Industria maquiladora y cambio técnico

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Industria maquiladora y cambio técnico

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Este artículo examina la ofensiva exportadora de México, Centroamérica y algunos países del Caribe desde mediados de los años ochenta. Pese a diferencias entre ellos, en todos los países mencionados ese impulso ha estado orientado principalmente al mercado de los Estados Unidos, ha sido estimulado por privilegios arancelarios para la importación y otros incentivos y ha sido producto de operaciones de ensamblado con baja remuneración. Se trata de lo que se ha dado en llamar las industrias maquiladoras. Aquí se intenta dilucidar si estas industrias contribuyen al desarrollo tecnológico local. La respuesta, basada en un cuestionario sometido a 75 empresas maquiladoras en seis países, ha de ser afirmativa. La industria maquiladora emplea técnicas de producción cercanas a las mejores prácticas internacionales, lo que sólo puede decirse de unas pocas empresas manufactureras locales. Además, las empresas maquiladoras contribuyen a la formación de recursos humanos e introducen modernos conceptos de organización y gestión. De otra parte, las actividades de maquila hacen uso intensivo de mano de obra poco calificada. Por lo tanto, para avanzar por la senda del desarrollo sostenible con equidad social, parece necesario transformar la maquila en una actividad cada vez más competitiva mediante el aumento de su productividad y del valor agregado de su producción. La evolución de las industrias maquiladoras hacia actividades que requieren una fuerza de trabajo más calificada es posible, como lo demuestra el caso mexicano, y se hará inevitable cuando las presiones sobre el mercado laboral hagan subir los salarios reales, como lo ilustra el caso de Costa Rica. Pero no sucederá automáticamente, y menos aún en países carentes de instituciones que respalden tal proceso.

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Resumen
Este artículo examina la ofensiva exportadora de México, Centroamérica y algunos países del Caribe desde mediados de los años ochenta. Pese a diferencias entre ellos, en todos los países mencionados ese impulso ha estado orientado principalmente al mercado de los Estados Unidos, ha sido estimulado por privilegios arancelarios para la importación y otros incentivos y ha sido producto de operaciones de ensamblado con baja remuneración. Se trata de lo que se ha dado en llamar las industrias maquiladoras. Aquí se intenta dilucidar si estas industrias contribuyen al desarrollo tecnológico local. La respuesta, basada en un cuestionario sometido a 75 empresas maquiladoras en seis países, ha de ser afirmativa. La industria maquiladora emplea técnicas de producción cercanas a las mejores prácticas internacionales, lo que sólo puede decirse de unas pocas empresas manufactureras locales. Además, las empresas maquiladoras contribuyen a la formación de recursos humanos e introducen modernos conceptos de organización y gestión. De otra parte, las actividades de maquila hacen uso intensivo de mano de obra poco calificada. Por lo tanto, para avanzar por la senda del desarrollo sostenible con equidad social, parece necesario transformar la maquila en una actividad cada vez más competitiva mediante el aumento de su productividad y del valor agregado de su producción. La evolución de las industrias maquiladoras hacia actividades que requieren una fuerza de trabajo más calificada es posible, como lo demuestra el caso mexicano, y se hará inevitable cuando las presiones sobre el mercado laboral hagan subir los salarios reales, como lo ilustra el caso de Costa Rica. Pero no sucederá automáticamente, y menos aún en países carentes de instituciones que respalden tal proceso.
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