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        <dcterms:issued>1995</dcterms:issued>
        <dc:language>es</dc:language>
        <dc:creator>Corden, W. Max</dc:creator>
        <dc:contributor>Corden, W. Max</dc:contributor>
        <dcterms:title>Una zona de libre comercio en el Hemisferio Occidental: posibles implicancias para América Latina</dcterms:title>
        <dcterms:isPartOf>En: La liberalización del comercio en el Hemisferio Occidental - Washington, DC : BID/CEPAL, 1995 - p. 13-40</dcterms:isPartOf>
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LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD:
UN ANÁLISIS COMPARATIVO DE LA EXPERIENCIA LATINOAMERICANA

Diseño portada y composición: Alejandro Medina

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA
EDUCACIÓN Y LA SALUD:
UN ANÁLISIS COMPARATIVO DE LA EXPERIENCIA
LATINOAMERICANA

Compiladoras
Emanuela di Gropello y Rossella Cominetti

Colaboradores
Roberto Bisang

José Pablo Gómez

Melba Castillo

Emanuela di Gropello

Oscar Cetrángolo

Carlos Ornelas

Rossella Cominetti

Fernando Ruiz Mier

Sônia Miriam Draibe

Alfredo Sarmiento

Bruno Giussani

Jorge Enrique Vargas

LC/L.1132
Agosto de 1998

Se agradecen especialmente a la Autoridad Sueca para el Desarrollo Internacional (ASDI) y al
Gobierno de los Países Bajos por su apoyo en el Proyecto Regional sobre Financiamiento Público
y Provisión de los Servicios Sociales, ejecutado por la Comisión Económica para América Latina
y el Caribe (CEPAL). En el mencionado proyecto se enmarcan los estudios de caso presentados
en este documento, que ha sido compilado por Rossella Cominetti, Experta Principal del
Proyecto, y Emanuela di Gropello, Oficial de Asuntos Económicos de la CEPAL. Los demás
colaboradores se desempeñaron como consultores en el desarrollo del Proyecto. Finalmente,
la revisión editorial del libro fue realizada por el Sr. Francisco Sepúlveda.

ÍNDICE
Página

RESUMEN ....................................................................................................................................

7

PRÓLOGO ....................................................................................................................................

9

PARTE I
DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD:
UN ANÁLISIS COMPARATIVO
(Rossella Cominetti y Emanuela di Gropello)

I.

INTRODUCCIÓN ...........................................................................................................

13

II.

EL MARCO ANALÍTICO DE LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS
SERVICIOS SOCIALES ..................................................................................................

17

III.

EL CONTEXTO DE LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y
SALUD EN AMÉRICA LATINA..................................................................................

25

IV.

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE . DESCENTRALIZACIÓN
DE LA EDUCACIÓN BÁSICA EN AMÉRICA LATINA ......................................

45

V.

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE DESCENTRALIZACIÓN
DE LA SALUD EN AMÉRICA LATINA ....................................................................

67

VI.

SÍNTESIS COMPARATIVA DE LAS REFORMAS DE
DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD ............................

97

BIBLIOGRAFÍA PARTE I ..........................................................................................................

107

PARTE II
ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

I.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE SALUD
EN ARGENTINA ............................................................................................................

117

II.

LA DESCENTRALIZACIÓN Y EL FINANCIAMIENTO DE LA PROVISIÓN
DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN Y SALUD EN BOLIVIA ..........................

125

III.

LA RECIENTE DESCENTRALIZACIÓN DE LA POLÍTICA
BRASILEÑA DE ENSEÑANZA BÁSICA Y DE SALUD.........................................

143

IV.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN Y
SALUD EN COLOMBIA................................................................................................

165

V.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN Y
DE SALUD EN MÉXICO ...............................................................................................

187

VI-A. LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN EN
NICARAGUA...................................................................................................................

209

VI-B.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA SALUD EN NICARAGUA........................

223

BIBLIOGRAFÍA PARTE II .........................................................................................................

235

COLABORADORES ...................................................................................................................

251

RESUMEN

7

RESUMEN

La descentralización de la educación básica y de la atención primaria de salud son los ejes de las
reformas de política social que se están realizando en América Latina, con el fin de mejorar la
eficiencia de la provisión de los servicios y de fortalecer, al mismo tiempo, los procesos de
democratización en marcha en la región.
En este libro se examina descentralización de los servicios de educación y salud en siete
países de América Latina (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, México y Nicaragua). El
análisis de estos procesos se dificulta por su complejidad. En efecto, la descentralización fomenta
una nueva distribución de funciones y atribuciones entre los actores institucionales, de carácter
territorial o no territorial y preexistentes, que supone modificaciones profundas en el ámbito
político-institucional, financiero, y de la participación comunitaria, entre otros. El libro se
compone de dos partes principales. En la primera, se presenta un marco contextual y conceptual
que permite captar las características principales de esta nueva distribución de responsabilidades
y facilitan, además, la comparación de los procesos entre países. El propósito principal de esta
parte es ofrecer una caracterización y sistematización de los modelos predominantes de
descentralización en los siete países, sobre la base de este marco de análisis. Asimismo, se
describen de manera muy sintética algunas de las implicaciones de los procesos de reforma, en
lo que respecta a la eficiencia y la equidad de la provisión, tratando de extraer lecciones para el
diseño y la implementación de futuras reformas. En la segunda parte del libro, se presenta una
recopilación de los estudios de caso de los distintos países.
En el análisis de los resultados obtenidos, se destaca, ante todo, que las estrategias y los
modelos de descentralización aplicados en los siete países presentan grandes diferencias. En
efecto, son distintas las motivaciones iniciales y las secuencias de aplicación, así como los niveles
territoriales e institucionales involucrados en el traspaso de las funciones de provisión y la
magnitud de las responsabilidades traspasadas. Esta última característica, que influye en la
intensidad del vínculo entre el centro y las unidades subnacionales, permite configurar modelos
de tipo principal/agente de distinta intensidad. Con respecto a los efectos de las reformas sobre
la eficiencia, en la práctica se observan limitados adelantos en materia de eficiencia social, debido
a los esfuerzos todavía insuficientes de participación de la comunidad en la provisión, el control
y la definición de políticas y, a juzgar por los escasos datos disponibles, resultados no
concluyentes de eficiencia técnica. En materia de equidad, hay evidencia de que la
descentralización puede haber contribuido a ampliar las brechas interterritoriales de los
indicadores educativos y de salud. Finalmente, entre las lecciones de política, destaca la
importancia del otorgamiento efectivo de autonomía a las nuevas instancias proveedoras de
servicios; de utilizar un sistema de transferencias que incentive la búsqueda de la eficiencia y
preserve la equidad; de velar por la coherencia interna de los modelos; de descentralizar
responsabilidades directamente a las unidades productoras (establecimientos escolares y
hospitalarios), y de contar con un marco adecuado para responder a las exigencias de regulación
y supervisión de un sistema proveedor de servicios descentralizados.

PRÓLOGO

9

PRÓLOGO

Desde los años ochenta, pero en particular durante la década actual, la descentralización ha
pasado a ocupar un papel central en las políticas públicas de América Latina. Dos razones
explican este hecho. La primera es de orden político: ésta es vista como una forma de acercar el
gobierno a los ciudadanos y hace parte, de esta manera, de los esfuerzos de democratización en
marcha; la posibilidad de promover una efectiva participación ciudadana a nivel local es, desde
el punto de vista político, uno de los argumentos que justifican un traspaso de responsabilidades
a los gobiernos regionales y locales. La segunda es de carácter económico: dentro de los procesos
de reestructuración del Estado, la descentralización aparece como una forma de incrementar la
eficiencia en la provisión de servicios del Estado, especialmente de servicios sociales en cuya
prestación no existen economías de escala importantes. La mayor flexibilidad de la gestión y el
mayor acceso a información sobre las preferencias y necesidades de la población a nivel local
refuerzan los argumentos en favor de la eficiencia de la prestación descentralizada de servicios.
Al mismo tiempo, existen importantes focos de oposición a estos procesos, que provienen
muy especialmente del campo macroeconómico. La descentralización es considerada, desde esta
perspectiva, como una fuente de pérdida de control fiscal, que puede afectar los esfuerzos por
consolidar unas finanzas públicas y, por ende, una macroeconomía sanas. En contra de los
argumentos políticos y económicos que le sirven de sustento se ha argüido también que los
avances en los procesos de participación ciudadana a nivel local son muy parciales, que la
capacidad de gestión de los gobiernos subnacionales es limitada y que la descentralización puede
dificultar la lucha contra la corrupción. A estos argumentos se agrega uno adicional, según el
cual es posible que, sin un adecuado diseño del sistema de transferencias y de apoyo nacional
a las regiones más atrasadas, la descentralización pueda acentuar las diferencias interregionales.
Dada la importancia de estas controversias para el diseño de políticas públicas en la
región, la descentralización ha ocupado un lugar central en la agenda de investigaciones y de
asesorías gubernamentales de la CEPAL. Este libro, coordinado por Rosella Cominetti y
Emanuela di Gropello, forma parte de este esfuerzo institucional. En él se recogen los resultados
de una investigación comparativa sobre los procesos de descentralización en los sectores de
educación y salud de siete países de América Latina: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile,
México y Nicaragua. La obra incluye una caracterización de los modelos de descentralización
aplicados en estos sectores, así como un análisis de los efectos que han tenido estos procesos en
cuanto a la eficiencia y equidad en la prestación de dichos servicios. Ambos ofrecen lecciones
para el diseño y puesta en marcha de futuras reformas.
Entre los resultados obtenidos se destaca la heterogeneidad de las estrategias y los
modelos de descentralización desarrollados en los países mencionados, tanto en términos de las
motivaciones iniciales que impulsaron los procesos como de secuencia de instrumentación de las
reformas, el nivel territorial y características de las instituciones receptoras de las funciones
descentralizadas y grado de autonomía efectivamente delegado. Sin embargo, existen elementos
comunes, tales como la dependencia de recursos del gobierno central para el financiamiento de
los servicios, el fortalecimiento de su papel regulador, una notable rigidez en la administración

10

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

de recursos humanos y, tanto por esta razón como por otras relacionadas, el traspaso
generalmente incompleto de responsabilidades de gestión.
Esta última es una de las principales conclusiones de la investigación, que además tiene
importantes consecuencias de política. Las coordinadoras del estudio argumentan, en forma
convincente, que el incremento de la eficiencia en la prestación de los servicios depende de que
se otorgue autonomía real a los niveles de gobierno a los que se traspasen responsabilidades e
incluso de que se deleguen algunas directamente a las unidades prestadoras de los servicios
(escuelas, centros de salud y hospitales). Las coordinadoras, así como los autores de los estudios
de caso, señalan que los resultados de la descentralización son generalmente ambiguos en
términos de eficiencia técnica y que se han registrado avances limitados en materia de
participación y, por ende, de eficiencia social. En los modelos más municipalistas, se afirma que
podrían producirse pérdidas de economías de escala, especialmente en el caso de la salud. Tan
importante como lo anterior es la tendencia observada en algunos países al aumento de las
disparidades territoriales de los indicadores educativos y de salud, que refleja, entre otras cosas,
el peso insuficiente de criterios de equidad en la distribución interterritorial de los recursos.
Estos fenómenos no invalidan en absoluto los procesos de descentralización, pero sirven
para demostrar la necesidad de mejorar la coherencia global de los esquemas institucionales
correspondientes, incluido el diseño del sistema de transferencias de recursos entre el gobierno
nacional y los gobiernos regionales y locales. En esta materia, existen importantes problemas
conceptuales, que las coordinadoras analizan, basándose en las nuevas teorías de economía
institucional, en términos de los problemas principal/agente que pueden surgir, por una parte,
de la diferencia entre los objetivos y preferencias del gobierno central y los gobiernos
subnacionales y, por otra, del grado de incertidumbre e información asimétrica de las distintas
autoridades. En este contexto, un buen proceso de descentralización debe incluir un sistema de
incentivos adecuados para la provisión de servicios sociales, cuyos principales componentes sean
un esquema de transferencias, el desarrollo de un marco de regulación y supervisión de los
servicios por parte de las autoridades nacionales y un mayor flujo de información entre los
diferentes niveles del gobierno.
Con esta obra, estamos seguros de que estamos contribuyendo, una vez más, a un debate
de enorme trascendencia para el diseño de las políticas públicas en la región.

José Antonio Ocampo
Secretario Ejecutivo, CEPAL

PARTE I
DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA
SALUD: UN ANÁLISIS COMPARATIVO
(Rossella Cominetti y Emanuela di Gropello)

I.

Introducción

II.

El marco analítico de la descentralización de los
servicios sociales

III.

El contexto de la descentralización de educación y
salud en América Latina

IV.

Caracterización de las estrategias de descentralización
de la educación básica en América Latina

V.

Caracterización de las estrategias de descentralización
de la salud en América Latina

VI.

Síntesis comparativa de modelos de las reformas de
descentralización de la educación y la salud

Bibliografía Parte I

INTRODUCCIÓN

13

I. INTRODUCCIÓN
Las reformas estructurales implementadas en América Latina durante la década de 1980,
orientadas a transformar el papel del Estado, modificaron los criterios y las prioridades de la
política económica en general y de la política social en particular. En el ámbito social, las
reformas estuvieron dirigidas principalmente a sustituir la concepción paternalista por un
Estado subsidiario, donde la acción del Estado tiende a concentrarse en las funciones de
financiamiento, regulación y diseño de la política social, dejando al sector privado un mayor
espacio para la provisión. Al mismo tiempo, se observó una tendencia a modificar los criterios
de asignación de recursos de forma que progresivamente han adquirido mayor importancia los
criterios de focalización y eficiencia en el uso de los recursos.
A lo anterior se agrega un fenómeno generalizado en América Latina a raíz de la crisis
de financiamiento externo que afectó a la mayoría de los países de América Latina a comienzos
de los años ochenta: la incorporación de los equilibrios macroeconómicos como un componente
central de la política económica en general. Esto ha constituido una limitación importante en
el diseño de la política social, haciendo que las posibilidades de expansión e innovación de la
política social en la región tiendan a restringirse fuertemente por la tasa de crecimiento de la
economía. Dados los insatisfactorios resultados en materia de crecimiento económico, el énfasis
en política se centra de manera creciente en mejorar la eficiencia del gasto social.
El aumento de la eficiencia del gasto público social se ha transformado, de esta forma,
en el principal desafío de la política social y representa la motivación central de las diversas
reformas que se han implementado en la región. En este contexto, los procesos de
descentralización de los servicios sociales constituyen uno de los mecanismos que apuntan a
mejorar la eficiencia de los programas sociales en la región.
La descentralización de los servicios sociales es un instrumento de política usualmente
empleado para alcanzar objetivos económicos y políticos, y se caracteriza por ser un proceso
extremadamente complejo que involucra transformaciones profundas en los ámbitos
institucional, financiero y de gestión microeconómica, a la vez que modifica la distribución de
poderes de los múltiples actores que intervienen en el proceso de provisión de los servicios
sociales. En este sentido, es susceptible de ser analizada desde distintas perspectivas, por lo que
cualquier análisis abordado en forma parcial estará sujeto a limitaciones. Para los efectos de una
investigación es necesario acotar el ámbito de análisis, particularmente cuando se trata de un
estudio comparativo. El enfoque adoptado en este trabajo enfatiza las consideraciones
económicas, particularmente fiscales, y los impactos del proceso sobre las dimensiones de
eficiencia y equidad. Cabe resaltar, sin embargo, que las consideraciones de economía política
son muy importantes en el análisis de la descentralización, por tratarse de un proceso
íntimamente relacionado con motivaciones de orden político.
El objetivo central de este libro es analizar las experiencias de descentralización en los
sectores de educación básica y atención primaria de salud, en un grupo seleccionado de países
de América Latina. Una pregunta importante que se plantea frente a los diversos impulsos
descentralizadores en la región con el objeto de evaluar los beneficios efectivos de las políticas
de descentralización de estos sectores, se refiere a los efectos que genera la descentralización
sobre los aspectos de eficiencia y equidad. Si bien se trata de una pregunta básica y central,

14

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

existen escasos elementos empíricos que contribuyan a determinar los impactos de esta reforma
sobre variables fundamentales como son la cobertura, la calidad y la igualdad de acceso a los
servicios sociales. Asimismo, son escasos los elementos analíticos y empíricos que ayudan a
identificar los factores determinantes del impacto de los procesos de descentralización y a
permitir derivar lecciones relevantes para el diseño e implementación de los procesos futuros.
Desde este punto de vista, los trabajos que se presentan en este libro representan un intento de
llenar el vacío existente en la literatura empírica. Otro aporte del libro es el esfuerzo de
sistematización y caracterización que hace de los modelos de descentralización aplicados en los
diferentes países. La gran diversidad de modelos implementados hace imprescindible este
esfuerzo .
Naturalmente, hay diferencias importantes en la naturaleza de los servicios
proporcionados en educación y salud, que inciden en los procesos de descentralización y
afectan la forma de abordar el análisis de cada experiencia. En primer lugar, existen diferencias
en la naturaleza de las necesidades que satisfacen. Si bien ambos servicios son considerados
esenciales en el proceso de formación de capital humano, la consecuencia extrema de la no
provisión de salud es sin duda más dramática que en educación, y plantea en última instancia
un tema ético, ausente en este último sector. En segundo lugar, la demanda del servicio por
parte del individuo es previsible en el caso de la educación, mientras que en el caso de la salud
existe un importante grado de incertidumbre. Como consecuencia de lo anterior, la estructura
organizacional del sector salud involucra un mercado de seguro para el financiamiento, en tanto
que la incertidumbre por parte del individuo respecto de la demanda de salud lleva a que la
relación entre el usuario y la estructura de oferta sea de naturaleza aleatoria, dificultando la
función de control social por parte de la comunidad. En tercer lugar, existen diferencias en las
características del proceso productivo. Los servicios prestados son más variados en el sector
salud que en educación. En este último, la variedad de servicios está claramente delimitada, y
el proceso productivo se encuentra delimitado por la secuencia: educación prebásica, primaria,
secundaria, y superior; lo que a su vez permite claramente identificar la oferta de servicios de
educación básica (primaria y secundaria). El proceso productivo en salud es más complejo y la
estructura de oferta no siempre se encuentra diseñada para la provisión de atención primaria
de salud, coexistiendo la provisión de servicios de diferente complejidad al interior de una
misma unidad productiva. En el ámbito de la naturaleza del proceso productivo, es importante
señalar además que, en salud, la presencia de economías de escala en diversas actividades
constituye una diferencia adicional que considerar al comparar con el sector educación.
Finalmente, la experiencia señala que mientras en la educación básica los desafíos tienden a
centrarse en el tema de la calidad de los servicios, en el caso de la atención primaria de salud
existe además una situación no resuelta en cuanto a cobertura.
Los países analizados en este libro son Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México,
Bolivia y Nicaragua. Atendiendo a las características del proceso de descentralización de los
sectores de educación y salud, el conjunto de los siete países puede ser separado en dos grupos.
En uno están Argentina, Brasil, Colombia, México y Chile, donde la descentralización presenta
alguna trayectoria importante, y en el otro, Nicaragua y Bolivia, que exhiben un proceso de
descentralización incipiente. Mientras en los primeros el proceso de descentralización muestra
cierta identidad propia, en los últimos el aspecto de mayor interés de analizar son las
restricciones que enfrenta un proceso de descentralización incipiente.
Es importante señalar que un análisis histórico de los procesos de descentralización
sectorial permite reconocer en algunos países diversos episodios de descentralización, y, a
menos que se indique lo contrario, los estudios de caso que se analizan en este libro se
concentran en los procesos de descentralización de educación y salud implementados más

INTRODUCCIÓN

15

recientemente. En este marco, las lecciones de política que se puedan derivar reflejan las
características del entorno en que se han dado los procesos de reformas estructurales
implementadas en la región en los últimos años. El cuadro 1 indica los episodios de
descentralización analizados en cada país.
Cuadro 1
EPISODIOS DE DESCENTRALIZACIÓN EN LOS SECTORES DE EDUCACIÓN
Y SALUD ANALIZADOS EN LOS PAÍSES SELECCIONADOS
Países

Fechas de inicio

Argentina

Educación
- 1978
- 1992

Salud
1978

Bolivia

1994

1994

Brasil

A partir de 1970, con énfasis
desde la mitad de los 80

1990

Chile

1981

1981

Colombia

1991

1990

México

1992

Nicaragua

1993

- 1983
- 1996
1992

Fuente: Elaboración propia.

Este libro se organiza en dos partes. En la primera se realiza un análisis comparativo de
las experiencias de descentralización en los sectores de educación y salud en el grupo de países
seleccionados, con el propósito principal de llegar a una caracterización de las distintas
estrategias. En esta parte se presenta el marco analítico empleado en el análisis de los casos,
luego se analiza el contexto general y sectorial dentro del cual tuvieron lugar las reformas de
descentralización –y las estrategias implementadas en cada caso– y, finalmente, se hace una
pequeña síntesis de los resultados preliminares de las reformas, destacando algunas lecciones
para el diseño e implementación futuros de las reformas. En la segunda parte se presenta un
análisis sintético de las experiencias nacionales de descentralización de los servicios de
educación básica y de la atención primaria de salud, en los diferentes países analizados. Los
estudios de caso que se presentan en esta parte forman parte del Proyecto Regional sobre
“Financiamiento Público y Provisión de los Servicios Sociales”, ejecutado por la Comisión
Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) con la cooperación del Gobierno de los
Países Bajos y de la Autoridad Sueca para el Desarrollo Internacional (ASDI).
La provisión más compleja del servicio de salud que del de educación, así como las
mayores restricciones en la disponibilidad de indicadores comparativos para el sector salud,
se refleja en algunas diferencias en el contenido y organización de la evidencia empírica
presentada en la parte comparativa del libro. Particularmente, el estudio de la situación del
sector salud y de las experiencias de descentralización en el sector tiende a enfatizar
relativamente más el análisis descriptivo que en el estudio del caso de la educación.
Con respecto a la segunda parte, cabe mencionar, en primer lugar, que no se han
incorporado los estudios de caso del sector educación en Argentina y de los sectores de

16

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

educación y salud en Chile, por haber sido ya publicados en un libro anterior (Carciofi,
Cetrángolo y Larrañaga, 1996). Los resultados de estos estudios, sin embargo, se han
incorporado al análisis comparativo de la primera parte. Asimismo, el análisis comparativo
presenta para algunos de los países, tendencias un poco más actualizadas en el proceso de
reforma que los estudios de caso. En segundo lugar, se destaca que los estudios de caso tienen
una estructura y siguen una metodología relativamente parecidas, que han sido desarrolladas
en el marco del Proyecto, con una primera parte más bien descriptiva de los procesos y una
segunda de evaluación preliminar de los resultados, que se basa en la mayoría de los casos en
encuestas, más o menos amplias, efectuadas expresamente para el estudio.

EL MARCO ANALÍTICO DE LA DESCENTRALIZACIÓN DE …

17

II. EL MARCO ANALÍTICO DE LA DESCENTRALIZACIÓN
DE LOS SERVICIOS SOCIALES

1. Hacia una definición de la descentralización
El análisis de la lógica y consecuencias de la descentralización es complejo, por la variedad de
conceptos que comprende una reforma de este tipo. De acuerdo con Rondinelli, Nellis y
Cheema (1986), la descentralización puede ser definida como la transferencia de responsabilidades en la planificación, gestión, obtención y distribución de recursos, desde el gobierno
central y sus agencias, hacia las unidades de campo de agencias del gobierno, unidades o
niveles subordinados del gobierno, autoridades o corporaciones públicas semi-autónomas de
mayor presencia, autoridades regionales o funcionales, u organizaciones no gubernamentales
privadas y voluntarias. Con referencia a esta última categoría de instituciones, la descentralización puede ser definida también como una situación en la cual los bienes y servicios públicos
son provistos por el mercado, respondiendo a las preferencias manifiestas de los individuos.
En otras palabras, la privatización puede ser vista como una forma de descentralización. Dentro
de este amplio espectro de enfoques definitorios, se adoptará una visión más reducida, que
limitará la atención a los casos de transferencia de responsabilidades desde el gobierno central
a las unidades públicas subordinadas, y a las corporaciones o autoridades públicas
semiautónomas o autónomas.
Este ámbito de definición aún oculta muchas formas posibles de descentralización. En
1
general, la literatura sobre la materia distingue tres formas principales, cuyas diferencias más
significativas radican en el nivel de autonomía de la toma de decisiones de las unidades
subnacionales en relación con el gobierno central, y en el alcance de las responsabilidades
transferidas:
i)

Una forma de desconcentración de responsabilidades en los niveles menores por parte
de los ministerios o agencias del gobierno central con poder de decisión limitado.

ii)

Una forma de delegación o transferencia de responsabilidades de gestión –de ciertas
funciones específicamente definidas–, a organizaciones públicas, que pueden estar
situadas fuera de la estructura burocrática normal del gobierno central (corporaciones
públicas, empresas privadas reguladas públicamente, autoridades de desarrollo de áreas
y planificación regional, y otras), por lo general con autoridad semiindependiente para
ejecutar las tareas.

iii)

Una forma de devolución consistente en la transferencia de responsabilidades de gestión
a las unidades subnacionales de gobierno (gobiernos locales, unidades administrativas)
o unidades públicas en general, que deben ser claramente percibidas como entes

1
2

2

Ver Rondinelli, Nellis y Cheema (1984) y Klugman (1994).
Del inglés “devolution”, que se refiere a una forma de descentralización con transferencia total de poder.

18

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

separados sobre los cuales las autoridades centrales ejercen poco o ningún control
directo; es decir, tienen autoridad independiente para ejecutar sus actividades.
En la práctica, sin embargo, no es fácil identificar las experiencias reales de
descentralización con alguna de estas tres formas organizacionales. Esto ocurre, en primer
lugar, porque las definiciones mismas no son muy precisas: ¿qué significa autoridad
independiente o semiindependiente? ¿Cómo puede afirmarse tal cosa? En segundo lugar,
3
porque la mayoría de las experiencias corresponden a tipos híbridos que combinan elementos
de por lo menos dos de las formas de descentralización ya mencionadas. Por ejemplo, es común
encontrar casos en los cuales una descentralización con entrega de amplias responsabilidades
a los gobiernos locales, se combina con limitaciones de la autonomía en la toma de decisiones,
lo que la hace más similar a una desconcentración o delegación que a una devolución. Por el
contrario, las corporaciones públicas y autoridades especiales creadas dentro del contexto de
un proceso de delegación pueden tener un grado importante de autonomía, mucho mayor que
el usual en tales formas de descentralización. Además, el alcance de las responsabilidades y la
autoridad discrecional de las subunidades variará con frecuencia según la función involucrada
(recolección de impuestos, construcción y mantenimiento de infraestructura, implementación
de esquemas de desarrollo rural, provisión de servicios de educación y salud, etc.). Así,
cualquier intento de clasificar sin ambigüedades el proceso de descentralización de un país es
4
realmente ilusorio . Al final, es necesario un cuidadoso análisis caso por caso, por país y por
sector, para detectar la naturaleza precisa del proceso.
En este punto, la cuestión principal concierne a la lógica que sustenta el proceso de
descentralización. Vale decir, ¿cuáles son las razones que justifican un proceso de descentralización? Una vez que esto ha sido clarificado, la segunda cuestión importante concierne a las
razones que parecen mover a los gobiernos para seleccionar reformas intermedias
5
(desconcentración y delegación ) e híbridas (devoluciones con limitaciones de autonomía) por
sobre reformas más radicales (procesos de devolución no híbridos). ¿Es esta elección
contradictoria con los objetivos iniciales de la reforma?

2. Racionalidad de la descentralización y de los modelos de
reforma
a) El caso de los bienes públicos
Existen varias motivaciones posibles detrás de la descentralización de los bienes públicos, que,
básicamente se pueden clasificar en tres grandes grupos:
S

razones de tipo político;

S

razones de tipo económico (aspectos fiscales), y

S

razones de tipo económico (aspectos de eficiencia y calidad).

3

4

5

Para una discusión de estos conceptos aplicados a países en desarrollo, ver Klugman (1994) y Rondinelli, Nellis y
Cheema (1984).
Puede ser incluso difícil caracterizar el modelo de descentralización adoptado en el ámbito de un determinado sector,
por las diferencias que se pueden dar entre las áreas geográficas de un mismo país, por ejemplo.
Delegación y desconcentración han sido de hecho usadas de manera bastante extensiva en los países en desarrollo en
los años setenta (ver Rondinelli, Nellis y Cheema, 1984) para una revisión de experiencias.

EL MARCO ANALÍTICO DE LA DESCENTRALIZACIÓN DE …

19

Entre las razones políticas se destacan la redistribución del poder político, el control de
situaciones conflictivas y la democratización. El primer aspecto se refiere al hecho de que
descentralizar las responsabilidades significa reforzar el poder decisorio de los subniveles de
gobierno y, al mismo tiempo, debilitar la posición de algunos actores centrales, aludiendo con
ello no solo a la burocracia central sino también a otros actores, como los sindicatos, por
ejemplo, que actúan en forma centralizada. De hecho, indirectamente, una reforma de este tipo
puede redistribuir el poder entre los distintos grupos sociales. El segundo aspecto tiene que ver
con que una descentralización debería permitir la atomización de algunos conflictos
(incluyendo los sindicales) debilitando, entonces, su alcance. Finalmente, la descentralización
debería, a través de la gestión compartida de las responsabilidades, aumentar la participación
6
ciudadana y, por lo tanto, impulsar la democratización .
Entre las razones económicas de interés fiscal, destaca la esperanza de que una
descentralización de los gastos pueda ayudar a reducir el déficit público, a través de la
reducción del tamaño del sector público central (se trata de una esperanza a menudo ilusoria,
por el comportamiento fiscal poco responsable de los niveles subnacionales) y de que pueda
fomentar, indirectamente, procesos de privatización de los servicios.
Por último, se destacan las posibles ganancias en eficiencia y calidad en la provisión de
los bienes vinculadas al proceso de descentralización. Con respecto a la eficiencia, el supuesto
básico es que las unidades descentralizadas tienen mejor acceso que la unidad central a la
información sobre preferencias locales, necesidades y condiciones, y que la mejor utilización
de esta información debiera aumentar la eficiencia.
Se pueden distinguir dos tipos de eficiencia: la eficiencia técnica y la eficiencia social. El
primer concepto está relacionado con la producción de un resultado específico. Un proceso de
producción es eficiente, en el sentido técnico, si el resultado producido alcanza la “frontera de
las posibilidades productivas, lo que requiere el uso más apropiado y la mejor combinación
7
de recursos para obtener un determinado resultado . En caso de que la prestación nacional de
un servicio cumpla este requisito, descentralizando al nivel local, la prestación podrá
considerarse más eficiente si la frontera de posibilidades es desplazada hacia afuera. Si la
prestación nacional aún no ha alcanzado tal exigencia, la prestación local será más eficiente si
logra ubicarse en, o más cerca, de dicho límite. Se analizarán las posibilidades de que esto
efectivamente suceda en el caso de la educación y de la salud.
En principio, sin embargo, un argumento más fuerte para la descentralización podría
sentarse en el terreno de la eficiencia social. Este tipo de eficiencia concierne a los movimientos
a lo largo de la frontera de las posibilidades productivas, vinculados con la elección de una
diferente composición de resultados, con su correspondiente combinación de insumos, que
8
refleja los valores de los individuos o de la comunidad de individuos considerados . A menudo,
se señala que el principal problema que tiene que enfrentar el gobierno central en el
abastecimiento de bienes públicos es la falta de información sobre las necesidades y
preferencias locales, y que a este respecto una estructura descentralizada de toma de decisiones

6
7
8

Se da un énfasis particular a las razones políticas en Prawda (1992).
Behrman (1995) da una explicación de este concepto, aplicándolo al caso de la educación.
Para un tratamiento formal de este problema, ver Berhman (1995).

20

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …
9

podría favorecer una óptima relación entre suministro y demanda . Nuevamente, este
planteamiento se ilustrará tomando como ejemplo el caso de la educación y de la salud.
Con respecto a la calidad, finalmente, un efecto positivo podría darse si el traspaso de
responsabilidades es correlativo con un mayor involucramiento de las comunidades
subnacionales, y se traduce en una movilización de nuevos recursos que actúe positivamente
sobre la calidad de los servicios. Incluso, sin movilización de nuevos recursos, una ganancia de
calidad se puede dar con decisiones de mayor eficacia por ser más apropiadas a la situación
local.

b) El caso de la educación y de la salud
Ahora, específicamente en cuanto a la educación y la salud, el tema que se va a enfrentar es si
la descentralización es justificable como factor de eficiencia. El punto de partida en esta
discusión concierne a la naturaleza de estos bienes. Por un lado, la educación y la salud no son
puramente bienes públicos porque su consumo puede ser excluyente y pueden tener precio
(cargos a los usuarios). Estas dos características, al mismo tiempo que pueden justificar la
10
provisión privada de estos servicios sugieren que la provisión local podría ser una respuesta
a la sobreutilización de los servicios (dado que el cumplimiento de las preferencias locales actúa
como desincentivo a la llegada de mucha población a una unidad particular), y se justifica por
cuanto los costos de producción podrían ser fácilmente cubiertos. Sin embargo, la educación
y la salud son bienes caracterizados por importantes externalidades positivas que se despliegan
más allá de la comunidad local, directamente a través de la migración geográfica, e
indirectamente a través de su impacto sobre la acumulación de capital humano. En esto se
diferencian de otros bienes públicos cuyos beneficios están localizados en una región geográfica
específica. Se puede concluir que, en lo que toca a la eficiencia, descentralizar la provisión de
estos servicios requiere la utilización de algún mecanismo corrector capaz de entregar los
11
incentivos productivos adecuados .
Respecto a los otros factores que afectan la eficiencia, existen canales a través de los
cuales la descentralización debería permitir reducir los costos de la provisión y mejorar los
resultados.
Entre los canales de reducción de costos, se pueden mencionar la utilización más
intensiva de recursos locales y el mayor involucramiento de la comunidad de usuarios en la
gestión, los que debería contribuir a aumentar el control sobre los costos. En el caso de la salud,
una reducción de los costos medios podría darse como resultado de niveles más altos de
utilización. Hay que destacar, sin embargo, que descentralizar significa perder economías de
escala y arriesgarse a aumentar los gastos administrativos y burocráticos. En la educación, por
la naturaleza intensiva en trabajo del proceso de producción y su relativa simplicidad técnica
(aun si es más complejo que algunos servicios públicos locales como recolección de basuras,
transporte urbano, etc.), las economías de escala, estáticas y dinámicas, no son muy

9

10

11

Una discusión de este punto se encuentra en Musgrave y Musgrave (1989), Oates (1991) y Klugman (1994). Musgrave,
particularmente, desarrolla un interesante análisis sobre el tamaño óptimo de una comunidad para un cierto nivel de
servicio.
De acuerdo a Stiglitz (1988), la educación y la salud se definen mejor como bienes privados públicamente provistos,
teniendo muchas de las características de los bienes privados.
Para una discusión de la relación entre la descentralización y las características de los bienes, ver Prudhomme (1995).

EL MARCO ANALÍTICO DE LA DESCENTRALIZACIÓN DE …

21

importantes. No obstante, en la salud la naturaleza del proceso productivo sugiere que la
12
provisión local del servicio podría implicar mayores sacrificios en materia de costos .
En cuanto a los resultados, la flexibilidad de gestión –más propia de las condiciones
locales– y la reducción de los tiempos de decisión son dos de los canales a través de los cuales
13
la reforma debería actuar positivamente sobre la eficiencia de la provisión .
Finalmente, como expresión de eficiencia social, el efecto de la descentralización puede
ser bastante fuerte si las preferencias y necesidades locales se manifiestan efectivamente y se
encuadran dentro de la combinación de resultados deseados por la comunidad (incluyendo la
asignación de prioridades entre educación primaria y secundaria, entre diferentes tipos de
servicios básicos de salud y de objetivos de cantidad y calidad, y entre prioridades dentro de
los objetivos de calidad, por ejemplo).

c) Algunas consideraciones acerca de los modelos de reforma
Estas consideraciones apuntan a la elección de una reforma descentralizadora que aumenta la
autonomía local, limitando la intervención del gobierno en la corrección de externalidades
(corrección que efectúa tomando a su cargo una parte del financiamiento). Sin embargo, hay
al menos dos tipos de razones que van en la dirección opuesta. El primero: los objetivos y
preferencias de las unidades descentralizadas parecieran ser diferentes a los del gobierno
14
central , o no contar con posibilidades de implementación efectiva en el nivel local, animando
al gobierno a intervenir para fomentar los intereses nacionales; el segundo: la presencia de
incertidumbre e información asimétrica crea un problema de incentivos de difícil solución, que
puede terminar llevando a restricciones directas de la autonomía.
Las preocupaciones por la equidad pueden ilustrar el primer tipo de razones. Se toma
como referencia el caso de una descentralización fiscal «pura», esto es, una transferencia
completa de responsabilidades a las autoridades subnacionales, sin ninguna interferencia ni
soporte financiero desde el gobierno central. En el contexto de una población agrupada de
15
acuerdo con preferencias y características razonablemente homogéneas (de ingresos,

12

13

14

15

Aunque la descentralización normalmente concierne solo a los servicios básicos de salud (cuidado básico preventivo,
cuidado maternal y del niño, planificación familiar, etc), cuyos procesos de producción no son muy intensivos en
tecnología.
Una evaluación crítica de la descentralización administrativa y curricular, aplicada al caso de América Latina, se
encuentra en UNESCO/ REDUC (1991). Alguna evidencia sobre la calidad de la escolaridad entregada localmente se
encuentra también en Klugman (1994) y Winkler (1991).
Típicamente, las autoridades y burocracias locales se preocuparán de sus propios intereses (su propio poder político
y económico) y si representan a la comunidad local, de los intereses y objetivos que haya adoptado su comunidad
(desarrollo de la industria local, infraestructura, servicios sociales) que bien pueden entrar en conflicto con los objetivos
nacionales (estabilización macroeconómica, objetivos sociales nacionales, logros científicos, credibilidad internacional).
Este tipo de modelo puede de hecho ser observado en muchos países, sobre todo en aquellos del mundo en desarrollo.

22

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

antecedentes culturales, conciencia política, habilidades, etc.), que genera heterogeneidad entre
las áreas geográficas locales y un razonable grado de homogeneidad (aún con posibles
diferencias) al interior de ellas, es fácil prever –por las diferencias de capacidad fiscal y
eficiencia entre las áreas– que la distribución de la riqueza entre localidades probablemente
empeorará. Si el gobierno se preocupa por la equidad espacial, a causa de su interés en un
desarrollo geográfico equilibrado e integrado del país y por su vinculación con la distribución
interindividual de la riqueza, encontrará necesario intervenir aumentando el piso del
financiamiento central a los servicios, por ejemplo, o asignando este financiamiento según
criterios de equidad. A continuación, se mencionan algunos de los intrumentos más importantes
a disposición del gobierno central para influir sobre los resultados de un proceso de
descentralización:
S

Establecimiento de directivas de calidad y cantidad mínima o uniforme de provisión de los
servicios sociales.

S

Establecimiento de un nivel obligatorio mínimo de gasto público per cápita en la provisión
de los servicios sociales.

S

Transferencias generales redistributivas que apuntan a reducir la inequidad del ingreso per
cápita en los distritos.

S

Transferencias generales que apuntan a emparejar los términos en que las jurisdicciones
locales pueden suministrar los servicios sociales. Un ejemplo clásico de estas subvenciones
es aquella diseñada para permitir que una misma tarifa fiscal produzca el mismo nivel de
servicios.

S

Transferencias generales condicionadas al cumplimiento de un cierto nivel de provisión de
los servicios sociales por parte de la jurisdicción receptora.

S

Transferencias específicas (para un sector específico) condicionadas al cumplimiento de un
cierto nivel de provisión de los servicios sociales por parte de la jurisdicción receptora.

El segundo tipo de razones se refiere al hecho de que, frente a la información asimétrica
entre el gobierno central y los gobiernos subnacionales y a la incertidumbre acerca de la
situación macroeconómica en general, las intervenciones del gobierno pueden fácilmente
fomentar situaciones de inequidad e ineficiencia si se efectúan mediante transferencias financieras que no toman debidamente en cuenta estas variables. La existencia de información
asimétrica en presencia de objetivos centrales y locales diferentes, crea un problema llamado
16
de “selección adversa” , que puede llevar los gobiernos subnacionales a engañar al gobierno
central acerca de sus verdaderas preferencias y condiciones económicas, generando una
distribución inequitativa e ineficiente de los recursos centrales. Por otro lado, la existencia de
incertidumbre en forma de acontecimientos casuales que afectan el resultado final de cada área
(fluctuaciones macroeconómicas, por ejemplo), no predecible ex ante ni por el gobierno central
17
18
ni por el gobierno subnacional , ni tampoco observable ex post por el gobierno central , crea

16
17

18

Extensamente analizado en Rasmusen (1989) y Kreps (1990).
Si el agente pudiera observar el estado del mundo antes que el acuerdo fuera decidido, eso sería otra vez un caso de
selección adversa.
Ello, en el marco de objetivos diferentes y bajo el supuesto de que el esfuerzo del agente de producir el resultado no es
observable por el principal. Esto es muy posible en vista de los problemas de seguimiento de las acciones realizadas por
unidades externas dentro de áreas geográficas pequeñas.

EL MARCO ANALÍTICO DE LA DESCENTRALIZACIÓN DE …

23

19

otro problema llamado de “riesgo moral que puede inducir a los gobiernos subnacionales a
minimizar su esfuerzo en la realización de su tarea, alegando mala suerte. Estos dos problemas
20
pueden verse claramente en el cuadro de modelos principal/agente , donde el gobierno central
vendría a ser el principal con determinados objetivos, y los gobiernos subnacionales los agentes
21
con sus propios objetivos . En este cuadro, el problema consiste en cómo puede el gobierno
central, en un contexto de información asimétrica e incertidumbre, inducir al agente a realizar
objetivos congruentes con los intereses nacionales del modo más eficiente posible. Ciertamente
22
que la solución de este problema no es sencilla , requiere la utilización de una estructura de
incentivos que se basa en complejas fórmulas de asignación, tomando en cuenta las variables
de condición inicial y de resultado final.
Estos esquemas son costosos para el gobierno central y difíciles de aplicar en la práctica.
En esta situación, el gobierno central debería, ante todo, utilizar mecanismos que le permitan
negociar contratos más favorables y simples. El mecanismo principal para disminuir el alcance
de estos dos problemas consiste en aumentar la cantidad de información del gobierno central,
sea a través de una mayor supervisión, sea a través de la recolección de información específica.
No siempre, sin embargo, el gobierno escoge este camino y por eso las restricciones directas a
la autonomía, a través, por ejemplo, de la utilización de directivas coercitivas, leyes y estatutos
que regulan ciertas funciones.son a menudo importantes.
Dependiendo de la estrategia implementada por el nivel central (utilización de
23
restricciones directas, incentivos al comportamiento , y/u otro mecanismo de control), será
distinto el grado de autonomía efectivamente otorgado en las principales competencias que
comprende la provisión de los servicios educativos y de salud.
Para facilitar una caracterización según grado de autonomía, se agregan seguidamente
dos tipologías de modelos que, ubicadas entre los modelos de devolución y de desconcentración,
amplían las categorías posibles, y se introduce una modificación (efectuada a menudo) en el
esquema de una tipología existente. Esta clasificación puede quizás resultar en cierto modo
arbitraria y discutible, pero tiene un propósito ordenador de las diversas experiencias.
i)

Categoría de modelos principal/agente de intensidad débil; o sea, de devolución híbrida,
que alude básicamente a una transferencia donde el nivel central sigue financiando una
parte importante de la provisión, pero a la vez los niveles subnacionales tienen un grado
de autonomía elevado o muy elevado en todas las principales funciones. Se mantiene una
relación de tipo principal/agente, aunque leve, con el nivel central.

ii)

Categoría de modelos principal/agente de intensidad media. Aquí los niveles
subnacionales tienen un grado de autonomía relativamente elevado en casi todas las
principales funciones, pero siguen respondiendo en gran medida al nivel central por sus

19
20

21

22
23

Analizado en profundidad por Kreps (1990), Rasmusen (1989), Rees (1985) y Holmstrom y Hart (1987).
Una acabada explicación de la teoría básica del esquema principal/agente, ampliamente aplicada a las relaciones de
empleo y seguros, puede encontrarse en Kreps (1990), Rasmusen (1989), Rees (1985), Hart y Holmstrom (1987) y Ricketts
(1986).
Una ejemplificación de modelos de principal/agente que ilustran estos dos problemas, en el caso de la descentralización
de la educación, se encuentra en Di Gropello (1997).
Ver Di Gropello (1997).
Bajo la forma de transferencias financieras generales o específicas, asignadas según criterios predeterminados y
condicionadas al comportamiento del receptor.

24

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

acciones, debido a una estructura de financiamiento muy dependiente del nivel central
y a la sujeción (no solamente teórica, sino efectiva) a normas e incentivos de cierta
intensidad puestos por el nivel central. Estos modelos se destacan por el difícil equilibrio
entre autonomía y control que caracteriza la relación entre los actores nacionales y
subnacionales.
iii)

Categoría de modelos principal/agente de intensidad fuerte, o sea de desconcentración.
Estos consideran la figura del traspaso de responsabilidades a niveles que se sitúan
también afuera de la esfera del nivel central. Por lo demás, estos modelos tienen las
mismas características del modelo mencionado en la sección 1.

Por último, otras dos dimensiones que habría que tomar en cuenta en una caracterización
son: el nivel receptor último al cual llegó la reforma (nivel intermedio, local, o la misma unidad
productora de los servicios) y el grado de participación efectivamente alcanzado por la
comunidad local en el proceso de toma de decisiones. Una reforma que involucra la unidad
productora (establecimiento hospitalario, escuela) y la comunidad de usuarios, traspasándoles
responsabilidad sustantiva en la toma de decisiones, tiene un mayor grado de profundidad que
una reforma que se queda en un nivel de provisión más distante de los usuarios y que no crea
los mecanismos necesarios (organismos de participación, utilización de subsidios a la demanda,
y otros) para que estos ejerzan el control de la calidad del servicio entregado y manifiesten sus
preferencias.

EL CONTEXTO DE LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA …

25

III. EL CONTEXTO DE LA DESCENTRALIZACIÓN DE
LA EDUCACIÓN Y LA SALUD EN AMÉRICA LATINA
Una característica predominante de los países considerados en el estudio es la gran
heterogeneidad estructural que define el contexto general de las reformas de descentralización
de los servicios sociales. Una evaluación de las estrategias y resultados de un proceso de
descentralización no puede prescindir de los contextos político-administrativos y
.
socioeconómicos generales de los países, así como del contexto sectorial En este capítulo, se
presentan una serie de antecedentes de contexto, que proporcionan una idea de los entornos
político, social, económico y sectorial de los países, al inicio o durante el proceso de
implementación de las reformas.

1. El contexto general de la descentralización
a) Contexto político-administrativo
Los países que se analizan en este libro tienen modalidades político-administrativas diferentes,
de manera que se distinguen tres países con ordenamiento administrativo de tipo federal, y
cuatro de tipo unitario. Por otra parte, tres de estos países poseen una experiencia previa de
descentralización fiscal relativamente importante; ellos son Argentina, Brasil y Colombia.
Como se observa en el cuadro 2, existen profundas diferencias entre los sistemas de
gobierno de los países que, en general, reflejan una diversa tradición descentralizadora.
Tomando como indicador de descentralización la razón “gastos descentralizados/gastos
totales”, que capta la importancia de los gastos ejecutados por los niveles subnacionales,
24
financiados a partir de recursos propios y transferencias, en relación con el gasto total , se
constata que países como Argentina, Brasil y Colombia se caracterizan por un grado importante
de descentralización del gasto desde hace más de quince años (cuadro 3). No se disponen de
datos anteriores para México, Nicaragua o Bolivia, pero, por lo menos para los dos últimos
25
casos, se sabe que los esfuerzos descentralizadores son recientes . En cuanto a Chile, el monto
del gasto descentralizado ha sido siempre muy limitado, principalmente por la casi inexistencia
de un nivel intermedio de descentralización.

24
25

En su defecto, se utiliza el indicador ingresos descentralizados/ingresos totales.
En Bolivia, por ejemplo, el porcentaje de ingresos tributarios descentralizado a los niveles subnacionales empieza a tener
mayor relevancia solamente después de la Ley de Reforma Tributaria de 1986.

26

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …
Cuadro 2
SISTEMA Y ESTRUCTURA DE GOBIERNO EN LOS PAÍSES SELECCIONADOS, AÑO 1996
Argentina

Bolivia

Brasil

Chile

Colombia

México

Nicaragua

Sistema de
gobierno

Federal

Unitario

Federal

Unitario

Unitario
descentralizado

Federal

Unitario

Nivel central

Federal

Nacional

Federal

Nacional

Nacional

Federal

Nacional

Nivel intermedio

23 Provincias
más Ciudad
de Buenos
Aires

9 Departamentos
112 Provincias

26 Estados
más
1 Distrito
federal

13 Regiones
51 Provincias

32 Departamentos más
1 Distrito capital

31 Estados
más
1 Distrito
federal

15 Departamentos más
2 Regiones
autónomas

Nivel local

1 110 Municipios

311 Municipios
1 836 Cantones

5 200 Municipios

335 Municipios

1 060 Municipios más
3 Distritos especiales

2 400 Municipios

142 Municipios

Fuente: CEPAL/GTZ, 1996; Bisang y Cetrángolo, 1997; Castillo, 1998; Draibe, 1998; Ornelas, 1997a, b; Ruiz-Mier y Giussani, 1997; Vargas y Sarmiento, 1997a.

EL CONTEXTO DE LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA …

27

Cuadro 3
INDICADORES BÁSICOS DE DESCENTRALIZACIÓN FISCAL EN LOS PAÍSES SELECCIONADOS
Gastos
descentralizados/
Gastos totales a/

Financiamiento del gasto de los gobiernos subnacionales

Facultad de los niveles subnacionales para recaudar ingresos
Argentina
Bolivia

Brasil

Chile
Colombia

México
Nicaragua

48% (1992)
54% (1980)
56% (1994)b/
42.8% (1993)
30% (1994)c/
17.5% (1993)
48% (1992)d/
34 % (1980)
40.5% (1960)
3.6% (1992)
4.7% (1980)
45% (1990)
38% (1980)
5% (1990)e/
9.4 % (1980)
Aprox. 50%
(1992)f/
Aprox. 25%
(1992)g/

Sí, tanto los estados como los municipios
Sí, tanto los departamentos como los
municipios

Sí, pero tradicionalmente restringida para los
municipios
En aumento
Restringida, no existe la posibilidad de modificar
las tasas locales impositivas
Bastante restringida, pero en aumento

Sí, tanto los estados como los municipios, pero
en regresión
Sí, a nivel municipal, pero cada vez más centralizado

Transferencias desde el nivel central
Generales
La mayoría (coparticipación de impuestos)
Coparticipación tributaria: municipalidades y departamentos

Específicas
Para algunos sectores específicos

Coparticipación tributaria: municipalidades y estados

Para algunos sectores

No

Específicas para salud, educación, inversión
Específicas para inversión

Coparticipación de impuestos a nivel
municipal y transferencias a
departamentos

Transferencias del tesoro general de la
nación

Coparticipación de impuestos

Para varios sectores

Montos muy reducidos de
coparticipación, montos más amplios
en proceso de aprobación

Para varios sectores

Fuentes: Elaborado en base a CEPAL/GTZ, 1996; Wiesner, 1994; Bisang y Cetrángolo, 1997; Castillo, 1998; Draibe , 1998; Ornelas., 1997a ,b; Ruiz-Mier y Giussani, 1997;
Vargas y Sarmiento, 1997a; Galindo y Medina, 1995; Afonso, 1995;.
Notas: a/ Se refiere a los gastos ejecutados por los subniveles de gobierno en relación con los gastos totales b/ Ingresos tributarios totales descentralizados (transferencias +
recursos propios)/Ingresos tributarios totales; c/ Misma relación que arriba, pero incluye solamente las municipalidades; d/ Se refiere a los ingresos descentralizados totales en
relación con los ingresos totales; e/ Sólo para las municipalidades; f/ Ingresos descentralizados/Ingresos totales públicos; g/ Ingresos tributarios descentralizados/Ingresos
tributarios totales.

28

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

Estas diferencias se deberían reflejar en una distinta experiencia de gestión institucional
y financiera de los subniveles de gobierno entre los países analizados, facilitando el posterior
traspaso de responsabilidades en los países cuya experiencia de descentralización es más
antigua y de mayor alcance. En síntesis, es posible suponer que en los niveles subnacionales de
los países que poseen un mayor grado de descentralización existirá un nivel más alto de
capacidades técnicas y administrativas, así como una infraestructura institucional más
desarrollada, que en los otros países. Este supuesto se ve reforzado si se considera que
tradicionalmente en estos países se han privilegiado las transferencias generales, esto es,
transferencias no vinculadas a un sector de gasto específico, por sobre las transferencias de
naturaleza específica, proporcionando en consecuencia una mayor autonomía de gestión a los
subniveles nacionales, lo que permite fortalecer las instituciones intermedias y locales. En forma
similar, es posible admitir que en países con mayor experiencia de descentralización los
gobiernos centrales o federales presentan una mayor propensión a delegar responsabilidades,
que en países que carecen de esta experiencia

b) Contexto socioeconómico
En el contexto socioeconómico, también, se destaca la heterogeneidad entre los países
analizados. En particular, Bolivia y Nicaragua no tienen un nivel de ingreso comparable con
los otros cinco, y al inicio de los procesos de descentralización de la educación y de la salud se
caracterizaban por un alto déficit fiscal. Esto, los coloca en una situación particularmente difícil
para implementar una reforma de esta complejidad, que necesita un fuerte apoyo financiero y
técnico del gobierno central. La relación entre el déficit fiscal y la reforma de descentralización
plantea el tema de la secuencia entre reformas macroeconómicas y microeconómicas. Planear
una descentralización durante un período de crisis fiscal en países con una escasez generalizada
de recursos financieros, requiere que la economía sea receptora neta de recursos externos o que
esté creciendo suficientemente para producir recursos internos que puedan reducir la brecha
fiscal y financiar directamente la reforma. En este sentido, Bolivia se encuentra en una situación
más favorable que Nicaragua por encontrarse en una fase de crecimiento (cuadro 4).
Con respecto a los indicadores de desarrollo humano, los países analizados se pueden
agrupar en tres categorías (cuadro 4). La primera, que incluye a Argentina y Chile, se
caracteriza por bajos niveles de pobreza, mortalidad infantil y analfabetismo, reflejando una
calidad de vida satisfactoria. La segunda, que comprende Colombia y México, se caracteriza
por niveles intermedios de los indicadores mencionados. Y, la tercera, compuesta por Bolivia,
Brasil y Nicaragua, registra elevados niveles de pobreza, mortalidad infantil y analfabetismo,
reflejando los graves problemas sociales que enfrentan todavía estos países.
En este contexto, además de los indicadores promedio de la condición socioeconómica
del país, al momento de evaluar los riesgos y potencialidades de una reforma de
descentralización de los servicios sociales resulta muy importante considerar la distribución
territorial de estos indicadores así como la estructura de la distribución de la población en el
territorio (esta última dimensión se muestra en los gráficos 1 al 8). Esto, por dos razones
principales. En primer lugar, las disparidades territoriales constituyen la justificación principal
de un proceso de descentralización, pero también pueden ser la causa del impacto negativo de
la reforma sobre la equidad espacial. En este sentido, es necesario examinar con atención las
disparidades poblacionales y de condiciones socioeconómicas preexistentes. Esto permitirá
evaluar ese riesgo y, por tanto, establecer la estrategia de descentralización (velocidad,
secuencia entre áreas geográficas, atribución de competencias y niveles involucrados, medidas
complementarias, etc.) que más se adapta a las características del país. En segundo lugar, un

EL CONTEXTO DE LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA …

29

mapa territorial de disparidades contribuye a determinar el nivel proveedor de los servicios
más apropiado.
26

Un análisis de la distribución por tamaño de la población de los municipios , en los
países que disponen de información, permite reconocer un predominio de los municipios con
menos de 30 000 habitantes, que representan entre el 71% (en Chile) y el 90% (en Bolivia) del
total (gráficos 1 al 5). Este primer aspecto permite destacar que si bien el reducido tamaño de
los municipios facilita el acercamiento de las autoridades a la población -siempre que esta
población no esté excesivamente dispersa en el territorio-plantea una serie de problemas con
respecto a la existencia de capacidades financieras y humanas locales adecuadas para enfrentar
las nuevas responsabilidades. Esta situación se agrava en los casos de correlación positiva –que
se dan a menudo– entre un menor tamaño y un mayor nivel de ruralidad.
Con respecto a la agudización potencial de las disparidades territoriales que puede
producir la descentralización, el riesgo es tanto más elevado cuanto más heterogénea es la
estructura comunal del país, atendido el tamaño y desarrollo de las localidades. Al respecto,
en países como Brasil, Chile y Nicaragua, que cuentan con una estructura claramente
27
heterogénea de comunas por población (gráficos 2, 4 y 5), e indicadores de pobreza y bienestar
es fácil suponer que sin las medidas redistributivas o compensatorias necesarias el impacto de
la reforma sobre la distribución territorial de los recursos será particularmente importante.
Finalmente, comparando Brasil, Argentina y México, países de los que se recolectaron
datos a nivel intermedio, los dos últimos se caracterizan por una concentración espacial en
provincias o estados de menos de 3 millones de habitantes (más del 70 por ciento); lo contrario
sucede en Brasil, donde existe una repartición equitativa entre estados con más de 3 millones
y menos de 3 millones de habitantes (gráficos 6, 7 y 8). Lo que puede sugerir esta comparación
es que Argentina y México, por el moderado tamaño de sus niveles intermedios, pueden no
tener la misma necesidad que Brasil de descentralizar la provisión de los servicios en un nivel
territorial menor.

26
27

Aunque con respecto a esta dimensión sería importante considerar también la densidad poblacional.
Ver Di Gropello, (1997).

30

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …
Cuadro 4
INDICADORES SOCIOECONÓMICOS EN PAÍSES SELECCIONADOS
Porcentajes
Población
nacional
en millones
de
habitantes
(1993)

Indicadores de desarrollo humano

Población
rural
(1990)

Indicadores económicos

Pobreza
(porcentaje
de hogares)

Razón
entre
ingreso
medio 10%
más rico y
40% más
pobre a/

Tasa de
mortalidad
infantil b/
(1990-1995)

Porcentaje
de población
analfabeta c/
(1990)

PIB per
cápita
1995
(en dólares
de 1990)

Déficit fiscal
del gobierno
central g/
(en porcentaje
del PIB)

Tasa de
crecimiento
del PIB g/
(en
porcentaje)

34

13.8

10 (1992)

8.3 (1992)

23.2

4.7

5 429

-3.0 (1977)
0.1 (1992)

-2.1 (1980/85)
9.5 (1992)

8

48.6

50 (1992)

12.3 (1992)

75.1

20.6

856

-5.8 (1993) e/

4.1 (1993)

Brasil

157

23.1

42 (1990)

17.3 (1990)

57.7

18.9

3 152

--- f/
1.4 (1990) e/

7.5 (1965/70)
1.3 (1980/90)
4.5 (1993)

Chile

14

14.4

28 (1992)

12.1 (1994)

14.0

5.7

3 004

4.5 (1980)

-0.5 (1980/85)

Colombia

34

29.7

36 (1993) d/

10.7 (1992)

37.0

13.3

1 431

-0.2 (1992) e/

3.8 (1992)

México

90

27.4

37 (1992)

8.4 (1992)

34.0

12.4

2 784

1.4 (1992)
-0.8 (1995)

3.7 (1992)
-6.6 (1995)

4

40.2

50 (1993)

22 (1994)

52.1

13.0

386

-7.3 (1993)

-0.4 (1993)

Argentina

Bolivia

Nicaragua

Fuentes: CEPAL,1995 b; Cominetti y Ruiz, 1997; UNESCO, 1996; CEPAL, 1995 a; CEPAL, Estudios Económicos, varios años.
a/ Sector urbano. b/ Por mil nacidos vivos. c/ De 15 años y más. d/ Según necesidades básicas insatisfechas. e/ Sector público no financiero. f/ En los años setenta,
desde que se dispone de información, se registraban superávit poco confiables. g/ Las fechas para las cuales se presenta la información se refieren a las fechas de inicio
de los episodios más relevantes de descentralización de la educación y de la salud en los países analizados.

EL CONTEXTO DE LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA …

31

Gráfico 1
DISTRIBUCIÓN DE MUNICIPIOS POR TAMAÑO DE LA POBLACIÓN EN BOLIVIA (1995)
3%

7%

37%

53%

 100,000

(30,000 - 99,999)

(10,000 - 29,999)

 10,000

Fuente: Ministerio de Desarrollo Humano,1996.

Gráfico 2
DISTRIBUCIÓN DE MUNICIPIOS POR TAMAÑO DE LA POBLACIÓN EN BRASIL (1991)
14%

19%

47%

20%

 100,000

(20,000 - 99,999)

(10,000 - 19,999)

 10,000

Fuente: IPEA,1995.

Gráfico 3
DISTRIBUCIÓN DE MUNICIPIOS POR TAMAÑO DE LA POBLACIÓN EN COLOMBIA (1995)
4%

5%

21%

70%

 100,000
(20,000 - 49,999)

(50,000 - 99,999)
 20,000

Fuente: Departamento Nacional de Planeación, 1996.

32

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …
Gráfico 4
DISTRIBUCIÓN DE MUNICIPIOS POR TAMAÑO DE LA POBLACIÓN EN CHILE (1990)
13%

33%
16%

38%
 100,000

(30,000 - 99,999)

(12,000 - 29,999)

 12,000

Fuente: UNICEF, 1994.

Gráfico 5
DISTRIBUCIÓN DE MUNICIPIOS POR TAMAÑO DE LA POBLACIÓN EN NICARAGUA (1995)
3%
18%
34%

45%
 100,000

(30,000 - 99,999)

(12,000 - 29,999)

 12,000

Fuente: Arcia, Mendoza y Iachan, 1996.

Gráfico 6
DISTRIBUCION DE PROVINCIAS POR TAMAÑO DE LA POBLACIÓN EN ARGENTINA (1991)
4%

25%

71%

 5,000,000
1,000,000

Fuente: INDEC, 1995.

(1,000,000-4,999,999)

EL CONTEXTO DE LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA …

33

Gráfico 7
DISTRIBUCIÓN DE ESTADOS POR TAMAÑO DE LA POBLACIÓN EN BRASIL (1991)
15%

33%

37%

15%

 5,000,000
(1,000,000-2,999,999)

(3,000,000-4,999,999)
1,000,000

Fuente: CELADE, 1996.

Gráfico 8
DISTRIBUCIÓN DE ESTADOS POR TAMAÑO DE LA POBLACIÓN EN MÉXICO (1993)
12%
22%

19%

47%
 5,000,000

(3,000,000-4,999,999)

(1,000,000-2,999,999)

1,000,000

Fuente: Ornelas,1997a,b.

34

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

2. El contexto sectorial
El contexto de las reformas del sector educación
a) Principales desafíos y tendencias en el sector educativo
La situación educativa de América Latina es, al principio de los años noventa, todavía
insatisfactoria en comparación con la situación imperante en otras regiones del mundo con un
nivel de desarrollo similar. Con apenas 5.2 años de escolaridad promedio de la población
adulta, en 1996, la región tiene un atraso de aproximadamente dos años con respecto a países
de nivel de desarrollo equivalente. Además, y esto es probablemente el problema más grave,
la calidad de la educación impartida es insatisfactoria. Esto resalta al observar tanto los
indicadores de repetición como los resultados de exámenes internacionales de rendimiento. Los
primeros son elevados según estándares internacionales: en 1989, menos de la mitad de todos
los estudiantes de enseñanza primaria dieron término al ciclo de seis años de escuela en seis
28
años. Los segundos son, por lo general, inferiores a los resultados de otros países . Además,
repetición y rendimiento empeoran claramente al bajar de nivel socioeconómico, planteándose
también un grave problema de equidad. Estos resultados, por su impacto sobre la acumulación
y la difusión de capital humano, son en parte responsables de la tasa de crecimiento
relativamente baja de la región en su conjunto y de los niveles de inequidad, tradicionalmente
muy elevados.
En los sistemas educativos de América Latina, se privilegiaron las políticas de acceso al
servicio hasta los años ochenta. Sin embargo, en la medida que se lograron las metas de
cobertura, por lo menos en la educación primaria, empezaron a plantearse nuevos desafíos. El
logro de las metas de universalización del acceso incorporó grandes masas a la educación, y la
escuela ahora tiene que hacerse cargo de la diversidad cultural, social y étnica de la población
que atiende. El primer desafío consiste en cómo mejorar la calidad del servicio entregado, dada
esta diversidad. El segundo, en cómo combinar calidad con equidad, para que las mejoras de
calidad no queden reservadas solamente para unos pocos.
Con respecto a la equidad, este concepto ha ido cambiando su significado en el tiempo.
Se ha pasado de una visión de la equidad como igualdad de acceso (o sea igualdad en los
medios de instrucción), a igualdad de resultados. Este nuevo concepto supone una distribución
de medios progresiva (más recursos, más tiempo de aprendizaje, más asistencia para los más
desfavorecidos). A pesar de la recuperación del gasto que se verificó en la década del 90, los
recursos siguen escasos para los problemas de gran magnitud que es necesario solucionar. En
este sentido, no sorprende que el concepto de “focalización” (concentración de medios en los
grupos más vulnerables) se haya convertido en uno de los ejes de la nueva política educativa
a favor de una mayor equidad.
En cuanto a la calidad, ha sido poco a poco incorporada en la agenda de todos los
gobiernos, a partir de 1980. En estos años, sin embargo, se debatió más en torno al concepto
(¿que es una educación de calidad ?) que a las estrategias específicas para lograr mejoras. En
los hechos, la caída del gasto por alumno en educación primaria de 164 dólares a 118 dólares

28

Ver Schiefelbein (1995).

EL CONTEXTO DE LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA …

35

29

entre 1980 y 1989 , caída casi generalizada que se enmarca en las políticas de ajuste que
30
caracterizaron el período , contribuyó a agravar el déficit educativo en lo que respecta a
calidad. Sobre todo si se considera que, en la mayoría de los países, la cobertura siguió
aumentando.
Es en los años noventa que la concepción de políticas para el mejoramiento de la calidad
educativa se ha vuelto un tema clave. La recuperación del gasto ha ido acompañada de medidas
de fortalecimiento institucional, capacitación de docentes, provisión de insumos, y otras,
destinadas específicamente a mejorar la calidad de la provisión. Estos programas, sin embargo,
no siempre son eficaces. Pasar de objetivos de cantidad a objetivos de calidad requiere un
cambio radical de enfoque. Es necesario adoptar una estrategia más global de acción que
incorpore cambios en la organización misma de la provisión, introduzca incentivos para una
producción de calidad y sistemas de evaluación de esta calidad. Se necesita información sobre
todas las variables que pueden contribuir a mejorar las condiciones de aprendizaje.
Tradicionalmente, en América Latina la actividad de los sistemas escolares ha estado al margen
de la preocupación por informar acerca de lo que enseña, de cómo lo hace y de los resultados
que obtiene. Es necesario una mayor transparencia en la gestión. Además, para que la calidad
mejore en los contextos y situaciones tan diferentes de cada país, es necesario involucrar a todos
los actores en el mejoramiento de los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Entre las reformas más prometedoras desde el punto de vista de la calidad, se pueden
incluir las reformas de descentralización de los servicios educativos y la creación de
competencia entre las escuelas impulsada por la utilización de subsidios a la demanda. Estas
medidas generan mayores incentivos a la eficiencia en la provisión. Además, suponen niveles
activos de participación de la comunidad y, por lo tanto, se sustentan en la difusión de
información y la transparencia del sistema educacional.

b) Indicadores y características básicas del sector educativo
Indicadores básicos de educación
En algunos de los países analizados, las reformas descentralizadoras de mayor alcance
ocurrieron en los años ochenta, incluso antes, mientras que en otros las reformas de este tipo
son mucho más recientes. Esto, como quedará claro más adelante, determina el hecho de que
las reformas se iniciaran por motivaciones distintas: más bien de carácter fiscal en los años
ochenta, y de orden político o de búsqueda de la eficiencia en los años noventa, con
consecuencias sobre la implementación y diseño de las reformas.
Además de las diferencias de contexto entre los años ochenta y los años noventa, que
determinaron un punto de partida claramente diferente para las reformas de “primera” y
“segunda” generación, las reformas de descentralización de cada uno de los países se
encuadran no solamente en un marco macreconómico sino también sectorial, propio.
En los países de los que se dispone de datos de gasto anteriores a las reformas, se pueden
diferenciar los casos de Bolivia, Chile y Nicaragua –que gastaban el 4% o más de su producto
interno bruto (PIB) en educación– de los de Colombia, Argentina y México que no alcanzaban

29

Ver Wolff, Schiefelbein y Valenzuela (1993).

30

Ver Cominetti y Di Gropello (1994) para un análisis de la evolución del gasto social en un contexto de
ajuste fiscal.

36

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

a más del 3% (cuadro 5). Las diferencias no son muy marcadas, pero pueden mostrar un
distinto grado de compromiso con la educación en los países analizados, al principio de las
31
reformas . Independientemente de su esfuerzo, países como Bolivia y Nicaragua no alcanzan
a gastar más de 40 dólares per cápita en educación. Esto ilustra el hecho de que el esfuerzo de
gasto necesario con relación al PIB varía de país a país, y que en países pobres, con la ayuda de
recursos de distintas fuentes, tal esfuerzo debería ser más elevado. Además de los niveles
iniciales de gasto, resulta importante examinar la evolución de este durante la implementación
de la reforma, con el fin de evaluar el entorno en el cual se han desarrollado los procesos. Como
ya se adelantó, en los años ochenta el gasto educativo se redujo, en cifras reales, en la mayoría
de los países (incluyendo a Chile y Argentina), recuperándose posteriormente. Esto favoreció
las nuevas reformas que se han implementado generalmente en contextos de gasto creciente (es
el caso, por ejemplo, de Bolivia, Colombia y México, como aparece en el cuadro 5).
Con respecto a los indicadores de cobertura y rendimiento de la educación (cuadro 5),
se destacan las difíciles condiciones de países como Bolivia, Brasil y Nicaragua al principio de
sus procesos de descentralización en comparación con los demás. Esto plantea desafíos
particularmente fuertes para estos países.
Finalmente, cabe mencionar la importancia del grado de heterogeneidad territorial en los
32
indicadores de cobertura y rendimiento que se observa en casi todos los países , reflejo de
estructuras ya descentralizadas de los servicios o de condiciones socioeconómicas de partida
muy distintas, combinadas con una ausencia de políticas compensatorias.

31

32

En la mayoría de los países analizados, no se pudo desagregar el gasto en educación superior del gasto total para
obtener el gasto en educación primaria y secundaria, así que se escogió presentar datos de gastos totales. Considerando
que la descentralización solamente se refiere a la educación primaria y secundaria, sería necesario efectuar esta
desincorporación. En todo caso, el gasto en educación superior representa, por lo general, solamente una pequeña
parte del gasto total en educación de los países.
Ver Di Gropello (1997).

EL CONTEXTO DE LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA …

37

Cuadro 5
INDICADORES BÁSICOS DE EDUCACIÓN
Gasto en educación

Recursos
humanos

En porcentaje del PIB

Argentina
Bolivia
Brasil
Chile
Colombia
México
Nicaragua

Per cápita d/

En porcentaje
del GPT e/

2.6 (1970/1977); 3.6 (1994) a/
3.1 (1991); 4.4 (1994) b/
4.6 (1990) c/
4.3 (1980); 2.8 (1994) b/
2.4 (1991); 3.2 (1994) b/
3 (1991); 4.5 (1994) b/
4.4 (1993) b/

n.d.
23; 35
76.3
68.2; 67.4
31.0; 44.0
58.4; 86
36

n.d.
21; 22
12.9
15.4; 13.4
10; 12
22; 27
18.7

Indicadores de resultados

A/M f/

Tasa de escolaridad bruta
(secundaria)

18
20
23
25
30
30
31

56 (1980); 70 (1990)
37 (1990)
16 (1970); 34 (1980); 39 (1990)
61 (1980); 72 (1991)
55 (1990)
55 (1992)
49 (1992)

Fuentes: Cominetti y Ruiz, 1997; UNESCO, 1996; CEPAL, 1995 a.
Notas: a/ SPNF (Sector Público no Financiero); b/ GC (Gobierno Central); c/ GG (Gobierno General); d/ En dólares de 1987; e/ GPT = Gasto público total;
f/ A/M = Alumnos/Maestro - primer grado (1991); g/ Primeros seis grados (1991).

Tasa de
repitencia g/
23.6
24.4
48.1
11.2
23.5
18.9
47.5

38

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

Algunas características de la provisión
Analizando algunos indicadores más específicos de las características de la educación en cada
país (duración de los ciclos de estudio, estructura de provisión del servicio), es obvio el
predominio del sector público en la provisión del servicio en todos ellos, con mayor presencia
en el nivel primario que en el secundario (cuadro 6). Esto refleja la persistente influencia de este
sector en los países de América Latina, a pesar de las nuevas tendencias hacia la privatización
del servicio (sobre todo en la enseñanza secundaria). Solamente en Chile el sector público
perdió realmente importancia, a partir de las reformas de principios de los años ochenta que
favorecieron el desarrollo de los establecimientos privados, asignándoles el mismo subsidio que
a las escuelas públicas recientemente municipalizadas.
Por el contrario, y reflejando los distintos niveles de ruralidad de los países, la
proporción de la matrícula urbana/rural difiere bastante de un país a otro (cuadro 6). Pese a
ello, es posible agruparlos en dos categorías. Aquellos países con una matrícula rural que
fluctúa en alrededor del 40% de la matrícula total (Bolivia, Nicaragua y México) y aquellos con
una matrícula rural que bordea el 20% del total (los demás). En la primera categoría de países,
las ventajas de un proceso de descentralización de la educación pueden ser mayores por las
tradicionales dificultades que enfrenta un sistema centralizado para cubrir las áreas rurales,
aunque, al mismo tiempo, al ser más elevado el costo de la provisión en estas áreas, aumenta
la masa de recursos necesaria.
También se diferencian notablemente los países por el grado de descentralización del
servicio existente antes de las reformas analizadas en este trabajo. Situación ilustrada por la
distribución de los establecimientos según nivel territorial (en el caso de los países federales)
y por los esfuerzos de descentralización de la educación realizados antes de las reformas de
mayor alcance, en los países unitarios (cuadro 6). Como se destaca en el cuadro,
aproximadamente el 50 por ciento de los establecimientos de enseñanza primaria y secundaria
ya pertenecían al nivel provincial antes de las reformas de descentralización en Argentina, y
más del 60 por ciento de los establecimientos de educación primaria eran ya de responsabilidad
33
municipal, en 1980, en Brasil . A su vez, en México, aproximadamente el 25 por ciento de la
matrícula de la enseñanza primaria y secundaria ya era estadual antes de la reforma de 1992.
En cuanto a Colombia y Nicaragua, desde mediados de la década del 80 han implementado
esfuerzos de descentralización educativa. Como en los casos de existencia previa de una
estructura descentralizada de gobierno, la preexistencia de algún grado de descentralización
de los sistemas de provisión del servicio debería favorecer el traspaso de nuevas
responsabilidades, por la capacidad institucional que, supuestamente, debería existir como
consecuencia de ello.

33

En Brasil, la educación primaria nació prácticamente ya descentralizada, con la coexistencia de los sistemas estaduales
y municipales de educación, reconocidos formalmente desde 1930.

EL CONTEXTO DE LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA …

39

Cuadro 6
CARACTERÍSTICAS Y ESTRUCTURA DE LA PROVISIÓN DE LA EDUCACIÓN EN LOS PAÍSES SELECCIONADOS
Sistema de educación general
básica (número de años)

Primaria

Secundaria

Primaria

Secundaria

Matrícula del sistema de
educación
(porcentaje de la
matrícula total sector
rural)
Primaria

7

5

81 (1991)

71 (1990)

n.d.

5 (medio)

89 (1991)

74 (1990)

40 (1991)

Brasil

3 (básico), 5
(intermedio)
8 (fundamental)

3 (medio)

88.4 (1994)

80 (1994)

22.1 (1989)

Chile

8 (básico)

4ó5
(media)
6

60.5 (1992)

51.4 (1992)

16.2 (1991)

82.8 (1994)

62.4 (1994)

21.1 (1991)

Argentina

Bolivia

Colombia

5

Matrícula del sistema de
educación
(porcentaje de la matrícula total,
sector público)

Evidencia de descentralización previa de la educación en cada país

-El 53% de los establecimientos primarios eran ya de responsabilidad
provincial en 1970 y el 51% de los establecimientos secundarios lo eran en
1986
-El 55.8% de la matrícula de educación primaria era ya provincial en 1970 y el
37% de la matrícula de educación secundaria lo era en 1986
-El 63.6 % del gasto en educación primaria venía ya ejecutado por las
provincias en el período (70/77)
-No hay evidencia de descentralización previa
-En el 1970, las regiones norte, nordeste, centro-oeste y sur contaban ya con
más del 50% de establecimientos municipales
-En el 1981: las escuelas municipales se habían ulteriormente desarrollado
llegando a representar el 80% de los establecimientos del norte, nordeste y
centro-oeste. De hecho, en 1980, el 65.3% de los establecimientos de
educación primaria (fundamental) eran de responsabilidad municipal. El 52.8%
de la matrícula, sin embargo, es estadual.
-No hay evidencia de descentralización previa

-Durante el período (86-91) los municipios han sido responsables para la
administración de las escuelas primarias y secundarias, incluidas las
asunciones, traslados y administración del personal docente
México
6
3
92.8 (1992)
91.8 (1992)
35.7 (1991)
-El 22.5% de la matrícula de educacion primaria era estadual así como el 23%
de la matrícula de educación secundaria en 1991
Nicaragua
6
3
86 (1995)
74 (1995)
43 (1991)
-A partir de 1987 han habido esfuerzos de desconcentración administrativa de
la educación hacia las Direcciones regionales y los municipios
Fuentes: Ruiz-Mier y Giussani, 1997; Draibe, 1998; Vargas y Sarmiento, 1997b; Castillo, 1998; Ornelas, 1997a; Carciofi, Cetrángolo y Larrañaga, 1996.

40

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

El contexto de las reformas del sistema de salud
a) Características y desafíos de los sistemas de salud
En general, la trayectoria de los sistemas de salud en América Latina ha estado marcada en su
origen por una historia común de desarrollo desarticulado. En efecto, desde sus inicios, la
organización de los sistemas de salud en la región se ha caracterizado por la ausencia de
planificación y el surgimiento de estructuras que reflejan respuestas de grupos específicos de
la población a necesidades coyunturales de salud. Esto dio origen en una primera etapa a
sistemas relativamente poco articulados y muy heterogéneos.
En una segunda etapa, diversos países procedieron a unificar los sistemas de salud
estableciendo sistemas nacionales de salud fuertemente centralizados. Durante esta fase, los
sistemas públicos de salud se transformaron en los principales agentes en el ámbito de la
provisión de los servicios de salud. La unificación de los sistemas de salud significó un avance
ya que redujo las desigualdades en el acceso a los servicios de salud, y contribuyó
adicionalmente a racionalizar la asignación de los recursos y aprovechar la existencia de
economías de escala en algunos casos.
Sin embargo, el esquema de un sistema estatal fuertemente centralizado, comenzó a
manifestar los primeros síntomas de agotamiento en el nuevo contexto de reformas que
privilegian la liberalización de los mercados y la incorporación del sector privado a las
actividades de provisión y distribución de los servicios sociales.
En general, la oferta de servicios de salud se organiza en torno a dos sistemas de
prestación de servicios: un sector público que atiende a la población vulnerable y un sistema
de seguros de salud, que en algunos casos está transformándose de sistema colectivo en uno
de carácter individual, como ocurre en Chile, Argentina y Colombia. Hay una serie de reformas
concurrentes en el sector salud, que tienden a modificar la estructura del sector tales como la
introducción de mecanismos de mercado en algunos segmentos del sistema de salud.
Los problemas del sistema público de salud se derivan del fuerte deterioro de su
infraestructura, la falta de recursos para financiar los gastos operacionales, y una estructura de
incentivos que no estimula una eficiente gestión de los recursos. Por otra parte, la excesiva
centralización que caracteriza a la mayoría de los sistemas de salud de la región, no respeta las
naturales diferencias territoriales, introduce rigidez en la gestión de los recursos e impide que
los programas de salud reflejen en forma efectiva las demandas locales. El principal desafío que
enfrenta el sistema de salud público se relaciona con el desarrollo de un sistema de gestión
descentralizado y flexible, que sea capaz de adaptarse a las demandas que le plantea el
surgimiento de un sistema privado fuertemente competitivo.
La estructura actual de los sistemas públicos de salud en América Latina limita las
posibilidades de un manejo flexible de la oferta de planes de salud, lo que no permite que los
afiliados reconozcan la relación entre sus aportes y los beneficios que les entrega el sistema. Por
otra parte, la falta de flexibilidad de los planes de salud que ofrece el sector público contribuye
a la creación de subsidios cruzados al interior del sistema público. Por último, la privatización
de los sistemas de salud en algunos países, ha acentuado la regresividad del sistema en su
conjunto.
En efecto, en aquellos países que han implementado reformas dirigidas a ampliar la
participación del sector privado en la provisión de los servicios de salud, el traslado masivo de

EL CONTEXTO DE LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA …

41

cotizantes de altos ingresos al sistema privado, ha reducido en forma significativa los recursos
del sistema público que eventualmente pudieran utilizarse para redistribuir los beneficios del
sistema hacia los grupos de ingresos bajos.
Otra característica de los sistemas de salud desarrollados en América Latina es su
marcado grado de fragmentación y estratificación, observándose una ausencia de integración
y coordinación entre los diversos subsistemas. En general, coexisten diversos subsectores
(público, privado y seguridad social) que tienen una estructura y esquemas de funcionamiento
no necesariamente coincidentes. La segmentación institucional y funcional de los sistemas de
salud, sumada a las debilidades en materia de coordinación, han tendido a generar cierto grado
de superposición en cuanto a los beneficiarios, subsidios cruzados regresivos, e ineficiencias en
la provisión de servicios de salud.
La naturaleza y variedad de las interrelaciones que se establecen entre los diferentes subsistemas
han dado origen a complejos modelos de salud mixtos, complejidad que se tiende a reproducir al
interior de cada subsector. El grado de importancia de cada subsistema varía entre países, siendo en
general el sector público el prestador de los servicios de mayor importancia.
Los problemas que caracterizan la situación actual de los sistemas de salud en la región
han estimulado una serie de reformas que persiguen mejorar la eficiencia y el impacto
distributivo del gasto sectorial, con la finalidad de lograr una ampliación en la cobertura y el
mejoramiento en la calidad de los servicios, sin mediar necesariamente una expansión en el
nivel de gasto.
Entre los elementos orientadores de las reformas se pueden mencionar los intentos de
avanzar hacia sistemas unificados e integrados de salud, la descentralización de la gestión, y
la modificación en la asignación presupuestaria tendiente a incorporar la descentralización del
gasto y una progresiva sustitución de los tradicionales mecanismos de subsidios a la oferta por
subsidios a la demanda. En algunos casos, la participación privada en la provisión y
aseguramiento de los servicios de salud es un elemento central de las reformas de salud.
En ese contexto, se han impulsado diversas acciones tendientes a redistribuir las responsabilidades del subsistema público, dando origen a modelos mixtos en los cuales los niveles subnacionales
pasan a tener un papel más activo en la provisión del servicio de atención primaria de salud. Como se
verá más adelante, algunos países han implementado programas parciales de descentralización de
salud, observándose así diversas etapas dentro de un proceso orientado a transferir en forma creciente
las responsabilidades de la provisión de salud a los niveles subnacionales.
Los procesos de descentralización del sector salud que se han comenzado a implementar
se insertan en un contexto de restricciones fiscales que enfatiza la mantención de los equilibrios
macroeconómicos, y de fuertes desigualdades territoriales en la distribución de recursos
vinculados a la provisión de servicios de salud. Además, es importante tener en cuenta que las
reformas se han diseñado sobre sistemas de organización de las prestaciones con historia propia
y muy específicos de cada país, los cuales sufren modificaciones como consecuencia de este
proceso de cambio. Los procesos de descentralización modifican la distribución de los recursos
y el esquema de prioridades prevaleciente.

b) Indicadores básicos del sector salud
La complejidad de la estructura de la oferta pública de salud dificulta la identificación de los
componentes de gasto por nivel de complejidad de la atención de salud. En efecto, en diversos

42

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

países los hospitales, considerados unidades que proveen servicios de salud de mayor
complejidad, proveen al mismo tiempo servicios de atención primaria. Los sistemas de
información presupuestaria, por su parte, que son elaborados usualmente de acuerdo a un
enfoque institucional, generan datos sobre gasto público total en salud, independientemente
del grado de complejidad de la atención, y en consecuencia no permiten detectar la importancia
relativa de la atención primaria de salud dentro del gasto público en salud, lo que limita el
análisis de contexto sectorial. Por otra parte, otro factor que limita el análisis de contexto y la
evaluación de las reformas lo constituye el hecho de que, en el sector salud, la disponibilidad
de indicadores de insumos y resultados que sean comparables entre países y en el tiempo es
más restringida que en otros sectores.
Con respecto al gasto, el indicador de gasto total en salud (público, privado y seguridad
social) que se registra para América Latina se encuentra generalmente por debajo del monto
destinado a nivel mundial. Se estima que en promedio el gasto total en salud en los países
industrializados se aproxima al 7.8% del PIB y, como se observa en el cuadro 7, salvo en el caso
de Colombia el gasto total en salud de los países seleccionados en este estudio es inferior a esa
cifra. Sin embargo, los países seleccionados alcanzan en su mayoría el nivel promedio de la
región que en 1990 era de 5.7% del PIB (PAHO, 1995), correspondiendo algo más del 40% a
gasto público. Entre los países analizados, destacan los casos de Nicaragua y México por su
menor gasto relativo, medido como porcentaje del PIB. Debido al diferente grado de desarrollo
de los países seleccionados, la heterogeneidad del gasto en salud entre ellos aumenta al utilizar
como indicador el valor real per cápita, observándose diferencias superiores a cinco veces entre
los países analizados.
Las diferencias en las estructuras organizativas de los sistemas nacionales de salud
pueden ilustrarse al comparar el peso del sector público en el gasto total de salud, que oscila
entre 74% en Nicaragua y menos del 40% en diversos países de la región.
Finalmente, con respecto a la evolución del gasto público en salud en estos países, cabe
señalar que en general el gasto real per cápita tendió a decrecer durante los años ochenta,
tendencia que se revirtió a partir de comienzos de la década del 90, superándose los niveles
34
anteriores.
En cuanto a indicadores no monetarios de salud, en el cuadro 8 se entregan algunos
datos de resultados e insumos en los países analizados. Es posible distinguir un grupo de países
relativamente bien posicionados en sus indicadores de resultados (Argentina, Chile y
Colombia), aunque, como se puede observar, no existe una correlación muy estrecha con los
indicadores de insumos. Por otra parte, entre los países con menor grado de desarrollo llama
la atención el caso de Nicaragua, en el sentido de que, a pesar de las condiciones adversas en
cuanto a su nivel de desarrollo, exhibe indicadores de resultados que pueden estimarse
aceptables en el contexto de los países analizados, reflejando posiblemente la fuerte orientación
hacia el desarrollo social de la política económica durante los años ochenta. Finalmente, hay que
mencionar la debilidad de Bolivia en sus indicadores tanto de resultados como de insumos.

34

Ver Cominetti (1997).

EL CONTEXTO DE LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA …

43

Cuadro 7
GASTO TOTAL EN SALUD EN PAÍSES SELECCIONADOS

Gasto total en salud (en porcentaje del PIB)

Gasto total en salud (dólares per
cápita)

Composición del gasto
total en salud (en
porcentaje)

Total

Sector público

Sector privado
+ Seguridad
social

Total

Sector
publico

Sector
privado +
Seguridad
social

Sector
público

Sector privado
+ Seguridad
social

Argentina (1995)1

7.3

1.66

5.6

590

135

455 f/

23

77 f/

Bolivia (1995)2

6.0

1.9

4.1 a/

53

16

37 a/

30

70 a/

Brasil (1992)3

5.7

2.11

3.6 b/

129 e/g/

48 e/g/

81 e/g/

37 g/

63 g/

Chile (1990) 4

6.2

3.6

2.6

156 e/

91e/

66 e/

58

42

Colombia (1996)5

10.1

4.0

6.1 d/

227

93

134 d/

41

59 d/

México (1994)6

4.4 c/

2.4 c/

2.0 c/

86 e/g/

33 e/g/

53 e/g/

38 g/

62 g/

5.0

3.7

1.3 a/

27 e/

20 e/

7 e/a/

74

26 a/

Nicaragua (1990)4

Fuentes: 1 Vargas de Flood, 1997; Londoño y Icochea, 1996; Hernández y otros, 19962 ; 2 Ruiz- Mier y Giussani, 1997, sobre la base de estimación de UDAPSO (Unidad de
Análisis de Políticas Sociales); 3 Medici , 1996; OPS , 1995; 4 OPS, 1995; 5 Vargas y Sarmiento, 1997c ; 6 Block, E. Gutierrez y Gutierrez, L., 1997; OPS, 1995.
a/ Incluye hogares, seguridad social y cooperación externa. b/ Estimación. Se supone una participación del gasto privado en el gasto nacional en salud en 1992 equivalente a
aquella de 1990 (OPS, 1995). c/ Estimado por FUNSALUD (Fundación Mexicana para la Salud). Gasto privado corresponde a la estimación baja; esto es, refleja la
estimación basada en las cuentas de la encuesta nacional de ingresos y gastos de los hogares. No están disponibles las cifras estimadas en base a las cuentas nacionales.
d/ Incluye seguridad social de los funcionarios públicos. e/ Estimado en dólares de 1988. f/ Incluye 34% correspondiente a Obras Sociales. g/ 1990.

44

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …
Cuadro 8
INDICADORES DE RESULTADO E INSUMO EN SALUD
EN PAÍSES SELECCIONADOS
Indicadores de resultados
Mortalidad
infantil a/
1989-1994

Argentina
Bolivia
Brasil
Chile
Colombia
México
Nicaragua

23
71
56
12
20
35
51

Inmunizació
n DPT b/
1989-1994

84
58
75
90
84
64
71

Indicadores de insumos

Mortalidad
materna c/
1989-1994

140
373
200
55 d/
107
...
...

Población
por médico
1980-1995

370
1 434
681
1 231
1 281
1 184
1 490

Población
por
enfermera
1980-1995
980
2 292
1 202
371
677
839
531

Población
por cama
hospitalaria
1970-1975
179
486
200
294 d/
627 d/
760
394 d/

Fuente: Banco Mundial, 1996b.
a/ Por mil nacidos vivos. b/ Porcentaje del grupo de edad. c/ Por 100 000 nacimientos vivos. d/ 1980-1985.

Dentro del contexto sectorial recién descrito, deben señalarse las serias deficiencias en
materia de utilización de recursos, y las desigualdades territoriales en cobertura y distribución
de recursos físicos, financieros y humanos. También cabe destacar el serio déficit de
información, tanto en lo que respecta al estado de salud de la población como al tipo de servicio,
volumen y composición del gasto, y financiamiento a nivel territorial. A pesar de las
limitaciones de información, la opinión generalizada y la reducida evidencia empírica permiten
anotar que la distribución territorial de los indicadores de resultados de insumos o de proceso,
muestran una dispersión territorial preocupante, la que tiende a reproducirse al interior de cada
35
nivel subnacional .

35

Por ejemplo, la distribución de la cobertura de salud entre provincias en la Argentina mostraba en 1990 diferencias de
1.9 veces, con una situación privilegiada en la capital federal en que la cobertura de salud alcanzaba a casi el 80 por
ciento de la población, en contraste con Formosa donde alcanzaba tan solo el 42 por ciento de la población. Por otra
parte, como muestra de la disparidad de indicadores de resultados, se puede mencionar que la relación entre la
jurisdicción mejor posicionada y la peor posicionada en materia de tasa de mortalidad infantil es de 13.6 a 31.4 a nivel
provincial en Argentina, de 10 a 43.4 entre subregiones colombianas, y de 5.4 a 34.9 a nivel estadual en México.

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE …

45

IV. CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE
DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN BÁSICA

Las reformas de descentralización de la educación analizadas en este capítulo se caracterizan
por un alto grado de heterogeneidad: distintas motivaciones iniciales, secuencias de
implementación, y modelos de provisión. No obstante, es posible encontrar elementos comunes
entre algunas de estas experiencias que permiten definir una tipología de modelos según el
grado de autonomía en la provisión, niveles territoriales o institucionales involucrados en la
responsabilidad de la provisión, y grado de participación alcanzado por los actores
involucrados en el proceso educativo. Es necesario de todas maneras precisar que, en beneficio
de la comparabilidad, se introduce una buena dosis de simplificación en el análisis presentado
en esta sección.

1.

Una caracterización de las estrategias por país

A continuación, se describe la estrategia de descentralización, que incluye las motivaciones
iniciales, la implementación y los modelos de reforma, aplicada en cada uno de los países
incorporados en el estudio. En la parte de los modelos, se presentan cuadros resumen que
indican el papel y la modalidad de participación de los niveles territoriales e institucionales en
la provisión del servicio educativo por país. En general, el nivel local corresponde al municipio;
los niveles intermedios y central dependen de la característica de la organización del Estado, vale
decir, si es federal o unitario; por unidad de producción se entienden los establecimientos
educativos; y, finalmente, con el nivel comunitario se intenta captar el grado de participación de
la sociedad a través de organizaciones comunitarias o de usuarios. La provisión del servicio ha
sido dividida en cuatro áreas, que sintetizan las funciones fundamentales involucradas en él:
las funciones de conducción, regulación y evaluación; la función de financiamiento; la función
de administración directa del servicio, y la función llamada programática, que se refiere al
conjunto de las principales decisiones de contenido tomadas en el área educativa con énfasis
en la planificación específica del proceso, las metas y los aspectos pedagógico-curriculares. Los
cuadros reflejan el estado actual y programado de la provisión del servicio en cada país,
considerando las competencias efectivamente ejercidas por los niveles involucrados en esta
etapa y las funciones por traspasar, o que ya han sido traspasadas pero que todavía no se
aplican.

46

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

a) Argentina
Argentina descentralizó su educación primaria en 1978 y su educación secundaria en 1992. Se
puede decir que el traspaso a las provincias de la educación primaria de 1978 fue impuesto por
el gobierno nacional, que vio la reforma como un modo de trasladar el peso financiero del
36
sector a las provincias (deshaciéndose de sus responsabilidades) . Esto lo comprueba el hecho
de que a mediados de los años ochenta el gasto público en educación se había estancado, con
una sustitución de las fuentes nacionales de financiamiento por las provinciales. El traspaso de
la educación secundaria de 1992 se originó, nuevamente, en el poder central, pero esta vez se
diseñó e implementó en conjunto con las provincias. Las motivaciones, sin embargo, fueron
igualmente de orden fiscal y macroeconómico más que de política sectorial.
La descentralización de la educación primaria de 1978 se extendió rápidamente a todas
las provincias. La de la educación secundaria estaba ya prácticamente concluida a fines de 1992,
quedando solamente tres provincias fuera del proceso, las que fueron incorporadas poco
después. El proceso ha traspasado una amplia variedad de responsabilidades a las provincias,
sin que se establezca un marco normativo claro que regule el sector educativo. Solamente en
1993 se sancionó la ley federal de educación para proveer el marco regulador que faltaba, y
reorganizar la educación. Aumentaron también las responsabilidades del Consejo Federal de
Cultura y Educación. Entre las principales, se destacan las de tender a unificar varios aspectos
educativos entre las provincias y alimentar el grado de participación de la comunidad en el
planeamiento educacional. El problema es que el Consejo, no disponiendo de recursos propios
ni de facultades decisorias, no puede realmente influir en las conductas. En cinco provincias se
está actualmente impulsando un proceso de municipalización de la educación.
El modelo de reforma seleccionado inicialmente priviligió la autonomía económico-financiera y administrativa por sobre la autonomía programática. Al final, resultó ser un modelo
de traspaso de la educación de tipo semi-devolución con el establecimiento de algunas directivas
centrales, oficializadas desde 1993 en la nueva ley federal de la educación, que se acerca a un
modelo de “elección pública local” por la autonomía decisoria de las provincias (ver cuadro 9).
Esta, a pesar de las directivas centrales, no puede ser contrarrestada por el gobierno federal por
falta de instrumentos específicos. Así, las provincias son soberanas, y la falta de participación
de la comunidad local en los asuntos educativos provinciales no hace más que reflejar la
segmentación del sector educativo argentino en subgobiernos autónomos y centralizados.

36

Esta opinión es compartida por distintos autores, entre los cuales están Carciofi y Larrañaga y Cetrángolo (1996),
Aguerrondo (citado en Prawda, 1992) y Hanson (citado en Fiske, 1996).

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE …

47

Cuadro 9
EL MODELO PREDOMINANTE DE DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN EN ARGENTINA, DESDE 1978
ÁREAS
INSTITUCIONES

CONDUCCIÓN
REGULACIÓN
EVALUACIÓN

GOBIERNO CENTRAL
(Ministerio de
Educación)

Política educacional

NIVEL INTERMEDIO
(Provincia)

Evaluación de la
gestión educativa

Supervisión, regulación, evaluación

FINANCIAMIENTO DE
PRIMARIA

ADMINISTRACIÓN

LA ENSEÑANZA
SECUNDARIA

DEL PERSONAL
Coparticipación federal de
impuestos, sin directivas
de gasto y asignados por
ley

Tributos provinciales, de
libre generación y movilización

OTRA

Coparticipación federal
de impuestos, sin directivas de gasto y
asignados por ley

Tributos provinciales, de
libre generación y movilización

CONTENIDO

Currículo nacional
Calendario escolar
nacional
Metas provinciales
(desde el 1993)
Política laboral
autónoma

Gestión corriente y
de capital autónoma

Ajustes provinciales
a currículo y calendario escolar.
Políticas educacionales provinciales

GOBIERNO LOCAL
(Municipio)
UNIDAD DE
PRODUCCIÓN
(Escuela)
COMUNIDAD

Evaluación de la
gestión educativa

Fuente: Elaboración propia en base a Carciofi, Ctrángolo y Larrañaga, 1996; BID, 1996; Fiske, 1996; Prawda, 1992.
Nota: Casillero no sombreado se refiere a función teóricamente definida, aún no en práctica.

Participación en la
definición de las
políticas locales

48

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

b) Bolivia
En Bolivia, la descentralización educativa se encuadra en un marco mucho más amplio de
descentralización política cuyas normas fundamentales son la ley de participación popular de
1994, que crea el marco legal y los mecanismos de participación ciudadana en la toma de
decisiones y establece la creación de gobiernos municipales autónomos conjuntamente con el
traspaso de recursos y medios de asignación; la ley de reformas a la Constitución política del
Estado de 1994, que reconoce formalmente el carácter multiétnico y pluricultural de la
población boliviana, y la ley de descentralización adminisitrativa de 1995, que define la
estructura del poder ejecutivo a nivel departamental y delega competencias del gobierno
nacional a las prefecturas departamentales, estableciendo, además, los recursos y mecanismos
de traspaso de estos recursos a los departamentos. La descentralización de la educación en
Bolivia se apoyó en este nuevo cuadro normativo y en la ley de reforma educativa, de julio 1994,
que formaliza los aspectos interculturales, multilinguísticos, universales y participativos de
la educación boliviana, y establece la estructura desconcentrada de administración del sistema.
La ley de participación popular, conjuntamente con los recursos y sus mecanismos de
asignación, establece el traspaso de la infraestructura física de educación a los municipios
encargados de la operación de los servicios educativos y de los gastos de inversión. Asimismo,
la ley de descentralización administrativa transfiere a los departamentos responsabilidades de
planificación de los servicios educativos y la administración de los recursos humanos.
En la práctica, la municipalización se hizo rápidamente, sin una progresión secuencial
entre municipios, y las responsabilidades previstas por ley en su mayoría están siendo
adoptadas, a pesar de que el director distrital de educación, formalmente dependiente del
departamento pero que tiene competencias que cubren el territorio del municipio, está
cumpliendo solo parcialmente con sus obligaciones. La departamentalización, al contrario, se
está haciendo gradualmente; en 1996, pocos directores departamentales habían asumido la
responsabilidad de la administración del personal y la dirección de la planificación educativa
del departamento, sus dos funciones teóricamente más importantes.
En 1996, entonces, el modelo boliviano es un modelo de desconcentración donde el 95
por ciento del financiamiento está a cargo del gobierno central, así como la gestión del personal
y las principales decisiones de política educativa. El modelo que se está construyendo es de
gestión compartida, donde el financiamiento está principalmente a cargo del gobierno central,
con corresponsabilidad local; la provisión de los servicios está a cargo de los municipios,
responsables de la gestión corriente y del gasto de inversión y mantenimiento, y la supervisión
del sistema educativo, la gestión de la política laboral y la toma de decisiones de contenido se
comparten entre el gobierno central y los departamentos a través de la dirección departamental
y la dirección distrital. Adicionalmente, se planea un espacio para la comunidad local, organizada a través de los consejos departamentales, juntas distritales y escolares, etc., en los
asuntos pedagógicos y de supervisión. Está ausente en el modelo la cuestión de la autonomía
escolar, que incluso ha sido reducida respecto a la situación anterior al decidirse la eliminación
de la facultad de las escuelas de generar recursos propios. Con respecto a este último punto,
hay que señalar que el nuevo gobierno electo en 1997 parece estar modificando esta situación
a través de un fortalecimiento gradual de las responsabilidades de la escuela.

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE …

49

CUADRO 10
MODELO DE DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN EN BOLIVIA, A PARTIR DE 1994
ÁREAS

CONDUCCIÓN
REGULACIÓN
EVALUACIÓN

FINANCIAMIENTO

GOBIERNO CENTRAL
(Secretaría Nacional de
Educación)

Establecimiento de la política
educacional, regulación y supervisión del sistema

NIVEL INTERMEDIO
(Dirección Departamental
de Educación) +
(Director Distrital de Educación)

Supervisión y regulación del
servicio y, de los recursos humanos. Apoyo técnico a distritos,
directores de núcleos y escuelas

Transferencias generales (ingresos
tributarios coparticipados),
distribuidas según población y con
directivas de asignación, y específicas (sueldos) del tesoro general de
la nación
Aportes propios voluntarios.

INSTITUCIONES

GOBIERNO LOCAL
(Municipio)

UNIDAD DE
PRODUCCIÓN
(Directores de escuelas)
COMUNIDAD
(Consejos departamentales, juntas distritales, de
núcleo y escolares, comités
de vigilancia)

ADMINISTRACIÓN
DEL PERSONAL

CONTENIDO
OTRA

Gestión de la planilla y
otros aspectos de la
política laboral

Diseño y formulación de las
políticas educativas
Planes generales de estudio y
de organización del servicio

Gestión del personal
(excepto de la planilla)

Dirección de la planificación
de la gestión educativa y
consolidación del
presupuesto departamental
(Director departamental)
Consolidación y ejecución del
presupuesto local de educación (Director distrital)

Recursos propios, con directiva de
asignación (para inversión)

Provisión del servicio (gestión corriente, mantenimiento, inversión)

Supervisión de recursos humanos
Evaluación de los recursos
humanos y supervisión de la
infraestructura

Fuente: Elaboración propia en base a Ruiz-Mier y Giussani, 1997.
Nota: Casillero no sombreado se refiere a función teóricamente definida, aún no en práctica.

Solicitud al gobierno
municipal de asignación de
recursos para
infraestructura y
equipamiento de escuelas
(Juntas escolares)

Identificación de los requerimientos de la población y
apoyo a las actividades
curriculares y extracurriculares
(Juntas distritales, de núcleo
y escolares)

50

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

c) Brasil
En Brasil, la descentralización municipal de la educación, así como el proceso reciente de
entrega de autonomía a las escuelas, ha sido más bien promovida por los estados, con el apoyo
del gobierno federal (siendo, de hecho, resistida por los gremios docentes y las
municipalidades), por razones principalmente fiscales o de eficiencia. Cada estado tuvo libertad
para desarrollar procesos de municipalización y autonomía escolar de distinta magnitud y por
motivaciones diferentes. Así, es difícil hacer un cuadro completo de la situación. Solamente a
partir de 1995, el gobierno federal parece asumir un papel más activo en la descentralización
formulando algunos lineamientos de política unitaria con énfasis en la eficiencia y la equidad
de la provisión de los servicios educativos.
Los sistemas estaduales y municipales han tendido a operar separadamente uno del otro,
actitud facilitada por la falta de un esquema normativo preciso del nivel central. Hasta la mitad
de los años ochenta, no hubo mayores innovaciones en la estructura de provisión del servicio
educativo, aunque siguió desarrollándose el sector municipal. No obstante, a partir de aquella
fecha se desarrollaron algunos proyectos nuevos de gestión escolar en ciertos estados. Con la
falta de un marco unitario central, en el caso brasileño se observa una variedad de procesos
distintos según área geográfica y niveles de provisión involucrados. Al interior de cada estado,
los mismos procesos se dan de manera diferente. Por ejemplo, la municipalización en el estado
de Espirito Santo involucra gradualmente a los distintos municipios traspasándoles
directamente, sin embargo, responsabilidades muy amplias; mientras que en el caso del estado
de Santa Catarina si bien el proceso ha involucrado rápidamente a los distintos municipios, las
responsabilidades están siendo traspasadas en forma paulatina. Solamente a partir de 1995 se
nota una acción unitaria a nivel federal a través de un impulso a la descentralización,
directamente a las escuelas, de algunas categorías de recursos. Estas medidas conciernen a
todas las escuelas del país. Además, se destaca también un empuje al proceso de
municipalización con la nueva ley de financiamiento a la educación, que canaliza mayores
recursos hacia la educación primaria introduciendo equivalencias entre los estados por razones
de equidad. Esto, así como el aumento y equiparación del sueldo docente, debería fomentar la
municipalización en los estados más pobres, ampliando el proceso en el país, con un probable
trade-off con la profundización del proceso, en el sentido de que la ley reduce sensiblemente la
autonomía de estados y municipios al reforzar las directivas de gasto.
Como consecuencia de esta heterogeneidad de experiencias, más que de un modelo
brasileño se puede hablar de varios modelos coexistentes en los distintos estados. Por ejemplo,
hay estados donde la educación es únicamente de responsabilidad estadual y otros donde es
solamente municipal. Existen también estados donde, en algunas áreas geográficas, la
educación es en parte de responsabilidad estadual, y en parte de responsabilidad municipal.
En la gran mayoría de los casos, e incluso en un mismo estado, estos dos sistemas funcionan
paralela y autónomamente con pocos o ningún punto de intersección (ver cuadro 11). Desde
mediados de los años ochenta se están dando algunos procesos que involucran traspasos de
responsabilidad, de manera sistemática y organizada, de los estados a los municipios, con el
propósito de crear un sistema compartido de provisión con más o menos responsabilidad del
37
Estado, como sucedió, por ejemplo, en los estados de Paraná, Espirito Santo y Santa Catarina .
Este proceso ha sido indirectamente apoyado por la Constitución de 1988, que llevó a un
aumento importante de los recursos disponibles con el aumento de la cuota municipal en la

37

Un análisis de estos procesos se encuentra en FUNDAP (1996).

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE …

51

coparticipación de impuestos y las mayores competencias tributarias locales; más
recientemente, también, con la ley de financiamiento de 1995 que aumenta el grado de equidad
en la distribución de los recursos entre las municipalidades. Igualmente y con cierta intensidad,
se han dado procesos de entrega de autonomía escolar, con el propósito de aumentar la
eficiencia de la provisión del servicio. Se trata de esfuerzos innovadores que se desarrollan en
general bajo la supervisión de los estados, dando lugar a sistemas de responsabilidad
compartida entre estados y escuelas, bajo la forma, en la mayoría de los casos, de
desconcentraciones. Estos procesos de desconcentración generalmente han sido bastante
profundos, involucrando no solo aspectos técnico-pedagógicos sino también financieroadministrativos, como el traspaso directo de recursos de libre utilización y administrativos,
38
como la elección directa por la comunidad escolar de los directores de establecimientos . El
impulso a la municipalización y a la autonomía escolar, así como se está dando, debería tener
un impacto positivo sobre el grado de participación, tradicionalmente bajo, de la comunidad
local en los asuntos educativos.

d) Chile
En el caso chileno, el proceso de descentralización fue impulsado a principios de los años
ochenta, por el gobierno militar principalmente por razones políticas (seguimiento del modelo
neoliberal, reducción del poder del sindicato docente) y fiscales (reducción del tamaño del
Estado, impulso indirecto a la privatización), en un marco no participativo. A partir de 1991,
la elección democrática de los alcaldes introdujo algún canal de participación ciudadana. Sin
embargo, la vuelta a la democracia también marcó el principio de la oposición de los gremios,
que no habían sido consultados, con repercusiones negativas sobre la reforma de la
descentralización.
La descentralización de la educación se realizó bastante ágilmente en cuanto al proceso
de incorporación de las áreas geográficas (de hecho, entre 1980 y 1981 se traspasó el 87 por
ciento de las escuelas públicas a la administración municipal), siendo solamente interrumpida
durante algunos años por la crisis macroeconómica de 1982. Las competencias se entregaron
directamente a los municipios sin pasar por algún nivel intermedio, pero el traspaso de
responsabilidades se hizo lentamente. En primer lugar, a pesar de que los municipios quedaron
como responsables de la administración de todos los establecimientos públicos, la normativa
fiscal nacional no les permitió aumentar su grado de autonomía financiera, quedando
restringida por la imposibilidad de crear nuevos impuestos locales e incluso cambiar las tasas
de los impuestos ya existentes. En segundo lugar, la flexibilidad conferida inicialmente en el
ámbito de la política laboral, no se pudo aplicar de 1982 a 1986 por las reivindicaciones de
distintos sectores de la sociedad en un período de crisis, y a partir de 1990 fue definitivamente
limitada por la aprobación del estatuto docente que repuso la carrera magisterial e introdujo
una casi inamovilidad del cargo docente. En fin, la facultad de decisión del municipio en los
asuntos de contenido de la educación ha sido tradicionalmente limitada, por la fuerte injerencia
del Ministerio de Educación en la fijación de los planes y programas de estudio.

38

Un análisis detallado de estos nuevos procesos de autonomía escolar se encuentra en IPEA (1994, 1995).

52

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

Cuadro 11
“LOS MODELOS” BRASILEÑOS DE DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN, A PARTIR DE LOS AÑOS SETENTA
ÁREAS
INSTITUCIONES
GOBIERNO FEDERAL
(Ministerio de Educación y
Cultura)

CONDUCCIÓN
REGULACIÓN
EVALUACIÓN
Planes nacionales de
educación
Supervisión del sistema
y evaluación de los resultados

NIVEL INTERMEDIO
(Estado)

Regulación de los
sistemas estaduales

GOBIERNO LOCAL
(Municipio)
UNIDAD DE PRODUCCIÓN
(Escuela)

Regulación de los
sistemas municipales

FINANCIAMIENTO

ADMINISTRACIÓN
DEL PERSONAL

Transferencias generales (coparticipación
de impuestos), distribuidas según criterios
de equidad y de negociación, y específicas
(salarios-educación y programas específicos). Directivas de asignación global sobre
todos los recursos recibidos o generados por
los niveles (25% a educación primaria) y
directivas de asignación sobre el 60% de los
recursos para educación
Recursos propios
Transferencias a los municipios
Recursos propios

Participación en la
evaluación de la
gestión

OTRA

Fijación de un salario
medio indicativo

Planes y programas generales de
estudio
Directivas de gasto mínimo

Política autónoma (salarios, carreras, etc)

Prestación de los servicios

Contenido regional de los planes
de estudio. Objetivos estaduales

Política autónoma (salarios, carreras, etc)
Elección directa del
director de la escuela (en
las escuelas estaduales)

Prestación de los servicios

Contenido local de los planes de
estudio. Objetivos locales
Ajustes a los planes de estudio
(en las escuelas estaduales con
consejos escolares)
(Doce de los 27 estados en 1994)

(Diez de los 27 estados en
1994)

COMUNIDAD
(Consejos
municipales,consejos
escolares, etc.).

CONTENIDO

Participación de la
comunidad escolar en la
elección directa del
director de la escuela
(Diez de los 27 estados en
1994)

Alguna autonomía de
gestión respecto de los
recursos recibidos
directamente por el gobierno
federal a partir de 1995, y
de los recursos estaduales
traspasados directamente a
las escuelas desde los años
ochenta en 20 de los 27
estados
Participación en la gestión
corriente (en las escuelas
estaduales con consejos
escolares)
(Doce de 27 estados en
1994)

Fuentes: Elaboración propia en base a Draibe, 1998; FUNDAP, 1996; Fiske, 1996; BID, 1996; UNESCO/REDUC, 1991; Maia, 1995; IPEA, 1994.
Nota: Casillero no sombreado se refiere a función teóricamente definida, aún no en práctica.

Participación en la elaboración de
los planes de estudio (en las
escuelas estaduales con consejos
escolares)
(Doce de los 27 estados en 1994)

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE …

53

Hay que destacar que en los últimos años la descentralización parece estar
profundizándose un poco, a pesar de los constantes problemas de financiamiento del sector
educativo municipal: se observa una cierta profundización de la municipalización y un empuje
39
sin precedentes de la autonomía escolar. La primera tendencia se ilustra con la recuperación
de un margen de flexibilidad en la política laboral del municipio, y la adopción de medidas
para promover una mayor responsabilidad municipal sobre la gestión educativa. En cuanto al
primer punto, el estatuto docente comenzó a ser revisado en 1993, pero produjo protestas del
gremio que de hecho frenaron este proceso hasta 1996, año a partir del cual los despidos por
razones económicas –el punto quizás más relevante de una política laboral flexible– se facilitan.
Con respecto al segundo, en 1996 se introdujo la obligación de los municipios de elaborar los
llamados planes anuales de desarrollo de la educación municipal (PADEM) que incluyen metas
y programas de acción. En relación con el impulso de la autonomía escolar, a principios de
1996 el gobierno aprobó una serie de modificaciones a la ley orgánica constitucional de la
enseñanza de 1990 que promueven la descentralización curricular, dando más espacio de
innovación a las escuelas en la elaboración de sus planes y programas educativos.
En esta etapa, el caso chileno de municipalización de la educación sigue siendo, a pesar
de las nuevas medidas antes mencionadas, un modelo de descentralización con relativamente
poca autonomía (cuadro 12). Como ya se mencionó, en lo financiero y administrativo el
esquema legal sigue siendo muy estricto, entrabando el poder de decisión en los asuntos de
contenido de la educación. A pesar de la introducción de los PADEM en 1996, son pocos los
municipios que consiguen realmente tener una política educativa –en parte también por
deficiencias locales (Espínola, 1996)–. Son valiosos los intentos recientes de descentralización
curricular en las escuelas, por cuanto parecen destinados realmente a proveer de una mayor
autonomía a los establecimientos. Sin embargo, sin un aflojamiento de los amarres –por lo
menos en lo administrativo– que restringen a los establecimientos, parece difícil que esta nueva
autonomía dé los frutos esperados. Por otro lado, en el panorama de la descentralización
chilena estas nuevas medidas llevan a reducir el poder decisorio, ya limitado, de los municipios.
Por último, la participación de la comunidad local en el proceso educativo sigue siendo escasa,
a pesar de la elección democrática de los alcaldes desde 1991 y del intento de desarrollo de la
participación en las escuelas a través de los centros de padres. Estos últimos empiezan a
mostrarse más dinámicos desde mediados de los años noventa.

39

Como surge claramente de una encuesta realizada a mediados de 1992 sobre asuntos de gestión educacional en la
enseñanza media que examina el grado de influencia de los directores de escuelas sobre las decisiones de personal,
presupuesto, administración y currículos.

54

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

Cuadro 12
EL MODELO DE DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN EN CHILE DESDE 1981
ÁREAS
INSTITUCIONES

CONDUCCIÓN
REGULACIÓN
EVALUACIÓN

FINANCIAMIENTO

ADMINISTRACIÓN
DEL PERSONAL

GOBIERNO CENTRAL
(Ministerio de Educación)

Política educacional
Supervisión y evaluación del
sistema

Subsidio por alumno, con
correcciones por costo de
provisión del servicio

NIVEL INTERMEDIO
(Región/Provincia)

Control de la normativa central, apoyo técnico, control de
la asistencia (provincias)
Supervisión pedagógica

Recursos propios: tributación
local más recursos del fondo
común municipal (FCM).
Limitaciones en la generación
de recursos locales

OTRA

Cofinanciamiento de la inversión
(regiones)

GOBIERNO LOCAL
(Municipalidad)

CONTENIDO

Sueldos negociados a nivel central
más estatuto docente

Contratación, despidos docentes,
de acuerdo al estatuto docente,
incentivos salariales
Desde 1996, aumenta la
posibilidad de acción sobre los
planteles docentes

Decisiones nacionales (objetivos
fundamentales y contenidos
mínimos obligatorios de la
educación chilena, calendario
escolar)

Provisión del servicio
(gestión corriente,
mantenimiento,
inversión)

Planes anuales de desarrollo de
la educación municipal
(PADEM) que incluyen las
principales metas y programas
de acción.

UNIDAD DE PRODUCCIÓN
(Escuela)

Hay algún copago a nivel de la
escuela media (poco importante)

Alguna autonomía
incipiente de gestión
corriente

Posibilidad de modificación
sustantiva de los planes y
programas de estudio
ministeriales

COMUNIDAD
(Consejos económicos y
sociales, centros de padres)

Colaboración material y
financiera (centros de padres)

Participación en la
gestión corriente

Participación en la toma de
decisiones
(centros de padres)

Fuente: Elaboración propia en base a Carciofi, Cetrángolo y Larrañaga, 1996; Valenzuela, 1995; Espinoza y Marcel, 1994; Espínola, 1995; UNESCO/REDUC, 1991; Fiske,
1996; BID, 1996; Prawda, 1992; Ministerio de Educación, 1996 a, b.
Nota: Casillero no sombreado se refiere a función teóricamente definida, aún no en práctica.

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE …

55

e) Colombia
En el caso colombiano, la descentralización de la educación, implementada formalmente a
partir de 1993, se inserta en un cuadro más amplio de descentralización política y ha sido
promovida desde el centro principalmente por razones políticas (legitimación del Estado con
redistribución de poder entre niveles territoriales, control de situaciones conflictivas,
debilitamiento del sindicato docente), con poca participación de las autoridades y comunidades
locales. La estrategia de descentralización adoptada ha sido el resultado, como veremos, de la
confrontación entre el gobierno y los gremios docentes, derivando en un modelo híbrido con
un énfasis especial en el papel de los departamentos.
El proceso de descentralización ha sido irregular y caracterizado por avances y
retrocesos. A partir de 1986, el gobierno, en medio de una serie de cambios institucionales, dio
un fuerte empuje a la descentralización de la educación adoptando un enfoque principalmente
municipalista. Se traspasó a los municipios, cuyos alcaldes eran elegidos democráticamente,
la responsabilidad de construcción y mantenimiento de la infraestructura escolar, la función
de control y vigilancia del sistema y, sobre todo, la administración directa de la planta docente.
Este último aspecto, en particular, demostró ser de muy difícil manejo para las autoridades
locales, que no tenían ni la voluntad ni la capacitación para asumir estas nuevas funciones. Con
la Constitución de 1991 se produjo un cambio en el enfoque global del gobierno sobre la
40
descentralización . Los municipios quedaron como responsables de la administración del sector
con respecto a la construcción, mantenimiento y dotación de infraestructura física de las
escuelas, recibiendo para este propósito transferencias generales de la nación. Sin embargo, el
poder decisorio, reflejado en la facultad de tomar las decisiones esenciales en el campo
educativo y de financiamiento y asignación de los docentes entre los municipios, fue de hecho
traspasado a los departamentos, que reciben para esto una transferencia ad hoc de la nación,
el situado fiscal. Con respecto a la secuencia de implementación de la reforma, después del
sostenido ritmo de la reforma de 1986, el gobierno está procediendo más gradualmente
adoptando una estrategia de acreditación sucesiva de los niveles y áreas territoriales. Para que
los departamentos puedan ejercer sus funciones, deben contar con una organización
institucional, un plan de desarrollo de los sectores sociales y un sistema de información
adecuados. En diciembre de 1996, estaban acreditados 11 de los 32 departamentos del país
(Duarte, 1996), y se está ultimando actualmente este proceso. Con la certificación los
departamentos asumen de inmediato todas las funciones previstas en la ley. Para los
municipios, la posibilidad de certificación, que consiste, básicamente, en poder administrar por
sí mismos el situado fiscal, o sea manejar directamente los aspectos de política laboral, se limita
a aquellos de más de cien mil habitantes y se está implementando de manera gradual, en un
proceso en que tienen prioridad los departamentos.
El caso colombiano de descentralización, que se planeó inicialmente como un modelo
de municipalización de los servicios educativos, resultó ser un modelo de gestión compartida
entre el nivel central, el departamental (financiamiento, gestión laboral y poder decisorio,
compartidos con el central) y el municipal (gestión corriente y de capital) (cuadro 13).
Recientemente, se está impulsando la descentralización de algunas funciones en los
establecimientos escolares, que, al igual que en Chile, se basa en la entrega de amplios
márgenes de flexibilidad a las escuelas en la elaboración de los planes de estudio, como la

40

Véase Fiske (1996), para un análisis del modelo de descentralización de la educación, donde se destacan los cambios de
enfoque y el problema del consenso político.

56

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

organización autónoma de las áreas fundamentales de los conocimientos, la introducción de
asignaturas optativas, la adaptación de algunas áreas a las condiciones regionales, y otros,
siempre en conformidad con los lineamientos trazados por el Ministerio de Educación. Como
en Chile, las restricciones financieras y administrativas impuestas a los establecimientos hacen
difícil poner en práctica estas innovaciones. Además, en el caso colombiano, estas nuevas
medidas complican aún más el problema de coordinación de las competencias entre los
distintos niveles. En cuanto a los aspectos de participación, a pesar de los variados órganos de
participación existentes, estos no parecen todavía estar en situación de concretar el potencial
que tienen.

f) México
En el caso de México, confluyen diversas motivaciones para la descentralización, destacándose
las de tipo político, o sea, una búsqueda de legitimación del gobierno pero sin perder el control
del sector educativo, y aumentando además el control sobre el sindicato de trabajadores,
tratando de obtener una fragmentación de las negociaciones. Estos objetivos, como veremos,
han llevado a un modelo de descentralización donde el gobierno, a pesar de los traspasos, sigue
siendo el principal financiador, pensador y programador de la política educacional. La
voluntad de debilitar el sindicato ha llevado a una parcial estadualización de la política laboral.
La estadualización de la educación en el país se hizo en dos etapas distantes en el tiempo.
Entre 1978 y 1982, el Ministerio de Educación realizó una desconcentración de la
administración de los servicios educativos en 31 delegaciones estaduales, una por cada estado
del país. El proceso, sin embargo, no pudo profundizarse hasta 1992, cuando se llegó a un
41
acuerdo entre el gobierno y el sindicato docente . A partir de esa fecha se empezó una reforma
de mayor alcance que abarcó la totalidad de los establecimientos federales, los que se
traspasaron a los estados para su gestión directa en un lapso de tiempo muy corto. Más lento
parece ser el proceso de entrega de autonomía efectiva. No ha sido una reforma fácil, dado que
existen situaciones conflictivas en ciertos estados que obstaculizan la buena marcha del proceso.
En el modelo de descentralización mexicano el gobierno federal ha traspasado a los
estados la responsabilidad de la administración de los servicios educativos básicos –antes
federales–, asumiendo casi todo el peso del financiamiento a través de transferencias específicas, principalmente. A la vez, ha impulsado en cada estado una homologación de la política
laboral del sector estadual preexistente con la del nuevo sector, considerando la participación
activa del sindicato nacional de trabajadores de la educación (SNTE) y compartiendo, aunque
con fuerte injerencia central, el poder decisorio en asuntos de contenido educativo (ver cuadro
14). Como en el modelo argentino, la ausencia de niveles inferiores de descentralización y los
pocos órganos de participación previstos podrían llevar a la reproducción de submodelos
centralizados en cada estado, no obstante los intentos de desconcentración iniciados en algunos
de ellos.

41

Véase Fiske (1996) para una breve descripción de la primera etapa de descentralización.

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE …

57

Cuadro 13
EL MODELO DE DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN EN COLOMBIA, A PARTIR DE 1991
ÁREAS
INSTITUCIONES
GOBIERNO CENTRAL
(Ministerio de Educación)

CONDUCCIÓN
REGULACION
EVALUACIÓN
Política educacional
Supervisión del
sistema y evaluación
de los logros
Parámetros de asignación de recursos

NIVEL INTERMEDIO
(Departamento)

Supervisión y
evaluación de los
sistemas departamentales
Asistencia técnica a
los municipios

GOBIERNO LOCAL
(Municipio)

Supervisión de los
sistemas municipales

UNIDAD DE
PRODUCCIÓN
(Escuela)
COMUNIDAD
(Juntas municipales de
educación, gobiernos
escolares, núcleos
educacionales)

Supervisión, apoyo y
evaluación del servicio
educativo en el
municipio y de las
escuelas locales

FINANCIAMIENTO

ADMINISTRACIÓN
DEL PERSONAL

CONTENIDO
OTRA

Transferencias generales con directivas de asignación
(situado fiscal), a los departamentos, distribuidas,
preferentemente según el gasto histórico, y transferencias
generales con directivas de asignación (participación en los
ingresos corrientes de la nación), a los municipios,
distribuidas según el gasto histórico y una fórmula compleja
que toma en cuenta la eficiencia y equidad.
Transferencias preasignadas (cofinanciación) condicionadas a
aportes locales
Recursos propios
Crédito

Sueldo negociado a nivel central
más estatuto docente

Normas técnicas, curriculares y pedagógicas básicas
para orientación de las
entidades territoriales

Contratación, traslados, despidos,
capacitación de la mayoría del
personal

Ajustes curriculares a la
jornada y calendario escolar
Planificación educacional
departamental , que fija
metas y estrategias

Recursos propios
Crédito

Contratación, organización del
trabajo, capacitación de una minoría del personal (1 docente de
cada 5), utilizando los ingresos coparticipados por la nación

Colaboración material y financiera (gobiernos escolares)

Fuente: Elaboración propia en base a Vargas y Sarmiento, 1997 a,b; Fiske, 1996; BID, 1996; Caballero, 1995; González, 1995.
Nota: Casillero no sombreado se refiere a función teóricamente definida, aún no en práctica.

Prestación de los
servicios (gestión
corriente, gestión de
capital: inversión,
mantenimiento,
dotación)
Hay alguna autonomía
incipiente de gestión
corriente
Participación en la
gestión corriente

Ajustes curriculares
Programas anuales de
inversión

Formulación del plan
educativo institucional con
amplia flexibilidad curricular
Formulación del plan
educativo institucional
(gobiernos escolares)

58

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

Cuadro 14
EL MODELO DE DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN EN MÉXICO, A PARTIR DE 1992
ÁREAS

CONDUCCIÓN
REGULACIÓN
EVALUACIÓN

FINANCIAMIENTO

GOBIERNO
CENTRAL
(Secretaría de Educación
Pública)

Grandes objetivos,
lineamentos generales
de la política educacional

Las negociaciones (así como la contratación) siguen fundamentalmente
centralizadas, y son de decisión
conjunta del SEP y del SNTE

NIVEL INTERMEDIO
(Estado)

Supervisión, evaluación del sistema
Regulación del sistema estadual

Transferencias específicas, distribuidas
según el gasto histórico y prioridades
sectoriales, y generales, asignadas según
una fórmula que toma en cuenta la
población y la recaudación histórica, sin
directivas de asignación
Recursos propios, de libre disponibilidad

Homologación de la política salarial
federal con la estadual
(negociaciones con las secciones
locales del SNTE)

INSTITUCIONES

ADMINISTRACIÓN
DEL PERSONAL

CONTENIDO
OTRA
Planes y programas generales
de estudio

Prestación de los
servicios

Contenido regional de los
programas de estudio y ajustes
al calendario escolar
Programas de compensación
Posibilidad de publicaciones
propias

GOBIERNO LOCAL
(Municipio)

UNIDAD DE PRODUCCIÓN
(Escuela)
COMUNIDAD
(Consejos de
participación social)
Fuente: Elaboración propia en la base a Ornelas, 1997 a; Fiske, 1996; BID, 1996.
Nota: Casillero no sombreado se refiere a función teóricamente definida, aún no en práctica.

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE …

59

g) Nicaragua
En Nicaragua, el empuje al nuevo proceso de descentralización ha llegado desde arriba por una
combinación de razones políticas, fiscales y de eficiencia. A través de un proceso de
concertación con los diversos actores involucrados en el sector educativo, se ha llegado a un
modelo de autonomía escolar moderado con ajustes en la política laboral y con medidas para
limitar el impacto de la reforma sobre la equidad inter e intraterritorial.
Desde su origen, el proceso de descentralización cambió diversas veces de dirección.
Empezó, en 1987, con una desconcentración administrativa de las direcciones regionales –
promovida por el gobierno sandinista– en el marco de la estructura político-administrativa
regional vigente en aquel momento. En 1990, sin embargo, el proceso cambió de dirección. La
estructura regional preexistente fue eliminada y el nuevo gobierno empezó a impulsar una
municipalización de la educación junto con un proceso de autonomía escolar. El traspaso de
responsabilidades a las escuelas ha sido un proceso continuo desde 1993, pero la modalidad de
descentralización municipal se ha desincentivado desde 1995. Se advierte aquí otro cambio de
dirección. Ahora, es la autonomía escolar el modelo privilegiado y, cada año, se incorporan
nuevas escuelas al proceso. A principios de 1996, ya se habían incorporado más de 400 escuelas
al régimen de autonomía, principalmente grandes establecimientos y de la enseñanza
secundaria. Actualmente, el 50% de las escuelas de secundaria y el 13% de las escuelas de
primaria están incorporadas al proceso. Mediante la firma de un convenio de autonomía, se
traspasan en forma inmediata una serie de amplias responsabilidades a los centros que deciden
volverse autónomos. A pesar de lo claro de esta tendencia, faltan todavía una ley general de
educación y de autonomía que regulen el proceso.
El proceso nicaragüense, que se desarrolla desde 1993, ha empezado por empujar la
municipalización de los servicios de educación primaria y secundaria, pero parece haber
optado, al final, por la autonomía escolar. Este nuevo modelo es un traspaso con
cofinanciamiento de la provisión del servicio educativo entre el gobierno y los establecimientos
escolares, y un importante grado de autonomía de la unidad escolar en materia de política
laboral (libertad de fijar incentivos salariales y de despedir y contratar profesores) y en lo
programático (elaboración de planes anuales, ajustes curriculares, y otros) (cuadro 15). Uno de
los ejes del modelo es el espacio que se quiere dar a la comunidad escolar en la gestión de los
servicios, principalmente a través de los consejos directivos. En particular, es destacable el
hecho de que los directores de los centros autónomos sean efectivamente nombrados por estos
consejos. Según una encuesta reciente del Banco Mundial (1996a), son todavía los directores
quienes toman la mayoría de las decisiones y el grado de participación de los distintos actores,
en particular de los padres, se está desarrollando lentamente. Con todo, parecen existir las
condiciones para que esta participación aumente con el tiempo de manera considerable.

60

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

Cuadro 15
EL MODELO PREDOMINANTE DE DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN EN NICARAGUA, A PARTIR DEL 1993
ÁREAS
INSTITUCIONES

CONDUCCIÓN
REGULACIÓN
EVALUACIÓN

GOBIERNO
CENTRAL
(Ministerio de
Educación )

Política educacional
Supervisión del sistema

NIVEL INTERMEDIO
(Departamento)

Apoyo y supervisión de la
gestión educativa en los
centros locales
Control de los recursos,
supervisión de los estudiantes y de la gestión
educativa

UNIDAD DE
PRODUCCIÓN
(Centros autónomos)

COMUNIDAD
(Consejos directivos
de centros
autónomos)

Supervisión y evaluación
de la gestión educativa

ADMINISTRACIÓN
DEL PERSONAL

Apoyo y supervisión de las
actividades educativas

GOBIERNO LOCAL
(Municipio)

FINANCIAMIENTO

Desde 1997: Transferencias específicas asignadas a las
escuelas según una fórmula que toma en cuenta aspectos
de eficiencia, más transferencias específicas condicionadas
asignadas a los municipios según criterios de equidad.

CONTENIDO
OTRA

Carrera docentes, sueldos

Planes generales de estudio

Apoyo, capacitación a los
Consejos, a los docentes

Ajustes a los planes nacionales

Copago voluntario (de hecho, se paga en secundaria), con
recomendación de asignación (60% para incentivos salariales y 40% para inversión y mantenimiento)

Nombra y despide
personal
Determina incentivos
salariales

Provisión servicios

Planes anuales
Políticas de acceso
Objetivos educacionales

Establecimiento de los montos de los copagos

Nombra y despide
personal y director del
centro. Determina incentivos salariales

Participación en la
gestión corriente

Decisiones sustantivas,
planes operativos, objetivos
educacionales

Fuente: Elaboración propia en base a Castillo, 1998; Banco Mundial , 1996 a; Moncada, 1996; BID, 1996.
Nota: Casillero no sombreado se refiere a función teóricamente definida, aún no en práctica.

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE …

61

2. Análisis comparativo
a) Motivaciones e implementación
En un análisis comparativo de las distintas motivaciones de las reformas implementadas en los
países se advierte, ante todo, una gran diversidad entre ellas, que refleja las distintas razones
que pueden inducir un país a querer descentralizar la provisión de sus servicios (ver capítulo
II). No obstante, se nota en general un predominio de razones de tipo fiscal en las reformas de
“primera generación” (Argentina, Chile y Brasil) y de tipo político (legitimación de los
gobiernos, control de situaciones conflictivas, democratización) en las reformas más recientes,
que refleja el cambio del contexto económico y político que ocurrió entre los años ochenta y 90.
A las preocupaciones financieras y fiscales que se dieron en contextos políticos no democráticos,
sucedieron preocupaciones de legitimación de los gobiernos en los nuevos contextos
democráticos. Las motivaciones de eficiencia han sido en la mayoría de los casos de carácter
secundario, aunque el peso de estas ha aumentado a partir de los años noventa.
Con respecto a la implementación de las reformas, nuevamente resalta una gran
heterogeneidad entre los países, surgida de las diferentes condiciones político-institucionales
y socioeconómicas de partida, y distintas motivaciones iniciales. Un aspecto que se puede
resaltar es que la implementación de los procesos de reforma en los casos más recientes se hizo
de manera más consensuada (cuadro 16). Esto no es sorprendente por cuanto, en contextos
democráticos, una reforma con un impacto político y social tan importante como una
descentralización de los servicios sociales, debe ser negociada entre los distintos grupos de
actores involucrados para ser viable.

b) Modelos
Hay varios aspectos que se pueden destacar en un análisis comparativo de los distintos
modelos. En primer lugar, se nota la ausencia de modelos puros de devolución de la educación.
En todos los casos analizados, el financiamiento de los servicios educativos es compartido y la
mayoría de los recursos provienen de niveles diferentes de aquellos que proveen directamente
los servicios, excepto en el caso de los estados de Brasil. Además, la gestión del personal
docente, excepto en Argentina, y los aspectos pedagógico-curriculares, son compartidos entre
los niveles con una fuerte injerencia del nivel central, en muchos casos.
En segundo lugar, como se observa en los cuadros resumen, la fila que corresponde a
la participación de la comunidad, está más vacía que las otras. Esto, en virtud de que el grado
de participación de la comunidad en las distintas funciones de la provisión de los servicios es
generalmente bajo, con la excepción de Nicaragua y, en menor medida, de Brasil.
En tercer lugar, en cada país se advierte una variedad de combinaciones de niveles
involucrados y/o de alcance de responsabilidades traspasadas según la función y/o áreas
geográficas involucradas. Ello se debe no solo a las distintas condiciones político-institucionales
y socioeconómicas de partida de cada país que, por supuesto, condicionan el diseño de los
modelos, sino también a la falta de referencias claras, y a las consecuencias que generan las
reformas por su impacto sobre la equidad territorial, la redistribución de poder político, y otros,
que dejan abierta toda una serie de opciones y combinaciones. Este aspecto hace que sea difícil
clasificar los distintos modelos con tipologías claras.

62

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

Cuadro 16
ORIGEN, MOTIVACIONES Y SECUENCIA DE LAS REFORMAS DE DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN
Argentina

Bolivia

Brasil

Chile

Colombia

México

Nicaragua

Origen
(centralizado o de la
base)
Motivaciones
(fiscales, de
eficiencia,
políticas)

Desde el centro (1978:imposición a las provincias;
1992: negociada)
Motivaciones fiscales (reducción del tamaño del
Estado, desequilibrios
macroeconómicos y fiscales)

Consensual

Desde el centro

Desde el centro,
negociada

Desde el centro,
negociada

Desde el centro, negociada

-1978: Traspaso casi
total, a provincias de la
educación primaria
-1991-1993: Traspaso a
provincias de la
educación secundaria en
4 etapas (por provincias
involucradas)

-1994:
Descentralización de
la provisión a nivel
municipal
-1995: Delegación de
responsabilidades,
todavía más
potenciales que
efectivas, a los
departamentos

Legitimación del
gobierno; control de
situaciones conflictivas
(con el sindicato y grupos disidentes); influencia del contexto internacional; eficiencia
-1992: traspaso a los
estados de los
establecimientos
federales de educación

Motivaciones fiscales
(movilización de recursos, empuje a la privatización); democratización; eficiencia técnica y
social

Secuencia
(por niveles,
por competencia,
por área geográfica)

Desde el centro (gobierno federal) y desde los
estados
Motivaciones variadas
según estado (de tipo
fiscal en muchos casos).
Motivaciones del
gobierno federal más
bien centradas en la
eficiencia
-A partir de la mitad de
los años ochenta: se dan
algunos procesos
interesantes de
municipalización y
autonomía escolar en
algunos estados. Los
procesos tienen distintos
grados de profundidad.

-Traspaso, con la firma de
los convenios, de responsabilidades muy amplias
(financieras, administrativas y programáticas)

Democratización, redistribución de poder político

-Descentralización más
rápida, según
competencia, a nivel
municipal. Más gradual,
a nivel departamental
-No hay secuencia por
área

-1995: Nueva ley de
financiamiento (empuje a
la municipalización) e
impulso a la autonomía
escolar, que involucra
todo el país

Motivaciones fiscales (reducción de tamaño del Estado, fomento de un proceso
de privatización); políticas
(debilitamiento del sindicato); y de eficiencia
-1980/1981: 87% de las
escuelas primarias y secundarias se municipalizan
-1986/1989:se completa el
proceso
-Se traspasan, inicialmente,
solo competencias administrativas. El grado de
autonomía en lo financiero y
programático es muy
limitado. Además, a partir
de 1990 se recentraliza la
política salarial. Desde 1994
se implementan medidas
tendientes a profundizar la
municipalización, en lo
administrativo y
programático, y se da un
primer empuje a la
autonomía escolar

Redistribución de poder
político (legitimación del
Estado); control de situaciones de conflicto; democratización; eficiencia
social
-1991: Nueva
Constitución
-1993-1996: once de los
32 departamentos son
certificados. Certificación
limitada a pocos
municipios (los que, de
todas maneras, asumen
responsabilidad en la
provisión de servicios
educativos, en el período
1986-1990)

-Traspaso de amplias
responsabilidades a los
departamentos; se
reducen las competencias
administrativas de los
municipios, aumentan
levemente las financieras

-Traspaso inicial de
responsabilidades
limitadas
-Se completa el
traspaso en todos los
estados. Las modalidades de traspaso son
heterogéneas entre los
estados (la fusión federal/estadual se da en
distintos modos)

-1993-1994: se profundiza la
descentralización municipal en
tres municipios más convenio
de autonomía escolar con 53
centros secundarios
-1995: empuje a la autonomía
escolar; desincentivación de la
municipalización
-1996: se establecen los centros autónomos modelos;empuje a la desconcentración administrativa
(departamentos)
-Con los convenios de autonomía, el gobierno trasapasa en
seguida una amplia serie de
competencias a las escuelas
-Autonomía escolar a
discreción de cada centro. Los
más grandes son privilegiados.

Fuente: Carciofi, Larrañaga y Cetrángolo, 1996; Ruiz-Mier y Giussani, 1997; Draibe, 1998; Vargas y Sarmiento, 1997 a, b; Ornelas, 1997a; Castillo, 1998; Fiske, 1996;
Prawda, 1992; BID, 1996; Banco Mundial, 1996a; UNESCO/REDUC, 1991.

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE …

63

Cuadro 17
CARACTERIZACIÓN DE LOS SISTEMAS DESCENTRALIZADOS DE PROVISIÓN DE LA EDUCACIÓN EN SIETE PAÍSES DE AMÉRICA LATINA,
POR DISTRIBUCIÓN DEL FINANCIAMIENTO TIPOLOGÍA DE LAS TRANSFERENCIAS
Distribución territorial del financiamiento del
GPEB a/
NC
8

NI
92 b/
(1978-1985)

NL
-

10

90 c/
(1997)

---

26

44

30 d/ (1995)

50

-

50 e/ (1991)

Colombia
(a partir de 1991)

10

50

40 (1996)

Mexico
(a partir de 1992)
Nicaragua
(a partir de 1993)

56

44 f/ (1995)

-

68

-

32 (1996) g/

Argentina
(a partir de 1978)
Bolivia
(a partir de 1994)

Brasil
(a partir de los
años setenta)
Chile
(a partir de 1981)

Naturaleza de las transferencias y criterios de asignación

Transferencias generales, vía co-participación de impuestos, asignadas por Ley

Transferencias especificas a departamentos, con directiva de asignación para gasto corriente.
Transferencias generales a departamentos y municipios vía coparticipación de impuestos asignadas según población. Desde el 1996, los recursos destinados a los
municipios tienen una directiva de asignación para inversión (el 85% de los recursos de co-participación debe ser asignado a inversión).
Transferencias generales vía coparticipación de impuestos, asignadas según criterios de negociación y de equidad.
Transferencias especificas (salarios-educación) asignadas a los estados según lo recaudado. Desde 1995, el 60% del total de recursos para educación debe ser
canalizado en un Fondo que debe gastar por lo menos el 60% en remuneraciones. Los recursos provenientes del Fondo son distribuidos entre las escuelas
estaduales y municipales del Estado de acuerdo al número de alumnos matriculados.
Transferencias específicas, asignadas en relación a la tasa de asistencia media de los alumnos registrada en los últimos tres meses en cada municipio y al costo de
provisión del servicio. Existen también transferencias cruzadas redistributivas entre municipios (a través del fondo común municipal).
Transferencias generales a departamentos (situado fiscal), con directiva de asignación para salud (el 25%) y educación (el 75%), asignadas según gasto histórico,
población y esfuerzo fiscal. En la practica, según gasto histórico.
Transferencia generales, vía coparticipación de impuestos, a municipios, con directiva de asignación (30% a educación) y asignadas según gasto histórico,
indicadores de pobreza relativa local, esfuerzo fiscal y eficiencia administrativa.
Transferencias específicas asignadas de acuerdo a un irreductible (que toma en cuenta lo asignado el año anterior) y a prioridades sectoriales.
Transferencias generales, vía coparticipación de impuestos, asignadas según población y recaudación histórica.
Las transferencias específicas a las escuelas, que antes se distribuían según profesor, se asignan, desde el 1997, según alumnos atendidos, gasto administrativo y
sueldos promedios. Las transferencias especificas a los municipios, que se introdujeron hace poco, se asignan según criterios de equidad.

Fuente: Carciofi, Cetrángolo y Larrañaga, 1996; Ruiz-Mier y Giussani, 1997; Draibe, 1998; Vargas y Sarmiento, 1997 a, b; Ornelas, 1997a; Castillo, 1998; Espinoza y Mancel,
1994.
a/ Después de las transferencias intergubernamentales. GPB: Gasto Público en educación básica. NC= nivel central (gobierno central o federal); NI=nivel intermedio (Estados
provincias, departamentos); NL=Nivel local (municipios). b/ Educación primaria. c/ Solamente se considera la distribución del presupuesto del nivel central de educación
básica (o sea, no se incluyen los recursos propios de los niveles subnacionales). No incluye, tampoco, los recursos de coparticipación. d/ Educación total (incluye educación
superior). e/ El grado de descentralización moderado se debe principalmente a los recursos públicos destinados al sector privado subvencionado, que permanecen
centralizados. f/ Educación total (incluye educación superior). El grado de descentralización moderado se debe no solamente a la inclusión de la educación superior, sino
también a la permanencia de un grado de centralización en la contratación de los recursos humanos y a la importancia de programas (por ejemplo, para el mejoramiento de la
calidad educativa y el fomento a la ciencia y cultura) que siguen centralizados. g/ Educación total. Recursos descentralizados a municipios y escuelas. Incluye recursos
propios generados por las escuelas. La escasa cobertura del proceso en 1996 explica el grado todavía bajo de descentralización presupuestaria

64

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

Con respecto a la evaluación del grado de autonomía otorgado en el financiamiento de
los servicios, es necesario considerar dos aspectos principales: el peso de los recursos propios
respecto de los recursos traspasados de otros niveles, y las condiciones de utilización de los
recursos traspasados. Una estructura de financiamiento muy dependiente de recursos de origen
central, deja por supuesto menos autonomía en la provisión del servicio que una estructura más
dependiente de recursos propios. Por otro lado, sin embargo, hay diferencias importantes en
el grado de condicionamiento de las distintas estructuras de financiamiento, según las
condiciones atadas a los recursos traspasados que hay que tomar en cuenta. El cuadro 17, que
incluye una desagregación del gasto público en educación básica por nivel ejecutor del gasto
(incluyendo, entonces, las transferencias intergubernamentales) y una corta descripción de la
naturaleza y condiciones de utilización de las transferencias, además de los criterios de
distribución entre áreas e instituciones públicas, entrega información útil para la evaluación.

Haciendo un esfuerzo de síntesis y sopesando el grado de autonomía y participación de
los niveles subnacionales en las distintas funciones, se puede intentar clasificar los procesos
analizados de acuerdo a cinco grandes tipologías de reforma (cuadro 18):
42

1. Reformas de tipo principal/agente (P/A) entre un principal (nivel central) y un
agente (nivel intermedio o local) con poca participación como son los casos de Chile y México.
Estos procesos se caracterizan, en primer lugar, por una proporción similar de recursos propios,
en promedio, alrededor del 10% de los recursos totales del nivel proveedor disponibles para
educación, que limitan la responsabilidad financiera del nivel proveedor de los servicios, a
pesar de dejarle libertad en la asignación de sus recursos, no sujetos a directivas de gasto o
asignación. En segundo lugar, por una proporción y tipología similar de recursos
descentralizados: aproximadamente, entre el 50% y el 60% de los recursos destinados a la
educación primaria y secundaria se manejan de forma descentralizada, y la totalidad –en el caso
de Chile–, o la mayoría de estos –en el caso de México– se traspasan en forma de transferencias
específicas (cuadro 17). Por último, se caracterizan por la negociación salarial así como por los
aspectos principales de la carrera docente que se mantienen centralizados, y por la
responsabilidad por los contenidos educativos compartida entre el nivel central y el nivel
intermedio o local, con un papel importante del nivel central en la definición de los planes de
estudio. Otra similitud de los modelos, a pesar de ser el chileno un modelo de municipalización
y el mexicano uno de estadualización, es la falta de mecanismos efectivos de participación local.
En Chile, como ya se ha mencionado, por lo menos se están realizando esfuerzos de traspaso
de responsabilidades en las escuelas que deberían tener un impacto positivo sobre la
participación. La utilización de un subsidio por estudiante como mecanismo de asignación de
los recursos en el país debería obrar como un incentivo a la participación de los padres a través
de la elección del establecimiento escolar. Sin embargo, al distribuir el subsidio a la
municipalidad y no a la escuela y tampoco a las familias, estas no se sienten involucradas en
el proceso de asignación de recursos, siguen teniendo la impresión de recibir una educación
“gratuita” (Carciofi, Larrañaga y Cetrángolo, 1996) y se restringe el incentivo a una
participación activa en la elección y operación de las escuelas.
2. Reformas de tipo P/A entre un principal (nivel central) y dos agentes (niveles
intermedio y local) con poca participación, como son los casos de Bolivia y Colombia, respecto

42

De ahora en adelante el modelo principal agente se refiere al modelo P/A de intensidad media definida en el
capítulo II.

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE …

65

a sus procesos de descentralización. Estas reformas se caracterizan, en primer lugar, por un
cofinanciamiento que involucra dos niveles, además del nivel proveedor, con una proporción
similar de recursos descentralizados (aproximadamente el 90%) sujetos a directivas de
utilización bastante restrictivas (cuadro 17). En segundo lugar, por un monto limitado de
financiamiento con recursos locales, aproximadamente 5% en Bolivia y 10% en Colombia. En
tercer lugar, por la gestión de la política laboral y de los aspectos pedagógico-curriculares
compartidos entre el nivel proveedor y, por lo menos, dos otros mismos niveles (caso de
Colombia) o que dependen de dos mismos niveles que no incluyen el nivel proveedor (caso de
Bolivia). Estas formas de descentralización, además de la poca autonomía que dejan al nivel
proveedor, pueden llevar a problemas de abandono de responsabilidades de cada nivel
involucrado, generando a la vez problemas de accountability, de coordinación entre niveles y
de supervisión financiera. En los dos países, a pesar de que se están promoviendo mecanismos
eficaces para involucrar a la comunidad local a través de la formación de órganos de
participación y, en Colombia, mediante una desconcentración incipiente a nivel de escuelas, la
participación y el control social siguen todavía débiles. Además, hay que tener cuidado de que
la poca claridad de responsabilidades recíprocas de los niveles no termine, en el futuro,
desincentivando la participación local. En Colombia, se está actualmente discutiendo un cambio
en las fórmulas de asignación de los recursos por un sistema de asignación por estudiante para
mejorar la eficiencia de la provisión a través de un mayor involucramiento de los padres.
3. Procesos de desconcentración participativa, como es el caso de la descentralización
escolar en Brasil. La experiencia –que se está dando desde la mitad de los años ochenta en las
escuelas estaduales de varios estados–, de traspaso de algunas categorías de recursos
directamente a las escuelas combinado con el nombramiento de los directores por los consejos
escolares y la participación de estos en la gestión corriente y de contenidos de los
establecimientos, puede ser considerada como una desconcentración, ya avanzada, de
responsabilidades en las unidades escolares con un grado satisfactorio de participación de la
comunidad escolar, a través de los consejos, en el proceso educativo.
4. Procesos de devolución híbrida con poca participación, como el de Argentina con su
provincialización, y el de Brasil con sus sistemas estaduales y municipales de provisión de
educación primaria. Estos procesos se caracterizan, en primer lugar, por proporciones similares
de recursos descentralizados en los niveles subnacionales (alrededor del 90% de los recursos
totales para educación primaria) y el predominio, o la totalidad, en el caso argentino, de
traspasos bajo la forma de transferencias generales (cuadro 17). En segundo lugar, por las
proporciones de los recursos generados por los niveles proveedores, que representan
43
generalmente más del 40% de los recursos totales disponibles para educación . Estas
características confieren más autonomía financiera a los niveles proveedores que en los casos
anteriores, con distintos grados dependiendo de las directivas de utilización existentes.
Argentina es el país que tiene probablemente mayor libertad de decisión, ya que las provincias
no están sujetas a ninguna directiva de utilización sobre los recursos propios y coparticipados;
el caso contrario corresponde a los estados y municipios brasileños. En tercer lugar, estos
modelos se caracterizan por tener un grado de autonomía prácticamente total en la política
laboral, e importante en lo pedagógico-curricular existiendo amplia autonomía para la
formulación e implementación de los planes de educación. Con respecto a la participación,
ambos procesos no han sido participativos, o, por lo menos, los mecanismos de participación

43

Excepto en el caso de los municipios brasileños, donde las proporciones de recursos propios deben representar alrededor
del 15 al 20% de los recursos totales. En el Estado de Santa Catarina, por ejemplo, en 1993 los municipios financiaban
en promedio el 20% del gasto educativo con recursos propios, y el porcentaje va en aumento (FUNDAP, 1996).

65

66

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

existentes no funcionan de manera eficaz. Como ya se dijo, en Brasil, por lo menos, el proceso
de desconcentración escolar en curso está fomentando la participación al interior de las
escuelas.
5. Procesos de devolución híbrida participativa, como la descentralización escolar en
Nicaragua. Este proceso, por el monto de recursos propios generados por las escuelas mismas,
que representaban en promedio el 45% del financiamiento total de los centros de enseñanza
secundaria, en 1996, y el grado importante de autonomía en la gestión del personal
(nombramiento de directores, contratación/despidos de personal, incentivos salariales) y en lo
pedagógico-curricular, se acerca a un proceso de devolución híbrida a pesar de tener mayores
limitaciones de autonomía que en los casos de Argentina y Brasil. Puede, además, ser
caracterizado como participativo por la importancia creciente de los consejos directivos en la
administración de los centros escolares.

Cuadro 18
MODELOS DE DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN
EN PAÍSES SELECCIONADOS
Países

I
Argentina
Bolivia
Brasil
Chile
Colombia
México
Nicaragua

Devolución

Principal/agente

L

U

I

L

U

Desconcentración
I

L

U

H
H

Grado de
participación de la
comunidad
Bajo

H

Fuente:Elaboración propia
I = Nivel intermedio (provincia, estado o departamento)
L = Nivel local (municipios)
U = Unidad de producción (escuelas)
H = Modelo híbrido
A = Autonomía incipiente
.

A
A
H

Incipiente
Medio (U)
Bajo/en aumento
Bajo/en aumento
Bajo
Medio/en aumento

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE

V.

…

67

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE
DESCENTRALIZACIÓN DE LA SALUD EN
AMÉRICA LATINA

La heterogeneidad de los países de la región, sumada a la diversidad de estrategias de descentralización empleadas en cada caso, y las restricciones de información, limitan la rigurosidad
de los análisis comparativos del proceso de descentralización de la atención primaria de salud
en los distintos países. A pesar de lo anterior, en este capítulo se hace un esfuerzo por
sistematizar las diversas experiencias mediante el reconocimiento de los elementos comunes
y las principales diferencias en las estrategias adoptadas. En beneficio de la comparabilidad,
en el análisis que se presenta a continuación se introduce un elevado grado de simplificación
que puede representar en algunos casos un costo, en la medida que se pierde la riqueza que
provee el análisis de cada experiencia en particular.

1. La estrategia de descentralización de la salud por país
Las reformas vinculadas con la descentralización de los servicios de salud tienen una larga
tradición en América Latina y se caracterizan por su gran variedad respecto del contenido,
extensión y persistencia en el tiempo. El cuadro 19 resume la evolución histórica de los
procesos de descentralización del sector salud en América Latina.
En esta sección se intenta sistematizar las diversas experiencias tratando de tipificar el
modelo predominante en cada uno de los países analizados. Esta sistematización se efectúa en
base a la tipología de modelos de descentralización destacada en la parte teórica y utilizada
también en el capítulo sobre educación. Es importante señalar que al analizar cada una de las
experiencias se encuentra una línea divisoria poco clara entre un modelo y otro, lo cual
introduce cierto grado de arbitrariedad en la caracterización de cada una de ellas.
Para efectos de simplificación, a continuación se realiza un ejercicio en el que se distingue
el papel de los diferentes niveles en cada una de las funciones principales. Los niveles
considerados son el central, el intermedio, el local, la unidad productiva y la comunidad. Entre
las funciones, se distinguen cuatro amplias categorías: conducción, regulacióny evaluación;
financiamiento; administración, y área programática.

a) Argentina
El proceso de descentralización de los servicios de salud en Argentina se encuadra en un
contexto fuertemente marcado por las restricciones presupuestarias que han afectado al sector
público en general y el financiamiento de los programas sociales en particular. Por otra parte,
la experiencia argentina presenta ciertos elementos específicos que la diferencian del resto. En
primer lugar, se trata del caso más intenso y de mayor trayectoria de descentralización de la
salud en la región, tanto por la cuantía de recursos ejecutados por los niveles subnacionales,
como por las facultades y poder de decisión traspasados a las provincias. Además, se trata de
una compleja estructura en la que, tan importante como el sistema público es el de las ‘obras
sociales’, mecanismo de aseguramiento sindical que se ha caracterizado por una organización

67

68

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

autónoma que es importante de considerar en todos los análisis del sector salud argentino.
Finalmente, a diferencia de otras experiencias, la atención primaria en el subsector público se
realiza tanto en establecimientos con esa finalidad (dispensarios, hospitales de baja
complejidad) como en hospitales de alta complejidad (Montoya , 1997).
A lo largo de las últimas cuatro décadas se ha avanzado en forma progresiva hacia una
salud pública descentralizada, en un proceso que se ha caracterizado por su gradualidad, en
el sentido de que ha pasado por diversas fases en las cuales hubo un traspaso progresivo de
competencias al nivel intermedio (provincias) y, más recientemente, a la unidad
microeconómica (hospitales de autogestión). La descentralización en el nivel local no ha
formado parte del modelo de descentralización explícito, sino que ha quedado a merced de la
iniciativa y voluntad de cada provincia. La función de coordinación entre las provincias fue
establecida a comienzos de los años setenta a través de la creación de Comités federales de
salud y de consejos federales de salud.
El proceso de descentralización más reciente, iniciado en el año 1978, tuvo como
motivación principal la reducción de las presiones fiscales del nivel central, y ha consistido en
el traspaso de mayores funciones a las provincias sin una contrapartida de nuevos recursos. La
eficiencia y equidad no estuvieron presentes entre las motivaciones del proceso, lo que
determinó la falta de mecanismos de coordinación y de políticas dirigidas a buscar una mayor
eficiencia y equidad en el gobierno nacional.
En general, el proceso de provincialización de la salud se caracteriza por el traspaso
amplio de facultades y competencias (normativas, operativas y programáticas) a todas las
provincias, minimizando el papel del nivel central. El proceso de descentralización que tiene
lugar a partir de 1978 se caracteriza por la transferencia gradual de hospitales que aún
quedaban en el ámbito de la nación, a las provincias. En esta fase, en 1986 comenzó en forma
gradual la descentralización microeconómica, brindando mayor independencia a los hospitales
en materia de financiamiento y gestión. En particular, en la década de 1990 se observa en
Argentina un triple fenómeno: la transferencia de los últimos hospitales de la nación a las
provincias; casos de descentralización de las provincias a los municipios, y el inicio de cierta
descentralización microeconómica impulsada por el gobierno central hacia el nivel de los
hospitales, bajo la figura de hospitales de autogestión. En el modelo de autonomía
hospitalaria los hospitales públicos participan en la dirección de la unidad, cuentan con la
posibilidad legal de facturar, captar fondos para ser utilizados en equipamientos y, en algunos
casos, a salarios, y administran autónomamente el servicio.
Actualmente, existe una serie de hospitales que se han ido transfiriendo a las provincias
sin que exista un marco global que permita articular el funcionamiento de cada uno de ellos.
En general, las provincias tendieron a repetir el mismo esquema centralizado de la nación: un
Ministerio de Salud, cierta cantidad de hospitales de baja complejidad, otros de alta
complejidad, y algún grado más o menos razonable de articulación, generándose de ese modo
en vez de un sistema nacional de salud, 23 sistemas provinciales de salud. Como resultado de
la provincialización de la salud han surgido diferentes modelos de descentralización provincial,
los que se diferencian por el grado de descentralización que trasladan a los niveles locales.
Existen modelos en que la provincia ha dado espacio al municipio para desempeñar un papel
más activo en materia de administración, transfiriendo grados importantes de autonomía a los
municipios y a las unidades hospitalarias, e incluso se ha llegado a crear algún espacio de
participación de la comunidad en la dirección del hospital. En otros casos, por el contrario, el
modelo es altamente centralizado en el nivel provincial.

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE

…

69

Cuadro 19
EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA SALUD EN PAÍSES SELECCIONADOS

ARGENTINA

BOLIVIA

BRASIL

CHILE
COLOMBIA

MÉXICO

NICARAGUA

HITOS DE DESCENTRALIZACIÓN
Hasta 1945: Modelo descentralizado anárquico
1955-1978: Descentralización de un sistema desarticulado
Desde 1978: Descentralización orientada por las relaciones financieras entre nación y provincias
1994: Delegación de responsabilidades nivel municipal
1995: Delegación de responsabilidades nivel departamental
1996: Nuevo modelo sanitario
1978-1983: Primeras iniciativas de integración (AIS). Movimientos sociales exigen cambios institucionales en la política de salud
1984-1991: Creación del sistema unificado y descentralizado de salud (SUS). Paso decisivo con la democratización del país. En 1988 se consagra constitucionalmente el SUS (pero con
competencias ambiguas), el cual es reglamentado en 1990
1992-1996: Aumento y aceleración de la municipalización
1981-1982: Traspaso en forma experimental de función ejecutiva (responsabilidades de atención primaria de salud e infraestructura) al nivel municipal. Suspendido durante la crisis y
reiniciado en 1987
1968: Establecimiento del situado fiscal, considerado como un acto de desconcentración de recursos fiscales
1986: Descentralización de la inversión en infraestructura de las instituciones prestatarias de servicios de primer nivel en los municipios
1990: Descentralización de la prestación de los servicios. Se profundiza el proceso con la descentralización de parte de la dirección y control sobre los servicios de salud. A los municipios
se les asigna la responsabilidad de la prestación y funcionamiento del primer nivel de atención en salud, y a los departamentos los del segundo y tercer nivel
Constitución de 1991: Los servicios de salud se organizarán en forma descentralizada por niveles de atención y con participación comunitaria, y se establece el carácter obligatorio de la
seguridad social
1993: Se reglamentan los dos elementos establecidos en la constitución de gestión territorial y aseguramiento. Se pone en marcha el sistema descentralizado de seguridad social en salud
1983-1987: Primera etapa de la descentralización de la salud. Se trató de un modelo de coordinación más que de descentralización, pues no se transfirió autoridad
1988-1994: Fortalecimiento del modelo de Sistemas Locales de Salud (SILOS). Se intentó fortalecer la capacidad técnico-administrativa de las jurisdicciones descentralizadas, dando
origen a una desconcentración administrativa (se desconcentró la contratación de los mandos medios y, en 1994, el pago del personal)
1996: Nuevo modelo de descentralización. Se traspasan a los estados recursos y competencias
1982: Proceso de regionalización del Ministerio de Salud a/ . Unificación de servicios de primer y segundo nivel en autoridades regionales dependientes del Ministerio de Salud, bajo el
sistema unificado de salud
1987-1989: Proceso de descentralización presupuestaria b/
1990: Recentralización presupuestaria
1992: Creación de los sistemas locales de atención integral (SILAIS)

Fuente: Bisang y Cetrángolo, 1997; Ruiz-Mier y Giussani, 1997; Ornelas b, 1997; Vargas y Sarmiento, 1997c; México, Consejo Nacional de Salud, 1996; Draibe, 1998;
Gómez, 1997; Carciofi, Cetrángolo y Larrañaga, 1996.
a/ 1982: Gobierno central nombra delegados regionales de gobierno con rango de ministro. 1985: Presupuesto de Salud de Managua pasa a ser controlado directamente por
la administración regional del Ministerio de Salud. b/ 1987: Presupuesto de salud de Managua fue descentralizado en el nivel de unidades operativas. A partir de esta
experiencia, se extendió a otras regiones. La descentralización presupuestaria consistió en la asignación directa del presupuesto por parte del Ministerio de Finanzas a las
direcciones regionales del Ministerio de Salud de las regiones II, III y IV.

70

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

La salud pública en Argentina es financiada a través de transferencias generales
automáticas a los gobiernos provinciales, derivadas del denominado “pacto fiscal”, y de
recursos propios. Las provincias reciben una transferencia automática, y cada una de ellas
asigna de manera autónoma los recursos presupuestarios al sector. No hay transferencias
específicas desde el nivel central al sector (como ocurre con otros servicios). Por lo tanto, el
presupuesto provincial de salud queda sujeto a la asignación provincial de los recursos propios
y de aquellos provenientes de la coparticipación. Adicionalmente, existen recursos propios
sectoriales que provienen de la venta de servicios o recuperación de costos que se realiza a nivel
hospitalario.
Como se observa en el cuadro 20, los diversos esfuerzos descentralizadores de los
servicios de salud en las provincias dieron origen a un sistema desarticulado, pero con un
elevado grado de autonomía de la gestión y del área programática a nivel provincial. Se trata
entonces de un modelo de devolución híbrida de competencias al nivel provincial y de las
44
unidades productivas por la vía de la autonomía hospitalaria, con una escasa participación de
la comunidad. El carácter híbrido proviene del hecho de que, a pesar de gozar de plena
autonomía en materia programática y de gestión, las provincias y hospitales mantienen una
relación de dependencia del nivel central en el plano financiero. Aunque las provincias están
facultadas para obtener recursos propios, su principal fuente de financiamiento proviene de
transferencias automáticas desde el nivel central al nivel provincial, por intermedio de la
45.
coparticipación tributaria. El nivel central mantiene participación en el diseño de programas
y en la dictación de normas, pero sus directrices no tienen más que un valor indicativo.

44

45

Respecto a la descentralización microeconómica el término devolución es utilizado en un sentido amplio debido a las
limitaciones de autonomía de los hospitales en los temas vinculados a política de recursos humanos (negociación
salarial, contrataciones).
En cuanto a los hospitales autónomos, se puede señalar que en la provincia de Santa Fe, por ejemplo, la captación de
recursos propios adicionales es creciente en el tiempo, y su relevancia oscila entre un 5% y un 40% de los ingresos totales
dentro de una muestra de hospitales analizados.

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE

…

71

Cuadro 20
EL MODELO DE DESCENTRALIZACIÓN DEL SISTEMA PÚBLICO DE SALUD EN ARGENTINA, DESDE 1978
ÁREAS
INSTITUCIONES

CONDUCCIÓN, REGULACIÓN,
EVALUACIÓN

FINANCIAMIENTO

ADMINISTRACIÓN
DEL PERSONAL

GOBIERNO CENTRAL
(Secretaría de Salud del
Ministerio de Salud y Acción
Social)

Diseña programas, dicta normas y
coordina subsistemas. Sin embargo, sus directrices tienen solo
valor indicativo

Cuenta con autonomía para la
definición de políticas de su
jurisdicción y ejerce el control
sobre los diversos subsectores
que llevan a cabo acciones de
salud en su territorio (excepto en
obras sociales)

Puede captar recursos adicionales en forma de impuestos y
usarlos en forma irrestricta

OTRA

Coparticipa de recaudaciones
tributarias

NIVEL INTERMEDIO
(Autoridades sanitarias
provinciales)

CONTENIDO

Política de recursos
humanos

A partir de 1992, se
transfirieron los principales
programas de prevención
(nutrición, inmunización y
materno)
- Tiene a su cargo la ejecución
de programas y la administración de servicios de su
órbita.

GOBIERNO LOCAL
(Municipios)

UNIDAD DE PRODUCCIÓN
(Hospitales públicos)

COMUNIDAD

Ejecución de programas y
provisión de servicios.

Define programas de cobertura
nacional: lucha contra endemias; campañas preventivas;
educación sanitaria; programas
materno-infantiles y de nutrición,
control de alimentos y
saneamiento ambiental
Define planes provinciales de
cobertura de determinadas
endemias.

Independencia en facturación
por prestaciones a Obras Sociales y recursos adicionales a
través de copagos (hospitales
de autogestión)
Copago

Fuente: Elaboración propia en base a Bisang y Cetrángolo, 1997.
Nota: Casillero no sombreado se refiere a función teóricamente definida, aún no en práctica.

Sobresueldos
(hospitales de
autogestión)

- Hay casos de descentralización desde las provincias a
los municipios.
Transferencia desde la nación
a los hospitales de autogestión:
provisión de servicios.

Autonomía en el proceso de
asignación de recursos internos
(hospitales de autogestión)

72

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

En síntesis, se puede afirmar que el proceso de descentralización de los servicios de salud
que progresivamente se ha ido implementando en Argentina se ha caracterizado por la ausencia
de una política integral encargada de definir las prioridades del sector, lo que ha contribuido
a generar modelos heterogéneos de salud provinciales, donde se reconoce un rasgo común que
es el avance hacia la descentralización microeconómica.

b) Bolivia
El modelo de descentralización de la salud promovido en Bolivia, conocido como modelo de
gestión compartida con participación popular, responde a una voluntad más amplia de
democratizar y modificar la distribución del poder político en el país. El proceso de
descentralización no refleja las demandas sectoriales, sino que se inserta dentro de un plan
global de redefinición de las relaciones entre las unidades locales y centrales al interior del
sector público en general. La descentralización de los servicios sociales forma parte, entonces,
de un conjunto más amplio de reformas estructurales que han modificado radicalmente la
institucionalidad del país.
El proceso de descentralización en el sector se inicia con la promulgación de la ley de
participación popular en 1994, que crea 311 municipios. Por intermedio de esta ley se
descentraliza el sector salud transfiriendo a los municipios la infraestructura física de las postas
sanitarias, los centros de salud y los hospitales de segundo y tercer nivel de complejidad,
incluyendo hospitales de referencia nacional. Se transfieren también las responsabilidades
ligadas al mantenimiento de esa infraestructura, su equipamiento y la provisión de insumos
necesarios para la adecuada prestación de los servicios.
El proceso de descentralización continúa con la ley de descentralización administrativa,
que en la práctica implica la transferencia de la administración de los recursos humanos del
sector salud a los departamentos. Los departamentos pasan teóricamente a estar a cargo de la
supervisión, administración y control de los recursos humanos en salud.
Se trata de un proceso de corta existencia y, por lo tanto, con un número importante de
discrepancias entre el modelo teórico y el que actualmente se aplica. En teoría, según el
modelo, los diferentes niveles de gobierno contribuyen en materia de regulación, supervisión,
financiamiento y administración, y la comunidad cumple un papel importante en la supervisión
de actividades y en la formulación de los programas de salud. La función de coordinación,
teóricamente, la desempeñan las direcciones locales de salud. Aunque falta consolidar el
proceso, su implementación geográfica ha sido muy rápida, no gradual, y ha abarcado todo el
territorio.
Uno de los elementos característicos del modelo boliviano es la distribución de los
papeles entre los niveles intermedios y locales. A diferencia de otros países en que estos
papeles se determinan por los niveles de atención de salud, en Bolivia, la distinción se establece
según los insumos sobre los cuales los distintos niveles ejercen su responsabilidad de
administración. En consecuencia, puede ser concebido como un “modelo de descentralización
por factores”. En este contexto, el papel del municipio se centra en la gestión de infraestructura
y operación, mientras que los departamentos tienen a su cargo la administración de los recursos
humanos (cuadro 21). Al tratarse de un modelo de gestión compartida y fragmentado por
factores, pasa a ser altamente demandante de mecanismos de coordinación vertical, con el
objeto de poder concretar en forma eficiente la función de producción de los servicios de salud.
Se trata entonces, de una transferencia a diferentes niveles del gobierno, de las distintas piezas
que componen la función de provisión.

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE

…

73

Dentro de este modelo, la Secretaría Nacional de Salud Pública es responsible establecer
y controlar el cumplimiento de la normativa y la comunidad está encargada de la identificación
de la demanda y el control social. A diferencia del sector educación, el sector salud no tiene una
estructura de participación independiente a la creada con la ley de participación popular. El
control social se realiza a través de los comités de vigilancia, que tienen funciones mucho más
amplias que simplemente la de controlar las actividades del sector salud.
Para resolver el problema de falta de coordinación en este esquema descentralizado, se
estableció el nuevo modelo sanitario, que se centra en el sistema público, y que se define como
un modelo de gestión compartida con participación popular”. Este modelo se aplica a través
del directorio local de salud (DILOS), que es un organismo participativo localizado en el
municipio y cuya función es cumplir un papel de coordinación, pero que debido a la falta de
reglamentación y normativa existente en el sistema, todavía no lo está cumpliendo.
En materia de financiamiento, la principal fuente proveedora de recursos es el nivel
central. A través de mecanismos de transferencias generales automáticas, vinculadas a las
rentas nacionales de coparticipación tributaria, el gobierno central financia los gastos de
inversión de responsabilidad de los municipios, y, a través de transferencias específicas a los
departamentos, financia los gastos de operación relacionados con la planilla de sueldos y
salarios. El grado de autonomía sobre los recursos de transferencia es bajo, toda vez que el 85%
de la recaudación tributaria efectiva que se transfiere a los gobiernos municipales debe ser
utilizada para gastos de inversión pública. Por otra parte, existe un copago que antes de la
descentralización era administrado por la unidad productora para gastos de funcionamiento,
personal y equipo de apoyo. Como consecuencia de la descentralización, los centros de
producción de servicios de salud perdieron autonomía al pasar a ser administrados por los
municipios, lo que afectó su capacidad de gestión. Llama la atención que la definición de la
oferta de servicios o contenido programático no es explícita, lo que en parte es el reflejo de la
ausencia de una clara política sectorial global.
En el caso boliviano, los cambios radicales en la institucionalidad que define la estructura
organizativa de provisión de los servicios de salud se han manifestado en un grado de
descentralización muy profundo en cuanto a la ejecución presupuestaria, dado que, después
de las transferencias, el nivel central solamente gasta en salud el 11.6% del gasto público en
salud (cuadro 31). Sin embargo, las condiciones de utilización de las transferencias son
restrictivas, limitando el grado de autonomía de los nuevos niveles proveedores. Por el
momento, el de Bolivia puede ser catalogado como un modelo de tipo principal/agente en los
niveles intermedio y local, tal como lo es en educación. La dependencia financiera con el nivel
central es muy elevada, y en materia de gestión del personal y programática existe una
autonomía parcial en el nivel intermedio. Cabe destacar la existencia de un esfuerzo por
establecer mecanismos de participación de la comunidad en el área programática y de control.

74

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

Cuadro 21
EL MODELO DE DESCENTRALIZACIÓN DE SECTOR SALUD EN BOLIVIA, A PARTIR DE 1994
ÁREAS
INSTITUCIONES
GOBIERNO CENTRAL
(Secretaría Nacional de Salud
Pública)

NIVEL INTERMEDIO
(Prefecturas departamentales,
dirección departamental de salud)
GOBIERNO LOCAL
(Gobiernos municipales, directorio
local de salud-DILOS-) a/

CONDUCCIÓN, REGULACIÓN,
EVALUACIÓN

FINANCIAMIENTO

-Norma, regula y conduce el nuevo
modelo sanitario.
-Planifica y define políticas de salud,
personal, medicamentos e insumos.
-Define política de paquete mínimo de
atención gratuita (Seguro de maternidad y
niñez)
- Planificación estratégica
-Supervisión y control de los recursos
humanos

-Municipios: Transferencias generales
vía coparticipación tributaria de 20%.
-Departamentos: Transferencias del
Tesoro General de la Nación (TGN)
para financiar planilla de recursos humanos y gasto de operación.

- Supervisión del desempeño de las
autoridades de salud y propuesta de ratificación y remoción
- Supervisión y coordinación de la elaboración del presupuesto de los centros de
salud y hospitales

UNIDAD DE PRODUCCIÓN
(Centros de salud, hospitales de
segundo y tercer nivel)
COMUNIDAD
(Comité de vigilancia y juntas
vecinales, comunidades campesinas y pueblos indígenas)

- Vigila que los recursos municipales se
inviertan en forma equitativa entre la
población urbana y rural
- Propone cambio o ratificación de autoridades

ADMINISTRACIÓN
DEL PERSONAL
- Define políticas de
recursos humanos
- Masa salarial
establecida por
negociación

OTRA
- Administración de medicamentos esenciales

- Opción de cofinanciar con fondos de
empresas departamentales que no han
sido privatizadas y con regalías

- Administración de
los recursos humanos

- Aplicación de las políticas
nacionales de salud dentro de
su región

- Recursos propios (básicamente válido
para municipios grandes)

- Puede contratar
personal médico
con recursos de
generación de los
centros de salud

CONTENIDO

- Administración y mantenimiento de la infraestructura, construcción, equipamiento, administración de los
gastos de operación
- DILOS administran programa de maternidad y niñez

- Recaudación vía tarifas por consultas,
servicios médicos y medicamentos (pero
administración de los recursos a cargo
de los municipios).
- Copago

Fuente: Elaboración propia en base a Ruiz-Mier y Giussani, 1997.
a/ Los DILOS están conformados por representantes del alcalde, el director departamental de salud y el comité de vigilancia.
b/ Gran incidencia del factor cultural que lleva a aceptar las enfermedades como orden natural.
Nota: Casillero no sombreado significa función teóricamente definida, aún no en práctica.

- Definición de las
patologías prioritarias
de atención

- Existe espacio (por
ausencia de definiciones) para iniciativas
departamentales

- Identificación
necesidades de salud. Sólo en teoría ya
que la población no
demanda salud. b/

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE

…

75

c) Brasil
El proceso de descentralización del sector salud en Brasil se inicia a fines de la década del 70,
y se ha caracterizado por su relativa gradualidad y por los cambios que ha experimentado
respecto a su contenido, orientación del proceso y prioridades.
En su primera etapa, el proceso de descentralización es una respuesta a las crecientes
demandas por cambios en la orientación de la política de salud dirigidos a universalizar el
derecho a la salud y a eliminar la fuerte segmentación y fragmentación del sistema. En este
sentido, la descentralización se percibe como uno de los instrumentos destinados a optimizar
la asignación de recursos al interior del sector salud, y, adicionalmente, forma parte de una serie
de reformas más amplias orientadas a integrar el sistema público de salud, reducir el poder del
nivel central fortaleciendo los niveles subnacionales, y aumentar el grado de participación
ciudadana.
El origen de la experiencia de descentralización del sector salud en Brasil constituye una
excepción en el contexto regional, en el sentido de que el proceso de reforma no fue liderado
por el nivel central sino por personal del área médica (principalmente del sector público), el que
a través de movimientos sociales dirigió un proceso de cambio institucional cuyos ejes eran la
integración de los tres niveles de gobierno en el sistema unificado de salud (SUS), la descentralización, y la desconcentración de los recursos y del poder político.
En el modelo de descentralización que se ha establecido, los niveles subnacionales
participan en alto grado en las diversas funciones; sin embargo, en la práctica, desde 1993 se
ha acentuado el carácter municipalista del modelo implantado. Con el objeto de introducir
flexibilidad frente a la heterogeneidad que caracteriza a los diversos entes subnacionales, el
proceso de descentralización adoptó una mecánica gradual, mediante la cual cada estado y
municipio solicita ser calificado en una modalidad de gestión y donde el elemento de
negociación entre las tres esferas de gobierno lo constituyen las comisiones de intergestores,
cuyo propósito es apoyar el proceso de implementación de la descentralización. Para los
estados se definieron dos categorías: gestión parcial y semiplena; mientras que los municipios
pueden ajustarse además a una tercera categoría, incipiente. Esta clasificación se traduce en
diferencias respecto de las facultades y autonomía en el uso de los recursos. El grado de avance
del proceso de descentralización es moderado si se considera que en tres años del total de
municipios (incluidos aquellos que aún no han solicitado clasificación) el 45% estaban
clasificados en la categoría de gestión incipiente, el 12% en gestión parcial, y el 1.8% en gestión
semiplena (que representa, sin embargo, el 12% de la población). Evaluado en términos de
dependencia financiera, el sistema sigue manteniendo una exagerada dependencia de los
recursos federales, lo que, en ausencia de vínculos automáticos establecidos constitucionalmente y en un contexto de ajuste fiscal, ha implicado un desequilibrio significativo en el
financiamiento del sector.
Uno de los problemas no resueltos en la experiencia de Brasil es la falta de
correspondencia entre las fuentes de financiamiento y las funciones y atribuciones de las
distintas esferas de gobierno. Por otra parte, la irregularidad y la ausencia de una vinculación
constitucional de los recursos para la salud ha constituido una restricción al avance de la
descentralización efectiva y una fuente de vulnerabilidad para el financiamiento del sector, al
depender fuertemente de la orientación de las políticas de ajuste y estabilización
macroeconómica. En efecto, como resultado de la profundización de la crisis de 1991-1993, el

76

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …
46

gasto en salud contribuyó al ajuste fiscal , quedando en la práctica el sistema de salud
desfinanciado, lo que obligó recientemente a establecer un impuesto provisorio sobre el
movimiento financiero, destinado a financiar el sector a partir de 1997.
En relación con las transferencias federales destinadas a salud, teóricamente la ley
estableció un sistema de transferencias automáticas a las entidades subnacionales según
diversos criterios: perfil demográfico y epidemiológico; características de la red de servicios y
equipamiento; desempeño técnico, económico y financiero en el período anterior; participación
del sector salud en el presupuesto estatal y municipal; planes de inversión; recuperación por
servicios prestados a otras esferas de gobierno, y requisitos organizacionales. En la práctica, sin
embargo, como resultado de dificultades técnicas y políticas, la implementación de estos
criterios se ha desarrollado con lentitud, y el mecanismo predominante de traspaso de recursos
del gobierno federal a los estados y municipios es el de remuneración por compra de servicios
a los entes subnacionales. Esto desincentiva la participación financiera de los niveles subnacionales, fortalece la cultura de dependencia del gobierno central, estimula procedimientos
médicos más caros y no necesariamente más eficientes, aumenta las presiones políticas
permanentes sobre la “caja federal” y, en fin, inhibe el proceso de descentralización (Barros,
Piola y Vianna, 1996). Las transferencias desde el gobierno federal a las entidades subnacionales
operan a través de los siguientes mecanismos: a) traspasos por concepto de actividades
ambulatorias y hospitalarias de acuerdo a la población, complejidad de la red y valores
históricos, y b) traspasos por incentivos a la descentralización a través del factor de apoyo a los
estados (FAE) y del factor de apoyo al municipio (FAM), asignado a cada entidad que se
habilita en alguna condición de gestión.
Como se observa en el cuadro 22, que ilustra el modelo de de municipalización
semiplena que se está implementando gradualmente en Brasil, las competencias específicas del
nivel municipal son la elaboración, administración y ejecución de acciones y servicios de salud
local –vale decir la gestión de la salud local–, mientras que el papel de los estados se relaciona
con la planificación regional de las políticas de salud. Un elemento que diferencia el proceso de
descentralización implementado en Brasil de otras experiencias de la región es que la función
de contratación de personal la realizan mayoritariamente los niveles subnacionales; en los otros
casos esa competencia se tiende a mantener centralizada. Los municipios gozan de gran
autonomía en materia administrativa y programática. Sin embargo, a pesar de ser un país con
un elevado grado de descentralización fiscal en el que los gobiernos subnacionales, incluidos
los municipios, pueden dictar sus propias leyes orgánicas, y sobreponerse a las leyes ordinarias
y federales, estos niveles subnacionales mantienen una importante dependencia de los recursos
del nivel central para el sector (solamente un 12% del gasto público en salud se financiaba con
recursos propios municipales, en 1990). En ese sentido, se trata de un modelo que puede
definirse como de devolución híbrida al nivel de los municipios. Los estados también deben
descentralizar y municipalizar los servicios de salud, ejecutando en forma complementaria o
sustitutiva algunas de las acciones y servicios aún no asumidos por los municipios. Sin
embargo, en la práctica sus competencias no están claramente delimitadas.

46

Estimaciones del gasto federal, responsable del 75% del gasto público en salud, muestran una reducción desde 65.9
dólares per cápita en 1990, a 49.6 dólares, en 1993.

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE

…

77

Cuadro 22
EL MODELO DE DESCENTRALIZACIÓN DE LA SALUD EN BRASIL, A PARTIR DE 1990
ÁREAS
INSTITUCIONES
GOBIERNO CENTRAL
(Ministerio de Salud; comisión
nacional. de intergestores tripartita;a/,
consejo nacional de salud; fondo de
salud; conferencia de salud)

NIVEL INTERMEDIO
(Secretarías estaduales de salud;
comisión de intergestores bipartita) a/

GOBIERNO LOCAL
(Secretarías municipales de salud)

UNIDAD DE PRODUCCIÓN
COMUNIDAD (Participa en consejos
de salud b/: consejo estadual de
salud, consejo municipal de salud)

CONDUCCIÓN, REGULACIÓN,
EVALUACIÓN
- Formula políticas nacionales
-Norma y evalúa directrices generales de
SUS
-Define y coordina los sistemas de redes
integradas de salud
-Regula la formación, el ejercicio
profesional, y las relaciones entre el SUS
y los productores privados
-Formula políticas esta-duales de acuerdo
con política nacional
-Coordina red estadual de laboratorios de
salud pública y hemocentros
-Norma, procedimientos de control de
calidad
- Elabora acciones de vigilancia del
ambiente y de procesos de trabajo
-Formula política municipal de salud en
concordancia con políticas estaduales y
nacional
- Planea, controla y evalúa las acciones y
servicios de salud
- Norma complementariamente las
acciones y servicios de salud

FINANCIAMIENTO
TRANSFERENCIAS GENERALES
- Transfiere recursos provenientes del fondo
nacional de salud formado por recursos del
presupuesto de seguridad social y del
presupuesto de la Unión
-Define criterios de asignación de recursos
para cobertura asistencial
-Cooperación financiera a estados y municipios
- Recursos propios
- Presta cooperación financiera a municipios

- Recursos propios (tiene capacidad de
recaudación tributaria)

ADMINISTRACIÓN
DEL PERSONAL
- Apoyo al desarrollo de los
recursos humanos
- Contratación de personal,
sueldos y salarios, horas de
trabajo, y capacitación

Contratación de personal,
sueldos y salarios, horas de
trabajo y capacitación. La
contratación se realiza
mayoritariamente en este
nivel
Participa en la contratación
de personal. También
participa en la determinación
de horas de trabajo y capacitación

OTRA
- Ejecuta, en circunstancias especiales
que representan riesgo nacional, acciones de vigilancia epidemiológica y
sanitaria

- Gestión de los sistemas locales de
salud
-Administración y ejecución de acciones
y servicios de salud locales (servicios
ambulatorios y hospitalarios asistenciales, gestión de red de productores
privados, acciones de vigilancia
epidemiológica, etc.)
-Ejecuta política de insumos y
equipamiento

CONTENIDO

Programación del
tipo de servicios
prestados, horario
de atención y mecanismos de acceso a
la atención

Programación del
tipo de servicios
prestados, horario
de atención y mecanismos de acceso a
la atención
Programación del
tipo de servicios
prestados, horario
de atención y mecanismos de acceso a
la atención

Aprobación de planes de salud, fiscalización de recursos y supervisión de las
políticas, en su ámbito de actuación

Fuente: Elaboración propia en base a Draibe, 1998, y Lucchese, 1996.
a/ Comisiones intergestores se crean a partir de 1993 como órganos colegiados responsables de la gestión del sistema, particularmente de la descentralización (grado de autonomía transferidos a los
estados y municipios según nueva tipología de grados de descentralización). b/ Los Consejos de Salud se organizan en cada nivel de gobierno y se componen de representantes gubernamentales,
prestadores de servicios, profesionales de salud y usuarios de los servicios. Entre sus funciones están la aprobación de los planes de salud y fiscalizar los recursos y supervisar la política de salud.
Nota: Casillero no sombreado se refiere a función teóricamente definida, aún no en práctica.

78

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

En el ámbito del control social de la gestión, se han creado diversos organismos
coordinadores y de participación, pero la precariedad del acceso a la información limita el
control efectivo por parte de los representantes de la sociedad. En cuanto a la participación de
la comunidad, existen organismos al efecto en los diversos niveles subnacionales, como los
consejos de salud creados en las diferentes jurisdicciones. En estos consejos participan
representantes gubernamentales, profesionales de la salud, prestadores de servicios y usuarios
de los mismos.

d) Chile
El proceso de descentralización de la salud en Chile, iniciado a comienzos de los años ochenta,
se inserta en un contexto más amplio de reformas de políticas sociales cuyos ejes centrales
fueron la introducción de mecanismos de mercado, de criterios de subsidiariedad del Estado
(focalización y privatización), y la descentralización territorial de la atención primaria de salud
en el nivel municipal. El origen de esta reforma fue una decisión del nivel central, en un
contexto no democrático.
El modelo de descentralización implantado consistió en el traspaso de la administración
de los establecimientos y del personal de la salud primaria a la administración municipal, y en
la desconcentración de los servicios de segundo y tercer nivel. En forma simultánea y de una
sola vez se traspasó la infraestructura y el personal del primer nivel de atención a los
municipios, y los hospitales de administración centralizada vía ministerio pasaron a ser
47
administrados por los 26 servicios de salud que se crearon en todo el territorio .
En sus inicios, la municipalización de la atención primaria de la salud avanzó en forma
paulatina debido a la presión de los gremios que se resistían a la reforma y a la crisis económica
de principios de los años ochenta, que frenó el avance de las reformas estructurales. Por ello
se reconocen dos fases, la primera entre 1981 y 1985, durante la cual se transfirió el 20% de los
establecimientos, y la segunda, que va desde 1986 a 1989, en la cual se traspasó la casi totalidad
de los establecimientos restantes.
La descentralización del sector implicó introducir una diferencia en la modalidad
contractual de los funcionarios, dependiendo de la unidad productiva en que se desempeñaban
en el momento en que esta tuvo lugar. En efecto, mientras los funcionarios dependientes de los
servicios de salud mantuvieron en general su calidad de funcionarios públicos, en el caso de
la atención primaria de la salud la transferencia del personal se hizo a través de una modalidad
en la cual los funcionarios del sector perdieron su condición de empleados públicos, y con ello
perdieron también el régimen laboral de la carrera funcionaria, pasando a regirse por el sistema
de los empleados particulares y negociando con los municipios sus condiciones laborales y
salarios, de acuerdo a las condiciones específicas de cada localidad. En los últimos años, sin
embargo, como resultado de la presión de los gremios y sindicatos del sector, se ha tendido a
una recentralización del régimen laboral, dictándose un estatuto por el cual se recentralizan los
salarios y las condiciones de empleo.
En cuanto a la función programática, los niveles subnacionales no tienen autonomía; por
el contrario, el Ministerio de Salud norma con bastante precisión todo lo que está relacionado
con el contenido de la atención primaria de salud.

47

El director de cada uno de los servicios de salud es nombrado por el Ministerio de Salud.

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE

…

79

El financiamiento es fundamentalmente de origen central, pero existen aportes de los
municipios que complementan los recursos del nivel central. Este aporte ha sido
tradicionalmente interpretado por los municipios como un déficit, dado que su origen
radicaría en la insuficiencia de fondos centrales para financiar los gastos de operación de los
consultorios. En cierta medida, este déficit refleja una restricción presupuestaria blanda que
ha absorbido ineficiencias de la gestión local y que luego se ha utilizado como mecanismo de
presión para obtener un mayor aporte financiero del nivel central al sector descentralizado
(Carciofi, Cetrángolo y Larrañaga, 1996).
En forma simultánea al proceso de descentralización se modificó el esquema de
financiamiento de los establecimientos de atención primaria de salud, el que ha estado expuesto
a numerosas modificaciones a lo largo del tiempo. Desde 1981 hasta 1994, el sistema de
financiamiento pasó a ser una especie de presupuesto histórico, con ciertos grados de
discrecionalidad. En un comienzo, se estableció un sistema de reembolso a los consultorios en
función del gasto del período anterior valorado conforme a una estructura de aranceles por tipo
de prestación, la que desde la partida estaba distorsionada. Esta modalidad de pago
retrospectivo alcanzó a durar solo un año ya que rápidamente las cuentas que enfrentaba el
Ministerio de Salud sobrepasaban la disponibilidad de recursos. El esquema de financiamiento
de la atención primaria de salud se basó desde el principio en el sistema de facturación por
atenciones prestadas en establecimientos municipales (FAPEM), el que experimentó a su vez
numerosas modificaciones para compatibilizar la eficiencia, contención de costos y la equidad
en la atención de salud. Actualmente se está implementando un nuevo sistema de capitación
prospectiva, que consiste en el traspaso de recursos a los consultorios según la población
inscrita y con probabilidades ciertas de hacer uso de la atención médica, transfiriendo de esta
forma al proveedor una parte del riesgo financiero de la atención de salud. Adicionalmente este
sistema prospectivo va acompañado de compromisos de gestión, que constituyen un
instrumento con el cual la autoridad de salud puede monitorear el funcionamiento y la
eficiencia del sistema.
De la revisión del cuadro 23 –que resume el modelo predominante de descentralización
de la atención primaria de salud en Chile– se desprende que el grado de descentralización es
parcial, en la medida que: los municipios no tienen autonomía sobre el área programática; no
hay flexibilidad de gestión, y el municipio se transforma básicamente en un intermediario entre
el nivel central y los insumos y profesionales que operan en el nivel local. Sin embargo, el
municipio tiene un grado de autonomía importante en lo que se refiere a la contratación del
personal vinculado con la atención primaria de salud. Por otra parte, hay señales de
recentralización, ya que el nivel central ha procedido a inyectar recursos a través de una
modalidad centralizada asumiendo decisiones acerca de diversos aspectos operativos. Con
respecto al financiamiento, es cierto que la ejecución de la atención primaria es altamente
descentralizada, pero también es cierto que las transferencias de recursos a los municipios no
tienen márgenes de discrecionalidad en cuanto a su utilización. Finalmente, la comunidad no
cuenta con mecanismos de participación formal que permitan contribuir a la función de control
–aunque a nivel informal– en algunas unidades productivas se han creado consejos de
desarrollo, que contribuyen al ejercicio de la función de control social. En definitiva, el modelo
chileno se identifica predominantemente como un modelo de desconcentración administrativa
en los municipios, donde su papel es básicamente de un intermediario que sigue las directivas
del nivel central.

80

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

Cuadro 23
EL MODELO DE DESCENTRALIZACIÓN DE LA ATENCIÓN PRIMARIA DE SALUD EN CHILE, A PARTIR DE 1981
ÁREAS
INSTITUCIONES

CONDUCCIÓN, REGULACIÓN,
EVALUACIÓN

GOBIERNO CENTRAL
(Ministerio de Salud)

Norma, dicta y regula

NIVEL INTERMEDIO
(Servicios de salud a nivel
regional) a/
GOBIERNO LOCAL
(Municipios)

FINANCIAMIENTO

Traspasa recursos a los
municipios para gastos de
operación y mantención de
infraestructura según población
inscrita a las unidades de salud
primaria (desde 1994)

ADMINISTRACIÓN
DEL PERSONAL
Contrata personal
dependiente del
Ministerio de Salud
Negocia salarios, de
acuerdo a lo que
determina la ley.

OTRA
Servicios de atención
primaria de urgencia,
turnos vespertinos,
ciertas compras de
medicamentos

Contrata personal de
atención primaria
Puede establecer
incentivos salariales

Administra la gestión de
los establecimientos de
atención primaria de salud

Supervisión, inspección técnica y
administrativa, y control de los
establecimientos de salud
Aporte local destinado a complementar los recursos del nivel
central

UNIDAD DE PRODUCCIÓN
(Consultorios, postas de
salud)
COMUNIDAD

Fuente: Elaboración propia en base a Carciofi, Cetrángolo y Larrañaga, 1996.
a/ Los servicios de salud son dependientes del Ministerio de Salud.
Nota: Casillero no sombreado se refiere a función teóricamente definida, aún no en práctica

CONTENIDO

La autoridad
técnica del
Ministerio de salud
determina el
contenido de la
actividad del consultorio

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE

…

81

e) Colombia
La característica que distingue el modelo de descentralización que está siendo aplicado en
Colombia de los procesos en curso en otros países de América Latina, es el hecho de que la
descentralización forma parte de una reforma integral del sector salud, que afecta no solamente
la reorganización institucional de la provisión del servicio sino también la modalidad de su
financiamiento, tanto en la provisión como en el aseguramiento. En efecto, el elemento
distintivo del caso colombiano es la presencia de un sistema descentralizado de seguridad social
en salud, que interrelaciona el aseguramiento con la gestión territorial.
El origen del proceso de descentralización en Colombia es esencialmente político. En el
caso específico del sector salud, las motivaciones surgen principalmente del contexto de la
descentralización iniciada en 1986, que originó demandas en el nivel local de una mayor
autonomía en la gestión de los servicios de salud; de la percepción generalizada de incapacidad
de los esquemas centralizados de responder a las crecientes demandas sociales, y de la
convicción de que la descentralización de los servicios sociales constituía un instrumento
adecuado para el control de las finanzas públicas, al estimular una mayor eficiencia del gasto.
El proceso de descentralización de la salud en Colombia ha sido acelerado. En una
primera fase, en 1986, se descentralizó la inversión en infraestructura a nivel municipal. En una
segunda fase, a partir de la reforma sectorial de 1990, se profundiza el proceso de
descentralización asignando a los municipios no solo la responsabilidad de la inversión, sino
también la prestación y funcionamiento del primer nivel de atención en salud. En esta etapa se
sitúa la responsabilidad de la atención de salud de segundo y tercer nivel en el gobierno
departamental. La tercera fase se inicia con la Constitución de 1991. En ella se establecen las
bases del nuevo sistema de salud, que tiene como elementos centrales la organización
descentralizada de los servicios de salud por niveles territoriales y con participación ciudadana,
y la obligatoriedad de la seguridad social. Posteriormente, en 1993, se definieron las
competencias territoriales en todos los sectores, incluyendo el de salud, y la estructura de su
financiamiento, a la vez que se aprobó el nuevo sistema de seguridad social en salud, que entró
en vigencia en diciembre de ese año. De esta manera, se establecen las bases del nuevo sistema
de salud integrado por la gestión territorial y el aseguramiento, con elementos explícitos en
materia de equidad (universalidad del aseguramiento y de las acciones de salud pública) y
eficiencia (competencia, participación del sector privado). A grandes rasgos, la responsabilidad
de la atención de la enfermedad individual quedó cubierta por el componente de
aseguramiento, mientras que la atención colectiva quedó vinculada al componente territorial.
El carácter descentralizado del nuevo sistema de seguridad social se manifiesta en el
hecho de que el régimen subsidiado que garantiza la universalidad del aseguramiento al cubrir
a las familias sin capacidad de ingresos, es administrado y financiado a través de los
municipios. Es de competencia de los municipios, a su vez: a) la identificación de las familias
beneficiarias; b) la afiliación de los pobres a una entidad promotora de salud (EPS), y c) la
cotización correspondiente a estos casos, a través de un subsidio otorgado por el municipio y
complementado por el fondo de solidaridad y garantía (FOSYGA).
Hay ciertos componentes de las competencias que se descentralizan automáticamente.
Pero esta fase de descentralización ha sido gradual, ya que se estableció un mecanismo de
certificación mediante el cual los departamentos adquieren plena autonomía de gestión
-traspasándoseles las competencias sectoriales– cuando la entidad territorial reúne los requisitos
previstos para que pueda asumir las responsabilidades descentralizadas. Algo similar ocurre
en el caso de los municipios, los que, aún cuando reciben automáticamente responsabilidades

82

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

y recursos (transferencias correspondientes a la participación en los ingresos corrientes de la
nación), deben acreditar ante el departamento respectivo un conjunto de requisitos para obtener
de este su certificación de idoneidad y poder así administrar los hospitales del primer nivel
y los recursos correspondientes del situado fiscal, tutelados hasta ese momento por el
departamento. El proceso ha avanzado más ágilmente en la certificación de departamentos que
de municipios, de manera que la descentralización de los servicios de salud, al igual que en
educación, es más departamentalista que municipalista, lo cual permite un mejor
aprovechamiento de las economías de escala regionales.
El financiamiento de la salud en los diversos entes territoriales está ligado a un complejo
sistema de transferencias de recursos desde el nivel central, de recursos propios, cofinanciación,
regalías petroleras y créditos. Entre las transferencias centrales, el situado fiscal constituye la
fuente más importante de recursos para el departamento, y la participación en los ingresos
corrientes de la nación (PICN) para el municipio. Se trata de transferencias con directivas de
gasto.
Con respecto a la autonomía, el modelo prevé otorgar tanto al municipio como a los
departamentos un alto grado de autonomía en los diversos espacios de decisión: en el área
financiera, en la organización de los servicios y en la gestión de recursos humanos, salvo en
despidos de personal, materia que está regida por la carrera administrativa. Los hospitales, por
su parte, refuerzan su autonomía institucional bajo una modalidad empresarial, pero son de
adscripción territorial y quedan obligados a rendir cuentas al departamento o municipio. Se
han realizado avances importantes en materia de autonomía en el nivel departamental y
moderados en el municipal. En este ámbito, el área donde se han producido menos avances
corresponde la formación de un verdadero mercado de trabajo para el personal del sector salud,
pues la adscripción a la carrera administrativa restringe la negociación, rigidiza los niveles
salariales, dificulta la entrada y la remoción, e impide el establecimiento de incentivos, en
perjuicio de la administración del personal y de los propios trabajadores. Con respecto a los
hospitales, a pesar de que existía un plazo hasta junio de 1994 para que éstos se convirtieran en
empresas, a diciembre de 1996, a penas la mitad de ellos habían operado esta conversión.
El proceso de descentralización colombiano representa, junto con el argentino, uno de
los procesos más radicales implementados en la región. Del cuadro 24 se desprende que el
modelo colombiano se aproxima a una devolución híbrida, dado que hay una entrega importante
y amplia de competencias a los niveles intermedio y local, acompañada de una transferencia
significativa de recursos (cuadro31) y autonomía; si bien en materia de recursos existe una alta
dependencia del nivel central y en materia de autonomía, al tratarse de un proceso en marcha,
subsisten áreas en donde esta es aún limitada. Por ejemplo, sigue lenta la transferencia de
recursos del situado fiscal de los departamentos a los municipios para traspasarles la
48
responsabilidad plena de la administración de los recursos humanos . Además, las
transferencias se combinan con directivas de asignación que, constituyen restricciones a la
autonomía en el uso de los recursos aún cuando en la práctica estas directivas se eluden con
facilidad. Por otra parte, se observa un proceso gradual de desconcentración de funciones
financieras y administrativas en los hospitales. Finalmente, la participación de la comunidad
en la toma de decisiones es moderada, pero el modelo contempla la ampliación de espacios de
decisión para la comunidad.

48

En el caso hipotético de que todos los municipios del país estuviesen ya recibiendo su 50% del situado para salud, las
proporciones indicadas en el cuadro 31 pasarían a distribuirse así: 17% nivel central, 56% departamentos y 27%
municipios.

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE

…

83

Cuadro 24
EL MODELO DE DESCENTRALIZACIÓN DEL SECTOR SALUD EN COLOMBIA, A PARTIR DE 1990
ÁREAS

CONDUCCIÓN, REGULACIÓN,
EVALUACIÓN

FINANCIAMIENTO

GOBIERNO CENTRAL
(Ministerio de Salud)

- Formula políticas
-Dicta normas científico-técnicas y
administrativas para la prestación de
servicios
- Evalúa el cumplimiento de las políticas
y la ejecución de los recursos
- Vigila aseguramiento y salud pública

NIVEL INTERMEDIO
(Departamentos)

- Realiza la planeación y coordinación
de los servicios en su jurisdicción
- Asesora y apoya técnica, administrativa y financieramente a los municipios
en la ejecución del gasto social
- Evalúa, controla y hace seguimiento a
la acción municipal
- Vigila la calidad de los servicios
- Atiende salud pública
-Planifica, evalúa y controla acciones de
salud locales
-Regula la operación de aseguramiento
- Vigila la calidad de los servicios

- Ayuda financiera a hospitales
públicos con déficit
-Presta asesoría en materia de financiamiento
-Financia campañas y programas
nacionales de prevención y atención
-Transferencias generales a
municipios (PICN) y a departamentos
(situado fiscal), con directiva de
asignación
-Cofinanciación a municipios y
departamentos
- Recursos propios
- Crédito
-Rentas entregadas a su recaudo y
administración

INSITUCIONES

GOBIERNO LOCAL
(Municipios)

UNIDAD DE PRODUCCIÓN
(Hospitales)
COMUNIDAD

- Recursos propios
- Crédito

- Recursos propios y venta de
servicios a aseguradores y usuarios(empresas prestadoras de salud)
- Copagos y cuotas moderadoras

Fuente: Elaboración propia en base a Vargas y Sarmiento, 1997a, c.
Nota: Casillero no sombreado significa función teóricamente definida, aún no en práctica.

ADMINISTRACIÓN

CONTENIDO

DEL PERSONAL
- Despidos se rigen por
carrera administrativa

OTRA
-Impulsa y coordina campañas y
programas nacionales de prevención y atención

- Fijación de sueldos
- Nombramientos
- Contrataciones

- Coordina y puede proveer servicios de segundo y tercer nivel
-Contrata servicios que presta a
través de hospitales regionales,
universitarios y especializados
- Ejecuta las campañas cuando le
son delegadas y garantiza la operación de la red de servicios
-Coordina y puede proveer servicio de primer nivel de atención de
salud (municipios certificados)
-Provee el plan de atención
básica
- Deben operar como empresas
sociales del Estado

Tiene la facultad y la
obligación de elaborar
los planes de salud,
en el marco de las
políticas nacionales

Participa en juntas directivas de
empresas sociales del Estado

Participa en plan local
de salud

Municipios certificados:
- Nombramientos
- Contrataciones
- Fijación de sueldos
(todavía teórica)
-Administración parcial
(empresas prestadoras
de salud)

Elabora plan nacional

Elabora planes de
salud en el marco de
políticas nacionales

84

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

En síntesis, se trata de un modelo de descentralización acelerada que se caracteriza por
ser amplio, considerando el contenido de las competencias traspasadas (provisión y
aseguramiento) y los niveles subnacionales involucrados (departamentos, municipios y, en
forma más incipiente, unidades, de producción); por darse en un marco de profundas e
innovadoras reformas del sector tendientes a modificar los mecanismos de asignación de
recursos mediante una combinación de subsidios a la demanda y a la oferta, con un importante
componente de equidad; y por conceder un significativo grado de autonomía a los niveles
subnacionales. La revisión de la experiencia colombiana indica que a pesar de la coherencia
interna del modelo, persisten aún problemas de implantación.

f) México
La descentralización de los servicios de salud en México se inicia a comienzos de la década de
1980. Este proceso tuvo su origen en el nivel central y estuvo motivado por consideraciones
políticas, fiscales y administrativas. En el plano político, la descentralización es una respuesta
a las demandas acumuladas de los gobiernos estaduales por una mayor descentralización del
poder político. En el plano fiscal, es un intento de reducir las presiones sobre el presupuesto
federal en un contexto de inestabilidad económica y fuertes desequilibrios fiscales. Finalmente,
la descentralización estuvo motivada por la necesidad de racionalizar la oferta y mejorar la
gestión al interior de las unidades locales.
El proceso de descentralización, iniciado en 1983, se caracterizó por su gradualidad y
adicionalmente por su limitada cobertura nacional. Fue un proceso gradual, porque los estados
seleccionados para participar de la reforma en un primer momento fueron aquellos que
disponían de buena cobertura y bajos costos de homologación salarial, y porque en una primera
instancia se descentralizaron las facultades operativas pero no los recursos, los que serían
descentralizados solamente una vez generadas las capacidades locales para el manejo
presupuestario. Por su parte, el carácter parcial del proceso de descentralización se refleja en
el hecho de que, a pesar de que inicialmente se pretendía descentralizar todos los estados, hacia
fines de 1987 solamente 14 de los 31 estados se habían incorporado al proceso.
En la práctica, en 1995, del presupuesto federal asignado a los estados solamente el 21.9%
de los recursos eran manejados por estos, siendo el resto dispuesto centralmente (Bonilla, 1996).
El presupuesto descentralizado para los estados no incorporados al proceso era del 21% de los
recursos percibidos por ellos; el 79% restante lo administraba la Federación. En el caso de los
estados descentralizados era el 23.9% o sea, la descentralización de los recursos alcanzó
solamente al 2.9% del presupuesto.
El modelo aplicado en México en este período, descrito en el cuadro 25, fue uno de
descentralización en el nivel intermedio, que careció de elementos explícitos de municipalización de los servicios y que no consideró tampoco una autonomía efectiva de los
establecimientos proveedores. La autonomía de los estados en el manejo de los recursos se
limitó a los gastos financiados con recursos propios, los que eran bajos. Además, hubo
limitaciones en materia de planeación, control y disponibilidad de los recursos federales.
Finalmente, el modelo no incorporó mecanismos efectivos de participación de la comunidad.
Por todos los antecedentes anteriores, el modelo mexicano de comienzos de los años ochenta
puede ser tipificado como uno de desconcentración administrativa en el nivel intermedio.

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE

…

85

Como resultado, la descentralización de 1983 tuvo pocos efectos tangibles en el control
de los estados sobre los procesos y los recursos. Sin embargo, esta experiencia de
descentralización y el fortalecimiento de los sistemas locales en los años posteriores, permitió
iniciar la fase siguiente de descentralización con recursos y personal capacitado y
administrativamente desconcentrado a nivel subnacional.
A mediados de la década del 90 se inicia en México un proceso de descentralización de
segunda generación, motivado por consideraciones políticas y sectoriales. En el ámbito político,
se persigue renovar el federalismo, redistribuyendo competencias, responsabilidades y
capacidades de decisión, y ampliando el manejo de los recursos fiscales para atender en su
contexto específico los problemas regionales y locales, dotando así de mayor eficiencia y
transparencia a la gestión pública (De la Fuente, J. R., 1996). La motivación sectorial está
estrechamente relacionada con la necesidad de superar la ineficiencia del sector, ampliar la
cobertura y mejorar la calidad de la atención de salud. La población objetivo es la población
abierta esto es, aquella que es incapaz de pagar servicios privados y no está cubierta por alguna
institución de seguridad social.
El modelo teórico que se intenta implantar en este período, a partir del Acuerdo de 1996,
contiene elementos que permiten caracterizarlo como un modelo de devolución híbrida de
facultades a los estados (cuadro 26), a pesar del grado de autonomía relativamente limitado que
prevee otorgar en el área de recursos humanos. Elemento, este, más bien característico de un
modelo principal/agente estándar. A diferencia de la primera experiencia, el proceso
49
correspondiente a esta segunda fase iniciado en agosto de 1996 , y que aún está en marcha fue
rápido y abarca todos los estados de la república. En materia de competencias, la
descentralización de los servicios de salud contempla tanto el área financiera como el área
programática. Como en la experiencia anterior, no hay indicaciones explícitas respecto de
avanzar hacia el nivel municipal, quedando la profundización del proceso –al igual que en
Argentina– sujeta a la iniciativa y voluntad política del nivel intermedio.
Se puede afirmar que la experiencia mexicana corresponde a un modelo de
estadualización de la salud que pretende otorgar mayor autonomía a los estados en la
definición de políticas y en la asignación presupuestaria, reservando al nivel central
exclusivamente la función normativa en materia de salubridad general y la operación de
actividades generadoras de externalidades. Se pretende descentralizar la totalidad del
presupuesto de salud en el nivel estadual y eliminar, a partir de 1997, la intervención del
gobierno central en materia de distribución del presupuesto, aunque se mantienen indicaciones
respecto de satisfacer el irreductible de salud (paquete básico de salud). Se pretende
conservar la autonomía fiscal sobre las cuotas de recuperación; es decir, que los recursos
vinculados a las cuotas de recuperación (copagos) continúen considerándose recursos propios
de las unidades médicas que las generan, las que han contribuido a una mayor capacidad de
respuesta para atender situaciones de emergencia (Tovar y de Teresa, 1996).
Las transferencias de recursos financieros que realice la Secretaría de Salud al gobierno
del Estado para que este se encargue de la operación de todas las unidades médicas y
administrativas que recibe, están condicionadas al techo autorizado en el presupuesto de
egresos de la Federación, aprobado para cada ejercicio. El gobierno central conserva la facultad
de distribuir el presupuesto federal en materia de salud entre los estados, mediante una
fórmula por definir en la cual se incorporen las necesidades en materia de salud, las condiciones

49

En la práctica está pendiente la transferencia de un 20% de recursos, aproximadamente.

86

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

económicas y financieras de la entidad territorial para hacer frente a dichas necesidades, los
resultados de las evaluaciones y los aportes de recursos de los estados en materia de salud. Las
entidades federativas mantendrán su participación actual en el financiamiento de los servicios
de salud y lo incrementarán según sus posibilidades.
La nueva normativa modifica el mecanismo de asignación presupuestaria pasando de
un sistema basado en criterios históricos que propició severas inequidades en la distribución
del presupuesto al establecimiento de una fórmula de asignación que garantice mayor equidad,
transparencia y menor discrecionalidad de la Federación en la asignación de recursos. El nuevo
mecanismo de asignación presupuestaria vigente desde 1996 obedece a dos grandes variables:
el índice de marginación (pobreza) y la tasa de mortalidad estandarizada, buscando detectar
los problemas y necesidades de cada estado en esta materia.
El modelo contempla en el futuro programas compensatorios para regiones deprimidas
y los sectores más vulnerables de la población. Se establecen políticas de compensación con el
fin de preservar y mantener la unidad del sistema y al mismo tiempo fortalecer a los estados
y grupos más pobres. Por medio de fórmulas que tomen en cuenta los índices de rezago y
desarrollo, se asignarán recursos complementarios para ampliar la cobertura y mejorar la
calidad de los servicios donde el rezago sea mayor. Como programa complementario se
estableció el paquete básico de servicios de salud, idea impulsada por el Banco Mundial y la
Organización Panamericana de la Salud a través de la cual se buscó proporcionar un paquete
de servicios de bajo costo y alto impacto, que promueva la prevención de salud.
En la nueva fase, que se inicia con la firma del Acuerdo del 20 de agosto de 1996, hay
diferencias significativas con el modelo anterior en diversos aspectos. En primer lugar, el
proceso abarca el conjunto de la república, los procedimientos son más explícitos, se ha logrado
superar las resistencias de las fuerzas que se oponían a la descentralización, y se comprometen
en forma simultánea la transferencia de recursos y responsabilidades. Además, y a diferencia
también del proceso anterior que definía los propósitos pero no precisaba las competencias y
responsabilidades de las partes involucradas, el nuevo modelo parte de especificaciones claras
al respecto e introduce organismos de coordinación entre los diferentes niveles de gobierno. Se
descentralizará en una secuencia que considera traspasar el presupuesto a los estados durante
50
1997 , para posteriormente otorgar mayor autonomía en el diseño de estrategias de salud que
sean acordes con las características demográficas, geográficas y epidemiológicas. Por último,
la evolución del gasto desempeña un papel importante. Mientras en la experiencia de los años
ochenta el gasto en salud experimentó una contracción, en el proceso iniciado en 1996 se
observa una voluntad política de avanzar en la descentralización, notándose un incremento del
gasto, lo que ha permitido reducir las fuentes eventuales de oposición al proceso.
En síntesis, es posible caracterizar el nuevo modelo de descentralización que se instaura
a partir de 1996 como uno de devolución híbrida en el nivel intermedio, en el cual se transfieren
recursos y responsabilidades a los estados. En este esquema hay un traspaso importante del
poder de decisión en diversas áreas. Por otra parte, el nuevo modelo implica todavía una fuerte
dependencia del poder central en materia de recursos financieros.

50

En este sentido, los datos del cuadro 31 posiblemente ya no reflejan la situación actual.

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE

…

87

Cuadro 25
EL MODELO DE DESCENTRALIZACIÓN DEL SECTOR SALUD EN MÉXICO, A PARTIR DE 1983
ÁREAS
INSTITUCIONES
GOBIERNO CENTRAL
(Secretaría de Salud)

NIVEL INTERMEDIO
(14 de 31 estados)

CONDUCCIÓN, REGULACIÓN,
EVALUACIÓN

FINANCIAMIENTO

Funciones normativas y rectoras

Autoriza y proporciona el
financiamiento federal de
tipo general y específico,
que se complementa con
las aportaciones estaduales
Recursos propios

Dirección, coordinación y
conducción operativa de la atención médica, la salud pública y el
control sanitario en materia de
salubridad general concurrente

GOBIERNO LOCAL
(Municipios)
UNIDAD DE PRODUCCIÓN

COMUNIDAD
Fuente: Elaboración propia en base a Cardozo Brum, 1993 y Ornelas, 1998b.
Nota: Casillero no sombreado se refiere a función teóricamente definida, aún no en práctica.

ADMINISTRACIÓN
DEL PERSONAL
Contrata

OTRA
Adquisición de
medicamentos

Define dotación de
personal cada cinco
años.
En 1994 se desconcentró
la contratación de los
mandos medios y el pago
del personal en los
estados descentralizados.

Opera y administra la
atención médica a la población abierta (población
no asegurada), la salud
pública y el control sanitario
- Se transfiere en uso
gratuito la infraestructura
federal de los servicios (la
propiedad queda en el
nivel federal)

CONTENIDO

Define programa nacional de salud

88

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

Cuadro 26
EL MODELO “TEÓRICO” DE DESCENTRALIZACIÓN DEL SECTOR SALUD EN MÉXICO EN 1996
ÁREAS
CONDUCCIÓN,
FINANCIAMIENTO
ADMINISTRACIÓN
INSTITUCIONES
REGULACIÓN, EVALUACIÓN
DEL PERSONAL
OTRA
GOBIERNO CENTRAL
-Dicta normas en materia de
-Planeación presupuestaria.
-Revisa las plantas de
-Opera el sistema naciosalubridad general
-Financiamiento del 100% del pa- personal y los sueldos, así
nal de vigilancia epide(Secretaría de Salud)
-Define y dirige políticas,
quete básico de salud
como la creación de puestos
miológica
estrategias y programas
-Establece pautas
que los gobiernos estaduales
nacionales de salud
presupuestarias y financieras
propongan, los que somete
-Supervisa y evalúa
para la operación de la estructura
para su aprobación a la Se-Coordina el sistema nacional
administrativa a cargo de los
cretaría de Hacienda y Créde salud
servicios estaduales de salud
dito Público
NIVEL INTERMEDIO
-Control y vigilancia sanitarios
-Apoya la formulación de los
-Propone modificaciones de
- Manejo de los servicios
(en coordinación con el
programas y presupuestos
puestos y sueldos
de atención materno(Gobiernos estaduales,
gobierno federal)
anuales que correspondan a la
-Formula e implementa los
infantil, y planificación
servicios estaduales de
-Regulación sanitaria en
estructura administrativa encarprogramas de formación y
familiar
salud)
materia de salubridad local y
gada de los servicios estaduales
desarrollo de recursos
- Operación y
general concurrente
de salud
humanos
administración de los
-Se encarga de las
recursos en las localidarelaciones laborales
des y del paquete básico
de salud.
NIVEL LOCAL
-Vigila el cumplimiento de la
-Administra los recursos
- Responsable de la atenlegislación sanitaria
humanos a su cargo
ción y promoción de los
(Jurisdicción Sanitaria a/ )
-Efectúa el control y fomento
servicios de salud
sanitario en el ámbito de su
- Elabora y ejecuta procompetencia
gramas de ampliación de
infraestructura y gestiona
la asignación de recursos
UNIDAD DE PRODUCCIÓN
Recursos propios
(Centros de salud)
COMUNIDAD
- Copago
Fuente: Elaboración propia en base a Narro, 1996; Bonilla, 1996; y Ornelas, 1997b.
a/ Es una unidad técnico-administrativa desconcentrada por territorio, que depende del nivel estadual.
Nota: Casillero no sombreado se refiere a función teóricamente definida, aún no en práctica.

CONTENIDO

- Define
programa nacional de salud

- Define el
contenido del
paquete básico
de salud y el
programa
estadual de
salud

-Elabora el
diagnóstico
jurisdiccional
de salud en el
ámbito de su
responsabilidad

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE

…

89

g) Nicaragua
La motivación central del proceso de descentralización del sector salud desarrollado en
Nicaragua a partir de 1992 está estrechamente relacionada con el propósito de consolidar el
nuevo papel del Estado, como encargado de la formulación de políticas y principal responsable
del financiamiento de los servicios, pero alejado de la gestión directa de los servicios de salud.
Las motivaciones generales de este proceso son de naturaleza económica e ideológica. Entre
las de origen económico están las de mejorar la asignación de recursos humanos, el abastecimiento de los insumos y la calidad de la atención. En el plano ideológico, la descentralización
se concibe como un instrumento que permite consolidar la democracia y el proceso de
participación social.
El modelo de descentralización de la salud implementado en Nicaragua, que se resume
en el cuadro 27, consiste en una descentralización con limitaciones de autonomía en materia de
financiamiento. Se realiza en el nivel intermedio a través de 17 sistemas locales de atención
integral de salud –SILAIS–, que tienen una relación territorial próxima con el nivel de los
departamentos. Se trata de un modelo asimilable a una desconcentración en el nivel intermedio
de la gestión administrativa correspondiente al manejo de los componentes de gasto variable
(bienes y servicios). Existe autonomía sobre las funciones transferidas, aunque en términos
presupuestarios, la importancia de dichas funciones es escasa. En este modelo, el papel del
municipio no está claramente definido.
En efecto, el grado de descentralización presupuestaria es relativamente escaso,
alcanzando solamente al 19% de los recursos destinados por el nivel central (correspondientes
a fondos asignados para la compra de bienes y servicios), siendo el resto administrado
centralmente por el Ministerio de Salud y el Ministerio de Finanzas (cuadro 31). Cabe destacar
que en Nicaragua el presupuesto central constituye una fuente parcial de recursos para el
sector salud siendo los recursos extrapresupuestarios provenientes de la cooperación externa
y de cuotas de recuperación de costos una fuente importante de financiamiento del sector. En
particular, existen numerosos programas de apoyo discrecional a los SILAIS provenientes de
distintas fuentes de cooperación externa. De esta manera, es difícil estimar el grado de
autonomía efectivo de las unidades descentralizadas, toda vez que se desconoce el monto y la
distribución interterritorial de los recursos extrapresupuestarios.
Las funciones de financiamiento, administración y contratación de los recursos humanos
siguen centralizadas. El presupuesto de cada SILAIS es fijado centralmente por el Ministerio
de Salud, y el de este es determinado a su vez por el Ministerio de Finanzas. Las transferencias
de recursos a los SILAIS sobre los cuales estos pasaron a tener autonomía de gestión, afectaban
a los servicios no personales, materiales y suministros. Los volúmenes de recursos transferidos
dependen del presupuesto del nivel central; vale decir, no existen mecanismos automáticos de
traspaso de recursos. La importancia de los recursos descentralizados es escasa, representando
solamente el 19% de los recursos presupuestarios. El grueso del financiamiento,
correspondiente a los servicios personales, es administrado centralmente por el Ministerio de
Finanzas. Sin embargo, debe considerarse que aparte de los recursos descentralizados existen
recursos de cooperación externa y la recuperación de costos por venta de servicios al Instituto
Nicaragüense de Bienestar y Seguridad Social, que no tienen una contrapartida presupuestaria.
Por otra parte, la descentralización ha ido acompañada por importantes cambios en los
mecanismos de asignación de recursos. En esta materia, se estableció un sistema de contrato
denominado “compromiso de gestión”, en el cual se especificaban metas deseables en materia
de productividad y satisfacción de los usuarios, y en salud pública de los SILAIS y hospitales

90

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

de referencia nacional. Este mecanismo solo tuvo aplicación en 1994 y 1995. En 1995 se
introdujo una regla de distribución presupuestaria basada en el sistema per cápita corregido
por un índice que recoge el estado de salud de la población, las características epidemiológicas,
la prevención de salud y la accesibilidad al servicio. Sin embargo, la aplicación de esta
modalidad estuvo fuertemente restringida por la necesidad de consensuar con los directores
de los SILAIS la mantención de los presupuestos nominales, en aquellos casos en que el cambio
de sistema perjudicara al SILAIS, y porque las transferencias de recursos son reducidas.
En cuanto a la participación, el modelo diseñado consideró como estrategia de reforma
la democratización de la gestión de los SILAIS y la ampliación de la base de participación del
sector salud mediante la creación de organismos participativos de la comunidad, tanto a nivel
nacional, como local. Se crearon diversas organizaciones de participación: consejo nacional de
salud y consejos locales de salud, y juntas directivas en todos los SILAIS y hospitales de
referencia nacional.
El consejo nacional de salud constituye un instrumento de participación para la
coordinación, vale decir, apoya al Ministerio de Salud en la generación de políticas. También
se crearon los consejos locales de salud, que actúan como entes coordinadores a nivel
departamental. La responsabilidad general de las juntas directivas atañe a la gestión, a la
definición de los planes y programas de trabajo de los SILAIS y hospitales respectivos, así como
a la observación y evaluación de su cumplimiento. En la práctica, la eficacia de estas juntas
directivas ha resultado irregular, generándose en algunos casos demandas de mayor autonomía
de parte de las autoridades de los SILAIS y hospitales.
En síntesis, se trata de un modelo de desconcentración, con autonomía en el manejo de
funciones muy específicas y con un grado relativamente alto de participación comunitaria. A
pesar de que el proceso de implementación de los SILAIS fue relativamente rápido, el
componente de municipalización de los servicios de salud ha sido lento y sin una agenda
claramente definida. En lo que respecta a competencias, se trata de una descentralización muy
parcial dado que solamente se descentralizó la gestión vinculada al gasto variable; es decir, no
se descentralizó ni el personal ni las inversiones. Por otra parte, la ejecución del gasto
permanece fuertemente centralizada y solo algunos de los SILAIS definen el paquete de servicios que ofrecen, y tienen cierta autonomía para asignar los recursos.

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE

…

91

Cuadro 27
EL MODELO DE DESCENTRALIZACIÓN DE LA SALUD EN NICARAGUA, A PARTIR DE 1992
ÁREAS

CONDUCCIÓN, REGULACIÓN, EVALUACIÓN

FINANCIAMIENTO

GOBIERNO CENTRAL
(Ministerio de Salud, y
Ministerio de Finanzas en
materia presupuestaria)

- Provee asistencia técnica al SILAIS
- Garantiza integralidad del sistema nacional de
salud
- Norma, regula, monitorea y evalúa
- Formula política sectorial nacional
- Coordina el sistema de vigilancia epidemiológica a
nivel nacional

-Presupuesto centralizado en
el Ministerio de Finanzas
- Transferencia del 19% del
presupuesto central a los
SILAIS, correspondiente a
bienes y servicios

NIVEL INTERMEDIO
(SILAIS) a/

- Observa y evalúa la ejecución de los planes y
programas de trabajo en su nivel territorial
- Coordina a nivel territorial los sistemas de
vigilancia epidemiológica

- Ingresos propios de la
venta de servicios
diferenciados (al INSS)

- Observa y evalúa la ejecución de los planes y
programas de trabajo en su nivel

- Recuperación de costos
(aunque es marginal)

- Consejo nacional de salud apoya al Ministerio de
Salud en la generación de políticas
-Junta directiva participa en la definición final de los
planes y programas de trabajo de los SILAIS
además evalúa su ejecución
- Junta directiva participa en la definición final de los
planes y programas de trabajo del hospital además
evalúa su ejecución

- Copago

ADMINISTRACIÓN

CONTENIDO

INSTITUCIONES

GOBIERNO LOCAL
(Municipios)
UNIDAD DE PRODUCCIÓN
(Hospitales, policlínicos,
centros de salud)
COMUNIDAD
(consejo nacional de salud b/; consejos de salud
departamentales; consejos
de salud municipales y
consejos de dirección de
hospitales. Son todos
órganos consultivos)

DEL PERSONAL
- Ministerio de Finanzas aprueba contratación y administra el
pago de salarios
- Ministerio de Salud
es responsable de la
contratación
-Responsable de las
contrataciones junto
con el Ministerio de
Salud

- Nombra autoridades de salud (directores de SILAIS
y hospitales)

OTRA
-Adquisición y distribución de
insumos
-Nombra directores de
SILAIS, hospitales y centros
especializados, miembros de
la junta hospitalaria y los consejos departamentales de los
SILAIS
- Provisión del servicio dentro
de su territorio (ejecución de
las políticas del SILAIS)
- Coordina con el sector
privado y cooperación externa
la prestación de salud en su
espacio
- Recolecta información
-Preservación del medio
ambiente
- Ejecución de programas
- Generación de información
-Aprueba presupuesto de
ingresos y gastos
-Participación de organizaciones comunales y voluntarios
sociales, en acciones masivas
de salud y en emergencias

Definición de programas
básicos y estrategias
sectoriales

Solo algunos SILAIS:
Planificación de acciones
de salud y saneamiento en
su territorio

- Aprueba el plan de salud
y programas de servicios
según perfil epidemiológico
- Junta directiva apoya en
materia de planificación
programática de los SILAIS
y hospitales de referencia
nacional

Fuente: Elaborado en base a Espinosa, 1997 y Gómez, 1997.
a/ Los Sistemas Locales de Atención Integral de la Salud -SILAIS- tienen una representación que corresponde aproximadamente a los departamentos. b/ Integrado por
miembros de la sociedad civil, representativos de las organizaciones, instituciones civiles, gremios, sindicatos de trabajadores de la salud, universidades, comisión de salud
de la Asamblea Nacional, empresa privada.
Nota: Casillero no sombreado se refiere a función teóricamente definida, aún no en práctica.

92

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

2. Análisis comparativo
La revisión de las experiencias de descentralización de la salud en América Latina indica que
estas muestran una gran variedad de patrones, relacionados con la velocidad, la secuencia y la
naturaleza del modelo implantado. Sin embargo, a pesar de estas diferencias existen algunos
elementos comunes entre los distintos países, los que se examinan a continuación.
En la mayoría de los países, los procesos de descentralización del sector salud han sido
impulsados desde el nivel central y motivados por diversas consideraciones, no siempre
vinculadas a razones sectoriales. Como se observa en el cuadro 28, las motivaciones
predominantes de los procesos de descentralización de la salud han sido de naturaleza
económica y política. Entre las primeras, la búsqueda de una mayor eficiencia técnica en la
provisión del servicio ha sido la principal motivación. Respecto de las motivaciones políticas,
han predominado aquellas vinculadas a los objetivos de legitimación política, los cambios en
la distribución del poder político, y las crecientes demandas de democratización.
Cuadro 28
MOTIVACIONES DE LOS PROCESOS DE DESCENTRALIZACIÓN DE LA SALUD

Eficiencia
técnica

ECONÓMICAS
MoviliAjuste
zación de
Fiscal
recursos

Legitimación política

POLÍTICAS
RedistribuDemocración del potización
der político

OTRAS
Control de
situaciones
conflictivas

ARGENTINA
BOLIVIA
BRASIL

a/

CHILE
COLOMBIA
MÉXICO
(1983)
MÉXICO
(1996)
NICARAGUA
Fuente: Elaboración propia en base a Bisang y Cetrángolo, 1997; Ruiz--Mier y Giussani, 1997; Draibe, 1998;
Carciofi, Cetrángolo y Larrañaga, 1996; Vargas y Sarmiento, 1997c; Cardozo Brum, 1993 y Ornelas, 1997b;
Espinosa, 1997 y Gómez, 1997.
a/ Unificación del sistema de salud.

En lo que concierne a la secuencia y gradualidad de los procesos de descentralización de
la salud en América Latina, se observa una variedad de patrones. Por ejemplo, en algunos
casos la descentralización ha sido una imposición (Bolivia y Chile) en la cual mediante una ley
y las reglamentaciones respectivas se descentralizan de una vez las competencias en todos los
niveles subnacionales, mientras que en otros casos las jurisdicciones participan de un proceso
gradual en el cual la descentralización se aplica selectivamente a algunas de ellas en función del

92

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE

…

93

cumplimiento de determinados requisitos o bien en esquemas opcionales o no obligatorios
(México, 1983). Por otra parte, en algunos países, las competencias se traspasan de una vez a
los entes subnacionales (Argentina, Bolivia, Chile, México), mientras en otros existe un proceso
de certificación gradual que determina una profundización de las competencias traspasadas
(Brasil y Colombia) (cuadro 29).
Cuadro 29
SECUENCIA Y VELOCIDAD DE LOS PROCESOS DE DESCENTRALIZACIÓN DE LA SALUD
Por nivel
-Dos etapas de descentralización en
las provincias (desde 1955, y luego
desde 1978)
-Desde 1978 alguna municipalización y descentralización hacia
el centro productor (hospitales autogestionados).
1994: Descentralización de la provisión a nivel municipal.
1995: Delegación de responsabilidades a departamentos.

Por competencia
Traspaso amplio y rápido de competencias de diseño y regulación, administrativas y programáticas a las provincias.

Por área geográfica
Gradual hasta 1992. Se completa en
1992 en todas las provincias en un
proceso de carácter no voluntario.
Proceso rápido a partir de 1992.

Competencias compartidas, definidas
y asignadas al comienzo del proceso.

Brasil

Descentralización implica
transferencia de competencias al
nivel estadual (papel estratégico) y
municipal.

Chile

Atención primaria al nivel municipal.

Colombia

Atención de primer nivel a los
municipios, y atención de segundo y
tercer nivel a los departamentos.

Competencias definidas al comienzo
del proceso: Unión, papel normador;
estados papel estratégico; y municipios, a cargo de la gestión. Para
municipios y estados se definen distintos grados de autonomía en las
competencias transferidas según la
modalidad de descentralización en la
cual sean calificados.
Gestión de los servicios traspasada
de una vez con la firma de los
convenios de descentralización.
Competencias se profundizan con el
proceso de certificación.

No hay requisitos.
Reforma rápida (3 años), pero aún en
proceso.
Normas se aplican de una vez a todos
los departamentos y municipios.
Se aplica a todos los entes federados
según modalidad de gestión solicitada.
Entre 1995 y 1996, más del 50% de los
municipios se integran al proceso.
Proceso de profundización de la
autonomía gradual por área.

México
(19831995)

Descentralización en los estados.
No hay indicación explícita respecto
a la municipalización.

Gestión de los servicios traspasada de
una vez.

México
(1996)

Descentralización en los estados.
No hay indicación explícita respecto
a la municipalización.

Competencias definidas y asignadas
al comienzo del proceso.

Nicaragua

Descentralización de la gestión en
los SILAIS.
Municipalización de los servicios no
ha avanzado.

Descentralización de la gestión
vinculada al gasto variable efectuada
entre 1993 y 1995.

Argentina

Bolivia

El proceso procede lentamente por área
entre 1981 y 1989 para llegar a una
cobertura total de los municipios.
La mayor parte de las responsabilidades
y los recursos para atenderlas fueron
entregados a partir de 1994. La cobertura
geográfica del proceso es completa.
Proceso de certificación municipal
gradual.
Proceso lento. Entre 1983 y 1995 cobertura parcial (solo 14 de los 31 estados).
Los estados fueron seleccionados. Los
estados, a su vez, podían aceptar o no la
transferencia.
Rápido. No hay requisitos.
Todos los Estados. 1996 fue un año de
transición en el cual el nivel central
conjuntamente con los estados definió
asignación de los presupuestos estaduales.
Proceso de creación de los SILAIS rápido, con cobertura total.
Existe una asociación territorial con los
departamentos. SILAIS presentes en
todos los departamentos.

Fuentes: Elaboración propia en base a Bisang y Cetrángolo, 1997; Ruiz- Mier y Giussani, 1997; Draibe, 1998;
Carciofi, Cetrángolo y Larrañaga, 1996; Vargas y Sarmiento, 1997c; Cardozo Brum, 1993; Ornelas, 1997b;
Espinosa, 1997, y Gómez, 1997.

94

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

De acuerdo a la experiencia de los países seleccionados, el cuadro 30 resume los modelos
predominantes de descentralización de la salud según el grado de autonomía traspasado sobre
el conjunto de las funciones, los niveles involucrados y la existencia o no de instancias de
51
participación de la comunidad .
Cuadro 30
MODELOS DE DESCENTRALIZACIÓN DE LA ATENCIÓN PRIMARIA DE SALUD
EN PAÍSES SELECCIONADOS
Países

Principal/Agente

I
Argentina
Bolivia
Brasil
Chile
Colombia a/
México (1983)
México (1996)
Nicaragua

Desconcentración

I

L

U

L

U

Devolución
I
H

L

H
H
H

Órganos de participación
de la comunidad
U
H

No
Sí
Sí
No
Incipiente
No
No
Medio/En Aumento

Fuente: Elaboración propia.
I = Nivel intermedio (provincia, estado o departamento)
L = Nivel local (municipios)
U = Unidad de producción (centros de salud, postas u hospitales)
H = Modelo híbrido
a/ El modelo contempla una descentralización del segundo y tercer nivel de atención de salud en los
departamentos y una descentralización del nivel primario de atención en los municipios.

Como se advierte en el cuadro 30, sobresale la heterogeneidad de las experiencias en
cuanto a la autonomía entregada y los niveles involucrados en el proceso. La experiencia de
los países analizados sugiere que no existe un modelo único de descentralización de la atención
primaria de salud en la región, sino que existen experiencias individuales en donde la única
tendencia común a todos los países que es posible apreciar es el reforzamiento de la función
reguladora, normativa y definidora del nivel central respecto a la política nacional de salud, y
la tendencia a descentralizar la gestión relacionada con la provisión de los servicios de atención
de salud en los niveles subnacionales. En cuanto a los niveles involucrados, se observa que los
modelos implementados comprenden principalmente los niveles intermedios y locales, y que
el traspaso de responsabilidades al nivel de la unidad productiva solamente se ha incorporado
en forma explícita y profunda en Argentina, con el modelo de autonomía hospitalaria, aunque
aparece en forma incipiente en Colombia con la transformación de los hospitales públicos en
empresas sociales del Estado.
En el caso de los países seleccionados en este estudio, se observa que en general los
países federales tienden a implantar modelos de descentralización más profundos, que se
asemejan a modelos de devolución, mientras que los unitarios han tendido a implantar modelos
menos radicales tipo principal/agente o de desconcentración. Las excepciones son Colombia,
cuyo proceso de descentralización comprende una importante transferencia de recursos y de
poder de decisión a las unidades subnacionales, constituyendo de esa forma un modelo más
parecido a una devolución, y el caso de México en el cual la descentralización del período 1983-

51

94

En el caso de la salud, se indica solamente la existencia o no de órganos de participación, siendo difícil evaluar el grado
de participación.

CARACTERIZACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE

…

95

1995 tuvo el carácter de desconcentración parcial en el nivel intermedio. Sin embargo, este
carácter se ha modificado con el fin de transferir un mayor grado de autonomía y
responsabilidades al nivel estadual, tendiendo a configurar, teóricamente, un modelo de
devolución.
En el caso de los modelos de devolución, se trata siempre de situaciones híbridas. El factor
principal que reduce el grado de autonomía de los niveles subnacionales lo constituye el
excesivo grado de dependencia de los recursos del nivel central que caracteriza a todos los
países, independientemente del grado de descentralización de la ejecución presupuestaria que,
como aparece en el cuadro 31, varía entre países. Además, en algunos casos de devolución
siguen existiendo restricciones de autonomía en el manejo de los recursos humanos. El caso
más puro de devolución dentro de los analizados es el argentino, donde, si bien el gasto en salud
que es mayoritariamente ejecutado por el nivel provincial se financia con recursos provenientes
del nivel central, la naturaleza de ese financiamiento es de libre disponibilidad para las
provincias y existe autonomía total en el manejo de los recursos humanos. En el caso
colombiano, si bien los niveles subnacionales gozan de una amplia autonomía en el manejo de
los recursos, el diseño de las transferencias del sector salud contempla diversas especificaciones
relativas al uso general de estos recursos y también existen restricciones en el manejo de los
recursos humanos.
En general, en todos los países, excepto en Argentina y en Brasil, los recursos humanos
constituyen el área que se mantiene relativamente más centralizada. En gran parte, ello
obedece al régimen de carrera administrativa al cual están sujetos los funcionarios del sector.
Finalmente, cabe destacar que no existe entre los diferentes tipos de modelos, un patrón
determinado en relación con la participación de la comunidad, pero en general la participación
de esta en el proceso de provisión, control o definición de políticas de salud, es deficiente.
Existen, no obstante, casos donde al menos se han realizado esfuerzos de creación de
organismos de participación como en Bolivia, Brasil y Nicaragua.

96

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

Cuadro 31
CARACTERIZACIÓN DE LOS SISTEMAS DESCENTRALIZADOS DE PROVISIÓN DE LA SALUD EN SIETE PAÍSES
DE AMÉRICA LATINA, POR DISTRIBUCIÓN DEL FINANCIAMIENTO Y TIPOLOGÍA DE LAS TRANSFERENCIAS

Argentina
(desde 1978)
Bolivia
(a partir de 1994)

Distribución territorial del
financiamiento del GPS a/
NC
NI
NL
15
76
9
(1995)
12
62
26 b/

Naturaleza de las transferencias y criterios de asignación

Transferencias generales, vía coparticipación de impuestos, asignadas por ley

Transferencias específicas del TGN a departamentos, con directivas de asignación para gasto corriente.
Transferencias generales vía coparticipación de impuestos asignadas según población. Desde 1996, los recursos destinados a los municipios
tienen una directiva de asignación (el 85% para inversión).
Brasil
52
33
15 c/ (1990) Transferencias generales vía coparticipación de impuestos asignadas según criterios de negociación y de equidad.
(a partir de 1990)
Transferencias federales de recursos del presupuesto de seguridad social a salud, asignadas según perfil epidemiológico, desempeño y
características de los servicios, y otras variables. En la práctica, como remuneración por compra de servicios.
Chile
90
10 d/
Transferencias específicas, asignadas según atención prestada y sujetas a techos que aseguran correspondencia con la disponibilidad
(a partir de 1981)
(1991)
agregada de recursos. Desde 1994, se asignan según población inscrita en los consultorios.
Existen también transferencias cruzadas redistributivas entre municipios (a través del fondo común municipal).
Colombia
17
69
14
Transferencias generales a departamentos (situado fiscal), con directivas de asignación para salud (25%) y educación (75%), asignadas según
(a partir de 1990)
(1996)
gasto histórico, población y esfuerzo fiscal. En la práctica, según gasto histórico.
Transferencias generales, vía coparticipación de impuestos, a municipios, con directivas de asignación para los sectores sociales, (salud, 25%),
y asignadas según gasto histórico, indicadores de pobreza relativa local, esfuerzo fiscal y eficiencia administrativa.
México
78
22 e/
Transferencias generales, vía coparticipación de impuestos, asignadas según población y recaudación histórica.
(a partir de 1983)
Transferencias específicas asignadas en función de dos grandes variables: índice de marginación (pobreza) y tasa de mortalidad
43
57 f/
estandarizada, a partir de 1996. Antes, eran asignadas según gasto histórico.
Nicaragua
81
19
Transferencias específicas asignadas según metas de productividad y de satisfacción de los usuarios hasta 1994/1995, y según población con
(a partir de 1992)
(1996) g/
correcciones por un índice que recoge el estado de salud de la población, las características epidemiológicas y otras variables a partir de 1995.
Fuente: Bisang y Cetrángolo, 1997; Ruiz-Mier y Guissani, 1997; Draibe, 1998; Carciofi, Cetrángolo y Larrañaga, 1996; Vargas y Sarmiento, 1997a, c; Ornelas, 1997b;
Espinosa, 1997; y Gómez, 1997; Vargas de Flood, 1997; Medici, 1997; Espinosa y Marcel, 1994; Bonilla,1996.
a/ Después de las transferencias intergubernamentales. GPS = Gasto público en salud; NC = Nivel central (gobierno central o federal); NI =Nivel intermedio (estados,
provincias, departamentos); NL = Nivel local (municipios). b/ 1996. Solamente se considera la distribución del presupuesto del nivel central. c/ A partir de 1993, con el nuevo
empuje a la descentralización, se ha profundizado el grado de descentralización de la ejecución prespuestaria. d/ La descentralización se ha limitado a actividades de
atención primaria ejecutadas en consultorios y postas de salud. e/ 1995. Datos antes de la reforma de 1996. Solamente se considera la distribución del presupuesto federal.
El escaso grado de descentralización presupuestaria se debe a la limitada extensión geográfica del proceso y a la persistencia de un grado de centralización en la
contratación de los recursos humanos. f/ 1996. Después de la reforma. Solamente se considera la distribución del presupuesto federal. Descentralización presupuestaria
todavía en curso. g/ Solamente se considera la distribución del presupuesto central, sin considerar los aportes de los SILAIS. El limitado grado de descentralización
prespuestaria se debe a que solo se han descentralizado rubros de gasto corriente, no de personal.

SÍNTESIS COMPARATIVA DE LAS REFORMAS DE

…

97

VI. SÍNTESIS COMPARATIVA DE LAS REFORMAS DE
DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD

Para concluir esta primera parte, en este capítulo se efectúa una breve síntesis comparativa de
los modelos de descentralización implementados en los dos sectores, señalando algunos
resultados preliminares de eficiencia y equidad –en base a la información presentada en los
estudios de caso reseñados– y algunas lecciones para el diseño e implementación de futuras
reformas de descentralización de los servicios sociales.

1. Breve análisis comparativo de los modelos de descentralización
Como se desprende de las secciones anteriores, en todos los sistemas de provision analizados
la administración directa de los servicios ha sido traspasada a niveles territoriales o no
territoriales subnacionales, mientras que los aspectos de regulación, supervisión y conducción
del sistema han permanecido centralizados. Aparte de esta característica común, las diversas
condiciones socioeconómicas y político-institucionales de cada uno de los países, así como las
distintas motivaciones iniciales de los procesos de reforma y las características propias de los
sectores de educación y salud, han llevado a diferentes sistemas descentralizados de provisión:
por sector, niveles involucrados, mecanismos de traspaso de los recursos, grado de autonomía
entregado en las principales funciones, y, por intensidad de la participación de la comunidad.
El cuadro 32, que resume los modelos de descentralización de los sectores de educación
y salud adoptados en los países analizados, ilustra claramente la heterogeneidad de estas
experiencias.
Respecto de los niveles territoriales e institucionales involucrados, las principales
diferencias se presentan entre países más que entre sectores. En efecto, tanto en educación como
en salud, la descentralización involucra predominantemente al nivel intermedio en
aproximadamente la mitad de los casos, y en la otra mitad al nivel local, dando poco espacio
a la unidad productora. Al interior de cada país, se pueden destacar las diferencias entre los
niveles involucrados por sector en Brasil, Colombia y Nicaragua. En los dos primeros países,
se detecta un enfoque de carácter más municipalista en atención primaria de salud que en
educación básica, mientras que en Nicaragua el enfoque se ha distanciado del municipalismo
para volverse departamentalista en salud y fuertemente orientado a la unidad productora en
educación.

98

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …
Cuadro 32
SÍNTESIS DE LOS MODELOS DE DESCENTRALIZACIÓN DE LA
EDUCACIÓN Y LA SALUD EN PAÍSES SELECCIONADOS
Argentina: educación
C,R,E

A

F
RH

GC
NI
GL
UP
C

Argentina: salud
P

C,R,E

T

RH

T

Bolivia: salud

A

F
RH

P

C,R,E

RH

T

GC
NI
GL
UP
C

T

GC
NI
GL
UP
C

P

C,R,E

RH

P
O

GC
NI
GL
UP
C

T

C,R,E

T

Chile: salud

A

F
RH

98

A

F

O

Chile: educación

GC
NI
GL
UP
C

T

Brasil: salud

A
RH

P
O

T
T

Brasil: educación
F

A

F

O

GC
NI
GL
UP
C

C,R,E

P
O

GC
NI
GL
UP
C

Bolivia: educación
C,R,E

A

F

O

P

C,R,E

O

T
T

A

F
RH

GC
NI
GL
UP
C

P
O

SÍNTESIS COMPARATIVA DE LAS REFORMAS DE

…

99

Colombia: educación
C,R,E

A

F
RH

GC
NI
GL
UP
C

Colombia: salud
P

C,R,E

RH

P
O

GC
NI
GL
UP
C

T
T

T

A

F

O

T

México: educación
C,R,E

A

F
RH

P
O

GC
NI
GL
UP
C

México: salud (1996 en adelante)

México: salud (1983-1995)
C,R,E

A

F
RH

C,R,E

P
GC
NI
GL
UP
C

GC
NI
GL
UP
C

A

F
RH

GC
NI
GL
UP
C

T
T

RH
T
T
T

P
O
T
T
T

T
T
T

T
T

Nicaragua: salud

Nicaragua: educación
C,R,E

T
T
T

A

F

O

C,R,E

P

A

F
RH

O
GC
NI
GL
UP
C

P
O

T

Fuente: Elaboración propia.
GC = Gobierno Central; NI = Nivel Intermedio; GL = Gobierno Local; UP = Unidad Productiva y C = Comunidad.
C,R,E = Conducción, Regulación y Evaluación; F = Financiamiento; A = Administración; RH = Recurso Humano;
O = Otras funciones ligadas con la administración; P = Programación y T = Función teórica.

100

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

Todos los modelos revisados son de tipo principal/agente, donde los niveles
subnacionales –los agentes– siguen respondiendo al nivel central –el principal– por sus
acciones, debido a una estructura de financiamiento dependiente de este y a la vinculación a
normas e incentivos puestos por él. Dentro de esta amplia categoría, existen sin embargo
diferencias entre países y sectores.
La profundidad de los procesos de descentralización medida por su ejecución
presupuestaria tiende a ser inferior en los sistemas de salud que de educación (cuadros 17 y 31).
Al margen de razones relacionadas con la extensión y profundidad actual de los procesos, en
algunos casos ello puede obedecer a la importancia relativa del componente descentralizado
en el total del gasto público sectorial. En efecto, la participación del gasto en atención básica de
salud en el total de gasto público en salud es inferior a la participación del gasto en educación
básica en el gasto público de educación. En general, si se toma como base la estructura de
financiamiento antes de las transferencias, o sea considerando la distribución de los recursos
por el nivel que los origina y no que los ejecuta, el grado de descentralización en los dos sectores
es bajo, al ser la recaudación tributaria altamente centralizada. En algunos países, como en
Argentina, Brasil y Colombia, sin embargo, como ya se mencionó, la naturaleza de las
transferencias, predominantemente generales, sin directivas de gasto y/o asignación, o con
directivas no vinculantes, genera un grado relativamente alto de autonomía financiera. En los
dos sectores, pero posiblemente más en educación que en salud, se observa en la mayoría de
los países la persistencia de rigideces en la administración de los recursos humanos que reducen
sustancialmente el grado de autonomía en la provisión del servicio. Aunque, en general, es la
aplicación de los estatutos del funcionario público lo que incide en mayor medida en el escaso
grado de autonomía, estas rigideces provocan, en los casos de menor autonomía (como México,
en educación y salud, y Nicaragua en salud) que la función de contratación se mantenga parcial
o completamente centralizada. En los dos sectores, se advierte un mayor grado de autonomía
en los aspectos programáticos de la provisión (planificación local del proceso educativo o de
salud).

2. Análisis sintético de resultados
Los estudios de caso revisados e incluidos en este libro, además de presentar una
caracterización de los distintos procesos de reforma, intentan hacer una evaluación preliminar
de los resultados o tendencias en materia de eficiencia y equidad, en base, principalmente, a
encuestas efectuadas en los niveles intermedios, locales y de unidad productora. Dependiendo
del horizonte temporal de la reforma, de su profundidad, de la metodología utilizada y del
sector, la calidad de las evaluaciones resulta heterógenea entre los países, complicando
notablemente un análisis comparativo de los resultados de la reforma en el caso de un sector
y, con mayor razón, entre sectores. Un intento de análisis comparativo de los resultados por
sector, con la identificación de algunos factores de contexto y de diseño que afectan estos
resultados, se encuentra en Di Gropello (1997), para educación, y Cominetti (1997), para salud.
En este texto se presentan solamente algunas conclusiones y lecciones de orden general,
remitiendo al lector a los estudios de caso para una mayor profundización.
Una primera dificultad para la evaluación de la reforma es su propia naturaleza
vinculada al carácter gradual en el tiempo, a la heterogeneidad espacial y al alto grado de
complejidad al intervenir numerosos factores de carácter institucional, políticos y
socioeconómicos. Otra dificultad es el hecho de que la mayoría de las reformas analizadas se
han implementado a principios de esta década, no contando con un horizonte temporal
suficiente para efectuar una evaluación de resultados. Finalmente, con respecto a la eficiencia

100

SÍNTESIS COMPARATIVA DE LAS REFORMAS DE

…

101

social, la ausencia de evidencia directa debido a la ausencia de encuestas de satisfacción de los
usuarios repetidas en el tiempo reduce las posibilidades de evaluación, cualquiera sea el
horizonte temporal, al análisis de indicadores de participación de la comunidad en las
decisiones de provisión. Se supone que un grado de participación satisfactorio es una
precondición para un grado de eficiencia social satisfactorio. El grado de participación
alcanzado en los dos sectores fue expuesto en las secciones anteriores y está indicado en los
cuadros 18 y 30. En base a esta información, a la información sobre los criterios de asignación
de las transferencias presentada en los cuadros 17 y 31, y a la información contenida en cada
estudio de caso, se puede tentativamente efectuar el siguiente balance:
S

El escaso avance que se ha logrado en materia de participación en los dos sectores y en la
mayoría de los países no ha permitido aprovechar realmente las potencialidades de las
reformas en materia de ganancia en eficiencia social. En todos los países existen canales de
participación más o menos específicos, pero solamente en algunos estos han demostrado ser
eficaces. En los dos sectores, las motivaciones iniciales de las reformas constituyen el factor
más relevante en la explicación del grado de eficacia. De hecho, en Nicaragua, y en menor
medida en Brasil y en Bolivia, es donde se registran los mayores avances en materia de
participación en los dos sectores, y esto se puede relacionar con la importancia de los
objetivos de democratización en estos países. En el caso de la educación, el grado de
autonomía financiera de los nuevos niveles proveedores y el grado de autonomía de las
unidades productoras, son otros factores que han tenido influencia, como puede observarse
en los casos de Brasil y Nicaragua.

S

Existe relativamente poca evidencia sobre la evolución de la eficiencia técnica –medida a
52
través de indicadores de costo/impacto – de la provisión, por lo reciente de la mayoría de
las reformas analizadas y por la carencia de información. Solamente en los casos de
Argentina, Brasil, y Chile, en educación, y de México en salud, existe alguna evidencia de
53
largo plazo acerca de la evolución de indicadores de este tipo . En general, se puede
adelantar que la evolución ha sido ambigua en todos los casos de traspaso de
responsabilidades a niveles de gobierno subnacionales, si se considera que los resultados y
gastos (o insumos) han experimentado trayectorias crecientes o decrecientes de igual
54
magnitud , o que eventuales mejoras en los indicadores de costo/cobertura se han dado
conjuntamente con una evolución negativa de los indicadores de costo/calidad. En otros
términos, las reformas no han sido acompañadas de mejoras tangibles en la productividad
del gasto. Por el contrario, se observa una evolución generalmente positiva en los casos de
descentralización de la provisión en las unidades productoras (escuelas, hospitales), como
lo ilustran los casos de Nicaragua y Brasil en educación y Argentina en salud, a pesar de los
problemas que se plantean en la gestión de procesos de este tipo. En ausencia o para
complementar los indicadores de costo/impacto, todos los estudios destacan algunas señales
positivas o negativas respecto a la eficiencia, en base a información sobre eventuales cambios
en la asignación y utilización de los recursos, sobre la existencia o inexistencia de
condiciones previas de capacitación, desarrollo institucional y regulación necesarias para

52

53

54

Para medir directamente la eficiencia técnica, se utilizan indicadores de costo/impacto, donde el impacto puede ser
medido por el efecto sobre la cobertura o la calidad, y el costo por indicadores de gasto o insumos.
En Argentina, para el sector salud, y en Nicaragua para ambos sectores existe algunas evidencia de corto plazo, aunque
todavía poco indicativa
Por ejemplo, tanto en Argentina, como en Brasil el gasto real per cápita aumentó por lo menos tanto como la tasa neta
de escolaridad y, en Chile, una caída del gasto se reflejó en una caída de magnitud equivalente en la matrícula del sector
municipal. Ver, Di Gropello (1997) y Carciofi, Cetrángolo y Larrañaga (1996).

102

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

el éxito de las reformas, y sobre las características de estas en materia de autonomía
entregada a los subniveles y unidades productoras, y de los mecanismos existentes de
incentivo a la eficiencia. En general, se destacan algunas tendencias positivas como por
ejemplo, casos de aumento de la inversión, pero también algunos problemas que se están
presentando en la utilización y asignación de los recursos, como por ejemplo, algunos casos
de deficiente utilización de la infraestructura, de excesivo gasto en personal, y otros,
generados por deficiencias en el diseño e implementación de los modelos.
S

Con respecto a la equidad territorial, existe poca evidencia sobre la evolución de la
distribución interterritorial de los resultados educativos y de salud, y de la relación entre
esta evolución y las reformas. En casi todos los países el análisis se ha centrado en la
distribución de recursos y gastos entre las áreas geográficas generada por las reformas, como
55
indicador intermedio de equidad . En los pocos casos donde se dispone de datos
comparativos entre dos momentos en el tiempo suficientemente alejados (Argentina, Brasil,
y México) existe evidencia de que la dispersión de la calidad del servicio entre áreas ha
tendido a aumentar. En Argentina y Brasil esto se relaciona con la inequidad en la
distribución de los recursos entre áreas, en el marco de los modelos de devolución híbrida
aplicados en los dos países, que ha llevado a un aumento en la dispersión de indicadores
intermedios o indirectos de la calidad educativa o de la salud (sueldos, formación docente,
56
consultas médicas) . En México, se relaciona con el leve aumento en el grado de
57
regresividad de la distribución del gasto federal . En los otros casos, por lo general, se ha
procedido a analizar la distribución de recursos o gastos interterritorial con posterioridad
al inicio de la reforma, sin comparaciones temporales, con el solo fin de detectar el grado de
progresividad/regresividad de la distribución. Cabe destacar que los estudios detectan una
falta de correlación entre gasto y nivel de ingreso o pobreza, como consecuencia de la
combinación de una distribución levemente progresiva de las transferencias de recursos
centrales y una regresiva de los recursos propios de los niveles subnacionales. En la mayoría
de los casos, las mismas transferencias no muestran ninguna correlación con los niveles de
58
59
desarrollo, denotando ausencia de criterios redistributivos o su poca eficacia .

3. Principales lecciones
¿Qué se puede concluir de este rápido balance? No es fácil sacar conclusiones, pero las
evaluaciones efectuadas a partir de los estudios reseñados han puesto en evidencia que los
resultados de eficiencia y equidad de más largo plazo de las reformas no han sido, en general,
muy positivos, al evidenciar escasos avances en la eficiencia social de la provisión y en la
productividad del gasto, así como una divergencia en los indicadores de calidad. Por otra parte,
las tendencias más recientes son ambiguas. Con todo, queda claro que estos resultados se deben

55

56

57
58

59

Se supone que una distribución progresiva del gasto debería permitir reducir la brecha de resultados en educación y
salud.
En Argentina, por ejemplo, se nota un aumento en la dispersión de los niveles de sueldo de docentes de la enseñanza
primaria entre 1983 y 1992 (la desviación estándar se triplica en este período). Ver, Di Gropello (1997) y Carciofi,
Cetrángolo y Larrañaga (1996).
Que se vincula a un leve aumento en la dispersión de la tasa de repitencia, calculada sobre todos los estados.
Como se observa, a partir de los cuadros 17 y 31, en los casos de Brasil, para educación (hasta 1995), y de Argentina,
México y Nicaragua, para ambos sectores, aunque en estos últimos dos países se modificaron recientemente los criterios
de asignación.
Como en los casos de Colombia, para educación y salud, y Brasil, para salud.

102

SÍNTESIS COMPARATIVA DE LAS REFORMAS DE

…

103

principalmente a problemas de diseño e implementación de las reformas, que pueden,
consecuentemente, solucionarse.
De hecho, observando las experiencias más recientes, se notan algunos cambios positivos
como son, por ejemplo: los esfuerzos por crear un consenso acerca de la reforma, una
implementación de esta más conforme con objetivos de eficiencia, los esfuerzos por reducir la
arbitrariedad en las asignaciones de las transferencias y para crear canales de participación más
eficaces en contextos donde la democratización es un objetivo relevante, y, en el caso de la
educación, los enfoques menos municipalistas. Incluso, algunos de estos elementos han sido
sucesivamente incorporados en las reformas de más largo plazo. Sin embargo, se pueden
destacar algunos elementos que siguen siendo problemáticos:
-

la escasa autonomía real en algunas funciones, (en particular, en la gestión de los
recursos humanos);

-

los marcos reguladores todavía poco desarrollados para la correcta implementación
de las fórmulas de asignación y la supervisión de los sistemas de provisión;

-

la elección de modelos de provisión difíciles de coordinar y regular;

-

la falta de autonomía de las unidades productoras de los servicios;

-

la falta de sistemas actualizados de información, y

-

los esfuerzos de capacitación, insuficientes para las nuevas exigencias de provisión.

A continuación, se intenta reseñar algunas de las principales lecciones
desprenden de una lectura comparativa de los estudios de caso.

60

que se

S

Los procesos de descentralización deben estar insertos en un proceso más amplio de reforma
de los sectores, que permita compensar los costos que inevitablemente provoca inicialmente
la descentralización. La ausencia de estrategias globales para los sectores, ha sido y es en
muchos casos una limitante importante del proceso de reforma.

S

La secuencia de implementación de las reformas debe tomar en cuenta el marco
socioeconómico y político-institucional de partida de cada país, y tender al logro de
objetivos de eficiencia y equidad. Además, debe tratar de maximizar el grado de consenso
entre los distintos actores involucrados en la reforma.

S

Es necesario entregar un grado de autonomía real a los nuevos niveles proveedores,
minimizando el número de restricciones directas. Los escasos avances de Chile, por ejemplo,
en el terreno de la eficiencia, se deben en gran parte a las rigideces del modelo
implementado. Por otro lado, la falta de flexibilidad laboral, problema común de muchos
países, es un freno para alcanzar metas más elevadas de eficiencia.

S

La coherencia interna de los modelos es otro aspecto fundamental para los resultados. En
particular, en lo que se refiere a la claridad en el diseño de las responsabilidades asignadas
a cada nivel y a la existencia de mecanismos eficaces de coordinación vertical y horizontal.
La falta de claridad y de mecanismos de coordinación genera una discrecionalidad en la
provisión, duplicación de funciones, falta de responsabilidad, y otras ineficiencias en el uso
de los recursos. Este aspecto es particularmente importante en el caso del sector salud que,
por su complejidad, requiere un modelo de provisión que distribuya y articule con cuidado
todas las principales funciones de las unidades y niveles proveedores.

60

Las cuales deben ser obviamente calibradas por la situación de partida de cada país (condiciones socioeconómicas y
político-administrativas iniciales).

104

S

PARTE I: DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA SALUD: UN …

Un punto crucial para el éxito de las reformas lo constituye el diseño e implementación de
las transferencias financieras entre niveles. En el contexto de una reforma de
descentralización, la permanencia de un monto de financiamiento central significativo y
asignado entre los niveles subnacionales según criterios socioeconómicos, es una garantía
para la preservación de la equidad, potencialmente en riesgo con la reforma. Por otro lado,
en un contexto de escasa participación y capacitación, las transferencias del nivel central
pueden tener un papel importante para estimular decisiones técnica, fiscal y socialmente
eficientes. Considerando las peculiaridades de los agentes –los nuevos niveles proveedores–
y del principal –el nivel central–, este último debería garantizar un nivel mínimo de
financiamiento a todos los niveles subnacionales, proporcional a las condiciones
socioeconómicas de partida y a los costos de producción local (ajuste por equidad),
complementado con un financiamiento adicional vinculado a criterios de eficiencia, como
los resultados de cobertura de los servicios, de calidad, y otros. Para minimizar los
problemas de “selección adversa” y “riesgo moral” que se plantean en situaciones de
información asimétrica y objetivos diferentes entre agentes y principal, es necesario que el
nivel central implemente un sistema eficiente de supervisión para chequear el esfuerzo de
los agentes para alcanzar las metas de producción y facilitar las asignaciones según
eficiencia, e incentive, por otra parte, la recolección y transmisión a los niveles superiores
de información sobre la situación socioeconómica de las áreas cubiertas por los nuevos
niveles proveedores, con el fin de facilitar las asignaciones según equidad. De no ser así, las
intervenciones del nivel central, o sea el supuesto remedio, podrían ser tan o más dañinas
que la enfermedad.

Ahora, al revisar la naturaleza y los criterios de asignación de las transferencias
utilizadas en las reformas de primera generación, llama la atención, en primer lugar, la poca
relevancia de las transferencias específicas, más apropiadas que las generales para responder
adecuadamente a las exigencias de los sectores y necesarias para que se puedan vincular los
recursos a indicadores de eficiencia de la provisión. En segundo lugar, se destaca la ausencia
de criterios y directivas de asignación que tomen en cuenta la equidad y la eficiencia técnica.
Esto es parte de la explicación de los resultados generalmente poco satisfactorios de eficiencia
y equidad. En cuanto a las reformas de segunda generación, ellas intentan incorporar de
manera explícita criterios de eficiencia y equidad mediante la utilización de fórmulas más o
menos complejas y de directivas de gasto o asignación. Sin embargo, hay casos donde las
debilidades del marco regulador y la falta de información, sobre todo en el sector salud, hacen
difícil la implementación de estos criterios y directivas, explicando la falta de equidad en la
distribución de los recursos y los problemas de eficiencia. Para que esta estructura de incentivos
funcione, es igualmente importante contar con mercados laborales flexibles y autonomía
efectiva a fin de que los niveles receptores de los servicios puedan responder eficazmente a los
incentivos.
S

La descentralización de la principales competencias en un nivel intermedio o en
agrupaciones de municipios combinada con la descentralización de funciones
administrativas, de contenidos y financieras en las unidades productoras (escuelas,
hospitales), debería permitir maximizar la eficiencia y preservar la equidad. En particular,
los enfoques municipalistas aplicados en muchos países crean problemas de pérdida de
economías de escala, particularmente en salud, que una descentralización a un nivel
superior debería solucionar. Las ganancias de eficiencia técnica y social pueden ser
maximizadas con la entrega de autonomía a las unidades productoras, como sugieren las
experiencias positivas de Brasil y Argentina, y los resultados preliminares de Nicaragua,
sobre todo en el caso de la educación.

104

SÍNTESIS COMPARATIVA DE LAS REFORMAS DE

…

105

S

Es fundamental contar con un marco regulador adecuado a las exigencias de regulación y
supervisión de un sistema descentralizado de provisión. Este marco debería involucrar al
nivel central, así como a los niveles intermedios y locales.

S

Aumentar la participación y el control social es otro gran desafío de la reforma.
Motivaciones iniciales de democratización, la introducción de mecanismos de
financiamiento que estimulan la participación, mediante, por ejemplo, subsidios a la
demanda, y la entrega de más autonomía a las unidades productoras, deberían actuar
positivamente sobre estas dimensiones. Esta última medida, sin embargo, es más bien válida
para el caso de la educación, por cuanto el usuario es identificable de antemano y comparte
durante un determinado período de tiempo con la oferta, contribuyendo a establecer una
relación más estrecha que permite crear canales de comunicación más permanentes y
eficaces entre la comunidad y la unidad productiva. En salud, existe una relación aleatoria
entre los usuarios y la unidad prestadora que dificulta la función de control social en este
nivel.

S

Es necesario acompañar la reforma con medidas y programas de capacitación específica
sobre todo en los aspectos de gestión. La falta de habilidades técnicas y de administración
ha tenido un impacto negativo sobre los resultados de un país como Brasil, y es un problema
particularmente serio para Bolivia y Nicaragua.

S

Finalmente, las necesidades de información para el funcionamiento del sistema requieren
que se cuente con bases locales de información actualizada y con canales eficaces de
transmisión de esta información.

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PARTE II
ESTUDIOS DE CASO NACIONALES
I.

DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE SALUD
EN ARGENTINA

II.

LA DESCENTRALIZACIÓN Y EL FINANCIAMIENTO DE
LA PROVISIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN Y
SALUD EN BOLIVIA

III.

LA RECIENTE DESCENTRALIZACIÓN DE LA POLÍTICA
BRASILEÑA DE ENSEÑANZA BÁSICA Y DE SALUD

IV.

DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE
EDUCACIÓN Y SALUD EN COLOMBIA

V.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE
EDUCACIÓN Y DE SALUD EN MÉXICO

VI-A. LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE
EDUCACIÓN EN NICARAGUA
VI-B. LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA SALUD EN
NICARAGUA
BIBLIOGRAFÍA PARTE II

DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE SALUD EN ARGENTINA

117

I. DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE SALUD
EN ARGENTINA1
Roberto Bisang
Oscar Cetrángolo
1.

INTRODUCCIÓN

En muchos países de América Latina se están llevando a cabo profundas modificaciones en las
políticas de gestión pública, particularmente en el campo social, con el objeto de lograr un uso
más eficiente y equitativo de los recursos. La descentralización constituye una de las
herramientas que mayor atención ha concitado en este proceso. Se sostiene que los programas
de reforma destinados a descentralizar el gasto público en salud se llevan a cabo con el objeto
de lograr un uso más eficaz de los recursos, mediante una mejora en los incentivos para los
administradores y en el acceso de la población a los mecanismos de control. Al mismo tiempo,
el avance en la equidad del acceso a los servicios provistos por el Estado y la eficiente operación
de aquellos mecanismos requieren la existencia de políticas globales relacionadas con el sector,
en el marco de cada esquema particular de federalismo. El presente capítulo tiene por objeto,
precisamente, evaluar las mejoras en la eficiencia y la equidad atribuibles al proceso de
descentralización fiscal argentino en materia de salud.
2.

EL FEDERALISMO FISCAL EN ARGENTINA

Al revisar las características centrales del federalismo fiscal argentino se comprueba la compleja
y conflictiva evolución de las relaciones financieras entre los diferentes niveles de gobierno.
Particularmente a lo largo de los últimos veinte años, una conjunción de factores políticos y
macroeconómicos determinaron la fragilidad del esquema de transferencias financieras. A ello
se sumó la intensa presión de la crisis previsional sobre los recursos tributarios tanto nacionales
como provinciales. La descentralización de los hospitales realizada hacia fines de los años
setenta y la efectuada más recientemente, a principios de los noventa, fueron parte de una
estrategia global tendiente a la modificación del esquema de distribución de recursos entre la
nación y las provincias. La hipótesis que domina este trabajo es que el objetivo central de estas
reformas se relaciona con el desarrollo del conflicto financiero entre las distintas jurisdicciones,
sin prestar mayor atención a la particular conformación sectorial. Más aún, se constata que el
diseño de las relaciones financieras entre la nación y las provincias no comprende mecanismos
claros y explícitos para atender cuestiones de equidad, en general, ni el financiamiento de
políticas compensadoras específicas en el campo de la salud. Esta carencia reviste suma
importancia considerando que el esquema actual de federalismo fiscal en Argentina se
caracteriza por una marcada disparidad entre potestades tributarias y responsabilidades de
gasto (véase cuadro 1).

1

Resumen del documento final (Bisang y Cetrángolo, 1997) elaborado para el Proyecto Regional sobre Financiamiento
Público y Provisión de los Servicios Sociales y publicado por la CEPAL (serie Reformas de Política Pública, N° 47).

118

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES
Cuadro 1
EROGACIONES Y RECURSOS TRIBUTARIOS POR NIVEL DE GOBIERNO, AÑO 1994
(En porcentaje)
Recaudación
tributaria (1)

Gastos
(2)

Diferencia
(1-2)

Nación

75.0

54.2

20.8

Provincias

21.2

38.5

-17.3

Municipios

3.8

7.3

- 3.5

100.0

100.0

0.0

TOTAL

Fuente: Basado en datos de la Secretaría de Hacienda y Secretaría de Programación Económica.

3.

DESCENTRALIZACION Y SISTEMA DE SALUD EN ARGENTINA

Históricamente, el desarrollo de la provisión pública de salud en Argentina no ha presentado
una trayectoria lineal en busca de mayor grado de descentralización. Por el contrario, se han
registrado períodos en donde las reformas fueron orientadas por la búsqueda de un modelo
centralizado. Con todo, a lo largo de las últimas cuatro décadas han predominado los avances
hacia una salud pública con un mayor grado de descentralización. Es así que en la actualidad
el presupuesto de la administración nacional destina solo el 2.4% de sus erogaciones a la salud.
En consecuencia, del total de erogaciones públicas en atención médica, los gobiernos
provinciales y municipales efectuaron más del 87%, como se observa en el cuadro 2.
Sin embargo, el análisis del tema no puede quedar restringido al proceso de
descentralización operado en el sector público. En la organización del sistema de salud
argentino cobra suma importancia la presencia de un sistema de seguridad social en manos de
instituciones denominadas obras sociales. Estas, que se financian mediante cargas sobre la
nómina salarial establecidas por ley de la nación, están mayoritariamente en manos de los
sindicatos de cada rama de actividad, y fuera de la estructura del sector público. En efecto,
durante esas cuatro décadas donde el gasto público pasó sustancialmente a los gobiernos
provinciales y municipales, el gasto en salud de las obras sociales (casi la tercera parte del gasto
total en la materia) giró alrededor de instituciones con un alto grado de centralismo.
Adicionalmente, la actividad privada recibió un fuerte impulso al desarrollarse autónomamente
y como subcontratista de la seguridad social. A partir de esta realidad, el análisis del reciente
proceso de descentralización de la salud necesariamente debe considerar los efectos de los
cambios operados en el subsistema de las obras sociales y las transformaciones del sector
privado. Al seguir esta línea de análisis se puede argumentar que la organización que
prevaleció en el sector, tomado en su conjunto, ha mostrado a lo largo de su evolución serios
problemas de equidad y eficiencia, cuyo análisis exhaustivo queda más allá de los alcances del
presente documento.

DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE SALUD EN ARGENTINA

119

Cuadro 2
GASTOS POR SECTOR Y NIVEL DE GOBIERNO
(En porcentaje)
Finalidad/Función

Nación
1980/1984

Provincias

Municipalidades

1994 1980/1984

1994

1980/1984

1994

FUNCIONES DEL ESTADO
Administración general
Justicia
Defensa y seguridad
humanos
GASTO PÚBLICO SOCIAL
RECURSOS HUMANOS

58.0
27.6
37.9
77.4

44.4
34.1
35.8
60.9

32.3
44.0
62.1
22.6

43.0
40.5
64.2
39.1

9.7
28.4
0.0
0.0

12.6
25.4
0.0
0.0

61.9

54.0

32.7

39.2

5.4

6.8

Educación básica
Educación. superior y
universitaria
Ciencia y técnica
Atención médica
Obras sociales
Saneamiento ambiental
Vivienda
Bienestar social
Seguridad social
Servicios urbanos
Otros
INFRAESTRUCTURA
ECONÓMICA SERVICIOS

33.7
83.9

0.4
78.0

63.7
16.1

96.5
22.0

2.6
0.0

3.1
0.0

97.3
14.8
88.0
32.4
13.5
65.9
79.3
0.0
71.3
78.9

94.1
12.7
71.6
7.9
6.5
16.2
80.6
0.0
74.9
55.0

2.7
75.2
12.0
67.6
75.4
34.1
20.7
3.6
28.7
19.9

5.9
73.7
28.4
92.1
69.6
83.8
19.4
6.7
25.1
40.5

0.0
10.0
0.0
0.0
11.1
0.0
0.0
96.4
0.0
1.2

0.0
13.6
0.0
0.0
23.9
0.0
0.0
93.3
0.0
4.5

DEUDA PÚBLICA
TOTAL

97.8
70.7

87.2
54.2

2.2
25.0

12.8
38.5

0.0
4.3

0.0
7.3

Fuente: Secretaría de Programación Económica.

Volviendo al gasto público, los procesos de descentralización que tuvieron lugar entre
fines de los años setenta y principios de los noventa no presentan como motivación central la
búsqueda de niveles crecientes de eficiencia y equidad. Por el contrario, han obedecido a la
presión que el gobierno nacional ha ejercido con el objeto de modificar en su favor la relación
financiera con los estados subnacionales (provincias y municipios). Esto determinó la ausencia
de mecanismos de coordinación, búsqueda de mayor eficiencia y políticas nacionales tendientes
a cuidar la equidad, en el marco de un programa que asumiera las múltiples facetas que
involucra un proceso tan complejo como el de la plena descentralización en las áreas sociales.
Como se señaló, el reducido monto de gasto público nacional en salud ilustra acerca del débil
vínculo de apoyo a las provincias mediante los programas asistidos desde el nivel nacional.
Estos no son determinantes del curso de las políticas provinciales, ni cuenta el estado nacional
con capacidad técnica y económica para ejercer la supervisión del destino de dichos fondos.
El proceso de descentralización fiscal, encarado por las autoridades nacionales a
principios de la década de 1990, tiene como contrapartida, en el campo sanitario, una
multiplicidad de respuestas de parte de los ejecutores públicos provinciales, en lo referente
tanto a la forma que adopta el proceso como a sus resultados en términos de equidad y
eficiencia. La heterogeneidad de conductas a nivel provincial y municipal responde, a grandes
rasgos, a dos conjuntos de razones.

120

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

El primero se vincula a la conformación previa del sistema de prestaciones sociales a
nivel local donde, cabe destacarlo, ya existían experiencias de intentos de descentralización
desde los años 60. Los resultados de este proceso varían regionalmente de acuerdo con la
importancia del sector público como prestador, el desarrollo del sector privado, la relación entre
ambos, la dinámica del sistema institucional de las obras sociales y, entre otros factores más, del
perfil socioeconómico en que se asienta la demanda por servicios de salud. Así, en situaciones
donde el hospital público opera como referente sanitario casi excluyente y la actividad privada
tiene un desarrollo menor, la descentralización enfrenta desafíos y genera resultados diferentes
de aquellos casos donde el eje provisor de servicios gira en torno al sector privado.
El segundo se relaciona con las especificidades que las provincias le imprimen al proceso
de descentralización. Cada provincia constituye un espacio de recepción que opera con
particulares restricciones presupuestarias, distintas políticas sanitarias –locales y regionales–,
perfiles diferenciados de demanda y marcos regulatorios específicos (por lo general, cuentan
con regulaciones sanitarias propias y legislaciones laborales únicas para el personal de la
administración pública, entre otras normas).
4.

DESCENTRALIZACIÓN PROVINCIAL Y ORGANIZACIÓN
HOSPITALARIA: EL CASO DE SANTA FE

Desde una perspectiva nacional, ambos conjuntos de razones determinan una gran
heterogeneidad en el proceso de descentralización, en cuanto a sus modalidades operativas,
grados de avance, y resultados en equidad y eficiencia. A nivel microeconómico, el mapa de
la situación de los hospitales desde el ángulo de la descentralización indica que coexisten, con
distintas intensidades, diversas formas de organizaciones. La complejidad de cada proceso de
descentralización explica la existencia de 24 sistemas con significativas diferencias. Sin
embargo, con el objeto de clarificar el análisis, las diversas experiencias se han agrupado en
cinco categorías. Para ello se tuvo en cuenta, fundamentalmente, el grado de autonomía
hospitalaria, el nivel de integración de la red de salud y la articulación entre los diferentes
subsectores, especialmente entre el público y el privado. La definición de cada experiencia está
muy influida por las circunstancias en que ellas se llevaron adelante y por la respuesta que,
frente a la política de descentralización, tuvo cada gobierno provincial. Los grupos se
clasificaron según las siguientes características dominantes: i) autonomía hospitalaria en el
marco de un plan provincial de salud; ii) hospitales autónomos con intentos de coordinación
provincial; iii) hospitales autónomos sin esquema provincial explícito; iv) hospitales autónomos
de jurisdicción nacional, y v) sistemas mixtos.
Se trata de procesos de gran complejidad cuya maduración se prevé alcanzar en un plazo
no perentorio, en el curso del cual se irán construyendo respuestas particulares conforme a las
especificidades locales. En el caso de la provincia de Santa Fe, representativo del último de los
grupos antes mencionados, el análisis de su esquema de descentralización ilustra
elocuentemente sobre la complejidad del tema. Se trata de una provincia que desde un punto
de vista socioeconómico y sanitario reproduce varios aspectos presentes en la realidad nacional,
y en la cual desde inicios de los años noventa comenzó un proceso de descentralización en el
campo sanitario. Con una población de casi tres millones de personas, su sistema sanitario está
conformado por unidades centralizadas a nivel provincial, y su dotación pública de camas y
establecimientos (año 1994) representa poco más del 50% de la capacidad instalada; el resto se
reparte entre establecimientos dependientes de las municipalidades y los aportes surgidos de
un proceso de descentralización implementado en los años sesenta: los sistemas de asistencia
médica a la comunidad (SAMCO).

DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE SALUD EN ARGENTINA

121

Los SAMCO –que cubren alrededor del 30% de la capacidad instalada – son esquemas
de organización entre la provincia y algunos municipios que tienen como base una entidad local
sin fines de lucro. La administración está descentralizada y cuenta con la participación de
representantes locales, mientras que sus recursos provienen en gran parte de la provincia y el
resto de los municipios y de ingresos captados por la entidad que los respalda. No cuentan con
mayor autonomía en el manejo de los recursos humanos –aún dependen de los estatutos
provinciales o municipales– y están sujetos a un sistema de control sanitario por parte de las
autoridades provinciales. Su relevancia se relacionada fuertemente con las condiciones iniciales
de equipamiento y la infraestructura local de servicios. En localidades donde el desarrollo
privado o de las obras sociales es poco relevante y la inversión pública inicial fue sustantiva,
el SAMCO es el provisor sanitario obligado y casi excluyente; al cubrir un espectro poblacional
variado tiene la posibilidad de mejorar su eficiencia operativa (por economías de escala y
captación de recursos adicionales) y favorecer la equidad (vía transferencia hacia pacientes de
menores recursos). No ocurre lo mismo cuando la entidad está ubicada en zonas con fuerte
presencia de otras organizaciones sanitarias no públicas, que captan los segmentos de mercado
mejor posicionados económicamente y circunscriben a los SAMCO a las poblaciones de
menores recursos. Finalmente, la inexistencia de un mecanismo de compensación entre los
distintos hospitales administrados de esta manera atenta contra el logro de la equidad, cuando
la visión se traslada desde la unidad microeconómica a la provincia en su totalidad.
Desde 1991 comenzó a implementarse un nuevo modelo de autonomía hospitalaria al
cual se han incorporado los principales hospitales provinciales. Sus rasgos centrales son los
siguientes:
*

Prevé una amplia descentralización en la administración cotidiana de los hospitales
traspasando el sistema de compras, la administración, y el manejo de los servicios
auxiliares (cocina, y otros);

*

la dirección está conformada por representantes del sector publico provincial, de los
distintos estamentos internos del hospital, y miembros de la comunidad;

*

el hospital tiene la posibilidad legal de facturar y captar recursos adicionales a través de
convenios con terceros o por prestaciones específicas (manteniendo su obligación de
atender a todo paciente que lo demande);

*

así mismo, puede celebrar contratos de provisión de servicios (como oferente) como y de
adquisición de insumos –sean estos bienes o servicios – (como demandante);

*

se establece, ex-ante, un mecanismo de reparto de los fondos adicionales captados, donde
una parte va al hospital para equipamiento y el resto para distribuirse como adicional
salarial (de acuerdo con la escala salarial vigente y el grado de cumplimiento de
asistencia). Los nombramientos de personal así como su categorización siguen aún
dependiendo de la administración provincial.

Si bien se trata de una experiencia reciente –los principales hospitales ingresaron al
sistema a partir de 1992–, el análisis de los casos más relevantes permite extraer algunas
conclusiones. Al respecto, los datos contenidos en el cuadro 3, altamente representativo del
universo en proceso descentralizador, ilustran acerca de las múltiples facetas y desafíos que a
nivel microeconómico plantea la descentralización.

122

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

Cuadro 3
INDICADORES DE ALGUNAS INSTITUCIONES EN PROCESO DE DESCENTRALIZACIÓN
1991
Valor
índice

1992
Valor
índice

1993
Valor
índice

1994
Valor
índice

1995
Valor

índice
Caso 1 (1)
9 790
Egresos a/
100
10 023
102.4
10 171
103.9
10 108
103.2
14 498
148.0
Consultas
107 090
100
120 263
111.6 106 096
98.4 115 006
106.7 145 609
135.1
Porcentaje de ocupación
61.6
100
63.8
103.6
66.7
108.3
64.8
105.2
78.8
127.9
Giro camas b/
40.3
100
42.4
105.2
44.1
109.4
48.4
120.1
59.4
147.4
Presupuesto provincial c/
s/i
...
1 195
100
1 084
90.7
1 156
96.7
1 267
106.0
Recursos adicionales c/
s/i
...
110
100
390
354.5
495
450.1
589
535.5
Caso 2 (2)
3 855
Egresos a/
100
4 432
115.0
4 345
112.7
4 679
121.4
5 400
140.1
134 996
Consultas
100
136 852
101.4 127 537
94.5 127 935
94.8 120 793
89.5
Porcentaje de ocupación
77.6
100
70.5
90.9
67.3
86.7
68.9
88.8
79.3
102.2
Giro camas b/
48.5
100
46.6
96.1
45.8
94.4
49.2
101.4
58.6
120.8
Promedio diario de egresos
10.6
100
12.1
114.2
11.9
112.3
12.8
120.8
14.8
139.6
Presupuesto provincial c/
s/i
...
s/i
...
112
100
128
114.3
145
129.5
Recursos adicionales c/
s/i
...
s/i
...
5
100
20
400.0
43
860.0
Caso 3 (3)
Egresos a/
4 425
100
4 373
98.8
4 741
107.1
5 356
121.0
5 442
123.0
Consultas
133 460
100
152 530
114.3 127 387
95.5 122 776
92.0 134 269
100.6
Presupuesto provincial c/
s/i
...
s/i
...
s/i
...
590
100
636.9
108.0
Recursos adicionales c/
s/i
...
s/i
...
s/i
...
5.8
100
15.5
267.2
Caso 4 (4)
6 013
100
6 075
101.0
5 701
94.8
6 386
106.2
6 458
107.4
Egresos a/
Consultas
84 479
100
104 537
123.7
98 753
116.9 111 477
132.0 124 251
147.1
Caso 5 (5)
4 936
100
5 458
110.6
5 978
121.1
6 490
131.5
7 694
155.9
Egresos a/
Consultas
136 526
100
154 466
113.1 128 170
93.9 145 723
106.7 157 485
115.4
Total provincia
118 440
100
128 378
108.4 134 351
113.4 139 953
118.2 159 721
134.9
Egresos a/
Consultas
3 477 846
100 4 040 091
116.2 4 535 775
130.4 4 949 272
142.3 5 799 555
166.8
Fuente: Elaboración propia en base a entrevistas e información secundaria
Notas: (1) Hospital de media complejidad, 240 camas; 6 horas diarias de atención a pacientes ambulatorios; 906 personas ocupadas. Descentralizado desde 1992.
(2) Hospital de media y alta complejidad, 95 camas; 16 horas diarias de atención a público; 420 personas ocupadas. Descentralizado desde 1994.
(3) Hospital de media y alta complejidad, 170 camas; 6 horas diarias de atención a pacientes ambulatorios; 895 personas ocupadas. Descentralizado desde 1994.
(4) Hospital de media complejidad, 135 camas. Descentralizado desde 1993.
(5) Hospital universitario de media y alta complejidad, 250 camas. Descentralizado desde 1993.
a/ Alta de enfermos internados. b/ Indicador que mide el uso de las camas. c/ Los recursos son valores estimados en miles de pesos por mes.

DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE SALUD EN ARGENTINA

123

Inicialmente, el cambio de forma de funcionamiento se percibe como una reformulación
sustantiva en la institución, en un proceso más cercano al cambio exógeno proveniente de la
administración provincial que a un proceso deseado e impulsado en forma endógena (aunque
haya amplias coincidencias respecto de su necesidad en aspectos parciales). La nueva situación
ha obligado al replanteo de la forma de funcionamiento interno, dando paso a la necesidad de
reforzar (o crear) nuevas áreas que compiten con las tradicionales, ligadas casi exclusivamente
con los aspectos sanitarios. Estos cambios ponen en evidencia la necesidad –no siempre
satisfecha plenamente – de contar con personal capacitado dentro de las unidades hospitalarias,
acorde con los nuevos perfiles de actividades.
Aun con estas dificultades, la derivación de las áreas de compras a los hospitales deviene
en una clara mejora en la asignación de los recursos. Idéntica evolución positiva puede
observarse al analizar algunos indicadores generales de la prestación: tanto los índices de
ingresos como de egresos de pacientes internados mejoraron sustancialmente, con idéntica
capacidad instalada, a partir de la implementación de las reformas. Cabe señalar, sin embargo,
que ello se enmarca en una tendencia general del sistema provincial, el que aún incluye
unidades no autónomas.
Menos evidente resulta la relación entre eficiencia y captación de recursos adicionales.
Los datos relevados indican que dichos fondos no superan el 20% de los ingresos totales;
provienen, por lo general, de otras instituciones públicas o semipúblicas, sujetas también a
problemas presupuestarios y cuya cobertura recae sobre pacientes de menores ingresos. En
suma, pensar en estrategias centradas exclusivamente en una ampliación sustantiva de la
cobertura en base a este tipo de ingresos y con esta conformación de la demanda aparece como
un intento de éxito poco probable.
Un tema aún no resuelto convenientemente –pero de indudable impacto sobre la eficiencia
– lo constituye la relación entre el pago de ingresos salariales adicionales y productividad. El diseño
del sistema actual propone pagos de acuerdo a la escala salarial vigente, con el requisito de perfecta
asistencia para acceder al sobresueldo; ello no establece vínculo alguno entre mayor productividad
y salarios mejorados. Una acción en ese sentido implicaría transferir mayores grados de autonomía
en el nombramiento de personal y fijación de los niveles salariales desde la administración central
a los hospitales, requiriendo de cambios profundos en los aspectos legales y afectando fuertemente
los equilibrios políticos internos de la administración provincial.
Este proceso tiene clara incidencia sobre los aspectos de la equidad. Desde la óptica
microeconómica, la idea central sería la captación de ingresos adicionales por la atención de
pacientes supernumerarios con capacidad de pago, que permitan ampliar la cobertura y
mejorar la calidad de atención a pacientes de menores recursos. Ello supone un mecanismo
donde el proceso de transferencia, en gran medida, se determina y materializa en cada una de
las unidades prestadoras de servicios. Mirado así, pocos son los avances que, a la luz de la
reciente experiencia analizada y de los escasos datos con que se cuenta, parecen haberse logrado
en esta materia. Por un lado, la captación de ingresos adicionales se orienta en su mayor parte,
a la recuperación de pagos por servicios prestados a otras entidades públicas o semipúblicas
que cubren estratos de menores recursos económicos; es decir, el sistema no se nutre –al menos
en sus primeros pasos– de ingresos por prestaciones adicionales efectuadas a la población de
mayores recursos económicos. Por otro lado, no se ha ampliado el tiempo de atención al
público, ni se ha vinculado el pago de sobresalarios a mejoras en la productividad de los
agentes. Ello indicaría que no existe, aún, una relación importante de transferencia en el uso
de los recursos. Complementariamente, cabe señalar la existencia de distintos puntos de partida

124

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

en cuanto a equipamiento, especializaciones y capacidades concretas entre las unidades objeto
de descentralización, que afectan su posicionamiento competitivo inicial en el mercado. Ello
puede derivar en que algunas unidades descentralizadas rápidamente puedan captar fondos
adicionales, mientras que otras queden rezagadas por sus deficiencias estructurales iniciales,
llevando a establecer grados crecientes de inequidad interna en la medida que no exista una
entidad superior que tienda a compensar estos desequilibrios.
5.

REFLEXIONES FINALES

La revisión efectuada de los aspectos operativos de las unidades bajo políticas de
descentralización revela los crecientes grados de complejidad de estas medidas, y la no
automaticidad e instantaneidad de sus eventuales ventajas. Alerta, además, sobre la necesidad
de contar con una cuidadosa estrategia que gradualmente vaya articulando las soluciones
cotidianas en un marco más general, que incluya una balanceada relación con los demás agentes
del sistema de salud. No se trata de la puesta en marcha de una serie de conceptos generales
de rápida aplicación cuyos resultados se pueden percibir a corto plazo, sino de un largo proceso
de construcción institucional de múltiples facetas. Este proceso replantea tanto el
funcionamiento y estructura de la autoridad de aplicación –los gobiernos nacionales o
provinciales – como la cultura de funcionamiento microeconómico de los diversos estamentos
que conforman los hospitales, siendo necesario un período muy largo de reconfiguración
2
institucional. El caso de Mendoza , por un lado, y el de Santa Fe, por otro, dan cuenta de ello.
La noción de proceso respecto en lo que respecta a la instantaneidad de la aplicación de estas
medidas aparece cuando se advierte que en varios de los casos analizados la descentralización, vista
desde la óptica de los ejecutores finales, es percibida como una imposición exógena sin una grado
previo de preparación y, a menudo, sin un programa secuencial de medidas de mediano y largo
plazo. Ello lleva, por ejemplo en el caso de Santa Fe, a la toma de medidas de descentralización –
traspaso de las administraciones, posibilidad de facturación, y otras – sin que las unidades receptoras
estén preparadas técnica y conceptualmente para llevarlas a cabo. Como resultado el proceso, luego
de cierto avance inicial, ingresa a una etapa de menor dinamismo en la implementación, dada la
aparición de problemas cuya solución debía haberse estudiado con anterioridad (falta de recursos
humanos capacitados para las nuevas formas de gestión, por ejemplo). La descentralización implica
un verdadero cambio de cultura organizacional. El tema es clave considerando que en este espacio
se construye y dirime buena parte de la eficiencia y equidad del sistema.
En síntesis, el análisis del caso argentino y sus múltiples variantes indica que la
descentralización aplicada al campo de la salud es un proceso complejo que excede largamente
los aspectos estrictamente financieros que habitualmente dominan el mecanismo de toma de
decisiones en este campo. Si el objetivo final es avanzar en los aspectos de equidad y eficiencia,
la articulación microeconómica requiere de un acucioso proceso de aprendizaje institucional,
bastante alejado de los ajustes automáticos vía mercado. Demanda, además, una activa
participación del aparato público provincial en materia de regulación y control. Por otra parte,
las distorsiones en materia de equidad y eficiencia producidas a nivel regional requieren una
definición de política a nivel nacional.

2

Ejemplificado en el estudio original.

LA DESCENTRALIZACIÓN Y EL FINANCIAMIENTO DE LA PROVISIÓN …

II.

125

LA DESCENTRALIZACIÓN Y EL FINANCIAMIENTO DE LA
PROVISIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN Y
SALUD EN BOLIVIA3
Fernando Ruiz-Mier
Bruno Giussani

1.

INTRODUCCIÓN

En 1994, se inicia en Bolivia un amplio proceso de descentralización que afecta profundamente
la provisión de servicios sociales en el país. El presente capítulo presenta los resultados de un
estudio que analiza los efectos iniciales de este proceso en los sectores de educación y salud,
desde un punto de vista crítico de las condiciones imperantes en el país para la implementación
y el avance del proceso. Con todo, este enfoque crítico no debe dejar duda de que el proceso de
descentralización es alentador y presenta un potencial importante para mejorar la calidad de
los servicios de educación y salud en el país.
2.

EL PAÍS Y LA SITUACIÓN DE LOS SECTORES
2

Bolivia tiene una extensión territorial de 1.1 millones de km dividida en 9 departamentos, 112
provincias y 311 municipios. La población boliviana estimada para 1995 es de 7.4 millones de
habitantes: 58% urbana y 42% rural. La economía boliviana ha alcanzado en los últimos cinco
años un crecimiento cercano al 4% anual y un PIB per cápita para 1995 de 856 dólares. Sin
embargo, la pobreza, medida por las necesidades básicas insatisfechas, es todavía masiva. El
70% de los hogares bolivianos y el 95% de los hogares del área rural, son pobres.
La situación del sector educación se refleja en los siguientes indicadores. La tasa
promedio de escolaridad es de 5.8 años. El 20% de la población mayor de 15 años es analfabeta,
alcanzando al 50% entre las mujeres del área rural. La matrícula escolar para la enseñanza
primaria es de 84%, reduciéndose al 32% en la secundaria. La tasa de finalización muestra que
de cada 100 niños que empiezan la escuela, 26 terminan los 8 años de educación primaria y 14
la secundaria, mientras que en el área rural estos porcentajes son de 7 y 2, respectivamente. El
85% de los inmuebles escolares muestra deficiencias de construcción y de provisión de servicios
básicos, y casi todas las escuelas tienen una dotación precaria de mobiliario.
El sector salud se divide entre la provisión pública y la privada de servicios. El sistema
público de salud está compuesto por la Secretaría Nacional de Salud Pública y la seguridad
social, y su cobertura alcanza al 44% de la población. El sector privado cubre al 30% y el
porcentaje restante de la población no tiene acceso formal a los servicios de salud. La oferta
pública de servicios de salud es deficiente, con 0.3 médicos, 0.15 enfermeras y 1.3 camas por
cada mil habitantes. La mortalidad infantil alcanza a 75 niños por mil nacidos vivos, 106 en el
área rural, y la mortalidad materna a 390 mujeres por cada cien mil nacidos vivos, 524 en el área
rural y 602 en la región del Altiplano. La desnutrición crónica afecta al 28% de los niños
bolivianos menores de tres años, y a 37% de los niños del área rural. La incidencia de malaria

3

Resumen del documento final (Ruiz-Mier y Giussani, 1997) elaborado para el Proyecto Regional sobre Financiamiento
Público y Provisión de los Servicios Sociales y publicado por la CEPAL (serie Reformas de Política Pública N°48).

126

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

es de 60 por cada cien mil personas, y de tuberculosis de 16 por cada cien mil. Otras
enfermedades prevalentes son el mal de Chagas y el cólera.
3. EL MARCO LEGAL PARA LA DESCENTRALIZACIÓN
El proceso de descentralización se inicia con la promulgación de la ley de participación popular,
que establece la creación de jurisdicciones municipales urbano-rurales en todo el territorio del
país a cargo de gobiernos municipales autónomos y elegidos por voto popular. El proceso se
extiende con la promulgación de la ley de descentralización administrativa, que crea el poder
ejecutivo a nivel departamental radicado en las prefecturas departamentales. En el ámbito
sectorial, la ley de reforma educativa establece nuevas estructuras administrativas y de
participación para el sector. Por su parte el nuevo modelo sanitario adecua la estructura del
sistema público de salud a la participación popular y la descentralización administrativa,
estableciendo órganos de gestión sectorial a nivel departamental y de gestión compartida a
nivel local. Finalmente, en el marco del nuevo modelo sanitario, el seguro nacional de
maternidad y la niñez establece un paquete de servicios de provisión gratuita para las mujeres
gestantes y los niños menores de 5 años.
Las principales características del proceso de descentralización en el país, son:
•

La introducción de cambios que son de carácter político-administrativo y obedecen a una
nueva lógica de gestión pública que sobrepasa las consideraciones sectoriales;

•

la organización de la estructura de gobierno en tres niveles de decisión, cada uno con
responsabilidades y fuentes de recursos bien definidas: el gobierno central, las
prefecturas departamentales y los gobiernos municipales;

•

la creación de entidades y mecanismos de participación de la población en la toma de
decisiones y el control social, y

•

la descentralización por factores de los servicios sociales, que implica que cada uno de
los diferentes niveles de la estructura de gobierno tiene responsabilidad sobre un
conjunto diferente de insumos en la provisión de estos servicios.

LA DESCENTRALIZACIÓN Y EL FINANCIAMIENTO DE LA PROVISIÓN …

127

El cuadro siguiente caracteriza el proceso de descentralización adoptado en Bolivia:
Cuadro 1
CARACTERÍSTICAS DE LA DESCENTRALIZACIÓN
Municipal
Departamental
Se reorganizaron y aumentaron las transferencias fiscales

Recursos

20% de coparticipación tributaria (no incluye el
impuesto especial a los hidrocarburos, IEH)

(Nacionales
transferidos)
(Propios)

Mecanismos
de transferencia
Responsabilidades

Criterios de
gasto

Mecanismos
de participación

25% de coparticipación del IEH
Fondo compensatorio departamental (FCD)
Transferencias específicas
Se incrementaron las facultades locales para
Regalías departamentales (derechos de
recaudar recursos a través de impuestos locales,
explotación de recursos naturales no
patentes, tasas y tarifas
renovables)
Fórmula, per cápita
IEH: 50% per cápita, 50% por departamento
FCD: Fórmula de compensación en base al
promedio de regalías per cápita
Desarrollo municipal:
Desarrollo departamental:
Construcción, equipamiento, administración y
Inversión en proyectos sectoriales,
mantenimiento de la infraestructura social
administración, supervisión y control de los
recursos humanos en educación y salud
No más del 15% de los recursos pueden ser empleados en gastos de administración
No existe una orientación sectorial del gasto en el marco de las responsabilidades
Acceso a recursos de cofinanciamiento
No se han impuesto condicionantes ni
condicionado a que el 30% del presupuesto sea
restricciones para el gasto
asignado al desarrollo humano y el 25% al apoyo de
la producción
Reconocimiento jurídico de las organizaciones de
Consejo departamental con representación por
los pueblos indígenas, las comunidades
provincia y población
campesinas y las juntas vecinales como
representantes de la sociedad civil
Comités de vigilancia
Elecciones directas de gobiernos municipales
Planificación participativa

Fuente: Elaboración propia.

4.

LA DESCENTRALIZACIÓN SECTORIAL

El modelo de descentralización en educación puede ser descrito a partir de la distribución de
responsabilidades entre los tres niveles de gobierno. Para este propósito, es útil ordenar las
acciones necesarias para la provisión del servicio de educación en cuatro grandes áreas
funcionales: la conducción del sector o función normativa, el financiamiento, la compra o
definición de la oferta de servicios, y la provisión de servicios. A estas cuatro funciones se debe
añadir la de control social, que corresponde a la población en su carácter de usuarios del
servicio. Las distribución de responsabilidades es la siguiente:
•

La conducción del sistema educativo y la definición de políticas y normas técnicas están
a cargo del Ministerio de Desarrollo Humano, a través de la Secretaría Nacional de
Educación (SNE);

128

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

•

el financiamiento del sector está a cargo del tesoro general de la nación, que financia a
través de las prefecturas al personal docente y administrativo, y de los gobiernos
municipales que son responsables de la infraestructura educativa y los gastos de
operación del servicio;

•

la definición de los parámetros que establecen la calidad de la oferta educativa está a
cargo de la SNE. La cobertura se establece indirectamente con la contratación de
maestros y la inversión en infraestructura;

•

la provisión de los servicios educativos no tiene una sola entidad responsable ante la
población pero es de responsabilidad conjunta de los distintos niveles;

•

el control social en el sector lo ejerce la población a través de las juntas escolares a nivel
local, y de los consejos educativos a nivel departamental y nacional.
El cuadro siguiente resume la distribución de responsabilidades:
Cuadro 2
DISTRIBUCIÓN DE RESPONSABILIDADES EN LA PROVISIÓN DE SERVICIOS EDUCATIVOS
Central

Departamental

Municipal

Normatividad
Políticas
Normas técnicas

Educativa y de personal
Infraestructura, equipamiento
y materiales escolares

Financiamiento
Personal docente y
administrativo
Infraestructura
Equipamiento

Masa salarial establecida por
negociación
Cofinanciamiento FIS*
Cofinanciamiento FIS
Dotación de la reforma
educativa

Opcional
Opcional

Montos establecidos
en el presupuesto
municipal

Gastos operativos
Oferta educativa
Desarrollo curricular
Libros y materiales
escolares
Capacitación docente
Apoyo
Cobertura
Provisión del servicio
Insumos

Operación

Tronco curricular
Compra, producción
y distribución
Módulos
Materiales
Cursos y talleres
Supervisión Pedagógica
Personal docente

Currículo regionalizado

Normas, currículo, libros y
materiales escolares,
capacitación y apoyo

Personal docente
y administrativo

Currículo regionalizado

Infraestructura

Infraestructura, equipamiento, materiales
escolares y servicios
básicos
Distintos participantes tienen responsabilidad sobre distintos aspectos de la provisión del
servicio. No existe un responsable directo.
La autonomía de gestión de las escuelas es mínima

LA DESCENTRALIZACIÓN Y EL FINANCIAMIENTO DE LA PROVISIÓN …

129

Cuadro 2 (concl.)
Director general de educación
(Participantes)
Fiscalización

Directores distrital
y departamental de educación

Alcalde
(Director de escuela)
(Director de núcleo)

Consejo departamental de
educación
Consejo educativo de los
pueblos originarios

Juntas escolares
Juntas de núcleo
Juntas distritales

Recolección y procesamiento
de la información

Control Social
Sectoriales
Consejo nacional de
educación
Generales

Comité de vigilancia

Fuente: Elaboración propia.
* Fondo de inversión social

Es interesante resaltar que la descentralización no asigna responsabilidades ni recursos
directamente a las escuelas. En la práctica, las escuelas no cuentan con capacidad de decisión
ni autonomía de gestión.
Por su parte el modelo de descentralización en salud, también puede ser descrito a partir
de la distribución de responsabilidades entre los tres niveles de gobierno, e igualmente la
provisión del servicio de salud pública puede ordenarse en cuatro grandes áreas funcionales:
la conducción del sector o función normativa, el financiamiento, la compra o definición de la
oferta de servicios, y la provisión de servicios. Asimismo, la función de control social
corresponde a la población como usuaria del servicio.
La distribución de responsabilidades es la siguiente:
•

La conducción del sistema de salud y la definición de políticas y normas técnicas está a
cargo del Ministerio de Desarrollo Humano, a través de la Secretaría Nacional de Salud
Pública (SNSP);

•

el financiamiento del sector es de cargo del tesoro general de la Nación, que financia a
través de las prefecturas al personal médico y auxiliar de salud, y de los gobiernos
municipales, que son responsables de las postas sanitarias, los centros de salud y los
hospitales de apoyo de segundo y tercer nivel;

•

los parámetros que rigen la calidad de la oferta de salud los fija la SNSP, mientras que
la cobertura del servicio se establece indirectamente con la contratación del personal
médico y la inversión en infraestructura;

•

la provisión y gestión de los servicios públicos de salud están a cargo del directorio local
de salud (DILOS), organismo de gestión compartida conformado por representantes del
alcalde municipal, el director departamental de salud y el comité de vigilancia;

•

el control social se ejerce a través de las organizaciones de base -juntas vecinales,
comunidades campesinas y organizaciones de los pueblos indígenas- y se expresa a
través del comité de vigilancia.
El cuadro que sigue resume la distribución de responsabilidades:

130

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES
Cuadro 3
DISTRIBUCIÓN DE RESPONSABILIDADES EN LA PROVISIÓN DE SERVICIOS DE SALUD
Central

Departamental

Municipal

Normatividad
Políticas
Normas técnicas

De salud, de personal, de
medicamentos e insumos
Infraestructura, equipamiento
Protocolos de atención

Financiamiento
Personal docente y
administrativo
Infraestructura y
equipamiento
Gastos operativos
Oferta de Salud
Seguro nacional de
maternidad y la niñez

Masa salarial establecida por
negociación
Cofinanciamiento FIS, PROISS a/,
PSF b/, CCH c/

Paquete de servicios gratuitos

Opcional

Montos establecidos
en el presupuesto
municipal

Personal médico

Medicamentos e
insumos

No están claramente definidos
Otros servicios
Capacitación
Apoyo
Cobertura
Provisión del servicio

Cursos y talleres
Supervisión
Personal médico

Infraestructura

Insumos

Medicamentos e insumos médicos

Operación

El directorio local de salud (DILOS) en el marco
de la gestión compartida con participación popular
Director departamental
de salud
Directores de
establecimientos de
salud

(Participantes)

Fiscalización

Personal médico
y administrativo

Infraestructura,
equipamiento, insumos
médicos y servicios
básicos

Alcalde
(Comité de vigilancia)

Recolección y procesamiento de la
información

Control social
Organizaciones de base
Comité de vigilancia
Fuente: Elaboración propia.
a/ PROISS= Proyecto Integral de Servicios de Salud
b/ PSF= Proyecto Integrado de Servicios Básicos de Salud
c/ CCH= Proyecto de Salud Infantil y Comunitaria

LA DESCENTRALIZACIÓN Y EL FINANCIAMIENTO DE LA PROVISIÓN …

131

La descentralización no asigna responsabilidades ni recursos directamente a ninguno de
los establecimientos de salud, sean estos postas sanitarias, centros de salud u hospitales de
apoyo. Sin embargo, cada establecimiento percibe ingresos por la provisión de servicios de
salud (los que no están incluidos en el seguro nacional de maternidad y la niñez). Estos recursos
se utilizan para solventar los gasto de operación del establecimiento, incluida la contratación
de personal.
5.

LA ESTRUCTURA DEL FINANCIAMIENTO Y DEL GASTO EN
EDUCACIÓN Y SALUD

La asignación del sector público al sector de educación en 1995 fue de 358.8 millones dólares,
equivalente al 5.8% del PIB y a 48.9 dólares per cápita. El 90% de estos recursos estaban
asignados para gasto corriente, y el restante 10% para inversión. El financiamiento del gasto
educativo provenía en un 94.6% del gobierno central, en un 5% del los nuevos gobiernos
municipales, y en un 0.3% del nivel departamental. La distribución de recursos por sector
educacional mostraba una asignación de 48.2% para el nivel primario, de 10.3% para el nivel
secundario y de 27% para las universidades públicas. El restante 14.5% estaba destinado a la
administración del sistema educativo nacional.
Esta estructura del financiamiento y del gasto sectorial responde a las siguientes
tendencias:
•

Los recursos destinados al sector se han incrementado. Antes de la descentralización, la
planilla salarial acaparaba los recursos asignados al sector. Las escuelas subsistían con
los ingresos generados por concepto de pago de matrícula escolar, y la construcción de
nueva infraestructura se realizaba a través del FIS. Con la descentralización, los recursos
municipales se convierten en recursos adicionales para el sector, que deben destinarse
a los ítemes que estaban prácticamente abandonados por el esquema centralizado, es
decir al equipamiento y mantenimiento de la infraestructura y la operación de los
servicios. Si bien en la actualidad los recursos municipales están principalmente dirigidos
a financiar la construcción de nueva infraestructura educativa, en la mayoría de los casos
como contraparte del FIS, estos recursos podrán destinarse también y con mayor
regularidad a estos otros ítemes de gasto. Lo que puedan invertir las prefecturas
departamentales en educación serán también recursos adicionales para el sector.

•

La inversión ha aumentado significativamente. Los recursos de participación popular, que
pueden financiar un incremento sostenible de la inversión en el sector, se están
complementando actualmente con recursos extraordinarios provenientes de la reforma
educativa y del fondo de inversión social. Este esfuerzo ha contribuido al incremento de
la participación de la inversión del 2.8% al 10% del gasto educativo entre 1993 y 1995.
Para este último año, la ejecución de los recursos de inversión de la reforma educativa
equivalía al 31% del total de la inversión en educación, mientras que la del FIS
representaba el 28%. Es decir, estas dos fuentes aportaban el equivalente a 1.5 veces la
inversión municipal, que alcanzaba a 14.2 millones de dólares.

•

La administración del gasto corriente no ha sufrido modificaciones. El gasto corriente en
educación esta dominado en un 99% por la planilla salarial de los docentes y personal
administrativo del sistema. El crecimiento de la masa salarial ha obedecido en los últimos
años, como siempre, a la política salarial establecida por el gobierno en base a la
capacidad fiscal del Estado para financiarla. Las prefecturas departamentales, que a
partir de 1996 son responsables de la administración, control y supervisión de los

132

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

recursos humanos en educación, han podido hacer poco para ordenar y ajustar la
planilla. Las planillas departamentales todavía se elaboran en la SNE y se pagan a través
del tesoro general de la nación.
•

La desaparición de los ingresos propios ha afectado a las escuelas. Una fuente importante de
financiamiento operativo de las escuelas fiscales, por la flexibilidad y autonomía de
gestión que les confería, eran los recursos propios generados por el pago de matrícula.
Las escuelas recibían el 60% del total de los recursos recaudados para el mantenimiento,
la compra de materiales de escritorio y la dotación de materiales escolares. Con la
promulgación de la ley de reforma educativa, que introduce la gratuidad al sistema
escolar, y la ley de participación popular, que transfiere la responsabilidad de la
provisión de estos ítemes de gasto a los gobiernos municipales, los ingresos por concepto
de pago de matrícula desaparecen. El impacto de estas medidas ha sido negativo para
las escuelas. Primero, porque ha reducido la autonomía de gestión para atender sus
necesidades más urgentes, que ahora deben ser comunicadas al gobierno municipal en
forma de requerimientos. Segundo, porque en la mayoría de los casos los materiales
asignados por el municipio no han llegado a equiparar los que las escuelas adquirían con
los recursos propios.

En el caso de la salud la asignación estatal en 1995 fue de 108.8 millones de dólares,
equivalente al 1.8% del PIB y a 16 dólares per cápita. Las estimaciones de los aportes públicos
a la seguridad social y el gasto privado en salud incrementarían el gasto total en salud a 6% del
PIB, y 53 dólares per cápita. Los recursos estatales se asignan en un 68% al gasto corriente y en
un 32% a la inversión. El gasto corriente se divide en gastos de personal (47%), transferencias
a instituciones (47%), y otros gastos (6%). Las transferencias son en su totalidad recursos
destinados al pago de becas vitalicias a grupos vulnerables, por lo que no deberían
contabilizarse como gasto en salud. La distribución del gasto por niveles de gobierno muestra
al gobierno central con 95.8%, a los nuevos gobiernos municipales con el 3.4%, y a los
departamentos con el 0.8%.
Esta estructura del financiamiento y del gasto en salud obedece a las siguientes
tendencias:
•

Los recursos destinados al sector se han incrementado. Como en educación, la planilla salarial
y las transferencias a instituciones consumían la mayor parte de los recursos asignados
a la salud. Las postas sanitarias, los centros de salud y los hospitales subsistían con los
ingresos generados por la provisión de servicios, y la construcción y el equipamiento de
nueva infraestructura estaban a cargo del FIS y de los programas de apoyo al sector,
como el PROISS, PSF y CCH. Con la descentralización, los recursos municipales del
sector se convierten en recursos adicionales, destinados a cubrir los ítemes de gasto
abanndonados por el sistema centralizado, como son el mantenimiento de la
infraestructura y los gastos de operación de los servicios de salud. En la actualidad, los
recursos municipales financia principalmente la construcción de nueva infraestructura
de salud, en la mayoría de los casos como contraparte del FIS y de los programas de
fortalecimiento, pero es concebible que estos recursos se destinen también y con mayor
regularidad a los ítemes de gastos necesarios para la operación del sector.

•

La administración del gasto corriente no ha sufrido mayores modificaciones. Los recursos
públicos para la provisión de servicios de salud se detinan mayoritariamente a la planilla
salarial del personal médico y administrativo del sistema. El crecimiento de esta masa
salarial ha dependido de la política salarial del gobierno y de la capacidad fiscal del
Estado para financiar los acuerdos logrados con las organizaciones gremiales del sector.

LA DESCENTRALIZACIÓN Y EL FINANCIAMIENTO DE LA PROVISIÓN …

133

Las prefecturas departamentales, responsables de la administración, control y
supervisión de los recursos humanos en salud desde 1996, poco han hecho para ordenar
y ajustar sus planillas, puesto que éstas aún no han sido transferidas en su totalidad por
la Secretaría Nacional de Salud Pública. Las planillas departamentales todavía se pagan
con cargo al erario nacional .
•

La reducción de los ingresos propios ha afectado a los establecimientos de salud. Con la puesta
en marcha del seguro nacional de maternidad y la niñez, que establece la atención
gratuita de mujeres gestantes y de los niños menores de 5 años en casos de enfermedades
diarreicas y respiratorias, los establecimientos de salud han visto disminuidos los
ingresos que generan. En principio, esta reducción debería ser cubierta por los gobiernos
municipales mediante el aporte del 3% de los recursos de participación popular para la
compra de medicamentos y otros insumos médicos. En la práctica, los recursos
municipales no son suficientes para cubrir este déficit: primero, porque la reglamentación
dispuesta por la SNSP en relación con el uso de los medicamentos e insumos, en cuanto
a su pertinencia y cantidad, no es adecuada para tratar todos los casos existentes y en
consecuencia los tratamientos involucran mayores costos que los contemplados en el
seguro; y, segundo, porque el seguro no incluye el pago de servicios como la
alimentación de los pacientes o los de lavandería, que tradicionalmente se financiaban
con recursos propios. Esto último ha generado problemas de financiamiento a los
establecimientos de salud, que han visto reducidos sus recursos propios y tienen mayores
requerimientos debido al aumento de la cobertura. Adicionalmente, por dificultades
operativas muchos municipios todavía no han hecho efectivo su aporte al seguro.

•

La proporción de recursos municipales asignada al sector es baja. La asignación municipal al
sector salud no alcanza al 5% del total de los recursos municipales, lo que la ubica como
la más baja del área social. Este resultado parece atribuible, por un lado, a la falta de
demandas y requerimientos de la población en este campo y, por otro, a la percepción
de los gobiernos municipales de que los establecimientos de salud generan suficientes
recursos como para atender sus gastos de operación. Esta percepción no es del todo
correcta, y de todos modos los recursos generados en los establecimientos de salud son
recursos municipales que deberían estar inscritos en los planes anuales operativos (PAO).
Esto no está ocurriendo en la actualidad y, en consecuencia, existe a nivel municipal una
situación en la que los establecimientos de salud están prácticamente marginados de los
ejercicios presupuestarios de los gobiernos municipales. Otro efecto de esta situación es
que la información del gasto municipal en salud es incompleta.
6.

CONDICIONES EXISTENTES PARA EL AVANCE DE LA
4
DESCENTRALIZACIÓN

El avance en la implementación de una gestión descentralizada está íntimamente ligado al
grado en que se dan las condiciones necesarias en el país. En Bolivia, las condiciones básicas
para una adecuada implementación y avance del proceso de descentralización existen, pero
todavía no son las ideales. Las siguientes son las principales:

4

Las evaluaciones presentadas en esta y en la próxima sección se basan en visitas de campo a 28 municipios en 5
departamentos del país. El conjunto de municipios escogido refleja el perfil nacional con relación a la distribución de
municipios por población. También refleja una variedad con relación a la predominancia linguística en el municipio así
como con relación a las características topográficas de los mismos.

134

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

El compromiso político. La descentralización avanza en la medida en que los principales
actores de los niveles central, departamental y municipal están comprometidos con el proceso.
El estudio realizado sugiere que:
•

La descentralización está bien afianzada entre la población. El proceso de descentralización se
ha construido sobre un sólida base legal y cuenta con el respaldo de la población. La
resistencia inicial a los cambios, radicada en la defensa del status quo por parte de
grupos de interés que desempeñaban funciones de intermediación entre segmentos de
la población y el Estado, ha desaparecido.

•

El grado de compromiso con la descentralización sectorial varía entre los distintos niveles de
gobierno. Esto parece reflejar, en general, dos tipos de posiciones. La primera, que
reconoce que el proceso de descentralización representa nuevas oportunidades, se
traduce en un fuerte apoyo a la descentralización. Esta posición se observa
principalmente en el nivel municipal. La segunda, más prevaleciente en los niveles
central y departamental, muestra un compromiso más limitado. Esto parece ser el reflejo
de la incertidumbre y la percepción de pérdida de poder vinculados a los cambios.

•

Las medidas de descentralización generan distintas respuestas. La participación popular tiene
un amplio respaldo a nivel local y departamental, mientras que existe cierta ambivalencia
en relación con los beneficios de la ley de descentralización administrativa.

Actitudes y cultura. El avance del proceso de descentralización depende, entre otros
factores, de las actitudes y las tradiciones culturales de la población. Cuando las actitudes y la
tradición cultural tienden a la toma de decisiones de manera descentralizada, el proceso de
descentralización puede ser más eficaz y su implementación más rápida. En este sentido, los
desafíos del proceso de descentralización en el país son: i) romper con el hábito de dependencia
del nivel central de gobierno que tiene la sociedad, ii) fortalecer las nuevas estructuras y
mecanismos de participación popular que rescatan la tradición participativa de las culturas
originarias. Las principales observaciones del estudio son que:
•

En el país persiste una actitud centralista tanto en el nivel central como local. En lo concerniente
a la Secretaría Nacional de Educación, esta actitud se refleja en la lenta adecuación
operativa del sector, en la timidez con la que se transfieren ciertas decisiones a otros
niveles que no están preparados, y en la tendencia a orientar las acciones municipales.
De igual manera, la Secretaría Nacional de Salud Pública no ha realizado esfuerzos
significativos en el marco de la descentralización para adecuarse a sus nuevas
responsabilidades y transferir competencias a los niveles departamental y local. En el
ámbito local, la tradición centralista se refleja principalmente en cómo percibe la
población al alcalde y al gobierno municipal. La percepción de la autoridad con un
sentido distante similar a la que se tenía del gobierno central, se traduce en cierta
desconfianza, reticencia a cuestionar y exigir transparencia, y en la creencia de que al
alcalde le corresponde solucionar todos los problemas. Esta tendencia se refleja, también,
en las demandas de la población por mandatos más estrechamente definidos para el
gobierno municipal, respecto a la asignación y uso de los recursos municipales,
manifestando de esta forma una desconfianza sobre la capacidad de la población para
cuestionar y exigir transparencia en la gestión municipal.

•

Los mecanismos de participación están siendo aprovechados. Las representaciones tradicionales
de participación comunitaria se están incorporando formalmente al proceso de decisiones
a nivel local, a través de los mecanismos establecidos por la participación popular. En
todos los municipios se han conformado los comités de vigilancia con representantes de
las organizaciones de base. En el caso de la salud, este comité forma parte del directorio

LA DESCENTRALIZACIÓN Y EL FINANCIAMIENTO DE LA PROVISIÓN …

135

local de salud. En el caso de la educación, las juntas escolares constituyen el ejemplo más
claro de esta transformación.
Asignación de funciones. La actual asignación de funciones entre los diferentes niveles
de gobierno, es el resultado de un proceso de descentralización impulsado por una lógica de
gestión pública que sobrepasa las consideraciones propias del sector, y sobre el cual tiene un
impacto significativo. Por esta razón, es necesario complementar en base a criterios y
características sectoriales la asignación de funciones para responder a los desafíos que están
pendientes:
•

El sector no ha terminado de definir cómo debe operar. La situación actual muestra que es
necesario que ambos sectores terminen de definir cómo deben operar. La asignación de
funciones, en lo que respecta a la provisión de servicios de educación y salud no está
debidamente detallada. Tampoco existe suficiente claridad con relación a las nuevas
estructuras y procedimientos para la provisión de servicios. Las entidades ordenadas por
ley han sido conformadas, pero no han asumido totalmente las funciones que les fueron
conferidas totalmente. Si bien la reforma educativa establece una serie de estructuras
para el funcionamiento del sector, no especifica cómo participan las distintas entidades
en la provisión del servicio. A su vez, el nuevo modelo sanitario propone una nueva
estructura para facilitar la coordinación, pero no da una visión completa de cómo debe
operar el sector. En consecuencia se observa, por un lado, que las estructuras dispuestas
por la ley se han conformado pero no han asumido las funciones que se les asignó en su
totalidad y, por otro, que los vacíos existentes se están supliendo en todos los niveles en
base a iniciativas personales. Por lo tanto, la estructura de la gestión sectorial en salud
es poco homogénea.

•

La coordinación entre niveles es todavía limitada. Por la naturaleza de la descentralización,
la coordinación es crítica para el buen funcionamiento del sistema educativo. En la
actualidad, la coordinación es limitada y los mecanismos para lograrla son incipientes.
En este sentido, es necesario desarrollar e institucionalizar los órganos y mecanismos que
faciliten una labor coordinada entre el director general, los directores departamentales,
los directores distritales, los directores de núcleo y los directores de escuela, y de éstos
con el gobierno municipal. En el caso de la salud, la creación del DILOS, un órgano de
gestión compartida a nivel municipal en el nuevo modelo sanitario, responde a la
necesidad de establecer un mecanismo efectivo que facilite la coordinación de los tres
niveles de gobierno, e incorpore a la población en la gestión de la provisión de servicios
de salud. Por el momento, los DILOS no han logrado facilitar la coordinación debido
principalmente a su reciente conformación y a la falta de claridad sobre cuáles son sus
funciones.

•

La responsabilidad sobre la provisión de servicios de educación está diluida. La
“descentralización por factores” obliga a que los tres niveles de gobierno en el nuevo
esquema estén involucrados en la provisión de servicios, cada uno con responsabilidad
sobre un conjunto de insumos. El resultado de esta situación es la ausencia de una
identificación pública clara del responsable final de la provisión de los servicios de
educación y salud ante la población. La descentralización por factores crea un vacío de
responsabilidad, que es necesario subsanar. En el caso de la salud el DILOS tiene
asignado un papel central en la gestión de los servicios de salud y, por su estructura de
participación, aparece como el responsable final ante la población de la provisión de los
mismos. Sin embargo, el DILOS es una corporación que difícilmente puede considerarse
como responsable puesto que, en principio, no tiene poder de decisión. Las limitaciones
del DILOS se deben, primero, a que el alcalde necesita la aprobación del consejo

136

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

municipal para la asignación de recursos y, luego, a que el director departamental de
salud todavía no administra la planilla de salud. Por estas razones, aun con la existencia
de un directorio local, la responsabilidad sobre la provisión de servicios de salud sigue
estando diluida.
•

En el sector de educación los órganos de participación popular sectorial todavía no están
establecidos de forma efectiva. La estructura de participación popular en educación aún no
se ha establecido como lo especifica la ley. A nivel municipal solo se han establecido las
juntas escolares, quedando pendientes las juntas de núcleo y las juntas distritales. Los
organismos de participación sectorial a nivel departamental, los consejos
departamentales de educación y los consejos educativos de los pueblos originarios no se
han constituido. Por otro lado, los organismos de participación popular que existen
muestran cierta desorientación sobre cuál es papel que deben desempeñar en la gestión
municipal.

•

En el sector salud no existen organismos sectoriales de participación popular. Al margen de que
todavía queden en funcionamiento algunos comités populares de salud, antiguos
órganos de participación popular del sector, la SNSP no ha establecido aún mecanismos
de participación de la población en las decisiones de salud. La participación del comité
de vigilancia en el directorio local de salud es en la actualidad el único cauce de
participación de la población en el sector. Esta participación crea, sin embargo, una
incompatibilidad de funciones en el comité de vigilancia, que en este caso actuaría como
juez y parte. La función del comité de vigilancia es la fiscalización de la gestión
municipal y sectorial en relación con las demandas y requerimientos de la población en
materia de salud. En este sentido, el comité de vigilancia difícilmente puede involucrarse
también en la gestión sectorial. Para resolver este conflicto de intereses, es necesario
establecer órganos sectoriales de participación popular que puedan representar a la
población en la gestión de salud.

Capacitación y fortalecimiento. La capacitación y fortalecimiento de los nuevos actores
de los procesos de descentralización y participación popular es fundamental para que estos
puedan asumir de manera eficaz las responsabilidades que les competen. La capacitación de
los gobiernos municipales enfrenta un desafío significativo debido, por un lado, a la magnitud
y diversidad de las necesidades y, por otro, a las limitaciones de capacitación existentes en el
país. La estrategia adoptada por la Secretaría Nacional de Participación Popular se basa en
programas uniformes de capacitación y fortalecimiento, lo que permite tener una mayor
cobertura pero, al mismo tiempo, no permite incorporar el tratamiento de temas específicos
detectados por cada municipio. En la etapa inicial del proceso se observa que:
•

Es necesario un mayor esfuerzo de capacitación y fortalecimiento. El esfuerzo actual está
centrado en la capacitación genérica dirigida principalmente a la administración y
ejecución de los recursos de transferencia. Estos esfuerzos necesitan expandirse, primero
para alcanzar una cobertura universal y segundo para incorporar otras áreas de interés
y necesidad municipales.

•

No existen esfuerzos de capacitación en gestión sectorial. La gestión sectorial es vital para la
correcta administración de los servicios de educación y salud. Sin embargo, no existe un
esfuerzo organizado por ninguno de estos dos sectores para complementar los actuales
programas de capacitación municipal con elementos de gestión sectorial. La capacitación
sectorial que existe se realiza de acuerdo a los antiguos patrones, es desordenada y no
responde a las necesidades de la descentralización.

LA DESCENTRALIZACIÓN Y EL FINANCIAMIENTO DE LA PROVISIÓN …

•

137

Las organizaciones de participación popular están todavía al margen de los esfuerzos de
capacitación y fortalecimiento. El esfuerzo de capacitación y fortalecimiento municipal no
incorpora a las organizaciones de participación popular. Es necesario un esfuerzo de
capacitación que involucre a las juntas escolares, dando énfasis a la difusión y explicación
de sus derechos y obligaciones con relación a las escuelas, los directores de escuela y de
núcleo, los maestros y los gobiernos municipales. Asimismo, es necesario un esfuerzo de
difusión y capacitación que dé a conocer a las juntas vecinales, comunidades campesinas
y organizaciones de los pueblos indígenas las acciones del sector en su jurisdicción, el
tipo de acciones que pueden tener impacto en la población, la participación necesaria de
la misma, y sus derechos y obligaciones respecto a la provisión de servicios de salud.

Seguimiento. Las actividades de seguimiento de la descentralización y participación
popular son importantes porque permiten sistematizar las experiencias y retroalimentar el
proceso. Las observaciones en relación a este tema se pueden resumir de la siguiente manera:
•

No hay un seguimiento sistemático del proceso sectorial de descentralización. La Secretaría
Nacional de Participación Popular está realizando un seguimiento general del proceso
de descentralización y participación popular. Este seguimiento no llega al detalle
específico necesario para monitorear la descentralización en cada sector. Este es un
trabajo que le corresponde a la SNE y a la SNSP, las que no han empezado con la tarea
de realizar un seguimiento del proceso de descentralización sectorial, sistematizando y
evaluando información que permita a los responsables determinar y aplicar
oportunamente las acciones, preventivas o correctivas, que fuesen necesarias.
7.

TENDENCIAS INICIALES DEL PROCESO DE DESCENTRALIZACIÓN

Desde el punto de vista de la provisión de servicios, la descentralización será positiva en la
medida en que contribuya a: i) incrementar la eficiencia social, ii) mejorar la eficiencia técnica,
iii) lograr mayor equidad, iv) mejorar la calidad, y v) extender la cobertura de los servicios. A
continuación, se resumen los resultados del estudio en relación con las tendencias iniciales del
proceso de descentralización en estas cinco áreas.
Eficiencia social. La descentralización, al acercar las decisiones a la población y posibilitar
una mayor correspondencia entre las preferencias de la población y el tipo y cantidad de los servicios
provistos, puede contribuir a mejorar la eficiencia social. Para que esto suceda es necesario que
existan mecanismos ágiles y eficaces que permitan a la población comunicar sus preferencias a
quienes toman decisiones, y que la asignación de funciones sea tal que cada actor enfrente todos los
costos (iniciales y recurrentes) que son consecuencia de sus decisiones. La descentralización de
competencias crea mejores condiciones para el logro de la eficiencia social. Sin embargo, la
descentralización por factores, al hacer necesario que la población revele sus preferencias a más de
una entidad responsable, constituye un desafío significativo para la eficiencia social.
•

La descentralización incorpora mecanismos para recoger las preferencias de la población a nivel
municipal. Los distintos mecanismos y canales de participación existentes, como son la
elección directa de gobiernos municipales, la planificación participativa, la estructura de
participación popular en educación, y los comités de vigilancia, contribuyen a que los
gobiernos municipales sean sensibles a las demandas de la población. El cuadro 4 resume
la situación observada con relación al uso de cinco mecanismos. Los dos primeros,
ligados a la programación global, abarcan todas las áreas de competencia del municipio,
mientras que los tres restantes son más específicos y pueden tener una orientación
sectorial.

138

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES
Cuadro 4
USO DE MECANISMOS DE CONSULTA

MECANISMOS
Planificación participativa y elaboración del Plan de
Desarrollo Municipal (PDM)

SITUACIÓN
Es el mecanismo más estructurado aunque sus resultados
todavía no se traducen en prioridades en la práctica

Consultas con comunidades para elaboración del
Programa Anual Operativo (PAO)

Varía según municipio, es el principal mecanismo de
consulta para aproximadamente la mitad de los municipios

Acceso al alcalde y al concejo y canales de
comunicación permanente con los mismos

El acceso varía dependiendo del alcalde. En la mayoría de
los casos no hay canales de comunicación permanente

Consultas con unidades proveedoras de servicios

Presentan sus requerimientos aunque generalmente éstos
no son discutidos en detalle con el alcalde

Referéndum o encuestas

No se han identificado casos en los que se utilizan

Fuente: Elaboración propia

En los otros niveles, como el departamental donde los mecanismos son indirectos y muy
restringidos, y el nacional donde este tipo de mecanismos son prácticamente inexistentes, la
medida en que las decisiones sobre algunos aspectos de la provisión del servicio reflejan las
preferencias de la población, son limitadas.
•

La actual asignación de funciones dificulta la incorporación de todos los costos en las decisiones
de inversión municipal. La descentralización por factores, al involucrar a distintas
entidades de forma parcial en el financiamiento y la provisión de los servicios, dificulta
el que las decisiones de cada una de ellas incorpore todos los costos involucrados en la
provisión de los servicios. A nivel municipal las decisiones de gasto no están
relacionadas con las decisiones impositivas o de tarifas por servicios. Esto significa que
la población no asume en forma directa el costo de los servicios que solicita y, por
consiguiente tiende a demandar niveles de servicio superiores a los que está dispuesta
a financiar. La relación es aún más débil en el caso de las decisiones a nivel
departamental y nacional.

Eficiencia técnica. La eficiencia técnica mide el costo de producir servicios y se logra con
la utilización de una combinación apropiada de insumos, dados los costos, y con la
transformación de estos en servicios sin desperdicio. En el caso de la descentralización de la
educación y la salud, en Bolivia se observa que existen algunas condiciones favorables así como
desafíos significativos para mejorar la eficiencia técnica. Una evaluación de la situación a este
respecto muestra lo siguiente:
•

La asignación de recursos no se basa en criterios técnicos. En el caso de la educación, en
ninguno de los niveles involucrados en la provisión de servicios se asignan recursos
conforme a la cantidad de servicios provistos ni en base a costos unitarios. En el caso de
la salud, con excepción (parcial) de la asignación municipal al seguro nacional de
maternidad y la niñez, tampoco se asignan recursos conforme a la cantidad de servicios
provistos. En ambos sectores sigue predominando el criterio de subsidiar la oferta, sin
que existan mayores esfuerzos por relacionarla con la demanda.

LA DESCENTRALIZACIÓN Y EL FINANCIAMIENTO DE LA PROVISIÓN …

139

•

Las decisiones que afectan la relación inversión/gasto corriente todavía no están coordinadas. La
descentralización por factores hace necesaria una coordinación vertical, que permita a
los distintos niveles involucrados establecer de manera conjunta la combinación de
insumos, en particular la combinación de inversión y gasto corriente, para la provisión
de servicios. La nueva estructura sectorial de educación se ha definido de manera que
el sector tenga presencia en los distintos niveles de gobierno. El contar con un
representante sectorial en el ámbito territorial del municipio contribuye a establecer un
diálogo permanente entre el sector (con su relación vertical con la prefectura y la SNE)
y el municipio. Esta relación potencialmente puede contribuir a la coordinación vertical
entre el gobierno central y las prefecturas con los municipios. Sin embargo, es todavía
muy temprano para establecer si ha tenido algún impacto en la relación inversión/gasto
corriente a nivel de las escuelas. En el caso de la salud, para resolver este desafío
planteado por la descentralización por factores se establece, a nivel municipal, el
directorio local de salud, que tiene entre sus principales responsabilidades conciliar estas
decisiones. Los DILOS se han creado recientemente en la gran mayoría de los municipios,
pero todavía no están funcionando adecuadamente.

•

Las limitaciones institucionales son significativas. La capacidad institucional de las nuevas
instituciones (a nivel municipal y departamental) involucradas en la provisión de
educación es muy limitada. Por su parte, la SNE tiene actualmente limitaciones para
desempeñar el nuevo papel que le corresponde. En general, en los tres niveles hay
carencias, de personal calificado y de instrumentos de gestión. Salvo en el nivel central
con el apoyo de la reforma educativa, no se ven esfuerzos por desarrollar las capacidades
necesarias. La SNSP también muestra limitaciones en el desempeño de su papel. Las
carencias de personal calificado y de instrumentos de gestión son también evidentes en
los tres niveles. En ambos sectores las limitaciones de recursos financieros y físicos se
traducen en deficiencias institucionales que no están siendo atendidas.

•

Las escuelas carecen de autonomía de gestión. La discrecionalidad que tienen las escuelas
para decidir sobre la combinación de insumos en la provisión de servicios, es mínima.
La planilla, el principal ítem de gasto, es definida y administrada en el nivel central y
departamental, y la ejecución del presupuesto asignado a educación por los municipios
siendo de cuenta del municipio se rige por criterios distintos a los de búsqueda de
eficiencia de gestión en la provisión de los servicios. Adicionalmente, las unidades de
servicios no cuentan, como en el pasado, con recursos propios sobre cuyo uso tenían
autonomía de decisión.

•

Los mecanismos de fiscalización establecidos son todavía débiles. Los comités de vigilancia y
las juntas escolares son corporaciones que, a través de los mecanismos establecidos por
la ley de participación popular y la ley de reforma educativa, deben representar a la
población y a los usuarios ante los proveedores de servicios. Esta estructura de
fiscalización está funcionando tímidamente a nivel municipal aunque promete ser
importante en el futuro. Sin embargo, su contribución a mejorar la eficiencia técnica en
la provisión de servicios de educación está limitada debido a que dichas corporaciones
no cuentan con canales para retroalimentar las decisiones tomadas en los niveles
departamental y central.

•

El sistema educativo no incorpora mecanismos de competencia. La actual estructura del sistema
no se apoya en la competencia para estimular la eficiencia técnica. Los alumnos tienen
la posibilidad de matricularse en cualquier escuela pública pero, dado que los recursos
no siguen cuantitativamente a los alumnos, no existe una dinámica de competencia que
dé señales sobre su desempeño relativo a las escuelas. La asignación de insumos para

140

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

maestros en base a la matrícula es un mecanismo muy indirecto y, debido a la mala
información, no tiene mayor impacto.
•

El sistema público de salud no está integrado. La separación de los servicios provistos por la
SNSP y por la seguridad social, resulta muchas veces en el mal aprovechamiento de la
infraestructura existente y en la inadecuada asignación de personal médico. Asimismo,
esta separación y el funcionamiento aislado de cada una de las instituciones de la
seguridad social limitan las opciones disponibles para la población, y no permiten
aprovechar la posible competencia regulada que estimularía la eficiencia técnica.

Equidad. La equidad requiere especial atención en un proceso de descentralización,
debido a que es un aspecto que difícilmente puede ser incorporado en la toma de decisiones a
nivel descentralizado. Dos aspectos merecen ser estudiados: la situación de equidad en la
provisión de los servicios de educación y salud al inicio del proceso de descentralización, y las
condiciones que determinarán las tendencias a medida que avanza el proceso. Estos dos
aspectos deben ser vistos con relación a la equidad interdepartamental, intermunicipal e
intramunicipal (entre escuelas y entre establecimientos de salud).
Las principales observaciones del proceso de descentralización en Bolivia en relación con
la equidad, se resumen a continuación.
•

Las características poblacionales y territoriales de los municipios son heterogéneas. La
jurisdicción municipal está determinada por el territorio de una sección de provincia,
cuya delimitación ha sido históricamente arbitraria. El resultado para la
descentralización ha sido la existencia de diferencias significativas entre municipios,
particularmente en cuanto a población y territorio. Por ejemplo, de los 311 municipios
que se crean en el proceso de descentralización, 17 no alcanzan a los 1 000 habitantes,
mientras que existen 4 municipios con población mayor a los 400 000 habitantes, y 14
municipios con más de 50 000 habitantes. Las diferencias territoriales son también
abismantes. Los municipios de San Ignacio de Moxos, en el Beni, y Cliza en Cochabamba
tienen la misma población, pero el primero es 300 veces más extenso que el segundo.
Además, Cliza se extiende sobre una planicie en el valle alto de Cochabamba, mientras
que San Ignacio de Moxos tiene una geografía accidentada y poco accesible.

•

Las disparidades en materia de necesidades no se reflejan en los recursos asignados. Las
diferencias entre municipios se traducen en diferentes necesidades y requerimientos de
recursos, así como también en distintas capacidades para generar recursos. Estas
diferencias no son tomadas en cuenta en la transferencia de recursos. Por ejemplo, la
diferencia entre dos municipios grandes y vecinos como son La Paz y El Alto es
importante, en cuanto a necesidades básicas insatisfechas. El Alto tiene casi el doble de
incidencia de pobreza que La Paz, lo que significa, grosso modo, que El Alto teniendo
mayores necesidades recibe la mitad de los recursos de coparticipación que La Paz,
porque tiene la mitad de la población. Adicionalmente, y por la misma incidencia de
pobreza, El Alto tiene un menor potencial recaudador que La Paz, lo que reduce su
capacidad de generar ingresos para satisfacer sus necesidades.

•

La asignación de recursos a educación y salud es muy variada. Los gobiernos municipales en
cumplimiento de sus responsabilidades deben asignar recursos al sector de educación
para la construcción, equipamiento, mantenimiento y operación de la infraestructura
educativa. La mayoría de los municipios están cumpliendo con esta disposición, pero
existen ocho Municipios que no han asignado recursos al sector en el presupuesto de
1996, mientras que, por ejemplo, Tiraque en Cochabamba y San Joaquín en el Beni han
asignado prácticamente el cien por ciento de sus recursos al sector. En índices de

LA DESCENTRALIZACIÓN Y EL FINANCIAMIENTO DE LA PROVISIÓN …

141

asignación per cápita, la diferencia se ilustra contrastando los municipios de Filadelfia
en Pando, que asigna 402 dólares por alumno, y el municipio de Poopo en Oruro, que
invierte 0.40 dólares. Finalmente, la relación alumnos/profesor también varía
considerablemente, alcanzando 98.2/1 en el municipio de Samaipata en Santa Cruz, y
8.2/1 en San Pedro de Quemes en Potosí. A nivel departamental las diferencias también
son marcadas. La inversión por alumno fluctúa entre 2 y 15 dólares al año, con un
promedio de aproximadamente 9 dólares. Por su parte, el gasto en personal varía entre
106 y 223 dólares por alumno al año, con un promedio nacional de aproximadamente 140
dólares. Esto último se refleja también en una variación similar en la relación
alumnos/maestro.
En el sector salud, la mayoría de los municipios están cumpliendo con la asignación de
recursos, pero existe un total de 37 que no han realizado asignación alguna en el presupuesto
de 1996, en tanto que minicipios como Coipasa en Oruro y Yanacachi en La Paz han asignado
cerca del 65% del total de sus recursos al sector. Como asignación per cápita, la diferencia
resalta al comparar los municipios de Santa Rosa del Abuná en Pando, que asigna 49 dólares,
y el municipio de Yacuiba en Tarija, que invierte 0.17 dólares. La relación médico por habitantes
también varía considerablemente, alcanzando a 1/40 945 en el municipio de Puna en Potosí, y
1/496 en el municipio de Huacaya en Chuquisaca. Lo mismo ocurre a nivel departamental. La
inversión por población fluctúa entre 1.2 y 10.5 dólares al año, con un promedio estimado de
5.4 dólares. El gasto en personal per cápita varía entre 3.6 y 10.8 dólares al año, con un
promedio nacional aproximado de 5.9 dólares. Finalmente, la relación médicos por cada 10 000
habitantes muestra índices que varían entre 2.3 y 6.3, con un promedio nacional de 3.6.
•

La tendencia inicial sugiere que no se están atendiendo las diferencias entre escuelas. En la
actualidad, no existen políticas que contribuyan a mejorar el aspecto de equidad. No se
han adoptado, ni en los municipios ni a nivel departamental o nacional, criterios mínimos
respecto a los insumos a los que debe tener acceso cada escuela. Por esta razón, las
decisiones de asignación de recursos no se basan en criterios que busquen asegurar que
los mismos correspondan a las necesidades y reflejen, de modo general, un tratamiento
homogéneo. A nivel departamental se observan tendencias que sugieren que las
diferencias podrían aumentar. Por ejemplo, Tarija, que tiene la relación
establecimiento/inmueble más baja y en principio requiere la menor inversión en
infraestructura, es el departamento con la inversión anual por alumno más alta, mientras
que Santa Cruz, con la relación de establecimiento/inmueble más elevada, es uno de los
departamentos en los que la inversión anual por alumno es menor.

Cobertura y calidad. Es todavía muy pronto para esperar un impacto de la
descentralización en la cobertura o la calidad de los servicios de educación y salud. En el
mediano plazo, una vez que todos los mecanismos introducidos por la descentralización estén
operando adecuadamente, es previsible que se observen mejorías tanto en la cobertura como
en la calidad. Por el momento, las características de la situación son las siguientes.
•

No existe evidencia de que haya habido cambios significativos en la cobertura de educación. Los
incrementos en la masa salarial y el número de personal están vinculados al crecimiento
vegetativo y muestran la misma tendencia que en el pasado, por lo que difícilmente
pueden relacionarse con una mayor cobertura. Al mismo tiempo, el incremento de la
inversión en infraestructura parece estar orientado a remplazar o mejorar las escuelas
existentes y no tanto a construir nuevas escuelas.

•

Las condiciones que afectan la calidad están cambiando. Se pueden observar ciertos cambios
que tendrán un impacto en la calidad. Algunos de estos cambios, sin embargo, no son

142

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

atribuibles a la descentralización sino mas bien a la reforma educativa. Por un lado, los
cambios pedagógico-curriculares introducidos por el programa de transformación y la
distribución de bibliotecas de aula realizada por el programa de mejoramiento, al
cambiar la dinámica del proceso educativo y mejorar la dotación de insumos, hacen
posible una mejora de la calidad. Por otro lado, la eliminación de los recursos propios,
con la introducción de la gratuidad en la reforma educativa, ha limitado la capacidad de
las escuelas para adquirir ciertos insumos básicos y, en consecuencia, parece tener un
impacto negativo sobre la calidad educativa. Este efecto, sin embargo, debe considerarse
como temporal y será superado cuando los recursos municipales sustituyan a los que
eran recursos propios.
•

El seguro nacional de maternidad y la niñez está incrementando su cobertura. La aplicación del
seguro nacional de maternidad y la niñez ha aumentado el número de partos atendidos
en servicio y las consultas sobre enfermedades diarreicas y respiratorias en niños
menores de 5 años. No obstante, el incremento de la cobertura no es homogéneo en el
territorio nacional. La respuesta al seguro parece ser mayor en las zonas de los valles y
los llanos, y poco significativa en el altiplano. De la misma manera, el seguro parece
haber tenido mayor impacto en el área urbana que en el área rural.

•

El seguro parece tener un impacto negativo en la calidad de la atención en salud. La definiciones
de la SNSP respecto al tipo y cantidad de medicamentos e insumos médicos que deben
utilizarse en las intervenciones ligadas al seguro nacional de maternidad y la niñez no
parecen ser las adecuadas. En este sentido, se observa que la rigidez de las
especificaciones sobre el uso de insumos se traduce, en muchos casos, en una
insuficiencia de medicamentos e insumos médicos y, en otros, en una poca pertinencia
lo que estaría afectando negativamente la calidad de estos servicios. Con relación al resto
de los servicios, no existe evidencia de que la calidad estaría siendo afectada.
8.

CONCLUSIONES

La descentralización en los sectores de educación y salud enfrenta grandes desafíos, como todo
proceso complejo que introduce cambios significativos e involucra a nuevos actores. El estudio
revela algunas dificultades propias de los primeros pasos en un largo camino en el que será
necesario hacer ajustes a medida que se avanza, y sugiere algunas áreas que requieren especial
atención. La adopción de la descentralización como mecanismo para mejorar la provisión de
servicios de educación y salud debe estar acompañada por un reconocimiento de las
limitaciones existentes en los distintos niveles y de un esfuerzo para asegurar, en el proceso, que
cada organismo esté en condiciones de cumplir las funciones que se le han asignado. Desde una
óptica más amplia, debe recalcarse que la descentralización representa un cambio con un
significativo potencial para mejorar la provisión de servicios sociales en el país.

LA RECIENTE DESCENTRALIZACIÓN DE LA POLÍTICA BRASILEÑA …

III.

143

LA RECIENTE DESCENTRALIZACIÓN DE LA POLÍTICA
BRASILEÑA DE ENSEÑANZA BÁSICA Y DE SALUD5
Sônia Miriam Draibe

1.

INTRODUCCIÓN

Este capítulo resume las principales características y algunos resultados de los procesos de
descentralización de la educación básica y de la salud implementados en Brasil, con énfasis a
partir del principio de los noventa. Los resultados se ilustran a través de evidencia extraída de
un estudio de campo efectuado en distintos municipios del país.
2.

EL MOVIMIENTO DE DESCENTRALIZACIÓN DE POLÍTICAS EN BRASIL:
MOTIVACIONES Y FASES DEL PROCESO

Considerable es el esfuerzo de descentralización que el país viene desplegando desde los años
ochenta. Desencadenado como una importante tarea del movimiento de democratización,
aparece desde un principio marcado por el tema federativo (a questão federativa). Este proceso
amalgama tanto los objetivos de recuperación de prerrogativas fiscales, políticas y
administrativas por parte de los estados, y municipios principalmente , como los de
disminución del alto grado de centralización de las políticas públicas brasileñas, entre ellas las
sociales. En otras palabras, fue principalmente como reacción al fuerte centralismo impuesto
por los gobiernos militares, entre 1964 y 1984, que surgió y cobró fuerzas el movimiento por la
descentralización de las políticas públicas en Brasil.
En efecto, concebida entonces como estrategia de consolidación de derechos sociales y
extensión de la ciudadanía a la masa de la población, la descentralización de las políticas
sociales ocupó un lugar destacado en la agenda política de la descentralización de los años
ochenta, erigiéndose el “municipalismo” en su modalidad más visible y combativa. En buena
medida, la Constitución de 1988 consolidó los nuevos esquemas de descentralización fiscal y
de los programas sociales, negociados por los entes federativos bajo el signo y la causa de la
democratización del país.
Siguió a esa primera etapa y con igual motivación, hasta 1990-1991, un período de
simultánea implementación de la nueva institucionalidad y surgimiento de conflictos fiscales
entre la Unión –afectada por el recorte de sus ingresos sin la correspondiente disminución de
gastos– y los estados y municipios, dispuestos a defender sus nuevas prerrogativas; entre ellas,
el robustecimiento de sus ingresos, derivado de la reforma tributaria de 1988.
La inestabilidad económica y la aceleración inflacionaria producidas entre los años 80 y
la estabilización lograda por el “Plan Real” de 1994 introdujeron turbulencias en el nuevo
diseño del federalismo brasileño, tendiendo tanto a reforzar las motivaciones fiscales de la
descentralización, tanto como las posiciones de quienes, por razones de la misma naturaleza,
se oponen a ese proceso. Es verdad que el nuevo escenario no esterilizó por completo las

5

Resumen del documento final (Draibe, 1998) elaborado para el Proyecto Regional de Financiamiento Público y Provisión
de los Servicios Sociales y publicado por la CEPAL (serie Reformas de Política Pública, N°52).

144

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

disposiciones que posibilitaban el incremento de los ingresos y un mayor grado de autonomía
de los gobiernos subnacionales, pero es cierto también que los esfuerzos de ajuste fiscal han
resultado muy duros a los entes subnacionales, y los avances tienen lugar en medio de un
estado casi “de guerra fiscal, principalmente entre los estados. Tales circunstancias –entre
otras– entraban la construcción de consensos en torno a las reformas necesarias tanto para la
corrección de los desequilibrios existentes como para el fomento de la descentralización a todo
lo ancho del espectro federativo.
3. LA POLÍTICA SECTORIAL
a)

Educación básica

A lo largo de la vida republicana del país el sistema brasileño de educación, principalmente en
sus niveles básico y medio, se consolidó en una modalidad descentralizada, quedando a cargo
de los estados de la Unión, y secundariamente de los municipios, el suministro de este servicio.
Aun así, el sistema educacional no fue ajeno al esfuerzo descentralizador iniciado en los años
ochenta por el movimiento democratizador, toda vez que el régimen autoritario le había hecho
sentir su impronta centralizadora, lo mismo que al conjunto de las políticas públicas.
Al revés de lo sucedido en otras áreas, el naciente municipalismo no ha mostrado mayor
interés en expandir su participación en el suministro de enseñanza básica, argumentando que
ya había desplegado tal esfuerzo durante el período de bonanza fiscal, y se ha inclinado más
bien por privilegiar ahora la educación preescolar. Por su parte, los estados muestran una
tendencia cada vez mayor a la municipalización de la enseñanza básica, acuciados por la
presión fiscal derivada del severo ajuste económico en curso. La gran novedad del período
reciente reside en el modo en que la Unión ha procurado zanjar el conflicto, arbitrando el
financiamiento del área de modo de recuperar sus funciones compensatorias y redistributivas
y, simultáneamente, estimular la descentralización de la enseñanza primaria, tanto vía
municipalización como mediante el otorgamiento a la comunidad escolar de mayor autonomía
en la gestión de recursos a la comunidad escolar.
Organización, provisión y financiamiento de la educación básica
Para comprender mejor el ámbito y el sentido de la actual política de descentralización de la
enseñanza, es importante describir el cuadro organizacional y de provisión del sistema
educacional.
La educación básica en Brasil, obligatoria y gratuita, abarca ocho años. La enseñanza
media, de tres años de duración, es igualmente gratuita, pero no obligatoria.
El sistema educacional público acoge a unos 37.1 millones de alumnos, los cuales se
distribuyen aproximadamente de la siguiente manera: 4.7 millones en la enseñanza pre-escolar;
28.2 millones en la básica; 3.5 millones en la media, y 700 mil en la superior. Desde comienzos
de los años noventa la cobertura de la enseñanza básica es prácticamente completa.
El Estado es el gran proveedor y mantenedor de la red gratuita de enseñanza, salvo en
el nivel superior, donde predomina el sector privado. Los gobiernos estaduales asumen la
mayor parte de las matrículas de la enseñanza básica y media (64% y 90%, respectivamente).
Por su parte, los municipios absorben más de dos tercios de las matrículas preescolares, pero
apenas el 32% de las vacantes de enseñanza básica. La Unión, seguida por los estados, responde

LA RECIENTE DESCENTRALIZACIÓN DE LA POLÍTICA BRASILEÑA …

145

por el grueso de las matrículas públicas de la enseñanza superior. Las variaciones regionales
que se observan en la participación de los estados y municipios en la oferta de enseñanza
básica, son considerables. Los municipios son importantes proveedores de educación pública
en la región Nordeste (47%); en las regiones Sur, Norte, Centro-Oeste y Sudeste son
minoritarios, con porcentajes de 36%, 32%, 26% y 20%, respectivamente, del total de los
alumnos matriculados en ese nivel.
Aunque la Constitución se refiere a la responsabilidad que cabe a cada nivel de gobierno
en la provisión de la enseñanza, lo hace solo en términos generales, (preferenciais). El resultado
de ese difuso delineamiento es la sobreposición y pugna de competencias entre las tres esferas
de gobierno en la regulación y la oferta educacional.
Las atribuciones regulatorias de la Unión son amplias. Sin embargo, los entes estaduales
y municipales gozan de amplia autonomía y competencia para establecer sus propios sistemas
y legislar sobre los aspectos más importantes de la educación básica, tales como currículos (con
tal que se respeten los parámetros curriculares nacionales, fijados por el Ministerio de
Educación y Cultura (MEC)); jornada escolar; sistemas de reclutamiento y capacitación docente,
sin perjuicio de acatar la exigencia constitucional de concurso público; carrera profesional y
fijación de las remuneraciones de los profesores. Por eso mismo, aunque siempre con apego a
las normas y legislación nacionales, el sistema educacional muestra una marcada
heterogeneidad en materia de organización, contenido y desempeño.
Vale la pena recordar que fue tradicional la concentración de recursos y poder de
decisión en los organismos intermedios de dirección escolar (delegaciones de enseñanza ), en
las secretarías estaduales y municipales de educación y, finalmente, en los órganos
ministeriales. En otras palabras, históricamente la unidad escolar dispuso de un grado de
autonomía muy exiguo en Brasil. De igual modo, el país carece de una tradición fuerte en la
actuación de la comunidad escolar y de las entidades colegiadas. De hecho, la ley reconoce la
existencia de las asociaciones de padres y maestros, los consejos de escuela y los consejos
municipales de educación con funciones sociales, consultivas o deliberativas, pero la
implementación de estas entidades sigue siendo bastante precaria.
El financiamiento público de la educación se da fundamentalmente a través de recursos
tributarios, constitucionalmente vinculados al área, y del “salario-educación”, contribución
obligatoria de 2.5% sobre la nómina salarial de las empresas y que es recaudada por la Unión.
Por determinación constitucional (enmienda Calmon), el 18% de los ingresos tributarios de la
Unión y el 25% de los ingresos de estados y municipios, incluidas las transferencias, deben
destinarse al desarrollo y mantención de la enseñanza básica. El salario-educación complementa
los recursos públicos destinados a este propósito..
Según estimaciones recientes, en 1995 el gasto público educacional representaba el 4.8%
del PIB y su monto por habitante ascendía a 223 dólares. En el último tiempo se ha producido
un aumento y una redistribución entre niveles de gobierno del gasto público en educación,
tendencias atribuibles en gran medida a la ya referida descentralización fiscal de 1988, pero
también al incremento de la recaudación tributaria. La ejecución del gasto es altamente
descentralizada (ver cuadro 1).

146

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES
Cuadro 1
ESTIMACIÓN PRELIMINAR DEL GASTO EDUCATIVO POR NIVEL DE GOBIERNO EN 1995

Rubros

Niveles de gobierno
Federal

Total general

25.79

Estadual

Gobierno general
consolidado*
Municipal

44.15

30.07

100.00

Fuente: Afonso, 1996.
* Excluidos los gastos financiados con transferencias intergubernamentales.

Estos datos contradicen de alguna manera la lentitud con que se modifican las
participaciones relativas de los distintos niveles de gobierno en la oferta total de la enseñanza
básica. En efecto, los últimos quince años fueron ricos en experiencias e iniciativas municipales
y estaduales de descentralización y reorganización sistémica, con vistas al mejoramiento de la
calidad de la enseñanza; sin embargo, entre 1980 y 1994 la participación de los estados, en lo
que concierne a matrículas y docentes, se fortaleció más que la de los municipios. Ello refuerza
la hipótesis de que el gremio magisterial se resiste vigorosamente a la municipalización de la
enseñanza básica. Como veremos, la política federal de descentralización sistemática es también
bastante reciente.
Actores estratégicos y modelos de descentralización
En los últimos quince años han sido escasas las alteraciones, salvo las de naturaleza financiera,
introducidas en la estructura de competencias y en la composición de la provisión pública de
educación. Hasta hace poco esta área de política social no había experimentado reforma
significativa alguna en ninguno de sus niveles, pese a que durante este período se fueron
acumulando las críticas a la ineficiencia y pobre calidad de la enseñanza –principalmente del
nivel básico–, a la insignificante cobertura de la educación media, a la reducida matrícula
preescolar, y a las distorsiones que aquejan a la enseñanza superior. Seguramente, la corrección
de tales distorsiones constituyó la motivación más poderosa para reorganizar y reformar el
sistema educacional en muchos estados a fines de los años ochenta, pero solo en los últimos dos
años la política educacional nacional experimentó una inflexión, orientada a la modernización
y drástica reorganización del sistema y al mejoramiento de la calidad del servicio que presta.
No cabe dejar de lado, empero, la importancia relativa de las experiencias e iniciativas
estaduales y municipales de rediseño de la enseñanza básica. Si bien ellas no lograron modificar
las bases y los principios de estructuración del sistema, son importantes porque permiten
visualizar tendencias de reestructuración que posiblemente servirán de apoyo a las próximas
medidas a la vez que estimulan mejoras en las competencias institucionales y administrativas
del sistema, base sobre la que podrá asentarse con mayor solidez la reforma educacional en
curso.
En la década del 80 la enseñanza careció de hecho de actores estratégicos y de coaliciones
fuertes que abogaran por la descentralización y municipalización, lo que explica en parte el
estancamiento del área. Los profesores primarios, fragmentados y carentes de cohesión, no solo
no asumen el liderazgo sino que tienden incluso a oponerse al proceso. En efecto, dada la
conformación estadualizada y municipalizada de la oferta, los cuerpos docentes siempre
tropezaron con dificultades para organizar acciones concertadas a escala nacional, tendiendo

LA RECIENTE DESCENTRALIZACIÓN DE LA POLÍTICA BRASILEÑA …

147

entonces a enfrentar la descentralización con el sesgo de su respectiva localización territorial:
los municipales con evidente desinterés, y los estaduales con fuertes resistencias. Por iniciativa
de las autoridades de la educación a través de los organismos federales (Ministerio de
Educación), estaduales y ocasionalmente municipales, se impulsaron cambios
descentralizadores que no siempre fueron acompañados de la adhesión, menos aún de la
movilización, de los docentes. Por lo tanto, los actores estratégicos –las propias autoridades
educacionales– se definen en las redes de enseñanza, más precisamente en sus órganos
superiores. No es casualidad que en esa área la desconcentración de las redes sea no tanto fruto
de la municipalización, como del patrón dominante de descentralización.
Más recientemente, las medidas descentralizadoras impulsadas por el equipo central del
MEC procuran estimular simultáneamente la municipalización de la enseñanza –a través de
una drástica modificación del sistema de financiamiento– y la autonomía de la escuela, para lo
cual se descentralizan funciones de ejecución de gasto.
Considerando las experiencias e innovaciones ensayadas entre los años ochenta y 90 en
estados y municipios, se comprueba que en los modelos de descentralización aplicados parece
haberse seguido con cierta sistematicidad tres ejes de cambios, no siempre armónicos y
coherentes.
En primer lugar, destaca la desconcentración de los órganos de decisión, suprimiéndose
a veces los intermedios o de carácter regional. Así, se observa en el proceso de autonomización
una clara tendencia a privilegiar la unidad de enseñanza y no la de gobierno, como es el
municipio. En segundo lugar, se observa una municipalización de la educación preescolar y,
en menor medida, de la enseñanza básica. En tercer lugar, se aprecia una proliferación de
modalidades de cooperación con organizaciones de la sociedad civil (ONG, cooperativas,
fundaciones empresariales, etc.) y, en menor medida, con el sector privado.
La autonomización de la unidad escolar va plasmando, por iniciativa de algunos estados,
una significativa tendencia a la desconcentración de las redes estaduales de enseñanza básica.
En general, esta modalidad de descentralización se da a través de algún tipo de transferencia
de recursos y poder decisorio a la dirección de las escuelas, lo que aligera el peso de los
organismos y burocracias intermedios de la gestión escolar. A menudo involucra también la
participación de asociaciones de padres y maestros en la toma de decisiones. Finalmente, en el
plano más político, en algunos casos se introdujo la práctica de la elección del director por la
comunidad escolar.
La municipalización es lenta, según ya hemos señalado, y se va produciendo más por el
crecimiento de las redes propias de enseñanza preescolar, que por otras medidas. Pocos son los
casos de un efectivo traspaso de competencias, recursos, equipamiento y patrimonio de estados
a municipios. La realidad del país es que las dos redes educacionales, la estadual y la municipal,
coexisten y compiten, con escasos puntos de intersección entre ambas.
La descentralización por involucramiento del sector privado, con o sin fines de lucro, es
poco habitual en la enseñanza de primer grado. La tendencia reciente apunta incluso a la
merma de la participación privada en la oferta de vacantes.
No se puede omitir el aumento de la participación de organismos colegiados –de
profesores, padres y maestros, o consejos municipales– en la gestión educacional. Esta es, como
se sabe, otra modalidad de descentralización, en la cual la tradición brasileña fue siempre muy
débil. Aunque su crecimiento ha sido lento y las dificultades de implementación considerables,

148

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

la tendencia se ha ido consolidando, ahora estimulada deliberadamente por la política federal
de descentralización de recursos.
La política reciente de descentralización
Las últimas medidas de estímulo a la descentralización emanadas de la esfera federal y que
mezclan elementos de tales modelos, datan de 1995. La normativa más radical de reforma de
la educación fue sometida en septiembre de 1995 por el MEC al congreso nacional, que la
aprobó en mayo de 1996. Su nombre indica que se propone reorganizar el sistema de
canalización y asignación de recursos para la educación básica y valorar el aporte del
magisterio, a través de la instauración de un salario medio profesional nacional. En virtud de
la nueva legislación, del total (25%) de recursos fiscales estaduales y municipales
obligatoriamente vinculados a la educación, el 60% (ó 15% de los ingresos) deberá destinarse
a la constitución en cada estado de un fondo desde el cual los recursos se redistribuirán al
estado y sus respectivos municipios, siguiendo el criterio de un mínimo de 300 dólares por
alumno efectivamente atendido en las escuelas estaduales y municipales. De los recursos totales
del fondo, por lo menos un 60% se destinará a la remuneración de los docentes de nivel básico,
con sujeción también al parámetro salarial de 300 dólares mensuales. En el evento de que los
recursos del fondo estadual resulten insuficientes para financiar ese gasto mínimo, la Unión
deberá realizar aportes para cubrir el déficit, con lo que ejercerá un innegable papel
redistributivo a nivel regional .
La nueva ley representa, sin duda, un vigoroso estímulo a la municipalización. Los
estados y municipios medios y grandes perderán recursos propios si no destinan a sus redes
de educación de primer grado el 15% de sus ingresos.
Las restantes medidas de estímulo se están implementando a través de la
descentralización de los recursos propios y de programas del MEC para la enseñanza básica:
PNAE (programa de merienda escolar), PMDE (programa de mantención y desarrollo de la
enseñanza) y PAT/TV Escuela (equipamiento tecnológico y programa televisivo de
capacitación docente).
El primero (PNAE) obedece hasta ahora al modelo de municipalización de la gestión: en
virtud de convenios el MEC transfiere recursos a los municipios, que se encargan de
proporcionar alimentación a los escolares de establecimientos estaduales y municipales. Hasta
1996, cerca del 30% de los municipios se habían incorporado al programa, en tanto que otro
tercio respondía por lo menos de las necesidades de sus escuelas. Por propia iniciativa, los
estados de Goiás y Minas Gerais traspasan los recursos que reciben del gobierno federal
directamente a las asociaciones de padres y maestros de las escuelas, que se encargan de la
gestión del programa.
Los otros dos programas, iniciados en 1995, se ciñen al modelo de descentralización que
refuerza la autonomía de la escuela. Persiste como gran dificultad la falta de asociaciones de
padres y maestros, por lo que la mayoría de las unidades escolares, principalmente las
municipales, deben ser atendidas por las propias secretarías estaduales y municipales de
educación, que operan como ejecutoras del gasto. Aun así, al cabo de dos años de aplicación,
al impacto del modelo ha sido sin duda significativo sobre el ambiente escolar, que se ha visto
renovado y reforzado por el inédito ejercicio de la autonomía, al que los agentes, usuarios y la
comunidad escolar responden con un ágil aprendizaje institucional.

LA RECIENTE DESCENTRALIZACIÓN DE LA POLÍTICA BRASILEÑA …

b)

149

Salud

El programa de redemocratización de los años ochenta insistía, entre otros aspectos, en la
democratización de los recursos y el poder decisorio, así como en la descentralización de casi
todos los sectores del sistema nacional de protección social, proyectando una densa agenda
reformista para el área social.
Ella postulaba la modernización y ampliación del ámbito de injerencia de la previsión
social, llamada a convertirse en un sistema de seguridad social universal de pensiones, salud
y asistencia social; la descentralización y universalización del sistema público y gratuito de
educación preescolar, básica y media; la unificación y descentralización del nuevo sistema
nacional de salud, capaz de ampliar su cobertura a toda la población; la descentralización y
regionalización de los programas nacionales de saneamiento y habitación popular, con el
correspondiente cambio de su sistema de financiamiento; y la municipalización de la asistencia
social, concebida como derecho ciudadano, libre de las prácticas clientelistas que históricamente
la asediaron.
El desarrollo de una agenda tan compleja no podía estar a salvo de dificultades, las que
aumentarían en la medida que se postergaran las urgentes medidas y decisiones de
reforzamiento fiscal y reforma del Estado. En definitiva, el balance de la implementación de las
reformas formuladas en los años ochenta es bastante modesto, con excepción de la política de
salud y de algunos programas parciales.
¿Cómo explicar este resultado? A las mencionadas razones económicas y fiscales y a las
alteraciones de las pautas de valores hegemónicos que surgen como primera respuesta, cabe
agregar factores tales como la inexistencia de una política deliberada de descentralización,
razonablemente articulada por el gobierno central; el sesgo corporativista implícito en los
proyectos, en detrimento tanto de la universalización como de la mayor eficiencia de los
programas; el estrechamiento del espacio político ocupado por los sectores progresistas en la
alianza que condujo inicialmente el proceso de redemocratización y, en fin, la disímil
correlación de fuerzas, en cada arena de política sectorial, al interior de las coaliciones y
liderazgos en favor de la descentralización.
Son esas mismas razones, sin embargo, las que explican el éxito de la creación del sistema
único de salud (SUS) y el paradojal fracaso de su implementación. Caso sui géneris en el
escenario brasileño, la política de salud fue la única entre las políticas sociales que en la década
de 1980 protagonizó una transformación radical, y no solo en lo concerniente a la
descentralización. Más todavía, la reforma sanitaria se hace en apariencias a contracorriente de
la historia. En efecto, a fines de los años ochenta se anuncia la construcción de un sistema
nacional de salud no solo único, integrado y descentralizado –justamente cuando cobraban
fuerza y hegemonía tesis contrarias a sistemas y regulaciones estatales y sesgos estatizantes–,
sino también gratuito y universal de prestación de la atención médico-sanitaria, en momentos
que también se consolidaban ideas privatizadoras o cuando menos concepciones de políticas
más focalizadas y selectivas.
La correcta comprensión del significado, los alcances y los límites del victorioso
movimiento de creación, en 1988, del SUS y de la trayectoria de fracasos y obstáculos que han
marcado su implementación, exige una referencia a la agenda reformista más general que le dio
origen. La extensa literatura sobre la materia muestra que en este proceso se condensaron
prácticamente todos los valores, principios y referencias de lo que a la sazón constituía la
agenda de democratización del Estado y, en especial, de las políticas sociales brasileñas.

150

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

La reforma sanitaria: antecedentes y motivaciones
Hasta los años ochenta, Brasil careció de un efectivo sistema de salud, conforme a los
moldes aplicables a un sistema educacional o de previsión social.
En efecto, la política de salud operaba a través de instituciones múltiples y heterogéneas
que competían en recursos, cobertura y calidad de las prestaciones, configurándose un cuadro
institucional muy fragmentado, marcado por la segmentación de clientelas y por la gestión
centralizada, en particular, en el Instituto Nacional de Asistencia Médico-previsional, el
INAMPS organismo del sistema previsional que lideró el crecimiento del sector público en el
área.
El modelo asistencial, desde luego, se segmentaba en prevención y cura. El propio sector
público distinguía entre la medicina preventiva/colectiva (a cargo del Ministerio, de las
secretarías de la salud, de los estados y de algunos municipios grandes) y la
curativa/individual, a cargo del INAMPS. Estados y municipios grandes actuaban también en
el área hospitalaria. Desde los años setenta, la extensión de la cobertura de ese anti-sistema
se dio gracias al quehacer del INAMPS, que amplió a la población no asegurada la atención
básica de salud.
En lo tocante al sector privado, además de la medicina liberal clásica, se desarrolló un
importante sector prestador de servicios de laboratorio y hospitalarios, que es contratado por
el INAMPS, por los seguros privados de salud y por el sector de medicina colectiva. Algunos
cuerpos profesionales y de funcionarios públicos, entre ellos las fuerzas armadas, contaban con
sistemas propios de atención, en general de mejor calidad que el previsional.
A comienzos de los años ochenta, con vistas a reordenar la política de salud y eliminar
sus principales distorsiones, el vigoroso movimiento social capitaneado por el personal del área
médica –principalmente del sector público– estableció como ejes ordenadores de una nueva
armazón institucional: la integración (de los tres niveles de gobierno), la descentralización y la
desconcentración (de los recursos y del poder político para la orientación de las acciones
públicas). Avanzando y reforzándose con las fuerzas y coaliciones democratizadoras, en el
transcurso de la década del 80 este movimiento se comportó típicamente como uno de base en
materia de organización y acciones reformistas, acumulando sucesivos éxitos, cada uno de los
cuales sirvió de refuerzo estratégico para consolidar sus posiciones .
En la primera mitad de la década y a pesar de diversas resistencias, entre otras del sector
privado y de burocracias estatales que se nutrían del clientelismo, el movimiento reformista
avanzó en sus propuestas de integración y descentralización. En 1984 se instituyeron las
acciones integradas de salud (AIS) –modalidades embrionarias de integración, a través de
convenios, de los servicios de salud de los tres niveles de gobierno – y en 1987 el sistema
unificado y descentralizado de salud (SUDS) –forma más madura de integración, articulación,
delegación y transferencias del plan federal (INAMPS) para los niveles estaduales y
municipales. Ese mismo formato, ampliado, habrá de transformarse en el SUS al sancionarse
la Constitución de 1988.
Los principios ordenadores del SUS
El nuevo texto constitucional proclamó el derecho de todos a la salud y la designó área
integrante de la seguridad social, junto a la previsión social y la asistencia social.

LA RECIENTE DESCENTRALIZACIÓN DE LA POLÍTICA BRASILEÑA …

151

En el ámbito organizacional, la Constitución incorporó los principios de estructuración
del sistema propuestos por el movimiento social –jerarquización, regionalización, integración
y control único– y reafirmó, como directiva estratégica del nuevo sistema, la descentralización,
enfatizando también una de sus modalidades, la municipalización. La aplicación de los
principios del SUS a un modelo asistencial se traduce en una red regionalizada y jerarquizada
de acciones y servicios públicos y privados de salud (estos últimos participan solo en forma
complementaria). Ella se rige por los principios de universalidad, equidad e integralidad de la
prestación de servicios, y por la descentralización, el control social y la jerarquización de la
gestión. Concretamente, se estructura sobre la base de la integración de los servicios
distribuidos jerárquicamente en los tres niveles de gobierno.
Conforme a esa lógica asistencial, el esquema directivo se basa en la gestión
descentralizada y el control único en cada esfera de gobierno, que planea la prestación, dirige
y articula la unidad de salud, el distrito de salud, el municipio, la región, el estado y el plan
nacional. La planificación y la participación –a través de los consejos de salud instalados en
todos los niveles– constituyen los instrumentos y mecanismos que garantizan una adecuada
articulación.
Implementación del SUS y descentralización del sistema
El SUS fue reglamentado solo en 1990. La legislación sancionada entonces establece nuevas
definiciones en materia de competencias federativas y sociales en la organización y prestación
de los servicios de salud.
En efecto, los nuevos textos legales reservan a la esfera federal la atribución de elaborar
las políticas nacionales en el área de la salud y afines, y la dictación de normas y evaluación de
las directrices generales del SUS. De competencia específica de los estados son el diseño de las
políticas estaduales de salud y el control de las acciones y servicios de salud en sus respectivos
territorios. Los estados deben también descentralizar y municipalizar los servicios de salud,
ejecutando solo de modo complementario o supletorio algunas acciones y servicios que los
municipios no hayan asumido aún de manera integral. Finalmente, son de competencia
específica de los municipios la elaboración, administración y ejecución de las acciones y
servicios locales de salud. Del texto legal se desprende que las secretarías estaduales han de
asumir, primordialmente, el papel estratégico del planeamiento regional de las políticas de
salud para sus estados, en tanto que a los gobiernos municipales se les asigna la gestión de los
sistemas locales.
En el ámbito organizacional, la nueva legislación determina la instalación en cada nivel
de gobierno de consejos de salud, conformados paritariamente por representantes
gubernamentales, prestadores de servicios, profesionales de la salud y usuarios de los servicios,
correspondiendo a estos consejeros la aprobación de planes de salud, la fiscalización de los
recursos y la supervisión de las políticas del sector.
Otra de las innovaciones introducidas por la legislación fue el sistema de subsidios
federales y de pago de los servicios. Los subsidios federales destinados a la salud, aunque no
vinculados, ganaron automaticidad con su canalización a los entes subnacionales en función
de los siguientes criterios: perfil demográfico de la región; perfil epidemiológico de la
población; características cuantitativas y cualitativas de la red de servicios y de los
equipamientos instalados; desempeño técnico, económico y financiero en el período anterior;
niveles de participación del sector salud en los presupuestos estaduales y municipales;

152

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

previsión de las inversiones en la red en el plan quinquenal; compensaciones por servicios
prestados a otras esferas de gobierno. También se consideran los requisitos organizacionales.
El pago de los servicios pasó a hacerse por el criterio de producción, que, si bien introduce una
racionalidad eficaz para el sistema, genera algunas distorsiones.
En 1993, mediante una nueva legislación, el gobierno busca reanudar el proceso de
descentralización definiendo nuevas reglas y creando otro tipo de organismo colegiado, las
comisiones de intergestores que pasan a ser responsables de los planes federal y estadual, de
la gestión del sistema y, más particularmente, de la política de descentralización, ya que a partir
de entonces se erigen en el instrumento calificado de negociación y deliberación sobre los
grados de autonomía a que cada municipio debe ceñirse.
El paso decisivo hacia la municipalización se dio con la definición y formalización de las
modalidades descentralizadoras, más precisamente de una tipología de los grados de
descentralización que pueden ser planteados por los municipios y estados ante la comisión
bipartita de intergestores. En esa tipología, un determinado grado de descentralización /
municipalización corresponde al potencial del estado o del municipio para asumir la gestión
del sistema estadual o local de salud. Dos modalidades de gestión se ofrecen a los estados: la
6
parcial y la semi-plena . Los municipios, a su vez, pueden encuadrarse en tres modalidades de
gestión: la incipiente, la parcial y la semiplena.
En la modalidad de gestión incipiente los municipios se proponen asumir progresivamente
las siguientes prerrogativas y responsabilidades: contratar y autorizar el registro de prestadores;
programar y dar el pase para las autorizaciones de internación hospitalaria (AIH) y de los
servicios que serán prestados por la unidad; controlar y evaluar los servicios hospitalarios
ambulatorios públicos y privados, con o sin fines de lucro; eventualmente, asumir la gestión de
las unidades ambulatorias públicas y federales; incorporar acciones básicas de salud, nutrición,
educación, vigilancia epidemiológica y sanitaria, control de vectores y zoonosis, a la red de
servicios; y desarrollar acciones de vigilancia ambiental y de asistencia y rehabilitación de las
víctimas de accidentes laborales y de dolencias sufridas en el trabajo. En esta modalidad, los
estados, a través de los consejos estaduales de salud, acreditan y evalúan la actuación de los
municipios y participan con ellos en la gestión de las cuotas de AIH.
En la modalidad de gestión parcial el municipio debe asumir de inmediato todas esas
atribuciones. Como contrapartida, pasa a percibir mensualmente los recursos correspondientes
a la diferencia entre el techo financiero establecido y el pago efectuado en forma directa por la
esfera federal a las unidades hospitalarias y ambulatorias públicas y privadas existentes en el
municipio.
En la modalidad de gestión semiplena la secretaría municipal de salud asume la
completa responsabilidad sobre la gestión de la prestación de servicios: planeamiento, registro,
contratación, control y pago de prestaciones ambulatorias y hospitalarias públicas y privadas;

6

En la gestión parcial cabe a la secretaría estadual de salud responsabilizarse por la programación integrada con los
municipios. Ello supone mantener y hacerse cargo de la inversión y gestión de los recursos propios y transferidos; llevar
un catastro, programar y distribuir cuotas hospitalarias y ambulatorias; controlar y evaluar la red de servicios; coordinar
la red de referencia estadual y administrar sistemas de alta complejidad; coordinar acciones de vigilancia
epidemiológica, bancos de sangre y redes de laboratorios; formular, ejecutar y controlar la vigilancia de las condiciones
laborales. La gestión semiplena comprende las funciones anteriores y agrega la asunción, por parte de la secretaría
estadual, de la entera responsabilidad sobre la gestión de la prestación de servicios en el estado, inclusive el pago a los
prestadores públicos y privados.

LA RECIENTE DESCENTRALIZACIÓN DE LA POLÍTICA BRASILEÑA …

153

gestión de toda la red pública existente en el municipio, salvo unidades hospitalarias de
referencia bajo gestión estadual, así como la ejecución y el control de las acciones básicas de
salud, nutrición y educación, de vigilancia epidemiológica, de vigilancia sanitaria, control de
vectores y zoonosis, y de salud del trabajador en su territorio. Así, en esa modalidad el
municipio es responsable en plenitud de la gestión y prestación de servicios en su territorio. Su
acreditación es responsabilidad del Ministerio de Salud, y el monto total de las transferencias
de recursos financieros para los gastos corrientes corresponderá a los techos ambulatorios y
hospitalarios previamente acordados.
Tanto los estados como los municipios pueden recibir, al adscribirse a una de estas
modalidades de gestión, recursos adicionales correspondientes al “factor de apoyo”
-respectivamente– al Estado (FAE), y al municipio (FAM).
El ordenamiento de los municipios en esta tipología se aceleró en los años 1995 y 1996.
A mediados de ese último año, de los aproximadamente 5 200 municipios brasileños, el 45% se
había adscrito a la gestión incipiente; 12% a la gestión parcial y 1.8% a la gestión semiplena (92
municipios estos últimos, que abarcan sin embargo cerca del 12% de la población).
En general, se advierte cierta correlación entre tamaño del municipio y tipo de gestión
al que se adscribe, tendiendo los pequeños a optar por la gestión incipiente. No obstante, se
percibe también la resistencia de los municipios a la gestión semi-plena, por temor seguramente
a la inestabilidad e imprevisibilidad de las transferencias federales de recursos. Es verdad que
con el nuevo tipo de adscripción se redujo la heterogeneidad de situaciones estaduales y
regionales imperante en la primera etapa de implementación del SUS. Algunos pocos estados
–con el de São Paulo a la cabeza – materializaron este proceso en los años ochenta, al paso que
otros –donde destaca el caso de Bahia– lo acometieron bien avanzada la década del 90. Con
esta adscripción de los municipios, se expande la base común del sistema.
Pero todavía es bastante heterogéneo el cuadro de la descentralización en la salud, tanto
por las disparidades del país y la situación previa del sector como por las dificultades de
implementación del nuevo sistema. En consecuencia, son también heterogéneas e incluso
contradictorias las evaluaciones acerca del proceso.
La descentralización del sistema de salud desde la óptica financiera
La Constitución de 1988 estableció como fuente de financiamiento para la salud los recursos
provenientes de: a) la seguridad social, b) el tesoro federal, c) los tesoros estaduales y
municipales, y d) otros. No hay, en el caso de la salud, vinculación de ingresos en porcentajes
fijos para la definición de las transferencias intergubernamentales.
Tal definición de las bases de financiamiento se ha demostrado estrecha e inestable.
Integrada al presupuesto de la seguridad social, la salud pasó a disputar recursos a la previsión
social, al depender de la misma fuente de financiamiento, las cotizaciones sociales. Entre 1991
y 1993, la agudización de la crisis económica, aparte de erosionar los ingresos fiscales de la
Unión, de los estados y de los municipios, congeló los ingresos previsionales, al mismo tiempo
que, como fruto de la determinación constitucional, incrementaba los valores de los beneficios
del sistema. El resultado fue la contracción de recursos para la salud, sector cuya dependencia
respecto de otros ingresos de la seguridad y de recursos presupuestarios, se agudizó. En medio
de los esfuerzos de ajuste fiscal del gobierno, en la práctica el área quedó casi totalmente
desfinanciada. Como reflejo de la caótica situación, el gasto federal público per cápita en salud,

154

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

que en 1989 se había situado en el orden de los ochenta dólares, cayó a 44 en 1992. En los años
siguientes se recupera –55 dólares en 1993 y 67 en 1994–, pero sigue todavía muy por debajo
de la marca anotada a fines de los años ochenta.
A la luz del diseño institucional descrito, hasta mediados de los años ochenta –es decir
hasta antes del surgimiento del SUS– el gasto en salud del país era responsabilidad principalmente
del gobierno federal y, como tal, vinculado a los recursos de las cotizaciones sociales (colocadas
en el antiguo INAMPS), antes que al erario nacional. De hecho, en el transcurso de la década del
80 la participación de las cotizaciones sociales en el gasto federal en salud osciló entre un 87%, a
comienzos de la década, y un 79% en 1990. Por su parte, la participación del área de la salud en
los ingresos de la seguridad social fue de 21.7% en 1990, de 31.4 % en 1991, de 22.8% en 1992, y
de 21.1 % en 1993. La participación federal en el gasto de salud (después de las transferencias
intergubernamentales) sigue siendo bastante elevada, comparada con la que exhiben los estados
y municipios, a pesar de una tendencia decreciente en los años ochenta a favor de los estados
(cuadro 2), y, a partir de 1988, a favor de los municipios.
Cuadro 2
EVOLUCIÓN DEL GASTO PÚBLICO EN SALUD POR NIVEL DE GOBIERNO
(En porcentaje del total)
Años
1980
1983
1985
1987
1989

Federal
66.2
67.3
65.8
64.2
55.6

SALUD
Estadual
21.9
23.4
23.8
26.0
33.5

Municipal
11.8
9.1
10.3
9.7
10.7

Fuente: Azeredo, 1992.

Avances y análisis del proceso de descentralización de la política de salud
Diversos indicadores de producción y oferta de servicios de salud testimonian los avances del
proceso de municipalización. En algunos aspectos, el crecimiento de la participación municipal
asume dimensiones extraordinarias: por ejemplo, frente al aumento de la capacidad instalada
del sistema total a casi el doble, entre 1980 y 1992, la capacidad municipal pública más que se
7
octuplicó .
Los datos más recientes sobre internaciones y gastos en la red hospitalaria del SUS
confirman que la participación –pública y privada – de los municipios se fortaleció, y que al
parecer sigue en aumento. Entre 1991 y 1994, la red hospitalaria municipal eleva de 4.4% a 8.1%
su participación en las internaciones del SUS, en tanto que su participación en gastos por
atención del SUS sube de 2.9% a 5.4%. Por el contrario, disminuyen (a 1% o menos) los
guarismos respectivos de la red hospitalaria federal y la red “contratada/filantrópica” (de
80.6% a 72.2% en las internaciones y de 78% a 65% en los gastos de atención). La
municipalización se revela vigorosa también en el crecimiento de la participación de la red

7

Si se consideran solo los establecimientos públicos, la participación de la red municipal en las internaciones subió de
28.59 a 49.48%; en aquellos sin internación, creció de 26.80 a 68.88%. Pero también respecto del total de establecimentos
(públicos y privados) es significativa: en el total de establecimentos con internación pasa de 5.70 a 14.07%; en aquellos
sin internación, sube de 14.60 a 37.60%.

LA RECIENTE DESCENTRALIZACIÓN DE LA POLÍTICA BRASILEÑA …

155

hospitalaria municipal en la oferta de camas, la que entre 1991 y 1994 aumenta de 3.9% a 7%
(frente al retroceso de las redes contratada/filantrópica, federal y estadual).
Es innegable el esfuerzo de descentralización, en su dimensión municipal, desplegado
por el SUS. Seguramente, parte de ese éxito es atribuible al favorable ambiente institucional
creado por el propio sistema unido, pero otra parte no despreciable de la explicación reside sin
duda en la mayor holgura fiscal de los municipios, y en la importancia electoral que cobró la
salud, politización que nadie desmiente.
El papel de los estados en el SUS constituye una de las facetas más complejas del proceso
de descentralización. La concepción original, como observamos, distaba de ser puramente
municipalista. Estipulaba –y aún prevé– funciones irrenunciables para el aparato estadual, en
aras de la integridad democrática del pacto y de la estructura federativa, y en virtud –factor
más gravitante todavía– de la experiencia y destreza institucional acumulados en ese nivel,
indispensables para la preservación de la calidad del sistema. Sin embargo, sea por la enorme
estrechez fiscal, que restringe dramáticamente la acción de los estados, sea por el sesgo
municipalista del propio gobierno central, los estados fueron perdiendo presencia en la
estructura del SUS, la cual, por eso mismo, presenta perniciosos vacíos institucionales para la
capacitación, regulación e innovación de la política.
También la conducción federal fue y es imprescindible en las funciones de coordinación,
estímulo y financiamiento de esta reforma descentralizadora. Por otra parte, las oscilaciones
causadas por los desequilibrios fiscales en que incurrieron los gobiernos federal y estaduales,
provocaron a escala estadual y local, en distintos momentos, intensas fluctuaciones en la fuerza
relativa de la política de descentralización.
Finalmente, la desviación municipalista amenaza al SUS desde los propios municipios.
El profundo compromiso de los actores locales con la política de salud, transformada en
poderoso recurso político en el marco de la generosa autonomía de que gozan los municipios,
estimuló fuertemente una autonomización indebida del nivel local, que aparece dispuesto a
romper con los principios estructuradores del sistema, entre ellos el esquema de referencia y
contrareferencia. Así lo testimonia la proliferación de proyectos de construcción hospitalaria
en municipios pequeños y medianos, capaces tal vez de sustentar la inversión inicial (obras),
pero casi siempre incapaces de sustentar la mantención y operación del equipamiento.
El avance de la descentralización en medio de las agudas restricciones financieras, que
aquejan a los tres niveles de gobierno, hará que las distorsiones y dificultades se agudicen. Por
ejemplo, el hecho de que no se hayan creado las redes secundarias regionales de atención
agrava el sesgo hospitalista de las prefecturas. No existían anteriormente dichas redes en la
medida adecuada, y su implantación exige inversiones cuantiosas. Ahora bien, su carencia
tornó desmesuradas las presiones sobre los equipamientos terciarios y cuaternarios. Es
previsible que, en tales circunstancias, se canalicen hacia la respectiva prefectura las demandas
insatisfechas.
En otras palabras, la descentralización del SUS es compleja. Entre los factores
condicionantes de su éxito figuran las capacidades relativas y el empeño reformulador de los
niveles superiores de la jerarquía. Por falta de estos o por la suma de sus fracasos y fluctuantes
desempeños, la descentralización y municipalización encaran dificultades derivadas de
carencias en materia de gestión, capacitación y, en fin, calidad de los servicios prestados. La
revolución gerencial anunciada por el SUS no se materializa todavía.

156

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

4.

LA IMPLEMENTACIÓN DE LA DESCENTRALIZACIÓN: ALGUNOS
RESULTADOS DE ESTUDIOS DE CAMPO

Se efectuaron estudios de campo expresamente para examinar las relaciones entre
descentralización, eficiencia y equidad, así como para identificar los factores institucionales más
estrechamente ligados al éxito o fracaso de la descentralización.
Antes de examinar las evidencias encontradas en la investigación, conviene considerar
algunos de los factores que condicionan los procesos de descentralización en curso,
indispensables para comprender los resultados.
La acusada y ya tradicional heterogeneidad socioeconómica del país, se vio exacerbada
en la última década, manifestándose en significativas disparidades regionales e intrarregionales,
incluso en lo tocante a variables que en períodos anteriores habían tendido a comportarse de
manera más convergente. Figuran entre ellas los indicadores sociales, que en su gran mayoría
8
habían protagonizado avances en los años ochenta .
En parte, la reforma fiscal introdujo factores de corrección en este aspecto. El acentuado
federalismo fiscal resultó fortalecido, tanto por la ampliación de la competencia de los gobiernos
subnacionales en materias tributarias como por la creciente participación de las esferas inferiores de
gobierno en la recaudación de los entes superiores. Ello queda de manifiesto en la vigorosa expansión
de las transferencias entre gobiernos, principalmente de estados y municipios de regiones menos
9
desarrolladas . Sin embargo, esa exitosa tendencia provoca efectos contradictorios: las ventajosas
condiciones de coparticipación en la recaudación tributaria representan una suerte de premio a la
creación de municipios, aun cuando las nuevas unidades carezcan por completo de recursos propios.
La consecuencia es la proliferación de municipios: han surgido más de 1 200 después de la entrada
en vigencia de la Constitución de 1988. En su gran mayoría, se trata de entidades pequeñas y
desprovistas de recursos y capacidades financieras, institucionales y administrativas, lo que hace
difícil que puedan ejercer con autonomía y eficiencia las funciones descentralizadas de los
programas. Es verdad que, fruto de la holgura fiscal, derivada a su turno de la reforma de 1988, los
gobiernos subnacionales asumieron una cuota creciente de responsabilidades en el financiamiento
de los programas sociales, pese a la ausencia de un plan bien articulado de descentralización de los
gastos. Pero es innegable, también, que las adversas condiciones ya señaladas inhiben la vigencia de
las virtudes de la descentralización, dificultándose incluso el cumplimiento de objetivos de avance
en materia de equidad e igualdad de oportunidades.
Nuestra investigación buscó examinar, en los tres niveles de gobierno, el proceso de
descentralización de la enseñanza básica y de la salud desde el punto de vista de sus efectos

8

9

El índice de desarrollo humano, del orden de 0.797 en el país, fluctúa entre 0,548 en el Nordeste y 0.844 en la región Sur.
En el Nordeste, estados como Bahia y Pernambuco exhiben mejores índices de desarrollo humano (0.609 y 0.577,
respectivamente) que otros estados de la misma región, por ejemplo Paraíba (0.466). El de São Paulo destaca en los
planos regional y nacional: alberga al 21.5% de la población, genera el 35% del producto interno y el 44% del producto
industrial, y su ingreso por habitante es casi siete veces el del Estado del Piauí, en el Nordeste. Sin embargo, su índice
de desarrollo humano –0.850- es inferior al del Estado de Rio Grande do Sul.
Fuerte es la dependencia de los municipios de las transferencias de los entes federados superiores. Ello deja de manifiesto
un patrón de equilibrio vertical, en el que predomina una baja capacidad de autofinanciamiento de los municipios. Sin
embargo, estos gozan de gran autonomía para asignar recursos según sus propios criterios, incluso los que les tranfieren,
ya que en general estos fondos son canalizados sin condicionamientos. En lo concerniente al equilibrio horizontal, el
federalismo fiscal brasileño revela un acentuado componente redistributivo, las transferencias federales a favor de los estados
de las regiones menos desarrolladas (Norte, Nordeste y Centro-Oeste) siendo en general mayores.

LA RECIENTE DESCENTRALIZACIÓN DE LA POLÍTICA BRASILEÑA …

157

sobre la eficiencia social y técnica de los servicios, y sobre la equidad de la oferta, con acento
10
en las realidades específicas de municipios de diferentes regiones .
Varias de las características nacionales y estaduales en materia de organización,
provisión de servicios y avance de la descentralización, fueron confirmadas en los seis
municipios estudiados, sin perjuicio de diferencias de una región a otra (ver cuadro 3). Por
ejemplo, se verificó un predominio de la oferta pública de educación y salud, principalmente
en los municipios menores, donde bordea al 100%. Las disparidades regionales son, empero,
agudas cuando se examina la participación de la red municipal en la oferta de educación
pública: mientras ella alcanza prácticamente al 100% en el pequeño municipio bahiano
(Coronel. João Sá), es incomprensiblemente nula en el pequeño municipio paulista (Itaberá), que
no ofrece ningún tipo de enseñanza básica ni dispone de una red educacional propia.
Asimismo, bastante representativas de las condiciones de la provisión de servicios de salud son
las disparidades interregionales de capacidad instalada, medida por número de
establecimientos, de camas y de médicos con respecto al número de habitantes. En los seis
municipios seleccionados, son mucho más acentuadas las insuficiencias de capacidad en los tres
municipios de la región Nordeste, a pesar de que Bahia presenta los mejores indicadores entre
los estados de aquella región.
a)

Descentralización y eficiencia social
Educación

Algunos indicadores de eficiencia social se revelan claramente positivos en lo tocante a la
descentralización. En los seis municipios seleccionados, se detectó mayor autonomía de los
gestores escolares. También se tomó nota de diversas manifestaciones de mayor satisfación de
los usuarios y del aumento de la participación social en los programas descentralizados, que
ellos vinculan al mejoramiento de la prestación del servicio educacional. La investigación no
dispone de antecedentes desagregados para estimar en forma puntual los factores que los
entrevistados consideraron, pero se puede inferir que sometieron a juicio no tanto la calidad de
la enseñanza como las nuevas características de los equipos y materiales escolares. La presencia
de aparatos de televisión y video fue objeto de constantes alusiones, lo mismo que la mayor
agilidad en la distribución de textos, posibilitada por la descentralización del programa.
Directores de escuelas manifestaron su satisfacción asimismo por el incremento de los recursos
financieros y la mayor autonomía de que disponen ahora para gastarlos, aunque en general
demandaron libertad para adecuar sus presupuestos a las prioridades específicas de las
escuelas.

10

Se realizaron estudios de campo en seis municipios: en el Estado de São Paulo, localizado en la región Sudeste, en los
municipios de Campinas, Santos e Itaberá, de tamaño grande, mediano y pequeño, respectivamente; en el Estado de
Bahia, perteneciente a la región Nordeste, en los municipios de Salvador (tamaño grande), Catú (mediano) y Coronel
João Sá (pequeño).

158

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

Cuadro 3
EDUCACIÓN Y SALUD: INDICADORES BÁSICOS DE PROVISIÓN Y CALIDAD DE LOS SERVICIOS
Estados y municipios seleccionados
Indicadores básicos
Población (1991)
PIB p/c (US$ mitad 95) (1993)

Estado de São
Paulo
31 588 925

Campinas

Santos

Itaberá

Estado de Bahia

Salvador

Catú

878 690

419 477

18 160

11 867 991

2 075 273

44 196

Coronel João
Sá
18 066

5 301.1

6 212.0

4 217.8

1 539.9

3 020.8

1 518.4

-

-

Indicadores de provisión y calidad
1- Educación
6 165 157
159 053
74 264
2 223
2.466 053
371 938
13 928
4 074
* Núm.alumnos de Enseñanza
básica
(1994)
(1992)
(1992)
(1992)
(1994)
(1991)
(1994)
(1996)
- Público
88.2%
83.8%
69.5%
100%
92.3%
82.6%
89.5%
100%
25 971
19 782
0
70 928
6 093
2 894
- Alumnos de la red municipal
(1995)
9 587
209
112
9
25 416
1 035
99
45
* Establecimientos de enseñanza
básica
(1994)
(1992)
(1992)
(1992)
(1994)
(1991)
(1991)
(1991)
- Público
83.8%
82.8%
46.4%
100%
95.0%
60.8%
74.7%
100%
35
30
0
183
41
- Establecimientos de la red
municipal
(1992)
(1996)
(1993)
(1996)
248
450
255
254
200
180
* Sueldo medio
(US$ de 95, 20h)
(1996)
(1996)
(1996)
(1995)
(1995)
(1995)
2 – Salud
* Núm. de camas
117 108(1995)
3 105(1995)
1 920(1995)
45(1995)
26 372(1995)
8 579(1995)
56(1994)
0(1992)
- Público
21.4%
19.4%
15.6%
0%
31.5%
35.7%
57.1%
0%
• Establecimientos de salud
8 877(1994)
322(1992)
197(1992)
17(1995)
3 080(1992)
356(1992)
11(1995)
3(1996)
- Público
37.8%
94.1%
68.3%
32.8%
100%
100%
* Núm. de médicos (1992)
91 270
4 244
2 718
17
13 819
6 161
44
1
2 312
2 420
1 150
1 559 (1995)
* Sueldo medio, médicos
(US$ de 95)
(1995)
(1995)
(1995)
Fuente: Información extraída del cuadro IV del estudio publicado en la serie Reformas de Políticas Públicas. Para los indicadores básicos: IBGE (Instituto Brasileño de
Geografía y Estadística); Para educación: MEC (Ministerio de Educación y Cultura), 1995 y secretarías municipales de educación; y para salud: AMS (Asistencia Médico
Sanitaria), 1992 (en FIBGE, 1995b), DATASUS, 1995, y secretarías municipales de salud. NEPP (Núcleo de Estudios de Políticas Públicas) / UNICAMP (Universidad Estadual
de Campinas), 1996.

LA RECIENTE DESCENTRALIZACIÓN DE LA POLÍTICA BRASILEÑA …

159

En opinión de los entrevistados, los nuevos canales de participación de usuarios y de la
comunidad local constituyen efectos positivos de la descentralización. En otras palabras,
aunque con lentitud, la descentralización va incorporando efectivamente modalidades
participativas que la refuerzan, tales como las asociaciones de padres y maestros y, en menor
medida, los consejos escolares. Más raramente se encontraron esquemas innovadores como la
designación del director a través de elecciones. Más ausente aún aparecen los consejos
municipales de educación.
En alguna medida, es paradojal la evaluación del impacto de la descentralización de la
educación sobre el grado de autonomía municipal y de la comunidad escolar. Rigurosamente
hablando, en un solo municipio se detectó una efectiva transferencia de poder del estado a la
prefectura, en virtud del convenio de municipalización de las diez escuelas de primero a cuarto
básico. Por otro lado, en distintos grados y modalidades, en todas las escuelas de los seis
municipios –municipales y estaduales– se fortaleció la autonomía de la dirección de las
escuelas, conjuntamente con la de su respectiva asociación de padres y maestros, a través de
la transferencia de recursos del MEC/Fondo Nacional de Desarrollo de la Educación (FNDE).
Sin embargo, la mayor autonomía en materia de gasto no incide en otras esferas de decisión,
tales como contratación de personal, currículo, etc. En todo caso, según destacaron algunos de
los directores y profesores entrevistados, los nuevos programas robustecen las posibilidades
de introducir innovaciones y adoptar medidas adecuadas a las necesidades de las escuelas y
sus alumnos. La descentralización del transporte escolar, totalmente municipalizado, fue
también considerada un mecanismo de reforzamiento de la autonomía y de las funciones de
11
las prefecturas municipales .
Vale la pena hacer notar la existencia de mecanismos no formales de ampliación de la
injerencia municipal en la red educacional. Allí donde la entrega de raciones alimenticias a los
escolares está bien descentralizada las prefecturas son partícipes del programa, contratando por
su cuenta el personal que las prepara en las escuelas, municipales y estaduales. En algunos
casos refuerzan con recursos propios los menús. Se comprueba también que las prefecturas
municipales han contratado profesores para escuelas estaduales, no tanto por una política
deliberada de descentralización o participación en esos niveles de gobierno, sino más bien como
reacción al deficiente servicio que brinda el Estado.
Salud
Con respecto a la salud, es cierto que en cuanto a la satisfacción de los usuarios, sin perjuicio
de que se haya detectado un reclamo genérico por las demoras, es casi unánime el
reconocimiento de mejoras en la cobertura y en la calidad de los servicios y de la atención. Cabe
dejar constancia, empero, que casi siempre la evaluación positiva acerca del mejoramiento de
la atención no alcanza ni se extiende al conjunto del sistema de salud. Por otro lado, en el caso
de los municipios grandes, la evaluación positiva puede referirse sólo a un segmento del
sistema.

11

Las prefecturas municipales son las grandes proveedoras de transporte escolar para alumnos de quinta básica en las
zonas rurales, tras haber recibido fondos federales con tal objeto. Más recientemente, el programa fue orientado a los
municipios de la “comunidad solidaria”, razón por la cual Itaberá y Coronel. João Sá se incluyeron en 1995. Los recursos
provienen de la Unión (70%), los estados (20%) y la prefectura (10%). Dada la incidencia política y clientelística de ese
servicio es muy fuerte la presión de los prefectos sobre los recursos del programa.

160

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

Menos homogénea en lo que respecta a satisfacción fue la respuesta de los directores de
servicios, cuyas opiniones tendieron a variar según la modalidad de gestión de los municipios:
en las formas más autónomas (parcial y semi-plena) la satisfacción es más explícita; al contrario,
en la gestión incipiente, los gestores se manifestaron disconformes con la precariedad de la
atención y con su propia condición de “simples prestadores” de servicios.
De manera más determinante que en el caso de la enseñanza, la descentralización de la
salud efectivamente definió y dio origen a nuevos espacios y canales de participación social y
de los usuarios. Solo dos, los más pequeños de los seis municipios estudiados, carecían del
respectivo consejo de salud. En los municipios grandes y medianos, por el contrario, este
organismo se ha transformado en un importante engranaje de la política de salud.
La descentralización de la salud –con alguna independencia respecto del tipo de
adscripción al SUS– se traduce en forma nítida en mayor autonomía de la prefectura municipal
para contratar, elaborar programas, definir jornadas laborales, realizar gastos e impulsar
innovaciones. En todos los municipios estudiados, incluso en los de gestión incipiente, el
involucramiento de la prefectura en la prestación de la asistencia médico-sanitaria se reveló más
significativo que en el pasado.
b)

Descentralización, eficiencia técnica y equidad

La información acerca de indicadores intermedios de la eficiencia técnica, como salarios y
capacidad instalada, en educación y salud, es por desgracia parcial y prácticamente no admite
comparaciones temporales. Sin embargo, la cuestión salarial merece ser examinada bajo otra
óptica. Es bien sabido, como ya lo mencionamos, que las diferencias en materia de salarios son
considerables entre estados, municipios y regiones, para las distintas categorías de funcionarios.
Hasta donde los antecedentes permiten verificar, la descentralización no ha contribuido a
suavizar tales disparidades. Los procesos de descentralización no tienen por objetivo inmediato
la atenuación de esas diferencias; por el contrario, siempre existe el riesgo de que las acentúen.
Cuando las diferencias salariales afectan a las organizaciones de servicios sociales públicos,
envuelven serios problemas relacionados con la equidad de la prestación.
El gasto en salarios docentes, por ejemplo, es el componente principal del presupuesto
educacional y aparece estrechamente vinculado a la calidad de la enseñanza, medida esta por
el nivel de calificación de los profesores. Ahora bien, diferencias salariales como las detectadas
en la muestra (ver cuadro 3) –y que van de 180 a 450 dólares al mes– reflejan agudas
desigualdades en el gasto educacional por alumno y, en consecuencia, desequilibrios muy
fuertes en la calidad de los servicios prestados. En el nivel nacional, esto lo ilustra la gran
disparidad interregional en el número de docentes de educación básica en los medios rurales
con enseñanza primaria incompleta. Disparidad que ha ido, además, aumentando con el
12
tiempo , comprobando el posible nexo entre descentralización y acentuación de las
divergencias de calidad. Como se vio, la nueva legislación de financiamiento de la educación
se propone corregir tales diferencias.
En el caso de la salud, un indicador indirecto de calidad es el número de consultas por
habitante. La dispersión interregional de este indicador aumentó pasando de una desviación
estándar de 15, en 1985, a 26, en 1992, mientras que las tres regiones menos desarrolladas
experimentaron variaciones negativas. También la tasa de mortalidad infantil y el número de

12

Se pasó de una desviación estándar de 40, en 1980, a una de 64, en 1994.

LA RECIENTE DESCENTRALIZACIÓN DE LA POLÍTICA BRASILEÑA …

161

médicos por habitante experimentaron aumentos en la dispersión interregional entre principio
de los ochenta y principio de los noventa. A pesar de una mejora del nivel promedio de estos
indicadores.
Cuadro 4
EVOLUCIÓN DE INDICADORES DE RESULTADOS E INSUMOS DE SALUD ANTES
Y DESPUÉS DE LA DESCENTRALIZACIÓN
(Promedios y dispersión interregional a/)

Esperanza de vida al nacer
Tasa de mortalidad infantil
Población urbana con abastecimiento de agua (%)
Consultas públicas por habitante
Médicos por mil habitantes

Dirección del cambio en el
indicador promedio
Mejora
Mejora
Mejora

Dirección de la variación en la
dispersión del indicador
Disminuye
Aumenta
Disminuye

Mejora

Aumenta

Mejora

Aumenta

Fuente: Draibe, 1998.
a/ Elaborado en base a información de las cinco regiones: Sudeste, Sur, Nordeste, Norte y Centro-Oeste.

Volviendo al tema de la eficiencia, ¿en qué medida está la descentralización
contribuyendo a robustecer la eficiencia administrativa y de la asignación de recursos?
Careciendo de indicadores sobre costos de los servicios, dimensionamiento de las redes
burocráticas, y otras variables, el examen de ese aspecto debe hacerse indirectamente, a través
de algunos rasgos institucionales de la descentralización que permitan calibrar los posibles
efectos del avance de la descentralización sobre la calidad de los servicios.

i)

Impacto de la descentralización sobre la modernización y las capacidades administrativas

En general, y principalmente en el área educacional, la descentralización no ha ido acompañada
de reformas administrativas adecuadas que potencien las ventajas y capacidades de las redes.
En los seis municipios estudiados, son escasos los cambios de comportamiento organizacional
que ameriten una referencia.
Mejoras en los comportamientos organizacionales y administrativos se verificaron en los
procesos de reclutamiento de profesores, hechos a través de concursos públicos y evaluación
de méritos.
En el ámbito de la gestión, las innovaciones son modestas. La contratación de
consultorías especializadas para apoyar avances administrativos ha sido, por ejemplo, el
recurso utilizado por algunas prefecturas. Con relación a las nuevas demandas gerenciales que
plantea la dirección escolar, aunque se sabe que los directores vienen asumiendo más
adecuadamente estas funciones, al sistema educacional le ha resultado difícil la definición del
perfil profesional y la capacitación de ese administrador escolar, situación verificada en la
mayor parte de las unidades escolares visitadas.

162

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

A causa, probablemente, de su organización y cultura interna, el área de la salud enfrenta
con más recursos que la educación los desafíos que la descentralización de los servicios impone
en materia de capacidades administrativas y de gestión. Pero, aunque las unidades y los
sistemas locales dispongan de esquemas organizacionales y de trabajo sujetos a normalización,
en la evaluación que hacen los gestores entrevistados, el carácter todavía caótico de la
descentralización introduce irracionalidades difíciles de remover.
ii)

La (insuficiente) capacitación para la funciones descentralizadas

En forma unánime, los municipios lamentan la falta de adecuada capacitación para asumir las
funciones descentralizadas. La creatividad parece limitarse a la ejecución de las compras de
material pedagógico, material de limpieza y equipamiento audiovisual con cargo a los recursos
suministrados por el MEC/FNDE. Algunas instrucciones, divulgadas a través de las
delegaciones estaduales del MEC, acompañaron también a los programas. Sin embargo, se
detectaron reiterados reclamos por la lentitud de los procedimientos y la rendición de cuentas.
En el área de la salud, aunque los nuevos procedimientos van por lo común
acompañados de normas y reglas operacionales, la demanda por mayor y más adecuada
capacitación de los agentes locales fue una constante en las diversas entrevistas con los gestores.
La integración de los servicios y programas –uno de los resultados esperados de la
descentralización– continúa siendo una meta lejana, a la luz de la fragmentación que caracteriza
las acciones de educación y salud de los municipios de la muestra. El “comando único” de la
prefectura se erigió en recurso indispensable para asegurar la integración, aunque no siempre
se ejerce en la dirección requerida.
iii)

Descentralización y sistemas de monitoreo, supervisión y controles

Entre los efectos de procesos poco coordinados de descentralización –verificados en los
municipios estudiados– figura la ausencia, de sistemas modernos y ágiles de monitoreo y
supervisión. En el caso de la educación, la duplicidad de las redes y funciones restringe las
posibilidades de una operación adecuada de los sistemas de supervisión en el nivel local.
En el caso de la salud, la reducción de las funciones centrales de supervisión y control
no ha sido reemplazada adecuadamente por mecanismos regionales y locales de verificación
de calidad. Y eso, tanto por la obsolescencia de reglas y normas anteriores, como por las
dificultades de articular y mantener estructuras regionales –intermunicipales y estaduales –
capaces de cumplir con eficiencia tales funciones. La tendencia de los sistemas descentralizados
a hacerse cargo de funciones estaduales radicalizando la municipalización, contribuyó
seguramente a exacerbar esa dificultad.
c)

Un balance preliminar

Las mencionadas evidencias dan cuenta de un cuadro generalmente positivo de la
descentralización, pero revelan también los límites y obstáculos institucionales que erosionan
la eficacia relativa del proceso. Este sufre por la ausencia de una política deliberada, clara y
armónica, emanada de y sustentada por el gobierno central, que revierta la trayectoria caótica
que muestra el proceso descentralizador de las políticas, agravada por las dificultades del ajuste
fiscal en curso.
Cabe considerar asimismo que el proceso de descentralización se enmarca en la
heterogeneidad social y regional que es característica del país. La descentralización de la

LA RECIENTE DESCENTRALIZACIÓN DE LA POLÍTICA BRASILEÑA …

163

enseñanza y de la salud encara, pues, las duras condiciones de reproducción de desigualdades
que escapan a sus efectos benéficos. Al final de un prolongado ciclo, junto con los innegables
resultados positivos de la descentralización sobre la eficiencia, debe ponderarse también el
agravamiento de las desigualdades regionales.
Si el foco del análisis se centra en el ámbito municipal, resulta evidente que las seis
unidades consideradas en nuestra investigación registran promisorios progresos, pero
enfrentan, también, serias dificultades en lo tocante a la descentralización. Entre los efectos
positivos figuran la mayor satisfacción tanto de usuarios como de gestores de las redes de
servicios; la ampliación de los canales de participación de la comunidad en la implementación
de las políticas, a través de los consejos municipales y de las asociaciones de padres y maestros;
y la ampliación de la autonomía, tanto de los prefectos municipales como de la dirección escolar
en la gestión de recursos y programas. Entre los obstáculos se constató la persistencia de
duplicidades de redes, funcionarios y salarios, lo que erosiona el potencial de integración local
de la descentralización; la ausencia de políticas y de recursos de capacitación para las funciones
descentralizadas, y la falta de sistemas de monitoreo, supervisión y controles con vistas a
garantizar patrones de calidad de los servicios.
Entre las lecciones que fluyen de nuestra investigación, puede afirmarse que el
potenciamiento de las ventajas y virtudes de la descentralización solo será posible merced a la
clara definición y fortalecimiento, en los tres niveles de gobierno, de políticas coordinadas que:
–

definan de manera más precisa el programa de descentralización que se quiere cumplir,
con definición de objetivos, metas y cronograma;

–

reviertan el cuadro de estancamiento de la municipalización de la educación,
aprovechando el potencial de la nueva legislación de financiamiento;

–

instauren sistemas de capacitación de los agentes locales para el desempeño de las
funciones descentralizadas, y

–

estimulen la creación e implantación de sistemas de monitoreo y supervisión de la
calidad de los servicios.

DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

165

IV. DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS
DE EDUCACIÓN Y SALUD EN COLOMBIA13
Jorge Enrique Vargas
Alfredo Sarmiento
1.

INTRODUCCIÓN

En Colombia, la antinomia centralismo-descentralización está en la base de muchos lustros de
guerras civiles y después de un siglo de intentos centralistas, el país ha emprendido la
transición hacia una profunda descentralización en un marco democrático, logrando efectos que
en la fase inicial del proceso han contribuido más a la convivencia que a la disensión. Este
capítulo resume los principales resultados de un trabajo que tiene el propósito de examinar la
evolución y estado actual del proceso de descentralización colombiano y su desarrollo
específico en los sectores de educación y salud. Tanto en el examen general como en los
sectoriales, se describen las características de la cesión de competencias y recursos y luego se
presentan algunas reflexiones críticas sobre el abordaje del proceso. Los análisis sectoriales
están acompañados de evidencia extraída de estudios de caso, que permiten ver las primeras
percepciones, opiniones y resultados en el ámbito territorial.
2.

CARACTERÍSTICAS DE LA DESCENTRALIZACIÓN COLOMBIANA

Las características de la descentralización de los servicios de educación y de salud en Colombia
solo son comprensibles en el contexto más general del proceso de descentralización emprendido
en el país durante los últimos años. En ambos sectores, las motivaciones de la descentralización
han sido predominantemente exógenas.
Sinopsis del proceso de descentralización en Colombia
Colombia es una nación extraordinariamente heterogénea, y el poder político real está
extensamente distribuido en parcelas regionales.
Las bases de la descentralización se sentaron gradualmente a partir de la década del 60.
Su cronología básica es la siguiente:
S

13

Fortalecimiento de los fiscos territoriales. En los años 60 se realizó una profunda
transformación del aparato gubernamental para dotarlo de una estructura más moderna.
Como parte de ese proceso en 1968 se creó el situado fiscal para transferir a los
departamentos una parte de los ingresos nacionales con destinación exclusiva a
programas de salud y educación como una estrategia de financiamiento sectorial cuyo
uso era totalmente decidido por el gobierno nacional. Se estableció también la cesión a
los municipios de una porción del impuesto a las ventas.

Resumen de los documentos finales (Vargas y Sarmiento, 1997a, b, c) elaborados para el Proyecto Regional sobre
Financiamiento Público y Provisión de los Servicios Sociales y publicados por la CEPAL (Serie Reformas de Política
Pública N°49,50 y 51).

166

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

S

Intentos fallidos de desconcentración. La década del 70 se caracterizó por una explosión de
demandas sociales expresadas en paros cívicos, huelgas, protestas y expansión de los
movimientos armados. Los conflictos erosionaron la ya precaria legitimidad del Estado.
El gobierno central buscó fortalecer su estructura institucional y acercarse a las
comunidades por medio de la delegación de funciones de las entidades nacionales en sus
dependencias regionales (desconcentración funcional). Este propósito estuvo presente
en los fallidos intentos de reformas constitucionales de 1976 y1980.

S

Desconcentración. Durante la primera mitad de la década del 80 se ahondó la crisis política
y a ella se sumó una severa crisis macroeconómica. Frente a estos problemas , el gobierno
nacional confirió a los gobernadores la potestad de dirigir la inversión de las entidades
nacionales en su jurisdicción (1981), fortaleció las finanzas departamentales con varios
impuestos y rentas de recaudo local (1983), creó los consejos regionales de planificación
con funciones coordinadoras de la inversión nacional y estableció el “Plan nacional de
rehabilitación para la paz “(1983), como mecanismo de equidad basado en la
desconcentración de inversiones nacionales coordinadas localmente.

S

Descentralización con perspectiva municipalista. En la segunda mitad de la década del 80 la
crisis fiscal cedió, pero la crisis política se agravó con el terrorismo y la violencia desatada
por el narcotráfico. Se aprobó la elección popular de los alcaldes municipales, así como
el traspaso de varias competencias y recursos crecientes hasta llegar al 50% del impuesto
al valor agregado (IVA). También se crearon condiciones legales para que los municipios
pudiesen fortalecer sus ingresos propios (1986). Varias entidades del nivel nacional se
suprimieron y la mitad de los ministerios se reestructuraron en el contexto de la
descentralización (1987 a 1990).

S

Descentralización con una nueva organización territorial. En 1990, el país convoca
masivamente a una asamblea nacional constituyente, con el propósito de lograr la
superación de los conflictos políticos y recuperar la legitimidad del Estado. La nueva
Constitución confiere a la nación el carácter de república unitaria descentralizada y
amplía el conjunto de entidades territoriales con autonomía regulada. Establece la
elección popular de gobernadores y destaca el papel de los departamentos como
mediadores obligatorios entre la nación y los municipios. En el campo administrativo y
fiscal, define las competencias de los distintos niveles de gobierno y profundiza la
distribución territorial de recursos fiscales (1991). El gobierno reglamenta las nuevas
competencias y la distribución territorial de los recursos (1993). Las entidades nacionales
y territoriales comienzan su proceso de adecuación al mandato de descentralización
(1994-1996).

Es claro que el principal móvil de la descentralización colombiana ha sido construir la
integración nacional y la legitimidad del Estado, para facilitar la convivencia y el cese de los
conflictos armados. A esta motivación básica se ha sumado la búsqueda de un nuevo papel del
Estado en la economía y un ordenamiento más claro de las relaciones fiscales
intergubernamentales. Por esta razón, la descentralización colombiana es esencialmente un
fenómeno político, acompañado de transformaciones administrativas y fiscales. Se trata de un
proceso muy reciente, aunque su gestación tiene más de veinte años.
Estado actual de la descentralización fiscal
El escenario fiscal concomitante de las nuevas competencias, establece diversas fuentes de
recursos para las entidades territoriales, a saber:

DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

167

S

Situado fiscal. El nuevo situado fiscal previsto por la Constitución es una transferencia de
ingresos corrientes de la nación destinada a los gastos de inversión y funcionamiento en
educación (75%) y salud (25%) de los departamentos y distritos. A medida que los
municipios certifiquen su capacidad de atender las responsabilidades descentralizadas,
los departamentos deben cederles una porción del situado fiscal. El situado fiscal debe
ser, como mínimo, equivalente al 23% de los ingresos corrientes, en 1994, 23.5% en 1995,
y 25.5% en 1996 y años siguientes. La fórmula de transferencia conserva en términos
reales las inequitativas transferencias históricas e introduce tímidos criterios
poblacionales y de esfuerzo fiscal.

S

Participación en ingresos corrientes de la nación. La nueva participación en los ingresos
corrientes de la nación beneficia a los municipios, distritos y reservas indígenas, y
sustituye la antigua cesión del IVA a los municipios. Esta participación crece un punto
porcentual por año, del 14% de los ingresos corrientes en 1994 al 22% en el 2002. La
fórmula de transferencia tiene características análogas a las del situado fiscal. Los
receptores deben usarlo obligatoriamente en los siguientes sectores y porcentajes:
educación (30%), salud (25%), agua potable (20%), y recreación y deportes (5%). El 20%
restante es de libre destinación. Los municipios deben invertir en su zona rural una
proporción de la participación equivalente al porcentaje de población que habita en ella,
y 10% más si el porcentaje de población rural supera el 40%. Los datos disponibles
muestran que la mayoría de los municipios no cumplen con las asignaciones establecidas
por la ley.

S

Cofinanciación. La cofinanciación, a pesar de comprometer montos muy elevados de
recursos, ha funcionado mal, debido a fallas de concepción y de operación. Coexisten
cuatro concepciones excluyentes sobre el objetivo de la cofinanciación: instrumento de
equidad instrumento de eficiencia instrumento de “direccionalidad” para atraer
inversiones territoriales, e instrumento de negociación política. Las fallas de operación
obedecen básicamente a la pugna entre las concepciones mencionadas, y a la politización
de algunas de las entidades que administran la cofinanciación. El conflicto es tan severo
que hace dudar sobre la permanencia de los fondos de cofinanciación.

S

Regalías. Las concesiones para explotar recursos naturales no renovables pagan regalías,
de las cuales el 68% va a los departamentos y municipios productores y a los municipios
portuarios. Las entidades territoriales beneficiarias son menos de cincuenta. Esta
modalidad de financiamiento acarrea problemas de equidad, desestímulo a la eficiencia
y consecuencias fiscales muy negativas en el ámbito territorial , cuando comienza la fase
declinante de las explotaciones con la consiguiente reducción de las regalías históricas.

S

Ingresos propios. Desde 1983, las reformas fiscales han buscado el crecimiento de los
ingresos fiscales municipales. Tras los éxitos iniciales, la dinámica de los ingresos locales
tiende a ser decreciente en el largo plazo, mientras aumenta la participación de las
transferencias nacionales, configurando el fenómeno llamado pereza fiscal. Los
departamentos y municipios más grandes recaudan proporcionalmente más ingresos
propios que los más chicos, debido a que un buen recaudo fiscal implica procedimientos
relativamente complejos y el desarrollo de una cultura de tributación; por esta razón, la
política de estímulo a los ingresos propios tiende a generar inequidad interterritorial. En
el campo de las rentas no tributarias, la mayoría de los municipios apenas comienza a
adelantar políticas tarifarias racionales para los servicios públicos.

S

Crédito. Las entidades territoriales pueden endeudarse autónomamente hasta donde lo
permita su capacidad de pago. La deuda territorial ha crecido entre 1994 y 1996 en cerca
del 1% del PIB por año, y es actualmente superior al monto total de la participación anual

168

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

en los ingresos corrientes de la nación, con efectos negativos para las finanzas locales y
las políticas macroeconómicas.
En la actualidad, las entidades territoriales reciben transferencias fiscales directas
equivalentes al 52% de los ingresos corrientes de la nación, que representan el 38% del gasto
público del nivel nacional consolidado y equivalen al 7.5% del producto interno bruto.
3.
a)

DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN

Indicadores básicos sobre la situación educativa en Colombia

Escolaridad y analfabetismo. La tasa bruta de escolaridad en la educación primaria es de 110% y
la neta de 74%, de modo que el país tiene al menos el 110% de los recursos necesarios para
atender a la población de entre 7 y 12 años, pero apenas atiende al 74%, por causa de la extraedad y las elevadas tasas de repetición. Por encima del promedio se encuentran los
departamentos más urbanos y desarrollados, y por debajo los de población dispersa. En la
educación secundaria (grados 6º a 11º) aún se requiere una ampliación de la oferta educativa,
pues la tasa bruta es de 41% y solamente un departamento sobrepasa el 100%. El desperdicio
en este nivel es cercano al 20%. La tasa nacional de analfabetismo es de 10%, pero las
variaciones entre departamentos oscilan entre 1.6% y 20% (ver cuadro 1). Teniendo en cuenta
la reducción de la demanda por el lento crecimiento de la población en edad escolar debido a
la transición demográfica, los retos son incrementar la eficiencia interna en la enseñanza
primaria, ampliar la cobertura en secundaria, mejorar la calidad en ambos niveles, y establecer
condiciones de mayor equidad entre jurisdicciones territoriales.
La relación alumnos/docente. El número de alumnos por docente –que es una aproximación
al costo por estudiante- tiene una gran variación entre entidades territoriales (ver cuadro 1). El
promedio nacional de 22.9 alumnos por cada docente esconde grandes diferencias entre
departamentos, sin que exista correlación significativa entre el número de alumnos por docente
y el nivel de desarrollo del departamento, la calidad educativa o la dispersión de la población.
Esta situación solo refleja una extraordinaria inequidad en la asignación territorial de los
recursos.
Gasto educativo. El gasto en educación representó en 1995 al menos el 5.2% del PIB,
incluyendo 1.1% de gasto privado. El decenio total presenta un aumento de participación de
más de un punto porcentual del PIB. Este incremento obedece al crecimiento real de las
transferencias a los departamentos y municipios con destino a la educación, establecidas por
la Constitución de 1991. El ritmo de incremento del gasto educativo tiende a disminuir por
efecto de la coyuntura económica, por las inflexibilidades del sistema de transferencias, y por
el aumento del endeudamiento de los fiscos locales.
b)

Descripción del proceso de descentralización en educación

El centralismo de los servicios públicos de educación se impuso desde comienzos de siglo y
tuvo su máxima intensidad a partir de 1958. Sus móviles fueron el desorden municipal y
departamental en el uso de los recursos de la educación y la búsqueda de equidad en el pago
de los docentes, cuyas diferencias de remuneración no dependían de sus calificaciones y su
trabajo, sino de su vinculación con el nivel nacional, departamental o municipal. La educación
primaria, que era municipal se nacionalizó en 1960, y la secundaria en 1976. En 1990 se creó un
fondo nacional unificado de prestaciones sociales de los docentes; hasta ese año, las cesantías
y jubilaciones del magisterio dependían del capricho de la administración territorial de turno

DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

169

y, una vez reconocidas, tenían dificultades para materializarse por la renuencia de los
organismos responsables para asumir los pagos de su competencia.
Cuadro 1
ALGUNOS INDICADORES EDUCATIVOS BÁSICOS, AÑO 1993
Departamentos

Analfabetismo
Tasa

Tasa de escolaridad primaria
Tasa neta

Tasa bruta

Tasa de escolaridad
secundaria
Tasa neta
Tasa bruta

Alumnos/
Docente a/
1996

Amazonas

2.6

28.8

42.6

18.9

29.3

Antioquia

12.0

74.0

106.3

39.5

55.9

31.1

7.9

65.7

106.1

23.9

36.3

24.2

Arauca
Atlántico

34. 0

13.0

77.6

117.4

51.6

74.5

23.8

Bogotá

1.6

84.2

116.2

61.7

87.9

16.6

Bolívar

6.4

72.8

116.4

40.0

59.4

20.8

Boyacá

14.8

80.4

115.7

36.9

53.7

19.8

Caldas

13.5

75.5

106.3

40.8

58.4

17.7

Caquetá

7.8

60.4

94.2

22.2

32.3

22.5

Casanare

13.5

64.6

103.9

23.1

34.6

20.4

Cauca

12.1

63.8

97.3

26.5

38.5

20.7

Cesar

16.0

69.7

114.9

34.8

52.3

23.3

Córdoba

18.1

70.1

121.1

31.8

49.5

24.6

Cundinamarca

27.3

82.0

116.4

42.7

59.2

23.4

Chocó

23.0

58.6

104.8

26.2

43.3

27.6

Guainía

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

9.8

Guaviare

11.5

26.8

41.4

10.1

15.0

22.1

Huila

11.6

75.4

109.3

33.6

47.9

21.8

La Guajira

18.5

55.8

92.2

33.9

51.9

26.6

Magdalena

12.7

65.0

112.0

33.9

50.4

19.1

Meta

16.3

72.4

107.4

37.1

52.2

24.9

Norte de
Santander
Nariño

16.3

75.2

111.0

36.3

51.3

15.8

9.7

72.1

106.7

28.4

40.8

22.7

Putumayo

13.8

19.0

28.9

10.9

15.9

22.4

Quindío

12.7

77.5

112.2

45.8

64.7

23.6

7.7

75.4

107.6

41.7

59.5

24.5

Risaralda
San Andrés

7.0

97.4

136.8

72.1

102.0

26.6

Santander

10.8

80.2

113.4

40.8

57.6

20.6

Sucre

25.0

68.5

119.8

30.5

45.7

24.1

Tolima

12.1

73.0

108.5

38.2

54.3

22.4

5.6

79.3

121.4

48.3

69.1

36.7

Valle del
Cauca
Vaupés

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

29.0

Vichada

17.7

20.0

13.7

3.9

6.3

9.0

TOTAL
9.9
74.0
110.5
41.0
59.0
22.9
NACIONAL
Fuente: Cálculos de la Misión Social, en base al censo de 1993 y la encuesta Casen y cálculos propios con
información entregada por los departamentos al Ministerio de Educación.
a/ Docentes incluyen los directivos docentes.

170

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

S

Cronología del proceso de descentralización. En el sector educativo, el proceso de
descentralización se inició tímidamente en 1987, con la entrega a los municipios de las
responsabilidades de manejo de la infraestructura física. En 1989, se estableció la
administración de los docentes por los alcaldes pero la medida fue rápidamente
revertida. En 1991 se traspasó la gestión educativa a los departamentos, previendo su
posterior transferencia desde este nivel a los municipios. Este último proceso comenzó
en 1994.

S

Motivaciones y acuerdos. Las motivaciones sectoriales de la descentralización son múltiples
y contradictorias: los técnicos nacionales buscaban la municipalización de la educación,
el debilitamiento del sindicato nacional de los maestros, y la mayor neutralidad posible
del gasto frente al clientelismo partidista. Los maestros buscaban garantía del pago de
sus prestaciones sociales y la menor descentralización posible. El sector privado y la
iglesia querían mantener su libertad de impartir educación y disminuir al máximo la
intervención del Estado. Algunos alcaldes y gobernadores perseguían autonomía
territorial para hacerse cargo de la gestión educativa, mientras otros buscaban
decididamente evitar esta responsabilidad. Tras conflictos, presiones y negociaciones, los
técnicos lograron que las nuevas transferencias destinadas a la educación fueran a los
municipios y que se permitiera la financiación de becas en colegios privados con el
presupuesto nacional; los maestros mantuvieron las rentas específicamente destinadas
a sus remuneraciones, y lograron que el situado fiscal solamente se descentralizara a
nivel de los departamentos y los municipios que tenían más de 100 mil habitantes en
1985. Las instituciones educativas privadas, por su parte, lograron debilitar los pesados
controles del Estado y la exigencia preexistente de que los colegios fueran instituciones
sin ánimo de lucro.

c)

Características básicas del sistema descentralizado de educación

El sistema descentralizado de educación prevé el establecimiento e interrelación de dos
componentes mutuamente complementarios: el proceso de gestión territorial, cuyos énfasis son
administrativos y financieros, y el proceso de gestión escolar, que busca construir la autonomía
del establecimiento escolar.
* Gestión territorial
En la gestión territorial los agentes son el departamento y el municipio. El proceso está dirigido
a manejar las transferencias presupuestarias nacionales, la cofinanciación, el crédito y, en
general, todos los recursos financieros de la educación, los recursos humanos y los recursos
físicos. Se espera que la gestión territorial sirva de base a la gestión escolar para propiciar la
autonomía del establecimiento.
* Gestión escolar
Los elementos básicos de la gestión escolar son los gobiernos escolares, el plan educativo
institucional (PEI) y el sistema de información institucional (SABE). La característica común de
los tres consiste en ser procesos para crear la autonomía escolar como base de la calidad
educativa.
Procesos complementarios
S

Reorganización institucional. En consonancia con la descentralización, el Ministerio de
Educación redujo su planta de personal en un 35% y reorientó su papel hacia la dirección

DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

171

sectorial (no la prestación directa), el diseño técnico, la evaluación de gestión y de
calidad, y la medición de impacto. Las áreas más fortalecidas fueron las de diseño
pedagógico y planeación, mientras desaparecieron los últimos vestigios de
administración y operación central. Por su parte, los departamentos se han hecho cargo
de la administración del personal y los municipios de la prestación de servicios.
S

S

d)
S

Dirección pedagógica. Las normas nacionales de carácter pedagógico se circunscriben a los
contenidos básicos, que pueden ser complementados descentralizadamente cuando las
regiones lo juzguen conveniente. Este manejo refleja el cambio constitucional: de la
planeación normativa se pasa a una planeación concertada. El Ministerio se concibe como
una entidad de asesoría técnica que brinda servicios de apoyo cuando estos son
solicitados.
Financiamiento. La medida más relevante de descentralización del gasto educativo
establece el pago de los maestros con transferencias hacia los departamentos, y el pago
de los demás gastos recurrentes con transferencias fiscales a los municipios. Esta
diferenciación de responsabilidades tiene sin embargo una aplicación débil, como se verá
más adelante. Formalmente, los factores para definir las transferencias son: estimación
de las necesidades, eficiencia en la prestación del servicio, y eficacia en el recaudo
territorial de ingresos propios. En la práctica, pesa mucho la inercia (conservación en
términos reales de los montos transferidos en el pasado).
Financiamiento descentralizado de la educación
Fuentes y usos de los recursos departamentales. Las transferencias a los departamentos
(situado fiscal) y a los municipios, han financiado cerca del 80% del gasto de educación
(ver cuadro 2). El gasto restante es cubierto con recursos generados territorialmente y con
fondos de crédito y cofinanciación. Con el tiempo, el situado tiende a disminuir su peso
relativo, la participación municipal tiende a mantenerse en un 15% del gasto total, y la
financiación por recursos propios territoriales se reduce, pasando de un 13% en 1994, a
un 8.5% en 1996. Este comportamiento sustenta la afirmación de que los incentivos para
la eficiencia no son suficientes y que se está propiciando la pereza fiscal. En casi todos
los departamentos, la fuente de ingresos con mayor dinamismo ha sido la cofinanciación.

De una planta de personal de cerca de 280 mil funcionarios (docentes, directivos
docentes y administrativos), 230 mil se pagan por el situado fiscal transferido a los
departamentos. La proporción no es homogénea por departamentos ni por municipios dentro
de los departamentos.
S

Fuentes y usos de los recursos municipales. La mayor parte de los municipios no tiene control
sobre los recursos del situado fiscal, que son manejados por las autoridades
departamentales. Los recursos de gestión municipal son básicamente participación en los
ingresos corrientes de la nación, cofinanciación y otras fuentes, entre las cuales se
destacan los ingresos generados localmente. En 1993, el 62% de los pagos efectuados por
los municipios provenía de la participación municipal en los ingresos corrientes de la
nación destinada a educación, y de la cofinanciación. En solo dos años estas dos fuentes
se redujeron al 45%, mientras que creció la participación de otras fuentes. Este
comportamiento indica en algunos casos un uso excesivo del endeudamiento, pero en
otros es un indicio de consolidación de la descentralización mediante el uso de más
recursos de origen local. La peor tendencia es la de algunas zonas del país donde la
cofinanciación creció notablemente debido a acciones de origen político, pero cuya
repetición no es probable.

172

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES
Cuadro 2
GASTO EN EDUCACIÓN BÁSICA Y MEDIA EN EL SECTOR OFICIAL.
PROPORCIÓN DE RECURSOS POR FUENTES PRINCIPALES 1994-1996
(En porcentajes)

Departamentos y
distritos

1994
Amazonas
Antioquia
Arauca
Atlántico
Barranquilla
Bogotá D.C.
Bolívar
Boyacá
Caldas
Caquetá
Cartagena
Casanare
Cauca
Cesar
Chocó
Córdoba
Cundinamarca
Guainía
Guaviare
Huila
La Guajira
Magdalena
Meta
Nariño
Norte de
Santander
Putumayo
Quindío
Risaralda
San Andrés
Santa Marta
Santander
Sucre
Tolima
Valle
Vaupés
Vichada
Total

Situado fiscal

1995

1996

Participaciones
municipales
para educación
1994 1995 1996

94.5
60.8
35.5
69.3
67.9
66.8
74.7
80.0
84.0
89.3
80.9
65.6
82.1
87.2
87.7
68.8
86.0
98.3
76.3
69.8
70.0
72.2
60.4
81.3
89.0

78.3
63.3
46.3
59.4
58.6
58.4
64.7
74.7
79.5
82.3
76.5
62.3
74.5
79.9
84.2
65.9
77.1
96.8
84.4
65.7
81.1
62.3
81.2
74.9
79.5

71.5
61.1
50.1
58.6
57.6
60.8
58.9
69.1
72.5
71.4
74.5
56.2
68.5
71.3
70.2
65.3
69.4
73.4
72.9
64.4
58.5
61.1
72.8
68.6
72.6

3.7
8.8
2.9
8.5
8.7
6.0
11.9
10.1
8.5
9.4
11.3
7.4
10.6
11.3
8.4
9.5
9.8
1.7
6.6
8.7
9.0
10.7
7.6
10.1
9.4

4.8
16.6
5.8
12.9
19.3
13.3
19.7
15.4
13.6
12.6
16.5
11.6
16.6
17.0
12.5
15.7
15.2
3.2
10.3
12.7
15.8
17.7
16.7
15.1
14.4

86.7
91.4
83.0
67.3
72.4
83.0
66.2
87.8
81.8
88.7
91.0
75.0

83.0
82.1
79.4
66.4
74.8
75.6
64.1
81.8
72.2
91.5
86.0
70.6

65.4
74.6
66.7
67.2
74.3
72.1
69.1
72.7
70.6
83.9
77.5
66.6

10.2
7.1
7.2
7.0
7.6
9.4
9.3
10.8
10.3
2.5
2.3
8.9

14.6
9.5
13.3
4.7
8.3
15.1
14.6
15.8
18.5
5.5
4.0
15.0

Cofinanciación

1994

1995

1996

Recursos propios
(departamentos y
municipios)
1994 1995 1996

4.6
15.7
5.5
12.9
17.4
12.7
17.8
15.8
12.4
11.4
13.6
13.4
14.4
15.2
11.4
15.6
15.6
2.5
8.4
13.8
10.5
17.4
16.2
14.1
13.0

1.8
0.5
0.7
1.5
0.0
1.9
0.7
1.2
2.9
1.3
0.0
3.0
0.2
0.8
3.9
9.8
1.3
0.0
17.2
1.0
0.5
12.8
4.0
2.0
0.6

9.3
1.5
3.5
4.7
0.2
4.3
3.8
2.4
1.6
1.5
0.0
0.2
1.5
1.9
3.2
7.2
2.1
0.0
5.3
2.2
3.1
14.5
2.1
2.7
2.0

14.9
5.9
4.9
9.3
6.1
5.2
10.8
5.4
3.1
10.3
5.0
7.2
6.6
8.4
10.0
8.4
7.1
20.7
12.7
2.8
12.2
10.6
7.1
8.3
8.1

0.0
29.7
61.0
20.7
23.3
25.2
12.8
8.7
4.6
0.0
7.8
23.9
7.1
0.6
0.0
11.9
2.9
0.0
0.0
20.6
20.6
4.2
28.0
4.7
0.0

7.5
18.6
43.8
23.0
21.8
23.5
11.8
7.4
5.1
2.3
7.0
25.8
7.4
1.2
0.0
11.2
5.7
0.0
0.0
19.4
0.0
5.4
0.0
4.2
4.1

6.0
15.5
34.9
18.4
18.1
21.0
8.5
5.9
4.3
1.8
4.9
19.6
5.5
0.9
0.0
4.0
4.6
0.0
0.0
18.3
0.0
8.4
0.0
3.6
3.1

11.8
9.1
10.8
5.7
7.6
14.9
15.9
14.8
16.8
5.3
4.1
14.2

1.6
1.2
4.4
0.0
5.9
1.6
12.1
1.4
0.4
8.8
6.1
6.5

2.2
4.6
1.9
10.9
0.5
5.3
10.2
2.4
3.3
3.0
9.1
9.2

9.5
8.8
8.6
11.7
3.7
7.5
12.5
5.6
6.3
8.1
16.2
7.1

0.4
0.0
4.7
14.1
14.1
6.0
11.9
0.0
7.0
0.0
0.7
13.6

0.2
2.2
5.4
18.0
16.4
3.9
10.8
0.0
6.0
0.0
1.0
10.9

0.1
1.9
4.0
14.3
12.8
3.2
0.0
0.0
4.9
0.0
0.7
8.5

Fuente: Departamento de Planeación del Ministerio de Educación Nacional. Grupo financiero y de costos.

DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

173

Entre los ítemes de gasto de educación de los municipios figura una buena parte de los
50 mil funcionarios no pagados por las transferencias departamentales del situado fiscal. El
financiamiento departamental es proporcionalmente mayor en los municipios más grandes,
especialmente capitales de departamentos, y en los más ricos, pues unos y otros tienen mayor
capacidad de presión para obtener el apoyo del departamento.
e)

Evaluación económica de la descentralización educativa
Inconveniencia de los mecanismos de asignación de recursos

S

Financiamiento en base a costos y no a resultados. El principal problema de la asignación
descentralizada de recursos para educación en el modelo actual es que se rige por el
costo de los insumos y no por el resultado logrado. El situado fiscal paga la nómina de
docentes y consagra, sin crítica, la asignación existente en 1992, que era claramente
antidistributiva. El efecto ha sido una inequitativa distribución de recursos entre los
departamentos, y una mucho más inequitativa distribución de docentes entre los
municipios.

S

Complejidad, falta de transparencia e inequidad de las fórmulas de transferencia. Las actuales
fórmulas para la distribución de las transferencias son demasiado complejas, de modo
que no son transparentes para los departamentos y municipios. En consecuencia, no
actúan como incentivo para lograr eficiencia en la prestación del servicio educativo y
para estimular la eficacia en el esfuerzo de generación de recursos territoriales. Tampoco
posibilitan el control de los municipios sobre los pagos efectuados por los departamentos,
y tienen efectos claramente adversos sobre la equidad. Estos problemas han sido
reiterados por los alcaldes de la muestra de municipios, que es analizada con más detalle
14
en el estudio aquí resumido .

S

Acceso indiscriminado de los municipios al crédito. Este acceso, apoyado en sus rentas
actuales y futuras, muestra prácticas de muy escasa racionalidad, crea condiciones de
inequidad intergeneracional, y constituye un poderoso multiplicador monetario que
afecta severamente el manejo macroeconómico.

S

Separación de las fuentes de financiamiento. Esto implica dificultades para la administración
de recursos y tiene efectos negativos sobre la eficiencia y la equidad, que pueden
superarse cuando se utiliza una sola bolsa. En la actualidad, ello solo se ha logrado en
los distritos, que son a la vez municipios y departamentos, y por lo tanto reciben situado
fiscal y participación en los ingresos corrientes de la nación. Si se quieren mantener
separadas estas dos fuentes, es aconsejable diferenciar el uso correspondiente a cada una:
los docentes serían financiados totalmente por el situado fiscal, y los municipios
destinarían sus recursos a otros gastos recurrentes distintos de los docentes. La
asignación se haría per cápita: en el primer caso, con una unidad de capitación basada
en la matrícula y, en el segundo caso, con una unidad de capitación basada en una
canasta de recursos para la calidad, deducida de los factores de calidad brindados por
las pruebas SABER.

14

En el estudio, se examina con cierto detalle la experiencia de cinco municipios de distinto nivel de desarrollo,
seleccionados de tres departamentos con características representativas de la heterogeneidad nacional. Los
departamentos son Chocó Risaralda y Meta. En cada uno de ellos se seleccionó el municipio capital y en los casos
de Chocó y Risaralda se incluyó también otro municipio, escogido entre los de menor población.

174

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

Ineficiencia interna y baja calidad
S

Ineficiencia del gasto. Los análisis hechos por el Departamento Nacional de Planeación y
la Misión Social, han mostrado que si se compara el costo por alumno atendido con el
situado fiscal existente se podría financiar casi toda la matrícula, aun teniendo en cuenta
las diferencias producidas por la zona geográfica (urbana o rural), la metodología
(enseñanza tradicional o metodología de la escuela nueva) y los niveles educativos
(educación primaria o secundaria). En la actualidad, se destina al financiamiento de la
matrícula todo el situado, y también el 40% de la parte asignada a educación de las
participaciones municipales en los ingresos de la nación.

S

Desperdicio y baja calidad. La asignación actual desvirtúa el objetivo de las transferencias
a los municipios, cuya destinación es apoyar los gastos corrientes relacionados con la
calidad. La investigación ha encontrado que en el estado actual de desarrollo de la
educación básica, el principal problema lo constituye el desperdicio, que alcanza a cerca
del 50% de los recursos de la enseñanza primaria (cinco grados). Si se ahorrara al menos
la mitad de este desperdicio, se podrían cubrir los nueve grados que la Constitución
considera como obligatorios. Esta mejoría de la eficiencia interna está ligada a la calidad
de la educación: reducir la repetición y la deserción implica cambio de métodos, mejorías
en el nivel de los docentes, fortalecimiento de los apoyos didácticos, y provisión de
bibliotecas y textos. La relevancia de todos estos elementos como factores conducentes
a la calidad fue demostrada por las pruebas de logros realizadas en Colombia desde fines
de la década pasada. Por estas razones, es fundamental reorientar las transferencias
recibidas por los municipios hacia el gasto en factores de eficiencia interna y de calidad,
excluido el gasto en docentes, ya garantizado por el situado fiscal.

f)

Evaluación administrativa de la descentralización educativa

S

Dispersión de competencias y desenfoque administrativo. La gestión educativa colombiana se
caracteriza, desde el nacimiento de la república, por la dispersión de competencias entre
los diferentes niveles político-administrativos (no existe un encargado del proceso
educativo en su totalidad y, por ende, nadie es responsable de todos los elementos
administrativos de la educación pública, en ningún nivel geográfico) y por la orfandad
organizativa de las instituciones educacionales, que son el verdadero centro del sistema.
A ello debe añadirse el mantenimiento de algunas funciones administrativas
centralizadas, contrariando el modelo y las recomendaciones técnicas. Una consecuencia
de ello es que el sector tiene severas limitaciones en la rendición de cuentas. La situación
se agrava con el hecho de que el Ministerio de Educación aún no tiene los instrumentos
de información aptos para llevar a cabo su labor de seguimiento y evaluación.

S

Pésima administración de recursos. Un resultado del galimatías administrativo-legal vigente
es que las transferencias nacionales hacia los departamentos pagan la mayor parte del
personal docente pero lo distribuyen con una notoria inequidad sin que los alcaldes
hayan tomado conciencia de su derecho a exigirle al departamento una mayor equidad.
Como consecuencia, los municipios –y especialmente los municipios más pobres–
dedican a la contratación de maestros gran parte de sus recursos propios y transferidos.
Como se ha señalado, el efecto indeseable de esta práctica es que la inversión en material
audiovisual, textos, bibliotecas y ayudas pedagógicas, que se ha demostrado como
esencial para mejorar la calidad y la eficiencia interna, cuenta con menos recursos de los
que originalmente se planearon. La responsabilidad municipal por el mantenimiento,
mejoramiento y ampliación de la infraestructura física ha quedado prácticamente sujeta
a la cofinanciación del fondo cofinanciación para la inversión social (FIS), cuya eficiencia
eficacia y neutralidad política han sido severamente cuestionadas.

DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

175

S

Insuficiente capacitación e información para el planeamiento local. La mayoría de los alcaldes
de la muestra de municipios analizada en el estudio, consideran que su principal
problema de gestión es el conocimiento y manejo de instrumentos y procedimientos que
les permitan convertir los objetivos deseables del plan en acciones reales. En particular,
consideran que es importante el manejo moderno de la información, y la recuperación
y sistematización de la memoria técnica, que simbolizan en la inexistencia de archivos,
sistemas de consulta y especialización (cuadro 3).

S

Atraso de la gestión escolar. La escuela ha recibido el menor apoyo para lograr los cambios
previstos, y es precisamente donde más crítica se presenta la situación de transición. La
reforma sectorial exige que toda institución escolar ofrezca al menos nueve años de
educación básica, ya sea directamente o mediante acuerdos administrativos con otras
sedes. Sin embargo, tres años después de establecida dicha norma, la mayor parte de las
instituciones carece de estos acuerdos y las escuelas siguen ofreciendo hasta quinto grado
o menos. Los pocos acuerdos existentes son meramente formales, y por tanto inocuos,
frente al objetivo de constituir comunidades docentes bajo una sola dirección y utilizando
en común los recursos pedagógicos.

S

Falta de autonomía en la escuela. Mientras los niveles nacionales, departamentales y
municipales se disputen el poder de nombrar docentes, las instituciones escolares
continuarán siendo un objeto de manipulación externa, sin capacidad para establecer la
organización prevista en las normas descentralizadoras. Pero aun en el caso de que las
instituciones escolares lograsen la organización interna prevista, carecerían de
autonomía, puesto que el director no tiene facultades para administrar los recursos
humanos ni para manejar los recursos físicos, y mucho menos para administrar los
recursos financieros.
Cuadro 3
PROBLEMAS ADMINISTRATIVOS EN MUNICIPIOS SELECCIONADOS QUE
AFECTAN LA GESTIÓN SEGÚN LOS ALCALDES, AÑO 1995
Problemas
1. Bajo nivel profesional
2. Baja especialización de funcionarios

Chocó
Quibdó
Acandí
No
Sí
Sí
Sí

3. Falta de personal operativo

No

4. Inexistencia de manual de procedimiento
5. Insuficiencia de elementos de trabajo

Risaralda
Pereira
Marsella
No
No
Sí
No

Meta
Villavicencio
No
Sí

Sí

No

No

Sí

Sí

Sí

No

No

No

Sí

Sí

Sí

No

No

6. Falta de programación del trabajo

No

Sí

Sí

No

No

7. Inexistencia de programas de capacitación

No

Sí

No

No

Sí

8. Mal estado de las instalaciones físicas

Sí

Sí

No

No

No
Sí

9. Inexistencia de centros de documentación

Sí

Sí

No

No

10. No manejo de paquetes de información

No

Sí

Sí

No

Sí

11. Archivos desactualizados

Sí

Sí

Sí

Sí

No

12. Inexistencia de bases de datos

Sí

Sí

Sí

No

Sí

13. Equipos obsoletos

Sí

Sí

Sí

No

No

14. Otros

No

No

No

No

No

Problema más grave

05

09

12

n.r.

09

Fuente: Datos de la encuesta anual a mandatarios municipales, 1995; Departamento Nacional de Planeación,
1996.

176

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

4.
a)

DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE SALUD

Indicadores básicos

S

Carga de enfermedad. Colombia ha disminuido mucho la presencia de enfermedades
transmisibles, pero tiene un lastre extraordinariamente pesado de enfermedades y
muertes por lesiones y accidentes. Entre los departamentos hay notables variaciones en
la distribución de la carga de enfermedad, debido a niveles disímiles de atención en
salud y a limitaciones en el registro de información.

S

Acceso a servicios y población asegurada. En 1993, año en que se aprobó el sistema de
aseguramiento universal, el 24% de la población tenía seguridad social en salud, el 44%
era atendido de manera gratuita o semigratuita en instituciones públicas, el 16% accedía
directamente a prestadores privados, y el 15% restante carecía de acceso a servicios de
salud. Entre 1993 y 1996, el aseguramiento se duplicó, con 5 millones de nuevos afiliados
al régimen subsidiado y 4 millones al contributivo, de tal manera que a fines de 1996 la
cobertura de la seguridad social llegaba ya al 50% de la población (ver cuadro 4). Los
departamentos más desarrollados tienen mayor afiliación en ambos regímenes.
Cuadro 4
POBLACIÓN ASEGURADA Y NO ASEGURADA EN SALUD, AÑOS 1993 Y 1996
(En miles de personas y porcentaje)
Vinculación al sistema
Asegurados en el régimen
subsidiado
Asegurados en el régimen
contributivo
Asegurados en regímenes
especiales b/
Subtotal de asegurados
No asegurados
Total

1993
Número
% a/
0
0

1996
Número
% a/
5 130
13.0

Crecimiento
n.a.

8 452

22.4

12 536

31.7

48%

620

1.6

731

1.9

17.9%

9 072
28 583
37 655

24.1
75.9
100.0

18 397
21 114
39 511

46.6
53.4
100.0

102.8%
-26.1%
4.9%

Fuente: Estudios del programa de sistemas municipales de salud.
a/ Porcentaje respecto de la población total de ese año.
b/ Fuerzas armadas, maestros vinculados al sector público, y empleados del congreso, Ecopetrol, Colpuertos,
superintendencia bancaria y notariado.

S

Oferta de servicios. El promedio nacional es de 0.7 camas por cada mil habitantes. La
disponibilidad de camas del sector público es inversamente proporcional al desarrollo
de los departamentos, pero este dato no da cuenta de la calidad de los servicios de salud.
La distribución de camas en los tres niveles e atención no muestra ningún patrón
coherente. La inequidad de las transferencias nacionales es un fuerte impedimento para
que las entidades territoriales con menor oferta hospitalaria alcancen los promedios
nacionales.

S

Gasto en salud. Colombia gastó en 1996 cerca del 10% del PIB en salud, frente a un 9.1%
gastado en 1995. El gasto del sector público fue equivalente al 4.1% del PIB en 1996,
mientras que el privado, incluyendo las cotizaciones por aseguramiento en salud de los
empleadores públicos, se estima en 5.9%. El crecimiento del gasto entre 1995 y 1996 fue

DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

177

cercano al 15% en términos reales, debido principalmente al aumento de las cotizaciones
de seguridad social y de las transferencias fiscales a departamentos y municipios
destinadas a salud.
b)

Descripción del proceso de descentralización en salud

Anteriormente existía el sistema nacional de salud, creado en 1975. La nación administraba y
financiaba los hospitales de origen territorial y los de origen privado que dependían de fondos
públicos. Los departamentos y municipios perdieron todas sus responsabilidades de dirección
y prestación de los servicios, aunque los departamentos siguieron obligados a contribuir al
financiamiento hospitalario con una parte de las rentas confiadas a su recaudo. Las principales
limitaciones prácticas del sistema nacional de salud fueron su carácter extraterritorial, la falta
de separación entre las funciones de dirección y de prestación, el énfasis en las actividades
curativas y en los servicios de segundo y tercer nivel, y la eliminación de la autonomía de las
instituciones hospitalarias, en detrimento de su desarrollo en gestión.
El proceso de descentralización de la salud tuvo motivaciones exógenas y endógenas. Las
exógenas procedieron del nuevo contexto de descentralización, especialmente del interés de los
alcaldes y gobernadores por tener injerencia en la gestión de la salud, y de las autoridades
económicas por lograr mayor eficiencia. Las endógenas surgieron de las propuestas de revisar
el enfoque curativo desde el punto de vista de la salud pública y los sistemas locales de salud.
Con todo, las razones determinantes del inicio del proceso de descentralización en salud fueron
exógenas, pues el sector mismo carga una fuerte inercia centralista.
La cronología de la descentralización sectorial es la siguiente:
S

Descentralización de la inversión en infraestructura. Durante la segunda mitad de la década
del 80, cuando el sector salud buscaba reforzar su estructura centralista y extraterritorial,
el gobierno nacional decidió responsabilizar a los municipios de la inversión en
infraestructura de las instituciones de salud del primer nivel, con recursos de la cesión
del IVA de 1986. Se abrió así un espacio de decisión para los alcaldes, aunque con poco
impacto en inversiones efectivas.

S

Propuesta de descentralización de la prestación de servicios. La reforma sectorial de 1990 buscó
descentralizar ya no solo la inversión sino parte de la dirección, la prestación y el control
de los servicios de salud. En consecuencia, asignó a los municipios las responsabilidades
de coordinar y atender el primer nivel de atención en salud, y a los departamentos las
correspondientes al segundo y tercer nivel. Incluyó además orientaciones para la
modernización de la gestión hospitalaria y la participación ciudadana. La implantación
fue tímida y los resultados bastante inferiores a los esperados, porque el poder decisorio
sobre presupuesto y nómina siguió radicado en los ministerios de Hacienda y de Salud,
con lo cual se redujeron las bases y los estímulos para la gestión territorial y para la
transformación del Ministerio de Salud.

S

Inercia del subsector de seguridad social. Entre tanto, durante la segunda mitad de los años
ochenta y comienzos de los 90, el subsector de la seguridad social en salud tuvo reformas
menos significativas. El Instituto de los Seguros Sociales mantuvo su carácter ineficiente
y monopólico, con finanzas crecientemente deficitarias. El mayor cambio fue la iniciación
de las actividades de medicina privada prepagada, con cobertura de una franja muy
reducida de la población.

S

Consolidación de las cesiones y creación del sistema obligatorio de seguridad social. Con la
Constitución de 1991 se estableció un nuevo sistema de salud, basado en la seguridad

178

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

social y de carácter descentralizado. Sus componentes son el aseguramiento y la gestión
territorial. En 1993 fueron reglamentados los dos componentes. Hacia fines de 1994
comenzaron tanto el proceso de aseguramiento universal como la descentralización
sectorial.
c)
S

Características del sistema descentralizado de seguridad social en salud
Aseguramiento. Este componente busca lograr la cobertura universal de un plan de
beneficios único mediante dos regímenes: contributivo y subsidiado.

El régimen contributivo es de afiliación obligatoria para quienes perciben ingresos de
trabajo iguales o superiores a dos salarios mínimos, y sus familias. Deben escoger libremente
una aseguradora pública o privada (entidad promotora de salud) y cotizar mensualmente un
porcentaje de sus ingresos. Las cotizaciones son remitidas por la entidad promotora de salud
al fondo nacional de solidaridad y garantía, que retorna a la entidad promotora una unidad de
pago por capitación, por cada persona afiliada. Esta unidad de pago por capitación actúa como
prima actuarial del aseguramiento, y garantiza que tanto el cotizante como su familia quedan
cubiertos por el plan obligatorio de salud, que es único y universal. Los asegurados pueden
escoger las instituciones prestadoras de servicios y estas facturan a la correspondiente entidad
promotora de salud. El plan de beneficios es amplio y los copagos son bajos.
El régimen subsidiado cubre a las familias pobres, cuyo registro es función municipal.
Su modelo de aseguramiento es similar al contributivo, con tres diferencias: i) la afiliación a una
empresa promotora de salud es hecha por la municipalidad; ii) la cotización es un subsidio
público otorgado por el municipio y complementado por el fondo de solidaridad y garantía,
y iii) el plan obligatorio de salud del régimen subsidiado excluye transitoriamente algunos
beneficios incluidos en el régimen contributivo, pero los asegurados pueden acceder a los
servicios excluidos puesto que estos se financian con cargo a los subsidios de la oferta que
reciben las instituciones públicas de servicios de salud.
S

Gestión territorial. Este componente implica nuevas competencias en salud para los
departamentos y municipios.

Las competencias municipales son: dirigir el sistema local de salud, atender la salud
pública, regular la operación de aseguramiento en el ámbito local mediante el desarrollo de la
demanda y el ordenamiento de la oferta, y vigilar la calidad de los servicios y la situación de
salud de la población.
Las competencias departamentales son: coordinar las acciones de salud de los municipios
de su jurisdicción, coordinar y complementar las acciones municipales de salud pública,
propiciar el aseguramiento universal mediante acciones de apoyo a la afiliación, vigilar la
calidad de los servicios y la situación de salud de la población en conjunto con los municipios,
y garantizar asistencia técnica para las municipalidades.
S

POS y PAB. El componente de aseguramiento realiza la atención individual mediante el
plan obligatorio de salud (POS), y el territorial es responsable de la salud pública
mediante el plan de atención básica (PAB). El sistema debe basarse en la
complementariedad de ambos planes y, por ende, de la acción territorial con el
aseguramiento.

S

Gradualidad de la descentralización. Muchos aspectos de la gestión de salud se
descentralizan automáticamente en los departamentos y municipios. No obstante, los
departamentos adquieren plena autonomía cuando obtienen del Ministerio de Salud una

DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

179

“certificación” de su idoneidad para operar descentralizadamente, y los municipios –a
su vez– deben obtener de los departamentos su “certificación” de idoneidad para
administrar los hospitales de primer nivel y los correspondientes recursos del situado
fiscal.
d)

Financiamiento del componente territorial

La reforma de la salud amplió el ámbito del financiamiento sectorial, a la vez que lo complicó
extraordinariamente fijando diversas fuentes, procedimientos y usos obligatorios.
Las fuentes para gastos en salud realizados por los departamentos y municipios
corresponden al siguiente detalle (las principales aparecen en el cuadro 5):
S

Del nivel nacional: ayudas financieras discrecionales, recursos del fondo de solidaridad
y garantía (FOSYGA) destinados a la cofinanciación del aseguramiento subsidiado en los
municipios, y recursos del fondo para la cofinanciación de la inversión social (FIS) para
cofinanciar inversiones en infraestructura y dotación.

S

De los departamentos: situado fiscal, rentas cedidas para recaudo y manejo del
departamento (provenientes de impuestos al consumo de cerveza, licores y tabaco),
recursos de capital, rentas propias, créditos e ingresos por explotación petrolera.

S

De los municipios: 25% de la participación en los ingresos corrientes de la nación, recursos
del situado fiscal cedidos por el departamento, transferencias de la Empresa Colombiana
de Recursos para la Salud -Ecosalud-, rentas propias, créditos e ingresos por explotación
petrolera.

En el financiamiento de los gastos territoriales en salud, los recursos del nivel nacional
representan un 17%, los de carácter departamental un 69%, un y los municipales un 14%. La
tendencia es que los territoriales crezcan y los nacionales desaparezcan. Si todos los municipios
tuvieran ya la cesión de situado fiscal proveniente de los departamentos, los porcentajes serían
de 17%, 56% y 27%, respectivamente. Este comportamiento estadístico es muy variable por
departamento, debido a la inequidad de las transferencias y a la heterogeneidad existente en
la generación de rentas propias.
Los usos obligatorios en la gestión territorial se sintetizan a continuación (téngase en
cuenta que los subsidios a la oferta deberían transformarse lo más rápidamente posible en
subsidios a la demanda):
S

Subsidios a la demanda (aseguramiento de personas). 100% de los recursos del FOSYGA
y 60% de la parte de salud de la participación municipal en los ingresos corrientes de la
nación (15% de participación total).

S

Subsidios a la oferta (transferencias a instituciones). 90% de los recursos del situado fiscal
y 100% de las rentas cedidas a los departamentos. Deben transformarse gradualmente
en subsidios a la demanda, comenzando por un 25% en 1997.

S

Recursos para salud pública. Al menos 10% del situado fiscal.

S

Usos varios (la mayoría determinados legalmente). El 40% restante (10 puntos) de la
participación municipal en los ingresos corrientes de la nación.

180

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

Cuadro 5
RECURSOS NACIONALES, DEPARTAMENTALES Y MUNICIPALES PARA SALUD, AÑO 1996
(En miles de dólares)
Departamentos

Recursos nacionales
Ayuda
FOSYGA
Total
financiera
b/
a/
445
226
670
35 459
29 558
65 017
3 722
1 121
4 844
2 015
7 887
9 902
98 384
7 590 105 975
229
8 186
8 414
285
12 768
13 054
1 166
6 907
8 073
680
2 070
2 750
284
2 962
3 246
377
11 701
12 078
217
4 357
4 574
2 338
5 252
7 590
597
7 659
8 256
2 095
16 482
18 577

Amazonas
Antioquia
Arauca
Atlántico
Bogotá
Bolívar
Boyacá
Caldas
Caquetá
Casanare
Cauca
Cesar
Chocó
Córdoba
Cundinamarca
Guainía
191
Guaviare
363
Huila
10
La Guajira
1 110
Magdalena
569
Meta
50
Nariño
995
Norte
1 280
Santander
Putumayo
438
Quindío
62
Risaralda
3 115
San Andrés
15
Santander
1 338
Sucre
375
Tolima
778
Valle
36 060
Vaupés
235
Vichada
146
Total
195 427

Recursos departamentales
Situado
fiscal

Rentas
cedidas

Rentas
propias

2 961
77 752
3 857
13 365
80 054
23 581
28 522
21 561
7 331
4 444
22 733
14 291
9 231
18 586
38 527

3 602
39 793
3 012
10 973
46 594
5 072
9 254
9 042
2 506
3 476
7 134
4 303
2 450
6 409
47 201

Recursos municipales

Recursos
de capital

Total

25%
PICN c/

Ecosalud
d/

Total

482
139 532
583
4 306
14 088
3 826
14 709
15 696
4 582
1 410
15 173
15 597
4 603
3 149
34 713

1 121
3 332
14
0
0
0
4 219
6 387
596
1 046
5 949
0
0
186
11 235

8 166
260 410
7 466
28 645
140 736
32 479
56 704
52 686
15 014
10 376
50 989
34 192
16 284
28 330
131 676

369
41 944
1 199
13 729
31 626
15 127
17 637
8 699
3 484
3 755
9 934
7 933
4 397
11 682
20 553

n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.

369
41 944
1 199
13 729
31 626
15 127
17 637
8 699
3 484
3 755
9 934
7 933
4 397
11 682
20 553

118
1 360
10 153
1 886
4 987
3 875
11 408
5 917

310
1 723
10 163
2 996
5 557
3 925
12 403
7 197

2 481
3 100
13 625
10 904
15 317
9 560
23 691
23 111

2 647
4 664
4 686
1 819
4 692
5 478
5 324
5 425

632
1 860
12 356
5 554
2 622
6 528
8 599
4 456

678
1 112
1 088
0
0
443
437
364

6 438
10 737
31 755
18 277
22 631
22 009
38 051
33 357

181
651
8 369
3 527
10 062
5 603
13 306
9 894

n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.

181
651
8 369
3 527
10 062
5 603
13 306
9 894

1 935
2 649
3 809
578
18 580
4 486
8 390
19 722
226
382
225 184

2 373
2 711
6 924
593
19 918
4 861
9 168
55 782
461
528
420 611

4 668
11 780
14 933
3 612
34 402
13 234
23 719
58 411
2 933
2 838
639 118

3 227
4 437
9 767
3 027
9 638
3 033
11 797
34 430
1 936
2 585
319 433

2 501
5 765
11 750
3 924
14 518
3 003
19 522
80 843
123
735
457 739

142
2 126
4 043
0
2 372
53
3 904
209 745
390
656
261 635

10 537
24 108
40 492
10 563
60 929
19 323
58 942
383 429
5 381
6 813
1 677 925

2 444
3 578
5 614
459
17 785
6 838
12 700
26 150
334
382
319 945

n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
h.d.
12 476

2 444
3 578
5 614
459
17 785
6 838
12 700
26 150
334
382
319 945

Fuente: Ministerio de Salud, División de Presupuestación; Ministerio de Hacienda; Departamento Nacional de
Planeación, Unidad de Desarrollo Territorial; Ecosalud.
a/ Ayudas financieras: Recursos nacionales para cubrir déficit de los hospitales y también campañas, epidemias e
imprevistos.
b/ FOSYGA: Recursos para aseguramiento subsidiado provistos por el fondo de solidaridad y garantía.
c/ Participación en los ingresos corrientes de la nación.
d/ La distribución por departamentos no es accesible.

DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

e)

181

Autonomía de gestión y logros en calidad de los servicios de salud

Los departamentos tenían poca autonomía de gestión en salud. Actualmente, la mayoría de las
decisiones son de su competencia, con espacios de decisión autónoma abiertos. No obstante,
subsisten restricciones a la autonomía en la fijación de tarifas, la gestión de recursos humanos
y en algunos frentes de la relación con otros sectores.
Los municipios vienen de una situación de total carencia de espacios de decisión
autónoma. El proceso de descentralización les ha conferido autonomía en algunas áreas,
particularmente en la organización de los servicios y del régimen subsidiado. Sin embargo, aún
hay timidez en la entrega de responsabilidades en el área financiera y fuertes restricciones en
el área de gestión de recursos humanos. El proceso de reforma prevé para el futuro una alta
autonomía en los diferentes espacios de decisión municipal, excepto en la gestión de recursos
humanos, que tiene fuertes barreras legales.
Los directores de hospitales opinan que ha habido ganancias en autonomía de gestión
en las instituciones prestadoras de servicios de salud. Según estos mismos directores, la gestión
descentralizada de la salud ha permitido mayor disponibilidad de medicamentos esenciales y
de suministros, mejor atención profesional, y mayor cobertura o intensidad de acciones
15
preventivas y promocionales, que actúan positivamente sobre la calidad del servicio entregado
(ver cuadro 6).
Cuadro 6
LOGROS EN CALIDAD DE LOS SERVICIOS DE SALUD EN EL NIVEL LOCAL
Opinión de los directores de hospitales de 30 municipios
Logros

Intensidad del logro
Alta

Capacidad resolutiva
Mejor atención profesional
Disponibilidad de
suministros
Disponibilidad de
medicamentos esenciales
Realización de acciones
preventivas
Menor necesidad de
remisiones
Incrementos atendidos en
la demanda

Mediana

Baja

Total de
municipios

12
18
15

10
7
8

3
1
4

No
responde
5
4
3

22

3

2

2

30

15

8

4

3

30

17

8

4

2

30

20

6

1

3

30

30
30
30

Fuente: Cálculos propios en base a la encuesta sobre el proceso de descentralización del sector salud en
Colombia
(inédita).

15

Como parte de una encuesta sobre el proceso de descentralización del sector salud en Colombia, se recogieron las
opiniones de directores de salud de 30 municipios.

182

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

f) Análisis de la orientación del proceso de descentralización en salud
S

Concepción y pertinencia. La propuesta de un sistema descentralizado de seguridad social
en salud es innovadora y muy adecuada a las condiciones del país. Cabe resaltar en el
componente de aseguramiento la posibilidad de elección las bajas exigencias de copago,
y la separación entre el ingreso de las personas y el régimen de beneficios que las cubre,
mediante el fondo de solidaridad y garantía, la unidad de pago por capitación y el plan
obligatorio de salud. El componente de gestión territorial es plenamente compatible con
el proceso de descentralización, estimula el aseguramiento y tiende a una mejor atención
de la salud pública. Además, posibilita convertir la salud en un asunto político local,
desarrollar en el municipio y el departamento medidas que favorecen la eficiencia y la
productividad de los servicios de salud, y responsabilizar a la municipalidad, –con
participación ciudadana y apoyo departamental– por las actividades colectivas de
prevención de la enfermedad y preservación de la salud. Estos elementos superan
muchos de los aspectos negativos de otros sistemas de seguridad social en salud que
operan en América Latina.

S

Falta de consensos y abuso normativo. La reforma en salud no tuvo oportunidad de construir
consensos previos a la aprobación de sus distintos componentes (ni los construye aún).
De hecho, entre los principales problemas de la descentralización mencionados por los
16
alcaldes y directores de salud , destaca la falta de claridad existente sobre el sentido del
proceso (ver cuadro 7). Como consecuencia, es poco defendida por los ciudadanos y
actores participantes, la transición se hace muy difícil y proliferan prácticas abusivas. A
cambio de acuerdos y una política de estímulos, la reforma se ha querido conducir con
mandatos. Aunque el modelo básico es simple y lógico, fue aderezado con 150 decretos
reglamentarios que contienen una enorme cantidad de reglas, requisitos y
procedimientos, que le quitan transparencia y limitan sensiblemente las posibilidades de
comprensión, manejo ágil y apropiada implantación. La complejidad y el excesivo detalle
de las fuentes y usos financieros redundan en normas impracticables.

S

Tensiones entre el componente sectorial y el territorial. Hay dificultades para lograr plena
compatibilidad entre estos componentes, pues no fueron concebidos y desarrollados de
manera paralela y armónica y son objeto de intereses que dificultan su interrelación. El
cuerpo normativo de la descentralización (ley 60, de 1993) es asistencialista y se
estructura en torno a subsidios a la oferta, mientras que el aseguramiento (ley 100, de
1993) se basa en subsidios a la demanda, y define mecanismos de mercado. Esta
diferencia debería poder dirimirse por vía ejecutiva pero las leyes rectoras,
excesivamente detalladas, exigen dispendiosos procesos legislativos para su ajuste. Otra
dificultad radica en la especial renuencia del sector salud a aceptar vínculos con las
autoridades territoriales.

S

Falta de incentivos para la descentralización. La ley preveía lograr en tres años la plena
descentralización sectorial. No obstante, en ese período apenas la mitad de los
departamentos y menos del 10% de los municipios se han “certificado”. La principal
causa de este retraso es la falta de estímulos a los departamentos y municipios para llegar
a la plena asunción de las competencias descentralizadas, y a los departamentos para
certificar a los municipios. Por el contrario, existen estímulos perversos, tales como las

16

Como parte de la misma encuesta sobre descentralización del sector salud mencionada más arriba, se recogieron las
opiniones de alcaldes o directores de salud de 33 municipios.

DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

183

transferencias automáticas, la confusión de directrices, anuncios de recorte fiscal, e
incertidumbre en torno al tema laboral y a las prestaciones.
Cuadro 7
PRINCIPALES DIFICULTADES PARA LA DESCENTRALIZACIÓN
Opinión de alcaldes o directores de salud de 33 municipios
Principales problemas

Falta de recursos
financieros
Dificultad para exigir
esfuezo fiscal
Exceso de
competencias
Cambios en las normas
Contradicciones
políticas locales
Falta de capacidad
técnica local
Falta de apoyo técnico
nacional y
departamental
Falta de capacitación
comunitaria

Intensidad del problema

Total de
municipios

Alta
20

Mediana
5

Baja
5

No responde
3

33

21

9

3

0

33

8

3

18

4

33

22

8

2

0

33

13

7

9

4

33

21

4

6

2

33

21

7

4

1

33

21

10

1

1

33

Fuente: Cálculos propios en base a la encuesta sobre el proceso de descentralización del sector salud en
Colombia (inédita).

S

Falta de “ingeniería de montaje”. Una vez diseñada la estructura de la reforma (el qué), hizo
falta prever el proceso de implantación (el cómo), con prioridades, cronograma, metas,
estímulos, mecanismos de seguimiento y responsabilidades correctivas, claramente
definidos. Las normas reglamentarias y las decisiones cotidianas entorpecen la estructura
básica de la implantación.

S

Dirección errática y vacilante. La implantación no ha tenido una dirección definida. Los
recurrentes cambios de orientación del Ministerio de Salud han creado desconcierto y
desconfianza. Algunas reglas de juego han cambiado en áreas de especial sensibilidad,
como la afiliación, el financiamiento, las competencias territoriales, y la obligatoriedad
de los ajustes institucionales. En otras áreas de alta prioridad, la característica ha sido la
indefinición (por ejemplo, las primeras propuestas del PAB y de gestión de calidad se
hicieron recién tres años después de iniciada la reforma). El Ministerio de Salud ha
carecido de un organismo permanentemente responsable de la conducción estratégica
del proceso de reforma. Los problemas urgentes y coyunturales polarizan la acción del
Ministerio en detrimento de su responsabilidad estratégica. Los cambios en las normas
y orientaciones por parte de las autoridades nacionales, han sido, de hecho, considerados
como uno de los principales problemas del proceso por los alcaldes de los municipios
incluidos en la muestra utilizada para la elaboración del cuadro 7.

S

La carencia de información. Sin información no es viable el desarrollo de un sistema de
seguridad social en salud ni son posibles las decisiones racionales de los distintos agentes

184

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

participantes. La información disponible, fragmentaria e inoportuna, es inadecuada para
evaluar los distintos aspectos esenciales de la conducción y operación del sistema, tales
como su impacto, la equidad, la eficiencia y productividad en el uso de los recursos, y
el cumplimiento de las funciones descentralizadas.
S

g)

Violación sectorial de la autonomía territorial. Ha sido muy frecuente la invasión de los
espacios de autonomía territorial, mediante orientaciones que definen con excesivo
detalle las cuantías y el uso de los recursos territoriales, obligan a los departamentos y
municipios a crear órganos burocráticos, exigen la elaboración de planes satisfactorios
para el nivel central, etc. Esta injerencia resta autonomía a los departamentos y
municipios, limita la rendición de cuentas, impide la planificación participativa, y
desconoce la diversidad territorial.
Evaluación preliminar del componente territorial

Constituye un logro esencial, aunque incipiente, que la salud sea un asunto de interés político,
comunitario y territorial. En ello ha tenido un papel decisivo la identificación municipal de los
beneficiarios y su afiliación al régimen subsidiado.
Empero, el desarrollo del componente territorial ha tenido una pésima asignación de
recursos, que amenaza con desbaratar a corto plazo la viabilidad de la reforma. En este aspecto,
los problemas principales detectados son los siguientes:
S

Inoperancia de la transformación de subsidios y de la reorientación del gasto sectorial. Durante
el tercer año de funcionamiento del sistema de seguridad social en salud (1996), al menos
el 87% de los recursos se destinó a actividades tradicionales, con predominio del
financiamiento directo de los hospitales y de la burocracia sectorial, y solamente un 13%
al aseguramiento. De los 1 667 millones de dólares que administraron los departamentos
(cerca de la mitad de los recursos públicos sectoriales) menos del 1% se destinó al
aseguramiento. Estas cifras muestran que los recursos históricos (subsidios de la oferta)
no se están transformando en financiamiento del nuevo régimen (subsidios de la
demanda). Todo el financiamiento de los subsidios de la demanda se realizó con fuentes
nuevas de recursos. En este escenario, la afiliación importa una duplicación de gasto,
fiscalmente insostenible. La mayor parte de los recursos tradicionales que se muestran
renuentes al cambio, pertenecen a la esfera territorial.

S

Inequidad e insuficiencia de las transferencias de recursos a las entidades territoriales. El sistema
tiene desviaciones de equidad y distorsiones en los subsidios que exigen con urgencia
políticas correctivas. El situado fiscal per cápita se acerca en promedio a los 18 dólares,
pero las variaciones entre los departamentos van de 1 a 25. En la participación municipal
en los ingresos corrientes de la nación per cápita, la varianza es menor que en el situado
fiscal, pero la distribución es claramente regresiva. La distribución per cápita
(Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) como denominador) de los recursos del
FOSYGA no ha servido hasta el momento como mecanismo compensatorio de la
regresividad de la participación en los ingresos corrientes de la nación, sino que ha
tendido a reforzarla. El examen conjunto de los subsidios de la oferta y la demanda per
cápita (NBI como denominador) muestra que los departamentos más pobres reciben 2.5
veces menos que los más desarrollados. Más de la mitad de los departamentos tienen
exceso de recursos por concepto de subsidio a la oferta, pero todos tienen una carencia
exorbitante de recursos por subsidio a la demanda.

S

Problema prestacional. Como nunca se hicieron reservas para pensiones y cesantías, el
pasivo alcanza ya a cerca de mil millones de dólares (1% del PIB). Mientras no se

DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

185

depuren los cálculos y se definan las responsabilidades y mecanismos de financiamiento,
no será posible que las administraciones territoriales reciban las plantas de personal y
que los hospitales se transformen en empresas.
Por otra parte, el Ministerio de Salud ha definido y mantiene estrategias de
aseguramiento equivocadas e inconvenientes como las siguientes:
S

Aseguramiento subsidiado. El Ministerio de Salud ha preferido un plan de beneficios ideal
pero con cobertura poblacional parcial, a un plan de beneficios factible con cobertura
universal. En cada municipio, una parte de la población pobre identificada como
beneficiaria del régimen subsidiado está efectivamente afiliada, mientras otra parte, con
iguales derechos, no puede afiliarse. Esta situación es inequitativa, políticamente
insostenible en el nivel local, resta credibilidad al sistema, estimula la corrupción, y exige
mantener los subsidios a la oferta y las estructuras tradicionales, para atender a los
excluidos.

S

No aseguramiento de las personas de estrato intermedio. El sistema de seguridad social en
salud prevé dos regímenes: contributivo, para quienes pueden cotizar, y subsidiado para
quienes no pueden hacerlo (estratos 1 y 2). Por una mala interpretación de las normas el
Ministerio de Salud ha promovido un nivel intermedio de no afiliados para quienes se
presume que están en la frontera (estrato 3), y se ha establecido que pueden utilizar los
servicios del sistema con cargo a los subsidios de la oferta, sin plan de beneficios definido
y con un copago del 30% (se supone que los no afiliados de otros estratos deberían pagar
el 100% de las tarifas vigentes). Como no existe identificación de las personas del estrato
3, en la práctica todos los demandantes de servicios se aceptan bajo esta norma, y la
mayoría son eximidos parcial o totalmente del copago. Esta política tiene consecuencias
destructivas del sistema porque desestimula la afiliación a ambos regímenes obliga al
mantenimiento de subsidios a la oferta, genera sobrecostos, perjudica a los hospitales que
se financian predominantemente con ingresos obtenidos del aseguramiento, y conserva
las prácticas asistenciales tradicionales.

Finalmente, la libertad de elección de los usuarios y la competencia para estimular la
eficiencia y la productividad no están operando porque existen medidas que impiden el
desarrollo de un mercado de seguros y servicios de salud. En especial, se dan tres factores
adversos:
S

Excesiva discrecionalidad estatal. Los errores de estrategia antes mencionados han
conducido a que las entidades territoriales escojan a los administradores del régimen
subsidiado, mantengan el control sobre la oferta de servicios seleccionen a los usuarios
finales, financien las transacciones entre aseguradores, prestadores de servicios y
usuarios, y decidan sobre las tarifas. En consecuencia, manejan discrecionalmente todos
los componentes de un proceso que se concibió competitivo y basado en relaciones
contractuales.

S

Inexistencia de condiciones para la conversión de los hospitales en empresas. La mitad de los
hospitales se han constituido formalmente como empresas, pero no operan en esta
condición debido a la falta de incentivos reales, a lo que se suma el temor de los
gobiernos territoriales a perder poder político y financiero, el desconocimiento del nuevo
sistema por parte de los legisladores territoriales y de los funcionarios, la indefinición
sobre las responsabilidades y el financiamiento, y la conservación de subsidios a la oferta.

186

S

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

Inexistencia de un mercado laboral abierto en salud. No existe un verdadero mercado laboral
debido a la mantención de condicionamientos externos y extremos de estabilidad laboral,
y a la permanencia de salarios únicos nacionales. Esta situación inhibe el desarrollo
institucional competitivo y perjudica a los propios trabajadores.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

187

V. LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE
EDUCACIÓN Y DE SALUD EN MÉXICO17
Carlos Ornelas
1.

INTRODUCCION

El propósito principal del trabajo, que se resume en este capítulo, es caracterizar los procesos
de descentralización de la educación básica y de la salud que se están desarrollando en México
y conocer, en la medida de lo posible, las consecuencias de estos procesos en la eficiencia y
equidad de la prestación de los servicios. El capítulo se divide en tres partes. En la primera, se
presentan algunas características generales del federalismo fiscal mexicano. En la segunda y en
la tercera, se presentan, respectivamente, la experiencia de descentralización de la educación
y de la salud.
2.

CARACTERÍSTICAS DEL FEDERALISMO FISCAL EN MÉXICO

El análisis de la descentralización de servicios públicos no se puede hacer a cabalidad sin tomar
en cuenta el proceso fiscal en México, que, paradójicamente, tiende a centralizar más la
recaudación de impuestos y la asignación de recursos.
En el marco del federalismo fiscal, el Estado mexicano procura dos objetivos que pueden
resultar en tensión: la equidad y la eficiencia en la provisión de los servicios públicos. El proceso
fiscal mexicano combina elementos de los modelos centralista y descentralizado, con
predominio del primero. En el centralismo la carga fiscal recae principalmente en el gobierno
federal, que distribuye los recursos a los estados y municipios mediante transferencias; en el
modelo descentralizado, los gobiernos locales asignan las partidas conforme a su agenda propia
y con alto grado de autonomía del gobierno central. En el modelo de transferencias, el gobierno
central conserva la mayor parte de las decisiones respecto a cuánto y en qué gastar los recursos;
a esta asignación para fines específicos se le denomina en México “recursos etiquetados.” El
proceso fiscal híbrido se basa en complejos mecanismos y fórmulas de coordinación fiscal entre
los municipios, los estados y el gobierno central.
Lo ingresos federales provenientes de impuestos (sobre la renta y el IVA,
principalmente), derechos y aprovechamientos, son la fuente de financiamiento del gasto
público. El fondo general de participaciones a los estados y a los municipios se constituye con
el 20% de los ingresos netos totales del gobierno federal, y se distribuye en proporción al
número de habitantes de cada estado y conforme a un coeficiente de participación, determinado
mediante una fórmula que considera el registro histórico y apoyos extraordinarios.
Además de estos recursos, los estados y municipios reciben fondos bajo la forma de
“recursos etiquetados” para distintos sectores (educación, desarrollo regional, etc).

17

Resumen de los documentos finales (Ornelas, 1997a,b) elaborados para el Proyecto Regional de Financiamiento Público
y Provisión de los Servicios Sociales, a publicarse.

188

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

3.
a)

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN

Introducción

Contra una tendencia histórica que favoreció la centralización y enfrentando obstáculos
políticos, la descentralización de la enseñanza básica y normal es una realidad en México. La
firma del “Acuerdo nacional para la modernización de la educación básica” (el Acuerdo de aquí
en adelante) marcó la pauta; luego, los cambios a la Constitución de 1992 y la promulgación de
la ley general de educación, en 1993, dieron forma a la nueva estructura legal del sistema
educativo mexicano. En esos documentos se plantean las expectativas de que con un régimen
educativo descentralizado se reforzará el federalismo, se incrementará la calidad de la
educación y habrá una mayor eficiencia en la administración del servicio y equidad en su
provisión.
Según la ley general de educación, en México la educación básica consiste en un año
preescolar, seis años de enseñanza primaria y tres de secundaria; la enseñanza primaria y la
secundaria (grados primero al noveno) son gratuitas y obligatorias. La capacitación para el
trabajo puede ser postprimaria o postsecundaria; por esta vía se preparan técnicos auxiliares
y ayudantes de obreros calificados, así como personal secretarial y de apoyo en los servicios.
El profesional medio es un técnico que estudia en planteles de educación profesional (o
vocacional); es una carrera postsecundaria y demanda tres años de estudio y prácticas. El
bachillerato es también de tres años, es propedéutico para el ingreso a las universidades e
institutos tecnológicos. En las escuelas normales, los maestros de educación básica reciben su
formación inicial (cuatro años postbachillerato); y la educación superior incluye la licenciatura
y el posgrado.
Mediante el Acuerdo, signado en mayo de 1992, el gobierno federal se deshizo de más
de 100 mil edificios escolares e inmuebles que luego transfirió a los estados para su
administración, y de más de 22 millones de bienes muebles, entre vehículos, computadoras,
mobiliario escolar, equipo de oficina y otros materiales. A partir del ciclo escolar de 1992-1993
(septiembre a junio), los estados prestaron servicios a cerca de dos millones de niños en el nivel
preescolar, a más de nueve millones en la enseñanza primaria, alrededor de dos y medio
millones en la secundaria, y a más de 75 mil estudiantes normalistas, además de cumplir las
obligaciones que ya tenían. También se transfirieron más de 513 mil plazas de maestros y más
de 115 mil puestos administrativos, con sus prestaciones, antigüedad derechos laborales y
además, protegidos por el sindicato. En 1993, la Secretaría de Educación Pública destinó a los
gobiernos de los estados más de 24 mil millones de nuevos pesos y, ya desde antes, recursos
extraordinarios para compensar ciertas desigualdades regionales.
El gobierno central aún mantiene la prestación de los servicios en el distrito federal para
cerca de dos millones de alumnos de todos los niveles y, mediante la Subsecretaría de
Educación e Investigación Tecnológicas, tiene control administrativo del subsistema de
educación técnica. En el cuadro 1, se pueden ver los contrastes entre lo que controlaba el
gobierno federal antes de la descentralización y lo que mantuvo bajo su régimen
inmediatamente después. Todavía están en su nómina más de 150 mil docentes de todos los
niveles y alrededor de 25 mil empleados y funcionarios. Igualmente, dirige más de 19 mil
escuelas de todos tipos y modalidades y, por la vía del Consejo Nacional para la Cultura y las
Artes y el Instituto Nacional de Antropología e Historia –dos organismos descentralizados de
la Secretaría de Educación Pública (SEP)–, administra más de mil museos y sitios arqueológicos,
y todavía dispone directamente, de cerca del 50 % del gasto federal en educación. Esto se
comprende porque la publicación de los libros de texto gratuitos consume bastantes recursos,

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

189

las actividades de fomento a la ciencia y la cultura son más caras que la prestación del servicio
a los escolares y, además, financia cerca del 75 % del gasto total en educación superior. En otras
palabras, el gobierno federal no transfirió todo el sistema, mantiene parte considerable del
mismo bajo su control directo.

Cuadro 1
MATRÍCULA TOTAL DEL SISTEMA EDUCATIVO SEGÚN CONTROL ANTES Y
DESPUÉS DE LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN
(En porcentajes)

Ciclo educativo

Federal

Estadual y
autónomo

Privado

1991

1992

1991

1992

1991

1992

Preescolar

7.9

1.0

2.2

9.3

1.0

1.0

Primaria

40.6

3.8

12.8

49.4

3.6

3.6

Capacitación para el trabajo

0.4

0.5

0.2

0.2

1.0

1.0

Secundaria

11.4

1.7

3.8

13.5

1.3

1.3

Profesional medio

0.9

0.9

0.3

0.2

0.5

0.5

Bachillerato

2.3

2.4

3.0

3.1

1.5

1.5

Normal

0.1

0.0

0.2

0.3

0.1

0.1

Superior

0.8

0.8

3.1

2.9

0.9

1.0

Subtotal

64.5

11.1

25.6

78.9

9.9

10.0

Fuente: Secretaría de Educación Pública, Informe de labores(1992, 1993).

b)

Motivaciones de la descentralización

Hay cinco elementos que quizás ayuden a explicar por qué el grupo gobernante decidió
descentralizar la educación a contracorriente de la tendencia histórica de la centralización. Estos
motivos se enmarcan dentro de los fines de legitimación del régimen y de mantención del
control de la educación. Primero, el ánimo federalista declarado por los gobiernos de los
presidentes De la Madrid, Salinas de Gortari y Zedillo, apunta directamente a la legitimación
del régimen y a la reforma del Estado. Segundo, la necesidad de control se ilustra con los
alegatos en favor de la eficiencia en la dirección general del sistema y la asignación de los
recursos. Tercero, la política ambivalente de control y legitimación se nota más en las relaciones
de la SEP, o, más generalmente, del Estado, con el sindicato. Cuarto, esta política también se
hace visible en la administración del conflicto que emana de la disidencia magisterial, y
persigue tanto legitimar la política de la descentralización como mejorar las relaciones
sindicales, con el fin de poner más atención a las cuestiones sustantivas de la educación.
Finalmente, la quinta motivación se encuadra dentro de una tendencia internacional favorable

190

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

a la descentralización que, eventualmente, creará una buena imagen del régimen y consolidará
la descentralización de la educación básica y normal como una causa legítima y un proceso
eficaz.
c)

¿Qué descentraliza la descentralización educativa?

El modelo formal de la descentralización del sistema educativo mexicano, se puede deducir de
la nueva ley general de educación. Esta representa el corpus doctrinario del grupo dirigente del
gobierno mexicano, asienta los principios de la organización y formaliza la aspiración de llegar
a un sistema de educación pública nacional normado, evaluado y financiado en su mayor parte
por el gobierno federal , y operado por los estados y (de ser posible ) por los municipios. El
federalismo de la ley se expresa en su carácter general, ya que tiene disposiciones que se aplican
a los gobiernos federal y de los estados, a los municipios y a los particulares que operan
establecimientos de educación básica y normal. En la exposición de motivos y en varios
capítulos de la ley, se insiste en que su sentido federalista se manifiesta en la “concurrencia” de
los tres niveles de gobierno.
El capítulo II de la ley establece la distribución de la función social educativa. En esta
función concurren los tres niveles de gobierno, los órganos descentralizados y los particulares
con autorización del poder público. El cuadro 2 muestra la concurrencia en la provisión de los
servicios. El espíritu nacional y homogéneo domina en el articulado. En esta concurrencia el
gobierno federal centraliza las funciones esenciales y descentraliza la operación. Las
atribuciones exclusivas del gobierno federal, representado por la SEP, le confieren la centralidad
del proceso en cuanto a determinar en toda la república los planes y programas de estudio para
la educación básica y normal.
La sección 4 del capítulo II de la misma ley, establece la concurrencia en la evaluación de
la educación, pero reserva la facultad normativa a la autoridad central. Las evaluaciones deberán
ser periódicas y sistemáticas, y sus resultados públicos. La sección 3 del mismo capítulo, instituye
la concurrencia en el financiamiento de la educación pública. Los recursos que transfiere el
gobierno federal a cada gobierno estadual para educación deberán aplicarse exclusivamente a ese
fin (recursos etiquetados ); el gobierno federal puede, en cualquier tiempo, verificar el uso correcto
de esos recursos. Luego viene un compromiso del Estado con la educación pública: “En todo
tiempo procurarán (los tres órdenes de gobierno ) fortalecer las fuentes de financiamiento a la
tarea educativa y destinar recursos crecientes en términos reales para la educación pública”
(artículo 22). Expectativa que se cumplió hasta 1994, pero que se vino abajo con la crisis de 1995
y se recuperó de nuevo en 1996, como se ilustra en el cuadro 3.
El propósito es construir un sistema nacional unificado, homogéneo e igualitario, ya que
el gobierno federal se compromete a canalizar recursos compensatorios para lograr la igualdad
de oportunidades en el acceso y la permanencia en el sistema de los grupos y regiones con
mayor rezago educativo (artículos 32 al 34). Esta es también una aspiración que pone el énfasis
en la búsqueda de la equidad o, como prefieren llamarla algunos autores, en la justicia
distributiva.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

191

Cuadro 2
COMPETENCIAS PROPIAS DE LOS NIVELES DE GOBIERNO Y
COMPARTIDAS, EN EDUCACIÓN

Gobierno federal

Gobiernos estaduales

Competencias concurrentes

1. Determinar para toda la república
los planes y programas de estudio
para la educación primaria,
secundaria y normal.
2. Establecer el calendario escolar
aplicable en toda la república para
cada ciclo lectivo de la educación
básica y normal.
3. Elaborar y mantener actualizados
los libros de texto gratuitos.
4. Autorizar el uso de libros de texto
para la educación básica.
5. Fijar lineamientos generales para
el uso de material educativo en la
educación básica.
6. Regular un sistema nacional de
formación, actualización,
capacitación y superación
profesional para maestros de
educación básica.
7. Fijar los requisitos pedagógicos
de los planes y programas de
educación inicial y preescolar que
formulen los particulares.
8. Regular un sistema nacional de
créditos, de revalidación y de
equivalencias.
9. Llevar un registro nacional de
instituciones.
10. Fijar los lineamientos a los que
deben ajustarse los consejos de
participación social.
11. Realizar la planeación, la
programación y la evaluación
globales del sistema educativo
nacional.
12. Fomentar las relaciones
culturales con otros países.
13. Las competencias necesarias
para garantizar el carácter nacional
de la educación básica, la normal y
demás para la formación de
maestros de educación básica

1. Prestar los servicios de educación
inicial, básica -incluyendo la
indígena- especial, así como la
normal y demás para la formación de
maestros.
2. Proponer a la Secretaría los
contenidos regionales que hayan de
incluirse en los planes y programas
de estudio para la educación
primaria, secundaria, normal y
demás para la formación de
maestros de educación básica.
3. Ajustar, en su caso, el calendario
escolar para cada ciclo lectivo de la
educación primaria, secundaria,
normal y demás para la formación de
maestros de educación básica, con
respeto al calendario fijado por la
Secretaría.
4. Prestar los servicios de
formación, actualización,
capacitación y superación
profesional para los maestros de
educación básica, de conformidad
con las disposiciones generales que
la Secretaría determine.
5. Revalidar y otorgar equivalencias
de estudios de la educación primaria,
secundaria, normal y demás para la
formación de maestros de educación
básica, de acuerdo con los
lineamientos generales que la
Secretaría expida.
6. Otorgar, negar y revocar
autorización a los particulares para
impartir la educación primaria,
secundaria, normal y demás para la
formación de maestros de educación
básica.
7. Las otras competencias que con
tal carácter establezcan esta ley y
otras disposiciones aplicables.

1. Promover y prestar servicios
educativos, de acuerdo con las
necesidades nacionales, regionales y
estaduales.
2. Determinar y formular planes y
programas de estudio, distintos de los
previstos en la fracción 1 de la primera
columna.
3. Revalidar y otorgar equivalencias de
estudios de acuerdo con los
lineamientos generales que la
Secretaria expida.
4. Otorgar, negar y retirar el
reconocimiento de validez oficial a
estudios distintos de los primarios,
secundarios, o normalistas, que
impartan los particulares.
5. Editar libros y producir otros
materiales distintos de los oficiales.
6. Prestar servicios bibliotecarios con
el fin de apoyar el sistema educativo
nacional, la innovación educativa y la
investigación científica, tecnológica y
humanística.
7. Promover permanentemente la
investigación que sirva como base a la
innovación educativa.
8. Impulsar el desarrollo de la
enseñanza tecnológica y de la
investigación científica y tecnológica .
9. Fomentar y difundir las actividades
artísticas, culturales y físico-deportivas.
10. Vigilar el cumplimiento de la ley
general de educación.

Fuente: Ley general de educación, artículos 12, 13 y 14.

192

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

Esta división de funciones entre el gobierno central y los estados se enmarca en lo que
el gobierno denomina el “nuevo federalismo”. En esta concepción del federalismo, el gobierno
central tiene facultades para “determinar”, “normar”, “regular”, “evaluar”, y “fijar
lineamientos generales”, y obliga a las autoridades locales a destinar recursos crecientes a la
educación siendo que, en teoría, cada congreso soberano establece las disposiciones de ingreso
y gasto público en su estado. Los estados, en cambio, “prestan servicios”, “ajustan”, y “operan
el sistema”. En síntesis, el gobierno federal mantiene las tareas importantes, la esencia de la
educación, las cuestiones profundas, el control; en tanto que los estados manejan únicamente
los asuntos de superficie, aunque no dejen de ser importantes. En otras palabras, se centraliza
el poder y se descentraliza la administración. Esa es la esencia del modelo formal de la
descentralización educativa de México.
Por esa razón, se podría pensar que los cambios en la política educativa –manifiestos en
la ley– no persiguen desmantelar el pacto corporativo entre el gobierno y los trabajadores de
la educación, sino solo modernizarlo y adecuarlo a los nuevos desafíos de la economía abierta,
la competencia internacional, y la reforma del Estado. El centralismo, según el Acuerdo,
distanció a la autoridad de la escuela y la comunidad, y concluye que el sistema centralizado
se agotó y cumplió su misión histórica. Además, en el mismo Acuerdo se estableció que había
que reformular los planes y programas de estudio y revalorar socialmente la función
magisterial.
d)

Financiamiento

Las cifras del gasto público muestran que de 1988 a 1994 el gasto en educación tendió al
crecimiento. El gasto por alumno pasó de 210 a 510 dólares por año y, como porcentaje del PIB,
el gasto en educación pasó del 3.1% al 5.2% (cuadro 3). En 1995 hubo una caída en el
financiamiento, pero en 1996 casi se recuperó el nivel de 1994. El principal rubro del gasto fue
salarios y prestaciones a docentes y administradores, cuyos ingresos reales se incrementaron
en más del 100% entre 1988 y 1996.
El gasto real del gobierno federal creció más que el de los estados y los particulares, en
parte como respuesta a demandas sociales, en parte como política del gobierno federal, y en
parte como resultado del centralismo fiscal. La participación del gobierno central en el gasto
educativo pasó del 88% al 91% de 1988 a 1996, en tanto que el de los estados y municipios bajó
del 12% al 9% (cuadro 3).
El gasto del gobierno central incluye las transferencias específicas a los niveles
18
subnacionales (Ramo 00025 ), que se distribuyen por dos cauces principales: el gasto
“irreductible”, es decir, la cuantía destinada a salarios, prestaciones y gastos de operación
consolidada de acuerdo con ejercicios anteriores, y las aportaciones complementarias, que
tienen que ver con las prioridades señaladas en los planes y programas de desarrollo del sector
o que responden a demandas políticas y sociales. El gasto de los estados y de los municipios se
hace con recursos propios, que provienen tanto de impuestos locales como de las transferencias
del gobierno federal por la vía de las participaciones (Ramo 00028).

18

Los recursos totales del gobierno federal se distribuyen según ramos (o rubros).

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

193

Cuadro 3
GASTO PÚBLICO EN EDUCACIÓN
Año

1988
1989
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996 c/

Por alumno (en
dólares) a/
210.8
250.2
346.1
447.3
565.4
687.9
510.5
337.7
501.7

Federal
%

Estadual y
municipal %

% respecto
al PIB

88.2
84.0
81.8
83.7
85.6
87.4
88.7
89.9
90.8

11.8
16.0
18.3
16.3
14.4
12.6
11.3
10.1
9.2

3.1
3.3
3.7
4.1
4.4
5.0
5.2
4.8
5.1

% respecto al gasto
en desarrollo social b/
53.8
57.5
61.5
57.7
56.6
58.3
56.9
56.9
57.7

Fuente: Elaboración propia en base a Presidencia de la República, 1996.
a/ Dólares a diciembre de cada año.
b/ Incluye únicamente el gasto del gobierno federal.
c/ Estimado, dólares a septiembre de 1996.

e)

Evaluación preliminar de la descentralización educativa

El principal objetivo del trabajo era conocer las consecuencias del proceso de descentralización
de la educación básica en la eficiencia y la equidad de la prestación del servicio. Sin embargo,
debido al poco tiempo transcurrido después de la descentralización formal, solamente se
pueden destacar algunas tendencias preliminares, así como los avances, obstáculos y desafíos
principales del proceso. El análisis se complica también por el hecho de que hubo otras reformas
y medidas concomitantes con la descentralización. Esto hace difícil separar los efectos de la
reforma analizada de otros efectos.
Para efectuar el análisis, se seleccionaron seis estados: Chihuahua, Estado de México,
Durango, Veracruz, Puebla y Oaxaca, que, en conjunto, representan la diversidad de México
19
y exhiben contrastes notables .
Avance del proceso
Sobre la base de estos seis casos, se documenta la noción de que el ejercicio del federalismo
educativo trazado en la ley general de educación es desigual. El desafío, una vez consagrada
la transferencia del sistema federal a cada estado, es fusionar los antiguos subsistemas federal
y estadual en un todo armónico y que la federación de estos, a su vez, integre el sistema
educativo mexicano; el cual se espera que en el futuro sea más equitativo y eficaz. Los avances
que registran las entidades federativas en su misión de conformar sistemas estaduales y
fusionar los servicios, son disparejos.

19

Por ejemplo, Chihuahua y Durango, en el norte, y Estado de México tienen un PIB per cápita superior a 3 000 dólares
(de 1993) e índices de marginación moderados, mientras que Veracruz y Puebla, en el centro-este, tienen un PIB per
cápita inferior a 3 000 dólares e índices de marginación elevados, y Oaxaca, en el sur, es uno de los estados con mayor
marginación y pobreza del país.

194

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

Hay un mosaico de situaciones: desde los gobiernos que buscan progresar en la
integración de los dos antiguos subsistemas en uno solo, con políticas homogéneas y acciones
consecuentes, como los de Durango, Puebla y Veracruz, hasta los gobiernos que apuestan por
la mantención del statu quo, como el del Estado de México, pasando por aquellos donde la
oposición de las organizaciones sindicales dificulta la acción integradora, como Chihuaha. Y
aun otros donde no hubo necesidad de fusionar debido a la inexistencia de sistemas estaduales
en los tiempos previos a la descentralización, como el de Oaxaca. La fusión de los dos
subsistemas, donde los había, podría ser la muestra más palpable del éxito de la federalización
educativa.
Descentralización y calidad
La descentralización de la educación forma parte de un paquete de reformas del sistema
educativo que en conjunto ofrecen resultados mensurables: cambios en el concepto de
educación básica obligatoria –que pasa de seis a nueve años– y modificaciones en los planes y
programas de estudio, así como nuevos libros de texto y apoyo didáctico con medios
electrónicos.
La descentralización, el incremento del gasto y las otras reformas cuentan para una
mejora de la calidad de la educación básica; de 1988 a 1996 se dieron los siguientes cambios: el
promedio nacional de escolaridad pasó de 6.3 a 6.7 años; la deserción en la escuela primaria se
redujo del 5.3% al 3.0% , y la reprobación del 10.3% al 8.1% ; en consecuencia, la eficiencia
terminal (el porcentaje de alumnos que concluye la enseñanza primaria en seis años) subió del
55% al 66.3%. En la escuela secundaria, los mismos indicadores mostraron avances
significativos.
Descentralización y eficiencia: autonomía local
Según las autoridades locales de los estados de la muestra, la descentralización educativa les
permitió poner en práctica varias estrategias de atención a la población de acuerdo con las
necesidades que ellos detectan, sin tener que recurrir a las autoridades federales.
Por ejemplo, Oaxaca tiene sus propios programas compensatorios, como el de
alfabetización, cuyo diagnóstico les permite seguir estrategias distintas a las del Instituto
Nacional para la Educación de los Adultos (órgano del gobierno central), y de “Aula abierta,”
un proyecto innovador que acerca la escuela a la comunidad y que ofrece alternativas distintas
de educación a la población pobre y marginada. Además, las autoridades locales comenzaron
un programa de ediciones baratas para educadores y padres de familia. En Puebla, los fondos
federales se usan para poner en práctica el proyecto estatal de educación, desconcentrar la
administración en 14 regiones, e impulsar sus publicaciones. En Durango y Chihuahua también
se promueve la desconcentración regional, aunque a pasos más lentos, y en Veracruz se diseña
un proyecto para el mismo fin. Todos los estados de la muestra, con excepción del Estado de
México, tienen programas de publicaciones propios.
La contratación de nuevos maestros, así como los cambios de adscripción o de
territorio, se basan en los métodos tradicionales del corporativismo mexicano, se deciden en
grupos de la SEP y del comité ejecutivo nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la
Educación, y, en menor escala, entre los gobiernos estaduales y las secciones sindicales.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

195

Las autoridades federales y estaduales estimulan el que cada plantel diseñe e
implemente un proyecto escolar para mejorar la calidad, la eficiencia administrativa, la
participación de la sociedad, y la equidad social, pero no hay grados de autonomía para que
el director o la directora de una escuela contrate o remueva el personal, otorgue incentivos
materiales o pueda modificar algunas normas.
Descentralización y eficiencia: la sociedad ausente
Un defecto histórico del sistema educativo mexicano es su tendencia al ensimismamiento, a
forjar nociones y prácticas a partir de los intereses de los actores internos, sin un diálogo
creativo con el medio que los rodea. Romper esa tendencia no es fácil. Más allá de los intereses
creados, existen rutinas y hábitos arraigados que se reproducen aun contra la voluntad de
quienes participan en la educación. Tradicionalmente se entendía la participación social como
la responsabilidad de los padres de familia de colaborar con la dirección en las cooperativas
escolares, y sufragar gastos para el mantenimiento de los edificios. Así, considerando las
condiciones del país, se daba la paradoja de que quienes más contribuían con la escuela –
incluyendo trabajo físico– eran las comunidades más pobres, interesadas en mantener el
servicio para sus hijos. A las organizaciones de padres de familia se les impide emitir opiniones
sobre los aspectos pedagógicos o técnicos.
En la nueva ley general de educación, se intenta dar un salto cualitativo importante
mediante los consejos de participación social en la educación. Estos consejos, que se espera se
organicen por escuela, municipio y estado hasta llegar al nivel nacional, tienen, entre otras, las
siguientes atribuciones: proponer estímulos y reconocimientos a maestros, directivos y alumnos;
conocer de las evaluaciones y el calendario escolar; diseñar y coordinar trabajos de protección
civil, y proponer políticas para elevar la calidad y la cobertura de la educación, así como opinar
sobre los planes, los programas y los aspectos técnicos.
Los tiempos políticos del país y el desarrollo mismo de la reforma del sistema impidieron
que los consejos se constituyeran inmediatamente después de que entró en vigor la ley. En los
estados de la muestra, a pesar de que se han constituido formalmente, todas las opiniones
coinciden en que son irrelevantes, no funcionan, que son “cascarones huecos”, y que tal vez no
tengan futuro. Con excepción de Puebla, que tiene un poco más de vida propia “…gracias al
apoyo del gobernador”.
Equidad y programas compensatorios
Al desagregar por estado los indicadores de escolaridad, deserción y reprobación, se observa
que los avances relativos fueron mayores en los estados de la muestra más pobres que en los
otros. Sin embargo, en índices de financiamiento per cápita, destaca el hecho de que el progreso
observado en el financiamiento mantiene las disparidades del pasado. Los estados de la
muestra que antes recibían más fondos federales siguen captando porcentajes mayores, y el
gasto por alumno en educación básica continúa siendo mayor en los estados del norte, más
desarrollados, que en los otros. De hecho, la relación entre el gasto por alumno más alto de la
muestra y el más bajo pasó de 1.5 en 1988-1989 a 1.8 en 1995-1996, ilustrando un aumento del
desnivel. Esto se debe en parte al hecho de que los gastos irreductibles (aproximadamente el
85% del gasto total en un año determinado) tienden a perpetuar las inercias del sistema. En
consecuencia, los avances de los estados más pobres en índices de calidad, se deben más bien
a los distintos programas compensatorios que se pusieron en marcha dentro de los programas
sociales del gobierno federal a partir de 1990.

196

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

En efecto, para aumentar la equidad se establecieron programas compensatorios con el
fin de aminorar el rezago educativo en las regiones más apartadas y entre los grupos sociales
más pobres. El proyecto compensatorio más importante –que resume la estrategia de ataque a
la pobreza escolar y la deserción educativa, y en pro del arraigo de los maestros en zonas
pobres– fue el programa para abatir el rezago educativo, que se diseñó en 1991 y se comenzó
a ejecutar en 1992 en tres de los cuatro estados con índices más bajos en todos los indicadores
de aprovechamiento escolar e infraestructura existente: Chiapas, Guerrero y Oaxaca, además
de Hidalgo que, sin mostrar los niveles de pobreza extrema de los otros tres, enfrenta obstáculos
considerables en la materia. En 1994 el programa se puso en marcha en otros diez estados, entre
ellos Veracruz, Durango y Puebla. Además de los recursos financieros regulares, se asignaron
al afecto más de dos mil millones de nuevos pesos (285 millones de dólares), provenientes de
créditos del Banco Mundial. Los recursos frescos se destinaron a la construcción de espacios
escolares, infraestructura, viviendas para los maestros, y producción de libros, folletos y otro
tipo de materiales didácticos. También –lo que es más importante en función de la equidad
social– se consedieron fondos para becas y estímulos a los maestros e instructores comunitarios,
con el fin de garantizar su arraigo en comunidades alejadas y mejorar su desempeño.
Obstáculos para la integración del sistema educativo
Más allá de las políticas específicas de cada uno de los gobiernos estaduales, hay al menos tres
factores comunes que atraviesan el sistema, que se reproducen en cada región, que estorban la
integración de los antiguos subsistemas, y no son de solución sencilla o de corto plazo.
En primer lugar están las diferencias en los escalafones y los deseos de los maestros de
emigrar de las zonas rurales a las urbanas. El escalafón de los antiguos maestros federales era
más estricto, y por lo tanto, las prestaciones no monetarias (traslados a zonas urbanas, puntos
por desempeño) eran más difíciles de conseguir. Los gobiernos estaduales, por regla general,
se dedicaron a satisfacer las demandas de la población urbana y dejaban que el gobierno federal
atendiera las áreas rurales. Si se diera la fusión integral, un porcentaje alto de los antiguos
maestros federales tendrían derecho a plazas en las ciudades y los antiguos maestros estaduales
tal vez serían desplazados a las zonas rurales o marginadas de las urbes. Lo cual representaría
conflictos inimaginables.
En segundo lugar, los diferentes sistemas de seguridad social tampoco se pueden
fusionar de inmediato, y tal vez ni siquiera en el mediano plazo. Si bien en general los maestros
federales tenían mejores prestaciones comunes que los de los estados, algunos beneficios de los
estados (prestamos hipotecarios, créditos de corto plazo) se podían conseguir más rápido, o
eran mejores (pensiones, y la posibilidad ya mencionada de acceder más pronto a una plaza
urbana). Esto produce una situación excepcional. No se pueden transferir los fondos de
pensiones a los estados porque se descapitalizaría el Instituto de Seguridad para los
Trabajadores al Servicio del Estado, pero eso –y aquí está la paradoja– no capitalizaría los
sistemas de seguridad social de cada entidad federativa.
En tercer lugar, los intereses políticos del Sindicato Nacional de Trabajadores de la
Educación y de cada una de sus secciones no guardan correspondencia con los afanes del
gobierno. Fusionar por completo los dos subsistemas significaría unificar dos secciones
sindicales en una; lo cual reduciría el número de puestos sindicales y la posibilidad de
promoción política, tanto al interior del sindicato como en los partidos políticos y la
administración pública. Igualmente, está el interés del comité ejecutivo nacional de mantener
las negociaciones en el centro lo más que se pueda, para evitar que en el mediano plazo se

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

197

fraccione el sindicato nacional. La fuerza recentralizadora del sindicato nacional de los maestros
es tal vez el obstáculo más resistente, el que, además, encuentra aliados en la burocracia
tradicional de la SEP, que también aspira a mantener sus privilegios.
Perspectiva del federalismo educativo
En la formalidad de la ley, el modelo de descentralización educativa parece razonable, la lógica
de funcionamiento se expresa con claridad y contiene elementos doctrinarios que concilian la
filosofía del artículo tercero de la Constitución con los anhelos de modernización. Es más, con
la transferencia a los estados de los activos y responsabilidades, en 1992, y la continua
aportación de recursos financieros hasta 1996, parecería que el modelo funciona, que sus
premisas formales adquieren vigencia en la realidad y que en efecto el sistema educativo
mexicano ya está descentralizado, aunque no en los aspectos fiscales y financieros. De la
investigación en desarrollo se pueden destacar tres puntos de reflexión que solo el transcurso
del tiempo podrá corroborar.
Primero, es probable que las diferencias en los escalafones y diversos tipos de
adscripción para las prestaciones y la seguridad social sean problemas que se resolverán en el
largo plazo, por sustitución gradual (acaso al grado de cada individuo) y por la incorporación
a los servicios estaduales de todos quienes ingresan como trabajadores al sistema educativo.
Esto tomará tiempo pero finalmente se podrá solucionar, a pesar de que hasta 1996, por
presiones del sindicato, las plazas para nuevos maestros se asignaron a cada sección en la
misma proporción que su tamaño preexistente en cada estado antes de la descentralización.
Segundo, si bien los gobernadores no mostraron entusiasmo al recibir los servicios
educativos que prestaba el gobierno federal, conforme toman confianza y se acostumbran a ser
patrones de miles de nuevos trabajadores (politizados y con una organización sindical sólida),
la situación paulatinamente cambia. La responsabilidad de la administración educativa, cada
vez toma más tiempo en las preocupaciones de los gobernadores de los estados. Más
importante aún, con los cambios sexenales en las entidades federativas, quienes asumen el
cargo ya saben que tienen esa misión y desde sus campañas se hacen a la idea de que la
educación será parte de sus tareas.
Tercero, no obstante que después de la firma del Acuerdo, el comité nacional del
sindicato adquirió mayor presencia en los estados, el futuro del sindicato como organización
nacional, fuerte y centralizada, no está garantizado. Al parecer, son endebles las bases jurídicas
sobre las que asienta su existencia. No obstante, ni en el pasado ni en el presente la ausencia de
un marco legal ha sido obstáculo para la existencia y fuerza política del sindicato nacional.
f)

Conclusión

Con el fin de que la descentralización educativa contribuya al fortalecimiento del pacto federal
en estos momentos de cambio, su misión inmediata quizás sea la de encontrar un equilibrio
dinámico entre la autonomía en la toma de decisiones y la concurrencia en la prestación del
servicio, mediante una distribución más equitativa de atribuciones, responsabilidades y
recursos fiscales. La misión de la descentralización educativa seguirá siendo la de contribuir a
incrementar la eficiencia y la calidad de la educación, mejorando su cobertura.

198

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

4.
a)

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE SALUD

Introducción

El 20 de agosto de 1996, se firmó el acuerdo nacional para la descentralización de los servicios
de salud; lo suscribieron el Secretario de Salud, los gobernadores de los 31 estados de la
república y el dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud.
Mediante este acuerdo, el gobierno federal transfiere a los estados la responsabilidad de prestar
servicios de salud y medicina preventiva a la población abierta, es decir, a las personas que no
son derechohabientes de alguna institución de seguridad social e incapaces de pagar servicios
privados. También, se transferirá –paulatinamente– a los municipios el control sanitario de
establecimientos y servicios. Con la descentralización se espera cumplir “... un doble propósito:
el político, al fortalecer el federalismo y reintegrar a la esfera local, las facultades que les eran
propias al suscribir el pacto federal; y social, al acercar a la población servicios fundamentales
que al ser prestados por los estados aseguran a los usuarios mayor eficacia y oportunidad”.
El gobierno central transfirió la relación laboral de 103 mil trabajadores del sector, entre
médicos, paramédicos y enfermeras, así como personal de administración e intendencia;
además se trasladó la responsabilidad de manejar directamente más de 7 400 hospitales, clínicas
y centros de salud, que se encontraban equipados y en operación. La descentralización incluyó
la transferencia de 6 132 millones de pesos (aproximadamente, 940 millones de dólares) para
continuar con la operación en 1996. Igualmente, el gobierno federal se comprometía a establecer
programas compensatorios para regiones deprimidas y para la población más vulnerable. La
descentralización de los servicios de salud a la población abierta es parte de un proceso más
amplio de reforma del sector salud, donde el concepto de equidad toma relevancia. No obstante
que no se pretende descentralizar los servicios en los municipios, el programa de “municipio
saludable” implica la participación de la comunidad en programas de salud, saneamiento e
higiene.
b)

Antecedentes y marco socio-económico

La firma del Acuerdo no significó una sorpresa, ya que los procesos de descentralización de la
educación y de la salud a la población abierta se habían anunciado desde 1982.
En el gobierno de Miguel de la Madrid (1982-1988) se dieron pasos importantes con
miras a contribuir a la descentralización de la vida nacional. El 30 de agosto de 1983, mediante
un decreto del presidente, se transfirió a los gobiernos de Guerrero, Jalisco y Sonora la
responsabilidad de la atención preventiva y de los hospitales generales. Otro decreto dio forma
legal al sistema nacional de salud. Sucesivamente, entre 1984 y 1987, otros once estados
firmaron convenios de descentralización, que les conferían mayor autonomía en materia de
investigación y desarrollo; planeación, programación, evaluación y modernización
administrativa; regulación sanitaria; servicios de salud, y administración de recursos. Sin
embargo, la descentralización trajo consigo una paradoja: una mayor centralización en la
asignación de los recursos. El modelo que se seguiría de allí en adelante y hasta el 20 de agosto
de 1996 sería el de coordinación, que no transfería autoridad.
A la distancia de los catorce años transcurridos desde su inicio se observa que los pasos
hacia la descentralización resultaron fallidos, como se argumenta en el Acuerdo del 20 de
agosto de 1996. Es más, altos funcionarios del actual gobierno, sugieren que se dio una

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

199

recentralización de los servicios y que en realidad nunca se descentralizaron las decisiones
importantes, ni se asignaron los recursos suficientes para operar el sistema
La descentralización de la salud a la población abierta está enclaustrada en un concepto
de transición económica y política que tiende a modificar, no a destruir, el sistema corporativo
que resultó de la revolución mexicana. En 1986, con el ingreso de México al GATT (Acuerdo
general de aranceles aduaneros y comercio), comenzó la apertura económica que en menos de
una década acabó con el sistema proteccionista y debilitó el concepto de Estado propietario de
inmensos medios de producción; en tanto que el sistema político se encamina a una democracia
electoral. La desigualdad e inequidad sociales, sin embargo, siguen formando parte de la
dinámica del desarrollo del país.
c)

Las deficiencias del sector salud

El diagnóstico de los servicios de salud presentado en el Acuerdo es realista, hasta crudo; no
oculta las deficiencias, pero, por su brevedad, tampoco llega al fondo del asunto. Una
indagación independiente del sector salud (que incluye también propuestas de reforma que se
contemplan ya en el Acuerdo) hace una apreciación más acabada de las deficiencias y las
agrupa en la siete íes: inseguridad, inequidad, insatisfacción, ineficiencia, inadecuada calidad,
inflación e insuficiencia. A esas siete, se puede agregar la de la incredulidad creciente en los
programas del gobierno.
La inseguridad se refiere a la deficiente protección y cobertura que ofrece la red de
servicios básicos. La inequidad implica que quienes más precisan de los servicios, los sectores
pobres, son los que menos acceso tienen a los servicios de salud. Sin embargo, señala este
informe, la admisión a los servicios no denota, por sí misma, garantía de solución de los
problemas de salud, ya que muchos pacientes dan cuenta de otro gran defecto: la insatisfacción
de la atención recibida. La ineficiencia al interior del sistema de salud, por su parte supone el
desperdicio de recursos, así como encauzar esfuerzos a la solución de problemas no prioritario
o de escaso beneficio social. La calidad inadecuada, de acuerdo con el mismo documento, es el
resultado de una aplicación deficiente de la tecnología médica, que produce efectos indeseados
e impide la obtención del mayor provecho. Como fenómeno económico, la inflación repercute
más en los insumos y servicios para la salud que en otros ‘satisfactores’; al incidir en el
financiamiento de la atención, encarece especialmente los servicios de mayor necesidad.
Finalmente, la insuficiencia de fondos impide cubrir las crecientes necesidades da salud de la
mayoría de los mexicanos. La octava deficiencia es la falta de credibilidad, porque el gobierno
no ha cumplido muchas de las promesas que se han hecho a lo largo de la historia de la salud
en México.
d)

Los propósitos del nuevo modelo de descentralización de la salud

El nuevo modelo de descentralización, además de los objetivos generales que persigue, se
fundamenta en estrategias y principios, de donde derivan atribuciones específicas para los
estados y para el gobierno federal, así como responsabilidades concurrentes de ambos órdenes
de gobierno. Igualmente, incluye una política de compensación a los grupos sociales, regiones
y estados menos favorecidos por el proceso de desarrollo del país, e invita a la sociedad a
participar en la definición y ejecución de los programas de salud. La generación de consensos
y la coordinación del sistema descentralizado recaerá en el consejo nacional de salud. Este
funciona “...como instancia permanente de coordinación y concentración entre las autoridades
centrales de la Secretaría y las autoridades de las 31 entidades federativas, para el desarrollo
del proceso de descentralización.” Las funciones principales de este consejo son de carácter

200

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

político; mediante la generación de consensos se persigue incrementar la legitimidad del
régimen al consultar y escuchar a las autoridades locales, y no perder el control de los procesos
al mantener la vigilancia sobre el cumplimiento de las metas.
La descentralización de los servicios de salud se inserta en el marco de un programa más
amplio de reforma del sector salud que, con el fin de erradicar las deficiencias y problemas
mencionados, propone “...transformar el sistema actual para modernizarlo y hacerlo más
eficiente, a fin de que, entre otros aspectos, esté en condiciones de hacer frente a los retos
epidemiológico y demográfico del país”. El programa contempla los siguientes objetivos
explícitos: 1) Establecer instrumentos para promover la calidad y la eficiencia de la prestación
de los servicios; 2) ampliar la cobertura de la atención de las instituciones de la seguridad social,
facilitando la afiliación de la población no asalariada y de la economía informal; 3) concluir el
proceso de descentralización de los servicios de salud a la población abierta en las entidades
federativas aún centralizadas, y profundizar en las restantes, y 4) ampliar la cobertura de
servicios de salud a la población marginada en las áreas rurales y urbanas, que actualmente
tienen un acceso a ellos limitado o nulo.
Para conseguir esa reestructuración, el Acuerdo plantea cuatro estrategias que
simultáneamente son metas para el mediano plazo. Primera, la descentralización en las
entidades federativas de los servicios de salud para la población no asegurada. La segunda fase
de este proceso comenzó, precisamente, con la firma del Acuerdo, el 20 de agosto de 1996.
Segunda, la configuración de sistemas estaduales. De partida, se plantea la creación de
institutos de salud estaduales, como órganos descentralizados de la administración pública
local, con el fin de recibir los servicios transferidos, administrar las jurisdicciones sanitarias, y
en un plazo razonable fusionar, donde los haya, los servicios locales. Tercera, la ampliación de
la cobertura mediante un paquete básico de servicios. Para la constitución de este paquete, el
gobierno federal transferirá a los estados los recursos necesarios de acuerdo con planes y
prioridades locales. El paquete básico incluye medicina preventiva y atención de primer nivel.
Cuarta, el mejoramiento de la calidad y eficiencia de las instituciones nacionales mediante una
mejor coordinación sectorial. Al estar los servicios descentralizados y al transferir los recursos
del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)-Solidaridad a la competencia de los estados,
se evitará redundancias y duplicidad de servicios; en consecuencia, se supone, se evitarán
desperdicios.
Con el fin de implementar las estrategias segunda y cuarta –la conformación de sistemas
estaduales y la fusión de los servicios del IMSS-Solidaridad con los que prestaba la Secretaría
de Salud hasta agosto de 1996–, se crearon institutos descentralizados de las administraciones
públicas de los estados con estructura y funciones similares. Su primera finalidad es proveer
servicios de salud a la población abierta, que estos sean de calidad y apropiados, y conformes
con el Acuerdo y las leyes locales y nacionales, así como con los propósitos de los gobiernos
actuales. En ninguno de los decretos de creación de esos institutos se establecen compromisos
concretos, ni fórmulas de participación ni, como en el caso de la educación, la obligación de
aportar recursos crecientes. Es de esperar, pues, que al menos en el corto plazo el
financiamiento sea inercial debido a los costos fijos, los salarios y beneficios del personal, ya que
las plantillas no disminuyen y se respetan la antigüedad y prestaciones preexistentes. En todos
los estados queda claro que los recursos que reciban los nuevos organismos son etiquetados,
es decir, solo se podrán utilizar para los fines previstos en los convenios de colaboración:
servicios de salud a la población abierta.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

e)

201

La competencia de los estados en la provisión de los servicios

La primera de esas estrategias, la descentralización, según el documento del 20 de agosto de
1996, se vincula con los siguientes principios: 1) Los estados de la federación asumirán
cabalmente las responsabilidades que la ley general de salud les asignó; 2) Igualmente,
manejarán y operarán los servicios de salud en el ámbito de su competencia; 3) También
manejarán y operarán directamente los recursos financieros con la posibilidad de distribuirlos
de acuerdo con las necesidades de los servicios y las prioridades locales; 4) Asimismo,
participarán efectivamente en el diseño e implementación de la política nacional de salud; 5)
El fortalecimiento del sistema nacional de la salud se dará a partir de la consolidación de los
sistemas estatales; 6) Se integrarán al ámbito estatal las estructuras administrativas que
operaban los servicios federales de salud; 7) El desahogo de la carga de trabajo administrativo
para la Secretaría de Salud, permitirá hacer eficaz su reorientación como órgano normativo.
Operará solo aquellas materias que son de uso exclusivo del gobierno federal; 8) El
acercamiento de las autoridades locales a la población demandante de servicios de salud
revitalizará la relación entre ellas, y permitirá realizar eficientemente las funciones del
municipio en actividades sanitarias; 9) Se respetarán los derechos laborales y se incrementará
el apoyo a los trabajadores de la salud.
La descentralización de los servicios no implica la desaparición de objetivos y estrategias
nacionales en materia de salud, mas sí una nueva forma de relación entre las autoridades
federales, estaduales y municipales, con el fin de establecer metas y alcanzar los objetivos. El
cuadro 4 describe las competencias del gobierno federal, de los gobiernos locales, y las
atribuciones compartidas.
f)

Evaluación del proceso de descentralización

Debido a que el nuevo modelo de descentralización apenas ha sido implementado, en el trabajo
solo se ha tratado de conocer y evaluar los efectos que se pueden dar sobre los aspectos de
eficiencia, calidad y equidad en la prestación de servicios de salud a la población abierta. Sin
embargo, como ya se había intentado descentralizar esos servicios a partir de 1983, se hace una
apreciación de esa experiencia y de los resultados que arrojó.
El desempeño del sistema nacional de salud (1983-1995): Cobertura, calidad,
eficiencia
Entre 1983 y 1988 y entre 1988 y 1995, los índices cuantitativos de recursos humanos para
la salud, unidades médicas y consultas, mejoraron (cuadro 5), y se redujo el desnivel de estos
mismos indicadores entre la población derechohabiente y la abierta. En 1988, por ejemplo, la
relación médico/por personas entre la población asegurada era 2.2 veces mayor que en la
población abierta, mientras en 1995 la relación era solamente 1.6 mayor.

202

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

Cuadro 4
COMPETENCIAS PROPIAS DE LOS NIVELES DE GOBIERNO Y COMPARTIDAS, EN LA SALUD

Gobierno federal

Gobiernos estaduales

Competencias compartidas

1. El aseguramiento de que la
política nacional en la materia
responda eficazmente a las
prioridades locales y
nacionales.

1. La adecuada organización y
operación de los servicios.

2. La revisión de la normativa en
materias de salubridad
general para proponer las
modificaciones legislativas y
reglamentarias.

3. La prevención y el control de los
efectos nocivos de los factores
ambientales en la salud del
hombre.

1. El control sanitario del proceso:
uso, mantenimiento, importación,
exportación y destino final de los
equipos médicos y productos
higiénicos, así como el control de
los establecimientos dedicados a
la fabricación de productos
químicos y quirúrgicos.

3. La evaluación de la
prestación de los servicios.
4. El fortalecimiento del sistema
integral de información.
5. La consolidación y operación
del sistema nacional de
vigilancia epidemiológica.
6. El impulso a la investigación y
la enseñanza médicas.
7. El establecemiento de
mecanismos eficientes de
coordinación con otras
dependencias.
8. El fortalecimiento del control
sanitario, así como los
procesos de importación y de
exportación de medicamentos.

2. La orientación y vigilancia en
materia de nutrición.

4. La salud ocupacional y el
saneamiento básico.
5. La prevención y control de
enfermedades transmisibles.
6. La prevención y control de
enfermedades no transmisibles
y accidentes.
7. La prevención de la invalidez y
la rehabilitación de los
discapacitados.

2. El control de la publicidad de
actividades, productos y servicios
sanitarios.
3. El control sanitario del órganos,
tejidos y cadáveres de seres
humanos, para la enseñanza y la
investigación médicas.
4. La prevención del consumo de
drogas ilegales.
5. La sanidad internacional.

8. El programa contra el
alcoholismo, el tabaquismo y las
adicciones.
9. Los programas de asistencia
social.

Fuente: Ornelas, 1997b.

Otra forma de observar las disparidades y al mismo tiempo estimar los efectos de la
política descentralizadora, consiste en comparar los resultados de los estados descentralizados
con aquellos de los que no aceptaron la responsabilidad que el gobierno federal les quería
transferir en los años ochenta. A pesar de que el conjunto de estados descentralizados estuvo
levemente por encima de la media nacional del PIB per cápita y arriba también del promedio
del grupo de los estados no descentralizados, su desempeño medido en índices de calidad y
cobertura ha sido generalmente ambiguo.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

203

Cuadro 5
INDICADORES DE ESTRUCTURA Y DE PRESTACIÓN DE SERVICIOS: DIFERENCIAS ENTRE
ESTADOS DESCENTRALIZADOS Y NO DESCENTRALIZADOS. TOTAL NACIONAL
Población

Recursos humanos

Estados y años

Médicos

Infraestructura médica
Unidades de
consulta externa

Unidades de hospitalización
Generales

Número
(miles)

% del
total

Número

% del
total

Número

% del
total

Consultas
Generales

Especializadas

Número

% del
total

Número

% del
total

Número
(miles)

% del
total

Centralizados
1988

48 921

60

58 985

66

6 855

60

442

64

71

65

60 141

61

1995

51 318

59

71 930

64

9 018

63

415

62

89

66

72 866

60

Variación

+ 4.8%

-1%

+22%

-2%

+32%

+3%

-6%

-2%

+25%

+1%

+21%

-1%

1988

33 799

40

30 145

34

4 444

40

250

36

31

35

38 467

39

1995

36 272

41

39 965

36

5 360

37

246

38

45

34

49 630

40

+7%

+1%

+33%

+2%

+21%

-3%

-2%

+2%

+45%

-1%

+29%

+1%

1988

82 721

100

89 130

100

11 299

100

692

100

109

100

98 608

100

1995

87 591

100

112 019

100

14 378

100

661

100

134

100

122 496

100

Descentralizados

Variación
Total nacional

Variación
+6%
+27%
+27%
-5%
+23%
+24%
Fuente: Información extraída de los cuadros IV.6 y IV.7 del estudio original. Fuente primaria: Consejo Nacional de población (Conapo), 1994 y Presidencia de la
República, 1996.

204

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

El cuadro 5 ofrece los indicadores de estructura (recursos humanos y físicos) y prestación
de servicios en 1988 y 1995 de todos los estados de la república y del distrito federal. No
obstante que los estados que se descentralizaron en 1983 reúnen aproximadamente el 40% de
la población total del país, contaban con apenas la tercera parte de los médicos contratados en
el sistema nacional de salud en 1988. Para 1995 el porcentaje de médicos había mejorado
levemente, al ascender al 36%. En cambio, el porcentaje de unidades médicas de consulta
externa que era del 40% en 1988, descendió al 37% en 1995. Los argumentos de que los estados
que no aceptaron la descentralización de los años ochenta recibieron un trato mejor del
gobierno federal, encuentran respaldo en esta evolución. En los estados descentralizados el
20
crecimiento de las unidades fue de 21% contra un 32% de los estados centralizados .
Finalmente, en el área de servicios de salud, se mantuvieron las proporciones iniciales en las
consultas generales. El hecho de que las consultas hayan crecido más que las unidades médicas
en los estados descentralizados puede indicar alguna ganancia de eficiencia en el indicador
consultas/unidades. Sin embargo, el reducido dinamismo de la inversión en unidades médicas
puede también ser indicio de una menor calidad en la atención entregada.
De hecho, al revisar los resultados de la segunda encuesta nacional de salud, se advierte
que casi el 20% de los usuarios de los servicios de salud coinciden en que la calidad de la
atención recibida es mala. Los motivos principales de la insatisfacción se refieren a los tiempos
de espera y a la omisión de acciones por parte de los prestadores de los servicios. Entre la
población abierta, la frustración entre lo no pobres es del 20%, en tanto que entre los pobres es
del 31%, y entre los más pobres el porcentaje alcanza al 47%.
En general, hay elementos para argüir que mediante la transferencia de fondos el
gobierno federal envió un mensaje que contradecía el discurso político en favor de la
descentralización, ya que los estados no descentralizados, que continuaron bajo el control
financiero directo de la Secretaría de Salud, recibieron mayores recursos para inversiones en
infraestructura. La explicación avanzada por Cardozo Brum (1993) parece razonable: “A
menudo las autoridades estatales sienten que el gobierno federal de manera centralizada
decidió su descentralización por las dificultades económicas presentes y esto limita su
motivación y entusiasmo para dirigir el proceso. En reuniones celebradas durante 1987 y 1988
los gobernadores hablaban, en su mayoría, de un saldo positivo en el proceso y de la necesidad
de continuarlo, pero demandaban una verdadera descentralización de los recursos, personal
mejor preparado y apoyo del gobierno federal para inversión”. El nuevo modelo, al parecer,
satisface algunas de esas demandas, pero mantiene la normativa y la asignación de recursos en
el centro, aunque también ofrece estímulos para que los gobiernos estaduales y municipales
elaboren proyectos y obtengan más recursos.
El desempeño del sistema nacional de salud (1983-1995): Financiamiento y equidad
Es prácticamente imposible determinar quién paga y cuánto se paga por la salud en México;
nadie sabe cuánto gastan los estados y los municipios, ni cuánto se recupera mediante cuotas
voluntarias en los servicios públicos. Lo que se sabe es que durante 1987 y 1988, los años más

20

Las diferencias en el crecimiento de unidades médicas entre estados centralizados y descentralizados se hacen incluso
más marcadas al considerar una muestra de estados que incluye Colima, Guerrero, Jalisco, México, Nuevo León y
Tlaxcala, entre los descentralizados, y Baja California, Campeche, Coahuila, Durango, Oaxaca, Puebla y Veracruz, entre
los centralizados: Mientras que el crecimiento de las unidades en el segundo grupo fue del 45% en el primero llegó
tan solo al 20%.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

205

severos de la crisis de los 80, el gasto en salud cayó en cifras reales y relativas, recuperándose
– e incluso creciendo en valores reales– en los años sucesivos (alcanzando el 3.5% del PIB, en
1995).
A partir de 1997, se afirma que se utilizará una fórmula vinculada a los índices de
atención y pobreza para la distribución de los recursos federales a los estados. Hasta ahora, la
inercia y las negociaciones políticas han impedido que se haga un reparto equitativo. Como se
nota en el cuadro 6, a partir de una muestra de estados descentralizados y centralizados, existía
una relación generalmente positiva entre el PIB per cápita por estado y el gasto per cápita en
salud de la población abierta, en 1993. Esta relación se combina con una mejoría relativa de los
índices de recursos humanos y consultas totales por habitante en los estados de mayor
desarrollo.
Cuadro 6
GASTO PER CÁPITA EN SALUD EN ESTADOS SELECCIONADOS, AÑO 1993
(En dólares)
Estado

PIB per cápita

Gasto per cápita en salud de
la población abierta
50

Total nacional

4 150

Nuevo León
Colima
Jalisco
México
Guerrero
Tlaxcala

7
4
4
3
2
2

083
970
142
499
545
437

54
66
18
16
24
23

Suma-promedio

4 110

34

Campeche
Cohuila
Baja California
Durango
Vercruz
Puebla
Oaxaca
Suma-promedio

10
4
4
3
2
2
1

030
840
710
110
680
600
910

52
54
42
54
17
17
28

4 270

38

Fuente: Información extraída del cuadro IV.9 del estudio original. Fuente primaria: Cálculos con base
en Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (1996d); Sistema Nacional
de Salud, en Boletín de infomación estadística, (1993)

Potencial del nuevo modelo de descentralización
En contraste con la descentralización de los servicios de salud de 1983 a 1995, que solo se aplicó
parcialmente en 14 estados, el modelo que emerge del Acuerdo del 20 de agosto de 1996 abarca
el conjunto de la república; sus fines son más precisos, sus procedimientos son claros , y se
construyó a partir de la experiencia errática de los años anteriores. Y lo más importante:

206

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

mediante el diálogo se vencieron las resistencias de las fuerzas centristas que se oponían a la
descentralización, así como la de algunos gobernadores que se oponían a recibir los servicios
e instalaciones, tal vez porque percibían que las responsabilidades eran transferidas sin los
recursos necesarios. El traspaso a los estados de la operación del sistema nacional de salud,
comprende el ámbito territorial, la delegación de responsabilidades y funciones, así como la
transferencia de recursos y autoridad política. Incluye también el compromiso de mantener e
incrementar en la medida de lo posible los recursos a los estados.
La calidad se vincula con la eficiencia, la organización, la capacitación del personal, el
flujo de la información y la evaluación periódica de los servicios, aspectos ligados al proceso
de descentralización de los servicios y al financiamiento. Con el fin de mejorar la calidad y
tratar de disminuir la insatisfacción de los usuarios el consejo nacional de salud ha propuesto
acciones concretas que se deben articular desde consultorio hasta las oficinas nacionales,
pasando por los centros de salud, los hospitales, y las jurisdicciones sanitarias. Esas acciones
incluyen elementos como aseo y dotación de sillas en las salas de espera, ventilación e
iluminación adecuada: así como la sensibilización y capacitación del personal, el desarrollo de
aptitudes administrativas, usos óptimos de la capacidad instalada, ajuste de servicios y horarios
de acuerdo con las demandas de la población, mejoramiento del sistema de provisión de
medicinas y materiales, disminución del tiempo de espera para consultas y análisis, y una mejor
atención a los usuarios, especialmente de los segmentos pobres. Igualmente, el programa
propone incorporar los avances médicos y científicos en la atención de los pacientes, mejorar
los instrumentos de análisis y diagnóstico y, en fin, perfeccionar la administración.
El modelo también plantea que en todos los programas de salud pública se invitará a la
ciudadanía a formar comités de servicios y consejos ciudadanos de salud, con el fin de
mantener fuentes permanentes de opinión, evaluación y criterios sobre la calidad de los
servicios y la pertinencia de las acciones del gobierno. La invitación incluye a instituciones
sociales constituidas: sindicatos de obreros y patrones asociaciones civiles, y organizaciones no
gubernamentales en general. Se espera, pero no se ofrecen mayores indicios, que los municipios
(mediante el programa de “municipio saludable”) se incorporen paulatinamente a la estrategia
descentralizadora.
En materia de equidad o de justicia distributiva, las estrategias del programa de reforma
que acompañan a la descentralización se aglutinan en tres áreas sustantivas: salud pública,
atención médica, y fomento sanitario, además de una área de apoyo logístico que comprende
sistemas de información para la evaluación y seguimiento de los programas. Dentro del
programa de reforma, la ampliación de la cobertura con un enfoque de equidad radica en el
paquete básico de servicios de salud. Este está dirigido a los 10 millones de personas más
vulnerables, que por lo general se asientan en las regiones indígenas del sur en áreas rurales
alejadas, en los cinturones de miseria de las ciudades, y entre los jornaleros migrantes. El
paquete se define como “…un conjunto esencial de intervenciones de salud que deben otorgarse
a esta población en respuesta a sus necesidades prioritarias. Se trata de intervenciones sencillas
de instrumentar, de bajo costo y alto impacto, manejando los recursos con eficiencia y
combatiendo las principales causas de muerte y enfermedades de los grupos marginados que
puedan ser provistas integralmente por un conjunto bien acotado de trabajadores de la salud.
El gobierno federal pondrá el 100% de los recursos –dentro de los programas compensatorios–
pero la operación, la fijación de metas, la definición de las intervenciones, será función de los
estados.” Se supone que la ejecución del programa del paquete básico sea capaz de aglutinar
los esfuerzos de las diferentes áreas e instituciones (jurisdicciones sanitarias, IMSS-Solidaridad
y SILOS) que proveen esos servicios, con eficiencia relativa pero segmentadamente.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

g)

207

Conclusión

La descentralización de la salud no es una estrategia aislada, sino que forma parte de un
programa coherente de proyectos, acciones e intervenciones que eventualmente rendirán frutos
en la salud de la población, y tendrán repercusiones favorables en la equidad social. Sin
embargo, su éxito no está asegurado; la transferencia de funciones, recursos y autoridad no es
garantía de que se atacarán con decisión los rasgos dominantes del sistema de salud para la
población abierta que se construyó durante décadas de centralismo, y que ya demostró su
capacidad para recentralizarse. Acercar la autoridad a los problemas parece un buen principio,
pero no se puede esperar que este actúe automáticamente para elevar la eficiencia y la equidad
en la prestación de los servicios de salud y mejorar los índices de mortalidad y morbilidad. Para
lograr esos propósitos, es necesario emprender acciones más radicales y firmes. Asimismo, no
se debe dejar toda la tarea al Estado (federación, entidades subnacionales y municipios), es
necesaria una participación social decidida para impulsar aún más la descentralización y
contribuir a hacer una realidad el derecho constitucional a la salud para todos los mexicanos.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

209

VI-A. LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE
EDUCACIÓN EN NICARAGUA21
Melba Castillo
1.

INTRODUCCIÓN

En 1990, con el cambio de gobierno en Nicaragua, se inicia una profunda reforma en el sistema
educativo cuyo fundamento básico es una nueva concepción del Estado que pretende establecer
nuevas relaciones con el mercado y los distintos agentes económicos y sociales (BID, 1996),
donde el Estado ya no se perfila como el único responsable de la prestación de los servicios
educativos. El presente capítulo sintetiza los resultados de un estudio que analiza los efectos
iniciales de este proceso de reforma en uno de sus aspectos centrales: la descentralización de
los servicios educativos.
2.

EL PAÍS Y LA SITUACIÓN DEL SECTOR

Nicaragua tiene una extensión territorial de 130 000 km², dividida en 17 departamentos y 142
municipios. Cifras censales dan cuenta de una población de 4.1 millones de habitantes, de los
cuales el 52% viven en zonas urbanas y el 48% en rurales.
La economía nicaragüense está recién saliendo de una prolongada crisis que durante más
de una década llevó al país a exhibir tasas de crecimiento negativas. Solamente en los últimos
años el PIB ha comenzado a mostrar tasas de crecimientos de alrededor del 3% y 4% anual. Con
una tasa de crecimiento poblacional cercana al 3% anual, el PIB per cápita ha descendido a 422
dólares. La pobreza, medida por necesidades básicas insatisfechas, alcanza al 70% de los
hogares y en algunas regiones como las del Atlántico, norte y centro del país, con predominio
de población rural, supera el 80% (MAS/PNUD/UNICEF, 1994).
En educación, la tasa promedio de escolaridad de los nicaragüenses mayores de 10 años
es de 4.5 años, aunque en las zonas rurales apenas alcanza los 2 años. La población analfabeta
se estima en un 29% a nivel nacional, siendo más alta en el sector rural donde llega al 45%,
mientras que en las zonas urbanas es del 16% (Banco Mundial, 1995). La tasa bruta de
escolaridad en la enseñanza primaria es de 108%, reduciéndose en la secundaria a 41%.
Según estimación propia en base a datos del Ministerio de Educación (MED), a nivel
nacional en el año 1995, el 77% de los estudiantes primarios asistían a escuelas regulares, 2.3%
eran estudiantes de edad mayor que la correspondiente, y un 20% asistían a escuelas
multigrado o que solamente cuentan hasta tercer o cuarto grado de enseñanza primaria,
elevándose esta proporción hasta un 43% en zonas con mayoría de población rural.

21

Resumen del documento final (Castillo, 1998)elaborado para el Proyecto Regional de Financiamiento Público de los
Servicios Sociales y publicado por la CEPAL (serie Reformas de Política Pública, N°53)

210

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

En la educación básica, el 80% de los estudiantes asisten a establecimientos públicos. Los
niños que asisten a nivel preescolar son en su mayoría urbanos, en la educación primaria un 54
% de los estudiantes viven en zonas urbanas y un 46% en al área rural, lo que guarda
correspondencia con la distribución de la población. La educación secundaria, por su parte, es
predominantemente urbana; solamente un 7% de la matrícula secundaria en 1995 correspondía
a zonas rurales.
Adicionalmente, un 35 por ciento de los maestros a nivel nacional no contaban en 1995
con sus correspondientes títulos, mientras que en algunas zonas rurales esta relación se elevaba
al 70%. Es de señalar, sin embargo, los esfuerzos que se están realizando para aumentar la
profesionalización de los maestros.
3.

EL PROCESO DE DESCENTRALIZACIÓN

El proceso de transformación del sistema educativo iniciado en 1990 a raíz del cambio de
gobierno tiene su base en el cuestionamiento de las nuevas autoridades a la concepción de
Estado y sociedad que caracterizó al gobierno sandinista, donde el Estado era el principal rector
de la vida económica y social y quien tenía a su cargo la provisión de los servicios públicos.
Bajo el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro, se busca modificar ese papel del Estado
a través de una nueva organización, administración y –sobre todo– de los nuevos principios que
regirán la provisión de los servicios.
De ahí que la reforma educativa se ha dirigido hacia la reorganización del sistema,
centrando la atención en tres aspectos: uno de carácter sustantivo, la transformación curricular;
otro de carácter organizativo, la descentralización administrativa; y otro axiológico, la
moralización de la juventud.
El primer paso de la reforma educativa de 1990 fue el cambio total de libros de texto,
22
usados durante el gobierno anterior . Posteriormente se ha continuando trabajando en la
transformación del currículo, especialmente en los primeros tres grados de enseñanza primaria.
Los cambios en el plan de estudios, focalizados en estos primeros tres grados, han recibido,
significativo apoyo de los organismos internacionales, especialmente del Banco Mundial. La
Agencia Internacional para el Desarrollo (AID) y la Organización de las Naciones Unidas para
la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) también están colaborando activamente con
este objetivo, que es considerado uno de los elementos básicos de la actual política educativa.
El mejoramiento en los niveles de lecto-escritura y el aprendizaje de las matemáticas se
consideran como las metas básicas de este objetivo.
Otro paso importante dado en esos años, fueron las negociaciones con el gremio del
magisterio para la aprobación y puesta en vigencia de la ley de carrera docente y del
reglamento de educación primaria y secundaria, los que establecerían la base legal mínima para
impulsar otro de los aspectos de dicha reforma: la descentralización de los servicios.

22

La reforma educativa ha contado con el apoyo activo de los organismos internacionales, especialmente del Banco
Mundial. La AID aportó significativos recursos para el cambio total de los libros de texto entre 1990 y 1991. Ambos
organismos han continuado contribuyendo a la implementación de dicha reforma.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

211

Mientras los cambios en el currículo y la formación de valores se encaminan a propiciar
a su vez cambios en el nivel ideológico y formativo de los estudiantes, con la descentralización
se persiguen objetivos tanto de tipo político como económicos.
Entre los objetivos principales, se busca apoyar el cumplimiento de los siguientes
aspectos: i) incrementar la participación de la comunidad en la administración del sector
educativo; ii) aumentar la captación de recursos financieros para las escuelas, y iii) mejorar la
eficiencia en el uso de los recursos humanos y financieros destinados a las escuelas (MED,
1994).
De esta manera, la descentralización permitiría compartir la responsabilidad por la
educación con la comunidad, la empresa privada, la iglesia y, especialmente, con los padres de
familia. Aspecto muy importante dentro del nuevo papel del Estado, donde éste ya no se
plantea como el único responsable de la prestación de los servicios públicos.
Adicionalmente, se espera que el proceso de descentralización contribuya con la
profundización de la democratización del país a través de los mecanismos previstos de
participación en la gestión educativa.
La importancia de estos dos ejes, la responsabilidad compartida y la democratización
administrativa de la educación, ha hecho del proyecto de descentralización uno de los objetivos
básicos de la política educativa del MED, siendo considerada su implementación como la
condición fundamental para llevar a cabo con éxito el conjunto del plan de reforma.
Características del proceso de descentralización
El tipo de descentralización que se proyecta impulsar en Nicaragua está dirigido a apoyar la
23
gestión autónoma de los centros escolares , señalándose explícitamente que el objetivo no es
aumentar el poder decisorio de las entidades departamentales o municipales, sino aumentar
el poder de decisión de los centros escolares.
Después de un breve ensayo iniciado en 1993 con tres municipalidades para
trasladarles a estas la responsabilidad por los servicios educacionales a nivel local –que
demostró en la práctica poca eficacia para el logro de los objetivos perseguidos–, se ha
continuado con el esquema de la autonomía escolar, trasladando a los consejos directivos la
responsabilidad por la gestión administrativa y académica de los centros, conservando el
Estado, a través del Ministerio de Educación, la propiedad de las instalaciones y activos de
estos, así como la autoridad en cuestiones normativas y la responsabilidad para el
financiamiento básico de los centros escolares.
En el tipo de descentralización en proceso de implementación en Nicaragua, la que se da
a nivel departamental y municipal es vista como un medio para el fin último que es la
descentralización a nivel de los centros escolares. De esta manera, se establece la meta de
alcanzar en cinco años la autonomía en la gestión de los 4 800 centros escolares que existen en
el país.

23

El modelo ha sido señalado por el Banco Mundial como similar al seguido por las escuelas de Chicago, y conocido en
inglés como site-based management.

212

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

Distribución de responsabilidades
Organización. En el esfuerzo ya señalado de compartir la responsabilidad de la educación
y de involucrar a otras entidades, el Ministerio de Educación está propiciando la creación de
consejos educativos a nivel departamental y municipal con participación de la iglesia, la
empresa privada, los padres de familia, los maestros y las autoridades municipales o
departamentales, según el caso.
A efectos del análisis del modelo de descentralización impulsado en forma preferente en
el país –la autonomía escolar–, el órgano de mayor significación es el consejo directivo de los
centros autónomos, el que constituye la máxima autoridad académica y administrativa de
dichos centros.
Para hacer efectiva la gestión autónoma de los centros escolares se ha procedido a la
firma de un convenio de autonomía, mediante el cual el MED transfiere al consejo directivo del
centro escolar la administración del mismo. De acuerdo al convenio, el MED cede al consejo las
instalaciones de los centros autónomos para el ejercicio de las actividades académicas, bajo la
modalidad de “comodato precario”, por un período de tiempo determinado conservando la
propiedad del mismo.
Al consejo directivo, como representante legal del centro escolar, le corresponde ejercer
las funciones de empleador, elaborar el plan anual y aprobar el reglamento interno, y tiene
potestad para introducir algunas modificaciones en el currículo, sin afectar el plan de estudios
básico establecido por el MED, y establecer normativas de evaluación docente y estudiantil,
pudiendo remover al director del centro en caso de obtenerse el acuerdo necesario para ello.
Es también quien determina el monto de las cuotas a pagar por los padres de familia, y autoriza
el presupuesto de ingresos y gastos.
24

La composición del consejo escolar es variable, dependiendo de la categoría del centro
25
escolar . El consejo escolar de un centro tipo A, estará integrado por diez miembros, de los
cuales cinco son padres de familia y tres son docentes electos por el consejo de docentes, más
el director del centro y un estudiante. En los centros de menor tamaño, el consejo es más
reducido en número. Sin embargo, el coordinador en todos los casos es el presidente de la junta
directiva de padres de familia, elegido por la asamblea y quien en caso de empate en decisiones
sometidas a votación, ejerce el derecho a doble voto. De esta manera se espera que los padres
de familia asuman un papel cada vez más protagónico en la conducción del centro. Todos los
miembros del consejo tienen derecho a voz y voto.
En el caso de la descentralización municipal, se transfiere al consejo educativo municipal
(CEM) la responsabilidad de los centros pertenecientes al territorio que cubre el municipio. La
nómina de los maestros y empleados de los centros es transferida al CEM, que actúa como su
empleador y emite los pagos correspondientes.
En ambos casos, la responsabilidad normativa en cuestiones académicas es conservada
por el MED, quien tiene a su cargo la elaboración y supervisión de las políticas educativas. Las

24

El 13 de febrero de 1997 se firmó el acuerdo ministerial n° 020-97, mediante el cual se establece la normativa que regula
el funcionamiento y composición de los consejos escolares.

25

Se establecen cuatro categorías de centros: A: con más de 500 estudiantes; B: con menos de 500 estudiantes; Núcleos
A: núcleos educativos rurales con más de 500 estudiantes, y Núcleos B: núcleos rurales con menos de 500 estudiantes.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

213

direcciones departamentales y las secretarías de educación municipal que operan a nivel local,
se definen como entidades facilitadoras del proceso, tanto en su función supervisora como de
recopilación y generadora de información (MED,1995).
Recursos. En materia de recursos, es importante señalar que el financiamiento de la
educación pública en Nicaragua depende fundamentalmente del nivel central, expresado en
el presupuesto correspondiente.
Con la firma del convenio de autonomía se traslada directamente al centro escolar la
potestad de nombrar y contratar al personal docente y administrativo, así como de elaborar y
ejecutar su presupuesto. Conforman el presupuesto las asignaciones del MED, más los fondos
que genera el centro por concepto de: matrículas, cuotas voluntarias, aportes para hojas de
exámenes, venta de boletines, y otros ingresos (cafetería, transporte, donaciones).
Antes de la firma del convenio de autonomía, el centro recibía el pago de sus docentes
por medio de cheques emitidos individualmente conforme a nómina fiscal. Después de firmado
26
el convenio , el centro recibe una asignación presupuestaria directa, constituida por una cuota
establecida por el MED en base al número de estudiantes matriculados y retenidos, la cantidad
de personal administrativo, los sueldos promedio, y otros gastos administrativos propios (MED,
1997). Con esta asignación, más los aportes de los padres de familia, el centro debe asumir los
gastos de administración en que incurra, tales como: agua, energía eléctrica, teléfono y
mantenimiento.
4.

LA ESTRUCTURA DEL FINANCIAMIENTO Y EL GASTO EN
EDUCACIÓN

El gasto público dirigido al sector de la educación básica en 1995 fue de 57.5 millones de
dólares, de los cuales 41.6, millones esto es un 72%, se destinaron a gastos corrientes, y el resto
a inversiones. El gasto por estudiante fue de 37 dólares (MIFIN, 1993-1996). En cuanto a la
distribución del gasto corriente por programas, la mayor proporción del gasto público en la
educación básica le correspondió a la educación primaria, con un 64% del presupuesto
educativo para gastos corrientes, de acuerdo a la prioridad otorgada por el MED a ese nivel
educativo.
Mientras para la educación básica no existe mandato constitucional de aporte
27
presupuestario prefijado, la educación superior de carácter público cuenta con una asignación
definida en la Constitución, y que corresponde al 6% del presupuesto general de la república.
Como parte del proceso de descentralización, la administración del gasto corriente del
sector educativo ha venido sufriendo transformaciones. Para 1996 el MED fijó una transferencia
del 18% de su presupuesto y alrededor de un 34% de su planilla de sueldos para ser
administrados directamente por los centros autónomos y las municipalidades (ver cuadro 1).
También se está estudiando la posibilidad de aumentar el monto de las transferencias a las
delegaciones departamentales, en un esfuerzo adicional de desconcentración administrativa.

26

A partir de septiembre de 1996 se estableció esta nueva forma de asignación, por recomendación del Banco Mundial,
como un mecanismo para favorecer la retención escolar. Hasta esa fecha, la transferencia estaba constituida por la
sumatoria de los cheques individuales a los profesores y personal del centro.

27

L a s instituciones que constituyen el Consejo Nacional de Universidades (CNU) son cuatro universidades públicas,
dos universidades privadas y dos escuelas de nivel técnico superior.

214

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES
Cuadro 1
PAGOS DE SALARIOS Y TRANSFERENCIAS

Departamentos

Transferencias a centros autónomos y municipios,
en porcentaje de la planilla anual

Nueva Segovia
Madriz
Estelí
Chinandega
León
Managua
Masaya
Carazo
Granada
Rivas
Boaco
Chontales
Jinotega
Matagalpa
RAAN a/
RAAS b/
Río San Juan
Sede central

0.18
0.31
0.16
0.49
0.23
0.44
0.17
0.56
1.43
0.20
0.24
0.27
0.21
0.78
0.02
0.12
0.08
-

Total nacional

0.34

Fuente: elaboración propia en base a datos del MED, Dirección General de Recursos Humanos.
a/ Región Autónoma del Atlántico norte (RAAN)
b/ Región Autónoma del Atlántico sur (RAAS)

Durante el gobierno sandinista, de 1979 a 1989, la educación en Nicaragua fue gratuita
en todos los niveles educativos. A partir del cambio de gobierno, el MED autorizó el cobro de
un arancel mensual en las escuelas públicas, lo que se hizo efectivo especialmente en los centros
autónomos para la educación secundaria, con lo cual se tendió a identificar la autonomía escolar
con el pago por los servicios educativos. Las reformas constitucionales aprobadas en 1995 que
aseguraron la gratuidad en la enseñanza primaria y la voluntariedad del pago en la educación
secundaria, disminuyeron las tensiones en estos aspectos, por cuanto las familias de escasos
recursos pueden apelar a estas disposiciones en la medida que no estén capacitadas para
efectuar los aportes requeridos.
Un estudio reciente (Dumazert y Espinoza, 1996) muestra que lo recaudado por
contribuciones anuales de las familias a la educación pública básica en 1996, estaría llegando
a montos del orden de un 20% del presupuesto anual del MED para gastos corrientes.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

5.
a)

215

TENDENCIAS INICIALES DEL PROCESO DE DESCENTRALIZACIÓN

Avance del proceso

Es importante señalar que las políticas educativas muestran sus verdaderos resultados en el
mediano y largo plazo, por lo cual las tendencias mencionadas en este informe tienen un
carácter preliminar y su confirmación solo será posible una vez transcurrido un mayor tiempo
de implementación.
Por otra parte, el avance hacia la descentralización ha sido gradual. Desde su inicio en
1993 hasta la fecha de este documento, solamente cubre un número limitado de centros
escolares –poco más de 500 en un universo de 4 800 a nivel nacional–, lo que hace difícil
plantear conclusiones definitivas pues la referencia es a un proceso en marcha, sobre el cual se
van introduciendo modificaciones y ajustes en forma permanente.
Ese avance ha sido gradual, como resultado de un proceso de amplias negociaciones,
acuerdos y concesiones. Actualmente, según el MED, la demanda por alcanzar la autonomía
en los centros escolares es mayor que la capacidad ministerial para atenderla.
Para la firma de un convenio de autonomía, cada centro escolar debe reunir un 50% más
una de las firmas de los docentes del mismo. En un inicio, el proceso encontró la oposición de
algunos de los sindicatos magisteriales, basada en los siguientes argumentos: a) amenazas a la
estabilidad laboral, por cesar su relación contractual con el Estado y pasar a establecerla con el
consejo directivo del centro escolar; b) la posible privatización implícita o explícita que pudiera
estar detrás del traspaso de la responsabilidad de los centros a los consejos directivos, y c) las
contribuciones de los padres de familia, lo que pudiera dejar fuera del ámbito escolar a un
número significativo de niños cuyos padres no pueden aportar económicamente en razón de
sus condiciones de pobreza.
A diciembre de 1995, a nivel nacional, un 23% de los estudiantes estaban inscritos en
centros autónomos, proporción que se eleva aun 53%, en el caso de los estudiantes de
enseñanza secundaria. La meta del MED es llegar a 1999 con la totalidad de los centros
escolares bajo el régimen de autonomía escolar.
b)

El desempeño a nivel local
Metodología utilizada

Dada la importancia de las evaluaciones periódicas de un proceso complejo que involucra a una
proporción importante de la población, se adelantan algunas conclusiones que, pese a la
dispersión de los datos con que cuenta el sistema educativo, pueden aportar al conocimiento
de este proceso que ha sido objeto de una amplia polémica en el país.
En este informe, se analizaron las tendencias principales que está mostrando el proceso
de descentralización en tres departamentos del país: Managua, Matagalpa y León, los dos
primeros con un avance significativo en cuanto a la incorporación de centros escolares a la
autonomía, y León con un nivel medio de avance hacia la descentralización, estimación hecha
en los tres casos en base al número de estudiantes inscritos en centros escolares autónomos.
Cuando fue posible obtener la información se incluyeron los indicadores de todos los
departamentos del país, a fin de obtener una visión más completa de dicho proceso.

216

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

Con estos antecedentes, el propósito de este análisis fue profundizar en los siguientes
aspectos:
-

¿Cómo se ha venido desarrollando en la práctica el principio de corresponsabilidad de
los padres de familia en el proceso educativo?

-

¿Es posible observar cambios en la eficiencia de los sistemas educativos en materia de
mejoría en los indicadores básicos de escolaridad, deserción, aprobación?

-

¿Es posible observar algún impacto en la equidad como resultado de los cambios
impulsados por la descentralización de los servicios educativos?

Simultáneamente con el análisis de la información documental y estadística, se visitaron
algunos centros escolares donde, por medio de entrevistas y observación directa, se podrían
confirmar las apreciaciones iniciales.
Para el análisis de la información por departamentos, se utilizó la que se encuentra
disponible en el Ministerio de Educación, especialmente en la Dirección de Informática. Esta
fue complementada con información obtenida en las direcciones departamentales de educación
de las localidades seleccionadas y en la Dirección de Descentralización del MED.
En el análisis de los centros se analizaron los informes de ingresos y egresos que 16
centros escolares autónomos de diferentes tamaños de los departamentos señalados enviaron
al MED, en los meses de junio a agosto de 1996. En estos, se estudiaron los siguientes aspectos:
gasto educativo, aportes de los padres de familia, y aportes presupuestarios del MED.
El análisis de estos indicadores permitiría una aproximación al nivel de gasto real en la
educación pública, y al mismo tiempo podría contribuir a: i) determinar el grado en que los
padres de familia están respondiendo a los llamados a la participación y la responsabilidad en
la educación de sus hijos, y ii) conocer hacia dónde se dirige esta contribución de los padres de
familia.
A fin de analizar el impacto en la equidad y teniendo en cuenta las profundas
disparidades regionales que existen en el país, se incluyeron los indicadores de todos los
departamentos del territorio cuando ello pudo hacerse a partir de la información disponible.
De esta manera, es posible tener una visión más completa del conjunto del país.
Corresponsabilidad de los padres de familia
En los centros autónomos analizados para este informe fue posible observar el genuino interés
de maestros, padres de familia y directores por participar en las decisiones sobre la educación,
pese a las limitaciones de recursos que se viven en los centros escolares públicos.
El bajo nivel de gasto en la educación básica en el país –39.5 dólares de promedio anual
por estudiante de educación primaria, en tanto que el promedio en América Latina es de 117
dólares y en los Estados Unidos y Canadá de 3 896 dólares (Reimers, 1994)– muestra claramente
las dificultades a que está sometida la educación básica en el país, cuyo presupuesto para gastos
corrientes ha venido disminuyendo en los últimos años como resultado de las restricciones
presupuestarias destinadas a controlar el déficit fiscal.
De ahí que el aporte de las familias se haya convertido en una contribución importante
para cubrir el costo educativo en los centros autónomos. De acuerdo a la información analizada,

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

217

este aporte oscila entre el 58% de los ingresos totales, en algunos centros de enseñanza
secundaria de gran tamaño, y un 2% en aquellos centros de enseñanza primaria donde el aporte
de las familias es menor y donde el grueso de la responsabilidad continúa recayendo en el
aporte estatal (cuadro 2):
Cuadro 2
COBERTURA DEL COSTO EDUCATIVO EN LOS CENTROS AUTÓNOMOS, AÑO 1996a /
(En porcentaje)

Promedio
Aporte MED
Aporte familias

Enseñanza secundaria
Máximo

54
46

84
58

Mínimo
42
16

Enseñanza primaria
Aporte MED
Aporte familias

95
8

100
16

84
2

Fuente: elaboración propia en base a información del MED, informes de ingresos y egresos.
a/ Incluye el análisis de 16 centros en los departamentos de Managua, Léon y Matagalpa.

Con dicho aporte se ha podido hacer frente a las demandas salariales de los maestros,
cuyos salarios y beneficios llegan en algunos centros autónomos a duplicar el salario promedio
magisterial. Con esos fondos están haciendo frente también a pequeñas reparaciones y obras
de mantenimiento, desarrollando actividades deportivas y culturales, alcanzando modestos
avances en el desarrollo académico de los centros, comprando equipos de computación y
contratando profesores para el desarrollo artístico y cultural.
Mecanismos de gestión y participación
Disponer de sus propios recursos, tanto de los provenientes de las asignaciones presupuestarias
como de los aportes de los padres, permite a los centros autónomos responder más ágilmente
a sus propias necesidades, aunque dentro de un estrecho margen, pues la mayor proporción
se destina a salarios y beneficios del personal.
A este respecto es importante anotar que en general los conocimientos administrativos
no han formado parte del plan de estudios de las facultades de educación, principales centros
de formación para los directores de los centros escolares, por lo cual algunos de ellos presentan
una preparación insuficiente en materias administrativas lo que puede convertirse en un
obstáculo para la búsqueda de la calidad educativa, toda vez que las labores administrativas
y financieras les toman demasiado tiempo en detrimento de la vida académica del centro. Por

218

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

otra parte, la tarea de seguimiento del manejo financiero de los centros autónomos es una tarea
28
compleja, que exige mecanismos rigurosos de control y supervisión .
El control que se espera que ejerzan los consejos directivos sobre el uso y destino de estos
recursos, no siempre se efectúa. En algunos de los informes de ingresos y gastos revisados para
este trabajo, no aparecía la firma de los padres de familia, quienes de acuerdo a las normativas
del MED deberían ratificarlos.
La ausencia de normativas legales que establezcan claramente los alcances y límites de
la participación en la gestión, provoca situaciones en que a veces esta parece excederse y en
otras resulta muy limitada. Esto da al director un amplio margen para operar, por lo cual la
capacitación tanto de directores como de padres de familia deviene en una tarea de primer
orden. Recientemente, con el acuerdo ministerial n° 020-96 del 13 de febrero de 1997, se
establecen algunas normativas que pueden ayudar en el funcionamiento de los consejos.
Si bien el ámbito de decisiones de los consejos directivos se ha circunscrito
fundamentalmente a la gestión administrativa del centro, los consejos directivos están
facultados para realizar un involucramiento mayor en cuestiones académicas, promoviendo una
mayor participación educativa al incorporar en el debate sobre estos temas a la comunidad
educacional y a los padres de familia.
Por otra parte, la participación mayoritaria de los padres de familia en los consejos y la
necesidad del director de contar con su acuerdo para las diferentes decisiones, podrían
propiciar una suerte de liderazgo entre los directores de los centros de mayor capacidad de
diálogo y negociación, lo cual jugaría en favor de la democratización
Eficiencia interna del sistema según indicadores de resultados
Para evaluar adecuadamente la eficiencia del sistema educativo sería necesario medir los
resultados obtenidos en función de los recursos utilizados. La falta de información sistemática
hace difícil una evaluación en este sentido.
Aún así, con respecto a los resultados, puede señalarse que se observan algunos avances
en cuanto a las tasas de retención de alumnos, la que en los centros autónomos es mayor que
el promedio nacional, como consecuencia de una política explícita de favorecer la retención y
sancionar una deserción mayor al 5%, la cual ha sido aplicada principalmente en los centros
autónomos.
En los tres departamentos analizados para este informe, la tasa de retención ha
aumentado en todos los casos en la educación secundaria, notándose una mejoría en ese
indicador en los centros autónomos con respecto a los centros no autónomos. En los centros de
enseñanza primaria, de más reciente incorporación al proceso, aún no se muestran diferencias
significativas.
Es importante señalar los esfuerzos del MED para logar mejorías en las tasas de retención
de los alumnos y en los niveles de puntualidad y asistencia de los maestros, destacándose a este

28

Al respecto, la Contraloría General de la República, ha detectado e informado al MED de problemas encontrados en
la gestión financiera en algunos centros autónomos.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

219

respecto los incentivos económicos destinados a beneficiar a los maestros, sobre todo de las
áreas rurales, a fin de que contribuyan al cumplimiento de estos objetivos (MED, 1995).
La no existencia en el país de pruebas de rendimiento administradas nacionalmente, hace
difícil una adecuada evaluación de resultados que permita medir los logros de la autonomía en
materia de rendimiento académico. En tal sentido, con la puesta en marcha de las pruebas de
evaluación que está preparando el MED para su próxima aplicación en todas las escuelas, va
a ser posible realizar análisis más eficaces de rendimiento.
La relación ‘alumnos por profesor’ está aumentando en los centros autónomos en
relación con los no autónomos, a consecuencia de una política impulsada por el Banco Mundial
de mantener un promedio de 45 alumnos por profesor, indicador al que se acercan los centros
autónomos en los departamentos analizados.
En cuanto a los recursos, el gasto educativo parece ser mayor en los centros autónomos
que en los no autónomos en razón de disponer los primeros de un mayor aporte de las familias,
además de las asignaciones del MED.
Como aparece en el cuadro 2, el aporte de las familias alcanza en promedio un 46% del
costo educativo en la enseñanza secundaria y a un 8% en la primaria, lo que viene a representar
una contribución importante para el funcionamiento de dichos centros.
Como ya se dijo, estos centros al disponer de mayores niveles de ingreso también pueden
ofrecer mejores condiciones salariales a sus trabajadores, incluidos por cierto los profesores.
Mientras el salario mensual promedio de los trabajadores del sector educativo era de 79 dólares
29
en julio de 1996 , en los centros autónomos de enseñanza secundaria analizados el promedio
de gasto por concepto de salarios y beneficios sociales era en la misma fecha de 138 dólares, y
en algunos el promedio para el conjunto de trabajadores alcanzaba 186 dólares. En la enseñanza
primaria, el promedio de salarios y beneficios sociales era de 89 dólares, por el hecho de
disponer de una menor cantidad en aportes de las familias.
Por lo anterior, las diferencias de resultados señaladas podrían deberse más bien a estos
mayores recursos que al proceso de descentralización en sí mismo. Además, dentro del régimen
de autonomía en el nivel de enseñanza secundaria se encuentran ya desde el principio los
centros escolares más grandes y que cuentan con mejores dotaciones de recursos, tanto
humanos como físicos. Así que esto también puede haber contribuido a las diferencias.
Debe señalarse, sin embargo, que en los centros analizados la mayor parte de los egresos
están dedicados al pago de salarios y prestaciones al personal, destinándose montos muy
reducidos a la compra de material educativo o bien al mejoramiento de la infraestructura.
Igualmente se observa un aumento del personal administrativo, como resultado de la necesidad
de establecer sus propios mecanismos de administración y gestión. Habrá que evaluar más
adelante si estas tendencias se mantienen y si las mayores contribuciones estarían realmente
aportando a un mejoramiento de la calidad educativa de dichos centros.

29

Cabe destacar que los salarios del magisterio se ubican entre los mas bajos del sector público, por lo cual su mejoría
constituye una reivindicación prioritaria.

220

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

Sobre la equidad
En materia de equidad, entendida no solamente como la distribución territorial de los recursos
educativos, sino también como igualdad de oportunidades en lo que concierne a acceso y
calidad, es importante recordar el trasfondo de profunda inequidad social en que vive la
población del país, donde las condiciones de ruralidad determinan la mayor carencia de
recursos básicos e ingresos.
A la fecha, después de muchos años de una política dirigida a su ampliación, la
educación primaria tiene una cobertura bastante extensa, que alcanza de manera más o menos
adecuada a las zonas rurales, aún cuando en estas no siempre es posible acceder a la enseñanza
primaria completa. En los departamentos con mayoría de población rural –Madriz, Matagalpa,
Jinotega, Boaco– más del 40% de los estudiantes asisten a escuelas multigrado que solo alcanzan
hasta tercero o cuarto grado. De ahí que uno de los retos de la política educativa actual es
mantener e incluso aumentar esa cobertura, mejorando efectivamente la calidad de la educación
que se imparte. La educación secundaria, por su parte, está bastante lejos de alcanzar niveles
óptimos de cobertura.
Por lo anterior, la tendencia observada de supeditar a la descentralización el éxito de las
distintas reformas para mejorar la calidad, llevando mayores beneficios a los centros autónomos
o bien a aquellas localidades donde hay un mayor número de centros bajo el régimen de
autonomía, puede, a la larga, generar una mayor inequidad.
A efectos de medir el avance del proceso de descentralización y su relación con
indicadores de gasto educativo y cobertura, se construyó un índice de descentralización medido
en base al número de estudiantes matriculados en los centros que operan bajo alguna forma
descentralizada, como se puede observar con detalle en el cuadro 3.
De acuerdo al análisis realizado, en los departamentos del país donde el avance de la
descentralización ha sido mayor también se observan aumentos en el nivel de cobertura, entre
1993 cuando se dio inicio al proceso de descentralización y 1995. En 12 de los 17 departamentos
del país se notan aumentos en dicho indicador; Masaya, Jinotega y los tres departamentos del
Atlántico, donde el avance hacia la descentralización ha sido menor, alcanzando en promedio
a un 6% de la población escolar, están comenzando a mostrar rezagos en sus indicadores de
cobertura. En parte, el diferente comportamiento de la tasa de escolarización podría explicarse
por el menor monto de copagos generados por los departamentos menos descentralizados y por
la distribución poco equitativa del gasto público por alumno.
Por otra parte, la disminución del gasto educativo registrado en todos los departamentos
30
del país al pasar de un promedio de 37 dólares en 1993 a un nivel estimado de 31 dólares en
1996, puede ser igualmente peligrosa para el futuro desarrollo del país, el que siguiendo la
tendencia se asienta sobre una educación de calidad. En tal sentido, depositar solamente en las
familias la responsabilidad por los necesarios incrementos en el gasto educativo puede
contribuir a mayores niveles de inequidad, al quedar la calidad educativa condicionada a las
posibilidades económicas de las familias.

30

Este valor corresponde a un promedio estimado sobre la base de los sueldos y salarios pagados en los departamentos,
y los montos transferidos a los centros autónomos y municipalidades.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN …

221

Las diferencias entre establecimientos educativos donde las familias de los alumnos
pueden hacer aportes mayores y aquellos donde las familias no están en condiciones de realizar
dichos aportes, pueden estar marcando una pauta de diferenciación que profundice las
inequidades existentes.
Cuadro 3
INDICADORES DE EDUCACIÓN POR DEPARTAMENTOS
Tasa de escolarización
Gasto por alumno
Índice de
Departamento
(En dólares) a/
descentralización
1993
0.62
Chinandega
32.6
…
Matagalpa
0.48
31.4
…
Managua
0.68
22.9
…
Granada
0.64
36.2
…
Carazo
0.70
35.8
…
Desviación estándar
0.09
6.4
León
0.63
30.7
…
Boaco
0.53
36.7
…
Nueva Segovia
0.61
34.4
…
Madriz
0.57
39.6
…
Estelí
0.72
36.8
…
Rivas
0.62
44.2
…
Chontales
0.48
24.3
…
Desviación estándar
0.08
6.4
0.50
Jinotega
35.3
…
0.78
Masaya
29.9
…
RAAS
0.53
83.7
…
RAAN
0.71
33.6
…
Río San Juan
0.60
41
…
Desviación estándar
0.12
22.2
1995
Chinandega
0.64
29.2
0.40
Matagalpa
0.52
22.3
0.39
Managua
0.77
18.5
0.33
Granada
0.72
29.3
0.27
Carazo
0.74
53.6
0.25
Desviación estándar
0.10
13.7
0.07
León
0.73
25.7
0.19
Boaco
0.54
37.4
0.17
Nueva Segovia
0.55
31.3
0.15
Madriz
0.60
39.9
0.15
Estelí
0.77
31.4
0.13
Rivas
0.68
37.4
0.12
Chontales
0.62
36
0.12
Desviación estándar
0.09
4.9
0.03
Jinotega
0.48
28
0.09
Masaya
0.74
28.5
0.08
RAAS
0.39
31.9
0.05
RAAN
0.55
26.7
0.03
Río San Juan
0.44
26.8
0.03
Desviación estándar
0.13
2.1
0.03
Fuente: Elaboración propia en base a información del MED.
a/ El gasto por alumno fue estimado en base al pago de salarios y transferencias.

222

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

Adicionalmente, el énfasis otorgado a la educación primaria está orientando
crecientemente los recursos hacia ese nivel educativo, mientras que en la educación secundaria
se espera que la contribución de los padres de familia sea cada vez mayor invirtiendo de esta
manera la estructura del financiamiento, esto es, aumentando la proporción de las familias y
disminuyendo el aporte estatal.
Teniendo en cuenta lo expuesto sobre el gasto educativo y el nivel de pobreza del país,
las necesidades del sistema educativo son enormes y cuantiosos los recursos que faltan para
asegurar una educación de calidad a todos los estudiantes. Desde luego, es una cuestión
primordial aumentar el nivel del gasto educativo para la educación general básica. En aras de
la equidad, una parte importante de los recursos adicionales obtenidos deberían ser puestos a
disposición de las escuelas ubicadas en las localidades más pobres donde la contribución de los
padres es prácticamente inexistente, lo que permitiría establecer los mecanismos de
compensación necesarios.
Por ello, es válido tener en cuenta el análisis de otras experiencias donde se advierte que
“para que la descentralización eleve la calidad y reduzca la desigualdad, el proceso necesita
todavía la presencia del Gobierno central y la voluntad de encauzar los recursos necesarios a
las regiones y escuelas más pobres” (Carnoy y De Moura, 1996).
Al respecto, en el sistema de transferencias que se está aplicando de forma generalizada
a partir del año escolar de 1997, está previsto según afirma el MED, emplear mecanismos de
compensación que toman en cuenta los factores de pobreza permitiendo un trato
discriminatorio en favor de las escuelas ubicadas en las localidades más pobres.
Es necesario, además, que los avances y las experiencias logrados en materia de
descentralización cuenten con una normativa legal que asegure su permanencia, a fin de evitar
que los cambios en las políticas hagan perder las oportunidades de participación de los padres
de familia y de la comunidad en la educación, abiertas por este proceso.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA SALUD EN NICARAGUA

VI-B.

223

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA SALUD EN NICARAGUA31
José Pablo Gómez

1.

INTRODUCCIÓN

Nicaragua, en forma análoga a otros países de Latinoamérica, mostró a principios de los años
ochenta un comportamiento político-administrativo caracterizado por la centralización. Sin
embargo, durante esa década y hasta la actualidad se han realizado esfuerzos importantes por
impulsar una estrategia descentralizadora. De este modo, el sector salud nicaragüense se ha
visto enfrentado a múltiples cambios, cambios que han implicado tanto momentos de alta
desconcentración en la administración de los servicios como de descentralización en la toma de
decisiones. Para fines analíticos, en el presente documento se revisará el proceso de
descentralización llevado a cabo en Nicaragua solamente desde principios del gobierno de
Violeta Barrios de Chamorro, en 1990. Se considera relevante este período ya que a partir de ese
año, y hasta 1996, las sucesivas administraciones del Ministerio de Salud (MINSA) crearon e
intentaron fortalecer los SILAIS (sistemas locales de atención integral de salud), instituciones
esenciales en el proceso de descentralización de la salud en Nicaragua.
2.

EL CONTEXTO DE LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA SALUD

El contexto general
Desde mediados de la década del 80 se asiste en América Latina al giro de una concepción del
Estado como rector de la vida económica, social, política y cultural de los países, a una nueva
concepción paradigmática que le asigna al Estado un papel de facilitador de las actividades
económicas, resaltando su función normativa por sobre la de ejecutor de políticas públicas. Al
mismo tiempo, la descentralización fiscal se convirtió también en una opción para los países,
pues podría permitir el logro simultáneo de varios objetivos, desde contribuir a la reducción
del aparato estatal al trasladar competencias a entidades externas, hasta mejorar la eficiencia
interna del sistema, al acercar la toma de decisiones de administración y gestión de recursos a
las unidades productivas mismas.
El gobierno instalado en Nicaragua después de las elecciones de 1990 acogió con
entusiasmo estas concepciones sobre el papel del Estado, sobre todo considerando los
profundos desequilibrios de la economía manifestados en la hiperinflación de 1990, que hacían
necesario un estricto control del gasto público.
De este modo, las propuestas de descentralización planteadas como un medio de
transferir la gestión a las municipalidades o a los centros mismos, se adoptaron de manera
decidida.

31

Resumen del documento final (Gómez, 1997) elaborado para el Proyecto Regional de Financiamiento Público y Provisión
de los Servicios Sociales y publicado por la CEPAL (serie Reformas de Política Pública, N°54).

224

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

La política fiscal
En este contexto, la política fiscal se convirtió en uno de los puntales de la política económica.
Por tanto, en términos generales, las definiciones de política de inicios de la década de los años
noventa muestran una Nicaragua que inicia un proceso de cambios políticos (que incluyen el
sector salud) caracterizado por el propósito de transitar de una economía centralizada a una
economía social de mercado, en un modelo híbrido que incorporaba al sector privado y
asignaba al Estado las funciones normativas y un papel subsidiario.
La descentralización y la participación
Entre otras acciones del gobierno de Nicaragua relevantes para el proceso de descentralización
que se observó en salud a partir de 1990 , se debe destacar la generación del plan de reforma
de la administración pública, motivado por la necesidad de legitimar la administración pública
a nivel nacional. El plan de reforma contempló de manera especial un programa de
desconcentración y descentralización para todas las acciones de gobierno, abriendo la
posibilidad de realizar reestructuraciones institucionales. Así, se instaló una comisión de
descentralización dirigida por el Instituto Nicaragüense de Fomento Municipal, y se estableció
que el principio rector de la administración pública era la descentralización de competencias
del gobierno central a las municipalidades. Sin embargo, la comisión no identificó
descentralización con municipalización.
Contexto político-administrativo local
Uno de los factores clave de la definición territorial aplicada en el proceso de descentralización
fue la discusión política acerca de la unidad básica del Estado en sus aspectos políticoadministrativos. Ello porque a comienzos del año 1990 con el nuevo gobierno se restituyó el
poder municipal, y aunque esta restitución implicó un abandono relativo de la organización
administrativa en torno a las regiones, permitió posteriormente, entre otras cosas, la creación
de los sistemas de salud en territorios más pequeños como son los departamentos.
Contexto del sector salud
Se reconoció desde el principio que el entorno en el cual surgían los SILAIS era un escenario
caracterizado, en líneas generales, por:
-

restricciones de recursos financieros para inversiones y gastos corrientes;

-

un impacto regresivo en la situación de la salud debido a las políticas de ajuste
implantadas para enfrentar la hiperinflación y el deterioro económico del país;

-

procesos demográficos y sociales de repentino desarrollo unidos a una elevada
fecundidad, natalidad y mortalidad;

-

problemas nutricionales de la población (especialmente la infantil) junto a factores
sociales de riesgo para la salud, e

-

insuficiencia de los servicios higiénico-sanitarios, deterioro en la infraestructura física de
salud, falta de personal especializado, distribución desigual de los recursos de salud en
el país con alta concentración en la capital.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA SALUD EN NICARAGUA

3.

225

POLÍTICAS EN EL SECTOR SALUD

El enfoque del gobierno
A principios de los años noventa, se declaró que la política de salud no podía establecerse al
margen del contexto político-social del país y que su viabilidad dependía también del aporte
que hiciera el sector a la solución de problemas más generales de la sociedad. Por lo tanto, se
esperaba que el trabajo en salud –en particular el vinculado con las iniciativas de
descentralización– contribuyera y tuviera un papel destacado en la reducción de la violencia,
la vigilancia y promoción de un desarrollo económico y social compatible con la protección del
medio ambiente y de los recursos naturales, la consolidación de una práctica de participación
social de los diferentes sectores sociales, y en el fomento de esquemas compartidos de
responsabilidad entre la población y las instituciones.
Las políticas de descentralización del sector salud se basaron en el análisis de políticas,
planes y programas que el Ministerio de Salud (MINSA) inició en 1990 y que se materializó en
el plan maestro de salud 1991-1996. Este reflejó un consenso técnico acerca de la situación de
la salud y de los sistemas de atención, que de algún modo facilitó la generación de consensos
políticos respecto de los cambios que debían realizarse. Constituyó el primer hito de la la
política del gobierno en salud, pues junto con contener una mirada de carácter global sentó las
bases para el establecimiento de un nuevo modelo de descentralización.
El plan instituyó los siguientes elementos centrales de la política nacional de salud: i) la
atención primaria como base de la provisión de servicios del sector, ii) la organización local de
los servicios en sistemas locales de salud (SILOS), de acuerdo a definiciones de la Organización
Panamericana de la Salud (OPS), y iii) el diseño e implementación de alternativas de
financiamiento de los servicios a nivel local.
El segundo hito relevante de política de salud relevante, fue la creación, el 22 de febrero
de 1993, de un Consejo Nacional de Salud. Probablemente –y este es juicio del autor– la
justificación mayor para la creación de este consejo estuvo en la necesidad de obtener consensos
políticos para la gestión ministerial.
Integrado por representantes de la sociedad civil, gremios, sindicatos de trabajadores de
la salud, universidades, la asamblea nacional y la empresa privada, el consejo discutió, generó
y aprobó el 28 de octubre del 1993 la ‘política nacional de salud’, la cual fue asumida por el
MINSA como un verdadero mandato político. En ella se presentaron y definieron los elementos
esenciales de la descentralización en salud. Particularmente, se estableció como eje de los
cambios en salud la consolidación de los SILAIS.
Modelo de descentralización
El modelo escogido de descentralización de la salud en Nicaragua radica la gestión en una serie
de entidades sanitarias y político-administrativas, de base territorial definida, denominadas
sistemas locales de atención integral de salud, o SILAIS.
Estas entidades territoriales se construyeron en base al concepto definido por la OPS y
conocido como sistemas locales de salud SILOS. Estos se entendían como “el espacio
poblacional que representa la unidad mínima territorial de dirección donde se articulan todos

226

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

los recursos existentes para su mejor utilización, adecuación a la realidad y para el
establecimiento de una relación de mutua responsabilidad” (MINSA, 1991).
La creación de los SILAIS como unidades organizativas básicas del sistema, en 1992, fue
una de las acciones recomendadas dentro del conjunto de políticas que impulsó el gobierno
nicaragüense al comienzo de los años noventa, y se hizo explícita en el plan maestro. Al
momento de crearse los SILAIS se consideró la existencia de 19 de ellos, con tres en Managua.
Las regiones autónomas del Atlántico Norte y Sur constituyeron como tales sus propios SILAIS.
Como diseño, se intentó trasladar a través del proceso de descentralización la autoridad
política, técnica y administrativa del nivel central a los SILAIS, y por tanto llevar a su territorio
los servicios, programas y recursos.
Se estableció que cada uno de los SILAIS tuviera una junta directiva cuya función fuera
velar por un adecuado uso de los recursos (cautela de la eficiencia) y por la calidad de los
servicios (cautela de la calidad). Para ello, se determinó que las juntas directivas asumieran la
máxima autoridad de la unidad administrativa descentralizada, debiendo velar además por
consolidar la participación social y el ejercicio democrático en el quehacer del SILAIS.
El cuadro 1 que sigue sintetiza el mapa de poder que se configuró.
Cuadro 1
MATRIZ DE RESPONSABILIDADES EN EL SECTOR SALUD
Nivel de análisis

Organismo decisorio
máximo
Ministro-Consejo
Nacional de Salud

Responsabilidad
general
Determinación de
políticas sectoriales
nacionales y dirección
del sector

SILAIS

Junta directiva

Definición final de los
planes y programas
de trabajo de los
SILAIS, además de la
observación y
evaluación de su
ejecución

Hospitales

Junta directiva

ïdem anterior

Municipios (en
cuanto prestadores)

Alcalde

Ejecutar las acciones
de salud definidas en
el programa del
SILAIS y las normas
del MINSA

Ministerio de Salud

Fuente: elaboración propia en base a información del MINSA.

Responsabilidad
administrativa
Definición de grupos
presupuestarios que
se descentralizarán.
Definición de
mecanismos de
asignación de
recursos. Control
administrativo
general.
Ejecución de las
políticas del SILAIS,
así como de los
créditos
presupuestarios y de
los recursos
transferidos, en el
contexto de la
provisión
Ejecución del
presupuesto con
creciente eficiencia
productiva
Ejecución del
presupuesto con
creciente eficiencia
productiva

Responsabilidad
en salud pública
Definición de
programas básicos
y coordinación del
sistema de
vigilancia
Epidemiológica a
nivel nacional

Coordinación
territorial de los
sistemas de
vigilancia
epidemiológica y
de la ejecución de
ciertos programas,
y recolección de
información
Ejecución de
programas y
generación de
información
Ejecución de
programas y
recolección de
información

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA SALUD EN NICARAGUA

227

Proceso e instrumentos de descentralización
Para llevar a cabo el proceso de creación y consolidación de los SILAIS, el MINSA utilizó una
serie de mecanismos e instrumentos políticos (declarativos), normativos, presupuestarios, y de
gestión en general.
Instrumentos normativos
Basándose en que el marco legal vigente a la fecha permitía que cada ministerio definiera su
organización interna, el MINSA decidió crear los SILAIS a través de una serie de instrumentos
normativos, principalmente resoluciones ministeriales.
La participación
La participación de la población en el funcionamiento de los servicios ya se había visto como
inherente al proceso de descentralización, de acuerdo a las definiciones de la comisión de
descentralización. En el sector de salud esta participación se organizó en dos ámbitos, el de
políticas y el de gestión:
-

El primero, de participación en la generación de políticas y en la coordinación,
comprendió la creación en marzo de 1993 de un Consejo Nacional de Salud, constituido
por agentes e instituciones de diversos sectores, que apoyó al MINSA en la generación
de políticas de alto grado de consenso. Como réplicas locales de esta institución, en cada
departamento se instaló un consejo local de salud como ente coordinador con
participación de otros sectores o grupos sociales (lo integraban los alcaldes, autoridades
del SILAIS, directores de hospitales, responsables de los servicios municipales,
representantes de la población y gremios, entre otros).

-

El segundo, de participación en la gestión, comprendió la creación de juntas directivas
(a modo de directorios representativos de los intereses de la sociedad) tanto en la
dirección de los SILAIS como en los hospitales que fueron declarados “de referencia
nacional”.
Instrumentos presupuestarios

Aunque como concepto político la descentralización buscaba transferir el poder de las
decisiones al nivel local, en el ámbito presupuestario de la administración de salud las
propuestas fueron bastantes moderadas. En efecto, en 1993 se plantearon dos componentes de
la descentralización presupuestaria: a) la administración de las transferencias financieras, y b)
la administración de la gestión financiera.
Ambos conceptos de administración permitían, según la propuesta, que cada SILAIS
conociera el monto de su asignación presupuestaria anual, de modo que pudiera contabilizar
todos los recursos disponibles.
Los ítemes presupuestarios considerados como contenedores de los recursos financieros
gestionables por constituir transferencias eran, básicamente, los de servicios no personales
(grupo 02) y de materiales y suministros (grupo 03). Los restantes ítemes, pertenecían al
conjunto de recursos incluidos en el concepto de créditos presupuestarios.

228

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

Compromisos de gestión
Conjuntamente con la estrategia de descentralización del presupuesto, se definió un cambio en
los mecanismos de asignación de recursos, en el contexto de la descentralización, consistente
en la utilización de un contrato firmado por el director del SILAIS o del hospital de referencia
(con aprobación previa de su junta directiva) y por el Ministerio. En este contrato –denominado
compromiso de gestión– se especificaban las metas propuestas en materia de productividad de
los servicios, satisfacción de los usuarios y salud pública, como contrapartida de los fondos
asignados y de la asistencia técnica provista por el Ministerio. Los compromisos de gestión
incluían la actividad de los hospitales dependientes de los SILAIS, de modo que la asignación
de recursos estaba relacionada con criterios de eficiencia y satisfacción de la demanda.
4.

AVANCES Y RESULTADOS DEL PROCESO DE DESCENTRALIZACIÓN

Los programas de salud pública
En el área de los programas de salud pública, y como consecuencia de la preocupación política
sobre el estado de salud de la población materno-infantil, a partir de la elaboración del plan
maestro de salud de 1991 se puso énfasis en los programas dedicados a este grupo. En concreto,
hubo especial preocupación por la mortalidad materna y por la mortalidad infantil y la
desnutrición.
Este énfasis, sin embargo, no implicó cambios drásticos en el diseño de los programas de
salud sino más bien adaptaciones de los mismos a la nueva estructura organizacional sectorial.
Lo anterior se refiere a que se mantuvo el esquema de diseño nacional de actividades y
controles prioritarios para el nivel local, fijados desde el nivel central (en ambos casos).
La gestión presupuestaria
Como resultado de la definición de ámbitos presupuestarios de responsabilidad del MINSA y
los SILAIS, se estima que los recursos que el SILAIS podía efectivamente gestionar de manera
directa en 1993 no superaban el 16.5%. Este valor no creció notoriamente desde 1993 hasta 1996,
constatándose que a fines de dicho año cerca del 19% del presupuesto constituía transferencias
para los SILAIS, monto que corresponde a la suma de los grupos 02 y 03 menos los recursos
correspondientes al pago de servicios básicos (electricidad y agua de las direcciones de los
SILAIS), los que en 1996 continuaban siendo pagados por el nivel central.
En lo que respecta a los instrumentos mismos de control de gestión, los compromisos de
gestión diseñados en 1993 solo tuvieron aplicación efectiva en 1994 y 1995, años en los que se
acordaron metas y se suscribieron dichos compromisos entre el MINSA y el SILAIS.
Tampoco se observan grandes avances en la aplicación del mecanismo de asignación de
recursos, concebido para determinar las cantidades a incluir en los compromisos de gestión.
Según los datos proporcionados por el MINSA, entre los años 1992 y 1996 el presupuesto
ha tenido la evolución que indica el cuadro siguiente.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA SALUD EN NICARAGUA

229

Cuadro 2
PRESUPUESTO COMPARATIVO DEL MINSA
(En millones de dólares)
CONCEPTO
Servicios
personales
Bienes y servicios
Insumos médicos
Transferencias
corrientes
GASTO
CORRIENTE
Maquinaria y equipo
Inversiones
(con aporte fiscal)
GASTO DE
CAPITAL

1992
33.3

1993
29.1

1994
29.6

1995
28.1

1996
26.5

19.5
13.2
8.2

17.2
11.4
10.5

15.7
15.4
12.8

13.9
12.9
13.8

12.4
12.2
13.4

74.3

68.2

73.5

68.6

64.5

0.5
1.5

0.6
2.5

0.4
2.6

0.5
2.6

0.5
2.1

2.0

3.1

2.9

3.0

2.6

TOTAL
FISCAL

76.3

71.3

76.4

71.6

67.1

INGRESOS NO
FISCALES (miles de
córdobas)
Tipo de Cambio
TOTAL a/

n.a.

n.a.

n.a.

24 259

28 488

n.a.
n.a.

n.a.
n.a.

n.a.
n.a.

7.6
74.7

8.5
70.4

Fuente: MINSA, Dirección General Económica.
a/ Suma de recursos fiscales para el sector más ingresos no fiscales. Elaboración del autor.

Como puede verse, aun considerando los ingresos no fiscales sectoriales
(correspondientes en su mayoría a recursos de recuperación de costos), el presupuesto durante
el período 1992-1996 mostró una evidente disminución.
Cabe destacar, en todo caso, el incremento de la participación del gasto de capital (en
inversiones) respecto del total del gasto fiscal, el que a su vez estuvo apoyado por la
cooperación externa. En efecto, la participación del gasto de capital en el gasto fiscal aumentó
de un 2.6% en 1992, a un 3.8% en 1996 (cuadro 2).
La cooperación externa
Finalmente, la cooperación externa constituyó un notable apoyo para el sector salud
nicaragüense, tanto en asistencia técnica como en asistencia financiera. En este último aspecto,
por ejemplo, existe información que indica que en 1996 el 22.6% del presupuesto total para
32
salud provenía de la cooperación externa . Dicha cifra es todavía más notable cuando se analiza
su uso: el 83% de estos recursos se destinaba a inversión en capital físico.

32

De acuerdo al informe del Banco Mundial (Banco Mundial, 1996c).

230

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

La gestión administrativa
Respecto a la gestión de los factores productivos, y en particular a la capacidad de los SILAIS
para tomar decisiones sobre contratación y uso de los mismos, se observa una situación de facto
contradictoria: en la práctica el único recurso presupuestario gestionado por los SILAIS
corresponde a las transferencias para financiar los grupos 02 y 03.
Esta contradicción con el discurso descentralizador se debió -entre otros factores- a la
permanencia de las cláusulas de la ley de presupuesto, que indicaban la imposibilidad de
realizar contrataciones de personal de manera autónoma, existiendo un control del Ministerio
de Finanzas, aun cuando dichas contrataciones se realizaban en el marco de una legislación
particular del sector salud y uniforme para el país. Por este motivo no es posible encontrar
elementos de gestión de recursos humanos tales como el establecimiento de diferencias
compensatorias en los salarios finales del personal de distintas categorías.
La participación
En cuanto a participación, hasta 1996 el proceso siguió la ruta de lo planificado, llegando a
constituirse juntas directivas en todos los SILAIS y en los hospitales de referencia nacional. Sin
embargo, la utilidad y eficacia de las juntas directivas no fue homogénea en los distintos
SILAIS, generando entre personeros del MINSA evaluaciones diferentes (todas subjetivas).
Evaluación de eficiencia y eficacia en el período 1992-1996
Entre los indicadores utilizables como demostrativos del desempeño de los SILAIS, se
encuentran los siguientes: incremento en la producción de egresos, consultas totales, consultas
de emergencia, intervenciones quirúrgicas y exámenes de primer y segundo nivel. Como
indicador de la productividad media se utilizará el promedio de días de estancia.
Para evaluar la eficacia en el ámbito de la salud pública, se han utilizado los indicadores
de mortalidad infantil y mortalidad materna, sin perjuicio de reconocer los factores
socioeconómicos y culturales que los determinan.
Respecto a la eficiencia, del análisis de datos se concluye lo siguiente:
1.

En el período 1992-1996 la producción de servicios de salud presentó cierto crecimiento
en su conjunto, y dado que el presupuesto global estuvo “congelado” (aun considerando
los ingresos propios) puede suponerse que la productividad media subió.
En particular, los egresos crecieron un 4%, las consultas de emergencia un 10.1%, las
consultas de especialidad (totales) un 3.6%, la producción de placas de rayos X un 36.4%
, y las cirugías un 29.4%. Asimismo, los exámenes de nivel 1 crecieron un 43%, y los de
nivel 2 un 32%.
Lo anterior podría tener tres explicaciones principales, no excluyentes entre sí: i) una
mejor gestión de los recursos disponibles (bienes y servicios de consumo), ii) un
fenómeno transitorio explicado por la fuerte caída de la producción en el sistema
ocurrida entre 1991 y 1992, y iii) incrementos de recursos no registrados (por ejemplo los
de cooperación externa).

2.

Respecto de la infraestructura pareciera haber una mayor utilización de la misma,
aunque no una mejor utilización de la misma: El promedio de días de estancia

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA SALUD EN NICARAGUA

231

(calculables como la razón entre días de estancia y total de egresos) se mantuvo
relativamente constante, mientras que –de acuerdo a datos del MINSA– el porcentaje de
ocupación de camas subió de 61.2% en 1992, a 70% a fines de 1995.
3.

Conviene hacer notar que en varios SILAIS se produjo una disminución del número de
atenciones de urgencia, en forma simultánea con el crecimiento del volumen de consultas
médicas externas, cirugías y egresos (los SILAIS más destacados en este fenómeno se
encuentran en el cuadro 3). Esto podría estar indicando una situación de mejora en el
acceso a las atenciones de la red asistencial por parte de la población, pues no se la
“obliga” a concurrir a los servicios de urgencia a buscar solución a sus distintos eventos
de salud.
Cuadro 3
CRECIMIENTO DE PRODUCCIÓN DE PRESTACIONES
SELECCIONADAS, ENTRE 1992 Y 1996
(En porcentaje)
Consultas de
emergencia
Madriz
Nueva Segovia
Rivas
Boaco
Jinotega
Matagalpa
RAAS

-3.5
-22.7
-24.2
-7.4
-6.6
-1
-24.4

Cirugía

Rayos X

2.2
86.4
111
73.9
71.1
52.2
27.7

34.3
107.5
214
83.3
-7.3
33.1
22.6

Fuente: MINSA, 1996.

4.

Lamentablemente, no resulta evidente una mejoría en el estado de salud de la población
como fruto de este incremento de producción. En efecto, por una parte, la mortalidad
explicada por enfermedades infecciosas y parasitarias era de 11.4% en 1992 mientras que
en 1996 representa el 9.3%, experimentando una leve mejoría relativa. Pero, por otra, la
mortalidad materna parece haberse incrementado entre 1992 y 1996 en un 30% (de
promedio), pese a que los partos disminuyeron en un 9.7% y a que en el mismo período
las cesáreas aumentaron un 19.9%. Con respecto a la mortalidad infantil, el cálculo del
consultor indica que se habría incrementado de 1992 a 1996 (de 21 por mil a 25 por mil,
si se utiliza la base de datos de incremento de población e incremento de mortalidad, sin
corrección por subdeclaración de nacimientos y defunciones infantiles).

5.

Finalmente, pareciera haber evidencia de que los gastos administrativos en las
direcciones de los SILAIS prácticamente duplican lo programado en los años 1995 y 1996,
lo que habla de problemas de control y de asignación. En efecto, según datos de la
Dirección General Económica del MINSA, en 1995 y 1996, el 15.9% y el 13.94% del gasto
del ítem ‘bienes y servicios’ correspondió a “Coordinación SILAIS”, en circunstancias que
se había presupuestado, para los mismos años, un 5.5% y un 5.7%, respectivamente.

232

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

Equidad
En el caso presente, se optó por utilizar dos medidas de equidad: una, de cobertura global de
servicios, y otra de situación de salud. Para la cobertura se utilizaron los egresos per cápita,
para la situación de salud, la mortalidad materna.
A partir de lo anterior, y en base a los datos disponibles, se procedió a calcular los valores
de cada SILAIS para los años 1992 a 1996, determinándose una media y una desviación
estándar de mortalidad materna por 100 000 habitantes y de egresos per cápita. Esta desviación
estándar, como medida de dispersión, puede dar cuenta del comportamiento de la equidad en
ambos parámetros sin que sea necesario enjuiciar la situación base o la final. Realizado lo
descrito, en ambos casos la dispersión se incrementa levemente, lo que daría una primera
medida de no mejoramiento de la equidad en la situación inter-SILAIS en Nicaragua.
5.

ALGUNOS FACTORES DETERMINANTES DE LOS AVANCES Y
RESULTADOS DEL PROCESO DE DESCENTRALIZACIÓN DE LA SALUD

Efecto de las políticas de descentralización sectorial
Aunque hubo la decisión de descentralizar en base al plan maestro, uno de los factores claves
para explicar la definición territorial de los SILAIS fue la discusión política acerca de la unidad
básica del Estado en términos político-administrativos. En efecto, la creación de los SILAIS en
territorios más pequeños que la región pero mas grandes que el municipio, como son los
departamentos, y la mantención del ordenamiento del primer nivel de atención en torno a las
municipalidades, parece una solución bastante ecléctica y racional.
Por otra parte, como el gobierno dio prioridad a la reforma de la administración pública
las autoridades del sector salud no sólo tuvieron “permiso” para realizar su reforma
considerando la descentralización como elemento central, sino que también tuvieron el respaldo
de considerar sus políticas como parte del esfuerzo gubernamental general por agregarle
eficacia al trabajo administrativo.
La política fiscal
En lo esencial, los procesos de ajuste de gastos del aparato gubernamental implicaron que no
se incrementaran los recursos destinados al aparato municipal ni sectorial, por lo que el entorno
económico y financiero era restrictivo ex ante.
La gestión del cambio en el sector salud
Se observa, junto con el intento técnico de diseñar líneas de acción coherentes y sustentables,
la existencia de dos estrategias políticas adicionales: la de difusión de los cambios, y la de
generación de consensos. Estas dos estrategias parecen estar presentes desde el principio. Por
lo tanto, se intentó hacer frente al tema de la viabilidad de las propuestas de política, tanto
frente al país como frente a los gremios más relevantes del sector salud.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA SALUD EN NICARAGUA

233

Principales tensiones del modelo
A partir de lo antes expuesto, pueden darse dos tipos de trade-off en el conflicto entre objetivos
de política (donde uno de dichos objetivos solo puede ser conseguido con el costo de alejarse
del punto óptimo en el otro). El primero está presente en el análisis comparado de eficiencia y
equidad. El segundo, en la gestión del cambio, con el conflicto financiero producido por pagar
por viabilidad versus pagar por mejores resultados.
6.

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

Conclusiones generales
En base a lo expuesto, se presentan las siguientes conclusiones:
1.

El proceso de descentralización fue pertinente y oportuno, dado que en el momento
político que Nicaragua vivía en 1990 la generación de estrategias que perfeccionaran los
sistemas sociales reconociendo la participación de la población y la mejor toma de
decisiones, era necesario.

2.

El proceso de descentralización realizado ratifica la voluntad política de transferir más
poder de decisión a los SILAIS. Sin perjuicio de ello, el proceso fue también voluntarista,
por cuanto se observan defectos de diseño.

3.

Resultó adecuado el sistema de descentralizar contra instrumentos como los
compromisos de gestión, por cuanto contribuiría a mejorar la eficiencia general de los
entes productivos del sector. Sin embargo, estos instrumentos requieren una validación
operacional que no tuvieron, como instrumentos para la asignación ni para el control.

4.

La utilización de decretos ministeriales que dotaban de amplias facultades organizativas
a las autoridades del MINSA, permitió ejecutar cambios importantes en períodos de
tiempo relativamente cortos. Sin embargo, esta misma flexibilidad impide una
consolidación de las instituciones creadas frente a los cambios de las autoridades
ministeriales.

5.

Los resultados obtenidos tienden a validar la hipótesis de que la descentralización es
positiva para los niveles locales, pues ha permitido una mejor gestión de los recursos,
aun cuando ello se produzca en una escala reducida.

6.

Respecto de la equidad, el análisis realizado arroja dudas sobre su mejoramiento en
cuanto a resultados generales. Ello requiere análisis adicionales; sin embargo hay indicios
preocupantes: i) no existe evidencia de acciones destinadas a compensar a los SILAIS que
no han recibido cooperación externa o que no han recaudado tantos ingresos por
recuperación como los restantes, y ii) lo anterior podría ser aún peor si no existen a nivel
de todo el sistema reglas similares para la recuperación como podrían serlo co-pagos
homogéneos.
Líneas de acción sugeridas

Los problemas detectados generan una serie de desafíos que se deben enfrentar para
perfeccionar el proceso.
1.

Es necesario profundizar en la evaluación de la eficiencia técnica (determinando no solo
si se ha hecho más, sino a qué costo), de la equidad y del estado de salud obtenidos como

234

PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

resultado del proceso de descentralización. Ello, porque este análisis es el primero que
puede orientar sobre cómo avanzar y qué instrumentos afinar.
2.

Para mejorar el control sobre el uso de los recursos y la equidad, debería contarse con
información financiera que contemple todos los recursos que recibe un SILAIS
(presupuesto fiscal, cooperación externa e ingresos propios).

3.

También respecto de la equidad, podría avanzarse en desarrollar mecanismos de
asignación de recursos que consideren: i) que el aporte del nivel central compense el
obtenido por copagos o cooperación externa (en ingresos corrientes), y ii) que exista una
especie de impuesto de redistribución compensatorio de los ingresos de recuperación.

4.

Dado que la descentralización debe pasar por una transferencia de potestades en el
manejo de todos los recursos, es menester desarrollar mecanismos para descentralizar
la gestión de los recursos humanos.

5.

El proceso de descentralización debiera ser compatibilizado explícitamente con el proceso
de reforma del Estado, en lo concerniente al ámbito municipal. Esto significa asignarle
una función más clara a dicho nivel administrativo y político.

6.

Finalmente, Nicaragua se encuentra en un punto en que podría continuar y perfeccionar
su proceso de descentralización considerando la separación en la organización de las
funciones básicas del sistema de salud: dirección y regulación, financiamiento-compra
y provisión.

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COLABORADORES

251

COLABORADORES
Compiladores:
Rossella Cominetti
Economista, Master en Economía de la Universidad de Chile, Experta
Principal del Proyecto sobre Descentralización y Financiamiento de los Servicios Sociales
(CEPAL/ASDI/Gobierno de los Países Bajos).
Emanuela di Gropello Economista, Candidato a Doctora en Economía de la Universidad de
Oxford, Master en Economía de la Universidad de Sussex. Oficial de Asuntos
Económicos de CEPAL.
Colaboradores:
Roberto Bisang
Economista, Master en Economía en el Centro de Estudios Macroeconómicos de la Argentina. Investigador Docente del Instituto de Industrias de la
Universidad General Sarmiento, Argentina. Consultor de CEPAL, de la Organización
Panamericana para la Salud (OPS) y del Banco Mundial.
Melba Castillo
Economista, Candidato a Doctora en Educación de la Universidad de
Costa Rica, Master en Ciencias Sociales de la Facultad Latinoamericana de Ciencias
Sociales (FLACSO). Consultora de CEPAL y del Banco Interamericano de Desarrollo
(BID).
Oscar Cetrángolo
Economista, Master en Economía del Desarrollo de la Universidad de
Sussex. Investigador del Centro de Estudios para el Cambio Estructural, Argentina.
Docente de la Universidad de Buenos Aires.
Sônia Miriam Draibe
Cientista Política, Doctora en Ciencias Políticas de la Universidad de
Sâo Paulo. Profesora del Instituto de Economía e Investigadora Senior del Núcleo de
Estudios de Políticas Públicas (NEPP) de la Universidad Estadual de Campinas, Brasil.
Bruno Giussani
Economista, Master en Economía de Birbeek College, Universidad de
Londres. Director Ejecutivo de la Cámara de Exportadores de La Paz, Bolivia.
José Pablo Gómez
Ingeniero Civil Industrial, Master en Economía de la Universidad de
Georgetown. Jefe del Departamento de Estudios del Ministerio de Salud, Chile.
Carlos Ornelas
Educador, Doctor en Filosofía (Educación) de la Universidad de
Stanford. Director de Educación y Desarrollo, SC, México D.F.
Fernando Ruiz Mier
Economista, Doctor en Economía de la Universidad de Purdue. Socio
de KPMG Bolivia.

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PARTE II: ESTUDIOS DE CASO NACIONALES

Alfredo Sarmiento
Economista, Doctor en Economía de la Universidad Erasmo de
Rotterdam. Director de la Misión de Apoyo a la Descentralización y a la Focalización de
los Servicios Sociales, Departamento Nacional de Planeación, Colombia.
Jorge Enrique Vargas Sociólogo, Master en Economía de la Universidad de Los Andes.
Consultor de CEPAL, del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID),
de la Organización Mundial de la Salud (OMS), del Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNUD) y del Fondo de la Naciones Unidas para la Infancia
(UNICEF).


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