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        <dc:contributor>Corden, W. Max</dc:contributor>
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        <dcterms:isPartOf>En: La liberalización del comercio en el Hemisferio Occidental - Washington, DC : BID/CEPAL, 1995 - p. 13-40</dcterms:isPartOf>
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E
I
E R
S

133

financiamiento del desarrollo

S

eguros de desempleo,
objetivos, características y
situación en América Latina
Mario D. Velásquez Pinto

Unidad de Estudios Especiales
Secretaría Ejecutiva

Santiago de Chile, junio de 2003

Este documento fue preparado por Mario Velásquez, Ingeniero comercial con
mención en economía, de la Universidad de Chile (mvelasquez@manquehue.net).
Como consultor en materia de empleo y seguridad social fue responsable técnico
del diseño del “Seguro de Cesantía de Chile”. El presente documento se
encuentra dentro del marco del proyecto conjunto entre CEPAL (Comisión
Económica para América Latina y el Caribe) y GTZ (Sociedad Alemana de
Cooperación Técnica) Desarrollo y Equidad Social en América Latina y el
Caribe.
Las opiniones expresadas en este documento, que no ha sido sometido a revisión
editorial, son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no coincidir con
las de la Organización.

Publicación de las Naciones Unidas
ISSN impreso 1564-4197
ISSN electrónico 1680-8819
ISBN: 92-1-322184-3
LC/L.1917-P
N° de venta: S.03.II.G.73
Copyright © Naciones Unidas, junio de 2003. Todos los derechos reservados
Impreso en Naciones Unidas, Santiago de Chile
La autorización para reproducir total o parcialmente esta obra debe solicitarse al
Secretario de la Junta de Publicaciones, Sede de las Naciones Unidas, Nueva York,
N. Y. 10017, Estados Unidos. Los Estados miembros y sus instituciones
gubernamentales pueden reproducir esta obra sin autorización previa. Sólo se les
solicita que mencionen la fuente e informen a las Naciones Unidas de tal reproducción.

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

N° 133

Índice

Resumen ........................................................................................ 5
Introducción ...................................................................................... 7
I. El problema del desempleo y la necesidad
de asegurar .............................................................................. 11
II. Alternativas de protección frente al riesgo del
desempleo ................................................................................ 17
A. Los seguros de desempleo ................................................... 18
B. Otras modalidades de protección: el autoseguro y la
autoprotección ..................................................................... 36
III. Los seguros de desempleo en América Latina.............. 39
A. Características principales................................................... 40
B. Evolución de los seguros de desempleo en
el período 1990–2000 .......................................................... 45
C. Principales causas de la escasez relativa de los seguros
de desempleo ....................................................................... 47
D. Posibilidades de desarrollo de los seguros de desempleo ... 52
IV. Conclusiones........................................................................... 57
Bibliografía ...................................................................................... 61
Serie Financiamiento del desarrollo:
números publicados...................................................................... 63

3

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

Indice de cuadros
Cuadro
Cuadro
Cuadro
Cuadro
Cuadro
Cuadro
Cuadro

1
2
3
4
5
6
7

Cuadro 8

Volatilidad del crecimiento del PIB, 1950 – 1999 .....................................................12
Mercado de trabajo en América Latina, 1990–2000 ..................................................12
Principales características de los seguros de desempleo en países industrializados.........30
Cobertura de los seguros de desempleo en América Latina.......................................41
Seguros de desempleo en América Latina..................................................................43
Comparación seguros de desempleo en América Latina, 1990–2000........................46
Informalidad, desempleo juvenil y empleo público
en países latinoamericanos, 2001 ...............................................................................47
Beneficios del seguro de desempleo e indemnizaciones1/ ..........................................51

Indice de gráficos
Gráfico 1

4

Seguros de desempleo por regiones ...........................................................................26

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

N° 133

Resumen

El identificar cuáles deben ser las características de diseño de
mejores sistemas de protección a los desempleados en América Latina,
ha ido adquiriendo mayor relevancia en los últimos años, ya que el
desempleo se ha tornado persistente y se ha constituido además, en
una fuente de inseguridad e inestabilidad económica y social entre los
países. Así, la búsqueda de nuevas opciones en esta materia se ha
instalado en la agenda de prioridades de los gobiernos.
Las debilidades institucionales y la informalidad que caracteriza
el funcionamiento de los mercados de trabajo en la región, si bien son
problemas conocidos y ampliamente estudiados, su reconocimiento, en
este caso, resulta fundamental para evitar la tentación de reproducir
simplemente el instrumental de protección que existe desde hace
muchos años en países industrializados, y que opera en contextos
marcadamente diferentes. Por otra parte, tampoco es razonable, ni
posible, la alternativa de preservar los actuales instrumentos. Sin
embargo, malos resultados en esta materia, no harían más que
profundizar la sensación de inseguridad y de insatisfacción hoy
presente, lo que terminaría por aumentar las actuales dificultades para
consolidar una estrategia de crecimiento económico estable, base
fundamental para aspirar a mejores condiciones de vida de la
población.
Así, el desafío principal radica en identificar cuál es la
combinación óptima de instrumentos, que reporte los mejores
resultados de cobertura al desempleado y de apoyo en la búsqueda de
un nuevo puesto de trabajo, siempre teniendo en cuenta las
características y las particularidades de cada país. Si bien la solución
5

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

no es única, ni obedece a un determinado modelo preexistente, la revisión de las políticas, sistemas
y experiencias, contenida en este estudio, muestra que existen diversas alternativas posibles de
utilizar, que van desde disciplinar sistemas existentes, hasta cambios innovadores en las estructuras
de financiamiento, de beneficios y de administración; así como otras destinadas a elevar la
cobertura, generar mejores prestaciones y resguardar los equilibrios financieros. Finalmente, tanta
importancia como los elementos de diseño señalados, adquiere también el fortalecimiento de la aún
débil institucionalidad para implementar políticas activas de mercado de trabajo, ya que la eficacia
de la protección, también está condicionada a la provisión de servicios de información,
intermediación y capacitación laboral.

6

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

N° 133

Introducción

El riesgo de desempleo ha aumentado en América Latina en las
dos últimas décadas, por el débil e inestable crecimiento de la
actividad económica, lo que ha derivado en una baja creación de
empleo, aumento de la desocupación, expansión de las ocupaciones de
baja productividad y una mayor desprotección social.
El desempeño económico se ha registrado junto con un proceso
de apertura comercial y financiera, y más competencia de los
mercados, sin mayores logros en el desarrollo de mecanismos más
efectivos de protección social. Esta mayor inseguridad asociada al
funcionamiento regular de las economías abiertas ha activado la
demanda por nuevas instituciones para enfrentar los mayores riesgos,
en particular el de desempleo.
Una de las formas de protección más utilizada en los países
industrializados es el seguro de desempleo, complementado con
programas asistenciales. Mientras los seguros constituyen una
transferencia de los ingresos del trabajador en el tiempo, desde los
períodos de ocupación a los de desocupación, la asistencia al
desempleo es un régimen de redistribución de rentas, ya que todos los
desocupados con ingresos de subsistencia insuficientes perciben
prestaciones durante el período completo de inactividad, financiadas
con cargo a los ingresos del Estado.
Otras formas de proteger a los empleados son el autoseguro y la
autoprotección. La primera adopta la modalidad de fondos de
capitalización individual o cuentas individuales, basada en planes de

7

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

ahorro. Tiene ventajas sobre los fondos de reparto, ya que presenta menores complejidades de
administración, supone bajos costos fiscales y sirve para enfrentar el riesgo de abuso y otorgar
protección a todo evento. Sin embargo, la principal debilidad es el alto costo para cubrir
situaciones de naturaleza probabilística, como el desempleo, de modo que no puede ser considerada
propiamente como una alternativa a los seguros, sino que más bien como un instrumento
complementario. Por su parte, la autoprotección puede ser concebida como el resultado de políticas
orientadas a evitar que el desempleo se produzca o bien a controlar sus efectos; en éstas, se
inscriben las políticas laborales activas.
Los seguros y la asistencia al desempleo son cuestionados por sus efectos, ya que al
disminuir el costo de perder el empleo, así como el beneficio de encontrarlo –para quienes tienen el
derecho de percibir sus prestaciones– se induce el aumento de la tasa y del tiempo que dure la
desocupación. Aunque la evidencia disponible no es definitiva, sí contribuye a poner en evidencia
sus posibles debilidades y acentúa la necesidad de que su operación se enmarque en esquemas
cuidadosamente diseñados.
En América Latina, son pocos los países con seguros de desempleo los que, si bien se
financian sobre la nómina de salarios, registran alta dependencia de los ingresos estatales al no
equilibrar sus ingresos con sus gastos. Además, presentan baja integración con otros programas y
reducida cobertura, lo que se explica por una alta informalidad y por las dificultades para reunir las
condiciones de elegibilidad. La informalidad opera como un obstáculo para su funcionamiento ya
que, por su naturaleza contributiva, sólo permite incorporar a los trabajadores formales. Por su
parte, el riesgo moral es mayor en la medida en que un desempleado puede encontrar empleo en
este sector y continuar percibiendo beneficios, lo que puede generar una carga financiera
significativa que presionará al alza de las cotizaciones o a un mayor compromiso de recursos
fiscales. Además, si la probabilidad de que los trabajadores más pobres acumulen cotizaciones
mínimas previas es baja, una alta participación del Estado en el financiamiento tendrá carácter
regresivo.
En cambio, el mecanismo más utilizado es el de las indemnizaciones por despido, que buscan
privilegiar la preservación del puesto de trabajo antes que proteger ingresos por pérdida del
empleo. Las instituciones que hacen uso de este mecanismo también son cuestionadas por sus
efectos, entre ellos, incentivar despidos anticipados, forzar renuncias con el objeto de evitar los
gastos asociados o promover conductas para provocar el despido. Ello genera un sobrecosto que
afecta la movilidad laboral, limita el crecimiento del empleo y, en muchos casos, induce a la adopción
de contratos temporales o a la subcontratación.
Durante los años noventa, tanto los seguros como las indemnizaciones han sido objeto de
reformas. Entre los primeros, la mayor innovación se registró en Chile al crearse una nueva
institución de diseño inédito que combina cuentas individuales con un fondo de reparto, mientras
que las reformas a las indemnizaciones se han caracterizado por reducir sus beneficios y por buscar
modalidades de aprovisionamiento y pagos a todo evento, mediante la creación de fondos o cuentas
de ahorro individual.
En la búsqueda de mejores soluciones de protección frente al desempleo, los seguros pueden
constituirse en facilitadores de la transición hacia economías más abiertas. El que este instrumental
sea eficiente y no aumente costos de despido, como ocurre con las indemnizaciones, ni genere
efectos indeseados en los mercados de trabajo, como lo sugiere la discusión sobre los programas de
seguros y de asistencia al desempleo, dependerá crucialmente de sus especificaciones de diseño.
Para avanzar en el desarrollo de nuevos instrumentos de protección ante el desempleo, es
posible considerar tres ámbitos simultáneos de aplicación, partiendo por fortalecer la aún débil
institucionalidad para implementar políticas activas de mercado de trabajo y para integrarlas con la
8

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

N° 133

protección al desempleo. Su desarrollo constituye una condición de eficacia para cumplir un
efectivo rol de autoprotección al vincular las prestaciones con servicios de información,
intermediación y capacitación laboral.
Respecto al diseño, el ámbito posible de acción es amplio, puesto que no sólo se trata de
disciplinar los sistemas existentes sino que también de analizar modelos alternativos o
complementarios a los diseños tradicionales de reparto, como los fondos de capitalización y de
ahorro individual. En este sentido, el nuevo modelo de Seguro de Cesantía puesto en vigencia en
Chile debe ser observado con particular atención.
En materia de cobertura, por ejemplo, la incorporación de planes de ahorro complementarios
bajo la forma de cuentas individuales permitiría ampliar la protección a asalariados con contratos a
plazo y generar beneficios a todo evento, lo que también constituiría un incentivo a la
formalización. Además, se puede contribuir a resguardar el equilibrio económico, al financiar parte
de los beneficios con los saldos acumulados en las cuentas individuales, especialmente en los
primeros meses de cesantía, cuando ésta afecta a una mayor proporción de desempleados.
Finalmente, el rediseño de la protección debe considerar las características de los mercados
de trabajo así como los propios regímenes de protección preexistentes. El instrumental disponible
de las indemnizaciones y seguros de desempleo contributivos, ya sea que operen bajo la modalidad
de reparto, cuentas individuales o una combinación de los anteriores, así como de la asistencia al
desempleo, requieren ser combinados para evitar la sobreprotección y la generación de costos de
eficiencia que afecten el funcionamiento de los mercados de trabajo.
Este documento contiene cuatro capítulos. El primero se destina a revisar la evolución de los
mercados de trabajo en los últimos años, en un marco de crecimiento débil e inestable y de mayor
riesgo de desempleo. En el segundo capítulo, se revisan las diferentes modalidades de protección,
los posibles efectos asociados a su funcionamiento y los sistemas de seguro y de asistencia al
desempleo en países industrializados. La situación en América Latina se analiza en el capítulo
siguiente; se identifican sus principales características, las causas que explican su menor desarrollo
relativo y las reformas más recientes, y se plantean las posibilidades de desarrollo futuro de estas
instituciones. Las principales conclusiones se presentan en la sección final.

9

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

I.

N° 133

El problema del desempleo y la
necesidad de asegurar

América Latina ha exhibido en las dos últimas décadas
profundos cambios económicos y sociales. Desde el punto de vista del
crecimiento económico, en los años ochenta se registró una caída del
PIB por persona a una tasa de un 0,1% anual, mientras que en la
década pasada, si bien el crecimiento del producto por habitante
registró una recuperación de un 1,5% al año, éste se situó por debajo
de los aumentos logrados durante los años sesenta y setenta. El
panorama más reciente no es más alentador: en el bienio 2001 – 2002,
el PIB estuvo prácticamente estancado en la región.
Este débil desempeño se debe, en principio, a la profundidad y
duración de la crisis desencadenada en 1982, de la cual la región ha
demorado en recuperarse y, por otra parte, a la puesta en marcha de
una serie de reformas económicas estructurales que han privilegiado la
apertura comercial y financiera, otorgando un mayor rol a los
mercados en la asignación de los recursos y la reducida participación
del Estado en la actividad económica.
Este crecimiento no sólo se ha visto caracterizado por su
debilidad, sino que evidencia una inestabilidad creciente, la cual es
atribuible a las perturbaciones externas en los mercados
internacionales financieros y de bienes, así como a la poca estabilidad
de las políticas fiscales y monetarias internas, a lo que se agrega una
también mayor inestabilidad relativa de sus términos de intercambio,
si se compara respecto de las demás regiones en desarrollo.

11

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

Cuadro 1

VOLATILIDAD DEL CRECIMIENTO DEL PIB, 1950 – 1999
(Porcentajes)
Décadas

Volatilidad

a

0.28
0.28
0.29
1.76
0.70

1950 – 1959
1960 – 1969
1970 – 1979
1980 – 1989
1990 – 1999

Fuente: Organización Internacional del Trabajo (OIT). Panorama
Laboral 2002, Anexo, Cuadro 1.
a

Calculada como el coeficiente entre la desviación estándar del
crecimiento del PIB y su crecimiento promedio durante la década.

Por otra parte, la escasa vinculación con los mercados internacionales y el insuficiente
desarrollo de los sistemas financieros impiden que ambos desempeñen un papel importante en
facilitar la diversificación de riesgos y el ajuste ante las frecuentes perturbaciones. En la práctica,
sus imperfecciones provocan el efecto opuesto: amplían las crisis globales y son en sí mismas
fuente de inestabilidad.1
Complementariamente, la pobre evolución de la actividad económica de la región se ve
reflejada en el desempeño de los mercados de trabajo; y así entonces, la baja creación de empleo, el
aumento sostenido de la desocupación abierta, la expansión de las ocupaciones de baja
productividad y mayor desprotección social, surgen como los rasgos más expresivos del deterioro
en las condiciones de trabajo en la última década, contribuyendo además a explicar una mayor
profundización de la desigualdad. Lo anterior puede verse representado en el cuadro siguiente.
Cuadro 2

MERCADO DE TRABAJO EN AMÉRICA LATINA, 1990–2000
(Indicadores seleccionados)
Años

Desigualdad

1990
1995
2000

a

28.6
e
31.8
31.6

Tasa
b
desempleo
5.7
7.4
8.5

Empleo
c
informal
42.8
46.1
46.9

Empleo
c
público
15.5
13.5
13.3

Asalariados
d
que cotizan
66.6
65.2
64.6

Fuente: OIT, 2002. Panorama Laboral
a
b
c
d
e

Relación entre las participaciones en el ingreso del decil superior y del quintil inferior.
Porcentajes sobre la Fuerza de Trabajo. Promedio ponderado.
Porcentajes sobre el empleo total no agrícola.
Porcentajes respecto del total de asalariados.
Para el año 1997

Lo primero que interesa destacar es el alto nivel de desigualdad existente en la región, y la
extraordinaria importancia del primer decil en la concentración del ingreso. En efecto, durante los
años noventa, esta desigualdad tendió a aumentar.
Asimismo, en complemento con lo anterior, se observa un aumento permanente de la
desocupación, lo que ha continuado en los últimos años, y para el tercer trimestre de 2002, la tasa
de desempleo registraba un 9,2% promedio,2 constituyendo esta cifra, la mayor tasa de desempleo
desde 1980.

1
2

12

De Ferranti, David et al. (2000).
OIT (2002).

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

N° 133

Una tendencia al incremento de la segmentación, también se verificó por la vía del aumento
de la importancia que adquiere el empleo informal, dado que ha sido éste el que ha sostenido en
forma mayoritaria la creación de empleo; encontrándose así que de diez nuevos puestos de trabajo,
siete han sido generados en este sector. Junto a ello se observan reducciones de la importancia
relativa del empleo público en el total, y se verifica una menor cobertura de la seguridad social
entre los asalariados.
Así, tenemos que la reactivación del crecimiento en este nuevo contexto económico tiene un
correlato en el funcionamiento de los mercados de trabajo. El primero de ellos radica en que los
cambios en la especialización productiva derivados de la apertura con el exterior, conllevan una
generación más rápida de puestos de trabajo en los sectores productivos que se expanden y, en
consecuencia, mayores oportunidades de empleo e ingresos; pero al mismo tiempo se destruye el
empleo en los sectores en declinación, lo que trae aparejado nuevos riesgos.
Una manifestación de lo anterior, es la marcada tendencia a la terciarización en la región, ya
que 9,6 de cada 10 nuevos empleos, han sido creados en los sectores de servicios desde 1990.
Por otra parte, en la medida en que tales transformaciones se verifican en países
caracterizados por una gran heterogeneidad estructural, reflejada en la coexistencia de sectores de
alta productividad con otros, como el informal –con escaso capital y sin protección social–, los
beneficios del crecimiento tienden a beneficiar preferentemente a los trabajadores formales, lo cual
implica, al mismo tiempo, que amplios sectores queden excluidos de éstos. A ello debe agregarse
que por el cambio en la participación del Estado en la economía, éste disminuyó el rol de
empleador de última instancia que tuvo en el pasado, con lo cual el crecimiento del empleo quedó
más estrechamente condicionado con la evolución y composición del dinamismo productivo y de la
demanda por trabajo de los sectores privados.
Una tercera dimensión de los cambios registrados en los años noventa, se refiere al conjunto
de reformas en materia de seguridad social y laboral. En efecto, las instituciones tradicionales de
seguridad social fueron objeto de reforma durante la década de 1990, y tendieron a otorgar un
mayor espacio a los esquemas de capitalización individual y a reducir los costos no salariales
originados por las contribuciones a los sistemas de previsión y salud, con el objetivo de promover
el crecimiento y la generación de empleo productivo.
Por su parte, en el ámbito laboral, el riesgo de desempleo recaía en toda la población, la que
finalmente terminaba pagando mayores precios por bienes y servicios a empresas que sólo podían
sobrevivir en un contexto de economía cerrada. Sin embargo, como en una economía abierta eso ya
no es posible, especialmente para aquellos cuyos precios quedan determinados por la competencia
internacional, se buscó moderar los costos de despido y facilitar la contratación de trabajadores
bajo esquemas de tiempos definidos o temporales.
Estudios recientes indican que, no obstante la materialización de las reformas señaladas, no
se ha logrado, hasta el momento, establecer nuevos mecanismos de protección social más efectivos
para una población que enfrenta nuevos y mayores riesgos. De hecho, al relacionar los avances se
observa que en materia de seguridad social, el sistema implica un alto costo para el Estado, se
reduce la solidaridad y, por tanto, la precariedad y el sector informal siguen creciendo; en efecto, al
conectar los avances de las reformas, con el ritmo de crecimiento de los países, se tiene “que no
existen argumentos estadísticos para afirmar que las reformas promovieron el crecimiento en
América Latina.3
Resulta también importante destacar que en los años noventa, efectivamente se impulsaron
reformas destinadas a disminuir los costos de despido, y a facilitar la contratación de trabajadores
3

Véase OIT (2002), op. cit.

13

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

bajo esquemas de tiempos definidos o temporales, generalmente desprovistos de mecanismos de
protección ante el evento de la cesantía o de penalización del despido por causas no atribuibles al
trabajador. Éstas se materializaron en cinco países de la región: Argentina (1991), Colombia
(1991), Guatemala (1990), Panamá (1995) y Perú (1991), “mientras que 14 países avanzaron en la
dirección contraria al restringir o eliminar los contratos temporales y otras formas de flexibilidad
laboral que requieren algunas empresas con demanda inestable”.4
Desde la perspectiva de una adecuada protección frente a los nuevos y mayores riesgos, las
reformas en los ámbitos laborales y de protección social deben ser evaluadas en función de sus
contenidos; es decir, cuál es el tipo de reformas, y mediante qué instrumentos es posible lograr
mayor flexibilidad laboral y mayor protección, de modo que se ajusten a las nuevas condiciones en
las que operan los mercados de trabajo, puesto que las instituciones preexistentes fueron
concebidas en contextos de economías mucho menos expuestas a la competencia externa.
Para ello conviene considerar, en primer término, que la flexibilidad laboral5 incluye dos
dimensiones: la flexibilidad del mercado de trabajo y la flexibilidad del trabajo como factor
productivo.
!

La primera se refiere a la capacidad del mercado laboral para ajustarse en una posición óptima
de equilibrio después de un schock, o frente a cambios en las condiciones de mercado. La
segmentación de los mercados y la presencia de rigideces del salario real ante reducciones de la
demanda por trabajo, entre otros, impide una asignación óptima generando desempleo. En
particular la existencia de altos costos de despido y barreras a la movilidad laboral afectan la
asignación óptima del trabajo en los ciclos económicos, lo que conlleva efectos negativos sobre
la eficiencia.
Así, entonces, un contexto de competencia abierta a los mercados externos, opera como una
restricción al aumento de precios, de modo que para sobrevivir es necesario aumentar la
competitividad, ya sea por aumentos en la productividad o bien por la vía de reducir los
costos de producción por trabajador ocupado. En la medida en que el nivel de ocupación
pasa a ser una función del riesgo y del desempeño empresarial, efectivamente la noción
tradicional de estabilidad en el empleo se modifica sustancialmente: el empleo único y
permanente es cada vez menos frecuente, aun en ausencia de crisis, y más bien lo que tiende
a predominar es una alta probabilidad de desempleo, más rotación y mayor movilidad entre
puestos de trabajo a lo largo de la vida laboral. La estabilidad laboral en este contexto alude
más bien a la noción de empleabilidad de la fuerza de trabajo; es decir, la capacidad de los
trabajadores para desempeñarse en diferentes empleos en su vida activa.

!

La segunda dimensión de la flexibilidad, es entendida como la capacidad de adaptación del
propio trabajador, que dependerá del grado de flexibilidad del capital humano y de la tasa
potencial de crecimiento de la productividad del trabajo. En efecto, si el capital humano es muy
específico o si modificarlo involucra altas inversiones, el sistema tiende a operar con una mayor
rigidez relativa. En cambio, una mayor flexibilidad se obtiene de los aumentos de
productividad, al evitar que el ajuste recaiga en despidos o reducciones de salarios reales.

Es importante tener en cuenta, además, que existen interdependencias, en este caso
negativas, entre ambos tipos de flexibilidades. Efectivamente, en economías con alta flexibilidad de
los salarios y del empleo, tiende a predominar el contrato de trabajo por tiempo limitado, lo cual
conlleva a un tiempo promedio de duración del empleo bajo; a una frecuencia del desempleo alta; y
a salarios reales que varían ampliamente en el ciclo. Ello afecta la permanencia de trabajadores con

4
5

14

OIT (2002), op. cit.
Véase Weller, J. (1998).

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

N° 133

un mayor potencial de generar productos o servicios de mayor calidad relativa, resintiéndose así la
calidad media del trabajo.
Por otra parte, los contratos de corto plazo generan incertidumbre, reducen la motivación y
afectan el crecimiento de la productividad en el mediano y largo plazo. Argumentos similares son
aplicables a los salarios reales cuando son muy flexibles, ya que desde el punto de vista del
trabajador, no sólo el nivel sino que también la variación del salario real afectan su bienestar. En
cambio, si los contratos de trabajo son prolongados en el tiempo, las firmas tenderán a desarrollar
esfuerzos para aumentar la productividad de sus empleados a través de incentivos de promoción,
buenas condiciones de trabajo, incentivos pecuniarios vinculados al mejor desempeño y
oportunidades de entrenamiento.
En definitiva, los arreglos institucionales que promueven mayor estabilidad en el empleo
incentivan a invertir en la fuerza de trabajo. Esta mayor flexibilidad del trabajo como factor
productivo permite que el capital humano de los trabajadores sea utilizado en diferentes líneas de
producción o en el desarrollo de diferentes tareas. De este modo, la estabilidad relativa en el
empleo, con inversión permanente en entrenamiento general y un mayor nivel de calificación
laboral, tiene como resultado más productividad y mayor flexibilidad.
Es posible afirmar, por lo tanto, que una muy alta flexibilidad del empleo y en los salarios,
tiende a reducir la flexibilidad del trabajo como factor de producción. Lo anterior sugiere que
existe un nivel óptimo de flexibilidades deseable, que es menor que el máximo posible, y que ello
es ciertamente una tarea más compleja que la simple desregulación de los contratos y la reducción
de los costos de despido.
De este modo, el problema central –desde el punto de vista de protección frente a los riesgos,
y particularmente los derivados de la mayor inestabilidad en el empleo y del aumento de la
probabilidad de desempleo–, es que las medidas de reforma se han concentrado preferentemente en
evitar los costos tradicionales del despido, por la vía de la promoción de modalidades
contractuales, a plazo, temporales o bien en buscar directamente su reducción. No obstante, estos
intentos no han sido acompañados de esfuerzos complementarios destinados a sustituir los
mecanismos de protección preexistentes por otros más efectivos y adecuados a las nuevas
condiciones en las que se desenvuelven los mercados de trabajo.
Así, no resulta contradictorio observar que la estrategia de apertura de las economías en los
años noventa parece indicar un camino de nuevas oportunidades para la región y, al mismo tiempo,
el predominio de una fuerte percepción de inseguridad económica, ya que si bien algunos
segmentos de trabajadores han logrado acceso a nuevas oportunidades, otros, en cambio –como los
más pobres– no lo han logrado y, en general, han quedado más expuestos a nuevos riesgos.
Lo anterior sugiere que la efectividad de una estrategia de crecimiento basada en la apertura
comercial y financiera de las economías, requiere ser acompañada del desarrollo de nuevos y
eficaces mecanismos de protección social. En particular, las resistencias observadas frente a las
reformas destinadas a flexibilizar el mercado laboral, se relacionan con la percepción de un mayor
riesgo de desempleo, el que no está asociado exclusivamente con períodos de contracción, sino que
se derivan de las propias características del funcionamiento económico. Así, el problema actual
radica más bien en los contenidos de las reformas, en orden a lograr una flexibilidad laboral
óptima, y en cómo establecer nuevas instituciones e instrumentos adecuados que permitan enfrentar
tanto los mayores riesgos de desempleo como de mayor movilidad y, en este contexto, el diseño de
instituciones que permitan asegurarse frente al riesgo de desempleo, adquiere especial importancia.

15

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

N° 133

II. Alternativas de protección frente
al riesgo del desempleo

Para el caso de la protección frente al desempleo, resulta
conveniente considerar las tres opciones generales para enfrentar
riesgos:
! el seguro de mercado, que implica compartir los riesgos entre las
personas,
! el autoaseguro, que generalmente considera ahorro preventivo y
! la autoprotección, que consiste en adoptar medidas para reducir la
probabilidad de que se produzcan los eventos a proteger. En general,
resulta conveniente emplear varios instrumentos y mientras más de
éstos se disponga, mayores serán las posibilidades de asegurar
protección:6
A continuación se desarrollan cada una de estas alternativas
disponibles,7 estableciendo especial énfasis en el análisis de los
seguros de desempleo y en el rol de las políticas públicas para
enfrentar este tipo de riesgo.

6
7

De Ferranti y otros (2000).
Existen otras opciones para proporcionar protección frente al desempleo como los programas regulares de obras públicas y aquellos
focalizados en los trabajadores más pobres, especialmente durante los períodos de contracción de la economía, que no se tratarán en
este trabajo.

17

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

A.

Los seguros de desempleo

Una primera alternativa está dada por la existencia de seguros de mercado. Sin embargo,
para el caso de la protección al desempleo se presentan determinadas fallas que no conducen a un
aseguramiento óptimo, lo que justifica la implementación de políticas públicas bajo la forma de un
seguro social y protección social.
Cabe notar que existen otras instituciones como la Asistencia al Desempleo. En un régimen
de este tipo, los desocupados que presentan insuficiencia de ingresos perciben prestaciones durante
el período completo de inactividad, financiadas con cargo a los ingresos del Estado; por lo tanto,
para que una persona perciba una prestación, es suficiente que esté desempleada y que sus
eventuales ingresos no laborales sean inferiores a un nivel determinado. El subsidio que
proporcionan estos programas asistenciales depende de la presencia y monto de otros ingresos
(means–tested benefits) y, habitualmente, se proveen por un tiempo ilimitado.
En tal caso, ni la cuantía de las prestaciones ni su duración dependen de las cotizaciones que
haya abonado el trabajador. Este método de financiamiento implica que para un nivel de
prestaciones dado, el tipo de imposición fiscal aplicable a los trabajadores ocupados y a las
empresas será proporcional al número de desempleados. En suma, la asistencia al desempleo es un
régimen de redistribución de rentas entre los componentes del mercado de trabajo, mientras que el
Seguro de desempleo es más bien en una transferencia en el tiempo de los ingresos del trabajador:
desde los períodos de ocupación a los de desocupación.
A continuación se abordarán tres aspectos fundamentales asociados con la creación y
funcionamiento de los seguros de desempleo. En primer término, se examinan cuáles son las fallas
de mercado que derivan en la aplicación de políticas públicas; se revisa parte de la evidencia
disponible respecto de sus efectos en el mercado de trabajo y, finalmente, se presentan las
principales características de los seguros y de los programas de asistencia al desempleo,
actualmente en funcionamiento.

1.

Las fallas de mercado para asegurar el desempleo

Los regímenes de prestaciones por desempleo, constituyen una respuesta de política pública
orientada a subsanar incapacidades de mercado para ofrecer posibilidades de aseguramiento
idóneas. Estas fallas de mercado son las siguientes:

a)

Riesgo de abuso

Al contratar protección, los asegurados comienzan a destinar menores esfuerzos para evitar
la ocurrencia del desempleo, con lo cual aumenta la probabilidad quedar cesante y con ello la
intensidad de uso del sistema. En tales circunstancias, la probabilidad de desempleo deja de ser
exógena con respecto de las decisiones del trabajador, y las reglas propias del mercado no
conducen a un aseguramiento completo. Este efecto puede verse amplificado, si además se
presentan colusiones entre empleadores y trabajadores por la vía de simular despidos u otras
acciones tendientes a sobreutilizar el sistema. Para contrarrestar tales efectos, estos sistemas operan
sobre la base de establecer una serie de requisitos previos, ya sea para acceder a los beneficios,
determinar las restricciones referidas al monto de los beneficios, definir su duración, y otros
aspectos institucionales que condicionen fuertemente los efectos finales sobre el mercado de
trabajo.

18

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

b)

N° 133

Selección adversa

Surge ante la existencia de distintas probabilidades de cesantía entre los trabajadores
asegurados; información que no está disponible para una entidad aseguradora. Así, quienes
tendrían mayores incentivos para beneficiarse de un seguro serían aquellos que presenten un riesgo
de cesantía mayor, lo cual en un sistema de aseguradores privados significaría que las carteras de
beneficiarios se concentrarían con trabajadores más riesgosos, por lo que, en consecuencia, los
precios (o primas) del seguro tenderían a aumentar y se terminaría finalmente por cubrir a una
ínfima proporción de la fuerza de trabajo.
La presencia de este efecto explica por una parte, la ausencia de mercados privados de
seguros de desempleo y, por otra, que en la práctica deban operar sobre la base de la
obligatoriedad, condición que permite incorporar el universo de individuos al sistema.
Sin embargo, considerando las dificultades prácticas que se presentan para determinar pagos
correlativos con distintas probabilidades de desempleo e intensidades de uso de los beneficios en el
tiempo –ambas condiciones necesarias para obtener un diseño óptimo–, el funcionamiento de estos
sistemas deriva en generar subsidios cruzados entre los beneficiarios, puesto que no se garantiza
directa correspondencia entre los beneficios percibidos con los aportes, y así, quienes presentan
menores probabilidades de uso, terminan beneficiando a quienes tienen una mayor probabilidad de
despido.

c)

Imperfecciones del mercado de capitales

En la medida en que los desempleados no sean elegibles como sujetos de crédito con cargo a
sus ingresos laborales futuros, la duración de la búsqueda de empleo será inferior a la óptima. Así,
las prestaciones por desempleo proporcionan a los beneficiarios el poder adquisitivo que necesitan
para buscar trabajo con mayor eficacia. Este es el punto de vista que justifica el que las
prestaciones o beneficios monetarios por desempleo deban guardar correspondencia con el nivel de
los salarios previos a la cesantía, durante un plazo limitado.

d)

Riesgo de desempleo masivo

Alude al componente sistémico asociado al ciclo económico, que se expresa como el riesgo
de desempleo masivo en situaciones de depresión económica, al no existir independencia entre los
eventos de desempleo. Así, el carácter contracíclico del sistema, provoca que en fases recesivas el
mismo se torne deficitario y superavitario en las expansivas. Teóricamente, este problema podría
resolverse determinando una tasa de desempleo para la cual el sistema equilibre sus ingresos y
gastos, de modo que en períodos de expansión se generen los excedentes necesarios para financiar
beneficios cuando el sistema se vuelva deficitario. Sin embargo, aun obviando las dificultades para
determinar una tasa de desempleo normal o de largo plazo que permita su financiamiento
equilibrado frente a elevadas tasas de desempleo, ello podría significar como contrapartida
establecer montos relativamente elevados de primas o de contribuciones.
Finalmente, la evidencia sugiere que las presiones que enfrentan estos sistemas en fases
recesivas, por la vía de ampliaciones en la cobertura, flexibilizaciones en los requisitos para
acceder a las prestaciones, y el relajamiento de los administradores para fiscalizar el
funcionamiento del mismo, terminen comprometiendo importantes recursos de cargo fiscal
necesarios para financiar los permanentes déficit.

19

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

2.

Evidencias sobre los efectos de los seguros de desempleo en
los mercados de trabajo

Los seguros de desempleo son instituciones de amplia aplicación a nivel internacional y
operan fundamentalmente sobre la base de un fondo de reparto, lo que permite agrupar riesgos y
por lo tanto constituyen, desde este punto de vista, una solución eficiente para enfrentar eventos
probabilísticos como el desempleo.
Sin embargo, estos sistemas enfrentan severos cuestionamientos respecto de los efectos no
deseados que su operación provoca en los mercados de trabajo, ya que al disminuir el costo de
perder el empleo, y el beneficio de encontrarlo –para quienes tienen el derecho de percibir sus
prestaciones–, se tiende a inducir el aumento de la tasa y de la duración del desempleo.
En general, tales efectos pueden ser visualizados según el enfoque del Modelo de Búsqueda,
en el cual se asume que los salarios están asociados con las características de las ocupaciones y que
en cada caso existen estándares mínimos de contratación en función de requisitos educacionales, de
experiencia y entrenamiento, entre otros. Como distintos empleadores tienen distintos estándares de
contratación, habrá una distribución de salarios esperados, asociados con cada vacante de trabajo
disponible.
Dado que existe información imperfecta, el individuo no conoce cada salario ofrecido por
cada empresa o bien el estándar de calificación requerido para ser contratado, de modo que así se
activará un proceso de búsqueda destinado a conciliar los requisitos con sus habilidades. El
trabajador aceptará una oferta de trabajo determinada, al contrastar su salario de reserva (o mínimo
de aceptación en función de su nivel de calificación) con el salario ofertado por una empresa.
Si el salario de reserva fuese relativamente alto, el trabajador rechazará más empleos, lo que
aumentará la duración esperada del desempleo. Así, altos salarios de reserva conllevan costos
mayores por períodos de permanencia en el desempleo, no obstante que podrían originar mayores
beneficios por un mayor salario post–desempleo.
De este modo, en un mercado con información imperfecta, se generará desempleo por
búsqueda, y cualquier reducción del costo de permanecer desempleado debería aumentar su salario de
reserva y un mayor tiempo de desempleo. Este es el principal efecto que puede ser atribuido a un
programa de seguro de desempleo.
No obstante lo anterior, cabe considerar que cualquier aumento de la necesidad de contar con
ingresos corrientes con relación a ingresos futuros conduciría hacia más bajos salarios de reserva, y
por lo tanto hacia períodos más cortos de desempleo, así como más bajos salarios post–desempleo. De
tal forma que aquellos desempleados de familias pobres, por ejemplo, podrían ubicarse en
ocupaciones con salarios relativamente más bajos, con mayor frecuencia que individuos igualmente
calificados de familias de altos ingresos.
Finalmente, las conclusiones principales de este enfoque también pueden ser diferentes si al
mismo tiempo aumenta el nivel de calificación, ya que en tal caso, si bien tendería a aumentar el
salario de reserva, por otra parte también aumenta la proporción de puestos de trabajo para los cuales
el trabajador estará en condiciones de desempeñar.
Un efecto adicional se plantea habitualmente respecto a que los beneficiarios de un programa
de seguro tendrían incentivos para buscar empleos informales, los cuales presentan mayores
dificultades para su fiscalización. Por su uso indebido, tenderían a subsidiar empleos de baja
productividad, reducir la formalidad del mercado de trabajo, e incrementar los costos de
administración y de fiscalización, generando permanentes presiones sobre los recursos públicos
para corregir los problemas de financiamiento.
20

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

N° 133

Los efectos de los seguros de desempleo y de la asistencia estatal directa a los desempleados,
han recibido particular atención por su impacto sobre el comportamiento del mercado de trabajo,
refiriéndose principalmente a las áreas de rendimiento y disciplina laboral, desempleo, empleo y
otros aspectos institucionales. Veamos cada uno de ellos a continuación:

a)

Rendimiento y disciplina laboral

Algunos autores enfatizan en que estos sistemas traban el crecimiento de la productividad y
aumentan el desempleo. Su impacto sobre la productividad se atribuye a que la protección que
proveen, modera el efecto del desempleo sobre los asalariados, en detrimento del esfuerzo laboral y
la disciplina colectiva. Cuanto mayor es el desempleo, tanto mayor es el temor a perder el empleo,8
y más estará dispuesto el trabajador a avenirse a las exigencias de los empleadores, incluido un
mayor rendimiento en el puesto de trabajo. En cambio, al proveer un ingreso alternativo al salario,
se atenuaría el temor a la pérdida del empleo, lo que afectaría la intensidad individual del trabajo.
Un efecto similar se obtiene,9 cuando las empresas utilizan los salarios para atraer y
conservar a sus trabajadores o para disuadirlos de irse. A fin de evitar costos de rotación, las
empresas buscan estimular la productividad aumentando los salarios, lo que afecta el empleo y
aumenta la desocupación. Sin embargo, si el beneficio por desempleo es relativamente bajo, mayor
será el costo de perder el empleo, lo que podría tener consecuencias negativas en la disciplina
colectiva, con el fin de conservar el empleo y generar actitudes de resistencia concertada frente a
cambios organizacionales y afectar la productividad.
Conclusiones distintas se extraen de un trabajo de Spiezia,10 en el cual se busca determinar
bajo qué circunstancias las prestaciones no afectan a la tasa de desempleo. El argumento principal
se basa en la distinción entre la asistencia a los desempleados y un seguro de desempleo.
Spiezia puntualiza que los efectos negativos atribuidos al funcionamiento de los seguros se
basan en supuestos que no se verifican en la realidad especialmente en cuanto a que presuponen
que todos los desocupados tienen derecho a beneficios por tiempo ilimitado, y que tampoco se tiene
en cuenta que en la práctica, las prestaciones son financiadas por los propios trabajadores
asegurados y sus empleadores.
Una predicción usual es que las prestaciones incrementan la utilidad relativa del desempleo y
elevan el salario exigido por el trabajador, lo que disminuye la probabilidad de que el trabajador se
coloque aumentando la duración del desempleo. Sin embargo, estos resultados son válidos sólo si
el beneficio se concede incondicionalmente a todos los desocupados, lo que no sucede en la
práctica, ya que no tienen derecho a prestación quienes renuncian o han sido despedidos por falta
grave; los que no han estado trabajando el tiempo suficiente; los que no han buscado colocación o
han rechazado ofertas de empleo adecuadas; y los que han agotado el plazo de su derecho a
prestación.
Y es, precisamente, para tales desempleados, que el aceptar una oferta de trabajo resulta más
atractivo, ya que ésta es la única manera de adquirir el derecho a percibir una prestación en el
futuro. Esta reacción, conocida como efecto de habilitación, revela que el régimen es una forma de
seguro, pues si existe el riesgo de quedar desempleado en el futuro, lo mejor que se puede hacer
para asegurarse contra ese riesgo es volver a trabajar. En consecuencia, el seguro aumentará el
ritmo de transición del desempleo al empleo y se reducirá el período de los desocupados que no
tienen derecho a la prestación. Además, el salario de reserva del trabajador irá reduciéndose a
medida que se acerque la fecha de expiración del derecho a prestación.
8
9
10

Green y Weisskopf (1990).
Snower (1995)
Spiezia (2000)

21

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

La incorporación de los requisitos de concesión, da lugar por lo tanto, a diferentes efectos de
las prestaciones: uno adverso en los salarios de reserva y en los esfuerzos por colocarse entre
quienes reúnen las condiciones para percibir una prestación y, otro positivo, que en cambio, alienta
a colocarse a quienes no las reúnen. Así pues, en conjunto, el seguro de desempleo tiene
consecuencias ambiguas sobre la duración del desempleo y sobre la tasa de salida de éste. Esta
indeterminación respalda la opinión de que el efecto de las prestaciones sobre la tasa de desempleo
depende de las características del sistema de que se trate, es decir, de que sea un régimen
asistencial o de seguro. En particular –afirma Spiezia–, los requisitos fijados por la gran mayoría de
los regímenes son suficientes para evitar que las prestaciones aumenten la duración del período de
desempleo.
Respecto de las consecuencias sobre el número de desempleados, propone considerar el caso
en que las prestaciones se financien con impuestos, como en un régimen de asistencia a los
desempleados. En tal caso, los ocupados han de renunciar a parte de sus ingresos para pagar
prestaciones a los que están desocupados. Esa merma de sus ingresos se compensa por el hecho de
que si quedan desocupados en el futuro, percibirán el mismo nivel de prestaciones. Sin embargo, la
desutilidad de ganar menos (una vez descontado el impuesto), será mayor que la utilidad de gozar
del derecho a prestación, porque cualquier persona siempre preferirá recibir ahora una determinada
cantidad de dinero a recibirla en el futuro (a menos que cobre intereses que los compensen).
Así entonces, como la desutilidad de los gravámenes de hoy es mayor que la utilidad de las
prestaciones el día de mañana, las empresas deben pagar salarios más altos para evitar caídas en el
rendimiento o perder trabajadores, lo que disminuye la demanda de mano de obra y aumenta el
desempleo.
Si en cambio las prestaciones se costean con las cotizaciones acumuladas de los trabajadores
asegurados, el régimen funciona como un plan de ahorro obligatorio: cada trabajador economiza
una parte de su salario actual, para asegurarse un determinado nivel de ingresos en caso de
desempleo. Como el tipo de interés es precisamente el precio que se pide por ahorrar, al trabajador
le dará igual cotizar o no, y percibir un salario más bajo, una vez descontada esa cantidad, para
asegurarse en el futuro el nivel de prestación previsto. Es decir, que en un sistema de este tipo, los
efectos contrarios que tienen las prestaciones y las cotizaciones sobre los niveles salariales se
anulan entre sí, y como resultado de ello, el seguro de desempleo no influye ni en los niveles
salariales ni en la demanda de mano de obra.
El análisis de los efectos de los dos sistemas –la asistencia y el seguro–, muestra que
mientras el primero incrementa la duración y la magnitud del desempleo, es probable que el
segundo no influya en la tasa de desempleo, lo cual se debe a sus aspectos más característicos: por
una parte, los requisitos de concesión y de autofinanciamiento buscan evitar que esos regímenes
prolonguen la duración del desempleo, y ello combinado con un financiamiento basado en
cotizaciones, hace probable que se neutralicen las posibles consecuencias negativas de las
prestaciones sobre los salarios y el empleo.

b)

Sobre el desempleo

Los argumentos en este caso generalmente descansan sobre nociones acerca de cómo operan
los incentivos al trabajo, partiendo generalmente de un supuesto implícito de que es posible la
opción voluntaria entre empleo y desempleo. En efecto, se afirma que la protección del desempleo
opera como un desincentivo al trabajo, sin embargo, cabe formularse la pregunta sobre ¿qué
proporción de los beneficiarios prefiere no trabajar?
Por otra parte, se plantea que el problema se presenta entre alternativas polares:
empleo/salarios respecto de desempleo/beneficios, mientras que en la práctica la opción de no
22

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

N° 133

trabajar puede tener dos tipos de beneficios monetarios: 1) el beneficio por desempleo y 2) otros
ingresos no registrados, los que el trabajador compararía con el salario que percibiría al volver a un
empleo. Además, es probable que estos efectos difieran según se trate de economías estancadas o
con una débil demanda de mano de obra, así como también carece de sentido en circunstancias en
que las prestaciones se perciban por corto tiempo, o su nivel sea muy bajo.
La mayoría de los estudios efectuados desde principios de los años ochenta, parten de la
hipótesis de que el período medio durante el cual se reciben prestaciones de desempleo, guarda una
relación positiva con la tasa de sustitución y con el período máximo durante el cual se pagan
prestaciones.
A partir de una serie de estudios transnacionales y macroeconómicos, Graafland (1996) llegó
a la conclusión de que la influencia de la tasa de sustitución y de la duración de las prestaciones no
es ni grande ni insignificante. La repercusión del nivel de las prestaciones en el desempleo se
debería en parte a las consecuencias de la tasa de sustitución en los salarios y, en parte también, al
impacto del nivel y la duración de las prestaciones en la estrategia de búsqueda de trabajo.
La OIT, por su parte, puntualiza la insuficiencia de los estudios que utilizan indicadores
globalizados. Las tasas de sustitución dependen de las circunstancias familiares, del historial
laboral anterior y de la duración del desempleo. Para toda la población existe una distribución de
las tasas de sustitución que cambian en el tiempo. Varios observadores aseguran que hay datos
fehacientes sobre la repercusión de las variaciones del nivel de las prestaciones de desempleo en la
salida del desempleo. Con estudios basados en microdatos de los Estados Unidos, Danziger,
Haveman y Plotnick (1981) llegaron a la conclusión de que hay una relación positiva entre el
seguro de desempleo y su duración. Indican que un aumento de la tasa de sustitución de 10 puntos
porcentuales incrementaría la duración media del desempleo en alrededor de una semana. Por su
parte, para el caso de Suecia, Carling, Edin, Harkman y Holmlund (1996) señalan que los
beneficiarios del seguro de desempleo tienen más probabilidades que los demás de conseguir un
empleo, no obstante que la elasticidad estimada es menor que 0,1.
Otros resultados para Estados Unidos, indican que la proporción de personas que sigue
desempleada se reduce bruscamente al agotarse el derecho a recibir la prestación. Katz y Meyer
(1990) observaron un fuerte aumento de la salidas en el caso de los beneficiarios del seguro de
desempleo al cabo de 26 y de 39 semanas, que corresponden a períodos similares de terminación
del derecho al seguro de desempleo (lo cual no ocurre en el caso de los no beneficiarios). Al
respecto, la distinción entre la duración del desempleo indemnizado y la del desempleo total tiene
su importancia, y tanto Katz como Meyer llegan a la conclusión de que la duración influye más que
el cambio de su nivel.
También se ha planteado que la existencia de los seguros de desempleo induce aumentos de
las tasas de participación con el fin de acceder más tarde al beneficio, estimulando así un aumento
en el nivel de desempleo. Un ejemplo es la comparación entre el Canadá y los Estados Unidos,
donde las tasas de desempleo eran casi iguales en los años sesenta, pero en los años ochenta fueron,
en promedio, dos puntos porcentuales mayores en el Canadá.
Card y Riddell (1993) estudiaron hasta qué punto era posible atribuir tal diferencia a la
implantación en Canadá, en 1971, de un seguro de desempleo generoso, y concluyeron que los
trabajadores canadienses han adaptado su oferta a los sistemas de prestaciones, y que una buena
parte de la diferencia de las tasas de desempleo se debe al abandono de la inactividad.

23

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

Sin embargo, de lo anterior podría derivarse que el efecto principal es más bien un incentivo
al empleo, por lo menos por el tiempo exigido por el sistema para tener derecho a prestaciones. En
este sentido, la cobertura del desempleo se sumaría al conjunto de incentivos al trabajo asalariado,
incorporados a todos los sistemas legales de protección laboral, ya que el empleo asalariado es el
único medio para acceder a gran parte de los beneficios sociales.
Snower (1995) plantea, analizando el problema para el caso de Europa, que estos sistemas
tienen efectos directos sobre el empleo, porque reducen los incentivos para buscar trabajo ya que al
encontrarlo pierden la prestación y deben volver a cotizar. Es la denominada “celada del
desempleo”, que surte efecto sobre todo en las personas cuya principal oportunidad de librarse del
desempleo consiste en aceptar un trabajo temporal y de dedicación parcial. El beneficio que
obtienen con un empleo semejante sería muy modesto en comparación con el costo de oportunidad
de renunciar a las prestaciones.
Finalmente, las prestaciones favorecerían alzas salariales, al mejorar la posición negociadora
de los trabajadores. En el extremo inferior de la escala salarial, éstas operarían como un mínimo a
la remuneración neta. Al elevar las remuneraciones más bajas, las prestaciones empujan hacia
arriba los salarios, por lo que en el corto plazo, aumentarían los costos laborales generando más
desocupación.

c)

Desempleo de larga duración

Otro punto en discusión se refiere a que los seguros de desempleo acrecentarían el
desempleo de larga duración, porque evitan la necesidad de aceptar cualquier empleo bajo
cualquier condición, y sobre todo cuanto mayor es el beneficio otorgado por el régimen en relación
con el salario, y mayor la duración del período en que éste se percibe. Sin embargo, una mayor
duración del desempleo podría tener un aspecto positivo si permite un mejor ajuste entre
calificaciones de los asalariados y requerimientos de las empresas y, por lo tanto, implique a futuro
una menor tasa de abandono voluntario del empleo y menor rotación.
No obstante lo anterior –y si bien puede tener la ventaja de posibilitar al desempleado su
readaptación en función de las características de las vacantes–, en el caso del desempleo europeo
(básicamente de larga duración), este argumento no sería válido, ya que para encontrar un empleo
estos trabajadores tienen que recalificarse profesionalmente y modificar radicalmente su forma de
vida; y las prestaciones por desempleo –en particular, la asistencia por desempleo–, reducen la
necesidad económica de hacer ambas cosas.11
Otros autores coinciden con lo anterior y sostienen que:12
!

Para el caso europeo, el aumento en la desocupación se asocia a una mayor permanencia en el
desempleo atribuida a los mayores beneficios de los programas de desempleo;

!

Beneficios más generosos, en montos y duración, conllevan a un aumento del tiempo medio del
desempleo y que éste último tiende a disminuir frente a programas que otorgan bonos por
reempleo o servicios para mejorar el proceso de búsqueda de trabajo y el control de los
beneficiarios;

!

Los beneficios de desempleo tienen efectos poco significativos sobre los salarios post
desempleo, principalmente porque los asegurados con mayor tiempo de desempleo resultan
menos atractivos para los empleadores potenciales;

11
12

24

Snower, D. (1995)
Coloma, F. (1996)

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

N° 133

!

Respecto del nivel y duración de beneficios, los efectos negativos más significativos se
registran entre la duración y la transición al empleo, los del nivel de beneficios en la transición
al entrenamiento y ambas variables sobre la transición a la inactividad; y

!

Mayores beneficios reducen movimientos desde el empleo a la inactividad e incentivan,
especialmente a las mujeres, a ingresar a la fuerza de trabajo.

d)

Sobre el empleo

Se postula que al establecer contribuciones sobre la nómina salarial, aumenta el costo del
trabajo y por lo mismo se reduce el empleo, agravando el problema a solucionar. Al financiarse con
cotizaciones de los trabajadores, se reduce la remuneración neta, lo que estimula la presión salarial
y desencadena efectos no buscados. Si se financian con gravámenes al consumo, su efecto será
reducir la demanda de los consumidores y se afectará el empleo.
Algunos autores han argumentado que estos programas favorecen la informalización, a través
de mecanismos de connivencia entre empleadores que quieren eludir los aportes a la seguridad
social y asalariados que, aunque trabajan, quieren recibir las prestaciones; (especialmente, en
países donde el control del cumplimiento con las leyes es débil). En oposición, también se ha
planteado que el empleo formal, con un determinado número de contribuciones, es una condición
que permite acceder a los beneficios, lo cual más bien actúa como un estímulo a la formalización.13
Como es posible observar, la evidencia disponible respecto de los efectos de los seguros de
desempleo sobre los mercados de trabajo, si bien no permite arribar a conclusiones definitivas, sí
contribuye a poner en evidencia sus posibles debilidades, y acentúa la necesidad de que su
operación se enmarque en esquemas cuidadosamente diseñados; con beneficios moderados y
decrecientes; con incentivos correctos que no generen distorsiones en el funcionamiento de los
mercados; y con esquemas de financiamiento que permitan asegurar el equilibrio en el tiempo. La
distinción entre un seguro y un programa de asistencia, también resulta crucial para identificar los
posibles efectos en las conductas de los distintos agentes.

3.

Características de los seguros de desempleo en países
industrializados

Los sistemas de protección a desempleados, en su versión tradicional de Seguros de
Desempleo o de Asistencia al Desempleo, comenzaron a desarrollarse en Europa Occidental desde
la posguerra y se caracterizaron por proporcionar generosos beneficios con sólo moderadas
restricciones de acceso, coexistiendo con importantes protecciones frente a los despidos
individuales y colectivos. También se desarrollan y consolidan en los Estados Unidos y Canadá,
países donde la protección frente al despido es relativamente menor. En América Latina, el tema de
la protección contra el desempleo ha pasado a ser objeto de controversias en años recientes y con
no poca frecuencia se ha considerado al seguro de desempleo como posible alternativa, total o
parcial, a los regímenes de indemnizaciones por despido.
No obstante que estos sistemas cumplen funciones similares entre los distintos países,
existen en la práctica distintos objetivos que podrían motivar el tipo de seguro de desempleo para
cada país. Estos pueden ser los siguientes:14
!

13
14

Sustitución de ingresos y reinserción laboral. Un objetivo común de estos sistemas es
proteger a los desempleados en su transición hacia un nuevo empleo, específicamente a

Reissert, B.; Smith, G. (1994)
Véase Mazza, J. (2000).

25

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

aquellos que registran contribuciones en el sistema y que hacen esfuerzos de búsqueda de un
nuevo empleo.
!

Red de seguridad social. Muchos programas también se proponen prevenir situaciones de
pobreza entre aquellos que enfrentan el desempleo. Estos programas generalmente
proporcionan beneficios relativamente bajos respecto de aquellos que buscan sustituir un alto
porcentaje de los ingresos previos.

!

Estabilización macroeconómica. En este caso se busca que el mecanismo sirva de
estabilizador de la economía durante recesiones para mantener el gasto en consumo. Para
alcanzar este objetivo los sistemas requieren cubrir un amplio porcentaje de los desempleados y
contar con los recursos para financiar beneficios en situaciones depresivas.

!

Promoción de la reestructuración y la eficiencia. En países que enfrentan situaciones de
altos despidos y ajustes de mercados, los seguros de desempleo pueden ser considerados como
una forma de reducir la resistencia de los trabajadores para facilitar los cambios. Este ha sido el
rol que estos sistemas han desempeñado en los países de Europa del Este.
Gráfico 1

SEGUROS DE DESEMPLEO POR REGIONES
(Número de programas en operación)

25

20

15

10

5

0

Europa Oeste, Japón y
Norteamérica

Europa Este, Rusia y
Estados ex- Urss

América Latina

Africa y Medio
Oriente

Asia

Fuente: Mazza, J. (2000)

Desde finales de la Segunda Guerra Mundial, se ha registrado un aumento de los sistemas de
seguros de desempleo en el mundo. En efecto, se ha pasado desde los 21 programas existentes en
1940, a 37 en 1967, 40 en 1987 y 68 en 1997.
Su distribución por regiones se presenta en el gráfico 1, en el cual es posible advertir la
mayor importancia que estos sistemas han adquirido en Europa del Este y entre los países de la ex Unión Soviética, así como el menor desarrollo relativo entre los países en desarrollo.
Los principales aspectos de diseño de los programas de seguro de desempleo y de Asistencia
al Desempleo actualmente existentes en países industrializados, se presentan en el cuadro 3. Su
descripción considera cinco variables principales:
!
26

El tipo de programa

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

N° 133

!

La cobertura

!

Las características de los beneficios

!

Las condiciones establecidas para su adjudicación y, finalmente,

!

Las fuentes de financiamiento utilizadas, ya sea del trabajador, del empleador o del Estado.

En función de la información presentada y de la discusión previa es posible identificar los
principales factores de diseño de los sistemas de protección al desempleo:

a)

Tipo de Sistemas

Las modalidades identificadas son los seguros obligatorios de desempleo organizados sobre
la base de un fondo reparto y los seguros voluntarios de desempleo, que operan sobre la base de la
constitución de fondos de desempleo, como en Dinamarca y Suecia y afiliación obligatoria para los
sindicalizados, no obstante que admiten la incorporación voluntaria de los no sindicalizados así
como de los trabajadores por cuenta propia. Finalmente existen los programas de asistencia al
desempleo, que transfieren subsidios de cargo fiscal para quienes satisfacen determinados
requerimientos y que son evaluados mediante test de insuficiencia de ingresos. Es posible observar,
además, que gran parte de los regímenes se han organizado combinando un seguro contributivo y
un nivel de asistencia al desempleo.

b)

Cobertura

Cerca de la mitad de los programas obligatorios de desempleo cubren principalmente a los
trabajadores asalariados, especialmente de la industria y el comercio, aunque se presentan
exclusiones aplicadas frecuentemente sobre trabajadores de la agricultura, del sector público y de
los servicios domésticos y, en algunos casos, para quienes superan un determinado nivel de ingreso.
Los trabajadores por obra o faena suelen ser beneficiados con programas especiales, del mismo
modo que los trabajadores portuarios, de ferrocarriles y otros. Rara vez son compensadas las
personas desempleadas que han entrado por primera vez a la fuerza de trabajo o después de un
largo período de ausencia.
Los sistemas voluntarios, por su parte, operan en aquellos sectores en los cuales los
sindicatos han creado fondos de desempleo. La afiliación a estos esquemas suele ser obligatoria
para los miembros de los sindicatos aunque pueden ser abiertos para el ingreso voluntario de los no
afiliados. Los trabajadores no asegurados, por ejemplo los recién graduados o los trabajadores por
cuenta propia, son elegibles para los beneficios asistenciales de cargo fiscal una vez que se
encuentran desocupados.

c)

Financiamiento

Los mecanismos utilizados para financiar los seguros de desempleo son generalmente los
mismos que se aplican en otras ramas de la seguridad social: contribuciones definidas como un
porcentaje de los salarios y pagados por un período. En algunos casos, el Estado también garantiza
un subsidio, particularmente para extender los beneficios.
Así, las alternativas van desde seguros basados en a) el aporte de empleadores, trabajadores
y que benefician a asalariados desempleados. En éstos, tanto las empresas como los trabajadores
son legalmente constreñidos para contribuir al sistema, no obstante que existen algunas
experiencias que operan sobre la base de la acción voluntaria o convencional, desarrolladas por
organizaciones sindicales, especialmente en países nórdicos, b) financiamiento estatal por rentas
generales que condicionan el pago de beneficios al cumplimiento de una serie de requisitos
específicos; y c) sistemas mixtos de contribuciones y rentas generales. En algunos casos, los
27

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

ingresos generales son empleados únicamente cuando los sistemas registran déficit, o se decide
proporcionar beneficios adicionales o, en otros, constituyen un componente particular de
financiamiento de los seguros.
Las contribuciones para el seguro de desempleo a menudo son compartidas entre
trabajadores y empleadores; aunque alternativamente, toda la contribución puede ser realizada por
el empleador. Por otra parte, los subsidios estatales pueden ser significativos y alcanzar en muchos
casos a cubrir hasta dos tercios de los gastos de los programas y, finalmente, los sistemas de
asistencia al desempleo son financiados completamente por el Estado, sin contribuciones de
empleadores y trabajadores.

d)

Condiciones de elegibilidad

Debido a las características de estas prestaciones, se presenta el riesgo de que los
beneficiarios obtengan ganancias no declaradas mientras permanecen cubiertos por el Sistema. Ello
ha justificado imponer una serie de condiciones, de cuyo cumplimiento depende el equilibrio
financiero del régimen y, muchas veces, su propia existencia.
Para calificar, un trabajador debe estar desempleado involuntariamente y haber completado
un período mínimo de contribuciones que usualmente se establece como de 6 meses de cotizaciones
en el año previo al desempleo. En algunos países industrializados, también los estudiantes pueden
ser elegibles sin haber tenido experiencia laboral previa, especialmente en períodos recesivos.
Con el objeto de incrementar los incentivos para volver a trabajar, generalmente los seguros
de desempleo condicionan el pago de los beneficios a la disposición de trabajar del desempleado.
Para ello, los trabajadores se deben inscribir en agencias de empleo estatales o vinculadas a
gobiernos locales. Si el trabajador rechaza ofertas de empleo adecuadas, ya no se considera que
esté en situación de desempleo involuntario, por lo tanto es descalificado del pago de beneficios. El
concepto de “empleo adecuado”, obviamente descansa en la calificación administrativa de las
razones esgrimidas por el trabajador para rechazar las ofertas de empleo.
En los regímenes asistenciales que normalmente permiten prolongar la protección cuando
cesa la del régimen contributivo o cubrir a quienes no alcanzan a cumplir las condiciones, se exige
comprobar la insuficiencia de medios de subsistencia.

e)

Beneficios

En general, la evidencia presenta dos formas principales de determinación del monto del
beneficio: monto fijo, igual para todos los beneficiarios del sistema y monto variable en función de
la remuneración pasada. Además, estos sistemas generalmente establecen montos mínimos y
máximos en dinero.
La tasa promedio del beneficio se sitúa entre un 40% y 75% de la remuneración previa; sin
embargo, un tope de salarios impositivo o bien un beneficio máximo puede acotar el rango en el
que el porcentaje de salarios puede ser aplicado. La experiencia señala, además, que los incentivos
para volver a encontrar un empleo se ven seriamente afectados en sistemas en que éstos superan el
60% ó 70% de la remuneración líquida promedio del trabajador. Por esta razón, en muchos países
se establecen tasas decrecientes a medida que transcurre el número de meses cubiertos. A partir de
un cierto número de meses de pago, el beneficio puede extinguirse, permaneciendo solamente un
pago mínimo de tipo asistencial.
Por otra parte, estos sistemas suelen establecer un breve período inicial durante el cual no se
pagan beneficios. Este período de carencia busca eliminar la cobertura de períodos muy cortos de
desempleo que no generan problemas de ingreso al trabajador. Con ello se busca desincentivar
28

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

N° 133

solicitudes por períodos demasiado cortos, logrando así una reducción de la carga administrativa y
controlando posibles abusos de desempleados voluntarios.
Los seguros de desempleo varían en relación a la duración de los beneficios. En efecto, los
trabajadores pueden ser cubiertos de tres meses hasta por períodos indefinidos en algunos países de
Europa Occidental, como Bélgica. En otros países de Europa, se definen períodos para recibir
beneficios de desempleo, sin embargo, si el desempleo se torna prolongado, estos sistemas
funcionan como pagos asistenciales por condición de pobreza.
Finalmente, estos sistemas requieren de los servicios de administración para la inscripción de
los beneficiarios, calificación de los requisitos de acceso, pago de beneficios, y control de la
disponibilidad para trabajar. Usualmente se complementan con servicios de empleo de carácter
estatal o vinculados al gobierno local, para promover la movilidad ocupacional y geográfica de los
trabajadores; especialmente en situaciones de industrias en reestructuración o reconversión.
Los seguros de desempleo y otros programas como los servicios de empleo y de capacitación
laboral, generalmente mantienen una estrecha relación que asegura que el beneficio sea pagado
sólo a trabajadores que han sido registrados. Al mismo tiempo dicha relación aumenta la
efectividad de los servicios de colocación proporcionando un incentivo, a través del pago de
beneficio, para que los desempleados se registren y reporten regularmente.

29

Países

Tipo de programa

Cobertura

Beneficios

Condiciones previas

Australia

Asistencia al
Desempleo

Asalariados y otros que reúnan
condiciones de calificación.

Para jóvenes: entre A$ 73.2 a 175.1
semanales según edad, estado civil y
dependientes.
Para reinserción, edad y otros: entre A$
145.9 y 174.95 semanales según edad,
estado civil y dependientes.

Austria

Seguro obligatorio

Asalariados con ingresos mayores o
iguales a € 301.54 al mes y
aprendices. Exclusiones: empleados
públicos. Sistema especial para
trabajadores de la construcción.

55% de los ingresos netos. Mínimo:
€ 4.08 día; Máximo € 33.82 día hasta por
20 semanas y puede ser extendido hasta
78 en función de edad y número de
cotizaciones.

Bélgica

Sistema de Seguro
Social.

Asalariados y se amplía a
trabajadores temporales,
domésticos, discapacitados y
deportistas profesionales.

Si es jefe de hogar 60% del salario medio
por todo el período de desempleo, hasta
un máximo de € 58.38. Puede variar en
función de estado civil, dependencia e
historial de contribuciones.
Existe un beneficio suplementario de
subsistencia pagado a grupos
específicos.

Canadá

Sistema de Seguro
Social.

Dinamarca

Sistema voluntario
de seguro
subsidiado.

Todos los asalariados incluidos los
de gobierno federal y pescadores.
Exclusiones: Todos los demás
trabajadores por cuenta propia.
Cobertura voluntaria para
trabajadores de gobiernos
provinciales.
Autoempleados y asalariados entre
16 y 65 años de edad; jóvenes que
han completado 18 meses de
capacitación vocacional, admitidos
en los sistemas voluntarios de
sindicatos en la industria, el
comercio, agricultura, transporte y
otros.

55% de ingresos medio más un
suplemento para ingresos bajos: menores
a C$ 25.921, con hijos dependientes.
Máximo: C$ 413 semanales.
Se pagan hasta por 45 semanas en
función del historial de cotizaciones y tasa
regionales de desempleo.
90% del promedio de los ingresos de las
últimas 12 semanas, con máximo de 604
kroner por día o 157400 por año. Se paga
desde el primer día de desempleo por un
año y puede ser extendido por edad y
para alcanzar beneficios de retiro.

Para jóvenes: desempleados o quienes
estén en entrenamiento para el empleo
o incapacitados para trabajar.
Para reinserción, edad y otros.
Mayores de 65 años (hombres) y 61.5
(mujeres), residentes, disponibles para
trabajar y desempleo involuntario.
Mayor de 60 no pensionado (por edad)
o vivir con un pensionado y no haber
trabajado o no haber recibido otras
asignaciones.
26 contribuciones en los últimos 12
meses o 52 en 24 meses, si es primera
vez.
Registro en agencia de empleo,
disposición para trabajar y desempleo
involuntario.
Menos de 36 años: con 312 días de
cotizaciones en últimos 18 meses.
Entre 36 y 50 años: con 468 días de
cotizaciones en los últimos 27 meses.
Más de 50 años con 624 días de
cotizaciones en los últimos 36 meses.
Registro en agencia de empleo,
disposición para trabajar y desempleo
involuntario.
Varían según tasa de desempleo
regional: desde 420 a 700 horas en el
año previo.
Registro en agencia de empleo,
disposición para trabajar y desempleo
involuntario.

Finlandia

Dual. Seguro
voluntario
subsidiado y
asistencia al
desempleo.

Asalariados entre 17 y 64 años de
edad.

Beneficio básico: € 22.75 por día.
Suplemento por dependientes: 4.31 día
por hijo; € 6.33 por dos hijos y € 8.16 por
3 o más.
Beneficio en función del salario: Si
ingresos mensuales menores a € 5 047.5
entonces € 22.75 día más 45% del salario
diario; si ingresos mensuales iguales o
mayores entonces € 55.37 día, más 20%
del salario diario mayor a € 95.23 por día.
Beneficio máximo: 90% del salario diario.

Beneficio desempleo: Afiliado a un
Fondo durante últimos 12 meses y 52
semanas de cotizaciones en los últimos
3 años. Desempleo involuntario y
disposición a trabajar.
Retiro anticipado: entre 60 y 65 años
de edad, afiliados de un Fondo por 25
de los últimos 30 años o 20 de los
últimos 25 años.
Beneficio básico: Al menos 43
semanas de cotizaciones semanales
en los últimos 24 meses. Registro en
agencia de empleo, disposición para
trabajar y desempleo involuntario.
Beneficio en función del salario:
afiliado de un Fondo de Desempleo por
al menos 10 meses.

Financiamiento
Trabajador
No

Empleador
No

Estado
Costo total
financiado con
ingresos
generales.

3% de los ingresos.

3% de la planilla.

Todo déficit y
costos de la
asistencia.

0.87% de los
ingresos.

1.46% de los
ingresos.
Financiamiento de
beneficios de
desempleo
adicionales en el
marco de acuerdos
colectivos.

Todo déficit.

2.55% de los
ingresos
asegurados.

3.75% de los
ingresos (1.4 veces
la tasa de las
personas
aseguradas).

No. Máximo de
ingresos
anualmente
asegurados:
C$39 000 en
1999.

Contribución del
afiliado para el fondo
de desempleo
voluntario.
Asalariados o por
cuenta propia: 8%
del ingreso.

Una parte del 3% del
impuesto base
suplementario sobre
el valor agregado de
la empresa.

Costos superiores
a los financiados
por las
contribuciones de
empleador.

Para el beneficio
básico: 0%.
Para el beneficio en
función del salario:
0.4% del salario.

Para el beneficio
básico: 0%.
Para el beneficio en
función del salario:
0.7% si la planilla es
menor a € 840940 y
2.7% si es mayor.

Costo de
beneficios
básicos.
Beneficio
relacionado con el
salario: % del total
de los costos;
39.2% en el año
2001.

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

30

Cuadro 3

PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS DE LOS SEGUROS DE DESEMPLEO EN PAÍSES INDUSTRIALIZADOS

Países

Tipo de Programa

Cobertura

Beneficios

Condiciones previas

Francia

Dual. Sistema
obligatorio para
empleadores y
trabajadores y Sistema
de financiamiento
estatal.

Seguro de desempleo:
Asalariados privados.
Sistemas especiales para
trabajadores de la
construcción y puertos,
marinos mercantes, pilotos,
trabajadores domésticos,
temporales y del sector
público. Programa Solidario:
desempleados de larga
duración que han agotado el
seguro de desempleo.

Beneficio de Desempleo: varía en función del
ingreso previo: entre 57.4% y 75% de salario
diario de referencia. .La duración se establece
según la edad: de 4 a 30 meses si es menor a
50 años y desde 4 a 60 meses si es mayor.
Asignación de Solidaridad: monto variable y
cada 6 meses se revalúa la condición. Máximo
asegurado de € 400.8 al mes con suplementos
adicionales de € 174.9 bajos condiciones de
edad y de actividad.

Alemania

Sistema de Seguro
Obligatorio.

Asalariados, trabajadores
domésticos, aprendices y
otros grupos participantes
en programas de
entrenamiento ocupacional.
Exclusiones: ocupados a
tiempo parcial.

Grecia

Sistema de Seguro
Social

Asalariados de la industria,
comercio y ocupaciones
similares- Sistemas
especiales para trabajadores
de mar e industria gráfica.

Islandia

Sistema de Seguro
Social

Asalariados y trabajadores
independientes que
califiquen.

Beneficio de desempleo: 67% de los ingresos
netos del cesante sin hijos (60% con hijos).
Pagos por 180 a 960 días calendario de
acuerdo con el volumen de cotizaciones y la
edad.
Asistencia al desempleo: 57% de los ingresos
netos (53% si no tiene hijos). Pagos por 360
días calendario sin límite para quienes han
agotado el beneficio de desempleo. Para los
trabajadores a tiempo parcial se paga en caso
de pérdidas de horas de trabajo por períodos
cortos debido a razones económicas.
Beneficio de Desempleo.
Entre 40% y 50% del salario. Mínimo 662/3 del
salario mínimo (€ 9.94 por día) según los
siguientes criterios:
125 cotizaciones, 5 meses;
150 cotizaciones, 6 meses;
180 cotizaciones, 8 meses.
Asistencia al Desempleo.
Para quienes no califican al seguro o han
agotado sus beneficios.
Beneficio de desempleo: máximo Ikr 3.404 por
día. Mínimo: con 10 semanas de cotizaciones,
Ikr 851 día y disminuyen proporcionalmente en
caso de empleo parcial.
Existe un suplemento diario por hijos: 4% del
beneficio por cada hijo menor de 18 años.

Beneficio desempleo: menores de 60
años o entre 60 y 65 años sin pensión
y cuatro meses de cotizaciones en los
últimos 18 meses.
Registro en agencia de empleo,
disposición para trabajar y desempleo
involuntario.
Para Asignación de Solidaridad:
accidentes del trabajo, con enfermedad
ocupacional y refugiados. En función
del test de ingresos para quienes
perciben menos de € 846.9 (solteros) y
€ 1693.8 con pareja.
Beneficio de desempleo: 360 días (180
días para trabajadores estacionales)
con cotizaciones en los últimos 3 años.
Asistencia al desempleo: disponible
para trabajadores con 150 días de
empleo en el último año o que hayan
agotado el beneficio de desempleo.

125 días en los últimos 14 meses.
Registro en agencia de empleo,
disposición para trabajar y desempleo
involuntario, menor de 65 años y no
percibir pensión de invalidez. Jóvenes
entre 20 y 29 años que nunca han
trabajado.
Existe un beneficio especial cuando el
beneficio de desempleo se ha agotado
o para quienes no calificaron.
Entre 16 y 69 años de edad con un
mínimo de 10 semanas de empleo en
los 12 meses previos. Registro en
agencia de empleo, disposición para
trabajar y desempleo involuntario.
Para continuar con el beneficio se
requiere asistir a la agencia de empleo
cada 2 semanas.

Financiamiento
Trabajador
2% de los ingresos

Empleador
3.6% de la
planilla.

Estado
Todo el costo del
programa
solidario.

3.25% de los ingresos.

3.25% de los
ingresos.

Costo de
Subsidios de
asistencia al
desempleo.

1.33% de los ingresos.

2.67% de la
planilla.

No

No

1.15% de la
planilla.

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

Cuadro 3 (continuación)

No

N° 133

31

Países

Tipo de Programa

Cobertura

Beneficios

Condiciones previas

Financiamiento
Trabajador
No, si ingresos semanales
menores a € 356. 4% si
ingresos menores a
€ 8740 anual y mayores a
€ 356 y 2% si son mayores
a € 8740 anual. Estas
contribuciones también
financian enfermedad,
maternidad, accidentes del
trabajo, desempleo y otros
beneficios.

Irlanda

Dual. Seguro Social y
Asistencia al
Desempleo.

Asalariados menores de 66
años de edad. Exclusiones:
Trabajadores part-time,
autoempleados y empleados
públicos despedidos antes de
06/04/95 y trabajadores
domésticos.

Beneficio de desempleo: máximo:
€ 118.80 semanales hasta 15 meses.
Suplemento por dependientes: € 78.8
semanales por adulto dependiente y
€ 16.8 semanales por hijo dependiente.
Asistencia al desempleo: hasta € 118.8
por semana.

Italia

Sistema de Seguro
Obligatorio.

Asalariados privados.
Beneficios suplementarios
especiales para trabajadores
de la construcción.

Asalariados privados: 40% del salario con
180 días de duración máxima del
beneficio o 279 días si es mayor de 50
años.
En la construcción es igual a un 80% del
salario por un período entre 18 y 27
meses según la localización de la
empresa.

Beneficio de desempleo: entre 16 y
65 años y 39 semanas de
cotizaciones en los dos años
previos. Registro en agencia de
empleo, disposición para trabajar y
desempleo involuntario.
Asistencia al desempleo: residentes,
entre 18 y 65 años de edad y no
elegible para el seguro de
desempleo. Registro en agencia de
empleo, disposición para trabajar y
desempleo involuntario.
52 semanas de cotizaciones en los
últimos 2 años (43 semanas para los
trabajadores de la construcción).
Registro en agencia de empleo,
disposición para trabajar y
desempleo involuntario.

Japón

Sistema de Seguro
Social.

60% - 80% del salario diario. 50% - 80%
si tiene entre 60 y 64 años de edad.
Mínimo: 3260 yen (2610 yenes para
trabajadores a plazo). Máximo: 10900
yenes.
Se paga después de 7 días por 90 a 300
días según el volumen de cotizaciones
previas, edad y otros. Se puede extender
(de 30 a 90 días) en casos de industrias
deprimidas o existencia de enfermedades
físicas o mentales y por capacitación.

6 meses en el año anterior o 1 año
durante los últimos 24 meses para
trabajadores a plazo.
Registro en agencia de empleo,
disposición para trabajar y
desempleo involuntario.

0.55% de los ingresos.
0.65% para
trabajadores agrícolas,
forestales, de la
industria pesquera y de
la construcción.

Luxemburgo

Sistema de Seguro
Social.

Asalariados de todas las
empresas no incluidos en
sistemas de protección
voluntaria. Exclusiones:
Asalariados mayores de 65
años y trabajadores con
contratos inferiores a 4 meses.
Cobertura voluntaria para
asalariados de la agricultura,
forestales y pesquerías.
Sistemas especiales para
trabajadores de mar con
régimen diario y empleados
públicos.
Asalariados y trabajadores
independientes bajo
condiciones, graduados que
hayan completado su
capacitación vocacional entre
16 y 24 años de edad.

80% (95% si tiene hijos dependientes) del
salario base de los últimos 3 meses.
Máximo: 2.5 veces el salario mínimo. Para
graduados recientes un 70% del salario
mínimo y para trabajadores
independientes un 80%.
Se paga hasta por 365 días en un período
de 24 meses, aunque es posible
aumentar la duración en función de la
edad.

26 semanas de cotizaciones en el
año anterior. Para trabajadores
independientes, 26 semanas en el
registro de desempleados.
Registro en agencia de empleo,
disposición para trabajar y
desempleo involuntario.

2.5% impuesto especial
de solidaridad.

No

Empleador
8.5% de planilla si los
ingresos semanales
son menores o iguales
a € 35.6; 10.75% si
ingresos semanales
exceden a € 35.6. No
existe tope imponible y
con estas cotizaciones
se financian todos los
beneficios.

Estado
Todo déficit y el
costo total de la
asistencia al
desempleo.

1.91% (industria y
comercio) de la planilla.
Los empresarios
industriales también
pagan 0.3% (0.8% en
la construcción) de la
planilla para un Fondo
especial de desempleo
más 2.2% de la planilla
(1.9% para firmas con
más de 50
trabajadores) para un
fondo suplementario de
salarios.
0.9% de la planilla.
Entre 1% a 1.1% en el
caso de trabajadores
agrícolas, forestales,
de la industria
pesquera y de la
construcción.

Costos
administrativos
más subsidios.

No

El grado de
financiamiento se
establece
anualmente por
ley.

25% de los costos
de los beneficios
y 14% de los
costos de
administración.

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

32

Cuadro 3 (continuación)

Países

Tipo de Programa

Cobertura

Beneficios

Condiciones Previas

Holanda

Dual. Sistema de
Seguro Social y
Asistencia al
Desempleo.

Asalariados. Sistema especial
para los empleados públicos.

Beneficio básico: 70% salario mínimo;
Beneficio relacionado: 70% del último
salario con máximo diario de € 159.99
y un beneficio adicional de 70% del
salario mínimo en el caso de expiración
del beneficio anterior.

Nueva Zelanda

Asistencia al
Desempleo.

Desde NZ$147.89 semanales hasta
NZ$261,190 en función de la edad,
estado civil y situación de
dependientes.

Noruega

Sistema de Seguro
Social

Toda persona de baja
calificación desempleada y que
buscan activamente empleo.
Exclusiones: pensionados y
estudiantes a tiempo completo.
Beneficios de capacitación
para quienes aprueben los
cursos. Independent Youth o
Job Search son pagados a
quienes tienen entre 16 y 17
años de edad y que no son
apoyados por sus familiares o
han terminado y aprobado el
entrenamiento.
Asalariados privados y públicos
y trabajadores de mar.
Trabajadores independientes
mayores de 64 años sólo bajo
circunstancias especiales.

Beneficio de desempleo: 26
semanas de cotizaciones en los
últimas 39 semanas (6 meses de
beneficio básico).
52 semanas en los últimos 4 años
para el beneficio relacionado con el
salario. Su duración depende del
historial de empleo: desde 6 meses
hasta 5 años.
Suplemento del beneficio: si el
beneficio relacionado con el salario
expira se genera un beneficio
complementario por dos años
adicionales.
Mayor de 18 años con 24 meses de
residencia y mediante un test de
ingresos. Registro en agencia de
empleo, disposición para trabajar y
desempleo involuntario.

0.2% del anual diario hasta 6 veces un
monto base. Máximo: 745 Kroner diario
más 17 Kroner por cada dependiente
hijo menor de 18 años. Se paga hasta
78 semanas si el ingreso anual previo
era menor a 90740 y 56 semanas si era
mayor.

Beneficio de desempleo: Registro en
agencia de empleo, disposición para
trabajar y desempleo involuntario;
ingresos anuales o promedio en los
últimos 3 años de al menos un 75%
del beneficio.

Portugal

Sistema de Seguro
Social y Asistencia al
Desempleo

Asalariados y los que buscan
por primera vez un empleo.
Exclusiones: trabajadores
independientes, trabajadores
domésticos y en empleos
ocasionales o temporales.

Beneficio de desempleo: 65% de los
ingresos medios; mínimo 1 salario
mínimo y máximo 3 salarios mínimos.
La duración según la edad:
Mayor de 30 años: 12 meses; entre 31
y 40 años: 18 meses; entre 41 y 45
años: 24 meses y más de 45 años: 30
meses.
Asistencia al desempleo: 80% del
salario mínimo (solteros) y 100% del
salario mínimo (con dependientes) y
duración según tabla anterior.

Beneficio de desempleo: 540 días de
cotizaciones en los 24 meses
precedentes. Registro en agencia de
empleo, disposición para trabajar y
desempleo involuntario.
Asistencia al desempleo: 180 días
en el último año.

Financiamiento
Trabajador
Variable con un
promedio de 4.95%,
según la industria.

Empleador
Variable con un
promedio de 6.6%,
según la industria.

Estado
No. Máximo de
ingreso para
contribuciones:
€ 159.99 día.

No

No

Costo total
financiado con
ingresos generales.

Cotización general
para seguridad social
de 7.8% del ingreso
Trabajadores
independientes, 10.7%
del ingreso hasta 12
veces el nivel base
más 7.8% del ingreso
que excede el nivel
base.
Cotización general
para seguridad social
de 11% de los ingresos
de trabajadores
independientes, 25.4%
para cobertura
obligatoria y 32%
cubiertos voluntarios.

Cotización general de
seguridad social de
14.1% de los salarios.
Las tasas de
contribución se
reducen en algunas
áreas geográficas.

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

Cuadro 3 (continuación)

Todo déficit. No
existen límites de
ingresos. Las
contribuciones
también financian
enfermedad y
maternidad,
accidentes del
trabajo y programas
de desempleo.
Subsidio para
pensión y salud. La
contribución
combinada es
dividida como sigue:
Pensión: 16%;
invalidez 3.42%;
sobrevivencia
3.67%; enfermedad
3.05%; maternidad
0.73%; accidentes
del trabajo 0.5%;
desempleo 5.22%; y
asignación familiar
2.15%.

Cotización general
para seguridad social
de 23.75% de la
planilla. Incluye 0.5%
para cubrir el
desempleo por
enfermedad.

N° 133

33

Países

Tipo de Programa

Cobertura

Beneficios

Condiciones previas

España

Seguro Obligatorio

Asalariados de industria y
servicios, ferrocarriles,
mineros y de mar,
fundamentalmente.
Exclusiones: trabajadores
independientes, por tiempo
parcial y ocasionales.
Sistemas especiales para
trabajadores agrícolas y
miembros de cooperativas.

12 meses de cotizaciones durante
los últimos 6 años. Registro en
agencia de empleo, disposición para
trabajar y desempleo involuntario. La
duración varía en función del
volumen de cotizaciones; máximo
720 días con 2160 días cotizados o
más.

Suecia

Dual. Seguro voluntario
subsidiado y un
sistema de beneficios
de mercado de trabajo.

Componente voluntario:
Asalariados y trabajadores
independientes menores de
65 años.
Componente básico:
asalariados y quienes
buscan trabajo por primera
vez con menos de 20 años y
mayores de 65 años si son
no elegibles para el fondo.

70% de los ingresos medio de los últimos
6 meses hasta 180 días; 60% después de
180 días. Máximo: 170% del salario
mínimo interprofesional con posible
ampliación si tiene hijos y mínimo: 75%
del salario mínimo o 100% del salario
interprofesional con hijos.
Asistencia al desempleo: Para
trabajadores que agotaron el beneficio
por desempleo o están cubiertos: 75% del
salario interprofesional por 6 meses que
se puede extender por dos períodos de 6
meses o 18 meses según ingresos.
Beneficio básico: 270 kroners día, sujetos
a impuestos. Se paga hasta 300 días por
períodos de desempleo a razón de 5 días
por semana.

Suiza

Sistema de Seguro
Social.

Asalariados

Reino Unido

Dual. Seguro Social y
Asistencia al
Desempleo.

Todos los desempleados
que buscan empleo y que
reúnen las condiciones
exigidas.

80% de los últimos ingresos. Si estos
últimos son menores de 3526 francos o
se trata de discapacitados: 70%.
Pago máximo en función de la edad.
Menos de 50 años: 150 días; entre 50 y
60 años: 250 días y más de 60 años: 400
días. La duración puede ser extendida
hasta 520 días para quienes participan de
programas activos de mercado de trabajo.
En el caso de desempleo parcial: 80% de
los ingresos percibidos en tales empleos.
Beneficios de desempleo: tasa fija hasta 6
meses; ₤ 53.05 semanales si tiene 25
años o más; ₤ 42 si tiene entre 18 y 24 y
31 si tiene menos de 18 años de edad.
Asistencia al desempleo: el monto
depende de la edad y del ingreso del
hogar y su composición.

Financiamiento
Trabajador
1.55% para contratos
indefinidos y 1.6% para
contratos a plazo. Varían
según categoría
ocupacional.

Empleador
6.2% de la planilla,
basado en salarios
por ocupaciones que
varían de acuerdo a
11 categorías
ocupacionales.

Estado
Subsidios
variables.

Beneficio de desempleo: Registro en
agencia de empleo, disposición para
trabajar a lo menos 3 horas diarias y
un promedio de 17 horas por
semana y desempleo involuntario.
Cotizaciones a lo menos por 6
meses y ser miembro del Fondo por
los 12 últimos meses.
Beneficio básico: a estudiantes que
no cumplen con las condiciones y
que han cursado a lo menos un año
de estudios completos.
Elegibilidad basada en desempleo
total o parcial. Cotizaciones por 6
meses en los últimos 2 años.
Registro en agencia de empleo,
disposición para trabajar a lo menos
3 horas diarias y un promedio de 17
horas por semana y desempleo
involuntario.

Para el programa voluntario
paga entre 69 a 238
Kroners, según el Fondo
(cubre aproximadamente un
7% del costo). Para el
beneficio básico no
contribuye.

No

Contribuye
aproximadamente
con el 93% del
costo total.

1.5% de los ingresos.

1.5% de la planilla.

Si el Fondo de
Reserva no es
suficiente para
cubrir los gastos
corrientes se
financian con
préstamos
federales de bajo
interés.

Beneficios por desempleo: tener 18
años o más, sin empleo o con
empleo por menos de 16 horas por
semana. Cotizaciones equivalentes
a lo menos a 25 veces el menor
nivel de ingresos. Registro en
agencia de empleo, disposición para
trabajar y desempleo involuntario.
Asistencia al desempleo: si ingresos
no exceden un máximo aplicable, no
contar con los requisitos de
cotizaciones o haber agotado el
beneficio por desempleo. No tener
ahorros que excedan ₤ 8 000 o si
trabaja más de 16 horas a la
semana.

Asalariados: 10% de los
ingresos semanales entre
₤ 87.01 y ₤ 575. Se cubren
todos los beneficios;
incluyendo salud,
maternidad, accidentes del
trabajo, seguro de
desempleo y parte del costo
de los servicios médicos.
Trabajadores
independientes: Tasa fija de
₤ 2 semanales más 7% de
los ingresos netos entre
₤ 4 375 y ₤ 29 900 por año.
Voluntario: tasa fija ₤ 6.758
por semana y cubre sólo
retiro y beneficios por
viudez.

11.9% si el salario
es mayor a ₤ 87
semanal, 3% del
salario para
pensiones y 0.6% de
las compras. Cubre
todos los beneficios.

Todo el costo de
la asistencia por
desempleo y
beneficios no
contributivos.
Establece una
garantía de 17%
del gasto en
beneficios por
año.

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

34

Cuadro 3 (continuación)

Países

Tipo de Programa

Cobertura

Beneficios

Condiciones Previas

Estados Unidos

Sistema de Seguro
Obligatorio.

Asalariados de la industria y
el comercio. Trabajadores
de organizaciones sin fines
de lucro con 4 o más
empleados durante 20
semanas al año. También
los trabajadores de los
estados y gobiernos
locales, trabajadores
domésticos y 2/5 de los
trabajadores agrícolas.
Exclusiones: Algunos
trabajadores agrícolas,
empleados de
organizaciones religiosas,
trabajadores ocasionales,
familiares no remunerados y
trabajadores independientes.
Programas especiales
federales para trabajadores
de ferrocarriles, empleados
federales y otros.

Beneficio de desempleo: Cerca del 50%
de los ingresos en función de diversas
fórmulas.
Suplemento por dependientes: Cerca de
¼ de los Estados proporcionan entre
US$ 1 a US$ 95 por semana por hijo. Se
paga hasta 26 semanas según el Estado.
Las leyes federales proveen hasta 13
semanas adicionales en Estados con alto
desempleo.
Asistencia al desempleo: estar disponible
para trabajar, no elegibles por
insuficiencias en cotizaciones y quienes
han agotado el beneficio de desempleo.

Cerca de las ¾ partes de los
estados requieren un mínimo de
ingresos en el año precedente.
8 estados requieren un número
específico de semanas de trabajo.
Registro en agencia de empleo,
disposición para trabajar y
desempleo involuntario.

Financiamiento
Trabajador
No (excepto en Alaska,
Nueva Jersey y Pensilvania).

Empleador
Impuesto federal,
0.8% de la planilla
tributable.
Programas
estatales: tasa
básica, en muchos
estados: 5.4%; las
tasas actuales
varían desde 0 a
10% de acuerdo con
la frecuencia de
despido de la
empresa.

Estado
Gobiernos
federales pagan
por la
administración de
los programas
estatales vía el
impuesto federal.

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

Cuadro 3 (conclusión)

Fuente: Tzannatos, Z. y Roddis, S. (1998), Social Security Programs Throughout the World (1999), y Social Security Programs in Europe (2002).

N° 133

35

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

B.

Otras modalidades de protección: el autoseguro y la
autoprotección

Junto con la alternativa de los seguros de desempleo, existe el autoseguro, como los fondos
de capitalización individuales (o cuentas individuales por cesantía) basadas en planes de ahorro.
Éstas presentan ventajas respecto de los fondos de reparto cuando las pérdidas son frecuentes,
exigen menos en términos de capacidad administrativa y suponen bajos costos de eficiencia así
como bajos costos fiscales.
Sin embargo, su principal debilidad es que resultan de alto costo para cubrir eventos de
naturaleza probabilística como el desempleo. Su consideración como alternativa de aseguramiento
se basa más bien en que, por una parte, permitiría resolver los problemas más usuales vinculados
con el funcionamiento de los seguros propiamente tales, como el riesgo de abuso, en la medida en
que sólo se giraría contra recursos propios. Por otra, superaría la condicionalidad de los beneficios
derivados de los tradicionales mecanismos de indemnización frente al despido, al proteger a los
trabajadores frente a cualquier evento que genere el término de la relación laboral (incluida la
movilidad voluntaria) y favorecería a las empresas con una mayor adaptabilidad frente a las
cambiantes condiciones de los mercados.
En relación con las ventajas señaladas, cabe notar que un esquema de seguro si bien es más
eficiente que el de ahorro puro puesto que permite agrupar los riesgos de los desempleados y
mediante la condición de obligatoriedad superar el problema de la selección adversa, por otra parte,
es al menos teóricamente posible controlar el riesgo de abuso en la medida en que estén bien
diseñados. El problema central radica en que la evidencia muestra persistentemente las dificultades
prácticas para lograrlo, así como también señala la presencia de frecuentes presiones sobre el
financiamiento por sobreutilización del sistema y sugiere además efectos no deseados sobre el
mercado de trabajo al afectar el nivel y duración del desempleo.
Por otra parte, es probable que en el caso en que las empresas y trabajadores estimaran
conveniente proteger la movilidad y la adaptabilidad, adopten esquemas de ahorro voluntario para
cubrir la contingencia de un eventual cambio de empleo o para un eventual desempleo futuro. El
hecho de que en general, ello no ocurra, se explica más bien por restricciones de liquidez y por la
presencia de altas tasas de descuento intertemporales, lo que significa que el valor otorgado por los
agentes a esta posibilidad es menor que el costo que deben enfrentar en términos de sacrificar
consumo presente. Mientras más grande sea esta brecha, mayor deberá ser el carácter obligatorio de
los aportes de un sistema de ahorro forzoso y por tanto mayores sus costos asociados.
En el caso de la autoprotección, ésta es generalmente el resultado de un conjunto de políticas
y medidas orientadas a evitar que el evento del desempleo se produzca o bien a controlar sus
efectos. Así, es posible considerar un amplio rango de alternativas que van desde políticas
económicas que favorezcan el crecimiento y su estabilidad, que favorezcan las decisiones de
inversión y su impacto en el empleo hasta las que resguarden los equilibrios externos y fiscales,
entre otros. También aquellas destinadas a asegurar los servicios de educación y salud, pueden
facilitar la obtención de autoaseguro y autoprotección, especialmente en el caso de los más pobres.
En igual sentido opera la implementación de medidas de políticas laborales activas
destinadas a fortalecer la inversión en capacitación laboral y en servicios de información e
intermediación y, en general, todas aquellas que permitan un mejor funcionamiento de los
mercados de trabajo. Desde este punto de vista, las reformas emprendidas en materia laboral
destinadas a mejorar el funcionamiento de los mercados de trabajo para reducir la posibilidad de
pérdidas de empleo, en principio, pueden ser consideradas como medidas de autoprotección. Y ello
es especialmente relevante en América Latina por las características de los mercados laborales, en
36

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

N° 133

los que coexisten altas y persistentes tasas de desempleo con una marcada segmentación que
concentra a segmentos mayoritarios de trabajadores en ocupaciones de escasa productividad y
carentes de protección social.
De la revisión de los principales instrumentos disponibles para enfrentar el riesgo del
desempleo así como de sus características de diseño y funcionamiento, en particular bajo la forma
de seguros y asistencia al desempleo, es posible destacar que:
!

Debido a la naturaleza probabilística del desempleo la alternativa de los seguros que operan con
un fondo de reparto presenta ventajas de eficiencia frente a las soluciones basadas en esquemas
de ahorro. De hecho, no se verifica ningún sistema con estas características en los países
considerados anteriormente. Por otra, la obligatoriedad, como uno de los rasgos más
característicos de tales sistemas, permite a su vez corregir el problema de la selección adversa,
una de las fallas más importantes que explica la inexistencia de soluciones de mercado, que
permite generar los recursos para financiar beneficios sobre la base de subsidios cruzados desde
aquellos que tienen una menor probabilidad de desempleo hacia quienes lo enfrentan con
mayor frecuencia.

!

Sin embargo, el problema del riesgo moral cuestiona permanentemente su eficiencia por los
potenciales efectos negativos que su operación puede inducir en las conductas de los
asegurados (rendimiento y disciplina laboral y mayor rotación entre puestos de trabajo) y los
beneficiados (mayor nivel y duración del desempleo). Si bien al respecto no es posible arribar a
conclusiones definitivas, la evidencia disponible basada en diferentes estudios así como los
contenidos de la discusión sobre sus efectos, permiten concluir que las características
específicas de diseño de los sistemas son factores determinantes para evaluar sus efectos reales.

!

Al revisar las características principales de los sistemas de protección ante el desempleo entre
los países desarrollados queda en evidencia en primer término que no existe un único modelo
sino que más bien combinaciones entre seguros obligatorios y voluntarios, con financiamiento
de trabajadores y/o empleadores, con regímenes especiales para determinados grupos de
trabajadores y una permanente participación del Estado, ya sea para garantizar beneficios,
financiar déficit o bien complementar con programas asistenciales a quienes han agotado el
derecho a las prestaciones y presentan insuficiencias de ingresos. Esta diversidad de situaciones
sólo confirma la idea de que no existe un único diseño óptimo y que la disponibilidad de
diversos instrumentos puede facilitar las posibilidades de protección en función de las
diferentes características económicas y sociales de los países.

!

No obstante lo anterior, también queda en evidencia que la preocupación por los potenciales
efectos negativos sobre los mercados de trabajo es una cuestión central y que la multiplicidad
de condiciones ya sea sobre la elegibilidad, el tipo y cuantía de los beneficios, su duración y
complementariedad con otras prestaciones y servicios, entre otras, buscan prevenir su
ocurrencia por la vía de disciplinar su funcionamiento. Desde esta perspectiva, sistemas mejor
diseñados para evitar efectos indeseados en el empleo y el desempleo, suelen establecer
beneficios más ajustados a las condiciones de mercado y mayores requisitos de elegibilidad,
mientras que en los más generosos en beneficios y cobertura de beneficiarios, el potencial de
efectos no buscados es mayor, presentan desequilibrios presupuestarios y muestran una alta
dependencia del Estado para cubrir sus gastos o financiar sus déficit.

!

Es usual que una vez que los beneficios proporcionados por los programas de seguros se
agotan, comiencen a operar los sistemas no contributivos de asistencia al desempleado, los que
si bien requieren para otorgar beneficios la condición de insuficiencia de ingresos, entre otras,
en la práctica prolongan la participación del Estado por la vía de transferencias de ingresos a

37

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

los beneficiarios, aumentando así la probabilidad de reproducir efectos no deseados en los
mercados de trabajo.
!

38

En definitiva, la búsqueda de un sistema óptimo de protección a los desempleados sigue
vigente, pues el objetivo de diseñar sistemas disciplinados que generen adecuada protección
para todos quienes buscan un nuevo empleo, sólo parece tener en la actualidad una solución
parcial mediante la combinación de seguros obligatorios y programas de asistencia, con lo que
se aumenta la dependencia del Estado para su financiamiento. Salvo los sistemas voluntarios
que operan sobre la base de la creación de fondos de cesantía para determinados grupos de
trabajadores, no se registra la utilización de nuevos instrumentos o combinaciones de éstos
distintas a las tradicionales.

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

N° 133

III. Los seguros de desempleo en
América Latina
15

En la actualidad son pocos los países latinoamericanos que
incluyen dentro de sus sistemas de seguridad social la institución del
seguro de desempleo. El informe Social Security Programs
throughout the World, elaborado por la Social Security
Administration (EE.UU) consigna, al año 1999, la existencia de
Seguros o Subsidios de Desempleo en 6 países:16 Argentina, Brasil,
Chile,17 Ecuador, Uruguay y Venezuela situación que no ha cambiado
desde entonces.
Pese a que durante los años noventa, una serie de países en la
zona han desarrollado procesos de reformas tanto en los ámbitos
laborales18 como en los sistemas de seguridad social (en especial en el
ámbito de las pensiones), sólo se registra un caso (Chile), en el que se
incorporó la creación de un Seguro de Cesantía. Esto indica que las
reformas en el ámbito laboral se han enfocado a otras áreas, como la
ampliación de los contratos disponibles, la reducción del costo del
despido y políticas más conservadoras con relación al salario mínimo
y al crecimiento del empleo público, y en el caso de la Seguridad
Social, el principal objetivo ha sido la reforma a los Sistemas de
Pensiones.
15

16
17
18

Esta sección se basa en un estudio previo dirigido por el autor en el marco del proyecto USDOL – ILO: “Principios y Derechos
Fundamentales en el Trabajo en el contexto de la XI Conferencia Interamericana de Ministros del Trabajo de la OEA” y publicado
en Islas, G. (2002).
También existe un sistema de protección en México, pero su cobertura es muy limitada (trabajadores desempleados entre 60 y 64
años) por lo cual no será considerado en este análisis.
En este caso se trataba de un subsidio de carácter no contributivo, el que fue reemplazado por un Seguro de Cesantía a partir de
octubre del año 2002.
Véase Lora y Pagés, 1996; Marín y Vega, 2000 y ver Solís, 1999.

39

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

A.

Características principales

Como se señaló, son relativamente escasos los países latinoamericanos que cuentan con
sistemas de protección para los trabajadores cesantes basados en el instrumento de Seguros de
Desempleo.19 Cada uno de estos programas tiene características y alcances distintos y sólo en el
caso de Argentina y Venezuela se aproximan en su estructura de funcionamiento a la versión
tradicional de seguro de desempleo de los países industrializados; esto es, un sistema de
contribuciones bipartito, a los que habitualmente se suman subsidios estatales ya sea de carácter
directo o indirecto, con pagos de beneficios mensuales en función del salario del trabajador,
habitualmente decrecientes y por un tiempo definido.

1.

Aspectos de diseño

En el caso de Brasil, también se tiene un Seguro financiado con aportes del presupuesto
fiscal, el cual funciona en forma conjunta con un sistema de aprovisionamiento de
indemnizaciones, denominado “Fondo de Garantía por Tiempo de Servicio”, el cual existe desde el
año 1966, siendo el más antiguo en la región.
En el caso chileno, previo a la creación del nuevo seguro de desempleo, el sistema era
financiado íntegramente con aportes del Estado y los beneficios correspondían a una suma fija,
independiente del ingreso previo del trabajador. Es decir, se trataba de un claro ejemplo de lo que
en la sección anterior fue definido como “Subsidio de Cesantía”. El nuevo Seguro de Cesantía,
cuya Ley fue recientemente aprobada y que se puso en funcionamiento a mediados de 2002, tiene
la particularidad de combinar un esquema de cuentas individuales con un fondo de reparto.
En el caso de Ecuador, el beneficio se recibe en un solo pago, y no en cuotas mensuales, lo
cual lo acerca a las características de los programas de aprovisionamiento de indemnizaciones por
años de servicio. El pago, sin embargo, se recibe sólo si el trabajador permanece en la condición de
cesante 60 días después de su despido.
En Uruguay no existe una tasa de cotización al seguro de desempleo propiamente tal, si no
que su financiamiento se obtiene de una tasa única de cotización a la seguridad social que
contribuye, además, a financiar prestaciones de vejez, invalidez, sobrevivencia, maternidad y
asignaciones familiares, entre otras. Lo anterior dificulta establecer con propiedad la relación entre
beneficios y costos del Seguro y sus efectos sobre el mercado del trabajo.
En América Latina los programas de protección a los trabajadores desempleados si bien en
general se financian sobre la nómina de salarios, por las características de los mercados de trabajo
tienden a registrar una alta dependencia de los ingresos estatales puesto que difícilmente logran
equilibrar sus ingresos y gastos.

2.

Baja cobertura

Una característica marcada de estos sistemas es la baja cobertura. En el caso de Argentina,
por ejemplo, resulta ser inferior a un 10% respecto del total de cesantes y, desde su creación en
1991, la cobertura del Seguro nunca ha superado el 15% de los desempleados. Entre los factores
que explican esta baja cobertura se encuentran el grado de informalidad en el mercado del trabajo
lo que deja a un importante número de personas fuera de la posibilidad de recibir beneficios y a
ello se suma que un alto número de los desempleados provenientes de un empleo asalariado, lo
hacen tras la finalización de un trabajo temporal o a plazo, con lo cual difícilmente logran reunir
los requisitos exigidos. Por otra parte, en la medida en que el desempleo se transforma en un
19

40

Rama y Maloney (2000) reseñan una serie de sistemas de protección alternativos y su empleo a nivel latinoamericano.

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

N° 133

problema de largo plazo, un mayor número de personas queda excluido de mantenerse como
beneficiario y este problema se agudiza si se considera que es mayor en el caso de los trabajadores
de más bajos ingresos, como resultado de la correlación existente entre informalidad y niveles de
remuneración y que no obstante la existencia de un límite máximo de beneficios, aproximadamente
un 16% de los beneficiarios corresponden a personas con ingresos previos superiores a los 1.000
dólares mensuales.
Cuadro 4

COBERTURA DE LOS SEGUROS DE DESEMPLEO EN AMÉRICA LATINA
(Porcentaje sobre total de desempleados)
Paises
1

Argentina
2
Brasil
2
Chile
3
Uruguay
4
Venezuela

Cobertura
10.0
11.8
6.7
14.7
7.2

Fuente: Islas, G. (2002).
1
2
3
4

Promedio 1995–2000
Año 2000
Año 2001
Año 1999

En el caso de Brasil también se registra este efecto de baja cobertura por la significativa
informalidad en el empleo y no obstante que también opere el efecto de autoselección por la
presencia de topes a los beneficios.
En Chile, por su parte, en los últimos años la reducida cobertura del Subsidio de Cesantía se
debía principalmente al bajo monto de subsidios, los que no han sido reajustados desde noviembre
del año 1995, derivando en una pérdida de un 30% de su valor real aproximadamente en los
últimos años y porque, en promedio, representa algo menos de un 15% del salario mínimo. No
obstante lo anterior, se espera que los índices de cobertura del nuevo Seguro de Cesantía sean
mayores.
En Uruguay, tal como ocurre en el resto de la región, la relación entre beneficiarios y
desempleados es baja, aun cuando es necesario destacar que de todas formas alcanza niveles
mayores que en otros países de la región. Finalmente, también el seguro de desempleo venezolano
se caracteriza por un bajo nivel de cobertura, en parte por este problema y por otras dificultades
detectadas como evasión y mora en las cotizaciones y escaso desarrollo de los componentes de
capacitación e intermediación laboral, se han propuesto reformas al Seguro de Paro Forzoso, las
cuales hasta ahora no han sido implementadas.

3.

Falta de integración con otros programas

Un segundo aspecto común a los sistemas es la falta de integración con otros programas y
beneficios: tal como ocurre en la gran mayoría de los países de la región el sistema de seguro de
desempleo funciona en forma totalmente separada del régimen de indemnizaciones por despido.
Esto es, un trabajador despedido tiene el derecho a cobrar, en una primera instancia, su
indemnización y, en forma posterior, en caso de permanecer desempleado, recibe los beneficios del
seguro de desempleo. Esto puede operar como un desincentivo a cobrar los beneficios del Seguro,
lo cual contribuiría a explicar la baja cobertura, más aún si, el beneficio correspondiente a la
indemnización puede llegar a representar más del 70% de los beneficios totales a los que accede el
trabajador. Además, los requisitos para el acceso al beneficio de las indemnizaciones son menos
restrictivos que los requisitos de acceso al seguro.
41

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

En Brasil tampoco existe ninguna relación entre el seguro de desempleo y otro tipo de
programas, como por ejemplo, de capacitación. Los trabajadores que solicitan los beneficios del
seguro no reciben ningún tipo de asistencia en la búsqueda de empleo. En Brasil, un aspecto
importante del Sistema de Protección lo constituye el “Fondo de Garantía de Tiempo de Servicio”
(FGTS), el que constituye un sistema de aprovisionamiento de indemnizaciones basado en cuentas
individuales que cada empresario abre para sus trabajadores y donde se deposita mensualmente
una cotización correspondiente al 8% de las remuneraciones. En el caso del despido sin causa justa,
el empleador debe pagar una multa de 40% sobre lo acumulado en la cuenta individual del
trabajador despedido. Al comparar los beneficios del Seguro con los beneficios del Fondo, se
obtiene como resultado que, en general, para los trabajadores con mayores salarios o con un mayor
período de antigüedad en el empleo, los beneficios del FGTS superan ampliamente a los del seguro
de desempleo. Ambos beneficios se reciben en forma independiente, sin que exista ningún tipo de
conexión entre ellos.

42

Países
Argentina

Tipo de
Programa
Seguro de
desempleo
Obligatorio

Cobertura

Condiciones de elegibilidad

Chile

Sistema de
Seguro
Social

Sistema de
Seguro
Obligatorio
Mixto.
Combina un
Fondo de
Reparto con
Cuentas
Individuales.

Asalariados incluyendo a
trabajadores rurales bajo ciertas
condiciones, a los trabajadores
con contratos a plazo o trabajos
temporales. Quedan excluidos los
trabajadores del servicio
doméstico, por cuenta propia,
empleados públicos y los
beneficiarios del régimen de
previsión social

Asalariados del sector privado
(trabajadores dependientes
regidos por el Código del Trabajo)

60% del salario más alto de los últimos 6 meses.
La duración es función de las cotizaciones:
Entre 12 y 24: 4 meses; entre 24 y 35: 8 meses y
36 o más: 12 meses. El beneficio se reduce a un
85% a partir de quinto mes y a un 70% a partir del
noveno mes.
El beneficio se suspende si el trabajador no
acepta oferta de trabajo o no participa de las
actividades de formación profesional, cumple el
servicio militar o es condenado a condenas con
privación de libertad.
El beneficio se paga mensualmente en función de
los salarios recibidos en los últimos 3 meses
previos al desempleo. Este se determina
utilizando un rango de salarios y está sujeto a un
tope de 1 salario mínimo y un máximo de 2
salarios mínimos.
Duración máxima de 5 cuotas
3 si 6 a 11 meses
4 si 12 a 23 meses
5 si  a 24 meses

Registro en agencia de empleo,
disposición para trabajar y desempleo
involuntario. Haber cotizado al Fondo
Nacional de Empleo por un mínimo de 12
meses en los 3 años anteriores al despido
y de 90 días en los últimos 12 meses para
el caso de los trabajadores contratados
por empresas de servicios eventuales y
no percibir beneficios previsionales o
prestaciones no contributivas.

Fondo de Garantía de Tiempo de Servicio, que
constituye un sistema de aprovisionamiento de
indemnizaciones basado en cuentas individuales.

Brasil

Asalariados, excluidos los
trabajadores domésticos, de la
construcción (cuentas con un
sistema especial) y quienes
hayan dejado de prestar servicios
en la administración pública por
medidas de racionalización
administrativa.

Beneficios

En el caso del Fondo de Garantía de
Tiempo de Servicio, si el despido es sin
causa justa, el empleador debe pagar una
multa de 40% sobre lo acumulado en la
cuenta individual del trabajador
despedido.
Para acceder a los recursos de la cuenta
individual: Haber terminado una relación
laboral y tener 12 meses de cotizaciones,
continuas o discontinuas, en el Seguro
(seis en el caso de los trabajadores
temporales o con contratos a plazo).
Para acceder al Fondo Solidario: 12
meses de cotizaciones continuas, haber
sido despedido por causa no imputable al
trabajador, haber agotado los recursos de
la cuenta individual de cesantía y no
haber sido beneficiario del Seguro más de
2 veces en los últimos cinco años.

Seguro de Cesantía: Beneficio a todo evento
correspondiente al retiro en hasta 5 cuotas
(según antigüedad en el empleo) de los fondos
acumulados en la Cuenta Individual. Beneficio en
el caso de despido: 5 meses de prestaciones,
50% de la remuneración el primer mes, 45%,
40%, 35% y 30% en los meses siguientes (en el
caso de que los recursos acumulados en la
cuenta individual no sean suficientes se recurre al
Fondo Solidario). Están sujetas a valores
máximos y mínimos (el valor máximo alcanza a
$125.000 el primer mes y el valor mínimo a
$65.000 el primer mes y se rebajan
mensualmente de acuerdo a la misma escala de
porcentajes).
Existen requisitos diferenciados para el caso de
trabajadores a plazo o temporales (menor tiempo
requerido para acceder al beneficio a todo
evento, pero sin acceso al Beneficio del Fondo
Solidario).

Haber sido despedidos sin causa justa y
demostrar que han percibido salarios
continuos por un período de seis meses
con anterioridad al despido. Además,
haber sido empleado de una persona
natural o jurídica por al menos 6 meses
dentro de los últimos 36 meses anteriores
a la fecha del despido y no poseer renta
propia o de cualquier naturaleza que sea
suficiente para mantener a su familia.

Empleador
1.5% de planilla.

Financiamiento
Trabajador
1.5% de la
remuneración.

Estado
Financiamiento estatal
a través de recursos
fiscales extraordinarios.

No

No
Para el caso de
Fondo de
Garantía por
Tiempo de
Servicios, cada
empresario abre
para sus
trabajadores una
cuenta individual
donde deposita
mensualmente
una cotización
correspondiente
al 8% de las
remuneraciones.

Todo el financiamiento
del FAT (Fondo de
Amparo al Trabajador).
Estos fondos están
constituidos por los
recursos del Programa
de Integración Social y
del Programa de
Formación del
Patrimonio del Servidor
Público; impuestos
pagados por empresas
estatales (1% de la
renta) y privadas
(0.65% de la renta).

2.4% planilla

0.6%
remuneración

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

Cuadro 5

SEGUROS DE DESEMPLEO EN AMÉRICA LATINA

Aporte de 12 millones
de dólares anuales
aproximadamente.

N° 133

43

Países
Ecuador

Tipo de
Programa
Sistema de
Seguro
Social

Cobertura
Trabajadores dependientes del
sector privado y público.

Uruguay

Sistema de
Seguro
Social

Asalariados dependientes del
sector privado del comercio, la
industria, la construcción y
sectores de servicios no
amparados por otras instituciones
de seguridad social (se excluyen
los trabajadores bancarios,
rurales y de servicio doméstico).

Venezuela

Sistema de
Seguro de
desempleo
Obligatorio

Empleados del sector público y
privado. Se excluyen los
trabajadores con pensiones de
vejez, invalidez o jubilación; los
trabajadores temporeros,
ocasionales o eventuales; los
trabajadores del servicio
doméstico y los trabajadores a
domicilio.

Beneficios
Suma Fija en función de los ingresos y el tiempo
de cotizaciones. También existen beneficios de
sobrevivencia en caso de fallecimiento del
trabajador.
Con remuneración mensual fija o variable, el
equivalente al 50% del promedio mensual de las
remuneraciones nominales percibidas en los 6
meses inmediatos anteriores al despido. Límite
mínimo correspondiente al 50% del salario
mínimo. Existe un suplemento de 20% para
trabajadores que tengan cargas familiares.
Máximo de beneficio: 8 salarios mínimos
nacionales.
Mientras se encuentra percibiendo el seguro de
desempleo no pierde su derecho a los restantes
beneficios ya que continúa recibiendo la
asignación familiar y al seguro por enfermedad.
Duración máxima de 6 meses, con el reintegro del
trabajador a una actividad remunerada, el
rechazo sin una causa legítima a un empleo
conveniente, o la jubilación del trabajador.

Comprende una indemnización semanal
equivalente al 60% del salario de referencia, por
un período de 18 semanas (extendibles hasta 26
en caso de que el trabajador esté recibiendo
capacitación). Incluye un bono de transporte. El
trabajador cesante y sus familiares calificados
obtienen 26 semanas de asistencia médica en las
mismas condiciones que para los trabajadores
activos.
Se establece un valor mínimo del beneficio
correspondiente a un 60% del salario mínimo
vigente

Condiciones de elegibilidad
El trabajador debe acreditar 24 meses de
cotizaciones y haber permanecido 60 días
desempleado.
Pago mensual para trabajador con
desempleo no imputable y que haya sido
despedido (salvo en el caso del despido
por razones disciplinarias). Empleo previo
de al menos 180 días en los 12 últimos
meses (150 jornales para los
remunerados por día o por hora). Para los
trabajadores con remuneración variable,
se exige haber percibido un mínimo de
seis salarios mínimos nacionales
mensuales.
El artículo 10° de la Ley 15.180 se refiere
a la desocupación especial en el caso de
los empleados con alta especialización
profesional y faculta al Poder Ejecutivo
para establecer, por razones de interés
general, un régimen de subsidio por
desempleo total o parcial para este tipo
de trabajadores. El subsidio otorgado por
esta causal no podrá exceder el 80% del
promedio mensual de las remuneraciones
imponibles y no podrá extenderse por un
período mayor de un año.
El trabajador debe haber perdido en
forma involuntaria su trabajo, y acreditar
52 semanas de cotización durante los 18
meses precedentes a la fecha de la
terminación del empleo.

Empleador
1% de la planilla.

Financiamiento
Trabajador
2% de la
remuneración.

Estado
No hay aportes
directos.

12.5% de la planilla
para pensiones,
salud y desempleo.

15% de la
remuneración
para pensiones,
salud y
desempleo.

Financia los déficit.

1.7% de la planilla.

0.5% de las
remuneraciones.

Subsidios diversos y
todo el financiamiento
de los gastos de salud.

Fuente: Social Security Programs Throughout the Wordl, (1999).

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

44

Cuadro 5 (conclusión)

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

B.

N° 133

Evolución de los seguros de desempleo en el período 1990–
2000

Respecto de los Seguros de Desempleo, las reformas implementadas han sido relativamente
escasas. En el cuadro 6 se presenta la situación comparativa entre los años 1990 y 2000.
En el caso de Argentina, no se han efectuado reformas de carácter general al funcionamiento
del Seguro (continúa vigente la Ley 24.013 de 1991),20 aunque se registran algunos cambios
administrativos como la modificación de la fórmula de cálculo del salario de referencia para
determinar los beneficios (decreto 51/99), extendiendo el plazo de medición hasta 36 meses en el
caso en que el trabajador no hubiese recibido normalmente sus remuneraciones en los últimos seis
meses previos al término del contrato.
En Brasil, la principal reforma en la década de los años noventa corresponde al año 1994
(Ley 8900/94), mediante la cual se aumentó desde 4 a 5 el número máximo de pagos que un
beneficiario puede recibir. En Chile, en cambio, se produjo un importante cambio con la
aprobación de la ley que crea un seguro de cesantía (Ley 19.728 de 4/2001). En este caso se trata
del reemplazo de un sistema de subsidio de desempleo financiado íntegramente con aportes
fiscales, por un seguro de cesantía de diseño mixto que combina cuentas individuales con un seguro
colectivo a través de un fondo de reparto, con contribuciones de carácter tripartito.
En Ecuador no se registran reformas de importancia en el período, aunque sí se verificaron
modificaciones administrativas en lo referente a la fórmula de cálculo de la remuneración base. En
Uruguay no se registran reformas de importancia en el período y finalmente, en Venezuela, si bien
no se han efectuado reformas en los últimos años, se han realizado trabajos tendientes a proponer
mejoras al funcionamiento del seguro de desempleo en base a un modelo que combina cuentas
individuales como un fondo de reparto (similar al sistema en implementación en Chile). Tales
propuestas, sin embargo, no han sido implementadas a la fecha.

20

En forma posterior (agosto de 2001) sí se introdujo una reforma de consideración, cual es el establecimiento de una tasa de
cotización única de aportes del empleador de 16% (aporte patronal), similar al sistema uruguayo.

45

Países

Financiamiento
Tasa de reemplazo
1995
2000
1995
2000
Trabajador: 1.5% Trabajador: 1.5% Máximo 60%
Máximo 60%
Empleador: 1.5% Empleador: 1.5%

Duración beneficios
1995
2000
4-12 meses
4-12 meses

Beneficios mín-máx
1995
2000
Mínimo: 1 salario Mínimo:
US$ 150.
mínimo
Máximo:
Máximo: 4
salarios mínimos US$ 300.

Impuestos

Impuestos

4 meses

Mínimo: 1 salario Mínimo: 1 salario
mínimo
mínimo

Gobierno

Trabajador: 0.6% Suma fija
Empleador: 2.4%
Gobierno: aporte
suma fija

Ecuador

Trabajador 2%
Empleador 1%

Trabajador: 2%
Empleador: 1%

Uruguay

Venezuela

Argentina

Brasil
Chile

/1

er

50% 1 mes,
Máximo 1 año
do
45% 2 mes y
así
sucesivamente
to
hasta el 5 mes.
1 solo pago

Máximo 5 meses

Seguridad social Seguridad social hasta 50%

hasta 50%

6 meses

6 meses

Trabajador: 0.7% Trabajador: 0.7% hasta 60%
Empleador: 1.5% Empleador: 1.5%

hasta 60%

13-26 semanas

13-26 semanas

1 solo pago

Fuente: Elaboración propia, basada en Lora y Pagés (1996) para la información correspondiente al año 1995.
1

4 meses

Se consideran las normas correspondientes al nuevo Seguro de Cesantía.

Máximo
$ 125.000 y
mínimo $ 65.000
er
en 1 mes.

Mínimo: 50%
salario mínimo
Máximo: 4 salarios
mínimos
Máximo: US$44

Mínimo: 50%
salario mínimo.
Máximo: 4 salarios
mínimos.

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

46

Cuadro 6

COMPARACIÓN SEGUROS DE DESEMPLEO EN AMÉRICA LATINA, 1990–2000

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

C.

N° 133

Principales causas de la escasez relativa de los seguros de
desempleo

Entre las razones que permiten explicar el menor desarrollo de los seguros de desempleo en
América Latina destacan las características de los mercados de trabajo en cuanto a la composición
del empleo y del desempleo y la significativa importancia de las Indemnizaciones por años de
servicios en el caso de despido como mecanismo de protección.
Cuadro 7

INFORMALIDAD, DESEMPLEO JUVENIL Y EMPLEO PÚBLICO
EN PAÍSES LATINOAMERICANOS, 2001
Paises

Argentina
Brasil
Chile
Colombia
Costa Rica
Ecuador
Honduras
México
Panamá
Perú
Uruguay
Venezuela
América Latina

Empleo
informal
(% empleo no
agrícola)
45,7
46,0
37,9
1
55,6
44,9
54,7
2
60,7
39,6
1
7,3
59,5
42,2
49,2
46,3

Desempleo
total
(% fuerza de
trabajo)
17,4
6,2
9,1
16,9
6,1
7,9
6,3
2,4
17,0
9,2
15,3
13,5
10,5

Desempleo
juvenil
(pulgadas)
3

37,6
14,7
18,9
33,1
14,0
14,8
2
10,0
4,6
35,4
14,6
36,2
23,2
n.d.

(Porcentaje)
Empleo
público
(% empleo no
agrícola)
17,2
13,7
1
10,8
1
8,1
16,3
10,4
2
10,1
14,2
1
21,8
9,8
17,2
15,9
13,4

Fuente: Panorama Laboral, OIT, 2002.
1

Información correspondiente al año 2000.
Información de 1999.
3
Para el tramo 15 a 19 años.
En los demás casos corresponde al tramo equivalente a 20 y 24 años.
2

1.

Composición del empleo y del desempleo

De acuerdo con los antecedentes presentados por OIT (2002), la informalidad en los
mercados del trabajo en la región alcanzó en el año 2001 a un 46,3 del empleo no agrícola, y con
tendencia al aumento ya que en 1990, ésta sólo alcanzaba a un 42,8, lo que explica que en la
primera mitad de los años noventa, 6 de cada 10 empleos fuesen creados en el sector informal.21
Por otra parte, el empleo en el sector público representa, en promedio, cerca de un 14 del empleo
no agrícola al tiempo que la tasa de desempleo juvenil se ha incrementado; duplicando, en
promedio, a la tasa desocupación total. Estos tres efectos constituyen sendos obstáculos para la
instalación de los Seguros de Desempleo y permiten explicar, además, la reducida cobertura que los
caracteriza y su menor efectividad como herramienta de protección social.
En efecto, una mayor informalidad en los mercados del trabajo implica un obstáculo para el
funcionamiento de estos sistemas ya que por su naturaleza contributiva sólo puede incorporar a los
trabajadores del sector formal. El problema del riesgo moral, descrito en la sección anterior, se
hace mayor en la medida de que el trabajador desempleado puede encontrar empleo en este sector y
continuar percibiendo beneficios. Este tipo de conductas presenta altas dificultades para su
fiscalización y pueden significar una carga financiera significativa para el sistema debido al pago
21

OIT, Panorama Laboral 1999.

47

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

de beneficios indebidos, lo que finalmente presionará por mayores tasas de cotización o un mayor
compromiso de recursos fiscales.
Adicionalmente, la informalidad reduce la probabilidad de que los beneficios cubran a los
trabajadores más pobres, ya que éstos difícilmente cumplirán con los requisitos de cotizaciones
mínimas previas. Así un seguro de desempleo que involucre un alto componente de aportes
estatales tendría un efecto regresivo, con escaso impacto en la protección de los grupos de
trabajadores de más bajos ingresos.
El relativamente alto nivel del desempleo entre los trabajadores jóvenes, por
también se torna en un obstáculo para acceder a los beneficios de un Seguro de
especialmente por la exigencia de un mínimo de cotizaciones para un segmento de la
trabajo que incluye una alta proporción de quienes buscan trabajo por primera vez
también una significativa inserción en ocupaciones informales.

su parte,
Cesantía,
fuerza de
así como

Desde este punto de vista, el problema del desempleo y de la inserción productiva de los
jóvenes requiere de soluciones distintas a la protección brindada por un seguro de desempleo,
puesto que este segmento de la fuerza de trabajo presenta típicamente, escolaridad incompleta, falta
de experiencia en el trabajo y fundamentalmente un alto grado de desconocimiento de las
exigencias vinculadas con la vida laboral. Es más, sistemas de este tipo podrían incluso agravar el
problema al generar un desincentivo a la búsqueda de trabajo.
Finalmente, como se señaló con anterioridad, los empleados públicos rara vez son incluidos
en un seguro de desempleo, dada su mayor estabilidad laboral al estar regulados por regímenes
laborales especiales. Lo anterior indica que en economías donde el empleo público represente un
porcentaje mayor dentro del empleo total, menores serán los incentivos para desarrollar un seguro
de desempleo.
El cuadro 7 muestra que el empleo público fluctúa en la región entre un mínimo de 8,1 en
Colombia y un 21,8 en el caso de Panamá, alcanzando, en promedio un 13,4 del total de empleo no
agrícola. Si a ello se suma la importancia del sector informal en la región, se obtiene que la
cobertura efectiva potencial de un seguro de desempleo alcanzaría, en promedio, sólo a un 40,3 del
total de ocupados; todo lo anterior sin considerar que una fracción de los asalariados formales del
sector privado no cotizan para fines de seguridad social.

2.

Protección a través de indemnizaciones por despido

Otro aspecto de gran importancia en la región es la existencia de las indemnizaciones por
despido, las que proporcionan, en general, beneficios significativos.22 La legislación establece que
estos beneficios, que pueden ser restringidos al caso de los despidos injustificados o incorporar
también un pago a todo evento, deben ser cancelados por una sola vez al término de la relación
laboral y que su monto depende del tiempo de antigüedad en el empleo y del salario previo.
Generalmente, en los países de América Latina, la legislación laboral se caracteriza por su
orientación hacia la estabilidad laboral y la protección al trabajador y, específicamente, por
privilegiar la preservación del puesto de trabajo antes que la protección de los ingresos del
trabajador cuando éste pierde su empleo.23
Pero la obligación de pagar al trabajador una determinada suma al término de la relación
laboral no necesariamente debe afectar en forma negativa el funcionamiento de los mercados de
22

23

48

Márquez y Pagés (1998) destacan que estos mecanismos de protección de la estabilidad son más estrictos en Latinoamérica que en
otras regiones del mundo, salvo en el área del Caribe de habla inglesa, donde predomina la importancia de los convenios colectivos
y la legislación impone comparativamente pocas obligaciones.
Lora y Pagés (1996).

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

N° 133

trabajo. En efecto, si se asume que el trabajador prefiere ingresos estables en el tiempo, cualquier
monto que sea determinado por la ley puede ser entendido como una retribución diferida, y por lo
tanto puede ser compensado por salarios menores mientras permanece empleado. Así, para el
trabajador representará un beneficio y será neutral para las empresas.
Lora y Pagés plantean que esta relación perfecta entre ingreso presente e ingreso futuro se
verifica sólo si, a) existe certidumbre por parte del trabajador y de la empresa sobre el monto de la
transferencia, b) existe una relación transparente entre aportes y pagos y c) el ahorro que hace la
empresa no excede a lo que quisiera acumular el trabajador para prevenirse contra la pérdida del
empleo. Sin embargo, los mismos autores señalan que la legislación vigente en América Latina
presenta varias deficiencias que obstaculizan el buen funcionamiento de este mecanismo,
restándole transparencia y neutralidad desde el punto de vista de la asignación de recursos.
La primera condición, es que exista certidumbre por parte del trabajador y de la empresa
sobre el monto de la transferencia, no se cumple, ya que la ley –en general– no establece una clara
distinción entre despido arbitrario y despido originado por falta de demanda u otras necesidades
económicas de la empresa. Otra fuente de incertidumbre está dada por la fórmula de cálculo de la
indemnización ya que las empresas efectúan aportes basados en el salario corriente mientras que la
indemnización se calcula como un múltiplo del último salario (o en base a un promedio del salario
de los últimos meses).
La segunda condición, es que exista una relación transparente entre aportes y pagos tampoco
se verifica, ya que los trabajadores perciben la indemnización como un derecho adquirido y las
empresas como un impuesto. Además, en muchos países el monto total del costo de despido se
realiza con cargo a los pasivos de la empresa, sin haberse dotado un fondo colectivo para dicho fin,
de modo que cuando las condiciones de la empresa se tornan adversas, esta política puede generar
una relación no deseada entre una baja disponibilidad de fondos y la necesidad de ajustar la
dotación de trabajadores.
Finalmente, la tercera condición, es que el ahorro que hace la empresa no exceda a lo que
quisiera acumular el trabajador para prevenirse contra la pérdida del empleo tampoco se verifica.
En efecto, aun en los casos donde la indemnización por despido pueda ser concebida y
administrada como un seguro de desempleo, las empresas pequeñas tienen escasas posibilidades de
diversificar riesgo entre sus pocos empleados, lo cual implica una prima de seguro mayor para igual
indemnización de despido. De la misma manera, las empresas pequeñas tienen menor
disponibilidad de crédito para hacer frente a múltiples indemnizaciones en momentos de baja
demanda de trabajo. Por otra parte, aquellas empresas cuya actividad económica esté sometida a
fuertes fluctuaciones estacionales o cíclicas, tenderán a pagar indemnizaciones de despido con
mayor frecuencia, por lo que la prima de seguro debería ser mayor. A pesar de lo anterior, la ley
establece aportes idénticos a los fondos de despido para todas las empresas e iguales a una
proporción del salario.
De este modo, los costos de despido carecen de neutralidad, ya que interfieren en las
decisiones y los costos de la movilidad laboral, lo que induce a que las empresas y los trabajadores
modifiquen sus comportamientos para minimizar tales costos.
La evidencia para el caso de América Latina tiende a mostrar efectos no deseados respecto de
sus consecuencias sobre el mercado de trabajo. En efecto, usualmente la existencia de prestaciones
por despido tiende a constituirse en fuentes potenciales de conflictos ya que suelen, por una parte,
incentivar decisiones de despido anticipado o, por otra, a forzar renuncias con el objetivo de evitar los
gastos asociados. También generan conductas, por parte de trabajadores, orientadas a provocar el
despido como una única vía para obtener tales prestaciones, lo que genera un sobrecosto injustificado
que afecta la movilidad laboral.
49

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

Si los costos de despido son percibidos como costos de ajuste, las empresas ante
circunstancias económicas adversas pero transitorias, tenderán a mantener más trabajadores
ocupados de los que tendrían si los costos de despido fueran menores, lo cual se corresponde con la
motivación original de preservación de la estabilidad laboral de la ley. Por iguales razones, la
respuesta del empleo a expansiones económicas, sobre todo si éstas son de naturaleza temporal,
será menor cuanto mayores sean los costos de ajuste, limitando el crecimiento del empleo. En
situaciones de crisis, sus consecuencias negativas sobre el empleo tenderán a ser mayores, ya que las
restricciones impuestas por las indemnizaciones aumentan el riesgo de quiebra y de la pérdida del
empleo de un mayor número de trabajadores. Un problema adicional se refiere a que las disputas
referidas a indemnizaciones constituyen la mayor carga de trabajo de los juzgados laborales en
América Latina, lo que mostraría que el beneficio, en muchos casos, no necesariamente es recibido
por los trabajadores o, al menos, en el momento en que efectivamente se requiere.
Por otra parte, al aumentar el pasivo asociado a la contingencia del despido, se reduce el
incentivo a mantener una dotación de personal con mayor antigüedad relativa, lo que suele inducir
a un efecto de sobre rotación de la fuerza de trabajo, como por ejemplo en Colombia y Ecuador,
donde la indemnización por despido crece más que proporcionalmente con la antigüedad. Así, una
legislación que tiene como principio preservar la estabilidad laboral puede terminar induciendo el
efecto opuesto, lo que no favorece una mayor capacidad de adaptación de las empresas por la vía
de la inversión en capital humano ni por aumentos de productividad.
Cuando los costos de despido son elevados, los contratos temporales pueden constituirse en
un mecanismo para evadirlos. En muchos países la desregulación de estas fórmulas de contratación
ha supuesto una flexibilización en el margen que se aplica solamente a nuevos trabajadores, sin
afectar aquellos con contratos indefinidos o bien se ha utilizado el expediente de la
subcontratación.
Finalmente, es importante analizar qué grado de protección otorga la legislación vigente al
trabajador que pierde su empleo. En general, el riesgo y la duración del desempleo dependen tanto
de características personales del trabajador que pierde su empleo, como de las condiciones
macroeconómicas que determinan el nivel de desempleo agregado. Bajo la presunción de que el
riesgo y la duración del desempleo aumentan con la antigüedad del trabajador en el puesto del
trabajo y la especificidad de su experiencia laboral, la legislación ofrece una protección creciente
con el tiempo de vinculación a la empresa. Sin embargo, la indemnización por despido no guarda
relación con el riesgo asociado a las condiciones económicas.
El efecto de la sobreposición de instituciones, es decir, prestaciones por desempleo e
indemnizaciones por despido, induce el aumento de los costos laborales y tiene por lo tanto
consecuencias negativas sobre la creación de empleo.
Si bien es cierto que las indemnizaciones o pagos por despido, en especial aquellas asociadas
a los despidos injustificados, pueden tener objetivos distintos al de un seguro de desempleo –como
por ejemplo el de servir como herramienta para garantizar una mayor estabilidad en el empleo o
como mecanismo de evitar las practicas arbitrarias o antisindicales–, y que también las condiciones
para percibir los beneficios son distintas (pago de una sola vez en el caso de las indemnizaciones
versus pagos mensuales en el caso de los Seguros), en la práctica el uso que los trabajadores
asignan es el mismo: financiar sus necesidades durante el período de búsqueda de un nuevo
empleo. Así, en países cuya legislación laboral establezca altos montos de indemnización y donde a
la vez exista un alto grado de cumplimiento de la normativa, en la práctica se estará otorgando
protección sin necesidad de implementar un Seguro.
Es más, inclusive en los países de la región donde existen seguros de desempleo, los
beneficios otorgados por éstos respecto de los pagos por indemnizaciones por años de servicio
50

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

N° 133

resultan ser significativamente menores y esta diferencia aumenta con la antigüedad en el empleo.
El problema central radica en los efectos negativos sobre los costos de contratación, sobre el
comportamiento de los agentes y en las dificultades prácticas derivadas de un alto grado de
incumplimiento.
Cuadro 8
1

BENEFICIOS DEL SEGURO DE DESEMPLEO E INDEMNIZACIONES

(Porcentaje)
País
Argentina
Brasil
2
Chile
Uruguay
Venezuela

% del beneficio por
indemnizaciones
68
68
71
67
65

% del beneficio por
seguro de desempleo
32
32
29
33
35

Fuente: Islas, G. (2002).
1

Calculado para un trabajador despedido con 5 años de trabajo que
permanece desempleado por 6 meses (no incluye topes máximos o mínimos
en el caso de los Seguros de Desempleo).
2
Según normas del nuevo Seguro de Cesantía.

Las reformas aplicadas durante los años noventa en países de América Latina sugieren una
tendencia, aunque parcial, hacia la readecuación de estas instituciones con el objetivo de reducir
tales costos y buscar una mayor complementariedad con otros mecanismos de protección en aquellos
países donde existen los seguros de desempleo.
En efecto, durante la década de 1990, un gran número de países latinoamericanos realizaron
reformas a su legislación laboral, las cuales incluyeron, dentro de otras medidas, modificaciones a
las normas de protección frente al despido, término de contrato y seguro de desempleo.24 Al
respecto, se pueden identificar dos tendencias principales:
a)

Reducción de los montos de indemnizaciones por años de servicio

En Argentina, en 1991, al modificarse la ley de extinción del contrato de trabajo se
estableció un tope a los montos indemnizatorios y se redujo el período de preaviso a un mes,
independientemente de la antigüedad del trabajador.
En Nicaragua, se modificó la fórmula de cálculo, rebajando la indemnización por despido
injustificado desde 2 meses de salario por año trabajado a 1 mes de salario por año, por los
primeros 3 años trabajados y 20 días de salario por cada año a partir del cuarto.
En Panamá la reforma laboral de 1995 introdujo varias modificaciones, alterando la escala
de cálculo de la indemnización por despido con el fin de reducir los incentivos a la rotación laboral,
obligando a las empresas a generar un fondo colectivo administrado por una entidad privada y
disminuyendo el pago de salarios comprendidos entre el despido y el momento que se dictamina
una decisión judicial.
En el caso de Perú, la ley de Fomento del Empleo de 1991 permitió sustituir la reposición
obligatoria del trabajador en caso de despido injustificado, por el pago de indemnización y, en
1995, se abolió la estabilidad absoluta o derecho de reinserción y se redujo la indemnización para
trabajadores de mayor antigüedad de tres a un sueldo por año de trabajo, con un máximo de 12.
En un sentido opuesto, en Chile se elevó desde 5 a 11 años el número máximo de años de
servicio a ser considerados para el pago de indemnizaciones, aunque es necesario tener en cuenta
24

Otros aspectos que han sido sujetos a modificaciones en los últimos diez años son la introducción de nuevas formas de contratación,
negociaciones colectivas, salario mínimo, flexibilidad horaria y la introducción de nuevos mecanismos de resolución de conflictos.

51

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

que éstas habían sido reducidas significativamente en los años ochenta; y el caso de El Salvador, en
1994, se elevó el tope máximo para las indemnizaciones, sin modificar su fórmula de cálculo.
b)

Introducción de Sistemas de aprovisionamiento y pagos a todo evento

Estos son los casos de Colombia y de Guatemala, donde se establecieron sistemas de
aprovisionamiento obligatorios, a través del uso de cuentas individuales o del pago de bonos
anuales. Mediante estos mecanismos se buscó asegurar que el trabajador reciba efectivamente el
pago que corresponde, a la vez, que se evita que la acumulación de un pasivo demasiado grande
perjudique la capacidad de respuesta de las empresas frente a crisis económicas.
En efecto, en Colombia, la reforma de 1990 modificó algunas de las condiciones de término
de la relación laboral. Se estableció que los fondos de cesantía fueran depositados en cuentas a
nombre de los trabajadores en entidades financieras, se eliminó el derecho a reintegro para
trabajadores de más de 10 años y se modificó la escala de años de antigüedad e indemnización,
aunque se elevó el número de salarios que la empresa tiene que pagar en caso de despido
injustificado. En ambos casos se apuntó a reducir incertidumbre.
En el caso de Guatemala, en noviembre de 1990 el congreso aprobó la ley de bonificación
anual mediante la cual se sustituyó el pago de una compensación económica de un mes de salario
por año de servicio a cancelar en el momento de la separación a todo evento, por un bono anual
cancelado una vez al año.
En Perú, en el año 1992, también se modificó la ley de compensación por tiempo de servicios
(CTS) o acumulación de capital constituido por un sueldo por año de trabajo a recibir al final de la
relación laboral o en forma de retiros periódicos. Así, las CTS se acumulan en una cuenta personal
a nombre del empleado, donde se deposita un 50 del salario en los meses de mayo y noviembre y
recibe un retorno de mercado por los fondos acumulados.25

D.

Posibilidades de desarrollo de los seguros de desempleo

Los antecedentes presentados en las secciones anteriores, si bien permiten explicar el escaso
desarrollo relativo de los seguros de desempleo en América Latina también ponen en evidencia los
esfuerzos realizados por los países para ajustar el instrumental disponible frente a una nueva y
mayor demanda de protección frente al desempleo. Así, mientras que las reformas a los sistemas de
seguros, hasta ahora, no han sido significativas, con excepción del caso de Chile en el que se creó
una nueva institución sobre la base de un nuevo diseño que combina cuentas individuales y un
fondo de reparto, se observa al mismo tiempo que el mecanismo tradicional de protección ante el
desempleo, de indemnizaciones por despido, sí ha sido objeto de modificaciones orientadas ya sea
a reducir su impacto sobre los costos o bien su reemplazo por sistemas de aprovisionamiento
mediante la creación de cuentas individuales, especialmente en países donde no existen los seguros
de desempleo.
Como se señaló con anterioridad, una de las condiciones de éxito de la estrategia de
desarrollo fundada, principalmente, en la apertura comercial y el creciente proceso de globalización
de los mercados que implican una mayor flexibilidad de las economías y de los mercados de
trabajo en particular, radica en cómo disponer de mejores instrumentos de protección para enfrentar
los nuevos y mayores riesgos, en especial del desempleo.

25

52

La Compensación por Tiempo de Servicios en los últimos años ha registrado nuevas modificaciones que han alterado su sentido
original, pues se ha renovado continuamente la autorización para efectuar giros mensuales de los saldos acumulados. Por otra parte,
también en Perú se ha estudiado la factibilidad de instalar un seguro de desempleo tomando como referencia la experiencia de Chile.
Véase, Velásquez (2002).

CEPAL - SERIE Financiamiento del desarrollo

N° 133

En este sentido, un seguro de desempleo puede constituirse en un elemento que facilite la
transición entre una economía cerrada al exterior a una economía más abierta a los mercados
internacionales, al brindar protección y facilitar la adaptación de aquellos trabajadores que resulten
afectados por los procesos de reconversión productiva.26 El que este instrumental sea eficiente y no
derive en aumentos de costos de despido, como ocurre con los sistemas basados en
indemnizaciones por años de servicio, o no genere efectos no deseados en los mercados de trabajo,
como lo sugiere la teoría y la discusión de la evidencia empírica, dependerá crucialmente de las
características específicas de diseño.
A continuación se identifican tres vías complementarias por las cuales es posible el
desarrollo de dispositivos de protección frente al riesgo de desempleo en América Latina.

1.

Políticas activas para la autoprotección

Una de las principales razones que impiden lograr una mayor capacidad de protección social
y que en particular obstaculizan el desarrollo de los seguros de desempleo en América Latina,
radica tanto en la debilidad institucional para implementar políticas activas de mercado de trabajo
como en la escasa integración de éstas con el instrumental de protección frente al desempleo.
En general, los servicios de capacitación y de orientación e intermediación laboral tienden a
operar con grados de autonomía mayores a los deseables, lo que es indicativo de la existencia de
pérdidas de eficiencia en el uso de los recursos. Sus causas pueden tener diversos orígenes, pero en
todos los casos revelan la inexistencia de relaciones sistémicas, ya sea porque los sistemas de
protección a la cesantía fallan en promover la reinserción laboral productiva de sus beneficiarios,
por inadecuación de calificaciones para el trabajo o bien por insuficiente información sobre
oportunidades de empleo. El mismo efecto se obtiene si los programas de capacitación presentan
insuficiencias de cobertura a los cesantes o si su diseño no incorpora la información sobre las
fuentes dinámicas de la demanda por trabajo.
Desde este punto de vista, un sistema de protección eficaz para enfrentar la contingencia del
desempleo se basa fundamentalmente en la capacidad de proporcionar recursos monetarios a
quienes enfrentan la pérdida de su fuente laboral, así como apoyar la búsqueda de empleo y la
reinserción productiva en los mercados de trabajo. En este sentido, buscar una estrecha relación
entre políticas pasivas de mercado de trabajo, o la prestación de apoyo económico a los
desempleados, con otras de carácter activo, como las de promoción de una mayor convergencia
entre la oferta y demanda laborales por la vía de la orientación y la capacitación, constituye una
condición de eficacia.
Tanto los servicios de información, orientación e intermediación ocupacional así como los de
capacitación laboral favorecen la movilidad cuantitativa y cualitativa de los recursos humanos y el
potencial de aumento de la productividad. De modo que un sistema de protección a los desempleados
que asegure ingresos durante el evento de la cesantía y que se vincule con los servicios de empleo,
tendrá efectos positivos complementarios al mejorar la calidad de la búsqueda de trabajo.
Un esquema integrado de políticas activas de mercado de trabajo con un instrumental eficiente
de protección al desempleado, puede contribuir significativamente a fortalecer la capacidad de
adaptación de las economías que operan, como en la actualidad, en un contexto de cambios
permanentes y así reducir la probabilidad de desempleo o bien disminuir sus costos al facilitar la
reinserción laboral en ocupaciones productivas y evitar, además, las transiciones hacia la
informalidad.

26

Mazza, J. (2000) y Velásquez (1996).

53

Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

2.

Reformas al diseño

Tanto de la discusión teórica como de la evidencia empírica es posible concluir que el diseño
institucional de los sistemas analizados puede llegar a tener tanta importancia como sus propios
beneficios. En efecto, si bien las evidencias obtenidas por múltiples estudios muestran muchas
veces resultados contradictorios respecto de la incidencia sobre el nivel y duración del desempleo,
sobre el dinamismo del empleo o sobre los comportamientos de los propios ocupados, es indudable,
por otra parte, que son precisamente los aspectos institucionales los que condicionan fuertemente
los efectos finales en los mercados de trabajo.
Lo anterior sugiere que tanto el diseño institucional, la naturaleza y extensión de los
beneficios como las normas y procedimientos administrativos que regulan la provisión de los
distintos servicios, deben ser evaluados en función del tipo de incentivos o comportamientos que
tienden a generar entre sus beneficiarios reales y potenciales. Un diseño eficiente y con efectos
positivos sobre los mercados de trabajo precisa considerar incentivos para la búsqueda activa de un
nuevo empleo, lo que aparece asociado con el nivel y duración de las prestaciones, con el modelo
de financiamiento y su incidencia en el costo de la nómina de las empresas o en el presupuesto
público así como las condiciones de elegibilidad, entre otros.
Pero el ámbito posible de acción en este sentido es amplio, puesto que no sólo se trata de
identificar posibles reformas que disciplinen a los sistemas existentes para evitar su utilización
indebida, sino que también resulta de gran utilidad analizar modelos alternativos o
complementarios a los diseños tradicionales de reparto, como los fondos de capitalización y de
ahorro individual. En este sentido, el nuevo modelo de Seguro de Cesantía puesto en vigencia
recientemente en Chile, debe ser observado con particular atención.
Bajo un modelo de reparto clásico, la condición principal para otorgar beneficios
corresponderá a la de estar cesante por causa de despido por necesidades de la empresa o despido
injustificado. Si bien dicha condición se justifica para velar por el buen uso del sistema, debe
considerarse, por otra parte, que por la proliferación de contratos a plazo, temporales o por obra o
faena determinada en diversas ramas de actividad económica, dicha condición opera como una
restricción para alcanzar una mayor cobertura y, en algunos casos, cuando se trata de contratos de
carácter indefinido, también puede inducir comportamientos no deseados que induzcan el despido.
Lo anterior pone en evidencia la necesidad de buscar nuevos instrumentos que permitan
proporcionar protección a quienes ya no se desempeñan bajo modalidades contractuales de plazo
indefinido, pero que enfrentan igualmente el evento de la pérdida de un empleo y la necesidad de
financiar la búsqueda de uno nuevo. Desde esta perspectiva, la incorporación de planes de ahorro
complementarios bajo la forma de cuentas individuales, en calidad de patrimonio de un trabajador,
permitiría proporcionar protección a quienes se desempeñan bajo estas condiciones y, además,
pueden generar beneficios a todo evento pues podrían estar disponibles frente a cualquier causa que
dé término a la relación de trabajo.
Desde el punto de vista del financiamiento, los sistemas de reparto precisan establecer
reservas para poder enfrentar cambios imprevistos en el mercado de trabajo, especialmente en
recesiones que inducen a recurrir a medidas extraordinarias. La observación del equilibrio
financiero de estos regímenes no sólo está influida por variables demográficas, sino especialmente
por cambios que se registran en períodos cortos, lo que sugiere mantener un control permanente de
las tendencias deficitarias.
La experiencia reciente, sin embargo, muestra que el aumento del desempleo ha obligado a
discutir aumentos de contribuciones lo que va en la dirección contraria a la demanda de las
empresas por menores cargas sociales, por lo que ha sido el Estado el que se ha visto forzado a
aumentar su participación en el financiamiento y en la gestión y ha aumentado su exposición frente
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a persistentes demandas de aumento de los beneficios y de la cobertura de los beneficiados,
aumentado así la probabilidad de operar en condiciones de desequilibrio.
Un modelo que considere la incorporación de planes de ahorro, también puede contribuir a
resguardar el equilibrio financiero de los sistemas, ya que una parte de los beneficios pueden ser
financiados con los saldos acumulados en las cuentas individuales, especialmente en los primeros
meses de cesantía cuando ésta afecta a una mayor proporción de desempleados, de modo que el
fondo de reparto operaría como complemento para financiar una estructura determinada de
beneficios.
Finalmente, la administración de los sistemas contributivos ya sea basados en modelos de
reparto, cuentas individuales o una combinación de éstos, puede verse facilitada mediante el
aprovechamiento de economías de ámbito derivadas de la implementación de sistemas de pensiones
de capitalización individual en varios países como Argentina, Colombia, Chile, Bolivia, El
Salvador, México, Perú y Uruguay. En este caso se generan externalidades positivas por el
desarrollo de mejores sistemas de recaudación, administración de cuentas individuales, cobranza de
cotizaciones y redes de atención a público. Por ejemplo, las bases de datos de cotizantes de los
Sistemas de Pensiones pueden ser usadas para detectar en forma expedita posibles fraudes, ya sea
por la utilización indebida del sistema como por la evasión del pago de contribuciones.
En definitiva, tanto las reformas que permitan disciplinar el funcionamiento de los sistemas
para evitar distorsiones en el funcionamiento de los mercados de trabajo, así como aquellas que
implican modificar aspectos fundamentales del diseño, como la incorporación de planes
complementarios de ahorro, permitirían ampliar el conjunto de eventos a proteger, incorporar a un
conjunto creciente de trabajadores que se ven excluidos de acceder a los beneficios por
desempeñarse bajo modalidades contractuales que no terminan mediante un despido, proteger en
mejor medida el equilibrio financiero de los sistemas y disminuir los costos de administración. A su
vez, esta mejor protección constituiría un incentivo a la formalización de los mercados de trabajo.

3.

Combinación óptima de instrumentos

El diseño de una institucionalidad adecuada que proteja efectivamente ante el riesgo de
desempleo naturalmente deberá considerar las características de los mercados de trabajo de los
países, así como los propios regímenes de protección preexistentes.
Respecto de estos últimos, es posible identificar al menos tres tipos de instrumentos de
cobertura al desempleado: las indemnizaciones por años de servicios, los seguros de desempleo
contributivos, ya sea que operen bajo la modalidad de reparto, cuentas individuales o una
combinación de los anteriores y los sistemas de asistencia al desempleo financiados con rentas
generales. Cada uno de ellos tiene objetivos particulares que los distinguen, pero que requieren ser
combinados de modo de evitar la sobreprotección y generar costos de eficiencia que afecten el
funcionamiento de los mercados de trabajo.
Los seguros no suelen plantearse, ni aun en períodos de crecimiento o auge de la economía,
como solución al desempleo. Su objetivo más bien se orienta a proporcionar medios de subsistencia
a quienes pierden temporalmente el ingreso, entre quienes pertenecen a la fuerza de trabajo y no
logran encontrar empleo adecuado. También se les concibe relacionados con las políticas activas,
de modo que las prestaciones no sólo tienen como finalidad sustituir ingresos sino que apoyar la
búsqueda de empleo o premiar el reingreso al mercado laboral. No obstante que el financiamiento
recae en trabajadores y empleadores, es usual que el Estado financie parte de los beneficios
regulares, los déficit del sistema o el funcionamiento del aparato administrativo y de servicios
relacionados tales como las agencias de empleo.

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Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

Nótese que ya sea se trate de fondos de reparto o una combinación con cuentas individuales,
estos sistemas buscan proteger a los desempleados temporales y, por ello, delimitan los beneficios a
un período determinado el que generalmente es una función de la duración media de la cesantía.
Las indemnizaciones por años de servicios, en cambio, operan fundamentalmente con el
objetivo de evitar el despido por causas transitorias al incorporar un costo adicional que crece con
la antigüedad y que se determina en función de los salarios percibidos mientras el trabajador
permaneció en la empresa y, básicamente, comparten con los seguros de desempleo una misma
población de beneficiarios; es decir, asalariados que estén desempleados involuntariamente.
Esta sobreposición de coberturas, desde el punto de vista del empleador, representa un doble
costo para un fin similar, lo que sugiere que el funcionamiento simultáneo de ambas instituciones
puede tener consecuencias negativas en las decisiones de contratación o bien en inducir la
utilización de modalidades contractuales de plazos definidos para eliminar todo costo vinculado
con normas legales que regulen el término de la relación de trabajo. Así, finalmente, esta
sobreprotección tendría como consecuencias, un mayor riesgo de desempleo y una menor
población protegida.
Un seguro no desplaza totalmente a las indemnizaciones como instrumento de protección de
ingresos para la búsqueda de empleo ni tampoco opera como una barrera al despido; es más, su
existencia, en un nivel óptimo, puede contribuir a una mayor estabilidad de los sistemas de seguros
en la medida en que desalienten despidos no justificados. Sin embargo, si bien tales instituciones
no son idénticas, existe efectivamente un ámbito en el que mantienen una relación de sustitución
parcial que debe ser resuelta para evitar la presencia de costos redundantes.
Finalmente, los programas de asistencia al desempleo buscan cubrir a trabajadores
desempleados que han extinguido su derecho a los beneficios anteriores y que demuestran
insuficiencia de ingresos. Se trata en definitiva de programas no contributivos, los cuales pueden
tener efectos no deseados en los mercados de trabajo si proporcionan beneficios relativamente
generosos, por tiempos ilimitados y si las instituciones que los administran no tienen la capacidad
de fiscalizar adecuadamente las condiciones de ingresos de sus beneficiarios. Un cuidado especial
se requiere, por lo tanto, en orden a asegurar un adecuado control de las condiciones de elegibilidad
para evitar que sean percibidos como una simple extensión de los beneficios de un seguro de
desempleo.

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IV. Conclusiones

El riesgo de desempleo ha aumentado en América Latina en las
dos últimas décadas, por el débil e inestable crecimiento de la
actividad económica, lo que ha derivado en una baja creación de
empleo, en un aumento de la desocupación, en la expansión de las
ocupaciones de baja productividad y en una mayor desprotección
social.
El desempeño económico de la región se ha registrado junto con
un proceso de apertura comercial y financiera y mayor competencia de
los mercados, sin que al mismo tiempo se haya avanzado en
desarrollar mecanismos de protección social más efectivos. Esta
mayor inseguridad que aparece asociada al funcionamiento regular de
las economías abiertas ha activado la demanda por nuevas
instituciones para enfrentar los mayores riesgos, en particular el de
desempleo.
Una de las formas de protección más utilizada en los países
industrializados son los seguros de desempleo y suelen ser
complementados con programas asistenciales. La diferencia radica en
que mientras los seguros de desempleo constituyen una transferencia
en el tiempo de los ingresos del trabajador desde los períodos de
ocupación a los de desocupación, la asistencia al desempleo es un
régimen de redistribución de rentas, ya que todos los desocupados con
ingresos de subsistencia insuficientes perciben prestaciones durante el
período completo de inactividad, financiadas con cargo a los ingresos
del Estado.

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Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina

Otras formas de aseguramiento son el autoseguro y la autoprotección. La primera adopta la
modalidad de fondos de capitalización individual o cuentas individuales por cesantía, basadas en
planes de ahorro; presenta ventajas sobre los fondos de reparto cuando los gastos son muy
recurrentes, exigen menos capacidad de administración, suponen bajos costos fiscales y sirven para
enfrentar el riesgo de abuso y otorgar protección a todo evento. Sin embargo, la principal debilidad
es su alto costo para cubrir eventos de naturaleza probabilística como el desempleo, de modo que
no puede ser considerada propiamente como una alternativa a los seguros, sino que más bien como
un instrumento complementario. La autoprotección por su parte, puede ser concebida como el
resultado de políticas orientadas a evitar que el desempleo se produzca o bien a controlar sus
efectos y en éstas se inscriben las políticas laborales activas.
De la revisión de los sistemas existentes se observa que en los países industrializados existen
combinaciones entre seguros obligatorios y voluntarios, con financiamiento de trabajadores y/o
empleadores, con regímenes especiales para determinados grupos y una fuerte participación del
Estado, ya sea para garantizar beneficios, financiar déficit o bien complementar con programas
asistenciales a quienes han agotado el derecho a las prestaciones y presentan insuficiencias de
ingresos. Esta diversidad confirma la idea de que no existe un único diseño óptimo y que la
disponibilidad de diversos instrumentos puede facilitar las posibilidades de protección. No obstante
lo anterior, también queda en evidencia que la preocupación por los potenciales efectos negativos
sobre los mercados de trabajo es una cuestión central y que la multiplicidad de condiciones para
otorgarlos buscan prevenir su ocurrencia por la vía de disciplinar su funcionamiento.
En efecto, los seguros y la asistencia al desempleo también enfrentan severos
cuestionamientos por los efectos en los mercados de trabajo, ya que al disminuir el costo de perder
el empleo, y el beneficio de encontrarlo –para quienes tienen el derecho de percibir sus
prestaciones–, se tiende a inducir el aumento de la tasa y de la duración de la desocupación.
Aunque la evidencia disponible no es definitiva, sí contribuye a poner en evidencia sus posibles
debilidades y acentúa la necesidad de que su operación se enmarque en esquemas cuidadosamente
diseñados.
En América Latina, en cambio, son pocos los países que cuentan con seguros de desempleo,
lo que si bien se financian sobre la nómina de salarios tienden a registrar una alta dependencia de
los ingresos estatales al no equilibrar sus ingresos con sus gastos. Junto con una escasa integración
con otros programas, presentan al mismo tiempo baja cobertura, que se explica por alta
informalidad y por las dificultades para reunir las condiciones de elegibilidad, lo que afecta
también a desempleados asalariados que provienen de un trabajo temporal o a plazo.
La informalidad es un obstáculo para el funcionamiento de estos sistemas, ya que por su
naturaleza contributiva sólo pueden incorporar a los trabajadores formales. El riesgo moral es
mayor en la medida en que un desempleado puede encontrar empleo en este sector y continuar
percibiendo beneficios, lo que puede reportar una carga financiera significativa que presionará al
alza de las cotizaciones o a un mayor compromiso de recursos fiscales. Si, además, la probabilidad
de que los trabajadores más pobres acumulen cotizaciones mínimas previas es baja, una alta
participación del Estado en el financiamiento tendrá carácter regresivo.
En cambio, el mecanismo más utilizado es el de las indemnizaciones por despido que buscan
privilegiar la preservación del puesto de trabajo antes que la protección de los ingresos del
trabajador cuando éste pierde su empleo. Por su intermedio se pagan beneficios cuando el despido
es injustificado, por una sola vez al fin de la relación laboral y su monto depende del tiempo de
antigüedad en el empleo y del salario previo. Así como en el caso de los seguros, estas instituciones
también son cuestionadas por sus efectos, al incentivar despidos anticipados, forzar renuncias con
el objetivo de evitar los gastos asociados o promover conductas para provocar el despido. Ello

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genera un sobrecosto que afecta la movilidad laboral y limita el crecimiento del empleo y, en
muchos casos, induce la adopción de contratos temporales o el uso de subcontratación.
En los años noventa, tanto los seguros como las indemnizaciones han sido objeto de
reformas. Entre los primeros, la mayor innovación se registró en Chile al crearse una nueva
institución que combina cuentas individuales con un fondo de reparto, mientras que las reformas a
las indemnizaciones se han caracterizado por reducir sus beneficios y por buscar modalidades de
aprovisionamiento y pagos a todo evento, mediante la creación de fondos o cuentas de ahorro
individual.
En la búsqueda de mejores soluciones de protección frente al desempleo, los seguros pueden
constituirse en facilitadores de la transición entre una economía cerrada a una economía más
abierta a los mercados internacionales. El que este instrumental sea eficiente y no derive en
aumentos de costos de despido, como ocurre con las indemnizaciones o que no genere efectos no
deseados en los mercados de trabajo, como lo sugiere la discusión sobre los programas de seguros y
de asistencia al desempleo, dependerá crucialmente de las características específicas de diseño.
Considerando las particularidades de las economías latinoamericanas, es posible avanzar en
el desarrollo de nuevos instrumentos de protección. Para ello se pueden considerar tres ámbitos
simultáneos de aplicación, partiendo por fortalecer la débil institucionalidad para implementar
políticas activas de mercado de trabajo y para integrarlas con la protección al desempleo. Su
desarrollo constituye una condición de eficacia para cumplir un efectivo rol de autoprotección al
vincular las prestaciones con servicios de información, intermediación y capacitación laboral, lo
que puede contribuir a fortalecer la capacidad de adaptación de las economías, reduciendo la
probabilidad de desempleo o sus costos, al mejorar la calidad de la búsqueda y facilitar la reinserción
laboral productiva y evitar así las transiciones hacia la informalidad.
En segundo lugar, el diseño de los programas puede tener tanta importancia como sus
propios beneficios y el ámbito de acción es amplio ya que no sólo se trata de disciplinar los
sistemas existentes sino que también analizar modelos alternativos o complementarios a los diseños
tradicionales de reparto, como los fondos de capitalización y de ahorro individual. En este sentido,
el nuevo modelo de Seguro de Cesantía puesto en vigencia en Chile, debe ser observado con
particular atención.
Precisamente, por las características de los mercados de trabajo, es necesario mejorar el
alcance de la cobertura de la protección actual. Así, por ejemplo, la incorporación de planes de
ahorro complementarios bajo la forma de cuentas individuales, en calidad de patrimonio de un
trabajador, permitiría ampliar la protección a asalariados con contratos a plazo y, además, generar
beneficios a todo evento pues podrían estar disponibles frente a cualquier causal de término de la
relación de trabajo, lo que constituiría, además, un incentivo a la formalización. Además, tales
planes pueden contribuir a resguardar el equilibrio financiero, al costear parte de los beneficios con
los saldos acumulados en las cuentas individuales, especialmente en los primeros meses de cesantía
cuando ésta afecta a una mayor proporción de desempleados.
Finalmente, el rediseño de la protección debe considerar las características de los mercados
de trabajo así como los propios regímenes de protección preexistentes. El instrumental disponible
constituido por las indemnizaciones, seguros de desempleo contributivos, ya sea que operen bajo la
modalidad de reparto, cuentas individuales o una combinación de los anteriores y así como la
asistencia al desempleo requieren ser combinados para evitar la sobreprotección y la generación de
costos de eficiencia que afecten el funcionamiento de los mercados de trabajo.

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Hacia una mayor equidad en la salud: el caso de Chile, Uri Wainer (LC/L.1036), 1997.
El financiamiento del sistema de seguridad social en salud en Colombia, Luis Gonzalo Morales (LC/L.1037), 1997. www
Las instituciones de salud previsional (ISAPRES) en Chile, Ricardo Bitrán y Francisco Xavier Almarza
(LC/L.1038), 1997.
Gasto y financiamiento en salud en Argentina, María Cristina V. de Flood (LC/L.1040), 1997.
Mujer y salud, María Cristina V. de Flood (LC/L.1041), 1997.
Tendencias, escenarios y fenómenos emergentes en la configuración del sector salud en la Argentina, Hugo E.
Arce (LC/L.1042), 1997.
Reformas al financiamiento del sistema de salud en Argentina, Silvia Montoya (LC/L.1043), 1997.
Logros y desafíos de la financiación a la vivienda para los grupos de ingresos medios y bajos en Colombia,
Instituto Colombiano de Ahorro y Vivienda (LC/L.1039), 1997.
Acesso ao financiamento para moradia pelos extratos de média e baixa renda. A experiência brasileira recente,
José Pereira Goncalves (LC/L.1044), 1997.
Acceso a la vivienda y subsidios directos a la demanda: análisis y lecciones de las experiencias latinoamericanas,
Gerardo Gonzales Arrieta (LC/L.1045), 1997.
Crisis financiera y regulación de multibancos en Venezuela, Leopoldo Yáñez (LC/L.1046), 1997.

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N° 133

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Algunos factores que inciden en la distribución del ingreso en Argentina, 1980-1992. Un análisis descriptivo,
L. Felipe Jiménez y Nora Ruedi (LC/L.1055), 1997.
Algunos factores que inciden en la distribución del ingreso en Colombia, 1980-1992. Un análisis descriptivo,
L. Felipe Jiménez y Nora Ruedi (LC/L.1060), 1997.
Algunos factores que inciden en la distribución del ingreso en Chile, 1987-1992. Un análisis descriptivo,
L. Felipe Jiménez y Nora Ruedi (LC/L.1067), 1997.
Un análisis descriptivo de la distribución del ingreso en México, 1984-1992, L. Felipe Jiménez y Nora Ruedi
(LC/L.1068), 1997.
Un análisis descriptivo de factores que inciden en la distribución del ingreso en Brasil, 1979-1990, L. Felipe
Jiménez y Nora Ruedi (LC/L.1077 y Corr.1), 1997.
Rasgos estilizados de la distribución del ingreso en cinco países de América Latina y lineamientos generales para
una política redistributiva, L. Felipe Jiménez y Nora Ruedi (LC/L.1084), 1997.
Perspectiva de género en la reforma de la seguridad social en salud en Colombia, Amparo Hernández Bello
(LC/L.1108), 1998.
Reformas a la institucionalidad del crédito y el financiamiento a empresas de menor tamaño: La experiencia
chilena con sistemas de segundo piso 1990-1998, Juan Foxley (LC/L.1156), 1998. www
El factor institucional en reformas a las políticas de crédito y financiamiento de empresas de menor tamaño: la
experiencia colombiana reciente, Luis Alberto Zuleta Jaramillo (LC/L.1163), 1999. www
Un perfil del déficit de vivienda en Uruguay, 1994, Raquel Szalachman (LC/L.1165), 1999. www
El financiamiento de la pequeña y mediana empresa en Costa Rica: análisis del comportamiento reciente y
propuestas de reforma, Francisco de Paula Gutiérrez y Rodrigo Bolaños Zamora (LC/L.1178), 1999.
El factor institucional en los resultados y desafíos de la política de vivienda de interés social en Chile, Alvaro
Pérez-Iñigo González (LC/L.1194), 1999. www
Un perfil del déficit de vivienda en Bolivia, 1992, Raquel Szalachman (LC/L.1200), 1999. www
La política de vivienda de interés social en Colombia en los noventa, María Luisa Chiappe de Villa (LC/L.1211-P),
N° de venta: S.99.II.G.10 (US$10.0), 1999. www
El factor institucional en reformas a la política de vivienda de interés social: la experiencia reciente de Costa Rica,
Rebeca Grynspan y Dennis Meléndez (LC.L.1212-P), N° de venta: S.99.II.G.11 (US$10.0),1999. www
O financiamiento do sistema público de saúde brasileiro, Rosa María Márques, (LC/L.1233-P), N° de venta:
S.99.II.G.14 (US$10.0), 1999. www
Un perfil del déficit de vivienda en Colombia, 1994, Raquel Szalachman, (LC/L.1234-P), N° de venta:
S.99.II.G.15 (US$10.0), 1999. www
Políticas de crédito para empresas de menor tamaño con bancos de segundo piso: experiencias recientes en Chile,
Colombia y Costa Rica, Günther Held, (LC/L.1259-P), N° de venta: S.99.II.G.34 (US$10.0), 1999. www
Alternativas de política para fortalecer el ahorro de los hogares de menores ingresos: el caso del Perú. Gerardo
Gonzales Arrieta, (LC/L.1245-P), N° de venta: S.99.II.G.29 (US$10.0), 1999. www
Políticas para la reducción de costos en los sistemas de pensiones: el caso de Chile. Jorge Mastrángelo,
(LC/L.1246-P), N° de venta: S.99.II.G.36 (US$10.0), 1999. www
Price-based capital account regulations: the Colombian experience. José Antonio Ocampo and Camilo Ernesto
Tovar, (LC/L.1243-P), Sales Number: E.99.II.G.41 (US$10.0), 1999. www
Transitional Fiscal Costs and Demographic Factors in Shifting from Unfunded to Funded Pension in Latin
America. Jorge Bravo and Andras Uthoff (LC/L.1264-P), Sales Number: E.99.II.G.38 (US$10.0), 1999. www
Alternativas de política para fortalecer el ahorro de los hogares de menores ingresos: el caso de El Salvador.
Francisco Angel Sorto, (LC/L.1265-P), N° de venta: S.99.II.G.46 (US$10.0), 1999. www
Liberalización, crisis y reforma del sistema bancario chileno: 1974-1999, Günther Held y Luis Felipe Jiménez,
(LC/L.1271-P), N° de venta: S.99.II.G.53 (US$10.0), 1999. www
Evolución y reforma del sistema de salud en México, Enrique Dávila y Maite Guijarro, (LC/L.1314-P), N° de
venta: S.00.II.G.7 (US$10.0), 2000. www
Un perfil del déficit de vivienda en Chile, 1994. Raquel Szalachman (LC/L.1337-P), N° de venta: S.00.II.G.22
(US$10.0), 2000. www
Estudio comparativo de los costos fiscales en la transición de ocho reformas de pensiones en América Latina.
Carmelo Mesa-Lago, (LC/L.1344-P), N° de venta: S.00.II.G.29 (US$10.0), 2000. www

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Proyección de responsabilidades fiscales asociadas a la reforma previsional en Argentina, Walter Schulthess,
Fabio Bertranou y Carlos Grushka, (LC/L.1345-P), N° de venta: S.00.II.G.30 (US$10.0), 2000.www
Riesgo del aseguramiento en el sistema de salud en Colombia en 1997, Humberto Mora Alvarez, (LC/L.1372-P),
N° de venta: S.00.II.G.51 (US$10.0), 2000.www
Políticas de viviendas de interés social orientadas al mercado: experiencias recientes con subsidios a la demanda en
Chile, Costa Rica y Colombia, Günther Held, (LC/L.1382-P), N° de venta: S.00.II.G.55 (US$10.0), 2000.www
Reforma previsional en Brasil. La nueva regla para el cálculo de los beneficios, Vinícius Carvalho Pinheiro y
Solange Paiva Vieira, (LC/L.1386-P), N° de venta: S.00.II.G.62 (US$10.0), 2000.www
Costos e incentivos en la organización de un sistema de pensiones, Adolfo Rodríguez Herrera y Fabio Durán
Valverde, (LC/L.1388-P), N° de venta: S.00.II.G.63 (US$10.0), 2000.www
Políticas para canalizar mayores recursos de los fondos de pensiones hacia la inversión real en México, Luis N.
Rubalcava y Octavio Gutiérrez (LC/L.1393-P), N° de venta: S.00.II.G.66 (US$10.0), 2000. www
Los costos de la transición en un régimen de beneficio definido, Adolfo Rodríguez y Fabio Durán (LC/L.1405-P),
N° de venta: S.00.II.G.74 (US$10.0), 2000.www
Efectos fiscales de la reforma de la seguridad social en Uruguay, Nelson Noya y Silvia Laens, (LC/L.1408-P),
N° de venta: S.00.II.G.78 (US$10.0), 2000. www
Pension funds and the financing productive investment. An analysis based on Brazil’s recent experience, Rogerio
Studart, (LC/L.1409-P), Sales Number: E.00.II.G.83 (US$10.0), 2000. www
Perfil de déficit y políticas de vivienda de interés social: situación de algunos países de la región en los noventa,
Raquel Szalachman, (LC/L.1417-P), N° de venta: S.00.II.G.89 (US$10.0), 2000. www
Reformas al sistema de salud en Chile: Desafíos pendientes, Daniel Titelman, (LC/L.1425-P), N° de venta:
S.00.II.G.99 (US$10.0), 2000.www
Cobertura previsional en Chile: Lecciones y desafíos del sistema de pensiones administrado por el sector privado,
Alberto Arenas de Mesa (LC/L.1457-P), N° de venta: S.00.II.G.137 (US$10.0), 2000.www
Resultados y rendimiento del gasto en el sector público de salud en Chile 1990-1999, Jorge Rodríguez C. y
Marcelo Tokman R. (LC/L.1458-P), N° de venta:S.00.II.G.139 (US$10.00), 2000.www
Políticas para promover una ampliación de la cobertura de los sistemas de pensiones, Gonzalo Hernández Licona
(LC/L.1482-P), N° de venta: S.01.II.G.15 (US$10.0), 2001.www
Evolución de la equidad en el sistema colombiano de salud, Ramón Abel Castaño, José J. Arbelaez, Ursula
Giedion y Luis Gonzalo Morales (LC/L.1526-P), N° de venta: S.01.II.G.71 (US$10.0), 2001.www
El sector privado en el sistema de salud de Costa Rica, Fernando Herrero y Fabio Durán (LC/L.1527-P), N° de
venta: S.01.II.G.72 (US$10.00), 2001.www
Alternativas de política para fortalecer el ahorro de los hogares de menores ingresos: el caso de Uruguay,
Fernando Lorenzo y Rosa Osimani (LC/L.1547-P), N° de venta: S.01.II.G.88 (US$10.00), 2001.www
Reformas del sistema de salud en Venezuela (1987-1999): balance y perspectivas, Marino J. González R.
(LC/L.1553-P), N° de venta: S.01.II.G.95 (US$10.00), 2001.www
La reforma del sistema de pensiones en Chile: desafíos pendientes, Andras Uthoff (LC/L.1575-P), N° de venta:
S.01.II.G.118 (US$10.00), 2001.
International Finance and Caribbean Development, P. Desmond Brunton and S. Valerie Kelsick (LC/L.1609-P),
Sales Number: E.01.II.G.151 (US$10.00), 2001.www
Pension Reform in Europe in the 90s and Lessons for Latin America, Louise Fox and Edward Palmer
(LC/L.1628-P), Sales Number: E.01.II.G.166 (US$10.00), 2001.www
El ahorro familiar en Chile, Enrique Errázuriz L., Fernando Ochoa C., Eliana Olivares B. (LC/L.1629-P), N° de
venta: S.01.II.G.174 (US$10.00), 2001.www
Reformas pensionales y costos fiscales en Colombia, Olga Lucía Acosta y Ulpiano Ayala (LC/L.1630-P), N° de
venta: S.01.II.G.167 (US$10.00), 2001.www
La crisis de la deuda, el financiamiento internacional y la participación del sector privado, José Luis Machinea,
(LC/L.1713-P), N° de venta: S.02.II.G.23 (US$10.00), 2002. www
Políticas para promover una ampliación de la cobertura del sistema de pensiones en Colombia, Ulpiano Ayala y
Olga Lucía Acosta, (LC/L.1724-P), N° de venta: S.02.II.G.39 (US$10.00), 2002. www
La banca multilateral de desarrollo en América Latina, Francisco Sagasti, (LC/L.1731-P), N° de venta:
S.02.II.G.42 (US$10.00), 2002. www
Alternativas de política para fortalecer el ahorro de los hogares de menores ingresos en Bolivia, Juan Carlos
Requena, (LC/L.1747-P), N° de venta: S.02.II.G.59 (US$10.00), 2002. www
Multilateral Banking and Development Financing in a Context of Financial Volatility, Daniel Titelman,
(LC/L.1746-P), Sales Number: E.02.II.G.58 (US$10.00), 2002. www

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N° 133

El crédito hipotecario y el acceso a la vivienda para los hogares de menores ingresos en América Latina, Gerardo
M. Gonzales Arrieta, (LC/L.1779-P), N° de venta S.02.II.G.94 (US$10.00), 2002. www
Equidad de género en el sistema de salud chileno, Molly Pollack E., (LC/L.1784-P), N° de venta S.02.II.G.99
(US$10.00), 2002. www
Alternativas de políticas para fortalecer el ahorro de los hogares de menores ingresos: el caso de Costa Rica, Saúl
Weisleder, (LC/L.1825-P), N° de venta S.02.II.G.132 (US$10.00), 2002. www
From hard-peg to hard landing? Recent experiences of Argentina and Ecuador, Alfredo Calcagno, Sandra
Manuelito, Daniel Titelman, (LC/L.1849-P), Sales Number: E.03.II.G.17 (US$10.00), 2003. www
Un análisis de la regulación prudencial en el caso colombiano y propuestas para reducir sus efectos procíclicos,
Néstor Humberto Martínez Neira y José Miguel Calderón López, (LC/L.1852-P), N° de venta S.03.II.G.20
(US$10.00), 2003. www
Hacia una visión integrada para enfrentar la inestabilidad y el riesgo, Víctor E. Tokman, (LC/L.1877-P), N° de
venta S.03.II.G.44 (US$10.00), 2003. www
Promoviendo el ahorro de los grupos de menores ingresos: experiencias latinoamericanas., Raquel Szalachman,
(LC/L.1878-P), N° de venta: S.03.II.G.45 (US$10.00), 2003.www
Macroeconomic success and social vulnerability: lessons for latin america from the celtic tiger, Peadar Kirby,
(LC/L1879-P), Sales Number E.03.II.G.46 (US$10.00), 2003. www
Vulnerabilidad del empleo en Lima. Un enfoque a partir de encuestas a hogares, Javier Herrera y Nancy Hidalgo,
(LC/L.1880-P), N° de venta S.03.II.G.49 (US$10.00), 2003. www
Evaluación de las reformas a los sistemas de pensiones: cuatro aspectos críticos y sugerencias de políticas, Luis
Felipe Jiménez y Jessica Cuadros (LC/L. 1913-P), N° de venta S.03.II.G.71 (US$10.00), 2003. www
Macroeconomic volatility and social vulnerability in Brazil: The Cardoso government (1995-2002) and
perspectives, Roberto Macedo, (LC/L.1914-P), Sales Number E.03.II.G.72 (US$10.00), 2003. www
Seguros de desempleo, objetivos, características y situación en América Latina, Mario D. Velásquez Pinto,
(LC/L.1917-P), N° de venta S.03.II.G.73 (US$10.00), 2003. www

El lector interesado en adquirir números anteriores de esta serie puede solicitarlos dirigiendo su correspondencia a la Unidad de
Distribución, CEPAL, Casilla 179-D, Santiago, Chile, Fax (562) 210 2069, correo electrónico: publications@eclac.cl.
www: Disponible también en Internet: http://www.cepal.org/ o http://www.eclac.org

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