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<dcvalue element="type" qualifier="biblevel" language="es_ES">Sección o Parte de un Documento</dcvalue>
<dcvalue element="date" qualifier="issued" language="es_ES">1995</dcvalue>
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<dcvalue element="callnumber" qualifier="null" language="es_ES">382.3 B584L(58739)</dcvalue>
<dcvalue element="contributor" qualifier="author" language="es_ES">Corden, W. Max</dcvalue>
<dcvalue element="doctype" qualifier="null" language="es_ES">Coediciones</dcvalue>
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<dcvalue element="subject" qualifier="spanish" language="es_ES">LIBERALIZACION DEL INTERCAMBIO</dcvalue>
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<dcvalue element="coverage" qualifier="spatialeng" language="es_ES">LATIN AMERICA</dcvalue>
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<dcvalue element="subject" qualifier="english" language="es_ES">NAFTA</dcvalue>
<dcvalue element="title" qualifier="null" language="es_ES">Una zona de libre comercio en el Hemisferio Occidental: posibles implicancias para América Latina</dcvalue>
<dcvalue element="description" qualifier="null" language="es_ES">Incluye Bibliografía</dcvalue>
<dcvalue element="relation" qualifier="ispartof" language="es_ES">En: La liberalización del comercio en el Hemisferio Occidental - Washington, DC : BID/CEPAL, 1995 - p. 13-40</dcvalue>
<dcvalue element="project" qualifier="null" language="es_ES">Proyecto Apoyo al Proceso de Liberalización Comercial en el Hemisferio Occidental</dcvalue>
<dcvalue element="identifier" qualifier="uri" language="">http://hdl.handle.net/11362/1510</dcvalue>
<dcvalue element="date" qualifier="accessioned" language="">2014-01-02T14:51:16Z</dcvalue>
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S e c c ió n  d e  O b r a s  d e  E c o n o m ía  C o n t e m p o r á n e a
ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA 
SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
LOS CASOS DE ESTADOS UNIDOS - CANADÁ 
ARGENTINA - CHILE - COLOMBIA
V o l u m e n  II
P rim era  ed ición , C h ile , 2000
Título original:
Ensayos sobre el financiamiento de la seguridad social en salud.
Los casos de Estados Unidos - Canadá - Argentina ~ Chile - Colombia
©  Comisión Económica para América Latina y  el Caribre (C EI’A L) Naciones Unidas
©  Fondo de Cultura Económica
Av. Picacho Ajusco 227; Colonia Bosques del Pedregal; 14200 México, D.F.
©  Fondo de Cultura Económica Chile S.A.
Paseo Bulnes 152, Santiago, Chile
Registro de propiedad intelectual N° 114.526
1.5.B.N.: 956-289-018-X (Volumen II)
1.5.B.N.: 956-289-016-3 (Obra completa)
Ilustración de la portada: Juan Cristián Peña Camarda 
Composición y diagramación: Gloria Barrios
Impreso en Salesianos S.A.
Impreso en Chile
D a n iel  T itelm a n  / A n dras U th o ff  
C o m p i l a d o r e s
ENSAYOS SOBRE EL 
FINANCIAMIENTO DE LA 
SEGURIDAD SOCIAL 
EN SALUD
LOS CASOS DE 
ESTADOS UNIDOS - CANADÁ
ARGENTINA - CHILE - COLOMBIA
V o l u m e n  II
FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
MÉXICO - ARGENTINA - BRASIL - COLOMBIA - CHILE - ESPAÑA 
ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA - GUATEMALA - PERÚ - VENEZUELA
C E P fl L
COMISIÓN ECONÓMICA PARA 
AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (CEPAL)

LAS INSTITUCIONES DE SALUD PREVISIONAL 
(ISAPRES) EN CHILE
Ricardo Bitrán 
Francisco Xavier Almarza
SÍNTESIS Y CONCLUSIONES
Chile posee un sistema de salud peculiar. Todo trabajador dependiente 
debe cotizar el 7% de su sueldo imponible para la previsión en salud, 
pero puede escoger el destino de dichos fondos entre el sistema público 
(Fondo Nacional de Salud, f o n a s a )  y  el sistema privado (instituciones de 
salud previsional, isapres). Las isapres fueron creadas en 1981 como 
entidades que ofrecen seguros de salud a quienes escogen voluntaria­
mente afiliarse a ellas.
Las isapres han recibido elogios y críticas- A veces, tanto estos como 
aquellas se han basado en fundamentos técnicos, pero lamentablemente 
con frecuencia la discusión ha sido guiada por argumentos ideológicos. 
Cuán favorable o negativa sea la evaluación de las isapres depende del 
prisma con que se las mire. Quien las evalúe bajo la premisa de que estas 
instituciones debieran contribuir a resolver todos los problemas del sec­
tor salud en Chile, arribará a conclusiones muy diferentes de quien las 
analiza sobre la base de que ellas debieran satisfacer la demanda por 
seguros de salud de una parte de la población.
El propósito de este documento es presentar un análisis técnico de 
las isapres desde el ángulo del economista. Se pretende aportar informa­
ción que permita enriquecer el análisis de las personas en Chile intere­
sadas en el tema, y fuera de Chile de quienes deseen obtener mayor 
información sobre las isapres con el propósito de evaluar sus propias 
iniciativas de reforma.
A fines de 1995, estas empresas otorgaban cobertura a un cuarto de 
la población del país. Puesto que la facultad de pertenecer a una isapre
4 6 3
4 6 4  e n s a y o s  s o b r e  e l  f i n a n c i a m i e n t o  d e  l a  s e g u r i d a d  s o c i a l  e n  s a l u d
depende del nivel de ingreso de la persona, se observa que quienes están 
en las isapres pertenecen predominantemente a los grupos de ingresos 
medios, medios altos y altos. No obstante, habiéndose limitado el creci­
miento de las isapres en los estratos medios y altos, la expansión reciente 
de la afiliación se ha dirigido progresivamente hacia los grupos de ingre­
sos más bajos. Ello ha sido facilitado por un subsidio público a la afilia­
ción que beneficia a aproximadamente un millón de personas.
El análisis efectuado sugiere que las isapres han tenido un impacto 
positivo y sustancial sobre la inversión y  actividad privada en salud. 
Además, es evidente que las isapres constituyen una opción válida y 
beneficiosa para los 3.7 millones de chilenos que voluntariamente han 
decidido pertenecer a ellas, en lugar de optar por el f o n a s a  o,  en el caso 
de los independientes, de adquirir otros tipos de seguros privados de 
salud.
La mayoría de los afiliados al sistema de las isapres, está al menos 
razonablemente satisfecha con el sistema. Sin embargo, a medida que se 
desciende en la escala socioeconómica, disminuye la proporción de be­
neficiarios satisfechos. Gran parte de los afiliados se sienten al menos 
adecuadamente cubiertos, pero queda una cuarta parte de ellos que se 
sienten insuficientemente cubiertos. La cobertura es una preocupación 
importante de los beneficiarios de estas instituciones, aumentando la per­
cepción de mayor cobertura con el precio de la prima. Los afiliados a 
isapres están más satisfechos con su sistema que los afiliados al f o n a s a .  
Es mayor el porcentaje de afiliados a isapres que reporta una actitud 
positiva hacia su sistema, que su equivalente en el f o n a s a .  Asimismo, 
una menor parte de los afiliados a isapres desea cambiarse al f o n a s a  que 
lo contrario; entre los afiliados al fonasa, la razón más frecuente para no 
cambiarse a una isapre es la insuficiencia de ingreso.
El crecimiento de la cobertura de las isapres fue exponencial en los 
primeros años; sin embargo, a contar d e  1995 éste  s e  h a  estancado. Se  
atribuye el fenómeno a una percepción de incertidumbre política sobre el 
futuro por parte de las isapres, como también a una saturación de su 
capacidad de crecimiento dadas las actuales condiciones del mercado. Se 
infiere que un mayor crecimiento será posible solo en la medida en que 
se subsane la falta de definición oficial sobre el futuro de las isapres, o se 
adopten cambios sustanciales de política. Ejemplos de cambios que fa­
vorecerían el crecimiento de las isapres son el otorgarles mayor acceso 
a la infraestructura pública de salud, o mayores subsidios públicos a la
LA. REFORMA AI. FINANCIAMIENTO DE LA SALUD EN CHILE 4 6 5
afiliación. La reciente decisión gubernamental de discontinuar dicho sub­
sidio, restringe las posibilidades de crecimiento del sistema de isapres.
Así como se ha estabilizado el tamaño de la población beneficiaria 
de las isapres, también lo ha hecho el número de estas entidades. Existen 
en la actualidad 21 isapres abiertas, de las cuales 19 son con fines de 
lucro.1 El mercado presenta un grado importante de concentración: las 
tres isapres de mayor tamaño — Consalud, Cruz Blanca y Banmédica— 
cubren casi el 55% del mercado, medido según el volumen monetario de 
las cotizaciones obligatorias de salud.
La población cotizante de las isapres, como también la beneficiaria 
de estas, es más joven y  con menor participación de mujeres que la 
población del país. Con respecto a lo primero, las isapres poseen una 
mayor representación de hombres y mujeres jóvenes de entre 20 y 39 
años que la población nacional, y una menor representación de personas 
mayores de 50 años y, particularmente, de mayores de 60 años. Además, 
como consecuencia de la selección de afiliados — debido a restricciones 
en la cobertura de enfermedades preexistentes, a primas crecientes con 
la edad, y  ocasionalmente al deterioro de la capacidad de pago de quie­
nes experimentan problemas médicos catastróficos—  se presume que la 
población beneficiaria de las isapres es más sana que la población gene­
ral del país. Sin embargo, estos autores no dispusieron de información 
apropiada para explorar esta hipótesis.
Las isapres han conservado constante en cifras reales el valor de los 
beneficios de salud que otorgan a sus afiliados, y han logrado aumentar 
la proporción de las cotizaciones destinada a servicios directos (atencio­
nes de salud y  licencias médicas) de cotizantes y  beneficiarios. Un aná­
lisis comparativo de estadísticas de uso de servicios médicos revela que 
existen diferencias importantes entre las isapres y  el f o n a s a ,  aunque no 
en las consultas curativas ambulatorias. El f o n a s a  provee un 43% más 
de intervenciones quirúrgicas por beneficiario que las isapres, y más de 
tres veces el número de días/cama per cápita. Una posible explicación 
para estas diferencias sería el distinto perfil de salud de los beneficiarios 
de ambos sistemas, aunque otras causas podrían también ser responsa­
bles de estos contrastes.
1. Fs abierta toda isapre que ofrece sus planes de salud a la población en general. 
Las isapres cerradas restringen sus servicios a grupos específicos de población, como por 
ejemplo los empleados de una empresa. Este documento trata principalmente de las isapres 
abiertas.
4 6 6  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
Luego de grandes fluctuaciones en su rentabilidad media, en los 
últimos cuatro años las isapres abiertas han experim entado tasas de 
rentabilidad anual sobre el patrimonio del orden del 25%, con una uti­
lidad sobre los ingresos de explotación cercana al 5%. La rentabilidad 
patrimonial media de las isapres abiertas supera a las de otros sectores 
de la economía. La rentabilidad promedio de las isapres abiertas oculta 
importantes diferencias de rentabilidad individual. Aquellas isapres de 
mayor tamaño, que también son las de mayor vida en el mercado (en 
promedio, catorce años), presentaron en 1995 altas tasas de rentabilidad 
patrimonial — en algunos casos superiores al 66%. En contraste, la ma­
yoría de las isapres de tamaño mediano a pequeño, con menores ingresos 
anuales y vida media en el mercado, arrojaron pérdidas importantes 
respecto de su patrimonio, en 1995. Se concluye que el mercado de las 
isapres es competitivo; que hay numerosas empresas que efectúan ingen­
tes esfuerzos por penetrar el mercado a costa de pérdidas significativas 
en el intento; y que aquellas que ingresaron al mercado más temprana­
mente y lograron permanecer en él, han logrado establecer una posición 
aparentemente sólida y rentable.
El debate público sobre las isapres se ha centrado en cuatro temas:
1) la capacidad financiera de las personas que envejecen de permanecer 
en el sistema de isapres; 2) la cobertura que las isapres otorgan para las 
enfermedades catastróficas; 3) la canalización de subsidios públicos hacia 
las isapres; 4) problemas de información en el sistema.
Al primero de estos temas se lo conoce como el problema del 
financiamiento de la salud en la tercera edad. El problema surge de­
bido a que al entrar en la tercera edad (65 años), los individuos simul­
táneam ente ven reducidos sus ingresos, experim entan una m ayor 
siniestralidad médica, dejan de percibir el subsidio público a la afiliación 
al sistema, y enfrentan aumentos considerables en las primas de la isapre.
Un análisis prospectivo efectuado por la Universidad de Chile con­
cluye que bajo ciertos supuestos muchos de los actuales cotizantes no 
tendrían problemas en financiar las primas de su isapre en la tercera 
edad. Tendrían dificultades en hacerlo sin embargo las personas que hoy 
son jóvenes, con menores ingresos y menores niveles de educación. El 
estudio demostró que la permanencia en las isapres en la tercera edad 
depende en parte de la alta rentabilidad histórica de las administradoras 
de fondos de pensiones ( a f p ) ,  la que muy difícilmente se reproducirá en 
el futuro. Además, la proyección de un nivel de rentabilidad real anual
LA REFORMA AL FINANCIAMIENTO DE LA SALUD EN CHILE 4 6 7
promedio de un 5% o 6 %  de los fondos de las a f p  en las próximas 
décadas — si bien muy inferior al histórico— es cuestionable. Finalmen­
te, el estudio se concentró en proyectar a través de las décadas venideras 
la posibilidad de permanencia de quienes hoy están en isapres y no 
entran aún en la tercera edad. Los supuestos tras las proyecciones, y la 
sensibilidad de las mismas frente a cambios en los principales parámetros 
del ejercicio, sugieren que los resultados del estudio debieran ser ponde­
rados con cautela.
Se recomienda el desarrollo de análisis complementarios al estudio 
descrito, basados en antecedentes empíricos de lo que hoy está sucedien­
do con los afiliados a isapres que entran a la tercera edad. ¿Cuántos de 
ellos permanecen en las isapres? ¿Cuántos lo hacen enfrentando gastos 
por concepto de afiliación y pagos no reembolsables a proveedores 
médicos que superan el 30% de sus ingresos? ¿Cuántos se retiran del 
sistema de las isapres, y retornan al f o n a s a ,  y cuáles son las principales 
causas de dicho cambio? La respuesta a estas preguntas, con datos reales 
de las isapres, permitirá arrojar mayor luz sobre el debate.
En relación con el segundo de los temas antes enumerados, el 
financiamiento de las enfermedades catastróficas, un análisis efectuado 
por la Pontificia Universidad Católica concluye que solo una fracción 
pequeña de los cotizantes en isapres abiertas incurre en gastos catastró­
ficos. Además, en muchos casos dichos gastos se deben a una mala se­
lección del proveedor, es decir un gasto mal cubierto por el plan de la 
isapre del beneficiario. El estudio concluye, no obstante, que la probabi­
lidad de incurrir en una catástrofe financiera médica es mayor en los 
beneficiarios de más bajos ingresos. Ello no es de sorprender, por cuanto 
la cobertura que pueden ofrecer las isapres a personas que pagan bajas 
primas es evidentemente limitada. La naturaleza competitiva del sistema 
y su propio esquema de funcionamiento, propenden a que exista una 
redistribución muy reducida o nula de recursos desde suscriptores de 
altos ingresos que efectúan aportes elevados a las isapres hacia los de 
menores recursos que contribuyen con montos modestos.
El estudio de la Pontificia Universidad Católica propone un esque­
ma de seguros de corto plazo que permitiría financiar los gastos catas­
tróficos de salud y, además, financiar el mayor costo actuarial de quienes 
sufren de problemas catastróficos. Esto último les daría mayor movilidad 
entre las isapres a quienes experimentan problemas catastróficos, fomen­
tando aún más la competencia en el sistema. Adicionalmente, la solución
4 6 8  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
propuesta constituiría una opción atractiva frente al actual sistema de 
exclusión de preexistencias médicas que contempla la ley.
Con respecto al tema de los subsidios públicos al sector de isapres 
conviene distinguir entre dos tipos de subsidios posibles: 1) el subsidio 
del 2% de cotización adicional, definido en la ley 18.566, para la afiliación 
a isapres de personas de bajos ingresos (en vías de ser discontinuado), 
y 2) subsidios indirectos por el uso de servicios públicos de salud por 
parte de los beneficiarios de isapres. La existencia del primer subsidio no 
presenta ambigüedad, por cuanto está gobernado por una ley y opera 
desde 1990. La conveniencia fiscal del subsidio es materia de estudio. 
Ella debiera resultar de una comparación entre los recursos que el ñ sco  
destina para el subsidio (la suma de los 2% pagados), y los que destinaría 
por concepto de financiamiento de atenciones de salud en el f o n a s a  para 
aquellas personas que, al no existir el subsidio de la afiliación, se encon­
trarían adscritas al f o n a s a  y no a isapres.
Con relación al segundo posible subsidio — la fuga de recursos 
públicos por la vía de atenciones de salud a beneficiarios de isapres— , 
la evidencia sugiere que, de existir hoy, estos subsidios serían modestos 
y con una tendencia a la disminución. Un estudio reciente sobre contri­
buciones y aportes de los usuarios del sistema público de salud (Bitrán 
y otros, 1996), revela que en 1992 los particulares que hicieron uso del 
sistema público de salud efectuaron aportes al sistema público por con­
cepto de pagos de bolsillo iguales a la mitad de los beneficios recibidos. 
Los beneficios netos derivados de tal uso por los particulares, cercanos 
a 11 mil millones de pesos (moneda de diciembre de 1995), habrían 
equivalido a menos del 5% de los aportes totales al sistema público de 
salud. Considerando que muchos de los particulares usuarios  del sector  
público no eran beneficiarios de isapres, se concluye que la fuga de 
recursos públicos hacia el sector de las isapres sería muy reducida. Este 
resultado debe interpretarse con cautela, puesto que se presume que la 
información obtenida por el estudio no habría permitido identificar a 
posibles beneficiarios de isapres que ocultarían tal condición al solicitar 
atenciones en el sector público. Sin embargo, desde 1992 los estableci­
mientos públicos, en particular los hospitales del Sistema Nacional de 
Servicios de Salud (s n s s ) ,  efectúan esfuerzos progresivos y cuentan con 
instrumentos (por ejemplo, un registro computacional de afiliados a 
isapres) e incentivos para identificar a pacientes que poseen cobertura de 
isapres y así recaudar mayores recursos propios.
LA REFORMA AL FINANCIAMIENTO DE LA SALUD EN CHILE 4 6 9
En lo que respecta a los problemas de información en el sistema de 
isapres, se concluye que estos son importantes y con efectos perversos 
sobre la eficiencia. La abundancia de planes y la falta de información 
sobre las condiciones del contrato al momento de la afiliación son uno 
de ellos, e importan una asimetría de información entre la isapre y el 
cotizante. La sobreprestación de atenciones médicas es otra dificultad 
que resulta de asimetrías de información entre el prestador del servicio, 
por una lado, y el paciente y la isapre, por el otro. Tanto la Superinten­
dencia de isapres como las propias isapres efectúan esfuerzos de educa­
ción para reducir algunos de estos problemas de información, aunque 
varios de ellos persisten y  requerirán de iniciativas suplementarias.
Dos últimos puntos de gran importancia pero que han recibido 
menor atención en el debate público, son: 1) la falta de integración ver­
tical de las isapres, y 2) la tal vez excesiva movilidad de los beneficiarios. 
Ambos fenómenos se traducen en pérdidas sustanciales de eficiencia. No 
está claro por qué las isapres en su mayoría — con la excepción de 
Consalud—  siguen organizadas esencialmente como entidades financie­
ras intermediarias, en lugar de integrar operativa y financieramente las 
funciones de aseguramiento y provisión. La falta de competencia en el 
mercado de los proveedores de salud puede ser una explicación de ello. 
En cualquier caso, a la falta de integración se suma un sistema predomi­
nante de pago a proveedores por acto médico, el cual tiene conocidos 
efectos inflacionarios en el gasto en salud.
La posibilidad de cambiarse de isapre que la nueva ley establece 
para los afiliados es un arma de doble filo: favorece la competencia entre 
las isapres, pero también promueve la ineficiencia del sistema. La nueva 
ley le atribuye un carácter permanente al contrato de salud por el lado 
de las isapres. Ello busca proteger al afiliado, impidiendo que las isapres 
puedan caducar el contrato arbitrariamente. Por otra parte, la ley le 
permite al asegurado desafiliarse de las isapres luego de completado el 
primer año con ella. La movilidad que la ley le otorga al afiliado genera 
incentivos que hacen que la isapre enfrente una presión competitiva 
permanente, a contar del primer año, llevándola a mantener o mejorar 
sus beneficios, o a disminuir sus precios, para así conservar sus afiliados. 
Este es un efecto positivo de la nueva ley.
La facultad de cambiarse de isapres tiene también consecuencias 
negativas sobre la eficiencia, puesto que al confrontar el riesgo perma­
nente de perder afiliados, las isapres cuentan con pocos incentivos para
4 7 0  ENSAYOS SOBRE El. FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
invertir en la salud de sus asegurados. En efecto, por lo general las 
isapres abiertas no poseen programas de salud preventiva, como por 
ejemplo los controles preventivos anuales y la promoción de hábitos 
saludables. Por lo demás, en la mayoría sino en todas las isap res  abiertas, 
se observan bajas tasas de utilización de los controles preventivos anua­
les que la ley establece como un derecho de los beneficiarios.
La isapre Consalud parece ser una excepción a esta regla, por cuan­
to estaría desarrollando estrategias para conservar a sus afiliados en el 
largo plazo mediante incentivos económicos, invirtiendo en su salud a 
través del tiempo. La falta de iniciativas de este género, puede obedecer 
a que el mercado de las isapres aún es inmaduro, y  continuará evolucio­
nando. Esta hipótesis, en parte, se apoya en el hecho de que la ley de 
isapres ha seguido cambiando hasta hace poco tiempo. Es de esperar, por 
lo tanto, que las otras isapres también generen soluciones tendientes a 
retener a sus a filiad os  a través del tiempo, con ganancias de eficiencia 
para ambas partes. La escasez de soluciones espontáneas lleva a pon­
derar con cautela las virtudes de la ley de isapres en esta materia.
Finalmente, es importante mencionar que las isapres han evolucio­
nado en forma positiva y se han adaptado a cambios importantes en su 
marco regulatorio y en las condiciones del mercado. Estas entidades son 
aún relativamente nuevas y no debiera desestimarse su capacidad de 
innovar y  resolver desafíos. La autoridad dispone de numerosos estudios 
y recomendaciones que le permitirían continuar perfeccionando el marco 
regulatorio del sistema de isapres. Sin embargo, el mayor desafío para la 
autoridad es lograr limar la fricción generada en el sector por el funcio­
namiento de dos sistem as  distintos de salud — uno público y  otro priva­
do—  que operan con lógicas diferentes, y que por lo mismo resultan en 
pérdidas de equidad y  eficiencia.
I. ANTECEDENTES Y OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN
Desde la vigencia de la ley que dio vida a las isapres en 1981, estas 
instituciones han crecido y  evolucionado cambiando en forma importan­
te la organización, la provisión y el financiamiento del mercado de la 
salud en Chile. Hoy las isapres otorgan cobertura de salud a más de un 
cuarto de la población nacional. Con su creación, el mercado de la salud ha
I,A REFORMA AL FINANCIAMIENTO DE LA SALUD EN CHILE 4 7 1
pasado a ser uno mixto, diferente a su perfil histórico, con una participación 
creciente del sector privado en el financiamiento de la infraestructura 
médica y en el pago y otorgamiento de atenciones.
Las isapres han recibido elogios y críticas. A veces, tanto estos como 
aquellas se han basado en fundamentos técnicos, pero lamentablemente 
con frecuencia la discusión también ha sido guiada por argumentos 
ideológicos. Cuán favorable o negativa sea la evaluación de las isapres 
depende del prisma con que se las mire. Quien las evalúe bajo la premisa 
de que estas instituciones debieran contribuir a resolver todos los pro­
blemas del sector salud en Chile, arribará a conclusiones muy diferentes 
de quien las analiza partiendo de la base de que ellas debieran satisfacer 
la demanda por seguros de salud de una parte de la población.
El propósito de este documento es presentar un análisis técnico de 
las isapres desde el ángulo del economista. Se pretende aportar informa­
ción que permita enriquecer el análisis en Chile de las personas, intere­
sadas en el tema, y fuera de Chile de quienes deseen obtener mayor 
información sobre las isapres con el propósito de evaluar sus propias 
iniciativas de reforma.
En el mercado de las isapres se presentan todos los problemas y 
peculiaridades propios de la economía de la salud. El economista mira 
las isapres desde los ángulos de la eficiencia y la equidad. Se pregunta: 
¿En qué medida las isapres han ayudado a mejorar la eficiencia en el 
sector salud en Chile?, ¿en qué grado la existencia de estas instituciones 
ha afectado la equidad del sector? Estas dos dimensiones de todo sistema 
económico son evidentemente muy amplias. Y en el ámbito de cada una 
de ellas se plantean preguntas más precisas. Por ejemplo, en lo relativo 
a la eficiencia, el economista se interesa en saber, entre otras cosas, lo 
siguiente:
• ¿En qué medida las isapres han contribuido a estimular la compe­
tencia entre proveedores y entre aseguradores, presionando así a la 
baja los precios de las atenciones de salud, y mejorando la calidad 
de los servicios?
• ¿En qué grado el desarrollo de estas instituciones ha afectado la 
disponibilidad de recursos y servicios, las opciones de los consumi­
dores, y la satisfacción de estos?
• ¿Cuál ha sido la contribución de las isapres a la salud de los chi­
lenos, y a qué costo?
4 7 2 ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
• ¿Qué mecanismos usan las isapres para protegerse del riesgo sub­
jetivo y de la selección adversa, y cuáles han sido los resultados?2
• ¿Qué problemas de información existen en el mercado de las isapres 
y qué recursos han surgido para superarlos? De haber problemas, 
¿en qué medida ellos constituyen fallas del mercado que interfieren 
con la eficiencia del sistema de las isapres?
• ¿Qué impacto ha tenido el sistema de isapres sobre la eficiencia del 
sector público de la salud?
En lo referente a la equidad, el economista formula las siguientes 
interrogantes:
• ¿Quiénes pueden acceder al sistema de isapres y quiénes encuen­
tran dificultades en hacerlo? De haberlas, ¿cuáles son las barreras a 
la entrada?
• ¿Existen diferencias en el acceso a un nivel mínimo aceptable de 
servicios de calidad, entre las personas que están en isapres y quie­
nes están fuera de ellas?
• ¿Existen subsidios cruzados desde el sector público de la salud hacia 
el sector de las isapres, o en el sentido opuesto, y cuál sería su mag­
nitud?
• ¿Se presta el sistema de isapres para una redistribución regresiva de 
los recursos entre sus beneficiarios?
Estudiar un mercado tan complejo como el de las isapres es un 
desafío mayor, exacerbado en parte por la disponibilidad todavía inci­
piente de información, no obstante los loables y promisorios esfuerzos de 
modernización y automatización desplegados por la Superintendencia 
de isapres. Dos estudios efectuados durante el año 1995 sobre dos aspec­
tos críticos del sistema de isapres, consumieron grandes recursos tanto 
financieros como humanos.3 Desarrollar análisis fiables sobre el tema 
requiere de un esfuerzo significativo y permanente.
Considerando los recursos relativamente modestos destinados a la 
producción de este trabajo, se prefirió otorgarle al lector una visión 
am plia  de las isapres con un tratamiento inicial d e  lo s  d iv erso s  tem as, en
2. Ver definiciones de estos dos términos en las secciones 4 y 5, respectivamente.
3. Fisher Mizala y Romaguera (1995) y Díaz y otros (1995), respectivamente.
LA REFORMA AL FINANCIAMIENTO DE LA SALUD EN CHILE 4 7 3
lugar de un análisis en profundidad de solo algunos de ellos. Con dicho 
objeto, donde fue posible se incorporaron al análisis datos provenientes 
de otros estudios o de fuentes secundarias. Se hizo, empero, un esfuerzo 
por obtener información de fuentes directas, incluyendo numerosas en­
trevistas con la autoridad y con representantes de isapres y de gremios 
profesionales.
Este estudio pretende definir problemas económicos relevantes, 
aportar la información disponible y emitir una opinión sobre los temas 
analizados, cuando el caso lo permita. Si la información es insuficiente 
para ofrecer un análisis conclusivo, se esbozan los requerimientos futu­
ros de datos y de análisis para avanzar en la investigación de los aspectos 
abordados.
II. EL SISTEMA DE SALUD EN CHILE
Chile posee un sistema mixto de financiamiento de la salud, a través de 
un seguro público y de seguros privados (ver gráfico 1). El primero es 
administrado por el Fondo Nacional de Salud, mientras que los seguros 
privados se concentran esencialm ente en las instituciones de salud 
previsional, entidades aseguradoras creadas a contar de 1981. En 1994, 
el f o n a s a  estimaba tener un total aproximado de 8 600 000 beneficiarios 
(62% de la población nacional), que incluía unos 3.6 m illones de 
indigentes y 5 millones de cotizantes y  sus cargas (f o n a s a ,  1995; f o n a s a , 
1996). Por su parte, a fines de 1994 las isapres cubrían poco más de un 
cuarto de la población del país, o 3.7 millones de personas (Superinten­
dencia de instituciones de salud previsional, 1995a). El 12% restante 
corresponde a personas adheridas a sistemas de menor cobertura —en­
tidades previsionales de las fuerzas armadas, de universidades y  otros 
seguros privados—  y a personas sin seguro alguno de salud.
La ley chilena dispone que los trabajadores dependientes que coti­
zan en un sistema previsional aporten el 7% de su renta imponible (con 
un tope mensual de 60 Unidades de Fomento (u f ) ) 4 a su sistema de
4. El valor de una UF a mediados de enero de 1996 era de aproximadamente 12 500 
pesos, o 31 dólares a la tasa de cambio de 405 pesos por dólar. El tope mensual imponible 
era, entonces, de 750 000 pesos (1 852 dólares), cuyo 7% para salud era de 52 500 pesos (129 
dólares).
4 7 4  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
G r á f ic o  1
ORGANIZACIÓN Y FINANCIAMIENTO DEL 
SISTEMA DE LA SALUD EN CHILE a
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A T E N C IO N E S D E  SA L U D  INDIVIDUAL F L U JO S  D E  FINANCIAM IENTO
Fuente: R. Bitrán y  otros, Estudio Equidad en el financiam iento del seguro público de salu d , vols. 1-3, 
docum ento preparado para cf M inisterio de S a lu d  Pública y  e l  F o n d o  N acional d e  S a lu d  p o r  e l  P rog ram a  
de G estión y  Economía de Sistem as de Salud de la Escuela de Ingeniería Industrial de la U niversidad de 
Chile (c e s s ) ,  Bitrán y  Asociados y  Sistem as Integrales, Santiago d e Chile, 1996.
a Se excluye del gráfico al 12% d e la población nacional cubierta por otros sistem as de seguros o de 
bienestar m édicos, com o las M utuales de Seguridad y las Fuerzas Arm adas.
salud, pudiendo ellos escoger entre el f o n a s a  o  una isapre. Para el 
f o n a s a ,  la suma de estos aportes constituye una fuente importante 
(34.8% del total en 1993), pero no exclusiva, de financiamiento. La prin­
cipal fuente de fondos es el aporte del Estado, proveniente de fondos 
generales de la nación (46.3% en ese año). Las isapres se financian prin­
cipalmente en base a la cotización de salud de sus afiliados. En 1994 el
LA REFORMA A L FINANCIAM IENTO DE LA SALUD EN CHILF. 4 7 5
gasto público en salud fue de aproximadamente 570 000 millones de 
pesos, o 66 270 pesos por beneficiario del sistema público5 (moneda de 
diciembre de 1994), habiendo aumentado esta última cifra, en valores 
reales, en un 78% entre 1990 y  1994 ( f o n a s a , 1 9 9 5 ) .  En 1994 las isapres 
abiertas gastaron un promedio de 97 830 pesos (misma moneda) por be­
neficiario, cifra que en valores reales se mantuvo constante entre 1990 y  
1994 (Superintendencia de isapres, 1996b).6
Los beneficiarios indigentes del f o n a s a  que reciben atención médi­
ca en el sistema público de salud obtienen esta atención en forma gra­
tuita. Además, los cotizantes del f o n a s a  y sus cargas pueden optar por 
obtener atención médica ambulatoria general y especializada con un pro­
veedor privado mediante la modalidad de libre elección del f o n a s a ,  para 
lo cual deben efectuar un copago en función de su ingreso. Los benefi­
ciarios cotizantes del f o n a s a  de mayor ingreso también deben efectuar 
un copago por su atención en establecimientos del sistema público (ver 
más abajo). Los beneficiarios de las isapres generalmente están sujetos a 
copagos, y cargos deducibles y máximos. Desafortunadamente, no exis­
ten estimaciones del gasto de bolsillo de las personas en atenciones de 
salud. Puesto que la posibilidad de afiliación a una isapre depende en 
gran parte del ingreso del individuo — el 7% de su ingreso debe ser lo 
suficientemente elevado como para alcanzar a financiar un plan de salud 
en una isapre— los afiliados a estas instituciones pertenecen mayori- 
tariamente a grupos de ingresos más altos que los beneficiarios del 
f o n a s a . En 1990, el 73% de los afiliados a isapres pertenecían a los dos 
quintiles de ingreso más elevados, mientras que el 55% de los afiliados 
al f o n a s a  pertenecían a los dos quintiles más bajos de ingreso.
La provisión de servicios de salud también es mixta en Chile. El 
sistema público está constituido principalmente por los servicios de salud 
—que a lo largo del país totalizan 27 y ofrecen atención secundaria y 
terciaria— , y por los consultorios primarios de salud administrados por 
las municipalidades. En su conjunto, los servicios públicos constituyen
5. Son beneficiarios del sistema público las personas clasificadas como indigentes 
(grupo A en el gráfico 1), los afiliados cotizantes del F O N A SA  (grupos B, C, y D), y las cargas 
familiares de estas personas.
6. Son isapres abiertas aquellas que ofrecen sus planes de salud a la población en 
general. Las isapres cerradas restringen sus servicios a grupos específicos de población, 
como por ejemplo los empleados de alguna empresa de gran tamaño. En 1994, las isapres 
cerradas gastaban por beneficiario aproximadamente el doble que las abiertas.
4 7 6  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAM IENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
el Sistema Nacional de Servicios de Salud (s n s s ) . Las isapres otorgan 
atención de salud a sus beneficiarios principalmente a través de provee­
dores privados.
En 1992 el país contaba con 42 900 camas hospitalarias, de las cuales 
un 75% pertenecía al sector público. En la actualidad, se estima que el 
SNSS emplea a 65 000 funcionarios mientras que el sistema de consul­
torios municipales da trabajo a otros 16 500. No existen estimaciones del 
número de personas que trabajan en la provisión privada de servicios de 
salud. El volumen de atenciones curativas y preventivas otorgadas a 
través del SNSS y en los consultorios municipales revela la importancia 
del sector público en la provisión. En 1992, este atendía alrededor del 
75% de los controles preventivos de la madre y el niño ocurridos en el 
país, el 40% de los partos, el 80% de las hospitalizaciones, y el 84% de 
las urgencias (Araiz y Puentes, 1992).
Chile enfrenta una situación de salud compleja debido a la coexis­
tencia de problemas de salud ligados al subdesarrollo, a estilos de vida 
poco saludables, y al envejecimiento de la población (Ministerio de Salud 
Pública, 1994). Sin embargo, como se aprecia en el cuadro 1, el país exhibe 
buenos indicadores globales de salud en relación con las demás naciones 
de Latinoamérica, aun cuando existen inequidades como resultado de 
desigualdades sociales, económicas y en el acceso a los servicios médicos 
(Araiz y Puentes, 1992). Un diagnóstico de salud efectuado en 1992 re­
vela importantes diferencias regionales en mortalidad y en disponibili­
dad de recursos médicos (Ministerio de Salud Pública, 1995). Estudios 
anteriores tam bién acusaban dichas diferencias (Sistemas Integrales, 
1992).
LA REFORMA AL FINANCIAM IENTO DE LA SALUD F.N CHILE 4 7 7
C uadro 1
INDICADORES DEMOGRÁFICOS Y ECONÓMICOS DE LA SALUD, 
EN CHILE Y OTROS PAÍSES DE LATINOAMÉRICA
«sfr
y C °
✓ c / ✓ yc°v
Indicadores demográficos 
Población en 1993 (millones) 33.8 90.0 13.8 156.5 20.9 22.9 35.7
Tasa anual de crecimiento de la 
población (%) 1970-1980 1.6 2.9 1.6 2.4 3.4 2.7 2.2
1990-2000 1.0 1.9 1.3 1.4 2.2 1.8 1.4
Tasa de fertilidad (niños por mujer) 
1970 3.1 6.5 4.0 4.9 5.3 6.0 5.3
1993 2.7 3.1 2.5 2.8 3.2 3.3 2.6
Indicadores de salud
Esperanza de vida al nacer (años)
1960 67 56 55 52 67 n.d. 58
1993 72 71 74 67 72 66 70
Tasa de mortalidad infantil (por mil nacidos 
1970 52
vivos)
72 78 95 53 108 74
1993 24 35 16 57 23 63 36
Años de vida perdida por mil 
habitantes, 1990 12 17 13 26 13 n.d. 11
Prevalência de la desnutrición 
(menores de 5 años), 1991 (%) n.d. 14 2 13 5 n.d. 12
Niños con bajo peso al nacer, 
1990 (%) n.d. 5 7 15 n.d. n.d. 17
Indicadores de cobertura de servicios de salud 
(%)
Vacuna triple DPT*, 1990-1991 84 64 91 75 54 71 84
Vacuna del sarampión, 1990-1991 99 78 93 83 54 59 75
Partos asistidos, 1985 n.d. n.d. 97 73 82 n.d. 51
4 7 8  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAM IENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
{Continuación Cuadro 1)
/ / y o°v
Recursos médicos
Médicos por cada mil habitantes, 
1988-1992 3.0 0.5 0.5 1.5 1.6 1.0 0.9
Relación enfermera/médico, 
1988-1992 0.2 2.5 0.8 0.1 0.5 0.9 0.6
Camas hospitalarias por cada mil 
habitantes (1985-1990) 4.8 1.3 3.3 3.5 2.9 1.5 1.5
Ingreso nacional y gasto en salud 
PIB per cápita 1993 (dólares) 7 220 3 610 3 170 2 930 2 840 1 490 1 400
Gasto total en salud per cápita 
en 1990 (dólares) 138 89 100 132 89 n.d. 50
Gasto total en salud como 
porcentaje del PIB en 1990 4.2 3.2 4.7 4.2 3.2 n.d. 4.0
Gasto público en salud per cápita 
en 1990 (dólares) 82 45 72 88 49 n.d. 23
Gasto público en salud como 
porcentaje del PIB en 1990 2.5 1.6 3.4 2.8 2.0 n.d. 1.8
Gasto privado en salud en 1990 
(dólares) 56 45 28 44 40 n.d. 27
Flujos de asistencia externa para 
salud como porcentaje del gasto 
total en salud en 1990 0.2 0.9 0.7 0.4 0.1 n.d. 1.6
Fuente: Elaborado por los autores sobre la base d e banco M undial, Inform e sobre el desarrollo mundial, ed i­
ciones 1994 y 1995. 
n.d.: No disponible.
(*) DPT: difteria, pertussis (tos convulsiva), tétanos.
LA REFORMA AL FINANCIAM IENTO DE LA SALUD EN CHILE 4 7 9
III. EL SISTEMA DE ISAPRES
Esta sección explica la génesis de las isapres y caracteriza estas institu­
ciones desde el punto de vista del seguro de salud que ofrecen, y de la 
evolución de su número y  afiliación a través del tiempo.
2. G é n e s is
A comienzos de la década del 70, Chile presentaba una economía cerra­
da, protegida y con una amplia participación del Estado. A partir de 1974 
se comenzó a gestar una transformación estructural del modelo de de­
sarrollo económico, pasando progresivamente a una economía abierta y 
con participación preponderante de la iniciativa privada.
En este nuevo esquema el Estado pasó a ser principalmente un ente 
normativo y regulador, con un papel subsidiario que propendió a limitar 
su participación a aquellas actividades que, por consideraciones econó­
micas o de seguridad de la nación, no pueden o no deben ser desarro­
lladas por el sector privado.
Con anterioridad a la reforma, el Estado cumplía múltiples funcio­
nes en la salud: tenía a su cargo la normativa y regulación del sector, y 
desempeñaba un papel activo como asegurador y prestador de servicios 
de salud. En cuanto al seguro de salud, el Estado tenía el monopolio de 
la captación y administración de los recursos previsionales para la salud; 
en lo relativo a su papel como prestador de servicios, tenía una infraes­
tructura propia con más del 90% de las camas hospitalarias del país, 
concentrando igual proporción de los egresos hospitalarios. Además, el 
sector público proporcionaba más del 75% de las atenciones ambu­
latorias. En este contexto, el sector privado tenía una participación mar­
ginal como proveedor, con seguros de salud casi inexistentes.
Si bien el Estado mantuvo su papel de asegurador con el llamado 
seguro público de salud, y  de prestador a través del s n s s ,  la reforma 
del sector salud fomentó una creciente privatización de sus acciones y  
estimuló, además, la actividad privada en un ambiente de competencia.
Con la reforma el Estado perdió la exclusividad sobre la adminis­
tración de las cotizaciones previsionales y de salud; si bien ambas siguen
4 8 0  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO C IA L EN  SA LUD
siendo obligatorias para todos los trabajadores dependientes, bajo el 
nuevo régimen previsional el trabajador pudo escoger las instituciones 
donde confiar sus contribuciones. Las administradoras de fondos de 
pensiones (a f p ) ,  creadas en 1980, son instituciones privadas que captan 
y  manejan las cotizaciones destinadas a la jubilación mediante un siste­
ma de capitalización individual. El trabajador puede escoger entre dis­
tintas a f p  y  buscar a la que ofrezca mayor rentabilidad a sus fondos. Las 
instituciones de salud previsional, también privadas, fueron creadas por 
ley en 1981. A partir de ese momento algunos trabajadores — aquellos 
cuyos ingresos se lo permitían—  pudieron ejercer la opción de destinar 
su cotización obligatoria al sistema público ( f o n a s a ) o  a alguna de las 
muchas isapres.
Con el pasar de los años tanto el gobierno como las propias isapres 
vieron la necesidad de crear una autoridad que rigiese el funcionamiento 
de estas instituciones para corregir algunas imperfecciones del sistema. 
Hasta 1990 era el f o n a s a  quien desempeñaba dicho papel, además de 
administrar el seguro público de salud. N o obstante, ese año se creó la 
Superintendencia de instituciones de salud previsional, cuyas funciones 
son fiscalizar, actuar como árbitro en las disputas entre afiliados e isapres, 
y generar información para favorecer la transparencia de ese mercado.
2. C a r a c t e r iz a c ió n  d e  la s  is a p r e s
Este apartado describe el contrato de salud que establecen las isapres con 
sus afiliados, y luego presenta la evolución del número de isapres en el 
mercado y de su afiliación.
a) El contrato de salud
Características del contrato
Las isapres son empresas que ofrecen seguros de salud mediante un 
contrato pactado entre estas y el afiliado.7 El contrato puede otorgar 
cobertura a solo un individuo (es decir el afiliado), o bien al grupo familiar
7. P or a filiad o  se  en tien d e qu ien  efectú a su  co tización  a la isap re. En este  trabajo  se 
u sará  in d istin tam en te las  exp resio n es a filiad o  y co tizan te  en  el ám b ito  d e  las isapres.
LA  REFO RM A  A L FIN A N CIA M IEN TO  DE LA  SA LU D  EN CH ILE 4 8 1
(el afiliado más su cónyuge, hijos y otras cargas familiares, legales o no 
legales). Por beneficiario del seguro se entiende tanto el afiliado como 
sus cargas incluidas en el contrato.
Puede optar al sistema de isapres, todo trabajador dependiente, es 
decir aquel que está sujeto a una relación contractual con un empleador, 
el que por ley debe retener el 7% del sueldo imponible del trabajador. 
Dicho monto es canalizado por el empleador directa y automáticamente 
hacia el f o n a s a  (el seguro público de salud) o, en caso de solicitarlo así 
el trabajador, hacia una isapre de su elección. También pueden optar 
voluntariamente a las isapres los trabajadores independientes.
Así como la ley establece un monto mínimo de cotización — el 7% 
antes mencionado—  también establece un máximo legal. Este último ha 
sido fijado en 4.2 u f  mensuales (aproximadamente 133 dólares), lo cual, 
como se explicó anteriormente, equivale al 7% del sueldo tope imponible 
legal de 60 UF (1 900 dólares por mes). No obstante existir ese máximo 
legal para la cotización obligatoria, el precio del contrato con las isapres 
no tiene limitaciones legales: el cotizante y la isapre pueden pactar vo­
luntariamente el precio de la prima por encima de las 4.2 u f .8
Para permitir la incorporación al sistema de isapres, de cotizantes 
de menores ingresos o con muchas cargas, desde 1986 el Estado provee 
de un subsidio mensual de hasta 1 u f  para el cotizante y de 0.5 u f  por 
cada una de sus cargas (Jara y  Vergara, 1996). Este subsidio tiene un tope 
del 2% de su sueldo imponible y, además, la cotización total (es decir el 
7% más el subsidio) no puede exceder las 4.2 u f  por grupo familiar.
La isapre tiene la facultad de revisar anualmente los contratos de 
salud, readecuar sus precios, las prestaciones convenidas, y  el monto de 
sus beneficios para todos los afiliados que tengan un tipo de contrato, o 
plan de salud. Sin embargo, las isapres tienen prohibido hacer cambios a 
subgrupos de afiliados dentro de un mismo plan. La ley establece que 
en caso de que el afiliado no acepte los cambios al contrato, la isapre 
debe ofrecerle planes alternativos en condiciones equivalentes, pudiendo
8. A p rim era vista  esto  ú ltim o p od ría  d a r lu g ar a una asim etría  en tre  el seg u ro  
p ú b lico  d e salu d  y  las isap res: el p rim ero  n o  p u ed e asp irar m ás q u e  a la co tizació n  legal 
del 7%  con  su  to p e , m ien tras  q u e las isap res pu ed en  recau d ar p o r en cim a del top e. En  la 
p ráctica  esta  asim etría  n o  se  da p o r cu an to  ia m ayoría  — si n o  ia totalidad—  d e  io s  traba­
jad o res  q u e p erciben  su e ld o s ig u ales o  su p eriores a  60  u f  m en su ales, p o r d ecisió n  in d iv i­
d u al p erten ecen  a  u n a  isapre. El f o n a s a ,  sin  em barg o , n o  p ersig u e  el o b je tiv o  d e  co m p etir 
co m o  aseg u rad o r co n  las  isapres.
4 8 2  ENSAYOS SO BRE EL FIN AN CIA M IEN TO D E LA SEG U RID A D  SO CIA L EN SA LU D
el afiliado aceptar alguna de las opciones o desafiliarse. Si el afiliado es­
tima que este nuevo ofrecimiento no reúne las condiciones de equivalencia 
antes mencionadas, podrá recurrir a la Superintendencia de isapres, la que 
resolverá como árbitro arbitrador dichas diferencias.
La ley permite que el afiliado se pueda cambiar de isapres en cual­
quier momento, una vez transcurrido un año de permanencia; sin em­
bargo, el contrato es de duración indefinida para la isapre la cual puede 
deshauciarlo solamente ante incumplimiento de las obligaciones contrac­
tuales del afiliado (por ejemplo, el no pago oportuno de la prima men­
sual o la violación de los términos del contrato por parte del asegurado), 
o por mutuo acuerdo entre la isapre y el afiliado. La nueva ley de isapres 
contempla la posibilidad para el afiliado de pactar planes de salud por 
un tiempo definido, eliminando en ese lapso su derecho a desahucio, aim 
cuando para la isapre el contrato sigue siendo de duración indefinida 
para la isapre (Asociación de Isapres, A.G., 1996).
Los contratos deben incluir información suficiente sobre todas las 
variables relevantes del seguro de salud que están determinadas por la 
ley.
Servicios ofrecidos y coberturas
Se obliga a las isapres a incluir en sus planes de salud todas aquellas 
prestaciones otorgadas por el f o n a s a ;  ello representa una lista de por lo 
menos dos mil tipos distintos de atenciones, desde la consulta curativa 
ambulatoria hasta procedimientos complejos de atención terciaria. Como 
efecto de esta imposición, lo que distingue un plan de salud de otro es 
la inclusión de prestaciones suplem entarias a las requeridas por el 
f o n a s a  y el nivel de cobertura financiera de las atenciones. Por ley existe, 
sin embargo, un mínimo de cobertura, igual al 25% de la cobertura 
general.9 Además, el seguro debe tener efecto inmediato prohibiéndose 
los períodos de espera para todas las enferm edades, excepto las 
preexistentes (ver discusión de ellas en la sección V).
9. S e  exclu y en  la  c iru g ía  p lástica  p ara  em b ellec im ien to , h o sp ita lizació n  p ara  reposo  
y a ten ción  p articu lar d e en ferm ería , p restacion es p ara  cu ra r en ferm ed ad es p rod u cto  d e  la 
g u erra  o  d e acto s d e lic tu a les del a filiad o , las a fecc io n es p reex isten tes (v er secc ió n  V ) y  las 
cu b iertas p o r o tras  leyes.
LA REFORM A A L  FIN A N CIA M IEN TO  DE LA  SA LU D  EN CH ILE 4 8 3
Por otra parte, el afiliado tiene derecho a algunas prestaciones gra­
tuitas ambulatorias que tienen relación con la prevención y promoción 
de la salud. Estas consisten en: 1) un examen de salud preventivo anual;
2) control del embarazo y puerperio de la mujer, y 3) control de salud del 
recién nacido hasta los seis años d e  ed ad .
La ley exige también otras coberturas obligatorias a las isapres; estas 
son conocidas como subsidios por incapacidad laboral o  atenciones pecu­
niarias. En primer término, la isapre debe pagar el sueldo de sus afilia­
dos, con un tope mensual de 60 u f ,  mientras estos gocen de un permiso 
o licencia médica debido a un problema de salud. Este beneficio se co­
n o ce  con  e l  nombre de licencia curativa, y  tiene p o r  o b je to  aseg u rarle  un 
nivel mínimo de ingreso al afiliado mientras permanece incapacitado 
para trabajar. El costo del subsidio es financiado por las isapres con 
fondos propios.
En segundo término, las isapres también otorgan a sus afiliadas el 
subsidio maternal y  el subsidio por enfermedad del niño menor de un año. El 
p r im ero  con siste  en  p ag ar a la m u jer em b arazad a  su su e ld o  m en su al, con  
un tope de 60 u f ,  durante los tres últimos meses de su embarazo y  duran­
te los tres primeros meses después del parto.10 El segundo le permite 
también a la madre gozar de un sueldo (con el mismo tope), para cuidar 
a un hijo menor de un año que se encuentra enfermo. Estos dos últimos 
subsidios son entregados por las isapres, pero su financiamiento es de 
origen público y  p ro v ien e  de fondos generales de la nación. La justifica­
ción de estos dos subsidios responde principalmente a consideraciones 
de equidad entre hombres y  mujeres en el mercado del trabajo, aunque 
tam bién se puede argum entar que estos subsidios conllevan exter- 
nalidades positivas respecto a la salud del niño (Bitrán y  otros, 1996).
b) Evolución de las isapres
El sistema de isapres ha experimentado altas tasas anuales de crecimien­
to de la afiliación desde su inicio en 1981 — tasas superiores al crecimien­
to de la población general. Empero, éstas han disminuido en los años
10. S i e l p arto  se  posterg a m ás allá  del p erío d o  p ro n o sticad o  p o r e l m éd ico , este  em ite 
u n a  licen cia  p ren ata l su p lem en taria  y  la  isap re d eb e  p ag ar u n  su e ld o  p ro p o rcio n al a este  
tiem p o.
4 8 4  ENSAYOS SO BRE E L  FIN AN CIA M IEN TO DE LA SEG U RID A D  SO C IA L EN SA LU D
recientes hasta el punto de que en la actualidad se estima que el creci­
miento del sistema es nulo. En diciembre de 1995, las isapres contaban 
con 1 615 046 cotizantes, los cuales tenían 2 092 459 cargas, totalizando 
una población beneficiaria de 3 707 505 personas, o un cuarto de la 
población nacional.
G r á f ic o  2
BENEFICIARIOS DE ISAPRES COMO PORCENTAJE 
DE LA POBLACIÓN NACIONAL
A ñ o
Fuente: Superintendencia de instituciones d e salud previsional, S erie  estad ística sistem a is a p r e ,  1981- 
1995, Santiago de C hile, 1996.
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LUD  F.N CHII.F, 4 8 5
El estancamiento en el crecimiento del sistema plantea importantes 
desafíos a las isapres y marca una nueva etapa en la vida de estas insti­
tuciones. La realidad actual exige que para crecer cada isapre debe tratar 
de atraer afiliados desde otras isapres, aumentando la competencia y 
posiblemente también los gastos de administración y ventas. Otra posi­
bilidad, para la cual las isapres parecieran estar preparándose, es lograr 
ofrecer planes de salud a precios más módicos, de modo de poder ex­
pandirse hacia poblaciones de menores ingresos.
c) Número y tipos de isapres, y participación de mercado
Las isapres se dividen en abiertas y cerradas. Estas últimas pertenecen 
generalmente a empresas y son una forma de bienestar social de sus 
trabajadores, por lo que no tienen fines de lucro; en 1995 representaron 
un 6.6% de las cotizaciones obligatorias y no más de un 4% de los 
cotizantes.
Las isapres abiertas son aquellas que ofrecen sus servicios a la 
población general. Estas son empresas con fines de lucro, a excepción de 
Consalud y Promepart. A fines de 1995 las isapres abiertas totalizaban 21, 
de las cuales 3 concentraban más del 50% del mercado (medido en in­
gresos por cotización) y 7 captaban más del 95% de la cotización obliga­
toria y el 83% del total de las cotizaciones. La participación de mercado 
de las isapres cambia al usar distintas medidas: número de cotizantes, 
número de beneficiarios o los ingresos por la cotización legal obligatoria 
o por contribuciones totales de los afiliados. El gráfico 3 presenta la 
participación de mercado de las isapres abiertas en 1995, usando como 
medida la proporción de la masa de cotizaciones legales.
11. E n  e n tr e v is ta s  c o n  lo s  a u to re s , lo s  e je c u t iv o s  d e  a lg u n a s  is a p re s  in d ic a r o n  e s ta r  
e s tu d ia n d o  e s tr a te g ia s  p a ra  e x p a n d ir  s u  c o b e r tu ra  h a c ia  s e c to r e s  d e  in g re s o s  m á s  b a jo s , 
a u n q u e  n o  re v e la ro n  e l  c o n te n id o  d e  d ic h a s  e s tr a te g ia s .
4 8 6  ENSAYOS SO BRE E L  FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO C IA L EN  SA LU D
G r á f ic o  3
DISTRIBUCIÓN DE LA COTIZACIÓN OBLIGATORIA ENTRE ISAPRES.
AÑO 1995
Fuente: Superintendencia de instituciones de salud previsional, Boletín  estadístico. Período enero-di­
ciem bre 1995, Santiago de Chile, 1996.
Así como se ha estabilizado el volumen de afiliados en años recien­
tes, también lo ha hecho el número de isapres en el mercado. Como se 
aprecia en el gráfico 4, en los últimos tres años solo ha habido cambios 
marginales en el número total de isapres abiertas y cerradas. A diferencia 
de lo observado en los años siguientes a la creación de las isapres, cuan­
do surgían y desaparecían varias instituciones abiertas y cerradas por 
año, en períodos recientes ello ha ocurrido con poca frecuencia, obser­
vándose un mercado maduro en lo relativo a su tamaño.
Como se indicó más arriba, el estancamiento de la afiliación y el 
número de isapres, observado recientemente, posiblemente señala el 
término de una etapa en el desarrollo de la explotación de estas entida­
des en Chile. Muy probablemente, una expansión significativa de estas 
instituciones ocurrirá solo en la medida en que se produzca un cambio 
estructural en el sistema de salud chileno.
LA REFO RM A A L FIN A N CIA M IEN TO  D E LA  SA LU D  EN CH ILE 4 8 7
G r á f ic o  4
EVOLUCIÓN DEL NÚMERO DE ISAPRES ABIERTAS Y CERRADAS.
AÑOS 1981-1995
■ Total Isapres abiertas en vigencia a Total isapres cerradas en vigencia □ Nuevas Isapres abiertas 
a Nuevas Isapres cerradas d Término de giro abiertas □ Término de giro cerradas
Fuente: Superintendencia de instituciones de salud previsional, S erie  estad ística sistem a i s a p r e ,  1981- 
1995, Santiago de C hile, 1996.
3 . C a r a c t e r iz a c ió n  d e  l a  p o b l a c ió n  b e n e f ic ia r ía  d e  is a p r e s
a) Sexo y  edad de los beneficiarios
Los hombres constituyen aproximadamente dos tercios de los cotizantes 
y la mujeres un tercio, situación que se invierte en las cargas; por ello, 
hombres y  mujeres están igualmente representados a nivel de los bene­
ficiarios (ver cuadro 2).
4 8 8  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E I.A SEG U RID A D  SO C IA L EN SA LU D
C u a d r o  2
COTIZANTES, CARGAS Y BENEFICIARIOS POR SEXO. AÑO 1995 
(En número y porcentaje)
Personas Porcentajes
Cotizantes Cargas Beneficiarios Cotizantes Cargas Beneficiarios
Hombres 1 135 561 798 411 1 933 972 68.9 37.8 51.5
Mujeres 513 664 1 316 013 1 822 837 31.1 62.2 48.5
Total 1 649 225 2 114 424 3 756 809 100.0 100.0 100.0
Fuente: Superintendencia de instituciones de salud previsional, Boletín  estadístico. Período enero-di­
ciem bre 1995, Santiago de Chile, 1996.
El gráfico 5 muestra el porcentaje de hombres en cada grupo de 
edad. La mayoría de los cotizantes son hombres, siendo esta represen­
tación mayor entre los más jóvenes, lo que concuerda con su participa­
ción en el mercado del trabajo. Respecto de las cargas, entre los menores 
de 20 años hay igual porcentaje en ambos sexos, lo que concuerda con 
la distribución de los hijos en las familias. En edades mayores el porcen­
taje cae drásticamente; esto se debe a que los hijos se incorporan al 
mercado del trabajo y dejan de ser cargas, mientras que las esposas son 
la carga principal del cotizante varón. El porcentaje de cargas aumenta 
progresivamente desde su nivel más bajo (en menores de 40) en adelante.
Los menores de 20 años de nivel socioeconómico alto, por lo general 
son estudiantes que no han ingresado al mercado laboral permaneciendo 
como cargas de sus padres. Esta situación se hace menos frecuente en los 
tramos etarios más altos (ver gráfico 6). De esta forma, los menores de 
20 años tienen gran participación en las cargas y baja participación en los 
cotizantes.
P
or
ce
nt
aj
e
LA REFO RM A A L FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN  CH ILE 489
G r á f ic o  5
PORCENTAJE DE HOMBRES EN CADA GRUPO ETARIO 
AÑO 1995
G r u p o  e t a r i o
-C o t iz a n t e s  - ♦ - C a r g a s  Beneficiarios 
Fuente: Superintendencia de instituciones de salud previsional, Boletín estadístico. Período enero-di­
ciembre 1995, Santiago de Chile, 1996.
G ráfico 6
DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL POR EDADES DE COTIZANTES, 
CARGAS Y BENEFICIARIOS. AÑO 1995
COok_
o
t0
Q .
■ Cotizantes mujeres 
a Beneficiarios hombres
o Cotizantes hombres 
o Cargas mujeres
□ Beneficiarios mujeres
□ Cargas hombres
Fuente: Superintendencia de instituciones de salud previsional, Boletín estadístico. Período enero-di­
ciembre 1995, Santiago de Chile, 1996.
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4 9 0  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO C IA L EN SA LU D
G r á f ic o  7
DISTRIBUCIÓN DE LOS COTIZANTES DE ACUERDO 
AL INGRESO IMPONIBLE. AÑO 1995
05 -  
30.7%
30
2 5 -
0)^¿3* 20 • 
c  0)OcO 15- 
Q.
10 *
U i m r i o w  101-200 201 -300 301-400 401 500 501 000 M«n4«700
T r a m o s  d e  i n g r e s o  ( m i l e s  d e  p e s o s )
Fuente: Superintendencia de instituciones de salud previsional, Boletín estadístico. Período enero-di­
ciembre 1995, Santiago de Chile, 1996.
G r á f ic o  8
EVOLUCIÓN DE LA RENTA IMPONIBLE REAL PROMEDIO
(Pesos de diciembre 1995)
450000 
400000 
350000 
300000 
250000
200000
1SOOOO
100000
50000
0
Fuente: Superintendencia de instituciones de salud previsional, Serie estadística sistema i s a p r e ,  1981- 
1995, Santiago de Chile, 1996.
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN CH ILE 4 9 1
b) Ingresos de los cotizantes
La distribución del ingreso imponible de los cotizantes alcanza un máxi­
mo en el rango de 245 000 a 366 000 pesos, donde se ubica casi el 16% 
de los cotizantes (ver gráfico 7). Alrededor de este, el ingreso se distri­
buye asimétricamente teniendo mayor participación los ingresos supe­
riores — asimetría semejante a la distribución del ingreso nacional.
La renta imponible promedio de los cotizantes ha disminuido en 
valores reales en el período 1984-1995 (ver gráfico 8). Esto se debe a dos 
causas: la primera es que en un comienzo las isapres centraron sus es­
fuerzos de captación en el sector de personas de ingresos más altos; la 
segunda, la implantación del subsidio estatal para promover la afiliación 
a las isapres de las personas de menores ingresos en 1990, fecha a partir 
de la cual se acentúa la caída del ingreso medio real.
En la gráfico 9 se muestra la participación porcentual de los distin­
tos tipos de previsión en salud según quintil de ingreso. A mayor ingreso 
es menor el porcentaje de personas adscritas al sistema público de salud, 
aumentando los adscritos a las isapres. También tienen un leve creci­
miento los adscritos a las fuerzas armadas y los que no pertenecen a 
ningún sistema (particulares).
Si bien el salario promedio de los cotizantes de isapres ha ido dis­
minuyendo, la mayoría de los beneficiarios que ingresan pertenecen a los 
tres últimos quintiles de ingreso.12
El gráfico 10 presenta un cambio en la participación porcentual de 
los beneficiarios de isapres según quintiles de ingreso en los períodos 
1987-1990, 1990-1992 y 1992-1994. En el primer período, el aumento en 
la participación de los quintiles fue mayor mientras mayor era el quintil. 
Así, por ejemplo, mientras que los beneficiarios del quintil 1 (el más bajo) 
aumentaron su presencia en sólo un 2%, aquellos pertenecientes al 
quintil 5 (más alto) lo hicieron en casi un 15%. Esta situación cambió en 
el segundo período. Entre 1990 y 1992 los quintiles 2, 3 y 4 aumentaron 
su participación en forma semejante — aproximadamente en un 6%—  
mientras que los quintiles 1 y 5 lo hicieron en un porcentaje cercano al
12. Los quintiles de ingreso se ordenan desde los menores a los mayores ingresos, 
estando los más pobres en el primer quintil y los más ricos en el quinto quintil.
4 92 ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO C IA L EN  SA L U D
3%, En el período más reciente, 1992-1994, fueron los quintiles 3 y 4 los 
que mostraron el mayor crecimiento porcentual, con un aumento en la 
participación de sus respectivas poblaciones del orden del 5%; el creci­
miento de los quintiles 1, 2 y 5 fue inferior a 3%. En resumen, hasta 1990 
el crecimiento de las isapres prevenía principalmente de la entrada al 
sistema de personas de ingreso altos y medios. A contar de ese año, esta 
situación se modificó, puesto que el mayor crecimiento se produjo en los 
quintiles medio bajo, medio y medio alto.
G r á fic o  9
INGRESO Y PARTICIPACIÓN PORCENTUAL DE LOS SISTEMAS 
PREVISIONALES DE SALUD. AÑO 1994
120 T  — -    ..  t
o 4 L     — J ----------------------------------------  , lífáizm--------------------------------------------------
Quintil 1 (m á s  ba jo ) Quintil 2  Quintil 3  Quintil 4 Quintil 5  (m á s alto)
Quintil in g reso
¡U  F on asa  ü  isa p re s  ( J ]  Particulares ■  FFAA □  O tros
Fuente: m id e p l a n  (M inisterio de Planificación y  Cooperación), Encuesta d e  caracterización socioeconóm ica 
nacional, c a s e n  1994. M ódulo salud, Santiago de Chile, D ivisión d e Planificación, Estudios e Inversión, De­
partam ento de Planificación y  Estudios Sociales, 1996.
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  DE LA SA LU D  EN CH ILE 493
G ráfico 10
DIFERENCIA EN LA PARTICIPACIÓN PORCENTUAL DE LOS 
BENEFICIARIOS DE ISAPRES EN LOS PERÍODOS 
1987-1990, 1990-1992, 1992-1994
Q uintil 1 (m á s  b a jo ) Quintil 2 Quintil 3  Quintil 4 Quintil 5 (m á s  alto )
Q u i n t i l  i n g r e s o
■  1 9 8 7 - 1 9 9 0  H  1 9 9 0 - 1 9 9 2  Q  1 9 9 2 - 1 9 9 4
Fuente: m id e p l a n  (M inisterio de Planificación y  Cooperación): Población, educación, vivienda, salud, empleo y  
pobreza, c a s e n  1990, Santiago de Chile, 1992; Encuesta de caracterización socioeconóm ica nacional, c a s f . n  1992. 
M ódulo Salud, Santiago de Chile, División de Planificación, Estudios e Inversión, D epartam ento de Plani­
ficación y  Estudios Sociales, 1996; id. Encuesta c a s e n  1994, 1996.
4 . P r o v is ió n  d e  s e r v ic io s  m é d ic o s
Las cifras de consumo de servicios médicos de las isapres muestran una 
evolución a través del tiempo, cuya importancia varía según el tipo de 
prestación médica. El cuadro 3 presenta, para los años impares, el número 
de prestaciones médicas otorgadas por las isapres en los últimos diez 
años. Puesto que el número de beneficiarios del sistema se incrementó 
en forma importante durante ese período, las cifras de utilización apare­
cen expresadas por beneficiario.
4 9 4  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA  SEG U RID A D  SO C IA L EN  SALUD
C u a d r o  3
NÚMERO DE PRESTACIONES MÉDICAS ANUALES EN LAS ISAPRES 
ABIERTAS POR BENEFICIARIO. AÑOS 1985-1995
PRESTACIONES 1985 1987 1989 1991 1993 1995
Consultas médicas 3.62 3.48 3.76 3.40 3.43 3.11
Exámenes de laboratorio 1.94 1.80 2.11 2.43 2.51 2.63
Exámenes radiológicos 0.51 0.62 0.56 0.58 0.58 0.60
Procedimientos de apoyo clínico 1.12 0.95 1.43 1.57 1.58 1.68
Intervenciones quirúrgicas 0.51 0.68 0.09 0.08 0.07 0.07
Días/cama 0.27 0.32 0.39 0.32 0.26 0.25
Partos vaginales 0.02 0.02 0.01 0.01 0.01 0.01
Partos por cesárea 0.02 0.01 0.02 0.02 0.01 0.01
Otras prestaciones 0.35 0.57 0.24 1.00 1.04 1.06
Fuente: Superintendencia de instituciones de salud previsional, Serie estadística sistema i s a p r e ,  1981- 
1995, Santiago de Chile, 1996.
Como se puede apreciar, el número de consultas médicas por bene­
ficiario ha excedido las tres unidades anuales, con una aparente y leve 
tendencia hacia la disminución en años recientes, acercándose a las tres 
visitas. Lo contrario se observa en los exámenes de laboratorio, los exá­
menes radiológicos (aunque en menor medida), y los procedimientos de 
apoyo clínico. Para estos tres tipos de prestaciones, la tendencia ha sido 
al aumento.
El número de intervenciones quirúrgicas ha experimentado cambios 
drásticos, desde cifras muy elevadas en 1985 y  1987 — años en que más 
de la mitad de los beneficiarios se habría sometido a una intervención 
quirúrgica—, hasta 0.07 intervenciones anuales en 1993 y 1995. El núme­
ro de días/cama alcanzó un máximo de 0.39 en 1989, para luego dismi­
nuir progresivamente hasta 0.25 en 1995. Esta última cifra indica que en 
ese año, en promedio, uno de cada cuatro beneficiarios de las isapres 
pasaba un día hospitalizado. La evolución de los días/cama no ha segui­
do la misma de las intervenciones quirúrgicas. Esto sugiere que la alta 
variación que se observa en estas últimas puede deberse a un problema 
de clasificación — por ejemplo, es posible que hasta 1989 se incluyera en
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  DE LA SA LU D  EN CH ILE 495
la categoría de las intervenciones quirúrgicas aquellas que se efectuaban 
en forma ambulatoria, y que luego ello habría cambiado, registrándose 
en este ítem solo las operaciones que requieren de hospitalización. Las 
tasas de partos en general han disminuido, para estabilizarse en un 
promedio de 0.02 por persona al año. Por otra parte, el número de las 
otras prestaciones casi se ha triplicado en ese decenio, desde 0.35 en 1985, 
hasta 1.06 en 1995.
Es interesante com parar las estadísticas de prestaciones de las 
isapres con las del f o n a s a ,  contenidas en el cuadro 4. Las primeras tres 
columnas muestran la utilización por beneficiario vía modalidad de libre 
elección del f o n a s a ,  es decir, con proveedores privados o en el pensio­
nado de hospitales públicos (ver nota del cuadro 3). El denominador 
usado para derivar la utilización per cápita es el número de beneficiarios 
del f o n a s a  que tienen derecho a acceder a esa modalidad. Las tres co­
lumnas siguientes muestran las prestaciones totales otorgadas vía moda­
lidad institucional (es decir, en establecimientos públicos), usando como 
de-nominador a los beneficiarios indigentes del f o n a s a ,  quienes no tie­
nen derecho a la modalidad de libre elección. Finalmente, las tres últimas 
columnas del cuadro combinan las cifras de utilización de ambas moda­
lidades, dividiéndolas por el número total de beneficiarios del f o n a s a . 
Esta última información es la más susceptible de ser comparada con las 
estadísticas provenientes de las isapres.
Se observa que el f o n a s a  otorga prácticamente el mismo número de 
consultas médicas a sus beneficiarios que las isapres — un poco más de tres 
consultas anuales en promedio por persona. Por otra parte, el f o n a s a  
brinda más exámenes de laboratorio que las isapres, pero menos exáme­
nes radiológicos. También provee un mayor número de intervenciones 
quirúrgicas anuales por beneficiario — un 43% más—  y más de tres veces 
el número de días/cama. Estas dos últimas diferencias sustanciales en las 
estadísticas de utilización, sugieren en parte diferencias importantes en 
las características de las poblaciones beneficiarías de ambos sistemas. 
Pero se debe aclarar que pueden existir muchas otras razones que expli­
quen las diferencias en las cifras de utilización, además de la hipótesis 
anterior.
4 9 6  ENSAYOS SOBRE El. FIN A N CIA M IEN TO  D E l.A  SEG U RID A D  SO CIA L EN  SA LUD
CUADRO 4
NÚMERO DE PRESTACIONES MÉDICAS ANUALES 
DEL FONASA POR BENEFICIARIO.
AÑOS 1993-1995*
MODALIDAD DE MODALIDAD AMBAS
U BRE ELECCIÓN INSTITUCIONAL MODALIDADES
PRESTACIONES 1993 1994 1995 1993 1994 1995 1993 1994 1995
Consultas médicas n.d. 1.01 1.04 2.45 2.51 2.50 n.d. 3.08 3.09
Exámenes de laboratorio n.d. 0.91 0.98 2.75 3.02 3.21 n.d. 3.54 3.77
Exámenes radiológicos n.d.. 0.17 0.19 0.26 0.28 0.30 n.d. 0.38 0.41
Proc. Apoyo Clínico n.d. 0.64 0.69 n.d. n.d. n.d. n.d. n.d. n.d.
Intervenciones quirúrgicas n.d. 0.02 0.02 0.09 0.09 0.09 n.d. 0.10 0.10
Días/cama n.d. 0.13 0.12 0.80 0.79 0.77 n.d. 0.87 0.84
Fuente: Elaborado por los autores sobre la base de f o n a s a  (Fondo Nacional de Salud): Boletín  estadístico 
FONASA 1993*1994, Santiago de Chile, 1995; Boletín  estadístico f o n a s a  1994-1995, Santiago de Chile, 
1996.
E n l9 9 5 , el núm ero total de beneficiarios del f o n a s a  era de 8 467 867 personas, de las cuales 
4 803 134 eran beneficiarios de los grupos B, C  y D, con acceso a la m odalidad de libre elección 
— la cual perm ite a estas personas acceder a proveedores privados m ediante un copago—  y 
3 663 733 eran beneficiarios indigentes, sin acceso a esa m odalidad, 
n.d.: No disponible.
5. E s t r u c t u r a  df. in g r e s o s  y  c o s t o s  d f  l a s  is a p r e s
Las isapres abiertas han cubierto un espectro amplio del mercado, ubi­
cándose en distintos nichos según el precio de sus primas, determinado 
por la capacidad de pago de sus afiliados. Este fenómeno se ilustra en 
el gráfico 11 donde cada punto representa la equivalencia entre los in­
gresos y gastos de explotación de cada una de las isapres abiertas, en 
1995.
En el gráfico 12 se muestra que los ingresos de las isapres consisten 
principalmente en la cotización obligatoria, seguida de la cotización 
adicional voluntaria y del subsidio estatal a la cotización. El aporte 
adicional de los empleadores es porcentualmente muy bajo.
LA REFO RM A A L FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN  CH ILE 4 97
G ráfico 11
INGRESOS DE EXPLOTACIÓN Y GASTO EN PRESTACIONES EN ISAPRES 
ABIERTAS, POR BENEFICIARIO. AÑO 1995
2
If)v
0 50000  100000 150000 200000  250000  300000
In g re s o  d e  e x p lo ta c ió n  p o r  b e n e f ic ia rlo
Fuente: Superintendencia de instituciones de salud previsional, Boletín estadístico. Período enero-di­
ciembre 1995, Santiago de Chile, 1996.
G ráfico 12
ESTRUCTURA DE INGRESOS Y GASTOS DE EXPLOTACIÓN 
DE LAS ISAPRES ABIERTAS. AÑO 1995
INGRESOS GASTOS
Coiliaaón
8 3 .6 *
Subamos o# 
incapacidad laboral 
20.0%
Fuente: Superintendencia de instituciones de salud previsional, “Boletín estadístico. Período enero-di­
ciembre 1995, Santiago de Chile, 1996.
498 EN SAYOS SO B R E  EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO C IA L EN  SA L U D
IV. RIESGO SUBJETIVO
El riesgo subjetivo (moral hazard) se define como la propensión que tienen 
las personas aseguradas a reducir sus acciones orientadas a prevenir el 
evento asegurado, y por lo tanto a aumentar las probabilidades de ocu­
rrencia de dicho evento. Al adquirir un seguro contra robo, por ejemplo, 
las personas pueden disminuir la cautela con que cuidan de sus bienes, 
al igual que quienes aseguran su vehículo contra accidentes o su casa 
contra incendios. En el m erca d o  d e  los segu ros  de salud, quienes están 
asegurados pueden descuidar su salud o bien pueden ser menos conser­
vadores en el momento de decidir qué servicios de salud consumir.
El riesgo subjetivo se refleja en la curva de demanda de las perso­
nas: al reducirse el costo de la siniestralidad para las personas (es decir 
el pago de bolsillo que estas deben efectuar al ocurrir el evento), ellas 
pueden demandar más servicios de salud que si no tuvieran un seguro, 
o pueden descuidar su salud al saber que los eventuales gastos imputa­
bles a su descuido serán menores que si no estuvieran aseguradas.
Para protegerse del riesgo subjetivo los aseguradores establecen 
copagos, de modo que en caso de ocurrir el siniestro o demandarse el 
servicio, el asegurado debe incurrir en un pago de su bolsillo. Debido al 
riesgo subjetivo, mientras menor es el copago que el seguro le exige al 
asegurado, mayor es el valor de la prima, y viceversa.
Las isapres hacen uso extenso de los copagos para moderar la 
demanda por atenciones médicas de sus beneficiarios, aun cuando algu­
nas ofrecen planes voluntarios suplementarios orientados a reducir a un 
mínimo o completamente los copagos de las personas.
En realidad las isapres disponen de tres instrumentos para atenuar 
el riesgo subjetivo: los límites, los copagos y los cargos deducibles.
• Límites. Estos pueden ser en el número de prestaciones”  o en el
monto. Hay una tendencia cada vez mayor en las isapres a descan­
sar en este tipo de medidas y menos en copagos.14
13. La reforma a la ley de 1995 prohíbe contratos con límite por número de prestaciones.
14. Comunicación oral del Departamento de Estudios de la Superintendencia de 
isapres.
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN CH ILE 499
• Copagos. Los copagos representan la proporción del precio de la 
prestación médica que debe asumir el cotizante. Como se indicó 
anteriormente, la ley establece un límite mínimo al coseguro (por­
centaje del valor de la prestación que es de responsabilidad de la 
isapre), de modo que el copago no puede ser superior al 75% del 
valor de la prestación. Un estudio que abarca a tres cuartos de los 
cotizantes de las isapres abiertas (Díaz y otros, 1995) mostró que el 
97.5% de los cotizantes tenían un c o p a g o  anual p ro m ed io  de 32%; 
además, estos correspondían a copagos de menos de 500 000 pesos. 
Para el 2.5% restante los copagos fueron mayores, llegando a un 
47% en aquellos gastos iguales o superiores a 5 millones de pesos 
— aproximadamente 12 500 dólares (ver sección XI).
• Cargos deducibles. Convencionalmente, el afiliado paga el total de los 
gastos médicos en que incurre hasta un cierto monto, llamado de­
ducible. Si los gastos exceden el deducible, la isapre paga el total 
de la diferencia entre aquellos y el monto deducible. Este mecanis­
mo busca disminuir los gastos administrativos frente a eventos de 
menor cuantía. El único cargo deducible que se permite tanto en el 
f o n a s a  como en el sistema de isapres, afecta el pago de las licencias 
médicas por enfermedad. Los primeros dos días de licencia no se 
pagan al asegurado.
La demanda por seguros de salud surge del deseo de las personas 
— la gran mayoría de las cuales son contrarias al riesgo—  de eliminar la 
probabilidad de catástrofe financiera, en caso de que ocurra un siniestro 
de salud de alto costo para el ingreso o patrimonio familiar. Por lo 
mismo, uno esperaría que la demanda por seguros de salud fuese prin­
cipalmente por la cobertura de eventos de baja probabilidad de ocurren­
cia y de alto costo de tratamiento. Ello no es así, sin embargo. Muchos 
planes de salud ofrecidos por las isapres aplican límites y  copagos que 
en esencia no eliminan la posibilidad de catástrofe financiera para el 
asegurado. Estos planes, en cambio, reducen el gasto de bolsillo del 
asegurado para eventos de salud más frecuentes y fáciles de anticipar 
(por ejemplo, gripes) y de un menor costo.
Es muy probable que si se cancelara la obligatoriedad de la cotiza­
ción para salud, aun cuando se conservase la obligatoriedad de poseer 
un seguro de salud, muchas personas elegirían adquirir seguros para 
catástrofes solamente, dejando sin asegurar los problemas frecuentes y
5 0 0  ENSAYOS SOBRE EL FIN A N CIA M IEN TO  DE LA SEG URID AD  SO C IA L EN  SALUD
de bajo costo, o asegurándolos solamente en forma parcial. El que el 
grado de aseguramiento sea limitado para algunas personas en el siste­
ma de isapres, responde, entonces, a la obligatoriedad de la cotización. 
Esta práctica es reforzada por el hecho de que existe un sector público 
que finalmente está dispuesto a acoger a quienes son incapaces de cubrir 
de su bolsillo el costo de sus problemas catastróficos de salud.
V. SELECCIÓN ADVERSA
En el ámbito del mercado de los seguros en general, se entiende por 
selección adversa aquel fenómeno en virtud del cual quienes prevén hacer 
un mayor uso de los servicios cubiertos por el seguro manifiestan una 
mayor propensión a asegurarse. En el mercado de los seguros de salud, 
quienes esperan hacer mayor uso de las atenciones de salud ofrecidas 
por el seguro — por ejemplo mujeres embarazadas o que planean quedar 
embarazadas, o individuos enfermos o con antecedentes familiares de 
ciertas enfermedades—  tienen una mayor tendencia a comprar el seguro 
que un individuo corriente.
La selección adversa es motivada por un desajuste de información 
en el mercado de los seguros: los individuos que buscan asegurarse 
poseen mejor información sobre su estado actual y  esperable de salud 
que la empresa aseguradora. Las empresas aseguradoras de salud dispo­
nen de algunos mecanismos que les permiten reducir — pero no eliminar 
totalmente—  la selección adversa. Estos incluyen: 1) la suscripción de 
grupos numerosos de personas, donde por la ley de los grandes números 
el riesgo individual se reparte entre muchos y la mancomunidad de estas 
personas presenta un riesgo médico agregado no diferente al de la po­
blación general; 2) la fijación de exclusiones a través de las cuales quedan 
fuera del seguro ciertos problem as de salud, com o enferm edades 
preexistentes o de alto costo, y  3) el sometimiento de los postulantes al 
seguro a exámenes médicos y a un análisis de su historial clínico, para 
identificar a quienes presentan riesgos elevados.
Debido a la selección adversa, los seguros vendidos a individuos 
son generalmente más caros que aquellos vendidos a grupos. Esto suce­
de porque el asegurador invierte más recursos en evaluar el riesgo del 
individuo (por ejemplo haciendo exámenes médicos), y porque se pro­
tege contra la posibilidad de no haber detectado problemas médicos
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN CH ILE 5 0 1
cobrando una prima más elevada que a los individuos pertenecientes a 
un grupo.
Los avances expuestos en los párrafos anteriores establecen bases 
conceptuales simples para analizar el problema de la selección adversa 
en el mercado de las isapres. Con la información existente sobre estas 
instituciones, sin embargo, no es posible determinar si la selección adver­
sa es un problema mayor, aunque hay evidencias aisladas que así lo 
sugieren. Por ejemplo, se ha reportado que algunos médicos especialistas 
recomiendan a sus pacientes que se afilien a aquellas isapres que ofrecen 
mejor cobertura para los problemas del paciente (Fisher y Romaguera, 
1995).
Un tema directamente relacionado con la selección adversa es la 
situación contraria, donde el seguro de salud conoce el riesgo del afiliado 
y discrimina entre afiliados, excluyendo o subiéndole la prima a los más 
riesgosos. Este tema es discutido más adelante.
2 . M e c a n is m o s  d e  s e l e c c ió n  u s a d o s  p o r  l a s  is a p r e s
Para protegerse contra los riesgos que resultan de la selección adversa las 
isapres disponen de diversas herramientas, a saber:
• Contratos colectivos. La isapre negocia con un grupo de trabajadores 
pertenecientes a una empresa, en lugar de hacerlo individualmente 
con cada trabajador. En la actualidad se estima que entre un 35% y 
un 40% de los cotizantes de isapres abiertas pertenecen a planes 
colectivos.15
• Enfermedades preexistentes. La ley establece un período de espera de 
hasta 18 meses en el que pueden haber restricciones a la cobertura 
de las afecciones preexistentes declaradas. Después de este período, 
las prestaciones vinculadas a las enfermedades preexistentes tienen 
el mismo régimen que el resto. En el caso de no declaración de la 
preexistencia de algún mal, la nueva ley establece un plazo de cinco 
años después del cual, si la enfermedad no se ha manifestado, todo 
tratamiento posterior del problema debe ser cubierto por la isapre.
15. Comunicación oral del Departamento de Estudios de la Superintendencia de 
isapres.
ENSAYOS SO BRE E l. FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO C IA L EN SA LU D
La única forma en que la institución puede negarse a tratar esta 
enfermedad después del período quinquenal señalado, es demos­
trando que el problema requirió de tratamiento en ese lapso y que 
el afiliado ocultó el hecho a fin de favorecerse del período de gracia. 
En el caso de embarazo, la ley consigna que la cobertura es propor­
cional al tiempo que precede el nacimiento. En general, cuando se 
trata de enfermedades agudas no declaradas de bajo costo, las 
isapres no terminan el contrato de las personas que no declaran su 
preexistencia, aun cuando tienen la facultad legal para hacerlo. No 
obstante, cuando se trata de enfermedades crónicas de alto costo, 
como el cáncer, las isapres en ocasiones expulsan a estos afiliados.16 
Examen médico a postulantes. Esta estrategia permitiría que la isapre 
discriminara entre enfermos y sanos. Sin embargo ello no se da 
entre las isapres, supuestamente porque según estas mismas entida­
des los exámenes no constituyen una estrategia costo eficiente. 
Además, los vendedores no tienen ningún incentivo para detectar 
males preexistentes toda vez que la modalidad general entre las 
isapres es compensar a los vendedores en función de sus nuevas 
afiliaciones.
Reconocimiento de hábitos poco saludables. Las isapres no despliegan 
ningún esfuerzo por reconocer y señalar los hábitos que inciden 
negativamente sobre la salud de sus potenciales o actuales benefi­
ciarios, como el tabaquismo, la obesidad, el alcoholismo y la vida 
excesivamente sedentaria. El no uso de esta herramienta resulta en 
la existencia de subsidios cruzados desde los cotizantes con hábitos 
sanos hacia el resto.
Períodos de espera. Estos establecen una menor cobertura por parte 
de la isapre de ciertos diagnósticos o prestaciones durante un perío­
do de tiempo limitado, a contar de la afiliación de un nuevo indi­
viduo. Esta práctica reduce la selección adversa para enfermedades 
agudas en aquellos casos en que el paciente, con el propósito de 
obtener un financiamiento de las prestaciones ligadas a su diagnós­
tico, se inscribe en una isapre durante el curso de su enfermedad. 
Un ejemplo de este tipo es el embarazo. Cabe hacer notar que los 
períodos de espera están prohibidos por ley en las isapres, excepto 
para las enfermedades preexistentes y el embarazo.
16. íd nota anterior.
I A  r e f o r m a  a l  f i n a n c i a m i e n t o  d e  l a  s a l u d  e n  c h i l e 5 0 3
• Exclusion de enfermedades. Como se explicó en la sección III son muy
pocas las situaciones en que la ley permite excluir la atención. De
estas, las enfermedades preexistentes son las más relevantes.
Se podría concebir un segundo tipo de herramientas, todas finan­
cieras, destinadas a hacer que el asegurado asumiese los gastos de las 
prestaciones de algunas de sus enfermedades preexistentes, ya sea parcial 
o totalmente. Dichas herramientas podrían incluir los límites, copagos y 
cargos deducibles (ver sección anterior). Pero estos mecanismos no serían 
prácticos para las isapres. En efecto, si bien limitarían el riesgo financiero 
de esas entidades, al ser incapaces de distinguir entre postulantes bue­
nos (con bajo gasto esperado) y m alos (con alto gasto esperado), la 
adopción de esas políticas también haría menos atractivos los planes de 
las isapres para los postulantes buenos, reduciendo el tamaño del 
mercado para las isapres y su rentabilidad.
2. S f.i .e c c ió n  d e  a f il ia d o s
Al conocer la isapre el riesgo médico de un asegurado, puede subir su 
prima o bien no admitirlo. No obstante, para prevenir la discriminación 
arbitraria, la ley de isapres establece que estas solo pueden fijar primas 
diferenciadas sobre la base de sexo y edad, y no pueden terminar unila­
teralmente el contrato de un cotizante. Sin embargo, persiste la posibi­
lidad de que la isapre discrimine no aceptando la incorporación de cier­
tos beneficiarios — a los que prevé como riesgosos—, por cuanto la ley 
no obliga a las isapres a aceptar a todos quienes postulan a ellas.
Con el pasar del tiempo, mediante un análisis de la siniestralidad 
de cada uno de sus beneficiarios y de grupos de ellos, las isapres pueden 
logTaT establecer el riesgo de su cartera de asegurados. Esta información 
les puede permitir redíseñar sus planes a través del tiempo (esto solo 
puede ser hecho una vez en el año), con el propósito de ir limitando la 
siniestralidad de su clientela. La ley supuestamente protege a los bene­
ficiarios a quienes se les cambia el plan, dándoles el derecho de protestar 
si consideran que el plan alternativo ofrecido por la isapre es inferior al 
anterior. Pero al respecto no hay datos que permitan evaluar la frecuen­
cia con que las isapres cambian de planes a sus grupos menos rentables,
5 0 4  ENSAYOS SO BRE F.L FIN A N CIA M IEN TO  DE LA SEG U RID A D  SO C IA L EN SA LUD
ni sobre el número de denuncias que los afectados por esta práctica 
elevan a la superintendencia respectiva para reclamar.
Se dan otras circunstancias que pueden derivar en la selección de 
afiliados por parte de las isapres. Por ejemplo, se sabe que muchos 
cotizantes abandonan involuntariamente su isapre al dejar de pagar las 
cotizaciones por cesantía. Si estas personas tienen un historial médico 
significativo, y además conocido por la isapre, al querer ingresar nueva­
mente su condición médica puede ser considerada como una preexisten­
cia. O bien la isapre puede protegerse ejerciendo su derecho a rechazar 
al postulante, o permitiéndole incorporarse a planes de menor cobertura, 
o cobrándole prim as más elevadas. De este modo algunos afiliados 
quedarán mal asegurados o no podrán continuar en el sistema. Entonces, 
aun cuando las isapres no puedan expulsar a los afiliados con mayor 
riesgo de enfermar, ellas disponen de mecanismos que les permiten 
excluir a las personas más riesgosas. Se presume que con frecuencia estas 
situaciones resultan en que personas afiliadas en algún momento a una 
isapre, deban abandonar el sistema privado e incorporarse al f o n a s a .
Desgraciadamente, a la fecha no se ha realizado ningún estudio 
sobre los afiliados que han pasado desde el sistema de isapres al f o n a s a , 
y de las razones de ese cambio, por lo que no existe una evaluación de 
la magnitud del traspaso de asegurados riesgosos desde el sector priva­
do hacia el sector público. La información del gráfico 13 ilustra las di­
ferencias en la distribución por edades entre la población nacional y la 
población beneficiaria de las isapres, en 1995. Se observa cómo las isapres 
favorecen la incorporación de hombres y mujeres jóvenes de entre 20 y 
39 años en desmedro de la población mayor de 50 años, y particularmen­
te de aquella mayor de 60.
VI. OTROS PROBLEMAS DE INFORMACIÓN
Para que un mercado sea eficiente se requiere que tanto los oferentes como 
los demandantes estén bien informados sobre las características y los 
precios de los productos transados. Cuando uno de los agentes — oferente 
o dem andante—  posee inform ación incom pleta, o cuando existen 
asimetrías de información entre los agentes, entonces el mercado no logra 
un equilibrio eficiente.
l a  r e f o r m a  a l  f i n a n c i a m i e n t o  d e  l a  s a l u d  e n  c h i l e 5 0 5
G ráfico 13
DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN NACIONAL Y DE ISAPRES. AÑO 1995
SEGÚN GRUPO ETA RIO 
(En porcentaje)
20.0
0
15.0 
ai 0
(1)
O 10.0
0
5.0
0.0
.
r fl
1 i r h \ ijl.-E-
Menos de 20 20-29 30-39 40-49 50-59 60-69 70-79 80 y más
Grupo etário
■  Población nacional hombres Población Isapre hombres
Población nacional mujeres B Población Isapre mujeres
Fuente: Elaborado por los autores sobre la base de i n e / c e l a d e  (Instituto N acional d e Estadísticas/Centro 
Latinoam ericano de D em ografía), Chile. Estim aciones y proyecciones de población por sexo y edad. Total 
país: 195(1-2050 (lc/dem/R.21 7). Serie OI, N  97, Santiago d e Chile, 1995; Superintendencia de institucio­
nes de salud previsional, Boletín  estadístico. Período enero-diciem bre 1995, Santiago d e C hile, 1996.
En la sección anterior se discutió la selección adversa, que consti­
tuye un importante problema de información en el mercado de las 
isapres. Existen además otros problemas de naturaleza semejante que 
originan las siguientes situaciones de asimetrías de información: 1) asi­
metría de información isapre/cotizante, donde la isapre tiene mayor 
información que el cotizante; 2) asimetría de información médico/isapre, 
donde aquel posee mayor información que la institución, y 3) asimetría 
de información médico/beneficiario donde el primero tiene mayor infor­
mación que el segundo. A estos temas se refieren los primeros tres apar­
tados de esta sección.
5 0 6  ENSAYOS SOBRF. E E  FIN AN CIA M IEN TO DF. LA SEG U RID A D  SO CIA L EN SA LUD
7. P r o b l e m a s  d e  in f o r m a c ió n  is a p r e / c o t iz a n t e
Para el cotizante es difícil comparar los seguros ofrecidos por las isapres 
dada la heterogeneidad de ellos: en la actualidad coexisten en el mercado 
más de 8 mil planes distintos vigentes. La mayoría de ellos son planes 
que fueron vendidos en el pasado, puesto que en la actualidad solo se 
ofrecen aproximadamente mil planes diferentes.17 Este número es aún 
mayor si se suman los planes colectivos. Esta diversidad se debe en gran 
parte a que los planes de las isapres se compran principalmente median­
te el pago de una prima establecida como un porcentaje del ingreso de 
las personas. Puesto que los ingresos, y  el 7% de ellos, constituyen una 
variable continua (hasta el tope legal mensual de 60 u e ) ,  no es sorpren­
dente que el mercado ofrezca una gran multiplicidad de planes para 
ajustarse a ese espectro continuo de ingresos. Otra causa de variación en 
el número de planes es que en ciudades de tamaño intermedio los 
médicos especialistas crean una suerte de cartel para negociar mejores 
tarifas con las isapres. Esto hace que esas entidades a veces adopten la 
estrategia de diseñar planes locales, a través de sus sedes regionales.
La gran variedad de planes es sin duda un factor que desde el 
punto de vista de la demanda introduce confusión en el mercado de las 
isapres. En efecto, puesto que no existe un plan referencial que todas las 
isapres deban ofrecer, y al haber un gran número de variables que de­
terminan un plan de salud, los consumidores enfrentan una decisión 
compleja al tener que escoger su plan dentro de un abanico tan amplio 
de opciones.
Cierta información episódica sugiere que muchos afiliados no tie­
nen un buen conocimiento de su plan de salud, por lo que recién se 
informan de la verdadera naturaleza de su cobertura en el momento en 
que ocurre un siniestro médico y descubren el monto del reembolso a 
que tienen derecho y la cuantía de su gasto de bolsillo.
En genera], pareciera que las isapres tienden a ofrecer mayor cober­
tura para las prestaciones ambulatorias que son más frecuentes y de 
menor costo unitario, otorgando una menor cobertura para eventos
17. Comunicación oral del Departamento de Estudios de la Superintendencia de 
isapres.
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN CH ILE 5 0 7
hospitalarios de mayor complejidad.18 Esto es concordante con una es­
trategia comercial de las isapres para disminuir los eventuales cambios 
de isapres de beneficiarios en desacuerdo con el plan de salud — cono­
cido por el afiliado en el momento del episodio de enfermedad. Los 
beneficiarios tienen conciencia de sus gastos de salud más frecuentes, 
como la consulta médica y otras prestaciones ambulatorias, lo que crearía 
incentivos para que la isapre cubra ampliamente estos eventos con miras 
a atraer nuevos afiliados.
La diversidad de planes constituye entonces un primer problema de 
información. Un segundo problema, aunque no totalmente independien­
te del primero, es la dificultad que enfrenta el cotizante para determinar 
la verdadera cobertura financiera de su plan. En efecto, la mayoría de las 
isapres abiertas poseen aranceles propios para cada uno de los varios 
miles de prestaciones médicas que cubren. Incluso los cotizantes más 
educados y con mayor capacidad para evaluar la cobertura de su isapre, 
encuentran dificultades en determinar el monto que les reembolsaría la 
isapre por un problema de salud de mediana a alta complejidad que 
requiera de hospitalización e intervenciones quirúrgicas. Según la 
Superintendencia de isapres, la tendencia actual es que esas instituciones 
están progresivamente expresando sus aranceles en u f , unidad pública­
mente conocida y que se presenta a diario en la prensa. Sin embargo, ello 
contribuiría solo marginalmente a solucionar el problema, puesto que 
permanecerían la heterogeneidad de prestaciones médicas y los niveles 
variables de reembolso.
Para corregir estos problemas la Superintendencia de isapres ha 
realizado esfuerzos tendientes a lograr que los afiliados conozcan sus 
derechos, y se informen para elegir el plan de salud. Estos consisten en 
campañas en los medios de comunicación, cuyo efecto ha sido evaluado 
mediante encuestas. Las isapres, por su parte, sostienen que ofrecen 
información a sus beneficiarios para decidir cuál es el mejor recinto 
hospitalario donde tratar sus problemas médicos, dado el plan de salud 
que posee cada uno.
18. Comunicación oral del Departamento de medicina de libre elección y aranceles 
del Colegio Médico. En algunos casos las isapres tienen copagos menores que el f o n a s a .
5 0 8  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  DE LA  SEG U RID A D  SO CIA L EN  SALUD
2. P r o b l e m a s  d e  in f o r m a c ió n  m é d ic o / is a p r e s
El médico es quien hace el diagnóstico y determina el tratamiento que 
realiza él mismo, otro profesional de la salud, o el propio paciente. Para 
el que paga el tratamiento, sea el paciente o la isapre, verificar el diag­
nóstico y lo adecuado del tratamiento tiene un costo adicional, ya sea en 
honorarios de un segundo especialista, en el tiempo del paciente, o en 
gastos administrativos adicionales para el seguro. Estos costos de infor­
mación pueden ser mayores que los beneficios económicos de evitar 
tratamientos considerados innecesarios. En algunos casos, como en las 
urgencias, donde el diagnóstico y tratamiento deben hacerse en el mo­
mento y muchas veces en horarios no hábiles, se hace muy difícil o 
imposible el control mediante una segunda opinión.
Los médicos tienen los siguientes incentivos para sobreprescribir 
prestaciones: 1) interés económico: mientras más prestaciones otorgue el 
médico mayores ingresos recibe; 2) comodidad y seguridad: por ejemplo, 
con un mayor número de exámenes de laboratorio es más segura y 
descansada la labor del médico, aunque estos no tengan un alto rendi­
miento de diagnóstico; se sustituye la labor médica por otras prestacio­
nes, y  3) bienestar del paciente.
Las estadísticas de prestaciones médicas por beneficiario presenta­
das en la sección III permiten evaluar, aunque no en forma concluyente, 
la posible validez de estas hipótesis. En las isapres abiertas, durante el 
período 1985-1995 los exámenes de laboratorio han experimentado un 
aumento sostenido, desde 1.94 a 2.63 por beneficiario al año, mientras 
que los procedimientos de apoyo clínico han subido de 1.12 a 1.68.
Cesáreas
Los médicos reciben mayores honorarios por la cirugía de cesárea que 
por el parto normal. En las isapres abiertas los partos por cesárea repre­
sentan un elevado porcentaje de los partos totales (60%), siendo esta cifra 
igual a 68% en el f o n a s a  en su modalidad de libre elección. Sin embargo 
en la modalidad de atención cerrada de f o n a s a ,  donde el médico recibe
LA REFO RM A A L FIN A N CIA M IEN TO  DE LA SA LU D  EN  CH ILE 5 0 9
un salario fijo, este porcentaje cae a 38%.19 En las isapres cerradas la cifra 
es de un 43%, menor que en las abiertas. Estas cifras son el resultado de 
un aumento progresivo a través de los años como lo muestra el gráfico 14.
G r á h c o  14
PORCENTAJE DE PARTOS CON CESÁREA EN ISAPRES. AÑO 1995
8 0  T   -  -  -  - ..................................
7 0  i
1989  199 0  1991 1992 1993 1994 1995
Año
! —  Abiertas Ce rra d a s — a — T otal
Fuente: Superintendencia de instituciones de salud previsional, Boletín estadístico. Período enero-di­
ciembre 1995, Santiago de Chile, 1996.
Licencias médicas
Com o se explicó anteriormente, la isapre debe pagar un sueldo al 
cotizante mientras no trabaje debido a enfermedad, embarazo o enferme­
dad de niño menor de un año. Las licencias pueden ser rechazadas por 
la isapre o el empleador, o modificadas por la isapre; en cualquiera de 
estos casos el cotizante puede reclamar a la Superintendencia de isapres.
19. Este último dato es del período febrero-junio de 1996, los otros datos son de 1995.
5 1 0  ENSAYOS SO BRE EL FIN AN CIA M IEN TO D E LA SEG U RID A D  SO CIA L EN SA LUD
El médico no percibe mayores ingresos por emitir una licencia, pero 
tampoco enfrenta costos por licencia emitida. Al mismo tiempo existe la 
propensión de los beneficiarios de cambiarse de médico cuando este es 
percibido como muy reticente a emitir licencias. Por lo tanto, existen 
incentivos para que el paciente presione al médico pidiéndole mayor 
cantidad de licencias. Si a esto se agrega el hecho de que las licencias las 
paga la isapre, disminuyen los incentivos para restringir las licencias.
Del total de licencias otorgadas, la mayoría son curativas (ver cua­
dro 5), seguidas por las licencias maternales y por enfermedad del hijo 
menor de un año. Sin embargo, el número de días pagados por licencia 
es mayor en las licencias maternales, por lo que aumenta su representa­
ción en el número de días de licencia y en el costo del pago por licencia.
C u a d r o  5
DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL Y NÚMERO DE DÍAS POR LICENCIA 
EN ISAPRES ABIERTAS. AÑO 1995
D ISTRIBUCIÓ N  PO RCEN TU A L
Tipo de Licencia Total de 
licencias
Total de 
días de 
licencia
C osto total 
del pago por 
licencia
Prom edio de 
días de pago 
por licencia
Curativas 82.3 63.8 69.9 7.2
M aternales 10.8 31.8 25.9 27.3
Enferm edad de hijo m enor de 1 año 6.9 4.4 4.2 7.3
Fuente: Superintendencia de instituciones de salud previsional, Boletín  estadístico. Período enero-di­
ciem bre 1995, Santiago de Chile, 1996.
La Superintendencia de isapres realizó un estudio sobre las licencias 
médicas otorgadas por las isapres (Superintendencia de instituciones de 
salud previsonal, 1995c).20 En este se encontró que el 91% de las licencias 
son autorizadas sin modificación, y el 9% restante se divide en un 6% de 
licencias au torizadas con  m od ificac ión  y  un 3% rechazadas.
20. El estudio se hizo con 9  isapres que representan el 91%  del total de cotizantes 
de isapres abiertas.
LA REFORM A A L FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN CH ILE 5 1 1
En 1994 la tasa de uso de licencias por cada cien cotizantes fue el 
doble en mujeres que en hombres — 90% y 43%, respectivamente. Si se 
excluyen aquellas que corresponden a licencias prenatales suplementa­
rias, que afectan solo a las mujeres, disminuye la tasa a 79% pero persiste 
una gran diferencia entre ambos sexos. Esta mayor morbilidad no se 
explica por edades diferentes ya que los cotizantes de ambos sexos tienen 
la misma distribución etarea. Tal situación, y el hecho de que muchas 
mujeres que trabajan son dueñas de hogar, sugiere que las licencias 
pueden ser a veces generadas por necesidades del hogar.
Las licencias tramitadas aumentan con la edad, lo que es esperable 
dada a mejor salud de los jóvenes (ver gráfico 15); tienen una subida 
rápida hasta el tramo de 25-29 años, para después crecer muy lentamen­
te. Después de la edad de jubilación (60-65 años) caen bruscamente al 
nivel más bajo de todos los grupos.
La mayor parte de las licencias se debe a diagnósticos de dolencias 
agudas, de corta duración. Entre estas una gran proporción corresponde 
a diagnósticos difíciles de comprobar, como lumbagos y diarreas. Estos 
diagnósticos son muy frecuentes pero no siempre ameritan la suspensión 
del trabajo, lo que abre un espacio a la emisión de licencias no siempre 
justificadas.
3 . P r o b l e m a s  d e  in f o r m a c ió n  m é d ic o / c o t iz a n t f .
Se trata de problemas comunes a toda el área de la salud. En el apartado 
anterior se mencionaron los tres incentivos que los médicos tienen para 
aumentar el número de prestaciones. De estos, solamente el tercero trata 
del bienestar del paciente, mientras los dos primeros se refieren al bien­
estar del médico: su propio interés económico, mayor comodidad y se­
guridad en su trabajo. En todo caso, el paciente es líbre de cambiarse de 
médico o no seguir sus prescripciones; aun así existe una asimetría de 
información que dificulta al paciente saber cuán justificada es cada pres­
tación. Por tanto el médico hace que el paciente tenga una mayor can­
tidad de prestaciones que las necesarias, fenómeno que se conoce como 
la inducción de la demanda por la oferta.
Más arriba se trataron dos situaciones especiales. En el caso de las 
operaciones cesáreas, el médico tiene incentivos para realizar una mayor 
cantidad de ellas, debido a que le significan más comodidad y mayores
5 1 2  ENSAYOS SO BRE EL FIN AN CIA M IEN TO DE LA SEG U RID A D  SO C IA L EN SA LU D
G ráfico 15
PORCENTAJE DE USO DE LICENCIAS TRAMITADAS, 
POR TRAMO DE EDAD, EN 1994
Fuente: Superintendencia de instituciones de salud previsional, C om portam iento de las licencias por 
enferm edad com ún o curativa en sistem a de i s a p r e  abiertas, Serie de estudios técnicos, D epartam ento de 
Estudios, Santiago de Chile, 1995.
ingresos. Este aumento de ingreso es financiado en parte por la isapre, 
pero también por el paciente. De modo que el médico no solamente 
estaría usando su ventaja de información frente a las isapres sino tam­
bién frente a los pacientes. Y respecto a las licencias médicas, estas ge­
neralmente son solicitadas por el paciente y no constituyen una presta­
ción por la cual el médico reciba un mayor ingreso, por lo que no habría 
un uso de la asimetría de información médico/paciente.
El aumento de prestaciones no tan necesarias, por parte de los 
médicos, encarece los costos de atención y termina encareciendo el costo 
del seguro.
Los seguros de salud disponen de diversos mecanismos para dismi­
nuir la inducción al uso de prestaciones por parte de los médicos, y así 
poder contener los costos. Un mecanismo importante es el diseñado por 
la isapre Consalud, donde los médicos participan de las utilidades de 
cada sucursal. Otro mecanismo es adoptar sistemas alternativos al pago 
por acto médico, para reembolsar a los prestadores de servicios. Por
LA REFO RM A  AL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SALUD EN CH ILE 5 1 3
ejemplo, pagar no por acto médico sino por problema resuelto (como los 
DRG americanos).21 O bien, contratar a los profesionales de la salud como 
asalariados. El sistema de isapres muestra experiencias limitadas e inci­
pientes en esta materia.
VII. GASTO MÉDICO EN ISAPRES E INVERSIÓN PRIVADA 
EN INFRAESTRUCTURA MÉDICA
2 . G a s t o  m é d i c o  e n  is a p r e s
A medida que ha aumentado la población beneficiaria de las isapres, 
también lo han hecho sus ingresos y gastos operacionales. En 1985, a solo 
cuatro años de su creación, las isapres percibían ingresos de explotación 
por 39 mil millones de pesos (moneda de diciembre de 1995); en 1990 
estos habían aumentado a 193 mil millones, para pasar luego a 419 mil 
millones, en 1995.
C uadro 6
INGRESO Y COSTO DE EXPLOTACIÓN EN ISAPRES ABIERTAS: 
1985, 1990 Y 1995 
(En millones de pesos de 1995)
CUENTAS 1985 1990 1995
Ingreso de explotación 38 996 193 170 418 981
Costo de explotación 25 722 143 444 319 687
Costo de explotación sobre ingreso de
explotación (porcentaje) 66.0 74.4 76.3
Gastos módicos y licencias curativas 23 184 130 557 299 508
Gastos médicos y licencias curativas sobre
ingreso de explotación (porcentaje) 59.5 67.6 71.5
Fuente: Superintendencia de instituciones de salud previsional, Serie  estadística sistem a ISA PRE, 1981- 
1995, Santiago de Chile, 1996.
21. DRG (diagnostic related group): diagnóstico por grupo de afinidad. Es una forma de 
categorización que determina un costo total promedio para un problema específico de 
salud, como valor de reembolso.
5 1 4  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO C IA L EN SA LU D
El costo de explotación de las isapres ha aumentado como porcen­
taje del ingreso de explotación, situándose en un 76.3% en 1995. Asimis­
mo, los gastos en atenciones médicas a los beneficiarios y en licencias 
curativas han aumentado progresivamente desde un 59.5% en 1985 hasta 
un 71.5% en 1995. Estas cifras sugieren que las isapres han ido aumen­
tando la proporción de sus ingresos destinada al financiamiento de be­
neficios de su población adscrita, una tendencia que claramente debiera 
beneficiar a esta.
Es importante estudiar la evolución de los ingresos y gastos de 
explotación reales (es decir en moneda del mismo año) de las isapres 
cuando estos son expresados por beneficiario. Esta información se pre­
senta en el gráfico 16. Se observa que en general ingresos y gastos reales 
por beneficiario han mostrado una gran estabilidad a través de los años, 
especialmente entre 1989 y 1994. Los gastos de administración y ventas
G r á fic o  1 6
INDICADORES FINANCIEROS OPERACION ALES DE LAS ISAPRES 
ABIERTAS POR BENEFICIARIO. AÑOS 1984-1995
^  Ingreso de explotación   C o sto  de  explotación ¡s ^  G a sto  administración y  ventas  r ]  Utilidad operacional
Fuente: Superintendencia de instituciones de salud previsional, Serie estad ística sistem a i s a p r e ,  1981- 
1995, Santiago de Chile, 1996.
C u a d r o  7
INGRESO, COSTO DE EXPLOTACIÓN Y UTILIDAD OPERACIONAL DE LAS ISAPRES 
ABIERTAS, POR BENEFICIARIO. AÑOS 1984-1995 
(Pesos de diciembre de 1995)
1 9 8 4 1 9 8 5 1 9 8 6 1 9 8 7 1 9 8 8 1 9 8 9 1 9 9 0 1 9 9 1 1 9 9 2 1 9 9 3 1 9 9 4 1 9 9 5
Ingreso d e  explotación 139 712 109 737 109 257 96 655 104 092 115 819 111 913 109 233 108 258 110 156 110 560 118 912
Costo d e  explotación 92 225 72 383 72 322 71 633 78 833 87 045 83 104 84 051 84 158 84 840 84 869 90 731
G astos d e  adm inis­
tración y ventas 46 885 31 816 29 651 23 862 21 981 21 850 22 772 21 190 19 994 21 037 20 975 23 035
Utilidad operacional 602 5 538 7 283 1 160 3 278 6 923 6 037 3 993 4 106 4 280 4 716 5 146
Fuente: Superintendencia de instituciones de salud previsionai, Serie estadística sistem a is a p r e ,  1981-1995, Santiago de Chiie, 1996.
O í
CJ1
LA 
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FIN
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DF. LA 
SALUD 
EN 
C
H
ILE
5 1 6  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  DE LA SEG U RID A D  SO CIA L EN SA LU D
también han mostrado bastante estabilidad en los años recientes. La 
utilidad operacional de las isapres abiertas, sin embargo, ha sido una 
variable más volátil. De este modo, en 1991 las isapres abiertas hicieron 
una utilidad operacional de 3 993 pesos por beneficiario (casi diez dó­
lares), en circunstancia que el año anterior habían ganado 6 037 pesos, o 
15 dólares. No obstante, desde 1991 estas isapres han mostrado un alza 
sostenida en su utilidad operacional, para llegar a 5 146 pesos. En la 
sección siguiente se explorará con mayor detalle el índice de rentabilidad 
de las isapres abiertas.
Las isapres cubren una población beneficiaria diferente a la del 
f o n a s a . En particular, la población de las isapres es más joven, con ma­
yores ingresos, y  muy probablemente más sana. Es útil, sin embargo, 
comparar el gasto médico de ambos sistemas. De acuerdo a la informa­
ción expuesta en el cuadro 8 ,  el gasto total del f o n a s a  en atenciones 
médicas (excluidas las licencias médicas) en 1995 era de 415 433 millones 
de pesos, para una población beneficiaria de casi 8 700 000 personas. Las
C uadro 8
COMPARACIÓN DE GASTOS MÉDICOS DEL FONASA E ISAPRES 
ABIERTAS. AÑO 1995
(Míííones de pesos de 1995)
FONASA Isapres ABIERTAS
A tención primaria 39 365 Bonificaciones 238 031
A tención secundaria 54 244 C onsultas y exám enes 117 714
Atención terciaria 249 476 Program as m édicos 109 024
M odalidad de libre elección 72 348 Dental 5 214
O tras bonificaciones 6 079
Prestaciones directas 109
Total 415 433 Total 238 140
N úm ero de beneficiarios 8 667 867 N úm ero d e beneficiarios 3.578 797
G asto m edio per cápita (pesos) 49  059 G asto m edio per cápita (pesos) 66 542
Fuente: Fondo N acional de Salud (f o n a s a ) ,  Boletín  estadístico f o n a s a  1994-1995, Santiago de Chile, 
1996; Superintendencia de instituciones de salud previsional, Boletín  estadístico. Período enero-diciem ­
bre 1995, Santiago de Chile, 1996.
I .A REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA  SA LU D  EN CH ILE 5 1 7
isapres abiertas, por su parte, gastaron ese año 238 140 millones de pesos 
en una población adscrita de poco más de 3 500 000 personas. El gasto 
per cápita de las isapres, de 66 542 pesos, superaba a aquel del f o n a s a  
(49 059 pesos) en un 36%.
Si se consideran las estadísticas de utilización de f o n a s a  y de las 
isapres abiertas presentadas en la sección III, donde se establecía que 
f o n a s a  otorgaba un número mayor de prestaciones per cápita que las 
isapres, particularmente en atenciones hospitalarias e intervenciones de 
cirugía, queda de manifiesto que las isapres otorgan atenciones de un 
costo unitario significativamente superior al del f o n a s a . Estas diferencias 
se podrían explicar a través de las siguientes hipótesis: a) las isapres 
abiertas otorgan una atención de mejor calidad (por ser más costosa) que 
el f o n a s a ;  b) entregan una atención más oportuna; c) otorgan mejores 
servicios de hotelería en hospitales, o d) una combinación de las anteriores.
2. I n v e r s ió n  p r iv a ü a  e n  in f r a e s t r u c t u r a
No fue posible obtener información sobre la magnitud de la inversión 
privada en infraestructura médica ni sobre su evolución a través del 
tiempo. Se presume que la creación de las isapres permitió la canaliza­
ción de un monto importante y creciente de recursos hacia el sector 
privado de la provisión de servicios de salud. En efecto, con anterioridad 
a la creación de estas aseguradoras, la cotización obligatoria de salud de 
todos los trabajadores dependientes tenía como destino el sistema públi­
co. Al surgir las isapres hubo dos efectos importantes: primero, las per­
sonas con ingreso suficientemente elevado pudieron escoger el destino 
de sus cotizaciones, decidiendo muchas de ellas afiliarse a una isapre; 
segundo, la cotización pasó de un 4% a un 7% a los pocos años de 
creadas las isapres, lo que aumentó aún más el volumen de recursos 
canalizados por ley hacia el sector privado. Las restricciones al uso del 
sistema público por parte de las isapres, combinada con las preferencias 
de los primeros suscriptores por acceder a prestadores privados de sa­
lud, ejercieron presión para el desarrollo de la infraestructura privada.
Como se muestra en el cuadro 9, el número de camas hospitalarias 
del sector privado en el país, prácticamente casi se triplicó entre 1981 y 
1992. De este modo, las camas hospitalarias públicas, que en 1981 repre­
sentaban un 90% de la oferta nacional, disminuyeron ligeramente en ese
5 1 8  ENSAYOS SOBRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO CIA L EN SA LU D
decenio, y, puesto que al mismo tiempo aumentó la oferta de camas pri­
vadas, pasaron a constituir solo el 75% en 1992. Estas cifras confirman 
la hipótesis del efecto positivo que han tenido las isapres sobre la inver­
sión privada en salud.
C uadro 9
NÚMERO DE CAMAS HOSPITALARIAS PÚBLICAS Y PRIVADAS 
EN CHILE. AÑOS 1981-1992
Año Sector público Sector privado
1981 33 692 3 855
1982 33 904 4 350
1983 33 794 4 989
1984 33 642 7 458
1985 33 435 8 789
1986 33 103 9 185
1987 32 594 9 233
1988 32 850 10 199
1989 32 818 10 366
1990 32 515 10 499
1991 32 295 10 600
1992 32 279 10 600
Fuente: M inisterio de Salud Pública, “Balance del sector públi­
co de salud 1993, Santiago de Chile, 1994.
La falta de información sobre cualquier otra inversión privada en 
salud impide un análisis más detallado, aunque se sabe que ha habido 
un aumento significativo en el número de clínicas y centros ambulatorios 
privados. Además, la información disponible sugiere que los profesiona­
les de la salud que trabajan en el sector público (en jom ada completa o 
parcial) destinan una parte importante de su tiempo a la práctica priva­
da, en la mayoría de los casos con un financiamiento preponderante de 
las isapres.
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN CH ILE 5 1 9
VIII. RENTABILIDAD DE LAS ISAPRES Y COMPETENCIA
Esta sección ofrece un breve análisis de la rentabilidad de las isapres 
abiertas y de la competencia en su mercado. Por ser las isapres cerradas 
entidades sin fines de lucro y con una misión diferente a las abiertas, se 
las excluye de dicho análisis.
La rentabilidad de las isapres abiertas ha sido motivo de debate. 
Hay quienes sostienen que estas obtienen rentabilidades excesivas y 
que una mayor regulación debiera limitar sus beneficios. Las isapres, por 
su parte, arguyen que su tasa de rentabilidad es normal en un sector de 
gran complejidad y riesgo como lo son los seguros de salud (Asociación 
de Isapres a g , 1996).
Con el propósito de examinar la rentabilidad de las isapres se uti­
lizan aquí dos indicadores financieros. El primero es la tasa de retomo 
sobre el patrimonio, y se define como el cuociente entre la utilidad 
después de impuestos y el patrimonio contable. Este indicador establece 
la rentabilidad anual del capital comprometido por los inversionistas en 
el negocio. En este sentido, es un indicador poderoso por cuanto dice qué 
tan bueno es invertir capital en una isapre.22 El segundo indicador es la 
utilidad sobre el ingreso de explotación, o sea la utilidad después de 
impuestos dividida por los ingresos de explotación.23 Sin embargo, este 
segundo indicador no refleja la rentabilidad del capital invertido en el 
negocio. De hecho, empresas con bajo retom o anual sobre los ingresos 
pueden obtener una alta rentabilidad sobre el capital invertido, o patri­
monio, mientras que lo opuesto también puede suceder. Además de este 
análisis de indicadores se examina la rentabilidad de las isapres en re­
lación con su tamaño, medida por el volumen de cotizaciones captadas.
22. La rentabilidad patrimonial contable se basa en el valor de libro del patrimonio 
empresarial. Una rentabilidad patrimonial contable alta señala que el negocio ha sido bueno 
para los inversionistas. Pero como el valor patrimonial de mercado de la empresa es típi­
camente superior al contable —especialm ente en Chile en los años recientes— , una alta 
rentabilidad contable sobre patrimonio no necesariamente indica que invertir en ese nego­
cio es rentable hoy. Ello depende de la relación entre el valor de m ercado de la empresa 
(por ejemplo sus acciones transadas en bolsa, en el caso de las sociedades anónimas abier­
tas) y sus flujos esperados-
23. Dichos ingresos incluyen la cotización legal, la cotización adicional voluntaria 
efectuada por el afiliado, la cotización por concepto de la ley 18.566, y el aporte de los 
empleadores.
5 2 0  ENSAYOS SOBRE EL FIN A N CIA M IEN TO  DE LA  SEG U RID A D  SO C IA L EN SA LUD
1 . R e t o r n o  s o b r e  e l  p a t r i m o n i o  y  s o b r e  i n g r e s o s  d e  e x p l o t a c i ó n
El gráfico 17 presenta las series de utilidad sobre el patrimonio y utilidad 
sobre el ingreso de explotación de las isapres abiertas, durante el período 
1984-1995. Se observa que en los últimos siete años el índice de utilidad 
sobre el patrimonio ha venido disminuyendo y estabilizándose en niveles 
cercan os al 25%. Los índices de rentabilidad sobre los ingresos de explo­
tación han sido más estables, alcanzando niveles cercanos al 5%.
G r á f ic o  17
ÍNDICES DE RENTABILIDAD SOBRE EL PATRIMONIO Y RENTABILIDAD 
SOBRE EL INGRESO DE EXPLOTACIÓN, DE LAS ISAPRES ABIERTAS.
PERÍODO 1984-1995 
(Porcentaje)
1 984 1 9 8 5  1 9 8 6  1 9 8 ?  1 9 8 8  1 9 8 9  1 9 9 0  1991 1 9 9 2  1 9 9 3  1 9 9 4  1 995
A ñ o
■  Utilidad / Patrimonio Üj Utilidad / ingresos de explotación
Fuente: Superintendencia d e instituciones de salud previsional, Serie estadística sistem a is a p r e ,  1981- 
1995, Santiago de C hiie, 1996.
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN CH ILE 5 2 1
G r á f ic o  18
RENTABILIDAD ANUAL SOBRE EL PATRIMONIO DE LAS 
ISAPRES ABIERTAS Y OTROS SECTORES. AÑOS 1995-1996 
(Porcentaje)
3 0  - t  
2 5  -  
20 -
.2.3
I  15 -Oo o.
10 -  
5  -  
0 -
I Telecom unicaciones I S ervicios I Isapres
Eléctrico Co m e rcio  S eguro s
S e c t o r  .  _____________
1994 S i  1995 I  1er sem estre. 1996
Fuente: Superintendencia de instituciones de salud previsional, Serie  estadística sistem a i s a p r e  1981- 
1995, Santiago de Chile, 1996; Estrategia, 1996, varios núm eros, para los otros sectores.
Para evaluar la magnitud de los resultados anteriores es necesario 
comparar dicha rentabilidad con la de empresas de otros sectores de la 
economía. El gráfico 18 compara la rentabilidad sobre el patrimonio de 
las isapres abiertas en los años 1994 y 1995, con aquella de otros sectores 
de la economía en los años 1995 y primer semestre de 1996. Se puede 
observar que las isapres abiertas obtuvieron en 1994 y 1995 rentabilidades 
del orden del 25%, cifras superiores a aquellas de los otros sectores 
considerados. Cabe hacer notar que el indicador usa como valor patri­
monial el valor contable de las empresas, no su valor de mercado. Los 
fuertes aumentos reales experimentados por las acciones de las socieda­
des abiertas, en años recientes, se traducen en que el valor contable 
patrimonial es generalmente muy inferior al valor económico dado por 
el precio bursátil de las acciones. Esto, no obstante, no invalida el aná­
lisis, puesto que todos los sectores de la economía — y no solo las 
isapres—  se han visto afectados por este fenómeno.
5 2 2  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
Una segunda observación es que la rentabilidad sobre el patrimonio 
de las diferentes isapres abiertas es muy heterogénea, como queda de 
manifiesto al examinar el cuadro 10. En efecto, las isapres grandes, la 
mayoría de las cuales ingresaron al mercado tempranamente, obtuvieron 
en 1995 elevados retornos sobre el patrimonio contable, llegando estos 
hasta el 88.4% en el caso de Banmédica, y 76.7% en Vida Tres. Una 
excepción a esta regla es Consalud, empresa sin fines de lucro, que en 
1995 obtuvo una rentabilidad patrimonial de tan solo un 4.6%. Las 
isapres medianas y pequeñas, por otra parte, obtuvieron rentabilidades 
más bajas o negativas.
2. R e n t a b il id a d  s e g ú n  t a m a ñ o
Es razonable presumir que el tamaño de una isapre — dado por el vo­
lumen de recursos captados por concepto de aportes de los asegurados 
y  sus empleadores—  debiera influir en la rentabilidad. Ello por diversas 
razones: primero, porque es posible que existan economías de escala en 
la operación de las isapres (originadas, por ejemplo, en una mayor ca­
pacidad de las isapres grandes para obtener contratos favorables con 
proveedores médicos, debido al volumen de beneficiarios que manejan); 
segundo, porque se presume que ciertos costos fijos pueden incidir en 
menor medida en los costos unitarios cuando se alcanzan mayores vo­
lúmenes de operación, y tercero, porque el tamaño está vinculado con el 
tiempo de vida de las isapres; luego son grandes aquellas isapres que 
han existido durante más tiempo en el mercado, afianzando una repu­
tación, acumulando experiencia y capturando clientes de mayores ingre­
sos, lo que mejora su rentabilidad potencial.
En el cuadro 10 se presenta información financiera de las isapres 
abiertas ordenadas de acuerdo a tamaño, medido este por los ingresos 
de explotación. La información incluye la rentabilidad sobre los exceden­
tes de explotación y  la rentabilidad sobre el patrimonio. Se puede obser­
var que las ocho isapres más grandes tienen rentabilidad positiva, las seis 
más pequeñas rentabilidad negativa, y  de las siete isapres restantes — de 
tamaño intermedio—  algunas tienen rentabilidad positiva y otras ne­
gativa. En el análisis que sigue se agrupan las isapres en estas tres ca­
tegorías; se las llamará isapres grandes, medianas y pequeñas, respecti­
vamente.
LA REFORMA AL FINANCIAMIENTO DE LA SALUD EN CHILE 523
La rentabilidad negativa en las pequeñas y positiva en las más 
grandes sugiere que las economías de escala juegan un papel importante 
en las isapres. El hecho de que algunas isapres intermedias tengan ren­
tabilidad positiva, sugiere que pueden existir otros factores que también 
inciden en la rentabilidad.
C u a d r o  1 0
TAMAÑO Y RENTABILIDAD DE LAS ISAPRES ABIERTAS. AÑO 1995
N°
de
orden
Isapres
1
Ingresos de 
explotación 
(Millones de pesos)
Rentabilidad 
porcentual sobre 
los excedentes de 
explotación
Rentabilidad 
porcentual sobre 
el patrimonio
1 C on salu d 91 711 2.0 4 .6
2 Ban m éd ica 6 6  249 5.9 88.4
3 C ru z B lanca 65  414 6.9 35.0
4 C olm en a G .C . 42 640 6.0 59.1
5 V ida Tres 35 064 6.3 76.7
6 P rom ep art 30  221 9.3 22.2
7 C om p en sación 28 163 5.1 66.4
8 C igna Salud 12 824 1.0 14.6
Subtotal 372  286 5 .2 24.2
9 M as V ida 12 320 -1 .3 -11.1
10 A etna Salud 10 711 -8.8 -197.5
11 U nim ed 8  925 2.2 55.4
12 N orm éd ica 6  770 0.1 1.7
13 Isam éd ica 1 713 1.2 5 .2
14 Sfera  S.A . 1 492 -3 .2 -32 .7
15 M aster Salud 1 454 11.1 45.7
Subtotal 43 385 -1 .7 -22.1
16 V ida P lena 1 209 -15.3 -544.1
17 G én esis 821 -22.8 -102.7
18 G alén ica 462 -5 .8 -71.1
19 U m bral 375 -5.1 -135 .7
20 Ism ed 184 -3 .3 -24.0
21 N atu rm ed 169 -121.9 -298.6
Subtotal 3  220 -19 .6 -174.0
TO T A L 418 891 4.3 21.4
Fuente: Superintendencia de instituciones de salud previsional, Boletín  estadístico. Período enero-di­
ciem bre 1995, Santiago de Chile, 1996.
5 2 4  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
En el cuadro 11 se efectúa un análisis de indicadores por grupo. Los 
ingresos de explotación por cotizante o beneficiario son mayores en las 
isapres grandes, indicando que el cotizante promedio de estas tiene 
mayores ingresos que el de los otros dos grupos. El gasto en atenciones 
al beneficiario (costos de explotación) es menor en las isapres pequeñas; 
sin embargo, estas no logran con ello llegar a un margen de utilidad 
igual al de las más grandes. Generalmente, las isapres pequeñas incurren 
en mayores gastos de administración y ventas por beneficiario, como 
reflejo de su intenso esfuerzo por penetrar el mercado y crecer.24 Esto 
resulta en una rentabilidad final negativa en un porcentaje importante de 
estas empresas, y en resultados negativos para todo el grupo.
Al observar la fecha de apertura de las isapres abiertas,25 se ve que 
las grandes entraron al comienzo, entre 1981 y 1986; las pequeñas al final, 
entre 1987 y 1993, y las medianas en un rango de años intermedio.
En el gráfico 19 se aprecia la disminución de los gastos de adminis­
tración y ventas como porcentaje de los gastos totales y del gasto por 
beneficiario hasta el año 1989, período en que ingresa al mercado un 
nuevo grupo de isapres pequeñas.
En el gráfico 19 se aprecia la evolución del gasto de administración 
y ventas de las isapres abiertas en el período 1984-1994. Este gasto anual 
ha sido expresado por beneficiario (pesos de diciembre de 1997) y tam­
bién como porcentaje de los gastos sociales. Se aprecia que ambos 
indicadores han disminuido en valor desde los primeros años de funcio­
namiento de las isapres. Así, el gasto en administración y ventas pare­
ciera haberse estabilizado en cifras cercanas a los 25 000 pesos por bene­
ficiario y por año y en un porcentaje cercano al 25% de los gastos totales 
de operación.
24. C ab e señ a lar q u e  las em p resas m ás p eq u eñ as tienen  m en o s carg as  p o r co tizan te , 
lo q u e  p od ría  exp licar en p arte  el au m en to  d e su s co sto s ad m in istrativ os. E sto  se  d eb e  a 
qu e  la tram itación  y  el m an ten im ien to  d e un co n tra to  isap re p resen ta  un co sto  ad m in is­
tra tiv o  p ara el em plead or. E ste  costo  es  f i jo   en  e l sen tid o  q u e  el n iv el d e esfu erzo  qu e 
requ iere es in d ep en d ien te del n ú m ero  d e carg as del em p lead o  afiliad o  a isap re. P o r lo 
tan to , s i este  costo  se  exp resa p o r b en efic ia rio  (trab a jad o r a filiad o  m ás su s resp ectiv as 
carg as), en to n ces el costo  u n itario  resu ltan te  es m ay o r m ien tras m en os cargas tenga el 
trabajador.
25 . A lgu nas isap res com en zaron  a op erar ju ríd icam en te  en añ o s p o sterio res, d eb id o  
a q u e cam biaron  d e nom bre p o r tran sferen cia  d e p ro p ied ad  o p orq u e su  cartera  d e a filiad o s 
fue trasp asad a a otra in stitu ción . P ara  este  an á lis is  se  con sid era  e l añ o  en  q u e co m en zó  a 
op erar con  la cartera  d e c lientes.
LA REFORMA AL FINANCIAMIENTO DE LA SALUD EN CHILE 5 2 5
C u a d r o  11
INDICADORES DE DESEMPEÑO Y CARACTERÍSTICAS DE LAS ISAPRES 
ABIERTAS GRANDES, MEDIANAS Y PEQUEÑAS, Y DE LAS ISAPRES 
CERRADAS. AÑO 1995 
(Miles de pesos de 1995)
C RU ro ISAPRES ABIERTAS ISAPRES
CERRADAS
TOTAL 
Grandes M edianas Pequeñas Total *
N úm ero de empresas 8 7 6 21 13 34
ingresos d e  explotación (por beneficiario)
Por cotizante 268 242 185 264 617 277
Por beneficiario 118 112 96 117 207 121
Costos de explotación (por beneficiario)
Prestaciones de salud 70.4 66.2 59.3 69.9 136.6 73.1
Subsidios por incapacidad
laboral 17.8 17.5 15.6 17.8 29.2 18.3
O tros costos 1.8 0.8 0.0 1.7 15.6 2.4
Total 90.1 84.4 74.9 89.3 181.4 93.8
Rentabilidad (porcentaje sobre los Ingresos d e  explotación)
23.6 24.8 22.1 23.7 12.5 22.4
Gastos d e  adm inistración y  ventas (por beneficiario)
Publicidad 0.7 0.7 0.2 0.7 0.5 0.7
Rem uneración de personal 8.0 11.0 16.9 8.4 19.6 9.0
Com isiones de ventas 4.5 8.2 6.6 5.0 0.4 4.7
O tros gastos 8.4 10.0 16.4 8.6 17.2 9.0
Total 21.6 29.8 40.1 22.7 37.7 23.4
Rentabilidad fin a l (porcentaje sobre ingresos d e  explotación)
5.2 -1.7 -19.6 4.3 -5.6 -1.3
Em presas con margen negativo (en porcentaje)
0 43 100 43 69 53
Cargas por cotizante  1 3 1.2 0.9 1.3 3.0 2.3
Fuente: Elaboración propia en base a Superintendencia de instituciones de salud previsional, Boletín  
estadístico. Período eneto-diciem bre i 9 9 5  , Santiago de C hile, 1996. 
a Prom edios ponderados por la masa de población beneficiaría de cada grupo de isapres.
5 2 6  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
C uadro 12
AÑO DE ENTRADA DE LAS ISAPRES ABIERTAS, POR GRUPO
G R A N D E S M E D IA N A S P E Q U E Ñ A S
R ango 1981-1986 1984-1992 1987-1993
P rom ed io 1982 1987 1990
Fuente: Superintendencia de instituciones de salud previsional, Serie estadística sistem a ISA PRE, 1981 - 
1995, Santiago de Chile, 1996.
G rafico 19
GASTOS DE ADMINISTRACIÓN Y VENTAS POR BENEFICIARIO Y COM O 
PORCENTAJE DE LOS GASTOS TOTALES.
PERÍODO 1984-1994 
(Pesos de diciembre de 1997)
o
05
(CO
1984 1985
Je
986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994
A ño
-G lo .  a dm y vías. / Beneficiario ($ ) -  —  G  lo adm. y vías. / Gasto total (% )
§
O
Fuente: Elaboración propia sobre la base de Superintendencia de instituciones de salud previsional, S e ­
rie estadística sistem a i s a p r e ,  1981-1995, Santiago de Chile, 1996.
LA REFORMA AL FINANCIAM IENTO DE LA SALUD EN CHILE 5 2 7
En resumen, hay dos posibles factores actuando en favor de las 
empresas grandes. El primero son las economías de escala, al haber 
costos fijos administrativos. El segundo radica en que estas empresas 
tienen una cartera de clientes con mayores ingresos por cotizante y be­
neficiario, y con mayor cantidad de cargas por beneficiario, lo que pro­
bablemente ayuda a reducir los costos administrativos. Como las isapres 
grandes entraron al mercado más tempranamente, lograron capturar a 
los cotizantes de mayores ingresos, los que constituyen el mercado más 
atractivo. Al incorporarse las isapres pequeñas, el mercado de los ingre­
sos altos estaba ya ocupado y el sistema crecía hacia las personas de 
menores ingresos.
Competencia en las isapres
Debido a las imperfecciones del mercado de las isapres es razonable 
preguntarse qué tan competitivo es ese mercado. Como se vio en el 
apartado anterior es posible que hayan economías de escala en el sistema 
de las isapres, pero estas existirían hasta un cierto volumen de operacio­
nes a partir del cual todas las isapres tienen rentabilidad positiva, sin 
verse una correlación clara entre rentabilidad y tamaño a partir de allí. 
De existir las economías de escala, ellas estarían permitiendo la existen­
cia de al menos ocho grandes isapres en el mercado —número suficien­
temente elevado como para que exista competencia y para que sea difícil 
la colusión.
Por otra parte, en un mercado competitivo siempre está abierta la 
posibilidad de que algunas firmas cierren. Este es el caso del mercado de 
las isapres, donde han cerrado 14 firmas de un total de 33 empresas que 
había funcionando.26 Las empresas que han cesado de operar correspon­
den a cinco cierres legales — la autoridad las cierra por no cumplir con 
los requisitos—  y nueve cierres voluntarios.
Finalmente, los gastos de administración y ventas constituyen un 
20.2% del gasto total. De ellos, la cuarta parte se destina a publicidad y 
comisiones de ventas. Este gasto representa para la isapre parte del costo 
de atraer afiliados, lo que indica que existe competencia entre esas ins­
tituciones.
2 6 . H u b o  e n  to ta l  3 5  e m p re s a s  in s c r ita s ; d e  e s ta s ,  d o s  n o  c o m e n z a r o n  a  o p e ra r .
5 2 8  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAM IENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
El mercado de las isapres no es homogéneo y consta de distintos 
segmentos. Los segmentos más atractivos del mercado son aquellos cons­
tituidos por personas jóvenes o personas con ingresos elevados. Respecto 
a los cotizantes de mayores ingresos, se presume que ellos presentan la 
ventaja de menores costos administrativos por afiliado, y menos recla­
mos de una mejor cobertura (véase sección IX). Las isapres grandes ya 
tienen copado este segmento; de hecho, la isapre más grande es la que 
tiene mayor cantidad de cotizantes de altos ingresos.27
Los jóvenes constituyen un mercado atractivo debido a su menor 
morbilidad. Por ello, un buen plan de salud para los jóvenes tiene un 
valor que puede ser inferior a la cotización (7% de su ingreso) en los de 
altos ingresos. La nueva ley permite que la parte excedente de la cotiza­
ción se acumule en un fondo que el asegurado podrá usar para mantener 
una buena cobertura, cuando tenga mayor edad y sea más caro su seguro 
de salud. Como los jóvenes son un mercado atractivo para las isapres, 
ha habido competencia por su afiliación lo que se refleja en el hecho de 
que la población de beneficiarios del sistema de isapres sea más joven 
que la población general (véase sección XIII sobre la tercera edad).
IX. SATISFACCIÓN DE LOS CONSUMIDORES
En un mercado competitivo donde los consumidores toman libremente 
sus decisiones de compra, evaluar la satisfacción que estos obtienen de 
su consumo es una preocupación individual y no social. En cambio, 
evaluar la satisfacción de los consumidores con su sistema de salud es 
una preocupación social, por cuanto en Chile, como en cualquier otro 
país, el mercado de la salud, y en particular el de los seguros de salud, 
es imperfecto. Además, por ser considerada la salud un bien preferente, 
es  ob lig a torio  para  lo s  trabajadores d ep en d ien tes  p o s e e r  un seg u ro  d e  
salud —sea este el f o n a s a  o  una isapre—  pagando para ello el 7% de su 
sueldo imponible. El mercado de los seguros de salud en Chile consti­
tuye una situación excepcional dentro de una economía de mercado 
donde el consumidor elige libre y soberanamente en qué bienes y servi­
cios gastar su presupuesto.
2 7 . C o m u n ic a c ió n  o ra l d e l g e r e n te  g e n e ra l d e  C o n s a lu d .
LA REFORMA AL FINANCIAM IENTO DE LA SALUD EN CHILE 529
La forma más directa de evaluar la satisfacción de los consumidores 
es mediante encuestas a los usuarios. Se dispone de cuatro encuestas de 
satisfacción de los consumidores con su seguro de salud, realizadas en 
1993, 1994, 1995 y  1996 (CEP, 1993; c e p ,  1995; Adimark, 1995; Adimark, 
1996). Por simplicidad, en esta sección nos referiremos a cada encuesta 
según el año en que fue efectuada. Con la excepción de la Encuesta 96, 
que se hizo para los niveles socioeconómicos medio y alto, las otras tres 
encuestas cubrieron todos los niveles socioeconómicos. El trabajo de 
realización de estas encuestas fue confiado a la empresa a d im a r k  por 
distintas instituciones.
Las cuatro encuestas no son del todo comparables, puesto que 
cubrieron a distintas poblaciones y  se usaron diferentes instrumentos. 
Solamente podría compararse la Encuesta 95 con una encuesta similar 
realizada en 1994, no disponible. En los apartados siguientes se resumen 
los principales resultados de estas encuestas en lo relativo a: a) grado de 
satisfacción de los asegurados; b) satisfacción según su nivel de ingreso; 
c )  comparación entre el f o n a s a  y  las isapres; d) satisfacción con el nivel 
de cobertura, y  e) otros aspectos.
í .  G r a d o  d e  s a t is f a c c ió n
Según la Encuesta 95 el sistema de isapres cuenta con un apoyo razona­
ble por parte de sus beneficiarios. A estos se les pidió que calificaran con 
notas escolares a su isapres. Estas notas van de un 1 (mínimo) a un 7 
(máximo), donde un 4 es la nota mínima aprobatoria. La mayoría (los 
dos tercios) de los afiliados a isapres evaluó a su institución con notas 
entre 5 y 7.
En la misma encuesta se preguntó a los afiliados sobre su actitud 
hacia las isapres, incluyendo su voluntad de recomendar la afiliación. 
Una mayoría de los beneficiarios (58.4%) reportó actitudes positivas, 
mientras que una minoría (18.9%) manifestó actitudes negativas; el cuar­
to restante registró actitudes neutras.28
A continuación se le preguntó a los encuestados por las razones que 
los llevaban a recomendar o no recomendar la afiliación a una isapre. La
2 8 . E l p o r c e n ta je  d e  a f i l ia d o s  c o n  a c t itu d  p o s it iv a  h a  a u m e n ta d o  e n tr e  1 9 9 4  y  1 9 9 5 , 
d is m in u y e n d o  e l  p o r c e n ta je  c o n  a c t i tu d  n e g a tiv a .
5 3 0  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAM IENTO DE I.A SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
mitad (48%) de quienes recomendaron la afiliación dio como motivo su 
percepción de que su isapre es la mejor opción disponible.
Al preguntársele a los afiliados si recomendarían a personas de su 
misma condición afiliarse a las isapres, un 72% dio una respuesta afir­
mativa, lo que hace subir a 58.4% el porcentaje de afiliados que reco­
mienda la afiliación a una isapre.
2. S a t is f a c c ió n  e  in g r e s o
El grado de satisfacción con la isapre aumenta con el nivel de ingreso, 
como se ilustra en el gráfico 20.
G rá fic o  2 0
ACTITUDES POSITIVAS HACIA LA PROPIA ISAPRE
100 -,
B ajo  Medio bajo Medio alto Alto
Estrato socioeconóm ico
Recom ienda afiliación a  personas sim ilares ü  Actitud positiva
Fuente: a d i m a r k ,  Estudio isapre, realizado para la Superintendencia de isapres, Santiago de Chile, 1995.
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  DE LA SA LU D  EN CH ILE 5 3 1
Asimismo, el porcentaje de personas que asigna buenas notas al 
sistema de isapres, pareciera aumentar con su nivel socioeconómico, 
aunque se observa un repunte en el estrato medio bajo (gráfico 21). En 
la Encuesta 96, realizada recientemente en sectores medios y altos, tam­
bién se observa un aumento de la actitud positiva hacia las isapres al 
aumentar el ingreso de las personas.
G r á f i c o  21
EVALUACIÓN ALTA DE ISAPRES SEGÚN GRUPO SOCIOECONÓMICO
(Porcentaje)
B ajo  Medio bajo Medio alio Alto
Estrato socioeconóm ico
Fuente: a d im a r k ,  “Estudio isap re, realizado para la Superintendencia de isapres, Santiago de Chile, 1995.
5 3 2  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG URID AD  SO C IA L F.N SALUD
Cabe hacer notar que las encuestas 93 y 95 son más representativas 
de la población general que del grupo de los beneficiarios de isapres, 
teniendo estos últimos mayor representatividad en los niveles socio­
económico altos. Como la población de niveles de ingreso más bajo 
evalúan peor a las isapres, esto crea un sesgo hacia abajo en el prome­
dio debido a su sobrerrepresentación en el universo de beneficiarios. Lo 
anterior sugiere que la evaluación de las isapres por parte de sus bene­
ficiarios es aún más positiva que lo que muestran las cifras presentadas 
más arriba.
3. C o m p a r a c ió n  e n t r e  s is t e m a s
En la Encuesta 93 se preguntó a la población general cuál sistema pre­
feriría —el f o n a s a  o las isapres—  suponiendo que ambos costaran lo 
mismo. Entre los afiliados a isapres un 80% respondió que prefería su 
propio sistema, mientras que un 15% preferiría el f o n a s a . Entre los afi­
liados al f o n a s a ,  en cambio, un 48% prefería ese sistema mientras que 
un 30% preferiría una isapre. La misma pregunta fue repetida en la 
Encuesta 95. Un 68% de los afiliados a isapres preferían el sistema pri­
vado, mientras que un 23% se inclinaban por el sistema público. Por otra 
parte, un 66% de los afiliados al sistema público favorecían su propio 
sistema y un 29% valoraban más el sistema de isapres. A quienes estu­
vieron en el f o n a s a  en el pasado pero en el momento de la encuesta 
pertenecían a una isapre, se les preguntó si estaban satisfechos con el 
cambio. Un 59% respondió afirmativamente y un 29% negativamente. 
Llama la atención que existan personas adscritas a isapres que estén 
insatisfechas con el cambio, en circunstancias que podrían revertir su 
decisión y retornar al f o n a s a .
En la Encuesta 93 también se pidió a quienes pertenecían al f o n a s a  
(el 73% de la población encuestada) que enunciaran las razones por las 
que no estaban afiliados a una isapre. La principal razón fue preferir el 
servicio del f o n a s a  (30%), seguida por falta de información para tomar 
una buena decisión (24%) e imposibilidad de pertenecer a una isapre 
debido a ingresos insuficientes (18%). La preferencia por el f o n a s a  dis­
minuye según sube el nivel socioeconómico de las personas; así, pre­
fieren el f o n a s a  un 34% de las personas del nivel socioeconómico bajo, 
un 27% del nivel medio, y un 3% del nivel alto.
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN  CH ILE 5 3 3
La Encuesta 94 ofrece información sobre las razones por las cuales 
personas que prefieren las isapres no se han cambiado a ellas. La res­
puesta más frecuente es la falta de ingresos (66%), seguida por falta de 
información para tomar una buena decisión (34%) y por seguridad ante 
eventual desempleo (34%).29
La Encuesta 94 también indagó en la población general sobre el 
sistema de su preferencia suponiendo que el f o n a s a  y las isapres cos­
taran  lo m ism o. La encuesta provee esta in form ación  por n ivel 
socioeconómico pero no por tipo de previsión del encuestado. La mayor 
preferencia fue para el f o n a s a  en su modalidad de libre elección, para 
todos los niveles; la preferencia por las isapres fue mayor en el nivel alto 
(32%) que en el m edio (19%) y bajo (11%).
En la Encuesta 95, realizada en sectores medios y altos, se preguntó 
a los afiliados a isapres y al f o n a s a  sobre su actitud hacia su propio 
seguro. Un mayor porcentaje de personas tiene una actitud positiva entre 
los afiliados a isapres (59%) que entre aquellos adscritos al f o n a s a  (45%), 
mientras que la actitud negativa es mayor en los afiliados al f o n a s a  
(23%) que en los pertenecientes a una isapre (18%). La respuesta, desa­
gregada por nivel de ingreso, arroja como resultado que mientras más 
alto es el ingreso mayor es la proporción de personas con una actitud 
positiva hacia las isapres y negativa hacia el sistema público.
En resumen, el porcentaje de afiliados que prefiere a las isapres por 
sobre el f o n a s a  aumenta con el ingreso. Es mayor la proporción de afi­
liados al f o n a s a  que prefiere las isapres, que lo contrario. Quienes que­
rrían cambiarse a una isapre y no lo hacen tienen como principal razón 
la falta de ingresos.
29. Al perder su empleo, el individuo adscrito al f o n a s a  mantiene sus beneficios de 
salud durante un mes. Este período se puede extender indefinidamente si el individuo 
solicita y obtiene en un municipio un subsidio de cesantía. Al ocurrir lo mismo a un 
afiliado a una isapre, esta tiene el derecho legal de caducar el contrato apenas el cotizante 
deja de pagar su prima. El desempleo, por lo tanto, con la posible consecuencia de inca­
pacidad de pagar la prima a la isapre, constituye una amenaza para la continuidad del 
individuo en el sistema de isapres.
5 3 4  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO C IA L EN SA LUD
4. S a t is f a c c ió n  y  c o b e r t u r a
La cobertura del seguro de salud se refiere a los tipos de atenciones de 
salud incluidas en la prima y al porcentaje del valor de dichas atenciones 
que financia el seguro. En el caso del f o n a s a ,  existe una amplia lista de 
servicios ofrecidos a los beneficiarios, desde la consulta primaria hasta 
las atenciones terciarias de alta complejidad. Sin embargo, las restriccio­
nes presupuestarias del sector público se traducen en que, por raciona­
miento de los recursos, hay colas para ciertas atenciones, se limita la 
elección de proveedor (este debe pertenecer al sector público, excepto en 
la modalidad de libre elección), y  existen copagos. Como se indicó an­
teriormente, las isapres deben por ley incluir en sus primas las mismas 
atenciones que el f o n a s a , pero están facultadas para limitar la elección 
de proveedor y pueden disminuir su cobertura financiera de las atencio­
nes hasta un 25% de la cobertura normal del plan.
En la Encuesta 95, las tres cuartas partes de los afiliados a isapres 
respondieron que se sentían al menos razonablemente cubiertos; es im­
portante observar que una cuarta parte no se sentía suficientemente 
cubierta.
En la misma encuesta se preguntó a las personas por las razones 
que tenían para estar satisfechas o insatisfechas con el sistema de isapres, 
y además por las razones que las llevarían a recomendar o no recomen­
dar a otros una isapre. La principal razón (un quinto de las respuestas) 
para no recomendar una isapre se refiere a la poca cobertura, mientras 
que la principal razón para recomendar una isapre se refiere a los 
planes.
En la Encuesta 95 también se indagó sobre lo que las personas 
percibían como debilidades del sistema de isapres. La respuesta más 
frecuente (17%) aludía a la cobertura. Si a esto se agregan las respuestas 
que señalan beneficios insuficientes, se obtiene una suma de 23%. Se 
preguntó también sobre los aspectos que el encuestado desearía ver 
modificados en el sistema de isapres. Las dos respuestas más frecuentes 
fueron la cobertura (27%), y  los beneficios (9%). La percepción de cober­
tura insuficiente aumenta a medida que disminuye el nivel socio-econó­
mico del afiliado a una isapre, como se ilustra en el gráfico 22.
LA REFO RM A  AL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN CH ILE 5 3 5
G r á fic o  2 2
PORCENTAJE DE AFILIADOS A ISAPRES QUE SE SIENTEN 
INSUFICIENTEMENTE CUBIERTOS
B a jo  M edio Bajo M edio Alto Alto
Estrato socioeconóm ico
Fuente: a d i m a r k ,  Estudio isapre, realizado para la Superintendencia de isapres, Santiago de Chile, 1995.
El mismo fenómeno se observó en la Encuesta 96, donde se pregun­
tó acerca de cuán cubiertos se sentían los beneficiarios de isapres frente 
a la ocurrencia de un problema grave de salud: la proporción de perso­
nas que se sentían cubiertas aumentaba con el ingreso de las mismas.
Las respuestas de la Encuesta 95 sobre cobertura están desagregadas 
por isapre30 a la que pertenece el afiliado. La proporción de individuos 
que percibe tener cobertura insuficiente aumenta en las isapres con 
menor ingreso de explotación por beneficiario,31 y es inversamente pro­
porcional al costo del seguro promedio por beneficiario. Del mismo 
modo, hay una relación positiva entre el precio promedio del seguro y 
el porcentaje de encuestados que ponen notas altas a su isapre. Todo esto
30. Se dan respuestas sobre seis isapres que representan un 81% de los cotizantes y 
un 81% de los beneficiarios.
31. Los ingresos de explotación incluyen el 7% obligatorio, el subsidio del 2% que 
da el Estado, y otros aportes.
5 3 6  ENSAYOS SOBRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO C IA L EN SA LUD
indica que, en líneas generales, los beneficiarios de isapres poseen una 
adecuada percepción del grado de aseguramiento que les otorga su ins­
titución.
Finalmente, en la Encuesta 96 se preguntó a los beneficiarios de los 
sistemas público y privado sobre su percepción de la cobertura. Se siente 
protegido el 62% de los afiliados al sistema de isapres, y  el 53% de los 
pertenecientes al sistema del f o n a s a .
5. O t r o s  a s p e c t o s
Los beneficiarios de isapres tienden a evaluar mejor a su propia institu­
ción que al sistema de isapres, en general. La falta de información y la 
calidad de la misma figuran entre las principales debilidades del sistema 
de isapres entre sus beneficiarios. Además, uno de cada ocho beneficia­
rios de las isapres critica que estas instituciones tengan fines de lucro.
6 . C o n c l u s io n e s
La mayoría de los afiliados al sistema de isapres están al menos razona­
blemente satisfechos con el sistema. Sin embargo, a medida que se des­
ciende en la escala socioeconómica, disminuye la proporción de benefi­
ciarios satisfechos.
Respecto a la cobertura, la mayoría de los afiliados se sienten al 
menos razon ab lem en te  cu biertos, au n qu e llam a la aten ción  que haya una 
cuarta parte que se sienten insuficientemente cubiertos. La cobertura es 
una preocupación importante en los beneficiarios de isapres. La percep­
ción de cobertura aumenta con el precio de la prima.
Los afiliados a isapres están más satisfechos con su sistema que los 
afiliados al f o n a s a . Es mayor el porcentaje de afiliados a isapres que 
reportan una actitud positiva hacia su sistema que su equivalente en el 
f o n a s a . Asimismo, una menor parte de los afiliados a isapres desean 
cambiarse al f o n a s a  que viceversa; y entre los afiliados al f o n a s a ,  la 
razón más frecuente para no cambiarse a una isapre es la insuficiencia 
de ingreso.
LA REFO RM A A L FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  F.N CH ILE 5 3 7
X. ACCIONES DE ALTO RENDIMIENTO EN SALUD
El grado de implementación de acciones de salud de bajo costo y alto 
rendimiento (cost-effective) es un reflejo directo de la eficiencia del gasto 
en salud. Esta sección presenta una breve reseña del empleo de acciones 
de máximo rendimiento en relación con su costo dentro del sistema de 
isapres.
Chile tiene un perfil epidemiológico de transición, donde el cáncer 
y las enfermedades cardiovasculares han desplazado a las enfermedades 
infectocontagiosas como primera causa de muerte. Para las enfermeda­
des infectocontagiosas existen medidas de prevención, destacándose en 
este sentido una alta cobertura de las inmunizaciones (ver cuadro 1). La 
falta de agua potable y otros problemas higiénicos están circunscritos a 
un bajo porcentaje de la población en condiciones de pobreza. Por esto 
es esperable que la población de las isapres con mayor ingreso que la 
población nacional tenga un estándar higiénico adecuado.
Para bajar la mortalidad en el país se necesitan acciones de salud 
que prevengan las enfermedades cardiovasculares y los cánceres, o que 
hagan un diagnóstico precoz de estos últimos. El tabaco aumenta fuer­
temente la incidencia de ambas enfermedades, por lo que las acciones 
tendientes a que las personas no adquieran el hábito o abandonen el 
cigarrillo se cuentan entre las medidas de mayor eficiencia por costo 
(iLADES/Georgetown University, 1993), y entre las pocas disponibles para 
prevenir los cánceres. En cuanto a la prevención de enferm edades 
cardiovasculares, además de medidas antitabaquismo se requieren accio­
nes de promoción de la vida sana; dietas saludables, con tratamiento y 
prevención de la obesidad, y el tratamiento y control adecuado de dia­
béticos e hipertensos.
Los cánceres y enfermedades cardiovasculares tienen mayor impac­
to en los mayores de 40 años, por lo que a partir de esa edad se mani­
fiestan los efectos de la prevención que se haya hecho y se continúe 
realizando. Una vez que se manifiestan, estas enfermedades tienen las 
más altas probabilidades de convertirse en una catástrofe financiera para 
el cotizante, definida esta como la iliquidez del grupo familiar ante un 
aumento en el gasto de salud. Dependiendo de dicha variable de catás­
trofe estas enfermedades constituyen entre un 22% y un 37% del total de
las catástrofes posibles, cifras que aumentan si se les agrega la mortali­
dad por diabetes, que es una enfermedad tratable y vinculada a los 
problemas cardiovasculares. Como estas enfermedades se manifiestan en 
los adultos mayores, tienen gran peso en la tercera edad.32
Desde el com ienzo las isapres se han concentrado en el más atrac­
tivo mercado de las personas jóvenes, que tienen bajos índices de in­
cidencia de cánceres y enfermedades cardiovasculares. Las isapres no 
tienen incentivos para destinar recursos a la prevención de estas enfer­
medades en sus beneficiarios, debido a que los afiliados pueden cambiar­
se de isapres llevándose consigo la inversión en capital humano. Ade­
más, la prevención de estas enfermedades no tiene retornos inmediatos 
sino en el largo plazo.
Lo anterior es coherente con el bajo porcentaje de los beneficiarios 
de isapres abiertas que se someten al examen preventivo anual. Los 
beneficiarios tienen derecho a un examen de medicina preventiva gratui­
to; sin embargo, no se obliga a los pacientes a realizarlo. En el lapso de 
siete años comprendido entre 1988 y 1995, el número de beneficiarios que 
se sometió a exámenes preventivos en las isapres abiertas equivale a solo 
un 23% de los que ingresaron al sistema en el período.
Aunque el tabaco es la causa evitable más importante frente al 
cáncer y las enfermedades cardiovasculares, las primas no reflejan un 
riesgo diferente entre fumadores y no fumadores, dándose así subsidios 
cruzados y generándose incentivos perversos, toda vez que los fumado­
res no enfrentan los costos de salud directos derivados de sus acciones. 
Si se extiende la posibilidad de discriminar en las primas — además de 
por edad y sexo—  por tabaquismo, habría incentivos para la prevención 
de la salud.
El m erca d o  p u e d e  crear  soluciones alternativas. La isapre C onsalud  
manifiesta estar estudiando un esquema de incentivos para premiar al 
beneficiario que se queda en la isapre y cumple con las medidas de 
prevención y promoción. El incentivo se hace mediante un pago adicio­
nal del cotizante que la isapre guardaría como provisión para cubrir el 
aumento de su prima al tener mayor edad. Si el beneficiario coopera con 
todas las medidas de prevención de su salud, la isapre le baja sus primas
5 3 8  ENSAYOS SOBRE EL FIN A N CIA M IEN TO  DE LA SEG U RID A D  SO CIA L EN SA LUD
32. Los problemas de los beneficiarios de la tercera edad pertenecientes al sistema 
de isapres se analizan en la sección XII.
en el futuro, dado que es un asegurado menos riesgoso y  existe una pro­
vision de capital. Pero si no cumple con las medidas de prevención las 
primas son más altas y  pierde el capital ahorrado. Lo mismo ocurre si 
se traslada a otra isapre. No obstante, el régimen actual de impuestos 
sobre este tipo de provisión de capital es la principal barrera que impide 
el desarrollo de tales incentivos, por lo que también se requieren modi­
ficaciones legales para hacerlos viables.
XI. FINANCIAMIENTO DE 
LAS ENFERMEDADES CATASTRÓFICAS
La catástrofe financiera en salud se refiere a eventos de enfermedad que 
provocan gastos efectivos por prestaciones de salud que ponen a la fa­
milia en situación de insolvencia. Para un asegurado, la catástrofe depen­
derá de la magnitud del gasto en salud que enfrenta y de la posibilidad 
de pago. La magnitud del gasto depende a su vez de: 1) la enfermedad 
que sufre y  el costo de la tecnología médica disponible para su trata­
miento, y  2) el monto de ese gasto que cubre el seguro de salud. A su 
vez, la posibilidad de pago depende del ingreso y patrimonio del núcleo 
familiar, y de la capacidad de endeudarse.
Por lo tanto, se pueden establecer las siguientes definiciones de 
catástrofe (Díaz y otros, 1995):
1. Eventos de alto costo unitario: Incluye eventos de baja probabilidad 
que requieren de prestaciones médicas de alto costo unitario ligadas 
generalmente a sofisticados procedimientos terapéuticos.
2. Altos gastos periódicos de salud: Es una definición más amplia que la 
anterior, porque incluye además eventos de bajo costo pero de alta 
frecuencia.
3. Altos gastos periódicos afectando el ingreso fam iliar: Es la que refleja 
mejor la catástrofe, en el sentido de insolvencia del grupo familiar. 
Sin embargo, es difícil disponer de la información necesaria, lo que 
limita su aplicación.
Estas definiciones no son del todo equivalentes. Para evaluar la 
prevalencia empírica de este fenómeno, en un estudio sobre catástrofes 
(Díaz y  otros, 1995) se vio que el gasto total en los eventos que son
LA REFO RM A A L FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN CH ILE 5 39
5 4 0  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  DF. LA SEG U RID A D  SO CIA L EN SA LU D
comunes a las tres definiciones representa alrededor de un 60% de los 
gastos catastróficos para cada una de ellas.33
Una forma alternativa de trabajar con catástrofes es concentrarse en 
los diagnósticos de alto costo. Sin embargo, casi cualquier enfermedad 
puede derivar en una catástrofe en la medida que se presenten compli­
caciones (por ejemplo, septicemia después de un embarazo). En el mismo 
estudio se encontró que los diagnósticos de alto costo son más específi­
cos por implicar determinados grupos de prestaciones, permitiendo la 
confección de programas médicos detallados. La mayoría de los eventos 
catastróficos se concentra en un pequeño grupo de diagnósticos (op. cit.); 
con todo, una parte de estos eventos queda fuera de esta lista, lo que 
limita este instrumento.
Para los asegurados en isapres la catástro fe m u ch as  v ec es  supone 
no poder continuar con su tratamiento en el sistema por lo que serán 
derivados al f o n a s a . Esta interacción con el sector público donde existe 
un segundo seguro, crea problemas de eficiencia y equidad.
En esta sección se verá la magnitud de las catástrofes, la relación 
con el sector público y los incentivos que se generan.
1. C o b e r t u r a  d e  c a t á s t r o f e s  d e  s a l u d
Incidencia de catástrofes y grado de cobertura
Se han hecho estimaciones del grado de cobertura de los beneficiarios de 
isapres para catástrofes. La más relevante y completa es el estudio de 
Díaz y otros (1995). Para establecer los valores que determinan el límite 
considerado catastrófico estos autores consideraron tres variables: 1) el 
ingreso tope del primer cuartil y el ingreso mediano; 2) el préstamo 
máximo que pueden obtener los cotizantes con dichas rentas, y 3) los 
copagos promedio.
33. Se tomó una muestra de las isapres abiertas igual al 86% de los cotizantes, para 
el cálculo del ingreso, y una submuestra del 76% de los cotizantes para los valores factu­
rados y los copagos. Para los diagnósticos, se tomó otra submuestra que cubre el 25% de 
los cotizantes.
El copago alcanzó un 40% en promedio para valores facturados 
anuales ( v e a ) mayores o iguales a 500 000 pesos. El préstamo máximo de 
consumo que otorgan las instituciones financieras a personas naturales 
sin garantías reales, es de tres veces el ingreso mensual. Con estos datos 
se definió un valor máximo que puede pagar un cotizante, determinado 
por el copago y el préstamo que permite financiarlo. Este máximo es de 
1 014 000 pesos para el cotizante del primer cuartil y de 1 640 000 pesos 
para el cotizante de ingreso medio. Se analizaron, entonces, tres alterna­
tivas de catástrofe: 1 000 000, 1 500 000 y 2 000 000 de pesos, usándose en 
algunos cálculos 500 000 pesos para alcanzar a los más pobres del primer 
cuartil.
Los autores concluyeron que las catástrofes son de baja frecuencia 
en el sistema de isapres, por cuanto solo un 2.5% de los cotizantes de las 
isapres abiertas tuvo un copago acumulado anual de 2.5 veces el ingreso 
del cotizante mediano (500 000 pesos). Sin embargo, un cálculo simple 
muestra que en diez años el 25% de los cotizantes tendrían catástrofes.34
La cobertura para eventos de un valor facturado menor de 500 000 
pesos alcanza a un 68%. Pero, al aumentar el gasto la cobertura empeora 
progresivamente reduciéndose a 55% para montos de 5 o más millones 
de pesos. La cobertura disminuye además con el ingreso, teniendo una 
diferencia de alrededor de 12% entre el primer y el quinto quintil de 
ingreso. Esta menor cobertura potencia la posibilidad de catástrofes fi­
nancieras para las personas de ingresos menores.
Planes para cubrir catástrofes
Como se explicó en una sección anterior, las isapres ofrecen una vasta 
variedad de planes a sus afiliados. La Superintendencia de isapres rea­
lizó un estudio en 1993 donde se seleccionaron dos cuadros clínicos: 
enfermedad renal con tratamiento permanente de hemodiálisis, e infarto 
al miocardio con bypass. Se escogieron dos tipos de planes: uno m áxi­
m o para personas de altos ingresos, valorizando las prestaciones de 
salud con precios de una clínica privada para este segmento; y otro
34. No es necesariamente así. Dado que hay pacientes más riesgosos, es probable que 
las catástrofes se concentren en algunos pacientes, teniendo el resto de la población un 
porcentaje menor de catástrofes.
LA REFO RM A A L FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN CH ILE 5 4 1
5 4 2  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  DE LA SEG U RID A D  SO C IA L EN  SA LU D
m ínim o, valorizando la atención con precios del hospital público para 
particulares. En el cuadro 13 se ilustran los valores extremos. Por ejem­
plo, para el infarto los copagos variaban entre 290 000 y 3 900 000 pesos 
para el plan máximo, y entre 190 000 y 960 000 pesos para el mínimo.
C u a d r o  1 3
COPAGOS POR INFARTOS Y HEMODIÁLISIS EN DISTINTOS PLANES: 
SELECCIÓN DE VALORES EXTREMOS
TIPO DE PLAN
PLAN MÁXIMO PLAN MÍNIMO
Valores
extremos
Copago
(como
porcentaje)
Copago 
(en miles 
de pesos)
Copago
(como
porcentaje)
Copago 
(en miles 
de pesos)
Infarto Mínimo 48.3 3 903 56.5 955
Máximo 3.6 289 11.4 192
Hemodiálisis Máximo 43.4 246 23.4 57
Mínimo 10.0 56 10.0 24
Fuente: Elaborado en base a datos de Díaz y otros, Cobertura catastrófica para los cotizantes del sistema 
i s a p r e  ,  Santiago de Chile, Pontificia Universidad Católica de Chile, diciembre de 1995.
En los dos últimos años ha habido un aumento en la oferta de 
seguros catastróficos voluntarios en el mercado chileno, con esquemas 
muy diversos. Además de las isapres, se han incorporado en este rubro 
las compañías de seguros de vida. No obstante, estos seguros tienen dos 
tipos de limitaciones. La primera es que el alcance del seguro está res­
tringido. Algunos no cubren determinadas enfermedades o prestaciones, 
otros excluyen a las personas de la tercera edad, y  casi todos tienen un 
tope máximo para el valor reembolsable. La otra lim itación es que 
muchos de estos seguros son ofrecidos por las isapres y  cubren un por­
centaje bajo de los beneficiarios.
En resumen, el sistema de seguros de salud no ha desarrollado 
seguros para catástrofes con la suficiente alcance poblacional y de co­
bertura. Los menos cubiertos en términos absolutos son las personas de
l a  r e f o r m a  a l  f i n a n c i a m i e n t o  d e  l a  s a l u d  e n  c h i l e 5 4 3
menores ingresos. Ello constituye un problema por cuanto son estos 
individuos quienes tienen menos recursos para afrontar los copagos. Y 
es probable que este problema se agrave a medida que aumente la co­
bertura poblacional del sistema de isapres, considerando que su creci­
miento potencial está orientado principalmente a grupos de menores 
ingresos.
Incentivos en la creación de seguros para catástrofes
Como se expone en el apartado anterior, el sistema de isapres no ha 
desarrollado suficientemente los seguros catastróficos. Para ello hay dos 
posibles explicaciones. La primera dice que es una industria naciente por 
lo que la generación de alternativas es un problema de tiempo. La otra 
explicación sería suponer que los individuos son miopes e irracionales en 
sus conductas intertemporales.
FONASA como seguro de salud
Casi los dos tercios de la población nacional está asegurada con el 
f o n a s a ,  con las condiciones y  características siguientes:
1. El costo del seguro no está relacionado con el riesgo. En el caso de 
los cotizantes el costo es proporcional al ingreso (7%), y en el de los 
indigentes este es gratuito. Por lo tanto, el precio de la prima es 
independiente de los factores que aumentan el gasto posible de 
esperar de los asegurados: el estado de salud del enfermo, el sexo 
y edad, y  el número de cargas. Esto genera importantes subsidios 
cruzados entre los cotizantes.
2. El copago depende del tipo de atención. Para los efectos de la aten­
ción cerrada esto no tiene relación con el costo, ya que el usuario 
paga de su bolsillo de acuerdo a su ingreso. Además, existe un 
crédito para solucionar los casos de iliquidez de la gente que no 
puede pagar el copago. Sin embargo, dicho crédito tiene dos pro­
blemas básicos: primero, que resulta difícil obligar a los familiares 
del enfermo a contraer una deuda cuando ellos saben que el enfer­
mo de todas maneras recibirá atención médica. Dada la garantía
5 4 4 ENSAYOS SOBRE EL FIN AN CIA M IEN TO D E LA SEG U RID A D  SO CIA L EN SA LUD
constitucional de libre acceso a la salud, el Estado no puede negar 
la atención. Y segundo, dado que este derecho ha penetrado profun­
damente la cultura de la población y especialmente de los trabaja­
dores de la salud, exigir a ultranza la firma de documentos o negar 
la atención se hace muy difícil. En cuanto a la atención abierta, el
paciente paga de acuerdo a un arancel.
3. Respecto a la cobertura el seguro es total, no tiene exclusiones ni
períodos de espera. Con todo, para la atención cerrada está sujeto a 
colas y listas de espera. Además, la atención cerrada — si bien es 
técnicamente adecuada—  tiene estándares de hotelería y otras co­
modidades inferiores a los de la atención privada.
4. El f o n a s a  siempre aceptará a un cotizante que venga de otro tipo
de previsión. Más aún, las cotizaciones que no se destinen expresa­
mente para una isapre van por defecto a f o n a s a .
Debido a estas características no parece adecuado entender el siste­
ma del f o n a s a  como un seguro de salud. Es más apropiado definirlo 
como un fondo estatal de salud financiado en parte con un impuesto 
sobre los salarios. Este fondo financia la atención cerrada y la de aquellos 
que no tienen otra previsión, y está abierto a la incorporación de cual­
quiera que desee trasladarse a él.
2. I n c e n t iv o s  e  in t e r a c c ió n  e n  l o s  s e g u r o s  d e  s a l u d
PÚBLICOS Y PRIVADOS
En la práctica en Chile existe una garantía estatal implícita de semigra- 
tuidad para la atención de la salud. Esta garantía es coherente con el 
sistema de salud desarrollado en Chile durante décadas, con un fuerte 
predominio estatal en la previsión de salud, y financiándose con un sis­
tema de reparto. Sin embargo, al aparecer las isapres, se generan incen­
tivos para usar de esta garantía con un sentido y efectos distributivos 
distintos de los que tenía originalmente.
El trabajador por cuenta propia que no recibe un salario, puede 
libremente decidir si cotizará o no para la previsión de salud.35 Por lo
35. 20% de la fuerza de trabajo.
LA REFO RM A a i . f i n a n c i a m i e n t o  d e  l a  s a l u d  e n  c h i l e 5 4 5
tanto se le genera el incentivo de no cotizar mientras está sano. Si nece­
sita atención de salud, cotiza como voluntario y se puede incorporar al 
sistema estatal pagando la prima de un mes. De esta forma obtiene una 
cobertura de al menos un 50% del precio de atención, el que ya tiene 
subsidios importantes. Esto es especialmente válido para quienes tienen 
un ingreso menor y cuyo único seguro factible es el estatal.
El cotizante dependiente (trabajador con sueldo) está obligado a 
comprar un seguro de salud. En este caso hay incentivos para tomar 
seguros de salud que complementen el seguro estatal implícito, en la 
siguiente forma:
1. Dar alta cobertura para atenciones donde es baja la probabilidad de 
obtener una atención oportuna, o haya altos costos de tiempo de­
bido a colas, molestias por horarios inoportunos, y otros problemas 
derivados de las restricciones de los servicios públicos.
2. Dar baja cobertura a los gastos vinculados a eventos catastróficos 
cuando los precios del f o n a s a  sean bajos (lo que generalmente ocu­
rre), y el beneficiario considere mayor el beneficio actual del ahorro 
en prima que el costo (probable) en colas, peor hotelería, y demás.
Cuando se trata de enfermedades de largo plazo o que llevan a 
enfermedades crónicas del cotizante, el problema se agrava. Al dejar de 
trabajar por enfermedad deja de cotizar en la isapre por lo que terminaría 
siendo excluido del sistema.
En cuanto a las enfermedades agudas, principalmente las urgencias, 
no hay tiempo para planificar el financiamiento de la atención, y esta se 
da de todas maneras. Así, el Estado no puede rechazar cubrir los gastos 
de afiliados a isapres calificados de casos urgentes. Las isapres tienen 
incentivos para dar baja cobertura, ya sea en porcentaje de copagos o en 
topes anuales. Hay dos hechos que atenúan estos incentivos: el primero 
es que los afiliados no están bien informados de que su cobertura de 
urgencia es baja y recurren a centros privados, por error;36 el segundo es 
que muchos cotizantes de mayores ingresos prefieren los hospitales pri­
vados debido a que hay mejor hotelería.
36. Las isapres tienen dificultades para hacer una cam paña de información al respec­
to porque sería una prueba flagrante de este abuso, en un ambiente donde enfrentan la 
hostilidad de algunos sectores y el control de parte de la Superintendencia de isapres.
5 4 6  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO CIA L EN SA LUD
3. C o n c l u s io n e s
Aunque las catástrofes afectan a un bajo porcentaje de beneficiarios de 
isapres anualmente, en el transcurso de varios años pueden afectar a un 
grupo importante. El problema se genera con la interacción con el siste­
ma estatal, debido a que este funciona como segundo seguro o seguro 
de último recurso para los afiliados de las isapres, frente a situaciones 
catastróficas.
Díaz y otros (1995), proponen dos tipos de medidas para abordar 
el problema del financiamiento de las enfermedades catastróficas: 1) la 
adopción de dos seguros de corto plazo. Un primer seguro (seguro A) 
permitiría financiar los gastos médicos ocurridos durante los primeros 12 
ó 24 meses desde la firma del contrato. Un segundo seguro (seguro B) 
financiaría el valor presente esperado de los incrementos de primas 
causados por la declaración de problemas de salud de largo plazo por 
parte de algunos asegurados. Los fondos recaudados mediante el seguro 
B permitirían financiar las primas del seguro A para aquellas personas 
a las que se les declare un problema de salud de largo plazo; y 2) los 
autores proponen una reforma del sistema de f o n a s a ,  tendiente a supri­
mir o atenuar su calidad de seguro de último recurso. Los cambios 
propuestos para el f o n a s a  son coincidentes con el esquema de seguros 
recién descrito. En el nuevo esquema, el f o n a s a  aseguraría a las personas 
en función de su riesgo actuarial. Quienes abandonaran el sistema de 
isapres contarían con los recursos suficientes, obtenidos a través del 
seguro B, para financiar su prima en el f o n a s a .
LA REFO RM A A L  FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN CH ILE 5 4 7
XII. FINANCIAMIENTO DE LA SALUD EN LA TERCERA EDAD
I. E l e n v e je c im ie n t o  d e  l a  p o b l a c ió n
En años recientes, tanto en Chile como en el resto del mundo en desa­
rrollo, se ha acrecentado el debate relativo al financiamiento de la salud 
de las personas en la tercera edad.37 El origen de esta discusión se basa 
en parte en el hecho de que Chile, al igual que otras naciones de la región 
y del mundo con un grado de desarrollo económico semejante, enfrenta 
una transición demográfica. En virtud de ella, una proporción creciente de 
la población nacional se sitúa en tramos de edad más elevados, dismi­
nuyendo el ángulo de la pirámide poblacional, en lo que se denomina 
un envejecimiento de la población.
La transición demográfica es el resultado de mejores estándares de 
vida, de una reducción de las tasas de fertilidad, de la adopción de 
hábitos más saludables, y del desarrollo y acceso a tecnologías médicas 
que permiten prolongar la esperanza de vida de las personas.
Generalmente, coexiste con la transición demográfica una transición 
epidemiológica, fenómeno en el cual la mortalidad y morbilidad debidas 
a enfermedades infecciosas y transmisibles disminuyen, y en cambio 
aumentan como resultado de enfermedades crónicas y degenerativas y 
de accidentes (Banco Mundial, 1993).
El resultado combinado de estos dos fenómenos — una población 
más longeva, pero con problemas de salud predominantemente crónicos 
y de tratamiento caro—  puede incidir en forma importante sobre el gasto 
en salud de la nación. Si a esto se agrega la mayor disponibilidad de 
sofisticadas tecnologías de alto costo para prolongar la vida, y las pre­
siones sociales y morales para poner dichas tecnologías al alcance de la 
población en general, el problema del aumento del gasto médico se 
complica aún más.
El Banco Mundial proyecta que la población nacional mayor de 60 
años pasará de 1 126 000 en 1990 (representando el 12.5% de la población
37. Segün la definición operativa de tercera edad adoptada en Chile, pertenecen a 
ella todos aquellos individuos hombres y mujeres mayores de 65 años.
5 4 8  ENSAYOS SO BRE El. FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO C IA L EN  SA LU D
mayor de 15 años) a 3 872 000 en el año 2030 (representando el 24.6% de 
la misma población; ver cuadro 14). Cómo financiar la salud de ese grupo 
significativo de personas en los años venideros, será un desafío creciente 
para la nación en general y también para el sistema de isapres.
C u a d r o  1 4
PROYECCIONES POBLACIONALES PARA CHILE: 
GRUPO ETARIO ADULTO
Año 15-59 años 60+ años 60+ años Hombres 
15-59 años
Mujeres 
15-59 años
Hombres 
60+ años
Mujeres 
60+ años
(miles de personas) (porcentaje 
sobre pobla­
ción de 15-59 
años)
(porcentaje sobre población total)
1990 7 853 1. 126 12.5 49.7 50.3 42.0 58.0
2010 10 671 2 030 16.0 49.9 50.1 43.4 56.6
2030 11 873 3 872 24.6 49.9 50.1 44.7 55.3
Fuente: Banco Mundial, Chile. The adult health policy change, Serie de estudios del Banco Mundial 
sobre países, Washington, D.C., 1995.
2 . F in a n c ia m ie n t o  d e  l a  s a l u d  e n  l a  t e r c e r a  e d a d
El estudio del financiamiento de la salud en la tercera edad se divide en 
dos partes. Primero, es necesario resolver el problema del financiamiento 
para las personas que hoy están en el sistema público de salud ( f o n a s a ). 
Segundo, se debe resolver el problema de las personas de la tercera edad 
pertenecientes al sistema de isapres. El primer problema es de carácter 
público y por lo tanto recae sobre el Gobierno de Chile. El segundo 
problema es de tipo privado y corresponde a las isapres resolverlo.
No obstante, los problemas no son independientes. Las soluciones 
que genere el gobierno para financiar la salud en la tercera edad de los 
beneficiarios del sistema público influirán en la propensión que dichas 
personas tengan a afiliarse a una isapre. De este modo, por ejemplo, si
LA REFORM A AL FIN A N CIA M IEN TO  DE LA SA LU D  EN CH ILE 549
el sistema público ofreciere una cobertura generosa y a bajo costo directo 
para los beneficiarios, dichos individuos tendrían menores incentivos para 
adscribirse al sistema de isapres que si dicha política no se adoptara. Por 
otra parte, si las soluciones ofrecidas por las isapres a las personas de la 
tercera edad son excesivamente caras para ellas, entonces no solo se hará 
difícil su incorporación a las isapres sino que también se hará más pro­
bable su abandono del sistema privado y su incorporación al sistema 
público.
Actualmente, la captación y mantención de personas de la tercera 
edad significan desafíos importantes para las isapres. Primas muy eleva­
das restringen el acceso a dichas personas. Primas moderadas que se 
compensan internamente con subsidios cruzados de afiliados más jóve­
nes encarecen la prima de estos últimos, restringiendo su acceso al sis­
tema y afectando negativamente las expectativas de rentabilidad de las 
isapres. Igualmente, primas moderadas para las personas de la tercera 
edad — iguales o inferiores al costo actuarial de la atención prometida en 
el contrato—  por sí mismas inciden también negativamente en la renta­
bilidad de las isapres y pueden ser financieramente no viables para éstas.
Progresivamente, las isapres han ido adaptando su estrategia rela­
tiva a la incorporación y mantención de personas de la tercera edad. Las 
isapres abiertas, recurriendo a lo que la ley establece, fijan sus tarifas 
según la edad y el sexo de los afiliados — las únicas dos características 
sobre las cuales las isapres pueden legalmente discriminar entre afilia­
dos. Por ejemplo, según la información del cuadro 15 — proveniente de 
una isapre—-, una persona de 60 a 65 años debe cotizar dos veces más 
que un hombre de 18 a 34 años. Un individuo mayor de 75 años debe 
cotizar 4.5 veces más que quien pertenece al tramo 18-34 años.
5 5 0  ENSAYOS SO BRE EL  FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO C IA L EN  SA LU D
C uadro 15
TABLA DE FACTORES RELATIVOS DE UNA ISAPRE. AÑO 1995
COTIZANTES CÓNYUGE
Tramo de Hombres Mujeres Hombres Mujeres Beneficiarios Beneficiarios
edad cargas cargas no
legales legales
0-17 0.5 0.5 0.9 1.4 0.4 0.8
18-34 1.0 2.1 0.9 1.5 0.7 1.5
35-44 1.1 1.9 1.0 1.2 1.2 1.5
45-59 1.4 1.9 1.3 1.4 1.4 1.5
60-65 2.0 2.0 2.0 2.0 2.0 2.4
66-74 3.0 3.0 3.0 3.0 3.0 3.6
75-más 4.5 4.5 4.5 4.5 4.5 5.3
Fuente: Banco Mundial, Chile. The adult health policy change, Serie de estudios del Banco Mundial 
sobre países, Washington, D.C., 1995.
3. F in a n c ia m ie n t o  d e  l a  s a l u d  d e  l a s  p e r s o n a s
DE LA TERCERA EDAD CON BAJOS INGRESOS
Como se mencionó antes, las isapres han ido generando otras soluciones 
para atraer y mantener a personas de la tercera edad. Sin embargo, el 
problema de financiar la salud de las personas mayores no tiene solucio­
nes sencillas en Chile ni en ningún otro país. Volviendo a la dificultad 
anteriormente m encionada, no es razonable esperar que las isapres 
— empresas privadas con fines de lucro—  resuelvan el problema del seg­
mento de personas de la tercera edad con bajos ingresos que hoy se 
encuentran en el f o n a s a . Cualquier solución tendiente a incorporar pro­
gresivamente en el tiempo a personas mayores a las isapres, debiera 
también implicar la aceptación de que quienes hoy son mayores y pobres 
deberán permanecer dentro del régimen de reparto público de salud. 
Tampoco es razonable esperar que en el futuro personas pobres de la 
tercera edad se incorporen a las isapres con sus propios medios, aunque 
sí es posible concebir un esquema en el cual dichas personas pudieran
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN CH ILE 5 5 1
hacerlo a condición de que recibiesen un subsidio estatal complementario 
de su propios aportes. Desde el punto de vista de las finanzas públicas, 
tal política tendría sentido solamente si dicho subsidio fuese inferior o 
igual al costo en que debiera incurrir el sistema público para mantener 
a aquellas personas en el f o n a s a . O si, a un costo algo superior, el sub­
sidio permitiera que las personas de la tercera edad obtuviesen en las 
isapres una mejor atención. Pero evaluar la factibilidad de estos dos 
escenarios va más allá de los objetivos de esta investigación.
4. F i n a n c i a m i e n t o  d e  i a  s a l u d  d e  l a s  p e r s o n a s
DE LA TERCERA EDAD EN ISAPRES
Con respecto al segundo problema enunciado más arriba — la factibilidad 
de permanencia en las isapres de sus actuales afiliados que están entran­
do o que pertenecen ya a la tercera edad— , cabe preguntarse sobre su 
capacidad de continuar pagando sus cotizaciones y sus copagos y, por 
lo tanto, de permanecer en la isapre con el correr de los años. Para dar 
respuesta a esta pregunta, no hay buenos sustitutos de la información 
empírica. Desgraciadamente, estos autores no pudieron obtener informa­
ción sobre el número de personas de la tercera edad, o cerca de ella, que 
han debido retirarse del sistema de isapres, por insolvencia. Se recuerda 
al lector que las isapres poseen el recurso legal de cambiar anualmente 
sus planes de salud para grupos de individuos, si bien al mismo tiempo 
se otorga al beneficiario el derecho a apelar a la Superintendencia de 
isapres cuando el nuevo plan alternativo que la institución le ofrece no 
le resulta satisfactorio. Basándose en el número más bien pequeño de 
quejas de usuarios presentadas a la Superintendencia y suponiendo que 
la mayoría de las personas de la tercera edad conoce sus derechos, se 
concluiría que no son muchas las personas mayores que deben abando­
nar el sistema de isapres. Sin embargo, es importante evaluar esta hipó­
tesis con datos empíricos.
Un estudio reciente (Fisher, Mizala y Romaguera, 1995) también 
arroja luces sobre un aspecto central del segundo problem a — la 
factibilidad de que actuales afiliados a isapres, que aún no ingresan a la 
tercera edad, puedan permanecer en el sistema cuando envejezcan. Para 
ello, los autores efectuaron una proyección de los gastos médicos de las 
personas al incorporarse a la tercera edad, y compararon dichos gastos
con sus ingresos proyectados. El gasto médico proyectado incluye los 
desembolsos efectivos de las personas por concepto de atención de salud: 
ellos comprenden las cotizaciones a la isapre más los copagos a los pro­
veedores médicos, los costos del subsidio de incapacidad laboral, los 
gastos de comercialización, y las utilidades de las isapres. Se definió que 
existe un problema de financiamiento de la salud en la tercera edad, si 
el beneficiario debe incurrir en gastos médicos que reduzcan su ingreso 
per cápita en más de un 30% al llegar a esa etapa.
Las proyecciones de gastos de salud consideraron un aumento real 
de los costos médicos de un 2% anual. Las proyecciones de ingresos de 
las personas consideraron distintos escenarios relativos a la rentabilidad 
real de los fondos de pensiones (entre 5% y 6%), la cual determina en 
parte importante los ingresos de las personas al jubilar. También se su­
puso aumentos de productividad de un 2% anual. Los principales resul­
tados de las proyecciones de Fisher, Mizala y  Romaguera, se resumen a 
continuación:
5 5 2  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO CIA L EN SA LUD
C u a d r o  1 6
CAÍDA EN EL INGRESO DISPONIBLE AL LLEGAR A LA TERCERA EDAD, 
POR BENEFICIARIO DE ISAPRES 
(Porcentaje)
ESCENARIO
(Según rentabilidad real de los fondos de pensiones)
Edad actual Pesimista Intermedio Optimista
23 42 33 15
35 20 11 -9
45 10 5 -9
55 18 16 7
Fuente: Fisher, M izala y Rom aguera, Proyecto: A lternativas d e Solución para el F inanciam iento de la 
Salud en la Tercera Edad en el Sistem a is a p r e  ,  docum ento preparado para la Superintendencia d e isapres, 
Santiago de Chile, 1995.
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN CH ILE 5 5 3
De acuerdo a los resultados del estudio, en los escenarios pesimista 
e intermedio el cotizante promedio que hoy tiene 23 años tendría dificul­
tades en permanecer en el sistema de isapres. Los demás no las tendrían. 
Para interpretar estos resultados es importante considerar lo siguiente:38
• El gasto familiar total en salud aumenta relativamente poco en la 
tercera edad. Ello se debe en parte a que las isapres no necesitan 
pagar el subsidio por incapacidad laboral en la tercera edad, por lo 
que las cotizaciones aumentan menos que los gastos facturados en 
salud. Además, el aumento de los gastos facturados de cada uno de 
los beneficiarios de más de 65 años se ve compensado por el hecho 
de que la familia es más pequeña cuando el jefe del hogar alcanza 
la tercera edad.
• Las pensiones que recibirán los afiliados de 35 años y más, se verán 
favorecidas por las altas rentabilidades que ha tenido el sistema 
previsional privado en los últimos años y por los bonos de recono­
cimiento por contribuciones al sistema previsional antiguo. En este 
sentido, estas generaciones se han beneficiado de una coyuntura 
circunstancial, que afecta significativamente (y en forma favorable) 
los resultados del estudio.
Los autores observan, además, que si bien el afiliado promedio de 35 
años y más no enfrentaría un problema de financiamiento de la salud al 
llegar a la tercera edad, sí podrían tenerlo los afiliados con ingresos 
inferiores al promedio. Se determinó que los problemas se concentran en 
los afiliados con menor educación y más jóvenes. También tendrían 
problem as los afiliados de m ayor edad que pertenecen al sistem a 
previsional antiguo. En particular, las familias cuyo jefe de hogar tiene 
23 años y menos de 10 años de educación y las familias con un jefe de 
hogar de 35 años y 8 años de educación, deberían destinar más del 30% 
de su ingreso disponible en la tercera edad para acceder a un plan de 
cobertura mínima aceptable en esa etapa de la vida.
38. Los siguientes tres párrafos son casi literales de Fisher, Mizala y Romaguera, 1995.
5 5 4  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA  SEG U RID A D  SO C IA L EN  SA LUD
XIII. CONCLUSIONES
I. E v o l u c ió n  d e l  n ú m e r o  d e  is a p r e s  y  d e  s u  c o b e r t u r a
En sus quince años de existencia, las isapres han experimentado elevadas 
tasas anuales de crecimiento de la cobertura que les han permitido llegar 
a cubrir, mediante sus seguros de salud, a un cuarto de la población del 
país. Sin embargo, desde 1995, esta tendencia ha desaparecido, llegándo­
se a un crecimiento nulo de la población beneficiaría, como también en 
el número de isapres abiertas. Existen en la actualidad 21 de esas enti­
dades, de las cuales 19 son con fines de lucro. El mercado de las isapres 
abiertas presenta un grado importante de concentración: las tres entida­
des de mayor tamaño — Consalud, Cruz Blanca y Banmédica—  cubren 
casi el 55% del mercado, medido según el volumen monetario de las 
cotizaciones obligatorias de salud.
2 . E v o l u c ió n  d e  l a  p o b l a c ió n  b e n e f ic ia r ía
La población beneficiaria de las isapres es más joven y con menor repre­
sentación de mujeres que la población del país. Esas instituciones favore­
cen la incorporación de hombres y mujeres jóvenes de entre 20 y 39 años 
en desmedro de la población mayor de 50, y particularmente de aquella 
mayor de 60. Además, como consecuencia de la selección de afiliados 
— causada por las restricciones (legales) a la cobertura de preexistencias 
médicas, las primas crecientes con la edad, y ocasionalmente el deterioro 
en la capacidad de pago de quienes experimentan problemas médicos 
catastróficos—  se presume que la población beneficiaría de las isapres es 
más sana que la población general del país. No obstante, estos autores 
no dispusieron de información apropiada para explorar esta hipótesis.
Un análisis comparativo de estadísticas del uso de servicios médi­
cos revela que existen diferencias importantes entre las isapres y el 
f o n a s a ,  aunque no en el caso de las consultas curativas ambulatorias. El 
f o n a s a  provee un 43% más de intervenciones quirúrgicas por benefi­
ciario que las isapres, y más de tres veces el número de días/cama. Una
I .A r e f o r m a  a i . f i n a n c i a m i e n t o  d e  l a  s a l u d  e n  c h i l e 5 5 5
posible explicación para estas diferencias sería el distinto perfil de salud 
de los beneficiarios de ambos sistemas, aunque otras causas podrían 
también ser responsables de estos contrastes.
La afiliación a una isapre está determinada por los ingresos del 
trabajador dependiente. De este modo, en 1994 solo el 6.5% de los ho­
gares del país pertenecientes al quintil de menores ingresos tenía a uno 
o más miembros afiliados a una isapre; este porcentaje aumentaba pro­
gresivamente hasta llegar a un 51.6% en los hogares del quintil de ingre­
sos más altos. Habiéndose limitado el crecimiento de la afiliación en el 
mercado de las personas de altos ingresos, a contar de 1989 las isapres 
han comenzado a expandir su afiliación hacia personas de menores re­
cursos, proceso favorecido en parte por el otorgamiento de un subsidio 
público a la afiliación. Desde aquel año y hasta 1994, la renta imponible 
real promedio de los cotizantes a isapres disminuyó desde 320 000 pesos 
hasta 260 000 (pesos de diciembre de 1995).
3. E s t r u c t u r a  d e  in g r e s o s  y  g a s t o s  d e  l a s  is a p r e s
En 1995, la cotización legal obligatoria constituía el 84% de los ingresos 
de explotación de las isapres. Las otras fuentes de ingresos operacionales 
eran las cotizaciones adicionales voluntarias (11.4%), el subsidio estatal 
a la afiliación (4.7%), y el aporte del empleador (0.1%). Ese año, el 59.7% 
de los ingresos operacionales se destinó al financiamiento de prestacio­
nes de salud, un 19.4% a gastos de administración y ventas, un 15.2% al 
pago de subsidios de incapacidad laboral (licencias de medicina curati­
va), y un 1.5% a otros gastos. La utilidad representó el 4.3% restante de 
los ingresos operacionales. En administración y ventas, las remuneracio­
nes del personal y otros gastos juntos contribuyeron (en partes iguales) 
a las tres cuartas partes de los gastos del rubro. Las comisiones de ventas 
representaron un poco más de un quinto, mientras que la publicidad 
representó un 3.1% de ellos.
4. R e n t a b il id a d  d e  l a s  is a p r e s
Así como se ha aminorado el crecimiento del sistema de isapres, también 
pareciera haberlo hecho su rentabilidad media. Luego de fluctuaciones
556 ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO C IA L EN SA LUD
importantes en rentabilidad, en los últimos cuatro años las isapres abier­
tas han experimentado tasas de rentabilidad anual sobre el patrimonio 
del orden del 25%, con una utilidad sobre los ingresos de explotación 
cercana al 5%. La rentabilidad patrimonial media de las isapres abiertas 
supera a aquella de otros sectores de la economía. Por ejemplo, en el 
período 1995-1996, las empresas de seguros obtuvieron una utilidad 
sobre el patrimonio del orden del 18%, el sector eléctrico del 16%, el 
sector servicios del 13%, y el comercio de un 12%.
La rentabilidad promedio de las isapres abiertas oculta importantes 
diferencias en rentabilidad individual. Aquellas isapres de mayor tamaño 
— que también son las de mayor antigüedad en el mercado (en promedio 
14 años)—  presentaron en 1995 altas tasas de rentabilidad patrimonial. 
Banmédica, por ejemplo, obtuvo una utilidad sobre el patrimonio de un 
88.4%, seguida por Vida Tres (76.7%) y Compensación (66.4%). En con­
traste, la mayoría de las isapres de tamaño medio a pequeño — con in­
gresos anuales de explotación inferiores a 12 300 millones en 1995, y vida 
media en el mercado de 7 a 9 años—  arrojaron ese año pérdidas impor­
tantes relativas al patrimonio, en particular las más pequeñas. Se conclu­
ye que el mercado de las isapres es competitivo; que hay numerosas 
empresas que efectúan esfuerzos importantes por penetrar el mercado a 
costa de pérdidas significativas en el intento; y que aquellas que ingre­
saron al mercado más tempranamente y lograron permanecer en él, han 
logrado establecer una posición aparentemente sólida y de alta, rentabi­
lidad.
5. I n v e r s i ó n  p r iv a d a  e n  s a l u d
Aun cuando hay poca inform ación cuantitativa disponible sobre la 
magnitud de la oferta privada de servicios de salud, hay evidencia de 
que el crecimiento de las isapres, al permitir una mayor canalización de 
recursos privados al financiamiento de las atenciones de salud, ha fo­
mentado el desarrollo de la provisión del sector privado. Con anteriori­
dad a la creación de estas instituciones (en 1981), el sector privado reunía 
solo 3 855 camas en clínicas, o el 10% de la oferta nacional; el sector 
público, en cambio, poseía un 90% de las camas hospitalarias del país, 
casi 33 700 unidades. En los quince años siguientes, el número de camas 
hospitalarias del sector público disminuyó a 32 300 unidades, mientras
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  DE LA SA LU D  EN CH ILE 5 5 7
que las del sector privado más que se duplicaron, llegando a ser 10 600 
en 1995. La participación del sector privado en la oferta de camas hos­
pitalarias pasó de un 10% a un 25%.
6 . S a t is f a c c ió n  d e  l o s  b e n e f ic ia r io s
La mayoría de los afiliados al sistema de isapres está al menos razona­
blemente satisfecha con el sistema. Sin embargo, a medida que se des­
ciende en la escala socioeconómica, disminuye la proporción de benefi­
ciarios satisfechos. Respecto a la cobertura de salud, la mayoría de los 
afiliados se siente al menos razonablemente cubierta, aunque llama la 
atención que quede una cuarta parte que se siente insuficientemente 
cubierta. La cobertura de salud es una preocupación importante de los 
beneficiarios de isapres. La percepción de cobertura aumenta con el 
precio de la prima. Los afiliados a isapres están más satisfechos con su 
sistema que los afiliados al f o n a s a . E s  mayor el porcentaje de afiliados 
a isapres que reporta una actitud positiva hacia su sistema que su equi­
valente en el f o n a s a . Asimismo, una menor proporción de los afiliados 
a isapres desea cambiarse al f o n a s a  que viceversa; entre los afiliados al 
f o n a s a ,  la razón más frecuente para no cambiarse a una isapre es la falta 
de ingreso.
7. E q u id a d  e n  e l  s e c t o r  s a l u d  y  a c c e s o  a  l a s  is a p r e s
El sector de la salud en Chile presenta una segregación entre quienes son 
beneficiarios del f o n a s a  y quienes pertenecen a las isapres. Esta diferen­
cia ha sido caricaturizada por algunos como una salud para los ricos y 
otra para los pobres. En 1995, las isapres abiertas tuvieron un gasto 
medio en atenciones de salud por beneficiario de 66 542 pesos (162 dó­
lares), mientras que el f o n a s a  gastó 49 059 pesos (120 dólares). Esta di­
ferencia en el gasto medio se torna aún más importante al considerar las 
características distintas de la población beneficiaria (de mayor edad en 
el f o n a s a ,  y presumiblemente con peor estado de salud), y de las tasas 
de utilización de servicios en los sistemas público y privado de salud.
Que el nivel de provisión o el gasto en atenciones difiera entre los 
sectores público y privado, señala la presencia de una desigualdad en el
5 5 8  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO C IA L EN  SA LU D
acceso a los servicios de salud, aunque no indica que ello también revele 
la existencia de inequidad. La inequidad existe cuando un grupo de la 
población no puede acceder a un nivel mínimo socialmente aceptable de 
servicios. Pueden coexistir en un sistema de salud desigualdad y equi­
dad, donde parte de la desigualdad — aquella por encima del nivel 
mínimo aceptable—  sea inocua desde el punto de vista de la equidad 
(Musgrove, 1996).
Las iniciativas de reforma del sistema de seguridad social en salud, 
actualmente en estudio en el gobierno, reflejan el sentir de un sector que 
considera que el nivel de servicio a que pueden acceder hoy los bene­
ficiarios del f o n a s a  está por debajo de un mínimo aceptable. Aim cuando 
la generación de opciones de reforma se encuentra en un estado incipien­
te, se prevé que los cambios — de haberlos—  apuntarán a un sistema en 
que se mejore el nivel de beneficios de salud de los actuales beneficiarios 
del sistema público. Cómo se financiará un mayor nivel de beneficios es 
una pregunta abierta, como también si se buscará volver a un esquema 
en el cual parte de la cotización obligatoria de salud se use para repartir 
el riesgo entre los beneficiarios de los seguros (públicos o privados), y 
parte para redistribuir el ingreso. Lo primero es propio de todo sistema 
de seguro, y ocurre hoy al interior del f o n a s a  y de cada isapre. Lo se­
gundo, en cambio — un sistema de reparto sobre la base de la cotización 
legal de salud, como el que existía con anterioridad a la creación de las 
isapres— , hoy solo prevalece en el f o n a s a . La posibilidad política del 
país de retomar a dicho sistema es, al menos, dudosa.
8 . E v o l u c ió n  f u t u r a  d e l  m e r c a d o  d e  l a s  is a p r e s
Como se indicó más arriba, desde 1995 se ha observado un estancamien­
to en la afiliación a isapres y en el número de estas entidades. Ello 
posiblemente señala el término de una etapa en el desarrollo de esta 
industria en Chile. Muy probablemente, una expansión significativa de 
estas instituciones ocurrirá solo en la medida en que se produzca un 
cambio estructural en el sistema de salud chileno.
Los principios fundamentales del modelo de libre mercado y de 
economía abierta adoptados durante el gobierno militar de Pinochet, han 
contado con un apoyo político mayoritario en el país desde el retom o de 
la democracia en Chile, en 1990. Sin embargo, hay sectores que han
LA REFO RM A A L FIN AN CIA M IEN TO D E LA  SA LU D  EN CH ILE 559
cuestionado algunos aspectos de las políticas económicas y sociales en 
vigencia. Han criticado, por ejemplo, el sistema de las administradoras 
de fondos de pensiones, las políticas que rigen el mercado del trabajo, 
y el sistema de isapres. Empero, el impacto positivo sobre el ahorro 
interno que se vincula a las a f p , junto con el apoyo incondicional de que 
gozan entre la oposición al gobierno, hacen improbable la adopción de 
políticas orientadas a cambiar la esencia de estas instituciones. Con res­
pecto a las reglas del mercado del trabajo, la probabilidad política de que 
estas se modifiquen son más altas. Finalmente, en lo relativo a las isapres, 
el debate sugiere que estas instituciones enfrentan las mayores posibili­
dades de verse sometidas a cambios significativos en las reglas de juego, 
como consecuencia de anunciados cambios estructurales en el sector de 
la salud en Chile.
En efecto, como se indicó anteriormente, el actual gobierno del 
presidente Frei Ruiz-Tagle ha anunciado planes para reformar el sector 
de la salud nacional, con el propósito de imprimirle una mayor equidad 
y eficiencia. La reacción de las isapres frente a estas eventuales reformas 
ha sido cautelosa. A principios de 1995, la isapre Consalud (la más gran­
de de las abiertas) anunció un congelamiento de sus planes de inversión 
en infraestructura médica, el cual totalizaba 30 millones de dólares en un 
horizonte de tres años. Consalud justificó su decisión en la incertidumbre 
política sobre el futuro del mercado de las isapres. La perspectiva de una 
reforma, de naturaleza aún desconocida, también habría inhibido los 
planes de desarrollo de otras isapres.
En estas circunstancias, no es del todo sorprendente que el número 
de isapres en el mercado como también el volumen de beneficiarios del 
sistema hayan dejado de crecer, aunque se presume que la incertidumbre 
política es solo una de muchas causas. Los temores de las isapres — fun­
dados en lo que ellas perciben como un clima de incertidumbre o falta 
de definición política— , junto con su consiguiente reticencia a invertir en 
infraestructura, ha llevado a estas instituciones a expresar su deseo de 
que el gobierno les permita hacer un mayor uso de la infraestructura 
hospitalaria pública de salud, para así aumentar sus opciones de provi­
sión (sin necesidad de una inversión adicional, percibida por ellas como 
riesgosa), y su mercado entre los sectores de menores ingresos.
Falta saber cuál será la reforma propuesta y su viabilidad política. 
Una vez despejada esta incógnita se verá en qué medida las isapres 
pueden continuar con su desarrollo dentro del país.
5 6 0  ENSAYOS SOBRE EL FIN A N CIA M IEN TO  DE LA SEG U RID A D  SO C IA L EN SA LU D
Cabe mencionar que mientras en Chile las isapres enfrentan incer­
tidumbre, fuera del país han surgido opciones atractivas de inversión 
para estas empresas. Es así que varias isapres abiertas han desarrollado 
negocios en otros países de América Latina.
Es importante aclarar, con todo, que no es razonable atribuir com­
pletamente el estancamiento en el crecimiento de las isapres al clima de 
incertidumbre política que ellas perciben. El crecimiento bajo a nulo 
puede deberse también en parte a la saturación del mercado de suscrip- 
tores potenciales — personas con ingresos suficientes para financiar las 
primas de las isapres y con interés en adquirir dicha cobertura. De ser 
cierta esta hipótesis, y sin cambios estructurales en el sistema de salud, 
el mayor crecimiento de las isapres será lento en tanto que seguirá el 
crecimiento vegetativo de la población y  la evolución del ingreso de las 
personas en el país. Además, un mayor crecimiento será posible en la 
medida en que las isapres logren establecer acuerdos con proveedores 
que les permitan ofrecer planes de cobertura aceptable a precios más 
reducidos, para así continuar con su penetración en el mercado de las 
personas con ingresos medios y medios bajos.
9. P r o b l e m a s  d e  in f o r m a c ió n  f.n  f.l  m e r c a d o  d e  l a s  is a p r e s
Persisten importantes problemas de información en el mercado de las 
isapres. El primero surge de la abundancia de planes de salud en oferta, 
dificultando el proceso de selección por parte de los suscriptores poten­
ciales y haciendo menos transparente la competencia entre isapres. Otro 
problema se deriva de las asimetrías de información entre las isapres y 
sus proveedores médicos, lo cual limita la capacidad de control de estas 
sobre las acciones de aquellos. La excesiva provisión de operaciones 
cesáreas es una manifestación de esta dificultad. También se dan proble­
mas de información entre los proveedores médicos y los beneficiarios de 
isapres. Existen diversos incentivos para que los primeros sobrepro- 
vean atención, teniendo los pacientes una precaria información para 
poder juzgar cuán apropiadas son tales prescripciones médicas. Por otro 
lado, los beneficiarios de isapres con frecuencia incurren en gastos exce­
sivos de su bolsillo al escoger a proveedores médicos caros o mal cubier­
tos por sus isapres. Y por último, la selección adversa continúa siendo 
un problema en el mercado de las isapres, a pesar de las protecciones que
LA  REFO RM A AI. FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN CH ILE 5 6 1
dispone la nueva ley para esas instituciones, al establecer un período de 
carencia de cinco años para las condiciones patológicas preexistentes.
En tres de los cinco problemas mencionados se observan avances 
positivos en el mercado. La Superintendencia de isapres está participan­
do en una campaña de educación de suscriptores potenciales, en par­
ticular de las empresas interesadas en negociar seguros co lec tiv os  con 
isapres. Dicha iniciativa consiste en proporcionar información a la em­
presa que facilite su proceso de selección de isapres y de plan, y que le 
permita maximizar el nivel de beneficios médicos que puede obtener a 
cambio de sus recursos, para la afiliación. La Superintendencia y  las 
isapres, por su parte, también están proveyendo información a los bene­
ficiarios para educarlos en escoger proveedores que estén cubiertos al 
máximo por los respectivos planes de salud, minimizando así sus gastos 
de bolsillo por concepto de atenciones médicas. Además, el solo creci­
miento de la afiliación colectiva es un proceso que permitirá limitar aún 
más el problema de la selección adversa.
La oferta de un número excesivo de planes de salud difíciles de 
comparar y la sobreprovisión de atenciones, son problemas que persisten 
en el mercado. La adopción de un plan básico de salud, o de planes 
referenciales que debieran ser ofrecidos por todas las isapres, es una 
solución posible actualmente en debate en el ámbito público y  académico. 
El objetivo de esta propuesta sería establecer algunos productos homo­
géneos en el mercado, para hacer más transparente la información a los 
suscriptores y promover así mayores niveles de competencia entre las 
isapres.
El problema de la sobreprovisión de atenciones persiste y será de 
difícil solución, en la medida en que las isapres continúen organizadas 
principalmente como meros intermediarios financieros, sin integrarse 
productiva y financieramente con los proveedores.
1 0 . I n c e n t iv o s  p a r a  l a  c o n t e n c i ó n  d e  c o s t o s
EN El. SISTEMA DE ISAPRES
Se presume que uno de los mayores problemas que enfrentan hoy las 
isapres —y  el mercado de la salud en Chile—  es el desorbitado aumento 
de los precios de los insumos y del volumen de las prestaciones médicas, 
causas ambas de una explosión en el gasto de salud. Este problema se
5 6 2  ENSAYOS SO BRE EL FIN AN CIA M IEN TO D E LA SEG U RID A D  SO CIA L EN  SA LU D
atribuye a múltiples factores, como el progreso tecnológico, el poder 
monopólico de algunos proveedores médicos, la falta de integración 
vertical de las isapres, y su modalidad de reembolso a los proveedores. 
Con respecto a esta última posible causa, valga notar que la experiencia 
internacional establece claramente que el sistema de pago a proveedores 
por acto m édico — el m étodo de reem bolso m ás com ún entre las 
isapres—  es altamente inflacionario.
Con todo, la información disponible impide un análisis científico de 
la evolución de los precios de las prestaciones de salud en el país. No 
existe, por ejemplo, un índice de precios del sector salud, como lo hay 
en otros países. Tampoco pudieron estos autores obtener información 
sobre series históricas de precios pagados por las isapres y sus benefi­
ciarios, a médicos y clínicas. Por otra parte, las isapres han conservado 
constante, en valores reales, el gasto medio por afiliado en los últimos 
años. Si bien no hay evidencia de que ello se haya hecho en desmedro 
de la calidad o cantidad de atención a los beneficiarios, está a la vista que 
las isapres han logrado reducir el número de intervenciones quirúrgicas 
por beneficiario. Este ahorro en cirugía podría estar ayudando a compen­
sar posibles mayores gastos en procedimientos diagnósticos y de apoyo 
clínico. Tampoco ha sido posible estudiar la evolución del gasto de bol­
sillo de los beneficiarios de isapres en prestaciones médicas. Un mayor 
gasto de bolsillo de los mismos se correspondería con un aumento de 
precios en el mercado y una estrategia de las isapres orientada a limitar 
sus reembolsos a proveedores mediante sus aranceles internos.
En definitiva, la información disponible para los autores no permite 
aseverar que existe una explosión de costos en el sector salud provocada 
por la forma de operar de las isapres. Pero existen razones para presumir 
que ello podría ser el caso. Estudiar la evolución de los precios de las 
prestaciones en el mercado de la salud es prioritario, como lo es también 
evaluar las relaciones contractuales entre las isapres y los proveedores, 
las implicaciones de las mismas sobre la eficiencia del mercado de la 
salud, y las razones por las cuales las isapres, a diferencia de las socie­
dades de seguro médico (hmo) americanas, no han adoptado esquemas 
de integración de las funciones de provisión y aseguramiento.
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA  SA LUD  EN  CH ILE 5 6 3
11 . M o v il id a d  y  e f ic ie n c ia  e n  e l  m e r c a d o  d e  l a s  is a p r e s
La movilidad en el mercado de las isapres — que la nueva ley establece 
para los afiliados—  es un arma de doble filo, que favorece la competen­
cia entre las isapres pero que también promueve la ineficiencia del sis­
tema. La nueva ley le atribuye un carácter permanente al contrato de 
salud en lo que respecta a la isapre. Ello busca proteger al afiliado, 
impidiendo que la isapre pueda caducar el contrato arbitrariamente. Por 
otro lado, la ley le permite al asegurado desafiliarse de la isapre luego 
de completado el primer año con ella. La movilidad que la ley le otorga 
al afiliado genera incentivos que hacen que la isapre enfrente una presión 
competitiva permanente, a contar del primer año, lo que la lleva a man­
tener o mejorar sus beneficios, o a disminuir sus precios, para así con­
servar a sus afiliados. Este es un efecto positivo de la nueva ley.
La facultad de cambiarse de isapres también tiene consecuencias 
negativas sobre la eficiencia, puesto que al encarar el riesgo permanente 
de perder a sus beneficiarios, las isapres cuentan con pocos incentivos 
para invertir en la salud de sus asegurados. En efecto, por lo general las 
isapres abiertas no poseen programas de salud preventiva, como por 
ejemplo los controles preventivos anuales y la promoción de hábitos 
saludables. Por lo demás, en la mayoría sino en todas las isapres abiertas, 
se observan bajas tasas de utilización de los controles preventivos anua­
les que la ley establece como un derecho de los beneficiarios.
La isapre Consalud parece ser una excepción a esta regla, por cuan­
to estaría desarrollando estrategias para conservar a sus beneficiarios en 
el largo plazo mediante incentivos económicos, invirtiendo en su salud 
a través del tiempo. La falta de iniciativas en este ámbito puede respon­
der al hecho de que el mercado de las isapres aún es inmaduro y  está 
en evolución. Desde luego, la ley de isapres ha seguido evolucionando 
hasta hace poco tiempo. Es de esperar, por lo tanto, que al igual que 
Consalud las otras isapres también generen soluciones tendientes a rete­
ner a sus afiliados a través del tiempo, con ganancias de eficiencia para 
ambas partes.
La escasez de soluciones espontáneas, lleva también a cuestionar las 
virtudes de la ley de isapres en esta materia, y  la necesidad de introducir 
nuevos cambios que promuevan una mayor permanencia de afiliados.
5 6 4  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  DE EA SEG U RID A D  SO C IA L EN SA LU D
1 2 . C o n t in u id a d  d e  l a  c o b e r t u r a  e n  l a  t e r c e r a  e d a d
Uno de los temas más discutidos en el ámbito de las isapres, ha sido la 
continuidad y magnitud de la cobertura que estas otorgan frente al 
envejecimiento de sus afiliados y la ocurrencia de enfermedades catas­
tróficas de los mismos. En el caso del envejecimiento, o problema de la 
tercera edad, la Superintendencia de isapres encargó un estudio sobre 
la materia a la Universidad de Chile. Dicho estudio estuvo motivado por 
los siguientes hechos: 1) al envejecer las personas su estado de salud se 
deteriora, aumentando su consumo y gasto médico; 2) al cumplir los 65 
años de edad los cotizantes hombres jubilan, por lo que típicamente dejan 
de percibir un sueldo y comienzan a percibir una jubilación, generalmen­
te inferior al mismo; 3) al jubilar, las personas dejan de percibir el sub­
sidio público a la afiliación en isapres; y 4) al cumplir los 65 años, las 
isapres aumentan sustancialmente y en forma discontinua las primas a 
las personas, a veces en porcentajes que exceden el 50%. Estos cuatro 
factores combinados dificultan la permanencia de las personas de la 
tercera edad en las isapres.
El estudio de la Universidad de Chile exploró la factibilidad finan­
ciera de permanencia de las personas de la tercera edad en las isapres. 
Bajo ciertos supuestos, tendrían problemas en permanecer en las isapres 
las personas jóvenes, con menores ingresos y menores niveles de educa­
ción. El estudio demostró que la posibilidad de permanencia en isapres 
de las personas de la tercera edad depende en parte de las altas 
rentabilidades históricas de las a f p , las cuales muy difícilmente se repro­
ducirán en el futuro. Además, la proyección de un nivel de rentabilidad 
real anual promedio de un 5% o 6%  de los fondos de las a f p  en las 
próximas décadas, es cuestionable. Para terminar, el estudio se concentró 
en proyectar a través de las décadas venideras la posibilidad de perma­
nencia de quienes hoy están en isapres y no entran aún en la tercera 
edad. Los supuestos tras las proyecciones y la sensibilidad de las mismas 
frente a cambios en los principales parámetros del ejercicio, sugieren que 
los resultados del estudio, si bien importantes y sólidos, debieran ser 
ponderados con cautela.
Un análisis complementario al de la Universidad de Chile, pero in- 
viable actualmente debido a limitaciones de las bases de datos disponibles,
pasaría por estudiar empíricamente qué está sucediendo con los actuales 
afiliados a isapres que entran a la tercera edad y  que envejecen. ¿Cuántos 
de ellos permanecen en las isapres? ¿Cuántos lo hacen enfrentando gas­
tos por concepto de afiliación y  pagos médicos no reembolsables que 
superan el 30% de su ingreso?39 ¿Cuántos se retiran del sistema de 
isapres, y  retornan al f o n a s a ,  y  cuáles son las principales causas de dicho 
cambio? La respuesta a estas preguntas, con datos reales de las isapres, 
permitirá arrojar luz sobre el debate.
En resumen, aclarar el papel de las isapres en el financiamiento de 
la salud en la tercera edad es una prioridad, considerando el actual 
envejecimiento de la población chilena. Se han propuesto diversas solu­
ciones al problema y el mercado pareciera estar innovando en esta 
materia, pero las soluciones parecen ser pocas y en algunos casos insu­
ficientes. Los esfuerzos analíticos públicos a la fecha han sido pocos, pero 
válidos. No obstante falta analizar información empírica sobre el destino 
de los actuales beneficiarios de isapres que entran en la tercera edad o 
que ya están en ella. Avanzar en la generación de posibles soluciones, 
incluyendo nuevos cambios a la ley de isapres, el otorgamiento de sub­
sidios públicos a la afiliación en isapres de personas de la tercera edad, 
y otras opciones, son hoy temas prioritarios.
13. N a t u r a l e z a  y  c o n t i n u i d a d  d e  l a  c o b e r t u r a
PARA ENFERMEDADES CATASTRÓFICAS
Un tema relevante en el debate sobre las isapres ha sido la cobertura que 
ellas otorgan para las enfermedades catastróficas, y  la capacidad de las 
personas que experimentan dichos problemas para permanecer en el 
sistema de isapres. Un estudio de la Pontificia Universidad Católica, 
también encargado por la Superintendencia de isapres, abordó este tema. 
Concluyó que las catástrofes afectan a un porcentaje bajo de beneficia­
rios, y que en muchos casos ello sucede por una mala selección de pro­
veedor, en el sentido de escoger a uno con baja cobertura financiera por 
parte de la isapre.
39. El estudio de la Universidad de Chile estableció que existía un problema de 
financiamiento en la tercera edad si el afiliado debía incurrir en gastos médicos que redu­
cían su ingreso en más de un 30%, al llegar a esa etapa de la vida.
I.A  REFO RM A AT. FIN A N CIA M IEN TO  D E I.A SA I.U D  EN  CH II.E 5 6 5
5 6 6  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO C IA L EN SA LU D
Dicho estudio propone un atractivo esquema de seguros de corto 
plazo que permitirían financiar los gastos catastróficos, y además finan­
ciar el mayor costo actuarial futuro de quienes sufren de problemas 
catastróficos de salud. Esto último le otorgaría mayor movilidad en el 
mercado de isapres a quienes experimentan problemas catastróficos. La 
solución propuesta sería una alternativa al actual sistema de exclusión de 
preexistencias médicas que contempla la ley.
14. E l  r e a s e g u r o  im p l íc it o  d e l  FONASA y
SUS CONSECUENCIAS SOBRE EL 
SISTEMA DE ISAPRES
Uno de los principales problemas del sistema de salud chileno es la 
existencia de dos tipos de seguros, el público y el privado, que operan 
con lógicas distintas. Por una parte, el f o n a s a  es en la práctica una suerte 
de seguro implícito para todos los chilenos y opera según un esquema 
de reparto de riesgo y de ingreso. Por otra parte, las isapres son seguros 
privados con repartición de riesgo entre sanos y enfermos, pero, en prin­
cipio, sin redistribución de ingreso.
Algunos de los incentivos que genera este sistema mixto son per­
versos. Por ejemplo, las personas jóvenes y sanas con capacidad de pago 
escogen a las isapres por proveer estas mejor cobertura y beneficios que 
el f o n a s a  para las atenciones ambulatorias. La existencia del f o n a s a  
como seguro de último recurso quita gran parte del incentivo de las 
personas a contribuir con mayores recursos a las isapres para protegerse 
de eventos catastróficos y de los mayores gastos de la tercera edad. Las 
isapres, a su vez, tienen libertad para aumentar sus primas prácticamente 
sin restricciones.40
La autoridad dispone de numerosos estudios y recomendaciones que 
le permitirían continuar perfeccionando el marco regulatorio del sistema 
de isapres. Sin embargo, su mayor desafío es lograr limar la fricción ge­
nerada en el sector salud por el funcionamiento de dos sistemas distintos 
de salud —uno público y otro privado—  que operan en base a lógicas 
diferentes, y que por ello resultan en pérdidas de equidad y eficiencia.
40. Siempre y cuando el aumento sea para un plan de salud y todos sus beneficiarios, 
y no solo para un individuo.
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SALUD EN CH ILE 5 6 7
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