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<dcvalue element="date" qualifier="issued" language="es_ES">1995</dcvalue>
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<dcvalue element="contributor" qualifier="author" language="es_ES">Corden, W. Max</dcvalue>
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<dcvalue element="title" qualifier="null" language="es_ES">Una zona de libre comercio en el Hemisferio Occidental: posibles implicancias para América Latina</dcvalue>
<dcvalue element="description" qualifier="null" language="es_ES">Incluye Bibliografía</dcvalue>
<dcvalue element="relation" qualifier="ispartof" language="es_ES">En: La liberalización del comercio en el Hemisferio Occidental - Washington, DC : BID/CEPAL, 1995 - p. 13-40</dcvalue>
<dcvalue element="project" qualifier="null" language="es_ES">Proyecto Apoyo al Proceso de Liberalización Comercial en el Hemisferio Occidental</dcvalue>
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S e c c ió n  d e  O b r a s  d e  E c o n o m ía  C o n t e m p o r á n e a
ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA 
SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
LOS CASOS DE ESTADOS UNIDOS - CANADÁ 
ARGENTINA - CHILE - COLOMBIA
V o l u m e n  II
P rim era  ed ición , C h ile , 2000
Título original:
Ensayos sobre el financiamiento de la seguridad social en salud.
Los casos de Estados Unidos - Canadá - Argentina - Chile - Colombia
©  Comisión Económica para América Latina y  el Caribre (C EI’A L) Naciones Unidas
©  Fondo de Cultura Económica
Av. Picacho Ajusco 227; Colonia Bosques del Pedregal; 14200 México, D.F.
©  Fondo de Cultura Económica Chile S.A.
Paseo Bulnes 152, Santiago, Chile
Registro de propiedad intelectual N° 114.526
1.5.B.N.: 956-289-018-X (Volumen II)
1.5.B.N.: 956-289-016-3 (Obra completa)
Ilustración de la portada: Juan Cristián Peña Camarda 
Composición y diagramación: Gloria Barrios
Impreso en Salesianos S.A.
Impreso en Chile
D a n iel  T itelm a n  / A n dras U th o ff  
C o m p ila d o re s
ENSAYOS SOBRE EL 
FINANCIAMIENTO DE LA 
SEGURIDAD SOCIAL 
EN SALUD
LOS CASOS DE 
ESTADOS UNIDOS - CANADÁ
ARGENTINA - CHILE - COLOMBIA
V o l u m e n  II
FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
MÉXICO - ARGENTINA - BRASIL - COLOMBIA - CHILE - ESPAÑA 
ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA - GUATEMALA - PERÚ - VENEZUELA
C E P fl L
COMISIÓN ECONÓMICA PARA 
AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (CEPAL)

EFICIENCIA Y EQUIDAD 
EN EL SISTEMA DE SALUD CHILENO
Osvaldo Larrañaga
INTRODUCCIÓN
El sistema de salud chileno presenta características únicas en el mundo. 
En efecto, en el país existe un mandato que obliga a los trabajadores 
activos y pasivos (pensionados) a cotizar un 7% de su ingreso para 
adscribirse, junto a sus dependientes, a un sistema de seguros de salud. 
Éste puede ser el sistema público — que se organiza a través de una 
modalidad solidaria de seguridad social—  o bien el sistema privado, el 
cual ofrece seguros de salud que obedecen a una lógica de tipo indivi­
dual. Los afiliados al sistema público obtienen acceso a atención de salud 
preferentemente en la red de hospitales públicos así como en los centros 
de atención primaria administrados por los municipios. En ambos casos 
la oferta de prestadores responde a un modelo organizacional de tipo 
burocrático, financiado en forma centralizada y sin mayor atención a la 
demanda. Por su parte, los adscritos al sistema privado acceden a 
prestadores privados a través de una modalidad de libre elección que 
utiliza como método de pago un sistema de reembolso por prestaciones 
otorgadas.
El sistema dual conserva las fortalezas y flaquezas de las modali­
dades de seguro y provisión de servicios de salud utilizados. En parti­
cular, el sistema privado está afecto a los problemas usuales de los se­
guros individuales (selección de riesgos, cobertura de corto plazo, 
elevados gastos de administración y ventas, falta de transparencia de 
planes y beneficios), mientras que las deficiencias del sistema público se 
concentran en los problemas de atención a los usuarios característicos de los 
esquemas de organización burocráticos y financiados sobre la base de la
4 1 5
4 1 6  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAM IENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
oferta. Adicionalmente, la conjunción de ambos sistemas separa a la 
población en grupos segmentados según las variables socioeconómica y 
de riesgo de salud.
El objetivo de este trabajo es realizar una presentación sistemática 
de los rasgos característicos del sistema dual de salud chileno y proveer 
un bosquejo de los cambios necesarios de introducir para mejorar las 
dimensiones de eficiencia y equidad del sistema. El trabajo se organiza 
en cuatro capítulos. El primer capítulo provee una descripción del siste­
ma en cuanto a su organización, financiamiento, cobertura y desarrollo 
temporal. El segundo capítulo examina los aspectos de eficiencia asocia­
dos al sistema dual de salud. El capítulo tercero hace lo propio respecto 
de las materias de equidad. Las conclusiones del trabajo, así como los 
lincamientos de los cambios que es necesario introducir en el sistema 
chileno de salud, se presentan en el capítulo cuarto.
I. EL SISTEMA DE SALUD CHILENO
1. E s t r u c t u r a
El sistema de salud chileno está estructurado sobre dos subsectores prin­
cipales —sectores público y privado—  que cumplen funciones en materia 
de seguros y producción de servicios de salud.
El sistema público es liderado por el Ministerio de Salud, quien 
tiene por tarea el diseño de políticas y programas y la coordinación de 
las entidades del área. Por su parte, el Fondo Nacional de Salud ( f o n a s a ) 
es el servicio descentralizado responsable de recaudar, administrar y  dis­
tribuir los recursos financieros del sistema público. En tal sentido, el 
f o n a s a  tiene a su cargo la operatoria del seguro social de salud de los 
usuarios del sector público. La base productiva de este sistema está 
conformada por 26 Servicios de Salud, organismos autónomos con per­
sonalidad jurídica y patrimonio propio, responsables de las prestaciones 
de salud secundaria y terciaria ofrecidas a través de una red de estable­
cimientos hospitalarios — un total de 200 con diferente nivel de com­
plejidad—  así como de centros de atención abierta (adosados a los hos­
pitales).
LA REFORMA AL FINANCIAM IENTO DE LA SALUD EN CHILE 4 1 7
Por otra parte, la atención de salud primaria en el sistema público 
está a cargo de Centros de Atención Primaria que ofrecen servicios cura­
tivos de baja complejidad técnica a través de una modalidad de atención 
abierta, a la vez que realizan actividades de fomento y prevención de 
salud. La red de atención primaria consta de un total de 376 consultorios, 
además de 1102 postas rurales y 720 estaciones médico-rurales.
El sistema de salud privado está conformado por instituciones de 
salud previsional (Isapres) y por productores de salud particulares. Las 
Isapres se originan en la reforma de la seguridad social del año 1981, y 
en la actualidad (1995) comprenden 22 instituciones de carácter abierto 
a todo público y 12 cerradas a trabajadores de empresas específicas (self 
insurance).
Los proveedores privados de salud son clínicas, hospitales y  profe­
sionales independientes que atienden tanto a los asegurados de las 
Isapres como a los cotizantes del sistema público, a través de una mo­
dalidad denominada de libre elección. En algunos casos las Isapres ofre­
cen en forma directa prestaciones de salud, integrando verticalmente las 
actividades de seguro y producción del servicio.
La regulación del sistema de salud es responsabilidad del Ministe­
rio de Salud, quien tiene a su cargo la supervisión, evaluación y control 
del conjunto de las políticas de salud. Por otra parte, la Superintendencia 
de Isapres es un organismo público descentralizado que se responsabiliza 
del registro y fiscalización de estas instituciones.
2. A c c e s o  y  f i n a n c i a m i e n t o
El acceso de la población a la atención de salud en Chile ocurre a través 
de un sistema de afiliación de carácter obligatorio. Así, todos los traba­
jadores dependientes del país — al igual que los pensionados—  tienen la 
obligación de cotizar un 7% de sus ingresos al sistema de salud. Este 
pago puede ser realizado al f o n a s a , en cuyo caso el cotizante y su grupo 
familiar (dependientes) quedan adscritos al sistema público de atención 
de salud, o tener como destino una Isapre, pasando en este caso a formar 
parte del sistema de salud privado.
La elección del sistema público tiene carácter unilateral, puesto que 
basta la decisión del demandante para que acceda —junto a sus depen­
dientes—  a los beneficios de salud provistos por el sector. La modalidad
418 ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAM IENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
de seguro corresponde al tipo de seguridad social en la medida que los 
beneficios que se obtienen no poseen necesaria relación con el nivel de 
la cotización efectuada. Además, se produce la redistribución caracterís­
tica de estos sistemas desde las personas de mayores ingresos hacia 
aquellas de ingresos más bajos. Asimismo, el sistema público acoge a las 
personas y/o familias que no disponen de ingresos — denominados 
indigentes—  quienes son clasificados como beneficiarios no cotizantes 
del FONASA.
Cuando la persona se adscribe al f o n a s a  obtiene acceso a dos tipos 
de oferentes de salud. En la modalidad institucional puede acudir a los 
consultorios de atención primaria de las municipalidades y, en caso de 
atenciones de mayor complejidad, ser referido a los establecimientos 
hospitalarios del sistema público. La segunda modalidad de atención, de 
libre elección, está abierta sólo para los beneficiarios cotizantes del 
f o n a s a , quienes pueden acudir a un conjunto de oferentes privados 
asociados con f o n a s a  para tal efecto.
Los beneficiarios del f o n a s a  tienen derecho a atención y  medica­
mentos gratuitos en los consultorios de atención primaria del sistema 
público. En cambio, el acceso a los establecimientos hospitalarios requiere 
un copago que fluctúa — según el nivel de ingreso del usuario—  entre 
un 0% y 50% del arancel establecido para la prestación. Asimismo, el 
acceso a la modalidad de libre elección está sujeto a una estructura de 
copagos en función del tipo de prestación (no del ingreso).
La modalidad dominante respecto del pago a los prestadores de 
salud en el sector público ha sido de carácter centralizado y burocrático. 
La asignación de recursos se ha efectuado sobre la base de presupuestos 
históricos y por criterios de negociación discrecional. Los pagos al per­
sonal profesional y no profesional han estado vinculados en lo funda­
mental a variables de tipo categórico, las cuales no guardan relación con 
la productividad de la labor efectuada. En el último tiempo se ha dise­
ñado un conjunto de instrumentos de pago basados en criterios pros­
pectivos según población adscrita —en el caso de los consultorios mu­
nicipales—  y según el tipo de prestación en la atención hospitalaria, que 
intentan introducir un mayor nivel de eficiencia y rendición de cuentas 
en la oferta de prestaciones del sistema público.
Por su parte, el sistema de Isapres opera como un seguro de salud 
individual y privado, donde los beneficios ofrecidos son una función de 
la prim a pagada y del nivel de riesgo m édico de los asegurados
(experience rating). En este contexto, la obligación de cotizar el citado 7% 
de los ingresos confiere un rasgo particular al sistema de Isapres chileno. 
En efecto, de acuerdo al monto de la cotización, así como al riesgo médico 
de los asegurados, la Isapre ofrece un plan de seguro de salud que re­
laciona el gasto esperado con los pagos efectuados. En términos econó­
micos, la cantidad del servicio es la variable endógena en la transacción, 
la cual se ajusta a un precio que es determinado en forma exógena. Una 
excepción a esta práctica está dada por la posibilidad de adquirir planes 
de seguro adicional a cambio de una cotización superior al 7% del ingreso.
Los planes de seguro ofrecidos por las Isapres especifican los por­
centajes de reembolso por concepto de prestaciones y servicios asociados 
(exámenes, días-cama, etc), así como techos límites de la tarifa a reem­
bolsar. En términos generales, los porcentajes de reembolsos y los techos 
crecen con la prima pagada por el plan de salud.
Una variante del seguro individual es un convenio colectivo ofre­
cido por las Isapres para grupos de personas; usualmente sindicatos y 
trabajadores de una misma empresa. En cualquier caso, el convenio ofre­
ce beneficios específicos según el nivel de ingreso de subgrupos de ase­
gurados (supervisores, empleados, obreros) manteniendo la lógica del 
seguro individual.1
El pago a los prestadores privados opera a través de reembolsos por 
servicios prestados, sistema que minimiza el riesgo financiero para los 
oferentes de salud. También existen alternativas de acceso a subconjuntos 
acotados de prestadores a precios más reducidos que en la variante de 
plena libertad de elección. Esta última modalidad puede operar a través 
de listas de prestadores que tienen convenio con la Isapre respectiva, 
donde el sistema de pago continúa siendo por servicio prestado, o a 
través de una modalidad de atención cerrada en el caso de aquellas 
Isapres que poseen infraestructura propia de prestadores de salud.
El cuadro 1 presenta la cobertura de los sistemas público y privado 
de salud en el año 1995. El sistema de Isapres cubría a alrededor del 
30.4% de la población, mientras que el f o n a s a  representaba el 69.6%. 
Cabe agregar que la suma de ambos sistemas excluye a las fuerzas ar­
madas, las que tienen un régimen previsional distinto. Asimismo, la
1. Algunos intentos de ofrecer seguros colectivos fueron abortados por la emigración  
de las personas de mayores ingresos, las cuales podían optar a mejores planes individuales. 
Este es el caso clásico de selección adversa de los seguros.
LA REFORMA AL FINANCIAMIENTO DF. LA SALUD EN CHILE 419
4 2 0  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL F.N SALUD
cobertura del sistema público está algo sobreestimada puesto que se trata 
de una estimación de las personas potencialmente beneficiarías, inclu­
yendo a los cotizantes y a la población de bajos ingresos que no cotiza 
y que se supone beneficiaria por defecto del sistema público. En cambio, 
la cifra para el sistema de Isapres corresponde a la población que está 
efectivamente cotizando en este sector. Al respecto, el 56.5% de los 
cotizantes activos depositaba su contribución en el sistema de Isapres, 
mientras que el 43.5% lo hacía en el sistema público. En cambio, la casi 
totalidad de los pensionados (96.2%) cotizaba en 1995 en el sistema 
público.
El cuadro 2 muestra la estructura de financiamiento de los sistemas 
de salud durante el año 1995. El gasto total en el sistema público ascen­
dió ese año al equivalente 1 703 millones de dólares, los que fueron fi­
nanciados a través de las cotizaciones de los afiliados al f o n a s a  (33% del 
total de ingresos del sector), el aporte proveniente del presupuesto fiscal 
(48%), el copago para acceder a las prestaciones de salud en el sistema 
público —fundamentalmente en libre elección del f o n a s a —  por el equi­
valente al 7% del total, mientras que el 12% restante provenía de otras 
fuentes de ingreso.
Por su parte, el gasto en el sistema de Isapres durante 1995 ascendió 
al equivalente a 1 167 millones de dólares. Esta cifra corresponde funda­
mentalmente a las cotizaciones recibidas de la población adscrita y ex­
cluye el componente de copagos sobre el cual no existe información 
sistemática.
3. E l s is t e m a  d u a l  d e  s a l u d
La estructura de seguros de los sectores público y privado de salud 
origina un sistema de carácter dual que separa la población en dos gru­
pos. Así, la lógica de un seguro que funciona sobre bases individual y 
privada es la selección de asegurados según ingresos y riesgo médico. 
Por otra parte, el carácter de seguro solidario del f o n a s a  se asocia con 
un mecanismo de selección adversa, puesto que las personas de alto 
ingreso y bajo riesgo médico tienen el incentivo a emigrar hacia el sis­
tema privado. De esta manera, ambos esquemas son funcionales para dar 
origen a la estructura dual que concentra a las personas de alto ingreso/ 
bajo riesgo en el sistema Isapres y aquellas de bajo ingreso/alto riesgo
LA REFORMA AL FINANCIAMIENTO DE LA SALUD EN CHILE 4 2 1
e n  e l  s i s t e m a  f o n a s a ,  i n s t i t u c i ó n  q u e  a c t ú a  c o m o  s e g u r o  d e  ú l t i m o  i n s ­
t a n c i a  y  q u e  v i a b i l i z a  a l  f i n  d e  c u e n t a s  a l  s i s t e m a  d u a l  d e  s e g u r o s  d e  
s a l u d .2
El cuadro 3 presenta la cobertura relativa de los sistemas público y 
privado de salud particionando a la población según nivel de ingreso y 
edad (riesgo médico). La evidencia presentada es clara para mostrar la 
segmentación del sector salud entre un sistema privado que concentra a 
las personas de ingreso más alto y menor riesgo médico y un sistema 
público que reúne a aquéllos de ingreso más bajo y mayor riesgo de 
salud.
El sistema de Isapres ha crecido en forma continua desde su crea­
ción en 1981 hasta representar en 1995 el citado 30.4% de la población 
cubierta por los sistemas público y privado de salud. Durante los últimos 
ocho años la tasa de crecimiento de las Isapres ha bordeado el 20% como 
promedio anual. El crecimiento del sistema de Isapres es aún más fuerte 
si se considera el subconjunto de la población que cotiza y, en particular, 
a aquellos laboralmente activos. El crecimiento del sector privado de 
salud también se ve reflejado en los indicadores de gasto y de prestacio­
nes de salud. Las cifras disponibles —véanse los cuadros 5 y 6—  sugieren 
que la introducción del sistema de Isapres generó las condiciones para 
la vigorosa expansión de la industria privada de la salud, la cual repre­
senta hoy día alrededor de la mitad del gasto total en el sector de salud.
La perspectiva dinámica señala que el sistema de Isapres ha sido 
exitoso en ampliar su base de cobertura. Al respecto hay dos factores 
causales importantes de destacar. Por una parte, el rápido crecimiento 
experimentado por la economía chilena a partir de 1986 ha elevado el 
ingreso de la población y ampliado la base de usuarios cuyo nivel de 
cotización les permite adquirir en el sector privado una cobertura de 
salud que consideran conveniente. Por otra parte, las Isapres han de­
sarrollado una agresiva política de crecimiento hacia sectores de ingresos 
medios y medios/bajos sobre la base de planes colectivos y seguros de 
menor cobertura.
2. Algunos analistas postulan que la actuación del f o n a s a  como último pagador 
alienta la práctica de selección de riesgos de las Isapres. Otros enfatizan la causalidad 
opuesta; que el rol de f o n a s a  es necesario dada la conducta selectiva de las Isapres. Son 
dos interpretaciones diferentes para un hecho de naturaleza sistêm ica, donde existe 
reforzamiento mutuo.
4 2 2  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
La afiliación de un conjunto creciente de la población al sistema de 
Isapres es un elemento esencial en la evaluación del sistema de salud 
chileno, puesto que revelaría las preferencias de los usuarios por el sis­
tema privado sobre la alternativa del sector público. Sin embargo, la 
mejor evaluación relativa que efectúan los beneficiarios del sistema pri­
vado no es sinónimo de aprobación absoluta del mismo. Para tal efecto 
considérese que, de acuerdo a la encuesta de opinión pública realizada 
por el Centro de Estudios Públicos (c e p ) en el mes de noviembre de 1994, 
un 55% de los beneficiarios del sector público estarían insatisfechos o 
muy insatisfechos con su sistema de salud, mientras que un 69% se 
sentiría sin protección o insuficientemente cubierto. Al mismo tiempo, un 
porcentaje significativo de usuarios del sector de Isapres — un 45%—  
manifestaba insatisfacción respecto de su propio sistema de salud, a la 
vez que el 39% decía sentirse inseguro en tal esquema.
II. EFICIENCIA EN EL SISTEMA DE SALUD CHILENO
Un sistema de asignación de recursos es eficiente cuando ha agotado 
todas las posibilidades de producción e intercam bio, a objeto de 
optimizar el bienestar de las personas que demandan el bien o servicio 
en cuestión. La asignación eficiente de los recursos se logra cuando se 
cumple una serie de condiciones. Primero, los demandantes tienen un 
conjunto bien definido de preferencias por los bienes y servicios a con­
sumir y asignan libremente su ingreso entre aquéllos. Segundo, los 
oferentes demandan insumos y producen en condiciones competitivas, 
igualando el costo marginal de producción al precio de los bienes y 
servicios. Tercero, oferentes y demandantes determinan en forma descen­
tralizada los precios de equilibrio del mercado en cuestión. Cuarto, no 
existen externalidades de manera que los agentes internalizan completa­
mente los beneficios y costos de las actividades realizadas. Quinto, 
oferentes y demandantes poseen información completa. Sexto, los con­
juntos de producción y de consumo son convexos.
Es bien sabido que los mercados de servicios de salud fallan esen­
cialmente en proporcionar las condiciones requeridas para proveer asig­
naciones eficientes de recursos (Arrow, 1963; Hsiao, 1995, Musgrove, 
1996). Así, los demandantes no tienen preferencias bien definidas sobre 
las actividades necesarias para la prevención y  recuperación de la salud;
I .A RFFORMA AI. FINANCIAMIENTO DE I. A SAI.UD FN CHIEF 4 2 3
los oferentes poseen mayor información que los demandantes respecto 
del bien a producir; diversas actividades de salud están sujetas a fuertes 
externalidades; los establecimientos hospitalarios están sujetos a impor­
tantes economías de escala; y los insumos médicos no son homogéneos 
ni se ofrecen en condiciones competitivas. Por otra parte, la naturaleza 
aleatoria de la demanda por prestaciones de salud, así como los elevados 
costos asociados a ciertos tratamientos, tornan necesaria la operación de 
seguros para cubrir en forma adecuada los riesgos asociados. Como es 
bien conocido, los mercados de seguros están afectos a problemas de 
asimetrías de información que atentan contra la eficiencia de los mismos 
(Barr, 1992; Pauly, 1968).
Las variadas fallas de eficiencia que caracterizan el funcionamiento 
de los seguros y producción de servicios de salud, representan un rol 
clásico para la intervención gubernamental que compense las fallas del 
mercado y posibilite una asignación de recursos eficiente. Para tal come­
tido el gobierno dispone de un conjunto de instrumentos que, ordenados 
de menor a mayor grado de intervención, son los siguientes: provisión 
de información, regulación, mandatos (normas obligatorias), financia­
miento y producción (Poterba, 1994; Musgrove, 1996). Sin embargo, la 
intervención pública está también afecta a fallas específicas, entre otras, 
insuficiencias en materia de acopio y procesamiento de información, 
distorsiones asociadas a la recaudación de ingresos públicos, y objetivos 
distintos al bienestar social de funcionarios y políticos.
Las fallas naturales del mercado en la provisión de seguros y ser­
vicios de salud, unidas a las insuficiencias propias de los gobiernos, 
entrega como resultado un sector en cuya organización confluyen ele­
mentos de mercado y de intervención pública. Las fortalezas y debilida­
des de los sectores público y privado varían según cada país y aconsejan 
un tratamiento pragmático para determinar la mezcla más adecuada. Por 
otra parte, existen dificultades intrínsecas a la compatibilización de los 
diversos objetivos que persiguen los sistemas de salud: equidad, eficien­
cia, contención de costos y satisfacción del usuario, de manera que no 
existe un país que haya logrado una solución óptima al problema de la 
asignación de recursos en el sector salud. Pero sí es claro que muchos 
países podrían obtener ganancias substanciales si procedieran a reorga­
nizar sus sistemas de provisión de salud. A este respecto es sugerente 
que la mayor parte de ellos estén preocupados de la reforma del sistema 
de salud.
A continuación se revisan los aspectos de eficiencia más relevantes 
en el funcionamiento de los mercados de seguros y producción de salud 
chilenos. A fuerza de simplificar el argumento, se puede postular que los 
problemas de eficiencia en el sector privado están concentrados en la 
-organización del seguro, mientras que aquellos más importantes en el 
sector público se asocian a la esfera de la producción de los servicios de 
salud. De tal manera que el sistema de salud dual de Chile parece haber 
sumado los problemas de eficiencia, que típicamente afectan a los sec­
tores público y privado, antes que haber realizado una consolidación 
más satisfactoria de los mismos.
4 2 4  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
1 . S e c t o r  p r iv a d o
Los problemas de eficiencia que presenta el sistema privado de salud 
están principalmente asociados a las características de los seguros ofre­
cidos. Éstos, a su vez, son determinados por el marco institucional que 
rige el funcionamiento de las compañías aseguradoras. En efecto, la 
obligatoriedad de destinar el 7% del ingreso a comprar un seguro de 
salud de tipo individual entre los ofrecidos por aseguradoras que com­
piten entre sí, implica la casi natural proliferación de un esquema de 
selección de riesgos caracterizado por una multitud de ofertas de planes 
de difícil evaluación por parte de los usuarios, planes que ofrecen cober­
turas de corto plazo no necesariamente coincidentes con aquellas que 
determinaría un esquema de afiliación voluntaria, y que aparecen por lo 
demás asociados con elevados gastos de administración y ventas. Las 
ventajas potenciales del sistema de Isapres estarían asociadas a las ga­
nancias de eficiencia que proveen los esquemas competitivos y sus atri­
butos asociados: libertad de elección, variedad de productos, flexibilidad 
y  disciplina económica. Tales beneficios son más atingentes al área de 
prestadores, pero su desarrollo ha sido posibilitado por la intermediación 
que los seguros de salud han realizado con respecto a los demandantes.
a) Cotización obligatoria del 7% para seguros individuales
La cotización obligatoria del 7% para adquirir un seguro de salud de 
carácter individual constituye una anomalía importante en la organización
LA REFORMA AL FINANCIAMIENTO DE LA SALUD EN CHILE 4 2 5
del sistema de salud chileno. En efecto, las cotizaciones obligatorias sobre 
el ingreso son típicas de los esquemas de seguridad social de tipo soli­
dario, los cuales realizan una redistribución de recursos desde las perso­
nas de ingresos altos hacia las de ingresos bajos al interior del sistema 
de salud. En tal esquema la cotización actúa como un impuesto de uso 
específico; esto es, tiene como destino exclusivo el financiamiento del 
sector salud. El seguro de salud social solidario entrega beneficios de 
carácter homogéneo a sus usuarios, independientemente del monto co­
tizado por cada cual. Ello, unido a que la cotización se calcula como una 
fracción del ingreso de las personas, da lugar al citado proceso de 
redistribución interna que caracteriza a estos seguros de salud.
Por su parte, la esencia de un seguro individual y privado, como los 
ofrecidos por el sistema de Isapres, es la vinculación entre la prima del 
seguro y los beneficios esperados en materia de prestaciones de salud. 
Tal esquema no considera una redistribución ex ante de recursos en la 
medida que cada cotizante espera recibir beneficios en función del pago 
efectuado. Como en todo tipo de seguros importa hacer una distinción 
entre los pagos esperados y los efectivos, puesto que estos últimos se 
materializan sólo en caso de ocurrir la situación que cubre el seguro. En 
tal sentido, siempre habrá un proceso de redistribución de recursos ex post 
desde aquellos que no hacen uso del seguro hacia quienes sí lo requieren. 
Pero tal transferencia es consustancial a la esencia de los seguros, cual es, 
la dispersión de los riesgos entre los partícipes del esquema.
Los seguros de carácter individual pueden ser discutidos desde una 
perspectiva de eficiencia y equidad, pero poseen una racionalidad distin­
tiva que les define su alcance y cometido. En este contexto, el finan­
ciamiento de estos seguros a través de una cotización como fracción del 
ingreso introduce un elemento extraño a esa racionalidad y es una fuente 
de ineficiencias y pérdidas de bienestar para la población adscrita al 
sistema.
En efecto, el esquema vigente hace que la mayoría de las personas 
— en estricto rigor, grupos familiares—  adscritas al sistema de Isapres no 
elija su plan de seguro de salud, sino que éste le sea impuesto por la 
normativa descrita. Ello ocurre en la medida que la prima pagada — que 
no es elegida—  determina el monto del servicio adquirido (cobertura del 
seguro). A este respecto, el mercado de Isapres ofrece una gran variedad 
de planes de seguro, dependiendo de cual sea el nivel de cotización y el 
riesgo de salud de los afiliados. Así, determinado el nivel de riesgo de
4 2 6  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
los asegurados, el mercado proveerá un nivel de cobertura en función del 
pago efectuado, sin que haya habido mayor grado de elección por parte 
de las personas.
Una excepción a la situación descrita lo configura la persona (grupo 
familiar) cuya demanda por seguros excede el monto que puede adquirir 
su nivel de cotización. En este caso el cotizante tiene la opción de ad­
quirir seguros adicionales, que hagan consistente su demanda con el 
producto adquirido. De esta manera, el divorcio entre elección y consu­
mo ocurre en los casos en que la cantidad demandada por seguros es 
inferior a la preestablecida por la cotización obligatoria.
La cotización obligatoria del 7% es ineficiente no sólo porque res­
tringe la elección de un con junto d e  la población, sino porque a d em ás  
provoca extemalidades negativas sobre el resto de la población. En efec­
to, el segmento de la población con una elevada relación cotización/ 
gasto esperado en prestaciones de salud origina que las Isapres compitan 
sobre la base de beneficios supérfluos: tecnología médica sofisticada, 
hotelería de lujo y otros. Esta estructura de demanda tiene un efecto de 
equilibrio general sobre los precios de las prestaciones para los distintos 
segmentos de usuarios, especialmente si los insumos utilizados son es­
pecíficos y tienen usos sustitutos al interior del sector (por ejemplo, los 
médicos). Ello implica un posible deterioro en la calidad — o un incre­
mento en el precio—  de aquellos productos destinados a otros segmentos 
del mercado (por ejemplo, salud para la tercera edad).
b) Competencia, movilidad y seguros de corto plazo
El carácter competitivo del mercado de seguros de Isapres, que alienta 
la libre elección y el cambio de institución tras la búsqueda de mejores 
alternativas de planes de salud, tiene como resultado un seguro de ca­
rácter transitorio, que provee coberturas acotadas en el tiempo y que 
atenta contra la toma de compromisos de larga duración entre la Isapre 
y el afiliado. Tres son las principales ineficiencias que se derivan de este 
esquema: la subprovisión de actividades de fomento y previsión de la 
salud, la desprotección de la tercera  edad y  los elevados gastos d e  ad­
ministración y ventas del sistema de Isapres.
En primer término cabe establecer que las Isapres generalmente no 
ofrecen ni alientan la atención de salud preventiva. Ello ocurre en la
LA REFORMA AL FINANCIAMIENTO DE LA SALUD EN CHILE 4 2 7
medida que la institución no está segura de internalizar los beneficios 
derivados de la inversión en salud preventiva — esto es, un menor gasto 
futuro en salud curativa—  puesto que los cotizantes pueden cambiarse 
de Isapre las veces que deseen. En tal sentido, la oferta de este tipo de 
actividades está sujeto a una subprovisión, tal como ocurre en todos 
aquellos ámbitos donde priman las externalidades. Este resultado es 
claramente ineficiente, puesto que la sociedad y los propios beneficiarios 
de las Isapres terminan gastando más en salud que si hubieran efectuado 
las labores de prevención necesarias.
Sin embargo, el argumento de externalidades se aplicaría sólo a las 
compañías aseguradoras, pero no podría extrapolarse para los usuarios 
del sistema quienes internalizarían plenamente los beneficios asociados 
al fomento y prevención de la salud. Si éste fuera el caso, el mercado de 
seguros debería proveer en forma eficiente las actividades de fomento y 
prevención. ¿Por qué no ocurre así? Una razón podría ser la falta de 
conocimiento por parte de las personas respecto de las tecnologías nece­
sarias para generar un estado adecuado de salud. Pero quizás la razón 
más importante es simplemente miopía sobre el futuro o, expresado en 
forma más técnica, tasas de descuento muy elevadas que castigan fuer­
temente los beneficios futuros derivados del cuidado de la salud versus 
la satisfacción inmediata asociada a conductas en detrimento de la sa­
lud.3 A ese respecto el Estado se ha reservado el derecho de hacer obli­
gatorio el consumo de ciertos bienes sobre la base de su carácter meri­
torio y porque su subconsumo termina imponiendo costos a la sociedad 
que rescata en última instancia a las personas en necesidad, independien­
temente de que ellas hayan o no asumido las labores de prevención.4
La información existente valida la hipótesis sobre la subprovisión 
privada de actividades de fomento y prevención. Si bien las Isapres tie­
nen la obligación de ofrecer un examen preventivo anual y gratuito a sus 
beneficiarios, en la práctica la iniciativa tiene baja incidencia puesto que 
no se publicita o bien se dificulta su realización a través de desincentivos 
como horarios incómodos, colas de atención, exámenes superficiales, etc.
3. Más en general: ¿por qué parte importante de la población efectúa actividades 
claramente riesgosas para su salud, como son los hábitos de fumar, beber en exceso, 
sedentarismo, mala alimentación y otros diversos?
4. Igual razonamiento se aplica a otros mandatos com o el uso obligatorio del cinturón 
de conducir y el requerimiento de generar ahorros previsionales para la vejez.
4 2 8  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
De esta forma, el gasto en el examen preventivo ascendió a un escaso 
0.2% del gasto total de las Isapres durante 1994.
La segunda implicancia de los seguros de naturaleza transitoria es 
la eventual desprotección de la tercera edad, esto es, la posibilidad que 
una persona que haya estado afiliada al sistema de Isapres durante su 
vida joven y adulta — cuando sus gastos esperados de salud son relati­
vamente menores—  tenga que abandonar el sistema al llegar a la tercera 
edad, cuando los gastos esperados en atención de salud se incrementan 
substancialmente y, en correspondencia, también aumenta la prima re­
querida para obtener un seg u ro  q u e  cu bra razon ab lem en te  tales gastos.
La desprotección a la tercera edad es una de las principales áreas 
donde las Isapres proyectan mala imagen. Ello en la medida que atenta 
contra uno de los objetivos que más valoran las personas en su sistema 
de salud, cual es, la seguridad de ser atendido en caso de necesidad. 
¿Qué más lejos de tal expectativa podría estar un sistema que eventual­
mente abandona a sus afiliados cuando éstos son más vulnerables y 
necesitados de la atención de salud?
Existe además un efecto de equilibrio general en una estructura de 
seguros que discrimine contra la tercera edad, puesto que en tal caso los 
elevados gastos de salud esperados para la vejez serán en parte resultado 
endógeno de la estructura de la demanda generada por e l sistem a. En 
efecto, tales gastos serán más elevados que en caso que se desarrollara 
una medicina específica — infraestructura, especialistas—  para las perso­
nas de mayor edad, que aplique métodos efectivos en función del costo 
para el cuidado y tratamiento de la salud en dicho estrato.5
En cualquier caso, la valoración que las personas hacen de la seguri­
dad del acceso a la salud durante la tercera edad es reconocida por las 
propias Isapres. A estas instituciones les interesa encontrar una solución 
satisfactoria al problema, tanto para mejorar su imagen pública como por 
consideraciones de mercado, puesto que la institución que logre ofrecer 
un producto atractivo en estas materias acaparará una fracción significa­
tiva de la demanda. En relación a esto , e s  ilustrativo citar q u e  uno d e  los  
planes en etapa de desarrollo en esta materia establece ofrecer un plan 
básico de salud para la tercera edad sujeto al cumplimiento de tres re­
quisitos: (i) una sobrecotización de 1.5% de los ingresos; (ii) estar adscrito
5. La subprovisión d e  actividades d e  p rev en c ió n  y  d e  to m en to  d e  i a sa lu d  tam bién  
contribuiría a la elevación ineficiente de estos costos.
LA REFORMA AL FINANCIAMIENTO DE LA SALUD EN CHILE 429
a la Isapre al menos 10 años antes de cumplir 65 años; (iii) realizar en 
forma obligatoria actividades de prevención de la salud durante ese tiem­
po y, en caso de detectarse alguna enfermedad, someterse a los trata­
mientos adecuados.
Es interesante anotar que la solución privada propuesta al problema 
de la protección de la tercera edad requiere sacrificar espacios de libre 
elección por parte de los demandantes, al exigir como requisito la ads­
cripción a la institución por un período previo mínimo de 10 años. El 
caso ilustra a la perfección el tipo de trade-off que puede surgir entre el 
objetivo de libre elección y movilidad versus la adquisición de compro­
misos de largo plazo que provean formas más completas de seguro.
No obstante lo anterior, la información existente refuerza la hipóte­
sis de desprotección de la tercera edad como situación vigente en el 
sector. En primer lugar, sólo una proporción menor de personas mayores 
de 60 años son beneficiarios del sistema de Isapres (véase el cuadro 3). 
Segundo, la estructura de primas vigente en el mercado establece que el 
costo del seguro para las personas mayores de 60 años fluctúa entre 2.5 
y 5 veces la correspondiente a la de los adultos jóvenes. Tercero, a la 
fecha las Isapres no han logrado desarrollar soluciones eficaces para 
tratar el problema descrito.
Un mecanismo que podría preservar los objetivos de competencia 
y seguridad en la vejez es el financiamiento de la cobertura de salud de 
las personas de edad avanzada a partir de sus ahorros previsionales. De 
hecho, algunos años atrás se postuló destinar una fracción de la cotiza­
ción de salud a una cuenta de ahorros que financiara los mayores gastos 
esperados para la salud en la tercera edad. Tal iniciativa se frustró en el 
debate acerca de si la citada tasa (0.9%) debía estar incluida — o sería 
adicional—  en la cotización del 7%. En similar perspectiva, el trabajo de 
Fischer, Romaguera y Mizala (1995) postula que las mayores primas de 
los seguros para la tercera edad podrían ser financiadas con los ingresos 
generados por los actuales fondos de pensiones, después de tomar en 
consideración la reducción de cargas familiares asociada a la tercera 
edad. Sin embargo, existe debate sobre los supuestos en que se basan 
estos planteamientos.
El tercer problema asociado a los seguros individuales de salud 
provistos por instituciones que compiten por los usuarios, son los eleva­
dos costos de administración y ventas. La evidencia empírica para el caso 
chileno avala esta hipótesis: durante el período 1990-1995 el gasto en
4 3 0  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
administración y ventas de las Isapres ascendió a alrededor de un 30% 
del gasto en prestaciones médicas realizado por las mismas institucio­
nes.6 Por otra parte, en el estudio de Larrañaga (1996b) se provee eviden­
cia con respecto a la presencia de economías de escala, las que operarían 
disminuyendo el gasto por beneficiario en administración y ventas a 
medida que crece el número de personas adscritas al sistema. Así, el 
gasto promedio en estos rubros como porcentaje del ingreso total del 
sistema cayó desde un 19.9% en el período 1985-1989 a un 17.1% durante 
1990-1994. La hipótesis de economías de escala también es avalada por 
la información de corte transversal en la medida que las isapres más 
grandes tienden a presentar menores gastos de administración y ventas 
por beneficiario adscrito.
c) Transparencia y multiplicidad de planes
Una condición necesaria para que el funcionamiento de los mercados 
tenga por resultado una asignación eficiente de los recursos, es que los 
demandantes realicen decisiones informadas respecto de las alternativas 
de elección disponibles. Diversos autores (Diamond, 1994; Fuchs y 
Kramer, 1973) cuestionan las bondades de la asignación de recursos de 
m erca d o  en  el sistema de salud, dadas las dificultades informacionales 
que enfrentan los consumidores para realizar elecciones informadas y 
conducentes a la optimización de su propio bienestar. Tal crítica ha sido 
dirigida en particular a la asimetría de información existente entre los 
prestadores de salu d  y  los usuarios, p e r o  tam bién  puede aplicarse en 
materia de seguros de salud.
El caso chileno ilustra adecuadamente las dificultades que tienen las 
personas al enfrentar la elección del seguro privado de salud. En efecto, 
el demandante se ve ante una gran heterogeneidad de planes de salud 
ofrecidos por las Isapres, sin contar con la información necesaria para 
realizar una adecuada discriminación entre los mismos. Y aunque así 
fuese, no queda claro que tal variedad de planes sea garantía de las 
mayores ganancias de bienestar que generalmente se asocian  a  un rango 
más amplio de alternativas de elección.
6. Diamond (1994) estima que el costo de administración per cápita del sistema de 
AFr chileno — que opera sobre bases análogas al sistema de isapres—  es varias veces más 
elevado que el asociado a sistemas de seguridad social eficientes.
LA REFORMA AL FINANCIAMIENTO DE LA SALUD EN CHILE 4 3 1
En 1995 existían alrededor de 8800 planes diversos de seguros de 
salud ofrecidos por las Isapres. Tal variedad responde a la diversidad de 
precios existentes determinados en forma exógena por la cotización 
obligatoria del 7% del ingreso. Como fuera descrito, el mercado genera 
un rango continuo de planes de seguro para responder a la oferta aná­
loga de primas originada en la citada estructura de financiamiento. Más 
aún, el mercado de Isapres ofrece al interior de cada categoría de ingreso 
una gama de planes alternativos de dudosa utilidad. Al respecto, el 
cuadro 7 presenta los porcentajes de reembolso para el tratamiento del 
infarto al miocardio según planes de seguros máximo y mínimo de distin­
tas Isapres. La fuerte variación que presenta la cobertura entregada para 
la citada prestación no responde a una racionalidad de eficiencia. Esta 
característica debe distinguirse de la diversidad existente en otras materias 
como el grado de aversión al riesgo y las preferencias por hotelería y 
demás características de índole general. En estos casos la diversidad de 
la oferta sí es conducente a ganancias de bienestar. En cambio, cuando 
los planes se diferencian según el tipo de prestaciones cubiertas se intro­
duce un factor irracional de incertidumbre, que por lo demás puede 
inducir a prácticas de selección adversa por parte de los demandantes.
Las dificultades informacionales que caracterizarían al mercado de 
seguros de las Isapres se amplifican cuando se considera que cada ins­
titución funciona con una estructura específica de aranceles, sobre los 
cuales se determinan los copagos de las prestaciones. U n sistema de 
aranceles puede abarcar varios miles de tarifas según cada tipo de pres­
tación, y sólo puede ser consultado por el usuario en la planta física de 
la Isapre. Se comprenderá que bajo tales condiciones resulta práctica­
mente imposible realizar una evaluación racional de la conveniencia de 
optar por uno u otro seguro de salud.
d) Acceso y  pago a proveedores de salud
El sistema de seguros de las Isapres funciona básicamente a través de un 
esquema de libre elección de proveedores, en el cual los usuarios deciden 
el oferente del servicio de salud de acuerdo a sus preferencias y a los 
precios (copago) que enfrentan en cada caso. Por su parte, y salvo excep­
ciones, los oferentes son reembolsados en forma restrospectiva de acuer­
do a los servicios prestados (fee for service).
4 3 2  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
La libre entrada al sistema privado de salud es un bien apreciado 
por los usuarios. De esta manera, las personas pueden acudir a diferentes 
especialistas en búsqueda de un diagnóstico o la confirmación del mis­
mo, elegir entre una gama de establecimientos para la realización de 
exámenes o tratamientos más complejos, etc. En suma, cada afiliado 
puede hacer amplio uso de su libertad de elección. Además, la forma de 
pago establecida hace que la remuneración del prestador dependa de la 
elección del usuario, lo que es funcional a la atención diligente y consi­
derada, y contrasta con las modalidades de atención prevalecientes en el 
sistema público.
No obstante lo anterior, la combinación de libre elección y pago 
retrospectivo por prestaciones tiene asociados algunos problemas que 
podrían opacar las ganancias en materia de satisfacción del usuario antes 
descritas.
En primer término, recurre el tema de la supeditación de la deman­
da a la oferta. Esto es, si la demanda por prestaciones es largamente 
inducida por los prestadores — lo que no es necesariamente malo—  la 
argumentación respecto de los beneficios de la libre elección pierde 
bastante fuerza.
En segundo lugar, aparece la inexistencia de puertas de entrada al 
sistema de salud privado. De esta manera, el usuario elige acudir a un 
especialista después de haberse autodiagnosticado el tipo de dolencia 
que le aqueja, en vez de acudir a un médico general que le provea un 
diagnóstico fundamentado y le derive — en caso de necesidad—  al tipo 
de especialista requerido. En el esquema vigente es probable que se 
acuda al especialista equivocado, quien puede referir al paciente a la 
alternativa correcta o realizar una prestación sin contar con las ventajas 
comparativas necesarias. Imagínese este proceso repetido innumerables 
veces para tener una apreciación intuitiva del eventual nivel de inefi­
ciência asociado.7
La tercera fuente potencial de ineficiencia está ligada al sistema de 
pago que reembolsa a los proveedores por atenciones prestadas. En este 
esquema el prestador actúa libre de riesgo financiero, el que es absorbido
7. La estructura de demanda amplifica las ineficiencias de una cultura médica donde 
el especialista posee alto estatus en la profesión, mientras que el médico general es 
subvalorado. Como consecuencia de ello abundan los buenos especialistas y los médicos 
generales terminan efectivamente siendo de menor calidad.
I.A REFORMA AL FINANCIAMIENTO DE LA SALUD EN CHILE 4 3 3
completamente por los demandantes (intermediados a través de las 
compañías de seguros de salud). Por tal motivo el prestador no tendrá 
incentivos para contener los costos del sistema. Más bien lo contrario, es 
probable que los costos aumenten en respuesta a acciones que benefician 
al prestador del servicio de salud: minimizar el riesgo de las interven­
ciones, satisfacer a plenitud al consumidor en presencia de un tercer 
pagador y utilizar nuevas tecnologías sin mayor preocupación por su 
costo-efectividad.
Por las razones citadas el pago retrospectivo por servicios prestados 
es una modalidad raramente utilizada por los sistemas de salud en el 
mundo. Los sistemas más comunes son aquellos que traspasan parte del 
riesgo al proveedor: pagos prospectivos per cápita, pagos asociados a 
diagnóstico, presupuestos globales y otros. En cambio, en el caso del 
sistema de pago retrospectivo por atenciones el objetivo de contención de 
costos queda circunscrito a la esfera de los instrumentos de demanda 
(copagos y similares), lo cual puede restringir excesivamente el acceso a 
la salud y atentar contra el objetivo de seguridad que los sistema de 
salud deben proveer a sus poblaciones usuarias (Ellis y Me Guire, 1993).
e) Contención de costos
El problema más importante que han experimentado los sistemas de 
salud en los países de mayor desarrollo económico durante los últimos 
años es la explosión de costos (Hoffmeyer y McCarthy, 1994). Tal fenó­
meno ha sido particularmente agudo en los Estados Unidos, donde a 
juicio de los especialistas la modalidad de seguros privados se habría 
constituido en un factor agravante del citado problema (Weisbrod, 1991). 
¿Ocurre algo similar en el caso de Chile dada la importancia relativa que 
tienen los seguros privados en el financiamiento del sector?
La información estadística disponible muestra que el costo técnico 
de las prestaciones por beneficiario en el sector privado de salud se ha 
mantenido relativamente estable a partir de 1986, después que la cotiza­
ción para salud se estabilizó en la tasa actual del 7%.8 La tendencia que 
presenta el costo de la salud refleja en última instancia un patrón de
8. Nótese, sin embargo, que en sus comienzos el sistema de Isapres requirió para su 
funcionamiento un alza en la cotización para la salud desde el 4% inicial al actual 7%.
4 3 4  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
similar evolución al exhibido por los ingresos del sistema. En cierto sen­
tido éste es un resultado tautológico, puesto que la conducta optimizadora 
de las instituciones en un marco de competencia induce a que el creci­
miento de los costos esté alineado con la expansión de los ingresos.
El resultado anterior se origina en el hecho que las primas de los 
seguros están básicamente determinadas por la fracción del 7% de los in­
gresos que debe destinarse a tal efecto. Ello establecería una diferencia 
cualitativa respecto de aquellos sistemas donde la prima del seguro es 
determinada libremente en el mercado.
Se precisa, sin embargo, realizar algunas calificaciones previas a la 
deducción de conclusiones más definitivas. En primer lugar, se requiere 
considerar la evolución de los copagos para lo cual sólo se dispone de 
un estudio realizado por la Isapre Consalud, donde se estima que el 
gasto per cápita por concepto de copago se incrementó a una tasa anual 
promedio de 12.9% entre 1989 y 1993, causando que la relación entre 
gasto en copagos y gasto operacional de las Isapres se incrementara 
desde un 19.9% a un 32.2% entre los años citados. En segundo término, 
se necesita tener en cuenta que la recaudación por concepto de la coti­
zación adicional voluntaria como porcentaje de la cotización obligatoria 
ha crecido desde un 10% en 1990 a alrededor de un 15% en 1995. Tercero, 
las cifras de gasto promedio están influenciadas por los cambios que 
experimenta en el tiempo la distribución de los cotizantes de las Isapres, 
la que se ha expandido hacia niveles de ingresos más bajos.
Los antecedentes arriba considerados sugieren que el gasto por 
beneficiario en prestaciones de salud — controlado por nivel de ingreso 
de los cotizantes—  habría experimentado un alza importante durante los 
últimos años.
Finalmente, es importante reconocer la interrelación de los costos e 
ingresos entre los sistemas público y privado. En efecto, el ingreso medio 
del cotizante de las Isapres es determinado por el cociente beneficio/ 
costos que el usuario espera encontrar en este sector versus la alternativa 
provista por el f o n a s a . Mientras mejor sea la alternativa Isapre respecto 
al f o n a s a ,  mayor será la población adscrita a la primera y menor será el 
ingreso del cotizante promedio del sector. Por otra parte, una hipótesis 
razonable de trabajo postula que los costos de los insumos del sector 
público dependen positivamente del nivel de actividad del sector priva­
do, el cual influencia directamente la demanda por los insumos de salud 
y eleva los precios del mercado en su conjunto.
LA REFORMA AL FINANCIAMIENTO DE LA SALUD EN CHILE 4 3 5
2 . E l  s e c t o r  p ú b l ic o
Los principales problemas en materia de eficiencia del sector público han 
estado asociados a la gestión y producción de la salud. A tal resultado 
concurren una serie de características asociadas a la organización tradi­
cional de la provisión pública: centralización de funciones; asignación de 
recursos a los establecimientos sobre la base de criterios de oferta; ausen­
cia de mecanismos de rendición de cuentas hacia los beneficiarios; uso 
de tarifas y precios distorsionados; falta de disciplina financiera en un 
contexto de restricciones presupuestarias blandas y la gestión de tipo 
burocrático con baja autonomía y significativas restricciones en el uso de 
los insumos.
Es preciso establecer que el sistema público ha sido bastante activo 
en la búsqueda de soluciones a sus principales problemas. En efecto, 
desde inicios de los años noventa se ha desarrollado una serie de inicia­
tivas tendientes a reformar el sistema de financiamiento a los provee­
dores, flexibilizar la gestión y el régimen laboral del sector y  reorientar 
la actividad del f o n a s a  hacia el seguro público. El avance de estas refor­
mas se ha visto dificultado por el accionar de los gremios del sector, que 
junto con oponerse a algunos de los cambios han trasladado parte im­
portante del debate hacia el terreno reivindicativo.
El análisis de eficiencia del sector público se realiza al nivel de sus 
principales instituciones: el f o n a s a ,  los Servicios de Salud que administran 
los establecimientos hospitalarios y los Centros de Atención Primaria a 
cargo de la administración municipal.
a) El FONASA
El f o n a s a  es el organismo financiero del sistema público de salud. El 
papel que cumple al interior de este sistema es determinante en la asig­
nación de recursos en el sector, esto es: qué, cómo y para quién producir. 
En tal sentido, el f o n a s a  replica al interior del sector público de salud 
las funciones que los mercados realizan para la mayor parte de los bienes 
y servicios que se transan en una economía. La principal diferencia es­
triba en que el f o n a s a  tienen códigos propios de intermediación. De esta
4 3 6  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
manera, ofrece servicios de salud a los demandantes utilizando como 
criterio de distribución mecanismos de racionamiento de cantidad (colas, 
listas de espera) antes que de precios. Asimismo, la modalidad histórica 
de organización ha sido dirigida a financiar la oferta de prestaciones, 
independientemente de los resultados alcanzados o de las preferencias 
de los demandantes. Como se detalla en las secciones que siguen, tal 
práctica ha impactado negativamente sobre la cultura y comportamiento 
de las organizaciones públicas de salud.
En cambio, la creación de mercados internos y la separación de las 
labores de financiamiento y de producción son un instrumento impor­
tante para generar mayor eficiencia en el sector público de salud. La 
labor del f o n a s a  es idealmente visualizada como un intermediador entre 
consumidores que demandan salud y oferentes que proveen las presta­
ciones. Con cada uno de estos agentes el seguro adopta el papel de la 
contraparte: al enfrentar la demanda d e  los con su m id ores , actúa co m o  
oferente, ofreciéndoles alternativas de planes de salud con distintas co­
berturas. Al enfrentar a los proveedores, actúa como demandante de sus 
prestaciones y, como tal, tiene que tomar buenas decisiones respecto a la 
compra que efectúa (Oyarzo y Galleguillos, 1995).
Una fuente también significativa de ineficiencias vinculada a la 
labor del f o n a s a  es la falta de sistem as de inform ación sobre los 
cotizan tes y  b en efic iarios d e l sector. E llo  d a  lugar a  p ro b lem a s  d iv ersos  
que entorpecen la operatoria del sector público de salud. Así por ejem­
plo, la recuperación de costos en la modalidad institucional puede estar 
sujeta a considerables niveles de evasión en la medida que no se puede 
monitorear con eficacia la capacidad de pago de las personas. Tal situa­
ción es aún más grave en el caso de aquellos beneficiarios de las Isapres 
que aducen ser indigentes para acceder gratuitamente a los hospitales 
públicos en demanda de atenciones complejas que les significarían un 
alto nivel de copago en el sistema privado. Esta práctica ha favorecido 
la segmentación presente en el sistema dual de salud, al alentar — al 
menos para determinados estratos de ingreso—  la cobertura de activida­
des de menor complejidad en el sistema privado y de aquellas más caras 
y complejas en el sector público.
No obstante lo anterior, es justo reconocer que el f o n a s a  está moder­
nizando sus sistemas de información y gestión para poder identificar ple­
namente a sus beneficiarios, tener un control adecuado sobre los recursos 
que financian el sistema, y proveer así una eficiente gestión de los mismos.
LA REFORMA AL FINANCIAMIENTO DE LA SALUD EN CHILE 4 3 7
b) Los servicios de salud y  la red de establecimientos hospitalarios
La problemática de la eficiencia de los hospitales públicos ha sido resal­
tada en el marco de crecimiento de los recursos presupuestarios. En 
efecto, durante los años ochenta el gasto público en salud experimentó 
un fuerte retroceso y se produjeron significativos rezagos en áreas esen­
ciales como personal, insumos médicos e infraestructura. Posteriormente, 
el gobierno de Aylwin realizó un serio esfuerzo para revertir las tenden­
cias descritas. De tal modo, el gasto público en salud se incrementó en 
un 70% en términos reales en el período 1990-1994.
Sin embargo, el fuerte incremento del gasto no fue acompañado de 
una mejora equivalente en la percepción que la población tiene sobre la 
atención prestada en los establecimientos de salud del sistema público. 
En efecto, la encuesta CEP-Adimark de octubre de 1993 identificaba a la 
salud como el segundo problema nacional en orden de importancia, 
detrás de la delincuencia. Así, un 49.2% de la población encuestada 
evaluaba m al la labor del gobierno de Aylwin en materia de salud; 
mientras que la labor global del gobierno era rechazada sólo por un 20% 
de la población. En cambio, el gobierno de Pinochet obtenía en 1988 
— en el período de gasto deprimido—  una tasa de aprobación en la 
política de atención de salud significativamente superior a la obtenida 
por el gobierno de Aylwin al término de su mandato (33% versus 19%).9
La falta de respuesta del sistema a la inyección de nuevos fondos 
que reflejan las encuestas de opinión, es validada por las estadísticas que 
muestran que el aumento en el personal contratado durante el período 
1989-1993 no fue seguido de un correspondiente aumento de la produc­
ción de prestaciones y procedimientos, de manera que la productividad 
de los mayores recursos destinados al sector habría sido muy baja (véase 
el cuadro 8). Un informe sobre la materia fue discutido internamente en 
el Ministerio de Salud Pública hacia mediados de 1994. Allí se señalaba 
la necesidad de realizar cambios institucionales que asegurasen la plena 
productividad de los recursos en el sector. El informe en cuestión fue 
rechazado por el Colegio Médico de Chile A.G., tras argumentar que no
9. En encuestas comparables de la misma fuente-
4 3 8  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE IA  SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
consideraba dimensiones como la calidad de las atenciones y otras va­
riables cualitativas.
Los antecedentes presentados son, sin embargo, suficientemente 
claros para detectar la presencia de serios problemas de eficiencia que 
entraban la gestión y producción de los servicios públicos de salud. Por 
lo demás, tal apreciación es una hipótesis común de trabajo que postulan 
la mayor parte de los analistas del sector. La causa de los problemas 
citados sería el modelo organizacional burocrático allí imperante, que 
depende críticamente del sistema de financiamiento en vigencia.
En efecto, la atención hospitalaria del sector público ha tenido dos 
fuentes principales de financiamiento en el período comprendido entre 
las reformas de comienzos de los años ochenta y el momento actual. Por 
una parte, los materiales e insumos médicos se financian a través del 
mecanismo fa r  (Facturación por Atención Prestada). Este es un sistema 
de recuperación de costos basado en las atenciones prestadas y que ha 
adolecido de insuficiencias en materia del costeo de las prestaciones y 
del sistema d e  recop ilac ión  d e  in form ación  de las a ten cion es efectu adas. 
Por otra parte, los costos laborales se financian en forma centralizada en 
la medida que el personal que trabaja en los Servicios de Salud (hospi­
tales) posee rango de empleado público y está adscrito a la administra­
ción central del gobierno. Como tales, sus salarios son predeterminados 
según un conjunto de variables categóricas — título profesional, ex­
periencia, lugar de trabajo—  independientemente de los niveles de des­
empeño, esfuerzo o resultado.
La estructura de financiamiento orientada hacia la oferta favorece la 
organización burocrática, donde los procedimientos y las formas son más 
importantes que los resultados. En este contexto la gestión pública se 
desarrolla al interior de un conjunto de reglas institucionales y adminis­
trativas que, teniendo como fin originario el resguardo de la probidad en 
la gestión pública, adquieren una dinámica propia que termina enredan­
do el funcionamiento de la organización en una trama de n orm as q u e  
olvida su función original (Marcel, 1993).
La estructura organizacional y financiera citada hace que la opera­
ción de los establecimientos se independice de las decisiones y preferen­
cias de los demandantes. Por norma general, la desvinculación de la 
oferta respecto de la demanda provoca pérdidas de bienestar significa­
tivas, puesto que los bienes y servicios que se consumen no responden 
a las preferencias y/o necesidades de la población. Ahora bien, puede
VA REFORMA AL FINANCIAMIENTO DF. VA SALUD EN CH11.F. 4 3 9
argumentarse que Ias particularidades del servicio de salud tornan 
menos crítica la soberanía de la demanda, ya que en este mercado se 
acude precisamente a un oferente en búsqueda de conocimiento e infor­
mación. No obstante lo anterior, la desvinculación de la oferta respecto 
de la demanda también favorece situaciones de abusos de poder, maltra­
to y, en general, una atención menos satisfactoria que la vigente en es­
quemas donde los pagos a los oferentes dependen de las decisiones de 
los demandantes.
La estructura organizacional y de financiamiento vigente en el sis­
tema público atenta también contra la gestión autónoma de los estable­
cimientos de salud. En efecto, la descentralización de los Servicios de 
Salud se circunscribe a una cuestión sólo formal si la mayor parte de las 
decisiones presupuestarias quedan en manos de instancias centrales. A 
este respecto considérese que, además de la determinación central de los 
salarios, el número de empleados en los establecimientos hospitalarios es 
controlado por el Ministerio de Hacienda y el despido de funcionarios 
está severamente restringido por la normativa vigente. Es claro que en 
tales condiciones no es posible lograr una oferta de servicios de salud 
que se adecúe a las especificaciones y contingencias de cada entorno, ni 
se puede esperar mayor eficiencia en la gestión de establecimientos de 
salud públicos.
Por último, la carencia de un sistema de precios que entregue señales 
claras para la asignación de los recursos al interior del sistema público 
de salud, provoca indisciplina económica y constituye una condición 
suficiente para que éstos se asignen en forma ineficiente. La existencia de 
una restricción presupuestaria blanda, donde nunca es claro el significa­
do de un déficit operacional, contribuye a la citada falta de disciplina 
financiera de los establecimientos hospitalarios.
Las autoridades del sector comparten básicamente el diagnóstico 
descrito y han procedido a diseñar un esquema de financiamiento y 
organización alternativo. De esta manera, algunos años atrás se puso en 
marcha como plan piloto un nuevo sistema de financiamiento a los 
hospitales denominado p a d - p p p  (Pagos Asociados a Diagnóstico y Pagos 
Prospectivos por Prestaciones).
El primer componente del nuevo sistema ( p a d )  establece un pago 
por diagnóstico de egreso de los pacientes que asisten a atención cerrada 
en los establecimientos hospitalarios. De esta manera, el p a o  transfiere 
recursos sobre la base de resultados y establece los incentivos adecuados
4 4 0  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO C IA L EN SALUD
para que los establecim ientos provean las prestaciones de salud de 
manera eficiente. El sistema está planificado sobre la base de costos 
promedio, pero contiene la necesaria flexibilidad que la atención de salud 
puede requerir. Así, en el caso que un diagnóstico de ingreso derive en 
otro tipo de prestación se establece que el pago se realice en base al p p i ’; 
esto es, un pago por la atención efectivamente realizada.
El mecanismo ppp se  aplica también para las prestaciones de menor 
frecuencia, para las cuales no existe un p a d  preestablecido.10 A diferencia 
del esquema vigente en la actualidad, el pago por atención tiene un 
carácter prospectivo en el agregado, puesto que establece un presupuesto 
predeterminado para que cada servicio de salud lo asigne de acuerdo a 
las prioridades del caso. De esta manera *e introduce un mecanismo de 
control de costos en el sistema p a d -p p p .
El problema reside en que el nuevo sistema de pagos ha estado 
operando en el nivel de los Servicios  de Salud —no de los hospitales— 
y sólo lo ha hecho a nivel referencial. El financiamiento de los centros 
hospitalarios sobre la base del mecanismo p a d - p p p  requiere flexibilizar el 
régimen de salarios y de empleo en el sector. En particular, el pago por 
diagnóstico de egreso no es compatible con una planta laboral prefijada 
en el nivel central y  con una escala de remuneraciones que no responda 
a consideraciones de productividad. Más en general, se requiere dotar a 
los hospitales públicos de cierto grado de autonomía para que tenga 
sentido la introducción de los nuevos mecanismos de pago.
La piedra de tope para una efectiva modernización del sector pú­
blico de proveedores ha sido la oposición de los gremios de quienes allí 
laboran. A partir de una combinación de elementos reivindicativos y 
culturales se ha estructurado una fuerte resistencia a la introducción de 
cambios que avancen hacia la mayor autonomía del sector. Así, tales 
iniciativas son percibidas como atentatorias contra la estabilidad laboral 
y como intentos de privatización del sector. En principio no son ni lo uno 
ni lo otro. Pero la resistencia a ios cambios puede engendrar una situa­
ción que termine siendo tan crítica que requiera de cambios aún más 
radicales.
10. Se presume que un 40 a 50% del gasto en prestaciones de atención cerrada será 
financiado con el sistema de pago por diagnóstico (l-enz, 1995b).
L A  REFO RM A  AL FIN A N C IA M IEN TO  D E L A  SA LLD  EN  CH ILE 441
c) Consultorios de Atención Primaria 11
Los Consultorios de Atención Primaria administrados por las muncipali- 
dades experimentan problemas semejantes a los descritos para el caso de 
los establecimientos hospitalarios.
En efecto, la atención primaria de salud se financió desde 1981 sobre 
la base de la Facturación por Atención Prestada en Establecimientos 
Municipales (fa p h m ) ,  instrumento que en la práctica funcionó como una 
asignación presupuestaria decidida por criterios histórico-discrecionales 
sobre la base de techos en cuatro niveles: presupuesto fiscal, asignación 
centro/regiones, asignación región/comunas y asignación comuna/con­
sultorios.
El FAPEM financiaba en principio la totalidad de los gastos de opera­
ción de los Consultorios de Atención Primaria, incluyendo los costos 
laborales. Los trabajadores de la atención primaria fueron traspasados a 
la condición de empleado particular, siendo contratados por los respec­
tivos municipios con un salario que incorporaba consideraciones de ofer­
ta y demanda. Sin embargo, durante los últimos años se ha tendido a un 
esquema de negociaciones salariales de carácter nacional, inducido por 
la presión del gremio de trabajadores del sector. La entrega de concesio­
nes salariales a través de este conducto rompe la relación laboral entre 
los trabajadores del municipio y el alcalde, reduce el ámbito de la admi­
nistración local, y refuerza la lógica de la reivindicación centralizada. La 
reciente puesta en marcha del Estatuto del Trabajador de la Salud Mu­
nicipal, donde se introducen cláusulas de alcance nacional sobre las 
remuneraciones y la carrera funcionaria de los trabajadores del sector, es 
un paso más hacia la recentralización de la salud primaria.
En el caso de la gestión municipal de atención primaria, las even­
tuales ineficiencias se refuerzan por una restricción presupuestaria blan­
da. Allí, las pérdidas experimentadas se convierten en déficit financiados 
con recursos municipales. La figura de déficit es luego utilizada por los 
municipios para presionar al nivel central por mayores aportes finan­
cieros. El problema para ej, gobierno es distinguir si las pérdidas ocurren
11. Esta sección está basada en Carcioffi, Cetrángolo y Larrañaga (1996b).
porque los ingresos otorgados son insuficientes para cubrir los costos de 
operación, o si existe un grado de ineficiencia en la gestión de los con­
sultorios.
Se encuentra en etapa de implementación un nuevo mecanismo de 
financiamiento de la atención primaria de salud basado en un pago per 
cápita prospectivo. Este sistema reemplazaría a la modalidad de finan­
ciamiento f a p e m / techos, transfiriendo a cada consultorio un monto de 
recursos proporcional a la población allí inscrita. La transferencia por 
beneficiario varía según la condición tanto urbana/rural como pobre/no 
pobre de cada comuna.
La modalidad del pago per cápita determina el nivel de recursos 
por transferir a través de una fórmula (población inscrita por subvención 
per cápita), otorgando autonomía a cada administrador para efectos de 
la administración de estos fondos. El esquema de fórmula introduce 
mayor transparencia y objetividad respecto del sistema f a p e m / techos.
Asimismo, el financiamiento per cápita introduciría un mecanismo 
de rendición de cuentas en la operación de la atención primaria de salud. 
En efecto, el subsidio per cápita vincula la aceptación del servicio pres­
tado con los recursos de que dispondrán los oferentes de salud, introdu­
ciendo un aspecto de cuasi-mercado en el sistema de atención primaria. 
Sin embargo, la distancia geográfica existente entre los consultorios di­
ficulta el papel que puedan jugar la competencia y la libre elección en 
la asignación de recursos del sector.12
Un serio problema de eficiencia asociado a la municipalización de 
la atención primaria de salud ha sido el quiebre en el concepto de 
integralidad en la atención que siguió a la descentralización. En parte, el 
problema es de tipo operativo puesto que los consultorios y hospitales 
carecen de un mecanismo ágil y efectivo de coordinación y de referencia 
mutua. Más grave es el hecho que no se realizan actividades esenciales 
para la atención y cuidado de la salud, como es la planificación local 
sobre la base de las necesidades específicas de la población.
La desvinculación de la atención primaria respecto de los niveles 
superiores de atención de la salud, es identificada por los médicos que tra­
bajan en los consultorios como una causa de deterioro de sus perspectivas
12. Algunas autoridades del sector han sugerido la posibilidad de extender el 
financiamiento per cápita a oferentes privados de atención primaria, que introduzcan la 
competencia faltante en el sector.
4 4 2  ENSAYOS s o b r e  e l  f i n a n c i a m i e n t o  d e  l a  s e g u r i d a d  s o c i a l  e n  s a l u d
LA REFO RM A A L FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN  CH ILE 4 4 3
de trabajo y desarrollo profesional. Como corolario se produce un desin­
terés de los médicos por trabajar en la atención primaria, que redunda 
en una alta rotación y problemas de escasez de personal en dichos esta­
blecimientos.
El funcionamiento de una red de salud que integre los distintos 
niveles de atenciones, puede ser determinado a través de procedimientos 
burocráticos y jerárquicos, como ocurre en los sistemas centralizados. 
También es posible establecer esa red a través de contratos establecidos 
en forma voluntaria por las partes, como ocurre en segmentos del sector 
privado de prestadores de salud. El problema vigente en Chile es que el 
vínculo entre municipios y Servicios de Salud ha fallado en términos de 
establecer una red asistencial eficaz, quizás porque los objetivos e incen­
tivos que enfrentan ambos tipos de organizaciones no han sido funcio­
nales a tal propósito. En cualquier caso, éste es un tema que amerita 
mayor estudio.
« I . EQUIDAD EN EL SISTEMA DUAL DE SALUD
La equidad es una categoría consustancial al análisis de la política de 
salud. Las materias que tienen que ver con la salud de las personas están 
directamente vinculadas con su bienestar y calidad de vida. Por otra 
parte, la falta de salud puede provocar dolor y sufrimiento, además de 
impedir el normal desempeño de la vida humana. Por tal razón, los 
criterios de asignación y distribución de los recursos que se destinan al 
cuidado de la salud están fuertemente influenciados por los juicios éticos 
que prevalecen en las distintas sociedades.
El análisis de equidad es complejo debido al carácter normativo del 
concepto y a la existencia de juicios éticos diferentes que, sujetos a di­
versos grados de coherencia, poseen las personas que integran una so­
ciedad. Así, mientras hay situaciones que originan relativo consenso en 
la población, reflejando su acuerdo con las acepciones más comunes de 
equidad, existen también materias que dividen a la sociedad en grupos 
antagónicos al provocar un enfrentamiento entre concepciones de equi­
dad que, aún cuando opuestas, pueden ser completamente legítimas. La 
resolución de estas materias corresponde en última instancia a la esfera 
del proceso político, donde los intereses y valores que poseen los distin­
tos grupos de la población debieran ser compatibilizados.
4 4 4  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  DE LA SEG U RID A D  SO CIA L EN  SA LUD
El debate público sobre materias de equidad en el sistema de salud 
chileno enfatiza elementos críticos sobre el funcionamiento del sector. 
Quizás el más importante se refiere a la falta de equidad de un sistema 
que divide a la población entre ricos y  pobres, según la respectiva ads­
cripción a los sistemas Isapres y  f o n a s a . Otros temas en el debate de 
equidad son la pertinencia de los subsidios públicos que beneficiarían al 
sistema privado; la redistribución que ocurre en el sistema f o n a s a  desde 
personas de ingresos medios a aquellas de bajos ingresos y el patrón de 
asignación de recursos al interior del sistema de prestadores públicos.
1 . E q u id a d  e n  e i . s is t e m a  d u a l  d e  s a l u d
El sistema dual de salud que caracteriza al caso chileno origina dos 
pregu n tas cen tra les  en  materia de equidad. Primero, ¿es equitativo un 
esquema que asigna a las personas según su nivel de ingresos a sistemas 
que ofrecen distintos grados de acceso a las prestaciones de salud? En 
segundo término, ¿responde a consideraciones de equidad la diferencia­
ción de personas según su nivel de riesgo médico por parte de los citados 
sistemas de salud?
Las cifras oficiales más actualizadas sostienen que para 1995 el gasto 
per cápita en el sector público ascendían al 76.5% del mismo gasto en el 
sistema privado,13 cifra que se compara bastante favorablemente con el 
42.9% vigente en 1989 y que refleja el substancial incremento en el gasto 
público de salud acontecido durante los últimos años (véase el cuadro 4).
Las estadísticas anteriores representan presupuestos globales, que 
no corresponden al gasto efectivamente realizado en prestaciones indi­
viduales de salud. En el caso del sector público es preciso restar ei gasto 
efectuado en inversión, salud pública y licencias médicas, mientras que 
en el caso de las Isapres se requiere descontar el gasto destinado a licen­
cias médicas, administración, ventas y utilidades, a la vez que agregar el 
copago efectuado por los usuarios del sistema privado. Realizadas las 
modificaciones del caso, se establece que el gasto per cápita efectuado 
durante 1995 por el sistema público en prestaciones de salud habría sido
13. Esto es, el gasto en el sector dividido por el total de beneficiarios potenciales.
LA REFO RM A  AI. FIN A N CIA M IEN TO  DE LA SA LU D  EN CH ILE 4 4 5
un 59.2% del realizado por el sistema privado, esto es, 49 059 pesos 
versus 83 790 pesos.14
Las diferencias de gasto citadas se traducen en un acceso diferencia­
do a las prestaciones de salud entre los sistemas público y privado, que 
refleja en última instancia la mayor capacidad de pago de los usuarios del 
sector de Isapres. Ahora bien, el acceso diferenciado a los servicios de 
salud no es necesariamente atentatorio contra las concepciones de equi­
dad que presentan mayor vigencia en la actual sociedad chilena. Efecti­
vamente, el presente ordenamiento reconoce como aceptables la existen­
cia de diferencias en el acceso a los d istintos bienes y servicios, 
incluyendo a aquellos que satisfacen necesidades básicas como es el caso 
de la alimentación y la vivienda. En tal sentido, se reconoce que equidad 
no es sinónimo de igualdad y  la pregunta relevante es cuánta desigual­
dad resulta aceptable y cuál es el nivel mínimo acorde con la satisfacción 
de las necesidades básicas de las personas.15
Por otra parte, las diversas estadísticas disponibles sugieren que el 
acceso a la salud está distribuido entre la población en forma significa­
tivamente más pareja que el ingreso o, lo que es igual, el consumo de la 
generalidad de los bienes y servicios.
¿Cómo compatibilizar estos resultados con el fuerte cuestionamiento 
a la equidad del sistema de salud chileno? La disociación entre resulta­
dos y  percepciones puede tener dos tipos de explicaciones. Primero, 
puede haber un porcentaje significativo de la población que estima que 
la salud debiera ser otorgada en condiciones más igualitarias que las hoy 
día vigentes, a pesar de que tal distribución sea marcadamente más 
igualitaria que la asociada a los demás bienes y servicios. Segundo, puede 
existir una asimetría importante entre la realidad que representan las 
estadísticas y la percepción de un conjunto de la población sobre la 
materia. Ello podría estar basado en consideraciones objetivas, como son 
los problemas de atención en el sector público, o tendría su origen en una 
agenda política interesada en resaltar los problemas de la salud por sobre 
otras materias de la problemática social.
14. Sobre la base de Bitrán (1996) y de una estimación para el copago en el sector 
privado de un 15% sobre el gasto en el sector de acuerdo a cifras disponibles para 1993.
15. El acceso diferenciado a las prestaciones de salud según el nivel de ingreso tras­
ciende a la distinción sistema público versus privado, puesto que al interior del sector de 
Isapres hay una vinculación explícita entre el nivel de ingresos y los beneficios esperados 
en materia de cobertura de las prestaciones de salud.
4 4 6  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO CIA L EN SA LU D
La segunda pregunta sobre equidad dice relación con la segmenta­
ción de sistemas de salud según el nivel d e riesgo m édico d e  la población. 
La relación entre equidad y riesgo puede ser ilustrada en el caso de dos 
personas, idénticas en cuanto a ingresos y preferencias, que posean 
además el mismo riesgo ex ante de salud. El criterio de equidad horizon­
tal — tratar igual a los iguales—  postula que ambas personas debieran ser 
tratadas igual por el seguro de salud en cuanto a primas, coberturas, etc., 
y que si una de ellas adquiera un mayor riesgo ex post de salud, el seguro 
cubriría adecuadamente los gastos asociados a tal condición.
¿Qué sucede, sin embargo, con las personas que poseen distinto 
riesgo de salud a la fecha de adquisición del seguro? ¿Es equitativo que 
las personas de mayor riesgo sean discriminadas en el sentido que se les 
cobre una prima más alta, o que, a igualdad de la prima, se les ofrezca 
una cobertura más baja? La respuesta a la última pregunta seguramente 
diferirá según cuál sea la causa del mayor riesgo que enfrenta la persona 
descrita. Es distinto el caso de un riesgo adquirido en forma voluntaria 
como ocurre con las conductas que causan reconocido perjuicio a la 
salud, de aquellas situaciones donde el riesgo es exógeno, de manera 
que la persona no tiene mayor control en su adquisición. En este último 
caso la mayor parte de las personas probablemente calificarán como 
injusto un sistema de seguro que discrimine contra los mayores riesgos 
de salud.
El funcionamiento del sistema de seguros de las Isapres se basa 
precisamente en la discriminación de riesgos, en el sentido que la prima 
del seguro está relacionada con el riesgo de salud de la persona. El ejem­
plo más evidente es el mayor precio de las primas para las personas de 
tercera edad que, como fuera señalado, representa entre 2.5 y 5 veces el 
valor de la prima asociada a planes para personas m ás jóvenes. Esta 
discriminación de riesgos implica que la probabilidad de pertenecer a 
una Isapre es más alta para las personas que poseen un mejor estado de 
salud. El resultado es un sistema que ofrecería mejor acceso a prestacio­
nes a quienes menos las necesitan, al tiempo que las personas que expe­
rimentan mayores necesidades serían preferentemente asignadas al sis­
tema público. Tal situación sería producto de la lógica de la competencia 
de un mercado de seguros privados, más allá de las intenciones de los 
administradores de las Isapres. En efecto, si una compañía implementase 
una política tarifaria equitativa para la tercera edad, que mantuviese las 
primas asociadas a los planes de las personas más jóvenes, experimen­
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN  CH ILE 4 4 7
taría un proceso de selección adversa al atraer a los malos riesgos y 
provocar la emigración de los buenos riesgos, causando su rápida elimi­
nación del mercado.
2. R e d is t r ib u c ió n  a l  in t e r io r  d e l  FONASA
Todo sistema de salud efectúa una redistribución de ingresos hacia los 
grupos más pobres, los cuales acceden a las prestaciones de salud en 
forma gratuita o fuertemente subsidiada. Los mecanismos utilizados para 
realizar esta redistribución varían según la organización del sistema de 
salud: los más utilizados son las cotizaciones en el caso de los esquemas 
de seguridad social y los impuestos generales en los sistemas que basan 
su financiamiento en los tributos (Hoffmeyer y McCarthy, 1994).
La condición híbrida del sistema de salud chileno también se refleja 
en la modalidad de redistribución utilizada para financiar la salud de los 
más pobres. En efecto, una parte de esta actividad se financia con im­
puestos generales que alimenta el denominado aporte fiscal al sistema 
público de salud. La otra parte es financiada con las cotizaciones que 
proveen las personas adscritas al f o n a s a . El problema es que esta última 
modalidad no funciona si existe la alternativa del seguro privado, puesto 
que las personas de ingresos más altos emigran hacia el sector de Isapres 
y la redistribución termina siendo financiada por los cotizantes de ingre­
sos medios que permanecen en el f o n a s a .
Los sistemas de seguridad social que cubren el conjunto de la po­
blación y que redistribuyen ingresos a través de las cotizaciones pueden 
ser criticados desde una perspectiva de eficiencia,16 pero mantienen una 
lógica redistributiva que responde las más de las veces a criterios razo­
nables de equidad. Sin embargo, esta lógica se quiebra cuando el sistema 
solidario ha sido fragmentado y cubre sólo a la fracción de personas 
situadas en la parte inferior de la distribución de ingresos. En este con­
texto no resulta claro que las cotizaciones deban ser utilizadas para fi­
nanciar los grupos más pobres, menos aún si se carece de un sistema de 
información que focalice en forma efectiva los subsidios en estos grupos. 
Más allá de los problemas de equidad asociados a tal práctica, ésta acen­
túa la selección adversa p resen te  en el sistem a  dual puesto que aum en ta
16. En la medida que aparecen asociados con esquemas monopólicos semi-públicos.
4 4 8  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO C IA L F.N SA LUD
los incentivos de quienes financian la redistribución interna del FONASA 
a emigrar al sistema de Isapres. En tal contexto es posible que los grupos 
de ingresos medios/bajos sean los más afectados por la peculiar estruc­
tura del sistema de salud chileno, ya que su alternativa es financiar 
(parcialmente) la salud de los más pobres cuando están en el FONASA o 
bien ser los clientes de última clase del sistema Isapres, con una cober­
tura bastante precaria de sus riesgos de salud.
3. S u b s id io s  p ú b l ic o s  a  l a s  I s a p r e s
La equidad del sistema híbrido es también cuestionada por los diversos 
subsidios que favorecerían a los beneficiarios del sistema de Isapres. Tal 
situación es presentada como inequitativa ya que se estarían destinando 
recursos públicos a las personas de mayores ingresos y fortaleciendo al 
sistema de seguros privado en vez de reforzar la atención en el sector 
público de salud.
En total existen seis tipos de subsidios públicos que favorecen a las 
personas adscritas a las Isapres. Sin embargo, cuatro de ellos son subsi­
dios cuyo objetivo es fomentar actividades relacionadas con la salud a 
nivel de la población general, más allá del sistema de salud al cual 
pertenezca la persona. Sólo en el caso del 2% adicional y de la atención 
de beneficiários de Isapres en el sistema público, se beneficia específi­
camente a quienes pertenecen al sistema de Isapres.
Así, un primer subsidio de carácter general eS el pago de salario a 
la madre cotizante del sistema de salud —público o privado—  en el 
período pre y post natal, como también en caso de ausencia laboral por 
enfermedad grave del hijo menor de un año. El pago referido constituye 
más bien un subsidio de orden laboral que es canalizado a través de las 
instituciones de salud previsional. Su propósito es fomentar la adscrip­
ción laboral de la mujer, independiente de su nivel de ingresos o sistema 
de salud al cual pertenezca. El subsidio, eso sí, es regresivo en la medida 
que estipula un pago proporcional al salario ganado por la beneficiaria, 
sujeto a un tope de alrededor de 1 800 dólares mensuales.
En segundo término, el gasto en los programas de inmunización 
nacional y de alimentación complementaria favorece a todas las personas 
que asistan a establecimientos públicos a hacer uso de estos beneficios. 
La justificación del carácter universal de estos subsidios radica en el
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SALUD  EN CH ILE 449
componente de extemalidad o bien público asociado a las actividades de 
prevención y  fomento de la salud. Ahora bien, en la práctica estos pro­
gramas se autofocalizan puesto que las personas de mayores ingresos no 
concurren a los consultorios públicos.
A continuación aparecen los subsidios asociados a la exención de 
impuestos por concepto de cotización de salud y del gasto en las presta­
ciones de salud. Estos beneficios tienen un carácter universal, y su racio­
nalidad económica es discutible.
Así, el tercer subsidio establece la exclusión del impuesto a la renta 
de aquella fracción del ingreso destinada a la cotización obligatoria de 
salud. Ello para evitar una eventual doble tributación de la cotización 
previsional (entendida como un impuesto). Sin embargo, es discutible el 
carácter de impuesto que la cotización de salud tendría en un esquema 
de seguros individuales que asocia dicho pago con el monto esperado de 
beneficios. Por lo demás, se trata de un subsidio regresivo en la medida 
que favorece a las rentas mayores.
Por otra parte, como las prestaciones públicas de salud están exen­
tas del impuesto sobre el valor agregado ( i v a ) ,  se decidió extender este 
beneficio a las prestaciones privadas — un cuarto subsidio—  cuyo monto 
no supere el arancel referencial de f o n a s a . Sin embargo, no es clara la 
pertinencia de excluir del i v a  al sector salud en una economía donde este 
impuesto cubre a prácticamente todos los bienes y servicios.
La cotización del 2% adicional es un quinto subsidio, el cual favo­
rece solamente a los cotizantes de las Isapres. El beneficio funciona a 
través de la exención tributaria que reciben las empresas que comple­
mentan en tal proporción las cotizaciones que realizan a las Isapres los 
trabajadores situados en tramos bajos de ingreso (ajustado por el número 
de cargas). Este beneficio tiene algunas características de subsidio a la 
demanda, pero acotado sólo a las instituciones privadas de salud y sujeto 
a dificultades de fiscalización.
Finalmente, el sistema público otorga un subsidio de hecho a los 
beneficiarios de las Isapres que acuden a establecimientos públicos de 
salud y acceden en forma gratuita a prestaciones que les significarían un 
importante copago en el sistema privado. Esta situación deriva de la falta 
de mecanismos de información y  control del sistema público y  resultaría 
especialmente gravosa en el caso de los cotizantes de bajos ingresos de 
las Isapres que requieren prestaciones complejas de salud.
4 5 0  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  DF. LA SEG U RID A D  SO CIA L EN SA LUD
4. A s ig n a c ió n  d e l  g a s t o  p ú b l ic o
A  diferencia del sistema de Isapres, los beneficios otorgados por el sis­
tema público de salud debieran contener un claro sesgo redistributivo, 
ya sea proporcionando beneficios parejos a la población sin distingos de 
nivel socioeconómico, o bien, mediante una discriminación positiva ha­
cia los grupos de menores ingresos. Tal cometido ha sido explicitado 
como uno de los objetivos fundamentales de la política de salud.
¿Son consistentes tales preceptos de equidad con las cifras disponi­
bles? En Larrañaga (1996b) se confrontaron las estadísticas de gasto 
público en salud versus los indicadores de pobreza para las áreas geo­
gráficas cubiertas por los distintos Servicios de Salud. Para tal efecto, se 
construyeron estimadores de pobreza a partir de la información comunal 
contenida en la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional 
(Chile) c a s e n  1992. El procedimiento entregó un resultado preciso en 18 
de los 26 servicios de salud en cuanto fue posible extrapolar con exac­
titud las medidas de pobreza. En los ocho casos restantes se dispuso de 
información sólo para un subconjunto de comunas del área geográfica 
cubierta por el Servicio de Salud respectivo. Las series de gasto per cápita 
a nivel de Servicios utilizadas fueron tomadas del estudio de Lenz 
(1995a), donde se realiza una corrección gruesa por los costos diferencia­
les de salud que introducen las variables de localización geográfica y 
prestaciones complejas.17
El resultado del análisis fue que la asignación de los recursos pú­
blicos entre los Servicios seguía una distribución más bien regresiva, 
puesto que el gasto per cápita corregido por costos diferenciales de la 
provisión de salud favorecía a las regiones que exhibían menor pobreza. 
La conclusión tiene naturaleza preliminar, ya que los supuestos utiliza­
dos para ajustar los costos diferenciales según Servicio de Salud pueden 
ser objeto de discusión.
17. De no proceder tal corrección, el gasto estaría influenciado por el componente de 
zona que recibe el personal que trabaja en las regiones m ás alejadas y por los costos de 
prestación asociados a actividades de alta complejidad en los establecimientos de referencia 
nacional localizados en la capital y grandes ciudades del país. Las series referidas de gasto 
se expresan en términos de la población beneficiaría del sector público en cada servicio.
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  DF. LA SA LU D  F.N CH ILE 4 5 1
A una conclusion parecida llega el trabajo de Larrañaga (1996a) 
respecto de la distribución comunal de los recursos públicos destinados 
a la atención primaria municipalizada. La información utilizada en este 
trabajo tiene como primera fuente a la Subsecretaría de Desarrollo Regio­
nal y el Ministerio de Salud. Así, cuando las comunas se ordenan de 
acuerdo a su nivel de población bajo pobreza, los deciles superiores de 
ingreso obtienen entre 50% y 100% de recursos adicionales que el resto 
de las comunas.
La desigual distribución del aporte público a los establecimientos 
de atención primaria sería consecuencia de un sesgo regresivo tanto en 
el aporte central como local. Este último puede ser fácilmente explicado 
a partir de la mayor disponibilidad de recursos de las comunas más 
ricas. El resultado sorprendente es el sesgo regresivo de la transferencia 
f a p e m . A modo de hipótesis se formulan dos tipos de explicaciones. Pri­
mero, el carácter del f a p e m  de transferencia decidida por negociación 
entre el nivel central y regional/local habría favorecido a las instancias 
con mayor influencia política o poder de presión, que no serían aquéllas 
con mayores carencias. Segundo, el traspaso de población desde el sis­
tema de salud público al privado habría reducido con mayor fuerza la 
población beneficiaria de la atención primaria en los municipios más 
ricos. En la medida que los criterios de asignación estén, al menos par­
cialmente, basados en estimaciones ya obsoletas de la población benefi­
ciaria, se produciría el efecto descrito.
IV. A MODO DE CONCLUSIÓN:
LOS CAMBIOS NECESARIOS DE REALIZAR 
EN EL SISTEMA DE SALUD CHILENO
Los problemas de eficiencia y equidad del sistema de salud chileno han 
dado origen a diversas propuestas de cambio respecto de la actual situa­
ción (Aedo, 1994; Fisher y Serra, 1997). A continuación se resumen las 
principales líneas de una propuesta de reforma elaborada en forma re­
ciente por un equipo interdisciplinario, a partir de un encargo realizado 
por el Ministerio de Salud (Departamento de Economía, 1997).
La propuesta de reforma se fundamenta en un diagnóstico similar 
al establecido en este trabajo: el sistema dual de salud imperante en el
4 5 2  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO C IA L EN SA LUD
país replica, por una parte, las deficiencias de los esquemas de seguros 
privados e individuales de salud, y  por otra, las fallas asociadas a los 
esquemas de provisión públicos que se sustentan en esquemas de orga­
nización burocráticos y  se financian sobre la base de la oferta. Al mismo 
tiempo, la propuesta de reforma reconoce las fortalezas existentes; entre 
otras, los logros en materia de salud pública que dan lugar a indicadores 
de vanguardia en la región latinoamericana, el desarrollo de la infraes­
tructura privada de salud y  el acervo de conocimiento y  organizacional 
que se ha acumulado en instituciones como las Isapres y  el f o n a s a .
Las líneas centrales de la propuesta de reforma son cinco: definir un 
Plan Garantizado de Beneficios de Salud ( p g b s ) ;  establecer un régimen de 
competencia administrada para otorgar el citado p g b s ;  redirigir los sub­
sidios públicos desde la oferta hacia los usuarios; establecer un sistema 
de manejo del riesgo basado en parámetros comunitarios y de largo 
plazo; proveer autonomía al sector de proveedores públicos.
El p g b s  es el instrumento central sobre el cual se organizan los 
demás cambios propuestos. Se trata de una canasta de prestaciones de 
salud que el Estado garantiza a toda la población, sea subsidiando su 
adquisición a quienes no poseen los recursos necesarios, sea obligando 
a su cobertura al resto de la población. En tal sentido el p g b s  se convierte 
en la nueva obligación previsional en la salud, y reemplaza a la cotiza­
ción del 7% del ingreso.
El diseño del p g b s  es responsabilidad de una Comisión de Reforma, 
organismo público descentralizado conformado por técnicos y  represen­
tantes de la sociedad civil. El p g b s  debe ser social y  económicamente 
validado.
El PGBS atiende a las prestaciones de salud individual. Para resguar­
dar las acciones de salud pública — aquéllas con carácter de bien pú­
blico—  se define un Plan de Salud Pública ( p s p )  que debe financiarse a 
partir de impuestos generales y ser la responsabilidad de los Servicios de 
Salud.
Asimismo, se establece la creación de planes adicionales voluntarios 
que complementen la cobertura del p g b s  sobre la base de un pago suple­
mentario. La equidad del sistema de salud se juega en la extensión del 
p g b s ,  no en la existencia de planes adicionales. En la medida que el p g b s  
cubra efectivamente las necesidades de salud de la población, los planes 
adicionales tendrán efectivamente una naturaleza optativa; acceder o no 
a ellos no resulta esencial para el cuidado de la salud.
I.A  RFFO RM A  AL FIN A N CIA M IEN TO  DE LA SA LU D  EN CH II.F 4 5 3
El Plan es ofrecido por entidades denominadas administradoras del 
pgbs, las que pueden ser de propiedad pública ( f o n a s a )  o  privada 
(Isapres). El pgbs es ofrecido en condiciones competitivas y  su precio 
debe ser determinado por el mercado de manera de conciliar el diseño 
normativo con la disponibilidad de recursos existentes. Sin embargo, el 
carácter homogéneo del pgbs introduce transparencia en las transacciones 
y, sobretodo, induce a las administradoras a buscar la rentabilidad a 
través de convenios eficientes con los prestadores de salud, antes que en 
prácticas de descrem e de los usuarios.
Al respecto, se establece libertad de sistemas de pago entre admi­
nistradoras del pg bs  y  prestadores de salud. Sin embargo, el carácter 
homogéneo del producto, en conjunto con la competencia por atraer y 
retener a los usuarios, debiera privilegiar aquellos sistemas de pago más 
costo-efectivos, los que se caracterizan por requerir participación de los 
prestadores en el riesgo financiero asociado a las prácticas de prevención 
y  recuperación de la salud.
El p g b s  será ofrecido sobre la base del riesgo comunitario antes que 
individual. Ello significa que la prima del seguro o precio del p g b s  no 
variará según el riesgo médico del usuario. En términos dinámicos, el 
precio de mercado fluctuará de acuerdo a las condiciones agregadas de 
oferta y demanda por el paquete de prestaciones. De esta manera, un 
individuo enfrentará a lo largo de su vida un precio del p g b s  que no 
estará sujeto a recargos por incrementos en el riesgo personal de salud. 
Esto, unido a la condición que las administradoras estarán obligadas a 
no realizar prácticas de discriminación de riesgos con su cartera o con 
potenciales beneficiarios, implica que las personas accederán a una ver­
dadera seguridad en materia de salud.
El requerimiento de un precio del p g b s  basado en el riesgo comu­
nitario y  la prohibición de realizar prácticas de selección de riesgos toma 
necesario establecer mecanismos que tornen viable la operatoria de las 
compañías que administrarán el plan. Al respecto se establecen tres tipos 
de instrumentos. En primer lugar, se introduce un ajuste de las primas 
según categorías asociadas al riesgo ex-ante que presente la cartera de 
una institución; en particular, debe existir un mecanismo compensatorio 
entre compañías de acuerdo a la mezcla edad/género/localidad de su 
cartera. En segundo término, se establece un esquema de reaseguro de 
segundo piso que cubra los eventos catastróficos definidos como aque­
llos gastos por prestaciones incluidas en el p g b s  que superen para un
4 5 4  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO C IA L EN  SA LU D
beneficiario un techo a determinar. Tercero, la movilidad de los indivi­
duos con enfermedades pre-existentes entre administradoras es un as­
pecto problemático que hasta el momento sólo encuentra una solución 
teórica consistente en compensaciones monetarias entre las firmas. Alter­
nativamente, la movilidad de los riesgos ciertos puede ser reemplazada 
por una adecuada regulación que asegure al enfermo una atención eficaz 
por parte de su primera administradora.
El financiamiento del sistema de salud proviene de los usuarios, 
quienes adquieren el p gb s y, a través de ¡a intermediación de ¡as admi­
nistradoras, financian la oferta de prestaciones de salud. Un cambio im­
portante que supone la reforma es la reasignación del financiamiento 
público desde la oferta hacia los usuarios de menores recursos, de modo 
que éstos suplementen la adquisición del p gb s. De esta manera la reforma 
sitúa al usuario en un lugar central, y le entrega poder para elegir sus 
prestadores a través de un mecanismo que asegura que el oferente se 
esforzará en brindar una atención digna y de calidad.
El traslado del financiamiento público hacia los usuarios requiere 
conceder autonomía a los oferentes públicos de salud: hospitales y con­
sultorios. Estos últimos deben ser capaces de financiarse a través de la 
venta de prestaciones a los usuarios, intermediados por las administra­
doras del p g b s . Para tal efecto deben poseer autonomía real de gestión 
y manejo de recursos, incluido el referente al personal. La importancia 
del sector público de proveedores, en particular de los hospitales de 
mayor complejidad, torna crítico el tema de la autonomía del sector en 
el éxito de la reforma. Ello, unido a las dificultades políticas asociadas 
a la iniciativa de autonomía, recomienda elegir ésta como la variable 
estratégica de transición desde el actual sistema de salud hacia aquel 
propuesto en la reforma.
De esta manera, la propuesta de reforma introduce modificaciones 
que alteran esencialmente las áreas más neurálgicas de  ineficiencia: se­
guros individuales de corto plazo y provisión pública burocratizada; 
introduce mayor equidad al garantizar a los usuarios un conjunto de 
prestaciones que cuide adecuadamente su estado de salud; y entrega 
poder a los usuarios al situarlos en el centro del sistema de asignación de 
recursos. Por otra parte, la propuesta de reforma rescata los logros más 
valiosos del sistema actual — salud pública, organizaciones y capital hu­
mano—  y contiene elementos de economía política que toman viable su 
implementación. A tal efecto, la reforma introduce cambios de importancia
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN  CH ILE 4 5 5
en el sector público y privado (ley pareja) y ofrece incentivos para que 
la mayor parte de los agentes del sector se interesen en el cambio. Pero, 
ciertamente, se trata de una propuesta de cambio radical que necesita 
decisión y espacio político para su puesta en práctica.
4 5 6  ENSAYOS SOBRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO C IA L EN SA LU D
ANEXOS
C uadro 1
COBERTURA DE LOS SISTEMAS DE SALUD EN 1995
(Miles de personas, promedio anual)
Privado Isapres Público FONASA (1)
Beneficiarios 3 764 8 637
30.4% 69.6%
Cotizantes 1 650 2 222
42.6% 57.4%
Fuerza de trabajo 1 610 1 238
56.5% 43.5%
Pensionados 39 982
3.8% 96.2%
Fuente: Sobre la base de estadísticas del Fondo Nacional de Salud ( f o n a s a ) ,  instituciones de salud 
previsional (Isapres), Instituto de Normalización Previsional (INP), y Administradoras de Fondos de Pen­
siones (a f p ) .
(1) Estimaciones oficiales.
LA REFO RM A AL FIN AN CIA M IEN TO DE LA SA LU D  EN  CH ILE 4 5 7
C uadro 2
FINANCIAMIENTO DE LOS SISTEMAS DE SALUD EN 1995
Privado Isapres Público FONASA (1)
Total
Millones de dólares 1 167 1 703
Fuentes (%)
Aporte fiscal 5 48
Cotizaciones 94 33
Copago - 7
Otros ingresos 1 12
Gasto por beneficiario
(En dólares) 310 197
Cotización promedio
(En dólares) 646 169
Fuente: Sobre la  base de estadísticas del Fondo N acional de Salud (f o n a s a ) e instituciones previsionales 
de salud ( jsapkss) .
(1) Estim aciones oficiales.
C u a d r o  3
AFILIACIÓN POR ESTRATO DE INGRESO Y POR EDAD 
(% cobertura)
Rango QUINTILES
de I II III IV V
edades Sector
público
Isapres Sector
público
Isapres Sector
público
Isapres Sector
público
Isapres Sector
público
Isapres
0-20 93 7 82 18 69 31 51 49 30 70
21-50 92 8 82 18 69 31 53 47 34 66
51-64 97 3 94 6 88 12 81 19 51 49
65 y m ás 99 1 98 2 97 3 94 6 77 23
Total 93 7 84 16 74 26 60 40 39 61
Fuente: Encuesta de Caracterización Socioeconóm ica N acional (Chile) ( c a s e n )  1994.
4 5 8  ENSAYOS SO BRE E L  FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO C IA L EN  SA LU D
C u a d r o  4  
COBERTURA RELATIVA ISAPRES 
(Como % del total público y privado)
Beneficiario
(%)
Cotizantes
(%)
Cotizantes activos 
(%)
Ingreso promedio 
cotizante isapres (1)
1986 6.4 11.7 0.0 322.2
1987 9.8 15.2 21.5 284.6
1988 12.1 18.2 25.3 294.3
1989 13.9 21.8 30.0 313.5
1990 16.9 25.9 35.4 292.9
1991 19.8 31.0 42.0 280.2
1992 23.4 35.9 47.0 273.2
1993 24.3 40.7 52.7 265.2
1994 27.3 41.6 53.9 259.2
1995 30.4 42.6 55.2 277.3
Fuente: Superintendencia de instituciones previsionales de salud (Isapres).
(2) En miles d e  pesos mensuales d e  1995. El tope máximo de cotización introduce una subestimación de 
este indicador.
C u a d r o  5
EVOLUCIÓN DEL GASTO PER CÁPITA SECTOR SALUD 1989-95 
(En pesos de 1995)
Sector público Sector Isapres
1989 30 090 105 356
1990 38 130 104 690
1991 43 206 102 475
1992 53 729 104 275
1993 61 792 105 822
1994 (1) 74 057 109 827
1995 O) 88 756 117 775
Fuente: Subdepartamento de Programación Financiera del Fondo Nacional de Salud (f o n a sa ). 
(1) Estimaciones propias.
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN CH ILE 459
C u a d r o  6
DISPONIBILIDAD DE CAMAS Y NÚMERO DE CONSULTAS MÉDICAS 
(Por cada mil beneficiarios)
Disponibilidad de camas Número de consultas
Sector público Sector Isapres Sector público Sector Isapres
1 9 8 6 3 .3 10.0 2  5 3 8 3  3 3 9
1 9 8 7 3 .3 7 .7 2  3 8 3 3  3 5 5
1 9 8 8 3 .3 7 .0 2  5 1 5 3  8 7 4
1 9 8 9 3 .3 5 .9 2  5 8 3 3  5 6 6
1 9 9 0 3 .3 5 .0 2  6 5 1 3  2 6 9
1 9 9 1 3 .4 4 .1 2  7 8 1 3  2 4 2
1 9 9 2 3 .7 3 .7 3  0 6 1 3  2 7 1
1 9 9 3 3 .7 3 .2 3  0 2 2 3  3 5 6
1 9 9 4 3 .7 3 .0 3  1 9 8 3  3 0 6
1 9 9 5 — — — —
Fuente: Instituto N acional de Estadísticas ( i n e ) ,  Superintendencia de instituciones de salud previsional 
(Isapres) y M inisterio de Salud Pública.
C u a d r o  7
INFARTO AL MIOCARDIO CON BY PASS 
PLAN TOP
Total Hospitali­
zaciones
Exámenes
Laboratorio
Materiales
Cirugía
Honorarios Farmacia
Médicos
Otros
Valor de facturación 8 081 483 2 456 800 438 209 1 901 884 3 000 042 207 000 77 548
Porcentaje valor
facturación total 100.0 30.4 5.4 23.5 37.1 2.6 1.0
Porcentaje de bonificación:
Promedio 69.6 97.8 83.1 40.7 62.0 74.8
Máximo 96.4 100.0 100.0 100.0 90.4 100.0
Mínimo 51.7 87.0 22.7 0.0 46.4 0.0
Desvinculación estándar 16.4 5.3 30.6 49.0 15.8 39.1
Fuente: Departam ento de Estudios, Superintendencia de instituciones de salud previsional (Isapres), 1993.
4 6 0  ENSAYOS SO BRE EL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SEG U RID A D  SO CIA L EN SALUD
C u a d r o  8  
SERVICIOS PÚBLICOS DE SALUD: 
RECURSOS HUMANOS Y SERVOOS PRESTADOS 
(índice 1989 = 100)
1989 1993
Médicos 100.0 134.5
Enfermeras 100.0 122.3
Matronas 100.0 118.5
Auxiliares 100.0 107.7
Atenciones médicas 100.0 102.7
Atenciones enfermera 100.0 83.1
Atenciones matrona 100.0 105.2
Consultas urgencia 100.0 124.4
Intervenciones quirúrgicas 100.0 94.8
Fuente: M inisterio de Salud Pública, Estadísticas e Indicadores de Atenciones, C hile 1978-1993.
C u a d r o  9
INCIDENCIA NETA DEL GASTO PÚBLICO EN SALUD POR HOGAR 
(En miles de pesos de 1990)
QUINTILES
I II III IV V TOTAL
Prestaciones de salud 51.9 46.6 41.7 31.8 16.7 37.7
PNAC 8.7 7.1 4.2 2.2 0.8 4.6
Subsidio maternal 0.3 0.7 1.6 2.8 8.8 2.8
Licencias médicas (1) 0.9 2.3 3.1 4.3 7.5 3.6
Cotización y copago 6.6 17.9 26.9 41.1 47.3 26.4
Beneficio Neto 55.2 38.8 23.7 — -13.5 22.3
Fuente: M inisterio d e Planificación y  Cooperación (M ideplan) sobre la base de Encuesta de Caracteriza­
ción Socioeconóm ica N acional (Chile) (c a s e n )  1990.
(1) Por cada mil beneficiarios.
LA REFO RM A AL FIN A N CIA M IEN TO  D E LA SA LU D  EN  CH ILE 4 6 1
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