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        <dcterms:issued>1995</dcterms:issued>
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        <dc:creator>Corden, W. Max</dc:creator>
        <dc:contributor>Corden, W. Max</dc:contributor>
        <dcterms:title>Una zona de libre comercio en el Hemisferio Occidental: posibles implicancias para América Latina</dcterms:title>
        <dcterms:isPartOf>En: La liberalización del comercio en el Hemisferio Occidental - Washington, DC : BID/CEPAL, 1995 - p. 13-40</dcterms:isPartOf>
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EDUCACION
E INDUSTRIALIZACION
EN LA ARGENTINA

UNESCO

CEPAL

PNUD

PROYECTO
DESARROLLO Y EDUCACION
EN AMERICA LATINA Y EL CARIBE

Organización de las
Naciones Unidas
para la Educación, la
Ciencia y la Cultura

Naciones Unidas
Comisión Económica
para América Latina

Programa de las
Naciones Unidas
para el
Desarrollo

Proyecto Desarrollo y Educación
en America Latina y el Caribe 

Juan Carlos Tedesco
INDUSTRIALIZACION Y EDUCACION
EN LA ARGENTINA

Introducción de Germán W.Rama

Distr.
GENERAL

770203

DEALC/1
31 marzo 19 77
ORIGINAL: ESPAÑOL

INDICE
Capítulo

Página
INTRODUCCION

I.
II.

1

ALCANCES Y OBJETIVOS . . . . . . . .

11

LAS FASES DE LA INDUSTRIALIZACION Y LA ENSEÑANZA TECNICA
HASTA 1955

IV.

V.
VI.
VII.

LA INDUSTRIALIZACION A PARTIR DE 1955

23

Mercado de empleo y tasas de actividad

III.

15

24

LOS GRUPOS OCUPACIONALES DENTRO DE LA INDUSTRIA
El crecimiento del numero de individuos con enseñanza postprimaria

29

EL MERCADO OCUPACIONAL DE LOS SECTORES MENOS EDUCADOS

37

34.

....

NIVEL EDUCATIVO POR RAMAS DE LA INDUSTRIA

il


TAMAÑO DE LA EMPRESA, RAMA DE ACTIVIDAD Y HETEROGENEIDAD
EDUCATIVA . . . . . . . .
.

47

Tamaño de las empresas

. .

i 7
+

Heterogeneidad educativa en puestos medios dentro de la
industria

60
63

SINTESIS FINAL Y CONCLUSIONES

67

RESUMEN RÉSUMÉ SUMMARY

IX.

LOS MECANISMOS INFORMALES DE EDUCACION
Reclutamiento y capacitación

VIII.

51+

73

Lista de cuadros
Cuadro
1.
2.

Matrícula de enseñanza media.
1930-1973

Distribución por modalidades,
. . . . . .

18

Egresados de establecimientos de la CNAOP por tipo de cursos,
1950-1957

21

- iii -

INDICE (continuación)
Cuadro
3.

Pagina
Población económicamente activa por rama de actividad,
194-7-1970
Tasas de actividad, 1960 y 19 70

5.

24
25

Tasas de actividad de la PEA, por sexo y grupos de edad, 1960
y 1970

25

6.

PEA por sexos y sectores de actividad, 1960 y 1970

26

7.
8.

Perfil
y 1970 educativo del grupo de edad 20-29 años por sexo, 1960
Población económicamente activa por rama y grupos de ocupación,
1960 y 19 70

27

9.

30

Sectores de actividad y nivel educativo de la mano de obra
empleada, 1960 y 1970

31-

10.

Perfil educativo de obreros y empleados, 1970

32

11.

Obreros por sector de actividad, 1960 y 1970

33

12.

Población económicamente activa con enseñanza secundaria y
superior por sectores de actividad, 1960 y 1970

35

PEA sin instrucción o primaria incompleta por sectores de
actividad, 1960 y 1970

38

Población mayor de 15 años por nacionalidad y nivel educativo,
1970

39

15.

Nivel educativo de la PEA ocupada en la industria, por rama
industrial, 1960 y 1970

1+3

16.

Mano de obra industrial con enseñanza media, por modalidad y
rama de actividad, 1960 y 1970

17.

Mano de obra industrial con enseñanza media y superior comple
ta e incompleta, por modalidad y rama, 1960 y 1970

45

18.

Personal ocupado por tamaño del establecimiento industrial,
1964

48

Grupos ocupacionales en empresas industriales por tamaño y
rama

50

13.
14.

19.

- iv -

INDICE (continuación)
Cuadro

Página

20.

Técnicos por nivel educativo según tamaño de la empresa,
Empresas de más de 100 personas, 1961

51

21.

Distribución porcentual de técnicos por nivel educativo y rama
industrial

52

22.

Nivel educativo de los técnicos de siete empresas

55

23.

Nivel educativo, por edad, de los técnicos de siete empresas .

56

24-. Población económicamente activa de 18 años y más con enseñanza
técnica por ocupación, 1970

58

25.

59

Ocupaciones técnicas y afines por nivel educacional, 1970

- v -

. .

INTRODUCCION
Las relaciones entre industrialización y educación comenzaron a ser consideradas con especial interés a partir de la postguerra. La generalización del
planeamiento, adoptado oste a partir de las necesidades de la reconstrucción de
los países europeos s estuvo en la base de esta preocupación r y fue en ese marco
,
donde se manifestaron precisamente tanto el interés por el estudio del problema
de los recursos humanos necesarios para el crecimiento económico como los intentos
de elaborar metodologías que permitieran prever las necesidades futuras de este
tipo de recursos.
Al plantearse en este marco5 los enfoques y los métodos elaborados tuvieron
muy en cuenta la experiencia de los países con planificación centralizada. En
la elaboración de las metodologías sobre previsión de necesidades de mano de obra
desempeñó un papel muy activo la OCDE9 y sirvieron de paradigma sociedades donde
el desarrollo económico y social tenía un grado importante de previsibilidad, merced
al carácter estable de los sistemas políticos y 5 por otra parte, donde la tecnología se elaboraba en estrecha relación con los centros productivos nacionales o
de otros países de similar grado de desarrollo.
En América Latina, a su vez, tanto la creación de industrias para la sustitución de importaciones generada por la guerra como la renovación tecnológica registrada posteriormente, favorecieron un crecimiento industrial acelerado. Este carecía, en la mayoría de los paísess de bases previas, lo que requirió apelar, para
la producción industrial, a mano de obra de origen rural o urbano sin calificación.
Este fenómeno está en el trasrondo ce las decisiones que gobiernos y organismos
adoptaron para la creación de unidades o sistemas paralelos al de la educación
formal, capacitando la mano de obra mediante procesos que inicialmente se caracterizaron por aprendizajes marcadamente empíricos e inmediatistas.
El proceso de industrialización estableció las condiciones para que también
en América Latina surgiera la inquietud por la planificación de los recursos
humanos. Sobre esta base s se produjo la transferencia de las metodologías
elaboradas en los países de mayor desarrollo9 que tuvo lugar particularmente
a partir del decenio de 1960 y se fundamentó sobre ciertos supuestos entre los
cuales pueden citarse: la idea de la posiblidad de una modernización creciente,
la integración paulatina de la población activa al mercado de trabajo formal
y el convencimiento de que ciertas formas de desarrollo tecnológico se reproducirían en los países de América Latina.
El efecto de la teoría de recursos humanos sobre la planificación educativa tuvo enorme importancia en América Latina¡, aunque su. influencia no afectó
con idéntica intensidad a todos los sectores del sistema educativo. Tal vez
alcanzó su mayor repercusión en la educación superior asi como en diversos procesos
de capacitación, transformados con el tiempo en verdaderos sistemas paralelos
al de la educación regular« En cambios no se puede determinar ese mismo efecto
en la educación media, donde el desarrollo de la matricula siguió fundamentalmente condicionado por la demanda social y por la percepción que del mercado de
empleo tenían los demandantes.

_ 1 ..
.

Los esquemas de análisis del decenio de 1960 adoptaron como supuesto,
aunque no siempre explícito, el postulado según el cual el sistema educativo
institucional es un subsistema responsable de la formación de recursos humanos,
cuyo producto es a la vez insumo del subsistema productivo. De este postulado pueden inferirse5 entre otros, los siguientes:
a) Que es función exclusiva de la educación producir recursos humanos,
y que solo por este resultado puede juzgársela.
b) Que el ideal de funcionamiento social lo constituye un perfecto ajuste
entre los subsistemas.
c) Que las demandas del subsistema productivo podrían ser anticipadas
al subsistema educativo para que éste las precisara y creara productos para
el momento oportuno.
d) Que las demandas sociales podrían ser canalizadas de forma tal que
coincidieran perfectamente con las demandas del subsistema económico.
e) Que en virtud de la diferenciación institucional, la formación estaría
a cargo de un subsistema y el uso de los recursos a cargo del otro, sin concebir
otro tipo de relación entre ambos; de modo que los subsistemas educativos fuesen
a la vez productivos y los subsistemas productivos fuesen a la vez educativos.
f) De alguna forma se suponía la posibilidad de prever el cambio tecnológico; y para lograrlo se hizo habitual la utilización del perfil educativo de
un país más avanzado como punto de referencia de la proyección de recursos
humanos del país menos desarrollado. Esto implica, por supuesto, admitir un
desarrollo de tipo lineal semejante de todas las sociedades y una incorporación
siempre rezagada de la tecnología, o por el contrario, un estancamiento de la
innovación tecnológica en los países más desarrollados.
Las relaciones entre formación educativa y roles ocupacionales son evidentemente muy complejas, y sin negar la importancia que tuvo la teoría de recursos
humanos para estimular a los responsables de la educación a analizar el destino
del producto educativo y tratar de ajustarse permanentemente a los cambios ocupacionales, lo cierto es que tanto por razones de teoría social como por demostración empírica, las relaciones entre ocupación y educación difícilmente podrían
alcanzar un ajuste perfecto. La complejidad del problema proviene de la incidencia de una serie de factores en la determinación del mismo, y entre los
cuales pueden destacarse:
a) Las sociedades latinoamericanas se caracterizan por la existencia de
un mercado de empleo teóricamente libre, en el cual los actores pueden desplazarse de acuerdo con las oportunidades existentes y conforme a lo que ellos
entienden como motivaciones fundamentales, las que no necesariamente deben
coincidir con las necesidades específicas de mano de obra del sistema económico.
b)

El mercado de empleo tiene múltiples rigideces y varios autores han

- 2 -

señalado ya su carácter segmentario 1/. Por una partes el desarrollo desigual
y los estilos de desarrollo 2/ de las sociedades latinoamericanas han generado
situaciones que entrañan coexistencia e interacción entre economía marginal o
informal 3 / y economía integrada o formal con sus desiguales condiciones de
_
capital9 acceso al mercado de consumo de altos ingresos y dotación tecnológica bj . El acceso al mercado de empleo formal o el rechazo hacia la condición
de desempleado3 subocupado y ocupado marginal está muy condicionado por la estra
tificación social y las políticas del poder3 con efectos que se manifiestan ya
en las etapas preescolar y escolarP o sea antes del ingreso al mercado de trabajo 5/.
Por otra parte9 en el seno del mercado formal9 el desigual acceso a los
ingresoss al poder y la posición en la estratificación social generan condiciones discriminatorias previas al ingreso al mercado de empleo y permanentes
en cuanto a las oportunidades de movilidad interna9 que ponen en duda el pretendido
carácter de libertad de mer do 6/ que tendría el mercado de empleo. Dicho

1/ Entre otros véanse: Samuel Bowles Unequal Education and the
Reproduction of the Social División of Labor; y Michael Reich,, David M. Gordons
C. Edwards9A Theory of Labor Market Segmentation~ en Martín Carnoy (ecL_)
Schooling in a Corporate Society0 David Mckay, Nueva York 9 1972.
2/ Para el concepto de estilo de desarrollo véanse: Marshall Wolfe9
Enfoques del desarrollo: ¿De quién y hacia qué? en Revista _de la CEPAL9
Primer semestre 19769 N° 1 9 págs. 129-172; y Jorge Graciarena9 Poder y estilos
de desarrollo. Una perspectiva heterodoxa9 en Ibídem9 págs. 173-19 3.
3/ El concepto de mercado informal ha sido desarrollado en los estudios
del Programa Regional de Empleo de América Latina y el Caribe (PREALC). Como
ejemplo de este análisis9 véanse PREALC: Situación y prespectivas del empleo
en Paraguay9 Santiago 9 19 75 : e XPEA^IPLAN-IBGE^P^mZ~sis^más^~iñfo^macao
para políticas de emprego9 Brasilia.. 19 75»
l

\J Aníbal Pinto9 La concentración del progreso técnico y de sus frutos
en el desarrollo latinoamericano en El Trimestre EconómicoMéxico- eneromarzo 1965s N° 125 j págs o 3-699 y jJotas_sobre estilos de desarrollo en América
Latina., ECLA/1DE/DRAFT/1033 diciembre ¿9737
5/ Entre los trabajos empíricos sobre los efectos de la estratificación
en el desarrollo intelectual en la etapa preescolar. se pueden citar para
América Latina- J,0, Hora, J. Clement5
Christiansan9 A . Flores y N. Ortiz,
.
La estimulación, precoz en la prevención del retardo mental en niños marginados. en
II Congreso Panamericano de Retardo líen tal8 Panamá,, agosto de 1975; y el conjunto
de trabajos de. la investigación realizada sobre Desnutrición y desarrollo mental
del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.. J, Harrison MckayJ Leonardo
Sinisterra y otrosCognitive Responseof Ma3-nourished_Preschool Age Children
to Nutrition.al3 Psychologica^and Medical Treatment0 trabajo presentadoal
Xth. International Congress of Hutritioru Kyotos Japón,,, 1575 =
6/ En^el sentido expuesto por Max tfebsr. Economía y sociedad,, traducción
do José Medina Echavazría» Fondo de Cultura Económica,, Hípico . Í9Í¡4, tomo I„
págs, 80 y ss.

3

sea esto sin mencionar las barreras de raza y lengua 7/, de suma importancia en
algunos países de América Latina.
Los factores indicados crean desiguales oportunidades de acceso a los
sectores más privilegiados del mercado de empleo y, por otra parte, generan
para los integrantes de ciertos segmentos de este marcado de empleo, derechos
especiales que defienden con rigideces específicas para evitar la competencia
de quienes son ajenos al mismo. Esto, sumado a otros factores, tiene efectos
inmediatos sobre la tendencia a reclutar a las personas que han desempeñado
cargos superiores dentro del circuito específico del mercado de empleo considerado, con independencia de su educación formal.
c) Las rigideces de la estratificación social en ciertos países de América
Latina establecen barreras poco permeables entre los estratos inferiores y aquéllos
que se sitúan desde el estrato medio-medio hasta el estrato alto; los estudios
sobre distribución del ingreso son explícitos al respecto 8/.
Sin embargo, ello no elimina una serie de procesos de movilidad social
horizontal y vertical ques con respecto a ésta última, se registra fundamentalmente entre escalones de un mismo estrato. A modo de hipótesis, se puede
considerar que para el sector más bajo la movilidad es primordialmente horizontal y ello ocurre como respuesta a las dificultades que encuentra para
insertarse en forma estable en la ocupación o para obtener ingresos satisfactorios 9/. Para el amplio espectro de grupos, que van desde los obreros industriales hasta las pequeñas clases medias, la movilidad suele ser más intensa
en las primeras etapas de trabajo, con posterior fijación en un tipo de ocupación o nivel; ahora bien, dentro de los esfuerzos por obtener movilidad de
educación es percibida, y según las circunstancias puede serlo, como un mecanismo de ascenso privilegiado. Finalmente, para los grupos que van desde los
estratos medios-medio hasta el superior, la movilidad vertical predominaría
sobre la horizontal y los desplazamientos tendrían cierta continuidad durante
toda la vida activa.
d) En el último cuarto c_ siglo, América Latina conoció cambios trascendentales es su estructura socia... La población pasó de ser predominantemente
rural a preponderantemente urbaua. La industrializacións por su lado, generó
inicialmente un considerable volumen de ocupaciones e incrementó su participación porcentual en la PEA, para luego estabilizarse e i la mayoría de los
r
países; los servicios, en especial el educativo, crecieron en forma muy signi7/ Rodolfo Stavenhagen La dinámica de las relaciones interétnicas:
clases, colonialismo y aculturación, en América Latina: ensayos de interpretación sociológico-política, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1970.
8/ Jorge Graciarena, Estructura de poder y distribución del ingreso en
América Latina, en Alejandro FoxLey (ed.)»Distribución del ingreso, Fondo de
Cultura Económica, México, 1974.
9/ Una de las pruebas empíricas de este aserto aparece en Aldo E. Solari»
Movilidad social en Montevideo, en Estudios sobre la sociedad uruguaya,
Editorial Arca, Montevideo, 1964.

_ 4_

fricativa y dentro de ellos se produjo un proceso de diferenciación a través del
cual surgió un sinnúmero de ocupaciones en el llamado sector terciario moderno9
lo que a su vez implico cambios da status5 aunque no siempre cambios correlativos
en materia de ingresos 10/.
e) El desarrollo tecnológico„ en la medida en que se basa en un alto
contenido de generación externas adquiriós para algunos sectores productivos,
carácter de verdaderas mutaciones=
Nuevos sectores económicos se desarrollaron9
decayeron otros9 en tanto que algunos sectores tradicionales experimentaron
modificaciones sustanciales de su tecnología. En las actividades con alto
cambio tecnológico - que ocupan reducidos porcentajes de la PEA - se produjeron
modificaciones en el perfil educativo de la mano de obra9 y mientras ciertas
ocupaciones requirieron una educación avanzada^ para otras disminuyeron las
exigencias de conocimientos técnicos requeridos para el desempeño de las tareas.
f) Los criterios de prestigio también han variado considerablemente.
Asís por ejemplo, ciertas ocupaciones manuales correspondientes a la industria
de tecnología más avanzada adquirieron un status mayor„ entre otras razones
porque deparaban mayores ingresosa mientras que9 como contrapartidas ocupaciones
independientes experimentaron procesos de decadencia y posterior resurgimiento
en la misma medida en que se produjeron modificaciones en el consumo y en la
tecnología 11/.
g) En los procesos productivos de nivel avanzado se recuperó la importancia de ciertos oficiosa tanto por la necesidad de conservar cuidadosamente
los equipos como por la coexistencia de procesos automatizados con actividades
cuasi-artesanales en las mismas empresas de tecnología avanzada.
h) No son bien conocidos los criterios de prestigio dentro de los que
globalmente, aunqas no siempre con razón9 se denominan ocupaciones manuales;
y algunos indicadores permitirían señalar que entre ellos, luego de una cierta
etapa de uniformaciónj la complejidad del mercado vuelve a acentuarlos. Poco
se sabes por ejemplos acerca del prestigio de los distintos oficios» y menos
aún sobre la perduración del eleva !c reconocimiento a ciertas actividades
cuasi-artesanales que implican capacidad de producir un objeto, modelar una
pieza,, etc. i2/.
La educación5 por su lado„ ha conocido una expansión mayor que cualquier
actividad social, y 9 con mayor razóns que cualquier actividad industrial,. Dado
10/ CEPAL8 El desarrollo latinoamericano y la coyuntura económica internacionaí» Primera parta: Desarrollo Económico y social en América Latina,
cap. I basar-rollo humano y cambio social« E/CEPAL/981S 21 de liebre ro de 1975.
11/ Un análisis con información empírica sobre las primeras etapas de
industrialización en América Latina se encuentra en Torcuato S, Di Telias La
teoría del primer impacto del crecimiento económico„ Universidad Nacional del
Litorals Santa Fe, 1965 ; véanse en especial, los capítulos IIIs IV y V.
12/ Véase Richard Hoggart.. TheUses of_Literacy.. Penguin Bookss Londress
19693 en especial el capitulo 3S Them and Us;.

5

la asincronía entre ambas variables, parece lógico que se haya producido una
devaluación general de los títulos y grados educativos y que para desempeñar
el mismo rol una generación requiera un nivel educacional más elevado que la
anterior 13/. Pero más allá de esta afirmación general, poco y nada sabemos
de la complejidad de estos procesos de devaluación educativa. Tenemos conocimiento, por ejemplo - y el autor del presente trabajo lo prueba en forma
fehaciente - que en las actividades manufactureras se torna cada vez más difícil
ingresar al desempeño de una ocupación con la enseñanza primaria incompleta, y
las posibilidades son casi nulas para los analfabetos. Sabemos igualmente que en el
llamado sector terciario moderno es cada vez más frecuente el fenómeno de sobreeducación relativa, así, el desempeño de cargos que no requerirían más de seis
años de educación9 los ocupan personas con diez, doce y más años de estudio.
Y también sabemos
que mayor educación no asegura necesariamente mayor productividad.
Pero este proceso de devaluación tampoco es ajeno, por otra parte, a un
fenómeno paralelo., que se observa con frecuencia, de conocimientos preferentemente decrecientes a igual título educativo.
La masificación de la educación, las dificultades para reponer y ampliar
los equipos2 la insuficiencia de las innovaciones pedagógicas, son algunos de
los fenómenos que están determinando una menor calidad de la educación, lo que
ocurre no sólo en América Latina sino también en algunos países desarrollados.
Como consecuencias la comparación diacrónica de los perfiles educativos de las
ocupaciones no permite inferir del aumento de los años promedio de escolarización,
incrementos similares en materia
de desarrollo de la inteligencia, capacitación
científica básica o competencia técnica.
Otro aspecto no meaos significativo consiste en distinguir entre aprendizajes de conocimientos específicos y preparación de mentalidades experimentales con criterios de análisis que posean a su vez pautas de flexibilidad
adecuadas para readaptarse en forma permanente a los cambios tecnológicos. Al
respecto sólo podría decirse qya sería deseable poder establecer si la educación institucionalizada alcanza logros altos o bajos en esta materia.
La expansión educativa también ha afectado la homogeneidad de los conocimientos resultantes de un determina.do numero de años de estudio. En muchos
países de la región, tanto la enseñanza oficial como la privada se han diferenciado internamente y se han estratificado desde el punto de vista intelectual
en forma notoria. Por consiguiente, en modo alguno pueden equipararse los
mismos títulos o grados obtenidos en diferentes centros educacionales. Lo
mismo ocurre con el grado escolar alcanzado9 porque dada la amplia escala que
existe entre la aprobación mínima y la aprobación con calificaciones sobresalientes s es poco significativo para medir la capacidad y el conocimiento de los
sujetos. Ahora bien, paralelamente a este fenómeno, de variabilidad interna

13/ El fenómeno indicado no coincide necesariamente con situaciones de
oportunidades decrecientes de movilidad a través del sistema educativo. Véase
como análisis para sociedades desarrolladas: Raymond Boudon, Education ,
Opportunity and Social Inequality, John Wiley S Sons, Nueva York, 1974.

.. 6 _
.

de los indicadores educativos9 existe un fenómeno de homogeneización provocado
por los sistemas de comunicación de masas a los que están expuestas personas de
diferentes niveles educativos. Aunque todavía poco se sabe sobre el efecto
educacional y cognoscitivo que tienen los mensajes de los medios de comunicación
de masas comprendidos en sus actividades de informacións entretenimiento o publicidad, es indudable que, con independencia de la evaluación que de ellos pueda
efectuarse en términos culturales9 tienen un efecto considerable en materia de
apertura al conocimiento del mundo9 o a la comprensión de situaciones complejas,
o al manejo de un determinado lenguaje.
Para apreciar el cambio9 basta pensar en las diferencias que en cuanto a
información o percepción del mundo tienen los jóvenes urbanos en relación a sus
pares rurales de una generación anterior.
Cuando se eligen posiciones
extremas en relación con el analfabetismo o carencia absoluta de educación,, y estudios avanzados, el papel de la
educación se torna evidente en la preparación de un individuo en condiciones
de producir y entender los sistemas sociales y técnicos o en la capacitación
requerida para ajustarse a situaciones cambiantes o para ser sometido a sistemas
de reciclaje o Sin embargo, parecería que existe un nivel educativo mínimo a
partir del cual las diferencias que introducen algunos años más de estudio
dejan de ser significativas desde el punto de vista cualitativo con respecto a
la capacidad de adaptación y a la flexibilidad en el desempeño de roles productivos. Dicho de otra forma: es muy difícil determinar si un sujeto As que ha
cursado la escuela primaria completa y posee cierta experiencia en el trabajo3
tiene menor aptitud que un sujeto B s con 9 años de educación y ninguna experiencia
en el trabajo. Parecería que a partir de determinado nivel educativo mínimo
existe una potencialidad para aprendizajes sucesivos y adaptación de acuerdo a
la experiencia en el trabajo9 que hace de éste una vía educativa de enorme
importancia en la movilidad ascendente.
Por lo general se considera que la formación educativa es superior a le.
formación laboral9 aunque la hipótesis no ha sido fehacientemente probada, De
todos modos es evidente que las formaciones respectivas son cualitativamente
distintas y que su rol también es muy diferente según el estrato tecnológico
o el puesto para el cual se está preparando un individuo« En este sentido
ambas formas pueden constituir vías convergentes de preparación de los recursos
humanos, cada una de las cuales aporta virtudes y defectos específicos. Ahora
bien 5 es innegable que sería muy importante saber si la educación brinda en
todos los casos mayor adaptabilidad que la experiencia profesional- La variedad
de situaciones debe ser muy grande porque del lado del sistema educativo podrían
señalarsej como elementos negativos „ la presencia de rigideces y dogmatismos en
la formacións y del lado del trabajo,, la rutina y la falta de oportunidad de
aprendizaje; mientras que3 como elementos positivos,, se podría indicar la formaciór
cultural y científica en el primer caso,, y la experiencia y adaptación a los
procesos de innovación realizados paulatinamente en las industrias como forma de
adaptabilidad no experimentada por el educado formalmente o
El perfil educativo de la mano de obra ocupada en el sector transformación
se está incrementando en forma considerable. En el caso argentino - elegido
como unidad de análisis para este trabajo por :. coojunt. de circunstancias
;n

7

que más adelante se enuncian - este fenómeno responde a una serie de factores
cuya ponderación es dificil establecer pero que, sin pretender agotarlos,
pueden ser enumerados como sigue:
a) La industrias en el caso argentino, realizó un considerable cambio
tecnológico durante el período 1960-1970, con desarrollo de los sectores más
dinámicos y con una elevada participación de las corporaciones multinacionales 1 \ /
¿.
Las nuevas tecnologías modificaron la naturaleza de los cargos productivos,
exigiendo mayor nivel educativo; en algunos casos por la compejidad de las
funciones que debía desempeñar, y en otros por la necesidad de que el trabajador
comprendiera la naturaleza de procesos automatizados. Paralelamente, se incorporaron actividades en materia de administración, promoción y diseño tecnológico que, por sus características, demandaron personal con mayor educación que
la habitualmente exigida en funciones productivas.
b) Las nuevas empresas de cierta magnitud reclutan su mano de obra utilizando la educación no necesariamente como indicador de aptitud específica para
el desempeño del cargo, sino más bien como indicador genérico de capacidad,
constancia, inteligencia y flexibilidad. En algunas empresas donde tienen lugar
procesos relativamente intensos de promoción interna, ya sea por convenios sindicales o por interés en la promoción del personal, se utiliza como criterio
exigir un elevado nivel educativo aunque las tareas iniciales que vaya a desempeñar el que acaba de incorporarse no requieran esas calificaciones, pero se
las exige en forma anticipada acorde con los puestos que posiblemente pueda
desempeñar en el futuro.
c) La situación del sector manufacturero es progresivamente diferenciada
y estratificada; coexisten en él formas artesanales, empresas de tecnología
simple y otras de alta dotación de capital y tecnología. Estas últimas brindan
a sus asalariados mayores ingresos que los vigentes en el mercado de empleo; en
consecuencia« tienen una demanda de empleos por personas con niveles educativos
superiores a los habituales si se considera el conjunto de la manufactura.
d) La expansión de la edi .ación a tasas muy superiores a las del empleo
global y a la de los roles ocupp. :ionales de la parte superior de la estratificación genera por sí misma un mejoramiento del perfil educativo de la mano de
obra del sector manufacturero. Es bastante sabido que al aumentar el número de
años promedio de educación3 si bien se mantienen con algunas variaciones las
distancias relativas entre los grados educativos en cuanto a su valor en el
mercado de empleo, se produce una devaluación de todo el proceso educativo en
relación al empleo, con la consecuencia de que los más educados no encuentran
las altas posiciones acordes con su nivel, y se desplazan por tanto hacia otras
inferiores empujando a los restantes grupos en el mismo sentido. Estos fenómenos explican, con respecto al sector de los menos educados, la tendencia que
lleva a expulsarlos del mercado formal de empleo o de aquellas actividades que
poseen mejor status y mayores remuneraciones dentro del mismo sector formal.
(La comparación entre los perfiles educativos de la industria y de la construcción
14/ Juan V. Sourrouille, El impacto de las empresas transnacionales sobre
el empleo y los ingresos: el caso de Argentina, OIT, Ginebra, abril de 1976.

según los censos de 1960 y 170 en Argentina constituye un buen ejemplo de
ello.)
Sin embargoB la tendencia anotada tiene variaciones muy significativas
dentro del sector industrialae incluso en el ámbito específico de ciertas
empresas. En ambos casos puede comprobarse la persistencia de relaciones no
ajustadas entre educación y ocupación. El empleo de la expresión carencia
de ajuste no implica calificar negativamente la situación9 sino tan sólo
indicar que si bien existe una tendencia hacia el ascenso de los niveles educativoss hay factores que actúan para que dicha tendencia no tenga una vigencia
uniforme. Inclusive podría sostenerse que algunos de esos factores pueden ser
considerados positivamente en términos de movilidad social3 o también en
términos de permanencia de las vías convergentes educación/trabajo como forma
de tener acceso a las ocupaciones; entre estos factores podrían citarse:
a) Situaciones de transición de la pequeña a la mediana empresa, o de
la mediana a la grande5 en las que se mantiene una valorización considerable
de las experiencias de aprendizaje en el trabajos del papel que tienen en la
producción los individuos poseedores de determinadas virtudes productivas
(no se debe omitir que junto a la producción automatizada subsisten y se desarrollan funciones que requieren artesanías o excelencia eh el dominio de un
oficio.) 5 y un cierto recelo con respecto a las formaciones educativas prolongadas como fuente de inadaptación a la naturaleza de las empresas.
b) En algunas unidades productivas quizá existen resistencias a reclutar
mano de obra relativamente sobreeducada por temor a la contradicción entre nivel
educativo y rol ocupacionals y al papel que esta contradicción puede desempeñar
como fuente de tensiones. Es conocido en los países desarrollados el fenómeno
de que el trabajo automatizado brinda pocas oportunidades de realización, y que
el elevado nivel de educación conduce a un interés por participar en la toma de
decisiones de la unidad productiva.
c) Los criterios de movilidad interna en la empresa, antes indicados.;
desempeñarían un papel muy relevante en materia de promoción de quienes tie* a .
bajos índices educativos pero mucha experiencia en el trabajo.
El trabajo que aquí se presenta
constituye una respuesta a muchas
preguntas pendientes que el tema plantea. Pero como intencionadamente se ha
propuesto un abordaje multifacético para situar el tema de industrialización
y educación,, genera un numero de preguntas no menor que las que responde „ y
esto debe considerarse una virtud bastante apreciable. Entre las interrogantes
podrían mencionarse:
¿La enseñanza técnica formal se adecúa en forma dinámica al nuevo perfil
de la industria y a sus camJoios tecnológicos?
¿Cuál es el papel de los sistemas de capacitación en el seno de las propias
empresas?
¿Existe una formación educativa de los oficios en los pequeños talleres
cuando ella no se realiza como aprendizaje en el sistema educativo-formals

- 9 -

por haber elegido un ciclo prolongado de formación?
¿Cuál es la experiencia de las empresas al reclutar personas con formación
media provenientes de la enseñanza general, con respecto a otras provenientes de la enseñanza técnica?
¿Cuál es la real incidencia del nivel educativo sobre la movilidad ocupacional del personal dentro de la industria?
Y finalmente, la pregunta esencial que surge del presente trabajo:
¿Cuál es exactamente el papel que por un lado tiene la formación educativa -y por otro la capacitación en el trabajo para el desempeño de roles
ocupacionales específicos?
El nivel de nuestro conocimiento a partir del trabajo Industrialización
y educación es hoy lo suficientemente amplio como para saber que las generalizaciones sobre el tema son ya insatisfactorias, y que sólo se podrá definir
con exactitud una política de planificación de la educación en la medida que se
conozcan pormenorizadamente los requerimientos y las vías de formación para el
desempeño de roles ocupacionales específicos.

Germán W. Rama

- 10 -

lo

ALCANCES Y OBJETIVOS

A partir del decenio de 1950s y como consecuencia de la progresiva difusión de los enfoques economicistas en el análisis del sistema educativo y de
sus funciones, se realizaron tanto en Argentina como en el resto de los países
de la región, numerosas investigaciones acerca del perfil educativo de la mano
de obra ocupada en el sector industrial. Dichos trabajos, realizados casi
exclusivamente dentro del marco de uno de esos enfoques, el de los recursos
humanos, centraban generalmente su atención en los déficit advertidos en
algunas categorías de personal calificado, y en los desajustes entre nivel
educativo formal y categoría ocupacional alcanzada.
Durante ese mismo lapso, ambos sectores de la estructura social (educación
e industria) sufrieron transformaciones importantes. La educación se expandió
en forma significativa, determinando un elevamiento de los perfiles educativos
de la población joven claramente perceptible, mientras que algunos sectores
de la industria renovaban sus equipos incorporando tecnología avanzada que,
entre otros efectos, provocó un estancamiento relativo de su capacidad para
absorber mano de obra.
En el marco de estas tendencias, los trabajos que se basaban en el indicador de educación formal como el más válido para medir el ajuste entre categorías ocupacionales y calificaciones requeridas para su desempeño, y aún
las tan difundidas imágenes sobre los déficit de mano de obra calificada, comenzaron a ser cuestionados. Por un lado, los datos revelaron que el mejoramiento
de los niveles educativos provocó la aparición de desajustes cada vez más generalizados aunque inversos a los señalados en los trabajos anteriores; de este
modo aparecían con igual frecuencia los desajustes caracterizados por escasa
educación formal y elevada ocupación, como los inversos: elevada educación formal y bajo nivel ocupacional. Por otra parte, si bien en ciertas categorías
los déficit seguían registrándose (y en varios casos eran déficit inevitables
dada la incorporación tecnológica repentina y de carácter poco conocido en el
país), en otras el problema era el inverso: oferta de personal por encima de las
posibilidades de absorción.
La evidencia empírica acumulada en la última década acerca de estos
problemas permitió evaluar su complejidad y planteó serias dudas acerca de la
validez de ciertas hipótesis y conceptos corrientemente aceptados. En última
instancia, lo que puede sostenerse a partir de estas comprobaciones es que las
propuestas del ajuste perfecto entre educación formal y ocupaciones no es una
meta viable y, probablementes ni siquiera deseable por lo menos en el marco
de estructuras sociales y mercados de trabajo como los vigentes en América
Latina. La persistencia de estos desajustes (término que en este estudio se
utiliza sin connotación negativa alguna) está indicando que en alguna medida
los individuos incorporados a la actividad industrial sin elevados niveles
educativos, están utilizando otras instancias de formación y capacitación que
les permitan suplir sus carencias en términos de calificaciones para el trabajo
y lograr así cierto grado de movilidad ocupacional. Complementariamente con
este proceso se presentan también las situaciones inversas, es decir, que
muestran la subutilización de capacidades en diversos sectores de la producción
y que, en conjunto, explican el significativo grado de heterogeneidad percep- 11 -

tibie en el sector industrial.
El presente trabajo es un primer paso en esta línea de investigación, y
el mismo fue concebido como etapa previa en el estudio específico de la enseñanza técnica en Argentina. La elección de este país para iniciar el tratamiento de estos problemas se justifica por varios motivos, vinculados todos
con el hecho de que en Argentina es donde se presenta la gama más variada de
situaciones y donde la complejidad permite una mayor riqueza de análisis.
La primera de estas razones deriva del temprano origen histórico de la
industrialización, que determinó la vigencia de diferentes estratos tecnológicos con muy distintos requerimientos de mano de obra, tanto cuantitativos
como cualitativos. Pero lo interesante del caso argentino es que esa vigencia
no tiene un carácter totalmente marginal dentro del sistema productivo; por
el contrario, la incorporación de las grandes empresas de tecnología avanzada
se ha realizado conservando y utilizando buena parte de la pequeña y mediana
industria a través de un complejo sistema de satelización que, en algunos
casos, como el automotriz por ejemplo, tiene dimensiones muy significativas.
La segunda de las razones que justifican esta elección proviene del hecho
de que en Argentina, complementariamente con su temprano desarrollo industrial,
los sectores sociales vinculados a esta actividad ampliaron su participación
y su capacidad para intervenir en la regulación de los mecanismos del mercado
de trabajo. Este factor tiene una incidencia no siempre bien evaluada en el
comportamiento del mercado de trabajo y en la creación de instancias de
formación ajenas al sistema educativo formal, las que han contribuido significativamente a alterar las correlaciones normales entre educación y ocupación.
Algunos ejemplos pueden aclarar este problema:
a) La presencia de un movimiento sindical que tendió a garantizar la estabilidad del personal y la vigencia de la promoción interna como forma de reclutamiento, contribuyó a que el papel de la educación formal no fuera tan gravitante como puede serlo en otros contextos donde el sindicalismo desempeña un
papel menos protagónico. Esta misma presencia sindical, unida a las exigencias
de la tecnología avanzada, impulsaron dentro del sector de empresas de estas
características la creación de importantes programas de capacitación del personal
al margen del sistema educativo formal.
b) La existencia de un significativo sector dentro de la industria que,
particularmente en la pequeña y mediana empresa, proviene del desarrollo de
pequeños talleres manufactureros, explica el bajo nivel educativo formal de
sus empresarios. A su vez, este origen y el nivel tecnológico dentro del
cual desarrollan sus actividades hace comprensible la manifiesta actitud
anti-intelectualista que se percibe en este ámbito, actitud que se traduce
en una valoración muy alta de la experiencia en el trabajo, en desmedro de la
formación teórico-científica que otorga el sistema educativo.
Inversamente
a los ejemplos mencionados, que tienden a presentar algunos
factores que explicarían la presencia de individuos con escasa educación formal
que pudieron alcanzar puestos que exigen altas calificaciones, se podrían citar
- 12 -

otros donde el papel de la educación formal es muy significativo. La modernización tecnológica operada en la industria argentina desde el decenio de
1950 amplió notablemente la necesidad de personal técnico y profesional que,
aunque careciese de la formación adecuada para el desempeño de tareas dentro
de la tecnología adoptada por la empresas tenia en cambio las bases científico-técnicas mínimas para poder tener acceso al aprendizaje específico.
Dentro de este mismo sector de empresas, la experiencia en el trabajo no tiene
la gravitación que se le asigna en la industria más tradicional, ya que por
el carácter único de la tecnología o por la simplicidad creciente de las
tareas a realizar9 la experiencia no importa o carece de sentido exigirla. En
este marco, la educación formal desempeña tanto el papel que acredita determinadas calificaciones para el trabajo como el rol de credencial indicativa
de ciertas aptitudes estimadas importantes para el reclutamiento y el desempeño general.
Esta esquemática visión de posibles situaciones tiende a subrayar, además
de la importancia del caso argentino para un análisis de este tipo, otras
dos cuestiones igualmente importantes:
a) La enorme variedad de elementos que están en juego y, por lo tanto,
la necesidad de evitar en lo posible las generalizaciones a partir de datos
sobre un sector, sobre una rama o sobre una categoría ocupacional; y
b) El carácter necesariamente exploratorio que tiene este trabajo, en el
cual se intentan plantear problemas o comprobar su existencia antes que resolverlos.
Una de las dificultades más serias con que tropezó la realización de este
trabajo se debe a la carencia de estudios empíricos sobre los mecanismos del
mercado ocupacional en Argentina, así como sobre las calificaciones del
personal empleado según los diferentes estratos tecnológicos 1/. En este
trabajo se trató de aprovechar todo el material disponible aún cuando tenga
su origen en diferentes niveles de análisis y distintos criterios de agregación. Esta diversidad de fuentes permitió, entre otras cosas, observar en
qué medida ciertos aspectos se mantenían o no en todas las unidades de aiú.lisis
y cuáles eran específicos de ciertos sectores.
La enumeración de las fuentes utilizadas es la siguiente:
a) La información disponible de los censos nacionales de población 1960
y 1970s y algunos datos obtenidos de tabulados especiales no publicados.
b) Los resultados de encuestas realizadas sobre el sector industrial, o
sobre algunos de sus segmentos,, posteriores a 1960s y que contenían información
sobre el perfil educativo del personal empleado o sobre ciertos aspectos del
1/ Un análisis de las carencias y dificultades de la información estadística existente, acompañada por un intento de diseñar las categorías estadísticas apropiadas para la recolección de datos reducida al ámbito de la industria textil, puede verse en un trabajo realizado en forma conjunta por el INPE
y el INDECS sobre Lp S requerimientos diferenciales de mano de obra en la rama
textil, borrador, Buenos Aires5 octubre de 1975.
i
- 13 -

trabajo industrial, tales como capacitación en la empresa, actitudes hacia la
capacitación, reclutamiento, etc. Las encuestas específicas están citadas en
el texto.
c) Datos estadísticos existentes sobre matrícula, rendimiento, orientaciones, etc., referidos al sistema educativo en general, y a la enseñanza
técnica en particular.
d) Por último, los resultados no sistemáticos de una serie de entrevistas
informales realizadas a jefes de personal, encargados o gerentes de capacitación, responsables de reclutamiento, etc., de una serie de importantes
empresas industriales.
Este trabajo consta de nueve capítulos. El segundo de ellos está destinado
a presentar un breve balance histórico de la relación entre el proceso de
industrialización y sus requerimientos educativos hasta mediados del decenio
de 1950, analizando en especial la articulación entre el estadio tecnológico
vigente en ese período y la organización y funciones asignadas a la enseñanza
técnica.
Los cinco capítulos siguientes consideran específicamente el perfil educativo de la mano de obra industrial en el período posterior a 1960 hasta la
actualidad» Este análisis se realiza desde diferentes niveles y con fuentes
distintas según los casos. El capítulo tercero ofrece un balance general a
partir de los datos sobre tasas de actividad según sexo y edad, y la evolución
de la distribución de la PEA en los diferentes sectores de actividad. El
cuarto analiza la importancia de los diversos grupos ocupacionales dentro del
sector industrial planteando el problema de la terciarización que se estaría
produciendo en el interior mismo de la actividad industrial. El capítulo
siguiente ofrece una primera aproximación a un tema que merecería un particular
análisis en profundidad: el mercado ocupacional de la población menos educada.
Los capítulos sexto y séptimo son los centrales en esta descripción; en ellos
se intenta ofrecer un balance de la evolución del perfil educativo de la mano
de obra industrial entre 1960 y 1970 según ramas de la industria y dimensión
de las empresas, apelando para ello a los datos censales y a algunas encuestas
con importante información sobre este tema. El capítulo ocho trata el problema
de la capacitación de las empresas y los criterios de reclutamiento y promoción.
El capítulo nueve, finalmente, resume las observaciones y conclusiones sobre el
conjunto de problemas abordados en este estudio.

- 14 -

II.

LAS FASES DE LA INDUSTRIALIZACION Y LA ENSEÑANZA TECNICA HASTA 1955

Las explicaciones más habituales acerca de la evolución histórica, de la
industria argentina coinciden en señalar la existencia de tres fases, claramente diferenciadas entre ellas, y que se suceden desde fines del siglo pasado
hasta la actualidad.
En la primera de ellas, que abarca desde los comienzos hasta 1930, la
industria desempeñó un papel de escasa gravitación en el crecimiento económico
del país. Sin embargo, varios trabajos sobre el tema coinciden correctamente
en señalar que no debe subestimarse la importancia de la existencia de un
vasto sector industrial compuesto por establecimientos de magnitud considerable, dedicados a la manufactura de productos agrícolas (bodegas, frigoríficos, molinos harineros, ingenios, etc.), y por un conjunto muy numeroso
aunque disperso en pequeños talleres de poca dotación de personal y de capital,
que se instalaron en los centros urbanos más importantes y cuyo personal era
de origen predominantemente extranjero. Esta presencia fue particularmente
importante desde el punto de vista de la existencia de mano de obra adiestrada
en el trabajo y en condiciones de integrarse rápidamente al proceso de crecimiento operado a partir de la crisis del año 1930 2/.
Las dos fases restantes, posteriores a la llamada crisis del 30 se
sitúan - con todas las limitaciones que tiene el establecimiento de fechas
precisas para procesos de este tipo - en 1935-1955 la primera, y desde 1955
hasta hoy la segunda. Ambas fases se vinculan con diferentes procesos internos
de tipo político-social y con distintas coyunturas internacionales. Dentro de
los limites de este trabajo sólo haremos una rápida descripción de los rasgos
que, desde el punto de vista del estudio de las relaciones entre aparato
productivo y educación, resulten significativas. Dejamos de lado el tratamiento de las restantes variables que, por otra parte, ya han sido objeto de
varias y consistentes investigaciones 3/.
2/ El estudio de las características del sector industrial argentino
anterior a 1930 puede verse en algunos trabajos especiales sobre el tema.
Para un panorama global, A. Dorfman, Evolución de la industria argentinas
Losada, Buenos Airess 1942 y, del mismo autors Historia de la industria
argentina. Solar, Buenos Aires, 1970. Sobre el problema de la participación
extranjera en la actividad industrial, véase G. Beyhaut, R. Cortés Condes
H. Gorostegui y S. Torrado, Los inmigrantes en el sistema ocupacional
argentino, en T.S. D i Telia y otros, Argentina, s o c i e d a d de masas, Eudeba,
Buenos Aires, 1965; Oscar Cornblit, Inmigrantes y empresarios en la política
argentina, en Desarrollo Económico, Buenos Aires, 1967, N° 24. También
R„ Cortés Conde, Problemas del crecimiento industrial (1870-1914), en
T.S. Di Telia, op. cit.
3/ Entre las más recientes pueden citarse Eduardo Jorge, Industria y
concentración económica. Siglo XXI, Buenos Airess 1972; Monica Peralta Ramos,
Etapas d¿acumulación y alianzas de clase en Argentina 1930/1970, Siglo XXI,
Buenos~Aires, 1972. A. B. Rofman y L. A. Romero, Sistema socio-económico y
estructura regional en la Argentina, Amorrortu, Buenos Aires, 1973.

- 15 -

Durante la primera de las fases mencionadas (1935-1955), el desarrollo
industrial estuvo encabezado por los sectores productores de bienes de consumo
(alimentos y textiles principalmente) que destinaban la mayor parte de su
producción al mercado interno 4/.
La tecnología utilizada para este tipo de producción era poco compleja
y se basaba en el uso intensivo de mano de obra. En una investigación interindustrial donde se correlacionaron una serie de variables tales como producción
bruta, producto bruto, empleo, producto por habitante, ingresos por persona
empleada, etc., Jorge Katz halló que en el periodo 1946-1954- no aparecía una
correlación significativa entre cambios en la productividad y cambios en la
producción, circunstancia que sugiere al autor la hipótesis según la cual el
escaso progreso tecnológico y rendimientos constantes a escala habrían sido
las características estructurales de este período. El crecimiento del producto
de la actividad industrial aparece, en cambio, asociado a cambios en el empleo
caracterizados por el rápido crecimiento de la mano de obra en la manufactura 5/.
La intensidad de uso de mano de obra y el escaso progreso tecnológico
determinaron, desde el punto de vista del empleo y de las calificaciones requeridas para el trabajo, una serie de efectos importantes. Sintéticamente puede
sostenerse que fueron estos rasgos los que permitieron una incorporación masiva
de mano de obra sin tradición de trabajo industrial, compuesta en buena parte
por los migrantes rurales que se integraron a la vida urbana cuando estos
centros ofrecían muy amplias oportunidades de empleo en los sectores productivos.
Por otra parte, la baja complejidad tecnológica permitiría comprender en cierta
medida la insuficiente absorción de los escasos técnicos producidos localmente
a través del nivel medio del sistema educativo en su modalidad industrial 6_/.
Por supuesto que la resistencia al empleo de los técnicos locales no puede
explicarse exclusivamente por la baja complejidad tecnológica; es probable

4/ En el trabajo ya citado de M. Peralta Ramos se explican los cambios
operados al finalizar la guerra er relación a la situación y papel del mercado
interno en el mantenimiento del nivel de producción industrial conseguido
durante la guerra. Allí se explica también la articulación de las fuerzas
sociales que se dio como base para el desarrollo de una política de apoyo a
la industria local, y que cristalizó con el advenimiento del movimiento peronista al poder en 1946.
5/ Jorge M. Katz, Características estructurales del crecimiento
industrial argentino, 1946-1961, en Desarrollo Económico, Buenos Aires, N°26
págs. 59/76.
6/ Una encuesta realizada en 1942 para determinar el grado de aprovechamiento por parte de la industria local de los egresados de las escuelas
industriales reveló que ...muy pocos egresados... trabajan en realidad en la
industria particular. La inmensa mayoría de ellos desempeñan cargos técnicos
en reparticiones del Estado. La misma encuesta reveló que entre los industriales existía una opinión muy poco favorable al desempeño de estos técnicos.
Véase un comentario general sobre los resultados de la encuesta y las cifras
más globales en el informe del inspector J. J. Gómez Araujo publicado en la
Memoria del Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, 1942, tomo I,
págs. 220/221.
- 16 -

que las deficiencias de la formación escolar y el desarrollo de sectores
productivos nuevos para los cuales la formación local no era apropiada, hayan
contribuido a generar este fenomeno, complementario con la presencia en el
país de importantes contingentes de mano de obra extranjera con ciertos
niveles de calificación y con tradición de trabajo industrial. Este recurso
tiene larga tradición en la historia argentina9 y durante este período llegó
inclusive a plantear problemas de competencia que fueron percibidos como
graves por algunos sectores de opinión vinculados a los técnicos locales 7/.
Unido al escaso nivel tecnológico y a la presencia de mano de obra
formada en el extranjero, el crecimiento industrial contó con una población
que si bien no había tenido acceso a un largo proceso de educación formal,
por lo menos había realizado los aprendizajes básicos en un mínimo de años
de escolaridad.
Para explicar este fenómeno es importante tener en cuenta que Argentina
tenía ya en 1930 al 70% aproximadamente de su población escolar matriculada
en la escuela primaria, y que en función de incentivos o necesidades distintas
a las puramente económicas, el país poseía desde fines del siglo pasado un
sistema de educación publica montado para permitir el acceso masivo de partes
importantes de los sectores populares.
Sin embargo, a pesar de la presencia de mano de obra extranjera, a
pesar de contar con una población mínimamente educada y a pesar también de
los bajos requerimientos derivados de una tecnología poco compleja, el crecimiento industrial fue un factor que replanteó el problema de la enseñanza en
el país, particularmente el referido a las modalidades técnicas.
De esta manera, desde fines del decenio de 1940, y con mucho más intensidad después de 1945, el crecimiento de la enseñanza técnica adquirió contornos espectaculares. Mientras en 1935 representaba un 8,7 del total de la
matricula de la enseñanza media, en 1945 ya había crecido al 13,3 y cinco
años después su matrícula superaba el 21% del total
(cuadro 1), En términos
relativos, esta cifra es la de mayor magnitud registrada a lo largo de toda
la historia argentina.
7/ Es interesante recordar aquí la apreciación de Ricardo M. Ortiz,
quien junto a A. Dorfman y otros, impulsaban hacia fines del decenio de 1940
la acción de la Asociación del Profesorado Industrial. Dicha Asociación
gestionó durante este período la sanción de una ley que estableciera que los
industriales debían ocupar un determinado número de técnicos argentinos a
los cuales se les permitiera, a su vez, ejercer la docencia. Ortiz planteaba
la necesidad de perforar la resistencia que la industria ofrece a utilizar
el técnico argentino, resistencia que dejaba como únicas posibilidades el
ingreso a la actividad productiva por el extremo inferior del escalafón,
o el alejamiento de la producción en favor de otras actividades o de la
continuación de estudios universitarios. Véase Ricardo M. Ortiz y otros.
Por la emancipación técnica del país; cuestiones sobre enseñanza industrial,
Editorial
Argentina de Finanzas y Administración, Buenos Aires,
1945.
- 17 -

Cuadro 1.

Matrícula de enseñanza inedia. Distribución por modalidades,
1930-1973

Año

Bachillerato

Normal

1930

31 035
(36,2)

23 453
(27,3)

8 714

(10,1)

6 268
(7,3)

16 244
(18,9)

85 732

1935

40 953
(39.0)

24 387
(23.2)

11 050
(10.5)

9 203
(8,7)

19 269
(18,3)

104 862

1940

46 464
(30.1)

45 394
(29.5)

18 883
(12,2)

16 352

(10,6)

26 000
(16,9)

153 918

1945

62 151
(30,8)

50 331
(25,0)

27 880
(13,8)

26 760
(13.3)

34 048
(16,9)

201 170

1950

75 915
(23,4)

62 477
(19.3)

52 148

(16,1)

69 319
(21.4)

63 725
(19,7)

323 584

97 306

83 257
(17.6)

86 395
(18,3)

94 182
(19,9)

471 895

178 739
(22,6)

113 451
(14,3)

133 398
(16,9)

789 077

271 142
(27,81)

147 994
(15,18)

151 842
(15,58)

974 826

355 548
(31,58)

185 923
(16,52)

161 592
1 125 715
(14,35)

1955

110 755
(23,4)

1965

178 555

1970

403 282
(41,27)

1973

422 652
(37,55)

(22,6)

Educativa.

(20.6)

184 934
(23.4)
566
(0,06)

Comercial

Industrial

Otras

Total

Fuente: Ministerio de Cultura y Educación, Departamento de Estadística

Pero esta expansión no se realizó exclusivamente en el marco de las
instituciones de enseñanza técnica tradicionales dentro del sistema educativo.
Al contrario, junto con la expansión cuantitativa, este sector de la enseñanza
sufrió modificaciones en su composición interna que es importante describir en
sus líneas generales.
Hacia fines del decenio de 1930, la enseñanza técnico-industrial argentina contaba con tres tipos de establecimientos principales:
a) La escuela industrial, cuyo origen data de fines del siglo pasado} y
constituía una modalidad más de la enseñanza media corriente. En este sentido,
compartía con el resto de las modalidades del mismo nivel la función de formar
- 18 -

/

candidatos para la universidad, en especial para las distintas ramas de la
ingeniería.
b) Las escuelas de artes y oficios, que comenzaron a crearse desde principios de siglo y que solo exigían el 4 o grado de escuela primaria aprobado para
ingresar. Dichos establecimientos se habían difundido en zonas no industriales
del país y tendían más bien a formar artesanos en ciertos oficios que se suponían de importancia para actividades en centros urbanos de escasa magnitud
(herrería, carpintería).
c) Las escuelas de oficios, creadas a partir de 1934 y que exigían para
el ingreso la escuela primaria completa. Dichos establecimientos tenían un
propósito más ajustado a los requerimientos del desarrollo industrial, razón
por la cual fueron creados en centros urbano-industriales y con especialidades
que cubrían mejor el espectro de la actividad productiva (electricidad, construcciones, herrería, carpintería).
No parece ser éste el lugar adecuado para un balance del significado de
cada una de estas instancias de formación de mano de obra como así tampoco de
su desarrollo; en una visión de conjunto, puede sostenerse que hasta el
decenio de 1940 las formas alternativas a la escuela industrial tuvieron un
escaso desarrollo. Pero con posterioridad a esa fecha - más precisamente, a
partir de 1944- se creó la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación
Profesional (CNAOP) en cuyo ámbito se realizó una parte muy considerable de
la expansión de la enseñanza técnica de este período. Según datos de algunas
fuentes y trabajos dedicados al tema, alrededor del 50% o más del crecimiento
de la matrícula técnica entre los años 1945 y 1955 correspondió a los establecimientos de la CNAOP 8/. La canalización del crecimiento educativo de estas
modalidades a través de las opciones abiertas por esta nueva institución debe
referirse a una serie de factores de muy diversa índole y que atañen tanto a
motivaciones de orden político-social como a factores vinculados con el ajuste
a necesidades concretas de la producción. Entre los primeros cabe mencionar
la necesidad de articular alguna forma de canalización del acceso de sectores
populares a la educación por vías diferentes a las tradicionalmente utilizadas
por las capas medias. Entre los segundos, es importante advertir que las
instancias abiertas por la CNAOP cubrían una amplia gama de las necesidades
de calificación en diferentes niveles de la producción, y que, además, en
todas ellas se daba una mayor vinculación entre enseñanza y trabajo que la
ofrecida por el sistema tradicional; los propósitos iniciales de la CNAOP se
orientaban a la capacitación de los individuos ya ocupados en la industria,
especialmente de los jóvenes, y para ello se obligaba a las empresas a
emplear entre un 5% y un 15% de menores aprendices sobre el total de obreros
especializados por ellas empleados. Dichos aprendices frecuentarían los estudios en cursos organizados en las empresas o en escuelas de medio turno.

8/ Véase David Wiñar, Poder político y educación. El peronismo y la
ComisTon Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional, Instituto
Di Telia-CIE, Buenos Aires, 1970j Pedro D. Weinbergs La enseñanza técnica
industrial en la Argentina 1936-1965, Instituto Di Tella-CIE, Buenos Aires,
1967.

- 19 -

El peso relativo de cada uno de estos factores es difícil de ponderar,
pero los resultados posteriores del proceso parecerían indicar que las motivaciones de orden político-social fueron el eje de la implementación de este
proyecto.
Como se sabe, la aplicación real del programa de la CNAOP no se ajustó
muy bien a los propósitos iniciales, y el mayor desarrollo no se dio en los
cursos para aprendices ni en las escuelas de medio turno sino en las escuelas fábricas de turno completo 9/. Este cambio produjo una aproximación cada
vez más estrecha entre las actividades de los establecimientos de la CNAOP
y los del resto del sistema escolar, aunque se mantuvieron las diferencias en
materia de orientación de los estudios, situación que permitió a la CNAOP
desempeñar un papel distinto al del resto del sistema. El énfasis puesto en
la formación práctica que caracterizó a estas escuelas les permitió hacer un
aporte significativo en la formación de obreros calificados en un oficio,
mientras que las escuelas industriales tendían más bien a la formación del
técnico 10/. Este énfasis es particularmente significativo si se piensa que
la estructura del sistema productivo para el cual se preparaba este personal
era una estructura basada en una tecnología de escasa complejidad y que
respondía - desde el punto de vista de la organización del trabajo - alas
características del modelo de la manufactura.
La confirmación cuantitativa de esta tendencia de la CNAOP a producir
personal de categorías medias de calificación puede percibirse en el cuadro
siguiente, donde se discriminan los egresados por tipo de cursos recibidos.
El volumen de egresados de cursos correspondientes al ciclo básico (tres años o
menos de estudio) es notoriamente superior al del curso técnico-superior y
respondía a una numerosa variedad de especialidades.

9/ En el ámbito de la CNAOP se desarrollaban tres tipos de cursos. El
e las Escuelas Fábrica, o escuelas de aprendizaje, que exigían para ingresar
haber aprobado la escuela primaria completa, tener una edad entre 14 y 18
años y no estar empleado en la industria. Los cursos duraban tres años con
48 horas semanales de clase y otorgaban el título de experto en un oficio
determinado. Las Escuelas de Medio Turno, que exigían, además de haber cursado
la escuela primaria completa, el certificado de trabajo en la industria
(aprendices); estos cursos también duraban tres años y otorgaban el mismo
título que las escuelas fábricas, pero tenían 24 horas semanales de clase. La
tercer modalidad eran los cursos de capacitación obrera para los cuales se
exigía, como en las anteriores, haber terminado la escuela primaria, o realizar
un curso de un año preparatorio en el caso de no poder satisfacer ese requisito,
ser mayor de 16 años y estar empleado en la especialidad elegida; estos cursos
duraban entre uno y tres años, e insumían entre 10 y 15 horas semanales.
d

10/

David Wiñar, op. cit., pág. 29.

- 20 -

Cuadro 2.

Egresados de establecimientos de la CNAOP por tipo
de cursos, 1950-1957

1950

Total
Ciclo Técnico
Total

Fuente:

1953

1954

1955

1957

1 690

1 731

1 707

1 780

2 300

1 574

981

1 224

1 117

1 098

1 342

1 750

1 358

2 078
(98)

2 914
(98)

2 848
(82)

2 805
(82)

3 122
(80)

4 050
(81)

2 932
(76)

38
(2)

55
(2)

620
(18)

603
(18)

772
(20)

955
(19)

914
(24)

2 116

Capacitación Obrera

1952

1 097

Aprendizaje

1951

2 969

3 468

3 408

3 894

5 005

3 846

P. D. Weinberg, op . cit.

Pero el cuadro muestra, a su vez, que a partir de 1952 se produce un
vuelco importante en esta tendencia, lo que debe vincularse con modificaciones en los objetivos y en las actividades de la CNAOP y que condujeron,
finalmente, a su fusión dentro de las características propias del sistema
educativo tradicional.
En síntesis, pues, la evolución de esta modalidad de enseñanza técnica
puede dividirse en dos grandes etapas. La primera abarcaría desde su creación
hasta aproximadamente 1950, y durante la misma se puso el énfasis en la articulación de los estudios con el trabajo, en la formación de operarios medios
con estudios terminales de corta duración y, desde el punto de vista organizativo, se desenvolvió en un ámbito diferente al del Ministerio de Educación.
Durante la segunda etapa, estos rasgos comienzan a diluirse, y se produce una
aproximación cada vez más intensa entre ambas formas de enseñanza técnica. En
realidad, las formas nuevas incorporadas por la CNAOP se van aproximando a las
tradicionales: hay un incremento en los estudios de larga duración, las autoridades se unifican, los planes de estudio prácticamente se superponen y, por
fin, después de 1955 ambas modalidades se unifican.
Varias son las razones que podrían explicar este fenómeno y% como ya se
dijo, no parece ser éste el lugar adecuado para un análisis historico detallado. Pero de todas maneras parecería que los factores que actuaron en la
determinación de este comportamiento se r e f i e r e n tanto a la estructura tecno-

- 21 -

lógica de la industria local como a ciertas concepciones y percepciones
sociales hacia el sistema educativo y sus funciones. Con respecto a lo
primero, los estudios que se ocupan del tema coinciden en señalar que en
estructuras productivas de tecnología poco compleja y de organización manufacturera del trabajo, el aprendizaje del oficio a través de la práctica misma
en el proceso productivo compite exitosamente con las formas de capacitación
a través de la educación formal 11/. Por otra parte, ese cambio en la orientación de los estudios técnicos coincidió con el agotamiento del proceso de
sustitución fácil de importaciones y la introducción progresiva de cambios
tecnológicos que, entre otras consecuencias, determinaron la aparición de
necesidades en materia de calificaciones muy diferentes a las derivadas de la
manufactura. En términos de organización del trabajo, el paso de la manufactura a la mecanización y a la automatización produce la mengua de la importancia cuantitativa de los obreros que dominan un oficio (los que se concentran
en las tareas de mantenimiento) y el crecimiento de la categoría de obreros
especializados (que a condición de haber recibido una educación formal
requieren escasa capacitación formal) y de técnicos y profesionales (que en
cambio requieren calificaciones formales de larga duración) 12/.
En cuanto a lo segundo, esto es, las concepciones sobre el sistema educativo, puede señalarse que ningún grupo social en ascenso admite modalidades
educativas que por su carácter terminal no habiliten para estudios posteriores. La presión para que esas vías se continúen hasta los niveles más altos
suele ser intensa y, en este caso, se concentraron tanto a través de la
creación de una instancia específica de tipo terciario (la Universidad Obrera
Nacional, hoy Universidad Tecnológica Nacional) destinada a permitir el pasaje
de los egresados de los establecimientos de la CNAOP al nivel universitario,
como por la progresiva pérdida de las características originales del proyecto.

11/ Véase Jorge Graciarena, Desarrollo, educación y ocupaciones
técnicas, en Revista de Ciencias de la Educación, Buenos Aires, No. 6, 1971.
12/ El concepto de obrero especializado corresponde al adoptado en los
textos clásicos de sociología del trabajo, donde se lo define como categoría
ocupacional propia del sistema de organización del trabajo de la producción
mecanizada (fase B) y caracterizada por la aptitud para adaptarse a las condiciones impuestas por la máquina. Las tareas de los obreros especializados son
por lo general tareas repetitivas y rutinarias, y corresponden a fragmentos
muy acotados del proceso total de producción. Véase George Friedmann, Pierre
Naville y otros, Tratado de sociología del trabajo, traducción de Julieta Campos,
Fondo de Cultura Económica, México, 1971, 2 vols., especialmente en vol. I, tercera parte.

- 22 -

III.

LA INDUSTRIALIZACION A PARTIR DE 1955

Los parámetros que orientaron la evolución industrial argentina durante
la fase que se acaba de describir comenzaron a agotar sus posibilidades después
de 1950. Cambios en la situación internacional y dificultades crecientes para
mantener el marco político dentro del cual se había desarrollado la sustitución
de importaciones, provocaron un desplazamiento progresivo de la estrategia
anterior, desplazamiento que se consolidó después de 1955.
Los rasgos centrales que diferentes autores destacaron para esta nueva
etapa son, fundamentalmente, la atracción de capitales extranjeros hacia la
industria, la modernización tecnológica y el consiguiente aumento de la productividad, el sesgo ahorrador de mano de obra que impuso el progreso tecnológico
y un creciente proceso de concentración industrial.
El capital extranjero y la tecnología moderna se distribuyeron dentro de
un espectro restringido de ramas industriales, precisamente aquellas que hasta
entonces tenían una participación relativamente baja en el total del producto
industrial: la petroquímica9 electrónica, automotriz y siderúrgica absorbieron
lo principal de este aporte.
Desde el punto de vista de la estructura interna del sector industrial,
la repercusión de estas transformaciones produjo una modificación importante
en términos de la heterogeneidad de las unidades productivas en la industria.
Esta heterogeneidad se expresó tanto a través de los índices de productividad
y de complejidad tecnológica como de salarios y calificaciones requeridas para
el personal empleado.
Las modificaciones en el seno del sector industrial estuvieron acompañadas por cambios en el conjunto del mercado, de trabajo que, entre los años 1960
y 1970, mostró un comportamiento caracterizado, por una parte, por el estancamiento del empleo industrial, y la significativa expansión de los sectores
de actividad terciaria, especialmente el comercio y los servicios, por la otra.
Los datos del cuadro 3 muestran claramente la magnitud de este fenómeno.
Entre 1960 y 1970 se incorporaron alrededor de un millón y medio de personas
a la PEA, pero los sectores productivos (agro y manufactura) no tuvieron participación alguna en este aumento sino que, por el contrario, disminuyeron su
dotación de personal; los aumentos en la PEA, en cambio, se concentraron masivamente en los servicios y el comercio - que absorbieron alrededor del 80% del
aumento total - mientras que el resto se incorporó en gran medida a través de
la construcción.
Este comportamiento, como lo revela el mismo cuadro 3, es diferente al
registrado por el mercado de trabajo en el período censal anterior, especialmente en lo que se refiere a la manufactura.

- 23 -

Cuadro 3.

Población económicamente activa por rama de actividad,
1947-1970

Sector de actividad

Agricultura, silvicultura, caza y pesca.

1947

1960

1970 -

Industria manufacturera
Construcción
Electricidad, gas, agua
Comercio
Transporte, almacenaje,
común i ca c ion
Servicios
b/
OtrosTotal
Fuente:

1 351 869
(17,96)
40 653
(0,54)
1 876 472
(24,93)
428 362
(5,69)
82 803
(1,10)
924 252
(12 ,28)
522 452
(6 S 94)
1 546 688
(20,55)
750 918
(9,97)

1 331 100
(14,77)
44 600
(0,49)
1 771 250
(19,65)
711 300
(7,89)
96 550
(1,07)
1 366 100
(15,15)
551 900
(6,12)
2 351 400
(26,09)
787 200
(8,73)

6 267 313

Minería

1 622 128
(25,88)
32 152
(0 51)
1 426 484
(22,76)
338 027
(5,39)
30 743
(0 ,49)
959 502
(15 ,30)
387 280
(6,17)
1 270 096
(20,26)
200 901
(3,20)

7 524 469

9 011 450

Censos nacionales de población.

af Para 1970 los datos se refieren a la población económicamente activa
de 10 años y más, en tanto que para los censos anteriores la información se
refiere a la de 14 años y más.
b/ Esta categoría, de tipo residual, tiene entre 1947 y 1960 un crecimiento
muy importante, solo explicable por la existencia de deficiencias en la información .

Mercado de empleo y tasas de actividad
Una de las primeras, y más generales, formas de aproximarse al estudio de
este conjunto de problemas lo constituye el análisis de las tasas de actividad.
Como se sabe, a lo largo del proceso de modernización aparecen factores que
provocan tendencias contrapuestas. Por un lado, se advierte una tendencia al
descenso de las tasas de actividad en los grupos extremos de edad en virtud,
fundamentalmente, del retardo cada vez mayor en la incorporación a la fuerza

- 24 -

de trabajo de los grupos en tramos de edad más jóvenes y del retiro cada vez
más prematuro de los grupos en tramos de mayor edad; por el otro, el aumento
de las tasas de los grupos intermedios en función, principalmentej de la mayor
incorporación femenina a la fuerza de trabajo.
En este sentido, Argentina muestra un comportamiento que, en líneas
generales y a largo plazo, se ajusta al modelo anterior, pero con ciertos
rasgos específicos que interesa destacar.
En los últimos diez años puede advertirse un leve incremento global en
las tasas de actividad (cuadro 4). Pero, si se analizan esos datos desagregándolos según edad y sexo, puede advertirse que el aumento observado para
la población en su conjunto tiene registros desiguales según los tramos de
edad y los sexos. Las tasas de actividad de los grupos extremos descienden,

Cuadro 4.
Años

Tasas de actividad,

PEA

Tasa de
actividad

7 524 469
8 913 150

37,5
38,1

Población total

1960
1970

1960 y 1970

20 013 793
23 390 050

Fuente: Censos nacionales de población.
mientras aumentan las de los grupos de edades intermedias, pero el incremento
en estos tramos se debe principalmente a la incorporación femenina a la fuerza
de trabajo. En el tramo 20-29 años, el aumento global de la tasa de actividad
depende de la incorporación femenina en magnitudes tales que logran invertir
la tendencia descendente perceptible entre los varones; y después de los 29
años, mientras las tasas masculinas se mantienen estables hasta los 45 años, las
relativas a las mujeres aumentan con significativa intensidad (cuadro 5).
Cuadro 5.

Tasas de actividad de la PEA, por sexo y grupos de edad, 1960 y 1970

Varones

Edad
15-19
20-24
25-29
30-44
45-59
60 y más

1960
Mujeres

Total

Varones

1970
Mujeres

Total

72,12
90,25
96,76
97,52
85,58
45,45

33,85
39,67
29,40
22,94
16,06
6,81

52,79
64,61
62,90
60,08
51,46
25,56

60,75
86,35
95,81
97,66
89,42
38,78

31,05
43,59
36,24
29,23
21,40
6,47

46,03
64,85
65,71
63,45
54,75
21,51

Fuente: Censos nacionales de población.

- 25 -

La explicación de esta diferencia puede buscarse en la distinta articulación existente entre educación y ocupación con ambos sexos en los diferentes
tramos de edad. El punto de partida lo constituye el hecho de que mientras
para 1960 los varones de 20 años y más hablan logrado una incorporación casi
total a la PEA, las mujeres permanecían en niveles de participación mucho más
reducidos. Cualquier incremento en la educación tendría, en consecuencia, repercusiones diferentes según los sexos; mientras que para los varones supondría
disminuir su participación en el trabajo, para las mujeres no tendría necesariamente ese efecto. Sus bajos niveles de inserción en la fuerza de trabajo
permitirían que ambos procesos (crecimiento de educación y crecimiento de actividad) pudieran darse simultáneamente, ya que podrían estar afectando a individuos distintos.
Pero en relación con la distribución por sexos, los datos del último
decenio merecen ser leídos con cierto detenimiento (cuadro 6). Si se analizan
los índices de crecimiento, puede observarse que la participación femenina
aumenta con un ritmo superior al de los varones en todos los sectores de actividad, con excepción de los servicios. Los niveles más elevados se registran
en la construcción, en el sector de los servicios básicos (electricidad, gas y
agua) y en el comercio. Sin embargo, el único incremento cuantitativamente
importante entre los nombrados es el registrado en el comercio, ya que los
otros afectan cifras absolutas de escasa magnitud. El sector servicios, en
cambio, si bien tiene un nivel de crecimiento no muy alto en relación a los
anteriores, incorporó más personas del sexo femenino que todos los restantes
sectores de actividad sumados.
Cuadro 6.

PEA por sexos y sectores de actividad, 1960 y 1970

Sectores de Actividad

Incremento o disminución
entre 1960 y 1970
Varones

Agricultura
- 28
Minas
+ 3
Manufactura
-130
Construcción
+276
Electricidad, gas, agua+ 10
Comercio
+277
Transporte, a lmacenaje,
comunicación
+ 21
Servicios
+421
Otros
- 7
Total
+843

Mujeres

Crecimiento
1960=100
Varones

Mujeres

930
319
848
274
854
549

+

8 169
628
+ 25 626
+ 6 664
+ 2 893
+164 349

97,7
108,3
91,2
165,3
113,5
136,8

110,2
155,9
106,6
219,2
199,5
196,0

527
509
800
446

+ 7
+ 384
+ 44
+643

104,3
157,2
98,6
114, 3

131,9
147,3
127, 3
139,1

+

921
203
082
535

Fuente: Censos nacionales de población.

- 26 -

Las diferencias de comportamiento de ambos sexos frente al mercado de
trabajo se reflejan en la educación de una manera particular. En primer lugar,
como ya se dijo antes, las diferencias en las tasas de actividad suponen efectos
distintos sobre la educación. En el caso de los varones la menor participación
en el trabajo va acompañada por una mayor participación en educación: en las
mujeres, en cambio, las tasas de participación en ambos sectores evolucionan
conjuntamente. Para observar este tipo de diferencias es interesante comparar
los datos del perfil educativo de la población por sexos en el grupo de edad
20-29 años, grupo donde se perciben los mayores descensos de ocupación masculina y el mayor crecimiento en la ocupación femenina (cuadro 7). Mientras que
entre las mujeres los ascensos en materia de educación y ocupación son simultáneos, en los varones, en cambio, el descenso en las tasas de actividad se ve
acompañado por el crecimiento de su participación en educación.

Cuadro 7.

Perfil educativo del grupo de edad 20-29 años por sexo, 1960 y 19 70

1960

1970

Varones

Mujeres

Varones

Mujeres

Sin instrucción
Incompleta
Primaria
Completa

5,30
37,18
30,78

6,00
39,28
31,28

3,28
29,83
31,92

3,58
29,08
32,50

Secundaria

Incompleta
Completa

12,07
4,93

9,58
7,96

16,02
8,65

11,98
14,30

Superior

Incompleta
Completa

5,47
0,97

2,86
0,45

7,93
1,59

5,46
2,13

Total
Ignorado

1 520 689 1 549 698
3,30

2,59

1 812 500 1 840
0,75

0,91

Fuente: Censos nacionales de población
El cuadro 7 muestra, asimismo, otro hecho interesante acerca de las diferencias de educación entre varones y mujeres. En primer término, parecería que
el sexo estuviera asociado a comportamientos distintos frente al rendimiento
en el sistema escolar, particularmente en los niveles postprimarios; en este
sentido son llamativas las diferencias entre sexos en las categorías de estudios
completos e incompletos dentro del grupo de edad analizado: a un 16% de varones
con secundaria incompleta, lo acompañan un 12% de mujeres; de la misma forma,
mientras casi un 8% de los varones no ha completado la universidad, las mujeres
pertenecientes a esta categoría constituyen el 5,4%. Los datos en las categorías
de estudios completos muestran, en cambio, una tendencia inversa: el 14% de
mujeres contra el 8,6% de varones en la secundaria y el 2,1% de mujeres contra
el 1,6% de varones en los estudios universitarios.
Estas diferencia se vinculan con un fenómeno más general y ya señalado

- 27 -

para varios países de la región; según lo muestran los datos censales, las
mujeres que se incorporan a la fuerza de trabajo lo hacen con niveles educativos más elevados que los de los varones, especialmente en el caso del
personal con estudios postprimarios. Como se sostiene en un trabajo reciente:
... el grado de instrucción de las mujeres que ocupan cargos medianos
y altos en la industria y los servicios es bastante superior al de los
hombres que tienen empleos de la misma categoría. Esto demuestra las
mayores exigencias que impone a las mujeres el mercado de trabajo y
hace dudar que se aproveche plenamente la capacidad de las mujeres
altamente capacitadas 13/.
Pero el análisis en términos de tasas de actividad y participación de
cada sector dentro del empleo total tiene límites bien precisos, en especial
cuando, como en este caso, el interés está centrado en un cierto sector. En
los puntos siguientes se intentará caracterizar en forma específica el sector
industrial, teniendo presente este marco general de rigidez en su evolución
que se deduce de los datos presentados hasta aquí.

13/ Henry Kirsch, La participación, de la mujer en los mercados laborales
latinoamericanos, en M. Wolfe, J. Graciarena y H. Kirsch, Mujeres en América
Latina: tres aportes para una discusión, Seminario Regional para América Latina
sobre la Integración de la Mujer en el Desarrollo, Caracas, 1975 (mimeo).

- 28 -

IV.

LOS GRUPOS OCUPACIONALES DENTRO DE LA INDUSTRIA

El sector industrial argentino no solo ha perdido capacidad de generar
empleo en términos generales sino que, en su seno, está adoptando las mismas
pautas que se advierten para el mercado de empleo en su conjunto. Dicho en
otros términos, uno de los rasgos que definen el comportamiento del sector
industrial durante el último decenio lo constituye la disminución de la importancia
cuantitativa del empleo en las tareas directamente productivas, y el crecimiento
de las labores administrativas, de conducción y de comercialización.
Para el análisis de este tema se han tomado los datos sobre distribución
del personal según grupos ocupacionales en algunos sectores de actividad
(cuadro 8); estos datos permiten observar claramente en qué medida la importancia
del grupo 7 (obreros no-agrícolas, conductores de máquinas y vehículos, etc.)
descendió en estos diez años en números relativos y absolutos en la industria
y aumentó su volumen absoluto en la construcción, pero con una participación
relativa ligeramente inferior. Constituye la contrapartida de este fenómeno
el crecimiento de los grupos ocupacionales que abarcan vendedores, personaladministrativo y personal técnico-profesional.
Este comportamiento ratifica la validez de las hipótesis más usuales postuladas para el último período de evolución industrial, en especial aquéllas
que se refieren a la incorporación de tecnología con una importante orientación
ahorradora de mano de obra, la que se manifiesta con intensidad en los sectores
directamente productivos. Este mismo proceso de complejización tecnológica
- que ha provocado notables aumentos de productividad - explicaría a su vez
el incremento en el empleo de técnicos y profesionales, que prácticamente se
duplica en el término de diez años.
Pero la complejización tecnológica se dio acompañada por un fuerte proceso
de concentración de la propiedad industrial; la concentración de la producción
en pocos establecimientos de gran productividad supone, a su vez, la aparición
de complejas actividades administrativas y sofisticados sistemas de comercialización, ventas, capacitación, etc., que generan un aumento importante de la
demanda industrial por personal administrativo.
Las magnitudes del descenso en la categoría de obreros y el aumento en las
restantes son lo suficientemente importantes como para permitir la formulación
de una hipótesis general: el aumento global del perfil educativo de la población
empleada por la industria (cuadro 9) estaría determinado tanto por el aumento
del nivel educativo del conjunto de la población como por el descenso de la
participación obrera en el personal de la industria.
Poder corroborar en forma directa esta hipótesis implicaría disponer de
información sobre el nivel educativo de cada grupo ocupacional por rama de
actividad, tarea que, lamentablemente, los datos brindados por los censos nacionales no permiten por ahora llevar a cabo. Sólo se dispone de datos que posibilitan, por un lado, observar la evolución del perfil educativo de la poblacic.-.
- 29 -

Cuadro 8.

Grupos de ocupación

Población económicamente activa por rama y grupos de ocupación, 1960 y 1970

Industrias y
Electricidad
Agua, Gas
1960

1970

Construcción

1960

1970

Transporte
Almacenaje
Comunicación
1960

1970

Comercio

1960

1970

Servicios

1960

1970

1. Profesionales,
técnicos y afines.

26 238
( 1,35)

56 950
( 3,04)

11 448
( 2,68)

24 850
( 3,49) .

4 977
( 0,95)

8 800
( 1,59)

8 953
( 0,98)

62 100
( 3,83)

3 85 937
(25,25)

500 300
(23,83)

2. Gerentes, directores.
funcionarios públicos
superiores, etc.

66 158
( 3,MI)

69 050
( 3,69)

8 255
( 1,93)

14 600
( 2,05)

10 7*1
( 2,05)

5 500
( 0,99)

29 119
( 3,18)

25 650
( 1,58)

46 048
( 3,01)

13 300
( 0,63)

3. Personal administrativo y afines.

1U1 062
( 7,27)

222 100
(11,89)

9 721
( 2,27)

24 050
( 3,38)

141 919
(27,21 )

144 100
(26,10)

157 378
(17,22

24U 750
(15,11)

275 778
(18,04)

318 750
(15,15)

28 237
( 1,45)

11 200
( 4,13)

7 98
( 0,18)

3 650
( 0,51)

2 275
.( 0,43)

4 300
( 0,77)

631 826
(69,16)

962 700
(59,47)

24 323
( 1,59)

12 500
( 0,59)

5. Personal de
servicio

19 559
( 1,00)

30 750
( 1,64)

4 234
( 0,99)

7 650
( 1,07)

8 581
( 1,64)

10 100
( 1,83)

6 1£4
( 0,67)

164 450
(10,15)

628 978
(41,16)

888 900
(42,35)

6. Trabajadores agrícolas,
forestales, caza y pesca

57 647
( 2,97)

21 050
( 1,12)

5 550
( 0,34)

9 802
( 0,64)

11 700
( 0,55)

1 573 143
(81,14)

1 3.24 700
(70,92)

387 036
(90,76)

625 300
(87,90)

291 829
(55,95)

363 000
(65,77)

53 786
( 5,88)

143 500
( 8,86)

95 813
( 6,27)

330 850
(15,76)

26 668
( 1,37)

66 000
( 3,53)

4-S33
.( 1,15)

. 9 100
• ( 1,27)

61 243
(11,74)

15 300
( 2,77)

26 234
( 2,87)

10 100
( 0,62)

61 448
( 4,02)

22 450
( 1,06)

1 938 712

1 867 800

«26 425

711 300

521 565

551 900

913 480

1 618 800

1 528 127

2 098 750

Comerciantes y
vendedores

7. Obreros, conductores de
máquinas y vehículos,
mineros, etc.
8. Sin especificar
Total
Fuente:

Censos nacionales de población.

2 100
( 0,29)

800
( 0,14)

empleada en la industria y en
cuadro 9 14/.

Cuadro 9.

los demás sectores de actividad, resumidos en el

Sectores de actividad y nivel educativo de la mano de obra empleada
1960 y 1970
(porcentajes sobre el total de la PEA en cada sector)

Sin instrucción y con
Primaria incompleta

Primaria completa

Postprimaria

1960

1970

1960

1970

1960

1970

Manufactura

45,4

36.6

35,3

37,0

19,3

26,4

Electricidad, gas,
agua

48.3

30.7

31,3

37,2

20,4

32,1

Construcción

67.4

58,5

22,3

27,4

10,3

14,1

Transporte, almacenaje, comunicación

46,0

35,0

38,0

42,0

16,0

23,0

1970.

Fuente : Para 1960, CONADE, op. cit.

Para 19 70, Censo Nacional de Población¡

Por el otro, se dispone de los datos sobre el perfil educativo de los
individuos en cada categoría ocupacional con independencia del sector de actividad donde se desempeñan (cuadro 10).

14/ Las comparaciones entre 1960 y 19 70 donde se correlacionan sectores
de actividad y educación han sido realizadas sobre la base de los datos censales.
Pero como las publicaciones corrientes de los resultados de ambos censos no
incluyen estos datos, hemos recurrido a las siguientes fuentes: a) Para 1960
se tomaron los datos publicados en la obra CONADE, Educación, recursos humanos
y desarrollo económico-social, SEC0NADEs Buenos Airess 1968, 2 vols, donde se
ofrecen las cifras obtenidas de una muestra del 20% del censo b) para 1970,
se contó Con cifras correspondientes a la muestra del 2% (las únicas disponibles de esta fuente) obtenidas de tabulados especiales no publicados, correspondientes a la población económicamente activa mayor de 18 años.
- 31 -

Cuadro- 10.

Perfil educativo de obreros y empleados, 1970
(porcentajes)

Nivel educativo

Obreros

Empleados

Sin instrucción o con
primaria incompleta

59,8

16,6

Primaria completa

30,7

29,0

Postprimaria

8,8

53,5

Ignorado

0,7

0,9

Fuente:

Censo Nacional de Población, 1970.

Estos datos permiten confirmar que el progreso en el perfil educativo de la población en actividades secundarias es notorio. Según el cuadro
9 la
población sin instrucción o con primaria incompleta representaba, en 1960, casi
la mitad del personal empleado en la industria, en los servicios básicos y en
el transporte, mientras que en la construcción este porcentaje ascendía a los
dos tercios» Diez años después, había descendido a casi un tercio en los
primeros y en la construcción se acercaba a la mitad. Similar importancia
tiene el crecimiento de la población con estudios postprimarios que, en 1970,
representaba la cuarta parte o más de la población ocupada en la industria,
el transporte y en el sector electricidad, gas y agua.
De todos modos, si se comparan los datos sobre el perfil educativo de los
obreros y empleados del total de la población económicamente activa (comparación
solo posible para 1970) las diferencias siguen siendo muy relevantes y muestran
en que medida todavía en 1970 la situación educativa de los obreros seguía adoleciendo de notorios déficit (cuadro 10). Mientras casi un 60% de los obreros no
había completado el ciclo primario, sólo un 16% de los empleados tenía este nivel.
Y por el contrario, mientras más de la mitad de los empleados superaba el ciclo
primario, sólo un escaso 9% de los obreros había conseguido tener acceso a algún
tipo de enseñanza postprimaria.
Como es obvio, estos datos no son todo lo pertinentes que sería deseable,
pero parecen suficientes para avalar la afirmación anterior acerca del papel
relativo que tienen, en el progreso educativo de la mano de obra industrial,
los avances en el sector obrero.
Sin embargo, es probable que estos cambios estén determinando una diferenciación importante entre el nivel educativo de los obreros empleados en la
industria y aquéllos que se desempeñan fuera del ámbito fabril. En este sentido,
los datos del cuadro 8 muestran un crecimiento notorio del sector obrero no comprendido en el ámbito de la actividad manufacturera. El análisis de este problema
plantea una serie de dificultades entre las cuales las deficiencias de la información censal no son de las menores, pues con los datos del censo resulta difícil
precisar de qué se está hablando cuando se alude a obreros en comercio u obreros
- 32 -

en administración pública, por ejemplo; y tampoco sería raro encontrar que la
realización de la misma actividad en el mismo sector, se clasifique en categorías
ocupaciónales distintas, sobre todo si se tiene en cuenta que es el propio individuo censado quien indica la categoría a que cree pertenecer. Pese a esta imprecisión resulta evidente que se está desarrollando en el seno de la clase obrera
una diferenciación creciente entre aquéllos que se vinculan con la actividad
industrial y los que se insertan en la condición obrera a partir de tareas realizadas en ámbitos no-industriales. En términos cuantitativos se puede observar
que los grupos ocupacionales que definen al sector obrero-industrial están
perdiendo importancia; del 60% de la clase obrera que representaban en 1960,
pasaron en 1970 al 42,8% (cuadro 11). El crecimiento en los sectores comercio
y servicios es el más difícil de explicar- ya que aquí es donde la heterogeneidad
del grupo ocupacional se torna más manifiesta. Sin embargo, es posible inferir
que se alude a por lo menos dos grande tipos de tareas: las de reparación en
unidades administrativas grandes y las de conducción de vehículos o de simple
acarreo de mercaderías. En el primer caso el desempeño de las tareas exige el
dominio de un oficio en el sentido tradicional, mientras que en el segundo, la
falta de calificación es muy notoria. Pero ambos tienen como nota común la
escasa integración de su trabajo con respecto al conjunto de la clase obrera
ásí como el resto del personal empleado en las unidades donde el individuo
se desempeña.

Cuadro 11.

Obreros por sector de actividad 1960 y 1970

1960
Agricultura, minas y canteras

1970

38 664
(1,47)

88 350
(2,85)

1 573 143
(60,02)

1 324 700
(42,85)

387 0 36
(14,76)

625 300
(20,22)

291 829
(11,13)

363 000
(11,74)

Comercio

53 786
(2,05)

143 500
(9,64)

Servicios

95 813
(3,65)

330 850
(10,70)

180 340
(6,88)
2 620 611

215 650
(6,97)
3 091 350

Industria, electricidad, gas
y agua
Construcción
Transporte, almacenaje, comunicación

Sin especificar
Total

Fuente: Censos nacionales de pobl c c i on o
i
- 33 -

El crecimiento del número de individuos con enseñanza postprimaria
En el punto anterior se intentó delimitar el peso relativo de cada grupo
ocupacional en el progreso del perfil educativo de la mano de obra industrial.
Este análisis permite inferir que el aumento del personal con educación postprimaria tiene que ver, en cierta medida, con el crecimiento de los grupos ocupacionales vinculados a las tareas administrativas, de comercialización y a las
específicamente técnicas. Pero como cada una de estas tareas requiere calificaciones distintas, resulta importante llegar a describir - hasta donde la información disponible lo permite - el comportamiento del empleo industrial frente
a las diferentes modalidades y niveles de estudios postprimarios.
En este sentido el cuadro 12 muestra la evolución de la participación del
personal con estudios medios generales (modalidades no-técnicas), con estudios
técnicos y con estudios superiores. Lamentablemente, la información disponible
no permite desagregar éstos últimos por carreras o por títulos. Además, el
cuadro permite observar los ritmos de crecimiento de cada modalidad de estudio
durante estos diez años para cada sector de actividad.
Ahora bien, del estudio de dicho cuadro se deducen varios hechos llamativos. En primer lugar, si se considera la participación de los individuos
provenientes de la enseñanza general, se advierte un estancamiento en cuanto
a su incorporación a sectores tradicional y mayoritariámente receptores de
este tipo de personal. En el comercio, y también en buena parte de los servicios,
su participación permanece estable o ha descendido, mientras que los sectores
de actividad primaria y secundaria muestran al respecto las tasas de crecimiento más elevadas: la manufactura, en estas condiciones, es el sector donde
el ritmo de incorporación de personal con enseñanza no-técnica adquiere uno de
sus valores más altos.
Los individuos con enseñanza técnica están aumentando su participación en
todos los sectores de actividad, y según ritmos particularmente intensos en los
de actividad primaria y secundaria; entre éstos se destacan los registrados en
el transporte, almacenaje y comunicación, y en electricidad, gas y agua. En la
manufactura, en cambio, el crecimiento del número de individuos con enseñanza
técnica es también importantes en especial si se considera su significación
dentro mismo de la actividad, pero es más reducido que el ritmo global de crecimiento de la participación de individuos con enseñanza técnica sobre el total
de la fuerza de trabajo.
Con respecto a la participación de individuos con enseñanza superior, el
cuadro revela que es en este nivel educativo donde el ritmo de incorporación a
la fuerza de trabajo ha sido más intenso. Su tasa de crecimiento duplica la
registrada para los individuos con enseñanza general, y es levemente superior
a la técnica. En cuanto a los sectores de actividad, resulta particularmente
llamativa la tasa de crecimiento registrada en el comercio, mientras que en el
resto de las actividades terciarias el ritmo, sin ser intenso, sigue una línea
ascendente.
La presencia de universitarios en las actividades secundarias también se
ha intensificado en forma significativa. El sector electricidad, gas y agua
ha crecido de acuerdo con una de las tasas más elevadas, y en el sector manu-

- 34 -

Cuadro 12.

Población económicamente activa con enseñanza secundaria y superior por sectores, de actividad, 1960-1970
(En porcentajes sobre el total de la PEA en cada rama)

Sectores de actividad

Secundaria general
1960 1970 Tasa de erecimiento

Secundaria técnica
1960 1970 Tasa de erecimiento

Universitaria
1960 1970 tasa de crecimiento

Industria manufacturera

9,6

13,6

4,1

5,2

7,9

5,1

.2,4

3,7

5,4

Electricidad, gas, agua

10,3

14,2

3,7

6,4

10,9

7,0

3,5

6,3

8,0

4,2

5,4

2,8

3,6

4,8

3,3

2,7

2,9

0,7

10,3

13,0

2,6

3.9

7

1

8,2

1,3

2,0

5,3

Agricultura

2,4

3,3

3,7

0,4

0,8

10,0

0,4

0,7

7,5

Minas y canteras

6,3

8,6

3,6

3,5

7,0

.10,0

2,5

3,6

4,4

Comercio

22,0

22,2

0,0

2,8

4,5

6,0

3,8

8,2

11,5

Servicios de gobierno

24,4

22,6

-0,7

4,8

6,7

3,9

8,0

10,7

3,3

Servicios al público y
a las empresas

37,6

32,1

-1,4

4,3

3,6

1,6

26,0

27,5

0,5

5,3

8,3

5,6

1,0

4,5

7,7

0,6

1,1

4,5

12,2

15,7

2,8

3,3

5,1

5,4

3,7

5,9

5,9

Construcción
Transporte, almacenaje,
comunicación

Otros servicios
Total

Fuente: Para 1960, CONADE, op. cit., tomo II, pág. 150, Cuadro IV, 27.
Para 1970, Censo nacional de población

facturero los universitarios aumentaron con mayor intensidad que el resto de
las modalidades educativas.
Pero si se considera específicamente al sector de actividades secundarias,
se advierte un comportamiento relativamente diferenciado entre la construcción
y los demás sectores. La construcción es - al mismo tiempo que una de las actividades donde el perfil educativo de la mano de obre muestra los niveles más
bajos - el sector donde los ritmos de incorporación de individuos con enseñanza
postprimaria tiene los registros más lentos.
En el resto de los sectores, en cambio, la participación de los individuos
con educación postprimaria, especialmente universitaria y técnica, está aumentando con rapidez. En cierta medida, esto se explica por la complejización tecnológica creciente que - como se sostuvo al comienzo y quedó puesto de relieve a
través de las cifras del cuadro 8 - demanda una mayor presencia de profesionales
y técnicos. Pero el empleo de la expresión en cierta medida se debe a que la
mayor limitación de todos estos datos consiste en que no dan cuenta de los puestos
efectivamente ocupados por los individuos según su nivel educativo formal. Sin
este dato no puede saberse si los profesionales se desempeñan como profesionales,
o si los técnicos son ocupados como tales, etc. Para profundizar en esta línea
de análisis sería preciso recurrir a otro tipo de información que, junto a los
datos por rama industrial y por tamaño de la empresa, mostrarían que este panorama obtenido para el conjunto de la industria oculta diferencias muy importantes.
En los capítulos siguientes se intentará abordar estos problemas.

- 36 -

V.

EL MERCADO OCUPACIONAL DE LOS SECTORES MENOS EDUCADOS

Si bien la magnitud de la población registrada en los niveles educativos
más bajos ha disminuido considerablemente durante los últimos diez años, es
de todos modos importante llegar a establecer cómo se comporta el mercado de
empleo - particularmente el industrial - frente a este sector de la población.
Los datos presentados hasta aquí mostraron que el conjunto de sectores que
integran las actividades secundarias progresó sensiblemente puesto que disminuyeron significativamente los porcentajes de individuos en los niveles más
bajos de educación. Pero este progreso significó al mismo tiempo que para
estos sectores el acceso a la ocupación industrial tiende a ser cada vez más
difícil.
Para el total de individuos sin instrucción (y las mismas tendencias
se advierten para quienes no completaron la escuela primaria) los únicos
sectores que van quedando como opciones ocupacionales, además de la agricultura son, la construcción y el servicio domestico. Asimismo, se percibe cierto
aumento en el comercio, presumiblemente debido al incremento de personal en
tareas de acarreo y a la expansión de la categoría de vendedores ambulantes
o similares. En su conjunto, estos datos (cuadro 13) muestran que los sectores
no escolarizados se enfrentan con un mercado ocupacional, caracterizado cada
vez mas por sus rasgos informales: inestabilidad, bajos índices de productividad, escaso poder de presión sindical, etc.
Por otro lado, la inserción en actividades de este tipo contribuye a
mantener la situación desfavorable dentro de la cual se desenvuelve este
sector,ya que lo priva de las posibilidades de protección legal, beneficios
sociales y, en suma, de la inserción en mecanismos organizados de negociación
para el logro de una mayor participación en los servicios sociales que permitan,
a su vez, quitarle a estas actividades sus connotaciones de marginalidad.
Este conjunto de circunstancias explica algunos rasgos visibles de la
composición interna de la población que ocupa los tramos más bajos de los
niveles educativos. Una parte importante la constituyen los trabajadores
rurales; si bien entre los dos censos se advierte una mengua importante de
la población de bajos niveles educativos ocupada en este sector, todavía en
1970 el 40% de los trabajadores sin instrucción y el 25% de quienes no completaron la escuela primaria se encontraban en éste ámbito. Dichos porcentajes
están indicando que, a pesar de los progresos, todavía en Argentina hay una
oferta de personal con niveles educativos muy diferentes en los ámbitos rurales
y urbanos.
En cuanto al resto de la población de bajo nivel educativo, puede suponerse con cierta certeza que se compone de dos grupos principales: población
de origen rural que ha migrado a centros urbanos y población de origen extranjero, particularmente de los países limítrofes.
Sobre el primer grupo, los estudios
comprobado que si bien éste fue un proceso
la industrialización, las posibilidades de
de las fases fueron notoriamente distintas

sobre migraciones internas han
constante desde los comienzos de
empleo urbano durante la primera
de las que ofreció la ciudad

- 37 -

Cuadro 13. PEA sin instrucción o primaria incompleta por sectores de actividad,
1960 y 1970 a/
(en porcentajes)

Sectores de actividad

Sin
instrucción
1960

Agricultura
Minas y canteras
Manufactura
Electricidad, gas y agua
Constricción
Comercio
Transporte, almacenaje,comunicación
Administración publica
Servicios sociales
Servicios personales
Ignorado
Total

51,05
0,84
17,30
0,81
6,39
5,27
3,78
2,06
0,96
11,47
-

100,00

Primaria
incompleta

1970

1960

39,61
0,74
12,25
0,54
10,24
7,96
3,14
2,26
0,94
13,11
9,12
100,00

29,77
0,78
25,45
1,19
8,54
9,55
7,34
3,98
2,50
10,86
-

100,00

1970
24,69
0,72
18,09
0,88
11,64
11,37
6,25
4,19
1,96
11,74
8,35
100,00

Fuente: CONADE, op. cit. , tomo II, pág. 159, cuadro III.27; Censo Nacional
de Población, 1970.
a/ Para confeccionar este cuadro fue preciso sortear algunas dificultades
que deFen tenerse en cuenta al considerar los datos. Para el caso de la información correspondiente a 19 70 no hay problemas distintos a los ya anotados: se
utilizaron las cifras disponibles de la PEA mayor de 18 años; en cambio, para
1960 se presentaron dificultades más serias. Como se sabe, los datos publicados
no contienen información sobre educación y rama de actividad; esta información
es posible obtenerla de los cuadros publicados por el CONADE en el estudio ya
citado sobre una muestra censal del 20%. El cuadro utilizado aquí como base es
el III.27 (tomo II, pág. 159) donde aparece la distribución interna de cada rama
de actividad por educación. Conociendo el total de la PEA en cada rama, se obtuvieron los totales parciales aplicando los porcentajes que figuran en el cuadro
a los totales de población que brinda el censo. De esta forma se pudo reconstruir
el cuadro en su totalidad, excepto el sector servicios; aquí los datos del CONADE
están desagregados en forma distinta a la utilizada en el Censo 1970 y, además,
no se ofrece el dato sobre el total de la rama (como se hace, por ejemplo, para
la manufactura o para el comercio). Se optó entonces por la siguiente solucion:
como para el Censo de 1960 se dispone de una tabulación especial del programa
0MUECE donde aparecen desagregados los datos del sector servicios, fue posible
obtener el porcentaje que representa cada subsector sobre el total de la PEA.
Estos porcentajes fueron aplicados luego al total de la PEA para obtener los
totales parciales de personal empleado en cada rama de los servicios; con este
dato, se siguió el mismo proceso realizado con el resto de las ramas de actividad.
Obviamente, esta explicación es una advertencia sobre la precisión de las
cifras que sólc se presentan para indicar las tendencias más destacadas.
- 38 -

durante la segunda fase. Esa diferencia tiene que ver, básicamente, con el papel
cambiante que desempeño la manufactura como agente creador de empleo. Algunos
trabajos sobre este tema pudieron establecer que
la fecha de llegada al ámbito
urbano es una variable que explica bastante satisfactoriamente la diferente inserción en la fuerza de trabajo por parte de los migrantes. Quienes arribaron con
posterioridad al decenio de 1950 se encontraron con un mercado de empleo industrial
de creciente rigidez y sólo en porcentajes muy reducidos fueron incorporados al
trabajo fabril 15/ .
Con respecto a los migrantes de origen externo, caben, en parte, las mismas
consideraciones que se hicieron con relación a los migrantes internos, sólo que
en este caso los datos permiten muy pocas inferencias. La información disponible
sobre este punto proviene del Censo de 1970 y, lamentablemente, cuando se ocupa
de la participación extranjera en los sectores de actividad o en la educación, no
discrimina por nacionalidad 16/. A pesar de este nivel de generalidad de los
datos, la participación extranjera en los tramos de menor educación es, en conjunto, muy significativa. La cuarta parte de quienes carecen de instrucción y un
13% de quienes no completaron la escuela primaria tienen este origen (cuadro 14).

Cuadro 14.

Población mayor de 15 años por nacionalidad
1970

Sin
instrucción

y nivel educativo,

Primaria
incompleta

Primaria
completa

Media

Superior

5.491 450
(87 s 00)

4 307 500
(86,60)

2 873 950
(91,6)

656 000
(91,3)

Argentinos

872 800
(76,25)

Extranj eros

271 050
(23,75)

814 950
(13,00)

667 650
(13,40)

260 550
(8,4)

62 350
(8,7)

1 144 750
(100)

6 306 400
(100)

4 975 150
(100)

3 134 500
(100)

718 350
(100)

Total

Fuente:

Censo Nacional de Población, 1970.

15/ Véase, por ejemplo, Beba Ballvé y Néstor DAlessio, Migraciones internas - ^ inserción en el proceso productivo, en Aportes, N° 18, octubre de 1970,
págs. 148-160.
16/ Además, es preciso tener en cuenta que la información censal tiende
a subestimar la importancia de la presencia de extranjeros, particularmente de
aquéllos que provienen de los países limítrofes y que, por residencia ilegal u
otros factores de inestabilidad, evitan ser censados.
- 39 -

En cuanto a la inserción ocupacional de este sector de migrantes, los datos
censales permiten comprobar que las actividades que concentran mayor participación
extranjera coinciden con aquéllas que absorben porcentajes significativos de individuos de bajo nivel educativo. El 16% de la mano de obra empleada en la construcción tiene este origen y porcentajes del 13% aparecen en la manufactura y el comercio. En el caso del servicio doméstico no es posible discriminarlo del resto de
los servicios comunales y personales; por este motivo la participación extranjera
en este sector no aparece como relevante. Sin embargo, 145.200 individuos de
origen extranjero se han incorporado a la fuerza de trabajo del sector servicios,
lo que representa un 15% del total de extranjeros activos.

- 40 -

V

VI.

NIVEL EDUCATIVO POR RAMAS DE LA INDUSTRIA

Hasta aquí el análisis se refirió a la industria manufacturera en su
conjunto. Sin embargo, dado el grado de heterogeneidad del sector industrial argentinos un análisis de este tipo impide percibir las importantes
diferencias internas que no sólo registran los indicadores de tipo económico
sino también las que surgen desde el punto de vista educativo. Para acercarnos a una primera caracterización de esta heterogeneidad intentaremos un
balance de la situación a partir de la discriminación por rama de actividad.
En el caso argentino,, este indicador tiene un alto valor explicativo, no
sólo por las diferencias inherentes a los distintos tipos de actividad que
tiene cada proceso productivos sino, además, porque el impacto de la
modernización tecnológica provocado por el aporte de capital extranjero tendió
a concentrarse en ciertas ramas de la industria. De esta manera, si se
toman los indicadores de educación según tres grandes niveles (menos de primaria,
primaria y postprimaria)3 podrá advertirse que algunas ramas concentran la
mitad o más de su población ocupada en el tramo de menor educación, mientras
otras tienen, para este mismo nivel apenas un tercio. Los datos del cuadro
15 indican que las ramas alimentoss bebidass tabaco, cartón, piedra, vidrio,
papel y, como se ha visto, la construccións son los que muestran los niveles
de educación de la mano de obra más rezagados, mientras que la industria
química, la metalúrgica (especialmente la metal-mecánica) y el sector transporte y automotores alcanzan los más altos. Pero esta heterogeneidad sufrió
en la década 1960-1970 algunos cambios importantes.
En primer lugar, puede percibirse claramente una tendencia a la homogeneización en los tramos de menor educacións homogeneización que se alcanza
por la intensa reducción de los porcentajes de personal sin instrucción o
con instrucción primaria incompleta., y la estabilización de los relativos o
primaria completa en valores cercanos al 35%. Debe considerarse que la disminución de oportunidades para quienes no han cursado la escuela primaria
completa presenta dos dimensiones relevantes: por una parte, la categoría se
está reduciendo en la población joven (por ejemplo, de 1960 a 1970 pasó de
44% al 33% en el tramo de edad 20-29 años) lo que reduce el porcentaje de no
discriminados; pero, por otra partes la carencia de educación primaria se ha
transformado en una desventaja muy importante cuando, como ahora, se la
considera requisito de empleo en el sector industrial institucionalizado.
En cambio, la heterogeneidad se mantiene, con tendencia a acentuarse, si se
consideran los datos referidos al personal que posee algún tipo de educación
postprimaria 17/.
El sector que comprende la industria química y las metalúrgicas tenía,
en 1970, un tercio o más de su personal que había alcanzado el nivel postprimario. La rama de minerales no metálicos (piedra, vidrio) y papel, si bien
está lejos de haber llegado a esta situación, realizó durante el pasado
decenio un progreso muy importante, triplicando casi el porcentaje de mano
de obra con niveles educativos superiores a la escuela primaria. Pero paralelamente, otras ramas (alimentos, construcción, textiles, etc.) registran

17/

Aplicando a los datos del cuadro 15 las fórmulas de la mediana y la
- 41 -

porcentajes que no superan la quinta parte de su personal.
La persistencia de la diferenciación en materia de absorción de personal
con algún tipo de enseñanza postprimaria merece un análisis más detallado.
Desde el punto de vista de las modalidades, ya se ha visto que, en su conjunto,
la industria estaba tendiendo a emplear personal con estudios técnicos a un
ritmo mayor que el correspondiente a personal con enseñanza media general-,
pero tampoco esta tendencia corresponde por igual a todas las ramas. Los
datos del cuadro 16 indican que algunas ramas - por ejemplo la textil y el
sector que comprende las ramas de minerales no metálicos, papel y cartón
manifiestan una tendencia inversa. En otras, en cambio, la intensidad del
ritmo de incorporación de individuos con enseñanza técnica fue tan elevada
que ya en 1970 las personas que poseían estas calificaciones superaban a los
provenientes de la enseñanza general, como ocurre en todas las ramas de la
industria metalúrgica y automotriz. Además, el cuadro muestra que la proporción
de individuos de uno y de otro sector es muy diferente según la rama de actividad; la presencia de personal con enseñanza técnica oscila entre valores
que están alrededor del 4% en algunas ramas y casi el 20% en otras.
La explicación de estas diferencias de comportamiento no puede atribuirse
a un solo factor, pero parece evidente que las ramas donde predomina personal
con enseñanza general son, a excepción de la química, aquéllas que desde el
punto de vista tecnológico conservan en su interior un sector significativo
que todavía funciona sobre bases muy poco actualizadas, y donde la demanda
de personal técnico es menos importante. En otras ramas, las metalúrgicas
o la automotriz por ejemplo, la naturaleza misma de las operaciones y la
instalación más reciente de las plantas principales determinaron mayores necesidades de personal con calificaciones técnicas superiores.
Otro factor que debe tenerse en cuenta para explicar este problema es la
expansión de las tareas administrativas y de comercialización, ya señaladas

varianza, se obtienen los siguientes valores:

1960

1970

Sin instruc_ Primaria Postpricion o con completa m a n a
Primaria
Incompleta
Mediana
Varianza

4-9,0
108,4

33,4

28,9

36,3

75,8

- 42 -

Sin instruc Primaria Postpricion o con completa m a n a
Primaria
Incompleta
36,4
104,8

36,0

27,6

25,5

82,7

Cuadro 15.
^

Nivel educativo de la PEA ocupada en la industria, por rama industrial,
1960 y 1970
(porcentajes sobre el total de la PEA en cada rama)

Rama

1960

1970

Sin instru£ Primaria Postprición o con completa maria
Primaria
Incompleta

Sin instru£ Primaria Postprición o con completa maria
Primaria
Incompleta

Alimentos, bebidas
y tabaco

59,9

27,7

12,4

50,2

30,9

18,9

Papel, cartón,
piedra, vidrio

65,0

25,3

9,7

41,1

33,0

25,9

Química

33,7

32,7

33,6

26,0

30,9

43,1

Metalúrgica básica

48,5

31,1

20,4

33,5

37,5

29,0

Metalúrgica y
maquinaria

36,1

39,1

24,8

27,4

36,1

36,5

Vehículos y materiales de transporte

36,7

40,7

22,6

22,8

36,4

40,8

Textiles

46,9

37,7

15,4
11,2

46,0

42,3

33,6

20,4

Confecciones

46,5

Otras

53,0

33,4

13,6

41,6

38,6

19,8

Electricidad, gas y
agua

48,3

31,3

37,2

30,7

37,2

32,1

Construcción

67,4

22,3

10,3

58,5

27,4

14,1

Transporte, almacenaje y comunicaciones

46,0

38,0

16,0

35,0

42,0

23,0

i

Fuente:

CONADE, op. cit. , y Censo Nacional de Población, 1970.

- 43 -

en un punto anterior. Lamentablemente, los datos existentes no permiten
discriminar la evolución de los grupos ocupacionales por rama industrial de
manera tal que permita evaluar si este crecimiento es global o diferenciado.

Cuadro 16.

Mano de obra industrial con enseñanza media, por modalidad y rama
de actividad, 1960 y 1970
(Porcentaj es sobre el total de la PEA en cada rama)

Rama

Secundaria
General

Secundaria
Técnica

1960

1970

1960

1970

Alimento, bebidas
y tabaco

8,6

11,0

2,2

4,3

2,7

9,5

Textiles

9,9

13,6

3,2

4,1

6,3

2,0

Confecciones

6,7

Papel, cartón,
vidrio y piedra

5,7

15,2

2,3

5,7

16,6

14,7

18,0

22,1

6,0

8,2

2,2

3,5

9,5

11,4

7,3

12,3

2,0

6,8

Vehículos y material
de transporte

10,1

13,2

10,5

19,8

3,0

8,8

Metalúrgica y
maquinaria

12,0

14,5

9,4

16,0

2,0

7,0

8,6

10,9

3,0

6,6

2,6

12,0

9,6

13,6

5,2

7,9

4,1

5,1

Química y derivados
del petróleo
Metalúrgica básica

Otras
Total

Tasa de
Crecimiento
Gene- Técniral
ca

3,6

Fuente: CONADE, op. cit. y Censo Nacional de Población, 1970.

Por ultimo, es probable que, en cierta medida, este comportamiento esté

-

-

Cu3.dr 17-, ,Mano ¿Le. obr.a industrial con enseñanza media y superior completa eincompleta, por ínodalidád
y rama, 1960 y 1970
(porcentajes sobre el total de la PEA en cada rama)

Rama

Secundaria
General
Incompleta

Electricidad, agua y
gas
Construcción
Transporte, almacenaje y comunicación

Fuente:

Secundaria
Tecnica
Completa

Superior
Incompleta

Superior
.Completa

1960

1970

1960

1970

I960

1970

1960

1970

1960

1,9
2,3)
0,8j

4,2

1,2
1,8)
1.3J

2,5

1,0
i.M
2,3J

1,8

1,0
1,0)
0,31

1,7
1,2

0,8
0,9
0,6 í 0,7
...1

1970

6,8
6,7
7,6]
, 8,6
5,9

5,0

2,2

1,9

1970

12,3
7,7

9.1
11,3
6,8

1,3
5.7
1.8

6,0
10,8
4,6

1,4
2,8
4,3

3,4
4,0
7,0

0,9
3,2
3,0

2,3
4.2
5.3

0,7
4,0
1,6

2,7 .
6,6
2,6

0,7
4,6
2,5

1,3
5,1
2,1

9,5

8,6

2,4

5,9

5,5

8,7

3,9

7,3

1,5

3,2

1,4

2,0

8,8
7,1

8,1
7.1

1,3
1,5

5,1
3,8

6,2
1,8

11,5
3,9

4,3
1,2

8,3
2,7

0,9
0,8

4,4
1,0

0,7
0,7

2,6
0,4

7,7

8,2

1,9

5,4

2,9

4,4

2,3

3,5

1,2

2,4-

CM

Total industria

Secundaria
Tecnica
Incompleta

1960
Alimentos, bebidas y
tabaco
Textiles
Confección
Papel, cartón, vidrio
y piedra
Química
Metalúrgica
Metalúrgica y
maquinaria
Vehículos y materiales de transporte
Otras industrias

Secundaria
General
Completa

1,3

8,0
3,6

9.2
4,0

2,3
0,6

5,0
1,4

2,6
1,4

5,5
2,3

3,8
2,2

5.3
2.4

1,2
0,7

3,8
1,3

2,3
2,0

2,5
1,6

8,4

9,2

1,9

3,9

2,3

4

1,6

2,7

0,8

1,5

0,5

0,5

CONADE, op. cit. y Censo Nacional de Población, 1970.

vinculado a ciertos rasgos de la oferta del sistema educativo en sus modalidades técnicas, que - como se sabe - concentra una parte significativa de su
alumnado en especialidades que tiene relación directa con las actividades
de la industria metalúrgica y automotriz 18/.
Pero no solo las diferentes ramas de la industria se comportan de distinto modo frente a la absorción de personal con estudios técnicos o generales,
sino que también difieren por las posibilidades que brindan a los individuos
con estudios terminados o con estudios incompletos. En este sentido es interesante advertir que las ramas más dinámicas tienden a exigir estudios terminados a los individuos procedentes de la enseñanza general, pero no a los
provenientes de la enseñanza técnica. La discriminación de los datos ofrecidos en el cuadro anterior, según hayan terminado o no los estudios, permite
observar que mientras en las industrias vegetativas crece el porcentaje de
personal con estudios completos e incompletos en ambas modalidades, en las
ramas dinámicas, en cambio, esto sucede solo con los estudios técnicos
(cuadro 17). Estas diferencias en cierta medida se vinculan con la aplicación
de diferentes criterios de reclutamiento; sin perjuicio de un análisis ulterior
más preciso, es suficiente decir que las empresas de mayor productividad y
complejidad tecnológica adoptaron como pauta general para el reclutamiento
de personal exigir escuela secundaria terminada tanto para las tareas administrativas como para las técnicas. Aunque este principio no se aplique en forma
estricta, la abundante oferta de candidatos permite, toda vez que no actúen
otros factores, seleccionar sobre esa base.

18/ Por ejemplo, del total de egresados del ciclo superior de las escuelas
técnicas dependientes del CONET en los últimos veinte años (1953-1973), el 45%
había egresado de la especialidad mecánica y otro 5% de automotores. El 50%
restante se repartía entre 23 especialidades distintas, dentro de las cuales
tenían gran importancia en términos de producción de egresados las vinculadas
a la electrónica y afines. Véase CONET, Informe estadístico correspondiente
a las escuelas dependientes del CONET, Buenos Aires, setiembre de 1975.

- 46 -

VII.

TAMAÑO DE LA EMPRESA, RAMA DE ACTIVIDAD Y HETEROGENEIDAD EDUCATIVA

En términos generales, el análisis a partir de los datos por rama industrial
revelo que algunos sectores tienden a presentar perfiles educativos de su personal
significativamente diferentes a los perceptibles en otras ramas. Alimentos,
bebidas y construcción aparecen en el extremo más bajo, mientras que la industria
química y las metalúrgicas ocupan el extremo opuesto, Pero este tipo de análisis
adolece de dos tipos de limitaciones bien conocidas; el primero de ellos: que por
el alto grado de agregación de los datos, aparecen confundidas en la misma categoría empresas muy diferentes entre sí tanto por su nivel de productividad y por
su tamaño, como por su grado de complejidad tecnológica; el segundo tipo de limitación, señalado antes, se refiere al hecho de que los datos hasta ahora utilizados no permiten inferencia alguna acerca de la relación entre la educación
formal de los individuos y sus actividades, ya que nada dicen acerca de la asociación entre nivel de enseñanza y puestos ocupados, como así tampoco sobre si
los puestos ocupados por las personas corresponden o no a la expectativa teórica
del nivel educativo alcanzado.
Para el estudio de estos problemas la información censal no es muy útil.
Sólo podremos acercarnos a su comprensión a través de algunos estudios específicos que, si bien tienen diferentes niveles de representatividad.y fueron reali
zados en fechas también distintas, constituyen la única fuente disponible. Estos
estudios servirán de base ai presente trabajo para, por lo menos, obtener un
panorama de las tendencias globales dentro de las cuales poder situar los
principales problemas.

Tamaño de las empresas
La carencia de datos actualizados constituye ¡ a mayor dificultad para
t
caracterizar la situación argentina con respecto a este indicador. El último
censo industrial es de 1964 y sólo permite discriminar establecimientos por
escala de ocupación pero no por rama industrial. Además de esta limitación,
es obvio que en los últimos años se produjeron cambios importantes - en función
del proceso de concentración de la propiedad industrial que de alguna manera
reflejó el censo de población de 1970 19/ - que esta información no registra
satisfactoriamente. De todos modos, y con las limitaciones señaladas, los
datos del censo de 1964 definen rasgos muy notorios de la industria argentina
que, en grandes líneas, todavía se mantienen.
J
En el momento del censo prácticamente el 60% de la mano de obra industrial
estaba trabajando en establecimientos que ocupaban menos de 100 personas; estos
establecimientos representaban el 99% del total, mientras que el 40% restante
19/ Una medida aproximada de la magnitud de este proceso puede obtenerse a
través - ^ los datos censales sobre empleadores en el sector industrial. Entre
1960 y 1970 el porcentaje de individuos en esta categoría bajó del 10,5 al 5,1%
del total de personal empleado en la industria. Este descenso relativo supone,
en números absolutos, una disminución superior a las 100.000 personas.
- 47 -

del personal se concentraba en el 1% de los establecimientos (cuadro 18),
Los pocos estudios y encuestas realizados para estudiar la estructura de
los recursos humanos con estos niveles de desagregación se han orientado hacia
este último sector de la industria; del resto es bien poco lo que se sabe en
forma sistemática y los trabajos que se ocupan del tema han tendido a describirlo
en función de un modelo de comportamiento totalmente opuesto al que se obtenía
del estudio de las grandes empresas, especialmente en lo que se refiere a productividad, intensidad de capital, criterios de reclutamiento, tipos de calificaciones requeridas, etc.
Una de las fuentes más completas de información sobre este tema sigue siendo
la encuesta realizada por el Centro de Investigaciones Económicas del Instituto
Di Telia, en el año 1961 20/. La encuesta abarcó el total de las empresas que
empleaban más de 100 personas y se obtuvieron, además, datos de los establecimientos que ocupaban entre 11 y 100 personas sobre la base de una muestra que
abarcó sólo establecimientos de la Capital Federal. El análisis se realizó
utilizando seis categorías ocupacionales (tareas profesionales, tareas técnicas,
tareas dirigentes, tareas administrativas, obreros calificados y obreros no calificados), pero se puso el énfasis en el estudio de los técnicos y profesionales
empleados en las empresas que ocupaban más de cien personas.

Cuadro 18. Personal ocupado por tamaño del establecimiento industrial,
Dimensión de las
empresas
(personas)

Número de
establecimientos

1964

Personal

126 765
(88,67)

393 352
(29,79)

11* - 100

14 551
(10,17)

380 970
(28,85)

101 - 500

1 386
(0,96)

277 917
(21,05)

501 - 1000

161
(0,11)

103 411
(7,83)

Más de 1000

88
(0,06)

164 467
(12,45)

Menos de 10

Total

142 951

1 320 117

Fuente: Censo Industrial 1964.
20/ Centro de Investigaciones Económicas, Instituto Torcuato Di Telia, Los
recursos humanos de nivel universitario y técnico en la República Argentina,
Buenos Aires, 1963, 2 vols.

- 48 -

A pesar de que son diferentes los universos donde se hizo la recolección
de datos, la información que resume la distribución de personal en ambos grupos
de establecimientos, dé acuerdo a las mencionadascategorías, revelan que los
porcentajes de personas ocupadas en tareas técnicas, profesionales y dirigentes
en las empresas pequeñas eran mayores que en las medianas y grandes (cuadro 19).
La misma conclusión puede extraerse de los datos por rama industrial y, para
confirmar aún más esta apreciación, el cuadro permite observar que la proporción
de obreros por personas empleadas en tareas técnicas y profesionales también son
significativamente mayores en el sector de la pequeña empresa y esto con independencia de la rama industrial considerada,
Estos datos, a pesar de sus limitaciones, parecen suficientes para sostener
que, hacia 1960, el sector de la pequeña empresa era, desde el punto de vista del
empleo, un sector de significativa importancia para todas las categorías ocupacionales, con la única excepción del sector administrativo.
Es probable que esta
quince años, especialmente
tración industrial operado
desplazamiento de pequeños

situación haya variado en el curso de estos últimos
si se tiene en cuenta que el intenso proceso de concenen ese período provocó, probablemente*un significativo
industriales hacia el trabajo por cuenta propia o a
desempeñarse como asalariados en empresas de mayor magnitud. Sin embargo, y siempre
teniendo en cuenta estos datos, todavía puede suponerse que persiste un sector
importante caracterizado por la escasa concentración de personal y, al mismo
tiempo, por una absorción importante de mano de obra.
La falta de datos sobre el nivel educativo del personal empleado en este
sector impide mayores precisiones en el análisis. Los datos del cuadro anterior
identifican personas en tareas profesionales, técnicas, etc.; y no a personas
con títulos o estudios de esa naturaleza. Esto es importante por cuanto puede
sostenerse que las diferencias entre uno y otro sector no son sólo cuantitativas.
Más importantes aún, desde el plinto de vista educativo, son las diferencias en
términos del contenido de las tareas. Las empresas pequeñas y de baja productividad, por su misma naturaleza, obligan al desempeño de funciones indiferenci-.idas
donde el técnico, por ejemplo, suele ser al mismo tiempo dirigente o administrador y donde, en síntesis, cada persona puede ocupar distintos puestos según
sea su lugar dentro de la empresa y sus calificaciones personales.
La importancia de no identificar el desempeño de las tareas con la
posesión de estudios formales específicos puede evaluarse por la información
disponible para el sector de empresas que ocupaban más de cien personas. Si
se toman, por ejemplo, los datos de la encuesta referidos a los individuos que
desempeñaban tareas técnicas en estos establecimientos, puede observarse que
a principios del decenio anterior, el 25% de los mismos tenía estudios que
no superaban la escuela primaria o el nivel medio-técnico. Este porcentaje
sufre algunas modificaciones si se distinguen los establecimientos encuestados
según su tamaño y según la rama de actividades. Diferenciando por tamaño
puede comprobarse que las empresas más pequeñas dentro de este universo concentran
porcentajes mayores de técnicos en ese grupo educacional (cuadro 20); sin embargo,
en todos los casos los porcentajes se mantienen alrededor de la cuarta parte
del total de la categoría.

- 49 -

Cuadro 19. Grupos ocupacionales en empresas industriales por tamaño y rama
Grupos ocupacionales

Empresas que ocupan entre 11 y 100 personas
Alimentos y
bebidas

Tareas

dirigentes

Tareas profesionales

Otras

Empresas que ocupan más de 100 personas

Textiles

Metales

Vehículos
y maquinarias
eléctricas

5 553
(7,4)

6 058
(7,5)

5 80 3
(7,3)

8 191
(7,0)

20 186
(7,1)

1 432
(1,2)

1 273
(1,1)

1 665
(1,8)

1 783
(1,4)

1 276
(1,2)

969
(1,2)

1 113
(1,4)

2 509
(2,4)

4 645
(1,6)

673
(0,5)

565
(0,5)

879
(0,9)

946
(0,7)

1 356
(1,1)

1 551
(1,3)

2 566
(2,7)

4 322
(3,1)

•Alimentos y
bebidas

Textiles

Metales

Vehículos
Vehículos
y maquinarias
eléctricas

Otras

4 640
(1,5)
3 755

(1,2)

Tareas técnicas

en

1 126
(1,5)

3 473
(4,3)

3 150
(4,0)

5 734
(4,9)

11 926
(4,2)

Tareas administrativas

6 079
(8,1)

7 754
(9,6)

8 665
(10,9)

16 266
(13,9)

33 102
(11,6)

17 122
( 13,1)
•

10 069
(8,4)

12 890
(14,4)

20 031
(16,0)

56 945
(18,8)

Obreros calificados

20 713
(27,6)

31 581
(39,1)

26 711
(33,6)

46 340
(39,6)

99 152
(34,9)

33 235
(26,9)

51 564
(43,0)

34 785
(38,7)

• 61 429
(48,1)

111 890
(36,9)

Obreros no calificados

40 299
(53,7)

30 935
(38,3)

34 026
(42,8)

37 681
(32,2)

114 631
(40,4)

70 248
(56,5)

54 752
(45,7)

37 570
(41,5)

38 566
(30,7)

117 202
(38,7)

75 046
(100)

80 770
(100)

79 498
(100)

117 021
(100)

283 647
(100)

124 066
(100)

119 774
(100)

90 345
(100)

127 077
(100)

61 012

62 516

60 737

84 021

213 788

103 483

106 316

72 355

99 995

2 402

4 442

4 293

8 543

16 571

2 029

2 116

3 445

1 268

3,9

7,1

7,0

10,1

7,7

1,9

1,9

4,7

5,2

O

Obreros

(a)

Profesionales y
técnicos (b)
M
(a)

. 100

Fuente: CIE/Instituto Di Telia, op. cit.

8 324
(2,7)

302 756

(100)

12 079
5,27

Cuadro 20,

Técnicos por nivel educativo según tamaño de la empresa. Empresas
de más de 100 personas, 1961

Nivel
Educativo
Primaria incompleta
Primaria completa
Secundaria no técnica
Técnica incompleta
Técnica completa

Total

100/299

300/499

500/999 —

25,0

34,1

21,9

23,2

5,8

5,4

4,7

6,1

57,7

50,5

59,2

55,5

Universitaria incompleta

5,50

4,8

4,8

6,8

Universitaria completa

1,2

3,2

1,6

1,1

Otros

5,0

2,0

7,7

7,3

Fuente: CIE, Instituto Torcuato Di Telia, op. cit.
a.] Estos datos pertenecen a la tabulación especial que realizó el CONADE
sobre los datos de la encuesta del CIE, publicados en el tomo II, págs.319-335
de la ya citada obra sobre recursos humanos. Lamentablemente, el cuadro A H I . 4 2
(pág. 335), donde aparecen estos datos para las empresas que emplean más de 100
personas no es utilizable. Algún error de cálculo o, más probablemente, de distribución de las columnas afecta seriamente su validez; así por ejemplo, para el
caso de los técnicos, según esos datos, el 59.5% tendrían estudios universitarios
en ciencias sociales completos.

Si se discrimina por rama industrial, las cifras de la encuesta confirman
las tendencias percibidas a través de los datos censales. Las ramas metalúrgicas
y la química (incluida el caucho), tienen porcentajes significativamente mayores
de personas que realizan tareas técnicas con niveles educativos específicos
(cuadro 21).
En síntesis, a comienzos del decenio anterior la correlación entre tareas
técnicas y educación formal en la mayoría de los sectores industriales no tenía
altos niveles de ajuste, y sólo se daba en ciertos ámbitos donde, precisamente,
tuvo una mayor incidencia el aporte extranjero acompañado por un intenso progreso
tecnológico.
Para caracterizar la evolución de esta situación desde 1960 a la fecha
sería preciso disponer de información comparable con la entonces obtenida; esta
tarea, por lo menos por ahora, es imposible. Sin embargo, según se ha visto
en el capítulo anterior, el decenio 1960 y 1970 parece caracterizarse por la incorporación intensiva de personas con altos niveles educativos formales, especialmente los de tipo universitario y secundario técnico. Pero al mismo tiempo,
- 51 -

Cuadro 21.

Distribución porcentual dé técnicos por nivel educativo y rama
industrial

Primaria
Secundaria
no técnica

Secundaria
técnica

Universitaria

Otros

2,9

3,8

Alimentos y bebidas

45,2

48,1

Tabaco

59,1

40,9

Textiles

32,9

57,9

6,4

2,8

Confecciones

41,9

43,2

12,2

2,7

Madera

39,3

45,9

Papel y cartón

42,9

54,9

1,3

0,9

Imprenta y publicaciones

66,1

32,3

1,1

0,5

Químicos

23,0

63,6

8,4

5,0

Derivados petróleo

20,1

67,0

2,8

10,1

Caucho

17,0

77,0

5,9

Cuero

73,9

18,5

3,3

4,3

Piedras, vidrio

43,1

51,6

4,8

0,5

Metales excluida maquinaria

26,6

64,9

6,6

1,9

Vehículos y maquinarias

20,1

65,3

9,1

5,5

Maquinarias y aparatos eléctricos

18,4

70,3

8,4

2,9

8,2

77,7

14,1

Varios

-

-

-

14,8

Fuente: CIE, Instituto Torcuato Di Telia, op.cit. , cuadro XI, tomo II,
pag. 513.

- 52 -

-

-

la complejización tecnológica ha torna,do cada vez más dudosa la identificación
de diferentes sectores industriales a partir exclusivamente del tamaño del establecimiento. La aparición de empresas de poca dotación de personal pero muy
intensivas en capital y, por lo tanto, con altos niveles de productividad,
determinó que el indicador de tamaño no tenga ya el carácter distintivo que
tenia en contextos tecnológicos más tradicionales, Por esta razón parecería
importante distinguir los diferentes sectores industriales no sólo a partir
de la cantidad de personal y la rama de actividad, sino también a través de
ciertos indicadores del nivel tecnológico alcanzado que son los que, en definitiva, pueden tener un alcance explicativo mayor sobre las diferentes exigencias de calificaciones requeridas al personal. En función de estos indicadores se podrían distinguir, teóricamente por lo menos, dos sectores principales
donde el papel y. la capacidad de absorción de mano de obra dados ciertos niveles
de calificación es bien distinta. Por un lado, un sector que por la intensidad
del capital que utiliza requiere mayor proporción de personal técnico y profesional, y mayores niveles de educación en general, pero en el marco de una
tendencia reductora de mano de obra que pone límites estrechos a esta expansión
de personal. Por el otro, un sector muy intensivo en mano de obra pero que, dado
su escaso desarrollo tecnológico, no requiere del personal técnico-profesional
y obrero en general, calificaciones que exijan determinados niveles educativos
formales.
En estos dos grandes tipos de mercado de empleo industrial, el papel de
la educación es a todas luces diferente. En el primero de ellos, una mayor
cantidad de años de estudio dentro de las modalidades específicas que se vinculan
con las tareas productivas parecería ser un factor importante para poder lograr
el acceso; pero este mercado es cada vez menos intensivo en mano de obra, por
cuya razón las exigencias para el acceso tienden a ser mayores sin que ellas
tengan que ver necesariamente con la complejidad de las tareas. En realidad
parecería que en este sector las exigencias para la incorporación de personal
aumentan a una velocidad mayor que la complejidad del proceso de producción;
esta diferencia de ritmos estaría produciendo una generalización cada vez mayor
del fenómeno de subutilización de capacidades, sobre el cual todavía hay muy
pocas evidencias empíricas sistemáticas.
El segundo de los sectores tiene, frente a la educación, exigencias mucho
menores dada la escasa complejidad del equipo tecnológico que utiliza; en este
caso la absorción de mano de obra es mayor, pero los años de educación recibidos
rio son tan importantes como factor para el ingreso del personal si no están
acompañados por experiencia en el manejo de problemas empíricos específicos.
Estos criterios generales actúan de manera diferente según las categorías
ocupacionales (técnicos, profesionales, obreros, etc.), y también según la
influencia de factores ajenos a la situación tecnológica (presión sindical,
coyuntura económica, etc.). Pero en términos globales, la presencia de estos dos
sectores con las pautas generales de comportamiento mencionadas• crea y a su vez
explica, la situación de gran heterogeneidad que se advierte en la correlación
entre educación formal y puestos dentro de la industria.

- 53 -

Heterogeneidad educativa en puestos medios dentro de la industria,
Los datos de la encuesta del CIE citados en el párrafo anterior daban
cuenta de la falta de ajuste entre puestos técnicos y estudios técnicos en una
franja muy importante del sistema educativo; otros datos, menos representativos
pero más recientes, permiten observar algunos detalles interesantes de esta
heterogeneidad tanto en el nivel de los técnicos como en puestos inferiores tales
como los de supervisión, obreros calificados, etc.
Se dispone, por ejemplo, de los datos de una encuesta realizada a mediados
de 1966 en siete empresas líderes pertenecientes a las ramas química textil
(empresa A), metalúrgica (B), maquinaria eléctrica (C), química (D y E), siderúr
gica (F) y automotriz (G), es decir, siete empresas del sector que en 1961 ya
mostraba una alta correlación entre ocupaciones técnicas y educación formal 21/.
Los datos de esta encuesta referidos al personal técnico revelan que aún a
mediado^ del decenio anterior se mantenía el nivel de heterogeneidad que aparecía
en el estudio del CIE, pero con diferencias importantes según las empresas. En
algunas de ellas - la empresa (F) siderúrgica, y la empresa (G) automotriz más del 30% de los técnicos tenían estudios.formales no específicos, mientras
que en otras - la empresa(E) química de reciente instalación - este porcentaje
llegaba apenas al 5% (cuadro 22).
El análisis del perfil educativo de los técnicos según su edad puede aportar
cierta claridad acerca de los criterios de reclutamiento utilizados para personal
de reciente incorporación. El cuadro respectivo (cuadro 23) muestra, efectivamente, que en general la situación de los técnicos jóvenes es, desde el punto de
vista educativo, mucho más ajustada que la de los técnicos de mayor edad. Pero
aún aquí se advierte que algunas empresas de este grupo - por ejemplo la F - han
reclutado casi la tercera parte de sus técnicos jóvenes entre individuos sin
educación formal específica.
Ambos cuadros (22 y 23) ponen de manifiesto, además, un hecho que re-ela
el fenómeno mencionado en el punto anterior acerca del aumento de exigencias
educativas para el acceso a determinados puestos en este sector industrial.
En la mayoría de las empresas encuestadas, el porcentaje de técnicos con estudios
universitarios incompletos representa la cuarta parte, o más, del total de los
técnicos empleados, y otro tanto sucede con los técnicos considerados según su
edad.
La información disponible no permite saber si estos individuos tienen un
nivel universitario incompleto porque están estudiando al mismo tiempo que
trabajan, o han abandonado la universidad y se emplean en puestos técnicos por
la imposibilidad de alcanzar puestos profesionales. La inserción de los universitarios incompletos dentro de la industria es parte de un problema más global;
en Argentina, como se sabe, este sector tiene una significación muy alta y, en

21/ Alberto B. Araoz, E1 cambio tecnologico y la preparación del personal
medio en la industria argentina, CINTERFOR-CIE, Montevideo, Proyecto 017, 1967-

- 54 -

Cuadro 22,

Empresa

í

Nivel educatiyo de los técnicos de siete empresas

Primaria
Incompleta
a secundari^
no técnica—

Secundaria
técnica
incompleta

Secundaria
técnica
completa

Universitaria
incompleta

Universitaria
completa

0,87

 A

18,70

15,2

32,6

32,6

B

14,28

28,57

42,87

14,28

C

18,87

15,09

39,62

24,53

D

11,76

5,88

29,41

52,95

-

: E —^

7,58

13,64

43,94

34,85

-

F

37,18

20,51

42,31

• G

30,77

19,23

30,77

:

-

18,27

-

1,89

-

0,96

Fuente: Aráoz, op. cit. , cuadro 35.
a/ Incluye enseñanza técnica con menos de tres años aprobados,
b/ Incluye técnicos e instrumentistas.

cierta forma, se ha constituido en un sustituto de la formación de niyel intermedio dentro de la enseñanza superior que, én la organización universitaria
argentina, y a pesar de los sucesivos intentos por incorporarla, no ha logrado
institucionalizarse sino parcialmente. Desde luego-que, al surgir como subproducto de una formación concebida como estudio de larga duración, la formación
de los universitarios incompletos adolece de una serie de carencias importantes
de carácter científico y ocasiona efectos sociales de muy diverso tipo. En
ciertos sectores, incluso, existirían una serie de factores que en apariencia
estarían actuando como estímulos objetivos para la no terminación de los estudios
(baja diferenciación salarial, riesgo de pérdida del puesto, etc.).
Pero la encuesta de Aráoz permite verificar además que la heterogeneidad
percibida con relación a los técnicos tiene, vigencia también para las categorías
de personal calificado o no calificado inferior a la de los técnicos. Para no
reproducir aquí todos los cuadros de la encuesta - que pueden consultarse fácilmente en la publicación del informe - se resumirán en pocas líneas algunos
datos elegidos específicamente en función de la incongruencia entre educación
formal y ocupación que se deduce de ellos.
En la empresa A, por ejemplo, el 48% de los ayudantes y peones, el 15% de
los obreros de producción, el 23% de los obreros de mantenimiento y el 73% de
los supervisores de primera línea, tienen algún tipo de estudios postprimarios.

- 55 -

Cuadro 23,

Empresas

Nivel educativo, por edad, de los técnicos de siete empresas

Nivel educativo menores 25 años
1
2
3
4
5

A

-

B

-

C
D

10,0
-

5,4
-

54,5
-

10,0

60,0

33,3

66,6

E

15,0

5,0

55,0

F

29,7

23,4

46,8

13,3

46,6

G

-

40,0

Nivel educativo mayores 25 años
1
2
3
4
5

25,0
-

40,0

30,2

28,5

42,8

14,3

21,4

16,6

33,3

26,1

7,1

28,5

50,0

-

4,7

17,3

39,1

39,1

-

40,3

-

25,7

14,2

20.0

18,3

14,3

-

24,5

19,2

40,3

35,9

20,2

28,0

-

14,6

1,1
-

2*3

-

1,1

Fuente: A. Araoz, op. cit., cuadros 36 a 43.
Nota: Los niveles educativos son 1. Primaria incompleta, completa y secundaria no técnica; 2. Técnica incompleta; 3. Técnica completa; 4. Universitaria
incompleta; 5. Universitaria completa.
En la empresa B, los oficiales y medio oficiales se distribuyen de tal manera
que hay un 8,8% sin instrucción y 9,24% con estudios técnicos completos, con
representantes de todas las categorías educacionales existentes entre ambas.
En esta misma empresa, el 13,5% de los supervisores de primera línea tenían
estudios universitarios incompletos y el 22% había cursado escuela primaria
completa o menos. En la empresa C la categoría de operarios altamente calificados tenía representantes en todos los niveles educativos desde la escuela
primaria terminada hasta la universitaria incompleta; lo mismo sucede en la
empresa E, donde el personal obrero de todas las categorías de calificación
tiene representantes en todos los niveles educativos desde primarios incompletos
hasta secundarios completos. En la empresa G los supervisores de primera lí: ea
se distribuían de manera tal que mientras un 27,2% tenía educación primaria
incompleta y un 26,2% primaria completa, había un 22 ,1% con enseñanza técnica
completa y porcentajes menores en todas las restantes categorías, incluida la
universitaria completa 22/.
En síntesis, la encuesta de ArSoz permite ratificar algunos puntos de la
situación vigente en 1961 y plantea otros nuevos. De acuerdo con estos datos, y con
la
información censal sintetizada en los capítulos anteriores, es probable
que en xa actualidad  e registre un ajuste entre educación formal y ocupaciones
s
técnicas ligeramente superior al entonces señalado, en especial en el sector
de las ramas dinámicas; este aumento en el ajuste estaría dado con mayor intensidad entre los individuos con baja educación formal en puestos técnicos. Sin
embarco, todo hace suponer que el desajuste provocado por la presencia de indi22/ Alberto B. Aráoz, op.cit., cuadros 4 a 10.

- 56 -

viduos con elevada educación formal en puestos de baja categoría se está incrementando en forma significativa,
Otra forma de aproximarse a la caracterización de este problema sería a
través del aprovechamiento de la información censal, referida al conjunto de
la población económicamente activa y no sólo a la empleada en la industria.
En el cuadro 24, por ejemplo, se han reunido la totalidad de los grupos
ocupacionales que utiliza la fuente censal en diez grandes categorías, y se
observa cómo se distribuyen en ellas los individuos con enseñanza técnica.
Los datos son bien elocuentes acerca de la dispersión de este sector de la
población educada en tareas que carecen de vinculación directa con la formación
recibida. Casi el 30% de los educados como técnicos se desempeñan en tareas
administrativas o comerciales, y un 20% de los técnicos diplomados está subempleado desempeñándose en puestos obreros.
En el cuadro 25, en cambio, se han seleccionado las ocupaciones que el
censo clasifica con rótulos que las vinculan con la enseñanza técnica de manera
más o menos directa, y se analiza el nivel educativo de sus componentes. Su
lectura revela lo mismo que el cuadro anterior, pero desde la perspectiva de
las tareas. Hay ocupaciones donde la presencia de personas con enseñanza no
específica (primaria o media general), es realmente llamativa: técnicos en
ciencias biológicas y agronómicas, optometristas, ópticos, técnicos en radiología médica, dibujantes, etc. De la misma manera, es significativa la presencia
en estas tareas de individuos con enseñanza superior: técnicos en química
industrial, metalurgia, optometristas, ópticos, técnicos en radiología médica,
etc. En suma, el cuadro refleja, aunque en otra dimensión, el mismo hecho
advertido en las empresas: tareas, por lo menos idénticas en apariencia, son
desempeñadas por individuos que poseen los más variados niveles educativos
formales.

- 57 -

Cuadro 24.

Población económicamente activa de 18 años y más con enseñanza técni
ca por ocupación, 1970

Ocupación

Enseñanza Técnica
completa incompleta

Total

Administrativa y comercio

56 050
(29,8)

71 400
(29,8)

127 450
(29,8)

Docentes

10 100
(5,3)

1 900
(0,7)

12 000
(2,8)

2 200
(1,1)

800
(0,3)

3 000
(0,7)

Asistentes de salud,
enfermeras, etc.
Técnicos y afines

25 400
(13,5)

13 100
(5,48)

38 500
(9,0)

Mecánicos, electricistas y
otros oficios técnicos

27 450
(14,6)

41 200
(17,22)

68 650 •
(16,01

Obreros

Total
Fuente:

4 350
(1,0)

68 200
(28,5)

107 350
(25,1)

5 600
(2,34)

8 100
(1,91

800
(0,4)

1 300
(0,54)

2 100
(10,4)

5 600
(2,34)

9 300
(2,1)

17 250
(9,20)

Artistas y afines

Ignorado

14 000
(0,5)

3 700
(1,9)

Personal servicio

Otros

2 950
(1,57)
39 150
(20,87)

Profesores universitarios

28 750
(12,02)

46 000
(10,7)

2 500
(1,33)

187 550
Censo Nacional de Población, 1970.

- 58 -

239 250

426 800

Cuadro 25.

Ocupaciones técnicas y afines por nivel educacional, 1970

Primaria

Secundaria
general

Técnica
completa

Técnica
Incompleta

Universitaria

Ignorado

12 450

Dibujantes

1 100
(11,2)

3 150
(25,30)

2 500
(20,0)

1 850
(14,8)

3 350
(26,9)

Técnicos en ingeniería civil

1 050
(13,37)

600
(7,64)

3 600
(4,58)

950
(12,1)

1 650
(21,0)

Técnicos en electricidad y electrónica

2 600
(22,7)

1 250
(10,9)

3 950
(34,5)

2 150
(18,7)

1 400
(12,2)

Técnicos mecánicos

1 050
(10,0)

800
(7,6)

5 250
(50,0)

1 450
(13,8)

1 750
(16,6)

200
(6,25)

1 350
(42,2)

450
(14,6)

1 200
(37,5)

150
(10,3)

650
(44,8)

150
(25,0)

250
(41,6)

50
(8,3)

150
(25,0)

100
(13,6)

600
(21,8)

1 200
(43,6)

200
(17,2)

450
(16,3)

Pilotos, navegantes, mecánicos navegantes

300
(26,0)

500
(43,4)

200
(17,4)

150
(13,0)

Oficiales de cubierta

250
(20,0)

350
(28,0)

150
(12,0)

50
(4,0)

450
(36,0)

350
(36,8)

50
- (15,2)

300
(31,5)

200
(21,0)

50
(5,2)

950

000
(15,7)

700
(27,5)

700
(27,5)

250
(9,8)

500
(19,6)

2 550

Optometristas y ópticos

350
(22,6)

300
(19,3)

300
(19,3)

100
(6,45)

500
(32,2

1 550

Técnicos en radiología médica

350
(23,3)

400
(26,6)

250
(16,6)

50
(13,3)

450
(30,0)

Decoradores, dibujantes, diseñadores comer2 300
ciales
(27,7)

2 850
(34,3)

750
(9,0)

750
(9,0)

1 650
(19,8)

8 300

6 150
(57,2)

2 950
(27,4)

400
(3,7)

450
(4,1)

800
(2,4)

10 750

2 400
(34,8)

3 250
(47,1)

150
(2,1)

250
(3,6)

800
(11.6)

Técnicos químicos industriales

—

Técnicos metalúrgicos
Técr.icos en ninas
Técnicos en industrias no clasificados
en otros epígrafes

Oficiales maquinistas
Técnicos en ciencias biológicas y agronómicas

Fotógrafos y ópticos, camarógrafos cine
y TV
Taquígrafos, mecanógrafos y operadores
máquinas perforadoras

50
(3,4)
—

Fuente: Censo Nacional de Poblaci6n, 1970.

-

—

550
(38,0)

—

200
(1.6)

Total

—

100
(10,8)

7 850
11 450
10 500

—

—

50
(3,4)
—

200
(17,2)

3 200
1 450
600

2 750
1 150
1 250

—

—

50
(0,7)

1 500

6 900

VIII.

LOS MECANISMOS INFORMALES DE EDUCACION

Los desajustes normales entre la oferta del sistema educativo y las necesidades del aparato productivo se resuelven normalmente a través de dos vias
principales: el aprendizaje en el mismo proceso de producción o el aprendizaje
a través de instancias educativas no integradas al sistema. Dentro de esta
última opción, uno de los recursos más recientes y de mayor desarrollo fue la
creación de sistemas de capacitación en el seno mismo de las empresas, alternativa que tiende a institucionalizarse cada vez más en las de alto desarrollo
tecnológico en la medida que, por un lado, ese mismo progreso tecnológico impide
que el aprendizaje en el trabajo siga siendo, por lo menos para ciertas categorías, una forma eficaz de resolver los déficit de calificación y, por otro,
porque es imposible, y hasta inconveniente, que el sistema educativo prepare
para las necesidades específicas de un aparató productivo que tiene un ritmo
de innovación tecnológica tan acelerada que convierte en obsoletas las calificaciones que poco antes eran novedosas. En el marco de un aparato productivo
semejante, la readaptación de contingentes considerables de mano de obra indus
trial constituye una tarea permanente y para realizarla los sistemas educativos
en su esquema tradicional están muy poco preparados.
La situación argentina frente a este problema tiene rasgos peculiares.
En primer lugar, es preciso recordar que la necesidad de capacitación en las
empresas la experimenta sólo el sector de tecnología avanzada y que, además,
está sujeto a procesos de innovación tecnológica de cierta intensidad. En
este sentido importa recordar que no todo proceso de innovación tecnológica
se traduce forzosamente en necesidades de recalificacion del personal. Si se
distinguen las innovaciones que afectan al proceso de producción de aquéllas
que sólo afectan al producto, cabe suponer que sólo las primeras pueden llegar
a tener cierta incidencia sobre las calificaciones de la mano de obra. Pero
aún dentro de las innovaciones que interesan al proceso de producción, en
muchas ocasiones éstas no son de un carácter demasiado profundo y sólo requieren
un breve período de práctica en el trabajo para conseguir rendimiento óptimo 23/.
Este conjunto de problemas está muy poco estudiado en el caso argenti . 
-.
Resulta difícil por tanto precisar cuáles son las tendencias en innovación ecnológica referidas a la calificación de la mano de obra, pero algunas consultas
23/ En este sentido, algunos trabajos recientes renovaron la importancia
de distinguir las innovaciones tecnológicas cuya magnitud supone un cambio significativo en el producto o proceso de producción (innovación mayor), de las
innovaciones tecnológicas que constituyen mejoras o adaptaciones de diseños existentes (innovación menor). Para el caso de los países de la región - con
estructuras tecnológicas generalmente importadas - parece muy significativa la
actividad del segundo de los tipos de innovación mencionados. El estudio de
la dinámica de estos procesos y su incidencia sobre aspectos tales como la calificación de la mano de obra apenas está en sus comienzos. Véase CEPAL, Convenio
de Cooperación Técnica BID-CEPAL, Marco de referencia para un programa de investigación en temas de ciencia y tecnología en América Latina, Buenos Aires, agosto
de 1975 (mimeo).

- 60 -

y observaciones realizadas sobre un sector de empresas de tecnología avanzada
permiten concluir que las experiencias más importantes en materia de capacitación de mano de obra estuvieron asociadas a cambios tecnológicos mayores,
tales como la renovación total de la maquinaria, la instalación de una nueva
planta, etc. Estos casos, por su misma naturaleza, no son demasiado frecuentes
en el desarrollo industrial del país; sin embargo, durante el período que estamos
analizando, la instalación de nuevas plantas o la renovación de algunas de las
ya instaladas fue intensa. Las investigaciones sobre el tema destacaron que,
»
por lo general, las empresas no tuvieron dificultades para el reclutamiento de
mano de obra en condiciones de adaptarse a la nueva tecnología y, en algunos
casos, recurrir a los cursos internos e intensivos de capacitación durante un
breve lapso fue suficiente para resolver estos problemas 24/.
Varios factores conjugados parecen permitir una explicación de este hecho.
Por un lado, la presencia en el país de mano de obra industrial con niveles educativos básicos y larga experiencia de trabajo industrial, circunstancia que
permitía ya sea su inserción inmediata o un aprovechamiento óptimo de los
esfuerzos iniciales de capacitación; por el otro, el hecho de que la nueva tecnología supone en muchos sectores de la producción el desarrollo de actividades
comparativamente mucho más simples que las que deben realizarse en estructuras
tecnológicas más tradicionales, y para cuyo desempeño tener o no calificaciones
formales en modo alguno constituye un requisito imprescindible.
Pero las necesidades de capacitación no obedecen sólo a los cambios incorporados por los ritmos de innovación tecnológica. En realidad, los estímulos
más frecuentes y aquéllos que justifican en muchos casos la existencia de sistemas
de capacitación permanentes dentro de las empresas, parecen responder a factores
tales como renovación de personal, rotación dentro de la planta, ampliación por
creación de nuevos turnos, etc. Además, el análisis interno del funcionamiento
y magnitud de estos servicios muestra que en realidad su presencia obra en función
no sólo de los requerimientos derivados de la adaptación a las tareas de producción;
al parecer, es el incremento de las actividades administrativas, de comercialización
y de conducción dentro de las empresas más complejas la que genera mayores exigencias
de ajuste para con el producto de la educación formal.
•
Esta situación en su conjunto explicaría las causas de la relativamente escasa
relevancia de la capacitación orientada a los sectores directamente productivos;
los pocos estudios realizados sobre el tema coinciden en señalar que la capacitación a cargo de las empresas, o de instituciones especiales dedicadas a esta
tarea, alcanzan mayor significado en el sector del .personal directivo o de super24/ Véase Juan V. Sourrouille, El impacto de las empresas transnacionales
sobre el empleo y los ingresos, op. cit. En este trabajo se resumen los resultados referidos al sector de empresas extranjeras de la Encuesta de Demanda de
Mano de Obra, realizada en 1970. La mitad de los establecimientos encuestados
(alrededor de 300) declaró no haber tenido ningún tipo de dificultad, muy pocos
declararon tenerlas con los profesionales, y el mayor conjunto de inconvenientes
fue les obreros calificados y los técnicos, sector donde, por otro lado, se notan
los mayores esfuerzos de capacitación interna de esas empresas.

- 61 -

visión,y en el sector de actividades administrativas y comerciales; en cambio,
la capacitación dirigida a operarios y técnicos alcanza magnitudes apreciablemente menores 25/.
Dados estos elementos parece posible plantear la hipótesis de que en los
últimos años se está produciendo una especie de división de funciones entre el
Estado y las empresas, de forma tal que la capacitación técnica está recayendo
en proporciones cada vez mayores sobre las agencias estatales (las que, por
supuesto, actúan con cierto grado de coordinación con las mismas empresas).
El CONET, por ejemplo, viene desarrollando desde hace un decenio los cursos de
formación profesional acelerada (F.P.A.) entre los cuales los destinados a operarios tienen considerable importancia 26/.
Pero si esta es la situación perceptible en el ámbito de las empresas de
mayor desarrollo tecnológico, en el resto, en cambio, donde la complejidad tecnológica es menor, y lo que predomina es el oficio como conjunto de habilidades y
capacidades que se ponen en juego, la exigencia de una capacitación formal no
aparece como factor generalizado. Por el contrario, los sistemas de aprendizaje •
en el trabajo son aquí los habituales y los que cuentan, al parecer, con un
amplio consenso acerca de su utilidad, no sólo entre los empresarios sino también
entre los mismos trabajadores 27/.
El escaso significado de la capacitación en los sectores de operarios se
ve acompañada por una falta de interés de estos mismos sectores en definir una
orientación en este campo. El problema de la actitud obrera hacia la educación
es uno de los temas menos investigados, especialmente si se tiene en cuenta que
en la Argentina la clase obrera tuvo momentos y niveles de expansión y de participación en el poder a través de los organismos sindicales de cierta relevancia.
Para el caso que nos interesa no debe olvidarse que los organismos de conducción
de la enseñanza técnica tuvieron, en determinados períodos, una conducción colegiada en la cual también participaron representantes sindicales. Sin embargo
- y ésta es una apreciación preliminar que requiere ser confirmada por investigaciones específicas - parecería que los representantes sindicales cedieron

25/ Una sistematización de la información estadística disponible sobre este
tema hasta el año 1964 aproximadamente, acompañada además de una evaluación de
conjunto de la situación en el área, puede verse en CONADE, op. cit. , vol. I, cap.
VII. Datos más actuales, aunque parciales, se ofrecen en una encuesta sobre capacitación en la empresa realizada por el CONET a fines de 1971, y cuyos resultados
aparecen publicados en el anexo V de la publicación de CINTERFOR, Interacción
entre el Estado, las empresas y el movimiento sindical en la formación profesional^
Proyecto 057, Montevideo, 1973, págs. 77-89.
26/ La información estadística sobre estos cursos (localización, especialidades, etc.) y su evolución desde 1965 hasta 1974 puede verse en CONET, Informe
estadístico correspondiente a las escuelas dependientes del CONET, Buenos Aires, 1975.
27/ Sobre las actitudes de los trabajadores de establecimientos medianos y
pequeños del Gran Buenos Aires hacia la capacitación, puede verse el trabajo de .
A. Paín, Actitudes de los trabajadores ante la formación profesional. Una encuesta
en Buenos Aires, CINTERFOR, Montevideo, 1972.

- 62 -

en este campo la iniciativa al sector empresario, al Estado o a representantes
de otros sectores sociales o ideológicos que, coyunturalmente, participaban en
alianzas con los representantes del movimiento obrero.
Una expresión parcial de lo señalado puede extraerse de un análisis que
se realizó para el Seminario de CINTERFOR antes citado, sobre el problema de
capacitación en las convenciones colectivas de trabajo 28/.
Dicho estudio se basa en el análisis de las 400 convenciones colectivas
de trabajo suscriptas y homologadas entre 1966 y 1970 en Buenos Aires, y el
mismo demuestra - siempre en relación a las actividades específicas de capacitación - que sólo un número muy reducido de convenciones contienen algunas referencias sobre este punto: sólo 23 (apenas un 5%) sobre los
400 textos
analizados; y en nueve de esos casos, la inclusión del tema consiste meramente
en una expresión de intenciones en el sentido de compromisos para el futuro.
Además, de las 23 convenciones mencionadas, 14 pertenecen a empresas y 9 a
sectores productivos, pero salvo una (Federación Argentina de la Industria Metalúrgica - Unión Obrera Metalúrgica) el resto corresponde a sectores muy desagregados que representan, en realidad, a un conjunto de empresas. Y las convenciones por empresas son en su mayoría estatales.
En cambio, un porcentaje importante de convenciones colectivas (205 casos)
contiene normas que acuerdan facilidades para los estudios; las que en su mayoría
consisten en licencias para exámenes, modificaciones de horarios, etc., hasta 9
en algunos pocos casos, el otorgamiento de becas.
Por último, y para corroborar aún más el hecho de que la iniciativa en este
campo se deja en manos empresarias, el trabajo citado destaca que en materia
de programación de actividades, elección de los participantes y otras decisiones
semejantes ... nada se dice en los convenios, por lo cual es licito concluir
que también en estas materias la decisión está en manos de la empresa o si algún
tipo de participación le cabe al sector trabajador, ella sigue caminos informales
que el sindicato no ha juzgado necesario o conveniente incluir en este pacto de
obligaciones reciprocas que es la convención colectiva de trabajo 29/.

Reclutamiento y capacitación
Tal como hasta aquí se ha visto, la institucionalización de sistemas de
capacitación en las empresas puede originarse tanto en las exigencias del ritmo
de innovación tecnológica como en los problemas derivados de la rotación o reclutamiento de mano de obra, o también en deficiencias en la preparación previa.
De acuerdo con la información de que se dispone no es posible medir con
precisión la magnitud de la importancia de cada uno de estos factores; sin embargo
28/ CINTERFOR, op. cit., La capacitación en las convenciones colectivas
de trabajo, anexo III, pags. 65-71.
29/ Ibídem, pag. 67.

- 63 -

no parece aventurado suponer que para el personal obrero en todas sus categorías,
y en cierta medida también para el personal técnico, los mayores esfuerzos de
capacitación obedecen a factores ajenos a la innovación tecnológica.
En este sentido resulta pertinente efectuar un somero análisis de los
problemas de reclutamiento en el ámbito industrial, con especial referencia al
papel de la educación. La información sobre las formas de reclutamiento que
utilizan las empresas es escasa e incompleta; sin embargo, las pocas evidencias
empíricas conocidas tienden a otorgar a la promoción interna una importancia
significativa como forma de reclutamiento de ciertas categorías de obreros.
Los datos reunidos en el ya citado trabajo sobre las empresas extranjeras revelan
que en este sector la promoción interna es la forma de reclutamiento principal
en el caso de obreros especializados, capataces y supervisores; desempeña un
papel menos relevante, en cambio, para los obreros calificados y para los técnicos 30/.
es decir las categorías que exigen mayores calificaciones para participar en el
proceso productivo.
La importancia de la promoción interna como forma de reclutamiento se
explica tanto por el interés de las empresas - que de este modo aseguran un personal
familiarizado con la tecnología y cuyo desempeño ya conocen - como por la
presión sindical en idéntico sentido, que busca de esta forma asegurar la movilidad obrera y la estabilidad en el trabajo.
Pero desde la perspectiva de la educación, el problema de la promoción
interna debe ser considerado a partir de las exigencias de los nuevos conocimientos, habilidades y destrezas que requiere el pasaje a funciones distintas
y superiores dentro de Jas jerarquías de división del trabajo que cada estructura tecnológica impone. Dentro de esta misma perspectiva importa recordar
algunos de los análisis clásicos sobre el problema de la carrera obrera en
diferentes contextos de organización del trabajo industrial.
Como se sabe, los estudios sobre este tema distinguen tres modelos clásicos
de organización del trabajo (manufactura, mecanización y automatización) que se
diferencian entre sí, por lo menos desde el punto de vista que aquí estamof nalizando, por la diferente perspectiva de movilidad obrera que ofrece cada u n
de ellos 31/.
La manufactura se basa en el trabajo no mecanizado, donde el obrero se
clasifica (y califica) según su participación en el dominio de un oficio. La
mayor participación en dicho oficio supone, al mismo tiempo, mayor poder de
decisión sobre la marcha del proceso productivo, y el logro de esta mayor participación constituye el indicador del proceso de movilidad obrera; por tal razón •

esta estructura de organización del trabajo es la que asegura la movilidad por
los progresos realizados en una línea continua dentro mismo del proceso de

30/ Juan Sourrouille, op. cit., págs. 117-120.
31/ A estos tres modelos debe agregarse el artesanado, que pertenece orgánicamente a formaciones económico-sociales preindustriales. Véase Friedman, Naville,
Touraine, Tratado de sociología del trabajo, op. cit.

- 64 -

producción (aprendiz-medio, oficial-oficial, etc.). El ascenso no depende o no
exige actividades externas de capacitación; se apoya, por el contrario, en los
progresos realizados dentro del mismo proceso de producción.
La mecanización introduce modificaciones importantes en este equema, ya
que divide al personal obrero en personal de producción y personal de mantenimien
to. Los primeros no están sometidos a un proceso de calificación que requiera el
dominio progresivo de un oficio, sino que se especializa en tareas fragmentadas
del proceso total de producción. Para el personal de mantenimiento, en cambio,
se conservan las reglas del esquema anterior pero con exigencias de conocimientos
formales de tipo científico-técnico cada vez mayores, de acuerdo al progreso tecnológico alcanzado» En este caso, pues, la promoción, o la carrera obrera, no
depende tanto délos avances realizados en el dominio del oficio que se aprende
por experiencia como de aprendizajes formales realizados fuera del proceso de pro
ducción. Se abren así, en este tipo de organización del trabajo, dos perspectivas diferentes de carrera obrera: la del obrero especializado que puede pasar
a supervisor de línea y la del obrero de mantenimiento que puede progresar, ya sea
por aprendizaje del oficio o por aprendizajes formales que lo habiliten para
cargos de capataces o supervisores de mantenimiento.
En el caso de la automatización, las condiciones, son desde este punto de
vista, muy similares a las anteriores, aunque aumentan las exigencias de educación
formal en todos los sectores.
Los trabajos realizados dentro de esta orientación han enfatizado el hecho
de que a medida que se avanza en el progreso tecnológico desde la manufactura a
la automatización van disminuyendo las posibilidades de movilidad o de carrera
obrera dentro del proceso productivo mismo. En otros términos: para ascender en los
escalones que establece la división del trabajo se hace preciso acudir cada vez
más a calificaciones que se obtienen fuera del proceso de trabajo, y que no tienen
que ver necesariamente con el mismo. Es lo que ocurre, por ejemplo, con el pasaje
de obrero especializado a supervisor de línea, que es cuando la promoción interna
muestra las mayores magnitudes. La capacitación que las empresas deben proporcionar
para el desempeño de esta tarea no se refiere tanto a la comprensión del p-^ceso
productivo en su totalidad como al
desarrollo de aptitudes para el control y
para el manejo de relaciones sociales de control, que son las inherentes a su
nueva función 32/.

32/ En este sentido es interesante comprobar que éste fue el motivo del
origen histórico de la capacitación en Argentina. Las primeras formas e instituciones de capacitación surgieron precisamente a partir de la pérdida de poder
de los capataces en su relación con los obreros, debido al aumento del poder
de negociación sindical dentro de las plantas. La necesidad de capacitar al
personal que conduce la producción a través del manejo de este tipo de situaciones, llevó a muchas empresas a percibir las ventajas de los modelos de
capacitación vigentes en plantas de países desarrollados, particularmente en
los Estados Unidos de Norteamérica.

- 65 -

Esto explica que no sea casual que la información estadística sobre los
destinatarios de los cursos de capacitación muestre que los realizados para supervisores tienen una incidencia muy grande, particularmente si se los relaciona con
el numero total de supervisores que emplean las plantas. Esta línea de promoción
obrero especializado-supervisor, plantea algunos problemas interesantes desde el
punto de vista educativo. Si se consideran las exigencias de capacidades y aptitudes que un obrero especializado ejecuta cuando realiza su tarea, la simplicidad
parece el rasgo más destacado, Los análisis de este tema coinciden en señalar
que las tareas de este tipo - por su caracter repetitivo, rutinario y poco
complejo - no exigen un nivel educativo que vaya más allá de algunos años de
escuela primaria. El rendimiento en este sector dé actividad no está asociado
con elevadas calificaciones individuales; incluso algunos autores llegan a
sostener lo contrario. Sin embargo, y desde el punto de vista del desarrollo
ulterior del individuo dentro del establecimiento, la posesión de un nivel
educativo básico puede ser importante. La presencia de estos dos factores
contrapuestos crea y explica la gran heterogeneidad que se advierte desde el
punto de vista educativo en estas categorías de personal, y plantea problemas nada
fáciles para las tareas de capacitación 33/.

33/ El informe de la encuesta de capacitación en las empresas, realizada
en 1971, informa de este hecho explícitamente: al mencionar las dificultades
mas frecuentes que surgen durante los cursos para supervisores, la heterogeneidad de la formación básica de los asistentes aparece, junto al problema de
los horarios, como uno de los factores más difíciles de resolver. CINTERFOR,
op. cit. , pág. 88.

- 66 -

IX,

SINTESIS FINAL Y CONCLUSIONES

Como balance final de este estudio se intentará a continuación resumir
las principales conclusiones postuladas a través del texto y plantear algunos
de los problemas pendientes. La conclusión más general que se deduce del
trabajo es que durante los últimos años el nivel educativo de la mano de obra
industrial en Argentina está mejorando según un ritmo significativamente intenso.
Sin embargo, este mejoramiento no es simple ni lineal; antes bien se caracteriza
por su complejidad, definible en parte por una serie de rasgos que pueden resumirse a través de los siguientes puntos:
Primero. El me joramiento del nivel educativo se realiza en el contexto de
un sostenido estancamiento de la capacidad de la industria para generar empleo. •
Dicho estancamiento es un rasgo relativamente generalizado en América Latina,
pero los datos del caso argentino permiten singularizarlo como producto de un
doble proceso: ahorro de mano de obra en los sectores directamente productivos
y expansión de los cargos administrativos y técnico-profesionales, los cuales,
a su vez, están en función de la estrategia particular que el sector industrial
adoptó durante las últimas décadas frente a la incorporación de tecnología.
Por estos motivos puede sostenerse que sobre el mejoramiento del nivel
educativo de la mano de obra industrial actuarían simultáneamente la demanda
de personal calificado, derivada del incremento tecnológico, el crecimiento
de la educación en la población en su conjunto y el descenso de la participación obrera entre el personal empleado por la industria.
Segundo. La industria está progresivamente dejando de ser una opción ocupacional para los sectores educacionalmente rezagados, los cuales - integrados por
contingentes significativos de migrantes extranjeros - tienden a concentrarse
cada vez más en actividades donde ya existe una mayor gravitación de los rasgos
que caracterizan al sector informal del mercado de trabajo.
Tercero. El mejoramiento del nivel educativo de la mano de obra industrie
no se distribuye homogéneamente en el conjunto del sector sino que, por el
contrario, adquiere diferencias significativas según las distintas ramas de la
industria. Estas diferencias se reflejan tanto en los niveles de escolaridad
promedio de cada una de ellas como en los tipos de educación del personal
empleado. Por ello, si bien la industria en su conjunto está incrementando
la participación del personal con enseñanza media técnica a un ritmo mayor que
el correspondiente a la enseñanza media general, en algunas ramas dicha tendencia
es precisamente la inversa. A su vez, también se advierten diferencias importantes
en el comportamiento de las distintas ramas frente a la absorción de individuos
con enseñanza media completa e incompleta, y frente a la incorporación de individuos con enseñanza superior.
Cuarto. La heterogeneidad percibida en las distintas ramas industriales se
verifica también dentro de cada una de ellas, si bien en dos niveles diferentes:
en el de las empresas, medidas por su dimensión y en el de algunos puestos específicos. Sobre estos puntos los datos existentes son escasos, pero de todos
modos permiten apreciar que aunque en algunas ramas la correlación positiva
entre ciertos puestos y nivel educativo medio superior es mayor que en otras,

- 67 -

dentro mismo de esas ramas y en a,lgunas empresas existe una heterogeneidad significativa en el nivel educativo con el cual los individuos llegan a esos puestos.
Quinto. Si bien la expansión del número de puestos técnicos dentro de la
industria ha sido importante, su ritmo de crecimiento fue de todas maneras
inferior al de la producción de egresados de la enseñanza técnica formal. Si
a esto se une la tendencia a designar para el desempeño de puestos técnicos
tanto a universitarios que aún no completaron su carrera como a individuos sin
educación específica pero capacitados técnicamente a través de instancias no
formales, se explica el hecho de que una proporción significativa de los egresados de la enseñanza técnica formal se incorporen al sistema productivo a través
de actividades administrativas y comerciales, y otros lo hagan a través de puestos
situados por debajo de las calificaciones formales adquiridas.
i
Sexto. La capacitación a través de cursos especiales o del aprendizaje durante el mismo proceso de producción parece tener una importancia considerable como
forma alternativa para el logro de las calificaciones necesarias para el desempeño de determinados puestos y, en consecuencia, para el mantenimiento de cierta
movilidad interna en la industria argentina. Estas formas han adquirido desarrollos
diferentes según el estrato tecnológico de la rama o de la empresa en particular
y, en ciertos casos, parecen tener un valor explicativo importante para la promoción
interna. En tal carácter lo estarían utilizando sectores que tuvieron acceso a la
ocupación industrial sin conocimientos técnicos formales, pero con un nivel mínimo
general de educación que les permite aprovechar plenamente estas alternativas. La
posesión de este nivel mínimo de educación básica parece constituir uno de los
rasgos más importantes para explicar el éxito de los mecanismos no-formales de
enseñanza.
En síntesis, el incremento educativo de la mano de obra tiene magnitudes,
niveles y modalidades que varían significativamente según el sector de empresas,
la rama o los puestos considerados. Sin embargo, más allá del detalle cuantitativo de las diferencias existentes dentro mismo del sector industrial y si se
tiene en cuenta que cada una de las ramas está asociada a cierto nivel de desarrollo tecnológico, cabe preguntarse en qué medida esas diferencias se deb^
efectivamente a requerimientos distintos derivados de los niveles tecnológicos
alcanzados en cada rama de la industria o a factores ajenos a la tecnología.
Una respuesta posible es, sin duda, la que explica las diferencias a partir
de los estratos tecnológicos existentes; según este planteamiento, la mayor complejidad técnica de las ramas dinámicas estaría requiriendo mayores exigencias en =
materia de calificaciones del personal empleado, por lo cual aumentarían los niveles
de educación formal exigidos para el reclutamiento.
Pero la hipótesis que atribuye a las exigencias técnicas el incremento educativo ha sido seriamente cuestionada en algunos trabajos recientes, efectuados
en el ámbito de economías de industrialización avanzada; dichos trabajos
pusieron de manifiesto que los supuestos sobre los que se asienta esa hipótesis 
son de validez limitada. Los argumentos pueden resumirse en dos puntos principales :
En primer lugar, no parece tener absoluta validez la presunción según la

- 68 -

•

cual el avance tecnológico determina, en todos los casos, la creación de puestos
que exigen mayores niveles de calificación que los anteriores, En este sentido
la nueva tecnología tuvo efectos muy divérsos; algunos puestos, es cierto, se han
vuelto tan complejos que su desempeño exige mayores calificaciones científicotécnicas (por ejemplo, las tareas de mantenimiento o los nuevos puestos creados
alrededor de las tareas de diseño tecnológico); otros, en cambio, se han simplificado notablemente, y ahora consisten en meras tareas repetitivas que no exigen .
más que habilidades para adecuarse al ritmo impuesto por las máquinas y por
tanto significan un notable empobrecimiento desde el punto de vista de las calificaciones .
La literatura sobre estos temas es, en el ámbito de América Latina, parti- .
cularmente escasa; sin embargo, los testimonios provenientes de los países donde
se genera el progreso tecnológico son bien ilustrativos acerca de los efectos
poco uniformes que trae aparejada la complejización tecnológica sobre las calificaciones 34/.
En segundo lugar, también se ha cuestionado seriamente el supuesto según
el cual la educación formal es el instrumento que brinda de manera efectiva las
capacidades necesarias para el desempeño de las nuevas tareas creadas por el
desarrollo tecnológico. Acerca de este punto, la discusión sobre el valor de
la enseñanza general o de la enseñanza especializada constituye sólo un aspecto
del problema; otro lo constituye el análisis de las instancias no formales de
educación - cuya viabilidad depende de que las personas hayan recibido un mínimo
de educación que les permita desarrollar sus capacidades y sus aptitudes para
aprender nuevas situaciones - que han adquirido en el campo de la industria
una importancia considerable, tanto para el desempeño en los puestos técnicos
y productivos como para el de los administrativos y comerciales 35/; y tercero,
en fin, lo constituye el planteamiento según el cual para que la enseñanza formal
sea efectivamente un vehículo de trasmisión de los conocimientos requeridos para
el desempeño de acuerdo a los parámetros de la innovación tecnológica, sería
preciso que existiera algún mecanismo eficaz de transferencia de los conocimientos
derivados de la actividad de innovación a los centros de enseñanza. Para el caso
de América Latina esto es doblemente complejo; en primer lugar, porque la mayor
innovación en materia de tecnología se realiza en centros extranjeros y en segundo

34/ Una explicación sobre las fases de la organización del trabajo industrial
y su correspondencia con las calificaciones puede verse en Alain Touraine, La organización profesional de la empresa, en G. Friedmann y P. Naville, Tratado de sociología del trabajo,op. cit., vol. I, cap. XI. En la misma obra véase P. Naville,
El progreso técnico, la evolución del trabajo y la organización de la empresa.
Sobre el caso particular de la automatización, puede consultarse Charles E. Silbernan,
The Myths of Automation, Harper, Nueva York, 1966 y los textos incluidos del volumen
The Employment Impact of the Technological Change, National Commission on Technology,
Automation and Economic Progress, U.S. Governement Printing Office, Washington DC,
1966.
35/ Sobre este tema véase el conjunto de trabajos reunidos por Thomas J. La
Belle, Educational Alternatives in Latin America; Social Change and Social
Stratification, University of California, Los Angeles, 1975, particularmente la
Introducción y los textos de la Sección 2, dedicados al sector industrial.

- 69 -

lugar, porque el divorcio entre las actividades tecnológicas empresarias y los
centros de enseñanza es, en algunos países de la región, particularmente notable.
Si bien para el caso que nos ocupa las evidencias empíricas son escasas,
los datos presentados permitieron apreciar que si se analizan específicamente
algunos cargos o tipos de tareas dentro de cada estrato tecnológico, se comprueba
que los desempeñan personas con niveles educativos diversos. Esta evidencia
tiende a confirmar el escepticismo acerca de las explicaciones monocausales a
partir de una determinación tecnológica del incremento educativo, y hacen pensar
con cierto fundamento en la presencia de factores sociales (origen social,salarios,
acción sindical, etc.), que tendrían una importante incidencia explicativa para
el estudio de estos fenómenos.
El análisis del caso argentino evidencia con relación a este problema, que
el sector de empresas tecnológicamente avanzado estaría reclutando personal con
elevado nivel educativo y con cierta independencia de los cargos o tareas para
las cuales se efectúa el reclutamiento; al mismo tiempo, el personal de reducido
nivel educativo - reducido en términos relativos - que pertenece a estas empresas,
está utilizando con llamativo éxito otras formas o vías de acceso o cargos importantes (educación no formal, acuerdos sindicales, aprendizaje en el trabajo, etc.).
Lamentablemente, los datos disponibles no permiten avanzar más allá de esta
comprobación. Es evidente que si se quisiera profundizar en esta línea sería
preciso acudir a otras fuentes que no fueran los censos de población, que permitiesen contar con datos elaborados a partir de los estratos tecnológicos y de los
puestos para los cuales se recluta personal. En esa línea, podría avanzarse
sustancialmente en el conocimiento de la dinámica de la movilidad ocupacional
dentro de la industria (problema de significativa relevancia en países con estructuras tecnológicas heterogéneas) y en el análisis del problema de la subutilización del personal (particularmente de la subutilización de capacidades, que
constituye el ámbito de mayor significación desde la perspectiva educacional 36/.
Un análisis de tal naturaleza sentaría las bases empíricas indispensables
para elaborar políticas de calificación de personal para los diferentes estrat- p
tecnológicos de la actividad industrial. Sin embargo, el problema es, en e - u
campo, particularmente complejo; como se ha visto, los requerimientos del aparato productivo son de tan amplia variedad que dificulta seriamente la aplicación de las recomendaciones habituales en este campo, tales como la implementación de una formación técnica general que luego se continúe en especializaciones adquiridas ya sea dentro del mismo sistema educativo o bien en los
lugares de trabajo. La formación técnica necesaria para el desempeño en la gran
industria parece ser cualitativamente distinta a la requerida por los establecimientos pequeños de poca intensidad de capital. Pero tampoco la solución
36/ La relevancia del problema de la subutilización en el análisis del
empleo para América Latina ha sido destacada en varios trabajos elaborados por
PREALC. Véase, por ejemplo, PREALC, La subutilización de la mano de obra urbana»
en países subdesarrollados, en Sistemas de informacao para políticas de emprego,
IPEA-PLAN, Brasilia, 1975, págs. 21-57; PREALC, El problema del empleo en América
Latina: situación, perspectivas y políticas, OIT, cap. I, Santiago, 1976.

- 70 -

inversa - crear un sistema educativo tan heterogéneo como el productivo y puntualmente ajustado a sus necesidades - está exenta dé dificultades. En este caso el
riesgo mayor es contribuir con formaciones específicas a fortalecer las dificultades de movilidad y aumentar las posibilidades de desocupación por obsolescencia
tecnológica.
Ante este panorama, las salidas educativas posibles parecen quedar reducidas a acciones orientadas a actuar en dos extremos del problema; por un lado,
el de la formación básica general en el ciclo primario prolongándolo de manera
tal que alcance efectivamente a toda la población, e incluya elementos curriculares del tipo de las habilidades y destrezas manuales y principios científicotécnicos básicos para que toda la población tenga una capacidad mínima tanto
para el trabajo como para inmediatos o futuros estudios o aprendizajes.
Por otro lado, la experiencia ya conocida de cambio tecnológico y ocupacional cada vez más intenso y rápido, plantea demandas que no pueden ser satisfechas en forma separada ni por el sistema educativo ni por el productivo.
Las actividades de capacitación, reciclaje y educación permanente, que hoy se
realizan en forma parcial, deben ser reconsideradas en forma sistemática en
un fluido proceso de interacciones entre los^sistemas educativo y productivo.
Complementariamente con estas iniciativas parece también importante considerar la necesidad de implementar programas de formación no específicamente
técnica que, como se sabe, desempeñan un papel diferente según los distintos
estratos tecnológicos: en los más tradicionales parecería importante la formación
en aspectos administrativos y comerciales que permitieran al pequeño empresario
y al trabajador por cuenta propia un manejo más racional de sus actividades;
y en los más avanzados, la formación relativa a las actividades de participación
en la gestión y en el entendimiento de las dimensiones institucionales cada vez más
complejas que acompañan al desarrollo tecnológico 37/.
En este trabajo no se intentó profundizar estos temas, sino apenas dar
los elementos para el planteamiento del problema, que será objeto de estudios
ulteriores. Llegados a este punto restaría decir que evidentemente no se t . . a
^.
de un problema exclusivamente curricular; su solución trasciende, incluso, el
marco de las políticas educativas mismas para inscribirse en el ámbito de los
planes globales y, en última instancia, de los estilos de desarrollo que se
adopten.

37/ La bibliografía sobre los temas de educación permanente, reciclaje y,
más recientemente, la educación recurrente, es muy amplia, especialmente en el ámbito
europeo. Véase¡ por ejemplo, Edgar Faure y otros, Aprender a ser, traducción de
C. Paredes de Castro, Alianza Editorial, Madrid, 1973; OCDE, LEducation récurrente:
tendences et problèmes, París, 1975; y OCDE, LEducation récurrente : une strategie
pour une formation continue, Paris, 1973.

- 71 -

RESUMEN

RESUME

SUMMARY

Este trabajo persigue dos propósitos centrales: analizar la evolución del
perfil educativo de la mano de obra industrial en Argentina durante el decenio
1960-1970; y plantear algunos problemas específicos que han demostrado cierta relevancia en la interrelación que se advierte entre el sistema educativo y el proceso de industrialización, tales como el papel de la educación no formal, el comportamiento de la industria frente al empleo de los sectores rezagados y el análisis de algunos fenómenos de heterogeneidad educativa perceptible para ciertos cargos en el sector moderno de la industria.
Las fuentes utilizadas fueron los dos últimos censos nacionales de población,
los resultados de algunas encuestas realizadas para otras investigaciones, y las
evidencias recogidas en una serie de entrevistas hechas a los ejecutivos de empresas líderes de sus respectivas ramas.
El estudio muestra que el nivel educativo de la mano de obra industrial se
ha incrementado sensiblemente durante la última década, aunque con variaciones
significativas según las ramas. Asimismo, parece evidente que la industria está
progresivamente dejando de ser una opción ocupacional para los sectores educativamente rezagados, en los cuales se encuentran importantes contingentes de población rural y de migrantes de países limítrofes. También se ha podido advertir
grados significativos de heterogeneidad, tanto en la correspondencia entre nivel
educativo y puestos específicos dentro de la industria como en la relación entre
nivel educativo y grupo ocupacional. En cierto sentido, esa heterogeneidad indica la presencia de importantes iniciativas de educación no formal, que han permitido a individuos sin las certificaciones formales específicas acceder a puestos
altamente calificados. Por otro lado, evidencia ciertos rasgos del mercado de
empleo industrial que explicarían las razones por las cuales individuos con altas
calificaciones formales ingresan al sector a través de los puestos más bajos.
Dentro de esta problemáticaconstituye un caso especial la inserción en el
mercado de trabajo de los individuos con enseñanza técnica. Las referencias disponibles permiten observar que una proporción importante de los mismos se incorpora al sistema productivo a través de actividades o puestos distintos a aquéllos
para los que teóricamente fueron formados.
Finalmente, se incluye una serie de consideraciones que intentan brindar
un primer encuadre teórico para el análisis de este tipo de problemas.

Ce travail vise a deux buts principaux: 1) analyser lévolution de léducation de la main doeuvre industrielle en Argentine pendant la dêcênie 1960-1970;
2) poser quelques.problèmes spécifiques ayant démontré une certaine importance
dans le rapport observé entre le système éducatif et le processus dindustrialisation tels que le rle de léducation non formelle, lattitude de lindustrie
face à lembauchage des secteurs arriérés et lanalyse des phénomènes déducation
hétérogène percevable pour certains postes au secteur industriel moderne.
- 73 .

Les sources dont on sest servi sont: a) les deux derniers recensements
nationaux de la population; b) les résultats de quelques sondages faits pour
dautres recherches;et c) les données obtenues dans une série dentretiens faits
aux P.D.G. des entreprises leaders sur leurs branches correspondantes.
Létude montre que le niveau éducatif de la main doeuvre industrielle sest
sensiblement développé pendant la dernière décade mais présentant dimportantes variations selon les branches. Il est évident aussi que lindustrie nest plus un
choix occupationnel pour les secteurs arriérés au niveau de léducation dans lesquels on trouve dimportants contingents de population rurale et des migrants des
pays limitrophes. On a également remarqué dimportants degrés hétérogènes soit
dans la correspondance entre le niveau éducatif et les postes spécifiques dans lindustrie, soit dans le rapport entre le niveau éducatif et la catégorie de travail.
Dans un sens, cette hétérogénéité marque la présence dimportantes iniciatives de
léducation non formelle permettant aux individus non diplômés datteindre à des
postes tris qualifiés. Dans un autre sens, elle met en évidence quelques traits du
marché dembauchage industriel qui montreraient les raisons pour lesquelles des
individus très bien qualifiés entrent au secteur industriel occupant des postes
au-dessous de leurs aptitudes.
A ce sujet,
du travail est un
grande partie est
postes différents

linsertion des individus de lenseignement technique au marché
fait très particulier. Les données disponibles montrent quune
incorporée au système de production par des activités ou par des
à ceux pour lesquels ils ont été théoriquement formés.

Finalement, il y a une série de considérations qui tentent de donner un premier encadrement théorique pour lanalyse de cette sorte de problèmes.

This study has two main objectives: to analyse the evolution of the educational profile of industrial manpower in Argentina in the 1960s, and to raise
some specific questions which have been shown to have a certain relevance in the
interrelationship between the educational system and the industrialization process,
such as the role of non-formal education, the behaviour of industry vis-á-vis
employment of the less-privileged sectors, and an analysis of some situations of
educational heterogeneity observable in respect of certain posts in the modern
sector of industry.
The sources used were the last two national population censuses, the results
of some surveys undertaken for other research projects, and the information
obtained in a number of interviews with executives of enterprises occupying a
leading place in their respective sectors.
The study shows an appreciable improvement in the educational level of industrial manpower over the past decade, although with significant variations in
the different sectors. At the same time, it seems obvious that industry is
steadily ceasing to be an employment option for the educationally under-privileged
sectors, which include large groups of rural inhabitants and migrants from bordei—

- 74 -

ing countries. Significant degrees of heterogeneity are observable both in the
relationship between educational level and specific posts in industry, and in
that between educational level and occupational group. To some extent, such
heterogeneity indicates the existence of important non-formal educational activities
which have enabled persons lacking specific formal qualifications to gain access
to highly-skilled or specialized posts. It also brings out certain features of
the industrial employment market which would explain why persons with high formal
qualifications enter the sector through the lowest posts.
A special case within this general question is the incorporation of persons
with technical training in the labour market. Available information shows that a
large proportion of them join the production system through activities or posts
other than those for which, in theory, they were actually trained.
Finally, the study includes a number of considerations intended to offer a
first theoretical context for the analysis of this type of problem.

SEDE DEL PROYECTO
COMISION ECONOMICA PARA AMERICA LATINA
OFICINA BUENOS AIRES
C E R R I T O 264 5? P.
C A S I L L A D E C O R R E O 4191
T E L E F O N O S 35-2947 2988 3122 3138
DIRECCION CABLEGRAFICA UNATIONS
BUENOS AIRES REPUBLICA ARGENTINA


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