<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="no"?>
<dublin_core schema="dc">
<dcvalue element="type" qualifier="biblevel" language="es_ES">Sección o Parte de un Documento</dcvalue>
<dcvalue element="date" qualifier="issued" language="es_ES">1995</dcvalue>
<dcvalue element="language" qualifier="iso" language="es_ES">es</dcvalue>
<dcvalue element="callnumber" qualifier="null" language="es_ES">382.3 B584L(58739)</dcvalue>
<dcvalue element="contributor" qualifier="author" language="es_ES">Corden, W. Max</dcvalue>
<dcvalue element="doctype" qualifier="null" language="es_ES">Coediciones</dcvalue>
<dcvalue element="subject" qualifier="spanish" language="es_ES">NAFTA</dcvalue>
<dcvalue element="coverage" qualifier="spatialspa" language="es_ES">AMERICA LATINA</dcvalue>
<dcvalue element="subject" qualifier="spanish" language="es_ES">LIBERALIZACION DEL INTERCAMBIO</dcvalue>
<dcvalue element="subject" qualifier="spanish" language="es_ES">NEGOCIACIONES COMERCIALES</dcvalue>
<dcvalue element="subject" qualifier="spanish" language="es_ES">TRATADOS</dcvalue>
<dcvalue element="subject" qualifier="spanish" language="es_ES">ZONAS DE LIBRE COMERCIO</dcvalue>
<dcvalue element="subject" qualifier="english" language="es_ES">FREE TRADE AREAS</dcvalue>
<dcvalue element="coverage" qualifier="spatialeng" language="es_ES">LATIN AMERICA</dcvalue>
<dcvalue element="subject" qualifier="english" language="es_ES">TRADE LIBERALIZATION</dcvalue>
<dcvalue element="subject" qualifier="english" language="es_ES">TRADE NEGOTIATIONS</dcvalue>
<dcvalue element="subject" qualifier="english" language="es_ES">TREATIES</dcvalue>
<dcvalue element="subject" qualifier="english" language="es_ES">NAFTA</dcvalue>
<dcvalue element="title" qualifier="null" language="es_ES">Una zona de libre comercio en el Hemisferio Occidental: posibles implicancias para América Latina</dcvalue>
<dcvalue element="description" qualifier="null" language="es_ES">Incluye Bibliografía</dcvalue>
<dcvalue element="relation" qualifier="ispartof" language="es_ES">En: La liberalización del comercio en el Hemisferio Occidental - Washington, DC : BID/CEPAL, 1995 - p. 13-40</dcvalue>
<dcvalue element="project" qualifier="null" language="es_ES">Proyecto Apoyo al Proceso de Liberalización Comercial en el Hemisferio Occidental</dcvalue>
<dcvalue element="identifier" qualifier="uri" language="">http://hdl.handle.net/11362/1510</dcvalue>
<dcvalue element="date" qualifier="accessioned" language="">2014-01-02T14:51:16Z</dcvalue>
<dcvalue element="date" qualifier="available" language="">2014-01-02T14:51:16Z</dcvalue>
<dcvalue element="description" qualifier="provenance" language="es_ES">Made available in DSpace on 2014-01-02T14:51:16Z (GMT). No. of bitstreams: 0
  Previous issue date: 1995</dcvalue>
<dcvalue element="topic" qualifier="spanish" language="es_ES">POLÍTICA COMERCIAL Y ACUERDOS COMERCIALES</dcvalue>
<dcvalue element="topic" qualifier="english" language="es_ES">TRADE NEGOTIATIONS</dcvalue>
<dcvalue element="workarea" qualifier="spanish" language="es_ES">COMERCIO INTERNACIONAL E INTEGRACIÓN</dcvalue>
<dcvalue element="workarea" qualifier="english" language="es_ES">INTERNATIONAL TRADE AND INTEGRATION</dcvalue>
<dcvalue element="type" qualifier="null" language="es_ES">Texto</dcvalue>
<dcvalue element="bodyfulltext">
BlEGISTRY
JUL

C

O

^

LAS ISTRATlGIAS DE CRECIMIENTO Y LA DfSTRIBÜCION
ESPACIAL DF. LA PUBLACJON

LUCIO CF.L!,LR
DICir.MüRL

14 7H.

5 1979

] N I) ] C i-

I.

Páíí.

INTRODUCCION

ri.

EL MODELO DE CRlíCj MI1:nT0 HACIA AKLEliA:

1

EL ORIGEN DE Í.AS

DESIGUALl)ADl;:S Ri:Cl ONALLS Y LA DISTR IliUClON DE ¡ A lOHLAC IÜK
,

6

1.

Modo do AciiP.uIat.ioii y Desigualdades RegionaJc.-s

6

2.

Concentirac ion y Di.s¡)ersion de la Población

12

III. LAS PRIMEllAS ETAPAS DEL MODELO DE CRECIMIENTO 1Ü\C1A ADENTRO:
EL CRECIMIENTO DE LAS METROPOLIS Y LA PROEUNDIZAC1 ON DE LOS
DESEQUILIBRIOS REGIONALES

19

1.

19

2.

La Estructura Espacial Rural

28

3.

Profunclizacion de los Desequilibrios Regionales

45

LAS DIFICULTADES DEL PROCESO DE DESARROLLO DEL ^ÍERCADO
Y LA EMERGENCIA DE LAS CUESTIONES ESPACIALES COMO PROBLEMAS POLITICOS

55

1.

Empleo y Migraciones Rurales-Urbanos

55

1.1

Los Obstáculos al lroccr.o de Acumulación

55

1.2

IV.

Proceso de Mctropolización y Urbanización

Las llstructuras Ajorarías y las Migraciones;
Rurales-Urbana.s

59

2.

3i

A.

-^¡^ •••or;::

Efeciios ¡Espaciales o e la Dináiirica Económica y Ja
.
Dinííniica Demográfica

65

Algundij CiiOficiones líypaciale.-^ en la.s Metrópolis
Nacionales

75

La Cuestión tie la Deseen 1.ra 1 i:;acion y las Alternativas para los Jaíses de Ja Rej.;ión

82

I.

INTKODUCC
K.1 t(iii ( i o no;; 0 i  ) i cii c:;;Lc d c i i i i lo e.s c 1 de
;..i:  i
(i.;
o-iiei
.

espacial de

1 . pob 1 .ic i on , con ty.iKn-ial
i

reciente en círculos oficiales
dencias íiisróncas

roftTcMic ia a u i i pr.or\i)a(:i6;i
(;

y académicos

3

para actuar sobre las

que vienen man i f es tandose en

gion j^atinoameii cana en el nivc.l espacial:
la-poblacion

ia d Ls t r i l)uc ion

lo;; naisc;; de

excesiva

nacionales, y una inconxen ion t e dispersión

la re-

concentración

en al¡.jünos centros urbanos, espec i a Inien t c las
de la población

ten-

de

metropolis
rural.

S 1

A este respecto,

la siguiente

teada por antic;ipado:
no pueda resolverlo,

proposición

ninguna sociedad

se plantea

lo cual no significa

ciones correspondientes
conjunto -de alternativas

terminen

general merece ser planun problema (lue

necesariamente que las solu-

resultando

las óptimas dentro de un

posibles.

Sin enibarj;o, todavía no esta muy claro si la cuestión de la redistribución espacial de la población sea ua problema
ciedad

íes posible que las distintas

nes, o percepciones,
tión espacial

iresulta

clases sociales

conflict ivas acerca

del

do capital, o en mérito a problemas

tengan

concepcio-

tema), o bien, si la cues-

formulíida anticipadamente

a ios obstáculos que las formas espaciales

de toda la so-

por alfjino:; ( N mérito
.I

presentan

a la acumulación

sociales u políticos mas apai-entes

que resultan de; esa c.xcesiva coiicen tración de ¡joblación en poca.s unidades es¡)acial(!s.

l.sta observación

se justifica

si se toma c-n conside-

ración que la soluciijn de las necesidades básicas de amplísmcís .sectores
de la sociedad

• -•V ^- -.íT^ííia-
.• Hil

la t inc);!ii:er i can;i ccarsíste en aumento del número d(; empleos

*

y la productivitl;id de osas acu¡ac.ioiu:s sin in iieresar.l es n osos scctores,
•
.
,
por el momento, donde se sicriai; Jas ac ti viclacles oconorr.icas en el espacio
.
nacional.

Más (!vidcní;c es esLe. scii/i iar;iieiU:o en el caso de

L . : iiiip.rantes
o-

rurales para quienes la migración es una alternativa para no reducir, en
sus lugares de origen, los niveles íiistóricos de subsistencia.
Lo que aparece es, entonces, proceder a plantear los términos
los cuales la redistribución espacial de la población es, al mismo
unacuestión teórica y un problema político.
^^

En una perspectiva

según
tieuipo,

hist5-

rica., siempre ha habido redistribución espacial de la población, esto
es, ha

ocurrido cambio en el proceso de estructuración del espacio so-

cial según los países de la región han ido transitando distintas

etapas

de crecimiento.
El proceso de estructuración del espacio social en una forma histórica es el resulcado conjunto de las características

locacionalcs

adoptadas por el proceso de acumulación de capital, y por las manifestaciones espaciales de la dinámica poblacional.

Cualquier espacio

concreto

podría ser caracterizado por el conjunto de actividades económicas,
ciales y i)olít.-icas que ah.í tienen
económicos y poblacionales que

lup.ar, y por el conjunto de

lo ligan a otros espacios

so-

flujos

concretos.

Ambos procesos, el económico y el pi)blacional, esi.an sustentados
por una compleja gama de relaciones sociales que se expresan en esos
dos niveles:
manifiesta

la articulación

entre clases y fracciones de clase se

igualmente en la concentración del ingreso y en el cocij^or-

tamiento reproductivo diferencial

de los distintos sectores

sociales;

la articulación entre regiones de un iiiisn;o país en los ilescqu i 1 i b

regionales y las mi g rae i ones iiiLerrcíjJona les ;
,

ia a r Lien] .i i 6 i eiiLtc
c
i

campo y ciuclaíl, ileacro de cada re¡;ii)n ( para-ia
j

cotalidacl naeionai, en

las transfercnci as do cíxccídente eceiiiDiiii eo entre anillos .siibcspae ios y
-las migraciones rurales-urbanas; y la articulación entre el país y el
resto del mundo en el carácter de la inserción del primero en la division internacional del trabajo y en las migraciones

internacionales.

Sin embargo, aunque sustentados por las mismas relaciones

sociales,

ambos procesos no tienen comportamientos paralelos: el conjuntcj de mediaciones entre esas relaciones y cada uno de aquellos procesos, como

R

l i
los distintos agentes sociales involucrados, decide que sus
dinamicas

tengan

ritmos diferenciales que permitirían

respectivas

identificar

se reflejan las contradicciones sociales en el nivel espacial.
.. por ejemplo,
.

es obvio que la mediación del Estado, y sus

como

Asi,

políticas,

es diferente y más intensa en el proceso de acumulación de capital que
en el proceso habitacional; asimismo,

la flexibilidad

de las unidades

económicas para adecuarse a cambios en las variables que rigen su com.

portamiento es más dúctil y rápido que el de las unidades

familiares

para modificar sus pautas reproductivas ante cambios análogos en las
variables de

referencia.

El sistema de articulaciones a que se hiíio referencia n á s arriba
i.
supone que la funcionalidad

de esas articcdaciones muda entre períodos

históricos, y dentro de cada período, como resultado de la aparición do
nuevos elementos en el sistema económico-social o del cai-abio de carácter de los existentes.

Por ejemplo, l i intervención del lstado en las
,

actividades económicas es un fenomeno que se li;;a al período de crecimiento hacia adentro do l r , países de la rejyión:
o-

ij.ua hv.fiíi e, 1 ; ront

centración

y clmi t r i 1 i rem-í óm df en pi t . 1 (•-, las r i , i ; dr ac. I i vi l . l de .las
:

i
_;;
an-r
iu

empresas transnaciuo^Íes,
duscriales, han

tenido

la imporiaiicia cracience de

Los .secLores in-

influencia en los cambios dcí localixac j 6 1 de
1

las actividades económicas y en la dirección de ios flujos

poblncionales,

La interacción enere ambos procesos se tern-.ina expre.sandej en la
estructura espacial,
relaciones sociales.

que es la concreción en el espacio do] conjunto do
Los

ritmos diferenciales do aribos procc;-.os, y los

desajustes correspondientes
C
o

a cada período en particular,

entender por qué, a partir de cierto momento,

vi

convierten en preocupación

las forv:ias espuria] es so

de círculos oficiales y acaciéniicos.

De ahí que interese en este trabajo u m p e r s p e c t i v a
de manera necesariamente

permitirían

histórica

que,

general, permita ir vibicando el origen y de-

sarrollo de los problemas espaciales.

Este trabajo se propone

señalar

que ni en.el período de crecimiento hacia afuer;i de los países de la
region latinoamericana,
mercado interno

ni el inicio del período de desarrollo

(también llaiiiado de crecimiento

del

hacia adentro o sus-

titución de impportaciones), las cuestiones espaciales alcanzaron
dimensión política como para cuestionar, do una manera glol.aJ,
efectos respectivos en materia de concentración
actividades

económicas y de la población.

los problemas

y dispersión

una

]os

de las

A pesar de que el origen de

espaciales de esta década se remonta al períddo de cre.-

ciniiento hacia afuera, y que

luego esos problemas se

fueron d....sarrollando

a medida que les países de la región adoptaban otr¿is moda Lj CUKICS de
tít^r.iiní en to. lo clinamica pob l.-iciona L y la dinámica económica

¡guardaban

cierto compás, la primera ajustando su paso al rit.i.io de la soj^unda,

especialmente a través de ios movimientos migratorios.

Hasta entonces,

los problemas espaciales parecían estar remitidos únicamente al desarrollo diferencial de las regiones y a la necesidad de abordarlos a
través de intervenciones políticas en los rnecanisraos de mercado
canismos que siempre significaron otros

(me-

tipos de intermediaciones

po-

líticas), sin cuestionar el pripio estilo do crecimiento.
Preferentemente,
ha alcanzado

o

las cuestiones espaciales de la presento decada •

tales significaciones

cualitativas y cuantitativas que

han terminado por asumir una dimension

inquietante.

Nuestra hipótesis

principal es que:
a)

Esas cuestiones espaciales resultan de la naturaleza del proceso
de acumulación de capital en la mayoría de los países de la
region;

b)

Aquella dimensión inquietante resulta de las presiones que esas
manifestaciones espaciales ponen sobre el proceso de acumulación
de capital.

II.

EL MODKI.O D . CR^CIM IKNTD I!AC1.\ AIUi-RA:
I
PAPES Rl-CiONALES Y I A DISTRIliUCiON
.

1.

Modo dc Arunjuj.ai:i5ii y
En io fundnmencal,

Fl
.,

DF. LA P01U,ACj.0N

Li;iia 1 daclcs Re;^ioiui 1 es

antes de la incorporación

América Latina a la división

intiernacional del

de

los paíscs de

trabajo, cada una de

las regiones que conforr.iaban esos países constituían

unidades

autár-

quicas, o seiTii-autárquicas, en el sencido que las transacciones

r

reglonales eran de poca magnitud

en relación

al producto

gunas pocas regiones mantenían un flujo internacional
hacia países vecinos

regional.

eran

países latinoamericanos

dc

trigo

de carne salada de Argentina

a Brasil, ambos tráficos en el siglo pasado);
mayor peso específico

Al-

exportaciones

(como fue el caso de las exportaciones

dc Chile a Ari^entina, o las exportaciones

europeos;

de

inter-

otras

transacciones

las exportaciones en el Siglo XIX de

liacia Estados Unidos, Inglaterra

y otros

igualmente, s5lo contadas regiones de esos países

comprometidas en la produce i5n de esas exportaciones.

de

algunos
países

estaban

.Mo obstante,

el nivel de productividad

y la escala dc producción

correspondientes

a esíis ramas de actividad

eran bajas como para dar lugar a un proceso

de acumulación que se tradujese en un amplio espectro de
interrcgionales

al interior de cada

país.

• Pe alguna manera, puede afirmarse que
cada país empezaron a ligarse primeramente
los esfuerzos ¡lor constiluir
un prerequisito
internacional,

para

integrar

y facilitar

transacciones

las diversas

regiones de

por ].a-.;os políticos,

ya que

l . s Estado,; nacnonalf;s con.so 1 i dados era
i\
Los países a la estructura

la ilifusion de las relacion(!s

capitalista
capií.aliscas

en el espacio

nacional.

El estilo de creciniieiito hacia afuera que dcscie fines del siglo
pasado adopcarori los países de AiTierica Lacina
regional.

tuvo nn fuerce inipacto

En piriiner lui,;ar, algunas regiones de cada país se

maron en exportadoras netas de mercancías, su producción

transfor-

interna

prin-

cipalmente orientada al exterior, y en importadoras netas de capital.
En seguncio lugar, otras regiones fueron rápidamente invadidas por
mercaderías

í
á

\

importadas del extranjero, o producidas en los centros

gionales de rápido crcicimiento de cada país, sin que

re-

correlativamente

sus recursos naturales y su mano de obra fuesen orientados hacia la
exportación

interregiona 1 o i.nternacional.

En estos casos, se asistió

a una descomposición (ie las organizaciones sociales regionales sin que
se alterasen, en lo fundamental, las relaciones de producción
sector agropecuario que siguieron siendo predominantemc.ntc

en el

campesinas.

En este dol)le movimiento debe encontrarse el origen ce la marginalidad economi ca-socia l de alguiiaj; regiones.

Por un lado, la estrategia

de crecimiento hacia afuera si¡;nificó una ripida difusión de Jas relaciones capitalistas de producción en aquellos espacios integrados a la
division internacional del trabajo.
mcntaron

El fuerte desarrol.lo que

las fvierzas productivas en esos espacios

(utilización

oiperimás

intensiva del suelo, capacitación de la mano de obra, inplantación

de

industrias, acumulación de capital y sustitución de tecnologías, proceso
de urbaniíuicion, mejoramiento de la organización en las unidades económicas y en el aparato cuLninis t ra l i vo) dio impulso a una ten^lencia
.
hacia

la !ioinogcn(.izacióii i l l espacio nacional (mi términos í:ociales c u .
.e
ji

estaba fundamentada, coniü SG moiiciono mas arriba, on la un i ( a i política
ic
de los distintos

Estados.

Esa tendencia nunca cobr5 mucha fuerza debido al carácter dependiente del desarrollo latinoamericano.

En esta etapa de crecimiento,

los factores que tsndíam a subordinar otras formas sociales de producir
tuvieron mayor peso específico que los factores que tendían a sustituirlas.

El resultado en términos

regionales fue una creciente

diferencial

de ingresos en el espacio nacional que, en su esencia, manifestaba
subordinación

la

de algiirias economías regionales en relación a otras que

participaban de esa estrategia de crecimiento hacia afuera.
En una perspectiva, el proceso no pudo asumir otras
cas.

Si bien aquella forma de crecimiento significó una

on la estructura productiva de las economías regionales
y más específicamente

característidiversificación
exportadoras,

la aparición y crecimiento de actividades

darias, el proceso de inversión en los sectores

industriales

secun-

estuvo

limitado al aumento de la demanda efectiva que se originaba en esas
economías regionales centrales de cada país.

En efecto, ese aur.ento

estaba acotado en los propios límites de esas economías
primero, dependía de los a i í t M t ; . de productividad
\ii.io

en los .sectores ex-

portadores, y es .sabido que las relaciones sociales que
en la producción

para

La exportación

regionales:

prevalecían

(latifundios, plantaciones) no

favorecía aciuel tipo d¿ acumular! n de capital que incorpora
gías caiJa vez má.-; [Woducl i va.s;

tecnolo-

igualmente, cuando la ¡vropiedad, o po-

sesión de los re.;ursoí; naturales (;rn c.xtranjora,

las inversionvs para

mejoramien to tecnológi 0 0 est aban subordinadas a un cii 11; jo ri .an i sino
oji
:c
de decisiones que tomaba en cuoita

la diversificación geográfica de

inCerescs de las (íinprcs.;;-; extranjeras.

ConsIguioiiCemonte, el atiTicnco

de la demanda estaba limitado a un nuiacMito extensivo de la producción
mediante la utilización de técnicas similares en nuevas tierras

culti-

-vables o nuevos yaciinientos minerales, o por una mayor apropiación

del

Estado del e;CGdencc ecoi-iomico para traducirlo en nuevo gasto publico.
Por las

razones avanzadas, es obvio que ese aumento de; demanda

resul-

taba princi])almente de la demanda final de consumo de ios sujetos sociales ligados a osa produccion de exportación que de las relaciones

o

interindustrialas,

sumamente débiles, entre los sectores

exportadores

e industriales.
Segundo, otra fuente de demanda efectiva estaba constituida por
el crecimiento demográfico en las economías regionales centrales que
obedecía principalmente a las migraciones
procedentes de las regiones atrasadas.

internacionales o a aquellas

Los desequilibrios en los mer-

cados de trabajo eran corregidos con los movimientos de población.
Tercero, las formas sociales de producir que tuvieron lugar en
los sectores industriales estuvieron dominadas por pequeñas y medianas
unidades económicas de baja productividad.

Si bien hoy día, g,ran parte

del capital concentrado en la indvistria latinoamericana es de origen
local, este resultado reconoce su orgien histórico en unidades
cas de dimension reducida

tanto por los montos de inversión

como por el número de obreros c(ue constituían su fuer;;a de

económi-

en equipos
trabajo.

Consiguientemente, estas unidades econói-.i i cas ajustaban su corr.piir tamiento
a la diiücnsión del mercado regional, sin que la escala de sus actividades
•justificase la extensión de sus negocios en otros esp;icios del )als.

Por último, las f:uerp^as sociales con mas pcsü específico en las
decisiones de política economica er;in ac¡ueilas ligadas con
productivos de la exportación,
medios de producción

incluyendo

tanto los propietarios

intere.sad(.is en obtener los insuraos del

productivo a bajo cosi:o, como los productorcis directos
el bajo precio de los bienes
parte del costo

los scctOLes

familiar

proceso

interesados en

(nacionales e importados) que

de reproducción

formaban

de su fuerza de trabajo.

entiende así que; toda la política económica del período estuviese
meada por una ideología antiproteccionista
solo se justificaban

como recursos

de los

en que las tarifas

Se
per-

aduaneras

fiscales.

El conjunto de razones expuestas sirve para explicar por qué el
proceso de acumulación en el sector

industrial que ocurrió en las

nomías regionalíís centrales de cada país, no alcanzó en esa etapa
intensidad

suficiente* como para constituir la necesidad

las regiones periféricas

en un proceso de transformación

y ampliar así el mercado

interno para la producción

nal.

Las fuerzas que en el plano internacional

para generar una estructura de dominación
ccntrale;; y per i.fo.vic.os, se manifestaron

ecouna

de incluir a
capitalista,

industrial

estuvieron

nacio-

presentes

y subordin.1 c 3 o n e i t r e ¡ a r c s
i d
tan débilnienLe. (; los p.iTsí^s
.n

dependientes qui; dieron lu^,ar a un colonialismo

Muchas economías regionales permanecieron

interno subdcsar rollado.

así marí;inadas del de-

sarrollo capitalista, y al quedar ligadas de manera subordinada a los
centros motores del crecimiento
ciales y financieras,

por relaciones

fundainenta]menee

cumplieron una función de exportadoras de

y expulsoras de mano de obra.

:omercapital

Al jcrsistir en esas re;,iones la.s i c .

laciones campesinas ele proíiucc.Loii, estuvo ausente una dinámica de acumulación en el sector agropecuario que si¡;nificase un aumento

sostenido

de las inve rs ione.s, uí so orii^inó una estructura social, que diese lugar
a exigencias para que meiorasen

los precios agrícolas;

de este niodo,

no se presentaron precondiciones en las zonas rurales para que una expansion de actividades secundari;\s y terciarias contribuyese a retener
el exceso relativo de población.
Los desequilibrios

regionales fueron, consiguientemente,

la mani-

festación de esta integración - marginacion de las econoinías regionales
con respecto a las relaciones capitalistas de producción.

La margina-

lidad de algunas regiones no supone que no existan en su interior
relaciones capitalistas;

por el contrario, manifiestan algunas

relacio-

nes salariales en el sector privado que tienen como contrapartida
burguesía empleadora en distintas actividades.

esas

una

Lo principal, sin em-

bargo, es que en las regiones marginadas predominan, o es muy grande
el peso, de los llamados

trabajadores por cuenta propia y trabajadores

familiares que indican la importancia relativa que asumen los sectores
de,campesinos, artesanos y pequeños
Los desequilibrios

comerciantes.

regionales suponen, por supuesto, que existe

una diferencial de ingresos en beneficio de las regiones con niayor
contenido capitalista.

Sin embargo, como ya es corriente en la lite-

ratura, hay cue notar que las diferencias en los niveltis ele vida pueden ser aun mayor que las diferencias en ]os ingresos familiares, si
se toma en consideración

que los costos ile reproducción de la fuer;;a

de trabajo en las regiones arrasadas estuvieron, y están todavía, re-

lativamente poco socializados.

Los gastos per capita en materia de

salud, educación y bienes ambientales
eléctrica, servicios sanitarios,

(vivienda, agua potable,

transporte y otros) fueron

menores

en las regiones marginales que en aquellas donde predominaban
laciones capitaj.istas de producción.
difícilmente

laí; re-

El modo capitalista de producción

toma a su cargo los costos de reproducción

de trabajo a menos que:

luz

de la

fuerza

primero, pueda obtener un excedente de c!sa

fuerza de trabajo más calificada, y segundo, exista alguna presión
cial:y política de los grupos interesados en que se socialicen
costos.

Tal no fue el caso de las regiones

inicialmcnte

esos

marginadas

cuya fuerza de trabajo asumió en principio casi Integramente
de su reproducción, al tiempo que la organización

so-

el costo

social y política

de los sectores rurales siempre fue relativam.ente débil.

2.

Concentración y Dispersión

de la Población

La concentración de las actividades económicas y de la población
en algunas de las economías

regionales de cada país

fue equivalente

inicio de un rápido proceso de urbanización; a su turno, en las
nes marginales se asistió a un relativo

regio-

despoblamiento.

El proceso de urbanización, que es una de las manifestaciones
proceso de estructura del espacio,

tuvo particularidades

difcrene ia-

Aunque la ojeniiili 1icaciun siguiente no es comprehensiva,

Cuba y Cliile son casos,
tera geográfica

respectivamenle,

en permanente

del

similares en

los países do la región y, al mismo tiempo, características
les.

al

Argentina,

de un espacio vacío i.on fron-

expansión, de una economía de planta;nón

--1 1-

y de una economía minera.

I n los tres casos, y hasta la crisis ele 1930,
C

se había registrado un avanzado proceso de urbanización
•Tratándose de economías
proceso debieron

tan diferentes,

(ver cuadro

1).

las causas explicativas de ese

reconocer instancias diversas.

En los tres casos, el

detonante inicial fue, como ha sido comentado, la incorporacion
grada de esos países a la economía internacional;

inte-

las ciudades, y espe-.

cialmente, las grandes ciudades, han sido los espacios sociales

donde

se difundan mas rápidamente las relaciones capitalistas de producción,
de donde se irradian esas relaciones al resto del espacio nacional, y
en donde se controla la integración del espacio rural al espacio

urbano,

y del espacio nacional al internacional, por la vía de los circuitos
productivos, comerciales,

„ •

financieros y políticos.

Por supuesto, la continuidad y la intensidad

de la urbanización

pre-

sento particularidades en los tres países, y en este texto, nos eximimos
de explicar esas diferencias de una manera exhaustiva.
dejamos indicado que la urbanización

Sin embargo,

en Argentina estuvo en sus

asociada, de algún modo, al gran volumen de la producción

inicios

agropecuaria

exportable, a la rápida tecnificacion y elevados ingresos asociados a
esa producción, y al rápido crecimiento

industrial verificado

(o.n relación a esto últinio, ver Collcr,
bibliografía: igual Geissc y Sánchez);
urbanización obedeció

hasta

1970, Título completo en

en el caso de Chile,

la temprana

a la capacidad del Estado de participar en el

excedente de la producción minera y croar, así, oportunidades de inversión que se localizaban en sectores urbanos
1978);

en Cuba, la urbanización

((ieisse y Valdivia,

resultó conjuntamente

de la

concentra-

ción (MI La üahanii de la indusirLa no azui-,) re ra , la po I i r i/a c ion do las
/

,

-lA-

CIJADRO 1

PORCENTAJE DE POBLACION URBANA EN RELACION A LA POBLACION TOTAI.

1869

1895

28.6

ARGENTINA

191A

. 3 7 . 4

52.7

1861

A/I.3

39.6

A1.3

A4.2

1885

1895

1907

1920

1930

41.7

45.5

43.2

4 6 . 4

49.4

1900

FUENTE:

1931

28.6

1910

1921

1930

10.5

MEXICO

1919

1865
CHILE

1907

30.9

CUBA

1899

11.7

14.7

17.5

La Poblacion de Argentina, La Población de Cuba, La
Población de Chile,
Series.

La Población de México,

C . I. C . R. E. 1).

-1 i-

acCividndcs po r L u. ritis y la concentración
;i
en la capital y otras ciudades mayores
En el cuadro
para México.

de cons L rucc ion y servicio:;


(Sanchez,

1978).

1, también figuran algunas estadísticas

Ln urbanización entre ios anos indicados

mente menos espectacular;
en 1900 con casi

elementales

fue aparente-

tómese en cuenta que este país ya contaba

14 millones de habitantes;

mientras que la pobl.ación

total crecía 22% en tres décadas, la población urbana se duplicaba.
Lo común en todo este período también fue el crecimiento tie las
metropolis nacionales.

Es un hecho que la primacía urbana

fue un fe-

nómeno intenso en los cuatro países según resulta del cuadro 2, y que
esa primacía, con excepción de La Habana, parece haber sido
- a medida que avanzaba el proceso de urbanización.
las magnitudes de cuadros

creciente

Pero, comparando

1 y 2, no resulta ningún coiTi¡:)ortamiento para-

lelo entre ambos procosos para cada uno de esos países, lo cual (¡videncia la diversidad

de variables económicas, sociales, políticas y geo-

gráficas, y el peso específico distinto de cada una de ellas, qu(; entran en la explicación para cada país en particular, de la relación
entre estilo de desarirollo y distribución

espacial de la población.

El proceso migratorio aluilido mas arribo significó que la pobla, cion tendiera a concentrarse en los espacios económicos
integrados a la división internacional

rápidan.ente

del trabajo, y en aquéllos

otros donde la rápida difusión de las relaciones capitalistas

tendía

a homogeneizar el espacio social, sustituyendo o subordinando

otras

Cormas de produc. ir.

En ^r¡,c\1t i na, unire

18bO y 19Li, la rep.ion pam-

peana ganó población ra])idaMiente en términos absolutos y rcla(iv.;)s

11,-

(Jl-AUkU z

INDICADORES DE LA IMPORTANCIA DE CIERTAS AREAS METROIOLITA:AS
1869
Población Capital Federal

1895

1914

37.7

44.8

37.9

y Gran Buenos Aires
Población Urbana Argentina

Indice de Primacía de

3.60

4.81

Cíipital Federal y Gran
Buenos Aires en relación
a dos ciudades

Indice de Primacía

1919

1931

de La Habana en relación

7.50

7.10

a dos ciiicLadcs

1875

1885

1895

1907

1920

1930

0.25

0.21

0.24

0.28

0.31

0.36

Población Area urbana de la

1900

1910

1921

1930

Ciudad de Mcxico/Población

0.27

0.29

0.35

0.40

Población Gran Santiago
Población urbana de Chile

35 ciudades

FUENTE:

IBID.ÍM

(incluye CapÍLal Jcdcral, y Jas provincia;; Je IJueno.s Ai rey, Cordoba,
lüncrc Ríos, La l a i p y Sanca
iia

In), iiiiiiitraH fiue ]a /.ona ncnlestc pertlía

población en tCrirnnofi ro Ini.j vo;; (incluyr Ca i a ; a rea, Jujuy, La R.L.;ja,
ii
Salea, Sanciago del Es-tero y Tucumrm)
p. 98).

(La loblacion de Argentina,

En Brasi]., las re:,iones que ganaron población en las primeras

décadas de este siglo son Ja rej^ión centro sur

(coniprendc; Río de

Janeiro, Guanabara y San Pablo), la frontera pionera
Gross, Goias y Parana) y la región Sur

(Marañen, Matto

(Santa Catarina, Río Grande

del Sur), a costa de los estados que conforman el nordeste del país
(La Población de; Brasil, p. 140).

La dispersión poblacional

(un concepto relativo) persistió en aque-

llos espacios regionaJes marginados de la estrategia de crecimiento hacia
afuera; no hubo aprovechamiento de sus recursos naturales ni ocurrió
un proceso de inversiones que sustentaran el aumento de los ingresos
per capita regionales.

Ior supue.;to, esa r a rginalidad
n

su correlato en termines sociales.

De este origen de los desequilibrios

regionales debe inferirse una conclusión
desequilibrios:

ninguna

es¡)ac:ial tiene

importante para superar esos

política en esta materia puede ser efectiva

a monos que esa población dispersa sea

incorporada producti\amente a

los mercados nacionales o externos como precondición
miento de sus propios mercados regionales;

para el conoci-

de hecho, al producirse

esa incorporación, la condición de dispersión

tiende a superarse.

Acerca del carácter de las relaciones sociales que preside
poración, se hacen referencias en el capítulo

esa incor-

siguiente.

La dispersión de la población no alude únicamente a la di.str i.bvici ón

- 1 8 -

de e s a

poblacion sobrcí un espacio de te niü nado;

de un indicador mcraniíJnCe descriptivo.

en este caso, se

tratarla

( a dispersión poblncionn L está
,

asociada a la margina.! idad de ese espacio social que se traduce (ÍH La
inhibición de utilizar plenamente los recursos naturales y poblacionales en la region de referencia, y generar, do esa manera, un siszena
orgánico de asentamientos humanos, incluidas ciudades cotí actividades
productivas y de servicios complejas, que reflejen su integración y
complementariedad con el hinterland de influencia.
^^

En esta

dimensión,

difícilmente una política de disminución de los desequilibrios

regiona-

les y de la dispersión poblacional, puede fundarse exclusivamente en
una redistribución del gasto publico;

mas bien, aparece

necesaria

una reorganización de la producción y el aumento de inversiones que
• eleven la productividad
•

regional y los ingresos

familiares, y faciliten

la difusión de otras actividades secundarias y terciarias.

- ] J-

I I I .

LAS

PLUMLKAS

CRECIMIKNTO

LIBRIOS

^•

ETAPAS

DE

LAS

DÜL

ni. CRl::CJMir,Nl0

M0DÍ;1.0

METROPOLIS

Y

LA

LLACLA

PROFUNDIZACION

ADENTRO:

DE

LOS

EL

DESEQUI-

REGIONALES

Proceso de Metropol :í/.ación y Urban i nación
En el período de desarrollo del mercado interno, aludido mas co-

rrientemente como período de crecimiento

hacia adentro, o de sustitución

de importaciones, las tendencias de la estructura espacial se ajuí;taron
a las características del nuevo proceso de ncunmlacion.

En lo funcLinen-

cal, esas tendencias estuvieron detc;rminadas por la estructura

espacial

que se había conformado en la etapa previa de crecimiento.
Los elementos principales de esa estructura espaci.il que prcíiidio
inicialmcnte el período de desarrollo del mercado
tizarse del siguiente
a)

interno pueden

sinte-

modo:

Una nietropoli nacional que concentraba, por su pobJación o ingre-

sos, la mayor parte de las actividades industriales y comerciales, el
poder económico que decidía
político que garantizaba

de los recursos, y eJ. poder

la reproduc,ci6n del sistema en su conjunto.

En esta mctrópo],i estaban
i)

la distribución

radicadas:

las empresas comerciales oligopóiicas al comercio de cj;portacion e inijior tación ;

ii)

Jos ccntros de decisión
cuya importancia

pol.ític.a tic l adiiii n i;: t rae i on pública
.i

resultaba de un sistema político c . n t ¡al izado
í;

y cuyos ingresos provenían,

casi

CÍXC

lusivamente, iJe impuestos

al consLimo y de tarifas a Las exportaciones e importaciones;

i i i ) .Lis (ji;iire.;as

ÍÍKIUSLLi

y medianas, que

a Lc;; n a c i o u a l u s y cxiraii juras , ;,randes

llegaron a crecer al amparo del modelo

expor-

Cador por la dimension de] mercado me tropol i liana y ]a protección
iv)

arancelaria;

los centros de decisión del sistema financiero del que dependen
en gran medida la asignación espacial y sectorial de los recursos reales;

v)

una multitud de pequeñas empresas industriales que atendían un
consumo que, por su especificidad, no podía ser importado, y
empresas comerciales dedicadas a la distribución a consumidores

vi)

finales;

la mayor parte de los servicios

técnicos y profesionales que

se constituyen en insumos imprescindibles para la actividad
indus trial.
b)

Un conjunto numeroso de asentamientos rurales, mas o menos disper-

sos, según el carácter de las relaciones socio-economicas
capitalista, agricultura campesina, agricultura

(agricultura

tradicional), en donde

residían los sujetos sociales ligados a la producción agropecuaria

des-

tinada al mercado interno y/o externo como asimismo una serie de actividades artesanales, comerciales y do servicios ligadas al consumo productivo y familiar de las unidades
c)

agropecuarias.

Un conjunto de centros regionales cuya importancia

blación y dimension del ingreso de la regioncia conjunta o separada de aJguH^s de estos

i)

-tamaño de po-

derivaba de la concurren-

factores;

importancia r e l a t i v a de Ja e s t r u c t u r a de recurso!-; n a t u r a l e s
a l que e s t a b a a d s c r i t o el c e n t r o r e g i o n a l , en re Ku-iúr, al
marco p r o d u c t i v o n a c i o n a l .

ii)

ubic.-icióa

es t r i c j , i ca do al^.uiios congionic racJos ur; e

banos que, p l - su facilidad de acceso a] transporte
o.

marítimo

y a las vías intc.rnas de cocumi cacion, se convtn:Tan en puntos
de conexión de varias
iii} ^radü-relativo

regiones;

de deseencralizacion

de la administrae ion pú-

blica como resultado de conveniencias
político

(p.e., configuración

funcionales del sistema

geográfica del país, importancia

relativa de los recursos de algunas regiones), o de conflictos
entre burguesías regionales que requerían el apoyo de gobiernos
escadua].es o provinciales.

En estas condiciones, algunos centros regionales llegaron a
radicar:
i)

filiales de las empresas oligopólicas dedicadas al comercio
de inijiortacion y exportación;

ii)

la administración estadual o provincial cuyos ingresos

prove-

nían princiiialmente de impuestos al consumo y a la propiedad,
y de la cesión de una proporción de los ingresos de la administración

central;

iii) algunas empresa;; i ntius t r ia2 es , principalmente medianas y pequeñas, que se erigían inducidas por la importancia del mercado
regiona],, pero dificultadas de atender otras extensiones

del

mercado naci-onal por una red de transportes y comunicaciones
casi exc:lus Lvamente orientadas hacia la metrópoli nacional;
iv)

un conjunto de iiiíKlianas y peciiieñas empresas roi;iercia].e3 dedicadas a la distribución al menudeo y cuya

importar.ci r cuani

titativa ostá corvo! acionada con el tamaño (ie la poli.laciün;

v)

filiales del sistema

financiero radicado en la metrópoli na-

cional. que indicaban

la iniieRracion cspaciai del sistema

nomico, y empresas financioras de tradición
la competencia de burguesí¿i.s regionales

local que

eco-

traducían

emergentes.

d) • Un conjunto de centros urbanos medios cuya importancia

resultaba

en que se constituían en puntos del circuito de distribución de irercancxas y capitales encr ios asentamientos
o los centros regionales;
les correspondían

rurales y la metrópoli

nacional

en adición, a muchos de estos centros

funciones administrativas como cabeceras

urbanos

estaduales,

provinciales o departamentales.
Esa esurucf.ura e-spacial. condicionó las ventajas coi:iparaLÍvas para
la radiación industrial en el modelo sustantivo de importaciones.

Las

leyes de mercado acentuaron, desde el inicio, las tendencias a la concentración de las actividades económicas y de la población
siguientemente,

el proceso de metropolización

las economías inicialmente monoexportadoras.

ratificando,

con-

que se había originado en
Las leyes de mercado actua-

ron tanto por el lado de la dem.:!nda como por el de los costos:
las oportunidades de inversión

industrial

estaban

fuertemente

ligadas al mercado de co.^sumo metropolitano el i:ual, dada la
concentración

espacial del

in^.roso, era el principal

de los artículos inipor t£idü.s cue empellaban a encontrar
tos nacionales.

Al radicarse principalmente

las

la metrópoli nacitMial

sustitu-

industrias

hácionalcií y extranjeras e Ja metrópoli, continuó
.i
el mercado de

con.sumidor

creciendo

creándose así nuevas

venta-

jar, por el lado de la demanda.

La radicación

gran mercado consumidor

Í!;;pJicaba ventaj.-is de costo para

tambión

de emiresa:; fn el

las unidades produccoras desde el punto de vista de una minimización en lós gastos de transporte

ligados a la distribución

en el mercado nncion:il.
las industrias suscitutivas eran altamente dependientes de los
mercados internacionales para el suministro de materias
bienes de capital, de modo que

primas y

la radicación en las metrópolis

que eran puertos, o vecinas a puertos, suponía una economía
cional en gastos de transporte.

adi-

Pero aún cuando no fuera así

el caso, las inetropolií; nacionales administraban un complejo
sistema de permisos, proliibiciones, tarifas y control de cambio
de importaciones, que planteaban

la necesidad, a las empresas

grandes y med Lanas, de radicarse en las proximidades del [,obicrno
central.
la coticen trac L5n previa de las actividades económicas y de la
poblacion contribuyó a que la metrópoli concentrase el niercado
de trabajo más importante desde el punto de vista
y cualitativo;

cuantitativo

contribuyo a esto ultimo la prc^sencia de L n
i

sistema educativo

formal que respondía a ]as ¿ispiracones educa-

cionales de los sectores medios y obreros.

l l mercado de
i

metropolitano suponía para las empresas industriales
de beneficiarse de la movilidad

trabajo

la ventaja

ocupacionnl sin incurrir en gas-

tos de ca[)acitaci6n de la fuerza de trabajo, o en diferenciales
de salarios (¡ue justificasen

la movilización í,eof;ráfi^a de la

mano de obra.
un conjunto de economías externas estaban presentes en 1 o r.ictro-

poli ]ara beneficio de lan
nomías

inversiones inJu.s eriales.

resultaban de Ja a ^ l u : e ración .previa
;, .ii

Hsas eco-

(y en anni.nt.ü) da las

unidades productivas que con f i¡2.uraban un mercado in terincus trial
que favor(íCÍa la po.sición ((ii)t i ri va de
.•.nje.

Las unidades al permi-

tir.k:s asimilar más jáp idaim nt.e Los ¡)ro!!,resos lécavicos y t!e organización comercial.

Otras economías externas resultaban del

proceso de urbanÍ2:.3ci6n metro[)nlitana en tanto que ] a acumula-,
.
cion de inversiones eu energía, agvia y transportes,

aseguraban

continuos excedentes de servicios colectivos para las unidades
,

productivas.

El proceso de metropolizacion, arriba indicado, constituyo una parte
del proceso de urbanización generalizado que tuvo lugar en los países
de la región.

La ampliación del mercado interno no estuvo limitado a

la metrópoli nacional.

Por el contrario, esa ampliación supuso una

mayor difusión de las relaciones capitalistas en el espacio nacional;
algunas zonas rurales que ya estaban

incorporadns al mercado

interno o

externo, experimentaron un fuerte desarrollo capitalista en sus
nes técnicas y sociales, permitiendo elevar la productividad
de los niveles previos.
cial:

Este

relacio-

por encima

efecto tuvo una doble repercusión espa-

por un lado, al aumentar las transacciones

regionales

(mayores

exportaciones agropecuarias y mayores importaciones de productos
trifiles-urbanos) también aumentaron

indus-

las ramificaciones del siste:?.a ur-

bano en la zona ile referencia, al tier.ipo que crecían en tamaño e importancia las agloinaraciones ya conscituídas; por otra parte, al sustituirse
la población ocupada por e(uipos de tral)ajo, la mano de obra migraba a
los centros urbanos mayores

(metrópoli

nacional y centros reg, i ona 1 es)

donde ocurrían

].ns locaJ i ?.ac.ionc:^

industriales.

IgualmenLe, nueva.s zonas ruraJes íucron integradas al mercado a.í;ropecuario nacional, ya sea para auínentac la oferta do alimentos a IOÍ;
centros urbanos o proveer de materias prinias a ciertas actividades
duscrialcí; (algodón,

t:abac;o y otros).

en el sistema urbano:

al elevarse

in-

Taiiib i.éa aqnl ocurrió un iiipacto

Los excedentes afropecua.;ios

les, se extendió el numero y tamaño de las aglomeraciones

¡ e,f;iona-

donde se asen-

taban necesariamente ]as nuevos unidades coincrcial(!S para luovilizar el
tráfico cfccxcn t G de nercancías,
-

las nuevas unidades

financieras

para

facilitar la aparición de Jos nuevos circuitos productivos, y tai;\bicn
las nuevas unidades

rtigionaj.es del sistema político-administrativo

se constituían para atender

la prestación de servicios colectivos nece-

sarios tanto para la producción

como para el consumo domestico

potable, 1.U2, saneamiento, educación, salud, etc.), y para
el desenvolvimiento político

que

(agua

controlar

regional.

En algunos paíseí: de la región, especialmente en aquellos de mayor
tamaño y variedad de recursos naturales, algunos centros regionales recibieron algún impacto industrializador.
aglomeraciones urbanas se habían

Así ocurrió cuando (.n esas
.

Jlegado a constituir burgutísías

regio-

nales que, al haber llegado a alcanzar cierto nivel de acumulación de
actividades comc;rciales y financieras,

también pudieron profitar de

las distincas condiciones proteccionistas
ciones.

Esas burguesías regionales

que afectaban a las ini¡)otta-

se habían originado, en pp.r ti cular,

en subespacios donde t^l hinterlnnci rural era de alta o roductiv i d . , o
.ad
donde, por .su ubicación geográfica
comunicación

(puertos,

intersección

de i;iodios de

te tres t n.s , u otras mediaciones históricas y í;eo¡,ráli cas)

tenían una aira conec.Civiclad con el espacio

nacional.

Los factotres anocados para f niKlamcn Car el proceso de urbanización
y niGtropolización accuaron con regularidad en los países de América
Latina.

El sistiena urbano crecía en todas direcciones.

ejemplo, la urbanización
a 75% eii 1970.

creció de

.  , de la población
k7

En Chile, por
tota] eo

F 1 ár^iia del Gran Santiago aumento, en
,

17.7% a 32.2% de la población

total.

1930

período, de

La importancia de esta aglomera-

ción fue aconjjaaada por el crecimiento del numero de aglomerar-iones mayores de 100 000 habicantes y por un correlativo aumento de su importancia relativa

(ver la Población de Chile, C. I.C.R.E.D,, Serie

En Argentina,
y 1960, pero

la población del Gran Buenos Aires creció entre

t;jinbién lo hizo la población

en el rango entre

1975).

residiendo en

1914

aglomeraciones

100 000 y 1 000 000 de habitantes, di; manera que estas

tomaron una mayor imi)orcancia
C . I. C .R. E. I). , Siírie

L975).

relativa

(ver La Población de Argentina,

Obviamente, el crecimiento de esas aglo-

meraciones, que son cencros regionales, respondieron, en parte, a esa
emergencia comentada de algunas burguesías

regionales.

En Brasil, en el período que algunos autores han llamado de formación del mercado interno

(ver La Población de Brasil, C. 1.C.R.E.D., Se-

ries 1975), y que comprende el lapso
mento pobl.acion.j] ocurrido en
mitade.s entre

la población

creciiiiien Co poblacional
subsiguientes;
ción,

1940-1960, se aprecia que el au-

los diez primeros años se repartió por

urbana y la población

rural, pero que el

fue f uiidamenta Imente urbano en los die?, años

al mismo tiempo, la influencia del procoso de acumula-

tomando en cuenta alguna;.; de sus ca rae c i M í s t ica.s (en e s i caso
..
.t *

La sustitución de importacionef;- y la dirusión dt- relaciones cíipii:alistas en el espacio rural), terninó expresándose en Ja importancia

abso-

luta y relativa con que crecieron las poblaciones de menor

(en-

tre 2 000 y 20 000 hal¡itanles) y las dos j-randes metrópolis

rango

(Río de

Janeiro y San Pablo).
En México, ocurrió algo similar:
metropolitana

el crecimiento absoluto del area

J;ue espectacular entre 1940 y 196Ü;

sin embar^o, la im-

portancia relativa del arca me tropo 1 i cana se mantuvo constante por el
crecimiento gen(;ralizado del sistema urbano
C.I.C.R.E.D., Siíries 1976).

(ver La Población de México,

Este comentario estadístico adquiere sig-

nificación social cuando se advierte la importancia relativa que adquieren en la estructura espacial
5 000 habitantes como consecuencia

las aglomeraciones entre 2 500 y
de que las zonas rurales se conec-

taron mas estrecliameni:e con las regiones dominantes en el espacio nacional.
Por supuesto, los Tactores que han sido tomados en
no agotan la explicación de esos fenómenos espaciales.

consideración
También sería

necesario apela.: a otros factores geop,raCicos y políticos para explicar
otros aspectos diferenciales de la estructura espacial.

[ o que aquí
,

interesa señalar es que, al igual que en la estretegia anterior de crecirnienco, la dinámica económica y La dinámica poblacional
guardando un coinp.ás, en el que

la dinámica poblacional

siguieron

se a-justaba

ahora a otros ritmos temporales y espaciales indií^-idos por el proceso
de acumulación.

Kn 1 OS j^ciisos (! Q lo
.

ion, í l (Moc iniicii ro vo^t!Cririvo
3

experxraento en esca ecafin un aalLo cuyus e.fecLos, en términos de aumento
de la población economicamente activa, se haríaji sentir más atleJ.ante;
en tanto, el crecimiento cia la pobJ.acion económicamente
por comportamientos

activa

decidido

reproductivos anteriores era absorbido en parte por

el sector rural y, principalmente,

por el sector urbano.

En efecto,

ocurría que las demandas de mano de obra se liabían desplazado

relativa-

mente desde el hinterland al sistema urbano, y los procesos rr.igratorios
habían producido el ajuste

2.

 La Estructura Espacial

respectivo.

Rural

La estructura espacial rural es un conjunto jerarquizado y ordenado
de asentamientos humanos de diferente
unidades espaciales

tamaño.

El límite mínimo de esas

es la vivienda familiar del productor residiendo en

su explotación agropecuaria, o en la explotación a la que está
por relaciones salariales.

ligado

El límite r.iáximo de población a partir del

cual un asentamiento es todavía considerado como población

rural resulta

de convenciones estadísticas que toman en cuenta indicadores de la estructura socio-ocupacional en los asentamientos mayores.

En particular,

un asentamiento es cada vez menos rural cuanto menos importante es la
población cconoraicanente activa dedicada

a actividades primarias, y

cuanto mayor es la complcjización de las actividades secundarias y terciarias que tienen lugar en ese asentamiento.

Tal como se apreciara

mas adelante, la referencia a la complejización de actividades

secunda-

rias y terciarias alude al carácter cualitativo de las relaciones

socia-

les que corresponden a esas actividades, y a la funcionalidad

e inter-

conexión que a([viellas ¡;uardan con oíros espacios

Esta

roj^;iona Les.

observación so. imponci ya

CUL

en

cnsos

ITUICIIOK

de menor rango t [o.nen nna es t nic: I n \ i
;¡

KOÍ

los aseruamien T:os humanos

o-ociijiac Lona i e i ve r s i í icacla
. l

de acuerdo a las cat:e¡;orías censales, pero un contenido social a.lijjado
de las relaciones capíi:aJ istas ;

en efceto, la mayor parte de osas ac-

tividades en los asen íami en los de nenor
dores por cuenta

rango están a carj.o de

trabaja-

propia.

El punto de partida para analizar una es truc tura espacial rural esidentificar

la estructura productiva agraria que le sirve de base.

En

cada estructura j)roduct;iva agraria puede reconocerse distintos si.i_jetos
sociales constituyendo

familias:

a) los campesinos pobres, que disponen

de predios de insuficiente, extension para atender las necesidades do
consuraó familiar y que recurren a la venta de fuerza de trabajo
para complementar los ingresos inonctario.g familiares;

excedente

b) los campesinos

medios, con predios mas; extensos y una mayor dotación de equipos de trabajo, que no participan por lo general del mercado de la fuerza de trabajo no como com))radores ni como vendedores, cxcejito en oportnnidados
ocasionales;

c) los campesinos ricos, que disponen de. predios de mayor

extension que los anteriores y más tccnificados, y que concurren a la
compra de fvierza de trabíijo para complementar la utilización
de obra familiar;

d)

LOÍÍ

agricultores

fuerza de trabajo es fundamentalmente
sitorio;

o) asalariados

de la mano

capitalistas, cuyo balance de
trabajo asalariado, fijo y tran-

fijos, no poseedores de tierra cuya

fuerza

de trabajo esta adscrita a una unidad económica agropecuaria;

f) asa-

lariados

resultan

transitorios, no poseedores de tierra, cuyos ingresos

de la venta ocasional de fuerza de trabajo a distintas vinidades económicas agropecvia r ias.

Estos sujetos soci.alcs a ( 1 0 st- hizo referencin son ;K¡ue [ lo;; dircc¡1
• camenLe lij^ados a los procesos de producción agropecuarios;

o] conjunto

consti.Cuye la base social .sobr^e ia i i u se fundainenta la est.rucLura es(.;
pacial de las zonas

rurales.

Con arreglo a lo anterior, se podría intentar constituir un [¡rimer
elemento de la estructura espacial en las.zonas rurales, referido a los
asentamientos de menos de 2 000 habitantes.

Se trataría de identificar

la población dispersa rural viviendo en unidades familiares aisladas o
conformando agrupamientos

familiares mínimos (llaraados parajes en el

Censo de Poblacion de Argentina,

1960, o caseríos según el te:;to de

Marshall Wolfe, Los Patrones de Asentamiento Rural y el Cambio Social
en América Latina, Boletín Económico de América Latina, Vol. X, N? 1,
Naciones Unidas, marzo de 1965), y distinguirla, de acuerdo a una convención estadística, del resto de Ja población rural r.ísidiendo en asentamientos entre 200 y 2 000 habitantes.
Con los datos del citado Censo de Población de Argentina

(ver cua-

dro 3) se observa que, con la sola excepción de tres ¡irovincias

(La

Pampa, Santa Fe y Santa Cruz), la población dispersa supera el 50¿ en
el resto de los casos.

Se ha

internado verificar si existe alguna re-

lación entre el tamaño relativo de la población dispersa
la caracterización

(columna 3) y

social de las regiones agrarias de acuerdo a las re-

laciones sociales que predominan en los sectores ¡iroductivos
vos

(columna ¡Di

Esa prodominación

respecti-

no está referida a los niveles de

producción que siempre son relativamente mayores para las unidades agropecuarias capitalistas, sino a la importancia relativa que tienen dentro
del universo social,

los campesinos pobres, campesinos n-.edios, campe-

sinos iicos,

ricultores cap i na Listas, y la.s discincas

cmbajadoi-es asalariados

fracciones de

(ver ios ¡¡asoa moioclologicos para esa carac-

cerizacion en L.ucio Celier, Fccunidad
TorcLi.aio Di T  l l a 1975).
c...,

Kural en Argentina,

Instituto

Coniiinando arnba:-, iiiforinaciones, puede

servarse en gráfico siguiente que ruj existe ninguna asociac:i6n

ob-

entre

tamaño de la pobl.acicn dispersa y el caracter de las relaciones

socia-

les dominantes en los diferentes espacios, rurales.
Esa falta de asociación resulta de que la distribución

espacial

de las unidades familiares de acuerdo a su caracteri?íaci5n social es
muy variada.

Con excepción de los agricultores capitalistas que

den a residir en los asentamientos mayores de la estructura
rural

tien-

espacial

(cuando no son propietarios ausentistas residiendo en los centros

regionales o en la metropoli nacional),
distribuyen por

todos

IÍJS

los campesinos en f;eneral se

rangos de esa estructuro, desde el asenta-

miento individual inscrito en la unidad

productiva hasta

asentamientos con algunas características urbanas.

los otros

Sin embarijo, las

tendencias de la población campesina a agruparse en asentanientos

de

mediana dimension son mayores cuandíD la extensión de las unidadeis productivas corresponde a minifundios que a medianas y grandes

¡propiedades,

ya que en aquellos casos es posible combinar las ventajas de la vida
comunitaria

con la facilida.d de acceso a las unidades

productivas.

Con relación a los asalariados, hay que distinguir entre; los fijos y ].os transitorios.

Los primeros residen generalmente

cono pobla-

ción di.spersa y en asentamientos mt^.nores, mientras que los segundos
se distribuyen

tanto en asentanuentos menores como en los nayorcis de

la esULictura espacial;

el caráct.:r transitorio de las tareas

rurales

CUADRO

3

POBLACION DISPERSA EN ARGENTINA Y CARACTERIZACION DE LAS RELACIONES
SOCIALES AGUARIAS EN CADA PROVINCJA

(1960)

POBLACION
DISPERSA

POIÍLACION EN ASENT/\iMIENT0S DE MENOS
DE 2 000 HABITANTES

(1): (2)

(I)

(2)

(3)

(4)

-^94 115

882 113

56.01

CR

57 950

97 661

59.35

CP

Cordoba

298 354

557 650

53.50

CR

Corrientes

232 661

285 889

81. 38

Campesina

Chaco

282 021

337 868

83.47

41 072

64 912

63.27

342 598

407 04 3

84.17

Formosa

78 221

118 578

65.97

Ju j uy

92 708

122 797

75.50

La Pampa

13 675

67 181

20.36

CR

La Rioja

38 399

73 562

52.20

CP

.243 626

296 615

82. 14

AK

Misiones

180 508

246 3A4

73.27

Nei.iquen

42 5S9

57 094

74.59

Campesina

Río Negro

38 015

70 594

53.85

CR

129 986

185 955

69.90

CP y AK

San Juan

49 817

41 6] 4

74. 15

CP y AK

San Luis

50 676

84 084

60.27

CP y CM

Santa Cru;-:

11 350

24 555

46.22

AK

[94 925

• , 8 119
•4

43.50

CR

Santiñjo del Ifetai: 231 B64

•;08 559

75.14

CP

^ 53 115

79.81

PROVINCIAS

Buenos Aires
CataiTiarca

Chubu c
Entre Ríos

Mendoza

Salta

Santa Fe

Tjcumsii
!-ÍJENT£:

231

BU

C-nso de ,\)blaci6n de Ar;v;-.ifina, I960.
Ceas 0 ¡•a;:.onal Agropecuai i o , Argentina,

CP = Campesinos Pobres
CM

Campesinos Medios

CR = Campesinos Ricos
Caiupesina = C!, CM y CR
AK

Agricul lir- C.ipien l.is ta
:i.i

(%)

1960.

CARACTERIZACION
SOCIAL

CM y CR
CR
CM y CR
Campesina
CP y AK

CM y CR

CP y AK

GRAF[CU 1

Caracterización
Relaciones Socialo
Agrarias
Mendoza

Santa
Cruz

AK

Jujuy
luc unían

Salta
San Juan

CP y AK

La Pamj^a

CR

Santa Fe

Buenos Aires
Río Negro
Cordoba
Chubiic
Chaco
Entre Ríos

Misiones

CM y CR

CAMPESINA

Formosa
Neuquén

CP y CK

San Luis

CP

Catamarca
La Rioja

2 5%

FUENTE:

CUADRO

3

50 Z

Corrientes

Santiago del
Estero
75Z

lOOZ Poblacion
Dispersa

de esta ¡llcima fracción de los asalari^idos los delcrmina a residir en
unidades espaciales dcmcie [)ueden rceurrir a otros enripíeos iner; tiaiilcs.
A partir de 1 a esOucLura productiva ap.raria como hase, la e.struc-
.
tura espacial rural continua conformándose como resultado d-j la (Existencia de ios productores directos de reproducir sus condicioiios
de existenc:ia.

sociales

lisas condiciones sociales aluden a la noces iciad de in-

tercambiar SUS ¡ foduc COÍ; con otros productoies, o vender sn pruducción
)
en mercados
regionales

locales que la de.rivan para su consumo en otros espac,ios
(nacionales o internacionales);

mercancías para el consumo

a la necesidad de ad¡uirir

familiar cuando aquellas no son autoprodu-

cidas, o para el consumo productivo de las unidades económicas
y objetos de traliajo); a la necesidad

de atender otras

(!:\edios

necesidades

de convivencia social que resultan de la condición humana, u otros aspectos relacionados con el proceso de producción
y otras actividades que fortalecen

(ceremonias,

fiestas

los vínculos c o m u n i t a r i o s ) y

exigencias de as,ruparse para expresar

a las

formas socio-políticas de orga-

nización que le permitan acceder a bienes y servicios de consumo
tivo, producidos comuv\itari.amente o demandados a la estructura

colec-

política

regional o nacional.

Las diferentes actividades socio-ocupacionales

que responden a esas

necesidades, deciden (¡ue in.cluso los asentamientos humanos de menos de
2 000 habitantes

resulten socialmentc heterof,cneos, esto os, la pobla-

ción ligada di.rcíctamente a la producción primaria no constituye
goría social abrumadoi:aniC!nte mayori taria de esos aseni;amien tos.

la cateDis-

tintamente, hay una j!,ran variedad de actividades soc io-ocupac io;!a les

-is-

cn los a.sen i , i i (1 t os de ineiiür i;;iii¡,í) , afín cMiaiulo hay ciuc liact.-r La
- n J .1

n-scrva

de que ¡¡arte ele la pobj a., i ón cías í fu cada en eüos asen uaniicii tos (Jcntro
idel sector servicios o.slá com¡)uesta por población

con empleos

iní^stablcs,

-subocupada, pertenecience a familias campesinas que no pueden
las plenauieaco (MI SUS unidades econúiiiicas, o pcrtenfcicnCo
de asalariados

Lransicorios que

Si se recurre otra vez
y se utiliza

todo el año.
1960,

la infonnacióii general que precede a cada uno de sus

volú-

de Río Negro,

el cuadro 4.

la población

canza en ningún

económicamente

Con excepción de la

económicamente

económicamente

Tómese en consideración

que la

activa del sector rural ha sido calculada para

mientos de menos de 2 000

a seleccionar

asenta-

las provincias

ocupan los extremos superior e inferior de un ordenamiento
de acuerdo al porcentaje

población

habitantes.

En el cuadro 5, se ha procedido

de la población

por

que

rangos

activa agrícola sobre la pobla-

ción activa rural en aquellos usentamientos.

Ese ordenamiento

es co-

con otra columna en la que se anota ],a caracterización

las regiones rurales de acuerdo a la información
conclusión

provincia

activa agropecuaria no al-

caso a superar el 50% de la población

total del sector rural.

rrespondido

familias

al Censo de Población de Argentina de

menes, puede construirse

activa

L-ampoco están ocupados

a

absorver-

que resulta de .la comparación

la estructura

del cuadro

de menos de

estíí relativam.cnte menos diversificada

rurales donde predomina

la agricultura

La

entre ambas columnas es que

socio-ocui).icional en Jos asentamientos

2 000 habitantes

3.

de

capitalista

ricos, que en aciuellas otras donde son dominantes

en

y la de

las zonas
campesinos

los campesinos

pobres

CUADRO

PROVINCIAS

A

PEA EN AGRICULTURA,
GANADERIA, CAZA Y
PESCA

(2)

(1)
Buenos Aires

PEA RURAL

(1): (2)

304 619

624 691

48. 76

14 031

54 246

25.87

141 247

368 790

38.30

Corrientes

62 513

154 609

40.43

Chaco

70 963

180 190

39.39

Chubut

14 689

35 282

41.63

81 697

244 823

33.37

Formosa

24 870

51 576

48.22

Jujuy

28 078

70 623

39.76

La Pampa

24 178

54 341

44.49

La Rioja

8 640

40 855

21.15

Mendoza

87 423

190 417

45. 75

Misiones

5 7 049

133 040

42.88

Nenquen

10 876

32 723

33.24

Río Negro

27 006

42 140

64.09

Salta

41 251

104 795

39. 36

San Juan

39 359

93 813

41.95

San Luis

13 534

49 904

27.12

7 266

18 662

38.93

142 685

299 499

4 7.64

Santiago del Estero

40 613

162 022

25.07

Tucumau

74 606

190 848

39.09

Catamarca
Cordoba

Entre Ríos

:

Santa Cruz
Santa Fe

FUENTE:

CENSO DE POBLACION DE ARGENTINA,

I960.

-

y medigs.

M~

Las provincias que no han sido incluidas en el cuadro

que estarían ubicadas en los rangos intermedios de aquel

5, y

ordenaniento,

no estarían demostrando una asociación estricta entre la caracterización
social de las zonas rurales y el indicador estadístico

correspondiente;

en estos casos seria necesario recurrir a información complementaria
incorpore como variable adicional los comportamientos migratorios

que

diferen-

ciales de la población rural, ya que los sujetos sociales que no migran
engrasan generalmente la dimensión del sector servicios.
7 El cuadro 5 permitirla
la baja productividad

formular

la siguiente inferencia

y los bajos ingresos que corresponden

nes donde predominan formas campesinas de producir, entraban

teórica:

a las

regio-

la diíusión

de las relaciones capitalistas en esas zonas rurales, a diferencia de
las regiones donde domina

la agricultura capitalista y ía de campesinos

ricos a las que corresponde un mercado mas amplio por sus niveles de. ingreso y sus requerimientos

técnicos.

Consiguientem.ente , las actividades

secundarias y terciarias que atienden aquellas exigencias de; reproducción
de la población y de Jos procesos agrarios de producción en las zonas
«

campesinas pobres y medias, es servida mayoritariamento
por cuenta propia

por

trabajadores

(artesanos, pequeños conierc ian tes, vendedores

ambulan-

tes, etc.) que íibultari ]a población clasificada censaimente en a(ucllas
actividades.

Distintamente, el contenido cíipitalista en industria, co-

mercio y servicios es mayor en

las zonas rurales de agricultura

capita-

lista y do campesinos rico:-,.
Comparando la inform;icióii de cuadros
clusión adicional:

1 y A, se desprende una con-

no coda la población dispersa está cnnipuesta por

productores directos en actividades ag.ropc.cuaria;;;

d i s t i n t amon 1 1 , una
.?

•18-

CUADRO 5

CARACTERIZACION SOCIAL Dr. LAS ZONAS AGRARIAS Y LA IMPORTANCIA DE
LA PEA AGRICOLA T M I,OS ASi-NT^Ull ! NTOS DF, HENOS DE 2 000
.
•
IIAJUJANTES-

Provincias

PEA Agrícola
PEA Tot:ii Rural

Caracteri zscion cis xas
Zonas Aí,r;irins

(1%)
La Rioja

21. 15

CP

Santiago dc.l Estero

25.07

CP

Ca tama rea

25.87

CP

San Luis

27. 12

CP y CM

Tucuman

39.09

CP y AK

Salta

39.36

CP y AK

Jujviy

39.76

CP y AK

San Juan

41.95

CP y AK

Mendoza

45. 75

AK

Santa Fe

47.64

CR

Buenos Aires

48.76

CR

Río Negro

64.09

CR

FUENTES:

CUADROS 1 y 4

..^íí-.-rí-uííj. ..

-In-

fracción de ocros estratos sociales

(artesanos, comerciantes, sujetos que

prestan servicios a las unidades productivas y familiares) constituyen
también la población dispersa.

Esa fracción es tanto mayor en la medida

que son más grarides las diferencias entre el porcentaje de la población
económicamente activa

rural

(residiendo en asentamientos de menos de

2 000 habitantes) que es población activa agropecuaria, y el porcentaje
de la población rural que es población

dispersa.

Es posible, ahora, recuperar la perspectiva histórica y señalar
el contenido diferente que la dispersión poblacional asume en el período

c

de crecimiento hacia afuera y el de desarrollo del mercado interno.

En

el primero, la dispersión poblacional es resultado de la marginalidad

de

ciertos espacios regionales que no alcanzaron a integrarse al espacio
•nacional o internacional,

tomando en consideración

dominantes en éstos últimos.
capitalistas alcanzaron

las relaciones

sociales

En el segundo período, cuando las relaciones

a extenderse a la mayoría de los espacios

regio-

nales, la dispersión de la población rural equivale a la marginalidad
ciertos sectores sociales;

de

en aquellos otros espacios regionales que

tienen poca gravitación en el modo de acumulación a escala nacional, la
dispersión
nalidad

tiene un contenido social mas amplio que resulta de la margi-

regional.

Por eso, la falta de asociación anotada ai comparar

los indicadores estadísticos de la dispersión con las relaciones

sociales

dominantes en las diferentes zonas rurales, no debe perder de vista el
carácter cualitativo distinto del fenómeno de la dispersión i^oblac.ional
en cada caso.

Un segundo elemento do la estructura espacial rural pociría construirse a partir do incluir en esa estructura aquello;; aíUMi caniien los

mayorcs de 2 000 Viabitantes y hasLa
deciíiion, ¡mdrl;) coas t ili i rsc un
•relación entre la población

10 (JOO liabi Lantes.

A partir c e esta

inclicadnr estadístico que evidencie

residiendo en asentamientos

la

entre; 2 000 y

10 000 habitantes, y acuella población correspondiente a los asentamientos entre 200 y 2 000 habitantes

(ver cuadro 6).

ln relacior. a o;ía información
:.

elaborada para Ars.cntina, 1060, podría

formularse la siguiente^ hipótesis con alean ce general:

ese indicador

es-

tadístico debería ser mayor en las zonas rurales penetradas por las relaciones capi. talis tas de producción, que en aquellas otras donde
ten iiiayoritariaiiiente las relaciones campesinas.

Las rajíones que

carían ese mayor peso ielativo de la población, residiendo

persisexpli-

en asentamien-

tos de 2 000 a 10 000 liabitances en las zonas rurales donde es evidente
,1a presencia de 3.as rol.aciones capitalistas, aparecen siendo
1.

El mayor volumen de transacciones
zonas rurales

conerciales

(mayor producción, mayores

las

siguientes:

que ocurre en esas

insumos de equipo y fer-

tilizantes, salarios, ganancias y renta agraria tnás elevados)
vierte a los asentamientos mayores en puntos de vinculación
cial más dcMisos con eJ
las actividades

comerciales,

cancías y población
mente, para

resto del espacio nacional,

con-

espa-

lo que multiplica

financieras y de transporte de mer-

que ocurren

en esos asentamientos.

Distinta-

las y.onas rurales campesinas, las necesidades de re-

producción de la fuerza de traljajo y de los procesos agrarios de
producción

resultan r.iayorm.cmte atendidos en los asentamientos

aOD y 2 ono h¡Ui ¡ L-;inr;M, debido a los menores
nales de producción,
mente,

n-i



insuinos e ingresos

la iinport.ancia relativa de

indicadores

familiares;

entre

regiona-

consiguiente-

los asentamientos mayores en

. /l I

CUAi)!;0 h
POBLACION RESIDLLNDO EN UNI.DADlS l-SPAC 1 ALES RURALES, EXCElTO
POBLACION niSlERSA (AKCENTINA,
Población en AsL!nt:a¡iiii2iu.os
de 2 000 a 10 000 Habit.

íoblación en Asentamientos
do nieno5i de 2 000 Habit.
i.XCLpto población dispersa

(1)
uenos Aires

1960)

(2)

(1):(2)

(3)

533 317

3.87 998

1. 37

24 6/(1

39 701

0.62

376 333

272 525

1.20

• Tientes

51 754

53 223

0.97

naco

68 748

55 847

1.23

- .out
.

29 682

23 840

1.25

ntre Ríos

90 760

64 445

1.41

orniosa

13 406

40 357

0.33

ujuy

48 280

30 269

1.60

a Pampa

48 158

53 506

0.90

a Rioja

19 227

35 143

0.55

endoza

97 238

52 989

1.84

is iones

24 766

14 505

1.71

ío Negro

31 927

32 579

0.98

54 278

55 969

0.97

an Juan

49 817

41 614

1.20

Luis

14 363

33 408

0.43

anta Cruz

13 914

13 205

1.06

362 529

253 154

1.43

antiago del Estero

40 162

76 695

0.52

ucumán

79 919

71 324

l. 12

atamarca
ordoba

••ta

anta Fe

.FUENTE:

CENSO POBLACIOMAL DE ARGENTINA,

I960.

estas zoruis rurales aparece disniinuída ya que í;on nenorcs las Lalaciones qut: esos asciUnmietUos cunplcn para la conexión encie el
hinterland y el resto del espacio nacional.
2.

Por la razón anr.erior, son mayores las oportunidades de empleo
ocasional que se generan en los asentamientos de mayor ranj^;o en •
las zonas ruralc:s en que son visibles

las relaciones

esas oportunidades de empleo, aunque inestables,


capitalistas;

convierten a esos

asentamientos en etapas del proceso migratorio rural-nrbano;

esto

es, los asentnmi.entos que comentamos contribuyen en ra;íyor p.rado
que sus si.milar£:s en las zonas campesinas, a retener

pernianente-

mente una masa de población marginal generada continuarnentti por
las condiciones estructurales

- 3.

rurales.

Los ingresos relativamente altos en los sectores agropecuario,
mercial y financiero,

correspondientes a las zonas rurales con

penetración capitalista, se traducen en una mayor actividad
tructiva residencial y pública de los asentamientos
-2 000 a 10 000 habitantesen esas unidades

co-

contribuyendo a retener

cons-

mayores
poblacion

espaciales.

La vinculación ruis intensa de Jas áre:is rurales capitalistas con
el resto del espacio, nacional exige un aparato administrativo
cuado

-por su

al mismo

tamaño y funciones-

ade-

para controlar esa vinculación;

tiempo, tapibien son mayores, en términos absoluto;;, las

demandas socialíís por todo tipo de servicios colectivíDs, y el nivel
de organic:idad político-institucional
demandas.

En adición,

con que se expresan

los planes de inversión

esas

rej.ional fr¡voricrn

preferentemente a las reg,iones rurales cuyas relaciones soi; i- 1 es
.i

capitalistas,

tanto técnica;; como • fioci.ales, j;aran t. zan el ajniento
;i

perseguido de la productividad a^;ropecuaria.
distintas

Hi asiento de las

fucnione.s administrativas ocurre gcnera].nen te en los

asentamientos mayores de la estructura espacial rviral.

De ahí, el contenido del cuadro 7, donde nuevamente han sido seleccionadas las provincias que ocupasi los rangos extremos en un ordenamiento
de acuerdo al valor estadístico del indicador propuesto.

-Se aprecia

que

los valores correspondientes a las regiones de economía campesina se ubican por debajo de los correspondientes a las regiones donde hay
de relaciones capitalistas en e L sector agropecuario.
.

evidencia

Igual que en la

oportunidad anterior, hay que indicar que en algunas zonas rurales no se
evidencia esa correspondencia
crito al indicador.

entre relaciones agrarias y el rango ads-

Se trata en ocasiones de provincias

escasamente

pobladas, con un numero reducido de asentamientos entre 5 000 y ]0 000
habitantes que, por esa razón aparecen cumpliendo funciones

administra-

tivas delegadas por el gobie rno nacional o provincial, y que en otras provincias tienen asiento en unidades espaciales mayores a 10,000 habitantes
(caso de la provincia de Neuquen); aquí el indicador estadístico
más elevado de lo que correspondería
agrarias.

resulta

al carácter de sus relaciones

sociales

Otras excepciones resultan en zonas rurales de c.oloni;.,•)cion tar-

día, en relación al afio censal de 1960, y donde la estructura espacial
no habría

terminado por sedimentarse

rural

(caso de la provincia de flío I.egro) ; el

resultado para esta situación es que el valor del indica;lor es lücnor que el
que teóricamente le correspondería de acuerdo a su caracterizacioa
agraria.

social

CUADKÜ

7

CARACTERIZACION SOCIAL DE LAS ZONAS AGRARIAS Y LA IMPORTANCIA RELATIVA DE LOS
ASENTAMIENTOS DE 2 000 A 10 000 HABITANTES EN LA ESTRUCTURA
ESPACIAL RURAL

Provincias

Columna 3

Cuadro 2

Caracterización Social de
las
Zonas Agrarias

Formosa

Campes ina

San Luis

0.43

CP y CM

Santiago del Estero

0.52

CP

La Rioja

0.55

CP

Catamarca

0.62

CP

Corrientes

0.97

Campesina

Chubut

1.25

CR

Cordoba

1.29

CR

Buenos Aires

1.37

CR

Entre Ríos

1.^.1

CM y CR

Santa Fe

1.43

CR

Mendoza

c -

0.33

1.84

AK

En una inve:s C.ij;aci6n en curso (Lií.;la Herrera, Asen t i i L(;n L os rur;i].cs
ai
en America Latina, Proyecto HABTTAT/CIDA) , se arriba a conclusior.es
jantes para Mexi.co aunque recurriendo a pasos metodológicos

seme-

distintos.

En efecto, se constata que en las. zonas de agricultura capitalista

].a com-

posición social de la poblacion en los aseiiLamicntos menurcs está lücnos
diversificada st.i^un las actividades socio-ocupacionales

que cu la:: zonas

de economía cam{)esina; asimismo, el porcentaje de poblacion vivi.cíndo en
los,asentamientos mayores de la estructura espacial rural

(en esta

trabajo

se incluyeron asentamientos de hasta 20,000 habitantes) os mayor en las primeras que en las segundas.

3.

Profundización de los desequilibrios

regionales

Los procesos de metropolizacion y urbanización son algunos de los efectos espaciales del modo de acumulación correspondiente al desarrollo del
mercado interno.

En efecto, esas consecuencias espaciales están

remitidas

a la cuestión de la distribución de la población y las actividades
cas en los asentamientos

rurales y urbanos.

económi-

Pero liubieron otras consecuen-

cias de ese modo de acumulación que atingen con la profundizacion de los
desequilibrios regionales, y con el aumento do las disparidades entre el
campo y la ciudad; ambos efectos están referidos a la distribución

(espacial

del ingreso.
Por supuesto, las reflexiones que se procuran en este apartado

podrían

estar limitadas, cono ñus ¡nroponeiiios, a las dispar í.dndfi.s campo-ciudad ya
que ellas se constituyen en un aspecto necesario ¡lara at^reciar los desequilibrios regionales.

En efecto, para entender cómo los sc:!;undos resultan tie

las primeras bastaría
de las distintas

tomar en consideración

cómo se d i , t ] i ¡my e la población
s
•

regiones en urbana y rural, y complementar ese

ii\dicador

coil la distribución de las grandes y raedianas industrias

(mayor producti-

vidad, mayores salarios) entre los distintos ceaCros urbanos

(cuestión a

la que se hizo referencia al abordar los procesos de nietropolizaei5n y
urbanización).
Las diferenciales de ingreso entre el campo y la ciudad nerecen una
consideración especial ya que la persistencia de esas diferenciales

y su

agudización en perjuicic; del campo, ¡la sido a su vez una. c£,usa de que se
ref^uercen las tendencias espaciales, tanto en lo que se refiere a la migración de fuerza de trabajo como a la localización de las acC ivid.ides econó-

c

micas.

En una primeta aproximación, es obvio quo el crecimienCt) i.ndustrial

ha tenido límites muy estrictos en las condiciones dependientes en que ocurrió el proceso de desarrollo del mercado interno.

Dada la diferencia

los costos reales internos e internacionales de las ramas productivas
triales (en los países dependientes:

entre
indus-

tecnologías rclativ.irie;ite atrasadas,

mano de obra menos cualificada y mercados locales más reciucidos, entre otros
factores), es obvio que el proceso de acumulación industrial debía

susten-

tarse en una transferencia de excedente economico desde el sector rura], y
en un nivel de salarios que, vis-a-vis la protección ef(ctiva a la producción nacional, significaba una alta relación ganancias-salarios.

La estra-

tegia de crecimiento, desde su origen, era concentradora cié ingresos a nivel
espacial, funciona], y personal-.

El nivel de salarios urbaiio-industrial exigía un /iliara tamierUo de la
protlucción ;igv;ícoia (ne componía la canasta de consumo de los

trabajadores;

iíjurjlhiantt!, cuando la p rocluc.ción agrícola era insumo industrial,
precios do l a

in-imern procuraban disminuir

los costos

Jos bajos

i ndus t r i n 1

jos precios .i-r ico:! as y la ¡irorecc i ón efccliv.-i al secU)r
-i.

.

[,oí; ba-

industi-iaL

dificul-

taban la acumulación de cap i cal y la modernización
agropecuarias, ni disminuir

técnica en las unidades

los iní,resos monetarios y encarecer los costos

de los insuraos agrícolas de origen

industrial.

A su turno, cuanto más desfavorable era la relación de intercambio para
el sector agropecuario, menores los salarios que las unidades

económicas

•capitalistas del sector agrario estaban dispuestas a pagar por la compra
d.e fuerza de trabajo, y menor el precio efectivamente recibido por aquellos
sujetos sociales, (je origen campesino y asalariado, por la venta de su fuerza de trabajo.

A estos factores originados en la estructura cconónica, ha-

bría que agregar las condiciones

paternalistas que perraeaban las relacio-

nes sociales agrarias, heredadas de una estructura

tradicional en proceso

de transformación, y las dificultades objetivas que resultaban de procesos
•de trabajo con bajas concentraciones proletarias rurales, que
traduciéndose en. fuertes obstáculos para la sindicalizacion

terminaban

cnmpcsina.

Las transferencias de excedente económico del campo a la ciudad por
la vía del mecanismo de los precios, y los bajos salarios que correspondían
a los trabajadores agrícolas, dificultaba la retención en las regiones

emi-

nentemente agropecuarias do los aumentos de productividad y, consiguientemente, la posibilidad de aumentar los salarios agrícolas.

Kstas razones

contribuyen a entender como las leyes de mercado correspondientes a este
modo de acumulación no favorecían
regiones y, de ahí, la lentitud

las oportunidades de inveisión en esas

con que crecían los empleos regionales que

no eran suficicuites para miniüiizar los procesos migratorios.
Otro mecanismo de traüsfcrenci;! de ingresos ha estado constituido
los impuestos y los gastos pLÍllicos, los primeros

por

recogiéndose l c manera gei:

neralizada en todo el espacio nacional, mientras quo la ero),ac i ; , de los
ú-

segundos se ha concentrado en algunos subespacios urbanos

(principalrueriue

la niecropoli nacional y los centros re;;ionales) y rurales

(regiones

cogidas como prioritarias para el desarrollo por su funcionalidad

es-

para el

•proceso de acumulación o regiones que fueron el asiento de conflictos
gionales con dimension política

re-

importante).

Ambos mecanismos de transferencia sirven no solo ¡¡ara entender

las

diferenciales de ingreso entre el campo y la ciudad, sino también las diferencias en Ins calidades de vida entre las distintas re;^,:)ono.s agropecuarias.

Tal como ha sido sugerido en el Capítulo II, los niveles de ingreso

familiares son un elemento en la explicación de las calidades de vida, mientras que otros consumos son también elementos constitutivos;

tal el caso

de los gastos en educación, salud, agua potable, energía eléctrica,
je, entre otros.

drena-

Se trata de consumos que en el caso del sector nrbano es-

tan socializados en algún grado, mientras que en los sectores rurales un
alto porcentaje de la población esta afectado por elevados deficits en osos
rubros.
Esas diferencias en la calidad de vida entre las distintas

regiones

principalmente agropecuarias exige hacer referencia a sus respectivas

estruc-

turas espaciales.
La disponibilidad

efüctiva de e.sos bienes y servicios colectivos en

cada una de las zonas rurales depende de una conjunción de factores.

Aquí

nos limitaremos a indicar aquellos que nos parecen más relevantes, y a
tratar de ilustrarlos con algunos

ejemplos.

Kn primer lugar, la dispersión de Ja población

rural n[)arece como fac-

tor importante para explic.ar las diferencias en el consur.io de los bientís
y servicios colectivos.

l s un hecho que, desdíí el ounCo de vista de J ¿
ü
i

ofeita de al¡,unos de aqur.l.los, taicr-. como a¡;Ma noL.ihlc, elec C r i e idad y
transporte, J

costos

i n f raes t r i . tur/.i y de distribución ( C r ca¡iÍLa
ir
):

aunientaa a inedida que es menor el ran¡,o nohlacionai cié las unidades
ciales usuarias

(en viviendas aisladas de algunas regiones suele

espa-

recurrir-

se a técnicas no convencionales de provisión de agua potable a costos menores).

ConsiíV.iienteiTiente,

el costo per capita nías elevado del conjunto de

esos bienes y servicios resulta para los asentap^ientos correspondientes a
la población dispera

(viviendas individuales, parajes o caseríos), y en

particular para aquellos que están alejados de las principales redes de
conexión entre centros urbanos.

Desde el punto de vista de la demanda,

las condiciones objetivas de aislamiento en que transcurre ]a existencia
de esa poblacion dispersa, y la ausencia de formas de organización

políti-

ca-institucional, imposibilita las expresiones orgánicas de sus necesidades
sociales de tal manera que, en relación a las políticas

presupuestarias

do las unidades ndministrativas de las que forman parte, cualquiera sea
su importancia

(departamentos, Estado nacional o provincial), los individuos

que componen esa población están mas sujetos a los requerimientos
que a los beneficios del gasto

fiscales

público.

En segundo lugar, el carácter de las relaciones sociales de producción
ciue dominan en ].as diferentes zonas irurales son otro factor de primerísimo
orden, ya que aquellas afectan el nivel de ingreso de las familias campesinas y de los asalariados.

En este predicamento, es obvio que cuando las

autoridades de las unidades administrativas no atiender, 2 a prestación de
.
los bienes y servicios colectivos a través del gasto publico, esos consumos
deben ser .-nit(.iprovc.xdos; de ahí que la diferencia de inj^resos de la población
productiva en las zonas rural.es explica

los mejores indicadores de esos con-

-50-

sumos en 1-js zonas donde prcdoniin/.i l i .¡¡íricultura cnp L t a U s ; i y la de
.
i.
campesinos

ricos.

En tercer lugar, las características de la estructura espacial en las
zonas rurales decide de alguna manera el consuno de los bienes y servicios
colectivos de toda la poblacion rural.

Se ha visto en la sección anterior

que uno de los indicadores de la estructura espacial rural er, el peso, específico que corresponde a la poblacion residiendo en los asentamientos mayores.

ríí
fei

Estas unidades espaciales en las zonas rurales con penetración

capi-

talista requieren un mayor consumo de bienes y servicios colectivos,

tanto

por los requerimientos

técnicos de las actividades secundarias y terciarias

que ahí tienen lugar, como para el consumo de las familias do ingresos
lativamente mas altos que radican en esos asentamientos.

La atención de la

demanda por esos bienes y servicios por parte do las autoridades
tivas

re-

administra-

([general mente empresas descentralizadas del Fstaiio) , espcciaJ.mente en

el caso de agua potable y electricidad, genera ciertos excedentes para el
consumo de la población en los asentamientos menores.

Por lo tanto, cuanto

menor es la importancia de la poblacion y de las actividades c o a
capitalista

contenido

radicados en ios asentamientos mayores de la estructura

espacial

rural, como es el caso de las rep,ionios campesinas, menores son los excedentes per capita que pueilen qviedar disponibles para la poblacion

rural que ma-

yoritariamente radica en los asentamientos menores.

Los tres factores liasta ahora comentados se nianifieslan en forma convergente en los siguientos datos para Arg,entina,
precisar su respectivo peso

relativo.

1 969, aunque no podamos

CUAJ)UO 8

Provincia Santiago
del
Estero

Características
de la vivienda

Provincia
Chubut

ProvJ.ncia Buenos

Aires

Sin agua poHablc.

71.3

37.3

33.1

Sin servicios

^3.3

14.3

6.8

Con piso de tierra

61.3

21.3

9.2

Sin luz eléctrica

75. 7

42.5

22.2

Fuente:

sanitarios

Ligia Herrera, La Concentración Urbana y la Dispersion de la Población Rural de América Latina: su Incidencia en el Deterioro del
Medio Urbano, Cf.LADE, Santiago de Chile, Febrero 19 76, p. 39.

Comparando las tres provincias, a Santiago del Estero le corresponde
el porcentaje mas alto dcí poblacion

rural (64.8) y de población

dispersa

(cuadro 1); igualmente, se trata de una provincia cuyo sector rural es predominantemente de cam])esinos pobres

(cuadro 1); la estructura es])acial ru-

ral que le corresponde acusa el indicador mas bajo de la relación entro las
poblaciones viviendo en asentamientos mayores y menores

(cuadro 6).

La provincia de Buenos Aires tiene el porcentaje mas bajo de población
rural

(13.0) y de población dispersa;

zona rural; l¿i población

los campesinos ricos prcdoiainan en su

radicada en asentamientos entre 200 y 10,000 habi-

tantes índica una mayor agrupación en los asentamientos

mayores.

La provincia de Cbubut, al igual que la de Buenos Aires, tiene una
estructura productiva agraria en la que predominan los campesinos ricos,
neru la poblaci iui rural

(45.6) y dispersa, y el indicador de la población

residiendo en los asentamientos: mayores de la estructura espacial

rural,

se ubican en cada caso entre los que corresponden a las otras dos provincias,

En enarco Jujear, líis po Lí Cic.is rri.ion/iles clt;! ¡^asto piíhlir.o introducen
diferencias

cemporales dentro de cada rep,ion en el consumo de bienes y ser-

vicios colectivos.

El consumo doméstico familiar participa de la mayor ofer-

ta de agua potable y de energía electrica como resultado de obras de infraestructura

(diques, canales de riego, etc.) con que se procura una

incorpo-

ración productiva mas estrecha de ciertas regiones al mercado interno o externo.

Tal fue el caso de la cuenca de Tepalcatcpec en Mexico, en la dé-

cada de los sesenta, como resultado de los planes de riego y electrificación
con el proposito de aumentar la producción algodonera

(Ligia Herrera, Asen-

tamientos Rurales en América Latina, en preparación. Proyecto IIABITAT/CIDA).
Por ultimo, al interior de cadíi una de las estructuras espaciales

ru-

rales, cualquiera sean las relaciones sociales dominantes, Jos asentamientos de mayor r : [ g acusan mejores indicadores de aquellos bi.enes y servicios
.iio
. colectivos proveídos por las autoridades locales

(a diferencia de aquellos

otros consumos a cargo de los gobiernos centrales o estadual.es);
caso de los diversos servicios sanitarios.

tal el

Ocurre que la capacidad de pro-

ducir ingresos fiscales de los gobiernos municipales o de participar en la
distribución de los ingresos de la administración provincial

o nacional,

disminuye más que proporcionalmente a medida que es menor el rango
cional de las unidades espaciales.

Los factores que apuntan a esta

serían, en lo principal, que los gobiernos municipales no tienen
nes para gravar la propiedad y sus entradas fiscales dc;;;c,ans.in en
de menor cuantía

poblarelación

atribuciotributos

(i)ermisos, patentes comerciales, multas, etc.) y que nin-

gún país cuenta con un sistema a.acional de elección popular de las autoridades de l i ? svd)il ivisiones inunicipalos
.i

(Marshall Wolfe, ( [ . cit., p. 10).
)

Anotamos en CAtcaso la s i ; ; iente intoim.icion periodística
-u
Uno, México 13 de noviembre de

1978):

(di.ari.o Uno más

Endedudados, con pnsivoy que un nuiclias casos rehnsan la docena dc
años, con déficiC de operación c incapacidad

para sacislaccr los

requeri-

mientos de obras publicas, gran parte de los municipios del país no gozan
de la libertad que les garantiza la Constitución y sí, en cambio, r;ermanecen
atados económicamente a los estados o a la Federación.
La situación se agrava en entidades empobrecidas cuiuo Üa:-:aca, en donde
de los 570 raunicinios, solo unos cnantos han podido tene.r una administración
sana; el presupuesto anual de niucnos de ellos no rebasa ni siquiera los mil
pesos anuales y Las autoridades son, en anchas ocasiones, impu£;stas porque
los supuestos beneficiados se nie,an a asumir el C  r  o que les confieren
ci,,
los electores.
Tal es el panorama que presentan seis estados del país
Jalisco, Oa.xaca, Sinaloa, Yucatan y Nuevo

(Chihuahua,

León)...

en Jalisco, donde los 124 munici¡)ios acaban dc recibir la noticia
de que ejercerán mil 300 millones de presupuesto en el próximo año, se señala
que la mayoría de esos recursos son destinados al gran centro urbano que es
la capital, unido ya, inevitableniente, a los municipios ele Zapopan y Tlaquepaque.

Esto es factor que impide satisfacer los requerimientos de la mayo-

ría de los municipios restantes, puesto que gozan de prc:iu¡^uestos exiguos..
Por su parte, los diri.jentes del comercio,..., expusiero.i que los recursos
que generan los municipios deben cnnali7.arsc a obra.s que-, beneficien a 2a
ciudadanía y no subsidiar Jos gastos de otros

lugares.

En la otra dimensión espaci;¡l que se !ia beneficiado de esas

transfe-

rencias de ingreso de.sdc el campo -las grandes ciuda(](ís y Jos conLror. regionales-, ] a concentracion de.l in;;,reso (basada en un nivel, bajo de íuil.arios
.
y en un sistema impositivo regresivci) facilitó a Icis gimpos de mayoros

in-

gresos la adopción do c i
:

CR

ca.s

p.NI

[

du

COUDUMIO

iinoo rLada;; de

PRORUIIDO

impacto esp.-ici.il; la adoi)cióii del aiilonióvi L y la vivLe.mla suburbana
•tima, amplia y con espacios verdes adscriocos).

Las ciudades

enormemente en superficie y con ella los gastos urbanos

crecieron

(totales y por ca-

pita) ligados a una extension de los servicios de luz, a;;ua potable,
miento y transporte, y también aquellos gastos resultantes
ción de vías de acceso que conectaron

(In-

sanea-

de la construc-

los barrios suburbanos

res ideacialer

con aquellos otros espacios urbanos donde se asentaron las actividades
nómicas.

eco-

Las inversiones para atender esas necesidades, y que fueron pres-

tadas por el gobierno nacional y los gobiernos

locales, contribuyó a aumen-

tar la demanda de mano de obra permanente y transitoria no calificada, estimulándose asi los flujos

migratorios.

También la formación de un proletariado urbano ha contribuido a enfatizar esas tendencias manifiestas en los desequilibrios
las características funcionales del capitalismo

regionales.

Una de

(inclusu on svis xanifesta-

ciones dependientes como el caso de los países de la región), es que sus
unidades más modernas asumen una parte del costo de reproducción de la
fuer;ca de trabajo, especialmente aquella que tiene que ver con la reproducción ampliada

(cuantitativa y cualitativa).

Gastos de educación y salud de

los trabajadores y sus familias, gastos de transporte para acceder a bajo
costo a los lugares de trabajo y boletos escolares, raejoraiaiento en las condiciones de vivienda y en servicios colectivos adscriptos a la vivienda,
servicios de esparcimientos

individual y colectivos, y otras necesidades

si-

milares, son atendidos a veces por las empresas ((ín part.icu l.ar, ];.; grandes
.-;
empresas) y mayormente por las autoridades

píiblicas.

! : r ! socia¡. i . • . c ó
;;,
••ain

de algunos gastos de reproducción de .la fuer:ía de trabajo es resjJLado de
actividades sindicales concretas en que se manifiesta d i/ec t aricn t e la orga-

r: .¿•«-•bí;,.-

nizacion de los sectores pn) leCarios, como i jjualmen te de. las ttnKÍ.ones y
acciones políticas que expresan esos confliccos específicos y otros más
generales de la sociedad.

Lo importante es señalar que, en la medida que

esa socialización ha procedido, los precios de esos servicios han sido
políticos, mejorándose los ingresos indirectos de esos sectroes
al tiempo que su prestación
mano de obra.

...uii^-r—:--

-iíiiiíi^MííifJiJ-- •••

sociales,

también se tradujo en una mayor derr.anda de

IV.

LAS DIFICULTADAS ülL, IROCLiSO Di UESAKROLLO DKL MKRCAIX) Y l,A OiKRGKtiCIA
DE LAS CUESTIONES ESPACIALES COMO PROBLEMAS POLITICOS

1.

Empleo y Migraciones

1. I

Los obstáculos

rurales-urbanas

al proceso de acumulación

o

La estrategia de desarrollo del mercado
gion latinoamericana

ha comenzado a nanifestar algunos síntonaH

miento en los últimos años.

encuentra

dificultades

por un lacio, la concentración

demanda mas diversificada
y, consiguientemente,

ni el correspondiente

los niveles de productividad

tasas de e):pIotación y en

del ingreso,

tanto a nivel

las

una

tamaño

tradicioalcanzar

competiti-

los costos

los niveles do ganancia deben

de excedente económico del campo a I; ciudad,
.i

espacial.

a las industrias

permitir a las unidades económicas

Por otro lado,

guir descansando en altas

pero ni el

tasas de ganancia basadas en

pro-

ingresos,

que las hagan internacionaImente

vas, y sustentar asi elevadas

concentradoras

del ingreso l a creado
i

por parte de los grupos de mayores

nales, crecen lo suficiente para

reales de producción.

en fiijper;ir sus

nuevas oportunidades de inversión,

de esos nuevos mercados,

de agota-

Siendo esa estrategia concetitradora de ingre-

sos, el proceso de acumulación
pios límites;

interno en la re-

se-

tranferencias

reproduciendo

las

tendencias

de las familias como a nivel

-5r-

DístinCanicnte a la primera

fase del modelo suscicucivo de importacio-

nes, cuando las oportunidades de invorsion descansaban en la incorporación
paulatina de estratos sociales y zonas ,,eo;:^ráficas al mercado inferno, esas
oportunidades descansan ahora casi exc LLJSÍvamcntc en la demanda que se deriva de una proporcion decreciente de la población.

Es e v i d e n t e ,

por o t r a p a r t e , que e l aumento e f e c t i v o de l o s empleos

es aún mas l e n t o de lo que p o s i b i l i t a r l a l a t a s a de formación de c a p i t a l ;
c o n s i g u i e n t e m e n t e , e l r i t m o de acumulación en e s t a f a s e de l a e s t r a t e g i a de
c r e c i m i e n t o , y sus e f e c t o s s o b r e e l empleo, ha terminado por d i v o r c i a r s e
d e l r i t m o de c r e c i m i e n t o de l a p o b l a c i ó n que ha aumentado en a l g u n o s p a í s e s
a t a s a s s o s t e n i d a s en l a s u l t i m a s d é c a d a s .

Ksta es una p a r r i c u l a T  i d a d que

no f u e m a n i f e s t a d a en l o s i n i c i o s d e l modelo de d e s a r r o l l o d e l mercado i n t e r n o , y es un i n d i c a d o r i m p o r t a n t e d e l a g o t a m i e n t o d e l p r o c e s o

sustitutivo.

Es común en la l i t e r a t u r a a t r i b u i r e s t a d i f e r e n c i a e n t r e l a s t a s a s de
i n v e r s i ó n y de aumento de l a s o p o r t u n i d a d e s o c u p a c i o n a l e s p r o d u c t i v a s a
l a s c a r a c t e r l s t i c . - 5 s t e c n o l ó g i c a s que asume l a acumulación de. c a p i t a l en l o s
p a í s e s de l a r e g i ó n .
dirección:

Dos arp,uinentos son a l e g a d o s p r i n c i i ^ a l n i e n t e en e s t a

l a dependencia, s o b r e e l e x t e r i o r en m a t e r i a t e c n o l ó g i c a , y l a s

formas t e c n o l ó g i c a s i n t e n s i v a s en c a j j i t a l que corresponíJen a l a s
avan/.adas d e l proceso

etapas

sustitutiv;.;.

Arabas argumentaciones son í l t r a y e n t e s , a c o n d i c i ó n que no s e haga a b s t r a c c i ó n t a n t o de l a s r e l a c i o n e s s o c i a l e s que p r e s i d e n e l modo de acumulac i ó n , como de l o s cambios que o c u r r e n cu l a d i v i s i ó n i n t e r n a c i o n a l del

^

: - s-wc::...--

.«38C,/— - •, •

tra-

bajo.

De esta manera, las arj.,umentaciones tecnoloí^icas aparecerían

como

corresponde, eato es, como eliccCos clei i \ ( o capitalista de acumulación y
i0J
no como causas explicativas de la lenta .generación de empleos en los países
latinoamericanos.
En esta perspectiva, procedemos a indicar dos factores que aparecen
como sustantivos para entender el ritmo lento

a que crecen los eripleos

productivos para recuperarlos, posteriormente, en sus inani£c:staciones

espa-

ciales .
•En primer lugar, es a todas luces evidente que se está asistiendo en
las ultimas décadas a una ampliación y profundización

del proceso de inter-

nacionalizacion del capital a una escala nunca antes experimentada por la
economía mundial.

Este proceso alude no solo a las inversiones

directas

e indirectas de las metrópolis mundiales en el espacio internacional, sino
también a la redéíinicion cuantitativa y cualitativa de los flujos
les entre países.

comercia-

Es un hecho de que en muchos países de la región las ex-

portaciones industriales han comenzado a crecer en importancia, y también
que inuchos de los países dependientes, por no decir la gran mayoría, aprecian que esa estrategia de sustitución

relativa de. exportaciones

constituye

un medio para contrarrestar las restricciones del mercado interno.

La in-

ternacionalización del capital supone, entonces, que no solo las empresas
de capital extranjero, sino también las empresas de cai)itales locales decididas a particijjar en el mercado internacional, deben adoptar
que las pongan en pie de competir a los costos promedios

tecnologías

internaci.onalcs.

Esta decisión esta sesgada, salvo en el caso de productos muy específicos,
en favor de técnicas intensivas ea canital.

En segundo lusar, cuando el mercado interno eslá basado en una distribución rc¡,rcsiva de .in¡resos, las leyc;; de concentración y centralización de capitales opera en un marco de oportunidades
versi5n.

restrinj^idas de in-

En relación a la generación de empleos, el efecto es dcble: la

competencia intercapitalista
dernizarse tecnológicamente

obliga a las empresas de capital local a mopara mantener su cuota en el mercado

global

de ventas, frente a otras empresas de capital local o de capital

extranjero;

en adición, el resultado del juego de aquellas leyes es la contracción,
o un freno al crecimiento, del sector de pequeñas y rnedianas; empresas que
son las que proveen mayor numero de empleos por unidad de capital
Consiguientemente,

la lentitud con que crecen los empleos

en las unidades espaciales que son urbano-industriales,
tar relacionada

invertido.

productivos

parece más bien es-

con dificultades estructurales que evitan la difusión

de las relaciones capitali.stas en otros sectores de; actividad
giones del espacio nacional, y a la inflexibidad

rapida

y otras re-

social y política de los

países de la región para ajustar conjuntamente la organización social de
la producción y sus formas

tecnológicas en respuesta a la demanda de empleo

de la población económicamente activa.

A estas dificultades podrían agre-

garse otras que resultan de la actual coyuntura internacional: la crisis
económica generalizada y e l alza del precio del petróleo, cuyos
.

anteceden-

.tes se remontan a 1971, ha puesto en evidencia para algunos países los obstáculos financieros y políticos para obtener créditos de fuentes

externas,

como asimismo el imjiac-.to que el aumento del precio del combustible ha
l)ara sus cuc;nta,s con el rcr.io

d.el mundo.

tenido

^• ^

Las cscructur.is 3f;nrias y la:^ ini).^raeiuiiGs rurales-urbanas
Las rai;.;raciones rurales-urbanas constituyen otro factor

en la distribución espacial de la población.

importante

Las causales .nigratorias

en cada estructura espacial rural responden, en lo general, a la estructura
y dinámica correspondiente a sus relaciones sociales

agrarias.

En aquellas zonas rurales donde predomina la economía canipesina, las
migraciones resultan de los altos comportaniientos vegetativos y de las limitaciones que el factor tierra impone a la reproducción de ese tipo de
economía.

En la economía campesina predomina aquella lógica de produc-

ción familiar que ya fuera descrita en los estudios etnográficos
comunidades primitivas;

esto es, los hijos son mano de obra

que sustenta, junto con los

familiar

adultos, los procesos agrícolas de

y la división social del traba-o incluyendo otras actividades
rias que también tienen lugar en el seno de la familia.

sobre

trabajo

secunda-

Estos

fundamentos

persisten actualmente en aquellas empresas campesinas subordinadas al
modo capitalista de producción por relaciones monetarias

y salariales.

En efecto, el proceso campesino de trabajo descansa exclusivamente

sobre

mano de obra familiar y en el esfuerzo asociado con otras familias vinculadas por relaciones de parentesco;

otro excedente de mano de obra

familiar es rcqu(;rido para proveer de ingresos monetarios

adicionales

a través de la venta de fuerza de trabajo a unidades económicas

capita-

listas.

Sin embargo, el sistema de propiedad

privada y las leyes de

herencia

(que aluden a la posesión presente y futura de la tierra) de-

ciden una mayor ¡;ravitación de la familia nuclear que de las
de parcMite.sco en la c.íCratogia soirial de supervivenc i.i.

relaciones

La

GConoi:ii;j campcsin/i c.stá inh.ibicla cic posibilidades do. ac.\in\v;laci5n

que, al igual (ue en las unidades productivas capitaliscas,
ahorrar mano de obra en ].os procesos productivos;
más desfavorable

le permita

igualmente,

cuanto

resulte las relaciones de íuterciimbLo de su producción,

y menor el. tamaño de las explotaciones,
concurrir al mercado de trabajo por

taiito mayor es su nc;ccsidad de

ingresos complementarios.

Se entiende,

entonces, que la reproducción de una unidad económica campesina este
basada en un elevado tamaño ele familia.
ción

Sólo un proceso de tranform.a-

agraria [jucde cambiar las estrategias campesinas de supervivencia

y disminuir sus casas de reproducción

biológica; en efecto, en la medida

que las familias puedan hacer descansar sus estrategias sociales en el
esfuerzo asociado con otros productores, y en el cambio de las base
•tecnológica de ]os procesos agrícolas de producción, desaparecerán
condiciones que sustentan

los comportamientos reproductivos

Por otra parte, a diferencia

las

actuales.

de las comiinidades primitivas en que ] a
.

reproducción ampliada de la producción suponía un proceso de expansión de
la frontera geog.raf ica, la alta reproducción
enfrenta generalmente la limitación
altos saldos migara to ri.os.

subdivisión.

del factor tierra, generándose así

La dimensión de la explotación camijesina es

de por sí i ns u f i c ien t( para atender
• basicas de una l.a.náliíi;

de las familias cami)esinas

la sa t is f a - c ión de las necesidades
(.

consiguientemente,

esa dimer.sión n(3 admite mayor

Dtí ahí, que una vez que Jos hijos b.jn alcanzado

la edad

adulta, la consl.ituciun de nuevas familias supone genera Imenti. la adscriiición a nuevas actividades socio-ocupacioncs que di^ciden los procesos

ii,!;.
.r•.;

migratoi i os rural es-urbanos .

• •

En las zonas riiral.es donde predominan

las unidades capí calis ta;;

agrarias, la migración resulta principalmente de la tecnificaci5n
las actividades p.grarias y del proceso de concentración
de la tierra.

de

de la propiedad

El cambio tecnologico no afecta exclusivamente las tareas

permanentes en esas unidades productivas

(migración de asalariados

sino cambien reduce las oportunidades de trabajo cransicorio;
cimo afecta las (ístratíígias de £;upervivencia dé las familias
acelerando la descomposición de las respectivas unidades
Este proceso migratorio

tiene sus límites:

fijos)

esto ulcampesinas

productivas.

la economía agraria

capita-

lista requiere de la supervivencia de formas campesinas de producir.

De

lo contrario, no dispondría de mano de obra abundante y barata en los
momentos de cosecha, cuando son mayores los requerimientos de

trabajo.

-Este límite, sin embanco, es elástico y depende de los tipos de producción

(que tienen .asociados distintos insumos de trabajos

distribuidos

temporalmente en el. ciclo agrícola) como de las posibilidades

técnicas

y sociales de introducir equipos de trabajo sustitutivos de mano de obra.
Otro factor migratorio está constituido por los planes
de inversiones pijblicas en /:onas rurales.

regionales

Estos i)lanes tienen

mente una alta demanda de mano de obra que es parcialmente

inicial-

atendida

por los excedentes de fuerza de trabajo de la economía campesina.
rante el período de ejecución de las obras publicas,

las familias

sinas deciden una utilización diferente de su mano de obra:
los ingresos monetarios aumentan en

Ducampe-

Si bien,

el corto plazo, disminuyo el

trabajo

familiar asignado a las tareas para el mantenimiento o aumento do las
condiciones productivas de la e.xplotación.

Al finn]i:.ar esc período do

ejecución, el proceso descrico re.suI l¿ irreversible:
;i
de las condiciones

al desmejoramiento

Lecnica:^ de produce Lóti, se agrei;a un desbalance en

la fuerza de trabajo campesina en cuanto a una proporción

importante

de la mano de obra familiar no recupera su condicion social car.ipcsina,
sino que quedci adscrita a su nueva condicion de asalariados;

por lo

general, un indicador desfasado de ]os planes regionales de inversión
es el aumento de La migración rural-urbana, ya que esos planes, de carácter generalmente sectorial, no crean en definitiva un numero estable de
empleos asalariados equivalente a la demanda de trabajo durante el período
de ejecución.

Aparece evidente que la corrección de la marginalidad

so-

cial en las zonas rurales no piiede descansar en políticas regionales de
inversión publica, sino en políticas de desarrollo regional que

incluyan,

aparte de aquellas, otros capítulos sociales y sectoriales que contemplen
tanto la reorganización social de la producción agropecuaria como el desarrollo de otras actividades secundarias.
de aprovechar

Se trataría, en definitiva,

todas las ventajas comparativas de cada región en

do su respectiva dis¡oni hilidad

términos

de mano de obra y de recurr.os nnturales.

El destino de la migración aparece fundamentalmente orientado hacia
las unidades esinciales donde se

verificaron previamente

ciones de la fuerza de trabajo.

listo es así por dos razones:

las concentrai) la

percepción por los migrantes de la competencia por puestos estables de
trabajo;

ii) la posibilidad

para los migrantes de diseñar otras

estrate-

gias de supervi \encia.
Ew mSrito : 1 ritmo y características
i

tecnológicas del proceso de acu-

mulación, que decide la cn-.-ición de empleos efectivos a una t.isa ;i:cnor

que el crecirnieui;o de la poblacion económicanicnte activa

(ver punto an-

terior), la segunda de aquella.s razones va primando sobre la primera.
Cada vex. mas, la poblac.ion migrante se ubica fuera del r.iercado cai)italista de trabajo, y se ocupa en la prestación de servicios y producción de
bienes que conscitnyen

parte de; la canasta de consuir.o de la fucr^^a de

trabajo, al tiempo (¡ue taiu!)¡én a ti ende parto de . a demantki de
l
de la poblacion de mayores ingresos.

En ambos casos, la posibilidad

estas actividade;; descansa en la auto-explotación

í}

servidos

de estos sujetos

de

socia-

les constituyéndose en un freno para el desarrollo capitalista en esas
mismas actividades.

Sin embargo, el avance paulatino de las relaciones

capitalistas, cono es el caso del capital comercial estableciendo

los

supermercados, significa a su turno un obstáculo a la adopción de esas
estrategias de supervivencia.
La importancia de las estrategias que comentamos

también resulta de

que introducen un factor de inercia en la distribución
poblacion;

regional, de la

en efecto, parte del proceso migratorio es susceptible de

reorientarse hacia regiones, buscando competir por los empleos
creados por políticas deliberadas de descentralización,

efectivos

pero sólo

cuando

estas políticas tengan éxito en crear una masa suficiente di! fuerza de trabajo, como fue el caso de las metrópolis nacionales y regionales,

suscep-

tible de permitii a . a poblac.ión marginal articular sus (ístratcg.ias de
l
superviviencia,
flujos

;;erá posible una reorientación más importante de los

poblacionales.

En la fase presente de la estrategia
no, entonces, la migración

de de;íarroILo de) iiercado inter-

continúa a las grandes cividades pero por

razo-

nes discintas a la de algunas décadas anteriores:
de origen

rural obtenía generaiiiienLe un em[)leo efectivo

• real superioi: ; l ia[.,rosu de oportunidad
i
tualmente,

entonces,

la migración

política,

cón un

salario

en el sector agropec;uario;

social

de ingreso

trans-

(de rural a urbana).

De

entre el campo y la ciudad

disminuyendo

paulatinamente para

la población

la poblacion migrante.

estén •

rural migrante, ocupada en la ciudad de actividades

bles, altamente competitivas y de bajas
nal de ingreso monetario
a una unidad

adicional

en relación

ciones familiares
de trabajo;

remuneraciones,

esa unidad

mido en el despl.azamiento

en particular,

urbano requerido

en la disolución de los vínculos

la reproducción

adicioequivale

ingreso

de su

para obtener

los
de

condiciones ambi.entales generales de las grandes

ingresos,
presupuestos

en

las

aglomeraciones.

Esta poblac.ión r.-.arginada de los empleos productivos v;i dejando
como una

es,como

cuya

un capital

humano

es necesario preservar para
plazo;

y servicios

incorporar

cada

reserva de fuerza de crah/ijo, esto

reproducción

cuantitativa

los aumentos de producción

las inhibiciones del modo de acumulación

notorias para

insu-

entre los miembros de una

en el transporte y la vivienda,

vez mas de ser considcjrada

condi-

fuerza

al tiempo cada v í í z mayor

familiares que resultan

de uso del tiempo que no son coincidentes
familia, en el hacinanriento,

una unidad

adicional de

para

inesta-

por el deterioro permanente en las

y sociales en que ocurro

nos referimos,

En efecto,

a su lugar de procedencia no

de bienestar;

monetario debiera def1acionarse

ac-

en la mayoría de los casor., una

ferencia espacial do. . a margin;ilidad
l
ahí, que las diferenciales

el migrante

a esa población

colcíctivos, que la cuestión

y cualitativa

en el

largo

son actualmente

al consumo efectivo
ya no puede ser

tan

de bienes

restringida

por

- 0 5-

su dimension dentro do los márgenes de la distrihuoion

dtí ingresr)?, sino

en una redefinición del modo de acumulación que integre previamente a esa
• poblacion marginal en empleos productivos.

La demora en esa

redofinicion

va perfilando otra característica de la estructura espacial:

la economía

informal en las unidades espaciales urbanas va atendiendo por sí misma •
los gastos de reproducción de su fuerza de trabajo, al igual que en el
caso de la economía campesina.

Esta situación, por

las propias

condicio-

nes,urbanas, se expresa en tensiones sociales más evidentes que en algunos
casos se traducen en acciones políticas.

De ahí, que vayan

aflorando

nuevas tendencias en esta materia, que ya se perciben en las acciones
algunos

Estados, según

las cuales la sociedad

en su conjunto, a través

del sector público, asume algunos de los costos de la provisión
y servicios ambientales, y otra parte de los costos es
del propio sector informal.
contenido de algunos
vicios

2.

Así debieran

de

de bienes

responsabilidad

interpretarse. ?! ori;,en y

programas de autoconstrucción

de vivienda y ser-

colectivos.

Efectos Espaciales do

la Dinámica

Económica y la Dinámica

Los modos de acumulación prevalecientes
han dado como resultado en

de desarrollo

industrial.

en los países de la región

los últimos años, una acentuación en

dices de urbanización, sin que se registrasen

Demográfica

indicadores

los ín-

equivalentes

Para el conjunto de los países de America

Latina, las estructuras rurales han expulsado más población que la que
han retenido en el período

1950-70;

los saldos migratorios han

contri-

buido de esta manei-a a explicar el 54.32 del criM.-imiento urbano de
la región en dicho iitíríodo.

Incluso, (/o ;i(u(^1Ioí; ])aíses en

los

roda

cuales

el sccLor rural aljsorbi.o innyor ))0blacj.6n que la trans£eridj a Los ctntroi;
urbanos, su con L r i buc i 6 i ai [)rt)ce.so de urbanii^ac ion fue igualricnte imi
portance como en el promedio do la región
banización en América Latina:

1950-70;

(ver Fernando Gatica, La UrPatrones y Areas

Críticas,

Documento presentado al Seminario sobre Redistribución Espacial de la
Poblacion,

Centro Latinoamericano de Demografía, Agosto

197S, pp. 67-71)

La población no creció honiogéneamente en las unidades c;spnciales que
confomian la red urbana, sino que tendió a concentrarse en las ag.lomeraciones mayores a 100 000 habitantes durante el período citacío, salvo algunas excepciones de países que contaban
mension al coraicrir.o del período

con sólo una ciudad de esa di-

(Costa Rica y Paraguay;

idem, p. 75).

Es interesante anotar que en los tres grandes países de la región,
..(Argentina, Brasil y México) avanzaron

relativamente c n la sustitución
;

de importaciones hasta a 1canzar la producción de materias primas y bienes de capital, la población concentrada en las arcas metropolitanas

no

aumento en relación a la población

ab-

soluto

urbana, aún cuando oí crecimiento

fue espectacular.

En Argentina, la estrategia de crecimiento hacia afuera había demostrado ser fucrtenionte red is t r ibu t i v i de la población en todo c;l espa;
cio nacional, incluso con un período de fuerte concentración
trói)oli, aunciue este impulso fue corregido entre

1895 y 191A.

ríodo inicial d  susti.tución de importaciones provocó nuevas
(
buciones de pob];!ción en el esijacio nacional aunque no tan

en La meEL peredistri-

acentuadas

como en ei período previo, y un aumento de la concen tiación en el area
metropolitana

(ver cuadro 2, cap. 2, de este trabajo, y cuadro 9 );

otras regiones ciue ganaron

t^!.;

-

-

•

re J a t i var.ion t e población
.

fueron aquellas

donde

-í)/-

CUADRÜ 9

-ARGENTINA.

PORCENTAJE DE POIiLAClON SEGUN TAMAÑO DE AGLOMEPvACION

TAMASO
2 000

19^)7

I960

1970

-

19 999

21.0

18.6

15.5

20 000 -

99 999

12.7

10.5

13.9

100 000- 499 999

20.0

15.8

16.2

-

8.6

8.7

A6.3

A6.5

A5.7

100.0

100.0

100.0

500 000- 999 999

•

1 000 000 y más
TOTAL

FUENT]:

LA POBLACION EN ARGENTINA

-(líi-

se expandió la frontera yeoyráCica para cultivos subordinados al capi.tal
industrial y comercial
subsiguiente, hasta

(nordeste y valle del Río Negro).

En la etapa

1970, la distribución espacial de la población en la

estructura urbana registró esa tendencia a la concentración
trópoli nacional apenas mantuvo su peso

pero la me-

relativo.

El crecimiento vertiginoso del área metropolitana del. Distrito
en Mexico no significó

Federal

que esa unidad espacial haya ganado importancia -en

el total de la población urbana;

por el contrario, entre

ha perdido ligeramente su importancia relativa.
crecieron relativa y absolutamente
y las aglomeraciones entre

I9A0 y 1970,

Dentro del total

urbano,

las ciudades de Guadalajara y Monterrey

100 000 y 500 000 habitantes

(cuadro

10).

En

la distribución espacial de la población por regiones, el valle de Mexico
ha sido el centro de gravedad por excelencia del espacio capitalista;

ga-

naron importancia otras regiones donde las relaciones capitalistas se difundieron con rapidez tanto en la zona rural como urbana
un caso típico), y perdieron

importancia

relativa aquellas regiones mar-

ginadas del espacio capitalista de la producción, aunque
este por las relaciones de mercado
ción en Mexico, C.I.C.R.E.D.,

(el noroeste es

integradas a

(región sur y sureste) (ver La Pobla-

Series).

En Brasil, entre los años 1960 y 1970, ocurrió una important.e redistribución de la población basada en dos fenómenos:
aumento en la población
pionera;

primero, un l:uerte

rural en la región nordeste y en la frontera

segundo, un fuerte aumento de la población urbana,

mente, en las a¡:;lomeraciones de 100 000 a 500 000 habitantes
11).

principal(ver cuadro

Sin embarj;o, la población de Río de Janeiro y San Pablo, en conjunto.

C,)

CUADRO

MEXICO.

10

PORCENTAJE DE P03LACÍ0N POR T A m S O DE LOCAL! DADi-S

TAMAÑO

o

1940

1960

1970

AREA URBANA CIUDAD DE MEXICO

39.7

38.5

38.8

1 000 000

-

I 999 999

-

500 000

-

999 999

-

100 000

-

699 999

50 000

-

20 000
15 000

10.5

11.9

2.3

19.9

20.0

27.3

99 999

15.0

12.0

7.5

-

¿ 9 999


17.7

12.8

9.9

-

19 999

7.7

4.8

3.7

100.0

100.0

100.0

TOTAL

FUENTE:

-

LA POBLACION EN MEXICO

-71)-

CUADRO

BRASIL.

11

POBLACION URBANA Y TASA DE CRECIMIENTO

SEGUN TAM.\K0 DE LAS CIUDADES

TAMAÍÍO

1960 - 1970.

POBLACION (Hiles)

CRECIMIENTO (%)

1960

1970

12,A37

18,412

48.1

99 999

2,957

4,745

60.8

100 000 - 499 999

4,241

11,366

168.0

500 000 y mas

9,068

14,761

62.7

HASTA 50 000
50 000

FUENTE:

-

LA POBLACION

EN

BRASIL

-7 1 -

no cambiaron su importancia relativa en igual período sobre el total de
poblacion urbana

(ver Hamilton Tolosa, Descnvolvimento Urbano no

•documento presentado al Seminario sobre Redistribución
Población, Centro Latinoanericano de Demografía, Agosto

Brasil,

1-spacial de la
1978).

. En otros países de la región, también í;e aprecian resultados
dos en relación a las metropolis nacionales.

Así, en Venezuela,

parecila po-

blación del área metropolitana de Caracas guardo casi el misno porcentaje en relación a la poblacion

o

urbana

de Venezuela, C.I.C.R.ü.l)., Series,

total en 1950 y 1971

1976);

(La Población

Ciudad de Panama, que

tuvo

un marcado crecimiento relativo en relación al total urbano entre

1950

y 1960, se mantuvo estacionaria en los mismos términos hasta 1970 (La
Población de Panama, C.I.C.R.E.D.,

Series 1976);

Lima, que había

crecido

-espectacularmente hasta el censo de 1961, quenas si había aumentado un
punto con referencia al total urbano de Perú, según los datos de 1972
(La Poblacion de Peru, C.I.C.R.E.D. Series,

1976).

Sin embargo, en otros países de la región, algunas metrópoli.; nacionales cYecieron incluso en términos relativos;

tal el caso de Santiago

de Chile que creció relativamente a la poblacion urbana

total entre

1960 y 1970 (La Población de Chile, C.I.C.R.E.D. Series

1976).

Por su parte,

los índices de primacía de la metrópoli

nacional,

calculados sobre dos y cuatro ciudades, experimentaron un salto en los
países que al inicio del período
tura urbana.

1950-70 registraban una débil

Para el resto de los países que evidenciaban

estruc-

t 1950 un
.n

nivel de urbanización mas alto y más complejo, el indicador de primacía
no acusa cambios significativos

( F e m a d o Gatica, idem p. 78).

-Tino han hecUo posi ble. ]a lioniOí;cne.i.zai: i on social del espacio nacional.
Esa inercia está reforzada en las meLropolis nacionales por(}ue la cen. tralizacion de ]as actividades económicas y de la población importa una
multiplicación creciente de los conflictos sociales por la ocupacion
espacio y la distribución

de los servicios colectivos.

genera una presión irresistible

Esta

sobre el sistema político

a movimientos sociales urbanos realí.s

o potenciales;

practicas que resultan ui atender en al¡.;una medida

situación

enfrentado

las acciones

la demanda

social

por aquellos servicios agrega una justificación adicional a las
cias a la centrali^.ación

samente pobladas

tenden-

espacial de la población.

Sin embargo, algunos fenómenos espaciales nuevos vienen
dose en algunos países.

del

registrán-

En primer lugar, en areas metropolitanas muy den-

(Ciudad de México, San Pablo, Gran Buenos Aires), se

esta asistiendo a un proceso espacial de doble movimiento.

En primer

lu2,ar, las grandes empresas que tienen un voluraen elevado áv. producción
y ventas, encuentran en la fricción de un espacio con tráfico cada vez
más denso, un factor que encarece los costos;

igualmente, estas empre-

sas resultan afectadas por el aumento del precio de la tieri-a urbana que
los obliga a una inmovilización

elevada de recursos

financieros.

Como

el mercado de Jas graniles emi)resas está generalmente constituido por el
espacio nacional, esas empresas encuentran ventajas en ubicarse en la
periferia metropolitana o en ag, lome rae i ones vecinas a la metrópoli; de
esta manera, reducen sus costos de transporte y manipulación de r.iercancías y profitan, además, do una diferencial
purn l- loc.ali;:y(:i 5n industrial.
.i

en el precio de In tierra

El segundo movimiento de c;sl:aj deci-

siones de localización, y que corresponden al mediano plazo, consisce en
la ampliación del area metropolitana, e, incluso, la megalopolización
• cuando la metrópoli termina uniéndose con otras aglomeraciones

vecinas

de población.
En segundo lugar, algunoí; de 1O;J países latinoamericanos (¡UO avanzaron en el proceso sustitutivo de importaciones, iniciando o ampliando
tividades productoras de materias primas y bienes de capital
otros efectos espaciales cuyo resultado

registraron

final no puede cscalderersc: ne-

tamente, ya que proviene de dos direcciones
La primera dirección

ac-

opuestas.

es desconcentradora y esta referida a aquellas

industrias que han debido radicarse, por razones de costo, en la proximidad de los yacimientos minerales
~o de la disponibilidad

(caso del hierro, petróleo,

de otros insumos industriales a bajo costo

gía electrica en . a industria ( l í aluminio).
l
.e
Volta Redonda
Guyana

petroquímica),

Puerto Wadryn

(Brasil), Poza Rica y Lazaro Cardenas

(Venezuela), son algunos ejemplos de lo

(Argentina),

(México),

anterior.

(ener-

Ciudad

Sin embargo,

muchas otras industrias productoras de bienes de capital, y que utilizan
los recursos minerales ya extraídos como insumos, han encontrado

venta-

jas en ubicarse en las areas metropolitanas, o en sus cercanías,

princi-

palmente, porque sus priiicipalos clientes,
consumo, han sido históricamente

1  industrias de bienes de
k

localizadas en esos espacios urbanos o

en otras unidades espaciales cjue tienen alta conectivídad
Esa actividad

con la metrópoli.

de explotación de los recursos minerales,

a cargo de empresas estatales,

fue correspondida

generalmente

con la aparición

de

nuevos centros urban.os que tuvieron, a partir de su generación, un crecimiento explosivo.

l.ntre otr/.is características de ese

crecimiento,

pueden anotarse las siguienes:

a) un crecimiento desordenado ya que la

distribución espacial de las vivieruias y de los servicios comunales estuvo ausente de la planificación del nuevo centro urbano, o no mereció
la misma atención puntual que la planificación de la unidad

productiva;

b) .un rápido crecimiento poblacioiial inducido por ].as primera; inversiones en infraestructura cpie fueron altamente demandantes de mano de obra;
al término de esas inversiones, la poblacion migrante atraída en primera
instancia,

redefinio ;;us condiciones sociales de supervivencia

nos de marginalidad;

c) como resuj.tado de los argumentos

en

térmi-

anteriores,

se opero en estos centros de crecimiento explosivo un rápido

deterioro

en la calidad del medio ambiente reproduciéndose de esta manera,

algunas

veces a escala ampliada, las condiciones deficientes de algunos habitat
-metropolitanos

(Ver Juan Pablo Antán, CECREX, Un Modelo de Simulación

de un Centro de Crecimiento Explosivo Planificado de Base

Industrial:

El Caso de Lázaro Cárdenas en México, en preparación, y los informes
descriptivos de Eduardo Bermudez sobre cuatro ciudades de estas

carac-

terísticas :

Guyana,

Coatzacoalcos, Lázaro Cárdenas, Po2a Rica y Ciudad

como partes del Proyecto IlABITAT/CIDA) .

En tercer

lugar, algunas medidas de política economica

impacto espacial cuando persiguieron

tuvieron un

estimular al modelo de acumulación

al momento que éste t rop.;zaha con los límites de la concentración
ingresos y de su inserción en

La cíconomía internacional.

se procuro cstiir.ular directamente
espacios

de

tn estos

casos,

la inversión industiial en nutívos

(inversiones industriales en la provincia de Cordoba, Arg,entina,

cuando oran evidentes las dificu 1 tados de acuir.ulación alrededor de
1951, o los estímulos a la inversión g,enerados en el Nordeste
a fines de la dcc..ula de los cincucni a.s);

Braí;i]eiro

i-n otras oc:asi(Jiies, se ha

-

/

•)-

recurrido a las reservas de los espacios rurales para estimular
tamente la inversión

industrial

en Brasil cuando se debilitaron

(expansión de ] a frontera
.

indirec-

aí,ropecuaria

los incentivos a la inversión en el

nordeste, o algunos procesos de reforF.a agraria como en la adniinistració.n demócrata cristiana

en Cliile).

les algunas políticas de inversión

También

tuvieron

en servicios

efectos

espacia-

colectivos en líneas de

frontera, o en puntos de mas fácil acceso a los mercados extranjeros,

en

el paso de países que están en condiciones de abordar ciertas líneas de
producción
les

industrial

inre¡;radas a los planes do en;porcsas

trnnsnaciona-

(Mexico es un ejemplo relevante de unidades industriales -rnacjuilado-

ras-ubicadas en centros urbanos cercanos a la frontera

con

lo.s Estados

Unidos).

Los indicadores estadísticos cuya explicación
incluyen, sin embargo, otras significaciones

global S . ha
?

cualitativas;

procurado

los desequi-

librios regionales se han mantenido o acentuado en esta fase ( e I modelo
]
de acumulación
^^^

•

(nos remitimos al capítulo anterior), y otros

cualitativos ocurren en el espacio metropolitano;
alude en la sección

3.

fenómenos

estos últimos se

siguiente.

Algunas Cuesti ones Espaciales en las Metrópolis

Nacionales

El proceí.o de indus tri ali :.acióii y de rápido crecimiento de la población en las metrópolis decidió que

Ja ocupación y uso del espacio

respondiese a una estructura muy con.pleja de relaciones sociales.
así que ..i tierra
l
..

urbano
Fue

urban;: .icen tuó su;-: c.-iracrerlst iras de bieno no homo-

géneo y esas diferencia?; se exiiresartMi en Jos distintos precios de la
tierra urbana.

L a renta urbana
.

fue au.neiuado sostenida

y paralel emente

-l(y-

al crecimienLo do las ciudades;
que conforman esa renta

sin cmharj^o, los distiintios

(renta diferencial,

absoluta y

especulativa)

fueron afectados dirére.ntcmeate de acuerdo con el uso do la
urbana.

elementos

tierra

Esos compurtaraientos de los elementos de la renta urbana

tribuyen a ilustrar algunos de los conflictos

con-

sociales que acorr.pañan al

proceso de urbanización.

^

El casco urbano, por ejemplo, está en proceso de quedar
vamente reducido a un espacio donde se cumplen

fundamentalmente

tividades de dirección del proceso de producción
micas, y donde ocurren
central;

el espacio céntrico.

algunas amenidades

se siguen

Los factores que explicarían

pública

cumpliendo

facilitado por el progreso

técnico en las comunicaciones;

ceso de ainp].iaci5n de las actividades
multiplicado

de sus funciones;

entre el Estado y la actividad
ción de objetivos,

en materia

con las decisiones de política

Ks así que

de la demanda

eierciMi.

b ) El pro-

creciente

privada que alude tanto a una

de inversiones,
económica

identifica-

las decisiones

producción

del gobierno

del

y precios,

central.

la tierra

de vniu renta absoliiva cuya magnitud

por la intensidad

ha sido

con una mayor

c) El proceso simbiótico

nuniento rapítiicmo del precio de

céntrico resulta

J

conjuntamente

como a la necesidíid de armonizar

capital concentrado

de la

e influencia del Estado que ha

sus oficinas administrativas

centralización

sociales que

esta diferenciación

son:

en el sector

la separación de la planta de producción

dirección del proceso de producción;

en

este resultado

a) el proceso de concentración y centralización de capitales
privado ha facilitado

las ac-

de las unidades econo- -

las actividades de la administración

eventualmente,

definiti-

queda

y la caiKieilad solvente d e

en el

radio

deteriT:inada
los su)(.aos

-77-

Por otra parte, el rápido ¡¡rocoso de nrhanizncion

Im decidido

que

las nuevas industrias-, espccinliTiiMiLe las p^randcs enipref.as, tiendan a
localizarse en cierras suburbanas de bajo valor, pero que al misino
tiempo 1er garanticen

otras ventajas:

mientos industriales que adquieren
b)

a) vecindad

su producción

con otros

o proveen de

fácil acceso a las redes troncales de caminos o estaciones

rias cuando las industri.Js

trabajan

importancia

relativa

ferrovia-

de la producción;

podría

En el

ia renta

ferencial cuya maí^nitud queda determinada por los costos del

di-

transporte

incorporarse

cálculo las posibles perdidas o ganancias de productividad
de la distancia entre la vivienda

insumes;

para un nercado nacional.

precio de la tierra industrial cobra

de insumos y distribución

estableci-

a ese

derivadas

de la fuerza de trabajo y los

lugares

de empleo.
A su turno, la población

obrera

encuentra ventajas

en nuclearse

terrenos de reducido valor pero dentro del espacio de [,ravitacion de
aglomeraciones

industriales.

obra calificada

con (ínipleo estable

lizar su vivienda en
pleada;

En un nivel más discriminado,
tiene mayores

la cercanía de la unidad

la nano de oi^ra calificada

en una zona industri.il, o bien,

una

continua

facilidades para

económica

constituye su

residencia

de la vivienda

frecuente en el caso de

mas

Debido a que

obra calificatia, el aunionto de ia rciua urbana concomitante
ceso de urbim i zación. afecta

de un

no calificada

inmediato

por su efecto

IÍKKIO

de

em-

permanente

niovilid.id geográfica

de trabajo.

las

loca-

en qucíí esta

gura la cercanía al lugar ocasional
es relativamente

la mano

en

le ase-

ia propiedad

la m^no
ron el

de
pro-

más p ronunci . i o a la R.ianu de obra
d

sobn? el alquiler de

l . : vivieiuias.
a

En. razoa de que J a düniai-iu¿-i obrera por vivienda,
.

salvo

excepciones,

no es atendida  i r el secLor privado, y comi Ja tierra a qnci erstc.
;o
• social puede acceder no está i^oncralmente monopolizada
inmobiliario,

].a renta diferencial

por el

sector

capital

es el conii^onente r e la t i vanien t c mas
;

importante de la renta urbana que afecta a ]a población

obrera.

El

aumento historico de la renta urbana, mas acelerado cue el crcícinn.ento
de los salarios

reales, decide a la población, obrera a constituir

sidencia cada vez más alejada de los centros de trabajo,
tado de que las energías
mas prolongado

físicas y psíquicas gastadas en un

y crecientemente

deficiente debe computarse

tando el valor ile la fuerza de trabajo;

evolución de los salarios

orio riunien-

aquellas energías

reales, permite

identificar

una fuerza

la vivienda

traer im[)or tan tes con I ingen t es de población, incluidas
;
capitalistas

de la vivienda.

gas-

luego

los salarios

precio de

reales, (  aumento del
.1
de la calidad

de

obreras,

disponer

la viviciid.) explica cue, dados
la tierra se traduzca

l n estas condiciones,
í

obrero no es el adecuado para In reposición

en

tambÜMi contribuyo a que el precio de
reposición.

el

habitat

de las enerj.!,ías gastadas

La calid;ici de la vivienda,

este por debajo de su .valor de

familias

tie la viviend.i y en un deterioro d.;l medio

ambiente de las poblaciones ol)i-i;rns.

en los lugares de trabajo.

impor-

popular y sus-

La necesidad

primero de la tieir.:i par;i construir

bicacion,

tian.sporte

continuo de la renta urbana en relación a la

tantísima que Oliera en el sentido de encarecer

una disminución

resul-

distancias.

El proceso de aumento

de los mercados

re-

sin embarj.,o, los salarios no

reconocen el precio de los bienes que repondrían
tadas por las mayores

con el

su

aparte de su u-

la fuerza

de t:ra.!:injo

En otra dimension

dol espacio uii);ino, la construcción

de los sectores de mayores

residencial

ingresos contribuyó al crecimiento de la su-

perficie de las ciudades üietropolitanas.
ciertas exigencias ideológicas

Esa construcción

respondió a

con relación al ruido urbano, a los

cios verdes y al aire no contaii.inado, que terminó decidiendo
ficación del espacio

urbano según clases sociales mucho más

una

espa-

estrati-

acentuada

que la que correspondía a las ciudades en sus primeras etapas de

creci-

miento.

En el precio de la tierra urbana para construcción
los sectores burgueses pesa

fundamentalmente

habitacional

el elemento de renta

lativa, y que resulta del monopolio ([ue sobre ciertas superficies
cierta fracción del capital
La rentai diferencial

financiero

ligado a operaciones

tiene peso específico menor desde que

inversiones publicas en autopistas ligan rápidamente
trucción

residencial

creación de empleos productivos

inmobiliarias.
importantes

rurales-urbanas y la falta absoluta
reproduce

precarios donde se localiza esta población

aceleradamente

Settlement

in Metropolitan

sobrante
Areas,

El acceso de los sectore;; marginales al mercado

cons-

igualmente,

la marginali-

los

Proyecto

asentamientos

Hj\B1TAT/CIDA).

c:apiLali.sta de la vi-

vedaclo;

mercado de tierras.

De ahí que los sectores marginales

por los hechos,

esta dificultado

tierras de bajo valor

su acceso al

tiendan a adrelativo por su

(largas distancias a los puntos de trabajo) o mínimas

ciones geológicas o ambienta les;

de

(Ver Kaien Giffin,

vienda absolutanente

ubicación

ejerce

esas zonas de

dadurbana, y a nivel del espacio urbano se multiplican

quirir, u ocupar

especu-

con otros putnos alejados de la ciudad.

Las sostenidas migraciones

The Precarious

de

otra alternativa

consiste

en

condiarrendar

M1
(

habitaciones en aquellos subc.spacios urbanos que se convierten en cugurios.
Escás formas de constitución de los asentamientos précarios es indicadora de las dificultades que esos asentamientos enfrentan

posterior-

mente para un suministro aceptable de servicios fundamentales.

Cuando

esa constitución es legal pero ocurre en puntos distantes o de difícil
conformación geológica

(p.c. laderas de cerros), aumentan

de infraestructura de provision de esos servicios;
del espacio es ilegal, la satisfacción

cuando la ocupación

de esa demanda social

obstáculos adicd.onales en los requerimiencos jurídicos de
de la ocupacion;

los costos

encuentra

regularizacion

cuando la ocupación del asentamiento precario es ilegal

y ocurre en instertici.os dol espacio urbano vecinos a zonas
de sectores de altos ingresos,

residenciales

la falta de respuesta pública para la

provision cíe servicios funamentales es a menudo un pretexto para la
erradicación de esos asentamientos;

cuando los asentamientos

precarios

son sinónimo de tugurizacion, liay un deterioro en la calidad de Jos servicios fundamentales por cuanto la oferta originaria de esos servicios
no fue prevista para ese sobredimensionamiento

de la población.

Los conflictos involucrados en la ocupación del espacio urbano son
diferentes de acuerdo a la no hoinogenoidad de la tierra urbana;

una

•jerarquización de esos conflictos se hace necesaria en cada momento
histórico para decidir la prioridad ile las melladas susceptibles dcí aplicación.

En efecto, los conflictos sociales que se articulan en las

zonas residenciales de la burguesía, y que giran alrecedor del

e]emento

especulativo de la renta urbana, alude a un conflicto interburgués que
afecta la distribución

de la plusvalía y el estilo de vida de algunos

sectores.

Los conflictos soiLales o n l r e

capital i m . l u s t r Ini y proi)J.c;ta-

rios de l i tierra con relación a la ciicst Lón de la local i iiacion indus.
• trial, afecta la tasa de ganancia probable y consi^^uientemente,
cisiones de invertir

(de ahí la intervención del Estado en la creación

de parques industriales).
nientes urbanas

las de-

Los conflictos entre clase obrera y terrate-

(propietarios de tierra o de viviendas) son la nanifesta-

clon social del conflicto mas mediato que se genera entre la renta y la
plusvalía, en cuanto el aumento de los alquileres o del ¡irecio ele la tierra podrían generar presiones hacia un alza de los salarios

(de alil al-

gunas decisiones del gobierno de congelar arrendamientos).

Los conflictos

originados en la constitución y desarrollo de los asentamientos

precarios

enfrentan a los sectores marginales con el Estado, siendo que este aparecería como un intermediario entre esos sectores y la sociedad en su conjunto, en tal sentido, el conflicto que aludimos s e

asemeja

a los que a-

fectan a los campesinos como resultado del modo capitalista de acumulación
(relaciones campo-ciudad) y que requiere la i n t e r v e n c i 5 n
distintos

aspectos de la a c t i v i d a d

del Estado en

económica, social y política.

Se entiende, entonces, como el proceso de metropol i^.acion
megalopolización

en algunos ca sos) en los países de la region

(o de
involucra

problemas semejantes a los que afectan a las metropolis en los países
desarrollados.

Las grandes ciudades, especialmente

las metropolis, han

superado esa dimension a partir de la cual los costos de provisiori de
los servicios colectivos empiezan a ser crecientes:

existe

la necesidad

do renovar ciertas infraestructuras de servicios que y¿i han sido depreciadas o que han quedado subdimensionadas por el rápido crecinriento
igualmente, el crecimiento horizontal de la ciudad

. « S » . s ; 1
eT
s «r

urbano;

contribuye i !u- luiente
\.i

a elevar los cosNt^s peí: c r p í t- de provisión de d s : t i i íiorvicios co- í . .i
itiifK
lectivos (al respecCo, ver H. C i . i o y C. C.iniinos, F 1 Prc-TÍo de la
.rins
,
Dispersion Urbana, Facultad do Arcpiite ctura. Universidad de los Andes,
Mérida, 19 77).

l i los países de la rej^ión, sin e i a ; , , hay un elemenco
ü
nbro

adicional que aumenta esos costos y es resultado del desordenado .;rerimiento urbano debido a las formas de ocupación del espacio de los sectores
marginales.

La cuestión de 1 a Deseen r ral izac ion y l . Alternativas ^ra _ _ s
.
as
ln
Países de 1i R  , ó
¿ c?in
En las secciones anteriores están implícitas las razones que explicarían la preocupación y el discurso descentralizado con temporáneo; la
concentración de l margina]idad en las grandes ciudades, los coseos
a
•creciente para atender las necesidades básicas de servicios colectivos
de la población metropolitana, y las dificultades del modo de acusnulación para generar empl(?os efectivos que permitan a la población migrante
incorporarse a los mercados de tierra y v v i i n a convergen para •entenii-d,
der como se acumulan en las áreas metropoli tanas los deficits sociales
en bienes y servicios ambiencalos y las dificultades para superarlos.
Si bien, esos deficits en las áreaS rura 1 es vienen persistiendo históricamente, es nece.íario señalar el nayor peso específico d  los deficits
i
urbanos ya que en e i o . casos una dimensión política d t i agregarse a
s:;5
e;
las cviestiones económicas y sociales que en aquéllos están involucradas.
La atención de las di^mandas ¡globales de liienes y
tales no satisfechas

sltvícíos

ambi.;-n-

-incluyen!o servicios colectivos, tierra y vivienda-

-H.)-

s i g n i f i c a una i n v e r s i o n de t a l m a g n i t u d que r e s u l t a
c o n d i c i o n e s s o c i a l e s d e l p r o c e s o de a c u m u l a c i ó n ,

i n h ¡.hiela por las-

p o r l a e t a p a de d e b i l i -

dad c r í t i c a p o r l a que p a s a n e s o s p r o c e s o s en l o s p a í s e s de l a

region,

y por las c o n d i c i o n e s i n f l a c i o n a r i a s que acompañan g e n e r a l m e n t e a e s o s
p r o c e s o s y que f r e n a n , aíju más, l a a c c i ó n d e l s e c t o r

público.

El d i s c u r s o d e s c e n t r a l i z a n t e s e t r a d u c e en l a s s i g u i e n t e s

proposi-

ciones :
1.

Una d i s t r i b u c i ó n mas homogénea de l a p o b l a c i ó n en e l e s p a c i o
tomando en c u e n t a l a v a r i e d a d y c a l i d a d de l o s r e c u r s o s

2.

Un  f o r t a l e c i m i e n t o  de l a p i r á m i d e u r b a n a ,
de p r o v i s i ó n de l o s s e r v i c i o s c o l e c t i v o s ,

naturales;

considerando los

costos

l o que en t é r m i n o s

t o s i m p l i c a l a d e t e n c i ó n d e l c r e c i m i e n t o de l a s m e t r o p o l i s
y e l aumento en l a i m p o r t a n c i a de l a s c i u d a d e s
3.

nacional,

concre-

nacionales

medias;

Un cambio en l o s r i t m o s de a c u m u l a c i ó n que haga c o m p a t i b l e s e l
c i m i e n t o de l a s i n v e r s i o n e s d i r e c t a m e n t e p r o d u c t i v a s con e l
m i e n t o de l a s i n v e r s i o n e s

creci-

sociales.

En e l c o n t e x t o de a c u m u l a c i ó n de l o s p a í s e s de l a r e g i ó n ,
o b v i o de que l o s p r i n c i p a l e s a c t o r e s de una t e n d e n c i a
son e l E s t a d o y l a s g r a n d e s e m p r e s a s c a p i t a l i s t a s ,
.característica

cre-

resulta

descentralizante

cuya s i m b i o s i s

do l a e t a p a m o n o p o l i c a d e l c a p i t a l i s m o .

Las g r a n d e s em-

p r e s a s son l a s ú n i c a s u n i d a d e s e c o n ó m i c a s que por su o r g a n i z a c i ó n
en c o n d i c i o n e s de s e p a r a r g e o g r á f i c a m e n t e l a d i r e c c i ó n de s u s
de t r a b a j o y l a d i r e c c i ó n d e l p r o c e s o de p r o d u c c i ó n ;

es

por o t r a

están

procesos
parte,

son l a s ú n i c a s que p o d r í a n a s u m i r en o t r a s r e g i o n e s l a c a p a c i t a c i ó n
l a f u e r z a de t r a b a j o s i n a p r o v e c h a r l a s e c o n o m í a s que s i g n i f i c a un
mercado c a l i f i c a d o de mano de o b r a .

F.n p a r t i c u l a r ,

l a s empre.--.as dej.

de

Estado pueden adoptar decisiones de localización sin maximií^nr necesa.riamentela

tasa de ganancias de la unidad productiva, pero generando

beneficios sociales en regiones de im;nor desarrollo relativo.

El

otros
Estado

es igualmente un actor fundamental porque las decisiones del capital

fi-

nanciero de localizar sus plantas en. otras aglomeraciones distintas a la
metrópoli requieren ser precedidas por la inversion publica en medios de
transporte, vías de comunicación y i m 1 a producción de servicios
. i .

colectivos,

Sin embargo, en el marco del capitalismo dependiente que corresponde
a los paíscí; de la región, e;;as tendencias a la descentra] i zai-i ón ricnen
límites muy estrechos.

Esos limites resultan principalmente de que el

espacio geográfico en los países latinoamericanos no está liomogeneizado
por las relaciones capitalistas de producción.
-merosos- centros regionales, y consiguientemente

Esto significa que nucasi todas las ciudades

de tamaño medio, constituyen simples eslabones de una cadena de circulación de mercancías y de excedente económico sin mayores superávits en
infraestructura que permitan minimizar las inversiones requeridas para
•Ty.

que opere un mayor asentamiento de la población y de las actividades
económicas.
diagnóstico:

En estas condiciones, es posible fundamentar el siguiente
dado el proceso de acumulación en America Latina, la única

descentralización

viable es generar muy pocas altcj-nat i vas de nu¿vas

concentraciones, dependiendo eso numero

(una, dos o mas) del tamaño de

los países, la variedad de sus recursos naturales, y las estn;cturas
urbanas y productivas que les correspondan.

En otras palnbias, do

persistir las tendencias actuales del modo de acumulación, es muy difícil que se alcance una distribución
rrespondencia

espacial de la población en co-

con los recursos productivos

reg,ionales;

t i bien, los
;

c o s e o s de p r o v i s i ó n ilu biuntS y seivi c i tif. nuil) i en La Jes pueden rc.SulLar
. r e l a t i v a m e n c e menores en alp,unas ciudadc.s medias que en la m e c r ó p o l i
n a c i o n a l , h a b r í a que a g r e g a r l a s mayores i n v e r s i o n e s de t r a n . s p o r t e y
c o m u n i c a c i o n e s a s o c i a d a s con e s a s a l t e r n a t i v a s ,
e s p a c i a l e s e s c o g i d a s para  l a d e s c e n t r a l i z a c i ó n
de c o n e x i o n con e l e s p a c i o n a c i o n a l que l a
Por o t r a p a r t e ,
desarrollo,

p a r a que l a s

unidades

tengan e l mismo grado

metropoli.

a l no c u e s t i o n a r s e l a s m o d a l i d a d e s d e l e s t i l o de

l o s i n s t r u n i e n t o s d e s c e n t r a Ü E a n t e s p a r e c e n d e s c a n s a r (ex-

c l u s i v a m e n t e en J.as i n v e r s i o n e s p ú b l i c a s y en l o s e s t í m u l o s
a l a s grandes empresas.

tributarios

Hay r a z o n e s a b u n d a n t e s p a r a a p u n t a r que e l

c u m p l i m i e n t o c o n j u n t o de l o s t r e s o b j e t i v o s a r r i b a mencionados
mente r e s u l t e p o s i b l e a menos que s e r e v i s e c r í t i c a m e n t e l a s

estrategias

de c r e c i m i e n t o en l o s p a í s e s de l a r e g i o n , y l a e s t r u c t u r a de
s o c i a l e s que l a s

difícil-

relaciones

fundamentan.

Las i n v e r s i o n e s p u b l i c a s t i e n e n un e f e c t o s o b r e l a

redistribución

e s p a c i a l de l a p o b l a c i ó n que s e a g o t a una vez que f i n a l i z a e l p l a n de
inversiones;

una vez a l c a n z a d o e s t e monento, a q u e l l a

de l a p o b l a c i ó n es r e v c i t s i b l . e .

redistribución

Es p o s i b l e e s p e r a r un e f e c t o más d u r a d e r o

cuando e s a s i n v e r s i o n e s van combinadas con un s i s t e m a do p r o l i i b i c i o n e s
para l a l o c a l i z a c i ó n

i n d u s t r i a l en l a iiuetropoli y de e s t í m u l o s p a r a

r a d i c a c i ó n en o t r o s e s p a c i o s .

la

i\ modo de ejeir.plo, anotamos que en

Colombia se p r o h i b e l a l o c a l i z a c i ó n de nvievas i n d u s t r i a s e:tranjCras en
Bogotá, M e d e l l í n y C a l i , p e r o e s a d i s p o s i c i ó n no s e a p l i c a s i c;l 50% de
l a p r o d u c c i ó n de e s a s empresas e s t a d e s t i n a d a a l a e x p o r t a c i ó n ,
se d e m u e s t r a que l a l o c a l i z a c i ó n

o si

f u e r a de e s o s e s p a c i o s d e j a de r.er

l n t l (;¿iho de; localiz.ii.-ión de (MiiprcHrjs cxt r.in ¡ iT.-is cu 1 í 
,i
m

•rcncnblc.

ciudades escogidas para la desconcentración, el sistema colombinno

les

reconoce un tratamiento tributario preferencial que, en el caso de empresas exportadoras, puede significar un subsidio equivalente a los pagos por concepto de seguridad

social.

En Chile, igualmente?, se recurre

a ins trunientos tributarios para fomentar

la inversion

zonas consideradas como objetivo de desarrollo:
y bonificación del costo de las inversiones;
blecen primas de indemnización

exención de

al mismo

en las

inpuestos

tiempo, se esta-

a todas aquellas empresas que quieran

trasladar:5e a zonas prioritarias,
capitales

extranjera

con independencia

del origen de sus

(ver Joop Alberts, listado Actual de las Políticas de Redis-

tribución Espacial de la Población

en America Latina, documento

tado al Seminario sobre Redistribución

presen-

Espacial de la Población,

nizado por el Certtro Latinoamericano de Demografía, mayo

orga-

1978).

Con relación a esta ultima cuestión, es necesario acotar que esos
instrumentos

tributarios se justifican

ahorro en los costos urbanos

según la teoríe eocnómica si el

(económicos y sociales) es superior a la suma

de subsididios e ingresos que deja de percibir el Estado.
fuera el caso, subsisten otras dos cuestiones:

Aun, si este

primero, que

sectores

sociales y espacios regionales pagan el costo fiscal asociado a esos
instrumentos para evaluar en que medida se ratifican o contrarrestan
tendencias concentradoras del ingreso a nivel
gundo, evaluar ]so efectos sobre
el uso de los instrumentos

familiar y esjiacial ;

la centralización

se-

industrial que supone

impositivos, esto es, la medida m

que

las

pequeñas y medianas industrias pueden ampararse en el regim.n lef;al,

-iic--- srrT---

las

-H7-

y en la practica de su aílministr.iciún, vi;-n-vis

las j^rniidi s (•mprosas.

Al respecto, anotamos la siguiente información periodística

que alude

a declaraciones de directivos de Canacintra, una asociación

de pequeños

y medianos industriales de Mexico

:

(UNO MAS UNO, Mexico,

10-12-78,

p. 12):

Mientras tanto, en el intento oficial descentralizador
estímulos, exenciones fiscales, donacion

de terrenos en varios

-mediante
estados-,

las grandes industrias han sido las beneficiadas, mientras que la pequeña
y la mediana permanecen al margen.

En el fracaso de la descentralización
falta de coordinacion

intcrinstitucional,

industrial, ademas de la

influyen

también otros

fenó-

menos como la falta de mano de obra calificada en la provincia.



los parques y ciudades no constituyen una alternativa

para la gran mayoría de los industriales por su



fraestructura



inaccesibilidad.

en los parques y ciudades deben construirse unidades

cionales para los trabajadores;

viable

habita-

establecer escuelas, crear toda la in-

necesaria.

los beneficios siempre son para las grandes empresas que o

son transnacionales o son el propio

gobierno.

Tal como fuera mencionado más arriba, las alternativas de descentralización en los países de

la región no son múltiples y dependtiTi de sus

problemas espaciales concretos, de su particular estru(.:tur3 urbana
debo acomodarse

donde

todo iniento de solución de aquellos problemas, de sus

-HH-

rctipce tivna c k l im:l. uras productivas
•que posibilitarían

la redefinicion

(ritmos de acumulación, asignación

y ilol.u-ionun d e

ricufüüí; n.i l u r i Ich
; .

de ]as estrategias de

crecimiento

espacial de recursos, y cambios de

inserción en la economía internacional) , y de la interacción de las
fuerzas sociales con capacidad

de participar activamente

ción de otro modelo de acumulación.
la compleja realidad

en la delrini-

Es posible intentar un recorte de

en America Latina de modo de sugerir, muy getieral-

mente, algunos aspectos relacionados

con esta

cuestión.

Es indudable que los problemas espaciales son relativamente
en aquellos paíst.s donde el proceso de urbanización

menores

está muy aJel.intado

y donde, por lo tanto, es menor la presión del crecimiento

poblacional.

la situación es todavía más favorable, siempre en términos

relativos,

para aquellos países cuyo sistema urbano admite, aparte de la metrópoli
nacional, algunas otras aglomeraciones

de importancia entre

pueden compararscí los costos mai-ginales
alternativas de distribución

las . cuales

-económicos y políticos-

de

poblacional.

Por otra parte., los países donde los problemas espaciales se manifiestan con mayor agudcíza son aquéllos donde es mayor el peso de la población rural, y mayor la di.mensión absoluta de la metrópoli
En los países donde la población

rural

mayores las

vegetativo,

tasas de crecimiento

sobre la tierra y, consiguicintementc,
Estas migracione!?,



tiene mucho peso específico,
la presión

las migraciones

de la

son

población

rurales-urbnnas.

frente a un si.stema urbano macrocef al ico,

la metrópoli nacional como i)unto casi exclusivo de destino.
hacer alguna diferenciación

nacional.

entre países de; acuerdo a su

tienen a
Aquí

tamaño.

cabe

-no-

Las paí.ses c h i c o s 1. Í M . 1 menos Il-.-ulos de l i b e r t a d p;ira Mipcr/j r I.dü
C UM
pfoblcmaH c.spac Lnl.c;:; r i:7 ¡: Leos .
distintas a las actuales,

M
n

I ac i Ód a c s t r a Ujji as de c rci: imi en to ,

con c-;fecCos p o b l a c i o n a l e s en e l e s p a c i o ,

r e c e n dos l í n e a s de a c c i ó n a l t e r n a t i v a s :

una p r i m e r a p o d r í a

en un modelo Hong-Kong do i n d u s t r i a l i z a c i ó n ,

apa-

consistir

l o c u a l s u p o n d r í a una

inser-

c i ó n d i f e r e n t e en l a d i v i s i o n i n t e r n a c i o n a l d e l t r a b a j o , y un a c u e r d o
e s p e c i a l con l o s c a p i t a l e s y mercados e x t r a n j e r o s dada l a s
de s u s r e s p e c t i v a s e s t r u c t u r a s i n d u s t r i a l e s .

debilidades

E s t a l í n e a de a c c i ó n ,

en

e l c a s o de e s o s p a í s e s c l i i c o s d i f í c i l m e n t e p e r m i t i r í a s u p e r a r la macroc e f a l i a d e l s i s t e m a urbano p e r o p o s i b i l i t a r í a ,
de a l g u n o s e x c e d e n t e s con (ue a t a c a r
trópoli.

a l menos, l a

p,eneraci6n

l o s problemas e s p a c i a l e s de l a me-

La v i a b i l i d a d de e s t a a l t e r n a t i v a e s t a l i m i t a d a porque l a e s -

t r a t e g i a de e x p o r t a r m a n u f a c t u r a s es más f a c t i b l e p a r a a q u e l l o s

países

que ya han avanzado s u f i c i e n t e m e n t e en e l p r o c e s o s u s t i t u t i v o de i m p o r t a c i o n e s como p a r a haber gc;ncrado a l g u n a s c a p a c i d a d e s e m p r e s a r i a l e s y
mano de obra

calificada.

Una segunda l í n e a de a c c i ó n , mas e f e c t i v a en r e l a c i ó n a l
de l o s problemas e s p a c i a l e s

conjunto

( u r b a n o s y r u r a l e s ) p e r o s e g u r a m e n t e de m.e-

nor v i a b i l i d a d p o l í t i c a i n t e r n a ,

es r e o r g a n i z a r la producción

agraria

s o b r e nuevas r e l a c i o n e s s o c i a l e s y o t r a s l í n e a s de p r o d u c c i ó n que p e r s i gan un aum(!nto de l a p r o d u c t i v i d a d y una mayor a b s o r c i ó n de f u e r z a de
t r a b a j o en e l e s p a c i o r u r a l .

Lo p r i m e r o i m p l i c a r í a p r o b a b l e m e n t e un

cambio en l o s p a t r o n e s r e p r o d u c t i v o s de l a s f a m i l i a s r u r a l e s en c u a n t o
l a s e s t r a t e g i a s de s u p e r v i v e n c i a p o d r í a n empezar a d e s c a n s a r s o b r e e l
e s f u e r z o a s o c i a d o y l a t c c n i f i c a c i ó n de la p r o d u c c i ó n , en
a l tamaño e l e v a d o de l a s f a m i l i a s ;

sustitución

l o s e g u n d o , s i g n i f i c a r í a que l o s

-90-

aumencos en la productividad

agropecuaria podrían acompafiarse con la im-

plantación de industrias basadas en esos recursos naturales, para cqntri,buir a una mayor retención de la poblacioxi en el espacio rural y favorecer el desarrollo de nuevos asentamientos humanos.

Esta ultima alterna-

tiva implica atacar a los problemas espaciales de los países chicos en
su origen mas que en sus manifestaciones

finales..

Dentro del grupo de países donde los problemas espaciales son agudos,
los países grandes y medianos tienen una mayor holgura para

resolverlos:

primero, porque es probable que su sistema urbano ofrezca distintas posibilidades para evaluar una política de descentralización, y segundo,

porque

disponen seguramente de una mayor dotacion de recursos naturales

(reservas

minerales y tierras potencialmente cultivables) sobre los cuales

fundar

algunos cambios en la estrategia de crecimiento y distribución
sos con efectos espaciales.

de ingre-

La línea de acción de; una estretegia

agro-

industrial anotada en el párrafo anterior no excluye a los países aquí
referidos, especialmente a los medianos;
esa estretegia basada en un cambio de

es evidente, sin embargo, que

Las relaciones sociales

agrarias

lleva asociado el costo político de la oposición de las burguesías rurales, mientras que vin desarrollo agro-ind\istrial con contenido capi.talista tiene un efecto deseentralizador dudoso:

la absorción de población

( I el espacio rural no es necesariamente mayor que la población
M
sina ciue resulta obligada a migrar.

campe-


</dcvalue>
</dublin_core>
