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<dcvalue element="contributor" qualifier="author" language="es_ES">Corden, W. Max</dcvalue>
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<dcvalue element="description" qualifier="null" language="es_ES">Incluye Bibliografía</dcvalue>
<dcvalue element="relation" qualifier="ispartof" language="es_ES">En: La liberalización del comercio en el Hemisferio Occidental - Washington, DC : BID/CEPAL, 1995 - p. 13-40</dcvalue>
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Revista

de la

CEPAL
Secretario Ejecutivo
Gert Rosenthal
Secretario Ejecutivo Adjunto
Carlos Massad

Director de la Revista
Aníbal Pinto
Secretario Técnico

Eugenio Lahera

NACIONES UNIDAS
COMISION ECONOMICA PARA AMERICA LATINA Y EL CARIBE
SANTIAGO DE CHILE, AGOSTO DE 1991

Revista de la

CEPAL
Santiago de Chile

Agosto de 1991

Número 44

SUMARIO
Reconversión industrial, apertura comercial y papel del Estado en Centroamérica.
Larry Wilmore y Jorge Máttar.

7

Perspectivas sobre la equidad. Marshall Wolfe.

21

Actores sociales y ajuste estructural. Eugenio Tironi y Ricardo A. Lagos.

39

La selectividad como eje de las políticas sociales. Percy Rodríguez Noboa

55

El regreso de América Latina al mercado crediticio privado internacional. Peter West.

63

Conversión de la deuda externa en capital. Michael Mortimore.

87

Opciones para la reactivación latinoamericana en los años noventa. Colin Bradford. 

109

Relación entre productividad media y productividad agrícola. Gerardo Fujii.

117

Los nuevos escenarios internacionales. Ernesto Ottone.

127

Contaminación industrial y urbana: opciones de política. Hernán Durán.

137

Inserción internacional e innovación institucional. Fernando Fajnzylber.

149

Orientaciones para los colaboradores de la Revista de la CEPAL.

179

Publicaciones recientes de la

180

CEPAL.

Lista de publicaciones de la CEPAL.

183

REVISTA DE LA CEPAL N° 44

I
Apertura comercial y
reconversión industrial

Reconversión
industrial, apertura
comercial y papel del
Estado en
Centroamérica
Larry Willmore*
Jorge Máttar
La reconversión industrial, denominada también modernización industrial o reestructuración industrial,
es la adaptación del sector industrial a un mundo dinámico. En todos los países con economía de mercado
las industrias tienen que adaptarse continuamente a
cambios tecnológicos, cambios en la moda o de los
gustos del consumidor, y a variaciones de los precios
relativos. Se trata de un proceso que Schumpeter denominó destrucción creativa, es decir, el abandono
de viejos productos y métodos de trabajo y su reemplazo por otros nuevos.
En el largo período de industrialización hacia
adentro, las industrias centroamericanas quedaron al
margen de las transformaciones tecnológicas ocurridas en el resto del mundo. En la actualidad tienen que
hacer frente a una desgravación arancelaria, y a una
apertura comercial que exige mayor productividad,
mayor especialización, escalas de operación más adecuadas, y el mejoramiento dela calidad en los procesos
de diseño, fabricación y distribución de manufacturas,
y en los servicios conexos.
Dada la escasez de información básica sobre las
condiciones de producción en las industrias centroamericanas y sobre sus posibilidades de sobrevivir a un
proceso de apertura, la Unidad de Desarrollo Industrial de la Subsede de la CEPAL en México, emprendió
el Proyecto de Reconversión industrial en Centroamérica: diagnóstico e identificación de necesidades de
cooperación técnica, CAM/89/012, financiado por el
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
con fondos del Programa Especial de Cooperación
Económica para Centroamérica. El presente artículo
tiene el doble propósito de dar a conocer el marco
analítico utilizado en el Proyecto, y algunos resultados
de las investigaciones empíricas.
*Los autores son, respectivamente, jefe y funcionario de
la Unidad de Desarrollo Industrial de la Subsede de la CEPAL
en México.

La apertura comercial promete una mejor asignación de los recursos y una mayor eficiencia
productiva, pero ambos beneficios tardarán en
manifestarse. En el corto plazo, la apertura significa un costo por la caída del producto y del
empleo en las actividades que antes gozaban de
alta protección, pero este costo suele ser menor
del que es posible imaginar, por dos razones.
Primero, porque si a la apertura acompaña una
devaluación real de la moneda, algunas actividades podrán sobrevivir, e incluso exportar, con
tasas de protección arancelaria menores. Segundo, porque muchos ajustes se efectúan dentro del
sector manufacturero e incluso dentro de ramas
o empresas. Esta reconversión industrial resulta
menos costosa, por ejemplo, que una transferencia de recursos del sector industrial al sector
agrícola. Para ilustrar el posible costo de la apertura, examinemos brevemente la experiencia de
Chile y la de México antes de analizar el incipiente proceso de apertura en Centroamérica.
I. Chiles

Chile inició su apertura comercial hace más de
quince años; es una experiencia que erróneamente suele citarse como ejemplo del alto costo
de la desgravación arancelaria. Deben distinguirse a este respecto cuatro etapas. La primera abarca de 1974 a 1976, cuando se eliminaron los controles cuantitativos y se redujeron los aranceles
de un promedio simple de más de 100% (en gran
parte protección redundante) a un máximo de
60% y un promedio de alrededor de 35%, mientras se devaluaba fuertemente, en términos reales, la moneda nacional. Esta reforma no afectó
al comercio exterior, pero el país entró en recesión desde 1975 por el desplome del precio del
cobre (su principal producto de exportación) y
por las políticas antiinflacionarias del gobierno.
Durante la segunda etapa, de 1976 a 1981,
sí hubo apertura: el arancel se fue reduciendo
gradualmente hasta situarse, a mediados de

Este análisis se basa, en gran parte, en
recuadro IV.8, p. 87.

CEPAL 1990a,

REVISTA DE LA CEPAL N° 44 / Agosto de 1991

8

1979, en un 10% parejo, salvo para los automóviles. Un fuerte endeudamiento externo permitió fijar el tipo de cambio nominal para fines
antiinflacionarios; esto produjo una sobrevaluación del peso chileno y un shock externo. Entre
1982 y 1984, en la tercera etapa, se devaluó el
peso un 23% en términos reales y además subieron los aranceles del 10% al 35%. Por último, en
la cuarta etapa, a partir de 1985, volvieron a bajar
los aranceles hasta llegar en 1988 a un arancel
uniforme de 15%.
En pocas palabras, Chile experimentó en realidad dos períodos de apertura comercial. Uno
empezó en 1976 y terminó en 1981. En este período, el peso chileno se revaluó, en términos reales, más de un 75%,. circunstancia desfavorable
para la supervivencia de un sector manufacturero acostumbrado a la protección; a pesar de ello,
las exportaciones de manufacturas crecieron más
de 20% al año, y la producción industrial lo hizo
a un promedio de 6.5% (cuadro 1).
El segundo período de apertura se inició a
partir de 1985 y todavía continúa. El peso chileno, en términos reales, se ha devaluado un 33%,
habiéndose creado otros incentivos para la exportación de productos nuevos. Entre 1985 y
1988 las exportaciones industriales tradicionales
(harina de pescado, papel y celulosa) y las exportaciones agropecuarias crecieron un 21% al año
mientras las industriales no tradicionales lo hacían un 27%. Hoy en día, el 20% de las exportaciones chilenas son manufacturas no tradicionales, que incluyen metales básicos (5.4%),
alimentos (4.7%), maderas (4.4%) y productos
químicos (2.6%). A la vez, la producción industrial registra altas tasas de crecimiento (cuadro
1).
La experiencia chilena revela, pues, que la
apertura puede dar lugar a una reestructuración
de la producción dentro de las mismas ramas industriales, dependiendo de su capacidad de reconversión. En general, las empresas aprendieron a competir y, por lo visto, se volvieron más
eficientes. La producción se redujo en las ramas
que no fueron capaceS de resistir la competencia
externa (por ejemplo, en las de material de transporte y de equipos eléctricos). Hubo otras ramas
que, con grandes diíicultades, lograron recuperarse, reducir sus costos e incluso convertirse en
exportadoras (textiles y vestuario, artículos de
plástico, línea blanca, bienes de capital). Otras, a

Cuadro 1
CHILE Y MEXICO: PRODUCCION
MANUFACTURERA EN PERIODOS DE APERTURA
COMERCIAL

(Tasas de crecimiento anuales)
Años

Chile
1976-1981

1
2
3
4

4.9
10.1
7.4
7.7

5
6

1985-1990

5.9
3.3

0.1
8.3
4.2
6.3
10.0
0.4

México
1985-1990
7.0
-3.4
3.9
3.0
6.0
5.2

Fuente: CEPAL, sobre la base de cifras oficiales.
 Enero-junio de 1990 respecto al mismo período de 1989.

pesar de la protección de que gozaban en el pasado, resultaron ser relativamente competitivas:
sin muchas innovaciones lograron resistir la desgravación arancelaria (acero, petroquímica, azúcar).
2.

México

La apertura mexicana no ha llegado aún al grado
de la chilena, pero se ha efectuado a un ritmo
muy rápido. El programa se inició en julio de
1985 con la sustitución de una gran cantidad de
permisos previos, o licencias de importación, por
aranceles. Al principio de 1986 el arancel máximo se redujo del 100% al 50% y a los dos años
quedó en 20%. Pocos productos siguen sujetos
al permiso previo de importación, y los principaleS son los granos básicoS, los productos farmacéuticos, los vehículos automotores y los computadores. Dentro de poco se iniciará la liberalización de las importacioneS de automóviles y
de computadores.
Al principio, a la apertura acompañe una
devaluación real del peso mexicano que evitó un
crecimiento acelerado de las importaciones. Sin
embargo, como a partir de 1988 el peso se ha
revaluado continuamente en términos reales, las
importaciones se fueron volviendo más atractivas
y empezó a sentirse su competencia.
Es importante destacar que el arancel mexicano, a diferencia del chileno, no es uniforme y
que incluso muchas importaciones están exentas
del pago de este impuesto. El arancel tiende a
aumentar cuanto mayor es el grado de elaboración del producto, lo cual implica que la protección efectiva de las industrias que producen bienes

RECONVERSION INDUSTRIAL Y PAPEL DEL ESTADO EN CENTROAMERICA

finales pasa del 20%. Si la producción de un bien
determinado requiere, por ejemplo, un insumo
intermedio que, a precios internacionales, cuesta
la mitad del valor del bien final, la protección
nominal del 20% implicará una protección efectiva del 30% si el insumo recibe una protección
de 10%, y del 40% si el insumo no recibe protección alguna.
En el sector industrial, la apertura no ha sido
por lo tanto tan devastadora corno se temía. Salvo
en 1986, año recesivo por la caída del precio
internacional del petróleo, la producción industrial ha registrado un crecimiento satisfactorio
(cuadro 1). Ni una sola rama industrial se encuentra a punto de desaparecer por culpa de la
apertura. De 1985 a 1988 las exportaciones no
petroleras (en dólares) crecieron al 6.8% anual
y las manufactureras al 13.4%.
La industria textil y de la confección puede
considerarse una de las más afectadas por esa
apertura. Los aranceles se redujeron, en diciembre de 1987, al 10% para las fibras, al 15% para
las telas y al 20% para la ropa, pero el empleo
(exceptuada la maquila) sólo cayó un 7.2% —de
428 000 personas en 1985 a 397 000 en 1988—,
mientras su contribución al producto interno
bruto bajó un 8.6%. Además, las exportaciones
de productos textiles crecieron notablemente, y
la rama mantiene un balance comercial positivo.
(El mercado de valores, 1990, pp. 26-36).
3. Centroamérica
Hace 30 años, los países centroamericanos agruparon sus economías tras un arancel externo común con el propósito de fomentar la sustitución
de importaciones a nivel regional. Como señaló
la SIEGA, Centroamérica, al construir el Mercado
Común, enunció desde el principio una política
de industrialización y desarrollo `hacia adentro,
y como parte de ésta se concibieron distintos instrumentos, de los cuales el más importante fue
un arancel de clara orientación proteccionista,
unido al régimen de libre comercio (SI ECA, 1974,
tomo IV, p. 38).
Al iniciarse el proceso, la sustitución de las
importaciones en un mercado común protegido
aceleró el crecimiento. El producto industrial creció a una tasa anual del 8.4% en los años sesenta,
muy superior a la del 5.7% del producto bruto
de la región (cuadro 2) y como resultado, la con-

I L. Wilmore y J. Máttar



9

tribución del sector manufacturero al producto
bruto regional ascendió del 12% en 1960 a más
del 16% en 1970, reflejando la sustitución de las
importaciones por la producción regional de bienes de consumo fi nal. Al pasar el tiempo, sin
embargo, estas oportunidades fáciles de sustituir
importaciones se fueron agotando. Las tasas de
crecimiento bajaron en los años setenta, y más
todavía en los ochenta, debido a que las economías se vieron afectadas por los conflictos armados y por la drástica caída del comercio intrarregional.
Algunos centroamericanos llegaron a la conclusión de que la estrategia de crecimiento hacia
adentro no era viable en la región, a causa de las
limitaciones que presentaba un mercado protegido muy estrecho. Por eso tenía que hacerse una
reforma arancelaria. Costa Rica fue el primer
país que la impulsó; en 1985 logró convencer a
sus colegas del Mercado Común Centroamericano de la necesidad de establecer un nuevo arancel
externo, cuyas características principales fueron:
Simplicidad. Se eliminaron las tarifas específicas; todas se fijaron en términos ad valorem.
Flexibilidad. Se establecieron mecanismos más
flexibles para poder modificar el arancel común,
sin requerir la aprobación de la cámara de diputados de cada país.
Menor protección. Las tasas de protección bajaron, en promedio, y se eliminaron las exenciones fiscales, eStableciéndose un piso del 5% para
los insumos importados. En buena medida, se
disminuyó la protección redundante, es decir, la
que no utilizaban los productores.
El nuevo arancel fue aplicado por tres países
en 1986, y por el cuarto (Nicaragua) en 1987.
Honduras dejó hace tiempo de participar en el
arancel común, y mantiene su propio arancel
proteccionista.
En octubre de 1987 el Gobierno de Costa
Rica decretó unilateralmente una pequeña desgravación arancelaria y estableció un programa
de reducciones semestrales para llegara un arancel con una tasa máxima del 40% al finalizar
1990. Para los productos textiles, la confección
de ropa y el calzado, la desgravación programada
ha sido más lenta, pero se pretende llegar al 40%
para fines de 1992. Costa Rica, sin embargo, dejó
de estar a la cabeza de la desgravación arancelaria
porque en septiembre de 1989, el gobierno salvadoreño anunció su propósito de contar con un

10

REVISTA DE LA CEPAL N° 44 / Agosto de 1991

Cuadro 2
CENTROAMERICA: PRODUCTO INTERNO BRUTO GLOBAL Y DEL SECTOR
MANUFACTURERO
(Tasas de crecimiento anuales, a precios de 1980)
19601970

PIB

El Salvador
Manufacturas
PIB

Guatemala
Manufacturas
PIB
Honduras
Manufacturas
PIB

Nicaragua
Manufacturas
PIB

Fuente:

CEPAL, sobre

1985

19851990

8.4
5.7

6.1
5.3

4.4
3.5

-0.9
-0.6

1.3
2.3

9.2

8.9

5.9

0.2

4.4

5.8

5.1

0.2

4.5

8.1

5.6

0.3
0.8

-2.5
-2.0

2.7

5.4

7.6
5.5

4.8
5.6

7.7
5.8

-2.1
-1.2

1.7
2.8

7.0
5.0

6.8

6.2
7.1

1.0

4.6

3.8

0.6

3.3

11.1

5.9

-1.0

0.9

-9.4

6.9

Costa Rica
Manufacturas

1980-

5.6

PIB

19751980

6.1

Total
Manufacturas

19701975

5.1

-1.2

0.6

-5.0

1.8

la base de cifras oficiales.

arancel uniforme del 20% para 1994 y redujo la
tasa máxima al 50%, manteniendo la mínima de
5%. En marzo de 1990 la taSa máxima bajó al
35%, dejando a El Salvador en esta fecha con el
menor arancel de Centroamérica. El mismo mes,
el gobierno guatemalteco redujo asimismo su tasa
máxima al 37%, arancel muy parecido al de El
Salvador. Y en octubre de 1990 el gobierno nicaragüense bajó sus aranceles a un máximo de
20%, el menor de Centroamérica.
Hasta 1990, Honduras se había quedado al
margen de las reformas arancelarias, pero el nuevo gobierno adoptó en ese año un programa muy
ambicioso. Por decreto del 8 de marzo de 1990
bajó el arancel máximo al 40% y estableció un
mínimo del 2%. En enero de 1991 el máximo
descendería a 35% y el mínimo subiría a 4% y
para comienzos de 1992 se espera una tasa máxima del 20% con una mínima del 5%.
Parad ój icamente, los gobiernos centroamericanos han tropezado con más oposición para
subir las tasas arancelarias bajas que para bajar
las altas, comportamiento comprensible por dos
razones. En primer lugar, porque las tasas altas
representan a menudo una protección excesiva,

es decir, tan prohibitiva que la competencia entra
de contrabando en vez de por la aduana. En
segundo lugar, porque las tasas bajas se aplican
normalmente a los insumos, no a los bienes finales, y la protección de un insumo equivale a un
impuesto a la actividad industrial.
La segunda razón se basa en el hecho de que
la protección que interesa para una actividad es
la efectiva, es decir, la del valor agregado, y no la
nominal. Se puede explicar con un ejemplo simple. Si suponemos que, a precios internacionales,
un par de zapatos vale 10 pesos centroamericanos
y el cuero para producirlo, 6 pesos, el valor agregado por el fabricante, a precios internacionales,
sería entonces de 4 pesos (10 menos 6). Con una
tasa de protección nominal del 40%, los zapatos
se podrían vender en 14 pesos, dejando 8 pesos
(14 menos 6) de valor agregado para el zapatero.
La protección efectiva resulta ser de 100% porque
el valor agregado, a precios internos, es el doble
del valor agregado a precios internacionales.
Ahora bien, si el país es importador de cuero y
se le aplica un impuesto del 20% a la importación
de este insumo, el costo del cuero sube de 6.00
a 7.20 pesos, el valor agregado baja de 8.00 a

RECONVERSION INDUSTRIAL Y PAPEL DEL ESTADO EN CENTROAMERICA / L. Wilmore y J. Máttar

6.80 pesos y la protección efectiva se reduce a
70%. El zapatero no puede eludir el aumento de
sus costos comprando cuero nacional de la misma
calidad porque las tenerías aprovecharán el arancel para subir sus precios al nivel del producto
importado, incluido el impuesto arancelario. Si
el país exporta cuero, un subsidio a la exportación produce el mismo efecto porque el precio
doméstico sube al nivel del precio internacional
más el subsidio. (Es lo que sucede efectivamente
con el cuero fino en Costa Rica). Por eso los fabricantes de calzado desean que se nieguen a las
tenerías los subsidios de exportación y hasta piden que se les prohíban las exportaciones para
que el precio doméstico del cuero se mantenga
por debajo del precio internacional.
Solamente en El Salvador se ha establecido
una nieta de protección para el largo plazo: un
arancel uniforme de 20%. Aunque representaría
una protección considerablemente más baja que
la vigente en la actualidad, implica todavía un
sesgo antiexportador importante porque un mismo producto valdrá un 20% más en el mercado
doméstico que en el internacional. En teoría, el
sesgo se puede eliminar subsidiando las exportaciones, o por lo menos las que el gobierno desea
estimular, pero esta solución presenta dos dificultades. La primera, porque sería una violación
de las reglas del comercio internacional, y las
exportaciones subsidiadas podrían verse sujetas
a impuestos compensatorios en los países importadores, y la segunda, porque si el programa tuviera éxito (como sucedió recientemente con los
Certificados de Abono Tributario en Costa Rica),
podría significar serios problemas fiscales para
el Estado.
Si el Estado desea eliminar el sesgo antiexportador de algunas actividades (que podemos
llamar no tradicionales) sin otorgar subsidios ex-

II

plícitos, tendría que hacer una devaluación compensada de su moneda y fijar impuestos de exportación a las actividades no deseadas (que podemos llamar tradicionales).
Las implicaciones de esta opción se comprenden mejor con un ejemplo. Si se supone que el
tipo de cambio único y libre es de 10 pesos por
dólar y que existe un arancel parejo del 20% para
las importaciones, se presenta un sesgo contra
las exportaciones porque el producto que vale
12 pesos en el mercado local vale sólo 10 pesos
en el exterior. Ahora bien, si se devalúa la moneda a 12 pesos por dólar y se baja simultâneamente el arancel a cero, esta devaluación compensada no es inflacionaria porque el artículo
que valía 12 pesos en el mercado local seguirá
costando 12 pesos. Pero el mismo artículo valdrá
ahora 12 pesos también en el exterior: desapareció el sesgo antiexportador. Si el Estado no
desea que los exportadores de productos tradicionales (café, banano, carne, entre otros) se beneficien con la devaluación, le bastará aplicar
simplemente un impuesto del 16.7% para que
vuelvan a recibir sólo 10 pesos por cada dólar de
exportaciones. Este impuesto de exportación
también puede compensar la pérdida fiscal que
resulta de la eliminación del arancel de importación.
Cuando cinco países, con cinco monedas distintas, comparten un mercado común, la aplicación de devaluaciones compensadas requiere necesariamente una coordinación, pero no deja de
ser factible. Por eso es de suma importancia que
todos los miembros del MCCA efectúen las devaluaciones compensadas al mismo tiempo. Si uno
se mantiene al margen, sus productores quedarán en desventaja competitiva con respecto a los
demás países y pronto repercutirán sus efectos
en la balanza comercial.

II
El papel

del Estado en la reconversión

Al adoptar una desgravación arancelaria, el Estado envía un mensaje a los empresarios sobre
la necesidad de ajustarse a la competencia internacional, pero el papel del Estado no termina
con decretar la apertura comercial. La adopción

de políticas que sigue a esa apertura es crucial y
puede facilitar u obstruir el proceso de reconversión.
Son básicamente tres los tipos de política que
puede adoptar el Estado: i) políticas liberales, en

12

REVISTA DE LA CEPAL N° 44 / ,Agosto de 1991

el sentido de no discriminar entre ramas o empresas; ii) políticas que canalizan su ayuda a determinadas ramas industriales; y iii) políticas que
la dirigen a empresas específicas. La adopción
de un tipo de política no excluye la adopción de
los demás; en efecto, con frecuencia se aplican
simultáneamente los tres tipos de política.
1. Las políticas liberales

Las políticas liberales no favorecen a determinadas ramas ni a empresas específicas, sino dejan
que las fuerzas del mercado se encarguen de seleccionar a los ganadores. Los autores de un estudio reciente, de franca tendencia liberal, son
muy claros al respecto: El papel del gobierno,
opinan, en ningún caso deberá ser el de dictaminador sobre qué empresas o qué sectores son
o podrán ser ganadores o perdedores, ni el de
salvador de empresas en quiebra. Más bien, su
función será la de crear condiciones apropiadas
para que la reconversión sea posible, asistiendo
el proceso con medidas generales y específicas.
Entre eStaS últimas podrían estar apoyos fiscales
a la investigación y desarrollo de nuevos productos, procesos o tecnologías; creación de sistemas
nacionales de información de patentes, bancos
de datos, etcétera; inversión en educación y Créditos fiscales a empresas que impartan educación
y reentrenamiento de personal (Centro de Investigación para el Desarrollo, 1988, pp. 111112).
Las políticas liberales no implican necesariamente un Estado inactivo, porque éste puede
apoyar la reconversión con servicios e incentivos
fiscales sin discriminar entre empresas o ramas
industriales. Además, es de suma importancia el
buen manejo de las políticas fiscal y monetaria
para evitar las presiones inflacionarias, y el mantenimiento de un tipo de cambio realista para
evitar problemas con la balanza comercial. Muchas veces conviene también privatizar las empresas estatales, o por lo menos sanear sus finanzas para que no operen con pérdidas. Aunque
los que apoyan la política liberal están en contra
de ayudar a empresas específicas, es decir, a los
dueños de los medios de producción, están de
acuerdo en que se ayude a trabajadores específicos, es decir, a los desocupados que hayan perdido sus empleos por eI proceso de reconversión.
En los países avanzados, esa ayuda se proporcio-

na automáticamente en la forma de seguro de
desempleo y de readiestramiento. El gobierno
español, al producirse una drástica reducción en
el empleo industrial debido a la reconversión,
decidió suplementar el seguro de desempleo con
fondos de promoción de empleo que, además de
garantizar cierto ingreso a los trabajadores afectados, sirven para subsidiar a los empresarios que
proporcionan trabajo a los desocupados. En Centr oamérica, donde no existe seguro de desempleo y los trabajadores no logran cobrar muchas
veces prestaciones por su despido cuando una
empresa se declara en quiebra, se podría pensar
en crear mecanismos para ayudar a los obreros
cuando sufran los efectos de la reconversión.
Una quiebra, por traumática que sea para el
empresario y para sus empleados, hace posible
que el negocio en quiebra pase a manos de otro
empresario capaz de realizar su reconversión.
Los autores del estudio citado, al analizar programas de reconversión en varios países del mundo, llegaron a la conclusión de que los países
con más éxito ... pusieron en práctica instrumentos que ... evitaron que industrias en dificultades
se convirtieran en problemas incontrolables. Entre estos instrumentos destacó el de permitir la
quiebra de empresas incapaces, por sí mismas,
de afrontar los cambios tecnológicos o la competencia internacional. Al mismo tiempo, la política
fiscal incorporó mecanismos que hicieron muy
atractiva la capitalización o adquisición de firmas
en problemas o quebradas (Centro de Investigación para el Desarrollo, 1988, p. 38). Si el gobierno, con las mejores intenciones, intenta evitar
las quiebras, puede obstaculizar el proceso de la
reconversión.
2. Las politicas dirigidas a ramas específicas
Cuando el Estado, por mantener altas barreras
arancelarias, ha contribuido a la creación de industrias ineficientes, se puede pensar que él mismo tiene la obligaCión de ayudar a esas industrias
cuando sufren las consecuencias de una desgravación arancelaria. Como las empresas no son
responsables de un cambio brusco en las reglas
del juego, ni pueden adivinarlo, eI Estado debe
identificar las ramas más afectadas (¿los perdedores?) y amortiguar el impacto que pueda causarles la apertura. Normalmente se hace con
subsidios implícitos (aranceles) pagados por el

RECONVERSION INDUSTRIAL Y PAPEL DEL ESTADO EN CENTROAMERICA I L. Wilmore y J. Máttar

consumidor en vez de subsidios explícitos pagados por el Ministerio de Hacienda. Chile, por
ejemplo, mantuvo un alto arancel para su industria automotriz durante muchos años; México
recurrió a la protección temporal en forma de
restricciones cuantitativas a las importaciones de
productos farmacéuticos, computadores y automóviles; y Costa Rica proporcionó a las ramas
de textiles, de confección y de calzado dos
años más para bajar los aranceles al máximo
de 40%.
QuieneS proponen programas de ayuda para
las ramas más afectadas por la apertura subrayan
que la ayuda debe ser temporal para permitir la
expansión de ramas competitivas. Para citar un
estudio costarricense, la reconversión industrial
no debe entenderse únicamente como equivalente con una función de `hospital de empresas o
de sectores en problemas (Salazar y Doryan,
1990, p. 83).
El Estado puede también, al menos en teoría,
seleccionar ramas industriales y proporcionar
ayuda a todas las empresas que las componen, sin
discriminación. Esta es, precisamente, la función
de los aranceles, proteger ramas y no empresas.
En los programas de reconversión no se conocen
casos en los que se proporcionen subsidios explícitos a todas las empresas de una rama determinada. El Gobierno de España, por ejemplo, seleccionó 12 ramas y las declaró en proceso de
reconversión, pero la ayuda estatal masiva se concentró en pocas empresas.
Una forma en que el Estado puede ayudar
a todas las empresas de una rama determinada
es mediante la capacitación de operarios y de
obreros especializados. Existen programas de esta índole en todos los países de la región (Instituto
Nacional de Aprendizaje (INA) en Costa Rica,
Fundación Empresarial para el Desarrollo Educativo (FEPADE) en El Salvador, Instituto Técnico
de Capacitación y Productividad (INTECAP) en
Guatemala, Instituto Nacional de Formación
Profesional (ENFOP) en Honduras y Sistema Nacional de Capacitación (SINACAP) en Nicaragua),
y puede darse preferencia a las necesidades laborales de ciertas ramas. Además, sin la ayuda
estatal, los empresarios no proporcionarán capacitación suficiente a sus operarios por causa de
las llamadas externalidades. Cuando el empresario contrata una persona sin experiencia tiene
que pagarle; por ley o por costumbre, un salario

13

mayor del que su productividad merece. Una vez
capacitada, se espera que su productividad sea
mayor que su salario, con lo cual el empresario
recuperará su inversión. El problema es que
el operario, ya capacitado, puede marcharse a
trabajar en otra empresa con un salario mayor.
En eso consiste la externalidad: el empresario
que capacita a su personal beneficia sin compensación a los operarios y a otros empresarios.
Muchos creen que la intervención del Estado
en la reconversión tiene por fuerza que ser selectiva. La agencia de reconversión industrial de
Costa Rica, la Corporación Costarricense de Desarrollo (CODESA), argumenta, por ejemplo, que
el universo del sector industrial costarricense
consiste en alrededor de 4 700 empresas, sin incluir el llamado `sector informal, por lo que sería
imposible atender en el Programa a todo este
conjunto de empresas. Además, es conveniente
concentrar los esfuerzos y los recursos escasos en
aquellos sectores que tienen mayor potencial para crecer ... (CODESA, 1989, p.13). Pero agrega
es necesario que el Programa atienda tanto a
los sectores bajo `stress o presión competitiva
causada por la desgravación arancelaria como a
los sectores con amplio potencial de expansión y
ventajas competitivas (CODESA, 1989, p.14). Al
parecer, el Programa pretende ayudar tanto a
los ganadores como a los perdedores e incluso
ser así selectivo.
La selección de ramas que merecen apoyo
en la reconversión es una tarea sumamente difícil. La agencia costarricense de reconversión industrial estimó conveniente aplicar 12 criterios:
a) La ventaja comparativa, estática y dinámica.
b) Los objetivos del programa de ajuste estructural.
c) El `stress impuesto por la desgravación
arancelaria.
ch) El potencial exportador y los nichos de
mercado.
d) El número de empresas y empleados inclu id os.
e) La prioridad que los sectores reciben de
otros programas.
f) La concentración y factores de democracia
económica.
g) Las prioridades regionales.
h) Los enlaces intersectoriales.
i) El potencial tecnológico y comercial:

14

REVISTA DE LA CEPAL N° 44 / Agosto de 1991

j) La organización y disposición de las empresas.
k) Otros tipos de externalidades e imperfecciones de mercado que hagan necesaria la intervención compensatoria. (CODESA, 1989, p. 15).
Algunos de estos criterios no son realmente
independientes, corno por ejemplo, la ventaja
comparativa y el potencial exportador o el número de empresas y la concentración. Sin embargo, al tener presente tantos criterios, resulta
difícil imaginar una rama industrial que quede
fuera del programa de reconversión.
En el programa oficial de reconversión industrial de Costa Rica cumplen un papel muy
importante los grupos de trabajo llamados Comités Empresariales Subsectoriales (CES), que deben operar en cada rama seleccionada por el Ministro de Economía. Cada comité cuenta con tres
representantes del gobierno (CODESA, Ministerio
de Ciencia y Tecnología y Ministerio de Economía) y un mínimo de cuatro representantes del
sector privado, nombrados por la Cámara de Industrias. Hasta el momento, se han formado comités en siete ramas: alimentos, calzado, textiles
(incluida la confección), productos farmacéuticos
(sólo industria nacional), artes gráficas, madera
y metalmecánica. La instalación de estos comités
fue aprobada, pero no funciona, en otras dos
ramas: las del cartón y los plásticos. Aún no se
ha determinado si alguna de estas ramas merece
la ayuda estatal para su reconversión.
3. Las políticas dirigidas a empresas específicas
La intervención estatal en empresas específicas
es difícil pero no por eso deja de observarse con
frecuencia. Se traduce en un tipo de ayuda que
llega a contadas empresas. El Gobierno de España, por ejemplo, empezó en 1982 a canalizar una
ayuda estatal masiva a sólo 796 empresas. Estos
créditos blandos se utilizaron en parte para comprar activos y reducir planillas, pero parte importante se destinó a la cancelación de las deudas
que las empresas tenían con bancos privados. Un
70% de la ayuda del programa español de reconversión se destinó a las empresas estatales;
del resto, la mayor parte fue para empresas privadas de gran tamaño, incluso extranjeras. Por
ejemplo, en la rama de componentes electrónicos, donde existen empresas privadas de tamaño

reducido, las empresas más grandes recibieron
la casi totalidad de la ayuda financiera, y en la
rama de textiles, el 76% de las empresas grandes
recibieron alguna ayuda, y sólo la recibieron el
36% de las medianas y el 4% de las pequeñas
(Molero y Buesa, 1989, pp. 77-123 y Belzunegui,
1989, pp. 87-116).
En México, el Programa de Financiamiento
Integral para la Reconversión Industrial (PROFIR
es muy módico comparado con el programa español, pero es similar en cuanto a la concentración de la ayuda en pocas empresas. Hasta 11
millones de dólares de los fondos de P ROFIRI pueden prestarse para cualquier proyecto que tenga
como objeto alcanzar o mejorar su competitividad internacional. En 1987, primer año del programa, aproximadamente .120 millones de dólares (100 del Banco Mundial, 20 del gobierno
mexicano) se destinaron para créditos subsidiados a 89 empresas. La gran mayoría de los créditos (81%) fue para activos fijos y el resto (19%)
para capital de trabajo. La empresa grande recibió 87% del crédito total, la mediana 9% y la
pequeña 4% (El mercado de valores, 1988, pp. 3-9).
En 1988 PROFIRI prestó una cantidad similar, pero
no hay información sobre el número ni el tamaño
de las empresas prestatarias.
En Costa Rica se introdujo en 1989 una línea
de crédito del Banco Interamericano de
Desarrollo (Bin) por 50 millones de dólares para turismo y reconversión industrial, la cual se otorgó
a empresas individuales a través de bancos comerciales, atendiéndose a criterios comerciales
convencionales. Por insistencia de la Cámara de
Industrias, se estableció un crédito tope por empresa, para evitar que unas pocas acaparasen todos los recursos. En abril de 1990 se consiguió
una línea de crédito de 30 millOnes de dólares
del Banco Mundial para la reconversión industrial. Las empresas interesadas tendrán nuevamente que solicitar créditos de este fondo por
medio de los bancos comerciales. Una vez aprobada por el banco, se pasará la solicitud a CODESA
para que la Agencia de Reconversión haga una
auditoría de reconversión. 2 No están muy claros los criterios de la auditoría, pero sí que un
buen estado financiero será condición necesaria,
pero no suficiente, para recibir los créditos.
proporcionada por el Ministro de Eco.
Industria y Comercio, Lic. Antonio Burgués, en La

Información
noma,

RECONVERSION INDUSTRIAL Y PAPEL DEL ESTADO EN CENTROAMERICA 1 L. Wilmore y J. Mattar

15

III
Hacia un diagnóstico de las necesidades de reconversión
1. Metodología y principales resultados
En esta sección se describe la metodología de
trabajo seguida por el Proyecto y se resumen
algunos de sus resultados principales, identificándose en especial los problemas que son comunes a la mayoría de las ramas estudiadas.
Se seleccionaron las ramas particularmente
vulnerables a la apertura comercial o con potencial exportador, descartándose las que contaban
con la protección natural que les brinda su alto
costo de transporte (cemento, tabique, tejas, bebidas, etc). También se excluyeron, dentro de las
ramas textil y de confección, las actividades de
maquila. Se decidió agregar el caucho (CIUU 355)
y los productos plásticos (CIUU 356) a la industria
química, dedicando a ésta la atención de dos consultores; de la rama barro, loza, porcelana y vidrio ((mu 361-362) se consideró que la parte más
importante correspondía a las industrias de muebles sanitarios y de vidrio, en que las empresas
(una de vidrio, tres de muebles sanitarios) tienen
fuertes nexos con empresas transnacionales y
pueden recibir, por lo tanto, la asesoría necesaria
para la reconversión de sus respectivas casas matrices. Se prefirió, por esas razones, ampliar los
informes sobre la rama de alimentos, la que se
dividió en dos subramas: la de alimentos perecederos (embutidos y lácteos) y la de alimentos
enlatados o en conserva.
El grupo de ramas industriales que se decidió, en definitiva, analizar fue el siguiente: industria alimenticia (cárnicos y lácteos y enlatados
y envasados); cuero y calzado; madera y muebles;
industria metalmecánica; industria química; industria textil (tejido plano y tejido de punto) y
de confección.
A cada uno de los consultores seleccionados
se le proporcionaron instrucciones para la elaboración de los informes que debían presentar,
así como sobre las características de las empresas
cuya visita interesaba, teniéndose presente que
debían incluir tanto empresas pequeñas como
Reunión de Alto Nivel sobre Reconversión Industrial enCosta Rica, San José, 4 de abril de 1990.

medianas y grandes de cada rama. Se les recomendó, asimismo, visitar de preferencia las empresas sin nexo alguno o con muy poca relación
con empresas transnacionales, en vista de que
éstas reciben asesoría de sus casas matrices.
En total se visitaron 358 plantas; de ellas 119
tenían hasta 50 empleados, 128 entre 51 y 150,
y 107 con más de 150 (cuadro 3). La magnífica
acogida que tuvieron los consultores en la mayoría de las empresas donde fueron atendidos por
ejecutivos de muy alto nivel o por los mismos
propietarios muestra la inquietud que existe en
el medio por los problemas, pero también por
las oportunidades, que derivan de la desgravación arancelaria. Un porcentaje considerable de
las plantas visitadas, incluso las de pequeño tamaño, exportan parte de su producción tanto a
la región (42%) como fuera de ella (26%), pero
las más grandes muestran la mayor tendencia a
hacerlo.
Finalmente se editaron diez diagnósticos que
se presentaron en el Seminario-Taller sobre Reconversión Industrial celebrado en Guatemala,
los días 29 y 30 de mayo de 1990. El propósito
fue discutir los resultados del Proyecto con autoridades, especialistas e industriales a nivel de
Centroamérica (CEPAL, 1990 b). Posteriormente
se realizaron talleres en cada país de la región,
en los que fue posible profundizar en la discusión
de los problemas específicos de las industrias de
acuerdo con las características de cada país
(CEPAL, 1990c). Aunque la muestra de 358 empresas no pretendió ser estadísticamente representativa, se pudo comprobar, en el seminario
regional y en los talleres nacionales, que en términos generales refleja con precisión la situación
que viven las empresas centroamericanas en este
momento.
El Proyecto permitió verificar la difícil situación por la que atraviesan las industrias de estos
países.Las causas principales son la caída de la
demanda, los elevados niveles de capacidad ociosa, el atraso tecnológico, las deficientes o nulas
actividades de control de calidad, la falta de liquidez, la pérdida de mercados dentro y fuera
de la región, la escasez de divisas y la necesidad

REVISTA DE LA CEPAL N° 44 I Agosto de 1991

16

Cuadro 3
CENTROAMERICA: EMPRESAS VISITADAS
Pequeñas
(hasta 50
empleados)

Medianas
(de 51 a 150
empleados)

Grandes
(más de 150
empleados)

Total

19
8
11

23
13
l0

17
10
7

59
31
28

Confección de ropa

9

12

4

25

Industria textil
Tejido de punto
Tejido plano

7
5
2

20
I1
9

34
12
22

62
28
34

Cuero y calzado
Cuero
Calzado

36
14
22

17
7
IO

15
2
13

68
23
45

Madera y muebles

10

10

7

28

Industria quimica
Sustancias químicas
Abonos y plaguicIdas
Resinas y compuestos
Pinturas
Productos de caucho
Productos de plástico
Cosméticos, detergentes

31
5
—
—

16

35
—
2
—
1
2
9
21

22
1
2
1
—
3
3
12

90I
6
4
1
6
6
16
51 b

IDdustria metalmecánica

9

10

7

26

121

127

106

358

Industria de alimentos
Embutidos y lacteos
Enlatados y envasados

Total

5

I
4

Una empresa no proporcionó información sobre el número de empleados.
I, Dos empresas no proporcionaron información sobre el Dúmero de empleados.

de mejorar la gestión empresarial y la productividad laboral. La situación se ha tornado aún más
compleja debido a los programas de desgravación arancelaria emprendidos recientemente por
los cinco países y a la imperiosa necesidad de
reactivar el crecimiento industrial.
Se pudo percibir la gran preocupación de los
industriales y gobiernos por los efectos de la apertura Comercial y también se apreció la gran necesidad de asistencia técnica para que las empresas puedan hacer frente a las nuevas condiciones
de la competencia.
En diversas oportunidades sé pudo concluir
que la mejora en la eficiencia de las plantaS no
depende tanto de la modernización de los equipos o de la realización de cuantiosas inversiones
sino más bien de la implementación de mecanismos para mejorar la gestión empresarial, aprovechar al máximo la materia prima, mejorar la

planificación y el control de inventarioS, la comercialización, etc., lo que supone costoS o inversiones relativamente pequeños. Sin embargo,
en otros casoS resulta indispensable modernizar
la maquinaria pero este solo hecho no signiíicaría
un aumento Sostenido de la eficiencia; los factores antes señalados también son necesarios para
lograrlo.
A pesar de tratarse de cinco países con estructuras y niveles de desarrollo induStrial diversos, se encontraron algunas coincidenciaS en la
problemática de laS empresas. En esos casos la
adopción de medidaS correCtivas en el marco de
iniciativas a nivel regional, reSultaría más factible.
2. Los problemas comunes a todas las ramas
En los párrafos que siguen se presenta un resumen de los principales problemas que afectan a

RECONVERSION INDUSTRIAL Y PAPEL DEL ESTADO EN CENTROAMERICA / L. Wilmore y J. Máttar 

las empresas y que es urgente encarar, especialmente a la luz de los procesos de desgravación
que están experimentando los países del área. Si
bien existen problemas específicos de cada rama,
se encontraron otros que son comunes a la mayoría de ellas.3
La gestión empresarial es un punto crítico
en el desempeño de la empresa. Una gestión eficaz permite aliviar diversos problemas que de
otra forma se acumulan y se refuerzan entre sí,
creando cuellos de botella que pueden paralizar
el funcionamiento de la empresa. En la mayoría
de las empresas grandes y medianas visitadas
existen sistemas de gestión modernos, según los
cuales las diversas áreas están a cargo de especialistas en quienes se delegan responsabilidades
específicas; en cambio en laS unidades de menor
tamaño, el propietario realiza personalmente las
funciones de administración, proveeduría, producción, ventas, etc. En las empresas microindustriales prevalecen sistemas de administración
familiar que entorpecen las labores propiamente
empresariales, lo que se traduce en ineficiencias
y obstaculiza el crecimiento de la empresa. Con
todo, la mayor parte de las empresas requiere
fortalecer su gestión empresarial, mostrar mayor
osadía y dinamismo para enfrentar el reto de la
competencia y, a la larga, exportar a terceros
mercados.
Una de las expresiones más palpables de la
crisis económica que vive la región es la drástica
contracción que ha registrado la inversión en el
último decenio. Son pocas las empresas que han
renovado su maquinaria y ello se reíleja en la
baja productividad de la industria. Esto es particularmente válido en las ramas que, a nivel
mundial, han experimentado un acelerado cambio tecnológico en los últimos 20 años, como son
las industrias metalmecánica, química y textil. En
algunos casos, por la obsolescencia de los equipos
es difícil conseguir repuestos. Debe mencionarse,
sin embargo, que en ciertas ramas (alimentos elaborados, muebles de madera, confección y cuero)
las empresas grandes y medianas cuentan con
maquinaria adecuada, pero en muchos casos ésta
requiere mantenimiento y pequeñas innovaciones que la harían más productiva, por lo que la

3

Para detalles sobre temas particulares de cada rama,

véase CEPAL., 1990d.

17

reconversión de estas ramas no demandaría recursos de inversión cuantiosos.
Como consecuencia de la contracción de la
demanda y los reducidos montos de la exportación extrarregional, los niveles de utilización de
la capacidad inStalada son muy bajos. Aun en las
industrias productoras de bienes de consumo generalizado —alimentos, calzado, confección,
muebles— no se alcanza siquiera un 60% en promedio. La excepción son las empresas de El Salvador, Guatemala y Honduras que fabrican tejidos planos, las que trabajan al tope de su
capacidad, debido en parte a las ventas que realizan fuera de Centroamérica.
El abastecimiento de las materias primas por
lo general no es problemático. Las empresas normalmente pueden concurrir al mercado para obtener los insumos necesarios, ya sean nacionales
—en ocasiones de menor calidad— o importados.
Sin embargo, algunas ramas —cuero, química,
metalmecánica, confección— tropiezan con problemas para obtener diviSas. Las empresas casi
siempre son consumidoras netas de divisas y los
procedimientos para conseguirlas son lentos y
engorroSos y en ocasiones no hay más remedio
que acudir al mercado negro, lo que aumenta
mucho los costos.
La planificación y el control de la producción
se dificultan debido a que laS empresas carecen
de programas específicos y a diversos factores
que afectan sobre todo a las empresaS pequeñas,
como la disponibilidad de materia prima, descompostura de los equipos, ausencias laborales,
inestabilidad de la demanda e incertidumbre
acerca de su evolución futura. También se comprobaron deficiencias en el proceso de producción y en el control de inventarios. El aprovechamiento de la materia prima en la rama del cuero
y en la de muebles es subóptimo; además, la fabricación de muebles está demasiado diversificada (una empresa fabrica 85 tipos de muebles y
sólo cuatro de ellos tienen piezas estandarizadas).
En las empresas metalmecánicas no hay modelos
productivos ni departamentos de planificación;
para determinar el monto de producción, se utiliza como modelo la experiencia pasada de ventas, de pedidos y de inventarios; estos últimos
llegan a acumularse hasta por seis meses, lo que,
además del costo financiero, deteriora los materiales (oxidación). Las empresas textiles tienen
que adquirir algodón para largos períodos, pues

18

sólo así pueden garantizar su calidad uniforme,
lo que da lugar a problemas financieros por la
inmovilización del capital y por la creación de
pasivos elevados.
En materia de control de calidad, el 45% de
las empresas entrevistadas carece de sistema alguno para verificar la calidad de las materias
primas, los procesos o el producto final. Además,
se pudo percibir en muchos casos una visión equivocada del control de calidad, consistente en realizar inspecciones visuales y apreciaciones subjetivas que atribuyen más importancia al aspecto
que a las cualidades intrínsecas del producto o
la materia prima. Es frecuente que se confíe en
los proveedores o que se encargue a los mismos
trabajadores el control de calidad de los insumos.
En casos extremos, se llegaba a identificar el control de calidad con la selección y registro de los
productos defectuosos al final del proceso productivo. La mayoría de las empresas pequeñas
no están conscientes de la importancia de la calidad y desconocen las normas aceptadas internacionalmente. Se agrega a lo anterior la carencia
de laboratorios de análisis y pruebas y el poco
uso que se hace de los existentes. Asimismo, se
presta poca atención a los efectos en el medio
ambiente de los desechos y residuos de las empreSas.
La mayor parte de las empresas no realiza
actividades de diseño. Ello es particularmente
pertinente en la producción de bienes de consumo final, en que la diferenciación del producto
es crucial para la venta. El diseño se realiza normalmente copiando del extranjero, atendiendo
a especificaciones de los clientes o bien —y estos
casos son los menos—lo realizan modelistas/diseñadores especializados. En la rama de alimentos,
el embalaje y el etiquetado presentan deficiencias
que reducen las oportunidades de exportación
de las empresas. En la industria de muebles de
madera hace falta capacidad de diseño artístico
que combine las habilidades de la región con los
gustos y preferencias del consumidor internacional.
La capacitación de la mano de obra es un
problema prácticamente en todas las empresas.
Resulta muy difícil encontrar trabajadores calificados, por lo que normalmente las mismas empresas entrenan a los operarios. Sin embargo,
dicha formación no siempre da resultados positivos, pues es frecuente que sean los mismos ope-

REVISTA DE LA CEPAL N° 44 1 Agosto de 1991

rarios con alguna experiencia quienes capaciten
al personal recién ingresado. Por otro lado, se
considera que los programas que ofrecen los centros de capacitación laboral no responden en general a las expectativas de loS empresarios. Además, el elevado índice de rotación de las planillas
—debido en buena medida a los bajos salarios,
especialmente en las empresas pequeñas— desalienta los esfuerzos de los industriales por capacitar a su personal. El problema es particularmente relevante en estos momentos, en que las
necesidades de la modernización industrial demandan mayores niveles de calificación en los
trabajadores y técnicos.
Desde la perspectiva empresarial, quizá el
problema más señalado sea el del financiamiento.
Prácticamente todas las empresaS visitadas lo señalaron como el principal obstáculo al crecimiento. Sin embargo, sin perder de vista su importancia, no se debe exagerar. En muchos casos los
problemas de liquidez no son más que el reflejo
de otros problemas internos de la empresa que
se expresan en la estrechez íinanciera. Por ejemplo, un pronóstico de ventas deficiente puede
llevar a la compra excesiva de insumos o a la
contratación de personal extra que, al no efectuarse las ventas esperadas, ocasionarán problemas financieros en la empresa.
Se pudo notar que buena parte de los empresarios no considera crucial la necesidad del
crédito preferencial; ellos están dispuestos a pagar la tasa de interés del mercado, pero la obtención de financiamiento bancario resulta complicada debido a la escasez de créditos oportunos
y a la intrincada tramitación. Esta situación responde frecuentemente al enfoque de las políticas
financieras, que prestan más atención a criterios
de rentabilidad de corto plazo que a las necesidades de desarrollo industrial.
3. Recomendaciones
Para terminar se presenta un resumen de las
recomendaciones de reestructuración industrial
derivadas de los informes de los consultores y de
la participación de los empresarios en los talleres
de reconversión industrial realizados en cada país
de la región. Las propuestas incluyen acciones
que deberán ejecutar tanto la industria misma,
como los gobiernos; se presentan a nivel de rama
y son válidas para los cinco países.

RECONVERSION INDUSTRIAL Y PAPEL DEL ESTADO EN CENTROAMERICA / L, Wílmore y J. Máttar

En la rama de alimentos elaboradoS, se recomienda emprender un programa integral de
aSistencia a las empresas, dirigido principalmente
a elevar el nivel tecnológico y a mejorarla gestión
empresarial, el control de calidad y, en el caso
de El Salvador y Nicaragua, el parque industrial,
en virtud de que casi no ha habido inversiones
en la última década. El programa incluiría financiamiento de mediano y largo plazos, cuyos beneficios recaerían directamente en los usuarios
del Crédito.
En la rama de confección, es necesario: i)
sustituir la maquinaria obsoleta (20-25% del parque induStrial) por equipo moderno; ii) realizar
programas de Capacitación y asistencia técnica en
ingeniería de planta, en costos y en administración, lo que aumentaría la producción un 40%
Con la misma capacidad instalada y el mismo nivel
de empleo; y iii) formentar la especialización en
la producción, particularmente en las empresaS
pequeñas, lo que Significaría menoreS costos unit arios y mayor productividad.
Para la industria textil se sugiere: i) promover la capacitación empresarial, sobre todo en las
áreas técnica y financiera y fundamentalmente
para aumentar la competitividad y la exportación
a terceros mercados; ii) difundir entre los empreSarios la noción de reconversión industrial y
proporcionarles la mayor información sobre los
procesos de apertura comercial; iii) crear líneas
de crédito técnicamente Supervisadas, principalmente para la compra de maquinaria y de tecnología moderna, dirigidas prioritariamente a la
pequeña empresa; iv) promover mecanismos de
cooperación y artiCulación de la producción entre
las empresas de la rama, a nivel de cada país y
de toda la región, para hacer frente a los pedidos
de importadoreS que, en lo individual, laS empresas no podrían surtir; v) para la comercialización internacional, convendría que cada país
contara con una oficina en el exterior encargada
de divulgar la oferta exportable de productos de
la región, así como de informar a las empresas
sobre mercados, nuevos productos y equipoS,
precios, ferias, exposiciones, etc.
En la rama del cuero y del calzado, Son enormes las necesidades de asistencia técnica; Con pocas excepciones, la tecnología, la organización y
la calidad del producto terminado son deficientes. Se requiere, por tanto, i) transformar la estructura de la rama de modo que pueda competir

19

con las importaciones; ii) créditos y facilidades
para importar insumos críticos (e.g. hormas) y
también la fijación de normas tanto para la producción local como para el artículo importado;
iii) apoyar al microproductor de calzado con asistencia técnica y financiamiento; iv) en el caso de
las empresas grandes y medianas, las posibilidades de exportación aumentarían con la confección de calzado de puro cuero, la variedad de
estilos y la adopción de sistemas de control de
calidad; v) finalmente, se recomienda estudiarla
posibilidad de establecer un centro regional de
capacitación para la industria del calzado que,
en una primera etapa, proporcionaría cursos de
modelaje, corte y costura.
Para la rama de la madera y de muebles, se
recomienda i) la especialización —el número de
modelos no debe ser superior a cinco en cada
planta y las piezas deben estandarizarse; ii) impulSar la automatización a bajo costo para limitar
la manipulación de piezas por los operarios; iii)
para la exportación, producir muebles de diseño
propio o del cliente, terminados con un alto grado de mano de obra en forma de envejecimiento
artificial, tallado, pintado o decorado a mano,
procurando también que Sean desarmables; iv)
el presecado al aire y el solar deben complementarse con el secado industrial para cualquier mueble de exportación.
En la industria química, Se estudiaron las
substancias químicas; abonos y plaguicidas; resinas y compuestos de PVC; pinturas, barnices y
lacas; productoS de caucho; productos de plástico; cosméticos; jaboneS y detergentes; y aceiteS
esenciales. La heterogeneidad de eSta industria
se reflejó en las recomendaciones, aunque hubo
algunas de carácter generalizado: i) mejor gestión empresarial y capacitación de la mano de
obra; ii) más financiamiento; iii) manejo óptimo
de los inventarios; y iv) renovación de maquinaria
y equipoS. Las recomendaciones para cada subgrupo pueden consultarse en los diagnósticos
respectivos (CEPAL, 1990d).
La industria metalmecánica también es muy
heterogénea. Respecto a la política industrial los
empresarios proponen: i) reducir y estandarizar
los aranceles para las materias primas; ii) fomentar la creación de empreSas importadoras-comercializadoras de insumos, con lo que los costos
podrían reducirse hasta un 10%; iii) revisar las

20

REVISTA DE LA CEPAL N° 44 / Agosto de 1991

políticas de asignación de divisas y establecer líneas de crédito específicas para el sector, en función de las necesidades precisas de reconversión
de las empresaS; y iv) favorecer una vinculación

más eficiente entre los institutos de investigación
y los organismos de asistencia técnica y las empreSaS para que aquéllos tengan en cuenta las
necesidadeS reales de la planta industrial.

Bibliografía
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