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        <dcterms:issued>1995</dcterms:issued>
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        <dc:creator>Corden, W. Max</dc:creator>
        <dc:contributor>Corden, W. Max</dc:contributor>
        <dcterms:title>Una zona de libre comercio en el Hemisferio Occidental: posibles implicancias para América Latina</dcterms:title>
        <dcterms:isPartOf>En: La liberalización del comercio en el Hemisferio Occidental - Washington, DC : BID/CEPAL, 1995 - p. 13-40</dcterms:isPartOf>
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desarrollo
productivo
ISSN 1680-8754
Políticas de fomento productivo  
para el desarrollo de sectores  
intensivos en recursos naturales
La experiencia del Programa Nacional 
de Minería Alta Ley
Jonathan Castillo 
Felipe Correa 
Marco Dini 
Jorge Katz
S
E
R
I
E
 Políticas de fomento productivo 
para el desarrollo de sectores 
intensivos en recursos naturales 
La experiencia del Programa Nacional  
de Minería Alta Ley 
Jonathan Castillo 
Felipe Correa 
Marco Dini 
Jorge Katz 
218 
 
 Este documento fue preparado por Felipe Correa y Marco Dini, funcionarios de la Unidad de Inversiones y 
Estrategias Empresariales de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial de la Comisión Económica para 
América Latina y el Caribe (CEPAL); Jorge Katz, Profesor de la Universidad de Chile, y Jonathan Castillo, 
Gerente del Programa Nacional de Minería Alta Ley, de Chile, en el marco de las actividades del proyecto de la 
CEPAL y la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), dirigido a apoyar el diseño y la implementación 
de los Programas Estratégicos de Especialización Inteligente de CORFO. 
Las opiniones expresadas en este documento, que no ha sido sometido a revisión editorial, son de exclusiva 
responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Organización.   
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Publicación de las Naciones Unidas 
ISSN 1680-8754 (versión electrónica) 
ISSN 1020-5179 (versión impresa) 
LC/TS.2018/16 
Distribución: Limitada 
Copyright © Naciones Unidas, marzo de 2018. Todos los derechos reservados 
Impreso en Naciones Unidas, Santiago 
S.18-00076 
 
La autorización para reproducir total o parcialmente esta obra debe solicitarse a la Comisión Económica para América Latina y 
el Caribe (CEPAL), División de Publicaciones y Servicios Web, publicaciones@cepal.org. Los Estados Miembros de las 
Naciones Unidas y sus instituciones gubernamentales pueden reproducir esta obra sin autorización previa. Solo se les solicita 
que mencionen la fuente e informen a la CEPAL de tal reproducción. 
CEPAL - Serie Desarrollo Productivo N° 218 Políticas de fomento productivo para el desarrollo... 
3 
Índice  
Resumen ..................................................................................................................................................... 5 
Introducción .............................................................................................................................................. 7 
I. Especificidades del modelo de desarrollo en industrias basadas en recursos naturales ........ 11 
A. Las especificidades locales del crecimiento basado en recursos naturales ............................ 12 
B.  El ciclo internacional de precios del commodity y la creación  
doméstica de capacidades ...................................................................................................... 15 
C.  A título de resumen y síntesis ................................................................................................ 18 
II.  El contexto político institucional y el debate estratégico en el que surge  
el Programa Alta Ley ................................................................................................................... 19 
A.  Contexto político institucional en el que se desarrolla la política minera de Chile ................ 19 
B.  El debate estratégico .............................................................................................................. 22 
C.  Alta Ley y Valor Minero ........................................................................................................ 24 
III.  Consideraciones sobre el desarrollo del programa Alta Ley .................................................... 27 
A.  Descripción de los PEEI......................................................................................................... 28 
B.  Principales hitos del proceso de desarrollo del programa Alta Ley ....................................... 29 
1. Planteamiento estratégico............................................................................................... 29 
2. Implementación .............................................................................................................. 29 
3. Consolidación ................................................................................................................ 30 
C.   Plan de trabajo ........................................................................................................................ 30 
1. Plataforma de Innovación Abierta en Minería (Expande) .............................................. 31 
2. Procesamiento y Recuperación de Nuevos Elementos  
de Valor de Relaves Mineros ......................................................................................... 32 
3. Proyecto Tranque Inclusivo ........................................................................................... 32 
4. Plataforma de Transferencia para la Formación Técnica en Minería (Eleva) ................ 32 
5. Promoción internacional de los proveedores de bienes 
y servicios para la minería.............................................................................................. 33 
6. Programa Tecnológico para la creación de estándares internacionales  
de interoperabilidad minera............................................................................................ 33 
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4 
D.   Modelo de gestión y mecanismos de financiamiento ............................................................. 33 
E.  Elementos sobre el proceso de implementación..................................................................... 36 
IV.  Conclusiones preliminares ........................................................................................................... 39 
Bibliografía .............................................................................................................................................. 41 
Serie Desarrollo Productivo: números publicados ............................................................................... 42 
 
Cuadros  
Cuadro 1 Composición sectorial de los Consejos de Alta Ley y Valor Minero .................................... 25 
Cuadro 2 Fuentes del financiamiento basal Alta Ley............................................................................ 34 
Cuadro 3 Recursos FIE asignados por actividad priorizadas, 2015-2018 ............................................. 35 
 
Gráfico 
Gráfico 1 Aporte de recursos al Estado por tonelada de cobre explotado, 2005-2016 .......................... 21 
 
Recuadro 
Recuadro 1 Impacto del ciclo internacional de los commodities sobre el desarrollo  
de la capacidad tecnológica doméstica .................................................................................. 16 
 
Diagramas 
Diagrama 1 Interdependencia entre los factores claves ............................................................................ 15 
Diagrama 2 Morfología y comportamiento del sector, las empresas marginales están  
obligadas a abandonar el mercado ......................................................................................... 17 
Diagrama 3 Propuesta institucional original ............................................................................................. 26 
Diagrama 4 Principales fases del Programa Minería de Alta Ley............................................................. 30 
Diagrama 5 Hoja de ruta del Programa Alta Ley ...................................................................................... 31 
 
Mapa 
Mapa 1 Conflictos mineros en América Latina .................................................................................. 14 
CEPAL - Serie Desarrollo Productivo N° 218 Políticas de fomento productivo para el desarrollo... 
5 
Resumen  
El presente estudio analiza la experiencia del programa de especialización estratégica inteligente Minería  
Alta Ley, que la Corporación de Fomento de la Producción de Chile ha impulsado en el marco de la 
Agenda de Productividad, Innovación y Crecimiento formulada por el gobierno. Este análisis se enmarca, 
en primer lugar, en la discusión sobre las peculiaridades de los procesos de desarrollo basados en sectores 
intensivos en recursos naturales. Estas especificidades sugieren la necesidad de un marco analítico que se 
distancia sensiblemente de la interpretación que ofrecen los modelos económicos tradicionales, 
especialmente el neoclásico, sugiriendo la necesidad de un enfoque que sepa resaltar las capacidades de 
adaptación de las empresas a las especificidades físicas, culturales y sociales de los territorios en que 
operan y, en particular, a las relaciones con las comunidades locales. En segundo lugar, se aterriza la 
reflexión a la problemática del sector minero de Chile, evidenciando los temas de debate y las decisiones 
que han caracterizado las orientaciones estratégicas, las principales políticas de fomento productivo y la 
institucionalidad creada en pro del desarrollo de este sector. En este marco, se coloca la reflexión sobre el 
programa Alta Ley y se intentan sintetizar los principales logros y se evidencia los elementos que aún 
quedan por resolver para garantizar su continuidad y su éxito. 
  
CEPAL - Serie Desarrollo Productivo N° 218 Políticas de fomento productivo para el desarrollo... 
6 
  
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7 
 
Introducción  
Chile, al igual que muchos otros países de América Latina y el Caribe, basa su crecimiento en la 
producción y exportación de un reducido número de productos derivados de sus recursos naturales. Esto 
obliga a una reflexión sobre las particularidades de este modelo de crecimiento y sobre las políticas 
públicas que serían necesarias para inducir y consolidar estrategias de desarrollo basadas en escenarios de 
este tipo.  
La experiencia de países como Australia, Canadá o Noruega, entre otros, muestra que la abundancia 
de recursos naturales no es, en sí misma, una maldición, como muchas veces lo han creído diversos 
economistas a raíz de la relación empírica que se encontrara entre aumento de exportaciones de 
commodities industriales —gas, petróleo o productos mineros, por ejemplo— y la apreciación del tipo de 
cambio del país exportador de los mismos, dando paso a episodios recurrentes de Enfermedad Holandesa. 
Una lectura distinta sugiere que los efectos previamente mencionados no son el resultado de la 
disponibilidad en sí de recursos naturales y de la exportación de commodities industriales, sino del cuadro 
institucional y de las reglas de política macroeconómica que los países han implementado en relación a 
dichos recursos y a la utilización de las rentas que de ellos se derivan, las que no han favorecido la 
transformación estructural y la profundización tecnológica del aparato productivo, ni han logrado frenar 
la volatilidad de las cuentas agregadas de la economía, resultante del ciclo de precios internacionales de 
los commodities industriales. Desde este punto de vista, la experiencia de los países mencionados parecería 
mostrar que es la organización político-institucional del país, y las reglas de gobernanza que el mismo 
pone en práctica en relación a la explotación de sus recursos naturales, y no su mayor o menor abundancia, 
lo que va dando forma al modelo de explotación de los mismos y a la profundidad de los procesos de 
desarrollo que un país logra alcanzar explotando las rentas naturales que aquellos generan. 
Vistas las cosas desde esta perspectiva, parece claro que los países de América Latina y el Caribe 
no han encontrado hasta el momento un cuadro de instituciones y reglas del juego suficientemente sólido 
y profundo que les permitiera “construir” sobre la base de sus recursos naturales economías de más rápido 
crecimiento, mejor insertas en los mercados mundiales, ambientalmente más sustentables y socialmente 
más inclusivas. Entre las razones que explican que las cosas hayan resultado de esta forma normalmente 
se mencionan: i) la escasa capacidad política de los gobiernos para captar una parte significativa de las 
rentas que se originan en la explotación de los recursos naturales, ii) la calidad de las inversiones que se 
CEPAL - Serie Desarrollo Productivo N° 218 Políticas de fomento productivo para el desarrollo... 
8 
financia a partir de dichas rentas, iii) la escasa infraestructura científico-tecnológica que se ha logrado 
construir para facilitar la diversificación productiva en base a capacidades tecnológicas domésticas, iv) la 
dificultad para gestionar los conflictos socio-ambientales que se originan en actividades extractivas en 
temas como el uso del agua y la energía, v) la apropiación del territorio o la gestión de los pasivos 
ambientales, y vi) el escaso éxito alcanzado en neutralizar la volatilidad macroeconómica resultante de la 
fluctuación de los precios internacionales de los commodities industriales y el impacto que dicha 
volatilidad tiene en el desempeño de largo plazo de la economía.  
En particular, la literatura hace mención a: 
i) Lock-in: la alta rentabilidad relativa de las actividades basada en recursos naturales, que muchas 
veces deriva en señales de mercado que inducen a una concentración excesiva de la inversión 
en sectores de commodities en desmedro de otras actividades en la economía. 
ii) Enfermedad holandesa: el alto impacto que estos sectores tienen en las cuentas externas que 
lleva a que durante la fase expansiva de los precios internacionales se generen presiones hacia 
la apreciación de la moneda local que desalientan el desarrollo de otras actividades, en particular 
las más incipientes en la estructura productiva. 
iii) Volatilidad: la marcada volatilidad macro que se deriva del ciclo internacional de precios de los 
commodities industriales, hecho que se traduce en dificultades para sostener el balance 
estructural de largo plazo de las cuentas agregadas económicas y fiscales de la economía. 
iv) Spillovers: la escasa contribución al desarrollo tecnológico que estos sectores tienen, dada su baja 
articulación con industrias manufactureras locales, aguas abajo, e industrias productoras de 
equipos y servicios de ingeniería y con actividades de investigación y desarrollo, aguas arriba. 
Sobre este último punto quizás convendría hacer un paréntesis de reflexión. La incorporación de 
semillas genéticamente modificadas, drones, marcadores moleculares, sofisticados biocidas e inoculantes, 
modernos equipos de siembra directa basados en tecnología digital de última generación en el ámbito de 
la producción agrícola, así como de equipamiento robotizado de manejo de yacimientos mineros a 
distancia, o el uso de robots en la realización de tareas de mantenimiento en la minería sugieren que 
también los sectores intensivos en el uso de recursos naturales están transitando hacia formas sofisticadas 
de organización de la producción basadas en ciencia, en contraposición con lo que hasta poco tiempo se 
pensaba de que dichas actividades eran francamente esquivas a la transformación tecnológica y a la 
incorporación de modernas tecnologías digitalizadas (Klaus Schwab, 2016). En otros términos, al igual 
que muchas otras ramas de la manufactura, los sectores primarios basados en la explotación de recursos 
naturales ofrecen contemporáneamente un espacio de organización industrial en el que la profundización 
tecnológica y el desarrollo de capacidades tecnológicas domésticas está ocurriendo a pasos agigantados 
en la escena mundial. 
Siendo esto así, debemos preguntarnos por qué en los países de América Latina —Chile entre ellos— 
esa transición hacia manufacturas intensivas en recursos naturales basadas en ciencia no está ocurriendo 
todavía al mismo ritmo y con el mismo grado de despliegue que observamos en otras regiones del mundo. 
Es mucho lo que en este sentido resta por avanzar si estos sectores se han de transformar a futuro en 
verdaderos motores de crecimiento y profundización tecnológica en la escena latinoamericana. Tanto por 
resistencia al cambio en la comunidad empresaria que explota los recursos naturales, como por la obstinada 
adhesión que han mostrado los gobiernos en aplicar políticas de manejo macroeconómico que privilegian el 
equilibrio financiero de corto plazo por sobre la transformación estructural y el desarrollo tecnológico 
doméstico, estos procesos de avance hacia industrias de commodities industriales basadas en ciencia 
muestran cierto rezago sobre la escena internacional y constituyen aun una asignatura pendiente para revisitar 
en el futuro. Encontramos aquí la motivación principal para encarar el presente trabajo de investigación. Se 
trata de temas que reclaman la mayor atención. 
Para avanzar en esta dirección parecería necesario un régimen particular de incentivos y una 
estrategia de Estado de largo plazo que lleve a transformar a los sectores primarios basados en recursos 
naturales en áreas dinámicas de la economía capaces de interactuar de manera más profunda con los 
sistemas de innovación y con las fuentes internacionales de ciencia y tecnología a fin de desarrollar, aguas 
CEPAL - Serie Desarrollo Productivo N° 218 Políticas de fomento productivo para el desarrollo... 
9 
arriba y aguas abajo, encadenamientos virtuosos con firmas locales de servicios de ingeniería y de 
producción de manufacturas a fin de ir pavimentando el sendero de transición a economías 
tecnológicamente más dinámicas y profundas. 
El presente documento intenta explorar estos temas examinando una experiencia reciente de política 
pública pensada desde esta perspectiva en el medio chileno. Se trata del sector minero, campo en el cual se 
está implementando en Chile un programa de construcción de instituciones y capacidades tecnológicas 
domésticas a fin de transitar hacia lo que hoy se denomina minería inteligente o minería basada en ciencias, 
que gradualmente se acerque al estado del arte internacional en esta materia. Examinaremos cuanto se ha 
logrado avanzar en este sentido en el denominado Programa Nacional de Minería Alta Ley, impulsado por 
la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) de Chile. Dicho programa apunta precisamente a 
potenciar el aporte transformador del sector minero del país y a pensar la transición de la minería Chilena a 
una actividad basada en ciencia y tecnología de clase mundial. 
Después de esta introducción, en la segunda sección del trabajo examinamos en un plano general 
la particularidad que tienen los sectores basados en recursos naturales como escenarios de crecimiento y 
transformación social. Producir cobre o salmones no es lo mismo que producir zapatos y vestimenta, en el 
sentido de que en los primeros el medio ambiente, la ecología y la comunidad local juegan un papel 
fundamental en la determinación del modelo de funcionamiento de la industria. La segunda sección de 
trabajo examina, por ende, algunas de las diferencias centrales que es dable observar en el modelo de 
crecimiento de los sectores basados en recursos naturales que deben ser tenidos en cuenta al pensar en el 
crecimiento de largo plazo de estas actividades. En la tercera sección se analiza el contexto político e 
institucional, enfatizando el rol y las contribuciones de las dos principales estrategias de desarrollo del 
sector que han sido puestas en marcha en los últimos años: Alta Ley y Valor Minero. En la cuarta sección 
se revisa más en profundidad la experiencia chilena en el Programa Minería Alta Ley, haciendo hincapié 
tanto en los factores de éxito como en algunas de las dificultades de coordinación que hemos identificado 
y que dificultan el proceso de consolidación de este programa en la actualidad. En las conclusiones se 
retoman y sintetizan los principales temas desarrollados en el artículo. 
 
  
CEPAL - Serie Desarrollo Productivo N° 218 Políticas de fomento productivo para el desarrollo... 
10 
  
CEPAL - Serie Desarrollo Productivo N° 218 Políticas de fomento productivo para el desarrollo... 
11 
 
I. Especificidades del modelo de desarrollo en 
industrias basadas en recursos naturales 
Decíamos previamente que producir cobre, salmones, frutas, gas, petróleo o energías no convencionales no 
es lo mismo que producir zapatos, indumentaria o bienes de capital. Una planta de producción de zapatos o 
ropa escasamente debe preocuparse por su impacto ambiental o por aspectos asociados a la ecología. 
Tampoco debe pensar mayormente en temas de inclusión social, más allá de respetar la legislación laboral y 
las normas prevalecientes en el mercado del trabajo. Por el contrario, la especificidad de los recursos 
naturales y la necesidad de explotarlos de manera ambientalmente sustentable e inclusiva en relación a la 
comunidad que labora en la extracción del recurso —evitando caer en economías de enclave, poco enraizadas 
en la comunidad, como muchas veces ocurriera en el pasado— abre una gran cantidad de nuevas preguntas 
analíticas y de política pública que debemos enfrentar. 
Pese a que existe una importante literatura teórica investigando las fuentes u orígenes del 
crecimiento económico1, pensamos que la misma no arroja suficiente luz sobre el caso del crecimiento 
basado en recursos naturales. Este caso tiene una cierta especificidad analítica que la literatura recibida no 
explora y que habremos de examinar con cierto detalle a continuación. ¿Pueden estos sectores productivos 
—llamados industrias “a cielo abierto”— constituirse en motor del crecimiento si se maneja 
adecuadamente su transición a industrias “basadas en ciencia” hoy en franco proceso de despliegue en el 
                                                        
1  Un extenso grupo de ellos pone el acento en las tasas de ahorro e inversión y el ritmo de acumulación de la economía —R. Solow, P. 
Aghion, R. Barro, R. Lucas y otros autores de tradición neoclásica nos brindan esta mirada sobre los procesos de crecimiento. Sus 
escritos traducen gran confianza en las reglas competitivas de mercado y en el funcionamiento de la “mano invisible”. Otros, en cambio, 
ponen el acento en la naturaleza de las instituciones de cada sociedad, —más o menos predatorias o proclives a la modernización y el 
desarrollo, en el lenguaje de R. Robinson y D. Acemoglu— o, viendo a aquellas desde una perspectiva evolutiva —como lo hacen R. 
Nelson, S. Winter— como las rutinas de gobernanza de los distintos sectores de la economía, que cambian en el tiempo en respuesta a 
fuerzas económicas, tecnológicas y de comportamientos de las comunidades. Un tercer grupo de autores nos entrega una lectura más 
“estructuralista” de los hechos, siguiendo el pensamiento de Kalecki-Kaldor-Thirlwall-Verdoorn, donde la “complejidad tecnológica” 
del aparato productivo y las economías dinámicas de escala (y no solo las estáticas derivadas de la formación de capital) basadas en el 
cambio tecnológico influyen sobre el patrón de exportaciones e importaciones y “explican” los avances en materia de cambio 
estructural y crecimiento. Un cuarto grupo de economistas ve en la volatilidad macro y en el papel dominante que ejerce la búsqueda 
de equilibrio en el balance de pagos sobre la formulación de la política macroeconómica —como en J. A. Ocampo, R. Frenkel y M. 
Rapetti o R. Ffrench-Davis— el origen de ciclos recurrentes de stop and go que sufre la economía y que terminan retardando el 
crecimiento y la transformación estructural. 
CEPAL - Serie Desarrollo Productivo N° 218 Políticas de fomento productivo para el desarrollo... 
12 
mundo? ¿En qué marco institucional y con qué modelos de gobernanza público-privada debemos imaginar 
la consolidación de industrias locales de producción de equipos y servicios de ingeniería adecuados a los 
requerimientos medioambientales y sociales de los mismos? Estas son las preguntas de base que necesitan 
ser contestadas. 
A. Las especificidades locales del crecimiento basado  
en recursos naturales  
La función de producción de las industrias que operan en los sectores de recursos naturales no es genérica y 
universal, como dice la teoría neoclásica de la producción, sino que es localidad-específica y está altamente 
asociada a la ecología de cada escenario donde se explota el recurso. No basta con traer equipos y tecnologías 
de proceso del exterior, ya que la naturaleza localidad-especifica de los recursos naturales hace que los 
equipos, la ingeniería de procesos y las rutinas de manejo ambiental deban necesariamente adecuarse al 
medio ambiente que los recibe. Se requieren esfuerzos científico-tecnológicos domésticos y recursos humano 
calificados que comprendan cual es la “capacidad de carga” real del recurso en distintas localidades, aun 
siendo cercanas unas de otras. Se requieren también puertos e infraestructura de transporte, plantas de manejo 
de residuos, fuentes de aprovisionamiento de agua y energía, y más, si la producción ha de ser eficiente y 
ambientalmente sustentable. Todo ello abre un debate importante sobre el marco institucional y el modelo 
de organización de la producción con que se encara la explotación de los recursos naturales, sean estos 
mineros, forestales, de gas y petróleo, o agropecuarios. Esto es muy distinto que plantearse la expansión de 
industrias convencionales como aquellas que producen zapatos o indumentaria, y reclama un conjunto de 
bienes públicos que complementen la inversión privada. 
La particularidad de estas industrias se pone en evidencia en dos planos distintos: i) en relación al 
medio ambiente y la ecología local, y ii) en relación al comportamiento de la comunidad que labora en la 
explotación del recurso. 
Lo primero podría resumirse diciendo que el medio ambiente constituye un factor crucial del 
modelo de funcionamiento de estas industrias, y que las tecnologías productivas y de gestión ambiental 
que se necesitan cambian de una localización a otra. Eso requiere necesariamente esfuerzos de 
investigación y de creación de conocimientos para adaptar las tecnologías disponibles —o generar 
nuevas— en función de la especificidad del lugar es que se desarrolla la producción. 
Las distintas localizaciones en que se produce el commodity difieren en los que a calidad y 
comportamiento del recurso se refiere, a la profundidad del yacimiento y ley del mineral, cuando nos 
referimos a minería. Por otro lado, el recurso natural “muta” como consecuencia de sequías, inundaciones, 
terremotos y demás y reclama esfuerzos recurrentes de investigación para poder comprender dicha 
mutación en el tiempo. Mucho de esta investigación adaptativa es hecha tanto por las firmas que producen 
el commodity y por los subcontratistas que las proveen de insumos intermedios y servicios a la producción, 
pero también de entidades del sector público, universidades, ONGs y organizaciones locales. En otros 
términos, la función de producción requiere un alto grado de adaptación a las circunstancias que impone 
el ecosistema y el medio ambiente así como también un importante diálogo público/privado relacionado 
con los bienes comunes que estas actividades demandan. Es por ello que la mera importación de equipos 
y tecnología del exterior no es suficiente para operar adecuadamente en un entorno altamente específico. 
Es importante comprender que no son solo las firmas que procesan el recurso y sus subcontratistas 
las que aprenden y mejoran sus capacidades a través del tiempo, sino que también lo hacen las Agencias 
Regulatorias del Estado que monitorean el impacto medioambiental y el manejo del recurso por parte de 
las empresas que lo explotan. En cada uno de estos sectores operan agencias públicas que fiscalizan el 
comportamiento de las firmas que producen el commodity, el riesgo ambiental que cada una de ellas genera 
para la ecología y para la salud humana, y el comportamiento del recurso y su sustentabilidad a través del 
tiempo cuando se trata de un recurso renovable. La historia evolutiva de las agencias regulatorias muestra 
que los esfuerzos que dichas agencias llevan a cabo para fiscalizar el desempeño de las firmas y prevenir 
riesgos ambientales y para la salud humana han tenido un fuerte impacto en la forma como se desempeñan 
CEPAL - Serie Desarrollo Productivo N° 218 Políticas de fomento productivo para el desarrollo... 
13 
las empresas de estas industrias (Cáceres, Dini y Katz, 2017). También aquí se genera y acumula un acervo 
de capacidades tecnológicas domésticas que forman parte del capital tecnológico de la sociedad. 
Además de las firmas que procesan el recurso y sus subcontratistas, y de las agencias regulatorias 
del Estado que fiscalizan el manejo medioambiental de aquellas, también importa a los efectos de 
comprender el funcionamiento de los sectores basados en recursos naturales el comportamiento de las 
comunidades locales que laboran en la explotación del recurso. Estas se han tornado crecientemente 
antagónicas en años recientes reclamando mayor respeto a sus derechos ambientales, lo que gradualmente 
va siendo incorporado en la moderna legislación relacionada con el manejo de los recursos naturales. Falta 
en la teoría del desarrollo un capitulo explícito que examine este tema y el papel que el mismo tiene en el 
funcionamiento de los sectores basados en recursos naturales. Hay comunidades menos conflictivas que 
otras, y escasamente comprendemos el por qué de ello. En muchos casos el rechazo de las comunidades a 
los informes de impacto ambiental que las empresas deben necesariamente entregar a las agencias 
regulatorias antes de emprender una nueva inversión o un proceso importante de modernización de planta, 
ha llevado a la completa paralización de la inversión y al abandono de programas de profundización 
tecnológica. La evidencia disponible permite afirmar que ha ido aumentando el enfrentamiento entre las 
comunidades y las empresas productoras del commodity y ello sin duda explica en parte la caída de años 
recientes de la inversión en el campo minero. 
El segundo factor, es que la extracción y exportación de commodities industriales deriva con 
frecuencia en episodios de “tragedia de los comunes” (Hardin, 1968). Estos episodios surgen en aquellos 
casos en que los derechos de propiedad están imperfectamente definidos y no es posible excluir a un 
individuo dado del libre acceso al recurso generándose así situaciones de sobre explotación del mismo. 
Guiado por la búsqueda de maximización de beneficios el productor independiente puede sentirse 
motivado a no respetar los derechos del grupo y aprovechar gratuitamente el acceso al recurso o los 
trabajos cooperativos realizados por la comunidad para preservar la sustentabilidad del mismo, sin aportar 
debidamente a los mismos (Olson, 1992). La solución que E. Ostrom propone en este tipo de situaciones 
es la de apoyar la construcción de instituciones comunitarias y el desarrollo de formas cooperativas de 
acción, que lleven a alcanzar más reciprocidad y confianza colectiva al interior de la comunidad (Ostrom, 
2009). Dicha autora ve lo anterior como alternativa a mayor fiscalización por parte del Estado. 
En el curso de las últimas dos décadas el debate sobre los denominados ´derechos ambientales´ de 
las comunidades locales ha ido tomando creciente importancia en el campo de la minería, la explotación 
de la franja costera, el bosque natural, los cursos de agua y más. Las comunidades han adquirido mayor 
poder de veto sobre los procesos de inversión e introducción de nuevas tecnologías por parte de las firmas 
que explotan el recurso. La moderna legislación sobre estos temas incluye como obligatoria la entrega de 
informes de impacto ambiental y la consulta previa con la comunidad en todo nuevo programa de inversión 
y de incorporación de tecnología que se proponga encarar la firma productora del commodity y ello se ha 
constituido en una barrera de importancia que bloquea en la actualidad la inversión y modernización 
tecnológica en las actividades previamente mencionadas.  
La naturaleza de estos conflictos está determinada por un amplio abanico de causas, entre las cuales 
destacan: i) desacuerdos acerca del uso, goce, titularidad y acceso al recurso, ii) los efectos sobre el medio 
ambiente natural y la salud de las personas, y iii) la calidad de vida y las posibilidades de desarrollo de los 
habitantes de la comunidad (Altomonte y Sánchez, 2016). La judicialización de los conflictos se ha vuelto 
una variable importante afectando las estrategias de las empresas que ahora son mucho más selectivas en 
sus programas de inversión. El Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina (OCMAL) registra 
en la actualidad 219 conflictos (6 transfronterizos) que involucran a 229 proyectos y 334 comunidades, 
mientras que el Instituto Nacional de los Derechos Humanos de Chile ha registrado, más de 100 conflictos 
socio-ambientales en el país, relacionados con el “acceso o el uso de recursos naturales” (INDH 2016)2. 
El siguiente mapa da una idea de la distribución geográfica de los focos de tensión relacionados a la 
minería, clasificando a Chile en el segundo lugar con 41 conflictos, dos menos que México que guía la 
clasificación con 43. 
                                                        
2  Veáse el libro Mapa de los conflictos socioambientales en Chile 2015, edito por INH y disponible en internet en: 
http://mapaconflictos.indh.cl/ (consultado el 25/08/17). 
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14 
Mapa 1 
Conflictos mineros en América Latina 
 
Fuente: https://www.ocmal.org/, consultado el 17/01/18. 
Nota: Los límites y los nombres que figuran en este mapa no implican su apoyo o aceptación oficial por las Naciones Unidas. 
 
La suma de todo lo anterior —especificidad local de la función de producción, necesidad de gastos 
locales de I+D para conocer la “capacidad de carga” del recurso en las distintas localizaciones en que el 
mismo se explota, requisitos de “adaptación” del modelo de organización de la producción a los 
requerimientos medio-ambientales y ecológicos de cada localidad, necesidad de acción colectiva y 
cooperación de parte de los agentes productivos que explotan el recurso a fin de asegurar la preservación 
de largo plazo del mismo y rol de las comunidades locales reclamando mayor respeto por sus derechos 
ambientales— hace que el modelo de crecimiento de sectores basados en recursos naturales sea 
sumamente diferente del que normalmente asociamos a industrias “convencionales” como calzado, 
indumentaria o automóviles. 
La teoría recibida carece de un marco analítico apropiado para estudiar estos temas, pero podemos 
intuitivamente comprender que se requiere una refinada “ingeniería institucional” —construcción de 
mercados, capacidades tecnológicas locales y reglas de gobernanza (instituciones)— adaptado a cada caso, 
y no la ´mano invisible´ del mercado, como muchas veces se piensa, para garantizar que la expansión de 
la producción en estas industrias sea costo-eficiente, ambientalmente sustentable y socialmente inclusiva. 
El diagrama 1 describe de manera estilizada la interdependencia dinámica que describimos en 
párrafos previos y que involucra tanto a la esfera productiva, como a la regulatoria y a la organización 
social. En nuestra opinión, es esta interdependencia dinámica la que determina el sendero inter-temporal 
de comportamiento de estas actividades.  
 
 
 
 
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15 
Diagrama 1 
Interdependencia entre los factores claves 
Crecer en base a recursos naturales genera interdependencia sistémica entre:
a. Las empresas que procesan el commodity y sus subcontratistas, b. Las firmas y las agencias 
regulatorias, c. Las firmas y la comunidad y d. Las firmas y el manejo del recurso
Empresas que producen 
el  commodity
Subcontratistas
especializados
Agencias regulatorias
propias del sector
“Derechos ambientales” y 
demanda de bienes públicos
Sindicatos, marcado laboral
y legislación del trabajo   
Medición de impacto 
ambiental 
Score de
riesgo
1. Búsqueda de nuevas 
áreas de explotación.
2. Agotamiento del recurso 
y costos de explotación.
3. Energia, agua, etc. 
RD, plantas piloto, 
recursos humanos, 
exportación servicios
Otras Agencias del
sector publico
El modelo de crecer en base a recursos naturales involucra no solo a productores  del  commodity,
sino a la industria de bs. de capital, la banca, el transporte, las universidades y la comunidad local 
Educación, salud, 
telecomunicaciones, transporte
Rol de la responsabilidad
social corporativa y 
la banca pública
La industria Las agencias regulatorias La comunidad
Proveedoras de bienes
públicos en regiones 
 
Fuente: Elaboración propia. 
 
En otros términos, la explotación eficiente, ambientalmente sustentable y socialmente inclusiva de 
los recursos naturales supone la creación de instituciones, mercados y capacidades tecnológicas locales en 
la esfera de la organización industrial, la regulación pública y el vínculo con la comunidad local. 
B.  El ciclo internacional de precios del commodity y la creación 
doméstica de capacidades 
Otro ámbito importante que reclama atención cuando pretendemos comprender el funcionamiento de las 
industrias de commodities basadas en recursos naturales dice relación con el impacto que el ciclo 
internacional de precios del commodity tiene sobre la conducta de las empresas y sobre el modelo de 
organización y comportamiento de estas industrias. 
En la fase de auge del ciclo internacional de precios del commodity las firmas desarrollan una fuerte 
propensión a expandir la producción, y ponen mucho menor celo en controlar costos. Se generaliza la 
conducta de aumentar el volumen de producción a efectos de aprovechar la bonanza de precios, y esto 
lleva a las firmas productoras del commodity a abrir nuevas localizaciones en las que explotar el recurso 
—muchas de ellas marginales y de menor productividad física relativa— y a controlar menos las variables 
de costos. En esta fase con frecuencia aumentan los contratos con las firmas de ingeniería proveedoras de 
equipos y de know how de procesos, lo cual impulsa a estas últimas a desarrollar más programas de I+D, 
más esfuerzos en plantas pilotos, más construcción de prototipos y demás para abastecer las demandas —
crecientes— de las firmas que extraen la materia prima. Este proceso que conduce a una mayor densidad 
tecnológica local implica la gradual construcción de un capital social intangible —conocimiento 
tecnológico— que se acumula en las regiones mineras y que puede llegar a involucrar también a 
universidades, escuelas técnicas y laboratorios. 
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16 
Es justamente ese bien público —conocimiento tecnológico— y el “capital social” que el mismo 
representa, lo que entra en una fase contractiva durante la etapa recesiva del ciclo internacional de precios del 
commodity. Incide en ello la decisión estratégica de las empresas líderes (la mayoría internacionales) de recortar 
gastos de ingeniería como parte de un recorte de gastos general en respuesta a la caída de la tasa de retorno de 
la industria que ocurre tras la baja del precio del commodity. Este proceso que tiende a reducir la densidad 
tecnológica de la industria claramente ha ocurrido en años recientes en la minería de Chile. ¿Deberíamos ver 
esto como un problema ante el cual el sector público debería actuar a efectos de contener la caída de dicha 
densidad tecnológica, o deberíamos verlo solo como un “ajuste normal” de mercado en relación al cual la 
autoridad gubernamental debería abstenerse de intervenir? 
El recuadro 1 a continuación sintetiza la dinámica inter temporal de que hemos observado en años 
recientes en el campo de la minería de Chile: 
 
Recuadro 1 
Impacto del ciclo internacional de los commodities sobre el desarrollo de la capacidad  
tecnológica doméstica 
I. En la fase de Bonanza. 
Se avanza en la construcción de capacidades tecnológicas locales, crece la demanda por personal calificado, 
aumenta la subcontratación con firmas locales de ingeniería, crecen las industrias de subcontratistas locales 
especializados en distintos tipos de servicios a la producción. Aumenta la clusterización del sector, desarrollándose 
carreras técnicas y universitarias, asociaciones de ingenieros y técnicos, etc.  
II. En la fase contractiva  
Cae la rentabilidad empresarial. Se deteriora la cadena de pagos a los proveedores de servicios. Bajan 
los gastos de I+D, las tareas experimentales y el uso de plantas piloto, y se pierde densidad tecnológica. Hay 
tendencia al de-clustering. Se requieren políticas públicas que frenen la destrucción de capacidades. 
 
Fuente: Elaboración propia. 
 
El mensaje central que transmite nuestra argumentación es que construir densidad tecnológica en 
una economía es una tarea difícil que reclama un rol proactivo del Estado, particularmente cuando el 
proceso se ve fuertemente afectado por la fluctuación internacional de precios del commodity, la que afecta 
negativamente el animal spirit empresario y la propensión a dedicar recursos a la creación de 
conocimientos tecnológicos. Construir densidad tecnológica lleva tiempo y recursos y, dada la volatilidad 
en que operan los mercados de commodities industriales y el impacto que dicha volatilidad tiene sobre la 
conducta tecnológica de las empresas, se justifica la intervención de la autoridad gubernamental para 
aminorar el impacto que el ciclo de precios tiene sobre el desarrollo de la capacidad tecnológica doméstica. 
Así lo han comprendido tiempo atrás países como Australia, Canadá, Finlandia o Noruega —todos 
fuertemente especializados en industrias intensivas en la explotación de recursos naturales— donde los 
esfuerzos público-privados por construir y sostener en el tiempo las capacidades tecnológicas domésticas 
han adquirido gran importancia, así como también lo ha hecho la alícuota que el empresariado local ha ido 
tomando a su cargo en dichas tareas. 
Perder densidad tecnológica parece ser un proceso mucho más rápido que construirla, como lo 
estaría mostrando la presente coyuntura en la industria, en los que el ciclo internacional del commodity ha 
impactado de forma significativa los vínculos entre las empresas procesadoras del recurso y sus 
subcontratistas especializados, haciendo que estos últimos enfrenten dificultades crecientes para financiar 
y sostener en el tiempo sus gastos de I+D, la construcción de prototipos y el empleo de personal calificado. 
Si se desea tener firmas de “clase mundial” en los sectores procesadores de recursos naturales, capaces de 
“dialogar” con la frontera tecnológica internacional y no solo proveer de servicios de ingeniería a las 
firmas locales sino también involucrarse en la exportación de dichos servicios a terceros países, el sector 
público debería prestar especial atención a estos temas. 
En adición al impacto que el ciclo internacional de precios de los commodities industriales tiene 
sobre las firmas tomadas individualmente aparece otro fenómeno relacionado con la estructura y 
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17 
comportamiento del sector y con el grado de concentración de la actividad económica que también reclama 
atención. El diagrama 2 da cuenta de este tema. 
 
Diagrama 2 
Morfología y comportamiento del sector, las empresas marginales están obligadas  
a abandonar el mercado 
 
Fuente: W. E. G. Salter (1960 Productivity and Technical Change, pag.78. Cambridge University Press. 
 
Si pensamos que la industria está formada por una diversidad de firmas de distinta productividad y 
costo unitario de producción, hecho que se deriva de la distinta calidad (y rendimiento) del recurso en 
diferentes localizaciones, podemos intuitivamente comprender que la caída del precio internacional del 
commodity no habrá de impactar a todas las firmas por igual sino que se verán más afectadas las firmas 
“marginales” que son aquellas que explotan peores localizaciones, de menor rendimiento físico. Debemos 
suponer que la caída del precio internacional del commodity hace que estas firmas no logren cubrir sus costos 
variables de producción y se vean tarde o temprano obligadas a abandonar el mercado. Los procesos de 
fusiones y adquisiciones llevan a que las firmas de mayor tamaño consigan bajar gastos administrativos 
absorbiendo a las más pequeñas y que ello haga rentable la operación de conjunto, una vez integradas las 
instalaciones de la planta marginal. Sin duda esto lleva a la concentración de la propiedad y a la formación de 
escenarios de oligopolio donde las mayores firmas de plaza muestran un creciente control de la industria. Esto 
se ha observado con claridad en fechas recientes en el escenario chileno, tanto en acuicultura como en minería, 
donde la salida de firmas pequeñas y medianas del mercado ha sido significativa. 
Pese a que este proceso podría interpretarse como un ajuste “normal” de mercado que no debería 
preocupar a la autoridad pública también se lo podría ver desde una perspectiva distinta: debe tenerse 
presente, en primer lugar, que los procesos de construcción de capacidades tecnológicas locales requieren 
tiempo para consolidar. Si el ajuste contractivo producto de la caída del precio del commodity ocurre antes 
de que dicho proceso adquiera madurez suficiente necesariamente habrá de derivar en una perdida social 
de importancia asociada a la desaparición de la experiencia y los conocimientos acumulados hasta ese 
momento, sin que éstos aporten al desarrollo del sistema en su conjunto. En segundo lugar, lo que aquí 
hemos denominado reducción de la densidad tecnológica determina finalmente una disminución del grado 
de articulación del tejido productivo, medida tanto por el número y la calidad de actores que lo conforman, 
como por la densidad de sus relaciones. De ser correcta la lectura de las dinámicas cognitivas en los 
distritos industriales, estas variables afectan sensiblemente la capacidad colectiva de aprendizaje al interior 
del clúster. El tema ha sido identificado también por estudiosos de otras localizaciones (Camuffo y 
Grandinetti, 2005; Grandinetti, 2003). 
 
 
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18 
C.  A título de resumen y síntesis 
Resumiendo lo hasta aquí expuesto en términos de aspectos centrales de una estrategia de crecimiento 
basada en la explotación de recursos naturales, dos parecen ser los temas clave a que debemos prestar 
atención. Por un lado, la creación de capacidades tecnológicas locales para avanzar hacia sectores de 
commodities basados en ciencia y, por otro, la necesidad de construir un modelo de comportamiento 
sectorial que integre de manera cooperativa a las empresas que procesan el commodity y sus proveedores 
de equipos y servicios de ingeniería, las agencias regulatorias del sector público que monitorean su 
desempeño y, finalmente, las comunidades locales asentadas en los lugares de explotación del recurso. De 
manera sintética y recapitulando varias de las ideas previamente mencionadas, cerramos esta sección 
resumiendo lo dicho. 
• Creación de capacidades. El desarrollo de sistemas locales de innovación —profesionales 
especializados, programas de investigación de largo plazo, instituciones que promuevan la 
difusión de los resultados del conocimiento alcanzado por científicos y tecnólogos locales, 
etc.— constituye un requisito sine qua non para que las industrias basadas en recursos naturales 
puedan acercarse al estado del arte internacional y dialogar fructíferamente con la frontera 
tecnológica internacional, incrementando la capacidad colectiva del sistema para absorber 
nuevos conocimientos y acelerar la transición hacia industrias inteligentes, basadas en ciencia. 
Desde el punto de vista de la autoridad pública responsable por el diseño y la implementación 
de políticas de desarrollo productivo para estos sectores, es crítico el modelo de interacción 
público/privado que se logre desarrollar. Resulta necesario un esfuerzo colectivo construido 
bottom up con amplia participación de las comunidades (sociedad civil) que aproveche las 
sinergias y necesidades existentes en la estructura productiva y construya eslabones mejorativos 
a partir de ello. Tal como veremos en la sección tercera de este trabajo, ese ha sido el modelo 
subyacente bajo el Programa Alta Ley en el caso de la minería. 
• La construcción de una gobernanza que permita generar espacios de diálogo y colaboración 
en tres dimensiones complementarias: entre empresas; entre estas y el sector público; y, 
finalmente, entre las dos anteriores y la comunidad involucrada en la explotación del recurso. 
La articulación entre empresa y entre éstas y las agencias del sector público a efectos de definir 
normas y estándares de funcionamiento, criterios de sustentabilidad ambiental y de manejo del 
riesgo sistémico, y pautas para estructurar un plan de investigación científico-tecnológica capaz 
de interactuar con la frontera internacional del conocimiento es una condición clave para que 
las firmas vayan gradualmente cerrando la brecha relativa con el estado del arte internacional y 
se transformen en interlocutores activos en la escena mundial. 
La definición de un modelo de coordinación público-privada es particularmente importante y 
urgente para evitar la duplicación o fragmentación de los esfuerzos de fomento y asegurar una adecuada 
participación del sector privado en el esfuerzo de profundización tecnológica que se desea alcanzar. En 
muchos casos, la escasa eficacia de la política de fomento no se debe tanto a la escasez de recursos 
públicos, sino a su inversión en acciones que, faltando de una visión estratégica, no convergen hacia un 
mismo objetivo y se fragmentan en una multiplicidad de acciones de escasa relevancia y reducido impacto. 
La definición de metas claras, sostenidas por una voluntad política suficientemente explícita y fuerte, 
permitiría integrar la contribución de cada una de las instancias involucradas, zanjar eventuales disputas o 
divergencias de planteamientos facilitando la construcción de acciones coordinadas entre entidades 
estatales de distinto nivel (local, subnacional, nacional o internacional) y de distintos sectores del campo 
productivo y la sociedad civil. 
En la tercera sección se retomarán estos conceptos, revisándolos a la luz de la experiencia impulsada 
por CORFO, en el marco del Programa de Estrategia de Especialización Inteligente y específicamente al 
Programa Nacional de Minería Alta Ley. 
 
 
 
 
 
 
 
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19 
 
II.  El contexto político institucional y el debate 
estratégico en el que surge  
el Programa Alta Ley  
A.  Contexto político institucional en el que se desarrolla  
la política minera de Chile 
Por su enorme magnitud y su compleja historia político-institucional la minería chilena y, en particular, 
la minería de cobre3 no puede ser tratada como un sector más de la economía nacional. El debate acerca 
de los factores que determinan su desempeño, el grado de articulación de su cadena productiva, su 
estrategia competitiva y por ende, su aporte al desarrollo tecnológico del país, no es exclusivamente un 
tema de productividad y tecnología como parte del debate actual parece sugerir, sino una cuestión de 
muy larga data y mayor complejidad en la que se enfrentan distintas concepciones de organización de 
la sociedad chilena, distintas miradas acerca de lo público y lo privado en la economía local, distintas 
percepciones sobre cuanto se debe conceder al capital extranjero a fin de atraerlo para que opere en el 
país y mucho más. 
Desde una perspectiva normativa son dos los pilares centrales de esta discusión. Por un lado, los 
derechos de propiedad y sus límites, tanto en la exploración como la explotación del recurso y, por otro, 
los mecanismos de apropiación y uso de las rentas generadas por la industria. No es nuestra intención 
en este trabajo dedicado al estudio del Programa de Alta Ley discutir en detalle estos aspectos normativos 
sino solamente hacer ver que el debate contemporáneo ha ido tomando un cariz más tecnocrático, al 
centrarse casi exclusivamente en aspectos de productividad y desarrollo tecnológico, y dejando de lado 
temas político-institucionales de gran relevancia que hacen a derechos de propiedad y apropiación de 
rentas, temas que no se discuten a fin de no cuestionar las reglas del juego hoy vigentes. Abrir un espacio 
de discusión de estos temas no solo nos parece legítimo sino que además creemos que está íntimamente 
relacionado con las posibilidades de avanzar hacia una industria más competitiva y a su vez 
                                                        
3  Ésta, en la última década, ha representado aprox. el 90% de la actividad minera, más del 50% de las exportaciones, entre el 12 y el 
21% del PIB y entre poco menos del 10 y poco más del 33-34% de los ingresos fiscales (Correa, 2016a; García, 2016). 
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20 
tecnológicamente cercana al estado del arte internacional, como es la que buscan en la actualidad diversos 
programas de gobierno. 
Previo a centrarnos en la discusión del Programa de Alta Ley —tema central del presente trabajo— 
presentamos una breve discusión de los aspectos normativos previamente mencionados a fin de dejar al 
lector con un mínimo de información en esta materia. 
El principio de propiedad del Estado de los recursos natural establecido por la reforma 
constitucional de 1971 (Ley 17.450) no ha sido cuestionado ni aun en la etapa de gobierno militar, que 
confirmó el concepto de dominio patrimonial4. Sin embargo, el estatuto de inversión extranjera (Decreto 
Ley 600 de 1974 y el DL 1.748 del 1977), la Ley Orgánica Constitucional de Concesiones Mineras 
(Ley 18.097 de 1982) y la Ley de Impuesto a la Renta (la primera de 1974 y la última - la Ley 18.985 
de 1990 promulgada a principio del gobierno Aylwin) modifican parcialmente el espíritu de esta norma. 
El estatuto de inversión extranjera (1974) abrió la puerta a la explotación de los recursos naturales de 
parte de empresas extranjeras y eliminó las restricciones a la repatriación de sus utilidades (con 
beneficios adicionales para las grandes empresas). La Ley Orgánica Constitucional de Concesiones 
Mineras (1982) y el Código de Minería (1983) restringieron la dinámica competitiva del sector, 
otorgando a las empresas, bajo el concepto de “concesión plena”, un derecho amplio de explotación que 
las faculta a realizar la actividad extractiva o no, según su conveniencia, sin posibilidad de injerencia 
del Estado y sin plazo de término para ese beneficio5. Finalmente, la Ley 18.985 de 1990 estableció que 
las grandes empresas mineras (con producción superiores a las 36.000 toneladas), en su mayoría 
multinacionales extranjeras, estarían sometidas a renta efectiva, y no a renta presunta, lo que abrió paso 
en la práctica a la elusión de impuestos mediante diferentes mecanismos6. Esto, conjuntamente con la 
introducción del concepto de “costo de pertenencia” que permite a las firmas declarar como costo la 
pérdida de patrimonio del yacimiento, redujo de manera significativa las contribuciones de las grandes 
minerías al erario estatal, y determinó que durante la década de los 90s las empresas de la Gran Minería 
Privada en Chile casi no pagaran impuestos (Comisión Especial del Senado de la República encargada 
del estudio de la tributación de las empresas mineras, 2004). 
En estos ámbitos el debate y, aún más, la actividad legislativa de las últimas dos o tres décadas han 
sido muy limitados. En 2005 la introducción del Impuesto Específico a la Minería (IEM-Ley 20.026) fijó 
un plazo de caducidad para la invariabilidad tributaria —al 2017—, pero al mismo tiempo, redujo la 
tributación potencial de la minería7. Una nueva reforma al IEM el año 2010 (Ley 20.469) estableció una 
mayor recaudación por un breve plazo de 3 años, pero ampliando los beneficios de la invariabilidad 
tributaria de la minería hasta por 7 años adicionales8. El 2015 se establece, finalmente, un nuevo marco 
para la inversión extranjera directa (Ley 20.848), que termina con la posibilidad de acogerse a la 
invariabilidad tributaria posibilitada por el antiguo DL 600 de 1974. 
Todo esto ha determinado que en los 12 años que van desde 2005 a 2016, los aportes de recursos de la 
Gran Minería Privada (GMP) por tonelada de cobre explotado haya sido menos de la mitad de los recursos 
aportados por la estatal CODELCO (gráfico 1). Al 2016, si CODELCO aportó 550 dólares por tonelada 
de cobre fino producido, la GMP privada aportó solo 10 dólares a los recursos fiscales por tonelada de 
cobre fino explotado. 
 
 
                                                        
4  Según el artículo 19 de la Constitución Política de 1980, “el Estado tiene el dominio absoluto, exclusivo, inalienable, e imprescriptible 
de todas las minas”. 
5  La Ley Orgánica Constitucional de Concesiones Mineras establece también que, basado en el interés público superior, de haber 
expropiaciones de parte del Estado, el monto de indemnización incluiría también el valor presente de los flujos futuros obtenidos por 
el valor estimado de los yacimientos, lo que contraviene completamente lo señalado en la Constitución Política respecto al dominio 
absoluto de parte del Estado de todas las minas. 
6  Las citadas son tan solo algunas de las normas (tal vez las más controvertidas) que conforman el marco legislativo en el que opera el sector. 
7  Una interpretación de lo anterior es que fue necesario generar incentivos tributarios para incentivar las grandes empresas mineras a 
renunciar voluntariamente a la invariabilidad tributaria que por efecto de los convenios vigentes basados en el DL 600, eran perpetuos. 
El mecanismo adoptado, por lo tanto fue que la renuncia voluntaria a la invariabilidad tributaria se compensó con una reducción del 
impuesto a la repatriación de utilidades de un 42% a un 35% (Correa, 2016b). 
8  Esta citada invariabilidad tributaria hace referencia a la no innovación en tributos respecto a i) el impuesto específico a la minería, ii) 
nuevos tributos específicos a la actividad minera, y iii) modificación de montos de las patentes mineras de exploración y explotación. 
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Gráfico 1 
Aporte de recursos al Estado por tonelada de cobre explotado, 2005-2016 
(Miles de dólares por tonelada métrica de cobre fino) 
 
Fuente: Elaboración propia en base a información de COCHILCO. 
Nota: Se consideran participaciones de CODELCO en El Abra y Anglo American Sur. 
 
Desde el punto de vista de las políticas públicas orientadas a la minería y en relación a la renta 
minera, el Informe a la presidenta de la República de diciembre de 2014, elaborado por la Comisión 
Minería y Desarrollo de Chile del Consejo Nacional de la Innovación y Competitividad plantea que, para 
garantizar una más justa distribución de los beneficio entre los territorios del país, es necesario repensar 
la tributación efectiva de los recursos naturales no renovables. En concreto, se sugería realizar un “estudio 
comparativo sobre la tributación efectiva de la minería en Chile en relación al resto de los países que 
exportan minería” (Comisión Minería y Desarrollo de Chile, 2014, pág. 14), a partir del hecho de que en 
una muestra de 24 países que poseen minas de cobre explotadas, Chile es el tercer país con la menor tasa 
de impuestos efectiva para las empresas mineras, a pesar de ser uno de los países del mundo con las 
mayores rentabilidades (García, 2016). Esto ha determinado también que en los 10 años que van desde 
2005 a 2014, la GMP se haya apropiado de una renta sobre-normal de aproximadamente 120 mil millones 
de dólares (Sturla, Accorsi, López,  Figueroa, 2017). 
También los derechos de exploración han sido objeto de propuestas recientes de cambio por la 
Comisión Nacional de Productividad (2017). El problema de exploración se relaciona a los incentivos 
perversos que se generan para mantener territorios no explorados ni explotados, como un mecanismo que 
sirve en la práctica para bloquear la competencia. La teoría económica sostiene que la competencia entre 
empresas es el mecanismo por excelencia que disciplina la conducta empresaria reduciendo la renta 
monopólica que muchas veces se genera a partir de posiciones dominantes de mercado. Es por ello que 
las barreras al ingreso y el bloqueo de la entrada de nuevas empresas al mercado son vistas como un freno 
a la competencia que debe ser evitado. En el campo minero, sin embargo, una institución creada por el 
Estado —las licencias o permisos de explotación— actúa precisamente como barrera al ingreso de nuevos 
productores, esto es, bloqueando la competencia al interior de este mercado. En efecto, la existencia de 
concesiones o permisos de explotación no utilizados permite a las grandes firmas mineras bloquear la 
entrada de nuevos productores al mercado, e impedir que surja mayor competencia. La llamada concesión 
plena establece que el titular puede disponer de la concesión a su entera voluntad, vale decir, venderla, 
hipotecarla, darla en garantía, etc. y no puede ser privado de ella sino por expropiación. En otros términos, 
no existe en este campo una idea clara de caducidad de la concesión por no uso, como por ejemplo existe 
en el caso de las patentes farmacéuticas cuando, tres años después del primer pedido de una licencia 
obligatoria por parte de un tercero dispuesto a utilizar una cierta tecnología patentada, pero no utilizada 
por su titular, puede reclamar la caducidad del derecho original. La figura de la licencia obligatoria cuando 
no se usa una concesión no existe en el ámbito minero. 
2,39
4,64 4,72
4,36
1,66
3,40 3,31
2,33
1,60
1,21
0,64 0,550,57
1,47
1,89
1,41
0,52
1,26
1,84
1,52
0,98 0,85
0,70
0,01
0,0
0,5
1,0
1,5
2,0
2,5
3,0
3,5
4,0
4,5
5,0
2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016
CODELCO Gran Minería Privada
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22 
Tal como dijéramos previamente, y pese a la centralidad de estos temas, no habremos de dedicar espacio 
en este trabajo a su discusión. No cabe duda de que ellos deben ser vistos como ejes centrales de una 
“estrategia-país” de largo plazo en el campo de la minería, pero siendo el objetivo principal de este estudio 
el de examinar el Programa Alta Ley, en lo que sigue del artículo, nos concentraremos en analizar el 
contexto estratégico del Programa, su implementación y su funcionamiento. 
B.  El debate estratégico 
A fines de 2013 resultó electa presidenta de Chile la Dra. Michelle Bachelet, junto a una coalición de 
partidos de centro-izquierda. En este contexto, los policymakers ligados a la coalición de gobierno 
encontraron un marco favorable para implementar una política proactiva de desarrollo industrial con un 
horizonte de al menos cuatro años. 
Es así que a tres meses de haber asumidos el gobierno, un grupo de 11 personas suscriben y lanzan 
un documento titulado “Minería y Desarrollo Sostenible de Chile: Hacia una Visión Compartida”, 
proponiendo un set de 18 ejes para potenciar los elementos virtuosos, sostenibles e inclusivos del sector 
minero (sobre estos tres elementos, ver capítulo II). El grupo fue presidido por el ex presidente Ricardo 
Lagos y coordinado por el economista Álvaro García, e incluyó representantes del mundo empresarial, 
político, académico y social. 
Seis meses después de lanzado el documento, se hizo público el trabajo de la Comisión Minería 
y Desarrollo de Chile, que funcionando al alero del Consejo Nacional de Innovación y Competitividad 
(CNIC)9, entregó un informe a la presidenta titulado “Minería: Plataforma de Futuro para Chile”. 
El documento fue suscrito por 30 personalidades, dentro de las cuales se encuentran los 11 suscriptores 
del documento previo10. De esta manera, este nuevo documento representó una continuación de las ideas 
lanzadas por el grupo inicial, pero al mismo tiempo, avanzó en proponer políticas más concretas en 
comparación al documento anterior, con la propuesta de una hoja de ruta y una institucionalidad público-
privada capaz de asegurar la coordinación de las acciones entre los diferentes actores. 
De la lectura de estos dos documentos mencionados surgen algunas reflexiones. En primer lugar, 
se aprecia una orientación estratégica común: el leitmotiv de ambos es cómo encontrar una “visión 
compartida” (Arellano, 2011) que sea capaz de proyectar una política minera a largo plazo —superando 
el ciclo político de gobiernos de cuatro años—, y generar instancias de coordinación y diálogo entre los 
stakeholders involucrados, para hacer sostenibles las políticas y proyectos, como lo han hecho países 
desarrollados como Australia o Canadá, por ejemplo. El segundo punto a destacar es causa de 
preocupación, pues muchas de las propuestas emanadas de ambos documentos no han llegado realmente 
a materializarse aún o lo han hecho de manera parcial, al tiempo que también han ido surgiendo nuevas 
iniciativas colaterales al interior del sector público que fueron haciendo cada vez más compleja la trama 
de agentes y las tareas de coordinación del programa sectorial. Esto es particularmente evidente para el 
documento del CNIC, que al contener propuestas más concretas, permite hacer su seguimiento de mejor 
manera y ver qué ha funcionado y qué no. 
Partiendo por los temas de productividad y desarrollo de capacidades tecnológicas domésticas, las 
propuestas originales descansaban en gran medida en la idea de avanzar en la construcción de una industria 
local de firmas de ingeniería de clase mundial que pudiera proveer a las grandes firmas mineras de know 
how de procesos, servicios de mantenimiento y demás, y exportar dichos servicios a terceros países en 
mayor magnitud que lo que actualmente lo hace. Ya BHP Billiton había comenzado años atrás a recorrer 
ese camino, sumándose posteriormente la firma estatal, Codelco. Sin embargo, esta línea de avance hacia 
la profundización tecnológica doméstica y la creación de empresas de ingeniería de clase mundial han 
                                                        
9  Consejo asesor permanente de la Presidencia de la República, creado en 2005 (Decreto 1408 del Ministerio de Hacienda) con el fin 
particular de sugerir formas de utilización del recién creado Impuesto Específico a la Minería (ver capítulo II) para el fomento 
productivo del país. En la actualidad esta institución se denomina Consejo Nacional de Innovación para el Desarrollo, y abarca 
temáticas en innovación, ciencia, tecnología y recursos humanos especializados en orden de fortalecer la competitividad y el desarrollo 
productivo. http://www.cnid.cl. 
10  En este grupo hay representantes del sector público y del sector privado, personalidades de las dos coaliciones políticas más 
importantes, y una cantidad relevante de técnicos especializados en el sector minero. 
CEPAL - Serie Desarrollo Productivo N° 218 Políticas de fomento productivo para el desarrollo... 
23 
tenido menos éxito que lo esperado. Son pocas las empresas locales de servicios de ingeniería que han 
logrado avanzar por este sendero, en parte por las dificultades de consolidar los vínculos entre ellas y las 
grandes empresas mineras (Crespi, Katz y Olivary, 2017), pero también por el hecho de que las 
condiciones de contexto fueron cambiando y la caída del precio internacional del commodity fue 
erosionando el margen de rentabilidad de las firmas mineras, las que respondieron a ello buscando reducir 
costos y bajando sus compras de servicios a los subcontratistas especializados. Ello ha forzado a muchos 
de ellos a contraer sus gastos de I+D, sus esfuerzos de planta piloto y la construcción de prototipos, 
retrasando su proceso de maduración hacia constituirse en firmas de clase mundial. En el nuevo “clima 
sectorial” resultante de la caída del precio internacional del commodity la expectativa de poder avanzar en 
el desarrollo de empresas de ingeniería de clase mundial ha ido perdiendo fuerza como idea traccionante 
y el programa ha generado menos resultados virtuosos que los que se esperaba (Meller  Parodi, 2017). 
Por otro lado, nuevos actores y nuevas propuestas han ido entrando en escena haciendo más difícil la 
coordinación interinstitucional. En particular, el tema de la productividad comenzó también a ser abordado por 
la Comisión Nacional de Productividad, la que produjo un primer informe durante el año 2017, con un extenso 
listado de propuestas destinadas a mejorar la eficiencia y competitividad de la industria. Sin embargo, los 
resultados de este estudio por el momento se han quedado a nivel de diagnóstico y propuestas técnicas 
(Comisión Nacional de Productividad, 2017), sin llegar a una etapa de implementación.  
Otras propuestas del documento del CNIC que tampoco han llegado a la etapa de implementación 
son, por ejemplo, la de elevar el número de investigadores en minería que operan en el Sistema Nacional 
de Innovación, llevándolo de 350 a 600 y la de invitar a grandes firmas multinacionales para que 
desarrollen localmente actividades de innovación. 
En este cuadro de luces y sombras caben destacar dos resultados significativos: por un lado, en los 
últimos años se ha incrementado de manera notable la cantidad de proyectos para el desarrollo del sistema 
minero que han sido presentados, aprobados y financiados por el sistema de fomento de CORFO. Por otro 
lado, se registra también el fortalecimiento de la acción de fiscalización de la actividad minera y el avance 
en materia de información geológica logrado por el Servicio Nacional de Geología y Minería 
(SERNAGEOMIN) (Cáceres, Dini y Katz, de próxima publicación). 
Quizás lo más relevante de la propuesta de la Comisión, fue haber avanzado en el camino de 
construcción de institucionalidad para la implementación de la agenda para una minería virtuosa, 
ambientalmente sustentable y socialmente inclusiva. Sin embargo, nuevas dificultades han ido 
apareciendo y complicando el proceso de construcción de una “visión compartida”. En particular, la 
agudización de las demandas relacionadas con la problemática medioambiental y la inclusión social 
parecen no haber encontrado aún una fórmula eficaz para converger de manera coherente con las 
propuestas orientadas al desarrollo de los temas de productividad y rentabilidad empresarial. Esta 
incapacidad de síntesis se relaciona, nos parece, con la falta de una política unificada y coherente para el 
sector y de mecanismos y responsabilidades institucionales claras de cara al futuro.  
En ausencia de directrices que definan las prioridades colectivas, se termina delegando la política a 
las entidades que expresan los intereses de las empresas constituidas, los cuales raramente convergen con 
las necesidades y expectativas de la comunidad en su conjunto. El rol de una política de desarrollo 
industrial debería ser precisamente invertir en la construcción de nuevas capacidades (Mazzucato, 2014) 
e impulsar el desarrollo de conductas innovadoras que rompan con las coaliciones regresivas (Bianchi y 
Miller, 1999). Para que esto ocurra, el sector público tiene la responsabilidad de promover la definición 
de metas colectivas que ayuden a generar la convergencia de las acciones de todos los actores del 
ecosistema productivo: gobierno, empresas, comunidades, academia11.  
Al contrario, en el caso del sector minero de Chile, pareció predominar, de parte del sector público, 
una lógica neutral, justificada por la voluntad de no querer distorsionar las dinámicas de los mercados, que 
se refleja en la prudencia de los planteamientos sobre temas clave como los que se mencionaron en el 
                                                        
11  Esta parece la principal lección que puede derivarse de experiencias recientes como la que impulsó el gobierno de Alemania para 
promover los esfuerzos conjuntos de los actores productivos para impulsar el desarrollo de capacidades que permitiesen preparar el 
país para la cuarta revolución industrial. 
 
CEPAL - Serie Desarrollo Productivo N° 218 Políticas de fomento productivo para el desarrollo... 
24 
capítulo anterior (derechos de propiedad y captación de rentas) y en la decisión de no invertir directamente 
en la creación de capacidades, conocimientos e instituciones que apostaran a la transformación del sector12.   
La falta de una institucionalidad formal, capaz de conducir una política minera completa, coherente 
y audaz ha determinado en la práctica que la atención de los actores involucrados (impulsado por la 
demanda e interés del sector empresarial) se concentrara en el diseño y realización de proyectos concretos, 
especialmente relacionados con tecnología y competitividad, mientras que otros relacionados con temas 
de más largo plazo y de relevancia estratégica para el país (tales como el medio ambiente, la inclusión 
social, etc.) no hayan sido abordados de manera conjunta.  
Consecuencia de lo anterior ha sido el surgimiento de dos iniciativas paralelas: Alta Ley y Valor 
Minero13. La primera, ha nacido en el marco del Programa de Especialización Estratégica Inteligente de 
CORFO que, como se verá más adelante, apunta a estimular la diversificación de la estructura productiva 
del país. En este marco, Alta Ley se ha enfocado principalmente a los temas más relacionados con la 
productividad del sector o, para usar la definición del mismo programa, con el aspecto “virtuoso” del 
desarrollo de la minería. De manera paralela, para responder al primer mandato de la agenda “Minería: 
una plataforma de futuro para Chile”, se ha constituido Valor Minero, que se ha centrado en los temas de 
sustentabilidad e inclusión14. 
En un contexto político, económico e institucional de capacidades y recursos limitados, la existencia 
de dos entidades distintas, sin un acuerdo claro acerca de las respectivas áreas de acción,  ha generado 
tensiones al interior del aparato público encargado de implementar las políticas, las que han podido 
allanarse tan solo en tiempos recientes. De esto se trata brevemente en el siguiente apartado. 
C.  Alta Ley y Valor Minero 
Una clave de lectura interesante para entender las distintas sensibilidades y orientaciones estratégicas de 
Valor Minero y de Alta Ley es analizar la composición de sus órganos directivos.  
La gobernanza de Valor Minero se caracteriza por una presencia importante de los representantes 
del sector social, en una proporción de 15%, frente al 0% de Alta Ley, y a una mayor presencia de 
representantes de la sociedad civil (especialmente centros de estudios y universidades) que alcanza el 36%, 
mientas que en Alta Ley su peso relativo es de sólo 24% (cuadro 1).  
 
 
 
 
 
 
 
 
                                                        
12  Es interesante observar que una situación muy distinta se registró en el sector energético donde el actual gobierno sí logró plantear 
una agenda de largo plazo —al 2050— con la participación de los diferentes actores y con una amplia participación ciudadana. La 
diferencia fundamental se relaciona, en nuestra opinión, con el distinto grado de madurez de los dos sectores productivos. En  el 
caso de la minería, las empresas privadas poseen la fuerza suficiente para lograr influenciar la determinación de las prioridades en 
la discusión, por lo que la política pública se ve obligada, de cierta manera, a negociar en peores condiciones. En el caso d e la 
energía, la no existencia en la actualidad de una base empresarial sólida posibilita la creación de las condiciones “desde cero” para 
avanzar hacia el escenario deseable.  
13  Ambas institucionalidades, tanto Valor Minero como Alta Ley, empiezan su operación el año 2015. 
14  Un examen atento del segundo de los documentos mencionados, muestra en verdad, que esta dicotomía ya estaba presente en su plan 
de trabajo, donde se planteaba una división clara entre las propuestas que dan prioridad a lo ambiental y la inclusión social y aquellas 
otras que miran más hacia eficiencia y productividad, temáticas que fueron abordadas por dos grupos de trabajo distintos, lo que 
finalmente derivó en la creación de dos institucionalidades separadas que dialogan poco entre ellas. 
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25 
Cuadro 1 
Composición sectorial de los Consejos de Alta Ley y Valor Minero 
 
 Alta Ley Valor Mineroa 
 2015-2016       2017 2017 
Sectores CNIC    
   Sector público 15 (33%) 9 (31%) 7 (21%) 
   Sector empresarial minero 14 (30%) 8 (28%) 8 (24%) 
   Sector proveedores 10 (22%) 4 (14%) 4 (12%) 
   Sector académico 4 (9%) 5 (17%) 6 (18%) 
   Sector social 0 (0%) 0 (0%) 5 (15%) 
   Sector ONGs 3 (7%) 3 (10%) 3 (9%) 
   Líderes nacionales 0 (0%) 0 (0%) 0 (0%) 
Sectores tradicionales    
   Sector público 16 (35%) 10 (34%) 7 (21%) 
   Sector empresarial 24 (52%) 12 (41%) 12 (36%) 
   Sector sociedad civil 6 (13%) 7 (24%) 14 (42%) 
Fuente: Elaboración propia en base a información de directorios entregados por Alta Ley y Valor Minero. 
a Directorio, invitados permanentes al Directorio y Consejo Consultivo/Estratégico a julio de 2017. 
 
Es interesante notar que al momento de escribir este artículo (diciembre 2017), en ambas 
instituciones la representación del sector privado empresarial es relativamente similar y mayor a la 
representación que tiene el sector público. Esto da cuenta de un alto nivel de inclusión de este sector en la 
elaboración y discusión de las líneas a seguir. También se observa que ambas instituciones poseen 
porcentajes similares en cuanto a representantes de empresas mineras y representantes de empresas 
proveedoras de la minería.  
La mayor diferencia en la modalidad de gobernanza se produce en la participación de la sociedad 
civil. En Valor Minero la participación del sector de la sociedad civil es casi el doble que en Alta Ley, lo 
que se explica por la presencia de organizaciones del sector social. De esta manera, se puede caracterizar 
a Valor Minero como una institución esencialmente dirigida por el sector de la sociedad civil (académico, 
social y ONGs), mientras que Alta Ley es una institución esencialmente dirigida por el sector empresarial 
(minería y proveedores). 
Por último, cabe destacar que entre 2015 y 2017 la composición de Alta Ley ha tendido a acercarse 
a la de Valor Minero en cuanto al incremento del sector académico y de ONGs, que han incrementado su 
participación en desmedro de la del sector empresarial. Este último ha pasado del 52% al 41%, 
manteniendo, de todas maneras, el mayor peso relativo. Por otro lado, el incremento experimentado en el 
mismo período por el porcentaje de representantes del sector académico y de investigación, que pasó del 
9 al 17% (acercándose al 18% de Valor Minero), refleja la valoración otorgada por el Programa a la 
incorporación de tecnología y, al mismo tiempo, el interés de este sector por ser parte activa de la 
definición de las políticas.  
La diferente composición y los distintos énfasis estratégicos, en un comienzo, generaron 
incomprensiones y descoordinaciones que incrementaron la confusión de los principales actores del sector, 
acerca de las responsabilidades, intereses y atribuciones asignadas a cada una de las dos instituciones.  
Aproximándose el término del gobierno, la necesidad de una definición más clara de los respectivos 
ámbitos de acción y la búsqueda de complementariedades, se hizo cada vez más urgente para delinear 
estrategias coherentes de sostenibilidad. El grado de sintonía que actualmente se ha alcanzado entre las 
dos iniciativas es producto de un esfuerzo de diálogo sistemático entre los respectivos equipos 
profesionales. Estos, paulatinamente, han dado vida a experiencias de colaboración y a iniciativas 
conjuntas, como comprueba la cooperación en la realización del proyecto sobre relaves mineros (ver más 
adelante) o la organización de encuentros con los principales candidatos presidenciales, en los cuales los 
CEPAL - Serie Desarrollo Productivo N° 218 Políticas de fomento productivo para el desarrollo... 
26 
directores de las dos entidades han planteado la idea de una complementariedad explícita entre Alta Ley 
y Valor Minero, basada precisamente en el reconocimiento de sus vocaciones hacia, respectivamente, los 
temas productivos y de sostenibilidad. 
Volviendo a la propuesta “Minería: una plataforma de futuro para Chile” (2014), cabe destacar 
un último punto. Además de la generación de una instancia de coordinación de público privado, esta 
agenda propone la conformación de una instancia de coordinación entre agentes del sector público 
(diagrama 3).  
 
Diagrama 3 
Propuesta institucional original 
 
 
 
 
Fuente: Comisión Minería y Desarrollo de Chile (2014). 
 
En la actualidad la instancia de coordinación del sector público no ha sido constituida y eso 
evidentemente, debilita la capacidad de liderazgo del Estado. 
Por lo que concierne la participación del sector privado, se puede decir que la “Agenda 
Colaborativa Empresarial”, no existe, salvo por las actividades propias de las asociaciones gremiales 
que además se han integrado en dos instancias de coordinación separadas (Valor Minero y Alta Ley), y 
cuya división se produce más que nada para participar en los proyectos específicos que son conducidos 
por uno u otro organismo. 
El Programa Alta Ley, cuyo funcionamiento se analiza en el próximo capítulo representa un 
esfuerzo importante para construir sinergias entre todos los principales actores del sector para dar 
impulso al desarrollo de la minería de Chile, pero focalizando la atención exclusivamente en la 
problemática tecnológica. 
  
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27 
 
III.  Consideraciones sobre el desarrollo  
del programa Alta Ley 
Construir instituciones, mercados y capacidades tecnológicas locales implica una dinámica “país-específica” 
que si bien puede nutrirse de la experiencia de otros países que han intentado avanzar por este camino, 
debe necesariamente tener un alto componente local y no puede imaginarse como una “copia” de lo que 
se ha hecho en otros lugares. Son muchas las naciones que, habiendo comprendido que la “mano invisible” 
del mercado no es suficiente para avanzar adecuadamente en la construcción de nueva institucionalidad y 
nuevas capacidades tecnológicas domésticas, han optado por avanzar en la construcción de mecanismos 
de cooperación público/privada, mediante estrategias adecuadamente adaptadas a las especificidades 
nacionales. En ninguno de los casos éxitos, sin embargo, la búsqueda de acuerdo ha significado que el 
Estado abdicara a sus responsabilidades en la formulación de los ejes y metas prioritarias para el desarrollo 
del país. Más aún, la experiencia de, por ejemplo, Israel (Plan Yosma), Korea (Kist), Noruega (Nifu), 
Australia (Csiro), y otros, sugiere que el papel del Estado ha sido central en los respectivos ejercicios de 
construcción de un nuevo diálogo público/privado y que en todos los casos analizados, este proceso ha 
tomado largo tiempo e insumido recursos públicos.  
Con los límites y las dificultades que ya se mencionaron en el capítulo anterior, es justamente eso 
lo que se observa en el punto de partida del Programa Alta Ley. Dicho programa convoca a una treintena 
de agencias y organizaciones chilenas, algunas públicas, otras privadas, algunas del ámbito académico, 
otras de la esfera gubernamental, para construir una hoja de ruta consensuada y focalizada hacia la 
profundización tecnológica de la industria minera. Ello involucra tanto el desarrollo de “tecnologías duras” 
relacionada con equipos, procesos y organización de la producción, como también algo más intangible 
que denominaremos “tecnologías sociales” que son formas de coordinación necesarias para alcanzar 
acuerdos y relaciones de confianza y reciprocidad entre los agentes de la industria y en el diálogo de estos 
con agencias del Estado, cruciales para pensar en un destino común compartido. 
El desempeño último de la actividad minera, las mejoras de productividad, la sustentabilidad 
ambiental, los vínculos con las comunidades locales donde se extrae el mineral y el desarrollo de 
capacidades tecnológicas domésticas dependen crucialmente de cómo lo tecnológico, lo económico y lo 
institucional se logran conjugar de manera “virtuosa” y cooperativa en un mundo cada vez más exigente 
CEPAL - Serie Desarrollo Productivo N° 218 Políticas de fomento productivo para el desarrollo... 
28 
en términos de eficiencia productiva, manejo medioambiental, inclusión social y respeto por derechos de 
las comunidades. Todo ello requiere cambios profundos en la institucionalidad sectorial chilena actual. 
Como en el caso de los países previamente mencionados, un programa de este tipo necesariamente 
tiene una “dinámica evolutiva” propia que comienza por una fase inicial de diálogo y coordinación, 
destinada a elaborar un lenguaje común, una estrategia compartida y confianzas al interior de la comunidad 
de stakeholders del sector que superen el grado inicial de anomía en que por lo general se encuentran en 
el momento de partida. Se deben construir liderazgos, seleccionar prioridades de corto, medio y largo 
plazo, identificar qué debe ir antes y qué después dentro de las prioridades seleccionadas, ya que los 
recursos humanos y financieros seguramente no alcanzan como para hacer todo al mismo tiempo. Tras 
ello sigue una segunda fase en la que comienzan a ejecutarse las actividades programadas, pero también 
se corrigen prioridades a partir de la experiencia, se sabe más acerca de qué es lo que ha funcionado y qué 
es lo que no y por qué, y se trata de ir corrigiendo el curso de acción. La acumulación de experiencia va 
generando aprendizaje y cambios dinámicos en la hoja de ruta. Todo esto ha venido ocurriendo en el 
Programa Alta Ley, como veremos a continuación. 
A.  Descripción de los PEEI  
El Programa Alta Ley forma parte de los Programas Estratégicos de Especialización Inteligente (PEEI) 
que la administración del gobierno de Michelle Bachelet ha creído necesario implementar para llevar 
adelante estrategias de fomento productivo que lleven a potenciar la competitividad de un conjunto de 
sectores que por su relevancia económica y sus potencialidad son claves para el proceso de crecimiento 
de largo plazo de la economía chilena15. 
Por su magnitud, los PEEI representan las iniciativas más ambiciosas que hayan sido puestas en 
marcha en los últimos 25 años16, para impulsar la transformación productiva del país. Al mismo tiempo, 
por lo que se refiere a su concepción y planteamiento metodológico, su clara orientación sectorial la 
diferencia significativamente de los anteriores programas de fomento productivo17. Desde este punto de 
vista, cabe destacar los siguientes elementos que han caracterizado los PEEI: 
• Selectividad: se trata de una política explícitamente selectiva que apuesta al desarrollo de 
sectores que pueden contribuir significativamente al cambio estructural del país; 
• Público/privado: se basa en un enfoque que prioriza la construcción de vínculos público-privados, 
ya que todas las decisiones relevantes en cuanto al diseño e instrumentación de las distintas 
iniciativas se discuten y consensuan ´bottom up´ con la participación de stakeholders de la 
industria y la sociedad civil; 
• Roadmaps: la modalidad de gestión está basada en monitoreo permanente y en ajustes 
consensuados de la hoja de ruta; 
• Flexibilidad: esto introduce un elemento de flexibilidad inédito (por lo menos para CORFO) 
en la gestión de actividades de fomento, las cuales por lo tanto, se vuelven intensivas en procesos 
de coordinación; 
• Niveles: el enfoque predominante mezcla iniciativas que surgen a nivel regional, meta-regional 
y nacional, con un liderazgo claro de los organismos centrales. 
Esta política corresponde a la medida N° 2 de la “Agenda de Productividad, Innovación y 
Crecimiento” del gobierno, y ha sido instrumentada por la CORFO a partir del 2015. Las propuestas 
regionales, meso-regionales y nacionales que se formularon fueron un total de 34. De estos sectores, 
                                                        
15  Gerencia de Desarrollo Competitivo CORFO (2014), Programas Estratégicos de Especialización Inteligente, CORFO, Santiago de Chile. 
16  El actual, quizás, sea el mayor programa de desarrollo productivo que el país ha encarado desde la década de los años 1970, oportunidad 
en que la Fundación Chile, apoyada por académicos externos y agencias internacionales, impulsara la implantación en el país de la 
industria salmonera (Hosono, Katz e Iizuka, 2016). 
17  Elementos similares se encuentran en el programa de promoción de clúster desarrollado en el primer gobierno de Michelle Bachelet. 
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29 
6 fueron escogidos como prioritarios por su impacto sobre la economía nacional: energía solar, industria, 
acuicultura, construcción, alimentos, y minería. En lo que sigue examinamos el PEEI de minería. 
B.  Principales hitos del proceso de desarrollo  
del programa Alta Ley 
La corta historia del PEEI de minería Alta Ley puede describirse esquemáticamente como una secuencia 
de tres fases: 
1. Planteamiento estratégico 
CORFO convoca y conforma una instancia público privada denominada Comité Directivo, compuesta por 
los principales actores tecnológicos del sector de la minería de cobre. Este Comité es el máximo 
responsable de la orientación estratégica y gestión técnica del programa. Al mismo tiempo, con recursos 
de CORFO, se conforma un equipo técnico permanente (Comité Ejecutivo) que se encarga de la definición 
y realización del plan de trabajo. Dicho equipo tiene una composición básica que consta de un presidente 
procedente del sector privado, un profesional de dedicación completa seleccionado ad hoc (gerente) y un 
ejecutivo de CORFO. 
La primera tarea de estos organismos consistió en la realización de un análisis del sector, en la 
definición de metas consensuadas y en la identificación de las brechas que deben superarse para alcanzar 
estos objetivos. 
La formulación de la estrategia ocurre durante 2015. En este año, el Comité Ejecutivo formula 
propuestas preliminares que se discuten y validan en el Comité Directivo. Dichas propuestas se agrupan 
en núcleos traccionantes y habilitantes (ver más adelante); para cada núcleo se realiza un estudio de línea 
de base tecnológica y un taller técnico que cuenta con la participación de un consultor internacional del 
Intitute for Manufacturing (IFM) de la Universidad de Cambridge. Sobre esta base se formulan planes 
tecnológicos específicos para cada núcleo. 
El proceso involucra a representantes de las compañías mineras, del sector público, de la academia, 
de centros tecnológicos, de proveedores especializados, consultores y expertos en minería. Al cabo de más 
de 1.600 horas de trabajos, 70 entrevistas, 3 mesas técnicas y un taller de priorización, se formula una hoja 
de ruta general articulada en 5 núcleos, 17 desafíos, 58 soluciones y 109 líneas de investigación y 
desarrollo18. Este plan es presentado al Comité Interministerial de Programas e Iniciativas Estratégicas 
(CPIE) de CORFO19, en noviembre de 2015, que lo aprueba, autorizando su presentación al Fondo de 
Inversiones Estratégicas (FIE)20 para la obtención de financiamiento. 
2. Implementación 
Partiendo de la visión consensuada, el programa presenta públicamente su hoja de ruta (abril 2016) y 
empieza el desarrollo de “frutos tempranos”, un conjunto de iniciativas relacionadas con las brechas y 
oportunidades identificadas en la etapa de diagnóstico, cuyo propósito principal es aportar al logro de los 
resultados de largo plazo y, al mismo tiempo, consolidar la credibilidad del programa, demostrando su 
capacidad operativa y estimulando el empoderamiento de los actores principales. 
De forma paralela, los órganos directivos del PEEI empiezan a negociar con CORFO y FIE el 
financiamiento de las iniciativas descritas en la hoja de ruta. Esta negociación genera una re-priorización 
                                                        
18  Fundación Chile (2016). Desde el cobre a la innovación, CORFO, Alta Ley y Fundación Chile, Santiago de Chile. 
19  Comité establecido por la resolución 93 del 24 de septiembre de 2015 del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo, Corporación 
de Fomento de la Producción. 
20  El FIE es un fondo creado mediante la Ley de Presupuestos anual, y se rige mediante los mecanismos dictados por la Resolución 199 
del 29 de diciembre de 2014 del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo. Los objetivos del FIE son: i) Permitir o facilitar 
inversiones productivas que no se hayan realizado por presencia de fallas de mercado, ii) Promover el desarrollo productivo en sectores 
con ventajas comparativas o en aquellos que el gobierno hay definido como prioritarios, iii) Promover las acciones acordadas en los 
PEEI, y iv) Financiar programas orientados a cerrar brechas tecnológicas y tecnológicas donde se hubieran identificado.  
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30 
que conlleva a identificar 6 iniciativas prioritarias. Estas se presentan al FIE que finalmente aprueba los 
financiamientos correspondientes. 
3. Consolidación 
A partir de la asignación de los recursos FIE (junio 2017), el seguimiento de la implementación de las 
iniciativas aprobadas, en conjunto con las distintas contrapartes, se vuelve una de las actividades 
principales del PEEI. En paralelo, los órganos directivos empiezan a discutir y concretar las condiciones 
que estiman necesarias para garantizar la continuidad de la iniciativa. 
 
Diagrama 4 
Principales fases del Programa Minería de Alta Ley 
 
Constitución del 
Comité Ejecutivo y  
Comité Directivo
2015 2016 2017
Elaboración Hoja de Ruta
Noviembre 2015 
Aprobación 
CPIE
Abril 2016
Presentación de 
la hoja de ruta
Priorización e identificación 
de 6 proyectos estratégicos
Presentación al 
FIE
Frutos tempranos
Junio 2017
Asignación 
primeros recursos
Definición figura 
jurídica
Ejecución iniciativas 
priorizadas
 
Fuente: Elaboración propia. 
C.   Plan de trabajo  
La estrategia elaborada por el PEEI Minería Alta Ley se inspira y enmarca en la visión establecida en la 
agenda “Minería: una plataforma de futuro para Chile” elaborada en 2014 por la Comisión Minería y 
Desarrollo de Chile, conformada al alero del Consejo Nacional de Innovación y Competitividad. 
La visión propuesta se propone como metas al 2035: 7,5 millones de toneladas métricas de 
producción anual promedio en los próximos 20 años, 80% de producción en primeros cuartiles de costos 
de la industria a nivel global, 250 empresas proveedoras de servicios tecnológicos de clase mundial, 
US$ 4.000 millones en exportaciones de bienes y servicios vinculados a la minería. 
La hoja de Ruta o Roadmap Tecnológico para alcanzar estas metas en el período 2015-2035 se 
estructura en núcleos traccionantes, enfocados en los desafíos tecnológicos con impacto en 
competitividad y productividad del sector, como son los retos en materia de relaves, hidrometalurgia, 
concentración de minerales, fundiciones y refinería, así como la operación y planificación minera; y 
núcleos habilitadores, cuyo foco es fortalecer capacidades genéricas, particularmente en lo que hace al 
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31 
desarrollo de proveedores, capital humano en minería inteligente, así como en temas de sustentabilidad 
medioambiental y vínculos con las comunidades (diagrama 5). 
 
Diagrama 5 
Hoja de ruta del Programa Alta Ley 
 
Fuente: Fundación Chile (2016). 
 
El objetivo de esta Hoja de Ruta es señalar al ecosistema minero cuáles son los principales desafíos 
que enfrenta la minería de manera de facilitar la convergencia de los esfuerzos que despliegan los diferentes 
actores y, al sector público, las alertas correspondientes y el respaldo que es necesario alcanzar en términos 
de inversión de dineros públicos. La hoja de ruta también identifica cuáles son los problemas técnicos 
compartidos en los que es de esperar que las compañías mineras trabajen colaborativamente. 
A partir de 2017 se comenzó con la implementación de seis proyectos que nacieron desde los 
desafíos propuestos por el Roadmap 2015-2035 y que se describen sintéticamente a continuación. 
1.  Plataforma de Innovación Abierta en Minería (Expande) 
Para acelerar el desarrollo de una industria de proveedores que atienda los desafíos que enfrenta la gran 
minería, se consideró necesario generar un espacio de interacción entre empresas y proveedores a partir 
de la innovación, desarrollo tecnológico y conocimiento aplicado. Para alcanzar este objetivo se elaboró 
un proyecto que, partiendo de la experiencia del programa Proveedores Mineros de Clase Mundial 
desarrollada por BHP Billiton, impulsa la innovación abierta en torno a tres ejes orientados a la oferta: 
grandes proveedores, centros de investigación, nuevos emprendimientos y pequeñas y medianas empresas. 
Este modelo permite trasferir la búsqueda de soluciones a los desafíos tecnológicos desde el ámbito 
cerrado de cada empresa al ecosistema de innovación, lo que permite por un lado abrir a los desarrolladores 
tecnológicos el acceso a grandes clientes e información de mercado y por otro integrar conocimiento a la 
industria que genere mejoraras en productividad. 
Participantes: CORFO, empresas mineras y proveedoras de la minería. 
Presupuesto total estimado: $ 4.851 millones. 
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2.  Procesamiento y Recuperación de Nuevos Elementos de Valor 
de Relaves Mineros21 
El proyecto es liderado por el Ministerio de Economía y consistirá en un desarrollo tecnológico para la 
obtención de elementos de valor desde los relaves, facilitando con ello el tratamiento futuro de otros 
depósitos de relaves. Este esquema será puesto a disposición de la industria minera por medio de la 
transferencia de capacidades tecnológicas para el desarrollo de nuevas áreas productivas de la minería y 
el desarrollo de nuevos proveedores. 
Participantes: Consorcio JRI-Ecometales y Codelco Tech, MINECON a través de CORFO, 
Ministerio de Minería, ENAMI. 
Presupuesto total estimado: $ 2.143 millones.  
3.  Proyecto Tranque Inclusivo22 
Sistema integral de monitoreo de los tranques de relave que incluirá modelos matemáticos de estabilidad 
física y química, un sistema piloto de monitoreo en línea de relaves y plataforma de gestión de información 
y un sistema de comunicación y transferencia de la información a los incumbentes.  
La realización de este proyecto constituiría la base para emprender una transformación importante 
en el manejo de riesgo y de la fiscalización respectiva que, mediante la información generada por estos 
sistemas podría transitar de un modelo de fiscalización ex-post a uno de gestión preventiva del riesgo. 
Participantes: Fundación Chile, CORFO, SERNAGEOMIN, empresas mineras.  
Presupuesto total estimado: $ 5.930 millones 
4. Plataforma de Transferencia para la Formación Técnica  
en Minería (Eleva) 
Una de las principales necesidades de la Industria Minera es contar con capital humano calificado para 
operar en entornos crecientemente tecnologizados y con niveles de productividad laboral 
significativamente mayores a los actuales. Para lograr este aumento en productividad en un ambiente en 
constante evolución, es necesario que exista una elevada sincronía entre los centros de formación técnico 
profesional y las necesidades de la industria. Por otro lado, en la actualidad existen múltiples fallas de 
coordinación entre empresas e instituciones de enseñanza, falta de estándares de calidad apropiados y falta 
de sistemas de acreditación y certificación adecuados, lo que se traduce en una oferta de formación para 
el trabajo desintonizada de las reales necesidad del sector. 
Se propone crear la primera Plataforma de Transferencia para la Formación Técnica en Minería en 
Chile, focalizado en la cadena de valor minera y sus requerimientos de destrezas. El centro tendrá por 
misión transferir, adaptar y diseminar prácticas, metodologías, estándares y capacidades a los oferentes 
                                                        
21  Por falta de una política nacional en materia de relaves mineros el tema ha venido adquiriendo creciente importancia en el debate 
nacional. Son dos los aspectos centrales que aquí resaltan. Por un lado, la potencial recuperación de valor subyacente en los relaves 
hoy existentes y, por otro, el eventual impacto ambiental y de riesgo para los individuos y las comunidades en contacto con los mismos. 
En relación a lo primero, el tema adquiere importancia en la medida en que los relaves contienen en su interior metales valiosos, oro, 
plata y cobre, tierras raras, entre otros. En relación a lo segundo, porque los mismos están muchas veces localizados en, o muy cerca 
de, centros poblados, generando un importante factor de riesgo para individuos y comunidades en su entorno. 
22  Según información de Sernageomin a julio de 2016, existían en Chile 756 relaves —el grueso en la IV región— que pueden ser 
clasificados como activos (128 o 17%), no activos (446 o 59%), abandonados (146 o 19%), y sin información (36 o 5%). Solo una 
mínima parte de estos han sido estudiados —recogiendo muestras y examinando la composición físico-química de los mismos. 
Además, la producción de este tipo de residuos aumenta a razón de más de 1 millón de toneladas-día (420 millones anuales, o el 
equivalente a un Cerro Santa Lucia por año) haciendo que el problema crezca exponencialmente. 
Los relaves son complejas estructuras físico-químicas cuyo comportamiento dinámico requiere ser modelizado y comprendido, sobre 
todo en un país de naturaleza sísmica como es Chile. Se requiere avanzar en la comprensión de su comportamiento en el tiempo 
partiendo por un algoritmo que describa su dinámica, la que es localidad-específica y debe ser estudiada caso a caso antes de proponer 
una estrategia de manejo, aun en casos cercanos. Ante esta situación el Programa de Alta Ley ha procedido a poner a Sernageomin 
como eje del trabajo en esta materia y a descentralizar la realización de estudios partiendo de casos individuales, los que posteriormente 
permitirán avanzar hacia un esquema de conjunto y a una teorización preliminar sobre el comportamiento de estos materiales de residuo 
que genera la explotación minera. 
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33 
del mercado formativo. Se espera trabajar con 30 Liceos de Enseñanza Media Técnico Profesional 
(EMTP), 7 Institutos de Educación Superior (IES) y Técnico de Nivel Superior (TNS), y 10 Organismos 
Técnicos de Capacitación (OTECs) para mejorar la pertinencia y calidad de sus programas y 
especialidades en minería, e impactar a 5.100 jóvenes por año que estudien programas en minería 
vinculados a las instituciones beneficiarias. 
Participantes: Fundación Chile, MINECON, MINEDUC, MIN TRABAJO, Consejo Minero. 
Presupuesto total estimado: $ 4.984 millones. 
5. Promoción internacional de los proveedores de bienes  
y servicios para la minería 
Pese a la larga tradición minera del país, las exportaciones de bienes y servicios mineros llegan hoy 
solo a los $ 580 millones de dólares. Adicionalmente, la exportación de bienes y servicios mineros 
está muy concentrada en términos de empresas, mercados y productos. Los datos muestran que el 
2014, solo 5 empresas representaron el 61% del total de las exportaciones. Tomando las experiencias de 
países exitosos en esta materia se ha identificado u potencial exportador en bienes y servicios mineros de 
$ 4.000 millones de dólares al 2035. 
El objetivo de este proyecto es desarrollar un programa de fomento de la internacionalización de 
proveedores de bienes y servicios de la minería con una fuerte componente de asociatividad público-privada. 
En conjunto con el sector privado se definirán los mercados a ser abordados en base a la oferta de proveedores 
chilenos y se establecerán agentes de negocios mineros que identificarán oportunidades y potenciales 
oferentes, así como de apoyo público en la participación en ferias internacionales especializadas. 
Participantes: ProChile, empresas mineras, proveedores de la minería. 
Presupuesto total estimado: $ 3.024 millones. 
6. Programa Tecnológico para la creación de estándares 
internacionales de interoperabilidad minera 
La automatización, integración e interoperabilidad en la industria minera han sido históricamente formas 
de reducir costos, mejorar las condiciones de seguridad y aumentar la eficiencia. Una mayor 
interoperabilidad entre equipos aumentaría la productividad de la minería y el valor de los equipos, 
reduciendo los costos de adquisición de equipos y operación, y creando condiciones para la innovación y 
la automatización integrada. Para esto es necesario definir estándares de interoperabilidad entre sistemas. 
En el proyecto participarán empresas y organismo públicos para desarrollar la promoción, adopción 
y el uso de estándares internacionales abiertos y seguros para la interoperabilidad, que potencien el proceso 
productivo de la industria minera, promoviendo operaciones mineras eficientes y seguras a través de 
soluciones estandarizadas e interoperables de clase mundial. 
Participantes: CORFO, Ministerio de Economía, Ministerio de Minería, ENAMI, INAPI, 
CONICYT, empresas mineras y proveedoras, Consejo Minero, Fundación Chile, universidades y centros 
de investigación. 
Presupuesto total estimado: $ 5.476 millones. 
D.  Modelo de gestión y mecanismos de financiamiento  
Las principales funciones desarrolladas por el Programa Alta Ley son, por un lado, la elaboración de 
lineamientos estratégicos, lo que permite definir los términos de referencia de los proyectos priorizados; 
y, por otro, la articulación con las instituciones de fomento productivos que proporcionan los recursos 
para la contratación de las entidades especializadas que se encargan de la implementación de los 
proyectos seleccionados. 
Para cumplir con estas funciones el principal ítem de financiamiento es el basal, que cubre los gastos 
de funcionamiento, es decir la contratación de su cuerpo técnico permanente, y las consultorías o estudios 
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que se precisen para afinar las propuestas técnicas. Estos recursos han sido provistos por el FIE durante el 
primer año, en la etapa de diseño y puesta en marcha, y por CORFO en las etapas siguientes. 
La asignación se realiza de forma indirecta ya que los organismos del Estado traspasan los fondos 
a una entidad intermedia operadora de programas de fomento que se encarga de administrar los fondos, 
registrar y dar cuenta de los gastos, rendir comprobantes, garantizar el copago de las entidades 
participantes, etc. En el caso de Alta Ley la institución que desempeña esta función es CODESSER. 
Los fondos asignados por este concepto se indican en el siguiente cuadro: 
 
Cuadro 2 
Fuentes del financiamiento basal Alta Ley 
(Miles de pesos corrientes) 
Fuente de financiamiento Monto 
CORFO y sector público 2 811 000 
FIE 14 500 000 
Privados 10 368 000 
TOTAL 27 679 000 
Fuente: Elaboración propia sobre la base de información oficial. 
 
Por lo que concierne el financiamiento de las iniciativas propuestas por el Programa, los 
mecanismos principales son dos: el FIE y los instrumentos tradicionales de CORFO23. 
El FIE se ha encargado de financiar las inversiones más significativas que, por monto, plazo o 
complejidad, no podían ser cubiertas con instrumentos tradicionales de fomento productivo. 
Una vez aprobada la hoja de ruta, Alta Ley empezó negociaciones con el FIE. De estos diálogos 
surgió una nueva priorización que llevó a identificar las seis iniciativas descritas previamente. Para cada 
una se elaboró un proyecto específico que constituyó la base de un acuerdo CORFO-FIE para la 
transferencia de los recursos correspondientes. Recibido estos recursos, CORFO licitó la ejecución de 
los proyectos, según especificaciones que podían variar según el proyecto, en acuerdo con el FIE. La 
selección y aprobación de las propuestas recibidas determinó la asignación y transferencia paulatina de 
los recursos programados. 
Dada las distintas responsabilidades de los organismos intervinientes en el procedimiento, para cada 
convenio se establecen tres órdenes de variables y tres distintos mecanismos de monitoreo: uno que 
responde a Alta Ley, otro a CORFO y un tercero a FIE. 
El cuadro siguiente sintetiza la información acerca de los recursos FIE asignado a las seis 
iniciativas priorizadas. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
                                                        
23  Alta Ley ha logrado también movilizar recursos de otros organismos, tales como el Banco Interamericano de Desarrollo, pero se trata 
de porcentajes menores. 
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35 
Cuadro 3 
Recursos FIE asignados por actividad priorizadas, 2015-2018 
(Miles de pesos corrientes) 
 Montos 
asignados Ejecutor 
Plataforma de Innovación Abierta 2 680 650 CORFO 
Proyecto Monitoreo en Línea de Relaves 2 599 298 Subsecretaría de Minería 
Plataforma de Transferencia para la Formación Técnica 2 587 100 CORFO 
Procesamiento y Recuperación de Nuevos Elementos de Valor de 
Relaves Mineros 1 495 800 CORFO 
Promoción internacional de los proveedores de bienes y servicios para 
la minería 1 920 709 CORFO 
Programa Tecnológico para la creación de estándares internacionales 
de interoperabilidad minera 2 061 419 CORFO 
Innovación e ID Empresarial para Programas Estratégicos 
Nacionales de Minería Alta Ley 600 000 INNOVA 
Fuente: Elaboración propia sobre la base de datos entregados por Alta Ley. 
 
El segundo mecanismo de financiamiento consiste en la postulación de parte de entidades ejecutoras 
a los fondos de fomento tradicionales de la CORFO. En este caso, para garantizar que estos recursos se 
destinen efectivamente al desarrollo de iniciativas que apunten a enfrentar las brechas o alcanzar los 
objetivos identificados en la hoja de ruta de Alta Ley, CORFO, en acuerdo con Alta Ley, ha introducido 
en las licitaciones especificaciones que hacen referencia a las distintas necesidades planteadas por el 
programa.  
Entre 2014 y agosto de 2016, los instrumentos que capturaron la mayor cantidad de recursos de 
parte de CORFO son: i) Validación y empaquetamiento de innovaciones (28%)24, ii) Implementación del 
Plan Estratégico-Nueva Ingeniería para el 2030 en Regiones (9%)25, iii) Prototipos de Innovación 
Empresarial (7%)26, iv) Innovación en Productos y Procesos (5%)27, y v) Programa Estratégico Nacional 
(5%)28. Todos estos instrumentos han logrado apalancar un aporte privado estimado de 64 mil millones de 
pesos, es decir, casi el doble de lo aportado por CORFO29. 
Por ser el proceso muy incipiente, el principal indicador disponible para evaluar la efectividad de 
este procedimiento consiste en el registro de CORFO que indica el número de iniciativas financiadas con 
distintos instrumentos que han sido destinadas a temas concernientes al sector minero. Desde este punto 
de vista, en los últimos tres años se observa un incremento muy significativo que comprobaría la capacidad 
del PEEI de orientar el gasto de fomento al desarrollo de iniciativas en pro de la minería. Desde el 2015 
con la presencia del programa, la postulación y los montos adjudicados a iniciativas CORFO de Minería 
ha visto un aumento significativo de proyectos: 127 el 2014, 330 el 2015 y 358 a Octubre del 2016, con 
                                                        
24  Fondo que apoya proyectos para desarrollar nuevos o significativamente mejorados productos (bienes, servicios) y/o procesos, a través 
de las actividades de testeo y validación necesarias para llevar un prototipo desde su mínima escala a un producto validado para su 
salida a mercado. 
25  Apoyo a las Universidades que imparten la carrera de ingeniería civil, a que tengan estándares internacionales. Esto, a través del 
proceso de implementación de nuevos planes que se basen en la investigación aplicada, la innovación, el emprendimiento, el desarrollo 
y la transferencia de tecnología. Adjudicado para su implementación a la Universidad Adolfo Ibáñez. 
26  A través de prototipos, ensayos o pruebas que validen o descarten la hipótesis inicial, apoya a empresas que están dispuestas a tomar 
riesgos, a agregar valor a través de un modelo de negocio de alto impacto y así disminuir la incertidumbre en la solución propuesta. 
27  Apoyo a proyectos para desarrollar nuevos o significativamente mejorados productos (bienes, servicios) y/o procesos, a través de 
pruebas de concepto y/o laboratorio, experimentación, pruebas de ensayo y error, y mejoramiento o validación funcional en la 
construcción soluciones de mínima escala. 
28  Adjudicado a la Corporación Incuba2 para la consolidación de la incubadora de innovación, para el Desierto de Atacama. 
29  Teniendo como supuesto un subsidio del 70% para aportes privados hasta 150 millones de pesos, y de 40% para aportes sobre los 150 
millones de pesos. 
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aportes de los beneficiarios de $ 15.816.103.344 el 2014, $ 18.348.780.658 el 2015 y $ 20.145.251.442 
durante el 2016. 
Un último aspecto a destacar en el procedimiento de gestión del plan de trabajo concierne la 
modalidad adoptada por el programa para ir actualizando y revisando los lineamientos estratégicos y, en 
especial, las acciones priorizadas. 
Las iniciativas impulsadas por el Programa surgen, en su mayoría, de una visión de medio y largo 
plazo de la evolución prevista para el sector. La hoja de ruta identifica las iniciativas prioritarias y refleja 
un complejo proceso de selección de prioridades y de coordinación entre los agentes participantes. Pero, 
más allá de ello, las dinámicas competitivas y la acelerada evolución tecnológica del sector reclaman un 
esfuerzo constante de actualización para ponerse al día con los cambios que se generan en el contexto 
internacional, con los descubrimientos registrados en las principales disciplinas científicas que se 
relacionan a la industria y con el surgimiento de nuevas demandas. Para mantener un equilibrio entre estas 
contrastantes necesidades, el Programa ha establecido una línea de estudios estratégicos o de tendencia 
que permite investigar nuevos temas de interés. Sobre la base de una evaluación de los resultados de estas 
investigaciones el Comité Directivo puede decidir crear nuevos ejes traccionantes. Esto es lo ocurrido con 
la incorporación de cuatro nuevos temas: exploración, cobre verde, usos del cobre, y las sinergias de las 
explotaciones de cobre y litio. Es interesante destacar que, CORFO, como miembro del Comité Directivo, 
ha ido formulando propuestas de nuevas líneas de trabajo, proponiendo como objeto de estudio temas de 
alto contenido de bien público. Una vez comprobada la relevancia estratégica los mismos estos han sido 
asumidos por el Consejo Directivo transformándose en nuevo ejes traccionantes de la acción público-
privada. 
Lo dicho hasta aquí sugiere que el Programa Alta Ley ha ido transitando a través de sucesivas ´ fases 
evolutivas´, partiendo de las prioridades e institucionalidad inicial, pero identificando luego nuevos temas, 
construyendo nueva institucionalidad, nuevos mecanismos de diálogo público/privado y nuevas maneras 
de mirar los temas medioambientales y de inclusión de las comunidades, además de sus objetivos 
originarios relacionados con productividad y tecnología. Examinamos a continuación algunos aspectos de 
esta dinámica evolutiva de dicho Programa. 
E.  Elementos sobre el proceso de implementación 
Para profundizar el análisis de la problemática de gestión del proyecto, entre el 21 de marzo y el 3 de mayo 
de 2017, se realizaron entrevistas a 7 integrantes del Consejo Directivo. La información así recopilada, si 
bien no es suficiente para realizar un análisis en profundidad de los aspectos que los entrevistados 
destacaron, permite identificar algunos elementos críticos que deberían considerarse para mejorar la 
efectividad del programa. 
A continuación se sintetizan los elementos principales. 
• Separación Valor Minero de Alta Ley: cuando se realizaron las entrevistas a los protagonistas 
de estas iniciativas, varios señalaron la división entre los dos programas como un tema relevante 
y causante de confusión acerca del rol y la función del PEEI. Las posiciones de los entrevistados 
no fueron unánimes, pero en la mayoría de los casos se percibía la incomodidad producto de 
esta separación y el deseo de que se aclararan las distintas funciones. 
Como se mencionó en el capítulo anterior, estas divergencias se resolvieron paulatinamente 
mediante el desarrollo de acciones conjuntas. Un punto de inflexión de este proceso fue el taller 
de líderes de opinión que concluyó con tres recomendaciones para lograr la continuidad de las 
iniciativas: i) ampliar las funciones de los directores de los dos programas; ii) construir un relato 
común; iii) reunirse con los candidatos presidenciales para plantear una estrategia de 
sostenibilidad que contemplase la complementariedad de los dos programas. 
• Gobernanza y modalidades de gestión: algunos entrevistados señalaron explícitamente que la 
modalidad de organización de Alta Ley operó de manera eficiente durante la fase de elaboración 
del diagnóstico y de formulación de la visión estratégica. A pesar de la complejidad de este 
CEPAL - Serie Desarrollo Productivo N° 218 Políticas de fomento productivo para el desarrollo... 
37 
proceso, debida principalmente a la combinación de actores con distintos intereses y lógicas de 
funcionamiento, la sensación predominante entre los entrevistados era que, en la primera etapa 
del programa, se logró una unidad de intenciones y un acuerdo acerca de las prioridades que el 
PEEI debía contemplar en su plan de trabajo. En la etapa de gestión de las iniciativas, al 
contrario, este resultado parecía no haberse logrado aún. Al momento de las entrevistas, la 
mayoría de las actividades y proyectos aún estaban por arrancar y eso en cierta medida explicaba 
la perplejidad de los actores entrevistados. El punto que algunos entrevistados señalaban, es que 
las iniciativas y proyectos impulsados por Alta Ley son financiadas mediante instrumentos de 
fomento de CORFO (con recursos puestos a disposición en gran medida por el FIE). Las normas 
que regulan estos instrumentos definen que, para cada iniciativa apoyada por CORFO debe 
existir una entidad privada que se hace responsable de la presentación de la propuesta 
correspondiente a la entidad de fomento; de la recepción de los recursos públicos y de la 
recolección de los privados (en la proporción establecida por el instrumento de fomento al que 
se haya postulado); y de la rendición de los resultados y de los comprobantes administrativos de 
toda la operación. Sobre esta operatoria el PEEI no tiene ningún tipo de influencia o 
responsabilidad. Por lo tanto, el mantener una visión estratégica coherente dependerá de que 
cada entidad que haya recibido un financiamiento de CORFO, comparta con Alta Ley la 
información acerca de los avances, las dificultades y las lecciones aprendidas. Si esta dinámica 
no se establece o no funciona de manera suficientemente fluida, puede producirse un desacople 
entre el órgano de dirección estratégica del programa y las instituciones encargadas de la 
implementación de las distintas actividades. 
• Acceso a los fondos: el proceso de puesta en marcha de las iniciativas ha requerido un tiempo 
muy largo. Desde la identificación de las líneas de acción y la elaboración de los distintos 
proyectos, hasta la recepción de los fondos asignados por el FIE, transcurrió más de un año. 
Aunque esto no impidió que las iniciativas se pusieran efectivamente en marcha, sí generó cierto 
desconcierto en los participantes, perjudicando la consolidación del clima de confianza que se 
había establecido en la fase de diagnóstico y elaboración estratégica y dificultando el 
empoderamiento de los distintos participantes. Momentáneamente, el tema financiamiento está 
resuelto gracias a fondos CORFO que cubren los gastos basales hasta abril de 2019. 
• Balance entre corto y largo plazo: el tema ha surgido como un elemento importante para 
garantizar la capacidad del programa de mantener su vigencia, en el sentido de proponer 
iniciativas y proyectos que dieran respuestas a problemáticas de interés para el sector. Eso 
requiere cierta habilidad para detectar problemas u oportunidad que la dinámica del mercado 
aún no logra capturar de manera explícita, adelantándose, por lo tanto a los intereses inmediato 
y particulares de las empresas. Desarrollar esta habilidad en una institución basada en el diálogo 
entre actores que responden a distintas lógicas de funcionamiento es un tema crítico para todas 
las entidades que se proponen impulsar la generación y difusión de nuevos conocimientos (este 
tema es central, por ejemplo, en la definición de los modelos de gestión de los centros 
tecnológicos, véanse, al respecto Dini y Tassinari, 2017). En Alta Ley, este equilibrio ha sido 
alcanzado mediante la definición explícita de un ítem de estudios estratégicos, en el cual se 
busca explícitamente indagar sobre temas que van apareciendo en el mapa tecnológico del sector 
como ejes de posibles transformaciones relevantes para la industria, como por ejemplo 
exploración minera, nuevos usos del cobre y minería verde, temas recientemente incluidos  
debido al entendimiento de su importancia para el futuro de la industria y la percepción de la 
ciudadanía sobre la minería, sobre todo en el nuevo contexto de aceleración en la transformación 
digital y electromobilidad. La eficacia de este mecanismo depende sin embargo, de dos factores 
que no queda claro si en Alta Ley están suficientemente consolidados: por un lado, la capacidad 
de realizar una adecuada vigilancia tecnológica y, por otro, la capacidad de filtrar los resultados 
de estas búsquedas a la luz de las características y necesidades del sector minero nacional. El 
incremento en el órgano de dirección del número de representantes de las instituciones de 
investigación y tecnología podría indicar que se están generando las condiciones para potenciar 
esta área estratégica, de forma permanente. 
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• Institucionalización y sostenibilidad: en el período en que se realizaron las entrevistas y se 
preparó este documento, aún no estaba claramente resuelta la perspectiva institucional de Alta 
Ley. La proximidad del cambio de gobierno, acentuaba la urgencia de una solución que 
permitiera garantizar la continuidad del esfuerzo, una coordinación eficiente con otras entidades 
que se ocupan del tema y cierto grado de autonomía y flexibilidad que permitiese a los equipos 
profesionales que han liderado el desarrollo de esta agenda tecnológica, seguir incorporando en 
el debate y en la acción de fomento las acciones relevantes para estimular la transformación del 
sector. Un paso decisivo, para dar una respuesta eficaz a los problemas de coordinación que se 
han analizado en un capítulo anterior, podría ser la unificación con Valor Minero, o 
alternativamente la integración de los aspectos virtuosos, sostenibles e inclusivos en una sola 
institucionalidad. Algunas señales en esta dirección ya están ocurriendo, por ejemplo, en la 
inclusión de la temática de cobre verde en Alta Ley o la incipiente preocupación por la relación 
con las comunidades en este mismo programa. 
Lo anterior debe ser considerado en el contexto bastante generalizado de valorización de la labor 
desarrollado por el programa, especialmente en cuanto a su capacidad de convocar actores de distintas 
procedencia y a definir una visión estratégica del sector y una hoja de ruta compartida, como nunca 
hubo antes. 
  
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IV. Conclusiones preliminares 
El principal propósito de este artículo es reflexionar sobre la política de fomento del sector minero y, en 
particular, sobre la experiencia del programa de especialización estratégica inteligente Alta Ley, a la luz 
de tres líneas de análisis: la que se interroga acerca de las especificidades del sector minero; la que estudia 
las distintas propuestas estratégicas para el fomento del sector en Chile y los problemas de coordinación 
que estas registraron; y la que analiza los resultados alcanzados y las debilidades registradas en el proceso 
de implementación del PEEI Alta Ley. 
El sector minero comparte con los demás rubros de explotación de los recursos naturales, una fuerte 
dependencia de los precios internacionales de las materias primas explotadas y una fuerte dependencia de 
las características de las localidades en las cuales se desarrolló. Esto último se manifiesta en dos aspectos: 
por un lado, las condiciones geográficas, geológicas y climáticas locales influencias decididamente sus 
costos de producción y nivel de calidad del producto explotado; por otro, las comunidades localizadas en 
las cercanías de las explotaciones mineras se han vuelto un actor muchas veces decisivo para facilitar u 
obstaculizar el desarrollo de estas actividades económicas. 
Desde el punto de vista de las políticas de fomento estos elementos señalan, en nuestra opinión, tres 
líneas de conductas esenciales para el diseño e implementación de cualquier estrategia de desarrollo: en 
primer lugar, evidencia la importancia de que se vuelva política de Estado la defensa de la “densidad 
tecnológica” que en la fase de contracción de los precios internacionales de los recursos explotados tiende 
a ser destruida; en segundo lugar, se pone el énfasis en el desarrollo de la tecnología y la generación en 
incorporación de nuevos conocimientos para profundizar e intensificar los esfuerzos que las firmas hacen 
para adaptarse a la realidad local y articularse con empresas proveedoras; por último, sugiere que las 
medidas y programas que se planifique en estos (u otros) ámbitos sean concebidos y desarrollado de forma 
participativa, dando espacio a las comunidades locales. 
En esta perspectiva, una revisión de las estrategias recientemente impulsadas para estimular el 
desarrollo de largo plazo de la minería de cobre en Chile evidencia luces y sombras. Por un lado, han 
quedado de lado interrogantes sobre algunos temas clave, como la reforma de los derechos de explotación 
o los mecanismos de captación de la renta; por otro, se ha avanzado hacia un esfuerzo inédito de diálogo 
que ha llevado a la definición de una agenda de desarrollo consensuada. Alta Ley es una de las acciones 
más significativa emprendida para alcanzar este resultado. 
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El punto más débil de este proceso es la falta de una política país que permita alcanzar una 
coherencia o por lo menos, un cierto equilibrio, entre las metas más estratégicas y los intereses 
particulares de las empresas, lo cual se logra consensuando objetivos y fijando prioridades compartidas, 
que orienten  la acción de los actores del ecosistema minero. Causa y efecto de esta debilidad es la falta 
de una institucionalidad que asuma de forma integral el desafío de conducir una agenda de desarrollo. 
La mejora de las relaciones entre Valor Minero que abarca temas más “colectivos” y Alta Ley con un 
foco más estrictamente focalizado en la tecnología y la innovación, son indicios positivos de cambio en 
la dirección correcta, pero la conformación de una instancia de coordinación de los actores público es 
un paso ineludible. 
Por lo que concierne la gestión específica de Alta Ley, las opiniones recogidas y los resultados de 
la investigación señalan un conjunto de resultados muy importantes, especialmente relacionados con la 
capacidad de movilizar cantidades importantes de recursos públicos y privados hacia los temas priorizados 
por la agenda del programa. Al mismo tiempo, se identifican aspectos críticos que tienen que ser 
considerados para maximizar el impacto positivo de esta iniciativa. Entre ellos, destaca, la necesidad de 
una estrategia de institucionalización y fortalecimiento institucional; una gobernanza que garantice la 
gestión eficiente de la estrategia; mecanismos de financiamiento más agiles y recursos adecuados. 
 
 
  
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Un listado completo así como los archivos pdf están disponibles en 
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218. Políticas de fomento productivo para el desarrollo de sectores intensivos en recursos naturales: la experiencia del 
Programa Nacional de Minería Alta Ley, Jonathan Castillo, Felipe Correa, Marco Dini y Jorge Katz 
(LC/TS.2018/16), 2018. 
 217. El estado de la manufactura avanzada: competencia entre las plataformas de Internet industrial, Mario Castillo 
(LC/TS.2017/123), 2017. 
216. Políticas para la atracción de inversión extranjera directa como impulsora de la creación de capacidades locales y del 
cambio estructural: el caso de México, Luz María de la Mora Sánchez (LC/TS.2017/122), 2017. 
215. Bioeconomía en América Latina y el Caribe: contexto global y regional y perspectivas, Adrián G. Rodríguez, Andrés 
O. Mondaini y Maureen A. Hitschfeld, (LC/TS.2017/96), 2017. 
214. Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sistemas alimentarios sostenibles. Una propuesta para la formulación de 
políticas integradoras, Adrián G. Rodríguez (LC/TS.2017/89), 2017. 
213. Las empresas manufactureras de cobre en Chile, Lilia Stubrin y Joaquín Gana, (LC/TS.2017/64), 2017. 
212 Micro-macro interactions, growth and income distribution revisited, Mario Cimoli and Gabriel Porcile, 
(LC/TS.2017/55), 2017. 
211. Políticas de desarrollo económico local en Chile. Más allá del asistencialismo, Felipe Correa y Marco Dini , 
(LC/TS.2017/45) 2017. 
210.  Modelos de gestión de centros tecnológicos sectoriales. Elementos de un análisis comparado, Marco Dini y Mattia 
Tassinari, (LC/TS.2017/44), 2017. 
209. Gobiernos corporativos e inversión extranjera directa en América Latina: las fusiones y adquisiciones 
transfronterizas, Carolina Águila Jaramillo, Georgina Núñez Reyes y Marcelo Pereira Dolabella, (LC/TS.2017/41), 
2017. 
208. Chinese Investments in Latin America. Opportunities for growth and diversification, Miguel Pérez Ludeña 
(LC/TS.2017/18), 2017. 
207.  Pobreza,  desigualdad  y  estructura  productiva  en  ciudades:  evidencia  desde  Chile  usando datos de  panel,  Felipe 
Correa (LC/L.4271), 2016.  
206. Pobreza y desigualdades rurales: perspectivas de género, juventud y mercado de trabajo, Sinduja Srinivasan y Adrián 
Rodríguez (LC/L.4206), 2016.  
205. Premature deindustrialization in Latin America, Mario Castillo y Antonio Martins (LC/L.4183), 2016. 
204. Transformaciones rurales y agricultura familiar en América Latina: una mirada a través de las encuestas de hogares, 
Adrián Rodríguez (LC/L.4168), 2016. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
DESARROLLO PRODUCTIVO
COMISIÓN ECONÓMICA PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
ECONOMIC COMMISSION FOR LATIN AMERICA AND THE CARIBBEAN
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