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        <dcterms:issued>1995</dcterms:issued>
        <dc:language>es</dc:language>
        <dc:creator>Corden, W. Max</dc:creator>
        <dc:contributor>Corden, W. Max</dc:contributor>
        <dcterms:title>Una zona de libre comercio en el Hemisferio Occidental: posibles implicancias para América Latina</dcterms:title>
        <dcterms:isPartOf>En: La liberalización del comercio en el Hemisferio Occidental - Washington, DC : BID/CEPAL, 1995 - p. 13-40</dcterms:isPartOf>
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        <bibo:handle>hdl:11362/1591</bibo:handle>
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S e c c ió n  d e  O b r a s  d e  E c o n o m ía  C o n t e m p o r á n e a
ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA 
SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
LOS CASOS DE ESTADOS UNIDOS - CANADÁ 
ARGENTINA - CHILE - COLOMBIA
VOLUMEN I
Primera edición, Chile, 2000
Título original:
Ensayos sobre el financiamiento de la seguridad social en salud.
Los casos de Estados Unidos - Canadá - Argentina - Chile - Colombia
©  Comisión Económica para América Latina y  el Caribre (c e p a l ) Naciones Unidas
©  Fondo de Cultura Económica
Av. Picacho Ajusco 227; Colonia Bosques del Pedregal; 14200 México, D.F.
©  Fondo de Cultura Económica Chile S.A.
Paseo Bulnes 152, Santiago, Chile
Registro de propiedad intelectual N 114.526
1.5.B.N.: 956-289-017-1 (Volumen I)
1.5.B.N.: 956-289-016-5 (Obra completa)
Ilustración de la portada: Juan Cristian Peña Camarda 
Composición y diagramación: Gloria Barrios
Impreso en Salesianos S.A.
Impreso en Chile
D a n ie l  T i t l lm a n  / A n d r a s  U t h o f f  
C o m pila d o res
ENSAYOS SOBRE EL 
FINANCIAMIENTO DE LA 
SEGURIDAD SOCIAL 
EN SALUD
LOS CASOS DE 
ESTADOS UNIDOS - CANADÁ
ARGENTINA - CHILE - COLOMBIA
V o l u m e n  I
FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
MÉXICO - ARGENTINA - BRASIL - COLOMBIA - CHILE - ESPAÑA 
ESTADOS UNIDOS DF. AMÉRICA - GUATEMALA - PERÚ - VENEZUELA
C E P fl L
COMISIÓN ECONÓMICA PARA 
AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (CEPAL)

EL MERCADO DE LA SALUD Y LAS REFORMAS AL 
FINANCIAMIENTO DE LOS SISTEMAS DE SALUD
Daniel Titelman 
Andras Uthoff ’
INTRODUCCIÓN
El financiamiento y la prestación de servicios de salud han estado tradi­
cionalmente administrados por el sector público en los países de América 
Latina y  el Caribe. Éste ha sido el responsable de brindar atención en 
salud tanto con respecto a actividades preventivas como curativas. Sin 
embargo, el gasto privado no ha estado ausente y, de hecho, medido en 
unidades del producto interno bruto ( p ib ) que se destinan a salud, es 
comparativamente más alto que en otras latitudes.
La participación pública en el sector salud no es privativa de las 
economías de América Latina y el Caribe sino que se observa en todos 
los países, principalmente en los más desarrollados. En los países miem­
bros de la Organización de Cooperación y  Desarrollo Económicos (OCDE) 
la participación del gasto público sobre el gasto total en salud es de 
alrededor de un 75%, cifra que se ha mantenido estable durante los años 
ochenta y noventa.
Las deficiencias y carencias que hoy observamos en los países lati­
noamericanos en el ámbito de la salud responden tanto a rezagos histó­
ricos, como a la dificultad de adecuarse a desafíos recientes. Entre los 
primeros, persisten la escasez de recursos, las ineficiencias en la asigna­
ción de los mismos, los bajos niveles de cobertura, los rezagos epidemio­
lógicos, y los problemas de articulación de los sistemas de salud. Entre los 
segundos, destacan los cambios en la demanda producto de la transición
* Los autores agradecen los comentarios de Gunther Held y Jorg Freiberg-Strauss.
19
2 0  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
demográfica, el aumento de las enfermedades no transmisibles y la incor­
poración de nuevas tecnologías con su correspondiente escalada en los 
costos de las prestaciones y, por ende, en los requerimientos financieros.
En términos generales, puede decirse que los distintos modelos bajo 
los cuales se ha organizado la asignación de recursos en el sector salud 
siguen sujetos a problemas e interrogantes. De hecho, desde hace algu­
nos años los procesos de reformas del sector son una preocupación 
universal. Las reformas, en los países industrializados, buscan mejorar la 
eficiencia y eficacia del sector mediante cambios en la estructura de in­
centivos a través de la incorporación de mecanismos de competencia 
para la asignación de recursos. Estos cambios introducen en mayor o 
menor grado ajustes institucionales, tanto en el ámbito de las prestacio­
nes de servicios como del financiamiento.
Lo específico de los países de América Latina es que las reformas 
no sólo deben preocuparse por desarrollar mecanismos que mejoren la 
eficiencia y eficacia de los recursos asignados al sector, sino que deben 
ser capaces de incorporar y mejorar los mecanismos de solidaridad que 
ayuden a enfrentar y superar los problemas de falta de acceso a servicios 
de salud de buena calidad de una parte importante de la población. Esta 
suerte de doble desafío no es una cuestión menor, en la medida que 
— como ha sido discutido por numerosos autores— pueden surgir con­
tradicciones entre los instrumentos diseñados para promover la soli­
daridad y aquellos desarrollados para promover la eficiencia y eficacia.
Sobre la base de los ensayos acerca del sector salud en la Argentina, 
Chile, Colombia, Canadá y los Estados Unidos incluidos en este volu­
men, se analizan en este trabajo algunos de los desafíos que las autori­
dades enfrentan para mejorar simultáneamente la eficiencia y la equi­
dad.1 Luego de destacar los elementos consensúales en torno a los que 
giran las reformas, este trabajo analiza algunas de las interrogantes que 
continúan generando desafíos a las mismas. Ellas se refieren a: i) la 
selección de riesgos en los m ercados de seguros de salud; ii) el 
financiamiento y asignación de subsidios en el mercado de la salud; iii) 
las consideraciones fiscales y el diseño de la mezcla pública/privada en 
salud.
I. I’or equidad entendemos el mejoramiento de la capacidad de acceso de la pobla­
ción de menores ingresos a servicios de salud de buena calidad.
DESAFÍOS DE LAS POLÍTICAS DE TINANCIAMIENTO DEL SECTOR SALUD 21
1. GASTO EN SALUD
Las economías de América Latina y el Caribe destinan una cantidad no 
despreciable de recursos al sector salud. Tal como se aprecia en el cuadro 
1 ,  el gasto promedio realizado como proporción del p i b  por los países de 
la región (6.2%) no se aleja mucho del observado en las economías 
industrializadas (7.8%), y supera el promedio mundial (5.1%). Sin embar­
go, en valores per capita (medidos en dólares de igual poder de compra) 
la región presenta un nivel de gasto significativamente menor que el de 
los países industrializados, y que el promedio de los países en su conjunto.
C u a d r o  1
GASTOS TOTALES EN SALUD EN 1990
Producto Gasto en 
nacional salud 
en dolares en dólares 
Región per cápita per capita Como proporción del PIB
PPA* Total Público1, Prhado
Todos los países 4 010 429 5.1 3.2 1.9
Economías industrializadas 20 040 I 613 7.8 5.8 1 ó1
América Latina y el Caribe 2 280 297 6.2 3.1 3.1
Puente: Banco Interamericano de Desarrollo (uto). Cómo organ i/ar con éxito los servicios sociales,
g reta  económ U o  i/ soiin l en A m érica Latina. Inform e 1996. W ashington, D .C , 1996; G nanaraj Cheleara), 
Ram esli G ovindaraj y C hristopher Murrrav, H ealth  expenditures in Latin Am erica 1994, W ashington 
D .C., Banco M undial, 1994.
Paridad del poder adquisitivo. 
l Incluye el sistem a de seguridad social.
El promedio para América Latina y el Caribe oculta diferencias 
importantes entre los países de la región. En un extremo se encuentran 
países como Perú y Ecuador, que en 1990 destinaban alrededor de tres 
puntos porcentuales del PIB a salud con un gasto per cápita por debajo 
de los 150 dólares anuales, y en el otro extremo se ubican países como 
Argentina y Costa Rica, que en el mismo año destinaban a salud entre
2 2  ENSAYOS SOBRE El. FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
un 9% y 10% con un gasto per cápita superior a los 400 dólares anuales 
(véase el cuadro 2).
Al examinar la participación pública y privada en el gasto total en 
salud se aprecia que el gasto privado en la región es comparativamente 
más alto que en otras latitudes (véase el cuadro 1). Esto sugiere que el 
pago de bolsillo, así como la adquisición de seguros privados de salud 
han sido importantes en el financiamiento del sector.
Para los estándares económicos de los países de la región y su nivel 
de gasto en el sector salud los resultados obtenidos pueden considerarse 
poco satisfactorios. Alrededor de 105 millones de personas (aproximada­
mente un 25% de la población) siguen excluidos de los sistemas formales 
de salud, y más de dos millones de mujeres dan a luz anualmente sin 
asistencia profesional ( bid , 1996). En el cuadro 2 se observa, además, que 
en muchos países de la región parte importante de la población no tiene 
acceso a servicios de salud, que la esperanza de vida en varios países es 
relativamente baja, y que la mortalidad infantil sigue relativamente alta, 
manteniéndose lo que se ha denominado la brecha social en salud ( b id , 
1996). Esto sugiere que la necesidad de mejorar la eficiencia en la asig­
nación del gasto debe ser un componente fundamental de cualquier 
agenda de reformas del sector.
Sin embargo, dado el limitado acceso a servicios de salud que en­
frentan segmentos significativos de la población, la preocupación sobre 
el volumen de recursos que se destinan al sector salud también debiera 
ocupar un lugar en la discusión política. En efecto, la alta incidencia de 
la pobreza y los relativamente bajos niveles de gasto per cápita en salud 
de los países de la región hacen que, para lograr incrementos de la co­
bertura, las ganancias de productividad en el sector deban ir acompaña­
das en muchos países de aumentos en la disponibilidad de recursos.
DESAFÍOS DE I AS l’OI (TICAS DE FINANCIAMIENTO DEL SECTOR SALUD 2 3
C l a d r o  2
GASTOS Y RESULTADOS EN SALUD. 
AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE: 1990/1991-1992
Gasto total en salud, 1990 Resultados en salud, 1991-1992
País
F
Dólares 
er cápita 
PPA
Gasto
público
Casto Gasto 
privado iota!
aventaje dt’l l’IIF
Asistencia Tasa de 
profesional mortalidad 
al infantil 
nacimiento (1901) 
(1991)
Acceso 
a salud 
(1992)
Esperanza 
de v ida 
(1992)
(1)
En pe En porcentaje Fn porcentaje 
de la población
Años
(2) (3) (4) (5) (6) (7) (8)
Argentina 4 IS 5.8 9.5 95 24 92 72
Bahamas 580 2.6 2 4.8 95 23 98 73
Barbados 636 3.2 2.9 6.1 98 9 97 75
Bel ice 208 2.7 2.4 5.1 87 33 86 73
Bolivia 45 1.6 3.1 4.7 39 75 34 59
Brasil 296 2.7 3.6 64 70 58 72 66
Chile 433 3.3 3.9 7.2 98 16 93 73
Colombia 250 2.9 2.1 5.0 80 37 75 69
Costa Rica 460 7.5 1.6 9.1 96 14 96 76
Rep Dom. 159 1.9 3.6 5.5 85 42 71 69
Ecuador 131 2.3 l.l 3.4 22 50 61 68
El Salvador 100 1.7 3 0 5.0 31 46 59 66
Guatemala 132 1.6 2.4 4.5 28 48 84 64
Guyana 123 4.2 0.8 5.0 93 48 46 65
Haití 62 1.8 3.8 5.6 40 86 nd 56
Honduras 88 2.5 2.7 5.3 45 43 46 67
Jamaica 270 3.1 5.8 8.9 73 14 89 73
México 335 3.1 2.3 5.4 95 36 77 70
Nicaragua 124 4.9 1.2 6.1 40 52 69 66
Panamá 344 5.1 3.1 8.3 85 25 79 72
Paraguay 113 0.9 2.7 3.7 27 38 54 70
Perú 82 1.0
Ori 3.0 45 64 44 66
Suriname 161 1.0 2.6 4.0 91 28 88 70
Trin. y Tob. 411 2.8 1.9 4.7 98 18 97 71
Uruguay 484 6.3 1.8 8.2 99 20 96 72
Venezuela 274 1.9 2 2 4.1 99 23 76 71
Fuente: Banco Intoramericano d e  Desarrollo (b id ) , Cómo organizar con éxito lo s  servicios sociales, Pro­
greso económico 1/ social c» América Ltiíiun. Informe /9.%, Washington, D.C., 1996.
0 Paridad del poder adquisitivo.
2 4  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
II. TENDENCIAS DE LOS PROCESOS DE REFORMAS
Las experiencias de reformas que se observan en el contexto regional e 
internacional responden a particularidades propias de las realidades en 
las que tienen lugar. Sin embargo, existen elementos comunes que defi­
nen sus orientaciones. En general, hay consenso sobre las ventajas de 
separar las funciones de financiamiento y provisión de servicios; la ne­
cesidad de extender los seguros obligatorios de salud más allá de los 
beneficiarios de la seguridad social, mediante la incorporación de un 
seguro de salud con carácter universal y obligatorio; la importancia de 
introducir la competencia como el elemento articulador entre los consu­
midores y las instituciones de financiamiento y provisión; y la necesidad 
de desarrollar sistemas de regulación eficientes en estos mercados.
De estos cuatro elementos, la manera como se está implantando la 
separación de funciones entre financiamiento y provisión de servicios, 
asi como la forma de organizar la competencia de los agentes (públicos 
y privados) al interior de cada una de estas áreas, están definiendo los 
perfiles de las principales experiencias de reforma que se observan en la 
región.
En el ámbito del financiamiento los esfuerzos se han encaminado al 
desarrollo de entidades financieras dedicadas a la captación y adminis­
tración de los recursos que se destinan a la salud, a fin de optimizar la 
asignación de estos recursos en mercados caracterizados por incertidum- 
bre, asimetrías de información, y segmentación social. Este tipo de ins­
tituciones deben incorporar algunas de las siguientes funciones: la fun­
ción de compañía aseguradora y administradora de riesgos; la función 
de agencia ejecutora;2 la función de compradora de servicios de salud en 
nombre de los consumidores; y la función solidaria.
El objetivo central de las reformas en el ámbito de la provisión es el 
de mejorar la eficiencia productiva. Con tal propósito se busca introducir
2. Es decir, proveer información sobre los servicios de salud y ayudar a definir el 
nivel y composición de la demanda por servicios de salud, reduciendo los problemas de 
riesgo m oral que se presentan en el mercado de la salud.
3. Es decir, facilitar el acceso a los servicios de salud mediante la administración y 
financiamiento del seguro universal.
DI-SAFIOS Dl I.AS lOI 111( AS Dfc FINANCIAMIENTO DEI, SECTOR SALUD 25
criterios de mercado en la asignación de los recursos de salud. La prin­
cipal dificultad de esta tarea es la de promover la competencia entre los 
prestadores, tanto públicos como privados. Respecto a los primeros se 
sugiere transformarlos de modo de otorgarles mayor autonomía en sus 
decisiones, proveerles nuevas formas y fuentes de financiamiento, e in­
sertarlos en un contexto de sana competencia entre sí y con los provee­
dores privados.
Las reformas también pretenden revisar la función de los ministe­
rios de salud. Les asignan un papel importante en la formulación y 
evaluación de las políticas de salud, fortalecen las funciones de regula­
ción y supervisión y minimizan sus responsabilidades administrativas y 
de gestión. Ln lo que se refiere a las acciones de salud  pública  s e  espera 
una activa participación de los ministerios, tanto en el rinancia-miento 
como en la gestión de estos servicios.
El gráfico 1 sintetiza las experiencias de articulación entre el finan­
ciamiento y la provisión de servicios de salud en países que han sepa­
rado estas funciones a través del expediente de entidades financieras 
(agencias aseguradoras públicas o privadas). En él se distinguen tres 
modelos. El modelo de reembolso, que consiste en que los consumidores 
(pacientes) pagan una prima de seguro a las agencias aseguradoras y a 
cambio de ella, cuando incurren en gastos médicos, reciben un reembolso 
de esa entidad. Estos reembolsos están sujetos a descuentos explicitados 
en los contratos de seguros. El servicio del proveedor, en este caso, es 
pagado directamente por el usuario. Este modelo describe parte impor­
tante del funcionamiento del sistema de instituciones de salud provi­
sional (Isapres), en C hile.
En el modelo de contrato, el consumidor (paciente) paga una prima 
de seguro a una agencia de seguros de salud, y esta entidad es quien 
paga y negocia con el proveedor la compra de paquetes de servicios de 
salud. Este modelo refleja la experiencia de las entidades promotoras de 
salud ( ki’S) en la reforma colombiana.
Finalmente, el modelo integrado refleja la experiencia de las orga­
nizaciones de mantención de la salud ( h m o ) norteamericanas, y  algunas 
experiencias de Isapres en Chile. En este modelo, las agencias de seguros 
y las instituciones proveedoras se fusionan y forman una sola entidad. 
El consumidor (paciente) paga una prima de seguro y  recibe a cambio 
servicios médicos y  de hospitalización.
2 6  ENSAYOS SOBRE EL FINANC1 AMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
G r á f ic o  1
MODELOS ALTERNATIVOS DE SEPARACIÓN DE PUNCIONES
Fuente: Wyníind Van d e Ven, T h e N etherlands, Health Care Reform: Learning from  International Expérience, 
Chris Ham (com p.), Open University Press, W 7 .
DESAFÍOS DI- LAS POI ÍTIC AS DE FINANCIAMIENTO DEL SECTOR SALUD 2 7
Estos tres tipos de modelos pueden implementarse tanto con esque­
mas de seguros de salud voluntarios como obligatorios, y permiten dis­
tintos grados y formas de competencia entre las agencias aseguradoras, 
por una parte, y los proveedores, por otra.
A nivel internacional se ha ido creando consenso sobre las bondades 
del modelo de contrato. Se piensa que, combinado con seguros universa­
les y obligatorios y activos esquemas de regulación y supervisión, puede 
contribuir a resolver varios de los problemas del sector. Las bondades de 
este modelo radican en sus posibilidades de lograr ganancias de efi­
ciencia a los niveles micro y macroeconômicos. A nivel microeconómico 
se espera que la competencia entre proveedores de servicios de salud, y 
agencias aseguradoras, estimule ganancias de productividad que redun­
den en menores costos. A nivel macroeconômico, se espera que las agen­
cias de seguros ejerzan su papel de compradores de servicios de salud 
en nombre de los asegurados (prudent buyer on behalf o f consumers) y 
logren establecer mecanismos de pago que incentiven la eficiencia. Así 
el modelo ayudaría a contener la participación del gasto en salud en el 
PIB. Las ganancias de eficiencia dependen de la capacidad que tengan 
Jos distintos actores para negociar entre sí: la capacidad de las asegura­
doras para actuar como compradores eficientes de servicios de salud a 
nombre de los usuarios; la capacidad de los proveedores para proveer 
servicios y negociar tarifas con los aseguradores, y la capacidad de los 
consumidores para negociar con las aseguradoras.4
Para lograr incrementos de productividad se sugiere introducir 
mecanismos de competencia vía precios entre los proveedores, siempre 
y cuando los ajustes no se hagan vía calidad. Sin embargo, las bondades 
de la competencia vía precios entre las agencias aseguradoras es un tema 
que aún genera fuertes controversias. De hecho, la experiencia muestra 
una fuerte tendencia a la selección de riesgos (descreme) por parte de 
las compañías aseguradoras. Independientemente del grado de compe­
tencia que se dé a nivel financiero o de proveedores, las imperfecciones 
de mercado que caracterizan al sector salud hacen necesario fortalecer la
4. Por su parte, la estructura de funcionamiento del modelo de reembolso por ser­
vicios lo hace vulnerable a problemas de contención de costos puesto que las agencias 
aseguradoras no son capaces de influir en los costos de las prestaciones. El modelo inte­
grado, a su vez, tiende a presentar problemas de eficiencia microeconómica al integrar una 
función financiera con una de provisión.
2 8  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
regulación para evitar prácticas de discriminación de riesgos por parte 
de las aseguradoras y de comportamiento oligopólico por parte de los 
proveedores.
Las pocas experiencias que existen en la región indican que, sin 
mecanismos de regulación adecuados, la promoción de la competencia 
en mercados imperfectos de salud va en detrimento de la eficiencia y la 
equidad. Tales casos muestran que la promoción de mercados competi­
tivos y desregulados en el sector salud se ha traducido en prácticas de 
selección de riesgos y sobreconsumo de servicios de salud.- Esto atenta 
tanto contra la equidad como contra una eficiente y eficaz utilización de 
los recursos.
De ahí que las experiencias internacionales enseñen que las refor­
mas deben apuntar a construir un marco institucional mixto entre enti­
dades públicas y privadas, con el propósito de avanzar en las siguientes 
direcciones: i) separación de las funciones de financiamiento y provi­
sión; ii) implementación de contratos entre instituciones aseguradoras 
y proveedoras (los pagos de los servicios los realizan las propias ase­
guradoras”); üi) incremento de la capacidad de los usuarios para elegir 
proveedores, y en algunos casos aseguradores; iv) promoción de la 
competencia entre los proveedores y entre los aseguradores, y v) for­
talecimiento de los mecanismos de regulación y supervisión.
Sin embargo, dentro del contexto latinoamericano, el mayor desafío 
es evitar las prácticas de discriminación de riesgos, en reformas que 
incorporan seguros de riesgos en el ámbito del financiamiento de la 
salud. Por ello es importante promover debates acuciosos acerca de cómo 
mantener o incorporar esquemas de solidaridad.
El problema radica en que los esquemas de seguros privados fijan 
el valor de la prima por la compra de un seguro tomando en cuenta el 
estado de salud del individuo, bajo la modalidad de primas ajustadas 
por riesgo. Según esta práctica los individuos con altos riesgos de enfer­
medad deben pagar primas mayores que aquellos con bajos riesgos de 
enfermedad. Esto atenta contra los principios de solidaridad tradicionales
? I.n experiencia chilena es un ejemplo de prácticas de discriminación de riesgos en 
m ercad os poco reg u lad o s, m ientras que la A rgentina m u estra altos n iveles de  
sobreconsumo de servicios de salud.
A. Estos pagos pueden realizarse a través de pagos por servicios, contratos por ca­
pitación u otros.
DESAFÍOS DE 1 AS I’OI.ÍTIC AS DF FINANCIAMIENTO DEL SECTOR SALUD 29
de Ja seguridad social, según Jos cuales Jas contribuciones de) individuo 
no deben depender de sus condiciones de salud ex ante sino de su capa­
cidad de pago (ingresos), V los servicios deben proveerse en función de 
las necesidades y no de los pagos.
I.a necesidad de mantener la solidaridad en el financiamiento en 
esquemas competitivos, ha sido una preocupación constante de las refor­
mas en los países industrializados. Como se aprecia en el gráfico 2, existen 
diversos modelos para organizar un sistema de subsidios en contextos de 
seguros de riesgos. Estos se organizan principalmente en torno a la crea­
ción de un fondo de solidaridad encargado de distribuir subsidios que 
compensen los diferentes riesgos individuales, de modo tal que cada in­
dividuo contribuye en función de su ingreso, el valor de la prima se fija 
en función del riesgo promedio, y la compañía aseguradora recibe pagos 
en función de su cartera de riesgos. Este sistema implica que dependiendo 
de los niveles de ingresos y riesgos hay personas que contribuyen por 
encima del valor promedio de las primas y personas que contribuyen por 
debajo de él. Las contribuciones excedentes unidas a la recaudación de 
otros impuestos proveen los recursos del fondo de solidaridad.
En el esquema 1, las agencias aseguradoras son las encargadas de 
recolectar las contribuciones directas mediante el pago de las primas. Los 
recursos excedentes (contribuciones por encima del precio de las primas) 
son canalizados hacia el fondo de solidaridad, el cual distribuye los 
subsidios a las diferentes aseguradoras según sus carteras de riesgos. En 
el esquema 2 los consumidores transfieren directamente los recursos 
excedentes al fondo de garantía y éste los canaliza hacia las aseguradoras. 
Finalmente, en el esquema 3, el fondo de solidaridad capta y luego dis­
tribuye los subsidios directamente a los usuarios, los que a su vez pagan 
a las aseguradoras una prima en función de sus riesgos individuales.
III. EXPERIENCIAS DE REFORMAS AL FINANCIAMIENTO DE LOS 
SISTEMAS DE SALUD EN ALGUNOS PAÍSES DE LA REGIÓN
Las reformas (o propuestas de reformas) de los sistemas de salud en los 
países de la región están incorporando varios de los elementos reseñados. 
En lo fundamental, tienden a separar las funciones de financimiento y 
provisión de servicios. También, buscan mejorar y modernizar la gestión 
pública en la provisión de servicios de salud a nivel primario, secundario
3 0  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
G ráfico 2
MODELOS DE ADMINISTRACIÓN Y RECOLECCIÓN DE FONDOS 
DE SOLIDARIDAD
Fuente: Wynand Van de Ven, Th e N etherlands, Henilh Cure Reform: Learning from  International Experiei 
C hris Ham (com p.). Open University Press, 1997.
y terciario. Tal como se aprecia en las experiencias de reformas analiza- 
das en este volumen, el logro de estos objetivos tiene como eje central 
la incorporación de mecanismos de competencia a través del mercado.
Tradicionalmente el financiamiento del sector salud ha estado es­
tructurado en torno a cuatro componentes: Primero, el constituido por 
los esquemas de seguridad social en salud organizados sobre la base de 
seguros públicos financiados a partir de contribuciones tripartitas del 
trabajador, el empleador, y e) Estado. En esta modalidad de seguros las 
contribuciones se definen en función del ingreso de los cotizantes, quie­
nes independientemente del monto de su contribución reciben un paque­
te de beneficios preestablecido. La contribución es un porcentaje (defini­
do por ley) del ingreso, lo que en la práctica ha permitido que en este 
tipo de seguros coexistan subsidios de ingresos con subsidios de riesgos.7 
El segundo lo constituye el sistema público de salud (Ministerio de 
Salud), que cubre las acciones de salud pública y a la población indigente 
sin capacidad de contribución. Este sistema ha sido financiado mediante 
recursos provenientes del presupuesto general de la nación y de las 
contribuciones a la seguridad social en salud. El tercero, son los seguros 
de salud ofrecidos en los mercados privados de seguros (una opción de 
los sectores de altos ingresos). El cuarto y último componente deriva del 
crecimiento de la importancia relativa del pago de bolsillo por parte del 
usuario.
Uno de los principales objetivos de las reformas ha sido alterar esta 
estructura de financiamiento, en particular en lo que se refiere a las 
fuentes provenientes de la seguridad social (y  en una menor medida del 
sistema público de salud). Lo que se busca es sustituir el esquema de 
seguridad social en salud por un sistema de seguros de salud sujetos a 
reglas de mercado. En los estudios de casos examinados se discuten dos 
estrategias diferentes para la introducción de seguros de riesgos: el sis­
tema de instituciones de salud previsional (Isapres) introducido en la 
reforma chilena de 1 9 8 1 , y  el de las entidades promotoras de salud (EPS) 
establecido en la reforma colombiana de 1 9 9 3 . Como se desprende del 
análisis de estas dos experiencias, la manera como se organizan los se­
guros de riesgos tiene importantes repercusiones sobre la equidad y la 
eficiencia global del sector salud.
y. Subsidios que van do los estratos de altos ingresos hacia los estratos de bajos 
ingresos, y de los gmpos do bajo riesgo de enfermedad hacia los grupos de alto riesgo.
DESAFÍOS Dh ( AS POI ÍTICAS DE FINANCIAMIENTO DF1. SECTOR SAI UD 3 1
3 2  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
1. E l  p r o b l e m a  d e  la  s e l e c c ió n  d e  r ie s g o s
Un mercado competitivo de seguros individuales presupone por defini­
ción que el precio de la prima de seguro depende del riesgo. Esto es, 
personas (o grupos de personas) de mayor riesgo deben pagar un precio 
más alto por un mismo seguro. Este principio básico de los mercados de 
seguros es contradictorio con los principios de solidaridad que han 
guiado el esquema de la seguridad social, donde —como se señalara— 
las contribuciones son en función del ingreso y no del riesgo, lo que 
permite introducir subsidios al financiamiento.
El desafío que se plantea entonces es cómo conciliar la existencia de 
seguros de riesgo con mecanismos de solidaridad en el ámbito del 
financiamiento. La tarea exige compatibilizar dos objetivos de las refor­
mas: la implementación de instrumentos de mercado para la captación 
y gestión de los recursos, y, simultáneamente, avanzar hacia la creación 
de un seguro universal que permita expandir la cobertura de los servicios 
de salud a toda la población. La experiencia muestra que la forma de 
responder a este desafío no es irrelevante y que un diseño institucional 
inadecuado puede generar serios problemas de inequidades e ineficiencias.
Los ensayos sobre la reforma chilena de 1981 incluidos aquí, apor­
tan diversos ejemplos de ello. Esta reforma se estructuró como un siste­
ma mixto, con la participación del sector privado en materia de seguros, 
financiamiento y provisión de servicios. Los seguros privados son segu­
ros de riesgos donde las contribuciones se fijan en función del ingreso y 
del riesgo médico.8 El seguro público, por su parte, mantiene la lógica 
tradicional de la seguridad social, donde las contribuciones se deter­
minan sólo en función del ingreso. Esta estructura dual ha estimulado 
una concentración importante de los cotizantes de altos ingresos y de 
bajos riesgos en el sistema privado de Isapres, y de las personas de bajos 
ingresos y altos riesgos en el sistema público, Fondo Nacional de Salud 
( f o n a s a ) ,  el que a su vez actúa como seguro de última instancia.
8. Debe recordarse que en el caso chileno, por ley, los trabajadores activos y pasivos 
deben cotizar el 7% de sus ingresos para afiliarse a un seguro médico ya sea privado o 
público. En la práctica esto implica que el precio de la prima que cobra la aseguradora lo 
determina el ingreso del cotizante, lo que lleva a que el plan de seguro se ajuste a la 
capacidad de pago del asegurado generando una multiplicidad de planes.
DESAFÍOS DF I.AS POLÍTICAS DE FINANCIAMIENTO DEL SECTOR SALUD 3 3
Los problemas de la reforma chilena no obedecen exclusivamente a 
la introducción de seguros de riesgos en el sector salud, sino al contexto 
institucional y marco regulatorio en el cual se desenvuelven estos seguros. 
Dada la combinación pública/privada que ha generado la estructura dual 
del modelo chileno, coexisten los problemas de los seguros de riesgos 
individuales con los problemas tradicionales de gestión y funcionamien­
to del sector público.1 Lo que ha ocurrido es que en el sistema privado 
la población más afectada por la discriminación de riesgos ha sido aque­
lla perteneciente a la tercera edad, los enfermos crónicos, y la de menores 
ingresos relativos, fenómeno que genera impactos negativos sobre la 
equidad. Esto se observa en el cuadro 3. Luego de una década y media 
de operación del sistema en Chile, las personas pertenecientes a los 
cuatro primeros quintiles de la distribución de ingresos se encuentran 
principalmente afiliados al sector público, es decir, fuera del sistema de 
seguros de riesgos. Además, se observa que independientemente del 
quintil de ingresos a que pertenezcan, la mayoría de las personas de más 
de 65 años también se encuentran fuera del sistema de Isapres.111
2 . S e g u r o s  d e  r ie s g o s  y  s o l id a r id a d
El aumento de la cobertura poblacional y la solidaridad, en un contexto 
de seguros de riesgos que operen en mercados privados competitivos, 
precisan de instrumentos regulatorios. Entre estos instrumentos destacan 
la regulación del valor de las primas de los seguros, la definición de un 
paquete básico de coberturas que obligatoriamente deben proveer las 
aseguradoras a cualquier persona que lo demande, y los denominados 
mecanismos de pagos ajustados por riesgo (por ejemplo, la unidad de 
pagos por capitación ajustada por riesgo de la reforma colombiana).
Es importante que estos instrumentos se enmarquen dentro de un 
esquema de regulación que promueva la competencia. No se trata de
9. Véanse más adelante los trabajos de Osvaldo Larrañaga y Cristian Aedo incluidos 
en la tercera parte de este libro.
10. Tal como se argumenta en el trabajo de White incluido en este volumen, es 
sumamente difícil controlar las prácticas de selección de riesgos. Una ilustración de ello es 
el caso de los Estados Unidos.
11. La regulación del precio de la prima obviamente se refiere a este paquete básico 
o seguro básico.
3 4  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
mecanismos regulatorios diseñados para evitar la competencia, sino que 
busquen superar las fallas de mercado propias del sector salud en un 
contexto competitivo. La capacidad de implementar y hacer operativos 
estos instrumentos, depende de manera determinante del desarrollo 
institucional de los países.
De ahí que el diseño de instituciones e instrumentos sea una cues­
tión esencial. Por ejemplo, la regulación del precio de las primas de 
seguros que busca incrementar la cobertura de la población, induce a la 
selección de riesgos (discriminación) por parte de las aseguradoras. Ello 
afecta negativamente la cobertura poblacional y de enfermedades. La 
razón salta a la vista. Si las aseguradoras no pueden compatibilizar sus 
estructuras de riesgos con los precios que cobran por las primas, enton­
ces tendrán la motivación necesaria para evitar la afiliación de personas 
o grupos de ellas que presentan mayores riesgos de enfermedad. Esto es 
especialmente claro en el caso de las enfermedades crónicas, donde la 
probabilidad de requerir atención es alta. Por lo tanto, el riesgo desde 
la perspectiva de las aseguradoras también lo es.
La selección de riesgos también tiene efectos adversos sobre la efi­
ciencia global del sistema. Ello ocurre toda vez que la discriminación de 
riesgos sea más rentable económicamente que el mejoramiento de la 
eficiencia. En este caso, los incentivos van más dirigidos a evitar la afi­
liación de personas de alto riesgo que a promover mejoras en la eficiencia 
de las prestaciones.12
Para superar este problema, un mecanismo alternativo (o comple­
mentario) a la regulación del precio de las primas es el sistema de pagos 
ajustados por riesgo. En principio, éste permite evitar la selección de 
riesgos otorgando a las compañías aseguradoras un subsidio según la 
estructura de riesgos de su cartera de clientes. En este contexto, la com­
pañía de seguros recibe de cada asegurado una prima que incluye el 
riesgo colectivo. Adicionalmente recibe un subsidio de acuerdo al riesgo 
del individuo, el que se financia en base a un fondo de solidaridad. El 
monto del subsidio es igual a la diferencia entre el riesgo colectivo y el 
riesgo individual de la persona. Desde el punto de vista de los asegurados, 
el costo de la prima no resultará afectado por los riesgos individuales
12. Los servicios de baja calidad y las m alas coberturas son dos m aneras de 
desincentivar la afiliación.
C uadro 3
CHILE 1996: DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN SEGÚN PREVISIÓN, EDAD E INGRESO
Porcentaje Cobertura
Rango 
d e  e d a d e s
Quintil 1 Quintil 2 Quintil 3 Quintil 4 Quintil 5
S is!.Tub. Isapres FFAA Rosto Sist.Pub. Isapres FFAA Resto Sist.Pub Isapres FFAA Resto Sist.Pub. Isapres FFAA Resto Sist.Pub. Isapres FFAA Resto
*5 .4 55 0.4 8.7 6*1.9 l 6.6 CS 9  7 54.4 28 .0 4.8 I2 .s Vv.O -12.7 5.5 15.2 19, 1 66.1 2.6 12.1
2 1 -5 0  81.8 6.1 0.4 11.8 67.6 16.4 3.1 13.0 54.4 26 .6 3 .5 15.6 37 .9 40.4 4.5 17.2 21.8 60-1 2.5 15.6
51-64  87.3 2.9 0.4 9.4 81.8 6.0 1 5 10.7 72.4 12.1 2.6 12.9 5 9 6 20.3 7 .2 13.0 37.1 39.8 6.3 16.9
65 y  más 89.5 0.8 0 .5 9.2 91.1 1.1 0 9 6.9 89 .4 1.6 2 6.8 79 4 5.9 6.1 8.7 55.5 21.8 9.8 13.0
Total 84.2 5.4 0.4 9.9 71.2 14.6 3.1 11.0 59.5 23.3 3.7 13.5 44.3 35.2 5 .3 15.2 26.5 55.2 3.8 14.6
Fuente: Cálculos a partir de la Encuesta c a s ia  19% .
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3 6  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
en la medida en que la prima que paga el asegurado corresponda al 
promedio de su categoría poblacional y cualquier diferencia sea cubierta 
por el fondo de solidaridad.13
El diseño de instrumentos que teóricamente permiten lidiar con el 
problema de selección de riesgos no garantiza que su puesta en práctica 
pueda controlar este fenómeno. Lo que ocurre es que existen numerosas 
formas bajo las cuales las compañías de seguros pueden seleccionar ries­
gos. La falta de desarrollo institucional en mercados de salud imperfec­
tos hace que éste sea un fenómeno difícil de enfrentar. Por este motivo, 
las reformas deben incluir de manera simultánea diversos instrumentos, 
como los seguros de salud obligatorios, la definición de paquetes básicos 
de salud administrados por las aseguradoras, la regulación de los precios 
de las primas, y, en general, una sólida supervisión y  regulación por 
parte de la autoridad.
Los ensayos sobre Colombia presentan una experiencia interesante 
en este sentido. Ellos tratan sobre la reforma de 1993, donde se incor­
poran prácticamente todos los instrumentos arriba mencionados y  se 
busca explícitamente enfrentar los problemas de equidad y  eficiencia, 
incorporando un bloque contributivo y  un bloque solidario. El bloque 
contributivo se financia mediante contribuciones directas ascendentes a 
un 12% de los ingresos salariales. Esta contribución tiene dos usos: la 
compra de un paquete básico de salud (o plan obligatorio de salud) cuyo 
precio corresponde a la llamada unidad de pagos capitados ( u p c ) ,  y  el 
financiamiento del Fondo de Solidaridad y Garantía (e sc ). Este organis­
mo compensa a las entidades promotoras de salud ( e p s ) según la com­
posición de riesgos de sus carteras, financia el régimen solidario, y  finan­
cia otras cuentas relativas a la prevención y  promoción de salud, riesgos 
de catástrofes y  accidentes del tránsito.H 15
Existen diversos esquemas institucionales para la recolección y 
administración de los fondos. El FSG colombiano es el encargado de
13. A modo de ejemplo, un asegurado con un problema de diabetes paga una prima 
individual igual a un asegurado de su misma cohorte sin este problema. La compañía de 
seguros recibe un subsidio por asegurar a una persona de mayor riesgo. De este modo 
aunque la prima del asegurado no lo refleje, la aseguradora recibe pagos en función del 
riesgo de sus clientes.
14. El Fondo de Garantía y Solidaridad también recibe aportes provenientes de otros 
impuestos.
15. Véanse más adelante los trabajos de L.G. Morales y M. Restrepo incluidos en la 
cuarta parte de este libro.
administrar los subsidios (cuentas de compensación interna del régimen 
contributivo, y de solidaridad con el régimen subsidiado). Sin embargo, 
los recursos de este fondo son captados en parte importante a través de 
las EPS, que son las agencias encargadas de recolectar las contribuciones 
obligatorias para la compra de seguros de salud.16
El caso colombiano corresponde al esquema 1 del gráfico 2. Los tra­
bajadores transfieren un monto equivalente al 12% de su salario (ingreso) 
a las agencias de seguros (IT’S) por la compra de un seguro básico de salud. 
El excedente sobre el precio del seguro básico (dado por el valor de la upe) 
es transferido desde las IT’S hacia el Fondo de Solidaridad y Garantía. En 
función de los mecanismos de ajuste de riesgos este fondo compensa a las 
agencias aseguradoras de acuerdo a sus carteras de riesgos, y además 
transfiere subsidios a los beneficiarios del régimen subsidiado. Estos 
subsidios se canalizan a través de las Administradoras del Régimen 
Subsidiado ( a r s ) ,  que actúan como agencias aseguradoras en este 
subsistema.
Si bien la reforma colombiana esta aún en sus inicios — comenzó a 
implementarse a partir de enero de 1995— , una mirada cautelosa sugiere 
importantes dificultades en el logro de aumentos de cobertura pobla- 
cional y ganancias en productividad. Las causas de estas limitaciones 
radican en aspectos propios del diseño institucional de la reforma, así 
como en las condiciones socioeconómicas del país.
El diseño institucional de la reforma colombiana es todavía insufi­
ciente para corregir las imperfecciones propias de los mercados de la 
salud, lo que ha implicado problemas de captación y gestión de los 
recursos, y prácticas de selección (discriminación) de riesgos por parte de 
las El’S. Lo anterior ha contribuido a que la cobertura y la eficiencia y 
calidad de las prestaciones no hayan mejorado en  las p rop orc ion es  espe­
radas. Eor otro lado, Colombia al igual que la mayoría de los países de 
la región, tiene una alta incidencia de pobreza y una estructura del 
mercado de trabajo que, por sus características de exclusión social e 
informalidad, dificultan la implantación y  continuidad de esquemas 
contributivos para financiar demandas de solidaridad.
DESAFÍOS DE LAS l’OI ¡TICAS DE FINANCIAMIENTO DEL. SECTOR SALUD 3 7
16. Ff valor de las urc y (os mecanismos para a/ustarlas por riesgo, conjuntamente 
con el monto global de los subsidios públicos, los define el Consejo Territorial de Seguridad 
Social en Salud.
3 8  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
Durante los primeros años de funcionamiento su esquema ha pre­
sentado problemas de evasión y  afiliación. Los primeros se originan en 
la subdeclaración de ingresos, y junto a los problemas de afiliación in­
ciden en los déficit financieros del sistema. Para los efectos de aumentar 
los recursos se requiere un aumento de los afiliados a las EPS, principal­
mente de los trabajadores independientes. Este esquema se ha visto li­
mitado por las características del mercado de trabajo, donde el 40% de 
la población se ubica en el sector informal y por ende no está obligada 
a cotizar en el sistema de salud. A junio de 1997, el 46% de la población 
no estaba afiliada al nuevo sistema (véase el cuadro 4). Además, al igual 
que en otras áreas de la econom ía, la introducción de un m arco 
regulatorio de las EPS en particular, y  del sector salud en general, no ha 
sido fácil de lograr.
C u a d r o  4
COLOMBIA: COBERTURA TOTAL DE LA SEGURIDAD SOCIAL, 
JUNIO DE 1997
Afiliación Número Porcentaje de población
Régimen contributivo 15 531 059 38.9
Régimen subsidiado 5 981 774 15.0
No afiliados 18 347 864 46.1
Total 39 860 697 100.0
Fuente: Am paro Hernández Bello, Perspectivas de género en la reforma d e la seguridad social en salud 
en Colom bia, serie Financiam iento del desarrollo, N 73 (LC/L.l 108), Santiago d e Chile, Com isión Eco­
nóm ica para América Latina y  el Caribe (o i ’AL), m ayo d e 1998.
Pero la dificultad para controlar la selección de riesgos no es un 
fenómeno exclusivo de la región. Las asimetrías de información son 
propias del mercado de la salud, e inducen a las agencias aseguradoras 
a utilizar diversos mecanismos para discriminar riesgos. De hecho, la 
evidencia empírica internacional muestra que las fórmulas para estimar 
los parámetros de ajuste de riesgo, y  por lo tanto el monto de los sub­
sidios que deben otorgarse a las aseguradoras, son débiles. Por ello, 
existen experiencias de otras formas de regulación.
D USA NOS DE I.AS l’O l.jliC A S DE KINANCIAMIENTO DEL SF.CTOK SALUD 3 9
Por ejemplo, hay países que utilizan fórmulas de compensación por 
los excesos de pérdidas. Estas consisten en que las agencias aseguradoras 
reciben un reembolso (compensación) del fondo de solidaridad por todos 
los gastos que exceden un monto máximo por individuo, o grupos de 
individuos. Este tope máximo es definido por las autoridades correspon­
dientes en con jun to con  Jas agen cias asegu radoras.7
Otro tema vinculado al mercado de la salud y que afecta la solida­
ridad, es el de las enfermedades catastróficas.IX Su carácter aleatorio 
permitiría, en principio, que los gastos a que conducen fuesen cubiertos 
en un contexto de seguros de riesgo. Sin embargo, la experiencia práctica 
señala que el mercado no ha sido capaz de dar buenas soluciones. Por 
esto, se aduce la necesidad de crear seguros especiales para cubrir estas 
eventualidades, o simplemente dejar en manos del sector público la fi­
nanciación del tratamiento de este tipo de afecciones. Un caso concreto 
al respecto es el de la reforma holandesa, pionera en la introducción de 
mecanismos de mercado en un contexto de competencia regulada. En 
ella, a partir de 1994, se ha dejado en manos del sector público todo lo 
referente al financiamiento, determinación de precios, y estrategias para 
enfrentar los denominados riesgos catastróficos.
La sustitución de los subsidios a la oferta, que tradicionalmente han 
operado en el sector, por subsidios a la demanda, es otro tema general 
de discusión. Esto se constata tanto en los ensayos sobre la experiencia 
colombiana como chilena. En ambas, la sustitución se justifica como parte 
de la estrategia encaminada a incrementar la capacidad de elección del 
consumidor, tanto en lo que se refiere a seguros como proveedores.
Las experiencias de introducción de subsidios a la demanda mues­
tran que esta forma de subsidios no necesariamente resulta en una mayor 
eficiencia en la asignación del gasto. Esto obedece tanto a particularida­
des propias del sector salud como a la capacidad institucional que tienen 
los gobiernos de implantar este tipo de subsidios.
En los mercados de salud no le es fácil al consumidor (contribuyen­
te/paciente) acceder a y procesar la información relevante para una toma
17. En l,i reforma holandesa, debido a las dificultades de implementar los pagos 
ajustados por riesgos, las agencias aseguradoras sólo se responsabilizan de un 3% de las 
diferencias entre sus costos reales y los costos que se utilizan para definir los pagos por 
capitación ajustados por riesgos. El 97% restante es reembolsado retrospectivamente por el 
fondo de solidaridad mediante un sistema de compensación de pérdidas.
18. Enfermedades catastróficas desde un punto de vista económico.
4 0  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
de decisión adecuada. Por ello, puede no hacer un uso eficiente19 de los 
subsidios que recibe por carencia de información, y además las decisio­
nes de consumo de servicios de salud están fuertemente condicionadas 
por el proveedor (oferta). No debe sorprender entonces que los proble­
mas vinculados a la asignación ineficiente de recursos en sistemas con 
subsidios a la oferta puedan repetirse cuando se introducen subsidios a 
la demanda en mercados con información incompleta. Por ejemplo, en el 
caso de seguros de riesgos, una mala decisión respecto a la cobertura al 
adquirir el seguro puede llevar a una ineficiente asignación del subsidio 
si el aporte del usuario más el subsidio le dan acceso a seguros privados 
de baja cobertura y, en la eventualidad de requerir servicios de hospita­
lización o tratamientos más complejos, debe acudir al sector público. Este 
tipo de consideraciones se encuentra en el debate que actualmente pro­
pone modificar, en el caso chileno, el llamado subsidio del 2% , y volver 
a canalizar esos recursos a través del sector público.211
Las experiencias basadas en el otorgamiento de subsidios a la de­
manda también muestran limitaciones para administrar, recolectar y 
determinar el monto de los mismos. Como ya se mencionó, las fórmulas 
para definir pagos ajustados por riesgo son difíciles de establecer ya que 
el cálculo debe incluir estimaciones de riesgos de enfermedad, las que no 
son fáciles de realizar. Esto complica enormemente el cálculo de los 
subsidios que debe otorgar el Estado para compensar las diferencias de 
riesgos. Los errores de cálculo se reflejan en las primas que deben pagar 
los usuarios y pueden afectar los objetivos de equidad, a la vez que 
pueden implicar una sobrecarga financiera al sector público.
Tal como se aprecia en el gráfico 2 existen diversas formas de 
organizar un sistema de subsidios a la demanda. Es posible, por ejemplo, 
pensar que el trabajador paga un precio (contribución) a las asegurado­
ras en función de un riesgo promedio (según sexo y edad), y que el 
fondo de solidaridad capta directamente los recursos para financiar los 
subsidios y luego los traspasa (bajo la modalidad de compensaciones a la 
cartera de riesgos) a las aseguradoras (esquema 2). También es posible que
19. Por uso eficiente nos referimos a la elección de planes de seguros y proveedores 
con cobertura adecuada al nivel de riesgo y financiamiento de los individuos.
20. Este subsidio (a la demanda) corresponde a un apoyo que da el Estado para que 
trabajadores con una renta inferior a la mínima requerida puedan escoger afiliarse al sis­
tema de Isapres o al sistema público (FONASA). Según cálculos realizados, este subsidio 
demanda recursos del orden del 5% del gasto público anual en salud.
d esa fío s de la s  eo lítica s de fin an cia m ien to  d el  secto r  sa lud 41
el fondo de solidaridad traspase directamente el subsidio a los usuarios 
(subsidio equivalente a la d iferen cia  entre la prima promedio y  la prima 
individual) y sean éstos quienes pagan a la aseguradora el valor de la 
prima del seguro (esquema 3).
La elección del ordenamiento institucional necesario para organizar 
la asignación de los subsidios a la demanda debe corresponder a las 
realidades propias de cada país. En contextos de mercados poco desarro­
llados se requiere una activa participación del sector público en la cap­
tación y asignación de estos recursos. En el marco del gráfico 2 serían 
preferibles en estos casos sistemas organizados conforme a los esquemas 
2 o 3. Además, tanto la experiencia chilena como colombiana, al igual 
que la de muchos otros países, muestran que en general las reformas 
terminan combinando subsidios a la oferta y a la demanda.
Un punto importante de cómo se organiza un sistema de subsidios 
a la demanda son sus fuentes de financiamiento; en particular, si éstas 
corresponden a impuestos generales o a redistribución de las cotizacio­
nes. La reforma colombiana busca incrementar sustantivamente la par­
ticipación de las cotizaciones directas al sector salud como fuente de 
financiamiento del Fondo de Solidaridad y Garantía, e ir reduciendo sig­
nificativamente los aportes provenientes del presupuesto fiscal. El éxito 
de esta alternativa está estrechamente ligado a la capacidad de incremen­
tar el número de cotizantes, lo que como ya se dijo no es fácil por la 
estructura del mercado de trabajo colombiano. Dada esta experiencia y 
el hecho de que en la mayoría de los países de la región los mercados 
de trabajo no permiten asegurar la obligatoriedad y continuidad de las 
cotizaciones (al menos en un alto porcentaje de la población), pareciera 
conveniente que los subsidios se.financien mediante impuestos genera­
les. Ello aseguraría la factibilidad y continuidad, y una mayor eficiencia 
en la captación de estos recursos.
3. La MEZCLA p ú b l i c o - p r i v a d a  y  l a s  c o n s i d e r a c i o n e s  f i s c a l e s
Una motivación importante de las reformas (o propuestas de reformas) 
del sector salud se relaciona con consideraciones de carácter fiscal. La 
incorporación del sector privado no solo pretende mejorar la eficiencia 
en la gestión del sector, sino además permitir un traspaso de los gastos 
que tradicionalmente realiza el sector público hacia el sector privado. En
4 2  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
este sentido, el sector privado debe ser capaz de financiar y brindar 
servicios de salud a una parte importante de la población, que históri­
camente dependía de la seguridad social y el sector público.
Para que lo anterior ocurra, las reformas deben ser capaces de 
desplazar no sólo el financiamiento sino también la demanda por servi­
cios de salud hacia proveedores privados. De lo contrario, el Estado tiene 
que enfrentar los mismos gastos en salud pero con menores niveles de 
ingresos.
Sin embargo, la interacción de dos factores limitan traspasos signi­
ficativos de demanda desde el sector público hacia el privado: i) los bajos 
ingresos que caracterizan a una parte importante de la población de los 
países de la región, lo que contrasta con la tendencia alcista en los costos 
y complejidad de la atención en salud, y ii) la práctica de selección (dis­
criminación) de riesgos. Diseños deficientes de la mezcla público-privada 
que no desplazan la demanda al sector privado, fuerzan al sector público 
a incurrir en importantes gastos al tener que cubrir a la población de 
mayores riesgos y menores ingresos. Esto contrasta con el hecho de que 
—como producto de las reformas—  parte importante de los recursos 
captados a través de las cotizaciones para la seguridad social en salud 
tienden a canalizarse hacia el sector privado.
La reforma chilena implementada desde inicios de los años ochenta, 
permite extraer útiles lecciones relativas a este efecto de la mezcla pú­
blico-privada. Luego de la reforma se observa que los montos de los 
recursos financieros que reciben el sector público y el privado son simi­
lares. Sin embargo, este último sólo cubre alrededor del 30% de la po­
blación, mientras que el público se responsabiliza por el 70% restante 
(véase el cuadro 3). A la vez, han disminuido los recursos financieros 
destinados al sector público, ya que se ha canalizado una parte impor­
tante de las contribuciones a la seguridad social en salud hacia el sector 
privado. Las instituciones —privadas— de salud previsional (Isapres) 
pasaron de representar el 1.5% del pib  en 1991 a cifras cercanas al 2% en 
1997, con una tasa de crecimiento del 31%, mientras que el sector público 
(f o n a s a ) pasó en esos mismos años del 2.2% al 2.4%, con un crecimiento 
del 10%.
La desigual distribución de la cartera de riesgos entre el sector 
privado y el sector público como consecuencia de una inadecuada mez­
cla público-privada, no es la única fuente de presiones sobre el presu­
puesto público. Un mal diseño del marco institucional y regulatorio
DESAFÍOS DF. I.AS POLITIC AS DE FINANCIAMIENTO DEL SECTOR SALUD 4 3
puede presentar problemas de subsidios cruzados, los cuales se originan 
corno consecuencia del uso de consultorios y hospitales públicos por 
parte de quienes son beneficiarios del sector privado, sin que este pague 
al sector público el total de las atenciones prestadas. En el caso chileno, 
el subsidio cruzado se ha estimado en un monto aproximado de 15 mil 
millones de pesos por año, cifra cercana a un 4% del gasto público en 
salud.
Una deficiente mezcla público-privada no sólo puede deteriorar las 
capacidades financieras del Estado, sino también puede producir serios 
problemas de equidad. El cuadro 5 muestra cómo el subsector privado 
de la salud en Chile gastaba por beneficiario en 1997 casi el doble que 
el subsector público, y recibía una contribución promedio 3.8 veces 
mayor. Como la población que atiende el sector público presenta una 
estructura de riesgos mayor y menores niveles de ingresos que aquella 
que se atiende en el sector privado, los esfuerzos financieros del sector 
público para financiar la solidaridad tienden a incrementarse. El mismo 
cuadro muestra que a diferencia del sector privado, el sector público en 
Chile tiene un gasto por beneficiario mayor que las contribuciones en 
promedio que recibe. De esta forma, presiona sobre los aportes fiscales 
necesarios para financiar los costos de funcionamiento del sector y los 
esfuerzos de solidaridad.
4 4  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
C uadro 5
FINANCIAMIENTO Y COBERTURA DE LOS SISTEM AS DE SALUD. 
CHILE: 1991, 1993, 1995, 1997
1991 1993 1995 1997
Isapres FONASA Isapres FONASA Isapres FONASA Isapres FONASA
Financiamiento total 
(porcentaje del PIB) 1.49 2.21 1.97 2.48 1.95 2.42 1.91 2.25
Fuentes de financiamiento 
(porcentaje)
Aporte fiscal 6 44 7 43 5 48 3 50
Cotizaciones 92 41 90 36 94 33 95 .34
Co-pago 7 - 7 ■ 7 - 7
Otros ingresos 2 8 3 14 1 12 2 9
Gasto por beneficiario 
(pesos de 1995) 87 082 41 106 105 973 60 494 117 262 74 941 127 027 77 893
Cotización promedio 
(pesos de 1995) 240 532 42 059 241 936 55 024 272 061 64 715 274 081 72 085
Total de beneficiarios 
(porcentaje de la población) 19.8 80.2 24.3 75.7 30.4 69.6 30.6 69.4
Fuente: Boletines estadísticos de f o n a s a , varios núm eros; serie Estadísticas de la  Superintendencia de 
instituciones d e salud previsional (Isapres).
El problema del traslado efectivo de la demanda por servicios de 
salud que enfrenta el sector público hacia el sector privado, se agrava 
cuando se toma en cuenta la necesidad de dar servicios de salud a la 
población no cubierta. Esto queda claro en la experiencia colombiana. En 
junio de 1997, del total de su población 15 millones de personas estaban 
afiliadas al sistema de régimen contributivo, 6 millones de personas al 
régimen subsidiado, y se estiman en 18 millones las personas no afiliadas 
a nin-guno de estos dos regímenes.21 Esto significa que alrededor de un 
46% de la población total colombiana no está afiliada ni al sistema con­
tributivo ni al sistema solidario, de la cual aproximadamente un 30%
21. Véase más adelante, ei trabajo de L.C. Morales.
DESAFÍOS DE 1 AS POLÍTICAS DE FINANCIAMIENTO DEL SECTOR SALUD 4 5
corresponde a personas bajo la línea de pobreza. Esto permite inferir que 
parte importante de estas demandas no cubiertas son responsabilidad de 
la salud pública, con la consiguiente demanda de recursos financieros.
CONCLUSIONES
A pesar de los significativos esfuerzos que realizan los gobiernos de la 
región por mejorar la atención de salud de su población persisten impor­
tantes problemas. Los recursos son aún escasos y su asignación puede 
mejorar. Esto se traduce en bajas coberturas, rezagos epidemiológicos, 
desnutrición, desarticulación dentro del sector, etc. Es muy probable que 
tales problemas se agudicen, como consecuencia de la transición demo­
gráfica (envejecimiento de la población y mayores requerimientos de 
salud), del aumento de las enfermedades no transmisibles, de la mayor 
incidencia de enfermedades catastróficas, y por la escalada de costos de 
las prestaciones de salud.
Esta situación ha desembocado en reformas o propuestas de refor­
mas a los sistemas de financiamiento y prestación de servicios de salud 
destinadas a superar los rezagos históricos y los desafíos más recientes. 
Debido a la dificultad para canalizar mayores recursos al sector salud, y 
al hecho de que conforme a los niveles actuales de gasto los resultados 
obtenidos pueden considerarse menores a los esperados, las reformas 
intentan mejorar la asignación de los recursos con el objeto de hacerlos 
más eficientes.
La búsqueda de eficiencia del sector se ha traducido en cambios en 
la estructura de incentivos, a través de la incorporación de mecanismos 
de competencia en la asignación de recursos. Estos cam b ios  s e  han dado 
en mayor o menor grado en forma de ajustes institucionales en el ámbito 
de las prestaciones de servicios y del financiamiento. F.n este sentido, las 
reformas han centrado sus esfuerzos en redefinir el papel de los sectores 
público y privado en el financiamiento y provisión de la salud.
Para lograrlo se ha avanzado en cinco aspectos: i) la separación de 
las funciones de financiamiento y provisión de servicios; ii) el aumento de 
la capacidad de los usuarios para elegir proveedores y aseguradores; iii) 
el estímulo a la competencia entre proveedores y aseguradores, ya sean 
éstos públicos o privados; iv) el fortalecimiento de los mecanismos de 
regulación y supervisión, y v) las mejoras en la gestión del sector público.
4 6  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
La realidad de los países de la región impone a las reformas de los 
servicios de salud un doble desafío. No sólo deben ser capaces de me­
jorar los procesos de asignación de recursos, sino también deben mejorar 
la calidad de los servicios que recibe una parte importante de la población 
y expandir la cobertura de los servicios de salud a la población que actual­
mente se encuentra excluida. Junto a mejoras de eficiencia esto también 
requiere del diseño y financiamiento de esquemas de solidaridad en el 
sector, lo que podría eventualmente demandar mayores recursos.
La introducción de mecanismos de mercado no es una tarea sencilla 
en el contexto de mercados imperfectos y poco desarrollados, como es el 
caso del sector salud. En el ámbito del financiamiento, la incorporación de 
los seguros de riesgos tiende a producir problemas de selección (discrimi­
nación) de riesgos, los que atentan tanto contra los objetivos de eficiencia 
como de equidad.
La experiencia chilena muestra que los sistem as de mercados 
desregulados no son capaces de enfrentar esta tendencia. Después de 
casi una década y media de funcionamiento, los seguros de riesgos prác­
ticamente no han avanzado o han avanzado muy poco en brindar solu­
ción a los problemas de la tercera edad y de las enfermedades catastró­
ficas, y en expandir la cobertura hacia los segmentos de mayores riesgos 
de salud y/o de menores ingresos relativos.
La reforma colombiana, por su parte, enseña que la implementación 
de esquemas de regulación en los seguros de salud para enfrentar la 
selección (discriminación) de riesgos e introducir solidaridad en el 
financiamiento (vía la unidad de pagos capitados y la creación de 
fondos de solidaridad), requiere de una capacidad institucional que en 
general los países de la región no poseen.
Es por esto que los objetivos de los procesos de reformas al sector 
salud no sólo deben orientarse a la incorporación de instrumentos de 
mercado para la asignación de recursos, sino que deben preocuparse por 
desarrollar el marco institucional dentro del cual estos instrumentos pue­
dan promover simultáneamente la eficiencia y la solidaridad. La experien­
cia muestra que de no existir una institucionalidad adecuada/2 las fallas
22. Por institucionalidad adecuada nos referimos a la capacidad de superar las fallas 
del mercado de la salud que impiden el correcto funcionamiento de la competencia, me­
diante el desarrollo de instrumentos e instituciones de regulación tanto en el ámbito pri­
vado como público.
D ESA IÍ05 DL LAS l’Ol.í 11C AS DL 1INANCIAMIENTO DEL SECTOR SALUD 4 7
en la competencia tenderán a tener efectos negativos tanto sobre la eficien­
cia como sobre la equidad.
1.a capacidad de los mercados y del sector público para administrar 
y gestionar recursos, también incide en la factibilidad de avanzar hacia 
la implantación de sistemas de subsidios a la demanda. Comer se discutió 
en el texto, las asimetrías de información propias del sector salud, así 
como las dificultades institucionales para la administración y recolección 
de estos fondos, ponen en riesgo las ventajas de esta forma de asignar 
subsidios. Independientemente de los mecanismos que se utilicen para 
la distribución de los subsidios, las características de los mercados de 
trabajo de los países de la región aconsejan que para dar continuidad y 
eficiencia a la captación de estos recursos, éstos deben ser financiados 
mediante impuestos generales. Ello no impide aumentar los recursos 
factibles de canalizar mediante contribuciones directas y obligatorias al 
sector salud.
Una de las motivaciones de las reformas a la seguridad social en 
salud, ha sido el transferir hacia el sector privado gastos de salud que 
tradicionalmente realiza el sector público. Para que ello efectivamente 
ocurra, se requiere de desplazamientos de la demanda de servicios de 
salud desde el sector público hacia el privado. De lo contrario, el Estado 
se verá enfrentado a los mismos gastos pero disponiendo de menores 
recursos.
Dos características atentan contra traspasos significativos de deman­
da. Por un parte, las condiciones de bajos ingresos que caracterizan a los 
países de la región, 1er que contrasta con la tendencia alcista en los costos 
y complejidad de la atención en salud. Por otra, la configuración que 
adopta la mezcla público-privada. Como lo demuestra la experiencia 
chilena, una deficiente mezcla público-privada traspasa recursos finan­
cieros al sector privado, pero no lo hace en igual medida con la demanda 
efectiva por servicios de salud. De esta forma, exige al sector público 
cubrir parte importante de la población donde justamente se concentra 
la población de mayores riesgos y menores ingresos.
Una configuración público-privada deficiente no sólo tiene impac­
tos desde la óptica fiscal, sino que tiene efectos negativos sobre la equi­
dad y la eficiencia global del sector. En la medida en que el sector público 
opera como un asegurador de última instancia facilita la selección 
(discriminación) de riesgos por parte de las aseguradoras privadas, lo 
que redunda en una menor eficiencia y equidad.
4 8  ENSAYOS SOBRE EL FINANCIAMIENTO DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN SALUD
No cabe duda de que los sistemas de salud de los países de la 
región requieren de reformas. Éstas deben ocuparse de definir los niveles 
adecuados de recursos que se destinan al sector, de mejorar la gestión y 
asignación de estos recursos, y de mejorar el acceso de un porcentaje 
significativo de la población a servicios de salud de buena calidad. Los 
procesos de reformas implementados en países de la región se han visto 
afectados por las imperfecciones propias de los mercados de la salud, por 
la implantación de esquemas institucionales inadecuados o insuficientes, 
y por las condiciones de exclusión y marginalidad social que caracterizan 
a estos países.
Tal vez el principal desafío de los procesos de reforma sea el con­
ciliar los requerimientos de eficiencia con los de solidaridad. En el ám­
bito del financiamiento, la introducción de seguros de riesgos debe ir 
acompañada con medidas que eviten la selección (discriminación) de 
riesgos, y sistemas de subsidios que permitan combinar la solidaridad en 
el financiamiento con contribuciones en función del riesgo. Esto es, la 
contribución no debe depender de las condiciones de salud ex ante sino 
de las capacidades de pago (ingresos), y las prestaciones deben proveerse 
en función de las necesidades y no de los pagos.
En el ámbito de la provisión de servicios, las reformas deben pro­
mover una mayor competencia entre proveedores privados y públicos. 
La provisión pública de servicios requiere de profundos cambios en las 
formas de financiamiento y gestión. En particular, se deben introducir 
instrumentos que condicionen el financiamiento de estos servicios a cri­
terios de desempeño. Finalmente, la configuración de la mezcla público- 
privada que se diseñe debe permitir una distribución equilibrada de la 
cartera de riesgos entre los subsectores público y privado.
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