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<dcvalue element="contributor" qualifier="author" language="es_ES">Corden, W. Max</dcvalue>
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<dcvalue element="description" qualifier="null" language="es_ES">Incluye Bibliografía</dcvalue>
<dcvalue element="relation" qualifier="ispartof" language="es_ES">En: La liberalización del comercio en el Hemisferio Occidental - Washington, DC : BID/CEPAL, 1995 - p. 13-40</dcvalue>
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INDUSTRIA Y EDUCACION
EN EL SALVADOR

UNESCO

IP

CEPAL

PNUD

PROYECTO
DESARROLLO Y EDUCACION
EN AMERICA LATINA Y EL CARIBE

Organización de las
Naciones Unidas
para la Educación, la
Ciencia y la Cultura

Naciones

Unidas

Comisión Económica
para América Latina

Programa de las
Naciones Unidas
para el

Desarrollo

Proyecto Desarrollo y Educación
en América Latina y el Caribe

Juan Carlos Tedesco

INDUSTRIA Y EDUCACION EN EL SALVADOR

Distr.
GENERAL

7708C3

DEALC/9
15 marzo 1978
ORIGINAL: ESPAÑOL

INDICE
Capitulo

Página
INTRODUCCION

I.
II.
III.

1

ALCANCES Y OBJETIVOS

5

EL CRECIMIENTO INDUSTRIAL DE EL SALVADOR A PARTIR DE 1960

9

EL INCREMENTO ESUCATIVO EN LA POBLACION.ECONOMICAMENTE
ACTIVA

15

Evolución del nivel educativo de la PEA por región y edad
La PEA industrial por ramas

20

Causas del incremento del nivel educativo en la industria

23

Criterios de reclutamiento:
IV.

15

24

educación, edad y experiencia

PUESTOS, EDUCACION Y REMUNERACIONES

27

Requerimientos educativos y puestos de trabajo

28

Sub-utilización, desempleo y educación en el sector
industrial

33

Aprovechamiento de los estudios y de la experiencia en
el trabajo

36

El problema del sector informal

38

La expansión del sector fabril y sus efectos sobre el
sector informal

42

La entrada al sector informal manufacturero

44

El sector informal fuera del área metropolitana
V.
VI.

...

45

CAPACITACION Y EDUCACION NO FORMAL

51

CONCLUSIONES

61

Lista de cuadros
Cuadro
1.

Población económicamente activa por rama de actividad, 1961-1971

12

2.

Perfil educativo de la PEA, 1961-1971

15

3.

Perfil educativo de la PEIA mayor de 20 años por grupos de edad,
1961-1971

16

Nivel educativo de la PEA y de la PEA industrial (total del país),
1961-1971

18

Nivel educativo de la PEA y de la PEA industrial por región,
1961-1971

19

4.
5.

INDICE ( c o n t i n u a c i ó n )
Página
6.

Composición por edades de la PEA industrial y la PEA total,
1961-1971

21

7.

Nivel educativo de la PEA industrial por grupo de edad 1971 .

21

8.

Perfil educativo de la PEA industrial por grandes ramas de actividad y región, 1971

22

Grupos educacionales en la industria, 1961-1971

23

Remuneraciones medias en el sector industrial por años de estudio y tamaño de las empresas

27

Remuneraciones medias de los ocupados en la industria, por
años de estudio y edad

28

Remuneraciones medias de los ocupados en la industria, por
años de estudio y edad. Varones

29

Remuneraciones medias de los ocupados en la industria, por
años de estudio y edad. Mujeres

29

Remuneraciones medias en la industria (sector fabril) por
años de estudio y edad

30

Remuneraciones medias de obreros y empleados de la industria
(sector fabril), por años de estudio

30

Remuneración del trabajo por años de estudio y rama de actividad

32

17.

Desocupados en la industria por nivel educativo, sexo y región

35

18.

Aprovechamiento de estudios para los ocupados a sueldo fijo en

9.
10.
11.
12.
13.
14-.
15.
16.

la industria, por años de estudio

37

19.

Remuneraciones por antigüedad y tamaño de las empresas

...

38

20.

Ocupados en el sector formal e informal de la industria, por
sexos

40

21.

Ocupados en la industria por sectores del mercado de trabajo y
edad

40

Ocupados en la industria por sectores del mercado de trabajo y
años de estudio

41

Ocupados en la industria por sectores del mercado de trabajo y
condición migratoria

42

PEA industrial por sectores del mercado de trabajo y región,
1961-1971 .

43

25.

Población ocupada por rama de actividad y condición migratoria

47

26.

Migrantes a San Salvador por años de residencia y sectores del
mercado de trabajo (total) . . .

48

Migrantes a San Salvador por años de residencia y sectores del
mercado de trabajo, excluyendo servicio doméstico

48

22.
23.
24.

27.

ii

INDICE ( c o n t i n u a c i ó n )
Página
28.

PEA industrial por nivel educativo y región, 1961-1971 . . .

49

29.

Realización de cursos de capacitación por ramas de actividad

55

30.

Nivel educativo de los individuos que realizaron cursos de capacitación

55

Situación ocupacional de los individuos que realizaron cursos
de capacitación

58

Realización de cursos de capacitación entre los ocupados en la
industria, por sectores del mercado de trabajo y sexo
...

58

Tipos de cursos de capacitación realizados por los ocupados en
la industria, por sexo y sectores del mercado de trabajo . . .

59

Realización de cursos de capacitación entre los ocupados en la
industria, por sectores del mercado de trabajo y edad
. . . .

59

Nivel educativo de los ocupados en la industria que realizaron
cursos de capacitación, por sectores del mercado de trabajo
.

59

31.
32.
33.
34.
35.

\

o

iii

f

o

INTRODUCCION

El proyecto Desarrollo y Educación en América Latina y el Caribe tiene
entre sus objetivos el estudio de las relaciones entre educación y empleo. Ante
la amplitud de este campo y la posibilidad de encararlo desde múltiples enfoques,
el Proyecto resolvió restringir su estudio en dos sentidos diferentes; en primer
lugar, se limitó el campo de investigación a las relaciones entre educación y un
sector determinado del mercado de empleo: la industria; en segundo lugar, se con_
sideró conveniente adoptar una estrategia de análisis basada en estudios de casos
que aporten bases empíricas consistentes. Las razones de esta decisión se basan,
además, en el interés por evaluar el papel que cumple la industria como mercado
ocupacional de características específicas en cuanto al requerimiento de educación formal como criterio de selección de la mano de obra ya integrada.
La industria, en virtud de sus características productivas y tecnológicas
y de la diferenciación creciente de sus actividades, ha tendido a incrementar
progresivamente las ocupaciones especializadas, llegando a constituir en la actualidad uno de los grandes mercados de empleo para población con niveles educativos superiores a los de la escolarización básica.
En las primeras etapas de la industrialización en América Latina, en cambio ,
la demanda de mano de obra requerida por la expansión de las actividades industria
les se concretó fundamentalmente en personal formado en oficios. El posterior
avance de la industria y la complejidad cada vez mayor de sus actividades parecen
estar reduciendo la necesidad de personal en oficios, y las demandas se están orientando hacia mano de obra con niveles educativos mayores, a partir de los cuales sea posible realizar los procesos de capacitación in situ; esos niveles educa
tivos parecen necesarios fundamentalmente para lograr un grado aceptable de fle-~
xibilidad y de capacidad adaptativa frente a nuevas situaciones, cada vez más frecuentes en el ámbito de la industria moderna.
La variedad de situaciones en cuanto a los criterios de reclutamiento de
mano de obra, detectada en algunos trabajos sobre este tema, parece estar asociada a los grados de desarrollo tecnológico y a la mayor o menor heterogeneidad que
este desarrollo haya adquirido en la propia evolución de la industria. Esa hipótesis orientó la labor del proyecto en la realización de estudios de casos que
permitieran considerar situaciones nacionales diferentes en cuanto a origen, desarrollo histórico y grados de industrialización logrados.
El Proyecto ya realizó el estudio Educación e Industrialización en la Argentina. Las razones que justificaron la elección de este país tienen que ver
tanto con factores tecnológicos como institucionales. Como se sabe, Argentina
es xino de los países de la región donde la industrialización se inició más tempranamente; la tecnología asociada a cada etapa histórica no suplantó totalmente
a la anterior,sino que incentivó la realización de procesos adaptativos que permitieron a las industrias más antiguas su integración al proceso con niveles pro
ductivos aceptables. En este sentido, el sector industrial argentino muestra un
alto grado de heterogeneidad: coexisten estratos o niveles tecnológicos distin-

-1-

tos, tanto por el tipo de maquinaria utilizada, como por los bienes producidos.
Junto a este particular proceso de expansión industrial fueron consolidándose
factores institucionales -principalmente los vinculados a la presencia de un
fuerte sector sindical- que incidieron en el funcionamiento del mercado de trabajo manufacturero. Estos factores permiten comprender la significación de un
estudio sobre Argentina que demuestra la significación del papel de la educación
en la formación de la mano de obra, en un sistema en el que coexisten estratos
tecnológicos distintos.
Realizado el estudio sobre Argentina, se consideró pertinente elegir un
país de industrialización reciente, en el que se manifestaran los efectos del
primer impacto de la industrialización. Al respecto, si se considera el antecedente histórico de la industrialización en los países actualmente desarrollados,
la expansión se realizó incorporando cantidades significativas de mano de obra
de bajos niveles educativos y sociales. Interesaba saber si al iniciarse actualmente un proceso de industrialización en un país latinoamericano, la implantación
de tecnologías avanzadas se acompañaba de incorporaciones masivas de mano de obra
con perfiles educativos bajos o, por el contrario, al trasladar patrones producti
vos propios de países más desarrollados, la incorporación de mano de obra era
cuantitativamente limitada y estaba dotada de perfiles educativos avanzados.
Para llevar a cabo este proyecto,se concretó un acuerdo con el Programa Regional de Empleo para América Latina y el Caribe (.PREALC), organismo de la O.I .T.
y proyecto regional del PNUD en América Latina, especializado en la.realización
de estudios sobre los problemas de empleo y dotado.de un importante caudal informativo, obtenido a partir de encuestas y estudios específicos realizados en los
últimos años. A través de un análisis efectuado con las autoridades de PREALC»
se consideró que El Salvador reunía las condiciones para efectuar una comparación
polar con la situación argentina en virtud de su reciente expansión industrial,
resultado de las posibilidades abiertas por el Mercado Común Centroamericano y
sobre el cual PREALC cuenta con información considerable.
El presente estudio sobre El Salvador ofrece una serie de resultados iniciales altamente significativos,no sólo para el análisis específico del país sino proyectables al conjunto de países de la región de industrialización reciente.
Si bien muchos de esos resultados constituyen por el momento hipótesis de trabajo que deberán ser ratificadas o rectificadas por investigaciones posteriores,
constituyen desde ya un aporte que se integra coherentemente con lo que la biblio
grafía acerca de las relaciones entre empleo y educación ha venido señalando últi
mámente.
En primer término, a pesar del significativo aporte al crecimiento del producto que resulta de la expansión industrial de los últimos diez años, la ocupación en este sector ha permanecido prácticamente estable en cuanto a volumen, y
su participación relativa en la población económicamente activa, ha decrecido en
forma considerable. Es decir que la industria no se ha constituido, especialmente la industria tecnológicamente avanzada, en una fuente de ampliación del mercado de empleo. Al contrario, parecería que su implantación ha estado acompañada
por la reducción significativa de las actividades de transformación realizadas
por el sector informal. Si bien la industria de tecnología avanzada está funda-

-2-2-

mentalmente orientada hacia la exportación, tuvo efectos sobre la cobertura del
mercado interno; la producción de bienes de mejor calidad y mayor grado de sofis_
ticación parece haber repercutido negativamente sobre las actividades de los pequeños talleres y del artesanado en su conjunto. Estos sectores están en condiciones cada vez más difíciles para competir con las empresas modernas y, al parecer.estarían reduciendo su participación en la actividad productiva.
En este sentido, el primer impacto de la industrialización se asemeja a lo
ya conocido sobre situaciones en los países desarrollados, pero la similitud prác
ticamente finaliza en este punto. La nueva industria, en casos como el de El
Salvador, no produjo un incremento del volumen de población ocupada y no absorbió mano de obra de bajo nivel educativo. La explicación de este comportamiento parece radicar en ciertos rasgos de la tecnología incorporada y en la peculiar
situación de oferta y demanda de mano de obra en América Latina. Con respecto
a lo primero, la nueva industria produce casi una verdadera mutación, ya que países como El Salvador carecían de actividades similares de las cuales poder extraer
mano de obra con niveles de experiencia aptos para el desempeño en los puestos
creados por las nuevas plantas. En cuanto a lo segundo, los nuevos procesos productivos sólo requieren personal con calificaciones técnicas específicas en unos
pocos sectores; mientras que para el conjunto, los requerimientos de calificaciones pueden satisfacerse con breves períodos de entrenamiento en tareas específicas que suponen, sin embargo, un nivel de educación que posibilite la realización
de esos aprendizajes.
Pero resulta difícil determinar en qué medida el reclutamiento de personas
con niveles educativos relativamente avanzados está determinado por las necesidades del proceso productivo o, por el contrario, es el resultado de la situación
de oferta y demanda de fuerza de trabajo. Esta última alternativa parecería ser
la correcta, ya que si bien la industria ha reclutado preponderantemente personas
que se ubican en los tramos de 4 a 9 años de estudio, los datos permiten apreciar que este grupo no percibe mejores ingresos que el de aquellos que tienen
menor tiempo de estudios; además, sus ingresos son muy inferiores a los que perciben, dentro del sector formal, las personas con la misma educación ocupadas en
actividades financieras, comerciales, administrativas, gubernamentales, etc.
Se sostiene que los jóvenes educados»recientemente incorporados a la industria no perciben salarios mayores que los menos educados pero que cuentan con experiencia anterior, porque este factor compensa al factor educación.
Sin embargo
la información analizada en este trabajo muestra que -para el mismo grupo de
edad-, los ingresos de quienes tienen más años de educación (siempre en los tramos
que llegan hastá los 9 años de estudio) no son superiores a los de aquellos que
tienen apenas una alfabetización elemental. El incremento significativo de las
remuneraciones se produce recién para aquellos que tienen estudios educativos medios completos, o estudios superiores; es decir, niveles que brindan conocimientos que son reconocidos como elementos productivos.
Otro de los aspectos importantes destacados en el trabajo se refiere a los
efectos de la industrialización sobre el sector informal. Al respecto, las evidencias disponibles muestran que el sector informal de la ciudad de San Salvador no
solamente redujo su participación en el total de la población ocupada en las ac-

-3-2-

tividades de transformación, sino que quedó constituido con una estructura de
edades más avanzadas, demostrando ser actualmente un mercado de empleo bastante
limitado para los jóvenes. Sin embargo, a pesar de que los niveles educativos
de los ocupados en el sector informal de la industria, son inferiores a los que
ostenta el sector formal, no debe pensarse que aquel absorbe únicamente individuos educativamente rezagados. Esta última observación, unida a las anteriores,
permite sostener la hipótesis según la cual el mejoramiento de los niveles educativos en la industria es preponderantemente un resultado de la situación de
oferta y demanda de mano de obra: en el marco de un mercado de empleo muy rígido los jóvenes, a pesar de su perfil educativo alto 9 se ven obligados a desem
peñar ocupaciones de nivel y de remuneraciones más bajas que las que obtendrían
para ese mismo perfil educativo si existieran puestos de trabajo más adecuados
en el sector formal.
Pero además de estudiar el rol de la educación formal en el mercado de em
pleo industrial, el trabajo sobre El Salvador intenta una primera aproximación
al tema de la enseñanza no-formal. Los datos disponibles fueron escasos; sin
embargo, permitieron plantear algunas hipótesis que pueden servir de base para
discusiones y trabajos posteriores, en un tema que actualmente está siendo objeto de numerosos análisis desde perspectivas muy diferentes.

Germán W. Rama
Coordinador
Proyecto RLA/74/024
Desarrollo y Educación en
América Latina y el Caribe

Víctor E. Tokman
Director
Programa Regional
de Empleo para América
Latina y el Caribe (PREALC)

I.

ALCANCES Y OBJETIVOS

El estudio de las relaciones entre industria y educación en el ámbito de
América Latina está siendo objeto de una atención creciente en los últimos años.
La amplitud y diversidad de las dimensiones de análisis contenidas en esta problemática, junto a la carencia a veces casi absoluta de informaciones de base,
han impedido por ahora avanzar más allá de estudios sobre aspectos específicos
que, en la mayoría de los casos, sólo alcanzan a elucidar algún problema o parte de él en un determinado país. Esta limitación impide -dada la heterogeneidad que caracteriza a las estructuras sociales y económicas de los países de la
región- llegar a generalizaciones que trasciendan ciertas zonas o ciertas etapas históricas determinadas.
Una somera revisión de la actual literatura sobre el tema permite distinguir por lo menos, tres formas diferentes de acercarse a esta temática. La pri
mera de ellas ha consistido en el análisis del papel de la educación en el reclutamiento de personal y en la promoción hacia puestos más altos de la escala ocupacional.
Un estudio de Thomas La Belle 1/ sobre obreros y empleados jóvenes
de tres empresas industriales modernas de Ciudad Guyana (Venezuela) mostró que
la educación formal juega un papel importante en el acceso a un puesto determinado, pero que pierde relevancia en las etapas posteriores al reclutamiento (pro
moción, aumento salarial, etc.), donde es reemplazada por variables tales como
el desempeño anterior, la lealtad hacia la empresa, etc. Una conclusión similar,
aunque extendida a otros sectores de actividad, se obtuvo en un estudio sobre
los criterios utilizados por empleadores de establecimientos pertenecientes al
sector moderno de la economía en la República Dominicana 2/. Otro trabajo,
esta vez sobre tres empresas del sector industrial moderno de Chile, mostró un
panorama un tanto más complejo con respecto a este problema. En una de las empresas estudiadas, el comportamiento se ajusta a la hipótesis anterior: la educación formal determina más el acceso al puesto que
las posibilidades futuras
de promoción. En las otras, en cambio, esta característica no es claramente observable, ya sea porque el nivel educativo del personal reclutado es uniforme,
o porque las empresas han variado de política de reclutamiento en determinado momento, configurando así un panorama de transición donde lo que predomina es la heterogeneidad
de situaciones 3/.

1/ Thomas J. La Belle, Impacto de la educación no formal sobre el ingreso en Ta industria - Ciudad Guyana, Venezuela, en Revista del Centro de Estudios Educativos, México, vol. IV, n°4, págs.
37/65.
2/ Juan A. Liado, La educación y las prácticas de empleo de empleadores
dominicanos, en Revista del Centro de Estudios Educativos, México, vol.IV., N°3
1976, págs. 11/33.
3/ F. Tagle y E. Lira, Informe, Proyecto Educación y mercado del trabajo
en el sector moderno de la economía; casos A, B y C. Version preliminar, ECIEL/
PIIE, julio 1976.

-5-2-

La segunda forma de abordar el tema está dada por estudios dedicados preponderantemente a los países de la región de industrialización más temprana,
donde se utilizaron fuentes censales para medir las tendencias en los incrementos de nivel educativo en la mano de obra industrial, las diferencias entre ramas o entre sectores y los perfiles educativos asociados a determinadas categorías ocupacionales. En este tipo de trabajo se puso de manifiesto además, que
la intensidad del ritmo de requerimientos de mayor educación en la industria, pa
rece ser más acentuado que en otros sectores de actividad, con lo cual el empleo
industrial se va haciendo cada vez más anaccesible para los grupos de población
educativamente rezagados. Estos estudios, además, llamaron la atención sobre
la creciente heterogeneidad de los niveles educativos asociados a determinados
puestos, explicada en función de la interacción de diversos factores, entre los
cuales se destacan la rigidez del mercado de empleo, el incremento del nivel educativo de la población económicamente activa y la acción de factores institucionales en la regulación del mercado de trabajo 4/.
Finalmente, el tercer camino utilizado para acercarse al conocimiento de
las relaciones entre industria y educación ha sido el análisis de las instituciones de formación técnica (tanto de las pertenecientes al sistema educativo
tradicional como de las no integradas a él),desde el punto de vista del destino
de sus egresados, y de la adecuación de los aprendizajes impartidas para el desempeño en los puestos
que el mercado de empleo dispone. Con respecto al
destino ocupacional de los egresados de la enseñanza técnica formal, algunos tra
bajos relativos a países de industrialización temprana muestran que ..buena p a r t e de ellos tienden a ocuparse en actividades para las cuales no fueron explícitamente preparados, mientras otro sector -debido a la rigidez creciente del mercado de empleo- accede a puestos del sector industrial que demandan calificacio
nes inferiores a las que posee. Mucho más difícil, en cambio, es la evaluación
del papel de la enseñanza no formal en este campo. Una de las dificultades más
serias deriva de la ausencia de una definición precisa de los alcances del concepto de educación no formal, ya que se suele incluir en ella -por residuouna variedad tan heterogénea de agencias, que se hace imposible luego, su evaluación de conjunto. En términos globales, pueden distinguirse por lo menos dos
grandes categorías de actividades en el campo de la enseñanza no formal vinculadas a la formación técnica: las desarrolladas por instituciones con un grado
relativamente alto de formalización (SENA, SENAI, etc.) y las desarrolladas por
las empresas mismas o por agencias inestructuradas que responden a requerimientos específicos y cambiantes. Los pocos estudios realizados recientemente han
puesto de manifiesto que en realidad ambos tipos de agencias responden generalmente a requerimientos derivados de los sectores más modernos de la economía, y
sus usuarios provienen de los mismos sectores sociales que acceden a las modali
dades del sistema educativo tradicional 5/.

4/ Juan C. Tedesco, Educación e industrialización en la Argentina.
UNESC07CEPAL/PNUD, DEALC/1, marzo 1977.
5/ Jeffrey, Puryear, Comparative systems of occupational training in^Colombia? The National Apprenticeship serviced
Chicago, I l l i n o i s , 1 9 7 4 (inédito).

-6-2-

Pero donde la carencia es particularmente notoria es en todo aquello que
permita una medición, o siquiera una apreciación, del grado en que el pasaje por
estas agencias educativas no formales influye en el desempeño dentro del mercado de
trabajo. Las respuestas a los interrogantes acerca del rol de la educación en el reclutamiento y en la promoción dentro de la industria son necesariamente, en el
caso de la enseñanza no formal, mucho más precarias que en el caso de la educación formal. Sobre este aspecto es posible formular la hipótesis según la cual
la mayor o menor incidencia de las agencias no formales de enseñanza -especialmente de las instancias de capacitación menos estructuradas- está en relación
con el grado de heterogeneidad tecnológica del aparato productivo y con las modalidades de innovación tecnológica vigentes. En contextos de mayor heterogenei
dad, donde rigen procesos adaptativos y de innovación tecnológica menor 6/ , p a ~
receria que las posibilidades de promoción abiertas por la utilización de los
sistemas de aprendizaje en el trabajo, o de capacitación en la empresa, han permitido a sectores importantes de individuos acceder a puestos que están por encima de sus niveles educativos formales. En cambio, en el caso de aparatos productivos más homogéneos y con modalidades de innovación tecnológica mayor, el
rol de la capacitación para la promoción interna puede ser considerablemente menos importante. Estas proposiciones, sin embargo, deberían ser objeto de investigaciones específicas que permitan verificar más sólidamente estos planteos.
En el presente estudio, referido al caso de El Salvador, se intentó encarar el conjunto de los problemas enunciados, utilizando para ello las diversas
fuentes estadísticas disponibles. En este sentido, el trabajo no se ubica estrictamente en alguna de las perspectivas de análisis mencionadas sino que trata de cubrir la problemática de todas ellas, corriendo el riesgo de ofrecer resultados desiguales o, por lo menos, no necesariamente uniformes.
En la primera parte del trabajo, después de una somera caracterización de
los rasgos del crecimiento industrial en El Salvador y sobre la base de la infor
mación contenida en las muestras de los dos últimos censos de población, se in-~
tenta analizar los diferentes ritmos de incrementos en el nivel educativo de la
PEA global y de la PEA industrial para el conjunto del país y para cada una de
sus regiones; con la misma fuente, y utilizando los datos de edad y nivel educativo, se intentó probar algunas de las hipótesis usuales acerca de las pautas de
reclutamiento puestas en práctica por el sector industrial en el período intercensal .

6/ El concepto de innovación tecnológica menor hace referencia a los
fenómenos asociados con el ajuste y/o mejora que sufren los prodiictos y/o proce_
sos productivos puestos en funcionamiento. En este sentido, se distingue de la
innovación tecnológica mayor , concepto con el cual se designa a los fenómenos
de cambios tecnológicos que implican modificaciones de envergadura (diseños y
equipos distintos, etc.). Un encuadre de esta distinción, los problemas que
plantea y su vigencia en América Latina puede verse en CEPAL/Bs. As., Convenio
de cooperación Técnica BID/CEPAL, Marco de referencia para un programa de investigación en temas de ciencia y tecnología en América Latina, agosto 19 75.

-7-2-

La segunda parte del trabajo se basa en la información brindada por una
encuesta administrada en la Ciudad de San Salvador en 1974. Sus datos permiten
analizar ciertos fenómenos de correlación entre años de estudio y acceso a determinados puestos en el sector industrial s que estarían poniendo de relieve la
existencia de síntomas muy definidos de devaluación* de la escolaridad formal
en relación con el mercado de trabajo.
El tercer aspecto, analizado también con información de la encuesta mencionada, de los censos de población y de los censos industriales, se refiere a
la problemática del sector informal de la industria y a los problemas de segmen
tación del mercado de trabajo industrial.
Por último, la parte final se dedica al análisis de algunos rasgos de la
capacitación no-formal en el ámbito de lá población en su conjunto y de los ocupados en la industria en particular.

-8-

II.

EL CRECIMIENTO INDUSTRIAL DE EL SALVADOR A PARTIR DE 1960

La puesta en marcha del Mercado Común Centroamericano a principios de la
década de 1960»permitió al sector industrial de El Salvador experimentar un crecimiento sostenido, que se refleja a través de diversos indicadores. La participación de la industria en el producto interno bruto por ejemplo, creció del
15,3% en 1961 al 18,7% en 1971, con una tasa de crecimiento anual de 7,9% ,
cuando para toda la economía salvadoreña esa tasa fue del 5,8% TJ . Sin embargo,
a pesar de convertirse en el sector más dinámico de la economía en este período,
el patrón de crecimiento adoptado tuvo escasos efectos -tanto directos como indirectos- sobre el incremento del empleo industrial, provocando en cambio la duplicación de las tasas de cesantías 8/ propias del sector y contribuyendo en fo_r
ma significativa a agravar la situación global del empleo en el país.
El factor más importante en la explicación del crecimiento industrial de
este período lo constituye, sin dudas, el incremento de las exportaciones y en
particular de las destinadas al área del Mercado Común Centroamericano.
Entre
1961 y 1971 las exportaciones crecieron a un ritmo de aproximadamente el 20%
anual.
La industria de sustitución de importaciones, en cambio, jugó un papel menos significativo, en razón de la estrechez del mercado interno,
que en este período no sufrió modificaciones de importancia debido a la permanencia de una estructura de distribución de los ingresos marcadamente desigualitaria 9/.
La gravitación de los factores externos en la explicación del crecimiento
industrial no se limita, sin embargo, al problema de los mercados. Es importante destacar, además, el papel que jugó el aporte de las inversiones extranjeras
en la industria. Las inversiones de este origen comenzaron precisamente en los
primeros años de la década de 1960 a orientarse preferentemente hacia la manufac

7/ La descripción de los principales rasgos del sector industrial salvadoreño que se ofrece en esta parte del trabajo está basada principalmente en el
análisis y los datos contenidos en PREALC, Situación y perspectivas del empleo
en El Salvador, Santiago de Chile, PREALC, 1975, capítulo IV.
8/ El concepto de tasa de cesantía que se utiliza a lo largo de este tra
bajo corresponde al porcentaje de individuos cuyo último empleo estuvo en una
determinada rama de actividad, sobre el total de ocupados en esa rama.
9/ Según datos de la encuesta administrada por el PREALC en 19 74-, el
34,4% de las familias percibían el 7,4% del ingreso total, mientras que en el
otro extremo,el 8,5% de las familias percibían el 46,6% del ingreso. El ingreso promedio de estas familias de altos ingresos supera 25 veces al de las familias más pobres. Véase PREALC, Situación y ... en El Salvador, op. cit., cuadro 1-1.

-9-2-

tura. En El Salvador, hacia 1959, sólo el 1,6% de las inversiones extranjeras
se orientaba a la industria; diez años después, ese porcentaje se había incremen
tado al 38,1% 10/. A su vez, las inversiones en su conjunto se incrementaron*
notablemente: mientras El Salvador recibía en 1959, 43,0 millones de dólares,
en 1969 esa suma se había elevado a 114,6 millones.
Asimismo, la tecnología y los insumos industriales requeridos por la nueva industria tuvieron un fuerte contenido externo, todo lo cual fue definiendo
un patrón de crecimiento industrial particularmente dependiente de las modifica
ciones exigidas desde el exterior. Esto se puso de manifiesto a partir de 196T,
cuando comenzaron a aparecer algunos síntomas de saturación de las posibilidades
ofrecidas por el MCCA 11/. Los indicadores de crecimiento de este período son
elocuentes al respecto: mientras durante los años 1961-1967 el crecimiento del
PTB para el total de la industria fue del 11,2% en los años siguientes, hasta
1970, fue de sólo 5,3% 12/.
El aprovechamiento de las posibilidades abiertas por la creación del MCCA
por parte del sector industrial de El Salvador, fue posible debido a la existencia de una serie de precondiciones que lo hacían particularmente apto para
procesos de este tipo. La sobreabundancia relativa de mano de obra, con salarios particularmente bajos (aún para, el nivel centroamericano), condiciones geográficas aptas para el transporte de-productos, ventajas fiscales importantes
concedidas a partir de una predisposición gubernamental muy favorable hacia las
empresas industriales que participaron de este proceso, 13/ conformaron el marco dentro del cual el sector manufacturero pudo expandirse al ritmo antes señalado.
La expansión del sector industrial produjo ciertas modificaciones de importancia en su composición interna. Desde el punto de vista del tipo de empre

10/ Un análisis de este fenómeno para el conjunto dé la región eentroamericana - puede verse en Gert Rosenthal K., El papel de la inversión extranjera
directa en el proceso de integración, en E. Torres Rivas, et al, Centroamerica
hoy, México, Siglo XXI, 1975.
11/ Un balance de la evolución económica centroamericana a partir de los
rasgos - de funcionamiento del Mercado Común Centroamericano donde se destaca la^
aparición de estos síntomas de saturación y se indican políticas de reactivación,
puede verse en: CEPAL, Reactivación del Mercado Común Centroamericano, Santiago,
de Chile, Cuadernos de la CEÜAL, 1976.
12/

PREALC, Situación y ... en El Salvador, op., cit.

13/ Un análisis del papel de las empresas que se acogieron al Convenio
Centroamericano de Incentivos Fiscales formado en el período. 1971-1975 puede ver
se en PREALC, Los incentivos fiscales como instrumento para generar empleos.
San Salvador, PREALC, enero de 1977 (.mecanografiado!)..

-10-2-

sas que lo componen, parece evidente que la expansión basada en la utilización
de las ventajas proporcionadas por la apertura de mercados externos fue aprovechada principalmente por el sector de empresas medianas y grandes, que aumentaron tanto su participación en el producto como en el empleo»
Las empresas pequeñas ( 5-20 personas) y el conjunto del sector no fabril (establecimientos
de menos de 5 personas) perdieron peso en ambos sentidos, lo cual permite suponer que en cierta medida la expansión de las empresas medianas y grandes modi
ficó algunas pautas de consumo del mercado interno, que se estaría desplazando
hacia bienes y servicios importados o producidos por el sector moderno 14/.
En cuanto a la participación por ramas industriales, los datos muestran
que, si bien las ramas que participaron más ampliamente en la corriente exporta^
dora (productoras de bienes intermedios y, en menor medida, de bienes de consumo durable y de capital) alimentaron su participación en la producción total, el
impacto no fue de tal magnitud como para modificar sustancialmente la gravitación tradicional de las ramas productoras de bienes de consumo ligero.
Dentro
de ellas, a su vez, las que perdieron más seriamente importancia fueron las orientadas al mercado interno (alimentos, bebidas, tabaco), mientras que las tesí
tiles, por ejemplo, aumentaron su importancia tanto en términos de empleo como
de producción 15/. Pero además de modificar la participación de cada rama, el
crecimiento industrial de este período se realizó con un sustancial aumento de
la productividad por hombre ocupado, debido básicamente a la instalación de equipos intensivos en capital 16/.
El carácter negativo de los efectos sobre el empleo de este patrón de
crecimiento industrial es evidente. En ese sentido, los datos censales referidos al período 1961-1971 son concluyentes. El total de la PEA se incrementó
en un 40% , con una tasa anual acumulativa de 3,4% . Sin embargo, el peso
mayor en la absorción de ese crecimiento correspondió al sector terciario y, a
pesar de haber perdido importancia en términos relativos, a la agricultura..
El sector manufacturero, en cambio, tuvo un papel irrelevante; la tasa de crecimiento de la PEA incorporada a la industria fue, en el período citado, la más
baja de todos los sectores de actividad y su participación relativa en el total
del empleo descendió del 12,8% al 11,2% (cuadro 1). Este descenso se dio

14/

Véase PREALC, La situación... op. cit., págs. IV-10 y siguientes.

15/

Véase PREALC, La situación..., op. cit., págs. IV-12 y siguientes.

16/ La tasa de crecimiento de la productividad por hombre ocupado fue,
para la economía salvadoreña en su conjunto, de 2,8% entre los años 1961 y
1971, mientras que para la industria fue de 6,2%, la más alta por sector de actividad. Otro dato adicional que apunta en el mismo sentido lo ofrece el traba
jo de PREALC sobre incentivos fiscales, donde se calcula que los requerimientos
totales de divisas para generar un puesto de trabajo dentro de la industria se
duplicaron entre 1971 y 1975. Mientras en 1971 costaba 3 316 dólares, en 1975
costó 6 212 dólares.

-11-2-

acompañado por la duplicación de la desocupación abierta, que, unida a la tasa
de desempleo equivalente, provocó un crecimiento de la subutilización en el sec
tor industrial del 13,6% al 14,9% en los diez años analizados 17/.
~
~

Cuadro 1.

Población económicamente activa por rama de actividad, 1961-1971
(personas y porcentajes)

Total

Rama

Tasa anual de
crecimiento

1971

1961

(personas)

(porcentajes)

(personas)

(porcentajes)

486 199

(60,2)

624 054

(55,0)

2,5

750

(0,1)

1 013

(0,1)

3,0

Industrias manufactureras

103 476

(12,8)

127 278

(11,2)

2,0

Construcción

•J

48 555

(4,3)

3,9

Agricultura, silvicultura y pesca
Minas y canteras

^.(¿Hp,),. .
1 7,
16

(0,2)

3 538

(0,3)

7,5

Comercio

51 753

(6,4)

89 597

(7,9)

5,6

Transporte, almacenaje y comunicaciones

17 440

(2,1)

24 701

(2,2)

3,5

105 194

(13,0)

204 178

(18,0)

6,8

Otros

7 583

(0,9)

10 593

(1,0)

3,3

Total

807 092

Electricidad, gas,
agua y servicios
sanitarios

Servicios

1 133 507

3,4

Fuente: Tercer Censo de Población 1961. Cifras provisionales Censo 1971
y ajustes sobre la base de estimaciones de PREALC.

IV

PREALC, Situación y... en El Salvador, op. cit., pág. IV-6.

-12-2-

De acuerdo a lo expuesto hasta aquí queda claro que uno de los rasgos más
destacados del patrón de crecimiento industrial de El Salvador ha sido su incapacidad para generar puestos de trabajo productivos al ritmo de expansión de la
PEA no agropecuaria. Pero el interrogante que subsiste a partir de esto es el
que se refiere a los cambios cualitativos que el proceso de expansión del sector moderno de la industria produjo en la composición de la mano de obra industrial. Dicho en otros términos: ¿en qué medida un proceso tan intenso de complejización tecnológica, de concentración de personal en establecimientos media
nos y grandes, y de expansión de ramas donde los procesos de producción requieren habitualmente proporciones crecientes de personal con calificaciones altas
ha modificado la composición de la mano de obra industrial y los criterios de
reclutamiento de personal?
A su vez, ¿qué magnitud de ese cambio se debe a
las modificaciones en los requerimientos para el desempeño de los nuevos puestos y qué magnitud se origina en los cambios producidos en la oferta de personal?
En lo que sigue se intentará aportar elementos de juicio que permitan
responder a estos interrogantes. En términos globales puede adelantarse que
la expansión del sector moderno de la industria salvadoreña no implicó una mayor posibilidad de acceso al empleo industrial. Pero, además, que se modificaron las condiciones para poder aspirar a ese empleo. Entre ellas, como se verá
enseguida,
los años de estudio y la edad parecen ser las más importantes.

13

III.

EL INCREMENTO EDUCATIVO EN LA POBLACION ECONOMICAMENTE ACTIVA

Evolución del nivel educativo de la PEA por región y edad

Los datos de los dos últimos censos de población muestran que en El Salvador -al igual que en la casi totalidad de los países de la región-, la década
1960-1970 se caracterizó por el incremento significativo del nivel de escolaridad de la población. El analfabetismo en la población mayor de diez años descendió del 49% al 40% y, como lo muestran los datos del cuadro 2, el porcentaje
de individuos con menos de tres años de estudio bajó también del 79% al 70%.
Sin embargo, los porcentajes de individuos educativamente rezagados siguen siendo notoriamente elevados y su descenso relativo no alcanza para impedir el aumento del número absoluto de individuos en esas categorías, dados los altos índices
de crecimiento de la población 18/.

Cuadro 2.

Perfil educativo de la PEA, 1961-1971
(porcentajes)

Años de
estudio

Capital

Resto urbano

Rural

Total

1961

1971

1961

1971

1961

1971

1961

1971

16,9

13,0

33,5

26,3

71,0

60,6

54,6

45,3

1 - 3

25,2

17,1

28,6

24,2

21,7

26,1

24 ^ 2 24,6

4-6

33,9

36,8

25,9

33,3

5,3

11,7

14,2

20,8

7-9

10,6

13,5

6,2

7,4

0,6

0,8

3,2

4,1

10 -12

9,8

11,9

4,1

5,3

0,2

0,3

2,3

3,0

13 y más

2,7

4,9

0,7

0,9

0,1

-

0,5

0,8

Ignorado

0,9

2,8

1,0

2,3

0,9

0,2

1,0

1,1

Sin instrucción

Fuente : OMUECE/CELADE

18/ Los analfabetos crecieron de 834 mil a 961 mil personas en ese
período, mientras que los individuos con tres años o menos de escolaridad aumentaron de 637 a 920 mil personas.
15

Por otra parte, la expansión educativa en la década pasada no alteró los
desequilibrios regionales ya existentes. Las diferencias entre las áreas rurales y urbanas y, más específicamente, entre la capital y el resto del país, se
mantienen prácticamente inalteradas. Mientras en la capital sólo el 13% de la
PEA carecía en 1970 de estudios, en las zonas rurales más del 60% se ubicaba en
esa categoría. El déficit educativo en las áreas rurales es de tal magnitud
que prácticamente sólo uno de cada diez miembros de la fuerza de trabajo puede
considerarse en alfabeto pleno, si se acepta como definición de alfabeto a todo
individuo que posea al menos tres años de estudio.
Pero además de concentrarse en las áreas urbanas, la expansión educativa
afectó principalmente a la población joven. Las nuevas generaciones -como se
puede observar a través de los datos del cuadro 3- ingresan a la fuerza de tra-

Cuadro 3.

Perfil educativo de la PEA mayor de 20 años por grupos de edad,
1961-1971
(porcentajes)

Grupos de edad

Años de
estudio

20 - 29

30 - 39

40 - 49

50 y más

1961

1971

1961

1971

1961

1971

1961

1971

instrucción

46,0

31,7

52,7

45,4

58,0

52,1

62,0

60,1

1 - 3

26,0

25,3

25,6

23,6

22,6

23,5

21,5

21,5

4 - 6

17,1

27,7

13,5

18,6

12,5

15,5

11,2

12,9

7 - 9

5,7

7,0

3,2

5,0

2,3

3,4

2,1

2,1

10 -12

4,3

5,5

3,0

4,3

1^8

2,9

1,1

1,8

13 y más

0,6

1,8

1,3

1,8

1,4

1,2

1,7

0,8

Fuente :

OMUECE/CELADE

-16-2-

bajo con niveles de escolaridad muy superiores a las anteriores. Ese ingreso,
por otro lado, no tiene la misma intensidad en cada uno de los sectores de actividad. Para el caso de la industria, el análisis de los datos sobre incremen
to del perfil educativo de la PEA 19/ tiende a confirmar la importancia de los
efectos de la expansión del sector moderno sobre el reclutamiento de personal
educado.

19/ La comparación de la PEA en los dos últimos censos de población de
El Salvador ofrece algunas dificultades que es necesario explicitar para dar a
las cifras que siguen un carácter provisorio y tentativo. Según las estimaciones
del PREALC, entre ambos censos se han detectado dos problemas principales:
a)
En el censo de 1971 se incluyeron en la PEA alrededor de 190 000 personas en
el item actividades no especificadas que se componen principalmente de mujeres
de las zonas rurales que trabajan ayudando a sus familiares en tareas agrícolas.
Esto aumentó inusitadamente la cifra en ese rubro, ya que en 1961 se las había
excluido, b) También variaron algunos criterios de clasificación de la PEA por
rama de actividad. Al respecto se presentan dos cambios importantes. El primero de ellos -que no tiene relevancia en el caso de este trabajo- se refiere al
ítem restaurantes y hoteles, cuya PEA fue clasificada en 1961 en servicios
personales en 1971 constituyó un grupo autónomo. El segundo, en cambio, tiene
incidencia directa en el tema que nos ocupa: la PEA de servicios de reparaciones , en 1961 fue incluida en el item de industria manufacturera , mientras que
en el censo de 19 71 aparece en servicios comunales, sociales y personales .
PREALC realizó un trabajo de ajuste de las cifras globales de la PEA por sector de
actividad, cuyos resultados pueden verse en los cuadros II-2, II-4 y II-5 del
estudio Situación y ... en El Salvador, op. cit. Sin embargo, los cruces por
edad, educación, región, etc. que se presentan en este capítulo sólo están disponibles en los tabulados de las muestras de ambos censos que posee CELADE en
el programa OMUECE. Lamentablemente, las muestras adolecen de los mismos problemas que el censo. Sin embargo, la distorsión que pueden provocar esos cambios no alcanza a invalidar la utilización de la fuente. Para el caso de la
PEA industrial, las estimaciones del PREALC indicaban que la PEA en servicios
de reparaciones alcanzaría a alrededor de 6 000 personas, o sea un 5% del
total de la PEA industrial. Por otra parte, la encuesta del PREALC para el
Area Metropolitana de San Salvador, que se analizará más adelante, mostraba
que los niveles educativos de los ocupados en la industria y en los servicios
de reparaciones eran relativamente similares hasta los 9 años de estudio.
A partir de allí, los servicios de reparaciones muestran menor participación
de individuos altamente educados que la industria. Esto significa que probablemente los datos sobre nivel educativo de la PEA industrial de 1971 están algo
sobreestimados en los niveles altos de educación. Estas salvedades tienen la
función de advertir sobre el carácter aproximado de los datos que se ofrecen en
este capítulo y explican, a su vez, las razones por las cuales el análisis toma
solamente los aspectos más destacados que se deducen de ellos.

-17-2-

En primer lugar, se observa claramente que entre el perfil educativo de la
PEA global y de la PEA industrial hay diferencias significativas en favor de la
segunda
(Cuadro 4). Para 1971, mientras el 70% del total de la PEA
tenía tres años o menos de educación, en la industria ese. porcentaje descendía 
al 42,5 % . Diferencias relativas similares pueden observarse en los
tramos siguientes, con la única excepción del tramo de más alta educación. Esto
se explica básicamente por la preponderancia de los universitarios en algunas
ramas del sector terciario de actividad. Sin embargo, entre 1961 y 1971 la presencia de universitarios én la-industria parece haber crecido a un ritmo particularmente intenso, lo cual les ha permitido - al final de la década- - acercarse a
la situación que existía en la PEA global.

Cuadro 4.

Nivel educativo de la PEA y de la PEA industrial (total del país) s
1961-1971
(porcentajes)

Población económicamente activa

Años de estudio
0 - 3

4 - 6

7 - 9

10 y más

1961

Crecimiento
porcentual
PEA industrial
Crecimiento
porcentual
Fuente:

1961

1971

1-961

1971

1961

1971

79,0

PEA

1971
70,0

14,0

21,0

3,0

4,0

3,0

4,0

-11 s 3
55,0

42,5

-22 ,7

50,0
38,0

43,5

14,4

33
5,0
80 ,0

33,3
9,0

2,0

4,0

100,0

OMUECE/CELADE

Este rasgo - la intensidad de los ritmos de crecimiento - puede ser generalizado para la casi totalidad de los tramos de educación. Los ritmos de crecimiento de cada uno de ellos han sido más intensos en la industria que en el total
del resto de los sectores, con lo cual las diferencias entre- ambos -perfiles han
tendido a acentuarse. En este caso, la excepción la constituye la participación
de individuos que se ubican en el tramo de cuatro a seis años de estudio.
De
acuerdo con estas cifras podría pensarse que el sector industrial ha mostrado en
estos diez años dos rasgos principales en cuanto al reclutamiento de personal
educado: ha eliminado progresivamente a los menos educados y ha incrementado
sustancialmente la participación del personal con enseñanza media y superior.
La desagregación de estos datos globales por áreas geográficas muestra que
las tendencias advertidas para todo el país se manifiestan plenamente para el caso del Area Metropolitana donde, como se vio, estuvo concentrado el proceso de
expansión industrial. En el resto del país, en cambio, si bien las tendencias
se mantienen, su importancia es relativamente más baja (Cuadro 5) .

-18-2-

Cuadro 5.

Nivel educativo de la PEA y de la PEA industrial por región, 1961-1971
(porcentajes)

Población económi
camente activa

Años de estudio
0 - 3

4 - 6

10 y más

7 - 9

1961
I.

1971

1961

1971

1961

1971

42,0

Crecimiento
porcentual

30,0

33,8

36,8

10,6

13,4

12,5

16,7

-28,5

PEA industrial
Crecimiento
porcentual

34,0

21,0

8,8
52,0

-38,2

52,0

33,6

26,4
10,0

14,0

11,0

310,0

40,0

-

3,5

Resto Urbano

PEA

62,0

50,5

-18,5

Crecimiento
porcentual
PEA industrial

51,0

38,0

-25,5

Crecimiento
porcentual
III.

1961

Capital

PEA

II.

1971

25,8

33,3

29,0
42,0

48,0

14,2

6,1

7,4

21,3
5,0

4,7

6,2

31,9
9,5

2,0

4,0

100,0

90,0

Rural
92,7

PEA

86,7

-6,4

Crecimiento
porcentual
PEA industrial

76,0

68,0

Crecimiento
porcentual

-10,5

Fuente:

5,3

11,7

120,7
21,0

28,0

33,3

0,6

0,8

33,3
2,0

0,3

0,3
-

3,0

0,5

OMUECE/CELADE

50,0

5,0

Estas modificaciones sólo pudieron ser posibles reclutando preferentemente
personas jóvenes que, como se ha visto, son las que ofrecen un perfil educativo
más alto que el de las generaciones adultas. El cuadro
5 permite observar
que, efectivamente, el sector industrial incrementó notoriamente la participación
del grupo de personas ubicado en el tramo 20-29 años en los últimos diez años,
mientras que el resto de los tramos de edad descendía en su participación

-19-2-

relativa y absoluta

—

Pero esta preferencia por los jóvenes —
va acompañada, además, por el criterio de seleccionar a los más educados de ese grupo de edad. Este hecho puede
deducirse tanto de las diferencias en los ritmos de incremento educativo entre la
PEA global y la PEA industrial analizados en el Cuadro 3 como- específicamente de la comparación entre el perfil educativo del grupo 20 - 29 años de edad en la
industria y en el total (Cuadro 6). Estos datos, pues, tienden a confirmar la
hipótesis según la cual la juventud, asociada con educación formal elevada, sería
el criterio de reclutamiento principal que estarían adoptando las empresas industriales en expansión.

La PEA industrial por ramas
Ahora bien, ¿en qué medida este proceso se dio homogéneamente entre las distintas ramas de la industria, o tendió a concentrarse en algunas de ellas?. Al
respecto, el diagnóstico sobre la situación del sector manufacturero realizado por
PREALC y resumido en la primera parte de este trabajo mostraba que, sin alterar el
predominio tradicional de las ramas productoras de bienes de consumo ligero - especialmente alimentos y textiles - las ramas productoras de bienes intermedios y de
capital habían aumentado su participación en el empleo, evidenciando tasas de absorción de mano de obra relativamente elevadas 22/ .
Lamentablemente, la información disponible no permite efectuar un análisis
que distinga - en el interior del sector industrial - los distintos perfiles educativos de la población ocupada en cada una de las ramas de actividad.
Estudios de este tipo realizados para otros países han podido comprobar que
generalmente las ramas productoras de bienes intermedios y de capital tienden a
emplear personal con niveles educativos más altos que los habituales en las ramas
productoras de bienes de consumo. Las razones de este comportamiento diferente
tienen que ver tanto con factores de tipo tecnológico como con circunstancias de
orden social más general. Parece evidente que en la fabricación de bienes de consumo ligero — por la mayor antigüedad que tienen en la región y por la naturaleza
misma de los procesos de producción - subsisten procesos técnicos poco complejos
basados fundamentalmente en el uso intensivo de mano de obra de la que no se

20/ Obviamente, dada la escasa significación del incremento de puestos de
trabajo~~en la industria, la preferencia por los jóvenes no alcanza ni mucho menos para resolver el problema del desempleo juvenil que, en toda el área centroamericana, tiene magnitudes considerables. Una evaluación de este problema puede verse en CEPAL, Situación y perspectivas del empleo juvenil en el istmo centroamericano , CEPAL, Santiago de Chile, 1972, CEPAL/MEX/71/24/Rev. 1.
21/ Es preciso aclarar que esa preferencia no se da en el caso de los muy
jóvenes - (menores de 20 años) a los que, aunque posean la escolaridad exigida
para el acceso, se los supone carentes de niveles de madurez y responsabilidad
para el desempeño con equipos técnicos complejos.
22/
guientes .

PREALC, Situación y ... en El Salvador, op. cit., págs. IV-12 y si-

-20-2-

Cuadro 6.

Composición por edades de la PEA industrial y la PEA total, 1961-1971
(personas y porcentajes)

Grupos de
edad
-

20 años

Total

Industria
1961

1971

1961

1971

19 510
(18,8)

18 237
(16,9)

172 892

(21,4)

370 713
(28,1)

20

-

29

30 340
(29,3)

38 344
(35,5)

219 923
C 2 79 2 )

350 221
(26,6)

30

-

39

22 318
(21,5)

20 908
(19,3)

164 960
(20,4)

240 057
(18,2)

40

-

49

14 887
(14,3)

15 387
(14,2)

114 430
(14,1)

165 121
(12,5)

16 422
(15,8)

14 976
(13,8)

134 887
(16,7)

188 745
(14,3)

103 477

107 852

807 092

1 314 857

50 y más
Total
Fuente:

Cuadro 7.

Censo de Población 1961 y Anticipo Censo de Población 1971.

Nivel educativo de la PEA industrial por grupos de edad , 1971
(porcentajes)

Años de
estudio

-20 años

20 - 29

Grupos de edad
30 - 39

40 - 49

50 y más

37,0

0 - 3

30,0

45 »0

57,0

65,0

u

_

6

54,0

49,0

40 ,0

33,0

31,0

7

-. 9

7,0

14,0

9 ,0

5,0

2,0

6,0

5 ,0

4,0

2,0

1,0

1 ,0

1,0

-

10 y más
no declarado
Fuente :

0,5
OMUECE/CELADE

requieren calificaciones formales especiales. Las plantas productoras de bienes intermedios y de capital , en cambio, se han instalado mucho más tardíamente, incorporando tecnología más avanzada y compleja que, en ciertos sectores, requiere-personal calificado
en términos de conocimientos específicos. Por otra parte, la oferta de mano de obra en la
época en que estas plantas comenzaron a instalarse había cambiado cualitativamente con respecto a la existente unas décadas atrás; estas plantas se encontraron no sólo con una oferta
abundante sino, además, dotada de un promedio de años de escolaridad en los sectores juveniles sustancialmente más elevado que el existente en la población de edad más avanzada. Esta
particular articulación entre requerimientos y oferta ¿xplicaría los motivos por los cuales
estas ramas de la industria suelen diferenciarse claramente de las restantes en cuanto a la
composición cualitativa de su mano de obra.
En el caso de El Salvador parece estar ocurriendo algo semejante. Si bien los datos
son muy precarios, tienden a confirmar el conjunto de proposiciones enunciado más arriba.
El Cuadro 8, elaborado a partir de los datos de la muestra del Censo de Población de 1971,
permite observar que en la industria tradicional el 43% de su personal está por debajo
de los tres años de educación, mientras que en la industria mecánica ese porcentaje es
del 38%. En el otro extremo se percibe lo mismo: mientras-sólo un 3,5% del personal de la
industria tradicional superó los diez años de estudio, en la industria mecánica lo hizo el
7% y en la intermedia el 10%. Sin embargo, estas diferencias - particularmente las existentes en el tramo más bajo de educación - son mucho más intensas si se desagregan los datos por
regiones. En la ciudad capital - área donde se concentró en gran parte la expansión del sector moderno en la última década - las diferencias son mucho más pronunciadas: el 24% del
personal ocupado en la industria tradicional no superó los tres años de estudio, contra el
11% y el 14% de las industrias intermedia y mecánicarespectivamente.
Estas diferencias por región se corresponden, a su vez, con diferencias en la
composición por edades de la mano de obra industrial. Mientras en la industria •tradicionalde la ciudad capital el 46% del personal superaba los cuarenta años de edad,
en las ramasintermediaymecánica1 ese porcentaje bajaba al 40%.

Cuadro 8.

P e r f i l e d u c a t i v o de l a PEA i n d u s t r i a l por grandes ramas de a c t i v i d a d y r e g i ó n ,

1971

(porcentajes)

0 - 3

Tradicional

Interraeaia

Tradicional

Intermedia

11,0

38,0

38,0

7 - 9

44,0

Mecánica
14,0
44,0

OS,«

43,0

Mecánica
44,0
38,0

13,0

16,0

28,0

9,0

13,0

10,0

6,0

16,0

6,0

3,0

4,0

5,0

- 12

13 y mas

1.0
2,0

no d e c l a r a d o
Fuente:

Rural

Resto Urbano

54,0

4 - 6
10

Capital

24,0

Afios de
estudio

10,0
3,0

6,0
2,0

0,5
0,5

1,0
1,0

3,«
-

Tradicional

Intermedia

67,0

73,0

30,0

21.0

3,0

5,0

-

1,0

-

-

Total . d e l p a í s
Mecánica

Tradicional

Intermedia

58,0

43,0

40,0

29,0

45,0

37,0

38,0

10,0

8,0

12,0

15,0

-

3,0

6,5

4,0

-

0,5

3,5

3,0

3,0

0,5

1,0

2,0

Mecánica

38,0

OMUECE

Nota: T r a d i c i o n a l : I n c l u y e a l i m e n t o s , b e b i d a s y t a b a c o , t e i t t i l e s , prendas de v e s t i r , c u e r o , madera y
muebleT!
Intermedia:
Incluye
f a b r i c a c i ó n de p a p e l y p r o d u c t o s de p a p e l , imprentas y e d i t o r i a l e s .
Fabricac i ó n de s u s t a n c i a s y productos q u í m i c o s , d e r i v a d o s d e l p e t r ó l e o y c a r b ó n , caucho y p l á s t i c a s .
F a b r i c a c i ó n de
productos m i n e r a l e s no m e t í l i c o s , e x c e p t o derivados de p e t r ó l e o y de c a r b ó n .
Metálicas b á s i c a s .
Otras manufacturas.
Mecánica:
I n c l u y e f a b r i c a c i ó n de p r o d u c t o s m e t á l i c o s , maquinaria y equipo. (Véase CELADE, B o l e t í n
d e l Banco de Datos ( 6 ) , nov. 1 9 7 4 ) .

-2-2-

Causas del incremento del nivel educativo en la industria
Las peculiaridades del incremento educativo de la mano de obra industrial
parecen explicarse en función de dos factores principales. Por un lado, la expansión del sector moderno implicó ciertos cambios en la composición de la fuerza de
trabajo dentro de la industria. Este hecho puede apreciarse a través de los datos
sobre la participación de los distintos grupos ocupacionales en el total de la mano de obra industrial,entre 1961 y 1971.
Mientras los puestos técnicos, profesionales y administrativos 0 comúnmente asociados a niveles de escolaridad más altos
que los exigidos para el desempeño en tareas directamente productivas, se incrementaron significativamente con relación a su importancia en 1961, el grupo 6 (obreros
y conductores de maquinaria) tendió a disminuir tanto en términos relativos como
absolutos (Cuadro 9) .

Cuadro 9.

Grupos ocupacionales en la industria.

1961-1971

(personas y porcentajes)
Grupos ocupacionales

1.

Profesionales, técnicos y afines

2.

1961

Gerentes, administradores y directivos

3.

6.

7.

8.

2 784
(2,6)

1 461
(1,4)

2 760
(2,5)

98 565
(95,0)

93 436
(86,6)

709
(0,7)

Trabajadores de servicios personales

4 109
(3,8)

135
(0,1)

Obreros no agrícolas, conductores
de maquinaria

506
(0,5)

1 270
(1,2)

Agricultores, ganaderos, pescadores y madereros

1 910
(1,8)

435
(0,4)

Comerciantes y vendedores

5.

650
(0,6)

Empleados de oficina y afines

4.

2 327
(2,1)

252

Otros

(0,2)
103 477

Total
Fuente:

1971

20

(-)
107 852

Censo de Población de 1961 y Anticipo cifras censales de 1971

-23-2-

Pero por otro lado, el incremento de:escolaridad parecería estar asociado
también con un aumento de las exigencias por parte de los empresarios en los requisitos de años de estudio, con independencia del nivel efectivamente necesario
para el desempeño en determinados puestos. Este comportamiento resulta de una
oferta abundante de manó de obra con alta escolaridad formal, en relación con una
demanda escasa. Parecería -según se podrá apreciar a través de los datos de la
encuesta que analizaremos más adelante- que este fenómeno se está dando especialmente para los puestos más bajos del escalafón ocupacional, tanto en las tareas
productivas como de administración y ventas. Sin embargo, la información disponible no permite avanzar más en la medición de la importancia de cada uno de estos factores para explicar el incremento global que se produjo en el perfil educativo de la mano de obra industrial.

Criterios de reclutamiento: educación, edad y experiencia
La preponderante utilización de criterios de reclutamiento basados en la juventud y los años de estudio parece indicar una pérdida correlativa de la importancia de la experiencia en el trabajo como pauta para el reclutamiento.Una explicación posible de este fenómeno puede encontrarse en el particular
proceso de modernización tecnológica seguido por El Salvador. Como se sabe, el
avance del desarrollo tecnológico en la producción manufacturera ha determinado la
progresiva mecanización y automatización de los procesos productivos. En contextos de este tipo, se advierte una pérdida relativa del valor de la experiencia,
en comparación con los procesos productivos clásicamente manufactureros, que se
basaban en el oficio, generalmente aprendido a través del desarrollo de habilidades en el manejo de herramientas, sólo posible mediante la práctica misma en el
trabajo.
Pero además de inscribirse en este proceso global, la modernización tecnológica en El Salvador ofrece argumentos específicos y adicionales que aumentan la
importancia de esta tendencia. Los cambios tecnológicos realizados en los últimos
quince años tuvieron efecto a través de la instalación directa de nuevas plantas o
del reemplazo de equipos y maquinaria antiguos por otros más modernos, todo ello
de manera generalmente abrupta y no a través de procesos graduales y de adaptación.
Este tipo de situaciones caracteriza la innovación tecnológica en los países de
industrialización más reciente; en ellos, la heterogeneidad resultante de la
introducción de ondas de modernización sucesivas se da en menor grado, ya que la
nueva tecnología, o está destinada a productos hasta ese momento no producidos en
el país, o en el caso contrario, la elaboración anterior se realizaba mediante la
utilización de tecnologías mucho más primitivas, incapaces de competir con las
nuevas
23/ . En estos casos exigir al personal experiencia en el trabajo es

2 3/ El tema de la heterogeneidad tecnológica y de las formas cómo se da
la innovación tecnológica en contextos diferentes dentro de los países de la región, puede verse en : Aníbal Pinto, Concentración del progreso técnico y de
sus frutos en el desarrollo latinoamericano,
en El Trimestre Económico, n°
125, .México, enero-marzo de 1965, y en
Víctor Tokman, Distribución del ingreso,
tecnología y empleo; análisis del sector industrial en el Ecuador, Perú y Venezuela, Cuadernos del ILPES, n° 23, Santiago de Chile, febrero de 1975.

_24-

prácticamente imposible, dado que por un lado los nuevos procesos productivos no
se apoyan en la experiencia¡,y por otro, la tecnología nueva es casi siempre de
carácter único, o por lo menos, desconocida hasta ese momento en el país. Ante
situaciones de este tipo, las empresas parecen orientarse hacia la contratación
de individuos sin experiencia pero con ciertos rasgos particulares que los colocan en condiciones de realizar los aprendizajes básicos que exige el desempeño
de los nuevos puestos.
Entre esos rasgos, una cierta cantidad de años de estudio parece ser muy
significativa, tanto por los conocimientos específicos que esos años puedan acreditar, como por su carácter de indicador de características personales apropiadas
para el trabajo en empresas modernas: hábitos de cumplimiento, regularidad, constancia, etc.
24/.
Obviamente, el alcance de estas proposiciones varía según los puestos para
los que se efectúa el reclutamiento y según los sectores de la industria que se
consideren. La información censal no es, en este caso, instrumento adecuado para
seguir profundizando en esta línea de análisis. Por esta razón, en lo que sigue
se recurre a la utilización de los datos aportados por la encuesta demográfica y
de mano dé obra llevada a cabo por PREALC/CONAPLAN en el área metropolitana de
San Salvador en 1974, y a otras fuentes adicionales. Si bien la encuesta no fue
diseñada con el fin de estudiar específicamente el tipo de problemas que aquí nos
interesa, es posible obtener a través de sus datos una aproximación que posibilite, al menos, formular algunas hipótesis de trabajo a confirmar por otros eventuales estudios sobre el tema.

24/ La pérdida de importancia de la experiencia como criterio de reclutam i e n t o - ^ contextos de rápida modernización productiva ha sido verificada en varios estudios sobre el tema. Ya en un texto relativamente antiguo se ponía de
manifiesto este rasgo para el caso de México, donde varios testimonios sobre el
reclutamiento de personas en plantas industriales modernas indicaban que en el
momento de instalación de la planta se optaba por reclutar personal joven, con
buenos niveles de educación formal, a quienes luego se capacitaba en la propia
empresa. Véase J. A. Kahl, Tines tipos de trabajadores industriales mexicanos,
en J. A. Kahl, (ed.), La industrialización en América Latina, México, Fondo de
Cultura Económica, 1965. Otro trabajo más reciente sobre el caso de Venezuela
y Uruguay llega a conclusiones similares. Véase J. J. Butari, The wage structure
in the manufacturing sectors of the developing economies; an analysis of Venezuela and Uruguay. Trabajo presentado al Seminario Sobre Absorcion de mano de obra
en América Latina, San Pablo, USP/IPE-, 1973 (mimeo .). Para el caso de Brasil,
un estudio sobre el personal especializado de nivel profesional en diversas ramas de la industria también mostró que las variables vinculadas a la experiencia
(edad, antigüedad, etc.) tenían un poder explicativo mucho menor quelas vinculadas a capacitación e importancia funcional del cargo dentro de la empresa;
véase José Pastore E. y Ana María F. Bianchi, Estructura ocupacional da industria e demanda de mao-de-obra especializada, en Revista Brasileira de Estudos
Pedagógicos, Río de Janeiro, vol. 1 , n° 137 , pp. 40-53 , jan./marzo de 1976.

-25-2-

IV.

PUESTOS, EDUCACION Y REMUNERACIONES

La encuesta mencionada no provee información relativa a los puestos que
efectivamente ocupan los miembros de la fuerza de trabajo incorporados al sector
industrial. Pero un criterio habitual en estudios de este tipo es utilizar los
datos sobre remuneraciones en el trabajo como indicadores de los tipos de puestos en los que se desempeñan los encuestados.
De ahí que asociando remuneraciones en el trabajo con años de estudio, surja la posibilidad de detectar una gama
muy variada de problemas, que van desde la segmentación del mercado de trabajo
hasta la devaluación de la educación en ciertos tramos de años de estudio y
sectores de actividad.
En el Cuadro 10 se resumen los datos sobre remuneración en el trabajo por
años de estudio para el sector no fabril y para el sector fabril de la industria,
y, dentro de este ültimo, para tres diferentes tramos por tamaño de empresas.. El
análisis de los datos permite apreciar fundamentalmente dos grandes cortes: por
el primero de ellos se percibe claramente que las remuneraciones para los mismos
niveles de educación formal, difieren en forma significativa entre el sector fabril y el no fabril; por el segundo, en cambio, pueden distinguirse tres grandes
grupos de puestos de trabajo con diferencias significativas de remuneraciones:
el
primero incluye a todos los que tienen menos de nueve años de estudio; a partir
de allí, los dos tramos siguientes de educación conforman sendos grupos autónomos
formados por técnicos y empleados administrativos de nivel medio el primero, y
por profesionales el segundo.
Estos cortes plantean problemas de índole muy diferente; mientras el primero
tiene que ver con el problema de los requerimientos educativos para diferentes
puestos dentro del sector fabril del mercado de trabajo industrial, el segundo
remite a la problemática de la diferenciación de mercados de trabajo y a la
Cuadro 10.

Remuneraciones medias en el sector industrial por años de estudio y
tamaño de las empresas
(colones por semana )

Años de
estudio

Sector informal

Sector formal
Total

5-19

20 - 99

100 y más

0 -

O

39

47

46

48

45

4 -

6

30

60

47

97

47

7 -

9

32

46

34

52

46

10 - 12

69

123

104

122

126

312

441

189

325

13 y más

Fuente: CONAPLAN/PREALC, Encuesta demográfica y de mano de obra en el Area
Metropolitana de San Salvador, 1974.

-27-2-

heterogeneidad productiva en general.
mas por separado.

En lo que sigue se analizarán ambos proble

Requerimientos educativos y puestos de trabajo
Con referencia a este punto, lo más llamativo de los datos del Cuadro 10
es el hecho de que las remuneraciones que perciben los individuos que tienen entre cero y nueve años de estudio no difieren significativamente; incluso, es
posible advertir que algunas diferencias de remuneraciones no están asociadas
positivamente con años de estudio. Así, por ejemplo, los individuos con cuatro
a seis años de estudio superan en remuneración a los que tienen de siete a nueve,
diferencia que se mantiene dentro del sector fabril en todos los tramos de tamaño
de establecimientos. De la misma forma, en las empresas pequeñas, los individuos
con cero a tres años de estudio superan a los que tienen de siete a nueve, y en el
H é c t o r no fabril los individuos con cero a tres años de estudio superan a los
ubicados en los dos tramos siguientes.
Una primera explicación de esta homogeneidad relativa en las remuneraciones
percibidas por los individuos con menos de nueve años de escolaridad podría estar
asociada a diferencias en las características personales de los individuos,tales
como las provenientes de la edad o del sexo. En este sentido podría postularse
que en realidad los sujetos con 7-9 años de estudio serían en su mayoría jóvenes
que habrían sido reclutados recientemente y que estarían percibiendo la misma
remuneración que personas de poca escolaridad pero con mayor cantidad de años de
trabajo; los puestos en ambos casos no serían los mismos y las perspectivas futuras tampoco ; la educación, según este planteo, estaría sustituyendo los años de
experiencia.
Sin embargo, los datos de la encuesta no apuntan en este sentido.

Cuadro 11.

Remuneraciones medias de los ocupados en la industria , por años de
estudio y edad
(colones por semana)
años de estudio

edad

10 - 12

13 y más

0-3

4-6

7-9

15 - 19

32,0

26,5

29,0

20 - 29

54,0

66,5

40,0

78,5

133,0

30 - 39

43,0

58,0

62,0

101,0

319,5

40 - 49

38,0

36,0

448,0

404,0

50 y más

46,5

43,0

Fuente:

. .
.

201
0

Encuesta Demográfica y ... op. cit.

-28-2-

Desagregando la información anterior por sexo y grupos de edad, puede
observarse que el rasgo señalado para el conjunto de los ocupados se mantiene
inalterable. Los varones con 7-9 años de estudio perciben remuneraciones más
bajas que el resto, en el grupo 20-29 años de edad s y también son subremunerados
con relación a los de 4-6 años de estudio en el grupo de edad 30-39; lo mismo
sucede para las mujeres de 20-29 años de edad. Sólo entre los más jóvenes parecería darse una cierta correlación positiva que, sin embargo, no alcanza magnitudes importantes (Cuadros 11, 12 y 13).

Cuadro 12.

Remuneraciones medias de los ocupados en la industria, por años de
estudio y edad. Varones
(colones

edad

semana)

años de estudio
0 - 3

15 - 19

por

4 - 6

...

7 - 9

20,5

24,0

10 - 12

. .
.

13 y más

. .
.

20 - 29

63,0

97,0

45,5

99,0

176,0

30 - 39

54,5

69,0

62,0

117,5

377,0

40 - 49

33,0

41,0

424 ,0

463,0

50 y más

26,0

51,0

Fuente:

Cuadro 13.

Encuesta Demográfica y ... op. cit.

Remuneraciones medias de los ocupados en la industria, por años de
estudio y edad
(colones por

Mujeres
semana)

años ie estudio

edad
0 - 3

4 - 6

7 - 9

15 - .19

21,0
34,0

33,0

30 - 39

28,0

Fuente:

71,0

48,0
74,0

31,0

40 - 49
50 y más

35,0

27,0

Encuesta Demográfica y ... op cit.

-29-

13 y más

...

37,0

20 - 29

10 - 12

Esta característica se mantiene aún cuando se analicen estos datos sólo
para el sector formal de la industria (cuadro 14 ) o cuando se refieren a deter
minadas categorías ocupacionales (cuadro 15 ).

Cuadro 14.

Remuneraciones medias en la industria (sector fabril) por años de
estudio y edad
(colones por

semana)
-

—

años de estudio

edad
0 - 3

4 - 6

7 - 9

10-12

13 y más

...

15 - 19

32,0

24,0

27,5

20 - 29

58,0

74,0

41,0

.77,0

133,0

30 - 39

54,0

71,0

67,5

103,0

319,5

40 - 49

52,0

38,0

367,0

404,0

50 y más

35,5

46,0

Fuente:

Cuadro 15.

...

Encuesta Demográfica y

...

op. cit.

Remuneraciones medias de obreros y empleados de la industria
(sector fabril), por años de estudio

(colones pop

semana)

Años de estudio

obreros

0 - 3

empleados

38
41

95

7 - 9

34

58

10 -. 12

41

132

• • •

267

.4

-6

13 y más
Fuente :

Encuesta Demogrifi ca y ... op. cit.

-30-

. ..

Estas comprobaciones permiten formular algunas hipótesis de trabajo que,
obviamente, deberán ser corroboradas por estudios específicos donde se perfeccione la calidad de la información.
En primer lugar, parecería que en cierta gama de puestos, tanto de producción como administrativos, se estaría reclutando personal con determinada cantidad de años de estudio, independientemente de las exigencias de calificación for
mal que el puesto plantea para su desempeño. Se trataría de tareas que, en cuan
to a los requerimientos educativos, podrían realizarse con sólo tres años de es~
tudio, pero para las cuales las empresas recluían preferentemente personal con
mayor cantidad de escolaridad, remunerando sin embargo de la misma manera a los
que poseen más o a los que poseen menos años de estudio.
El salto ocupacional dentro de la industria parece requerir prácticamente
la secundaria terminada, o sea, la posesión de un título técnico para el caso
de puestos productivos, o de una especialidad dentro de la enseñanza media general para acceder a puestos administrativos que signifiquen un salario más importante 25/.
Por debajo de la secundaria completa, un año más o un año menos de escolaridad no significan gran cosa en términos de acceso a puestos mejor remunerados.
Sin embargo, un elemento importante en la valorización de ese año de más
o de menos de estudio, es que puede ser decisivo positiva o negativamente en el
acceso al empleo. La presencia de individuos cada vez más educados en la competencia por lograr un determinado puesto, estaría desalojando a los menos educados, aún de aquellos puestos que no requieren más que los conocimientos elementales de la alfabetización.
La subremuneración de los individuos que no han logrado completar la ense
ñanza media parece ser un fenómeno específico de la industria. Si se comparan
las remuneraciones de estos individuos en varios sectores de actividad, puede
apreciarse que mientras en la industria están al mismo nivel o por debajo de los
menos educados que ellos, en el resto de los sectores de actividad, en cambio,
ese nivel de escolaridad permite acceder a puestos mucho mejor remunerados que
los pertenecientes a los tramos anteriores de educación. (Véase cuadro 16 ).
Estos datos sugieren que un sector de individuos con este nivel educativo que
no ha podido acceder a otros sectores de actividad, podría estar empleándose
en la industria a partir de puestos bajos de la escala ocupacional, con la esperanza de progresar internamente o de cambiarse a otros sectores de actividad
cuando la posibilidad se les presente. Su formación general -hay que recordar
que los estudios postprimarios de estos individuos no llegan a ser estudios específicos dentro de alguna especialidad de la enseñanza media- no les permite
acceder a partir de puestos técnicos y, por otro lado, su mayor caudal de conocí
mientos generales no tiene incidencia en un mejor desempeño dentro del sector
industrial (particularmente en el caso de puestos técnicos y de producción).

25/ üna descripción de la estructura del sistema educativo actual de El
Salvador puede verse en la nota 42/.

-31-

La incorporación de este grupo, junto al resto de los rasgos que se enumeraron
antes, estaría creando para los menos educados una situación crítica frente al
empleo industrial. Deberían competir con individuos muy educados por el acceso
a los únicos puestos a los cuales pueden ser incorporados dentro de la industria.
Y esos puestos son, al mismo tiempo dentro de las ocupaciones posibles, los más
remunerativos para ellos, daido que si se observan las remuneraciones medias de los
sujetos con cero a tres años de estudio.en diversos sectores de actividad, puede
apreciarse que la industria es la rama que mejor les paga (cuadro 16).

Cuadro 16.

Remuneración del trabajo por años de estudio y rama de actividad
(colones

P o r semana)
Años de estudio

Rama
0 - 3

4 - 6

7 - 9

10 - 12

13 y más

Media
total

Industria

4-5,15

51,20

43,42

117,07

300,78

75,72

Construcción

41,88

40,52

55,53

297,60

319,63

72,64

Comercio
establecido

43,20

48,79

79,92

99,12

221,06

83,19

Comercio
ambulante

31,97

25,24

27,63

268,00

77,80

67,00

122,33

334,20

176,5 7

Servicios
financieros

•

• •

• • •

43,26

Servicios
básicos

36,80

60,40

121,84

152,69

217,40

93,97

Gobierno

40,52

44,81

71,41

80,66

202,04

110,08

Servicio
doméstico

10,66

11,98

20,38

...

Servicio s
artesanal es-

20,75

19,73

Servicios
reparaciones

44,33

47,24

64,94

74,71

Otros servicios persona
les

42,10

46,64

111,76

113,31

267,48

132,09

Otros

29,37

49,65

181,50

271,67

314,33

126,42

Fuente:

•

• •

Encuesta demográfica de... op. cit.

-32-

-

-

...
-

12,22
22,79
54,77

En esta competencia, los individuos educativamente rezagados no pueden com
pensar su déficit de educación formal con capacitación lograda fuera del sistema
educativo.
Los datos referidos a este tipo de educación, que se presentarán más
adelante, muestran que en realidad la capacitación está principalmente dirigida a,
o es aprovechada por y los individuos con varios años de educación formal. Lo úni_
co que puede compensar su déficit es un mayor nivel de experiencia en el trabajo ya que, efectivamente, los diferenciales de salarios por antigüedad son significativos (cuadro
19 ) . Sin embargo, como se vio en los puntos anteriores,
este requisito es cada vez menos considerado en las empresas del sector fabril
como elemento importante para el acceso a puestos determinados.
Dicho en otros
términos, la compensación proveniente de la mayor antigüedad sólo puede ser aprovechada por aquellos individuos educativamente rezagados que ya habían logrado el acceso a un puesto en la industria y que la expansión del sector moderno
no los obligó a abandonar 26/.
Sub-utilización, desempleo y educación en el sector industrial
Otra forma posible de acercarse al problema de la subutilización de mano
de obra desde el punto de vista de sus calificaciones? la constituye el análisis
de la información sobre el desempleo abierto. Como se sabe, la definición de
este concepto ha variado sustancialmente en los últimos años. A pesar de la
gravedad que supone el hecho de estar desocupado, las evidencias empíricas aportadas por una serie de estudios relativamente recientes han permitido apreciar
que en realidad existe una serie de factores que obligan a modificar el punto de
vista tradicional, que concebía al desempleo abierto como la forma más aguda asociada a la pobreza y al desaprovechamiento de recursos humanos.
Los individuos de peores condiciones económicas y/o mayores responsabilid¿
des familiares que pierden su empleo en un determinado momento, tienden a ocupar_
se rápidamente en cualquier otra actividad que les permita obtener al menos un
ingreso mínimo de subsistencia. Este fenómeno
-que tiene lugar fundamentalmente a través del acceso a tareas dentro del sector informal, donde la facilidad
de entrada lo permite-, explica los motivos por los cuales los desempleados que
generalmente captan los censos y encuestas resultan ser, en su mayoría, miembros
de la población secundaria
27/, relativamente bien educados, que, o buscan su
primer, trabajo o, en buena medida han optado ellos mismos por dejar su empleo
para buscar una opción ocupacional más favorable.

26/ Los datos del cuadro
como se recordará, mostraban un descenso relativo~muy importante en la PEA industrial con menos de tres años de estudio.
Ese descenso relativo supone una disminución en números absolutos de alrededor
de quince mil personas.
27/ Se denomina población primaria a las personas que asumen el rol de
jefes de familia.
Población secundaria, en cambio, son todos los miembros de
la fuerza de trabajo que tienen una posición familiar subordinada (hijos, esposas , etc.).

-33-

Los datos obtenidos para el caso de El Salvador ilustran claramente este
tipo de situaciones. La tasa de desempleo global para el. Area Metropolitana,
según la encuesta de agosto de 1974, fue del 10,3%j de la cual el 2,8% per T
tenecía a los que buscaban su primer trabajo y el 7,5% a los cesantes. La
industria aparecía, después de la construcción, como el sector de actividad
que participaba en mayor medida en esas tasas de desempleo 28/, lo cual
confirma
la información censal según la cual las tasas de desempleo en la
industria, entre los dos últimos censos, prácticamente se duplicaron 29/.
Pero si se observa la composición interna de los desempleados en su conjunto,
puede apreciarse que mientras en la población primaria la tasa de desempleo
abierto alcanza al 5,1% , en la fuerza de trabajo secundaria se eleva al
17,3% . La alta participación de población secundaria entre los desempleados
explica a su vez varios hechos importantes, entre los cuales se destacan los
altos porcentajes de individuos en búsqueda de trabajos de jornada parcial 30/,
el relativamente alto nivel educativo de los desempleados 31/ y el hecho q u e la mayoría de ellos no haya perdido su empleo sino que se retiraron voluntariamente de su trabajo 32/.

28/ Las tasas de cesantía según la encuesta de agosto de 19 74 eran las
siguientes: construcción, 21,6% ; industria, 13,0% ; servicios de reparaciones, 11,3% ; otros servicios privados, 8,1% ; comercio establecido, 7,8% ;
otras actividades, 7,2% ; servicio doméstico, 6,2% ; comercio ambulante,
2,9% ; servicios básicos, 2,6% ; gobierno, 2,5% ; servicios artesanales y
servicios financieros, 2% cada uno. La Encuesta Nacional de Mano de Obra y
Aspectos Demográficos realizadaentre abril y junio de 1975 arrojó resultados
que, en términos de distribución por sectores de actividad, coinciden en general con los obtenidos en 19 74. Véase PREALC, La situación ocupacional en El
Salvador. 1975« op. cit., cuadro 48.
29/ Las tasas de desocupación abierta en la industria, según los censos
de población de 1961 y 1971, se elevaron del 4,8% al 8,8% entre ambas fechas .
30/ Según la encuesta de 1974, sólo el 44% de los desocupados buscaban un - trabajo de tiempo completo; el 21% se inclinaba por ocupaciones de
tiempo parcial y al 35% restante le era indiferente.
31/ El promedio de arios de estudio de los cesantes del Area Metropolitana era de 6;8 años, mientras que el correspondiente a los que buscaban su
primer trabajo era de 7,7 años. Estos promedios eran superiores a los regi£
trados en todas las categorías de ocupados con la excepción de los ocupados
a sueldo fijo, que tenían 9,1 años de estudio de promedio.
32/ Sólo el 40%
retiró voluntariamente.

de los cesantes había perdido su trabajo; el resto se

-34-

Este conjunto de factores está en la base de la hipótesis según la cual
también el desempleo es producto de una fuerte subutilización previas que lleva a los ocupados en esas condiciones a abandonar su empleo en búsqueda de mejores condiciones. En el caso de El Salvador, por ejemplo, pudo comprobarse
que el abandono de las ocupaciones se vincula estrechamente con la percepción
de muy bajos ingresos. Los cesantes provenientes del sector fabril de la manii
factura ganaban lo mismo que los ocupados en el sector informal, lo cual equivalía al 40% de los ingresos medios del sector fabril 33/.
La subutilización previa que afectaba a los cesantes se puso de manifies_
to, también, a través del análisis de los datos sobre el nivel educativo de
los desempleados. En este sentido, no basta con tomar los promedios de años de
estudio de los desocupados; parecería más apropiado calcular cuánto representa
el conjunto de desocupados con determinada cantidad de años de estudio con respecto al total de la PEA en ese mismo nivel educativo. Es posible obtener este
dato para el caso de la industria salvadoreña, a través de la encuesta nacional,
de mano de obra llevada a cabo en 1975, y que tuvo cobertura nacional. El cuadro 17
resume esa información y permite apreciar muy claramente que los mayores porcentajes de cesantes se dan precisamente entre los educados con 7-9 años de estudio,
fenómeno que se hace particularmente intenso en el caso de las mujeres. Mientras
sólo un 3% del grupo de más bajo nivel educativo está desocupado, este porcentaje se eleva al 6% para los individuos con 4-6 años y al 13% para el de
7-9 años. La desagregación por sexo y región permite comprobar que este fenómeno
es predominantemente femenino y urbano.

Cuadro 17.

Desocupados en la industria por nivel educativo, sexo y región

(porcentajes sobre el total de PEA industrial en cada nivel)

Años de estudio

Sexo y región
0 - 3

4 - 6

Total

3,0

6,0

13,0

5,5

-

Masculino Urbano

5,0

4,8

10,6

5,1

-

Masculino Rural

4,3

7,0

Femenino Urbano

2,0

9,2

Femenino Rural

1,0

-

7 - 9

10-12

-

-

19,4

13 y más

6,8

-

-

-

Fuente: Encuesta nacional de mano de obra y aspectos demográficos (abriljunio de 1975)

33/

Véase PREALC, La situación

... op. cit.,

-35-

pág. 1-20.

Estos datos tienden a corroborar -desde otro ángulo- el análisis anterior sobre la subutilización de los individuos que lograron completar algunos
años del ciclo medio básico y que sólo tendrían -siempre en el ámbito de la
industria exclusivamenteacceso a puestos para los cuales tanto las exigencias
como las remuneraciones corresponden a niveles más bajos.

Aprovechamiento de los estudios y de la experiencia en el trabajo
El análisis de la correlación entre remuneraciones y escolaridad mostró,
como ya se ha señaladoj que la situación más aguda de subutilización de los estudios se da en los tramos intermedios de educación y, más intensamente, en el
grupo con siete a nueve años de estudio
Si se acepta que los años de escolaridad suponen el desarrollo de ciertas capacidades, la subremuneración en estos
casos puede ser concebida como un indicador de subutilización de esas capacidades. A este respecto cabe.plantearse la duda sobre si realmente se trata de laño
utilización de ciertas capacidades en el trabajo debido a que las que el sistema educativo desarrolla no coinciden con las que el sistema productivo requiere,
o si, al contrario, el sistema productivo utiliza efectivamente esas capacidadesj
aprovechándolas
sin remunerarlas debidamente.
Dilucidar esta alternativa excede los límites de este trabajo y exigiría, por otra parte,
disponer de información que
en estos momentos no es posible obtener. La
encuesta que estamos analizando sólo permite verificar cómo percibe el propio
ocupado el aprovechamiento de sus estudios y de su experiencia; los datos obtenidos - especialmente los referidos al aprovechamiento de los estudios - tienden
a confirmar la hipótesis anterior, en el sentido de que la situación es más crítica en los tramos intermedios de escolaridad.
En la industria, como lo muestra el cuadro 18 , cerca de la mitad de
los ocupados percibe que sus estudios son debidamente aprovechados en el trabajo. Sin embargo, esa respuesta global encierra situaciones diferentes. Si
se correlaciona la percepción del aprovechamiento de la escolaridad con los
años de estudios pueden apreciarse tres situaciones distintas: los individuos
poco educados perciben, en su gran mayoría, que sus estudios no son aprovechados; en este caso sin embargo, esa respuesta no debería ser utilizada como indicador de subutilización, ya que es obvio que el no aprovechamiento está liga
do en este caso, sencillamente, a. la escasa .posesión de estudios.
En el otro extremo se aprecia que los individuos con el máximo de escolaridad perciben en gran mayoría que sus estudios son utilizados. Sólo un 5%
de los que poseen más de 13 años de escolaridad percibieron negativamente el
aprovechamiento de estudios. Entre ambos extremos se ubican las situaciones más
críticas en cuanto a subutilización de capacidades; tanto en el tramo de cuatro
a seis años de estudio como en el de siete a nueve, más del 50% de los ocupados
contestaron que no se aprovechaban sus estudios, y cerca del 30% declaró lo
mismo en el tramo de diez a doce años.
Como puede verse, la duda anterior confirma su validez a través de estos
datos. En realidad, individuos con una formación completa y especificaren actividades de igual especificidad, perciben, obviamente, que sus capacidades se
aprovechan. En cambio, en los casos de sujetos con estudios generales o intermedios, es donde se percibe en mayor medida la subutilización.

-36-

Cuadro 18.

Aprovechamiento de estudios para los ocupados a sueldo fijo en la
industria, por años de estudio
(porcéntájes)

Años de estudio

Si

No

0 - 3

25,0

75,0

4 - 6

42,5

57,5

7 - 9

48,0

52,0

- 12

71,0

29,0

13 y más

95,0

5,0

Total

52,0

47,0

10

Fuente:

Encuesta demográfica y ... op. cit.

No sucede lo mismo, en cambio, con el aprovechamiento de la experiencia.
Tanto en la industria como en el resto de los sectores de actividad, la gran
mayoría de los ocupados perciben positivamente el aprovechamiento de la experiencia en su trabajo; en la industria, el 80% contestó afirmativamente a la
pregunta, y no hubo ningún sector de actividad en que ese porcentaje bajara del
70%. Esta situación puede resultar contradictoria con la afirmación realizada
a partir de los datos sobre reclutamiento, según la cual la experiencia no era
utilizada como criterio de selección de personal en la industria moderna. Sin
embargo, estos datos no contradicen la hipótesis anterior, sino que permiten
introducir una precisión adicional a ese argumento. En realidad, se trataría
de distinguir la experiencia en el trabajo anterior al reclutamiento, de la
experiencia en el trabajo dentro de la empresa. Por las razones apuntadas más
arriba (carácter único de la tecnología, etc.) es posible admitir que la experiencia anterior no sea evaluada como importante por los empresarios; pero
una vez dentro de la empresa, la experiencia en el trabajo parece constituir
un elemento importante, tanto para la remuneración como para la promoción
interna. Una rorma de medir este aprovechamiento la brinda el análisis de las
remuneraciones por antigüedad (en el supuesto de que la antigüedad en la empresa
mida en cierta torma la experiencia adquirida). Los datos al respecto son
bien elocuentes; en todos los tramos de tamaños de empresas, las diferencias
de remuneración por antigüedad son muy significativas (véase cuadro ly ).

-37-

Cuadro 19.

Remuneraciones por antigüedad y tamaño de las empresas
(colones por

Meses

semana)

Tamaño del establecimiento
5-19

20 - 99
43,5

0

-

12

28,0

13

-

24

100 y más

41,0

25 y más
Fuente:

53,0
90,0

• 66,0

77,0

124,0

Encuesta demográfica y ... op. cit.

El problema del sector informal

—

El segundo corte en el análisis de las remuneraciones por años de estudio
se daba, como se sostuvo anteriormente, entre el sector fabril y el no fabril.
Las diferencias de salarios entre ambos se.ctores para los mismos niveles de educación han servido para mostrar que en realidad las magnitudes de los salarios
en uno y otro sector no se deben sólo a factores personales de la mano de obra
ocupada en cada uno de ellos (educación, edad, sexo) sino que, además, hay un
componente estructural que determina esa diferenciación de remuneraciones.
Sobre este aspecto, los análisis de PREALC han significado un avance impor
tante en cuanto a la conceptualización teórica y al aporte de datos empíricos re_
feridos al sector informal urbano de América Latina y de algunos países en parti_
cular 35/. De acuerdo a esta línea de análisis, los rasgos que definen al sector informal serían tanto de tipo tecnológico como de situación en el mercado.

34-/ El sector informal comprende al personal que trabaja en establecimien
—
tos con cuatro o menos personas ocupadas.
3

5/ Véase PREALC, La situación y perspectivas del empleo en Ecuador, Santiago
de Chile, PREALC, 197 6; La situación y perspectivas del empleo en Paraguay, Santiago
de Chile, PREALC, 1975; La situación y perspectivas del empleo en El Salvador,
Santiago de Chile, PREALC, 197 5; OIT, Mas empleos con crecimiento rápido: Elcaso
de la República Domjnicana, Ginebra, 1973; PREAL¿, El problema del empleo en América
Latina: situación, perspectivas y políticas, Santiago de Chile, PREALC, 19¡76.

-38-

Desde el punto de vista tecnológico, el sector informal incluiría a todas aquellas actividades que se desarrollan con bajos requerimientos de capital, en uni_
dades productivas muy pequeñas donde no predomina la separación entre propiedad
del capital y trabajo y donde el salario no es la forma habitual de remuneración. En cuanto a su situación en el mercado, el sector informal incluiría a
las empresas o individuos que se ubican en la base de la pirámide de oferta de
una estructura oligopólica concentrada o en sectores del mercado competitivos
donde la atomización de la oferta es tal que ninguno de los participantes puede
influir en la determinación de los precios 36/.

Ambas condiciones explicarían la facilidad de entrada que caracteriza el
sector informal ya que?ante la insuficiencia de puestos productivos generados
por el sector moderno de la economía, cada vez más personas se ven obligadas
a crearse sus propias fuentes de trabajo para garantizarse al menos un nivel m _
í
nimo de subsistencia.
Según los estudios realizados a partir de este esquema, la magnitud del
sector informal en los países estudiados varía según el criterio que se utilice para medirla (ingresos o situación ocupacional), pero en ningún caso es inf£
rior al 30% del empleo urbano. Debido a los rasgos indicados, el sector informal reclutaría sus componentes principalmente entre los menos educados, las
mujeres, los inmigrantes, los muy jóvenes y los muy viejos. Sin embargo, estos
rasgos globales no se manifiestan de manera uniforme en los distintos sectores
de actividad ni en diferentes situaciones históricas.
El caso del desarrollo industrial de El Salvador a partir de 1961 es un
claro ejemplo de ello y sirve para poner de relieve la complejidad y variedad
de situaciones que pueden presentarse en las características y dinámica del se£
tor informal del mercado de trabajo.
Desde el punto de vista de las características personales de los ocupados
en uno y otro sector, el trabajo de PREALC mostró que entre los ocupados de la
ciudad de San Salvador?la mayor parte de las mujeres, de los muy jóvenes, de los
poco educados y de los migrantes recién llegados, se encontraba en el sector informal del mercado de trabajo. Sin embargo, esto no significa que la fuerza de
trabajo incorporada a este sector tuviera mayoritariamente esas características
ni que esos rasgos sé dieran por igual en las diferentes ramas de actividad.
La industria, por ejemplo, muestra un cuadro que se aparta en varios sentidos del que se ofrece para el conjunto. Los datos relativos a la participación por sexos indican que tanto la mayor parte de las mujeres como de los varo
nes se encuentra en el sector formal (cuadro 20). En cuanto a la composición
por sexos propia de cada sector, los datos muestran que mientras en el sector
formal predominan los varones,, en el informal hay una participación relativamen_
te similar de ambos sexos (cuadro 20).

3 6/ P. R. Souza y V. E. Tokman, El sector informal urbano en América Latina,
en Revista Internacional del Trabajo, n° 94, nov/dic., 1976, págs. 385/397.

-39-

Cuadro 20.

Ocupados en el sector formal e informal de la industria, por sexos
(porcentajes)
Formal

Informal

Total

Varones

80,0
(63,0)

20,0
(51,0)

100,0

Mujeres

71,0
(37,0)

29,0
(49,0)

100,0

(100,0)

(100,0)

Sexo

Total
Fuente :

Encuesta demográfica y .,. . op.cit.

La información sobre edad permite observar resultados parecidos. El sector
formal ocupa porcentajes más altos de individuos en todos los tramos de edad y
las diferencias sólo tienden a atenuarse en el caso de los más viejos pero no en
el de los más jóvenes. Desde el punto de vista de la composición interna de cada
sector en cuanto a la edad de sus ocupados, los datos indican que la participación
de los muy jóvenes es igualmente baja en ambos sectores mientras que, en cambio,
el sector informal ocupa porcentajes significativamente mayores de individuos en
edades avanzadas que el sector formal; esta diferencia parece derivar de la alta
participación que tiene en el sector formal el grupo 20-29 años de edad, en el
cual -como se observó en la primera parte de este trabajo a través de la información censal- se concentró buena parte del reclutamiento del sector fabril(cuadro 21).

Cuadro 21.

Ocupados en la industria, por sectores del mercado de trabajo y edad
(porcentajes)

Edad

Formal

Informal

Total

10 - 19

77
(12)

23
(12)

100

20 - 29

86
(45)

14
(23)

100

30 - 39

76
(21)

24
(20)

100

40 - 49

68
(11)

32
(16)

100

50 y más

54
(11)

46
(29)

100

(100)

(100)

Total

Fuente ; Encuesta demográfica y... op.cit.

\

- 40 -

La diferente composición por edades se refleja, a su vez, en el perfil educativo de los ocupados en ambos sectores. También en este caso el sector formal
ocupa la mayor parte de los individuos en todos los tramos de años de estudios,
aún en el más bajo; pero si se observa la composición interna de cada sector se
aprecia que el sector informal ocupa en términos relativos muchos menos individuos con más de diez años de estudio y porcentajes más altos de sujetos en el.
tramo más bajo de educación (Cuadro 22) .

Cuadro 22.

Ocupados en la industria,por sectores del mercado de trabajo y años
de estudio

Formal

Informal

Total

65
(13)

35
(22)

100

4 - 6

72
(42)

28
(52)

100

7 - 9

78
(19)

22
(17)

100

10 - 12

89
(19)

11

100

13 y más

95
(7)

Años de estudio
0 -

Fuente:

3

(8)
5

100

(1)

Encuesta demográfica y . .. op. cit.

Por último, la información sobre el papel del sector informal en la absorción de los migrantes,indica que en la industria ambos sectores juegan un papel
irrelevante, mucho más motorio, sin embargo, en el caso del sector informal
(Cuadro 23) .
De hecho, pues, parecería que los rasgos globales que definen a los ocupados
en el sector informal están fuertemente influidos por las características de los
ocupados en ciertas ramas de actividad, tales como el servicio doméstico, el comercio ambulante y la construcción. En el caso de la industria, en cambio, esos
rasgos tienden a atenuarse notoriamente, tanto por la presencia de algunos factores propios de la actividad industrial, como de la dinámica particular del desarrollo productivo de El Salvador en este período. Sin pretender un análisis
exhaustivo de este tema, que escapa a los límites de este trabajo, en lo que sigue
se intentará presentar algunas notas que apuntan a la explicación de estas particularidades .

-41-

Cuadro 23.

Ocupados en la industria, por sectores del mercado de trabajo y
condición migratoria
(porcentajes)
Formal

Informal

Total

77
(52)

23
(+9)

100

0-1

92
(4)

8
(1)

100

2-5

86
(8)

14
(4)

100

6-9

83
(7)

17
(4)

100

10 y más

63
(11)

37
(22)

100

Acompañó migrantes

74
(18)

26
(20)

100

(100)

(100)

Condición migratoria
No migrantes

Total

Fuente : Encuesta demográfica y ... op. cit.
La expansión del sector fabril y sus efectos sobre el sector informal
Las relaciones entre ambos sectores del mercado de trabajo apuntan»obviamente, a las vinculaciones que se establezcan entre ambos sectores a partir de
su comportamiento económico. Estas relaciones han sido conceptualizadas a partir de. tres tipos distintos de hipótesis-, a) laque postula que son autónomos;
b) la hipótesis de la complementarle dad; y c) la que establece vínculos de subordinación o competencia 37/. Pero del análisis de los resultados de los estudios
que están en la base de dichas hipótesis, resulta que en el sector informal hay
actividades que tienen variados tipos de relaciones con el formal, y que
resulta inapropiado generalizar para todo el sector las particularidades propias
de algunas de sus ramas de actividad. Para el caso de la industria, por ejemplo,
existe, un relativo consenso en sostener que las relaciones son de tipo competitivo, en el marco de las cuales las posibilidades de expansión del sector informal

37/ Véase V.E. Tokman, Dinámica del mercado de trabajo urbano: el sector
informal urbano en América Latina, Santiago de Chile, PREALC. octubre 1976 (m-impol,
y V. E. Tokman, An exploration into the nature of informal-formal sector interrelationships, Santiago de Chile, PREALCj, Monograph 2, 1977.


-42-

son limitadas y de carácter meramente temporario, ya que las empresas manufactureras de este sector constituyen la base de mercados oligopólicos concentrados
donde -alcanzado un cierto crecimiento de la demanda y un tamaño mínimo de mercado- las unidades más pequeñas tienden a perder peso relativo por la expansión de
las empresas oligopólicas existentes o por la incorporación de nuevas. En el caso
de la industria salvadoreña, si bien el peso mayor en la explicación del crecimiento operado en los últimos años parece residir en la amplicación de los mercados externos, parece también evidente que el dinamismo del sector moderno de la
industria modificó algunas pautas de consumo de ciertas franjas del mercado
interno, abastecidas hasta ese momento por la producción del sector informal. De
otra manera no podrá explicarse el descenso relativo y absoluto que se produjo en
la participación del sector informal en el empleo industrial de la ciudad capital,
donde se concentró gran parte de la expansión del sector moderno. Una medida
aproximada de ese descenso puede obtenerse a través de la comparación de las cifras de los censos de población y de los censos industriales. En el estudio de
PREALC, aplicando esta metodología, se pudo apreciar que la importancia del empleo
informal en la industria se. mantuvo relativamente constante entre 1961-1971 para
el total del país. Pero desagregando las cifras relativas a ocupados en la industria manufacturera del Departamento de San Salvador de las del resto del país,

Cuadro 24.

PEA industria],por sectores del mercado de trabajo y región,
196.1-19 71
(personas y porcentajes)
1961

1971

98 428

116 093

Formal

52 894
(54)

61 670
(53)

No formal

45 534
(46)

54 423
(47)

36 513

46 567

Formal

18 747
(51)

32 438
(70)

No formal

17 766
(49)

14 129
(30)

61 915

69 526

Formal

34 147
(55)

29 232
(42)

No formal

27 768
(45)

40 294
(58)

Región y sector
del mercado de trabajo
Total PEA industrial (ocupados)

Departamento de San Salvador

Resto del país

Fuente: Censo de población 1961, Anticipo censo población 1971, (cifras
provisionales), Censo industrial 1961, Anticipo censo industrial 1971 y estimaciones PREALC.
-43-

pudo apreciarse la existencia de tendencias contrapuestas: mientras en el Departamento de San Salvador la importancia del sector no fabril disminuyó del 4 9 al
30%, en el resto del país aumentó del 45 al 58% (Véase Cuadro 24). Es muy probable que en parte estos resultados provengan del empleo que se haga de las fuentes
estadísticas utilizadas. Sin embargo, parecería evidente que la expansión del sector moderno de la industria concentrada geográficamente en el Departamento de San
Salvador, afectó las posibilidades de subsistencia de un sector importante de establecimientos pequeños, volcando parte de su personal al trabajo por cuenta propia
38/, a la desocupación abierta 39/ o, finalmente, hacia otros sectores de actividad.
Lo que parece evidente es que la mano de obra del sector informal desplazada
por el crecimiento del sector moderno no fue absorbida por éste. Los criterios de
reclutamiento de personal para el sector moderno analizados en la primera parte
de este trabajo, ponen de manifiesto que los rasgos salientes del personal que se
desempeña en el sector no formal (calificaciones en oficios, baja educación formal,
etc.) no fueron los más tenidos en cuenta.
La segmentación del mercado de trabajo se pone así de manifiesto como barrera
para el pasaje del sector tradicional al moderno y no a la inversa. La expansión
del sector moderno pudo haber volcado a pequeños empresarios o trabajadores de
pequeñas empresas al trabajo por cuenta propia, pero no provocó el fenómeno inverso
de absorción del personal de esas empresas pequeñas.
La entrada al sector informal manufacturero
En un marco como el descripto en el punto anterior, parece claro que el ingreso al sector informal de la industria está obstaculizado por el descenso en la
demanda de los productos de este sector. Pero a esta circunstancia se agregan
otros elementos, igualmente importantes, que rigen para la actividad industrial que
se desenvuelve con tecnologías simples. La facilidad de entrada que caracteriza al
sector informal en su conjunto tiene, obviamente, diferentes grados según las ramas
de actividad y la evolución particular de cada una de ellas. La facilidad de entrada que puede darse en el servicio doméstico o en el comercio ambulante es significativamente distinta a la que rige en el sector manufacturero. En este caso, la entrada está condicionada por la posesión de dos elementos distintos: por un lado, cierto
nivel de calificación, definido por el grado de dominio en un oficio determinado, y
por el otro, por la posesión de cierto capital mínimo en términos de herramientas e
instrumentos de trabajo en general. La importancia de estas condiciones, a su vez,

38/ Los datos censales indican que la participación de los trabajadores
por cuenta propia en la industria subió, para el total del país, del 26 al
27% , mientras que en el Departamento de San Salvador creció del 17 al 19%.
Véase PREALC, El problema del ... op. cit., tomo II, cuadro V-7.
39/ También las fuentes censales muestran que la tasa de desocupación
abierta~~en la industria se duplicó entre 1961 y 1971. Para la primera de esas
fechas era del 4,8% , mientras que para la segunda hahía crecido al 8,8% .
Véase PREALC, ibid, tomo II, cuadros II-6 y II-7.
-44-

varía según la rama de la industria que se considere y la categoría ocupacional
del individuo. En el caso del trabajo por cuenta propia, por ejemplo, - salvo
para trabajos con muy poca o casi ninguna calificación,donde es dudoso su caracter
industrial manufacturero- la posesión del dominio del oficio y de un pequeño capital se
unen en forma inseparable. En la fabricación de muebles , calzado,etc. ,1a entrada puede hacerse con la posesión del oficio o, para los que no lo poseen, sólo es
posible si se trata de personas muy jóvenes que se incorporan como aprendices.
Estas características explicarían la presencia -en ciertos momentos del
desarrollo industrial- de personas muy jóvenes y muy viejas en el sector informal
de la industria. Unos ingresan como aprendices y los otros permanecen en él
porque el dominio avanzado del oficio y otros factores económicos provocan una
fuerte tendencia a no abandonar sus actividades. Pero en momentos de contracción
de las actividades del sector informal, el ingreso de jóvenes puede también limitarse ya sea porque aparecen más posibilidades de empleo en el sector fabril
como porque la inestabilidad del sector informal tiende a repercutir principalmente sobre sus posibilidades ocupacionales. Al respecto, una encuesta
realizada en 1967 entre jóvenes de ambos sexos de 14—19 años de edad, que habitaban los barrios populares de la ciudad capital (mesones ), aportó algunas informaciones interesantes. La incorporación de este tipo de población joven en la
categoría de aprendices era relativamente frecuente: el 23% de los encuestados
aparece en esta categoría, mientras otro 20% pertenece al grupo de obreros asalariados con alguna calificación en oíicios tales como carpintería, sastrería,
mecánica, etc., lo cual hace pensar - dada la edad de los encuestados- que estarían
en algún grado de capacitación posterior al de aprendiz 40/. Sin embargo, la
perspectiva abierta por la incorporación a una actividad basada en tecnologías
simples que brinda la posibilidad de una carrera obrera en el marco de un aumento
progresivo del dominio del oficio es, en estos casos, muy limitada. La actividad
manufacturera de este sector, sometida a las posibilidades fluctuantes propias de
la dinámica del sector informal, se traduce en un grado de inestabilidad ocupacional muy intenso, que repercute principalmente sobre el sector más. débil, precisamente el formado por los aprendices que se desempeñan en talleres informales que
no son de su propiedad. La encuesta mencionada aportó en este sentido otra información interesante: los jóvenes de 19 años tenían un promedio de siete trabajos
distintos realizados desde su incorporación a la PEA y la variedad entre ellos
era muy alta: lustrador de zapatos, vendedor de diarios, aprendiz en una carpintería, peón en obras de construcción, etc.

El sector informal fuera del área metropolitana
En cuanto a la posible expansión del sector informal fuera del radio del
Departamento de San Salvador, los datos del Cuadro 24 - a pesar de las

40/ Véase Edelberto Torres-Rivas, Familia y juventud en El Salvador,
en A. Gurrieri y otros, Estudios sobre la juventud marginal latinoamericana,
:
México, Siglo XXI, 1971, pp. 195-281.
~ 
~~

-45-

limitaciones y deficiencias que puedan atribuirse a las fuentes utilizadas - 41/
son tan llamativos que merecen algún tipo de consideración.
Uno de los factores que podrían arrojar cierta luz para la interpretación
de este fenómeno es, sin dudas, la particular dinámica migratoria que se dio en
El Salvador en la última década. El análisis de los datos sobre este tema indica que la atracción ejercida por San Salvador sobre la fuerza de trabajo rural ha
perdido intensidad en relación con la existente en el decenio 1950-60, de manera
tal que en los últimos años la migración parece concentrarse sobre todo en mujeres que se emplean en el servicio doméstico. Esta pérdida de atracción tiene que
ver, según lo muestra el trabajo de PREALC sobre San Salvador, con la reducción
de los diferenciales de ingresos entre el sector informal urbano y el sector
rural, que provoca no sólo la desaceleración de las tasas de migración sino
también una mayor selectividad de los migrantes.
Al respecto, los datos de la encuesta muestran algunos hechos interesantes.
El primero de ellos confirma la hipótesis según la cual el servicio doméstico es
el sector de actividad que concentra el mayor peso en la función de actuar como
puerta de entrada para la fuerza de trabajo de origen migratorio. No sólo es
una actividad donde casi el 80% de sus ocupados tiene ese origen, sino que más de
la mitad de los que tenían menos de un año de residencia en San Salvador estaban
ocupados en ella. La industria, en cambio, ofrece un panorama complemente distinto: el 51% de sus ocupados no tiene origen migratorio y sólo ofreció puestos al
9% de los llegados en el último año (Cuadro 25). Pero lo más llamativo -como se
vio en un punto anterior- es que en ese comportamiento, el subsector no-fabril
ofreció menos posibilidades aún que el sector fabril. Prácticamente ningún encuestaao de los ocupados en el sector informal de la industria era migrante con menos
de un año de residencia y sólo cinco encuestados tenían entre uno y cinco años de residencia en San Salvador. En el sector fabril, si bien tampoco se aprecia una magnitud demasiado significativa en cuanto a absorción de migrantes, los ocupados con
menos de cinco años de residencia llegaban al 12%.
Esta característica no es exclusiva de la industria. Los datos globales
sobre el comportamiento de los dos sectores del mercado de trabajo frente a los
migrantes muestran que, cuando se excluye al servicio doméstico, el sector formal
tiende a absorber porcentajes significativamente mayores de fuerza de trabajo
migrante que el sector informal (Cuadros 26 y 27). A partir de estos datos podría
pensarse que en un contexto donde los incentivos para migrar tienden a descender,
los migrantes parecen concentrarse sobre todo en mujeres de bajas calificaciones que
se emplean en el servicio doméstico, o en individuos de relativamente altas calificaciones.

41/ Otro indicador que apoya las evidencias de que el sector informal
de la manufactura es cuantitativamente más importante fuera del ámbito urbano
de San Salvador lo brinda la encuesta de mano de obra llevada a cabo en 1975.
Según esta fuente, mientras en el área metropolitana más del 60% de los tra
bajadores en la industria eran ocupados a sueldo fijo, en las zonas rurales —
ese porcentaje alcanzaba a sólo el 32%, y en el resto de las zonas urbanas al
45% . A la inversa, el 54% de los ocupados en la zona rural y el 48% en
las urbanas no metropolitana eran ocupados con ingresos fluctuantes no profesionales, mientras este porcentaje llegaba al 35% en la ciudad capital.
Véase PREALC, La situación ocupacional en El Salvador, 1975, Santiago de Chile,
PREALC, 197 6, cuadros 26 al 29.
-46-

Cuadro 25.

Población ocupada^ por rama de actividad y condición migratoria
(porcentajes)

Rama

Condición migratoria
No
migrante

Industria
Construcción
Comercio establecido
Comercio ambulante
Servicios financieros
Servicios
básicos

0 - 1
años

2-5
años

6 - 9
aHos

10 y más
años

acompañó
migrante

Total

51,3
(21,5)

3,3
(9,0)

7,3
(14,0)

6,0
(14,0)

14,0
(12,0)

18,0
(17,0)

100,0

42,0
(6,0)

4,0
(3,5)

6,0
(4,0)

5,0
(4,0)

22,0
(6,5)

21,0
(7,0)

100,0

45,0
(20,0)

4,0
(11,5)

6,0
(13,0)

8,0
(18,0)

19,0
(17,0)

18,0
(17,5)

100,0

39,0
(6,5)

1.5
(1,5)

11,0
(9,0)

7,0
(6,5)

22,5
(7,0)

19,0
(7,0)

100,0

4,0
(1,0)

2,0
(0,5)

8,0
(1,0)

20,0
(2,5)

loo,:

66,0
(3,5)

-

Servicio doméstico
Servicios artesanales

Servicios de
reparaciones
Otros servicios privados
Otros
TotaFuente :

6,0
(5,0)

5,0
(3,0)

7,0
(5,0)

19,0
(5,0)

22,0
(6,5)

100,0

35,5
(13,5)

3,5
(8,5)

9,0
(16,0)

8,0
(17,0)

25,0
(19,0)

19,0
(16,0)

100,0

22,0
(9,0)

20,0
(55,5)

15,0
(30,0)

10,0
(22,5)

20,0
(17,0)

13,0
(12,0)

100,0

33,0
(2,0)

2,0
(1,0)

8,0
(2,5)

3,0
(1,0)

32,0
(4,0)

22,0
(3,0)

100,0

61,0
(4,5)

3,0
(1,5)

7,5
(2,5)

4,5
(2,0)

12,0
(2,0)

12,0
(2,0)

100,0

43,0
(5,5)

2,0
(1,5)

5,0
(3,0)

9,0
(6,0)

21,0
(5,5)

20,0
(6,0)

100,0

34,0
(3,0)

3,0
(1,5)

6,0
(2,0)

9,0
(3,5)

(1,0)

30,0

18,0
(3,0)

100,0

(100,Oí

Gobierno

41,0
(5,0)

(100,0)

(100,0)

(100,0)

(100,0)

(100,0)

Encuesta demográfica y ... op.cit.

-47-

que pueden lograr acceder al sector moderno de la economía urbana.
Cuadro 26.

Migrantes a San Salvador por años de residencia y sectores del
mercado de trabajo (total)
(porcentajes)

Sectores
0-1

2 -5

Condición migratoria
6-9
10 y más

Acompañó migrante

Formal

31.0

45,5

46,5

51,0

56,0

Informal

69,0

54,5

53,5

49,0

44,0

Fuente : Encuesta demográfica y ... op. cit.

Cuadro 27.

Migrantes a San Salvador por años de residencia y sectores del
mercado de trabajo, excluyendo servicio doméstico
(porcentajes)

Sectores
0-1

2-5

Condición migratoria
10 y más
6-9

Acompañó migrante

Formal

69,0

64,0

60,0

61,5

63,5

Informal

31,0

36,0

40,0

38,5

36,5

Fuente:

Encuesta demográfica y ..., op. cit.

Estos datos plantean una serie de interrogantes a los cuales no es posible
responder en este trabajo y que, además, exigirían una disponibilidad de información mucho mayor que la actual. Parecería, sin embargo, que en países como
El Salvador, los análisis del sector informal del mercado de trabajo deberían
prestar mayor atención a lo que sucede fuera de la ciudad
capital , que es
donde se han concentrado hasta ahora los mayores esfuerzos de investigación. Por
otra parte, si se admite que una porción importante del sector informal de la
industria se concentra fuera del área metropolitana de San Salvador y el estudio
de sus características prueba que sin embargo mantiene niveles aceptables de
potencialidad productiva, las políticas de fomento hacia ese sector deberán tener
en cuenta las características cualitativas de la mano de obra empleada, que se
distinguen claramente de las que presenta la población en el mismo sector en
San Salvador.
En este sentido, los datos de la encuesta que venimos analizando permitieron
apreciar el perfil educativo de los ocupados en el sector informal de la industria
en San Salvador)donde casi el 80% ha superado los tres años de estudio. Su concentración geográfica y este rasgo educativo, permiten postular que este personal
está en condiciones relativamente aceptables para aprovechar diversos tipos de
políticas de entrenamiento que se implementen.
-48-

La situación del sector informal fuera del ámbito metropolitano no ofrece
condiciones tan ventajosas. Si bien no hay datos sobre el nivel educativo de los
ocupados en el sector fabril y no fabril de la industria según las diferentes
áreas geográficas, los datos globales de educación para el conjunto de la PEA
industrial por región muestran que en las zonas rurales y urbanas no metropolitanas las condiciones educativas son notoriamente más precarias que las existentes
en la ciudad capital, (Cuadro 28).
Casi el 40% en el sector urbano y cerca del
70% en el rural se ubican por debajo de los tres años de estudio. Si tenemos en
cuenta las diferencias entre sectores fabril y no fabril, es presumible que estos
porcentajes sean todavía más altos si se considera al sector no fabril exclusivamente .
En este casona mayor dispersión geográfica relativa y el analfabetismo funcional
de la mayor parte de la mano de obra crean condiciones cualitativamente distintas a
las del ámbito urbano. Esto significa que el éxito de cualquier estrategia de
política de entrenamiento que se adopte para este sector depende de un paso inicial o simultáneo consistente en elevar los niveles de enseñanza básica (lectura,
escritura y operaciones elementales) sin las cuales no son aprovechables los contenidos específicos de un entrenamiento, ya sea de tipo técnico o referido a aspectos más bien administrativos, comerciales o de organización del trabajo.

Cuadro 28.

PEA industrial,por nivel educativo y región, 1961-1971
(porcentajes)

Resto Urbano

Capital

Años de estudio

Rural

1961

1971

1961

1971

1961

1971

0 - 3

34,0

21,0

51,0

38,0

76,0

68,0

4 - 6

52,0

52,0

42,0

48,0

21,0

28,0

7 - 9

10,0

14,0

5,0

9,5

2,0

3,0

10 - 12

3,0

8,0

2,0

3,0

-

0,5

13 y más

0,5

3,0

-

1,0

-

-

no declarado

0,5

2,0

-

0,5

1,0

0,5

Fuente:

OMUECE/CELADE

-49-

V.

CAPACITACION Y EDUCACION NO FORMAL

El problema de la capacitación no formal y de la importancia que adquiere
en países donde porcentajes muy altos de la población adulta están fuera de los
alcances del sistema educativo formal, ha sido destacado y analizado reiteradamente en los últimos años. Sin embargo, la ausencia de evidencias empíricas
que permitan no sólo medir el alcance real de estas instancias educativas sino
principalmente su composición interna, sus características y su efectividad,ha
oscurecido muchos análisis globales de este fenómeno. La así llamada educación
no formal comprende hoy desde academias privadas costosas donde se puede aprender tanto los conceptos básicos del psicoanálisis,como taquigrafía o idiomas extranjeros, hasta sistemas masivos de alfabetización, educación a distancia, etc.
Por supuesto, la calidad de la enseñanza que ofrecen comprende también los más
variados grados.
Frente a este panorama de conunto y a los datos disponibles para el caso de
El Salvador, sólo se pretenderá aquí plantear algunos pocos problemas generales
importantes, que pueden servir de puntos de partida para la formulación de hipótesis de trabajo, pero que deberán ser corroboradas posteriormente con datos más
ajustados.
La hipótesis más usual que se ubica en la base de los análisis sobre el papel de la capacitación no formal, consiste en sostener que su desarrollo se da
en función de la incapacidad del sistema educativo formal para satisfacer dos
tipos de exigencias: a), exigencias cuantitativas derivadas de la presencia de
masas crecientes de población que, al ritmo actual de crecimiento de la cobertura
de los sistemas educativos, no podrán ser incorporadas, o en el mejor de los casos lograrán serlo en plazos muy largos; y b), exigencias cualitativas que son
producto del avance científico-técnico a un ritmo tal que el sistema educativo siempre queda rezagado debido a su falta de dinamismo para incorporar los
nuevos conocimientos.
Estas exigencias, como se puede apreciar a partir de su sola enunciación,
remiten a problemas, sectores de población y metodologías completamente diferentes. Mientras a partir del primer tipo de ellas - y siempre en el contexto de
América Latina - pueden llegar a postularse políticas masivas de recuperación
educativa para grupos marginales de población generalmente de origen rural y en
su mayoría analfabetos, las segundas dependen del ritmo de innovación en los sectores más modernos de la economía y de la población vinculada a ellos.
El sector industrial ofrece, al respecto, un ejemplo muy ilustrativo. Las
actividades que se desarrollan a partir de la utilización de tecnologías simples,
tradicionales, basadas en el dominio de oficios artesanales o semiartesanales, se
aprenden fuera del sistema educativo, pero a través del proceso mismo de producción o trabajo. Pero, una vez aprendido, el ritmo de cambio es muy lento y el
progreso se mide principalmente por el aumento en la habilidad para el uso de
herramientas polivalentes. Buena parte del sector informal de la industria cae
dentro de estos rasgos y parece evidente que la experiencia en el trabajo es
aquí una de las vías de aprendizaje técnico más importante.
Muy distinto es el caso del sector fabril, particularmente de su franja más

-51-

moderna,. Tal como se vio al comienzo de este trabajo, El Salvador vivió en los
últimos años un proceso relativamente intenso de modernización industrial que implicó la introducción abrupta de nuevas tecnologías donde predomina el trabajo
mecanizado y automatizado. Este progreso técnico, en los países dependientes,
no implica el desarrollo de actividades locales de innovación; en países de la
región que tuvieron una industrialización más temprana sé ha verificado el desarrollo de una significativa gama de actividades de innovación tecnológica menor,
o de carácter adaptativo, que ha permitido generalmente mantener en uso equipos
antiguos. Pero este no parece ser el caso de El Salvador, donde la industrialización es muy reciente y donde no se ha seguido la vía adaptativa sino más bien
se ha tendido a facilitar la instalación de plantas nuevas con requerimientos de
calificaciones significativamente distintos a los de los sectores tradicionales.
Ahora bien, ante este proceso cabe preguntarse por la manera como fueron
satisfechas las demandas de personal calificado que planteo la expansión del sector moderno de la industria, así como qué papel le correspondió a la enseñanza
formal y a la no formal en ese punto. Al respecto, es preciso distinguir entre las
demandas de personal técnico y las demandas de obreros calificados. En cuanto
al primer grupo hay que recordar que en el sistema educativo salvadoreño, la enseñanza técnica industrial es una modalidad del bachillerato, con tres años de
educación posteriores al ciclo de enseñanza básica, que dura nueve años 42/.
La magnitud de la matrícula en la enseñanza técnico-industrial - en el marco de un desarrollo muy restringido del sector productivo - nunca fue muy significativa. Sin embargo, en los últimos años ha estado creciendo en forma sistemática: en 1968 representaba el 2,6% de la matrícula total del ciclo medio y en
1974 ese porcentaje se había elevado al 4,6%, 43/ lo que representa en términos
absolutos algo más de dos mil alumnos.
No es nuestro propósito ni es este el lugar adecuado para realizar aquí un
análisis preciso de oferta y demanda de recursos humanos, pero una aproximación
muy global a este tema parecería indicar que no existen problemas cuantitativos
serios para dar satisfacción a las demandas de este tipo de personal por parte del
aparato productivo. Según el censo de población de 1971, el grupo ocupacional
que engloba a profesionales, técnicos y afines en la industria apenas superaba

42/ En 1968 El Salvador reformó su sistema educativo creando en lugar de
la escuela primaria de seis años y el ciclo medio de cinco (dividido a su vez en
tres de plan básico y otros dos o tres de especialización) un ciclo básico de nueve años y luego el ciclo medio donde se diversificaron ampliamente las especializaciones, que tienen una duración de tres años, salvo el caso de secretariado comercial y de contaduría, con duraciones menores. Una descripción del sistema educativo salvadoreño puede verse en UNESCO, Evolución reciente de la educación en
América Latina: avances, problemas, perspectivas, Santiago de Chile, UNESCO, 1974,
2da. parte, vol. I, págs. 207 y siguientes. Sobre la reforma educativa y sus
fundamentos teóricos: Manuel Luis Escanilla, La reforma educativa salvadoreña,
San Salvador, Ministerio de Educación, 197 5.
43/ Además del trabajo de UNESCO citado en la nota anterior, pueden consultarse las memorias anuales del Ministerio de. Educación y.sus apéndices estadísticos .
-52-

las 1.900 personas. Es probable que desde el punto de vista cualitativo haya
dificultades mayores para cubrir esos cargos» pero parecen estar resolviéndose
satisfactoriamente, ya sea cubriendo las carencias de formación con capacitación
en el trabajo o en el extranjero, o incorporando directamente personal extranjero en puestos de altas calificaciones. Con respecto a esto último, algunos indicios permiten suponer que las empresas lo hacen; datos del CONAPLAN para el
período 1968-1972, indican que ingresaron al país alrededor de 450 técnicos de industria, lo cual representa casi la cuarta parte del total de la categoría censal antes mencionada.
Por otro lado, las estimaciones realizadas en el trabajo de PREALC con proyecciones de oferta y demanda de recursos humanos hacia 1980, también concluyen
en que no hay perspectivas de que se produzcan déficit sino, más bien, situaciones de excedentes de personal para algunas categorías especiales. Si esta tendencia se confirma es probable que se agudicen los problemas de subutilización
de capacidades en el sector moderno de la industria, que ya se advirtieron para
los individuos con algunos años de enseñanza media general; por otro lado, también es probable que - como sucede ya en otros países de la región - porcentajes
cada vez mayores de egresados de la enseñanza técnica opten por empleos fuera de
la industria.
En el plano de la capacitación para obreros, tanto el Ministerio de Trabajo
como el de Educación, están desarrollando labores específicas desde hace varios
años que, en los últimos, se han incrementado notoriamente 44/. Según cifras
aproximadas, los servicios de capacitación estarían atendiendo a alrededor de
cinco mil personas al año, brindando formación en determinados oficios, no sólo
de tipo industrial. Pero en realidad, buena parte de la capacitación en estas
instituciones se orienta hacia actividades tales como peluquería, cosmetología,
corte y confección, etc. 45/.
Además de estos esfuerzos oficiales, y si bien no hay datos precisos sobre 
ello, puede afirmarse que las empresas han debido dedicar a la capacitación de
su personal algunas iniciativas importantes, especialmente por el carácter

44/ Una reseña de estas acciones se ofrece en PREALC, op. cit., vol. II,
cap. 9 T También puede verse Hugo Gilberto Alemán, La mano de obra en Centroamérica, San Salvador, ODECA, 1970.
45/ Las cifras relativas a los cursos de formación obrera acelerada del
año 1973, por ejemplo, indicaban que el 55% de la matrícula ( 954 alumnos)
se concentraba en cursos de tipo no técnico. Esta misma fuente señalaba, además,
que la deserción era mayor en los cursos técnicos que en los restantes. Véase
CONAPLAN, Indicadores económicos y sociales, enero-diciembre, San Salvador,
CONAPLAN.
-53-

desconocido de la tecnología incorporada 46/.
En síntesis, pues, ya sea a través de la acción del sistema educativo formal
o de instancias no formales, los requerimientos provenientes del proceso de modernización industrial pudieron hasta ahora, ser satisfechos sin crear situaciones
críticas derivadas de la falta de personal calificado. Para ratificar aún más
esta apreciación pueden consultarse los trabajos de evaluación de las distintas
ramas industriales llevados a cabo por instituciones de fomento industrial, a través de los cuales se aprecia que son prácticamente inexistentes las manifestaciones de problemas de este tipo en las empresas consultadas 47/.
A partir de esta descripción puede sostenerse que buena parte del dinamismo
de las iniciativas educativas no formales responde a las exigencias del sector
más moderno de la economía y determina, en consecuencia, que los beneficiarios
de estas acciones sean en definitiva los mismos que ya recibieron los beneficios
de la enseñanza formal. Los datos de la encuesta que venimos analizando, si bien
tienen una cobertura muy estrecha, permiten apreciar este rasgo con suficiente
claridad.
El cuadro 29 da una idea aproxiamda de la importancia cuantitativa de la
participación en tareas de capacitación del conjunto de los ocupados de San
Salvador. Hay sectores de actividad donde casi un tercio de sus ocupados ha participado de algún tipo de cursos de capacitación y en el caso especial de la industria, uno de cada cuatro miembros del sector declara haber realizado cursos.
No es casual que los sectores donde es más intensa la participación en cursos
de capacitación coincidan puntualmente con los que muestran los mejores perfiles
educativos de sus ocupados. Lo mismo puede decirse si se observan los años de
estudio de los individuos que han participado en esos cursos; tanto en la industria como en el total de los sectores de actividad, la mayor parte de los usuarios
de las iniciativas de capacitación son individuos con más de siete años de educación (el 60% en la industria y el 66,5% en el total). Inversamente, sólo un 5%

46/ Sobre este aspecto no hay información sistemática, pero algunos trabajos insinúan que la magnitud de esta tarea, tanto la de educación sistemática
como la de aprendizaje en el mismo proceso de trabajo, es relativamente intensa.
Por ejemplo, un documento de mediados de la década de 1960 señalaba lo siguiente: No existe información suficiente con relación a la oferta de mano de obra
calificada. (...) La experiencia adquirida en algunas industrias tradicionales, tales como la de alimentos y las ramas textiles, indica que los obreros de
fábrica se reclutan generalmente en las poblaciones más cercanas, a edades tempranas, y son entrenados directamente en las mismas plantas.. Se ha observado
asimismo que la expansión de las fábricas está determinada con frecuencia por
la habilidad que demuestran los empresarios en capacitar, dentro de su propia
fuerza de trabajo, los capataces y el personal de supervisión que más necesitan.
Véase Alianza para el Progreso, Evaluación del plan de la nación de El Salvador
para el desarrollo económico y social 1965-1969, Informe presentado al gobierno
de El Salvador por el Comité ad-hoc, agosto de 1966 (mimeo), pág. 262 .
47/ Véase los estudios de INSAFI sobre diversas ramas industriales (textiles /construcción, alimentos, metal-mecánica,- etc-.) y los -de IGAITI--sobre la
industria del cuero, entre otros.
-54-

-

de dichos usuarios provienen de los sectores educativamente rezagados.
cuadro 30).
Cuadro 2Q.

(Véase

Realización de cursos de capacitación por ranas de actividad

(porcentajes sobre el total de ocupados en cada rama)
Rama

Porcentajes

Industria

22

Construcción

9

Comercio establecido

20

Comercio ambulante

7

Servicio financiero

30

Servicios básicos

15

Gobierno

27

Servicio doméstico
Servicios artesanales

3

Servicios de reparaciones

29

Otros servicios privados

28

Otros
Fuente:

9

Encuesta demográfica y . . . , op. cit.

Cuadro 30. Nivel educativo de los individuos que realizaron cursos de
capacitación
(porcentajes)
Rama

Anos de estudio
0-3

4-6

7-9

10 - 12

13 y más

Industria

5,0

35,0

22,0

27,0

11,0

Total

5,5

28,0

23,0

26,0

17,5

Fuente:

Encuesta demográfica y . . . , op. cit.

Desde este punto de vista, podría sostenerse que la actual estructura de la
capacitación en El Salvador parecería constituir un complemento de la enseñanza
formal que actúa como proveedor de ciertas especializaciones que el sistema educativo no ha incorporado todavía. Obviamente, los individuos que no han tenido
acceso a la enseñanza formal y que se desempeñan mayoritariamente en el mercado
informal de trabajo, tampoco tienen acceso a estas formas alternativas de enseñanza.
-55-

Las comprobaciones anteriores sobre el rol de la educación no formal no
tienen, en cierto sentido, nada de sorprendentes. Estas alternativas al sistema
tradicional de educación han jugado realmente el papel de alternativas sólo en
determinados momentos históricos, en los cuales el ascenso y la movilización social de ciertos estratos de población provocó la creación y expansión de vías
diferentes a las que utilizaron los estratos sociales ya promovidos. Pero una
vez consolidado el ascenso, y como expresión misma de su consolidación, los mecanismos creados en ese proceso tienden a perder sentido o se transforman, adoptando los rasgos de prestigio, rigidez, etc., propios del sistema educativo tradicional.

Pero esta afirmación general no invalida, de ninguna manera, la potencialidad de las instancias no formales de educación como camino adecuado para resolver
los problemas que se deriven de la adopción de determinadas estrategias de crecimiento, particularmente de los problemas de corto plazo que estas estrategias pueden presentar 48/. Sin embargo, la determinación precisa de cuáles son los medios
más adecuados para resolver, esos problemas (cursos de capacitación en las empresas, cursos en instituciones educativas, aprendizaje en el mismo proceso de trabajo, combinación de aprendizaje en el trabajo y cursos extras, utilización de
sistemas de educación a distancia, etc.) no puede ser efectuada en abstracto.
Su elección dependerá de una serie de factores que tienen que ver con la
definición precisa de los grupos a los cuales se dirigirá la capacitación y con
los contenidos específicos que se requiera trasmitir. Todo esto, obviamente,
dando por descontado el hecho que exista una política definida de promoción de
los sectores no fabril
y de la pequeña empresa manufacturera. PREALC, en el
trabajo ya citado sobre El Salvador, definió una serie de líneas para el sector
manufacturero que parten de la base de distinguir dos roles específicos para este sector: proveer divisas y generar empleos productivos. Ambos roles no podrían
ser cumplidos de la misma forma y con la misma intensidad por los diferentes subsectores de la industria, de tal manera que sería preciso reconocer la existencia
de dos franjas 1 , cada una de las cuales tendería prioritariamente al logro-de
uno de esos objetivos. De:esta forma, se definió una política basada en la adopción de una estrategia de carácter intermedio que ajuste los recursos destinados
al sector exportador al ritmo efectivo de expansión de los mercados externos y
destine el remanente a la producción para el mercado interno, donde se concentra
la mayor parte de las pequeñas empresas y del sector informal. Obviamente, sin

48/ Eñ el largo plazo no queda descartado que una parte significativa de
las exigencias derivadas de las estrategias de crecimiento puedan ser satisfechas por la enseñanza formal. Un estudio sobre empleadores del sector industrial informal de Kumasi (Ghana) mostró precisamente que a pesar de que la ens^
ñanza formal no estaba diseñada para estos objetivos, los empresarios con más
años de escolaridad tenían mejores posibilidades de desempeño técnico frente a
los equipos y maquinaria en general y, por otro lado, mostraban un mayor conocimiento de precios, mejor manejo de la organización de la empresa, etc., todo lo
cual se reflejaba positivamente en la intensidad de mano de obra utilizada.
Esto se explica en función de la diversidad de roles que debe asumir el empresario de la pequeña industria y para los cuales la enseñanza formal parecería disponerlo favorablemente. Véase Georges A. Aryee. Effects of formal education
and training on the intensity of employment in the informal sector: a case
study of Kumasi Ghana, ILO, Ginebra, WEP n° 14 , september, 1976.

-56-

la adopción de estrategias de este tipo carece de sentido preocuparse por la
capacitación del personal ocupado en la pequeña industria y el sector informal 49/.
En cuanto a la mediana y gran empresa, es presumible que los requerimientos de
capacitación producidos por cambios tecnológicos disminuyan, dado que las nuevas plantas instaladas ya tienen cubierta su dotación básica de personal y el
ritmo de expansión de este sector está disminuyendo; los requerimientos en este
sector podrán plantearse por las necesidades de reemplazos, ampliación de turnos, etc., para lo cual las instituciones existentes y la acción de las mismas
empresas parecen ser suficientes.
Otra manera de apreciar el problema del rol alternativo que juega la enseñanza no formal, lo ofrece el cuadro 31, donde se distingue la situación ocupacional de los sujetos que han participado de los cursos. La mayor parte de los
usuarios de los servicios de capacitación son ocupados a sueldo fijo y sólo un
17% son ocupados da ingresos fluctuantes no profesionales. Estos datos parecerían indicar que no sólo la capacitación beneficia a los que ya gozaron de los
servicios educativos tradicionales sino que, además, lo hace principalmente sobre los que están incorporados al sector formal del mercado de trabajo 50/.
Sin embargo, el hecho que los beneficiarios de las acciones educativas de
capacitación sean mayoritariamente individuos ocupados en el sector moderno del
mercado de trabjao no significa que este predominio se manifieste con la misma
intensidad en todas las ramas de actividad. En el caso de la industria, como
se vio en el punto anterior dedicado al sector informal, la posesión de ciertas
calificaciones en determinados oficios es uno de los requisitos para el desempeño en el sector, que no se presenta con la misma importancia en otras ramas de
actividad donde el sector informal es cuantitativamente significativo.
Estas calificaciones - por su mismo carácter empírico - se adquieren generalmente en el mismo proceso de producción y no a través de aprendizajes escolares. Sin embargo, los datos de la encuesta indican que este rasgo sólo es
válido para ciertos oficios y no para el conjunto de actividades del sector informal. El cuadro 32 muestra que en la industria, la participación relativa de
ocupados en ambos sectores del mercado de trabajo con respecto a la realización
de cursos de capacitaciones prácticamente similar. Sin embargo, detrás de esta
aparente similitud inicial, pueden observarse diferencias importantes en cuanto
a los rasgos personales de los usuarios de la capacitación en uno y otro sector,
y en .cuanto a los tipos de1cursos realizados por cada uno. En el sector informal
de la industria hay un marcado predominio de mujeres, mayor participación de los
grupos de edades avanzadas y, finalmente, una concentración muy alta dentro de
los cursos vinculados al hogar (decoración, artes culinarias, corte y confección,
etc.). En el sector formal, en cambio, predominan los varones, los grupos de
edad más jóvenes y los cursos de tipo técnico o relativos a tareas de oficina
(cuadros 33 y 34). Además, pueden apreciarse diferencias importantes en torno
al perfil educativo de los que realizaron cursos en uno y otro sector (cuadro 35).

49/

Véase PREALC, La situación... op. cit., págs. IV-34

a 1V-51.

50/ El desarrollo de una hipótesis de este tipo con algunos datos referidos alcaso de Chile puede verse en el trabajo PREALC, Capacitación para los ocupados en los sectores rezagados de la economía. Santiago de Chile, setiembre de
1976.
-57-

Cuadro 31.

Situación ocupacional de los individuos que realizaron cursos de
capacitación
(porcentajes)

Situación
ocupacional
a/

Porcentajes

OSF — no domésticos
OYFL^profesionales

2

OSF -domésticos

.3

OYFL-^no profesionales

17

Trabajadores ocasionales

3

Trabajadores familiares

1

Cesantes

5

Nuevos trabajadores

2

Inactivos

20

Fuente : Encuesta demográfica y .•. op. cit.
a/

OSF:

b/

OYFL:

Cuadro 32.

ocupados a sueldo fijo
ocupados con ingreso fluctuante

Realización de cursos de capacitación entre los ocupados en la
industria, por sectores del mercado de trabajo y sexo
(porcentajes)

Cursos de
capacitación

Formal

Informal

Varones

Mujeres

Total

Varones

Mujeres

Total

Si

22,5

21,0

22,0

13,0

30,0

21,5

No

74,0

77,0

75,0

85,0

66,0

75,0

3,5

2,0

3,0

2,0

4,0

3,5

Sin respuesta

.Fuente : Encuesta demográfica y ..., op. cit.

-58-

Cuadro 33.

Tipos de cursos de capacitación realizados por los ocupados en la
industria, por sexo y sectores del mercado de trabajo
(porcentajes)

Sectores

Para el hogar
Varon«s

Mujeres

Oficina

Técnicos

Varones

Mujeres

Varones

Mujeres

Varones

Mujeres

9,5

28,5

2,0

16,0

5,0

19,0

-

Formal

17,0

22,0

Informal

71,0

5,0

Fuente*

N

Otros

63
21

5,0

Encuesta demográfica y . •., op. cit,

Cuadro 34. Realización de cursos de capacitación ©ntre los ocupados en la
industria, por sectores del mercado de trabajo y edad

Edad

Formal

Informal

15 - 29

55,0

40,0

30 - 39

24,0

15,0

40 y más

21,0

45,0

Fuente : Encuesta demográfica y ..., op. cit.

Cuadro

35.
Nivel educativo de los o c u p a d o s en la industria que r e a l i z a r o n
cursos de c a p a c i t a c i ó n , p o r sectores del m e r c a d o de trabajo
(porcentajes)

Años de estudio

Sectores
0-3
Formal
Informal

4-5

7-9

3,0

25,0

23,0

10,0

70,0

20,0

10 - 12

13 y más

35,0

14,0

Fuen te : Encuesta demográfica y ..., op. cit.

-59-

N

-

-

65
20

Estos datos plantean varios interrogantes acerca de las diferencias en la
calidad y organización de los cursos, tipos de agencias que los realizaron y períodos en los cuales se cursaron. Los datos disponibles no permiten avanzar más
en esta línea, pero daría la impresión de que diferencias tan fuertes en los rasgos personales de los usuarios y en los contenidos de los cursos son manifestación de diferencias cualitativas en los cursos mismos y en su significación con
respecto al desempeño en el mercado de trabajo.
Los datos expuestos permiten, al menos, sostener que en el caso del sector informal la capacitación parece concentrarse en ciertos oficios y es prácticamente inexistente en otros, tales como carpintería, oficios vinculados a la
fabricación de calzado, etc. La concentración en cursos para el hogar puede tener que ver con la importancia de cursos de corte y confección que habilitan para tareas dentro de la producción textil. Sin embargo, la participación tan
significativa de cursos para el hogar - vigente en ambos sectores del mercado
de trabajo - unida al hecho que el 20% de los que realizaron cursos de capacitación en el total de la población (cuadro 31) son inactivos, pone de manifiesto
la presencia de otra característica de ciertos segmentos de la educación no formal que se mencionaba al comienzo de este capítulo: además de actuar como proveedora de especialidades que el sistema educativo formal no ha incorporado aún,
también actúa brindando aprendizajes que no tienen vinculación directa con necesidades del aparato productivo.

-60-

VI.

CONCLUSIONES

Un balance final de este estudio permite resumir las conclusiones principales en los siguientes puntos:
1.
El aprovechamiento de las condiciones brindadas por la instalación del
Mercado Común Centroamericano ha convertido a la industria en el sector más dinámico de la economía salvadoreña. Sin embargo, el patrón de crecimiento industrial adoptado tuvo muy escasos efectos sobre el número de empleos.
Pero aunque los efectos cuantitativos hayan sido escasos, la composición
de la mano de obra industrial parece haber sufrido modificaciones de importancia.
El análisis de los datos censales muestra que entre 1961 v 1971 tuvo lugar un sostenido proceso de expulsión de mano de obra poco educada, mientras que el nuevo
reclutamiento se concentró en jóvenes dotados de altos promedios de escolaridad
formal. Estos datos han permitido sostener que la juventud y los años de estudio fueron los criterios de reclutamiento preferentemente adoptados por el sector moderno de la industria mientras que, complementariamente, la experiencia
anterior parece haber perdido importancia en la determinación de las posibilidades de acceso a los puestos del sector industrial.
2.
La aplicación de los criterios mencionados determinó un ritmo de incremento
en el perfil educativo de la mano de obra industrial más intenso que el registrado para el conjunto de la población económicamente activa. Ese incremento parece estar en función de dos variables principales; la primera de ellas es la expansión de puestos para los cuales se exigen habitualmente mayores calificaciones formales; la segunda, en cambio, tiene que ver con la rigidez del mercado de
empleo y la oferta cada vez más abundante de personal educado, factores ambos
que estarían determinando que las empresas eleven las exigencias de años de estudio con cierta independencia de los requerimientos específicos para el desempeño en los puestos para los cuales se efectúa el reclutamiento.
3.
Este último factor estaría produciendo un fenómeno creciente de subutilización de individuos en ciertos tramos de años de estudio, particularmente de aquellos que no llegaron a completar más que unos años de enseñanza media. Esta subutilización puede apreciarse tanto a través de los indicadores de remuneraciones
como de los relativos al desempleo abierto y a la percepción que tienen los trabajadores del aprovechamiento de los estudios en el trabajo. En el marco de esta
situación, la posesión de cierta cantidad de años de estudio parece adquirir su
valor principal en cuanto permite tener acceso a puestos bajos dentro de la escala ocupacional de la industria. El acceso a puestos que impliquen remuneraciones más altas supone la posesión de la escuela media completa o de estudios universitarios. Por debajo de eso, un año más o menos de estudios no modifica demasiado las posibilidades de entrar a puestos diferentes, pero permite al menos, el
acceso al puesto. Para los que no poseen esos años de estudio, en cambio, la
situación frente al empleo industrial es cada vez más crítica, tanto porque los
puestos de bajas calificaciones están disminuyendo, como porque deben competir
con individuos mucho más educados en el acceso a los únicos puestos para los cuales están en condiciones de postularse.
4.
La expansión del sector moderno de la industria provocó un impacto muy intenso sobre la franja de establecimientos pequeños y sobre el sector no fabril, par-

-61-

ticularmente en el Area Metropolitana de San Salvador. Su participación en el
empleo industrial de la ciudad capital disminuyó considerablementes al contrario
de lo sucedido fuera del Area Metropolitana, donde el empleo en el sector informal
de la manufactura tuvo una expansión significativa.
Esta dinámica de expansión del sector moderno de la industria a expensas de
las franjas artesanales o semiartesanales supon© que una parte del producto del
sector moderno está destinado al consumo interno anteriormente abastecido por el
sector informal. Pero esta conexión entre ambos sectores al nivel de los productos no se verifica desde ©1 punto de vista del empleo. La expansión del sector
moderno no se produjo absorbiendo la mano d© obra expulsada de sector informal,
ya que las pautas d© reclutamiento del sector moderno se apoyaron en rasgos diferentes a los que caracterizan a la mano de obra artesanal. De esta manera quedó
configurada una situación en la que s@ pon© de manifiesto la segmentación del
mercado de trabajo, caraeterisad© por la presencia de fuertes barreras para el
pasaje del sector tradicional al moderno,, pero no a la inversa.
En este contexto, el papel y los rasgos del sector informal de la industria
tienden a asumir algunas características diferentes a las que definen al sector
informal en su conjunto, en cuanto a las características personales de sus ocupados (sexo, edad, educación y condición migratoria).
Pero los rasgos de conjunto que definen al sector informal parecen seguir vigentes para el sector industrial instalado fuera del Area Metropolitana. Si bien
los datos son muy escasos, ya que los esfuerzos de investigación se han concentrado en la capital, puede sostenerse al menos, que su expansión ha sido importante
y que los niveles educativos de sus miembros son notoriamente más bajos que los
registrados en la ciudad capital. Sin embargo, será necesario encarar estudios
más específicos que puedan determinar no sólo las características que asume este
sector sino su eventual potencialidad productiva que justifique la adopción de
políticas especiales de desarrollo.
5.
Las exigencias de personal calificado que demandó el proceso de expansión
del sector moderno de la industria fueron resueltas de manera relativamente satisfactoria a través de distintos aportes; por un lado, los egresados de la enseñanza formal tradicional; por el otro, los recursos humanos formados en las instancias de capacitación profesional dependientes ya sea de organismos oficiales o
de las mismas empresas y,por último, por la incorporación de personal extranjero.
De estos tres mecanismos, interesa particularmente el análisis del segundo, ya
que en él se han puesto grandes expectativas en cuanto a su papel frente a los
requerimientos derivados de procesos de modernización acelerada. La consideración
global de los datos disponibles relativos a la capacitación realizada al margen
del sistema educativo tradicional muestra que en realidad los beneficiarios de
esas iniciativas han sido principalmente individuos con altos promedios de escolaridad que, a su vez, están incorporados al sector formal del mercado de trabajo.
En el caso de la industria, sin embargo, estos rasgos generales asumen características más complejas. Si bien el sector industrial comparte con el resto
la característica que indica que los usuarios de los servicios de capacitación
son sujetos con varios años de escolaridad formal (el 60% de ellos está por encima de los siete años de estudio), la participación relativa de los ocupados en
ambos sectores del mercado de trabajo es similar. Las diferencias entre ambos
se dan, en cambio-, cuando se analizan las características personales de-los

-62-

usuarios provenientes de uno y otro sector, y el contenido de los cursos recibidos. Estas diferencias sugieren que en realidad, detrás de una misma categoría
de cursos, existen diferencias importantes en cuanto a su calidad y a su incidencia sobre el desempeño en el mercado de trabajo.
Esta heterogeneidad interna que caracteriza a las instancias no formales de
enseñanza permite señalar dos rasgos principales de su funcionamiento: por un
lado, proveer ciertas calificaciones que la enseñanza formal no ha incorporado
aún.y que probablemente no pueda incorporar dado su carácter específico y por el
otro, satisfacer exigencias que provienen tanto del desarrollo del aparato productivo, como de ciertos sectores sociales no vinculados a la producción.
Las perspectivas futuras que se abren para El Salvador en los aspectos aquí
estudiados son relativamente inciertas. Parecería, sin embargo, que de continuar
en vigencia el patrón de crecimiento adoptado, los problemas de empleo tenderán
a agravarse; por otra parte, si el sistema educativo también continúa expandiéndose al ritmo vigente en la última década, contribuirá por un lado a disminuir
la presión sobre el mercado de trabajo de las generaciones jóvenes, pero por
otro, aumentará el margen de desajuste entre el nivel educativo alcanzado y los
puestos de trabajo a los cuales los individuos pueden efectivamente acceder. En
otros términos, si bien la expansión educativa permitiría que algunos sectores
sociales logren dar a sus hijos más educación que la obtenida por las generaciones anteriores, el funcionamiento del mercado de trabajo se encargaría luego de
relativizar estos efectos democratizadores, asignando a cada uno puestos de productividad muy diferente .

-63-

RESUMEN

RESUME

SUMMARY

En el presente trabajo se ha intentado estudiar el conjunto de problemas
involucrados en la relación entre empleo y educación en el sector industrial de
El Salvador.
En la primera parte - después de una somera caracterización de los rasgos
del crecimiento industrial en El Salvador y sobre la base de la información contenida en las muestras de los dos últimos censos de población - se analizan los
diferentes ritmos de incrementos en el nivel educativo de la población económicamente activa global y de la específicamente industrial. Este análisis se ha
realizado para el país en su conjunto y para cada una de sus regiones, y permitió
mostrar que en el espacio de diez años tuvo lugar un sostenido proceso de expulsión de mano de obra poco educada. La conclusión mis general de este capitulo
consiste en sostener que el reclutamiento del personal demandado por la expansión
industrial se ha concentrado en jóvenes, dotados de niveles de escolaridad formal
superiores a los anteriormente vigentes en ese sector.
La segunda parte del trabajo se apoya en la información brindada por una
encuesta que fue administrada en la ciudad de San Salvador en 1974. Estos datos
permiten estudiar ciertos fenómenos de correlación entre años de estudio y acceso
a determinados puestos del sector industrial, que ponen de. relieve la existencia
de síntomas muy definidos de devaluación de la escolaridad formal en relación
con el mercado de trabajo.
El tercer aspecto analizado en este trabajo se refiere a la problemática
del sector informal de la industria y a los problemas de segmentación del mercado
de trabajo industrial. La información disponible no es del todo pertinente,
pero sin embargo permite apreciar que la expansión del sector moderno de la
industria ha tenido efectos negativos sobre el sector tradicional, que ha disminuido su participación en el empleo dentro del área metropolitana de San Salvador;
la mano de obra desplazada - además - no parece haberse trasladado al sector
formal.
Por último, la parte final del estudio se dedica al análisis de algunos
rasgos de la capacitación no-formal en el ámbito de la población en su conjunto
y de los ocupados en la industria en particular.

•Dans ce travail on a tenté détudier lensemble de problèmes insérés dans
la relation entre le marché de lemploi et léducation au secteur industriel du
Salvador.
Dans la première partie et après une somère caractérisation des traits de
la croissance industrielle au Salvador, et sur la base de linformation comportée
aux échantillons des deux derniers recensements de la population, on analyse
les différents rythmes de développement sur le plan éducatif de la population
économiquement active globale et sur celle spécifiquement industrielle. Cette
analyse a été réalisée pour le pays dans son ensemble et pour chacune de ses
-65-

régions faisant voir quau long de dix années il y a eu un constant processus
dexclusion dune main doeuvre peu élevée. La conclusion générale de ce chapitre
est soutenir que le recrutement du personnel demandé par lexpansion industrielle
a été centralisé en des jeunes gens ayant des niveaux de scolarité formelle supérieurs à ceux qui ont été mis en vigueur précédément.
La deuxième partie du travail sest appuyée sur linformation fournie par
un sondage dopinion fait en 1974- dans la ville de San Salvador, Ces données
permettent détudier certains phénomènes de la corrélation entre les années
détude et laccès à déterminés postes du secteur industriel que mettent en relief
lexistence de symptômes fort définis de démonétisation de la scolarité formelle
par rapport au marché du travail.
Dans la troisième
partie, on analyse le plan se rapportant aux problèmes
du secteur non-formel de lindustrie et â ceux de la segmentation du marché du
travail industriel. Linformation dont on dispose nest pas tout à fait pertinente et pourtant elle permet de juger que lexpansion du secteur moderne de lindustrie a eu des effets négatifs sur le secteur traditionnel, que sa participation à lembauchage dans laire métropolitain de la ville de San Salvador a décru;
en plus, on ne dirait pas que la main dœuvre reléguée sest déplacée au secteur
formel.
Pour conclure, on fait lanalyse de quelques traits de léducation non-formelle de la population dans son ensemble et en particulier, de ceux qui travaillent
dans lindustrie.

The present study attempts to examine the set of problems involved in the
relation between education and employment in the industrial sector in El Salvador.
After a brief description of the characteristics of industrial development
in El Salvador, the first part of the. study analyses, on the basis of data from
the last two population censuses, the different growth rates of the level of
education of the economically active population as a whole and the specifically
industrial population. The analysis was carried out for the country as a whole
and for each of its regions, and it showed that over a period of ten years there
was a continuing process of elimination of poorly-educated manpower. The most
general conclusion of this chapter is that the recruitment of the workers required
by the expansion of industry has been centred on young people, with higher levels
of formal schooling than those previously found in the sector.
The second part of the study is based on data from a survey made in the
city of San Salvador in 1974. These data make it posible to study certain
correlations between number of years of study and access to specific posts in the
industrial sector which reveal clear symptoms of a devaluation of formal
schooling in relation to the labour market.
The third aspect analysed in this study concerns
the problems of the
non-formal sector of industry and the segmentation of theindustrial labour
market. Not all the data available are pertinent, but they do make it possible
-66-

to show that the expansion of the modem sector of industry has had adverse
effects on the traditional sector, whose share in employment in the metropolitan
area of San Salvador has diminished; moreover9 the manpower displaced has
apparently not shifted in the formal sector.
Lastly, the final section of the study analyses some characteristics of
non-formal training, as regards the population as a whole and those employed
in industry in particular.

-67-

Proyecto Desarrollo y Educación
en América Latina y el Caribe
Publicaciones
Educación e industrialización en la
Argentina» DEALC/1
Educación y desarrollo en Costa Rica.
DEALC/2
Financiamiento de la educación en
America Latina. DEALC/3
Expansión educacional y estratificación
social en América Latina (1960-1970).
DEALC/H
Modelos educativos en el desarrollo
histórico de America Latina. DEALC/5
Educacióno imágenes y estilos de
desarrollo. DEALC/6
Educación y desarrollo en el
Paraguay. DEALC/7
Seminario Dasarrollo y educación en
América Latina y el Caribe. Informe
finalo BEALC/8
Industria y educación en El Salvador.
DEALC/9
En prensa
Educacióno lengua y marginalidad
rural en el Perü. DEALC/10

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