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        <dc:creator>Corden, W. Max</dc:creator>
        <dc:contributor>Corden, W. Max</dc:contributor>
        <dcterms:title>Una zona de libre comercio en el Hemisferio Occidental: posibles implicancias para América Latina</dcterms:title>
        <dcterms:isPartOf>En: La liberalización del comercio en el Hemisferio Occidental - Washington, DC : BID/CEPAL, 1995 - p. 13-40</dcterms:isPartOf>
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E C O N O M Í A DE A M É R I C A L A T I N A

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CRECIMIENTO ESQUIVO
Y VOLATILIDAD FINANCIERA

Ricardo Ffrench-Davis
(Editor)
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Calle 131A No. 56-62
Bogotá D.C. - Colombia
Teléfono: 253 4047
E-mail: mayolediciones@etb.net.co

Primera edición: abril de 2005
Copyright © Naciones Unidas 2005
© Cepal en coedición con Mayol Ediciones S.A. 2005

ISBN: 958-337507-1

Diseño de cubierta: Juan Carlos Durán
Coordinación Editorial: María Teresa Barajas S.
Edición y diagramación: Mayol Ediciones S.A.
Impresión y encuademación: Gente Nueva Editorial
Impreso y hecho en Colombia - Printed and made in Colombia

CARIBE
THE

CARIBBEAN

ÍNDICE

PRESENTACIÓN

vii

PREFACIO

xi

LOS AUTORES

XVÍI

Capítulo I
MACROECONOMIA PARA EL CRECIMIENTO Y GLOBALIZACIÓN FINANCIERA:
CUATRO TEMAS ESTRATÉGICOS

1

Ricardo Ffrench-Davis

1.

Flujos de capital para la convergencia del desarrollo
económico
2. Recesión, recuperación y crecimiento evasivo
3. ¿Por qué losflujos privados no-IED hacia las EES son procíclicos
y tienden a desestabilizar la macroeconomia?
4. Una macroeconomia para el crecimiento
Referencias

2
10
14
20
27

Capítulo II
LOS CAMINOS PARA SUPERAR LAS FRUSTRACIONES DE CRECIMIENTO
DE AMÉRICA LATINA

31

José Antonio Ocampo

1.
2.
3.

Desempeño macroeconômico
Integración a la economía mundial y restructuración productiva
Una interpretación estructuralista (y, particularmente,
Schumpeteriana-Hirschmaniana) de la presente restructuración
productiva
Referencias

31
40
45
53

vi

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

Capítulo III
ESTABILIDAD MACROECONÔMICA E INVERSIONES DE LOS FONDOS DE PENSIONES:
EL CASO DE CHILE

57

Roberto Zahler

Introducción
1. Movilidad de capitales y estabilidad macroeconômica en EES
2. Implicaciones macroeconômicas de largo plazo de los
inversionistas institucionales
3. El sistema de fondos de pensiones chileno
4. Inversionistas institucionales y tasas de interés de largo plazo
5. Inversionistas institucionales y el tipo de cambio
6. Conclusiones e implicaciones de política
Referencias

57
58
60
63
69
77
83
87

Capítulo IV
ESTABILIDAD MACROECONÔMICA REAL Y LA CUENTA DE CAPITALES EN CHILE
Y COLOMBIA

89

Ricardo Ffrench-Davis y Leonardo Villar

Introducción
1. Los entornos macroeconômicos de Chile y Colombia en los años
noventa
2. Los regímenes cambiados
3. Regulaciones sobre la cuenta de capitales
4. Observaciones finales
Anexo
Referencias

89
90
98
106
121
124
124

Capítulo V
BASILEA II : s u IMPACTO EN LOS MERCADOS EMERGENTES Y SU ECONOMÍA POLÍTICA

Stephany Griffith-Jones

127

y Avinash Persaud, con Stephen Spratt y Miguel Segoviano

Introducción
1. El impacto de las propuestas de Basilea II en los P D
E
2. ¿Se justifican los incrementos del capital regulatorio y del costo
probable del crédito?
3. Si no se justifica, entonces para qué...
4. Conclusión y propuestas de políticas
Anexo 1
Anexo 2
Referencias

127
129
133
139
145
150
151
152

PRESENTACIÓN

Este volumen se ocupa de los temas macroeconômicos y de su relación con el
crecimiento económico. Forma parte de una línea de trabajo que la Cepal ha mantenido durante los últimos años sobre la globalización de la volatilidad financiera, la
gestión macroeconômica y el crecimiento1.
El principal motivo del interés en estos temas tiene que ver con el desilusionante
crecimiento del PIB en las economías de América Latina desde los años ochenta. Aun
descartando la llamada década perdida, resultante de la crisis de la deuda, y a pesar
de lograr la mayor tasa de crecimiento de los últimos 25 años en 2004, el crecimiento
durante los últimos 15 años (1990-2004) promedió un magro 2,6% anual. Una de las
razones de este resultado ha sido un entorno macroeconômico poco propicio, tanto para
el capital como para la mano de obra. Este entorno se ha caracterizado por una demanda agregada altamente inestable y tipos de cambio desalineados, frecuentemente muy
alejados de su nivel de tendencia. Esto implica un ambiente poco amistoso para las
decisiones de inversión, habitualmente con precios incorrectos para una asignación
de recursos eficiente. Justamente el propósito de este libro es analizar las medidas y
políticas que contribuyan a evitar errores costosos y a recuperar el crecimiento económico. Se trata, cuando sea necesario, de reformar las reformas y de alcanzar una
macroeconomia

para el crecimiento o una macroeconomia

real balanceada.

Este nuevo libro es el resultado de un proyecto -coordinado por la Cepal y apoyado por la Fundación Ford- sobre Gestión de la volatilidad, globalización financiera y crecimiento en las economías emergentes (EES), cuyo objetivo es investigar

la gestación y explosión de la crisis asiática y los efectos socioeconómicos del contagio en América Latina. Los flujos de capital han sido elementos determinantes de las
crisis financieras, de la inestabilidad macroeconômica y, en general, del magro desempeño reciente del crecimiento de las EES. La demanda por rendición de cuentas

1. Dos libros institucionales publicados por la Cepal, que abordan estas materias son: (i) Crecer con estabilidad,
aporte de la Cepal a la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, celebrada en
Monterrey, y (ii) Globalización y desarrollo, tema central del vigésimo noveno período de sesiones de la
Cepal, realizado en Brasilia en 2002; una versión actualizada y abreviada ha sido publicada en la serie del
Foro sobre Desarrollo de América Latina, en 2003.

viii

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

ha aumentado recientemente, activada por el hecho de que, en el septenio pasado
(1998-2004), la tasa de crecimiento anual del PIB fue, en promedio, de 1,7% en el
caso de los países latinoamericanos (PALS) y el PIB per capita se estancó2. Las seis
principales economías del Este Asiático lograron un mejor registro, de 3,3% anual,
sobresaliendo la República de Corea y Malasia como dos países dinámicos. Este
promedio, no obstante, es notoriamente inferior al 7% u 8% que caracterizó su desempeño histórico anterior. En ambas regiones la inestabilidad macroeconômica real en términos de demanda agregada, tasas de interés y tipos de cambio- ha estado
presente de una manera predominante. De hecho, en estas crisis recientes se han
registrado grandes brechas entre el PIB efectivo y el potencial, y tipos de cambio y
tasas de interés desalineadas. La productividad total de factores efectiva se ha contraído y la formación de capital humano y físico ha sido desalentada. Varias EES han
descendido a curvas de crecimiento más bajas; de Argentina a Corea, de Malasia a
Chile.
Las empresas y la fuerza laboral, así como los ingresos tributarios, han sido afectados por la inestabilidad macroeconômica real. La extrema macroinestabilidad ha
estado asociada con fuertes fluctuaciones de la demanda agregada. Por ejemplo,
todos los cambios generalizados de la actividad económica latinoamericana han sido
provocados por un comportamiento altamente inestable de la demanda agregada; las
variaciones más bruscas del PIB han sido endógenas a esos cambios en la demanda
agregada, y todos ellos, con la sola excepción de 2004, han sido impulsados por el
flujo de capitales. Los ajustes recesivos en el Este Asiático en 1997-98 también
fueron inducidos por interrupciones bruscas de flujos de capital notablemente abundantes en los años precedentes a la crisis.
Por supuesto, los flujos externos no son la única variable relevante; existen muchas otras variables internacionales, como los términos de intercambio en algunos países de la región, y también juegan un papel importante las variables específicas
-políticas y económicas- de muchos países. Sin embargo, para el conjunto de la
región latinoamericana, los ciclos de la cuenta de capitales han sido muy fuertes en
comparación con cualquier combinación de otras variables externas o internas. Las
abruptas interrupciones de las corrientes de capital se dieron principalmente en flujos
distintos de los de inversión extranjera directa (IED) y en gran medida se vinculan al
comportamiento del sector privado más que a las cuentas fiscales. Los distintos capítulos muestran que la respuesta del sector privado ha sido frecuentemente mal inducida por un sesgo procíclico en las políticas macroeconômicas3.

2.
3.

En estos promedios
desde 1997 para la
El comportamiento
hacer más gravosa

hemos incluido las estimaciones para 2004, que fue un año de recuperación y el mejor
mayoría de los PALS.
cíclico hace más difícil el desafío de completar los mercados de factores y tiende a
su condición de incompletos.

ix

PRESENTACIÓN

Estamos convencidos de que el presente volumen es un aporte importante a lo
que ha sido la preocupación de fundamental de la Cepal durante décadas: desarrollar
una economía capaz de crecer y de funcionar mejor, en la que aumenten tanto la
productividad como el bienestar de la población, y donde los frutos del crecimiento se
distribuyan de forma más equitativa. Por ello los autores, en general, y el coordinador
del proyecto, Ricardo Ffrench-Davis, en particular, merecen todo nuestro reconocimiento.
José Luis

Machinea

Secretario Ejecutivo
Cepal

PREFACIO

E l desarrollo es un proceso complejo y pocos países lo han logrado de una manera
sostenida. Para conseguirlo, es necesaria una combinación eficiente de políticas macro,
meso o microeconómicas; la falta de sólo un ingrediente significativo puede llevar al
fracaso. Los esfuerzos nacionales son cruciales, pero también es sumamente importante el entorno externo. Nuestra preocupación fundamental es el efecto sobre el
crecimiento y la equidad, doble objetivo clave de la política económica. La meta es
desarrollar una economía capaz de crecer y de funcionar mejor, en la que aumente
tanto la productividad como el bienestar de la población y su distribución. ¿Cómo
reaccionan los mercados accionarios, de formación de capital y laboral a los cambios
de los flujos de capital y al entorno macroeconômico que enfrentan?, ¿cómo evoluciona y se distribuye la productividad general entre la población?, ¿en qué medida la
naturaleza de los equilibrios macroeconômicos puede contribuir a aumentar la equidad dentro del sistema económico para lograr un crecimiento con equidad? ¿qué
variables determinan la duración de los procesos de ajuste y cómo responden los
diferentes mercados? En este libro se avanza en una respuesta a algunos de estos
interrogantes.
Varios proyectos específicos de la Cepal se han centrado en el estudio de políticas
macroeconômicas, los flujos de capital y su conexión con el desarrollo económico.
Entre ellos destacan: (i) Flujos de capital e inversión productiva (publicado por
McGraw-Hill en español y por la OCDE en inglés y francés, en 1998), investigación
realizada conjuntamente con el Centro de Desarrollo de la OCDE, que analizó el comportamiento de la formación de capital en América Latina en respuesta a los auges
de capital registrados en la década de los noventa; (ii) Crisis financieras en países
exitosos, proyecto que estudió la aparición de crisis financieras en cuatro economías emergentes (EES) consideradas exitosas (Chile, México, la provincia china de
Taiwán y la República de Corea), contó con el apoyo de la Fundación Ford y sus
resultados fueron publicados por McGraw-Hill en español y por la Brookings Institution
Press en inglés en 2001; y (iii) From Capital Surges to Drought (publicado en inglés
por Macmillan/Palgrave en 2003), resultado de un proyecto de colaboración de la
Cepal con el Instituto Mundial de Investigaciones de Economía del Desarrollo de la
Universidad de las Naciones Unidas (Wider, Helsinki). Esta investigación se centró

xii

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

principalmente en el análisis de los agentes que ofertan financiamiento externo después de la crisis asiática1.
El presente libro es el resultado de un proyecto -coordinado por la Cepal y apoyado por la Fundación Ford- sobre Gestión de la volatilidad, globalization

finan-

ciera y crecimiento en las EES, cuyo objetivo es investigar la gestación y explosión
de la crisis asiática y los efectos socioeconómicos del contagio en América Latina.
Para tal efecto, hemos elegido países y temas que consideramos podían ofrecer enseñanzas aplicables a la mayoría de las economías latinoamericanas y hemos seleccionado cinco estudios del proyecto de la Cepal antes mencionado.
Habitualmente los macroeconomistas, los expertos en la economía de capital humano y en innovación tecnológica, y los microeconomistas trabajan aislados en clubes especializados, con escasa interacción entre ellos. Aquí recogemos un enfoque
integrado. Uno de los estudios analiza los lazos entre las políticas macro, meso o
microeconómicas, y el nexo entre los efectos de largo y corto plazo, buscando una
mejor macroeconomia para el desarrollo productivo. Varios PALS han estado realizando reformas ambiciosas en sus sistemas de pensiones. Hay numerosos estudios sobre las reformas mismas, las implicancias fiscales y el impacto sobre los mercados
internos de capital. Sin embargo, es notablemente escasa la investigación sobre las
implicaciones macroeconômicas de la regulación de inversiones de los fondos de
pensiones, en particular las que se realizan en el extranjero. Uno de los estudios se
concentra en este tema, primero en términos abstractos y luego toma el caso
paragdimático de Chile, país que ha tenido una reforma de pensiones profunda y de
larga data. Algunos países realizaron reformas macroeconômicas innovadoras, introduciendo una regulación prudencial de losflujos de capital con propósitos contracíclicos.
Dos casos emblemáticos son Chile y Colombia en los años noventa, y uno de los
estudios hace un análisis comparativo de estos dos PALS. El comportamiento procíclico
de los flujos de capital ha sido asociado con los sesgos e imperfecciones de la regulación internacional, y en los casos de regulación formalmente estandarizada -como
en la actividad bancaria- a un sesgo procíclico de las normas internacionales vigentes. Otro de los estudios analiza el Acuerdo de Basilea II y el probable impacto
procíclico en el comportamiento de los créditos bancarios a las economías emergentes.
En el capítulo introductorio, a cargo del coordinador del proyecto, se analizan
cuatro temas pertinentes para los equilibrios macroeconômicos y el crecimiento. Primero, se examina la posible contribución de los flujos de capital a la convergencia
económica entre las EEs y los países desarrollados, y se compara con el resultado

1. Entre otros tópicos, se examinaron los criterios para otorgar créditos bancarios, los bancos multinacionales,
las experiencias de supervisión prudencial, los mercados de derivados y el comportamiento de las agencias
calificadoras de riesgo, y se exploraron algunas políticas anticíclicas internas de las EES.

PREFACIO

xiii

efectivo en términos de crecimiento. América Latina se desvió de esta ruta, no solamente durante la década perdida de los ochenta, sino también durante la década y
media posterior. En segundo lugar, se establecen los canales que vinculan las crisis
financieras con el escaso crecimiento resultante; cómo los países golpeados por la
crisis tienden a trasladarse a una senda de crecimiento más baja; la intensidad del
ajuste descendente que depende de cuán profunda sea la penetración en las zonas de
vulnerabilidad durante los años buenos o de auge: la intensidad de la apreciación
cambiaria, los pasivos externos de corto plazo y los descalces cambiarios son ejemplos de fuentes de vulnerabilidades (desequilibrios macroeconômicos reales, en nuestra terminología). Tercero, se analiza por qué, durante los auges de capital, el capital
financiero sigue fluyendo hacia las EES a pesar de que exhiban crecientes vulnerabilidades en este sentido, y se destaca el papel procíclico fundamental de los agentes
especializados en operaciones de corto plazo, tanto locales como internacionales.
Cuarto, se discuten dos definiciones alternativas de equilibrios macroeconômicos. Se
contrasta la definición predominante -neoliberal u ortodoxa-, basada en los equilibrios macroeconômicos puramente financieros (principalmente, baja inflación y presupuestos fiscales equilibrados), con un enfoque alternativo basado en equilibrios
amplios, que incluyen además, explícitamente, una actividad económica cercana a la
producción de nuevo empleo (PIB potencial), tipos de cambio correctos y equilibrios
externos sostenibles; es decir, equilibrios macroeconômicos de la economía real.
Un enfoque fiscal, basado en balances estructurales, es un nuevo y significativo facilitador para lograr esos equilibrios reales. La investigación confirma que la adopción
de un enfoque macroeconômico reformado es un paso crucial hacia la corrección de
las graves frustraciones en materia de crecimiento experimentadas por muchas
EES.

El capítulo II, de José Antonio Ocampo (Secretario General Adjunto de Asuntos
Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, ex Secretario Ejecutivo de la Cepal
y ex Ministro de Hacienda de Colombia), explica el desalentador crecimiento económico que, pese a la implementación de profundas reformas de mercado durante los
noventa, han experimentado las economías latinoamericanas. Señala que la nueva
estrategia de desarrollo -que incluye la liberalización financiera y comercial generalizada- ha logrado reducir sustancialmente la inflación, controlar los déficit presupuestarios, imprimir dinamismo a las exportaciones, atraer IED y aumentar la
productividad de los sectores y empresas líderes. Sin embargo, la economía ha crecido a un ritmo desilusionante, con fuerte volatilidad, frecuentes desequilibrios o crisis
de la balanza de pagos, en tanto que las tasas de inversión y ahorro internos permanecen sistemáticamente deprimidas. En general, la productividad global ha sido baja,
en gran parte por la significativa subutilización del capital físico y de la mano de obra.
El creciente dualismo del mercado laboral y productivo ha sido uno de los efectos
más notables del proceso de reformas, al coexistir la expansión de un segmento de

xiv

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

empresas de nivel internacional con el aumento del desempleo y de la informalidad
de los mercados laborales. El autor examina el pobre crecimiento registrado durante
el período de reformas, a la luz de los desempeños macroeconômico y sectorial
(mesoeconómico) y estudia la relación entre las políticas macro y mesoeconómicas y
el crecimiento. Finalmente, presenta una interpretación estructuralista y propuestas de política.
Un componente típico de los procesos de cambio estructural ha sido la reforma de
los sistemas previsionales. En el capítulo III, Roberto Zahler (Presidente del Banco
Central de Chile en 1991-96 y consultor internacional) investiga las repercusiones
macroeconômicas de los fondos privados de pensiones y su papel en la transmisión
de las turbulencias externas.
En general, el análisis sobre la diversificación de la cartera de los fondos previsionales toma como dado el contexto macroeconômico y se concentra en las condiciones microeconómicas en que se logra el retorno máximo con el riesgo mínimo. Cuando
se analizan las implicancias macroeconômicas de estos fondos se tiende a considerar
sólo el impacto de largo plazo, específicamente sobre el ahorro. El autor explora
efectos macroeconômicos de corto plazo de los fondos de pensiones de las EES, a
partir del análisis de la experiencia chilena, en donde existe un sistema previsional
reformado y plenamente capitalizado, desde hace más de dos décadas. Del análisis
se desprende que, dados el tamaño de los fondos de pensiones chilenos y el grado de
concentración del sector, éstos pueden tener fuertes efectos en los mercados financieros cambiarios e internos, y alterar así el entorno macroeconômico. Ello, a su vez,
podría provocar la reducción del empleo o de los salarios, con el consiguiente impacto
en el bienestar general, y en la situación laboral de los cotizantes y en sus beneficios
futuros como pensionados. El autor sostiene que el drástico ajuste macroeconômico
de 1998-99 se vio agravado por el comportamiento procíclico de las inversiones de
los fondos de pensiones chilenos en el extranjero. El capítulo concluye que el peso
alcanzado por los inversionistas institucionales es tal que, en las EES, las normas que
rigen sus decisiones de cartera no sólo deben considerar asuntos microeconómicos,
sino también el crecimiento y la estabilidad macroeconômica real.
El capítulo IV, de Ricardo Ffrench-Davis (Asesor Regional Principal de la Cepal
y Profesor de Economía de la Universidad de Chile) y Leonardo Villar (miembro de
la Junta del Banco Central de Colombia y Profesor de Economía de la Universidad
de los Andes), presenta un análisis comparativo de las políticas macroeconômicas de
Chile y Colombia desde el inicio de los años noventa; en particular, se examinan los
regímenes cambiarios, las regulaciones de la cuenta de capitales y el origen y gestión
de las crisis financieras. En 1995, cuando el efecto tequila se propagaba por América
Latina, ambos países resultaron inmunes frente al contagio y registraron altas tasas
de crecimiento. Muchos analistas atribuyen este notable desempeño a la adopción de
un amplio conjunto de medidas prudenciales para evitar la excesiva exposición a

PREFACIO

xv

flujos de capitales de corto plazo, incluyendo su capacidad de resistir las presiones a
la apreciación cambiaria real. En efecto, ambos países establecieron un encaje sobre
las entradas de fondos externos para desalentar los flujos de corto plazo, y aplicaron
bandas cambiarías móviles y otros instiumentos para reducir la vulnerabilidad interna
a losflujos de capitales. No obstante, al llegar el contagio de la crisis asiática, a pesar
de que los pasivos de corto plazo representaban una proporción baja de la deuda
externa de ambos países, la vulnerabilidad ante la crisis financiera internacional fue
alta. Ambas economías experimentaron alzas significativas de sus tasas de interés
reales en 1998 y caídas del producto en 1999; las salidas de capitales asociadas a los
pasivos externos de corto plazo fueron de montos reducidos, en tanto que aquellas
vinculadas a los fondos de pensiones (propiedad de residentes nacionales) fueron
considerables. Ello, como lo confirma el capítulo de Roberto Zahler para el caso de
Chile, generó una vulnerabilidad con efectos recesivos significativos sobre la actividad económica en ambos países. Las similitudes no van más allá de las mencionadas;
durante los noventa, en Chile las tasas de crecimiento del PIB fueron altas, el ahorro
del sector privado se incrementó y el sector público presentó cuentas superavitarias,
mientras que en Colombia las tasas promedio de crecimiento del producto fueron
menores a sus niveles históricos, el ahorro privado declinó y el déficit fiscal se
incrementó.
El capítulo V, de Stephany Griffith-Jones (Profesora del Instituto de Estudios para
el Desarrollo, IDS, de la Universidad de Sussex) y Avinash Persaud (Director de
Inversión de G M Persaud y Profesor de Gresham College), con la colaboración de
A
Stephen Spratt y Miguel Segoviano (IDS), analiza el impacto probable del Acuerdo
de Basilea II en las EES. Los autores señalan que la regulación bancaria debe buscar
la convergencia entre las fallas del mercado y la naturaleza de la regulación, y que
esto parece improbable con Basilea II. Este acuerdo -según los autores- es más
procíclico que anticíclico, es indulgente con los grandes bancos cuando debería ser
exigente, se concentra en los procesos más que en los resultados, y supone que la
diversificación de la cartera de préstamos de un país desarrollado con prestatarios de
economías en desarrollo aumenta el riesgo en lugar de reducirlo. La regulación propuesta no contempla las principales fallas del mercado, y está sesgada en beneficio
de los grandes bancos internacionales y en desmedro de las EES a través de los
efectos sobre la oferta de fondos que enfrentan. Ello puede atribuirse a las instituciones que establecen las regulaciones bancarias internacionales; las EES no están representadas en el Comité de Basilea, aunque algunas de ellas, como Brasil, China e
India, son más grandes que muchos de los países que sí lo están. Esta estructura de
control no sólo pone en tela de juicio la noción de equidad, sino que produce resultados ineficientes y contribuye a una globalización extremadamente desbalanceada. Es
necesario cambiar tanto la composición del Comité de Basilea, así como Basilea II, a
fin de que estén representados los intereses e inquietudes de los países en desarrollo.

xvi

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

La democracia es un pilar fundamental de la buena gestión de la globalización, de
manera que debe otorgar un peso significativo a la voz y voto de los países de ingresos bajos y medianos, que representan cuatro quintos de la población mundial.
Expresamos nuestro agradecimiento a los autores y especialistas invitados por su
participación en dos seminarios internacionales, celebrados en 2002 y 2003, en la
sede de la Cepal en Santiago. Asimismo, reconocemos el valioso apoyo de la Fundación Ford y el impulso intelectual de Manuel Montes. Como es habitual, la Cepal
proporcionó un ambiente estimulante para un debate sumamente fructífero. En la
revisión de los contenidos y presentación de los manuscritos de todos los capítulos,
Heriberto Tapia realizó un trabajo altamente profesional. Lenka Arriagada elaboró,
con gran eficiencia, la presentación formal del manuscrito final. Naturalmente, todas
las opiniones emitidas son de responsabilidad exclusiva de los respectivos autores.
Ricardo

Ffrench-Davis

Cepal

L O S AUTORES

RICARDO FFRENCH-DAVIS, Asesor Regional Principal de la Cepal y profesor de Economía, Universidad de Chile. Fue director de Estudios del Banco Central de Chile y
Director de Cieplan.

profesora del Instituto de Estudios para el Desarrollo
Universidad de Sussex.

STEPHANY GRIFFITH-JONES,

(IDS),

Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas para
Asuntos Económicos y Sociales. Ex Secretario Ejecutivo de la Cepal y ministro de
Finanzas de Colombia.
JOSÉ ANTONIO OCAMPO,

AVINASH PERSAUD,

Director de Inversiones,

GAM

Persaud, y profesor, Gresham

College.
miembro de la Junta de Directores del Banco de la República de
Colombia y profesor de Economía, Universidad de los Andes. Ex Viceministro Técnico del Ministerio de Hacienda y Crédito Público de la República de Colombia.
LEONARDO VILLAR,

ROBERTO ZAHLER, presidente de Zahler y Cía. Presidente del Banco Central de Chile
entre 1991 y 1996.

Capítulo I
MACROECONOMIA PARA EL CRECIMIENTO Y GLOBALIZACIÓN
FINANCIERA: CUATRO TEMAS ESTRATÉGICOS*

Ricardo

Ffrench-Davis

INTRODUCCIÓN

La actividad económica de América Latina ha exhibido rasgos contrastantes en la
última década y media de reformas liberalizadoras del mercado. Algunos aspectos
sobresalientes del desempeño de las economías latinoamericanas desde principios de
los años noventa han sido: un progreso notorio en la reducción de la inflación, una
significativa mejora de los balances fiscales y un fuerte crecimiento de las exportaciones. Sin embargo, en paralelo, resalta un reducido crecimiento promedio del PIB,
una inversión productiva baja y una alta volatilidad de la actividad económica, asociada a cambios en los flujos de capital. El propósito de este capítulo es examinar su
interrelación con la naturaleza de las políticas macroeconômicas implementadas. La
baja inflación y los balances fiscales moderados no han sido acompañados por una
demanda efectiva cercana al PIB potencial, ni por tasas de interés y cambiarías que
den señales sustentables para una asignación eficiente de recursos. En general, el
entorno macroeconômico ha estado entregando un marco poco amigable para el desarrollo productivo y macroprecios incorrectos.
En este capítulo documentaremos estos rasgos y propondremos políticas que contribuyan, en particular, a establecer en el mercado un entorno macroeconômico efectivamente proclive al crecimiento.
La incidencia de losflujos de capital externo en la actividad económica interna ha
sido un rasgo destacado de los PALS durante el último cuarto de siglo. En los últimos
diez años, las economías del Asia oriental se unieron al club. De hecho, en décadas
recientes la relación de talesflujos con el crecimiento económico ha sido heterogénea,
y aparentemente se ha ido debilitando: en varias ocasiones, los flujos de capital no
han estado asociados a una formación vigorosa de capital ni con un crecimiento
sustentable del PIB. Este hecho motiva la investigación de si, y cómo, los mercados
El autor agradece las estimulantes discusiones desarrolladas durante dos seminarios de este proyecto,
organizados en la Sede de la Cepal, en 2002 y en 2003, y los valiosos comentarios recibidos en seminarios de
la OCDE y en el Congreso de la Asociación de Estudios de América Latina (LASA). Asimismo, agradece los
útiles comentarios de colegas de la Cepal (en especial de R. Carciofi, A. Solimano y R. Cárcamo), y la
valiosa colaboración y comentarios de Heriberto Tapia. El aulor, naturalmente, es el único responsable
de las opiniones vertidas en este capítulo.

2

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

internacionales de capital constituyen un canal de transmisión de los shocks externos
a los mercados locales, y de la vulnerabilidad e histéresis que ellos puedan generar.
Esto sugiere que un objetivo esencial de las políticas macroeconômicas es cosechar
los beneficios del ahorro externo, pero reduciendo la intensidad de los ciclos de la
cuenta de capitales y sus negativos efectos sociales y económicos sobre los PALS y,
más en general, sobre las EES.
Los ciclos de la cuenta de capitales están asociados al doble fenómeno de volatilidad
y contagio, tanto en los ciclos expansivos como en las fases contractivas. Una variación
significativa en las expectativas -usualmente reforzada por subsecuentes ajustes en la
evaluación de riesgos- determina violentos ajustes procíclicos en la disponibilidad de
financiamiento, vencimiento y spreads. Son más perjudiciales las fluctuaciones a mediano plazo que las volatilidades a muy corto plazo: varios años de abundancia de
financiamiento (por ejemplo 1991-94 y mediados de 1995 a 1997), seguidos por otros
tantos de sequía (la mayor parte del período 1998-2004).
En la sección 1, se analizan los argumentos a favor de una apertura generalizada
de la cuenta de capitales en las economías en desarrollo. Tradicionalmente, se argumenta que los flujos de capital son una fuente importante para el logro de convergencia económica. Nos concentraremos en lo que efectivamente ha sucedido con la
convergencia económica y los flujos de capitales hacia las EES desde los años noventa (primer tema). En la sección 2, se examinan los efectos de los episodios de restricción externa dominante. Se argumenta que todos los períodos de recesión dejan un
lastre significativo y duradero de costo social y económico (segundo tema). Incluso
los procesos de recuperación más exitosos, generalmente terminan con un nivel de
PIB significativamente menor al de precrisis. En la sección 3, se analiza por qué,
reiteradamente, las crisis suelen gestarse principalmente durante períodos de auge
(tercer tema). Enfatizamos el papel que desempeñan los inversionistas de corto plazo
y los ciclos de persistente desplazamiento positivo de la oferta de fondos durante los
períodos de auge. En la sección 4, se contrasta la visión ortodoxa de equilibrios
macroeconômicos puramente financieros (limitados fundamentalmente a una baja
inflación y un presupuesto fiscal equilibrado) con una visión alternativa preocupada
de equilibrios comprehensivos que incluyen, además, el nivel de empleo, la cercanía
entre el PIB efectivo y el potencial, y un balance externo sostenible. Esto es, los
equilibrios macroeconômicos de la economía real (cuarto tema).
1.

FLUJOS DE CAPITAL PARA LA CONVERGENCIA DEL DESARROLLO
ECONÓMICO

La afluencia del capital desde las economías ricas a aquellas más pobres y la reducción
de las brechas tecnológicas y empresariales que median entre los países más y menos
desarrollados, son dos elementos centrales para sustentar un proceso de convergencia
internacional de estándares de vida; para simplificar el tema, los usamos como una
medida de convergencia de los niveles del PIB per cápita (ver cuadro 1.1).

MACROECONOMIA PARA EL CRECIMIENTO Y GLOBALIZACIÓN FINANCIERA

3

Cuadro 1.1
CRECIMIENTO DEL PIB PER CÁPITA EN ECONOMÍAS SELECCIONADAS, 1971-2004
(Tasas anuales promedio, %)
1971-80

1981-89

1990-2004

Corea
Malasia
Asia Oriental (6)

5,7
5,4
5,2

7,3
2,8
4,4

4,9
3,9
3,7

Argentina
Brasil
Chile
Colombia
México
América Latina (19)

1,2
6,1
0,9
3,0
3,4
3,3

-2,4
0,2
1,1
1,5
-0,8
-0,7

1,3
0,4
3,7
0,8
1,4
0,9

Estados Unidos
Mundo

2,2

2,5
1,4

1,8
1,1

1,9

Fuente: Basado en cifras de ADB, Cepal, FMI y el Banco Mundial. Asia oriental incluye Corea, Filipinas, Indonesia,
Malasia, Tailandia y Taiwan. América Latina incluye 19 países.

a)

Los benefícios de los flujos

i.

Flujos desde economías ricas a pobres en capital

La movilización de los ahorros externos es el más clásico y poderoso de los argumentos a favor de los flujos de capital hacia los países en desarrollo (PEDS). A nivel
agregado, tal proceso contribuiría a mejorar la eficiencia en la asignación global de
los recursos, pues se asume que los retornos reales marginales de la inversión serán
sistemáticamente menores en los países ricos (abundantes en capital) que en los pobres (escasos de capital). Por tanto, elflujo hacia los PEDS puede beneficiar tanto a los
primeros como a los segundos1. De hecho, el ahorro externo puede actuar como complemento del ahorro interno, incrementar la inversión productiva y estimular el crecimiento. Ello, a su vez, puede aumentar aún más el ahorro interno y la inversión,
generándose así lo que se ha dado en llamar el ciclo virtuoso de la deuda (Cepal,
1998, cap. X) caracterizado por una expansión económica sostenible, una progresiva
1.

1

La literatura reciente argumenta que los retornos marginales del capital pueden igualarse sin que exista
convergencia en las productividades. Gourinchas y Jeanne (2004, sección IV) afirman que esto implicaría
que los flujos de capital que deben ser preservados son los de IED y no necesariamente los créditos, como
un modo de importar productividad. Este enfoque se inserta en una literatura reciente que subestima el
peso de la cantidad de factores sobre el crecimiento del PIB. Por el contrario, el hecho de que el PIB per
cápita esté fuertemente asociado al stock de capital por trabajador a través del mundo, refuerza la idea de
que la formación de capital es un determinante significativo del crecimiento del PIB. En el año 2000 la
intensidad de capital por trabajador en Latinoamérica y USA fue de US$ 16.000 y US$ 111.000,
respectivamente, en precios constantes de 1995 (ver Ffrench-Davis y Tapia, 2004; Ros, 2000, cap. 1).

4

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

eliminación de la deuda externa neta y una transformación del país en exportador de
capital. Este círculo virtuoso de la deuda contribuye a la convergencia de los niveles
de desarrollo económico. Las llamadas EES concentran la abrumadora mayoría de los
flujos financieros privados hacia los PEDS.
A pesar de ser muy estilizado, este marco tradicional tiene poderosas implicaciones.
Primero, losflujos de ingreso de capital deberían orientarse a la inversión productiva
en vez de al consumo; esto es, el ahorro extemo deb£ complementar -y no sustituirai ahorro nacional2. Segundo, se requiere de un agresivo esfuerzo de ahorro: desde el
comienzo de un ciclo de deuda, la tasa marginal de ahorro debe ser muy superior a
las tasas medias de ahorro interno e inversión. Ello permitiría, eventualmente, generar un superávit de ahorro, en un comienzo equivalente a las remesas de intereses y
utilidades; luego, sustentando el reembolso de capital. Tercero, debe haber capacidad de absorción eficiente en el mercado interno; esto es, la inversión productiva
debe ser asignada eficientemente, lo cual requiere de la disponibilidad de los demás
factores productivos -sean nacionales o importados, por ejemplo, vía IED- y un ambiente macroeconômico real funcional para esa inversión. Cuarto, el país debe invertir intensivamente en bienes y servicios transables, a fin de generar un superávit
comercial lo suficientemente grande como para transformar los ahorros domésticos
en divisas, de modo de poder cubrir los compromisos externos. Quinto, los acreedores deben estar dispuestos a proveer, en condiciones razonables, flujos financieros
estables y predecibles.
Puede ser que no todas estas condiciones sean satisfechas en la práctica: es posible que el ahorro interno sea sustituido por el externo; las inversiones pueden no ser
siempre eficaces o canalizadas suficientemente hacia bienes transables, y el comportamiento de los acreedores puede no ser el deseado. Así, por convincente que sea este
primer argumento de defensa de la movilidad de capitales (la trasferencia de ahorros
a las economías relativamente más pobres), los problemas enunciados y las crisis de
pago resultantes han hecho que este valioso mecanismo de desarrollo falle en el
cumplimiento de sus objetivos3.
ii.

Flujos compensadores de shocks

Una segunda contribución de la movilidad del capital es que puede ayudar a equilibrar diferencias transitorias entre el producto y el gasto, o a distribuir en el tiempo el
ajuste a cambios permanentes en los precios relativos; permite, de esta manera, estabilizar el consumo y la inversión, generando un ajuste intertemporal estabilizador.
2.
3.

Esto implica un incremento del ahorro interno en, por lo menos, la cantidad que la renta del capital
extranjero aumenta.
Ver la investigación presentada en Ffrench-Davis y Reisen ( 1998). particularmente el artículo de Uthoff y Titelman
(1998).

MACROECONOMA PARA EL CRECIMIENTO Y GLOBALIZACIÓN FINANCIERA

5

Sin embargo, tal comportamiento anticíclico no siempre evoluciona fluidamente. Por
lo general, no es fácil descubrir si una contracción en el sector externo es transitoria
y, de serlo, cuánto durará. Esta incertidumbre, unida a las imperfecciones de los
mercados de capital internacionales (asimetrías de información, dificultad para hacer
cumplir contratos y contagio de cambios de ánimo de los oferentes: ver sección 3, y
Stiglitz, 2000), representan trabas para el ingreso de montos compensatorios de
financiamiento externo cuando éste es requerido.
Dada la pequenez de los mercados de las EES en comparación con los mercados
financieros internacionales, un comportamiento estabilizador es factible potencialmente. Sin embargo, esto ha sucedido de manera sistemática sólo durante períodos
de oferta abundante; por ejemplo, en 1991-97 (excepto a comienzos de 1995 para
América Latina), un exportador específico afectado por un shock negativo podía
endeudarse expeditamente. En otros casos, de oferta externa moderada o débil, por
ejemplo, un deterioro de los términos de intercambio ha conducido a una sequía de la
oferta de fondos o a consolidar una restricción externa dominante, como en 19982003; el resultado tiende a ser una cuenta de capitales privada que contribuye a un
ajuste intertemporal desestabilizador4. En estas circunstancias, los mercados financieros han presionado sistemáticamente a las autoridades de las EES para que encaren
los shocks externos con una política procíclica -y, por tanto, recesiva en el caso de
shocks negativos.
Cuando este segundo papel de la movilidad internacional del capital se cumple de
manera procíclica, los costos de ajuste para las EES pueden ser enormes. Esto, porque
al enfrentar shocks externos negativos (y con reservas internacionales fácilmente
agotables), cualquier disminución en las entradas de capital requerirá recortes inmediatos del gasto interno para restaurar el equilibrio extemo. Como se plantea en la
sección 2, el producto cae debido a las rigideces estructurales e inflexibilidades de
precios que dificultan la reasignación de recursos, y una histéresis perversa entra en
acción, pues tienden a registrarse recortes desproporcionados en la inversión (ver
sección 4). La economía afectada por la crisis no podrá retomar la senda de crecimiento previa; de hecho, estaría enfrentando equilibrios múltiples.
iii. Flujos diversificadores

del riesgo

Un tercer argumento plantea que los beneficios sociales de la libre movilidad del
capital se derivan, al igual que los de la liberalización del comercio de bienes, del
4.

Es relevante recordar que fue la oferta de fondos públicos (multilateral y bilateral) la que se comportó en
forma anticíclica en los años ochenta y noventa (ver Cepal, 2001, cap. IV). Prasad, Rogoff, el al. (2003,
sección I.c y cuadro 4) concluyen que el acceso procíclico a los mercados de capitales internacionales
parece haber lenido un efecto negativo sobre la volatilidad relativa del consumo para las economías en
desarrollo financieramente integradas. Kindleberger (1978) y Eichengreen (2003, cap. 2) presentan
interesantes análisis históricos de los ciclos financieros.

6

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

aumento de las posibilidades de elección de los individuos; con el libre comercio de
bienes, los consumidores acceden a una gama más amplia de productos, mientras
que la libre movilidad internacional de capital permite a los individuos satisfacer
más ampliamente sus preferencias de riesgo mediante una mayor diversificación de
activos; éste es un microbeneficio. Este argumento se esgrime con frecuencia para
justificar la completa apertura de la cuenta de capitales, tanto en economías desarrolladas como en las en desarrollo, incluyendo la eliminación de restricciones a la
salida de recursos nacionales5.
Existen diversas formas para diversificarse o asegurarse contra variadas formas
de riesgo. Por ejemplo, mediante la diversificación del comercio y con fondos de
estabilización (incluyendo la política de reservas internacionales) para enfrentar la
inestabilidad de las exportaciones e importaciones, que funcionan como una política
macroeconômica prudencial al nivel microeconómico, mediante la diversificación
sectorial y geográfica por parte de la empresa, y los productores de bienes y servicios
a través de mercados de derivados (ver Dodd, 2003). Pero una cuestión muy diferente es la apertura de la cuenta de capitales para diversificar la canasta de activos
financieros y la cartera de títulos bursátiles en poder de residentes.
Es evidente que el libre comercio de bienes, al igual que los flujos de IED creadora
de capacidad productiva, y el libre comercio de activos financieros no son idénticos
(Díaz-Alejandro, 1985; Devlin, 1989; Bhagwati, 1998). En el primer caso, la transacción tiende a ser completa e instantánea, mientras que el comercio de instrumentos
financieros es intrínsecamente incompleto y, en la medida en que se basa en una promesa de pago futuro, tiene un valor incierto. Incertidumbre, la existencia de mercados
de seguros incompletos, costos de información y los contagiosos cambios de estados
de ánimo hacen que la valoración de activosfinancieros pueda ser radicalmente diferente ex ante y ex post. El espacio de tiempo entre una transacciónfinanciera y el pago
de ésta genera extemalidades que pueden magnificar y multiplicar errores en valoraciones subjetivas, a tal punto que, finalmente, las correcciones de mercado pueden ser
abruptas, exageradas y desestabilizadoras (Stiglitz, 1998); eso implicaría un costo
macroeconômico. Por tanto, algún tipo de regulación de las transacciones financieras
puede no sólo hacer que los mercados específicos funcionen más eficientemente, sino
también mejorar el comportamiento global de la economía, al elevar la estabilidad
macroeconômica y el desempeño de la inversión a largo plazo.
Desde el punto de vista de la convergencia económica, este tercer argumento no
es muy pertinente para reforzar el desarrollo. Primero, para un país dado, la apertura
5. Es relevante el hecho que Corea y Malasia -dos de las E S de más rápida recuperación después de la crisis
E
asiática- mantuvieron las restricciones a los egresos por parte de residentes como un elemento anticíclico
macroeconômico (Mahani, Shin y Wang, 2004). Zahler (2005) discute las implicaciones macroeconômicas de
los egresos de fondos por inversionistas institucionales locales, ilustrado con el caso de los fondos de pensiones
privados chilenos.

MACROECONOMIA PARA EL CRECIMIENTO Y GLOBALIZACIÓN FINANCIERA

7

que permita aplicar la di versificación del riesgo financiero implica liberalizar la salida
de flujos para los residentes. La mayoría, probablemente, tenderá a alentar -en vez
de disuadir- la salida neta desde los mercados emergentes, en la medida en que éstos
son más incompletos, más pequeños y menos líquidos y profundos. Evidentemente,
esto puede diversificar el riesgo financiero para los inversionistas y agentes locales
que pueden invertir en el extranjero. Sin embargo, es posible que no diversifique el
riesgo para los retornos de los productores locales y, probablemente, se reduzca el
ahorro disponible en el país y, en consecuencia, el financiamiento para la inversión
productiva.
Segundo, algunas interesantes piezas analíticas en la literatura apoyan este tercer
argumento. Por ejemplo, Obstfeld (1994) desarrolla un modelo basado en la hipótesis de que la integración financiera global implica un cambio desde un portafolio de
bajo riesgo-baja rentabilidad del capital a otro de alto riesgo-alta rentabilidad del
capital, y concluye que ese cambio podría generar ganancias de bienestar enormes
(Obstfeld 1998, pág. 10). Hay tres comentarios al respecto: (i) la magnitud que se
asume que alcanzan los efectos -aún más que su signo- revela una creencia o deseo
apriorístico; (ii) hay un traslapo de este argumento con aquel de los flujos desde los
mercados ricos en capital a los escasos de capital como respuesta al diferencial de
retornos; de hecho, necesitamos identificar lo que es efectivamente diferente en el
argumento de la diversificación puramente del riesgo financiero6; y (iii) efectivamente, los flujos internacionales tienden a moverse hacia los activos más conocidos
y sin altos riesgos: una mirada a los bonos (por ejemplo, ADRS O GDRS) y acciones de
las EES transadas a nivel internacional lo documenta de manera muy clara: usualmente, corresponden a empresas nacionales grandes, maduras y mejor calificadas. En
particular, lo mismo sucede con las inversiones en el extranjero de los residentes en
las EES. La excepción, la cobertura de un grupo de activos más amplios, ocurre en el
caso de las burbujas, donde más que revelar un apetito por el riesgo, los inversionistas
suelen suponer que no existe, durante el contagio de exceso de optimismo. En resumen, no hay una conexión bien documentada de la diversificación del riesgo con las
fuentes de aumentos de la productividad nacional.
Tercero, es evidente que se le ha estado otorgando alta prioridad a la diversificación financiera internacional en el diseño de políticas; por ejemplo, a través de la
eliminación de impuestos a las ganancias de capital en operaciones internacionales y
el estímulo a la inversión financiera en los mercados externos. Pero la realidad es que
ambas actividades están aisladas de las fuentes de competitividad sistêmica y del
desarrollo productivo. Ese tipo de medidas tiende a concentrar la energía de los agentes
6. Olro argumento relevante es el obvio papel positivo jugado por los intermediarios financieros para relajar las trabas
de liquidez y reducir los costos de búsqueda para los agentes de las pequeñas y medianas empresas (PYMES), que es
crucial para el crecimiento económico y para la equidad. Este papel es desempeñado abrumadoramente por intermediarios nacionales. El acceso de las PYMF.S a los mercados privados internacionales es notablemente limitado.

8

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

económicos en actividades puramente financieras, fomentando una actitud neorentista:
obtener ganancias a expensas de otros agentes, en vez de hacerlo mediante 11 au11
mento de la productividad. El problema no es de todo o nada, sino de un nuevo
equilibrio a favor del productivismo y de horizontes de largo plazo.
iv. Apertura de la cuenta de capitales y la disciplina macroeconômica
Se sostiene también comúnmente que la apertura completa de la cuenta de capitales
previene el manejo macroeconômico interno irresponsable y promueve la buena administración de los fundamentos macroeconômicos. Esto es cierto, en parte, en cuanto a las fuentes internas de inestabilidad; es decir, los grandes déficit fiscales, la
política monetaria permisiva y el tipo de cambio arbitrariamente sobrevaluado. Sin
embargo, la volatilidad que caracteriza al mercado financiero hace altamente
ineficiente este tipo de control en los períodos de liquidez internacional: las políticas
permisivas respecto de la demanda o la sobrevaluación del tipo de cambio tienden a
ser promovidas por los mercados financieros durante los períodos de auge (o de
sobreoptimismo de los agentes financieros), y suelen castigar en extremo, durante
las crisis, a las autoridades y a obligarlas a adoptar políticas de contracción excesiva
(una sobrerreacción irracional)7.
De hecho, la apertura de la cuenta de capitales puede llevar a las economías emergentes a importar inestabilidad financiera externa, con ingresos de capitales que lleven al deterioro de las variables macroeconômicas fundamentales. De esta forma,
aunque la disciplina del mercado puede servir como freno para las fuentes internas
de inestabilidad -un freno que suele ser ineficiente, dados los cambios de opiniones
y expectativas que caracterizan a los mercados financieros- ciertamente constituye
una fuente de inestabilidad de origen externo. Así, el mercado no sólo puede calificar
equivocadamente algunas políticas internas como no adecuadas, sino que puede provocar una desviación de esas variables desde niveles antes sustentables: es el mercado mismo el que, en los auges financieros, por ejemplo con mejoras continuadas de
las calificaciones de riesgo (ver Reisen, 2003), tiende a generar incentivos para que
las economías emergentes penetren en las zonas de vulnerabilidad.
b) Desempeño del crecimiento reciente
Tras la Segunda Guerra, se han registrado altas tasas de crecimiento del PIB per
cápita mundial. El crecimiento promedio en la segunda mitad del siglo pasado fue
similar al alcanzado por Gran Bretaña y Estados Unidos, cuando se convirtieron, en
7. Esta fuente de disciplina de los mercados financieros puede también poner obstáculos a las reformas sociales
requeridas (por ejemplo, a la elevación de impuestos para financiar una inversión eficiente en capital humano) o
a la capacidad de captar rentas económicas de recursos naturales, pero estos temas trascienden este trabajo.

MACROECONOMIA PARA EL CRECIMIENTO Y GLOBALIZACIÓN FINANCIERA

9

esa secuencia, en las economías más poderosas del mundo (ver Maddison, 2001 ). La
tasa de crecimiento global ha mostrado una tendencia descendente en décadas recientes -el PIB mundial per cápita creció 1,9% en los setenta, 1,4% en los ochenta y 1,1 %
en 1990-2004. Por supuesto que hay muchos determinantes de la evolución del PIB,
pero en este último período hay dos nuevos factores con fuerte presencia8. Uno es la
revolución tecnológica en diversos ámbitos, sin duda, un factor positivo para el crecimiento de la productividad y, asumimos que lo es, para la generación de un mayor
crecimiento. El otro es el incremento de gran intensidad en el activismo financiero
interno e internacional. Una hipótesis digna de consideración es que éste sería un
determinante importante -si bien no el único- del menor crecimiento de fines del
siglo pasado, debido a la desviación de recursos y energías desde el aumento de la
productividad (productivismo) hacia la búsqueda del neorrentismo (financierismo),
con un sesgo procíclico. La eficiencia en cualquier actividad humana requiere de un
saludable balance entre diferentes actividades, objetivos, voces, horizontes temporales, etcétera. Este balance debe ser recuperado.
Nos concentraremos aquí, en el último de los períodos reportados, en las tendencias de desarrollo en las EES. Dados los cuatro argumentos discutidos anteriormente a
favor de la apertura de la cuenta de capitales, quisiéramos comprobar si ha habido
convergencia económica durante este reciente período de amplia liberalización suya
en las EES9. El cuadro 1.1 muestra que, en los años setenta, tanto Asia oriental como
América Latina (especialmente Brasil) convergieron hacia Estados Unidos y progresaron más rápidamente que la economía mundial. En las dos décadas siguientes,
Asia oriental continuó convergiendo, aunque más moderadamente, incluso durante
el lapso más reciente (1990-2004), a pesar de su recesión de 1998. América Latina,
por el contrario, dejó de converger a partir de los años ochenta (Cepal, 2003; BID,
2 0 0 4 ; Ocampo, 2005). En el período de profundas reformas de libre mercado, significativa liberalización del comercio y alta afluencia de capital de 1990-97 (con un
breve quiebre en 1995) una cuota significativa del ahorro extranjero no fue dirigida a
la formación bruta de capital (FBK), y de aquélla destinada a la FBK, una cuota importante fue invertida en la producción de no transables10. Por consiguiente, aumentó la

8. En el caso de América Latina, hubo una significativa liberalización financiera y comercial y privatizaciones
masivas, con un mucho más amplio espacio para los mercados privados. Kuczynsky y Williamson (2003), Stallings
y Peres (2000) y Ffrench-Davis (2005) presentan distintos análisis de las reformas y sus resultados.
9. Una excelente reinterpretación de las experiencias de crecimiento reciente se desarrolla en Rodrik (2003); un
análisis previo se encuentra en Barro y Sala-i-Martin (1995). Prasad, Rogoff y otros (2003) presentan una revisión
bastante equilibrada y cuidadosa de los efectos de la globalización financiera sobre el crecimiento de los PEDS.
10. Dos relaciones simples y directas: (i) en 1990-97, el flujo de capital neto se incrementó más. en comparación
a los ochenta, que la FBCF (sea o no controlada por los términos de intercambio); (ii) las exportaciones
tuvieron un incremento menor que las importaciones, y el modo estándar de medir transables generalmente
muestra una caída de su participación en el PIB, a pesar del aumento vigoroso del volumen de las
exportaciones. Ver Ffrench-Davis (2005, caps. III y IV).

10

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

vulnerabilidad en el posterior período de escasez de financiamiento externo (desde
1998). En conjunto, el crecimiento anual per cápita de América Latina, en el período
1990-2004, fue solamente 0,9%, comparado con 1,1% del total mundial y 1,8% de
Estados Unidos.
Es relevante que, dentro de América Latina, hubiese convergencia en la adopción
de reformas y políticas neoliberales, y un divergente incremento del crecimiento
económico regional en relación con él de EE.UU. y el mundo. El cuadro 1.1 muestra
que una excepción al desempeño de crecimiento en América Latina fue el caso de
Chile, cuyo crecimiento promedio per cápita duplicó al de EE.UU. en 1990-2004 (3,7%
contra 1,8%). Esos años incluyen dos subperíodos diferentes: cabe destacar que la
convergencia del bienestar fue conseguida sólo en 1990-97 (con un 5,3% de crecimiento per cápita), período durante el cual Chile buscó muy activamente equilibrios
macroeconômicos reales, incluyendo la regulación del ingreso de capitales líquidos
y de corto plazo, y políticas monetarias y cambiarías muy activas, un superávit fiscal
importante durante los períodos de auge y un fondo de estabilización del cobre del
Ministerio de Hacienda. La implementación de medidas iniciadas en 1990, con el
retorno a la democracia, representó una reforma a las reformas efectuadas en los
años setenta (Ffrench-Davis, 2003a, cap. X).
2.

RECESIÓN, RECUPERACIÓN Y CRECIMIENTO EVASIVO

Un rasgo sobresaliente de la nueva generación de ciclos económicos de las EES son
las marcadas fluctuaciones del gasto privado interno y de los balances de las empresas; estas fluctuaciones están asociadas a los ciclos de expansión-contracción del
financiamiento externo. El aumento del financiamiento externo contiene un significativo origen exógeno o de empuje (Calvo, 1998); pero las entradas de capitales
tienden a producir cambios de política que introducen factores endógenos o de atracción (pull). Nosotros interpretamos que cuando hay un déficit creciente en la cuenta
corriente y tipos de cambio apreciados, junto con una acumulación de reservas internacionales, el primer efecto es el dominante. Resulta más evidente si esa acumulación es significativa. Tal hecho ocurrió en la mayoría de los PALS entre los años
1990-94 y en 1996-97, y en Asia oriental en 1992-96.
Los shocks externos -positivos y negativos- se multiplican internamente en la
medida que las políticas cambiarías, monetarias y fiscales actúen procíclicamente, tal
como es esperado por los agentes financieros e incluso ha sido alentado por las
agencias financieras multilaterales. En períodos de afluencia masiva de capitales, y
1 1. Los rasgos principales de las reformas comerciales, financieras y macroeconômicas de los años noventa
en los PALS fueron bastante similares a los de Chile en los años setenta, compartiendo ambas lo que he
mostrado son errores severos: una propensión a las crisis financieras y una disposición poco amistosa
con la inversión productiva (ver Ffrench-Davis, 2005, caps. I y III).

MACROECONOMIA PARA EL CRECIMIENTO Y GLOBALIZACIÓN FINANCIERA

11

en gran medida debido al comportamiento procíclico de las políticas macroeconômicas,
las EES se han adentrado frecuentemente en zonas de vulnerabilidad durante los
procesos de ajuste, incluyendo cierta combinación de (i) aumentos de los pasivos
externos, con un fuerte componente líquido o de corto plazo (FMI, 1998; Rodrik y
Velasco, 2000); (ii) elevados déficit externos en la cuenta corriente; (iii) apreciaciones cambiarías; (iv) descalces cambiados y de plazos de vencimiento; v) altos coeficientes precios/utilidades de los activos financieros, y (vi) los altos precios de los
bienes raíces. La contracción en las EES generalmente ha llegado después de un
boom en el ingreso de capitales, generando antes todas esas señales desestabilizadoras
en los mercados (Ffrench-Davis y Ocampo, 2001).
Mientras más larga y profunda sea la penetración de la economía en aquellas
zonas de vulnerabilidad,

mayor es la trampa fmancierista

en que las autoridades

podrían ser atrapadas, y menor la probabilidad de salir de éstas sin sufrir una crisis
con costos económicos y sociales perdurables. La ausencia o debilidad de políticas
que moderen el boom -aplicar frenos durante el recalentamiento-12 merma la viabilidad de adoptar una fuerte política de reactivación en un entorno recesivo después
del quiebre de tendencia.
Las recesiones han sido lideradas por una súbita detención de las entradas de
capital y un alza repentina de las salidas -América Latina en agosto de 1982, México
en diciembre de 1994 y Asia oriental en 1997-, o por un cambio algo más gradual,
como el que experimentó América Latina a raíz del contagio asiático13, en 1998-99.
Esto ha significado un brusco cambio en los mercados financieros y cambiarios internos, desde una situación de alta liquidez a otra de sequía de fondos en los mercados crediticios y cambiarios.
En esta clase de crisis, la reversión de la oferta de fondos o menor acceso al
financiamiento extemo es seguida por un ajuste contractivo de la demanda agregada.
Al shock financiero negativo se sumó un deterioro de los términos de intercambio;
evidentemente, no surgieron espontáneamente flujos de capital que compensaran la
fluctuación de los términos de intercambio. Normalmente, el ajuste interno ha tenido
un componente automático importante, asociado a una pérdida de reservas, complementada con un incremento en las tasas de interés internas, depreciación cambiaria
y contracción fiscal. Naturalmente, la caída de la demanda interna (o de su tasa de
crecimiento) tiende a disminuir el déficit externo -y, en consecuencia, esa fuente de
demanda de moneda extranjera. Todo ajuste intenso suele ser seguido de una caída
del PIB (o de su tasa de crecimiento), lo que tiende a hacer necesario una caída adicio12. Una característica de la gestación de crisis financieras modernas es que ese sobrecalentamiento ha sucedido,
frecuentemente, con caídas de las tasas de inflación, lideradas por una apreciación cambiaria y un aumento de
los déficit externos. Un caso notorio es el promedio inflacionario negativo de Argentina durante 1996-2001.
13. Utilizamos una definición que incluye el contagio de optimismo entre los agentes financieros durante la
oleada de capital y un contagio de pesimismo con el cambio de tendencia.

12

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

nal de la demanda agregada. Obviamente, mientras más grande sea la contracción
acumulada del PIB, mayores serán los costos sociales y económicos del ajuste y la
pérdida permanente en bienestar. No obstante, una característica positiva es que la
brecha de capacidad productiva resultante (PIB potencial menos PIB efectivo) implica
que existe espacio para una recuperación posterior.
De hecho, en toda economía moderadamente o bien dirigida, la menor actividad
es, por lo general, seguida de una recuperación. Es preciso destacar que la mayor
parte de la caída del PIB no implica, necesariamente, una destrucción de la capacidad
productiva, sino sólo una transitoria subutilización de ésta, una brecha productiva.
Eso es una brecha recesiva, que en una economía completamente flexible, con una
combinación eficiente de políticas reasignadoras y reductoras de la demanda interna,
no tendría lugar. En todos los casos que hemos observado, sobresale, como ingrediente central de los procesos de ajuste ante crisis externas, la enorme pérdida de
producción efectiva (o de su tasa de crecimiento), lo cual sugiere que esas economías
presentan rigideces importantes que les impiden enfrentar de mejor manera shocks
externos recesivos, y que sus políticas macroeconômicas no son o han dejado de ser
eficientes.
Incluso en los casos de recuperación rápida -las llamadas recuperaciones en forma de V- se han observado costos significativos. Generalmente, tras enfrentar una
crisis severa, los países retoman una senda de crecimiento con un menor nivel del
PIB: una economía que exhibe una tendencia de crecimiento del 7% y luego una caída
del mismo nivel, tiende a experimentar una brecha productiva de 14%; entonces, una
recuperación de un 7%, en el año posterior a la recesión, tiende a dejar una brecha de
14%. El gráfico 1.1 muestra las experiencias de Corea y Malasia, los mejores casos
de recuperación exitosa entre las EES. Ambas registraban hasta 1997 una tendencia al
crecimiento del orden de 7% anual, considerada sustentable por la mayoría de los
observadores. Incluso para estas dos sobresalientes economías, la senda de crecimiento del producto post 1998 permanece muy por debajo de la tendencia previa14.
Las crisis financieras son extremadamente costosas, lo que resalta la importancia de
políticas y reformas focalizadas en moderar o evitar las crisis.
Hay tres efectos de mediano plazo particularmente relevantes para la trayectoria
del PIB. Primero, la marcada reducción de la inversión productiva durante la crisis
que deteriora las posibilidades de crecimiento futuro; por ejemplo, el ya mediocre
coeficiente de inversión en los países latinoamericanos cayó 1,5 puntos porcentuales
entre 1992-99 y 2000-2003, situándose incluso por debajo de la tasa registrada en la
década perdida (ver gráfico 1.4).
Segundo, el deterioro de las cuentas de bancos y empresas (Krugman, 1999),
según muestra la experiencia de las EES, indica que restaurar un sistema financiero

14. En términos econométricos, esto implica la existencia de una raíz unitaria en el PIB real.

MACROECONOMA PARA EL CRECIMIENTO Y GLOBALIZACIÓN FINANCIERA

13

Gráfico 1.1
A, COREA: PIB Y DEMANDA AGREGADA, 1987-2003
(Miles de millones de Won a precios de 1995)

B. MALASIA: PIB Y DEMANDA AGREGADA, 1987-2003
(Millones de Ringgit a precios de 1987)

Fuente: Cálculos del autor, basados en datos del Banco Asiático de Desarrollo.

toma muchos años, generando efectos adversos a lo largo del período en que se
reconstruye; frecuentemente, además, la autoridad fiscal o el Banco Central han
desviado fondos desde el gasto social o en infraestructura, para apoyar a los bancos
o empresas endeudadas. En tercer lugar, existe amplia evidencia de que los ciclos
económicos tienen efectos negativos sobre las variables sociales (Rodrik, 2001, Banco Mundial, 2003). El deterioro de los mercados laborales (mayor desempleo abierto,

14

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

menor calidad del empleo o pérdida de salarios reales e incremento de la informalidad) es generalmente muy rápido en la caída, mientras que la recuperación es más
lenta e incompleta. Esto se refleja, por ejemplo, en el deterioro prolongado de los
salarios reales en México después de la crisis de mediados de 1995 (Frenkel y Ros,
2005); un hecho crucial detrás de este resultado, que introduce cambios estructurales negativos en el mercado laboral, es que la oferta de empleo continúa subiendo
mientras que la tasa de uso promedio del stock de capital se reduce y la expansión de
este stock se debilita.
Estos tres problemas señalan que las prioridades de la política económica en períodos de crisis deben ser: (i) sostener la inversión pública; (ii) estimular la inversión
privada; (iii) contribuir a reprogramar las deudas y a solucionar problemas de descalces cambiarios (i.e. activos y pasivos denominados en distinta moneda) y de vencimientos (i.e. obligaciones muy líquidas y activos no cobrables en el corto plazo); (iv)
reforzar una red social, que aproveche la oportunidad de mejorar la productividad de
los factores temporalmente subutilizados, y (v) rediseñar las políticas macroeconômicas hacia una macro para el desarrollo (ver sección 4).
3.

¿ P O R QUÉ LOS FLUJOS PRIVADOS NO-IED HACIA LAS EES SON PROCÍCLICOS
Y TIENDEN A DESESTABILIZAR LA MACROECONOMÍA?

Las recientes crisis macroeconômicas en el este asiático y en América Latina han
estado estrechamente asociadas a las fuertes oscilaciones de los flujos de capital
privados; un rasgo sobresaliente es que las crisis financieras han afectado a EES generalmente consideradas como exitosas por los agentes e instituciones financieras
internacionales (IFIS.). Dicho éxito era también reflejado por las cada vez mejores
evaluaciones del riesgo país que hacían las agencias internacionales de evaluación
de riesgos (Ffrench-Davis y Ocampo, 2001 ; Frenkel, 2004; Reisen, 2003; Williamson,
2003b), al tiempo que se acumulaban crecientes volúmenes de pasivos externos (vezgráfico 1.2).
El marcado incremento de flujos financieros internacionales desde comienzos de
los años noventa fue notablemente más diversificado que en los años setenta. Pero el
resultado es potencialmente más inestable, en la medida en que se ha registrado un
cambio en la composición desde los créditos bancarios a mediano plazo -la fuente de
financiamiento predominante en los setenta-, a flujos de portafolio de un conjunto
de valores, bonos líquidos, financiamiento bancario de mediano y corto plazo, depósitos a corto plazo, y adquisición de empresas locales por inversionistas extranjeros.
Así, paradójicamente, desde 1990 se ha tendido a una diversificación hacia fuentes
de financiamiento sumamente reversibles; los diferentes componentes tienden a
compartir los excesos de optimismo y los excesos de pesimismo. La reversibilidad de
los flujos no se observa durante los ciclos de auge, pero su peligrosidad para la estabilidad macroeconômica real explota abruptamente con los cambios negativos de

MACROECONOMIA PARA EL CRECIMIENTO Y GLOBALIZACIÓN FINANCIERA

15

Gráfico 1.2
RIESGO PAÍS Y FLUJOS DE CAPITAL HACIA AMÉRICA LATiNA, 1995-98

Fuente: Bloomberg y FMI.

expectativas de los mercados15. No obstante la creciente participación de IED a lo
largo de la última década, la cuenta de capitales aún incluía una significativa proporción de flujos volátiles, o desligados de la generación directa de capacidad productiva
-caso de las crecientes fusiones y adquisiciones16.
Ese cambio en la composición de la oferta de fondos -asociado a la innovación
tecnológica, y a los cambios institucionales y de política en las economías desarrolladas, liderados por las autoridades estadounidenses y por grupos de presión
(Bhagwati, 2004; Pfaff, 2000)- fue acompañada por una rápida apertura de la cuenta
de capitales de las EES, particularmente en el este de Asia y en América Latina; ello
coincidió con un período de oferta abundante. El hecho es que ambas regiones se
movieron hacia el interior de las zonas de vulnerabilidad. Paralelamente, como se
discute más adelante, agentes especializados en aspectos microeconómicos de las

15. El acelerado crecimiento de los mercados de derivados contribuyó a suavizar ia microinestabilidad. pero
ha tendido a incrementar la macroinestabilidad y a reducir la trasparencia. Ver un análisis de los canales
por los que estabilidad e inestabilidad son trasmitidos en Dodd (2003).
16. Cabe recordar que cerca de la mitad del flujo de IED hacia América Latina en 1995-2002 correspondió a fusiones
y adquisiciones (Unctad, 2003). Prasad, Rogoff y otros (2003, cuadro 1 y gráfico 3) reportan datos sobre la
volatilidad total de la IED, los préstamos bancarios y la inversión de portafolio. Eilos confirman la conclusión de
muchas otras investigaciones en cuanto a que la IED es menos volátil.

16

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

finanzas, posicionados en los segmentos financieros de corto plazo, adquirieron una
voz dominante en la generación de las expectativas macroeconômicas.
Hay una literatura sumamente relevante e interesante sobre las fuentes de inestabilidad financiera: las asimetrías de información entre acreedores y deudores y la
falta de asimilación adecuada de las externalidades negativas que genera cada agente
(a través de una creciente vulnerabilidad) cimientan los ciclos de abundancia y escasez de financiamiento externo (Stiglitz, 2002; Krugman, 2000; Harberger, 1985).
Fuera de estos aspectos, como ha enfatizado Ocampo (2003), las finanzas tratan sobre el futuro, y evidentemente la información concreta acerca de éste no se encuentra disponible. Como él sostiene, la tendencia a equiparar opiniones y expectativas
con información contribuye a una conducta de rebaño y a equilibrios múltiples. De
hecho, hemos observado episodios de un notorio contagio, primero de exagerado
optimismo y luego de excesivo pesimismo en muchas de las crisis financieras experimentadas por las EES durante las últimas tres décadas.
Sin embargo, más allá de estos factores, hay dos rasgos adicionales de los acreedores que son de crucial importancia. Uno es la naturaleza particular de los agentes
líderes que actúan por el lado de la oferta (Ffrench-Davis, 2003b). Existen asimetrías
naturales en el comportamiento y en los objetivos de los distintos agentes económicos. Los agentes orientados a los mercados financieros, son especialistas en inversión líquida, operan dentro de horizontes estrechos, y son sumamente sensibles a
cambios en las variables que afectan las ganancias a corto plazo17. La segunda característica es la difusión gradual de la información, entre los agentes susceptibles de
engrosar la oferta, sobre las oportunidades de inversión en las EES. En efecto, agentes
de los diferentes segmentos de los mercados financieros fueron gradualmente atraídos a nuevos mercados internacionales a medida que se enteraron de oportunidades
rentables ofrecidas por las EES, hasta entonces desconocidas para ellos. Esto explica,
desde el lado de la oferta, por qué los influjos de capital hacia las EES -en 1977-81 y
1991-97-, más que cambios puntuales, han sido procesos crecientes, que han perdurado por cierto tiempo, en vez de ajustes expansivos instantáneos. En este sentido, es
relevante para el diseño de política distinguir si ésta es de corto o de mediano plazo;
esta última lleva a algunas variables -la bolsa de valores, el tipo de cambio y los
bienes raíces- a moverse en una determinada dirección por lapsos prolongados, ofreciendo falsas certezas a los mercados y estimulando flujos de capitales que buscan
ganancias de capital en lugar de diferencias en la productividad real. Los flujos de
capital privado, como resultado de la volatilidad (o reversibilidad) de las expectativas
de mediano plazo, generalmente tienen un marcado y costoso sesgo procíclico.
17. Persaud (2003), sostiene que la administración moderna del riesgo por instituciones inversoras (como fondos
y bancos) basada en un valor de riesgo medido diariamente (VAR), funciona en forma procíclica, lo cual es
reforzado por una tendencia hacia la homogeneización de los agentes acreedores. Un argumento complementario
de Calvo y Mendoza (2000) examina cómo la globalización podría promover el contagio desincentivando la
recolección de información y fortaleciendo incentivos para imitar el portafolio del mercado.

MACROECONOMIA PARA EL CRECIMIENTO Y GLOBALIZACIÓN FINANCIERA

17

En el lado de los usuarios, altas tasas de ganancias podían ser obtenidas por los
oferentes de capitales a las EES. Al momento de su apertura financiera, en los años
ochenta y a comienzos de los noventa (ver Morley, Machado y Pettinato, 1999), los
PALS estaban en recesión, sus precios accionarios y de bienes raíces estaban deprimidos, sus tasas de interés reales eran altísimas y sus monedas locales estaban
subvaluadas. De hecho, en 1990, los precios de los bienes raíces y de los títulos
bursátiles estaban extremadamente deprimidos en América Latina, mientras que el
valor del dólar en moneda local era comparativamente muy alto (ver Cepal, 1998;
Ffrench-Davis y Ocampo, 2001).
Cuando los países del este asiático abrieron su cuenta de capitales, durante los
años noventa, la oferta de fondos externos ya se había incrementado. Sus economías
estaban creciendo notablemente más rápido que las latinoamericanas, y presentaban
elevadas tasas de inversión y ahorro. Sin embargo, el coeficiente precios/utilidades
en el mercado accionario era también más favorable que el de los países ricos en
capital, y los pasivos externos de corto plazo eran también extremadamente bajos;
como se discute en la sección 1, la tasa de retorno tiende a ser más alta en los sectores
productivos de las EES (relativamente escasas de capital) que en los mercados maduros (relativamente ricos en capital). Entonces, hay potencialmente espacio para unos
muy rentables flujos de capital desde los proveedores de éste hacia los antiguos mercados. Los ajustes esperados para cualquier economía emergente que abre su cuenta
de capitales en esas circunstancias deberían ser idénticos a los registrados en los
PALS. El resultado en ambas regiones emergéntes, por ejemplo, fue un alza espectacular de los precios de acciones -el índice de precios de acciones se multiplicó, en
promedio, por cuatro en 1990-94, por dos en 1995-97 en los países latinoamericanos,
y por dos en Asia Oriental en 1992-94 (ver Ffrench-Davis, 2003b, cuadro II. 1).
Durante el auge es cuando el grado de libertad para elegir políticas es más amplio.
En los años noventa, la mayor oferta de financiamiento externo generó un proceso de
apreciación cambiaria en la mayoría de los PALS y -en menor medida- en el este
asiático; las expectativas de una persistente apreciación tentaron a los agentes financieros que operaban dentro de los horizontes de apreciación esperada de las monedas locales, a canalizar fondos adicionales hacia ambas regiones18.
Una conclusión poderosa para el diseño de políticas es que una estrategia de
desarrollo que requiere el éxito del sector exportador, no puede confiar la determina-

18. Para los agentes cortoplaeistas, las utilidades efectivas y esperadas fueron incrementadas por el proceso
de apreciación. Pero si se percibe como persistente, éste tendería a desalentar la inversión en la producción
de productos transables que usan tecnología intensiva en insumos nacionales. Por tanto, debido a sus
implicaciones de política, es más relevante lo que pasa con el comportamiento de los tipos de cambio
durante la etapa expansiva o de boom. Entonces es cuando los desequilibrios externos y los descalces
cambiados y de madurez están siendo generados, sin ser advertidos.

IB

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

ción del tipo de cambio al comportamiento cortoplacista de algunos agentes financieros 19 ; hacerlo revela un grado de inconsistencia grave de las políticas. El incremento
de la demanda agregada, empujado porflujos y apreciaciones, y una creciente participación de la demanda interna de bienes transables, aumenta artificialmente la
capacidad de absorción y la demanda de ahorro externo. Así, como se dijo, el cambio
exógeno -abierto por las transformaciones registradas en los mercados internacionales de capitales- fue convertido en un proceso endógeno, conduciendo a la vulnerabilidad interna frente a la reversibilidad potencial de losflujos de capitales.
En breve, la interacción entre dos factores -la naturaleza de los agentes y un
proceso de ajuste- explica la dinámica de los flujos de capital en el tiempo: el por
qué los proveedores siguen proveyendo fondos aun cuando se estén deteriorando los
fundamentos macroeconômicos reales. Cuando los acreedores descubren un mercado emergente, su exposición es baja o inexistente. Luego generan una serie de flujos
consecutivos, los que resultan en un rápido incremento de sus activos financieros en
las EES; de hecho, demasiado rápido para una eficiente absorción; frecuentemente, la
absorción es aumentada artificialmente por la apreciación cambiaria, teniendo como
consecuencia un aumento de la demanda agregada real y un mayor déficit externo.
La sensibilidad de los acreedores a las noticias negativas, en algún momento
-probablemente en forma repentina- se incrementará notablemente cuando el
país se encuentre posicionado en las zonas de vulnerabilidad-, entonces, los acreedores tomarán nota de (i) el nivel del saldo de activos en el país (o región); (ii) el
grado de dependencia en los mercados deudores de flujos adicionales, lo que está
asociado al volumen del déficit en cuenta corriente; (iii) la magnitud de la apreciación; (iv) la necesidad de refinanciamiento de pasivos ya vencidos, y (v) la cantidad de pasivos líquidos que se espera salgan del país al enfrentar una crisis. Por
tanto, no debería sorprendernos que, después de un significativo incremento en el
precio de los activos y cambiarios, acompañado de una alza en el volumen de
pasivos externos líquidos, la sensibilidad a noticias políticas o económicas adversas y la probabilidad de que las expectativas se reviertan, crezca abruptamente
(Calvo, 1998; Rodrik 1998).
Tanto la acumulación de activos de valores en el extranjero por proveedores financieros, hasta bien avanzada esa etapa expansiva del ciclo, como la súbita reversión posterior de los flujos, pueden ser consideradas respuestas racionales de los
agentes individuales, dado el corto plazo de sus horizontes. Esto es porque a estos
inversionistas no les es relevante si los fundamentos reales están siendo mejorados o
empeorados mientras ellos continúan inviniendo. Lo que sí les importa es que los
indicadores cruciales desde su punto de vista -precios de bienes raíces, bonos y ac19. El papel asignador del tipo de cambio se intensificó notablemente luego de implementarse las profundas
reformas comerciales. Ver Cepal (1998, caps. III y IV) y Williamson (2003a).

MACROECONOMIA PARA EL CRECIMIENTO Y GLOBALIZACIÓN FINANCIERA

19

ciones, y tipo de cambio- sean tales que puedan seguir obteniendo ganancias a corto
plazo y, obviamente, que la liquidez de los mercados les permita, si es necesario,
revertir a tiempo sus decisiones; así, continuarán suministrando flujos netos hasta
que las expectativas de una inminente reversión se materialicen.
En verdad, para los operadores financieros más influyentes, las variables de mayor pertinencia no están relacionadas con los fundamentos de largo plazo, sino con la
rentabilidad de corto plazo. Esto explica por qué la opinión que ellos tengan de un
determinado país puede cambiar radical y repentinamente, a pesar de que, salvo la
liquidez en moneda extranjera, sus fundamentos económicos permanezcan inalterados
durante la transición desde optimismo exagerado hasta pesimismo exagerado.
Naturalmente, cuando los mercados deudores se han ajustado suficientemente
hacia abajo, se presenta el proceso opuesto, el cual puede ser sustentado por algunos
años, como en 1991-94 y 1995-97, o ser efímero, como en unos meses entre fines de
1999 y 2000 20 . Es relevante, para la equidad y el crecimiento promedio, que los
procesos ascendentes tienden a ser más graduales - o menos abruptos- que los ajustes descendentes.
No es ninguna coincidencia que en los tres períodos de afluencia masiva de capitales externos registrados en el último cuarto de siglo, los márgenes de intermediación
{spreads) de los préstamos sufrieran una disminución persistente, no obstante que el
volumen de los pasivos subía sustancialmente: durante cinco o seis años en los setenta, más de cuatro años antes de la crisis mexicana de mediados de los noventa, y
sobre un par de años después de ésta. El gráfico 1.2 representa la evolución del EMBí
para los países de América Latina; se observa un marcado mejoramiento entre el
primer trimestre de 1995 y el tercero de 1997.
Este comportamiento de los spreads ha implicado -durante el ciclo expansivo- un
lugar geométrico de inclinación negativa, dibujando una suerte de curva de oferta
definidamente desestabilizadora. Durante los tres procesos expansivos ha habido un
evidente contagio de exceso de optimismo entre los acreedores y, lejos de mostrar un
apetito por el riesgo, lo que prevalece es una ignorancia o subestimación de los
riesgos subyacentes. A este respecto, es interesante recordar el paralelo entre los
spreads de México durante los noventa (hoy alabado como un reformador bien comportado) y Argentina (hoy calificada como no reformadora en ese decenio) (ver
Ffrench-Davis, 2003b, gráfico II.2). Aparentemente, los acreedores no percibieron
ninguna diferencia importante entre estas dos economías hasta 1998.
Con respecto a los deudores, en períodos de exceso de optimismo, la evidencia es
que la mayoría de ellos no se endeuda previendo no cumplir, y esperando ser rescatados o beneficiados con una moratoria. Al contrario, las expectativas de grandes

20. Las vulnerabilidades eran aún significativas en las EES. cuando reaparecieron las señales negativas en la
economía mundial en 2 0 0 0 . incluyendo el siguiente ajuste recesivo en los EE.UU.

20

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

beneficios tienden a prevalecer: los deudores también caen víctimas del síndrome de
euforia financiera durante los períodos de auge (Kindleberger, 1978).
En conclusión, los agentes económicos especializados en la colocación de fondos
financieros (llamo a esto la microfinanza, para oponerlo a la macrofinanza), que pueden ser sumamente eficientes en su campo, pero que operan con horizontes de planeación
cortos -por formación y por el tipo de recompensa monetaria-, han sido determinantes importantes de las condiciones macroeconômicas y han influido decisivamente en
el diseño de las políticas en las EES. Esto implica un predominio de una actitud
financierista sobre una reciente productivista, lo cual entra en conflicto con el doble
objetivo de crecer con equidad, que requiere mejorar los incentivos para aumentar la
productividad, más que privilegiar la búsqueda de rentas financieras (financial-rent
seeking) y ganancias de capital. Se deben reequilibrar las prioridades y las voces.
4.

U N A MACROECONOMIA PARA EL CRECIMIENTO

Hay un amplio consenso en que los equilibrios macroeconômicos son esenciales
para el crecimiento económico. Sin embargo, existe una grave falta de comprensión
acerca de lo que constituye fundamentos sanos, cómo se pueden alcanzar y lograr
que sean sostenibles.
a) Una macroeconomia de dos pilares
La opinión de moda, que se extiende hasta hoy en los círculos académicos ortodoxos
y en las iFis, sugiere que los equilibrios macroeconômicos fundamentales son el control de la inflación y el balance en las cuentas fiscales, con una omisión clara del
entorno que deben enfrentar los productores, donde existen otras variables esenciales como el tipo de cambio y la demanda agregada. Llamamos a este enfoque como el
de equilibrios macroeconômicos financieros21.
Evidentemente, este enfoque incluye otros ingredientes, pero enfatiza que el requisito básico es construir los dos pilares señalados. Esta interpretación conduce a
plantear que estos elementos son suficientes para alcanzar el desarrollo productivo en
una economía liberalizada, o que llegan a serlo agregándole reformas microeconómicas.
Un ejemplo ilustrativo es el de Fischer (1993), que luego de mencionar diversas variables como relevantes, concluye que la evidencia revisada y.presentada en este artículo
apoya la mirada convencional en cuanto a que un entorno macroeconômico estable,
entendido como tasas de inflación razonablemente bajas y déficit fiscales pequeños,
es conducente a un crecimiento económico sostenido. Adicionalmente, una aseve21. Esa es la receta macroeconômica neoliberal. Ver análisis sobre deficiencias de políticas macroeconômicas
implementadas en los noventa en América Latina, en Williamson (2003a) y Ffrench-Davis (2005, caps. II, III y
IX).

MACROECONOMIA PARA EL CRECIMIENTO

GLOBALIZACIÓN FINANCIERA

21

ración frecuente en la literatura convencional más reciente es que una cuenta de
capital abierta impone una disciplina macroeconômica a las EES22. En realidad esta
propuesta infiere, algunas veces explícitamente y con frecuencia implícitamente,
que la apertura total de la cuenta de capitales contribuye a equilibrar las cuentas
externas y a situar automáticamente la demanda agregada en un nivel consistente
con la capacidad productiva. Sin embargo, está sólidamente documentado, que ésa
no es la experiencia usual frente a shocks financieros externos -positivos y negativos- experimentados por las EEs (Ffrench-Davis y Ocampo, 2001).
Como se mostró, los países latinoamericanos tuvieron éxito durante los años noventa en reducir la inflación (a cifras de un dígito) y en equilibrar su presupuesto fiscal
(el déficit fiscal promedió menos de 0,5% del PIB en 1995-97, por supuesto, con diversidad entre países); satisficieron los requisitos básicos del equilibrio macroeconômico
neoliberal. Sin embargo, la actividad económica ha sido notablemente inestable, como
ilustra el gráfico 3; los cambios del PIB han solido ser liderados por altibajos de la
demanda agregada, los cuales han respondido a la evolución de los flujos de capital.
Por ejemplo, los ajustes monetarios estuvieron asociados a cambios en las reservas
internaciones en vez de cambios en el crédito interno del Banco Central.
El comportamiento de la demanda agregada en niveles consistentes con la capacidad productiva y precios macroeconômicos clave, como la tasa de interés y el tipo
de cambio no desalineados, son parte de un tercer pilar de los equilibrios macroeconômicos reales. Estos ingredientes han fallado frecuentemente en las experiencias neoliberales. Ello ha quedado reflejado en economías que operan, alternadamente,
por debajo del producto potencial o utilizando toda la capacidad pero con altos déficit externos. Suelen saltarse áreas intermedias donde habitualmente se ubican los
niveles de equilibrio sostenibles.
Las economías del Asia oriental, por su parte, habían conservado por décadas un
entorno macroeconômico equilibrado: baja inflación, responsabilidad fiscal, tipos de
cambio y cuentas externas sostenibles y tasas de interés moderadas (con una leve represión financiera). En los noventa, estas economías continuaron cumpliendo con los
dos pilares convencionales -baja inflación y excedentes fiscales-, pero perdieron el
tercero que habían dominado con habilidad en los decenios precedentes: los equilibrios
macroeconômicos sostenibles para la economía real. Como consecuencia, cuando estalló la crisis asiática, la mayoría de las EES se encontraba implementando una
macroeconomia financierista o de sólo dos pilares, con el apoyo eufórico de especialistas en microfinanzas. Un enfoque financierista había llegado a ser predominante.

22. Un documento de trabajo reciente del FMI (Tytell y Wei, 2004) examina el efecto disciplinador de la
globalización financiera sobre los equilibrios macroeconômicos, concentrándose en los dos pilares
mencionados -baja inflación y balances fiscales- sin atender a los otros componentes de un conjunto
integral de equilibrios macroeconômicos reales.

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

22

Gráfico 1.3
AMÉRICA LATINA: PIB Y DEMANDA AGREGADA, 1990-2003
(Tasa anual de crecimiento, %)

Fuente: Datos de Cepal. Incluye 19 países.

b) Financierismo inadecuado e inestabilidad macroeconômica
El financierismo tiende a conducir hacia desequilibrios macroeconômicos insostenibles,
con una demanda efectiva que se desvía marcadamente de la frontera de producción y
con macroprecios incorrectos. El gráfico 1.3 muestra una notoria inestabilidad del crecimiento del PIB para el conjunto de América Latina; obviamente, en cada uno de los países
tiende a ser más inestable. La información muestra que los cambios del PIB han sido
guiados por los altibajos de la demanda agregada. Dado que Asia oriental se ha caracterizado por su equilibriofiscal, y que los países latinoamericanos redujeron sus déficit a lo
largo de los años noventa, es evidente que en períodos de entradas masivas de capital los
incrementos de la demanda agregada fueron intensivos en gasto privado, fuertemente
asociado con elflujo neto de capitales (Marfán, 2005). De hecho, el ingreso de capitales
tendió a circular desde fuentes privadas a usuarios privados.
La inestabilidad macroeconômica real resultante en las EES, genera un ambiente
desalentador para la inversión productiva. Esa es una poderosa fuerza explicativa del
magro desempeño del coeficiente de inversión (inversión/piB) de América Latina
durante la década pasada, cuando éste superó por sólo un punto porcentual el promedio de los ochenta (19%), en tanto que se mantuvo alrededor de seis puntos por
debajo de la tasa de los años setenta; con el contagio de la crisis asiática, el coeficiente de inversión cayó incluso bajo el nivel exhibido en los ochenta (ver gráfico 1.4).
c)

El impacto de la brecha de capacidad productiva sobre ía formación
de capital

Una variable explicativa significativa de la reducida inversión productiva, documentada de manera robusta, es la brecha entre el PIB potencial y el efectivo (Agosin

MACROECONOMIA PARA EL CRECIMIENTO Y GLOBALIZACIÓN FINANCIERA

23

1998; Schmidt-Hebbel, Servén y Solimano, 1996), la cual refleja 1a subutilización de la
capacidad instalada en las empresas y otros componentes del stock de capital físico,
el desempleo y una reducida productividad total de los factores (Ffrench-Davis, 2005,
cap. II). Las utilidades tienden a disminuir ante esa brecha de producto, mientras el
humor de los prestamistas decae23. Habitualmente, estas situaciones recesivas han
provocado una aguda reducción del coeficiente de inversión; por ejemplo, una caída
en la formación de capital fijo durante 1995, de 13% en Argentina y 30% en México;
de 21% en Corea y 43% en Malasia (1998); de 18% en Chile (1999), y entre 1998 y
2002 una nueva caída, de 56% en Argentina y de 11% en toda América Latina.
En los episodios de recuperación económica, los coeficientes de inversión usualmente se recuperaron desde sus deprimidos niveles anteriores (1985, 1990 y 1995),
como se muestra en el cuadro 1.4. Sin embargo, tendió a persistir una significativa
(aunque gradualmente reducida) brecha entre el producto efectivo y el potencial. La
experiencia indica que fuertes incrementos de la inversión están vinculados a la existencia de equilibrios macroeconômicos reales; una demanda efectiva consistente con
la capacidad productiva, y niveles correctos para los tipos de cambio e interés reales,
y la situación se espera que sea sostenible por los inversionistas privados. Chile cumplió con esas condiciones y su coeficiente de inversión se incrementó notablemente
durante el período 1991-98 (ver Agosin, 1998; Ffrench-Davis y Villar, 2005).
Dos factores adicionales han acentuado la incidencia negativa de las brechas de
capacidad productiva sobre la inversión privada en América Latina: (i) el cambio de
la composición de la IED, desde inversiones nuevas a adquisiciones (Unctad, 2003)
estimuladas por precios deprimidos de los activos nacionales y por la depreciación
de las monedas locales. Es probable que muchas de las adquisiciones no habrían
tenido lugar en un ambiente de equilibrio macroeconômico real; y (ii) una contracción de la inversión pública, en particular, del gasto en infraestructura. En la mayoría
de los países latinoamericanos se redujo el gasto público en infraestructura y se dio
mayor cabida a la participación privada, pero ésta no compensó completamente la
merma del gasto público (Easterly y Servén, 2003).
La mencionada caída de los coeficientes de inversión contribuye enormemente a
explicar por qué el crecimiento promedio del PIB fue de 5,6% en los setenta, y de sólo
2,6% en los quince años transcurridos entre 1990 y 2004.
Es relevante para la evaluación de la calidad de las políticas desagregar el PIB en
dos componentes: las exportaciones de bienes y servicios24, cuya demanda está más

23. La brecha naturalmente difiere entre sectores, destinos y tipo de empresas. Donde se espera que la brecha persista,
los productores naturalmente tenderán a posponer o anular planes de inversión. Adicionalmente, en períodos
recesivos el sectorfinanciero restringe su actividad crediticia, particularmente entre los productores de no transables.
24. Se trata del valor agregado al PIB por las exportaciones; esto es, el valor bruto de bienes y servicios menos
los insumos importados.

24

CRECIMIEÍNTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

Gráfico 1.4
AMÉRICA LATINA: INVERSIÓN BRUTA FIJA, 1976-2003
(% del PIB)
28% 
25,7
- -

26%--

26%

-- 24%

24%--

. . 22%

22%-20,0
20% - •

18%-16% 4 1

M*
-

I N 1111B I H 1111 M 1111 N I W 1111111 H I ti I

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ooîCT)OîOicna)Oioia)CDOicno0)OiaiOîOiOOiOa)CTioooo

Fuente: Basado en cifras de la Cepal para 19 países, ajustado a precios de 1995.

estrechamente asociada a la macroeconomia externa (y a las respectivas políticas
comerciales), y el resto del PIB (O PIB no exportado), cuya demanda depende más
fuertemente del ambiente macroeconômico interno. De hecho, en el tránsito del auge
a la recesión, la mayor parte de los cambios en las tasas de crecimiento del PIB ha
estado localizada en el desempeño del PIB no exportado, como se puede calcular
sobre la base del cuadro 1.2.
Dado que en ambas regiones el valor agregado por las exportaciones hace un
promedio inferior a la mitad del PIB (cerca de un tercio en el este de Asia y menos de
un quinto en América Latina), una vigorosa expansión de la economía nacional requiere de un crecimiento fuerte de la producción no-exportable. Por ejemplo, en
Chile y en el promedio de los seis países del este de Asia, durante los años de dinamismo 1990-97, este componente creció 6% anual (ver cuadro 1.2, A y C, para 199097), mientras que durante los años recesivos (1998-2003) permaneció más bien
estancado. Las cifras de Chile son bastante similares a las de Asia oriental para los
años 1990-97 y 1998-2003. Los no-exportables aumentaron 6,9% durante el primer
período y 1,7% en el segundo. La caída en el crecimiento del PIB, de 7,6% a 2,6% fue
explicada en más de un 80% por el impacto recesivo sobre los no-exportables. En
estas situaciones, es esperable que el deterioro en el crecimiento del PIB sea explicado mayoritariamente por un aumento en la brecha entre producción potencial y efectiva de rubros distintos a las exportaciones.

16%

MACROECONOMIA PARA EL CRECIMIENTO Y GLOBALIZACIÓN FINANCIERA

25

Cuadro 1.2
CRECIMIENTO DEL PIB POR COMPONENTES, 1990-2003
(Tasas anuales promedio, %)
PIB total

PIB exportado

PIB no exportado

A. Asia oriental (6)
1990-1997
1998-2003
1990-2003

7,1
2,9
5,3

10,9
7,6
9,5

5,7
0,6
3,5

B. América Latina (19)
1990-1997
1998-2003
1990-2003

3,2
1,2
2,4

8,3
5,4
7,1

2,4
0,3
1,5

C. Chile
1990-1997
1998-2003
1990-2003

7,6
2,6
5,5

10,5
5,7
8,4

6,9
1,7
4,6

D. Corea
1990-1997
1998-2003
1990-2003

7,2
4,0
5,8

13,9
11,9
13,0

5,4
0,1
3,1

Fuente: Cálculos del autor, basados en información de cuentas nacionales en precios constantes del Banco Asiático de
Desarrollo y Cepal.
Asia oriental incluye Indonesia, Corea, Filipinas, Malasia, Tailandia y Taiwan. América Latina incluye 19 países.

d) Hacia equilibrios macroeconômicos reales integrales
Una definición integral de equilibrios macroeconômicos debería incluir-además de
inflación baja y equilibrio fiscal financiable sanamente- déficit externo sostenible,
una baja participación de los pasivos netos de corto plazo en la deuda externa, descalces moderados de monedas y de plazos, inversión pública sostenida en capital
humano, una elevada y eficiente inversión en capital físico, tipos de cambio y de
interés reales correctos, un elevado ahorro interno, una activa regulación y supervisión prudencial y transparencia del sistema financiero. Es cierto que parecieran ser
demasiados requisitos; por eso es que el desarrollo sustentable es excepcional: pocas
naciones lo logran.
En períodos de auge, las autoridades deben acumular recursos en fondos de estabilización, mejorar el balancefiscal, incrementarlas reservas internacionales, prepagar
deuda externa, evitar la apreciación cambiaría y regular las entradas de capital. En
los períodos recesivos, en cambio, deben: (i) mantener un equilibrio fiscal estructural (reconociendo que durante la recesión la recaudación de impuestos es anormalmente baja y que, en tales circunstancias, el gasto público no debe seguir a los

26

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

impuestos en su tendencia descendente, ¡y viceversa durante el auge!), (ii) estimular
la demanda efectiva25, con políticas reasignadoras del gasto cuando la actividad interna está claramente por debajo de la capacidad productiva (Ffrench-Davis, 2005,
cap. II).
Un severo obstáculo a las políticas anticíclicas ha sido la apertura indiscriminada de
la cuenta de capitales durante los períodos de auge. Durante los ciclos recesivos, la
adopción de políticas fiscales y monetarias restrictivas -sugerencia de las IFIS y de los
agentes financieros- ha tendido a acentuar y prolongar la depresión de la actividad
económica en varias EES y a generar una significativa brecha de capacidad productiva.
En efecto, una macroeconomia para el crecimiento exige políticas nacionales eficaces y eficientes. Ciertamente, los grados de libertad en una economía globalizada
(pero también incompleta y desigual) en aumento están más limitados que antes,
pero aún deja espacio suficiente para elegir entre una gran variedad de caminos para
hacer globalización y capturar efectivamente beneficio neto con ella. Las políticas
económicas pasivas o neutrales -Chile antes de la crisis del año 1982, México en la
primera mitad de la década pasada y Argentina durante toda ella- han probado ser
extremadamente costosas para las EES, debido a que aumentan la vulnerabilidad ante
las crisis externas.
Por el contrario, las políticas prudenciales -tales como los controles selectivos de
capital establecidos en Chile y Colombia en los años noventa (ver cap. IV, en este
volumen) pueden reducir la vulnerabilidad externa y dejar espacio para políticas
monetarias y cambiarías anticíclicas. Incluso, una vez que ha estallado una crisis, las
políticas internas pueden contribuir a minimizar sus efectos negativos y a acelerar la
recuperación económica. Corea y Malasia, dos países que se comportaron relativamente bien después de sus severas crisis, siguieron diferentes políticas, pero ambos
desarrollaron políticas macroeconômicas anticíclicas activas y consistentes (ver
Mahani, Shin y Wang, 2004), en contraste con la mayoría de las EES -especialmente
las de América Latina.
e)

Globalización financiera y gobernabilidad

Existe una creciente dualidad, preocupante para la democracia, en áreas que competen a las autoridades de las EES. La creciente complejidad y globalización del sistema
económico está aumentando la distancia entre quienes toman las decisiones (autoridades y agentes financieros) y quienes sufren sus consecuencias (trabajadores, empresas, autoridades locales, el ingreso tributario). Según hemos señalado, en este

25. Tanto Corea como Malasia ofrecen claros ejemplos de estímulo monetario y fiscal a la demanda agregada,
además de una importante devaluación, para recuperar la actividad económica luego de sus respectivas recesiones
de 1998 (Mahani, Wang y Shin, 2004).

MACROECONOMIA PARA EL CRECIMIENTO Y GLOBALIZACIÓN FINANCIERA

27

proceso de globalización, los expertos en intermediación financiera -con un entrenamiento microeconómico- han sido determinantes, en muchos casos, del entorno
macroeconômico nacional y de su volatilidad.
Con la integración financiera internacional, muchos líderes políticos de los países
emergentes están viviendo un síndrome de doble electorado (Pietrobelli y Zamagni,
2000; Stiglitz, 2001): por un lado, las autoridades políticas son elegidas por los ciudadanos de sus países y se comprometen a implementar un programa diseñado con
anterioridad a su elección, y, por otro, buscan -después de haber sido elegidas democráticamente- el apoyo de aquellos que votan por sus inversiones financieras (no
necesariamente inversiones productivas, o incluso a expensas de éstas). Los ciclos
recientes en los mercados financieros han revelado una notoria contradicción entre
ambos planos, en una suerte de juego de suma negativa, con excesivas brechas de
subutilización de la capacidad productiva y una deprimida formación de capital.
En síntesis, lo que es irracional y evidentemente ineficiente desde la perspectiva
de la asignación de recursos y de la productividad total de factores, es que las decisiones de las autoridades -que debieran ser adoptadas teniendo en cuenta horizontes
de largo plazo, buscando un crecimiento sostenible con equidad- se guíen por las
recomendaciones de los expertos en microfinanzas, que conducen a un estado de
exuberancia irracional (para usar la expresión de Greenspan). Las autoridades económicas deben velar por el mantenimiento del conjunto de equilibrios macroeconômicos reales -funcionales para el crecimiento de largo plazo-, para lo cual deben
evitar, durante los períodos de oferta masiva de capital externo, adentrarse en zonas
de vulnerabilidad, pues una vez en ellas, la aplicación de políticas anticíclicas, tan
útiles -y aliviadoras- en los períodos de restricción externa, resulta imposible, sin un
traumático ajuste recesivo de por medio, como lo experimentó Argentina.
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Capítulo II
L O S CAMINOS PARA SUPERAR LAS FRUSTRACIONES
DE CRECIMIENTO DE AMÉRICA LATINA

José

Antonio

Ocampo

INTRODUCCIÓN

Mientras las moderadas tasas de crecimiento económico que se registraron entre
1990 y 1997 generaron evaluaciones positivas de los esfuerzos de reforma de América Latina (véase Edwards, 1995; BID, 1997; Banco Mundial, 1997), el retorno a
tasas muy bajas en 1998-2003 (un fenómeno que Cepal caracterizó en el 2002 como
una nueva media década perdida), ha motivado una amplia re-evaluación de las
conclusiones previas (Cepal, 2001a; Kuczynski y Williamson, 2003). La nueva estrategia de desarrollo ha sido efectiva en generar dinamismo exportador, atraer Inversión Extranjera Directa (IED) y aumentar la productividad en empresas y sectores
líderes. En la mayoría de los países, las tendencias inflacionarias y los déficit presupuestarios han sido efectivamente controlados y ha aumentado la confianza en las
autoridades macroeconômicas. Sin embargo, el crecimiento económico ha sido lamentablemente bajo y volátil, y el ahorro y la inversión nacionales han continuado
deprimidos. El desempeño de la productividad total de los factores ha sido deficiente,
principalmente como consecuencia de la subutilización de tanto el capital físico como
de la fuerza de trabajo disponibles. El incremento del dualismo productivo y del
mercado laboral ha sido uno de los efectos más distintivos del proceso de reformas.
La expansión de las empresas de clase mundial (muchas de ellas subsidiarias de
multinacionales) ha coincidido, en efecto, con una creciente cesantía e informalidad laboral.
En este trabajo se evalúa el magro crecimiento del período de reformas, tanto en
relación con el comportamiento macroeconômico como del sectorial (meso-económico). La sección 1 analiza el desempeño macroeconômico y los vínculos entre crecimiento y liberalización económica. En la sección 2 se considera la evolución sectorial.
Finalmente, en la sección 3 se presenta una interpretación estructuralista de esta
evidencia.

El autor agradece los valiosos comentarios recibidos en dos seminarios internacionales organizados por la
Cepal.

*

32

1.

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

D E S E M P E Ñ O MACROECONÔMICO

El avance económico más destacado de los años noventa fue la creciente confianza
en las autoridades macroeconômicas de la región, generada por las mejoras en los
balances fiscales y por la reducción de las tasas de inflación. En promedio, los déficit
presupuestarios del Gobierno Central experimentaron una baja significativa en la segunda mitad de los años ochenta, permanecieron en un rango medio de 1 % a 2% del
PIB durante gran parte de la década siguiente, y sólo volvieron a aumentar hasta
niveles de aproximadamente 3% a partir de 1999. El progreso en esta área ha sido
desigual en la región, tal como demuestran las crisis fiscales que han afectado a
algunos países en los últimos años y los altos índices de endeudamiento del sector
público que continúan siendo característicos de varios países. El avance en la lucha
contra la inflación ha sido, en cambio, más uniforme y duradero. La inflación promedio en América Latina cayó paulatinamente hasta 2001, cuando alcanzó índices de un
dígito en la mayoría de los países. Los retrocesos en 2002, cuando la inflación promedio aumentó por primera vez en una década, se concentraron en unos pocos países y
fueron seguidos por una nueva reducción en 2003.
Sin embargo, la expectativa de que los avances en materia fiscal y el control de la
inflación se reflejarían en acceso a flujos estables de capital externo, altas tasas de
inversión y fuerte crecimiento económico no se materializó. Por su parte, el acceso a
los mercados de capitales internacionales fue evidente en los años noventa. Como
indica el gráfico II. 1, a comienzos de esa década hubo un vuelco de transferencias
netas de recursos de negativas a positivas. Los flujos financieros jugaron un papel
fundamental al inicio de esta reversión, pero fueron remplazados por la IED desde
mediados de los noventa. La crisis asiática generó un retorno a las grandes transferencias negativas de los flujos financieros, en magnitudes similares a aquellas de los
años ochenta. La IED actuó como un factor compensatorio hasta 2001, pero su brusca caída en 2002-03 generó, por primera vez en más de una década, una transferencia negativa de recursos netos totales.
Durante la segunda mitad de los ochenta, el crecimiento económico caracterizó el
desarrollo de sólo unas pocas economías latinoamericanas. Fue recién iniciada la
década de los noventa que tuvo lugar un proceso más generalizado de crecimiento en
la región, a lo cual sin duda contribuyó el acceso renovado a los flujos de capital;
éstos facilitaron la instrumentación de reformas estructurales y de políticas de estabilización ancladas al tipo de cambio; a su vez, el auge del financiamiento extemo fue
facilitado por las reformas (mediante regulaciones más liberales de la cuenta de capitales y privatizaciones, todo lo cual indujo mayoresflujos de IED). NO obstante, los flujos
de capital -y, particularmente, los flujos financieros- fueron determinantes importantes de las fluctuaciones del crecimiento económico, en especial de los episodios de
desaceleración económica ocurridos en 1995, y entre 1998 y 2003. Por consiguiente,
aunque el comercio y factores internos también desempeñaron un papel en la evolu-

L o s CAMINOS PARA SUPERAR LAS FRUSTRACIONES DE CRECIMIENTO DE AMÉRICA LATINA

33

Gráfico 11.1
TRANSFERENCIAS NETAS DE RECURSOS, 1970-2003
5 
4 -

- 5 -I

• Total

• Inversión extranjera directa

• Flujos financieros

Fuente: Cepal, sobre la base de datos del FMI.

ción económica después de las reformas, las fluctuaciones en la cuenta de capital
constituyeron el principal determinante del ciclo económico en América Latina.
El crecimiento regional ha sido frustrantemente bajo. Entre 1990 y 2003, la región
creció a una tasa anual promedio de sólo 2,6% (0,9% per cápita), mientras que en el
período 1950-1980 lo hizo a un promedio de 5,5% anual (2,7% per cápita) (cuadro
II. 1). La transición demográfica afectó adversamente las tendencias del crecimiento
per cápita durante el período de industrialización dirigido por el Estado (o sustitución
de importaciones), mientras lo contrario aconteció durante los noventa, cuando la
región se benefició de un bono demográfico. Ello se refleja en el hecho de que la
fuerza laboral creció en los noventa a tasas similares a las del período 1950-1980. En
consecuencia, como lo muestra el cuadro II. 1, el PIB por trabajador activo se desaceleró
más fuertemente que el PIB per cápita, lo cual es consistente con otras medidas de
desempeño de la productividad (ver la sección 3).
El manejo de la política macroeconômica ha sido en parte responsable de la sensibilidad del crecimiento económico a los flujos de capital, de algunos rasgos del
proceso de restructuración productiva y de la propensión a las crisis financieras internas. En efecto, un rasgo particular del período de reformas ha sido el peso que han
tenido los desestabilizadores automáticos (Stiglitz, 2003) asociados a déficit privados cubiertos con endeudamiento externo (más que a mayor deuda externa pública), lo cual ha generado tensiones entre las políticas macroeconômicas y los objetivos
de las reformas. En particular, la tendencia a la apreciación del tipo de cambio real
que caracterizó a los períodos de abundancia de financiamiento externo fue, en parte,
responsable de los problemas de ajuste enfrentados por los sectores productores de

34

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

Cuadro 11.1
CRECIMIENTO Y VOLATILIDAD EN AMÉRICA LATINA, 1950-2003
1950-1980

1980-2003

1990-2003

Crecimiento promedio del PIB
Promedio ponderado
Promedio simple
Países grandes y medianos
Países pequeños

5,5
4,8
5,2
4,5

2,0
2,0
2,0
2,1

2,6
2,9
2,7
3,0

Crecimiento promedio PIB per cápita
Promedio ponderado
Promedio simple
Países grandes y medianos
Países pequeños

2,7
2,1
2,4
1,8

0.1
0,0
0,1
-0,1

0,9
0,9
1,0
0,8

Crecimiento promedio PIB por trabajador
Promedio ponderado
Promedio simple
Países grandes y medianos
Países pequeños

2,7
2,4
2,7
2,2

-0,7
-0,9
-0,9
-0,9

0,0
0,0
0,0
-0,1

Volatilidad del crecimiento del PIB
Promedio ponderado
Promedio simple
Países grandes y medianos
Países pequeños

1,4
3,8
3,4
4,2

2,2
4,1
4,6
3,8

1,9
3,3
3,9
2,9

ICOR
Promedio simple8

3,8

9,5

6,8

Fuente: Cepal.
Países grandes y medianos: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela,
a1 Excluye Venezuela.

bienes y servicios comercializables internacionalmente en varios países, así como de
los ataques especulativos y del acentuado riesgo de crisis financieras internas que
tuvieron lugar en respuesta a una súbita detención de losflujos de capital. Asimismo,
la tendencia a adoptar políticas -fiscales y, especialmente, monetarias y crediticiasprocíclicas -que alientan un mayor endeudamiento y bajas tasas de interés en los
períodos de expansión, y una drástica contracción monetaria y altas tasas de interés
durante las crisis-, ha sido una causa notoria del inestable crecimiento económico y
de las crisis financieras nacionales. Cerca de la mitad de los países de América
Latina experimentó crisis financieras internas durante los años noventa, que absorbieron considerables recursos fiscales y cuasifiscales, y afectaron el funcionamiento
de los sistemas financieros, a veces durante períodos de tiempo prolongados (Cepal,
2001a, cap. 3, y 2001b; Ffrench-Davis, 2003; Ocampo, 2003b).

L o s CAMINOS PARA SUPERAR LAS FRUSTRACIONES DE CRECIMIENTO DE AMÉRICA LATINA

35

La dependencia del financiamiento externo estuvo también asociada con un deterioro estructural en la relación (trade-off) términos de intercambio/crecimiento (véase
más adelante) y con un alto grado de sensibilidad de la balanza comercial a la
actividad económica. La tendencia a sustituir el ahorro interno por el externo, que
caracteriza a los períodos de abundancia de flujos de capital, desempeñó un papel
similar. Más en general, el ahorro interno permaneció deprimido durante los años
noventa, generando una fuerte dependencia de los niveles de inversión de los montos de ahorro externo. Las tasas de inversión experimentaron una recuperación parcial -particularmente si se considera el promedio simple en vez del ponderado, lo que
indica que los países más pequeños lo hicieron mejor a este respecto-, pero ésta se
detuvo con la interrupción de losflujos de capital desde el estallido de la crisis asiática
(ver gráfico II.2). Más aún, la relación entre inversión y crecimiento se ha deteriorado, como refleja el elevado incremento de la relación capital/producto que ha caracterizado el período de reformas, tanto en países grandes como medianos y pequeños
(ver cuadro II. 1). Este aspecto no ha sido analizado extensamente y puede reflejar
tanto el hecho de que la volatilidad del crecimiento conlleva una alta tasa promedio de
subutilización de la capacidad productiva que se traduce en una reducción de la productividad de la inversión (Ffrench-Davis, 2005), como la significativa destrucción de
capital que generaron las reformas; en algunos países, éstas se tradujeron igualmente
en una mayor intensidad de capital en sectores líderes. Como veremos, estos resultados cuestionan el pretendido nexo entre reformas, clima efectivo para la inversión y
eficiencia de la misma.
Esta combinación de resultados sugiere que las políticas macroeconômicas deberían basarse en una definición más amplia de estabilidad, que reconozca la inexistencia de una correlación única entre sus definiciones alternativas y que existen, por
tanto, disyuntivas insalvables en el diseño de dichas políticas. De hecho, la evidencia
disponible para varios países indica que todas las formas de inestabilidad macroeconômica -inflación alta, inestabilidad real y frecuencia de crisis financieras nacionales- tienen un efecto adverso sobre el crecimiento económico (Loayza et al., 2002).
Dos lecciones del período histórico reciente son particularmente importantes a
este respecto. La primera es que la inestabilidad real tiene un costo elevado. Así, una
meta de inflación excesivamente estricta podría ser tan dañina como las antiguas
prácticas macroeconômicas que subestimaban los costos de la inflación. Las recesiones se traducen en una pérdida significativa de recursos, con efectos que pueden
ser duraderos: el capital humano del desempleado o del subempleado puede experimentar una pérdida permanente; los niños pueden abandonar la educación para siempre y las empresas sufrir pérdidas irreparables de sus activos tangibles e intangibles
(conocimiento tecnológico y organizacional, contactos comerciales, capital social acumulado y patrimonio reputacional, entre otros). La incertidumbre asociada con la
variabilidad de las tasas de crecimiento podría, en consecuencia, tener efectos adver-

36

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

Gráfico 11.2
INVERSIÓN FIJA COMO PORCENTAJE DEL PIB, 1970-2003
(Estimada a precios de 1995)

Promedio ponderado para América Latina

- - - . promedio simple

Fuente: Cepal.

sos más fuertes en la acumulación de capital que una inflación moderada. Dicha
volatilidad induce, en efecto, estrategias microeconómicas defensivas (aquellas
orientadas a proteger los activos coiporativos existentes de empresas que enfrentan
un ambiente hostil), antes que de estrategias ofensivas conducentes a altos índices
de inversión y al cambio técnico.
La segunda lección es que los déficit del sector privado son tan costosos como los
del sector público. Más aún, los balances (balance sheets) riesgosos del sector privado pueden ser tan dañinos como los desequilibrios deflujos de fondos. En economías financieramente liberalizadas, ambos pueden interactuar en forma no lineal con
los choques de la cuenta de capitales. La típica ausencia de una regulación y supervisión prudencial fuerte en las fases iniciales de la liberalización financiera es parte
de la historia. Más allá de ello, sin embargo, los ciclos de auge y contracción son
inherentes a los mercados financieros. Las expansiones del gasto privado y los riesgos en los balances tienden a acumularse durante los períodos de euforia financiera y
son la base de las crisis, una vez que se normalizan las condiciones excepcionalmente
positivas. En tales coyunturas, los agentes económicos tienden a subestimar la inconsistencia intertemporal que pudieran involucrar sus niveles de gasto y sus estrategias
financieras. Cuando la crisis conduce a una explosión financiera, los costos son extremadamente altos. La pérdida de activos puede barrer con años de acumulación de
capital. La socialización de las pérdidas puede ser el único camino para evitar una
crisis sistêmica, pero esto afectará el futuro desempeño fiscal (o cuasifiscal). Res-

L

CAMINOS PARA SUPERAR LAS FRUSTRACIONES DE CRECIMIENTO DE AMÉRICA LATINA

37

taurar la confianza en el sistema financiero toma tiempo, y el mismo sector financiero
desarrolla una aversión al riesgo, elemento que mina su habilidad para ejecutar sus
funciones económicas básicas.
Estas dos lecciones están básicamente interconectadas, debido al efecto adverso
que tiene la inestabilidad financiera sobre el ciclo económico de América Latina. Una
tarea esencial de la política macroeconômica es, por tanto, hacer frente a tal inestabilidad con herramientas anticíclicas apropiadas, basadas en la combinación de los
siguientes tres paquetes de políticas -cuya importancia relativa variará dependiendo
de las características estructurales y de la tradición de políticas macroeconômicas de
cada país: (i) políticas macroeconômicas -fiscal, monetaria y cambiaria- consistentes yflexibles, destinadas a impedir un aumento excesivo del nivel de endeudamiento
por parte de los agentes públicos y privados, y a anticiparse a desequilibrios tanto de
los precios macroeconômicos clave (tasas de cambio y de interés) como de los precios de los activos fijos y financieros; (ii) un sistema de regulación y supervisión
prudencial que tenga una clara orientación anticíclica (más estricto en períodos de
euforia financiera, a fin de contrarrestar los crecientes riesgos en que incurren los
intermediarios financieros); y (iii) una política de pasivos destinada a asegurar que se
mantengan perfiles de madurez apropiados en los compromisos financieros internos
y externos, públicos y privados. Las regulaciones prudenciales de la cuenta de capitales (es decir, aquellas que se aplican durante períodos de euforia para evitar el
endeudamiento excesivo) pueden desempeñar un papel tanto como política de pasivos que estimula flujos de largo plazo y como un instrumento que provee grados de
libertad adicionales para la adopción de políticas monetarias contracíclicas (Ocampo,
2003a y 2003b; Ffrench-Davis, 2003).
Para los países en desarrollo, manejar políticas macroeconômicas contracíclicas
no es una tarea fácil, debido a que los mercados financieros incentivan aumentos
insostenibles del gasto en períodos de euforia financiera, seguidos por sobreajustes
durante las crisis. Aún más, la globalización impone límites objetivos a la autonomía
nacional y exige un alto costo ante cualquier pérdida de credibilidad cuando los instrumentos de políticas internas son mal administrados. Por esta razón, puede ser necesario que la política macroeconômica anticíclica sea apoyada por instituciones e
instrumentos que ayuden a proveer credibilidad, incluyendo fondos de estabilización
fiscales y bancos centrales independientes. Ello también significa que un papel esencial de las instituciones financieras internacionales, desde el punto de vista de los
países en desarrollo, es contrarrestar los efectos procíclicos de los mercados financieros. Esto puede ser logrado suavizando los ciclos de auge y caída en su fuente,
mediante regulaciones adecuadas, y proporcionando a los países en desarrollo de
grados de libertad adicionales para adoptar políticas contracíclicas (por ejemplo, una
vigilancia adecuada e incentivos para evitar la acumulación de riesgos macroeconômicos y financieros durante los períodos de euforia financiera, y mecanismos para

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

38

suavizar los ajustes en caso de interrupciones abruptas en los flujos de capital privado)1.
De cualquier modo, es claro que los ciclos financieros agudos, las políticas
procíclicas y la volatilidad macroeconômica resultante explican en parte -pero ciertamente no todo- el magro crecimiento de América Latina durante el período de
reformas. Este hecho es destacado en el gráfico II.3. Hay una fuerte asociación
negativa entre la volatilidad macroeconômica (medida por la desviación estándar de
la tasa de crecimiento del PIB) y el crecimiento, pero este nexo está influido por
niveles de bajo crecimiento en economías con muy alta volatilidad del PIB (Argentina,
Uruguay y Venezuela). El resto tiene una volatilidad más baja, aunque también exhibe bajos ritmos de crecimiento promedio.
Gráfico 11.3
VOLATILIDAD Y CRECIMIENTO, 1990-2003
7,0

m 6,0

• Venezuela

C
L

«Argentina

« Uruguay

ã


D

S 5,0
c
Œ
1
O
£ 4,0

0

õ
•
O
1 3,0

c
tof
C
l
D

Paraguay

Brasil

«Bolivia

.§ 2,0
u

» Guatemala

«

0,0-1

1

,

0,0

1,0

2,0

,

,

3,0
4,0
Crecimiento promedio del PIB

,

,

5,0

6,0

Fuente: Cepal.

¿Es el grado de liberalización económica (reforma estructural, en la terminología
actual) lo que explica estos resultados? Este aspecto ha sido explorado en estudios
recientes, sin resultados concluyentes. La mera comparación del nivel de crecimien-

1. La relación negativa entre volatilidad y crecimiento del PIB ha sido ampliamente analizada. Ver, por
ejemplo, Fatás (2002) y Ramey y Ramey (1995). Hnatkovska y Loayza (2003) subrayan la considerable
intensificación de este efecto en las últimas dos décadas.

L

CAMINOS PARA SUPERAR LAS FRUSTRACIONES DE CRECIMIENTO DE AMÉRICA LATINA

39

to de los últimos años con el alcanzado durante la fase de industrialización dirigida por
el Estado, contradice la versión de que hay una fuerte asociación entre liberalización
económica y crecimiento. Es tan sintomática la debilidad de esta asociación, que
incluso quienes apoyan la liberalización económica ahora consideran los períodos de
industrialización dirigida por el Estado como la edad de oro, y las tasas de crecimiento alcanzadas durante ese período como un objetivo para el desempeño futuro
de América Latina2. Por otro lado, la evidencia antes presentada en cuanto al débil
comportamiento de la inversión y a la elevada relación incremental capital-producto,
cuestiona cualquier simple asociación entre la liberalización económica y una mejora
en el clima y en la eficiencia de la inversión.
La evidencia proveniente de las investigaciones de la Cepal indica que los vínculos entre las reformas y el crecimiento han sido, en el mejor de los casos, débiles: el
efecto de algunas reformas sobre el crecimiento fue positivo, el de otras negativo y el
balance se inclina hacia un efecto neto estadísticamente insignificante. Además, incluso si sus efectos a largo plazo hubiesen sido neutrales o positivos, su impacto de
corto plazo fue claramente negativo (Escaith y Morley, 2001 ; Stallings y Peres, 2000)3.
Estos resultados son coherentes con los de Lora y Panizza (2002) cuando se los
compara con los anteriores presentados en Lora y Barrera (1998). Mientras que en
el primer trabajo se estimaban fuertes efectos de las reformas sobre el crecimiento,
el último sólo calculó efectos débiles y temporales.
Aunque también el Banco Mundial ha sostenido que las reformas han tenido efectos significativos sobre el crecimiento a largo plazo, lo ha hecho basándose en una
investigación (Loayza et al., 2002) que mide los efectos de algunas características
de largo plazo en vez de los de las reformas en sí mismas. En efecto, los resultados
de estos autores muestran fuertes efectos positivos de la acumulación de capital
humano e infraestructura sobre el crecimiento económico de largo plazo. También
revelan efectos algo más débiles de la apertura comercial y de la profundidad financiera, pero no hacen estimaciones acerca del impacto de las reformas comerciales y
financieras internas.
En efecto, hay un equívoco significativo en el debate derivado de la tendencia a
mezclar reformas estructurales destinadas a reducir el papel del sector público en la
economía y a liberalizar los mercados con políticas macroeconômicas de estabilización, como asimismo de la tendencia a confundir características estructurales
con reformas estructurales liberalizadoras. Algunos reformadores agresivos introdujeron la liberalización junto a importantes programas de estabilización (por ejemplo,
Chile a mediados de los años setenta, Bolivia a mediados de los ochenta, y Argentina
y Perú a comienzos de los noventa), pero este patrón estuvo lejos de ser universal. La

2.
3.

Ver Kuczynski y Williamson (2003), págs. 305 y 29, respectivamente.
Ver, además, el agudo análisis de Correa (2002).

40

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

diferencia es sustancial, en la medida que los equilibrios macroeconômicos pueden
ser alcanzados con grandes diferencias en el grado de liberalización económica y, a la
inversa, economías liberalizadas pueden mantener significativos desequilibrios
macroeconômicos. Además, aun considerando que los equilibrios macroeconômicos
son esenciales para el crecimiento, hay evidencia de que los vínculos entre reformas
estructurales y crecimiento son a lo sumo débiles (Rodríguez y Rodrik, 2001). Esta
última aseveración es consistente con el hecho de que algunas características estructurales afectan al crecimiento económico -por ejemplo, la acumulación de capital
humano, las mejoras de infraestructura, y la apertura y profundidad financieras-,
pero todas ellas pueden ser alcanzadas con marcadas diferencias en el grado de
participación del sector público.
2 . INTEGRACIÓN A LA ECONOMÍA MUNDIAL Y RESTRUCTURACIÓN PRODUCTIVA

El débil desempeño del crecimiento no puede atribuirse a la falta de éxito de la liberalización económica para alcanzar uno de sus objetivos más directos: aumentar la
integración a la economía mundial. De hecho, desde 1990 hasta 2000, la región exhibió el más rápido crecimiento de volúmenes exportados en su historia (cerca del 9%
anual), muy superior a la tasa alcanzada por el conjunto del comercio mundial; el
retroceso de 2001-02 obviamente interrumpió este proceso, que se renovó en años
más recientes. El fuerte crecimiento de las exportaciones de México explica mucho
del dinamismo de las ventas externas en los noventa, pero el débil desempeño de las
exportaciones brasileñas durante ese período moderó igualmente el promedio de
América Latina. La mayoría de los otros países experimentó un saludable crecimiento real en las exportaciones, cercano al 8% promedio anual. Por otra parte, aunque
variable en respuesta a las estrategias de las diferentes multinacionales involucradas,
la IED registró un auge durante los noventa, como lo indica el gráfico II. 1.
De acuerdo con los análisis de la Cepal, la integración a la economía mundial
siguió dos patrones básicos de especialización, los que obedecen aproximadamente a
una división Norte-Sur en la región (Cepal, 2004; Mortimore y Peres, 2001). El
patrón del Norte se caracteriza por la exportación de manufacturas con un elevado
contenido de insumos importados (en su forma extrema, exportaciones de maquila),
principalmente dirigida al mercado de Estados Unidos, y que atrae IED asociada al
desarrollo de sistemas de producción integrados internacionalmente. Este patrón va
de la mano con exportaciones agrícolas tradicionales y nuevas exportaciones agrícolas en América Central, y con el crecimiento del turismo en los casos de México y el
Caribe. En cambio, el patrón Sur se caracteriza por una combinación de exportaciones extrarregionales de productos básicos y de manufacturas intensivas en recursos naturales con un comercio intrarregional diversificado, muchas de las cuales son
también intensivas en el uso de capital, y atrae principalmente IED vinculada a la

L

CAMINOS PARA SUPERAR LAS FRUSTRACIONES DE CRECIMIENTO DE AMÉRICA LATINA

41

búsqueda de recursos naturales o al acceso a los mercados nacionales (en el caso de
los servicios) y subregionales (en el de las manufacturas). En Brasil, ello va mezclado
con algunas manufacturas intensivas en tecnología y servicios, y tanto en ése como
en otros países, con exportaciones de manufacturas intensivas en mano de obra. Esto
implica que México y algunos países de América Central y el Caribe han estado
participando en mayor grado en los más dinámicos mercados mundiales de manufacturas, mientras que América del Sur se ha orientado al mercado menos dinámico de
productos básicos. Sin embargo, un análisis más detallado de los datos disponibles
sugiere que la mayoría de los países de América Latina se especializa en bienes que
no juegan un papel dinámico en el mercado mundial -es decir, incluso los exportadores
de manufacturas se concentran en segmentos no dinámicos (Cepal, 2002 y 2004).
Hay también un tercer patrón de especialización, que se encuentra en Panamá y en
algunas pequeñas economías de la Cuenca del Caribe, en el cual predomina la exportación de servicios (financieros, de turismo y transportes).
El contraste entre la dinámica internacionalización de las economías de América
Latina y el magro desempeño del PIB es consistente con una fuerte correlación de corte
transversal entre las exportaciones y el crecimiento del producto en la región (ver
gráfico II.4.A). Así, un mayor crecimiento de las exportaciones ha conducido a un más
rápido crecimiento del PIB en los países, pero el nexo entre crecimiento y exportaciones
se ha debilitado en todos ellos. Este resultado puede ser interpretado como un signo de
debilitamiento de los vínculos entre el comercio internacional, la IED y la producción
interna (y, por tanto, el PIB), y en consecuencia contradice la tesis tan discutida en los
estudios de los setenta y ochenta sobre las externalidades positivas asociadas a una
mayor integración a los mercados internacionales. De hecho, aquella apunta a una
reducción de los eslabonamientos tecnológicos y con el resto del PIB de los sectores
exportadores -que en forma creciente se proveen de bienes y servicios intermedios en
los mercados internacionales-Junto con la destrucción simultánea de los eslabonamientos
productivos generados por sectores de sustitución de importaciones que han sido incapaces de reconvertirse a actividades exportadoras o que solamente han podido hacerlo
mediante un incremento de su componente importado. El outsourcing de empresas
multinacionales, incluso en sectores no transables (por ejemplo, servicios) han contribuido a debilitar aún más sus eslabonamientos internos.
Por tanto, en un sentido significativo, muchos sectores internacionalizados tienen
un creciente componente de enclave: participan activamente en transacciones internacionales, pero mucho menos en la generación de valor agregado interno. De
hecho, los sectores intensivos en recursos naturales del patrón Sur de especialización podrían aportar más oportunidades para la formación de producción interna y
nexos tecnológicos, que las actividades de ensamble características del patrón Norte (ver Cepal, 2003, cap. III; y Banco Mundial, 2002).
Una forma particular como estas transformaciones han afectado los agregados
macroeconômicos es por sus efectos sobre la relación crecimiento económico/déficit

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

42

Gráfico 11.4
PATRONES DE ESPECIALIZACIÓN, EXPORTACIONES Y CRECIMIENTO
DEL PIB, 1990-2000
A. Exportaciones y crecimiento del PIB

B. Variación de la proporción de exportaciones no intensivas en recursos naturales
y crecimiento del PIB
7 -, Chile
•

6Argentina

1r

i

,
1

-20

-10

Costa Rica

República Dominicana

5-

3•Venezuela
2-

•

El Salvador

O Perú Bolivia
^ Guatemala
Uruguay
México
^
^Colombia
Brasil
_
O Ecuador o Paraguay

0-n

1

1

Honduras

1

i

1

0
10
20
30
40
50
Variación de la proporción de exportaciones no intensivas en recursos naturales
(puntos porcentuales)

1
60

Fuente: Cepal.

comercial4. El déficit comercial tendió a aumentar durante el período 1991-1997,
alcanzando niveles comparables con aquellos de los años setenta, pero con tasas de
crecimiento dos puntos porcentuales más bajas que las registradas en esa década
(ver gráfico II.5). Este fue el resultado conjunto de cambios estructurales en las
actividades de producción generados por la liberalización económica -incluyendo
vínculos domésticos más débiles entre los sectores internacionalizados- y de políticas
4.

Véase un análisis similar en Unctad (1999), donde se indica que este deterioro ha ocurrido para todo el
mundo en desarrollo, con la excepción de China y algunas otras economías asiáticas.

L

CAMINOS PARA SUPERAR LAS FRUSTRACIONES DE CRECIMIENTO DE AMÉRICA LATINA

43

Gráfico 11.5
RELACIÓN DE CORRESPONDENCIA ENTRE LA BALANZA COMERCIAL
Y EL CRECIMIENTO, 1951-2003

— • —

Déficit comercial (% del PIB)

• —

Transferencias netas de recursos (% del PIB)

Fuente: Cepal.

macroeconômicas de corto plazo sesgadas hacia la apreciación cambiaria real generada por influjos masivos de capital. La fuerte dependencia de un financiamiento
externo volátil fue un efecto pero también una causa de este deterioro. Este empeoramiento del trade-off crecimiento/déficit comercial es aún peor si se usa como
punto de referencia a los años cincuenta y sesenta, cuando el crecimiento rápido
estuvo acompañado de pequeños excedentes comerciales. Este proceso empeoró
más durante 1998-2003, cuando el déficit comercial permaneció obstinadamente alto
a pesar del lento crecimiento económico.
Un efecto paradójico de las políticas orientadas a una mayor integración a la
economía mundial fue el dinamismo relativo de los sectores productores de bienes y
servicios comercializables internacionalmente versus los no transables en muchos
países (Cepal, 2001a, caps. 4 y 5; Stallings y Peres, 2000; Katz, 2000). Sectores no
transables, como el transporte, las comunicaciones, la energía, los servicios financieros y la construcción, fueron de hecho dinámicos, particularmente durante la fase
expansiva del ciclo económico regional. Entre los sectores transables, el manufacturero fue el más afectado en comparación con su propio patrón histórico previo a la
crisis de la deuda. Esto fue particularmente cierto en las industrias más tradicionales,
intensivas en trabajo (vestuario, calzado y manufacturas de cuero y muebles, entre
otros), con la excepción de las industrias asociadas con actividades de ensamble en
zonas francas (maquila). Los sectores manufactureros con mejor desempeño inclu-

44

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

yen actividades de maquila, la industria automotriz (favorecida en México por el
acceso al mercado estadounidense y en América del Sur por mecanismos específicos de protección de los acuerdos de integración), algunas industrias de procesamiento de recursos naturales y ciertas actividades orientadas a los mercados internos
durante los períodos de expansión de la demanda (tales como materiales de construcción, bebidas y procesamiento de alimentos).
La mezcla entre el crecimiento de sectores transables y no transables fue diversa
a lo largo de la región durante los noventa y no siguió a la división Norte-Sur que
caracterizó a los patrones de especialización comercial. La asociación entre patrones
de especialización y dinamismo relativo de las manufacturas fue, por otra parte, bastante fuerte (Cepal, 2001a). Las economías especializadas en exportación de manufacturas se caracterizaron por un rápido crecimiento relativo de la producción industrial,
mientras que lo opuesto ocurrió en las economías especializadas en exportaciones
intensivas en recursos naturales. Las tendencias del empleo -particularmente en el
sector manufacturero- fueron también más positivas bajo el patrón del Norte (Cepal,
2004; Stallings y Weller, 2001).
Debe resaltarse que, contrariamente a la literatura sobre la maldición de los recursos naturales y a la significativa evidencia del deterioro a mediano y largo plazo
de los términos de intercambio de los productos básicos durante las dos décadas
previas (Ocampo y Parra, 2003), ni las exportaciones ni el crecimiento del PIB total
han estado asociados con algún patrón de especialización particular (gráfico II.4.B).
Chile es el ejemplo más sobresaliente de un país especializado en exportaciones intensivas en recursos naturales que experimentó un rápido crecimiento de las exportaciones y del PIB en los noventa. Ecuador y Venezuela son casos opuestos. México ha
extraído un crecimiento del PIB relativamente lento de su extraordinaria expansión y
diversificación exportadora. En este sentido, otros exportadores de manufacturas,
como Costa Rica, El Salvador y especialmente República Dominicana, tuvieron un
desempeño más positivo. Como indicamos anteriormente, el alto contenido de insumos
importados de las exportaciones de manufactura y la tendencia a especializarse en
tareas tecnológicamente más simples dentro de los sistemas de producción internacionalmente integrados, pueden resultar en exportaciones intensivas de recursos naturales que generan más valor agregado nacional y eslabonamientos que las exportaciones
de manufactura.
El lento crecimiento del PIB estuvo asociado con un pobre comportamiento de la
productividad, pero las relaciones causales involucradas deben ser estudiadas cuidadosamente. Particularmente, la interpretación neoclásica utilizada en la mayor parte
de los estudios sobre la materia -la cual supone que el PIB es determinado por el
crecimiento de la productividad-, no es la más adecuada. Incluso en algunos de los
sectores manufactureros donde la productividad aumentó, la distancia con las economías industrializadas se amplió durante los años noventa. En efecto, en un gran nú-

L

CAMINOS PARA SUPERAR LAS FRUSTRACIONES DE CRECIMIENTO DE AMÉRICA LATINA

45

mero de países y actividades manufactureras, la brecha de productividad respecto de
Estados Unidos disminuyó más rápidamente durante los setenta y ochenta que en los
años noventa, reflejando en parte un más lento tránsito tecnológico en la industria
manufacturera de este país durante las dos primeras décadas. En los niveles
subsectoriales, el acortamiento de la brecha tecnológica tuvo más que ver con el
ritmo de crecimiento económico en sectores y países determinados, que con los patrones de acercamiento tecnológico inducido por el proceso de reformas (Katz, 2000).
En términos más generales, las tendencias de la productividad reflejan una gran
discrepancia entre la evolución positiva de esta variable en un grupo de empresas y
sectores exitosos, y su pobre comportamiento a nivel agregado. El crecimiento de la
productividad total de factores (PTF) disminuyó en relación con su ritmo previo a la
crisis de la deuda (ver Hofman, 2001, y cuadro H.2). Más aún, el análisis del efecto
conjunto de la productividad y las elasticidades del comercio sugiere que la reducción
de la brecha tecnológica respecto de la frontera mundial no fue suficiente para compensar el extraordinario incremento en la elasticidad/ingreso (bruta) de la demanda
por importaciones, con el consecuente deterioro del multiplicador del comercio (razón entre brecha tecnológica y elasticidad de importaciones), generando así efectos
globales adversos sobre el crecimiento (Cimoli y Correa, 2005). La desaceleración
que experimentó la productividad del trabajo fue más aguda, como lo muestra el
cuadro II. 1. El incremento del desempleo y en especial del subempleo, debido principalmente al magro crecimiento económico total, afectó a la productividad laboral
agregada. El desempeño global de la productividad refleja el hecho de que el empleo,
el capital y la capacidad tecnológica - e incluso a veces la tierra- desplazados de los
sectores y empresas que estaban siendo objeto de una restructuración productiva no
fueron adecuadamente reubicados en sectores dinámicos.
Estos patrones de comportamiento de la productividad reflejan uno de los rasgos
principales de los procesos de restructuración productiva que caracterizaron a la
región durante el período de la reforma: la mayor diversidad de sectores y agentes
productivos al interior de cada economía -dualismo creciente o heterogeneidad
estructural, para usar la terminología tradicional de la Cepal. Esto indica que las
expectativas de que el incremento de la productividad en los sectores internacionalizados se expandiría a toda la economía, permitiendo así un rápido crecimiento
económico global, probaron ser excesivamente optimistas. La productividad sí aumentó en las empresas y sectores dinámicos, y la competitividad externa, la IED y
las privatizaciones jugaron un papel importante en ese proceso. Sin embargo, contrariamente a las expectativas de los reformadores respecto de los eslabones
neoclásicos, estos choques positivos de productividad no se diseminaron, sino que
incluso condujeron a una mayor dispersión en los niveles de productividad relativa al
interior de estas economías.

46

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

Cuadro 11.2
PRODUCTIVIDAD TOTAL DE LOS FACTORES, 1950-2002
1950-1980

1980-1990

1990-1997

1997-2000

1990-2002

Argentina

1,2

-2,2

4,6

-4,5

0,7

-2,9

3,9

-5,2

0,0

-1,9
-2,9

1,3
-0,2

-0,2
-1,5

-0,5

-1,5
-2,2

0,0
-0,8

-0,3
-1,4

-0,1

1,4

Colombia
PTF
PTFDA

2,4
1,4

1,6

-1,2

-0,8

0,4
-0,4

Costa Rica
PTF
PTFDA

2,3
1,3

-1,1

-2,0

0,1

Chile
PTF
PTFDA

1,6
0,9

0,5
-0,6

Ecuador
PTF
PTFDA

3,0
1,9

-1,6
-2,6

0,0

México
PTF
PTFDA

1,9
0,5

-1,4

-0,2

-1,9

Perú
PTF
PTFDA

1,8
0,9

Venezuela
PTF
PTFDA

PTF
PTFDA

0,6

Bolivia
PTF
PTFDA

0,5

Brasil
PTF
PTFDA

América Latina
Promedio simple
PTF
PTFDA

1,6
2,6

0,6

0,6

1,2

-1,7

1,0

0,7

-1,0

1,1

-0,2

0,0

4,6
3.8

-0,5

2,4

-1,1

1,7

0,8

-1,8

-0,3

-2,5

-1,0

-0,5
-1,7

-0,3

-0,7

-3,7
-4,7

2.9
2,5

-1,0
-1,4

0,9

1,9
0,5

-1,4
-2,7

2,2
1,4

-2,2
-2,7

0,3
-0,3

2,0

-1,4

1,9

-1,1

0,6

-1,9

-0,2

-1,1
-2,0

-0,6

1,0

-2,3

Promedio ponderado (PIB 2001 a precios de 1995)
PTF
2,1
-1,4
PTFDA
1,0
-2,2
Fuente: Hofman (2001) y datos entregados por el autor.
PTFDA: Productividad total de los factores doblemente acrecentada.

1,1
1,1
0,4

-1,1

1,2

0,2

LOS CAMINOS PARA SUPERAR LAS FRUSTRACIONES DE CRECIMIENTO DE AMÉRICA LATINA

3.

47

U N A INTERPRETACIÓN ESTRUCTURALISTA ( Y , PARTICULARMENTE,
SCHUMPETERIANA-HIRSCHMANIANA)
RESTRUCTURACIÓN

DE LA PRESENTE

PRODUCTIVA

Tal como lo indica la evidencia expuesta anteriormente, comprender por qué el crecimiento ha sido tan frustrante en América Latina durante el período posterior a las
reformas requiere observar tanto las dinámicas macroeconômicas como las estructurales. En esta sección, nos concentraremos en estas últimas, rescatando variantes
históricas del estructuralismo en el pensamiento económico. Este enfoque hace énfasis en los estrechos vínculos entre la dinámica estructural, la inversión y el crecimiento económico. De acuerdo con esta visión, el crecimiento económico no es un
proceso lineal, en el que empresas representativas crecen, o nuevas empresas
representativas responden al clima de inversiones generado por las condiciones
macroeconômicas y las reformas estructurales, sino uno más dinámico en donde
algunos sectores y empresas crecen y se proyectan y otras desaparecen, transformando así completamente las estructuras económicas. Este proceso involucra un
fenómeno repetitivo de destrucción creativa -para usar la metáfora de Schumpeter
(1962, cap. VIII). No todos los sectores tienen la misma habilidad para inyectar
dinamismo a la economía; esto es, de propagar el progreso técnico, según el
concepto propuesto por Prebisch (1952). Las complementariedades (externaiidades)
entre empresas y entre sectores productivos, conjuntamente con sus efectos macroeconômicos y distributivos, pueden producir saltos súbitos en el proceso de crecimiento o detenerlo (Rosenstein-Rodan, 1943; Taylor, 1991 ; Ros, 2000), generando así
fases sucesivas de desequilibrio -tal como plantea la clásica visión de Hirschman
(1961). La subutilización de recursos es esencial para que se sostenga esta dinámica,
por lo cual no es esperable que las economías operen a plena capacidad de empleo de
sus recursos. Como la habilidad técnica y el conocimiento no están disponibles con la
especificidad requerida, las empresas requieren para crecer de un intenso proceso de
adaptación y aprendizaje, estrechamente ligado al aprendizaje en la producción, lo
cual a su vez determina en gran medida la acumulación de habilidad técnica, comercial y organizativa -las empresas siguen en este sentido un camino evolutivo.
El tema central de esta literatura es que la dinámica de las estructuras productivas
es la determinante básica de los cambios en los impulsos del crecimiento económico.
Esta dinámica interactúa con un ambiente macroeconômico estable, en su definición
amplia (ver la sección 1). Así se genera una retroalimentación positiva, que da como
resultado un círculo virtuoso de rápido crecimiento económico o si, por el contrario,
la dinámica de restructuración productiva o la estabilidad macroeconômica están
ausentes, los efectos sobre el crecimiento serán negativos. Un ambiente institucional
favorable y un suministro adecuado de capital humano, de capital a largo plazo y de
infraestructura también juegan un papel esencial en este proceso, pero más como
marco que como determinantes activos del impulso de crecimiento (Ocampo, 2005).

48

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

Desde este punto de vista, la habilidad para generar constantemente nuevas actividades dinámicas es la esencia del desarrollo exitoso. En tal sentido, dado un contexto macroeconômico e institucional propicio, el crecimiento es esencialmente un proceso
mesoeconómico, debido a que su determinante esencial -la dinámica estructural- es
un fenómeno mesoeconómico que resume la evolución conjunta de la composición
sectorial de la producción, de los eslabonamientos intra e inter sectoriales, de las
estructuras de mercado, del funcionamiento de los mercados de factores y de las
instituciones que apoyan a todos ellos. Los cambios microeconómicos dinámicos son
ingredientes necesarios, pero lo que realmente importa son los procesos que tienen
lugar en el conjunto del sistema.
A este respecto, la dinámica de estructuras productivas puede ser visualizada
como la interacción entre dos fuerzas básicas: (i) la innovación (el nexo Schumpeteriano), entendida como el desarrollo de nuevas actividades y nuevos modos de
realizar otras ya existentes, y los procesos de aprendizaje y difusión que caracterizan la materialización de sus potencialidades y su diseminación a través del sistema
económico, y (ii) las complementariedades,
eslabonamientos o redes (el nexo
Hirschmaniano) entre empresas y actividades productivas, y las instituciones requeridas para su consolidación, cuya maduración está también sujeta al aprendizaje.
Como puede verse, la subutilización de recursos es esencial para garantizar una oferta elástica de factores productivos, condición esencial para que estos procesos dinámicos desplieguen plenamente sus efectos (Ros, 2000). La movilidad internacional
de factores también puede contribuir a estos resultados.
Estos diferentes mecanismos proveen funciones complementarias: las innovaciones son los motores básicos del cambio; su difusión y la creación de los eslabonamientos
productivos, los mecanismos por los cuales generan efectos a través del sistema; el
aprendizaje y la difusión de las innovaciones y el desarrollo de complementariedades
generan economías de escala dinámicas, ingrediente esencial para el incremento de
la productividad; el último elemento determina la elasticidad requerida por el sistema
para que el primero opere como la fuerza motriz del crecimiento económico.
La innovación incluye la creación de empresas y actividades productivas, pero
también la destrucción de otras. La mezcla específica entre creación y destrucción es crucial. El término acuñado por Schumpeter (1962) -destrucción creativaindica creación neta. Por supuesto que esto es esencial para el crecimiento, pero no
es necesariamente el resultado esperado en cualquier lugar y momento. La actividad
económica puede sufrir en algunos casos una destrucción a gran escala, y en otros un
efecto mixto negativo: creación destructiva.
Un factor común a la mayoría de las formas de innovación es que éstas involucran la
creación de conocimiento o, más explícitamente, la capacidad de aplicarlo a la producción.
Por tanto, aquéllas hacen énfasis en el papel del conocimiento como fuente de poder en el
mercado. Siguiendo este enfoque, el éxito en el desarrollo económico puede ser visto

LOS CAMINOS PARA SUPERAR LAS FRUSTRACIONES DE CRECIMIENTO DE AMÉRICA LATINA

49

como la habilidad para crear empresas capaces de aprender y apropiarse del conocimiento y de generar, en el largo plazo, nuevo conocimiento (Amsden, 2001).
En los países industrializados, el mayor incentivo para innovar proviene de las
ganancias extraordinarias que pueden obtener las empresas pioneras que introducen
cambios técnicos, comerciales u organizativos, que abren nuevos mercados o encuentran nuevas fuentes de materias primas. Este incentivo es necesario para compensar las incertidumbres y riesgos inherentes a la innovación, así como el alto costo
en que incurren al desarrollar nuevas habilidades, debido a la naturaleza incompleta
del conocimiento que poseen inicialmente y a la ausencia de complementariedades
sectoriales -características que sólo poseen las actividades ya desarrolladas. En los
países en desarrollo, las innovaciones están básicamente asociadas a la diseminación
de nuevos productos, tecnologías, estrategias comerciales o formas de organización
previamente creadas en los centros industriales. Estos representan los blancos móviles que generan las ventanas de oportunidades abiertas a los países en desarrollo
(Pérez, 2001). Las ganancias extraordinarias de los innovadores están generalmente
ausentes y, de hecho, la producción habitualmente involucra entrar en actividades
maduras con más bajos márgenes de ganancias. Por tanto, los costos de entrada no
están vinculados al desarrollo de nuevas habilidades, sino a su proceso de adquisición,
afianzamiento y adaptación, así como a la generación de información, a la creación
de una reputación en los nuevos mercados y - e n especial- al aprovechamiento de
oportunidades para reducir los costos de irrumpir exitosamente en los canales de
comercialización establecidos. Los costos de ingreso pueden resultar prohibitivos para
nuevas empresas; en este caso, las posibilidades abiertas a los países en vías de
desarrollo estarán limitadas a la atracción de multinacionales que deseen cambiar la
ubicación de sus centros de producción.
Todos estos procesos requieren de inversión y aprendizaje. De hecho, las innovaciones están intrínsecamente ligadas a la inversión, debido a que requieren tanto de
inversión física como en intangibles -particularmente tecnología de aprendizaje y
diseño de estrategias de.comercialización. Más aún, considerando que las actividades innovadoras son las de más rápido crecimiento en cualquier economía, requieren
de grandes inversiones. Estos hechos, junto a la decreciente necesidad de inversión
que caracteriza a las actividades establecidas, implican que la formación de capital
global depende directamente del peso relativo que las actividades innovadoras tienen
en la economía y de su intensidad de capital. Por tanto, la gran inversión está asociada a una elevada tasa de innovación y al cambio estructural.
Por otro lado, las innovaciones involucran aprendizaje. La habilidad técnica debe,
de hecho, experimentar un proceso de aprendizaje y maduración que esté íntimamente ligado a la experiencia productiva. En general, para reducir las brechas tecnológicas que caracterizan a la jerarquía económica internacional -para dar un salto, en
el estricto sentido del término- es necesaria una ambiciosa estrategia de investigación y desarrollo, y otra educativa. Los conceptos teóricos esenciales para entender

50

CRECIMIENTO ESQUI VO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

la dinámica de aprendizaje han sido suministrados por las teorías evolutivas del
cambio técnico 5 . Éstas resaltan el hecho de que la tecnología es en gran medida de
naturaleza tácita - e s decir, no puede ser descrita o transmitida completamente- lo
cual implica que no está totalmente disponible, que es imperfectamente negociable, y
que la excelencia en su uso no puede darse en forma separada de la experiencia
productiva, por lo que tiene un fuerte componente de aprendizaje por experiencia.
Dado el dualismo existente -productores situados en muy diferentes fases en la organización de la producción y de la tecnología, y con grados variables de acceso a la información y a los mercados de factores-, los países en desarrollo siempre tendrán una masa
considerable de subempleo o informalidad. Podría también haber una variedad de procesos endógenos que juegan un papel fundamental en la dinámica de la inversión y el ahorro
internos. Más aún, como los países en desarrollo están atrasados en las áreas de producción, tecnología y desarrollo institucional, siempre existe la posibilidad de acelerar
proactivamente el aprendizaje de la tecnología y el desarrollo de las instituciones. En tales
circunstancias, el predominio de las fuerzas creativas sobre las destructivas genera círculos virtuosos de crecimiento acelerado; esto se refleja en la absorción de un número
creciente de trabajadores en las actividades dinámicas, la existencia de significativas oportunidades de inversión, la creación inducida de ahorro y los procesos acelerados de aprendizaje de tecnología y desarrollo de las instituciones. El predominio de las fuerzas destructivas
tiene el efecto opuesto: da lugar a un círculo vicioso que lleva a una heterogeneidad
estructural, que conduce a la absorción de los excedentes de mano de obra en actividades
menos productivas, a la reducción de los incentivos a la inversión, a la destrucción de la
capacidad de ahorro y a la pérdida de experiencia productiva, todo lo cual acentúa el
retraso tecnológico y el debilitamiento de las instituciones.
A nivel agregado, estos procesos generan cambios en la productividad -del trabajo o total de factores-, dependiendo de si el dualismo crece o disminuye y del comportamiento de esta variable a nivel microeconómico. El hecho de que algunas unidades
económicas estén alcanzando la frontera tecnológica gracias a los incentivos generados por un ambiente competitivo o a su propio esfuerzo de aprendizaje, no significa
necesariamente que la productividad agregada de la economía exhibirá un grado de
progreso similar. El proceso mismo puede hacer que los recursos productivos sean
subutilizados o inutilizados (aumentando así el dualismo), lo cual tiene un efecto negativo sobre la productividad total.
En las últimas décadas, fuerzas externas positivas y negativas han generado tanto
creación como destrucción de actividades productivas. La revolución tecnológica asociada a la ciencia informática y a las comunicaciones, la desintegración de las cadenas
productivas en los países industrializados, que ha permitido exportar actividades de

5.

Ver, especialmente, Nelson y Winter (1982); Nelson (1996); Dosi el al. (1988); con respecto a los países
en desarrollo, ver Lall (1990); Katz y Kosacoff (2003).

L

CAMINOS PARA SUPERAR LAS FRUSTRACIONES DE CRECMIENTO DE AMÉRICA LATINA

51

ensamble a los países en desarrollo, y la creciente demanda de servicios en la industria
de turismo internacional están entre los factores positivos. El debilitamiento de muchos
mercados de materias primas, acompañado del deterioro del precio real de estos productos, es uno de los elementos negativos. Sin embargo, los cambios asociados con el
proceso de reforma estructural han jugado un papel tanto o más decisivo.
El impacto de estos procesos ha sido disímil. Desde un punto de vista positivo, han
promovido la innovación en la medida que las empresas se han esforzado en ser más
competitivas; los equipos e insumos se han abaratado como resultado de la reducción
de aranceles; las firmas han tenido un incentivo para entrar en los mercados externos;
se han abierto nuevas fuentes de materias primas y se han establecido nuevas estructuras de mercado en los sectores privatizados, obteniendo en algunos casos ganancias
derivadas del bajo precio de venta de aquellos bienes (es decir, considerables subsidios
implícitos para los compradores) y de los inadecuados mecanismos de regulación de
dichas actividades. Pero, al mismo tiempo, las economías se han visto afectadas por
muchas fuerzas destructivas. Algunos sectores productivos desaparecieron por no poder competir con las importaciones; productores de bienes y servicios transables sufrieron la reducción de los fondos internos (ganancias no distribuidas), como resultado de la
menor protección, la apreciación del tipo de cambio real y la pérdida de la capacidad
tecnológica construida durante la fase anterior debida, entre otras cosas, al desmantelamiento de los centros de desarrollo tecnológico y laboratorios (de las empresas
privatizadas). Estas situaciones se han visto agravadas por la inestabilidad macroeconômica que ha prevalecido en las dos últimas décadas.
La formación de sistemas de producción internacionalmente integrados ha dado
lugar a cambios significativos en las complementariedades -debido a la desintegración de las denominadas cadenas de valor-, y procesos productivos antes efectuados
en un lugar, hoy se realizan en muchos sitios diferentes. Como los sistemas de comunicaciones e información han mejorado, algunos factores, como la ubicación cerca de los
abastecedores de insumo, han dejado de ser relevantes, mientras otros -por ejemplo, el
acceso a servicios financieros y de infraestructura- han cobrado mayor importancia.
En todo caso, el hecho de que la tendencia a la especialización se haya incrementado
en vez de reducirse, es una prueba de que las complementariedades y el fenómeno
asociado de aglomeración espacial de ciertas actividades económicas todavía desempeñan un papel importante.
A este proceso también ha contribuido el debilitamiento de muchas instituciones
públicas y privadas que habían sido creadas para apoyar el desarrollo productivo
durante la fase anterior. Con el rechazo de la intervención estatal en la producción, no
se realizaron esfuerzos orientados a sustituirlas con nuevas instituciones. No obstante, se establecieron redes para promover las exportaciones, se crearon zonas de libre
comercio, se promovió activamente el turismo, se mejoraron los mecanismos de regulación en el sector minero y algunos gobiernos alentaron el desarrollo de conglomerados productivos (clusters), especialmente a nivel local. Estos desarrollos sirven de

52

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

cimientos sobre los cuales los países pueden construir nuevas estrategias de desarrollo productivo para el futuro.
Como lo demuestra la evidencia presentada en la sección 2, la tendencia a subestimar el papel de las políticas orientadas al apoyo de la producción no fue neutra
desde el punto de vista del crecimiento económico y los eslabonamientos sociales.
Esta visión se refleja también en una abundante literatura según la cual no hay una
relación estricta entre neutralidad de los incentivos y reformas estructurales 6 . Así,
es esencial que las políticas y estrategias de desarrollo productivo se reactiven para
asegurar el progreso hacia una economía dinámica. Respecto del cambio estructural,
el objetivo fundamental es facilitar y dar impulso a las actividades productivas fomentando las innovaciones, desarrollando las complementariedades que ellas necesitan
para madurar, incluyendo el apoyo institucional; como contraparte, las actividades
que tienden a ser desplazadas necesitan ser restructuradas de un modo ordenado,
para facilitar la trasferencia de recursos a los nuevos sectores.
El ambiente macroeconômico también ha sido un determinante clave del peso
relativo de los procesos creativos y destructivos en las actividades productivas. La
eliminación de la hiperinflación y el mejoramiento de los equilibrios fiscales fueron
ciertamente factores positivos. No obstante, otros aspectos de la conducción macroeconômica tendieron a acentuar los efectos destructivos y a debilitar algunos de los
creativos. La marcada conducta procíclica de la demanda agregada, de los flujos de
capital externo y de los precios macroeconômicos clave -como el tipo de cambio y la
tasa de interés reales-, generó tensiones que amenazaron la supervivencia de muchas empresas, especialmente pequeñas y medianas. Los productores de bienes y
servicios transables fueron especialmente afectados, ya que perdieron la protección
de la cual gozaban anteriormente (Cepal, 1998). La súbita eliminación de subsidios,
como resultado de las reformas fiscales y crediticias, y las drásticas reformas comerciales que se instrumentaron, implicaron el cierre de diversas actividades. Si los cambios se hubiesen efectuado en forma más gradual, aquéllas habrían tenido mayores
posibilidades de reconvertirse productivamente. En vez de eso hubo sobredestrucción.
La debilidad de los segmentos de largo plazo del mercado de capitales y las
revaluaciones cambiarías, ocurridas en muchos países entre 1991 y 1994 y durante el
bienio 1996-1997, también contribuyeron a desalentar los procesos creativos y a intensificar los procesos destructivos.
A lo largo del último siglo, el crecimiento acelerado del mundo en desarrollo ocurrió en un contexto de estrategias de cambio estructural, las que, junto a ambientes financieros y macroeconômicos que eran conducentes al desarrollo, dieron lugar
a procesos dinámicos de acumulación de capital (Rodrik, 1999) 7 . Esto lo ilustra cla6.
7.

Ver, por ejemplo, los estudios mencionados en Helleiner (1992); Roberts y Tybout (1996); Rodríguez y
Rodrik (2001).
El autor denomina estrategias de inversión lo que aquí llamamos estrategias de cambio estructural.

LOS CAMINOS PARA SUPERAR LAS FRUSTRACIONES DE CRECIMIENTO DE AMÉRICA LATINA

53

ramente el rápido despegue de las economías asiáticas. El crecimiento vigoroso que
logró América Latina durante el período de industrialización dirigida por el Estado fue
también resultado de una estrategia de cambio estructural basada en algunos casos
en la profundización de la sustitución de las importaciones, y en la mayoría de ellos en
modelos mixtos que combinan la sustitución de importaciones con la promoción de
las exportaciones (Cárdenas, Ocampo y Thorp, 2003, cap. 1). A diferencia de los
países asiáticos, en América Latina y el Caribe no siempre hubo un grado aceptable
de estabilidad macroeconômica para estos procesos, especialmente después de la
avalancha de recursos externos que llegó durante los años setenta.
Durante la fase actual de desarrollo, esto significa que deben adoptarse estrategias
de cambios estructurales que puedan servir de marco al crecimiento dinámico del sector productivo. Estas estrategias deben ser consistentes, por supuesto, con los nuevos
escenarios externo e interno. En este sentido, cabe hacer cinco consideraciones básicas. Primero, el énfasis principal debe ser la integración de las economías de la región
en la economía mundial y el apoyo a los procesos de integración en marcha. Esto
requiere desarrollar cadenas y conglomerados productivos regionales y subregionales
en el marco de los procesos de integración, generando actividades complementarias a
las exportadoras, tanto para mejorar el valor agregado de bienes y servicios de exportación, como para impulsar otras actividades productivas. Segundo, debe haber un equilibrio apropiado entre la iniciativa individual -decisiva para comenzar un proceso dinámico
de innovación- y el establecimiento de sistemas de coordinación e incentivos públicos,
y estos últimos deben ser compatibles con las normas internacionales, sobre todo con
aquellas de la Organización Mundial de Comercio. No obstante, aunque es prioritario
utilizar la capacidad de maniobra que proporcionan los acuerdos existentes, los países
en desarrollo deben contar con mayores grados de libertad para la adopción de políticas
de desarrollo productivo, que fueron fuertemente restringidos en la Ronda Uruguay; en
especial, debe permitírseles aplicar políticas selectivas y criterios de desempeño para
alentar las innovaciones y crear las complementariedades que son esenciales para el
desarrollo. Tercero, todos los incentivos deben concederse en función de criterios de
desempeño de los sectores privados beneficiados. Cuarto, el concepto de políticas
públicas en este cambio no debe ser entendido necesariamente como políticas gubernamentales; por el contrario, existe una amplia gama de instituciones públicas y privadas que pueden jugar un papel activo en este campo; cada país debe optar por la
variante que mejor se acomode a sus instituciones y necesidades. Finalmente, estas
políticas deben aplicarse en un contexto macroeconômico favorable a la restructuración
del aparato y a la inversión productiva.
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Capítulo III
ESTABILIDAD MACROECONÔMICA E INVERSIONES
DE LOS FONDOS DE PENSIONES! EL CASO DE CHILE

Roberto

Zahler*

INTRODUCCIÓN

El crecimiento en América Latina ha sido frustrantemente lento, a pesar de una década
y media de reformas más bien profundas (Ocampo, 2005). Durante este período, el
crecimiento de la región se ha desviado de aquel de la principal economía del mundo y
ha avanzado más lentamente que el promedio mundial (Ffrench-Davis, 2005). El entorno macroeconômico ha sido una variable decisiva, sustentando tanto una baja formación de capital como una gran inestabilidad de la actividad económica.
Entre las reformas más significativas destacan las de los mercados financieros y
del financiamiento de las pensiones. La mayoría de los análisis de los fondos de
pensiones toma como dado el entorno macroeconômico en el que ellos están insertos
y se enfoca en las condiciones microeconómicas bajo las cuales es maximizado su
retorno y/o minimizado su riesgo. Este capítulo estudia algunas implicaciones macroeconômicas del comportamiento de importantes inversionistas institucionales nacionales,
básicamente fondos de pensiones, en EES. El estudio distingue entre las implicaciones
de largo plazo sobre el proceso de ahorro/inversión, y el impacto macroeconômico de
corto plazo en los mercados cambiario y/o financiero domésticos. El énfasis está
concentrado en el segundo tema.
La sección 1 resume los principales temas asociados a las implicaciones macroeconômicas de los flujos de capitales en EES. Este antecedente es importante porque los
inversionistas institucionales, dado su tamaño y/o regulación, cuando se les permite bajo
ciertas condiciones invertir en el extranjero, podrían desempeñar un papel importante en
la interrelación entre los mercados financieros y cambiarios locales e internacionales. Y
dicha interrelación puede causar significativos efectos macroeconômicos de corto plazo.
La sección 2 analiza el impacto macroeconômico de largo plazo de los inversionistas institucionales en EES. Debido a las sustanciales cantidades de fondos que
manejan, juegan un papel importante en el proceso de ahorro/inversión y su comporE1 autor agradece a Ricardo Ffrench-Davis, Esteban Jadresic, Felipe Jiménez, Andrés Reinstein, Salvador Valdés
y a participantes en dos seminarios organizados por la Cepal en 2002 y 2003, por sus comentarios y sugerencias.
Y a Hermann González por su investigación y apoyo estadístico.

58

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

tamiento puede tener consecuencias significativas para el crecimiento económico de
EES. La sección 3 describe y explica los principales desarrollos del sistema de fondos
de pensiones chileno (AFP).
Los potenciales efectos macroeconômicos de los inversionistas institucionales
-tema central de este estudio- son analizados a partir de la experiencia chilena, en las
secciones 4 y 5; la sección 4 analiza el eventual impacto en la estructura temporal de
tasas de interés locales, mientras que la sección 5 trata el efecto en el mercado cambiario.
La sección 6 concluye y propone medidas, con base en consideraciones de política
macroeconômica, para la regulación de inversionistas institucionales en EES.
1.

MOVILIDAD DE CAPITALES Y ESTABILIDAD MACROECONÔMICA EN EES

La globalización de los mercados financieros ha impulsado a las EES a desmantelar
los controles de capitales de la balanza de pagos y a integrar más plenamente sus
sistemas financieros con los del resto del mundo.
Los beneficios de largo plazo usualmente asociados a la apertura de la cuenta de
capitales se refieren principalmente a la estabilización de los patrones de ingreso y
consumo, di versificación de riesgo y complementación del ahorro externo e interno 1 .
En el corto plazo y durante la transición, sin embargo, una cuenta de capitales completamente abierta puede tener consecuencias negativas, especialmente para EES
medianas y pequeñas.
En primer lugar, durante el proceso de transición desde una cuenta de capitales
cerrada a una abierta, puede haber un significativo ingreso de capitales generado por
mayores tasas de interés locales, por el ajuste stock de la IED y por la diversificación
requerida en la inversión internacional de portafolios. Estos flujos de capital tienden a
generar una sobreapreciación de la moneda doméstica, un aumento en el valor de los
activos locales y un excesivo déficit de la cuenta comente de la balanza de pagos,
que en ocasiones llega a ser insostenible. Dependiendo de la extensión de tiempo
durante el cual tienen lugar los influjos y los ajustes de precios de activos y macro
clave, puede haber una alteración sustancial en la asignación de recursos en la economía nacional, que ha sido la génesis de un proceso que en muchas ocasiones ha
terminado en una significativa crisis cambiaria y/o financiera (Zahler, 2003a y 2003b).
El impacto de las entradas de capital depende crucialmente de la capacidad que
tenga la economía para absorber y/o reinvertir afuera, y eficientemente, dichos fondos. Para economías de tamaño mediano o pequeño, con mercados de capitales
ilíquidos y sistemas bancarios relativamente débiles (en muchos casos debido a una
supervisión y regulación bancaria inapropiada), la absorción y/o recanalización de

I.

Este último beneficio requiere de una oferta estable de financiamiento internacional.

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA E INVERSIONES DE LOS FONDOS DE PENSIONES: EL CASO DE CHILE

59

los influjos excesivos es un proceso difícil, que en muchas ocasiones ha generado
desequilibrios macroeconômicos significativos. Esta es una de las razones que justifican las restricciones a la entrada de capitales de corto plazo. La experiencia de
algunas EES bien comportadas sugiere que cuando se producen entradas masivas de
capital financiero de corto plazo, se deben aplicar medidas para prevenir que esos
flujos socaven los objetivos macroeconômicos o la salud del sistema financiero 2 .
Un segundo efecto de una cuenta de capitales abierta, dependiendo de la política
cambiaria de la EE, es una menor autonomía en el diseño e implementación de la
política monetaria.
Un tercer efecto, usualmente asociado a cuentas de capitales abiertas, es la excesiva volatilidad de los tipos de cambio y las tasas de interés causada por mercados
internacionales muy sensibles, los cuales tienden a reaccionar de forma procíclica,
rápida y masiva a las noticias de corto plazo.
Finalmente, cuentas de capitales abiertas en EES tienden a amplificar los efectos
de dos imperfecciones de los mercados internacionales: corridas cambiarías y riesgo
moral. Las corridas cambiarías tienden a ser causadas por el contagio de los problemas de balanza de pagos de un país a otro. El riesgo moral es explicado por la existencia de garantías oficiales explícitas o implícitas en la deuda bancaria, deuda externa
o el tipo de cambio.
En síntesis, uno de los principales problemas que enfrentan las EES que están en
transición a integrarse a los mercados internacionales de capitales es el flujo masivo
de financiamiento hacia y desde el país en períodos de tiempo relativamente cortos. La
experiencia muestra que esos movimientos de capital tienden a causar alteraciones
serias en el sistema financiero local, en el mercado cambiario y en la economía en su
conjunto. Los efectos causados por el tamaño y volatilidad de los flujos de capitales
dependen en forma importante del tamaño y profundidad de los mercados que están
siendo afectados: a menor tamaño y liquidez de los mercados, mayores tienden a ser
los efectos dañinos de los movimientos de capitales de corto plazo.
Dado el grado de globalización, es bastante difícil, y en muchos casos indeseable,
aislar a las EES de los mercados internacionales. En los años recientes, muchos países
han adoptado o están adoptando sistemas cambiarios más flexibles que les permitan
más maniobrabilidad para su política monetaria e incrementar el riesgo cambiario.
Esa medida, sin embargo, usualmente no es suficiente para prevenir a la economía de
los efectos de shocks causados por flujos de capitales de corto plazo y en ocasiones
genera un comportamiento procíclico del tipo de cambio real. Por tanto, junto con
las restricciones a la entrada de flujos financieros de corto plazo, las EES deberían
desarrollar, profundizar y hacer más líquidos sus mercados de capitales y monetarios para absorber esos shocks de manera más favorable.

2.

Un análisis detallado de esas medidas se presenta en Zahler (2000).

60

2.

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

IMPLICACIONES MACROECONÔMICAS DE LARGO PLAZO DE LOS
INVERSIONISTAS INSTITUCIONALES

En los últimos años las EES han iniciado un profundo proceso de liberalización financiera, desregulando los mercados financieros domésticos, por un lado, y abriendo la
cuenta de capitales de la balanza de pagos, por otro. Parte importante de este desarrollo ha sido la reforma previsional: al renunciar a un sistema de reparto administrado
por el Estado y optar por uno de capitalización individual, en el cual los fondos de
pensiones son administrados por el sector privado, varias EES han iniciado y/o profundizado el desarrollo de mercados para instrumentos financieros de largo plazo.
Los fondos de pensiones y más gradualmente las compañías de seguro, pueden
tener efectos macroeconômicos de largo plazo en EES a través de dos mecanismos
principales: canalizando cantidades importantes de ahorro de largo plazo hacia la
inversión 3 y creando y desarrollando mercados para bonos de largo plazo y acciones.

a) Inversionistas institucionales y mercados de capitales
La experiencia internacional indica que los inversionistas institucionales, como los
fondos de pensiones, las compañías de seguros y los fondos mutuos son los principales demandantes de bonos. En Estados Unidos, país con el mercado de bonos corporativos más desarrollado, las familias mantienen sólo 12% del total de los bonos
corporativos y 7% de los bonos corporativos de compañías no financieras. En Japón
las familias también mantienen 12% de los bonos corporativos y sólo 1,5% de los
bonos corporativos de empresas no financieras (Reinstein, 2002). Esto se debe al
hecho de que las familias y empresas prefieren invertir a través de la intermediación
de inversionistas institucionales, los cuales se especializan en recopilar información
y realizar análisis financieros.
Algunos inversionistas institucionales, como los fondos de pensiones, debido a la
naturaleza de sus pasivos, son candidatos naturales a demandar bonos corporativos
de largo plazo. Como las pensiones serán pagadas en el largo plazo, es beneficioso
para los trabajadores tener sus fondos invertidos en instrumentos de largo plazo y
ganar la correspondiente prima por riesgo. En términos de monedas, mirado desde la
perspectiva del consumidor (no de la del productor), los fondos de pensiones deberían buscar una exposición comparable a la proporción de bienes transables de la
canasta de consumo de un pensionado típico. En principio, en EES pequeñas los fon3.

Sin embargo, la contribución directa del sistema de fondos de pensiones a la acumulación de capital se suele
exagerar debido a que parte de la intermediación financiera de sus fondos termina en consumo más que en
inversión. Aunque no hay evidencia clara de que las reformas de la seguridad social han incrementado las tasas
de ahorro domésticas, ellas son un factor importante para explicar el cambio en la composición del ahorro en EES
hacia el largo plazo (Mihaljek el al., 2002). Para un análisis del caso chileno, véase Uthoff (2001).

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA E INVERSIONES DE LOS FONDOS DE PENSIONES: EL CASO DE CHILE

61

dos de pensiones deberían mantener una mayor proporción de activos externos que
en países grandes, más autosuficientes (Reisen, 1997, pp. 11 y 12; Reisen y
Williamson, 1996, p. 236). Sin embargo, en las EES los seguros cambiarlos de largo
plazo están débilmente desarrollados y en EES bien comportadas la tendencia de
equilibrio de largo plazo del tipo de cambio real es a la apreciación. Por tanto, si los
fondos de pensiones hacen inversiones excesivas en moneda extranjera, los pensionados pueden terminai- soportando el riesgo cambiado.
En el caso de las compañías de seguro (principalmente de vida), los asegurados
tienen un horizonte de largo plazo y los compromisos de las aseguradoras están principalmente en moneda local, de manera que deberían preferir hacer inversiones de largo
plazo en moneda local. Los fondos mutuos usualmente invierten a plazos menores.
Así, los inversionistas institucionales generan una demanda por bonos corporativos de largo plazo y proveen liquidez a ese mercado, lo cual incrementa aún más la
demanda por bonos corporativos 4 . La falta de liquidez, típica de varias EES, no es
sólo un problema porque las empresas deben pagar un mayor costo de fondos, sino
también porque desalienta la suscripción de emisiones 5 . Finalmente, los inversionistas
institucionales contribuyen a mejorar el gobierno corporativo de las empresas, exigiendo una supervisión y regulación más estrictas de las acciones y bonos ofrecidos
públicamente, imponiendo disciplina sobre la administración de la empresa y alineando sus intereses con los de la mayoría de los accionistas, todo lo cual facilita el
desarrollo del mercado de acciones y bonos.
En síntesis, los inversionistas institucionales juegan un papel fundamental
en la provisión de fi neme i amiento de largo plazo para el sector privado y el
gobierno. La falta de inversionistas institucionales significativos ha sido -con la excepción de Chile, y en menor medida para Brasil (que no tiene un sistema de pensio-

4.

5.

La liquidez es medida por el spread entre los precios de compra y venta de activos financieros: si es alto, la
liquidez será baja, debido a que los inversionistas incurren en una pérdida significativa cada vez que cambian de
posición. Es decir, si un inversionista compra y pronto está dispuesto a vender el instrumento, su pérdida será
proporcional al referido spread. Harrison (2002) propone un modelo donde la falta de liquidez consiste en un
problema de información respecto al precio de mercado justo, lo cual da origen al problema de los limones, en
el sentido de Akerloff ( 1970). En este caso, el problema de los limones es mitigado por comerciantes informados,
porque ellos compiten con los otros por transacciones. Así, mientras mayor sea el número de agentes institucionales
informados, mayor tenderá a ser la liquidez del mercado.
En una emisión los suscriptores deben mantener los bonos en stock, para venderlos posteriormente a los
inversionistas. Si hay poca liquidez en el mercado, ellos tendrán un menor incentivo para suscribirlos y,
consecuentemente, habrán menor emisión de bonos. Con la crisis rusa y la quiebra de Long Term Capital
Management en 1998, el mercado de bonos corporativos de Estados Unidos perdió la mayor parte de su liquidez,
las transacciones se redujeron significativamente y no había precios de mercado; en consecuencia, las transacciones
no podían realizarse. Este choque de liquidez tuvo un impacto significativo en el mercado de bonos corporativos
de Estados Unidos, así como en la capacidad de las empresas de captar fondos; la emisión de bonos corporativos
cayó de 150 emisiones mensuales en mayo, a 40 en septiembre y octubre de 1998; y sólo a principios de 2001 la
emisión de bonos alcanzó el nivel de mayo de 1998 (Harrison, 2002).

62

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

nes reformado)-, una limitación crítica al desarrollo del mercado de bonos en América Latina. De hecho, a fines de 2001 los fondos de pensiones en México tenían
activos equivalentes a 3,5% del PIB, mientras para Perú la cifra fue 7,3%, para Argentina 7,7%, para Brasil 12,4% y para Chile 54%.

b) Indexación de bonos de largo plazo
Una de las principales dificultades en la creación de un mercado de bonos corporativos de largo plazo ha sido la alta y fluctuante tasa de inflación experimentada por
muchas EES. Una solución a este problema ha sido el desarrollo de un mercado de
bonos indexados, en el cual el inversionista obtiene una tasa de interés que está compuesta de un retorno real más la variación de un índice de precios preestablecido.
Este último puede ser el índice de precios al consumidor (IPC), el valor de una moneda extranjera o el precio de un commodity, aunque el más atractivo en términos de su
uso general ha sido el IPC debido a que entrega una mejor cobertura global de los
riesgos para inversionistas y proveedores de fondos. Con bonos indexados a una
moneda extranjera, los inversionistas están expuestos al riesgo de apreciación de la
moneda local. Por su parte, las empresas del sector transable podrían cubrir sus riesgos emitiendo un bono expresado en la moneda extranjera relevante.
Incluso si existe un mercado de bonos nominales, los indexados contribuyen a
completar los mercados financieros, al permitir generar patrones de flujos de pagos en diferentes estados de la naturaleza de manera que los inversionistas o las
empresas puedan protegerse o apostar sobre la ocurrencia de ciertos estados de
una forma que no podría ser replicada con los instrumentos financieros existentes
en el mercado.
La emisión de bonos indexados puede reducir significativamente el costo de
financiamiento de las empresas. La ecuación (1) muestra que la tasa de interés nominal a la cual las empresas emiten sus bonos es igual a la tasa de interés real más las
expectativas de inflación más un premio por riesgo de inflación. El último es un
seguro que las empresas deben pagar a los inversionistas para que ellos asuman el
riesgo inflacionario. Para Estados Unidos, Cambell y Shiller (1996) estimaron que
esta prima osciló entre 50 y 100 puntos base para un bono bullet a 5 años plazo. Sin
embargo, en EES, ésta es usualmente mucho mayor. De hecho, generalmente es tan
alta que genera una especie de racionamiento en el sentido dado al término por Stiglitz
y Weiss (1981), que impide que surja un mercado de bonos coiporativos de largo
plazo. Emitiendo bonos indexados, las empresas pagarán sólo la tasa de interés real
más la inflación actual, ahorrándose la prima por riesgo de inflación.
,=;++5,

(i)

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA E INVERSIONES DE LOS FONDOS DE PENSIONES: EL CASO DE CHILE

63

donde:
i:
: Tasa de interés nominal para el período t,
r. : Tasa de interés real para el período t,
net : Expectativas de inflación para el período t, y,
5. : Premio por riesgo de inflación.
Los bonos indexados también facilitan la emisión de deuda de largo plazo de las
empresas y del gobierno, debido a que una inflación alta hace muy difícil extender la
duración de los bonos6 (Walker, 1998) y puede incluso causar la desaparición de los
mercados de bonos nominales de largo plazo.
Actualmente hay varios países con bonos de gobierno indexados a la inflación.
Incluso economías con tasas de inflación bajas han considerado el desarrollo de un
mercado de bonos indexados, dado que este reduce el costo de la deuda pública. Un
caso reciente es el de Estados Unidos, que los introdujo en enero de 1997.
3.

E L SISTEMA DE FONDOS DE PENSIONES CHILENO

En América Latina, Chile es el único país con un mercado de bonos indexados relativamente grande (Reinstein, 2002). A fines de 2000, 89% de toda la deuda interna
emitida en Chile estaba indexada a la inflación7. Esto se compara con menos de 20%
en otros países de América Latina, menos de 10% en Europa Central y casi 0% en
Asia (Mihaljek et al., 2002, cuadro 6).
La principal característica del mercado de renta fija chileno de mediano y largo
plazo es que está denominado en Unidades de Fomento (UF)8, una unidad de cuenta
en pesos chilenos, vinculada a la inflación pasada, que ha permitido que la economía
chilena tenga títulos de largo lazo denominados en moneda local. Otra característica
importante del mercado chileno de renta fija es que los bancos pueden usar papeles
con madurez de menos de 90 días para cumplir con los requisitos de reserva técnica
legal, lo cual incrementa en forma importante la liquidez de esos papeles.

a) Desde 1982 a 1989
En 1982 la economía chilena enfrentó una severa crisis de balanza de pagos y financiera, que se tradujo en una caída de 14% en el PIB, una depreciación nominal del
6.
7.
8.

Mihaljek et al. (2002) presentan evidencia clara de que una inflación baja está asociada con una mayor madurez
promedio de los bonos de gobierno.
Hasta 2001 en Chile no había instrumentos de deuda nominales (denominados en pesos chilenos) con madurez
de más de un año.
La UFes ajustada diariamente, y el factor de ajuste es el cambio en el IPC del mes anterior, distribuido uniformemente
entre el décimo día del mes actual y el noveno del mes siguiente.

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

64

peso de 100% y la intervención de 22 instituciones financieras que representaban
60% del sistema bancario. Para reimpulsar el crecimiento económico y restablecer el
funcionamiento del sistema financiero, se implemento una serie de políticas monetaria, fiscal y cambiaria, junto con conversión de deuda a acciones y mecanismos de
rescate financiero. En 1985 la economía inició una senda de recuperación que duró
hasta 1989, cuando el producto alcanzó el nivel del producto potencial (FfrenchDavis, 2004).
En mayo de 1981 Chile reformó su sistema de pensiones: sustituyó el esquema de
reparto por uno de capitalización individual, y transfirió la administración de casi la
totalidad de los fondos desde el Estado a las nuevas Administradoras de Fondos de
Pensiones (AFP) privadas. Al comienzo, a las AFP se les permitió invertir principalmente en instrumentos indexados: deuda de gobierno y títulos del Banco Central,
títulos respaldados por hipotecas, depósitos bancarios a plazos fijos y bonos corporativos. No les fue permitida la inversión en el extranjero y sólo a partir de septiembre
de 1985 pudieron invertir en acciones (cuadro III.1).
Cuadro 111.1
PRINCIPALES LÍMITES SOBRE LAS INVERSIONES DE LAS AFP, 1981-92 (%)
Dlc-81
Bonos del Banco Central
Depósitos a plazo
Letras hipotecarias
Bonos
Acciones
Inversiones en el exterior

Sep-85

May-92

100

50

45

50

40
80

50

40

80
60

80

0

30

50
30

0

0

1.5

Fuente: Banco Central de Chile.

Aunque las AFP no estaban obligadas a invertir en instrumentos del Banco Central,
no tenían muchas otras alternativas relevantes, de manera que el restrictivo portafolio factible permitió al gobierno alcanzar dos objetivos macroeconômicos: (i) el
financiamiento de la transición desde un sistema público de reparto a uno de capitalización individual administrado por el sistema privado; y (ii) el financiamiento de
la quiebra de la mayoría del sistema bancario privado de forma relativamente poco
inflacionaria.
La transición desde el sistema de reparto a uno de capitalización individual tuvo
un gran impacto en las cuentas fiscales. Se estima que la pérdida de ingresos que el
nuevo sistema generó al presupuesto fiscal fue equivalente al 5,7% del PIB por año
entre 1981 y 1999 (Uthoff, 2001). El financiamiento se obtuvo principalmente por
dos vías: una reducción del gasto fiscal y la emisión que el Banco Central hizo de

65

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA E INVERSIONES DE LOS FONDOS DE PENSIONES: EL CASO DE CHILE

bonos indexados, que fueron comprados principalmente por inversionistas institucionales (cuadro III.2) 9 .
El financiamiento proveniente de las AFP fue crucial para estabilizar el sistema bancario durante la crisis de los ochenta. Para restablecer la solvencia del sistema el Banco
Central tuvo que inyectar recursos por un monto acumulado equivalente al 35% del PIB
(Sanhueza, 1999). Para absorber el exceso de liquidez y mantener el crecimiento monetario acorde con el programa macroeconômico general y el objetivo antiinflacionario,
el Banco Central emitió bonos que fueron adquiridos principalmente por las AFP y
compañías de seguro. De hecho, las AFP mantuvieron en sus portafolios un porcentaje
cada vez mayor de la deuda del Banco Central (cuadro III.2).
Cuadro 111.2
DEUDA DEL BANCO CENTRAL MANTENIDA POR LAS AFP, 1981-2003
Año
1981
1985
1990
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003

Deuda del Banco Central
(millones de US$)

Mantenida por las AFP
(millones de US$)

Porcentaje

31
315
2.855
9.494
10.744
11.265
11.689
10.535
11.424
10.400
8.867
9.367

10
13
46
52
51
45
54
49
50
51
45
44

310
2.412
6.258
18.241
20.928
24.834
21.743
21.449
23.065
20.560
19.537
21.251

Fuente: Banco Central de Chile y Superintendencia de A P (Safp).
F

El otro papel macroeconômico importante del sistema de pensiones fue la provisión de financiamiento de largo plazo a la economía. El portafolio administrado pollas AFP creció desde menos de \% del PIB en 1981 a 24% en 1990 (cuadro III.3a). La
exitosa estabilización de la economía y del sistema financiero, en combinación con
incentivos asociados a una masiva redistribución de ingresos y de la riqueza y al
logro de precios macro clave apropiados, permitieron que la economía chilena se
recuperara a partir de la segunda mitad de los ochenta.

9.

El desarrollo de compañías de seguros, cuyas reservas aumentaron desde 2% del PIB en 1981 a más de 5% en
1989, también estuvo relacionado al nuevo sistema de seguridad social, el cual exigía que el riesgo de incapacidad
o muene debía estar cubierto. Las compañías de seguros inicialmente invirtieron principalmente en deuda de
largo plazo del Banco Central.

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

66

Cuadro lll.3a
PORTAFOLIO DE LAS AFP, 1982-2003
(como % del PIB)
Dic-81
Bonos del
Banco Central
Letras
hipotecarias
Depósitos
a plazo
Acciones
Bonos de
empresas
Otros
Instrumentos
extranjeros
TOTAL
Miles de
millones de US$

Dlc-85 Dic-90 Dic-95 Dlc-96 Díc-97 Dlc-98 DiC-99 Dlc-00 Dic-01

Dlc-02

Dic-03

0,1

2,2

10,3

15,0

14,5

14,2

15,1

15,3

16,3

16,3

13,7

11,7

0,1

3,8

3,9

6,3

6,7

6,6

6,7

7,4

7,3

7,0

6,3

5,4

0,6
0,0

2,2
0,0

4,0
2,7

2,1
11,7

1,6
9.4

4,2
8,8

5,5
5,8

7,9
5,8

9,5
5,7

9,5
5,4

12,0
5,1

9,2
8,3

0,0
0,2

0,1
2,5

2,7
0,7

2,0
2,7

1,7
3,4

1,3
3,5

1,1
3,8

1.4
4,9

1,6
5,1

3,3
5,5

4,0
6,0

4,7
7,3

0,0
0,9

0,0
10,7

0,0
24,4

0,1
40,0

0,2
37,4

0,4
39,0

2,3
40,3

6,5
49,2

5,5
51,0

7,2
54,3

9,2
56,3

14,6
61,1

0,3

1,5

6,7

25,3

27,6

30,9

31,1

33,9

35,8

34,7

36,3

48,9

Dic-96 Dic-97 Dlc-98 DiC-99 Dlc-00 Dlc-01

Dlc-02

Dic-03

Fuente: Safp.

Cuadro lll.3b
PORTAFOLIO DE LAS AFP, 1981-2003
(como % del total de activos)
Dlc-81 Dic-85 Dlc-90 Dic-95
Bonos del Banco
Central
10,1
Letras
hipotecarias
9,4
Depósitos a
plazo
61,9
Acciones
0,0
Bonos de
empresas
0,6
Otros
18,0
Instrumentos
extranjeros
0,0
TOTAL
100,0

20,3

42,5

37,5

38,8

36,4

37,5

31,0

31,9

30,0

24,4

19,1

35,2

16,1

15,8

17,9

17,0

16,6

15,1

14,4

12,9

11,1

8,9

20,4
0.0

16,3
11,3

5,3
29,4

4,2
25,1

10,7
22,6

13,6
14,5

16,1
11,9

18,7
11,1

17,5
9,9

21,3
9,9

15,0
13,6

1,1
23,0

11,1
2,8

5,1
6,7

4,5
9,0

3,3
8,9

2,7
9,4

2,8
9,9

3,1
10,1

5,2
11,3

7,1
9,8

7,7
11,9

0,0
100,0

0,0
100,0

0,2
100,0

0,5
100,0

1,1
100,0

5,6
100,0

13,3
100,0

10,8
100,0

13,4
100,0

16,1
100,0

23,9
100,0

Fuente: Safp.

El sistema bancario empezó a emitir letras hipotecarias (LH) -títulos indexados de
largo plazo respaldados por hipotecas- y las vendió en un comienzo principalmente
a las AFP y luego, gradualmente, a las compañías de seguros. Las LH proporcionaron
una fuente de financiamiento de largo plazo que fue decisivo en el dinamismo del
sector de la construcción. Estos instrumentos pasaron de ser prácticamente inexistentes

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA E INVERSIONES DE LOS FONDOS DE PENSIONES: EL CASO DE CHILE

67

antes de 1982° a alcanzar US$ 1.200 millones en 1990 y US$ 3.800 millones en
1995. A fines de 2002 el 76% de las LH emitidas estaba en manos de las AFP, en tanto
que el stock total de LH alcanzaba US$ 5.300 millones, monto equivalente a 8% del
PIB.

Aunque la economía estaba en una situación muy delicada, con pocas reservas
internacionales y casi sin acceso voluntario a los mercados de capitales internacionales, el Banco Central fue capaz de mantener las tasas de interés reales en un nivel que
contribuyó al crecimiento económico. De hecho, la tasa de interés real promedio
para depósitos entre 1986 y 1989 fue 5,4%. El instrumento monetario empleado fue
la tasa de interés real a 90 días, la que era fijada a través de una ventana abierta para
los instrumentos de corto plazo en UF emitidos por el Banco Central.

b) Después de 1990
En 1989, justo antes de cambios significativos en el plano político y de gobierno a
partir de marzo de 1990, una nueva ley del Banco Central entró en vigencia. La
nueva legislación consagró la independencia del instituto emisor, a fin de que éste
concentrara sus esfuerzos en el logro de un doble objetivo: la estabilidad de precios y la protección de los pagos externos e internos. Para alcanzar su objetivo, el
Banco Central recibió una serie de instrumentos legales; por ejemplo, en relación
con los fondos de pensiones, recibió la responsabilidad de establecer los límites de
sus inversiones en distintos tipos de activos, dentro de los márgenes dados por la
ley.
Desde 1990 hasta 1997 el PIB real creció a una tasa promedio de 7,6% anual. Con
la crisis asiática y la respuesta macroeconômica a ésta, el crecimiento económico se
desaceleró significativamente, a un promedio de 2,4% entre 1998 y 2002.
En 1990 las AFP tenían en su portafolio US$ 2.900 millones (equivalentes a 46%)
de la deuda del Banco Central (cuadro III.2); la mayoría de esta deuda era de corto
plazo. La gran cantidad de deuda con vencimiento en el corto plazo impuso fuertes
presiones sobre el Banco Central y pudo haber creado inestabilidad en los mercados
financieros. Para extender la madurez de su deuda, el instituto emisor intensificó, ese
mismo año, su emisión de bonos indexados de largo plazo. Por esta razón, y para
esterilizar las significativas entradas de capital, entre 1990 y 1993 la deuda del Banco Central creció sustancialmente. Las AFP fueron compradores muy importantes de
esta nueva deuda, contribuyendo así a que el Banco Central alcanzara una mejor
estructura de sus pasivos.

10. Desde 1960 y hasta mediados de los años setenta Chile tuvo un sistema similar al de las LH, llamado Valores
Hipotecarios Reajustables (VHR), vinculados al Sistema Nacional de Ahorros y Préstamos (Sinap).

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

68

En 1992 se les permitió por primera vez a las AFP invertir en activos externos (con
un límite de 1,5% de sus portafolios) 11 . Ese mismo año el límite se expandió a 3%; en
1995 a 6% y a 9%; en 1997 a 12%; en 1999 a 16%; y en 2002 fue extendido a 20%,
al tiempo que se eliminaba un sub límite relativo a la inversión en acciones extranjeras (cuadro III.4).
Cuadro 111.4

INVERSIONES DE LAS AFP EN EL EXTERIOR, 1993-2003
Inversiones
Millones de US$
Mayo-93
Diciembre
Diciembre
Diciembre
Diciembre
Diciembre
Diciembre
Diciembre
Diciembre
Diciembre

Diciembre

-

93
94
95
96
97
98
99
00
01

Diciembre - 03

- 02

5
91
200
51
149
353
1.754
4.504
3.869
4.632
5.966
11.692

Límite

% del Fondo
0,0
0,6
0,9
0,2
0,5
1,1
5,6
13,3
10,8
13,4
16,1
23,9

Millones de US$
377
482
671
2.277
2.491
3.711
3.738
5.436
5.732
5.552
7.272
12.235

% del Fondo
3
3
3
9
9
12
12
16
16
16
20
25

Fuente: Banco Central de Chile y Safp.

Entre 1990 y 1996 las AFP chilenas recibieron un flujo anual de fondos previsionales,
que en promedio, representó un 3,6% del PIB, y que alcanzó un máximo de 4,4% (cuadro III.5). Esta fue la contribución directa, vía las AFP, al ahorro financiero nacional. La
mayoría de estos flujos de ahorros fue invertida en pasivos bancarios (LH y depósitos),
acciones y bonos de empresas y bonos del Banco Central 12 . A fines de 2003 los activos de las AFP alcanzaban a US$ 48.900 millones, equivalente a 61% del PIB. LOS
activos externos representaron 24% de los activos totales de las AFP, lo que se compara con sólo 0,7% a mediados de 1997, justo antes del inicio de la crisis asiática
(cuadro III.3b).

11. La regulación y los límites aplicables a las tenencias de activos internacionales de los fondos de pensiones han
causado bastante controversia. Véase Lee (2000), Reisen (1997) y Vittas (1998). Además del objetivo de reducir
los riesgos idiosincrásicos a través de la diversificación, en un sistema relativamente maduro como el chileno,
donde las AFP acumularon una parte significativa de activos en el mercado accionario doméstico, el aumento en
el límite de tenencias de activos extranjeros también es explicado por la carencia de usos alternativos diversificados
para los fondos de las AFP. ASÍ, la inversión internacional de las AFP puede contribuir a reducir la excesiva
volatilidad en la valoración de los activos domésticos causada por sus decisiones de compra y venta.
12. Como se mencionó, las AFP han desempeñado un papel crecientemente importante en la provisión de financiamiento
de largo plazo para el sector privado chileno. Además de LH, las cuales han contribuido al dinamismo de la

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA E INVERSIONES DE LOS FONDOS DE PENSIONES: EL CASO DE CHILE

69

C u a d r o 111.5

FLUJOS DE FONDOS A LAS AFR 1990-96 (% del PIB)
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996

3,0

2,8
3.3
3,6
3,9
4.4
4,3

Fuente: Uthoff (2001).

4.

INVERSIONISTAS INSTITUCIONALES Y TASAS DE INTERÉS DE LARGO PLAZO

a) Economía cerrada
En una economía cerrada, los inversionistas locales determinan la estructura temporal de tasas de interés. Uno de los determinantes más importantes de las tasas de
interés de largo plazo es la tasa de interés futura esperada de corto plazo. El arbitraje
en el mercado de créditos hace que la relación entre las tasas de interés de corto y
largo plazo sea:

(l + r 0 T =(l + r0)x(l + / 1 2 ) x

x(l + /;_,)

(2)

Donde r representa la tasa actual y / e s elforward implícito para la tasa de interés
spot a un período. De acuerdo con la teoría de las expectativas de la estructura de
plazos de tasas de interés, las /.v equivalen a las tasas de interés spot futuras esperadas.
Si hay algún tipo de premio por riesgo,/puede ser diferente a la tasa spot esperada. Si
los inversionistas están orientados al corto plazo, y hay un premio por riesgo para los
activos de largo plazo, las tasas forward serán mayores que las tasas spot esperadas.
Los fondos de pensiones y las compañías de seguros tienden a favorecer los
activos de largo plazo. Su desarrollo en una economía moderna puede ser una contribución importante para reducir el riesgo de largo plazo y el costo de capital, estimulando de este modo la inversión real y mejorando la asignación de recursos. Si los
fondos de pensiones dominan los mercados de activos de largo plazo, el premio por
riesgo podría ser cero o incluso negativo, generando eventualmente una concavidad
al final de la curva de rendimiento. Esto es llamado la teoría del hábitat preferido de
la estructura de plazos. Además del efecto sobre la pendiente de la curva de rendi-

construcción, entre 1995 y 2002 las AFP mantuvieron el 36% de los bonos emitidos por empresas privadas.
El cuadro III.3 contiene información de las tenencias de las AFP en diferentes activos, como porcentajes
de los activos totales de las AFP y del PIB.

70

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

miento, el hábitat preferido de los inversionistas institucionales puede tener significativas implicaciones para la volatilidad de las tasas de interés en EES, dado que unas
pocas instituciones grandes tienden a dominar sus mercados ilíquidos de activos financieros de largo plazo.
En Chile el impacto de los inversionistas institucionales en el mercado de tasas de
interés de largo plazo ha sido materia de debate. Por un lado, el Banco Central es el
mayor emisor de bonos nacionales, mediante los cuales regula la base monetaria,
mientras simultáneamente determina una curva de rendimiento de referencia para la
economía de longitud significativa. Desde principios de los noventa los bonos de
largo plazo del Banco Central (con un rango de madurez que ha ido de 8 a 20 años) son
emitidos a través de ofertas periódicas predeterminadas y colocados directamente a
través de una subasta pública en la que pueden participar sólo bancos e inversionistas
institucionales nacionales. Por otro lado, los inversionistas institucionales nacionales son los principales demandantes de la deuda doméstica 13 . Y aunque en forma
declinante, las transacciones en el mercado de renta fija han sido dominadas por los
bonos del Banco Central 14 . Además, la industria de fondos de pensiones se ha hecho
crecientemente concentrada, lo cual ha creado un virtual monopsonio entre los
inversionistas institucionales, debido al relativamente pequeño tamaño de los fondos
mutuos 15 . Finalmente, debería mencionarse que la regulación de los fondos de pensiones chilenos16 los estimula a tener portafolios similares, y por tanto, dado su significativo tamaño, cambios repentinos en esos portafolios podrían alterar la curva de
rendimiento doméstica 17 .
Como lo señalamos (cuadro III.2), las AFP son los principales tenedores de títulos
del Banco Central. El gráfico III. 1 muestra las tenencias de bonos del instituto emisor
como porcentaje del portafolio total de las AFP, y el rendimiento de esos títulos.
Puede observarse que cuando los fondos de pensiones cambian sus tenencias, hay
algún efecto sobre el rendimiento de los títulos.

13. A fines de 2000 los inversionistas institucionales nacionales (AFP y compañías de seguros) mantenían 62%
del total de la deuda doméstica emitida en Chile. (Mihaljek el al. 2002, cuadro 8, página 29). Tenencias
significativas de deuda nacional de largo plazo mantenidas por inversionistas institucionales extranjeros
reducirían ei poder monopsónico de las AFP locales; sin embargo, debido a que este mercado todavía es
bastante ilíquido, disuade a los inversionistas institucionales internacionales de participar en él, generando
una especie de círculo vicioso de ¡liquidez y concentración en el mercado chileno de renta fija de largo plazo.
14. A principios de los noventa los bonos del Banco Central representaron entre 80% y 85% de las transacciones
y en 2000 su participación equivalía a 50% (Cifucntes y otros, pág. 90).
15. Ei número de AFP aumentó desde 12 en 1982 a 14 en 1990 y a 21 en 1994. Y se redujo a 8 en 2000, cuando las tres
mayores AFP concenlraron más del 70% de los fondos totales del sistema.
16. Las AFP están comprometidas a obtener un retorno sobre el portafolio que manejan de al menos un mínimo entre
50% del promedio amplio de la industria de fondos de pensiones o ese promedio menos 200 puntos base.
17. Esta línea de razonamiento ha sido usada en análisis respecto a las inversiones de las AFP en el extranjero. Ver
Fontaine (1996).

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA E INVERSIONES DE LOS FONDOS DE PENSIONES: EL CASO DE CHILE

71

Gráfico 111.1
INVERSIONES DE LAS AFP EN BONOS DEL BANCO CENTRAL
Y TASA DEL PRC-8(*), 1992-2003

Inversiones AFP

Limite

PRC-8

Fuente: Banco Central de Chile y Safp.
BCU-10 desde septiembre de 2002.

Como porcentaje de los activos de las AFP.

b) Economía abierta
De acuerdo con la teoría de la paridad de tasas de interés, en una economía abierta, donde
los inversionistas locales pueden comprar títulos internacionales y los inversionistas internacionales pueden comprar títulos locales, las tasas de interés domésticas están conectadas a las del resto del mundo. Mientras más integrados los mercados, mayor debería ser
la sintoma entre las tasas de interés financieras locales y las internacionales18.
De acuerdo con esta teoría, la integración de los mercados financieros local e
internacional en EES ocurre rápidamente a través del mercado monetario de corto
plazo. Los bancos acceden más fácilmente que otros agentes al mercado internacional para captar fondos de corto plazo y abrir cuentas de inversión en el extranjero.
Similarmente, los bancos internacionales penetran rápidamente los mercados monetarios de corto plazo para explotar cualquier diferencia en las paridades cubierta y
descubierta de tasas de interés:
Paridad descubierta de tasas (1 + r0n) = (1 + r *ô) x(1 + dS¿)x (1 + 50)
Paridad cubierta de tasas (1 + r  )  = (1 + r

)n x (1 + f )

(3)
(4)

18. Sin embargo, como se analiza en Zahier y Valdivia (1987), usualmente hay una gran diferencia entre la tasa de
interés financiera de corto plazo y la tasa asociada a la productividad del capital en EES, lo cual tiene implicaciones
importantes sobre las características del período de transición hacia una cuenta de capitales más abierta.

72

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

Donde r 0 es la tasa de interés spot local para el período entre las fechas 0 y  n \
r
es la tasa de interés spot internacional para el período entre las fechas 0 y  n \
dsù es el cambio esperado del tipo de cambio para el período entre las fechas 0 y
n, 6¡Jes el premio por riesgo para el período entre las fechas 0 y  n \ / 0  es el
premio forward para el período n y S es el tipo de cambio spot.
Si opera la paridad descubierta de tasas, el premio forward debería igualar la
depreciación esperada más el premio por riesgo. Esto significa que el tipo de cambio
forward es igual al tipo de cambio esperado ajustado por el premio por riesgo; sólo si
el premio por riesgo es cero, la tasa forward igualará al tipo de cambio esperado.
De acuerdo con esta teoría, la tasa de interés de largo plazo incorpora la paridad
de tasas de interés de corto plazo a través de las tasas de interés esperadas de corto
plazo, como se muestra en la ecuación (5):
(1 + tf ) = (1 + r *J)x ( 1 + ( 1 +

)

x (1 + r *„_, ) x (1 + dSlx ) x (1 +

)

(5)

La cual es equivalente a:
(1 + r0 ) = (1 + r*l ) x (1 + dS0

)x (1 +

)

La ecuación (6) establece que en una economía abierta la tasa de interés de largo plazo
es igual a la tasa de interés internacional de largo plazo más la depreciación esperada de
largo plazo de la moneda local más el premio por riesgo de largo plazo. La depreciación
esperada de largo plazo debería ser igual al diferencial de inflación esperado de largo
plazo más el diferencial de crecimiento de productividad más los efectos de sobre reacción de corto plazo causados por movimientos de las tasas de interés de corto plazo.
Suponiendo que los diferenciales de inflación y de crecimiento de la productividad
son relativamente estables en el largo plazo, dos supuestos bastante heroicos para EE, el
efecto más volátil sobre la depreciación esperada de largo plazo del tipo de cambio es
el movimiento de corto plazo del tipo de cambio. Esto ocurre debido a los efectos de
sobre-reacción de corto plazo de la política monetaria actual o esperada (Dornbush,
1976). Estos movimientos, sin embargo, se reflejan sólo parcialmente en la tasa de
interés de largo plazo porque se desvanecen cuando pasa el tiempo. De hecho, en la
medida que las rigideces que causan la sobre reacción están concentradas en el corto
plazo, los efectos de sobre reacción de largo plazo tienden a ser más pequeños.
La principa] conclusión del enfoque descrito es que en una economía pequeña y
abierta los movimientos en la tasa de interés doméstica de largo plazo son causados
por los movimientos en las tasas internacionales de largo plazo. Su racionalidad
macroeconômica 19 , sin embargo, no considera algunas imperfecciones bastante co-

19. De acuerdo con este enfoque, en EES integradas a la economía internacional la tasa de crecimiento
esperada del PIB es altamente dependiente de la actividad económica mundial. Esto tanto por el lado de la
demanda por exportaciones de EES como de los flujos de capitales disponibles para financiar el crecimiento.

(6)

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA E INVERSIONES DE LOS FONDOS DE PENSIONES: EL CASO DE CHILE

73

nocidas de los mercados de capitales internacionales y del hecho muy significativo
que el equilibrio en el sector real en EES usualmente requiere un enorme y extremadamente rápido aumento en la inversión y/o en los precios de los activos, especialmente de activos financieros no transables (acciones, por ejemplo) y/o reales (terrenos,
por ejemplo) (Zahler y Valdivia, 1987, pp. 257-277).
Respecto a los mercados financieros, aquél para títulos de largo plazo en EES
tiende a ser ilíquido, y por ello los inversionistas institucionales exigen un alto premio por liquidez para acceder a ellos. Esto tiende a crear una brecha entre las tasas de
interés en estos mercados y los del resto del mundo, al menos por un período de
tiempo. Si se aplica algún tipo de teoría del hábitat preferido, se debería observar una
desconexión de corto plazo entre las tasas de interés de largo plazo locales e internacionales, si ningún agente las arbitra 20 . Los inversionistas institucionales podrían, si
se les permite, recurrir rápidamente a los mercados internacionales, si les resultan
atractivos y accesibles. Así, podrían llegar a ser el principal vínculo entre los mercados de títulos locales e internacionales de largo plazo.

c) La experiencia chilena
Después de la crisis de balanza de pagos de 1982 la cuenta de capitales chilena estuvo
cerrada de facto: había muy poco acceso al financiamiento internacional y a los
inversionistas locales no se les permitía invertir en el extranjero. A fines de los ochenta y principios de los noventa se recuperó la solvencia de la economía y los inversionistas extranjeros comenzaron a demandar activos chilenos. Las empresas locales
de nuevo pudieron emitir deuda bancaria en los mercados internacionales, la inversión
extranjera directa aumentó y el Banco Central comenzó a acumular reservas internacionales a gran velocidad. Había significativas presiones a la apreciación del peso
(Ffrench-Davis y Villar, 2005).
Con el nuevo entorno económico, que estaba costando grandes pérdidas cuasi
fiscales, el Banco Central estimuló las salidas de capital facilitando las inversiones
extranjeras para la mayoría de los agentes locales, excepto bancos e inversionistas
institucionales, a los cuales, por razones prudenciales, también se les permitió invertir, pero de manera más gradual y selectiva. También estableció regulaciones para
limitar y reducir la velocidad de excesivas entradas de capital de corto plazo. Las

20. Existe un potencial arbitraje entre el mercado de bonos de largo plazo y el mercado accionario. De hecho,
los inversionistas institucionales internacionales (cuando se les permite) tienden a ser grandes actores en
los mercados accionarios de EES. y no tanto en sus mercados de bonos locales. Entonces, si por ejemplo,
los inversionistas institucionales empujan los precios de las acciones al alza y los retornos accionarios
esperados hacia abajo, el arbitraje entre el mercado de acciones y bonos empujaría los precios de los bonos
locales al alza y su tasa de interés de largo plazo a la baja. La magnitud de la conexión depende del grado
de sustitución entre los dos tipos de activos.

74

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

principales medidas relativas a la apertura de la cuenta de capitales fueron las siguientes 21 :
En 1991 el período de espera para las remesas de capital para inversiones ingresadas bajo el mecanismo de conversión de deuda en acciones (capítulo xix del Compendio de Normas de Cambios Internacionales del Banco Central) fue reducido de diez a
tres años, y se autorizó a los exportadores a mantener sus retomos en moneda extranjera afuera por un período de 150 días antes de venderlas en el mercado formal doméstico. A los bancos se les permitió tener hasta US$ 400 millones antes de vender el exceso
al Banco Central, versus el límite previo de US$ 200 millones. En 1993 el período
mínimo de repatriación para la IED fue reducido de tres a un año. En 1994 el límite a las
tenencias de moneda extranjera para los bancos fue eliminado y a los exportadores se
Ies permitió vender en el mercado nacional informal hasta US$ 15 millones. En 1995
se le permitió a las compañías de seguro invertir afuera hasta el 13% y a los fondos
mutuos hasta el 30% de sus respectivos portafolios y a los exportadores se les permitió
vender afuera la totalidad de los retomos de sus exportaciones. En 1996 a los fondos
mutuos se les permitió invertir el 100% de sus fondos en el extranjero. En 1997 cualquier persona o empresa 22 fue autorizada a invertir en el extranjero libremente.
Así, desde 1997 las salidas de capitales han sido completamente libres para personas y empresas, con la excepción de bancos e inversionistas institucionales, los
cuales estaban sujetos a limitaciones regulatorias por su propia ley, por la Superintendencia de Valores y Seguros y/o por el Banco Central.
El cuadro III.4 muestra la evolución de las tenencias de las AFP de activos internacionales y los límites establecidos por el Banco Central 23 . Aunque las inversiones en
el extranjero de las AFP fueron autorizadas en 1992, no comenzaron a usar esta alternativa hasta 1993. Sin embargo, hasta agosto de 1997 habían invertido menos de 1%
de sus activos totales en el extranjero, un patrón que cambió de forma abrupta y
significativa sólo durante 1998.
Nuestra hipótesis es que cuando las AFP invierten montos significativos de sus
activos en el extranjero, aumenta la correlación de las tasas de interés locales de
largo plazo con las tasas internacionales de largo plazo.
Testeamos la causalidad entre la tasa del bono chileno emitido por el Banco Central a 8 años en UF (PRC-8) y la tasa de interés del bono del Tesoro de Estados Unidos
a 5 años, para dos períodos de tiempo: entre junio de 1996 y septiembre de 1998, y

21. La liberalización y apertura de la cuenta de capitales de Chile implementada entre mediados de 1991 y
mediados de 1996 fue llevada adelante con un ritmo coherente con el objetivo del equilibrio macroeconômico
global. Véase Zahler (1998).
22. Excepto, por razones prudenciales, los bancos, fondos de pensiones y las compañías de seguros.
23. La regulación chilena respecto a las inversiones en el extranjero de las AFP distinguió entre instrumentos de renta
fija (principalmente bonos) e instrumentos de renta variable (principalmente acciones). Sin embargo, esta distinción
no es muy relevante para las consecuencias macroeconômicas de las inversiones de las AFP en el extranjero.

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA E INVERSIONES DE LOS FONDOS DE PENSIONES: EL CASO DE CHILE

75

entre octubre de 1998 y enero de 2002. Usamos 1998 como año de referencia porque
las inversiones de las AFP en el extranjero saltaron desde US$ 272 millones en 1997
(1,1% de sus activos) a US$ 1.400 millones en 1998, equivalente a 5,6% de sus
activos 24 , un monto que debería haber dado suficiente libertad para explotar sus visiones sobre el valor relativo de los activos externos y locales.
Las ecuaciones testeadas fueron:
PRC, = a +

a , x PRC,_, + £ A x UST,_,

IW

UST, =a + ^a,x

(a)

IW

UST,_, +

^ptxPRC,_

(b)

donde PRC es la tasa del Pagaré Reajustable (indexado) con Cupones a 8 años del
Banco Central y UST es la tasa en dólares del bono del Tesoro de EE.UU. a 5 años.
Los resultados fueron los siguientes:
Causalidad de Granger entre junio 1996 y septiembre 1998
Hipótesis nula:
OBS
Estadístico F
1,80836
PRC no causa UST
159
0,89516
UST no causa PRC
Causalidad de Granger entre octubre 1998 y enero 2002
Estadístico F
Hipótesis nula:
OBS
1,06530
PRC no causa UST
122
4,85554
UST no causa PRC

Probabilidad
0,06445
0,53957
Probabilidad
0,39597
1.1E-05

El test muestra que hay un claro cambio de la influencia entre las tasas de interés
de largo plazo del Tesoro de Estados Unidos y el PRC a 8 años del Banco Central de
Chile antes y después de 1998 25 . El gráfico III.2 ilustra este resultado.
Durante 1998 la tasa de interés local de largo plazo aumentó sustancialmente, mientras que el rendimiento del UST a cinco años disminuyó. Esto ocurrió debido a una
política monetaria extremadamente contractiva seguida por el Banco Central para enfrentai- un significativo déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, junto con
un aumento en el riesgo país de Chile (gráfico 111.3) que siguió a los aumentos generalizados de los premios por riesgo en EES desencadenados por las crisis asiática y rusa.
Más allá de aquella consideración, la correlación entre el bono del Tesoro estadounidense a 5 años y el PRC chileno a 8 años aumentó sustancialmente después de 1998.
El cambio respecto a la vinculación entre las tasas de interés internacionales de largo
plazo y las locales no ocurrió hasta cerca de tres años después de que se les permitió a las
24. En ambos años podrían haber invertido en el extranjero hasta 12% de sus activos totales.
25. No realizamos un análisis empírico más riguroso entre estas dos variables, lo cual habría requerido controlar por
cambios en la apertura global de la cuenta de capitales, regímenes cambiarios, expectativas de devaluación, los
límites regulatorios de las AFP y las intervenciones del Banco Central en el mercado cambiario.

76

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

Gráfico 111.2
TASA DEL PRC-8 CHILENO Y EL UST A 5 AÑOS, 1992-2003O

¡

TB-5

PRC 8

Fuente: Banco Central de Chile y www.federalreserve.gov
* BCU-10 yTB-10 desde septiembre de 2002.

Gráfico 111.3
PREMIO POR RIESGO BONO DEL GOBIERNO CHILENO, 1998-2003
(puntos base)

Fuente: Bloomberg.

AFP invertir en el extranjero una parte más importante de sus portafolios, y ocurrió sólo
después que invirtieron efectivamente de forma importante en el extranjero. Esto puede
ser explicado, al menos parcialmente, porque la cuenta de capitales de Chile estuvo menos abierta hasta 1997. De hecho, la mayoría de las medidas que habían sido aplicadas

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA E INVERSIONES DE LOS FONDOS DE PENSIONES: EL CASO DE CHILE

77

hasta 1996 para graduar la velocidad de la integración financiera con el resto del mundo
fueron removidas en 1997 y 1998, aumentando así la conexión entre la tasa de interés
local e internacional. Además, parte de la resistencia de las AFP a mover los fondos hacia
fuera reflejaba la expectativa de mayores retomos domésticos. Tal vez, más importante,
la tendencia hacia la apreciación de la moneda local (UF) hasta fines de 1997 reforzó las
expectativas de apreciación durante el período y sesgó las inversiones de las AFP a favor
de activos denominados en pesos o UF, como muestra el gráfico HI.4. Sólo en 1998 comenzó un nuevo ciclo de depreciación de la moneda chilena.
Gráfico 111.4
INVERSIONES DE LAS AFP EN EL EXTRANJERO Y TCR, 1993-2003

TCR

Inv. extranjera

Fuente: Banco Central de Chile y Safp.

5.

INVERSIONISTAS INSTITUCIONALES Y EL TIPO DE CAMBIO

Cuando una economía cerrada abre su cuenta de capitales, debería producirse un
ajuste del stock de activos tanto de los inversionistas locales como de los extranjeros.
Los inversionistas locales tendrán una demanda deseada por títulos internacionales y
los extranjeros una demanda neta por títulos locales. Debería esperarse que los flujos
hacia EES fueran significativamente mayores que los flujos de salida desde EES. Sin
embargo, este último movimiento debería estar dominado por inversionistas
institucionales, dados los beneficios esperados asociados a la diversificación de riesgo y a mejores retornos 26 .
Dado su tamaño, el efecto de los inversionistas institucionales en el mercado
cambiarlo podría ser sustancial (J.P. Morgan, 2002). Este efecto debería ser aún

26. Estos beneficios, para el caso chileno, son desarrollados en Valente (1988, 1991).

78

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

más intenso en un país como Chile, considerando la ya mencionada concentración de
la industria y la regulación de las AFP respecto a la tasa de rentabilidad. Y los retornos
esperados de corto plazo son los que tienden a dominar las decisiones de los inversionistas, incluidos los institucionales. Así, en condiciones bastante normales, las
decisiones de asignación de fondos en el extranjero por parte de los fondos de pensiones tenderán a estar dominadas por la apreciación o depreciación esperada de
corto plazo de la moneda en comparación con los diferenciales de tasas de interés.
Sólo a través del tiempo, los objetivos de inversión de largo plazo impregnan las
políticas de los inversionistas institucionales.
Junto con dar al Banco Central el poder de determinar autónomamente los controles cambiarios y de capitales, la ley del Banco Central de 1989 proveyó un nuevo
marco regulatorio para las transacciones de cambios internacionales: estableció que
todas las transacciones son libres, excepto las reguladas por el Banco Central. A éste
se le dio la facultad de regular las transacciones de la balanza de pagos, pero no de
prohibir transacciones no reguladas.
De este modo, han coexistido dos mercados cambiarios: el formal, compuesto principalmente por el sistema bancario y el Banco Central, donde se hacen todas las transacciones reguladas, y un mercado informal legalizado, en el cual se realizan las
transacciones no reguladas. Esta coexistencia apuntaba a dos objetivos: preservar la
estabilidad de los pagos externos y permitir que el mercado cambiarlo sea libre y legal.
El Banco Central publicó un conjunto de regulaciones en su Compendio de Normas de Cambios Internacionales (CNCI), aplicable a todas las transacciones en el
mercado formal; en particular, a las relativas a las inversiones extranjeras de
inversionistas institucionales, de los cuales los más importantes son las AFP.
Inicialmente hubo tres preocupaciones principales respecto a las inversiones internacionales de las AFP: (i) una preocupación política, relacionada con la inversión
en el extranjero de los ahorros obligatorios de los chilenos; (ii) las autoridades querían que la apertura fuera gradual, para suavizar el proceso de aprendizaje, el cual
incluía la evaluación apropiada de los costos de transacción e información de las
inversiones en el exterior; y (iii) hubo preocupación respecto a la desestabilización
potencial del mercado cambiario si las AFP invertían o desinvertían una porción significativa de sus activos en el extranjero en un período corto de tiempo.
Así, la estrategia fue permitir gradualmente a las AFP invertir en el extranjero. Y
aunque los beneficios microeconómicos de la diversificación internacional eran claros, el tamaño, la concentración y la regulación de la industria chilena de AFP podrían
causar desequilibrios macroeconômicos si se les permitía invertir en el extranjero
rápida y significativamente 27 . En consecuencia, se tomaron en cuenta algunas consi-

27. Debido, principalmente, al comportamiento y horizonte temporal de los agentes financieros y, más
específicamente, al efecto manada que caracteriza a la industria chilena de AFP, debido a su regulación.

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA E INVERSIONES DE LOS FONDOS DE PENSIONES: EL CASO DE CHILE

79

deraciones macroeconômicas en la regulación de las inversiones internacionales de
los fondos de pensiones chilenos durante la primera mitad de los noventa 28 .
La primera salida de capitales de las AFP, por un monto de US$ 90 millones (gráfico III.5), ocurrió en el segundo trimestre de 1993; representaba sólo el 0,6% de su
portafolio y puede ser interpretada como un intento exploratorio inicial de las AFP en
materia de inversiones en el exterior.
Gráfico 111.5
INVERSIONES NETAS DE LAS AFP EN EL EXTRANJERO Y TCR

I — A F T

TCR

1

Fuente: Banco Central de Chile.
Menos = entradas netas a las AFP; Más = salidas netas de las AFP.

Desde comienzos de la década y hasta fines de 1997, el tipo de cambio nominal
observado se mantuvo cercano al piso de la banda cambiaria (Ffrench-Davis y Villar,
2005). Esta situación, junto con el gran incremento de las reservas internacionales del
Banco Central, generó expectativas de apreciación real persistente. Esta expectativa
generalizada de apreciación, junto con un diferencial de retornos favorable a las inversiones locales (bonos y acciones), generó inversiones casi nulas de las AFP en el
extranjero hasta 1997. En julio de ese año, cuando el colapso de la economía tailandesa
gatillo la crisis asiática, las AFP tenían menos de 1% de sus fondos totales invertido
en el extranjero, porcentaje notablemente menor al límite máximo de 12%.

28. Fontaine (1996) analiza consideraciones macroeconômicas que podrían justificar algún tipo de regulación de las
inversiones de las AFP en el extranjero. Éstas se relacionan, por un lado, con el costo fiscal asociado a las reformas
del sistema de pensiones y a la necesidad de desarrollar un mercado de capitales doméstico solvente y líquido;
y por otro lado, a los eventuales efectos desestabilizadores, especialmente en el tipo de cambio real, de
cambios repentinos en sus portafolios si es que el país enfrenta severos problemas de balanza de pagos.

80

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

Durante 1996 y 1997 Chile experimentó altas tasas de crecimiento del PIB, pero el
déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos creció significativamente, mientras
el peso continuaba apreciándose y aumentaba la deuda externa de corto plazo. En
consecuencia, el país se tornó bastante vulnerable a shocks externos. Cuando esos
shocks, gatillados por la crisis asiática, tuvieron lugar entre enero de 1998 y mediados de 1999 (los términos de intercambio de Chile cayeron el equivalente a 3% del
PIB y hubo una salida de capitales por parte de las AFP equivalente al 4,8% del PIB de
1998) el país se vio forzado a realizar un significativo ajuste macroeconômico: la
demanda agregada cayó 10% y el PIB se contrajo 1% (Ffrench-Davis y Tapia, 2001).
Durante 1998 las presiones devaluatorias sobre el peso chileno eran casi insostenibles.
El tipo de cambio nominal aumentó, amenazando con sobrepasar el techo de la banda cambiaria, ante lo cual el Banco Central respondió aumentando bruscamente las
tasas de interés reales; en septiembre de 1998, por ejemplo, la tasa de interés real a 90
días casi alcanzó el 18%, mientras el PRC-8 aumentó en 100 puntos.
La combinación de choques externos y políticas internas inapropiadas fue el principal determinante de las expectativas de depreciación del peso, lo cual motivó a las
AFP a realizar rápidas y sustanciales inversiones en el exterior. El gráfico III.6 muestra que incluso hasta mediados de 1998 las AFP habían invertido en el extranjero
menos del 20% del límite autorizado, lo que se explica en parte por el hecho de que el
rendimiento de los bonos chilenos a largo plazo, ajustados por la devaluación efectiva, excedió los retornos internacionales. Por su parte, hasta mediados de los noventa
los índices accionarios chilenos, ajustados por la devaluación efectiva, tuvieron un
mejor desempeño que los de Estados Unidos (gráfico III.7).
En 1998, en la medida en que se acumulaban las presiones de devaluación del
peso, las AFP tenían inversiones en el exterior por US$ 1.600 millones, monto equivalente al 29% de las salidas de cartera en la cuenta de capitales (gráfico III.8). Las
inversiones internacionales brutas de las AFP aumentaron aún más en 1999, sobre
US$ 4 mil millones, monto equivalente al 36% de las salidas de portafolio. Durante
2000, con la calma de los mercados internacionales, las AFP comenzaron a repatriar
parte de sus inversiones y, en términos netos, generaron una entrada de alrededor de
US$ 100 millones. Entre 2001 y 2003, las AFP invirtieron en el extranjero US$ 33.100
millones en términos brutos y US$ 6.500 millones netos.
El gráfico III.8 muestra que las AFP se han convertido en un agente crecientemente
importante en el mercado cambiario al contado (spot) chileno, medido por los flujos
de cartera. De hecho, mientras en 1996-97 los flujos totales de las AFP (entradas y
salidas) representaban 7,5% de los flujos totales de cartera (entradas y salidas), en
1998-99 este porcentaje aumentó a 26% y en 2000-03 a 57%. Sin embargo, la información disponible para 2000-03 indica que alrededor de la mitad de las inversiones
de las AFP en el exterior estaban protegidas en el mercado a futuro, lo cual significa
que la presión neta de las AFP sobre el mercado cambiario es menor que la que indica
su posición al contado.

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA E INVERSIONES DE LOS FONDOS DE PENSIONES: EL CASO DE CHILE

Gráfico 111.6
INVERSIONES EN EL EXTRANJERO DE LAS AFP Y DIFERENCIAL
DE TASAS DEL BONO DE LARGO PLAZO, 1993-2003

Diferenciales de tasas

% del límite usado

Fuente: Banco Central de Chile, SAFP y «iww.federalreserve.gov
* Promedio móvil de doce meses de la tasa del P C - 8 (expresada en dólares) menos TUS - 5 (en porcentaje).
R
BCU-10 y TB-10 desde septiembre de 2002.

Gráfico 111.7
INVERSIONES EN EL EXTRANJERO DE LAS AFP Y DIFERENCIAL
DE ÍNDICES BURSÁTILES, 1993-2003

Diferencial bursátil

% del límite usado

Fuente: Banco Central de Chile y SAFR
* Promedio móvil de doce meses de la diferencia de retornos de los índices IGPA y Dow Jones (en porcentaje).

82

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

Gráfico 111.8
FLUJOS INTERNACIONALES BRUTOS DE LAS AFR 1996-2003
80
70 -

rn

Liiilll
M
1996

1997

1998

1999

2000

2001

2002

2003

 •Entradas C) • Salidas () 

Fuente: Banco Central de Chile.
* Como porcentaje de las entradas brutas de la cuenta de capitales deducidas las entradas brutas de IED.
** Como porcentaje de las salidas brutas de la cuenta de capitales deducidas las salidas brutas de IED.

Esto pone de relieve que, contrariamente a lo que se suele afirmar (Turner, 2002,
p. 6), permitir a los inversionistas institucionales mantener una elevada proporción
de sus activos en el extranjero (denominados en moneda extranjera) no implica que
las EES tendrán un amortiguador contra la volatilidad del tipo de cambio. De hecho,
la experiencia chilena de 1998-2003 sugiere que si no se ponen restricciones a la
velocidad a la que se puede hacer el ajuste de stock, las AFP tienden a actuar como un
agente financiero orientado al corto plazo, buscando los retornos de corto plazo de
una moneda que se aprecia y/o la protección frente a una moneda que se deprecia. En
el proceso el comportamiento de las AFP puede terminar aumentando la volatilidad
cambiaria y exacerbando las desviaciones del valor de mercado del tipo de cambio
real respecto de su equilibrio de largo plazo, complicando y volviendo más costoso
el manejo macroeconômico global, con muy probables efectos negativos sobre los
pensionados, quienes esperan retornos de largo plazo.
Adicionalmente, la contabilidad de las AFP chilenas es mark-to-markef, en consecuencia, las ganancias y pérdidas son registradas en todas sus transacciones, nacionales e
internacionales. A pesar del desarrollo del mercado de capitales chileno, los bonos y
acciones elegibles por las AFP son aún bastante ilíquidos en comparación a bonos y acciones similares en los mercados de economías desarrolladas. En consecuencia, cuando necesitan liquidez o cuando están presentes incentivos para transar, las AFP podrían preferir,
ceteris paribus, operar con títulos extranjeros en lugar de los bastante ilíquidos títulos
locales. Esta facilidad para transar títulos denominados en moneda extranjera aparentemente también contribuyó al significativo efecto desestabilizador sobre el tipo de cambio
y la necesidad de sobreajuste de la política monetaria del Banco Central en 1998.

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA E INVERSIONES DE LOS FONDOS DE PENSIONES: EL CASO DE CHILE

83

En síntesis, en cada año desde 1997 hasta 2003 los fondos de pensiones chilenos
se comportaron de manera procíclica respecto al mercado cambiario. Como se mencionó, dado el tamaño, concentración y regulación de la industria, bajo condiciones
bastante normales las decisiones de las AFP relativas a activos denominados en moneda extranjera estarán dominadas por los movimientos esperados de corto plazo de
los tipos de cambio en relación con los diferenciales de tasas de interés, exacerbando
así las presiones del mercado sobre el tipo de cambio, excepto por su cobertura en el
mercado a futuro, y muy probablemente requiriendo un grado de ajuste macroeconômico mayor al necesario. En términos generales, no es claro que los beneficios
derivados de la diversificación de riesgos, asociada a tenencias significativas de activos internacionales por parte de los inversionistas institucionales, superen a los
costos asociados al sobreajuste macroeconômico requerido para enfrentar los efectos
del propio comportamiento procíclico de dichos inversionistas en los mercados financiero y cambiario nacionales.
6.

C O N C L U S I O N E S E I M P L I C A C I O N E S D E POLÍTICA

Basándose en la experiencia chilena reciente, este estudio analiza algunas de las
implicaciones macroeconômicas de los fondos de pensiones administrados privadamente en EES.
En el mediano y largo plazo los fondos de pensiones influyen en el proceso de
ahorro nacional total y en el desarrollo de los mercados de capitales locales. El efecto
que los fondos de pensiones reformados tienen sobre el ahorro nacional no es claro.
Por un lado, la transferencia desde un sistema de reparto a uno de capitalización
individual administrado en forma privada genera, durante un período transitorio
bastante largo, un sustancial déficit fiscal. Adicionalmente, el ahorro obligatorio impuesto por el nuevo sistema, el cual se espera que alcance mayores retornos que el
antiguo, podría generar algún tipo de sustitución intertemporal por parte de los individuos, los que tenderían a gastar más en el presente contra sus ahorros previsionales.
Por su parte, el desarrollo de mercados de capitales de largo plazo en EES se ve
significativa y positivamente influenciado por la existencia de estos nuevos grandes
inversionistas institucionales, los cuales: (a) generan una demanda por las acciones de
empresas y por bonos corporativos de largo plazo; (b) proveen liquidez a los mercados
de acciones y bonos, lo cual aumenta la demanda por estos activos financieros, típicamente de largo plazo; (c) contribuyen a mejorar el gobierno corporativo de las empresas, lo cual a su vez facilita el desarrollo de los mercados de bonos y acciones.
Chile ha desarrollado un mercado local relevante de bonos de largo plazo en moneda nacional (UF). Este mercado se desarrolló pari passu con el crecimiento de los
fondos de pensiones privados (AFP), que son los principales tenedores de bonos de
empresas y del Banco Central, de manera que su influencia sobre este desarrollo es
evidente.

84

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

Pero los bonos chilenos de largo plazo están indexados a la inflación pasada, y la
pregunta que subsiste es si esta indexación es una parte esencial del desarrollo del
mercado de bonos, especialmente en países típicamente inflacionarios, como muchos de América Latina. Los bonos indexados a la inflación resuelven una serie de
problemas en economías con tasas de inflación altas e inciertas. Primero, contribuyen a completar los mercados financieros. Con bonos indexados la tasa de interés
real de largo plazo puede fijarse, algo que no puede hacerse mediante la renovación
regular de instrumentos de corto plazo. Segundo, la emisión de bonos indexados
puede reducir significativamente los costos de financiamiento de las empresas. Tercero, los bonos indexados estimulan las emisiones de largo plazo, debido a que con
alta inflación el incentivo a extender la madurez de los bonos es bajo, a pesar del
premio por riesgo inflacionario.
En el caso de Chile, la indexación ha sido un factor trascendental en el desarrollo
del mercado de bonos de largo plazo, pero sin el significativo y creciente poder
comprador de las AFP este mercado no se habría desarrollado tanto como lo hizo.
Esto puede verse fácilmente considerando que después de diez años de desarrollo del
mercado de bonos, las AFP mantienen más del 50% de los bonos del Banco Central y
del sector privado, y cerca del 75% de los bonos hipotecarios emitidos por instituciones financieras (LH).
En términos de las implicaciones macroeconômicas de corto plazo de las AFP,
cuando la economía está relativamente cenada, argumentamos que el efecto de los
fondos de pensiones en la estructura temporal de tasas de interés podría ser significativo, dado que son los principales actores en el mercado. En Chile esto es reforzado
porque la industria de los fondos de pensiones se ha vuelto crecientemente concentrada, lo cual ha creado un virtual monopsonio entre los inversionistas institucionales,
debido al tamaño relativamente pequeño de los fondos mutuos. Adicionalmente, como
la regulación de las AFP las estimula a tener portafolios similares, esto también contribuye a esperar que sus transacciones afecten significativamente la curva de rendimiento nacional. Sin embargo, esta hipótesis requiere mayor investigación.
Luego, extendimos el análisis a una economía con una cuenta de capitales más
abierta,, donde a los inversionistas institucionales se les permite invertir en títulos
extranjeros. En este escenario, la teoría establece que la tasa de interés local de largo
plazo tiende a igualar la tasa de interés internacional de largo plazo más la apreciación o depreciación esperada de largo plazo más el premio por riesgo de largo plazo.
Sin embargo, como los mercados de EES para instrumentos de largo plazo tienden a
ser bastante ilíquidos, los inversionistas internacionales exigen un mayor premio por
liquidez para acceder a ellos. Esto contribuye a aislar a estos mercados emergentes
de largo plazo de los del resto del mundo, al menos por algún tiempo. Si prevalece
algún tipo de teoría del hábitat preferido de la estructura temporal de tasas de interés,
podría persistir alguna desconexión entre las tasas de interés de largo plazo locales y
externas, si ningún agente las arbitra. Los inversionistas institucionales nacionales,

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA E INVERSIONES DE LOS FONDOS DE PENSIONES: EL CASO DE CHILE

85

si se les permite invertir fuertemente en el extranjero, podrían recurrir a los mercados
internacionales cuando les resultan atractivos y accesibles, y llegar a ser el principal
vínculo entre los mercados local e internacional de títulos de largo plazo.
Estando consciente de los potenciales mecanismos de ajuste distorsionadores en
el normalmente bastante largo período de transición hasta que se alcanza el stock
deseado de activos locales e internacionales, la evidencia empírica de la economía
chilena sugiere que cuando aumenta la apertura financiera y cuando las AFP pueden
invertir significativamente en el extranjero, los movimientos en la tasa de interés
financiera de largo plazo están bastante correlacionados con los de las tasas de
interés de los bonos internacionales. Probamos el enfoque teórico mencionado para
la economía chilena durante los años noventa. El test mostró que hay un claro cambio
de la influencia entre el bono del Tesoro de Estados Unidos a 5 años y el PRC a 8 años
del Banco Central de Chile, antes y después de 1998, año en que las AFP comenzaron a
asignar una parte significativa de sus portafolios a sus activos en el extranjero.
Una explicación para este cambio se refiere al hecho de que entre mediados de
1997 y 1998, las medidas aplicadas durante la primera mitad de los noventa para
desvincular parcialmente la tasa de interés chilena de la internacional, fueron en su
mayoría suprimidas. Sin embargo, las AFP no desempeñaron un papel de arbitraje
sino hasta 1998, no sólo debido a los efectos de estas medidas sino muy crucialmente
porque hasta fines de 1997 los movimientos esperados y efectivos del tipo de cambio
indicaban que el peso estaba subvaluado. Además, en este período los retornos sobre
los bonos de largo plazo de Chile, y en menor grado los retornos de la bolsa, fueron
mayores que en Estados Unidos.
Desde fines de 1997 los activos financieros se volvieron más rentables en Estados
Unidos que en Chile. Adicionalmente, hubo un gran cambio en las expectativas del
tipo de cambio hacia una devaluación del peso, debido a los efectos directos e indirectos de las crisis asiática y rusa sobre la, en ese momento, altamente vulnerable
economía chilena. Esto aumentó el retorno esperado de los activos financieros denominados en dólares y permitió una conexión mucho mayor entre las tasas de interés
locales e internacionales. La velocidad y cantidad de las inversiones de las AFP en el
extranjero es una indicación clara de que ellas facilitaron esta conexión. Esto contribuyó a hacer más intensas las presiones devaluatorias y, en consecuencia, la reacción
del Banco Central, y requirió de un proceso de ajuste macroeconômico más costoso.
El análisis de la experiencia chilena sugiere, por tanto, que la importancia de los
inversionistas institucionales es tal que las normativas y reglamentos que rigen sus
decisiones de portafolio deberían incorporar no sólo consideraciones microeconómicas,
sino también otras referidas a la estabilidad macroeconômica y el crecimiento.
Un tema macroeconômico se refiere a los -usualmente bastante largos- efectos
transitorios sobre el déficit fiscal de la transición desde un sistema previsional de
reparto a uno de capitalización individual administrado por privados (Fontaine, 1996;
Reisen, 1997; Uthoff, 2001). Otra consideración macroeconômica se refiere a demo-

86

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

rar la liberalización de las inversiones hacia el exterior de los fondos de pensiones
como una forma de ayudar a crear o profundizar el tamaño y/o liquidez del mercado
de capitales interno de largo plazo. En otras palabras, los inversionistas institucionales
desempeñan un papel fundamental al llenar la brecha de financiamiento de largo
plazo que existe en la mayoría de las EES, facilitai- la privatización de empresas públicas (Fontaine, 1996; Reisen y Williamson, 1996) y mejorar el marco regulatorio del
sector financiero.
Las AFP chilenas, en el proceso de intentar maximizar beneficios, afectan y son
afectadas por las percepciones de mercado, particularmente con respecto a expectativas de cambios en la política monetaria y en los tipos de cambio. Además, una vez
maduro el nuevo sistema previsional, las AFP pueden, dado su significativo tamaño,
terminar liderando las expectativas del mercado. El ajuste recesivo macroeconômico
chileno de 1998-99 sugiere que, en ausencia de regulaciones apropiadas, el cambio
deseado en el portafolio de las AFP tuvo lugar principalmente a través de movimientos abruptos y masivos de flujos hacia el exterior. Esto contribuyó a exacerbar las
devaluaciones efectivas y las esperadas, especialmente en la medida en que esos
movimientos no estaban cubiertos del riesgo cambiado, profundizando el ajuste
macroeconômico recesivo. Este resultado macroeconômico, al aumentar el desempleo, reducir los salarios reales y/o reducir la rentabilidad doméstica de las AFP,
afecta directamente al bienestar de los futuros pensionados. Para reducir este impacto indeseado, una tercera política macroeconômica se refiere a la conveniencia de
establecer, además de límites a los montos invertidos en títulos extranjeros, otros a
la velocidad con la cual los fondos de pensiones pueden cambiar sus portafolios de
títulos internacionales. Por ejemplo, el Banco Central podría establecer, dependiendo de la situación global de la política macroeconômica, un límite a los flujos de
salida (Fontaine, 1996) o entrada de los inversionistas institucionales por un período
de tiempo (un mes, por ejemplo). Esto podría ser implementado como una función
de la tenencia de los títulos de moneda extranjera de cada AFP O como un monto fijo
a ser subastado entre los inversionistas institucionales. Esta política debería ayudar a
reducir la volatilidad cambiaría y la profundidad del ajuste macroeconômico, cuando
sea requerido. Sin embargo, no debe recargarse a los inversionistas institucionales
con este tipo de regulación, pues existen situaciones cuando, por ejemplo, se necesita
una respuesta más rápida de parte de esos inversionistas para proteger mejor la rentabilidad de los fondos de los pensionados.
Finalmente, una consideración sobre la regulación de los fondos de pensiones,
dirigida a reducir su eventual efecto negativo sobre la estabilidad macroeconômica,
se refiere a su capacidad de transacción. En principio, los inversionistas de largo
plazo, como los fondos de pensiones o las compañías de seguros, no tienen las mismas necesidades de liquidez que la mayoría de otros participantes en los mercados
financieros. Para graduar un comercio excesivo en títulos extranjeros, la regulación podría requerir a los fondos de pensiones registrar sus títulos en una cuenta de

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA E INVERSIONES DE LOS FONDOS DE PENSIONES: EL CASO DE CHILE

87

inversión o en una cuenta de trading (transacciones). La cuenta de inversion podría estar relacionada a un criterio de comprar y mantener (y no para hacer líquidas
esas inversiones en el corto plazo), y podría haber algún incentivo para asignar parte
importante de los títulos en moneda extranjera de las AFP a esa cuenta. Esto induciría
a los inversionistas institucionales a ser menos activos en transar (y más activos en
mantener) instrumentos extranjeros, contribuyendo así a reducir la volatilidad y el
comportamiento procíclico de los fondos de pensiones nacionales en el mercado
cambiario.

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Capítulo IV
ESTABILIDAD MACROECONÔMICA REAL
Y LA CUENTA DE CAPITALES EN CHILE Y COLOMBIA

Ricardo

Ffrench-Davis

y Leonardo

INTRODUCCIÓN

El manejo de los equilibrios macroeconômicos reales ha sido un factor dominante
en la evolución del crecimiento económico y de la inversión productiva en las EES.
El entorno macroeconômico real que enfrentan los productores, incluidos los precios
macroeconômicos clave y la consistencia entre la demanda agregada y el PIB potencial, han surgido como variables esenciales para entender los pobres resultados económicos de América Latina tras las reformas. Junto con la responsabilidad fiscal y la
regulación prudencial del sector financiero, estas variables conforman los equilibrios macroeconômicos reales. En el contexto actual, de globalización de la volatilidad
financiera, los flujos de capitales han jugado un papel crucial en la sostenibilidad de
estos equilibrios y en sus efectos sobre el crecimiento de las economías emergentes
(Ffrench-Davis, 2005; Ocampo, 2005). Aquí, examinamos las políticas macroeconômicas implementadas por Chile y Colombia desde 1990, analizando sus logros y
fallas, en función de los resultados en términos de crecimiento y sostenibilidad macroeconômica.
En 1995, cuando la crisis del tequila se extendía a muchas economías latinoamericanas, Chile y Colombia resultaron inmunes al contagio y exhibieron altas tasas de
crecimiento, sin evidenciar señales de tensión financiera. Varios elementos explican
este desempeño positivo. Por ejemplo, Chile se benefició de altos precios del cobre y
en Colombia el descubrimiento de un importante campo petrolero atrajo cuantiosos
recursos externos. Sin embargo, según muchos analistas, este buen desempeño debe
atribuirse - e n gran medida- al hecho de que ambos países habían implementado
medidas prudenciales a fin de evitar una exposición excesiva a los flujos de capital
de corto plazo. En particular, las autoridades de ambas economías aplicaron un encaje
sobre el endeudamiento externo de corto plazo, recurrieron a otros instrumentos encaminados a disminuir la vulnerabilidad interna ante los flujos de capital, y trabajaron para
Los aulores agradecen los valiosos comentarios y sugerencias de Guillermo Le Fort, Carlos Quenan, Heriberto
Tapia y otros participantes en dos seminarios realizados en la sede de la Cepal (Santiago de Chile) y en un
encuentro técnico del G-24 en Ginebra. Las opiniones vertidas en este trabajo son de exclusiva responsabilidad
de los autores y no comprometen a las instituciones en las que ellos trabajan.

Villar*

90

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

evitar que la masiva afluencia de tales recursos provocara una apreciación real excesiva, desestabilizadora, de las respectivas monedas locales.
El paralelo entre Chile y Colombia volvió a quedar de manifiesto tras las crisis
asiática y rusa de 1997 y 1998. En ese período, sin embargo, los resultados no fueron
tan halagadores. Los bancos centrales de ambos países habían intervenido durante
muchos años en los mercados cambiarios por medio de bandas reptantes o móviles.
En 1998 esas bandas se convirtieron en camisas de fuerza, de las que resultaba muy
difícil librarse sin incurrir en una pérdida de credibilidad y sin exponer los mercados
cambiarios a una dinámica desestabilizadora. Pese a que en ambos países la deuda de
corto plazo representaba sólo una pequeña fracción del total de pasivos con el exterior, la vulnerabilidad a la crisis financiera internacional fue alta en esos años. Tanto
en Chile como en Colombia, las tasas de interés reales subieron en forma abrupta en
1998 y el crecimiento del PIB fue negativo en 1999.
Las similitudes entre Chile y Colombia, sin embargo, no van mucho más allá. En
Chile, durante la mayor parte de los años noventa, las tasas de crecimiento del PIB
fueron muy elevadas, el sector público presentó cuentas superavitarias y el ahorro se
elevó significativamente. En Colombia, en tanto, las tasas de crecimiento del producto se situaron bajo sus niveles históricos, el déficit fiscal acusó un rápido ascenso
y el ahorro cayó a niveles extremadamente bajos para los estándares de ese país.
Podríamos afirmar, entonces, que si bien los resultados macroeconômicos de Chile
y Colombia fueron muy disímiles, las respuestas de los dos países a las crisis financieras internacionales de 1995 y 1998-99 presentan varios elementos comunes, lo
cual probablemente obedece a que ambos utilizaron instrumentos similares para regular el ingreso de capitales y los mercados de divisas. Ello torna particularmente
atractivo el análisis comparativo de estas economías.
La sección 1 contiene un recuento de los contextos macroeconômicos de Chile y
Colombia durante los años noventa. La sección 2 aborda la evolución de sus regímenes cambiarios. La sección 3 examina la racionalidad de las regulaciones de la cuenta de capitales y analiza los instrumentos de política que se adoptaron en cada país
para regular los flujos de capitales. La sección 4 presenta algunas conclusiones.
1.

L O S ENTORNOS MACROECONÔMICOS DE C H I L E Y COLOMBIA EN LOS AÑOS
NOVENTA 1

a) Inflación y la actividad económica
Chile y Colombia tenían, antes de la década de los noventa, una larga tradición de
tasas inflacionarias relativamente altas, las que habían creado fuertes inercias en los
1. El cuadro del Anexo muestra los tamaños comparativos de ambos países: Colombia tiene una población 2,9
veces y un PIB a precios corrientes 1,3 veces los de Chile, respectivamente, pero un PIB per cápita equivalente a
sólo dos tercios del de Chile y a un sexto del de Estados Unidos (a precios de paridad PPP del Banco Mundial).

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA REAL Y LA

91

ENTA DE CAPITALES EN CHILE Y COLOMBIA

procesos de formation de precios. Las tasas de inflación fueron, en promedio, bastante similares: entre 1985 y 1989, promediaron 20,4% en el caso de Chile y 24,1%
en el caso de Colombia (ver cuadro IV. 1). Durante los noventa, los bancos centrales
de ambos países -que gozaban de un importante grado de autonomía- adoptaron
políticas institucionales bastante similares, y procuraron avanzar hacia una mayor
estabilidad de precios de manera gradual, evitando tratamientos de choque (Restrepo,
1999; Zahler, 1998). La masiva afluencia de capitales prevaleciente durante buena
parte de la década de los noventa generó presiones a favor de la apreciación de las
monedas locales y ayudó a los bancos centrales a reducir la inflación. Sin embargo,
ninguno de estos países recurrió a anclas cambiarías estrictas para contener las alzas
de precios. Por el contrario, ambos bajaron la inflación a la vez que liberalizaban sus
regímenes cambiarios, pasando de los antiguos sistemas de minidevaluaciones a las
bandas reptantes, y luego a regímenes de flotación. A comienzos de la década de los
noventa, la inflación descendió sostenidamente en ambos países, aunque más rápidamente en Chile, país que alcanzó inflaciones de un dígito en 1994, mientras Colombia
lo hizo en 1999.
Cuadro IV.1
CHILE Y COLOMBIA: INFLACIÓN Y CRECIMIENTO DEL PIB, 1974-2003
(% de variación anual)
Chile

Colombia

Tasa de inflación
(IPC) %

Crecimiento PIB
%

Tasa de inflación
(IPC) %

Crecimiento PIB
%

1974-81
1982-89
1990
1991
1992

98,9
20,7

3,3
2,6
3,7

24,6
22,5
32,4

4,6
3,4

1993
1994

12,2

8,0
12,3
7,0
5,7
10,6
7,4

26,8
25,1
22,6
22,6

1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002 p
2003 p

27,3
18,7
12,7
8,9
8,2
6,6
6,0
4,7

4,3
2,0
4,0
5,4
5,1
5,2

6,6
3,2
-0,8
4,5
3,4

19,5
21,6
17,7
16,7
9,2
8,8
7,7

1,1

2,2
3,3

7,0
6,5

1,6
3,7

8,5

5,5

17,2

2,7

2,3
4,5
2,6
2,8

2,1
3,4
0,6
-4,2
2,9
1,4

Promedio
1990-2003

Fuente: Chile: Banco Central de Chile. Colombia:
p/ Preliminar.

DANE.

92

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

A pesar de las similitudes en la política monetaria, hubo grandes diferencias en el
comportamiento de la actividad económica en Chile y Colombia durante los años
noventa, reflejo de lo contrastante de sus contextos macroeconômicos. La economía
chilena había sufrido una profunda crisis en 1982-83, la cual provocó graves trastornos en el sector financiero y una caída de 13% en el nivel del pre, que generó una
enorme brecha entre el PIB observado o efectivo y el potencial, desalentando así la
formación de capital y el crecimiento del PIB potencial. El producto comenzó a recuperarse en 1986, lo cual permitió que la mencionada brecha se redujera gradualmente
hasta desaparecer en 1989. Entre 1990 y 1997, tanto el PIB efectivo como el potencial
se expandieron vigorosamente, a un ritmo promedio anual de 7,6%. El dinamismo de
la economía se debilitó en 1998, y al año siguiente se registró una caída de 1% del
PIB. A partir de 2000 se reanudó el crecimiento, aunque a un ritmo considerablemente inferior al observado antes de 1998, registrándose un crecimiento promedio anual
de 3,3% en el cuatrienio 2000-2003 2 . Pese a la leve recesión de 1999 y al menor
dinamismo registrado en 2000-2002, la tasa media de crecimiento entre 1990 y 2003
fue 5,5% (cuadro IV. 1). Esa cifra duplicó el 2,9% registrado durante los dieciséis
años del régimen de Pinochet, entre 1974 y 1989 (Ffrench-Davis, 2003c, cap. 1).
En Colombia también se registró un auge a mediados de los noventa, aunque
mucho más suave y breve que el de Chile. El crecimiento del PIB alcanzó un promedio anual de 5,3% entre 1993 y 1995, y durante el resto de la década fue considerablemente inferior a los estándares históricos del país. El crecimiento anual del PIB
entre 1990 y 2003 alcanzó un promedio de sólo 2,7%, un desempeño pobrísimo para
los estándares históricos de Colombia. Incluso durante el período de la crisis de la
deuda externa de América Latina, entre 1982 y 1989, este país registró un ritmo de
crecimiento promedio más alto. De hecho, Colombia exhibió durante los años ochenta
el mayor crecimiento del PIB en América Latina. En 1999 el PIB cayó 4,2% -caída
mucho más intensa que la registrada en Chile-, y la recuperación posterior ha sido
más lenta que la chilena. Por consiguiente, y habida cuenta del incremento poblacional,
el PIB per cápita en 2003 fue equivalente al de 1994 y 5% inferior al de 1997, reflejando una significativa subutilización de la capacidad productiva.

b) Equilibrios fiscales
El notable desempeño de la actividad económica en Chile durante la mayor parte de
la década de los noventa tuvo lugar en un contexto de superávit fiscal. Las cifras del
cuadro IV.2 muestran que hasta 1997 el gasto del gobierno central como porcentaje
del PIB fue relativamente constante y cercano al 20%. En promedio, se registró un

2.

Se calcula que el PIB potencial creció 7% hasta que se manifestó el contagio derivado de la crisis asiática, lo cual
provocó un ajuste a la baja a 4% (Ffrench-Davis, 2003c, cap.l).

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA REAL Y LA

ENTA DE CAPITALES EN CHILE Y COLOMBIA

93

Cuadro IV.2
CHILE Y COLOMBIA: GASTO Y DÉFICIT DEL GOBIERNO, 1990-2003
(Porcentajes del PIB en precios corrientes)
Gasto del gobierno central

Superávit (+) o Déficit (-)
del gobierno central 2

Superávit (+) o Déficit (-) del
sector público no financiero 2

Chile
%

Colombia
%

Chile
%

Colombia
%

Chile
%

Colombia
%

1990

20,2
20,6
20,3

9,8
10,9

0,8
1,5

-0,9
-0,4

12,6

2,1
1,8

-1,8
-0,7

1,2
1,5
2,5

-0,6

1991
1992
1993
1994

2,1

0,3

1,6
2,4

-1,4
-2,2

1,9
2,4

0,1
-0,3

2,1
1,8
0,4

-3,6
-3,8

1,6
0,8
-0,6

-1,7
-3,3
-3,7

-1,5
-0,6
-0,6

-4,1
-4,2
-4,4

01,6
-2,2

-3,6
-3,0

20,5
19,9

12,3
12,8
13,6
15,7

1997

18,6
19,6
19,9

1998
1999

21,3
22,6

16,3
17,0
19,2

2000
2001

22,4

19,2

2002 p

22,9
22,9

21,3
21,4

2003 p

22,4

21,1

1995
1996

-1,4
0,1
-0,3
-0,6
-0,8

-4,9
-5,9
-5,9
-5,9
-5,6
-5,0

0,0
-0,2

Fuente: Chile: Dirección de Presupuesto (Dipres) y Banco Central de Chile. Colomiba: DNP-Confis (cash basié) y DANE.
1/ Las cifras del PIB a pesos corrientes han sido ajustadas para hacer compatibles los datos antiguos con la metodología adoptada en 1996 y 1994, respectivamente.
2/ No incluye privatizaciones,
p/ Preliminar.

superávit fiscal equivalente a 2% de PIB. Desde 1998, el gasto del gobierno subió tres
puntos porcentuales del PIB, reflejando el incremento del gasto social y el carácter
contracíclico de la política fiscal. Aun así, los déficit tanto del gobierno central como
consolidado del sector público no financiero (SPNF) fueron muy moderados, pese a la
pérdida de ingresos tributarios derivada de la mayor brecha entre el PIB efectivo y el
potencial y de un muy deprimido precio del cobre, principal producto chileno de
exportación 3 .
En contraste con Chile, el magro desempeño de la actividad económica en Colombia en el transcurso de los noventa coincidió con una expansión sin precedentes del
gasto gubernamental y del déficit fiscal. La primera de estas variables, que antes de
1990 y por más de tres décadas había representado cerca de 10% del PIB, aumentó a
21% en 2001-2003 (similar al nivel que anotaba Chile). Vanos analistas han atribuido

3. Desde el año 2000 el gobierno ha estado operando una política fiscal de balance estructural. Este balance se
elabora con un precio normal del cobre y la recaudación tributaria que se obtendría si el PIB efectivo fuese igual
al potencial.

94

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

este incremento del gasto gubernamental a la reforma constitucional de 1991, que
aceleró la descentralización fiscal e incorporó a la Carta Fundamental nuevos derechos ciudadanos, que debían ser garantizados con recursos públicos. Adicionalmente,
la transición desde un sistema pensionai de reparto a otro basado en cuentas de
capitalización individual generó, al igual que en Chile en la década precedente, un
enorme engrosamiento del gasto público, si bien contribuyó a morigerar la deuda
actuarial. Dado que la ampliación del gasto no fue compensada por un incremento
equivalente en los ingresos públicos, el déficit del gobierno central subió desde una
cifra inferior a un punto porcentual del PIB, a principios de los noventa, a casi 6% del
PIB entre 1999 y 2002. A su vez, el SPNF, que hasta 1994 había generado excedentes,
mostró desde 1999 un déficit cercano a 4% del PIB.

c) Ahorro e inversion
El dispar desempeño de la actividad económica y las cuentas fiscales en Chile y
Colombia redundó en una conducta muy disímil del ahorro y la inversión. Con una
economía que exhibía de manera persistente una plena utilización de su capacidad
instalada, elevadas tasas de crecimiento y un considerable superávit fiscal, las tasas
de ahorro e inversión en el caso chileno se ubicaron en la década de los noventa muy
por encima de sus promedios históricos. El cuadro IV.3 muestra la evolución de la
formación de capital fijo en Chile. Ésta registró un nivel sin precedentes de 28,5% en
1991-98 (a precios de 1986), cifra que contrasta con el 19,9% del último quinquenio
del régimen de Pinochet (1985-89) y con el promedio, aún más bajo, de los años
precedentes. Tras la crisis de 1999, la inversión experimentó un sustancial retroceso,
aunque se mantuvo, entre 1999 y 2003, muy por encima del nivel registrado en los
ochenta.
La inversión fija en Colombia registró intensas fluctuaciones. El sustancial incremento observado hasta la mitad de los noventa fue seguido de un acelerado
deterioro. Sin embargo, incluso durante el período de auge, entre 1993 y 1995, los
coeficientes de formación de capital fijo resultaron considerablemente más bajos
que en Chile. Adicionalmente, la formación de capital .en Colombia cayó en forma
dramática tras la crisis de 1999 y, a partir de ese año, se mantuvo por debajo del
15% del PIB. Niveles tan menguados de inversión hacen mucho más difícil que
Colombia recupere niveles altos y sustentables de crecimiento económico en el
futuro próximo.
—
El coeficiente de ahorro en Colombia cayó unos cuatro puntos porcentuales
entre fines de los ochenta y mediados de los noventa y casi ocho puntos adicionales durante la segunda mitad de la década. En el caso chileno, por el contrario, el
nivel de ahorro en los noventa fue sistemáticamente superior al registrado en los
ochenta.

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA REAL Y LA

ENTA DE CAPITALES EN CHILE Y COLOMBIA

95

Cuadro IV.3
CHILE Y COLOMBIA: FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO
Y AHORRO NACIONAL BRUTO, 1985-2003
(Porcentaje del PIB)
Formación bruta de capital fijo
(porcentaje del PIB a precios constantes)
A. Chile
1985-1989
1990
1991
1992

Precios constantes
de 1986 (%)

Precios constantes
de 1996 (%)

Ahorro nacional bruto
(porcentajes del PIB a precios constantes)
Metodología
de 1986 (%)

19,9
24,2
22,4

16,5
23,2

24,7

21,5
20,9

1993
1994
1995

30,6

1996
1997

31,0
32,2

1998

22,3

27,2
27,4

1999
2000

1995
1996
1997

26,4

32,2
26,9

27,0

21,2

21,8

22,2

26,6

23,2
23,2
23,0
23,4

21,8
21,9

21,0
20,6

Precios constantes
de 1994 (%)

20,5
20,5
21,0

Metodología
de 1975 (%)

15,8
14,0
12,9
13,9
18,0
20,7
20,2
18,5

Metodología
de 1994 (%)

21,5
21,4
22,7
17,9
21,8
23,3
22,3
21,6
20,4

1998
1999
2000

19,0
13,0
12,4

2001
2002 p

13,9
14,4
15,7

2003 p

23,1
23,1

21,2
21,6

B. Colombia Pr. constantes
de 1975 (%)

1991
1992
1993
1994

21,1
23,8
27,4

2001
2002 p
2003 p

1985-1989
1990

Metodología
de 1996 (%)

Fuente: Chile: Banco Central de Chile. Colomiba: DANE-DNP.
p/ Preliminar.
1/ Estimaciones provisionales del Departamento Nacional de Planeación.

19,0
19,5
18,6
16,9
12,8

23,0
23,0
18,3
16,2
15,3
13,4
14,8
14,5
14,7 1 
15,1

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

96

d) Sector financiero
Otra marcada disparidad entre Chile y Colombia durante la década pasada se relaciona con el desempeño del sector financiero. En el caso de Colombia, el debilitamiento
del ahorro interno y el alza de la inversión durante la primera mitad de la década
fueron acompañados de un impresionante auge financiero, alimentado en gran medida por la afluencia de capitales externos (Barajas y Steiner, 2002). El crédito no
reembolsado del sector financiero subió desde alrededor de 24% del PIB a comienzos
de la década, a 40% en 1997, y durante la crisis subsiguiente se desplomó, retornando al 25%, en tanto que la calidad del portafolio del sistema financiero se deterioraba
sustancialmente (cuadro IV.4).
Cuadro IV.4
CHILE Y COLOMBIA: SECTOR FINANCIERO, 1990-2003
Cartera vencida
Colocaciones

Colocaciones/PIB
Chile

Colombia

Chile

Colombia

(%)

(%)

(%)

%)

1990

52,4

1991
1992

48,7

24,8
22,7

2,1
1,8

4,2

51,5
55,7

24,4
28,4

1,2

3,1

52,8
55,4

31,9
35,5

1,2
1,0
0,9

2,1
2,4

59,5

37,3
39,6
37,8

1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003

64,3
66,8
69,2
69,2
69,7

33,9
27,1

68,2
67,2

24,8
25,0

25,5

1,0
1,0
1,4
1,7
1,7
1,6
1,8
1,6

4,0

3,7
5,1
5,2
8,7
11,5
9,4
8,6
8,0
5,7

Fuente: Chile: Banco Central de Chile, Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras. Colombia: Banco de la
República.
1/ Las colocaciones no incluyen las transacciones de leasing.

El grado de profundidad financiera fue desde principios de los años noventa mucho mayor en Chile que en Colombia, situación que se mantuvo con posterioridad a
la crisis (Held y Jiménez, 2001). Por otro lado, en Chile, a diferencia de la mayoría
de los países de América Latina, el índice crédito/PIB se comportó de manera
contracíclica 4 , lo cual ayuda a explicar el hecho de que el deterioro de la calidad de la
4.

En un estudio comparativo para las ocho principales economías de América Latina, Barajas y Steiner (2002)
muestran que el caso chileno fue excepcional a este respecto.

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA REAL Y LA

ENTA DE CAPITALES EN CHILE Y COLOMBIA

97

cartera de préstamos durante la crisis haya sido muy moderado; mientras la cartera
vencida como porcentaje del total de créditos llegó a 11% en Colombia en 1999, en
Chile no excedió de 1,8%5. Un determinante importante de la fortaleza del sistema
financiero chileno es, sin duda, la rigurosa supervisión prudencial, diseñada tras el
colapso del sector bancario en 1983-86 a consecuencia de la crisis de la deuda externa.
En síntesis, el ciclo en los flujos de capital foráneo fue potenciado en Colombia
por el comportamiento del crédito interno, a diferencia de lo que aconteció en Chile.
Junto con una supervisión más estricta del sector financiero, en este último país hubo
otros dos factores que parecen explicar estos resultados tan diferentes. Primero, en
Colombia el auge de afluencia de capital coincidió con una reforma del sector financiero, en virtud de la cual el Banco Central dispuso, entre 1991 y 1998, una sustancial rebaja de los encajes sobre los depósitos domésticos. Así, según lo destacan
Carrasquilla y Zárate (2002), la regulación financiera interna en Colombia exhibió un
perfil altamente procíclico. Segundo, en el caso chileno, el mayor grado de profundidad financiera parece haber servido de colchón contra shocks de capital externo. Tal
hipótesis respaldaría la idea de que las regulaciones sobre la cuenta de capitales cobran mayor importancia cuando el sistema financiero interno es menos desarrollado.

e) Ahorro externo y cuenta corriente
Chile, probablemente como consecuencia de regulaciones muy activas sobre los flujos de capital, mantuvo el déficit de la cuenta corriente bajo control durante la primera mitad de la década. El déficit de la cuenta corriente fue menor al 3% del PIB, con
un promedio de 2,3% entre 1990 y 1995 (cuadro IV.5). La excepción fue 1993, cuando una abrupta caída de los precios del cobre lo elevó a un 5,4% del PIB. Sólo después
de la crisis mexicana, el déficit alcanzó niveles menos sostenibles, cercanos al 5%
del PIB entre 1996 y 1998, lo cual, como veremos, coincide con el período en el que
la regulación de la cuenta de capitales se debilitó.
En Colombia, por el contrario, el deterioro de la cuenta corriente fue particularmente intenso durante la primera mitad de la década. Entre 1991 y 1994 -al tiempo
que tenía lugar un proceso de apertura comercial y de liberalización de los flujos de
capital- el superávit de la cuenta comente, que había representado cerca de 4,9% del
PIB, se transformó en un déficit de 4,5% del PIB, nivel en tomo al cual se mantuvo
hasta 1998.
La contracción de la liquidez internacional, después de las crisis asiática y rusa,
obligó a Chile y Colombia a ajustar drásticamente sus déficit externos. En 1999,

5.

La definición de cartera vencida es heterogénea. En Chile se refiere a las cuotas de préstamos que presentan una
mora superior a 90 días. En Colombia, la definición experimentó diversas modificaciones en el curso de los años
noventa.

98

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

tales ajustes representaron un 5% y 5,7% del PIB, respectivamente. En la siguiente
sección mostraremos que, en ambos países, la evolución del saldo de la cuenta comente durante los años noventa estuvo asociada al desempeño del tipo de cambio
real.
2.

L O S REGÍMENES CAMBIARIOS

Durante la mayor parte de los años noventa, Chile y Colombia adoptaron regímenes
cambiarios basados en la existencia de bandas reptantes, las cuales fueron desmanteladas y remplazadas por sistemas de tipo de cambio flotante en 1999. Esta sección
analiza las experiencias de ambos países, destacando elementos comunes a ambas.

a) Régimen cambiario chileno
El sistema de bandas cambiarías fue introducido en Chile después de la crisis de
1982-83, mucho antes que en Colombia. Se trataba de una banda cambiaria estrecha,
con un piso y un techo que se devaluaban diariamente, de acuerdo con una estimación del diferencial entre la inflación interna y la externa. En diversas coyunturas, sin
embargo, se adicionaron devaluaciones nominales discretas, que sirvieron para materializar la espectacular depreciación, de 130% en términos reales, observada entre
1982 y 1988. En 1989, la banda fue ampliada a ± 5%, lo que permitió dar cabida a
una depreciación ordenada y no traumática del peso, necesaria para compensar el
aumento en las importaciones asociado a un abrupto incremento de la actividad económica en 1988-89.
La evolución del régimen cambiario a partir de 1990 reflejó el propósito del Banco Central de regular el auge de los flujos de capital. En junio de 1991, según veremos en la siguiente sección, se impuso un encaje no remunerado sobre los préstamos
externos, y un impuesto sobre los créditos internos de hasta un año, plazo que se hizo
extensivo a las operaciones externas. En enero de 1992 se amplió la banda cambiaría
a ± 10%, lo cual, a diferencia de lo que había sucedido tres años antes, tuvo por
objeto dar cabida a una apreciación adicional del peso.
En junio de 1992 el dólar fue remplazado por una canasta de monedas como el
referente estándar para la evolución de la banda cambiaria, lo cual redundó en una
mayor estabilidad del tipo de cambio real desde el punto de vista de los productores
de los sectores transables, e introdujo mayor incertidumbre en la relación peso-dólar,
desincentivando así el arbitraje de tasas de interés y los movimientos de capital de
corto plazo (Ffrench-Davis y Tapia, 2001, p. 87). Cabe recordar que por aquel entonces la afluencia de capital era muy abundante y la economía chilena vivía un período
de auge. En la sección siguiente veremos que para desalentar el arbitraje de tasas de
interés se estableció también un encaje sobre los flujos de capital, lo que dejó espacio

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA REAL Y LA

ENTA DE CAPITALES EN CHILE Y COLOMBIA

99

para una activa política monetaria contracíclica. La afluencia de capital se mantuvo,
y el tipo de cambio real registró una apreciación adicional moderada, de 1% anual
entre 1989 y 1995 6 . Naturalmente, aquella apreciación contribuyó a reducir la inflación. Sin embargo, se trató de un movimiento equilibrador y, por ende, eficiente.
Coherentemente, según se ha señalado, el déficit de la cuenta corriente entre 1990 y
1995 promedió apenas un 2,3% del PIB7.
Con posterioridad a la crisis del tequila, el comportamiento de la economía chilena fue tan sólido que las expectativas de apreciación y la afluencia de capitales se
vieron considerablemente reforzadas. El Banco Central siguió acumulando cuantiosos volúmenes de reservas internacionales, mientras el tipo de cambio se ubicaba en
el piso de la banda, hasta fines de 1997. En la práctica, durante ese período aquel piso
operó como una suerte de tipo de cambio reptante, en el que la tasa de mercado era
determinada por las compras que hacía el Banco Central. Por consiguiente, el peso
chileno se apreció 20% en términos reales entre marzo de 1995 y octubre de 1997,
mucho más rápido que antes de la crisis del tequila (ver gráfico IV. 1).
Entre 1995 y 1997, diversos parámetros de la banda fueron ajustados a fin de
permitir una apreciación adicional del peso y morigerar presiones monetarias derivadas de la acumulación de reservas internacionales. Desde noviembre de 1995, el
ritmo de depreciación nominal de la banda fue diseñado para permitir una apreciación real de 2% al año, suponiendo que el crecimiento de la productividad de la
economía chilena aventajaría al de sus socios comerciales. Adicionalmente, la inflación externa utilizada para el cálculo el tipo de cambio referencial fue sobrestimada,
lo que dio origen a una considerable revaluación adicional. Por otro lado, a comienzos de 1997, la banda fue ampliada desde ± 10% a ± 12,5%.
La ampliación de la banda cambiaria chilena en 1997 representó un mecanismo
para viabilizar una apreciación adicional del peso y atenuar la inflación (ver FfrenchDavis y Tapia, 2001). A fines de 1997, cuando las expectativas cambiarias se
redirigieron hacia la devaluación, luego del estallido de la crisis asiática, el Banco
Central comenzó a vender cuantiosos volúmenes de reservas en un intento por evitar
la depreciación del tipo de cambio, incluso dentro de la mitad inferior de la banda, y
prevenir de esa manera un rebrote inflacionario.

6.

7.

Cifras de Cepal que miden la inflación externa sobre la base de los precios al consumidor. Este procedimiento es
consistente con el usado por el Banco de la República de Colombia. Las estimaciones del Banco Central de
Chile, que utilizan precios mayoristas para el cálculo de la inflación externa, reflejan una apreciación promedio
anual de 2,5%. Las dos metodologías utilizan precios al consumidor para medir la inflación interna.
La apreciación del tipo de cambio real fue equilibradora -consistente con el incremento neto de la productividad
en Chile- según lo sugiere el carácter sostenible del déficit externo. El mantenimiento de un déficit de cuenta
corriente moderado figuró de manera explícita entre los objetivos de la política cambiaria del Banco Central en
ese período (Zahler, 1998).

100

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

Gráfico IV.1
CHILE Y COLOMBIA. ÍNDICE DE TIPO DE CAMBIO REAL, 1987-2003
Promedio 1987-90 = 100

120

Datos
anuales

Datos
trimestrales

110 -

100-

90 -

807060

Fuente: Basado en datos de Cepal.
Promedio del tipo de cambio real con los principales socios comerciales, computado con IPC. Un tipo de cambio real más
alto indica una moneda local más depreciada.

El sesgo antiinflacionario de las intervenciones del Banco Central en el mercado
cambiario se tornó aún más evidente a mediados de 1998, cuando, en un momento de
máxima incertidumbre, la banda sufrió un severo estrechamiento; mediante esta acción, las autoridades señalaban que no cederían a las presiones devaluatorias que se
registraban en el mercado. Esta medida significó que el proceso de ajuste
macroeconômico requerido para encarar el drástico deterioro de los términos del
intercambio y la reducción de los flujos de capital debería ser conducido por el alza
de tasas de interés y la contracción monetaria 8 . Por tanto, la estrategia que adoptaron
las autoridades del Banco Central fue más consistente con un régimen cambiario fijo
que con un sistema de banda cambiaria. Naturalmente, la credibilidad en la nueva
banda se erosionó con rapidez. Ésta fue nuevamente ensanchada a fines de 1998 y

8.

Las autoridades del Banco Central declararon que un ajuste del tipo de cambio habría ocasionado presiones tanto
sobre los precios como sobre los costos, asociadas a descalces cambiarios en grandes empresas que producen
para el mercado interno. Ffrench-Davis y Tapia (2001) destacan que ambos efectos fueron sobreestimados y que
ello implicó un sobre-ajuste en el sector productivo. Corbo y Tessada (2002), estimaron un modelo VAR para
Chile, y concluyeron que: (i) la defensa del tipo de cambio en enero de 1998 estuvo bien fundada a la luz de los
costos inflacionarios potenciales, y que (ii) la devaluación de mediados de 1998 no habría entrañado mayor
riesgo inflacionario.

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA REAL Y LA

ENTA DE CAPITALES EN CHILE Y COLOMBIA

101

suspendida en septiembre de 1999, a fin permitir que el tipo de cambio se ajustara
libremente, en un contexto de fuerte contracción del gasto interno.
Considerando la significativa apreciación registrada en 1996-97, era evidente que
el centro de la banda se había convertido en un precio desalineado, que no daba
cabida dentro de la banda al ajuste requerido en el tipo de cambio (Ffrench-Davis y
Larraín, 2003). De hecho, el grueso de la depreciación del tipo de cambio real en
años recientes tuvo lugar después del desmantelamiento de la banda cambiaria en
1999. Entre agosto de ese año y julio de 2003 el tipo de cambio real se depreció 30%.

b) Régimen cambiario colombiano
Al igual que en Chile, el peso colombiano experimentó una intensa devaluación real
durante los ochenta, la que se hizo necesaria ante la insuficiencia de ahorro externo.
La devaluación fue manejada dentro del régimen cambiario reptante introducido en
1967 y vigente hasta 1991. En contraste con Chile, el régimen colombiano evitó,
durante ese período, cualquier salto discreto del tipo de cambio. Incluso la devaluación nominal de 1985 -que bordeó el 50%-, fue implementada vía pequeños y continuos movimientos diarios.
En 1989, Colombia decidió dévaluai aún más su tipo de cambio real, a fin de
contrarrestar la caída que experimentó el precio del café -tras el colapso del Acuerdo
Internacional respectivo- y evitar que la intensa apertura comercial provocara efectos desfavorables sobre la producción interna de bienes transables (Ocampo y Villar,
1992). Sin embargo, esta estrategia demostró muy pronto ser inconsistente con la
política monetaria restrictiva que el Banco Central procuraba aplicar para hacer frente a las presiones inflacionarias. Al igual que en Chile, la voluminosa afluencia de
capital y las presiones a favor de la apreciación del peso prevalecieron durante la
mayor parte de la década de los noventa, hasta mediados de 1997, y los ajustes del
régimen cambiario fueron introducidos, en su mayoría, para encarar tales presiones.
En junio de 1991, el régimen cambiario reptante fue objeto de modificaciones
sustanciales. El Banco de la República cambiaría dólares por los llamados Certificados de Cambio, que eran bonos denominados en dólares y redimibles, transcurrido
determinado plazo, al tipo de cambio oficial. El tipo de cambio sería en la práctica
determinado por el mercado secundario de tales bonos. Bajo el nuevo régimen, vigente hasta enero de 1994, se observó una apreciación nominal, lo cual implicó un
giro en la estrategia de política cambiaria que había estado vigente por casi un cuarto
de siglo. Durante este período se produjo un acentuado relajamiento de la política
monetaria, dirigido a reducir las tasas internas de interés y desalentar los flujos de
capital foráneo, atraídos por el arbitraje de las tasas de interés. Sin embargo, entre
1991 y 1994 la depreciación real que el peso había experimentado en 1989 y 1990 se
revirtió completamente.

102

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

En enero de 1994, el Banco de la República decidió descontinuar el mecanismo de
los Certificados de Cambio e introducir un sistema de banda cambiaria (Urrutia,
1995), cuya amplitud fue establecida en un rango de ± 7%, y cuyo centro fue reajustado diariamente a un ritmo predeterminado. En diciembre de 1994, la banda fue
modificada a la baja a raíz del incremento de los flujos de capital de largo plazo y de
las expectativas de ingresos adicionales de divisas asociadas al desarrollo de campos
petrolíferos descubiertos poco tiempo antes.
La banda cambiaria instaurada en diciembre de 1994 se mantuvo sin mayores
variaciones hasta septiembre de 1998. Durante más de tres años y medio, en consecuencia, ayudó a moderar la inestabilidad de mediano plazo del tipo de cambio. Por
ejemplo, el techo de la banda ayudó a evitar una depreciación extrema durante la
primera mitad de 1996, cuando se desataron presiones especulativas relacionadas
con el proceso judicial contra el presidente de la República, Ernesto Samper, acusado de utilizar recursos captados en forma ilegal para su campaña electoral. De igual
modo, algunos meses más tarde, el piso de la banda ayudó a evitar una extrema
apreciación del peso cuando se tornó evidente que el Primer Mandatario se mantendría en el cargo y masivos flujos de capital llegaban al país, asociados a la privatización
de importantes empresas públicas.
Tras el estallido de la crisis asiática, en los últimos meses de 1997 y la primera
mitad de 1998, el papel de la banda cambiaria resultó mucho más controversial. El
tipo de cambio se había devaluado y estaba tocando el techo de la misma, de modo
que el Banco Central debió vender cuantiosas sumas de divisas y, al mismo tiempo,
implementar una política monetaria altamente contractiva. Sin embargo, resulta pertinente destacar que, debido a la pendiente y a la amplitud de la banda, la depreciación del peso colombiano fue considerable. El tipo de cambio se había devaluado, a
mediados de 1998, alrededor de 8% en términos reales, sin modificación alguna del
mecanismo de la banda cambiaria. Además, los peligros de un reajuste excesivo para
la tasa nominal, con efectos inflacionarios desmesurados, fueron particularmente intensos entonces, debido no sólo a los desequilibrios que caracterizaban a la economía colombiana -en particular en el ámbito fiscal- sino también a la incertidumbre
política asociada a las elecciones presidenciales de mediados de 1998.
La modificación al alza de la banda cambiaria fue decretada en septiembre de
1998, cuando el nuevo gobierno había asumido y el programa macroeconômico había ganado cierta credibilidad. Después de un breve período de sobreajuste, la nueva
banda operó fluidamente durante el último trimestre de 1998 y el primero de 1999.
El Banco Central contuvo su pérdida de reservas y la tasa de interés interna presentó
una tendencia a la baja relativamente acelerada.
En el segundo trimestre de 1999, la crisis financiera, una recesión peor que la
esperada y el agravamiento de la situación de las cuentas fiscales debilitaron la credibilidad en el programa macroeconômico, emergiendo nuevas presiones hacia la de-

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA REAL Y LA

ENTA DE CAPITALES EN CHILE Y COLOMBIA

103

valuación. En junio, la banda fue nuevamente ampliada, desde ± 7% a ± 10%. Simultáneamente, el gobierno y el Banco Central anunciaron que habían convenido en
diseñar un programa respaldado por el FMI, orientado a recuperar la confianza de la
comunidad financiera internacional. A fines de septiembre, inmediatamente después
de alcanzado el acuerdo con el FMI, se desmanteló de la banda cambiada. Las dos
modificaciones que se le introdujeron en menos de un año asestaron un golpe decisivo a la credibilidad de este instrumento. También, a escala internacional, el éxito
inicial de otros países latinoamericanos con sus nuevos esquemas de flotación (principalmente Brasil en febrero y Chile a comienzos de septiembre) había generado
fuertes presiones en contra del sistema de bandas, tanto en el mercado como en las
instituciones financieras multilaterales, lo cual facilitó la aparición de ataques especulativos. No obstante, la mayoría de los analistas estimó en ese momento que el
tipo de cambio real estaba cerca de su nivel de equilibrio de largo plazo, percepción
que sería luego confirmada. Desde que fue abolida la banda, el tipo de cambio fluctuó durante más de dos años en el rango definido por ésta, pese al acelerado deterioro
de la tasa de interés interna.
En la práctica, la depreciación real del peso que tuvo lugar como consecuencia de
la crisis en el caso de Colombia se efectuó dentro del sistema de bandas cambiarías 9 .
Con posterioridad, entre septiembre de 1999 y mayo de 2002, el tipo de cambio real
fluctuó en torno a los niveles que había registrado en el tercer trimestre de 1999.
Después de mayo de 2002, el contagio de la crisis brasileña y la agudización de la
incertidumbre respecto de la sustentabilidad de la deuda externa colombiana, motivaron una depreciación adicional del peso en términos reales, fenómeno reforzado hacia fines de año por los efectos de la crisis venezolana.
El régimen cambiario adoptado por Colombia desde el último trimestre de 1999
corresponde a un sistema de flotación en el sentido en que el Banco carece de metas
específicas para el tipo de cambio (real o nominal). Ese régimen, sin embargo, contempla dos mecanismos transparentes y públicamente conocidos para que el instituto
emisor intervenga en el mercado cambiario: (i) El Banco Central puede comprar o
vender reservas internacionales a través de opciones put o call que se subastan por
montos limitados de divisas a fines de cada mes. Este mecanismo ha sido utilizado
principalmente para adquirir reservas internacionales y recuperar los indicadores de
liquidez internacional que Colombia presentaba antes de la crisis de 1998/99. Desde
febrero de 2003, habida cuenta del acelerado ritmo de devaluación, el Banco utilizó
también opciones call para mitigar presiones sobre el tipo de cambio que pudieran
poner en peligro la obtención de la meta inflacionaria, (ii) A fin de morigerar la
extrema volatilidad cambiaria de corto plazo, el Banco efectúa automáticamente su-

9.

Hacia el tercer trimestre de 1999, antes del desmantclamiento de la banda, el tipo de cambio real había retornado
a los niveles de fines de los ochenta.

104

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

bastas adicionales de opciones de compra y venta de divisas, cada vez que el tipo de
cambio se desvía de una manera inusual de su promedio móvil de 20 días 10 . Esta
situación se observó únicamente en el segundo semestre de 2002, cuando el contagio
de la crisis brasileña redundó en una acelerada depreciación del peso.

c) Regímenes cambiarios en Chile y Colombia: similitudes y diferencias
La descripción anterior permite identificar rasgos comunes y diferencias en los regímenes cambiarios que Chile y Colombia utilizaron en los años noventa:
i)

Durante la mayor parte de esa década, las intervenciones del Banco Central
involucraron, en ambos países, montos voluminosos de acumulación de reservas
internacionales. En este sentido, las bandas cambiarías operaron como límites a
la apreciación del tipo de cambio, y no como herramientas antiinflacionarias.
ii) A medida que la acumulación de reservas internacionales imponía presiones monetarias - y costos cuasifiscales de corto plazo asociados a la esterilización de
tales presiones-, se tornó más difícil para los bancos centrales resistir la presión
del mercado a favor de una apreciación. El sometimiento a tales presiones contribuiría a mantener la inflación bajo control. Ello explica que las bandas cambiarías
fuesen ampliadas y revisadas a la baja en diversas oportunidades, dando cabida a
una sustancial apreciación del tipo de cambio real durante la mayor parte de la
década en Colombia y en la segunda mitad de la misma en Chile.
iii) El grado de flexibilidad del mercado de divisas al interior de las bandas probó ser
mucho más bajo en Chile que en Colombia. En términos generales, el Banco
Central de Chile fue más activo que su homólogo colombiano en intervenciones
encaminadas a estabilizar el mercado cambiario. Esto se reflejó en que tanto la
acumulación de reservas internacionales durante el período de auge como las
pérdidas durante la crisis fueron mucho mayores en Chile que en Colombia (cuadro IV.5).
iv) En ambas economías, las bandas parecieron ser más efectivas para controlar las
presiones hacia la apreciación que aquellas hacia la devaluación de la moneda
nacional. Como el sistema involucra un preanuncio -explícito o implícito- respecto de los límites entre los cuales puedefluctuai el tipo de cambio, el régimen pierde
credibilidad cuando las bandas son modificadas o ampliadas. Si ello acontece en
respuesta a un ataque especulativo contra el techo de la banda la credibilidad en
dicho instrumento así como la confianza en el compromiso antiinflacionario del
Banco Central se dañan. Es interesante que las bandas cambiarías en Chile y

10. Inicialmente se consideró inusual una desviación de 5%, pero en diciembre de 2001 se rebajó a 4%.

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA REAL Y LA

105

ENTA DE CAPITALES EN CHILE Y COLOMBIA

Colombia fueron abolidas en forma casi simultánea, en septiembre de 1999, en
coyunturas de fuertes presiones devaluatorias. Sin embargo, tal simultaneidad
puede también reflejar las preferencias del FMI y las modas vigentes en la comunidad financiera internacional.
Cuadro IV.5
CHILE Y COLOMBIA: FLUJOS DE CAPITALES Y FINANCIAMENTO
DE LA CUENTA CORRIENTE, 1990-2003
(Millones de dólares)

a. Cuenta corriente
US$
millones

b. Acumulación
de reservas
Internacionales

c. Inversión
extranjera
directa neta

d. Crédito externo neto al sector
público

e. Otros flujos
de capital
privado = b-a-c-d

% del
PIB

A. Chile
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003

-485
-99
-958
-2.553
-1.585
-1.345
-3.083
-3.660
-3.918
99
-897
-1.100
-885
-594

-1,5
-0,3
-2,2
-5,4
-2,9
-1,9
-4,1
-4.4
—4,9
0,1
-1,2
-1,6
-1,3
-0,8

2.121
1.049
2.344
173
2.919
741
1.122
3.320
-2.197
-738
337
-596
199
-366

654
697
538
600
1.672
2.205
3.681
3.809
3.144
6.203
873
2.590
1.594
1.587

-222,0
-955,1
42,2
-357,0
-313,8
-2.085,5
-1.540,3
-125,7
430,0
429,0
-85,3
481,1
886,2
1.859

2.174
1.406
2.723
2.483
3.146
1.967
2.064
3.297
-1.850
-7.469
446
-2.567
-1.397
-3.218

B. Colombia
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002 p
2003 p

544
2.347
876
-2.221
-3.669
-4.524
-4.642
-5.751
—4.858
671
628
-1.250
-1.580
-1.389

1,2
4,9
1,5
-3,4
a
4,5
-4,9
-4,8
-5,4
-4,9
0,8
0,9
-1,5
-1.8
-1,8

610
1.763
1.274
464
199
2
1.721
277
-1.390
-315
870
1.217
138
-184

484
437
745
865
1.298
712
2.784
4.753
2.032
1.392
2.069
2.509
1.258
837

—45
-347
-56
-158
-1.224
1.388
856
1.146
1.469
647
614
1.484
388
469

-373
-675
-292
1.978
3.795
2.425
2.753
129
-34
-3.025
-2.441
-1.525
73
-101

Fuente: Banco Central de Chile, FMI, Banco de la República,
p/ Preliminar.
1/ Chile: Incluye las operaciones del Banco Central y excluye las del banco comercial estatal (Banco del Estado),
Colombia: Corresponde a los préstamos netos al sector público más la inversión neta en bonos emitidos por el
sector público.

106

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

v) Los esquemas de flotación introducidos en ambos países tras el desmantelamiento
de las bandas cambiarías no suponen la ausencia absoluta de intervención por
parte del instituto emisor. En estos sistemas los bancos centrales no pueden
definir niveles específicos para los tipos de cambio (nominales o reales), pero sí
gozan de algún rango de maniobra para alterar el funcionamiento del mercado de
divisas de corto plazo por medio de intervenciones que pueden ser discrecionales
o ceñirse a normas públicamente conocidas. Mientras Chile ha ejercido discreción al intervenir en el mercado cambiario, Colombia se está sometiendo desde
1999 a reglas estrictas. En cualquier caso, las experiencias de Chile y Colombia
muestran que la política cambiaria óptima no es aquella que confía la determinación del tipo de cambio a los vaivenes de corto plazo de los mercados 12 .
3.

REGULACIONES SOBRE LA CUENTA DE CAPITALES 1 3

a) Justificación de las regulaciones para la cuenta de capitales
La justificación de las regulaciones sobre la cuenta de capitales deriva de la hipótesis
de que una plena liberalización de ésta en una economía en desarrollo, en lugar de
contribuir a evitar los desequilibrios macroeconômicos puede conducir a un sesgo
cortoplacista de las políticas internas y a la trampa de equilibrios macroeconômicos
no sostenibles (Ffrench-Davis y Ocampo, 2001).
Los regímenes cambiarios de Chile y Colombia descritos en la sección anterior
suministran un claro ejemplo de las dificultades que los flujos externos de capital
plantean a la política macroeconômica, al limitar severamente la capacidad de maniobra de las autoridades locales para administrar conjuntamente el tipo de cambio
real, la tasa de interés real y la demanda agregada, incluso en el corto y mediano
plazo. La afluencia masiva de capital tiende a reducir el tipo de cambio y la tasa de
interés real y a fortalecer la demanda agregada, mientras que la salida de capitales
tiende a elevar ambos macro-precios y a debilitar la actividad económica. En la medida que existe evidencia de que los flujos de capital a las economías en desarrollo
son altamente procíclicos, el tipo de cambio real, las tasas de interés real y la demanda agregada se hacen también fuertemente procíclicos.

11. Colombia acumuló US$ 2.200 millones entre el momento en que adoptó el régimen de flotación yfines de 2002.
Chile acumuló reservas en 2000 y 2002, que no correspondieron a intervenciones cambiarías, pero perdió US$
600 millones en 2001 y US$400 en 2003 que sí obedecieron a intervenciones para moderar la depreciación
(cuadro 4.6).
12. Ffrench-Davis (2003b, p. 12). Ver también Edwards (2002), quien sostiene que es perfectamente posible que la
política óptima (...) implique intervenciones del Banco Central de vez en cuando (p. 17). Tales intervenciones
pueden ser consistentes con un régimen monetario de meta de inflación, sin implicar un miedo a la flotación.
13. Versión revisada y actualizada de un documento presentado en una reunión del G-24 en Ginebra, en septiembre
de 2003.

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA REAL Y LA ( HENTA DE CAPITALES EN CHILE Y COLOMBIA

107

Las regulaciones sobre la cuenta de capitales utilizadas en Chile y Colombia, han
tenido, por lo general, un triple propósito:
i) Aumentar la capacidad contracíclica de las políticas monetaria y cambiaria. Cuando
la afluencia de capital es masiva, la demanda interna es arrastrada a un período de
auge y se genera un déficit en la cuenta corriente. En tales circunstancias, las
regulaciones sobre la cuenta de capitales tienen por objeto desalentar la afluencia
de capital a fin de disminuir las presiones a favor de menores tasas de interés real
- l o que robustecería artificialmente el auge de la demanda agregada- y de una
apreciación real - l o que ensancharía el déficit en la cuenta corriente.
ii) Reducir la vulnerabilidad de la economía interna ante cambios súbitos en el entorno financiero internacional. Ello explica el acento que ponen tales regulaciones en rebajar la participación de los pasivos líquidos y de corto plazo en el total
de flujos de capital, y en imponer límites sobre las posiciones netas en moneda
extranjera no cubiertas de los agentes económicos.
iii) Fortalecer la capacidad del país para utilizar el ahorro externo como complemento - m á s que sustituto- del ahorro interno. Con este propósito, tales regulaciones
enfatizan la importancia de atraer capital de largo plazo -el que por lo general
financia inversión productiva-, y de limitar las entradas de capital de corto plazo
-el cual tiende a financiar consumo.

b) Encaje sobre las entradas de capital: una regulación de mercado
El mecanismo más conocido de regulación de la cuenta de capitales utilizado tanto
en Chile como en Colombia durante los años noventa es el encaje sobre los flujos de
capital. En algunos aspectos -nivel del encaje y otros detalles de su operación- las
regulaciones sufrieron modificaciones durante la década y presentaron peculiaridades en cada país. No obstante, tuvieron en común tres importantes características: (i)
estaban basadas en el mercado (no eran controles de carácter cuantitativo); (ii) afectaban el ingreso de capitales y no la salida de ellos; y (iii) fueron diseñadas para tener
mayor impacto sobre los flujos de corto plazo que sobre aquellos de largo plazo.
Tal como cualquier otro mecanismo de mercado, dirigido a afectar los precios
relativos, el encaje sobre la entrada de capitales no pretendió bloquear la afluencia de
estos recursos, sino desalentarlos en el margen, poniéndole arena en las ruedasl4. A

14. Como cualquier tipo de regulación o impuesto, el encaje involucra algún costo a nivel microeconómico. Forbes
(2004) describe algunos de estos costos y argumenta que más que arena en las ruedas, los controles de capitales
son lodo en las ruedas de la disciplina del mercado. Sin embargo, las regulaciones prudenciales (denlro de las
que se enmarca el encaje) están dirigidas a reconciliar los intereses o libertades de todos los agentes, desestimulando
las externalidades negativas y las inconsistencias temporales.

108

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

fin de encarecer el ingreso de capitales en un escenario de abundante oferta externa,
dos elementos fueron cruciales como complemento al encaje: (i) políticas restrictivas sobre todo tipo de dolarización de depósitos en el sistema financiero interno; y (ii)
regulaciones prudenciales estrictas sobre las posiciones netas en moneda extranjera
autorizadas a los intermediarios financieros. Estos dos elementos en conjunto garantizaron que los intermediarios financieros del mercado interno pudieran suministrar préstamos denominados en divisas sólo cuando estuvieran cubiertos con crédito externo y
sujetos al encaje. Al mismo tiempo, inhibieron al sistema financiero interno de convertirse en actor protagónico en la especulación en favor o contra del peso.
En Chile, la implantación de un encaje no remunerado en junio de 1991 apuntó
explícitamente a suavizar las presiones de los flujos de capital a favor de una apreciación del peso y a proporcionar más aliento y autonomía a la política monetaria (Zahler,
1998, p. 69). En un principio, el encaje fue fijado en un 20% de los créditos externos,
monto que debía mantenerse en forma de depósito en el Banco Central un mínimo de
90 días y un máximo de un año, de acuerdo con la madurez del préstamo. En mayo de
1992 la tasa de encaje fue elevada a 30%, y el requisito de permanencia alargado a un
año, con independencia del vencimiento del préstamo, lo cual incrementó el sesgo en
contra de los flujos de capital de corto plazo. En julio de 1995, el sistema se hizo
extensivo a la adquisición de acciones de empresas chilenas (ADRS secundarios) por
parte de extranjeros.
Aunque la regulación de los flujos de capital siguió presente en Chile después de
1996, la actitud de las autoridades económicas fue mucho menos proactiva. Pese al
enorme auge que mostró la afluencia de capital en 1996 y 1997, y al hecho que la
efectividad de cualquier regulación tiende a declinar con el tiempo, las autoridades
no adecuaron el nivel o la cobertura del encaje a la mayor oferta de financiamiento 15 ,
lo cual debilitó los fundamentos de la economía: se incrementó el déficit de la cuenta
corriente, el tipo de cambio se apreció mucho más rápido y el stock de pasivos externos líquidos aumentó (Ffrench-Davis, 2003c, cap. X). Cuando se hizo sentir el contagio de la crisis asiática, la debilidad de estos fundamentos contribuyó a la agudización
de la crisis de 1998-99. En ese momento fue considerable la salida de capitales privados, incluidos los fondos de los inversionistas institucionales del sistema privado de
pensiones (ver Zahler, 2005). La exigencia de encaje fue rebajada de 30% a 10% en
junio de 1998 y luego eliminada en septiembre de ese año.
Inspirado en la experiencia chilena, Colombia estableció, en septiembre de 1993,
un encaje no remunerado sobre la afluencia de capital, justo cuando terminaba de
desmantelar los controles administrativos sobre el capital establecidos en 1991. El

1 . Le Fort y Lehmann (2003) argumentan que para mitigar la elusion habría sido necesario eliminar las exenciones
al crédito directo de proveedores y a algunas formas de inversiones extranjeras. Sin embargo, medidas de este
tipo encontraron una fuerte oposición del sector privado y un consenso débil al interior del sector público.

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA REAL Y LA CUENTA DE CAPITALES EN CHILE Y COLOMBIA

109

nivel del encaje fue lo suficientemente elevado como para hacerlo en la práctica
prohibitivo, y, a excepción del financiamiento para las operaciones de comercio, se
aplicó a todo tipo de préstamo externo de corto plazo. Inicialmente esta expresión
fue asimilada a un vencimiento inferior a 18 meses, plazo que en marzo y agosto de
1994 fue incrementado a tres y cinco años, respectivamente 16 . En 1996 -cuando el
tipo de cambio se ubicó en el límite más depreciado de la banda cambiaría y el
Banco Central estaba perdiendo reservas- dicho plazo fue reducido nuevamente a
tres años.
Después del enorme incremento de reservas internacionales que se registró a
fines de 1996, el gobierno colombiano decretó un estado de emergencia que, entre
otras medida, estableció un impuesto Tobin explícito para todos los flujos de capital
(incluido aquel orientado a financiar operaciones de comercio), manteniendo la exigencia de encaje regulada por el Banco Central. El decreto fue declarado inconstitucional en marzo de 1997 pero el instituto emisor incrementó rápidamente otra vez la
exigencia de encaje.
En mayo de 1997 el Banco Central de Colombia introdujo diversas modificaciones
al sistema de encaje, con el objeto de simplificarlo y asemejarlo más al chileno. Se
exigió un depósito en moneda local sobre la totalidad de los préstamos externos, con
independencia de la fecha de vencimiento. De esta manera se abandonó el plazo
mínimo pero, al igual que en el caso chileno, el nuevo mecanismo implicaba un
sobrecosto más bajo mientras mayor el plazo de vencimiento del préstamo. La tasa
de encaje fue inicialmente de 30% y el depósito correspondiente debía mantenerse
18 meses. Ambas exigencias fueron rebajadas en enero y en septiembre de 1998, en
respuesta al debilitamiento de los flujos externos de capital. Entre septiembre de 1998
y mayo de 2000, la exigencia de encaje fue sólo un 10% del préstamo externo y el
requisito de permanencia de apenas seis meses. En junio de 2000, la exigencia de
encaje fue eliminada. Las autoridades colombianas declararon, sin embargo -tal como
lo habían hecho sus homologas chilenas- que ello no significaba la muerte del mecanismo. Se trataba sólo de una reformulación de los parámetros, por lo que se lo podría
utilizar nuevamente en caso necesario para confrontar nuevas afluencias de capital
externo.
Las experiencias de ambos países con el uso del encaje presentan, no obstante las
similitudes señaladas, algunas diferencias. En particular, Chile parece haber utilizado el encaje más proactivamente durante la primera mitad de la década de los noventa y menos en los años posteriores, mientras que Colombia hizo un uso más activo de
éste en la segunda mitad de la década.

16. Ocampo y Tovar (2003) analizan la historia del encaje sobre los (lujos de capital en Colombia.

110

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

c) Flujos de capital financiero y la eficacia de las regulaciones sobre
la cuenta de capitales privados
El comportamiento de los flujos de capital privado (diferente al de la Inversión Extranjera Directa; no-LED) (cuadro IV.6, columna E) presenta, en los casos de Chile y
Colombia, considerables elementos comunes. Tales flujos fueron altamente positivos durante varios años hasta 1997, y muy negativos para ambos países durante la
crisis de 1998/99. En el caso chileno, promediaron US$ 2.400 millones al año entre
1990 y 1996 y no experimentaron fluctuaciones extremas durante ese período -incluso en 1995, en pleno desarrollo de la crisis del tequila, ascendieron a US$ 2 mil
millones. En cambio, entre 1998 y 1999 el país registró una salida neta de US$ 8.400
millones. El éxodo de capitales se detuvo en el año 2000, y fue otra vez cuantioso
desde el año 2001.
En Colombia, la afluencia de capital financiero sólo cobró importancia después
de 1992. Durante los años iniciales de la década, los flujos netos de capital fueron
negativos, manifestación tal vez de la existencia de controles directos que se revelaron más efectivos para desalentar la afluencia de capitales que para restringir la salida de éstos. Los flujos de capital privado no-IED llegaron a su punto máximo entre
1993 y 1996, cuando promediaron US$ 2.700 millones al año. Al igual que en Chile,
resultaron elevados incluso en 1995, cuando ascendieron a US$ 2.500 millones. En
1997 se observó una menor afluencia neta de este tipo de flujos, debido probablemente al incremento que la tasa de encaje registró a comienzos de ese año, antes del
estallido de la crisis asiática. En 1998 se registró una pequeña entrada neta, y desde
comienzos de 1999 estos flujos se tornaron altamente negativos (ver cuadro IV.5).
A la luz de estas cifras, parecería fácil cuestionar la eficacia del encaje. Tanto en
Chile como en Colombia, la afluencia neta de capital alcanzó su punto máximo precisamente durante el período de vigencia de dicha regulación. Sin embargo, la coexistencia de masivos flujos de capital y la exigencia de encaje puede estar reflejando
una función de reacción de la autoridad, según la cual la implantación de regulaciones sobre el capital obedece a la existencia de una cuantiosa oferta 17 . Esa fue, sin
duda, la secuencia en ambos casos.
No obstante lo anterior, resulta evidente que las regulaciones sobre los flujos externos utilizadas en Chile y Colombia no lograron evitar el masivo éxodo de capitales
que se registró a fines de los años noventa y comienzos del nuevo siglo. Nuestra
hipótesis es que la exigencia de encaje, como herramienta de política durante el período de masiva afluencia de capital, fue eficaz en dos sentidos: (i) en tanto política
macroeconômica de corto plazo, fortaleció la capacidad de las autoridades para aplicar políticas contracíclicas y encontrar soluciones de equilibrio entre los objetivos

17. Cardoso y Goldfajn (1998) han sometido exitosamente a prueba esta hipótesis para el caso de Brasil.

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA REAL Y LA

ENTA DE CAPITALE EN CHILE Y COLOMBIA

111

Cuadro IV.6
CHILE Y COLOMBIA: DEUDA EXTERNA Y RESERVAS INTERNACIONALES, 1990-2003
(Millones de dólares)
Deuda externa privada
Finales de:

Corto plazo

Deuda externa
pública

Deuda externa
total 1

Reservas
Internacionales

Largo plazo

A. Chile
1990

1.398

1991
1992

1.135
3.027

4.235
4.675
5.592

11.792
10.554

17.425
16.364

9.623

1993
1994

2.999

7.167

9.020

18.242
19.186

3.339
2.816

9.004
11.419

9.135
7.501

21.478
21.736

13.740

1996
1997

2.823

17.438

26.272

1.438

29.034

15.805
18.274

1998

1.712

22.126
25.087

6.011
5.470
5.792

32.591

16.292

1999
2000
2001
2002

1.198
2.694

27.571
28.464

5.989

14.945
15.110

2.051
2.324

30.363
31.154

6.019
6.124

34.758
37.177
38.538

2003

3.710

30.391

7.478
9.227

40.956
43.328

14.400
15.351
15.851

1990
1991

1.409
1.184

1.113
987

15.471

17.993
17.335

4.595
6.500

1992
1993
1994

1.612
2.587

1.250
2.046
4.806

17.278
18.887
22.737

7.728
7.932
8.104

1995
1996
1997

3.920

26.340
31.116
34.412
36.680
36.733
36.132

8.458
9.939
9.908
8.740
8.108

1995

6.710
7.538
9.742
10.252
14.788

B. Colombia

1998
1999
2000

3.213
3.151
3.436
3.002
2.267

2001
2002 p

2.315
2.802
2.802

2003 p

3.210

6.880
11.572
14.191
14.891
14.267
13.207

15.171
14.416
14.254
14.718
15.540
16.394
16.785
18.787

12.838
11.492

20.199
20.610
23.471
22.787

10.455

24.531

39.111
37.340
38.197

9.005
10.245
10.844
10.921

Fuente: Banco Central de Chile, Banco de la República,
p/ Preliminar.
1/ Colombia: incluye transacciones financieras de leasing.
2/ Se refiere a transacciones originalmente contratadas por un año o menos.

cambiario y monetario; y (ii) en tanto política de endeudamiento externo, redujo el
componente de corto plazo de los flujos de capital. Así, la exigencia de encaje
incrementó la capacidad de absorción de un determinado volumen de flujos, al
incentivai- la entrada de recursos asociados a inversión productiva y, consecuentemente, reducir la vulnerabilidad ante súbitas interrupciones. Además, al contribuir a

112

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

la resistencia ante presiones hacia la apreciación del tipo de cambio, ayudó a incrementar la participación del sector transable en el PIB.
Por otra parte, sin embargo, la exigencia de encaje y, en términos más generales,
el conjunto de políticas adoptadas por Chile y Colombia, no fueron plenamente efectivas para encarar la grave y prolongada crisis que se desencadenó después de 1997.
Este no es un argumento para descartar la utilización transitoria de políticas de este
tipo ante nuevas afluencias de capital, sino para destacar la necesidad de establecer
regulaciones complementarias. En particular, las experiencias de Chile y Colombia
desde 1998 revelan la urgencia de aplicar controles más estrictos sobre los stocks de
activos y pasivos denominados en moneda extranjera. Por ejemplo, como lo plantearemos más adelante, deberían establecerse regulaciones financieras orientadas a desalentar grandes descalces de divisas en los estados financieros de las empresas de
los sectores no transables. Del mismo modo, habría que implantar regulaciones sobre la capacidad de los inversionistas institucionales para administrar portafolios en
moneda extranjera. La apertura de válvulas de salida al capital interno en coyunturas
de abundancia resultó ineficaz para reducir el exceso de oferta de capitales, en tanto
que en periodos de escasez de oferta externa condujo a un resultado extremadamente
procíclico 18 . En el caso de Colombia, los voluminosos y crecientes desequilibrios
fiscales que se registraron a partir de mediados de los noventa involucraron un rápido incremento de los pasivos en divisas y dificultaron aún más el manejo de la crisis.

d) El encaje como instrumento de política macroeconômica
Al evaluar la eficacia del encaje como instrumento de política macroeconômica, la
mayoría de los análisis empíricos se ha centrado en los efectos de esta regulación
sobre el volumen total de flujos de capital. Los resultados de estos estudios son mixtos. Algunos trabajos econométricos, tanto para Chile como para Colombia, han detectado un impacto estadísticamente significativo del encaje sobre la composición de
los flujos de capital pero no sobre su volumen total 19 . Tales estudios sostienen que
existe una elevada sustitución entre flujos con diferentes plazos de vencimiento, lo
que involucra un incremento compensatorio de los flujos de largo plazo cuando el
encaje provoca una merma en los de corto plazo. De allí concluyen que este tipo de
regulación no tiene ningún impacto sobre los flujos netos de capitales.

18. Cabe recordar que Corea, considerado en la actualidad un ejemplo de apertura de la cuenta de capitales
(evidentemente, fue todo lo contrario en su período de crecimiento milagroso) sigue aplicando restricciones a
los egresos de ahorro interno.
19. Evaluaciones críticas acerca del encaje se encuentran en Valdés-Prieto y Soto (1998) y Cárdenas y Barrera
(1997), para Chile y Colombia, respectivamente. De Gregorio, Edwards y Valdés (2000) también concluyen que
el encaje no afectó el flujo neto de capitales, pero encuentran que fue efectivo en permitir un mayor diferencial
entre la tasas de interés internas y externas, abriendo así espacio para realizar política monetaria.

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA REAL Y LA

ENTA DE CAPITALES EN CHILE Y COLOMBIA

113

Otros estudios recientes, sin embargo, muestran resultados diferentes. En el caso
chileno, la exigencia de encaje habría provocado un impacto significativo sobre el
volumen total de flujos de capital privado, una vez aislados los efectos de la disponibilidad externa de fondos y de los diferenciales de tasas de interés (Ffrench-Davis y
Tapia, 2004; Le Fort y Lehman, 2003). Gallego y otros (2002) encuentran un efecto
significativo del encaje sobre los flujos de capitales cuando se corrige por las acciones seguidas por el Banco Central para cerrar ventanas de elusion. Este último resultado destaca la necesidad de mantener un enfoque activo como condición necesaria
para un uso eficaz de controles de capitales.
Para Colombia, Ocampo y Tovar (2003) encuentran que las exigencias de encaje
fueron eficaces para reducir el volumen de flujos de capital, debido al incremento de
los costos del endeudamiento de corto plazo y al bajo grado de sustitución de deuda
a distintos plazos.
Villar y Rincón (2003) argumentan que los resultados econométricos acerca de la
eficacia de este tipo de regulaciones sobre la magnitud de la afluencia de capital
están expuestos a críticas, en la medida que no resuelven un problema de simultaneidad: tales regulaciones afectan la tasa interna de interés, la que a su vez incide sobre
los flujos de capital. Por esta razón, los estudios mencionados en el párrafo anterior
obtienen resultados de equilibrio parcial: habida cuenta del diferencial entre las tasas
de interés interna y externa, la aplicación de un gravamen sobre los flujos de capital
reduce el volumen de éstos. Tal gravamen, sin embargo, debiera redundar en un
incremento de las tasas de interés internas, siendo probable que su efecto total sobre
el volumen de afluencia de capital resulte ambiguo.
Siguiendo el argumento de Villar y Rincón (2003), la eficacia del encaje como
instrumento de política macroeconômica debiera ser evaluada también desde la perspectiva de su incidencia sobre las tasas internas de interés y el tipo de cambio real. Su
análisis econométrico muestra que en Colombia la exigencia de encaje fue un instrumento útil de política macroeconômica en un período de afluencia masiva de capital,
exceso de demanda agregada, presiones a favor de la apreciación cambiaria y enorme déficit de cuenta corriente. Este instrumento facilitó la aplicación de una política
contracíclica, permitiendo a las autoridades locales elevar las tasas internas de interés vis-à-vis las externas, y contraer, por consiguiente, la demanda agregada, a la vez
que sorteaban las presiones a favor de la apreciación de la moneda local.
La experiencia de Chile en 1992 es bastante ilustrativa de la contribución del
encaje a la estabilidad macroeconômica. Ese año, Estados Unidos recortaba aún más
su tasa de interés -que ya era baja- a fin de superar la recesión interna, mientras la
economía chilena experimentaba un leve recalentamiento y era destino de una abundante oferta de recursos externos. La respuesta de Chile consistió en incrementar la
exigencia de encaje, dando así mayor libertad a la autoridad monetaria para elevar
sus tasas internas de interés, y de esa manera estabilizar la demanda agregada. La

114

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

efectividad de los controles de capitales para abrir espacio para la política monetaria
es respaldada por todos los estudios econométricos que la han contrastado empíricamente (ver De Gregorio y otros, 2000; Edwards, 1999; Ffrench-Davis y Tapia, 2004;
Gallego y otros, 2002). Así, el Banco Central puede inducir una política monetaria de
mini ajustes para evitar maxi ajustes.
No obstante la utilidad del encaje en la experiencia descrita, debe destacarse que,
al igual que otras políticas macroeconômicas orientadas a afectar las tasas de interés
y el tipo de cambio, ésta es esencialmente una herramienta de política de corto plazo 2 0 , utilizable sólo en períodos de oferta excesiva de recursos externos. Es, en este
sentido, una herramienta de política contracíclica.

e) Los efectos microeconómicos de los controles de capitales
Mientras los efectos positivos del encaje han sido reconocidos en círculos académicos y por autoridades de instituciones como el Banco de Pagos Internacionales, el
Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, ha comenzado a surgir una línea
de investigación que destaca los efectos microeconómicos de estas medidas. Aunque
este artículo se concentra en materias macroeconômicas, hemos incluido esta sección breve sobre las implicaciones microeconómicas de los controles de capital dada
la notoriedad que, recientemente, han alcanzado los trabajos en esta área, y en particular los referidos a la experiencia chilena.
En este sentido, Forbes (2003) encuentra que el encaje chileno afectó más intensamente a empresas pequeñas imponiéndoles restricciones financieras. Por su
parte, Gallego y Hernández (2003) concluyen que el encaje afectó las estructuras
financieras de las empresas chilenas, reduciendo su endeudamiento, incrementando
su dependencia de fondos propios (utilidades retenidas) para financiar su inversión y
elevando los plazos de la deuda. Ambos trabajos se basan en una muestra de compañías que operan en el mercado bursátil 21 .
Sin entrar a analizar los resultados de ambos trabajos, debe destacarse que cualquier impuesto impone algún costo a los contribuyentes y, consecuentemente, cambia los precios relativos. Por ende, el punto crucial es identificar el efecto neto de los
controles de capitales sobre el bienestar, luego de contrastar sus eventuales costos
microeconómicos con sus beneficios macroeconômicos. Como se expuso antes, en
general los estudios empíricos resaltan que en Chile los controles de capitales funcionaron bien, a pesar de la existencia de filtraciones y progresiva elusion, que des-

20. El concepto de corto plazo puede referirse a varios años y se asocia a la duración de la oferta abundante de
capital.
21. La mayoría de las empresas listadas en la bolsa de acciones están entre las más grandes de la economía. Por
tanto, las conclusiones de estos estudios no pueden aplicarse directamente a las PYME.

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA REAL Y LA

ENTA DE CAPITALES EN CHILE Y COLOMBIA

115

pués de 1995 no fue monitoreada por las autoridades tan sistemáticamente como en
1991-95. De hecho, al menos en términos de sus objetivos intermedios, el encaje fue
útil para permitir la acción de la política monetaria y actuó mejorando el perfil de los
pasivos externos, reduciendo su nivel y aumentando su madurez.
Desde el punto de vista de la inversión y el crecimiento, el notable desempeño de
la economía chilena en los noventa parece apoyar con fuerza la hipótesis de que el
enfoque de políticas implementado (incluyendo la aplicación y gestión de los controles de capitales) tuvo beneficios que sobrepasaron con creces cualquier costo
microeconómico asociado. De hecho, la tasa de inversión en Chile en los noventa fue
la mayor de su historia. En este sentido, las restricciones financieras, tal como las
define y reporta Forbes (2003), no fueron un impedimento para la expansión vigorosa de la capacidad productiva 22 . Más aún, el cambio documentado a nivel microeconómico desde deuda a utilidades retenidas como medio de financiamiento así como
el aumento de la madurez de la deuda (Gallego y Hernández, 2003), pueden ser
considerados como subproductos positivos de los controles de capitales, pues la principal fuente de ahorro en las EES tienden a ser las utilidades no distribuidas y las
reservas de depreciación.
Por otro lado, la economía chilena se transformó en una de las menos vulnerables
de la región, escapando inmune del contagio de la crisis mexicana. En el caso de la
crisis asiática, el efecto negativo fue moderado y estuvo asociado preponderantemente
a errores de política, como la liberalización descuidada de las salidas de capitales de
residentes durante el período de auge (Ffrench-Davis y Tapia, 2004). El encaje, a su
vez, contribuyó a reducir el stock de pasivos y a mejorar su perfil (tanto desde un
punto de vista microeconómico y macroeconômico). De acuerdo con la literatura
internacional, estos dos factores determinan fuertemente tanto la probabilidad de una
crisis como su severidad. En otras palabras, la crisis asiática habría tenido efectos
negativos más intensos si no se hubiesen aplicado controles de capitales durante el
auge que la precedió.
Finalmente, hay evidencia robusta que señala que durante las crisis el acceso a
financiamiento y los márgenes de intermediación son afectados más intensamente en
las PYME que en las empresas grandes. Si se evitan crisis desalentando las entradas de
capitales durante los períodos de auge, las PYME pagarán mayores tasas de interés
durante el auge. Sin embargo, al mismo tiempo, se evitarán alzas bruscas de las tasas
de interés y la presencia de una restricción financiera macroeconômica habitual durante la fase contractiva, la que gracias a la regulación de los flujos podrá ser eludida
o atenuada.

22. Forbes (2003) define a las firmas financieramente restringidas como aquéllas que dependen de sus propios
recursos para financiar su inversión. Esta definición es muy controvertida, como lo refleja la literatura sobre el
tema (ver Kaplan y Zingales, 1997).

116

f)

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

La exigencia de encaje como política de endeudamiento:
flujos vs. saldos

Estudios empíricos en Chile y Colombia coinciden en que el encaje sobre la afluencia de capital contribuyó durante los años noventa a alargar el perfil de vencimiento
de los pasivos externos privados 23 . Desde este punto de vista, fue efectivo como
política de endeudamiento. Con un perfil de vencimientos de largo plazo para la
deuda externa, un cese repentino de la oferta de recursos hacia los mercados emergentes tendrá una incidencia mucho menor. En dichas coyunturas, lo que cuenta
son los requerimientos brutos de financiamiento, no los netos. Cuando en 1995 la
crisis del tequila se difundió a la mayor parte de los países de América Latina, la
estructura de vencimientos de la deuda externa en Chile y Colombia representó
una significativa fortaleza de esas economías, ayudando a hacerlas casi inmunes a
la crisis.
Sin embargo, un perfil de vencimientos de largo plazo para la deuda externa privada no representa una prenda de garantía suficiente contra una severa y prolongada
sequía de flujos externos. Las experiencias de Chile y Colombia en 1998-99 sugieren
que cuando la economía recibe ese tipo de shock, la deuda que originalmente se
contrató con un horizonte de largo plazo puede convertirse en una de más corto plazo
por decisión de los deudores. Estos últimos, por cierto, compran activos denominados en dólares para cubrir sus posiciones. Asimismo, bajo la presión de una débil
actividad económica y fuertes expectativas de devaluación, es probable que obtengan autorización para proceder al prepago de sus pasivos en moneda extranjera, antes de la fecha de vencimiento, como de hecho sucedió en Colombia 24 .
El cuadro IV.6 presenta la evolución del saldo de la deuda externa en Chile y
Colombia. Se observa un vertiginoso incremento del endeudamiento externo del sector privado durante la segunda mitad de los años noventa, aunque desde niveles iniciales moderados. El rápido proceso de acumulación de deuda privada marcó un
profundo contraste entre el período de la crisis mexicana y 1998-99. Hacia fines de
1994, cuando la crisis de México estaba en sus inicios, la deuda privada ascendía a
US$ 12 mil millones en Chile y a US$ 8 mil millones en Colombia. Apenas cuatro
años después, a fines de 1998, las cifras se habían más que duplicado (a US$ 26 mil
millones en Chile y a US$ 18 mil millones en Colombia). Aunque el componente de

23. Para el caso de Colombia, ver Cárdenas y Barrera (1997); Ocampo y Tovar (2003); Rincón (2000). Respecto de
la experiencia chilena, ver Agosin y Ffrench-Davis (2001); De Gregorio, Edwards y Valdés (2000); FfrenchDavis y Tapia (2004); Le Fort y Lehmann (2003); Gallego y otros (2002).
24. A partir de 1997, el Banco de la República de Colombia autorizó a los deudores privados el prepago de pasivos
de largo plazo (que no hubieren depositado el encaje sobre los flujos de capital de corto plazo), a condición de
que hubiere transcurrido la mitad del plazo original de vencimiento.

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA REAL Y LA

ENTA DE CAPITALES EN CHILE Y COLOMBIA

117

corto plazo de esas deudas siguió siendo bajo, el enorme incremento en la deuda
privada aumentó la vulnerabilidad ante la crisis 25 .
El comportamiento de la deuda externa privada durante los años noventa implicó
un creciente descalce cambiario. Los pasivos en moneda extranjera se incrementaron
sin tener como contrapartida un aumento de activos en divisas. Hogares y empresas
que operaban en actividades no transables contrajeron una cuantiosa deuda en dólares durante el período en el que creían que el peso se apreciaría - l o que sugiere que el
encaje sobre los flujos de capital no fue lo suficientemente restrictivo. Sólo cuando la
crisis de 1998-99 estalló y las monedas chilena y colombiana comenzaron a devaluarse,
el sector privado empezó a buscar ansiosamente instrumentos de cobertura, lo que
reforzó las presiones a favor de la depreciación de las monedas locales 26 . Las regulaciones que habían sido instauradas tanto en Chile como en Colombia se revelaron
incapaces de impedir que ello sucediera. No fueron lo suficientemente rigurosas como
para desalentar el traspaso de los descalces cambiarios desde los intermediarios financieros a sus clientes, quienes debieron entonces pagar un costo muy alto cuando
el peso se devaluó. En la experiencia colombiana, la crisis financiera de 1999 obedeció en cierto grado al súbito incremento del valor en moneda nacional de los pasivos
externos, debido a la devaluación del peso. Las regulaciones prudenciales debieron
haber evitado esta situación, dando cuenta de este riesgo en los balances de los bancos que solían efectuar préstamos con este tipo de descalce cambiario. En Chile, la
devaluación, requerida tras la excesiva apreciación de 1996-97, fue demorada a fin
de que el sector privado pudiera reducir su deuda externa accediendo a un dólar más
barato, a expensas del balance del Banco Central y de una costosa contracción monetaria: el retraso en la corrección del tipo de cambio fue compensado con un aumento
drástico de las tasas de interés.
Una limitación del tipo de regulaciones utilizadas en Chile y Colombia radica en que
éstas afectan a los nuevos flujos de pasivos en divisas, y no el acervo de éstos. Esas
regulaciones deberían ser complementadas con políticas que regulen el saldo de pasivos externos, las cuales estarían basadas fundamentalmente en elementos de regulación y supervisión prudencial y en la imposición de provisiones muy estrictas a los
bancos que conceden créditos a hogares o empresas con grandes descalces cambiarios

25. Bleakey y Cowan (2002) presentan evidencia a nivel de firmas para varios países de América Latina, para
mostrar que el efecto negativo de la depreciación de las monedas locales durante las crisis (el efecto de hojas de
balance) era más que compensado por la elasticidad del ingreso frente a movimientos cambiarios. Este resultado
sugiere que lasfirmas en el sector transable de la economía tenían una estructura de pasivos más intensa en deuda
externa que las empresas en el sector no transables. Sin embargo, en el caso colombiano, hay evidencia de que el
incremento en deuda externa privada fue mayor en empresas del sector no transable (ver Banco de la República.
2002, p. 27).
26. En 1998-99. el Banco Central de Chile emitió bonos indexados al dólar de Estados Unidos por un monto equivalente
a 2% del PIB, a un tipo de cambio evidentemente sobrevaluado, lo que facilitó operaciones de cobertura cambiaria.

118

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

(Villar y Rincón, 2003) 27 . Además, según lo sugiere Ocampo (2003), tales medidas
podrían ser complementadas con disposiciones tributarias sobre los pasivos en moneda
extranjera; por ejemplo, las deducciones por concepto de pago de intereses sobre préstamos internacionales podrían quedar restringidas a empresas generadoras de divisas y
hasta por el monto de sus respectivos ingresos en moneda extranjera.

g) Inversión extranjera de portafolio
Chile y Colombia permitieron, desde comienzos de los años noventa, la libre entrada
y salida de TED28, pero aplicaron restricciones sobre la inversión extranjera de portafolio, a modo de política complementaria al encaje sobre los préstamos externos.
Chile mantuvo hasta mayo de 2000 el requisito de permanencia mínima de un año
para inversión extranjera de portafolio (excepto ADRS). Además, como señalamos anteriormente, a partir de 1995 la exigencia de encaje se hizo extensiva a la adquisición de
acciones de empresas chilenas por extranjeros (ADRS secundarios). Con todo, la inversión extranjera en acciones jugó un papel intensamente procíclico (cuadro IV.7).
Colombia impuso una regulación menos restrictiva. Los ADRS quedaron eximidos
del encaje sobre flujos de capital y la inversión extranjera en acciones fue acogida sin
restricciones, a condición que fuese canalizada a través de fondos para propósitos
especiales, cuya administración estaba a cargo de instituciones financieras con sede
en Colombia. Por otro lado, a fin de acelerar el proceso de profundización del mercado interno de capital para deuda pública, Colombia eliminó en 1996 las restricciones
sobre la inversión extranjera en títulos de deuda pública. El propósito buscado se
logró durante 1996 y 1997, antes del estallido de la crisis. El stock de inversión
extranjera en deuda pública interna subió de cero en 1995 a US$ 400 millones en
marzo de 1998. Menos de un año después, sin embargo, esta cifra se había revertido
casi por completo. Por consiguiente, la inversión extranjera en títulos de deuda pública, que había sido liberalizada a fin de facilitar el financiamiento público, terminó
reforzando el sesgo procíclico de la inversión extranjera en acciones.

h) El papel de los inversionistas institucionales locales en los mercados
cambiarios
El hecho de que el impacto de la crisis de fines de los noventa sobre las economías
chilena y colombiana haya sido mayor que el de la crisis del tequila, puede explicarse

27. Ffrench-Davis y Ocampo (2001) señalan que el principal problema de esta opción es que los agentes no financieros
se endeudan directamente en el exterior. De hecho, las restricciones sólo sobre la banca tienden a incentivar ese
endeudamiento directo.
28. En el caso chileno, sin embargo, se impuso una permanencia mínima de un año a la repatriación de capital de la
IED y los préstamos asociados a la IED estuvieron afectos al encaje.

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA REAL Y LA

ENTA DE CAPITALES EN CHILE Y COLOMBIA

119

Cuadro IV.7
CHILE Y COLOMBIA: FLUJOS NETOS DEL EXTERIOR DE INVERSIÓN
DE CARTERA EN ACCIONES, 1990-2003
(Pasivos)1 (Millones de dólares)
Fines de:

Chile

Colombia

1990

367

0

1991
1992

24
338

5
66

1992
1994

561
1.109

1995
1996
1997

-248
700
1.720

1998
1999

580
524

2000
2001

-427

2002 p

-320

-42
17

2003 p

312

-52

-217

145
478
165
292
278
47
-27
17

Fuente: Banco Central de Chile, Banco de la República.
1/ ADRs y fondos de inversión,
p / Preliminar.

en parte por factores ya mencionados: mayor apreciación cambiaria, más intensa y
prolongada contracción en la oferta de fondos, más alto saldo de la deuda y mayor
vulnerabilidad a la volátil inversión de cartera. Un factor adicional relevante puede
haber sido el papel que los principales inversionistas institucionales locales comenzaron a jugar en los mercados cambiarios durante la segunda mitad de los años noventa.
Inicialmente, las restricciones sobre la actividad de los inversionistas institucionales
domésticos en los mercados cambiarios constituyeron un elemento sustantivo del
contexto en el que Chile y Colombia establecieron el encaje sobre los flujos de capital. Sin embargo, la tendencia a favor de la liberalización financiera que prevaleció
en la economía internacional en los años noventa motivó que algunas de tales restricciones fueran gradualmente relajadas en la segunda mitad de la década, lo cual hizo
más difícil evitar la fuga de capitales y las reasignaciones de portafolio que tuvieron
lugar entre 1997 y 1999, con las crisis asiática y rusa, y disminuyó la eficacia del
encaje para reducir la vulnerabilidad asociada a la volatilidad de los flujos de capital.
El ejemplo más claro de este proceso de relajación de las regulaciones lo constituye el régimen de inversión que se aplicó a los fondos de pensión privados. Éstos se
convirtieron, en ambos países, en actores protagonistas del mercado interno de capitales, y paradójicamente, el papel gravitante que desempeñaron en los mercados
cambiarios fue promovido durante la segunda mitad de los años noventa por las

120

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

propias autoridades económicas, las que consideraron que los efectos de la entrada
de capitales externos podrían ser parcialmente compensados por la salida de capitales de inversionistas institucionales. Se les autorizó a invertir porcentajes más elevados de su portafolio en moneda extranjera, con la esperanza de que ello serviría de
herramienta contracíclica. En la práctica, sin embargo, el impacto de tales fondos fue
altamente procíclico; no invirtieron mucho en el exterior durante el período previo a
la crisis asiática, cuando predominaban expectativas de una apreciación de la moneda local, y tras el estallido de la crisis, en cambio, aprovecharon la regulación menos
estricta para transferir al exterior enormes sumas, reforzando así la demanda por
moneda extranjera y acrecentando las presiones a favor de la depreciación.
Por consiguiente, según lo consignan Ffrench-Davis y Tapia (2001), el intento de
utilizar una regulación más relajada sobre los fondos de pensiones demostró no ser
exitoso para estimular la salida de capitales durante el período de auge. Al contrario,
tal intento indujo una mayor vulnerabilidad en los mercados cambiarios y una reducción de los grados de libertad de las políticas monetarias internas durante la fase
contractiva (ver también Ocampo, 2003; Zahler, 2005). De hecho, la fuente principal
del ajuste recesivo que vivió Chile en 1998-99 estuvo asociada a la salida de capitales ejecutada por el sistema privado de pensiones, equivalente a casi 5% del PIB.

i)

Flujos públicos de capital e inversión extranjera directa

En la sección 1 señalamos que el comportamiento de las cuentas fiscales en los años
noventa fue completamente distinto en Chile y Colombia; el primer país mantuvo un
superávit fiscal equivalente en promedio a casi 2% del PIB, mientras que Colombia
registró un voluminoso y creciente déficit fiscal durante la última parte de la década.
Esto explica que el financiamiento público no haya sido tema de debate en Chile, y que
sí lo haya sido en Colombia. Hasta 1994, ambos países pudieron utilizar
contracíclicamente sus respectivos superávit fiscales, reduciendo su deuda externa pública en un período de masiva afluencia de capital privado. En el caso chileno, la situación se mantuvo en los años siguientes. Lo más notable es que en el bienio 1995-96 el
endeudamiento externo neto del sector público mostró un saldo negativo de US$ 3.600
millones, lo que permitió paliar los efectos de los flujos privados. En Colombia, en
cambio, a partir de 1995 se registró una afluencia neta de crédito extemo al sector
público. Debido a la magnitud del déficit del sector público, tales flujos alcanzaron
gran volumen, promediando US$ 1.100 millones entre 1995 y 2001. Entre 1995 y
1997 constituyeron un factor procíclico que reforzó las presiones hacia la apreciación
del peso colombiano, derivadas de la afluencia de capital privado (cuadro IV.6) 29 .

29. Paradójicamente, después de 1997 la afluencia neta de crédito externo al sector público operó de nuevo como
estabilizador del financiamiento externo total. Sin duda, tales flujos ayudan a explicar que en 1998 la merma en

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA REAL Y LA

ENTA DE CAPITALES EN CHILE Y COLOMBIA

121

El impacto del déficit fiscal colombiano sobre los flujos de capital no se manifestó
solamente a través del crédito externo al sector público. Ya señalamos que la inversión extranjera de portafolio en Colombia estuvo estrechamente vinculada al desarrollo del mercado de la deuda pública, requerido con urgencia para cubrir el déficit
gubernamental. Por otro lado, el comportamiento y las características de la IED en
Colombia estuvieron considerablemente determinados por la magnitud de ese déficit,
en marcado contraste con lo acaecido en Chile.
El cuadro IV.5 muestra que entre 1990 y 2003 Chile recibió flujos netos de IED por
un valor anual promedio de US$ 2.100 millones, superando a Colombia, que recibió
un promedio de US$ 1.600 millones. Tal diferencia es aun mayor en términos de IED
para nuevos proyectos de inversión, lo que implica que su contribución al incremento de la formación interna de capital y de la productividad fue superior en Chile,
donde hasta 1998 prevaleció una relación positiva entre IED y formación bruta de
capital. Tal relación desapareció de Chile en 1999, cuando el grueso de la IED estuvo
vinculado a fusiones y adquisiciones, en lugar de proyectos de inversión nuevos
(Ffrench-Davis, 2003a). Con todo, cabe hacer notar que la IED desempeñó un papel
contracíclico en Chile en 1999 en comparación a otros flujos de capital privado.
En contraste con Chile, la IED en Colombia correspondió principalmente a
privatizaciones y a inversión en el sector petrolero. Las tendencias internacionales,
marcadas por intensas adquisiciones, alcanzaron con fuerza a la economía colombiana, lo cual debilitó el vínculo entre la formación interna de capital y la IED, y determinó que ésta se comportara procíclicamente. El período en que la IED alcanzó niveles
más altos (1996-98, de acuerdo con el cuadro IV.6) corresponde al de un abrupto
descenso del coeficiente de formación bruta de capital fijo (sección 1, cuadro IV.3).
De hecho, las operaciones por concepto de fusiones y adquisiciones representaron el
58% de la IED bruta total en ese período (Unctad, 2003). En la práctica, una parte
considerable de la IED en Colombia representó una fuente de financiamiento del déficit público, la que casi desapareció después de 1998. Asimismo, el ciclo natural de
inversión en el campo petrolero Cusiana implicó un rápido agotamiento de esa fuente de IED con posterioridad a 1998.

4.

OBSERVACIONES FINALES

Chile y Colombia parecían haber actuado en forma adecuada cuando en 1995 se hizo
sentir el efecto tequila, toda vez que habían mantenido sus economías en expansión y

las reservas internacionales fuera menor, y que en los años siguientes la reconstitución de dichas reservas haya
sido mucho más rápida en Colombia que en Chile. En ese sentido, la existencia de un mayor déficit fiscal en
Colombia, en la medida en que pudo ser financiado desde el exterior, ayudó a reducir la vulnerabilidad de la
economía a los avalares del mercado financiero internacional.

122

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

no daban muestras de ahogo financiero. Sin embargo, los efectos de las crisis asiática
y rusa golpearon intensamente a los dos países. ¿Significa ello que fallaron las regulaciones sobre la cuenta de capitales? ¿Fue ello consecuencia de un régimen cambiario
mal diseñado? Por cierto, cualquier respuesta en términos de sí o no a tales interrogantes
sería extremadamente simplista.
Del análisis precedente podemos extraer las siguientes conclusiones:
i)

ii)

iii)

iv)

v)

Las regulaciones sobre la cuenta de capitales aplicadas por Chile y Colombia
fueron exitosas para reducir la participación de los flujos de capital de corto
plazo dentro del total de flujos de capital.
Tales regulaciones hicieron posible que la política monetaria incrementara las
tasas internas de interés vis à vis las externas, sin generar presiones adicionales a
favor de la apreciación de las monedas locales. Ello constituyó un resultado favorable en el período de auge de los flujos de capital, en la medida que dejó
espacio para una política monetaria contracíclica y permitió alcanzar equilibrios
macroeconômicos reales más sostenibles.
Durante la segunda mitad de los noventa hubo cierta liberalización de las normas
respecto de la inversión extranjera de portafolio y de operaciones de inversionistas
institucionales domésticos en títulos extranjeros, lo que redundó en un contexto
más procíclico para el manejo de la crisis de 1998-99.
La comparación entre las experiencias chilena y colombiana destaca la importancia de la austeridad fiscal en períodos de masiva afluencia de capital. La capacidad de los gobiernos de acometer políticas fiscales contracíclicas depende en
grado crítico de lo que hagan durante las coyunturas expansivas. El gobierno
puede durante los períodos de auge compensar parcialmente los efectos de la
afluencia de capital privado rebajando (contracíclicamente) la deuda pública, tal
como hizo Chile hasta 1997. De igual modo, si existe un mercado desarrollado
para la deuda pública interna, la sustitución de deuda interna por externa puede
constituir un adecuado mecanismo para reducir presiones a favor de la apreciación en períodos de masiva afluencia de capital.
Los costos que Chile debió pagar a consecuencia de la crisis de 1998-99 muestran que la disciplina fiscal no basta y que los flujos de capital privado (en particular, el éxodo de capital nacional en ese bienio) pueden producir una aguda
vulnerabilidad, incluso en presencia de controles de capitales. De hecho, las regulaciones a las entradas de capital utilizadas en Chile y Colombia se revelaron
impotentes para evitar ese riesgo crítico. Incluso con una baja exposición a la
deuda de corto plazo, la emigración de capitales puede ser muy voluminosa cuando
los residentes están en condiciones de invertir en el exterior y los deudores de
largo plazo disponen de la alternativa de prepagar sus pasivos. Esta vulnerabilidad puede ser mitigada imponiendo controles sobre las posiciones netas de
divisas de los intermediarios financieros, de los principales inversionistas insti-

ESTABILIDAD MACROECONÔMICA REAL Y LA

ENTA DE CAPITALES EN CHILE Y COLOMBIA

123

tucionales (como los fondos de pensiones) y -también muy importante- de los
hogares y las empresas. La regulación prudencial del sector financiero debiera
exigir a los bancos que den cuenta de los riesgos implícitos en el otorgamiento de
préstamos al sector privado con importantes descalces cambiarios entre sus activos y pasivos. También la aplicación de gravámenes puede desincentivar dichos
descalces.
vi) El manejo del tipo de cambio parece haber tenido alguna responsabilidad en el
agravamiento de los efectos de la reversión de los flujos de capital observada en
1998-99. Las bandas cambiarías que entonces operaban en Chile y Colombia
fueron útiles durante buena parte de los años noventa, aunque fueron más eficientes para lidiar con presiones a favor de la apreciación de la moneda nacional,
que con aquellas a favor de una devaluación. Los problemas de credibilidad suscitados por las bandas motivaron a las autoridades a restringir la flexibilidad del
tipo de cambio y a aplicar políticas monetarias altamente contractivas durante la
crisis. La falta de flexibilidad cambiaria durante la crisis fue mucho más evidente
en Chile que en Colombia.
vii) Las experiencias de ambos países con el crédito interno durante los años noventa
fueron diametralmente distintas. En Colombia, el impacto de los flujos externos
de capital fue potenciado por el crédito interno, lo que reforzó su carácter
procíclico. En el caso de Chile, por el contrario, el coeficiente crédito interno /PIB
evolucionó de una manera contracíclica. Dos lecciones fluyen de estas opuestas
experiencias. Primero, que un grado mayor de profundidad financiera y una supervisión financiera más rigurosa pueden servir de colchones contra eventuales
choques de capital externo, como probablemente ocurrió en Chile. Segundo, que
la regulación financiera interna no debiera reforzar el sesgo procíclico de los
flujos de capital, como sucedió en Colombia con el proceso de reducción del
encaje sobre los depósitos internos antes de 1998.

124

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

ANEXO

DIMENSIÓN ECONÓMICA RELATIVA DE CHILE Y COLOMBIA, 2002
PIB (precios corrientes)

Población
(millones)

GOP (PPP)

TOTAL
(miles de
millones
de dólares)

Per cápita
(dólares)

TOTAL
(miles de
millones
de dólares)

Per cápita
(dólares)

Exportaciones
brutas de bienes y
servicios (% del
PIB corriente)

Malasia
República de Corea
Asia Oriental (6)

24
48
449

95
477
1.215

3.915
10.006
2.707

217
784
2.893

8.922
16.465
6.444

113,8
40,0
52,0

Argentina
Brasil
Chile
Colombia
México
América Latina (19)

38
174
16
44
101
512

102
452
66
82
637
1.640

2.694
2.593
4.169
1.881
6.314
3.200

402
1.312
153
279
879
649

10.594
7.516
9.715
6.357
8.707
6.962

27,7
15,8
34,1
19,6
27,2
23,4

288
6.201

10.417
32.252

36.123
5.201

10.138
47.426

35.200
7.648

9,4
24,4

Estados Unidos
Mundo

Fuente: Sobre la base de cifras del Banco Asiático de Desarrollo, la Cepal, el FMI y el Banco Mundial.
Asia Oriental incluye Filipinas, Indonesia, Malasia, la provincia china de Taiwán, la República de Corea y Tailandia.
América Latina incluye a 19 países.

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Capítulo V
BASILEA II: SU IMPACTO EN LOS MERCADOS EMERGENTES
Y s u ECONOMÍA POLÍTICA

Stephany
Griffith-Jones
con Stephen
Spratt

y Avinash
Persaud,
y Miguel
Segoviano*

INTRODUCCIÓN

En los últimos 25 años se ha llegado lentamente al convencimiento de que el éxito
económico - u n rápido incremento en el estándar de vida para todos-, depende no
sólo de la combinación exacta de los instrumentos de política económica sino también del marco institucional en el que la actividad económica se desarrolla.
Uno de los marcos institucionales más importantes es el régimen de regulación
bancaria nacional e internacional. El papel de la banca atravesó por un período de
abandono a fines de los años noventa, cuando los revolucionados mercados bursátiles proveyeron la mayor parte del nuevo dinero que rebasaba las arcas de los grandes
negocios, sobre todo en los países desarrollados (PD). Pero ahora, al igual que entonces, las empresas son, en su mayoría, demasiado pequeñas para conseguir
financiamiento en el mercado de valores y, por tanto, dependen del crédito bancario.
El crecimiento económico depende del buen funcionamiento del sistema bancario,
especialmente en el caso de los países en vías de desarrollo (PED), los cuales tienen
mercados financieros subdesarrollados (Singh, 1997). Japón puede tener el segundo
mercado de valores más grande del mundo, pero su sistema bancario en ruinas ha
estrangulado el crecimiento económico. Los mercados de valores no pueden sustituir
a los sistemas bancarios; ni las economías desarrolladas ni las emergentes pueden
prescindir de uno o de otro.
Un buen sistema de regulación bancaria es un determinante esencial de la vitalidad económica de las naciones y de los mercados internacionales. El Acuerdo Basilea
II (segundo gran acuerdo del Comité de Basilea), cuando es juzgado desde la perspectiva de las principales fallas de mercado -las cuales debieran constituir el objetivo central de la regulación-, no parece ser el correcto; es complejo cuando debería
ser simple, se centra en los procesos más que en los resultados, es implícitamente
procíclico en vez de ser explícitamente anticíclico, es complaciente con los grandes
Las opiniones expresadas aquí son de la exclusiva responsabilidad de los autores. Expresan sus agradecimientos
a Ricardo Ffrench-Davis, José Antonio Ocampo, Ariel Buira, Octaviano Canuto, Giinther Held, Jonathan
Ward y Martin Wolf por sus sugerencias. También desean agradecer a dos comentaristas anónimos por sus
valiosos comentarios.

128

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

bancos, en vez de mostrarse más estricto con ellos, y en el caso de los préstamos a
los PED ignora los probados beneficios de la diversificación, al no alinear más acuciosamente el capital regulado a los riesgos que enfrenta la banca. Un incremento importante del costo de los préstamos a los PED, y una inminente reducción de su
volumen, serán muy probablemente consecuencia de la política propuesta por el
Comité de Basilea y de la dispar conformación del Comité de Basilea para la Supervisión de la Banca, más que simple mala suerte.
A pesar de nuestras serias reservas respecto del probable contenido del referido
acuerdo, sus propuestas incluyen varios elementos positivos, particularmente en el
método estandarizado. Desde la perspectiva de los PED, éstos se refieren, por ejemplo, a la remoción de la distinción ocDE/no-ocDE y a la reducción del excesivo incentivo a los préstamos de corto plazo para los prestatarios peor evaluados.
Sin embargo, existen importantes preocupaciones concernientes a la fórmula de
Internal Ratings Based (IRB) propuesta dentro de Basilea II, y a su impacto negativo
sobre las economías en desarrollo:
i) El método BEI sobrestimaría en forma significativa el riesgo de préstamos de la
banca internacional a los PED, principalmente porque no reflejaría de manera apropiada los claros beneficios de diversificación internacional que tienen tales préstamos en cuanto a la reducción del riesgo. Además, incluso los grandes bancos
internacionales carecen de la información requerida por el citado método; esto también desincentivaría los préstamos a los PED. La combinación de estos factores probablemente causará un excesivo incremento en los requisitos de capital regulatorio
para los préstamos internacionales a los PED, creando el riesgo de reducir agudamente los créditos bancarios, mientras que una parte significativa de los préstamos
restantes podría quedar enfrentada a un costo creciente. Ello es contrario al objetivo
declarado por los gobiernos del G-10 de incentivar los flujos privados hacia los PED,
para estimular y financiar el crecimiento. Este es particularmente el caso actual,
pues todas las corrientes de capital a los PED -especialmente el crédito bancario- se
han desplomado en los últimos seis años, frenando el crecimiento.
ii) Acentuaría la tendencia procíclica del crédito bancario, lo cual afecta a todas las
economías, pero especialmente a las menos desarrolladas, pues éstas son más
vulnerables a las fuertes fluctuaciones cíclicas del sistema bancario.
Estos dos serios problemas han sido parcialmente reducidos por las modificaciones a las propuestas de Basilea II, especialmente por el aplanamiento de la curva IRB
en noviembre de 2001.
En la sección 1, examinamos el probable impacto de Basilea II en los costos y en el
volumen de los préstamos bancarios a los PED. En la sección 2, consideramos si estos
cambios son objetivamente justificados. En la sección 3, discutimos explicaciones alternativas para reformas específicas en algunas áreas y la falta de modificaciones en

BASILEA Ir. SU IMPACTO EN LOS MERCADOS EMERGENTES Y SU ECONOMÍA POLÍTICA

129

otras; estas alternativas se centran en la economía política de las deliberaciones del
Comité de Basilea. En la sección 4, presentamos las principales conclusiones y planteamos algunas propuestas para evitar que el Comité de Basilea, a través de éste y de
futuros acuerdos, tenga un impacto negativo sobre el mundo en vías de desarrollo.
1.

E L IMPACTO DE LAS PROPUESTAS DE BASILEA I I EN LOS PED

Uno de los objetivos más importantes del nuevo Acuerdo de Basilea es alinear mejor
las regulaciones del capital con los riesgos reales. Los críticos del Acuerdo de 1988
han argumentado que la regulación requerida no refleja correctamente los niveles
variables del riesgo asociado a los préstamos para diferentes tipos de prestatarios.
Específicamente, han afirmado que el capital exigido para los préstamos a los demandantes mejor evaluados es demasiado alto. Por tanto, un efecto inmediato de la
propuesta actual (Basilea II) será reducir los requerimientos de capital establecidos
para los préstamos a los prestatarios mejor evaluados. Sin embargo, como el Comité
de Basilea también ha sostenido que el nivel total de capital regulado en el sistema
debería mantenerse en el nivel actual de 8%, esto sólo puede lograrse aumentando el
capital requerido para los prestatarios peor evaluados. Así, es universalmente aceptado que un impacto inevitable de la propuesta - s i se adopta el método IRB- será incrementar los requerimientos del capital para los prestatarios con más baja evaluación.
Mientras que se acepta esto, no hay consenso sobre el impacto exacto que ello tendrá
en el precio y los términos de los préstamos a dichos prestatarios, si bien se espera
que los precios generalmente mejorarán para los prestatarios mejor evaluados y empeorarán para aquellos con una más baja clasificación.
El exceso de préstamos bancarios internacionales a bajo costo puede haber tenido
efectos nocivos en el pasado (jugando un papel importante en la gestación de la crisis
de la deuda de los ochenta -ver, por ejemplo, Griffith-Jones y Sunkel, 1989), y haber
contribuido en forma significativa a desencadenar la crisis asiática. Sin embargo, los
préstamos netos insuficientes - e incluso negativos- de la banca internacional, como
ocurrió por más de media década luego de la crisis asiática (ver Ffrench-Davis y
Griffith-Jones, 2003), son también muy perjudiciales para el crecimiento y el desarrollo, así como los spreads excesivamente elevados sobre esos préstamos. Por tanto,
existe una seria preocupación de que, justo cuando los préstamos de la banca internacional se están recuperando -después de un sexenio de sequía-, Basilea II lleve,
inadecuadamente, a frenar estos préstamos, haciendo caso omiso de los evidentes
beneficios de la diversificación internacional para esos bancos.
Más aún, nuestra reciente investigación empírica ha demostrado que si los beneficios de esa diversificación internacional se incluyen en la medición del IRB, el problema de la prociclicidad de los requisitos de capital asociado a la fórmula del IRB en
Basilea II, tal como se aprobó en principio, y su efecto procíclico sobre los préstamos
bancarios, disminuirían significativamente. Cuando hicimos simulaciones de los re-

130

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

quisitos de capital bajo ambas alternativas, para los sistemas bancarios de varios
países, la prociclicidad de los requerimientos de capital con beneficios de diversificación era claramente menor que aquella en la que no se tomaban en cuenta esos
beneficios; sin embargo, el sesgo procíclico resultante es todavía más elevado que si
se utilizara el método estandarizado básico de Basilea II (para evidencia empírica,
ver Griffith-Jones y otros, 2004).
El cuadro V.l muestra estimaciones del impacto en el capital requerido por £100
de préstamo soberano de diversa clasificación. Además, presenta estimaciones del
impacto sobre los spreads, asumiendo (i) retornos constantes de capital y (ii) requisitos obligatorios de capital. Consecuentemente, deberían ser vistas como el límite
superior - o el máximo posible- del diferencial de tasas.
Como puede verse en el cuadro V.l, el punto de corte -donde el cambio en el
spread se transforma en positivo (incremento en costos)- se produce en BB. Después
de ese punto, el cambio en el spread se incrementa dramáticamente a medida que la
clasificación del deudor se deteriora.
Cuadro V.1
ESTIMACIÓN DEL IMPACTO SOBRE REQUERIMIENTOS DE CAPITAL
Y MÁRGENES (SPREADS)
SOBERANOS
Rating

Capital requerido por £100

A+
A
ABBB+
BBB
BBBBB+
BB
BBB+
B
BCCC
Fuente: Weder y Wedow (2002).
1/ Estima el cambio en el spread
el actual Acuerdo.

1,18
1,89
1,89
2,96
4,03
5,04
5,61
7,76
8,86
11,79
19,08
21,31
31,33

Cambio de spreads

estimado 1

-42,65
-38,22
-38,22
-62,96
-49,68
-36,97
-119056 (-11,0956)
-11,92
+43,24
+331,38
+969,78
1.165
2.041,13

requerido para producir retornos (ajustados por riesgo) similares a los logrados bajo

El impacto real en el costo y en la cantidad de préstamos bancarios a los PED
estará determinado por la medida en que los requisitos de capital regulado sean una
limitación efectiva. Por el momento, no es posible decir con precisión cuál será su
efecto sobre los costos del crédito a los prestatarios peor evaluados, pues la relación
exacta entre el nivel de capital regulado y los precios y condiciones del préstamo no

BASILEA I

SU IMPACTO EN LOS MERCADOS EMERGENTES Y SU ECONOMÍA POLÍTICA

131

son completamente conocidos. Sin embargo, podemos establecer los parámetros más
altos y los más bajos: si, por ejemplo, se efectúan cambios en el capital regulado con
todos los efectos restrictivos, entonces las estimaciones de cambios en el diferencial
del cuadro V. 1 corresponderán a cambios en los precios. Así, para países catalogados en B (B-) -como Brasil-, el capital regulado por £100 prestados se incrementaría
desde la cifra actual de £8 a £21. Asumiendo que se espere ganancias con el mismo
ajuste de riesgo exigido bajo el Acuerdo actual, ello equivaldría a un incremento en
el diferencial de 1.165 puntos base. Del mismo modo, para los países catalogados en
CCC, el incremento de capital regulado por un préstamo de £100 será de £8 a £31. Si
se asume de nuevo un impacto totalmente restrictivo y ganancias con ajustes constantes de riesgos, ello produciría un incremento del diferencial de 2.041 puntos base.
Para bonos soberanos no clasificados con probabilidades implícitas más elevadas de
no-pago, el incremento sería sustancialmente más alto. Esto obviamente incluye, por
ejemplo, a la gran mayoría de los países del África subsahariana.
Tal como muestra el cuadro V.2, el Comité de Basilea estima que los préstamos a
las sociedades clasificadas en B- requerirán disponer de un 260% de incremento de
capital, respecto del 8% actual. Esto implica disponer de un 20,8% de la suma prestada a los prestatarios evaluados en este rango de crédito. Para los prestatarios corporativos clasificados en ccc, el capital exigido equivaldrá a aproximadamente un 29%.
En contraste, a un deudor catalogado en AA- se le requerirá dejar a un lado sólo un
1,28% del capital regulado, contra el 8% actual 1 . Claramente, si se adoptan los mismos supuestos, las estimaciones del Comité de Basilea implicarían incrementos máximos del spread similares a los vistos en el cuadro V.l.
Las estimaciones entregadas en los cuadros V.l y V.2 deben ser consideradas
como los aumentos máximos posibles. Es difícil que los requisitos de capital sean en
la práctica del todo restrictivos; el incremento en los costos será probablemente más
bajo que las cifras dadas. Al respecto, debe considerarse la posibilidad de que los
bancos puedan decidir utilizar transacciones que están fuera de sus balances, y de
este modo obviar completamente los requerimientos de capital regulatorio.
El argumento más sólido - y más esgrimido- contra que sucedan estos aumentos
de costos es que los bancos estiman el precio de los préstamos sobre la base de sus
propios cálculos de capital económico, en lugar de usar como base el capital
regulatorio 2 . Dado que los objetivos del Comité de Basilea son alinear los requisitos
1. Estimaciones similares pueden ser encontradas, por ejemplo, en Powell (2002).
2. Capital económico es aquel requerido para apoyar el riesgo inherente a cualquier actividad bancaria -riesgo de
crédito, de mercado u operacional. Está, por tanto, estrechamente relacionado a los cálculos de Ganancia de
Capital con Ajuste de Riesgo. Como medida estandarizada, permite que un banco compare directamente la
atracción relativa -en términos del riesgo/retomo- de distintas opciones.
Capital regulatorio es la cantidad de capital que las autoridades reguladoras estipulan debe estai disponible para
diferentes actividades bancarias. En consecuencia, haciendo al capital regulado más sensible al riesgo, el nuevo
Acuerdo lo alineará más estrechamente con la propia valoración del capital económico de los bancos.

132

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

Cuadro V.2
ESTIMACIÓN DEL COMITÉ DE BASILEA DE CAMBIOS A LA PONDERACIÓN
DE RIESGO PARA EMPRESAS
Probabilidad de
Rating

Ponderación de riesgo

Capital requerido

n o p a g o (PD)

d e f i r m a s e s t i m a d o (%)

p o r E100 2

AAA

0

AA+
AA
AA-

0
0

A+
A

0,03
0,02
0,05

ABBB+

0,05
0,12

BBB
BBB-

0,22

BB+
BB

0,35
0,44

14,75

£1,28

20,03
20,03

£1,60
£1,60

30,20
50,00

£2,42

60,00

£4,00
£4,80

1,33

BBB+
B

67,00
90,00

£5,36

0,89

110,00

£8,80
£11,20

B-

2,91
8,38
10,32

CCC

21,32

140,00
210,00
260,00
360,00

£7,20

£16,80
£20,80
£28,80

Fuente: CP3 Comité de Basilea. Los porcentajes estimados son función del requisito actual de 8% de capital. Así, una
estimación de 200% equivale a u n requisito de capital de 16% del valor del préstamo.
1/ Probabilidad de no pago promedio en un año, según Standard  Poors.
2/ Relativo al número actual de £8.

de capital regulatorio con los del capital económico, se argumenta que las reformas
no tendrán ningún impacto en la valorización de los préstamos. Un estudio realizado
por el Banco de Inglaterra (Hayes, Saporta y Lodge, 2002) sostiene, principalmente
basado en esta presunción, que las propuestas probablemente tendrán sólo un impacto menor en los precios y/o en el volumen de préstamos a los mercados emergentes.
Sin embargo, este argumento asume que el uso de capital económico es uniforme en
todos los bancos que están activamente comprometidos con prestatarios de países
emergentes y en desarrollo.
Un reciente estudio de Price Waterhouse Coopers 3 , que encuesto a una muestra
representativa de los más sofisticados bancos europeos, concluyó que el capital económico, lejos de ser uniforme, está integrado completamente en menos de la mitad
de los bancos. Ello sugiere firmemente que al menos para el 50% de los bancos
europeos, el precio del crédito no puede estar basado en cálculos del capital económico. Por tanto, esperaríamos que el capital regulado tuviera un fuerte impacto en

3.

Presentado en el Simposio de Servicios Bancarios y Financieros en la CBC, Londres, 25 de julio. 2003.

BASILEA I

SU IMPACTO EN LOS MERCADOS EMERGENTES Y SU ECONOMÍA POLÍTICA

los precios y condiciones de los préstamos
modo un impacto promedio
significativo4.
2.

133

para estos bancos, creando de ese

¿ S E JUSTIFICAN LOS INCREMENTOS DEL CAPITAL REGULATORIO
Y DEL COSTO PROBABLE DEL CRÉDITO?

El Comité de Basilea, y en general los partidarios de su propuesta, argumentan que el
incremento de los requisitos de capital para los prestatarios peor evaluados -rasgo
integral de las propuestas-, está plenamente justificado sobre la base de una valoración más exacta del riesgo. Usan el mismo argumento para defender cualquier aumento en el costo de los préstamos a los prestatarios con más baja clasificación, aun
cuando afirman que un gran incremento es poco probable. ¿Es válida esta posición?
Desde nuestro punto de vista, esta argumentación adolece de dos serios defectos:
(i) las propuestas no toman en cuenta los beneficios de la diversificación internacional, y (ii) existen problemas de información en los PED, lo cual impide una evaluación acuciosa de la capacidad de pago de los prestatarios, y conduce a una tendencia
a asumir lo peor. La combinación de estos factores implicará, probablemente, que
los requisitos de capital regulado asociados con los préstamos a PED sobrestimarán
seriamente el riesgo de tales préstamos.

a) Diversificación
Se ha sostenido durante mucho tiempo que uno de los mayores beneficios de invertir
en economías emergentes y en desarrollo es su relativamente baja correlación con
los mercados maduros, lo cual ha sido confirmado por recientes investigaciones empíricas (Griffith-Jones y otros, 2003). Consecuentemente, los bancos que opten por la
diversificación internacional de sus préstamos obtendrían claros beneficios -un banco
con una cartera de préstamos distribuida entre mercados relativamente no correlacionados, es menos probable que se enfrente con problemas simultáneos en todos esos
mercados, que un banco con préstamos concentrados en un número relativamente
más pequeño de mercados muy correlacionados. Por tanto, para alinear exactamente
el capital regulatorio con los riesgos reales que un banco pudiera enfrentar, el Acuerdo debe tomar en cuenta que los requisitos de capital para un banco con una cartera
de préstamos internacionales bien diversificada deberían reflejar riesgos totales más
bajos que los de aquéllos con una cartera más concentrada. Las propuestas actuales

4.

Un estudio hecho por una prestigiosa firma consultora de administración de riesgos. Mercer Oliver
Wyman (Garside y Peterson, 2003), concluye que el nuevo Acuerdo producirá: Un incremento en los
márgenes de intermediación (spreads) del crédito para segmentos de riesgo tales como préstamos de
mediano plazo, PYMES y bonos soberanos de baja calificación.

136

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

Recientemente, hemos tenido la oportunidad de acceder a la información de uno
de los más grandes bancos diversificados internacionalmente 5 . Estos datos internos
del banco sobre montos de préstamos no pagados y de provisiones, reflejan de una
manera más precisa el riesgo real de una cartera diversificada internacionalmente.
Los resultados obtenidos se presentan en el cuadro V.5.
Cuadro V.5
COEFICIENTES DE CORRELACIÓN PROMEDIOS Y TEST ESTADÍSTICOS CON DATOS
INTERNOS DE UN BANCO INTERNACIONALMENTE DIVERSIFICADO

Variable

Período

Frecuencia

1998-2002
1998-2002

Anual
Anual

Internos de
un banco
Des/En Des Test estadístico
internacío- Coeficiente de (H0:Mx=My)
nalmente
correlación
Valor crítico
diversificado
media
de 5%

Préstamos no
servidos
(recuperables)
Provisiones

0,71
0,55

-0,19
-0,14

3,09 (1,86)
2,14 (1,86)

Fuente: Cálculos de los autores.

Recordemos que la hipótesis nula a ser examinada era: H 0 : M x = M . H,: M x ^ M
M x es la media de los coeficientes de correlación entre los países desarrollados y M
es la media de los coeficientes de correlación entre países desarrollados y países en
desarrollo.
La hipótesis nula es rechazada en ambos casos (a un nivel de significancia del
5%). Esto es consistente con nuestros resultados previos, los cuales, sobre la base de
información independiente, sugieren enfáticamente que la cartera de préstamos de
un banco que está diversificada internacionalmente entre demandantes de PD y PED
tendrá un riesgo total más bajo que una concentrada exclusivamente en préstamos a
PD. Para probar esta hipótesis en el caso de la cartera de préstamos de un banco,
hicimos un ejercicio de simulación para medir la pérdida inesperada 6 potencial de
una cartera diversificada dentro de los PD, y la de una diversificada entre regiones
desarrolladas y en desarrollo. El cuadro V.6 presenta los resultados de este ejercicio;
las pérdidas inesperadas para la cartera centrada en prestatarios de PD son, en promedio, 23% más altas que las de una cartera diversificada entre PD y PED.

5.
6.

Se nos pidió mantener la confidencialidad de la fuente de información.
Pérdidas esperadas son aquéllas que un banco estima experimentará en su cartera en un período determinado de
tiempo; ellas deberían estar idealmente cubiertas con provisiones. Pérdidas inesperadas es el monto en que se
exceden las pérdidas reales por sobre las esperadas; pueden ser cubiertas con capital económico y/o regulatorio.

137

BASILEA I SU IMPACTO EN LOS MERCADOS EMERGENTES Y SU ECONOMÍA POLÍTICA

Cuadro V.6
COMPARACIÓN DE CARTERAS NO DIVERSIFICADAS POR INDUSTRIA
1. Diversificada en países desarrV en des

2. Diversificada

Total nivel de préstamos = 117.625.333

Total nivel de préstamos = 117.625.333

Percentll

Valor

Pérdidas no

99,8

pérdidas
22,595.312

esperadas (%)
19,21

Percentil
pérdidas
99,8

Valor

Pérdidas no

esperadas (%)

porcentual

27.869.349

23,69

Diferencia
+23,34

Fuente: Cálculos de los autores.

Resulta significativo el hecho de que las correlaciones no son constantes en el
tiempo. El peligro, por supuesto, es que las correlaciones dentro de los mercados
emergentes aumentan dramáticamente durante las crisis, esparciendo el contagio de
un país a otro o de una región a otra. En estas circunstancias, es posible que una
cartera diversificada a través de un rango de regiones emergentes y en desarrollo,
pudiera ser golpeada simultáneamente en todas las áreas de los mercados emergentes^ Con el propósito de evaluar la validez de esta aseveración, extendimos nuestro
análisis para ver qué pasaría con los efectos de la diversificación durante tres períodos de crisis (ver Anexo 2). Los resultados demuestran que para cada variable
analizada en cada período, la correlación promedio entre países desarrollados y
en desarrollo es más baja que la correlación promedio entre países desarrollados. Dada esta evidencia, podemos concluir que los beneficios de tener una cartera bien diversificada entre mercados desarrollados y emergentes se mantienen
durante los períodos de crisis, aunque, como es de esperar, la magnitud de los
beneficios de la diversificación es menor durante las fases de crisis que cuando no
las hay.

b) La creciente División de Información
Un asunto importante, al cual se le ha dado escasa atención, dice relación con el
tratamiento crecientemente cuantificado del riesgo de crédito, y con cómo este proceso depende de que se pueda recopilar información para un período de tiempo extenso. Es probable que el proceso de reforma del Acuerdo de Basilea acelere este
proceso. En efecto, algunos comentaristas han sostenido que tal aceleración ya está
bastante avanzada, en la medida que los bancos buscan mejorar sus sistemas internos
para ser elegibles para el IRB 7 .

7.

Para poder ser considerado en la alternativa del IRB, un banco debe convencer a sus autoridades supervisoras
nacionales de que reúne los requisitos mínimos de los criterios cuantitativos y cualitativos establecidos en el
Tercer Paquete Consultivo (CP3) de Supervisión Bancaria (2003), emitido por el Comité de Basilea.

138

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

El Marco Fundacional del IRB 8 exigía que cada banco proveyera su propia estimación de la probabilidad de no-pago (PD), mientras que las autoridades supervisoras
debían suministrar estimaciones para la pérdida asociada al no-pago (LGD), exposición
al no-pago (EAD) y madurez (M). Bajo el Marco Avanzado del IRB, los bancos deben
proveer estimaciones para cada uno de estos indicadores, sujetos a alcanzar unos
estándares mínimos. Sin embargo, para que las estimaciones de PD de un banco sean
aceptadas como un dato fiable9, la extensión mínima del período de observación utilizado debe ser de cinco años para al menos una de las fuentes10. Las estimaciones de
LGD, en cambio, deben estar basadas en un período de observación de la información
que idealmente debiera cubrir al menos un ciclo económico completo y que, en ningún
caso, debe ser menor a un período de siete años para por lo menos una fuenteu.
Para los bancos internacionalmente activos más sofisticados, que tienen sistemas
de este tipo bien desarrollados, la información histórica en que basan sus estimaciones es derivada de los mercados desarrollados, y resulta esencial para el cálculo del
capital económico en que basan el precio de sus préstamos. Como nos han dicho los
más grandes bancos, la disponibilidad de esta información es mucho menor en los
PED que en los mercados desarrollados, lo cual implica que los bancos que deseen
emplear tales sistemas en mercados emergentes deben - e n ausencia de información
confiable- hacer suposiciones muy conservadoras sobre los prestatarios potenciales;
de hecho, presumen lo peor, y los precios de los préstamos lo refleja. Por tanto, los
bancos que emplean sistemas cuantitativos de esta clase en los mercados emergentes
tienden a sobrestimar los riesgos involucrados en dichos préstamos. Resulta significativo que éstos conforman grupos de bancos que han intentado salirse de los préstamos sindicados o bilaterales a los PED. La explicación para la caída de préstamos
comúnmente enfatiza el hecho de que los márgenes (spreads) son insuficientes para
compensar a los bancos por los riesgos que enfrentan en esos mercados. Sin embargo, según lo discutido anteriormente, estos riesgos pueden aparecer más grandes de
lo que verdaderamente son, debido a la falta de información confiable, y, por tanto,
aunque los márgenes no compensen a los inversionistas contra los peores riesgos
posibles -esto es, una evaluación conservadora del riesgo, o suponer lo peor-,
pueden ser apropiados para los probables resultados del mundo real.
Sin embargo, el hecho de que los márgenes de los préstamos sindicados sean
menores a los que estos modelos producen, sugiere que los bancos implicados en
8. La aproximación al Marco Fundacional del IRB es la fase preliminar antes de que un banco pueda moverse
hacia el Marco Avanzado del IRB. Como tal, las autoridades supervisoras establecieron un número de datos
clave a satisfacer durante las etapas primarias. Una vez que el banco haya demostrado su habilidad para
manejarse adecuadamente bajo la alternativa del Marco Fundacional y haya establecido el vigor de las
estimaciones requeridas para incursionar én el Marco Avanzado, podrá proseguir a este último.
9. Como fuente de información se le permite a un banco que use (i) sus propios datos internos, (ii) información
de fuentes externas como agencias de evaluación de riesgo, ó (iii) información agregada de la industria bancaria.
10. CP3, párrafo 425.
1 1. CP3, párrafo 434.

BASILEA II: SU IMPACTO EN LOS MERCADOS EMERGENTES Y SU ECONOMÍA POLÍTICA

139

estos préstamos continúan evaluándolos de forma más generosa respecto de lo que
los cálculos de capital económico indicarían, probablemente porque el juicio cualitativo que ellos aplican los conduce a medir los riesgos en forma más realista en esos
países. En consecuencia, como el objetivo es elevar el capital regulatorio a niveles
compatibles con el capital económico para todos los bancos más importantes, entonces los bancos que hoy valorizan los préstamos de manera más realista - y que, por
tanto, son creadores de mercados, en el sentido de que determinan el precio de éstosenfrentarán los requisitos del capital regulatorio como si fuese una limitante, y aumentarán los costos y/o disminuirán su oferta de préstamos a esos mercados.
Un resultado aceptado del proceso de Basilea es que los bancos que anteriormente no lo habían hecho, invertirán significativamente en sistemas cuantitativos compatibles con el cálculo de capital económico, lo cual probablemente incrementará las
comisiones requeridas para persuadir a esos bancos a otorgar préstamos. De hecho,
el Comité de Basilea ha asesorado a los bancos en la estimación de los datos requeridos para los cálculos del IRB cuando la calidad de la información es mala. El siguiente es un consejo típico:
Generalmente, las estimaciones de PDS, LGDS y EADS probablemente conduzcan a cometer errores impredecibles. Para evitar el optimismo exacerbado, los bancos deben considerar en sus cálculos un margen de conservadurismo que diga relación con el probable
rango de errores. Cuando los métodos y la información sean menos satisfactorios y el
margen probable de errores sea mayor, el margen de conservadurismo debe ser mayor12.
Una alternativa a esta vía es, por supuesto, que los bancos simplemente dejen de
otorgar préstamos a los mercados eñ donde la calidad de la información sea insuficiente para que pueda operar el método IRB. Por tanto, un banco que actúa conforme
a los parámetros de éste enfrenta dos opciones al momento de decidir si presta o no a
los PED: (i) no hacerlo, lo que reduciría la oferta de préstamos; o (ii) adoptar una
actitud conservadora al asignar a los prestatarios a bandas de PD, lo que incrementaría
los costos, pues los bancos supondrán lo peor respecto de la capacidad de pago de
los PED. Más aún, estos factores probablemente afectarán negativamente los futuros
préstamos. A los bancos que no están otorgando préstamos a los PED, y decidan
adoptar el método IRB, les será, de hecho, imposible entrar a estos mercados en el
futuro -por las limitaciones de información que hemos descrito.
3.

S I NO SE JUSTIFICA, ENTONCES PARA QUÉ...

Cuando se examina el resultado de cualquier proceso importante, una manera de
evaluar el grado de influencia que poseen los diferentes participantes es determinar

12. CP3, párrafo 413.

140

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

quién gana y quién pierde. Los ganadores del proceso de Basilea II son claramente
los bancos más sofisticados y las más grandes y mejor evaluadas corporaciones de
los PD. Los primeros verán decrecer su nivel total de capital regulatorio a medida que se
incorporen a la evaluación interna basada en el método IRB, especialmente si su cartera
de préstamos tiene una gran proporción de prestatarios bien clasificados. Los segundos
experimentarán una considerable mejora de los costos y términos de endeudamiento
bancario, si el nivel del capital regulatorio con que los bancos deben contar para dichos
préstamos cae bruscamente. Los perdedores en el proceso son, evidentemente, los
deudores soberanos, de empresas y de bancos, más mal clasificados. Dado que éstos
pertenecen en forma abrumadora a PED, podemos concluir que el mundo en vías de
desarrollo formará parte del grupo de perdedores del Acuerdo de Basilea.
Este resultado probable puede ser determinado por uno de dos factores: primero,
como sostienen el Comité de Basilea y sus seguidores, podría ser el resultado no
intencionado de una medición más acuciosa del riesgo; segundo, ser producto de la
influencia excesiva de los sectores financieros y comerciales del mundo desarrollado. Dado que, como hemos sostenido, las propuestas - e n varios aspectos fundamentales- no ofrecen una medición exacta de los riesgos (en particular no reflejan en
absoluto los beneficios de la diversificación internacional de los préstamos a los
PED), nos vemos forzados a considerar la segunda de estas alternativas. Sin embargo,
¿cómo pudieron los grandes sectores financieros y comerciales de los PD influir de
esta manera en el Acuerdo? Sugerimos dos elementos que podrían orientar la búsqueda de una respuesta a esta interrogante.

a) Gobernabilidad
Los miembros del Comité Bancario de Basilea son de Bélgica, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Luxemburgo, Holanda, España, Suecia, Suiza, el Reino Unido y
Estados Unidos (básicamente el G10 más Suiza). Cada uno de estos países es representado por su banco central y por la autoridad responsable de la supervisión bancaria
-cuando ésta no es el banco central. Esta composición refleja el ordenamiento político
mundial de mediados del siglo xx. En contraste con otros Comités de Basilea, en los
cuales existe al menos algún grado de representación de los países menos desarrollados, en el Comité Bancario no están representadas las economías emergentes y los PED.
Así, el Comité de Basilea es uno de los órganos internacionales con menos representación de una gran parte del mundo: los países emergentes y en desarrollo.
Es cierto que el Comité Bancario de Basilea consulta con un grupo de trece países
que no integran el G10 -incluyendo a Rusia y China-, los cuales se reúnen cada dos
meses para revisar el avance del Acuerdo y opinar sobre el trabajo actual. Sin embargo, este grupo consultivo no tiene un claro mecanismo para influir en las decisiones
del Comité. Es útil ser consultado, pero mucho menos que tener un asiento en la
mesa de las decisiones. En efecto, cuando en junio de 2004 el Comité de Basilea

BASILEA I

SU IMPACTO EN LOS MERCADOS EMERGENTES Y SU ECONOMÍA POLÍTICA

141

aprobó el nuevo Acuerdo de Basilea II, fue una decisión exclusivamente del G-10.
No hubo aprobación, ni siquiera insumos, de parte de los países en desarrollo respecto a cómo se aplicará Basilea II a los bancos de los países desarrollados, en lo que
respecta a sus préstamos a las naciones en desarrollo. Estos países tienen algún espacio para elegir cómo implementado en forma local (pero éste no es el tema de este
trabajo); sin embargo, los reguladores de los países prestamistas tendrán un gran
poder para regular los préstamos a través de sucursales y subsidiarias de los bancos
internacionales que operan en las regiones en desarrollo.
De hecho, Basilea II parece ser el resultado del exceso de influencia de las grandes instituciones financieras domiciliadas en los países representados en el Comité.
El nuevo Acuerdo es en beneficio de ellos y en desmedro de los prestatarios de los
mercados emergentes y de los PED. Probablemente, ello reducirá y encarecerá los
préstamos a las economías en desarrollo y los hará más volátiles 13 . ¿A través de qué
mecanismos las grandes instituciones financieras de los PD ejercieron su influencia
en el nuevo Acuerdo? ¿Cómo el Comité de Basilea ha salvaguardado los intereses de
las mismas instituciones que se supone ellos están regulando?

b) Influencia de los regulados sobre los reguladores; la economía
política de Basilea
Una de las tareas más difíciles que deben enfrentar los reguladores de cualquier industria es evitar la influencia, contra el interés público, de la parte regulada. Mientras
más dura sea la regulación y menor el número de participantes en una industria,
mayores serán los incentivos para que las empresas intenten influir sobre el regulador. La banca es fuertemente regulada y los sistemas bancarios son invariablemente
dominados por un pequeño número de actores. Apenas doce bancos dominan las
actividades bancarias internacionales en todo el mundo.
Los reguladores son inteligentes y trabajan arduamente. Sin embargo, generalmente no son tan expertos en el manejo bancario como los banqueros, quienes tienen,
además, los recursos y el incentivo para pagar estudios que informen mejor sobre su
posición. Los costos reguladores fomentan un lobby contra la regulación; la parte
reguladora es persuadida frecuentemente por la posición de los banqueros -debido a
una experiencia e información mayores- Esta es la forma más perfecta y menos
visible de influir: una captura de las mentes.
La principal forma de constatar la influencia sobre las mentes es alejarse de los
detalles y observar el desfase entre los puntos de regulación y los puntos de falla del
mercado que la regulación debería abordar. Idealmente, estos puntos deben coinci-

13. Para un primer análisis sobre las corrientes de capital y sus bruscas contracciones en los mercados
emergentes véase Ffrench-Davis y Griffith-Jones (1995).

142

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

dir, y mientras mayor sea el descalce entre ellos, más probable será que los reguladores y la regulación hayan estado sometidos a influencias excesivas.
Para identificar las fallas del mercado que necesitan ser consignadas por los reguladores de la banca internacional, existen tres características de los bancos que es
necesario conocer.

i.

Riesgos sistêmicos, disciplina y grandes bancos

Tal como se ha discutido a fondo en la literatura financiera, los bancos generan riesgos
sistêmicos, entre los cuales destacan: (i) apalancamiento, prestan varias veces su capital; (ii) su negocio es desfasar la duración y los riesgos del crédito, piden prestado
dinero en efectivo a corto plazo para ofrecérselo a particulares y a compañías, generalmente a más largo plazo (así, juegan un papel clave en el financiamiento y en el apoyo
de la actividad económica); y (iii) están en el centro del sistema de pagos; sus préstamos son usados a menudo como colaterales para otros préstamos, de modo que si un
banco grande retira prematuramente su préstamo, podría colapsar la pirámide de naipes. Mientras más grande sea el banco, mayores serán los riesgos sistêmicos.
Una de las consecuencias de las implicaciones sistêmicas de la caída de un banco
grande es que hay una pérdida en la disciplina interna, pues los bancos asumen que
resultan demasiado grandes como para que se les deje quebrar (riesgo moral). Por
tanto, los grandes bancos son típicamente rescatados -si su solvencia es amenazada,
mientras que los bancos más pequeños no lo son (por ejemplo, Barings, en el Reino
Unido, en 1995), pues su riesgo sistêmico es considerado mínimo.

ii. Conocimiento nacional
Un aspecto clave de la actividad bancaria es que ésta forma parte de la industria de la
información. Una de las consecuencias más notorias del colapso de los costos de
información en el conjunto de la sociedad ha sido la desaparición de las sucursales
locales: ya no es rentable conseguir información en reuniones cara a cara cuando la
banca digital permite que cada dólar o libra que se gaste o ahorre puede ser monitoreado
diariamente y ser analizado a través de un programa de computación que busque
patrones de comportamiento.
Hemos discutido previamente el problema de la creciente división de información entre los PD y PED. NO obstante, la propuesta cada vez más cuantificada y
despersonalizada de los bancos en los PD, no puede ser adoptada en los negocios de
un banco internacionalmente activo con los PED. Simplemente, los datos no están
todavía disponibles. En Estados Unidos y en Europa, reunir esta información requirió años de arduo trabajo. Los parámetros de los modelos en los cuales se alimentan
los datos también han sido probados, reexaminados y depurados durante un largo
período de tiempo. Sin embargo, ésta no es la única alternativa para medir el riesgo:

BASILEA

SU MPACTO EN LOS MERCADOS EMERGENTES Y SU ECONOMÍA POLÍTICA

143

el conocimiento local es esencial. En realidad, los ahora comunes sistemas altamente
cuantitativos de los mayores bancos nunca podrían haber sido construidos sin este
conocimiento nacional de sus propios mercados 14 .

iii. Incertidumbre, actitud de rebaño y comportamiento procíclico
Los bancos muestran un comportamiento de manada -reunirse en rebaño es una típica respuesta a la incertidumbre 15 . La mayoría de los bancos puede ser caracterizada
como pensando que otros saben algo que ellos no, y entonces la mejor política es
seguirlos. Ello también es una respuesta a los peligros institucionales de estar equivocado y solo. Si uno está equivocado pero en compañía de otros, es menos probable
ser elegido para ser castigado por los mercados o los tribunales, y si tanto uno como
el grupo están tan rotundamente equivocados como para poner en peligro la estabilidad del sistema financiero, aún existe la posibilidad de un rescate financiero por las
autoridades fiscales o monetarias.
El efecto rebaño y la incertidumbre conducen a un otorgamiento de préstamos
procíclico. La recuperación de la economía, el incremento de los precios de los activos
y la aparente caída de los riesgos, pueden ser sólo señales típicas de un ciclo que prontamente se revertirá, o pueden ser el resultado de una cierta reforma o cambio tecnológico permanente. La opinión está uniformemente dividida; pero los riesgos no.
Si un banco extiende más crédito a un nuevo sector, región o país, esto parece ser
osado y moderno. Si la decisión resulta ser un error, está en respetable compañía. Si, en
cambio, apoya una estrecha visión cíclica del mundo, resistiendo a la nueva tendencia,
parecerá vacilante y anticuado. Si se apega a esta perspectiva y resulta ser un error,
estará equivocado y solo; vulnerable a ser castigado por los mercados financieros.
Estas asimetrías en el riesgo total significan que en el ciclo ascendente el grupo de
banqueros está predispuesto a respaldar al nuevo sector o al nuevo país. De hecho, el
mercado comienza a castigar a aquellos bancos que no se deciden a participar, forzando incluso al más renuente a prestar también. La intrepidez es virtud. Sin embargo, en algún punto, el sector o país es sofocado por el exceso de préstamos, y ahí
puede haber un desplome. En el derrumbe, el optimismo inicial pasa a ser considerado como irresponsable; las pérdidas asociadas al boom quedan al desnudo en la
estampida 16 . La prudencia es la nueva virtud; el mercado premia a los bancos que
dejan pasar las oportunidades, si los riesgos son inciertos.
14. El Banco Grameen de Bangladesh ilustra bien este punto, y un aspecto adicional. Su éxito subraya una
interesante distinción entre la sofisticación y la eficacia de la gerencia de riesgo del crédito. Grameen presta
pequeños montos de dinero en efectivo a mujeres contratadas en la pequeña industria o a pequeños negocios
agrícolas. Las mujeres pobres no tenían un historial de crédito -anteriormente, los banqueros no les prestaban
dinero- ni ningún colateral, y, sin embargo, la administración de riesgo de crédito del Banco Grameen ha sido
altamente exitosa. Conocer a los clientes es clave para la banca eficiente; cómo se haga, es menos relevante.
15. Para más documentación sobre rebaños, ver Shiller (2000).
16. Ver Galbraith (reimpreso en 1997).

144

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

Hemos identificado tres aspectos de la actividad bancaria que necesitan ser tratados por la regulación: primero, mientras más grande el banco, mayor será el riesgo
sistêmico; segundo, la buena banca prefiere utilizar información superior -quizás
interna- sobre los riesgos; y tercero, la evaluación del riesgo bancario es intrínsecamente procíclica. Esto sugiere que la buena regulación de la banca debería:
i) Establecer costos adicionales en la regulación y una inspección rigurosa a la banca grande y sistémicamente más importante.
ii) Fortalecer a los bancos con información local superior.
iii) Usar, por ejemplo, medidas de riesgo inherentes, que no persigan a los auges y a
los colapsos, y que enfaticen la diversificación y la distribución de los riesgos.
Basilea II hace casi exactamente lo contrario. El Acuerdo es complejo en vez de
simple. Hay también un menor requisito de capital regulatorio (un subsidio implícito) para aquellos bancos evaluados con riesgos internos cuantitativos, sin prestar
mucha atención a si esta valoración funciona o no. Nunca podremos estar seguros de
si el Comité de Basilea ha sido excesivamente influido o no por los grandes bancos (a
los cuales se supone que debe regular). Lo que sí preocupa es que la regulación no
apunte a las fallas del mercado, y que termine beneficiando a quienes más debió
presionar. Igualmente, o más seriamente, la nueva regulación puede impropia e injustamente dañar a los PED -los más débiles de la economía mundial.
Las implicaciones de este resultado son significativas y dañinas para la estabilidad
financiera. El sólo uso de modelos -modelos más o menos sofisticados- no mantiene a
los bancos alejados de los malos préstamos. Más aún, los procesos internos comunes
entre las instituciones financieras conducen a la inestabilidad financiera. Las principales consecuencias de la valoración de riesgo interna y cuantitativa son diarias: límites
de riesgo sensibles a precios que exigen a un banco reducir su exposición cuando la
probabilidad estimada de pérdidas aumenta como resultado del menor precio, de la
mayor volatilidad o de la correlación de precios de los activos. Cuando un grupo de
bancos usa estos sistemas, todos parecen estai- en mejores condiciones. Pero si todos
los usan - y todo el rebaño se ha reunido bajo posiciones similares-, luego, cuando el
declive de un precio empuja a un banco hasta su límite de riesgo, los otros bancos
sufrirán el mismo efecto. Mientras más bancos intentan vender el mismo activo al
mismo tiempo, los precios caen verticalmente y la volatilidad y la correlación se elevan, provocando que otros bancos también alcancen sus límites de riesgos (ver Persaud,
2003). Si se desarrollan nuevos modelos -por ejemplo, modelos de riesgo crediticio
total, que toman en cuenta los beneficios de la diversificación hacia el mundo en desarrollo-, es probable que la prociclicidad no aumente demasiado. Infortunadamente, la
actual formulación de Basilea II desalienta la introducción de mejores modelos disponibles, o incluso el mejoramiento de los ya existentes.
Mientras los participantes del mercado siguen al rebaño - l o que han estado haciendo desde que los mercados existen-, la expansión de los sistemas de riesgo

BASILEA I

SU IMPACTO EN LOS MERCADOS EMERGENTES Y SU ECONOMÍA POLÍTICA

145

sofisticados, basados en la evolución diaria de los precios de mercado, puede difundir
la inestabilidad financiera y ciertamente promoverá la tendencia procíclica. Basilea II
agrava cada una de las fallas del mercado, en vez de corregirlas.
Otra medida de la eficiencia de un sistema es lo bien que éste sirve a sus miembros más vulnerables. Si Basilea II hace al flujo de crédito más inestable y procíclico
en todos los países, tendrá un impacto negativo mayor en los PED, cuyas frágiles
economías y sistemas bancarios son más vulnerables a las fuertes fluctuaciones cíclicas del préstamo bancario. Segundo, como se demostró previamente, las propuestas
de Basilea II probablemente aumenten de manera inapropiada el costo -reduciendo
la oferta de los préstamos bancarios a los PED.
Ha habido además preocupación de que los supuestos recomendados para calcular la probabilidad de no-pago aumentarán excesivamente el costo regulatorio de los
préstamos a las PYMES. Este tema ha sido una inquietud especial para los políticos y
banqueros de Alemania, donde el otorgamiento de préstamos a las PYMES juega un
papel importante en el sector y en el conjunto de la economía. En respuesta a estas
preocupaciones y a intensas presiones, la propuesta del Acuerdo fue corregida para,
en el caso de los préstamos a los prestatarios con menos de 50 millones de euros en
ventas anuales, los requisitos de capital se redujeran en cerca de un 10%. Se argüyó
que esto era consistente con el principio de los requisitos de capital de alto riesgo,
porque la probabilidad de no-pago era menos correlacionada entre las PYMES que
entre las grandes empresas. Un banco con una cartera de préstamo bien diversificada
a través de una gran cantidad de PYMES enfrentará un menor riesgo global en su
cartera que uno centrado en algunos prestatarios de mayor tamaño. El resultado del
trabajo empírico discutido en la sección 2 justifica claramenté una modificación similar con respecto a la diversificación internacional. Para alinear exactamente el
capital regulatorio con los riesgos actuales que un banco puede enfrentar, el Acuerdo
deberá considerar este efecto a nivel de la cartera. Dados los cambios ya hechos a las
propuestas con respecto a las compañías y préstamos a las PYMES, así como el hecho
de que los cambios que proponemos parecieran tener al menos una base empírica
igualmente sólida, no hay razones teóricas -empíricas ni prácticas- del por qué tales
cambios no deberían realizarse para incorporar los beneficios de la diversificación
internacional. Por supuesto, una diferencia clave es que las PYMES alemanas tuvieron
un representante en el Comité de Basilea y los prestatarios de los PED, no.
4.

CONCLUSIÓN Y PROPUESTAS DE POLÍTICAS

Parece no ser ninguna coincidencia que aquellos que sufrirán las consecuencias más
negativas del nuevo Acuerdo de Basilea- los países en desarrollo- no están representados en el Comité. Tampoco es ninguna sorpresa que el grupo que parece haber influido
excesivamente al Comité de Basilea sean las instituciones financieras más poderosas
domiciliadas en los países representados. Nuestras cuatro propuestas de políticas están
diseñadas para abordar este problema y los identificados anteriormente.

146

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

a) Gobernabilidad
Dado que el Acuerdo de Capital de Basilea es una norma global, que probablemente
tendrá un gran impacto sobre las economías emergentes, y que éstas son clave para la
economía mundial, la composición del Comité debe ser cambiada, de modo que refleje el PIB global. Para incluir a las diez economías más grandes del mundo, habría
que incorporar a China, India, Brasil, México o Rusia. Estos países son esenciales
dentro la economía global. Esta nueva composición tendría como respaldo una poderosa lógica económica y contrarrestaría la influencia de los grandes bancos internacionales establecidos en los PD.
Alternativamente, los actuales miembros podrían mantenerse, y además ingresar
India, China y Brasil. Adicionalmente, uno o dos representantes de las regiones emergentes (Asia, América Latina y Africa) podrían ser incorporados por un período de
cuatro años. Luego, un mecanismo de rotación permitiría que todos los PED estuvieran
representados. El principio sería similar al vigente para los directorios ejecutivos del
FMI y del Banco Mundial. Particularmente, pero no únicamente, si se adopta la última
fórmula, los representantes de los PED podrían ser apoyados por un pequeño secretariado técnico permanente, que aportaría su experiencia y continuidad. De hecho, la ausencia de un secretariado técnico es, actualmente, una brecha institucional importante.
Sugerimos que el Comité comience a reunirse con un gaipo representativo de países
emergentes (su propio grupo consultivo o miembros del G-24, el cual representa a los PED
ante el FMI), para establecer un proceso por medio del cual éstos puedan transformarse
en miembros plenos del Comité de Bancos de Basilea. Esto es urgente; la legitimidad
del Comité depende de que su composición sea modificada. Los defectos de controlar
la economía mundial del siglo XXI usando el orden mundial de mediados del siglo XX
son cada vez mayores. Con una representación apropiada de la economía mundial, el
Comité de Basilea no sólo sería más justo, sino que se constituiría en un factor de estabilidad para el sistema financiero, y tendría así efectos positivos sobre el bienestar de todos.

b) Diversificación
La propuesta de Basilea II no considera explícitamente los beneficios de la diversificación internacional de los préstamos a los PED. De no ser corregido este aspecto, los requisitos de capital regulado no reflejarán con precisión los riesgos, y penalizarán injusta e
inapropiadamente a los PED. Por tanto, parece importante que en la revisión final del
Acuerdo, el Comité de Basilea incorpore los beneficios de la diversificación internacional, incluyendo el mundo en desarrollo. En una modificación adoptada respecto a las
PYMES, el Comité ya ha reconocido el impacto de la correlación de activos diferenciados
sobre el nivel apropiado de requisitos de capital. Nuestros resultados empíricos sugieren
claramente que una modificación similar se justifica con respecto al otorgamiento de
préstamos diversificados internacionalmente -nuestra evidencia es, al menos, tan fuerte
como la que se usó para apoyar la modificación en relación con las PYMES.

BASILEA I

SU IMPACTO EN LOS MERCADOS EMERGENTES Y SU ECONOMÍA POLÍTICA

147

Reconocemos el hecho de que los préstamos a las PYMES poseen características
especiales que justificaron tal modificación. Sin embargo, los préstamos a las economías emergentes y en vías de desarrollo tienen características similares. López
(2002) señala que las grandes firmas son más sensibles a los riesgos sistêmicos que
las PYMES: el mayor peso dadojjor estas últimas a los factores idiosincráticos justifica, por tanto, la modificación. Sin embargo, si se define el riesgo sistêmico, en un
sentido global, como aquél asociado a los ciclos económicos globales, entonces el
hecho de que las economías emergentes y en vías de desarrollo están menos
correlacionadas con los ciclos de los países industrializados -como nuestros resultados sugieren claramente-, demuestra que son también menos vulnerables al riesgo
sistêmico. Consecuentemente, si se justificó una modificación con respecto al otorgamiento de préstamos a las PYMES, resulta difícil entender que ninguna modificación se justifique en el caso de las economías en vías de desarrollo y emergentes.
Nuestros resultados muestran que las pérdidas inesperadas para una cartera concentrada en prestatarios de los PD son, en promedio, alrededor de un 23% mayores
que las de una cartera diversificada entre deudores de PD y de PED. Sugerimos incorporar un factor de ajuste, el cual sería aplicado a nivel de la cartera, y podría variar
directamente con el nivel de diversificación: nuestros resultados empíricos sugieren
que un banco altamente diversificado calificaría para una reducción de aproximadamente un 23% del capital requerido, la cual declinaría a medida que el nivel de diversificación cae, alcanzando a cero en un banco no-diversificado. Introducir tal
modificación debería generar relativamente pocas complicaciones, no agregaría complejidad al Acuerdo, y aseguraría una medida de riesgo más precisa. Alternativamente, la modificación podría ser integrada al Pilar 1 del Acuerdo, mediante el desarrollo
de una curva separada para los PED. Esta sería similar a la modificación producida
para las PYMES, y se calibraría de modo que produzca una reducción similarmente
creciente en el capital según el factor de ajuste descrito.
Junto con reducir el capital requerido por los préstamos a prestatarios en los PED,
en el contexto de una cartera diversificada internacionalmente, un factor de ajuste
proporcionaría también un incentivo para que los bancos aumenten o mantengan sus
niveles de diversificación internacional, en respuesta a una medición correcta del
riesgo.
Una propuesta simple y práctica para incorporar los beneficios de la diversificación internacional es introducir un coeficiente corrector a Basilea II (que aumentaría
a medida que la diversificación crece), de tal modo que el capital regulado se definiría sobre la base del modelo de un factor único actualmente propuesto por Basilea II,
multiplicado por este coeficiente.
Capital ajustado por diversificación = Capital definido por el modelo de un factor de
Basilea II x coeficiente corrector

148

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

De este modo, un banco diversificado internacionalmente multiplicaría su capital
regulatorio total por un coeficiente para corregir la diversificación internacional. Este
coeficiente corrector ha sido calculado con información real por el banco español
BBVA (2004); éste mide el error que se produce cuando se usa el modelo de un factor
-como aquel que sería utilizado por Basilea II- cuando en la realidad existen dos
factores que afectan la diversificación de la cartera (áreas geográficas, economías
emergentes v.v. economías desarrolladas). El factor corrector se calcularía como la
proporción entre el capital calculado con el modelo de dos factores y el capital obtenido con el factor único; tal como se puede observar en BBVA (2004) y GriffithJones, Segoviano y Spratt (2004), el factor corrector aumenta a medida que la
diversificación crece.
La adopción de tal factor corrector podría: (i) producir una medida más precisa de
riesgo que otras propuestas actuales; y (ii) prevenir la actual sobreestimación de
riesgo de Basilea II para prestatarios internacionales, en especial los orientados al
mundo en desarrollo.

c) Superar la división de información permitiendo una larga transición
a través de métodos estandarizados
El Comité de Basilea ha reconocido el problema de la calidad de información diferenciada. Aunque declaró, inicialmente, que: una vez que el banco adopta la fórmula del IRB para una parte de sus tenencias de cartera, se espera que la extienda a todo
el grupo bancario, argumentó luego que: Una vez en el IRB, las limitaciones de
información pueden significar que los bancos pueden cumplir con los estándares
para utilizar al mismo tiempo sus propias estimaciones de LGD y EAD en algunas de
sus unidades de activos según clases de negocios 17 .
Como resultado, el Comité de Basilea afirma que: los supervisores pueden permitir a los bancos adoptar un escalonamiento en etapas de la aproximación al IRB por
parte del grupo bancario. Sin embargo, este escalonamiento debe ser de una duración limitada: un banco debe producir un plan de implementación especificando
hasta qué punto y cuándo piensa introducir nuestra propuesta IRB por clases de activos y unidades de negocios relevantes. El plan debe ser exigente, pero realista, y ser
acordado con el supervisor 18 .
Es esencial que se dé a los bancos tiempo para acumular información de suficiente calidad y duración en los diferentes mercados. Es decir, un banco debiera ser libre
de emplear la fórmula estandarizada en sus préstamos a aquellos PED en donde las
limitaciones de información tornan inviable la adopción del método IRB. Además,

17. CP3, párrafo 225.
18. CP3, párrafo 227

BASLEA I

SU IMPACTO EN LOS MERCADOS EMERGENTES Y SU ECONOMÍA POLÍTICA

149

ningún límite arbitrario debe imponerse a la duración de este período. Preferiblemente, el esquema IRB no debería ser adoptado en los préstamos a los PED, hasta que
pueda demostrarse que la información que utiliza es comprensible y de calidad suficiente. Este período de transición podría también proveer un espacio para desarrollar
modelos de riesgo crediticio más sofisticados, los cuales luego podrían hacer un uso
eficaz de la mejor información disponible en los PED. Además, estos modelos incorporarían explícitamente los beneficios de la diversificación internacional.
Estas modificaciones permitirían reducir los problemas derivados de la división de
la información. Las propuestas del Comité, en cambio, profundizan estos problemas.

d) Manejo de la tendencia procíclica
La adopción en el Pilar 2 de una curva de riesgo considerablemente más plana por
parte de los bancos, podría ayudar a disminuir los impactos potenciales de Basilea II
de aumentar la prociclicidad sobre los préstamos bancarios 19 ; efectos similares tendría el estímulo por parte de los reguladores a llevar a cabo pruebas de estrés. No
obstante, no queda claro si estas medidas serán suficientes, especialmente porque las
medidas contempladas en el Pilar 2 son voluntarias y variarán de país en país, dependiendo del regulador nacional. Sin embargo, las medidas que aumentarán la
prociclicidad están contempladas en el Pilar 1 y, por tanto, son obligatorias para
todos los bancos.
De esta manera, convendría introducir medidas contracíclicas obligatorias, tales
como provisiones que miran hacia el futuro, antes o al mismo tiempo de que Basilea
II sea implementado; una medida complementaria sería hacer obligatorias las pruebas de estrés, con parámetros especificados conjuntamente entre el regulador y los
bancos.
Finalmente, la consideración formal de los beneficios de la diversificación internacional traería aparejada, como beneficio adicional, la disminución de la prociclicidad
en los requisitos de capital, lo que implicaría tanto (i) incentivos para una mayor
estabilidad en los préstamos bancarios y, por lo mismo, alguna moderación de los
ciclos económicos en los países en desarrollo, como (ii) la reducción de la probabilidad de crisis y la concesión de mayor estabilidad a los bancos mismos. Claramente,
esto último es un objetivo económico clave, y uno absolutamente esencial para los
reguladores del G-10.

19. El Nuevo Acuerdo comprende tres pilares: el Pilar 1 se ocupa de los requerimientos mínimos de capital;
el Pilar 2 enfoca la eficaz supervisión de la idoneidad del capital; el Pilar 3 se relaciona con la presentación
pública de la información y está diseñado para fomentar la disciplina del mercado.

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

150

A N E X O 1. INFORMACIÓN Y FUENTES

Países analizados:
Países en vías de desarrollo: Argentina, Brasil, Bulgaria, Corea, Chile, Ecuador, Filipinas, Indonesia, Malasia, México. Nigeria, Panamá, Perú, Polonia, Rusia, Sudáfrica, Tailandia,
Venezuela.
Países desarrollados: Alemania, Canadá, España, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido.
Otros: Finlandia, Grecia, Irlanda, Portugal, Singapur.
Cuadro A.1
VARIABLES ANALIZADAS
Descripción

Período
de tiempo

Frecuencia

Fuente

ROA

Rentabilidad de activos (bancos)

1988-2001

Anual

The Banker

ROC

Rentabilidad de capital Tramo 1 (bancos)

1988-2001

Anual

The Banker

Sindicados

Márgenes de préstamos sindicados
índice Global de Bonos
índice de Bonos Emergentes
índice de Bonos de Mercados Emergentes
Plus
SP Corporación de Finanzas Internacional
(Global)
SP Corporación de Finanzas Internacional
(Invertible)
Países desarrollados listados arriba: índices
bursátiles compuestos
Tasa de crecimiento del PIB

1993-2002
1987-2002
1987-2002

Mensual
Diaria
Diaria

JP Morgan/Reuters
JP Morgan/Reuters

1987-2002

Diaria

JP Morgan/Reuters

1990-2002

Diaria

IFC/SP

1990-2002

Diaria

IFC/SP

1990-2002
1985-2000

Diaria
Semestral

PIB desagregado, según Hodrick-Prescott

1950-98

Anual

Reuters
FMI, Banco
Mundial (cálculos
del propio autor)
Datos nacionales
(cálculos del propio
autor)
Datos nacionales
(Bis) o FMI, IFS
Datos nacionales
(BIS) o FMI, IFS

Agrupación Código
Sector
financiero
Sector
financiero
Sector
financiero
Bonos
Bonos
Bonos

GBL
EMBI2
EMBI+ 3 

Acciones

IFC

G4

Acciones

IFC

Is

Acciones

COMP

Macro

PIB

Macro

PIB

Macro

STIR

Tasa de interés nominal de corto plazo

1985-2000

Semestral

Macro

STIRR

Tasa de interés real de corto plazo

1985-2000

Semestral

1/

2/
3/
4/

5/

HP

BIS

El GBI consiste en bonos nacionales de gobiernos regularmente comercializados y de tasa fija. Los países cubiertos
poseen mercados gubernamentales de deuda líquida, los que son de libre acceso para los inversionistas extranjeros. El GBI excluye: las notas de tasas flotantes, bonos con menos de un año de maduración, bonos orientados a los
mercados nacionales por razones de impuestos y bonos exigibles (con opción de venta) o convertibles.
Incluidos en el EMBI están los denominados bonos Brady en dólar estadounidense, eurobonos, los préstamos comerciales e instrumentos de deuda local de mercado emitidos por entidades soberanas y cuasi soberanas.
El EMBI+ es una extensión del EMBI. El índice cubre deudas de mercados emergentes en monedas extranjeras.
IPC G (Global) es un índice de valores de mercados emergentes producido en conjunto con SP. El índice no
considera las restricciones a la propiedad extranjera que limitan la accesibilidad a ciertos mercados y acciones
individuales.
El IFC I (Invertible) es ajustado para reflejar las restricciones a inversiones extranjeras en mercados emergentes. Por
tanto, presenta un cuadro más preciso del universo actual disponible para los inversionistas.

BASILEA I SU IMPACTO EN LOS MERCADOS EMERGENTES Y SU ECONOMÍA POLÍTICA

151

A N E X O 2 . CORRELACIONES EN TRES PERÍODOS DE CRISIS: DESARROLLADOS/
DESARROLLADOS Y DESARROLLADOS/EN DESARROLLO

Cuadro A.2.1
MÁRGENES DE PRÉSTAMOS SINDICADOS DURANTE LOS PERÍODOS DE CRISIS
Serles de tiempo
totales

Fila Sindicados
1
2
3

Correlación media Desarr./en desarr.
Correlación media Desarr./desarr.
Razón entre correlaciones medias

1994-4 a
1999-1

1994-4 a
1995-4

1997-3 a
1998-4

0,141
0,375
0,376

0,129
0,135
0,954

0,087
0,143
0,609

0,229
0,479
0,477

Fuente: Cálculos de los autores.

Cuadro A.2.2

ÍNDICE GLOBAL DE BONOS - ÍNDICE DE BONOS DE MERCADOS
EMERGENTES EN LOS PERÍODOS DE CRISIS
Serles de tiempo
totales

Fila GBI-EMBI+
1
2
3

Correlación media Desarr./en desarr.
Correlación media Desarr./desarr.
R a z ó n entre correlaciones medias

1994-4 a
1999-1

1995-4

0,532
0,783
0,679

0,397
0,571
0,694

0,698
0,823
0,849

1994-4 a

Fuente: Cálculos de los autores.

Cuadro A.2.3

PIB DURANTE LOS PERIODOS DE CRISIS
Fila PIB-HP
1
2
3

Correlación media Desarr./en desarr.
Correlación media Desarr./desarr.
Razón entre correlaciones medias

Serles de tiempo
totales
0,020
0,351
0,056

1994-4 a
1999-1
0,114

0,409
0,279

Fuente: Cálculos de los autores.

Los cuadros A.2.1. a A.2.3. demuestran que para cada una de las variables analizadas, la
correlación media entre países desarrollados y en desarrollo es menor que la correlación
media entre países desarrollados y desarrollados. Por último, la razón entre la correlación media de los países desarrollados y los en vías de desarrollo, dividida por la correlación media entre los países desarrollados solamente, aumenta durante los períodos de
crisis. Esto implica que los beneficios de la diversificación son de hecho aminorados en
estas situaciones críticas. Sin embargo, estos todavía subsisten. Esto se constata por el hecho
de que el índice siempre es inferior a 1.

152

CRECIMIENTO ESQUIVO Y VOLATILIDAD FINANCIERA

REFERENCIAS

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Telia, Buenos Aires.
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