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        <dc:language>es</dc:language>
        <dc:creator>Corden, W. Max</dc:creator>
        <dc:contributor>Corden, W. Max</dc:contributor>
        <dcterms:title>Una zona de libre comercio en el Hemisferio Occidental: posibles implicancias para América Latina</dcterms:title>
        <dcterms:isPartOf>En: La liberalización del comercio en el Hemisferio Occidental - Washington, DC : BID/CEPAL, 1995 - p. 13-40</dcterms:isPartOf>
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        <bibo:handle>hdl:11362/5299</bibo:handle>
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6(5,(

92

financiamiento del desarrollo

U

n perfil del déficit de vivienda
en Chile, 1994
Raquel Szalachman R.

Unidad de Financiamiento para el desarrollo
División de Comercio Internacional y Financiamiento
para el Desarrollo
Santiago de Chile, marzo de 2000

Este documento fue preparado por la Sra. Raquel Szalachman, Oficial de
asuntos económicos, con la colaboración de la señorita Nora Ruedi, consultora,
ambas de la Unidad de Financiamiento de la División de Comercio Internacional
y Financiamiento del Desarrollo, CEPAL. El manejo estadístico estuvo
enteramente a cargo de la señorita Ruedi. Este trabajo forma parte de las
actividades del Proyecto Conjunto CEPAL/Gobierno de Holanda “Políticas
financieras para incrementar el ahorro y promover la equidad”. La autora
agradece los valiosos comentarios de Luis Felipe Jiménez y Günther Held.
Las opiniones expresadas en este documento, el cual no ha sido sometido a
revisión editorial, son de exclusiva responsabilidad de la autora y pueden no
coincidir con las de la Organización.

Publicación de las Naciones Unidas
LC/L.1337-P
ISBN: 92-1-321574-6
Copyright © Naciones Unidas, marzo de 2000. Todos los derechos reservados
o
N de venta: S.00.II.G.22
Impreso en Naciones Unidas, Santiago de Chile

La autorización para reproducir total o parcialmente esta obra debe solicitarse al
Secretario de la Junta de Publicaciones, Sede de las Naciones Unidas, Nueva York, N.
Y. 10017, Estados Unidos. Los Estados miembros y sus instituciones gubernamentales
pueden reproducir esta obra sin autorización previa. Sólo se les solicita que mencionen
la fuente e informen a las Naciones Unidas de tal reproducción.

2

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

No 92

Índice

Resumen ............................................................................................ 7
Introducción...................................................................................... 9
I. Información utilizada y características de
las viviendas .................................................................. 13
II. Estimaciones de déficit de vivienda ................................. 19
A. Déficit cuantitativo ............................................................. 19
B. Déficit cualitativo ............................................................... 21
1. Estimación de insuficiencia de servicios...................... 21
2. Estimación del grado de hacinamiento......................... 25
3. Estimación de insuficiencia de calidad ........................ 25
4. Estimación de déficit cualitativo total.......................... 26
III. Características socioeconómicas de
los hogares y déficit de vivienda.................................. 31
A. Pobreza y déficit ................................................................. 31
B. Características del jefe de hogar y déficits ......................... 38
1. Género .......................................................................... 38
2. Estructura de edad ........................................................ 40
3. Educación del jefe de hogar ......................................... 41
4. Condición de actividad y categoría ocupacional.......... 42
5. Características del jefe de hogar y déficits: Resumen.. 44
6. Financiamiento habitacional ........................................ 45
IV. Consideraciones finales ...................................................... 51
Bibliografía ........................................................................... 57
Anexo estadístico................................................................. 59
Serie financiamiento del desarrollo: números publicados . 79

3

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

Índice de cuadros
Cuadro 1
Cuadro 2
Cuadro 3
Cuadro 4
Cuadro 5
Cuadro 6
Cuadro 7
Cuadro 8
Cuadro 9
Cuadro 10

Cuadro 11
Cuadro 12
Cuadro 13
Cuadro 14
Cuadro 15
Cuadro 16
Cuadro 17
Cuadro 18

Chile 1994: Tipo, tenencia y categorización de las viviendas (total nacional) .........14
Chile 1994: Distribución de hogares según categorización de viviendas,
número de cuartos y número de dormitorios en el hogar (total nacional) .................15
Chile 1994: Categorización de viviendas según materiales utilizados en
paredes y pisos (total nacional) .................................................................................16
Chile 1994: Categorización de viviendas y calidad global (total nacional,
urbano y rural) ...........................................................................................................18
Chile 1994: Categorización y número de hogares por vivienda (total nacional,
urbanoy rural) ............................................................................................................20
Chile 1994: Hogares con y sin servicios públicos y categorización de viviendas
(total nacional) ...........................................................................................................23
Chile 1994: Disponibilidad de baño y cocina y ALEX (total nacional)....................24
Chile 1994: Déficit por Hacinamiento (total nacional) .............................................25
Chile 1994: Distribución de hogares según diferentes tipos de déficit
(total nacional) ...........................................................................................................27
Chile 1994: Distribución de hogares e ingreso total disponible promedio
del hogar según categorización de la vivienda, pobreza y género del jefe
del hogar (total nacional) ...........................................................................................33
Chile 1994: Características de los hogares según estrato socioeconómico
(total nacional) ...........................................................................................................35
Chile 1994: Déficit de vivienda y pobreza (total nacional).......................................37
Chile 1994: Déficit de vivienda y características socioeconómicas del jefe
del hogar (total nacional) ...........................................................................................39
Chile 1994: Déficit de vivienda y características socioeconómicas del jefe
del hogar (total nacional) ...........................................................................................41
Chile 1994: Déficit de vivienda, pobreza, género y categoría ocupacional de
los jefes de hogar ocupados (total nacional)..............................................................43
Chile 1994: Déficit de vivienda y distribución de ingreso según pobreza y
categoría ocupacional (total nacional) .......................................................................45
Chile 1994: Distribución de los hogares según financiamiento de la vivienda,
por nivel socioeconómico (total nacional).................................................................46
Chile 1994: Índice de incidencia para los déficit según condición de actividad
y categoría ocupacional del jefe del hogar (total nacional) .......................................53

Índice de gráficos
Gráfico 1
Gráfico 2
Gráfico 3
Gráfico 4
Gráfico 5
Gráfico 6
Gráfico 7
Gráfico 8

4

Categorización de viviendas (total nacional).............................................................16
Categorización de viviendas (sector urbano).............................................................17
Categorización de viviendas (sector rural) ................................................................17
Chile 1994: Distribución de hogares (según situación deficitaria) ...........................28
Chile 1994: Distribución del total de hogares deficitarios (según
déficits cualitativos)...................................................................................................28
Chile 1994: Distribución de los hogares urbanos (según situación deficitaria) ........29
Chile 1994: Distribución de los hogares rurales (según situación deficitaria)..........29
Chile 1994: Distribución del total de hogares urbanos deficitarios
(según déficits cualitativos) .......................................................................................29

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

Gráfico 9
Gráfico 10
Gráfico 11
Gráfico 12
Gráfico 13
Gráfico 14
Gráfico 15
Gráfico 16
Gráfico 17
Gráfico 18
Gráfico 19
Gráfico 20
Gráfico 21
Gráfico 22
Gráfico 23

No 92

Chile 1994: Distribución del total de hogares rurales deficitarios
(según déficits cualitativos) ..................................................................................... 30
Chile 1994: Distribución de los hogares en relación a la línea de pobreza............... 32
Chile 1994: Pobreza e índice relativo del ingreso disponible promedio
del hogar .................................................................................................................... 32
Chile 1994: Distribución del total de hogares (según tendencia de la
vivienda y estrato socioeconómico) .......................................................................... 34
Chile 1994: Distribución de hogares según estrato socioeconómico
(por categoría de vivienda)........................................................................................ 36
Chile 1994: Distribución de hogares por categoría socioeconómica
(según tipos de déficits)............................................................................................. 37
Chile 1994: Distribución de hogares urbanos (según categorías
socioeconómicas y tipos de déficits) ......................................................................... 38
Chile 1994: Distribución de hogares rurales (según categorías
socioeconómicas y tipos de déficits) ......................................................................... 38
Edad e índice relativo del ingreso disponible del jefe del hogar............................... 40
Régimen de tenencia y edad del jefe del hogar ......................................................... 41
Chile 1994: Déficits de vivienda y educación del jefe del hogar .............................. 42
Focalización de la ayuda fiscal (por categoría socioeconómica) .............................. 47
Distribución de los hogares (según el tipo de ayuda fiscal que reciben) .................. 48
Distribución de los créditos hipotecarios (según fuente de financiamiento) ............ 48
Distribución del crédito hipotecario por categoría socioeconómica
(según tipo de institución) ..................................................................................... 49

5

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

Índice de cuadros del anexo estadístico
Cuadro 1 -A Chile 1994: Categorización de viviendas según materiales utilizados en
paredes y pisos (sector urbano)..................................................................................61
Cuadro 1-B Chile 1994: Categorización de viviendas según materiales utilizados en
paredes y pisos (sector rural) .....................................................................................61
Cuadro 2
Chile 1994: Categorización de viviendas, número de hogares por vivienda,
disponibilidad de servicios y número de personas por cuarto (total nacional)..........62
Cuadro 3-A Chile 1994: Hogares con y sin servicios públicos y categorización de
viviendas (sector urbano)...........................................................................................63
Cuadro 3-B Chile 1994: Hogares con y sin servicios públicos y categorización de
viviendas (sector rural) ..............................................................................................64
Cuadro 4
Chile1994: Sistema de distribución del agua potable (total nacional, sector
urbano y sector rural).................................................................................................65
Cuadro 5
Chile 1994: Disponibilidad de baño y cocina (sector urbano y sector rural) ............66
Cuadro 6
Chile 1994: Déficit por Hacinamiento (sector urbano y sector rural) .......................67
Cuadro 7
Chile 1994: Déficits cuantitativos y cualitativos para los sectores urbano
y rural (sector urbano y sector rural) .........................................................................67
Cuadro 8
Chile 1994: Déficit de vivienda y pobreza (sector urbano y sector rural).................68
Cuadro 9-A Chile 1994: Déficits de vivienda y características socioeconómicas de los
jefes de hogar (total nacional) ...................................................................................69
Cuadro 9-B Chile 1994: Déficits de vivienda y características socioeconómicas de los
jefes de hogar (total nacional) ...................................................................................70
Cuadro 10
Chile 1994: Género y condición de actividad de los jefes de hogar y
categorización de viviendas (total nacional)..............................................................71
Cuadro 11
Chile 1994: Género, condición de pobreza, estructura de edad e ingreso total
disponible del jefe de hogar (total nacional) .............................................................72
Cuadro 12
Chile 1994: Tenencia de la vivienda y estructura de edad del jefe del hogar
(total nacional) ...........................................................................................................73
Cuadro 13-A Chile 1994: Distribución de los hogares según financiamiento de la vivienda
y características socioeconómicas del jefe del hogar (total nacional).......................74
Cuadro 13-B Chile 1994: Distribución de los hogares según financiamiento de la vivienda
y características socioeconómicas del jefe del hogar (total nacional).......................76

6

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

No 92

Resumen

El diseño de una política de vivienda depende, entre otros factores, de
estimaciones confiables de la magnitud de la discrepancia entre cantidad de
viviendas existentes y la totalidad de la población de un país (déficit
cuantitativo) y de la medida en que las viviendas existentes cumplen con
ciertos estándares mínimos que permitan ofrecer una calidad de vida
adecuada a sus habitantes (déficit cualitativo).
Este documento utiliza información de las encuestas de hogares y es
el cuarto de una serie de estudios relacionados con el tema en cinco países de
la región: Bolivia, Brasil, Colombia, Chile y Uruguay. Estos trabajos forman
parte del Proyecto Conjunto CEPAL/Gobierno de Holanda “Políticas
financieras para incrementar el ahorro y promover la equidad”, en torno al
ahorro y el acceso a la vivienda de los estratos de menores ingresos en la
región.
El objetivo de este estudio es realizar estimaciones de los déficit de
vivienda tanto cuantitativos como cualitativos en Chile. Para ello se
construyen indicadores sobre la base de conceptos nuevos y utilizando
información que no se había ocupado para este propósito con anterioridad.
Posteriormente, con el objeto de poder identificar el grupo de hogares
en que se concentran éstos déficit, los indicadores se asocian con los niveles
de pobreza de los hogares, y otras características socioeconómicas del jefe
del hogar, tales como género, estructura de edad, educación, condición de
actividad y categoría ocupacional. Finalmente estas características también
se asocian con información relativa al financiamiento de vivienda.
Los resultados de éstas asociaciones permiten arribar a conclusiones
relacionadas con los distintos tipos de déficit de vivienda y por ende a
sugerencias en torno a la política habitacional en Chile.
7

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

No 92

Introducción

La vivienda juega un decisivo papel en la calidad de vida de las
personas y conlleva, en la mayoría de los casos, al acceso a servicios
hoy considerados esenciales para alcanzar niveles mínimos de
bienestar En adición a lo anterior, representa la principal inversión y el
patrimonio más importante de las familias de ingresos medio y bajo;
en algunos casos constituye incluso una fuente importante de ingresos.
No obstante, gran parte de la región muestra fuertes déficits
habitacionales entre las familias de menores ingresos, lo que se
expresa tanto en la carencia absoluta de vivienda (déficit cuantitativo)
como en la habitación de viviendas de calidad muy deteriorada o que
no ofrecen los servicios básicos (déficit cualitativo).
Este documento forma parte de una serie de trabajos que
utilizan un enfoque distinto a los estudios tradicionales relativos a la
carencia de vivienda y realizan un aporte al tema al menos en dos
direcciones. En primer lugar se basan en la información obtenida de
Encuestas de Hogares que se realiza desde hace algunos años en
diversos países de América Latina. Esta información no ha sido
utilizada con anterioridad en ninguno de los estudios relativos al tema,
por lo que se entregan aquí antecedentes inéditos y, a pesar de algunas
limitaciones, son útiles en el análisis de la situación en materia de
vivienda en los países de la región. En segundo lugar, se utilizan
indicadores construidos sobre la base de conceptos diferentes, que
muestran facetas del problema habitacional que generalmente han
quedado encubiertas en el análisis tradicional.

9

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

Una de las limitaciones que presenta este estudio así como los otros de la serie, se relaciona
con la comparación de resultados entre países. Como se señaló, la información utilizada para el
análisis se basa en encuestas de hogares centradas principalmente en ingresos y empleo, lo que
implica que las preguntas no han sido elaboradas específicamente para un estudio relativo a la
problemática de vivienda. Por esta razón no existe uniformidad en cuanto a la información referida
a este tema. Tampoco existe uniformidad en la cobertura; en algunos países la información es
únicamente urbana, en tanto que en otros cubre los sectores urbano y rural. Finalmente, dado que
las preguntas referidas a vivienda no se realizan todos los años, hay diferencias en cuanto a los
períodos que se consideran en cada país, si bien en todos los casos la información corresponde a la
presente década.
En adición a lo anterior, existen diferencias relacionadas con características nacionales, que
dificultan definir conceptos uniformes, válidos para todos los países. Así por ejemplo, el tipo de
materiales utilizados en la construcción de viviendas varía, dependiendo de condiciones climáticas
y de la abundancia o escasez de materiales en cada caso. A modo de ilustración, los muros de
ladrillo se utilizan en Colombia en la mayoría de las viviendas, sean estas precarias o no, en tanto
que en otros países sólo se ocupan en construcciones de calidad superior. En consecuencia no es
posible, por ejemplo, definir la calidad de las viviendas utilizando los muros de ladrillo como
criterio uniforme para todos los países.
A pesar de estas dificultades, se construyen aquí indicadores que sin ser idénticos, son al
menos comparables, contribuyendo así a una mejor visión de la situación de vivienda y permitiendo
realizar comparaciones entre países en algunas áreas.

Algunos conceptos previos
Para determinar hasta qué punto las necesidades de vivienda de la población están
satisfechas, se requiere tomar en cuenta dos factores. En primer lugar se debe estimar en qué
medida la cantidad de viviendas existentes es suficiente para albergar a la totalidad de la población
de un país. En segundo lugar se requiere que las viviendas cumplan con ciertos estándares mínimos
con el objeto de ofrecer una calidad de vida adecuada a sus habitantes. A continuación se discute el
modo en que se ha recogido la incidencia de estos dos aspectos sobre la situación de déficit de
vivienda.

1.

Déficit cuantitativo

La definición tradicional de “déficit cuantitativo” de vivienda se basa en la comparación
entre el número de hogares y el de viviendas permanentes. El monto en el cual la primera de estas
cifras supera la segunda es lo que en la mayoría de los textos se designa como déficit cuantitativo.
Sin dejar de reconocer la importancia de la anterior definición, este trabajo sostiene que ésta es tan
sólo una primera buena aproximación a esta medida.
Al tomar en cuenta únicamente el número de viviendas se dejan de lado consideraciones
tales como los materiales utilizados su construcción o su estado de conservación. Si bien a simple
vista pareciera ser que estas variables son de carácter más bien cualitativo, tienen un trasfondo que
trasciende este aspecto. Una vivienda cuyo techo es de un material tan precario que no impide la
entrada de lluvias y temporales, no cumple con el objetivo de proteger a sus moradores contra las
inclemencias del tiempo, por lo que esta situación debiera considerarse como parte del déficit
cuantitativo.
Este trabajo utiliza un enfoque un tanto más amplio para la definición del déficit
cuantitativo. Para ello se parte tomando en consideración el tipo de materiales utilizado en la
10

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

No 92

construcción del techo, muros y suelo de las viviendas. Luego, realizando combinaciones entre
materiales sólidos y precarios se clasifican las viviendas, desde aquellas que utilizan los materiales
más sólidos hasta las que utilizan materiales totalmente precarios. En países en que no existe
información disponible respecto de estos tres elementos, se utiliza una aproximación basada en los
datos existentes. Por ello en algunos casos se toma en consideración únicamente el techo y los
muros, en tanto que en otras el suelo y los muros.
Sobre la base de estas combinaciones, se establecieron tres categorías de vivienda
recurriendo exclusivamente a materiales de construcción. La Categoría I es la más sólida y de
1
mejor calidad, por estar compuesta de los materiales más resistentes . Esta Categoría no presenta
ningún tipo de déficit. En el otro extremo está la Categoría III, que incluye las viviendas
2
construidas con los materiales más precarios . En este trabajo se considera suficiente para que la
vivienda forme parte de la Categoría III, que alguno de los componentes de la vivienda (techo,
muro o piso) sea de material precario. Además, dado su carácter perecedero, en la mayoría de los
casos, las viviendas que pertenecen a esta categoría forman parte del déficit cuantitativo, siguiendo
la definición más amplia descrita anteriormente. Entre ambas categorías se encuentra la II que
agrupa a aquellas viviendas compuestas por materiales de construcción sólidos pero de calidad
3
inferior a los de la Categoría I y claramente superiores a los de la Categoría III, o bien una
combinación entre materiales de excelente calidad (como los de la Categoría I) y otros no tan
buenos. En esta categoría existe en general una alta concentración de viviendas que presentan
déficits cualitativos, es decir, de calidad insuficiente.
En síntesis, se considera que el déficit cuantitativo incluye tanto los hogares que comparten
una vivienda, como aquellos que ocupan viviendas de un carácter muy precario. Para el caso
específico de Chile, gracias a que la encuesta de hogares entrega información suficiente, el segundo
concepto de déficit cuantitativo se define sobre la base de las características del piso, paredes y
techo, tanto en lo que se refiere a los materiales utilizados en su construcción como en cuanto a la
calidad de los mismos.

2.

Déficit cualitativo

Este concepto es en sí mismo de carácter cualitativo y está también muy ligado a
características propias de cada país. Al igual que en gran parte de estudios relativos al tema, en este
trabajo se ha asociado el déficit cualitativo a tres tipos de variables: la disponibilidad de servicios,
la calidad y el estado de la construcción de la vivienda, y el hacinamiento.
En cuanto a la disponibilidad de servicios, se considera en primer lugar el acceso a servicios
públicos tales como agua, luz y alcantarillado. Si bien hay algunas diferencias entre los países en la
4
definición de disponibilidad de cada uno de estos servicios, se ha denominado “ALEX” al
conjunto de estos y se considera que parte del déficit cualitativo en cualquier país está formado por

1

2

3

4

En general esto corresponde a techos de teja o loza; paredes de ladrillo, adobe revocado, cemento y hormigón; y pisos de madera
pulida, mosaico o radier revestido.
En general estas son viviendas con techo de paja, caña, palma, fonolita y materiales de desecho; los muros son de caña, palma,
barro, madera, troncos u otro material sin revestir; y los pisos son de tierra o algún material sin revestir. En otras palabras hay una
combinación de materiales muy precarios o de desecho.
Los techos aquí son de calamina o plancha; las paredes incluyen adobe sin revocar y maderas y los pisos son de cemento recubierto
con materiales de baja calidad.
La disponibilidad de ALEX que se refiere a Agua, Luz y Descarga de Excretas no es totalmente comparable entre países. En algunos
países “disponer de servicio de excretas” significa tener descarga instantánea, en otros en tanto, significa disponer únicamente de
una caseta sanitaria. Esta es una variable que está muy relacionada con el nivel de desarrollo general del país.

11

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

aquellas viviendas que no disponen de ALEX (de acuerdo con la definición específica de cada país)
5
en áreas urbanas .
En segundo lugar, en aquellos casos en que existe información, se ha agregado la
disponibilidad de baño y cocina dentro de la vivienda, como un indicador de calidad de la vivienda,
distinguiendo en lo posible servicios de “uso exclusivo” o “compartido”. Por lo tanto, en la medida
que la información lo permite, también en este caso se emplea una definición de disponibilidad de
servicios más amplia que la tradicional.
La calidad de la construcción, es la variable que resulta más difícil de definir en forma
uniforme para todos los países. En primer lugar, la información es muy asimétrica y está sujeta a
diferencias relacionadas con la disponibilidad de materiales o el estilo de construcción de cada
país. En segundo lugar, para determinar la calidad de una vivienda, además de establecer el tipo de
materiales utilizados en su construcción, también es necesario poseer información respecto de su
estado de conservación. Lamentablemente esta información no siempre está disponible. En casi
todos los países las deficiencias en cuanto a calidad se encuentran en las viviendas de Categoría II.
Sin embargo, dada la enorme variedad de viviendas que agrupa esta categoría, no todas presentan
problemas de calidad. Afortunadamente, para el caso específico de Chile además de la información
relativa a los materiales utilizados en la construcción de suelos, muros y techos, se cuenta con
información respecto de la calidad de los mismos.
El concepto de hacinamiento se refiere a una comparación entre el número de cuartos y el de
personas que habita una vivienda. Puede ser estimado considerando tanto el “número de personas
por dormitorio” como el “número de personas por habitación”. En aquellos casos en que existe
información al respecto, se ha utilizado este último concepto, por ser relativamente menos
ambiguo. En suma, se consideran hogares hacinados aquellos en que hay dos o más personas por
habitación, excluyendo la cocina y el baño.
En la siguiente sección se realiza una descripción de la información utilizada y de las
características de la vivienda; en la segunda parte se describe la construcción de los indicadores de
calidad, se definen los déficits y se estiman sobre la base de la información relevante. Las
definiciones de déficit cuantitativo y cualitativo, así como su caracterización, llevan a interrogantes
respecto del tipo de familias y jefes de hogar que habitan estas viviendas. Esta es la razón por la
que en la tercera sección se identifican variables tales como pobreza y tamaño del grupo familiar.
Otras variables consideradas están relacionadas con el jefe del hogar, tales como: género, condición
de actividad, edad, educación, categoría de ocupación, etc. Además, como la encuesta de hogares
de Chile es la única que entrega algunos antecedentes relacionados con el acceso al financiamiento
a través de subsidios o crédito hipotecario, también se relacionan estos antecedentes con las
variables socioeconómicas recién señaladas. Finalmente, la última parte se establecen algunas
conclusiones y se sugieren recomendaciones de política.

5

12

En aquellos casos en que existe información disponible, este concepto se ha ampliado agregando el origen de la distribución de agua
(si proviene de dentro o fuera del hogar).

No 92

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

I.

Información utilizada y
características de las viviendas

La información utilizada en este estudio está basada en la
Encuesta de Hogares del año 1994 disponible en el Banco de Datos de
la División de Estadística y Proyecciones Económicas de la CEPAL.
Los datos son tanto del sector urbano como rural. Un 35.7%
corresponde a la región metropolitana, un 47.9% a otras áreas urbanas
y el resto al área rural. El tamaño de la muestra es de 45 379 y
representa a 3.536.774 hogares que es el total de hogares
correspondientes a 1994, año en que Chile exhibía una población
cercana a los 14 millones de habitantes6.
Un 85% de los hogares habita en casas (independientes, en
condominio o en cité), y un 7% en apartamentos. El resto vive en
piezas de casas o apartamentos (3.4%), u otros tipos de vivienda
(4.8%). En cuanto a la tenencia, un poco más de la mitad de los
hogares (54.7%) son propietarios de las viviendas que ocupan, un
8.5% aún las está pagando, y un 2.1% poseen una propiedad conjunta.
Cerca de un 18% arrienda las viviendas; un 13% ocupa viviendas
cedidas por familiares o amigos o por usufructo u ocupación irregular;
y más de un 4% ocupa viviendas cedidas por servicios (cuadro 1).

6

La población urbana era cercana al 85%.

13

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

Cuadro 1

CHILE 1994 : TIPO , TENENCIA Y CATEGORIZACIÓN DE LAS VIVIENDAS
Total Sectores Urbano y Rural
Total

Categoría Categoría Categoría
I
II
III

Total

(Porcentajes del total de hogares)
Categoría
III

Categoría Categoría
I
II

I Tipo de vivienda
Todas las viviendas

100

100

100

100

100

38.3

51.5

10.2

Casa a/

84.8

80.1

92.0

66.0

100

36.2

55.9

7.9

7.0

17.6

0.5

0.0

100

96.2

3.8

0.0

Departamento
Pieza b/

3.4

1.8

4.5

3.8

100

20.1

68.5

11.4

Otro c/

4.8

0.6

3.0

30.3

100

4.5

31.9

63.6

Todas las viviendas

100

100

100

100

100

38.3

51.5

10.2

Vivienda propia pagada

54.7

53.8

56.2

50.4

100

37.7

52.9

9.4

Vivienda propia/pagando

8.5

16.3

4.2

1.0

100

73.4

25.4

1.2

Vivienda de propiedad
conjunta

2.1

1.2

2.6

3.0

100

21.9

63.6

14.5

17.6

19.3

16.9

14.3

100

42.1

49.6

8.3

4.4

2.5

5.6

6.1

100

21.4

64.5

14.1

12.7

7.0

14.6

25.1

100

21.0

58.9

20.1

II Tenencia de la vivienda

Arrendada
Cedida por servicios
Otro d/

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
Notas: a/ Casa independiente, en cité o en condominio.
b/ Pieza en casa, departamento o casa antigua.
c/ Conventillo; mediagua o mejora; rancho, ruca o choza; y otras (móvil, carpa, o cueva).
d/ Usufructo, ocupación irregular (de hecho), cedida por familiar o amigo, etc.

Respecto del tamaño, la evidencia indica que las viviendas en Chile son en promedio
bastante espaciosas. Así un 77% de los hogares habita en viviendas que cuentan con tres o más
cuartos, y sólo un 23% en viviendas que tienen uno o dos cuartos. De otro lado, más de un 45% de
los hogares ocupa viviendas con tres o más dormitorios, un tercio de los hogares habita en las que
tienen dos dormitorios; y cerca de un 22% en viviendas que cuentan con un dormitorio (cuadro 2).
Para la calidad de las viviendas, la encuesta de hogares considera el material predominante
en los pisos, muros y techos y define cinco tipos para el primer elemento, y siete para el material de
los otros dos. En este estudio estas calidades han sido agrupadas en cuatro tipos para cada uno de
los componentes, con el objeto de facilitar el análisis. El cuadro 3 detalla los criterios para
categorizar las viviendas según los materiales empleados para el piso, las paredes y el techo. En
cada caso, los niveles de calidad están ordenados en forma decreciente.
Cerca de un 50% de los hogares ocupan viviendas con pisos de materiales de buena calidad,
más de un 43% viviendas con pisos de calidad intermedia y un 7.5% viviendas cuyo piso es de
tierra y otros materiales colocados directamente sobre la tierra. Estas proporciones son muy
distintas si se analiza los sectores urbano y rural en forma separada. En efecto, le evidencia señala
que la calidad de las viviendas en el sector rural es considerablemente inferior a la observada en el
sector urbano (Anexo estadístico, cuadros 1A y 1B).

14

No 92

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

Cuadro 2

CHILE 1994: DISTRIBUCIÓN DE HOGARES SEGUN CATEGORIZACIÓN DE VIVIENDAS, NÚMERO DE
CUARTOS Y NÚMERO DE DORMITORIOS EN EL HOGAR
Total Sectores Urbano y Rural
Cuartos a/

Total

Categoría
I
100

Categoría
II
100

Categoría
III
100

Total
100

Categoría
I
38.3

Categoría
II
51.5

Categoría
III
10.2

Total

100

Ningún cuarto

0.0

0.0

0.0

0.1

100

0.0

39.5

60.5

Un cuarto

9.0

3.6

9.5

27.0

100

15.4

54.1

30.5

Dos cuartos

14.0

5.9

16.4

32.5

100

16.1

60.3

23.6

Tres cuartos

29.6

24.6

33.8

26.8

100

31.9

58.9

9.2

Cuatro cuartos ó más

47.4

65.9

40.3

13.7

100

53.3

43.8

2.9

Dormitorios

Total

Categoría Categoría Categoría Total Categoría Categoría Categoría
I
II
III
I
II
III
100
100
100
100
100
38.3
51.5
10.2

Total
Ninguno

4.2

1.0

4.1

16.1

100

9.2

51.3

39.4

Un dormitorio

17.5

8.0

20.2

39.2

100

17.6

59.6

22.8

Dos dormitorios

33.3

28.3

37.4

31.1

100

32.6

57.9

9.5

Tres dormitorios

31.9

44.5

26.8

10.0

100

53.5

43.3

3.2

13.2

18.1

11.5

3.6

100

52.6

44.6

2.8

Cuatro
más

dormitorios

ó

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
Notas: a/ Número total de piezas habitables del hogar, se excluyen baño y cocina

En cuanto a los muros, la mitad de los hogares habita en viviendas con paredes de calidad
superior, un 30% en viviendas con paredes de calidad intermedia; y el 20% restante en viviendas
con muros de calidad inferior (cuadro 3). Si consideramos el sector urbano únicamente, estas
proporciones son muy similares, en tanto que en el sector rural, sólo un 14% de las viviendas
cuenta con muros de calidad superior y cerca de un 42% con muros de calidad inferior (Anexo
estadístico, cuadros 1A y 1B).
Un 21% de las viviendas tienen techos de calidad superior; un 66.3% de calidad intermedia;
y el resto (12.8%) emplea materiales de calidad inferior (cuadro 3). En el sector rural se observa
una mayor proporción de techos de mala calidad: 24.1% que en el sector urbano (Anexo
estadístico, cuadros 1A y 1B).
Con el propósito de identificar características de las viviendas que permitiesen discriminar
en mayor medida entre sus calidades, se examinaron diversos criterios de categorización. Como
resultado de ese ejercicio se estableció que las viviendas de calidad superior (Categoría I) exhibían
pisos de calidad S1, muros de calidad P1, y techos en su mayoría de calidad T1 y T2 (véase cuadro
3). A su vez, las viviendas de calidad muy insuficiente (Categoría III) corresponden a aquellos que
en su mayoría exhiben muros y techos de calidad inferior (P4 y P3 para muros y T4 y T3 para
techos). Las viviendas restantes, de calidad intermedia, corresponden a la Categoría II.
La Categoría I representa el 38.3% del total, un 44.7% de las viviendas urbanas está en esta
categoría, pero sólo un 5.7% de las viviendas rurales. A su vez, un 51.5% de los hogares habita
viviendas de Categoría II, una alta proporción de las viviendas del sector rural (70.3%) y un 47.8%
de las viviendas del sector urbano, pertenecen a esta categoría. Por último la Categoría III que
corresponde a aquellas viviendas de calidad insuficiente agrupa a un 10.2% de las viviendas, sólo
un 7.5% de las viviendas urbanas se agrupa dentro de esta categoría, en comparación con un 24%
de las viviendas del sector rural (Anexo Estadístico, cuadro 1A y 1B).

15

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

Cuadro 3

CHILE 1994: CATEGORIZACIÓN DE VIVIENDAS SEGÚN MATERIALES
UTILIZADOS EN PISOS, PAREDES Y TECHOS
Total sectores urbano y rural
(Distribución de hogares como proporción del total)
Techo c/

Pisos a/

Total

Paredes b/

S-1

S-2

S-3

S-4

P-1

P-2

P-3

P-4

T-1

T-2

T-3

T-4

49.1

43.3

4.2

3.3

50.3

30.0

7.8

11.8

21.0

66.3

9.5

3.3

Total

100

Categoría I

100

100

0

0

0

98.8

1.2

0

0

39.0

61.0

0

0

Categoría II

100

20.0

75.4

4.6

0

23.4

55.7

12.3

8.6

10.2

81.5

8.3

0

Categoría III

100

4.8

43.9

18.4

32.9

4.3

8.6

14.4

72.7

7.4

9.0

51.6

31.9

Total

100

100

100

100

100

100

100

100

100

100

100

100

100

Categoría I

38.3

78.1

0

0

0

75.2

1.5

0

0

71.3

35.3

0

0

Categoría II

51.5

20.9

89.7

55.8

0

23.9

95.5

81.2

37.4

25.1

63.3

44.8

0

Categoría III

10.2

1.0

10.3

44.2

100

0.9

2.9

18.8

62.6

3.6

1.4

55.2

100

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
Notas: a/ S-1: radier revestido (parquet, cerámica, tabla, linóleo, flexit, alfombra, etc); S-2: radier no revestido,
madera sobre soleras o vigas; S-3: madera, plástico o pastelones directamente sobre la tierra; y S-4 piso de tierra.
b/ P-1: ladrillo, concreto o bloque y albañilería de piedra; P-2: tabique forrado por ambos lados; P-3: adobe; y P-4:
tabique sin forro interior, barro, quincha o pirca y material de desecho (cartón, lata, sacos, etc).
c/ T-1: Teja, tejuela o loza; T-2 zinc o pizarreño con cielo; T-3 zinc o pizareño sin cielo, y T-4: fonolita, paja, coirón
totora o caña y material de desecho.

Los gráficos a continuación ilustran la categorización de viviendas siguiendo los criterios
arriba señalados y distinguiendo entre el total nacional y los sectores urbano y rural. Como se
puede observar, el total nacional refleja más al sector urbano que al rural, lo que coincide con la
elevada proporción que representa el sector urbano en el total de la población.

Gráfico 1

CATEGORIZACIÓN DE VIVIENDAS
TOTAL NACIONAL

51.5%

38.3%

10.2%
Categoría I

16

Categoría II

Categoría III

No 92

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

Gráfico 2

CATEGORIZACIÓN DE VIVIENDAS
SECTOR URBANO

44.7%

47.8%

7.5%

Categoría I

Categoría II

Categoría III

Gráfico 3

CATEGORIZACIÓN DE VIVIENDAS
SECTOR RURAL

70.3%

5.7%
24.0%

Categoría I

Categoría II

Categoría III

La Encuesta de Hogares de Chile también entrega información respecto del estado de
conservación de los suelos, muros y techos. Sobre la base de esta información, se ha construido un
criterio de calidad global que permite clasificar los hogares tal como se presenta en el cuadro 4.
Como se observa, más de la mitad de las viviendas tienen pisos, muros y techos de buena calidad,
en un 29.3% de las viviendas la calidad es aceptable, y un 15.3% de las viviendas son de mala
calidad en los términos arriba descritos. Para el sector urbano es mayor la proporción de viviendas
con elementos de buena calidad en tanto que cerca de un tercio de las viviendas del sector rural son
de mala calidad.

17

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

Cuadro 4

CHILE 1994: CATEGORIZACIÓN DE VIVIENDAS Y CALIDAD GLOBAL
(Distribución de hogares como proporción del total)

Total sectores urbano y rural
Total

Buena a/ Aceptable b/

Mala c/

Total

Buena a/ Aceptable b/ Mala c/

Total

100

55.4

29.3

15.3

100

100

100

100

Categoría I

100

82.7

15.1

2.2

38.3

57.2

19.7

5.6

Categoría II

100

44.7

40.6

14.7

51.5

41.6

71.2

49.5

100

6.4

26.2

67.4

10.2

1.2

9.1

44.9

Categoría III

Sector Urbano
Total

Buena a/ Aceptable b/

Mala c/

Total

Buena a/ Aceptable b/ Mala c/

Total

100

59.5

28.0

12.5

100

100

100

100

Categoría I

100

82.8

15.0

2.2

44.7

62.2

24.0

8.0

Categoría II

100

45.9

39.9

14.2

47.8

36.8

68.1

54.5

Categoría III

100

7.6

29.9

62.5

7.5

1.0

8.0

37.5

Sector Rural
Total

Buena a/ Aceptable b/

Mala c/

Total

Buena a/ Aceptable b/ Mala c/

Total

100

34.3

36.1

29.6

100

100

100

100

Categoría I

100

80.0

18.1

1.9

5.7

13.2

2.8

0.4

Categoría II

100

40.9

42.9

16.2

70.3

83.7

83.5

38.7

Categoría III

100

4.5

20.5

75.0

24.0

3.2

13.6

61.0

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
Notas: a/ Buena: calidad del piso, muros y techo de la vivienda es buena.
b/ Aceptable: calidad del piso, muros y/o techo aceptable y/o buena, puede haber uno o dos elementos de buena calidad,
pero ninguno de mala calidad.
c/ Mala: al menos uno de los elementos es de mala calidad.

18

No 92

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

II. Estimaciones de déficit
de vivienda

A continuación se presentan estimaciones del déficit habitacional
en Chile, tomando en cuenta tanto sus aspectos cuantitativos como
aquellos de carácter cualitativo. Una vez realizadas estas estimaciones
independientes, se ha procedido a calcular el aporte de cada componente
(cualitativo y cuantitativo) al déficit total, evitando las duplicaciones que
se presentan en aquellos casos en que una determinada vivienda exhibe
carencias en ambos sentidos.

A.

Déficit cuantitativo

De acuerdo con la definición tradicional de déficit cuantitativo
(comparación entre el número de hogares y el número de viviendas
establecidas) este alcanzó a un 9.5% en 1995, y correspondería a
aquellos hogares que comparten la vivienda con dos o más hogares
(cuadro 5). Llama la atención que un 39.2% de éste déficit corresponda
7
a viviendas de Categoría I . Lo anterior estaría señalando que hay una
proporción muy elevada de hogares que si bien habita viviendas
construidas con materiales bastante sólidos, no viven en condiciones
óptimas, al verse obligados a compartir esta vivienda con otros hogares.
Aunque uno podría argumentar que dado que un 77% de las viviendas
cuenta con tres o más cuartos, las viviendas son lo suficientemente
amplias como para presentar problemas de hacinamiento (cuadro 2).

7

Obsérvese que en el sector rural, en cambio, es muy inferior la proporción del total de hogares que comparte su vivienda, y de éstos
nada más que un 3% corresponde a viviendas de categoría I (cuadro 5).

19

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

Cuadro 5

CHILE 1994: CATEGORIZACIÓN Y NÚMERO DE HOGARES POR VIVIENDA
(Porcentaje del total de hogares)

Hogares por vivienda
Total

1

2 ó más

Total

1

2ó
más
Total sectores urbano y rural

Total hogares
Categoría I
Categoría II
Categoría III

100
100
100
100

90.5
92.4
88.8
91.6

9.5
7.6
11.2
8.4

100
38.3
51.5
10.2

100
100
38.3
39.2
51.5
50.5
10.2
10.3
Sector Urbano

Total hogares
Categoría I
Categoría II
Categoría III

100
100
100
100

89.8
92.3
87.4
89.4

10.2
7.7
12.6
10.6

100
44.7
47.8
7.5

100
100
46.0
33.4
46.5
58.9
7.4
7.7
Sector Rural

Total hogares
Categoría I
Categoría II
Categoría III

100
100
100
100

94.2
96.5
93.7
95.0

5.8
3.5
6.3
5.0

100
5.7
70.3
24.0

100
5.8
70.0
24.2

100
3.3
76.1
20.6

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

Sin desmerecer la estimación tradicional, este estudio incorpora una definición adicional al
déficit cuantitativo. La mayoría de las viviendas que pertenecen a la Categoría III no ofrecen las
8
condiciones mínimas de habitabilidad para las personas que lo ocupan , y además, un elevado
9
porcentaje de ellas es de “mala calidad global” (cuadro 4). Esto adiciona un 6.9% a la estimación
anterior. En consecuencia, únicamente por este último concepto, el déficit cuantitativo de viviendas
habría llegado a 243.000 unidades en 1994.
Tomando ambos indicadores, en Chile habría existido un déficit cuantitativo de viviendas
10
comprendido entre 6.9% y 16% . Empleando el criterio más tradicional, en 1994 el déficit
habitacional habría sido equivalente a 336.000 viviendas. En cambio, en una noción más amplia
11
este déficit es superior a esta cifra, pudiendo llegar hasta a medio millón de viviendas .
En el sector urbano estos déficit muestran cifras muy similares: un 10.2% de los hogares
12
comparten su vivienda con otros, y un 4.7% ocupan viviendas de Categoría III de mala calidad;
8

9
10

11

12

20

Ya sea porque tiene piso de tierra, o de madera o plástico colocados directamente sobre la tierra; o porque sus paredes son muy
débiles por ser de barro, quincha o algún material de desecho; o porque el techo no ofrece la adecuada aislación por ser de fonolita,
paja, coirón o algún material de desecho.
Lo que corresponde al 67.4% del total de viviendas de categoría III que son de “mala”calidad (cuadro 4).
Nótese que un 10.3% del total de hogares que comparte con dos o más hogares, lo hace en viviendas construidas con materiales muy
poco sólidos, y sin duda que una buena proporción de ellos es de mala calidad global. Es decir, cierto porcentaje de hogares está
incluido en ambas definiciones de déficit (Cuadro 5). De acuerdo con datos censales, en 1995 el déficit cuantitativo de viviendas en
Chile estaba comprendido entre un 11.6% y un 15%. CEPAL, 1996 “La producción de vivienda en América Latina y el Caribe”.
Según estimaciones realizadas por CELADE, en 1992 existían en Chile 364.760 viviendas calificadas como “irrecuperables” y se
requerían además 192.423 viviendas para “allegados”. Es decir, el déficit cuantitativo habría superado las 500.000 viviendas
(CELADE, 1996).
Un 7.5% de los hogares urbanos ocupan viviendas de categoría III, de las cuáles un 62.5% son además de mala calidad global, lo
que significa que un 4.7% de los hogares ocupan viviendas urbanas que no son habitables por problemas serios de calidad (cuadros
4 y 5).

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

No 92

por lo que el déficit total estaría comprendido entre un 4.7% y 15% aproximadamente. En cambio
13
el déficit cuantitativo total para el sector rural chileno estaría comprendido entre 5.8% y 23.8% , y
se explicaría principalmente por la proporción de hogares que ocupa viviendas no habitables, por
estar construidas con materiales muy precarios y de muy mala calidad (cuadros 4 y 5).

B.

Déficit cualitativo

La definición clásica de déficit cualitativo engloba a aquellas viviendas que son de calidad
insatisfactoria en relación con ciertos criterios básicos. Tres variables se toman habitualmente en
cuenta para caracterizar éste déficit: la disponibilidad de servicios públicos, el estado material de la
construcción y el hacinamiento. Las tres variables por sí solas o en conjunto son determinantes
claves de la calidad de vida de las personas y cuando presentan insuficiencias convierten a quienes
habitan este tipo de viviendas en demandantes potenciales de vivienda.
En este estudio se considera que es condición suficiente para la existencia de un déficit
cualitativo la deficiencia en alguna de las variables señaladas. A modo de ejemplo, se supondrá que
presenta déficit cualitativo toda vivienda que presente problemas en la calidad de su construcción,
aún cuando disponga de los otros servicios y no existan problemas de hacinamiento.

1.

Estimación de insuficiencia de servicios

Tal como se explicó en la introducción, se denominará ALEX a un indicador de la
disponibilidad conjunta de servicios públicos (agua, luz y alcantarillado). En este caso se considera
que la vivienda dispone de agua siempre que ésta provenga de una red pública o de un pozo o noria.
La disponibilidad de luz esta asociada a la conexión con energía eléctrica proveniente de red
pública, siempre que disponga de medidor ya sea particular o común. La disponibilidad de sistema
de eliminación de excretas se define como la disponibilidad de WC conectado a alcantarillado o a
fosa séptica.
Siguiendo estas definiciones, un 77.4% del total de hogares cuenta con ALEX, en el
entendido que cuentan con los tres servicios básicos (de acuerdo con la definición anterior) en
forma simultánea. Del total de hogares, un 96.5% dispone de agua, un 93.2% cuenta con luz y un
78.9% cuenta con servicios higiénicos (aunque sólo un 73.4% está conectado al sistema de
alcantarillado) (cuadro 6).
Lo anterior implica que un 22.6% del total de hogares no cuentan con ALEX, en el entendido
que no cuenta simultáneamente con los tres servicios básicos. De estos cerca de un tercio habita en
viviendas de categoría III, dos tercios viviendas de categoría II y sólo un 4% en viviendas de
categoría I (cuadro 6).
Del total de hogares, 3.5% no dispone de agua. Es decir, el agua que utilizan proviene de
fuentes distintas a una red pública o tubería, tales como: río, vertiente, estero, aljibe, o lago. Un
6.8% del total de hogares carecen de luz eléctrica y un 21.1% no cuentan con WC. Es decir, de
todos los servicios públicos la conexión con energía eléctrica es la menos deficitaria y la
disponibilidad de servicio higiénico es la que presenta un déficit mayor. Es importante señalar que
en relación con el resto de los países de la región, Chile figuraba como uno de los países menos
14
deficitarios en términos de disponibilidad de servicios (cuadro 6).

13

14

Un 24% de los hogares rurales ocupan viviendas de categoría III, y de éstas un 75% son de mala calidad global, lo que implica que
un 18% de hogares rurales tienen déficit cuantitativo por ese concepto (cuadros 4 y 5).
CEPAL, 1998, Anuario Estadístico.

21

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

Excluyendo los hogares urbanos que presentan algún déficit cuantitativo, para evitar
duplicaciones, en 1994 un 16.5% de los hogares en Chile ocupaba viviendas de calidad insatisfactoria
en el sentido que no contaban con servicios básicos como agua, luz y alcantarillado en forma
simultánea15. Esta es entonces una estimación del primer componente del déficit cualitativo.
Al considerar el sector urbano y el rural en separada, los escenarios son completamente
diferentes. Así, del total de hogares urbanos, un 11.4% no cuenta con ALEX; un 10.5% no tiene
WC; un 2.2% no cuenta con luz eléctrica; y sólo un 0.5% utiliza agua que proviene de fuentes
distintas a una red pública, pozo o noria. En contraste, en el sector rural la carencia de ALEX es
considerablemente mayor: cerca de un 80%; y si bien el déficit más importante también es el de los
sanitarios, en este caso alcanza a un 75%, y en adición a esto, cerca de un tercio de las viviendas no
dispone de energía eléctrica y un 18.5% utiliza agua proveniente de fuentes distintas a una red
pública, pozo o noria (Anexo Estadístico, Cuadros 3A y 3B).
Junto con el tema de la disponibilidad de servicios, otra variable importante a considerar es el
sistema de distribución del agua potable. Un 81% de los hogares disponen de agua potable dentro de
la vivienda, proporción que se eleva a un 92% para los hogares urbanos, y que es apenas de un 32.4%
16
para los hogares del sector rural . El hecho que un 99.4% de los hogares urbanos de categoría I que
disponen de agua de red o de pozo cuentan con este servicio dentro de la vivienda; en contraste con
sólo un 12.6% de los hogares rurales de categoría III evidencia las fuertes diferencias entre ambos
sectores y las categorías extremas (Anexo Estadístico, Cuadros 3A, 3B y 4).
Además de la disponibilidad de servicios públicos básicos, la encuesta de hogares de Chile
también contiene información respecto de la disponibilidad de baño y cocina. Un 70% del total de
hogares ocupa viviendas que disponen de ambos servicios en forma simultánea siendo la más
deficitaria la categoría III (77% de las viviendas de esta categoría no disponen de baño y/o cocina) y la
I la menos deficitaria (sólo un 6.7% de las viviendas de esa categoría no disponen de alguno de estos
servicios) (cuadro 7). Entre los sectores urbano y rural, las diferencias son muy marcadas. Así, cerca
de un 80% del total de hogares urbanos ocupan viviendas que disponen en forma simultánea de baño
y cocina, proporción que cae a 22% en el sector rural. (Anexo Estadístico, cuadro 5).
En los países en que se cuenta con información relativa a la disponibilidad de baño y
cocina, esta se incluye como una variable independiente, lo que da origen a un componente
adicional del déficit cualitativo. Sin embargo, para el caso de Chile no se ha realizado esta
17
estimación, por considerar demasiado ambiguas las preguntas en relación con estos servicios .
En todo caso, como se observa en el cuadro 7, hay una asociación bastante estrecha entre la
disponibilidad de baño y cocina y la de servicios públicos (ALEX). Así, sólo un 5% de los
hogares que no cuentan con ALEX, sí disponen de baño y cocina; y el 95% no dispone de al
18
menos uno de los dos servicios (baño o cocina) .

15

16

17
18

22

Esto corresponde a un 0.8% de viviendas de categoría I; 13.9% de viviendas de categoría II; y 1.9% de viviendas de categoría III
(Anexo estadístico, Cuadro 2).
Un 96.5% de los hogares de Chile ocupan viviendas con agua de red pública o de pozo, y de éstas un 84% tienen agua dentro de la
vivienda; estas proporciones son de 99.5% y 93% para el sector urbano; y de 81.5% y 40% para el sector rural (Cuadro 6 y Anexo
Estadístico Cuadros 3A, 3B y 4).
La pregunta específica se refiere a cuantas cocinas (o baños) ocupa el hogar.
También se puede observar en el cuadro 7 que un 77.4% de los hogares de Chile cuenta con ALEX, en tanto que un 70.2% dispone
de baño y cocina en forma simultánea; es decir, habría sólo alrededor de un 7% de hogares que a pesar de contar con todos los
servicios públicos, no disponen de baño y/o cocina (cuadro 7).

(Porcentajes respecto del total en cada categoría)

ALEX

SI AGUA

SI EXCRETAS

Total
TOTAL
CI
C II
CIII

100
100
100
100

SI
77.4
97.6
71.1
34.0

NO
22.6
2.4
28.9
66.0

total
96.5
99.8
95.6
88.9

red a/
89.4
99.2
85.8
70.6

pozo b/
7.1
0.6
9.7
18.3

total alcant. c/ fosa d/
78.9
73.4
5.5
98.4
96.1
2.3
73.0
64.6
8.3
35.8
32.5
3.3

SI LUZ
e/
93.2
99.2
92.7
73.3

NO
AGUA
f/
3.5
0.2
4.4
11.1

NO EXCRETAS
total letrina g/
21.1
15.9
1.6
0.8
27.0
21.3
64.2
44.9

no h/
5.2
0.8
5.7
19.4

NO LUZ
i/
6.8
0.8
7.3
26.7

(Porcentajes según disponibilidad de servicios)

ALEX

SI AGUA

Si excretas

Total
TOTAL
CI
C II
CIII

100
38.3
51.5
10.2

SI
100
48.3
47.2
4.5

NO
100
4.1
66.1
29.8

total
100
39.6
51.0
9.4

red a/
100
42.5
49.4
8.0

pozo b/
100
3.1
70.7
26.3

total alcant. c/ fosa e/
100
100
100
47.8
50.2
15.9
47.6
45.3
78.0
4.6
4.5
6.1

SI LUZ
e/
100
40.8
51.2
8.0

NO
AGUA
f/
100
2.1
65.5
32.4

NO EXCRETAS
total letrina g/
100
100
2.9
2.0
66.1
69.2
31.1
28.8

no h/
100
5.6
56.5
38.0

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

Cuadro 6

CHILE 1994: HOGARES CON Y SIN SERVICIOS PÚBLICOS Y CATEGORIZACIÓN DE VIVIENDAS
Total sectores urbano y rural

NO LUZ
i/
100
4.7
55.3
40.0

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
Notas: a/ Agua de red pública.
b/ Agua proveniente de pozo o noria.
c/ WC conectado a red de alcantarillado.
d/ WC conectado a fosa séptica.
e/ Energía eléctrica proveniente de red pública con medidor particular o común.
f/ Agua proveniente de río, vertiente, estero u otra fuente (aljibe, lago).
g/ Letrina sanitaria, cajón sobre pozo negro, acequia, canal.
h/ No dispone de sistema de eliminación de excretas.
i/ Red pública sin medidor, generador propio o comunitario, otra fuente, o no dispone.

No 92

23

(Porcentajes respecto del total)

Total

Baño y
cocina

Sólo baño

Sólo
cocina

No baño
ni cocina

Total

Baño y
cocina

Sólo
baño

Sólo
cocina

No baño
ni cocina

Total hogares

100

70.2

3.1

16.3

10.5

100

100

100

100

100

Categoría I

100

93.3

1.5

1.6

3.6

38.3

51.0

18.9

3.7

13.2

Categoría II

100

62.3

3.9

22.4

11.3

51.5

45.8

65.9

70.9

55.6

Categoría III

100

22.6

4.6

40.7

32.1

10.2

3.3

15.2

25.4

31.3

Total

ALEX
Total

Baño y
cocina

NO ALEX

Sólo baño

Sólo
cocina

No baño
ni cocina

Total

Baño y
cocina

Sólo
baño

Sólo
cocina

No baño ni
cocina

Total

100

77.4

68.9

2.9

1.4

4.2

22.6

1.2

0.2

14.9

6.3

Categoría I

100

97.6

92.7

1.4

0.6

2.9

2.4

0.6

0.1

1.0

0.7

Categoría II

100

71.1

60.6

3.8

1.8

4.8

28.9

1.7

0.2

20.6

6.4

Categoría III

100

34.0

21.5

4.1

2.7

5.6

66.0

1.0

0.4

38.0

26.6

Total

100

100

100

100

100

100

100

100

100

100

100

Categoría I

38.3

48.3

51.6

18.7

14.8

26.5

4.1

18.8

21.9

2.6

4.3

Categoría II

51.5

47.2

45.3

66.8

66.0

59.9

66.1

72.8

50.3

71.3

52.7

Categoría III

10.2

4.5

3.2

14.5

19.2

13.6

29.8

8.4

27.8

26.1

43.0

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

24

Cuadro 7

CHILE 1994: DISPONIBILIDAD DE BAÑO Y COCINA Y ALEX
Total sectores urbano y rural

No 92

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

2.

Estimación del grado de hacinamiento

El hacinamiento se define relacionando dos variables: el número de habitaciones (cuartos o
dormitorios) y el número de personas que las ocupan. En este estudio se considera que viven en
condiciones de hacinamiento los hogares donde hay más de dos personas por cuarto. Un 10% del
total de hogares viven en estas condiciones. Nótese que del total de hogares con problemas de
hacinamiento, más de la mitad ocupa viviendas de calidad intermedia y cerca de un tercio ocupa
viviendas de calidad muy insuficiente (cuadro 8). No se observan diferencias demasiado
importantes al contrastar los sectores urbano y rural (Anexo Estadístico, cuadro 6).
La segunda medición cualitativa señala que, excluidos los déficits cuantitativos, en un
19
5.7% de los hogares sus ocupantes viven en condiciones de hacinamiento (Anexo Estadístico,
cuadro 2).
Cuadro 8

CHILE 1994: DÉFICIT POR HACINAMIENTO
Total sectores urbano y rural
(Porcentajes respecto del total de cada categoría)

Número de personas por cuarto
Total

Menos de 1

De 1 a 2

Más de 2

Total hogares

100

52.7

37.3

10.0

Categoría I

100

64.4

31.6

4.0

Categoría II

100

48.6

40.9

10.6

Categoría III

100

29.4

41.0

29.6

(Porcentajes según número de personas)

Número de personas por cuarto
Total

Menos de 1

De 1 a 2

Más de 2

Total hogares

100

100

100

100

Categoría I

38.3

46.8

32.4

15.5

Categoría II

51.5

47.5

56.4

54.4

Categoría III

10.2

5.7

11.2

30.2

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

3.

Estimación de insuficiencia de calidad

La calidad de las viviendas en general se define sobre la base de dos componentes: el
material ocupado en la construcción de los pisos, muros y techos, y la calidad de los mismos. Por
definición las viviendas de categoría I no pueden ser calificadas como deficitarias en cuanto a su
calidad, dado que el material preponderante ocupado en la construcción de techos, muros y pisos es
el más sólido. Sin embargo, aún disponiendo de los mejores materiales de construcción, es posible
que el piso, muros o suelo de estas viviendas se encuentren en un estado tal de deterioro que se
traduzca en una muy mala calidad de las viviendas. En este caso, un 2.2% de las viviendas de
categoría I presentarían un déficit cualitativo relacionado con el estado en que se encuentran el
piso, muros y/o techo, no obstante la solidez de los materiales que originalmente fueron utilizados
en su construcción (cuadro 4).
19

Esto es: 0.8% de categoría I; 4% de categoría II; y 0.9% de categoría III (Anexo Estadístico, cuadro 2).

25

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

La categoría II agrupa viviendas que no se encuentran en ninguno de los dos extremos, en las
que en sólo una pequeña proporción de las mismas los materiales utilizados son de calidad precaria,
en tanto que en su mayoría se combinan materiales sólidos e intermedios. Un 14.7% de estas
viviendas exhibe una mala calidad global, lo que llevaría a concluir que al menos esa proporción
presenta un déficit por insuficiencia de calidad, relacionada con el estado en que se encuentran sus
materiales 20.
En el otro extremo se encuentran las viviendas de categoría III. En rigor todas ellas deberían
formar parte del déficit cualitativo ya que los materiales ocupados en su construcción son los más
precarios y los hogares que las habitan las consideran en su mayoría como de mala calidad global.
Sin embargo, por su precariedad misma, las viviendas de esta categoría que han sido catalogadas
además como de mala calidad en términos globales, ya se han definido como formando parte del
déficit cuantitativo en este estudio. Por lo tanto, sólo se consideran como parte del déficit
cualitativo las viviendas categoría III de calidad “buena o aceptable”21 (cuadro 4).
Estas estimaciones llevan a concluir que un 11.8% del total de hogares habrían ocupado
viviendas con un déficit relacionado con el estado de los materiales y/o la calidad de la
construcción (Anexo Estadístico, cuadro 2). Examinando la información según áreas, se observa
que el déficit por insuficiencia de calidad de la construcción en el sector urbano alcanzó un 10.6%
en tanto que para el sector rural fue de 17.5% en 199422 (cuadro 4).
Depurando el resultado anterior con el fin de excluir los hogares que tienen déficit
cuantitativo, en 1994 un 10.1%23 del total de hogares en Chile habría ocupado viviendas con
problemas de calidad en sus pisos, muros y/o techos (Anexo Estadístico, cuadro 2).

4.

Estimación de déficit cualitativo total

Excluyendo los hogares que entran en la definición de déficit cuantitativo, las anteriores
estimaciones del déficit cualitativo señalan que del total de hogares en Chile que habita viviendas
que exhiben serios problemas de calidad, un 16.5% lo hace en viviendas que no cuentan con ALEX,
en el entendido que no cuenta simultáneamente con los tres servicios básicos, un 5.7% vive en
condiciones de hacinamiento, y un 10.1% presenta problemas de calidad de los materiales del
piso, muros y/o techo, ya sea porque los materiales de construcción utilizados no son los indicados
para una buena aislación, o porque ya se encuentran muy deteriorados. Esto sin considerar que
24
existe otro porcentaje de hogares que habita viviendas que no cuentan con baño y/o cocina .
La acumulación de déficits cualitativos permite calificarlos en términos de “grados”, en el
supuesto que los hogares que habitan viviendas que adolecen de dos o tres déficit cualitativos
enfrentan un problema más serio que las que ocupan viviendas que presentan sólo uno de estos. El
cuadro 9 presenta la distribución de los hogares según el tipo y número de déficits que los afectan.
Como allí se observa, sin considerar el déficit por no disponibilidad de baño y/o cocina, en Chile
20

21

22

23

24

26

Lo más probable es que una elevada proporción de ese 14.7% corresponda a viviendas en que los pisos, muros y/o techos están
construidos con materiales precarios o semiprecarios.
Probablemente ésta proporción coincide con aquella fracción de viviendas categoría III que fueron construidas con materiales un
tanto más sólidos. Cerca de un tercio de las viviendas de categoría III presentarían déficit cualitativo. Los dos tercios restantes
formarían parte del déficit cuantitativo tal como se definió en este estudio.
En cuanto a su composición por categorías, para el total nacional esto corresponde a 0.9% de viviendas categoría I; 7.6% de
viviendas categoría II; y 3.3% de viviendas categoría III. Para el sector urbano las proporciones son de 1%, 6.8% y 2.8%
respectivamente; en tanto que para el sector rural son de 0.1%, 11.4% y 6%(cuadro 4).
Que corresponde a 0.7% de viviendas categoría I, 6.3% de viviendas categoría II, y 3.1% de viviendas categoría III (Anexo
Estadístico, cuadro 2).
Excluyendo el tema de la disponibilidad de baño y/o cocina, el déficit cualitativo total no sería de 32.4% que correspondería a la
suma de los tres déficit. Esto supondría la ausencia total de sobreposición o solapamiento entre los tres indicadores de déficit. A
modo de ejemplo, esto implicaría que ninguna de las viviendas que carecen de ALEX presenta además problemas de hacinamiento o
de calidad de sus materiales.

No 92

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo
25

un total de 24.2% de los hogares ocupaba viviendas con uno o más déficits cualitativos, lo que
26
27
correspondería a 856.000 viviendas aproximadamente . De éstos, un 17.4% habitarían viviendas
que presentan alguno (y sólo uno) de los déficits cualitativos que se han considerado en este
29
28
estudio; 5.7% viviendas que presentan dos déficit cualitativos en forma simultánea; y 1.1%
viviendas con los tres déficit cualitativos en forma simultánea (no cuentan con ALEX, sus
moradores viven en condiciones de hacinamiento y la calidad global de sus pisos, muros y techos
es mala).
Cuadro 9

CHILE 1994: DISTRIBUCIÓN DE HOGARES SEGUN DIFERENTES TIPOS DE DÉFICIT
Total sectores urbano y rural
Déficit de Vivienda
Total hogares
Sin déficit

Número de
hogares
3 536 774

Porcentaje
100.0

2 125 824

60.1

Déficit cuantitativo total

556 563

15.7

Déficit cualitativo total

854 387

24.2

Sólo 1 déficit

609 886

17.4

1. sólo no alex

365 756

10.4

77 960

2.2

3. sólo calidad

166 170

4.8

Dos déficits

204 744

5.7

54 248

1.5

123 689

3.5

7. hacinamiento y déficit de calidad

26 807

0.7

Tres déficits

39 757

1.1

8. no alex, hacinamiento y déficit de calidad

39 757

1.1

2. sólo hacinamiento

5. no alex y hacinamiento
6. no alex y calidad

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

25
26

27

28

29

Chile figuraba en 1995 entre los países con déficit cualitativo “moderado”. Véase CEPAL, 1996 y CELADE, 1996.
Según estimaciones de MIDEPLAN basadas en las encuestas CASEN, en 1996 el déficit cualitativo, basado únicamente en
materialidad y saneamiento, alcanzaba a 503,527 viviendas. Véase Serie de Financiamiento N 78, abril 1999.
Del total de hogares que habita viviendas que carecen de ALEX (16.5%) un 10.4% presentan déficit cualitativo únicamente por esta
razón. Este porcentaje corresponde a hogares que habitan viviendas que están en las categorías I (0.7%) y II (9.7%); que no
presentan problemas de calidad, ni de hacinamiento, pero que no cuentan con ALEX. De igual forma, del total de hogares que vive
en condiciones de hacinamiento (5.7%), un 2.2% presenta únicamente este problema. Esto es: viviendas de categoría I (0.6%) y II
(1.6%) que disponen de ALEX, no presentan problemas de calidad, pero sí presentan problemas de hacinamiento. Finalmente del
total de hogares que habita viviendas que presentan problemas de calidad (10.1%), un 4.8% sólo presenta este déficit cualitativo.
Esto es viviendas de categoría I (0.6%), II (3.2%), y III (1%) que disponen de ALEX, no presentan problemas de hacinamiento, pero
si muestran una mala calidad global de sus pisos, muros y techos (Anexo Estadístico, cuadro 2).
Aquí se incluyen los hogares que habitan viviendas que no disponen de ALEX y tienen problemas de hacinamiento (1.5%);
viviendas que no disponen de ALEX y además tienen problemas de calidad (3.5%); y finalmente los que viven en condiciones de
hacinamiento en viviendas de mala calidad (0.7%) (cuadro 9).
Esto es, un 0.5% de viviendas categoría II y un 0.6% de viviendas categoría III.

27

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

Gráficamente la distribución de los déficits totales y cualitativos es la siguiente:
Gráfico 4

CHILE 1994: DISTRIBUCIÓN DE HOGARES
SEGÚN SITUACIÓN DEFICITARIA

60.1%
15.7%

24.2%

Sin déficit

Déficit cuantitativo

Déficit cualitativo

Gráfico 5

CHILE 1994: DISTRIBUCIÓN DEL TOTAL DE HOGARES DEFICITARIOS
SEGÚN DÉFICITS CUALITATIVOS

71.9%

23.6%
4.5%

Un déficit

Dos déficits

Tres déficits

En el sector urbano un 68.6% de los hogares no tienen problemas de déficit habitacional, un
14.3% presentan déficit cuantitativo y un 17.1% ocupan viviendas con algún déficit cualitativo.
Como se observa en los siguientes gráficos, en comparación con las zonas urbanas, el déficit
cuantitativo es un 50% más alto en el sector rural, en tanto que el déficit cualitativo es casi 4 veces
superior. Sin embargo, en la distribución de los déficit cualitativos las diferencias no parecen ser de
importancia. En el sector urbano un 12.5% tienen un sólo déficit, 3.8% tienen dos déficits y 0.8%
tienen tres déficits simultáneos. (Anexo Estadístico, cuadro 7).

28

No 92

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

Gráfico 6

CHILE 1994: DISTRIBUCIÓN DE LOS HOGARES URBANOS
SEGÚN SITUACIÓN DEFICITARIA

14.3%
68.6%

17.1%

Sin déficit

Déficit cuantitativo

Déficit cualitativo

Gráfico 7

CHILE 1994: DISTRIBUCIÓN DE LOS HOGARES RURALES
SEGÚN SITUACIÓN DEFICITARIA

22.9%
17.0%

60.1%

Sin déficit

Déficit cuantitativo

Déficit cualitativo

Gráfico 8

CHILE 1994: DISTRIBUCIÓN DEL TOTAL
DE HOGARES URBANOS DEFICITARIOS
SEGÚN DÉFICITS CUALITATIVOS

22.2%

73.1%

4.7%

Un déficit

Dos déficits

Tres déficits

29

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

Gráfico 9

CHILE 1994: DISTRIBUCIÓN DEL TOTAL
DE HOGARES RURALES DEFICITARIOS
SEGÚN DÉFICITS CUALITATIVOS

26.3%

69.0%

4.7%

Un déficit

30

Dos déficits

Tres déficits

No 92

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

III. Características socioeconómicas
de los hogares y déficit de
vivienda

Una vez cuantificados los déficit habitacionales, es importante
identificar en qué grupo de hogares se concentran éstos, con el objeto de
poder orientar las políticas de vivienda. En lo que sigue, en primer lugar
se examina la asociación entre déficit de vivienda y pobreza,
posteriormente, empleando la información relativa a los jefes de hogar,
se indaga en la relación entre esas características socioeconómicas y los
déficit habitacionales. Por último, también se discuten algunos aspectos
relacionados con el financiamiento habitacional.

A.

Pobreza y déficits

Los hogares de la muestra se han dividido en tres categorías: no
pobres, pobres no indigentes e indigentes, de acuerdo con la
30 31
.
clasificación utilizada por CEPAL
En 1994 un 76.8% de los hogares calificaba como “No Pobre”,
un 17.0% como “Pobres no indigentes” y un 6.2% como “Indigentes”
(cuadro 10). El gráfico a continuación presenta la distribución de la

30

31

La línea de indigencia se ha definido sobre la base del costo de una canasta de alimentos cuya composición cubre las necesidades
nutricionales mínimas por persona, y considera los hábitos de consumo predominantes, la disponibilidad efectiva de alimentos y los
precios de los mismos para cada país. Para estimar la línea de pobreza, al valor de esa canasta se adiciona una estimación de los
recursos requeridos por los hogares para satisfacer el conjunto de otras necesidades básicas no alimentarias.
“Magnitud de la pobreza en América Latina en los años ochenta”, en Estudios e Informes de la CEPAL 81, Santiago de Chile 1991.

31

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

totalidad de los hogares en Chile con relación a la línea de pobreza. Para 1994, según estimaciones
de CEPAL (1998), un 34% de los hogares de las regiones urbanas de América Latina se hallaba en
situación de pobreza. La correspondiente cifra para los hogares en situación de indigencia es de
12%. Comparativamente, entonces, en 1994 la incidencia de la pobreza era considerablemente
menor en Chile que en el resto de la región32.
Gráfico 10

CHILE 1994: DISTRIBUCIÓN DE LOS HOGARES
EN RELACIÓN A LA LÍNEA DE POBREZA

76.8%

17.0%
6.2%

Indigentes

Pobres no indigentes

No pobres

En comparación con el ingreso total per cápita promedio, los no pobres perciben un 22% por
encima de la media, en tanto que los “pobres no indigentes” y los “indigentes” perciben un 70% y
un 86% menos que el promedio, respectivamente (cuadro 10). Estas relaciones quedan más claras
en el siguiente gráfico.
Gráfico 11

CHILE 1994: POBREZA E ÍNDICE RELATIVO DEL INGRESO
DISPONIBLE PROMEDIO DEL HOGAR (PROMEDIO TOTAL = 100)

122

140
120
100
80
60
40

30
14

20
0
Indigentes

32

32

Pobres no
indigentes

CEPAL, 1998, Panorama Social de América Latina, Edición 1997.

No pobres

(Distribución de hogares)

Total

Hombres

Mujeres

Indigentes Pobres no
No
indigentes pobres

Total Indigentes Pobres no
No
indigentes pobres

Total Indigentes Pobres no
No
indigentes pobres

Total

Total

100

6.2

17.0

76.8

78.7

4.6

13.7

60.4

21.3

1.6

3.4

16.4

Categoría I

100

2.2

8.2

89.5

78.8

1.6

6.3

70.9

21.2

0.7

1.9

18.6

Categoría II

100

7.0

20.9

72.1

78.5

5.2

17.1

56.2

21.5

1.8

3.8

15.9

Categoría III

100

17.2

30.5

52.4

79.4

12.9

24.2

42.3

20.6

4.3

6.2

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

Cuadro 10

CHILE1994: DISTRIBUCIÓN DE HOGARES E INGRESO TOTAL DISPONIBLE PROMEDIO DEL HOGAR SEGÚN CATEGORIZACIÓN DE LA VIVIENDA,
POBREZA Y GÉNERO DEL JEFE DEL HOGAR
Total sectores urbano y rural

10.1

(Índice relativo del ingreso disponible promedio del hogar)
(promedio total = 100)

Total

Hombres

Mujeres

Indigentes Pobres no
No
indigentes pobres

Total Indigentes Pobres no
No
indigentes pobres

Total Indigentes Pobres no
No
indigentes pobres

Total

Total

100

14

30

122

106

14

31

130

77

11

27

94

Categoría I

157

13

34

172

168

14

35

183

116

11

30

128

Categoría II

70

14

30

86

73

15

31

91

57

10

27

69

Categoría III

39

13

28

55

40

14

28

56

35

12

27

49

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

No 92

33

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

Considerando el régimen de ocupación (tenencia) de la vivienda, la proporción de hogares
“no pobre” que arriendan una vivienda u ocupan viviendas cedidas por servicios es muy similar a la
de los hogares “pobres no indigentes” e “indigentes”. Los contrastes más notorios entre aquellos
hogares en situación de pobreza vis a vis el resto, se observa en las viviendas en propiedad y en la
categoría “otros”33. Como se desprende del cuadro 11 un 57.3% de los hogares “no pobres” son
propietarios de viviendas que ya están pagadas, y un 9.4% son propietarios de las viviendas que se
están pagando; en comparación con un 47% y un 6.1% respectivamente de los hogares “pobres no
indigentes”; y un 42% y 4.5% respectivamente de los hogares “indigentes”. Para las dos últimas
categorías de viviendas estas proporciones se invierten. Así, para las viviendas en propiedad
conjunta son de 1.9%, 2.8% y 3.1% para los hogares “no pobres”, “pobres no indigentes” e
“indigentes” respectivamente; en tanto que para la categoría “otros” son de 9.5%, 21.4% y 28.3%
respectivamente.
En consecuencia más de la mitad de los hogares “indigentes” o “pobres no indigentes” no
son propietarios de las viviendas que habitan, lo cual es sugerente en relación con la magnitud del
déficit cuantitativo en este grupo poblacional34. Ahora bien, dentro de este grupo es particularmente
relevante el 18% de hogares que arriendan las viviendas que ocupan; puesto que esto sería
indicativo de cierta capacidad de pago de estas familias, que podría canalizarse ya sea hacia ahorro
previo o al pago de dividendos para la adquisición de una vivienda.
Gráfico 12

CHILE 1994: DISTRIBUCIÓN DEL TOTAL DE HOGARES
SEGÚN TENENCIA DE LA VIVIENDA Y ESTRATO SOCIOECONÓMICO

60
50
40
30
20
10

4.4

4.7

4.4

0
Indigentes
Propia pagada
Arrendada

33
34

34

Pobres no indigentes
Propia pagando
Cedida por servicios

No pobres
Propia conjunta
Otro

Viviendas ocupadas en calidad de usufructo, ocupación de hecho, o cedidas por familiares o amigos.
Esto se refuerza con la información del cuadro 11. Obsérvese que más de un 30% de los hogares que comparten su vivienda son
“indigentes” o “pobres no indegentes”, en circunstancias que representan sólo un 23% del total de hogares.

No 92

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

Cuadro 11

CHILE 1994:CARACTERÍSTICAS DE LOS HOGARES SEGÚN ESTRATO SOCIOECONÓMICO
(Total sectores urbano y rural)
Total
Total hogares
I. Tenencia
Propia pagada
Propia pagando
Propia conjunta
Arrendada
Cedida por servicios
Otro a/
II. Tipo de vivienda
Casa
Departamento
Pieza
Otros b/
III. Categorización
Categoría I
Categoría II
Categoría III
IV. Hogares por vivienda
1 hogar
2 ó más hogares
V. Calidad
Buena o aceptable c/
Mala d/
VI. Servicios públicos
Disponen de ALEX
No disponen de ALEX
VII. Servicio sanitario
Alcantarillado
Fosa séptica
Letrina/no tiene
VIII. Baño y cocina
Disponen de ambos
Sin baño y/o cocina
IX. Hacinamiento
Hasta 2 personas
p/cuarto
2 o más personas
p/cuarto

Indigentes Pobres

100

6.2

17.0

No
pobres
76.8

Total

Indigentes Pobres

100

100

100

No
pobres
100

100
100
100
100
100
100

4.8
3.3
9.3
6.2
6.2
13.8

14.7
12.3
22.7
17.1
18.0
28.7

80.5
84.4
68.0
76.6
75.8
57.6

54.7
8.5
2.1
17.6
4.4
12.7

42.0
4.5
3.1
17.7
4.4
28.3

47.3
6.1
2.8
17.7
4.7
21.4

57.3
9.4
1.9
17.5
4.4
9.5

100
100
100
100

5.7
2.8
10.9
16.5

16.9
4.7
26.0
30.9

77.4
92.5
63.1
52.6

84.8
7.0
3.4
4.8

78.0
3.2
5.9
12.8

84.1
1.9
5.2
8.8

85.5
8.4
2.8
3.3

100
100
100

2.2
7.0
17.2

8.2
20.9
30.5

89.5
72.1
52.4

38.3
51.5
10.2

13.9
57.9
28.2

18.5
63.3
18.2

44.7
48.4
6.9

100
100

5.9
8.9

16.6
21.3

77.5
69.8

90.5
9.5

86.3
13.7

88.1
11.9

91.3
8.7

100
100

4.3
11.6

14.3
28.3

81.4
60.1

81.4
11.7

56.1
21.9

68.4
19.5

86.3
9.2

100
100

4.4
12.3

14.5
25.6

81.1
62.0

77.4
22.6

55.2
44.8

66.0
34.0

81.8
18.2

100
100
100

4.5
4.3
12.6

14.4
15.7
26.6

81.1
80.0
60.8

73.4
5.5
21.1

53.3
3.8
42.9

62.0
5.1
32.9

77.6
5.7
16.7

100
100

3.7
12.2

12.8
26.9

83.5
60.9

70.2
29.8

41.4
58.6

52.9
47.1

76.3
23.7

100

4.6

14.5

80.8

90.0

67.4

76.8

94.7

100

20.2

39.4

40.4

10.0

32.6

23.2

5.3

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
Nota: a/ Viviendas ocupadas en calidad de usufructo, ocupación de hecho o cedidas por familiares o amigos.
b/ Se refiere a desechos, edificaciones no destinadas a habitación, rancho, choza o cabaña.
c/ Viviendas de categoría I y II de calidad buena o aceptable.
d/ Viviendas de categoría I y II de calidad mala y viviendas de categoría III de calidad buena.

35

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

Gráfico 13

CHILE 1994: DISTRIBUCIÓN DE HOGARES SEGÚN ESTRATO SOCIOECONÓMICO
POR CATEGORÍA DE VIVIENDA

70
60
50
40
30
20
10
0
Indigentes
Categoría I

Pobres
Categoría II

No pobres
Categoría III

Algo similar ocurre en relación los déficits cualitativos. Como se observa en el cuadro 11,
cerca de un 90% del total de viviendas de categoría I, y más de un 81% de las viviendas de calidad
buena o aceptable, son ocupadas por hogares “no pobres”35. De otro lado, un 18% de las familias
“no pobres” no cuentan con ALEX, en comparación con cerca de un 34% y un 45%
respectivamente de las familias “pobres no indigentes” e “indigentes”. Nótese que como reflejo de
lo anterior, es muy superior la proporción de los hogares “pobres no indigentes” e “indigentes” que
no disponen de servicio sanitario o cuentan únicamente con letrina, como también los que no
disponen de baño y cocina. Por último, más de un 23% de los hogares “pobres no indigentes” y de
un 33% de los hogares “indigentes” presentan problemas de hacinamiento, comparados con un 5%
de los hogares “no pobres”(cuadro 11).
Proporcionalmente entonces, tanto el déficit cuantitativo como el cualitativo son mucho
mayores para los hogares “indigentes” y “pobres no indigentes”36. Así, un 34% de los hogares
“indigentes” y un 23% de los hogares “pobres no indigentes” tienen un déficit cuantitativo, en tanto
que alrededor de un 39% de ambos estratos presenta algún déficit de calidad, como se observa en el
gráfico a continuación. En contraste, para los hogares “no pobres” estas proporciones son de 13% y
20% respectivamente (cuadro 12).

35

36

36

Esto se traduce en que sólo un 9% de los hogares “no pobres” habita en viviendas de mala calidad, comparado a un 20% de los más
pobres.
En algunos casos estas diferencias se ven reflejadas también en términos absolutos. Así por ejemplo, de los 361,000 hogares que
habitan viviendas de categoría III, más de la mitad (172,000) son “indigentes” o “pobres no indigentes”, al igual que los 211,000
hogares (de un total de 354,000) que viven en condiciones de hacinamiento. En cambio del total de hogares que ocupan viviendas
de mala calidad (413,800); o que no cuentan con ALEX (799,300); o que no tienen baño y cocina (1,054,000); menos de la mitad
(165,000; 303,000 y 417,700 respectivamente) son “indigentes” o “pobres no indigentes” (cuadro 11).

No 92

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

Cuadro 12

CHILE : DÉFICIT DE VIVIENDA Y POBREZA
(Total sectores urbano y rural)
Total hogares
Total hogares
Sin déficit
Déficit cualitativo
Déficit cuantitativo

100
100
100
100
Total hogares

Total hogares
Sin déficit
Déficit cualitativo
Déficit cuantitativo

100
60.1
24.2
15.7

Ingreso Tamaño del
Pobreza
hogar
indigentes pobres no pobres relativo a/
6.2
17.0
76.8
100
3.9
2.8
10.9
86.3
134
3.9
10.1
27.2
62.7
51
4.2
13.3
24.8
61.9
46
3.5
Ingreso Tamaño del
Pobreza
hogar
indigentes pobres no pobres relativo a/
100
100
100
100
3.9
26.8
38.5
67.6
134
3.9
39.5
38.6
19.7
51
4.2
33.8
22.9
12.7
46
3.5

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
Nota: a/ Es el ingreso total disponible per cápita del hogar.

Gráfico 14
CHILE 1994: DISTRIBUCIÓN DE HOGARES SEGÚN CATEGORÍAS SOCIOECONÓMICAS
Y TIPOS DE DÉFICITS
(Total sectores urbano y rural)

70
60
50
40
30
20
10
0
indigentes

Sin deficit

pobres no indigentes

Deficit cualitativo

no pobres

Deficit cuantitativo

Lo anterior señala la importancia de una política de vivienda que otorgue especial apoyo a
los grupos de menores ingresos. En especial si tomamos en consideración que el ingreso per capita
que perciben los hogares que tienen déficits cuantitativos es un 54% inferior al promedio, y el de
los que habitan viviendas que muestran algún déficit cualitativo cerca de un 50% inferior al
promedio(cuadro 12). En consecuencia, será más difícil para estos hogares superar esta situación de
carencia sobre la base de sus propios medios. Las políticas de apoyo serán claves en lograrlo.
En cuanto a la situación por áreas, el gráfico a continuación muestra que los déficit
cuantitativos y cualitativos son muy superiores en el sector rural, cualquiera sea la categoría
socioeconómica del hogar. La diferencia más marcada corresponde al déficit cualitativo de los
hogares ¨no pobres¨: en el sector urbano sólo un 12% de estos hogares ocupa viviendas con algún
déficit cualitativo, proporción que sube a un 60% en el sector rural. De otro lado, es notoria la
diferencia en lo que respecta al ingreso relativo de los hogares sin déficit, así en el sector urbano

37

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

este es un 24% superior al promedio, mientras que en el sector rural es más de dos veces superior al
promedio (Anexo Estadístico, cuadro 8).
Gráfico 15

CHILE 1994: DISTRIBUCIÓN DE HOGARES URBANOS
SEGÚN CATEGORÍAS SOCIOECONÓMICAS Y TIPOS DE DÉFICITS

80
70
60
50
40
30
20
10
0
indigentes

Sin deficit

pobres no indigentes

Deficit cualitativo

no pobres

Deficit cuantitativo

Gráfico 16

CHILE 1994: DISTRIBUCIÓN DE HOGARES RURALES
SEGÚN CATEGORÍAS SOCIOECONÓMICAS Y TIPOS DE DÉFICITS

70
60
50
40
30
20
10
0
indigentes

Sin deficit

B.

pobres no
indigentes
Deficit cualitativo

no pobres

Deficit cuantitativo

Características del jefe del hogar y déficits

La encuesta de hogares contiene cierta información relativa al género, estructura de edad,
educación, condición de actividad y categoría ocupacional de los jefes de hogar. Algunas de estas
variables no muestran una asociación significativa con el déficit habitacional, en tanto que otras
muestran algunas relaciones que permiten establecer una mejor visión del problema.

1.

Género

En un 79% de los hogares el jefe de hogar es hombre y las diferencias en términos de edad,
ocupación, categoría ocupacional y educación entre hogares con jefes de uno u otro género son
muy marcadas. Así, la proporción de jefes de hogar entre 25 y 54 años es mucho mayor cuando el

38

No 92

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo
37

jefe es de sexo masculino, en tanto que la proporción de jefes de hogar en edad de jubilación es mayor
38
cuando el jefe es mujer . Esto último se refleja por una parte en una proporción muy superior de
inactivos entre los jefes de hogar de sexo femenino (57% vs. 16%), y por otra en una mayor proporción
de ocupados entre los jefes de hogar de sexo masculino. Además, entre las jefas de hogar mujeres hay
una menor proporción de empleadores o patrones, trabajadores por cuenta propia, y obreros y
empleados; y una mayor proporción de empleadas domésticas. Las diferencias son aún más pronunciadas
en lo que se refiere a instrucción formal. La mitad de los jefes de hogar de sexo masculino tienen 10 o
más años de instrucción formal, en comparación con un 38% de los jefes mujeres. Además, cerca de un
24% de los jefes de sexo femenino tienen menos de 3 años de instrucción formal, en comparación con un
13.3% de los jefes hombres(Anexo Estadístico, Cuadro 9-A y 9-B)
Como reflejo tanto de las diferencias en cuanto a educación como en lo que se refiere a categoría
ocupacional y condición de actividad de los jefes de hogar, los ingresos totales del jefe del hogar están
un 6% por encima de la media cuando el jefe es de sexo masculino, y un 23% por debajo de la media
cuando el jefe del hogar es mujer (cuadro 10).
Sin embargo, tal como se observa en el cuadro 13, el género no marca diferencias de importancia
en cuanto a la magnitud de los déficits. La proporción de hogares con jefes mujer que tiene déficit
cualitativo es levemente inferior a la de los hogares con jefes hombre, en tanto que lo contrario ocurre
con el déficit cuantitativo. Lo anterior se refuerza observando la relación entre género y categorías de
vivienda; en efecto, en comparación con los hogares con jefes hombre, la proporción de hogares con
jefes mujer que habita en viviendas de categoría II (una alta proporción de las cuáles tiene déficit
cualitativo) es un poco inferior, y lo contrario ocurre con las que habitan en viviendas de categoría III
(que se asocian con el déficit cuantitativo) (Anexo estadístico, cuadro 10).
Cuadro 13

CHILE 1994 : DÉFICIT DE VIVIENDA Y CARACTERÍSTICAS SOCIOECONÓMICAS
DEL JEFE DEL HOGAR
Total sectores urbano y rural
Total

Género
Hombres

Edad

Mujeres

24

25-34

35-44

45-54

55+

Total hogares

100

78.7

21.3

3.6

18.7

23.0

21.5

33.2

Sin déficit

100

78.6

21.4

1.8

14.7

24.2

24.2

35.1

Déficit cualitativo

100

81.2

18.8

4.7

23.4

22.6

18.8

30.5

Déficit cuantitativo 100

75.3

24.7

8.6

26.9

19.3

15.6

29.6

55+

Total

Género
Hombres

Edad

Mujeres

24

25-34

35-44

45-54

Total hogares

100

100

100

100

100

100

100

100

Sin déficit

60.1

60.0

60.4

30.2

47.2

63.1

67.5

63.7

Déficit cualitativo

24.2

24.9

21.3

31.6

30.2

23.7

21.1

22.2

Déficit cuantitativo 15.7

15.1

18.2

38.2

22.6

13.2

11.4

14.0

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

37
38

Un 68% para los hombres y 45.7% para las mujeres.
Un 52% de los hogares con jefes de hogar de sexo femenino tienen 55 o más años, en comparación con un 28% de los hogares con
jefes de sexo masculino.

39

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

2.

Estructura de edad

Chile muestra una distribución uniforme de su población en términos de la estructura de edad
del jefe del hogar. Así, un poco más de un 45% de los jefes de hogar tiene 44 años o menos, y el
resto es mayor que 45 años (cuadro 13).
Esta estructura de edades, asociada a la distribución del ingreso total disponible del jefe de acuerdo
con su edad, reproduce la teoría del ciclo de vida. Los jefes de hogar con edades de entre 35 y 54 años, que
es la edad más productiva, tienen el ingreso total del trabajo más alto (entre un 10% y 36% por encima de la
media). El ingreso total del trabajo de los jefes de entre 25 y 34 años o entre 55 y 64 años, es un 17% y un
1% inferior a la media, respectivamente. En tanto que ingreso total de los jefes de hasta 24 años ó mayores
de 65 años, etapas de la vida en que más se desahorra, es entre un 46% y 18% inferior a la media. Este
comportamiento del ingreso en relación con la edad del jefe se mantiene independientemente del género o
de la situación de pobreza del jefe del hogar (Anexo Estadístico, cuadro 11).
Gráfico 17

EDAD E ÍNDICE RELATIVO DEL INGRESO DISPONIBLE
DEL JEFE DEL HOGAR
160

Ingreso relativo

140
120
100
80
60
40
20
0
14-24

25-34

35-44

45-54

55-64

65 y más

Edad

De otro lado, la edad del jefe del hogar muestra una asociación directa con el
comportamiento de la propiedad de la vivienda. En efecto, a partir de las edades más productivas se
aprecia un paulatino incremento en la propiedad de la vivienda. Así sólo un 16.7% de los hogares
con jefes de hasta 24 años son propietarios de las viviendas que ocupan, y esta proporción va
aumentando conjuntamente con la edad del jefe del hogar hasta llegar a más de un 86% para los
hogares con jefes de 65 o más años. Consecuentemente, un 83% de los hogares con jefes de hasta
24 años y un 65% de los con jefes entre 25 y 34 años, ocupan viviendas arrendadas, cedidas (por
servicio o por familiares o amigos), o en calidad de usufructo u ocupación irregular. De otro lado,
del total de viviendas propias que se están pagando, más de un 64% corresponde a hogares con
jefes entre 35 y 54 años (Anexo Estadístico, cuadro 12).

Lo anterior también se relaciona con una mayor concentración del déficit
cuantitativo entre aquellos hogares en que el jefe tiene menos de 45 años. En efecto, las
cifras indican que del total de hogares que tienen un déficit cuantitativo de vivienda, cerca
de un 55% tienen jefes de hogar de hasta 44 años, (situación que no es tan acentuada entre
los hogares que exhiben déficit cualitativo) (cuadro 13)39.

39

40

En términos absolutos, 738.000 de los 1.410.950 hogares (un 20.9% del total de la población) que presentan déficits cuantitativos o
cualitativos, tienen jefes de 44 años o menos (cuadro 13 y Anexo Estadístico, cuadro 9).

No 92

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

Gráfico 18

RÉGIMEN DE TENENCIA Y EDAD DEL JEFE DEL HOGAR

Porcentaje

100
80
60
40
20
0
15-24

25-34

35-44

45-44

55-64

65 y más

Edad
Vivienda propia

3.

Otra

Educación del jefe de hogar

En un 15.5% de los hogares, el jefe de hogar ha recibido tres o menos años de instrucción formal,
en un 36% entre 4 y 9 años, en un 28.6% entre 10 y 12 años, y en un 19% más de 13 años (cuadro 14).
Los jefes de aquellos hogares que presentan déficit, ya sea cualitativo o cuantitativo, exhiben en
promedio un menor nivel educacional. Así, como se aprecia en el cuadro 14, cerca de un 66% de los
hogares con déficit cuantitativo y casi un 73% de los con déficit cualitativo está encabezado por un
jefe con 9 o menos años de educación, en contraste con un 39% de hogares no deficitarios. Como
corolario, menos de un 7% de los hogares encabezados por jefes con 13 o más años de instrucción
formal, presentan algún tipo de déficit, en comparación con más de un 86% de hogares no deficitarios.
En suma, los hogares en situación de déficit no sólo presentan un menor stock de capital físico, sino
que también una menor acumulación de capital humano.
Cuadro 14

CHILE 1994 : DÉFICIT DE VIVIENDA Y CARACTERÍSTICAS SOCIOECONÓMICAS DEL
JEFE DEL HOGAR
(Total sectores urbano y rural)
Total
Total hogares
Sin déficit
Déficit cualitativo
Déficit cuantitativo

100
100
100
100

de 3
15.5
9.7
25.2
22.8

4a9
36.0
29.4
47.8
43.1

de 3
100
37.6
39.3
23.2

4a9
100
49.1
32.1
18.8

Total
Total hogares
Sin déficit
Déficit cualitativo
Déficit cuantitativo

100
60.1
24.2
15.7

Educación
10 a 12 13 y más
28.6
18.9
32.5
27.2
21.2
5.1
25.0
8.2
Educación
10 a 12 13 y más
100
100
68.3
86.6
17.9
6.5
13.7
6.9

Condición de actividad
Ignorado Ocupados Desempleados Inactivos
1.0
73.0
2.4
24.6
1.2
73.2
1.9
24.9
0.6
73.5
2.9
23.6
0.8
71.5
3.6
24.9
Condición de actividad
Ignorado Ocupados Desempleados Inactivos
100
100
100
100
71.6
60.3
47.3
60.9
15.5
24.3
28.9
23.2
12.9
15.4
23.8
15.9

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

41

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

Gráfico 19

CHILE 1994: DÉFICITS DE VIVIENDA Y EDUCACIÓN
DEL JEFE DEL HOGAR

90
80
70
60
50
40
30
20
10
0

de 3
Sin deficit

4.

4a9

10 a 12

Deficit cualitativo

13 y mas
Deficit cuantitativo

Condición de actividad y categoría ocupacional

Un 73% de los jefes de hogar están ocupados y el resto son inactivos o están desempleados.
De los hogares cuyo jefe está desempleado, 24% tiene déficit cuantitativo y 29% déficit cualitativo;
en tanto que no se observan diferencias de importancia entre los hogares con jefes ocupados e
inactivos (Cuadro 14).
En el caso de los jefes inactivos, la baja incidencia del déficit total (cerca de un 61% de los
hogares con jefes inactivos no presenta déficits), se asociaría, de acuerdo a su estructura de edades,
al hecho de ser jubilados o pensionados, o jubilados que atravesaron previamente la fase de
40
acumulación de activos, la vivienda entre ellos . La interpretación acerca de la influencia de la
variable relativa a la condición de actividad requiere cierta cautela, en particular porque en sólo el
41
2.4% de los casos, el jefe de hogar aparece como desocupado . Dentro de dicha limitación, la
mayor incidencia de los déficits entre estos hogares, en comparación con aquellos en que el jefe
está ocupado, se relacionaría con el hecho de no estar percibiendo un ingreso que permita hacer
frente a gastos habitacionales.
Del total de hogares con jefes ocupados, 64.3% son obreros y empleados, 25.5% trabajadores
por cuenta propia, 5% empleadores o patrones, y el 5.3% restante pertenece a otras categorías
ocupacionales (servicio doméstico, trabajadores temporeros, familiares no remunerados y
miembros de las Fuerzas Armadas y de orden). Los déficits habitacionales están fuertemente
42
concentrados en hogares con jefes temporeros y empleados domésticos , en tanto que los hogares
43
cuyo jefe pertenece a las Fuerzas Armadas y de orden son los que muestran los menores déficits
De las tres categorías ocupacionales más representativas, un 40% y un 42% respectivamente de los
hogares con jefe obrero o empleado y trabajador por cuenta propia presenta algún déficit, y esta
proporción cae a un 11% para los hogares con jefes de hogar que son empleadores o patrones
(cuadro 15).

40

41

42
43

42

Recordemos que un 86% de los hogares en que el jefe es mayor de 65 años ocupa viviendas propias ya pagadas, pagándose, o que
están en un régimen de propiedad conjunta (Anexo Estadístico, cuadro 12).
Según CEPAL 1998, la tasa de desempleo abierta urbana en Chile alcanzaba a un 8.3% en 1994 y, en línea con la experiencia
regional, con una incidencia mayor entre mujeres y entre los más jóvenes. CEPAL, 1998, Anuario Estadístico de América Latina y
el Caribe. Edición 1997.
Que en conjunto representan cerca del 4% de los hogares.
Que representa el 1% de los hogares.

Total

Total Jefes ocupados
Sin déficit
Déficit cualitativo
Déficit cuantitativo

100
100
100
100

Total
Total Jefes ocupados
Sin déficit
Déficit cualitativo
Déficit cuantitativo

100
60.3
24.3
15.4

Pobreza
Indigentes Pobres
4.7
1.8
8.0
10.9

17.5
10.5
29.1
26.7

Pobreza
Indigentes Pobres
100.0
23.3
41.2
35.5

100.0
36.0
40.4
23.6

No
pobres
77.8
87.7
62.9
62.3

No
pobres
100.0
68.0
19.7
12.4

Genero
Hombres Mujeres
88.1
87.5
91.5
85.2

11.9
12.5
8.5
14.8

Genero
Hombres Mujeres
100.0
59.8
25.3
14.9

100.0
63.5
17.3
19.2

EP a/
4.9
7.2
1.6
0.9

Categoría ocupacional
TCP b/ OE c/ SD d/ Temporero TFNR e/
25.5
24.5
28.2
25.4

64.3
64.0
64.3
65.2

2.2
1.8
2.4
3.7

1.8
0.7
3.1
4.4

0.2
0.2
0.2
0.2

EP a/

Categoría ocupacional
TCP b/ OE c/ SD d/ Temporero TFNR e/

100.0
89.1
8.1
2.8

100.0
57.8
26.9
15.3

100.0
60.0
24.3
15.6

100.0
48.3
26.0
25.7

100.0
22.4
40.8
36.8

100.0
59.6
21.8
18.6

FFAA f/
1.1
1.6
0.2
0.2

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

Cuadro 15

CHILE 1994: DÉFICIT DE VIVIENDA, POBREZA, GÉNERO Y CATEGORÍA OCUPACIONAL DE LOS JEFES DE HOGAR OCUPADOS
Total sectores urbano y rural

FFAA f/
100.0
91.5
5.3
3.2

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
Nota: a/ Empleador o patrón.
b/ Trabajador por cuenta propia.
c/ Obrero o empleado.
d/ Servicio doméstico.
e/ Trabajador familiar no remunerado.
f/ Fuerzas Armadas y de Orden.

No 92

43

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

5.

Características del jefe del hogar y déficits: Resumen

De acuerdo con la información disponible, el género no presenta una asociación sistemática
con la situación de vivienda. En cambio la incidencia del déficit habitacional, tanto cuantitativo
como cualitativo, es mayor en tanto más joven el jefe de hogar y en tanto menor el nivel
educacional logrado por éste. Las dos variables mencionadas, edad y educación, exhiben por lo
general una alta correlación con las medidas de ingreso. En otras palabras, tras la mayor incidencia
de déficits de vivienda entre los hogares encabezados por jefes de menor edad y calificación, se
encuentra el ingreso, factor decisivo en la capacidad de ahorro y, frecuentemente, en el acceso al
crédito.
La condición de actividad del jefe de hogar también exhibe una influencia relevante. Así, los
hogares cuyo jefe esta ocupado o es inactivo son los menos deficitarios, en tanto que los que tienen
un jefe desempleado exhiben mayores déficits. Esta asociación resulta interesante por cuanto las
variables empleadas para determinar las situaciones de déficit, no son afectadas grandemente por
fluctuaciones de corto plazo del nivel de actividad. En contraste, la ocupación efectivamente suele
responder a dichas fluctuaciones, así como también a tendencias de largo plazo. En consecuencia,
esta asociación entre desocupación y mayor incidencia de los déficit de vivienda sugiere que estos
hogares deficitarios estarían encabezados por jefes crónicamente desempleados. La situación de
44
desempleo no sería un fenómeno transitorio, si no que sería más bien uno de carácter prolongado ,
que limita su capacidad de ahorro (y de acceso al crédito) de largo plazo, con el fin de superar sus
carencias habitacionales entre otros.
Además, de acuerdo al tipo de ocupación, se advierte una mayor incidencia de los déficits
entre hogares cuyos jefes son empleados temporales o domésticos. En relación con este punto, es
interesante observar el comportamiento de los ingresos en relación al promedio, para las distintas
categorías ocupacionales. Así, los hogares con jefes de hogar que son patrones, perciben ingresos
por su trabajo que exceden el promedio en un 74%, 75% y más de 400% según si presentan déficit
cualitativo, cuantitativo o ninguno de los dos. Como contraste, en aquellos hogares en que existe
déficit cuantitativo, el ingreso del trabajo del jefe del hogar equivale a 31%, 25%, 46% y 54%
respectivamente del ingreso promedio del trabajo, según si los jefes de hogar son empleados
temporales, empleados domésticos, obreros y empleados, o trabajadores por cuenta propia.
Además, las cifras son muy similares para los hogares que ocupan viviendas con algún déficit
cualitativo (cuadro 16).
Lo anterior estaría indicando una fuerte concentración de los déficit en aquellas categorías
ocupacionales que perciben ingresos inferiores al promedio. Esto estaría sugiriendo la necesidad de
reevaluar la política habitacional, en particular en lo concerniente a subsidios estatales para las
familias de ingresos más bajos.

44

44

La tasa de desempleo abierto urbano en Chile se ha mantenido por encima del 7% (con excepción del año 93 en que cayó a 6.2%), y
un promedio de 7.8% en la última década, por lo que este no sería un fenómeno transitorio. CEPAL, 1998, Anuario Estadístico
1997.

No 92

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

Cuadro 16

CHILE 1994: DÉFICIT DE VIVIENDA Y DISTRIBUCIÓN DE INGRESO SEGÚN POBREZA Y
CATEGORÍA OCUPACIONAL
Total sectores urbano y rural
(Pobreza e índice relativo del ingreso del trabajo de los jefes de hogar ocupados)

Pobreza
Total

Jefes
Indigentes

Jefes Pobres

Jefes No pobres

Total Jefes ocupados

100

19

32

120

Sin déficit

134

20

35

148

Déficit cualitativo

49

20

32

61

Déficit cuantitativo

47

17

29

59

(Categoría ocupacional del jefe del hogar e índice relativo
del ingreso del trabajo de los jefes de hogar ocupados)

Categoría ocupacional

Total

EP a/ TCP b/ OE c/ SD d/ Temporero TFNR e/ FFAA f/
Total Jefes ocupados

100

475

87

81

28

29

61

99

Sin déficit

134

511

111

18

31

30

53

103

Déficit cualitativo

49

174

54

46

25

31

47

59

Déficit cuantitativo

47

175

55

44

25

26

79

63

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
Notas: a/ Empleador o patrón.
b/ Trabajador por cuenta propia.
c/ Obrero o empleado.
d/ Servicio doméstico.
e/ Trabajador familiar no remunerado.
f/ Fuerzas Armadas y de orden.

6.

Financiamiento habitacional

Desde 1978 existe en Chile un sistema de subsidios a la demanda, que consiste en un aporte
total o parcial que el Estado otorga sin cargo y por una sola vez a las familias de ingreso bajo y
medio que no son propietarias, para que adquieran una vivienda. Entre 1990 y 1999 el Ministerio
de Vivienda y Urbanismo entregó cerca de 912,000 subsidios habitacionales45. El sistema fija
límites a los valores de las viviendas a ser subsidiadas, lo que a su vez constituye el mecanismo
utilizado para focalizar este beneficio en la población de menores ingresos. Para poder acceder al
subsidio, se exige un ahorro previo y se toma en consideración tanto el monto acumulado como la
antigüedad. Complementariamente, el sistema bancario de mercado permite acceder a un
mecanismo de crédito hipotecario. Las personas que no son sujetos de crédito para el sector
privado utilizan créditos provenientes de recursos públicos.
Seis son las modalidades para la entrega del subsidio habitacional, dependiendo del estrato
socioeconómico y otras variables del grupo familiar: Lote con servicios, Viviendas Progresivas,
Viviendas Básicas, Programa Especial de Trabajadores (PET), Subsidio Rural, y Subsidio General
46
Unificado . El sistema de postulación se basa en una ficha que toma en consideración, además del
45
46

MINVU, noviembre 1999.
Para una descripción más detallada véase Pérez-Iñigo Alvaro, 1997.

45

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

monto y antigüedad del ahorro previo, diversas características socioeconómicas del grupo familiar,
discriminando positivamente hacia grupos vulnerables como familias más numerosas, adultos
mayores o mujeres jefas de hogar.
Cuadro 17

CHILE 1994: DISTRIBUCIÓN DE LOS HOGARES SEGÚN FINANCIAMIENTO DE LA VIVIENDA,
POR NIVEL SOCIOECONÓMICO
Total sectores urbano y rural

100

6.2

17.0

No
pobres
76.8

Propietario

100

4.8

14.5

80.7

58.4

44.7

49.8

61.4

No propietario

100

8.2

20.5

71.3

41.5

55.0

50.1

38.5

No aplicable

100

26.2

16.6

57.3

0.1

0.3

0.1

0.1

II. Ayuda Fiscal

100

Recibe

100

5.3

17.4

77.3

16.5

14.2

16.9

16.6

No recibe

100

4.5

13.3

82.2

41.6

30.2

32.5

44.5

No sabe

100

7.3

24.0

68.6

0.3

0.3

0.4

0.3

No aplicable

100

8.2

20.5

71.2

41.6

55.3

50.2

38.6

S. Habitacional

100

3.8

12.8

83.4

5.9

3.6

4.5

6.4

S. Rural

100

9.2

21.2

69.6

0.7

1.0

0.9

0.6

Total
Total hogares

Indigentes

Pobres

Total
100

100

100

No
pobres
100

Indigentes

Pobres

I. Propiedad

III. Tipo de ayuda

S. PET

100

8.1

12.6

79.4

0.3

0.4

0.2

0.3

V. Básica

100

7.7

31.6

60.7

1.9

2.4

3.6

1.5

B. Progresiva

100

10.7

28.3

61.0

0.3

0.4

0.4

0.2

Lote

100

16.0

5.0

79.0

0.7

1.8

0.2

0.7

Otro

100

4.4

14.0

81.6

6.4

4.5

5.3

6.8

No aplicable

100

6.4

16.9

76.7

83.5

85.8

83.1

83.4

IV. Crédito

100

Si

100

2.8

11.5

85.7

15.7

7.1

10.6

17.5

No

100

5.5

15.5

79.0

42.4

37.3

38.7

43.6

No sabe

100

6.1

27.0

67.0

0.4

0.4

0.6

0.3

No aplicable

100

8.2

20.5

71.2

41.6

55.3

50.2

38.6

SERVIU

100

4.5

18.5

77.1

7.0

5.0

7.5

7.0

B. Del Estado

100

1.8

6.8

91.4

3.8

1.1

1.5

4.5

B. Privado

100

0.6

3.1

96.4

2.9

0.3

0.5

3.7

Otro, no sabe

100

2.3

8.7

89.0

2.0

0.7

1.0

2.3

No aplicable

100

6.8

18.0

75.1

84.3

92.9

89.4

82.5

Si

100

2.5

10.9

86.6

7.0

2.8

4.5

7.9

No

100

3.0

12.0

85.0

8.6

4.2

6.1

9.5

No sabe

100

37.1

0.0

62.9

0.0

0.1

0.0

0.0

No aplicable

100

6.8

18.0

75.1

84.3

92.9

89.4

82.5

V. Institución

VI. Deuda actual

(continúa)

46

No 92

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

(Cuadro 17 conclusión)
Total

Indigentes

Pobres

No
pobres

Total

Indigentes

Pobres

No
pobres
2.4

VII. Inscrito actualmente
S. general unificado

100

6.7

18.0

75.3

2.4

2.6

2.6

S. rural

100

15.8

26.9

57.3

0.5

1.3

0.8

0.4

S. PET

100

7.4

17.7

74.9

0.5

0.6

0.5

0.5

V. Básica

100

12.5

36.0

51.5

2.4

4.8

5.0

1.6

B. Progresiva

100

13.1

32.5

54.3

0.5

1.1

1.0

0.4

Lote

100

12.6

29.5

57.9

0.1

0.1

0.1

0.0

Otro

100

5.1

28.7

66.2

0.5

0.4

0.9

0.5

No aplicable

100

5.9

16.3

77.8

93.1

89.1

89.1

94.3

Propietario

100

1.7

6.5

91.8

6.6

1.8

2.5

7.9

No propietario

100

6.5

17.8

75.7

93.3

97.9

97.4

92.0

No aplicable

100

30.8

1.9

67.3

0.1

0.3

0.0

0.1

VIII. Otra propiedad

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

De acuerdo con la información contenida en este estudio, un 16.5% del total de hogares
declararon haber recibido algún tipo de ayuda fiscal para financiar la vivienda que ocupaban. En el
gráfico a continuación, se muestra la distribución de esta ayuda por estrato socioeconómico. Para
tener una idea más clara respecto de su focalización, se calcularon índices de focalización, como la
razón entre el porcentaje de ayuda fiscal entregada a un grupo en particular, y la participación de
este grupo dentro de la población total. Como se observa, la ayuda fiscal ha estado muy focalizada
en los hogares “indigentes” y “pobres no indigentes”, que representan solo el 23% del total de la
población (Cuadro 17).
Gráfico 20

FOCALIZACIÓN DE LA AYUDA FISCAL
POR CATEGORÍA SOCIOECONÓMICA (a)

97

268
21.5

Indigentes

Pobres no indigentes

No pobres

Nota: (a) Índices calculados como la razón entre el porcentaje de ayuda fiscal
entregada a un grupo en particular, y la participación de este grupo dentro de la
población total.

47

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

La distribución por tipo de ayuda, se muestra en el gráfico 21, que además ilustra la fuerte
ponderación que tiene el Subsidio General Unificado y el Subsidio de Vivienda Básica Privada dentro del
total de subsidios entregados. A modo de referencia, el promedio anual de subsidios otorgados entre 1990 y
1999, fue de 63.680 unidades, y un 43% de éstos correspondió al Sistema General Unificado47.
Gráfico 21

DISTRIBUCIÓN DE LOS HOGARES
SEGÚN EL TIPO DE AYUDA FISCAL QUE RECIBEN

39.5%

4.3%
1.9%
12.3%

11.7%

1.9%
4.3%

36.4%
S. Ha bita ciona l

V. Bá sica

Otro

S. Rura l

S. PET

V. Progre siva

Lote

Distinta es la situación en lo que a crédito hipotecario se refiere. Al momento de la encuesta sólo un
7% de los hogares declaró tener una deuda hipotecaria, y un 15.7% había obtenido algún tipo de crédito
para adquirir la vivienda que ocupaba. De estos totales, 86% recayó en hogares “no pobres”. En el período
1994-98 hubo un promedio de 41.000 operaciones anuales de créditos hipotecarios destinados a vivienda
social48.
Las principales instituciones que otorgan este tipo de financiamiento son: SERVIU (Servicio de
Vivienda y Urbanización, dependiente del Ministerio de Vivienda y Urbanismo), Banco del Estado y la
banca privada en general. Como se observa en el gráfico a continuación, cerca de la mitad de los créditos
hipotecarios otorgados correspondió al SERVIU, que es la institución que otorga crédito en el caso de las
viviendas Básicas y las segundas etapas de viviendas Progresivas.
Gráfico 22

DISTRIBUCIÓN DE LOS CRÉDITOS HIPOTECARIOS
SEGÚN FUENTE DE FINANCIAMIENTO

24.2%

44.6%

18.5%
12.7%

SERVIU

47
48

48

MINVU, noviembre 1999.
Pérez-Iñigo, 1999.

Banco del Estado

Banca Privada

No sabe

No 92

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

Respecto de la distribución por estrato socioeconómico, como muestra el gráfico a
continuación, un 70% de los créditos recibidos por los hogares “indigentes” o “pobres no
indigentes” provenía del SERVIU, en contraste con sólo un 40% en el caso de los hogares “no
pobres”49.
Gráfico 23

DISTRIBUCIÓN DEL CRÉDITO HIPOTECARIO
POR CATEGORÍA SOCIOECONÓMICA
SEGÚN TIPO DE INSTITUCIÓN

100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%

Indigentes

SERVIU

Pobres no
indigentes

Banco del Estado

No pobres

Banca Privada

no sabe

Las características socioeconómicas del jefe del hogar también muestran alguna asociación
con la distribución del financiamiento. Como se observa en el cuadro 13 del Anexo Estadístico,
casi tres cuartas partes de la ayuda fiscal recayó en hogares con jefes de sexo masculino, lo que
coincide con la distribución por género de los hogares50. Proporcionalmente los hogares con jefes
de sexo femenino reciben algo más de ayuda fiscal (20.2% versus 15.5%), pero no se observan
diferencias relevantes en cuanto a la forma en que ha sido distribuida esta ayuda (tipo de subsidio).
Además, a los hogares en que el jefe de hogar es mujer se les ha otorgado proporcionalmente una
mayor cantidad de créditos, principalmente a través del SERVIU.
La edad marca algunas diferencias en cuanto a financiamiento habitacional. En primer lugar,
los hogares con jefes mayores de 45 años recibieron dos tercios de la ayuda fiscal, la que
proporcionalmente fue mucho menor en subsidios PET y para vivienda básica. También fue muy
superior la proporción de hogares con jefes mayores de 45 años que había recibido algún tipo de
crédito para adquirir su vivienda, o los que mantenían algún tipo de deuda al momento de
efectuarse la encuesta. Así, los hogares con jefes mayores de 45 años fueron receptores de dos
tercios de los créditos otorgados y que en una mayor proporción fueron entregados por el SERVIU;
y a su vez eran responsables, al momento de efectuar la encuesta, de más de un 70% de la deuda
hipotecaria vigente.
La instrucción formal marca diferencias aún más notorias en términos de financiamiento
habitacional. Así, cerca de un 60% de la ayuda fiscal fue recibida por hogares con jefes que tienen
hasta 9 años de estudio, los que además recibieron la mayor proporción de los subsidios para
vivienda rural, lote con servicios y vivienda progresiva. En cambio, el 40% que fue destinado a

49

50

Esto se explicaría debido a que para las viviendas progresivas y básicas (dirigidas a los hogares indigentes y pobres no indigentes),
el crédito es provisto únicamente por el SERVIU.
Recuérdese que un 79% del total de hogares tienen jefes de sexo masculino.

49

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

hogares con jefes mas instruidos se centró principalmente en el Subsidio General Unificado y en el
Programa Especial para Trabajadores (PET).
Un 56% del crédito se entregó a los hogares con jefes con al menos 10 años de instrucción
formal, y estuvo fuertemente concentrado en la banca privada y el Banco del Estado. Por último, al
momento de la encuesta, la proporción de hogares que tenía una deuda, era muy superior para los
que tenían jefes más instruidos, en comparación a la de aquellos en que el jefe tenía menos de 10
años de estudios.
La condición de actividad del jefe del hogar, como se observa en el cuadro 13-B del Anexo
Estadístico, no muestra diferencias de importancia en cuanto a financiamiento. En cambio, la
categoría ocupacional sí marca diferencias de importancia. En comparación con el grupo
compuesto por trabajadores por cuenta propia, familiares no remunerados, Fuerzas Armadas y de
orden, y empleadores o patrones; el grupo compuesto por obreros, empleados y servicio doméstico
recibió más del doble de ayuda fiscal, (la que estuvo muy centrada en el subsidio general
unificado); más del doble del crédito hipotecario; y al momento de la encuesta tenía
proporcionalmente más deudas hipotecarias. Sin embargo, el tipo de ayuda no marca diferencias
entre uno y otro grupo.

50

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

No 92

IV. Consideraciones finales

El Gasto en vivienda como proporción del gasto social total
aumentó desde un 6% en 1989 a un 9.1% en 1994. Como
consecuencia de lo anterior, Chile ha visto disminuir el déficit
habitacional cuantitativo en forma sistemática. Sin embargo, el
principal problema que se aprecia en la presente década, en cuanto a
situación habitacional es el incremento en el déficit cualitativo. Esto se
explicaría en parte por el deterioro que han venido experimentando
las viviendas ya existentes, y por la fijación de estándares de calidad
demasiado bajos en la construcción de nuevas viviendas a partir de la
década de los 70. Lo anterior, unido a las tasas de crecimiento
sostenidas que ha experimentado la economía chilena en los últimos
años, se ha traducido además, en un cambio en la composición del
déficit cuantitativo de forma tal que este estaría centrado en viviendas
de nivel medio (entre US$ 13.000 y US$ 66.000). Por lo tanto, es cada
vez mayor la proporción de hogares que habitan viviendas de una
51
calidad inferior a la que desean y pueden financiar .
Según la información utilizada en este estudio, en 1994 un
15.7% del total de hogares urbanos presentaba un déficit cuantitativo
de vivienda, en el sentido que compartían esta vivienda con otras
familias o bien la calidad de la vivienda era tal que no cumplía con los
52
requisitos mínimos de habitabilidad . Empleando este criterio, se

51
52

Almarza, Sergio, 1997 y Perez-Iñigo, Alvaro, 1999.
Nótese que para el sector urbano esta cifra es de 14,3%, en tanto que para el sector rural alcanza un 22,9% (Véase Anexo
Estadístico, Cuadro 7).

51

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

habrían necesitado construir aproximadamente 555,000 viviendas para suplir la carencia de
53
viviendas existente en 1994 .
Proporcionalmente este déficit afecta en mayor medida a hogares “indigentes” y “pobres no
indigentes”, que en conjunto representan unos 820 mil hogares. Poco menos de la mitad de estos
arriendan u ocupan viviendas con carácter irregular, o cedidas ya sea por servicios o por
54
parentesco , y más de un 12% las comparten con otros. Por otro lado, 172,000 de las 360,000
viviendas construidas con materiales de muy baja calidad, y que por ende forman parte del déficit
55
cuantitativo, pertenecen a hogares “indigentes” o “pobres no indigentes .
56

Sintetizando estas cifras mediante un índice de incidencia , un 6.2% del total de hogares
(población indigente) concentra un 13.3% del déficit cuantitativo, lo que arroja un índice de 215%.
Además, un 17% (población pobre) concentra un 24.8% de este déficit, lo que arroja un índice de
incidencia de 146%. A su vez, los hogares no pobres, 76.8% del total, tienen un 61,9% del déficit,
con lo cual la incidencia es de 80.6%. Es decir, la incidencia de este tipo de déficit es entre 1.8 y
2.7 veces superior entre los hogares “indigentes” y “pobres no indigentes”. De otro lado, la
incidencia del déficit cuantitativo es mucho mayor para los hogares con jefes desempleados o
inactivos. Así, un 2.4% del total de hogares tiene un jefe de hogar que está desempleado y
concentra un 3.6% del déficit cuantitativo, mostrando un índice de incidencia de 150%, más de un
50% superior al respectivo índice para los hogares con jefes de hogar inactivos (100%) u ocupados
(97.9%). Del mismo modo, el mayor índice de incidencia para el déficit cuantitativo por categoría
ocupacional corresponde a los temporeros (167.4%) y empleados domésticos (106.7), y el más bajo
a los empleadores o patrones (32.7%) y a las Fuerzas Armadas y de orden (20.8%).
En cuanto a los déficit cualitativos, de acuerdo con la información disponible y las
57
definiciones utilizadas en este estudio, un total de 24.2% de los hogares ocupan viviendas que
presentan uno o más déficits cualitativos. De éstos un 17.4% presentan sólo uno de los déficit aquí
definidos, 5.7% presentan dos déficits cualitativos en forma simultánea, y 1.1% presentan al mismo
tiempo tres déficits. En otras palabras, de acuerdo con las estimaciones de este estudio, del total de
hogares, 615.000 ocupaban viviendas que requerían al menos de algún mejoramiento, un poco más
de 200.000 viviendas que necesitaban de dos arreglos simultáneos y 39.000 viviendas que
precisaban en forma simultánea de mejoramientos en su construcción, instalación de alguno o todos
58
los servicios básicos, y de ampliaciones .
Nótese además que los déficit cualitativos son muy diferentes si se consideran los sectores
urbano y rural en forma separada. Así, un 17.1% de los hogares urbanos ocupan viviendas con una
o más deficiencias de calidad, en comparación con un 60.1% de los hogares rurales. Además, 11%
de los hogares urbanos no cuentan con ALEX, en comparación con cerca de un 80% de los hogares
rurales.

53

54
55

56

57

58

52

La metodología y antecedentes que se utilizan para el cálculo de los déficit cuantitativos en general, es muy variada. Así, de acuerdo
con CEPAL, 1996: “Alojar el desarrollo” el déficit cuantitativo total en 1992 era de 557,000 viviendas, en cambio según
estimaciones basadas en el Censo de Población y Vivienda, era de 844,000 unidades (CEPAL 1999, “Serie de Financiamiento del
Desarrollo N° 76” y CEPAL 1996, “Déficit habitacional y datos censales sociodemográficos: una metodología”).
Esto corresponde a 109,000 y 263,000 hogares “indigentes” y “pobres no indigentes” respectivamente.
Según estimaciones recientes, en 1997 existían en Chile 972 campamentos calificados como precarios, de los cuáles sólo un 11%
tenían posibilidades de recuperación. Ministerio de Vivienda y Urbanismo, septiembre 1998.
El índice de incidencia corresponde a la razón entre el porcentaje del déficit que recae sobre cierto grupo y la participación de ese
grupo en la población total.
Esta cifra subestima el déficit por calidad puesto que no considera a la totalidad de las viviendas que no cuentan en forma
simultánea con baño y cocina.
De acuerdo con estimaciones recientes, en 1992 más de 242,000 de los hogares en Chile tenía déficit de materialidad, 257,000
déficit de saneamiento y 118,000 ambos déficits. CEPAL, 1999 “Serie Financiamiento del Desarrollo N° 78”.

No 92

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

Dada la magnitud de los déficit cualitativos por falta de servicios públicos, hacinamiento, o mala
calidad de las construcciones, el diseño de una política que intente solucionar el problema habitacional
tendría que considerar la necesidad de apoyar, no sólo a aquellos hogares que no cuentan con una vivienda
establecida, si no también a aquellos que tienen una vivienda propia, pero que no reúne las condiciones
mínimas de habitabilidad. Esto reviste especial importancia en las zonas rurales, por el gran déficit
cualitativo en ese sector. Además, para las construcciones nuevas se requiere fijar estándares de calidad
adecuados y establecer mecanismos de control de los mismos, con el objeto de impedir que el déficit
cualitativo continúe aumentando.
El déficit por hacinamiento sugiere además otro tipo de consideraciones para las viviendas urbanas.
Una proporción cercana al 70% de los hogares que sufre problemas de hacinamiento, habita en viviendas de
categoría I y II, es decir, construidas con materiales de calidad buena o aceptable. En la medida que los
hogares hacinados habitan en casas, se pueden utilizar esquemas similares a los que intentan solucionar el
déficit cuantitativo, es decir otorgar financiamiento para ampliación a través de un esquema combinado de
ahorro previo, subsidios y crédito hipotecario. Los subsidios pueden ser tanto en dinero como en especie.
Sin embargo, la solución del problema es bastante más compleja cuando las viviendas se encuentran
ubicadas en departamentos, por cuanto las posibilidades de ampliación son nulas.
Desde luego que en la medida que exista adecuada movilidad habitacional el problema tendería a
desaparecer, puesto que las viviendas más pequeñas serían ocupadas por familias recién formadas o de
59
menor tamaño, de forma tal que las familias más numerosas podrían trasladarse a viviendas más amplias .
Por tanto resulta importante analizar factores que afectan la movilidad del mercado inmobiliario, con el fin
de reforzarla en aquellos casos en que exista rigidez. A partir de 1998 el gobierno de Chile ha estado
tomando medidas en este sentido, así por ejemplo, fueron eliminadas las restricciones a la venta de
viviendas usadas adquiridas con la ayuda de subsidios habitacionales, y en la actualidad los subsidios son
neutros respecto de la vivienda usada.
Cuadro 18

CHILE 1994: INDICE DE INCIDENCIA PARA LOS DÉFICIT SEGÚN CONDICIÓN
DE ACTIVIDAD Y CATEGORÍA OCUPACIONAL DEL JEFE DEL HOGAR
Déficit cuantitativo
Categoría socioeconómica
Indigentes
Pobres no indigentes
No pobres
Condición de actividad
Ocupados
Desocupados
Inactivos
Categoría ocupacional
Empleados o patrones
Trabajadores por cuenta propia
Obreros/empleados
Empleados domésticos
Temporeros
Trabajadores familiares no remunerados
Fuerzas armadas

Déficit cualitativo

214.5
145.9
80.6

162.9
160.0
81.6

97.9
150.0
101.2

100.7
120.8
95.9

18.0
99.2
101.4
166.8
238.0
116.7
20.8

32.7
110.2
100.0
106.7
167.4
88.9
20.8

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

59

En estudios realizados recientemente, un 53% de los encuestados estaba dispuesto a comprar viviendas usadas en su estado actual, y
esta cifra aumenta al 84% en caso de efectuarse algunas reparaciones. Véase Pérez-Iñigo, 1999.

53

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

La tabla anterior nos muestra que si bien los hogares “indigentes” y “pobres no indigentes”
concentran un 10.1% y 27.2% respectivamente del déficit cualitativo, los índices de incidencia
correspondientes son de 162.9% y 160%. En tanto que para los hogares “no pobres” el déficit
cualitativo es de 62.7% y su índice de incidencia de 81.6%. En otras palabras, la incidencia del
60
déficit cualitativo es dos veces superior entre los hogares pobres . Con respecto a la situación
ocupacional, la incidencia de los déficit cualitativos es superior para los hogares con jefes
desempleados. Así, los respectivos índices de incidencia son de 120.8% para los hogares con jefes
de hogar desocupados, 100.7% para los jefes de hogar ocupados y 95.9% para los jefes de hogar
inactivos. Del mismo modo, los mayores índices de incidencia para el déficit cualitativo por
categoría ocupacional, corresponden a los temporeros 238% y empleados domésticos 166.8 y los
más bajos a los empleadores o patrones 18% y a las Fuerzas Armadas y de orden (20.8%).
Ahora bien, debe tenerse presente que, de acuerdo a las cifras del cuadro 9, en los hogares
“indigentes” o “pobres no indigentes” la incidencia del desempleo es mayor y ingreso disponible
promedio total es entre un 86% y un 70% inferior al del promedio poblacional. Ambas condiciones
pueden dificultar la acumulación del ahorro previo, especialmente entre los pobres, reduciendo la
efectividad potencial de programas basados en la acumulación previa de recursos.
Al respecto es importante señalar que, si bien la ayuda fiscal esta bastante focalizada en los
61
sectores pobres , de acuerdo con la información contenida en este estudio, menos de un 23% de
esta ayuda se dirige a los hogares “indigentes” y “pobres no indigentes”, que en conjunto
62
concentran más de un 37% tanto del déficit cuantitativo como del cualitativo . Probablemente esto
se explique por el bajo el nivel de ingresos y la fuerte vinculación a trabajos informales, lo que
dificulta a estos hogares generar los ahorros suficientes para poder acceder al subsidio habitacional.
En consecuencia, se requeriría una revisión de los programas de subsidio para la adquisición de
vivienda, especialmente en lo que a focalización se refiere, con el objeto de ampliar el acceso de
los hogares “indigentes” y “pobres no indigentes” a estos programas y asegurar que los hogares que
se encuentran inscritos en algún programa de subsidio habitacional, accedan efectivamente a este
beneficio.
El alza en el precio de los suelos requiere de una activa intervención por parte del Estado a
través de una política de suelos, que posibilite disminuir la incidencia del valor del suelo sobre el
costo de la vivienda social. Una alternativa en este sentido son las reservas de terrenos por parte del
Estado o las Municipalidades, los que posteriormente podrían licitarse. Otra posibilidad es
traspasar a los dueños de los suelos parte de los costos generados por los gastos en infraestructura
en que incurre el gobierno, a través del cobro de un porcentaje de la plusvalía de estos terrenos. En
esto último juega un rol clave la existencia de tributos progresivos a la propiedad sobre la base de
su valor de mercado.
Frente a la relativa abundancia de recursos financieros de largo plazo y la creciente demanda,
se plantea como un desafío la retirada paulatina del Estado del financiamiento habitacional,
incentivando un mayor acceso de los sectores de bajos ingresos al financiamiento privado. Sin
embargo, para que exista interés en este tipo de actividades, es crucial asegurar su rentabilidad y
minimizar los riesgos de cesación de pago de los deudores.
Una de las razones por las que estas actividades no atraen al sector financiero privado, son
los elevados costos de transacción en relación con el monto de los créditos, en este plano se podría
60

61
62

54

De acuerdo con información del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, 1998, se estima que en los asentamientos precarios, un 75%
no cuenta con alcantarillado o fosa séptica, un 18% no dispone de agua dentro del asentamiento y un 17% carece de energía
eléctrica.
Véase sección 2f del Capitulo Anterior.
Aunque a partir del año 1998 esta situación habría mejorado. Así, de acuerdo con información del MINVU, en 1998, un tercio de la
ayuda fiscal habría caído en el primer quintil de ingresos, y cerca de un 50% en los quintiles 2 y 3.

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

No 92

asignar parte de los fondos públicos destinados a vivienda social a cubrir subsidios a los costos de
transacción.
Por otra parte, la morosidad se produce en forma forzada ante el desempleo originado en
situaciones recesivas, o ante significativas caídas en el ingreso del deudor con relación al monto de
su deuda. En consecuencia, la implementación o el fortalecimiento de seguros de crédito frente al
riesgo de no-pago resultan vitales. En la actualidad existe un seguro de pérdida máxima con el cual
el Estado resguarda a quién otorga un crédito hipotecario, asociado a una vivienda adquirida con
subsidio, de las eventuales pérdidas y costos producidos en el proceso de ejecución de un crédito
63
fallido .
Por el lado de la demanda, es conveniente ligar el acceso al crédito con el propio esfuerzo a
través del ahorro, y discriminar positivamente en favor de los deudores que cumplan en forma
sistemática y oportuna con las obligaciones contraídas; sin dejar de lado consideraciones
socioeconómicas, en especial para los hogares en situación de pobreza extrema. Además, también
son importantes los subsidios implícitos para cubrir las eventuales diferencias que se puedan
producir en la venta de las letras hipotecarias
La inversión anual en vivienda en Chile en 1994 alcanzó a un 4.3% del PIB, y fue la más alta
64
de la región . De ello se deduce que más que un aumento de los recursos destinados a este
objetivo, la solución del problema habitacional requiere de una reasignación de los mismos. En este
sentido, y tomando en consideración que, de continuar la tendencia actual, en lo que a construcción
anual de viviendas de tipo social se refiere, el déficit cuantitativo tendería a desaparecer en el lapso
65
de 10 años a 15 años , una revisión de la política habitacional debería tomar en cuenta la
alternativa de intensificar la aplicación de subsidios habitacionales a viviendas usadas, así como
destinar una mayor cantidad de recursos al mejoramiento de viviendas existentes. Ambas medidas
favorecerían a los hogares “indigentes” y “pobres no indigentes” que demandan viviendas de menor
valor. Esto lleva implícita la necesidad de reasignar cierta cantidad de recursos para financiar esta
inversión y la de desarrollar mecanismos especiales de financiación que sean lo suficientemente
flexibles como para alcanzar al sector informal.

63
64
65

Pérez-Iñigo, 1999.
El promedio para la región fue de 2,9% para el mismo año. CEPAL, 1996 “Situación de vivienda en América Latina y el Caribe”.
Almarza, Sergio, 1997 y Pérez-Iñigo, Alvaro, 1999.

55

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

No 92

Bibliografía

Ministerio de Vivienda y Urbanismo de la República de Chile. Informe
presentado en el Foro Internacional de Política y Gestión Habitacional en
La Romana, República Dominicana, noviembre 1999.
Pérez-Iñigo Alvaro, abril 1999. “El factor institucional en los resultados y
desafíos de la política de vivienda de interés social en Chile”. Serie
Financiamiento del Desarrollo No 78, CEPAL, Santiago de Chile.
CEPAL, 1998. Panorama Social de América Latina. Edición 1997. Santiago
de Chile.
Ministerio de Vivienda y Urbanismo, septiembre 1998. “Población y vivienda
en asentamientos precarios”. Santiago de Chile.
Ministerio de Vivienda y Urbanismo, 1998. “Chile-Barrio”. Santiago de Chile.
Ministerio de Vivienda y Urbanismo y Cooperación Técnica República
Federal de Alemania, 1994. “Programa de vivienda progresiva segunda
etapa”. Santiago de Chile.
Almarza Sergio, 1997. “Financiamiento de la vivienda de estratos de ingreso
medios y bajos: la experiencia chilena”. Serie Financiamiento del
Desarrollo No 46, CEPAL, Santiago de Chile.
CEPAL, 1997. Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe. Edición
1997. Santiago de Chile.
Gonzáles Gerardo, 1997. “Acceso a la vivienda y subsidios directos a la
demanda: experiencias latinoamericanas”. Serie Financiamiento del
Desarrollo No 63, CEPAL, Santiago de Chile.
CEPAL, 1996. La producción de la vivienda en América Latina y el Caribe.
Santiago de Chile.
CEPAL, 1996. La industria de materiales de construcción para la vivienda en
Chile. Santiago de Chile.
CEPAL, 1996. Intervenciones en vivienda y desarrollo urbano en Chile: Un
enfoque integral, Santiago de Chile.
CEPAL, 1996. Construcción de vivienda de bajo costo en Chile: El caso de
Rancagua, Santiago de Chile.

57

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

CEPAL y CELADE, 1999 Notas de Población. Santiago deChile.
CEPAL y CELADE, 1996. Déficit habitacional y datos censales sociodemográficos: una metodología.
Santiago de Chile.
Cobo, Juan Francisco, 1996. “Costo del crédito hipotecario para la vivienda en Chile”, CEPAL, Santiago de
Chile.
UNIAPRAVI, 1995. “Reformas financieras y financiamiento habitacional en América Latina”. Lima, Perú.
CEPAL, 1995. El financiamiento de la vivienda en América Latina y el Caribe. Santiago de Chile.
UNIAPRAVI, 1994. “Recuperación de créditos hipotecarios y fondos financieros de vivienda, Experiencias
Latinoamericanas”. Lima, Perú.
UNIAPRAVI, 1994. “América Latina: organización institucional y reformas en el sector vivienda”. Lima,
Perú.
UNIAPRAVI, 1994. “Boletín de estadísticas habitacionales: Chile, el financiamiento de la vivienda, 19801993”. Lima, Perú.
CEPAL, 1991. “Magnitud de la pobreza en América Latina en los años ochenta”. Estudios e Informes de la
CEPAL 81. Santiago de Chile.
Szalachman Raquel, 1999. “Un perfil del déficit de vivienda en Uruguay, 1994”. Serie Financiamiento del
desarrollo N° 76, CEPAL, Santiago de Chile.
Szalachman Raquel, 1999. “Un perfil del déficit de vivienda en Bolivia, 1992”. Serie Financiamiento del
desarrollo N° 79, CEPAL, Santiago de Chile.
Szalachman Raquel, 1999. “Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994”. Serie Financiamiento del
desarrollo N° 83, CEPAL, Santiago de Chile.

58

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

No 92

Anexo estadístico

59

No 92

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

Cuadro 1-A

CHILE 1994: CATEGORIZACIÓN DE VIVIENDAS SEGÚN MATERIALES UTILIZADOS
EN PAREDES Y PISOS
Sector Urbano
(Distribución de hogares como proporción del total)

Total
Total
Categoría I
Categoría II
Categoría III
Total
Categoría I
Categoría II
Categoría III

100
100
100
100
100
44.7
47.8
7.5

Pisos a/
Paredes b/
Techo c/
S-1
S-2
S-3
S-4
P-1
P-2 P-3 P-4
T-1
T-2
T-3
56.1 38.3
3.9
1.6 57.5 27.2 5.6
9.7 21.3 68.1
7.7
100
0
0
0 98.9
1.1
0
0 39.2 60.8
0
22.7 72.7
4.6
0 26.8 54.4 10.8
8.0
7.7 84.1
8.2
7.5 48.3 22.3 21.9
5.6
9.9 6.3 78.2
1.6
9.2 50.9
100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100
79.7
0
0
0 77.0
1.8
0
0 82.2 39.9
0
19.3 90.6 57.2
0 22.3 95.5 91.7 39.5 17.2 59.1 50.7
1.0
9.4 42.8 100
0.7
2.7 8.3 60.5
0.6
1.0 49.3

T-4
2.9
0
0
38.3
100
0
0
100

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
Notas: a/ S-1: radier revestido (parquet, cerámica, tabla, linóleo, flexit, alfombra, etc); S-2: radier no revestido, madera
sobre soleras o vigas; S-3: madera, plástico o pastelones directamente sobre la tierra; y S-4 piso de tierra.
b/ P-1: ladrillo, concreto o bloque y albañilería de piedra; P-2: tabique forrado por ambos lados; P-3: adobe; y P-4: tabique
sin forro interior, barro, quincha o pirca y material de desecho (cartón, lata, sacos, etc).
c/ T-1: Teja, tejuela o loza; T-2 zinc o pizareño con cielo; T-3 zinc o pizareño sin cielo, y T-4: fonolita, paja, coirón totora o
caña y material de desecho.

Cuadro 1-B

CHILE 1994: CATEGORIZACIÓN DE VIVIENDAS SEGÚN MATERIALES UTILIZADOS
EN PAREDES Y PISOS
Sector Rural
(Distribución de hogares como proporción del total)

Total
Total
Categoría I
Categoría II
Categoría III
Total
Categoría I
Categoría II
Categoría III

100
100
100
100
100
5.7
70.3
24.0

S-1
13.2
100
10.5
0.6
100
42.9
56.0
1.1

Pisos a/
S-2
S-3
68.7
6.1
0
0
85.1
4.4
36.9 12.3
100 100
0
0
87.1 51.2
12.9 48.8

S-4
12.1
0
0
50.2
100
0
0
100

P-1
13.9
93.8
11.5
2.3
100
38.1
58.0
3.9

Paredes b/
P-2
P-3
44.3 19.0
6.2
0
60.2 17.7
6.6 27.3
100 100
0.8
0
95.6 65.4
3.6 34.6

P-4
22.8
0
10.6
63.8
100
0
32.8
67.2

T-1
19.2
30.7
19.1
16.6
100
9.1
70.1
20.8

Techo c/
T-2
T-3
56.8 18.8
69.3
0
72.2
8.7
8.8 52.7
100 100
6.9
0
89.4 32.5
3.7 67.5

T-4
5.3
0
0
21.9
100
0
0
100

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
Notas: a/ S-1: radier revestido (parquet, cerámica, tabla, linóleo, flexit, alfombra, etc); S-2: radier no revestido, madera
sobre soleras o vigas; S-3: madera, plástico o pastelones directamente sobre la tierra; y S-4 piso de tierra
b/ P-1: ladrillo, concreto o bloque y albañilería de piedra; P-2: tabique forrado por ambos lados; P-3: adobe; y P-4: tabique
sin forro interior, barro, quincha o pirca y material de desecho (cartón, lata, sacos, etc)
c/ T-1: Teja, tejuela o loza; T-2 zinc o pizareño con cielo; T-3 zinc o pizareño sin cielo, y T-4: fonolita, paja, coirón totora o
caña y material de desecho.

61

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

Cuadro 2

CHILE 1994: CATEGORIZACIÓN DE VIVIENDAS, NÚMERO DE HOGARES POR VIVIENDA,
DISPONIBILIDAD DE SERVICIOS Y NÚMERO DE PERSONAS POR CUARTO
Total sectores urbano y rural
(Distribución respecto al total de hogares)

Si Alex
TOTAL

No Alex

personas por cuarto

personas por cuarto

Total

hasta 2 más de 2

Total

hasta 2 más de 2

Total

100

77.4

72.0

5.4

22.6

18.0

4.6

1 hogar

90.5

69.5

66.1

3.4

21.0

16.9

4.1

C. buena o aceptable

77.3

63.6

61.1

2.5

13.7

11.6

2.1

C. mala

13.2

5.9

5.0

0.9

7.2

5.3

1.9

2 o más hogares

9.5

7.9

5.9

2.0

1.6

1.1

0.5

C. buena o aceptable

7.4

6.5

4.9

1.5

0.9

0.6

0.3

C. mala

2.1

1.4

0.9

0.5

0.7

0.4

0.2

Categoría I

38.3

37.4

36.0

1.4

0.9

0.7

0.2

1 hogar

35.4

34.6

33.9

0.7

0.8

0.7

0.1

C. buena o aceptable

34.8

34.0

33.4

0.6

0.8

0.7

0.1

C. mala

0.7

0.6

0.6

0.0

0.0

0.0

0.0

2 o más hogares

2.9

2.8

2.1

0.7

0.1

0.1

0.1

C. buena o aceptable

2.7

2.6

2.0

0.6

0.1

0.0

0.1

C. mala

0.2

0.2

0.1

0.1

0.0

0.0

0.0

Categoría II

51.5

36.6

33.4

3.2

14.9

12.6

2.3

1 hogar

45.7

31.9

29.9

2.0

13.9

11.9

2.0

C. buena o aceptable

39.4

28.3

26.7

1.6

11.1

9.7

1.4

C. mala

6.3

3.6

3.2

0.4

2.7

2.2

0.5

2 o más hogares

5.8

4.7

3.5

1.2

1.1

0.8

0.3

C. buena o aceptable

4.5

3.8

2.9

0.9

0.8

0.6

0.2

C. mala

1.3

1.0

0.6

0.3

0.3

0.2

0.1

10.2

3.5

2.6

0.9

6.7

4.6

2.1

1 hogar

9.3

3.0

2.3

0.7

6.3

4.4

2.0

C. buena o aceptable

3.1

1.3

1.0

0.3

1.9

1.3

0.6

C. mala

6.2

1.7

1.3

0.4

4.5

3.1

1.4

2 o más hogares

0.9

0.5

0.3

0.2

0.4

0.3

0.1

C. buena o aceptable

0.2

0.1

0.1

0.1

0.1

0.1

0.0

C. mala

0.6

0.3

0.2

0.1

0.3

0.2

0.1

Categoría III

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

62

(Porcentajes respecto del total en cada categoría)

Total
TOTAL
CI
C II
CIII

100
100
100
100

ALEX
SI
NO
88.6
98.2
85.2
53.6

11.4
1.8
14.8
46.4

SI AGUA
SI EXC /3
NO EXC
SI LUZ NO AGUA
NO LUZ
e/
f/
i/
total red a/ pozo b/ total alcant. c/ fosa d/
total letrina g/ no h/
99.5
99.9
99.5
96.4

99.0
99.9
98.9
94.4

0.5
0.1
0.6
2.0

89.5
98.9
86.0
55.8

86.5
97.7
81.4
52.2

3.0
1.2
4.6
3.7

97.8
99.3
98.1
87.8

0.5
0.1
0.5
3.6

10.5
1.1
14.0
44.2

5.3
0.3
7.6
20.4

5.2
0.8
6.4
23.7

2.2
0.7
1.9
12.2

(Porcentajes según disponibilidad de servicios)

Total
TOTAL 100
CI
44.7
C II
47.8
CIII
7.5

ALEX
SI
NO
100
49.5
45.9
4.5

100
7.2
62.3
30.5

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

Cuadro 3-A

CHILE 1994: HOGARES CON Y SIN SERVICIOS PÚBLICOS Y CATEGORIZACIÓN DE VIVIENDAS
Sector Urbano

SI AGUA
SI EXC /3
NO EXC
SI LUZ NO AGUA
NO LUZ
e/
f/
i/
total red a/ pozo b/ total alcant. c/ fosa e/
total letrina g/ no h/
100
44.9
47.8
7.2

100
45.1
47.8
7.1

100
6.9
61.8
31.3

100
49.4
45.9
4.7

100
50.5
45.0
4.5

100
17.6
73.2
9.2

100
45.4
47.9
6.7

100
5.4
44.6
50.1

100
4.8
63.8
31.5

100
2.9
68.4
28.7

100
6.6
59.0
34.3

100
15.4
42.7
41.9

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
Notas: a/ Agua de red pública
b/ Agua proveniente de pozo o noria
c/ WC conectado a red de alcantarillado
d/ WC conectado a fosa séptica
e/ Energía eléctrica proveniente de red pública con medidor particular o común
f/ Agua proveniente de río, vertiente, estero u otra fuente (aljibe, lago).
g/ Letrina sanitaria, cajón sobre pozo negro, acequia, canal.
h/ No dispone de sistema de eliminación de excretas
i / Red pública sin medidor, generador propio o comunitario, otra fuente, o no dispone.

No 92

63

(Porcentajes respecto del total en cada categoría)

Total
TOTAL
CI
C II
CIII

100
100
100
100

ALEX
SI
NO
20.3
73.9
22.0
2.9

79.7
26.1
78.0
97.1

SI AGUA
SI EXCRETAS
SI LUZ NO AGUA
e/
f/
total red a/ pozo b/ total alcant. c/ fosa d/
81.5
94.7
82.0
77.1

40.7
74.3
40.6
32.9

40.9
20.4
41.4
44.2

25.0
79.9
27.8
3.9

6.7
33.0
6.4
1.2

18.3
46.9
21.4
2.6

69.6
95.7
74.1
50.3

18.5
5.3
18.0
22.9

NO EXCRETAS
NO LUZ
i/
total
letrina g/ no h/
75.0
20.1
72.2
96.1

69.7
19.7
68.9
83.7

5.4
0.4
3.3
12.4

30.4
4.3
25.9
49.7

(Porcentajes según disponibilidad de servicios)

Total
TOTAL
CI
C II
CIII

100
5.7
70.3
24.0

ALEX
SI
NO
100
20.6
76.1
3.4

100
1.9
68.9
29.3

SI AGUA
SI EXCRETAS
SI LUZ NO AGUA
e/
f/
total red a/ pozo b/ total alcant. c/ fosa e/
100
6.6
70.7
22.7

100
10.3
70.2
19.4

100
2.8
71.2
26.0

100
18.1
78.2
3.7

100
28.0
67.5
4.5

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
Notas: a/ Agua de red pública
b/ Agua proveniente de pozo o noria
c/ WC conectado a red de alcantarillado
d/ WC conectado a fosa séptica
e/ Energía eléctrica proveniente de red pública con medidor particular o común
f/ Agua proveniente de río, vertiente, estero u otra fuente (aljibe, lago).
g/ Letrina sanitaria, cajón sobre pozo negro, acequia, canal.
h/ No dispone de sistema de eliminación de excretas
i / Red pública sin medidor, generador propio o comunitario, otra fuente, o no dispone.

100
14.5
82.0
3.5

100
7.8
74.9
17.4

100
1.6
68.6
29.8

NO EXCRETAS
NO LUZ
i/
total
letrina g/ no h/
100
1.5
67.7
30.8

100
1.6
69.5
28.9

100
0.5
43.8
55.7

100
0.8
59.9
39.3

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

64

Cuadro 3-B

CHILE 1994: HOGARES CON Y SIN SERVICIOS PÚBLICOS Y CATEGORIZACIÓN DE VIVIENDAS
Sector Rural

No 92

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

Cuadro 4

CHILE 1994: SISTEMA DE DISTRIBUCIÓN DEL AGUA POTABLE
(Total nacional)
Total Dentro de la
Dentro del
Acarreo
vivienda
sitio
100
83.9
8.6
7.5
Total
Categoría I
100
99.1
0.7
0.2
Categoría II
100
81.4
9.9
8.8
Categoría III
100
39.9
31.9
28.2
100
100
100
100
Total
Categoría I
38.3
45.2
3.1
1.1
Categoría II
51.5
49.9
59.1
60.4
Categoría III
10.2
4.8
37.8
38.5
Total
Total
Categoría I
Categoría II
Categoría III
Total
Categoría I
Categoría II
Categoría III

100
100
100
100
100
44.7
47.8
7.5
Total

Total
Categoría I
Categoría II
Categoría III
Total
Categoría I
Categoría II
Categoría III

100
100
100
100
100
5.7
70.3
24.0

Dentro de la
vivienda
92.6
99.4
91.8
57.0
100
48.0
47.4
4.6

Sector urbano
Dentro del
Acarreo
sitio
6.4
1.0
0.5
0.0
7.3
0.9
35.5
7.4
100
100
3.7
2.0
54.8
42.6
41.5
55.3

Dentro de la
vivienda
39.8
86.2
45.4
12.6
100
12.3
80.1
7.6

Dentro del
sitio
19.8
6.9
18.6
26.2
100
2.0
66.2
31.8

Sector rural
Acarreo
40.4
6.9
36.0
61.2
100
1.0
62.7
36.4

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

65

Total
Total hogares
Categoría I
Categoría II
Categoría III

Baño y
cocina

100
100
100
100

79.6
93.8
73.3
35.1

Sólo
baño
3.4
1.5
4.7
7.3

Sólo
No baño Total
cocina ni cocina
7.6
1.1
11.1
24.0

9.3
3.6
10.9
33.7

100
44.7
47.8
7.5

Baño y
cocina

Sólo
baño

100
52.7
44.0
3.3

100
19.2
65.1
15.7

Sólo No baño
cocina ni cocina
100
6.6
69.8
23.6

100
17.2
55.9
27.0

(Sector Rural)
Total
Total hogares
Categoría I
Categoría II
Categoría III

Baño y
cocina

100
100
100
100

21.9
73.8
24.2
2.7

Sólo
baño
1.1
2.8
1.2
0.3

Sólo
No baño Total
cocina ni cocina
60.8
19.5
61.9
67.4

16.2
3.9
12.6
29.7

100
44.7
47.8
7.5

Baño y
cocina

Sólo
baño

100
19.1
77.9
2.9

100
14.2
79.6
6.2

Sólo No baño
cocina ni cocina
100
1.8
71.6
26.6

100
1.4
54.7
43.9

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

66

Cuadro 5

CHILE 1994: DISPONIBILIDAD DE BAÑO Y COCINA
(Sector Urbano)

No 92

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

Cuadro 6

CHILE 1994: DÉFICIT POR HACINAMIENTO
(Sector Urbano)
Número de personas por cuarto
Total hogares
Categoría I
Categoría II
Categoría III

Total
100
100
100
100

Menos de 1 de 1 a 2
53.8
36.7
64.4
31.6
48.3
40.7
26.2
41.4

Más de 2
9.5
4.1
11.0
32.3

Total
100
44.7
47.8
7.5

Menos de 1 de 1 a 2 Más de 2
100
100
100
53.5
38.5
19.2
42.9
53.1
55.3
3.6
8.4
25.4

(Sector Rural)

Total hogares
Categoría I
Categoría II
Categoría III

Total
100
100
100
100

Número de personas por cuarto
Menos de 1 de 1 a 2 Más de 2 Total Menos de 1 de 1 a 2 Más de 2
46.8
40.6
12.6
100
100
100
100
65.2
32.7
2.1
5.7
7.9
4.6
1.0
49.6
41.4
9.0
70.3
74.5
71.6
50.6
34.3
40.4
25.3
24.0
17.6
23.9
48.4
Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

Cuadro 7

CHILE 1994: DÉFICITS CUANTITATIVOS Y CUALITATIVOS
PARA LOS SECTORES URBANO Y RURAL
Sector Urbano
Déficit de Vivienda

Sector Rural

Total hogares

Número de Porcentaje Número de Porcentaje
hogares
hogares
2 957 258
100.0
579 516
100.0

Sin déficit

2 027 372

68.6

98 452

17.0

Déficit cuantitativo total

423 927

14.3

132 636

22.9

Déficit cualitativo total

505 959

17.1

348 428

60.1

Sólo 1 déficit

369 305

12.5

240 581

41.5

1. sólo no alex

134 103

4.5

231 653

40.0

75 638

2.6

2 322

0.4

3. sólo calidad

159 564

5.4

6 606

1.1

Dos déficits

113 028

3.8

91 716

15.8

5. no alex y hacinamiento

35 481

1.2

18 767

3.2

6. no alex y calidad

51 155

1.7

72 534

12.5

7. hacinamiento y déficit de calidad

26 392

0.9

415

0.1

Tres déficits

23 626

0.8

16 131

2.8

8. no alex, hacinamiento y déficit de calidad

23 626

0.8

16 131

2.8

2. sólo hacinamiento

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

67

Pobreza

Total

Total

Indigentes Pobres No Pobres

Pobreza

Ingreso
Tamaño
Indigentes Pobres No Pobres relativo a/ del hogar

Total hogares

100

5.9

16.9

77.2

100

100

100

100

100

3.9

Sin déficit

100

2.8

11.1

86.1

68.6

32.6

45.0

76.4

124

3.9

Déficit cualitativo

100

12.2

33.1

54.7

17.1

35.7

33.5

12.1

50

4.4

Déficit cuantitativo

100

13.0

25.3

61.7

14.3

31.7

21.5

11.5

46

3.4

(Sector rural)
Pobreza

Total

Total

Indigentes Pobres No Pobres

Pobreza

Ingreso
Tamaño
Indigentes Pobres No Pobres relativo a/ del hogar

Total hogares

100

7.9

17.6

74.4

100

100

100

100

100

3.9

Sin déficit

100

2.2

7.1

90.7

17.0

4.7

6.8

20.7

211

3.8

Déficit cualitativo

100

7.1

18.5

74.4

60.1

53.8

63.2

60.1

84

4.0

Déficit cuantitativo

100

14.4

23.0

62.5

22.9

41.5

29.9

19.2

59

3.7

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

68

Cuadro 8

CHILE: DÉFICIT DE VIVIENDA Y POBREZA
(Sector urbano)

Cuadro 9-A

CHILE 1994: DÉFICITS DE VIVIENDA Y CARACTERÍSTICAS SOCIOECONÓMICAS DE LOS JEFES DE HOGAR

Total jefes
Indigentes
Pobres NI
No pobres
Edad del jefe
25
25 a 54
55 ó más
Estudios
3 años
4 a 9 años
10 a 12 años
13 ó más
Ignorado
Ocupación
Ocupados
Desocupados
Inactivos
Categoría
NA
EP a/
TCP b/
OE c/
SD e/
Temporero
TFNR e/
FFAA f/

Total
100
6.2
17.0
76.8

Jefes
Hombres Mujeres Total
100
100
100
5.8
7.5
2.8
17.4
15.7
10.9
76.8
76.7
86.3

Jefes de hogar en viviendas
Sin déficit
Con déficits cualitativos
Con déficit cuantitativo
Jefes
Jefes
Jefes
Hombres Mujeres Total
Hombres Mujeres Total
Hombres Mujeres
100
100
100
100
100
100
100
100
2.4
3.9
10.1
9.8
11.4
13.3
12.8
15.0
11.0
10.7
27.2
27.7
24.9
24.8
25.8
21.8
86.6
85.4
62.7
62.5
63.7
61.9
61.5
63.3

3.6
63.3
33.2

3.9
68.1
28.1

2.4
45.7
51.9

1.8
63.1
35.1

1.9
68.0
30.2

1.5
45.0
53.5

4.7
64.8
30.5

5.2
69.3
25.5

2.3
45.6
52.1

8.6
61.8
29.6

9.7
66.3
24.0

5.4
48.0
46.6

15.5
36.0
28.6
18.9
1.0

13.3
35.6
30.2
19.8
1.0

23.7
37.4
22.7
15.4
0.8

9.7
29.4
32.5
27.2
1.2

7.8
28.2
34.1
28.6
1.3

16.8
33.7
26.8
21.9
0.8

25.2
47.8
21.2
5.1
0.6

22.6
48.4
22.9
5.6
0.6

36.4
45.3
14.3
3.1
0.9

22.8
43.1
25.0
8.2
0.8

20.0
44.0
27.0
8.3
0.7

31.5
40.4
19.0
8.2
1.0

73.0
2.4
24.6

81.7
2.5
15.8

40.8
2.0
57.1

73.2
1.9
24.9

81.5
1.9
16.6

42.8
1.8
55.4

73.5
2.9
23.6

82.9
3.1
14.0

33.2
1.8
65.0

71.5
3.6
24.9

80.9
3.8
15.4

43.0
3.1
53.9

27.0
3.6
18.7
46.9
1.6
1.3
0.1
0.8

18.3
4.1
20.8
54.1
0.1
1.5
0.1
1.0

59.2
1.5
10.5
20.5
7.4
0.7
0.2
0.0

26.8
5.3
17.9
46.9
1.3
0.5
0.1
1.2

18.5
6.1
19.9
53.3
0.1
0.5
0.1
1.5

57.2
2.2
10.8
23.3
5.9
0.5
0.2
0.0

26.5
1.2
20.7
47.3
1.8
2.3
0.1
0.2

17.1
1.4
23.4
55.1
0.0
2.6
0.1
0.2

66.8
0.3
9.2
13.5
9.1
0.9
0.2
0.0

28.5
0.6
18.2
46.6
2.7
3.1
0.2
0.2

19.1
0.7
20.4
55.6
0.1
3.8
0.1
0.2

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

Total de hogares

57.0
0.4
11.4
19.2
10.5
1.2
0.3
0.0

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
Notas: a/ Empleador o patrón.
b/ Trabajador por cuenta propia.
c/ Obrero o empleado.
d/ Servicio doméstico.
e/ Trabajador familiar no remunerado.
f/ Fuerzas Armadas y de orden.
NA: No aplicable.

No 92

69

Total de hogares

Total jefes
Indigentes
Pobres
No pobres
Edad del jefe
25
25 a 54
55 ó más
Estudios
3 años
4 a 9 años
10 a 12 años
13 ó más
Ignorado
Ocupación
Ocupados
Desocupados
Inactivos
Categoría
NA
EP a/
TCP b/
OE c/
SD e/
Temporero
TFNR e/
FFAA f/

Total
100
100
100
100

Jefes
Hombres Mujeres
78.7
21.3
74.1
25.9
80.3
19.7
78.7
21.3

Total
60.1
26.8
38.5
67.6

Sin déficit
Jefes
Hombres Mujeres
47.2
12.9
18.6
8.2
30.4
8.1
53.3
14.3

Jefes de hogar en viviendas
Con déficits cualitativos
Jefes
Total
Hombres Mujeres
24.2
19.6
4.5
39.5
31.1
8.3
38.6
31.9
6.6
19.7
16.0
3.8

Con déficit cuantitativo
Jefes
Total
Hombres Mujeres
15.7
11.9
3.9
33.8
24.4
9.4
22.9
18.0
5.0
12.7
9.5
3.2

100
100
100

85.6
84.6
66.6

14.4
15.4
33.4

30.2
59.9
63.7

24.6
50.7
43.0

5.6
9.2
20.8

31.6
24.7
22.2

28.6
21.5
15.1

3.0
3.3
7.1

38.2
15.4
14.0

32.3
12.4
8.6

5.9
2.9
5.5

100
100
100
100
100

67.5
77.9
83.1
82.6
81.8

32.5
22.1
16.9
17.4
18.2

37.6
49.1
68.3
86.6
71.6

23.6
37.0
56.3
71.6
61.7

14.0
12.1
12.1
15.0
10.0

39.3
32.1
17.9
6.5
15.5

28.6
26.4
15.7
5.8
11.2

10.7
5.7
2.3
0.8
4.2

23.2
18.8
13.7
6.9
12.9

15.3
14.5
11.2
5.2
8.9

7.9
4.4
2.6
1.7
4.0

100
100
100

88.1
81.8
50.5

11.9
18.2
49.5

60.3
47.3
60.9

52.7
37.6
31.9

7.6
9.7
29.0

24.3
28.9
23.2

22.3
25.4
11.2

2.1
3.5
12.0

15.4
23.8
15.9

13.1
18.8
7.4

2.3
5.0
8.5

100
100
100
100
100
100
100
100

53.3
91.3
88.0
90.7
3.1
88.9
64.3
99.8

46.7
8.7
12.0
9.3
96.9
11.1
35.7
0.2

59.7
89.1
57.8
60.0
48.3
22.4
59.6
91.5

32.4
81.2
50.4
53.6
1.9
17.9
40.4
91.5

27.3
7.9
7.4
6.4
46.4
4.5
19.2
0.0

23.7
8.1
26.9
24.3
26.0
40.8
21.8
5.3

12.4
7.7
24.6
23.0
0.5
37.7
15.4
5.2

11.3
0.4
2.2
1.3
25.5
3.1
6.4
0.2

16.6
2.8
15.3
15.6
25.7
36.8
18.6
3.2

8.4
2.4
13.0
14.0
0.7
33.2
8.5
3.2

8.2
0.4
2.4
1.6
25.0
3.6
10.0
0.0

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
Notas: a/ Empleador o patrón.
b / Trabajador por cuenta propia.
c/ Obrero o empleado.
d/ Servicio doméstico.
e/ Trabajador familiar no remunerado.
f/ Fuerzas Armadas y de orden.
NA: No aplicable.

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

70

Cuadro 9-B

CHILE 1994: DÉFICITS DE VIVIENDA Y CARACTERÍSTICAS SOCIOECONÓMICAS DE LOS JEFES DE HOGAR

No 92

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

Cuadro 10

CHILE 1994: GÉNERO Y CONDICIÓN DE ACTIVIDAD DE LOS JEFES
DE HOGAR, Y CATEGORIZACION DE VIVIENDAS
(Total sectores urbano y rural)

Total
Ocupados
Desocupados
Inactivos
Hombres
Ocupados
Desocupados
Inactivos
Mujeres
Ocupados
Desocupados
Inactivos

Total
100
73.0
2.4
24.6
78.7
64.3
2.0
12.4
21.3
8.7
0.4
12.2

Categoría I
100
75.1
2.0
22.9
78.8
65.3
1.6
11.9
21.2
9.8
0.4
11.0

Categoría II Categoría III
100
100
71.5
72.8
2.5
3.4
26.1
23.7
78.5
79.4
63.4
65.3
2.1
2.8
13.0
11.3
21.5
20.6
8.1
7.5
0.4
0.7
13.0
12.4

Total
Ocupados
Desocupados
Inactivos
Hombres
Ocupados
Desocupados
Inactivos
Mujeres
Ocupados
Desocupados
Inactivos

Total
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100

Categoría I
38.3
39.4
32.1
35.6
38.4
38.9
31.2
36.7
38.1
43.3
36.2
34.5

Categoría II Categoría III
51.5
10.2
50.4
10.2
53.3
14.7
54.6
9.8
51.4
10.3
50.7
10.3
54.4
14.4
54.0
9.3
52.0
9.9
47.9
8.8
48.1
15.7
55.1
10.4

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

71

(Pobreza, estructura de edad y género de los jefes de hogar)

Total
Total
14-24
25-34
35-44
45-54
55-64
65 y más

100
3.6
18.7
23.0
21.5
15.6
17.6

Total Jefes
Hombres Mujeres
100
100
3.9
2.4
21.2
9.7
24.8
16.4
22.1
19.6
14.3
20.2
13.7
31.8

Indigentes
Total Hombres Mujeres
100
100
100
5.9
5.7
6.4
29.3
31.4
23.3
29.4
31.4
23.8
15.6
16.0
14.4
12.1
10.3
17.2
7.7
5.2
15.0

Pobres no indigentes
Total Hombres Mujeres
100
100
100
5.0
5.9
1.2
26.5
29.9
13.0
28.0
29.6
21.5
17.9
17.1
21.2
10.5
8.9
16.7
12.1
8.6
26.4

No pobres
Total Hombres Mujeres
100
100
100
3.0
3.3
2.2
16.1
18.4
7.8
21.4
23.3
14.6
22.8
23.7
19.7
17.0
15.9
21.2
19.6
15.6
34.5

(Ingreso disponible del jefe del hogar, índice relativo)

Total
Total
14-24
25-34
35-44
45-54
55-64
65 y más

100
54
83
110
136
99
72

Total Jefes
Hombres Mujeres
110
61
56
42
86
59
114
82
149
76
111
62
90
43

Indigentes
Total Hombres Mujeres
19
20
13
14
17
8
19
20
15
21
22
15
18
19
12
17
18
12
15
17
13

Pobres no indigentes
Total Hombres Mujeres
32
35
21
32
32
24
35
36
27
37
38
29
32
35
21
26
29
18
21
25
16

No pobres
Total Hombres Mujeres
119
132
72
65
68
50
108
111
78
138
144
104
157
171
91
111
124
70
81
100
48

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

72

Cuadro 11

CHILE 1994:GÉNERO, CONDICIÓN DE POBREZA, ESTRUCTURA DE EDAD E INGRESO TOTAL DISPONIBLE DEL JEFE DE HOGAR
Total sectores urbano y rural

Edad del jefe del
hogar
Total
10-24
25-34
35-44
45-54
55-64
65 y más
Edad del jefe del
hogar
Total
10-24
25-34
35-44
45-54
55-64
65 y más

Total

100
3.6
18.8
23.2
21.7
15.1
17.7

Pagada
100.0
0.9
9.1
18.7
24.0
21.1
26.2

Propia
Pagando
100.0
0.5
14.7
33.8
30.4
14.4
6.1

Pagada
55.0
13.5
26.6
44.5
60.9
76.7
81.5

Propia
Pagando
8.6
1.2
6.7
12.5
12.0
8.2
3.0

Tenencia de la vivienda

Total

100
100
100
100
100
100
100

(Total sectores urbano y rural)
Tenencia de la vivienda
Arrendada Cedida por
Otro a/
servicios
Conjunta
100.0
100.0
100.0
100.0
3.5
8.2
4.4
10.9
18.1
32.2
25.2
43.8
27.7
29.0
29.4
24.1
23.4
16.5
21.6
12.4
12.0
7.1
12.6
1.8
15.3
7.1
6.8
7.0

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

Cuadro 12

CHILE 1994: TENENCIA DE LA VIVIENDA Y ESTRUCTURA DE EDAD DEL JEFE DEL HOGAR

Arrendada
Conjunta
2.1
2.0
2.0
2.5
2.3
1.7
1.8

17.7
40.5
30.2
22.1
13.4
8.3
7.1

Cedida por
servicios
4.5
5.5
6.0
5.7
4.4
3.7
1.7

Otro a/
12.2
37.3
28.5
12.8
7.0
1.4
4.9

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
Nota: a/ Usufructo, ocupación irregular (de hecho), cedida por familiar o amigo, etc.

No 92

73

Total

Género
Hombres

Edad

Años de estudio
Ignorado

Categoría

Mujeres

= 44

=45

 de 9

100

78.7

21.3

45.3

54.7

51.5

47.5

1.0

73.0

2.4

24.6

27.0

49.3

23.7

Propietario

100

74.8

25.2

30.5

69.5

56.6

42.4

1.0

65.1

2.1

32.7

34.9

39.8

25.4

No propietario

100

84.3

15.7

66.0

34.0

44.4

54.7

0.9

84.2

2.7

13.1

15.8

62.8

21.4

No aplicable

100

48.0

52.0

100.0

0.0

63.1

36.9

0.0

33.7

0.0

66.3

66.3

26.3

7.4

Recibe

100

73.9

26.1

36.5

63.5

58.9

40.1

1.0

70.7

2.6

26.7

29.3

49.1

21.6

No recibe

100

75.2

24.8

28.0

72.0

55.7

43.3

1.0

62.9

1.9

35.2

37.1

36.0

26.9

No sabe

100

69.0

31.0

47.1

52.9

52.3

47.3

0.4

62.8

4.5

32.7

37.2

39.4

23.3

No aplicable

100

84.2

15.8

66.1

33.9

44.4

54.7

0.9

84.1

2.7

13.2

15.9

62.8

21.3

100

80.1

19.9

50.4

49.6

39.0

59.8

1.2

80.9

2.7

16.4

19.1

60.7

20.2
38.0

Total hogares

10 y más

Condición de actividad

Ocupados Desocupados Inactivos N.A. a/ O/E y SD b/ Resto c/

I. Propiedad

II. Ayuda Fiscal

III. Tipo de ayuda
S. Habitacional
S. Rural

100

84.2

15.8

44.0

56.0

85.3

13.3

1.4

73.8

1.5

24.7

26.2

35.8

S. PET

100

84.4

15.6

78.8

21.2

23.6

76.4

0.0

88.5

4.2

7.3

11.5

84.6

4.0

V. Básica

100

71.7

28.3

53.9

46.1

63.1

36.3

0.6

79.1

3.8

17.2

20.9

59.2

19.9
27.3

B. Progresiva

100

73.5

26.5

48.4

51.6

76.5

23.5

0.0

80.5

2.9

16.7

19.5

53.2

Lote

100

68.7

31.3

40.1

59.9

83.0

16.7

0.3

71.8

3.0

25.2

28.2

43.1

28.7

Otro

100

68.1

31.9

14.6

85.4

70.1

28.7

1.1

57.1

2.1

40.8

42.9

36.0

21.0

No aplicable

100

79.6

20.4

47.0

53.0

50.1

49.0

1.0

73.5

2.3

24.2

26.5

49.4

24.1

Si

100

76.0

24.0

33.2

66.8

42.7

56.0

1.3

72.3

2.3

25.5

27.7

50.5

21.8

No

100

74.3

25.7

29.4

70.6

61.7

37.3

0.9

62.5

2.1

35.5

37.5

35.7

26.7

IV. Crédito

No sabe

100

73.0

27.0

47.7

52.3

53.7

46.3

0.0

67.0

3.7

29.3

33.0

46.7

20.3

No aplicable

100

84.2

15.8

66.1

33.9

44.4

54.7

0.9

84.1

2.7

13.2

15.9

62.8

21.3
(continúa)

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

74

Cuadro 13-A

CHILE 1994: DISTRIBUCIÓN DE LOS HOGARES SEGÚN FINANCIAMIENTO DE LA VIVIENDA Y CARACTERÍSTICAS SOCIOECONÓMICAS
DEL JEFE DEL HOGAR
(Total sectores urbano y rural)

Total

Género
Hombres

Edad

Años de estudio

Mujeres

= 44

=45

 de 9

27.3

32.1

67.9

58.8

10 y más

Condición de actividad

ignorado

Categoría

Ocupados Desocupados Inactivos N.A. a/ O/E y SD b/ Resto c/

V. Institución
SERVIU

100

72.7

40.6

0.6

70.5

2.8

26.6

29.5

49.4

21.1
22.1

B. Del Estado

100

81.2

18.8

45.4

54.6

30.0

67.3

2.7

79.4

2.8

17.9

20.6

57.3

B. Privado

100

81.6

18.4

32.5

67.5

16.7

82.6

0.7

80.1

1.2

18.7

19.9

55.2

24.9

Otro, no sabe

100

69.2

30.8

14.8

85.2

48.7

49.1

2.2

53.1

0.8

46.1

46.9

34.3

18.8

No aplicable

100

79.2

20.8

47.5

52.5

53.2

45.9

0.9

73.2

2.4

24.4

26.8

49.1

24.0

VI. Deuda actual
Si

100

82.9

17.1

28.0

70.7

28.0

70.7

1.3

83.9

3.3

12.7

16.1

60.1

23.8

No

100

70.4

29.6

54.7

44.0

54.7

44.0

1.3

62.8

1.4

35.8

37.2

42.7

20.1

No sabe

100

38.4

61.6

74.4

25.6

74.4

25.6

0.0

45.5

0.0

54.5

54.5

17.7

27.8

No aplicable

100

79.2

20.8

53.2

45.9

53.2

45.9

0.9

73.2

2.4

24.4

26.8

49.1

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

(Cuadro 13-A conclusión)

24.0

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
Notas: a/ No aplicable.
b/ Obreros y empleados, y servicio doméstico.
c/ Las demás categorías ocupacionales.

No 92

75

Total

Género

Edad

Años de estudio

Hombres Mujeres = 44 =45  de 9
Total hogares
I. Propiedad
Propietario
No propietario
No aplicable
II. Ayuda Fiscal
Recibe
No recibe
No sabe
No aplicable
III. Tipo de ayuda
S. Habitacional
S. Rural
S. PET
V. Básica
B. Progresiva
Lote
Otro
No aplicable
IV. Crédito
Si
No
No sabe
No aplicable

100

100

100

100

100

100

10 y
más
100

58.4
41.5
0.1

55.5
44.5
0.0

69.1
30.7
0.2

39.3
60.5
0.2

74.2
25.8
0.0

64.1
35.8
0.1

16.5
41.6
0.3
41.6

15.5
39.7
0.3
44.5

20.2
48.5
0.4
30.9

13.3
25.7
0.3
60.7

19.2
54.7
0.3
25.8

5.9
0.7
0.3
1.9
0.3
1.0
6.4
83.5

6.0
0.8
0.3
1.7
0.2
0.9
5.5
84.5

5.5
0.5
0.2
2.5
0.3
1.5
9.6
79.8

6.6
0.7
0.5
2.3
0.3
0.9
2.1
86.7

15.7
42.4
0.4
41.6

15.1
40.0
0.3
44.5

17.6
51.0
0.5
30.9

11.5
27.5
0.4
60.7

Condición de actividad

Categoría

Ignorado Ocupados Desocupados Inactivos N.A. a/ O/E y SD b/ Resto c/
100

100

100

100

100

100

100

52.1
47.8
0.1

61.1
38.9
0.0

52.1
47.9
0.0

52.4
47.6
0.0

77.8
22.0
0.2

75.5
24.3
0.2

47.1
52.9
0.0

62.5
37.4
0.0

18.9
45.0
0.3
35.9

14.0
37.9
0.3
47.9

17.1
43.9
0.1
38.9

16.0
35.8
0.2
47.9

18.1
33.8
0.5
47.6

17.9
59.4
0.4
22.2

17.9
57.2
0.4
24.5

16.4
30.4
0.2
52.9

15.1
47.2
0.3
37.5

5.4
0.7
0.1
1.6
0.2
1.1
10.0
80.8

4.5
1.2
0.1
2.3
0.4
1.7
8.7
81.1

7.5
0.2
0.5
1.5
0.1
0.4
3.9
86.0

7.1
1.0
0.0
1.2
0.0
0.3
7.5
82.9

6.6
0.7
0.4
2.1
0.3
1.0
5.0
84.0

6.8
0.4
0.5
3.0
0.3
1.3
5.7
81.9

4.0
0.7
0.1
1.3
0.2
1.1
10.6
82.1

4.2
0.7
0.1
1.5
0.2
1.1
10.2
82.1

7.3
0.5
0.5
2.3
0.3
0.9
4.7
83.6

5.1
1.1
0.0
1.6
0.3
1.2
5.7
84.9

19.1
54.7
0.3
25.8

13.0
50.8
0.4
35.9

18.5
33.3
0.4
47.9

21.0
40.1
0.0
38.9

15.5
36.3
0.3
47.9

14.8
37.0
0.6
47.6

16.2
61.1
0.4
22.2

16.1
59.0
0.4
24.5

16.0
30.7
0.3
52.9

14.4
47.8
0.3
37.5
(continúa)

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

76

Cuadro 13-B

CHILE 1994: DISTRIBUCIÓN DE LOS HOGARES SEGÚN FINANCIAMIENTO DE LA VIVIENDA Y CARACTERÍSTICAS SOCIOECONÓMICAS
DEL JEFE DEL HOGAR
(Total sectores urbano y rural)

Total

Género

Edad

Años de estudio

Hombres Mujeres = 44 =45  de 9
V. Institución
SERVIU
7.0
B. Del Estado
3.8
B. Privado
2.9
Otro, no sabe
2.0
No aplicable
84.3
VI. Deuda actual
Si
7.0
No
8.6
No sabe
0.0
No aplicable
84.3

10 y
más

Condición de actividad

Categoría

ignorado Ocupados Desocupados Inactivos N.A. a/ O/E y SD b/ Resto c/

6.4
3.9
3.0
1.7
84.9

8.9
3.4
2.5
2.9
82.4

4.9
3.8
2.1
0.6
88.5

8.6
3.8
3.6
3.1
80.9

7.9
2.2
0.9
1.9
87.0

5.9
5.4
5.1
2.0
81.5

4.1
10.4
2.1
4.4
79.0

6.7
4.1
3.2
1.4
84.5

8.2
4.4
1.5
0.7
85.2

7.5
2.8
2.2
3.7
83.8

7.6
2.9
2.1
3.4
83.9

7.0
4.4
3.3
1.4
84.0

6.2
3.5
3.1
1.6
85.6

7.4
7.7
0.0
84.9

5.6
12.0
0.0
82.4

4.3
10.4
0.0
99.0

9.1
6.9
0.0
70.8

3.8
9.1
0.0
87.0

10.5
8.0
0.0
81.5

9.6
11.4
0.0
79.0

8.1
7.4
0.0
84.5

9.8
5.0
0.0
85.2

3.6
12.5
0.0
83.8

4.2
11.9
0.0
83.9

8.6
7.5
0.0
84.0

7.1
7.3
0.0
85.6

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

(Cuadro 13-B conclusión)

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulados especiales de encuestas de hogares.
Notas: a/ No aplicable.
b/ Obreros y empleados, y servicio doméstico.
c/ Las demás categorías ocupacionales.

No 92

77

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

No 92



Serie

financiamiento del desarrollo
Números publicados
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11

12
13
14
15
16

17
18
19
20
21

Regulación y supervisión de la banca en la experiencia de liberalización financiera en Chile (1974-1988),
Günther Held y Raquel Szalachman (LC/L.522), 1989.
Ahorro e inversión bajo restricción externa y focal. El caso de Chile 1982-1987, Nicolás Eyzaguirre
(LC/L.526), 1989.
Los determinantes del ahorro en México, Ariel Buira (LC/L.549), 1990.
Ahorro y sistemas financieros: experiencia de América Latina. Resumen y conclusiones, Seminario
(LC/L.553), 1990.
La cooperación regional en los campos financiero y monetario, L. Felipe Jiménez (LC/L.603), 1990.
Regulación del sistema financiero y reforma del sistema de pensiones: experiencias de América Latina,
Seminario (LC/L.609), 1991.
El Leasing como instrumento para facilitar el financiamiento de la inversión en la pequeña y mediana
empresa de América Latina, José Antonio Rojas (LC/L.652), 1991.
Regulación y supervisión de la banca e instituciones financieras, Seminario (LC/L.655), 1991.
Sistemas de pensiones de América Latina. Diagnóstico y alternativas de reforma, Seminario (LC/L.656),
1991.
¿Existe aún una crisis de deuda Latinoamericana?, Stephany Griffith-Jones (LC/L.664), 1991.
La influencia de las variables financieras sobre las exportaciones bajo un régimen de racionamiento de
crédito: una aproximación teórica y su aplicación al caso chileno, Solange Bernstein y Jaime Campos
(LC/L.721), 1992.
Las monedas comunes y la creación de liquidez regional, L. Felipe Jiménez y Raquel Szalachman
(LC/L.724), 1992.
Análisis estadístico de los determinantes del ahorro en países de América Latina. Recomendaciones de
política, Andras Uthoff (LC/L.755), 1993.
Regulación, supervisión y desarrollo del mercado de valores, Hugo Lavados y María Victoria Castillo
(LC/L.768), 1993.
Empresas de menor tamaño relativo: algunas características del caso brasileño, Cézar Manoel de Medeiros
(LC/L.833), 1994.
El acceso de las pequeñas y medianas empresas al financiamiento y el programa nacional de apoyo a la
PYME del Gobierno chileno: balance preliminar de una experiencia, Enrique Román González y José
Antonio Rojas Bustos (LC/L.834), 1994.
La experiencia en el financiamiento de la pequeña y mediana empresa en Costa Rica, A.R. Camacho
(LC/L.835), 1994.
Acceso a los mercados internacionales de capital y desarrollo de instrumentos financieros: el caso de
México, Efraín Caro Razú (LC/L.843), 1994.
Fondos de pensiones y desarrollo del mercado de capitales en Chile: 1980 - 1993, Patricio Arrau Pons
(LC/L.839), 1994.
Situación y perspectivas de desarrollo del mercado de valores del Ecuador, Edison Ortíz-Durán
(LC/L.830), 1994.
Integración de las Bolsas de valores en Centroamérica, Edgar Balsells (LC/L.856), 1994.

79

Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
51
52
53

80

La reanudación de las corrientes privadas de capital hacia América Latina: el papel de los inversionistas
norteamericanos, Roy Culpeper (LC/L.853), 1994.
Movimientos de capitales, estrategia exportadora y estabilidad macroeconómica en Chile, Manuel Agosín
y Ricardo Ffrench-Davis (LC/L.854), 1994.
Corrientes de fondos privados europeos hacia América Latina: hechos y planteamientos, Stephany
Griffith-Jones (LC/L.855), 1994.
El movimiento de capitales en la Argentina, José María Fanelli y José Luis Machinea (LC/L.857), 1994.
Repunte de los flujos de capital y el desarrollo: implicaciones para las políticas económicas, Robert
Devlin, Ricardo Ffrench-Davis y Stephany Griffith-Jones (LC/L.859), 1994.
Flujos de capital: el caso de México, José Angel Guirría Treviño (LC/L.861), 1994.
El financiamiento Latinoamericano en los mercados de capital de Japón, Punam Chuhan y Kwang W. Ju
(LC/L.862), 1994.
Reforma a los sistemas de pensiones en América Latina y el Caribe, Andras Uthoff (LC/L.879), 1995.
Acumulación de reservas internacionales: sus causas efectos en el caso de Colombia, Roberto Steiner y
Andrés Escobar (LC/L.901), 1995.
Financiamiento de las unidades económicas de pequeña escala en Ecuador, José Lanusse, Roberto
Hidalgo y Soledad Córdova (LC/L.903), 1995.
Acceso de la pequeña y microempresa al sistema financiero en Bolivia: situación actual y perspectivas,
Roberto Casanovas y Jorge Mc Lean (LC/L.907), 1995.
Private international capital flows to Brazil, Dionisio Dias Carneiro y Marcio G.P. Gracía (LC/L.909),
1995.
Políticas de financiamiento de las empresas de menor tamaño: experiencias recientes en América Latina,
Günther Held (LC/L.911), 1995.
Flujos financieros internacionales privados de capital a Costa Rica, Juan Rafael Vargas (LC/L.914), 1995.
Distribución del ingreso, asignación de recursos y shocks macroeconómicos. Un modelo de equilibrio
general computado para la Argentina en 1993, Omar Chisari y Carlos Romero (LC/L.940), 1996.
Operación de conglomerados financieros en Chile: una propuesta, Cristián Larraín (LC/L.949), 1996.
Efectos de los shocks macroeconómicos y de las políticas de ajuste sobre la distribución del ingreso en
Colombia, Eduardo Lora y Cristina Fernández (LC/L.965), 1996.
Nota sobre el aumento del ahorro nacional en Chile, 1980-1994, Patricio Arrau Pons (LC/L.984), 1996.
Flujos de capital externo en América Latina y el Caribe: experiencias y políticas en los noventa, Günther
Held y Raquel Szalachman (LC/L.1002), 1997.
Surgimiento y desarrollo de los grupos financieros en México, Angel Palomino Hasbach (LC/L.1003),
1997.
Costa Rica: una revisión de las políticas de vivienda aplicadas a partir de 1986, Miguel Gutiérrez Saxe y
Ana Jimena Vargas Cullel (LC/L.1004), 1997.
Choques, respostas de politica economica e distribucao de renda no Brasil, André Urani, Ajax Moreira y
Luis Daniel Willcox (LC/L.1005), 1997.
Distribución del ingreso, shocks y políticas macroeconómicas, L. Felipe Jiménez (LC/L.1006), 1997.
Pension Reforms in Central and Eastern Europe: Necessity, approaches and open questions, Robert
Hollzmann (LC/L.1007), 1997.
Financiamiento de la vivienda de estratos de ingresos medios y bajos: la experiencia chilena, Sergio
Almarza Alamos (LC/L.1008), 1997.
La reforma a la seguridad social en salud de Colombia y la teoría de la competencia regulada, Mauricio
Restrepo Trujillo (LC/L.1009), 1997.
On Economic Benefits and Fiscal Requirements of Moving from Unfunded to Funded Pensions, Robert
Hollzmann (LC/L.1012), 1997.
Eficiencia y equidad en el sistema de salud chileno, Osvaldo Larrañaga (LC/L.1030), 1997.
La competencia manejada y reformas para el sector salud de Chile, Cristián Aedo (LC/L.1031), 1997.
Mecanismos de pago/contratación del régimen contributivo dentro del marco de seguridad social en
Colombia, Beatriz Plaza (LC/L.1032), 1997.
A Comparative study of Health Care Policy in United States and Canada: What Policymakers in Latin America
Might and Might Not Learn From Their Neighbors to the North, Joseph White (LC/L.1033), 1997.
Reforma al sector salud en Argentina, Roberto Tafani (LC/L.1035), 1997.

CEPAL-SERIE Financiamiento del desarrollo

54
55
56
57
58
59
60
61
62
63
64
65
66
67
68
69
70
71
72
73
74
75
76
77

78
79
80
81

82

No 92

Hacia una mayor equidad en la salud: el caso de Chile, Uri Wainer (LC/L.1036), 1997.
El financiamiento del sistema de seguridad social en salud en Colombia, Luis Gonzalo Morales
(LC/L.1037), 1997.
Las instituciones de salud previsional (ISAPRES) en Chile, Ricardo Bitrán y Francisco Xavier Almarza
(LC/L.1038), 1997.
Gasto y financiamiento en salud en Argentina, María Cristina V. de Flood (LC/L.1040), 1997.
Mujer y salud, María Cristina V. de Flood (LC/L.1041), 1997.
Tendencias, escenarios y fenómenos emergentes en la configuración del sector salud en la Argentina,
Hugo E. Arce (LC/L.1042), 1997.
Reformas al financiamiento del sistema de salud en Argentina, Silvia Montoya (LC/L.1043), 1997.
Logros y desafíos de la financiación a la vivienda para los grupos de ingresos medios y bajos en
Colombia, Instituto Colombiano de Ahorro y Vivienda (LC/L.1039), 1997.
Acesso ao financiamento para moradia pelos extratos de média e baixa renda. A experiência brasileira
recente, José Pereira Goncalves (LC/L.1044), 1997.
Acceso a la vivienda y subsidios directos a la demanda: análisis y lecciones de las experiencias
latinoamericanas, Gerardo Gonzáles Arrieta (LC/L.1045), 1997.
Crisis financiera y regulación de multibancos en Venezuela, Leopoldo Yáñez (LC/L.1046), 1997.
Reforma al sistema financiero y regulación de conglomerados financieros en Argentina, Carlos Rivas
(LC/L.1047), 1997.
Regulación y supervisión de conglomerados financieros en Colombia, Luis Alberto Zuleta Jaramillo
(LC/L.1049), 1997. ZZZ
Algunos factores que inciden en la distribución del ingreso en Argentina, 1980-1992. Un análisis
descriptivo, L. Felipe Jiménez y Nora Ruedi (LC/L.1055), 1997.
Algunos factores que inciden en la distribución del ingreso en Colombia, 1980-1992. Un análisis
descriptivo, L. Felipe Jiménez y Nora Ruedi (LC/L.1060), 1997.
Algunos factores que inciden en la distribución del ingreso en Chile, 1987-1992. Un análisis descriptivo,
L. Felipe Jiménez y Nora Ruedi (LC/L.1067), 1997.
Un análisis descriptivo de la distribución del ingreso en México, 1984-1992, L. Felipe Jiménez y Nora
Ruedi (LC/L.1068), 1997.
Un análisis descriptivo de factores que inciden en la distribución del ingreso en Brasil, 1979-1990, L.
Felipe Jiménez y Nora Ruedi (LC/L.1077 y Corr.1), 1997.
Rasgos estilizados de la distribución del ingreso en cinco países de América Latina y lineamientos
generales para una política redistributiva, L. Felipe Jiménez y Nora Ruedi (LC/L.1084), 1997.
Perspectiva de género en la reforma de la seguridad social en salud en Colombia, Amparo Hernández
Bello (LC/L.1108), 1998.
Reformas a la institucionalidad del crédito y el financiamiento a empresas de menor tamaño: La experiencia
chilena con sistemas de segundo piso 1990-1998, Juan Foxley (LC/L.1156), 1998. ZZZ
El factor institucional en reformas a las políticas de crédito y financiamiento de empresas de menor tamaño: la
experiencia colombiana reciente, Luis Alberto Zuleta Jaramillo (LC/L.1163), 1999. ZZZ
Un perfil del déficit de vivienda en Uruguay, 1994, Raquel Szalachman (LC/L.1165), 1999. ZZZ
El financiamiento de la pequeña y mediana empresa en Costa Rica: análisis del comportamiento
reciente y propuestas de reforma, Francisco de Paula Gutiérrez y Rodrigo Bolaños Zamora
(LC/L.1178), 1999.
El factor institucional en los resultados y desafíos de la política de vivienda de interés social en Chile,
Alvaro Pérez-Iñigo González (LC/L.1194), 1999.
Un perfil del déficit de vivienda en Bolivia, 1992, Raquel Szalachman (LC/L.1200), 1999.
La política de vivienda de interés social en Colombia en los noventa, María Luisa Chiappe de Villa
(LC/L.1211-P), Número de venta: S.99.II.G.10 (US$ 10.0), 1999.
El factor institucional en reformas a la política de vivienda de interés social: la experiencia reciente de
Costa Rica, Rebeca Grynspan y Dennis Meléndez (LC.L.1212-P), Número de venta: S.99.II.G.11 (US$
10.0),1999.
O financiamiento do sistema público de saúde brasileiro, Rosa María Márques, (LC/L.1233-P),
Número de venta: S.99.II.G.14 (US$ 10.0), 1999.

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Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994

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Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994, Raquel Szalachman, (LC/L.1234-P), Número de
venta: S.99.II.G.15 (US$10.0), 1999.
Políticas de crédito para empresas de menor tamaño con bancos de segundo piso: experiencias
recientes en Chile, Colombia y Costa Rica, Günther Held, (LC/L.1259-P), Número de venta:
S.99.II.G.34 (US$10.0), 1999.
Alternativas de política para fortalecer el ahorro de los hogares de menores ingresos: el caso del Perú.
Gerardo Gonzales Arrieta, (LC/L.1245-P), Número de venta: S.99.II.G.29 (US$10.0), 1999.
Políticas para la reducción de costos en los sistemas de pensiones: el caso de Chile. Jorge Mastrángelo,
(LC/L.1246-P), Número de venta: S.99.II.G.36 (US$10.0), 1999.
Price-based capital account regulations: the Colombian experience. José Antonio Ocampo and Camilo
Ernesto Tovar, (LC/L.1243-P), Sales number: E.99.II.G.41 (US$10.0), 1999.
Transitional Fiscal Costs and Demographic Factors in Shifting from Unfunded to Funded Pension in
Latin America. Jorge Bravo and Andras Uthoff (LC/L.1264-P), Sales number: E.99.II.G.38 (US$10.0),
1999.
Alternativas de política para fortalecer el ahorro de los hogares de menores ingresos: el caso de El
Salvador. Francisco Angel Sorto, (LC/L.1265-P), Número de venta: S.99.II.G.46 (US$10.0), 1999.
Liberalización, crisis y reforma del sistema bancario chileno: 1974-1999, Günther Held y Luis Felipe
Jiménez, (LC/L.1271-P), Número de venta: S.99.II.G.53 (US$10.0), 1999.
Evolución y reforma del sistema de salud en México, Enrique Dávila y Maite Guijarro, (LC/L.1314-P),
Número de venta: S.00.II.G.7 (US$10.0), 2000.
Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994. Raquel Szalachman, (LC/L.1337-P), Número de venta:
S.00.II.G.22 (US$10.0), 2000.

Otras publicaciones de la CEPAL relacionadas con este número
Panorama social de América Latina 1998 (LC/G.2050-P), 1999. N° de venta: S.99.II.G.4 (US$ 25.0).
Intervenciones en vivienda y desarrollo urbano en Chile: un enfoque integral (LC/R.1673), 1996.
Construcción de vivienda de bajo costo en Perú: casos Los precursores y Santa Rosa (LC/R.1675), 1996.
Análisis comparativo de la gestión urbana en las ciudades intermedias de Cusco, Manizales, Ouro Preto,
Puerto España y Valdivia (LC/R.1688), 1996.

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El lector interesado en números anteriores de esta serie puede solicitarlos dirigiendo su correspondencia a la Unidad de
Financiamiento de la División de Comercio Internacional y Financiamiento para el Desarrollo, CEPAL, Casilla 179-D, Santiago,
Chile. No todos los títulos están disponibles.
Los títulos a la venta deben ser solicitados a la Unidad de Distribución, CEPAL, Casilla 179-D, Santiago, Chile, Fax (562) 210 2069,
publications@eclac.cl.
: Disponible también en Internet: http://www.eclac.cl

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