n a l y la
F u n d a c ió n E c u a to ria n a de E s tu d io s
E n e rg é tic o s y M e d io A m b ie n ta le s
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U m aña 0 ., A. El papel de los a ctores en la p ro ­
m o c ió n de la s u s te n ta b iíid a d e n ergé­
tic a ” , IN C A E , San J o s é , C o s ta Rica.
S e m in a rio In te rn a cio n a l so b re Energía
v D e s a rro llo S u ste n ta b le . O L A D E /C E ­
P A L/G TZ. R io de J a n e iro , B ra sil, ju n io
1 996.
V ieira de C a rva lh o , A.; S u d in g , P. FL; F igu e ro a de
la Vega, F. “ N uevas fo rm a s del fin a n c ia m ie n to del se cto r e lé c tric o en A m é ­
rica L a tin a y El C a rib e ” . R evista Ener­
g é tic a . O LAD E, e n e ro -a b ril 1996.
Talleres, sem inarios y conferencias rea­
lizados por el proyecto OLADE/CEPAUGTZ

T aller s o b re P la n ific a c ió n del P royecto O LA D E /C E P A L /G T Z , Fase I, ZOPP III. C o ta ca ch i, Ecuador, m ayo 1993.
Taller so b re P la n ific a c ió n del P royecto O LA D E /C E P A L /G T Z Fase I, ZOPP IV. Q u ito ,
Ecuador, m ayo 1994.
Taller s o b re p la n ific a c ió n del P royecto O LA D E /C E P A L /G T Z Fase II. ZO PP V. Q u ilo .
Ecuador, m ayo 1 9 9 5 .
T aller p re p a ra to rio del S e m in a rio In te rn a c io n a l
so b re Energía y D e s a rro llo S u s te n ta -

b le en A m é ric a L a tin a y el C a rib e .
Q u ito , Ecuador, m arzo 1996.
T a lle r p re p a ra to rio del S e m in a rio In te rn a c io n a l
sobre Energía y D e s a rro llo S u ste n ta b le en A m é ric a L a tin a y el C a rib e .
Q u ito , Ecuador, m ayo 1996.
T a lle r s o b re In d ic a d o re s de S u s te n ta b iíid a d y
D esem peño S e cto ria l. Q uito, Ecuador,
feb re ro 1 9 9 7 .
S e m in a rio s o b re el R ol de la P la n ific a c ió n en
C o lo m b ia . B o g o tá , C o lo m b ia , m arzo
1995.
S e m in a rio sobre R e g u la ció n en el S e cto r E lé c tri­
co y del Gas N atural. Q uito, Ecuador,
a b ril 1 995.
S e m in a rio N a c io n a l s o b re Energía y D e s a rro llo
S u s te n ta b le en A m é ric a L a tin a y el
C a rib e : El C aso de C h ile , S a n tia g o ,
C h ile , m ayo 1995.
S e m in a rio N a cio n a l s o b re Energía y D e s a rro llo
S u s te n ta b le en A m é ric a L a tin a y el
C a rib e : El C aso de Ei S a lva d o r. San
S alvador, El S alvador, ag o sto 1995.
S e m in a rio N a cio n a l s o b re Energía y D e s a rro llo
S u s te n ta b le en A m é ric a L a tin a y el
C aribe: El C aso de C o lo m b ia . B ogotá,
C o lo m b ia , s e p tie m b re 1 995.
C o n fe re n c ia E n e rg é tic a de A m é ric a L a tin a y el
C aribe (ENERLAC 9 6 ), S e m in a rio In ­
te rn a cio n a l sobre Energía y D e sa rro llo
S u s te n ta b le en A m é ric a L a tin a y el
C a rib e . R io de J a n e iro , B ra s il, ju n io
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</dublin_core>
