Reformas, crecimiento, progreso técnico y empleo en Colombia

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Reformas, crecimiento, progreso técnico y empleo en Colombia

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Resumen Colombia es uno de los cinco países latinoamericanos que implementó una reforma laboral significativa a principios de la década de los noventa. En las primeras fases de implementación de las reformas, se observó una evolución positiva del empleo. Sin embargo, a partir de 1996 la tasa desempleo se elevó drásticamente, alcanzando el nivel sin precedente de 20% en 1999. La recomposición sectorial de la producción y del empleo durante los noventa, caracterizada por una expansión de sectores de no transables (financiero y comunicaciones) frente a la contracción de los sectores transables (industria y agricultura) ha estado acompañada de una pérdida en la capacidad de generación de empleo de la economía. Este proceso de reestructuración productiva, que ha significado incrementos en eficiencia y en productividad en un conjunto de sectores inclusive al interior de las ramas con mayor contracción relativa (como en el caso de la industria), ha sido sin por lo tanto costoso en términos de la capacidad de generación de empleo de la economía. La mayor parte de la agudización del desempleo no es atribuible sin embargo a la reestructuración productiva: aún bajo las condiciones prevalecientes antes de la apertura, la tasa de desempleo se habría incrementado casi cinco puntos porcentuales en este período. Este deterioro en la situación del empleo generado fue debido principalmente a los factores recesivos que empezaron a operar en la economía colombiana tanto de índole interna (desajustes macroeconómicos reflejados en el aumento inusitado de las tasas de interés), como externa (caída en los precios del petróleo y del café, y crisis en los mercados internacionales y en algunas economías de la región). De otro lado, es indudable que estos factores recesivos han afectado significativamente la evolución del empleo industrial. Como tal, puede tratarse de un fenómeno coyuntural que tendería a corregirse una vez se empiecen a rectificar los grandes desequilibrios macroeconómicos que están en la base de la crisis. Sin embargo, los procesos de reacomodación a las condiciones de apertura que han tenido lugar en diversos sectores industriales y las tendencias y características del cambio tecnológico que han acompañado dichos procesos hacen poco creíble que la industria pueda volver a generar empleo a las tasas a las que solía hacerlo en los años anteriores a las reformas. En efecto, aún desde principios de los ochenta se observa un cambio tecnológico predominantemente intensivo en capital y ahorrador de trabajo no calificado en la industria colombiana. Con la apertura los procesos tecnológicos han sido aún más intensivos en capital, y también en mano de obra calificada. A este proceso también contribuyó, en igual medida, el abaratamiento de los bienes de capital. Por el contrario, el cambio tecnológico ahorrador de trabajo no calificado ha sido el factor fundamental para explicar su menor uso relativo.

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Resumen
Resumen Colombia es uno de los cinco países latinoamericanos que implementó una reforma laboral significativa a principios de la década de los noventa. En las primeras fases de implementación de las reformas, se observó una evolución positiva del empleo. Sin embargo, a partir de 1996 la tasa desempleo se elevó drásticamente, alcanzando el nivel sin precedente de 20% en 1999. La recomposición sectorial de la producción y del empleo durante los noventa, caracterizada por una expansión de sectores de no transables (financiero y comunicaciones) frente a la contracción de los sectores transables (industria y agricultura) ha estado acompañada de una pérdida en la capacidad de generación de empleo de la economía. Este proceso de reestructuración productiva, que ha significado incrementos en eficiencia y en productividad en un conjunto de sectores inclusive al interior de las ramas con mayor contracción relativa (como en el caso de la industria), ha sido sin por lo tanto costoso en términos de la capacidad de generación de empleo de la economía. La mayor parte de la agudización del desempleo no es atribuible sin embargo a la reestructuración productiva: aún bajo las condiciones prevalecientes antes de la apertura, la tasa de desempleo se habría incrementado casi cinco puntos porcentuales en este período. Este deterioro en la situación del empleo generado fue debido principalmente a los factores recesivos que empezaron a operar en la economía colombiana tanto de índole interna (desajustes macroeconómicos reflejados en el aumento inusitado de las tasas de interés), como externa (caída en los precios del petróleo y del café, y crisis en los mercados internacionales y en algunas economías de la región). De otro lado, es indudable que estos factores recesivos han afectado significativamente la evolución del empleo industrial. Como tal, puede tratarse de un fenómeno coyuntural que tendería a corregirse una vez se empiecen a rectificar los grandes desequilibrios macroeconómicos que están en la base de la crisis. Sin embargo, los procesos de reacomodación a las condiciones de apertura que han tenido lugar en diversos sectores industriales y las tendencias y características del cambio tecnológico que han acompañado dichos procesos hacen poco creíble que la industria pueda volver a generar empleo a las tasas a las que solía hacerlo en los años anteriores a las reformas. En efecto, aún desde principios de los ochenta se observa un cambio tecnológico predominantemente intensivo en capital y ahorrador de trabajo no calificado en la industria colombiana. Con la apertura los procesos tecnológicos han sido aún más intensivos en capital, y también en mano de obra calificada. A este proceso también contribuyó, en igual medida, el abaratamiento de los bienes de capital. Por el contrario, el cambio tecnológico ahorrador de trabajo no calificado ha sido el factor fundamental para explicar su menor uso relativo.
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