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        <dcterms:issued>1995</dcterms:issued>
        <dc:language>es</dc:language>
        <dc:creator>Corden, W. Max</dc:creator>
        <dc:contributor>Corden, W. Max</dc:contributor>
        <dcterms:title>Una zona de libre comercio en el Hemisferio Occidental: posibles implicancias para América Latina</dcterms:title>
        <dcterms:isPartOf>En: La liberalización del comercio en el Hemisferio Occidental - Washington, DC : BID/CEPAL, 1995 - p. 13-40</dcterms:isPartOf>
        <dcterms:available rdf:datatype="http://www.w3.org/2001/XMLSchema#dateTime">2014-01-02T14:51:16Z</dcterms:available>
        <bibo:handle>hdl:11362/9054</bibo:handle>
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COR^PORTAMÍENTO DE LOS
BAf^COS TRAiySNACgONAlES Y
CRISIS INTERNACSONAL
DE ENDEUDAR/IIEiyTO

1
NACIONES UNIDAS

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*088900112*
rFPAL
Estudios e Informes de la C ü í  A L ,
N° 76 C.2

EL COMPORTAMIENTO DE LOS
BANCOS TRANSNACIONALES Y
LA CRISIS INTERNACIONAL
DE ENDEUDAMIENTO

NACIONES UNIDAS
COMISION ECONOMICA PARA AMERICA LATINA Y EL CARIBE
UNIDAD CONJUNTA CEPAL/CENTRO DE U S
NACIONES UNIDAS SOBRE LAS
EMPRESAS TRANSNACIONALES (CET)
Santiago de Chile. 1989

LC/G.1553/Rev.l-P
J u l i o de 1989

El presente texto es el informe final del Proyecto Interregional sobre Bancos Transnacionales del Centro de las Naciones Unidas sobre las Empresas Transnacionales. El proyecto
se basó en seis estudios de casos (Perú, Bolivia, Colombia, Argentina, Uruguay y Filipinas). Varios de estos estudios han sido publicados por la CEPAL, como por ejemplo. Los
bancos trans nacionales y el financiamiento externo de América Latina: la experiencia del
Perú 1965-1976, (E/CEPAL/G.l 124), Devlin R., Santiago de Chile, noviembre de 1980;
Los bancos transnacionales, el estado y el endeudamiento externo de Bolivia, serie
Estudios e informes de la CEPAL, N^ 26 (E/CEPAL/G.1251),Sant¡agodeChile, junio de
1983; y Eric Calcagno, Los bancos transnacionales y el endeudamiento externo en la
Argentina, serie Cuadernos de la CEPAL, N ° 56, (LC/G.1483-P), Santiago de Chile,
noviembre de 1987. La Unidad Conjunta CEPAL/CET sobre Empresas Transnacionales
fue la agencia ejecutora del proyecto interregional.

PUBLICACION D E LAS N A C I O N E S
N ú m e r o de venta: S.89.II.G.12
ISSN 0256-9795
ISBN 92-1-321329-8

UNIDAS

INDICE
Página
PROLOGO

7

RESUMEN Y CONCLUSIONES

9

Capítulo I
PANORAMA DEL AUGE DE LA CONCESION
DE PRESTAMOS DE CONSORCIO ENTRE
1974 Y 1982 Y DEL PROCESO DE
REESTRUCTURACION, 1983-1987
A. El auge de la concesión de préstamos
soberanos y el mecanismo de los
préstamos de consorcio
B. Los principales prestatarios de países
en desarrollo y sus situaciones de
endeudamiento
C. El comportamiento crediticio de los BTN
D. El proceso de reestructuración de la
deuda con los BTN 1983-1987

21

22
37
44
69

Capítulo II
LOS ESTUDIOS DE CASO: NUEVAS
PERSPECTIVAS SOBRE LOS DIFERENTES
COMPORTAMIENTOS DE LOS BANCOS
TRANSNACIONALES
A. El comportamiento de los BTN en los
estudios de caso: nueva información
extraída de los contratos de préstamo
con los BTN
B. El comportamiento de los BTN en los
estudios de caso: información
disponible al público

83

84
103

Página
Capítulo III
LA DEBILIDAD PRINCIPAL DEL PROCESO DE
REESTRUCTURACION DE LA DEUDA: EL
TRATAMIENTO NACIONAL DE UNA CRISIS
INTERNACIONAL
A. Elementos destacados del sistema
regulador estadounidense
B. Poder de negociación relativo
durante el período 1982-1986
C. ¿Una fase de ajuste de la
banca transnacional?

115
115
125
140

Notas

153

Anexos

171

PROLOGO
El problema de la deuda externa ha sido un tema candente en
América Latina y el Caribe desde inicios del decenio de los ochenta,
y, por consiguiente, se ha ubicado en el centro de nuestras
preocupaciones relacionadas con el desarrollo de los países de la
región. El tema se ha abordado desde distintos ángulos, entre ellos el
de los efectos del servicio de la deuda sobre las principales variables
macr©económicas, las consecuencias del endeudamiento sobre el grado
de cohesión social, la vinculación entre deuda y política económica, y
los impactos recibidos por determinadas empresas, sobre todo en el
ámbito de la intermediación financiera. Asimismo, hace algunos años
se empezó a investigar el papel de los distintos agentes del
desarrollo, y, en particular, el de la banca transnacional, en el drama
emergente de la deuda externa.
En el marco de todas estas investigaciones, la Secretaría de la
CEPAL se asoció con el Centro de las Naciones Unidas sobre las
Empresas Transnacionales (CET), a través de la Unidad Conjunta
CEPAL/CET, para llevar a cabo un conjunto de estudios sobre casos
concretos, como parte de un proyecto interregional más amplio sobre
la materia. Asi, se emprendió un análisis de la actuación de los
bancos transnacionales en Perú, Bolivia, Colombia, Argentina,
Uruguay y Filipinas, asi como de su interacción con los agentes
públicos y privados de los mismos países.
El estudio original, publicado bajo el co-auspicio de la CEPAL y
el CET, se basó en datos de diversas fuentes, y en especial en los
mismos convenios de préstamo entre acreedores privados y deudores.
Este trabajo ha entregado nuevas informaciones y orientaciones que
contribuyen a esclarecer el origen y alcance del problema de la
deuda, y también a esbozar caminos para su superación. En esta
ocasión, y dada la importancia del tema, presentamos el trabajo en el
marco de nuestra serie de Estudios e Informes de la CEPAL.
Gert Rosenthal
Secretario Ejecutivo, CEPAL

RESUMEN Y CONCLUSIONES
El Proyecto Interregional sobre Bancos Transnacionales (BTN) se
concentró en el comportamiento de los bancos íransnacionales durante
el auge de los préstamos soberanos otorgados a los países en
desarrollo y durante el proceso ulterior de reestructuración de la
deuda. Se reconoce que las políticas de los países deudores y las
condiciones externas adversas como las altas tasas de interés y el
deterioro de la relación de intercambio fueron también factores
importantes para explicar la crisis internacional de endeudamiento;
sin embargo, dado que dichos factores han sido el objeto de análisis
detenidos, sobre todo por instituciones multilaterales como el Fondo
Monetario Internacional y el Banco Mundial, se tomó la decisión de
concentrarse en el comportamiento de los BTN que concitaba escasa
atención. El proyecto interregional sobre BTN comprende los estudios
de caso de seis países en los que se recogió información pertinente
sobre los contratos de préstamo suscritos con los BTN. Dicha
información proporcionó las bases para apreciar desde una nueva
perspectiva el comportamiento de ios BTN durante el auge de ios
préstamos soberanos y el proceso ulterior de reestructuración de
la deuda.
La nueva información obtenida de dichos contratos se ocupó
sobre todo de los préstamos de consorcio colocados en el sector
público del país prestatario o garantizados por éste. Lo ideal habría
sido analizar todo el financiamiento externo de los BTN, es decir, el
sector público y el privado, garantizado y no garantizado, de largo y
corto plazo, vinculado o no con el comercio; lamentablemente, dicha
tarea escapaba a! ámbito del proyecto interregional. La información
indirecta permitió efectuar ciertas aproximaciones importantes, sobre
todo cuando se abordó el tema del riesgo que corren los BTN en el
sector privado no garantizado, según se detalla en el anexo
metodológico; no obstante, las limitaciones de datos condicionan en
parte las conclusiones de los estudios de caso.
Se observó que, según su tamaño y el comportamiento general en
la organización de créditos de consorcio durante el auge, los

principales 25 BTN organizadores de dichos créditos podían
dividirse aproximadamente en tres grupos: 1) cinco grandes bancos
estadounidenses (Citicorp, Chase Manhattan, Bank America Corp.,
J.P Morgan and Co. y Manufacturers Hanover), que dominaban el
proceso de los préstamos soberanos de consorcio; 2) 10 bancos
relativamente más pequeños, sobre todo de origen no estadounidense
(Lloyds, Bank of Montreal, Bank of Tokyo, Bankers Trust, Chemical
Bank, Canadian Imperial Bank of Commerce, Toronto Dominion
Bank, Commerzbank A.G., Bank of Nova Scotia y Long Term Credit
Bank of Japan) que competían activamente con el primer grupo en la
organización de créditos de consorcio; y 3) otros 10 (National
Westminster, Deutsche Bank, Royal Bank of Canada, West
Deutsche L.B,, Dresdner Bank, Barclays Bank, Midland Bank Group,
Credit Lyonnais, Industrial Bank of Japan y Banque Nationale de
Paris), en su totalidad de grandes bancos no estadounidenses que,
aunque dedicados a la organización de créditos de consorcio,
eran en general menos activos que los primeros dos grupos. En
aras de la conveniencia, estos tres grupos de bancos se denominan
en lo sucesivo los líderes, los rivales y los seguidores,
respectivamente.
Sobre la base de la literatura existente sobre el tema, la
información de fuentes secundarias y los estudios de caso originales
realizados por la Unidad Conjunta CEPAL/CET, se planteó la
hipótesis de que un grupo de rivales había socavado mediante la
competencia de precios la posición dominante de los líderes en el
mercado de préstamos de consorcio. Asimismo, se puso a prueba la
hipótesis de que el comportamiento diferente de distintas categorías
de BTN tendría efectos diversos en los países deudores, tanto durante
el auge del crédito como del período de reestructuración de la deuda,
mediante el análisis de los estudios de caso de algunos de los países
en desarrollo más endeudados. Las conclusiones demostraron que si
bien la hipótesis era correcta, el comportamiento de los BTN era
mucho más complejo de lo previsto.
Tres de los seis estudios de caso podrían catalogarse de
mercados más caracterizados por la competencia de precios, en que la
mayor competencia de precios entre los bancos para colocar créditos
sindicados se acompañó de volúmenes crecientes de préstamos durante
el auge (los casos de Argentina, Filipinas y Colombia) y los otros tres
podrían calificarse de mercados más riesgosos, es decir, aquellos en
que dicha competencia de precios no existió o al menos no se vio
acompañada por volúmenes crecientes de préstamos durante el auge
(los casos de Perú, Bolivia y Uruguay). A continuación se sintetizan
las principales tendencias del comportamiento de las diferentes
categorías de BTN organizadores por tipo de mercado.
10

La información de los estudios de caso sugiere que todas las
categorías de organizadores asi como otros bancos demostraron una
mayor actividad en los mercados más caracterizados por la
competencia de precios que en los más riesgosos. En dichos mercados,
como los de Argentina, Filipinas y Colombia, los líderes, los rivales y
los seguidores se dedicaban a la organización de créditos de consorcio
para el sector público o garantizados por éste; sin embargo, los
rivales desplegaban mucho mayor dinamismo que los líderes, que
tendían a abandonar dichos mercados a medida que se endurecía la
competencia de precios y se reducían las ganancias potenciales. Los
rivales seguían organizando préstamos de consorcio para los
prestatarios del sector público compensando los menores ingresos
(honorarios, comisiones e intereses) con la movilización de volúmenes
cada vez mayores. Los líderes tendían a concentrar su atención en los
prestatarios más riesgosos (a menudo sin garantías) del sector privado
de dichos países, casi siempre mediante la concesión de préstamos
directos con una tasa de interés mucho más elevada. Los seguidores
operaban en ambos sectores en grado variable, pero con menor
intensidad que los rivales en la organización de créditos de consorcio
y que los líderes en la colocación de préstamos directos con los
prestatarios del sector privado. Otros bancos, sobre todo los que
ingresaban por primera vez al mercado de préstamos de consorcio, se
convertían cada vez más en los participantes más importantes de los
créditos de consorcio reunidos por los 25 organizadores principales y
en que los ingresos por concepto de intereses se hallaban
drásticamente disminuidos debido a la gran competencia de precios.
En los mercados más riesgosos como Perú, Bolivia y Uruguay, los
líderes eran mucho más dinámicos que otros bancos en la organización
y participación en créditos de consorcio al sector público (o
garantizados por éste) y, en menor medida, en la concesión de
préstamos directos a clientes del sector privado. Durante el auge los
rivales permanecieron relativamente inactivos en estos mercados. Los
seguidores revelaron otra vez un poco de ambas conductas,
organizando más préstamos que los rivales pero mucho menos que los
líderes. Los bancos ajenos al grupo de los organizadores principales
fueron los participantes primordiales en aquellos préstamos de
consorcio movilizados por los líderes y, en menor medida, por los
seguidores. Como compensación parcial por asumir un riesgo mucho
mayor los líderes recibieron altos honorarios, comisiones e intereses
de parte de estos clientes más riesgosos.
Si bien resulta claro que la mayoría de los organizadores
principales prestaron en exceso a los principales deudores durante el
auge, este efecto común oculta cuando menos dos tendencias distintas
del comportamiento de los bancos. Los rivales prestaron en exceso a
11

los clientes más solventes debido al ambiente competitivo que existió
durante el auge en la concesión de préstamos soberanos. Dichos
bancos tendían a exponerse demasiado a la insolvencia debido a su
miopía frente al desastre. Este concepto significa que como las
presiones competitivas erosionan los rendimientos que pueden obtener
los prestamistas en el tiempo, muchos bancos tenían que renunciar al
cobro de una prima de riesgo por exponerse a una crisis de
proporciones de probabilidad escasa pero desconocida y / o permitir un
deterioro en su capital neto y / o que aumentara su exposición a las
crisis de fondos en el mercado interbancario. Este fenómeno
representó un defecto técnico de la estimación de riesgos o de la
evaluación de solvencia que se convirtió en una tendencia sistémica y
se volvió muy característico del comportamiento de los rivales y de
los bancos recién ingresados. Este comportamiento deriva
fundamentalmente de una perspectiva frente a la concesión de
préstamos soberanos, en que el objetivo era aumentar la participación
en el mercado mediante transacciones cada vez más voluminosas con
los clientes actuales más solventes.
Los líderes parecen haber prestado en forma excesiva por
razones diferentes. Dada su acentuada orientación a las utilidades de
corto plazo, estos organizadores se sintieron obligados a moverse
fuera de los confines de los prestatarios más solventes del sector
público para colocar préstamos de mayor rendimiento en manos de
clientes mucho más riesgosos, tales como los prestatarios soberanos al
margen del mercado internacional o los clientes no garantizados del
sector privado en los mercados donde hubo más competencia de
precios. En esto, los líderes propendían más a vender agresivamente
paquetes de préstamos a mayor precio a aquellos prestatarios a los
que tradicionalmente se les negaba de plano el acceso a los mercados
de crédito internacionales o que al menos se les negaban sumas tan
cuantiosas. Aunque no hubo ninguna modificación de las
características de riesgo que los relegaba al margen de los préstamos
internacionales, estos prestatarios vieron de pronto que los líderes
trataban de persuadirlos para que aceptaran enormes créditos que
simplemente no habían previsto solicitar o, al menos, no en
volúmenes tan cuantiosos. Por ende, los líderes tendieron a depender
más de ingresos derivados de tratos especiales con clientes más
riesgosos dispuestos a pagar mayores honorarios, comisiones e
intereses para obtener acceso al mercado.
En síntesis, las principales tendencias del comportamiento de los
grandes bancos transnacionales durante el auge crediticio pueden
dividirse entre la miopía frente al desastre o falla técnica demostrada
por los rivales en la organización de préstamos de consorcio en los
mercados con mayor competencia de precios y el acto de la concesión
12

excesiva y corriente de préstamos por los líderes en la organización
de préstamos de consorcio para los clientes soberanos más riesgosos o
en la colocación de préstamos directos en el sector privado no
garantizado de los mercados más competitivos en materia de precios.
En este sentido, no sólo la concesión excesiva de préstamos por los
BTN contribuyó a la crisis de la deuda, sino que diferentes
categorías de organizadores contribuyeron de distinta manera a dicha
crisis.
El proceso de reestructuración de la deuda brindó nuevas
experiencias para la mayoría de los participantes involucrados, para
los principales BTN organizadores y los grandes deudores, sobre todo
los más riesgosos. No cabe duda que los principales BTN organizadores
pudieron ejercer un gran control e influencia sobre el proceso de
reestructuración de la deuda y obtener beneficios considerables. A su
vez, lo más probable es que los deudores experimentaran la
desagradable sorpresa de observar la cohesión inicial del bloque
acreedor y el hecho de que los deudores estaban obligados al
comienzo del proceso de reestructuración a asumir prácticamente la
totalidad de los costos vinculados con la crisis internacional de
endeudamiento. La experiencia previa con dichos asuntos no
preparaba a los deudores para el proceso de reestructuración de la
deuda de la década de 1980.
Antes, los acreedores no tenían prácticamente a qué recurrir si
un prestatario soberano no podía cumplir sus compromisos comerciales
debido a factores económicos internacionales desfavorables. Los
acreedores (a menudo tenedores de bonos) solían formar grupos de
presión nacionales y sus gobiernos asumían su causa en debates
bilaterales con el gobierno deudor. La inmunidad soberana del deudor
lo protegía de demandas o de la ejecución de decisiones de tribunales
extranjeros. Otra fue la situación que se planteó para el proceso de
reestructuración de la deuda de la década de 1980, debido a los
estatutos surgidos en los Estados Unidos y en el Reino Unido durante
el período 1976-1978 que enunciaban una nueva teoría restringida de
la inmunidad soberana, pues permitía que los deudores soberanos
renunciaran a dicha inmunidad. Esto pasó a convertirse pronto en una
característica habitual de los contratos de préstamo de los BTN
durante el auge de la concesión de préstamos soberanos. Salvo
Colombia que representa un caso especial en esta esfera, más de 80%
del valor total de los contratos sobre los que había información
(revisados durante el curso del presente estudio) estaban cubiertos
por dichas cláusulas. En esta forma se modificaron las reglas del
juego y eso ejercía una gran influencia sobre la definición del
proceso de reestructuraciós de la deuda, eliminando ai parecer el no
pago como una alternativa realista para los deudores soberanos de los
13

países en desarrollo que encaraban una situación económica
internacional desfavorable.
La otra característica importante del proceso de reestructuración
de la deuda de la década de 1980 era su naturaleza esencialmente
privada y el control o influencia sobre él que ejercían los principales
BTN, sobre todo los líderes (que habían demostrado la conducta de
concesión de préstamos más imprudente durante el auge). Los
deudores negociaban con instituciones multilaterales y en algunos
casos con organismos acreedores gubernamentales respecto a sus
programas de ajuste económico; sin embargo, se les decía que
hablaran directamente con los comités directivos de los bancos
respecto a cómo manejar los pagos venideros de su deuda con los
BTN. Ahora bien, resulta que los comités directivos de los bancos de
los seis estudios de caso, así como los de los principales deudores,
México y Brasil, estaban dominados por los bancos líderes. Un líder
era el agente coordinador en todos los casos, salvo Colombia (que por
coincidencia es el único deudor latinoamericano importante que no ha
reestructurado su deuda). Citicorp fue el agente coordinador en cinco
casos y Bank America Corp. y Manufacturers Hanover en un caso
cada uno. Incluso en el caso de Colombia, el agente coordinador fue
un banco estadounidense importante (Chemical Bank). En cuanto a la
nacionalidad de los bancos que componían los comités directivos, los
bancos estadounidenses solían ocupar la mitad de los cargos en dichos
comités, una proporción que sobrepasaba considerablemente el riesgo
a que se exponían, incluso en los casos más riesgosos. Aunque los
rivales se hallaban bien representados en los comités de México y
Brasil, no tenían representación suficiente en los otros casos más
caracterizados por la competencia de precios donde los líderes
ocupaban de hecho más cargos que los rivales. Resulta sorprendente
que los rivales tuvieran una representación más equitativa con los
líderes en los comités de los casos más riesgosos, donde su exposición
era mucho menor que la de los líderes. En otras palabras, los líderes
pasaron a dominar los comités directivos bancarios de los deudores
más importantes y ejercieron con ello una influencia enorme sobre el
proceso de reestructuración de la deuda en su conjunto.
La última característica importante del proceso de
reestructuración de la deuda de la década de 1980 fue la unidad o
cohesión inicial demostrada por el bloque acreedor de instituciones
multilaterales y de gobiernos nacionales. En la práctica, debido al
riesgo mucho más elevado que corrían los bancos estadounidenses
frente a cualquier banco de otra nacionalidad, el sistema regulador
estadounidense tenía un efecto extraterritorial importante sobre el
proceso de reestructuración de la deuda. Por ejemplo, la preocupación
natural de los funcionarios estadounidenses por salvaguardar el
14

sistema financiero estadounidense y el bienestar de los bancos
estadounidenses tenía un efecto negativo sobre los deudores, debido al
hecho de que la toma de decisiones discrecionales por parte de los
entes reguladores había permitido que los bancos estadounidenses
tuvieran mucha libertad en materia de concentración de riesgos,
obligaciones contables de suficiencia de capital y requisitos de
reserva, para pérdidas por préstamos, todo lo cual significaba que los
parámetros para el proceso de reestructuración de la deuda eran más
estrechos para los deudores y que existían pocas posibilidades de
encontrar una forma compartida de paliar la deuda. Las entidades
reguladoras permitían que los bancos estadounidenses (sobre todo los
más expuestos, es decir, los líderes) registraran los préstamos
concedidos a estos grandes deudores a su valor nominal original
mediante una ficción contable en la que los bancos suministraban más
dinero a dichos deudores para que se mantuvieran al día en el pago
de intereses (un criterio clave del sistema regulador estadounidense).
Así, las negociaciones entre los bancos estadounidenses y los entes
reguladores estadounidenses tenían al parecer un efecto mayor sobre
el proceso de reestructuración de la deuda que las negociaciones
entre los comités directivos de los bancos y los propios deudores.
Estas tres características del proceso de reestructuración de la
deuda de la década de 1980 tuvieron el efecto de transferir a los
deudóres prácticamente la totalidad de los costos vinculados con la
crisis internacional de endeudamiento, al menos durante su primera
etapa. Dicha etapa, que puede mencionarse como la etapa del ajuste
forzoso para los deudores correspondió al difícil período 1982-1984, es
decir, al lapso transcurrido entre la declaración de México sobre su
incapacidad de servir su deuda bancaria y la toma de conciencia
ulterior de que el ajuste sólo era viable en la medida en que
estuviera acompañado de creciniiento (según lo materializado en los
objetivos enunciados en la iniciativa Baker para ocuparse de la crisis
de la deuda). Esta fue la etapa en que los BTN, sobre todo los
líderes, obtuvieron los mayores beneficios y los deudores soportaron
la totalidad de la carga, incluso márgenes punitivos (alrededor de 2%)
vinculados con los primeros acuerdos de reestructuración. El concepto
que tenían los líderes sobre la crisis de la deuda --fundamentalmente
un problema de liquidez-- era aceptado en general como el concepto
de la crisis por el resto del bloque acreedor, es decir, las
instituciones multilaterales y los organismos nacionales (especialmente
estadounidenses).
Los líderes utilizaban además su influencia en los comités
directivos de los bancos para obtener, en algunos casos, ventajas
especiales aparte del ingreso adicional proveniente de los márgenes
punitivos. Generalmente, estaban en condiciones de mejorar la
15

seguridad de su propio riesgo frente a los prestatarios no
garantizados del sector privado incorporándolos de una u otra forma a
los acuerdos de reestructuración de la deuda (adquiriendo con ello
efectivamente una garantía estatal de una manera ex post facto) u
obligando a los deudores a establecer garantías cambiarías u otras
ventajas especiales. Estos acuerdos de reestructuración tenían además
el efecto de agrupar a todos los deudores locales en una sola
categoría de riesgo o capacidad crediticia y de asignarle el servicio
global de la deuda al Estado. Así, los clientes más riesgosos a quienes
los líderes habían cobrado tal vez las primas de riesgo más elevadas
pasaban síibitamente a tener la misma condición jurídica de los
clientes más solventes a quienes los rivales y otras entidades les
habían cobrado primas de riesgo bajísimas. Además, los bancos
estadounidenses contribuían menos de lo que les correspondía según
su exposición a los nuevos recursos monetarios. En este sentido, los
líderes parecen haberse aprovechado del hecho de que encabezaban
los comités directivos de los bancos para obtener ventajas particulares
en términos de mayor seguridad para su exposición más riesgosa, un
mayor flujo de ingresos por concepto de honorarios y tasas de interés
punitivas y un incremento menos que proporcional del riesgo, si se
consideran los aportes de nuevos recursos monetarios que
acompañaron la mayoría de los acuerdos de reestructuración de la
deuda con los BTN. Ese mayor ingreso no se destinó primordialmente
a consolidar el capital de la empresa o a efectuar reservas para
pérdidas por préstamos impagos.* Otros bancos, que entonces obtenían
buenos ingresos por concepto de márgenes punitivos sobre sus
carteras reprogramadas, tendían a apoyar la forma que tenían los
líderes de manejar la crisis de la deuda. Los líderes disfrutaron de su
máximo control sobre el proceso de reestructuración de la deuda
durante esta etapa ya que su interpretación del problema y la
solución que recomendaban fueron adoptadas por el bloque acreedor
en su conjunto. Sin embargo, también se hizo evidente que el
abrumador ajuste forzoso de los deudores parecía servir más para
entonar los balances trimestrales de los bancos líderes que para
mejorar las perspectivas económicas de mediano plazo de los propios
deudores; por tanto, éste prolongó la crisis en vez de resolverla.
Ese argumento parece haber sido reconocido durante la segunda
etapa del proceso de reestructuración de la deuda, 1985-1986, en la
medida en que la estrategia de ajuste recesivo pasó a considerarse
contraproducente y elementos importantes del bloque acreedor --las
instituciones multilaterales y algunas autoridades nacionales-En lo sucesivo, reservas para pérdidas.
Ifi

llegaron a opinar que el crecimiento tenía que acompañar al ajuste.
Se sugirió una nueva iniciativa, que llevaba el nombre del Secretario
del Tesoro de los Estados Unidos, en reemplazo de la perspectiva
anterior. Se les asignaron nuevas funciones a todos los agentes
involucrados en el ajuste y en el proceso de reestructuración de la
deuda. A los deudores responsables iba a otorgárseles más tiempo y
mejores condiciones para servir su deuda bancaria, algo que puso de
manifiesto en los nuevos acuerdos de reprogramación multianuales que
se volvieron más comunes desde entonces.
Los menores ingresos (las comisiones desaparecieron y los
márgenes cayeron notoriamente) y los compromisos a más largo plazo
de los acreedores provocaron la disolución de la unidad bancaria en el
proceso de reestructuración de la deuda. Los bancos más pequeños y
los estadounidenses regionales con riesgos más limitados preferían no
comprometerse a entregar nuevos recursos financieros en un horizonte
de mediano plazo, y se interesaban cada vez más en vender su deuda
con descuento en el mercado secundario. Los bancos no
estadounidenses, particularmente algunos europeos con bases de
capital más sólidas, menor exposición y reservas para pérdidas más
adecuadas (como consecuencia de una supervisión bancaria más
prudente en dichos países), buscaron cada vez más otros caminos
debido al hecho de que el mecanismo de aportar nuevos recursos
financieros mediante el cual los bancos se autopagaban intereses
(debido al entorno regulador que encaraban los bancos
estadounidenses) se demostraba cada vez más inútil. En este contexto,
a los grandes BTN, sobre todo los líderes, les era más difícil
movilizar nuevos recursos financieros y estaban menos dispuestos a
aumentar su propia exposición a medida que los entes reguladores
estadounidenses se volvían menos tolerantes con respecto a la toma
de decisiones discrecional favorable a los bancos o instituciones
financieras establecidos en las principales plazas financieras
norteamericanas (money centre). En consecuencia, los BTN no
pudieron movilizar una cifra ni siguiera aproximada a los 20 mil
millones de dólares en nuevos recursos financieros que se esperaba de
ellos como parte de la iniciativa Baker y eso provocó insatisfacción
dentro del bloque acreedor debido al hecho de que, al no cumplir la
función que se les había asignado, los BTN hicieron peligrar los
esfuerzos de los demás acreedores, sobre todo de las instituciones
multilaterales.
Aunque la unidad del bloque acreedor se debilitaba y las
condiciones para los países deudores tendían a mejorar con respecto a
las de la etapa del ajuste forzoso, a los deudores que no mantenían
un diálogo con los bancos y las instituciones multilaterales y no
desplegaban esfuerzos para mantenerse al día en el pago de intereses,
17

no podían beneficiarse de estos mejoramientos. Los deudores más
débiles, más pequeños y más riesgosos no tenían acceso a nuevos
aportes en dinero u otros recursos en una escala comparable a los
grandes prestatarios, a menos que otorgaran concesiones
excepcionales (como fue el caso de Uruguay). Perú y Bolivia (junto
con Nicaragua, Sudán y Zaire) figuraron entre los pocos deudores que
caían dentro de la categoría de valor deteriorado del sistema
regulador estadounidense que obligaba a los acreedores
estadounidenses a establecer determinadas reservas para riesgos de
transferencias que les eran inconvenientes. En general, durante esta
segunda etapa del proceso de reestructuración de la deuda la unidad
debilitada del bloque acreedor y la insatisfacción con la forma en que
los bancos desempeñaban la función que se les había asignado
llevaron a una situación algo más favorable para los deudores.
El período 1987-1988 estuvo marcado por la erosión sostenida de
la unidad del bloque acreedor y una desunión manifiesta entre los
bancos, incluso entre los propios líderes. Los nuevos recursos
monetarios otorgados a México indujeron incluso a los bancos
británicos y japoneses a unirse a los del continente europeo en la
búsqueda de nuevas alternativas de política. El gobierno japonés llegó
a plantear incluso una nueva propuesta global para solucionar la crisis
internacional de la deuda en la cumbre económica celebrada en
Toronto en 1988. Prácticamente la totalidad de los participantes se
apartó cada vez más del estilo estadounidense de manejar la crisis
enfocándola dentro del marco de una lista de opciones (menu
approach) en que se hacía hincapié en la venta de la deuda en el
mercado secundario o en su conversión en capital, bonos, bienes, etc.
Las condiciones mucho mejores otorgadas a México (convenidas
en principio en octubre de 1986) por los BTN, bajo presión del
gobierno estadounidense, impulsaron a otros deudores a tratar de
obtener acuerdos similares (márgenes inferiores a 1%, reprogramación
de los pagos a 20 años con siete años de gracia, reprogramación de
créditos ya reprogramados, nuevos recursos financieros, cláusulas para
imprevistos, elemento de cofinanciamiento con el Banco Mundial). La
tentativa de Brasil de obtener un trato similar sin una vinculación
formal con el programa de ajuste administrado por el FMI fue
rechazado por los BTN y Brasil declaró la moratoria en febrero de
1987. Mientras los bancos llegaban rápidamente a un acuerdo con
otros grandes deudores como Argentina, Chile, Filipinas y Venezuela,
la repercusión principal de la moratoria brasileña era que los líderes
tenían que tomar medidas, dados la magnitud de la deuda involucrada
y el nivel de exposición de estos grandes bancos estadounidenses.
Citicorp, el más comprometido de los líderes, entró en acción
estableciendo reservas adicionales para pérdidas del orden de los 3 mil
18

millones de dólares (con lo que las reservas totales ascendían al
equivalente de un 25% de su exposición), una iniciativa que demostró
la falta de solidaridad entre los líderes, mientras otros como
Manufacturers Hanover, Chase Manhattan y Bank of America se
esforzaron por mantenerla. Sus balances correspondientes a 1987
mostraban las pérdidas más grandes desde la depresión de los años
treinta. Morgan estableció un precedente al idear un sistema de
conversión de la deuda en bonos garantizados, cuyo objeto fue
ayudar a México a captar parte del descuento de su deuda, a los
precios del mercado secundario. La reglamentación de los Estados
Unidos parecía favorecer cada vez más este último enfoque.
Uno de los problemas más formidables que encaraba la
reglamentación estadounidense era que aunque los líderes operaban
como intermediarios en los sistemas de conversión de la deuda, rara
vez se ocupaban de su propia deuda. A medida que los bancos más
pequeños y regionales de los Estados Unidos se libraban de otorgar
nuevos recursos financieros más crecía la participación de los líderes
en la exposición global de los bancos estadounidenses frente a los
deudores con problemas. Asimismo, a medida que los bancos no
estadounidenses se volvían más participativos en las actividades de
conversión de la deuda, la participación de los Estados Unidos en la
exposición bancaria total iba en aumento: lo que significaba que la
crisis de la deuda se concentraba nuevamente (tal como en 1982) en
manos de los prestamistas más imprudentes durante el auge crediticio.
En vista de la mayor resistencia de los gobiernos y bancos del
bloque acreedor, y aprovechándose de la nueva desunión entre los
bancos líderes, los entes reguladores estadounidenses parecen estar en
vías de adoptar un nuevo enfoque de la crisis de la deuda en lo que
respecta a los bancos estadounidenses. Al parecer, el objetivo es
conseguir que los líderes hagan algo respecto a sus reservas para
pérdidas y a la persistencia de su enorme exposición en países
deudores. La Reserva Federal de los Estados Unidos modificó la
reglamentación sobre la conversión de la deuda en capital ya que
dejó de circunscribir las inversiones no financieras a las empresas que
los gobiernos deudores privatizaban y amplió el período en que podían
efectuarse. Al parecer, también se han resuelto los aspectos contables
relativos al contagio del resto de una cartera bancaria al negociar
una parte de ella con descuento. Además, un acuerdo internacional
sobre las normas de suficiencia de capital parece haber fijado un
marco temporal definido (hasta 1992) para las actividades destinadas a
la conversión de la deuda. A partir de 1992, sólo 1.5% de la nueva
relación de 8% entre el capital y los activos puede corresponder a
reservas para pérdidas por préstamos. En la actualidad, la mayoría de
los líderes poseen reservas del orden de 4%. En otras palabras, algo
19

están haciendo los entes reguladores estadounidenses. Los beneficios
tributarios para bancos que se deshacen de deudas incobrables,
similares a los de otros grandes países acreedores, acelerarían
indudablemente el proceso. Si dichas medidas inducen a los bancos
líderes a negociar con un descuento considerable porciones
importantes de su problemática exposición con los deudores, se habrá
concretado la base material para que los BTN entren en su etapa de
ajuste.
El presente estudio ha pretendido --sin subestimar en modo
alguno la importancia de las políticas de los países deudores o del
entorno económico internacional adverso como causas de la crisis
internacional de endeudamiento-- de concentrarse en otro factor
causal importante que se ha analizado menos: el comportamiento de
los BTN. Es a partir de la premisa de que un conocimiento más
acabado de las causas de la crisis internacional de la deuda puede
servir para llegar a un consenso respecto a un enfoque global para
solucionar el problema de la deuda, que se ofrece el presente análisis
como una contribución al debate en curso.

20

Capítulo I
PANORAMA DEL AUGE DE LA CONCESION
DE PRESTAMOS DE CONSORCIO ENTRE
1974 Y 1982 Y DEL PROCESO DE
REESTRUCTURACION, 1983-1987
Los bancos transnacionales y los países en desarrollo habían tendido
tradicionalmente a vivir en mundos separados durante el medio siglo
que precedió al auge de créditos otorgados por los BTN a los
prestatarios de dichos países, que comenzó a principios de la década
de 1970. Algunos grandes bancos (a menudo británicos) con
operaciones internacionales de envergadura tuvieron relaciones
financieras esporádicas pero intensas con determinados países en
desarrollo durante el siglo XIX; sin embargo, generalmente el
gobierno prestatario no podía cumplir con las condiciones originales
de los préstamos bancarios cuando empeoraban las condiciones del
comercio internacional. Dicha situación había perdurado durante la
primera parte del siglo XX, pese a que los Estados Unidos
reemplazaban progresivamente a Gran Bretaña como fuente principal
de crédito internacional y los bonos tendían a reemplazar a los
préstamos como el instrumento principal de intermediación financiera
entre prestamista y prestatario. Esa experiencia, como las del
siglo XIX, tendieron a alejar a los BTN de los prestatarios de países
en desarrollo durante varias décadas, con la excepción del
financiamiento comercial de corto plazo o créditos a las exportaciones
garantizados en el país de origen. En general, desde el comienzo de
la Gran Depresión hasta principios de la década de 1970, los BTN no
asumieron riesgos en los países en desarrollo porque sus políticas
crediticias se concentraban en otros prestatarios más solventes. La
naturaleza cambiante del sistema financiero internacional condujo al
establecimiento de una relación mucho más estrecha entre muchos
prestatarios de países en desarrollo y los bancos transnacionales
durante el período comprendido entre 1974 y 1982.^
21

A. El auge de la concesión de préstamos
soberanos y el mecanismo de los
préstamos de consorcio
La concesión de préstamos soberanos, es decir, el otorgamiento de
créditos por los bancos a entidades soberanas (gobiernos, bancos
estatales y empresas estatales) u otras entidades con aval del
gobierno, puede hacerse mediante préstamos colocados directamente
por el prestamista individual o mediante consorcios de prestamistas
bancarios en que unos pocos organizadores principales (los directores)
juntan un paquete de préstamos en que se venden participaciones a
otros prestamistas que no entran en contacto directo con el
prestatario. Frente a la demanda incesante de créditos bancarios por
los países en desarrollo y la buena disposición crediticia de los
bancos, el mecanismo del préstamo de consorcio pasó a ser mucho
más importante para movilizar el crédito para las entidades soberanas
debido al hecho de que se podían organizar grandes volúmenes de
crédito mediante operaciones únicas. Los bancos individuales se
mostraron cada vez más reacios a prestar sumas siempre crecientes
mediante préstamos directos y este mecanismo de consorcio les
permitió participar en paquetes que involucraban a muchos bancos a
la vez.
El mecanismo del préstamo de consorcio operaba de la siguiente
manera.^ Cuando una entidad soberana decidía obtener crédito en el
mercado internacional de capitales y hacerlo mediante un préstamo de
consorcio de bancos transnacionales, lo primero que se hacía era
seleccionar a los principales bancos organizadores (los bancos
directores) de dicho préstamo, fijar el monto deseado y negociar las
condiciones principales del préstamo. El banco director solía reunir a
un pequeño grupo de grandes bancos que estaban dispuestos a
garantizar el préstamo, es decir, aportaban sus propios recursos
financieros si el esfuerzo de comercialización para atraer a otros
bancos participantes no cubría el monto. Estos bancos directores, una
vez que recibían el mandato del prestatario redactaban un contrato en
que participaban una serie de otros bancos. Así, por ejemplo, la
participación en un crédito por 100 millones de dólares podía ser la
siguiente: cuatro organizadores aportaban 10 millones cada uno, otros
siete participantes aportaban 5 millones cada uno y 10 participantes
aportaban 2.5 millones cada uno. Los beneficios principales de este
mecanismo eran permitir que los bancos internacionales más grandes
percibieran honorarios y comisiones como organizadores de esos
créditos y que los bancos más pequeños participaran en créditos
internacionales de gran volumen sin necesidad de contar con un
extenso sistema internacional de ramas y sucursales ni con la
22

capacidad de evaluar la solvencia de los prestatarios (eso lo
realizaban los bancos directores del préstamo). En el caso del
prestatario, permitía la movilización de volúmenes de capital
internacional que antes se había considerado imposible obtener.
En general, se suelen citar cuatro factores principales para
explicar la buena disposición de los BTN para otorgar crédito a los
países en desarrollo durante la década de 1970. Estos son la
disponibilidad de recursos, un entorno externo favorable, las
condiciones favorables de los préstamos y el supuesto buen uso que
hacían de ellos los principales prestatarios de los países en desarrollo.
Estos factores se amalgamaron para culminar en el nuevo acceso de
los países en desarrollo al mercado internacional de capitales
mediante la intermediación financiera de los BTN durante el
período 1974-1982.
Como se sabe, la decuplicación del precio internacional del
petróleo impuesta por la Organización de Países Exportadores de
Petróleo (OPEP) a fines de 1973 causó un gran incremento del déficit
en cuenta corriente del balance de pagos de los países importadores
de petróleo, y sobre todo de los países en desarrollo. Los países en
desarrollo de medianos isigresos importadores de petróleo registraron
un déficit global en cuenta corriente que sobrepasaba los 42 mil
millones de dólares en 1975, lo que representaba 5.5% de su producto
nacional bruto global (FNB).^ La solución obvia era convencer a los
miembros de la OPEP —los nuevos poseedores de un excedente
financiero global en rápido crecimiento-- de que otorgaran crédito a
los países en desarrollo importadores de petróleo, para financiar su
balance de pagos, a fin de evitar el desequilibrio sistémico y la
inestabilidad en los mercados internacionales de capital. Las
restricciones institucionales y de mercado existentes para esos
prestamistas y prestatarios en potencia junto con la reciente
expansión del mercado de la euromoneda evitan una relación
financiera directa entre la OPEP y los países en desarrollo y los
BTN pasaron a ser los recicladores fundamentales de los excedentes
de la OPEP hacia los países en desarrollo importadores de petróleo.^
Los miembros de la OPEP tenían una gran preferencia por la liquidez
dado que una parte sustancial de sus colocaciones internacionales eran
depósitos bancarios que estaban colocados, principalmente en el
mercado de la euromoneda, es decir, los mercados con sede en Europa
en monedas que se transaban fuera de sus respectivas economías
nacionales (véase el anexo 1).
Los principales BTN con acceso a estos depósitos en euromoneda
promovían el nuevo instrumento de sindicación para la organización
de créditos bancarios internacionales lo que facilitaba el auge
crediticio. Los mercados de la euromoneda permitían que los grandes
23

BTN adquirieran depósitos de corto plazo no regulados con fines
crediticios y, según se mencionó, el mecanismo de los consorcios
permitía que esos mismos BTN dominantes organizaran y
administraran la participación de los bancos regionales y más
pequeños en grandes créditos internacionales, movilizando con ello
recursos de participantes alejados del mercado internacional de
capitales. Al mismo tiempo, muchos de los clientes tradicionales de los
BTN (los gobiernos y las empresas privadas más grandes de los países
industriales) reducían su demanda de créditos en euromoneda en la
medida en que tenían éxito en efectuar ajustes al impacto del alza de
precios del petróleo. Así, dichos elementos se unieron para producir
una virtual explosión en la existencia de capital de empréstitos a
disposición de los BTN, gran parte del cual se prestó a los países en
desarrollo como créditos en consorcio (adepiás de los préstamos
directos más tradicionales).
El entorno externo era muy favorable para que los BTN
reciclaran el excedente financiero inicial de la OPEP. Las políticas
de los países industriales adelantados de la Organización de
Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) lo fomentaban por
varias razones. Significaba una solución de sector privado o de
mercado al desequilibrio del balance de pagos de los países en
desarrollo. Esa solución liberaba a los países de la OCDE, afectados
también por la recesión, de todo compromiso adicional de envergadura
de colaborar al ajuste de los países en desarrollo importadores de
petróleo mediante un incremento de la asistencia oficial al
desarrollo; un aspecto bien acogido por los gobiernos que
demostraban claras señales de estar cansados de ayudar. Además, el
auge de los precios de exportación de muchos de los productos
primarios que producían muchos de estos mismos países en desarrollo
importadores de petróleo a mediados de la década de 1970, era motivo
de confianza para todos los involucrados --los BTN, los países en
desarrollo importadores de petróleo y los países de la OCDE— porque
sugería que los ingresos de exportación de los prestatarios seguirían
elevándose con rapidez, lo que facilitaría el servicio de la deuda. En
épocas difíciles de inestabilidad cambiaría, fuertes presiones
inflacionarias y recesión, el traspaso a los bancos del problema del
ajuste de los países en desarrollo importadores de petróleo significaba
una preocupación menos.
Las condiciones de los nuevos créditos de los BTN a los países
en desarrollo fueron un gran estímulo para la rápida aceleración de la
demanda. La tasa de interés real de esos préstamos fue negativa
durante este período inicial (véase el gráfico 1), lo que era un gran
incentivo para los prestatarios, pero que no significaba a la vez un
desincentivo para los BTN intermediarios debido al hecho de que sus
24

ingresos provenían fundamentalmente de una diferencia o margen
sobre la tasa base de interés (a menudo la LIBOR), más comisiones.
La atracción para los prestatarios era el carácter aparentemente
gratuito de estos préstamos. Por su parte, los BTN eran prestamistas
ávidos porque percibían un flujo de ingresos potencialmente
constante y aparentemente seguro de nuevos clientes en
circunstancias en que la mayoría de las operaciones crediticias
internas estaban estancadas. El uso de garantías del gobierno
prestatario, la renuncia a la inmunidad soberana, la institución de
cláusulas recíprocas en caso de incumplimiento vinculadas con la
deuda garantizada de los gobiernos prestatarios, la transferencia del
riesgo de la tasa de interés a los prestatarios, entre otras cosas,® les
dio a los BTN una sensación de seguridad respecto del riesgo
soberano y permitió con ello que los créditos de consorcio se
convirtieran en un vehículo muy eficiente para préstamos de gran
volumen y de rápido desembolso. En esta forma, las condiciones de
los nuevos créditos de consorcio facilitaron la explosión crediticia
ulterior.
Gráfico 1

TIPO DE INTERES INTERBANCARIO DE LONDRES
(SEIS MESES), 1970-1986
Porcentajes

LIBOR N O M I N A L
•

LIBOR R E A L 

«

LIBOR REAL»

Fuente; Calculado del F M I , Estadísticas Financieras Internacionales, varios números.
aTípo real para los paises industrializados, LIBOR nominal defiactado por el indice de precios ai consumidor para
los países Industrializados.
b T i p o real para los países latinoamericanos, LIBOR nominal defiactado por el precio unitario de las exportaciones
de América Latina.

Un cuarto factor que a veces se menciona en este sentido es el
uso que se les dio a estos nuevos préstamos de los BTN. En las
etapas iniciales del ciclo crediticio no se prestaba mucha atención al
uso que se daba a los recursos otorgados a los países en desarrollo
25

importadores de petróleo, porque se les consideraba deudores
noveles y los casos más evidentes, es decir, Brasil y México,
parecían estar desenvolviéndose bastante bien. Las crisis externas de
1974-1975 habían repercutido negativamente en esas economías en el
equivalente promedio anual de 3.7% y 1.0% del PNB, respectivamente;
sin embargo, ambas habían logrado elevar el valor de sus
exportaciones en casi 8% anual entre 1970 y 1980.® A mediados de la
década de 1970, Brasil vivía todavía su milagro económico y México,
después de algunas dificultades internas, estaba a punto de
convertirse en un gran exportador de petróleo. Ambos iban a
experimentar tasas de crecimiento elevadas del PNB y de la inversión
durante la década de 1970 e iban a convertirse en miembros
fundadores del grupo de países de reciente industrialización (PRI).
Para los BTN y los países de la OCDE, Brasil y México parecían
encaminarse con acierto por la senda correcta del crecimiento
económico y el desarrollo y su satisfacción quedó de manifiesto en la
explosión crediticia que recibieron esos países en desarrollo de
los BTN, crédito que terminó por rebasar el ámbito de estos dos
prestatarios.
Por cierto que estos cuatro factores fueron elementos causales
importantes de este auge crediticio inicial consecutivo al alza del
petróleo inducida por la OPEP en 1973 y a la consolidación de los
mercados de la euromoneda. A su manera, la disponibilidad de capital
de empréstitos, el entorno externo favorable, las condiciones
positivas de los nuevos préstamos y el buen uso aparente de dichos
recursos se amalgamaron para crear un auge crediticio de un
carácter otrora desconocido en el período de posguerra, en lo que
respecta a los países en desarrollo. Los orígenes de la crisis de la
deuda se hallan en la profunda penetración de las finanzas externas
de los países en desarrollo por las entidades financieras privadas que
dominaban los mercados internacionales de capital.^ El cuadro 1
ofrece un cuadro bastante fidedigno del carácter de los cambios que
sobrevinieron en las finanzas externas de los países en desarrollo
durante el último cuarto de siglo y, sobre todo, en el periodo
1974-1982 que es el que más nos interesa por ahora.
Antes del alza brusca del precio internacional del petróleo en
1973, las tres fuentes principales de recursos externos de los
países en desarrollo solían ser la asistencia bilateral oficial para
el desarrollo de los miembros del Comité de Asistencia para el
Desarrollo de la OCDE, la inversión privada directa y los créditos
a las exportaciones, que representaban entre 60 y 80% de los flujos
globales de recursos, los que subieron en promedio de 35 a 54 mil
millones de dólares anuales, en valores constantes,® durante el
período 1960-1971. Durante el período 1974-1982, cada una de estas
26

PAISES EN DESARROLLO: PRINCIPALES TIPOS DE FLUJOS
DE RECURSOS RECIBIDOS
(Promedios de los períodos expresados en porcentaje, calculados en
dólares de 1983 y 1985)
I960-

1970-

1974-

1978-

1983-

19é1a/

1971a/

1977a/

1982b/

1986b/

56

Tipo de f l u j o

43

36

28

42

1. Asistencia o f i c i a l
para el desarrollo
a) B i l a t e r a l :

total

53

37

29

22

33

(46)

(28)

(17)

(14)

(24)

OPEP d/

(-)

(6)

(4)

(5)

(2)
(5)

(9)

CAEM e/

(3)

(2)

(4)

Otros f /

(3)

(2)
6

(1)
7

(...)

(...)

6

9

ZL

«

m

55

19

17

14

11

44
11

6

15

24

36

21

2

2

2

3

2

7

7

6

9

3. Otros no concesionales
a) Créditos a las

16

18

lÉ

17

U

exportaciones

14

14

12

13

6

2

4

4

4

9

100

100

IDO

100

100

34.8

53.7

81.0

118.8

83.6

CAD c/

b) M u l t i l a t e r a l

3

2. Privados
a) Inversión directa
b) Sector bancario
c) Préstamos en bonos
d) Otros 3/

b) M u l t i l a t e r a l
Total
Volumen promedio anual (miles
de millones de dólares
constantes)

Fuente; Unidad Conjunta CEPAL/CET sobre Empresas Transnacionales, sobre la base de información de
la OCDE, Development Co-operation.

1985 and 1987 Reports. Paris, 1985 y 1988, pp. 162 y

46, respect i vamente.
- f Calculado sobre la base de la información del f l u j o total de recursos en dólares al tipo de
cambio vigente en 1983.
Calculado sobre la base de la informacicn sobre el flujo neto de recursos en dólares al tipo de
cambio vigente en 1985.
Comité

de Asistencia

para

el

Desarrollo

de

la

Organización

de Cooperación y

Desarrollo

Económicos (OCDE).
^^ Organización de Países Exportadores de Petróleo.
Consejo de Asistencia Económica Mutua.
y

Miembros de la OCDE no pertenecientes al CAD y donantes de países en desarrollo.
Donaciones de organismos voluntarios privados, así como otros flujos privados y o f i c i a l e s no
concesionales no incluidos explícitamente en 3.

27

tres fuentes principales demostró una tendencia notoria a declinar
como proporción del f l u j o global de recursos mientras los préstamos
de los bancos privados prosperaban y pasaban a ser la nueva
fuente principal para los países en desarrollo relativamente más
adelantados.
El período posterior a la primera variación de precios de la
OPEP se caracterizó ante todo por la explosión de los préstamos
bancarios: primero aumentaron los préstamos bancarios a los países en
desarrollo entre 1974 y 1977 y luego se aceleraron los préstamos
soberanos entre 1978 y 1982. Después de 1982 hubo una notoria
reducción de los créditos bancarios. El volumen promedio anual de
recursos recibidos por los países en desarrollo se duplicó con creces
en términos reales durante la década de 1970, fundamentalmente
como consecuencia de los créditos otorgados por los BTN, que durante
su apogeo entre 1978 y 1982, llegaron a representar 36% del flujo
total de recursos hacia esos países. (Véase cuadro 1.) Dada la
acentuada caída de la asistencia oficial bilateral mencionada, para el
desarrollo la explosión crediticia le impuso un neto carácter privado a
los flujos ulteriores de recursos durante el período del auge,
1974-1982, sobre todo respecto a los países en desarrollo
relativamente más adelantados o más solventes.
Desde la perspectiva del mercado internacional de capitales, el
cuadro 2 indica que entre muchos instrumentos, sólo los préstamos
bancarios de consorcio llegaron a ser sin discusión el elemento más
importante durante el período del auge. Representaron casi 60% del
valor del capital movilizado (para todos los prestatarios, no sólo los
países en desarrollo) durante 1978-1982 cuando el monto total
movilizado llegó a un promedio anual cercano a los 150 mil millones
de dólares en valores constantes de 1980. Aunque el valor de las
emisiones de bonos casi igualó al de los créditos bancarios
internacionales, durante 1974-1977, en alrededor de 40 mil millones
de dólares anuales (en términos constantes); durante el período
ulterior, 1978-1982, el valor de los créditos bancarios internacionales
(principalmente los préstamos de consorcio) duplicó prácticamente el
valor de las emisiones de bonos internacionales pese al dinamismo
creciente demostrado por los nuevos instrumentos financieros como las
obligaciones con interés variable y los certificados de depósito. En el
período 1983-1986 el valor de los préstamos bancarios de consorcio
volvió al mismo nivel que en 1974-1977; sin embargo, ahora
correspondía a menos de un cuarto y no a la mitad del valor total de
todo el capital movilizado en el mercado internacional. En suma, por
un período relativamente breve, 1974-1982, los préstamos bancarios
de consorcio se convirtieron en el instrumento que en gran medida
activó el mercado internacional de capitales.
28

Cuadro

3

NUEVAS EMISIONES DE BONOS Y OBLIGACIONES DE CREDITO
BANCARIO A NIVEL INTERNACIONAL, 1974-1986 S/
( C i f r a s brutas)

Promedios anuales
1974-

1978-

1983-

1977

1982

1986

49.0

108.9

Miles de millones de dólares de 1980
I . Emisiones internacionales de bonos

37.8

- Obligaciones con interés v a r i a b l e
yCD b /

1.4

11. C r é d i t o s bancarios

31.2

39.6

77.7

41.3

96.9

84.8

41.3

internacionales

- Préstamos de c o n s o r c i o

9.4

36.4

• Instrumentos de tasa f i j a

86.3

41.0

- Otros mecanismos c r e d i t i c i o s

á!
10.6S

d/

internacionales
Total

43.8

145.9

79.1

193.7

D i s t r i b u c i ó n porcentual
I . Emisiones internacionales de bonos

49

- Obligaciones con interés v a r i a b l e
y CD b /
Instrumentos de tasa
11. Créditos bancarios

34

2

40

66

44

51

- Otros mecanismos c r e d i t i c i o s

16

27

51

internacionales

7

47

fija

- Préstamos de consorcio

58

21

-d/

internacionales
Total

gd/

100

Fuente: Unidad Conjunta

56

23

100

CEPAL/CET, sobre l a base de c i f r a s del Banco Mundial,

100
Informe sobre e l

d e s a r r o l l o mundial. 1985, Washington, D.C., j u l i o de 1985.
Nota: El guión s i g n i f i c a cero.
Préstamos de mediano y largo plazo anunciados públicamente.
b/ CD = c e r t i f i c a d o de depósito.
Mecanismos

bancarios

empleados

para

como europagarés de corto plazo,

respaldar

certificados

la emisión de otros
de depósito,

instrumentos

financieros

aceptaciones bancarias y efectos

comerciales.
Antes de 1981,

las pequeñas sumas correspondientes a dichos instrunentos están incluidas en

los préstamos de consorcio.

29

La información contenida en el cuadro 3 demuestra precisamente la gran importancia que tenían para los países en desarrollo
esos créditos bancarios internacionales, especialmente el préstamo de
consorcio, como medio de tener acceso a los mercados
internacionales de capitales durante 1974-1982, y como con cuanta
rapidez esos mismos países en desarrollo vieron como después su
acceso se reducía. Los países en desarrollo lograron duplicar el valor
real del capital movilizado mediante los créditos bancarios y las
emisiones de bonos internacionales desde un promedio anual de
21 mil millones de dólares en el período 1974-1977 hasta 44 mil
millones de dólares durante 1978-1982, antes de caer a menos del
nivel original durante 1983-1986. Más de 90% del valor de los montos
brutos movilizados correspondían a créditos bancarios (y no a bonos)
durante 1974-1982. Además, mientras las emisiones de bonos de los
países en desarrollo sólo representaban una parte ínfima de todas
las emisiones internacionales de bonos, los créditos bancarios
colocados en los países en desarrollo representaban poco menos de la
mitad del valor total de todos los créditos bancarios durante el
período 1974-1982. Así, cabe observar que el acceso de los países en
desarrollo a los mercados financieros internacionales estaba
limitado en gran medida a un solo instrumento --los préstamos de
consorcio— y aunque dicho instrumento demostraba gran eficiencia
para movilizar y desembolsar con rapidez enormes sumas,
demostraba asimismo una volatilidad alarmante en cuanto a un
acceso continuado.
Cabe reconocer que durante el primer período del alza brusca
del petróleo, los BTN habían minimizado efectivamente el
desequilibrio sistémico. El cuadro 4, que contiene información sobre
todos los préstamos externos, no sólo los de consorcio de mediano
plazo, sugiere que durante 1975-1977 los BTN consiguieron que el
efecto neto fuera mínimo ya que los depósitos netos de los países en
desarrollo exportadores de petróleo (que en promedio ascendían a más
de 5 mil millones de dólares anuales en términos constantes)
representaban más de la mitad de los préstamos netos a los países en
desarrollo no exportadores de petróleo. Por lo tanto, el efecto neto
se mantenía en el equivalente de un 5% del valor de todos los
préstamos bancarios, y si se utiliza otro sistema de medición, sólo
representaba un tercio de la variación de créditos netos
correspondientes a otros países (es decir, economías de planificación
centralizada, organizaciones internacionales y créditos no asignados).
En suma, esto sugiere que la intermediación financiera de los BTN
durante 1974-1977 mantuvo en un nivel bastante manejable la
perturbación sistémica vinculada originalmente con el alza de precios
de la OPEP de 1973.
30

Cuadro 3
T O T A L D E M O N T O S B R U T O S MOVILIZADOS P O R LOS PAISES EN
D E S A R R O L L O EN LOS M E R C A D O S F I N A N C I E R O S
I N T E R N A C I O N A L E S , 1974-1986

Promedios anuales
1974-

I.

1978-

1983-

1977

1982

1986

21.0

43.6

19.4

2.2

3.1

3.5

18.9

40.5

27

30

12

6

6

3

E n miles de millones de dólares
de 1980
- Emisiones internacionales
de bonos a /
- Créditos bancarios

15.9 b /

internacionales c /
II. Como p o r c e n t a j e del total de
empréstitos de mercados
- Emisiones internacionales
de bonos a /
- Créditos bancarios

46

42 d /

21 b /

internacionales c /
100

III. Como p o r c e n t a j e del total de

100

100

21

empréstitos a los PMD
- Emisiones internacionales a /

10

7

- Créditos bancarios

90

93

79 b /

internacionales
Fuente:Unidad C o n j u n t a C E P A L / C E T , sobre la base de cifras de la OCDE, Financial
Market Trends, varios números.
a / Ventas internacionales y en el exterior.
b / Grandes sumas de otros mecanismos crediticios internacionales declarados,
c / P r é s t a m o s de consorcio más otros mecanismos crediticios internacionales,
d/Facilidades

crediticias

internacionales

vinculadas

con

las

grandes

fusiones,

registradas en 1981 para el mercado total.

31

Cuadro 4
PRESTAMOS EXTERNOS Y CAPTACION DE DEPOSITOS DE LOS BANCOS EN LA ZONA DECLARANTE AL BANCO DE PAGOS INTERNACIONALES,
SEGUN GRUPOS PRINCIPALES DE PAISES, 1974-1985 a /
(En miles de millones de dólares de 1980 y en porcentajes)

U)
N)

1975-1977

Promedios anuales
1978-1982

1983-1985

I . Préstamos a
- Países i n d u s t r i a l e s
- Países en d e s a r r o l l o
(Exportadores de p e t r ó l e o ) b /
(No exportadores de p e t r ó l e o )
Otros c /

86.3
38.6
36.9
(12.7)
(24.1)
10.9

143.3
83.2
50.0
(8.5)
(41.5)
10.1

151.8
104.7
16.5

11. Captación de depósitos de
- Países i n d u s t r i a l e s
- Países en d e s a r r o l l o
(Exportadores de p e t r ó l e o ) b /
(No exportadores de p e t r ó l e o )
Otros c /

86.3
55.9
32.3
(18.1)
(14.3)
-1.9

143.3
103.0
28.4
(16.4)
(11.9)
11.9

-17.3
4.5
(-5.4)
(9.9)
12.8

-21.8
22.6
(-7.6)
(29.3)
-0.8

1975-1977

III.

Saldos netos ( I - I I ) de
- Países i n d u s t r i a l e s
- Países en d e s a r r o l l o
(Exportadores de p e t r ó l e o ) b /
(No exportadores de p e t r ó l e o )
Otros c /

Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET,

sobre

la

base de

la

D i s t r i b u c i ó n porcentual
1978-1982
1983-1985

100
45
43
(15)
(28)
13

100
58
35
(6)
(29)
7

100
69
11
(1)
(10)
20

151.8
108.4
19.6
(1.4)
(18.2)
21.3

100
65
37
(21)
(16)

100
72
20
(11)
(8)
8

100
71
13
(1)
(12)
14

-3.8
-3.0
(0.2)
(-3.3)
6.8

-20

-15
16
(-5)
(21)

-2

(1.6)

(14.9)
30.6

-2

5
(-6)
(11)
15

-2
( . . . )

(•2)
4

-1

información en IMF Occasional Pacers sobre los mercados de capital

internacionales,

Ns 1,

23 y 43.
Hasta 1983 l a zona d e c l a r a n t e
sucursales e x t r a t e r r i t o r i a l e s
zona

declarante

incluye

i n c l u í a a los bancos de los países del Grupo de los Diez, Luxemburgo, A u s t r i a ,
de bancos estadounidenses en las Bahamas,

además

internacionales en las Bahamas,

a
las

Finlandia,

Noruega

y

España,

así

I s l a s Caymán, Hong Kong y Singapur,

Dinamarca e I r l a n d a , más las

las I s l a s Caymán, Panamá, Hong Kong y Singapur. A contar de 1984
como

a

a todas

los

bancos

no

estadounidenses

las unidades e x t r a t e r r i t o r i a l e s

que

efectúan

la

operaciones

en Bahrein y a todos

los

bancos e x t r a t e r r i t o r i a l e s que operan en las A n t i l l a s Neerlandesas.
b / Compuestos por ocho países exportadores de petróleo del Oriente Medio (República
Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Arabes Unidos) más A r g e l i a ,
Incluye a

las economías de p l a n i f i c a c i ó n c e n t r a l i z a d a

Islámica del

(salvo a los países miembros del

asignados. A contar de 1984 incluye los centros e x t r a t e r r i t o r i a l e s .

Irán,

Iraq,

Kuwait,

Jamahíriya Arabe L i b i a ,

Indonesia, N i g e r i a y Venezuela.
FMI),

las organizaciones

internacionales y los no

El período ulterior, 1978-1982, que abarcó la segunda alza de
precios de la OPEP, se caracterizó por la aceleración de los
préstamos tanto a los países industriales como a los en desarrollo; sin
embargo, en el caso de estos últimos (tanto exportadores de petróleo
como no exportadores), sus depósitos en los BTN se desplomaron a
cerca de la mitad de su nivel previo, medidos como porcentaje de
toda la captación de depósitos efectuada por dichos bancos. Esto
tuvo como consecuencia que los saldos netos (préstamos menos
depósitos) de los países en desarrollo, más concretamente los no
exportadores de petróleo, se elevaran notoriamente y sobrepasaran
incluso a los depósitos netos hechos por los países industriales
durante el período 1978-1982. Sólo los saldos netos de los países en
desarrollo no exportadores de petróleo ascendieron a más de 20% de
todos los préstamos para el período, y llegaron incluso a 25% o más
durante 1980 y 1981. En otras palabras, durante este segundo período
la intermediación financiera no llevó a la estabilización del sistema
financiero internacional. Gran parte del efecto neto de los países en
desarrollo ya no siguió siendo autoamortizable porque los depósitos
netos de los exportadores de petróleo cayeron a sólo un 25% de los
préstamos netos a los países en desarrollo no exportadores de
petróleo, los que se habían triplicado a cerca de 30 mil millones de
dólares anuales, medidos en términos constantes de 1980. En vez de
limitarse a reciclar simplemente los excedentes de la OPEP a los
importadores de petróleo, muchos BTN asignaron cada vez más
recursos obtenidos en préstamos a los créditos bancarios
internacionales colocados en los prestatarios de países en desarrollo.
Situados en los florecientes mercados de la euromoneda muchos BTN
pasaron a ser más que simples intermediarios financieros de los
excedentes de la OPEP.
La concentración de los créditos bancarios internacionales, sobre
todo los préstamos de consorcio en una sola región --América Latina
y el Caribe-- se mantuvo durante el período del auge y representó un
poco más de la mitad del financiamiento total como se indica en el
cuadro 5. Los préstamos al Asia Oriental y el Pacífico permanecieron
también bastante constantes como proporción del total de créditos
otorgados a los países en desarrollo, pero a un nivel equivalente a
menos de la mitad del promedio para América Latina y el Caribe. Los
países africanos sólo representaron poco más de 10% de los préstamos
totales a los países en desarrollo durante el auge y los países de
Europa meridional mucho menos que eso. Cabe concluir entonces que
el centro del proceso de privatización de las finanzas externas de los
países en desarrollo durante el período 1974-1982 se encontraba en
los préstamos de mediano plazo de los BTN, particularmente los de
consorcio, colocados en los países latinoamericanos.
33

-J Cuadro 4

Promedios anuales
19741977

19781982

1983-

38.0
21.3
13. o£/

1986

Por área (miles de millones
de dólares de 1980)
- Pafses industriales

39^
39.9

- Pafses en desarrollo -/

17.4

82.1
41.5
36.8

4.3
100
46
43

3.8
100
100
50
45

11

5

18.2
18.2

- Pafses de planificación
planificaclán
centralizada y otros ^
Distribución porcentual
- Pafses industriales
- Pafses en desarrollo
- Pafses de planificación
centralizada y otros á/
^
II. Por región para pafses en
desarrollo ^
• América Latina y

Caribe ^

• Asia Oriental y el Pacffico
Pacifico
- Africa ^
- Europa Meridional
Distribución porcentual
- América Latina y el Caribe ^
- Asia y el Pacffico í^
Pacífico
- Africa b/
- Europa Meridional

^

17.4
10.3
4.5
1.9
0.6
0.6
100
100
59
26
26
11
11
4
4

36.8
22.4
8.4
3.9
2.1
2.1
100
100
61
61
23
23
11
11
6
6

3.7
100
100
56
34^/
34^/
10
10
13.O£/
13.O£/

6.5a/
4.7
0.9
0.9
100
100
503/
503/
36
7
7
7

Fuente: Estimación basada en datos de la OCDE, Financial Market Trends, varios núneros.
Préstamos bancarios externos de mediano plazo. Las cifras previas a 1980 incluyen un pequeño
monto de otros recursos crediticios internacionales.
^

Incluye a 89 pafses en desarrollo que tuvieron acceso a los préstanos bancarios intemacicrales
durante el perfodo 1974-1986.
Se excluyen los pagos de capital reprogramados. Se incluye el capital nuevo vinculado con los
acuerdos de reestructuración de vencimientos que ascendió a 24 200 millones de dólares
(valores de 1980) para el perfodo.

^

Incluye a instituciones internacionales que se ocupan del desarrollo.
Excluye a Bermudas y Puerto Rico.
Excluye a los Estados del Golfo (Bahrein, Kuwait, Qiái, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Arabes
Unidos). Incluye a Taiwan, provincia de China.
Si se excluyen los nuevos recursos monetarios vinculados con los acuerdos de reestructuración
de vencimientos, este valor cae a 1 600 millones de dólares, lo que equivale a un 15%.

^^ Excluye a Sudáfrica.
i/ Chipre, Turqufa y Yugoslavia.

Por cierto que este proceso tuvo una severa repercusión sobre la
estructura de la deuda externa de mediano plazo pública y con aval
del Estado de dichos países en desarrollo. Cabe mencionar
explícitamente que debido a la falta de información no es posible
presentar datos sobre la deuda total de dichos países en desarrollo, es
decir, que incluya los créditos y los préstamos no garantizados de
corto plazo al sector privado, ambos aspectos primordiales del auge
crediticio. En los anexos 6 y 7 figura la información pertinente
disponible extraída del sistema de notificación de la deuda al Banco
Mundial relativa a la situación de la deuda externa de los 75 países
en desarrollo que tenían algún tipo de acceso al mercado de créditos
de consorcio durante 1974-1982. La información sobre los montos de
la deuda que figura en el anexo 6 señala que el valor real de la
deuda de los países en desarrollo casi se triplicó como consecuencia
del auge crediticio de 1974-1982, elevándose de 160 mil millones de
dólares en 1974 a 479 mil millones de dólares en 1986, medida en
valores de 1980. Se reitera que de acuerdo a la información sobre
flujos según la fuente, durante el proceso de privatización de las
finanzas externas de los países en desarrollo los acreedores oficiales
cedieron el paso a los privados como proveedores principales de
crédito externo, de tal manera que entre 1974 y 1982 la participación
de los acreedores oficiales en la deuda externa pública y con aval
del Estado de dichos países en desarrollo cayó de 60 a 43% y
mientras que la de los acreedores privados subió de 40 a 57% (aunque
la participación de los proveedores se desplomó durante ese mismo
lapso). Por cierto que esto destaca el rápido crecimiento de la deuda
bancaria que se disparó de 24 a 46% de la deuda pública total de
largo plazo de esos países durante 1974-1982, llegando a 48% en 1986.
En valores constantes de 1980, la deuda bancaria se cuadruplicó entre
1974 y 1982 y casi se sextuplicó hasta 1986.
Cabe destacar varias consecuencias importantes de este
fenómeno. En primer lugar, en su calidad de deudores noveles, el auge
crediticio de los bancos transnacionales significó una enorme
transferencia neta positiva hacia dichos países en desarrollo, con un
promedio de 13 mil millones de dólares anuales (en valores
constantes) durante 1974-1977, según la información contenida en el
anexo 7. De pronto los créditos bancarios sobrepasaron a los créditos
oficiales totales, en cuanto a las transferencias netas. En segundo
lugar, la volatilidad y gravitación de este nuevo acceso de los países
en desarrollo a los mercados internacionales de capital quedó cada
vez más de manifiesto durante el auge de 1978-1982, porque aunque
los desembolsos anuales promedio de los bancos aumentaron un 50% en
el equivalente de más de 40 mil millones de dólares en términos
constantes, los reembolsos de principal y los pagos de intereses a los
35

bancos se triplicaron con creces dejando a dichos países en desarrollo
con una transferencia neta promedio anual más reducida que en
1974-1977 (resultante ahora de volúmenes mucho mayores de créditos
bancarios internacionales). En este sentido, cabe observar que en
general estos países en desarrollo se esforzaban cada vez más por
mantenerse en el mismo lugar con respecto a los recursos externos de
los bancos transnacionales.
La proliferación del uso de los créditos bancarios y las
emisiones de bonos de los mercados financieros influyó sobremanera
en la naturaleza de la carga de la deuda pública y con aval del
Estado de los 109 países en desarrollo que declaran al Banco Mundial.
Entre 1975 y 1982 los coeficientes de dicha deuda en relación con los
ingresos de exportación y el producto nacional bruto correspondientes
a dichos países se dispararon de 77 y 15 a 113 y 25,
respectivamente.® Asimismo, el servicio total de la deuda
prácticamente se duplicó en promedio expresado como porcentaje de
los ingresos de exportación y del producto nacional bruto. Por
último, las reservas internacionales de dichos países cayeron del
equivalente de la mitad de la deuda pública y con aval del Estado
pendiente en 1975 a menos de un tercio en 1982. Todos estos
indicadores demuestran que el gran incremento del uso de recursos de
los mercados financieros internacionales provocó un aumento
importante de la carga vinculada con la deuda externa pública y con
aval del Estado de los países en desarrollo.
Resulta sorprendente que pocos prestatarios parecen haber tenido
problemas de endeudamiento serios durante este auge de los préstamos
soberanos a los países en desarrollo. En este sentido, la atención de
los bancos se concentraba sobre todo en Turquía y algunos países de
Europa Oriental. Se estimaba que Turquía, tras experimentar
dificultades durante 1977-1980, era un caso de ajuste con éxito y que
parecía estar volviendo en definitiva al mercado internacional de
c a p i t a l e s . P o r otra parte, la situación de los países de Europa
Oriental parecía hacer surgir el espectro de dificultades más serias de
endeudamiento. Según una fuente del FMI la crisis polaca de
endeudamiento de 1981 trasladó el problema a una nueva etapa, en
que los efectos de contagio pasaron a ser un factor. Los bancos
comerciales desarrollaron de pronto una mayor percepción de los
riesgos que involucraba otorgar préstamos a los países de Europa
Oriental como grupo.^^ Durante este período en que los BTN
dominaron las finanzas externas de los PMD, los problemas
esporádicos como los de Turquía parecían estar resueltos y, aunque si
existía la amenaza de una crisis sistémica o al menos regional como
la crisis de endeudamiento polaca de 1981 con sus problemas
consiguientes para el resto de Europa Oriental, no afectaba de
36

inmediato al volumen de préstamos que los BTN otorgaban a los
países en desarrollo. Fue la crisis mexicana de agosto de 1982 la que
vino a considerarse como el acontecimiento que marcó el término del
auge de los préstamos a los países en desarrollo y el comienzo de la
crisis de endeudamiento como se demuestra en la sección siguiente.
B. Los principales prestatarios de países
en desarrollo y sus situaciones
de endeudamiento
Los BTN fueron una fuente muy conveniente de financiamiento
externo para los países en desarrollo más adelantados durante un
período en que escaseaba y la disponibilidad de recursos oficiales. Los
préstamos bancarios de consorcio poseían varias ventajas netas sobre
los préstamos oficiales, en especial el hecho de que prácticamente
carecían de condicionalidad lo que permitía un rápido desembolso y,
como se ha mencionado, en un principio estos préstamos eran muy
baratos en cuanto a la tasa de interés real. La competencia de
precios para colocar estos préstamos tendía a rebajar también los
márgenes y las comisiones.
La información presentada en el cuadro 6 sugiere que los
préstamos de consorcio de mediano plazo estaban muy concentrados
por el prestatario y que el análisis más detallado sólo necesita
ocuparse de unos pocos prestatarios soberanos, sobre todo de América
Latina y Asia. Parece que hay sólo cuatro categorías de prestatarios
de países en desarrollo conforme a lo definido por su volumen de
endeudamiento en este mercado. En la primera categoría están
México y Brasil que representan casi 20% cada uno del valor de todos
los préstamos de consorcio suscritos por la totalidad de los
prestatarios de países en desarrollo durante el período 1974-1982.
La segunda categoría o intermedia comprendería a los prestatarios que
representan el 4 a 7% e incluiría a Argentina, Filipinas, Indonesia,
República de Corea y Venezuela. La tercera categoría de países, cuyo
endeudamiento oscila entre 2 y 3%, está constituida por Argelia,
China, Hong Kong, Irán, Malasia, Marruecos, Nigeria, Perú,
provincia de Taiwán, Turquía y Yugoslavia. Ya en esta tercera
categoría, la naturaleza de su endeudamiento se vuelve más volátil o
concentrada en el tiempo como lo indican los casos de Irán,
Marruecos y Perú. Una cuarta categoría incluiría a países como
Bolivia, Colombia, Costa de Marfil, Cuba, Ecuador, Egipto, Gabón,
India, Iraq, Pakistán, Panamá, Papua Nueva Guinea, Singapur,
Tailandia, Trinidad y Tabago y Uruguay. Además, si se excluyeran de
este último grupo aquellos países cuyo endeudamiento comercial fuera
37

Cuadro
11
PRESTAMOS BANCARIOS DE CONSORCIO DE MEDIANO Y LARGO PLAZO A LOS PAISES EN DESARROLLO,
POR PERIODOS, 1974-1982 a/
(Promedios anuales en miles de millones de dólares de 1980) 2
1974 1977
10
3
3
1
0
0
0
0
0
c
0
0
0
0

1978-1982

%

%

1974-1982

5Z
20
16
7
5
3
1

16.6
5.6
4.9
1.9
1.4
0.7
0.6
0.4
0.4
0.3
0.1
0.1
0.1
0.1

57
19
17
7
5
2
2
1
1
1

8.4
1.8
1.3
1.1
0.8
0.8
0.6
0.6
0.5
0.5
0.2
0.1
0.1
0.1
0.1

29
6
4
4
3
3
2
2
2
1
1

2.6
0.8
0.7
0.5
0.3
0.2
. 0.1

9
3
2
2
1
1

\A
0.9
0.5

5
3
2

%

2
2
4
0
8
1
6
1
2
2
2
1
1
2

58
18
19
6
5
1
3
1
1
1
1
1
1
1

21.7
7.6
6.1
2.6
1.9
1.3
0.4
0.6
0.4
0.5
0.1
0.1
0.1

Asia
Corea del Sur
Filipinas
Indonesia
Hong Kong
Malasia
China .
Irán
Taiwán
Tai tandía
Pakistán
Iraq ^
Singapur
India
Papua Nueva Guinea

1 1
0.
,9
1.0
1.0
0.3
0.3

29
5
6
6
2
2

10.8
2.5
1.5
1.1
1.1
1.2
1.0
0.3
0.5
0.5
0.4

29
7
4
3
3
3
3
1
1
1
1

ÓÍ3
0.2
0.2

i

Africa
Argelia
Nigeria
Marruecos
Costa de Marfil
Egipto
Gabon í

1.6
0.6

9
3

0.5
0.2
0.
,2
0. 1

3
1
1
1

1.0
1.3
0.5
0.4
0:1
0.1

Otros
Yugoslavia
Turquía

0.
,7
,5
0.
0.2

4
3
1

1.9
1.1
0.8

5
3
2

37.8

100

29.0

100

(6.9)

(18)

(5.6)

(19)

América Latina
México
Brasil
Venezuela
Argentina
Chile
Perú
Colombia
Panamá
Ecuador
Bolivia
Uruguay
Trinidad y Tabago
Cuba

-

1.0
,4
0.
0. 1

6
2
1

0. 1

1

17.
,6

Total
(Subtotal de la OPEP)

(4.
.0)

MS
(23

1
1
...

9
3
3
1
1

-

Fuente: Basado en cálculos de la OCDE, Financial Market Trends. 27, Paris, 1984.
Nota: Los tres puntos indican que la cifra es inferior a 0.05.
Los criterios para su inclusión fueron su condición de país en desarrollo simada a créditos
equivalentes al

1% de todos

los préstamos solicitados por dichos países en 1974-1977 o

1978-1982.
Valores en dólares de los Estados Unidos deflactados por el índice de precios al consumidor
para los países industriales.
Mierrfcros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo COPEP).

38

menor (China, India, Pakistán, Egipto, Panamá, Trinidad y Tabago,
Indonesia, Irán e Iraq), se concluye entonces que sólo alrededor de 26
estaban orientados principalmente al crédito otorgado por los BTN. De
estos 26, podría decirse que sólo siete han disfrutado de algo
parecido a un acceso relativamente ilimitado y continuo al mercado
internacional de capitales durante el periodo. En otras palabras, el
elemento prestatario del mercado de préstamos bancarios de consorcio
estaba excesivamente concentrado en México, Brasil y otros pocos
países. Desde una perspectiva regional, el auge de la concesión de
préstamos soberanos a los países en desarrollo mediante la concesión
de préstamos bancarios de consorcio era un fenómeno muy
latinoamericano, ya que dicha región representaba por sí sola más
de la mitad del valor total de dichos préstamos.
Para estos grupos de deudores se prepararon anexos similares a
los mencionados, sobre la base de datos provenientes del sistema de
notificación de la deuda al Banco Mundial (SND), con el fin de
demostrar la concentración de los préstamos bancarios así como su
importancia para la situación global de endeudamiento de dichos
países tanto desde una perspectiva del monto como del flujo. Se
eliminaron tres deudores principales (Hong Kong, Taiwan y Cuba) ya
que no participan en el SNP. Los anexos 8 y 9 contienen datos sobre
estos países, es decir, los 24 países que obtuvieron sumas
considerables del mercado de préstamos bancarios de consorcio
durante el período 1974-1982, como se reflejó en una participación
bancaria importante en sus finanzas externas. Los anexos 8 y 9 son
directamente comparables con los anexos 6 y 7.
Con respecto al monto de la deuda externa de mediano plazo,
pública o con aval del Estado, pendiente, resulta que los bancos
transnacionales fueron mucho más importantes como intermediarios
financieros para los principales prestatarios pues aportaron una
proporción creciente de dichos recursos --que se elevó de 35% en
1974 a 60% en 1982— superando con creces la correspondiente a los
75 países en desarrollo, que subió de 24% a 46%, durante el mismo
período. Así, los BTN pasaron a dominar las cuentas externas de esos
deudores principales, pues ya en 1978 representaban más de la mitad
de la deuda pública y con aval del Estado.
En cuanto a los datos sobre los flujos correspondientes a
esa deuda, la comparación de los anexos 9 y 7, indica que los
24 deudores principales absorbieron 70% de todos los desembolsos
efectuados a favor de los países en desarrollo durante el auge
crediticio, y concretamente con respecto al financiamiento
bancario, su participación aumentó a 86% de todos los desembolsos de
los BTN efectuados a los países en desarrollo durante 1974-1982. Una
consecuencia de este mayor financiamiento bancario fue un alza
39

violenta de las amortizaciones de capital y de los pagos de
intereses para los prestatarios. La consecuencia de esta mayor
presencia de los BTN en las finanzas externas de los principales
deudores fue que la caída de sus préstamos durante 1983-1986 produjo
una transferencia neta global negativa. En otras palabras, la
concentración de los créditos bancarios en estos países que seguían
estrategias de crecimiento basadas en el endeudamiento tuvo ciertas
consecuencias en términos de la vulnerabilidad y volatilidad de su
balanza de pagos.
Los anexos 10 y 11 proporcionan una información parecida a la
del anexo 9 para el caso de dos países cuyas finanzas externas
dependían casi por completo de los créditos bancarios: Brasil y
México. Ambos países se hallaban ya bien establecidos en los
mercados internacionales de capital en 1974 y, de hecho, la etapa
más expansiva del endeudamiento conjunto de ambos países se
produjo en el período 1974-1978, antes de que muchos prestatarios
de países en desarrollo se establecieran en ese mercado y antes de
que Brasil (1981) o México (1982) comenzaran con serios problemas
económicos.
La deuda pública y con aval del Estado provenía en gran medida
de los bancos. Mientras que en los 75 países en desarrollo la
participación bancaria en su deuda pública y con aval del Estado se
elevaba de 24 a 46% durante 1974-1982 y en los 24 deudores
principales dicha participación se elevaba de 37 a 62 durante el mismo
lapso, en estos dos deudores principales la participación bancaria en
su deuda pública ascendía de 59 a 75% durante ese período. En este
sentido, las finanzas externas de estos dos prestatarios tendían a
volverse unidimensionales ya que el acceso al financiamiento de los
bancos transnacionales se había convertido casi en el único
determinante de su financiamiento externo.
Lo centralizador del financiamiento de los bancos transnacionales
se refleja en los flujogramas de la deuda pública y con aval del
Estado de largo plazo de Brasil y México que figuran en el anexo 11.
Los desembolsos totales de ambos países correspondían a un 43% de
los correspondientes a los 24 deudores principales y a alrededor de
28% del grupo de países en desarrollo durante 1974-1982; sin embargo,
si se consideran exclusivamente en función de los desembolsos
bancarios, las participaciones de Brasil y México frente a los deudores
principales y al grupo de los 75 países en desarrollo se elevan a
alrededor de 51 y 43%, respectivamente. No obstante, cabe destacar
que aunque Brasil y México eran sobradamente los prestatarios más
importantes de países en desarrollo en los mercados internacionales
de capital durante el período del auge, 1974-1982, esa dominancia fue
mayor en la primera etapa, 1974-1977, en comparación con la segunda,
40

1978-1982, cuando nuevos prestatarios de países en desarrollo tuvieron
acceso a dicho mercado.
El efecto de esta transnacionalización de las finanzas externas
de Brasil y México, respecto a los pagos y las transferencias netas
figura también en el anexo 11. Las amortizaciones de principal a los
bancos como proporción de las amortizaciones totales de principal se
elevaron de un promedio de 65% durante 1974-1977 a un promedio de
81% durante 1978-1982. Los pagos de intereses a los bancos pasaron
de 70 a 82% del total de pagos de intereses durante el mismo período.
Por último, aunque los desembolsos anuales promedio de los bancos se
elevaron en 59% entre ambas etapas, la transferencia neta cayó en
46%. La transferencia neta negativa durante el período 1983-1986 y su
relación con la transnacionalización de las finanzas externas de ambos
países no requiere mayores comentarios ya que las cifras hablan por
sí solas.
Con la ayuda de la información contenida en el cuadro 7 es
posible sacar ahora algunas conclusiones generales interesantes sobre
la naturaleza de la situación o la carga de la deuda de los principales
prestatarios de países en desarrollo que seguían estrategias de
crecimiento basadas en el endeudamiento durante el auge crediticio.
Se reitera que el sistema de notificación de la deuda al Banco
Mundial incluye sólo a las obligaciones públicas y con aval del Estado
para calcular los indicadores de carga de la deuda, es decir, excluye
de dichos cálculos a todos los préstamos no garantizados y de corto
plazo.
En síntesis, cabe distinguir cinco situaciones distintas de
endeudamiento que son las de Brasil, México, otras naciones de
América Latina (nueve países), Asia (seis países) y Africa (cinco
países). Brasil y México se tratan por separado dada la magnitud de
su deuda con los bancos transnacionales; sin embargo, pese a esta
similaridad conviene distinguir también el riesgo relativo que suponen
sus diferentes estrategias de crecimiento basadas en el endeudamiento.
Cabe diferenciar estos dos ejemplos sobre la base del riesgo que
representaban para todos los acreedores y, en especial para los
bancos transnacionales, medido por el indicador deuda pendiente
desembolsada/PNB (DPD/PNB). Mientras Brasil se hallaba próximo al
promedio del grupo de los grandes deudores por ambos conceptos,
México se hallaba muy por encima del promedio del grupo durante
todo el período, y especialmente durante 1983-1986, cuando el
indicador mexicano superaba en 40% al brasileño. Por ende, el caso
de México era claramente el más riesgoso para los bancos
transnacionales. Un examen más detenido de las cifras
correspondientes a Brasil y México sugiere que, en síntesis, Brasil
encaraba en este sentido un problema en el denominador, es decir, el
41

Cuadro

11

INDICADORES DE CARGA DE LA DEUDA PARA LA DEUDA DE LARGO PLAZO, PUBLICA r CON AVAL
DEL ESTADO, POR PERIODO

Deuda qtobal

Deuda con los BTN

1974-

1978-

1983-

1982

1986

1977

1982

1986

4.9
5.8
3.6
5.9

12.3
17.9
11.7
13.6
8.3
11.4

24.4
40.7
28.7
16.8
14.8
23.1

11.8

90
92
168
196
221
135

32.9
49.5
45.4
32.3
32.4
36.9

192.7
174.3
84.6
87.9
43.9
90.8

264.2
251.9
189.6
151.5
64.6
143.4

91.6
137.5
23.0
19.4
9.2
31.5

135.8
131.5
45.0
49.2
17.8
51.5

195.4
206.8
119.9
78.4
29.6
89.8

8.1
13.3
4.0
2.3
2.0
4.0
DPD
(BTN)

17.4
23.7
21.8
24.2
20.3
20.0

146.6
194.8
72.3
49.8
37.3
73.1

Asia
24 deudores principales

Brasil
México
Otros países de América Latina
Africa
Asia
24 deudores principales

1974-

17.2
15.4
15.1
14.8
13.7

Africa

Variación porcentual
por períodos

1983-

1977

I. DPD/PNB
Bras il
México
Otros países de América Latina
Africa
Asia
24 deudores principales
II. DPD/IE
Brasil
México
Otros países de América Latina
Africa
Asia
24 deudores principales
III. INT/IE
Brasil
México
Otros países de América Latina

1978-

18.3
17.8
7.2
6,6
3.1
7.5

20.1
24.4
14.7
10.4
4.7
11.3

5.4
9.7
1.5

14.7
14.6
4.7
4.5

15.9
20.3
10.9
6.6
2.5
8.0

1978-1982/1974-1977
PNB
IE
INT

DPD = Deuda pendiente desembolsada
INT = Pago de intereses.
PNB = Producto nacional bruto.
IE

= Ingresos de exportación.

BTN = Bancos transnacionales.

42

1.1

1.6

0.6
2.0

5.3

1983-1986/1978-1982

16
31
11
31
42
22

30
107
37
21
65
45

DPD
(BTN)

PNB

IE

(BTN)

Fuente: Banco Mundial, Debtor Reporting System.
Notas:

7.4

12.1

257
215
343
372
357
286

41
62
91
O
70
56

-29
-30
-21
-18
-4
-23

-2
1
-27
-37
4
-11

INT
(BTN)

4
39
63
-5
62
33

crecimiento de su PNB empezó a reducirse durante el período
1978-1982 (y comenzó a revertirse durante 1983-1986) y eso explicaba
en gran medida el empeoramiento del indicador DPD/PNB. El
problema de México se hallaba más bien en el numerador, es decir,
seguía contratando préstamos extranjeros a un ritmo que ahora puede
considerarse claramente imprudente. Dicho efecto se vio agravado por
el abultado monto de la deuda que se reestructuró mediante el primer
acuerdo de reprogramación de la deuda con los BTN firmado en 1983.
A semejanza de Brasil, el conjunto de los otros nueve
principales deudores latinoamericanos encararon un crecimiento muy
lento del PNB y magros ingresos de exportación, especialmente
durante la década de 1980. A semejanza de México, muchos de estos
países seguían contratando créditos enormes con los BTN incluso
después de haberse percatado de que su capacidad para servir esa
deuda había declinado considerablemente, sobre todo durante
1983-1986. En ese sentido, dichos países experimentaban una pésima
situación pues tanto los numeradores como los denominadores de sus
indicadores sobre la carga de la deuda reaccionaban en forma
negativa. Como si eso no bastara, los pagos de intereses a los BTN se
disparaban mientras su rendimiento económico se desplomaba.
Aunque los cinco principales deudores africanos encaraban como
grupo una situación de endeudamiento que en general no era tan
distinta de la de Brasil (en cuanto a su indicador DPD/PNB), su
situación respecto a la deuda con los BTN era mucho mejor que la de
Brasil, México y los demás países latinoamericanos. Los principales
deudores africanos no tuvieron mucho éxito en sus exportaciones
durante la década de 1970 y sus ingresos de exportación se
desplomaron en la década de 1980; sin embargo, el rendimiento
superior de su PNB y el hecho de que dejaran de contratar préstamos
con los BTN cuando se inició la crisis significó que sus indicadores
de carga de la deuda fueran bastante mejores que los de otros
grupos, salvo Asia, y sobre todo respecto al difícil período de ajuste
de 1983-1986. Parecen haber reaccionado relativamente mejor ante la
crisis.
El grupo de seis países asiáticos presentó los mejores
indicadores de carga de la deuda de todos los grandes deudores.
Aunque su deuda con los BTN aumentó enormemente, lo hicieron a
partir de un monto bajísimo a la vez que disfrutaban de un PNB e
ingresos de exportación muy favorables. La acentuada orientación
exportadora de la mayoría de esos países f u e un elemento importante
que influyó en una situación de endeudamiento relativamente
superior. Conforme a todos los indicadores, el conjunto de estos
principales deudores asiáticos se hallaba en mucho mejores
condiciones que el promedio de los 24 grandes deudores. Los deudores
43

asiáticos administraron bien tanto los numeradores como los
denominadores de sus indicadores de carga de la deuda.
Resulta improcedente evaluar las políticas de los principales
países deudores sobre la base de agregados regionales; no obstante, es
evidente que el rendimiento económico traducido en el crecimiento del
PNB, la expansión de las exportaciones y la apertura relativa al
comercio internacional, así como el crecimiento moderado de la deuda
con los BTN, son características claves de los países que tuvieron
menos problemas para ajustarse a la escasez de capital extranjero que
sobrevino después de 1982. Los países caracterizados por un
desempeño económico mediocre y que siguieron una estrategia de
crecimiento basada en el endeudamiento que no produjo un aumento
de las exportaciones encararon la peor de las situaciones. Por cierto
que las políticas deficientes o inadecuadas de algunos grandes
prestatarios fueron factores importantes en la creación de la crisis
internacional de endeudamiento con los BTN. Pero el comportamiento
crediticio de los BTN f u e también otro factor importante.

C. El comportamiento crediticio de los BTN
El auge de la concesión de préstamos soberanos a los países en
desarrollo, reflejó un cambio abrupto del comportamiento de los BTN,
no sólo porque restableció los créditos de los BTN a dichos países
después de medio siglo de escasa actividad, sino porque representó un
cambio de percepción por parte de los BTN del sentido del desarrollo
del sistema financiero global. Los BTN demostraron en mayor o menor
medida que estaban dispuestos a asumir un papel mucho más activo en
los mercados internacionales de capital lo que fue evidente en el
proceso de internacionalización que emprendieron. Ese nuevo
comportamiento significaba que asumían un nuevo papel que iba
mucho más allá de ser sencillamente intermediarios financieros entre
los tenedores de excedentes de capital de la OPEP y los países con
déficit de capital: era el comienzo del dominio de los BTN de los
movimientos internacionales de capital, no tanto sobre la base de los
excedentes de la OPEP como de la evolución espectacular de los
mercados de la euromoneda. En este sentido, los BTN estimaron que
los países en desarrollo eran clientes convenientes durante el
período 1974-1982.
Durante el período de posguerra, los créditos internacionales
habían estado dominados por los flujos oficiales de recursos,
especialmente los préstamos bilaterales y los créditos a las
exportaciones, y aunque algunos grandes bancos internacionales
encauzaban la mayoría de esos recursos, lo hacían fundamentalmente
44

de manera pasiva o secundaria, justificada entonces por el carácter
vinculado de los créditos oficiales bilaterales y por la seguridad que
ofrecían las garantías del país de origen. Las actividades principales
de casi todos los grandes bancos se efectuaban dentro de sus propias
fronteras nacionales donde los mercados solían caracterizarse por ser
oligopolios cómodos pero muy regulados en que los bancos extranjeros
operaban con extrema dificultad. ^^ La expansión de la inversión
extranjera directa por parte de las empresas transnacionales
estadounidenses y europeas incitó a los grandes bancos a establecer
redes internacionales o a ampliarlas a fin de atender a sus clientes
nacionales en otras partes del mundo, práctica que, junto con la
intensificación del mercado de la euromoneda, proporcionaba grandes
incentivos para la apertura de mercados financieros nacionales (a fin
de permitir la entrada de bancos extranjeros) y la explosión del
crédito internacional no regulado. Las políticas de los países de
origen de los bancos dominantes vinieron a facilitar estos
acontecimientos.^
La estructura estable, relativamente cerrada y oligopolística de
la banca en la década de 1960 se desestabilizó con la explosión de
préstamos soberanos por los BTN, cuando un grupo relativamente
reducido de bancos, en su mayoría norteamericanos, decidieron salir
agresivamente a la búsqueda de clientes en los países en desarrollo a
fin de promover el crecimiento acelerado de sus propios activos
durante una coyuntura internacional difícil a comienzos de la década
de 1970. Según el informe del CET: esta meta [el crecimiento
acelerado de los activos] llevó a los bancos norteamericanos a
adoptar políticas financieras que hicieron hincapié en los grandes
márgenes y los préstamos voluminosos. Como muchos países en
desarrollo ofrecían estas perspectivas a mediados de la década de
1970, pasaron a ser de interés primordial para dichos bancos. Los
bancos de Europa y Japón, por otra parte, parecían ser mucho más
receptivos a consideraciones ajenas a los precios.^^ El liderazgo
estadounidense en las operaciones crediticias internacionales de los
BTN, sobre todo a los países en desarrollo, tuvo pronto una gran
repercusión en los ingresos provenientes de las actividades
internacionales de dichos bancos, ya que en 1975 siete de los 10
bancos más grandes de los Estados Unidos obtenían más de 40% de
sus ingresos totales de las actividades internacionales, mientras que
en 1971 sólo uno de ellos lo hacía. Esto suscitó pronto la respuesta
de los grandes bancos no estadounidenses e incluso de los bancos más
pequeños, regionales de los Estados Unidos.
Antes de efectuar cualquier examen de la índole de la explosión
de los préstamos internacionales por parte de los BTN conviene
indicar algunas características destacadas de la industria bancaria
45

global. Primero, desde la perspectiva del valor total de los activos es
evidente que la banca es una industria muy concentrada. Durante el
período 1970-1985 alrededor de la mitad del valor de los activos
totales de los 300 bancos más grandes estaba concentrada en los
primeros 50 bancos y un tercio de éste en los 25 bancos más grandes.
(Véase el anexo 12.) Además, los activos de los 300 bancos más
grandes se expandieron con rapidez durante la década de 1970 en la
que predominaron los créditos de consorcio, pero después su tasa de
crecimiento promedio anual declinó bastante cuando dicho
instrumento dejó de preferirse, especialmente como medio de
transferir recursos a los países en desarrollo.
Segundo, aunque la concentración de la industria permaneció
constante durante el período 1970-1985, ocurrieron cambios
considerables con respecto a la estructura de la nacionalidad de
dichos bancos. La información sobre la nacionalidad de los 300 bancos
más grandes y sobre los primeros 25 bancos conforme a sus activos
(véanse los anexos 13 y 14) demuestra con claridad que otros bancos,
sobre todo los japoneses, rivalizaban cada vez más con los bancos
estadounidenses. Mientras que del período 1974-1977 al período
1983-1985 el número promedio de bancos estadounidenses bajó de 71
a 53 y el valor promedio de sus activos expresado como porcentaje de
los activos totales de los 300 bancos más grandes cayó de 23% a 18%,
el número promedio de bancos japoneses aumentó de 55 a 64 y su
porcentaje de los activos totales de los 300 bancos más grandes subió
de 20 a 27% durante el mismo lapso. Si sólo se toman en
consideración los primeros 25 bancos, el desafío que se les planteó a
los bancos estadounidenses se torna aún más evidente. Durante los
tres períodos - 1 9 7 4 - 1 9 7 7 , 1978-1982 y 1982-1985— el número de
bancos estadounidenses en los primeros 25 cayó sostenidamente de
seis a cuatro y su participación en los activos totales disminuyó de
29 a 18%. Los bancos japoneses aumentaron su presencia durante
1978-1982 y dominaron por completo en los primeros 25 durante
1983-1985. Los bancos europeos llegaron a representar casi la mitad
de los activos totales de los primeros 25 durante 1978-1982, pero
posteriormente disminuyó su presencia debido al incremento del valor
de los activos de los bancos japoneses. Estas tendencias generales
persisten incluso después de tomar en cuenta las tasas inflacionarias
nacionales de los principales países involucrados y la repercusión de
los movimientos cambiarlos.^® En suma, los bancos estadounidenses
dominaron el período 1974-1977, los bancos no estadounidenses lo
hicieron durante el lapso 1978-1982 y los bancos japoneses sólo
pasaron a destacar con posterioridad.
Esa tendencia se refleja en la información individual sobre los
primeros 25 bancos durante el período 1974-1985, contenida en el
46

cuadro 8. Salvo la presencia de los bancos franceses en la lista
(algo exagerada, como consecuencia de la legislación nacional de
1977-1978 que cuadruplicó su capital y reservas),^^ tanto las tasas
de crecimiento como sus valores jerárquicos se conforman a las
expectativas para bancos de otras nacionalidades. A los bancos
estadounidenses, salvo Citicorp, les costó encarar la mayor
competencia de los bancos europeos durante 1978-1982, y
particularmente de los bancos japoneses durante 1983-1985. Durante
el período en su conjunto, los bancos japoneses experimentaron en
general la expansión de sus activos a una tasa promedio real anual
de 10% o más, mientras que la de los bancos europeos era
generalmente menos de la mitad de la japonesa y los bancos
estadounidenses como grupo se hallaban cercanos a un crecimiento
real nulo. Así, aunque la industria bancaria global se mantuvo
hiperconcentrada durante el período 1974-1985, hubo un cambio
radical en la estructura de la nacionalidad de los 300 bancos más
grandes y sobre todo de los primeros 25. Conviene tener presente que
esta información se basa en los activos totales de dichos bancos,
es decir, activos tanto nacionales como internacionales, en que los
primeros han sido tradicionalmente mucho más importantes para casi
todos o todos los grandes bancos.
En el plano internacional, la participación de los grandes bancos
en la concesión de créditos a los países en desarrollo ha sido
variable, pero aún así la información disponible sobre los bancos más
activos sugiere que muchas de las características generales de la
industria bancaria global también son válidas, con ciertas excepciones
importantes, para las operaciones crediticias internacionales,
especialmente mediante los créditos de consorcio.^® Cabe mencionar
que la presente sección se concentra en los préstamos otorgados por
los BTN mediante créditos de consorcio debido a que existe más
información sobre dicho aspecto de las operaciones crediticias
bancarias internacionales. Por tanto, no debe olvidarse que los
créditos directos, tanto los de corto como los de mediano plazo no
garantizados, otorgados al sector público y privado de prestatarios
soberanos fueron también aspectos importantes.
En general, la hiperconcentración de créditos de consorcio,
medida por el capital movilizado por los bancos directores, se
mantuvo durante el período. El capital movilizado se refiere al valor
total de los préstamos organizados por un solo director principal y
cuando son organizados por más de un director, entonces se les
asignan valores iguales a todos los codirectores. Los 10 primeros
bancos directores movilizaron alrededor de dos tercios del valor de
los préstamos de consorcio de los primeros 50 bancos directores
durante 1976-1977 y 1983-1984; sin embargo, a diferencia de la
47

Cuadro

11

JERARQUIZACION DE LOS 25 BANCOS PRINCIPALES, SEGUN SUS ACTIVOS, 1974-1985

^

(En miles de millones de diSLares de 1980. en porcentajes y
en valores jerárquicos)
Valor promedio
de los activos

Crecimiento
Pais

Banco

Orden jerárquico c/

anual prome

1978-

1983-

dio real b/

1974-1985

19741977

1982

1985

1974-1985

102.2

Citicorp

Estados Unidos

3.1

2

2

1

100.9

Bank America Corp.

Estados Unidos

-1.2

1

1

4

86.8

Credit Agricole

Francia

2.1

3

4

9

82.9

Banque Nationale de Paris

Francia

4.4

6

3

7

75.8

Credit Lyonnais S.A.

Francia

3.9

7

5

10

74.1

Dai Ichi Kangyo Bank, Ltd.

Japón

11.2

10

9

2

72.6

Deutsche Bank

Alemania (RF)

2.3

5

6

16

69.9

Société Générale S.A.

67.5

Fuji Bank Ltd.

Francia
Japón

67.4

Barclays Bank Ltd.

Reino Unido

66.8

Chase Manhattan Corp.

Estados Unidos

65.9

Sumitomo Bank Ltd.

Japón

64.2

Mitsubishi Bank

Japón

63.3

National Westminster

Reino Unido

60.6

Sanwa Bank Ltd.

Japón

55.7

Norinchukin Bank

Japón

4.4

8
14

7
12

13

11.8
1.9

9

8

12

0.9

4

11

17

11.0

15

13

5

10.5

16

14

6

3.5

13

10

11

10.5

19

15

8

n.d.

25

19

14

3

55.1

Dresdner Bank

Alemania (RF)

2.5

12

16

26

50.0

Banco do Brasil

Brasil

0.1

11

20

38

49.9

Midland Bank Group

Reino Unido

18

49.6

Industrial B. of Japan Ltd.

Japón

49.0

Manufacturers Hanover

48.0
47.1

4.6

28

17

10.7

26

21

15

Estados Unidos

2.5

17

23

22

West Deutsche Landesbank

Alemania (RF)

0.5

18

18

41

Royal Bank of Canada

Canadá

3.4

22

22

25

45.3

Tokai Bank Ltd.

Japón

9.2

31

27

19

44.8

J.P. Morgan  Co. Inc.

Estados Unidos

1.5

20

28

31

Fuente: Sobre la base de cifras de The Banker, varios números.
Bancos poco activos en operaciones crediticias de consorcio a los pafses en desarrollo.
Activos menos cuentas de contrapartida convertidos en dólares al tipo de caibio vigente a fines
de año por The Banker.
Calculado sobre la base de valores de 1980, usando el deflactor de los precios al consunidor
para

los

pafses

industriales,

conforme

a

los datos

del

FMI,

internacionales.
Calculado sobre la base de los valores anuales promedio reales para cada período.

48

situación de los activos totales durante el importantísimo período
de 1978-1982, la concentración de la organización de préstamos de
consorcio disminuyó apreciablemente, en el sentido de que los
10 primeros bancos directores movilizaron menos de la mitad de su
valor total (véase el anexo 15). Este es el primer indicio de que en
contraste con la estructura concentrada por activos de la industria
bancaria global durante dicho período, el mercado de créditos de
consorcio experimentó una disminución de la concentración respecto a
la organización de ese tipo de créditos debido a una mayor
competencia entre los bancos directores durante 1978-1982. La nueva
concentración observada en 1983-1985 es consecuencia en gran parte
de créditos de consorcio involuntarios vinculados con la formación de
comités bancarios asesores o directivos para los prestatarios
soberanos con el fin de reestructurar la deuda (aunque también
tuvieron importancia las actividades relacionadas con las fusiones
en los Estados Unidos).
La estructura por nacionalidades de los principales bancos
organizadores de préstamos de consorcio evolucionó de manera similar
a la de los activos de los 300 bancos principales. Los bancos
estadounidenses dominaron la situación en 1976-1977, tras lo cual
enfrentaron la competencia creciente de los bancos no
estadounidenses (anexo 16). Esta información sugiere que durante el
primer período, los bancos estadounidenses que movilizaron más de la
mitad del valor de esos préstamos de consorcio, fueron sin lugar a
dudas los principales organizadores de este nuevo instrumento, aunque
los bancos británicos (16%), alemanes (16%) y los mixtos (6%)
desempeñaron también un papel importante. Los bancos japoneses no
desempeñaron papel alguno durante este período inicial. En la
segunda etapa, 1978-1982, se registró un crecimiento súbito en la
organización de créditos de consorcio por los bancos no
estadounidenses, sobre todo canadienses (13% del capital
movilizado), japoneses (9%), franceses (5%) y otros (8%). Aunque
los bancos estadounidenses y del Reino Unido siguieron dominando
como bancos directores, su hegemonía junto con la de los bancos
mixtos disminuyó bastante durante 1978-1982 a medida que
aumentaba la competencia por desempeñarse como director.
El cuadro 9, que indica el orden jerárquico de cada banco
director para el período 1976-1982, respalda las conclusiones dei
párrafo precedente, pero señala también una diferencia importante.
Con pocas excepciones la organización de créditos de consorcio está
muy concentrada en manos de los bancos más grandes, 15 de los
25 bancos directores principales pertenecen también a la categoría
de los 25 bancos más grandes según sus activos que figuran en el
cuadro 8.
49

Cuadro 11

Total de
capital
Banco

movili zado

Pafs
Pais

Orden ierárauico
ierérauico
1976-1977
1976-1977• 1978-1982
1978-1982

57.4

Citicorp y

Estados Unidos

1

1

52.7

Chase Manhattan í/

2

2

35.1

Bank America Corp. í/

4

3

32.8

J.P. Morgan  Co. Inc. *J

Estados Unidos
Estados Unidos
Estados Unidos

3

4

25.7

Manufacturers Hanover •/

22.5

National Westminster i/

Estados Unidos
Reino Unido

8
10
10
12
12
25

5
8
9

21.3

Lloyds Bank Ltd.

21.3

Bank of Montreal

Reino Unido
Canadá

20.7

Bank of Tokyo Ltd.

Japón
Japón

•

6
10
10
12
12

7

18.8
18.8

Bankers Trust N.Y. Corp.

Estados Unidos

7

18.0
18.0

Deutsche Bank */

6

16.8
16.8

Royal Bank of Canada *J

Alemania (RF)
Canadá Royal

13

15.0

West Deutsche L.B. Í/

Alemania (RF)

11

14

14.3

Chemical N.Y. Corp.

15

Dresdner Bank */

5

19

13.4

Barclays Bank y

15

16
16

13.2
12.9

Midland Bank Group •/

Estados Unidos
Alemania (RF)
Reino Unido
Reino Unido

9

13.6

18

17

-

13

11.7

11
Bank of Canada
11

Credit Lyonnais ;/

Canadá
Francia

20
20

18
18

10.7

Toronto Dominion Bank

Canadá

17

22
22

10.1
10.1

14

23

Cdn. Imperial Bank of

Conmerzbank A.G.

Alemania (RF)

8.9
8.8
8.8

Bank of Nova Scotia

Canadá

20
20

Industrial Bank of Japan Í/

Japón

7.4

Banque Nationale de Paris Í/

Francia

21
24

6.5

Long Term Credit Bank

Japón

-

25

Fuente: Sobre la base de cifras de Euromoney. varios números.
Nota: El guión significa que no se ubicó en la lista de los 25 bancos principales en el período
1976-1977.
Entre los 25 bancos principales según sus activos.
Monto integro del préstamo prorrateado al banco director y montos iguales a cada banco codirector.
Calculado en valores en dólares de 1980, deflactados por el IPC para los países industriales.
Sobre la base de valores promedio reales anuales para cada período.

50

*J

Pese a que hubo un aumento considerable del número de bancos
directores no estadounidenses durante el período del auge, 1978-1982,
los estadounidenses (cinco de los cuales figuran entre los 25 bancos
más grandes en función de sus activos) siguieron ocupando los cinco
primeros lugares con seis de ellos figurando entre los primeros 10
bancos directores durante dicho período. Además, a diferencia de la
situación de los bancos principales en función de sus activos, los
bancos japoneses no se destacaron y sólo el Banco de Tokio (que no
figura en la lista de los 25 bancos principales en función de sus
activos) adquirió importancia en la organización de préstamos de
consorcio durante el período 1978-1982.^® Así, aunque en general la
organización de créditos de consorcio estuvo muy concentrada y los
grandes bancos estadounidenses encararon una ardua competencia de
los bancos no estadounidenses durante este período (como f u e el caso
de la industria bancaria global medida en función de sus activos),
hay ciertas características de la situación de los principales bancos
directores que llaman la atención, como el hecho de que la mayor
competencia por colocar préstamos internacionales y oficiar de bancos
directores no desplazara a los bancos más grandes de los Estados
Unidos (y en menor medida a los del Reino Unido) de su hegemonía
en este campo y que la mayor presencia de los bancos japoneses en
cuanto a activos no se tradujese en un aumento importante de la
organización de préstamos de consorcio. Sin embargo, como se tornará
más evidente tras haber analizado la información de los estudios de
caso (capítulo II), las conclusiones de esta especie tienen que
interpretarse con precaución debido al hecho de que los datos sobre
el capital movilizado se refieren a todos los créditos de consorcio, de
los cuales sólo alrededor de la mitad correspondieron a créditos
soberanos otorgados a los países en desarrollo durante 1978-1982
(como se indica en el cuadro 3). La mayoría de esos mismos bancos
estaban involucrados en voluminosos créditos de consorcio otorgados
tanto a las grandes empresas transnacionales (especialmente para
actividades vinculadas con fusiones en 1981) como a los países
industriales, algo que podría distorsionar cualquiera interpretación
de esta información en cuanto a las tendencias conductuales en el
otorgamiento de créditos de consorcio a los países en desarrollo.
Además, si el comportamiento de los BTN se analiza exclusivamente
según su nacionalidad se escapan modalidades conductuales
interesantes y muy distintas de muchos de los miembros del grupo
dominante de bancos directores.
Dicho esto, cabe desprender algunas características conductuales
relevantes de la comparación de los cuadros 8 y 9 en el contexto de
los comentarios formulados en el análisis de cada uno. Los 25 bancos
principales organizadores de créditos de consorcio pueden
51

subdividirse en tres grupos: i) los cinco grandes bancos
estadounidenses (Citicorp, Chase Manhattan, Bank America Corp.,
J. P. Morgan  Co. Inc. y Manufacturers Hanover) que dominaron el
crédito de consorcio, pues representan más de 40% del volumen total
de capital movilizado por estos 25 bancos; ii) los otros 10 grandes
bancos de la lista de organizadores principales que figuran también
en la lista de bancos principales en función de sus activos (National
Westminster, Deutsche Bank, Royal Bank of Canada, West Deutsche
L.B., Dresdner Bank, Barclays Bank, Midland Bank Group, Credit
Lyonnais, Industrial Bank of Japan y Banque Nationale de Paris); y
iii) los 10 bancos de la lista de organizadores principales que no
figuran entre los bancos principales según sus activos (Lloyds Bank
Ltd., Bank of Montreal, Bank of Tokyo Ltd., Bankers Trust N.Y.
Corp., Chemical N.Y. Corp., Canadian Imperial Bank of Commerce,
Toronto Dominion Bank, Commerzbank A.G., Bank of Nova Scotia
and Long Term Credit Bank). Esto sugiere que aunque existía un
grupo de bancos monumentales que eran los líderes netos en la
organización de créditos de consorcio, había también un grupo de
bancos de igual envergadura que eran relativamente menos activos en
la organización de dichos créditos y un grupo de bancos no tan
grandes relativamente más activos. Por motivos de conveniencia,
estos tres grupos de bancos se denominan los líderes, los seguidores
y los rivales, respectivamente.
Respecto a las motivaciones de las distintas tendencias
conductuales puede decirse que durante el primer período del auge de
los créditos soberanos, 1974-1978, todos los participantes en estos
créditos de consorcio percibieron grandes ingresos por concepto de
intereses debido a los amplios márgenes sobre las tasas de interés de
base que se les aplicaron a los prestatarios de países en desarrollo,
y los pocos organizadores
obtuvieron también suculentas
comisiones además de cualquier participación que tuvieran en dichos
créditos. Estos buenos ingresos internacionales obraron como un
fuerte incentivo para el ingreso de nuevos bancos al mercado de
créditos de consorcio, cuyo número promedio f u e de 65 a 70 al año
entre 1973 y 1980.^^ El ingreso considerable por comisiones que
obtenían los bancos directores capaces de organizar a estos recién
ingresados en consorcio, ofreció un incentivo para los bancos que ya
poseían una presencia internacional para movilizar grandes créditos de
consorcio y, por tanto, para desafiar a los líderes que habían
dominado la organización de dichos créditos. Por cierto que esto
desató una gran competencia por organizar y colocar créditos de
consorcio en los países en desarrollo, lo que a su vez produjo una
tendencia a agrandar los volúmenes prestados y a reducir
considerablemente los márgenes (y en menor medida, las comisiones)
52

durante el apogeo de los préstamos soberanos a partir de 1978. En
consecuencia, se produjo una especie de guerra de precios entre los
BTN, lo que alentó a los prestatarios a solicitar volúmenes cada vez
mayores de créditos de consorcio e indujo a los prestamistas a buscar
un círculo de clientes cada vez más amplio. Este comportamiento
diferente de los BTN --sobre todo en cuanto a que fue asumido por
las categorías de líderes y rivales— iba a tener una influencia
importante en la crisis de la deuda que siguió al colapso de los
créditos de consorcio a los países en desarrollo.
En general, se ha considerado que la incapacidad de México para
cumplir con sus obligaciones externas en agosto de 1982 marcó el hito
que separa el período de créditos bancarios fundamentalmente
espontáneos, es decir, préstamos voluntarios a los países en
desarrollo de acuerdo con las condiciones del mercado, del período de
créditos bancarios fundamentalmente concertados, es decir, créditos
en su mayoría involuntarios a los países en desarrollo con problemas
de deuda, a menudo en el contexto de un programa de ajuste
administrado por el FMI y de acuerdos de reprogramación de la deuda
con los BTN elaborados y administrados por los comités directivos de
bancos. Los créditos de los bancos transnacionales a los países en
desarrollo cayeron en promedio a la mitad, de 43 mil millones de
dólares anuales durante 1978-1982 a 18 mil millones de dólares
durante 1983-1986, lo que significó que los préstamos bancarios
expresados como porcentaje de los recursos recibidos por los países
en desarrollo cayeron de 36 a 21% (véase el cuadro 1). El préstamo
bancario de consorcio perdió su importancia como el instrumento
principal (en comparación con las emisiones internacionales de bonos)
para movilizar capital en el mercado internacional, cayendo de 58 a
21% del total movilizado (véase el cuadro 2) y la participación de los
países en desarrollo en el monto global movilizado mediante el uso de
dicho instrumento cayó también de 42 a 21% durante el mismo lapso
(véase el cuadro 3). La participación de la región latinoamericana en
los préstamos de consorcio contratados por los países en desarrollo
cayó de 61 a 15% (véase el cuadro 5). En general, para los países en
desarrollo el período 1983-1985 se caracterizó por un descenso notorio
de los préstamos bancarios junto con un alza violenta de la captación
de depósitos de dichos países lo que resultó en una transferencia neta
de recursos al exterior (véase el cuadro 4), sin siquiera considerar el
pago de la deuda externa durante dicho período.
La deuda externa de mediano plazo pública y con aval del
Estado de los 75 países en desarrollo que tenían acceso a los créditos
bancarios internacionales subió de 337 mil millones de dólares a 479
mil millones de dólares, en valores constantes de 1980, entre 1982 y
1986 (42%); sin embargo, se registraron pocos cambios significativos
53

en la estructura de esa deuda externa. En cuanto a los acreedores, la
deuda en manos de las entidades oficiales cayó de 45 a 42% entre
1980 y 1986, lo que hizo que fuera por primera vez menor que la de
los bancos, que alcanzaba a 48% del total en 1986 (véase el anexo 6).
Debido a esos cambios la transferencia neta anual promedio de los
préstamos de los BTN cayó de alrededor de 12 mil millones de
dólares durante 1978-1982 a una salida neta de 8 200 millones de
dólares durante el lapso 1983-1986 (véase el anexo 7).
Gran parte de ese problema de transferencia creado por los
países en desarrollo recayó en los hombros de los 24 deudores
principales ya señalados. Su deuda pública y con aval del Estado
aumentó de 225 a 326 mil millones de dólares. Su deuda con los
acreedores oficiales cayó a alrededor de un cuarto del total de la
deuda pública y con aval del Estado de largo plazo y con los bancos
transnacionales aumentó a casi dos tercios del total (véase el
anexo 8). La transferencia neta anual promedio de los préstamos de
los BTN descendió de 10 mil millones de dólares durante 1978-1982 a
una salida neta de 8 900 millones de dólares durante 1983-1985,
creando con ello graves dificultades de pago para estos deudores
principales (véase el anexo 9). En suma, a fines de 1982 había
34 países atrasados en el pago de su deuda externa.^ A la crisis de
liquidez de Europa Oriental vino a sumarse la crisis de la deuda de
América Latina y eso produjo una especie de crisis de confianza en el
mercado interbancario que se tradujo en la acentuada declinación de
los créditos de los bancos transnacionales a los países en desarrollo
en el período siguiente.®® Durante los tres próximos años los países
en desarrollo con dificultades de balanza de pagos reprogramaron unos
183 mil millones de dólares de deuda pendiente con los BTN y a fines
de 1986 ya había 57 países en desarrollo que tenían pagos externos
pendientes.®^
En forma restrospectiva resulta claro que durante el auge del
crédito soberano los bancos, sobre todo los más grandes, colocaron
volúmenes excesivos de crédito en muchos países en desarrollo.
Cuando comenzaron a surgir problemas para servir la deuda en
algunos de los prestatarios más importantes, los BTN redujeron rápida
y drásticamente sus niveles crediticios previos. Ambas actitudes
exageraron las etapas de auge y ruptura de relaciones entre los
bancos y los países en desarrollo y este comportamiento procíclico
contribuyó directamente a la génesis y prolongación de la crisis de la
deuda. No es difícil demostrar que los BTN colocaron un volumen
excesivo de crédito externo en los países en desarrollo durante el
auge, 1974-1982. Por ejemplo, un documento del FMI asevera que los
bancos siguieron expandiendo su crédito a los países conforme a
políticas inadecuadas por varias razones. En particular, subestimaron
54

el riesgo involucrado en el crédito soberano y no fueron lo bastante
previsores en la evaluación de la solvencia. Los balances de los
bancos comerciales se deterioraron bastante durante los años que
precedieron a la propagación de los problemas de la deuda soberana.^®
En este sentido, The Economist empleó términos más duros aún
respecto a los bancos: de hecho, los bancos no pueden culpar a nadie,
salvo a sí mismos, por haber prestado durante muchos años sobre la
base de riesgos reconocidamente malos;^® los banqueros les prestaban
como enajenados a los prestatarios de los PMD hasta agosto de 1982,
sin estar preparados para la crisis de la deuda del Tercer Mundo,
porque hacía casi medio siglo que un gobierno soberano no caía en
incumplimiento.^^ Estos comentarios difieren considerablemente de
énfasis, pues el primero sugiere que los BTN sufrieron una suerte de
falla técnica respecto a sus capacidades para evaluar el riesgo y la
solvencia, mientras que el otro parece indicar que el problema estuvo
más bien relacionado con una falla de carácter. Tomando en cuenta
que este mercado de créditos soberanos no estaba reglamentado y
tenía carácter oligopolístico, cabe sostener que lo más probable es
que los bancos transnacionales no asignaran con eficiencia los
recursos. De hecho, cuando el mercado era relativamente menos
abierto habría sido razonable suponer que los bancos estaban
prestando de menos, mientras los grandes bancos transnacionales
utilizaban su poder de mercado para obtener rentas monopólicas, como
parecía ser la situación entre el comienzo y mediados de la década de
1970. A medida que el mercado se volvió más inestable debido al gran
aumento de nuevos integrantes (prestamistas), cabría sostener que la
guerra de precios consiguiente por el otorgamiento de créditos de
consorcio a los países en desarrollo llevó a una situación de exceso
de créditos, como parece haber sido la situación a fines de la década
de 1970 y comienzos de la de 1980.^® Tal vez la encarnizada
competencia de precios hizo que diferentes categorías de bancos se
comportaran de manera distinta.
Parece que los líderes con grandes compromisos con los
prestatarios soberanos más solventes optaron, con el fin de mantener
sus ingresos, por una estrategia más peligrosa de colocar préstamos
en países más riesgosos, y en clientes más riesgosos (por ejemplo, los
del sector privado sin garantías) en los mismos países donde sus
compromisos eran ya excesivos; o por ingresar a nuevas áreas más
riesgosas de intermediación financiera en el mercado internacional de
capitales. Los rivales habrían procurado mantener sus ingresos
mediante la organización creciente de préstamos de consorcio para
los prestatarios soberanos más solventes, compensando así las menores
comisiones y honorarios de cada transacción con mayores volúmenes
mediante la incorporación de más recién llegados como participantes.
55

Estos bancos más pequeños recién ingresados se interesaban en
participar en estos créditos de consorcio a fin de diversificar sus
carteras crediticias nacionales e irrumpir en las filas de los bancos
internacionales, que gozaban entonces de mucho prestigio. Esta
situación habría inducido a los bancos a la acomodación de la
demanda aparentemente insaciable de recursos externos que
demostraban los prestatarios soberanos a medida que se reducían los
márgenes y caían las comisiones. La consecuencia natural de dicho
comportamiento del mercado, caracterizado por el otorgamiento
excesivo e imprudente de créditos así como por el endeudamiento
exagerado, constituirían la crisis de la deuda.
Muchos han sostenido que la crisis de la deuda se origina en
parte de la falta de capacidad de los BTN para evaluar el riesgo y la
solvencia. De hecho, varias apreciaciones sobre las capacidades de los
BTN en estas materias sugieren que éstas fueron muy deficientes.^® A
partir de estas conclusiones, una hipótesis más general afirma que
los bancos tendieron a asumir compromisos excesivos frente a la
insolvencia debido a su miopía frente al desastre.® Según este
concepto, la fragilidad de las barreras que resguardaban el ingreso al
mercado internacional de créditos de consorcio erosionó a la larga los
rendimientos de los prestamistas. Para mantener sus ingresos los
bancos tenían que, o renunciar al cobro de una prima de
incertidumbre por exponerse a un grave revés de probabilidad escasa,
pero desconocida, y/o dejar que sus posiciones de capital declinaran,
y/o que aumentara su riesgo frente a las crisis de fondos. En este
sentido, la mayor competencia por colocar créditos de consorcio en
los países en desarrollo llevó a la tendencia sistemática, de parte de
los bancos transnacionales, a subestimar ciertos reveses de
probabilidad escasa o desconocida, sobre todo las crisis de
transferencia y de fondos.®^ En este contexto competitivo, es
sumamente difícil para cualquier banco adoptar políticas más
prudentes mientras otros no las adopten también. Al parecer, la
miopía frente al desastre sólo puede evitarse efectivamente mediante
una supervisión más completa de los bancos en el plano nacional, y
no mediante las iniciativas prudentes de los bancos individuales. Según
este criterio, falla más el sistema que los participantes. Dentro del
contexto del análisis previo de la dinámica de mercado esta miopía
frente al desastre podría vincularse más al comportamiento de todos
los organizadores principales, pero sobre todo a los rivales durante el
apogeo de los créditos soberanos.
Otro punto de vista sugiere que el exceso de empréstitos durante
el auge obedeció tanto al carácter anómalo de algunos de los grandes
bancos como a alguna falla técnica de parte de los bancos o de sus
supervisores. Sugiere que obraron deliberadamente en el sentido de

Que les propusieron préstamos a prestatarios soberanos inexpertos
mediante esfuerzos promocionales. Tal como lo sostiene un estudio,^^
esto equivale a colocar paquetes crediticios en prestatarios que
tradicionalmente no tienen acceso alguno al mercado de créditos
internacionales o cuando menos no a sumas tan cuantiosas. Las
características de riesgo de los países en desarrollo, que eran tal
vez la causa de haber estado excluidos hasta entonces de condiciones
crediticias aceptables, siguieron invariables, pero de pronto estos
prestatarios potenciales se encontraron con acreedores que se
desvivían por atraer su atención. Persuadieron a los prestatarios
para que aceptaran créditos que éstos no habían pensado solicitar en
un comienzo o, al menos, no por sumas tan elevadas. La experiencia
de uno de esos promotores respalda esta aseveración. Este manifestó
lo siguiente: en las operaciones crediticias internacionales los bancos
estadounidenses violan con frecuencia los preceptos más antiguos de
prestar contra garantías. En mi calidad de analista de crédito interno,
se me enseñó que debía exigir una garantía razonable en activos para
todos los préstamos a menos que el prestatario tuviera antecedentes
impecables en cuanto a medios e integridad. Como funcionario
crediticio internacional, se me dijo que me olvidara de eso y que
elaborara en cambio un conjunto de explicaciones que hicieran que la
casa matriz viera con buenos ojos el préstamo, aunque técnicamente
no estuviera garantizado.®® Esta declaración no sólo habla mal de
las capacidades de evaluación de riesgo y solvencia de los grandes
bancos transnacionales, sino que cabe concluir que algunos
organizaron a sabiendas préstamos extranjeros de mala calidad pero
de alta rentabilidad. Puesta en el contexto del análisis previo sobre
la dinámica de mercado de los créditos soberanos durante el auge,
esta tendencia podría asociarse con mayor nitidez con la conducta de
algunos de los líderes.®^
La información recopilada sobre los compromisos globales de los
bancos acreedores que notifican al Banco de Pagos Internacionales
(BPI), con sede en Basilea, Suiza, arroja cierta luz sobre este
comportamiento de los grandes bancos estadounidenses cuando se le
agrega la información sobre la deuda pública y con aval del Estado en
manos de las instituciones financieras recopilada por el sistema de
notificación de la deuda al Banco Mundial. El BPI presenta una serie
bastante completa sobre los compromisos globales (es decir, los de
todos los créditos, y no sólo los créditos de consorcio de mediano
plazo al sector público) de los bancos declarantes con los deudores
individuales de países en desarrollo. La Superintendencia Federal
de Instituciones Financieras de los Estados Unidos ofrece una
información similar sobre los bancos de ese país y distingue incluso
el riesgo crediticio de los primeros nueve bancos estadounidenses
57

como grupo (es decir, cinco líderes, dos rivales y otros dos) así como
el carácter sectorial del riesgo (es decir, sector público o privado).
Si se introduce la información del sistema de notificación de la deuda
al Banco Mundial sobre la deuda de mediano plazo pública y con aval
del Estado de los países deudores individuales, se puede elaborar una
relación sector público/sector privado de riesgo bancario que
complemente la relación bancos estadounidenses/no estadounidenses.
Por cierto que la combinación de estas distintas series de datos no es
perfecta; sin embargo, permite efectuar algunas aproximaciones
groseras sobre los diferentes tipos de riesgo bancario durante el
período 1979-1986.35
Los gráficos 2, 3 y 4 ofrecen la información correspondiente a
los países latinoamericanos y a los casos de México y Brasil, los
dos deudores más grandes. Constituyeron el marco para el análisis de
los seis estudios de caso que se presentan en el próximo capítulo.
La comparación del gráfico 2 a), que indica los compromisos de los
bancos que notifican al BPI con los prestatarios del sector público
en América Latina, con el gráfico 2 b), que muestra sus compromisos
con los prestatarios del sector privado en dichos países, pone de
manifiesto que incluso durante el auge, los bancos estadounidenses,
sobre todo los primeros nueve bancos estadounidenses, ya habían
acumulado compromisos gigantescos con dichos países que eran
fundamentalmente
con los prestatarios del sector privado,
mientras que los compromisos de los bancos no estadounidenses eran
sobre todo con los prestatarios del sector público. Como en el grupo
de los primeros nueve bancos estadounidenses los cinco líderes tienen
una gran influencia, parece razonable concluir que estos datos avalan
la hipótesis de que durante el auge los líderes otorgaron cada vez
más empréstitos a clientes más riesgosos sin garantías del sector
privado. Durante la crisis tanto los bancos estadounidenses como no
estadounidenses redujeron con rapidez sus compromisos con los
prestatarios del sector privado —los flujos fueron negativos
después de 1982— transfiriendo en algunos casos parte de dichos
compromisos al sector público mediante los acuerdos de
reestructuración. Lamentablemente, no fue posible separar partidas
concretas de los compromisos del sector privado, tales como
créditos comerciales de corto plazo (con o sin garantías del país
de origen de parte de instituciones oficiales de promoción de
exportaciones) o líneas de crédito interbancario, o créditos
directos de mediano plazo. Se estima que los compromisos bancarios
no estadounidenses con el sector privado fueron de corto plazo y
con una proporción más elevada de garantías, mientras que los
compromisos bancarios estadounidenses fueron más bien los préstamos
directos de mediano plazo sin garantías. Tal vez sea por esta razón
58

Gráfico 2
PAISES L A T I N O A M E R I C A N O S : C O M P R O M I S O S D E LOS B A N C O S POR SECTORES^
(Miles de millones

de dólares

de

1980)

Monto
a) Compromisos totales de los bancos

b) Compromisos bancarios con los prestatarios del sector público
160 j
120-100-60--

60- •
0 ••
20-n.

_
leso

igsi

10S2

mu

ios4

loss

c) Compromisos bancarios con los prestatarios del sector privado

IDSa

1IB1

Primeros 9

1902

H

Otros

10U

IBM

•

1SB3

Bancos n o
pstsHounidenses

Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET, véase anexo 17.
aprimeros 9 + otros 158 = Total de bancos estadounidenses.

5Q

Gráfico 3
M E X I C O : COMPROMISOS DE LOS BANCOS POR SECTORES^
(Miles de millones de dólares de 19801
Monto

a) Compromisos totales de los bancos

eon
500332010OISBO

1961

leu

1033

11184

1BBS

isas

b) Compromisos bancarios con los prestatarios del sector público

i37g

1980

itBi

IDU

isu

lgs4

igss

c) Compromisos bancarios con los prestatarios del sector privado

I Primeros 9

n Otros 158

Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET, véase anexo 18.
^Primeros 9 + otros 1 58 = Total de bancos estadouníHpnsPs.

6 0

•

Bancos no
estadounidenses

isas

Gráfico 4
B R A S I L : COIVIPROIVIISOS D E L O S B A N C O S P O R S E C T O R E S ^
(En miles de millones

Monto

de dólares

de

1980)

a) C o m p r o m i s o s totales de los b a n c o s

60-p
M-«• •
JO- •
20-1Q-O
1070

1080

loaz

lOB]

1DB4

10B3

b) Compromisos bancarios con los prestatarios del sector público

1060

10B1

1002

1003

1DB4

10SS

c) Compromisos bancarios con los prestatarios del sector privado

1060

1SBI

Primeros 9

1002

•

O t r o s 158

1003

10S4

•

1003

1006

Bancos n o
estadounidenses

Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET, véase anexo 19.
aprimproí Q + ntros 158 : Total de bancos estadounidenses.

6 1

que los bancos no estadounidenses estuvieron más dispuestos que los
bancos estadounidenses (sobre todo los más pequeños) a ampliar sus
compromisos globales mediante el otorgamiento de préstamos a los
prestatarios del sector público, después de iniciada la crisis. En
síntesis, el impacto del comportamiento de los bancos
estadounidenses fue más procíclico y, por tanto, menos maleable para
los deudores durante la crisis.
Los gráficos 3 y 4 describen una evolución similar para los
casos de México y Brasil, es decir, durante el auge los bancos
estadounidenses, sobre todo los primeros nueve, habían acumulado
mayores compromisos con los prestatarios del sector privado,
mientras que los no estadounidenses se concentraban más en clientes
del sector público presumiblemente más seguros pues ofrecían el
aval de Estado a los prestamistas. Durante la crisis, la variación de
los compromisos fue relativamente similar, dado que los empréstitos
al sector privado se desplomaron, sin embargo, el hecho de que los
compromisos con México fueran algo mayores y que otros bancos
estadounidenses desempeñaran un papel más destacado significó que la
restricción crediticia fuera más acentuada en ese país que en Brasil.
En términos de la contribución hecha a los nuevos recursos
monetarios de los paquetes de reestructuración de la deuda los bancos
no estadounidenses fueron mucho más liberales que los
estadounidenses, sobre todo en el caso de México. Dentro de los
bancos estadounidenses, los primeros nueve estuvieron más
dispuestos a contribuir que los demás, sobre todo en el caso de
México; sin embargo, cabe señalar que los otros bancos
estadounidenses hicieron una contribución importante al paquete de
reestructuración reunido para Brasil en 1984. La información sobre
México y Brasil confirma que los primeros nueve bancos
estadounidenses comprometieron grandes recursos en estos países. Los
líderes, según lo demuestra el cuadro 10, tuvieron compromisos
(combinados) en esos dos países, que superaron el valor de su capital
primario. Numerosos bancos estadounidenses se excedieron en sus
compromisos en ambos casos, según las normas del Comité revisor
interagencial de compromisos con países de los Estados Unidos
(ICERC). Dichas normas estipulan que el compromiso máximo con
cualquier prestatario no debe superar en general el 10% del
capital del banco.® Además, el comportamiento de los principales
bancos estadounidenses difirió considerablemente de los no
estadounidenses, en el sentido que durante el auge los primeros
estuvieron más expuestos a clientes más riesgosos sin garantías
en el sector privado y durante la crisis estuvieron menos
dispuestos a contribuir con nuevos recursos financieros. Los
principales bancos estadounidenses demostraron el comportamiento
62

Cuadro 11

Conpromisos
Compromisos
Capital

Banco

Brasil

México

Total

cono porcentaje del

fe/

capital

5 989

Citicorp

4 799

Bank America
Bank America

4 221

Chase Manhattan
Chase Manhattan

3 107

Co.
J.P. Morgan  Co.
Manufacturers Hanover

3 270
2
2 500
1
1 688

1 687
2 014
12 804

bancos estadounidenses
Como porcentaje del total de bancos que
notifican al BPI

2 592
20 708

4 402
2
2 299
2
2 402

3 743
23 072

144
111

59

Total de los primeros nueve bancos
orimeros

128
100

1 081
1 729
10 268

7 672
4
4 799
4
4 090
2 768

42

50

21

17

19

97
97
89
89

estadounidenses
Como porcentaje del total de todos los

fuente; Sobre la base de cifras contenidas en Cline, W.R., International debt and the stability
of the World Economy, Policy Analysis in International Economies. 4, Institute for
International Economics, Washington, B.C., septiembre de 1983, cuadro 6, p. 34; Banco de
Pagos Internacionales, The Maturity Distribution of International Bank Lending, segundo
semestre

de

1983,

Basi lea,

julio

de

1984,

p.

6;

y

Superintendencia

Federal

de

Instituciones Financieras, Statistical Release: Country Exposure Leftiina Surve/. dicienbre
de 1982, Washington, D.C., 1 de junio de 1983, cuadro 1, p. 2.
Incluye todos los préstamos en el exterior en moneda extranjera.
La suma de capitales accionarios, pagarés subordinados y reservas para posibles pérdidas por
préstamos inpagos.
^

Datos íntegramente consolidados que abarcan 171 organizaciones bancarias. Los datos comprenden
los préstamos en el exterior y en ncneda distinta a la local y han sido ajustados para reflejar
las garantías y los empréstitos indirectos.
Posiciones externas agregadas de bancos situados en Austria, Australia, Bélgica, Luxemburgo,
Canadá, Dinamarca, Francia, Alemania (República Federal de). Irlanda, Italia, Japón, Países
Bajos, Suiza, Reino Unido, Estados Unidos, más algunas de sus filiales domiciliadas en centros
financieros (Bahamas. Islas Caimán, Panamá, Hong Kong y Singapur).

63

más procíclico de todos los bancos, tanto durante el auge como
durante la crisis.
La incapacidad de los países deudores para cumplir sus
obligaciones financieras externas con los bancos llevó a la formación
de comités asesores o directivos bancarios para examinar y
administrar la reprogramación de los pagos de capital y la posible
colocación de nuevos recursos bancarios para cubrir una parte de los
intereses pendientes adeudados. En los casos de Brasil y México, que
son con mucho los deudores soberanos más importantes de países en
desarrollo, dichos comités estuvieron dominados por completo por los
líderes, como se indica en el cuadro 11. Siete bancos estadounidenses
(los cinco líderes más dos rivales) integran dichos comités y en cada
caso Citicorp es el agente coordinador principal o presidente y otro
de los líderes es el co-presidente. Además, de un total de 27 cargos
en estos comités conjuntos los bancos estadounidenses controlaban 14,
así como cuatro de los seis cargos de presidente/co-presidente
dominados por los bancos directores. Esos bancos fueron mucho más
influyentes en dichos comités que todos los demás. Este dominio de
los líderes en los comités directivos de México y Brasil iba a tener
algunas consecuencias desfavorables para dichos deudores. Ahora
parece claro que los bancos estadounidenses, sobre todo los líderes,
utilizaron su control de los comités directivos bancarios para obtener
ventajas particulares frente a los no estadounidenses, los
estadounidenses más pequeños y, sobre todo, los propios países
deudores.
Los miembros de los comités directivos bancarios disfrutaron de
honorarios (e intereses) elevados durante la primera fase del proceso
de reestructuración de la deuda, 1982-1984. Y lo que es más
importante, a expensas de una mínima expansión de sus compromisos
existentes en la forma de nuevos recursos monetarios, estos bancos
estuvieron a veces en condiciones de incrementar sobremanera la
seguridad de sus (mayores) compromisos con los prestatarios del
sector privado (sobre todo los préstamos directos y los créditos de
corto plazo) incorporándolos de una u otra manera en los acuerdos
de reestructuración de la deuda, adquiriendo con ello una garantía
estatal de manera
ex-post-facto.
Además, estos acuerdos de reestructuración solían tener el
efecto de agrupar a todos los deudores locales en una categoría y
asignarle el servicio de la deuda al Estado. Esto significaba que
los clientes más riesgosos carentes de garantías de los bancos
directores (a los que por supuesto se les habían cobrado tasas de
interés más elevadas por sus préstamos originales) asumían de pronto
la misma condición jurídica que los clientes más solventes del mismo
país. Así, parece que los líderes usaron su dominio de los comités
64

Cuadro 11
COMITES DIRECTIVOS DE BANCOS TRANSNACIONALES PARA
BRASIL Y MEXICO DURANTE U DECADA DE 1980
Totales
Banco y gri^io

Nacionalidad

Brasil

México
Mianbros

I. Líderes

5

5

10

Citicorp

Estados Unidos

XXX

XXX

2

Bank of America

Estados Unidos

X

Manufacturers Han.

Estados Unidos

X

Chase Manhattan

Estados Unidos

2

J.P. Morgan

Estados Unidos

Coordinadores

2

II. Rivales

XX

2
2

5

10

Bank of Tokyo

Japón

X

2

Chemical Bank

Estados Unidos

X

2

Bank of Montreal

Canadá

X

2

Bankers Trust

Estados Unidos

X

2

Lloyds Bank

Reino Unido

XX

2

Deutsche Bank

República Federal
de Alemania

Credit Lyonnais

Francia

IV. Otros en los Comités

4

Arab Banking Corp.

Otros

1

Union B. of Switzerland

Otros

1

Suiss B. Corp.

Otros

1

Société Générale

Francia

1

Total

14

13

27

Distribucián cor nacionalidad
Estados Unidos

14

Japón

2

Canadá

2

Reino Unido

2

República Federal de Alemania

1

Francia

2

Otros

3

2 -

Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET sobre Empresas Transnaci«iales.
Nota: El guión significa cero.
X

= Miembro del Comité

XX

= Copresidente

XXX = Agente coordinador/Presidente.

65

directivos bancarios para obtener ventajas particulares en términos de
mayor seguridad para sus compromisos más riesgosos y un mejor flujo
de ingresos por concepto de honorarios y tasas de interés punitivas.
Los observadores han señalado que, paradojalmente, la crisis de la
deuda no tuvo efectos muy adversos durante 1982-1986 sobre los
ingresos corrientes declarados de los bancos, pese a haber cuestionado
su propia solvencia.®^ Señalaron además que el ingreso neto de los
primeros nueve bancos (salvo el Bank America) continuó aumentando
durante el período y que la relación dividendo/desembolsos existente
en 1982 se mantuvo durante el mismo lapso. En consecuencia, la crisis
de la deuda representó hasta cierto punto para los líderes la
oportunidad de obtener ingresos adicionales y garantías de cartera
fundamentalmente a expensas de otros bancos, aparte de los
beneficios obtenidos de los propios deudores.
El comportamiento de otros bancos estadounidenses tuvo
también consecuencias adversas para los países deudores debido a
su carácter procíclico. Estos bancos más pequeños estuvieron
representados en contadas ocasiones en los comités directivos
bancarios y, por lo tanto, no recibieron honorarios adicionales
provenientes de los acuerdos de reestructuración. Tal como los
líderes, lograron obtener mayores garantías para los compromisos con
el sector privado no avalado, en la medida que pudieron incorporarlas
en acuerdos formales. No obstante, el volumen promedio mucho menor
de sus compromisos los tornaron mucho más reticentes a suscribir
acuerdos que incorporaran aumentos equiproporcionales de sus
compromisos como forma de aportar nuevos recursos. Estos bancos
comenzaron paulatinamente a emprender la retirada, es decir, una
vez obtenidos sus beneficios iniciales hicieron cuanto pudieron para
rehuir cualquier mecanismo que contemplara aumentos de los
compromisos existentes.
No es tan fácil discernir el comportamiento de los bancos no
estadounidenses debido a lo diverso de sus nacionalidades. Los
bancos no estadounidenses aportaron el grueso de los nuevos
recursos vinculado con los acuerdos que reestructuraron la deuda
de los países en desarrollo, ya que la suma algebraica producto
de la retirada de los pequeños bancos estadounidenses de
dichos acuerdos y el escaso aumento de los compromisos de los
grandes bancos estadounidenses sólo representó un pequeño
incremento neto de los compromisos de los bancos estadounidenses
como grupo. El comportamiento de los bancos no estadounidenses
varió considerablemente según diversos factores como la
nacionalidad, el
nivel
de
compromisos
existente,
la
proporción de dichos compromisos en los países en desarrollo y
la índole de la reglamentación bancaria nacional respecto a
66

capital, constitución de reservas, tratamiento tributario de
pérdidas, etc.
El cuadro 12 da información sobre los compromisos de los bancos
acreedores más importantes en América Latina según su nacionalidad
a fines de 1985. Es evidente que los bancos del Reino Unido, Japón
y Canadá eran los más activos en América Latina. Los bancos
canadienses tenían compromisos que rivalizaban con los sistemas
bancarios franceses y alemanes de mucho mayor envergadura. En
general, con la excepción del Reino Unido, los sistemas bancarios
europeos tuvieron pocos compromisos en América Latina. Otras
fuentes de información sugieren que los bancos europeos colocaron
una proporción mucho menor de sus empréstitos en países en
desarrollo, la que osciló entre 18% en el caso de Suiza y 45% en el
caso del Reino Unido, que la de los bancos estadounidenses los que
habían colocado en promedio 61% de sus préstamos en países en
desarrollo a fines de 1985.^® En general, los bancos europeos, salvo
los ingleses, tendieron a ser más prudentes respecto a sus
empréstitos a países en desarrollo y, por tanto, son menos
vulnerables. Ello obedeció en parte a que estaban sujetos a una
reglamentación bancaria más rigurosa en cuanto a suficiencia de
capital, reservas, constitución de reservas para deudas incobrables,
y su tratamiento fiscal.^® Dichos bancos tendieron a ser más
flexibles en el proceso de reestructuración de la deuda que los
bancos estadounidenses y, en un comienzo, que los bancos japoneses,
canadienses y def Reino Unido.
En resumen,es evidente que resulta provechoso distinguir el
comportamiento bancario según la categoría (líderes, rivales y
seguidores) y la nacionalidad. Una categoría de bancos (los líderes)
en que ocurre que todos son de la misma nacionalidad
(estadounidense) dominó tanto las fases de expansión crediticia
como de reestructuración de la deuda. Fueron los bancos más activos
y terminaron siendo los más comprometidos. A medida que aumentaba
la competencia de precios, tendieron a buscar activamente clientes
más riesgosos, lo que los volvió sumamente vulnerables cuando
comenzó la crisis de la deuda. No obstante, esos mismos bancos
dominaron los comités directivos establecidos para ocuparse de los
prestatarios más endeudados de países en desarrollo, y parecen
haber obtenido beneficios especiales de tales situaciones. Parece
que este comportamiento de los líderes es más importante como
factor causal en la creación de la crisis de la deuda de lo que fue
la simple miopía frente al desastre, más característica de los
rivales y seguidores.
Se reitera una vez más que la crisis de la deuda fue el
resultado de una serie de factores entre los cuales destacan los
67

0\

Cuadro 12

00

AMERICA LATINA: COMPROMISOS DE LOS PRINCIPALES BANCOS ACREEDORES SEGUN SU NACIONALIDAD, A FINES DE 1985
(En millones de dólares y en porcentajes)
Deudor

América

Acreedor

Brasil

México

Estados Unidos
Europa: ocho países
(Reino Unido)
(Francia)
(República Federal de Alenania)
(Suiza)
(España)
(Italia)
(Bélgica)
Otros
,
(Japón) - !
(Canadá) -J
Total 11 países

25.600
23 174
9 UO
6 802
4 680
1 446
507
439
160
13 759
8 200
5 559
62 533

24
20
8
4
3
1
1
1
15
10
5
60

Amentina

100
961
669
500
570
477
360
365
20
481
000
481
542

8
10
3
1
2
1

5
4
1
25

900
985
677
580
540
080
714
704
690
738
300
438
623

Venezuela
8 900
8 435
2 690
2 009
2 070
555
57S
496
40
5 707
3 650
2 057
23 042

Chile
7 000
5 003
2 178.,
970
4Ó1
606
173
15
2 789
1 400
989
14 792

Colombia

Perú

Otros

600Í/
260
126
111
16
410
1 492
1 000
492
7 030

1 800
1 971
649
561
230
174
272
70
15
547
400
147
4 318

10 941
7 420
2 287
395
470
2 597
1 325
76
270

46.4
32.4
(10.8),
{8.5-/
(3.7)
(1.8)
(1.6)
(0.2)
(5.8)
21.2
(14.2)
(7.0)
100

41.7
45.6
(15.0)
(13.0)
(5.3)
(4.0)
(6.3)
(1.6)
(0.3)
12.7
(9.3)
(3.4)
100

3 259
2 279

780
456
19 597

Latina
90
80
30
17
14
7
5
3
1
46
29
16
217

500
228
046
047
790
916
470
339
620
349
730
619
077

Porcentajes
Estados Unidos
Europa: ocho países
(Reino Unido)
(Francia)
(República Federal de Alemania)
(Suiza)
(España) ,
(Italia)
(Bélgica)
Otros
,
(Japón) - !
(Canadá) -
Total 11 países
Fuente: Basado en cifras de

40.9
37.1
(14.6)
(10.9)
(7.5)
(2.3)
(0.8)
(0.7)
(0.3)

UA

(13.1)
(8.9)
100

los bancos

39.8
34.6
(14.3)
(7.4)
(5.9)
(2.4)
(2.2)
(2.3)
25.6
(16.5)
(9.1)
100

centrales de

34.7
42.9
(14.4)
(6.2)
(9.9)
(4.2)
(2.8)
(2.7)
(2.7)
22.4
(16.8)
(5.6)
100

38.6
36.6
(11.7)
(8.7)
(9.0)
(2.4)
(2.5)
(2.2)
(0.2)
24.8
(15.3)
(8.9)
100

los países enumerados, excepto

47.3
33.8
(14.7),
(4.1)í/
(6.6)
(3.1)
(4.1)
(1.2)
(0.1)
19.0
(9.5)
(6.7)
100

55.8
37.9
(11.7)
(2.0)
(2.4)
(13.3)
6.8)
(0.4)
(1.4)

^

(4.0)
(2.3)
100

41.7
37.0
(13.8)
(7.9)
(6.8)
(3.6)
(2.5)
(1.5)
(0.7)
21.4
(13.7)
(7.7)
100

los marcados con asteriscos, que son estimaciones de

Banking Analysis Limited (IBCA), Londres. Datos publicados en Instituto de Relaciones Europeo-Latinoainericanas (IRELA), Europa y la deuda
externa de América Latina. Dossier, M® 11, junio de 1987.

efectos negativos sobre los deudores de los cambios del entorno
internacional, la aplicación de políticas reactivas inadecuadas por
muchos de los prestatarios principales y el comportamiento procíclico
y las prácticas crediticias cuestionables de algunos de los principales
BTN. En esta oportunidad nos hemos concentrado en estas últimas,
pues son las menos conocidas como factor causal. Una conclusión
clara del análisis precedente es que tanto los países deudores como
los bancos acreedores contribuyeron con su conducta a la génesis de
la crisis. Por ende, interesa averiguar hasta qué punto se compartió la
carga del ajuste entre esos participantes principales. En la sección
siguiente se examina ese interrogante.

D. E¡ proceso de reestructuración de la deuda con
los BTN 1983-1987
Se recuerda que la solución aparentemente acertada del problema de
la deuda externa de Turquía, a fines de la década de 1970 y
comienzos de la de 1980, motivó la satisfacción de los banqueros y de
ios funcionarios de gobierno involucrados. Durante 1978-1981,
Turquía reestructuró 5 500 millones de dólares con acreedores
oficiales multilaterales y unos 3 200 millones de dólares con los
bancos y, después de llevar a cabo con éxito una estricta política de
ajuste que incluyó un acuerdo con el FMI por tres años, dicho país
parecía haber restablecido gradualmente su solvencia. El éxito
aparente en la crisis de la deuda externa turca habría confirmado el
criterio de banqueros y funcionarios de que su manera de manejar las
crisis individuales, es decir, haciendo recaer la carga del ajuste
sobre el prestatario, era la correcta. La propagación de la crisis de
la deuda --primero con ocasión de la crisis polaca de 1981 con sus
efectos de contagio para Europa Oriental y más tarde cuando
México se declaró incapaz de seguir sirviendo su deuda externa a
partir de agosto de 1982, cosa que pasó a ser la situación general de
los deudores-- puso en duros aprietos ese criterio.
Hay que recordar que en 1974 había sólo tres países morosos en
su deuda externa la que sólo ascendía a unos 500 millones de dólares.
No había una crisis de la deuda propiamente tal pese al desequilibrio
del balance de pagos ocasionado por el alza del precio internacional
del petróleo implantado por la OPEP. Sin embargo, en 1982 ya había
34 países morosos, cifra que se elevó a 57 a fines de 1986.
Comenzaban a surgir señales de una grave crisis de la deuda incluso
durante el acmé de los préstamos soberanos a los países en
desarrollo, 1978-1982, medido por el número y el valor de los
acuerdos de reprogramación de la deuda con los BTN. El segundo
69

-o

o

-J Cuadro 2580
HEDIDAS DE REESTRUCTURACION DE LA DEUDA DE LOS PAISES EN DESARROLLO CON LOS
BANCOS TRANSNACIONALES (BTN), POR GRUPOS DE DEUDORES, 1980-1987 ^
(En miles de miUones de dólares)
Total
1980-1982

I. Reestructuración

1983

1984

1985

XA

Distribución

1983-1987

1986

porcentual

84J

-

20.2

48.7

Brasil

-

4.5

4.8

5.5

2.4

3.8

a la OPEP ^

-

3.7

4.3

24.9Í/

Todos los demás

4.5^

1.7

1.1

0.3

112.6
16.0

0.7

LJ

2Z7J

6.7

5.3^

112^8
43.7

35.6

México

Z
Q
28
4

Grandes deudores: no pertenecientes
a la OPEP ^

48.0

89.7

21.13/

54.0

14

5.0

1

3M

10

13.8

3

10.9

3

Grandes deudores; pertenecientes

II. Huevos recursos monetarios ^

14.4

11.0

5.0

3.8

-

4.4

6.5

0.1

4.4

5.5

0.2

0.1

México
Brasil

6.6
6^

5.0

Grandes deudores: no pertenecientes
a la OPEP ^

12.2

Grandes deudores: pertenecientes
a la OPEP f

-

0.4

Todos los demás

0.1

0.2

(Subtotal I * II)

0.3

0.9
0.2
(119.4)

(314.6)

(79)

(48.7)

(126.4)

(32)

(6.7)

(-)

(26.9)

(7)

(3.1)

(49.6)
(21.1)

(5.4)

(50.0)

(18.7)

(89.8)

(35.7)

(México)

(-)

(25.2)

(3.8)

(48.7)

(•)

(Brasil)

(-)

(8.9)

(11.3)

(-)

(5.4)

(9.9)

(3.1)

(35.5)

(Grandes deudores: no pertenecientes
a la (JPEP)

(101.2)

(26)

(Grandes deudores: pertenecientes
a la OPEP)
(Todos los demás)

(-)

(4.1)

(-)

(4.5)

(25.2)í/

(-)

(1.9)

(1.5)

(1.1)

(0.7)

(54.9)

(14)

(5.2)

(1)

CmaiAro

tcontV.^
Total
1980-1982

1983
2?.4
UA

III. Otros mecanismos

Distribución

1985

1986

1987

1983-1987

porcentual

Id

1984

28.1

aj
1.0

82.8

1.0

México
15.8

15.1

5.9

Brasil

1.7

4.9

0.1

0.1

0.1
64^

21
1

55.0

24.1

2.0

14

Grandes deudores: no pertenecientes
a la OPEP

^

3.9

7.3

23.7

Grandes deudores: pertenecientes
a la OPEP

0.1

íá

1.8

1.1

0.7

^

Todos los demás

36^

96.9

México

25.2

3.8

49.7

Brasil

24.6

26.4

15.8

4.8

Total I + II

III i/

TgA

0.4
12L7

398J

100

49.7

128.4

32

81.8

21

30.8

Grandes íieydores: no pertenecientes
a la OPEP

^

5.6^

O.4K/

7.7

56.9Í/

125.6

25.2Í/

21.13/

56.7

14

5.6

1

Grandes deudores: pertenecientes
a la OPEP S/

4.8

5.6

Todos los demás

2.0

1.2

0.8

Fuente; Unidad Conjunta CEPAL/CET sobre la base de información contenida en el cusckx) II-3 ( e BIRF, Dewelopim Cartrv Debt, u^ingtcn, D.C., febrero
t
de 1987, pp. XXVI-XXXI y actualizaciones.
Organizados por La fecha de firma del acuerdo. Se excluyen los siguientes acuerdos, en principio: Hondiras (1963, 15B4 y 1967), Perú C19B4), Zaifoia
(1984), Costa Rica (1985), Cii» (1985), Congo (1986), Marruecos (1986), Mozanbique (1987) y Jamaica (1987).
Consolidación de la deuda en nuevas obligaciones de corto plazo; incluye pagos atrasados asf como vencimientos futuros.
Incluye Argentina, chile, Cuba, Perú, Panamá, Bolivia, Uruguay, Filipinas, Marruecos, Costa de Marfil, Turquía y Yugoslavia.
Turquía representó 2 300 millones de dólares en 1982.
Ecuador, Nigeria y Venezuela.
Venezuela representó 21 200 millones de dólares en 1986, lo que se había acordado en principio en 1984.
a Venezuela.
Préstanos de Los BTM arresLados en coniunto con La reestructuración de La deuda.
Refinanciamiento o f inanciamiento tenporal de corto plazo de vencimientos corrientes y/o mantenimiento de líneas de crédito de corto plazo,
•i/ La reprogramación de la deuda y los nuevos recursos monetarios son la esencia de la reestructuración de la deuda; se estima que los demás
mecanismos son incentivos para favorecer la marcha de las negociaciones o facilitar la ejecución de un acuerdo. Aunque aquí se considera que estos
otros mecanismos no reestructuran la deuda per se. se incluyen para ofrecer un cuadro más conpleto del proceso de reestructuración de la deuda.
Argentina representó 13 400 millones de dólares en 1985.
En 1987, Argentina, Chile y Filipinas comenzaron a reestructurar 29 500 millcnes, 12 490 millcnes y 6 005 miUcnes de dSlares, respectivarEnte, más
nuevos recursos monetarios y otros mecanismos.

semestre de 1982 se caracterizó por el despliegue de esfuerzos
desesperados para rescatar a deudores como Argentina, Brasil, Chile,
Ecuador, México, Rumania, Uruguay, y Yugoslavia, primero
mediante un conjunto de medidas financieras del FMI y préstamos de
enlace del Banco de Pagos Internacionales (BPI) y de organismos
gubernamentales estadounidenses. Después vino la reestructuración de
la deuda externa en los comités directivos de los bancos (Club de
Londres) y foros oficiales multilaterales (Club de París). Esta
interacción intensa y sin precedentes entre el FMI, los gobiernos y
organismos de la OCDE y los bancos comerciales demostraba que los
acreedores estaban tomando en serio la crisis.
En el cuadro 13 figura una relación interesante de las
principales características y elementos de las medidas de
reestructuración de la deuda de los países en desarrollo con los BTN.
La
característica
más sobresaliente
del
proceso
de
reestructuración de la deuda hasta 1988 f u e lo dispar de la
distribución que se produjo, en que sólo México absorbió un tercio de
los recursos destinados a los programas de reestructuración; una suma
igual a la que recibieron todos los grandes deudores no pertenecientes
a la OPEP y mucho más de lo que recibió Brasil u otros grandes
deudores de la OPEP. No cabe duda que México polarizó la atención,
mientras que Brasil sólo reestructuró montos relativamente menores,
no recibió nuevos recursos después de 1985 (hasta 1988) y procuró
arreglárselas con otros mecanismos, sobre todo líneas de crédito de
corto plazo. Los principales deudores no pertenecientes a la OPEP,
sobre todo los países latinoamericanos, fueron importantes pero menos
que México en lo que respecta a los pagos de capital reestructurados.
En términos de instrumentos, ios programas de reestructuración
consistieron fundamentalmente en pagos de capital reprogramados
junto con pequeñas sumas de nuevos recursos y cantidades menores de
otros mecanismos (siendo Brasil la excepción). Así, el proceso de
reestructuración se centró en los países latinoamericanos,
principalmente en México y en los demás grandes deudores no
pertenecientes a la OPEP, y en términos relativos, Brasil f u e
quedando fuera cada vez más, mientras trataba de evitar que se le
impusieran nuevas condicionalidades vinculadas con la concertación
de un nuevo acuerdo con el FMI y una reestructuración más amplia
de la deuda con los BTN.
Otra característica dominante del proceso de reestructuración de
la deuda de 1983-1987 f u e su naturaleza cambiante. Los recursos
totales destinados anualmente a los programas de reestructuración
demostraron mucha inestabilidad, con una declinación importante en
1984 y 1986 y una expansion considerable en 1983,1985 y 1987, sobre
todo al considerarse exclusivamente la reprogramación, es decir,
72

2583

excluyendo nuevos recursos y otros mecanismos. Los nuevos recursos
monetarios declinaron constantemente de 14 400 millones de dólares
en 1983 a casi cero en 1986, aunque México y Argentina obtuvieron
algunos en 1987. Otros mecanismos habrían tenido la misma
declinación si no hubiera sido por los grandes volúmenes de crédito
de corto plazo y la postergación de los vencimientos ofrecidos a
Brasil en 1986 a fin de mantener las negociaciones en marcha. En
otras palabras, el proceso de reestructuración de la deuda mostró
variaciones considerables incluso a nivel de grupos de países.
El cuadro 14 ofrece una visión más detallada de los programas
de reestructuración de la deuda con ios bancos transnacionales
suscritos por los principales deudores durante la década de 1980. Cabe
señalar que algunos países (Bolivia, Perú, y Turquía) experimentaron
problemas para servir ía deuda antes de que ésta pasara a ser una
característica general de los prestatarios de países en desarrollo; sin
embargo, las condiciones de esos acuerdos de reestructuración de ía
deuda se conforman en general a la naturaleza de los de la primera
etapa, con la excepción de que esos países no recibieron nuevos
recursos monetarios ni otras líneas de crédito.
La característica principal del cuadro 14 es precisamente que en
el proceso de reestructuración de la deuda con ¡os bancos
transnacionales existen etapas bien definidas. La primera etapa,
1983-1984, a juzgar por las condiciones impuestas, podría catalogarse
en general como de operaciones de emergencia (un horizonte de uno a
dos años) que multaban al deudor por atrasarse en el servicio de ía
deuda. En esta etapa II acuerdos de reprogramación estipuiaban
vencimientos a 7-8 años plazo con un margen sobre el FwIBOR de casi
2% más una comisióFi promedio de alrededor de i. 10% de! vaíor de ¡b
deuda reestructurada. Los países ei5 crisis, sobre todo Ecuador,
Yugoslavia, los del Cono Sur y México, reestructuraros, en genera! la
mayor parte de su deuda con los bancos transnacionaies, y ios
latinoamericanos otorgaron mayores concesiones sobre todo en
términos de acatar los deseos de los bancos de transferir de una u
otra manera la deuda del sector privado ai sector público, y de saldar
los pagos atrasados (véase el cuadro 15). México encabezaba la lista
en cuanto a la magnitud de recursos y al costo negociado del
acuerdo, como iba a ocurrir durante todo el período. Otros deudores
(Brasil, Nigeria y Perú) hicieron menos concesiones pero
reprogramaron proporciones significativamente menores de su deuda
externa global con los bancos. El tiempo empleado en la formalización
de los acuerdos en principio fue en general del orden de tres a seis
meses, dado que durante esta etapa se encontró escasa resistencia
para aceptar o llevar a cabo acuerdos con el FML y la mayoría de
los bancos, incluso muchos de los más pequeños, parecían dispuestos

-J

Cuadro 14
ACUERDOS DE REESTRUCTURACION DE LA DEUDA CON LOS PRINCIPALES DEUDORES DURANTE 1981-1987 V
Fecha de
la firma
a/

Período
País

Acuerdo en
principio
b/

Fecha de
inicio

Montos involucrados

de

consolidación

c/

Duración
(N2 meses)

IV.81

Bolivia I

VIH.80^

IV.81

24

VIII.81

Turquia I

n.a.

n.a.

n.a.

11.82

Perú I

n.a.

1.80

24

II1.82

Turquia II

n.a.

Monto repogranado
d/

Nuevos recursos mo-

Vencimiento

Otros
mecanis-

í/

netarios

Margen

a/

Gracia

Total

2.5

5.3

1.50

-

3.0

350

1.50

2.0

4.0

32

2 269Í-^

1.75

2.0=!/

30

VIII.79-!-/

Subtotal, precrisis

2.19

3 170

1.79

2.1

451

loo)^

Importan
Comí-

cía reta

sión
Ü/

tiva

1.13

49

n.a.

i/

2

3.0!B/

1.00

16

n.a.

54

3.4

n.a.

27

11.83

Brasil I

XI1.82

1.83

12

4 800

4 400

15 675Í5/

2.00

2.5

8.0

1.50

23

VI1.83

Chile I

11.83

1.83

24

2 169

1 300

1 7009/

2.13

4.0

8.0

1.25

92

VI1.83

Uruguay I

III.83

1.83

24

5752/

240

-

2.19

2.0

6.0

1.38

63

VI1.83

Perú II

II1.83

III.83

380

450

2 200q/

2.25

3.0

8.0

1.25

29

VI1.83

Nigeria I —

n.a.

r/

12

£/

1 935

1.44

0.3

2.9

n.a.

28

VIII.83

México I

III.83

VIII.82

28

20 167

1.81

4.0

8.0

1.00

65

X.83

Yugoslavia I

n.a.

1.83

12

950

600

1.81

3.0

6.0

n.a.

109

X.83

Ecuador I

VIII.83

431

700

2.19

1.0

6.5

1.25

110

vn.83

y/

1 835

Chile II

y/

14

1.84

1 160Ü/

780

1 700

2.13

4.0

8.0

1.25

39

1.84

Brasil II

XI.83

1.84

12

5 900

15 100^/

2.00

5.0

9.0

1.00

27

V.84

Yugoslavia 11

n.a.

1.84

24

1 250

1.56

4.0

7.0

n.a.

39

7.7

1.20

7.5

-

14.0

-

XI .82

Subtotal, fase 1

-

8 800 S/

6 500

41 121

23 501

II1.85

Costa de Marfil I

n.a.

XII.83

25

501

104

II1.85

México II

VIII.84

1.87

48

28 600f

V.85

Filipinas I

n.a.

X.83

22

5 885^/

VIII.85

México III

VIH.84

1.85

72

20 10023/

VIII.85

Argentina I

XII.84

1.82

48

14 200

3 700

X.85

Panamá I

VI.85

1.85

24

652

60

-

925

t/

8ooy/

37 875

1.88

-

1.75

-

1.00

2 974

1.63

2.5

78

5.0

10.0

122
supra

950^/

1.00

1.0

14.0

3 lOOS^/

1.38

3.0

11.0

1.38

3.5

12.0

190

22

78
-

34

Cuadro 14 ( c o n t .

1)

Fecha de
la firma
a/

Periodo
País

Acuerdo en
principio
b/

de

consolidación
Fecha de
inicio

Montos involucrados
c/

Duración
(N2 meses)

Monto repogramado
d/

Nuevos recursos monetarios

XI.85

Chile III

VII.85

1.85

36

4 859

785^/

XII.85

Ecuador II

XII.84

1.85

60

4 400

200

Vencimiento

Otros
mecanismos í/

Yugoslavia III

n.a.

1.85

48

3 600

Marruecos I

n.a.

IX.83

24

538

-

n.86

Venezuela 1

V.85

1.83

72

VIII.86

Uruguay II

11.86

1.85

60

1 70033/

IX.86

Brasil III

II1.86

1.85

12

6 671

-

XI1.86

Costa de Marfil I!

n.a.

1.86

48

691

XI1.86

Marruecos II

n.a.

1.85

48

-

5 774

IV.87

México IV

X.86

Chile IV

11.87

1.88

48

4 695Ü/

VIII.87

Argentina II

IV. 87

1.86

60

30 249!a2/

IX.87

Venezuela II — ^

111.87

1.82

84

20 422

IX.87

Filipinas II

n.a.

1.87

72

9 356

-EB/

87

México V

n.a.

1.88

48

9 70039/

12.0
12.0

-

99

1.13

3.5

10.0

-

84

1.75

3.0

7.0

-

14

1.13

-

12.5

-

130

-

1.50

3.0

12.0

-

76

1.13

5.0

12.0

-

1.63

3.0

12.0

348

1.19

4.0

15.0

34 922

1.18

1.5

12.7

-

610

24 3 5 0 Ü /

950W«/

-

SLÍJtotal. fase 3

43 700

118 122

ti va
i/

1.38^2/ 6.0

hh/

VI.87

60

sión
h/

1.3SÍÍ/ 3.0

-

11/

Total

700

21 172

2 174

Gracia

1 700

-

11.86

115 743

Margen
a/

cia reía

-

XII.85

Subtotal, fase 2

Importan
Comi-

7 700
-

1 550

12
23
46

-

58

0.81

7.0

20.0

-

1 700

1.00

6.0

15.5

-

39

3 50022/

0.81

7.0

19.0

0.3852

97

-

9 250

64

-

2 965
-

9 115

0.88

-

13.0



95

8¿

0.88

7.5

17.0

-

n.a.

n.a.

n.a.

-

0.84

5.6

17.9

-

82
supra
88

Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET sobre Empresas Transnacionales a base de información contenida en BIRF, World Debt Tables. 1987-1988 Edition.
Volune 1. Analysis and Sunmary Tables. Washington, D.C., enero de 1988, cuadro iv-3, pp. xxxvi-xlii, más otras fuentes nacionales e
internacionales.
Nota: n.a. significa que no es aplicable.
Excluye a Cuba, que no participa en el sistema de notificación de la deuda al Banco Mundial.
^ Mienfcro de la OPEP.

0\

Cuadro 14 ( c o n t . Z )
s

La fecha en que se firmó el nuevo contrato (mes, año). Obsérvese que la firma del contrato se produjo a menudo mucho después que el acuerdo
en principio, debido sobre todo a problemas del prestatario con el programa del Fondo Monetario Internacional y a problemas del comité
directivo de bancos para obtener la participación de todos los prestamistas previos en el nuevo programa.
Basado en informes de periódicos.
El período que cubre los pagos y atrasos

reprogramados que comienzan en ta fecha indicada y se extienden por el número de meses que se

indica.
Consolidación de la deuda en nuevas obligaciones de largo plazo; incluye tanto atrasos como vencimientos futuros.
Préstamos dispuestos en conjunto con la reestructuración de la deuda. Considerados a veces como la reprograinación de los pagos de intereses,
í^

Mantenimiento de lineas de crédito comerciales o interbancarias de corto plazo o ref inane i amiento o f inanciamiento teitiporal de vencimientos
corrientes. Se considera que estos mecanismos son ante todo incentivos para que el prestatario prosiga las negociaciones o para que se
ejecute un acuerdo.

^

El margen sobre la tasa base de interés (habitualmente LIBOR). Cuando las tasas fuaron múltiples se calculó un pronwdio ponderado.
Calculada como porcentaje del valor original del acuerdo. Las comisiones principales que se incluyen son honorarios por gestión y giros, más
gastos si proced®
Este indicador nuestra el monto de la deuda reprogramada más los nuevos recursos monetarios (con exclusión de otros mecanismos) en relación
con la deuda bancaria pendiente a fines de año previa al nuevo acuerdo,

i

Fecha del primer acuerdo de aplazamiento con los BTN.
Peticiones de reenbolso de terceros.
Revisión de las condiciones de los acuerdos de 1979, incluidos los nuevos préstamos sindicados contratados en junio de 1979.
Núnero de años que se prorrogaron los vencimientos originales.

D/

Mantenimiento de créditos de corto plazo. Además, este acuerdo con los BTN se complementó con u) crédito por 1 200 millones de dólares del
Banco de Pagos Internacionales (BPI) y otro por 1 900 millones de dólares de organismos gubernamentales estadounidenses (el Tesoro y la
Reserva Federal); estos valores no están incluidos en el total de otros mecanismos.

2/

Mantenimiento de crédito de corto plazo. Además, este acuerdo con los BTN se complementó con un crédito por 300 millones de dólares del BPI;
no está incluido en el total rotulado otros mecanismos.
E/

Incluye 359 millones de dólares en créditos no comerciales de corto plazo.
Incluye pagos diferidos por 200 millones de dólares.
Dos acuerdos (julio y septienta-e) que cancelan pagos atrasados sobre cartas de crédito de corto plazo.
Se obtuvieron nuevos recursos finanacieros por 3 800 millones de dólares (a 10 años con un 1.5% de margen sobre el LIBOR) en un acuerdo
separado, fechado abril de 1984. Se incluye aquí para simplificar la presentación de la información pertinente,

í/

Lineas de crédito interbancario (5 200 millones de dólares) mantenidas hasta fines de 1986. Este acuerdo se vio facilitado por un crédito de
900 millones de dólares del BPI y varios créditos de organismos gubernamentales estadounidenses por un total de 2 900 millones de dólares.

Cuadro 14 f c o t w l . )
Refinanciación de la deuda de corto plazo por un ario.
Consolida tres acuerdos separados de enero (1 160 millones de dólares), junio (780 millores de dólares) y novienbre (1 700 millones de
dólares).
Deuda de corto plazo convertida en de mediano plazo.
Incluye el ref inane i amiento de la deuda de corto plazo por 15 675 millones de dólares, el mantenimiento de lineas de crédito ccfnerciales por
9 800 millones de dólares más la reanudación de corpromisos interbancarios por 6 000 millones de dólares.
^^ MYRA que reestructuró préstamos que habían sido reprogramados por el acuerdo de 1983. Incluye la reprogramación de 5 000 millones de dólares
de ruievos recursos monetarios de 1985. Esto dio origen a repetidos ref inane i amientes de corto plazo de 950 millones de dólares.
Incluye la deuda del sector privado por 2 643 millones de dólares.
—  MYRA que reestructuró préstamos no incluidos en el acuerdo da 1983.
^
Aplazamiento del primer pago de principal por los nuevos recursos iconetarios reprcgrsiEtfcs en 1583, s j í te Endificscimss introdjciibs por
^ii
el MYRA de marzo de 1985.
^
Este acuerdo se complementó con un crédito de enlace por 500 millones de dólares de le Reserva Federal d3 los Estados Unidos y otros
gobiernos participantes; no está incluido en el total,
áá/ Operación de cofinaneiamiento del Banco Mundial por 300 millones de dólares no incluida en el total.
^
Estas tasas sólo rigen para las partidas pendientes de los acuerdos de 1983 y 1984.
^
Estas tasas sólo rigen para las partidas pendientes del acuerdo de 1983.
^
Incluye 844 millones de dólares de deuda previamente reestructurada,
i ! / El acuerdo incluye el cofinanciamiento del Banco Mundial,
!!
i f Incluye aplazamiento de los vencimientos de 1986 por 9 300 millaies de dólares.
•ü/ Este podria considerarse el primer acuerdo de renegociación verdadero dada su magnitud, la recfejcción de les condiciones por préstaos»
previamente reestructurados, la modificación ex post del margen para los nuevos recursos imnetarios de 1983 y 19S4, el crecimiento del
cofinancianiento contingente (asi como del cof inane i amiento regular) del Banco tiundial y el ntecanismo de spoyo e la itwersión contingente.
^
Reestructuración del prepago que fue aplazado a contar de octubre de 1985.
•í-^ Reducción de las condiciones por los nuevos recursos monetarios 1983-1984 y por los acuerdos de reestructuración de 1583-1987, esf como la
reprogramación de algunos vencimientos originales en 1988-1991. Incluye el elemsito de modificación
plazos ( p ^ ds intereses sólo una vez
al año).
Se incluye la reestructuración de todos los vencimientos de principal de la deuda anterior al 9 de dicianbre de 1982 (con vencimiento
posterior al 31 de diciembre de 1985), para los prestatarios del sector privado.

^

Acuerdo facilitado por la extensión del vencimiento del préstamo por 500 millones de dólares, colocado previei^te por la Reserva Federal de
los Estados Unidos y otros gobiernos de la (X:DE.
— / Incentivo ofrecido a los bancos que firmaron antes de cierta fecha.
ES/ El acuerdo inclufa la reducción de los márgenes para los nuevos recursos monetarios por 925 millones de dólares en 1985.
Reestructuración de la deuda del sector privado.

entonces a aceptar aumentos equiproporcionales de sus compromisos.
Si se aceptan las diferencias entre casos particulares, esta primera
etapa del proceso de reestructuración de la deuda se caracterizó por
la existencia de duras condiciones para los deudores.
En la segunda etapa, 1985-1986, se destinaron más recursos en
condiciones mucho más favorables para paliar la crisis de
endeudamiento que encaraban los principales prestatarios. En los
15 acuerdos de la etapa II, el monto reprogramado aumentó en casi
300%; sin embargo, hubo una drástica reducción de nuevos recursos
monetarios y una cierta contracción de otros mecanismos. El acuerdo
de reprogramación plurianual (MYRA) pasó a ser más bien la norma
de la etapa II del proceso de reestructuración, como lo demostraron
los casos de Ecuador, México, Uruguay y Venezuela. Argentina, que
tal como Venezuela no había participado en los acuerdos formales de
la etapa I, firmó su primer acuerdo de reestructuración durante esta
etapa. Brasil continuó reprogramando su deuda sobre una base anual
mientras se ajustaba a un ritmo menos forzado. En general,
comparado con la fase I, el período de consolidación promedio se
duplicó con creces (con la excepción importante de Brasil), el margen
promedio sobre el LIBOR cayó a 1.18%, los vencimientos se
prolongaron casi hasta los 13 años y las comisiones desaparecieron. El
período transcurrido entre el acuerdo en principio y la firma oficial
del acuerdo final tendió a aumentar apreciablemente a medida que las
dificultades para cumplir con las metas programadas del FMI y la
renuencia de los bancos más pequeños a seguir ampliando sus
compromisos comenzaron a ejercer su influencia. No obstante, esta
etapa representó en general un tratamiento mucho mejor de la crisis
de la deuda para los países que suscribieron nuevos acuerdos,
especialmente México.
En la tercera etapa, que comenzó en 1987, se mantuvieron los
niveles de recursos existentes en cuanto a la deuda reprogramada.
Los nuevos recursos monetarios aumentaron algo, pero sólo se
concentraron en dos países (México y Argentina). Los otros
mecanismos disminuyeron drásticamente en comparación con la
etapa II. Hubo sólo seis acuerdos, en vez de los 15 que configuraron
la etapa previa. Aunque mejoraron las condiciones, el proceso de
reestructuración de la deuda incluyó a un número cada vez menor de
países deudores. Pocos deudores pudieron mantener el ritmo o los
costos sociales de los programas de ajuste administrados por el FMI.
Muchos no pudieron ni siquiera mantenerse al día en el pago de
intereses, y ni que decir respecto al reembolso de capital en las
condiciones originales o ya reestructuradas. Sin embargo, las
condiciones volvieron a mejorar notoriamente, ya que los períodos de
consolidación promedio aumentaron a 63 meses, los márgenes sobre el
78

Cuadro17(concl.)
AMERICA. LATIHA: CARACTERISTICAS DE LOS ACUERDOS DE REESTRUCTURACION ENTRE U
Fecha del
acuerdo

Pais
Argentina
Brasil
Chi le
Uruguay
Perú
México ^
Ecuador
Cii»

Enero 2/
Febrero
Julio
Julio
Julio
Agosto
Octubre
Dicientjre

Deuda de mediano v larqo plazo
Pública y
Sector
Sector
con aval del
público
privado
Estado
Si
Si
No
Si
No
Si
Si
Si

Si
Si
Si
No
Si
Si
Si
No

Deuda de corto plazo
Sector
Sector
público
privado

No

Si
Si
Si
Si
No d/
Si
Si
No

Si £/
No
No
Si
No

Condicionales

Nuevas

Si
Si
No
No
No
No
No
No

Gobierno de

BPI

los Estados

monetarios
Si
Si
Si
Si
Si
Si

Si
Si
Si
Si
Si
Si

No a/

No a/

o/

Si
Si
Si
Si
Si
Si
Si
No

No
No
No
No
No
No
No
No

Servicio
de la deuda
Si
Si
Si
Si
Si í/
Si
Si

Reprogramación

Dinero del

recursos

Argentina
Brasil
Chile
Uruguay
Perú
México ^
Ecuador
Cuba

No
Si
Si c/
No
No
No e/
Si
No

Pagos atrasado
Principal
Intereses

Nuevo financiam iento

Acuerdos con el FMI
Vigentes

BANCA Y LOS PRINCIPALES DEUDORES DURANTE 1983

Otros

oficial de la
deuda

Unidos
Si
Si
No
No
No
Si
No
No

No
Si
No
No
No
Si
No
No

Si
Si
Si
Si
Si
Si
No
No

No
No
No
No
Si
Si
Si
Si

Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET sobre Enpresas Transnacionales a base de información contenida en FMI, Recent multilateral debt rescheduling
with official and bank creditors. Occasional Paper No. 25, Washington, D.C., dicieiribre de 1983, cuadro 11.
Miembro de la OPEP.
Sólo acuerdo en principio.
Excluye las obligaciones ciAiertas por garantfas oficiales del pafs de origen del banco acreedor.
Sólo el sector financiero.
La deuda pendiente de corto plazo al 7 de marzo fue refinanciada a corto plazo.
Deuda del sector privado renegociada conforme a modalidades distintas,
--J
VO

f

Vinculado al pago de intereses atrasados del sector privado,

a/ No es miembro del FMl.

LIBOR cayeron a menos de 1%, y los vencimientos se prolongaron
apreciablemente a 18 años en promedio. Argentina, Filipinas, México
y Venezuela siguieron reestructurando enormes partidas de su deuda
bancaria pendiente (82-97%); sin embargo, en el caso de Chile la
proporción reestructurada cayó a 39%, incluidos nuevos recursos
monetarios. Se reitera la importancia que tuvo el acuerdo mexicano,
pues pareció representar el primer acuerdo verdadero de renegociación
dado que fue una especie de tratamiento global de la deuda externa
que abarcó la reestructuración a largo plazo de acuerdos previos e
incorporó cláusulas para imprevistos con respecto al crecimiento y a
los precios de exportación. Sin embargo, el desfase creciente entre
el acuerdo en principio y la suscripción del acuerdo formal puso de
manifiesto las graves dificultades que existían para lograr que los
bancos otrora participantes, sobre todo los estadounidenses pequeños
y en forma creciente los europeos, concertaran nuevos acuerdos. Esta
tercera etapa, como la precedente, albergaba la promesa de un
mejoramiento significativo del tratamiento de los deudores de países
en desarrollo.
De este examen del proceso de reestructuración considerado en
el contexto del análisis del comportamiento de los BTN se destacan
tres características principales. Primero, la tendencia a interpretar la
crisis de la deuda exclusivamente en términos de lo ocurrido con
Brasil y México perdió su ímpetu dado que sus situaciones económicas
y sus políticas de negociación divergían considerablemente y que
comenzaba a apreciarse con mayor plenitud la importancia de los
casos de otros deudores principales. Así, la perspectiva que tenía el
grupo acreedor de la crisis de la deuda tendió a hacerse menos
unidimensional. En segundo lugar, aunque durante la primera etapa
del proceso de reestructuración los países deudores soportaron toda
la carga del ajuste, a poco andar se tornó evidente que esto era
contraproducente y que para que los deudores la soportaran tenían
que crecer y compartir parte de ella con las instituciones acreedoras.
La segunda y tercera etapas del proceso de reestructuración fueron
bastante mejores para los principales deudores, aunque los
beneficiados con los acuerdos perfeccionados fueron cada vez menos.
Por último, dado que una porción relativamente exigua de la carga del
ajuste comenzó a transferirse a los bancos acreedores se hizo cada
vez más difícil reunir nuevos recursos y obtener otras líneas de
crédito. Los bancos estadounidenses más pequeños, que no recibieron
las comisiones y honorarios percibidos por los miembros de los
comités directivos, especialmente el grupo de los líderes, se mostraron
menos dispuestos a ampliar sus compromisos. Después de permitir en
un comienzo una pequeña expansión de sus compromisos en los
principales países deudores durante la primera etapa, los grandes
80

bancos estadounidenses comenzaron también a reducir sus
compromisos en la región. Esto produjo una situación en que una
parte creciente de la carga comenzó a recaer en los grandes bancos
no estadounidenses. Debido en buena parte a esta conducta de los
bancos estadounidenses, el proceso de reestructuración se volvió
cada vez más difícil para todos los participantes.
El comportamiento bancario fue un factor decisivo tanto en las
etapas de auge como de ruptura de las relaciones entre los BTN y los
países en desarrollo durante 1974-1987. Durante el auge, los rivales
comenzaron mediante la competencia de precios a apoderarse del
mercado que controlaban los líderes, compuesto por clientes del
sector público o con aval del Estado de la mayoría de los principales
prestatarios de países en desarrollo. Los líderes reaccionaron
destinando un mayor volumen de sus empréstitos a prestatarios
soberanos más riesgosos situados al margen de los mercados
internacionales de capital o a clientes del sector privado carentes
de garantías en los mercados en que ya estaban establecidos. De esta
manera, los líderes trataron de mantener sus ingresos cobrando
honorarios, comisiones y márgenes más elevados a sus clientes más
riesgosos frente a la mayor competencia de precios de los rivales y
seguidores en los mercados establecidos de prestatarios soberanos.
Aunque la miopía frente al desastre fue el comportamiento
característico de la mayoría de los bancos cuando se liberalizó la
competencia de precios, el nuevo comportamiento de los líderes se
consideró más bien como una confianza deliberada en clientes más
riesgosos cuya solvencia no les permitía participar plenamente en
el mercado internacional.
Durante el proceso de reestructuración con los BTN el
comportamiento bancario volvió a ser un elemento clave. Los bancos
líderes controlaron el proceso debido a sus mayores compromisos y al
dominio que ejercieron en los comités directivos bancarios. Pudieron
obtener ventajas especiales pues lograron que sus clientes más
riesgosos concertaran acuerdos de reestructuración. Esto provocó
tensión entre los BTN como también lo hizo el fracaso de la primera
etapa del proceso de reestructuración inspirada por los bancos líderes.
Todo esto sugiere que el comportamiento de los BTN, particularmente
el de los líderes, fue uno de los factores esenciales en la creación de
la crisis de la deuda con los BTN en los países en desarrollo.

81

Capítulo n
LOS ESTUDIOS DE CASQ NUEVAS PERSPECTIVAS SOBRE
LOS DIFERENTES COMPORTAMIENTOS DE LOS
BANCOS TRANSNACIONALES
El análisis del capítulo precedente sugirió varias conclusiones
respecto al comportamiento de las distintas categorías de bancos
transnacionales en los países en desarrollo durante el auge crediticio
y durante la crisis. Los estudios de caso permiten examinar con mayor
detalle su validez. Por ejemplo, en los mercados competitivos, es
decir, en los países en desarrollo donde la mayor competencia de
precios de los bancos por colocar créditos de consorcio se sumó a
volúmenes crecientes de empréstitos durante el auge, cabe postular
que los tres tipos de los 25 organizadores principales, es decir,
líderes, rivales y seguidores, se habrían dedicado a la organización de
créditos de consorcio para el sector público; sin embargo, los rivales
se habrían dedicado más que los líderes (que tenderían a abandonar
los mercados donde la competencia fuera más encarnizada). Los rivales
continuarían participando activamente en los créditos de consorcio,
mientras que los líderes tenderían a concentrarse más en los
préstamos directos a los prestatarios del sector privado carentes de
garantías en dichos mercados competitivos. Los seguidores
participarían tanto en los créditos de consorcio como en los
préstamos directos al sector privado, pero menos que los rivales en
los primeros o que los líderes en los últimos. Otros bancos, sobre
todo los nuevos integrantes, se volverían cada vez más importantes
como participantes en los créditos de consorcio, sobre todo en los
organizados por los rivales. En los mercados más riesgosos, es decir,
en los países en desarrollo con menos acceso al mercado de créditos
de consorcio y en que la competencia de precios no existía o al
menos no iba acompañada de volúmenes crecientes de empréstitos
durante el auge, es razonable presumir que los líderes se dedicarían
83

más a organizar y participar en créditos de consorcio y, en menor
medida que en los mercados competitivos, a otorgar préstamos
directos al sector privado. Los seguidores se comportarían de manera
similar pero a un nivel de actividad menor y los nuevos integrantes
seguirían como participantes en los créditos de consorcio colocados en
el sector público o avalados por éste. En estos mercados más
riesgosos los rivales habrían estado relativamente inactivos durante el
auge. En suma, los líderes, por haber sufrido la competencia como
organizadores en los mercados más competitivos, tenderían a colocar
más créditos de consorcio en los clientes más riesgosos, como los del
sector privado en los mercados más competitivos o sencillamente por
organizar y participar en créditos de consorcio destinados a los
clientes soberanos marginados del mercado internacional de capitales
(debido a su menor solvencia). En el presente capítulo se suministra
la información recopilada de los contratos de préstamo analizados en
el presente estudio, así como una nueva perspectiva sobre parte de la
información disponible al público a fin de obtener una perspectiva
más clara sobre la materia. La metodología se explica con detalle en
el anexo 20.
Cabría mencionar que los seis estudios de caso realizados son
muy ilustrativos. Dado que en general suele encontrarse mayor
información pública disponible sobre los grandes deudores, Brasil y
México, se decidió concentrarse en los deudores intermedios o
pequeños. Los seis estudios seleccionados --Argentina, Bolivia,
Colombia, Perú, Filipinas y Uruguay— caen en la categoría de los
17 países más endeudados según la definición del Banco Mundial, y
formaron parte del grupo de 15 deudores con problemas comprendidos
en la iniciativa Baker.

A. El comportamiento de los BTN en los estudios de
caso: nueva información extraída de los
contratos de préstamo con los BTN
Uno de los aspectos más innovadores empleado en la metodología de
los estudios de caso fue la recopilación de información cuantitativa y
de otra índole de los contratos de préstamos suscritos por los
prestatarios soberanos con los bancos transnacionales y cuyo
depositario suele ser el Banco Central de cada país. Sirviéndose de
formularios como los que figuran en el anexo 20, se recopiló
información de cada contrato de préstamo con los bancos
transnacionales que cumplió con los siguientes criterios: préstamos de
consorcio con tasas de interés variables, colocados en el Estado o
garantizados por éste o sus organismos (excepto defensa o policía),
84

con un valor mínimo original de un millón de dólares y con un
vencimiento original a un año o más. Hay que tener presente los
siguientes aspectos de las tareas de recopilación y procesamiento
de datos:
- Las instituciones crediticias que eran filiales de otros
bancos transnacionales se consolidaron en la casa matriz en
los casos en que esta última poseía más de 50% de la
participación de las primeras, The Banker, Who Owns Whom in
World Banking, 1979-1980, Londres, 1980.
- Se utilizó el dólar estadounidense para expresar el valor de
todos los préstamos debido al hecho de que un elevado
porcentaje de su valor total estaba expresado en esta moneda.
En el caso de otras monedas, se hizo la conversión al tipo de
cambio vigente a la fecha de la firma del contrato.
- En el caso de los préstamos con distintos márgenes de interés,
se calculó un promedio ponderado para la duración del
préstamo o, en las pocas situaciones en que esto no f u e
posible, se subdividió el préstamo en componentes con tasas de
interés diferentes. Las comisiones y honorarios se calcularon
como un porcentaje del valor del préstamo. En los casos
pertinentes se promediaron en forma similar a la descrita. En
las operaciones de reagregación, las cifras se ponderaron según
los montos, vencimientos y otros aspectos cuantificables de los
mismos préstamos.
En general, puede decirse que las bases de datos elaboradas para
Colombia, Bolivia y Filipinas fueron completas y de excelente calidad.
La del Perú también lo f u e aunque persistieron pequeños déficit. Las
bases de datos de Argentina y Uruguay no fueron tan completas. Gran
parte de la información contractual sobre ambos casos tuvo que
generarse de fuentes secundarias.^ En todos los casos, esta
información cuantitativa se complementó con el informe de un
consultor y la entrevista de funcionarios públicos.
La base de datos generada por el universo de préstamos de
consorcio colocados en esos estudios de caso es de considerable
magnitud, pues asciende a más de 23 000 millones de dólares en
valores constantes para el período 1974-1982. El cuadro 16 ofrece una
información panorámica caso por caso. Los totales anuales confirman
que el auge en su conjunto tuvo un apogeo definido (1979-1982), sin
embargo la situación a nivel de cada país f u e muy diversa. Bolivia
prácticamente no tuvo acceso al mercado cuando comenzó el apogeo,
los empréstitos a Uruguay y Filipinas declinaron notoriamente durante
el mismo y el acceso del Perú f u e irregular. En ese sentido, sólo
Colombia y Argentina parecen calzar claramente con el apogeo. Tal
como lo sugieren estos datos, incluso en su forma más agregada, la
85

oo
o\

-J

Cuadro 16

VOLUMEN DE CREDITOS DE CONSORCIO COLOCADOS EN EL SECTOR PUBLICO O AVALADOS POR ESTE, 1974-1982
(Millones de dólares de 1980
1974

Argentina

nd

1975

1976

1977

1978

1979

1980

1981

1982

Total

46.1

1 432.3 


389.5

1 326.0

1 621.0

1 903.9

1 525.2

389.0

8 632.0

359.0

1 409.6

1 031.3

739.6

579.2

704.9

5 588.9

490.2

224.1

620.5

736.8

3 719.1

810.0

378.5

3 044.1

Filipinas

128.3

106.8

530.4

Perú

559.7

525.4

562.4

Colombia

37.5

179.0

156.0

19.6

91.6

735.3

636.5

Bolivia

92.0

131.0

228.4

167.5

259.0

121.0

-

410.4 


Uruguay

nd

nd

nd

113.9

258.2

102.9

51.0

72.8

817.5

988.1

2 909.5

1 049.6

3 344.4

4 101.7

3 555.0

4 018.0

Total

1 409.2
139.4—
2 348.6

738.2
23 132.5

Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET.
Nota: nd significa que no se dispone de datos.
Deflactado por el índice de precios al consumidor para los países industriales.
— ^ Excluye los préstamos relacionados con la compra de carteras de préstamos incobrables de ciertos BTN c^ie operan en Uruguay.
^

Incluye valor de acuerdo de reestructuración que reprogramó parte significativa de la deuda bancaria externa.

información de los estudios de caso alberga muchas sorpresas. Situada
en el contexto de las consideraciones analíticas de los capítulos
precedentes, esta información arroja nuevas luces sobre muchos rasgos
conductuales distintivos de los BTN prestamistas como se verá más
adelante.
Uno de los aspectos más interesantes de los datos de estos seis
estudios de caso es que permite distinguir la organización de créditos
de consorcio de la participación en ellos, un factor clave para
diferenciar el comportamiento bancario. La movilización de capital
para dichos países estuvo muy concentrada en los 25 organizadores
principales ya identificados (véase el cuadro 9). Estos movilizaron
más de la mitad (55.8%) del monto total de créditos de consorcio
colocados en dichos países; sin embargo, directamente aportaron
menos que eso (43%) (cuadro 17). Hubo grandes diferencias de
distribución por prestatario, por nacionalidad y por categoría de
prestamista. Con respecto al prestatario, para los casos de los
países más grandes donde la competencia de precios desempeñó un
papel importante (Argentina, Filipinas, Colombia y, en mucho menor
medida, Perú) los 25 bancos principales organizaron entre el 48 y el
56% del monto total de empréstitos, mientras que en los países más
pequeños donde la competencia de precios importaba menos (Bolivia y
Uruguay) movilizaron 74 a 78% del total. En términos de su
participación real en el valor total de los créditos colocados en
dichos países, ésta osciló entre 38 y 49% para los países más grandes
y entre 53 y 63% para los más pequeños.
También resulta informativo estudiar el comportamiento de los
organizadores principales desde la perspectiva de la nacionalidad de
los bancos (como se indica en el cuadro 17). Es evidente que en el
caso de los países anglohablantes (Estados Unidos, Canadá y Reino
Unido), por ejemplo, una elevadísima proporción del capital
movilizado para dichos prestatarios f u e organizado por bancos que
formaban parte de los 25 organizadores principales, mientras que en
el caso de Japón y los países europeos dicha tendencia f u e menos
acentuada. En general, los bancos estadounidenses reunieron la mayor
parte del capital movilizado para esos países; sin embargo, la
proporción que reunieron para los países más riesgosos (Perú, Bolivia
y Uruguay) f u e mucho mayor que la organizada para los mercados más
competitivos en materia de precios y sobre todo en el caso de los
bancos estadounidenses que figuraban entre los 25 organizadores
principales. Cabe destacar también el hecho de que los bancos
japoneses y europeos (con la excepción de un banco alemán en el
caso de Bolivia) movilizaron un capital mínimo o nulo para los
prestatarios pequeños más riesgosos, es decir, Bolivia y Uruguay.
Su organización de créditos en el otro caso riesgoso - - P e r ú - - f u e
87

oo

Cuadro 17

00

CAPITAL MOVILIZADO EN CREDITOS DE CONSORCIO SEGUN LA CATEGORIA Y NACIONALIDAD
DE LOS BANCOS, 1974-1982
(En mi LIones de dólares de 1980)
Bolivia

Argentina

Filipinas

Colombia

• total

4 180.2

3 124.1

1 968.4

1 939.8

1 037.2

572.8

Estados Unidos

1 517.8

1 369.9

764.2

1 119.3

767.0

450.5

Japón

557.5

428.7

409.1

159.8

Canadá

789.6

609.8

426.3

246.2

74.3

122.3

Reino Unido

647.0

428.1

273.1

134.6

16.4

República Federal de Alemania

351.3

209.0

79.7

133.4

174.3

Francia

327.0

78.6

16.0

146.0

5.2

4 452.8

2 464.9

1 075.7

1 779.3

372.0

165.4

395.6

604.0

137.6

577.2

200.3

110.1

1 127.6

818.7

294.8

236.0

6.7

24.8

Nacionalidad

Perú

Uruguay

I. 25 bancos principales

II. Otros bancos
• total
Estados Unidos
Japón
Canadá

73.8

66.1

Reino Unido

90.8

66.1

República Federal de Alemania

352.1

52.5

22.4

5.6

Francia

192.5

130.3

90.8

35.3

10.1

2 220.4

726.9

523.4

889.5

161.6

Otros

10.9

III. Todos los bancos
- total

8 633.0

5 589.0

3 044.1

3 719.1

1 409.2

738.2

Estados Unidos

1 908.4

1 973.9

901.8

1 696.5

967.3

560.6

Japón

1 680.2

1 247.4

703.8

395.8

Canadá

863.4

675.9

433.0

271.0

74.2

122.3

Reino Unido

737.7

494.4

273.1

145.5

16.4

República Federal de Alemania

703.4

261.5

102.1

139.5

174.3

Francia

519.4

208.9

106.8

181.4

15.4

2 220.4

726.9

889.5

1 220.9

161.6

Otros

55.3

Cuadro 17 ( c o n c l . )
Argent i na

Colombia

Perú

Bolivia

(En porcentaje)
I. 25 bancos orinei pales
- total

48.4

55.9

64.6

52.2

73.6

77.6

Estados Unidos

17.5

24.5

25.1

30.1

54.4

61.0

Japón

6.4

7.6

13.4

4.3

•

Canadá

9.1

10.9

14.0

6.6

5.2

Reino Unido

7.5

7.7

9.0

3.6

1.2

-

República Federal de Alefliania

4.1

3.7

2.6

3.6

12.4

-

Francia

3.8

1.4

0.5

3.9

0.4

-

51.6

44.1

35.3

47.8

26.3

22.4

4.6

10.8

4.5

15.5

14.2

14,9

13.1

14.6

9.7

6.3

-

-

Canadá

0.9

1.2

0.2

0.7

-

-

Reino Unido

1.1

1.2

-

0.3

-

-

República Federal de Alemania

4.1

0.9

0.7

0.2

-

-

-

16.6

II. Otros bancos
- total
Estados Unidos
Japón

Francia
Otros

2.2

2.3

3.0

0.9

0.7

25.7

13.0

17.2

23.9

11.5

-

7.5

III. Todos los bancos
- total

100

100

100

TOO

100

Estados Unidos

22.1

35.3

29.6

45.6

Japón

19.5

22.3

23.1

10.6

Canadá

100

-

68.6

75.9

10.0

12.1

7.3

14.2

5.3

Reino Unido

8.5

8.8

9.0

3.9

1.2

-

República Federal de Alemania

8.1

4.7

3.4

3.8

12.4

-

Francia

6.0

3.7

3.5

4.9

1.1

25.7

13.0

32.4

23.9

11.5

Otros
C30

O

Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET sobre Empresas Transnacionales.

16.6

-

7.5

VO
O

-J

Cuadro

2600

JERARQUIZACION DE LOS ORGANIZADORES PRINCIPALES DE CREDITOS DE CONSORCIO, 1974-1982
(Por orden jerárquico y en mi Hones de dólares de 1980)
Capital
Argentina

Filipinas

Colombia

Perú

Bolivia

Uruguay

total movilizado

Lfderes
Citicorp
Bank America
Manufacturers Hanover

1 269.4
1

1 069.0

2

11

6

492.8

1
4

2

Chase Manhattan

mj.
4
1
5
3

726.0

450.5

2
1

2

1 232.0
950.3
812.3

J.P. Morgan  Co.
Rivales

4 948.4
11 493.9

460.0
1 685.2

1 452.1

914.5

625.1

103.4

122^

4 902.5

Bank of Tokyo

3

6

3

827.3

Bank of Nova Scotia

8

10

5

781.1

Lloyds

2

5

Chemical
Bank of Montreal
Bankers Trust
Toronto Dominion

9

652.9
1

12

600.7

3

530.5

8

440.2
362.1

Canadian Imperial
Bank of Connierce
Long Term Credit Bank
Connerzbank A.G.

295.7
294.4
117.6

Cuadro 17 ( c o n c l . )

Argentina

Seguidores
Industrial B. of Japan
Credit Lyonnais
Dresdner
Barclays
West Deutsche LB
Royal Bank of Canada
Midland Groif)
National Westminster
Deutsche Bank
Banque Nat. de Paris
Núnero de organizadores
principales
Porcentaje de capital
movilizado por ellos
Porcentaje de capital
movilizado por los 2S
organizadores principales

1 315.8
10
5

Filipinas

618.4

Colombia

Perú

5 ^

374.1

207.8

7

3

2

48

47

74

78

Bolivia

Uruguay

3 077.1
431.7
417.9
397.5
378.2
335.7
302.3
262.6
207.7
188.7
154.9

15

15

10

39

43

49

56

5
37

65

37

52

Capital
total movilizado 2/

17
40

56

Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET.
Nota: Et 9ui5n significa cfie el banco no entró en los organizadores principales del pafs pero sf pudiera haber colocado créditos en el país por
un monto menor que el del último banco que entró en la jerarquización indicada.
Incluye los préstamos movilizados por dichos bancos en todos los estudios de caso.
Incluye sólo los bancos jerarquizados.

bastante mayor que para Bolivia y Uruguay, pero mucho menor que en
los casos más sujetos a la competencia de precios. En otras
palabras, la información de los estudios de caso respalda claramente
las conclusiones sobre el comportamiento de los organizadores
principales de créditos de consorcio para los prestatarios de países
en desarrollo.
La separación de las actividades organizativas de los 25 bancos
principales según su categoría —líderes, rivales y seguidores— resultó
sumamente instructiva. En el cuadro 18 se demuestra que los cinco
líderes y los 10 rivales movilizaron un monto similar de capital para
los seis estudios de caso, mucho más que el movilizado por los 10
seguidores; sin embargo, la distribución por países de esos créditos de
consorcio varió considerablemente. Los líderes ocuparon los primeros
lugares como organizadores principales (sobre todo Citicorp que ocupó
el primer lugar en tres casos y Bank America que fue el primero en
dos casos); no obstante, los rivales —como grupo-- dominaron la
organización de créditos de consorcio para los casos en que la
competencia de precios f u e un factor primordial (Argentina, Filipinas
y Colombia). Los líderes —como grupo-- dominaron los casos más
riesgosos (Perú, Bolivia y Uruguay). Respecto a los mercados regidos
por la competencia de precios, los montos organizados por los
seguidores - -como grupo- - se comparan favorablemente con los de los
líderes, y de hecho sobrepasaron el capital total movilizado por los
líderes en dos de tres casos (Argentina y Colombia); sin embargo,
como organizadores individuales los seguidores sólo ñguraron en los
primeros lugares en los casos de Credit Lyonnais en Argentina y Perú
y Dresdner en Bolivia. Cabe hacer hincapié en que los organizadores
principales del cuadro 18 están representados a escala de manera que
corresponden aproximadamente a la misma proporción (37-48%) del
capital total movilizado en cada caso. Si se toma como límite de
inclusión la cifra de 500 millones de dólares, es evidente que sólo
cuatro líderes y cinco rivales movilizaron en conjunto más de un
tercio del capital total. Además, en el caso de los clientes más
riesgosos (Perú, Bolivia y Uruguay), sólo cuatro líderes (Citicorp,
Bank America, Manufacturers Hanover y Chase Manhattan)
organizaron 23, 52 y 61%, respectivamente, del total de créditos de
consorcio para dichos países durante el período en estudio. Estos
líderes demostraron una tendencia obvia a organizar la parte del león
del capital movilizado para los prestatarios más riesgosos, además de
sus compromisos en los casos donde había mayor competencia de
precios. Por otra parte, no cabe duda que los rivales concentraron sus
actividades en los mercados con mayor competencia de precios.
Los gráficos 5 y 6 ofrecen un cuadro más completo del auge de
préstamos de consorcio para estos estudios de caso, pues contienen
92

Gráfico 5
C A P I T A L M O V I L I Z A D O ^ POR C A T E G O R I A D E BANCOS EN LOS CASOS
CON M A Y O R C O M P E T E N C I A DE PRECIOS, 1974-1982
(En millones

1976

1977

de dólares

de

1980)

1981

1978

1982

ARGENTINA

1975

1982

1976

FILIPINAS

1976

•

Líderes

S

1977

Rivales

1978

1979

•

Seguidores

1980

1981

•

1982

T o d o s los demás

-K- I n d i c e de precios
Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET, véanse anexos 21-23.
^Según este concepto, se fe asigna el valor total de los préstamos al banco organizador (director) o se
distribuye por partes iguales entre los codirectores.
^IComisión/vencimiento + Margen) / Vencimiento.

9 3

Gráfico

5

C A P I T A L M O V I L I Z A D O » POR C A T E G O R I A D E B A N C O S E N LOS
CASOS MAS RIESGOSOS, 1974-1982
(En millones

de dólares

de

1980)
Indice de

Monto

PERU

1981

1982

1981

1977

1976

1974

1982

BOLIVIA

1974

1976

1977

1978

1979

1980

1979

1980

URUGUAY

1974

•

1978

1975

Líderes

®

Rivales

H

Seguidores

1982

•

T o d o s los demás

-K Indice de precios
Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET. véanse anexos 24-26.
^Según este concepto, se le asigna el valor total de los préstamos al banco organizador (director) o se
distribuye por partes iguales entre los codirectores.
b{Comisión/vencimiento + Margen) / Vencimiento.

94

los totales anuales que indican variaciones de las actividades de los
líderes, rivales, seguidores y otros bancos. Permiten comparar también
la participación real de dichas categorías de bancos en el capital
movilizado para cada estudio de caso. Considerados en el contexto
del índice de precios del gráfico 5, los casos de Argentina,
Filipinas y Colombia demuestran que la competencia de precios llevó
a un crecimiento importante, medido por el volumen de créditos
movilizados. Cabe observar aquí que aunque los líderes desempeñaron
un papel importante en abrirles el acceso al mercado a dichos países
durante el primer ciclo crediticio, 1974-1978, en general fueron menos
activos o se retiraron de dichos mercados durante el apogeo,
1979-1982. Fueron los rivales (y otros bancos) los que impulsaron
esos mercados durante el apogeo. En general, los organizadores de
créditos no pertenecientes a los 25 principales aparecieron
tardíamente en dichos mercados, pero continuaron sus actividades por
un período más prolongado. No obstante, el hecho más importante es
que a medida que aumentaba la competencia por colocar créditos en
dichos mercados, los líderes prefirieron aparentemente abandonarlos
en vez de trabarse en una competencia de precios con los rivales (y
otros bancos). Los rivales invadieron el mercado al fijarles precios
competitivos a los créditos de consorcio que ofrecían a esos
prestatarios durante el apogeo del auge crediticio.
El gráfico 6 indica que para los prestatarios más riesgosos el
mecanismo del precio no fue el factor principal que determinó el
volumen de capital movilizado; más bien predominó el grado de acceso
al mercado internacional de capitales que permitieron los BTN. Estos
países no disfrutaron de un acceso constante y el costo promedio de
su endeudamiento fue mucho mayor que el del grupo previo de países.
Perú reestructuró partidas importantes de su deuda con los bancos
transnacionales en 1976, 1979, 1982 y 1983 y quedó excluido por
completo del mercado durante 1977-1978 y parcialmente durante 1980.
Bolivia quedó excluida del mercado durante 1980 y aunque
reestructuró su deuda bancaria en 1981 no fue readmitida después. El
acceso de Uruguay quedó muy restringido a partir de 1978 y aunque
consiguió buenas condiciones durante 1979-1981 no pudo movilizar
volúmenes importantes de créditos de consorcio de mediano plazo
sobre dicha base. Los líderes dominaron esos casos durante la primera
etapa. Su control del proceso de la reestructuración de la deuda en
Perú y Bolivia parece haberles permitido hasta cierto punto reducir
su participación en los créditos de consorcio en estos casos durante
1981-1982, pero sin disminuir sus buenos ingresos por concepto de
honorarios. En general, los rivales evitaron estos clientes más
riesgosos y desempeñaron un papel más secundario en los acuerdos de
reestructuración. Los demás bancos ingresaron tardíamente a estos
95

mercados y quedaron con compromisos importantes en estos casos
difíciles.
En suma, si se les analiza conforme a su conducta organizadora
de préstamos en todos estos casos, es evidente que los líderes
abrieron la mayoría de esos mercados; sin embargo, cuando aumentó
la competencia de precios de los rivales y otros bancos tendieron a
reducir sus actividades crediticias, a participar menos en los
consorcios que organizaban y a concentrarse más en los clientes más
riesgosos (identificados habitualmente porque reestructuraron su
deuda poco después). Los rivales, por otra parte, se abrieron paso
en los mercados competitivos fijándole con audacia los precios a los
créditos que organizaban y en los que participaban. Evitaron los
clientes más riesgosos. Esto aportaría pruebas fehacientes para
respaldar la hipótesis de que los líderes estuvieron más
interesados en generar mayores ingresos por concepto de comisiones
y honorarios (o, como se tornará evidente, beneficiarse de mayores
márgenes cuando pudieran obtenerlos) durante el apogeo de los
créditos de consorcio a los países en desarrollo, mediante la
organización de más créditos para prestatarios menos solventes.
Los rivales prefirieron mantener sus ingresos mediante la
organización de créditos cada vez más cuantiosos en los que el
volumen creciente compensó los menores márgenes y permitió evitar
los clientes más riesgosos. Así, es posible distinguir claramente
las tendencias conductuales de las dos categorías de bancos que
dominaron el grupo de 25 organizadores principales de créditos de
consorcio durante el auge. Esta diferencia de comportamiento de los
BTN, sobre todo entre líderes y rivales, indica que el
comportamiento de los BTN distó de ser homogéneo como suele
suponerse. La competencia de precios fue sólo un elemento más de la
dinámica de mercado en la organización de créditos de consorcio para
prestatarios soberanos; no obstante, los líderes parecen haber hecho
lo imposible por evitarla.
Los gráficos 7 y 8 dan información sobre cómo estas diferentes
categorías de bancos participaron realmente en los créditos de
consorcio reunidos para estos prestatarios soberanos durante el auge,
y sobre cómo varió su participación durante los años en que se
suscribieron los acuerdos de reestructuración o de nuevos recursos
financieros asociados con las reestructuraciones (indicados en
gráficos de barras separados).
El voluminoso préstamo suscrito por Colombia en 1985 no fue un
acuerdo de reestructuración formal; no obstante, se basó también en
un incremento proporcional de la existente exposición bancaria. En
los estudios de caso en que la competencia de precios fue más
acentuada (Argentina, Filipinas y Colombia) el nivel de participación
96

Gráfico 7
P A R T I C I P A C I O N E N L O S C R E D I T O S DE C O N S O R C I O POR C A T E G O R I A
DE B A N C O S EN LOS CASOS CON M A Y O R

COMPETENCIA

DE PRECIOS, 1974-1986
lEn millones
Monto

de dólares

de

1980)

COLOMBIA

1974

1975

1976

1977

1980

1978

1981

1982

1983

1984

1985

-1984

I 
1985

1986

ARGENTINA

1974

1975

1976

1977

1978

1979

1980

1981

1982

I

1986

FILIPINAS

1974

1975

Líderes

^

Rivales

0

Seguidores.

•

T o d o s los demás

Fuente: Unidad Coniunta CEPAL/CET, véanse anexos 21-23.

97

Gráfico

7

P A R T I C I P A C I O N E N C R E D I T O S DE C O N S O R C I O POR C A T E G O R I A D E
BANCOS EN LOS CASOS M Á S RIESGOSOS. 1974-1986
(En millones

de dólares

de

1980)

PERU
Monto

1 9 7 ^ 9 ^ 1 9 7 6

1977  1978  1979  1980  1981  1982  1983  1984  198B

1986

BOLIVIA

1974 1975  1976  1977  1978  1979 1980  1981 1982  1983  1984 1985  1986

URUGUAY

1974

1975  1976  1977 1978  1979  1980  1981 1982 1983  1984

Líderes

E

Rivales

E l Seguidores

Fuente: Unidad Coniunta CEPAL/CET, véanse anexos 24-26.

98

•

1985

T o d o s los d e m á s

1986

de los líderes fue mucho menor que el nivel de capital que
movilizaron y, de hecho, representó habitualmente el nivel de
participación más bajo como puede observarse en el gráfico 7. En los
casos en que la competencia fue menos acentuada y en que el acceso
fue un factor importante (Perú, Bolivia y Uruguay), el nivel de
participación de los líderes fue habitualmente el más elevado entre
los 25 organizadores principales. La participación de los rivales en
estos últimos casos fue mucho menor mientras que su participación en
los casos con mayor competencia de precios fue bastante acentuada y
coincidente con el volumen de capital que movilizaron. Así, las
tendencias conductuales previstas de líderes y rivales se dan también
respecto a su participación en los créditos de consorcio colocados en
estos prestatarios soberanos.
Como lo sugirieron los casos de Brasil y México en el capítulo I,
la formación de comités directivos bancarios para estos seis deudores
principales dejó a los líderes en férreo control del proceso de
reestructuración de la deuda como queda de manifiesto en la
información contenida en el cuadro 19. Los cinco líderes ocuparon
23 de los 67 cargos en dichos comités y, lo que es más importante,
uno de los bancos líderes (habitualmente el Citicorp) fue el agente
coordinador en cinco de los seis países. Sólo en el caso de Colombia
un rival obró como agente coordinador. El número total de cargos
ocupados por los rivales (17) superó apenas el de los bancos
seguidores (16). Desde la perspectiva de la nacionalidad, los bancos
estadounidenses por sí solos estuvieron representados en más de la
mitad de los cargos en los comités, mientras que los bancos
japoneses, canadienses, británicos y alemanes sólo ocuparon seis a
siete cargos cada uno. Salvo el caso de Bank of America (con sede en
California), estos comités directivos estuvieron dominados por los
mayores bancos establecidos en Nueva York.
Esta representación excesiva de los mayores bancos establecidos
en Nueva York (sobre todo los líderes) se produjo, al menos, en los
casos estudiados aquí, a expensas de una representación insuficiente
de otras categorías de bancos, en especial los rivales y los no
estadounidenses. Surgen varios interrogantes en cuanto a por qué
algunos líderes o seguidores fueron incluidos en determinados
comités y, en particular, por qué ciertos rivales no lo fueron,
cuando se compara la composición de los comités con la información
sobre empréstitos de consorcio durante el auge. Por ejemplo, en el
caso de Argentina al parecer los rivales como Bank of Montreal,
Canadian Imperial Bank of Commerce y Bank of Nova Scotia fueron
organizadores y prestamistas más activos que líderes como Chase
Manhattan o seguidores como Royal Bank of Canada o Dresdner Bank.
En Filipinas ocurre algo similar donde al parecer los rivales como
99

o
o

Cuadro 19
COMITES DIRECTIVOS OE LOS BTN PARA LOS PAISES OBJETO DE ESTUDIOS DE CASO
Totales
Banco y grupo

Nacionalidad

Fi lipinas

Colombia

Perú

Bolivia

Uruguay

(1985)

I. Líderes

Argentina

(1983)

(1985)

(1983)

(1981)

Mientros

(1986)

Agente
coordinador

5

5

4

3

3

3

23

5

Citicorp

Estados Unidos

XX

X

X

XX

X

XX

6

3

Bank America

Estados Unidos

X

X

X

XX

X

5

1

Manufacturers Hanover

Estados Unidos

X

XX

X

X

X

X

6

1

Chase Manhattan

Estados Unidos

X

X

X

X

4

n.a.

J.P. Morgan

Estados Unidos

X

X

2

n.a.

3
X

1Z

Japón

2
X

3

Bank of Tokyo

1
n.a.

3

1

X

3

n.a.

II. Rivales
Chemical Bank

Reino Unido

Bank of Montreal

Canadá

XX

III. Seguidores
Drescher

2

X

Estados Unidos

Lloyds Bank

i
X

Canadá

Bankers Trust

l
X

X

Estados Unidos

Bank of Nova Scotia

X

X
X

X

X

X

5

3
X

X

n.a.

2

n.a.

1

X

n.a.

3

3

5

3

1

1

16

n.a.

X

X

X

X

X

6

n.a.

2

n.a.

Rppiíhlica Federal
de Alemania

X

Credit Lyonnais

Francia

X

Barclays

Reino Unido

Royal Bank of Canada

Canadá

X
X

2

n.a.

X

X

X

2

n.a.

Indl. Bank of Japan

Japón

X

1

n.a.

Midland Group

Reino Unido

X

1

n.8.

National Westminster

Reino Unido 

1

n.a.

B. Nationale de Paris

Francia

1

n.a.

X
X

Car 1 (oc.
udo 9 cnl)
Totales
Banco y grupo

Nacionalidad

Argentina
(1985)

Filipinas

Colonbia

Perú

Bolivia

Uruguay

(1983)

(1985)

(1983)

(1981)

(1986)

Mierbros

Agente
coordinador

IV. Otras entidades en los
comités directivos

n ^
Otra

n.a.

Crocker

Estados Unidos

n.a.

Fuji Bank

Japón

n.a.

Banco Central

Otra

n.a.

Continental Illinois

Estadas Unidos

n.a.

Banque Par ibas

Francia

Libra Bank

Otra

X

n.a.

American Express

Estadas Unidas

X

n.a.

Texas Conmerce

Estados Unidos

X

n.a.

Credit Suisse

Total

n.a.

U

12

14

10

67

Distribución por nacionalidad
Estados Unidos

34

6

Japón

7

Canadá

6

n.a.

Reino Unido

6

n.a.

República Federal de Alemania

6

n.a.

Francia

4

n.a.

Otros

4

n.a.

Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET sobre Enpresas Transnacionales.
Nota: n.a. significa que no es aplicable. El guión significa cero,
xx: Agente coordinador.
X : Mienijro del comité.

n.a.

Bankers Trust y Lloyds fueron más activos que los líderes como Bank
of America o los seguidores como Dresdner. En Colombia, los rivales
como Toronto Dominion y Bank of Nova Scotia se distanciaron
claramente de los líderes como Citicorp o de los seguidores como
Royal Bank of Canada, Midland Group o Dresdner. ¿Por qué figura
Citicorp en el comité para Colombia si no organizó ni participó en
ningún crédito de consorcio de mediano plazo para el sector público
de ese país? En general, parece que hubo una tendencia a representar
en exceso a los líderes y a los bancos estadounidenses y a
representar en forma insuficiente a los rivales, sobre todo de
nacionalidad canadiense y japonesa. Al parecer, la respuesta a estas
preguntas estriba en la importancia de los compromisos contraídos por
la mayoría de los líderes en términos de instrumentos y clientes más
riesgosos, tales como las obligaciones del sector privado sin garantía
en dichos países.
El análisis del comportamiento de los bancos transnacionales en
estos estudios de caso durante el auge de créditos de consorcio a los
países en desarrollo permite sacar algunas conclusiones interesantes.
Los datos de los estudios de caso sobre la organización de créditos de
consorcio durante el auge, cuyo monto ascendió a 23 500 millones de
dólares en términos constantes, demostraron que los 25 organizadores
principales representaron más de la mitad del valor total del capital
movilizado para esos países. Los líderes y los rivales movilizaron
aproximadamente montos iguales, unos 5 mil millones de dólares cada
uno; sin embargo, su comportamiento crediticio varió notoriamente.
Los líderes parecen haberle conseguido el acceso al mercado
internacional de capitales a prácticamente la totalidad de estos
prestatarios; sin embargo, cuando se intensificó la competencia
durante el apogeo en los casos con mayor competencia de precios
como Colombia, Filipinas y Argentina, éstos prefirieron dedicarse
más a organizar créditos para clientes más riesgosos como Perú,
Bolivia y Uruguay, donde la competencia de precios era menos
acentuada (y las comisiones, honorarios e intereses eran más
elevados) o a prestar directamente al sector privado de los
mercados con mayor competencia de precios. Los rivales prefirieron
mantener sus ingresos por concepto de intereses mediante la
organización de volúmenes crediticios cada vez mayores para
compensar los menores márgenes en los casos con mayor competencia
de precios, mientras evitaban a los clientes más riesgosos. En ese
sentido, los rivales canadienses, estadounidenses y japoneses
tendieron a ser relativamente organizadores más activos que los
líderes estadounidenses, porque prefirieron encarar una severa
competencia de precios en los casos más solventes que exponerse a
mayores riesgos en los otros casos.
102

B. El comportamiento de los BTN en los
estudios de caso: información
disponible al público
Una vez recogida la información sobre los contratos de préstamo
suscritos entre los prestatarios de esos países y los BTN, corresponde
presentar en esta sección parte de la información relevante disponible
al público que indica la importancia relativa de los compromisos de
bancos estadounidenses y no estadounidenses en los sectores público y
privado de esos países. Estos datos, como los mencionados respecto a
América Latina, México y Brasil (gráficos 2 a 4) consisten en
información estadística recabada de fuentes oficiales, es decir, el
Banco de Pagos Internacionales, el Banco Mundial y la Reserva
Federal de los Estados Unidos. Estas cifras son aproximadas;*^ no
obstante, son de cierta utilidad para los fines que se persiguen,
especialmente si se interpretan en el contexto de la información sobre
contratos de préstamo ya analizada. Cabe destacar que estos datos se
refieren a toda suerte de obligaciones financieras (es decir,
préstamos directos, obligaciones de corto plazo, así como créditos de
consorcio de mediano plazo) sobre la base de la deuda pendiente y
que son, por lo tanto, conceptualmente distintos de la información
sobre los compromisos en créditos de consorcio extraída de los
propios contratos de préstamo y presentada en la sección A del
presente capítulo.
Los gráficos 9 a 11 señalan claramente que, durante el pináculo
del auge, 1979-1982, en los casos de Argentina, Filipinas y Colombia,
o sea, los prestatarios con mercados más competitivos, los
compromisos con el sector privado de todos los bancos que declaran
al BPI fueron muy importantes, mayores (según esta aproximación)
que los compromisos de esos bancos con el sector público durante el
auge. Eso hace que estos casos sean cualitativamente distintos de los
de México y Brasil, donde fueron mayores los compromisos con el
sector público. Parte de las cifras sobre los compromisos con el
sector privado de los bancos no estadounidenses durante 1981-1983 en
los casos de Argentina y Filipinas, donde proliferaron las
actividades especulativas, podría reflejar el reciclaje de la fuga
de capitales. Aún así, los bancos estadounidenses, especialmente los
primeros nueve, tuvieron relativamente más compromisos con ios
prestatarios del sector privado.
Otro aspecto destacable de esta información es que fueron los
bancos no estadounidenses los que más expandieron sus compromisos
globales con motivo de los acuerdos de reestructuración de la
deuda con los BTN. En otras palabras, parece que los bancos
estadounidenses contribuyeron menos de lo debido en términos de
lO^

10

Gráfico
FILIPiNAS:

COMPROMISOS DE LOS B A N C O S POR SECTORES^

(En miles de millones

de dólares de 1980)

Monto
a) Compromisos totales de los bancos
25 J

2016
10
•..i--;

5--

0
1985

1980

b) Compromisos bancarios con los prestatarios del sector público

1979

1980

1981

1982

1983

1984

1986

c) Compromisos bancarios con los prestatarios del sector privado

1980

1982

I Primeros 9

Fuente:

0

Otros 158

U n i d a d C o n j u n t a C E P A L / C E T , véase anexo 2 7 .
^Primeros 9 + otras 1 5 8 = T o t a l de bancos estadounidenses.

104

•

Bancos no
estadounidenses

1986

G r á f i c o 10
F I L I P i N A S : C O M P R O M I S O S DE LOS B A N C O S POR S E C T O R E S ^
(En miles de millones

de dólares de

1980)

a) C o m p r o m i s o s totales de los bancos

1979

1980

1981

1982

1983

1984

1985

b) C o m p r o m i s o s bancarios con los prestatarios del sector p ú b l i c o
8
7
6
54.
3.
2. .

1
O
1980

1981

1982

1983

1984

1985

1986

c) C o m p r o m i s o s bancarios con los prestatarios del sector p r i v a d o

1981

•

Fuente:

Primeros 9

1984

1982

•

O t r o s 158

•

1985

Bancos no
estadounidenses

U n i d a d C o n j u n t a C E P A L / C E T , véase anexo 2 8 .
aprimeros 9 + otros 1 5 8 = T o t a l de bancos estadounidenses.

105

Gráfico 10
F I L I P i N A S : C O M P R O M I S O S DE LOS B A N C O S POR SECTORES^
(En miles de millones

Monto

de dólares de

1980)

a) C o m p r o m i s o s totales de los bancos

6
5
4
3

2

ími—MI—

inf

1

O

1985

1982

b) C o m p r o m i s o s bancarios c o n los prestatarios del sector p ú b l i c o

1979

1980

1981

1982

1983

1984

1985

1986

c) C o m p r o m i s o s bancarios con los prestatarios del sector privado

1979

1980

1981

•

Fuente:

1982

Primeros 9

0

1983

Otros 158

U n i d a d C o n j u n t a C E P A L / C E T , véase anexo 2 9 .
^Primeros 9 + otros 1 5 8 - T o t a l d e bancos estadounidenses.

106

1984

•

1985

Bancos no
estadounidenses

1986

ampliar sus compromisos existentes en 1982 mediante acuerdos que
reestructuraran la deuda y aportaran nuevos recursos monetarios.
Estas cifras parecen confirmar también que de una u otra manera
partidas importantes de los compromisos de los bancos con el sector
privado, fueron convertidas en obligaciones del sector público para
los países prestatarios.
En el caso de Argentina, los bancos no estadounidenses tuvieron
mayores compromisos que los estadounidenses durante el pináculo del
auge, ya que representaron unos dos tercios de los compromisos
totales. De los bancos estadounidenses exclusivamente, los primeros
nueve representaron un 60% de los compromisos totales durante el
auge. Cabe señalar que durante el pináculo del auge los bancos
estadounidenses estuvieron relativamente más comprometidos con los
prestatarios del sector privado que los no estadounidenses, aunque
los primeros nueve bancos estadounidenses comenzaron a mermar sus
compromisos relativamente mayores con el sector privado a partir de
1981, cuando el experimento político neoliberal argentino comenzó a
derrumbarse. Los bancos no estadounidenses sólo reaccionaron más
tarde cuando estalló la guerra entre Argentina y el Reino Unido por
la posesión de las Islas Malvinas/Falkland Islands en el Atlántico
Sur. Después de eso se registraron cambios radicales en la
distribución de la deuda entre el sector público y el sector privado,
aunque su monto total no varió significativamente, salvo en la medida
en que el acuerdo de reestructuración de 1985 retrotrajo la cifra a
los niveles de 1981-1983 en términos reales. Mediante garantías
cambiarías, emisión de bonos para el pago de la deuda externa y otros
mecanismos, una parte importante de la deuda del sector privado no
garantizada se transformó en obligaciones del sector público.^^
En cuanto a Filipinas, los bancos estadounidenses contrajeron
mayores compromisos que los no estadounidenses durante el pináculo
del auge, equivalentes a 52 a 54% del total durante 1979-1981. De los
bancos estadounidenses, los primeros nueve tenían un 70% de los
compromisos totales durante el auge. De nuevo, fueron los bancos
estadounidenses más comprometidos los que disminuyeron primero
sus empréstitos relativamente más voluminosos al sector privado a
medida que el país empezaba a tener dificultades económicas. Sin
embargo, fueron los bancos no estadounidenses los que más
ampliaron sus compromisos con el sector público mediante el acuerdo
de reestructuración de 1985-1986. Dicho acuerdo incorporó un monto
sustancial de la deuda del sector privado y la convirtió en
obligaciones del sector público.^®
Respecto a Colombia, los bancos estadounidenses tuvieron
mayores compromisos que los no estadounidenses durante el pináculo
del auge, pues representaron entre 50 y 60% de la deuda total entre
107

1979 y 1982. Del grupo de bancos estadounidenses, los primeros nueve
tenían un 70% de los compromisos totales de bancos de esa
nacionalidad. Fueron los primeros nueve bancos estadounidenses,
sumamente comprometidos, los que ya en 1981 comenzaron a
disminuir sus compromisos relativamente más voluminosos con el
sector privado. Los bancos no estadounidenses estuvieron muy
orientados al sector público durante el auge. Aunque Colombia no
tuvo que reprogramar los pagos de capital, encaró grandes
dificultades para reunir un préstamo voluminoso durante 1985, cuyos
recursos provinieron en gran parte de los bancos no estadounidenses.
Los gráficos 8 y 9 contienen información sobre lo que se ha
denominado los prestatarios más riesgosos --Bolivia, Perú y
Uruguay— que resultaron ser los menos atractivos para la mayoría
de los principales BTN organizadores de créditos de consorcio. En
estos casos, los compromisos con el sector público fueron casi
siempre el elemento más importante de la situación de la deuda total;
sin embargo, cabe advertir que la información disponible tiene que
interpretarse con cautela debido a que la deuda de Perú y Bolivia fue
declarada de valor deteriorado (lo que exigió que se establecieran
reservas para riesgos) por los organismos reguladores estadounidenses,
lo que provocó el colapso de las líneas de crédito de corto plazo, y
el ingreso al Uruguay de grandes flujos de capital privado de la
vecina Argentina lo que resultó ser un grave factor desestabilizador y
que no está incluido en estas cifras de las fuentes que notifican al
BPL Cabe concluir en estos casos más riesgosos que los bancos
estadounidenses, más concretamente los primeros nueve, fueron con
mucho los principales prestamistas y canalizaron en gran medida el
acceso de dichos países al mercado internacional de capitales.
En el caso del Perú, cabe mencionar que había tropezado con
serias dificultades para servir la deuda en 1976 y que fue excluido
del mercado de préstamos de consorcio durante los dos años que
siguieron. Los datos del gráfico 12 captan la situación de ese país
cuando retornaba al mercado internacional de capitales, para lo que
podría denominarse su segundo ciclo de empréstitos con los BTN,
que en su mayoría adoptaron la forma de préstamos al sector privado
de parte de los bancos estadounidenses secundarios y no
estadounidenses durante 1980-1982.
Perú tuvo que volver a reestructurar su deuda en 1982 y 1983,
después de lo cual cesaron los nuevos empréstitos bancarios. Los
bancos no estadounidenses fueron los que más contribuyeron al
acuerdo de 1982; sin embargo, en el de 1983 predominaron los
estadounidenses. El establecimiento de reservas para riesgos de
transferencia podría explicar en gran parte el descenso abrupto de
los compromisos bancarios estadounidenses a partir de 1985. Los
108

Gráfico 10
FILIPiNAS: C O M P R O M I S O S DE LOS B A N C O S POR SECTORES^
¡En miles de millones

de dólares de

1980)

a) Compromisos totales de los bancos

1979

1980

b) Compromisos bancarios con los prestatarios del sector p ú b l i c o

c) Compromisos bancarios con los prestatarios del sector privado

1980

1981

•

Fuente:

Primeros 9

1982

1983

E3 Otros 158

1984

•

1985

Bancos no
estadounidenses

Unidad C o n j u n t a C E P A L / C E T , véase anexo 3 0 .
^Primeros 9 + otros 158 = T o t a l de bancos estadounidenses.

109

empréstitos al sector privado se desplomaron debido a
no
renovación de los créditos de corto plazo y directos, y no porque
partidas importantes de las obligaciones del sector privado se
convirtieran en obligaciones del sector público. Interesa señalar que
la deuda del sector privado estuvo excluida originalmente del límite
del 10% del valor de las exportaciones fijado para el servicio de la
deuda en 1985 por las autoridades del país.
Los casos de Bolivia y Uruguay fueron algo confusos respecto a
la distribución sectorial de los compromisos bancarios, ya que los
compromisos no estadounidenses con el sector privado registran
algunos valores negativos. Por ese motivo, no se dispone de una
distribución sectorial de los compromisos bancarios. El gráfico 13
sólo presenta la relación bancos estadounidenses/bancos no
estadounidenses. Esto podría inducir a cuestionar los datos, la
metodología o a citar las circunstancias especiales en los casos de
estos prestatarios más pequeños. Como Bolivia fue excluida del
mercado de créditos de consorcio en 1979 y no volvió a tener acceso
a él (aunque en 1981 se firmó un acuerdo de reestructuración de la
deuda con los BTN) y como el sector financiero uruguayo se vio muy
impactado por los flujos de capital de corto plazo primero desde y
luego hacia Argentina, cabría pensar que estas situaciones especiales
podrían haber tenido un efecto anómalo sobre los cálculos
aproximados de los compromisos bancarios no estadounidenses con el
sector privado, lo que habría producido datos no coherentes con la
metodología aplicada en los demás casos. No obstante, la información
es valiosa.
En el caso de Bolivia, los bancos estadounidenses que habían
predominado en los compromisos bancarios los redujeron con rapidez
después de 1979. Ni siquiera el acuerdo de reestructuración de 1981
(registrado al parecer en los datos como correspondiente a 1982)
alteró de manera significativa los compromisos bancarios
estadounidenses, a diferencia de lo que ocurrió con los no
estadounidenses. Incluso dentro de los bancos estadounidenses, este
acuerdo temprano de reestructuración produjo una mayor expansión
relativa de los compromisos de los bancos más pequeños en
comparación con los primeros nueve bancos. La clasificación de la
deuda boliviana como de valor deteriorado por la reglamentación
bancaria estadounidense a partir de 1984, sólo fortaleció la tendencia
de los bancos estadounidenses a reducir sus compromisos en Bolivia.
Con respecto a Uruguay, los bancos encararon una situación
completamente diferente tanto en función de sus compromisos (que
siguieron aumentando durante el período del auge). Los bancos
estadounidenses, sobre todo los primeros nueve, dominaron por
completo los empréstitos otorgados a Uruguay durante el auge. Este
110

Gráfico 10
FILIPiNAS: COMPROMISOS DE LOS BANCOS POR SECTORES^
(En miles de millones

de dólares de 1980!

Compromisos totales de los bancos

1982

1984

1983

URUGUAY^
(En miies de millones de dólares de

1980)

Compromisos totales de los bancos

1982

•

Fuente:

Primeros 9

13 Otros 158

Q Bancos no
estadounidenses

Unidad Conjunta C E P A L / C E T , véase anexo 3 1 .
aprimeros9 + otros 158 ^Total de bancos estadounidenses

111

es el caso en que los líderes estadounidenses ejercieron el dominio
más patente. Los compromisos bancarios siguieron aumentando pese a
las dificultades económicas que comenzaron en 1981 debido a una
serie de factores, incluida la aceptación de la cartera de préstamos
incobrables de bancos extranjeros que operaban en Uruguay a cambio
de nuevos préstamos soberanos. De esta manera, una partida
importante de las obligaciones del sector privado no garantizadas se
convirtieron en obligaciones del sector público.^^ Cabe señalar
asimismo que los acuerdos de reestructuración de 1983 y 1986
produjeron una expansión mucho mayor de los compromisos de los
bancos no estadounidenses en comparación con los estadounidenses.
De lo anterior cabe concluir que la información disponible sobre
los compromisos bancarios con los prestatarios del sector público y
privado en estos seis estudios de caso aporta información que respalda
de diversas maneras las conclusiones primitivas respecto al
comportamiento de los bancos según su categoría. Esto se confirma
aún más cuando se considera dentro del contexto de la información
recogida de los contratos de préstamo con los BTN en dichos países.
En suma, puede detectarse una especie de ciclo en los
empréstitos de los BTN a los países en desarrollo. A fines de la
década de 1960 y comienzos de la de 1970 los líderes comenzaron a
efectuar la transición de los préstamos directos de poco volumen
(garantizados a menudo por una institución del país de origen) a los
préstamos de consorcio de mediano plazo para los países en desarrollo
más solventes, es decir, Brasil y México. Durante la primera fase del
auge de los préstamos soberanos el crédito típico fue el organizado
por los líderes para Brasil o México, en el que los participantes
principales fueron posteriormente miembros del mismo grupo de 25
bancos organizadores principales, ya sea rivales o seguidores. Los
rivales no tardaron en volverse competentes y comenzaron a controlar
la organización de créditos de consorcio para los clientes más
solventes. Los participantes en estos créditos organizados por los
rivales eran sobre todo otros rivales, seguidores y nuevos integrantes.
Los líderes, que encaraban una encarnizada competencia de precios de
parte de los rivales, optaron por salir a buscar clientes soberanos
nuevos (y más riesgosos) y utilizar instrumentos más riesgosos, como
el otorgamiento de préstamos sin garantías al sector privado, en los
países en que ya estaban establecidos. En este sentido, la estrategia
crediticia de los rivales se basó más en una mayor competencia de
precios y compensaron los menores ingresos por concepto de
honorarios e intereses de cada consorcio individual que organizaron
mediante la colocación de mayores volúmenes de crédito en lo que
consideraban los clientes más seguros y más solventes (como Brasil,
México, Filipinas, Argentina y Colombia). Por otra parte, los líderes
112

máximos tenían una estrategia más bien mixta en que gestionaban
relaciones especiales con clientes más riesgosos, ya sea soberanos
(como Bolivia, Uruguay y Perú) o no (los del sector privado en los
mercados más competitivos), con lo que obtenían comisiones y
honorarios más elevados por correr mayores riesgos con sus clientes
especiales. Los nuevos integrantes tendieron a imitar a los rivales y
comenzaron a organizar consorcios a precios competitivos una vez
aprendido el oficio. La iniciación de la crisis de la deuda detuvo
abruptamente este ciclo de comportamiento bancario.
La formación de los comités directivos bancarios para los países
deudores se caracterizó por el hecho de que los BTN menos prudentes
—los líderes— pasaron a dominar en los comités que supervisaron la
negociación de todo acuerdo ulterior de reestructuración. Los líderes
pudieron aprovecharse del dominio que ejercían en dichos comités
aportando menos dinero a los acuerdos de reestructuración, según se
deduce del aumento de sus compromisos, pero obteniendo más de esos
acuerdos mediante el expediente de convertir (en algunos casos, no en
todos), de una u otra forma, los préstamos sin garantías otorgados al
sector privado en obligaciones del sector público.
El hecho de que todos estos líderes pertenecieran al mismo país
significó que el marco regulador de ese país iba a desempeñar un
papel de suma importancia en el proceso de reestructuración de la
deuda. El estilo que adoptaron los líderes en el proceso de
reestructuración de la deuda y la extraordinaria importancia del marco
regulador estadounidense fueron factores que incidieron en la ulterior
reacción del bloque acreedor. Estos son los temas que se abordarán
en el próximo capítulo.

113

Capitulo m
LA DEBILIDAD PRINCIPAL DEL PROCESO DE
REESTRUCTURACION DE LA DEUDA:
EL TRATAMIENTO NAOONAL DE
UNA CRISIS INTERNAaONAL
En los capítulos precedentes se ha demostrado que los bancos
estadounidenses, especialmente los mayores bancos establecidos en las
principales plazas ñnancieras, fueron los que habían otorgado más
empréstitos a los principales países deudores y que, respecto a los
ocho deudores con información disponible, esos mismos bancos
dominaron los comités asesores bancarios establecidos para negociar
y llevar a cabo el proceso de reestructuración de la deuda. Por
estas y otras razones, la política de las entidades reguladoras
estadounidenses frente a los bancos estadounidenses más
comprometidos pasó a ser el elemento más importante para guiar el
proceso de reestructuración de la deuda y para determinar el poder
de negociación relativo tanto de los bancos como de los países
deudores. En muchos sentidos, el sistema regulador estadounidense
definió el ámbito de posibilidades para el proceso de
reestructuración de la deuda y, como tal, un problema de carácter
internacional se circunscribió a los parámetros de la toma de
decisiones nacionales, en que como es natural las prioridades
nacionales tuvieron precedencia sobre las internacionales.
A. Elementos destacados del sistema
regulador estadounidense
El impacto del sistema regulador estadounidense sobre la crisis
internacional de la deuda es un tema que podría generar fácilmente
una voluminosa literatura. En esta monografía sólo se pretende
115

señalar algunos de los elementos más destacados que indican con
toda claridad cómo las consideraciones primordialmente nacionales
circunscribieron el ámbito de posibilidades para el proceso de
reestructuración de la deuda.
Un primer ejemplo es el que trata de la inmunidad soberana.
Como se sabe,^® era un precepto fundamental del derecho
internacional que los gobiernos soberanos no podían ser demandados
en tribunales extranjeros, o en sus propios tribunales, sin su
consentimiento. Como corolario los gobiernos soberanos, incluso si
consentían ser demandados, podían alegar inmunidad frente a la
ejecución de toda sentencia dictada en su contra. Históricamente, los
tribunales estadounidenses habían adherido a la teoría absoluta de
inmunidad soberana, es decir, que la inmunidad frente a una demanda
podía alegarse respecto de cualquier acción de un gobierno soberano.
Las crisis anteriores de la deuda de carácter internacional se habían
tratado fundamentalmente dentro del contexto de la teoría absoluta de
la inmunidad soberana, lo que significaba que los prestamistas tenían
pocos recursos legales si, debido a una situación económica
internacional adversa, los prestatarios soberanos no servían su deuda.
A lo más, los prestatarios podían unirse para formar un grupo de
presión respaldado por su gobierno, como fue el caso del Foreign
Bondholders Protective Council formado en 1935 en Nueva York, para
ocuparse de la crisis internacional de la deuda que coincidió con la
Gran Depresión de la década de 1930.^® En otras palabras, les
incumbía a los prestamistas evaluar meticulosamente los riesgos y
exigir primas suficientes para cubrirlos antes de que una crisis
internacional apareciera en el horizonte.
Por razones obvias, los países acreedores demostraron un interés
creciente en una teoría más restringida de la inmunidad soberana, una
en que las transacciones o las acciones comerciales de un gobierno
soberano no estuvieran amparadas por la inmunidad. En mayo de
1952, el Departamento de Estado de los Estados Unidos estableció
esta teoría restringida como cuestión de política ejecutiva en lo que
se conoció como la iniciativa Tate. El objeto de esta iniciativa era
conciliar los intereses de los particulares que hacían negocios con
gobiernos extranjeros y una de sus características principales era que
los gobiernos soberanos podían renunciar a su inmunidad y por ende,
en el caso de las transacciones comerciales, podían ser demandados en
los tribunales estadounidenses. No obstante, subsistían muchos
problemas, sobre todo con respecto a la inmunidad frente a la
ejecución de sentencias. En 1976, con la promulgación de la ley sobre
la inmunidad soberana extranjera, la teoría restringida de la
inmunidad soberana se implantó por estatuto en los Estados Unidos y
se estableció categóricamente que las renuncias contractuales a la
116

inmunidad, ya sea en materia de jurisdicción o de ejecución, debían
mantenerse y no podían retirarse. En el Reino Unido, la ley sobre la
inmunidad de los estados de 1978 incorporó en forma de estatuto la
teoría restringida de la inmunidad soberana. Desde entonces, pudo
solicitárseles a los prestatarios soberanos que renunciaran a su
inmunidad en los contratos de préstamo con lo que su propiedad en el
extranjero utilizada para actividades comerciales en los Estados
Unidos y el Reino Unido podía ser incautada o ejecutada.
Como un complemento natural de esta restricción de la
inmunidad soberana de los prestatarios, se uniformaron los contratos
de préstamo (es decir, surgieron contratos modelo con cláusulas
similares que utilizaban prácticamente la totalidad de los
prestamistas) con cláusulas que estipulaban que los contratos se
regirían por las leyes de los Estados Unidos (habitualmente el estado
de Nueva York) o del Reino Unido y señalando las jurisdicciones
correspondientes. Respecto a los contratos analizados para los países
que comprende este estudio, salvo el caso de Colombia,*^ más de 80%
del monto total contratado estuvo regido por las leyes
estadounidenses o del Reino Unido, aplicándose, por tanto, la teoría
restringida de la inmunidad soberana.
Para los prestatarios soberanos, la consecuencia de estas
modificaciones en los contratos de préstamo fue notable, como lo
sugiere la cita siguiente:
En vista de sus mayores compromisos, los bancos se han
interesado en desarrollar la teoría restringida de la inmunidad
soberana y han insistido siempre, cada vez que ha sido posible, que
en todo contrato financiero debe renunciarse a la inmunidad soberana
respecto de la jurisdicción o la ejecución. Por cierto que las leyes
de los Estados Unidos y el Reino Unido protegen los intereses de los
bancos internacionales y, en consecuencia, esto pasó a ser la norma
de las transacciones bancarias de los estados que aceptaban regirse
por esas leyes y renunciar a su inmunidad.^®
Efectivamente, durante el proceso que condujo al apogeo del
auge crediticio los acreedores modificaron radicalmente las reglas del
juego. Los prestatarios tuvieron la oportunidad de rechazar o limitar
la cobertura de las cláusulas pertinentes de los contratos de préstamo,
como lo hicieron Colombia y Brasil, respectivamente; no obstante, la
mayoría de los prestatarios soberanos, especialmente aquellos con
acceso más limitado al mercado internacional de capitales, se
limitaron simplemente a condescender, sin prever realmente las
consecuencias de ese acto, y renunciaron a su inmunidad soberana a
fin de obtener un mayor volumen de crédito. Este hecho hizo que el
proceso ulterior de reestructuración de la deuda fuera distinto de
todos los anteriores y mucho más difícil para los prestatarios.
117

Otro ejemplo de cómo las consideraciones eminentemente
nacionales circunscribieron el ámbito de posibilidades del proceso
de reestructuración de la deuda es el procedimiento administrativo
del sistema regulador estadounidense, concretamente cómo la
reglamentación influyó en la conducta de los bancos
estadounidenses.^® Desde el momento en que estalló la crisis
internacional de la deuda el gobierno estadounidense dejó en claro
que toda negociación relativa al proceso de reestructuración de la
deuda (aunque no al proceso de ajuste) tenía que efectuarse entre el
deudor y los comités asesores bancarios correspondientes, y no con el
propio gobierno estadounidense. Al mismo tiempo, el funcionamiento
del sistema regulador estadounidense signiHcó que los bancos
estadounidenses tuvieron poco que ofrecer a los deudores, al menos
durante la primera fase del proceso de reestructuración de la deuda.
Durante el período que abarcó el pináculo del auge crediticio
internacional y del proceso de reestructuración de la deuda los bancos
estadounidenses, sobre todos los más activos en el plano internacional
(es decir, los mayores bancos establecidos en las principales plazas
financieras), encaraban la competencia internacional creciente de los
bancos extranjeros, según lo señalado en el capítulo I. Para encarar
esa competencia, los mayores bancos estadounidenses decidieron
asumir mayores riesgos, primero respecto de los créditos
internacionales colocados en prestatarios soberanos, y después
respecto a nuevos instrumentos (emisiones fiduciarias, intercambio de
monedas y de tasas de interés, pagarés con interés variable, créditos
contingentes para concretar fusiones y compras accionarias, etc.),
sobre todo actividades extrabalance.® Esto les planteó un dilema a
los supervisores de bancos estadounidenses, porque si durante el
auge crediticio bancario internacional se hubieran establecido
nuevas restricciones para evitar que los bancos estadounidenses
asumieran riesgos excesivos, se habría limitado su capacidad para
competir en el plano internacional con los bancos extranjeros; y si
durante las primeras etapas del proceso de reestructuración de la
deuda se hubiera dado pronto cumplimiento a los nuevos requisitos
de suficiencia de capital y de constitución de reservas destinados
a garantizar la seguridad del sistema financiero estadounidense,
los grandes bancos se habrían visto en duros aprietos para competir
tanto en el plano internacional como nacional (mientras los bancos
regionales estadounidenses se expandían). Por cierto que las
prioridades nacionales revistieron mayor importancia para los
supervisores de bancos estadounidenses y el sistema regulador
estadounidense en su conjunto, pese al hecho de que éstas
tuvieron un
impacto inicial adverso sobre los
prestatarios
soberanos.
118

Antes, al comenzar el apogeo del auge crediticio a los
prestatarios soberanos en 1978, las entidades reguladoras
estadounidenses habían estado preocupadas por el riesgo pais que
significaba el notable aumento de los compromisos internacionales de
los bancos estadounidenses. Se estableció un comité revisor
interagencial sobre el riesgo país (ICERC) para determinar cuál era el
riesgo de transferencia para cada país a fin de ayudar a los bancos
estadounidenses a evitar los compromisos excesivos y, en
consecuencia, a sufrir pérdidas. El sistema funcionaba de la manera
siguiente:®^
El comité revisor sobre el riesgo país se reunía tres veces al
año y clasificaba a los países en cuatro categorías: pujantes,
estables, débiles y en situación reservada. Conforme a las leyes
federales, cada banco tenía que elaborar un informe en cada
caso que los compromisos en el exterior superaran el 5% del
capital en los países débiles, el 10% en los países estables, o el
25% en los países pujantes. Asimismo, debían presentarse
informes más detallados si los compromisos en el exterior
superaban el 10% en los países débiles o el 15% en los países
estables. En todo caso, el compromiso máximo con un prestatario
determinado no podía superar el 10% del capital. Para determinar
la cuantía del riesgo de transferencia en el otorgamiento de
créditos a los diversos países, el ICERC disponía de abundante
información. A fin de que el ICERC contara con un punto de
partida para analizar las condiciones existentes en los países, se
preparó una información cuantitativa comparable para alrededor
de 70 países. Además de recopilar esta información, los
economistas del Banco de la Reserva Federal de Nueva York y la
Junta de dicha Reserva proporcionaron al ICERC estudios
actualizados sobre determinados países —estudios que incluyen
la información disponible del FMI. El ICERC recibió además
informaciones verbales de funcionarios del Tesoro de los Estados
Unidos sobre las condiciones existentes en los países examinados.
Por último, antes de cada reunión, los examinadores visitaron
varios bancos para recoger opiniones sobre los países y sobre
los planes crediticios presentes y futuros de los bancos.
Si este sistema se hubiera aplicado con rigurosidad, es difícil
imaginarse cómo los grandes bancos estadounidenses pudieron haber
llegado a los niveles de compromiso señalados, por ejemplo, para
Brasil y México en el cuadro 10 (es decir, más de 100% de su capital
básico, en promedio). La explicación estriba en que: aunque los nuevos
procedimientos aprobados en 1978, junto con la introducción de la
encuesta sobre los créditos comprometidos en el exterior,
representaron mejoramientos en la supervisión del riesgo país, en
119

retrospectiva el sistema no tuvo fuerza o impacto suficiente sobre las
actitudes de los banqueros. En efecto, un número creciente de bancos
estadounidenses aceleraron el otorgamiento de empréstitos
internacionales tras la mayor demanda de crédito que siguió a la
segunda ronda de aumento de precios del petróleo en 1979.® Parece
que las presiones competitivas impidieron que los grandes bancos
estadounidenses atendieran los consejos de las entidades reguladoras
estadounidenses. Otros comentaristas informados sugirieron, en
cambio, que las entidades reguladoras estadounidenses facilitaron en
realidad el aumento de los empréstitos al reinterpretar una norma
vigente y obligatoria sobre la concentración de riesgos. Otro aspecto
de la supervisión prudente, que por cierto se pasó por alto en la
década de 1970 y comienzos de la de 1980, es el requisito de que el
banco no debe comprometer más de 15% de su capital en préstamos a
un prestatario determinado. De hecho, los créditos otorgados al
gobierno brasileño y al gobierno mexicano excedieron con mucho el
15% del capital en el caso de muchos de los grandes bancos
estadounidenses, pero no se invocó la norma debido a que las
entidades reguladoras permitieron que los bancos trataran a los
diversos prestatarios oficiales como son los bancos paraestatales, los
del gobierno central y los de desarrollo en México y Brasil, como
prestatarios distintos aunque todos estaban respaldados por la misma
garantía gubernamental.®
Así, las presiones competitivas durante el apogeo del crédito
soberano indujeron a las entidades reguladoras estadounidenses (así
como a los propios BTN estadounidenses) a aplicar en forma más
indulgente las normas de prudencia establecidas y recientes en
materia de supervisión bancaria. Al parecer, en el caso de los grandes
bancos estadounidenses, el ansia de competir en el plano internacional
fue más fuerte que la preocupación por asumir riesgos excesivos.
Se reitera que una situación similar se dio en la primera etapa
del proceso de reestructuración de la deuda; sin embargo, ahora la
preocupación se centraba en la suficiencia de capital y la constitución
de reservas para encarar compromisos existentes, y no en medidas
para limitar nuevos riesgos potenciales. Aunque ya en 1981 los
organismos bancarios federales estadounidenses habían fijado
directrices cuantitativas sobre los niveles mínimos de capital, fue la
ley de supervisión de empréstitos internacionales de 1983 la que
dispuso que esos organismos establecieran procedimientos de examen
y supervisión para cerciorarse de que factores como los compromisos
en moneda extranjera y los riesgos de transferencia se tomaran en
cuenta al evaluar la suficiencia de capital de las instituciones
bancarias.®* Se recuerda que el objetivo fundamental de las
exigencias de capital bancario que formulan las instituciones
120

supervisoras es inculcar una disciplina sobre la seguridad bancaria y
del sistema financiero. A fines de la década de 1970 y comienzos de
la de 1980 los coeficientes de capital (es decir, el capital básico
comparado con los activos totales) de los grandes bancos que
operaban en el plano internacional de la mayoría de los países de la
OCDE habían sido estacionarios o declinantes, lo que indicaba mayor
vulnerabilidad y menor seguridad, dadas las dudas que surgieron en
1982 en torno a la calidad de los compromisos internacionales con los
principales deudores de países en desarrollo.®® Por cierto que esta
situación causó preocupación entre los supervisores bancarios en todos
los países de la OCDE; sin embargo, las posiciones competitivas de los
bancos nacionales siguieron complicando las tentativas de cooperar y
aplicar medidas más prudentes como lo sugiere esta cita: Hay un
amplio consenso de que debe atribuírsele suma prioridad al
restablecimiento de coeficientes de capital sólidos y al mejoramiento
de los márgenes de utilidad frente a la creciente vulnerabilidad de la
banca producto de una mayor inestabilidad económica y financiera y
de la interdependencia creciente de las instituciones y mercados
financieros. En efecto, el principio de que debe hacerse más hincapié
en la suficiencia de capital como medio de fortalecer las salvaguardas
de supervisión y de inculcar una mayor disciplina en la evaluación y
el control de riesgos ha recibido el decidido respaldo de las
autoridades de todos los países miembros. El tema de la suficiencia de
capital para fines de supervisión no puede disociarse de las
consideraciones relativas a la posición competitiva de los bancos. Al
respecto, la internacionalización de la banca ha puesto de manifiesto
la falta de uniformidad del tratamiento regulador, contable y
tributario que se aplica al capital y a la constitución de reservas. Se
advierte cada vez más que una mayor compatibilidad internacional en
este aspecto es un objetivo conveniente, no sólo para establecer un
campo de juego más parejo sino también para reducir el alcance de
las presiones competitivas que conducen a una erosión malsana de la
rentabilidad, lo que podría impedir los esfuerzos actuales destinados
a incrementar el capital bancario.®® Un banco con pocas exigencias
en cuanto a suficiencia de capital cuenta con mucha influencia y
ventajas en materia de precios sobre los competidores extranjeros
en el mercado internacional. Lo mismo ocurre en materia de
constitución de reservas, y se observó que en realidad habían
aumentado las diferencias entre países en cuanto a las políticas y
prácticas de constitución de reservas respecto de los riesgos
vinculados con los préstamos al exterior.®^ En otras palabras,
interesa mucho conocer cómo llegó la reglamentación estadounidense
a una solución de compromiso entre la seguridad del sistema
financiero nacional y la competitividad internacional, y qué margen
121

dejó esto para otorgar concesiones a los principales deudores de
países en desarrollo afectados por desequilibrios macroeconómicos que
limitaban extraordinariamente sus posibilidades de servir la deuda.
En los Estados Unidos, la protección contra las deudas de cobro
dudoso suele consistir en la creación de reservas para pérdidas por
préstamos impagos según la magnitud de las dudas que despierte la
deuda en cuestión. Se crean reservas para pérdidas para determinadas
deudas incobrables. Los préstamos en mora son aquellos con más de
30 días de atraso en el pago de intereses. Los préstamos no
redituables son aquellos con más de 90 días de atraso en el pago de
intereses. Las deudas incobrables son préstamos con más de 180 días
de atraso en el pago de intereses (además de no estar garantizados y
en vías de cobro) y sujetos a su amortización total obligatoria antes
de poder pagar dividendos. El límite de inclusión llega hasta los 180
días. Un marco regulador similar se aplica a los compromisos
internacionales respecto al riesgo de transferencia. La ley de
supervisión de empréstitos internacionales de 1983 dispuso que los
bancos establecieran reservas asignadas para riesgos de transferencia
(allocated transfer risk reserves) (ATRR) contra ciertos activos cuyo
valor según los organismos reguladores se había deteriorado demasiado
debido a prolongados problemas para servir la deuda emanados del
riesgo de transferencia. Estos problemas se caracterizaban, en primer
lugar, por una incapacidad de pago inveterada que se expresaba en
factores como el no pago de todo el interés adeudado, el
incumplimiento de las condiciones de un endeudamiento
reestructurado o el incumplimiento de un programa de ajuste del FMI
u otro similar, entre otros; o, en segundo lugar, por la inexistencia
de perspectivas definidas para la reanudación ordenada del servicio
de la deuda. Estos créditos se clasificaron como deficientes, de valor
deteriorado o pérdidas según el grado de incumplimiento del país
prestatario con sus obligaciones en materia de deuda externa. La
aplicación de las normas iba a ser la siguiente: las instituciones
bancarias establecerán una reserva asignada para riesgos de
transferencia (ATRR) respecto a determinados activos internacionales
cuando estas normas así lo requieran. Una vez al año por lo menos,
los organismos bancarios federales determinarán en conjunto cuáles
son los activos internacionales sujetos a riesgo que justifiquen el
establecimiento de una ATRR. El establecimiento de una ATRR se
hará con cargo al ingreso corriente y no se considerará parte del
capital y excedentes o de las reservas para posibles pérdidas por
préstamos para los fines de la reglamentación, supervisión o
divulgación bancaria. La ATRR del año inicial corresponderá
normalmente al 10% del monto principal de los activos sobre los que
deben mantenerse reservas según lo determinado por el organismo
122

bancario federal. Este organismo notificará el monto de toda ATRR a
cada institución bancaria que supervise, y si una ATRR puede
disminuirse.®® En otras palabras, existen normas estrictas respecto a
dichas reservas; sin embargo, su aplicación está librada en gran
medida a la discreción o el criterio de los supervisores de bancos.
En agosto de 1982, la incapacidad de México para servir su
deuda puso de manifiesto la crisis internacional de la deuda y ya al
año siguiente la mayoría de los principales países deudores
experimentaban dificultades para servir sus préstamos bancarios. En el
contexto de la nueva ley de supervisión de empréstitos internacionales
promulgada en 1983 en los Estados Unidos, era dable suponer que los
bancos estadounidenses más comprometidos recibirían instrucciones
de establecer cuantiosas ATRR, a niveles que habrían comprometido
seriamente sus bases de capital y que podrían haber puesto en peligro
todo el sistema bancario estadounidense pues estas reservas se
utilizaron ulteriormente para amortizar deudas incobrables, algo que
habría provocado incluso quiebras bancarias. Cualquier quiebra de un
gran banco establecido en las principales plazas financieras habría
causado graves perjuicios a los accionistas, los acreedores del
mercado interbancario, los depositantes con más de 100 mil dólares en
el banco y, en general, a todo el sistema financiero nacional y habría
afectado, en particular, la capacidad del sistema bancario para
competir en el marco internacional. Al parecer, era demasiado duro
contemplar estas consecuencias, de modo que los supervisores de
bancos estadounidenses permitieron que estos mismos bancos
excesivamente comprometidos (en el contexto de los acuerdos de
reestructuración de la deuda) siguieran ampliando sus compromisos
con el sector público de los países en desarrollo más endeudados. Los
llamados nuevos recursos monetarios fueron el medio que más
utilizaron los bancos para autopagarse los intereses adeudados por sus
compromisos con el prestatario en cuestión, con lo que evitaron que
sus préstamos fueran declarados de valor deteriorado y de hecho
esto les permitió asentar en libros activos de valor dudoso a su pleno
valor nominal. En consecuencia, los bancos encararon pocas exigencias
en cuanto al establecimiento de reservas asignadas para riesgos de
transferencia,^® su capital (y su relación deuda/capital) no sufrió,
pudieron competir con vigor en los mercados internacionales (pese a
sus compromisos excesivos con los principales deudores de países en
desarrollo) y sus utilidades aumentaron (sobre todo a medida que se
elevaron notoriamente los honorarios provenientes de operaciones
extrabalance). En otras palabras, los bancos estadounidenses más
comprometidos no reaccionaron frente a la crisis internacional de la
deuda en las primeras etapas ni con el establecimiento de reservas
apropiadas ni con la reducción de sus operaciones a niveles más
123

prudentes de conformidad con las nuevas disposiciones en materia de
suficiencia de capital y de constitución de reservas, sino que se
valieron de un truco contable y de actividades extrabalance que no
estaban sujetas a los coeficientes de capital —pero que entrañaban
mayor riesgo— para incrementar su margen de utilidades. No cabe
duda que esto fue lo que provocó el siguiente comentario en un
informe de la OCDE: En este sentido, preocupa que los bancos no
vayan a ser inducidos por medidas de supervisión a aceptar el
deterioro de la calidad de su cartera como medio de mejorar la
rentabilidad de corto plazo. Inquieta, asimismo, la tendencia de los
bancos en algunos países a seguir una estrategia de aliviar la carga
de los coeficientes deuda-capital o riesgo-activo mediante una mayor
preferencia por los negocios extrabalance que permiten economizar
capital y contribuyen a la vez al flujo de honorarios. Debido a esta
última tendencia se efectúa actualmente una revisión de las
disposiciones en materia de suficiencia de capital con miras a mejorar
la cobertura de dichos negocios en cuanto a pruebas de suficiencia
de capital y garantizar que obligaciones y compromisos estén
cubiertos adecuadamente con recursos de capital.®
A semejanza de lo ocurrido con la concentración de riesgos en
los prestatarios soberanos durante el apogeo del auge crediticio,
parece que durante el proceso de reestructuración de la deuda, las
facultades discrecionales de los supervisores bancarios del sistema
regulador estadounidense se utilizaron en contra del espíritu
normativo para permitir que los bancos más comprometidos
mantuvieran en sus libros préstamos internacionales de cobro dudoso a
su valor nominal sin establecer las reservas correspondientes o
cumplir formalmente con los requisitos de suficiencia de capital. Al
mismo tiempo, la falta de reservas significó que fue imposible
ofrecerles concesiones a los grandes deudores durante la primera
etapa del proceso de reestructuración de la deuda y que pocas
pudieron ofrecerse después. La índole del sistema regulador
estadounidense era tal que podría considerarse que las negociaciones
principales relativas al proceso de reestructuración de la deuda
fueron las celebradas entre los supervisores bancarios estadounidenses
y los bancos estadounidenses más comprometidos, y no entre estos
bancos y los países deudores. Esto obedece a que las facultades
discrecionales de los supervisores bancarios definieron hasta cierto
punto el comportamiento de estos bancos más comprometidos dentro
del contexto del sistema regulador. Al orientar en cierta forma el
comportamiento bancario los supervisores bancarios establecieron
efectivamente los parámetros del proceso de reestructuración de la
deuda, en el sentido de que los bancos tenían poco que ofrecer a los
deudores para aliviar la deuda. Los supervisores bancarios les dieron
124

tiempo a los bancos estadounidenses para recuperarse. Las prioridades
nacionales —la seguridad del sistema y la competitividad
internacional de los bancos estadounidenses— tuvieron precedencia,
con la consecuencia de que la mayoría de los costos de la crisis
internacional de la deuda recayeron sobre los deudores, sobre todo
durante la primera etapa del proceso de reestructuración de la deuda.
Dado que los bancos estadounidenses más comprometidos influyeron
bastante en las conversaciones sostenidas con los deudores debido al
dominio que ejercían en los comités directivos bancarios, los
parámetros establecidos por el sistema regulador estadounidense les
imprimieron directamente un pie forzado.
En suma, el sistema regulador estadounidense tuvo un efecto
importante sobre el tratamiento de la crisis internacional de la deuda.
Los elementos pertinentes incluyen las implicancias contractuales de
la aplicación de la teoría restringida de la inmunidad soberana y el
impacto de las facultades discrecionales sobre la interpretación de la
concentración de riesgos, la suficiencia de capital y los requisitos de
constitución de reservas por parte de los supervisores de bancos. Las
prioridades nacionales fueron la pauta que orientó el comportamiento
bancario y, en forma concomitante, los parámetros iniciales
establecidos para el proceso de reestructuración de la deuda
favorecieron enormemente a los acreedores, como se desprenderá del
análisis siguiente del poder de negociación relativo.

B. Poder de negociación relativo durante
el período 1982-1986
El proceso de reestructuración de la deuda, considerado en el
contexto de los programas de estabilización y ajuste de los deudores,
constó de dos fases iniciales claramente definidas: la primera,
1982-1984, en que se hizo hincapié casi exclusivamente en el ajuste;
yla segunda, 1985-1986, en que el énfasis en el ajuste fue moderado
por consideraciones en materia de crecimiento. Por razones de
conveniencia, éstas se denominan las etapas de ajuste forzoso y de
ajuste con crecimiento respectivamente. El poder negociador relativo
de acreedores y deudores varió notablemente durante la transición de
una fase a otra. La nueva situación que se originó a contar de 1987
se abordará en la sección siguiente.
i) La fase de ajuste forzoso. Las primeras acciones que se
tomaron respecto a la crisis de la deuda fueron medidas de
emergencia destinadas sobre todo a salvaguardar el sistema financiero
internacional y sus componentes nacionales. En el cuadro 20 se señala
el impresionante espíritu de cooperación que demostraron las
125

Cuadro 25
MEDIDAS FINANCIERAS PARA MEXICO, BRASIL Y ARGENTINA
DURANTE 1982-198S
(En miles de millones de délaregl

Apoyo financiero

FMI - Total
Crédito contingente
Servicio ampliado del Fondo
Financiamiento compensatorio

México

Brasil

L9

M
-

3.7
0.2

BIRF - Total
Banco de Pasos Internacionales
Gobierno de los Estados Unidos
Prepago del petróleo
Créditos en especie
Reserva Federal
Tesoro
Créditos comerciales oficiales
Bancos transnacionales
Reestructuración de la deuda (1988)
Nuevos recursos monetarios (1983)

25.2
20.2
5.0

Total

3 M

-

M
M
1.0
1.0
0.9
-

M

-

4.6
1.3

Argentina

12
1.7
-

0.5

-

-

L2
M.

01

-

-

-

-

0.4
1.5
-

L9
4.5
4.4
ILl

-

-

14.5a/
13.02/
1.5^/
17.2

Fuente:Unidad C o n j u n t a C E P A L / C E T sobre Empresas Transnacionales a base de
la información contenida en Cline, W.R., International debt and the
stability of the world economy. Policy Analyses for International Economics.
4, Institute for International Economics,
septiembre de 1983, p. 42 y
BIRF, Developing Country Debt. Washington, D.C., febrero de 1987,
pp. XXVI-XXVIII.
Nota: El guión significa cero.
Este acuerdo en principio n o prosperó.

126

instituciones multilaterales (primero, sólo el FMI), el BPI, el
Gobierno de los Estados Unidos (y sus organismos) y los BTN, al
menos respecto a los deudores con los que los BTN se hallaban más
comprometidos. Sólo después de aplicar con éxito medidas de rescate
de emergencia pudieron los organismos acreedores elaborar una
estrategia más coordinada para ocuparse del problema.
Esa estrategia reflejó la interpretación que prevalecía entonces
sobre el carácter de las dificultades que generaban el problema; que
era un problema de liquidez más bien característico del ciclo reciente
de endeudamiento de varios países europeos, especialmente Turquía.®^
Un banquero prominente consideraba el problema de la deuda como
algo similar a una obra en tres actos: una crisis clásica de balance de
pagos hasta fines de 1984; un período ulterior de ajuste interno más
estricto; y la reanudación de los flujos crediticios en un futuro
indeterminado.®^ La estrategia inicial para tratar el problema de la
deuda reflejó esta interpretación de los acontecimientos. Esta
estrategia, elaborada fundamentalmente por el Gobierno de los Estados
Unidos, se propuso para garantizar que los grandes deudores
siguieran sirviendo sus deudas y así recobraran su solvencia. Sus
elementos principales pueden sintetizarse como sigue:
- Las naciones deudoras generarían una mayor proporción de los
dólares que necesitaban para el pago de intereses mediante el
aumento de sus exportaciones y la reducción de sus importaciones;
- A las naciones deudoras se les otorgaría más tiempo para
reembolsar los préstamos próximos a vencer;
- Los bancos comerciales otorgarían nuevos créditos para que las
naciones deudoras pudieran evitar atrasos en el pago de intereses a
los bancos;
- El FMI, además de prestar sumas modestas de sus propios
fondos, se cercioraría de que los deudores estaban llevando a cabo
reformas económicas esenciales;
- El proceso de negociación debía ser estrictamente individual o
caso por caso en cuanto a la participación de los deudores, y debía
efectuarse básicamente año a año. Todos los participantes --los
bancos, los países deudores y el FMI-- señalaron su buena disposición
a cumplir con esta estrategia.®
No cabe duda que a los países deudores les aguardaba una tarea
de ajuste agobiadora, dado que la mayoría, cual más cual menos, se
había endeudado excesivamente debido precisamente a que utilizaron
los originales créditos en consorcio para eludir el ajuste. Como lo ha
señalado un estudio de la CEPAL,®^ el objetivo básico de las políticas
de ajuste fue eliminar aquella parte del déficit de la cuenta corriente
que no se podía seguir financiando mediante la captación neta de
préstamos e inversiones externas o bien mediante las reservas
127

internacionales. Con este fin, muchos gobiernos aplicaron, con
intensidad y modalidades diferentes, los dos grupos de políticas
económicas que teóricamente son necesarias para llevar a cabo el
proceso de ajuste, las que, como se sabe, incluyen, en esencia,
políticas de control de la demanda agregada y otras que elevan el
precio relativo de los bienes transables internacionalmente en
comparación con el de los bienes y servicios no transables: políticas
cambiarlas, arancelarias o de promoción de exportaciones. Estas
políticas se aplicaron generalmente dentro del contexto de acuerdos
crediticios interrelacionados con el FMI y los comités directivos
bancarios. £1 cuadro 21 demuestra algunas de las características
principales de los programas apoyados por el FMI para los principales
deudores latinoamericanos durante 1983.
Estos programas apoyados por el FMI poseían una orientación
general de gestión de la demanda respecto a los supuestos de política
económica y a los criterios de ejecución. La importancia del
financiamiento dispuesto por el propio FMI dependía más de su
relación con el déficit en cuenta corriente que simplemente de su
magnitud. La cronología de los primeros acuerdos es importante ya
que Argentina, Brasil, Chile y México firmaron acuerdos en enero de
1983. Uruguay lo hizo en junio de ese mismo año. El FMI estaba
interesado por cierto en conseguir la firma de los deudores más
grandes (México y Brasil) y de aquellos con desequilibrios más graves
de balanza de pagos (los países del Cono Sur). El aspecto más
importante de estos programas apoyados por el FMI fue que sirvieron
de sello de aprobación para facilitar las negociaciones de
reprogramación con los comités directivos bancarios.
El cuadro 14 ofrece una excelente ilustración de la esencia de
los principales acuerdos de reestructuración de 1983. A semejanza de
los programas de ajuste apoyados por el FMI, se hizo hincapié en
llegar primero a un acuerdo con México y Brasil, después con los
países del Cono Sur y sólo con posterioridad con los demás deudores,
como lo demuestran las condiciones de los acuerdos y los nuevos
recursos monetarios y de otra índole que se facilitaron. Estos
primeros acuerdos impusieron un plazo muy breve para reprogramar
la deuda.®® Todo interés atrasado tenía que pagarse antes de que
entrara en vigor el acuerdo de reprogramación. Si bien los primeros
acuerdos que reprogramaron los pagos de principal se ocuparon en
general de los vencimientos durante 1983-1984 (excepto Brasil, Perú y
Ecuador), los nuevos créditos otorgados para pagar intereses venideros
se negociaron anualmente. El mismo proceso de negociación
propiamente tal tardaba hasta seis meses para llegar a un acuerdo. En
este sentido, las negociaciones tendieron a asumir un carácter
continuo o permanente y la capacidad de los bancos para negociar en
128

c u a d r o 21

Financiamiento neto de
País

acuerdo

Tipo de

Millones

Como % del

acuerdo

Fecha del

de DEG

déficit en

Criterios
Criterios de ejecución
ejecución

FMI (1983)
% de
variación

cuenta

del saldo en

corriente

Activos
exteriores

Pagos

Activos
Activos

Límites

Límite

EndeudaEndeuda-

en

nacionales
nacionales

sobre créditos

global de

miento
miento

mora

netos
netos

banca r i os

empréstitos

externo
externo

la cuenta de

netos

nacionales
netos

capitales
7-V1-82
1-I-S5

ó-i-asS

10-1-83
24-1-83
22-VI-83
26-VI-83
25-VII-83

Perú
Méxí CO
Brasil
Brasil
Chile
Chile
Argentina
Argentina
Uruguay
Panamá
Ecuador

EFF
EFF
EFF
SB
SB
SB
SB
SB
SB
SB
SB
SB

95
903
1 339
519
1 121
1 121
83
88
88
79

8

-2
-2
déficit
-M
-44
-57
5
déficit
-29
-34

25
25
19
51
63
99
25
25
8
8

CB/BN
CB
CB/B(fi
CB
CB
CB
CB

t
t
t

CB/BN
CB
CB/BdB
CB
CB
CB
CB
CB
CB
CB
CB
CB

PS
PS
PS
PS
PS
PS
PS
PS
PS

PS
PS
PS
PS
PS
PS
PS
PS
PS

PS
PS

Políticas económicas convenidas Duración
(en meses)

Tipo de
canbio

Sueldos y
salarios

Tasas de
interés

Tarifas: enpresas
públicas

Fuente: R.L. Ground, A survey and critique of IMF adjustment programs in Latin America, en CEPAL, Debt. Adjustment and Renegotiation in Latin
America: Orthodox and Alternative Approaches. Lynne Rienner Ptialishers Inc., Boulder, Colorado, 1986.
Notas:
SB = Acuerdos de derechos de giro; EFF = servicio ampliado del Fondo; CB = Banco Central; BdB = Banco do Brasil; BN = Banco de la Nación;
t = eliminación total; PS = sector público; + = aúnente en términos reales; - = disminución en términos reales; • = positivo en términos reales.
El acuerdo fue reemplazado por otro el 24-11-83 y luego por otro el 15-IX-83.

to
vo

Sólo endeudamiento neto del sector público con el Banco Central.
Incluye tantién la prohibición de imponer restricciones al comercio exterior, a los pagos de factores y a los flujos externos de capital.

bloque mediante sus comités directivos les otorgó una gran influencia
sobre los deudores que negociaban en forma individual. A los bancos
estadounidenses más comprometidos (que dominaban los comités
directivos bancarios) se les había concedido más tiempo para
recobrarse de la crisis de la deuda, en virtud de la interpretación
discrecional hecha por los supervisores bancarios federales de las
normas estadounidenses y, como se ha señalado, los parámetros de las
negociaciones no permitieron alivio alguno de la deuda. Así, la
supervisión por el FMI de la preparación y ejecución de los
programas de ajuste y estabilización, el impacto de la reglamentación
estadounidense al establecer parámetros estrechos para entablar
negociaciones y el énfasis de los bancos en otorgar plazos breves,
ejercían restricciones externas considerables sobre los países deudores
que apenas se mitigaban.
Si se sigue empleando América Latina como ejemplo, puede
observarse que se logró un ajuste extraordinario durante 1983-1984
desde la perspectiva del balance de pagos. Sólo durante la primera
etapa del ajuste, se transfirieron al exterior unos 100 mil millones de
dólares, lo que lo convierte en uno de los mayores ajustes financieros
de la historia.®® La rapidez del ajuste y su magnitud en términos de
la transferencia neta de transacciones financieras extranjeras
registradas demuestra en forma inequívoca que el esfuerzo de la
región por ajustarse fue punto menos que fenomenal. Entre 1981 y
1984 el déficit en cuenta corriente de América Latina, cayó de más de
41 mil millones de dólares a casi cero. Por impresionante que sea esta
cifra, conviene considerar el costo de dicho ajuste. El cuadro 22
ofrece alguna información de interés respecto a los principales
deudores de la región. Es evidente que el ajuste se logró sobre todo
gracias a la reducción draconiana de las importaciones y a la
reducción drástica de las inversiones (el promedio regional de ambas
cayó a dos tercios de su valor correspondiente a 1980) lo que provocó
naturalmente una severa disminución del rendimiento económico de
dichos países. En general, el PNB por habitante cayó en 2.4% anual
durante 1982-1984, el desempleo urbano aumentó y, en muchos casos,
la inflación adoptó un carácter virulento. Empezaron a surgir
preguntas de si el remedio no era peor que la enfermedad. En
síntesis, el enorme ajuste se había hecho a un costo social y
económico extremo.
Dada la emergencia y el carácter obligatorio del ajuste durante
este período no es de extrañar que la mayoría de los países se
sometieran a estas duras medidas. Chile, México y Uruguay,®^ que
encaraban entonces las mayores cargas de la deuda, fueron los más
aquiescentes u obsequiosos como lo iban a demostrar sus
negociaciones con el FMI y los BTN y las concesiones que les
130

Cuadro ZZ

Déficit en cuenta
País

corriente como
corcentaie del PNB
1981

Argentina

Porcentaje
PNB por

Consumo
Jmo

habitante

privado
ido

1984

Inversión

bruta
(valores de 1984 sobre la t
)res
base

Valor de las
inportaciones

Porcentaje

de aumento del

de aumento de

desempleo
urbano ^^

del índice 1980=100)

los precios al
consunidor
1984

5.9

3.4

87.0

90.6

48.9

47.6

77

Bolivia

10.5

6.1
6.1

90.3

60.5

77.9

Brasil

4.4

96.6

69.5

61.4

160
160
13

2 177.2
203.3

Colombia

5.6

0.0
0.0
4.0
9.0

80.9
91.9
100.3
90.2

107.8

109.8

97.5

93.1

61.2
61.2

69.2

25.0

96.8
97.5

112.7

66.1
66.1

77.0

39
64
77

101.2

67.3

62.6
62.6

33

59.2

87.2
82.5

107.1
70.0

62.6

78.1
51.8

89

81.2
81.2
92.0
92.0

92.4

48.1
62.7

71.9

116
116

13.3

97.7

67.4

68.1

24

185.2

Chile

17.4

Ecuador -J

8.7

México

6.8
6.8

Perú

8.4

Uruguay

6.2
6.2

Venezuela
América Latina

2.2
2.2
-2.1
-2.1
1.9

-7.6

2.4
-13.0

5.4

0.0
0.0

-

688.0
688.0 

18.3
25.1
111.5

66.1
66.1

Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET sobre Empresas Transnacionales, a base de la información suministrada por CEPAL, División de Estadística y
Análisis Cuantitativo.
Mota: El guión significa cero.
Miembro de la OPEP.
a/ Aumento porcentual de la tasa de desenipleo urbano entre fines de 1981 y fines de 1984.

hicieron.®® A Bolivia, que atravesaba por un período de graves
dificultades económicas, y Argentina, que trataba de recuperarse de
una guerra perdida les fue difícil aceptar condiciones similares en sus
negociaciones con el FMI y los bancos transnacionales. Los gobiernos
de la OCDE, las instituciones multilaterales y los bancos desplegaron
grandes esfuerzos para rescatar a Argentina
y encauzarla dentro
del estilo regional y en la etapa de ajuste forzoso. Perú,^° que había
reestructurado su deuda con los BTN en 1983, todavía no podía
mantenerse al día en los pagos en 1984. A Bolivia ^^ se le instaba
constantemente a que pagara lo adeudado; sin embargo, casi siempre
se pasaba por alto tranquilamente la persistencia de los pagos en
mora. Empero en general, la respuesta de la gran mayoría de los
grandes deudores fue la aplicación de programas de ajuste severísimos
supervisados por el FMI, mientras los BTN autof inanciaban una buena
parte de los intereses adeudados por sus compromisos y pagos de
capital reestructurados.
En retrospectiva, esta primera etapa puede considerarse
fácilmente como la etapa del ajuste forzoso, porque las instituciones
multilaterales, los bancos y los gobiernos de la OCDE cerraron filas y
demandaron un esfuerzo de ajuste excepcional de parte de los países
deudores.^^ La crítica principal que se le hace a esta primera etapa
es que, al tratar la crisis de la deuda como un problema de liquidez,
los acreedores sólo participaron en forma mínima en la carga del
ajuste la que se transfirió casi por completo a los deudores. Los
gobiernos de la OCDE, sobre todo el de los Estados Unidos,
rechazaron toda suerte de soluciones globales o negociadas en forma
multilateral y aunque proporcionaron algunos recursos de emergencia
(limitados a los deudores más grandes) permitieron que sus bancos
eludieran toda contribución directa importante a la solución de la
crisis de la deuda. El FMI prácticamente triplicó sus transferencias
netas a los deudores; sin embargo, la magnitud de esas transferencias
así como las de los bancos de desarrollo multilaterales siguió siendo
de poca monta en comparación con la magnitud del déficit en cuenta
corriente de dichos deudores.^^ Los bancos reprogramaron los pagos
de principal sólo en las condiciones más estrictas. Restringieron
también el aporte de nuevos recursos monetarios, de modo que el
aumento de los compromisos que era de 7% en 1983 cayó a poco más
de 3% en 1984. Además, el retorno a los préstamos voluntarios tan
pregonado por los bancos resultó efímero pese a los ajustes masivos
realizados por los deudores.^^ En suma, los deudores fueron forzados
a ajustarse en pésimas condiciones, con pocos recursos nuevos a su
disposición y ante un entorno económico externo deprimente. En
síntesis, tuvieron que soportar solos el costo total de esa carga del
ajuste: la recesión crónica. No se pensó que para solucionar la crisis
132

de la deuda había que fomentar el desarrollo renovado de esos países
deudores, sino que al parecer hubo más interés en las medidas para
corregir cualquier falla en cumplir las metas de ajuste o
estabilización del FMlJ® pese al hecho de que los gobiernos
deudores habían demostrado su buena disposición a disminuir aún más
y con mayor rapidez los niveles de vida de sus pueblos de lo que el
acreedor más sanguinario hubiera osado imaginar.^®
ii) La fase de ajuste con crecimiento. Al comenzar la segunda
fase del proceso de reestructuración, se había generalizado la idea
entre los gobiernos de la OCDE y las instituciones multilaterales de
que el diagnóstico de la primera fase era erróneo. Pareció reconocerse
que 1985 era un punto de quiebre decisivo en el proceso de
reestructuración.^^
Un estudio del Banco Mundial comentaba: desde la perspectiva
del desarrollo, por tanto, 1985 es un año decisivo. Podría marcar el
momento en que acreedores y deudores situaron sus relaciones en un
contexto de más largo plazo, con el fin de promover el crecimiento
económico que es la senda más segura hacia la estabilidad financiera.
A menos que esto pueda hacerse, muchos países en desarrollo seguirán
experimentando severas restricciones, pues será una década de
oportunidades perdidas y de expectativas fallidas.^®
Esta nueva preocupación manifiesta por el desarrollo de los
deudores coincidió con nuevas discrepancias en el bloque acreedor,
más concretamente las que se produjeron entre los países europeos
continentales (y sus bancos) y el gobierno de los Estados Unidos (y
los bancos estadounidenses); entre las instituciones multilaterales (en
particular el FMI) y los BTN y entre los bancos más grandes y los
más pequeños. Los gobiernos europeos, excepto el Reino Unido,
observaron que sus bancos menos comprometidos y con más reservas
destinaban relativamente más recursos nuevos a los acuerdos de
reestructuración de la deuda con los BTN que los mayores bancos
estadounidenses más expuestos y con reservas más precarias. El
gobierno de Estados Unidos y sus aliados en este asunto —los
gobiernos de los bancos ingleses, japoneses y canadienses, entonces
relativamente más comprometidos y con menos reservas- - sostuvieron
al principio que la estrategia de la primera fase seguía siendo
esencialmente correcta.^® Las divergencias de opinión entre las
instituciones multilaterales y los BTN tenían que ver con la eficacia
de la solución estrictamente de mercado en el sentido de que las
instituciones multilaterales comenzaron a comprender que el retorno
de los BTN al otorgamiento de préstamos voluntarios a los deudores
de países en desarrollo no se iba a producir cuando menos hasta
varios años después,® mientras que los propios bancos, al menos los
mayores bancos estadounidenses con sede en las principales plazas
133

financieras, se aferraban tozudamente a su opinión de que la
estrategia de la primera fase era esencialmente correcta.®^ Además,
cuando el FMI comenzó a tomar en cuenta las severas críticas
técnicas (y no simplemente ideológicas) de sus programas de ajuste
y estabilización para los deudores de países en desarrollo,®^ y los
límites del ajuste forzoso, este organismo se dispuso a preparar un
nuevo diagnóstico en que los factores estructurales desempeñaron una
parte más importante y complementaron una nueva estrategia para
ocuparse de la crisis de la deuda. La mayoría de los bancos
prefirieron seguir tratando la crisis como un problema de liquidez,
mientras procuraban minimizar todo compromiso financiero ulterior.
Los bancos más pequeños y menos comprometidos comenzaron a
liquidar (con descuento) algunos de sus activos internacionales.
El menor financiamiento disponible para los deudores y las
discrepancias dentro del bloque acreedor produjeron una nueva
estrategia que pasó a conocerse popularmente como el Plan Baker o
la iniciativa Baker.
Esta nueva estrategia se componía de tres elementos esenciales.
El primero, y tal vez el más importante, era el reconocimiento de
que el ajuste recesivo de los países en desarrollo más endeudados
era contraproducente;
una
solución
perdurable
entrañaba
necesariamente un aumento de la capacidad para servir la deuda y no
simplemente la contención del déficit en cuenta corriente de dichos
deudores. En este sentido, se consideraba que el crecimiento era el
compañero indispensable del ajuste. El segundo componente era la
toma de conciencia de que todos los participantes principales en la
crisis de la deuda (sobre todo los países deudores y los bancos
transnacionales) poseían un grado de responsabilidad en su
generación y que esta corresponsabilidad debía constituir el hito
de la nueva estrategia en el sentido de que las cargas debían
compartirse.®® El tercer elemento de la estrategia le asignaba
funciones específicas a cada uno de los participantes principales.
Respecto a los 15 deudores principales comprendidos explícitamente
en la iniciativa Baker, tendrían que proseguir su ajuste
incorporándole ahora medidas estructurales e institucionales como
reforma tributaria, fijación de precios orientada al mercado,
flexibilización del mercado laboral y apertura de sus economías al
comercio y la inversión extranjeras.®^ Se mantuvo el enfoque caso
por caso. Los bancos transnacionales prestarían 20 mil millones de
dólares adicionales entre 1986 y 1988, lo que representaba un
aumento de sus compromisos globales en dichos países del orden del
3% anual. Este se consideraba el principal medio financiero para
sostener los esfuerzos de política de los deudores.®® Se instó a
los países de la OCDE a que crearan un entorno comercial y
4

financiero que apoyara los objetivos de crecimiento de los países
en desarrollo deudores. Se instó a las instituciones multilaterales,
en particular el Banco Mundial y otros bancos regionales de
desarrollo, a aumentar en 50% sus empréstitos a dichos deudores a
fin de apoyar los cambios estructurales de políticas y sustituir el
financiamiento del FMI que se volvió negativo en términos netos para
los grandes deudores en 1985. Entre 1986 y 1988 se esperaba obtener
de fuentes multilaterales empréstitos del orden de los 9 mil millones
de dólares. Se solicitó una coordinación perfeccionada y más estrecha
entre el FMI y el Banco Mundial, aunque el Fondo conservó su
función supervisora global en la gestión de la crisis de la deuda y,
en particular, siguió siendo la interfase oficial entre esos deudores
principales de países en desarrollo y los bancos transnacionales
mediante el mecanismo de la supervisión reforzada.®® El instrumento
organizativo que se escogió para llevar a cabo esta nueva estrategia
fue el acuerdo de reprogramación multianual (MYRA), característico
de la segunda fase de las negociaciones.® Todos los participantes
principales, en particular los bancos transnacionales,®® parecieron
indicar su buena disposición a aceptar el papel que les asignaba la
iniciativa Baker.
Si se toman otra vez como ejemplo los países latinoamericanos,
esos deudores siguieron con la transferencia masiva de recursos fuera
de la región durante 1985-1986, debido al cuantioso pago de intereses
y a la falta de todo nuevo acceso a los mercados internacionales de
capital (además, los nuevos recursos monetarios mermaron más aún).
Cabe destacar que esto ocurrió pese al hecho de que el valor de sus
ingresos de exportación de bienes cayó en más de 20% en dicho lapso.
No obstante, el período 1985-1986 trajo en general algunas mejoras
con respecto al período recesivo, como lo sugieren los datos
contenidos en el cuadro 23. Aunque el déficit en cuenta corriente,
medido como proporción del producto interno bruto, tendió a
aumentar nuevamente después de haberse eliminado durante 1984,
prácticamente todos los demás indicadores mejoraron en el plano
regional. Se obtuvo un crecimiento promedio mínimo cuya
distribución fue dispar entre los distintos países. La tasa de
crecimiento del consumo privado y de la inversión bruta y el valor de
las importaciones se volvieron positivos, el desempleo cayó en forma
notoria y la tasa inflacionaria en 1986 fue un tercio de la de 1984.
Se recuerda que los acuerdos de reestructuración de la segunda fase,
principalmente los acuerdos de reprogramación multianuales (véase el
cuadro 14), entonaron bastante las perspectivas del balance de pagos,
pues se reprogramaron varios años de pagos (4.5 en promedio) a 12 o
más años a márgenes reducidos y sin comisiones. En general, estos
pagos reprogramados (excepto Brasil y Panamá) representaron más de
135

Cuadro 19

Déficit en cuenta
corriente como

País

PNB por

Consumo

Inversión

habitante

privado

interna

Valor de las
importaciones

porcentaje del PNB

Porcentaje de

Porcentaje de

aunento del

aunento de los

desempleo urbano
a/

(1986)

precios al
consimidor (1986)

(Valores de 1986 sobre la base del índice 1980=100)
3.5

85.5

91.5

46.2

47.7

21

81.7

12.5

74.2

97.1

48.1

101.1
101.1

29

66.0
66.0

1.5

103.1

118.9

88.1

70.4

-49

58.6

-1.1
-1.1

105.6

118.5

104.3

92.5

2
2

20.9

Chile

4.8

94.1

94.6

65.2

69.3

-29

17.4

Ecuador

5.5

99.1

118.5

70.9

87.0

13

27.4

México

0.8
0.8

91.7

102.6

60.0
60.0

65.1

-20
-20

105.7

Perú

5.4

92.3

123.1

83.0

97.4

-22
-22

62.9

-1.2
-1.2

87.8

77.1

38.8

61.1
61.1

-24

70.6

Venezuela

4.5

83.3

106.5

64.2

74.5

-2
-2

12.9
12.9

América Latina

2.1
2.1

108.6
108.6

72.2

72.9

-17

64.9
64.9

Argentina
Bolivia
Brasil
Colombia

Uruguay

94.8

Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET sobre Empresas Transnacionales, a base de la información suministrada por CEPAL, División de Estadística y
Análisis Cuantitativo.
Miembro de la OPEP.
Incremento porcentual de la tasa de desempleo urbano entre fines de 1984 y fines de 1986.

tres cuartos del valor de la deuda bancaria existente para cada uno
de dichos países. Incluso si se toman en consideración las diferencias
de desempeño económico en el plano nacional, parece que la fase de
ajuste forzoso, pese a todas las desventuras que ocasionó, estableció
las condiciones básicas para un retorno a una economía sana y sólida
en la región (aunque los indicadores no se habían recuperado aún de
sus niveles de 1980 en la mayoría de los países, especialmente
respecto al PNB por habitante, la inversión y los valores de
importación).
Respecto a las negociaciones a nivel de cada país, en la segunda
fase se registraron una mayor condescendencia de parte de Argentina
y nuevas dificultades en otros países, como Perú y Brasil. El último,
que habían experimentado problemas para cumplir con las metas del
servicio ampliado del Fondo durante la primera etapa, vieron en
febrero de 1985 que se desvanecían sus esperanzas de contar con un
acuerdo de reprogramación multianual, cuando el FMI puso término a
ese servicio. Un nuevo gobierno democrático y un considerable
excedente comercial endurecieron la posición negociadora de los
decisores nacionales, que continuaron negociando sobre una base
anual sus acuerdos de reprogramación. El acuerdo de derecho de giro
del Perú con el FMI se suspendió en agosto de 1984. El nuevo
gobierno optó por restringir el servicio de la deuda a un 10% de los
ingresos de exportación, lo que indujo a las entidades reguladoras
estadounidenses a declarar como de valor deteriorado la deuda con
los bancos estadounidenses a medida que se acumularon los pagos en
mora, los que llegaron a 2 200 millones de dólares en total a fines
de 1986. Salvo estos pocos (pero importantes) casos de disconformidad
con la segunda fase del proceso de reestructuración, la mayoría de
ios deudores principales de la región estaban más interesados en
obtener la reestructuración multianual en condiciones mucho más
favorables, con el fin de sguir adelante con el ajuste y el servicio
de la deuda externa.
La estrategia de la segunda fase creó expectativas de que la
crisis de la deuda estaba en cierto modo ahora bajo control y que el
nuevo financiamiento que iban a otorgar los bancos y las
instituciones multilaterales iba a permitir que los decisores
nacionales en materia de política económica pusieran más énfasis en
el crecimiento que en el ajuste, algo que estimularía el retorno a
los empréstitos voluntarios tan aguardado por los mercados
internacionales de capital. Ninguna de estas expectativas se
cumplió. En la práctica, la esencia de la estrategia de la segunda
etapa siguió siendo salir del paso.®^ La falla principal de
la estrategia fue que los bancos transnacionales no ofrecieron ni
remotamente algo cercano a los 20 mil millones de dólares en nuevos
137

recursos monetarios, monto que se les había solicitado para los
15 deudores principales. El Banco Mundial comentó que:®°
En contra de las expectativas, los empréstitos bancarios a los
países en desarrollo han disminuido a medida que se ha fortalecido la
posición financiera de muchos bancos. El mejoramiento de los
coeficientes capital-riesgo, junto con el aumento de las reservas para
pérdidas, han dejado sobre todo a los bancos pequeños en mejores
condiciones para resistir los llamamientos en pro de más empréstitos
voluntarios. Pero incluso los bancos establecidos en las principales
plazas financieras se mostraron más reticentes a satisfacer nuevas
necesidades financieras en 1985; disminuyeron los empréstitos a los
países que habían evitado reprogramar la deuda, asi como a los
aquejados de problemas que interferían con el servicio de la misma.
Entre los primeros, muchos parecen haber optado por reducir su
endeudamiento - -al costo de un menor crecimiento- - para no poner en
peligro su acceso al financiamiento, pero unos pocos han visto que los
acreedores se muestran cada vez más reticentes a prestar. En 1985 los
bancos ya no parecían persuadidos de que los países en desarrollo
pudieran recobrar el impulso económico que otrora los hiciera
atractivos para el otorgamiento de préstamos; la renovación de ese
impulso resulta ahora un requisito esencial para que los prestamistas
privados vuelvan a considerar como solventes a los países con
problemas de deudas. En efecto, a medida que las perspectivas
empeoraban para muchos países deudores, los bancos comunicaban
que habían hecho todo lo que estaba a su alcance.
Un año después reiteraba que:®^
Los acontecimientos de 1986 sugieren que todavía puede
persuadirse a veces a los grandes bancos acreedores para que
otorguen nuevos préstamos cuando se confrontan con la amenaza
inminente de que se derrumben sus relaciones financieras con un
deudor de envergadura (aunque incluso en el caso de México ha
costado que los bancos más pequeños participen en el acuerdo). Sin
embargo, esto no significa que ofrezcan expectativas de una pronta
reanudación de los préstamos voluntarios, y destacan la dificultad muy
real de captar empréstitos privados para apoyar programas de ajuste
de más largo plazo. Dicha dificultad va en aumento en vez de
disminuir. Las actitudes de los banqueros se han endurecido con el
transcurso del tiempo, y se han debilitado los incentivos que inducían
al otorgamiento de nuevos préstamos. Por ejemplo, la exposición
crediticia de los bancos comerciales con los países en desarrollo ha
caído drásticamente. Lá de los 24 bancos estadounidenses principales,
bajó de 147% a 118% del capital en 1986, considerando que su máximo
fue de 210% en 1981. Es más difícil obtener cifras sobre los
compromisos de los bancos fuera de los Estados Unidos, pero en
138

muchos casos se sabe que son menores. El fortalecimiento de los
coeficientes de capital es un hecho grato para el sistema bancario
internacional, ya que aumenta sus defensas contra conmociones
futuras, pero tiene menos importancia para los flujos crediticios a los
países deudores en el corto plazo.
Tal vez el defecto más evidente de esta iniciativa estadounidense
sobre la crisis de la deuda fue que el gobierno de los Estados Unidos
no destinó nada de sus propios recursos a resolverla
y que el
sistema regulador estadounidense tampoco convenció a los bancos de
ese país para que contribuyeran. Durante esta fase, las entidades
reguladoras estadounidenses actuaron con mayor firmeza con los
bancos estadounidenses más comprometidos exigiéndoles una
constitución obligatoria de reservas más en consonancia con los
riesgos que corrían sus compromisos internacionales en los países en
desarrollo; sin embargo, el efecto inmediato fue reducir drásticamente
los nuevos recursos monetarios y de otra índole para los países
deudores, pese a que los bancos estadounidenses quedaron en una
posición más sólida para absorber pérdidas potenciales. Así, el sistema
regulador estadounidense siguió teniendo una fuerte influencia sobre
la ejecución de esta fase del proceso de reestructuración de la
deuda.®® Además, si bien el gobierno estadounidense hizo algunas
excepciones con su vecino, México, no estuvo dispuesto, salvo
tratándose de consideraciones caso por caso (y no en forma global), a
comprometer sus propios recursos en la solución que él mismo había
prescrito.
Los gobiernos de Canadá, Japón y el Reino Unido se sintieron
cada vez más incómodos con la estrategia estadounidense. Los bancos
del Reino Unido se negaron incluso a firmar el nuevo paquete de
recursos monetarios convenido en principio para México a fines de
1986, porque estimaron que su aporte se utilizaría para el pago de
intereses a los bancos estadounidenses secundarios que hacían
abandono de la plaza mexicana. Sólo el mayor aporte de los japoneses
y de los mayores bancos estadounidenses establecidos en las
principales plazas financieras salvaron el acuerdo.®^ El FMI y el
Banco Mundial se pusieron más críticos del hecho de que, en general,
los bancos aceptaron pero no cumplieron el papel que les asignó la
iniciativa Baker. Esta falla de los BTN complicó considerablemente la
tarea de esas instituciones multilaterales y puso en peligro el
resultado de la segunda fase del ajuste y del proceso de
reestructuración de la deuda.
La tendencia creciente de los bancos no estadounidenses a
convertir y consolidar sus compromisos con los deudores problema y
de los bancos estadounidenses más pequeños a desembarazarse por
completo del proceso de reestructuración de la deuda, creó graves
139

dificultades para contar con nuevos recursos monetarios porque los
bancos europeos y japoneses no quisieron que su aporte se basara en
sus compromisos de 1982, sino en algo más reciente, y los bancos
estadounidenses secundarios simplemente querían abandonar la plaza,
incluso al costo de un severo descuento en la venta de sus carteras
crediticias. Los bancos regionales estadounidenses observaron que a
menudo tenían situaciones comunes con los no estadounidenses.^® Al
mismo tiempo, las entidades reguladoras estadounidenses comenzaron
a prestar más atención a la introducción de elementos de prudencia
en sus tomas de decisiones discrecionales respecto a la concentración
de riesgos, la suficiencia de capital y la constitución de reservas de
los bancos estadounidenses más comprometidos. Parece que los grandes
bancos estadounidenses habían empleado el tiempo adicional que se les
había otorgado (sobre todo asentando en libros sus préstamos
internacionales a países en desarrollo al valor nominal) en fortalecer
sus balances a fin de generar mayores utilidades, que se destinaron
más al pago de dividendos y a la especulación con precios
accionarios que a mejorar los coeficientes de capital y constituir
reservas apropiadas. Esto indujo a los supervisores bancarios federales
a reconsiderar sus políticas y a tratar con más dureza a los líderes.®®
Estas discrepancias --entre los BTN y otros acreedores y entre los
propios BTN-- iban a aumentar considerablemente durante la tercera
fase del proceso de reestructuración de la deuda que comenzó en
1987.
C. ¿Una fase de ajuste de la banca transnacional?
Durante el período 1987-1988 el proceso de reestructuración de la
deuda experimentó nuevos cambios. Las condiciones parecen estar
variando notoriamente, al parecer a favor de los deudores y en cierta
medida a expensas de los BTN, especialmente las mayores instituciones
estadounidenses establecidas en las principales plazas financieras; sin
embargo, el resultado no es claro en absoluto y abundan las
contradicciones. La segunda fase del proceso de reestructuración de la
deuda --la del ajuste con crecimiento— no logró muchos de los
objetivos que se esperaban de ella; sin embargo, comenzó con una
nota de optimismo en el sentido de que el convenio con México
(acordado en principio en octubre de 1986 y suscrito en abril de 1987)
fue mejor que todos los anteriores (véase cuadro 14) y se pensó que
representaba un cambio hacia las verdaderas renegociaciones, y no
simplemente la constante reprogramación de los pagos de capital
venideros y vencidos. Había cierta esperanza de que los numerosos
deudores más pequeños que no habían podido mantener el servicio de
140

la deuda (en América Latina, esto incluía a Perú, Bolivia, Cuba,
Nicaragua, Costa Rica y Honduras) volverían finalmente al proceso
mediante cierta forma de alivio de la deuda, ahora que los BTN
estadounidenses estaban aparentemente en una posición financiera
más sólida con respecto a sus compromisos con los deudores de países
en desarrollo.
En el cuadro 24 se señalan los compromisos de los principales
BTN estadounidenses al término de la segunda fase del proceso de
reestructuración de la deuda. Allí se advierte con claridad que aunque
los compromisos de los siete mayores bancos estadounidenses (según
sus activos) en los principales países deudores latinoamericanos
representaban unos dos tercios del valor de los compromisos de todos
los bancos estadounidenses en esos países, esa altísima proporción no
significaba un volumen mucho mayor de préstamos no redituables
comparado con los bancos estadounidenses considerados como grupo.
Aunque el promedio global de los líderes era algo mayor que el de los
siete grandes o el total de todos los bancos estadounidenses, las
cifras en el caso de Argentina y, en particular, en el de Brasil,
parecían dar motivos de confianza. En otras palabras, pese a la
magnitud de los compromisos de los mayores bancos estadounidenses
en los principales países deudores latinoamericanos, el porcentaje
promedio global de préstamos no redituables (3.1% para los siete
mayores) no difería demasiado de su promedio global para otros
activos (2%).98
Respecto a la situación financiera más sólida de estos bancos, el
ingreso neto declarado de estos siete grandes bancos estadounidenses
durante la segunda fase (1985-1986) subió 13% en promedio con
respecto al de la primera fase (1983-1984), el que a su vez había
aumentado 27% con respecto al promedio para 1980-1982.^^ Empero,
esto no indujo a muchos de esos bancos a modificar su orientación de
obtener utilidades a corto plazo que había guiado su conducta hasta
entonces, ni a reevaluar la ficción contable que les permitía asentar
en libros los préstamos otorgados a países en desarrollo a su valor
nominal, aun cuando la mayoría de los participantes en el mercado
habían reconocido que gran parte de la deuda de los PMD no se
reembolsaría.Además, su reticencia a ampliar sus compromisos
mediante medidas de reestructuración creaba otros problemas. El
vicepresidente de la junta de gobernadores del Sistema de la Reserva
Federal estadounidense declaró que las dudas acerca de la
disponibilidad del financiamiento necesario de parte de los bancos
comerciales estarían socavando la decisión de muchos países
endeudados a aplicar las reformas económicas necesarias.Estos
BTN terminaron por sentirse aislados, según lo manifestado en una
carta dirigida a los ministros de hacienda más importantes integrantes
141

N

Cuadro 19

Argentina

Venezuela

Total

Banco
no redituable

Porcentaje

Porcentaje

Porcentaje
Monto

Monto

no redituable

Monto

no redituable

Citicorp

4 600

1.5

2 800

4.1

Bank America Corp.

2 741

-

2 500

8.5

1 400
600^/
600^

2.0
ne

Porcentaje
Monto

no redituable

Porcentaje
Monto

no redituable

1 000
1 260
1 080

1.7
17.7
2.3

800
9 800
7 101
6 420
420

3.8
6.1
3.0

1 005
350fe/
350^

1.5
fe/
10.0 ^^
2.4

6 685
4 289
4 208
2 728

0.8
1.8
1.2
3.5

Chase Manhattan

2 740

0.2^^
0.26/

Manufacturers Hanover

2 317

0.5

1 640
1 903

6.4
0.9

960
1 460

5.7
0.8

J.P. Morgan  Co.

1 926

1.0

1 137

0.5

876

Chemical Bank

1 446

0.2

1 426

656

Bankers Trust

849

4.6

1 279

0.4
1.3

1.8
4.4

200^^
zoofe/

7.5^/
7.5^

16 619

0.8

12 685

3.9

6 152

2.5

5 775

8.7

41 231

3l
3.l
.

23 624

0.7

23 545

3.4

9 046
046

2.4

8 733

7.5

64 948

2.9

Total de los

680
400^/
400^

6.3 fe/
6.3^

siete grandes
Total de todos los
bancos estadounidenses
Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET sobre Empresas Transnacionales, a base de información contenida en Salomon Brothers, Inc., Keview of Bank Performance. 1986.
Nueva York, 1987 y US Federal Financial Institutions Examination Comcil, statistical Release: Country Exposure Lending Survey, dicientre de 1986,
Washington, D.C., 24 de abril de 1987, cuadro I, p. 2.
Nota: ne:Nose dispone de estimaciones.
Préstamos cuyo interés es acreditado por el banco según el registro de caja (y no según las obligaciones contraídas).
Estimaciones realizadas por Salomon Brothers

del Comité Provisional del FMI y del Comité para el Desarrollo
FMI/Banco Mundial, por el Director Ejecutivo del Instituto de
Finanzas Internacionales de los BTN, en la que expresaba que el
bloque acreedor se hallaba menos cohesionado que en 1983-1986.^°^
Así, aunque los mayores bancos estadounidenses se sentían más
seguros en lo financiero, su respaldo político parecía disminuir.
Por ejemplo, en enero de 1987 el gobierno estadounidense tomó la
iniciativa de conseguir que los acreedores soberanos del Club de
París accedieran a la petición de Brasil de reprogramar la deuda
oficial ascendente a unos 4 000 millones de dólares sin suscribir
previamente un programa de ajuste apoyado por el FMI.^°® Según un
comentarista significaba que al acceder a esa reprogramación sin un
programa del FMI, los acreedores del Club de París accedían en
efecto a volar a ciegas, arrastrando con ellos a los acreedores del
Club de Londres.i°4
El 20 de febrero de 1987 Brasil declaró la moratoria de su deuda
soberana con lo que el proceso de reestructuración de la deuda se
modificó tal vez en forma irreversible. Ecuador siguió sus pasos en
marzo. La acción de las autoridades brasileñas, en respuesta sobre
todo a la intransigencia que se advertía en los BTN de no aprobar un
trato para Brasil similar al de México, produjo una serie de
reacciones debido al hecho de que activó los procedimientos del
sistema regulador estadounidense. Había llegado a ser casi
tradicional que los mayores deudores y los comités directivos
bancarios llevaran las cosas al borde del conflicto respecto al
plazo total de 180 días estipulado para los créditos con intereses
vencidos, que era el que determinaba la condición de valor
deteriorado de dichos activos internacionales y exigía que se
establecieran las reservas asignadas para riesgos de transferencia.
De todos los mayores deudores de países en desarrollo, sólo Perú y
Bolivia habían caído en la categoría de valor deteriorado. El resto
había logrado suscribir alguna especie de acuerdo antes de que
entraran en vigor reservas asignadas más drásticas. La magnitud de
la deuda soberana brasileña y su impacto potencial sobre las cuentas
de los BTN estadounidenses indujeron a algunos de los actores
principales involucrados a entrar en acción.
La medida del Citicorp consistió en aumentar en abril de 1987
en 3 000 millones de dólares sus reservas para préstamos incobrables
otorgados a países en desarrollo, lo que era equivalente al 25% de
sus compromisos (ocasionándole una pérdida de 2 500 millones de
dólares según su balance del segundo trimestre). Citicorp procuraba
demostrarle ostensiblemente a los inversionistas que el banco
estadounidense más comprometido en el Brasil estaba tomando en
serio el problema y que el agente coordinador principal del comité
143

asesor bancario para el Brasil le hacía ver a dicho país que estaba
dispuesto a encarar el incumplimiento de pagos. En ambos objetivos la
estrategia del Citicorp sólo tuvo un éxito parcial; sin embargo, tuvo
consecuencias importantes para otros participantes.
Respecto a la reacción del mercado ante la medida del
Citicorp, se observó que el valor de las acciones del Citicorp repuntó
en un 10% poco después de anunciarse la constitución de nuevas
reservas y que se mantuvo la capacidad crediticia de Citicorp según
los principales organismos estadounidenses encargados de
catalogarla;^® sin embargo, los precios de la deuda del Tercer Mundo
en el mercado secundario comenzaron a desplomarse del plató que
mantuvieron durante gran parte de la segunda fase del proceso de
reestructuración de la deuda (cuadro 25) y representaron en promedio
un descuento de un 50%, es decir, equivalente al doble de las reservas
del Citicorp.^®
Respecto a la posición negociadora de las autoridades brasileñas,
ésta permaneció firme y el 20 de agosto se cumplió el plazo fatal de
180 días. Pese al hecho de que no se lograron los objetivos
originales, la medida del Citicorp produjo ventajas de corto plazo.
Entre los líderes estadounidenses, Citicorp era el mejor preparado en
lo financiero para constituir reservas y sufrir enormes pérdidas
trimestrales, porque aunque era el más comprometido en América
Latina, sus compromisos expresados como porcentaje del capital eran
con mucho los más bajos entre los líderes (sólo J.P. Morgan  Co. se
le asemejaba), por tanto, sus reservas de 25% para pérdidas por
préstamos incobrables representaban una carga financiera menor que
para otros bancos, como Manufacturers Hanover, Chase Manahattan o
Bank of America.^ (Véase cuadro 26 donde figuran las variaciones
del ingreso neto y de las reservas para pérdidas durante 1987.)
Aunque Citicorp logró una ventaja competitiva de corto plazo frente
a los demás líderes, su acción demostró una falta de unidad entre
los BTN estadounidenses y muchos de los bancos regionales
estadounidenses más grandes reaccionaron aumentando sus reservas
para posibles pérdidas por préstamos otorgados a prestatarios de
países en desarrollo en el equivalente al 50% de sus compromisos,
algo que ni siquiera Citicorp pudo igualar en 1987.^°®
A principios de septiembre el Secretario del Tesoro
estadounidense rechazó la propuesta brasileña de canjear sus
préstamos de mediano y largo plazo por bonos de largo plazo a
interés fijo.^°®
En el convenio internacional sobre suficiencia de capital las
autoridades estadounidenses insistieron en que parte de las reservas
por préstamos otorgados a países en desarrollo se contabilizaran como
capital. El gobierno estadounidense y los supervisores bancarios
144

Cuadro 25

Julio
1985

Julio
1986

Julio
1987

Mayo
1988

Argentina

60-65

63-67

46-49

28-29

Brasil

75-81

73-76

58-61

55-56

Chile

65-69

64-67

68-70^/

61-62
61-62

Colombia

81-83

80-82
80-82

81-83

n.d.

Ecuador

65-70

63-66

45-47

n.d.

México

80-82
80-82

56-59

55-57

54-55^/

Parú

45-50

18-23

10-12
10-12

04-09

n.d.

n.d.

69-71^/

50-51

81-83

75-78

70-72

55-56

País

Filipinas
V enezuela

Fuente: Shearson Lehman Brothers and Bear, Stearns  Co.
Nota: n.d. = No hay datos disponibles.
Datos redondeados.

145

ON

Cuadro 26
PRINCIPALES BANCOS ESTADOUNIDENSES: ELEMENTOS DE SU DESEMPEÑO DURANTE 1937 a/
(HiUones de dólares)

Ingreso neto a/

Préstamos no redituables 2/

Reservas para pérdidas por
préstamos

Préstamos no redituables en pafses
en desarrollo

Porcentaje
no

Banco
1987

1986

1987

1986

Variación

1987

1986

Citicorp

(1 138)

1 058

Conpromi sos

Total no

porcentual

porcentual

Variación

totales

redituable

redituable

6 029

2 554

136

4 600

1 700

171

4 316

-3

3 263

2 172

50

14.0

3.7

26

n.d.

n.d.

n.d.

Bank America Corp.

Í955)

(518)

4 193

Chase Manhattan

C895)

(585)

4 366

1 900

130

2 720

1 065

155

8.7

2.5

29

411

1 760

2 140

-18

2 700

1 000

170

9.2

1.5

16

83

873

1 680

633

165

1 708

910

88

5.4

1.3

24

(854)

402

2 960

1 350

119

2 068

669

209

5.9

1.1

19

Manufacturers Hanover
J.P. Morgan  Co.
Chemical N.Y.

(1 K G )

Bankers Trust
Total 7 principales

428

1 156

879

32

1 298

591

120

4.0

0.6

3 239

22 144

13 772

60

18 357

8 107

126

47.2^/

10.72/

1
(4 898)

15
232/

Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET, sobre La base de la información de The Banker, marzo de 1988 y Wertheim Schroder, según io citado en The Economist. 1 de enero
de 1988.
Nota: n.d.: No hay datos disponffaíes.
Se refiere a la situación global de los bancos y no sólo a sus operaciones internacionales,
fe AL 30 de septiembre de 1987.
Excluye a Bank America Corp.

federales habían dado señales claras de que a contar de 1987 el
objetivo principal del sistema regulador bancario estadounidense era
la prudencia, y no la seguridad del sistema financiero ni la
competitividad internacional. De hecho, el mismo convenio
internacional sobre suficiencia de capital estipula que los bancos
estadounidenses tendrán que tener un capital (activo neto y deuda de
largo plazo) igual a 8% del activo neto ajustado por riesgo (que
incluye partidas extrabalance) a fines de 1992, algo que será más
difícil para los mayores bancos estadounidenses que para otros, puesto
que son los que corren más riesgos respecto al incumplimiento de
deudas soberanas.^^® Euromoney sugirió que esa disposición tendría el
efecto principal de obligar a los mayores bancos estadounidenses a
reducir radicalmente sus activos y venderlos,^^^ sobre todo dado que
sólo podía contabilizarse un máximo de 1.5 del capital de segundo
nivel de 4% como reservas para pérdidas por préstamos
(cabría
recordar que los bancos estadounidenses cuentan con una
reglamentación bancaria singular que les permite contabilizar las
reservas para pérdidas por préstamos como capital básico).^^® En
suma, la medida del Citicorp no logró sus objetivos primordiales
respecto al mercado o a los negociadores brasileños, aunque le
acarreó ciertos beneficios de corto plazo a la empresa durante 1987.
Sin embargo, parece que esas ganancias se obtuvieron a costa de la
unidad de propósitos de los bancos líderes estadounidenses (encima
de la de los mayores BTN en su conjunto) respecto al proceso de
reestructuración de la deuda y la defensa incondicional de dichos
bancos por las entidades reguladoras estadounidenses.
Hay que señalar que, con respecto a los BTN en su conjunto, los
bancos ingleses y japoneses estaban muy descontentos con las
experiencias surgidas durante la concesión de nuevos recursos
monetarios a México. Durante las negociaciones con Argentina y
Brasil, los bancos no estadounidenses cuestionaron cada vez más la
práctica de calcular el aporte de nuevos recursos monetarios sobre la
base de los compromisos existentes en 1982. Por cierto que esto
sancionaba a los bancos que habían logrado vender o canjear parte de
sus carteras. ^^^ Los bancos no estadounidenses comenzaron a
proponer abiertamente otras estrategias. El Deutsch Bank planteó la
iniciativa de convertir la deuda en valores.^^® El Bank of Nova
Scotia opinó que había que reducir las tasas de interés.^^® El
Industrial Bank of Japan presentó una propuesta de capitalización de
intereses caso por caso.^^ El DG Bank sugirió que la respuesta
podría estar en reembolsar parte de la deuda en moneda l o c a l . E l
nuevo enfoque de la lista de opciones
ante la crisis de la deuda
era simplemente el reconocimiento de que no había una estrategia
ünica (sobre todo la estadounidense) que fuera aceptable para los BTN
147

como grupo. El gobierno del Japón estimó necesario formular una
nueva propuesta global denominada plan Miyazawa, presentado en la
Cumbre de Toronto en el verano boreal de 1988.^^°
Entre los acontecimientos ocurridos en 1987 destacaron la
tensión existente entre el sistema regulador estadounidense y los
bancos establecidos en las principales plazas financieras y las
discrepancias entre los bancos líderes. Prueba de esa tensión fue el
hecho de que la oficina general de contabilidad reaccionara ante el
establecimiento de nuevas reservas para pérdidas por préstamos
equivalentes a 21 000 millones de dólares a comienzos de 1987 con la
sugerencia de que debían haber sido por lo menos 49 000 millones de
dólares.121

Un indicio de esto último y de que surgían nuevas perspectivas
en el proceso de reestructuración de la deuda, fue el plan elaborado
entre J.P. Morgan y México para convertir la deuda de ese país en
bonos garantizados. J.P. Morgan ayudó a México a desarrollar y
comercializar el instrumento y lo respaldó con su prestigio de ser el
más prudente de los bancos estadounidenses establecidos en las
principales plazas financieras. Este plan innovador aprovechó las
considerables tenencias en reservas de México y consistió en la
tentativa de convertir un monto de hasta 20 000 millones de dólares
de deuda externa en bonos, cuyo principal estaba garantizado por
bonos del Gobierno de los Estados Unidos. Este fue el primer esfuerzo
claro de un banco líder por ayudar a un gran deudor a captar una
parte importante del descuento sobre su deuda externa en el mercado
secundario. Las autoridades mexicanas esperaban captar un descuento
de 50% (es decir, cancelar 20 000 millones de dólares de deuda
externa mediante la compra y la conversión de 10 000 millones de
dólares en bonos del Gobierno de los Estados Unidos); sin embargo,
sólo lograron un descuento promedio de un 30% por un monto de
apenas 3 700 millones de dólares de su deuda. Los dos factores
importantes que explican los resultados más bien pobres de esta
nueva iniciativa son las rivalidades bancarias y la influencia del
sistema regulador estadounidense. En cuanto a lo primero, parece que
Citicorp, por ejemplo, ni siquiera presentó ofertas; demostrando con
ello su irritación por que Morgan le hubiera robado la escena con un
cliente tan importante como México.^^^ Con respecto a lo segundo,
parece que muchos bancos estadounidenses pensaron que la
reglamentación estadounidense sobre la materia estipulaba que la
aceptación de descuentos superiores a sus reservas (en promedio, un
30%) los obligaría a aumentarlas hasta ese nivel de descuento. El
hecho de que el interés que devengaban los bonos no estuviera
cubierto por los bonos del Gobierno de los Estados Unidos, sino que
dependía de la buena voluntad de las autoridades mexicanas,
148

significaba que la nueva deuda también tenía que asentarse en libros
a los niveles de riesgo de México, o sea, con !a constitución de
nuevas reservas. Estas incertidumbres, así como algunas vinculadas
con el estado de la deuda ofrecida a la venta pero no adquirida por
las autoridades m e x i c a n a s , m a n t u v i e r o n la participación de los
bancos estadounidenses a niveles relativamente reducidos. Fueron
principalmente los bancos japoneses (y otros no estadounidenses) los
que vendieron la deuda mediante esta operación. Pese a sus resultados
limitados y a su condición incierta en el contexto del sistema
regulador estadounidense, el nuevo plan fue elogiado por haber
introducido finalmente el elemento de la racionalidad en el proceso
de reestructuración de la deuda, aunque acarreó pérdidas evidentes
para los bancos que vendían sus compromisos con México. ^^^
Por cierto que la mejor solución para la crisis internacional
de la deuda es una de carácter global convenida en foros
multilaterales por los acreedores y los gobiernos d e u d o r e s . E s t e
tipo de solución no parece que vaya a producirse en el corto plazo.
Lamentablemente, la estrategia consistente en la lista de opciones,
no alivia la crisis internacional de la deuda con el transcurso del
tiempo, sino que crea más bien un problema grave y creciente. Los
compromisos de los bancos estadounidenses en ios países deudores con
problemas se concentran cada vez más en aquellos establecidos en las
principales plazas financieras.^^® Además, como los bancos no
estadounidenses están más dedicados a vender o convertir sus
compromisos, aumenta el monto de los compromisos globales de los
BTN que se concentra en manos de las instituciones estadounidenses
establecidas en las principales plazas financieras. Por tanto, otra
vez los bancos que fueron menos prudentes durante el auge crediticio
y menos flexibles durante el proceso de reestructuración de la deuda
están retornando al primer plano de la crisis internacional de la
deuda la que, paradojalmente, se está transformando en una crisis
esencialmente estadounidense, desde el punto de vista de ios bancos
acreedores involucrados.
Es evidente que las entidades reguladoras y el Gobierno de los
Estados Unidos tienen que intervenir. La Reserva Federal ha
reaccionado hasta cierto punto. Ha tomado en consideración las quejas
de los bancos estadounidenses de estar en desventaja competitiva
frente a los bancos europeos y japoneses para convertir su deuda en
capital, debido a las grandes restricciones que encaran en materia de
inversiones no financieras. También ha atendido las quejas de los
deudores sobre el hecho de que limitar la participación de los bancos
estadounidenses a las empresas que se privatizaban constituía una
incursión indebida en cuestiones cuya decisión era de competencia
local. La revisión de febrero de 1988 de la cláusula K eliminó el
149

requisito de la privatización y permitió aumentar el nivel de
participación accionaria (hasta 40%) y prolongó los períodos de
tenencia permisibles (hasta 15 años).^^^ Además, el nuevo criterio del
Instituto Americano de Contadores Públicos Registrados (AICPA)
respecto a la valorización de préstamos otorgados a un país, parte de
los cuales se vende con descuento, algo que influyó especialmente en
la participación de los bancos estadounidenses en las negociaciones
entre Morgan y México sobre bonos garantizados, debería permitir
una mayor conversión de la deuda por los bancos estadounidenses.^^®
Estos mejoramientos pueden servir para facilitar más conversiones de
la deuda, pero ¿ocurre esto realmente?
Antes de la última racha de actividad en 1988,^^® los grandes
bancos estadounidenses habían operado en el mercado secundario
principalmente como intermediarios de otros bancos y corporaciones.
Aunque esto les ha servido para percibir buenos honorarios, en su
mayoría estas instituciones no se han ocupado de sus propios
compromisos. Las reservas para pérdidas por préstamos constituidas en
1987 no parecen haber inducido a esos bancos a aumentar las
conversiones de la deuda,^^° usando sus propios compromisos. Todo el
mundo parece convenir que de una manera u otra, los mayores bancos
estadounidenses van a tener que reducir el valor declarado de sus
compromisos en el Tercer Mundo;^®^ sin embargo, las grandes
instituciones establecidas en las principales plazas financieras no
parecen estar haciendo lo que se espera de ellas. Mientras no lo
hagan, no se concretará la fase de ajuste con los BTN ni la base
material para resolver la crisis internacional de la deuda. Como lo
señala Business Week: no hay que permitir que los bancos cuyas
prácticas crediticias contribuyeron a la crisis se libren del
embrollo.^
El gobierno y el sistema regulador estadounidense pueden
contribuir positivamente al proceso si les pone en claro a las
instituciones estadounidenses establecidas en las principales plazas
financieras que ha llegado la hora de convertir sus compromisos con
los deudores aproblemados. Dado el compromiso internacional
involucrado en el nuevo acuerdo sobre normas de suficiencia de
capital, es evidente que estos mayores bancos tendrán que haber
reducido enormemente sus compromisos para 1992. Los otros medios
de mejorar sus coeficientes de capital —movilización de nuevos
activos y retención de ganancias— resultan muy difíciles durante
períodos en que se constituyen enormes reservas para pérdidas por
préstamos y en que los precios de las acciones y las condiciones de
solvencia son p r e c a r i a s . A d e m á s , a contar de 1992 las reservas
para pérdidas por préstamos sólo podrán equivaler a un máximo de
1.5% del capital básico (en la actualidad, las de los mayores bancos
150

estadounidenses son del orden del 4%). Las autoridades pueden
acelerar el proceso de conversión de la deuda por los mayores bancos
establecidos en las principales plazas financieras retirando las
vallas de su sistema regulador y ofreciendo incentivos tributarios
(para todos los deudores con problemas, no sólo para los con valor
deteriorado), como lo hacen muchos países que son grandes
acreedores. Si no se toman medidas, la crisis internacional de la
deuda se transformará en un problema primordialmente
estadounidense debido a la concentración creciente de la deuda en
las cuentas de los grandes bancos estadounidenses.
El presente capítulo ha destacado la importancia que ha tenido
la influencia del sistema regulador estadounidense sobre el resultado
del proceso de reestructuración de la deuda. La nueva condición legal
asumida por los renunciantes a la inmunidad soberana y los
procedimientos administrativos (y facultades discrecionales del
sistema regulador) vinculados con ¡a concentración de riesgos, la
suficiencia de capital y la constitución de reservas establecieron
parámetros concretos para el proceso de reestructuración de la deuda.
Durante la primera fase de ese proceso, 1983-1984, ei interés del
sistema regulador en la seguridad del sistema financiero
estadounidense excluyó a toda otra consideración (sobre iodo, el
otorgamiento de alivio a los deudores) con lo que los bancos
estadounidenses tuvieron tiempo para fortalecer su capital, mientras
se dejaba que los deudores se ajustaran en pésimas condiciones. El
sistema regulador estadounidense no había dejado margen alguno de
negociación entre los deudores y los comités directivos bancarios.
Los problemas emanados de la primera fase del proceso de
reestructuración de la deuda se corrigieron en parte en la fase
siguiente, 1985-1986, al reconocerse que los deudores tenían que
ajustarse con crecimiento. Esto dependía en gran medida de que los
BTN aportaran el financiamiento adecuado, papel que les había
asignado la iniciativa Baker. Lamentablemente, los BTN
estadounidenses no cumplieron ía función que se esperaba de ellos
ni en el suministro de financiamiento adecuado a los grandes
deudores como lo habían solicitado los formuladores de políticas
estadounidenses ni en el establecimiento de un nivel suficiente de
reservas como lo habría exigido una supervisión bancaria prudente.
Desde la perspectiva de la situación de los deudores, el sistema
regulador estadounidense representaba una limitación continua a la
búsqueda de soluciones innovadoras para la crisis de la deuda. Es
evidente que las consideraciones nacionales siguieron teniendo
precedencia sobre las internacionales.
Uno de los resultados de esta política fue causar discrepancias
en el bloque acreedor. Los bancos transnacionales, sobre todo los
151

líderes estadounidenses, se atrajeron las iras de las instituciones
multilaterales, como el FMI y el BIRF, así como de las nacionales,
como el Tesoro de los Estados Unidos, por no responder a sus
expectativas respecto a nuevos créditos. Dentro de la categoría de los
BTN, muchos bancos no estadounidenses así como los estadounidenses
más pequeños y regionales comenzaron a liquidar cada vez más (con
pérdidas) sus compromisos con los principales países deudores a fin de
librarse definitivamente del proceso de reestructuración de la deuda
que controlaban los líderes estadounidenses y al que accedía (con
dificultad creciente) el sistema regulador estadounidense. Por último,
la medida del Citicorp frente a la moratoria brasileña demostró la
falta de unidad de propósitos de los líderes. Morgan tomó la iniciativa
respecto a un cliente importante (México). Los funcionarios del
Tesoro estadounidense y la Junta de la Reserva Federal parecieron
favorecer un enfoque más imaginativo para facilitar la venta de la
deuda. El hecho de que estos acontecimientos logren establecer una
nueva base para que los BTN se ajusten al proceso de
reestructuración de la deuda, dependerá bastante de la medida en que
el interés reciente de los Estados Unidos por una supervisión bancaria
prudente conduzca a la eliminación de las limitaciones que se oponen
a soluciones innovadoras para la crisis de la deuda y obligue a los
grandes bancos estadounidenses a hacer algo con sus reservas para
pérdidas por préstamos y sus compromisos con los deudores
principales, como bancos de otras nacionalidades se han visto
obligados a hacerlo.

152

Notas
^ Comisión Económica para América Latina (CEPAL), El
financiamiento externo de América Latina (E/CN.I2/649/Rev.l),
Nueva York, 1965. Publicación de las Naciones Unidas, N^ de venta:
65.II.G.4. Consúltese, asimismo, Naciones Unidas, International
Capital Movements during the Inter-War Period, Departamento de
Asuntos Económicos, Lake Success, N.Y., 1949 y A. Fishlow,
Lessons past: capital markets during the 19th century and
inter-war period. International Organization (39,3), verano boreal
de 1985.
^ Centro de las Naciones Unidas sobre las Empresas
Transnacionales, Issues in Negotiating International Loan Agreements
with Transnational
Banks (ST/CTC/48), Nueva York, 1983.
Publicación de las Naciones Unidas, N® de venta: E.83.n.A.18.
® Banco Mundial, Informe sobre el desarrollo mundial, 1981,
Washington, D.C., agosto de 1981, p. 59.
^ R. de Yries, Global capital markets: issues and implications.
The Marcus Wallenberg Papers on International Finance (1,4),
International Law Institute and School of Foreign Service,
Georgetown University, Washington, D.C., 1986, p. 14.
® D. Folkerts-Landau, The changing role of international bank
lending in development finance. International Monetary Fund
Departmental Memoranda Series, Washington, D.C., 19 de diciembre
de 1984, pp. 11-12.
® Banco Mundial, Informe sobre el desarrollo mundial, 1985,
Washington, D.C., julio de 1985, p. 64.
^ Antes de la crisis de la deuda había poca información
estadística sobre el carácter esencial o la naturaleza detallada
de este fenómeno. Afortunadamente, la situación ha variado y se ha
elaborado un abundante material estadístico; sin embargo, hay que
ser muy prudente para recopilar, comparar e interpretar las
diversas series de datos que existen en la actualidad. Consúltese
Foreign lending by banks: a guide to international and U.S.
statistics. Federal Reserve Bulletin (72, 10), octubre de 1986; La
medición de la deuda externa de los países en desarrollo. Finanzas y
desarrollo, marzo de 1987 y OCDE, External Debt: Definition,
Statistical Coverage and Methodology, Paris, 1988.
153

® En general, en el presente informe los valores constantes se
obtienen valiéndose del índice de precios al consumidor (1980 = 100)
para los países industriales según el Fondo Monetario Internacional
{Estadísticas Financieras Internacionales), a menos que se estipule
lo contrario. A título excepcional, el cuadro 1 se preparó fundándose
en la información de la OCDE que se calculó empleando como base
los años 1983/85 para obtener los valores constantes.
® Cifras extraídas del Banco Mundial, Developing Country
Debt (versión resumida de World Debt Tables
1986-1987),
Washington, D.C., febrero de 1987, p. 5.
Véase External indebtedness of developing countries, IMF
Occasional Paper, No. 3, Washington, D.C., mayo de 1981, y
P. Mentré, The Fund, commercial banks and member countries, IMF
Occasional Paper, No. 26, Washington, D.C., abril de 1984, pp. 17-18.
^^ F. Mohammed Azizali, El enfoque caso por caso de los
problemas de la deuda. Finanzas y desarrollo, marzo de 1985, p. 27.
Remítase asimismo a A nightmare of debt: a survey of international
banking, The Economist, 20 de marzo de 1982, pp. 10-22.
^^ Para un buen resumen de los cambios fundamentales que han
ocurrido respecto a los principales BTN, consúltese Centro de las
Naciones Unidas sobre las Empresas Transnacionales (UNCTC),
Transnational Banks: Operations, Strategies and their Effects in
Developing Countries, N^ de venta: E.81.II.A.7, Nueva York, 1981, y
R. Devlin, Debt and Crisis in Latin America: The Supply Side of the
Story, Princeton University, Princeton, aparecerá en 1989.
^^ P. Wellons destaca la importancia de las políticas del país de
origen en su artículo International debt: the behaviour of banks in a
politicized environment. International Organization (39,3), verano
boreal de 1985.
UNCTC, Transnational Banks: ..., opxit., p. 67.
Las utilidades
internacionales
de los
10 bancos
estadounidenses más grandes, expresadas como proporción de sus
utilidades totales aumentaron como se indica:
1971
Banco
1975
1973
Bank America Corp.
19.0
24.0
48.0
Citicorp
70.7
43.0
59.6
Chase Manhattan Corp.
29.0
39.5
64.3
Manufacturers Hanover Corp.
24.0
35.0
46.0
J.P. Morgan  Co.
28.9
46.3
60.0
Chemical New York Corp.
17.0
18.4
45.0
Bankers Trust  New York Corp. 19.2
60.0
40.1
13.4
Continental Illinois Corp.
3.0
20.1
First Chicago Corp.
7.0
34.0
12.0
Security Pacific Corp.
12.7
2.0
12.0
154

Respecto al período en su conjunto, 1974-1985, los activos
de los bancos británicos y estadounidenses demostraron el crecimiento
real más menguado, medido en moneda local. Los activos de los
bancos japoneses, franceses y alemanes crecieron entre 7 y 10%, en
términos reales; sin embargo, el impacto de los ajustes cambiarlos los
afectó en forma diferente. Fue positivo para los bancos franceses,
más o menos neutro para los alemanes y ligeramente negativo para los
japoneses. Por cierto que estos efectos fueron distintos en las tres
etapas que abarca este estudio.
^^ UNCTC, Transnational Banks ..., op. cit., cuadro 15, p. 66,
nota c/.
La presente información sobre créditos de consorcio incluye a
todos los países, en desarrollo y desarrollados. Cabría recordar de lo
expuesto en el cuadro 3 que los países en desarrollo absorbieron unos
44 créditos de esta especie durante 1974-1982. Debe recordarse
específicamente que las actividades vinculadas a las fusiones de las
corporaciones estadounidenses durante 1981 y durante el período
1983-1985 fueron de importancia creciente para los totales generales
de créditos de consorcios.
El Banco de Tokio se fundó originalmente como el único
banco japonés que operaba con divisas. UNCTC, Transnational
Banks ..., op. cit., p. 49, nota 78.
La organización de estos créditos estaba tan concentrada que
un banquero llegó a decir que ella dependía exclusivamente de unas
cien personas en Londres. Cfr. A. Sampson, The Money Lenders,
Harmondsworth, Penguin, 1983, p. 145.
^^ Grupo de los Treinta, Risks in International Bank Lending,
Nueva York, 1982, p. 64.
^^ Según una comunicación del FMI citada por W.R. Cline en su
artículo International debt and the stability of the world economy.
Policy Analysis in International Economics, 4, Institute for
International Economics, Washington, D.C., septiembre de 1983, p. 10.
Véase Mentré, op. cit., p. 1.
FMI, The Annual Report on Exchange Arrangements and
Exchange Restrictions, 1987, Washington, D.C., 1987.
K. Burke Dillon y otros, Recent developments in external
debt restructuring, IMF Occasional Paper, No. 40, Washington, D.C.,
octubre de 1985, p. 7.
Bottomless debt. The Economist, 11 de diciembre de 1982,
p. 12.
The risk game: A survey of international banking.
The Economist, 21 de marzo de 1987, p. 70.
R. Devlin, The Structure and Performance of International
Banking during the 1970s and its Impact on the Crisis of Latin
155

America, documento de trabajo N^ 90, Kellogg Institute, University
of Notre Dame, enero de 1987.
Consúltese H. Cataquet, Country risk analysis: art, science
and sorcery?, Kredit und Kapital, 1985; S. Edwards, LDC foreign
borrowing and default risk: an empirical investigation, 1976-1980,
American Economic Review, 74, septiembre de 1984; y R. Devlin, The
Structure and Performance..., op. cit., pp. 31-46. Otra perspectiva
interesante la ofrece D. Folkerts-Landau que demuestra el hecho
sorprendente de que la tasa de interés promedio de los préstamos a
los países en desarrollo no exportadores de petróleo fue siempre
inferior a la de los préstamos a las grandes corporaciones en los
Estados Unidos. Véase The changing role of international bank
lending in development finance, IMF Staff Papers (32,2), junio de
1985, p. 334.
J.M. Guttentag y R.J. Herring, Disaster myopia in
international banking. Essays in International Finance. N^ 164,
Princeton University, septiembre de 1986.
^^ Al parecer, los bancos pensaban que habían transferido a
los prestatarios el riesgo de las bruscas oscilaciones de las
tasas de interés mediante el mecanismo de la tasa de interés
variable; sin embargo, como lo ha demostrado el Banco Mundial,
los bancos simplemente habían intercambiado un riesgo por otro
riesgo potencial mayor en materia de transferencia y comercio.
Véase Informe sobre el desarrollo mundial. 1985. Washington, D.C.,
1985, p. 134.
W. Darity Jr., Did the commercial banks push loans on the
LDCs?, en M.P. Caludon (ed.). World Debt Crisis: International
Lending on Trial. Ballinger Publishing Co., Cambridge,
Massachusetts, 1986. Consúltese además W. Darity Jr. y B. Horn, The
Loan Pushers. Nueva York, Ballinger, 1988. El incentivo material
para promover préstamos se ha descrito como sigue: ... la máxima
capacidad de los bancos directores para negociar honorarios se daba
en los mercados menos atractivos. Mientras los mayores honorarios
que percibía el banco líder le permitían contrarrestar (parte de)
los mayores riesgos, los participantes en el préstamo de consorcio
asumían el mismo riesgo sin percibirlos. Véase Devlin, The Structure
and Performance .... op. cit.. p. 54. Otras referencias a la venta
agresiva de préstamos por parte de los bancos figura en H. Crosse y
G. Hempel, Management Policies for Commercial Banks, segunda
edición, Prentice Hall Inc., Englewood Cliffs, N.J., 1973, pp. 207 y
280; D. Dalamaide, Debt Shock. Garden City, N.Y., Doubleday and
Co., Inc., 1984, p. 43; y A. Sampson, op. cit.. pp. 145-146.
Un análisis muy revelador de las ventas puerta a puerta de
préstamos de consorcio a prestatarios soberanos, realizado por uno de
156

sus practicantes, figura en Gwyinne, S.C., Adventures in the loan
trade. Harpers, septiembre de 1983, p. 24.
Según la OCDE, parece que muchos de los organizadores más
agresivos Ies endilgaron préstamos a otros bancos participantes en
los consorcios. Algunos organizadores tendieron a obrar casi
estrictamente de intermediarios en los préstamos de consorcio a
prestatarios soberanos pues aportaron poco o nada a los consorcios
que organizaron. Según la OCDE, hay pruebas contundentes de que
durante el auge del mercado internacional de préstamos de consorcio
muchos bancos participaron en consorcios crediticios sin una
evaluación independiente adecuada de esos préstamos, pero confiando
en la evaluación de los bancos directores. Asimismo, algunos bancos
participaron en operaciones de consorcio con miras a revender sus
participaciones a otras instituciones, pese a que había serias
incertidumbres respecto a las implicancias de esas operaciones,
muchas de las cuales todavía siguen sin analizarse desde el punto
de vista jurídico. Cfr. OCDE, Prudential Supervision in Banking.
París, 1987, p. 125.
Remítase a la tercera sección del anexo 20 titulada Un
comentario sobre la información disponible al público relativa a la
distribución sectorial de los compromisos de los BTN en los estudios
de caso, válido también para la información presentada sobre América
Latina, México y Brasil.
Véase la declaración de J. Charles Partee, Junta de
Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal, ante el Subcomité
encargado de la supervisión, la reglamentación y el seguro de las
instituciones financieras, dependiente del Comité de financiamiento
bancario y asuntos urbanos. Cámara de Representantes de los Estados
Unidos, 21 de abril de 1983, que figura en Federal Reserve Bulletin
(69,5), mayo de 1983, p. 343.
J. Sachs y H. Huizinga, US commercial banks and the
developing-country debt crisis, Brookings Papers on Economic
Activitv. 2, 1987, p. 567. Consúltese, asimismo, Bank
profitability 1980-1985: Recent trends and structural features.
Financial Market Trends. 38, noviembre de 1987.
Véase el anexo 4 del Instituto de Relaciones EuropeoLatinoamericanas (IRELA), Europa v la deuda externa de América
Latina. Dossier N^ 11, junio de 1987, p. 30.
Para una comparación interesante de las características
principales de los diferentes sistemas de regulación de la banca,
consúltese ibid., pp. 31-32 y M.L. Williamson, The Role of Banking
Regulation in Third World Debt Strategies, documento de trabajo.
Overseas Development Council, mayo de 1988.

157

Los registros del Banco Central correspondientes a
Argentina y Uruguay incluyeron a casi todos los créditos
importantes colocados en prestatarios del sector público, en cuanto
a los bancos participantes y las principales condiciones crediticias.
Faltó información sobre los créditos colocados en prestatarios del
sector privado y garantizados por el Estado, la organización de
préstamos (directores y agentes), los detalles sobre comisiones y
honorarios y la jurisdicción y el derecho aplicables. Por fortuna,
la acuciosidad de los informes correspondientes de los consultores
y la información recopilada sobre los créditos de corto plazo
durante los períodos de mayor desorganización compensaron hasta
cierto punto la falta de información cuantitativa en estos casos.
Por cierto, la falta de información habla mal de la naturaleza de la
política para manejar la deuda y del sistema administrativo de esos
países.
Véase nota 35.
Durante 1981-1982 el valor de la deuda del sector privado
con los BTN cubierto por garantías cambiarlas o de intercambio se
elevó a 9 600 millones de dólares, lo que correspondió a unos dos
tercios de la deuda registrada del sector privado. A fines de 1983 se
habían convertido 1 400 millones de dólares en pagarés bonad.
Véase, A. García y S. Junco, Historia de la renegociación de la deuda
externa argentina. Boletín Informativo Techint. N ^ 245, enero®
febrero de 1987, pp. 33-36.
El acuerdo de reestructuración de 1985 incorporó la suma de
2 643 millones de dólares en deuda privada, de los cuales 1 610
millones correspondían a la deuda del sector financiero (casi toda de
corto plazo) y 1 033 millones a la de las empresas. Dicha suma
equivalía a alrededor de la mitad de la deuda privada total para ese
año, señalada en el gráfico 10.
** Los funcionarios uruguayos aceptaron una propuesta de los
bancos que operaban en el país de traspasar su cartera de préstamos
incobrables al Banco Central a cambio de nuevos préstamos
soberanos, habitualmente del orden de 2 a 2.5 veces el valor de la
cartera de préstamos incobrables traspasada al sector público. Más de
200 millones de dólares de préstamos incobrables se convirtieron en
obligaciones del sector público, a la vez que se registraron
416 millones de dólares en nuevos préstamos al sector público.
Consúltese L. Stolovich y otros. Compra de carteras: crisis del sistema
bancario uruguayo. Estudio v documentos. Montevideo, Ediciones de
la Banda Oriental, 1986, pp. 36-82.
La presente sección se basa en gran parte en W.T. John,
Sovereign Immunity, L. Kalderan y Q.S. Siddigi (eds.). Sovereign
Borrowers: Guidelines on Legal Negotiations with Commercial
158

Lenders. Upsala,
Suecia,
Fundación
Dag
Hammarskjold,
Butterworths, 1984.
Una institución similar para los prestamistas ingleses,
la Corporation of Foreign Bondholders, se formó en Londres en
1883 para encarar la crisis internacional de la deuda en dicho
periodo. Véase CEPAL, El financiamiento externo de América Latina.
E/CN.12/649/Rev.l, Nueva York, 1985, p. 31.
La Constitución colombiana prohibe la renuncia a la
inmunidad soberana; por lo tanto, hasta la suscripción del préstamo
gigante de 1985 los contratos crediticios de los BTN con Colombia se
basaban en la ley y jurisdicción colombianas.
W.T. John, OD. cit.. p. 153.
Conviene tener presente el juicio que el sistema regulador
estadounidense le merece a la OCDE en su Prudential Supervision in
Banking. París, 1987, p. 156:
El sistema supervisor estadounidense es complejo, ya que
refleja la organización federal de gobierno en los Estados
Unidos y la existencia de varios organismos federales y
estaduales encargados de supervisar las instituciones
captadoras de depósitos. En lo que respecta a los bancos
comerciales, pueden constituirse por autorización federal o
estadual. Los bancos nacionales así como las sucursales de
bancos extranjeros con licencia federal están sujetos a la
supervisión de la Oficina del Contralor Monetario (OCC),
organismo perteneciente al Departamento del Tesoro de los
Estados Unidos. Los bancos con licencia estadual que son
miembros del Sistema de la Reserva Federal son supervisados
tanto por la Junta de la Reserva Federal (FRB) como por los
organismos estaduales. Los bancos con licencia estadual que
no son miembros de la Reserva Federal son supervisados por
organismos estaduales y, en la medida en que han obtenido un
seguro federal, por ia Corporación Federal áe Seguros de
Depósitos. Todos los bancos nacionales tienen que ser
miembros del Sistema de la Reserva Federal. Todos ios miembros
de dicho sistema tienen que estar asegurados por la
corporación mencionada (IDIC). El Banco de la Reserva Federal
está facultado para supervisar a todas las empresas tenedoras de
bancos (incluso las empresas extranjeras tenedoras de bancos) y
sus filiales; a las sucursales extranjeras de los bancos
estaduales; y a las empresas que no aceptan depósitos
nacionales pero realizan operaciones internacionales en los
Estados Unidos y en el exterior (Edge Corporations). Aunque la
Junta de la Reserva Federal tiene la facultad para supervisar
las sucursales y filiales extranjeras de los bancos nacionales,
159

en la práctica la supervisión de esas entidades la ejerce la
OCC. La supervisión de otras instituciones captadoras de
depósitos está dividida también entre las autoridades estaduales
y los organismos federales: la Federal Deposit Insurance
Corporation (FDIC), la Federal Home Loan Bank Board
(FHLBB), la Federal Savings and Loan Insurance Corporation
(FSLIC) y la National Credit Union Association.
Remítase a P. Koenig, Kiss and tell: profit or loss?,
Euromonev. julio de 1988. En esa publicación cita a Nancy Bazelon
Goldstone, autora de Trading UP: De todas las falsas imágenes que
lapublicidad ha consagrado en un público ingenuo, ninguna más
flagrante que la del mito del banco comercial como institución
conservadora en lo financiero. Los bancos
comerciales
estadounidenses figuran entre las instituciones de juego más
grandes, y por cierto, menos controladas del mundo, p. 57.
Esta descripción del procedimiento del ICERC se basa en
J. Charles Partee, op. cit.. p. 343.
l ^ . , p. 343.
J. Sachs y H. Huizinga, US commercial banks and the
developing-country debt crisis, Brookings Papers on Economic
Activity. 2, 1987, p. 557.
Véase FMI, International Capital Markets: Developments
and Prospects. 1984. IMF Occasional Paper No. 31, Washington, D.C.,
agosto de 1984, p. 17.
Véase ibid., cuadro 4, p. 16.
® OCDE, Prudential Supervision in Banking, op. cit.. p. 105.
®
 Ibid., p. 111.
iWd., p. 256.
Los únicos deudores de países en desarrollo para los que se
establecieron reservas asignadas para riesgos de transferencia fueron
Bolivia, Nicaragua, Perú, Sudán y Zaire.
OCDE, Prudential Supervision in .... op. cit., p. 18.
Mentré (op. cit.. p. 16) concebía el ciclo de la deuda
en función de las tres fases siguientes: i) una fase de rápida
expansión en que hay créditos disponibles, con una proporción
creciente de deuda de corto plazo a medida que aumentan las
necesidades de empréstitos y se esparcen las dudas sobre la
capacidad de servir la deuda; ii) una fase en que ya no hay
créditos de mediano plazo y no se renuevan los de corto plazo
—una fase crítica, que se supera mediante un ajuste draconiano o
una reprogramación de la deuda, o ambos; y iii) una fase en que se
restablece la solvencia, habitualmente algunos años después de la
crisis, y el país recobra gradualmente el acceso al mercado.

160

Véase R. de Vries, La deuda internacional: una obra en tres
actos. Revista de la Planificación del Desarrollo. N^ 16, Naciones
Unidas, Nueva York, 1986.
Consúltese el testimonio del señor Donald Regan, Secretario
del Tesoro de los Estados Unidos, que figura en Hearings on
International Debt. Comité sobre Asuntos Bancarios, Habitacionales y
Urbanos, Senado de los Estados Unidos, 4 de febrero de 1983. Véase,
asimismo, E.J. Frydl y D.M. Sobol, A perspective on the debt crisis,
1982-1987, Seventy Third Annual Report. Banco de la Reserva
Federal de Nueva York, mayo de 1988.
CEPAL, Políticas de ajuste v renegociación de la deuda
externa (E/CEPAL/G.1299), 1984, capitulo II.
Ibid., capítulo 3.
® El volumen del ajuste de América Latina durante 1982-1985
®
ha sido mayor que el de las reparaciones de guerra de Alemania
durante 1925-1932 o de Francia durante 1872-1875. Véase R. Devlin,
América Latina: reestructuración económica ante el problema de la
deuda externa y de las transferencias al exterior. Revista de la
CEPAL. N^ 32, pp. 75-104. Consúltese, asimismo, CEPAL, La
evolución del problema de la deuda externa en América Latina v el
Caribe. LC/G.1487/Rev.l, Santiago, 30 de marzo de 1988.
Parte de la literatura más pertinente sobre el caso uruguayo,
que se analizó con ocasión del proyecto interregional, es la siguiente:
Alberto Couriel, El Uruguay empobrecido: deuda externa y modelo
neoliberal, proyecto de informe para el proyecto interregional sobre
BTN, noviembre de 1987; F. Antia y J.M. Quijano, Cinco años de
crisis de la deuda. Cuaderno del CLAEH (41,1), 1987; Instituto de
Economía, Universidad de la República, 20 años de presencia
extranjera en el sistema bancario uruguayo, mimeo, agosto de 1987;
L. Stolovich y otros. Compra de carteras: crisis del sistema bancario
uruguayo. Ediciones de la Banda Oriental, noviembre de 1986;
M.I. Blejer y J. Gil Dias, Domestic and external factors in the
determination of the real interest rate: the case of Uruguay,
L. Macadar, External Debt, Recessive Adjustment and Recovery in a
Redemocratization Framework: The Uruguayan Case, documento
presentado al Seminario sobre el problema de la deuda externa de
América Latina, celebrado en Estocolmo el 7 y 8 de mayo de 1985;
Centro de Investigaciones Económicas (CINVE), La crisis uruguaya v
el problema nacional. Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental,
1984; M.I. Blejer, Liberalization and Stabilization Policies in
the Southern Cone Countries, Journal of Inter-American Studies and
World Affairs (25,4), noviembre de 1983; J. Hanson y J. de Melo, The
Uruguayan Experience with Liberalization and Stabilization,
161

1974-1981, Journal of Inter-American Studies and World Affairs
(25,4), noviembre de 1983;, J. Me^zera, El proceso de apertura
uruguayo en la esfera real, informe de consultoría preparado para la
CEPAL (E/CEPAL/INT. 17), 17 de noviembre de 1981; I. Wonserver y
D. Sarachaga, La apertura financiera, informe de consultoría
preparado para la CEPAL (E/CEPAL/IN. 14), 9 de noviembre de 1981;
I. Wonserver y J. Notaro, La liberalización de precios v los mercados
y la reducción v reorientación de la acción económica del Estado,
informe de consultoría preparado para la CEPAL (E/CEPAL/IN.13),
9 de noviembre de 1981.
® En una entrevista, el principal negociador de la deuda
®
chilena con los BTN sugería que México ha tenido un criterio
exactamente igual que el nuestro. Véase Hernán Somerville, El
domador de la deuda chilena, Apsi. N^ 267, 29 de agosto de 1987,
p. 31.
Un muestreo de la literatura para el caso de Argentina
incluiría las publicaciones siguientes: Alfredo Eric Calcagno, Los
bancos transnacionales y el endeudamiento externo en la Argentina,
Cuadernos de la CEPAL, N » 56 (LC/G.1483-P*), informe preparado
^
para el proyecto interregional sobre BTN, Santiago, noviembre de
1987; Alfredo Eric Calcagno, La perversa deuda argentina. Buenos
Aires, Editorial Legasa, 17 de julio de 1985; R. Frenkel, J.M. Fanelli
y J. Sommer, El proceso del endeudamiento externo argentino,
documento presentado al seminario titulado La economía mundial y el
desarrollo latinoamericano: problemas y perspectivas, organizado por
el Sistema Económico Latinoamericano (SELA), celebrado en Caracas
del 4 al 8 de mayo de 1987; A. García y J. Silva, Historia de la
renegociación de la deuda externa argentina. Boletín Informativo
Techint. N® 245, enero-febrero de 1987; G.A. Calvo, Fractured
Liberalism: Argentina under Martinez de Hoz, Economic
Development and Cultural Change (34,3), 1986; R. Frenkel y J.M.
Fanelli, Argentina y el Fondo en la última década, mimeo, mayo de
1985; M. Diamond y D. Naszewski, Argentinas foreign debt: its
origins and consequences, en M.S. Wionczek (ed.). Politics and
Economics of External Debt Crisis: The Latin American Experience.
Boulder, Colorado, Westview Press, 1985; Aldo Ferrer, La reforma
financiera de la cesación de pagos a la Argentina viable. Comercio
Exterior (31,11), noviembre de 1983; J. Schvarzer, Argentina
1976-1981: el endeudamiento externo como pivote de la especulación
financiera. Economía de América Latina. CIDE, 10, primer semestre
de 1983; Juan Sourrouille, Transnacionalización v política económica
de Argentina (R/146/E), Centro de Economía Transnacional (CET),
julio de 1983; L. Beccaria y R. Carciofi, The recent experience of
stabilizing and opening up the Argentinian economy, Cambridge
162

Journal of Economics. 6, 1982; Juan V. Sourrouille, Política
económica y procesos de desarrollo. La experiencia argentina entre
1976 y 1981, Estudios e Informes de la CEPAL. N^ 27
(E/CEPAL/G.I233), Santiago, junio de 1983; Aldo Ferrer, El
monetarismo en Argentina y Chile, Comercio Exterior (31,1), enero
de 1981; R. Frenkel, La apertura financiera externa: el caso de
Argentina, Notas técnicas de CIEPLAN. N^ 28, febrero de 1981.
Aparte del estudio de la CEPAL sobre la deuda externa del
Perú, parte de la demás literatura sobre el tema es la siguiente:
Macroconsult S.A., Principales características de la deuda externa
peruana v estrategias de negociación frente a la crisis de
endeudamiento externo, documento presentado al seminario del SELA
en Caracas, 4 al 8 de mayo de 1987; O. Ugarteche, El estado deudor:
economía política de la deuda: Perú v Bolivia. 1968-1984. Lima,
Instituto de Estudios Peruanos, octubre de 1986; Gladys Choy Chong,
Comercio compensado y pago en especie de la deuda pública externa:
Perú, 1984-1985, Monetaria. 1986; Special report: Perus foreign
debt. The Andean Report. Lima, julio de 1986; Banco Central de
Reserva del Perú, Reflexiones sobre los problemas del desarrollo y la
deuda externa, CEMLA Boletín (xxxii,3), mayo/junio de 1986;
R. Webb, Domestic Crisis and Foreign Debt in Peru, documento
presentado al Seminario de CIEPLAN, Santiago de Chile, 17 al 19 de
mayo de 1986; M. Moreyra Loredo y R. Salazar Alvares, El
endeudamiento externo del Perú: situación v perspectivas, documento
presentado al seminario de CIEPLAN, 17 al 19 de mayo de 1986;
R. Devlin y E. de la Piedra, Peru and its private bankers: scenes
from an unhappy marriage, en M.S. Wionczek (ed.). Politics and
Economics of External Debt Crisis: The Latin American Experience.
Boulder, CO., Westview, 1985; L. Alva Castro, Endeudamiento
externo del Perú: bases para una posición conjunta en el contexto
latinoamericano. Lima, 1985; Banco Central de Reserva del Perú, La
renegociación de la deuda externa. 1983-1984: el caso peruano. Lima,
enero de 1985; y F. Sanchez Albavera, Empresas transnacionales v
financiamiento externo en la economía peruana, documento
presentado en el seminario del Centro de Estudios y Promoción del
Desarrollo (DESCO), 22 al 26 de octubre de 1984.
^^ Aparte del estudio CEPAL/UNCTC sobre Bolivia y el
documento mencionado de O. Ugarteche, no abunda la literatura sobre
este caso. Podrían consultarse otros autores como J. Villarroel y T.
Villarroel, Control institucional de la deuda externa de Bolivia,
informe de consultoría preparado para el proyecto interregional sobre
BTN, mayo de 1981; Banco Central de Bolivia, Estrategias de
negociación de la deuda externa pública de Bolivia, La Paz, 1984;
Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales (ILDIS), Foro
163

Económico 4: La deuda externa. La Paz, agosto de 1985; y Comité
Especial para la Deuda Externa (CEDEX), Estado de situación de la
deuda externa. La Paz, 10 de marzo de 1986.
^^ Según lo plantean Sachs y Huizinga, op. cit.: la estrategia
de manejo de la deuda que aplican los Estados Unidos y la comunidad
financiera oficial desde 1982 ha estado orientada a la protección de
los grandes bancos comerciales, al menos sobre una base contable de
corto plazo, p. 557.
^^ Las actividades crediticias de los bancos de desarrollo
multilaterales figuran en FMI, International Capital Markets:
Developments and Prospects. Washington, D.C., diciembre de 1986,
cuadro 53, p. 143. Los datos correspondientes al FMI están
contenidos en R. Feinberg y E. Bacha, When Supply and Demand
Dont Intersect: Latin America and the Bretton Woods Institutions
in the 1980s, documento presentado al Seminario del SELA sobre la
economía mundial y el desarrollo latinoamericano, celebrado en
Caracas en mayo de 1987.
^^ Como se ha demostrado por datos del FMI sobre el tema, los
préstamos espontáneos otorgados a deudores latinoamericanos cayeron
de 18 900 millones de dólares en 1982 a 500 millones de dólares en
1984. Véase, Recent Developments in External Debt Restructuring,
IMF Occasional Paper. No. 40, Washington, D.C., octubre de 1985,
cuadro 18, p. 63.
A. Fishlow, Lessons from the past: capital markets during
the 19th Century and the interwar period. International Organization
(39,3), verano boreal de 1985, p. 437.
A. Kaletsky, The Costs of Default. Nueva York, Twentieth
Century Fund Inc., Priority Press Publications, 1985, p. 1.
R.L. Ground sostiene que el ajuste experimentado por los países de
América Latina ha sido innecesariamente costoso y su recuperación,
indebida y dolorosamente lenta. Véase, Origen y magnitud del ajuste
recesivo de América Latina, Revista de la CEPAL. N® 30, diciembre
de 1986.
^^ Consúltese M. Milivojevic, The Debt Rescheduling Process.
Nueva York, St. Martins Press, 1985, p. x.
BIRF,
World
Debt
Tables.
1984-1985
Edition.
Washington, D.C., 1985, p. xxvii.
Las diferencias entre la estrategia europea y la
estadounidense se abordan con cierto detalle en IRELA, Europa y la
deuda externa de América Latina, op. cit.. sobre todo en las
páginas 5-10.
^^ Según el Banco Mundial, depender exclusivamente de la
recuperación de la solvencia ya no sigue siendo una opción viable, ni
siquiera para los países que en 1984 parecían hallarse bien
164

encaminados a recobrar el acceso a los mercados financieros
internacionales. Para la mayoría de los países que encaran dificultades
para servir la deuda (por su número o por el monto adeudado), esta
opción jamás existió. Cfr. BIRF, World Debt Tables. 1985-1986
Edition. Washington, D.C., 1986, p. xxi.
Véase The LDC debt problem: at the midpoint?, World
Financial Markets, octubre/noviembre de 1984, p. 9.
Las críticas sobre el papel de los programas de estabilización
y ajuste apoyados por el FMI se fundaron en general en la
argumentación contenida en uno o más de los estudios que se
enumeran a continuación: S. Dell, Stabilization: the political
economy of overkill. World Development (10.8). 1982; R.L. Ground,
El sesgo recesivo de las políticas de ajuste del Fondo Monetario
Internacional, CEPAL, Santiago, diciembre de 1985, mimeo; M.
Pastor Jr., The effects of IMF programs in the Third World: debate
and evidence from Latin America, World Development (15,2), 1987; e
Intergovernmental Group of Twenty-Four on International Monetary
Affairs, The Role of the IMF in Adjustment with Growth, informe
del grupo de trabajo del Grupo de los Veinticuatro, FMI, Washington,
D.C., 25 de marzo de 1987.
Véase J. de Larosiére, Progresos en la estrategia
internacional de la deuda. Finanzas v desarrollo, marzo de 1987,
p. 10.
Véase FMI, International Capital Markets: Developments and
Prospects, IMF Occasional Paper. No. 43, Washington, D.C., febrero
de 1986, p. 17.
El Director Gerente recomienda estrategia flexible para la
deuda. Boletín del FMI. 9 de junio de 1986, p. 164.
Según un estudio del FMI, el mecanismo de la supervisión
reforzada se ideó para mejorar la capacidad de un país para diseñar,
ejecutar y vigilar las políticas económicas y suministrar
información sobre dichas políticas a los acreedores; apoyar la
evaluación de riesgos que efectúan los bancos mediante información
oportuna y detallada y a través de la evaluación prospectiva que
realiza el Fondo de las políticas nacionales; y procurar que la
responsabilidad por las decisiones crediticias retorne a los
bancos comerciales a fin de evitar las señalizaciones financieras
del Fondo. La supervisión reforzada se concibió como una adaptación
excepcional y temporal de los procedimientos y prácticas del
Fondo para los países con buenos antecedentes de ajuste y en
situación de presentar un programa de políticas adecuado y
cuantificado dentro del marco de las consultas con el Fondo; no
estuvo destinada a convertirse en un sustituto de los acuerdos de
derecho de giro o ampliados. Véase FMI, International Capital
165

Markets: Developments and Prbspects. Washington, D.C., diciembre
de 1986, p. 59.
Los MYRA ofrecían muchas ventajas. Según el Banco
Mundial, los acuerdos multianuales son un adelanto importante en
el manejo de los problemas de la deuda por varias razones. Para los
países que han adoptado políticas apropiadas, lo más sensato es
suprimir la necesidad de sostener negociaciones anuales para
ocuparse de pagos que no pueden efectuarse como se había
programado originalmente. La incertidumbre disminuye, lo que
permite a los deudores aplicar programas de ajuste, a menudo
prolongados y difíciles, con mayor seguridad. La reprogramación
multianual también es eficiente; les deja tiempo libre a los ministros
de hacienda y a otros altos funcionarios, tiempo que se emplea mejor
dedicándolo a los problemas de política interna que destinándolo a
negociaciones esencialmente rutinarias, si bien importantes, con los
acreedores. Además, tienen la importancia de asegurarles a los nuevos
acreedores potenciales que sus préstamos no se emplearán para
reembolsar a los antiguos acreedores, sino para estimular el potencial
productivo de los prestatarios, estableciendo así las condiciones
indispensables para el reembolso. Consúltese, World Debt Tables.
1985-1986 Edition. Washington, D.C., 1986, pp. xxii-xxiii.
® El FMI ha señalado con claridad cómo interpreta la reacción
®
de los BTN ante la iniciativa Baker y la función particular que se les
asignó. Manifiesta que la iniciativa estadounidense sobre la deuda ha
sido bien acogida también por la comunidad bancaria internacional. En
los mensajes recibidos del Director Gerente del Fondo y del
Presidente del Banco Mundial, los bancos de los principales centros
financieros --que representan la abrumadora mayoría de los bancos
con compromisos en países muy endeudados de medianos ingresos-han señalado su buena disposición a hacer su aporte aplicando la
estrategia caso por caso, y en colaboración con todas las demás
partes interesadas --incluidos los gobiernos deudores y acreedores y
las instituciones internacionales. En los Estados Unidos, los bancos
que representan más de 95% de los compromisos bancarios
estadounidenses en los países muy endeudados de medianos ingresos
han señalado que están dispuestos a cooperar. En suma, se han
recibido muestras de apoyo de bancos establecidos en centros
financieros que representan más de 90% del total de los compromisos
crediticios con estos países. FMI, International Capital Markets ...,
IMF Occasional Paper. No. 43, febrero de 1986. p. 18.
® Consúltese Bankers Latin headaches are throbbing again.
®
The Economist. 31 de enero de 1987, p. 68. Una perspectiva favorable
de la estrategia de salir del paso la da el ex-presidente del Consejo
de Asesores Económicos del Presidente Reagan en Latin Americas
166

debt: muddling through can be just fine. The Economist. 27 de
junio de 1987, pp. 21-25.
World Debt Tables. 1985-1986 Edition. Washington, D.C.,
1986, p. viii.
World Debt Tables. 1985-1987 Edition. Washington, D.C.,
1987, p. xv-xvi.
The Baker debt initiative: what it really offers and how it
falls short, Business Latin America. 11 de diciembre de 1985, p. 399.
Véase, J. Guttentag y R. Herring, Provisioning,
charge-offs and the willingness to lend, IMF Departmental
DM/86/42, 17 de junio de 1986, p. 25.
Consúltese IRELA, OP. cit.. p. 9 y Williamson, op. cit.. p. 20.
Remítase a IRELA, ibid., p. 25.
Por ejemplo, la Reserva Federal pugnó por normas de
suficiencia de capital más uniformes e incluso llegó hasta emitir una
declaración sobre el pago de los dividendos en efectivo por los bancos
con dificultades, lo que podría considerarse como una reprimenda por
el aparente desperdicio del tiempo extra que se les había otorgado a
los bancos establecidos en las principales plazas financieras en
virtud de la decisión discrecional de los supervisores bancarios
estadounidenses durante la primera fase del proceso de
reestructuración de la deuda. Durante 1986, se formuló una propuesta
para introducir los coeficientes riesgo-activos, es decir, ajustar los
activos bancarios a los riesgos (y reducir con ello la relación
deuda:capital). Véase OCDE, op. cit.. passim. Consúltese, además, la
declaración de William Taylor, Director de la División de Supervisión
y Reglamentación Bancaria, Junta de Gobernadores del Sistema de la
Reserva Federal, formulada ante el Subcomité de Supervisión e
Investigación General dependiente del Comité de Asuntos Bancarios,
Financieros y Urbanos, Cámara de Representantes, 21 de abril
de 1988.
Véase, Is anybody paying. The Economist. 14 de marzo
de 1988, p. 82.
® Consúltese cuadro 8 (p. 569) de Sachs y Huizinga, op. cit.
®
Calculado de datos contenidos en el cuadro 7 de Sachs y
Huizinga, ibid., p. 569.
p. 557.
Observaciones de M. Johnson, durante la Vigesimocuarta
Reunión de Gobernadores de los Bancos Centrales del continente
americano celebrada en Bridgetown, Barbados, el 27 de abril de 1987.
Lack of leadership on LDC debt decried. The Journal of
Commerce. 11 de abril de 1988.
Véase Brazil plays tough. The Banker, marzo de 1987, p. 3.

167

Según M.S. Mendelsolm, Wrong way to tackle debt. The
Banker, marzo de 1987, p. 31.
Banks slither on the Citi slick. The Economist. 30 de mayo
de 1987, p. 77.
Véase, Sachs y Huizinga, op. cit.. p. 573 y The loan market
laughs at Citicorp, The Economist. 25 de julio de 1987.
Consúltese Banks slither on the Citi slick, op. cit.
US banks: Ups and downs. The Banker, marzo de 1988 y
New York Banks Hang Together, The Economist. 23 de enero
de 1988.
Brazil: Nuts to you too, The Economist. 12 de septiembre
de 1987, p. 84.
A Survey of International Banking, op. cit.. p. 6.
m Cookes medicine: kill or cure?, Euromonev. julio de 1988,
p. 34.
M á ; p. 51.
Consúltese el cuadro 3 (p. 11) de Williamson, op. cit.. para
un cuadro comparativo de las políticas de reserva de los principales
países acreedores.
Ihiá; pp. 20-21.
IMd., P. 21.
11® Véase Finance: Canadian bankers urge interest rate cuts for
Third World, SUNS. 1755, 17 de julio de 1987.
11^ Williamson, op. cit.. p. 21.
11® Remítase a Third World: call for partial repayment in local
currency, SUNS. 1749, 25 de mayo de 1987.
11^ Consúltese Banco Mundial, Departamento de Gestión de la
Deuda y Servicios Financieros, The Market-Based Menu Approach.
Washington, D.C., 1988.
120 Playing King of the Hill at the Toronto Summit, Business
Week. 4 de julio de 1988, p. 35. Consúltese, asimismo, The Miyazawa
plan: any interest from debtors?. The Economist. 6 de agosto de
1988, p. 64.
121 Véase Euromonev. julio de 1988, p. 42.
122 Cabría recordar que en 1987 Citicorp le había hecho una
oferta diferente a México, que había sido rechazada de plano por los
mexicanos. El presidente de Citicorp la definió como sigue: Por
cierto que nuestra inversión más atractiva es en nosotros mismos.
Les pregunté a los mexicanos cuando les hablaba de aportar algo de
capital - si me dejarían aumentar el capital de Citicorp en México en
unos 100 millones de dólares, dado que estarían realmente invirtiendo
en algo conocido. Véase Citicorps Reed outlines path on Third World
loans. The Wall Street Journal. 28 de mayo de 1987.
Consúltese Andrew Quale Jr., New Approaches to the
168

Management and Disposition by US Banks of their LDC Debt:
Debt/Equity Conversions and the Mexican Debt Securitization and
Collateralization Scheme, documento presentado al seminario sobre
conversión de la deuda en capital, celebrado en Caracas, Venezuela,
27 al 29 de abril de 1988, pp. 37-47.
Véase Mexicos swap gamble, South, marzo de 1988, p. 21
y Sanity at last on Third World debt. Fortune, febrero de 1988,
p. 8.
125 Véase capítulo III de CEPAL, La evolución del problema de
la deuda externa.... op. cit.. pp. 34-36. Consúltese, asimismo, la
sección V de E. de la Piedra, Latin America: debt service versus
growth, what next?. Data Resources Inc., World Service: Latin
American Review, cuarto trimestre, 1987, vol. 8, N^ 4, p. 164.
Remítase a B.A. Bennett y G.C. Zimmerman, US Banks
exposure to developing countries: an examination of recent trends.
Economic Review. N® 2, Federal Reserve Bank of San Francisco,
primavera boreal de 1985, pp. 11 y 19-20. La participación de los 15
países deudores conforme a la iniciativa Baker en el total de
préstamos internacionales pendientes de los bancos estadounidenses se
elevó de 25.9 a 31.3% entre 1982 y 1986. La participación de los
nueve bancos establecidos en las principales plazas financieras en los
compromisos bancarios estadounidenses con los deudores
problemáticos aumentó de 56.4 a 62.7% durante el mismo lapso.
Véase Quale, op. cit.. passim y Amendment to regulation K,
Federal Reserve Bulletin (74,4), abril de 1988, p. 232.
American Institute of Certified Public Accountants (AICPA),
Practice Bulletin, octubre de 1987.
Big banks shift from 3d World, The New York Times. 28
de julio de 1988 y Banks step up Third World debt disposal - New
York institutions lag the pace, however. The Wall Street Journal.
26 de julio de 1988.
La conversión de la deuda en capital es la modalidad que
más da que hablar en los últimos tiempos. No deberían olvidarse otros
mecanismos, como la conversión de la deuda en bonos, en bienes,
retrocompras o intercambios de la deuda en moneda extranjera por
otros activos en moneda local.
A Survey of International Banking, op. cit.. p. 38.
Consúltese, página editorial del número de 25 de julio
de 1988.
133 Véase American money-centre banks: a pile of junk. The
Economist. 6 de febrero de 1988 y Third World debt: at the
discount store. The Economist. 12 de marzo de 1988, p. 90.

169

Anexo 1

to

DEPOSITOS BANCARIOS INTERNACIONALES DE LA OPEP, 1974-1980
(En miles de millones de dólares de 1980)

Anual

Promedio

1974

1975

1976

1977

1978

1979

1980

1974-198C

37.5

13.4

15.9

21.5

8.1

37.4

43.0

25.3

2. En los Estados Unidos

7.2

0.9

2.7

0.5

1.0

5.7

-1.3

2.4

3. Otros depósitos

4.1

0.9

-1.3

1.6

-

2.2

2.6

1.4

4. Total

48.8

15.2

17.3

23.6

45.3

44.3

29.1

1 como porcentaje del total 4)

77

88

92

91

89

82

97

88

51

23

29

39

29

65

44

38

1. En eurcmoneda

9.0

1 como porcentaje del total de colocaciones
internacionales de la OPEP
Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET

sobre Empresas Transnacionales, a base de la información obtenida del Banco Mundial, Informe sobre el

desarrollo mundial. 1985. Washington, D.C., julio de 1985, p. 103.
Una sima importante de los recursos de la OPEP se invirtió en otros instrunentos financieros internacionales, como asistencia en condiciones
concesionarias,

créditos de consorcio

representaron el rubro principal.

en euromonedas,

emisiones de bonos

e

inversión directa;

sin embargo,

los depósitos

bancarios

to Anexo 2

NJ
NUEVAS EMISIONES DE BONOS Y OBLIGACIONES DE CREDITO BANCARlO DE CARACTER INTERNACIONAL, 1974-1986
(Cifras brutas)

1975

1974

1976

1977

1978

1979

1980

1981

1982

1983

1984

1985

1986

163.6

Miles de millones de dólares de 1980
I. Emisiones de bonos

21.0

Préstamos de consorcio
Otros mecanismos crediticios

^

Total

47.3

45.7

45.4

39.8

48.0

63.9

62.2

85.8

123.8

2.0

2.9

3.5

4.7

14.9

10.3

13.0

15.7

29.4

43.0

36.6

33.3

47.1

44.4

42.1

40.7

24.9

37.8

51.0

46.5

56.4

80.8

127.0

31.6

40.3

44.8

90.1

88.7

81.0

134.4

87.5

65.1

86.4

86.9

100.8

48.6

II. Créditos bancarios

49.1

0.5

48.6

Instrunentos con interés fijo

33.8

0.2
20.8

Obligaciones con interés variable y CD b/

31.6

40.3

44.8

90.1

88.7

81.0

86.1

83.1

54.2

43.8

31.0

34.8

d/

d/
65.4

d/

d/

d/

d/

48.3

4.4

10.9

42.5

55.9

66.0

89.4

92.1

135.8

134.1

d/
120.8

182.4

151.4

127.3

172.2

210.7

264.4

69.6

Distribución porcentual
I. Emisiones de bonos

30

52

Instrunentos con interés fijo

55

51

34

34

33

26

42

49

50

59

2

Obligaciones con interés variable y CD b/

3

3

4

12

6

9

12

17

20

14

62

30

51

53

48

31

30

21

21

33

37

33

38

48
38

70

48

45

49

66

66

67

74

58

51

50

41

Préstamos de consorcio

70

48

45

49

66

66

67

47

55

33

25

15

13

Otros mecanismos crediticios

d/

d/
100

d/

d/

•d/

d/

^

26

3

9

25

27

25

100

100

100

100

100

100

100

100

100

100

100

II. Créditos bancarios

Total

100

Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET sobre Empresas Transnacionales a base de cifras de la OCOE, Financial Market Trends, varios mineros.
Préstamos de mediano y largo plazo anunciados públicamente,
fe/ CD = certificados de depósito.
Mecanismos bancarios enpleados para respaldar la emisión de otros instrumentos financieros como euro-pagarés de corto plazo, certificados de
depósito, aceptaciones bancarias y efectos comerciales.
Antes de 1981, las pequeñas sunas correspondientes a estos instrunentos quedaban irx:luidas en los préstamos de consorcio.

Anexo 3
TOTAL DE MONTOS BRUTOS MOVILIZADOS POR LOS PAISES EN DESARROLLO
EN LOS MERCADOS FINANCIEROS INTERNACIONALES,
1974-1986

1974

I. Miles de millones de dólares de 1980
Bonos a/
Créditos bancarios b/

1975

1976

1977

1978

1979

1980

1981

1982

1983

1984

1985

1986

14.5

18.1
0.8

23.1

28.3

46.5

52.9

36.9

43.9

37.7

28.1

20.3

17.7

11.6

0.5

2.3

5.0

5.0

2.5

1.4

3.1

3.4

2.1

2.8

5.9

3.2

14.0

17.4

20.9

23.3

41.5

50.4

35.5

40.9

34.3

26.0

17.5

11.8

8.4

21

28

26

31

34

39

31

24

25

22

12

8

2

2

5

11

11

6

4

7

5

3

3

5

2

29

55

52

52

46

57

44

30

39

40

20

14

8

100

100

100

100

100

100

100

100

100

100

100

100

100

4

4

10

18

11

5

4

7

9

8

14

33

28

96

96

90

82

89

95

96

93

91

92

86

67

72

II. Como porcentaje del total de
empréstitos de mercado
Bonos
Créditos bancarios

4

III. Como porcentaje del total de
empréstitos a los PMD
Bonos
Créditos bancarios

Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET sobre Empresas Transnacionales, a base de cifras de la OCDE, Financial Market Trends, varios números,
a/
^

Emisiones internacionales y sobre el exterior.

b/

Préstamos de consorcio de mediano y largo plazo.

Anexo 4

to

PRESTAMOS EXTERNOS Y CAPTACION DE DEPOSITOS DE LOS BANCOS ESTABLECIDOS EN LA ZONA DECLARANTE
AL BANCO DE PAGOS INTERNACIONALES, SEGUN GRUPOS PRINCIPALES DE PAISES 1974-1985
(En miles de millones de dólares de 1980)

1974b/

I. Préstamos a
85.3
37.5
Países industriales
30.7
Países en desarrollo
(5.1)
(exportadores de petróleo)
(25.6)
(no exportadores de petróleo)
17.1
Otros
85.3
II. Captación de depósitos de
Países industriales
Países en desarrollo
(exportadores de petróleo) ^
(51.2)
(no exportadores de petróleo)
Otros ^
III. Variación de los compromisos netos
Países industriales
Países en desarrollo
(exportadores de petróleo)
(no exportadores de petróleo)
Otros ^

1977

1975

61.4
15.4
35.3
(12.3)
(23.0)
10.8
61.4
50.7

26.1

(21.5)
(4.6)
-15.4
-35.3
9.2
(-9.2)
(18.4)

26.1

99.3
44.0
42.6

(12.8)
(29.8)
12.8
99.3
56.7
36.9
(17.0)
(19.9)
5.7
-12.8
5.6
(-4.3)
(9.9)
7.1

1978

1979

98.2
56.3
32.7
(13.1)
(19.6)
9.2
98.2

109.9
46.4
50.1
(18.3)
(31.7)
13.4
109.9
83.0

139.8
77.2
53.7
(7.8)
(45.9)
8.9
139.8
73.8
55.9
(41.4)
(14.5)
10.1

60.2

20.8

34.0
(15.7)
(18.3)
3.9

(3.7)
(17.1)

-3.9
-1.3
(-2.6)
(1.3)
5.2

•36.6
29.3
(14.7)
(14.7)
7.3

6.1

1980

1981

1982

160.0

150.1
90.1
48.2

156.6
105.0
43.2
(8.5)
(34.7)
7.6
156.6
127.0
3.4
(-8.5)
(11.9)

96.0
55.0

(6.0)

(49.0)
9.0

(1.8)

(8.0)
8.0

(46.4)
11.8
150.1
128.2
12.7
(4.5)
(8.2)
9.1

3.4
-7.0
2.2
6.0
(-33.6) (-35.0)
(31.3)
(41.0)
-5.6
1.0

-38.2
35.5
(-2.7)
(38.2)
2.7

160.0

103.0
49.0
(41.0)

1983

112.1

26.2

74.2
30.6
(5.6)
(25.0)
7.3
112.1
71.0
23.4
(-2.4)
(25.8)
17.7

-30.5
39.8

3.2
7.3

(18.6)
(21.2)
-9.3

(8.1)
(-0.8)
-10.5

1984

1985

147.7
90.0
12.3
(-1.5)
(13.9)
45.4
147.7
102.3
17.7

195.6
149.8

(0.8)

(16.9)
27.7
-12.3
-5.4
(-2.3)
(-3.1)
17.7

6.6

(0.7)
(5.9)
39.1
195.6
152.0
17.7
(5.9)
(11.8)
18.5
-2.2

-11.0
(-5.2)
(-5.9)
13.3

Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET, sobre la base de la información contenida en IMF Occasional Papers sobre tos mercados de capital
internacionales, Ns 1, 23 y 43.
Hasta 1983 la zona declarante incluía a los bancos de los países del Gripe de los Diez: Luxemburgo, Austria, Dinamarca e Irlanda, más las
sucursales extraterritoriales de bancos estadounidenses en las Bahamas, las Islas Caimán, Hong Kong, Panamá y Singapur. A contar de 1984 la
zona declarante incluye además a España, Finlandia y Noruega, así como a los bancos no estadounidenses que efectúan operaciones
internacionales en las Bahamas, las Islas Caimán, Hong Kong, Singapur y todos los bancos extraterritoriales que operan en las Antillas
Neerlandesas.
No se dispone de datos conpletos para 1974.
Compuestos por ocho países exportadores de petróleo del Oriente medio: República Islámica del Irán, Irak, Kuwait, Jamahiriya Arabe Libia,
Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Arabes Unidos, más Argelia, Indonesia, Nigeria y Venezuela.
Incluye a tas economías de ptanificación centralizada (salvo los países mieinbros del F M I ) , tas organizaciones internacionales y las no
asignadas. A contar de 1984 incluye a los centros extraterritoriales.

a/

Anexo 5
! Y SU, DISTRIBUCION POR AREA

1. Por área (miles de millones de
dólares de 1980)
Países industriales
Países en desarrollo
Países con economías de planificación
centralizada y otros ^
Distribución porcentual
Países industriales
Países en desarrollo Países con economías de planificación
centralizada y otros ^
II. Por región (países en
desarrollo) 6/
2
América Latina y el Caribe ^
Asia y el Pacífico • 
í
Africa ^
Europa meridional
Distribución porcentual
América Latina y el Caribe ^
Asia y el Pacífico í
Africa a/
Europa meridional ^^

1974

1975

1976

1977

1978

1979

1980

1981
198A

1982

^985
1985

1985
1965

1986

47.9
31.2
13.3

31.3
9.4
17.0

38.6
14.6
19.1

41.8
17.5
20.4

86.7
43.6
38.1

88.1
32.3
49.4

78.0
41.8
32.5

81.0
81.0
43.4
35.7

76.6
46.4
27.8

48.5
39.5
29.8
25.8 , 22.0 , 14.3
. 22.0
20.32/ 13.2^ 10.6
20.3S 13.22

34.2
23.2
7.8

3.4
100
65
28
28

4.9
100
100
30
54

4.9
100
100
38
49

3.9
100
100
42
49

5.0
100
100
50
44

5.9
100
100
37
57

3.7
100
100
53
42

1.9
100
100
54
44

2.4
100
61
36

2.4
100
100

7

16

13

9

6

6

5

2

3

13.3
7.8
3.3
1.2
1.0
1.0
100
100
59
25
9
7

17.0
9.2
5.8
1.6
0.4
100
100
54
34
10
10
2
2

19.1
12.4
4.1
2.2
2.2
0.4
100
65
22
22
11
2
2

20.4
12.0
12.0
5.0
2.7
0.7
100
100
59
24
13
4

49.9
29.1
9.9
5.5
5.4
100
100
58
20
20
11
11
11

32.5
20.1
7.5
2.9
2.0
2.0
100
100
62
62
23
9
6
6

35.7
22.7
8.6
8.6
3.6
0.8
0.8
100
100
64
24
10
10
2
2

27.8
18.7
6.9
1.4
0.8
100
100
67
25
5
3

38.1
21.2
21.2
9.2
6.4
1.3
100
100
56
24
17
3

1984

4.3
100
100
56

4.9
100
100

33d/



5

11

16

9

20.3
12.3
5.4
1.9
0.7
100
100
60
60
27
10
10
3

13.2
8.8
8.8
4.0
0.1
0.1
0.3
100
100
67
30
1
1
2
2

10.6
10.6

7.8
0.3
5.1
0.9
1.4
100
100
4
66
66
11
11
19

42^/

36^/

4.4
4.3
0.7
1.2
1.2
100
100
42
41
6
6
11
11

3.2
100
68
68
23

Calculado de OCDE, Financial Market Trends, varios números.
n Préstamos bancarios externos de mediano y largo plazo. Las cifras previas a 1980 incluyen pequeñas sumas de otros instrunentos crediticios
internacionales.
b/ Incluye a 89 países en desarrollo que tuvieron acceso a los préstamos bancarios internacionales durante el período 1974-1986.
c/ Incluye a instituciones internacionales que se ocipan del desarrollo.
4/ Se excluyen los pagos de principal reprogramados. Se incluye el capital nuevo vinculado con los acuerdos de reestructuración de vencimientos
que ascendió a 11 300, 8 100 y 4 800 millones de dólares (valores de 1980) para los años 1983, 1984 y 1985, respectivamente.
e/ Excluye a Bermuda y Puerto Rico.
í /
Excluye a los Estados del Golfo (Bahrein, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Arabes Unictos). Incluye a Taiuán, provincia de
China.
a/ Excluye a Sudáfrica.
ü/ Sólo Chipre, Turquía y Yugoslavia.
i

Anexo 16
CARACTERISTICAS DE LA DEUDA DE LARGO PLAZO PUBLICA Y CON AVAL DEL ESTADO
DE 75 PAISES EN DESARROLLO, SEGUN EL MONTO Y LA FUENTE, EN AROS
SELECCIONADOS (1974-1986)

1974

1980

1978

1982

1986

En miles de millones de dólares de 1980
Acreedores de la deuda pública y
con aval del Estado

160.1

275.0

313.6

337.3

478.8

Acreedores oficiales

96.0

131.1

140.6

146.1

203.0

(Multilaterales) ^^

(24.3)

(40.5)

(47.6)

(55.2)

(80.2)

(Bilaterales)

(71.7)

(90.6)

(93.0)

(90.9)

(122.8)
275.8

Acreedores privados

143.9

173.0

191.2

(Proveedores)

(18.5)

(24.7)

(21.9)

(18.1)

(Bancos) ^

(38.2)

(103.8)

(137.1)

(156.0)

(7.4)

(15.4)

(14.0)

(17.1)

64.1

(Otros: incluye bonos) f

(23.1)
(228.1)
(24.6)

Distrifaucián porcentual
Acreedores de la deuda pública y
con aval del Estado

100

100

10
0

100

10
0

Acreedores oficiales

60

48

45

43

(Multilaterales) ^

(16)

(16)

(17)

(18)

(Bilaterales)

(45)

(33)

(30)

(27)

40

52

55

57

(9)

(7)

(6)

42
(17)
(26)
58
(5)
(48)
(5)

Acreedores privados
(Proveedores)

(12)

(Bancos)

(24)

(38)

(44)

(46)

(4)

(5)

(4)

(5)

(Otros: incluye bonos) f

Fuente: Calculado sobre la base de la información contenida en el sistema de notificación de la
deuda (SND) al Banco Mundial.
Obligaciones externas de un deudor público, incluidos el gobierno nacional, una subdivisión
política de éste (o un organismo de ambos) y las entidades públicas autónomas, o las de un
deudor privado cuyo reentiolso esté garantizado por una entidad pública.
b/ Préstamos y créditos del Banco Mundial, de los barx:os regionales de desarrollo y de otros
organismos multilaterales e intergubernamentales. Se excluyen los préstamos de fondos
achiinistrados por una organización internacional en nombre de un gobierno donante; éstos se
clasifican como préstamos de los gobiernos.
^

Préstamos de los gobiernos y sus organismos (incluye a los bancos centrales) y préstamos de
entidades autónomas.
Créditos de fabricantes, exportadores u otros proveedores de bienes.

^

Préstamos de bancos privados y de otras instituciones financieras privadas.
Bonos de emisión pública y de colocación privada o instrumentos similares, más otros
acreedorí»«.

176

Anexo

16

CARACTERISTICAS DE LA DEUDA DE LARGO PUZO PUBLICA r CON AVAL DEL ESTADO
DE 75 PAISES EN DESARROLLO, SEGUN EL FLUJO Y LA FUENTE, 1974-1986
(En miles de mi Hones de dólares de 1980)
Promedios amjales
1974-1977

1978-1982

48^
18.9

TU.
22.B

(6.4)

(9.4)

(11.4)

(12.5)

(13.4)

(10.5)

29.8

49.8

(6.1)

29.2

(5.8)

(4.5)

(40.9)

(22.3)

Acreedores oficiales
Multilaterales
Bilaterales
Acreedores privados
Proveedores
Bancos

(21.8)

1983-1986

ILl
21.9

Acreedores oficiales

(1.9)

(3.6)

(2.6)

14.0

Otros: incluye bonos ^

27.2

iLI

4.4

6.2

Multilaterales

(1.0)

(1.6)

Bilaterales

(3.4)

Acreedores privados
Proveedores

^

9.6

8.9
(3.4)

(4.6)

(5.5)

21.0

(3.6)

Bancos

(5.0)

(15.6)

Otros: incluye bonos ^^

(1.0)

(1.0)

8.4

16.8

(4.4)

21.3

3. Pago de intereses
Acreedores oficiales

3.3
(1.4)

(2.4)

Bilaterales

(1.9)

(2.8)

5.1

(1.1)

28¿

5.2

Multilaterales

(3.4)
(12.3)

16.1

Acreedores privados
Proveedores

(1.0)

(1.4)

Bancos

(3.7)

(13.7)

Otros: incluye bonos
4. Transferencia neta

(0.4)

(1.0)

26.3

24.2

7.2
(3.7)
(3.5)

21.0
(1.4)
(18.2)
(1.4)
^

11.2

11.4

5.7

Multilaterales

(4.0)

(5.4)

(4.2)

Bilaterales

(7.2)

(6.0)

(1.5)

15.1

12.8

-8.6

(1.5)

(0.0)

(-0.3)

(13.1)

(11.6)

(-8.2)

(0.5)

(1.2)

(-0.1)

Acreedores oficiales

Acreedores privados
Proveedores
Bancos
Otros: incluye bonos

Fuente: Calculado de Banco Mundial, cinta magnética del Sistema de Notificación de la Deuda (SND).
Préstamos y créditos del Banco Mundial, de los báñeos regionales de desarrollo y de otros
organismos multilaterales e intergubernamentales. Se excluyen los préstamos de fondos
administrados por una organización internacional en nombre de un gobierno donante; éstos se
clasifican como préstamos de los gobiernos,
fe/ Préstamos de ios gobiernos y sus organismos (incluye a los bancos centrales) y préstamos de
entidades autónonias.
Créditos de fabricantes, exportadores u otros proveedores de bienes.
Préstamos de bancos privados y de otras instituciones financieras privadas.
Bonos de emisión pública v colocación privada o instrunentos similares.

177

Anexo

16

CARACTERISTICAS DE LA DEUDA DE LARGO PLAZO PUBLICA Y CON AVAL DEL ESTADO DE LOS
PRINCIPALES DEUDORES DE PAISES EN DESARROLLO, SEGUN EL MONTO Y LA
FUENTE, EN AflOS SELECCIONADOS, 1974-1986-/

1974

1978

1980

1982

1986

325.5

En miles de millones de dólares de 1980
Acreedores de la deuda pública y
92.6

177.3

204.6

224.8

Acreedores oficiales

41.8

55.3

59.8

62.9

92.3

(Multilaterales)

(13.7)

(20.1)

(23.1)

(27.3)

(40.5)

(28.1)

(35.2)

(36.7)

(35.6)

(51.8)

122.0

144.8

161.9

233.2

con aval del Estado

^
^

(Bilaterales)
Acreedores privados

50.8

(Proveedores)

(12.4)

(17.5)

(15.2)

(11.2)

(13.0)

(Bancos)

(32.3)

(90.5)

(117.1)

(135.1)

(200.2)

(6.1)

(14.0)

(12.5)

(15.6)

(20.0)

100

^

(Bonos y otros)

Distribucián porcentual
Acreedores de la deuda püblica y
con aval del Estado

100

100

100

100

Acreedores oficiales

^

45

31

29

28

28

(Multilaterales)

(15)

(11)

(11)

(12)

(12)

(Bilaterales)

(30)

(20)

(18)

(16)

(16)

55

69

71

72

72

(Proveedores) ^^

(13)

(10)

(7)

(5)

(4)

(Bancos)

(35)

(51)

(57)

(60)

(62)

(7)

(8)

(7)

(7)

(6)

Acreedores privados
^

(Bonos y otros)

Fuente; Calculado sobre la base de cifras del Banco Mundial, cinta magnética del Servicio de
Notificación de la Deuda (SND).
México, Brasil, Argentina, Chile, Perú, Panamá, Colombia, Bolivia, Uruguay, Ecuador, Venezuela,
República de Corea, Filipinas, Malasia, Tailandia, Singapur, Papúa Nueva Guinea, Argelia,
Marruecos, Cote dIvoire, Gabón, Nigeria, Turquía y Yugoslavia.
Para notas, véase anexo 6.

178

Anexo

16

CARACTERISTICAS DE LA DEUDA DE LARGO PLAZO PUBLICA Y CON AVAL DEL ESTADO
DE LOS PRINCIPALES DEUDORES DE PAISES EN DESARROLLO, SEGUN EL
FLUJO Y LA FUENTE, 1974-1986-/
(En miles de millones de dólares de 1980)

Promedios anuales
1974-1977
Desembolsos

1978-1982

1983-1986

32.3

Acreedores privados
Proveedores

(4.8)

(6.6)

(5.9)

(4.6)

24.2

Bilaterales

11.2

(3.3)

^

31.8

10.7

(4.8)

Multilaterales

53.0

8.1

Acreedores oficiales

42.3

20.6

(3.9)

Otros: incluye bonos

(3.8)

(2.4)

(18.4)

Bancos ^^

(35.6)

(16.5)

(1.9)

Reembolsos de orincioal

9.9

Acreedores oficiales

(2.9)

(1.7)

20.8

18.0

2.5

3.7

5.6

Multilaterales

(0.7)

(2.4)

Bilaterales

(1.8)

(1.1)
(2.6)

(3.2)

17.1

12.4

Acreedores privados

7.4

Proveedores

(2.4)

(3.1)

(2.1)

Bancos

(4.1)

(13.1)

(9.3)

(0.9)

(0.9)

(1.0)

17.1

UJ.
4.4

^

Otros: incluye bonos

^

Paqo de intereses
Acreedores oficiales

1.9

3.1

Multilaterales

(1.0)

(1.6)

(2.5)

Bilaterales ^^

(0.9)

(1.4)

(1.9)

Acreedores privados

4.3

14.0

18.3

(0.7)

(1.0)

(0.8)

(3.2)

(12.1)
(0.9)

(16.2)

16.2

15.0

-9.0

3.6

4.0

1.0

(1.5)

(2.1)

(1.6)

(2.1)

(1.9)

(-0.6)

12.6

11.0

(0.8)

(-0.3)

(-0.5)

(11.2)

(10.3)

(-8.9)

(0.6)

(1.0)

(-0.6)

Proveedores
Bancos
Otros: incluye bonos

^

4. Transferencia neta
Acreedores oficiales
Multilaterales

^

Bilaterales
Acreedores privados
Proveedores
Bancos

^

Otros: incluye bonos ^

(0.4)

(1.3)

-10.0

Fuente: Calculado sobre la base de cifras del Banco Mundial, cinta magnética del Servicio de
Notificación de la Deuda (SND).
^

México, Brasil, Argentina, Chile, Ecuador, Perú, Panairá, Coloittia, Bolivia, Uruguay, Venezuela,
República de Corea, Filipinas, Malasia, Tailandia, Singapur, Papua Nueva Guinea, Argelia,
Marruecos, c a t e dIvoire, Gabón, Nigeria, Turquia y Yugoslavia.

Para notas, véase anexo 7.

179

Anexo 16
CARACTERISTICAS DE LA DEUDA DE LARGO PLAZO PUBLICA Y CON AVAL DEL ESTADO DE BRASIL Y MEXICO,
SEGUN EL MONTO Y LA FUENTE, EN AROS SELECCIONADOS, 197^-1986

1974

1978

1980

1982

1986

113.8

En miles de miUones de dólares de 1980
Acreedores de La deuda pública
y con aval del Estado S/

39.1

(Multilaterales)

fe

(Bilaterales)
Acreedores privados
(Proveedores)
(Bancos) ^
(Otros: incluye bonos) í

68.3

74.2

86.4

9.3

Acreedores oficiales

11.3

11.4

13.1

(5.8)

(6.3)

(7.5)

(11.2)
(10.1)

(4.6)

21.3

(4.7)

(5.5)

(5.1)

(5.6)

23.9

57.0

62.8

73.3

(2.6)

(2.9)

(2.1)

(1.5)

(2.2)

(19.7)

(47.1)

(54.2)

(65.2)

(86.3)

(1.6)

(7.0)

(6.5)

(6.6)

(4.0)

100

92.5

Acreedores de la deuda pública
y con aval del Estado 3/

lOO

100

100

100

Acreedores oficiales

28

16

15

15

(Multilaterales)

(14)

(8)

(8)

(9)

(Bilaterales)

(14)

Acreedores privados
(Proveedores)
(Bancos) ^
(Otros: incluye bonos)

72

(8)

(7)

(6)

(9)

84

85

85

81

(8)

(4)

(3)

(2)

(2)

(59)

(69)

(73)

(75)

(76)

(5)

(11)

(9)

(8)

(3)

Fuente: Calculado sobre la base de cifras del Banco Mundial, cinta magnética del SND.
Para notas, véase anexo 6.

180

19
(10)

. —-

Anexo 16
CARACTERISTICAS DE LA DEUDA DE LARGO PLAZO PUBLICA Y CON AVAL DEL ESTADO DE BRASIL Y MEXICO,
SEGUN EL FLUJO Y LA FUENTE, 1974-1986
(En miles de miUones de dólares de 1980)

Promedios anuales
1974-1977
1. Desembolsos

13.7

1978-1982

1983-1986

20.4

Acreedores oficiales

1.8

2.3

3.1

Multilaterales S/

0.9)

1.2)

1.9)

Bilaterales ^^

(0.9)

1.1)

1.2)

11.9

18.1

(0.7)

0.4)

(0.4)

(10.3)

16.4)

(4.8)

(0.9)

1.3)

0.1)
Í A
1.8

Acreedores privados
Proveedores
Bancos

^

Otros: incluye bonos

5.3

2. Reembolsos de principal

3.2

Acreedores oficiales

0.5

0.9

(0.2)

0.3)

(0.8)

(0.3)

0.6)

(1.0)

Multilaterales

^

Bilaterales
Acreedores privados

2.7

7.4

2.6

Proveedores

(0.5)

0.4)

(0.2)

Bancos

(2.1)

6.7)

(1.8)

(0.1)

0.3)

(0.6)

2.7

9.4

^

Otros: incluye bonos
3. Pago de intereses
Acreedores oficiales

0.6

m
0.8

Multilaterales 2/

(0.4)

0.5)

0.7)

Bilaterales

0.2)

0.3)

0.5)

2.1

6.9

8.2

(0.1)

0.1)

0.0)

Bancos

(1.9)

(6.3)

7.7)

Otros: incluye bonos

(0.1)

0.5)

(0.5)

LS
0.8

4.4

-5.4

0.6

0.2

Multilaterales

(0.4)

0.4)

(0.4)

Bilaterales

(0.4)

0.2)

(•0.2)

7.1

3.8

-5.6

Proveedores

(0.0)

-0.1)

(0.1)

Bancos

6.3)

3.4)

(-4.7)

0.7)

0.5)

(•1.0)

^

Acreedores privados
Proveedores

^

4. Transferencia neta
Acreedores oficiales

Acreedores privados
^

Otros: incluye bonos

1.2

Fuente: Calculado sobre la base de cifras del Banco Mundial, cinta magnética del Servicio de
Notificación de la Deuda (SND).
Para notas, véase anexo 7.

181

Anexo 16
VALOR TOTAL DE LOS ACTIVOS DE LOS 300 BANCOS PRINCIPALES,
1970-1985 a/

( i t i u i n a i u a i a MrcentuaU
Dsrbcá cmttv
1970

^

1975

\S/

^

1985

^

Primeros 10

17

17

17

16

Primeros 25

33

33

32

32

Primeros 50

51

52

51

51

Primeros 100

72

10
0

74

73

72

100

100

100

2 196.3

3 744.2

5 737.9

6 672.4

n.d.

11.3

8.9

3.1

Primeros 300
Valor total de los activos
(en miles de millones de dólares
de 1980)
Tasa de crecimiento pronedio anual
durante el período
Fuente:

The Banker, varios números (junio de 1971, junio de 1976, junio de 1981 y julio de
1986).

Nota: n.d. significa que no se dispone de datos.
^

Convertido en dólares a los tipos de cantoio

^

Deflactado por el Indice de precios al consunidor de los países industrializados (FMI,

vigentes a fines de año por The Banker.

Henos cuentas de contrapartida.

Anexo 13
VALOR TOTAL DE LOS ACTIVOS, NUMERO Y NACIONALIDAD DE LOS 300 BANCOS
PRINCIPALES, 1974-1985
(Ncinero de bancos v oorcentaie de los activos totales)

1974-1977
País de origen
Número de
bancos

Porcentaje
de los activos

NCmera de
bancos

Porcentaje
de los activos

Núnero de
bancos

Porcentaje
de los activos

Estados Unidos

71

23

53

17

53

18

Japón

55

20

53

22

64

27

República Federal
31

12

33

12

29

8

Francia

15

9

14

10

12

8

Italia

23

7

20

6

17

5

Reino Unido

10

10

6

9

6

de Alemania

Canadá

7

4

6

4

6

4

Suiza

7

3

6

3

5

2

Bancos árabes

4

1

12

2

19

3

77

16

93

18

86

19

300

100

300

100

300

100

Otros
Total

Fuente: Calculado sobre la base de cifras de The Banker, varios núneros (junio de 1975 a julio
de 1986).
Convertido en dólares-a los tipos de catiAaio vigentes a fines de año por The Banker.
^

Calculado sobre la base de valores promedio anuales reales para cada período.

^

Valores nominales anuales en dólares deflactados por el índice de precios al consunidor para
los países industriales segúi el FMI, Estadísticas Financieras Internacionales.

182

Anexo 16
VALOR TOTAL DE LOS ACTIVOS, NLWERO Y NACIONALIDAD DE LOS PRIMEROS 25 BANCOS
1974-1985 S/fe/

1978-1982

1983-1985

País de origen
Número de
bancas

Estados Unidos

Porcentaje

Número de

de los activos bancos

Japón

6
6

29
21

Francia

4

Porcentaje
de los activos

19

4
8
4

Niinero de
bancos

19
28
21

Porcentaje
de los activos

4
12
4

18
48
17

República Federal
de Alemania

4

15

4

14
14

1
1

4
4

Reino Unido

2

8

Canadá
Otros

1
2

3
6

3
1
1

12
3

3
1

11
3
3

1

3
3

-

25

100

Total
Fuente:

25

100

3

1

25

-

100

Calculado sobre la base de cifras de The Banker, varios números (junio de 1975 a Julio
de 1986).

Nota: El guión significa cero.
^

Convertido en dólares a los tipos de canbio vigentes a fines de año por The Banker.
Calculado sobre la base de valores promedio anuales reales para cada período.
Valores nominales anuales en dólares deflactados por el índice de precios al consunidor para
los paises industriales según el FMI, Estadísticas financieras internacionales.

Anexo 15
VALOR TOTAL DEL CAPITAL MOVILIZADO HEDIANTE LOS CREDITOS BANCARIOS DE CONSORCIO, 1976-84 ^
(Distribución acunulativa porcentual)

1976-1977

1978-1982

1983-1984

Primeros 10

67

49

68

Primeros 25

96

80

Primeros 50

100

100

88
100

Valor promedio anual del capital
movilizado (en miles de millones
de dólares de 1980) 6

41.9

112.0

55.3

Fuente: Calculado sobre la base de cifras de Euromonev. varios núneros.
Monto íntegro del préstamo adscrito a un solo banco director y montos iguales a cada
codirector.
Los valores nominales en dólares fueron deflactados por el índice de precios al consunidor para
los países industriales.

183

Anexo 16

1976 •1977

1978-1982
•1982
1978

1983-1984

Número de

Porcentaje

Número de

Porcentaje

Número de

Porcentaje

bancos

del capital

bancos

del capital

bancos

del capital

País de origen

movilizado

Estados Unidos
Reino Unido
Canadá

movilizado

movili zado

10
10

53

10
10

39

10
10

7

16
16

7

14

4

5

3

6

6

4

6
6

5

13
9

10
10

13

3

3

Japón

64

República Federal
de Alemania
Francia

4

16
16

5

9

1

2

4

6
2
8
8
100
100

Bancos de consorcio d/

5

6
6

3

Otros

6

1

10
10

Total

36

100
100

50

-

1

1
8
18
50

1
8
100
100

Fuente: Calculado sobre la base de cifras de Euromonev. varios números.
Nota: El guión significa cero.
Monto íntegro del préstamo adscrito a un solo banco director y montos iguales a cada
integro
codirector.
Calculado sobre la base de valores promedio anuales reales para cada período.
Los valores nominales en dólares se deflactaron por el Índice de precios al consumidor para
los países industriales, según el FMI, Estadísticas financieras internacionales.
Un banco de propiedad de una serie de otros grandes bancos, ninguno de los cuales posee un
control ma/oritario. Esta modal idad les dio en m

comienzo a los bancos más pequeños un acceso

más fácil al mercado de euromonedas. Para los bancos más grandes, la ventaja inicial consistió
en tener acceso a los clientes nacionales más grandes de los bancos más pequeños. Después los
bancos más pequeños tendieron a ingresar en forma independiente en el mercado de euromonedas y
los bancos de consorcio se volvieron escasos (Pocket banicer, The Economist. Londres, 1985,
pp. 43-44).

184

Anexo 17
PAISES LATINOAMERICANOS: COMPROMISOS BANCARIOS CON PRESTATARIOS DEL SECTOR PUBLICO Y PRIVADO, 1979-1986
(En miles de iniUones de dólares de 1980)
1979
Montos
1. Todos los bancos: Deuda total ^
Sector público ^
Sector privado
2. Bancos no estado
unidenses:
Deuda total ^
Sector público ^
Sector privado 2/
3. Bancos esta^uni denses
Deuda total
Sector público
Sector privado
a) Primeros 9:
Deuda total
Sector público
Sector privado
b) Otros 158:
Deuda total
Sector público
Sector privado

Oo
Ui

1980

1981

1982

19832/

1984^/

19852/

19869/

144.3
79.1
65.2

162.9
82.9
80.0

178.9
89.1
89.8

181.4
96.3
85.1

181.6
120.8
60.8

174.8
133.7
41.1

174.5
137.3
37.2

173.4
147.0
26.4

87.1
59.3
27.8

101.2
63.4
37.8

111.1
66.9
44.2

111.2
69.9
41.2

113.1
90.4
22.7

107.8
99.2
8.5

113.7
103.7
10.0

116.4
110.9
5.5

57^
19.8
37.4
36.6
14.8
21.8
20.6
5.0
15.6

61.7
19.5
42.2
38.4
13.9
24.5
23.3
5.6
17.7

67.8
22.2
45.6
40.5
15.7
24.8
27.3
6.5
20.8

26.3
43.9
42.3
21.8
20.5
27.9
4.6
23.3

68.5
30.4
38.1
41.5
20.9
20.6
27.1
9.5
17.6

67.1
34.5
32.6
41.7
23.4
18.3
25.4
11.1
14.3

60.8
33.6
27.2
39.1
23.2
15.9
21.7
10.5
11.2

57.0
36.1
20.9
36.8
24.9
11.9
20.2
11.2
9.0

Fuente: Banco de Pagos Internacionales (BPI), The Maturity Distribution of International Bank Lending. Basilea, varios números; Banco
Internacional de Reconstrucción y Fomento, Sistema de Notificación de la Deuda al Banco Mundial (cinta magnética); Consejo Federal
Examinador de Instituciones Financieras, Statistical Release: Crojntrv Exposure Lending Survey. Washington, D.C., varios núneros.
Consúltese, asimismo. Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), External Debt: Definition. Statistical Coverage and
Methodology. Paris, 1988.
S Año en que se suscribieron los acuerdos de reestructuración de la deuda con los bancos transnacionales. A veces, los desembolsos se
registraron al año siguiente.
Créditos exteriores en todas las monedas y créditos locales en monedas no locales para los bancos que declaran al BPI.
£/ Deuda de mediano y largo plazo pública y con aval del Estado, desembolsada y pendiente, con los bancos privados y otras instituciones
financieras privadas.
3/ Valor derivado.
Créditos exteriores y en moneda no local otorgados por organizaciones bancarias estadounidenses que notifican al Consejo Federal Examinador de
instituciones financieras.

2696

Anexo

to

00

ON
MEXICO: COMPROMISOS BANCARIOS CON PRESTATARIOS DEL SECTOR PUBLICO Y PRIVADO, 1979-1986
(En miles de millones de dólares de 1980)

1979

Todos los bancos: Deuda total

1980

1981

1982

19832/

1984

19852/

1986

^

34.6

4L1

51.8

53.3

56.0

54.5

53.9

51.2

Sector público

24.6

26.1

30.2

33.3

44.4

45.0

44.0

43.6

Sector privado

10.0

16.4

21.6

20.0

11.6

9.5

9.9

7.6

Deuda total

Bancos no estadounidenses:

^

21.8

26.8

3L2

32.7

34.8

3 ^

35.5

34.1

Sector público

19.9

21.5

24.0

25.1

34.7

34.6

34.1

33.1

Sector privado

1.9

5.3

8.2

7.6

0.1

-0.5

1.4

1.0

3.
uiidenses:^

15.7

19.6

20.6

2K2

20.4

18.4

17.1

4.7

4.6

6.2

8.2

9.7

10.4

9.9

10.5

Sector privado

8.1

11.1

13.4

12.4

11.5

10.0

8.5

6.6

Deuda total

7.3

9.1

10.5

10.9

11.4

11.3

10.4

9.6

Sector público

3.2

2.8

3.8

5.3

5.7

6.1

5.9

6.5

Sector privado

4.1

6.3

6.7

5.6

5.7

5.2

4.5

3.1

Deuda total

5.5

6.6

9.1

9.7

9.8

9.1

8.0

7.5

Sector público

1.5

1.8

2.4

2.9

4.0

4.3

4.0

4.0

Sector privado

b) Otros 158:

12.8

Sector público
a) Primeros 9:

Deuda total

4.0

4.8

6.7

6.8

5.8

4.8

4.0

3.5

Fuente: Véase anexo 17 para fuentes y notas.

Anexo 19

1979

Todos los bancos:

Deuda total ^^

1980

1981

1982

19832/
19832/

1984^/
19842/

1985

19865/
19862

45.6

47.9

50.3

49.2

50.2

^

27.7

28.1

51.2
ILl

49.1

Sector público

29.9

31.9

35.8

41.2

40.7

42.7

Sector privado

^

15.5

17.5

18.0
18.0

19.3

13.3

9.1

8.5

7.5

28.0
28.0

31.1
3L1

32.6

33^
33.9

32.4

31J!
31.9

32.4

34.0

Sector público

^

23.1

23.4

25.6

25.7

29.1

32.0

31.7

32.6

Sector privado

^

4.9

7.7

7.0

8.2
8.2

3.3

-0.1
-0.1

0.7

1.4

2. Bancos no estadounidenses:

Deuda total

3. Bancos estadounidenses:£^
unidenses:£/

Deuda total

15.2

14.5

153
15.3

173
17.3

16.7

16.2

4.6

4.7

4.3

6.2
6.2

18.4
1M

16.8
16.8

Sector público

6.7

9.2

9.0

Sector privado

11.0
11.0

11.1
11.1

10.0

9.2

7.8

9.4

9.7

11.3

10.7

12.2

11.5

11.1

3.3

3.4

3.3

4.9

4.9

6.6
6.6

6.0
6.0

6.8
6.8

6.6
6.6

7.4

6.4

6.4

5.8

5.4

4.9

3.7

Deuda total

5.3

5.1

5.6

6.0
6.0

6.0
6.0

6.2
6.2

5.3

Sector público

1.3

1.3

1.0
1.0

1.3

1.3

2.4

2.4

5.1
2.7

Sector privado

oo

9.8

9.9

Sector privado
b) Otros 158:

10.6
10.6

Deuda total
Sector público

a) Primeros 9:

10.1
10.1
6.1
6.1

4.0

3.6

4.6

4.7

4.7

3.8

2.9

2.4

Fuente: Véase anexo 17 para fuentes y notas.

Anexo 20
ASPECTOS METODOLOGICOS DEL ANALISIS DE LOS
ESTUDIOS DE CASO Q U E F O R M A R O N PARTE DEL
PROYECTO I N T E R R E G I O N A L SOBRE
BANCOS TRANSNACIONALES
I. Antecedentes
A lo menos siete años antes del establecimiento formal del Proyecto
Interregional sobre Bancos Transnacionales ya se habían iniciado las
labores en algunos de los estudios de caso que iban a integrarlo. Las
primeras iniciativas pueden apreciarse en el documento de trabajo de
la Unidad Conjunta CEPAL/CET titulado Project Manual and
Methodological Guidelines for a Study on the Role of Transnational
banks in the External Finance of Peru (E/CEPAL/R.220, Santiago de
Chile, febrero de 1980). Se efectuaron dos estudios de caso completos
—Perú y Bolivia-- antes de establecerse oficialmente el proyecto
mencionado. Los aspectos metodológicos de esos estudios se explican
en detalle en los documentos pertinentes de la Unidad Conjunta
CEPAL/CET, es decir. Los bancos transnacionales y el financiamiento
externo de América Latina: la experiencia del Perú (E/CEPAL/
G.1124, Santiago de Chile, noviembre de 1980) y Los bancos
transnacionales, el Estado y el endeudamiento externo en Bolivia
(E/CEPAL/G.1251, junio de 1983). Otro estudio de caso, Colombia,
comenzado por la Unidad Conjunta CEPAL/CET antes de que
existiera el Proyecto Interregional fue incorporado directamente
cuando éste se constituyó.
La finalidad inicial de los estudios de caso fue simplemente
investigar el comportamiento de los BTN en su calidad de prestamistas
a los países en desarrollo utilizando para ese efecto la información
recogida de los contratos de préstamo. Se estimaba entonces que se
había escrito bastante sobre el comportamiento de los BTN, pero que
se había obtenido poca información objetiva. Era evidente que se
necesitaba un análisis más discriminatorio del comportamiento de
los BTN.
Pero cuando se estableció el Proyecto Interregional la finalidad
de los estudios de caso había cambiado dado que el interés primordial
era vincular el comportamiento de los BTN con la crisis internacional
de la deuda. En este sentido, los estudios de caso pasaron a tener
una doble finalidad, es decir, examinar el comportamiento de los BTN

189

durante el auge crediticio y analizar su comportamiento en casos
individuales durante el período de la crisis. En amboscasos, se siguió
haciendo hincapié en la recopilación de nueva información de los
contratos de préstamo. Las formas de recopilarla se explicitan en la
guia preparada para ese objeto, titulada Proyecto Interregional sobre
Bancos Transnacionales - Instrucciones sobre cómo llenar las hojas de
información sobre cada préstamo, Santiago de Chile, agosto de 1985.
Los casos de Argentina, Filipinas y Uruguay se sumaron a los de
Perú, Bolivia y Colombia.
2. La creación de la base de datos para
recabar información de los contratos
de préstamo
El procedimiento en cada estudio de caso fue primero, nombrar un
consultor; segundo, la recopilación de datos de los contratos de
préstamo a cargo de funcionarios de la Unidad Conjunta CEPAL/CET
y el consultor; tercero, la preparación del informe del consultor;
cuarto, la entrevista de los funcionarios públicos pertinentes, y
quinto, toda labor de actualización que fuera necesaria. La tarea de
reunir información sobre los contratos de préstamo fue fundamental
para culminar con éxito los estudios de caso.
La índole de la información recopilada se entiende mejor
remitiéndose a la hoja de información sobre el préstamo que
acompaña a este anexo metodológico. La sección A de dicha hoja está
destinada a la identificación completa del prestatario, el uso del
préstamo y toda garantía o financiamiento conjunto que pudiera estar
involucrado. La sección B está destinada a la identificación completa
de los prestamistas, la organización y estructura de los consorcios de
bancos, la participación de cada banco y las condiciones y otras
disposiciones contractuales.
Aunque se recopiló más información (especialmente respecto a los
préstamos directos al sector público) el universo crediticio plenamente
comparable quedó definido por los criterios siguientes: préstamos de
consorcio que
i) tenían un margen sobre una tasa de interés flotante;
ii) eran suscritos o garantizados por el Estado o uno de sus
organismos (excepto las instituciones policiales y de
defensa);
iii) tenían un valor mínimo original de un millón de dólares;
iv) poseían un vencimiento original a un año o más.
Para los fines de reunir y procesar los datos recopilados, se
siguieron ciertos procedimientos. Respecto a la identificación del
190

prestamista, las instituciones crediticias que eran filiales de bancos
transnacionales se homologaron con la casa matriz cuando ésta poseía
más de 50% de las acciones de aquellas, según The Banker, Who
Owns in World Banking, 1979-1980 (Londres, 1980). En el caso de
préstamos con distintos márgenes de interés, se calculó un promedio
ponderado para la duración del préstamo o, en las pocas situaciones
en que esto no fue posible, se le dividió en componentes con tasas de
interés diferentes. En las tareas de reagregación las cifras se
ponderaron según los montos, los vencimientos y otros aspectos
cuantificables de los mismos préstamos. Las comisiones y honorarios
se calcularon como porcentaje del valor original del préstamo, y en
los casos pertinentes se promediaron en forma similar a la que acaba
de describirse. En todos los préstamos se empleó el dólar de los
Estados Unidos para valorizarlos debido al hecho de que un gran
porcentaje del valor total de todos ellos estaba denominado en esa
moneda. En la conversión de todas las demás monedas se utilizó el
tipo de cambio vigente a la fecha de suscripción del contrato. Así, la
base de datos conjunta, correspondiente a los seis estudios de caso
para el período 1974-1982, alcanzó la cifra de 23 500 millones de
dólares de 1980 en valores constantes. Los créditos otorgados durante
el período de la crisis, 1983-1986, se abordaron por separado puesto
que en su mayoría no fueron préstamos voluntarios.

3. U n comentario sobre la información disponible al
público relativa a la distribución sectorial
de los compromisos de los BTN en
los estudios de caso
Dado que la base de datos del Proyecto Interregional sólo se
concentró en los créditos de consorcio de mediano plazo otorgados
por los BTN al sector público o garantizados por éste, poco tenía que
ofrecer en cuanto al otorgamiento de créditos al sector privado por
estas entidades. Hasta ahora, existen tres series de datos
relativamente buenas de fuentes abiertas al público sobre compromisos
bancarios (no créditos). Ellas son, los datos del Banco de Pagos
Internacionales sobre el total de créditos exteriores que figuran en su
publicación The Maturity Distribution of International Bank Lending-,
la información del Banco Mundial sobre la deuda de mediano y largo
plazo, pública y con aval del Estado, desembolsada y pendiente, de los
países prestatarios con los bancos privados (y demás instituciones
financieras que figuran en la cinta magnética del sistema de
notificación de la deuda al Banco Mundial); y las series de datos del
Consejo Federal Examinador de Instituciones Financieras de los
191

CREDITO COMERCIAL BANCARIO NO
HOJA DE INFORMACION SOBRE PRESTAMO; EL PRESTATARIO Y LAS CARACTERISTICAS DEL PRESTAMO
Proyecto Interregional sobre Bancos Transnacionales
Unidad Conjunta CEPAL/CET sobre Empresas Transnacionales
País:
1. NOMBRE Y DIRECCION COMPLETA DEL PRESTATARIO

2. DESCRIPCION GENERAL DE LA ACTIVIDAD PRINCIPAL DEL PRESTATARIO

3. CLASIFICACION SECTORIAL DE LA PRINCIPAL ACTIVIDAD ECONOMICA DEL PRESTATARIO
Construcción
Agricultura, pecuaria, pesquera
Minería

CZI

(Identifique)

Tran^orte

Industria Manufacturera
Energía

CZI

Finanzas

•

Agua Potable, etc.

Comunicaciones
Otros servicios

•

Comercio

Otro

Sector Público
4. ESTRUCTURA DEL CAPITAL SOCIAL DEL PRESTATARIO (% DE ACCIONES TOTALES)
Estatal

Sector
Privado

Dividido en

Nacional
Extranjero

ACCIONISTAS PRINCIPALES

100
5. OTRA INFORMACION PERTINENTE SOBRE EL PRESTATARIO

192

CREDITO COMERCIAL BANCARIO N®
A. HOJA DE INFORMACION SOBRE PRESTAMO: EL PRESTATARIO Y LAS CARACTERISTICAS DEL PRESTAMO
Cantidad autorizada
Moneda del crédito
Fecha del contrato

6. TIPO DE PRESTAMO
I — j Proyecto

I—j Libre disposición

j — j Financiamiento de importaciones

j—I Refinanciación

I—j

—^ Renegociación

Nacionalización

I—I Otro:
7. AVAL DEL CREDITO

•

I El Estado (República de

n

Banco Central

Otro:

8. SI EL CREDITO COMERCIAL ESTA RELACIONADO CON UN CREDITO OFICIAL, IDENTIFIQUELO
MONTO
MONEDA
TASA DE INTERESi^}
PLAZO (AÑOS)

USO ESTIPULADO

FUENTE DE CREDITO OFICIAL
a) Agenda de Crédito para Exportaciones
I—I Export Import Bank (EE.UU.)

b) Institución bilateral
I [ U.S. Agency for International Development

j—I Eximbank (Japón)

I

j Overseas Development Council (Reino Unido)

I—[ Otro:

I

[ Otro;

c) Institución Multilateral
[—I Banco Mundial
I—j Banco Regional de Desarrollo

•

Otro:

9. OTRA INFORMACION RELEVANTE AL USO O CARACTER DEL CREDITO

2703

B. H O J A D E I N F O R M A C I O N S O B R E P R E S T A M O : LOS P R E S T A M I S T A S Y A L G U N A S CLAUSULAS
Y C O N D I C I O N E S ESPECIALES D E L P R E S T A M O
10.
NOMBRE DEL BANCO(S)

11.
Banco
Gerente

12.

13.

14.

15.

16.

Banco
Cantidad autorizaBanco
Dirección del banco(s)
Coda p o r Banco
Moneda
Agente
Gerente
Prestamista ( 0 0 0 )

NOTA: AGREGAR OTRA HOJA SI ES NECESARIO, COLOCANDO EL MISMO N  DEL CREDITO COMERCIAL BANCARIO EN LA PAGINA ADICIONAL.

194

B. HOJA DE INFORMACION SOBRE PRESTAMO. LOS PRESTAMISTAS Y ALGUNAS CLAUSULAS
Y CONDICIONES ESPECIALES DEL PRESTAMO
17.
Nombre y dirección de la Oficina donde
los pagos del préstamo son remitidos

18.
Tasa de interés
(Porcentaje)

•
20.

LIBOR o Prime a
opción del Prestamista

22.

21.

Período de Período de AmorGracia (Años) tización (Años)

Plazo de los Pagos

a) Anual

19.
Saldo de depósito compensatorio requerido ( m o n t o y dónde)

JURISDICCION Y LEY APLICABLE
Ley que rige:
Tribunal:

b) Semianual

I

c) Otro

I A elección del Banco

24.
Pagarés Emitidos:
•
SI

1

INO

25.
Comisiones y Honorarios
TIPO

MONTO

a) Gerencia
(Management fees)
b) Participación
(Participation fees) c) Compromiso
(Commitment f e e s ) d) Uso de fondos
(Drawdown f e e s ) e) Negociación
(Negotiation or out of pocket fees) f) Agente
(Agent f e e s ) g) Pagos atrasados
(Late payment fees)h) Prepagos

i) Otros
(Identifiaue) .
26.
OTRA INFORMACION RELEVANTE:

195

Estados Unidos (FFIEC) sobre créditos exteriores y en moneda
diferente a la local otorgados por las organizaciones bancarias
estadounidenses que notifican al FFIEC (que se desglosan en
compromisos del sector público/privado y compromisos bancarios de
los primeros nueve otros bancos) que figuran en su Country Exposure
Lending Survey. Aunque estas distintas series de datos distan de
encajar a la perfección, la lectura detenida de la publicación de la
Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, titulada
External Debt: Definition, Statistical Coverage and Methodology
(Paris, 1988), que trata precisamente de estas materias, sugiere que al
menos puede derivarse una cifra grosera sobre los compromisos
bancarios no estadounidenses y totales con el sector privado si se
combina esta información como se indica a continuación:
Sector
Fuente de información
Bancos
1. Todos
2. No estadounidenses
3. Estadounidenses
a) Primeros 9
b) Otros 158

i)
ii)
iii)
i)
ii)
iii)
i)
ii)
iii)
i)
ii)
iii)
i)
ii)
iii)

Todos
Público
Privado
Todos
Público
Privado
Todos
Público
Privado
Todos
Público
Privado
Todos
Público
Privado

BPI
Banco Mundial, SND
1.
i) menos 1. ii)
1.
i) menos 3. i)
1. ii) menos 3. ii)
1. iii) menos 3. iii)
FFIEC
FFIEC
FFIEC
hJhlEC
FFIEC
FFIEC
FFIEC
FFIEC
FFIEC

Huelga decir que hay varias desventajas vinculadas con este
procedimiento. Por ejemplo, la información del Banco Mundial en
1. ii) se refiere exclusivamente a los compromisos bancarios de
mediano y largo plazo con los prestatarios del sector público, es
decir, no se incluyen los compromisos de corto plazo que sí se
incluyen en las demás series estadísticas. La manera de derivar los
compromisos de todos los bancos con el sector privado podría
conducir a sobreestimar ese rubro. Además, también se
sobreestimarían algo los compromisos de los bancos no
estadounidenses con el sector privado. Este es un impedimento
importante; sin embargo, dado que las cifras de los compromisos de
los bancos estadounidenses con el sector privado son confiables y
demuestran que esos bancos, sobre todo los primeros nueve, son de la
196

nacionalidad con mayores compromisos, se estimó que el
procedimiento descrito era aceptable.
Otra deficiencia que conviene tener presente es que las cifras de
compromisos anuales que figuran en los gráficos y anexos del presente
documento se ven afectadas por varios factores --entre otras cosas
las variaciones del tipo de cambio, el deflactor de precios y las
conversiones de la deuda--, que podrían falsear las conclusiones. En
vista de que casi toda la deuda está expresada en dólares de los
Estados Unidos y que alcanzó su cotización máxima en 1985, que el
deflactor es común a todos los estudios de caso y que la conversión
de la deuda no representó gran cosa antes de 1987, se estima que la
influencia de estos factores durante el período 1979-1986 sería
relativamente escasa. Por último, otro defecto es que fue imposible
separar los elementos de los compromisos bancarios con el sector
privado a fin de distinguir los créditos comerciales de otros créditos
y cerciorarse de que se excluyeran los créditos con garantía estatal
colocados en clientes del sector privado.
Pese a lo anterior, estos datos representan la mejor información
disponible al público sobre la deuda del sector privado con los BTN
en dichos países.

197

VO
00

Anexo 21
COLOMBIA: ORGANIZACION Y PARTICIPACION EN CREDITOS DE CONSORCIO, 1974-1986
(En millones de dólares de 1980)

1974

Capital movilizado

1975

1976

1977

1978

1979

1980

1981

1982

37.5

179.0

156.0

19.6

91.6

735.3

636.5

810.0

378.5

*

*

*

37.5

59.7

141.8

443.6

530.6

(8.5)

(70.9)

1983

1984

1985

1986

Total

3 044.1

I. 25 orqanfzactores
princioales
(Líderes)

(37.5)

(51.2)

(-)

(Seguidores)

(-)

(Rivales)

(•)

-

(70.9)

-

119.3

14.2

II. Todos los demás

-

(-)

(18.3)

236.0

*

*

*

(135.3) (155.5)

(66.8)

*

*

*

(-)

(492.8)

(58.9) (137.6)

(49.0)

*

*

*

(-)

(561.1)

(236.5) (249.4) (237.5) (120.2)

*

*

*

(-)

*

*

*

482.6
I M
(18.3)
(•)
(18.3) (246.1)

(-)

(•)

,19.6

55.0

252.7

192.9

279.,

142.5

312.0

761.

-

1 968.5

(914.5)

-

1 075.6

-

2 226.5

Particioación
I. 25 orqanizadores
princioales

5LJ
(4.6)

77.7

M

(28.4)

(-)

369.1
á M
(12.2)
(•)

{-)

(26.1)

(2.8)

(6.5)

(12.2) (178.9)

(•)

(24.6) (46.5)

(2.6)

(8.6) (190.2)(135.V (184.6) (106.6)

28.2

123.7

10.5

58.6

(Líderes)

I M
(9.4)

(Seguidores)
(Rivales)
II. Todos los demás

78.4

366^

192.6

176.0

44.9

(106.3) (106.9)

(44.3)

(33.1)

(3.1) (156.2)

(•)

(70.6) (158.3)

(41.7)

(49.0)

(27.6) (135.5)

(-)

(709.2)

(93.9) (14.2) (206.0)

(O

(1 012.8)

-

2 231.1

324.6

360.3

185.9

106.4

161.4

497.7

427.1

(504.5)

Anexo 21 ( c o n c l . )

1974

1975

1976

1977

1978

1979

1980

1981

1982

1983

1984

1985

1986

Total

tEn porcentajes)
Capital movilizado
principales
(Líderes)
(Seguidores)
(Rivales)

100

100

100

100

100

100

100

100

100

(21.3)

(19.2)

(17.6)

100

(100.0)

(4.7)

(45.4)

(-)

(20.0)

6LJ
(-)

(-)

(16.2)

(-)
(-)

(28.6)

(-)

(•)

(20.0)

(33.5)

(9.3)

(17.0)

(12.9)

(•)

(18.4)

(45.4)

(-)

(32.2)

(39.2)

(29.3)

(31.8)

(-)

(30.0)

9.1

100.0

60.0

34.4

30.3

34.5

37.6

100.0

33.4

(-)
66.6

II. TcxJos los demás

90.9

(•)

69.7

62.3

35.3

Participación
organi i

2^0

30.9

49J

46^

46.0

50.2

49.0

55J

51.0

62.3

(25.0)

(2.6)

(18.2)

(13.3)

(-)

(16.7)

(13.2)

(11.7)

(11.7)

(1.5)

(Seguidores)

(•)

(14.6)

(1.8)

(-)
(33.2)

(13.3)

(24.3)

(13.4)

(13.7)

(29.8)

(13.3)

(9.4)

(25.9)

(11.1)
(28.2)

(17.4)

(-)
ZLO

(11.1)
(21.2)

(19.5)

(Rivales)

(33.3)

(6.9)

6L1

5M

49.8

5JL0

49.1

3LZ

principales
(Líderes)

II. Todos los demás
Indice de costo

0.08

0.27

0.25

64.0
0.24

0.09

0.08

0.07

(22.8)
0.07

21.8

78^

53.8
(16.9)

49.9
(•)

(11.3)

(14.7)

(-)

(15.9)

(22.3)

(•)

(22.7)

46.2

50.1

0.07

Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET de Ejnpresas Transnacionales.
Mota: El guión significa cero.
* Durante el proceso de reestructuración, 1982-1986, no se calculó el capital movilizado debido a la existencia de comités directivos bancarios
para los principales prestatarios.

vo

ro

o
o

Anexo 22
ARGENTINA: ORGANIZACION Y PARTICIPACION EN CREDITOS DE CONSORCIO, 1974-1982
(En millones de dólares de 1980)

1975

Capital movilizado

1976

1977

1978

1979

1980

1981

1982

46.1

1 432.3

389.5

1 326.0

1 621.0

1 903.9

1 525.2

389.0

*

46.1

1 180.1

163.3

662.5

1983

1984

1985

1986

*

Total

a 632.9

I. 25 organizadores
principales
(Líderes)

(46.1)

*

674.3

818.8

522.8

202.5

*

•

4 270.5

(649.8)

(56.7)

(239.7)

(83.0)

(98.3)

(70.3)

(25.5)

*

(•)

*

(-)

(1 269.4)

-

(Seguidores)

(-)

(220.2)

(28.1)

(152.8)

(245.7)

(326.9)

(248.7)

(93.3)

*

(-)

*

(•)

(1 315.8)

(Rivales)

(-)

(310.1)

(78.5)

(270.0)

(345.6)

(393.6)

(203.8)

(83.7)

*

(•)

*

(-)

(1 685.3)

-

252.2

226.2

663.4

946.7

1 085.1

1 002.4

188.6

*

-

4 362.6

36.9

809.7

149.2

598.3

578.2

565.0

439.6

151.8

(36.9)

(429.3)

(83.5)

(72.2)

(58.3)

(16.9)

n . Todos los deinás

-

Participación
principales
(Líderes)

(47.1)

(151.4)

1 030.2
(449.0)

-

(-)

1 402.4
(566.9)

-

5 761.3

(-)

(1 911.5)

(Seguidores)

(-)

(144.9)

(30.1)

(146.1)

(212.2)

(233.9)

(231.5)

(75.4)

(285.6)

(•)

(418.5)

(-)

(1 778.2)

(Rivales)

(-

(235.5)

(72.0)

(300.8)

(282.5)

(258.9)

(149.8)

(59.5)

(295.6)

(O

(417.0)

(O

(2 071.6)

-

8 245.5

II. Todos los demás

9.2

622.7

240.3

727.6

1 042.7 1 338.9

1 085.6

237.3

1 244.0

-

1 697.2

Anexo 21 ( c o n c l . )

1975

1976

1977

1978

1979

1980

1981

1982

1983

1984

1985

1986

Total

(En porcentajes)
Capital movilizado
I. 25 organizadores
(Lfderes)

100

100

100

82^

100
^

100
50^

100
^

100

100

100

52.0

100
^

49.5

(100)

(45.4)

(14.6)

(18.1)

(5.1)

(5.2)

(4.6)

(6.6)

(-)

(-)

(Seguidores)

(-)

(15.4)

(7.2)

(11.5)

(15.2)

(17.2)

(16.3)

(24.0)

(-)

(•)

(15.2)

(Rivales)

(•)

(21.7)

(20.2)

(20.4)

(21.3)

(20.7)

(13.4)

(21.5)

(•)

(19.5)

-

ILá

11. Todos los demás

I M

S M

I M

5 M

^

(11.4)

(5.2)

(3.8)

(3.8)

(14.7)

50.5

Participacién
I. 25 organizadores
principales
(Lfderes)

41.1
(80.0)

(30.0)

(12.1)

(4.3)

(19.7)

(-)

(18.3)

(-)

(13.6)

(Seguidores)

(-)

(10.1)

(7.7)

(11.0)

(13.1)

(12.3)

(15.2)

(19.4)

(12.6)

(•)

(13.5)

(•)

(12.7)

(Rivales)

(•)

(16.4)

(18.5)

(22.7)

(17.4)

(13.6)

(9.8)

(15.3)

(13.0)

(-)

(13.4)

(•)

(14.8)

20.0

43.5

61.7

54.9

64.3

70.3

61.0

57.7

n . Todos los dewiás
Indice de costo
Fuente:

0.24

0.51

0.28

0.19

0.07

0.09

71.2
0.12

54.8

58^

0.31

Unidad Conjunta CEPAL/CET de Enpresas Transnaciorales.

Nota: El guión significa cero.
• Durante el proceso de reestructuración 1982-1986, no se calculó el capital movilizado debido a la existencia de comités directivos bancarios

to
O

para los principales prestatarios.

NJ
O
K
Anexo 23
FILIPINAS: ORGANIZACION Y PARTICIPACION EN CREDITOS DE CONSORCIO, 1974-1982
(En millones de dólares de 1980)

1974

1975

1976

128.3

106.8

30
(-)
(•)

103^
(-)

(306.9)

(76.8)

(13.9)

(28.1) (202.9)

(34.1)

(26.9)

(38.1)

94.2

hl

17L5

185.0

385.6

392.3

373.5

principales

23.9

57.6

268.3

178.7

815.2

(Líderes )

(-)

(4.6) (149.7)

Capital movilizado

1977

1978

1979

1980

1981

1982

530.4

359.0 1 409.6 1 031.3

739.6

579.2

704.9

358^

174.0

366.8

180.3

1983

1984

1985

1986

244.0

Total

5 588.9

I. 25 organizadores
principales
(Líderes)
(Seguidores)
(Rivales)
II. Todos los demás
Participación

024.0

639.0

(91.0) (406.6) (155.9)

3 124.0

(83.8)

(9.1)

(39.9)

(-)

(86.4) (119.6)

(49.1)

(36.0)

(-)

(612.9)

(54.9) (414.5) (396.7) (162.7) (122.1) (168.1)

(-)

(1 418.3)

398.9

(1 092.8)

2 464.0

460.9

I. 25 organizadores

(Seguidores)
(Rivales)
II. Todos los demás

(2.6)
(21.3)
104.2

(30.0)

(18.2)

(23.0) (100.4)
49.2

262.2

420.4

356.2

112.0

222.1

166.3

(71.5) (232.0)

(89.4)

(81.5)

(9.1)

(39.4)

(83.5)

(43.2) (177.5)

(76.6) (136.9) (44.4)

(58.3)

(26.6)

(64.0) (405.7) (254.4) (137.8) (58.5)

(124.4)

(56.2)

180.3

594.4

610.8

383.3

467.3

482.9

237.2

3ZL0

B M

3 708.1

(180.6) (214.5) (1 155.7)
(-)

(86.9) (203.4)

(904.4)

(109.5) (292.7) (1 648.0)
305.7

766.9

4 444.5

1974

Cacital movilizado

100

1975

100

1976

100

1977

100

1978

100
100

1979

100
100

I. 25 organizadores
26.5
26.5

97.1

67.7

(Líderes)

(O
(-)

( )
( -- )

(57.9)

(-)

(71.9)

(Rivales)
II. Todos los demás
Capital movilizado

100
100

1981

100
100

1982

100
100

1983

1984

1985

1986

Total

*

*

100
100

*

*

56^
56.0

*

*

(19.6)

*

^

principales
(Seguidores)

1980

(26.5) (25.2)
73.4

U
hl ,

128.3

106.8

18.9
1M
(-)
(2.0)
(16.6)

53.9

48.5

72.6

62.0
62.0

49.5

(28.8) (15.1) (11.3)
(28.8)
(2.6)
(2.6)
(8.4) (16.2)
(7.8) (14.4)
(16.2)
(7.2) (15.3) (29.4) (38.5) (22.0)
(22.0)
38J
32.3
51.5
27.4
5M
2ZA 38.0 50.5
5L1

530.4

(25.3)

359.0 1 409.6 1 031.3
1
1

739.6

31.2
3L2

3 ^
3 ^

»

(1.6)
(1.6)

(5.7)

*

-

(-)

(8.5)

(5.1)

*

(-)

*

*

(11.0)
(11.0)

(21.1)
(21.1)

(23.8)

*

(-)

*

*

(25.4)

68.9
6^9

65.4

*

*

*

44.0

579.2

704.9

*

Ihl
IIJ

-

*

*

5 588.9

Participación
I. 25 organizadores
principales
(Líderes)
(Seguidores)
(Rivales)
II. Todos los demás
Indice de costo

81.4
0.15

(4.3)

50.6

49.8

5L8
57.8

48.1

19.4

(28.2)

(19.9)

(16.5)

(8.7)

(11.0)

(1.6)

40.8

(5.6)

41.2
ftLZ

-

55.2

48.1

45.5

(20.7)

(-)

(26.5)

(14.5)

(14.2)

(28.1)

(3.4)

(12.0)

(18.5)

(6.6)

(-)

(12.7)

(13.8)

(18.9)

(17.8)

(12.6)
(28.8)

(7.4)

(21.5)

(24.7)

(28.6)

(10.1)

(17.6)

(13.9)

(•)

(16.0)

(19.8)

(11.1)
(20.2)

46.1

49.4

50.2

42.2

59.2

51.8

80.7

68.5

58.8

44.8

51.9

54.5

0.34

0.24

0.25

0.13

0.08

0.09

(7.7)

0.08

(8.3)

0.09

Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET de Enpresas Transnacionales.

K
O
U)

Nota: El guión significa cero.
•

Durante el proceso de reestructuración, 1982-1986, no se calculó el capital movilizado debido a la existencia de comités directivos bancarios
para los principales prestatarios.

to

o

Anexo 2A
PERU: ORGANIZACION Y PARTICIPACION EM CREDITOS DE CONSORCIO, 1974-1986
(En millones de dólares de 1980)

1975

1976

559.7

525.4

562.4

310.4

266.7

488.8

1974

Capital movilizado
principales
(Líderes)
(Seguidores)
(Rivales)
II. Todos los demás

1977

-

1979

1980

1981

1982

-

490.2

224.1

620.5

736.8

*

71.3

273.6

256.3

*

-

*

i
r

(-)
(-)

*

1978

272.5

-

(107.0)

(88.3) (297.9)

(•)

(•)

(124.2)

(35.0)

(64.5) (116.8)

(-)

(O

(55.2)

(32.0) (174.1) (117.1)
(25.3)

(49.1)

(28.2)

1983

(74.2)

(-)

(-)

(93.1)

(14.0)

(50.4) (111.0)

249.3

258.7

73.6

•

•

217.1

152.8

346.9

580.5

*

261.9

244.5

350.4

202.5

57.4

267.8

(168.4) (113.9)

1984

1985

1986

Total

-

3 719.1

-

-

1 939.9

(-)

(-)

(940.7)

(-)

(-)

(374.1)

(-)

(-)

(•)

•

•

-

1 779.2

1 780.4

-

-

(625.1)

Participación
I. 25 organizadores
orincioales
(Líderes)
(Seguidores)
(Rivales)
II. Todos los demás

(108.4) (106.3) (163.1)

-

-

179.0

200.8

-

-

-

(•)

(-)

(78.3)

(26.0)

(66.3)

(74.0) (110.2)

(-)

(•)

(-)

( 732.7)
(429.7)

(37.5)

(63.9)

(92.6)

(-)

(-)

(64.9)

(20.8)

(44.2)

(37.7)

(68.1)

(-)

(-)

(-)

(116.0)

(90.3)

(94.7)

(-)

(•)

(59.3)

(10.6)

(68.5)

(89.1)

(89.5)

(•)

(•)

(•)

264.8

211.9

-

•

287.8

166.8

441.6

536.0

468.2

-

-

-

297.8

(618.0)
2 674.8

Anexo 21 ( c o n c l . )

1974

1975

1976

1977

1978

1979

1980

1981

1982

1983

1984

1985

1986

Total

(En porcentaies)
Capital movilizado
Drincioales
(Líderes)
(Seguidores)
(Rivales)
II. Todos los demás

100

100

100

100

•

55.5

50.8

86.9

(19.1)

(16.8)

(53.0)

(•)

-

100

100

*

-

-

•

-

55.6

31.8

44.1

34.8

*

-

-

(•)

(25.3)

(14.3)

(28.1)

(15.9)

*

(-)

(-)

(-)

100
5L2
(25.3)

(6.3)

(12.3)

(20.8)

(-)

(-)

(11.3)

(11.3)

(7.9)

(3.8)

*

(O

(•)

(-)

(10.1)

(30.1)

(21.7)

(13.1)

(•)

(-)

(19.0)

(6.2)

(8.1)

(15.1)

*

(-)

(-)

(•)

(16.8)

44.5

49.2

13.1

-

-

44.4

68.1

55.9

78.8

*

-

-

•

47.8

Particioación
I. 25 organizadores
Drincioales
(Líderes)
(Seguidores)
(Rivales)
II. Todos los demás
Indice de costo

46.8

49.6

62.3

-

-

41.3

25.6

28.8

27.2

36.4

-

-

-

40.0

(19.4)

(20.2)

(29.0)

(-)

(•)

(16.0)

(11.6)

(10.7)

(10.0)

(15.0)

(•)

(•)

(-)

(16.4)

(6.7)

(12.2)

(16.5)

(•)

(-)

(13.2)

(9.3)

(7.1)

(5.1)

(9.2)

(-)

(-)

(•)

(9.6)

(20.7)

(17.2)

(16.8)

(-)

(•)

(12.1)

(4.7)

(11.0)

(12.1)

(12.2)

(•)

(-)

(-)

(14.0)

53J

50.4

37.7

-

-

58.7

71.2

72.7

63.6

-

-

-

60.0

0.12

0.40

0.46

0.28

74.4
0.14

0.14

0.20

.

Fuente: Unidad Conjmta CEPAL/CET de Empresas Transnacionales.
Nota: El guión significa cero.
* Durante el proceso de reestructuración, 1982-1986, no se calculó el capital movilizado debido a la existencia de comités directivos bancarios
^

para los principales prestatarios.

K
O
Os
Anexo 25
BOLIVIA: ORGANIZACION Y PARTICIPACION EN CREDITOS DE CONSORCIO, 1974-1986
(En millones de dólares de 1980)

1974

Capital movilizado

92.0

1975

1976

1977

1978

1979

131.0

228.4

167.5

259.0

121.0

82.6

198.6

146.8

237.5

35.9

1980

1981

1982

1983

1984

1985

1986

410.4

Total

1 409.2

I. 25 organizadores
Drincioales

86.6

(Líderes)

(63.1)

(47.9) (177.3) (125.2) (189.3)

(Seguidores)

(23.5)

(34.7)

(Rivales)
II. Todos los demás

(•)

lA

(-)

48.4

(-)
(21.3)
29.8

(21.6)

(48.2)

(-)

(35.9)

-

,246.2

-

-

-

-

-

(-)

(123.1)

(O

{-)

(•)

(•)

(-)

(726.0)

(•)

(41.0)

(•)

(-)

(-)

(-)

(-)

(208.0)

(O

(-)

(-)

(-)

-)

(103.2)

-

•

-

•

372.0

(•)

(-)

(-)

(-)

(82.1)

20.7

21.5

85.1

(-)

164.2

-

,232.1

-

1 037.2

Particioación
I. 25 organizadores
Drincioales

1,7 A

165.2

30.6

(15.8)

a9.6)

86.3

(Líderes )

(46.7)

(35.2

(63.5)

(1.5)

(•)

(89.6)

(•)

(-

•

(•

(•

(231.7)

(Seguidores)

(19.6)

(27.8)

(36.9)

(22.7)

(55.9)

(23.5)

(•)

(80.0)

(O

(•)

(-)

(-)

(-)

(266.7)

(Rivales)

(12.0)

(14.9)

(35.5)

(28.4)

(45.8)

(5.6)

(-)

(62.5)

(-)

(-)

(-)

(•)

(-)

(204.6)

44.6

58.6

81.2

93.9

-

•

-

-

-

656.5

II. Todos los demás

72.3

119.1

109.4

90.4

-

178.3

-

-

-

-

-

752.7

1974

1975

1976

1977

1978

1979

1980

1981

1982

1983

1984

1985

1986

Total

(En porcentaies)
porcentajes)
Capital movilizado

100

100

100

100

100

100
100

100
100

_

100
100

I. 25 organizadores

29^
29.7
(•)
(•)

principales

94.1

63.1

86.9

87.0

91.7
2LZ

(Líderes )

(68.6)

(36.6)

(77.6)

(74.1)

(73.1)

(Seguidores)

(25.5)

(26.5)

( )
( -- )

(12.9)

(-)
(-)

( )
( -- )

(9.3)

(-)
(-)

3^
36.9

1M

12.4
12^

(18.6) (29.7)
(18.6) (29.7)
{(-)
(•)
(•)

(Rivales)
II. Todos los demás
(I.

^

ZO
70.3

25.2

60.0
60.0

(•)
(•)
(O
(O
(-)
(-)
40^
40.0

-

(30.0)

(-)

(10.0)
(10.0)
(20.0)
(20.0)

(-)

-

(•)

-

-

(-)
(-)
(•)
(•)
(O
(O
-

-

-

(-)

(-)

(-)

(-)

(•)

(-)

-

-

-

(-]
(-)
(-)
(-)
(O
(-)
-

73.6
(51.5)
(14.8)
(7.3)
26.4

Participación
I. 25 organizadores
51.5

55.2

52.1

51.6
5L6

63.8

•

5M
56.5

-

-

-

-

-

53.5

(Líderes)

(17.2)

(22.6)

20.4)

(21.0)

(24.5)

(1.2)

(-)

(21.8)
(21.8)

(-)

(-)

(-)

(-)

(•)

(20.0)
(20.0)

(Seguidores)

(21.3)

(21.2)

(16.2)

(13.6)

(21.6)

(19.4)

(-)

(•)

(•)


( -- )

(-)

(18.9)

(13.0)

(11.4)

15.5)

(17.0)

(17.7)

(4.6)

(-)

(19.5)
(15.2)

(-)

(Rivales)

(-)

(•)

(•)

(•)

(•)

(14.6)

48.5

44.7

47.9

48.5

36.3

-

43.4
43.4

-

•

-

-

-

-

-

-

-

principales

II. Todos los demás
Indice de costo

0.31

Fuente: Unidad Conjunta CEPAL/CET de
Nota: El guión significa cero.

N
O

0.37

0.48

0.37

Enpresas Transnacionales.

0.33

7 ^
74.7
0.24

0.34

-

^

K
O
oo
Anexo 26
URUGUAY: ORGANIZACION Y PARTICIPACION EN CREDITOS DE CONSORCIO, 1977-1986
(En millones de dólares de 1980)

1977

Capital movilizado

1978

1979

113.9

258.2

102.9

1980

51.0

1981

72.8

1982

1983

139.4

1984

1985

*

1986

*

Total

738.2

I. 25 organizadores
orincipales

113.9

(Líderes )

(74.6)

(Seguidores)
(Rivales)
11. Todos los demás

(•)

(39.3)
•

242.1

63.3

51.0

72.8

29.3

*

-

-

*

572.8

(190.2)

(58.2)

(25.5)

(72.8)

(29.3)

*

(-)

(-)

*

(450.5)

(-)

*

(•)

(•)

*

(-)

(-)

*

(-)

(-)

*

(122.3)

-

110.1

*

-

-

*

165.4

(•)
(51.9)
16.2

(•)

(5.6)
39.2

(-)
(25.5)
-

(-)

(-)

Particioación
I. 25 organizadores
Drincioales
(Líderes)
(Seguidores)
(Rivales)
II. Todos los demás

76.5

194.7

48.1

41.0

«.5

62.3

385.8

-

-

719.3

(45.8)

(110.3)

(37.5)

(16.8)

(18.2)

(20.0)

(210.4)

(-)

(-)

(437.8)

(896.8)

(5.2)

(23.4)

(2.2)

(8.6)

(9.1)

(14.4)

(77.7)

(-)

(-)

(138.0)

(208.7)

(25.5)

(61.0)

(8.4)

(15.6)

(18.2)

(27.9)

(97.7)

(-)

(-)

(143.5)

37.3

63.5

,10.0

27.3

77.1

-

•

502.5

54.8

317.4

1 573.3

(397.8)
1 089.9

Anexo 21 ( c o n c l . )

1977

1978

1979

1980

1981

1982

100

100

1983

1984

1985

1986

Total

(En corcentaies)
Capital movilizado

100

100

100

100

.

*

-

*

*

100

I. 25 organizadores
orincioales

100

(Líderes )

(65.5)

(Seguidores)
(Rivales)
II. Todos los demás

(-)
(34.5)
-

93.8

62.0

(73.7)

(56.6)

(-)
(20.1)
áJ

(•)
(5.4)
38.1

100
(50.0)
(-)
(50.0)
-

100

21.0

*

(100)

(21.0)

*

( - )

(•)

77.6
(61.0)

(•)

(-)

*

( - )

(•)

*

(-)

(-)

*

( • )

{-)

*

(16.6)

79.0

*

*

22.4

-

-

(-)

Particioación
I. 25 organizadores
principales
(Líderes)
(Seguidores)
(Rivales)
II. Todos los demás
Indice de costo
Fuente: Unidad Conjinta CEPAL/CET de

67^

75.4

46.7

80.4

6L5

44.7

55.0

-

59.0

59.1

(40.2)

(42.7)

(36.4)

(32.9)

(25.0)

(14.3)

(30.0)

(-)

(-)

(36.0)

(33.7)

(4.6)

(9.1)

(2.1)

(16.9)

(12.5)

(10.3)

(11.0)

(-)

(-)

(11.3)

(7.8)

(22.4)

(23.6)

(8.2)

(30.6)

(25.0)

(20.0)

(14.0)

(-)

(-)

(11.7)

(14.9)

32.7

24.6

19.6

37.5

55.3

45.0

-

41.0

40.9

0.36

0.16

53.3
0.12

0.11

0.10

0.22

•

*

•

•

Expresas Transnacionales.

Nota: El guión significa cero.
* Durante el proceso de reestructuración 1982-1986, no se calculó el capital movilizado debido a la existencia de comités directivos bancarios

K
O
VO

para los principales prestatarios.

to Anexo 27

to

1979

1980

1981

1982

1983

1984

19852/
19852/

1986

15 019

19 940

22
22 606

21 745

21 605

19 428

21 682

22 444

£/

4 915

6 065

5 894

5 823

10 972

11 002

16 341

17 464

Sector privado d/

10 104

13 875

16 712

15 922

10 633

8 426

5 341

4 980

Deuda total d/

9 623

13 074

14 960

14 775

14 747

13 293

15 475

16 285

Sector público á/
d/
Sector privado d/

3 622

4 569

3 529

3 225

8 072

7 894

12
12 682

13 390

6 001
6 001

8 505

11 431

11 550

6 675

5 399

2 793

2 895

Todos los bancos: Deuda total
Sector público

2. Bancos no estadono
unidenses:

c
3. Bancos estado6 970

6 858

6 135

6 207

6 159

1 496

2 365

2 598

2 900

3 108

3 659

4 074

4 103

5 370

5 281

4 372

3 958

3 027

2 548

2 085

Deuda total

3 285

4 247

4 742

4 340

4 318

3 928

4 336

4 283

publico
Sector público

1 056

1 243

1 712

1 894

2 115

2 081

2 608

2 862
2 862

Sector privado
b) Otros 158:

7 646

1 293

Sector privado
a) Primeros 9:

6 866

Sector público

unidenses:-/

2 229

3 004

3 030

2 446

2 203

1 847

1 728

1 421

Deuda total

2 111

2 619

2 904

2 630

2 540

2 207

1 871

1 878

Deuda total

5 396

Sector público

237

253

653

704

785

1 027

1 051

1 212

Sector privado

1 874

2 366

2 251

1 926

1 755

1 180

620

664

Fuente: Véase el anexo 17 para fuentes y notas.

Anexo 28
FILIPINAS: COMPROMISOS BAMCARIOS CON LOS PRESTATARIOS DEL SECTOR PUBLICO Y PRIVADO, 1979-1986
(En millones de dólares de 1980)

1979

Todos los bancos: Deuda total

1980

1981

1982

1983

1984

19852/

198^/

^

8 256

9 348

9 285

10 630

11 103

9 516

9 499

10 020

Sector público

2 082

2 536

2 689

3 234

3 537

3 683

3 998

7 679

Sector privado

6 174

6 812

6 596

7 093

7 566

S 833

5 501

2 340

Deuda total

Bancos no estadounidenses:

4 395

5 765

6 214

5 321

5 500

6 330

937

775

1 164

1 283

1 804

1 550

5 112

3 049

3 765

3 620

4 601

4 931

3 517

3 950

1 ?18

Deuda total

4 502

4 646

4 890

4 865

4 889

4 195

3 999

3 690

Sector público

1 377

1 599

1 914

2 070

2 254

1 879

2 448

2 567

Sector privado
a) Primeros 9:

4 702

705

Sector privado
Bancos estadounidenses:^/

3 754

sector público

3 125

3 047

2 976

2 795

2 635

2 316

1 551

1 123

Deuda total

3 270

3 224

3 321

3 287

3 170

2 889

2 798

2 676
1 887

Sector público

I»
—
^

1 449

1 522

1 452

1 286

1 709

2 077

1 872

1 765

1 718

1 603

1 089

789

Deuda total

1 232

1 422

1 569

1 578

1 719

1 306

1 201

1 014

181

452

465

548

802

276

739

1 778

Sector privado

M

1 147

2 074

Sector público

b) Otros 158:

1 196

Sector privado

1 051

970

1 104

1 030

917

713

462

33

—
Fuente; Véase anexo 17 para fuentes y notas.

(j
v
to

Anexo 29

to

COLOMBIA: COMPROMISOS BANCARIOS CON LOS PRESTATARIOS DEL SECTOR PUBLICO Y PRIVADO, 1979-1986
(En mi Hones de dólares de 1980)

1979

Todos los bancos: Deuda total

1980

1981

1982

1983

1984

19855/

1986

3 982

4 632

4 949

5 345

5 466

5 004

4 721

4 866

Sector público

1 099

1 449

1 994

2 261

2 469

2 646

2 673

3 353

Sector privado ^^

2 883

3 183

2 955

3 084

2 997

2 358

2 048

1 514

Deuda total

Bancos no estadounidenses:

^

1 556

1 977

2 423

2 639

2 792

2 722

2 784

3 314

Sector público

483

814

1 315

1 405

1 621

1 770

1 747

2 483

Sector privado

1 073

1 163

1 108

1 234

1 171

952

1 037

831

Deuda total

Bancos estadounidenses:-^

2 655

2 526

2 706

2 674

2 282

1 937

1 552

616

635

679

856

848

876

926

870

Sector privado
a) Primeros 9:

2 426

Sector público

1 810

2 020

1 847

1 850

1 826

1 406

1 011

682

Deuda total

1 754

1 800

1 785

1 884

1 806

1 678

1 420

1 104

Sector público
b) Otros 158:

529

510

527

718

685

725

762

699

Sector privado

1 225

1 290

1 258

1 166

1 121

953

658

405
448

Deuda total

672

855

741

822

868

604

517

Sector público

87

125

152

138

163

151

164

171

Sector privado

585

730

589

684

705

453

353

277

Fuente: Véase anexo 17 para fuentes y notas.

Anexo 30
PERU: COMPRCWISOS BANCARIOS CON LOS PRESTATARIOS DEL SECTOR PUBLICO Y PRIVADO, 1979-1986
(En millones de dólares de 1980)

1979

Todos los bancos: Deuda total

1980

1981

1982S/

1983^

1984

1985

1986

4 196

4 053

4 015

4 533

4 121

3 671

3 458

3 245

Sector público

2 792

2 310

2 000

2 456

2 782

2 875

2 902

2 843

Sector privado

1 404

1 743

2 015

2 077

1 340

796

555

402

Deuda total

2 630

2 329

2 221

2 381

2 109

1 858

2 237

2 274

Sector público ^^

1 987

1 468

1 242

1 680

1 484

1 652

2 053

2 197

643

861

979

701

625

206

184

77

Bancos no estadounidenses:

Sector privado
Bancos estadounidenses

Deuda total

m

1 794

2 012

1 813

1 221

842

758

776

1 298

1 223

849

646

761

882

1 036

1 376

714

590

372

325

1 034

1 072

956

1 155

1 091

996

706

591

Sector público

509

554

485

448

800

656

488

369

Sector privado

525

518

471

707

291

340

218

222

Deuda total

532

652

838

997

921

817

515

380

Sector público

296

288

273

328

498

567

361

277

Sector privado

b) Otros 158:

1 724

805

Sector privado
a) Primeros 9:

1 566

Sector público

236

364

565

669

423

250

154

103

Deuda total

to

t—*

u

Fuente: Véase anexo 17 para fuentes y notas.

to

Anexo 31
BOLIVIA Y URUGUAY: COMPROMISOS BANCARIOS CON TODOS LOS PRESTATARIOS, 1979-1986
(En millones de dólares de 1980)

1979

1980

19812/

1982

1983

1984

1985

1986

BOLIVIA
1. Todos los bancos

1 601.8

1 112.0

1 020.0

1 296.4

678.3

540.7

475.3

426.3

2. Bancos no estadounidenses

1 006.7

676.0

753.4

983.1

433.9

389.2

399.3

362.0

3. Bancos estadounidenses:^^

595.1

436.0

266.6

313.3

244.4

151.5

76.0

64.3

a) Primeros 9

397.1

285.0

247.5

194.8

160.5

87.7

40.6

31.1

b) Otros 158

198.0

151.0

19.1

118.5

83.9

63.8

35.4

33.2

URUGUAY
1. Todos los bancos

479.9

639.0

928.1

1 295.9

1 584.6

1 559.9

1 705.6

1 677.0

2. Bancos no estadounidenses:^

172.3

241.1

367.6

510.2

754.8

769.2

1 054.6

1 034.7

3. Bancos estadounidenses:^

307.6

398.0

560.5

785.7

829.8

790.7

651.0

642.3

a) Primeros 9

232.7

302.0

419.5

536.8

616.1

591.5

512.2

491.3

b) Otros 158

74.9

96.0

141.0

248.9

209.7

199.2

138.8

151.0

Fuente: Banco de Pagos Internacionales (BPI), The Maturity Distribution of International Bank Lending. Basilea, varios números; Banco
Internacional de Reconstrucción y Fomento, Sistema de Notificación de la Deuda al Banco Mundial (cinta magnética); Consejo Federal
Examinador de Instituciones Financieras, Statistical Release: Country Exposure Lending Survey. Washington, D.C., yarios números.
Consúltese, asimismo. Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), External Debt: Definition. Statistical Coverage and
Methodology. Paris, 1988.
Año en que se suscribieron los acuerdos de reestructuración de la deuda con los bancos transnacionales. A veces, los desembolsos se
registraron

al año siguiente.

Créditos exteriores en todas las monedas y créditos locales en monedas no locales para los bancos que declaran al BPI.
Créditos exteriores y en moneda no local otorgados por organizaciones bancarias estadounidenses que notifican al Consejo Federal Examinador de
instituciones financieras.
Valor derivado.

Publicaciones de la
CEPAL
COMISION ECONOMICA PARA AMERICA LATINA Y EL CARIBE
Casilla 179 0 Santiago de Chile

PUBLICACIONES PERIODICAS
Revista de la CEPAL
La Revista se inició en 1976 como parte de! Programa de Publicaciones de la Comisión Económica
para América Latina y el Caribe, con el propósito de contribuir ai examen de los problemas del
desarrollo socioeconómico de la región. Las opiniones expresadas en los artículos firmados, incluidas
las colaboraciones de los funcionarlos de la Secretaria, son las de los autores y, por io tanto, no
reflejan necesariamente los puntos de vista de la Organización
La Revista de la CEPAL se publica en español e inglés, tres veces por año.
Los precios de subscripción anual vigentes para 1989 son de US$ 16 para la versión en

españolyde

US$18 para la versión en inglés. El precio por ejemplar suelto es de USS10 para ambas versiones.
Estudio Económico de
Ainérica Latina y el Caribe
1980.
1981.
1982.
1982,
1983,
1983.
1984.
1984,
1985,
1986.
1987.

vol
vol
vol
vol
vol.
vol

/
II
/
H
I
H

664
863
693
199
694
179
702
233
672
734

Economic Survey of Latin
America and the Caribbean

pp.
pp.
pp.
pp.
pp.
pp.
pp.
pp.
pp.
pp.

1982,
1982,
1983.
1983
1984.
1984,

6 9 2 pp.
(También hay ejemplares de años anteriores)

1980,
1981.
vol /
vol H
vol /
vol H
vol I
vol H
1985.

629
837
658
186
686
166
685
216
660

pp
pp
pp
pp
pp
pp
pp
pp
pp

Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe/
Statistical Yearbook for Latin America and the Caribbean (bilingüe)
1980.

617 pp.

985,

792 pp.

I98K
1983
1984,

727 pp.
(correspondiente a 1 9 8 2 / 1 9 8 3 ) 749 pp.
761 pp.

J986.
1987,
1988

782 pp.
714 pp.
782 pp.

(También hay ejemplares de años
Libros de la

anteriores)

C E P A L

1

Manual de proyectos de desarrollo económico, 1958, 5° ed. 1980, 2 6 4 pp.

1

Manual on economic development projects, 1958, 2nd. ed. 1972, 242 pp.

2

América Latina en el umbral de los años ochenta, 1979, 2° ed. 1980, 2 0 3 pp.

3

Agua, desarrollo y medio ambiente en América Latina, 1980, 4 4 3 pp.

4

Los bancos transnacionales y el financiamiento externo de América Latina. La experiencia
del Perú. 1965-1976, por Robert Devlin, 1980, 2 6 5 pp.

4

Transnational banks and the external finance of Latin America: the experience of Peru.
1985, 342 pp.

5

La dimensión ambiental en los estilos de desarrollo de América Latina, por Osvaldo Sunkel,
1981, 2   e d . 1984, 136 pp.

6

La mujer y el desarrollo: guia para la planificación

6

Women and development: guidelines for programme and project planning 1982, 3rd. ed.
1984, 123 pp.

de programas y proyectos. 1 9 8 4 , 1 1 5 pp.

7

Africa y América Latina: perspectivas

8

Sobrevivencia

9

La mujer en el sector popular urbano América Latina y el Caribe. 1984, 349 pp.

de la cooperación interregional.

1983, 286 pp.

campesina en ecosistemas de altura, vols. I y II, 1983, 720 pp.

10

Avances en la interpretación
236 pp.

ambienta! del desarrollo agrícola de América Latina. 1985,

11

El decenio de la mujer en el escenario latinoamericano.

11

The decade for women in i atin America and the Caribbean: background and prospects,

1986, 216 pp.

1987, 215 pp.
12

América Latina: sistema monetario internacional y financiamiento

externo. 1986, 416 pp.

12

Latin America: international monetary system and external financing, 1986, 4 0 5 pp.

13

Raúl Prebiscb: Un aporte al estudio de su pensamiento.

15

CEPAL. 40 años (1948-1988).

16

América Latina en la economía mundial. 1988, 3 2 2 pp.

1987, 146 pp.

1988, 85 pp.

17

Gestión para el desarrollo de cuencas de alta montaña en la zona andina, 1988, 187 pp.

18

Políticas macroeconómicas
(en prensa)

19

CEPAL. Bibliografía.

y brecha externa: América Latina en los años ochenta. 1989,

1948-1988.

m

pp.

20

Desarrollo agrícola y participación

campesina, 1989, (en prensa)

21

Planificación y gestión del desarrollo en áreas de expansión de la frontera ai,
América Latina, 1989, 113 pp.

22

Transformación ocupacional y crisis en América Latina, 1989, (en prensa)

SERIES MONOGRAFICAS
Cuadernos de la C E P A L
1

América Latina: el nuevo escenario regional y mundial/Latín
world setting, (bilingüe), 1975, 2° ed. 1985, 103 pp.

2

Las evoluciones regionales de la estrategia internacional
73 pp.

2
3
4

Regional appraisals of the international development strategy. 1975, 2nd. ed. 1985, 82 pp.
Desarrollo humano, cambio social y crecimiento en América Latina, 1975, 2°ed. 1 9 8 4 , 1 0 3 pp.
Relaciones comerciales, crisis monetaria e integración económica en América Latina, 1975,
85 pp.

5
B

Síntesis de la segunda evaluación regional de la estrategia internacional del desarrollo, 1975,
72 pp.
Dinero de valor constante. Concepto, problemas y experiencias, por Jorge Rose, 1975, 2 ed.

7
8

1984, 4 3 pp.
La coyuntura internacional y el sector externo. 1975, 2° ed. 1983, 106 pp.
La industrialiiación latinoamericana en los años setenta, 1975, 2° ed. 1984, 116 pp.

America: the new regional and

de! desarrollo,

1975, 2 ed. 1984,

9

Dos estudios sobre inflación 1972-1974. La inflación en ios países centrales. América Latina y
la inflación importada, 1975, 2° ed. 1984, 57 pp.
s/n Canada and the foreign firm, D. Pollock, 1976, 4 3 pp.
10 Reactivación de! mercado común centroamericano, 1976, 2° ed. 1984, 149 pp.
11 integración y cooperación entre países en desarrollo en eí ámbito agrícola, por Germánico
Salgado, 1976, 2° ed. 1985, 62 pp.
12
Temas del nuevo orden económico internacional, 1976, 2° ed. 1984, 8 5 pp.
13
14

En torno a las ideas de la CEP AL: desarrollo, industrialización y comercio exterior. 19 7 7,2° ed.
1985, 57 pp.
En torno a las ideas de ía CEPAL: problemas de ía industrialización en América Latina, 1977,
2ed. 1984, 46 pp.

15

Los recursos hidráulicos de América Latina. Informe regional

15
16

The water resources of Latín America. Regional report 1977, 2nd. ed. 1985, 79 pp.
Desarrollo y cambio sociaí en América Latina, 1977, 2° ed. 1984, 59 pp.

17

Estrategia internacional de desarrollo y establecimiento de un nuevo orden económico internacional 1977, 3 ed. 1984, 61 pp.
International development strategy and estahUshment of a new international economic order,
1977, 3rd. ed. 1985, 59 pp.

17

1977, 2° ed. 1984, 75 pp.

18

Raíces históricas de las estructuras distributivas
2 ed. 1983, 64 pp.

19

Dos estudios sobre endeudamiento
66 pp.

s/n

United Statas —Latín American trade and financial relations: some policy recommendations,
S. Weintraub, 1977, 44 pp.
Tendencias y proyecciones a largo plazo de! desarrollo económico de América Latina, 1978,
3  e d . 1985, 134 pp.

20
21

de América Latina, por A. di Filippo, 1977,

externo, por C. Massad y R. Zahier, 1977, 2° ed. 1986,

2S años en ia agricultura de América Latina: rasgos principales 1950-1975.
124 pp.

1978, 2ed. 1983,

22

Notas sobre la familia como unidad socioeconómica, porCarlos A. Borsotti, 1 9 7 8 , 2 ° ed. 1984,
60 pp.
23 La organización de la información para la evaluación de!desarrollo, por Juan Sourrouille, 1978,
l  i á . 1984, 61 pp.
24 Contabilidad nacional a precios constantes en América Latina, 1978, 2 eá. 1983, 60 pp.
s/tt Energy in Latin America: The Histórica! Record, J. Mullen, 1978, 66 pp.
25 Ecuador: desafios y logros de la política económica en la fase de expansión petrolera, 1979,
2 ed. 1984, 153 pp.
26 Las transformaciones rurales en América Latina: ¿desarrollo social o marginación?, 1979,
2 ed. 1984, 160 pp.
27 La dimensión de la pobreza en América Latina, por Oscar Altimir, 1979, 2° ed. 1983, 89 pp.
28 Organización institucional para el control y manejo de la deuda externa. El caso chileno, por
Rodolfo Hoffman, 1979, 35 pp.
29 La política monetaria y el ajuste de la balanza de pagos: tres estudios, 1979, 2 ed. 1984,
61 pp.
29
Monetary policy and balance of payments adjustment: three studies. 1979, 60 pp.
30 América Latina: las evaluaciones regionales de la estrategia internacional del desarrollo en los
años setenta, 1979, 2° ed. 1982, 237 pp.
31 Educación, imágenes y estilos de desarrollo, por G. Rama, 1979, 2° ed. 1982, 72 pp,
32 Movimientos internacionales de capitales, por R. H. Arriazu, 1979, 2° ed. 1984, 90 pp.
33 Informe sobre las inversiones directas extranjeras en América Latina, por A. E. Calcagno, 1980,
2°ed. 1982, 1 1 4 pp.
34 Las fluctuaciones de la industria manufacturera argentina, 1950-1978, por D. Heymann, 1980,
2  ed. 1984, 2 3 4 pp.
3 5 Perspectivas de reajuste industrial: la Comunidad Económica Europea y los países en desarrollo. por B. Evers, G. de Groot y W. Wagenmans, 1980, 2 ed. 1984, 69 pp.
36
Un análisis sobre la posibilidad de evaluarla solvencia crediticia de los países en desarrollo, por
A. Saieh, 1980, 2 ed. 1984, 82 pp.
37 Hacia los censos latinoamericanos de los años ochenta, 1981, 146 pp.
s/n
38
39
40
40
41
42
43
44
45
45
46
47
48
48
49
49

The economic relations of Latin America with Europe, 1980, 2nd. ed, 1983, 156 pp.
Desarrollo regional argentino: la agricultura, por J. Martin, 1981, 2° ed. 1984, 111 pp.
Estratificación y movilidad ocupacional en América Latina, porC. FilgueirayC. Geneletti, 1981,
2°ed. 1985, 162 pp.
Programa de acción regional para América Latina en los años ochenta, 1981, 2° ed. 1984,
62 pp.
Regional programme of action for Latin America in the 1980s, 1981, 2nd. ed. 1984, 57 pp.
El desarrollo de América Latina y sus repercusiones en la educación Alfabetismo y escolaridad
básica, 1982, 2 4 6 pp.
América Latina y la economía mundial del café, 1982, 95 pp.
El ciclo ganadero y la economía argentina, 1983, 160 pp.
Las encuestas de hogares en América Latina, 1983, 122 pp.
Las cuentas nacionales en América Latina y ei Caribe. 1983, 100 pp.
National accounts in Latin America and the Caribbean. 1983, 97 pp.
Demanda de equipos para generación, transmisión y translormación eléctrica en América
Latina. 1983, 193 pp.
La economía de América Latina en 1982: evolución genera! política cambiarla y renegociación
de la deuda externa. 1984, 104 pp.
Políticas de ajuste y renegociación de la deuda externa en América Latina. 1984, 102 pp.
Development of the mining resources of Latin America. 1989, (en prensa).
La economía de América Latina y el Caribe en 1983: evolución general, crisis y procesos de
ajuste. 1985, 95 pp,
The economy of L atin America and the Caribbean in 1983: main trends, the impact of the crisis
and the adjustment processes. 1985, 93 dd

50
51
51
52
52
53
54
54
55
55
56
57
58
58
59
60
61
62

La CEP AL, encarnación de una esperanza de América Latina, por Hernán Santa Cruz, 1985,
77 pp,
Hacia nuevas modalidades de cooperación económica entre América Latina y eUapón, 1986,
233 pp.
Towards new forms of economic co-operation botwaen Latin America and Japan, 1987,
245 pp.
Los conceptos básicos dei transporte marítimo y ta situación de ia actividad en América Latina,
1986, 112 pp.
Basic concepts of maritime transport and its present status in Latin America and t/ie
Caribbean. 1987, 114 pp.
Encuestas de ingresas y gastos. Conceptos y métodos en la experiencia latinoamericana. 1986,
128 pp.
Crisis económica y politices de ajuste, estabilización y crecimiento, 1986, 123 pp.
The economic crisis: Policies for adjustment, stabilization and growth, 1986, 125 pp.
El desarrollo de América Latina y el Caribe: escollos, requisitos y opciones, 1987, 184 pp.
Latín American and Caribbean development: obstacles, requirements and options, 1987,
184 pp.
Los bancos transnacionales y ei endeudamiento externo en ia Argentina, 1987, 112 pp.
El proceso de desarrollo de la pequeña y mediana empresa y su papel en ei sistema industrial: ei
caso de Italia, 1988, 112 pp.
La evolución de ia economía de América Latina en 1986, 1988, 100 pp.
The evolution of the Latin American Economy in 1986, 1988, 106 pp.
Protectionism: regional negotiation and defence strategies, 1988, 261 pp.
Industrialización en América Latina: de ia caja negra al casillero vacio, 1989, 176 pp.
Hacia un desarrollo sostenido en América Latina y ei Caribe: restricciones y requisitos, 1989,
94 pp.
La evolución de la economía de América Latina en 1987, 1989 (en prensa).

Cuadernos Estadísticas de la C E P A L
1
2
3
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América Latina: relación de precios del intercambio, 1978, 2° ed. 1984, 66 pp.
Indicadores dei desarrollo económico y social en América Latina, 1976, 2° ed. 1984, 179 pp.
Series históricas del crecimiento de América Latina, 1978, 2° ed. 1984, 206 pp.
Estadísticas sobre la estructura del gasto de consumo de los hogares según finalidad del gasto,
por grupos de ingreso, 1978, 1 10 pp. (Agotado, reemplazado por N 8)
Ei balance de pagos de América Latina, 1950-1977, 1979, 2° ed. 1984, 164 pp.
Distribución regional del producto interno bruto sectorial en los paises de América Latina,
1981, r ed. 1985, 68 pp.
Tablas de insumo-producto en América Latina, 1983, 383 pp.
Estructura de! gasto de consumo de los hogares según finalidad del gasto, por grupos de
ingreso, 1984, 146 pp.
Origen y destino del comercio exterior de los paises de la Asociación Latinoamericana de
Integración y del Mercado Común Centromericano, 1985, 546 pp.
América Latina: balance de pagos 1950-1984, 1986, 357 pp.
El comercio exterior de bienes de capital en América Latina, 1986, 288 pp.
América Latina: Indices de comercio exterior. 1970-1984, 1987, 355 pp.
América Latina: comercio exterior según la clasificación industrial internacional uniforme de
todas las actividades económicas, 1987, Vol. I, 675 pp; Vol. II, 675 pp.
La distribución del ingreso en Colombia. Antecedentes estadísticos características
socioeconómicas de los receptores, 1988, 156 pp

Estudios e Informes de la C E P A L
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Nicaragua: e! impacto de ta mutación politica. 1981, T ed. 1982, 126 pp.
Perú 1968-1977: la política económica en un proceso de cambio global, 1981, 2° ed. 1982,
166 pp.
La industrialización de América Latina Y la cooperación internacional 1981,170 pp. (Agotado,
no será reimpreso.)
Estilos de desarrollo, modernización y medio ambiente en la agricultura latinoamericana, 1981,
4° ed. 1984, 130 pp.
El desarrollo de América Latina en los años ochenta, 1981, 2° ed. 1982, 153 pp,
Latin American davelopment in the 1980s, 1981, 2nd. ed. 1982, 134 pp.
Proyecciones del desarrollo latinoamericano en los años ochenta. 1981, 3° ed. 1985, 96 pp.
Latin American development projections for the 1980s, 1982, 2nd. ed. 1983, 89 pp.
Las relaciones económicas externas de América Latina en los años ochenta, 1981, 2ed. 1982,
180 pp.
Integración y cooperación regionales en los años ochenta, 1982, 2° ed. 1982, 174 pp.
Estrategias de desarrollo sectorial para los años ochenta: industria y agricultura, 1981, 2° ed.
1985, 100 pp.
Dinámica del suhempleo en América Latina. PREALC, 1981, 2° ed. 1985, 101 pp.
Estilos de desarrollo de la industria manufacturera y medio ambiente en A mérica Latina. 1982,
2° ed. 1984, 178 pp.
Relaciones económicas de América Latina con los países miembros deí Consejo de Asistencia
Mutua Económica, 1982, 154 pp.
Campesinado y desarrollo agrícola en Bolivia, 1982, 175 pp.
El sector externo: indicadores y análisis de sus fluctuaciones. El caso argentino, 1982, 2° ed.
1985, 216 pp.
Ingeniería y consultorio en Brasil y el Grupo Andino, 1982, 320 pp.
Cinco estudios sobre la situación de la mujer en América Latina, 1982, 2°ed. 1985, 178 pp.
Five studies on the situation of women in Latin America, 1983, 2nd. ed. 1984, 188 pp.
Cuentas nacionales y producto material en América Latina, 1982, 129 pp.
El financiamiento de las exportaciones en América Latina, 1983, 212 pp.
Medición del empleo y de los ingresos rurales, 1982, 2 ed. 1983, 173 pp.
Measurement of employment and income in rural areas, 1983, 184 pp.
Efectos mecroeconómicos de cambios en las barreras ai comercio y al movimiento de capitales:
un modelo de simulación, 1982, 68 pp.
La empresa pública en la economía: ¡a experiencia argentina, 1982, 2° ed. 1985, 134 pp.
Las empresas transnacionales en ía economía de Chile, 1974-1980, 1983, 178 pp.
La gestión y la informática en las empresas ferroviarias de América Latina y España, 1983,
195 pp.
Establecimiento de empresas de reparación y mantenimiento de contenedores en América
Latina y ei Caribe, 1983, 314 pp.
Establishing container repair ánd maintenance enterprises in Latin America and the
Caribbean, 1983, 236 pp.
Ague potable y saneamiento ambiental en América Latina. 1981-1990/Drinking water supply
and sanitation in Latin America. 1981-1990 (\i\\m%w\, 1983, 140 pp.
Los bancos transnacionales, el estado y ei endeudamiento externo en Bolivia. 1983, 282 pp.
Politice económica y procesos de desarrollo La experiencia argentina entre 1976 y 1981,
1983, 157 pp.
Estilos de desarrollo, energía y medio ambiente: un estudio de caso exploratorio, 1983,129 pp.
Empresas transnacionales en la industria de alimentos. El caso argentino: cereales y carne,
1983, 93 pp.
Industrialización en Centro América, 1960-1980, 1983, 168 pp.
Dos estudios sobre empresas transnacionales en Brasil, 1983, 141 pp.

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La crisis económica internacional y su repercusión en América Latina, 1983. 81 pp.
La agricultura campesina en sus relaciones con la industria, 1984, 120 pp.
Cooperación económica entre Brasil y el Grupo Andino: el casa de los minerales y metales no
ferrosos, 1983, 148 pp.
La agricultura campesina y el mercado de alimentos: la dependencia externa y sus efectos en
una economía abierta, 1984, 201 pp.
El capital extranjero en la economía peruana, 1984, 178 pp.
Dos estudios sobre política arancelaria, 1984, 96 pp.
Estabilización y liberalización económica en el Cono Sur, 1984, 193 pp.
La agricultura campesina y eí mercado de alimentos: eí caso de Haiti y eí de ía República
Dominicana. 1984, 255 pp.
La industria siderúrgica latinoamericana: tendencias y potencial 1984, 280 pp.
La presencia de las empresas transnacionales en ía economía ecuatoriana, 1984, 77 pp.
Precios, salarios y empleo en ía Argentina: estadísticas económicas de corto plazo, 1984,
378 pp.
Eí desarrollo de ía seguridad social en América Latina, 1985, 348 pp.
Market structure, firm size and Brazilian exports. 1985, 104 pp.
La planificación del transporte en países de America Latina. 1985, 247 pp.
La crisis en América Latina: su evaluación y perspectivas, 1985, 119 pp.
La juventud en América Latina y el Caribe, 1985, 181 pp.
Desarrollo de ios recursos mineros de América Latina, 1985, 145 pp.
Las relaciones económicas internacionales de América Latina y la cooperación regional. 1985,
224 pp.
América Latina y la economía mundial del algodón. 1985, 122 pp.
Comercio y cooperación entre países de América Latina y países miembros deíCAME. 1985,
90 pp.
Trade relations between Brazil and the United States, 1985, 148 pp.
Los recursos hídricos de América Latina y eí Caribe y su aprovechamiento. 1985, 138 pp.
The water resources of Latín America and the Caribbean and their utilization, 1985,135 pp.
La pobreza en América Latina: dimensiones y políticas, 1985, 155 pp.
Políticas de promoción de exportaciones en algunos países de América Latina, 1985, 207 pp.
Las empresas transnacionales en ía Argentina, 1986, 222 pp.
El desarrollo fruticola y forestal en Chile y sus derivaciones sociales, 1986, 227 pp.
El cultivo del algodón y la soya en eí Paraguay y sus derivaciones sociales, 1986, 141 pp.
Expansión del cultivo de la caña de azúcar y de la ganadería en el nordeste del Brasil: un examen
dei papel de ía política pública y de sus derivaciones económicas y sociales, 1986, 164 pp.
Las empresas transnacionales en el desarrollo colombiano, 1986, 212 pp.
Las empresas transnacíonales en ía economía deí Paraguay, 1987, 1 15 pp.
Problemas de la industria latinoamericana en la fase crítica. 1986, 113 pp.
Relaciones económicas internacionales y cooperación regional de América Latina y eí Caribe,
1987, 272 pp.
International economic relations and regional co-operation in Latin America and the
Caribbean, 1987, 267pp.
Tres ensayos sobre inflación y políticas de estabilización, 1986, 201 pp.
La industria farmacéutica y farmoquimica: desarrollo histórico y posibilidades futuras
Argentina, Brasil y México. 1987, 177 pp.
Dos estudios sobre América Latina y eí Caribe y ia economía internacional 1987, 125 pp.
Reestructuración de la industria automotriz mundial y perspectivas para América Latina. 1987,
232 pp.
Cooperación latinoamericana en servicios: antecedentes y perspectivas. 1988, 156 pp.
Desarrollo y transformación: estrategia para superar la pobreza. 1988, 1 14 pp.
Development and change: strategies for vanquishing poverty, 1988, 114 pp.
La evolución económica del Japón y su impacto en América Latina, 1988, 88 pp.

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La evolución de! problema de la deuda externa en América Latina y el Caribe. 1988, 77 pp.
The Bvolutíon oí the externa! debt protlam in Latin America and the Caribbean, 1989, 69 pp.
Agricultura, comercio exterior y cooperación internecional, 1988, 83 pp.
Agriculture externa! trade and internationa! co-operation 1989, 83 pp.
El medio ambiente como factor de desarrollo, 1989, 123 pp.

Serie INFOPLAN: Temas Especiales del Desarrollo
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Resúmenes de documentos sobre deuda externa, 1986, 324 pp.
Resúmenes de documentos sobre cooperación entre países en desarrollo, 1986, 189 pp.
Resúmenes de documentos sobre recursos hídricos, 1987, 290 pp.
Resúmenes de documentos sobre planificación y medio ambiente, 1987, 111 pp.
Resúmenes de documentos sobre integración económica en América Latina y e! Caribe, 1987,
273 pp.
Resúmenes de documentos sobre cooperación entre países en desarrollo, II parte, 1988,
146 pp.

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