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        <dc:creator>Corden, W. Max</dc:creator>
        <dc:contributor>Corden, W. Max</dc:contributor>
        <dcterms:title>Una zona de libre comercio en el Hemisferio Occidental: posibles implicancias para América Latina</dcterms:title>
        <dcterms:isPartOf>En: La liberalización del comercio en el Hemisferio Occidental - Washington, DC : BID/CEPAL, 1995 - p. 13-40</dcterms:isPartOf>
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        <bibo:handle>hdl:11362/25424</bibo:handle>
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Distr.
LIMITADA

NACIONES UNIDAS
COMISIÓN ECONÓMICA
PARA AMÉRICA LATINA
Y EL CARIBE - CEPAL

LC/MEX/L.414
14 de diciembre de 1999
ORIGINAL: ESPAÑOL

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V
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N IC A R A G U A : U SO P R O D U C T IV O D E L A S R E M E S A S F A M IL IA R E S

900023892
* u u u ^ B 9 2 - BIBLIOTÉC a  c EPAL

Este documento fue elaborado por la consultora Diana Pritchard, en el marco del Proyecto “Remesas
y economía familiar en Centroamérica, Fase II: Uso productivo de las remesas en Centroamérica”
(BT-HOL-7076). Las opiniones expresadas en él son de la exclusiva responsabilidad de la autora y pueden
no coincidir con las de la Organización.
99-12-112

Notas explicativas

En el presente documento se han adoptado las convenciones siguientes:
•
•
•
•
•
•
•

Un signo menos (-) indica déficit o disminución, salvo que se especifique otra cosa.
El punto (.) se usa para separar los decimales.
La raya inclinada (/) indica un año agrícola o fiscal (por ejemplo, 1970/1971).
El guión (-) puesto entre cifras que expresen años (por ejemplo, 1971-1973) indica que se trata
de todo el período considerado, ambos años inclusive.
La palabra “toneladas” indica toneladas métricas, y la palabra “dólares” se refiere a dólares de
los Estados Unidos, salvo indicación contraria.
Salvo indicación contraria, las referencias a tasas anuales de crecimiento o variación
corresponden a tasas anuales compuestas.
Debido a que a veces se redondean las cifras, los datos parciales y los porcentajes presentados
en los cuadros no siempre suman el total correspondiente.

En los cuadros se emplean además los siguientes signos:
•
•
•

Tres puntos (...) indican que los datos faltan o no constan por separado.
La raya (—) indica que la cantidad es nula o insignificante.
Un espacio en blanco indica que el concepto de que se trata no es aplicable.

iii

ÍNDICE

Página
I.

INTRODUCCIÓN..........................................................................................................

1.
2.
3.
4.
5.
n.

1

Entrevistas ........................................................
Encuesta...................................................................................................
Planmuestral.............................................................................................
Criterios de selección para la muestra y unidad del estudio....................
Procesamiento, análisis y divulgación de la información......................

2
3
3
3
5

MIGRACIÓN Y REMESAS.............................................................................

6

1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.

Incremento de la migración en los años noventa....................................
Destino: Costa Rica.................................................................................
Las mujeres en los flujos migratorios......................................................
Legalización migratoria .....................................
Situación laboral y actividad económica..................................................
Políticas o programas para los migrantes................................................
Conclusiones.............................................................................................

III. REMESAS: EL CONTEXTO NACIONAL........................................
1.
2.
3.
4.
5.
6.

7
8
9
11
12
15
15
17

Contexto macroeconômico.......................................................................
Estimaciones de los flujos de remesas......................................................
El impacto macroeconômico.....................................................................
Remesas en especie....................................................................................
Remesas y economía familiar....................................................................
Conclusiones.............................................................................................

17
19
22
23
23
25

IV. CANALES Y MECANISMOS DEL ENVÍO DE REMESAS........................

26

1. Canales de envío de las remesas................................................................
2. Intervención del Estado.............................................................................
3. Periodicidad...............................................................................................
4. Conclusiones.............................................................................................

26
30
31
32

EL USO DE LAS REMESAS..........................................................................

33

1.
2.
3.
4.
5.

33
34
35
36
37

V.

El uso actual...............................................................................................
Cambios de u so ..........................................................................................
Los beneficios de las remesas en la economía familiar...........................
Remesas, microempresas y redes de negocios.........................................
Conclusiones..............................................................................................

iv

Página

VI.

MUJERES Y REMESAS.................................................................................

38

1. Los nuevos papeles de la m ujer................................................................
2. Mujer y crédito...........................................................................................
3. Conclusiones..............................................................................................

38
39
41

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES..............................................

43

1. Conclusiones..............................................................................................
2. Recomendaciones.......................................................................................

43
46

BIBLIOGRAFÍA..............................................................................................................

49

VIL

Anexos:
I

Lista de entrevistados......................................................................................

51

II

Lista de canales de envío.................................................................................

53

III

Contenido de la encuesta a jefesde hogar.......................................................

55

I. IN TR O D U C C IÓ N

En el contexto de la reestructuración global y por la aparición de nuevas relaciones políticas y
económicas, las familias nicaragüenses dependen cada día más de remesas obtenidas por la
migración de miembros del hogar. Las remesas representan recursos financieros de crucial
importancia económica y social en los países de la región y tienen fuertes implicaciones micro y
macroeconômicas, tanto para receptores y remitentes como para las economías nacionales. A
pesar del significado de las remesas en la economía familiar y nacional, muy poca investigación
metódica y sistemática se ha hecho, por lo que no existe un enfoque que facilite una
profundización teórica sobre el fenómeno.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha identificado el
perfil del problema, tanto del significado de las remesas en el nivel regional, como de la escasez
de información sistemática de los patrones y tendencias de su uso. A fines del decenio de los
ochenta y principios de los noventa se realizó el proyecto de investigación “Remesas y Economía
Familiar”, cuyos resultados se publicaron en 1993. (CEPAL, 1993). Fue un primer intento serio
de aproximación para conocer el monto y el peso de las remesas en las economías familiares y
nacionales.
El presente documento se enfoca a exponer la situación de las remesas familiares en
Nicaragua. El objetivo es identificar y caracterizar las formas, mecanismos y estrategias
adecuadas para estimular el uso productivo de las remesas con miras a un desarrollo económico
sostenible de la nación. Asimismo, se trata de analizar los métodos y formas más adecuados para
que las remesas constituyan un recurso financiero de mayor peso en el ámbito productivo de las
familias beneficiarias.
Sin embargo, la escasez de información primaria sobre las remesas y el poco
conocimiento del fenómeno en Nicaragua obligaron a que la investigación aquí presentada
tuviera un enfoque empírico sobre la transferencia, los usos y el significado de las remesas
familiares en el país, en términos sobre todo cuantitativos, con énfasis en las implicaciones
económicas y materiales.
Este informe presenta los resultados del estudio sobre la base de los datos recopilados;
expone las características sobresalientes del fenómeno y las principales formas de
comportamiento asociadas con los flujos de este tipo de recursos. También se incorporan las
observaciones formuladas durante la presentación del informe preliminar en un seminario
nacional en Managua (6 de julio de 1999), en el que participaron diferentes actores nacionales e
internacionales involucrados en el tema de la migración y las remesas.
El trabajo está organizado en seis capítulos. El primero describe las tendencias
migratorias, sus características y naturaleza, el destino y el comportamiento de los y las
migrantes. En el segundo se abordan cuestiones macroeconômicas en cuanto a los resultados de
las políticas de esta esfera, que influye tanto en los flujos migratorios como en el destino de las
remesas en la presente década.

2

Los instrumentos, canales y vías — así como sus correspondientes mecanismos y costos,
problemas y beneficios relativos— se enfocan en el tercer capítulo. Los diferentes usos de las
remesas se analizan en el cuarto capítulo, en donde se trata de identificar los factores
determinantes del destino de estos recursos y las áreas potenciales en las que es susceptible
intervenir para incrementar sostenidamente su potencial inversionista y productivo.
La mujer, como migrante, receptora y jefa de hogar, se estudia en el capítulo quinto. En
esa sección se plantean algunos obstáculos y potencialidades de su actividad y su participación
económica mediante las remesas. El último capítulo expresa algunas de las recomendaciones que
se consideran pertinentes, derivadas de los hallazgos del presente estudio.
La metodología de la investigación empleada contempla la aplicación simultánea de
distintas técnicas en aras de recopilar información de orden cuantitativo y cualitativo. El
cuantitativo se refiere a los datos sobre los “hechos” de las remesas, incluyendo los flujos
migratorios, su cantidad, volumen, vías de envío y uso. En el orden cualitativo se tratan temas
con dimensión subjetiva, ya que las percepciones y valores juegan su papel en determinar el uso y
destino de las remesas. Se abarcaron diversos niveles, por medio de diferentes actores: jefes de
hogar, organizaciones que trabajan con migrantes, organismos diplomáticos, gerentes y oficiales
del sistema financiero, agencias o casas de envío de remesas, instituciones gubernamentales,
académicos, etc. La investigación se desarrolló en Nicaragua y en Miami, en los Estados Unidos.
Las técnicas empleadas para la recopilación de datos comprendieron las entrevistas a
informantes clave, la aplicación de las encuestas a jefes de hogar seleccionados y la información
extraída de las fuentes secundarias, es decir, la revisión bibliográfica y documental.

1. Entrevistas
Este instrumento posibilita explorar el papel y la contribución de los actores en el envío de las
remesas y su funcionamiento, así como obtener opiniones, reflexiones y análisis sobre las
diferentes formas en que se concibe y se manifiesta el fenómeno de las remesas, y el nivel de
conocimiento que tienen las instituciones y organismos sobre el problema.
La gama y el alcance de las entrevistas es amplia y diversa, ya que se incluye un conjunto de
actores como gerentes de operaciones internacionales de bancos del sistema financiero nacional;
gerentes de casas y agencias intermediarias de envío de remesas tanto en Nicaragua como en Miami;
la Embajada de Nicaragua en Washington; el Consulado de Nicaragua en Miami; la Cancillería de
Nicaragua; la Embajada de Costa Rica en Nicaragua; el Banco Central de Nicaragua; el gerente de
correos del país; representantes de organismos internacionales clave; organizaciones que trabajan con
migrantes tanto dentro como fuera del país, y funcionarios gubernamentales de diversas instituciones
(véanse las entrevistas en el anexo I). Las entrevistas fueron de carácter semiestructurado y se
realizaron a representantes de las instituciones y organizaciones arriba mencionadas.

3

2. Encuesta

Dada la dimensión empírica del estudio, por su objetivo de brindar información y análisis de
fuentes primarias a partir de las familias receptoras de remesas provenientes del exterior, se
diseñó y aplicó una encuesta a jefes de hogar nicaragüenses. Se elaboró un cuestionario de 69
preguntas cerradas y abiertas, con un anexo especial para aquellos hogares en que las remesas se
dedicaran a actividades productivas.
Previo a la aplicación definitiva del cuestionario, se efectuó una prueba piloto a fin de
corregir y mejorar el diseño del instrumento. Se detectaron así las fortalezas, las debilidades y el
nivel de coherencia y articulación de las diferentes preguntas y sus secciones. (Véase el contenido
en la encuesta en el anexo III).

3. Plan muestral
El muestreo de las encuestas se realizó tomando en consideración la sensibilidad de la
información requerida y las limitaciones de tiempo e información previa. Entre estos factores
debe contarse que, por razones legales, de seguridad y confiabilidad, los bancos del sistema
financiero nacional y las agencias de envío están imposibilitados de brindar listas de clientes
receptores de remesas que facilitaran la elaboración de un padrón para la aplicación de un
muestreo aleatorio. En consecuencia, se utilizó una técnica denominada “bola de nieve”,
aprovechando las redes sociales y familiares a las que tiene acceso el equipo de investigadores
por vía directa o indirecta para contactar a las familias receptoras de remesas. Esta técnica no se
debe considerar un sustituto del muestreo aleatorio, sino más bien una garantía para localizar a
otros receptores de remesas conocidos del contacto previo. A raíz de la sensibilidad de la
información requerida, estas redes sociales y familiares aseguran un cierto nivel de confianza
entre los encuestados, lo que permite maximizar la fiabilidad de los datos. Estos datos,
recopilados de 130 hogares, se consideran representativos del universo urbano de receptores de
remesas.
Por otra parte, a fin de asegurar una representatividad de receptores que destinan las
remesas a un uso productivo y para generar capital y riqueza, se recurrió a las agencias de
créditos que financian a pequeñas y medianas empresas productivas, de servicios y comerciales.
De esta forma se identificaron otros 18 casos, que se incorporaron a la muestra, y así se
totalizaron 148 entrevistas. Sin embargo, en algunos análisis, por ejemplo, sobre el destino de las
remesas, se excluye esta base de datos (de 18 hogares), porque alterarían la representatividad del
uso productivo de las remesas en la población general.

4. Criterios de selección para la muestra y unidad del estudio
Como se ha mencionado, si bien el estudio tiene carácter nacional, la aplicación de las encuestas
se circunscribe a las cabeceras departamentales, a causa de dos factores relevantes. Por una parte,
la información preliminar y exploratoria, obtenida a través de agencias y casas de envíos de
remesas, hizo evidente que en las áreas urbana y suburbana se concentra la mayor cantidad de

4

familias receptoras de remesas; por otra parte, limitaciones de tiempo, recursos humanos y
financieros influyeron en la decisión.
Con todo, se respetó el carácter nacional del estudio, incluyendo los departamentos que
representan diferentes zonas geográficas. Así, la encuesta abarcó Managua, la capital del país;
Chinandega, de la zona occidental; Estelí y Matagalpa, de la zona centro-norte, Masaya, de la
zona sur y Bluefields, de la Región Autónoma del Atlántico Sur. Valga subrayar la importancia
de incluir a Bluefields, porque es una ciudad de la región atlántica del país con características
culturales y socioeconómicas distintas, que le dan al estudio un alcance más representativo del
conjunto de Nicaragua. El cuadro 1 indica el peso relativo de los departamentos en la muestra, así
como la distribución de la población nacional en éstos.
Respecto de la selección de hogares, se aprovecharon las redes sociales y familiares para
garantizar que se contactara a hogares con un migrante adulto residiendo en el exterior, quien
manda dinero a por lo menos uno de los miembros. En Bluefields se presentó una situación
particular que mereció una consideración especial. Existe un contingente importante de
“embarcados” que se marchan a alta mar hasta 11 meses del año y mantienen a sus familiares con
su salario. Sin embargo, para propósitos del estudio y por ser consistente con la metodología, no
fueron incluidos como migrantes, porque no viven en otro país.

Cuadro 1
NICARAGUA: DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL
DE LA POBLACIÓN ENCUESTADA, POR
DEPARTAMENTOS
Departamento
Total

%
100

Managua

46

Bluefields

14

Estelí

12

Masaya

11

Chinandega

10

Matagalpa

7

Fuente: Encuesta de hogares levantada
durante la investigación.

5

5. Procesamiento, análisis y divulgación de la información
La información y los datos recabados se procesaron mediante el programa computarizado SPSS,
organizado en cuadros estadísticos de frecuencias simples y tablas de contingencias (cruce de
variables).
Se redactó un informe preliminar cuyo contenido sirvió para estimular una discusión (la
del 6 de julio de 1999) entre los distintos actores individuales, organizaciones y entidades
institucionales interesadas en conocer los resultados de la investigación y las recomendaciones
pertinentes al tema de estudio. Las observaciones formuladas durante esta actividad fueron
motivo de retroalimentación y complemento de los resultados y análisis presentados en esa
ocasión.
También se prepararon análisis, agregación y tabulación de datos de documentos con
información considerada primaria, proveniente de otras fuentes institucionales.
Se elaboraron síntesis de los diferentes recursos de fuentes secundarias a fin de detectar
tendencias e identificar premisas y conclusiones previas que apoyan esta investigación.

6

II. MIGRACIÓN Y REMESAS

Los movimientos migratorios han estado presentes, con distinto significado, en la historia de
Nicaragua, al igual que en los demás países de la región centroamericana. Los motivos, el tipo, la
magnitud, la periodicidad y el destino de estos flujos de migrantes han cambiado en el transcurso
del tiempo. Hasta fines de los años setenta, la emigración se asociaba exclusivamente con la
búsqueda de mejor ingreso y nivel de vida, o sea, predominaban razones económicas.
La mayoría de aquellos migrantes eran pobres, víctimas de la expansión de las economías
agroexportadoras que consumían sus tierras y de la modernización agrícola o del aumento de
presiones demográficas; además, proveían la mano de obra requerida para el desarrollo de las
plantaciones (Pritchard, 1996). Estos movimientos migratorios eran estacionales y solían suceder
dentro de los mismos países o entre áreas rurales de naciones vecinas, incluyendo el sur de
México, donde trabajadores varones participaban de las cosechas de distintos cultivos. Los
Estados Unidos también fueron el destino de algunos migrantes, entre éstos, graduados
universitarios profesionales (PNUD-UE, 1999: 363).
A fines de la década de los setenta, los patrones de los flujos migratorios experimentaron
un cambio radical. A partir de entonces y durante los años ochenta, conflictos políticos y la
aparición de grupos armados insurgentes en Nicaragua, El Salvador y Guatemala generaron otro
tipo de migración, caracterizada por refugiados que reclamaban su derecho de protección
internacional en países anfitriones.
Los primeros en salir de Nicaragua tras la derrota de la dictadura de Somoza, en 1979,
fueron miembros de grupos afines al régimen. Parte de la población que emigró durante los años
ochenta se concentró fundamentalmente en jóvenes en edad de prestar el servicio militar. Sin
embargo, durante esta etapa muchos familiares seguían saliendo del país por razones económicas,
en virtud de las dificultades que se acentuaban en el contexto de la guerra, motivo por el cual se
dificulta definir con precisión la causa del éxodo del país (Pritchard, 1996).
Un cambio novedoso fue el aumento de la migración extrarregional hacia otros países de
América, fundamentalmente a los Estados Unidos, México y Canadá. Aunque dentro de la región
centroamericana disminuyó durante este período, en el caso de Nicaragua se duplicó la
emigración hacia Costa Rica entre 1973-1984 (PNUD-UE, 1999: 363). Esto estableció un nuevo
patrón de movilidad que sigue reflejando y perpetuando la inequidad socioeconómica entre estos
países vecinos.
A pesar del alcance de la pacificación de los conflictos armados en Nicaragua (que facilitó
el retomo y repatriación de refugiados) y la consolidación institucional de la democracia, en los
años noventa la migración no sólo continuó sino que también se incrementó. En este
comportamiento han influido otros factores, como la globalización de los mercados
internacionales, la discrepancia en materia de desarrollo entre los países, además de la crítica
situación económica experimentada por la mayoría de los nicaragüenses.

7

1. Incremento de la migración en los años noventa
Las remesas a los familiares están creciendo en Nicaragua, y dentro los hogares de pocos
recursos constituyen la única solución para superar pérdidas de capital, cancelar deudas de
crédito, diversificar sus oportunidades laborales y garantizar la satisfacción de las necesidades
básicas. Según la encuesta, frente a la coyuntura económica emigran porque en el país no existen
posibilidades de mejorar y modificar sus condiciones de vida. Así, la migración no sería producto
de una decisión individual, sino una estrategia familiar para sobrevivir y aumentar el ingreso del
hogar. Los entrevistados manifestaron que por su decisión pagan costos en dolor humano o en el
mayor esfuerzo de las mujeres que quedan al cuidado de los niños.
Los datos publicados ampliamente en los últimos años reflejan algunos indicadores
macroeconômicos con tendencia positiva, en tanto que la información sobre la pobreza es
alarmante. Según el Informe sobre Desarrollo Humano de las Naciones Unidas de 1998,
Nicaragua ocupa el lugar 126 en el orden internacional y registra un deterioro del nivel de vida de
la población con respecto a 1990. El mismo informe revela que Nicaragua tiene un índice de
desarrollo humano de 0.547, asignación que lo ubica en el rango de países de desarrollo humano
bajo. Los estudios nacionales muestran que más del 70% de la población vive en condiciones de
pobreza y que más del 44% lo hace en extrema pobreza, es decir, obtienen menos de un dólar por
día. Los gastos sociales por habitante han decrecido en forma drástica, por efecto de las políticas
de estabilización y ajuste, y ello repercute en la desnutrición que golpea duramente a la niñez.
Como otra dimensión de este problema, 39% de los nicaragüenses carece de agua potable y 69%
de alcantarillado sanitario.
El analfabetismo se ha elevado por encima del 30%, y en el campo llega hasta 50%,
además de que 600 000 niños se quedan sin matrícula escolar. El grado de escolaridad promedio
es de 4.3 grados. De acuerdo con la información del Consejo Nacional de Universidades, en 1998
se habían matriculado unos 75 000 estudiantes universitarios, un poco menos del 2% de la
población total, porcentaje inferior al de 1984. La distribución del ingreso se ha deteriorado en
contra de los sectores más vulnerables. Un estudio desarrollado en los departamentos de
Managua, León y Granada (Agurto, 1999) reporta que en 1998 el 20% de los hogares más pobres
tenía ingresos mensuales promedio de 320 córdobas, en tanto que el ingreso promedio del 20%
de los hogares más ricos era de 5 945 córdobas. Asimismo, respecto del ingreso nacional, el 40%
de los hogares más pobres recibieron solamente el 11%, mientras que el 20% de las familias más
ricas recibieron el 52%. El resto se redistribuyó entre sectores medios.
De acuerdo con indicadores del Banco Central de Nicaragua, la tasa de desempleo abierto,
como porcentaje de la PEA, creció desde 11.5% en 1991 a 16% en 1996; luego descendió en
1997 y 1998 hasta alcanzar en este último año el 13.2%. Estos indicadores discrepan con otras
fuentes, que aseguran que esta entidad ha variado la base de cálculo. Otros autores, por el
contrario, informan que la tasa de desempleo fue de 21.8% en 1993 y que el subempleo
sobrepasaba el 50% (Arana y Rocha, 1999), o sea, entre ambos sumarían más del 70%. Como
quiera que sea, este contexto ha estimulado el flujo migratorio nicaragüense hacia el exterior.
Más específicamente, como detalla un estudio reciente (Cranshaw y Morales, 1998) sobre
la migración de mujeres y jóvenes hacia Costa Rica, la recesión en el sector productivo, la

8

reducción de puestos de trabajo en las empresas, la saturación del sector informal urbano y la
poca capacidad de unidades familiares de producción agrícola para incorporar la fuerza de
trabajo, son factores que han precipitado la emigración.
En consecuencia, un número cada vez mayor de hogares en Nicaragua depende de esta
ayuda de familiares. Aunque se carece de información sobre la magnitud nacional de la
emigración, la Fundación para el Desafío Económico Global (FIDEG) reporta que los hogares
con miembros en el exterior pasaron de 19% en 1992 hasta casi 40% en 1999 (Fonseca, 1997;
Agurto, 1999). Adicionalmente, muchos observadores han percibido un incremento de la
migración desde Nicaragua a partir del huracán Mitch, cuyos efectos han profundizado los
factores que determinan los movimientos migratorios, incluyendo la acentuación de las brechas
en el desarrollo económico y social, y el aumento en los niveles de desempleo, subempleo,
pobreza y precariedad de las condiciones de vida (ENVIO, 1999).
En las respuestas a la encuesta de hogares, un altísimo porcentaje (85%) tendería
perspectivas de viajar o de emigrar hacia los Estados Unidos, siempre y cuando contaran con la
posibilidad de hacerlo. En algunos casos se dio la respuesta de que todos los miembros deseaban
salir. Aunque no hay cifras del posible número de personas a emigrar, son latentes los deseos de
viajar fuera del país con la esperanza de encontrar empleo y cambiar las condiciones de vida. La
tendencia representa no sólo la pérdida de mano de obra y fuerza productiva, sino también costos
sociales y desintegración familiar.

2. Destino: Costa Rica
Ante la ausencia de datos precisos, por el carácter ilegal de muchos migrantes, se tiene que
depender de las estimaciones oficiales para obtener una aproximación sobre el número de
nicaragüenses involucrados en los movimientos migratorios.
Según el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINEX) de Nicaragua, se estima que en
los Estados Unidos hay aproximadamente 450 000 nicaragüenses, que se concentran en
California y Miami, mientras que en Costa Rica hay 200 000, que quieren legalizarse (Miriam
Fonseca, entrevista personal, 5 de junio de 1999). Hay que destacar la discrepancia tal vez
predecible con las cifras oficiales costarricenses, ya que la embajada en Managua estima unos
250 000 nicaragüenses ya legalizados, más entre 250 000 y 300 000 ilegales (Luis Villalobos y
Max Suárez Ulloa, entrevistas personales, 3 de febrero de 1999), de los cuales 165 000
presentaron documentos para la amnistía decretada en febrero de 1999 (Marsha Watchman,
entrevista personal, 23 de septiembre de 1999).
En un estudio de FIDEG se establece que entre 1992-1998 el crecimiento anual de la
emigración hacia los Estados Unidos descendió de 7% hasta 3.5%, mientras que a Centroamérica
se elevó de 12% a 36.4% (Agurto, 1999). En Costa Rica se estima que 20% de su población está
compuesta por extranjeros; de éstos, la gran mayoría (73%), son originarios de Nicaragua
(PNUD-UE, 1999: 367). Aun así, de acuerdo con los datos proporcionados por la encuesta de
este estudio, se observa que se mantiene el considerable peso relativo de los Estados Unidos
como lugar de residencia de los parientes de este sector. Según esta fuente (véase el gráfico 1),
más del 85% de los emigrantes residen en ese país, 13% en Costa Rica y 2% en otro país.

9

Gráfico 1

PAÍS DE RESIDENCIA DE LOS EMIGRANTES NICARAGÜENSES a/

13%

□ Estados Unidos
□ Costa Rica
■ Otros

a/ El gráfico representa el país de residencia de los emigrantes de los hogares
entrevistados, pero hay que tomar en cuenta el sesgo urbano de la muestra, ya
que Costa Rica es el primer destino del sector rural.

Ahora bien, es previsible que mientras exista el desempleo y el subempleo, más las
disparidades en el desarrollo de los países y una demanda de mano de obra barata en los Estados
Unidos y Costa Rica, la emigración de nicaragüenses no se va a detener como estrategia de los
hogares de pocos recursos.

3. Las mujeres en los flujos migratorios
Hay otra tendencia marcada de las migraciones en los noventa, con serias consecuencias tanto en
el impacto social como en la búsqueda del mejoramiento de uso productivo de las remesas: se
trata del alto porcentaje de mujeres que participan en estos movimientos. Esta tendencia ha sido
advertida en un trabajo ya citado (PNUD-UE, 1999), y en Nicaragua se confirma por los
resultados de la encuesta aplicada. Como muestra el cuadro 2, el parentesco más frecuente entre
el migrante y el jefe de hogar es el de la hija (34%). Asimismo, en el estudio de Sonia Agurto
(1999) se afirma que la representación de las mujeres familiares en el exterior se ha duplicado
entre 1992-1998.
Así, se puede concluir que las mujeres contribuyen con un aporte muy significativo en el
envío de remesas al país. Aunque se carece de datos para demostrarlo, varios observadores

10

consideran que las mujeres migrantes tienden a enviar una proporción más alta de sus salarios a
su hogar de origen, a causa de su preocupación por el bienestar de los hijos.
Se coincide también con otros estudios de las tendencias emergentes en el hecho de que
son mujeres rurales las que ahora predominan en los éxodos hacia el exterior, en particular hacia
Costa Rica, y esto rompe drásticamente con el patrón anterior. Antes la migración era prohibitiva
como estrategia para los más pobres de los pobres (CEPAL, 1993), por los costos de viajar a
los Estados Unidos, estimados en 2 000 dólares, además de las redes sociales que supone la
travesía. En la actualidad, la organización de redes de mujeres rurales ha facilitado el traslado
masivo a San José, incluso con un empleo obtenido de antemano. Así, se desplazan mujeres
desde lugares no tradicionales, como el centro occidente del país, por ejemplo La Paz Centro, y
hasta muy lejanos y sorprendentes, como el pueblo norteño y fronterizo de Somotillo, de donde
se ha reportado que existe transporte organizado para llevar mano de obra barata nicaragüense
hacia el vecino país del sur.
Cuadro 2
NICARAGUA: PARENTESCO DEL MIGRANTE
RELACIONADO CON LA JEFATURA DEL
HOGAR, SEGÚN ENTREVISTADOS
Parentesco
Total

Porcentaje
100.0

Esposa

4.6

Esposo

6.3

Madre

5.4

Hija

34.3

Hijo

20.9

Hermana

10.9

Hermano
Otro

7-1
10.3

Fuente: Encuesta del estudio.

Se observa que la migrante campesina revela la lógica del migrante nicaragüense aún más
acentuada (querer salir del país para poder aumentar su consumo al regreso de casa y volver al
trabajo para ser asalariada). La ventaja comparativa la obliga a buscar un sueldo en vez de
dedicarse a la producción familiar, en virtud de las políticas desfavorables para el campesinado.
Ello significa que cualquier tipo de capacitación de las mujeres rurales debería de fomentar un
espíritu de inversión productiva o comercialización, para elevar el valor de las labores
productivas agrícolas.

11

4. Legalización migratoria
Debido al incremento de migrantes hacia Costa Rica y la mayor representación de los de origen
nicaragüense (Lungo, 1997, 13), con todo lo que esto implica en términos de “amenazas de la
identidad nacional” de los costarricenses (Alvarenga, 1998), el gobierno de este país ha adoptado
ciertas políticas cuyo objetivo es, por una parte, hacer la migración más ordenada y conveniente
para la estabilidad económica y social, y por otra, normalizar las relaciones políticas con
Nicaragua.
Después del huracán Mitch, y como respuesta a la solicitud de los presidentes
centroamericanos, el gobierno costarricense decretó una amnistía de seis meses, a partir del
primero de febrero de 1999, para residentes ilegales nicaragüenses y de otros países de la región.
Según fuentes de Migración y Extranjería, de los 300 000 nicaragüenses ilegales, sólo 200 000
estarían en condiciones de conseguir la residencia por medio de dicha amnistía, lo que dejaría a
los restantes 100 000 en la categoría de ilegales (La Prensa, 9 de junio de 1999). Con la
legalización de los nicaragüenses, éstos podrían percibir el salario mínimo establecido por ley,
hecho que generó tantas expectativas sobre una posible avalancha de remesas que hasta los
representantes de las agencias de envíos en Costa Rica ofrecieron abogados gratis.
Al aproximarse la conclusión del período de amnistía migratoria, y frente a una crítica
popular en ascenso, las autoridades costarricenses comenzaron, en junio de 1999, a desalojar
supuestos ilegales, y ello generó una avalancha de trámites para la obtención de la cédula de
residente permanente. La situación, que provocó una repuesta indignada de parte de la sociedad
civil en Nicaragua, demuestra lo delicado de la relación entre estos países vecinos, siempre a
punto de estallar en conflicto político.
En los Estados Unidos, el Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) declaró en 1997
que, a pesar de los miles de nicaragüenses ilegales (centenares de ellos con visas de turista), los
funcionarios del Departamento de Estado únicamente deportarían a los que incurrieran en actos
delictivos. Aunque entre 1990-1996 el INS había devuelto a Nicaragua 934 nacionales (Marenco,
1997), la situación de los nicaragüenses se alivió gracias a las medidas migratorias aprobadas en
1996 mediante la Ley de la Reforma de la Inmigración Ilegal y de Responsabilidades del
Inmigrante. Del mismo modo, la Ley de Ajuste Nicaragüense y Alivio Centroamericano
(NACARA), que entró en vigencia en junio de 1998, ha ofrecido a los nicaragüenses la
oportunidad de legalizarse.
Asimismo, el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés), aplicado
después del huracán Mitch a nicaragüenses y hondurefios que hubieran llegado antes de
diciembre de 1998, dará protección a los beneficiarios hasta julio del 2000, con una probable
extensión posterior. Se calcula que el TPS beneficiará unos 60 000 nicaragüenses. Sin embargo,
varias fuentes prevén que miles de nicaragüenses van a quedar fuera de la ley porque no han
hecho los trámites necesarios por varias razones, incluyendo el no tener los documentos que
exige la ley; temor de las autoridades; por no tener suficiente dinero para los costos de la
aplicación, y “cultura de ser ilegaF, como dicen los propios migrantes.

12

La situación ilegal de los ciudadanos nicaragüenses en los Estados Unidos y Costa Rica
genera mucha incertidumbre e inestabilidad para los emigrantes y sus familiares. Según otra
encuesta, que la misma autora efectuara para el Informe de Desarrollo Humano para Nicaragua
(2000), éste es el factor más preocupante para los migrantes todavía ilegales, quienes viven con el
temor de ser deportados.
Estar ilegal repercute en que los migrantes no puedan acceder a mejores alternativas
laborales, por lo que se ven obligados a realizar trabajos con salarios por debajo del valor normal
existente en esos países. En los Estados Unidos, la diferencia es de al menos 2 dólares, pues el
salario mínimo se establece en 6 dólares por hora y los indocumentados reciben un promedio de
apenas 4 dólares.
La legalización de los nicaragüenses a través del NACARA se va a reflejar en un aumento
de las remesas. Además, según los migrantes mismos, los recién legalizados ya están
planificando una visita a su país de origen con miras a invertir su dinero. Según una organización
de migrantes en Miami, el Bloque de Apoyo a la Unidad Nicaragüense (BAUNIC), ya es
oportuno identificar cuáles son las actividades inversionistas más rentables para ellos y sus
familias.

5. Situación laboral y actividad económica
Según los datos de la encuesta, como se muestra en el cuadro 3, la mayoría de los migrantes
realizan trabajos de obreros. En el caso de las mujeres sobresalen las obreras (32.7%) en primer
lugar, y las domésticas en segundo (22.4%). Las mujeres participan en diversas actividades, igual
que los hombres, aunque algunas ocupaciones tienen una relación específica con el sexo; el
trabajo doméstico en el caso de la mujer, o el de mecánico, electricista o pintor, realizado y
únicamente por hombres. Es importante subrayar el cambio de inserción laboral en el mercado
costarricense, donde el porcentaje que se dedica a la agricultura ha descendido durante los años
noventa (PNUD-UE, 1999: 367).
Mientras que la ocupación del migrante depende parcialmente del nivel académico (véase
el gráfico 2), al tiempo se advierte que éstos ejercen muy poco sus profesiones al desempeñar
actividades en el extranjero. Ahora bien, un porcentaje relativamente bajo emigró siendo
profesional o técnico; aim así, sus ingresos no difieren de los obtenidos por los migrantes de
menor nivel académico.
Según muchos encuestados, emprender estudios en el país huésped ha sido una ventaja
para conseguir mejoría económica y social. Sin embargo, los no residentes enfrentan limitaciones
para acceder a las becas necesarias para llevar a cabo estudios superiores en los Estados Unidos.
La ausencia de un código laboral adecuado y de políticas de atención al migrante son los
aspectos más sentidos por éstos, lo que afecta el envío de remesas y sus montos.

13

Cuadro 3

ACTIVIDAD ECONÓMICA DEL MIGRANTE
NICARAGÜENSE, SEGÚN SEXO
Sexo
Actividad económica
Doméstica/niñera
Obrero(a)
Oficinista
Dependiente/vendedor
Enfermero(a)
Profesional
Técnico(a)
Estilista
Cocinero(a)
Cajero(a)
Comerciante
Farmacia
Costurera
Mecánico/electricista
Total

Femenino
22.4
32.7
9.3
8.4
8.4

Masculino

3.8
3.8
2.8
1.9
1.9
1.9
0.9
0.9

8.0
1.3

100

1.3
48.0
6.7
8.0
2.7

4.0
2.7
1.3
1.3
6.7
100

Fuente: Encuesta de hogares practicada durante la investigación.

Respecto del nivel académico de los emigrantes, éste oscila en 24% del primero a tercer
año de secundaria y 40.8% del cuarto al quinto año, siendo las mujeres las que cuentan con los
índices más bajos. Los rangos de mayor nivel educativo, como el técnico y la universidad, están
ocupados sobre todo por los hombres.
En el nivel primario predominan las mujeres (5.6%) en el rango de cuarto a sexto grado,
en tanto que los hombres representan 2.1%. La mano de obra nicaragüense figura en los Estados
Unidos, frente a otras nacionalidades centroamericanas, entre los niveles más altos de todos los
migrantes de otras regiones del mundo. Esto significa también la pérdida neta de Nicaragua de
inversiones sociales y recursos nacionales, que está abasteciendo a los Estados Unidos y
Costa Rica con mano de obra calificada a un nivel relativamente alto sin ningún costo para esos
países.
Aunque en este estudio no se detectaron evidencias de negocios entre los migrantes en el
exterior y sus familiares en Nicaragua, se sabe por otras fuentes que están floreciendo empresas
nicaragüenses en ciudades estadounidenses. Se estima que en Miami 1 en 1995 existían 3 000
1 Según en estudio realizado por el Instituto de Derechos Humanos y Laborales y el Centro de
Pequeños Negocios, los dos de la Universidad de la Florida.

14

empresas formales e informales, principalmente restaurantes. Entre sus dueños, 62% eran
hombres y 38% mujeres que dedicaban 60 horas a la semana promedio y llevaban una
administración familiar. Las mujeres empresarias se han dedicado a los restaurantes, bienes
raíces, salones de belleza y minimercados. El mismo estudio revela que estos negocios generan
un total estimado de 40 millones de dólares anuales. Además, se identificaron 243 oficinas de
profesionales de origen nicaragüense, entre ellos médicos y abogados (La Prensa, 19 de agosto
de 1999).

Gráfico 2
NICARAGUA: NIVEL ACADÉMICO DE LOS MIGRANTES

Analfabeto
1-3 grado
4-6 grado
1-3 aflo

23

4-5 año

40

Técnico
Universidad
completa

13

Universidad
incompleta

10

30

20

40

50

Porcentajes

Una particularidad destacada es que los negocios no sólo tienen clientes nicaragüenses.
Sobre todo en los restaurantes y minimercados se expenden productos de Nicaragua. Según
entrevistas con dueños de restaurantes en Miami, la importación de productos se efectúa por dos
vías. Primero, traerlos personalmente en pequeña escala después de cada visita al país. Así se
pueden importar quesos o jaleas, por ejemplo, sin tener que involucrarse en trámites de aduana o
pagar impuestos. Segundo, mediante compañías internacionales de importación.
Las organizaciones de migrantes en Miami se manifestaron interesados en explorar las
oportunidades de fomentar corrientes comerciales que fueran de beneficio mutuo para ellos y sus
familiares en el lugar de origen. Así, propusieron identificar los productos viables de promoverse
en este intercambio. No obstante, se requiere respaldo institucional a los distintos actores
sociales, gestión en la que el Estado asumiría un papel sumamente importante. Asimismo, sería
interesante conocer las experiencias de El Salvador y Guatemala en materia de creación de

15

algunos comités de ayuda y solidaridad de migrantes con comunidades del país de origen, a fin de
unificar esfuerzos y promover este tipo de organización.

6. Políticas o programas para los migrantes
Pese al interés de algunos funcionarios, en el ámbito gubernamental existen pocas políticas y
programas explícitamente dirigidos a apoyar a los migrantes en el exterior. Hasta ahora, la
preocupación del gobierno se ha centrado en los aspectos migratorios y la amenaza del éxodo
generalizado o deportación masiva, pero no se percibe una visión estratégica de largo plazo para
estabilizar la situación que garantizara tanto los derechos humanos como el flujo de remesas
hacia familiares en Nicaragua.
En el caso de los nicaragüenses hay un esfuerzo de los mismos migrantes por organizarse,
y existen grupos que se reúnen en festividades familiares, religiosas y patrias, o en apoyo frente a
desastres como el Mitch, sin que se acometan acciones de mayor profundidad. La organización
más fuerte, BAUNIC, dedica sus fuerzas a colaborar en la regularización legal de sus
compatriotas, una tarea que concluirá cuando pierdan vigencia NACARA y TPS. Entonces podrá
dirigir su capacidad organizativa a otras actividades. Miembros de su directiva expresaron interés
en desarrollar proyectos que aumenten los vínculos entre ellos y sus comunidades originarias.
Frente al masivo retomo por vacaciones que se prevé harán durante el año 2000 migrantes ya
legalizados, BAUNIC está buscando oportunidades de inversión en Nicaragua.
Sin embargo, en comparación con los mexicanos en los Estados Unidos, quienes
mantienen una organización sociopolítica y económica en función de su grupo étnico, región y
comunidad de origen, los nicaragüenses no han desarrollado tales redes de organización en el
exterior. Quizás por razones de una identidad comunitaria-regional menos significativa, la
organización de nicaragüenses según lugar de origen no es tan notoria, situación que puede
impedir el fomento de remesas colectivas en el futuro.
Al respecto, cabe subrayar la posible influencia de una tendencia al individualismo en la
sociedad civil nicaragüense de los noventa, lo que obstaculizaría la búsqueda de una respuesta
colectiva entre los migrantes. Esta realidad se atribuye en Nicaragua a los efectos de la
experiencia de guerra y de un experimento social frustrado (la Revolución Sandinista,
1979-1990), que han generado una falta de confianza en las organizaciones civiles para resolver
los problemas de la vida cotidiana.

7. Conclusiones
Pese a la escasez de información confiable y actualizada sobre los procesos migratorios, es
indudable que en los últimos años se han intensificado, y sus consecuencias son más complejas y
profundas.
Entre las asociaciones de migrantes en los Estados Unidos hay interés en fomentar
vínculos con sus comunidades y explorar oportunidades de establecer comercio o intercambiar
experiencia y capacitación en un sistema de doble vía con sus comunidades de origen.

16

El flujo migratorio aumentó a consecuencia del huracán Mitch y la situación exige una
repuesta regional, de consenso entre los países involucrados, incluyendo a los tradicionales
receptores de inmigrantes.
Se estima, según varias fuentes, que en la actualidad alrededor del 20% de la población
nicaragüense reside en el exterior.
Entre los emigrantes de los años noventa se registra un predominio de las mujeres, que en
las áreas rurales han aumentado su peso como sector que busca mejores oportunidades económicas.
Éste rompe con patrones anteriores e indica la necesidad de reconocer la importancia de la mujer en
cualquier proyecto de apoyo o intervención.

17

III. REMESAS: EL CONTEXTO NACIONAL

En este capítulo se expone el escenario nacional de las remesas. Se analizan algunas estadísticas
económicas preliminares que permiten apreciar el significado económico de las remesas con
relación a su cantidad, distribución y naturaleza. Asimismo, se evalúa su impacto en la economía
nacional y familiar y, por último, se hace una breve mención de las consecuencias negativas de la
migración en el desarrollo humano integral.

1. Contexto macroeconômico
Además de los efectos económicos negativos que afectaron a la región en la llamada década
perdida, Nicaragua debió padecer un doloroso enfrentamiento político tras la caída de la
dictadura de Somoza y la transición hacia un régimen de normalidad democrática.
Según las cifras del Banco Central de Nicaragua, entre 1980 y 1990 el producto interno
bruto (PIB) por habitante cayó 35.8%, pasando de 756.3 dólares a 485.4. Frente al deterioro de
América Latina, que en conjunto experimentó una reducción del 9.6% del PIB por habitante, en
Centroamérica —según cálculos de la CEPAL— éste disminuyó 17.2%. Durante estos años, la
actividad económica nicaragüense sufrió un fuerte deterioro, reflejado en altos niveles de
inflación e hiperinflación (14 923% en 1988), que se tradujeron en una contracción de la
economía real y una caída severa de la inversión privada.
Hacia 1989 el desempleo alcanzó 32.1% (CEPAL, 1991); entonces la pobreza superó el
60% (CEPAL, 1991) y el déficit comercial representó casi 20% del PIB, y en algunos años se
había ubicado entre 700 y 800 millones de dólares; la deuda externa creció con celeridad hasta
totalizar 10 716 millones de dólares (Arana y Rocha, 1999); asimismo, el déficit fiscal mostró
una expansión considerable. En ese período el Banco Central controlaba el tipo de cambio,
aunque también se expandía el mercado paralelo de divisas después de las reformas estructurales
de 1988.
A inicios de la década de los noventa subsistía la polarización política, pero poco a poco
se fue alcanzando la pacificación. El predominio de un clima de estabilidad permitió aplicar
planes de ajuste estructural y un conjunto de medidas macroeconômicas. Así, en los años noventa
se ha procedido a la liberalización de la economía mediante procesos de privatización; se ha
impulsado la apertura de la economía hacia un modelo exportador en contraposición al modelo de
sustitución de importaciones; se ha emprendido reforma del Estado; se ha logrado la erradicación
de la hiperinflación y el control de la inflación; se ha disminuido el déficit fiscal; se ha
estimulado a la inversión privada nacional y extranjera; ha descendido la deuda externa y su
servicio; se han celebrado tratados de libre comercio con México y la República Dominicana; se
ha conseguido la apertura del mercado estadounidense, y la regularización de la situación de la
propiedad. Por otra parte, la creación de un sistema bancario privado y la desregulación de las
exportaciones han sido, entre otros, los elementos que han estimulado el crecimiento de la

18
economía nacional, aunque persisten serios cuellos de botella que deben superarse para
profundizar su sostenibilidad.
Desde 1990 hasta 1993 se presentó un panorama de estancamiento económico (-0.3%), y
a partir de 1994 se empieza a vislumbrar un nuevo crecimiento del producto. Así, en 1996 la tasa
fue positiva (3.3%) al igual que en 1997 (5.1%) y 1998 (4%). Este último año debieron
soportarse los daños causados a la economía por el huracán Mitch, que redujo en 1.5% el
crecimiento proyectado. En cuanto al PIB por habitante, éste pasó de 442.8 dólares en 1994 a
468.7 dólares en 1998, que apenas representa 62% del valor de 1980 (BCN, 1998). La inflación
ha sido controlada, y desde 865.5% en 1991 ha descendido a 7.3% en 1997. La estimación
preliminar de 1998 la ubicaba en 18.5%.
En 1996, el libre cambio de divisas ya era una realidad mediante una modalidad de
deslizamiento diario, a una tasa anualizada de 12%. En 1990 el córdoba nuevo se sustituyó por el
córdoba oro, en una relación de uno a uno con el dólar. En febrero de 1991 se procedió a una
macrodevaluación, fijando dicha paridad en 5 córdobas por 1 dólar. Desde entonces se ha
mantenido una política de deslizamiento a una tasa anualizada del 12%, autorizada por el Banco
Central de Nicaragua. De manera reciente se anunció que el deslizamiento se iría reduciendo
hasta alcanzar 6% anual en el 2000.
El déficit en cuenta corriente como porcentaje del PIB todavía es elevado, aunque ha
disminuido de 51.7% en 1991 a 37.9% en 1998. El déficit comercial había bajado al inicio de la
década, pero volvió a crecer por encima de los 700 millones de dólares a partir de 1996, y llegó a
777.8 millones de dólares en 1998.
El saldo de la deuda externa se ha moderado sensiblemente, gracias a la agresiva política
gubernamental y al decidido apoyo de la comunidad internacional. De hecho, pasó de 11 695
millones de dólares en 1994 a 6 272 millones en 1998. En mayo de 1999, el Grupo Consultivo
para la Reconstrucción de Centroamérica, reunido en la cumbre de Estocolmo, apoyó la iniciativa
para que Nicaragua se incorporara a los HIPC (Heavily Indebted Poor Countries, por sus siglas en
inglés), y así se obtuvo la condonación de 80% de su deuda externa en agosto del mismo año.
Las reservas internacionales han registrado una expansión extraordinaria, ya que pasaron
de 168 millones de dólares en 1991 a 387.1 millones en 1997, con un leve retroceso en 1998
(356.5 millones de dólares).
El gasto corriente del sector público como porcentaje del PIB ha oscilado entre 24.5% en
1995 y 27.3% en 1998. La inversión pública mostró niveles de crecimiento desde el inicio de la
década (4.4% en 1991 y 15.4% en 1996), y luego decreció 8.8% en 1998, valor que el gobierno
se ha comprometido a mantenerlo congelado durante el ESAF (Enhanced Structural Adjustment
Facility, por sus siglas en inglés) en el período 1998-2000. A raíz del desastre causado por el
huracán Mitch, esta restricción se suspendió y en el presupuesto de 1999 se prevé la inyección de
2 000 millones de córdobas adicionales para restablecer la infraestructura económica y social del
país. En los subsiguientes tres años la comunidad internacional ha aprobado un monto de por lo
menos 1 300 millones de dólares con el mismo propósito y para sentar las bases de un desarrollo
económico sostenible.

19

Los perjuicios sociales y económicos del huracán Mitch fueron graves. Según Noel
Ramírez, Presidente del BCN, y Esteban Duquestrada, Ministro de Hacienda y Crédito Público,
hubo 3 000 víctimas fatales; fue necesario desplazar 400 000 personas (10% de la población del
país), se dañó a la infraestructura social y productiva en alrededor de 1 500 millones de dólares
(equivalente a 65% del PIB), disminuyó 1.5% el producto estimado y se aceleró la inflación
(18%). Unas 145 000 viviendas resultaron afectadas (31 750 totalmente destruidas); 42 puentes
destruidos y otros 29 seriamente dañados. También se estropearon severamente 8 000 kilómetros
de carretera.
Las inversiones públicas y privadas se han sustentado en un fuerte ahorro nacional, tanto
estatal como privado. En 1998 el ahorro público representó 2 093.3 millones de córdobas,
mientras que el ahorro privado alcanzó 14 216.9 millones de córdobas; de estos últimos
aproximadamente 871 millones se hicieron en dólares. A su vez, las tasas de interés activas aún
son muy altas; en 1998 cerraron en 21.9%. En cambio, el ahorro sólo rendía, en el mismo
período, 8.7% de interés (Banco Central de Nicaragua, 1998).

2. Estimaciones de los flujos de remesas
La estimación de la magnitud del flujo de remesas internacionales es una tarea difícil en
Centroamérica, como en otras partes del mundo, en virtud de que esas divisas ingresan a los
países por varios canales informales. En Nicaragua, además, no existen registros contables ni un
sistema de información oficial que posibilite realizar cálculos y proyecciones aproximadas. Sin
embargo, la metodología empleada — específicamente, las entrevistas a representantes de
instituciones financieras y las encuestas de hogares— ha aportado datos que contribuyen a
estimar las cantidades que estaría recibiendo Nicaragua.

a)

Estimaciones oficiales

Las instituciones oficiales tienen la atribución legal de proporcionar información
estadística y financiera sobre el estado de las cuentas nacionales. Aun así, el BCN no dispone de
una metodología para contabilizar las remesas familiares. Este rubro figura en el balance de
pagos junto con otras transferencias unilaterales privadas. Algunos gerentes de operaciones
internacionales de los bancos coincidieron en asegurar que sí se informa de manera desagregada
al BCN y a la Superintendencia de Bancos, pero que estos organismos no utilizan la posibilidad
técnica de separar los datos.
Con todo, la mayoría de los bancos no efectúa un análisis profundo de las cifras
estadísticas, lo que refleja una falta de estrategia de marketing para este nicho de mercado. Hay
excepciones notables, como el BANCENTRO, cuyo esfuerzo por conocer el mercado de las
remesas enviadas de Costa Rica ha permitido que se registre cada transacción de las remesas casi
en todo su ciclo, origen y destino.
Ahora bien, tómese en cuenta que —como los resultados de este estudio lo demuestran—
pocas remesas entran al país vía los bancos, pues los migrantes y sus familiares usan sobre todo

20

las agencias de envío. Esta situación supone un desafío adicional al cálculo del flujo de remesas,
en razón del elevado número de agencias que están operando.
Las fuentes oficiales sostienen que el monto de remesas familiares en 1998 era de 200
millones de dólares, cifra reiterada por el presidente del BCN en repuesta a la circulación del
informe preliminar de este estudio. Según el economista independiente Néstor Avendaño, la cifra
no es válida porque esos 200 millones corresponden al concepto “Ingresos por Transferencias
Privadas”, en la categoría de cuenta corriente de la balanza de pagos, que incluye, como se dijo,
otros flujos de capital privado, además de las remesas familiares. El economista opina que
también debe considerarse el concepto “Otros flujos de capital de mediano y largo plazo” de la
cuenta de capital y financiera, que registra un monto de 344.9 millones de dólares en 1998. En
consecuencia, sumando estas cifras oficiales, se totalizaría un ingreso de 500 millones de dólares
por remesas en 1998 (entrevista personal, 21 de agosto de 1999).
El vocero del BCN declaró que desde 1993, cuando se liberó la compra y venta de divisas,
dicha institución no tiene control de los ingresos por remesas; por lo tanto, cualquier cifra que se
dé sería especulativa (Seminario nacional, 5 a 11 de agosto de 1999). Esta realidad obliga a efectuar
cálculos de flujos de remesas a través de otras fuentes, incluyendo los actores involucrados en la
transferencia de estos montos, como este estudio pretende.

b)

Estimaciones de gerentes de servicios de envío

Se entrevistó a gerentes de las agencias de envío y de servicios internacionales de bancos
a raíz de que por la naturaleza de sus operaciones deben cuantificar los montos de las remesas.
Entre los entrevistados se coincidió acerca de que la cifra de 200 millones de dólares en
1998 correspondería al flujo de Costa Rica a Nicaragua. Autoridades diplomáticas de Costa Rica
sostienen un criterio similar. Las mismas fuentes afirman que el promedio individual de las
remesas enviadas oscilan entre 30 y 80 dólares.
Respecto de los flujos enviados desde los Estados Unidos, según algunos observadores,
éstos fluctuarían entre 400 y 600 millones de dólares en 1998, y el promedio de cada transacción
oscilaría entre 100 y 500 dólares, cifras mayores a las provenientes de Costa Rica, por la
discrepancia en los salarios.
Cada una de las instituciones financieras afirmaron que captan montos considerables
provenientes de reembolsos, superiores a las estimaciones de sus expertos. Así, la Western Union
de Nicaragua habría recibido 70 millones de dólares en 1998, mientras que el Banco Mercantil
habría manejado unos 140 millones de dólares, en parte originados en transferencias y remesas
del exterior.
El INTERBANK habría ingresado al país en 1998 unos 5 millones de dólares mensuales
vía transferencias, y una buena parte consistió en remesas familiares. La agencia de envíos
Servinica registró por el mismo concepto 350 000 dólares mensuales, es decir, 4.2 dólares
anuales; el BANPRO 7 millones de dólares de remesas familiares en 1998. BANCENTRO
declara haber recibido en 1998 — cuando estimaba abarcar sólo el 10% del mercado nacional de

21

remesas de Costa Rica— unas 20 000 transacciones con un promedio de 70 dólares cada una (de
periodicidad mensual), lo que totaliza por lo menos 16.8 millones de dólares.

c)

La encuesta como fuente de estimaciones

Adicionalmente, la encuesta de hogares revela que las familiasreceptoras de remesas
captan un promedio anual mínimo de 1 200 dólares en efectivo. Este valor supera las
estimaciones anteriores, incluso las del estudio de la CEPAL realizado en 1990, que identifica un
promedio de 800 dólares en Nicaragua (CEPAL, 1993). Este incremento en el valor de remesas
por hogar, de aproximadamente 50%, es consistente con el aumento de las remesas durante este
período observado por los especialistas.
El monto de las remesas varía entre los hogares de las diferentes ciudades; el más alto es
de Bluefields, con 200 dólares mensuales; el más bajo se reporta en Matagalpa y Estelí, con 50
dólares mensuales; en Managua son 120 dólares por mes. Estas diferencias se asocian con varios
factores, en particular la facilidad relativa de los costeños de incorporarse en el mercado laboral
en los Estados Unidos por su dominio del idioma inglés.

d)

Perspectivas de crecimiento de las remesas

La tendencia creciente de los flujos migratorios nicaragüenses en lastres décadas
precedentes, principalmente hacia los Estados Unidos y Costa Rica, ha repercutido en una fuerte
transferencia de recursos financieros unilaterales, incluyendo las remesas familiares. Las
perspectivas de una emigración en ascenso también estarían indicando que las remesas podrían
aumentar en proporciones similares a los últimos años.
Las cifras obtenidas por la encuesta y por las entrevistas con gerentes, o sea, entre 400 y
800 millones de dólares, representan el rango de los ingresos por remesas hacia Nicaragua en
1998. Por ende, el flujo se habría acrecentado entre 6.6 y 13.3 veces desde 1989, cuando fue
calculado por primera vez por la CEPAL en cerca de 60 millones de dólares (CEPAL, 1993).
Las estimaciones sobre el monto de las remesas en 1997 y 1998 varían en función de la
fuente institucional y los expertos, así como de los cálculos de los emigrantes. Sin embargo,
numerosas fuentes coinciden en afirmar que en esos años los volúmenes de transferencias han
crecido por encima del 20% (el BANIC ubicó ese rango entre 15% y 20%); por ejemplo, la
Western Union calcula un incremento anual del 40%. Según Miguel Aguilar, director de balanza
de pagos del BCN, los montos fueron de 150 millones y 200 millones de dólares,
respectivamente.
A raíz de las políticas migratorias aplicadas en beneficio de este grupo de migrantes — la
Ley NACARA en los Estados Unidos y el proceso de amnistía migratoria en Costa Rica—-, es
previsible que los flujos de remesas se eleven significativamente en el corto y mediano plazo. La
legalización de su residencia les va a permitir ganar el salario mínimo, y ello aumentará su
capacidad de enviar remesas.

22

Según investigaciones de la CEPAL, entre 1991 y 1996 ingresaron a la región
centroamericana montos de remesas 10 veces mayores en comparación con la década de los
ochenta. El estudio calcula que en 1991 se transfirió un total de 641.5 millones de dólares, pero
respecto de Nicaragua no se pudo precisar cifras. En 1996 el monto regional había alcanzado
1 672.7 millones de dólares; Nicaragua mostraba una participación relativamente pequeña
(5.68%), es decir, 95 millones de dólares. De acuerdo con Torres (CEPAL 1998), esas cifras
podrían sumar, en la próxima década, entre 15 y 20 000 millones de dólares en el conjunto de la
región, superando con amplitud las exportaciones de Centroamérica. En consecuencia, reviste
enorme importancia destinar esfuerzos para que se estimule la aplicación más adecuada posible
de dichos recursos a superar la pobreza estructural y crónica de la población más vulnerable de
estos países.

3. El impacto macroeconômico
Si se acepta el monto de 400 a 800 millones de dólares anuales de remesas, y se lo relaciona con
indicadores macroeconômicos fundamentales como el PIB, exportaciones e importaciones,
ahorro, deuda extema y su servicio, se aprecia mejor la importancia de este rubro en la economía
nacional y su contribución a los niveles de actividad de la economía nicaragüense.
Adviértase el significado económico de las siguientes comparaciones. En 1998 el PIB
nominal de Nicaragua fue de 22 451.8 millones de córdobas, es decir, unos 2 121.7 millones de
dólares, al tipo de cambio oficial promedio. Entonces, las remesas representaron entre 18% y
36% del PIB; entre 65% y 131% de las exportaciones, superando en 180 millones de dólares las
exportaciones fob del país; entre 29% y 58% de las importaciones; de 112% a 224% de las
reservas internacionales. Asimismo, las remesas constituyeron de 66% a 112% de los depósitos
en moneda extranjera en el sistema bancario nacional y entre dos y cuatro veces el servicio de la
deuda extema. En 1998, las remesas significaron entre 6.5% y 13% del saldo de la deuda externa
(6 272 millones de dólares).
Con un ritmo de crecimiento conservador del 15% anual, las remesas podrían significar en
el 2003 de 805 millones a 1 610 millones de dólares; sumado el potencial acumulado en el
período 1998-2003, aportarían entre 3 502 y 7 010 millones de dólares, el equivalente al 55% o
hasta 111% del saldo de la deuda externa de 1998.
Finalmente, las remesas proyectadas para 1999, de entre 460 hasta 920 millones de
dólares, constituirían de 30% a 70% de la ayuda de 1 300 millones de dólares que la comunidad
internacional prometió en Estocolmo para la reconstrucción y el desarrollo del país en los
siguientes tres años. En contraste, la mayoría de los responsables de la economía nacional no
reconoce el peso de estos recursos, y el papel fundamental de las familias de emigrantes en el
desarrollo del país sigue siendo ignorado.
Por supuesto, en una evaluación más detallada sería imprescindible analizar el efecto de
estos ingresos en la política cambiaria, así como el estímulo de la construcción, entre otras
industrias, y el apoyo a los servicios de salud y educación.

23

Con todo, es importante contabilizar los aspectos negativos de la migración en cuanto a la
pérdida de inversiones sociales que representa la salida de la mano de obra con niveles
académicos ya obtenidos y los problemas sociales generados por la desintegración familiar, entre
otras implicaciones.

4. Remesas en especie
Los migrantes también mandan remesas en especie, y en Nicaragua esta característica privó
durante los años ochenta.
De las familias encuestadas, 36% manifestó recibir remesas en una variedad de especies,
con un predominio de vestuario y calzado, como el cuadro 4 lo muestra. Sin duda, estos bienes
abastecen a las familias con artículos que —por la estructura de los precios o la accesibilidad—
no tendrían, en otras circunstancias, la posibilidad de obtener.
Aunque la mayoría de estos artículos se destinan al consumo, algunos se utilizan en
función del trabajo, por ejemplo, máquinas o herramientas, por lo que pueden generar empleo y
ganancia para los receptores.

Cuadro 4
NICARAGUA: TIPO Y VALOR DE REMESA EN ESPECIE
RECIBIDA ANUALMENTE

Especie

Porcentaje del total de
familias que reciben

Valor promedio
(dólares)

Vestuario

25.0

182

Calzado

24.3

136

Electrodoméstico

6.8

152

Otro tipo de especie

5.4

251

Vehículo

2.0

1 355

Fuente: Encuesta de hogares practicada durante la investigación.

5. Remesas y economía familiar
A continuación se analiza el impacto de la recepción de las remesas en los hogares.
En un principio se exponen los datos que ilustran el rango de ingreso de los miembros de
las familias, lo que posibilita calcular sus niveles de pobreza.

24

Aproximadamente 54% de los miembros de las familias con remesas obtienen ingresos
mensuales por debajo de los 1 000 córdobas y sólo 10.8% supera los 3 000 córdobas. A su vez, el
valor de la canasta básica alcanza 1 975.96 córdobas. Como ya se mencionó, el monto que los
migrantes envían a las familias es de 1 200 dólares promedio anual. Por consiguiente, las remesas
se han convertido en un soporte importante e imprescindible en la economía de las familias
receptoras.

Cuadro 5
NICARAGUA: RANGOS DE INGRESO DE MIEMBROS DE LAS FAMILIAS, SEGÚN SEXO
(Porcentajes)
Rangos de
0-500
ingreso
(córdobas)

5011000

10001500

15012000

20012500

25013000

30013500

35014000

40014500

45015000

5000
a más

Total

24.9

28.8

13.6

14.5

5.9

3.2

2.2

2.2

1.0

2.7

2.2

Femenino

14.1

18.0

6.0

8.0

1.6

1.6

1.1

1.1

0.5

0.5

1.1

Masculino

10.8

10.8

7.6

6.5

4.3

1.6

1.1

1.1

0.5

2.2

1.1

Fuente: Encuesta de hogares practicada durante la investigación.
Nota: El valor en dólares, de acuerdo con el tipo de cambio oficial en el momento de aplicar la encuesta, era de
11.3 córdobas por 1 dólar.

De las familias en edad de trabajar en los hogares encuestados, sólo 27.6% tiene empleo
remunerado y 62.3% carece de trabajo. Estas cifras coinciden con los datos de nivel nacional,
según los cuales el desempleo y el subempleo afectan a más de 50% de la población.
Combinando los datos sobre el ingreso y los correspondientes a las remesas recibidas, se
puede calcular su peso relativo. Así, se verifica una alta dependencia promedio, de 52%, respecto
de las remesas, aunque en 30% de los hogares entrevistados ésta supera al 80%. Hay diferencias
por ciudades: en Bluefields el 50% de los hogares son más de 70% dependientes de las remesas;
en Estelí, sólo el 22% de la muestra es más de 70% dependiente.
Utilizando el formulario del costo de la canasta básica de alimentos en febrero de 1999,
se identifican hogares en “extrema pobreza” (ingresos menores a 1 140 córdobas); “pobres”
(entre 1 140 y 2 280 córdobas); y no pobres (más de 2 280 córdobas) (véase el cuadro 6).
Lamentablemente, no se pueden calcular los niveles de pobreza por la medida más comprensiva
de “necesidades básicas insatisfechas”, por carecer de todos los indicadores necesarios. En suma,
el nivel promedio de dependencia de las remesas es de 52%, lo que refleja la importancia de éstas
en reducir la extrema pobreza.

Publicado en el Observador Económico, de marzo de 1999.

25

Además de los efectos económicos, se perciben consecuencias de las remesas en el ámbito
social. Según los resultados de la encuesta, en las familias receptoras hay predominio de jefatura
femenina, 63.5% frente a 36.5% de jefatura masculina. La tendencia no ha variado con respecto a
lo obtenido en el estudio realizado en 1990. Con relación a la muestra de la encuesta, la jefatura
femenina se atenúa en escala nacional (53%). De este total, 44% de las jefas de familias están
casadas o acompañadas, 23% son solteras y el restante 23%, viudas o divorciadas.

Cuadro 6
NICARAGUA: NIVELES DE POBREZA DE LOS
HOGARES ENCUESTADOS
Categoría
Total

Números absolutos

Porcentajes

148

100.0

Extrema pobreza

20

13.5

Pobres

32

21.6

No pobres

96

64.9

Fuente: Encuesta de hogares practicada durante la investigación.

6. Conclusiones
Los resultados del estudio sobre el flujo de las remesas arrojan una estimación que las ubica entre
400 y 800 millones de dólares en 1998.
Las remesas que entran a Nicaragua aportan divisas de suma importancia para el país,
además de que estimulan actividades económicas.
Las remesas adquieren un peso creciente en la supervivencia de las familias nicaragüenses
de pocos recursos, así como en la búsqueda de mejorar su condición de vida.
Aun así, existe poca información o sistemas de recopilación sistemática sobre los flujos de
remesas, lo que refleja el desconocimiento de su importancia en muchas instituciones y
organizaciones.
A pesar de la importancia de las remesas para los familiares y la economía nacional, la
emigración conlleva impactos negativos en el ámbito económico y en lo social.

26

IV. CANALES Y MECANISMOS DEL ENVÍO DE REMESAS

En este capítulo se identifican los diferentes canales de envío de las remesas, los mecanismos y
los costos de los servicios, a fin de evaluar su impacto en el uso de estos recursos. Asimismo,
tomando en cuenta la importancia de privilegiar la opinión de los usuarios, se analizan algunas de
sus percepciones.

1. Canales de envío de las remesas
En general, los canales de envío de remesas son los bancos del sistema financiero nacional, las
agencias de envíos de remesas y las casas de cambio, familiares y amigos, sistema de correos y
otros (supermercados, sistema de buses, agencias de viajes, etc.). Así, se manda dinero en
efectivo, instrumentos financieros tradicionales como cheques, giros, órdenes de pago mediante
transferencias cablegráficas, utilizando fax, télex o sistemas computacionales modernos. Existen
múltiples factores que determinan la selección de los instrumentos y mecanismos; entre éstos, la
seguridad que se brinda, el respaldo financiero, la eficiencia del servicio y entrega, la distancia, y
los costos.

a)

Agencias de envíos

Como ilustra el gráfico 3, las agencias constituyen la principal forma de envío de las
remesas; la población considera que son de mayor confianza y credibilidad, además de que han
demostrado responder a la necesidad de disponer de un sistema eficiente.
En la actualidad, en el país operan importantes empresas de envíos de remesas, entre
éstas, la Western Union, Cocibolca Transfer, MTOM, Rápido-Giros, Servinica, Centroamericana
Transfer, la “22 24”. Sin embargo, hay un sinnúmero de agencias que ofrecen servicios de envío;
sólo en la calle West Flagler, Miami, se contabilizan más de 30 que atienden a Nicaragua. Hasta
mediados de 1998 también operaba Pinolero Delivery, cuyos clientes se trasladaron a otros
servicios, sobre todo a Western Union. Otras empresas pequeñas de reciente surgimiento no
pudieron ser contactadas ni verificado su registro por falta de información oficial.
En general, las diferentes empresas ofrecen la entrega de las remesas en efectivo en
moneda extranjera y tienen servicios cambíanos para aquellos receptores de divisas que deseen
convertirlas en moneda nacional. De manera regular, se aplica la tasa oficial o tipo de cambio
autorizado por el Banco Central. Con todo, empresas como Servinica operan exclusivamente en
dólares. Asimismo, se ofrecen otros instrumentos financieros, en especial cheques, órdenes de
pago, cablegráfica y certificado en moneda nacional; también algunos transportan paquetes,
documentos o remesas en especie. En fin, la diversidad de los servicios refleja el incremento de la
competencia en cuanto a seguridad, eficiencia y rapidez.

27
Gráfico 3
NICARAGUA: CANALES DE ENVÍO DE LAS REMESAS

■ Agencias
■ Parientes/Amigos
Casas de cambios
Bancos
■ Particular

Western Union ha abierto 71 oficinas en Nicaragua y en apariencia maneja más remesas
que cualquier otro servicio formal. A partir de julio de 1999 dispone de un servicio denominado
“Business VIP” para los países del Istmo Centroamericano y la República Dominicana, dirigido a
empresas pequeñas y medianas en montos mínimos de 2 000 dólares que se hacen efectivos en
menos de 2 horas, en moneda local al tipo de cambio oficial (La Prensa, 1999). Servinica, por su
parte, tiene relación directa en los Estados Unidos con RIA y la EBIA con representaciones casi
en todo el país.
En general, las empresas cargan a los migrantes un 10% sobre el monto que envían, sin
cargo alguno para los receptores. Existen algunas empresas que cobran según el monto enviado.
No obstante, los medios periodísticos han recogido quejas de receptores en el sentido de que las
agencias les cargan hasta un 1% del monto pagado. También se acusa a estas agencias de operar
con un tipo de cambio mucho más bajo del oficial y el libre. En su defensa, las empresas aducen
que ellos tienen que entregar el dinero en la moneda oficial del país y que incurren en pérdida
cambiaria.
Usuarios de agencias en Miami expresaron su preferencia por empresas dirigidas por
personas originarias de su mismo pueblo, o las que despachan los dólares en la ciudad más
cercana a sus familiares en Nicaragua, sobre todo en farmacias.

b)

Bancos

En Nicaragua, el Sistema Financiero Nacional esta constituido esencialmente por 16
instituciones: 11 bancos y dos financieras privadas, 2 bancos nacionales y el Banco Central de
Nicaragua. También existen algunas casas de cambios y financieras de menor importancia. La
Superintendencia de Bancos es el organismo estatal responsable de la regulación, normativa y
supervisión del funcionamiento del sistema. La banca es de reciente creación; de hecho funciona
a partir de las reformas estructurales implementadas en 1990, cuando el sistema financiero
nicaragüense comienza a privatizarse. Actualmente, los 14 bancos registran diferente presencia

28

en todo el país, con sucursales en las cabeceras departamentales y municipios más importantes,
desde el punto de vista comercial y de concentración poblacional.
Durante este estudio se entrevistaron 5 gerentes de operaciones internacionales, 4
provenientes de los bancos privados más importantes del país y uno del banco estatal (BANIC),
así como al director de Balanza de Pagos del Banco Central de Nicaragua. Igualmente, se
entrevistó al subdirector y la asistente ejecutiva del director de la Superintendencia de Bancos. A
continuación se exponen los aspectos más sobresalientes de los comentarios recogidos.
La banca se ha convertido rápidamente en un canal ampliamente utilizado y con un alto
grado de credibilidad entre el público, lo que fácilmente se aprecia a través del depósito en
cuentas de ahorro y certificados a plazos por más de 1 000 millones de dólares en 1998. También
ha desarrollado una cobertura geográfica cada vez más amplia, posee un equipamiento moderno
de informática y con comunicaciones eficientes, que permiten, entre otras ventajas, la
transferencia confiable de remesas internacionales. Algunos bancos tratan de captar el emergente
y cada vez más importante nicho de mercado que constituyen las remesas del exterior, como el
Banco Mercantil, el Banco de la Producción (BANPRO) y el Banco de Crédito Centroamericano
(BANCENTRO).
Todas estas instituciones tienen alianzas o utilizan los servicios de bancos en los Estados
Unidos y Costa Rica, principalmente, aunque reciben transferencias de cualquier parte del
mundo. Están ampliando sus alianzas con agencias de envío de remesas, supermercados y otras.
El BANIC goza de los servicios de Bank of America y tiene alianza con Western Union. A través
de esta alianza el BANIC trata de captar mayor número de ahorradores y la mayor cantidad de
divisas.
BANCENTRO, con sus 27 sucursales en Nicaragua, actúa en alianza con Republic Bank
en Miami y la Corporación Servidores, que es a su vez el brazo financiero del Grupo Más x
Menos de Costa Rica. También ha creado los servicios “Rapienvíos”, y el envío a través de los
supermercados “Pali” en Nicaragua, y de 23 “Más x Menos” en Costa Rica (en las ventanillas
“Servimás” que ofertan varios servicios financieros en diferentes centros de compra en este
último país). BANCENTRO, por su parte, utiliza el Merchant Bank y Bank of America en los
Estados Unidos, y en Centroamérica canaliza los envíos a través de Proamérica.
El Banco Mercantil tiene una relación directa con el sistema de correos de Costa Rica y
Nicaragua, lo que facilita el envío de remesas de ese vecino país. Además, goza de los beneficios
del banco Elca en Costa Rica. INTERBANK cuenta con los servicios de un par de bancos en los
Estados Unidos para servicio de remesas y transferencias. Los diferentes bancos también prestan
sus servicios al sistema mundial Moneygram, que tiene una amplia red de sucursales y oficinas
en los Estados Unidos.
Los emisores de remesas y transferencias pueden ser personas físicas y jurídicas, en
especial organizaciones no gubernamentales (ONG). La mayor cantidad de remesas provienen de
los Estados Unidos (Los Angeles, Miami y Nueva York, principalmente), Costa Rica y Europa.
Las ONG, generalmente, reciben fondos en transferencias desde Europa. INTERBANK opera
una buena cantidad de transferencias mensuales del Sudeste Asiático destinadas al pago de
nóminas y gastos operativos de las empresas de la Zona Franca Industrial de Managua.

29

Los emisores utilizan básicamente los instrumentos ya mencionados, como dinero en
efectivo, dólar o moneda nacional, y los documentos financieros tradicionales: giros, cheques,
órdenes de pago. Los giros y los cheques se cambian directamente por el receptor y se les paga en
efectivo, ya sea dólar o córdoba, o bien se aceptan en depósitos en cuentas de ahorro o cuentas
corrientes. Las órdenes de pago se realizan vía cablegráfica o télex, a clientes o no clientes de los
bancos. Las órdenes de pago se hacen efectivas en la moneda que el receptor demande.
Las remesas que reciben los bancos se destinan principalmente a los departamentos de la
zona del Pacífico y Norte; los principales, de acuerdo con las entrevistas a los funcionarios de tres
bancos, son Chinandega, León, Managua, Matagalpa, Estelí y Jinotega.
Los costos en que incurren los migrantes para el envío de remesas se han venido
unificando. En los Estados Unidos las remesas causan un pago de entre 15 y 20 dólares al banco
corresponsal en el extranjero o donde se origina el envío. En Nicaragua, por su parte, los
beneficiarios del envío generalmente abonan el 0.5%, si son clientes o tienen cuentas de ahorro
en el banco respectivo, y el 1% si no son cuentahabientes.
Los bancos usan las transferencias como un mecanismo de captar mayor cantidad de
ahorradores, facilitando la transacción a los clientes. Algunos bancos cargan una tarifa fija.
INTERBANK cobra 15 dólares y el 0.6% sobre el monto a sus cuentahabientes. BANCENTRO
carga entre 5% y 8% en función del monto. El BANIC establece 25 dólares para transferencias, y
el cliente receptor no paga cantidad alguna; si no es cliente, se le carga el 0.5%. En todos los
casos, el emisor debe incurrir en los costos con el banco o institución que utiliza en el país de
origen de la remesa. Hay algunos bancos que establecen un mínimo de 20 dólares para hacer
efectiva este tipo de transacción.
Pese a que el sistema bancario ha identificado el segmento del mercado de las remesas
como muy rentable, los usuarios siguen prefiriendo las agencias de envío, como se demuestra en
el gráfico 3.

c)

Correos

A raíz de la crisis originada por el cierre de la empresa Pinolero Delivery, que prestaba el
servicio de remesas procedentes de los Estados Unidos y últimamente de Costa Rica, los clientes
se vieron forzados a utilizar otras empresas, pero por la presión de los migrantes nicaragüenses en
Costa Rica, los gobiernos de ambos países acordaron iniciar un servicio de remesas vía sistema
de correos. Por consiguiente, las empresas postales de estas dos naciones firmaron en diciembre
de 1998 un convenio para el tráfico mercantil, con miras no sólo a satisfacer la demanda de los
migrantes sino también con objetivos más amplios de fortalecimiento de la integración
económica regional y del mercado comercial. Este acuerdo prevé la creación del “Servicio de
Transferencias de Dinero” (STD).
Se prestan los servicios de depósito, envío y retiro de remesas en la red de sucursales de
correos. La comisión del servicio representa 5% del monto transferido, y hasta 4 dólares si éste es
inferior a 80 dólares. La máxima cantidad permitida por transferencia es de 250 dólares. Se carga

30

adicionalmente un dólar para pago de aviso personal o telefónico al receptor de la remesa. El
plazo de entrega de la remesa es de 72 horas y hasta 24 horas adicionales cuando la dirección del
beneficiario esté alejada de las oficinas de correos. En la actualidad el servicio se brinda
exclusivamente en el palacio central de correos; todavía cuenta con pocos usuarios, aunque se
estima que en 1999 se captarían unos 10 millones de dólares. Se planea extenderlo en el futuro al
interior del país.

d)

Otros medios

El negocio creciente del envío de remesas ha ocasionado que empresas alternativas a las
tradicionales incursionen en este tipo de actividad.
Las agencias de líneas aéreas, por su experiencia y sistema automatizado de conexiones
internacionales, están en condiciones de participar en este servicio. Por ejemplo, la venta de
boletos prepagados por familiares y amigos de los receptores es una forma ya tradicional de
transferencia de remesas en especie.
Los supermercados, en especial los de Costa Rica, últimamente son canales ágiles para
brindar diversos servicios financieros. Sus modernos sistemas de redes de computación, y su
amplia red de sucursales en Costa Rica y Nicaragua, les permiten poner en contacto al migrante y
al receptor de remesas en forma eficiente, ágil y segura. Aún más, el destinatario puede recibir el
dinero vinculado a determinados productos. Esto es aplicable también a casas comerciales como
la Curazao, cuyas sucursales en los Estados Unidos captan el pago por determinados bienes que
entregan al beneficiario en Nicaragua.
El creciente flujo migratorio de nicaragüenses a Costa Rica y otros países
centroamericanos ha determinado que líneas de autobuses hayan abierto servicios de traslado de
paquetes, documentos y dinero, que generalmente cobran un 5% por el monto que trasladan de un
país a otro.
Por último, cabe mencionar los envíos informales mediante corresponsales (familiares que
viajan entre el país de residencia y el de origen, a fin de llevar efectivo a sus parientes y amigos).
Esta modalidad no acarrea costos asociados y es segura, aunque no ofrece una alternativa viable
por carecer de frecuencia y regularidad, problema que no se da con los “muleros”, individuos que
viajan cargando grandes cantidades de efectivo hacia el país de origen.

2. Intervención del Estado
El 57% de la población encuestada considera que el gobierno debería de promover el envío de las
remesas, contribuyendo a la reducción de los costos y a aliviar la situación socioeconómica en los
sectores más pobres. La forma más expedita para realizar esta tarea sería mediante la creación de
una agencia estatal o el establecimiento de tarifas a las agencias existentes en el país. Receptores
de remesas en especie fueron específicos en señalar el alto costo y la compleja burocracia para
que las aduanas entreguen la mercadería, y afirmaron que la regularidad de las tarifas es de suma
importancia, en particular para los que tienen negocio.

31

En virtud de su preocupación por la honestidad, la responsabilidad y la eficiencia que
debería de caracterizar a las agencias, ellos subrayan que el gobierno podría incidir en el
mejoramiento de los envíos fijando tarifas, o emprendiendo otras tareas que dieran una mayor
transparencia al trabajo de las instituciones o bancos privados encargados de realizar este tipo de
actividades.
En cambio el 39% de los encuestados manifiesta que el gobierno no debe intervenir en el
envío de remesas, pues consideran que su intervención entorpecería la eficiencia y la eficacia de
las agencias y bancos. En defensa de esta opinión, se argumentó que se crearía una enorme
burocracia para efectuar los envíos; además, el gobierno no goza de la transparencia y la
credibilidad necesaria para contribuir al mejor desarrollo de los servicios de envío, tal como lo
hacen las agencias.
Asimismo, se concibe que el envío de remesas debe ser una tarea privada, ya que se
tendría mayor contacto y cercanía, lo que es una oportunidad para muchas familias de mantenerse
en comunicación con su familiares migrantes.
Aunque las remesas en general no ocasionan costos al receptor, muchas familias se
quejaron de los abusos cometidos cuando se impone un pago adicional al cobrarles.

3. Periodicidad
Con relación a la periodicidad del envío de remesas, el cuadro 7 muestra que aproximadamente el
60% de las familias encuestadas las reciben mensualmente. Sumando este porcentaje a las de
recepción semanal y cada dos meses, se obtiene que casi el 80% muestra una regularidad de
ingreso familiar de por lo menos seis veces al año. Esta frecuencia facilita a las familias
receptoras considerar su ingreso en la toma de decisiones respecto de las actividades regulares.
Lamentablemente, no fue posible establecer si el lazo de parentesco del migrante afecta la
confiabilidad hacia la recepción regular de las remesas. Aun así, se sospecha que las remesas
llegan con más regularidad de parte de los hijos migrantes, o de los padres de niños que han
permanecido en Nicaragua. También quizás haya una dimensión de género, de modo que las
mujeres son más confiables por su preocupación hacia el bienestar de los miembros de la familia
en general y de sus hijos en particular.
Un elevado porcentaje (65%) de la muestra declaró que la mayor cantidad de remesas en
divisas y especie llega durante las épocas de fin de año, semana santa y algunas ocasiones
especiales de la familia.

32

Cuadro 7
NICARAGUA: PERIODICIDAD DE LAS REMESAS

Período de envío de la
remesa

Porcentajes de familias
que la reciben

Total

100.0
58.8
11.5
10.0
8.8
4.1
3.4
3.4

Mensual
Semanal
Bimestral
Trimestral
Quincenal
Semestral
Anual

Fuente: Encuesta de hogares practicada durante la
investigación.

4. Conclusiones
El mercado de servicios de envío está íntimamente asociado a los flujos migratorios y al estatus
legal de los emigrantes en el país de residencia.
Siguen apareciendo nuevos proveedores de servicios en el escenario de las remesas, y ello
aumenta la competencia entre los servidores, en cuanto a eficiencia, rapidez y seguridad. De
todos modos, se percibe que los costos son relativamente altos y que los servidores cobran
montos que perjudican a los receptores.
A pesar de esta tendencia, siguen prevaleciendo las agencias de envío y algunas retienen
una alta proporción del mercado, como Western Union.
El servicio de las agencias se juzga eficiente. Sin embargo, con muchos reclamos que se
efectúan a nivel local, por desvíos o llegadas tardías de dinero, las agencias son ineficaces en
aportar una solución. Esta situación genera complicaciones y exige la intervención del migrante
para resolver las dificultades, lo que ocasiona mayores gastos por transporte y llamadas
telefónicas.
Algunos usuarios opinan que el sector privado maneja mejor el envío de remesas por ser
más eficiente, aunque perciben el beneficio de un papel regulador del gobierno para controlar los
costos y las tarifas aduaneras, así como asegurar mayor transparencia en las transacciones
internacionales.

33

V. EL USO DE LAS REMESAS

A diferencia de El Salvador y Guatemala, donde en los últimos años se han desarrollado varios
estudios, en Nicaragua no se tenía el beneficio del acceso a fuentes secundarias para elaborar y
comparar la situación actual con la indicada por la misma CEPAL en 1990. Este vacío determinó
que este estudio incluyera la recolección de información primaria a fin de organizar una base de
datos.

1. El uso actual
De acuerdo con los datos proporcionados por las encuestas, 75% de las remesas recibidas por las
familias se destinan al consumo, principalmente alimentación, ropa, calzado y servicios básicos,
entre otros de menor peso económico (véase el gráfico 4). Los datos recientes también son
consistentes con los resultados obtenidos en estudios anteriores, que indican claramente esa
tendencia en el uso predominante de las remesas en Nicaragua y otros países centroamericanos.
Sin embargo, el hallazgo más significativo del estudio es que este porcentaje ha descendido hasta
10% con relación al reportado por el estudio de la CEPAL en 1990.
Un alto porcentaje de consumo se destina a gastos en alimentación (60%), cifra que revela
el papel esencial de las remesas para la subsistencia de la población, lo que adicionalmente se
traduce en demanda de productos nicaragüenses. Algunos encuestados dijeron que sólo
empleaban sus remesas en consumo debido a que no alcanzaban para fines más duraderos.
En segundo lugar de importancia, las remesas se destinan a la salud y la educación (12%).
Es valioso comparar este resultado con los que arrojó el estudio anterior de la CEPAL (1993), en
el que sólo 5% se utilizaba en educación y salud, aunque este dato no representaba sólo las
remesas, sino también el uso de otros ingresos. Antes de los noventa el gobierno garantizaba la
educación y la salud, servicios que ahora la población tiene que asumir en gran parte. El aumento
se explica tanto por la privatización de los servicios de salud y educación, como por las
estrategias de las familias. La inversión en educación abre la posibilidad de que en el mediano o
largo plazo se rompa la dependencia económica de las remesas, y amplía las condiciones para
competir en un mercado laboral cada día más restringido. Esta estrategia fam iliar3 confirma que
la educación es el factor más importante en determinar si las familias logran emerger de la
pobreza.
Sin embargo, se debe enfatizar que el uso de las remesas en educación no se ha reflejado
en un incremento de la matrícula ni de la alfabetización. Es necesario interpretar, entonces, que
esta mayor inversión social, o sea, en salud y educación, revela la forma en que las familias están
asumiendo los costos sociales a partir de la imposición de políticas económicas de ajuste
estructural.

Según los resultados del análisis de Alejandro Martínez Cuenca (1999).

34

Un elemento muy relevante es el peso relativo de las remesas empleadas con fines de
inversión, que incluía en el estudio anterior de la CEPAL inversiones en vivienda y negocios
(11.2%). En la actualidad, el 11% de los encuestados dedican la remesa a inversiones; en general,
se destina el 9.31% del total del valor de las remesas recibidas (sin incluir los ahorros, que a
diferencia del estudio anterior es una categoría separada y tratada aparte). En un análisis
preliminar se advierte poca diferencia entre las dos cifras. Ahora bien, el contexto económico ha
cambiado en los últimos años y el costo del nivel de vida se ha elevado, por lo que es notable que
las cifras hayan crecido, aun cuando no se han beneficiado de ningún programa ni servicio que
estimule mayor inversión.
Entre los encuestados se identifica un 9% que emplea sus remesas en negocios, pero,
tomando en cuenta el valor total de las remesas de la muestra, ello representa sólo 3.79%. En
estos casos ellos consideran que con esos ingresos han contribuido a la supervivencia de la
familia. El hecho de que este segmento se amplíe va a depender en gran medida de la posibilidad
de que encuentren nuevos nichos de mercado donde ellos puedan invertir con bajos márgenes de
riesgo.
Finalmente, sólo el 4% de las remesas se enfoca al ahorro en el 9% de los entrevistados.
Los porcentajes dirigidos a inversiones en negocios (uso productivo) y ahorro sumados
representan el 13.1%. Esta cifra supera en 2.1% a lo destinado con ese mismo fin por los
receptores de remesas en el estudio de 1990. Si además se consideran las inversiones en salud y
educación, el resultado muestra que los beneficiarios destinan 24.76% a inversión general en los
rubros productivo y social. Este hallazgo es significativamente relevante, pues de mantenerse este
comportamiento, con un apoyo estatal y de organizaciones de la sociedad civil y de la comunidad
internacional, los montos dedicados al desarrollo humano y al uso productivo por parte de los
beneficiarios impactarían más positivamente sobre la economía nacional. Si se multiplica este
porcentaje de 24.76% por los 400 y hasta 800 millones de dólares que se estima ingresaron al
país en 1998, se habrían inyectado entre 100 y 200 millones de dólares a diversas actividades de
la economía nicaragüense, como ahorro, medicina, materiales, educación, etc. La cifra anterior es
equivalente a la inversión pública presupuestada en 1998.

2. Cambios de uso
Se detectan cambios significativos en el uso de las remesas por quienes las reciben. Aunque el
80% de los encuestados reportó no haber variado su uso desde que comenzó a recibirla, 16%
señaló que había comenzado a dirigir este recurso a otras actividades diferentes al consumo,
sobre todo construcción y mejoramiento de la vivienda, ampliar o mejorar el negocio, y
educación.

35

Gráfico 4

NICARAGUA: USO DE LAS REMESAS

3. Los beneficios de las remesas en la economía familiar
El análisis de la muestra con respecto a la percepción de las familias receptoras acerca del
impacto de las remesas en su economía arroja una valoración favorable, dado que el 81% reporta
un mejoramiento de su situación económica gracias a las remesas; sólo 15% declara no tener
cambio favorable alguno, y los restantes no responden.
En una pregunta sobre las tareas que las remesas les han facilitado, el 64% de los
encuestados señalaron que dichos recursos tienen una fundamental importancia como estrategia
de supervivencia. Asimismo, 12.2% indicó que las remesas les han permitido trabajar más. Está
percepción se expresa sobre todo en el segmento de las familias receptoras que han dado un
mayor uso productivo a las remesas, donde se nota que éstas han tenido un impacto sobre el uso
de la fuerza de trabajo, permitiendo la inserción de miembros en el mundo laboral. En suma,

36

como lo ha indicado la CEPAL (1993), las remesas pueden elevar las posibilidades de empleo y
aumentar la capacitación de la mano de obra familiar.
Por otro lado, en el 6% de las familias las remesas han brindado la posibilidad de estudiar
y capacitarse mejor, lo que evidencia su impacto positivo en el mantenimiento del capital humano
para insertarse en el mercado laboral con mayores oportunidades. Otro 8% de las familias
respondió que se les ha facilitado dedicarse al hogar o trabajar “menos”, y esto conlleva
implicaciones relacionadas con la cultura de dependencia que pueden generar las remesas en los
hogares receptores.

4. Remesas, microempresas y redes de negocios
Del segmento de la muestra que usan las remesas para su negocio, la mayoría (76%) representa el
sector comercio. Otro 12% se desempeña en el área de servicios, un 10% se ubica dentro de la
pequeña industria y únicamente 2% en el sector de la agricultura.
En el universo de la muestra, toda microempresa o negocio se había constituido antes de
la recepción de remesas, que habrían venido a mantener y fortalecer la actividad ya existente. La
inversión de las remesas en los negocios se hace en montos relativamente bajos y muchas veces
el resto complementa los gastos del hogar. Los microempresarios consideran que el negocio debe
mantenerse por sí mismo, sin depender exclusivamente de las remesas.
Cabe subrayar la importancia de los negocios para generar empleo a los miembros de las
familias. Mientras que un 33% de los negocios involucra sólo al dueño en sus actividades, otro 40%
ocupa además una o dos personas; 20% aporta entre dos y tres empleos adicionales, y 7% abarca a
más de cuatro personas. Respecto de las mujeres, se expone más adelante, en el capítulo VI.
Hasta ahora en Nicaragua los negocios se han caracterizado por una orientación
exclusivamente nacional, ya que no se cuenta con dependencia de importaciones alguna ni se
dedican a la exportación. Las evidencias encontradas apuntan a negar la existencia de redes;
eventualmente podrían darse a pequeña escala, pero no se organizan como redes formales y
claramente identificadas; además ninguna ONG, dentro o fuera del país,,promueve su creación.
Podrían funcionar, por ejemplo, para el envío sistemático de bienes tangibles a algunas tiendas o
venta informal de ropas, champús, perfumes, medicinas, repuestos, vehículos diversos, etc.,
Sí se registran esfuerzos de algunas cooperativas o pequeños y medianos negocios
promovidos por el Centro de Exportaciones e Importaciones (CEI), para exposiciones y ferias
que podrían asimilarse a la modalidad de redes. Hay personas que introducen vehículos y otras
que traen algunos productos a familiares, aprovechando ofertas de artículos, para ponerlos en la
venta informal en Nicaragua.
Respecto de la forma en que los negocios son afectados por los mecanismos de envío de
remesas, la mayoría de los microempresarios (72%) manifestaron que no encontraban problema
alguno; 27% se quejaron por los altos costos en que incurren; y otro 10% identificó que los
costos aduaneros perjudicaban su negocio, limitando la ampliación o extensión de sus
actividades.

37

Por otro lado, se les cuestionó sobre la situación política y económica del país. La
mayoría de los microempresarios consideraron que la situación política y económica era positiva
y que no afectaba negativamente el negocio, mientras que otros expresaron que sí los afecta por
medio de los impuestos. Varios hicieron comentarios favorables por la ausencia de conflicto
bélico. Algunos subrayaron sus necesidades de crédito para mejorar su negocio (dando
preferencia a las instituciones intermediarias de créditos), aunque un número igual declaró que no
necesitaba crédito. En general, revelaron poco conocimiento de los plazos y tasas de interés de
los créditos.
El contexto macroeconômico ofrece oportunidades para explorar formas de establecer los
vínculos requeridos entre las comunidades locales y los migrantes, a fin de estimular las remesas
colectivas y las inversiones. Para las asociaciones de migrantes, por su interés en invertir en sus
comunidades, reviste vital importancia tener un conocimiento cabal de los requerimientos de
éstas, de las reglas comerciales, además de acceder a proyectos de capacitación.

5. Conclusiones
El estudio de las remesas en Nicaragua ha permitido generar datos de suma importancia para
profundizar el conocimiento del fenómeno de las remesas, información que no se disponía
anteriormente en fuentes primarias ni secundarias.
Entre otros resultados, se confirma que existe una fuerte tendencia a utilizar las remesas
para cubrir necesidades básicas como alimentación, ropa y calzado, etc., lo que representa una
actitud racional frente a la difícil coyuntura económica.
Destaca asimismo el notable incremento (casi 10%) en gastos de salud y educación, que
constituye una inversión social por parte de los receptores en su fuerza de trabajo y frente a la
privatización de servicios públicos. Se considera que se trata de un uso productivo por su
importancia central en fortalecer los recursos humanos de la población.
Las remesas significan un innegable aporte y beneficio a la economía familiar. El
promedio de las remesas oscila alrededor de 1 200 dólares anuales por familia nicaragüense, lo
que representa alrededor de 50% de los ingresos del hogar. Aunque se aprecia un incremento de
más del 2% en inversiones de negocios y ahorro, los montos recibidos son insuficientes para
trascender la esfera del consumo.
Han contribuido a la generación de autoempleo y empleos quienes invierten las remesas
en negocios y mejoramiento de casas. Con todo, entre los microempresarios no se posee un
conocimiento claro sobre crédito y tasas de interés.
Se opina que la relativa estabilidad económica favorece a la potencialidad de concretar
negocios e inversiones, por lo que quizás sea conveniente explorar formas de estímulo y apoyo a
receptores en la creación de nuevas actividades productivas.

38

VI. MUJERES Y REMESAS

En este capítulo se exponen los resultados más sobresalientes del estudio respecto de las mujeres,
actores clave en las emigraciones y como receptoras de remesas.

1. Los nuevos papeles de la mujer
Los resultados de la encuesta confirman el predominio de la jefatura femenina en los hogares
receptores de remesas (63.5% frente a un 36.5% masculina). La muestra arroja una jefatura
femenina de mayor peso que el promedio nacional (53%). 4 En el estudio anterior de la CEPAL
(1993), se registró 52% de hogares con jefatura femenina.
Llama la atención este incremento de la jefatura femenina y su relación específica con la
emigración. En efecto, en los últimos años, las mujeres han elevado su participación en los flujos
migratorios. Por ello, es difícil explicar el aumento de la jefatura femenina en hogares
nicaragüenses, salvo que este vínculo entre mujer migrante y jefa haya fortalecido su posición
como tomadora de decisiones en el hogar. En última instancia, se trataría de un “poder
económico” de la mujer receptora de remesa. Ahora bien, ese papel también conlleva la
responsabilidad adicional de cuidar otros familiares, en particular los hÿos de la o el migrante, y
esta situación podría reducir sus propias oportunidades de desarrollo personal y profesional.
En el 70.7% de las familias, la persona receptora de remesas es una mujer. Este
comportamiento se vincularía con su papel de administrar los gastos del hogar. Asimismo,
considérese que 57.3% de los migrantes reportados en la encuesta son mujeres, quienes envían
dinero a otras mujeres para el cuidado de niños o ancianos (sus propios hijos y padres), por la
mayor confianza que éstas despiertan (María Roza Renzi y Sonia Agurto, 1999).
Es evidente que la posición de la mujer como jefa de familia le ha permitido trascender de
su papel tradicional, al ocuparse de actividades que generalmente estaban reservadas a los
varones. En rigor, el fenómeno migración-remesas ha modificado el papel de la mujer en la
organización familiar y en el proceso de toma de decisiones alrededor de la vida y dinámica del
hogar, además de su inserción en el ámbito productivo.
En este sentido, aproximadamente 70% de las personas que deciden cómo utilizar las
remesas son mujeres; por ende, es necesario asignarles la debida importancia en cualquier
iniciativa de apoyo orientada al mejoramiento de las actividades productivas.
El gráfico 5 revela que la mayoría de las jefas de familias receptoras de remesas tienen un
bajo nivel de instrucción escolar. El 11% cae en la categoría de analfabetos, 6% se alfabetizó
como adulto; hay una gran concentración (35%) que cursó de 4o. a 6o. grado; sólo 10% llegó al
nivel universitario. Quizás esta situación sea un obstáculo para establecer algunos programas de

4

Datos de Agurto ( 1997).

39

desarrollo hacia ellas y que ello influya en las escasas oportunidades para acceder a mayores
recursos.

Gráfico 5
NICARAGUA: NIVEL DE ESCOLARIDAD DE LA JEFA DE FAMILIA

Omitido
Analfabeta
Alfabetizado
Primer a tercer grado
Cuarto a sexto grado
Primero a tercer año
Cuarto a quinto año
Técnico
Universidad completa
niversidad incompleta

2. Mujer y crédito
Como se aprecia en el cuadro 8, del total de hogares con jefatura femenina, la mayoría (75%)
nunca había solicitado crédito. Aunque el estudio no trataba de identificar los factores que
impiden a las mujeres solicitar crédito, éstas manifestaron no tener información sobre fuentes de
crédito; en algunos casos, también señalaron que no cumplían con los requisitos impuestos por el
banco.

40

Cuadro 8

NICARAGUA: SOLICITUD Y OTORGAMIENTO DE CRÉDITO
A JEFAS DE FAMILIAS
Porcentaje de hogares que
solicitaron crédito

Porcentaje de hogares que
se les otorgaron crédito

Porcentaje de hogares que
no solicitaron crédito

25.4

18.9

74.6

Fuente: Encuesta de hogares practicada durante la investigación.

El 19% del total de jefas de familia obtuvo crédito (lo había solicitado el 25% del total).
Convendría explorar este importante segmento de mujeres con disponibilidad de manejar crédito,
pero que por algunas razones no califican como sujeto de éste. En comparación con el estudio
anterior (CEPAL, 1993), se nota un leve aumento de las jefas de familias que solicitaron crédito,
ya que en 1990 se acercaba al 20%.
Respecto de las fuentes de crédito (véase el cuadro 9), las instituciones intermediarias
reciben mayor número de solicitudes por parte de las jefas de familias receptoras de remesas.
Quizás esto obedezca a la naturaleza de estas instituciones, que representan una fuente de crédito
alternativo y, a diferencia de la banca, no exigen bienes prendarios como garantía.

Cuadro 9
NICARAGUA: FUENTES DE CRÉDITO DE LAS
JEFAS DE HOGARES
Instituciones donde solicitan crédito
Total

Porcentajes
100.0

Instituciones intermediarias de crédito

70.4

Banca privada

22.2

ONG
Fuente: Encuesta de hogares practicada durante la
investigación.

7.4

41

Estas agencias de crédito alternativo (FAMA, FINCA, PROMUJER, INPYME, etc.) se
presentan como actores potenciales para participar en iniciativas de dotación de créditos a
receptoras de remesas. Se ha comprobado que las instituciones de crédito manejan muy poca
información sobre las remesas como una fuente de ingreso regular, y esto influye en su
evaluación crediticia a menudo no favorable para la solicitante.
En 1990, la principal fuente de crédito de las jefas de hogar era algún pariente, vecino o
amigo; en la actualidad se registra la presencia de otros actores de tipo institucional que están
dando respuesta a la demanda de crédito. La no dependencia de redes sociales como fuente de
crédito en los noventa puede asociarse al aumento de la oferta crediticia y a la reducción de la
capacidad de aquel sector en cuanto a facilitar capital como préstamo.
Del total de jefas de familias que obtuvieron crédito, 79% lo empleó en comercio y
negocio. Esta proporción evidencia que las mujeres utilizan estos recursos en la búsqueda de
generación de ingresos propios y en el mejoramiento de sus condiciones de vida. En cambio,
14.3% lo destinó a mejorar sus viviendas; sólo 3.4% lo ocupó en cubrir necesidades básicas y
3.4% en otros gastos.

3. Conclusiones
La mayoría de los hogares encuestados tienen un predominio de jefatura femenina, ligeramente
por encima de los resultados obtenidos en 1990. La importancia de la mujer en el uso y destino
de las remesas también se refleja en el hecho de que aproximadamente 71% de las personas que
reciben remesas pertenecen a este género.
En cambio, la mayoría de las mujeres jefas de familias se caracterizan por tener un bajo
nivel de escolaridad, indicador que se debe tener presente en el momento de elaborar programas y
proyectos orientados hacia un uso productivo de las remesas.
En comparación con el estudio de la CEPAL de 1990, se registra un leve aumento por
poco más del 5% de las jefas de hogar que solicitan crédito. Esto reflejaría el interés de la mujer
por incorporarse en actividades económicas más allá de la economía reproductiva relacionada
con la familia. Si se logra que un mayor número de mujeres accedan al crédito a fin de insertarse
en el ámbito económico, se estaría ayudando a romper con el esquema de dependencia económica
de las remesas.
Sin embargo, pese a la mayor participación de la mujer en la solicitud y acceso al crédito,
un fuerte porcentaje de hogares con jefatura femenina (74.6%) no solicitó crédito, por falta de
conocimiento o por carecer de los requisitos necesarios. Se puede concluir que el acceso de las
mujeres al crédito sigue siendo restringido.
Se nota un cambio en la tendencia con relación a las fuentes de financiamiento, que
consiste en la desaparición de las redes familiares como alternativas de préstamos de las jefas de
familia. Las principales fuentes de crédito son las redes formales, representadas principalmente
por instituciones intermediarias de crédito.

42

El estudio pone de relieve el papel protagónico de las mujeres en el campo de la
migración y las remesas, como emisoras y receptoras de éstas. Las mujeres constituyen el soporte
de este fenómeno de exportación de mano de obra frente a la situación de pobreza de las familias,
en las que son jefas o miembros donde asumen las responsabilidades reproductivas y de cuidado
de otros miembros.

43

VIL CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

A continuación se presenta un resumen de los resultados, hallazgos y recomendaciones que
surgen de la investigación.

1. Conclusiones
Con la perspectiva de que la migración internacional y circulación temporal de nicaragüenses se
intensificará en el futuro por las desigualdades económicas existentes entre el país, algunos de sus
vecinos y los Estados Unidos, familiares y hogares nacionales continuarán siendo dependientes
de las remesas. No obstante, hasta ahora en Nicaragua existe poca información, y tampoco se han
implantado políticas ni programas de las instituciones y organizaciones que brinden apoyo a los
migrantes y a los receptores de remesas.

a)

Limitada información sobre el fenómeno

Se ha señalado que las intenciones de emigrar siguen creciendo y que las remesas aportan
muchos beneficios al país, tanto en el nivel de la economía familiar como nacional. Parece que la
emigración y los migrantes mismos se constituyen en un tipo de default development strategy
(Pritchard, 1996), es decir, una estrategia de desarrollo por omisión que no ha sido planificada
por los gobiernos sino creada por familiares de pocos recursos que buscan la supervivencia y
mejora de sus condiciones de la vida. Es lamentable que todavía prevalezca, entre muchas
instituciones estatales, organizaciones financieras y civiles, una falta de conocimiento profundo
sobre el fenómeno, lo que redunda en un magro análisis sobre las consecuencias económicas y
sociales del rubro de mayor exportación del país, su propia gente.
Este desconocimiento quizás se explique por las ideas negativas que prevalecen sobre la
emigración, asociadas a sus dificultades legales, la sensibilidad política entre estados, los
problemas de integración al nuevo ambiente y la desintegración familiar, etc. Sin embargo, en el
contexto de pobreza y de contracción de los servicios sociales, es significativa la contribución de
las remesas en asegurar la supervivencia de decenas de miles de familias. Asimismo, permiten
mejorar las condiciones de vida mediante una variedad de actividades que incluyen compra de
terreno, reparación y ampliación de vivienda, construcción, apoyo a microempresas y educación,
y en general juegan un papel muy importante para estimular la economía local.
Los evidentes beneficios de las remesas a la economía nacional deberían de servir para
estimular la implantación y desarrollo de medidas que apoyen a los migrantes y los receptores de
remesas en la generación de nuevos ingresos en forma sostenible. A pesar del importante papel
potencial del Estado en este fenómeno, hay una gran debilidad institucional para promover un
mejor uso de las remesas o para la instrumentación de políticas de apoyo.

44

b)

Migración creciente

Las emigraciones hacia el exterior, en especial hacia Costa Rica, se han intensificado
después del huracán Mitch. Se estima que en la actualidad una quinta parte de la población
nicaragüense reside en forma permanente en otro país o vive “circulando” entre ese país y el
suyo. Es obvio que mientras exista desigualdad entre los países y demanda de mano de obra
barata, las perspectivas de la emigración nicaragüenses serán de muy largo plazo.
La fuerza laboral migrante se ocupa principalmente en servicios y como obreros. Si bien
el nivel académico de los migrantes rurales se concentra en analfabetos y educación primaria, los
provenientes de Nicaragua se caracterizan por un alto nivel escolar, y ello significa una pérdida
para el país. Su contribución al desarrollo de las economías de los países receptores es grande, y
en el caso de Costa Rica, las autoridades lo reconocen públicamente. Este factor de la escolaridad
es importante para definir políticas nacionales que prevengan el éxodo de la fuerza de trabajo
nacional calificada y no calificada.
Es evidente que la migración merece una repuesta regional, que involucre a los países de
origen y a los tradicionalmente receptores de flujos migratorios, a fin de regularizar la situación
legal de los migrantes, poner en vigencia códigos laborales que les aseguran derecho a un salario
digno y otras medidas que sirvan de contención a problemas sociales y conflictos internacionales.
Las instituciones de gobierno juegan un papel esencial en la implantación y coordinación de
políticas y programas de atención a los migrantes, acciones en las que deberían de contar con la
participación complementaria de las organizaciones de migrantes ya existentes.

c)

Impacto nacional como rubro importante

Aunque la mayoría de las variables macroeconômicas presentan una tendencia positiva,
otras relacionadas con el nivel de vida de la población son negativas. Persiste un alto porcentaje
de pobreza, desempleo, desnutrición, analfabetismo y vulnerabilidad ecológica que configuran un
cuadro alarmante.
En ese contexto, las remesas constituyen un ingreso importante de Nicaragua. Como se ha
demostrado, las remesas representaron en 1998 entre 400 y 800 millones de dólares; quizás sea la
fuente de divisas más importante del país, que a la vez aporta una proporción muy elevada del
PIB. En suma, las remesas deben constituirse en un instrumento esencial de combate a la pobreza
y desarrollo sostenible del país, lo que exige estimular y definir acciones orientadas hacia el
incentivo de las inversiones y su uso productivo en Nicaragua.
La creciente importancia de las remesas en hogares nicaragüenses de escasos recursos
obliga a interesar a organizaciones internacionales, locales y de migrantes, para que estimulen la
realización de inversiones en Nicaragua en apoyo de programas y servicios dirigidos a
incrementar actividades productivas.

45

d)

Importancia para la economía familiar

Muchas familias en Nicaragua han resuelto la alimentación de sus miembros mediante las
remesas, que llegan a sumar la mitad del ingreso del hogar, y esto contribuye a la paz social. Este
recurso ha posibilitado que la mayoría mejore las condiciones del hogar, inclusive en un contexto
de profündización de la pobreza; otros lo han utilizado para generar más ingreso mediante la
inversión en pequeñas empresas.

e)

Costos socioeconómicos y humanos de la emigración

El fenómeno de la emigración conlleva muchas consecuencias positivas para el desarrollo
integral del país, tanto en aspectos económicos como sociales, pero no exime de la obligación de
formular una estrategia nacional de desarrollo sostenible con equidad.
La emigración brinda oportunidades para facilitar el logro de algunas aspiraciones no
encontradas en el país, pero también repercute en la desintegración familiar, que suele vincularse
con los crecientes problemas sociales que se están dando en la juventud, la delincuencia y hasta la
proliferación de pandillas.
Los hijos de migrantes quedan en manos de otros parientes, a veces sin apoyo afectivo,
mientras que sus padres enfrentan una realidad hostil en el exterior, donde encuentran
condiciones muy deterioradas. Los dos escenarios representan situaciones de marginación que
menoscaban la confianza y la autoestima.

f)

Gama de instrumentos de envío con más ofertas

El sistema financiero y las agencias de envíos cuentan con instrumentos modernos de
computación y una amplia red de sucursales y opciones en el país, con corresponsales
internacionales. Al tiempo, siguen surgiendo nuevos proveedores de servicios que aumentan la
competencia entre los oferentes para dar servicios cada vez más eficientes. Con todo, la mayoría
de las instituciones bancarias y financieras formales no tienen estrategias de marketing adecuadas
y dirigidas a este sector emergente de gran impacto en la economía nacional. Los bancos que han
identificado las remesas como un nicho de mercado rentable han conformado alianzas
estratégicas en los Estados Unidos, Costa Rica y el resto de Centroamérica.
Los usuarios opinan que el sector privado maneja mejor las remesas pero también
demandan un papel regulador del Estado para controlar los costos de los envíos.

g)

Uso para consumo pero con más inversiones

L a recepción de las remesas tiene una regularidad, lo que asegura su ingreso como fuente
complementaria. El hallazgo más significativo de esta investigación es que la proporción relativa
de las remesas gastadas en consumo se ha reducido significativamente (10%) desde 1990. El 16%

46

de los receptores han cambiado su uso, incrementando la inversión social en salud y educación, o
bien orientándolo a fines productivos y ahorro, lo que muestra la potencialidad de romper con la
dependencia de las remesas.

h)

Mujeres: clave como emigrante y en actividades productivas

La investigación demuestra la importancia de las mujeres en el campo de la migración y
las remesas. Por ello, resulta necesario emprender acciones orientadas a las mujeres a fin de
apoyarlas en identificar tareas productivas.
Se verifica un ligero aumento de jefas de hogar que solicitan crédito, y manifiestan interés
por insertarse en el ámbito económico y generar su propia fuente de ingreso. Aun así, todavía
sigue siendo restringido el acceso de las mujeres al crédito. Es probable que su condición de
receptora de remesas no haya sido tomada en cuenta como ingreso por las instituciones de
crédito.

2. Recomendaciones
A partir de las conclusiones anotadas, se plantea la necesidad de una campaña de información
dirigida al público en general, instituciones y organizaciones del Estado así como de la sociedad
civil en Nicaragua, y entre las comunidades en el exterior. Se iniciaría con la distribución del
informe final de este estudio por los medios de comunicación. El asunto de las remesas ofrece
grandes oportunidades y supone desafíos a los nicaragüenses en cuanto a planear un desarrollo
humano y sostenible para el país.
Es necesario apoyar y estimular la realización de estudios de campo encaminados a
mejorar el conocimiento de los impactos económicos y sociales de la emigración y las remesas.
Los resultados de investigaciones más detalladas pueden contribuir en la elaboración de políticas
y estrategias relevantes.
Se sugiere promover el establecimiento de sistemas de información para la
contabilización de las remesas, dirigidos a controlar los flujos a través de las agencias de envío,
desagregar la información requerida de los bancos, e incorporar preguntas pertinentes en las
encuestas y el censo nacional.
Habría que procurar la participación de las instituciones pertinentes del Estado en la
definición e implementación de políticas y programas de atención a los migrantes, y en la
coordinación de las instituciones oficiales y organizaciones de migrantes. Sería deseable
regularizar la situación ilegal de los migrantes, impulsando códigos laborales que les aseguran
derecho a un salario apropiado, y otras medidas para reducir problemas sociales tanto en el país
donde residen los migrantes como en beneficio de las familias en Nicaragua.
Es preciso buscar formas de aumentar los vínculos entre las asociaciones de migrantes y
las comunidades de origen. Canales de comunicación más abiertos, intensos y fluidos pueden

47

facilitar esta necesidad de información para identificar oportunidades de inversión y proyectos de
capacitación para los receptores y los líderes comunitarios.
Se recomienda estimular el otorgamiento de créditos, en especial a las mujeres receptoras,
explorando el interés de organizaciones locales por establecer un banco que administraran las
mismas receptoras.
Se considera importante desarrollar una visita preliminar, quizás un taller de nivel
regional, en el que las receptoras organizadas y no organizadas puedan compartir su experiencia
sobre la manera de mejorar y potenciar el uso de sus remesas, aprovechando la experiencia de
otros países (como El Salvador).
En el caso nicaragüense existe una gran variedad de ONG e instituciones de crédito que
podrían fácilmente reorientar sus esfuerzos al problema del uso productivo de las remesas (por
ejemplo INPYME, FAMA, FINCA, UNAG, etc.).
Se impone interesar al gobierno y diferentes instancias locales e internacionales a delinear
políticas y programas que articulen acciones estratégicas alrededor del origen y destino de las
remesas, sin necesidad de recurrir a medidas intervencionistas.
El sistema bancario formal y las agencias de envío de remesas deberían de integrar
estrategias financieras más agresivas, que permitan la prestación cada vez más eficiente de
servicios y la introducción de nuevos productos y alternativas financieras para los emigrantes y
beneficiarios de las remesas a costos más favorables. Dado que sus negocios generan ganancias
tan enormes, tendrían que invertir en proyectos que les den a su capital una cara más humana, o
sea, en inversiones sociales.
Finalmente, es importante apoyar esfuerzos para regularizar los flujos migratorios del
país, tomando en cuenta los costos sociales y económicos de esta exportación. La migración no
debe promoverse como un sustituto del desarrollo humano y sostenible, sino que se deben dirigir
fondos de inversión para proyectos de producción, sobre todo hacia las áreas rurales.

49

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50

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103-136.

51

A n exo I

LISTA DE ENTREVISTADOS

1. Servicios de envío
Piero Coen, Gerente General, Airpak Nicaragua, Western Union
Sergio Gómez, Gerente General, “SERVINICA”
Armando Castillo, Gerente General, Cocibolca Transfer (Miami)
Mario Flores, Gerente General, Nicaragua Delivery (Miami)
Edda Martin, Gerente, Coyotepe Delivery (Miami)
Carlos Moreira, Gerente de Operaciones Internacionales, Gigante Express
Martha Ivett Valdivia, Gerente de Operaciones Internacionales, Banco de Producción (BANPRO)
Carlos Briceño Ríos, Gerente de Operaciones Internacionales, BANCENTRO
Marisol Delgadillo, Gerente de Operaciones Internacionales, Banco Mercantil
Ana González, Directora de Operaciones Internacionales, BANIC
Miguel Aguilar, Director de Balanza de Pagos, Banco Central de Nicaragua
Guillermo Callejas, Gerente Tica Bus

2. Oficiales
Carlos Lacayo, Director Técnico, Fondo de Inversión Social de Emergencia (FISE)
Luis Villalobos Legua, Agregado de la Embajada de Costa Rica, Embajada de Costa Rica
Miriam Fonseca Tablada, Directora General Consulados, Ministerio de Relaciones Exteriores
Agustín Mendoza, Vice-Cónsul, Consulado de Nicaragua, Miami

52

Mauricio Rivas, Negocios y Comercio, Embajada de Nicaragua, Washington, D.C.
Jorge Wong-Valle, Asuntos Económicos, Embajada de Nicaragua, Washington, D. C.

3. Directores de servicios de crédito
Víctor Tellería, Fundación para el Apoyo a la Microempresa (FAMA)
Alicia Paucar de Vega, Directora Fundación Internacional para la Asistencia Comunitaria
(FINCA)

4. Organizaciones Nacionales/internacionales
Bloque de Apoyo a la Unidad Nicaragüense (BAUNIC), Miami
Cristóbal Mendoza, Presidente de Comité Anti-Corrupción de Nicaragua, Capítulo Miami
Pastora Sandino Matamoros, Coordinadora Nacional, Organización de las Naciones Unidas para
el Desarrollo Industrial (ONUDI)
Iván Dávelo, coordinador de actividades relacionadas con el huracán Mitch en Nicaragua,
Organización Internacional para Migración

5. Investigadores/académicos
Néstor Avendaño, economista independiente
Alejandro Martínez Cuenca, Director, FIDEG
Sonia Agurto, Directora de Proyecto de Género, FIDEG

53

A n exo II

LISTA DE CANALES DE ENVÍO

1. Bancos (1998)
Banco de Finanzas, BDF
Banco Mercantil
Banco de Crédito Centroamericano, BANCENTRO
Banco dei Campo/Banco Sur
Banco de la Producción, BANPRO
Banco de Exportación, BANEXPO
INTERBANK
Banco Calley Dagnal
Banco del Café
Banco de América Central, BAC
Banco de América, BAMER
Banco Nicaragüense, BANIC
Banco de Crédito Popular
INTERFIN
DELTA
(Fuente: Banco Central Estadísticas, 1998)

2. Empresas de envíos seleccionadas (1999)
Western Union
Servinica
“22-24”
Rapi Giros
MTOM
Cocibolca Transfer
Centroamericana Transfer
Valet
Gigante Express
Teletransfer
Nicaragua Delivery
Coyotepe Delivery
Pan-Ex

3. Casas de cambio
Multicambios, S. A.
Multivalores

55

A nexo I I I

CONTENIDO DE LA ENCUESTA A JEFES DE HOGAR

El cuestionario se subdividió de la forma siguiente:
i)
Caracterización sociodemográfica y cultural de cada familia, la estructura y
composición familiar, aspectos socioeconómicos y laborales de los miembros del hogar;
caracterización elemental de la vivienda y los servicios básicos con que cuenta.
ii)

Aspectos sociodemográficos y económicos del migrante de la familia encuestada.

iii)
Caracterización básica sobre el envío y uso productivo de las remesas, así como
opiniones sobre cómo mejorar su uso.
iv)
Conocimiento y opinión sobre la situación política y medidas económicas del
gobierno que pueden afectar o favorecer el envío de remesas. También se abordó el conocimiento
de los mecanismos o formas alternativas para mejorar la gestión y envío de remesas.
v) Un anexo de la encuesta que contiene preguntas sobre la descripción del negocio
(cuando el receptor le da uso productivo), así como problemas y limitaciones para su
funcionamiento.

Este documento fue elaborado por la sede subregional en M éxico de la
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Dirección postal: Presidente Masaryk No. 29
Col. Chapultepec Morales
México, D .F . CP 11570
Dirección Internet: cepal@un.org.mx
Biblioteca: bib-cepal@un.org.mx
Teléfono: (+52) 5263 9600
Fax: (+52) 5531 1151
Internet: http://www.cepal.org.mx/


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